Callejeando 07. Orden del Carmelo en Orihuela 1.

Portada Iglesia del Carmen. Orihuela. Fotografía Ajomalba.

El Carmelo en Orihuela.

Escudo de la Ciudad de Oriola. Siglo XVI.

Introducción.

El origen de los carmelitas se remonta a la época de las cruzadas, cuando un grupo de ermitaños anónimos, inspirados en el profeta Elías, se establecieron en el Monte Carmelo de Palestina. 

Tras el fracaso de las cruzadas tuvieron que emigrar a Europa; y en el siglo XIII, ya convertidos en orden mendicante, adoptaron la advocación de la Virgen del Carmen con su tradicional escapulario distintivo de los carmelitas.

La Virgen del Carmen imponiendo el escapulario a San Simón Stock. Antonio Gabriel Corvoysier. 1697. Óleo sobre lienzo. Pinchad la imagen para acceder a la obra completa en el Museo del Prado.

Regidos por una regla sencilla pero muy estricta, sus fundaciones se extendieron por la Península Ibérica comenzando por el Reino de Aragón.

A Orihuela llegaron muy tarde, en el siglo XVI. El Padre Balbino Velasco, historiador y miembro de la Orden, nos habla de una primera y breve fundación en 1537, en una casa llamada de la Virgen de Monserrate cedida por el Cabildo con el beneplácito de Justicia y Jurados.

Pero aquello fue solo un intento. Como iremos viendo, sobre todo cuando lleguemos al arrabal de San Juan, el Consell utilizaba los conventos como estímulo urbanístico en espacios poco apetecibles. 

En el verano de 1537 pretendieron instalar a los carmelitas en la ermita de Monserrate, una zona de difícil población. Pero el vicario general se opuso. No es que la fundación fuese breve; realmente no se llevó a cabo y los frailes se marcharon sin fundar.

El Arrabal en el siglo XVI según Ojeda Nieto. Dibujo de Mario Gómez.

Como ocurrió en todas las órdenes, con el tiempo los carmelitas fueron relajando sus costumbres, provocando el nacimiento de una corriente renovadora. Fue durante esa disputa cuando llegaron por segunda vez a Orihuela.

En España las reformas fueron protagonizadas por Santa Teresa de Ávila, a la que se unió San Juan de la Cruz.

Primer milagro de Santa Teresa de Jesús. Resurrección de su sobrino. 1855. Óleo sobre lienzo. Luis de Madrazo. Pinchando sobre la imagen se accede a la obra original en el Museo del Prado.

Iniciadas en la rama femenina, pronto se ampliaron a los frailes fundando el primer convento masculino reformado en 1568.

Así, los carmelitas quedaron divididos en dos grupos: los de la antigua observancia o calzados y los descalzos o teresianos, que buscaban regresar al rigor primitivo.

La reforma no fue fácil; los observantes consideraron a los descalzos «desobedientes, contumaces y rebeldes». El propio San Juan de la Cruz fue encarcelado hasta que consiguió fugarse de la prisión de Toledo.

Mientras, Teresa movía sus hilos en Roma; y poco antes de morir, sus descalzos consiguieron la separación efectiva. En 1582 fallecía la santa de Ávila dejando 15 conventos y 17 monasterios reformados.

Tres años después los carmelitas llegaban de nuevo a Orihuela. Había pasado medio siglo desde la primera vez; y fueron ellos los que se dirigieron en esta ocasión al Cabildo y al Consell, solicitando licencia y ayuda para fundar un convento de descalzos. Mal momento escogieron.

La Gloriosa Madre y Doctora Iluminada de las Españas Santa Theresa de Jesús, Virgen extática y prodigiosa, antes Religiosa Carmelita Observante Calzada; y después Madre y Fundadora de los Religiosos y Religiosas del Carmen Descalzo. Y el Glorioso San Juan de la Cruz, Español, antes Carmelita Calzado Observante y después Padre Fundador del Carmelo Descalzo. En el centro, jeroglífico de la Orden del Carmen. Dibujos del Compendio Histórico Oriolano de Joseph Montesinos. Tomo 5.

La fundación. Siglo XVI

En el verano de 1585 el Padre Miguel Alfonso Carranza llegó a Orihuela con la firme intención de fundar un monasterio dedicado a Nuestra Señora del Carmen.

En el quinto libro del Compendio Histórico Oriolano, a partir del capítulo 25 titulado «Donde se refiere la fundación del ejemplar convento de San Pablo Apóstol de Padres Carmelitas Calzados de esta Ciudad de Orihuela», Josef Montesinos dedicó más de cuatrocientas páginas a los carmelitas.

De este inmenso trabajo manuscrito — el cronista no escatimaba en papel y tinta he intentado extraer lo más interesante; especialmente sus descripciones visuales. Los párrafos transcritos literalmente aparecen marcados en rojo. Comienza así:

Gobernando se hallaba la Sta. Iglesia por los años 1585 el Beatísimo Padre Sixto V (…) y gobernaba los Reynos de España el gran Rey Don Felipe II de Austria. Es público y notorio que, en este referido año de 1585, el día 15 de julio, vino a esta Ciudad de Orihuela el Reverendo Padre Mro. Fray Miguel Carranza, varón sabio y ejemplar, prior que era entonces del Convento de la Ciudad de Xátiva (ahora San Felipe), siendo Vicarios Generales (por muerte del Ilmo. Sr. Obispo oriolano D. Thomás Dacion) los Ilustres Sres. D. Francisco Despuig y D. Miguel Monllor; aquél dignidad de Sacriste; y éste Canónigo de dicha Santa Iglesia Cathedral.

En esta ocasión, cosa que no siempre sucede, los datos de Montesinos encajan. Tomás Dacio fue el segundo obispo de la Diócesis de Orihuela (1578-1585); propuesto por el papa Gregorio XIII. Famoso por su calendario, Gregorio fue sucedido en abril de ese mismo año 1585 por Sixto V.

Papas. Wikipedia.org.

Estando cierto día todos los Ilustres Sres. Dignidades y Canónigos en el acostumbrado Cabildo de la Iglesia, pidió licencia para entrar dicho Padre Mro. Carranza; la cual concedida entró y explicó su embajada, suplicando a todos los presentes Señores Capitulares, tuviesen por bien y fueren servidos de dar lugar y licencia para que, por mayor decoro de esta Ciudad e Iglesia Cathedral, y para multiplicar la importante Devoción, que tan particularmente esta oriolana Ciudad tiene a la Santísima Virgen María, se pudiese fundar un Monasterio con el título y Regla de Ntra. Sra. del Carmen.

Ofreciendo de su parte y de su orden, en particular de su Provincia de Aragón, que los religiosos que en él residieran, se emplearan muy de veras en el servicio de esta Santa Iglesia Cathedral, y en el provecho espiritual de las almas de los fieles Christianos, que en esta Ciudad y Obispado había y podía haber.

Consideradas estas razones por los Ilustres Sres. Capitulares, y estando ya sus corazones enternecidos y movidos a la fina devoción de Ntra. Sra. del Carmen y de su sagrado instituto por un sermón que el día antes predicó el Padre Carranza en la Santa Iglesia Cathedral, todos unánimes y conformes dieron licencia y facultad para que en esta Ciudad pudiesen fundar los Padres Carmelitas un Monasterio de su Orden deseado por tantos años.

Obtenida la licencia del cabildo, Carranza buscó también la de la ciudad. Acompañado de varios caballeros se presentó en la Sala del Consell, donde estaban congregados el justicia y los jurados. Allí trató de convencerlos de «el decoro y la utilidad» que supondría para Orihuela contar con los carmelitas.

Estos respondieron que tras tomar «acuerdo y consulta responderían lo que más conviniese y fuese digno del servicio de Dios y quietud de esta Ciudad».

Las circunstancias habían cambiado. Había pasado medio siglo desde su primera visita; Oriola sufría duros años de sequía y el Raval Roig se estaba poblando a buen ritmo sin necesidad de estímulos.

Persuadidos por el resto de órdenes mendicantes, ante el temor de que faltasen limosnas para todos, la Ciudad, siempre dispuesta a apoyar a cualquier fundación religiosa, rechazó la oferta de los carmelitas.

El Justicia Mayor, que entonces era y se llamaba el Dr. Rudes, médico hábil, volvió por respuesta al P. Carranza, que ya no había lugar para lo que se pedía, mas antes se impediría por todos los caminos a ellos posibles; por cuanto por parte de algunos Conventos de los Religiosos de esta Ciudad habían sido así requeridos a que impidieran la entrada a los humildes Carmelitas.

Paisaje con carmelitas. 1634 – 1639. Óleo sobre lienzo. Jan Both. Pinchando sobre la imagen se accede a la obra original en el Museo del Prado.

La respuesta contrarió mucho al Padre Carranza que ya contaba con la licencia del Cabildo, concedida en «Sede Episcopal Vacante». Además apareció un benefactor o «ángel de luz», como lo llamó Montesinos.

Este fue el Ilustre y muy digno de eterna memoria y devoto nobilísimo Caballero D. Andrés Soler, Theniente que fue del Bayle General de esta oriolana Ciudad (…) que le dijo con rostro y semblante muy alegre de esta suerte: Qué es esto Padre Mro. Carranza que así le veo a usted y desmayado.

No tema, que ya sé lo que pasa; aquí estoy yo (aunque inútil) con otros muchos Caballeros Oriolanos, que perderemos la vida y hacienda para que esta obra, por sí tan santa, tenga el deseado efecto; y con esto conozcamos todos que es de Dios, pues el Demonio como tan traidor, hace todas las diligencias para impedirla.

Andrés Soler de Rocafull se lo llevó a casa y le presentó a su esposa, Beatriz Vich de Sanoguera «mujer de buena fama y reputación, digna de toda atención por su devoción, por su retiro y por su acostumbrada caridad».

Doña Beatriz recibió al carmelita «con mucha paz y alegría», «tratando con su esposo, Don Andrés, el negocio de la nueva fundación que se intentaba hacer». Y juntos decidieron llevar el «piadoso asunto» adelante.

Y si fuera necesario expender nuestras vidas, caudales y hacienda; aventurémoslo todo con tal de que triunfe la Devoción de María Santísima y se logre la fundación de su Santo Monasterio Carmelitano.   

Dice también Montesinos que algunos jurados y otros miembros del Consell no estuvieron de acuerdo con la «desabrida respuesta» que la Ciudad había dado al Padre Carranza; y ocultamente primero, y después públicamente, ofrecieron su apoyo a tan «Santo Instituto».

Con estos avales Carranza decidió intentarlo; pero como veremos, sin ayuda municipal los carmelitas lo pasaron bastante mal. Cerca de un siglo estuvieron dando tumbos hasta instalarse en el edificio que actualmente conocemos como el Carmen.

Andrés Soler comenzó a buscar una casa para fundar el convento y se abrieron varias posibilidades. Fuera del pueblo no era conveniente para unos religiosos mendicantes, que llegaban sin rentas. Agustinos, mercedarios y trinitarios no los querían cerca y estaban dispuestos a pleitear.

Pero fue Dios servido que, en la Parroquia de Santiago el Mayor, existente en la Calle de San Bartholomé el Apóstol, en la que había un hombre amigo del Ilustre Sr. D. Andrés Soler, el cual había mercado una casa del Magnífico Sr. D. Gaspar Rudes, Fiscal por su Majestad en esta Gobernación de Orihuela.

El cual vecino se llamaba Pedro Jordán, esposo de Cathalina García, que por muchos ruegos vendió la casa al Padre Mro. Carranza, según auto que pasó ante Sebastián Arriaga, en 23 de Julio de 1585, por el mismo precio, plazos y censos que él tenía (la cual estaba junto al Palacio, enfrente de la casa del Sr. D. Baltasar Rabasa).

Y el dicho Sr. D. Andrés Soler en persona, y con toda la gente, tapicerías y adornos de su casa, se obligó y ofreció componerla y aderezarla lo más decente que se pudiese, según la poca posibilidad que en ella había por entonces…

Entraron los religiosos víspera de la festividad de Santiago Apóstol, a los 24 días de Julio del referido 1585 a hora de completas.

A Fray Miguel Carranza, Fray Juan de Toro y Gallego y Fray Juan Cazorla se unieron dos carmelitas refugiados provisionalmente en Orihuela.

Fray Diego de Castro y Fray Marcelo de los Reyes llevaban desde 1583 tratando de fundar otro convento carmelita en una casa adquirida extramuros de la ciudad de Murcia; pero los frailes agustinos los consideraron demasiado cerca; y los expulsaron auxiliados por gente armada que les robó el altar y la campana. Los cinco frailes se instalaron en una la casa, situada en la actual calle del Hospital.

El 25 de julio Carranza dio su primera misa y consagró varias hostias utilizando accesorios que les prestaron los cofrades de la cercana ermita de Ntra. Sra. de Monserrate. Buscó varios testigos que certificasen que dejaba varias formas consagradas en un cofrecito de marfil donado por su benefactora.

Y llamaron a un escribano para que tomase por testimonio el día de la posesión pacífica y depósito del Santísimo Sacramento que convertía aquel humilde edificio en templo de Ntra. Sra. del Carmen al que pronto acudieron muchos devotos a diario, a cantar gozos, letanías y salves, dejando muchas limosnas, alhajas y presentallas.

Por ser el lugar y primitiva casa que tenían estos padres muy estrecha e incómoda pasaron y sufrieron muchos trabajos que toleraron desde la Fundación y posesión; y mucho más por la grande multitud de hombres, mujeres y niños que llevados de la devoción a María Santísima venían a confesar y comulgar en la nueva casa.

Los tres frailes no daban abasto; y el provincial de Aragón no les mandaba más religiosos alegando que la provincia se hallaba «algo escasa de operarios». Pero ellos sospechaban que ningún carmelita quería venir a su modesta fundación «ignorando la grande devoción, frecuencia, limosnas de los fieles y lo apacible y benévolo del clima oriolano».  

Retrato de un carmelita, hacia 1620. Óleo sobre lienzo. Luis Tristán. Pinchando sobre la imagen se accede a la obra original en el Museo del Prado.

En todo el tiempo que estuvieron en dicha primera fundación y en todas las demás a donde fueron trasladados después, los nobles pechos caritativos oriolanos ofrecieron a María Santísima muchas cosas, así para el sustento y necesaria habitación de los religiosos, como también para la ayuda de la obra, como fueron algunas camas de madera, ventanajes, colchones, almohadas, sabanas, mantas, fundas, platos, escudillas, tinajas, pedregales enteros y otras menudencias.

Así mismo ofrecieron y dieron basquiñas, mantolones, sayas de saco y tafetán de diferentes colores, algunas cadenillas de oro, plata y gargantillas, apretadores, sortijas, misales, libros y otras alhajas de oro y plata.

El provincial envió a más religiosos y aquel sitio se les quedó pequeño. Buscando «otra parte más cómoda y anchurosa», se trasladaron en septiembre a una casa propiedad del Magnífico Joan de Rocafull. Así lo cuenta Montesinos.

Y así, algunos días antes de la solemnidad de San Matheo Apóstol, se pasaron a la casa vulgarmente llamada «el Palacio»; cuyo dueño era el Magnífico D. Juan de Rocafull, Caballero oriolano, aunque esta translación no fue ejecutada a voluntad suya (como se vio después) antes se efectuó por disposición de su procurador el Dr. D. Micer Pérez, llamado el Cojo; y aunque con ruidos, se mantuvieron algunas semanas.

Cedida por uno de sus apoderados mientras el de Rocafull estaba en Xátiva «enfermo en la cama, ciego y tullido», a sus herederos «Señores de la Casa y Villa de Albatera» no les gustó la idea y los pusieron de patitas en la calle.

El vicario General les dio licencia y, a primeros de noviembre, pasado el día de Todos los Santos, lo intentaron en la ermita de Monserrate. Pero fueron desalojados rápidamente por el párroco de Santiago alegando que aquella iglesia tenía pila bautismal y no podía ser ocupada por religiosos.

1585 fue un año muy complicado para los carmelitas; pero pronto encontraron otra casa. El día de Santa Cathalina mártir (25 de noviembre) abandonaron la ermita de Monserrate.

Pero en medio de estas tribulaciones, fue Dios servido y su Santísima Madre la Virgen del Carmen, que estos afligidos padres hallasen el sitio tan cómodo y tan bien dispuesto que hoy día gozan, que fue en una de las casas de Inés Villegas, y de sus hermanos, comprada por precio de 230 escudos, debidos y ajustados pagar en cinco plazos. Compuesto y arreglado, aseado y adornado (según fue posible a esos venerables religiosos) el dicho lugar, se hizo la tercera y última translación en el mismo día de Santa Cathalina V. y M.

Aquí Montesinos patina. Ni los carmelitas se trasladaron al «sitio tan cómodo y tan bien dispuesto que hoy día gozan» (el cronista escribe esto en 1792); ni la tercera fue la «última traslación».

El Carmen Viejo en el Arrabal del siglo XVII según Ojeda Nieto. Dibujo de Mario Gómez.

El convento del Carmen se instaló en una zona próxima a la muralla; aún intramuros, pero en el límite de la ciudad, muy cerca de la torre de Embergoñes. El propio cronista se contradice posteriormente al citar los lindes.

Linda a Levante con la Calle del Hospital; por Poniente con el Río Segura; por Mediodía con la Calle que baja del Barrio de Santiago al dicho Río Segura; y por tramontana con otra Calle que baja de la Parroquia de Santiago al Segura.

Y todavía más cuando afirma que intentaron hacer un huerto, aprovechando el terreno que mediaba con el muro de la ciudad; y que se les negó la licencia por el de Albatera (Rocafull), alegando que «el terreno era vínculo de su casa con la torre que está en la esquina del muro, cerca del Río Segura, a la Puerta de Murcia».

El 12 de abril de 1586 eligieron como primer prior del convento carmelita de Orihuela al Reverendo Padre Fray Gaspar Exarch. Y en la víspera de la Navidad de ese mismo año, a base de donaciones y limosnas montaron una iglesia provisional para celebrar la misa.

La zona donde se instalaron fue conocida a partir de entonces como «Carrer del Carme» o «Plaseta del Carme»; y allí permanecieron hasta 1658, cuando la capilla que estaban construyendo se desplomó arruinando parte del convento.

Patro de Sal y Mur del any 1629. Archivo Municipal de Orihuela.

Se quedaron tristes y afligidos los religiosos viéndose más estrechos y sin terreno para poder construir el huerto, que sirviera de utilidad y gasto de la comunidad; pero en adelante fueron discurriendo los medios más convenientes para extender su convento al sitio que hoy majestuoso goza.

Este contratiempo, a la larga, les llevó a construir un convento nuevo, más céntrico y espacioso.

Comunión de una santa carmelita. Anónimo. Finales del siglo XVII. Óleo sobre lienzo. No expuesto. Pinchando la imagen se accede a la obra original en el Museo del Prado.

En la ermita de San Ginés.

Ruinas de San Ginés en la actualidad.

Los carmelitas pidieron al Consell y así les fue concedido, establecerse en la ermita de San Ginés, cerca de lo que hoy conocemos como Campoamor, en el complicado emplazamiento abandonado por los cartujos y por todas las órdenes que lo habían intentado anteriormente.

Ya hablamos en el capítulo de los jesuitas, de Tomás Pedrós y de su fundación. Los cartujos lo dejaron en 1681 y dos años después se probaron los carmelitas.

Esta Comunidad poseyó el Convento de San Ginés. La Muy Iltre. Ciudad de Orihuela, en Cabildo que celebró el día 21 de julio de 1683 dio a este Convento del Carmen la Casa, Torre y Ermita de San Ginés, con el huerto, agua viva, charco de la Gleda, términos y demás que abraza.

El 20 de agosto, a son de campana, el Prior reunió a la Comunidad en la celda de oficio, para comunicarles los 17 capítulos impuestos por la Ciudad.

El primero les obligaba a dar habitación y hospedaje a «las personas que irán a dicho campo, así hombres como mujeres». Más adelante incluyeron una excepción en el alojamiento obligatorio; en caso de «personas delincuentes, fascinerosas o inquietas, o que llevasen consigo mujeres deshonestas y de mal vivir, o otros semejantes».

Para Caballeros y Ciudadanos, disponían de la Sala grande y los dos aposentos que había en ella; y para las «personas de inferior calidad», de la hospedería que estaba dentro de la torre y enfrente de la puerta. Dicha hospedería tenía dos alcobas; y cada una de ellas, aposentos y cuartos que debían contar con camas, colchones, sábanas, almohadas y mantas.

Por el segundo capítulo se comprometían a contar con un religioso confesor que celebrase misa diaria en la ermita de San Ginés; que estaba dentro de la casa y torre. Y los domingos y fiestas de guardar, dos misas anunciadas con tres toques de campana.

Por el tercero, en caso de «rebatos de moros», tenían que admitir en la casa y torre a todas las personas, así hombres como mujeres, sin que pudiesen impedir su entrada. Y también a los soldados que acudiesen al socorro desde la Ciudad a la Marina.

El cuarto les obligaba a permitir el paso al ganado. El quinto a conservar casa, torre y ermita tal como estaban. Por el sexto debían recibir y hospedar al Virrey y Capitán con su gente, cuando vinieran a inspeccionar las torres de la Marina.

El séptimo les prohibía «enajenar, empeñar, vender ni en otra manera transportar la dicha casa, torre, tierras, agua, charco de la gleda, venta y términos ni parte alguna de aquellos a persona alguna».

Por el octavo perdían todo derecho a indemnización por mejoras en caso de abandonar la propiedad (como había ocurrido siempre), «aunque sea por miedo a rebatos de moros y enemigos por estas cercas del mar o por enfermedades de los Religiosos o por otra cualquiera causa, vía, manera o razón que se pueda imaginar».

El noveno les impedía cortar o hacer uso de los abundantes pinos de aquel paraje sin licencia del Justicia y Jurados de la Ciudad; y si lo hiciesen, pagarían una multa de 10 libras de moneda por cada árbol cortado.

Por el décimo se les permitía vender o arrendar las hierbas de la dehesa para alimento de ganados a quien quisieran, por el precio que estipulasen.

El once dejaba clara la jurisdicción de la Ciudad como única señora; y al Justicia y los Jurados de Oriola como únicos administradores de Justicia.

Del doce al dieciséis consignaban multitud de asuntos burocráticos: privilegios, fueros, transmisión del señorío directo, consecuencias si la orden abandonaba el convento de San Pablo en Orihuela, incumplimientos, etc.

El diecisiete y último exigía, para mayor seguridad, aportar confirmación escrita del Reverendísimo Padre General de la Orden de Ntra. Sra. del Carmen o del Reverendísimo Padre Provincial.

El 21 de agosto de 1683 quedaron firmados todos los capítulos. Pero la estancia, como tantas veces había sucedido en el pasado, fue forzosamente breve.

La Dehesa de Campoamor a mediados del siglo XX.

Cuatro años hace que esta Comunidad tiene la Casa y Hacienda de San Ginés, los dos primeros años en encomienda, y los otros dos en propiedad, juzgando siempre sería de mucha utilidad aquella hacienda; pero la experiencia ha enseñado no ser así, sino antes bien de mucho trabajo y pesadumbres…

El trigo y la cebada recogidos en aquel terreno no cubrían gastos ni en el año más fértil; los arrendamientos del huerto y la dehesa tampoco rentaban lo suficiente para mantener al obligado personal de la iglesia: al sacerdote confesor, al religioso de la obediencia y al mozo destinado a servirles y llevarles recado.

Dichos sacerdotes no acudían gustosos a San Ginés por el mucho trabajo, la ausencia de nieve en verano y la de carne fresca todo el año «por estar a cuatro leguas de poblado».

Los religiosos sufrían muchos enfados y peligros por los que acudían a hurtar en el huerto y en la viña; o los furtivos que cortaban leña en la dehesa; de manera que era «menester andar con armas por aquel paraje, cosa tan indecente a nuestro estado».

A todas estas pegas había que añadir el mayor de los riesgos: «que es el de lo moros, por haber llegado en diferentes ocasiones, y haber cautivado allí muchas gentes, y aquí se ha de vivir con mucho recelo».

Otra de las obligaciones más pesadas era hospedar y dar servicio a todos los vecinos de la Ciudad que iban allí a holgar. Desalmados que destrozaban las camas, la sillas y el vidriado de la cocina. Y cogían sin permiso lo que producía el huerto, con grandísimos enfados, menoscabos y pesadumbres por parte de los religiosos.

«Hombres poderosos» se presentaban con «su amiga»; y los religiosos tenían que ofrecerles cama y mesa. Luego estaba la obligación de dar paso y bebida al ganado; casi siempre de esa misma gente poderosa; ganado que destrozaba los sembrados y que tenían que sufrir en silencio o tener a sus dueños para siempre como enemigos.

Y si fuesen pocos todos estos inconvenientes, estaba la obligación de mantener y reparar las instalaciones, algunas en riesgo de ruina, con costosas obras que también corrían a su cargo.

En el asunto de la costa, como el resto de las órdenes que lo habían intentado, los carmelitas fracasaron. Era demasiado complicado vivir en una zona tan apartada, tan pobre, árida y peligrosa, a merced de los piratas berberiscos.

En el día 5 de octubre de 1686 se hizo la dejación de posesión de la Casa y demás bienes de San Ginés, en la Sala principal de las Casas Consistoriales, delante de los Sres. Jurados, por el Rvdo. Padre Superior y Presidente, Fray Lorenzo Catalá.    

Casa principal de la hacienda en 1913. Colección Sala Aniorte.

Siglo XVII. El Convento de San Pablo.

Esta nota, fechada en 1650, nos da una idea de lo que fue esa dramática epidemia que marcó un antes y un después en la historia de nuestra comarca.

Que estando la Ciudad destruida y asolada con la peste y el contagio que padeció por más de un año continuo, desde el 1647 hasta agosto del 48 que se publicó la salud, habiendo muerto mas de ocho mil personas, quedó despoblada y la mayor parte de las casas caídas y la huerta y heredades perdidas por falta de personas, y los que quedaron muy pobres.

La siguiente, marcada en violeta, pertenece a José Ojeda Nieto en su «Orihuela Imaginada».

La crisis. Esa crisis que va a dañar tanto a Orihuela en el siglo XVII va a ser aprovechada por los carmelitas para abandonar el extremo de la ciudad y bajar al mismo centro, al cogollo de la urbe…

El Consell se encontró en una difícil disyuntiva: ayudar a los monjes a instalarse en el nuevo edificio, para lo que requirió la opinión del obispo y del cabildo, o tratar de impedir el abandono del primitivo lugar, porque de llevarse a cabo -aseguran- será malo para el barrio, que perderá incentivos, porque: «El quedar arruinado El barrio a do esta dicho convento siendo aquel de los publicos desta ciudad por do [h]asen transito todos los actos publicos de prosesiones generales».

La temible peste que arrasó Oriola y la influencia de un carmelita local permitieron plantar un gran convento en el centro de la ciudad en pleno siglo XVII, hecho impensable pocos años antes.

A la posibilidad que ofrecía esta Orihuela decadente, semivacía, con muchas casas desocupadas o en ruinas, se unió la intervención del carmelita oriolano Anastasio Vives de Rocamora.

Francisco Vives, Anastasio Vives y Anastasio Vives obispo de Segorbe. Compendio Histórico Oriolano de Joseph Montesinos. Tomo 5.

Anastasio era hijo de Francisco Vives de Rocamora, prestigioso jurista oriolano, caballero de noble familia y muy religioso. Tanto que, en 1609 ya viudo, ingresó en el convento del Carmen de Orihuela con dos de sus hijos; y en él permaneció hasta su muerte.

Su hijo Anastasio fue muy precoz; nació en 1599 y tomó el hábito con tan solo diez años; edad a la que ingresó, o mejor dicho lo ingresaron en la orden. Concluidos sus estudios, enseñó Artes en Alicante y Teología en Valencia.

En 1634 Anastasio, apenas un treintañero, era ya prior del convento oriolano. Pero sólo fue el principio de una exitosa carrera de la que dejaré algunas pinceladas. Pinchando en su retrato, que aparece un poco más abajo, podéis acceder a su biografía.

En el año 1653, siendo prior de los carmelitas de Valencia, lo nombraron Provincial de la orden en Aragón. Y Orihuela, orgullosa de su hijo, le envió una carta de felicitación.

Cinco años después, fue Anastasio el que escribió al Consell anunciándoles el envío de doce religiosos dispuestos a reactivar la reforma descalza. Según sus propias palabras «dejaban las comodidades de sus conventos para padecer en un tan pobre y arruinado convento como el de Orihuela».

Terminado su mandato como Provincial, él mismo decidió retirarse al convento de su ciudad natal «que entonces se hacía casa de reforma».

Y llegó a oídos de Fray Anastasio que el Consell tenía hecha promesa de erigir una ermita a San Pablo, adoptado por la ciudad a raíz de la peste de 1648.

La elección había sido por sorteo, entre veinticuatro santos posibles. Quiso el azar que fuese San Pablo el patrón secundario de Orihuela y su «abogado contra la peste».

Anastasio les propuso levantar un nuevo convento dedicado al apóstol. A cambio percibiría la suma que el Consell tenía destinada a la construcción de la ermita. Para terminar de convencerles, añadió la promesa de ofrecer a los oriolanos clases de latinidad, policía y virtud.

Habiendo pues determinado el Rvdo. Padre Mro. Fray Sebastián Vilanova, Prior de este Convento, situado entonces en la Calle del Hospital y Parroquia de Santiago (según lo que ya tengo enunciado) con el Rvdo. Padre Mro. Fray Anastasio Vives de Rocamora (después Provincial y Obispo de Segorbe) y demás religiosos de su Convento, trasladarle a la Parroquia de Stas. Justa y Rufina en el año de 1658 por habérseles caído la Iglesia y parte del Convento, a las casas que eran del Dr. D. Pedro Fernández de Mesa, Canónigo y Dignidad de Sacriste que fue de la Sta. Iglesia Cathedral, y los solares adjuntos a dichas casas, hasta los patios de la casa de los Jinjoleros.

El año 1660 fue decisivo en su vida. Consiguió el compromiso de la Ciudad mediante concordia, para que donase mil libras en diez años, a razón de cien libras por año que emplearía en el nuevo convento.

Se le diese al Prior y Religiosos del expresado Convento del Carmen mil libras de moneda corriente Valenciana, de limosna para dicho convento y su obra, en diez años, y por tres Tercias en cada uno...

Además, recomendado por el propio Consell, Anastasio alcanzó la mitra de Segorbe, circunstancia que Orihuela celebró con los festejos acostumbrados cuando nombraban obispo a un oriolano: Te deum Laudamus, encendido de antorchas como en la noche de Santa Justa, faroles en la Sala del Consell, luminarias en las casas y disparo de cien morteretes y lombardas desde la peña.

Anastasio Vives y Rocamora. Orihuela 16-V-1599 – Onda (Castellón) 20-V-1674. Carmelita, obispo de Segorbe. Enlace a su Biografía en la Real Academia de la Historia pinchando sobre la imagen.

Arropado por su pueblo, fray Anastasio marchó a Segorbe en 1661 y ya no volvió a Orihuela.

Una biografía del siglo XVIII habla de su papel como obispo, afirmando que «Suplicó por dejación de la mitra deseando el retiro y la quietud de una celda, tratando de morir sin embarazos de Gobierno».

La que publica el obispado de Segorbe añade que sufragó la portada mayor y el retablo de la capilla del Carmen de su catedral, donde fue enterrado. 

Y que la muerte violenta de dos canónigos curados, unida a su edad, precipitaron su renuncia a la mitra.

Catedral basílica de Segorbe (Castellón).

No he podido saber qué pasó con dichos canónigos; lo cierto es que se retiró al convento de carmelitas de Onda, en Castellón, donde cuentan que aparcó todos sus privilegios y vivió como uno más; hasta barrer, no solo su celda, sino todo el convento y que murió dos años después, el 20 de mayo, domingo de la Santísima Trinidad de 1674.

A su poderosa influencia se debe el traslado del convento del Carmen al centro de la ciudad. Para el Consell no era conveniente que los carmelitas abandonasen la zona que ocupaban junto a la muralla, cuyo estatus habían elevado sencillamente con su presencia. Pero la mediación de Fray Anastasio fue decisiva.

Portadas del convento, Iglesia y capilla del Carmen

De esta forma se solucionaron temporalmente los problemas de los carmelitas oriolanos; con el propio Consell convertido en patrono perpetuo del convento de San Pablo.

Esta determinación del Ilustre Ayuntamiento Oriolano se puso en ejecución por su Provisión de 19 de enero del año 1660 (ante el escribano Francisco López Ganga), con las condiciones que la Ciudad había de ser Patrona de ese convento, y de su Capilla Mayor de la Iglesia Nueva, que se había de construir cuanto antes, con el derecho de ser enterrados en ella los Sres. Capitulares y Justicias…

También se trató que el glorioso Apóstol San Pablo había de ser el Patrono Titular del Altar Mayor e Iglesia, y otras condiciones que se concordaron en diferentes juntas…

Años después, el Consell regaló el solar del antiguo convento al marqués de Rafal «por no conocérsele dueño». A partir de entonces, a la zona que abandonaron se le llamó «Carme Vell» o «Carmen viejo». Y a la nueva ubicación «Calle del Carmen» y «Plaza del Carmen».

Reparto Equivalente 1717. Archivo Municipal de Orihuela.

En el año 1661, los carmelitas estaban dispuestos a edificar su nuevo convento bajo la advocación del glorioso apóstol San Pablo. A la ya citada cesión de Pedro Fernández de Mesa, «casas con los solares adjuntos hasta los patios de la casa de los Jinjoleros», se unió la de Doña Gerónima Orumbella y Rocamora, esposa del prestigioso abogado D. Juan de la Torre.

(Doña Gerónima) Les hizo donación absoluta, pura e irrevocable, que se llama «inter vivos», de un solar de casas que tenía y poseía, situado en esta Ciudad de Orihuela, en la Parroquia de las Gloriosas Stas. Justa y Rufina.

Que era de las casas llamadas «Dels Rocamoras del Hort», en la calle de Pamies, que afronta por Levante con casas que fueron de D. Roque Botella, presbítero, Cura de Sta. Justa; por poniente con el Río Segura; por Mediodía con la Calle de Pamies; y por Tramontana con la calle que baja de la Plazuela del Hospital a Río Segura, por casas solares que fueron de D. Josef Pérez Pasqual, Caballero Oriolano.  

Plano de confección propia sobre original siglo XVIII.

Como era lógico, comenzaron inmediatamente con la iglesia que les patrocinaba el Consell. Pero su construcción dio más problemas de los previstos; hasta el punto de que unas copiosas lluvias provocaron el desplome de la media naranja aún sin techar.

Para el convento, cuya primera piedra se colocó el día de la virgen del Carmen de 1680, habían comprado dos solares lindantes. El Consell les cedió otro en la calle Jinjolero y otro junto al hospital, que dedicaron a jardín.

Muchos años pasaron los Religiosos con sola la habitación, e Iglesia antigua provisional, cuyos principios dispusieron en este convento hasta que, en el año de 1680, siendo Prior el Rvdo. Padre Predicador Fray Fco. Paredes, se puso mano a la Obra y Fábrica de la nueva Iglesia; púsose la primera piedra el día 16 de julio, propio de María Sma. del Carmen, que fue Domingo, del enunciado año 1680.

Reparto Equivalente 1718. Archivo Municipal de Orihuela.

Templo y convento fueron inaugurados en 1686, el mismo año que abandonaron la ermita de San Ginés, en la costa. 

Se acabó la obra de esta Iglesia Carmelitana (como luego se dirá) en el año de 1686, día 1 de enero, y se trasladó a ella el Smo. Sacramento en una solemnísima procesión.

El jueves 24 de enero por la tarde, el obispo Antonio Sánchez del Castellar bendijo el nuevo templo acompañado de los miembros del Consell y de numeroso público.

Gracias a Dios, se concluyó la Iglesia de María Sma. del Carmen, dedicada por Concordia de su comunidad con la Muy Ilte. Ciudad al Apóstol y Doctor de las Gentes el Sr. San Pablo, es muy aseada Y primorosa, está situada en una hermosa y espaciosa plazuela…

La Iglesia es de una Nave de proporcionada elevación y anchura, toda ella muy blanca y adornada con bellas tribunas; el órgano es bueno y de especiales voces; sus capillas son hermosas y perfectamente adornadas.

A 25 viernes (julio de 1686), día propio de la Conversión del Apóstol San Pablo, se trajo en solemne Procesión General, la Cabeza, Imagen y Sagrada Reliquia del Glorioso Santo, desde la Santa Iglesia Cathedral, con las imágenes de San Elías Profeta, San Alberto de Cicilia, San Andrés Corsino, San Franco de Sena, Santa Theresa de Jesús y Santa María Madalena de París, todos carmelitas, ricamente aseadas, llevadas en sus tabernáculos…   

Esta gran obra modificó totalmente el trazado urbanístico de la zona. A la parcela inicial le fueron añadiendo más y más casas empleadas en la edificación y en la formación de la plazuela conocida a partir de entonces como del Carmen. También se alteraron o suprimieron callejuelas; como la que a la derecha de la torre salía al río.

Dibujo del Convento del Carmen. Compendio Histórico Oriolano de Joseph Montesinos. Tomo 5.

El convento comenzó a funcionar con diversas fuentes de ingresos: legados de los propios frailes que entregaban al ingresar o en herencia; los de las beatas y otras personas pías que donaban en efectivo o en propiedades.

Es destacable la de un devoto oriolano que fue alcaide del castillo de Guardamar; les dejó nada menos que 600 tahúllas de tierra. Estas fincas se ponían en arriendo y generaban pingües rentas fijas.

Los entierros en capillas, las misas pagadas y los sermones remunerados completaban el capítulo de ingresos, suficientes para mantener dignamente a los dieciséis frailes que formaban la comunidad a finales del siglo XVII.

En un acta firmada en abril de 1697 se acordó socorrer a los Religiosos Carmelitas con todo lo necesario en la forma siguiente:

1/ Que se haya de dar a los Religiosos, cada tres años, un hábito, escapulario y capilla de estameña parda. Y porque los Religiosos legos rompen más su ropa, singularmente, los que tienen obediencia de trabajo, a más de este socorro, tengan los hábitos usados que dejan los Sacerdotes y Coristas, según la prudente disposición del Reverendo Prior y Clavarios.

2/ Se haya de dar a cada uno capa y capilla blanca de estameña de diez en diez años.

3/Vestido interior, esto es, jubón y calzones de paño pardo que dure cada tres años.

4/ Medias de paño pardo, o estameña de cuerpo cada tres años.

5/ Ropa blanca, una camisa, unos calzones y un par de medias de lienzo gordico, y un jubón de lienzo cada año.

6/ Un pañuelo pardo cada año.

7/ Recado de escribir y socorro de otras necesidades, que se ofrecen conforme lo pide la misma necesidad, y a la prudencia y caridad del Prior y Clavarios…

Restos del Convento y la Iglesia del Carmen.

Iglesia y Convento en el siglo XVIII.

Escudo carmelita Capilla VOT. Orihuela. Fotografía Ajomalba

En este capítulo vamos a conocer el convento y la iglesia de los carmelitas oriolanos a finales del siglo XVIII. Para ello voy a utilizar las extensas descripciones de un testigo presencial. De nuevo se trata de nuestro cronista Josef Montesinos, en el año 1792.

Este Convento Carmelitano, aunque no es muy grande, es bastantemente capaz, está situado en su hermosa Plazuela; sus claustros son muy bonicos, curiosos y aseados, en su Luneto hay una capaz cisterna de agua reposada para consumo de la Comunidad, que se llena del Río Segura por la luna de enero.

La Cocina, Refectorio, Deprofundis, Despensas, Graneros, Portería y Parador, son buenos y muy decentes; la escalera, que es de dos órdenes, con su grande reja al huerto, y varios lienzos de especial pintura, se hizo en el año de 1771.

Las Celdas generalmente son buenas, capaces y divertidas, pues las más de ellas tienen terrados con sus emparrados; la Librería es capaz y tiene libros muy selectos; pero la lástima es el poco cuidado que se tiene de ella, por lo que se pierden muchos libros, especialmente de los Santos, Padres y Expositivos, por lo poco que se manejan.

La misma desgracia padece su Archivo, con sus papeles y escrituras; pues deberían haber señalado un religioso hábil (con excepciones de Coro) para cuidar de ambas cosas.

El huerto es muy aseado, se cogen en él naranjas, limones, dátiles, melocotones, albericoques, bresquillas, habas, mucha berza, claveles, rosas y flores.   

Plano de confección propia sobre original siglo XVIII.

En el caso de la iglesia y la capilla de la Virgen del Carmen me veo obligado a resumir mucho. Sigo marcando los párrafos en rojo en las transcripciones literales.

La Iglesia es de una Nave de proporcionada elevación y anchura, toda ella muy blanca y adornada con bellas tribunas; el órgano es bueno y de especiales voces; sus capillas son hermosas y perfectamente adornadas.

Montesinos comienza en la capilla mayor, poco honda y con un retablo grande, curioso y dorado; contenía un lienzo del Salvador de bastante mérito y otro de Nuestra Señora del Carmen.

El camarín de San Pablo, titular de la Iglesia, contenía una imagen de talla; y un lienzo para cubrirlo que reflejaba su martirio. También varias estatuas de santos y obispos; y una lámpara de plata con las armas de Orihuela que ardía constantemente a costa de la Ciudad, recordando su patronazgo.

La torre era alta y fuerte, con un curioso remate y todas sus esquinas de cantería. Contaba con cuatro campanas, tres naturales y una de madera, la famosa «carraca» utilizada en Semana Santa.

La puerta, frontera al Altar Mayor, era de buena fachada, construida con piedra de Abanilla y buen cancel. Encima tenía el Coro, con tres ventanas a la plazuela; el órgano y treinta asientos de madera tallada de los que hablaré más adelante.

El cronista enumera cuatro capillas en el lado de la Epístola: La primera sin retablo por ser la Puerta del Claustro; la segunda dedicada a María Magdalena de París, con camarín, imagen, lienzo para cubrirla y un púlpito con la imagen de San Cirilo.

La tercera dedicada a Santa Teresa de Jesús, contaba con retablo de talla dorada, camarín, imagen de la santa (vestida con un traje costeado por la marquesa de Rafal) y lienzo para cubrirlo.

Y la cuarta estaba dedicada a la Inmaculada Concepción junto a los santos Ángelo Mártir y Alberto Confesor; todos representados en un lienzo de doce palmos. Esta capilla tenía una puerta que subía al Coro y daba acceso a la torre.

Tenía otras cinco capillas del lado del Evangelio: la de San José; la del Santísimo Cristo de los Afligidos; la de San Elías; la de Nuestra Señora de los Desamparados; y la de Nuestra Señora del Carmen, que equivalía a una iglesia separada por su hermosura y grandeza.

Jeroglíficos del Convento y de la VOT del Carmen. Compendio Histórico Oriolano de Joseph Montesinos. Tomo 5.

En el siglo XVIII derribaron la vieja capilla que utilizaban como iglesia provisional y levantaron una flamante y espléndida obra a la que se accedía por la portada barroca, con dos ángeles que siguen custodiando el escudo carmelita. Propiedad de la Venerable Orden Tercera, en la década de 1770, adquirieron la monumental imagen de Salzillo.

Capilla de Ntra. Sra. del Carmen. Esta Capilla de María Sma. del Carmen es muy grande, curiosa, aseada, blanca, elevada y clara; tiene Coro muy bonico, con su grande balcón de hierro azul, reja de lo mismo, junto a la cual, pero a la parte de afuera, junto al cancel hay una Capilla de María Sma. en su muerte y asunción, compuesta de un aseado retablo corlado, con buen Camarín; y cristales con marco dorado, que guardan la Soberana Imagen que regaló a esta Iglesia con su cama muy decente Don Joaquín Camacho, Presbítero, Sacristán Mayor de la Sta. Iglesia Cathedral.

Camarín del altar mayor, construido en 1740. Alberga una Virgen del Carmen, talla de Salzillo. Baltasar Gómez Berná.

La Capilla de Ntra. Sra., como voy diciendo tiene su buen crucero y media naranja, en cuyos cuatro óvalos hay cuatro hermosos lienzos con otros tantos Santos Carmelitas… El Altar de María Sma. es grande, hermoso, magnífico, de preciosa talla dorada con su gran Camarín que contiene en precioso trono a María Sma. circuida de Ángeles y Serafines, hechura del célebre Zarcillo murciano…

Camarín del altar mayor, construido en 1740. Alberga una Virgen del Carmen, talla de Salzillo. Baltasar Gómez Berná.

En cuanto al número de religiosos que lo ocupaban, durante la centuria fue aumentando hasta superar los cuarenta. En 1771 el General de la orden decidió reducir la exorbitante cantidad de individuos que ingresaban sin dotación ni subsistencia, ajustándolos a las rentas de cada convento. Hechos los cálculos, dejó el de Orihuela con 23 religiosos.

Reducción y Decretos dispuestos por el P. General del Carmen, de la antigua y regular observancia, para las provincias de su cargo en estos Reynos, con la Provisión auxiliatoria del Real y Supremo Consejo de Castilla. Madrid, 1772.

Montesinos también nos ofrece el «Estado actual de los Padres y demás individuos que componen la Reverenda Comunidad del Convento de san Pablo de Orihuela en el presente año de 1792 que esto se escribe». Con nombres y apellidos enumera al prior, veinte padres (maestros, confesores, predicadores, y un organista), nueve jóvenes coristas y cuatro donados o sirvientes.

Convento e Iglesia del Carmen desde el huerto. Colección Rodríguez Tejuelo.

Siglo XIX.

Restos del Convento y la Iglesia del Carmen.

Comenzamos el siglo XIX con otro recuento, con nombres y apellidos, efectuado por Montesinos a comienzos del siglo XIX con el título: «Estado presente de esta Reverenda Comunidad del Convento de San Pablo de la Ciudad de Orihuela en el año de 1809».

En él se reduce considerablemente el número de padres. Figuran el prior, doce padres, cinco coristas estudiantes (de los que dos murieron «miserablemente ahogados en el Río Segura estándose bañando»), cuatro novicios de coro y cinco religiosos legos.

Las primeras expropiaciones de tierras fueron mermando los recursos de la comunidad, haciendo cada vez más difícil el sostenimiento de sus miembros. Y para colmo, llegó la epidemia de fiebre amarilla de 1811.

El primero en morir fue el prior, provocando la huida de diez religiosos que abandonaron la ciudad por miedo al contagio. Los que quedaron: media docena de frailes, criados, el cocinero y el arrendador del huerto, murieron a causa de la enfermedad. Con el convento vacío, la Justicia se hizo cargo del edificio poniendo un candado en la portería. Era el principio del fin.

En diciembre regresaron los diez supervivientes y se instalaron de nuevo. Hasta que por decreto del gobierno liberal de 1820 quedaron suprimidas las comunidades carmelitas de Orihuela y de la vecina Cox, cuyos miembros fueron agregados al convento de Alicante, donde permanecieron durante el Trienio Constitucional.

Crédito público (Madrid). 3 de agosto 1822.

Abolida la Constitución por decreto de Fernando VII, en el verano de 1823 el convento de Orihuela se abrió de nuevo y los carmelitas solicitaron el traslado de la imagen de San Pablo; depositada por el Ayuntamiento en la Iglesia de Santa Justa para su conservación.

Desastre tras desastre, en 1831 se les hundió la capilla de Ntra. Señora del Carmen, que fue reparada en la medida de lo posible. Tres años después sufrieron la terrible riada que se llevó por delante la antigua casa de la Ciudad con el puente de Poniente.

El remate llegó con el decreto de 1835 que significaba la definitiva exclaustración de los carmelitas y la desamortización de todas sus propiedades. 

Real Decreto suprimiendo los monasterios y conventos que no tengan 12 individuos profesos. Pinchad sobre la imagen para acceder al texto completo.

El 22 de agosto el convento quedó completamente abandonado. Sus bienes muebles, imágenes, ornamentos y elementos sagrados fueron inventariados y desalojados. Dicho inventario fue publicado por nuestro cronista local, mi buen amigo Antonio Luis Galiano, en un artículo titulado «1835: el ocaso del Carmelo en Orihuela y el inventario desamortizador de sus bienes muebles».

Vacío y extremadamente ruinoso, el edificio se había convertido en un peligro para vecinos y transeúntes. Al no encontrar a nadie que se hiciese cargo de los elevados costes de su demolición, el Ayuntamiento decidió ponerse en contacto con la Junta de Enajenación de Conventos Suprimidos y se vendió en 69.000 reales.

Diario de avisos de Madrid. 29 de enero 1843: Venta de bienes nacionales. Pertenecientes al Clero Secular. Por providencia del señor intendente de rentas de la provincia de Alicante, está señalado para el día 30 del presente mes de enero de doce a una de su tarde, en una de las Salas Consistoriales del Excmo. Ayuntamiento Constitucional de esta muy heroica villa de Madrid, el doble remate de las fincas nacionales siguientes:

El edificio convento que fue de los religiosos Carmelitas de Orihuela, situado en la plaza del Carmen de dicha ciudad, en estado ruinoso, consta de 22500 pies valencianos superficiales y 52 de altura; se halla sin arrendar; ha sido tasado en 68700 rs., cantidad en que se saca a subasta sin que se le reconozca carga alguna.

Plaza del Carmen. Colección Javier Sánchez Portas.

Los materiales aprovechables procedentes del derribo se dedicaron a la adaptación de la nueva Casa Consistorial en el viejo pósito de la Plaza Nueva. Con el resto de las ruinas adecentaron las calles, las riberas del río fronterizas al convento y los caminos de Torrevieja y Alicante.

Antes del derribo habían trasladado la espectacular sillería del coro, atribuida a Juan Bautista Borja al igual que la de la catedral. Es la misma que luce en la actualidad en el convento de las agustinas de San Sebastián.

Si Montesinos no nos engaña, originalmente estaba formada por treinta asientos, de los que sólo se conservan veintitrés. Están tallados en nogal con escenas y personajes vinculados a la orden. El citado cronista describe en 1792 una veintena de santos y santas carmelitas comenzando por San Elías.

El Coro, aunque no es grande, es primoroso; con tres ventanas que caen a la Plazuela; tiene su hermosa Sillería de nogal, que se hizo por los años de 1738, con 30 asientos altos y bajos, con muchos buriles, y Santos de la Orden, todo de superior mérito; y con San Elías, San Eliseo, San Dionisio, San Alberto Patriarca…

San Elías. Detalle del antiguo coro del convento de San Pablo. Actualmente en el de las agustinas de San Sebastián. Obra de Juan Bautista Borja siglo XVIII. Fotografía Agulló.

De la Iglesia de San Pablo sólo se mantiene la sobria portada y un pequeño fragmento unido a la capilla de la Virgen del Carmen; que al ser propiedad de la Venerable Orden Tercera, se conservó y reedificó en 1850. En esta obra los concejales oriolanos costearon la reparación del altar mayor evocando el patronato adquirido en el siglo XVII sobre la antigua iglesia demolida.

Iglesia del Carmen. Ministerio de Cultura.

El Segura. 10 de julio 1878: Ha comenzado el solemne novenario que los devotos y hermanos de Ntra. Sra. del Carmen dedican todos los años a la Inmaculada Virgen del Carmelo. El día 16 habrá misa y Comunión General. Por la tarde y después de la novena, se llevará en carro triunfal y procesionalmente la Imagen de Ntra. Sra. del Carmen recorriendo las calles de Santiago, Sta. Justa, Plaza de la verdura, Feria, Sta. Lucía, Soleres, Plaza de la Soledad, Mayor, Ángel, Plaza de la Verdura, Río, Plaza de las Salesas, Santiago y Plaza del Carmen.

Portadas del Carmen. Ministerio de Cultura.

Exclaustrados los frailes y desamortizados los conventos, la rama masculina del Carmelo en España quedó prácticamente extinguida, recuperándose muchos años después.

A Orihuela no regresaron los carmelitas, pero llegaron las Carmelitas…

Plaza, convento e iglesia del Carmen en la actualidad. Google Maps.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Adaptación de los guiones confeccionados para Radio Orihuela Ser, serie dedicada a la orden del Carmelo en Orihuela. Os dejo enlaces a tres programas.

Programa 1.
Programa 1.
Programa 2.
Programa 2.
Programa 3.
Programa 3.

Apuntes sobre el Teatro Circo y su reconstrucción en Orihuela.

Algunos apuntes sobre el Teatro Circo en el centenario de su reconstrucción en Orihuela.

Alberto Zerón Huguet.

Introducción

En la segunda mitad del siglo XIX dos entretenimientos primaban entre la ciudadanía española por difusión y número de seguidores: el teatro y el circo. 

Toda ciudad medianamente importante debía contar al menos con un coliseo estable; este es el caso del Teatro Principal en Alicante y Cartagena, del Teatro de los Infantes -actual Romea- en Murcia o del Teatro de la Corredera en Orihuela.

En estos locales, los nuevos empresarios programaban largas temporadas contratando a las principales orquestas y compañías dramáticas.

Pronto, gracias al crecimiento económico y cultural, la gran afluencia de público permitió que en una pequeña capital de provincia como Alicante subsistiesen varios de estos locales de recreo.

Teatro Principal; Alicante, 1915.

Por otra parte, el circo se había renovado incorporando ejercicios ecuestres, animales exóticos, trapecistas, equilibristas y magos. Ante semejante despliegue, las compañías ambulantes eran recibidas con gran entusiasmo y continuamente aparecían y desaparecían provisionales carpas o barracones de madera.

Grabados Circo Price. Madrid siglo XIX.

A medio camino entre el teatro estable y la carpa estaban los llamados teatros circo que se proyectaron y construyeron siguiendo la moda que, desde París, se extendía por muchas ciudades europeas. Obras teatrales, óperas, zarzuelas, circo, conciertos; estos recintos polivalentes, permitían ofrecer todo tipo de espectáculos.

Programa Teatro Circo Apolo.

En España, proliferaron en el último tercio de la centuria, siendo el más famoso el derruido Teatro Circo Price de Madrid.

Proyecto Teatro Circo de Price
Teatro Circo de Price

Revisando la historia de los teatros circo cercanos: Cartagena (1879), Albacete (1887), Alicante (1881) y Murcia (1892), podemos comprobar que estos auténticos supervivientes, han llevado una trayectoria muy parecida y afortunadamente, gracias a la presión popular, con más o menos reformas y modificaciones, se mantienen actualmente en pie.

Teatro Circo Alicantino. Fotografía de Manuel Cantos. En el Blog anticalicanteblogspot.com
Teatro Circo Valencia.
Teatro Circo Mataró.
Teatro Circo Barcelona.
Teatro Circo Puente-Genil.
Teatro Circo Albacete.
Teatro Circo Albacete.

En el caso del Teatro Circo Alicantino, hay una circunstancia singular: su desmontaje y posterior reconstrucción en Orihuela entre los años 1907 y 1908.

Antecedentes Alicantinos

Vista de Alicante (Jean Laurent, ca. 1870).

Entre los años 1880 y 1881, el maestro carpintero Rafael Marco Boronat, dirigió la construcción de un barracón de madera  ubicado en la plaza del Barranquet (actual plaza de Chapí).

Teatro Principal en la Plaza del Barranquet, actualmente titulada de Ruperto Chapí. En 1839 se instaló en ella una plaza de toros y en 1848 se levantó el Teatro.

Estaba frente al Teatro Principal;  por lo que fue conocido popularmente como «el circo de la plaza del teatro». Se anunciaba como Circo Ecuestre y comenzó su actividad en el verano de 1881, exclusivamente con espectáculos de carácter circense. 

Al comienzo de la siguiente temporada estival se trabajó activamente para terminar la colocación del escenario, decorados y otros útiles necesarios que lo adaptaron para albergar con dignidad representaciones dramáticas.

Rafael Marco Boronat se ocupó de la maquinaria e iluminación; de la parte musical se encargó Pablo Gorgé Soler, patriarca de una familia de músicos alicantinos, director y fundador de la banda La Lira.

El renovado centro de recreo abrió sus puertas el 1 de julio de 1882 ya con el nombre de Teatro Circo;  y como reclamo al espectador, en la puerta  elevaban globos aerostáticos a los acordes de una banda de música.

Exhibición de globos aerostáticos.

Aprovechando que en aquellos momentos el género lírico era el preferido entre el público alicantino se especializaron en zarzuelas y conciertos sin abandonar las funciones teatro y de circo.

Esa misma temporada actuó varias veces un joven Isaac Albéniz, que llegaba de pasear su virtuosismo por diversas ciudades europeas. 

Más éxito tuvo la ópera italiana; con Rigoletto, Lucrecia Borgia o Marina consiguieron gran afluencia de público.

Concierto de Isaac Albéniz en el Teatro-Circo de Alicante, año 1882. Biblioteca de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, legado de la familia de Pablo Portes.

La cercanía del Principal debió ser un lastre para el joven Teatro Circo. En 1883 una nueva y ambiciosa sociedad abría la temporada con la compañía circense de los hermanos Rizarelli, que venía de triunfar por todo el mundo. 

A primeros de mayo la prensa anunciaba la demora en el debut «para no molestar al público del cercano Teatro Principal». La esperada apertura llegó el 18 de mayo; y fue un éxito rotundo. Durante varias semanas, los espectadores abarrotaron el local a dos funciones diarias.

El posteriormente llamado Teatro Circo Viejo se mantuvo durante una década programando todo tipo de espectáculos en la temporada veraniega. 

Pero las presiones de los propietarios del Teatro Principal y la reorganización urbanística de la zona forzaron su desaparición. Su última función fue la zarzuela «El anillo de hierro» representada en el verano de 1891.

Partitura «El Anillo de Hierro».

En octubre de ese mismo año, Rafael Marco, Pablo Gorgue y un grupo de artistas formaron una empresa y decidieron levantar un nuevo y bello edificio. 

Rafael tenía bastante experiencia; no en vano había participado activamente en la construcción de la Plaza de Toros de San Juan, en la de la casa flotante del Club de Regatas y en la reforma del Teatro Principal.

El Teatro Circo Alicantino o Circo Nuevo, como fue conocido popularmente, se erigió en la Plaza de Balmes, en terreno de propiedad municipal. 

Rafael Marco presentó una instancia en el ayuntamiento solicitando una concesión por 15 años para emplazar un edificio de carácter provisional que fabricaría en madera y ladrillo. 

Su inauguración coincidió con un hito en la historia de Alicante: la instalación del alumbrado eléctrico.

Teatro Circo de Alicante. 1892. Biblioteca Gabriel Miró.

El 22 de mayo de 1892 llegaba a Alicante Isaac Peral encargado de dirigir el proyecto. Aprovechando esta circunstancia, visitó el nuevo teatro supervisando los ensayos de su alumbrado; tres días después abría sus puertas con una espectacular compañía ecuestre. 

Durante una década se mantuvo en la brecha, alternando su faceta musical y circense; pero el cambio de siglo multiplicó la oferta de ocio.

Teatro de Verano en Alicante.

En 1903 Alicante disponía ya de seis establecimientos recreativos; entre ellos el nuevo Teatro de Verano, directo competidor, como su nombre indicaba, para la temporada estival.  A partir de aquí su actividad fue en disminución limitándose a ofrecer actuaciones esporádicas de circo.

En 1907 se cumplían los 15 años de concesión y la completa cartelera alicantina ofertaba ópera en el Teatro Principal; cinematógrafo y funciones en el Salón Novedades, en el Recreo Alicantino y en el Salón Moderno; exhibiciones gimnásticas en la Plaza de Toros;  y para colmo, el Teatro de Verano preparaba su nueva temporada. 

El futuro del Teatro Circo se presentaba bastante negro; pero aún no estaba todo perdido.

A primeros de junio, «La Correspondencia de Alicante» elogiaba la decisión municipal de concederle una prórroga de nueve meses y anunciaba la inminente llegada en el correo de Madrid de Eugenio Casals, a la cabeza de una excelente compañía de zarzuela, que llegaba triunfante de Buenos Aires para comenzar el día 14 una espectacular temporada en el Teatro Circo.

Pero las cosas se torcieron, el señor Casals, tras reunirse con un grupo de empresarios, aceptó la dirección del Teatro de Verano precipitando así el fin del Teatro Circo Alicantino.

Durante el mes de agosto «La Voz de Alicante» anunciaba la subasta para su demolición y para la adquisición de los materiales, muebles y demás enseres.

Recortes de prensa alicantina de la época.

Ésta tuvo lugar a las doce de la mañana del día 10 de septiembre de 1907, en el despacho del notario Lorenzo de Irizar. Y la demolición se llevó a cabo durante el mes de octubre; mientras la prensa reclamaba la construcción de una plaza mercado.

En 1921 se inauguraba el precioso edificio del Mercado Central de Abastos que desde entonces ocupa su lugar.

Solar del «Mercado Viejo» y nuevo Mercado Central de Abastos edificado en el solar del Teatro Circo.

El Teatro Circo en Orihuela

Desde 1840, la Orihuela decimonónica contaba para su recreo con el Teatro de Orihuela o de la Corredera. Este espacioso local, derribado recientemente, fue erigido por Francisco Regidor Reig y tenía capacidad para 900 personas.

Calle de la Corredera. Orihuela. J. Laurent, ca. 1870.

Con el transcurrir de los años, el edificio ya muy deteriorado, pasó a manos de los nietos del fundador; quienes en 1887 lo pusieron en venta con mobiliario y enseres.

Desaparecida la Plaza de Toros de San Agustín, los espectáculos ecuestres y otras funciones de circo se desarrollaban en recintos portátiles instalados generalmente en la Plaza Nueva.

Plaza Nueva. Colección Javier Sánchez Portas.
Cinematógrafo en la Plaza Nueva de Orihuela.

La primera referencia a la construcción de un teatro circo en Orihuela aparece en prensa a finales de 1895. Se anunciaba la formación de una sociedad cuya cabeza visible era Vicente López Durana.

El nuevo propietario del Teatro de la Corredera pensaba construir un teatro de hierro de acuerdo a las exigencias modernas; y para tal menester, pretendía adquirir el Teatro Circo de Alicante.

Este sombrerero alicantino, se había casado en 1870 con la oriolana Antonia Vilar, propietaria del convento de San Gregorio y de gran parte del de la Merced.

El matrimonio residió varios años en Alicante, por lo que conocían de sobra el Teatro Circo de la Plaza de Balmes.

Al trasladarse a Orihuela, López Durana se dedicó plenamente al negocio de los alquileres obrando y reformando sus conventos hasta desvirtuarlos totalmente. 

Una vez comprado el enorme edificio de la Corredera en 1895, si hubiese conseguido el Teatro Circo Alicantino, posiblemente hubiese destinado el viejo teatro a viviendas de alquiler; pero esto no es más que una opinión personal. 

Lo cierto es que a pesar de anunciar a bombo y platillo su restauración, fracasada la compra, se deshizo del Teatro de la Corredera.

Fachada del Teatro Romero en 1900. Archivo Municipal de Orihuela.

En 1905 volvió a circular la noticia de una nueva sociedad que pretendía erigir un teatro circo.  

Además de Eduardo Romero Sansano (propietario del local de la Corredera), entre los accionistas estaba Ramón Pastor Vilar, sobrino de López Durana, cuyos padres habían poseído el convento y plaza de toros de San Agustín (vendido y convertido en colegio de Jesús y María) y también la parte de la Merced que aún se conserva. Quizás por ello se barajaba este edificio entre los posibles emplazamientos.

Por segunda vez, se negoció la compra del de Alicante, ya por entonces en horas bajas. Pero habría que esperar dos años más.

En septiembre de 1907 los hermanos Antonio y Ángel Roca de Togores, entre la sorpresa y admiración de sus paisanos, se hicieron con los «materiales, muebles y demás enseres» del Teatro Circo Alicantino. No tuvieron que negociar mucho; como ya hemos dicho, los adquirieron en subasta pública ante notario.

La ubicación tampoco fue un problema; lejos de complicarse como sus predecesores en la búsqueda de un solar céntrico, adquirieron un huerto propiedad de un tal Sr. Giménez.

Teatro Circo Orihuela.

Utilizando la actual calle de Rufino Gea, un triste callejón llamado del Salitre que partiendo de la calle Loazes giraba hasta morir en el río, conectaron el teatro con el Casino y con la zona comercial totalmente reformada a finales del siglo XIX.

Calle Salitre/Rufino Gea. Antonio Ballester.

Antonio Roca de Togores cedió la propiedad del Teatro Circo a la sociedad anónima Circo de Orihuela, formada con un capital social de 35.000 pesetas, dividido en setenta acciones de quinientas pesetas cada una, pagaderas en cinco plazos de veinte duros cada uno. 

Dichas acciones acabaron en manos de uno de los socios, Vicente Esquer Esquer, procurador oriolano cuyo nombre quedó para siempre asociado al edificio, pues pasó a denominarse Teatro Circo Esquer. 

Las obras comenzadas en octubre se desarrollaron con rapidez. Para el mes de enero tenían instalado el armazón para el graderío y las columnas ya se elevaban por encima de los huertos que lo rodeaban.

La inauguración tuvo lugar el 25 de abril de 1908, Sábado de Gloria. A pesar de haber escogido y anunciado para tal evento la actuación de una «notable compañía de zarzuela», fue la compañía dramática de Jaime Rivelles la encargada de estrenar el nuevo coliseo oriolano.

Colección Javier Sánchez Portas

En un teatro de la época no podía faltar el cinematógrafo y de ello, según la prensa coetánea, se encargaron los hermanos Carreño.  

En junio se construyó la cámara que albergaría la máquina con arreglo a la normas de seguridad. Ellos mismos contrataban a los artistas para amenizar las proyecciones de cine mudo.

El 10 de abril de 1909, el diario «La Época» anunciaba un proyecto para la construcción de la nueva plaza de abastos;  que sorprendentemente se ubicaba en el solar ocupado por el flamante Teatro Circo.

Calle Alfonso XIII. Anuncio del teatro. Colección Javier Sánchez Portas

Todo quedó en un proyecto; pero resulta bastante sospechoso que entre aquellos concejales figurase  Romero Sansano, que como ya hemos dicho, era propietario del teatro vecino.

Al contrario de lo que ocurrió en Alicante, fue el viejo coliseo recientemente restaurado el que se sintió amenazado. 

Con un aforo de casi 2.000 espectadores, el teatro circo doblaba al Teatro Romero y eso le permitía ofrecer unos precios más populares.

Funciono sin sobresaltos hasta 1929. En esa fecha, se realizó una primera reforma para dotarlo de mayor seguridad e higiene, instalándose además un completo equipo de proyección cinematográfica.  

Teatro Circo de Orihuela años 30. Colección Javier Sánchez Portas.
Teatro Circo de Orihuela años 30. Colección Javier Sánchez Portas.

Bajo la dirección de un nuevo arrendatario, Pedro Muñoz Mendes, la reapertura tuvo lugar el 19 de octubre con la proyección de la película Cagliostro el Aventurero. 

Hasta la década de 1920 la plaza del teatro había continuado en manos de la familia Esquer y no era más que un trozo de huerto apisonado. 

Durante la II República, ya en poder del Ayuntamiento, se emprendieron ciertas mejoras en el llamado ensanche del Teatro Circo.

Calle Alfonso XIII, Fermín Galán durante la II República. Anuncio del teatro. Colección Javier Sánchez Portas
Archivo Histórico Provincial de Alicante.

Entre los años 1933 y 1934 se expropiaron y fueron derribadas dos casas de la calle Escorrata y se aprobó el proyecto de apertura y ensanche de la calle del Salitre, redactado por el arquitecto municipal Severiano Sánchez Ballesta. 

Para ello demolieron parte de la posada de Valeriano Barber Carrió, siendo el maestro de obras municipal Román Sánchez, el encargado de la pavimentación.

La plaza del Teatro se retituló como plaza del Poeta Sansano, en honor al literato y periodista Juan Sansano Benisa; y la calle del Salitre como de Rufino Gea, recordando al famoso cronista de la ciudad.

Juan Sansano Benisa y su diario alicantino. (Orihuela 1887 – Alicante 1955).

El Teatro Circo de Orihuela o Teatro Circo Esquer fue el referente cultural de la comarca durante gran parte del siglo XX ofertando cine, teatro, zarzuela, óperas, danza, circo y hasta combates de boxeo.

Antonio Ballester Vidal.

A lo largo de su existencia han desfilado por su escenario las más diversas manifestaciones culturales y festivas: compañías teatrales, figuras de la canción, cupletistas, orquestas y todo tipo de artistas. 

Por otro lado, a nivel local ha albergado festivales benéficos, juegos florales, bailes, conferencias, etc.

Dejando cada vez más de lado su faceta teatral y asumiendo la de cinematógrafo, aguantó el paso de los años con cierta dignidad; pero hablando de centenarios, no podemos olvidar un último servicio a la cultura local.

Teatro Circo Esquer.

El 13 de febrero de 1977 albergó el estreno mundial de la ópera prima teatral de Miguel Hernández «Quien te ha visto y quien te ve, sombra de lo que eras«, a cargo del grupo teatral La Cazuela, de Alcoy.

En 1978 como otros muchos teatros de la época se vio abocado al cierre. A partir de entonces, comenzó un periodo con todo tipo de especulaciones sobre el futuro del edificio.

Teatro Circo Esquer. Vista aérea.

Los técnicos aconsejaban su demolición y reconstrucción en otro emplazamiento; los propietarios aceptaban la construcción de un nuevo teatro integrado en un edificio de viviendas; los vecinos pedían una plaza pública o un parque; y por último, un colectivo cultural encabezado en aquellos años por Javier Sánchez Portas, exigía la puesta en valor de un símbolo de la cultura oriolana del siglo XX.

Teatro Circo Esquer en ruinas.

Mientras tanto, el añejo edificio soportaba inundaciones, actos vandálicos y conatos de incendio. 

Al igual que en otras localidades, tuvo que ser la lucha decidida de un grupo de ciudadanos la que removió las conciencias para recuperar este referente histórico absolutamente excepcional.

En 1986, el Ayuntamiento de Orihuela compró el Teatro Circo para emprender su recuperación con la inestimable ayuda de la Diputación Provincial y la Consellería de Obras Públicas y Urbanismo.

Se había perdido un tiempo precioso y su estado era de ruina. El viejo coliseo necesitaba algo más que una restauración. Con carácter de urgencia se eliminaron los residuos acumulados y se acometió un cerramiento de carácter provisional.

Colección Javier Sánchez Portas.

El proyecto de recuperación debía respetar en la medida de lo posible la tipología de sus elementos que imprimían el carácter de época al edificio; pero a la vez se buscaba crear un recinto polivalente que permitiera un uso diverso, con gran capacidad de aforo y con las modernas condiciones de confortabilidad. Para ello se redistribuyeron las localidades y se modificaron los espacios resultantes de los derribos.

Colección Javier Sánchez Portas. Ajomalba
Colección Javier Sánchez Portas. Ajomalba.

Totalmente rehabilitado, dotado de nuevo mobiliario y convertido para siempre en edificio estable, fue inaugurado el 6 de Noviembre de 1995 por la Reina Doña Sofía con un concierto a beneficio de la Obra Social Diocesana de San José Obrero de Orihuela.

Joaquín Marín.
Víctor Sarabia Grau.
Víctor Sarabia Grau.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba)

El presente trabajo publicado en Alicante, es fruto de un encargo de la revista cultural «El Salt», a través de mi buena amiga Consol Payá. Apareció en el número 14, durante la primavera del año 2008, en el centenario de su reconstrucción en Orihuela.

José Antonio Ruiz Peñalver.
Alberto Zerón Huguet.

Fuentes Documentales y Bibliografía.

SÁNCHEZ PORTAS, Javier, SAN NICOLAS ROMERA, César, VALVERDE ESPEJO, Luís. El Teatro Circo de Orihuela (1908-1995), 1995. REUS BOYD-SWAN, Francisco. El Teatro en Alicante: 1901-1910, 1994. GALIANO PÉREZ, Antonio Luís. Orígenes del Teatro Circo de Orihuela. En La Lucerna nº 38, Septiembre de 1995. LLORET I ESQUERDO, Jaume. Personatges de l’Escena Alicantina, 2002.

El Eco de la Provincia. Alicante, 1881-1882. Las Circunstancias. Alicante, 1881. La Unión Democrática. Alicante, 1883-1887. El Alicantino. Alicante, 1892. El Amic del Poble. Alicante, 1899. La Correspondencia Alicantina. Alicante, 1903-1907. La Voz de Alicante. Alicante, 1904-1907.

El Independiente. Orihuela, 1892. El Pueblo. Orihuela, 1892-1929. El Thader. Orihuela, 1895- 1896. La Huerta. Orihuela, 1907-1908. La Nueva Era, Orihuela, 1907. La Época. Orihuela, 1907-1908. El Eco de Orihuela. Orihuela, 1912. Renacer. Orihuela, 1929. Actualidad. Orihuela, 1929. El Diario. Orihuela, 1905-1907.

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Lacy, Grifol y la tienda de Muley-el-Abbas.

Fotografía Ajomalba.

Lacy, Grifol y la tienda de Muley-el-Abbas.

En agosto de 1859, el Sultán de Marruecos se comprometió a terminar con las constantes agresiones que sufrían los súbditos españoles a manos de las kábilas insumisas del Rif.

A pesar de este acuerdo firmado en Tetuán, los moros de Anyera arrasaron un fuerte en construcción perteneciente al recinto defensivo de Ceuta; mancillando además el escudo español que delimitaba la frontera.

Este pequeño incidente fue la ocasión propicia para que el Gobierno del general O’Donnell sepultara las luchas políticas internas y sembrara el sentimiento de unidad nacional que solo consigue una guerra.

El 5 de septiembre de 1859 el sultán Abderramán recibió un ultimátum exigiendo la urgente reparación del ultraje. Cuatro días después fallecía Abderramán sucediéndole su hijo Sidi Mohamed, quien hizo caso omiso de la amenaza.

El Sultán Abd ar-Rahmán ibn Hisham

El 22 de octubre de 1859 España declaraba la guerra a Marruecos, enviando a Ceuta un impresionante ejercito con apoyo de artillería naval. En noviembre comenzaba su imparable progresión hacia Tetuán.

El Sultan Sidi Mohamed Ben Abderrahman.

En las primeras escaramuzas cayó el oficial oriolano Domingo Grifol. Aunque su graduación era de capitán, figuraba como teniente del Regimiento de Castilla.

Murió defendiendo el reducto «Isabel II». Los reductos eran fortificaciones improvisadas por los ingenieros españoles en la guerra africana para proteger los terrenos conquistados. Los tres principales se llamaban: Isabel II, Francisco de Asís y Príncipe Alfonso.

En la documentación se dice que había fallecido el 9 de diciembre de 1859; pero he encontrado este parte de guerra del día siguiente que lo cita como herido.

La Correspondencia de España. 12 de diciembre 1859: El Sr. Capitán general y en jefe del ejército de África en despacho telegráfico dice a este ministerio lo que sigue: «Campamento del Otero, 10 de diciembre de 1839. Nuestras pérdidas en el glorioso combate de ayer han consistido en los muertos y heridos siguientes:

Regimiento Castilla. Muertos: Subteniente D. Ricardo Sanz; cadete D. Balbino Palacios. Heridos: Coronel D. Eduardo Aldanesse; Capitán D. Cayetano Ventura; Capitán D. Juan Luis Gutiérrez; Teniente D. Domingo Grifol; Teniente D. Fermín Jaurés; Teniente D. Vicente Parga y Suarez; Teniente D. Salvador Gares Contreras; Subteniente D. José Palao Pérez. Contusos: Teniente Coronel D. Antonio Moreno y Boba.

El caso es que Domingo Grifol acabó falleciendo.

Las victorias de Castillejos y Cabo Negro hicieron a los españoles dueños del valle de Tetuán y el 6 de febrero la ciudad caía en poder de los españoles.

Tropas españolas en Tetuán.

BENARROCH, Isaac. El indiano, el kadí y la luna: Los españoles desembarcaron en Río Martín y todas las obras de defensa allí construidas fueron inútiles después de verse sometidas al bombardeo de los buques, y las tropas de O’Donnell establecieron sus reales en el valle de Tetuán, ante la vista de la ciudad, meta de sus esfuerzos.

El día 4 de febrero, Jacob fué testigo desde su azotea del tremendo descalabro infligido a Muley-el-Abbás, donde éste perdió hasta su rica tienda de campaña. Por la tarde entraron en la ciudad los dos príncipes, pálidos como la muerte, a todo el escape de sus caballos, gritando con descompuestas voces: ¡ Huid, huid ! ¡El que nos ame que nos siga ¡ ¡Todo se ha perdido! ¡ Tetuán es de los cristianos!

El príncipe Muley el Abbas firmó el armisticio el 25 de marzo de 1860, dando fin a las hostilidades.

El 20 de Junio de 1861 el Ayuntamiento oriolano recibió una comunicación de manos de Luis Nogués y Roselló, teniente del Regimiento de Navarra. La voy a transcribir textualmente; tal como fue leída por el secretario municipal:

Sres.  Alcalde e individuos del Ayuntamiento Constitucional de la ciudad de Orihuela. Muy Sres. Míos: Desde la memorable jornada del día 4 de febrero del año anterior, en que tanta gloria copó a las armas españolas que pelearon en el continente africano, contra el imperio marroquí y que dio por inmediato resultado la ocupación de la plaza de Tetuán, tengo el pensamiento de legar a esa ciudad, una prenda de guerra que simbolice los faustos acontecimientos de aquella campaña.

La divina providencia, permitió que un día tan favorable para nuestras armas, tuviera la buena suerte de apresar con las esforzadas tropas del Regimiento de Navarra confiadas a mi mando, parte de las tiendas en que se hallaba acampado el ejercito enemigo, que mandaba el Gran Califa del Imperio, Muley-el-Abbas.

Una de estas pues, de gran estima para mí, y que no dudo lo será para todos los amantes de las glorias nacionales, la desligue desde entonces, y es la que ofrezco hoy a mis queridos conciudadanos de Orihuela.

Y en efecto ¿dónde mejor pudiera depositar mi ofrenda que en el pueblo que me vio nacer, donde pasé los primeros años de mi niñez y no pocos de la juventud, donde están encerrados los recuerdos de los objetos mas entrañables para mí, y donde cuento, en fin, todavía familia, intereses y muchas y leales afecciones?

Pensando estoy también de que esa ciudad y en representación suya la Ilustre Corporación a quien me dirijo, interpretando fielmente mis sentimientos y buen deseo, me dispensará la honra de aceptar ese parco don de mi reconocimiento, sino como una prueba de gran valor, al menos por el que pueda tener histórico y en este concepto relativo, ya que recuerda días de gloria para la patria.

En la confianza de poder yo, en un día más o menos cercano, ofrecer personalmente a esa corporación el mencionado obsequio, he dejado tal vez pasar ocasión mas oportuna de realizarlo, pero una vez que mis propósitos por ahora no espero conseguirlos, y a fin de no demorar mas lo que ha sido ya por tanto tiempo objeto de mi anhelo, aprovecho la ocasión que se me presenta de pasar a esa, el teniente de mi regimiento, D. Luis Nogués y Roselló, y le autorizo y comisiono para que en mi nombre ofrezca a esa Ilustre Corporación, la referida tienda de campaña de que es portador, así como también de esta.

Se ofrece con la mayor consideración de VV. SS. Atento y Seg. Serv. Q. B. SS. MM. El Brigadier Mariano de Lacy. Madrid 11 de junio de 1861.

Ni que decir tiene, que la corporación aceptó gustosa el obsequio y la tienda se expuso ante el público los días 23 y 24 de junio de 1861, en la Plaza de la Constitución (actual Plaza Nueva).

Colección Javier Sánchez Portas.

La Correspondencia de España. 25 de junio 1861: Por el brigadier, Sr. Lacy, ha sido regalada una tienda de campaña de los moros al ayuntamiento de Orihuela. Este glorioso trofeo, cogido por nuestros soldados en la guerra de África, ha sido expuesto al público de aquella ciudad, debiendo después custodiarse en el archivo municipal, constando al mismo tiempo en actas, el aprecio con que ha sido recibida por la corporación.

Los costos de dicha exposición ascendieron a 588 reales con 28 céntimos, quedando después depositada en el archivo municipal. También se acordó colocar los retratos de Mariano de Lacy y de Domingo Grifol en los salones del ayuntamiento donde todavía permanecen.

Retrato de Mariano de Lacy. Antonio Ruidavets Lledó (1861). Ayuntamiento de Orihuela.

Los cuadros fueron pintados por Antonio Riudavets y recibió por ellos 1000 reales de vellón en septiembre de ese mismo año.

Retrato de Domingo Grifol. Antonio Ruidavets Lledó (1861). Ayuntamiento de Orihuela.

El diario de Orihuela. 6 de septiembre 1887: Parece que la nueva calle antes denominada del Puente Nuevo será titulada en breve con el nombre de «Cardenal Loaces» y la calle que hoy indistintamente se la llama de Cuartero o Illa se denominará «Calle del Capitán Grifol». Según nuestros informes en una de las próximas sesiones del Ayuntamiento tendrá confirmación esta noticia.

En la sesión municipal del 19 de septiembre de 1887, el consistorio otorgó el nombre del Capitán Grifol a la calle llamada hasta entonces de Illa, recordando a Domingo Grifoll:

Ilustre hijo de esta ciudad muerto en el campo del honor por defender la integridad de la Patria en la última guerra que España sostuvo con el imperio Agareno.

El diario de Orihuela. 19 de septiembre 1887: Es otro de los puntos de la crónica de la semana que merece nuestra atención el acto llevado a cabo por la corporación municipal, al acordar la titulación de la nueva calle abierta en la subida del Puente Nuevo y la que pone en comunicación la calle Mayor con la de la Feria.

Sin duda alguna que nuestro Ayuntamiento ha interpretado los deseos de la población buscando dos nombres ilustres entre los más esclarecidos hijos de Orihuela. El nombre de Cardenal Loaces, honra de esta vieja ciudad y gloria de la Iglesia española, al señalar una de las calles de la población, recordará siempre una de las páginas de nuestra brillante historia.

El nombre del capitán Grifol, grabado con caracteres indelebles en los gloriosos anales del ejército español, traerá eternamente a la memoria que Orihuela envió también sus hijos a la gloriosa guerra de África, en la cual, el capitán Grifol, con valerosa bizarría, contribuyó muriendo en el campo de batalla a lavar con su sangre generosa la ofensa inferida al pabellón nacional.

El Ayuntamiento, pues, hizo el jueves una brillante jornada. Recorrió un gran trecho en el camino del agradecimiento. Glorificó dos nombres que dieron gloria y honor a Orihuela.

El diario de Orihuela. 6 octubre 1887: Ya están terminados los rótulos de las calles del Cardenal Loaces, Capitán Grifol y Santacruz. Los títulos en caracteres negros están grabados en tableros de mármol blanco de Macael.

Placa original en mármol blanco de Macael.

El diario de Orihuela. 11 octubre 1887: La colocación de los rótulos en las calles nuevamente tituladas ha sido el asunto que ha dado importancia a la semana que finó ayer. Los nombres de tres hijos ilustres de Orihuela han sido grabados en mármol y serán pronunciados al mencionar las calles que titulan por las generaciones venideras.

Un ilustre príncipe de la Iglesia, un eminente hombre público que llegó a ocupar los primeros puestos del Estado y un esclarecido capitán que vertió su sangre peleando por la honra nacional en la ardiente tierra africana, dan con su apellido insigne, nombre a tres calles de esta población.

Loaces, Santacruz y Grifol no pueden ya ser borrados por el tiempo de las páginas de la patria historia. El Ayuntamiento ha interpretado fielmente los deseos del vecindario. Orihuela no puede menos de aplaudir el buen acierto que ha tenido en el asunto la Corporación municipal.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Publicado en 2006. Adaptado y ampliado en 2018 y 2022.

Imperio de Marruecos. Mapa plaza española de Ceuta y su campo.

Callejeando 06. El Marquesado de Arneva.

Palacio del marqués de Arneva. Colección Javier Sánchez Portas.

Victoriano Ordónez y el Marquesado de Arneva.

José María Pérez Basanta.

Frente a la «Puerta de las Gradas», siguiendo nuestro paseo, encontramos la que fue residencia del Marquesado de Arneva; en la actualidad sede del Ayuntamiento de Orihuela.

Este hermoso edificio, construido por Victoriano Ordóñez de Villaquirant, es uno de los más espectaculares y destacados palacios barrocos de la ciudad;  todo un ejemplo de mansión nobiliaria del siglo XVIII.

La parte baja de la fachada está íntegramente realizada en piedra, mientras que las superiores presentan un enlucido que imita sillares; el cual, junto a la decoración que rodea las ventanas, se debe sin duda a una remodelación hecha en el siglo XIX,  pues normalmente las fachadas eran casi totalmente lisas. Sin embargo los balcones de hierro forjado son originales del «siglo de las luces».

La entrada principal al edificio se realiza a través de una portada adintelada de gran tamaño para permitir el acceso de carruajes; en ella destacan las puertas de madera, decoradas con magníficos clavos, llamadores y cerraduras de bronce dorado que podemos ver en otros palacios.

Para adaptar el antiguo edificio a su nuevo uso lo remodelaron profundamente perdiendo su primitiva distribución interior.

Baltasar Gómez Berna.

Una cosa que llama poderosamente la atención es el enorme y barroquísimo escudo del marquesado.  La parte inferior de la esquina donde está esculpido adopta forma de chaflán, con un ave rapaz tallada  por la que el vulgo la ha bautizado como «la esquina del pavo».

De la esquina seguiremos hablando más adelante. Vamos a conocer al tipo que consiguió el Marquesado y construyó este palacio.

I. Victoriano Ignacio Ordóñez de Villaquirant y Juan.

El primer marqués de Arneva es un personaje muy interesante al que llevo rastreando muchos años.  Su vida bien se podría titular «historia de una ambición».

Autógrafo del primer marqués de Arneva. AMO.

Victoriano Joseph Miguel Pedro Guillem Vicente Ordóñez de Villaquirant y Juan era el sexto hijo y primer varón del matrimonio formado por Victoriano Ordóñez de Villaquirant y Rocafull y Valeriana Juan Gutiérrez.

Nacido y bautizado en 1703, le habían precedido cinco hermanas: Theresa (1693), Ángela (1695), Michaela (1697), Gerónima (1698) y Beatriz (1701).

Su padre pertenecía a la pequeña nobleza local y en 1700 era el Jurat en Cap del Estament Real del Consell oriolano. En 1717, una vez dotadas sus hermanas con los bienes heredados de sus suegros, en atención al mucho amor y voluntad que tenía por su hijo Victoriano este fue mejorado para que formase mayorazgo con el grueso de sus propiedades.

Dote a su hermana Ángela. Archivo Municipal de Orihuela.
Donación a su hermana Teresa. Archivo Municipal de Orihuela.

Su fortuna aumentó considerablemente cinco años después, cuando su tío Joseph Ordóñez de Villaquirant, canónigo Sachriste de la Santa Iglesia Catedral de Orihuela, apartó un poco de dinero para una sobrina, para el cochero, para dos criadas, y le nombró también heredero universal.

Así, además de rico, en 1725 Victoriano era subdiácono y ostentaba el mismo cargo que su tío: Canónigo Sachriste de la Catedral de Orihuela, figurando después como tesorero del Cabildo.

Testamento de Joseph Ordóñez de Villaquirant. AMO.

Por estos años comenzó a formar la heredad que daría nombre al marquesado. Compró sesenta tahullas que lindaban con la heredad de Arneva, propiedad de Doña Isabel Ruiz.  Dos años después adquirió otras ciento veinticinco tahullas, también linderas.

Archivo Municipal de Orihuela.
Arneva, imagen de Google Maps.

En 1728 era ya propietario de gran parte de la heredad de doña Isabel, cuyos bienes estaban ejecutados por la Real Justicia; y para rematar la operación, compró al presbítero Agustín Llor, la casa y la almazara.

Luego siguió comprando más y más tierra que ponía en producción, permitiéndole construir el célebre Jardín de Arneva, destacado por Carlos Beramendi en su obra Viage por el Reyno de Valencia.

No lejos de Orihuela, hay un Jardín mui capaz proprio del Marqués de Arneva, dispuesto con mucha gracia y adornado con varias Estatuas de mármol.

Heredad del marqués de Arneva, imagen de Google Maps.

Tenemos también  la descripción de Joseph Montesinos:

Distante una media legua de la ciudad, camino de Hurchillo, con decente casa, frutales, flores, cenador, andadores, laberinto, plazuelas, calles de matas y varias estatuas de piedra blanca sobre medianas columnas, representativas de muchos personajes de la antigüedad y Reyes de España, que todo forma una vista deleitosa y es el embeleso de los extranjeros.

Desgraciadamente, de aquel «embeleso» sólo quedan ruinas; restos de columnas, de bancos, de pedestales y de un escudo roto con los apellidos Ordóñez y Juan bajo la corona de marqués.

Escudo de la casa solariega.

Una de las razones por las que me interesaba este jardín era el hecho de que mi bisabuelo Vicente «el Jacarillero» fue administrador del marqués y vivió en esa casa.

Mi abuela y sus hermanas recordaban un curioso elemento de estos jardines, llamado «escuchador», donde jugaban de niñas. Era un banco protegido por una bóveda diseñada de tal forma que el marqués, sentado allí, podía escuchar las conversaciones de los sirvientes en la casa.

Consolidada la heredad de Arneva se puso manos a la obra con la calle de  Santiago, donde estaba la casa de la herencia de su padre, concretamente la última de la manzana que separaba la calle de la plazuela del Carmen.

Archivo Municipal de Orihuela.

Victoriano fue comprando las linderas hasta hacerse con todas las casas desde la puerta de Santa Justa hasta el comienzo de la calle del Hospital.  El aspecto de esta zona era muy diferente al actual.

Plano confección propia.

En 1738 ya estaba construyendo su mansión y el Ayuntamiento le concedió el callejón que Ojeda llama de Eusebio para incorporarlo a sus propiedades.

Mientras tanto, sostenía un farragoso pleito (880 hojas nada menos) con sus cuñados y sobrinos por la herencia familiar.  De un lado con los hijos de su fallecida hermana Ángela representados por su cuñado Diego de Alburquerque;  y de otro con la también menor Petronila Alvarado y Mesa, heredera a través de la familia Rocafull y representada por sus tíos Juan Alvarado y Alonso de Mesa.

Recibió sentencia desfavorable en 1739, pero eso no le amedrentó. «Antes de emprender recurso, no queriendo guardar el tesón litigador en defensa de sus derechos con familiares tan próximos», ofreció algo más de 2.500 libras a su cuñado; quien harto de pleitear,  aceptó el trato renunciando a su mitad en enero de 1741.

Al sentirse solos contra Victoriano, los Alvarado aceptaron igualmente la enajenación, firmando la concordia en octubre del mismo año. Pero su voracidad era insaciable. En 1751 se vio envuelto en otro pleito con una sobrina de Severino Ordoñez de Villaquirant, el hijo de otro hermano de su padre, vecino de Elche.

A pesar de que su primo, sin hijos, le había nombrado heredero en 1739, su viuda había hecho nuevos testamentos en los que apartó para su sobrina, con la que convivía, una heredad en Elche con casa e hilo de agua. Y para su criada el derecho a vivir en los bajos de la casa y doscientas libras.

Pero en testamento fechado en 1747, cuando estaba ya muy enferma, apartó cien libras para la criada y una pensión de veinte libras anuales para la sobrina y el resto se lo dejó a don Victoriano.

La desheredada sobrina alegó grave enfermedad y adelantada edad de su tía,  por lo que era fácil de engañar. La criada testificó que don Victoriano violentó y persuadió con amenazas a su ama en una visita a su casa de Orihuela, obligándola a nombrarle heredero universal. Que ella intentó disuadirla con gestos para que no firmase; pero que el canónigo amenazó con tirarla por el balcón y tuvo que abandonar la casa dejándolos solos.

Don Victoriano aportó solventes testigos que afirmaron que la señora organizó la visita para poder redactar su testamento definitivo; ya que en Elche, sus domésticos y familiares la violentaban para obtener sus bienes.

El testimonio de la sobrina y menos aún el de la criada, partes interesadas en la herencia,  no se tuvieron en cuenta y así Victoriano reunió las propiedades de los tres hermanos Ordoñez de Villaquirant en 1750.

La culminación de su obra llegó tres años después. Fernando VI le concedió el marquesado de Arneva el 26 de mayo de 1753. Victoriano había llevado su apellido a la verdadera nobleza.

Maqueta del palacio.

Por esas mismas fechas protagonizó otro suceso que pasó a los anales de Orihuela. En 1748 la imagen de la Virgen de Monserrate fue trasladada a la Catedral por la reconstrucción del templo.

Victoriano, que además de canónigo era presidente de la cofradía de Monserrate, se llevó la imagen del niño a su oratorio privado para que le ayudase a curar una enfermedad.  Y falleció sin devolverla.

En 1764, un año antes de su muerte además de su casa principal, ya poseía toda la manzana comprendida entre la Calle de Santiago y la Plaza del Carmen y solicitó permiso para formar un arco que la comunicase con las casas contiguas, separadas únicamente por el callejón que ya le habían concedido años antes.

Plano confección propia.
Licencia para quitar servidumbres. Archivo Municipal de Orihuela.

La Ciudad concedió el permiso; pero un vecino, el presbítero Juan José Cerdá, interpuso un recurso contra la construcción del pasadizo sobre el callejón alegando que la obra ocasionaba perjuicios para su vivienda, que estaba enfrente. Examinados los documentos se dictaminó que la obra podía proseguir;  pero el presbítero recurrió la decisión ante la Real Audiencia.

El Ayuntamiento, valiéndose de las facultades que tenían concedidas para adecentar y hermosear el pueblo, mantuvo el permiso con ciertas condiciones; una de ellas era que las esquinas fuesen cortadas para dar mejor embocadura al callejón.

José María Pérez Basanta.

En una de esas esquinas achaflanadas del arco, bajo el enorme y barroco escudo del marquesado, está tallada un ave que el pueblo ha bautizado como «el pavo». Dicho escudo ostenta los apellidos Ordóñez, Juan, Rocafull y Alvarado.

José María Pérez Basanta.
Apellidos representados en los cuatro cuarteles.

En el Archivo del reino de Valencia se conserva el plano del arco en 1764, sin escudo y sin pavo. No sé si el autor simplificó el dibujo; o si «el pavo» llegó después, al desaparecer el arco.

Archivo del Reino de Valencia. Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas.

Analizando el plano y el arco, podéis sacar vuestras propias conclusiones.

Esquina del Pavo.

El primer marqués de Arneva falleció en Orihuela, el 31 de marzo de 1765;  y aunque Montesinos afirme que fue sepultado en la iglesia de Santiago, el libro de entierros del archivo de dicha parroquia certifica que lo hicieron en el vaso funerario que poseía la Cofradía de San Pedro en la Catedral.

Testamento de Victoriano Ordónez de Villaquirant. AMO.

II. José Sannazar Ordóñez de Villaquirant.

Esquina del Pavo. Víctor Sarabia Grau.

El segundo titular fue sobrino de don Victoriano. Se llamaba José Sannazar Ordóñez de Villaquirant; nacido en Orihuela el 19 de febrero de 1726.

Era hijo de su hermana Teresa y de D. Jacinto Sannazar, teniente coronel de Dragones del Regimiento de Tarragona destinado en Milán; cuya herencia administró también don Victoriano mientras fueron menores.

Casó en 1748 con Mariana Pasqual de la Verónica y Pallás. Y en segundas nupcias, en 1758, con María Francisca Juan Ximénez de Urrea. Él tenía treinta y un años y ella catorce.

Su marquesado fue breve. Recibió el título por Real Carta dada en el Pardo, a 16 de mayo de 1769. Y poco más he localizado sobre él.

En 1773 alineó sus casas dando un pequeño ensanche a la calle de Santiago a costa de la placeta del Carmen. Falleció sin sucesión en Orihuela en 1874, a los 57 años. Dejando testamento otorgado ante el escribano José Ballesta, el 26 de febrero de ese mismo año.

III. Nicolás Pascual del Pobil y Sannazar.

Esquina del Pavo. Tony Sevilla.

Nicolás Ignacio Buenaventura Pascual del Povil y Sannazar, sobrino del segundo marqués, era el primogénito de su hermana Valeriana Sannazar; casada con Juan Pasqual del Povil, caballero de la Real Maestranza de Valencia y regidor perpetuo de Alicante.

Nicolás nació en Alicante el 19 de diciembre de 1757 y fue bautizado en Santa María. Caballero de la Orden de San Juan y Maestrante de Valencia, fue alférez en la Armada Real y participó en el bloqueo de Gibraltar durante la guerra contra los ingleses (1779-1783).

Heredó el título de marqués de Arneva el 1 de agosto de 1789, fecha en la que se expidió a su favor la Real carta de sucesión; tenía treinta y dos años. 

Ya retirado de la Armada, en 1794 se encargó de organizar, adiestrar y comandar los tres batallones de voluntarios honrados de Orihuela. Cuatro años después, los voluntarios pasaron a las milicias provinciales y fue su coronel hasta la disolución; en septiembre de 1801.

Gentilhombre de Cámara del rey Carlos IV desde 1795, su brillante carrera se truncó durante la Guerra de Independencia.

Verdadero retrato de Ntra. Señora de Monserrate, ca. 1760. Colección Javier Sánchez Portas.

Antes de continuar con su vida, vamos a hacer un paréntesis para ver qué pasó con «el niño Jesús», sustraído por don Victoriano, el primer marqués.

En la relación de bienes legados por el segundo, apareció consignada la imagen buscada y, sin perder tiempo, la cofradía de Monserrate emprendió un pleito para recuperarla.

El pleito lo ganaron fácilmente; lo difícil era el acceso a su oratorio privado, en el palacio. Y es que el tercer marqués se prodigaba poco por Orihuela.

Tampoco demostró mucho interés en cumplir lo dictaminado. Ya en 1796, persuadido por el obispo y por el capitán general de Valencia, don Nicolás accedió a devolver la imagen del niño.

Montesinos lo explica en el tomo 14 de su «Compendio Oriolano»; patinando, como siempre, con las fechas.

La Virgen Sma. de Monserrate, que dexó de tener el Niño Jesús en su mano, lo buelve a tener de nuevo, como brevemente se dice: Se ha dicho varias veces en esta obra, como María Sma. de Monserrate no tenía Niño Jesús en sus manos, sino en cada una de ellas una rosa; y que dicho Niño, que antiguamente llevaba, esta en el Oratorio de la Casa del Sr. Marqués de Arneva, como en depósito, desde el año de 1703.

En 1703 nacía el que muchos años después sería primer marqués de Arneva. Se lo llevó, como ya hemos dicho, en 1748.

Pero su Iltre. Cofradía, lo pidió con instancias al dicho Sr. Marqués de Arneva, sucesor en dichos Mayorazgos; quien lo entregó liberalmente, y se lo pusieron a María Sma. en su mano izquierda, Lunes día 3 de Noviembre, del año 1794.

Lo cierto es que, durante muchos años, en pinturas y medallas la Virgen de Monserrate se representó sin el niño. Medio siglo de secuestro dejó para la historia un puñado de obras como la que abre y la que cierra este paréntesis.

Nuestra Señora de Monserrate. Antonio Villanueva siglo XVIII. Museo de Arte Sacro Orihuela. José M. Pérez Basanta.

En mayo de 1808 España se levantó contra el invasor francés. Por iniciativa popular se formó la Junta Militar de Orihuela, dirigida por elementos de la nobleza local.

El presidente era el conde de Pinohermoso; y el marqués de Arneva uno de sus vocales. Había sido oficial del Ejército y en la «suscripción voluntaria» para el sostenimiento de tropas aportó veinte mil reales de vellón.

A finales de mayo llegaron de Valencia perturbadoras noticias: al barón de Albalat lo habían decapitado públicamente por afrancesado; y los valencianos instaban a «los acalorados del vecindarios de Orihuela» a hacer lo mismo con el marqués de Arneva.

Comisionado por la Maestranza de Valencia, el marqués había viajado a Madrid en el mes de marzo para felicitar al emperador Napoleón. Los «patriotas» querían limpiar España de «afrancesados»; y con más empeño si eran nobles.

Enterado el conde de Pinohermoso intentó convencerle para que huyese esa misma noche; y no dudó en encerrarlo en su palacio cuando un grupo de exaltados trató de ejecutarlo.

Recibió órdenes de pasar a Cartagena, alejándose del peligro; pero en Murcia ya tenían noticias de lo ocurrido en Orihuela. Según su testimonio lo llevaron a Madrid, donde no tuvo más elección que someterse al nuevo Rey y esperar una ocasión para fugarse.

En enero de 1810, sin previa solicitud, José I nombró gentilhombre de cámara al «marqués de Arnabal».

Santa Cruz, 19 de enero 1810. Don José Napoleón por la gracia de Dios y por la Constitución del Estado Rey de España y de Indias. Hemos decretado lo siguiente: Don… Marqués de Arnabal, queda nombrado Gentil hombre de Cámara. — Yo el Rey. Por Su Majestad, el Superintendente general de la Casa Real. El Conde de Mélito.—Por copia conforme. Firmado: El Marqués de Valdecorzana.

El Rey se ha dignado nombrar a V. S. su Gentil hombre de Cámara en su Real Decreto de que incluyó copia. Le avisará día y hora para, el juramento prescrito por el Reglamento de la Casa Real luego que lo acuerde S. M.—Dios guarde a V. S. muchos años. Madrid, 22 de enero de 1810. — El Marqués de Valdecorzana. — Señor Marqués de Arnabal.

En ese mismo año de 1810 se casó con una madrileña de alcurnia. Nacida en 1787, María Francisca Bernaldo de Quirós y Rodríguez de los Ríos era una veinteañera hija de marqueses.

José Bonaparte.

Derrotados los franceses, en mayo de 1813, muy poco antes de que lo hiciera el «rey intruso», el marqués huyó hacia Vitoria. Y en julio de ese mismo año, él y su esposa estaban alojados en un hotel de la rue de Grenelle de París.

Su huida a Francia y el cargo de gentilhombre concedido por el «rey intruso» fueron pruebas decisivas en el proceso que se había iniciado contra él en 1812. Se le acusó públicamente de «afrancesado», de acérrimo partidario de Bonaparte que celebraba con banquetes los triunfos del emperador.

En paradero desconocido y sin testigos a su favor, el 30 de junio de 1813 lo declararon traidor a la patria; y como tal fue condenado a la pena de garrote previa degradación de todos sus honores y grados; y secuestro de todos sus bienes.

En el Archivo Histórico Nacional se conserva un interesante y farragoso expediente de más de trescientas páginas, titulado «Expediente del Marqués de Arneva, afrancesado que emigró a Francia» podéis acceder a el pinchando en la siguiente imagen.

Enlace al expediente del Marqués de Arneva. AHN, CONSEJOS, 49643, Exp.99.

En la revista de archivos, bibliotecas y museos de marzo de 1922 figura un artículo titulado «Un Gentilhombre de José I. El Marqués de Arneva», de Miguel Lasso de la Vega, marqués del Saltillo. Está basado en dicho expediente.

Palacio marqués de Arneva. Archivo Mariano Pedrera.

Durante años, el marqués de Arneva proclamó su inocencia desde París y fue recopilando testimonios en su defensa. Su esposa trató de volver a España, acompañada tan solo por dos criados. Fue detenida y devuelta a Francia. Falleció sin descendencia en París el 16 de octubre de 1819.

Al año siguiente, aceptados los testimonio y alegaciones, el marqués quedó absuelto. Regresó a Madrid y, en marzo de 1822, obtuvo el permiso real para casarse de nuevo con María de la Encarnación Ponce de León Carvajal, hija de los duques de Montemar.

En su ausencia se habían promovido varios pleitos contra su patrimonio; y Fernando VII se resistía a aceptar el veredicto que le permitía recuperarlo plenamente. Su situación económica se volvió muy preocupante y tuvo que intervenir su suegro.

En marzo de 1825, el duque de Montemar, escribió a su buen amigo, el presidente del Consejo Real:

Excmo. Señor. Mi estimado amigo: El honor y el interés me obligan a ser molesto. Cuando concedí la mano de mi hija al Marqués de Arneva fue por hallarme convencido de que había borrado las sombras a que la animosidad y el espíritu de partido dieron lugar, pues sólo la fuerza de las circunstancias, le obligaron a una apariencia muy distinta de su voluntad y sus hechos. En fin, juzgué que la aprobación de Su Majestad para este enlace calificaba una sentencia obtenida en contradictorio juicio, que sancionaba el honor y bienes que sellaba tan alta aprobación…

… el de Arneva ni quiso ser militar, ni empleo político, ni aun Gentilhombre cerca del intruso. Así uniéndose la justicia a mi ruego, al favor de V. y a la piedad del Rey, no contrayéndose la solicitud al empleo ni sueldo, pues ni una ni otra cosa quiere, juzgo que el logro sólo depende del apoyo de V. y éste le pide y se promete su apoyo, su amigo y afectísimo servidor, q. s. m. b., M. EL DUQUE DE MONTEMAR, CONDE DE GARCIEZ. Madrid, 30 de marzo de 1825.

En septiembre de 1825 se expidió una Real orden por la que Fernando VII aceptaba que se llevase a efecto la sentencia por la que se le había absuelto de los cargos «Contra su conducta durante el dominio del gobierno intruso de José Bonaparte», permitiéndole acudir a tribunales y juzgados para la restitución de sus bienes.

En cuanto a los grados y honores que presuma le corresponden, los implore a la clemencia del Rey nuestro señor.

No era lo que esperaba; pero al menos consiguió recuperar sus bienes y organizar su vida. En enero de 1830 su nueva esposa le dio una hija a la que llamaron Carmen. Con la sucesión asegurada, el tercer marqués de Arneva falleció el 25 de febrero de 1837.

Francisco Luis Galiano Moreno.

IV. María del Carmen Pascual del Pobil y Ponce de León.

Nacida en Madrid en 1830, la hija de don Nicolás, María del Carmen Pascual del Pobil y Ponce de León, fue la cuarta marquesa de Arneva.

Perteneció a la Orden de Damas Nobles de la Reina María Luisa. Casó con el madrileño Pedro de Alcántara Carvajal y Téllez-Girón, marqués de Villalba de los Llanos nacido en 1818.

Durante su marquesado se tituló la calle en la que estaba su palacio. Todo empezó en 1857, cuando el Ayuntamiento decidió que era de absoluta necesidad:

Dar ensanche a la calle de Santiago por la parte de enfrente de casa del Sr. Marqués de Arneva, pues que teniendo por aquella parte seis palmos de anchura y haciendo el esquinazo de la casa de enfrente una vuelta muy violenta suceden comúnmente impedirse el tránsito, y acaecer desgracias.

Para remodelar y alinear la calle, necesitaban demoler las casas del «tramo comprendido desde la casa de Roque Gil hasta enfrente de la tahona de Rafael Guillén» que, según constaba, pertenecían: una a José Aznar, otra a José Fenoll, tres al marqués de Rafal y dos al de Arneva.

Plano confección propia.

Posteriormente comprobaron que las siete casas pertenecían al marquesado de Arneva y les enviaron un escrito con la tasación efectuada por el maestro municipal. En marzo de 1858 el marqués consorte respondió donando a la ciudad una parte del valor ajustado.

El valor de todo el dicho terreno, comprehendiendo el de los quebrantos sufridos, según valoración practicada por el Maestro de obras titular de esta ciudad asciende a la cantidad de veinte y siete mil cuatrocientos veinte reales de los cuales cedo al ayuntamiento doce mil cuatrocientos veinte y solo habrán de abonárseme los quince mil restantes.

El consistorio agradecido al marqués de Villalba y de Arneva por su gesto altruista, acordó:

Se den las gracias al Excmo. Sr. Marqués de Villalva y de Arneva por su generosa condona, y debiéndosele corresponder de alguna manera este obsequio que hace en beneficio de la Población y dar de ello un público testimonio, se acordó así mismo que en adelante lleve el nombre de la Calle del Marqués de Arneva, todo el trozo comprendido desde lo que antes era principio de la de Santiago, hasta el Callejón del Maestro Estevan desde el cual tomará ahora principio la Calle de Santiago.

Calle Marqués de Arneva. Fotografía Ajomalba.

El 3 de enero de 1869 falleció Pedro Carvajal. Y el 23 de noviembre de 1871 doña María del Carmen casó en segundas nupcias con Bernardo Roca de Togores Pérez de Meca, nacido en Orihuela en 1826.

La cuarta marquesa falleció en Orihuela, el 19 de enero de 1881.

Diario de Murcia. 23 de enero de 1881. Diario Oficial de Avisos de Madrid. 26 de enero de 1881.

V. Ángel Carvajal Pascual del Povil.

En 1881 el título pasó al hijo de la marquesa, D. Ángel Carvajal Pascual del Povil, nacido en 1850. Ya tenía el de marqués de Villalba los Llanos.

La Correspondencia de España. 22 de mayo 1870: Por el ministerio de Gracia y Justicia se ha mandado expedir carta de sucesión en el título de marqués de Villalba los Llanos a favor de D. Ángel Carvajal Pascual de Povil.

La Época. 3 de septiembre 1881: DISPOSICIONES RELATIVAS A LOS TÍTULOS DEL REINO. Por el Ministerio de Gracia y Justicia. Se ha mandado que, previo pago del impuesto especial establecido, se expida a favor de D. Ángel Carvajal Pascual del Povil, marqués de Víllalba de los Llanos, real carta de sucesión en el título de marqués de Arneva, por fallecimiento de su madre daña María del Carmen, que lo llevaba.

En 1877 fue elegido primer teniente de la Alcaldía Constitucional de Murcia y se casó con la murciana, María Fuensanta Fontes Rossique.

La Paz de Murcia. 1 de marzo 1877: Última Hora. En la mañana de hoy ha tomado presión el nuevo Ayuntamiento y hecha la elección de cargos bajo la presidencia del nuevo alcalde, D. Pedro Díaz García, ha dado el siguiente resultado: Primer Teniente, D. Ángel Carvajal, marqués de Villalva de los Llanos…

La Correspondencia de España. 23 de noviembre 1877: Se ha concedido real licencia para contraer matrimonio a D. Ángel Carvajal, marqués de Villalba de los Llanos, con doña Fuensanta, hija de los marqueses de Ordoño.

María Fuensanta murió en octubre de 1880.

El Diario de Murcia. 26 de octubre 1880: CAMINO DEL SEPULCRO. Era Fuensanta Fontes de Carvajal, una mujer de esas que basta verlas para decir: ¡Qué buena debe ser esta mujer! y en efecto lo era: en sus ojos, grandes y hermosos como pocos, sobrenadaba una luz purísima; en su corazón vivían todos los nobles sentimientos, y en su alma tenía raíces profundas: la fe, el amor, la virtud. ¡Lástima de criatura! Se lleva al sepulcro el calor de un hogar, la alegría de una familia, la fuente de la vida de unos hijos que no encontrarán el calor vivificante de su regazo. En la primavera de la vida, cuando todo le sonreía, cuando las satisfacciones iban en aumento, cuando la amada esposa pasaba a madre…

… El dolor que su partida ha producido en su familia, la pena de su esposo, la amargura de sus hermanos, no lo podrán comprender sino los que hayan tenido la desgracia de perder uno de esos seres que parecen son en las casas como los ángeles de guarda de las familias; pues eso parecía que era la malograda joven, cuya temprana muerte lamentamos. Sirvan a su cristiana familia de consuelo nuestras creencias religiosas, y sea también lenitivo de su amargura el saber que la población en general, los acompaña en el sentimiento.

Palacio marqués de Arneva. Ministerio de Cultura.

El marqués falleció en julio de 1902.

El Diario de Murcia. 1 de julio de 1902: DEFUNCIÓN. La grave enfermedad que desde hace algún tiempo venía sufriendo el Excmo. Sr. D. Ángel Carvajal y Pascual de Povil, marqués de Villalba de los Llanos y Arneva, ha tenido esta madrugada el fatal y triste desenlace que se temía. A las doce y media ha fallecido el que en vida fue padre cariñosísimo, un cumplido caballero y un amigo leal, sumiendo en el mayor desconsuelo a su amante hija y a los parientes y amigos del alma, que en estas dolorosas circunstancias no se han apartado ni un momento de su lado.

Su entierro se verificará mañana y seguramente por las muchas y merecidas simpatías con que contaba el finado, será una verdadera manifestación de duelo a la que se asociará Murcia entera. A su afligidísima hija y demás distinguida familia, enviamos nuestro sentido pésame, a la vez que rogamos a Dios que en estos momentos de tanta tribulación y amargura les conceda las fuerzas suficientes para conllevar con resignación la pérdida de un ser tan querido. ¡Descanse en paz!

El Diario de Murcia, 1 de julio de 1902.

El Liberal de Madrid. 3 de julio de 1902: En Murcia ha fallecido el marqués de Villalva de los Llanos y de Arneva. D. Ángel Carvajal y Pascual de Povil se hallaba en posesión de dicho título desde 1872; fue fundado en 1693. Era maestrante de Valencia y se hallaba emparentado con las ilustres casas de Abrantes, Puerto Seguro, Cenete, Navamorcuende, San Román, Hurtado de Amezaga, Bedmar, Villanueva de las Torres, Carvajal, Acuña, Aguilar de Inestrillas, Valdefuentes, Portago, Quinta de la Enjarada, Aguilafuenle, Esquivel, Fontanar, Morenes, etcétera.

Tras «larga y pertinaz enfermedad», la hija que debía ser su sucesora, María Dolores Carvajal Fontes, falleció meses después; en febrero de 1903.

El Diario de Murcia. 20 de febrero 1903: DEFUNCIÓN. En la primavera de la vida, cuando todo le sonreía en el mundo, después de larga y pertinaz enfermedad, ha pasado a mejor vida la Srta. Dª. María de los Dolores Carvajal y Fontes, marquesa de Villalba de los Llanos y de Arneva.

Su muerte ha sido un tránsito a las mansiones de la gloria, porque su alma angelical se ha desprendido sin agonía de la débil materia, purificada también por el sufrimiento.

De todo corazón acompañamos en su sentimiento a los que lloran a tan simpática y delicada joven, y especialmente a las familias de D. José Echeverría, señores Condes de Roche, Marqueses de Ríoflorido, y de Ordoño, y demás parientes distinguidos de la malograda finada.

Su entierro se verificó en el templo de la Merced de Murcia; y fue transportada hasta el cementerio de Nuestro Padre Jesús en un lujoso féretro blanco conducido por servidores de la casa, alumbrado por gran número de arrendadores y con gran acompañamiento que siguió al cadáver hasta la plaza de Agustinas.

Había muerto sin haber recibido oficialmente los títulos y éstos pasaron directamente a su tía.

VI. María de la Concepción Carvajal Pascual del Povil.

Como ya he dicho, ambos marquesados pasaron directamente de D. Ángel a su hermana Dª. María de la Concepción Carvajal en 1903.

La Época. Madrid, 6 de diciembre 1903: TÍTULOS Y GRANDEZAS. Por el negociado correspondiente del ministerio de Gracia y Justicia se han despachado los siguientes expedientes de títulos. Mandando expedir Real Carta de sucesión en los títulos de marqués de Arneva y de Villalba de Los Llanos a favor de Dª. María Carvajal y Pascual del Povil por fallecimiento de su hermano D. Ángel.

Casada con D. José de Echevarría y López de Sobreviñas, en una trágica semana de enero de 1895, el matrimonio perdió tres hijos; entre ellos el único varón.

El Diario de Murcia. 20 de enero 1895: Ayer subió al cielo a los 21 meses de edad, la niña Carmen de Echeverría y Carvajal, a cuyos afligidos padres enviamos nuestro pésame por la pérdida que han experimentado.

El Diario de Murcia. 27 de enero 1895. 
El Diario de Murcia. 26 de enero 1901. 

La sexta marquesa falleció el 26 de julio de 1906.

El Liberal. 28 de julio 1906: Entierro. Con numeroso y distinguido acompañamiento se verificó ayer el entierro de la señora doña Concepción Carvajal, marquesa de Villalba. Descanse en paz el alma de la finada, a cuya desconsolada familia reiteramos nuestro pésame.

El Liberal. 27 de julio 1906

Su marido murió en Murcia, el 9 de febrero de 1914.

El Tiempo. Murcia. 9 de febrero 1914. 

Los dos marquesados quedaron repartidos entre las dos hijas supervivientes. El de Arneva le correspondió a María de las Mercedes.

VII. María de las Mercedes de Echeverría y Carvajal.

Palacio marqués de Arneva.

La séptima marquesa de Arneva, doña María de las Mercedes de Echeverría, sucedió a su madre por Real Orden del 4 de Febrero de 1907. Su hermana heredó el marquesado de Villalba de los LLanos.

La Época. Madrid, 15 de abril 1907: TÍTULOS DEL REINO. Por el ministerio de Gracia y Justicia se han publicado en la Gaceta las siguientes disposiciones, entre otras de que hemos dado cuenta: Mandando expedir Real carta de sucesión en el título de marqués de Villalba de los Llanos a favor de Dª. María de la Concepción de Echevarría y Carvajal, por fallecimiento de su madre, Dª. María de la Concepción Carvajal y Pascual del Povil.

Ídem en el título de marqués de Arneva a favor de Dª María de las Mercedes de Echevarría y Carvajal, por fallecimiento de su madre, Dª. María de la Concepción Carvajal y Pascual del Povil.

María de las Mercedes casó con Adolfo Lamberto Wandosell Calvache. Permitidme en este caso que me extienda un poco en el origen del marqués consorte.

Los Wandosell.

Adolfo Wandosell era hijo del acaudalado minero de La Unión, Pío Wandosell Gil y de Dolores Calvache Yáñez.

Adolfo y su hermano Pío habían pasado una temporada en Inglaterra. Y al instalarse su padre en Madrid se sumaron a la moda del nuevo deporte en el que burgueses adinerados eran a la vez directivos y jugadores.

Hermanos Wandosell, equipo del Colegio de los Padres Agustinos.

Los Wandosell formaron parte del entonces llamado «Madrid Football Club». Sólo hay que buscar la primera alineación del Real Madrid para encontrarlos con los nombres Wandosell I y Wandosell II.  Pinchando la siguiente imagen se accede a la historia del Real Madrid.  

Plantilla del Madrid en 1902. Enlace a Real Madrid.

En noviembre de 1901, Pío Wandosell padre, compró un lote de  dieciséis fincas en Orihuela y Murcia. El arco conocido como «los santicos de piedra», trasladado a San Bartolomé, lleva grabadas la P y la W de Pío Wandosell.

José Antonio Ruiz Peñalver.

Una de las fincas, llamada «Molino de la Ciudad», incluía un viejo molino harinero de cereales y pimentón con seis compuertas, seis ruedas motrices, seis muelas, seis soleras y seis tablas.

Las Provincias. Valencia. 7 de diciembre 1901: ORIHUELA. El minero D. Pío Wandosell ha comprado en 50.000 duros el edificio llamado Molino de la Ciudad, donde, aprovechando el salto de agua allí existente, se propone montar nuevas industrias.

Molino de la Ciudad antes de las obras que lo convirtieron en central eléctrica. Sabiendo que dichas obras se realizaron entre los años 1902 y 1905, tenemos una imagen del siglo XIX, posiblemente la del primitivo molino edificado en el siglo XVIII. Colección Jesús R. Tejuelo.

Pío, hábil hombre de negocios y muy aficionado a la ingeniería se dio cuenta de las posibilidades que ofrecía el salto de agua sobre el que estaba asentado el molino. Después de varios estudios, decidió establecer allí una instalación de luz eléctrica con la que suministrar a la ciudad de Orihuela y a otros pueblos cercanos.  Derribó el viejo molino para construir un nuevo edificio industrial.

Molino de la Ciudad. Colección Javier Sánchez Portas.

La fábrica de electricidad se terminó a principios de 1905 y el Ayuntamiento de Orihuela lo autorizó para encargarse provisionalmente del alumbrado público de la ciudad, sustituyendo en esta función a la atrasada sociedad «La Luz», que acabó arruinada por la competencia.

Pío Wandosell Gil mantuvo el suministro de Orihuela hasta su muerte. Todo este proceso lo tenéis detallado en mi artículo «Y se hizo la Luz». (Pinchando la siguiente imagen, podéis acceder a él).

Fábrica de luz eléctrica «Molino de la Ciudad». 1908. Enlace a artículo.

En 1907 la tragedia sacudió a la familia Wandosell. Pío, el hermano menor de Adolfo, falleció tras una enfermedad con tan sólo veintiséis años.

El Liberal. Murcia. 21 de agosto 1907

La iberia. 20 de agosto 1907: En el día de hoy ha fallecido nuestro particular y querido amigo, don Pío Wandosell Calvache, hijo del acaudalado propietario dueño de «La Eléctrica del Molino de la Ciudad, D. Pío Wandosell y Gil. Dadas las simpatías que en esta Ciudad cuentan ambos, no es de extrañar las manifestaciones de cariño que, durante la traidora enfermedad que ha arrebatado la vida a un ser que empezaba a disfrutar de ella, han recibido.

Consignamos con gusto las manifestaciones que la familia del finado y en particular su señor padre, haciéndonos constar que por la situación dolorosa que atraviesan y por el poco tiempo que disponen, no pueden hacer particularmente una manifestación de agradecimiento a las pruebas generales de cariño que han recibido y, por consiguiente, que lo hagamos constar desde estas columnas lo muy agradecidos que quedan a los amigos de todas las esferas sociales que con su cariño les ha servido de lenitivo para sobrellevar tan ruda y fatal desgracia.

En La Iberia, tenía el malogrado joven Pío Wandosell Calvache, muy buenos amigos. Nosotros hemos sentido, como cosa propia, su muerte tan prematura. Era Pío un joven de trato afable con todos, amigo de los ricos y de los pobres. En Orihuela ha producido el fallecimiento de nuestro malogrado amigo, una impresión muy dolorosa. Descanse en paz.

Fábrica de luz eléctrica “Molino de la Ciudad”. 1908.

La muerte de su hermano dejó en sus manos la supervisión de los negocios que su padre tenía en Orihuela; localidad a la que Adolfo viajaba regularmente. Pero vivía en Cartagena y seguía jugando al foot-ball como delantero centro en un equipo local.

Diario de Alicante. 25 de febrero 1908: NOTAS DE SPORT. El match de Cartagena. Conforme anunciamos a los que nos leen, el domingo 23 del corriente se celebró en Cartagena el anunciado match de foot-ball entre los primeros teams del «Club Gimnástico Deportivo» de Cartagena y el «Sports men’s Club Lucentino» de Alicante…

… Por fin y cuando ya faltaban pocos minutos para terminar el partido, logran los de Cartagena sumar un nuevo tanto y luego otro, centrados ambos por Adolfo Wandosell, un delantero centro como hay pocos, que juega como quiere. El triunfo pues, correspondió al team cartagenero por 3 goals a 1. Los delanteros, y especialmente A. Wandosoll y Pollard, tienen unas combinaciones hermosas y eficacísimas, como tuvieron ocasión de demostrar.

Entre los años 1909 y 1910, dirigió en Orihuela varias instalaciones de alumbrado eléctrico con fines decorativos; como el del altar mayor de la iglesia de Santiago o la de las calles para celebrar el carnaval.

La época. 26 de junio 1909: La iluminación de Santiago. Atentamente invitados por el virtuoso párroco de la iglesia de Santiago Apóstol, fuimos el sábado en la tarde a presenciar las pruebas oficiales del artístico alumbrado eléctrico con que ha adornado el frontispicio del magnífico sagrario y altar mayor de la iglesia.

Una iluminación profusa de muchos miles de lamparitas eléctricas, rematada por la cruz roja de Santiago, es el trabajo artístico que ha dirigido técnicamente Don Adolfo Wandosell con los operarios a sus órdenes.

En 1910 se instaló en Orihuela y montó su propio negocio: una moderna fábrica de maderas en la calle Unión Agrícola, cerca de la Glorieta.

El Eco de Orihuela. 11 de julio 1910: Inauguración de una Fábrica. El sábado en la tarde tuvo lugar en el almacén de madera de nuestro querido amigo D. Adolfo Wandosell la inauguración de una máquina de aserrar…

… Andrés Díe, vicario capitular de este obispado, acompañado de otros sacerdotes, bendijo la máquina y el motor al cual se le puso el nombre de «Pío» en memoria del malogrado hermano de D. Adolfo, y a la 1ª el de «Dolores» nombre de la señora madre del mismo. Actuó de padrino el Sr. García Murphy, el que obsequió con pastas a los concurrentes.

Terminado el acto de la bendición, el Sr. Wandosell, con la amabilidad que le caracteriza, invitó, a todos los asistentes con dulces, licores, refrescos y habanos. Deseamos a nuestro distinguido amigo el Sr. Wandosell todo género de prosperidades en su nueva industria.

El diario. 9 de julio 1913.

En 1911 se inició en la política como concejal y teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Orihuela. Dos años después, rodeado de polémica, lo nombraron alcalde.

El Eco de Orihuela. 26 de noviembre 1913: Ultima hora. El nuevo alcalde. Por telégrafo. Madrid, 25. 12,30. El ministro de la Gobernación ha firmado una R. O. nombrando alcalde de Orihuela al concejal de este Ayuntamiento don Adolfo Wandosell Calvache.

A la sesión ordinaria del 4 de diciembre de 1913, en la que tomó posesión de la Alcaldía no asistieron ni los concejales liberales, ni los conservadores.

El Sr. García Murphy dijo: «Quisiera felicitar al nuevo alcalde «como él se merece»; pero la ausencia de los concejales en su toma de posesión, habla con más elocuencia que yo, y nada puedo añadir a esta manifestación…

… Propongo que el Ayuntamiento acuerde dirigirse al Gobierno expresando el sentimiento y disgusto con que ha visto el nombramiento de D. Adolfo Wandosell para alcalde de Orihuela, por ser este hijo del contratista del alumbrado público D. Pío Wandosell, quien tiene incumplidas muchas bases del contrato; y sí por solo el hecho de ser concejal D. Adolfo Wandosell ha sido difícil que ese contrato se cumpliera, siendo ahora alcalde hará imposible su cumplimiento…

Autógrafo de Adolfo Wandosell como alcalde de Orihuela.

Aun así fue confirmado en el cargo y se mantuvo hasta febrero de 1915. El 20 de marzo de ese mismo año, recién dejada la alcaldía, se casó en Murcia con la marquesa de Arneva. El «adinerado propietario» entraba así en la nobleza.

Diario de Alicante: Año IX Número 2385 – 1915 marzo 15 DE ORIHUELA. Boda aristocrática. El día 20 del corriente tendrá lugar en la vecina capital, el anunciado casamiento del exalcalde de esta localidad señor D. Adolfo Wandosell Calvache con la bella marquesita de Arneva, Dª Mercedes Echevarría y Carvajal.

Los novios después de la ceremonia nupcial, se trasladarán a la magnífica posesión del novio «Las Hortisas» en donde pasarán unos días. Los pobres de Orihuela que acuden diariamente a la Cocina Económica, esperan ese día un recuerdo de los aristocráticos señores Wandosell y Echevarría a quienes deseamos toda suerte de prosperidades en su estado del matrimonio.

El Tiempo. Murcia. 20 de marzo 1915: UNA BODA. Esta mañana se ha verificado el enlace matrimonial de la gentil marquesa de Arneva, hija segunda de los marqueses de Villalba de los Llanos, con el joven exalcalde de Orihuela don Adolfo Wandosell. La ceremonia se ha verificado en la casa de la novia, en una de cuyas habitaciones habíase levantado un severo y artístico altar.

El nuevo matrimonio recibió la bendición nupcial de manos del canónigo Doctoral de ésta don Antonio Álvarez Caparrós. Han sido padrinos la señora marquesa de Villalba de los Llanos, hermana de la novia y el padre del novio don Pío Wandosell. Actuaron de testigos el diputado a Cortes don José Maestre, don Federico Chapuli, don Julio Wandosell, don Gerardo Murphy, el alcalde de esta ciudad don Laureano Albaladejo, y don José Clemares.

Firmó el acta en representación del juez municipal, el abogado cartagenero don Mariano Gil de Pareja. Por el luto reciente que viste la familia de la novia se celebró la ceremonia en familia. El nuevo matrimonio, al que deseamos todo género de venturas en su nuevo estado, ha salido para Orihuela donde fijará su residencia. La enamorada pareja ha recibido de sus numerosas amistades numerosos y valiosísimos regalos.

La pareja se instaló en la «suntuosa residencia de Orihuela», el palacio de Arneva. Y después de nacer al menos dos niñas, Mercedes y Dolores, el 10 de diciembre de 1924 llegó el heredero al título en un parto de mellizos; Concepción y Adolfo.

El pueblo. 15 de diciembre 1924: Ha dado a luz con toda felicidad dos lindos mellizos (varón y hembra) la distinguida y aristocrática señora Dª. Mercedes Echevarría Carvajal, marquesa de Arneva, esposa de nuestro respetable y distinguido amigo D. Adolfo Wandosell. A ambos esposos damos nuestra enhorabuena por tan fausto suceso.

Los mellizos fueron bautizados en el oratorio privado del palacio por el Obispo de Orihuela.

El Tiempo. Murcia. 24 de diciembre de 1924: De sociedad. Bautizo. El pasado domingo, en la morada suntuosa de los señores marqueses de Arneva, en Orihuela, y en el precioso oratorio de la casa, tuvo lugar la solemne ceremonia de administrar el Sacramento del Bautismo a los encantadores niña y niño que recientemente dio a luz la Excma. señora marquesa de Arneva, esposa de nuestro distinguido amigo don Adolfo Wandosell.

Francisco Javier de Irastorza y Loinaz. Obispo de Orihuela.

Administró las aguas bautismales el ilustrísimo Sr. don Francisco de Irastorza, Obispo de la Diócesis de Orihuela, apadrinando, los señores condes de Montemar al niño, y a la niña la respetable señora doña Francisca Calvache, viuda de Wandosell, representada por la distinguida señorita Emilia Wandosell y don Aurelio Wandosell. A los nuevos cristianos se les impuso los nombres de Adolfo y María de la Concepción, respectivamente.

El marqués de Arneva fue diputado provincial por el distrito Orihuela – Dolores en las elecciones de 1919 y 1921. Y en enero de 1928 se rumoreó como posible candidato al Gobierno Civil de Alicante. Su carrera política llegó hasta las elecciones municipales de abril de 1931 en las que se proclamó la II República. Fue uno de los candidatos monárquicos para el ayuntamiento de Orihuela.

Años después de morir su padre, Adolfo y sus hermanos crearon la sociedad «Eléctrica Wandosell», titular del «Molino de la Ciudad» y de sus contratos de suministro. En el verano de 1930 la vendieron a la «Compañía de Riegos de Levante»; absorbida posteriormente por «Hidroeléctrica Española».

En cuanto al «molino de la ciudad», en la segunda mitad del siglo XX recuperó su función original. En 1998 lo compró la Fundación Pedrera para restaurarlo con dinero de fondos europeos. Luego lo dejaron morir abandonado; como permanece en la actualidad.

Molino de la Ciudad en ruinas. Fotografía Vicente Muñoz Navarro

Por el momento no he conseguido averiguar cuando murió Adolfo Wandosell Calvache. En cuanto a su esposa, María de las Mercedes de Echeverría, séptima marquesa de Arneva, falleció en Orihuela en 1966.

VIII. Adolfo Wandosell y Echeverría.

Nacido el 10 de diciembre de 1924 en un parto de mellizos. Se casó el 7 de mayo de 1957 con María Teresa Lloret y Pascual, nacida en Elche en 1933.

En el Boletín Oficial del Estado de 7 de agosto de 1965 figuraba, con el número 402, entre la lista de aspirantes admitidos a las pruebas selectivas para el ingreso en el Cuerpo Auxiliar de Administración Civil convocadas en febrero. Pero quedó excluido posteriormente.

Heredó el título en octubre de 1968; en plena decadencia económica.

Instituto Laboral. Colección Javier Sánchez Portas.

El palacio había dejado de ser la residencia familiar y el trasvase Tajo Segura partió en dos la finca solariega que daba nombre al marquesado.

Instituto Laboral. Colección Javier Sánchez Portas.

Posteriormente se lo vendieron al Ayuntamiento; que se trasladó al mismo en 1967 desde sus antiguas dependencias de la Plaza Nueva.

Palacio marqués de Arneva. Sede del Ayuntamiento.

En la fachada lateral añadieron un panel de piedra realizado en 1607, con el  escudo de Aragón acompañado en ambos lados por el Oriol. Procede del antiguo ayuntamiento; o mejor dicho, del edificio que fue pósito municipal del grano.

Conjunto heráldico realizado en piedra jabalina en 1607. Procede de la fachada Norte del antiguo Pósito situado en la Plaza Nueva. Posteriormente ayuntamiento. Y cuando este fue derribado se trasladó al Palacio de Arneva. En el centro el escudo de Aragón, Nápoles y Sicilia; flanqueado por dos orioles. Fotografía Francisco Luis Galiano Moreno.

Casado con Teresa Lloret Pascual,  Adolfo Wandosell Echeverría falleció en Murcia el 26 de noviembre de 1987; y su viuda el 2 de junio de 2019. 

Edificio anexo al palacio. Derribado al trasladar el ayuntamiento. Colección Javier Sánchez Portas.

IX. José María Wandosell y Lloret.

El noveno marqués se llama D. José María Wandosell y Lloret y rompió una especie de maldición. Hasta su padre, ocho marqueses habían ostentado seis apellidos: Ordoñez, Sannazar, Pascual del Pobil, Carvajal, Echeverría y Wandosell; y en los dos casos restantes, el título había pasado entre hermanos.

En abril de 1997 se casó en Torrevieja con María Inmaculada Hódar y Díaz.

Iniciar el marquesado un religioso no fue buen comienzo para mantener apellidos; pero con José María, por primera vez, el título ha sido heredado por dos primogénitos varones consecutivos; o lo que es lo mismo, tres generaciones llevan el mismo primer apellido: Wandosell.

José María Pérez Basanta.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Artículo publicado en 2006 con la colaboración de Jorge Belmonte Bas. Remodelado en 2015 para ser emitido en radio. Ampliado y corregido de nuevo en 2022. Mi agradecimiento a J. M. Dayas.

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Palacio marqués de Arneva. Víctor Sarabia Grau.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba), historias de Orihuela, fotos, postcast y vídeos.