Archivo de la categoría: Biografías

Biografías apuntadas. Ramón Sijé.

José Marín Gutiérrez.

José Marín Gutiérrez (1913-1935).

Antecedentes.

Hijo del matrimonio formado por José Marín Garrigós y Presentación Gutiérrez Fenoll.

El Eco de Orihuela. 22 de marzo 1912: Esta mañana ha tenido lugar en la parroquia del Salvador, los desposorios de la elegante señorita Presentación Gutiérrez y el comerciante de tejidos D. José Marín Garrigós. Les deseamos muchas felicidades en su nuevo estado.

José Marín Garrigós era comerciante de tejidos; y desde 1909/1910 regentaba un establecimiento en la calle Mayor llamado «La Alhambra».

La iberia. 24 de septiembre 1909: Con objeto de verificar compras para el establecimiento de tejidos que en breve abrirá en un espacioso local de la calle Mayor, ha marchado a Valencia y Barcelona nuestro querido amigo D. José Marín Garrigós.

El Eco de Orihuela. 25 de junio 1910: Ha fallecido el padre de nuestro particular amigo D. José Marín, dueño del establecimiento de tejidos «La Alhambra».

El Eco de Orihuela. 10 de mayo 1911: Ha marchado a Barcelona a hacer compras para su establecimiento de tejidos «La Alhambra» nuestro querido amigo D. José Marín Garrigós.

El diario. Campaña 1911-1912.

Marín Garrigós fue también concejal del Ayuntamiento de Orihuela. Se presentó y fue elegido en las elecciones municipales de noviembre de 1912, adscrito al proyecto de «regeneración democrática» de Canalejas.

«El Diario». Noviembre de 1911.

El Liberal. 5 de noviembre de 1911: ORIHUELA. En las próximas elecciones municipales, lucharán los siguientes candidatos, que mañana solicitarán su proclamación ante la Junta municipal del censo:

Los señores don José Ferrer Lafuente, don José Calvet Más, don Evaristo Cárceles, don Abelardo Teruel García, don José Alonso Ruiz, don Adolfo Wandosell Calvache, don Francisco Román Miralles, don José Marín Garrigós. — Demócratas...

El Eco de Orihuela. 25 de noviembre 1912: En el escaparate de «La Alhambra» hay expuesta una ampliación del Sr. Canalejas hecha por el afamado fotógrafo Sr. Belda, que le está valiendo numerosas felicitaciones.

El diario. Campaña 1913-1914.

1913-1930.

José Marín Gutiérrez nació en Orihuela el 16 de noviembre de 1913.

El diario. 18 de noviembre 1913: Con toda felicidad ha dado a luz un precioso niño la joven esposa de nuestro muy querido amigo el acreditado comerciante y concejal, Don José Marín Garrigós, a cuyos felices padres felicitamos sinceramente por el natalicio de su primogénito.

Primogénito de la familia, José Marín fue bautizado por Ramón Plaza Blanco, el obispo de Orihuela consagrado ese mismo año.

Ramón Plaza Blanco. Fotografía publicada, precisamente, en noviembre de 1913.

El diario. 27 de noviembre 1913: ECOS DE SOCIEDAD. A las 11 y media de la mañana de ayer y en la capilla del Palacio Episcopal, recibió las regeneradoras aguas del Jordán, el primogénito de nuestro distinguido amigo el concejal de este Ayuntamiento don José Marín Garrigós.

Fue ministro del Sacramento el Ilmo. Sr. Obispo de la Diócesis Dr. D. Ramón Plaza y Blanco; asistido del clero parroquial del Salvador. El recién nacido recibió los nombres de José, Ramón, Rufino, Justino y Antonio.

Fueron padrinos en la ceremonia nuestro distinguido amigo el acreditado comerciante D. J. Ramón Garrigós y su elegante esposa doña Carmen Marín.

J. RAMÓN GARRIGÓS. Calle Mayor, núm. 30. Padrino de Ramón Sijé.

Realizó brillantes estudios con los jesuitas en el colegio Santo Domingo de Orihuela.

El pueblo. 14 de junio 1926: Exámenes. Terminados los exámenes en el Instituto General y Técnico de Murcia, podemos comunicar a nuestros lectores la lista de los aventajados alumnos del Colegio de Sto. Domingo de esta ciudad, que con brillantes calificaciones han dado validez académica a sus respectivos cursos. Primer año. D. José Marín Gutiérrez.

Colegio Santo Domingo de Orihuela.

El pueblo. 24 de junio 1930: Con calificación de Sobresaliente, ha terminado el Bachillerato Universitario, mereciendo el premio Extraordinario, nuestro querido amigo y distinguido compañero don José Marín Gutiérrez, al que enviamos nuestra más efusiva felicitación.

«Ramón Sijé».

1930-1935.

La Verdad de Murcia.

La Verdad de Murcia. 10 de julio 1932: UNA GRATA VISITA El otro día estuvo en nuestra Redacción el Poeta Oriolano Miguel Hernández. Es muy joven; los años de su niñez los pasó cuidando cabras; hace muy bellos versos quiere ser marino «para cantar al mar».

Le acompañó en su silencio de breñal el culto escritor Ramón Sijé, también oriolano y joven, que nos contó la vida interesante del poeta y nos dio un recital de sus versos. Una visita de grato recuerdo.

Para hablar de Ramón Sijé nadie mejor que su buen amigo José María Ballesteros Meseguer.

En las ilustraciones os dejo las portadas de algunas publicaciones en las que escribió nuestro biografiado.

Diario de Alicante. Periódico Republicano.Cabeceras 1931-1933.

Diario de Alicante. 14 de julio 1932: Escritores Levantinos. RAMÓN SIJÉ. «Somos muy tardos en reconocer en la fisonomía particular de un escritor, ese modelo que en nuestro museo de ideas generales lleva el letrero de «mucho talento».

Precisamente porque esa fisonomía nos es nueva, no la encontramos parecida con lo que llamamos talento. Preferimos hablar de originalidad, gracia, delicadeza, fuerza, hasta que llega un día en que nos damos cuenta de que lodo eso es cabalmente el talento». MARCEL PROUST.

Corto de talla, delgado de cuerpo, su cara casi un carbón. Ojos grandes, brillantes y negros, manifiestan los destellos de una inteligencia clara y sumamente viva.

«Destellos» Orihuela. 1930-1931.

Bengala le llaman; pero no por ser luz ligera y momentánea, sino por el brillo y resplandor de la luz de su intelecto. Edad, diez y siete años. Su profesión: estudiante de Derecho y escritor.

La iniciación de Ramón Sijé en el campo de las letras, fue en revistas semanales. Todos empezamos así; y siempre se recuerda con gusto, el día dichoso en que apareció en letras de molde nuestra firma por vez primera.

Alegría de la juventud que empieza a vivir llena de ilusiones, entusiasmos y esperanzas, en el mañana lejano, mucho más lejano de lo que ella se cree, pero que el deseo de llegar, de ser algo, de ser una primera figura entre los escritores, entre el nutrido grupo de hombres que tomando como instrumento la palabra hacen de ella un arte bello, le parece tan cercano, como si el triunfo estuviera ahí mismo, junto a ella, cuando el pago de los éxitos y la plena satisfacción del triunfo, no se recogen en la juventud, por el contrario, en la vejez o a la muerte.

Literatura, arte de escribir. Profesión de literato, ingrata y pobre, si se ejercita con pureza de ideas, sin hacer traición a la honradez de la conciencia.

Difícil resulta en la actualidad, tal y como se encuentra la penosa situación del escritor, queco tantas ocasiones no llega a tener ni el vestido con que cubrir su cuerpo, ni el pan con que fortalecerlo, el no claudicar de sus ideales sanos, cayendo vencido ante innobles ofertas que mercantilizan la pluma llevándola por senderos tortuosos y encenegados impropios por todos conceptos de lo que debe ser la digna profesión de escritor.

«Actualidad». Orihuela. 1928-1931.

Este es el cuadro borroso que se le presenta siempre delante al escritor en el difícil momento de su evolución literaria. Cuadro lleno de negruras al tener que luchar con la falta de dinero, con la incomprensión de los lectores y con el egoísmo de las empresas dedicadas al negocio de libros. Traicionarse así mismo, escribiendo al dictado de lo que el público gusta y quiere, ¡para qué!

El que tal cosa haga, tal vez como mejor, disfruto de recreos y comodidades poco duraderos; pero no podrá dejar nunca una obra que merezca el día de mañana el favor del recuerdo, porque lo que escribió no fue la inspiración de un cerebro ni el sentir de un corazón.

Ramón Sijé, puede salvar fácilmente el crítico momento de su evolución literaria. Talento del escritor; consagración del escritor: etapa póstuma de la vida literaria de un hombre.

Infinidad de circunstancias concurren e influyen en el reconocimiento del valor literario del escritor; circunstancias, que lo mismo roban prestigios merecidísimos, como los regalan.

Envidias humanas; revelaciones que en un principio parecen extravagancias: un artículo que hirió este u el otro principio, base de la doctrina por la que se guía un determinado sector de la sociedad: favoritismos.

Y el talento, ese conjunto de dotes intelectuales que resplandecen en el hombre, porque Dios quiso que así resplandecieran, no recibe normalmente el premio de su trabajo, ya sea en dinero ya sea en honores. ¡Triste vida y triste porvenir la del escritor en España!

«Voluntad». Orihuela. 1930.

No reconocemos nunca o lo reconocemos tardíamente, el talento del escritor no emparentado con la suerte. Y cuando llega la hora de las alabanzas, hora fatal generalmente, porque el interesado solo percibirá su vago eco desde las discutidas sombras «del más allá», preferimos hablar, como dice Marcel Proust, de originalidad, gracia, delicadeza, fuerza, llegando pollina comprender que todo eso no es más ni menos que el talento.

La hora de la consagración de Ramón Sijé como escritor, no necesitará como condición precisa la de asaltar la valla de su vida corporal.

El despejo de su inteligencia, su voluntad y su buena estrella, serán acicates que harán pueda saborear, aunque no tan pronto como él quisiera las halagadoras caricias del triunfo.

Yo, como su buen amigo y compañero, y sobre todo, como escritor levantino que llevo en el alma la fe y el amor en todas las empresas en esta vida terreña, pensando siempre en el placer que deben producirlos encantos de otra vida superior, más elevada y espiritual, así se lo profetizo. José M. BALLESTEROS.

«Voluntad». Orihuela. 1930.

Homenaje a Gabriel Miró en la Glorieta de Orihuela.

Domingo 2 de octubre de 1932. Descubrimiento busto Gabriel Miró. Obra del escultor murciano José Seiquer Zanón. Colección Javier Sánchez Portas.

El Luchador. 30 de septiembre 1932: Homenaje de «Oleza» a la memoria de Gabriel Miró. Los admiradores de Gabriel Miró en Orihuela no descansan en la preparación de los actos que ha de celebrarse el domingo al inaugurar el busto del gran escritor alicantino que se alzará en la Glorieta, hoy «Jardín Gabriel Miró» como homenaje a este escritor genial que supo elevar a Orihuela a la categoría de ciudad literaria convirtiéndola en la «Oleza» para su admirable «Obispo leproso».

Será un homenaje rendido a la memoria del excelso prosista y el motivo final de la «Semana Gabriel Miró» que ha organizado la Universidad popular cartagenera, y que culminará con este acto celebrado en Orihuela y con la conferencia que el periodista «Ramón Sijé» dará acerca de la obra literaria de Miró…

El Luchador. 3 de octubre 1932.

El Luchador. 3 de octubre 1932: INAUGURACION DEL BUSTO DE GABRIEL MIRO. …En los hermosos Jardines que llevan el nombre de Gabriel Miró, y al pie de una palmera, rodeado de bellas plantas, se ha erigido el busto con que Oleza, rinde tributo a su cantor Gabriel Miró.

… Suena el Himno Nacional y es descubierto el busto que se hallaba tapado con la bandera tricolor. Don José María Ballesteros, en nombre de la Comisión organizadora del homenaje a Gabriel Miró, ofrece la estatua al pueblo de Orihuela en la persona de su Alcalde.

El escritor don Ramón Sijé, pronuncia unas palabras dedicando un sentido recuerdo a Gabriel Miró, y seguidamente el señor Jiménez Caballero, pronuncia un discurso ensalzando la obra de Gabriel Miró…

Abril de 1933. José María Ballesteros, flanqueado por Álvaro Botella y Ramón Sijé, recoge el premio Luca de Tena por su trabajo «Orihuela y Gabriel Miró».

El Día. Alicante. 18 de abril 1933: EN LA ASOCIACION DE LA PRENSA. Velada en honor de Luca de Tena. En la Asociación de la Prensa tuvo lugar el pasado sábado, a las siete de la tarde, el acto de hacer entrega al escritor orcelitano José María Ballesteros, el premio Luca de Tena correspondiente a este año, por su trabajo «Orihuela y Gabriel Miró», publicado en un periódico de la ciudad orcelitana.

Al acto acudieron numerosos periodistas. Abrió la sesión el presidente de la Asociación y director general de industria don Álvaro Botella, que pronunció unas sencillas palabras sobre la significación del acto. …

«Ramón Sijé» pronunció un bello discurso, exaltando la figura de Ballesteros, y abogando por una labor intensa de cultura.

…Después del acto que hemos reseñado, «Ramón Sijé», a petición nuestra, nos entregó la siguiente cuartilla, en la que condensa su comentario abstro, aunque de resonancias concretas: «Tesis: Urgente defensa de la cultura»…

Cabecera «El Luchador». Alicante.

El Luchador. Diario republicano. 26/28 de abril 1933: Fiesta Literaria. Dos jóvenes comprovincianos nuestros, los escritores orcelitanos Ramón Sijé y Miguel Hernández ofrecerán el próximo sábado a las siete de la tarde una fiesta literaria a los del Ateneo.

La personalidad nueva y bien destacada de los dos jóvenes literatos es ya segura prenda del interés que el acto ha de revestir …

… La valía y orientación de estos jóvenes artistas, el segundo de los cuales acaba de publicar un bello libro de versos, «Perito en lunas», son prometedoras de que el acto tendrá un tono de modernidad al que siempre el Ateneo ha dedicado preferente atención.

En 1934 dirigió la revista literario-católica «El Gallo Crisis».

La Verdad de Murcia. 15 de febrero 1934: De Orihuela, nos llega una carta de Ramón Sijé, con el anuncio de una nueva resista en proyecto. «Revista—dice—que querrá ser expresión exacta del humano—y humanista—, español—y españolista— conceptismo católico».

La Verdad de Murcia. 28 de junio 1934: REVISTAS. Y aquí está ya «El Gallo Crisis», hecho revista, por gracia de un grupo de oriolanos que han dado un paso notable en ese fenómeno gradual de descentralización de la intelectualidad hispana.

Al frente de ellos Ramón Sijé, profundo, nervioso, abundante, como el barroquismo humanista en que cristaliza esta concepción literaria, filosófica, tal vez teológica, y de sustancia española.

Con él, Miguel Hernández Giner, Jesús Alda, Fray Buenaventura de Puzol integran las páginas del primer número de la revista. Incorporados a ella, están los nombres de Chesterton, Quevedo, Maeztu y Unamuno en una original encuesta sobre la idea del Infierno.

Y el de Miró y el de Lope de Vega. Presentes, unidos en la actualidad del pensamiento. …

La colección fue adquirida por la Biblioteca Nacional y podéis acceder a ella pinchando sobre la imagen.

El Gallo Crisis. Orihuela. 1934-1935. Enlace a Hemeroteca Digital.

De «El Gallo Crisis» se hizo eco hasta José María Pemán.

El Día de Palencia. 27 de julio 1934: …Todas estas divagaciones se me han despertado en la mente, al ver, sobre mi mesa, unas cuantas revistas, de la cosecha de estos últimos años. Una, por ejemplo, se llama, nada menos que «El gallo crisis», esta editada en Orihuela.

Habla de Chesterton, de Guardini. Trae una oda social y profética sobre la reforma agraria, en la que se encara con el campesino y le dice: A tu manera faltas sosegado a tu amor y destino; veterana asistencia de los prados.

Y luego: Pides la expropiación de la sonrisa y todavía: Dejas manca en los árboles la brisa. No hay que reírse de nada de esto. Yo no me rio de ninguna poesía, honradamente atrevida.

Pero me rio menos cuando, a su lado, como en «El gallo crisis», veo con letras grandes esta terrible sentencia de San Mateo: «Serpientes, generación de víboras, ¿cómo evitaréis el juicio del infierno?».

Porque esto es lo más interesante de todo; «El gallo crisis» es, como «Cruz y Raya», una revista católica…

¿No caláis toda la profunda significación renovadora del síntoma? ¿Concebís hace cinco o seis años una revista editada en Orihuela que además de llamarse «El gallo crisis» y hablar de «la expropiación de la sonrisa» hablara del infierno?

Hace cinco o seis años, del infierno no hablaban en España más que unas hojitas humildes y unas revistas ramplonas…

…Ha sido preciso tres años de persecución para que el Catolicismo español se decida a quitarle al Decálogo estos caprichosos suplementos, y a maridarse con todo lo moderno y lo universal.

No es que yo apruebe punto por punto cuanto ese movimiento renovador trae consigo. Todo no me satisface. Pero todo me regocija por lo que tiene de sintomático y de prometedor. José María PEMÁN.

Ramón Sijé murió muy joven. El 24 de diciembre de 1935, una hora antes de la «misa de gallo», José Marín Gutiérrez fallecía en su domicilio con tan sólo 22 años.

Diario de Almería. 27 de diciembre 1935: FALLECIMIENTO DE UN PERIODISTA ALICANTINO. Orihuela. Ha fallecido, víctima de rápida enfermedad, el joven periodista, que fue colaborador de «El Sol», don José Marín Gutiérrez, que usaba el seudónimo «Ramón Sijé». En la actualidad era director de la revista literaria «Gallo Crisis». Su muerte ha sido sentidísima.  

Artículo de José María Ballesteros. No incluye la parte que reproduce fragmentos del otro artículo, publicado en 1932. Lo he transcrito completo anteriormente.

La Verdad de Murcia. 28 de diciembre 1935: Ha muerto Ramón Sijé. En la Noche Buena del año mil novecientos treinta y cinco, Pepito Marín Gutiérrez, conocido en el mundo de las letras por Ramon Sijé, ha muerto.

Si yo intentara escribir unas cuartillas acerca de lo que Ramon Sijé representa, seguramente fracasaría. El peso de la impresión recibida al oír sus últimas palabras y al ver su última mirada suplicante, desvanece mis ideas y aturde mi inteligencia.

Uníanme a él lazos tan estrechos, que ya no era esa amistad nacida al calor del continuo trato, ni ese cariño obligado e innato de la familia, sino el elevado y sublime parentesco espiritual, de mutua connivencia cultural y espontanea compenetración, de atractiva simpatía e igualdad en los sentimientos afectivos.

Escribir para Ramon Sijé, muerto en plenitud de sus facultades intelectuales; cuando comenzaban a perfumar las flores de sus ilusiones; cuando se iban a cumplir esperanzas tan deseadas; cuando el amor le sonreía, cuando el éxito le acompañaba.

Escribir sobre la Noche Buena de Ramon Sijé, sobre su última noche, la del tránsito, la única…

Ramon Sijé, triunfó como escritor. Y también como hombre, pues dejó tras de sí una estela brillante de ejemplaridad. Sirva el recuerdo de su figura como espejo en donde se miren las juventudes venideras.

Las campanas de todas las iglesias tocan a Misa Mayor. El Niño Dios va a nacer. Pepito Marín Gutiérrez ha sido artista hasta para conseguir que la Muerte eligiera su hora crítica: su Noche Buena. José María Ballesteros.

Artículo de la poeta murciana María Cegarra Salcedo.

Levante Agrario. 25 de enero 1936: RAMON SIJÉ. La Muerte, esta vez, ha sentido el regusto de la elección. En la Noche Buena del 35, nieves de fuera del mundo helaron la vida de Ramón Sijé, transplantándolo, tenue y transido, desde su adorada Oleza, a una «literaria ciudad amanecida» toda de gloria y eternidad.

Muere Ramón Sijé a los 22 años, habiéndose destacado como escritor notabilísimo, de amplía cultura y original estilo. Fundó y dirigía en Orihuela la revista «Gallo Crisis», donde su espíritu inquieto y privilegiado defendía briosos ideales.

Un acabado trabajo literario sobre «Oleza, pasional natividad estética de Gabriel Miró», reveló en sus 19 años una precocidad crítica, en lenguaje razonado, impropio de edad tan temprana. Para él que amaba lo hondo, desaparecer es penetrar en la mayor existencia, en la mejor verdad, vida sin carne, ingrávida, inmortal, ascendida de fervores.

Las ocho felicidades de los bienaventurados habrán descubierto sus paralelas puertas de espejo para que elija su primavera ahíta de conceptos, vitaminada de concepciones sublimes, incienso de las frentes profundas de la idea en pira ardorosa de fe.

Cuando en el cerebro anida el genio y en el corazón el amor y en la sangre la juventud, se forma, por predilección divina, la trilogía sin ámbito en la tierra. Al expirar el calor creador enciende una nueva estrella—fuego fatuo del alma—, en el firmamento.

Son las que nos miran estremecidas de compasión por nosotros. Siempre, la debilidad corporal, acumula grandes energías; espirituales. Así Ramón Sijé, endeble y pálido, llevaba en los ojos calientes y «morenos» luces blancas de inspiración y fiebres de prisa e impaciencia.

En la Noche Buena del 35, entre cánticos de resurrección a un mundo mejor—campanas y paisajes místicos de Orihuela agitada de despedida—, en intercambio con la Natividad cristiana—tenía que sucederle así a Ramón Sijé—, huyó por el camino de los elegidos.

Purificado de sus palabras, aéreo de imágenes, sublimado de sus verdades, ardido de literatura y humanidad, habrá cruzado el umbral último y desconocido como estampa de un Greco pintor de adolescentes. Ya en lo exacto y firme, será llama en alburas perennes.

En el lugar vacío de Ramón Sijé, junto a las lágrimas, quemamos el aroma de un rezo. María Cegarra Salcedo.

Ramón Sijé (1913-1935).

Por esas fechas, Miguel preparaba la edición de «El rayo que no cesa». La noticia de la muerte de su amigo le llevó a componer «Elegía», obra maestra de la literatura que comienza así:

En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería….

Se puede leer completa con información adicional pinchando la siguiente imagen.

Miguel Hernández. El rayo que no cesa. Madrid, 1936. Enlace a Elegía.

Para saber más del personaje os dejo también una biografía de la Fundación Cultural Miguel Hernández a la que se accede pinchando la siguiente imagen.

Enlace a Biografía.

Termino con otro enlace al trabajo de mi buen amigo Julio Calvet Botella, titulado «Semblanza». Se accede a él pinchando sobre la siguiente imagen.

Enlace a «Ramón Sijé. Semblanza» de Julio Calvet.

Pepito Marín para los amigos. Ramón Sijé para la eternidad.

Crónica de un homenaje. 1936-2016

El 12 de marzo de 1936, en el Ayuntamiento de Orihuela, el concejal Luis Carrió presentó una moción con el objeto de restituir la rotulación de calles alteradas durante el bienio conservador.

Además, interpretando los «senti­mientos justicieros y oriolanos de esta corporación, honrando los valores de nuestra patria chica», quiso recordar a un oriolano «muerto en plena juventud y cuando tanto esperaban las le­tras españolas de su inteligencia y laboriosidad».

Propuso que la Plaza de la Pía, reti­tulada como de Pinohermoso por la Ges­tora del bienio conservador, en lo sucesivo se denominase de Ramón Sijé, nombre del ilustre oriolano José Marín Gutiérrez.

La rotulación se aplazó hasta el 14 de abril, aniversario de la República. Y Miguel Hernández llegó de Madrid para intervenir con su palabra en la inauguración de la Plaza.

14 de abril de 1936. Colección Javier Sánchez Portas.

Su lectura quedó inmortalizada en la fotografía de Miguel, leyendo bajo el nuevo rótulo, tras picar el de «Plaza de la Pía»:

Quisiera que esta piedra y esta plaza llevaran para siempre el nombre que les ha sido impuesto: Ramón Sijé. Bajo el sonido de este nombre se me ha ido un compañero del alma, y Orihuela ha perdido su más hondo escritor y su más despejado y varonil hombre.

Su vida ha sido precipitada, tormentosa y luminosa, como la del rayo, y, como la del rayo, ha buscado precipitadamente la tierra. Orihuela se ha dado cuenta a su muerte, ya que siempre es a la muerte cuando nos damos cuenta del valor de ciertas vidas, de la grandeza del hijo que había criado casi sin advertirlo.

He sabido con emoción que en su entierro se disputa el pueblo el peso de su cuerpo en el ataúd y sé que él lloraría de emoción en la intimidad de las tablas a que todos estamos destinados, como sólo saben llorar los muertos: sin necesidad de lágrimas, voz, ni ojos.

Sé que su alma anda desde hoy, con la precipitación con que solían andar su corazón y su cuerpo, anda y recorre esta plaza y le complace su soledad cotidiana, que acrecientan las siestas, las lluvias y las casas cerradas.

Hemos perdido con Ramón Sijé un genial escritor, si aún temprano de sazón, ya tardío de humanidad. Con una luz sobrenatural en el corazón y en el entendimiento, lo veía todo, lo sentía todo, lo sufría, lo angustiaba y lo hacía vivir muriendo todo: desde el sentimiento del amor hasta el pensamiento de la muerte.

Fue un héroe, y resistió mientras pudo a pie firme las violentas tempestades que se organizaron y chocaron de continuo entre su corazón y su cerebro. Pocos hombres han vivido una vida interior tan intensa y sangrientamente volcánica como Ramón Sijé.

Veintidós años contó sobre la tierra y se ha llevado la experiencia de cien bajo ella. Cayó agotado por la tremenda pelea inacabable de sus pensamientos y sus sentimientos, sus trabajos y sus fatigas.

Un día escribiré las memorias de su vida, que a cada paso y recuerdo adquiere en mí más caracteres de tragedia. Pueblo donde ha nacido y agonizado esta gran criatura; todos los homenajes que le hagamos se los merece.

Procuremos que éstos resulten lo más duraderos y de verdad y lo menos teatrales y de relumbrón posibles.

Yo sé que él aceptará los mejores y rechazará los otros: que, aunque parece que a los muertos todo les da lo mismo, no es así. Y si algunos del cementerio darían las gracias si pudieran por verse entre mármoles y hojarasca, otros se indignarían.

Ramón Sijé verá desde la tierra que ocupe lo que hagamos por él, y juzgará desde su sombra, y no hablará, porque ya su oficio es callar como el de un muerto.

14 de abril de 1936. Miguel Hernández.

Acabada la Guerra Civil, el 29 de abril de 1939, a propuesta de Juan Villaescusa Ballester, la Comisión Gestora franquista le devolvió el nombre de Plaza del Duque de Pinohermoso, incumpliendo la orden de retomar los nombres anteriores a abril de 1931; en este caso «Plaza de la Pía».

Esta resolución no debió surtir efecto. En los años cincuenta la seguían llamando de Ramón Sijé. El cambio de plaza por calle llegó en la sesión del 12 de marzo de 1958, dentro de un paquete de titulaciones:

Que en adelante, la actual Plaza de Ramón Sijé se titule Plaza del Marqués de Rafal, en memoria del Excmo. Sr. Don Alfonso Pardo y Manuel de Villena, Marqués de Rafal, ilustre prócer e Hijo Adoptivo de Orihuela.

Que la nueva calle que, paralela a la de Adolfo Clavarana partirá del «Callejón de Reales» hasta la carretera de Alicante, se denomine «Calle de Ramón Sijé».

Descubrimiento de la placa al marqués de Rafal. Colección J. Ezcurra Alonso AMO.

El sábado 14 de abril de 1984, con motivo del 48 aniversario, se celebró un acto simbólico de restitución de la placa dedicada a Ramón Sijé con una placa obra de Pepe Aledo.

De esta forma, el Colectivo Cultural Oriolano reivindicaba su titulación.

Canfali Vega Baja. 18 de abril 1984: Aunque simbólicamente, se restituyó el nombre de la Plaza Ramón Sijé. La pasada semana, con motivo del cuarenta y ocho aniversario de la denominación de la plaza de «La Pía» como de Ramón Sijé, que fue llamada posteriormente del Marqués de Rafal, un grupo de oriolanos organizaron un acto simbólico de restitución del nombre de esta plaza.

En el acto intervinieron, por parte de la organización, José Alberto Pardines y el profesor Ruiz Funes, quien leyó las palabras que hacía cuarenta y ocho años leyera el poeta Miguel Hernández con motivo de la denominación de esta plaza como de Ramón Sijé.

Párrafos extraídos del texto que leyó José Alberto Pardines el 14 de abril de 1984:

Esa paz democrática en la que vivimos es nuestra esperanza, pese a todos sus defectos. Este nuevo campo óptico permite plantearnos que las cosas se pueden ver de otra manera.

Y así, podemos y debemos efectuar un acercamiento sincero y sin perjuicios a las figuras de Miguel Hernández y Ramón Sijé, y comprobar que no se trata de simples muestras pueblerinas, sino que son dos personalidades literarias de una talla excepcional a los que se les han negado sus derechos, talla demostrada en sus escritos y truncadas sus vidas en plena juventud.

Canfali Vega Baja. Miércoles 18 de abril de 1984.

Es entonces cuando percibimos la trascendencia histórica de un instante, hace hoy cuarenta y ocho años, fijado en una fotografía, en el que la fuerza de la amistad traspasó las barreras del espacio y del tiempo, y en el que el buen sentido ciudadano se materializó en un reconocimiento público a Ramón Sijé, asignando su nombre a esta plaza.

Mucho queda por recorrer a Orihuela para restituir los agravios perennes -por acallados bajo la losa negra de la ignorancia y la patanería hacia las figuras de Ramón Sijé y Miguel Hernández. Sin embargo, ese largo trecho de poner las cosas en su sitio podría efectuarse en poco tiempo si se realiza una gestión inteligente.

1984. Colectivo Cultural Oriolano. Archivo José Antonio Muñoz Grau.

En este sentido la restitución real y no simbólica de la Plaza de Ramón Sijé, será para Orihuela, un peldaño muy importante en la devolución de sí misma y un ejemplo tangible de que nuestro pueblo también supera la triste y secular división de las dos Españas.

Retitulación de la Plaza Ramón Sijé. 14 abril de 2016. © Gaspar Poveda Grau.

Otro 14 de abril, el de 2016, justo ochenta años después que Miguel se subiese a la escalera para inaugurarla, la plaza recuperó el nombre de Ramón Sijé.

Retitulación de la Plaza Ramón Sijé. 14 abril de 2016. © Gaspar Poveda Grau.
Retitulación de la Plaza Ramón Sijé. 14 abril de 2016. © Gaspar Poveda Grau.
Ramón Sijé. En el centro, su plaza. Diseño y montaje propio.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba)

Para saber más sobre la plaza que en la actualidad lleva su nombre, pinchad la siguiente imagen.

Enlace a la Plaza de la Pía.

El marqués de las Hormazas y el duque de Tamames.

Introducción.

La familia de Carlos IV. Francisco de Goya. 1800. Museo del Prado. Madrid.

18 de noviembre de 1800: Carlos IV, por la Gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Menorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Occidentales y Orientales, de la tierra firme al mar océano, Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, de Bramante y de Milán, Conde de Flandes, de Tirol, de Barcelona, Señor de Vizcaya, de Molina, etc.

Autoriza a la Excma. Señora Marquesa de Rafal, Doña Antonia María Fernández de Heredia Rocamora Bazán Cascante Rosell Ruiz de Vesprat, Marquesa de Rafal y viuda de Villescas, Condesa de la Granja, Baronesa de la Puebla de Rocamora, Señora de los lugares Benferri, La Granja y Rafal, Grande de España y Dama de la Reina.

Concede a la Marquesa, real licencia y facultad para ceder, cambiar y permutar cuatro tahúllas, siete octavas y veintiocho brazas de tierra huerta de la pertenencia del mayorazgo que posee y que están en el término de la ciudad de Orihuela, tasadas en 1495 libras, seis sueldos y tres dineros, con cincuenta libras de renta, sin que pueda esperar mayor aumento, por ser tierra blanca natural.

Por otras cuatro tahúllas, una octava y dieciséis brazas, pobladas de árboles jóvenes, naranjos chinos, olivos y limoneros, y una barraca que goza y posee libremente el Sr. Marqués (de las Hormazas) otorgante, en la huerta de la Villa de Callosa de Segura, valorada en 1495 libras, doce sueldos y seis dineros y que renta anualmente ochenta libras, con futuro aumento de renta, por ser nuevo arbolado.

A ello se agrega la comodidad y conveniencia publica de la ciudad, con la anexión de su heredad vinculada a la lindante del Marqués, por pensar éste cerrarla y en lugar del tránsito angosto que atraviesa los huertos del sitio de San Gregorio, propios de él, ejecutar un camino espacioso para que al paso sirva de paseo y le proporcione la extensión y comunicación más agradable al paseo principal.

Informado de todo ello por D. Juan de la Carte, corregidor de la expresada ciudad de Orihuela y su partido.

Palacio de la marquesa de Rafal. Hoy de la Granja. Francisco Luis Galiano.

El 10 de diciembre de 1800, ante el notario de Orihuela Trinitario Martínez, comparecieron Josef Galindo y Pedro Martín de Migueltorena; ambos vecinos de Orihuela.

Exhibían copia auténtica de los poderes otorgados desde Madrid por la marquesa de Rafal y por el marqués de las Hormazas para permutar unas tierras en Callosa de Segura por otras situadas en Orihuela.

La parcela oriolana lindaba por levante con el camino llamado de San Gregorio; de poniente y mediodía con tierras del mencionado marqués de las Hormazas; y por el norte con el azarbe de las Lavanderas.

Con esta permuta entre los marquesados de Rafal y de las Hormazas se estaba trazando la alameda y futura calle de San Gregorio; y marcando los límites de la que, casi un siglo después, sería la Glorieta de Orihuela.

¿Quién era ese marqués de las Hormazas y qué tenía que ver con Orihuela?

El marqués viudo de las Hormazas.

Autógrafo del marqués de las Hormazas.

Nicolás Ambrosio Garro Arizcun había nacido en Madrid, el 7 de julio de 1747.

Hijo de Ambrosio Garro Micheltorena, prestigioso y adinerado comerciante proveedor de la Armada y tesorero de Luis Antonio de Borbón el «infante cardenal» hijo de Felipe V.

Y de Josefa María Arizcun, hija del II marqués de Iturbieta.

El 29 de octubre de 1767 se casó en Madrid con María Joaquina de Robles y Cogorani, la III marquesa de las Hormazas.

Nicolás ingresó muy joven en la administración pública. Caballero de la Orden de Santiago y marqués consorte, este personaje con fama de buen administrador, no sólo continuó los negocios de su padre; fue consejero real, consejero de Hacienda, accionista de varias compañías y del Banco de San Carlos.

En 1797 pasó a desempeñar, siendo ya ministro del Consejo de Hacienda y tesorero general del rey, el cargo en propiedad de secretario de Estado y del Despacho de la Real Hacienda.

1 de julio de 1797. Godoy «Príncipe de la Paz», comunica el nombramiento como Secretario de la Real Hacienda al Marqués de las Hormazas.

En las postrimerías del siglo XVIII era dueño de numerosas propiedades inmobiliarias en Madrid.

No sé cómo llegó a la Vega Baja del Segura este noble madrileño; pero lo más lógico es que, aprovechándose de su cargo, adquiriese sus propiedades en Orihuela gracias a la primera desamortización, ejecutada en 1798 para hacer frente al endeudamiento de Carlos IV producido por las guerras con Francia y Gran Bretaña.

A través de su apoderado en Orihuela el marqués compró tierras en Catral, Callosa de Segura, Rojales, Almoradí, Torremendo, Elche, Guardamar, Crevillente, Redován y Murcia, cientos de tahúllas sobre todo de olivar y tierra blanca, que inmediatamente puso en arriendo.

Como ya he dicho, su apoderado era Pedro Martín de Migueltorena, comisario de Guerra y contador titular de propios de la ciudad de Orihuela.

Compró también una parcela cerca del Arrabal de San Agustín. Y levantó una casa palacio entre las calles de San Agustín y el Rodeo de la que hablaremos después.

Tanto él como su hijo fueron «Hermanos Mayores» y destacados miembros de la junta de dirección y gobierno de los hospitales de Madrid.

Diario Balear. 23 de febrero de 1815: Copia de un oficio pasado por el Ministerio Universal de Indias al de la Guerra. Excmo. Sr.: Enterado el Rey de una exposición que ha hecho el señor marqués de las Hormazas como hermano mayor de la comisión encargada de la administración de los hospitales Generales de esta corte en solicitud de que se facilitasen para los mismos algunas sábanas y mantas de las existentes en los almacenes de Pasajes.

Deseando S. M. contribuir con cuanto esté de su parte a que los militares enfermos disfrutan del alivio que exige la humanidad, y multiplicar las pruebas de lo mucho que anhela proteger tan loables establecimientos, se ha dignado resolver se entreguen a disposición del citado señor marqués de las Hormazas con aquel objeto 1500 camas compuestas de 1500 jergones, otros tantos cabezales, igual número de cubrecamas de lana, y de sábanas.

El cronista Montesinos mencionó en su compendio oriolano su faceta como benefactor del Hospital de la Caridad.

MONTESINOS PÉREZ DE ORUMBELLA, Joseph; Compendio Histórico Oriolano. Tomo 7. Manuscrito. Caja Rural Central. Orihuela.

Marqués viudo desde febrero de 1802, el cambio de siglo frenó su carrera pólitica. Y todavía más la llegada de Napoleón.

Aunque en principio aceptó la «carta de Bayona» otorgada en el verano de 1808, supo apartarse a tiempo de los «afrancesados».

Es probable que, durante la guerra, pasase temporadas en Orihuela junto a su hijo, que sí lo tengo documentado.

Disuelta la Junta Central, el de las Hormazas fue reclamado por la Regencia para hacerse cargo del Ministerio de Hacienda.

A primeros de 1810 se hallaba ya en Cádiz, en la Isla de León, desempeñando interinamente el cargo de primer secretario de Estado.

En 1811, entre los donativos hechos en Cádiz para financiar la división del brigadier Juan Martín «el empecinado», figuran dos mil reales de vellón del marqués viudo de las Hormazas.

Juan Martín Díez, llamado «el Empecinado».

De su actuación en estas fechas he encontrado un interesante párrafo en el artículo titulado «Los emisarios de Napoleón», publicado en «La Lealtad» por Abelardo Ahumada.  

…Disuelta la Junta Suprema Central, y que, habiéndose quedado tres o cuatro días en crisis por falta de un gobierno, asumió el mando una Regencia integrada por varios elementos, cuya cabeza visible era un tal Marqués de las Hormazas, quien, ante la ausencia del rey, fungía en su representación y actuaba como «Secretario de Estado y del Despacho Universal de Hacienda».

Este singular individuo, cuyo nombre de pila era Juan de Mata de Garro y Robles, empezó a trabajar de inmediato y como carecía de suficientes recursos para seguir actuando en la Península, urdió el modo de obtenerlos de los territorios ultramarinos y, en el caso concreto de la Nueva España…

Por este caso el marqués de las Hormazas fue arrestado y sometido a un proceso judicial del que logró salir airoso.

El conciso. Martes 2 de junio de 1812. Año V de la gloriosa lucha del pueblo español contra la tiranía: Día 1º. En Conformidad a la orden de S. M. fecha 14 de octubre de 1811, se dio cuenta de la sentencia pronunciada por los jueces comisionados para entender en el asunto de la orden que se imprimió relativa al libre comercio de las Américas; la qual absuelve al marqués de las Hormazas…

El regreso de Fernando VII le devolvió buena parte de su protagonismo político y social.

En 1815 pasó a formar parte del Consejo de Estado y cuatro años después le concedieron la Orden de Carlos III.

Su proximidad con el rey queda de manifiesto en la siguiente noticia.

Diario mercantil de Cádiz. 11 de septiembre de 1821. Comandancia General de Castilla la Nueva. SS.MM. que continúan en la Granja, salieron ayer sin escolta alguna a una hacienda del marqués de las Hormazas, distante dos leguas y media de aquel Real sitio.

Falleció en Madrid en abril de 1825.

El IV marqués de las Hormazas.

Anotaciones propias sobre fragmento plano de 1748, obra de Fray Antonio Villanueva.

Juan de Mata Garro y Robles, IV Marqués de las Hormazas, fue bautizado en Madrid el 9 de febrero de 1771.

Coronel de los Reales Ejércitos, ministro del Real Tribunal de la Contaduría Mayor de Cuentas, miembro del Consejo de Su Majestad, alcalde de Madrid y Hermano Mayor Perpetuo del Gobierno de los Hospitales Generales de Madrid.

Hace veinte años, en uno de mis primeros artículos titulado «El marqués de las Hormazas y la Glorieta de Gabriel Miró», incluí este curioso párrafo que podéis encontrar en algunas páginas de genealogía.  

Era ministro del Tribunal de Contaduría Mayor el 7 Nov 1800, en esa fecha estaba enfermo ya que «la frecuencia con que le insulta un cólico convulsivo y de propiedad reversiva, que a las veces degenera en ictericia y de muy mala calidad», se retiró con su padre a vivir a Orihuela.

Enfermedades aparte, me inclino a pensar que su estancia en Orihuela tuvo mucho que ver con la Guerra de Independencia.

Si analizamos su carrera política, fue ministro entre los años 1804-1808 y entre 1812-1813. Alcalde de Madrid entre los años 1814-1816; y de nuevo ministro entre 1815-1823.

En esta relación solo queda hueco entre 1808-1812, los años del conflicto armado. Puedo demostrar que, en el invierno de 1810, estaba en su casa de Orihuela.

Trascribo unos párrafos del capítulo XIX de las memorias de Joaquín Lorenzo Villanueva.

Vida literaria de Don Joaquín Lorenzo Villanueva. Memoria de sus escritos y de sus opiniones eclesiásticas y políticas, y de algunos sucesos notables de su tiempo (1825).

Mansión en Orihuela: Con dificultad pude yo escapar de Sevilla en compañía de mi hermano Jayme el día 24 de enero de 1810, en que se alborotó el populacho de aquella ciudad al saber que habían atravesado los enemigos la Sierra Morena.

Por entre sustos y trabajos llegamos a Marbella el día 1 de febrero. De donde dimos la vela para Cartagena el día 5.

Detúvonos al paso en Orihuela quince días mi buen amigo don Juan de Mata Garro, hijo del marqués de las Hormazas, a quien debí siempre cordial afecto desde que servimos ambos a los pobres enfermos del hospital de Madrid, él como hermano mayor, y yo como rector.

Mercedes Muñoz Portau, en su artículo «Aproximación a la Guerra de la Independencia en Orihuela y su obispado», menciona dos veces al marqués de las Hormazas.

En la gobernación oriolana, el mando de la guerrilla fue confiado al marqués de las Hormazas, con nombramiento de mayor general de guerrillas y subinspector de los demás cuerpos urbanos.

En los comienzos de 1811, desde el Cuartel General de Murviedro, se ordenará al marqués de las Hormazas la reunión en Orihuela de todas las partidas de guerrilla de su gobernación.

El cuarto marqués de las Hormazas falleció en Madrid poco después que su padre, el 27 de julio de 1827.

Y lo hizo sin descendencia conocida. Por lo que su título de marqués pasó a la familia Elío.

Pero sus propiedades oriolanas, al menos la casa y la parcela del arrabal de San Agustín, quedaron en manos de su primo hermano, José Messía del Barco y Garro, el II duque de Tamames.

Dicha parcela, situada entre los conventos de San Gregorio y San Sebastián, pasó a la historia oriolana como «el Huerto del Marqués de las Hormazas» al figurar así en el plano de Coello, confeccionado a mediados del XIX.

«Atlas de España y de sus posesiones de ultramar» de Francisco Coello. Plano de Orihuela. 1859.

El duque de Tamames.




El IV duque de Tamames con el teniente coronel López Pozas en 1913. Archivo ABC.

El citado heredero, José Messía del Barco y Garro, fue el II Duque de Tamames. Nacido en Madrid en el año 1786.

Era hijo de Antonio Messía del Barco, el primer duque de Tamames, y de una hermana del III marqués (consorte) de las Hormazas, de nombre María Alfonsa, del Pilar o de la Paz , y de apellidos Garro y Arizcun.

Por lo tanto, como hemos dicho antes, el II duque era primo hermano del IV marqués de las Hormazas y su heredero directo al fallecer éste sin descendencia.

No voy a extenderme en la biografía de los duques de Tamames, de la que ya existe suficiente bibliografía.

Lo que nos interesa es la herencia que recibió: la famosa parcela de tierra que hoy ocupa la Glorieta, y la casa palacio en la calle de San Agustín, con cuadras y cocheras en la parte posterior, hacia la calle del Rodeo.

Esta hermosa vivienda fue mencionada por Pascual Madoz en su diccionario de 1848, entre las casas aristocráticas de Orihuela.

Hay varias casas, que por su capacidad y arquitectura bien pueden llamarse palacios, y son la del marqués de Rafal, en la plaza de su nombre; la del conde de Pinohermoso, también en la plaza de su denominación o de la Pía; la del marqués de Arneva, frente a Sta. Justa; la del marqués de Campo-Salinas, en la calle Mayor; la del conde de Tamames, en la de San Agustín ; la de D. Francisco Sandoval y Togores, en la del Río; la de D. Juan Roca de Togores, en la de Hostalets; la de D. Luis Pizana, fronteriza a la anterior; y la de D. Matías Zorzano, en la de la Feria…

El mencionado título de conde de Tamames fue un error de Madoz. Carlos IV había concedido a Antonio Mesía la Grandeza de España asociada al señorío de Tamames y el título de primer duque de Tamames en 1802.

El tercer duque, hijo del anterior, fue José Mesía del Barco y Pando. Nacido en Madrid en 1819 y fallecido en 1868.

Boletín de Segovia. 9 de enero 1854: Diputación de la Grandeza. Excmo. Sr. D. José Mesía y Pando, Duque de Tamames, Marqués de Campollano, gran cruz de Carlos III, Grande de España y Gentil-hombre de Cámara de S. M. con ejercicio.

El IV duque de Tamames, hijo del anterior que accedió al título en 1869, es el personaje que nos interesa.

José Messía y Gayoso de los Cobos vendió la parcela que daría lugar a la Glorieta de Orihuela y la casa de la calle San Agustín.

El que había sido «Huerto del marqués de las Hormazas» se interponía entre la ciudad y el ansiado ferrocarril que acababa de llegar a Orihuela.

Las tres tahúllas y media conocidas entonces como «huerto de San Gregorio» o «Huerto de Tamames» fueron adquiridas en Madrid por el ex diputado a Cortes, Salvador Lacy Pascual de Bonanza, comisionado por el Ayuntamiento de Orihuela en 1883.

Sesión municipal. Orihuela, 23 de mayo 1883: Se Manifestó que dada la necesidad de construir una vía que ponga en comunicación la localidad con la estación de Ferro Carril, cuyas obras se están realizando.

Se hace indispensable para un servicio de tanta utilidad, la adquisición de los terrenos que ha de atravesar dicha vía, las propiedades de los Sres. Duque de Tamames y Marqués de las Serdañolas, hoy de Boil y al efecto habíanse practicado varias gestiones por conducto de sus respectivos apoderados en esta ciudad.

Mas como quiera que en la actualidad se haya accidentalmente en Madrid Don Salvador Laci Pascual de Bonanza, persona de toda confianza y garantía para el municipio y que además de sus conocimientos prácticos reúne el noble deseo de prestar un apoyo y cooperación para la prosperidad y engrandecimiento de este país…

La casa de la calle San Agustín se puso en venta pocos años después, concretamente en el verano de 1889.

Durante el mes de julio apareció publicado el siguiente anuncio.

El diario de Orihuela. 10 de julio de 1889: VENTA. A voluntad de su dueño se vende una casa de habitación situada en la calle de San Agustín de esta ciudad, marcada con el número 16 de policía, con puerta también a la calle del Rodeo, mide una superficie de 576 metros y se compone de tres pisos, conteniendo en la planta baja, cochera, cuadras, patios, tinajero para aceite y otros varios departamentos.

Se halla libre de todo censo o gravamen. D. Francisco Moreno, apoderado del Excmo. Sr. Duque de Tamames, dueño de esta casa, dará cuantas noticias, respecto a precio y demás que sean necesarias y recibirá proposiciones hasta el día 31 del presente mes de Julio.

No sé cómo terminó aquella venta. Lo cierto es que el edificio fue totalmente modificado y dividido en el siglo XX; y es difícil encontrar en él algún vestigio exterior de su pasado.

Sus bajos fueron la sede de las famosas «Bodegas Payá». Hoy albergan otros negocios y, como recuerdo, conservan la preciosa viguería de antaño.

José Mesía y Galloso de los Cobos, IV duque de Tamames. Bodegas Payá. Archivo Manuel Rogel Payá.

En octubre de 1955, a buena parte de la Alameda Vieja de la Estación se le concedió el nombre de Calle Duque de Tamames, último propietario de los terrenos sobre los que se emplazó la Glorieta y el primer tramo de los Andenes.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Apuntes biográficos: Juan Maura y Gelabert.

Juan Maura Gelabert

Juan Maura y Gelabert.

Nacido en la ciudad de Palma de Mallorca el 12 de mayo de 1841, era hijo de Gabriel Maura Gelabert y Catalina Gelabert Samsol.

Huérfano en edad muy temprana, sus tíos Bartolomé Maura Gelabert y Margarita Montaner, padres de diez hijos, se encargaron de su educación.

Bartolomé regentaba una fábrica de curtidos heredada de su padre, Gabriel Maura Sancho, el abuelo de nuestro biografiado.

En los bajos del edificio tenía los obradores donde se curtían y trabajaban las pieles; y en el piso superior vivía con su numerosa familia.

Juan se crio entre sus primos; en un ambiente de amor por las letras y la cultura en general.

Los cinco varones de la familia Maura Montaner destacaron en diversas facetas: Gabriel, escritor y poeta; Miguel, Rector del Seminario de San Pedro de Palma de Mallorca; Bartolomé, pintor, grabador y medallista; Antonio, famoso político presidente del Gobierno; y Francisco, pintor y dibujante.

Retrato autógrafo de Juan Maura y Gelabert, Madrid, 1887. Grabado realizado por su primo Bartolomé Maura.

Como su primo Miguel, nuestro biografiado optó por la religión ingresando en el Seminario de San Pedro de Mallorca.

En calidad de alumno externo cursó los estudios de Humanidades, Filosofía, Teología y Derecho Canónico.

Ordenado presbítero el 10 de junio de 1865, su primer destino fue la humilde parroquia de Biniamar, una aldea del municipio mallorquín de Selva.

Licenciado en Sagrada Teología en el Seminario Central de Valencia, alternó sus ocupaciones con la predicación en Palma, dándose a conocer como destacado orador de verbo florido y rico lenguaje.

En 1868, por acuerdo de la Diputación Provincial de Baleares, fue nombrado director del Hospital Civil de la Provincia y prior de la iglesia de dicho establecimiento.

Durante la Revolución de 1868 conocida como «La Gloriosa» fue castigado por las autoridades al negarse a jurar la Constitución de 1869.

La Crónica. Junio de 1886: Notas Biográficas: Fue nombrado por la Excma. Diputación Provincial, Director del Hospital civil de las Baleares; pero el que había sabido conquistarse el cariño de los sencillos habitantes de Biniamar, que aun hoy le llaman su Vicario, no supo conquistarse la buena voluntad de los ilustrados patricios que por aquellos días gobernaban la cosa pública.

El Sr. Maura fue una víctima de la intransigencia revolucionaria; se le puso en la alternativa de jurar la Constitución del 69 o de perder el cargo que era su único medio de subsistencia; el sabio sacerdote optó por la miseria y no juró: de nada le valieron los servicios prestados, ni los méritos que le adornaban, ni las protestas de la opinión pública: la Diputación Provincial le declaró cesante.

Justa reparación de esta arbitraria medida, tan justa como aplaudida, fue su nombramiento para regentar la cátedra de Teología Moral en el Seminario conciliar de S. Pedro …

En 1871 pasó a ocupar una cátedra de Teología Moral y en 1876 obtuvo la canonjía lectoral de la Iglesia de Mallorca, simultaneando su anterior cátedra con la de Instituciones Bíblicas hasta que fue designado profesor de Teología Dogmática.

Destacado orador y escritor, antes de entrar en el cabildo, se encargó de la predicación cuaresmal obteniendo mucho éxito; por lo que sus discursos fueron publicados.

La Crónica. Junio de 1886: Notas Biográficas: Bastan para inmortalizar su nombre las Conferencias predicadas en la Santa Iglesia Catedral de Palma durante la cuaresma de 1874, que son un acabado, modelo de buen decir y de elocuencia cristiana.

Y el opúsculo titulado «Santa Teresa de Jesús y la crítica racionalista», obra premiada en el certamen celebrado en Salamanca el 15 de octubre de 1882 con motivo del tercer centenario de la muerte de la Seráfica Doctora, y que ha valido a su autor los sinceros plácemes de ingenios tan sobresalientes como el P. Miguel Mir S. J., y el insigne Menéndez Pelayo, orgullo de la ciencia española.

Santa Teresa de Jesús y la crítica racionalista. 1883. Maura y Gelabert, Juan. Obra premiada en el Certamen celebrado en Salamanca en 15 de octubre de 1882 con motivo del Tercer Centenario de la muerte de la Santa.

La Crónica. Junio de 1886: Notas Biográficas: Los mismos incrédulos y racionalistas que no dejan de acudir siempre y en gran número a los sermones del Sr. Maura, al oír rebatir desde el pulpito, con frase limpia y correcta, con poderosa y contundente lógica, los errores del filosofismo moderno, han tenido que confesarse vencidos por la irresistible fuerza de la argumentación que en manos del sabio y elocuente orador sagrado, destruye, y pulveriza los aparatosos sofismas de la impiedad, y no le deja ni siquiera un débil reducto en que guarecerse.

Y no ha sido el pulpito el único campo de los triunfos del Sr. Maura; la prensa católica lo cuenta como uno de sus más entendidos y valientes campeones.

Propagandista católico y autor de una gran obra intelectual colaboró también en algunas revistas como «La Unidad Católica».

Más filósofo que teólogo y dotado de una amplia cultura, en sus escritos trató de armonizar Ciencia y Religión.

En 1882 recibió el doctorado en Sagrada Teología y la licenciatura en Derecho Canónico en el Seminario Central de Toledo.

Fallecido el Obispo de Mallorca, en febrero de 1886 fue elegido Vicario Capitular de la Diócesis en Sede Vacante.

Tres meses después se rumoreaba su presentación para la sede de oriolana.

El Oriolano. 18 de mayo 1886: Ayer mañana marchó a Roma el señor Obispo de la Diócesis acompañado del señor secretario de Cámara del Obispado y del Ilmo. señor Marqués de Lacy.

La noticia de su traslado al arzobispado de Santiago, si bien no confirmada todavía de un modo oficial, se acentúa cada día más, indicándose para sucederle el señor Maura, canónigo lectoral de Palma de Mallorca (Baleares).

Las noticias particulares que se tienen de este señor convienen en que es persona de mucha ilustración autor de algunas obras filosóficas y de grandes dotes y merecimientos para el gobierno de una diócesis.

El Oriolano. 29 de mayo 1886: La Gaceta ha publicado el día 26 el nombramiento del señor D. Juan Maura Gilabert, canónigo lectoral de Palma de Mallorca (Baleares), para la silla episcopal de Orihuela.

El nuevo prelado es muy digno por sus virtudes y talentos de la alta dignidad de que ha sido investido, será preconizado tal vez en el próximo mes de junio y hasta el siguiente es probable que no se posesione de su diócesis.

El Oriolano. 1 de junio 1886: El nuevo prelado de Orihuela, señor don Juan Maura, ha dirigido un telegrama a los directores de los periódicos locales agradeciéndoles con expresivas frases la cariñosa felicitación de que fue objeto por parte de la prensa local.

La Crónica. 3 de junio 1886: El nuevo Obispo. Los periódicos de Madrid recibidos aquí el viernes último, nos dieron la noticia del nombramiento del señor D. Juan Maura Gelaber, canónigo lectoral de la Catedral de Mallorca, para ocupar la silla episcopal de esta Diócesis; nombramiento que será probablemente confirmado por Su Santidad en el próximo consistorio.

El Sr. Alcalde en nombre del excelentísimo ayuntamiento, dirigió un telegrama de felicitación al electo Obispo de Orihuela; y otro tanto hicieron los directores de los periódicos locales, recibiendo todos cumplida e inmediata contestación en los términos más afectuosos y corteses.

Preconizado en junio de 1886, fue consagrado en Madrid el 21 de septiembre.

El Oriolano. 11 de septiembre 1886: Ha salido de Mallorca con dirección a Madrid donde ha de ser consagrado del 15 al 20 del actual el señor Maura Gelabert, Obispo de esta diócesis. El señor Maura hará su entrada solemne en Orihuela a mediados de octubre próximo.

En el tren correo de hoy llega a Madrid el Obispo de esta diócesis señor Maura, a quien esperará en la estación el diputado por este distrito señor Capdepón.

La Crónica. 23 de septiembre 1886: Anteanoche se recibió aquí por telégrafo la noticia de haber sido consagrado el Obispo de esta Diócesis D. Juan Maura Gelabert, y ayer por la mañana se anunció al vecindario tan grata nueva con un repique general de campanas.

La Crónica. 30 de septiembre 1886: Como ya saben nuestros lectores, el martes 2 1 del actual se verificó en Madrid la consagración del limo. Sr. Obispo de Orihuela, D. Juan Maura y Gelabert.

La ceremonia se celebró en la iglesia de la Presentación con la solemnidad acostumbrada y con gran esplendidez y magnificencia ante una numerosa y escogida concurrencia, compuesta en su mayor parte de mallorquines y oriolanos.

Los puestos de distinción estaban ocupados por el Excmo. señor Ministro de Ultramar, padrino del señor Obispo; el Excmo. señor Subsecretario de Gracia y Justicia, Excmo. señor D. Antonio Maura, vicepresidente del Congreso, el señor Diputado a Cortes por Palma y los comisionados que de aquí fueron en representación del limo. Cabildo Catedral y del Excmo. Ayuntamiento.

Fue prelado consagrante el Nuncio de S.S. y asistentes los señores Obispos de Madrid y de Sigüenza.

Tomó posesión del obispado el 2 de octubre, en la persona del Deán de la catedral de Orihuela, Antonio Begué y Diego, haciendo su entrada en la diócesis el 17 de octubre.

El Diario de Orihuela. 18 de octubre 1886: Para hacer una pintura fiel y exacta del recibimiento dispensado ayer por Orihuela al Ilmo. Sr. D. Juan Maura y Gelabert, nuevo y dignísimo obispo de la diócesis, preciso fuera tomar tintas a la aurora, matices a las flores, luces al día y como claro oscuro del imposible cuadro, transformar en psíquicas condensaciones de apropiados colores los afectos del corazón y las emociones del alma.

Es más que las estruendosas aclamaciones de un pueblo y los vítores de la muchedumbre; algo más que el agitar del pañuelo de la linajuda dama y el sencillo saludo del rudo campesino que descubre la honrada cabeza, y algo más aún que las aparatosas fórmulas de las demostraciones del júbilo oficial y el bullicio de la populosa ciudad que se atavía y se engalana en sus grandes festivales.

En el apeadero. El público ansiaba ver a nuestro dignísimo Prelado y una hora antes que el tren especial llegara, ya una nube de gente bullía en los alrededores, en cuyo sitio por primera vez el Obispo de Orihuela iba a pisar el suelo de la Diócesis.

Una comisión de Callosa, compuesta por el Ayuntamiento y el Sr. Cura, otra de Redován también con el Ayuntamiento y Ecónomo, y dos individuos en nombre del ayuntamiento de Orihuela esperaban la llegada de S. I. A las 11 y 20 minutos llegó el tren especial que conducía a nuestro Ilmo.

Prelado y demás personas que le acompañaban; al apearse del coche, la muchedumbre prorrumpió en vítores y aclamaciones que se iban aumentando al paso qué el coche que lo conducía a la Mallorquina hallaba más nutridas y numerosas muchedumbres.

Orihuela, 17 de octubre de 1886. La calle de los Hostales engalanada para recibir al obispo Maura. Colección Antonio Luis Galiano Pérez.

En la Mallorquina. Galantemente invitados por el señor García Cubero, pudimos ver la belleza y gusto con que estaba adornada la deliciosa quinta que posee dicho señor, pues allí era el sitio designado donde debía ser recibido por el Ayuntamiento de Orihuela y demás corporaciones y comisiones, el dignó Prelado.

Además de los señores de la casa, tuvimos el gusto de ver a las señoras y señoritas de Javaloy, Germán, señora de Moreno (D. José) e hijas, Turón (D. Antonio) e hija, señora de D. Matías García y primas, señora y sobrina de D. Vicente López, señoritas de Lafuente, señora de D. Federico Torres, señoritas de Garriga, (D. José) y otras muchas que involuntariamente omitimos por no recordar.

A las once y media por el movimiento de la concurrencia y los acordes de la música se comprendía que la comitiva se acercaba, los vivas y las aclamaciones hasta el delirio, hasta el momento de aparecer el Sr. Obispo.

Después de dar a besar el anillo a las comisiones, subió a la tribuna en donde escuchó el discurso del Sr. Javaloy, síndico del ayuntamiento, el cual no lo podemos reproducir por no disponer de espacio suficiente; a dicho discurso contestó S. I. con elocuente y fácil palabra, pero altamente emocionado demostrando lo agradecido que estaba al pueblo orcelitano, del recibimiento que se le hacía, y que procuraría correspondemos con cariñosa gratitud.

Terminado dicho discurso, se dieron innumerables vivas al Obispo de Orihuela, y al señor Capdepón, y en aquel momento la comitiva se puso en marcha para la ermita de San Antón, donde debía comer y esperar el momento de la entrada el Prelado.

En el coche de S. I. tomaron también asiento el diputado á cortes por este distrito, señor Capdepón, el gobernador de Murcia y el señor Ballesteros, detrás seguían multitud de coches donde iban los concejales y comisiones, y un sin número de particulares; alrededor del coche en donde iba el señor Obispo le seguían unos cien jinetes aproximadamente; durante el trayecto a San Antón, hubo multitud de vivas y aclamaciones.

Orihuela, 17 de octubre de 1886. El Paseo y la calle del Colegio preparados preparado para recibir al obispo Maura.
Colección Antonio Luis Galiano Pérez.

En San Antón. Esperaban al señor Obispo una comisión del Cabildo Eclesiástico, la banda municipal, y un gentío inmenso; llegó la comitiva y una vez que se hubo apeado del coche el Prelado, entraron a la Ermita, y luego a la habitación del señor de San Antón saliendo al balcón a dar la bendición al pueblo, donde fue recibido con grandes muestras de júbilo y alegría; acto seguido el alcalde señor Ballesteros, presentó a los individuos del Ayuntamiento y demás comisiones, retirándose después estas, quedando solo las comisiones del Ayuntamiento y del Cabildo, invitadas a comer con el Sr. Obispo.

La entrada. Era imposible dar un paso por las calles de la carrera; cuanto dijéramos sobre la inmensa multitud que en revuelta confusión se extendía desde la Puerta del Colegio hasta la Catedral seria pálido; jamás Orihuela presenció festival tan grandioso, júbilo tan inmenso, entusiasmo tan indescriptible.

Terrados, ventanas, improvisados tablados árboles, verjas, todo estaba cubierto de gente; la guardia civil difícilmente abría paso echando los caballos sobre la muchedumbre.

De cuando en cuando, la multitud se inquietaba simulando en sus movimientos impetuosas oleadas a las que seguían gritos de angustia y la alegre algazara producida por los dichos picarescos de los chuscos.

A las tres y cuarenta y cinco, apareció la cabalgata concejil en busca del Prelado, regresando de San Antón a las cuatro y quince en el orden siguiente: guardia civil, guardia municipal vestida al uso de la época de Carlos IV, maceros del ayuntamiento, el Prelado en una bien enjaezada mula conducida del diestro por el pertiguero vestido con los usuales hábitos y el Alcalde y demás individuos de la corporación municipal.

Al presentarle la mula a S. I. en San Antón, manifestó que no era buen jinete pero que procuraría sostenerse.

Todas las casas desde la ermita y el camino hasta llegar al molino del Sr. Belda estaban llenas de gente; en la carretera los muchachos encaramados en los árboles y subidos sobre las almenas del fuerte, aclamaban a S. I. sin cesar agitando al aire las gorras y los sombreros.

Conforme iba caminándola comitiva seguíanle los que atrás quedaban, formando un mar de humanos seres de donde surgían sin interrupción entusiastas vivas.

El júbilo iba aumentando por momentos, siendo ya imposible a nuestra pluma trazar el cuadro que nos proponíamos, desde el momento de entrar en la calle del Colegio.

Orihuela, 17 de octubre de 1886. El obispo Maura haciendo su entrada por la calle del Colegio. Colección Antonio Luis Galiano Pérez.

Desde esta calle el rumor producido por las aclamaciones aumenta progresivamente; no hay ya un alma que no esté agitada de férvido entusiasmo, una lengua que permanezca en calma, una mano que asiendo el vario sombrero o el blanco pañuelo, no se agite al aire saludando al nuevo Pastor.

Al mediar la calle se abre una caprichosa y áurea granada y da libertad a innumerables pájaros y palomas. En el arco final seis niñas primorosamente engalanadas arrojan á S. I. flores y poesías. Ya en el paseo resuena un viva y millares de almas lo repiten llenas de júbilo.

Se apea el Sr. Obispo y los concejales, siendo recibidos primeramente por el Sr. Capdepón, Gobernador civil de Murcia, Presidente y Fiscal de la Audiencia de dicha ciudad y por el Sr. Esquer, Presidente de la de Cartagena.

En el paseo se eleva un magnífico altar; todas las corporaciones están allí representadas; comunidades de religiosos, superiores y alumnos del Colegio de Santo Domingo y Seminario, clero catedral y parroquial, espera a S. I. quién vivamente emocionado por las pruebas de amor del pueblo oriolano se declara vencido ante el gozo inefable que inunda su paternal corazón y deja escapar de sus ojos el mal reprimido llanto.

Bendito una y mil veces el que sabiendo llorar vierte ante la faz de un pueblo raudales de agradecidas lágrimas. Imposible nos es continuar la relación emprendida; la emoción ahoga también nuestro espíritu y de nuestros ojos pugnan por escaparlas lágrimas.

Aun haciendo grandes esfuerzos de voluntad para reprimir el júbilo que rebosa en el corazón, apenas si podremos agregar algunos ligeros detalles.

En el arco levantado por La Sociedad Cooperativa, doce niñas lujosamente vestidas, arrojaron poesías, flores, palomas y pájaros, entrando inmediatamente después la comitiva en la Catedral donde se cantó un solemne Tedeum terminando el acto en el Palacio episcopal donde se despidieron del Sr. Obispo de Orihuela, Ilmo. Sr. D. Juan Maura, las comisiones y corporaciones, saliendo después el Prelado al balcón, otorgando su bendición al pueblo que prorrumpió en nuevas aclamaciones.

Lo que anteriormente dejamos trazado, da una idea pálida y deficiente de la brillantísima recepción dispensada por Orihuela al nuevo Obispo.

El 10 de noviembre de ese mismo año dirigió a sus nuevos feligreses la primera Carta Pastoral. Pinchando en la siguiente imagen se accede a una de sus últimas pastorales, publicada en 1909.

Carta pastoral de D. Juan Maura y Gelabert Obispo de Orihuela al clero de su diócesis y alumnos de su seminario sobre el Modernismo. Orihuela, 15 de diciembre de 1909. Enlace a documento.

En la legislatura 1893-1894 fue elegido senador del reino por el Arzobispado de Valencia.

Falleció en Orihuela el 24 de enero de 1910.

El Eco de Orihuela. 27 de enero de 1910: El Entierro del Obispo de Orihuela: Grandiosa e imponente por todos conceptos ha sido la manifestación de duelo que el pueblo de Orihuela ha realizado hoy en sus calles y plazas, ante el cadáver de su ilustre prelado D. Juan Maura y Gelabert.

Desde las nueve de la mañana cerró sus establecimientos todo el comercio de la localidad, ofreciendo nuestra ciudad, a causa del inmenso gentío que transitaba por sus calles, el mismo aspecto de las grandes solemnidades de la Semana Santa.

27 de enero de 1910. Entierro del Obispo Juan Maura. Calle Alfonso XIII. Colección Javier Sánchez Portas.

De Murcia, Alicante y de todos los pueblos de la vega ha acudido hoy un concurse numerosísimo de personas de todas las clases de la sociedad, haciéndose en muchos sitios imposible el tránsito a consecuencia de la aglomeración.

A las diez y media en punto, comenzó al acto del entierro, teniendo lugar el imponente desfile para la conducción del cadáver al sitio de su enterramiento y sufragios por su alma.

Abrían la marcha los niños acogidos en la Casa de Beneficencia, siguiéndoles los ancianos de las Hermanitas de los pobres, llevando cirios encendidos. A continuación, iban los alumnos internos del colegio de Sto. Domingo con el profesorado y los de San José.

Después las comunidades religiosas de PP. Capuchinos y Franciscanos, cleros parroquiales con cruces alzadas. Seminario de San Miguel, señores Beneficiades, comisión del cabildo colegial de Alicante y cabildo Catedral.

El cadáver era llevado en hombros por varios sacerdotes, discípulos del finado; vestidos de dalmáticas violadas, los cuales se iban relevando durante la carrera, que ha sido la misma de la procesión del Corpus. Todos los balcones los ocupaban bellas señoritas y distinguidas damas.

Detrás del féretro iban los obispos de Murcia y Ávila y a continuación el arzobispo de Valencia que oficiaba de pontifical, asistiendo de todo el personal que exigen para estos casos las rúbricas de la Iglesia. Iban presidiendo el duelo, el ex- presidente del Consejo de ministros D. Antonio Maura, su señor hermano D. Francisco, el beneficiado, D. Rómulo Hevia Maura, el diputado a Cortes por este distrito señor Marqués de Rafal y el reverendo padre guardián de Capuchinos, confesor del finado.

A continuación, iba el Ayuntamiento bajo mazas, presidido por el alcalde D. José Ferrer Lafuente. Detrás de la corporación popular, seguía un acompañamiento numerosísimo, en el que iban todas las autoridades civiles, militares y judiciales, representaciones de todas las sociedades y centros de la población, colegio de abogados, procuradores y periodistas, el comercio en masa y todo cuanto de notable encierra y contiene esta ciudad…

27 de enero de 1910. Entierro del Obispo Juan Maura. Calle del Ángel. Archivo ABC.

La Actualidad. Barcelona. 1 de febrero de 1910: La muerte se muestra estos días implacablemente devoradora. Ha fallecido en Orihuela el prelado de aquella diócesis, Ilmo. D. Juan Maura Gelabert, primo hermano del ex presidente del Consejo de Ministros y varón de claro talento y esclarecidas virtudes.

La Actualidad. Barcelona. 1 de febrero de 1910.

Cuatro siglos de Mazones.

Introducción

Al poco tiempo de nacer mi hijo Pablo, emprendí la tarea de recopilar nombres, fechas, documentos, anécdotas y objetos, tanto de mi familia como de la de Amelia, mi mujer.

El objetivo, más allá del típico árbol genealógico, era ofrecerle de primera mano, toda la información posible de sus antepasados.

En el verano del 2002, tuve acceso a los libros parroquiales de Santa Justa; y con ellos tracé el esquema de mi familia paterna, identificando qué Mazones, Maçones o Masones (de las tres formas lo apuntaban los curas en el XVII y XVIII), eran mis ancestros.

La feliz coincidencia de que se mantuviesen más o menos estables me permitió seguirlos durante generaciones, hasta llegar, en algunas ramas, al siglo XVII.

A partir de ahí las dificultades se incrementaron por figurar los documentos en valenciano antiguo, con grafías muy complicadas.

Casi veinte años después, un buen amigo me facilitó datos del siglo XVII; y gracias a él, este trabajo superó la barrera del XVI.

Esto no es un árbol genealógico; a lo sumo una extensa rama que se extiende desde el siglo XVI al XXI.

Comparto mis descubrimientos en el estudio de mi familia con la esperanza de que un día, alguno de mis parientes a través del tiempo, tropiece con este modesto trabajo y le interese. Y si quisiera continuar, dispondrá de todas las fuentes utilizadas.

Como curiosidad, el primer Mazón localizado en la Parroquia de las Santas Justa y Rufina, data de 1569. Se llamaba Ginés y era hijo de Pedro. Pero seguramente, pertenecía a otra rama familiar.

Prácticamente todos mis antepasados han sido huertanos. Si tuviera que diseñar un escudo heráldico a mis mazones, se compondría de dos azadas cruzadas y un perro labrador.

Antiguo Archivo de Santa Justa, donde figuran los nacimientos, bodas y defunciones de la mayoría de mis antepasados. Trasladado al Archivo Diocesano.

Siglo XVI.

Mi primer antepasado identificado se llamaba Bertomeu Mazón, esposo de Ángela Ximénez. Este matrimonio de mediados del siglo XVI fueron padres de Juan Mazón Ximénez, el mayor de tres hermanos bautizados en La Catedral.

1.- Juan Mazón Ximénez. Bautizado el 6 de enero de 1573. Padrinos: Mosén Honorat Ximénes y Lleunor Ximénes, doncella. (Inscrito en el Libro B-01 (1532-1578) copia Folio 117).

2.- Baltazar Alfonço. Bautizado el 25 de enero 1574. (Inscrito en el Libro B-01 (1532-578) copia Folio 129 vto.).

3.- Melchior. Bautizado el 13 de abril 1576. (Inscrito en el Libro B-01 (1532-1578) copia Folio 159).

Archivo de la Catedral de Orihuela.

Siglo XVII.

Juan Mazón se casó el 10 de agosto de 1609 en la Parroquia de San Martín Obispo, de Callosa de Segura, con Catalina García. (Matrimonio inscrito en el Libro M-01 (1596-1637) Folio 15 vto.).

Juan Mazón se llamó mi bisabuelo; y casi cuatro siglos después se casó también con una García, como mi abuelo y como yo. Así pues, los apellidos de mi abuelo, de mi padre y de mi hijo han sido también Mazón García. Pero esto es sólo una curiosidad.

Su hijo Ferrando Mazón García, el que nos interesa, debió nacer en Callosa; pero no disponemos de su partida. En cambio tenemos las de cuatro de sus hermanos: los dos primeros bautizados en Callosa de Segura y los otros dos en la Catedral de Orihuela.

1.- Josefa Martina, bautizada en 1622 en Callosa. (Libro desaparecido).

2.- Francisco Juan, bautizado en 1625 en Callosa. (Libro desaparecido).

3.- Jusepa Catalina Rosera, bautizada en la Parroquia de El Salvador de Orihuela, el 16 de marzo de 1628. (Inscrita en el Libro B-05 (1614-1632) Folio 267 vto).

4.- Sebastiá Vicent, bautizado el 20 de enero de 1631 en la Parroquia de El Salvador. Padrinos: Dr. Miguel Sánchez e Ysabel Mirona, mujer de Pere Marques. (Inscrito en el Libro B-05 (1614-1632) Folio 323 vto.).

Esto nos indica que la familia se instaló inicialmente en Callosa; y luego se trasladó a Orihuela.

Lo cierto es que el citado Ferrando Mazón García se casó tres veces; y lo hizo en la Parroquia de El Salvador de Orihuela. La primera vez el 12 de julio de 1640, con Ventura Ferrández. Testigos: Juan Castell y Rogla y Fray Thomás Guteris. (Matrimonio inscrito en el Libro M-02 (1618-1664) Folio 113).

Ferrando volvió a casarse el 21 de agosto de 1644 con Magdalena Estarás. Dejaron constancia de que ambos eran viudos: él de Ventura Ferrández; y ella de Llorens Muñoz. (Matrimonio inscrito en el Libro M-02 (1618-1664) Folio 137).

Ferrando se casó por tercera vez el 17 de diciembre de 1662, con María Esteve Pasqual. Los padres de la contrayente se llamaban Mathías y Gerónima. (Matrimonio inscrito en el Libro M-02 (1618-1664) Folio 267).

De este último matrimonio nació Joseph Mazón Esteve; el mayor de tres hermanos bautizados en La Catedral:

1.- Juseph Patricio Juan Mazón Esteve. Bautizado el 26 de marzo de 1665. (Inscrito en el Libro B-07 (1658-1681) Folio 145 vto). Padrinos: el Rvdo. Francisco Martínez, cura de esta Santa Iglesia, y Ginesa Peñalver.

2.- Juan Martiniano Pasqual. Bautizado el 12 de febrero de 1670. Padrinos: Jusepe Martínez y Ángela Masquefa. (Inscrito en el Libro B-07 (1658-1681) Folio 242).

3.- Román Tomás Matías. Bautizado el 22 de diciembre de 1671. Padrinos: Francisco Gutiérrez, presbítero y Ginesa Peñalver. (Inscrito en el Libro B-07 (1658-1681) Folio 293).

Josef Mazón Esteve se casó el 2 de febrero de 1687 en la Parroquia de El Salvador de Orihuela, con Thomasa Guillém Quesada. Padres del contrayente: Ferrando y María. Padres de la contrayente: Christóval y Dorothea. Todos naturales y vecinos de Orihuela. (Parroquia de El Salvador Matrimonio inscrito en el Libro M-03 (1665-1706) Folio 163).

Thomasa era la séptima de los once hijos que tuvo el matrimonio formado por Christóval Guillem Martínez y Dorotea Quesada Martínez.

Christóval era natural de Callosa y Dorothea de Orihuela; y se habían casado también en la Parroquia de El Salvador de Orihuela, el 23 de mayo de 1655. (Matrimonio inscrito en el Libro M-02 (1618-1664) Folio 217).

Los abuelos paternos de Thomasa Guillén se llamaban Bartholomé y María. Y los maternos, Lucas e Ysabel. Thomasa y todos sus hemanos (ella fue la número 7) fueron bautizados en La Catedral.

1.- Anna María Ysabel, bautizada el 15 de agosto de 1656.

2.- María Isabel, bautizada el 17 de diciembre de 1658.

3.- Bartolome Ginés, bautizado el 24 de agosto de 1660.

4 y 5.- Lucas Cristhóval y Thomás Joseph, mellizos o gemelos bautizados el 25 de diciembre de 1662.

6.- Cristóval Andrés, bautizado el 2 de febrero de 1664.

7.- María Hisabel Thomasa Guillem Quesada, bautizada el 8 de junio de 1667. Padrinos: Francisco García y Magdalena Marí, cónyuges. (Inscrita en el Libro B-07 (1658-1681) Folio 190).

8.- Juana Baltasara, bautizada el 27 de diciembre de 1669.

9.- Jusepe Juan Gaetano, bautizado el 17 de febrero de 1672.

10.- Josepha Isabel Baltasara, bautizada el 29 de marzo de 1676.

11.- Thomás Joseph Masián, bautizado el 24 de febrero de 1678.

Pero volvamos a los mazones, que perdemos el hilo. Seguimos con Josef Mazón Esteve, nacido en 1665 y casado con Thomasa Guillén en 1687.

Siglo XVIII.

Grabado Orihuela siglo XVIII. 

No sé la fecha concreta; pero en 1724 Joseph había muerto. Su familia aparece en el padrón fiscal como «viuda y herederos de Joseph Mazón». (Archivo Municipal de Orihuela. Protoc. 1262, folio 424).

Con la preceptiva licencia de Phelipe Galtero Martínez Bomayti y Rocafull, señor de Molina, Thomasa compró a su hermano Bartolomé Guillem, cuatro tahúllas menos 12 brazas de tierra blanca con algunas higueras y un naranjo en agosto de 1729.

Al precio de 23 libras la tahúlla, gravadas con censo perpetuo y fadiga de seis dineros por tahúlla en el día de San Juan. Thomasa y Bartolomé, quedaron como linderos y no firmaron por no saber hacerlo. (Archivo Histórico de Orihuela. Protocolos de Bautista Ramón. 1267 folio 277).

De Thomasa, viuda de Mazón, he localizado varios protocolos notariales. En el siguiente, organizaron la dote para la boda de su primogénito Juan Mazón Guillem, en febrero de 1734.

Protocolos de Matheo Gilarte. Promisión de dote otorgada por Isabel Cárceles y Thomasa Guillem. A Josepha Quesada y Juan Mazón. 1734.

Promisión de dote otorgada por Isabel Carseles, muger que fue de Antonio Quesada; y Thomasa Guillém, muger que fue de Joseph Mason. A Josepha Quesada y Juan Mason. En la huerta de la Ciudad de Orihuela. Pago llamado de Beniel. A veinte y uno de febrero de mil setecientos treinta y cuatro años.

Ante mí el Escribano y testigos de esta carta paresieron Isabel Carseles, muger que fue de Antonio Quesada; y Thomasa Guillém, muger que fue de Joseph Mason, vesinas de la dicha Ciudad de Orihuela a las que doy fe y conozco.

Dizen que al servicio de Dios Nuestro Señor y con su Iglesia, tienen tratado que Josepha Quesada, donsella, hija legítima y natural de los dichos Isabel Carseles, muger que fue de Antonio Quesada, case con Juan Mason, hijo legítimo y natural de los dichos Joseph Mason y Thomasa Guillém, en pas de la Santa Madre Iglesia; y para que mas bien puedan sustentar sus obligasiones, como mejor aya lugar en derecho (ilegible)

Como les pertenece de su libre volunta otorga y consede la dicha Isabel Carseles, que aquentas de sus legitimas herensias da a la dicha Josepha Quesada, su hija, por dote y caudal suyo que llebe a dicho matrimonio las cantidades que importan los bienes siguientes según la estimasion que por personas justas les han dado de consentimiento de las partes.

Primeramente dos Arcas con sus serrajas y llaves = una artesa = tabla de ceñir = dos mesas la una con cajon = Candelero = serrederas = tapador de tinaja = bara de medir = balansa de pesso = un medio = un sedaso = seis sillas de esparto = un tablado con sus bancos = apresiado todo lo referido en trese libras y dies sueldos————————– 13L. 10s.

Item. Dos candiles = un par de trebedes = un par de parrillas = una rasera = y un par de tenasas para el fuego, abalorado todo en seis libras y seis sueldos——- 2L. 6s.

Item. Una sartén en 8 reales——-*L. 16s.

Item. Una Caldera en tres libras—— 3L. *s

Item. Un almires con su mano en dos libras dies sueldos—- 2L. 10s.

Item. De una tinaja para poner agua y vidriado dos libras dos sueldos —-2L. 2s.

Item. Un tabaque de mimbre y un arrimadillo en dies sueldos y seis dineros—–*L. 10s. 6d.

Item. Ocho sábanas de tramado en veinte y una libras y dose sueldos—– 21L. 12s.

Item. Dos colchones de lienso asul, el uno con lana; y quatro almoadas con sus fundas de gambano, las dos llenas de lana en ocho libras tres sueldos—– 8L. 3s.

Item. Una delantera de Indiana, un cobertor mancheño y un cobertor de filadis en siete libras y un sueldo — 7L. 1s.

Item. Dies y seis serbilletas, dos pares de manteles, los unos de peyne ancho, y otro par de manteles de mesa en siete libras nuebe sueldos y tres dineros— 7L. 9s. 3d.

Item. Cuatro camisas, dos de lino condino, una de tramado y otra de gambano en quatro libras seis sueldos—– 4L. 6s.

Item. Un ¿sernedor? y paños de manos en dies sueldos– *L. 10s.  

Item. Un par de ynaguas de Calamoca en quatro libras– 4L.

Item. Una mantilla de laceta blanca en una libra————1L.

Item. Manto y basquiña y delantal negro de tafetan en siete libras de moneda—– 7L.

Item. Unos pendientes de plata en ocho reales—-*L 16s.

Quentadas las otras partidas suman ochenta y seis libras onse sueldos y tres dineros———-86L. 11s. 3d.

Y la dicha Thomasa Guillem promete al dicho Juan Mason, su hijo, por cuenta de su legítima materna y de lo que ha de aber por la legitima de dicho Joseph Mason su padre la suma del balor de diferentes bienes los quales con el balor de su estimasion son los siguientes—————

Primeramente en ropa de bestir, veinte y ocho libras dies y ocho sueldos- 28L. 18s.

Y otros bienes muebles sesenta y quatro reales –6L. 8s.  

Item. Una yegua apresiada en quarenta y seis libras—-46L.

Que todas las otras partidas hasen suma de ochenta y una libra seis sueldos de esta moneda —-81L. 6s.

Para que las llebe a dicho matrimonio por dote y caudal suio y las dichas partes por lo que a cada una toca cumplir, obligaron sus bienes abidos y por aber, y dan poder a los Justisias de su Magestad para que a su cumplimiento les apremien como por sentensia definitiba possada en autoridad de cosa juzgada y por los otorgantes consentida renunsiaron los derechos de sus fabores…

En cuyo testimonio asi lo otorgaron siendo presentes por testigos Melchor Lópes, Juan Patiño y Antonio Quesada, vesinos de Orihuela y moradores en dicho pago. No firmaron las otorgantes que dixeron no saber y a su ruego firmó uno de dichos testigos del que doy fe. Antonio Quesada. Ante mí Jacinto Clemente. 

Ese mismo día, su hijo Juan Mazón, el novio, hizo también promisión de arras.

Protocolos de Matheo Gilarte. Promisión de Arras Juan Mazón. 1734.

Promisión de Arras otorgada por Juan Mason a Josepha Quesada, Donsella. En la huerta de la Ciudad de Orihuela a veinte y un días del mes de febrero de mil setecientos treinta y cuatro años. Ante mí el Escribano y testigos de esta carta Juan Mason, labrador, vesino de esta Ciudad a quien doy fe conozco:

Dixo que al servicio de Dios Nuestro Señor y con su grasia esta tratado de casar in facie ecclesiae con Josepha Quesada, donsella, hija legitima y natural de Antonio Quesada y Isabel Carseles, vesina de la misma Ciudad y por causas y motibos que tiene y le mueben.  

Como mejor aya lugar en derecho y siendo sabedor del que en este casso le pertenece de su libre voluntad por la presente otorga que manda y promete con arras propter nunsias a la dicha Josepha Quesada ochenta monedas reales de este reyno que le consigna sobre lo mejor y mas bien parado de sus bienes que de presente tiene y tubiere en adelante para que gosen del pribilegio de los bienes que al aumento de dote son concedidos por dcho y declara caben bastantemente en la desima parte en los bienes que de presente tiene.

Sabiendo efecto el matrimonio se obliga desde luego a la paga y restitución de dicha cantidad siempre que sea disuelto por muerte o diborsio o por otro casso permitido y quiere ser executado con el juramento de quien fuere parte en que lo difiere y a su fuersa y cumplimiento obliga a su persona y bienes abidos y por aber y da poder a los Justisias y Jueses de su Magestad de cuales quiera parte que sean para que a su cumplimiento le apremien como por sentensia definitiva pasado en autoridad de cosa juzgada y por el otorgante consentida renunsia los derechos a su favor y la general en formas en cuio testimonio no firmo que dixo no saber y a su ruego firmo uno de los testigos que lo fueron Antonio Quesada, Juan Patiño y Melchor Lopes de Orihuela vesinos y moradores en dicho pago de Veniel. Antonio quesada. Ante mí Jacinto Clemente.

Thomasa testó ante el escribano Matheo Gilarte el primer día de Noviembre de 1735. (Archivo Histórico de Orihuela. Protoc. 1343 folio 96).

Testamento de Thomasa Guillem. Escrituras de Matheo Gilarte (1735).

Pidió ser enterrada vestida con el hábito se San Francisco del convento de San Gregorio, en el vaso de Nuestra Señora de la Salud de la Iglesia de las Santas Justa y Rufina, su parroquia.

Quería ser acompañada por 10 clérigos y 6 pobres, con misa cantada de cuerpo presente con diácono y subdiácono. Dejó pagadas cuatrocientas misas por su alma a razón de tres sueldos cada una, un tercio en Santa Justa y el resto al libre albedrío de los albaceas.

Dichos albaceas eran sus hijos Joseph, y Juan y su yerno Pedro Rodríguez.

Legó a Rafaela Mazón, sobrina, 3 arrobas y media de lino en dos entregas anuales; a Antonia Rodríguez, nieta, un almirez con su mano de bronce; a Justa Mazón, nieta, una caldera de cobre; a Victoriano Rodríguez, nieto, otra caldera de cobre más pequeña; a Joseph Mazón, nieto, veinte libras «ya fuese para manteos siendo clérigo, ya para hábitos si fuese fraile como así era su voluntad»; a Theresa Rodríguez, nieta, nueve libras en moneda y a Gerónimo Mazón, nieto, otras nueve libras.

Pagado y cumplido su testamento, nombró como herederos universales a sus hijos: Juan, Joseph, Antonio, Francisco y Josepha Mazón. Resulta cuanto menos curioso que, doscientos años antes, los varones se llamasen como mi abuelo Antonio y sus hermanos.

Testamento de Thomasa Guillem. Escrituras de Matheo Gilarte (1735).

Como parte de la herencia, en junio de 1738 los cuatro hermanos y el cuñado vendieron por cien libras, una casa de habitación, parte derruida y parte en solar, en Orihuela, parroquia del Salvador, Raval de San Agustín y calle nombrada María Pau (actual calle de San Isidro). El comprador fue un sacerdote, el licenciado Martín Quílez. Ellos continuaron viviendo cerca de la Parada de Bri y del azarbe de la Gabarrera.

El hijo mayor, Juan Mazón Guillém, labrador del que ya hemos hablado, tomó en arrendamiento a medias una heredad que Pedro Tarancón, familiar del Santo Oficio de la Inquisición, poseía en la huerta, en el pago de Beniel, con barraca, almazara y bodega, que lindaba de levante con Vereda Bonavida, de poniente con tierras de Joseph La Torre y Antonia Vicente, de mediodía con el azarbe Benicatel y de Tramontana con el camino de Beniel, acequia Molina en medio. (Archivo Histórico de Orihuela. Escribano Bautista Alemán. Protocolo 1413 folio 192).

El arrendamiento fue por ocho años que principiaron el día de San Juan de 1736. Tenía que entregar al dueño, la mitad de todos los frutos que en ella se cogiesen: cáñamo, panizo, cebada, garbanzo, hortalizas, simientes, legumbres, frutas secas y frescas, además de la de las hierbas y de la leña.

Entre otras condiciones, debía cultivar con usos y costumbres de buen labrador, hacer las mondas, pagar los diezmos, mantener una yegua de vientre y sus crías hasta cumplir un año, pudiendo usar como mediero, moderadamente dicha yegua para el trabajo y labores agrícolas, durante el tiempo que el dueño no la necesitase. Por último, debía criarle un cerdo al año.

El 8 de febrero de 1723, se casó el segundo hijo de Thomasa; que es el que a nosotros nos interesa. Se llamaba Joseph Mazón Guillem, y lo hizo con María López Siniego, hija de Juan y de Cathalina, naturales de Beniaján. Fueron sus testigos: Juan Cases y Thomas Clemente. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 48  folio 15).

Hijos de Joseph Mazón Guillem y María López Siniego :

1  Joseph Mazón López. Nacido el 25 de enero de 1724, bautizado con los nombres: Joseph, Manuel, Juan y Pablo. Compadres: Juan Cases y Josepha Mazón. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 6 folio 305-V).

2 Cathalina Mazón López. Nacida el 19 de junio de 1727 y bautizada el día 23, con los nombres: Catalina, Thomasa y Josepha. Compadres: Los mismos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 6 folio 350).

3 Justa Mazón López. Nacida el 17 de Julio de 1730 y bautizada el día 24, con los nombres: Justa, Rufina, Thomasa, Josepha y María. Compadres: Los mismos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 7 folio 45).

4 Jerónimo Mazón López. Nacido el 30 de septiembre de 1733 y bautizado el 6 de octubre, con los nombres: Jerónimo, Juan, Joseph y Mathías. Compadres: Juan Mazón y Ana Rodríguez. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 7 folio 105).

5 Juan Mazón López. Nacido el 23 de Julio de 1737 y bautizado el día 26, con los nombres: Juan, Joseph y Manuel. Compadres: Juan Mazón y Josepha Quesada. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 7 folio 194).

6 Josepha Mazón López. Nacida el 11 de enero de 1742 y bautizada con Santos Óleos, el día 15, con los nombres: Josepha, María, Antonia, Thomasa y Manuela. Compadres: Juan Mazón y Josepha Quesada. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 7 folio 320-V).

En 1731, Joseph compró a Juan Guillem, vecino de la villa de Callosa otras tres tahúllas de «plantonar de moreras», linderas con las que su madre había adquirido dos años antes. Tenían las mismas cargas y el mismo señor y de nuevo nadie supo firmar. (Archivo Histórico de Orihuela. Protocolo 1269 folio 2).

El 3 de Julio de 1738, ante el notario Bautista Alemán, Joseph recibió de su hermano Francisco 2 libras y seis dineros en plata, resto de las 31 libras, diez sueldos y seis dineros que le correspondieron en la partición de bienes de su madre. (Archivo Histórico de Orihuela. Protocolo 1416).

Por último, el 3 de mayo de 1740, ante el mismo notario, compró a Miguel Ramos, de Torreagüera, una tahúlla y media de moreral en el Camino de Beniel, pago del Puente Alto con riego de la Acequia Molina. El precio convenido fue de 67 libras y 10 sueldos. (Archivo Histórico de Orihuela. Protocolo 1419, folio 16).

A partir de aquí seguiremos a la hija menor, Josepha Mazón López, que se casó con su primo Joseph Mazón Ximeno el 12 de marzo de 1766; pero permitidme hacer una pausa para contaros un suceso importante.

 Grabado Orihuela siglo XVIII. 

La Parroquia de Ntra. Sra. de los Desamparados.

 Libro fundación de la Parroquia de Ntra. Sra. de los Desamparados. 

A finales del siglo XVIII, los moradores del partido de la huerta, instalados a una y otra parte del camino de Beniel, vivían en casas y barracas esparcidas, situadas algunas a más de una legua de Santa Justa.

El 12 de septiembre de 1778, Vicente Soler, cura de dicha parroquia, pidió al obispo que los feligreses de la huerta tuviesen igual consuelo que los de la ciudad, con un sacerdote que les administrase los Santos Sacramentos, explicase la Doctrina Cristiana, predicase el Santo Evangelio, auxiliara en sus últimas enfermedades y celebrase el Santo Sacrificio de la Misa, que muchísimos perdían.

Para ello debía fundar una ermita en la huerta, y al parecer del suplicante podía colocarse en el paraje llamado Parada Alta.

Para aquellos labradores supersticiosos, regulados desde antiguo por el calendario cristiano que regía su trabajo y su vida, el papel de la iglesia era primordial, aferrados a los santos como intercesores ante las numerosas adversidades de origen natural que les acechaban: epidemias, plagas, sequías, riadas o pedriscos.

Necesitaban tener a mano una ermita con su propio sacerdote, por lo que se unieron a la propuesta, enviando al Obispo la siguiente súplica:

Los feligreses moradores en la huerta de la parroquial de santas Justa y Rufina de esta ciudad; puestos a los pies de V.S.I. con el más profundo respeto, decimos: Que nos encontramos en la más estrecha necesidad espiritual que es decible, por falta de quien nos suministre, a su tiempo, el pasto espiritual del que carecemos; porque aunque es cierto que el cura y vicarios de la misma se esmeran cuanto pueden, en socorrernos y dárnoslos cuando le pedimos.

Siendo muchos los que componemos dicha feligresía, y grande el territorio de que consta, por más que quieran, no pueden acudir a tanto como la necesidad exige, principalmente en la explicación de la doctrina cristiana y auxiliarnos en la última hora; porque la mucha distancia, las más veces no permite que vayamos a oír la que todos los domingos se explica en nuestra Parroquia, ni menos los niños, que por su poca edad no pueden practicarlo; como así mismo dichos curas y vicarios no pueden dejar su feligresía para asistirlos en la última hora.

Por cuya razón, a V.S.I. acudimos para que compadecido de nuestra necesidad, como lo ha ejecutado con otros feligreses de varias parroquiales igualmente menesterosos que nosotros, nos dé el consuelo que pedimos, procurando que con su Santo Celo, la fábrica de una ayuda de parroquia y colocando en ella un sacerdote experimentado para que nos socorra en la necesidades ya insinuadas y otras que para no molestar a V.S.I., omitimos y dejamos a su piadosa consideración. Favor que esperamos del recto proceder de V.S.I., por cuya salud y vida rogamos a Dios en nuestras oraciones. Orihuela y Diciembre 12 de 1778.

Entre la docena de vecinos firmantes, se encontraban Josef Mazón Ximeno y su cuñado Juan Mazón López. Aceptada la propuesta, se escogió una tahúlla de tierra situada en el centro del territorio, a salvo de riadas.

 Libro fundación de la Parroquia de Ntra. Sra. de los Desamparados. Firma de Juan Mazón.

En el año del nacimiento de Jesús Christo de 1779, quinto del Santísimo Padre Pío VI, veinte y uno del Católico Monarca Carlos III y doce del gobierno del Prelado Josef Tormo Juliá, tomó principio la obra de la Iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados, cuya advocación mariana fue escogida por el propio obispo, que no olvidemos era valenciano.

Tormo libró 600 pesos, destinados a la compra del terreno y los materiales precisos para su construcción, poniéndose la primera piedra el 9 de mayo. La obra se concluyó en abril de 1782 y fue bendecida un mes después.

Joseph Tormó Juliá. Obispo de Orihuela.

Mazón Mazón.

Como ya he dicho, Josepha Mazón López se casó con su primo Joseph Mazón Ximeno el 12 de marzo de 1766, con dispensa por parentesco en tercer grado y fueron testigos Bautista Nadal y Juan Mazón. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 49 folio 118).

Joseph Manuel Tomás Mazón Gimeno era hijo de Joseph y de Gerónima. Bautizado en la Parroquia de Santiago de Orihuela el 26 de julio de 1739. (Inscrito en el Libro B-08 (1717-1742) Folio 371).

Sus padres se habían casado en la Parroquia de El Salvador de Orihuela en 1738. (Matrimonio inscrito en el Libro M-05 (1729-1740) Folio 298).

Los tres primeros hijos del matrimonio Mazón Mazón fueron hembras; y cuando parecía que se acababa la línea de nuestros antepasados por falta de varón, llegó Josef.

Hijos de Joseph Mazón Ximeno y Josepha Mazón López:

1 Josepha Mazón Mazón. Nacida el 14 de abril de 1768 y bautizada con Santos Óleos el día 15, recibió los nombres: Josepha, María, Antonia y Manuela. Padrinos: Los hermanos Fernando y Antonia Mazón. (Archivo Parroquial  de Santa Justa, libro 10 folio 210-V). Se casó con Francisco Cámara y falleció, ya viuda, el 20 de mayo de 1830.

2 María Mazón Mazón. Nacida el 10 de marzo de 1771 y bautizada con Santos Óleos. Recibió los nombres: María, Theresa, Francisca y Josepha. Padrinos: Los hermanos Fernando y Antonia Mazón. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 11 folio 9).

3 Ysabel Mazón Mazón. Nacida el 17 de septiembre de 1773 y bautizada el 19 de septiembre con Santos Óleos. Recibió los Ysabel María y Justa. Padrinos: Fernando y Justa Mazón. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 11 folio 138-V).

4 Francisca Mazón Mazón. Nacida el 30 de abril de 1776 y bautizada el 1 de Mayo con Santos Óleos. Recibió los nombres: Francisca, María, Justa y Cathalina. Padrinos: Fernando y Justa Mazón. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 11 folio 294).

5 Josef Mazón Mazón. Nacido el 22 de Julio de 1779 y bautizado con Santos Óleos el día 23. Recibió los nombres: Josef y Manuel. Padrinos: Fernando y Justa Mazón. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 12 folio 94-V).

No sabemos cuándo falleció el padre, Joseph Mazón Ximeno; pero podemos situar su muerte entre la firma del anterior documento en 1779 y el censo de 1783, en el que Josepha Mazón aparece como viuda de renta media.

Según la partida de defunción, Josepha falleció a los 60 años a consecuencia de una enfermedad llamada «Sanatán». En su testamento, dictado el 27 de abril de 1803 ante el escribano real Josef Mejías, dejó encomendadas 225 misas, un tercio de ellas en Santa Justa a 4 reales de vellón de limosna cada una.

Siglo XIX.

El siglo XIX comienza con una boda, la de José Mazón Mazón, el 16 de noviembre de 1803. Su esposa se llamaba Rita Pastor Pérez, nacida en 1784, hija de Gregorio Pastor Cámara y de Rosa Pérez.

Gregorio Pastor Cámara había nacido el 6 de septiembre de 1755. Y fue bautizado el día 8 con los nombres de Gregorio, Monserrate, Joseph, Domingo y Manuel. Era hijo de Gregorio Pastor Sánchez y Rosa Cámara Ballesta; y Nieto de Joseph Pastor y Francisca Sánchez, y de Joseph Cámara y Francisca Ballesta.

José Mazón Mazón falleció el 17 de abril de 1829, y según el censo de 1854, su esposa, anciana y viuda, vivía con su criado, llamado Pedro Pulga, huérfano y soltero de 24 años de edad. Rita Pastor falleció el día de San Antonio de 1873, con casi 90 años de edad.

Su hijo Juan Mazón Pastor, fue bautizado en la Parroquia de Ntra. Sra. de los Desamparados en 1823.

En aquellos tiempos de alta mortalidad infantil, se bautizaba a los niños cuanto antes, a ser posible el mismo día y con los santos óleos.

En peligro de muerte, cualquier familiar o vecino vertía el agua al recién nacido, y si la criatura sobrevivía, el sacerdote le bautizaba de nuevo bajo la fórmula de «sub conditione».

Vamos con los hijos de José Mazón Mazón y Rita Pastor Pérez   

1 José Mazón Pastor. Nacido el 5 de agosto de 1805 y bautizado con santos óleos el día 7. Recibió los nombres: José, Mariano, Fernando y Gregorio. Padrino: Fernando Mazón. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 15 fol. 85).

2 Juana Mazón Pastor. Nacida el 13 de marzo de 1807 y fue bautizada al día siguiente «sub conditione» con santos óleos. Recibió los nombres: Juana, Josefa y María. Padrinos: Manuel Pérez y Francisca Mazón. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 15 fol. 119). Juana murió pronto, el 25 de agosto de 1808.

3 María Mazón Pastor. Nacida el 25 de marzo de 1808 y bautizada el día 26 con santos óleos. Recibió los nombres: María Rosa de la Encarnación. Padrinos: Los anteriores. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 15 fol. 141). Falleció el 21 de mayo de 1830.

4 Teresa Mazón Pastor. Nacida el 15 de octubre de 1809 y bautizada el día 23 con santos óleos. Recibió los nombres: Teresa y María del Pilar. Padrinos: Los mismos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 15 fol. 175). Teresa se casó con un tal José Pamies, y falleció de sobreparto a los 32 años.

5 Rosa Mazón Pastor. Nacida el 21 de marzo de 1811 y bautizada el día 9. Padrinos: los mismos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 15 fol. 211).

6 Manuel Mazón Pastor. Nacido el 4 de marzo de 1814 y bautizado el día 5 «sub conditione». Recibió los nombres de: Manuel y Carlos. Padrinos: Los mismos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 15 fol. 275).

7 Rita Mazón Pastor. Nacida el 9 de octubre de 1815 y bautizada el día 10 con santos óleos. Recibió los nombres: Rita, María, Dionisia y Josefa. Padrinos: Los mismos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 16 fol. 18).

8 Josefa Mazón Pastor. Nacida el 20 de mayo de 1817. Bautizada con Santos Óleos, recibió los nombres: Josefa, María y Bernardina. Padrinos: Los mismos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 16 fol. 50). Domiciliada en la Arroba del Revés, falleció el 20 de abril de 1867.

9 Felipe Mazón Pastor. Nacido el 4 de febrero de 1819 y bautizado el día 6, con los nombres: Felipe de Jesús, Francisco y Mariano. Padrino Francisco Abril. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro16 fol. 82).

10 y 11 Francisco Mazón Pastor y Gregorio Mazón Pastor. Nacidos en 1820. Bautizados en la Parroquia de los Desamparados. (Inscritos en el Libro B-03 (1818-1840) Folio 34 vto.). El 12 de febrero de 1826 aparece registrada la muerte de Francisco a la edad de cinco años.

12 Juan Mazón Pastor. Nacido en 1823. Bautizado en la Parroquia de los Desamparados con los nombres: Juan y Antonio. Figura en el censo de 1876. (Inscrito en el B-03 (1818-1840) Folio 79).

13 Francisca Mazón Pastor. Nacida el 26 de diciembre de 1825. Recibió los nombres de Francisca y María. Padrinos: Manuel Pérez y Francisca Mazón.

Juan, el hijo número 12, es el que nos interesa. Se casó con María de la Concepción Leal Martínez, el 21 de diciembre de 1844. No recibieron misa en aquel momento; pero la ceremonia se repitió el 25 de enero de 1845.

Concepción Leal había nacido y fue bautizada el 2 de octubre de 1825. Fueron sus padrinos: Manuel Leal y María Ibáñez. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 16 fol. 250).

Era hija de Francisco Leal Murcia y Josefa Martínez González. Nieta de Francisco Leal y Ana María Murcia; y de Miguel Martínez y Manuela González.

Según el censo de 1854, este matrimonio vivía con tres hijos pequeños y un criado de 24 años, llamado Francisco Oltra.

Juan, abuelo de mi abuelo, figura en el padrón de 1877. Tenía 58 años, era viudo y convivía con tres hijos solteros: José, Rosario y Juan. Como nota curiosa, sabía leer y escribir, habilidad no muy frecuente en la huerta del siglo XIX.

Ese fue su último censo. Falleció el 15 de enero de 1878 a causa de un fuerte catarro. Había testado ante el escribano Ramón Amat. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 7 fol. 274-v).

Juan Mazón Pastor y Concepción Leal Martínez tuvieron los siguientes hijos:

1 Francisca Mazón Leal. Bautizada el 4 de octubre de 1845 con el nombre de Francisca de Asís. Padrinos: Manuel Alcocer y Manuela Leal. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro.5 fol. 156-V). Falleció de calenturas el 5 de agosto de 1850.

2 Josefa Mazón Leal. Bautizada el 9 de marzo de 1847 con los nombres Josefa y Manuela. Casada con Andrés Aniorte, vivió en parada de Gay. En 1877, solo tenía un hijo de 3 años, llamado Andrés. El 2 de enero de 1884, a la edad de 36 años, falleció de parto y «eclamsia» (hipertensión anormal a partir de la vigésima semana de embarazo, con episodios convulsivos generalizados).

3 Juan Mazón Leal. Bautizado el 22 de agosto de 1849, con los nombres: Juan, Antonio, Filiberto y Gregorio. Fueron sus padrinos: Antonio Rodríguez y Josefa Murcia. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 6 fol. 174). Falleció el 25 de abril de 1860 a consecuencia de unas calenturas. Solo tenía diez años. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 77 fol. 174).

4 José Mazón Leal. Bautizado el 3 de abril de 1852. Padrinos, los mismos que el anterior. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 8 fol. 483). Aparece como arrendador de profesión. Se casó, el 29 de enero de 1882 con María Dolores Sáez Vicente. María tenía 19 años, diez menos que él. José falleció de neumonía el 21 de diciembre de 1900.

5 Concepción Mazón Leal. Bautizada el 8 de febrero de 1855, con los nombres: María de la Concepción, Juana y Gregoria. Fueron sus padrinos: Antonio Rodríguez y Josefa Murcia. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 24 fol. 215-v).

6 Rita Mazón Leal. Bautizada el 24 de mayo de 1857, con los nombres: Rita y María. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 24 fol. 310). Falleció el 2 de octubre de 1859 (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 6 fol. 165-v), con tan sólo 2 años de edad víctima de alferecía (enfermedad propia de la infancia, caracterizada por convulsiones y perdida de conocimiento, identificada a veces como epilepsia).

7 Rosario Mazón Leal. Bautizada el 19 de septiembre de 1859, con el nombre de María del Rosario. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 24 fol. 375-v).

8 Juan Mazón Leal. Bautizado el 5 de septiembre de 1862, con los nombres: Juan y Antonio (nombres de su hermano muerto dos años antes). Fueron sus padrinos: Tomás Rodríguez y Rosa Martínez. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 24 fol. 486-v).

9 Rita Mazón Leal. Bautizada el 21 de septiembre de 1865, recibió el nombre de María Rita, como su hermana fallecida. Fueron sus padrinos: Tomás Rodríguez y Rosa Martínez. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 10 fol. 209). Contrajo matrimonio con José Espinosa Pérez, de su misma edad, y vivieron en el Camino de Cartagena. Falleció el 10 de enero de 1934 con 68 años, víctima de un ataque cerebral. Recibió entierro de segunda.

10 María Mazón Leal. Bautizada el 31 de diciembre de 1868, recibió los nombres de María y Silvestra. Sus padrinos fueron los mismos que en los dos anteriores. Lo más interesante es que se especifica su domicilio, en Parada de Gay.

Y así llegamos al padre de mi abuelo, Juan Antonio Mazón Leal, que casó el 29 de marzo de 1891 con Josefa María del Socorro García Ruiz en la Parroquial Iglesia de N. P. J. en el paso del Stmo. Ecce-Homo de Molins.

Armas que usa la Ilustre Parroquial Iglesia de Molins en su sello, que es el presente titular. Magister Josephus Montesinos Pérez. 1796.

Josefa era natural de Molins, hija de Francisco García García y de Mª Dolores Ruiz Ortuño. No oyeron misa nupcial por ser tiempo prohibido. Fueron testigos José Mazón y Antonio Lizón. Oyeron misa y recibieron las bendiciones nupciales el 9 de abril de 1891.

Por esas fechas, era dueño de tres tahúllas y media en Parada de Gay con avenamiento en los azarbes Gabarrera y Mayor, como así reza en el padrón de propietarios regantes de la Acequia Molina.

Falleció el 6 de abril de 1919 a causa de una bronco-neumonía. Gracias al testamento que redactó ante el notario Luis Maseres Muñoz, un día antes de su muerte, sabemos que Josefa García ya había muerto, y que el albacea fue su hijo Juan, el único mayor de edad.

En dicho testamento, legó a sus hijos 66.248 pesetas contadas por José Gracia Noguera por expreso deseo del fallecido.

Se apartaron 2.000 para devolver una entrega a cuenta por un bancal, y 1.500 para cada uno de sus dos hijos menores, porque había invertido esa cantidad en la reducción del servicio militar de los mayores.

El resto lo dividió en seis partes iguales. Previamente había dejado la cosecha del año anterior, para pago de escritura, testamento e impuestos.

Por incompatibilidad testamental de Juan, al ser el tutor legal de sus cinco hermanos, el consejo familiar nombró protector de los menores a José Oltra Celdrán (analfabeto).

Dicho consejo lo formaron: Andrés Aniorte Mazón (hijo de Josefa Mazón Pastor, ya muy anciano) como presidente, José Espinosa Pérez, Francisco y Antonio García Ruiz (hermanos de la madre) y Julián Fuentes Lacasa como vocales. Eran todos de Orihuela menos el último que era vecino de Bigastro.

Hermanos Mazón García.

Hijos de Juan Mazón Leal y Josefa García Ruiz.

1 Josefa Mazón García. Nacida el 20 de diciembre de 1891 y bautizada el día 21. Fueron sus padrinos: José Mazón Sáez y Dolores Sáez Mazón, y sus testigos: Antonio y José Maciá. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 23 fol. 231-v). Falleció en Camino de Beniel, a consecuencia de una bronquitis el 4 de marzo de 1892. Fue enterrada un día después. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 8 Fol. 297).

2 Juan Mazón García. Nacido el 18 de enero de 1893 y bautizado con el nombre de Juan Antonio. Padrinos y testigos, los mismos que su hermana. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 23 fol. 272). Casó con Carmen Andreu, tía de mi abuela Elena.

3 José Mazón García. Nacido el 12 de junio de 1895 y bautizado un día después con el nombre de José Antonio. Padrinos y testigos, los mismos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 24 fol. 32). Falleció a los cuatro meses a consecuencia de unas «fiebres perniciosas». Fue enterrado el 28 de septiembre de 1895. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 8 fol. 272).

4 Francisco Mazón García. Nacido el 10 de junio de 1896 y bautizado el día 14. Mismos padrinos y testigos que sus hermanos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 24 fol. 68). Se casó dos veces; la primera con María Meseguer Murcia, natural de Alquerías (Murcia). En segundas nupcias con Rosario Mazón Ballester, en 1954. Falleció en la Vereda Nueva, el 14 de junio de 1971 a consecuencia de un «jetus apoplético», a los 74 años de edad.

5 José Mazón García. Nacido en la Arroba del Revés, el 1 de junio de 1899. Este dato es importante, porque nos indica que la familia aún no se había trasladado a la Vereda Buenavida. Fue bautizado el día 2 con los mismos padrinos y testigos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 24 fol. 254). Se casó con Mariana Pertusa García, de Rafal y tuvo 3 hijos: Josefa (casada en 1958 con Maximiliano Gutiérrez Gómez), José y Francisco. Enviudó en el año 1947.

6 Concepción Mazón García. Nacida el 8 de diciembre de 1901, fue bautizada un día después con los mismos padrinos y testigos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 24 fol. 343). Se casó el 23 de abril de 1922 con José Espinosa Espinosa en la Parroquia de la Virgen de los Desamparados.

7 Antonio Mazón García. Mi abuelo nació el 24 de abril de 1904, a las diez de la noche, en Cabello y fue bautizado el día 26 con los mismos padrinos y testigos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 24 fol. 420).

8 Dolores Mazón García. Nació el 20 de agosto de 1907 y fue bautizada el día 22 con los mismos padrinos que sus hermanos. Fueron testigos: José Maciá y José Torres. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 25 fol. 81). También aparece domiciliada en la Arroba del Revés, por lo que el traslado a la Vereda tuvo que ser entre los años 1907 y 1919. Casó con Antonio Espinosa en febrero de 1931. La «tía Lola» falleció el 13 de Junio de 1998, como única superviviente de toda esta familia.

El Pueblo. 19 de febrero 1931: El pasado sábado y en la parroquia de Desamparados contrajeron matrimonio la bella señorita Dolores Mazón con don Antonio Espinosa, rico propietario de aquel partido. Bendijo la unión el M. I. Sr. Vicario General del Obispado, siendo padrinos, el Dr. don Eusebio Escolano y su Sra. esposa Dña. Gloria Gómez.

De izquierda a derecha: Juan Mazón, Carmen Andreu, Dolores Mazón y Antonio Espinosa.

Los Molineros y el Jacarillero. Andreu y García.

Escudo de Bigastro y plano del Molino en el siglo XVIII. Archivo de la Catedral de Orihuela.

El Lugar nuevo de los Canónigos, actualmente Bigastro, fue fundado por el Cabildo Catedralicio oriolano en 1701. Utilizó para ello, varias fincas obtenidas mediante herencias en beneficio de almas.

Imitaban así a los Predicadores de Santo Domingo que, como señores de Redován y Hondón de los Frailes, habían amasado una gran fortuna a la mayor gloria de Dios.

El Cabildo oriolano, entregó a cada uno de los primeros pobladores, 30 tahúllas de regadío, secano y olivar. Con el paso del tiempo, la mayoría de estas parcelas, fueron menguando a consecuencia de los repartos hereditarios, pero no todas sufrieron el mismo destino, unas pocas crecieron y con ellas la fortuna de sus propietarios.

Durante el siglo XVIII los bigastrenses fueron dóciles vasallos del Cabildo Catedralicio; pero con el cambio de centuria comenzaron a cuestionar la propiedad de su señor.

Las desamortizaciones eclesiásticas y la abolición de los señoríos en el siglo XIX, acabó convirtiendo a los antiguos vasallos en dueños de sus casas y tierras; así los que tenían muchas, se convirtieron en terratenientes.

La desamortización también puso al alcance del mejor postor las regalías que antes estaban en manos de la iglesia: almazara, horno, tienda y la más importante y rentable, el molino harinero que, hasta entonces, el Cabildo cedía en arrendamiento a base de contratos temporales y que pasó a formar parte del escudo de la ciudad.

Como propietarios de dicho molino, los familiares de mi abuela Elena, portaron para siempre el apodo de «los molineros».

En el ecuador del siglo XIX, concretamente el 17 de agosto de 1857, nacía en Bigastro Elena Botella Canales. Fue bautizada al día siguiente en la parroquia de Nuestra Señora de Belén, apadrinada por Francisco Díaz y Josefa Botella.

Era hija de Miguel Botella Cánovas y de Carmela Canales Galiana y nieta de Francisco Canales y Antonia Galiana, todos de Bigastro. Sus abuelos paternos, José Botella y María de Monserrate Cánovas, procedían de Callosa de Segura.

La prensa. Orihuela. 5 de abril 1891: Ha fallecido en el vecino pueblo de Bigastro la Sra. Doña Josefa Botella Canales, esposa del secretario del comité conservador de dicho pueblo y hermana de nuestros amigos los señores D. Miguel y D. José Botella. Enviamos a la familia de la finada nuestro sentido pésame.

Por añadir un último dato, uno de sus hermanos, Miguel Botella Canales, era dueño de las escuelas municipales de la calle del Sol de Bigastro, en 1904.

Elena Botella Canales y Enrique Andreu Soriano.

El que sería su esposo, Enrique Andreu Soriano, era cinco años menor. Había nacido el 7 de enero de 1862 en Almoradí. Fue bautizado un día después en la parroquia de San Andrés, con los nombres de Enrique y Teodoro. Fueron sus padrinos: Vicente Bartomeu y María Teresa Rodríguez.

Era hijo de Joaquín Andreu Belmonte y de María Teresa Soriano Bernabé, ambos de Almoradí, y nieto de Pedro Andreu y Josefa Belmonte, de Orihuela y de Carmelo Soriano e Isabel Bernabé, también de Almoradí.

Enrique y Elena se casaron el 27 de diciembre de 1885 en la parroquia de Nuestra Señora de Belén de Bigastro. (Archivo Parroquial de N. S. de Belén de Bigastro, libro 6 folio 30-v). Fueron testigos: Vicente Andreu y Juan Gómez.

Enrique «el molinero» vivía en la huerta y fue administrador de la familia Barcala. En 1890 se adhirió a los acuerdos del Partido Conservador de Orihuela. Al ser uno de los mayores contribuyentes del pueblo, fue concejal entre los años 1902 y 1904.

Unión republicana. 12 de noviembre 1903: Nuestros correligionarios de Bigastro están de enhorabuena por el resultado de la lucha electoral del domingo. En los dos distritos ha obtenido mayoría el candidato republicano según acusan los siguientes datos: Primer distrito, — D. Manuel García, monárquico, 65; D. Enrique Andreu Soriano, ídem, 57; D. Joaquín Díaz Navarro, republicano, 42 …

La iberia. 6 de noviembre 1907: Jueces Municipales del distrito de Orihuela. En Bigastro. Juez: D. Vicente Pérez Vaíllo; Suplente: D. Enrique Andreu Soriano.

Su padre, Joaquín Andreu, ya figuraba en el Anuario del Comercio y la Industria de 1879 como Molino de Harinas Joaquín Andreu en Bigastro.

Enrique aparece en los de 1903, 1904 y 1905 como Molino de Harinas de Enrique Andreu. En el de 1911, como tratante en cereales y Molino de Harinas. Y en el de la Región valenciana de 1914 también figura Harinas Enrique Andreu.

Adinerado, conservador y barcalista, (partidario del diputado Luis Barcala, que disputaba su escaño con Ruiz Valarino) venció en las elecciones de 1916, ocupando la Alcaldía hasta 1918.

Tras la victoria de sus rivales los molineros protagonizaron un enfrentamiento en la plaza de Ramón y Cajal de Bigastro que acabó con varios heridos por arma de fuego.

Diario de Alicante. 24 de febrero de 1920: BARCALISTAS Y TRINISTAS. El suceso de Bigastro. Acerca del sangriento suceso desarrollado anteayer en Bigastro entre barcalistas y trinistas hemos recibido hoy nuevos detalles que difieren muy poco de las primeras noticias: todas las versiones, incluso algunas de carácter oficial, parecen coincidir en que la agresión partió de los barcalistas.

En efecto. Los elementos trinistas habían organizado una especie de gira a los alrededores del pueblo en una finca denominada «La Rambla», para celebrar su triunfo en las elecciones municipales. Un grupo de barcalistas hallábase en el barrio llamado del «Sepulcro», y cuando los trinistas regresaban de su excursión, encontráronse con aquellos.

De uno y otro bando partieron calurosos vivas y mueras, que degeneraron luego en injurias: sobrevino así la lucha. Ambos grupos se acometieron furiosos con palos y armas de fuego sembrando el pánico por todo el pueblo.

El alcalde acudió a imponer la paz; pero fue recibido a tiros y con esto huelga decir que no se le prestó obediencia ni logró calmar los ánimos. En vista de ello reclamó urgentemente el auxilio de la Guardia civil; acudieron fuerzas de Orihuela y Jacarilla, que lograron restablecer el orden.

Este matrimonio tuvo siete hijos: Teresa, Enrique, Miguel, Francisco, José, Carmen y Joaquín.

Teresa, Enrique y Miguel Andreu Botella.

Durante la Dictadura de Primo de Rivera, dos de ellos ocuparon la Alcaldía de Bigastro. Enrique Andreu Botella en el periodo 1928-1930 y su hermano Miguel en el periodo comprendido entre enero de 1931 y la proclamación de la República. José aparece entre los nombramientos de jueces y fiscales para Bigastro en 1930.

El pueblo. 17 de junio 1929: MOVIMIENTO SOCIAL Y AGRARIO. Sindicato Agrícola Católico de Bigastro. Ayer domingo tuvo lugar en este Sindicato A. C. la Junta General al objeto de proceder a la elección de nueva junta directiva. El Consejo de Vigilancia fue constituido en la siguiente forma: Presidente D. Enrique Andreu Botella, Vicepresidente D. Federico Grau Canales y Vocales D. Francisco Esquiva Vegara y D. José Arce Navarro.

Panteón familiar en el cementerio de Bigastro.

Durante el bienio conservador (1934-1936), otro hermano, Francisco, formó parte de la Comisión Gestora del Ayuntamiento. Vamos, lo que se llama una familia de derechas. 

Boletín Oficial del Obispado de Orihuela. 1 de abril 1943: BIGASTRO. Presidente del Centro Parroquial de los Hombres Don Enrique Andreu Botella.

La hermana mayor, Teresa Andreu Botella, nació el 16 de febrero de 1887 y fue bautizada, un día después en Nuestra Señora de Belén de Bigastro. (Archivo Parroquial de N. S. de Belén de Bigastro, libro 12 folio 74). Fueron sus padrinos Vicente y Teresa Andreu.

Casó con Vicente García Gálvez, el 22 de abril de 1911 en la Parroquia de Nuestra Señora de Belén de Bigastro (Archivo Parroquial de N. S. de Belén de Bigastro, libro 7 folio 36-v.), ante los testigos: Tomás García y Francisco Escobedo.

Vicente García Gálvez y Teresa Andreu Botella.

El novio, hijo de Vicente García Cases y de Inés Gálvez Pérez, había nacido en 1886, en Jacarilla, concretamente en la finca Jacarilleta, de ahí su apodo de «Jacarillero».

Al casarse, se instaló con su mujer en unas tierras de su padre localizadas en Benejúzar. Allí nació su primera hija, Elena, mi abuela.

Vicente llegó a Arneva como arrendador de Adolfo Wandosell Calvache, hijo del acaudalado minero Pío Wandosell y jugador del Real Madrid, casado en 1915 con María de las Mercedes de Echevarría y Carvajal, la VII marquesa de Arneva.

Roto el contrato de arrendamiento, Vicente se vio en dificultades; hasta que Teresa recibió de su familia una buena parcela en Arneva, al igual que su hermana Carmen, de la que hablaremos muy pronto.

En dicha parcela, Vicente edificó su casa y trajo al mundo al resto de sus hijos, llegando a ser alcalde y propietario de las escuelas de Arneva.

Pero no terminó allí sus días, en los años 50 se instaló en Orihuela, falleciendo el 31 de octubre de 1.967. Aunque yo solo tenía tres años, guardo el vago recuerdo a un anciano que jugaba a las cartas en los bajos de su casa.

A mi bisabuela Teresa la recuerdo perfectamente, con su andar lento arrastrando las zapatillas, con moño y gafas negras. Murió el 5 de junio de 1.972 en Orihuela, mientras tendía la ropa, a consecuencia de una caída que le fracturó la cadera, provocada por una tortuga.  

Familia García Andreu. De izquierda a derecha: Vicente, Teresa, Teresita, Vicente padre y Elena. Teresa estaba embarazada de Carmencita.

Hijos de Vicente García Gálvez y Teresa Andreu Botella:

1 Elena García Andreu (1912).

2 Vicente García Andreu. Muerte prematura.

3 y 4: Vicente y Teresa García Andreu. (1917). Mellizos. Sobrevivió Vicente, mi padrino, que se casó con Carmen Ortuño.

5 Enrique García Andreu. Muerte prematura.

6 Teresa García Andreu (1922). Casada con Ricardo Zapata Vegara.

7 Carmen García Andreu (1929). Casada con José Pérez Pardines.

Teresa Andreu Botella con sus hijos Vicente (fallecido) y Elena.

Mis abuelos paternos y mis padres.

Documento Nacional de Identidad de Antonio Mazón García.

Como ya he dicho, Antonio Mazón García nació el 24 de abril de 1.904, a las diez de la noche, según reza su partida de nacimiento; aunque en su DNI figuraba el día 4 de abril de 1904, es decir (04/04/04).

Huérfano de padre a los 15 años y de madre aún antes, recibió en herencia trece tahúllas de tierra, media casa, media balsa de cocer cáñamo, aperos y animales, todo ello valorado en once mil setecientas ocho pesetas de 1919.

Diez mil doscientas ocho de ellas, como sexta parte de las propiedades, y mil quinientas más porque su padre había invertido esa cantidad en cada uno de sus dos hijos mayores en reducirles el servicio militar, la llamada redención en metálico.

Elena García Andreu.

Nacida el 23 de marzo de 1912, Elena García Andreu, vivió su infancia en Arneva. Luego, comenzó a pasar largas temporadas en Bigastro, con su familia «los molineros», haciendo compañía a su tía Carmen.

El matrimonio de ésta con Juan Mazón, le dio la oportunidad de conocer a su hermano menor, Antonio. Se casaron en Julio de 1933 en Arneva, así pues, Carmen fue a la vez, tía y cuñada de Elena.  

Pronto nació su primogénito, pero dos años después estalló la guerra civil y el abuelo acabó movilizado en la quinta «del saco». Su esposa estaba embarazada de Vicente, por lo que «Antoñín», mi padre, fue acogido por su abuelo, pasando la infancia en Arneva.  

Durante la Guerra Civil, una herida leve, envió a Antonio al hospital. Al recibir el alta desertó y consiguió regresar a pie, siguiendo la vía del ferrocarril desde Valencia, caminando de noche y ocultándose de día. A partir de ahí, las cosas les fueron bien y en los años 60, edificaron su casa en Orihuela.

Según mi padre, el abuelo Antonio era muy hablador, pero yo pasé una mañana con él en la huerta (pintando árboles con veneno para los caracoles para costearme una guitarra) y solo le escuché cantar en falsete.

La salud le acompaño casi hasta el final. En las cenas de Navidad, en las que nos reunía a todos, comenzó a decir, cinco o seis años antes, que esa era su última nochebuena, y claro, al final acertó.

Falleció en Orihuela el 3 de diciembre de 1.992. No llegó a bisabuelo por tan solo seis meses.

De la abuela, que apenas conocí, todo el mundo dice que era una mujer buena, seria, piadosa y beata donde las hubiera. De salud frágil, padecía de la columna, según su versión, a consecuencia del parto de su hija Elena.

A causa de una enfermedad renal fue desahuciada en Alicante, siendo intervenida en Madrid y en Murcia (el abuelo también fue operado de vesícula en Madrid, por el doctor Duarte, un médico con tanto prestigio como para atender al mismísimo Juan Perón).

Fue otra operación, esta vez en Murcia y de bocios, la que acabó con su vida el 22 de enero de 1.970, a los 58 años de edad.

Mi abuela Elena con un servidor en el regazo, en septiembre de 1964. Y poco antes de morir, fotografiada por mi tío Julio «Norman».

Su muerte provocó uno de los recuerdos más vivos que conservo de mi infancia. Pocos días después, creo que tras un rezo, vi por primera vez lágrimas en los ojos de mi padre. Al llegar a casa del abuelo, mi tío Enrique tenía los pies metidos en una palangana con agua, y todo el mundo lloraba.

Yo permanecí en un rincón asustado, jugando con unas cartas sin comprender aún que había pasado. Tenía 5 años, pero nunca he olvidado aquellos días tristes.

Además de las fotos y documentos, de mi abuelo, conservo como un tesoro su pistola, que durmió en un cajón cuarenta años hasta que yo se la pedí.

De la abuela guardo el misal que mi mujer encontró en la casa de la huerta. Estos dos objetos, son los símbolos más representativos de aquella España franquista que les tocó vivir.  

Matrimonio Antonio Mazón García y Elena García Andreu con sus cuatro hijos.

1 Antonio Mazón García. Nacido el 13 de octubre de 1934.

2 Vicente Mazón García. Nacido el 25 de junio de 1937.

3 Enrique Mazón García. Nacido el 12 de diciembre de 1943.

4 Elena Mazón García. Nacida el 2 de marzo de 1950.

Antonio Mazón García, mi padre, nació en la Vereda Buenavida de Orihuela, como ya he dicho, el 13 de octubre de 1.934. Aquel fue un año revolucionario por excelencia en el que se sublevaron Asturias, País Vasco y Cataluña.

Antonio Mazón García, mi padre, en su infancia con sus tías «Teresita y Carmencita»; y en su primera comunión con sus padres y su hermano Vicente.

Era la segunda republica, Niceto Alcalá Zamora la presidía y Alejandro Lerroux García, primer ministro, restituía la pena de muerte. En el exterior, el nazismo se asentaba en Alemania, el ambiente estaba muy caldeado.

Vio la luz en la Vereda Buenavida, pero a los dos años, y por causa de la guerra civil, se fue a Arneva con su abuelo Vicente. Allí pasó sus primeros años mimado por sus tías y protegido por su abuelo (llegaron a llamarle Vicentico).

No le cortaban el pelo a pesar de que, por los piojos, era obligatorio; por lo que sus tías lo tenían que despiojar. Con ellas hizo teatro ambulante, recaudando fondos para la compra de una imagen de la virgen, vestido de soldado. También fue monaguillo; y su abuela intentó convertirlo en fraile.

La pólvora fue su gran pasión, y eso que el día de su comunión, sufrió la aterradora experiencia de quedarse solo en pleno castillo de fuegos artificiales. Gastaba todo lo que podía en pólvora.

Siempre con dinero en el bolsillo y en compañía de amigos mayores (en sus propias palabras, lo mejorcito de cada casa), perpetró las mil fechorías con completa impunidad.

Nunca fue amante del estudio, rechazado en Santo Domingo, ingresó en la «Academia Almi»; pero pasaba más tiempo fuera que dentro de clase.

Antonio Mazón García. Mi padre.

A los catorce años, su abuelo lo envió de regreso a la Vereda, pues ya era incontrolable y allí comenzó a trabajar por las tardes en las faenas del campo, continuando el colegio por las mañanas hasta que un día la cuerda de una cabra se enrolló en su rodilla y tras quince días de reposo casa de su tío Juan en Orihuela (Calle de Santa Justa), abandonó el colegio.

En marzo del 54, marchó voluntario a la aviación, cumpliendo el servicio militar en el acuartelamiento de Rabasa (Alicante).         

Huyendo de la agricultura se enroló en el transporte y, tras breves años de chófer, pasó por una cooperativa hasta iniciar la agencia de transporte que en la actualidad dirijo. (continuará).

Dolores Albarracín Esteban. «Lilita». Mi madre. Con amigas.

Dolores Silvestra «Lilita», mi madre, nació la noche del 31 de diciembre de 1.938 en Orihuela (nunca perdonó a su padre que, por unas horas, le cargase un año en el carnet).

Antonio Mazón García «Pablo» y Dolores Albarracín Esteban «Lilita».

Antonio y Lilita se casaron en la Catedral el 16 de junio de 1962. Fueron padrinos de boda y de sus dos hijos supervivientes, Vicente García Andreu y Carmen Ortuño.

Boda Antonio Mazón García y Dolores Albarracín Esteban. 16 de junio de 1962.

1 Antonio, nacido en 1963, bautizado por el médico, y fallecido al día siguiente.

2 Antonio José Mazón Albarracín (un servidor). Nacido el 1 de mayo de 1964, día de San José obrero, motivo de mi segundo nombre, o del trabajador. Vamos, que soy trabajador de nacimiento.

3 María Dolores Mazón Albarracín. «Mariola». Nacida el 28 de marzo de 1967.

Seguiré añadiendo datos a esta historia. Contadla a vuestros hijos y nietos; y no olvidéis nunca que para saber dónde uno va, es importante conocer de dónde viene.    

Dedicado a: Antonio, Vicente, Enrique, Elena Mazón García y a todos sus hijos y nietos, siguientes capítulos de esta historia interminable. En memoria de mi padre fallecido en el 2020. Para mi hijo.

Antonio José Mazón Albarracín.  

Archivo de la Catedral de Orihuela.

Mi agradecimiento a José Luis Satorre, párroco de Santa Justa; a Jesús García-Molina, encargado del Archivo Histórico Municipal; y a Mariano Cecilia, archivero de la Catedral, por la ayuda prestada.

A mi primo Ricardo Zapata García por los certificados que amablemente me cedió relativos a nuestra familia común, los García Andreu.  

Y un agradecimiento muy especial a mi buen amigo José Manuel.     

Biografías apuntadas: Adolfo Clavarana.

A los lados del retrato, casas donde nació y murió Clavarana. Fotografías de P. Correu. En «La Vega del Segura», 4 de marzo de 1905.

Antecedentes familiares.

Nota escrita, de puño y letra, por Adolfo Clavarana. Archivo Lourdes Clavarana Caballero.

Vamos a comenzar su biografía medio siglo antes de que naciese «El apóstol de la prensa católica».

Hablaremos del primer Claverana o Clavarana nacionalizado español utilizando los «documentos y papeles curiosos»; papeles que su famoso bisnieto archivó y que sus descendientes han conservado.

Luis XVI en la guillotina. 21 de enero de 1793. Charles Benazech.

Como consecuencia de la Revolución Francesa, en enero de 1793 fue ejecutado Luis XVI.

Dos meses después los franceses estaban en guerra con España y los nacidos al otro lado de los Pirineos eran sospechosos para la corona española; temerosa de un posible contagio.

Como nota curiosa, el hijo y el biznieto de los personajes que figuran en el siguiente pasaporte tienen calle en Orihuela dos siglos después: Caturla y Clavarana.

Josef Caturla Jordán, Abogado de los Reales Consejos, Regidor Perpetuo de Alicante, Ministro Familiar del Santo Oficio, Alcalde Mayor y Teniente Corregidor de la Ciudad de Orihuela…

Por el presente concedo libre y seguro pasaporte a Juan Claverana, de estado casado con Joaquina Illescas y  tres hijos, de Ejercicio Comerciante, domiciliado en esta Ciudad de Orihuela. Natural del Lugar de Bosdarros, en Francia.

Está en España treinta y siete años. Sus señas pelo cano color blanco, ojos pardos, con algunas pecas de viruela, para que salga extrañado del Presente Reino de Valencia…

Orihuela y Abril diez y ocho del mil setecientos noventa y tres años.

Con el citado pasaporte, expedido en Orihuela seis días antes, el 24 de abril de ese mismo año, el comerciante francés afincado en Orihuela, Juan Claverana o Clavarana, consiguió viajar a Murcia.

Para no acabar expatriado y con sus bienes embargados como consecuencia de las Reales Órdenes del cuatro y del quince de marzo, testificó ante el escribano murciano, Juan Mateo Atienza.

Orihuela y Abril diez y ocho del mil setecientos noventa y tres años. Archivo Lourdes Clavarana Caballero.

Juan Claverana, natural de la provincia de Bearn en el Reyno de Francia, vecino de la ciudad de Orihuela, Reyno de Valencia, y hallado por aora en la ciudad de Murcia, puesto a los pies de Vª. Rl. Mag., con el más profundo respeto, dice:

Que va a treinta y siete años que salió de Francia, en la que por entonces reinaba el buen orden, y florecía la Religión con el más tierno y respetuoso Amor a sus soberanos.

Se transfirió a los felices Reynos de Va. Mag. y citada ciudad de Orihuela con destino al comercio, en el que estubo de Factor Casa de Pedro Superviela hasta fines del año mil setecientos setenta y seis, en que el suptte. estableció su casa Tienda de comercio por menor en la misma ciudad.

Y a poco tiempo contrajo matrimonio con Joaquina Villescas (sic) del que tiene tres hijos en pupilar edad constituidos.

Empleado en el cumplimiento de todas sus obligaciones de catholico fiel, vasallo de Vª. Rl. Mag., buen vecino; y del ara de su Estado, vivía el Exponente con la mayor tranquilidad y sosiego, coadyudándole su amada Esposa para llevar con gusto las cargas del Matrimonio; y los indispensables cuidados de un padre para la buena educación y crianza de sus hijos...

Y también en relación a la conducta en lo Moral y Político; pues en quanto a lo primero, podrá hacer constar de su católica crehencia, frecuencia de Sacramentos, y aplicación, y empleo en Obras de Piedad, en los ratos y ocasiones que ha podido hacerlo sin faltar a las obligaciones de su estado.

Y en cuanto a lo segundo, responde que no habrá vecino que se pueda quexar haberle ofendido en obra, ni en palabra, ni superior secular, ni Eclesiástico que haya tenido que hacer cosa alguna con el exponente; quien ha mirado con tanta delicadeza el respeto debido a la Religión y soberanos; que en las actuales ocurrencias, no permitía en su casa conversaciones respectivas a ellas.

Y cuando no podía evitar el oírlas, manifestaba el odio y detestación que tenía a los delirios a que se decía entregada la infeliz Nación Francesa.

Y por un efecto de lealtad y amor a Vta. Real Persona, gratificó dos mozos de buena talla para el alistamiento voluntario en el Rl. Servicio exigido por Vª. Mag. con cuarenta y dos pesos, que era lo que alcanzaban sus facultades después del preciso mantenimiento de su familia…

Aunque el pasaporte y la escritura figuraban a nombre de Juan Claverana, ya firmaba como Clavarana; españolizando al máximo su apellido francés.

Firma original en 1793. Archivo Lourdes Clavarana Caballero.

Jean Claveranne había nacido en Bosdarros, en la antigua provincia de Bearn, a los pies de los Pirineos franceses. Y llegó a España en 1756.

Instalado en Orihuela, estuvo trabajando para Pedro Superviela hasta el año 1776 (es posible que este comerciante fuese de su misma nacionalidad; el apellido parece la adaptación del francés Supervielle).

En el documento anterior pedía la domiciliación oficial en Orihuela y el alzamiento de sus embargos; y para ello confiaba su destino y el de su familia a la Piedad de Su Majestad.

Estaba casado con la oriolana Joaquina Illescas; quien le había dado tres hijos.

Tenemos algunas referencias anteriores de su trabajo como comerciante de seda; por ejemplo el siguiente documento fechado en el año 1786.

En la Real Aduana de Valencia, a nueve de Enero de 1786, Don Juan Pérez de Arce, del Consejo de S. M. su Secretario, Administrador General de Rentas Generales, Tabacos, Lanas, y demás agregadas de esta Ciudad, y Reyno de Valencia, y Encargado del Govierno, o Comandancia del Resguardo, y Rondas de Unión, etc.

Es un manifiesto para transportar ciento setenta y una libras valencianas de «seda y ladillo en pelo», certificada en Orihuela el seis de Diciembre de 1785.

También tenemos un pago; fechado un año después.

Año de 1786. Real Aduana de Alicante. Fielato de Orihuela. Número 1562. Administración de Rentas Generales de cuenta de la Real Hacienda. Guardas de las Rentas de Diezmos de la Mar de Castilla, y Puertos Secos, sus Agregados, y demás Generales, dejad pasad a Ramón Alinere a Valencia, y entregar a Jerónimo Alinere, mil quinientos y cinqta pesos en moneda de oro y plata que remite D. Juan Claverana, con Obligación de Responsiba, en el término de quince días, valga pr. ocho. Orihuela, veinte de Diciembre de 1786. Sin enmda. Toribio Moñino.

Reales Aduanan de Valencia y Alicante. Enero y diciembre de 1786. Archivo Lourdes Clavarana Caballero.

No sé cuando murió. Pero uno de los hijos de Juan Clavarana, de nombre Bernabé, casó con la italiana Teresa Maricone Pescceto.

Los Maricone eran comerciantes de origen genovés instalados en Alicante a principios del siglo XVIII.

Y un hijo de estos, Julián Clavarana Maricone, casó con Ana Garriga Lillo…

Adolfo Clavarana Garriga

Adolfo Clavarana Garriga nació en Orihuela el 9 de Septiembre de 1844. Hijo del comerciante Julián Clavarana Maricone y de Ana Garriga Lillo. Fue bautizado en la Catedral con los nombres: Adolfo, Monserrate y Gorgonio.

Excluyendo los datos documentados en su partida de bautismo, para componer la crónica de sus primeros años sólo disponemos de las biografías de Clavarana escritas antes y después de su muerte y difundidas hasta la saciedad por la prensa católica de toda España con un propósito claramente ejemplarizante.

Destacan especialmente las redactadas por Amancio Meseguer. Para su más destacado discípulo (y luego para todo el mundo) don Adolfo gozaba de «clarísimo entendimiento e inflexible lógica que le arrebataba irresistiblemente a buscar la verdad»; era un escritor chispeante, un hábil músico, un pintor aventajado, un caricaturista temible, un poeta ocurrente…

Su único defecto; el pecado subsanado oportunamente, fue su paso por el Partido Liberal; una ideología «demoníaca» que, una vez «caído del caballo», se dedicó a combatir el resto de su vida.

Esta relación de virtudes prodigiosas narradas por Meseguer pretendía principalmente dejar constancia de la presencia de Cristo en sus decisiones; y de la inquebrantable fe en Dios del apóstol.

Retrato de Adolfo Clavarana. Alberto Darblade. Torrevieja. Colección Javier Sánchez Portas.

Al leer sus biografías hay que tener en cuenta su parcialidad exagerando virtudes y ocultando defectos hasta rozar la hagiografía.

Criado entre liberales progresistas del morrión, allá por los años de 1844 en que nació, D. Adolfo Clavarana fue también liberal; pero dotado por Dios de clarísimo entendimiento, su inflexible lógica le arrastraba irresistiblemente a buscar la verdad; lo cual procuraba a los veintidós años, encaramándose en el desván de la casa para devorar las obras de Balmes, mientras los demás rabiaban, y pateaban, y le buscaban inútilmente para que atendiese al comercio de su suegro, en cuya casa habitaba; la prosa comercial le cargaba sobremanera, a pesar de su título de Perito Mercantil.

Huyendo de ella, su genio de artista le hizo músico hábil, pintor aventajado, caricaturista temible, poeta ocurrente, y, por último, en diez y ocho meses, abogado; esfuerzo que por poco le cuesta la vida. Pero el Señor se la conservaba para empresas mayores. (Amancio Meseguer en «El siglo Futuro», 15 de febrero de 1905).

Tras realizar sus estudios primarios en Orihuela, Clavarana obtuvo el título de perito mercantil en Valencia, en 1863. Tres años después, con 22 cumplidos, casó con Josefa Bofill Regidor y, según su biógrafos, se instaló en casa de su suegro, don Ramón Bofill, quien le dio trabajo como dependiente en un inconcreto comercio.

Ramón Bofill se había casado en la Catedral con Paulina Regidor en 1844. He tratado de encontrar su establecimiento en la segunda mitad del siglo XIX; y he localizado un almacén de ultramarinos (azucar, cacao, etc.) de un tal Ramón Bofill en los Hostales, sin concretar el segundo apellido.

Jesús Millán menciona en un artículo a un rico comerciante con tres criadas llamado Ramón Bofill Fontanals.

Con los datos que dispongo actualmente, en relación con su familia política puedo afirmar que Josefa, la esposa de Clavarana, era hermana de Carlos Bofill Regidor, farmacéutico, abogado, ferviente católico y concejal de Orihuela.

Casado con Concepción Garriga en 1888, enviudó en mayo de 1901; perdió un hijo de quince años en 1904 y falleció en julio de 1922.

También era hermana de Dolores Bofill; casada con el famoso Ernesto Gisbert, juez destinado en Madrid que recopiló los datos para «la Historia de Orihuela» a finales del XIX.

Con los mismos apellidos he encontrado también a Ramón Bofill Regidor, médico cirujano licenciado en Madrid en 1878; que ejerció en Orihuela y falleció en 1912.  Y a tres hermanas más: Teresa, Conchita y Esperanza.

Sus biografías cuentan que a Clavarana, a pesar de su titulación como Perito Mercantil, le aburría el comercio; y en horas de trabajo, devoraba las obras del teólogo carlista Jaime Balmes desatendiendo el negocio de su suegro.

Que a disgusto de su familia abandonó el empleo y, una vez conseguido el bachiller superior en 1869, emprendió la carrera de abogado en Murcia y la terminó en Salamanca; donde obtuvo la licenciatura en Derecho Civil y Canónico el 14 de Marzo de 1874.

Según cuenta su amigo Álvaro Landeira, magistrado del Tribunal Supremo, la elección de la carrera de Derecho estuvo motivada por su milagrosa aparición en Orihuela, de paso hacia Torrevieja en unos carnavales.

Era el momento oportuno para marcarle el camino (las vidas de los santos son así).

Jóvenes, casi niños, nos conocimos en Valencia al comenzar la carrera; él la Mercantil, y yo la de Derecho. La mayor intimidad se estableció entre nosotros, porque a Adolfo era imposible tratarle sin sentirse subyugado por la magia de su peregrino ingenio y atraído por el raro conjunto de sus brillantísimas cualidades …

… Corría el año 1870 y me encontraba yo en Murcia. Varios amigos con quienes tenía afinidades de profesión, de edad y hasta de gustos, me propusieron ir a pasar los días de Carnaval en Torrevieja.

Llegamos a Orihuela y nos ocupamos en buscar un carruaje que nos llevara al punto de nuestro destino y, estando en esto, vi pasar a Adolfo por la calle, le llamé y nos arrojamos uno en brazos del otro. Como hacía algún tiempo que no nos veíamos, quise saber en qué se ocupaba.

Advertí que se hallaba hondamente preocupado y dudoso acerca del rumbo que debería tomar en aquella época de incertidumbres y desvaríos y se me ocurrió decirle: ¿por qué no aprovechas la libertad de enseñanza, cursas en la Universidad libre de Murcia y te haces Abogado?

Madurada la idea fue aceptada por Adolfo, se convirtió de nuevo en estudiante y a mi lado siguió los estudios con una constancia igual a su aprovechamiento. Terminada la carrera, recibió el grado de Licenciado, previos brillantísimos ejercicios en la Universidad de Salamanca.

¿Necesitaré decir lo que fue Adolfo como Abogado? Apenas abierto su bufete era ya un Jurisconsulto de cuerpo entero. Módico y desprendido en la percepción de honorarios, identificado con sus clientes cuyos intereses defendía por cuantos medios le sugería su poderosa inteligencia, sobrio claro y preciso en sus escritos forenses de elocuencia originalísima, nerviosa, contundente, en sus informes orales, su fama se extendió a toda la provincia y aún fuera de ella. (Álvaro Landeira en «La Voz de Alicante», 23 de marzo de 1905).

En mayo de 1875 se adscribió al Colegio de Abogados de Orihuela; montó su bufete, y cuentan que pronto alcanzó gran prestigio a nivel provincial.

En abril de 1878 era socio suscriptor de «La Unión Agrícola Orcelitana» con el número 8. En ese mismo año comenzó a publicar en «El Segura» y «La Voz de Orihuela».

He transcrito buena parte de un artículo en el que hacía patente su animadversión por el liberalismo económico y la revolución industrial. Me parece muy interesante.

El Segura. 8 de mayo de 1878: Era yo casi niño cuando oía a uno de mis profesores de la Escuela Industrial repetir el sistemático panegírico de esos instrumentos con que el hombre ha procurado defenderse de la terrible ley del trabajo.

Condenar las máquinas, decía volviendo a los eternos argumentos de años anteriores, equivaldría señores, a condenar la aguja, a condenar el arado, a condenar la pluma, y en buena lógica o se ha de caer en esos absurdos o ha de admitirse como axioma irrefutable que las máquinas siempre constituyen un verdadero progreso.

Blasfemia parece en pleno siglo diez y nueve sostener algo que sea contrario a los vertiginosos progresos de la mecánica aplicada a la industria.

Desde entonces he observado que las grandes máquinas han dado lugar a las grandes industrias; que las grandes industrias no han sido otra cosa que grandes monopolios y que si en orden al consumo, máquinas, industrias y monopolios han realizado grandes progresos abaratando los productos y satisfaciendo desde los instintos fastuosos del rico hasta las ridículas vanidades del pobre, en cambio y en orden a la producción y distribución de la riqueza han causado no pocos males, y lo diré sin reparo, un verdadero retroceso.

Las grandes industrias han matado a las pequeñas, y al verificarse este cambio, los que ayer eran jefes de su obrador y capitalistas modestos que trabajaban en su propio hogar, hoy son pobres, obreros agrupados en inmensos talleres, donde ya que no les es posible sacudir el yugo de un trabajo que ellos consideran tributario de la avaricia, se contentan con aprender doctrinas antisociales y soñar revoluciones demagógicas.

Este cambio no es un progreso. La centralización del trabajo es un mal social de los más graves y el pauperismo su más inmediata consecuencia.

Inglaterra puede vanagloriarse de ser en industria la señora feudal del mundo, y sin embargo Londres, Manchester, Liverpool y otras de sus ciudades más populosas; acusan las cifras relativas más desconsoladoras de mendigos, ladrones y prostitutas.

La gran industria ha centralizado el oro, y la centralización del oro ha enriquecido a unos pocos a expensas de reducir al mayor número a la esclavitud del trabajo asalariado, hermana gemela de la indigencia y del embrutecimiento.

Ha destruido la clase media, esa clase que en los pueblos modernos parecía destinada por la providencia a conservar el fuego sagrado de la virtud y de la ciencia.

Ha aglomerado en esos grandes centros una población inmensa que a cada oscilación del consumo responde con una crisis aflictiva, con un tumulto amenazador o con una revolución sangrienta.

El círculo trazado por la moderna ciencia económica y cuya fórmula consiste en producir para abaratar, abaratar para estimular el consumo, para sostener la producción. Las consecuencias de esta doctrina son temibles.

La necesidad de abaratar aumentada por la rivalidad exige la disminución del precio de los jornales, el aumento de las horas de trabajo o la invención de nuevas máquinas que necesitan menos obreros.

La explotación del hombre por el hombre se hace cada día más dura y el obrero se ve en el caso de asociarse para defenderse con las armas en la mano no de lo que él llama la avaricia del Burgués. 

¿Puede darse un espectáculo más extraño y una lección más elocuente que la de una turba de obreros incendiando sus propias fábricas? Adolfo Clavarana.

Retrato de Adolfo Clavarana. Alberto Darblade. Torrevieja. Colección Javier Sánchez Portas.

Secretario y Síndico del Ayuntamiento de Orihuela, había entrado en política de la mano de Tomás Capdepón Martínez, poderoso personaje nacido en Almoradí.

Capdepón fue concejal en el Ayuntamiento de Madrid y diputado por el distrito de Dolores.

Afiliado al partido liderado por Sagasta dentro del sistema bipartidista que debía estabilizar la Monarquía, Capdepón falleció en 1877 y su heredero político fue nada menos que su sobrino, Trinitario Ruiz Capdepón.  

En 1892 un redactor de «El Independiente» utilizando el seudónimo «Pepe Verdades» mencionó a «un hombre afiliado al partido liberal desde tiempos de D. Julián Clavarana y por tanto capdeponista desde los tiempos de D. Tomás Capdepón».

Lo que deja claro que su padre, o su hermano Julián (interventor Militar y Comisario de Guerra) militaron en los liberales. El caso es que, fallecido su mentor, las ideas políticas de Adolfo cambiaron radicalmente.

Tomás Capdepón. La Ilustración Española y Americana. 15 de mayo de 1877.

De su matrimonio con Josefa Bofill nacieron ocho hijos: José, Fernando, María, Adolfo, José, Dolores, Julián y Teresa.

Clavarana tuvo que enterrar a cuatro de los varones y a una de las niñas. La primera defunción que tengo registrada la anunció «El Segura» en 1878.

El Segura. 14 de agosto de 1878: Nuestro particular y querido amigo D. Adolfo Clavarana, ha tenido la inmensa desgracia de perder uno de sus hijos víctima de una penosa y larga enfermedad. Sentimos tan lamentable pérdida y le acompañamos en su justo y natural dolor.

Caja de Socorros y Ahorros. «La Agrícola». Colección Javier Sánchez Portas.

En 1879 fue socio fundador y el autor del reglamento de la Caja de Socorros y Ahorros. Conocida como «la Agrícola», acabó instalada el los bajos de la casa de Tinitario Ruiz Capdepón.

Un año después, en la primavera de 1880, nacía el Partido Liberal Fusionista; y en pocos meses, los suyos con Sagasta a la cabeza llegaban al poder.

Caja de Socorros y Ahorros. «La Agrícola». Colección Javier Sánchez Portas.

En ese mismo 1880 terminaba la carrera de Medicina en Valencia su discípulo inseparable; el divulgador de su vida y de su obra.

Amancio Meseguer López era hijo de Amancio Meseguer Amorós (otro de los fundadores de «La Agrícola» fallecido en 1894 ) y cuñado del famoso político liberal Francisco Ballesteros.

Amancio Meseguer. Orla Facultad de Medicina Valencia curso 1879-1880.

Médico cirujano, homeópata, escritor, traductor, poeta, gran activista católico y biógrafo de Clavarana, Amancio casó en abril de 1888 con la torrevejense Ana Manresa. De este matrimonio nació Amancio Meseguer Manresa.

Amancio Meseguer López y Amancio Meseguer Manresa. Archivo Municipal de Orihuela.

(Clavarana) No tardó en ser el primer abogado de la comarca; y fiel a sus principios liberales, él era quien manejaba el palo de la gaita fusionista (entonces constitucional) en este cacicato.

Desempeñó los cargos de síndico y secretario del Ayuntamiento, y allí hizo famoso su ingenio en unas tan memorables como liberales elecciones; pero repugnaban a su natural honrado las miserias y bajezas de la política liberal; y no pudiendo aguantar más aquella atmósfera, que le revolvía el estómago, se separó de ella cabalmente y de intento al subir al poder Sagasta.

Como no le faltaron tentadoras ofertas de los liberales fusionistas, y como hubiera llegado a mucho y pronto, pues le acompañan iniciativa e ímpetu irresistibles, imaginación fogosa, palabra chispeante y finísima sátira, los amigos le tuvieron y tienen por loco, o por un exagerado, indigno de que se le atienda…

…Si la Iglesia nuestra Madre no oculta lo que fue el Apóstol de las gentes, antes que viese y oyese a nuestro Divino Redentor, cuando se le apareció en el camino de Damasco, ¿por qué ocultar lo que fue Clavarana antes de ser insigne maestro del periodismo católico y el primer hombre de nuestra comunión entre los que ya han recibido el premio de cuantos perseveraron en el combate?

Un trueno en su mocedad; hombre de inagotable y mal empleado ingenio, cuando comenzó a sentar la cabeza, el primer abogado de la comarca; cuando se le antojó licenciarse en Derecho, en diez y ocho meses se hizo abogado; el más listo de los políticos; el más elocuente de los letrados; el más travieso de los secretarios de Ayuntamiento.

El más terrible de los escritores; el más sangriento satírico; ese fue Clavarana liberal; hombre llamado a ser todo lo que hubiera querido, por los caminos de perdición: alcalde, diputado, ministro, cacique máximo…

Pero un día, día bendito que los católicos españoles debíamos señalar con piedra blanca, oyó Clavarana predicar a Cristo crucificado por la sinagoga moderna, y aquel hombre de fuego se postró ante los pies del Señor, repitiendo la frase del Apóstol:

—Señor, ¿Qué queréis que haga? —Y cuando se cercioró y aseguró de la voluntad de Dios respecto de él echó a rodar todo lo que le apartaba de Cristo, y comenzó a predicar a las muchedumbres una cruzada que sólo Dios sabe los pecados que ha evitado, los bienes que ha acarreado, las familias y pueblos que ha regenerado, las almas que ha salvado (Amancio Meseguer en «El siglo Futuro», 15 de febrero de 1905).

Clavarana era miembro, junto a su esposa y su cuñado, de la tercera orden de San Francisco; pero su «caída en el camino de Damasco» llegó en marzo de 1877, en unos ejercicios espirituales para caballeros organizados en la Merced por los jesuitas José María de La Hoz y Hermenegildo Jacas, rector de Santo Domingo entre los años 1871 y 1881.

Su implicación en el apostolado católico y en todo lo que tuviese que ver con la Iglesia fue en aumento y muy pronto comezaría su gran obra.

Manual del colegial, devocionario para uso de los jóvenes que se educan en los colegios. Hermenegildo Jacas (1827-1897).

El eco de la provincia. 26 de enero de 1882: Según nos escriben de Orihuela, también allí se ha constituido una junta diocesana para promover la peregrinación española a la capital del orbe católico, que con la aprobación del Sumo Pontífice, y bajo la Dirección de los Obispos, ha de tener lugar en la primavera próxima.

La junta a que aludimos se compone de los Sres. que a continuación se expresan: Presidente honorario. Muy Ilustre Sr. D. Antonio Begué, Deán, Vicario capitular y Provisor de esta Diócesis. Presidente activo. Sr. D. Salvador de Lacy y Pascual de Bonanza, ex-diputado a Cortes y propietario. Vice-Presidente. Sr. D. Adolfo Clavarana, abogado y propietario.

Aguardaba el Señor a su escogido. Quejábase un día al Padre José María La Hoz de su amarguísima condición de burlarse de todo; y entonces el Padre le dijo: Emplee V. esa cualidad en el servicio de Dios, que para eso se la ha dado. Y ahí nació la idea de La Lectura Popular.

Fundóla por su ardentísimo amor a la verdad y anhelo de que fuera conocida de todos, en particular del pueblo, a quien profesaba entrañable afecto.

Se propuso hacer un Cencerro católico; y pensó sacrificar a esta obra los ratos libres con algunos duros mensuales de su bolsillo en bien de la ilustración de las pobres víctimas de las añagazas y embustes del liberalismo; y Dios bendijo la obra según la recta intención que le guió, llegando a tirar hasta setenta mil ejemplares a pesar del abandono en que tenía la parte comercial de la obra, y de la falta de propaganda. (Amancio Meseguer en La Vega del Segura, 4 de marzo de 1905).

Discreta cabecera del primer número de La Lectura Popular.

El 3 de mayo de 1883 fundaba el periódico quincenal «La Lectura Popular» en el que se dedicó a difundir pequeños relatos basados en la moral religiosa con un exitoso sistema de venta y distribución.

LA LECTURA POPULAR. Publicación católica quincenal. Gratuita para las clases trabajadoras. Con censura eclesiástica. Esta publicación tiene por objeto difundir gratis entre el pueblo la sana lectura moral y religiosa, presentándola bajo formas amenas y ligeras para que se propague más fácilmente.

La suscripción se hace por acciones, medias acciones o cuarto de acción. Cada acción da derecho a recibir cien ejemplares de cada número o sea doscientos periódicos al mes, que el accionista reparte por sí entre sus criados, colonos, operarios, feligreses, etc. o bien deja su distribución al arbitrio de esta administración para que la haga en las aldeas, huertas, caseríos, fábricas, escuelas, establecimientos penales, etc. Precios de suscripción: una acción 4 pesetas mensuales. Media acción 2 pesetas. Un cuarto 1 peseta.

El llamado «apóstol de la prensa católica» manejaba hábilmente la sátira, y sus sencillos relatos gozaron de gran éxito.

«La Lectura Popular» alcanzó fama mundial (se vendía en América Latina a través de una corresponsalía en Cuba) con una tirada superior a los sesenta mil ejemplares.

Al año siguiente de su lanzamiento don Adolfo cerró el bufete. Tenemos el testimonio de su amigo, el magistrado Álvaro Landeira:

Pasaron los años y en 1884, me hallaba yo de fiscal en la Audiencia de Cartagena. Un amigo que acababa de llegar de Orihuela me indicó que Adolfo, por escrúpulos de orden religioso, trataba de dejar el ejercicio de la abogacía en que tanto renombre había conquistado.

La noticia me produjo verdadero asombro, porque no concebía que Adolfo, en plena juventud, con vigor físico, con reputación profesional siempre creciente y con dotes intelectuales por nadie superadas, echase por la borda el bienestar presente y futuro de su familia, que era precisamente su idolatría.

El proyecto me pareció tan descabellado, que tomé el tren y me fui a Orihuela, resuelto a quemar el último cartucho para disuadirle de lo que consideraba un enorme desatino.

Me recibió con los brazos abiertos, le signifiqué que deseaba tratáramos a solas un asunto grave y convinimos salir a la mañana siguiente a dar un paseo por la huerta, durante el cual podíamos hablar sin testigos.

Hecho así, me cercioré por boca del mismo Adolfo de que estaba irrevocablemente resuelto a darse de baja como abogado.

Todas mis reflexiones fueron inútiles y cuando yo, haciendo un último esfuerzo porque presentía la derrota, le argumenté en el sentido de la perfecta compatibilidad que existía entre una vida cristiana ajustada y el ejercicio honrado de una profesión que le reservaba grandes triunfos y positivas ventajas; se detuvo, me cogió de un brazo y fijando en mí una mirada en que se transparentaban a la vez tristeza y decisión, me dijo:

—Tú no eres el mismo: en el terreno religioso has retrocedido.— Te equivocas, le contesté: estoy donde estaba hace diez años. Sea, replicó, pero te advierto que en estas materias no es lícito detenerse: el que no avanza, retrocede.

Comprendí que me las había con un espíritu heroico, saturado de ansias de sacrificio por la santa causa de la Religión Católica, admiré su grandeza y me confesé vencido. (Álvaro Landeira en «La Voz de Alicante», 23 de marzo de 1905).

Retrato de Adolfo Clavarana. Alberto Darblade. Torrevieja. Colección Javier Sánchez Portas.

Pero no sólo dejó la abogacía; elegido concejal en 1885 renunció al Ayuntamiento y al Partido Liberal del que había sido gran propagandista. Lo abandonó todo para dedicarse en cuerpo y alma a su periódico y al apostolado católico.

El Oriolano. 17 de diciembre de 1885: El Sr. Rebagliato ha recibido una R. O. del ministerio de la Gobernación nombrando alcalde presidente de nuestro Ayuntamiento al señor D. Francisco Ballesteros.

En virtud de la toma de posesión de los concejales fusionistas, cesarán en sus cargos los interinos señores Burunda, Román, Abril, Guillén, Ortuño, Ruiz y Botella, siendo reemplazados por los señores D. Francisco Ballesteros, D. César Giménez, D. Francisco Román, D. Adolfo Clavarana, D. Francisco García, D. Pedro Costa, D. Juan Bautista Iborra y D. José Ferrer. El señor Clavarana es probable que no tome posesión…

… A las once de la mañana de hoy se ha reunido en sesión el Ayuntamiento, presidido por el señor Rebagliato. Han asistido doce concejales.

Dióse cuenta del despacho ordinario que no extractamos por falta, de espacio, entre el cual figura la R. O. nombrando al Sr. Ballesteros alcalde presidente del ayuntamiento para el bienio de 1885-87…

… El presidente saluda a los nuevos concejales felicitándose de su ingreso en la corporación, y especialmente al señor Ballesteros, a quien desea acierto y prosperidad en el ejercicio de su cargo (…) No han tomado posesión los concejales fusionistas señores Clavarana, García e Iborra.

La aventura de «La Lectura Popular» comenzó en el establecimiento de Cornelio Payá, en la calle Mayor número 37.

Pero pronto, en 1884, Clavarana montó su propia imprenta emplazada en la calle de Bellot número 3, donde tenía su domicilio.

Dirigida en 1885 por Luis Zerón, allí se confeccionaron varios periódicos y otras publicaciones.

Autor de infinidad de cuentos morales, de numerosos artículos de carácter político, económico, humorístico y, sobre todo, religioso, buena parte de su producción literaria se condensó en una gran obra titulada «Lecturas populares. Colección de cuentos, artículos y diálogos de buen humor»; cuya primera edición se imprimió en Madrid en 1885.

Reeditada muchas veces en la imprenta de «La Lectura Popular», en 1910 estaba compuesta por siete volúmenes. En 1925 se amplió a diez.

Semanario católico. 16 de enero de 1886: LECTURAS POPULARES. Colección de Cuentos, Artículos y Diálogos de buen humor originales de D. Adolfo Clavarana. El prólogo: Habrán ustedes oído nombrar por ahí, y aun tal vez conocerán de vista y quizá también de trato, a cierto periódico semanal, chiquirritito, travieso, enredador, de poca apariencia pero de mucha sustancia, listo, vivaracho, siempre festivo y decidor, aun a propósito de las cosas más serias de este mundo y del de más allá: periódico más amigo de codearse con el pueblo en sus inferiores capas, como se dice ahora, que de hollar crujientes alfombras y lustrosos mármoles palaciegos; periódico de índole vulgar y callejera, aunque de nobles y elevados instintos…

… ¿A qué multiplicar señas y contraseñas, si dando sencillamente su nombre salimos del paso con mucha mayor facilidad? Llámase pues La Lectura popular, y es su patria Orihuela…  Se vende al módico precio de una peseta en toda España, regalándose dos ejemplares al que tome 12 y 20 al que tome 100.

Pinchando en la siguiente imagen se accede a una de sus recopilaciones alojada en la Biblioteca Nacional.

Acceso a obra en la Biblioteca Nacional de España.

En julio de 1887, una romería compuesta por más de mil peregrinos con cien sacerdotes llegó a Lourdes. Estaba formada por valencianos, catalanes y baleares que se reunieron en Barcelona para subir en procesión al santuario de Montserrat. De los «romeros» oriolanos y murcianos se había encargado Clavarana.

Semanario católico. 14 de mayo de 1887: La peregrinación valenciana a Monserrate y a Lourdes, que se está organizando en la capital de este antiguo reino, promete ser esplendorosa. (…) Los «Ecos de María Inmaculada», que es la Revista órgano oficial de la peregrinación, da cuenta ya de la constitución de la Junta central de Cataluña en Barcelona, bajo la presidencia del Ilmo. Sr. Obispo de aquella capital.

En breve quedará también constituida otra Junta regional, que lo será de Orihuela y Murcia, para lo cual ha sido comisionado D. Adolfo Clavarana, Director de La Lectura Popular.

Cromo francés con la imagen del Cardenal Lavingerie.

De la ciudad condal salieron en tren para llegar a Lourdes en una notable y exitosa manifestación católica que duró cuatro días.

El cardenal francés Lavigerie dio su bendición a los romeros españoles entre los que figuraba don Adolfo con gran protagonismo. No sé qué pidió en Lourdes; pero ese mismo año perdió a su hija María con sólo cuatro años.

El Día. 23 de octubre de 1887: El jueves falleció a la temprana edad de cuatro años una hija de nuestro querido amigo Don Adolfo Clavarana. Reciban sus desconsolados padres nuestro más sentido pésame.

Semanario católico. 7 de enero de 1888: El trabajo del ilustre director de La Lectura Popular de Orihuela, D. Adolfo Clavarana, que lleva por nombre «Certámenes para fomentar la lectura católica» es tomado en consideración por la Junta y lo ha pasado a la Comisión ejecutiva, la cual queda encargada de hacer el Reglamento para llevar a cabo tan excelente idea.

Adolfo Clavarana y sus objetos de uso personal.

Don Adolfo militaba en el carlismo. Pero en 1888 nacía el Partido Integrista o Partido Católico Nacional, como reacción al intento de acercamiento de los carlistas al liberalismo político, traicionando sus esencias.

El diario «El Siglo Futuro» era el órgano de propaganda a nivel nacional y difundía en sus páginas artículos de Clavarana cuya fama seguía creciendo..

…Vencida su hereditaria y liberal repugnancia, se adhirió al partido carlista. ¡Sorpresa grande fue aquí con ocasión de la Misa de acción de gracias por la salud de D. Jaime, el verle venir por la calle Mayor, a la cabeza de los concurrentes, y entre dos carcas de lo más caracterizado del género!…

¡Heroica acción, conocidas las circunstancias! Cuando la deplorable amputación del partido carlista, Clavarana, siguiendo en el firme criterio que a los carlistas le había conducido, se dio por amputado; se quedó con los que después fueron apodados integristas, y fue uno de los ochenta que merecieron ser citados a la primera y secreta reunión preparatoria del partido tradicionalista, en cuyas determinaciones influyó notablemente… (Amancio Meseguer en «El siglo Futuro», 15 de febrero de 1905).

La nueva formación integrista caló muy hondo en la Vega Baja. Y por supuesto contó con la pluma, el impulso y la influencia de «el apóstol». Ese mismo año enfermó de cuidado por primera vez.

El alicantino, diario católico. 3 de marzo de 1888: Está enfermo de algún cuidado nuestro querido amigo D. Adolfo Clavarana, Director de La Lectura popular de Orihuela.

Encargamos a nuestros lectores ofrezcan oraciones a Dios por la salud del valiente campeón de la causa católica en nuestra provincia, pues su muerte, dejaría un vacío difícil de llenar en el campo de la propaganda católica.

En 1890 la que parecía muy enferma fue su mujer; tanto como para darle la extrema unción. Durante seis años, Josefa Bofill siguió apareciendo en prensa con la «salud quebrantada»; pero la viuda de Clavarana hizo bueno el refrán «Mujer enferma, mujer eterna», como veremos más adelante.

El diario de Orihuela. 17 de noviembre de 1890: Ayer tarde le fueron administrados los últimos Sacramentos a Dña. Josefa Bofill Regidor, esposa de nuestro querido amigo D. Adolfo Clavarana y Garriga. Deseamos a la enferma el pronto y radical restablecimiento.

El diario de Orihuela. 18 de noviembre de 1890: Con motivo de la grave enfermedad que padece doña Josefa Bofill y Regidor, ayer tarde llegó a esta población procedente de Madrid su querida hermana doña Dolores, acompañada de su apreciable esposo y estimado amigo nuestro D. Ernesto Gisbert, Juez de primera instancia del distrito del Este de Madrid.

La Prensa. 23 de noviembre de 1890: Se halla muy mejorada de la enfermedad que ha puesto en peligro su vida, la Sra. Dña. Josefa Bofill, esposa de nuestro apreciable amigo el Sr. D. Adolfo Clavarana.

Clavarana se integró plenamente en la Comunión Tradicionalista sin dejar sus asuntos religiosos. En agosto de 1893 formó parte del consejo diocesano para organizar una peregrinación a Roma que montó el obispo de Orihuela.

Estaba presidido por su cuñado, Carlos Bofill; y Adolfo Clavarana y Amancio Meseguer eran vocales.

Nacida en octubre de 1894 en los talleres de «La Lectura Popular» salió otra publicación católica auspicida por Clavarana y dirigida por José Saravia Vergel.

Se titulaba «La Noticia Diaria» y tenía, como anunciaron en su primer número, una clara vocación de moralidad pública.

La Noticia Diaria. 15 de octubre de 1894: «La Noticia Diaria» es un periódico más pero un periódico que sale al campo, no a servir de instrumento a pasiones políticas; intereses de partido ni aspiraciones personales…

… huyendo de los vicios de periodismo, enterará a sus suscriptores de los asuntos locales y generales que más interesen; publicará telegramas de su servicio particular; insertará revistas útiles, y amenizará su  lectura con variedades científicas y literarias, charadas, cuentos, anécdotas y aun si fuese posible con caricaturas y grabados; pues todo, depende del favor que el público le dispense.

En cuanto a la parte religiosa, nuestros lectores hallarán en ella no solo las noticias locales relativas al culto, sino que dada la prioridad que entre católicos merece esta sección, la consagraremos atención especialísima.

Y no decimos más porque preferible es ofrecer poco y cumplir lo ofrecido, que llenar columnas, de pomposas ofertas para echarlas después al olvido.

Mientras se imprimió en los talleres de «La Lectura Popular» su redacción pasó por la Plaza de la Fruta, la Corredera y Capuchinos.

Por motivos que desconozco, a partir del número 184, publicado en junio de 1895, redacción y administración pasaron a la Plaza de Santiago (domicilio del director) y se confeccionó en la imprenta de Luis Zerón, ubicada en los Hostales. Pero sin el apoyo de Clavarana sólo aguantó hasta el 24 de julio.

En ese mismo año de 1895 el hijo homónimo de Clavarana, director de «La Lectura Popular», terminaba la carrera de Derecho y se colegió en Orihuela.

También por esas fechas comenzó a trabajar en la imprenta un joven que sería referente en la historia del periodismo conservador alicantino del siglo XX: Juan Sansano Benisa o Sansano Más, como gustaba firmar sus obras.

El nuevo alicantino. 23 de noviembre de 1895: ECOS DE LA PROVINCIA. El notable escritor católico y popular periodista, nuestro particular amigo D. Adolfo Clavarana Bofill, director de La Lectura Popular, se ha inscrito en el Colegio de Abogados de Orihuela, teniendo su despacho en aquella ciudad calle de Bellot, número 3.

El 15 de enero de 1897 Adolfo Clavarana testó ante el notario Ramón Amat. En dicho testamento, conservado el Archivo Histórico que tuve el gusto de leer hace años, dejó escrito que guardaba en el cajón derecho de la mesa de su gabinete unas «memorias para después de mi fallecimiento».

Nunca he sabido que fue de ellas. Quizá las aprovechó Meseguer en sus biografías...

Gabinete escritorio de Clavarana y cuarto en el que murió. Fotografías de P. Correu. En “La Vega del Segura” 4 de marzo de 1905.

En los últimos suspiros de la centuria, en plena Navidad, don Adolfo recibió un duro golpe. Dios le volvía a poner a prueba.

El estandarte católico, diario de Tortosa. 27 de diciembre de 1899: En Orihuela falleció santamente el miércoles de la semana pasada el joven D. José Clavarana y Bofill, hijo de nuestro muy querido amigo D. Adolfo, uno de los periodistas que con más denuedo luchan en defensa del Catolicismo.

No hay que decir cuánta parte tomamos en la natural pena que aflige a tan respetable amigo, pero como sabemos que no se paga de vanas palabras de consuelo no hacemos sino pedir a nuestros lectores que eleven a Dios sus preces por el alma del malogrado joven, aunque piadosamente pensando, es de suponer que sus virtudes habrán obtenido la recompensa que se concede a los elegidos.

Año 1900

Con el cambio de siglo Amancio Meseguer comenzó a publicar sus hagiografías que elevaban a Clavarana a la santidad; haciendo de ello un género. Ésta la redactó para un diario católico de Tortosa:

El estandarte católico, diario de Tortosa. 21 de mayo de 1900: CLAVARANA. Adolfo Clavarana, perito mercantil, y asociado a los 22 años al comercio de su suegro, salió de él por interior impulso, dando con el pie a los prosaicos géneros de la tienda entre los que cabía.

En diez y ocho meses se vio bachiller y abogado. No sin que le costase estar a las puertas de la muerte. Hallólas cerradas; y el primer año ganó para la matrícula; y al segundo era el primer abogado de la comarca; mas como su modestia corría pareja con su ímpetu, no llegó a tal punto sin que tuvieran que empujarle los amigos para que abogase, y aún que pedirle el título sin que él lo supiese.

Liberal fusionista, Secretario y Síndico del Ayuntamiento, y electorero habilísimo; en los memorables ejercicios espirituales del P. Jacas y el P. La Hoz, cayó a los pies del incomparable P. la Hoz, que le quiso como a hijo, y encaminó su ya famosa vis cómica, a la gloria de Dios.

Lógico sobre todo, y sobre lógico hombre de recta intención entregado a Dios, cumplió el primer mandamiento rechazando ventajosas, ciertas y tentadoras ofertas de los liberales, y, convirtióse en el más terrible enemigo con que hoy cuenta el liberalismo en España.

Dejóse la abogacía por aquello de San Francisco de Sales de que una cosa es la justicia y otra la judicatura, y fundando «La Lectura Popular», se vio en él cumplida la promesa de la Sagrada Escritura de que el que busca el reino de Dios y su justicia, recibe lo demás por añadidura; pues realizó el milagro de la literatura metido en un oscuro rincón.

Músico hábil; caricaturista chispeante y pintor aventajado, vive hoy agobiado de obligaciones, enfermedades y trabajos, sin más mira que la gloria de Dios y la ruina del liberalismo, fuente de nuestras desdichas presentes  y de las futuras, no menos abundantes y terribles.

Quiera Dios dar larga vida y fuerzas para bien de su gloria y de la propaganda en España. AMANCIO MESEGUER.  

En 1902, un artículo firmado por Adolfo Clavarana fue republicado en Madrid por el diario integrista «El Siglo Futuro», provocando un escándalo a escala nacional. Pero la denuncia no pareció inquietarle:

“¿Cómo pagaremos al Sr. Canalejas el honor que acaba de dispensarnos? Porque han de saber ustedes que el Sr. Canalejas, ex-ministro de Agricultura, ex-ministro de Gracia y Justicia y candidato a la jefatura del partido ultra-democrático-español, se ha dignado descender desde las alturas de su posición política a medir sus armas con el último periodista del último periódico de la prensa mínima de España”.

Si os interesa leer dicho artículo o cualquier otro número de la Lectura Popular, pinchando en la siguiente imagen se accede al depósito en la Hemeroteca Digital.

Enlace a «La Lectura Popular» en la Hemeroteca Digital.

La Correspondencia de Alicante. 12 de agosto de 1902: ORIHUELA. Canalejas y Clavarana.—En el juicio.— Escurriendo el bulto.— Juicios y comentarios.— Noticias. «La Lectura Popular», periódico integrista que publica aquí D. Adolfo Clavarana, dio a luz el 1° de julio un artículo firmado por dicho señor, titulado «La democracia en paños menores», en el cual ponía de oro y azul al Sr. Canalejas.

Reimpreso el artículo por «El Siglo Futuro» y aumentado así el escándalo, creyó conveniente el jefe de los demócratas salir a la defensa de su honra llevando a los tribunales al autor de «La democracia en paños menores», y a este efecto, por medio de su procurador en Orihuela D. Luis Ibáñez, demandó a juicio de conciliación a D. Adolfo Clavarana.

Señalado el acto para las once de la mañana del sábado último, era natural que produjera tan singular atención. Es el Sr. Clavarana un abogado muy listo, escritor chispeante, intencionado, demoledor, que goza aquí de muchas simpatías por su amabilidad, por su talento, por su perspicacia, si bien como apóstol y santón del integrismo sean criticadas sus exageraciones y los fuegos de bengala con que divierte a sus parroquianos desde las columnas de «La Lectura».

Colocado frente a frente del Sr. Canalejas y dispuesto D. José a medir sus armas con el jefe de los íntegros oriolanos, lo que en otras circunstancias y entre otras personas no hubiese tenido importancia alguna, despertó desde el primer momento la atención de toda le prensa española, y ha sido y es la comidilla de todas las conversaciones entre nosotros; porque si bien la modestia de D. Adolfo no gusta de ciertas manifestaciones, como jefe de grupo diminuto pero jefe al fin, y como periodista, hábil y experto, no podía desperdiciar la fortuna que se le colaba de rondón por las puertas de su casa.

Ello es que todo el mundo esperaba aquí ansiosamente la llegada del sábado y que esta singular expectación la aumentaba el tic tac tiqui tac del manipular del telégrafo que ha funcionado mucho con preguntas, advertencias y recomendaciones.

Y llegó el sábado. Ya de muy mañana se comentaban con deleite ciertas declaraciones arrogantes que atribuían a D. Adolfo el propósito de dar al señor Canalejas con la badila en los nudillos: al local del juzgado municipal fueron acudiendo curiosos, dignidades eclesiásticas, abogados, comerciantes, periodistas… todos fueron acogidos con la exquisita amabilidad que distingue al juez D. Enrique Olmos, y gracias a sus disposiciones, para todos hubo sitio en el pequeño local de la Audiencia.

A las once se presentó el Sr. Clavarana acompañado de su hermano político D. Carlos Bofill, en calidad de hombre bueno; por parte del Sr. Canalejas lo era el presidente del Ateneo de San Luis Gonzaga, D. Joaquín Carrió, y dado principio al acto y leída la demanda en la que se pedía que el Sr. Clavarana se retractara de lo dicho, expuso este su declaración, que llevaba escrita, en los siguientes términos:

Que ante todo debe rectificar algunos fundamentos, de la demanda, el primero de los cuales es atribuir al que habla el artículo a que este acto se refiere, puesto que tal artículo está escrito por D. Adolfo Clavaraca y Bofill, y se demanda a D. Adolfo Clavarana y Garriga; y el segundo es que el citado artículo no ha sido publicado en el «Siglo Futuro», sino en la «Lectura Popular» de Orihuela.

Estas palabras dejaron a todo el mundo estupefacto. No era de él el artículo, sino de su hijo, y todos se dieron a cavilar quién pudiera ser el Espíritu Santo que había inspirado salida tan original y que tampoco ha convencido a la gente.

Aplauden los amigos tan habilísima respuesta; lamentan los indiferentes que hombre de tan claro talento no haya estado en lo firme, y se gozan los liberales con lo que, llaman la caída; pero lo cierto es que este asunto ha perdido su interés y que todos convienen en que «La Lectura Popular» ha perdido ya el derecho y la autoridad para llamar a los liberales embusteros y farsantes.

La Lectura Popular. 15 de julio de 1903: … Fue muy felicitado el Sr. Botella por muchos oyentes, entre los que había varios compañeros de profesión.

También nosotros le felicitamos así como aceptamos y agradecemos a nuestra vez las felicitaciones que de todas partes se nos dirigen por haber salido airosos en nuestro pleito con el Sr. Canalejas; pues la Audiencia de Madrid obrando en justicia se ha visto obligada a absolvernos de la querella que con tanto empeño ha seguido contra nosotros el apóstol del anticlericalismo español.

Al final, la responsabilidad del artículo recayó en su hijo.

Y aunque inicialmente fue absuelto por la Audiencia Provincial de Madrid, Canalejas recurrió y Adolfo Clavarana Bofill acabó condenado por el Tribunal Supremo a la pena de tres años y siete meses de destierro a 25 kilómetros de la Ciudad de Orihuela, una multa de 500 pesetas y el pago de las costas procesales.

El Pueblo de Valencia. 5 de marzo de 1904: PERIODISTA CONDENADO Ha sido condenado Adolfo Clavarana a siete años de destierro, multa y pago de costas, por haber escrito en un periódico de Orihuela artículos injuriosos contra el Sr. Canalejas.

La Comarca. 7 de marzo de 1904: El Tribunal Supremo ha condenado a D. Adolfo Clavarana Bofill, hijo del director de nuestro apreciable colega local La Lectura Popular en la querella que contra él venía sosteniendo el Sr. Canalejas por un artículo publicado por el primero y que el segundo consideró injurioso, a la pena de 3 años y siete meses de destierro, multa y pago de costas procesales.

Como oriolanos sentimos de todas veras el resultado de este pleito y ofrecemos al Sr. Clavarana el testimonio de nuestro afecto. Son las «satisfacciones» que recoge el que escribe.

Adolfo Clavarana Bofill y su esposa, Rosario Fernández Sánchez de Molina. En Granada. Gentileza de Lourdes Clavarana Caballero.

La Lectura Popular. 15 de marzo de 1904: He aquí la parte dispositiva de la sentencia con que el Tribunal Supremo ha terminado este asunto. «Fallamos que debemos condenar y condenamos a Adolfo Clavarana y Bofill a la pena de 3 años y 7 meses de destierro a 25 kilómetros de la Ciudad de Orihuela, multa de 500 pesetas y al pago de las costas procesales; y caso de insolvencia para el pago de las costas de la acusación privada y de la multa, a que sufra un día más de destierro por cada cinco pesetas que dejare de satisfacer etc. Hasta aquí la sentencia.

Cualquier consideración que hiciéramos acerca de ella, por digna, respetuosa y templada que fuese, pudiera creerse hija del despecho. No debemos, por consiguiente, decir hoy una sola palabra más.

Aparte de que aún no conocemos los considerandos en que se ha fundado el tribunal para echar por tierra la Sentencia de la Audiencia de Madrid que absolvía al procesado. Cuando los conozcamos los publicaremos. Entretanto bendigamos a Dios que nos permite padecer persecución por la justicia.

Adolfo hijo no tuvo tiempo de cumplir la pena. Perdió rápidamente la salud y, tras penosa enfermedad, falleció con 36 años cumplidos. Dios seguía probando a Clavarana.

La voz de Alicante. 23 de mayo de 1904: ORIHUELA. Se ha iniciado una pequeña mejoría en la grave enfermedad que padece nuestro querido amigo don Adolfo Claravana y Bofill. Lo celebramos al mismo tiempo que deseamos al enfermo un pronto y total restablecimiento.

La Comarca. 27 de mayo de 1904: Viaticado. Ayer tarde le fueron administrados los últimos Sacramentos a nuestro querido amigo D. Adolfo Clavarana Bofill. Dios quiera concederle la salud, si le conviene.

La Defensa (Alcoy). 28 de mayo de 1904: Tras larga y penosa enfermedad, falleció a las doce de la noche del miércoles último en Orihuela, D. Adolfo Clavarana Bofill, hijo del distinguido periodista católico y director de La Lectura Popular de aquella población, D. Adolfo Claravana Garriga, reconciliado fervorosamente con los auxilios de nuestra sacrosanta Religión.

La justicia de la tierra condenó hace pocos días por delito de imprenta al joven Clavarana, con la pena de destierro, pero la justicia divina parece ha querido premiar al valiente escritor desterrándole de este mundo de miserias y bajezas. Dios le haya acogido en su amoroso seno.

La Comarca. 28 de mayo de 1904: Entierro. Ayer tarde fue conducido a su última morada el cadáver del que en vida fue D. Adolfo Clavarana y Bofill.

Aun abusando de la frase de cajón en estas reseñas de que el acto fue una imponente manifestación de duelo, nunca con más propiedad se puede aplicar. Todas las clases de la sociedad tuvieron representación en el fúnebre cortejo, evidente prueba de las simpatías que el finado gozaba en esta ciudad y de las que goza su señor padre.

Largas filas de asilados, pobres y labradores precedían al féretro con luces y, tras la parroquia del Salvador, con cruz alzada, seguía el cadáver encerrado en lujoso ataúd.

En la presidencia del duelo iban los individuos de la familia D. José Clavarana, D. Carlos Bofill, D. Eduardo G. Mazparrota y don Joaquín Cartagena y algunos sacerdotes y Padres de la Compañía de Jesús. Reiteramos a toda su distinguida y apenada familia nuestro más sentido pésame.

El 14 de Febrero de 1905 día de San Valentín, destrozado por la muerte de su hijo y con múltiples achaques, Clavarana falleció de bronco neumonía a los sesenta años en su domicilio de la calle de Bellot en Orihuela.

Cuando se le anunció lo grave de su enfermedad y la conveniencia de administrarle los últimos Sacramentos acogió la noticia con muestras, no de resignación, sino de admirable alegría, así que los recibió con serenidad imperturbable y con la devoción y piedad propias de un santo.

Fortalecido ya con los auxilios de la Iglesia, creyó que ya no necesitaba nada más; y así mandó que nadie entrara a su aposento fuera de las personas absolutamente necesarias. Quería estar unido muy de veras con Dios.

Ya entrada la agonía, con el fin de aliviarle en los accesos de tos violenta y en las angustias que le iban aumentando, le quitó su hija el crucifijo que estrechaba en sus manos; mas al instante con voz apagada sí, pero aun resuelta dijo prontamente: «Venga, venga lo que es mío», y dándole de nuevo el Crucifijo, lo acercó a sus labios y con efusión y ternura lo besó una y muchas veces; y levantaba los ojos y lo miraba confiadamente.

¡Cuántos besos volvía a imprimir en la imagen de su Salvador crucificado! Allí tenía su alivio, su esperanza, su recompensa.

Avanzaba ya la última noche y empezaba ya a rayar el alba. El hombre de Dios, que hasta entonces había conservado claro el entendimiento y había gozado de tan serena tranquilidad, que llegó a sentir escrúpulo de ello, perdió por momentos el uso de los sentidos.

Tal estado duraría como media hora escasamente…. A las 5 y 15 entregaba su hermoso espíritu a Dios, a los 60 años, 5 meses y 5 días de su edad; y 28 años de su conversión. (UN TESTIGO OCULAR, en La Vega del Segura, 4 de marzo de 1905).

Su entierro fue una enorme manifestación de duelo popular; y la noticia corrió durante semanas por los periódicos católicos de toda España y América Latina.

Su leyenda de «apóstol» siguió engrandeciéndose después de muerto y sus obras se reeditaron hasta la saciedad.

La Vega del Segura. 14 de febrero de 1905: Esta mañana a las cinco, entregó su alma a Dios, D. Adolfo Clavarana y Garriga, fundador y director de «La Lectura Popular» y uno de los primeros periodistas católicos del mundo.

La prensa católica ha perdido uno de sus más valientes campeones y Orihuela uno de sus hijos más ilustres. Al dar a la familia del finado nuestro más sentido pésame, le hacemos presente la parte activa que en su pena tomamos, como católicos, como periodistas y como oriolanos.

La Vega del Segura prepara un número extraordinario, dedicado al orcelitano ilustre y al periodista católico, que aparecerá el día que se cumpla el novenario de su fallecimiento.

Entierro Adolfo Clavarana. Calle del Ángel. Fotografía de P. Correu. En «La Vega del Segura» 4 de marzo de 1905.

El Siglo Futuro. 15 de febrero de 1905: Hoy ha fallecido D. Adolfo Clavarana Garriga; director que era del periódico católico La Lectura Popular, abogado distinguido y literato insigne, que hizo célebre su nombre en Europa y América con ingeniosos escritos que brotaron de su elocuente y brillante pluma. El fallecimiento de tan estimado caballero ha sido muy sentido, causando general pesar.

El Sr. Clavarana ha fallecido después de una larga enfermedad, soportada con edificante resignación cristiana. El finado militaba en el partido integrista siendo una de las figuras de más relieve del mismo. Deja varios escritos dedicados a las clases trabajadoras.

En Orihuela gozaba de general estimación por su afabilidad, ameno trato y sólida cultura. Con la muerte del Sr. Clavarana ha perdido Orihuela uno de sus hijos más ilustres, y la causa católica uno de sus más valientes campeones. El entierro se verificará mañana, prometiendo resultar una imponente manifestación de duelo.

Entierro Adolfo Clavarana. En los Hostales. Fotografías de P. Correu. En “La Vega del Segura” 4 de marzo de 1905.

El Siglo Futuro. 15 de febrero de 1905: Muchos pésames recibimos ayer por la muerte de Clavarana, de sacerdotes y religiosos, de personas de toda clase y condición que, cuando se enteraron de la noticia, manifestaron la pena que sentían por la desaparición del «primer adalid que tenía hoy en España nuestra santa causa».

—Ha muerto un gran caudillo de Dios; nos decía un sacerdote. Y es verdad; porque Clavarana, escritor y político, en su casa y en su periódico, con su palabra y con su pluma, ha sido eso, un hombre lleno de Dios, en honra y gloria del cual y por amor del prójimo, ha consumido su bendita existencia, desde el día que, como otro Santo, oyó el llamamiento de la gracia y correspondió a ella, con todo el fuego de su corazón ardiente y nobilísimo.

Entierro Adolfo Clavarana. Despedida en Capuchinos. Fotografía de P. Correu. En «La Vega del Segura» 4 de marzo de 1905.

El Siglo Futuro. 15 de febrero de 1905: La muerte de Clavarana llenará de aflicción a todos los buenos católicos, y millares y millares de corazones acompañarán en su luto a «EL SIGLO FUTURO».

Si España fuera aún España, hoy sería un día de conmoción y duelo universal para los españoles. La pérdida es muy grande y dolorosa, y el vacío que deja imposible de llenar.

No creo que nadie, por medio de la prensa periódica, haya hecho tanto bien en estos tiempos como el hombre insigne y gran cristiano que acaba de morir.

Eco de la Alcarria, semanario católico. 22 de febrero de 1905: Don Adolfo Clavarana era un sabio y era un santo. Era un gigante en sabiduría y santidad. Y el vacío que deja en la propaganda y vindicación católica es imposible de llenar cumplidamente.

Clavarana ya descansa en el Señor y ha muerto, como mueren los valientes, en la brecha y disparando contra el execrable liberalismo, desde su inexpugnable fortaleza La Lectura Popular, los más certeros y punzantes dardos de su copiosa e inexhausta aljaba.

Y con su desaparición y con su muerte la España católica ha perdido uno de sus ilustres y hábiles caudillos, una de sus potentes inteligencias, una de sus glorias más inmarcesibles y la pluma mejor templada y más curtida en la vindicación y defensa del catolicismo y de la iglesia.

Dios nos lo dio; Dios nos lo quitó; sea Dios siempre bendito.

Entierro Adolfo Clavarana. Despedida en el cementerio. Fotografía de P. Correu. En “La Vega del Segura” 4 de marzo de 1905.

La Lectura Popular. 1 de marzo de 1905: DON ADOLFO CLAVARANA Y GARRIGA. Cuando el alma está saturada de amargura, difícilmente puede articularse la palabra: lágrimas solo brotan del corazón.

Aún no había dejado de manar sangre la herida abierta por el fallecimiento del malogrado joven D. Adolfo Clavarana Bofill ferviente colaborador en esta obra y cuya pérdida aún llorábamos; apenas habían transcurrido cinco años de la muerte de su otro hijo D. José, joven en quien por sus excepcionales facultades teníamos todas puestos nuestros ojos y se abre de nuevo la tumba para recibir los mortales despojos del padre dolorido, del esposo amantísimo; del hombre incomparable que fundó y dirigió esta humilde publicación, en la cual vertió los raudales de su entendimiento y los fervores de su alma enamorada de la verdad y puesta fidelísimamente a su servicio.

D. Adolfo Clavarana Garriga ha dejado este mundo a los sesenta años de edad sin que los padecimientos físicos que de antiguo le aquejaban, ni los sinsabores y contradicciones de que siempre halló sembrado su camino lograran doblegar aquel espíritu consagrado por entero a la lucha de cuyos resultados pende la dicha o la perdición de los hombres y de los pueblos…

… No podemos expresar cuánto agradecemos estas muestras de cristiana fraternidad; y así en nombre de la familia de Don Adolfo Clavarana como en el de La Lectura Popular, enviamos a todos un cordialísimo “Dios se lo pague”…

…Con el favor de Dios iremos publicando algunos trabajos que nuestro llorado Director deja inéditos, unos concluidos, y otros a falta de la última mano. Pidan por nosotros con ahínco nuestros amigos para que Dios nos tenga de la suya. La Redacción.

La Lectura Popular. 1 de marzo de 1905: CLAVARANA Y LA PRENSA. El inimitable y venerado maestro, el compañero y amigo del alma, el brillante escritor, el esforzado paladín de la causa católica, el genial e infatigable periodista Adolfo Clavarana ha muerto.

Su colosal figura se destacará siempre ocupando un lugar preeminente entre los polemistas católicos que han reñido con la impiedad recias batallas en estos aciagos tiempos, por eso el vacío que su muerte deja en nuestras filas es imposible de llenar, la herida que esta separación nos produce, es de aquellas que nunca se restañan. La prensa católica está de duelo…  

…Los últimos momentos de Clavarana han sido los de un santo. A vida de trabajo y de sacrificio consagrada a Dios no podía menos de seguir la envidiable muerte que ha tenido.

El que estas líneas escribe ha tenido el consuelo de recibir una de las postreras miradas del ilustre escritor, una de aquellas miradas suyas penetrantes, inteligentes que encerraban un mundo de ideas…

Desaparecido el padre, su hijo Julián se encargó de la revista y de la imprenta.

El conquistador. 1 de junio de 1911: BIBLIOGRAFIA . Adolfo Clavarana. Hemos recibido en esta Redacción la conferencia que el correcto y renombrado escritor D. Amancio Meseguer ha pronunciado en Barcelona sobre el insigne fundador de La Lectura Popular, D. Adolfo Clavarana Garriga.

Hablando del mejor de los discípulos de Clavarana redunda toda alabanza, ello de por sí se alaba. Con precisión admirable nos da todas las fechas de la vida de Don Adolfo y sus primeras ocupaciones, retratando con pinceladas de maestro al genio que no cabía detrás del mostrador que ataba sus alas, por eso más que en drogas pensaba en Balmes y se le encontraba solitario engolfado de continuo en sus habituales meditaciones.

Pinta después con galanura inimitable sus travesuras y destreza en el terreno político, durante su permanencia en el partido liberal, su carácter impetuoso e insosegable, la rectitud y energía de su alma por fin cae doblegada al poder de la gracia.

Convertido en sencillo, caritativo, generoso y de fortaleza inquebrantable; es modelo de padres, de amos, de cristianos; pero como las grandes almas no caben en los estrechos límites de una familia, sino que vuelan arrastrando a la sociedad y señalando su paso por la historia, Clavarana siente la necesidad de hacer algo más y funda un periódico, La Lectura Popular, obra que Dios premia llegando a tirar 70.000 ejemplares.

Tales decisiones le acarrean el odio de los liberales que ¡oh poder de la pasión! le tachan de vividor y le calumnian, a pesar de lo cual Clavarana ni siquiera una vez hizo uso de su finísima ironía, no permitiéndose ni las licencias que antes de convertirse se permitía con sus amigos.

Con el poder atrayente de su pluma sigue el Sr. Meseguer, presentando al biografiado como antiliberal predicando contra los errores que profesó.

Habla después con mucha soltura y sal de los trabajos de La Lectura Popular, donde nos presenta al hombre privado, y si siempre se ha dicho que no hay hombre grande para su ayuda de cámara, con Clavarana acaece lo contrario, el hombre privado es tan grande que su grandeza corre parejas con la fama del escritor.

La última parte de la Conferencia donde trata de Clavarana como apologista, la forman los juicios más notables que de Clavarana se han publicado todos ellos de mucho valor y algunos de excepcional mérito, en lo cual ha obrado muy bien el Sr. Meseguer.

Porque así resalta mejor la obra del apologista resaltando como resaltan y conviniendo como convienen todos los críticos en las mismas apreciaciones a pesar de haber escrito sin leerse unos a otros en la mayoría de los casos y de no haber tenido todos la misma intención, ni participar del mismo criterio, pues no todos los juicios fueron escritos para honrar al maestro, sino para juzgar al escritor.

Resalta en la obra del Sr. Meseguer, orden, concisión, amenidad y el poder subyugador de una frase castiza y limpia bebida en los mejores autores clásicos.

Su estilo es terso, sin redundancias superfluas, sin pleonasmos cargantes, sin figuras empalagosas; corre su pluma con facilidad y tiene un excelente oído para la música de la palabra.

Maneja con singular destreza el diálogo y posee el difícil arte de preparar los finales, por eso la Conferencia se lee sin cansancio, de una sentada, como he oído a muchas personas ilustradas que lo han hecho y así sucedió al que estas líneas escribe.

Damos la más cordial enhorabuena al autor y recomendamos al público su obra que se vende en la calle del Colegio número 15 al módico precio de 50 céntimos.

La Voz de Alicante. Esquela primer aniversario.

En el noveno aniversario de su muerte, Orihuela se acordó de que a don Adolfo no le habían dado una triste calle ni le habían levantado un monumento. ¡Cosas de Liberales!

La correspondencia de Orihuela. 5 de febrero de 1914: CLAVARANA. El día catorce del actual se cumplirá el noveno aniversario de la muerte del gran escritor D. Adolfo Clavarana y Garriga. El mundo católico, lloró la muerte del excelso polemista, que logró atraer hacia Orihuela, miradas de admiración de todos los puntos de la tierra.

El nombre de Orihuela se conoció en muchas partes de Europa y América, por la circulación de la benemérita e inimitable «Lectura Popular»; no obstante, Orihuela bien poco ha hecho en honor de Clavarana; un número extraordinario de «La Vega del Segura», unos funerales y el notable libro «Adolfo Clavarana», de D. Amancio Meseguer.

Ni en una piedra ha puesto su nombre; ni una lápida eterniza su gloria; ni una calle tiene por título su apellido, ¿No es acto doloroso? Cuando se pasen muchos años será más admirado en su patria chica Clavarana.

Cuando el lodo de la generación actual, desaparezca con ella, y el espíritu de Clavarana alumbre con todo el apogeo de su gloria, el gran escritor tendrá estatua, tendrá calles que lleven su nombre, y será glorificado como se merece.

Hacemos este recuerdo, por si el Ayuntamiento de Orihuela, al cumplirse el noveno aniversario de la muerte de Clavarana, se digna tomar algún acuerdo, encaminado a honrar la memoria del ilustre oriolano.

… Cuanto se haga por el insigne escritor orcelitano, será poco. Orihuela aplaudiría cualquier acto en honor de su preclaro hijo.

El 26 de febrero de 1914 la propuesta llegó a la sesión municipal. El concejal García Mercader, director de «El Eco de Orihuela», órgano del Partido Conservador, pidió titular la calle del Colegio con el nombre de Adolfo Clavarana.

El Eco de Orihuela. 27 de febrero 1914: Acuerdo digno de aplauso. Nuestro Ayuntamiento celebró ayer sesión en primera convocatoria. Despachados los asuntos puestos en la orden del día, nuestro director Sr. García Mercader usó de la palabra en estos o parecidos términos:

«Señores concejales: el Ayuntamiento, en sesión celebrada el 5 de abril del pasado año acordó rotular con el nombre del Dr. Sarget la calle de la Feria.

Ese homenaje tributado a un hijo ilustre de Orihuela, que por lo merecido y justiciero recibió el asentimiento y aplauso de toda la opinión, aun no se ha cumplido, a pesar de haber transcurrido cerca de un año».

Yo demando de la Corporación, acuerde el inmediato cumplimiento de lo que toda Orihuela recibió con gran aplauso y también pido se repare una injusticia cometida con otro oriolano no menos ilustre y que tantos días de gloria legó a su patria chica; me refiero al excelente y chispeante escritor don Adolfo Clavarana Garriga, con cuyo nombre pido se rotule la calle del Colegio.

El Ayuntamiento por unanimidad acordó en consonancia con lo pedido por nuestro director y nos consta que el Sr. Alcalde ha encargado ya las lápidas que han de rotular dichas calles y en cuanto se reciban, se procederá a descubrirlas dándole al acto la debida solemnidad.

Hasta cierto punto era comprensible la pasividad de los liberales en el asunto. Clavarana había sido su más feroz enemigo.

La propuesta fue aceptada, pero la placa no se colocó tan fácilmente.

Antes de ver la calle titulada, como en una maldición bíblica falleció su hijo Julián; el último varón de la familia. Ya sólo quedaban Dolores y Teresa.

El diario. 20 de octubre de 1914: Esta mañana le han sido administrados los últimos sacramentos a nuestro distinguido amigo particular el letrado y director del quincenario local «La Lectura Popular» D. Julián Clavarana; por el restablecimiento del paciente nos interesamos de todas veras.

El diario. 23 de octubre de 1914: Víctima de penosa y larga enfermedad, falleció anoche nuestro distinguido amigo el joven abogado y director de «La Lectura Popular» D. Julián Clavarana Bofill, cuya muerte ha sido generalmente sentida por las grandes simpatías de que el finado gozaba.

Descanse en paz y reciba su atribulada y distinguida familia la expresión sincera del pesar que experimenta la redacción de «El Diario».

El Conquistador. 24 de octubre de 1914: A las once de la noche del 22, de este mes exhaló el último suspiro el Director de «La Lectura Popular» D. Julián Clavarana Bofill. Nos asociamos al justo dolor que por tamaña desgracia siente la familia del finado.

La Vigilia de la Adoración Nocturna establecida en Capuchinos se aplicará hoy por el eterno descanso del alma de D. Julián Clavarana, a cuya Asociación perteneció en vida como «honorario».

En abril de 1918 fue el Señor Martínez Arenas el encargado de volver a pedir la reparación de la «deuda sagrada» que el Ayuntamiento tenía contraída con dos muertos ilustres (Sarget y Clavarana); y por fin pusieron la placa en la calle donde don Adolfo había nacido.

Fotografía Ajomalba.

En 1931 llegó la II República y acordaron cambiarle el nombre por el de Francisco Ferrer Guardia. Pero la familia del señor Clavarana, encabezada por su viuda, consiguió convencer al consistorio republicano para que respetase el nombre de «tan ilustre hijo de Orihuela».

Revocado el acuerdo, el título de Ferrer Guardia recayó en la vecina calle de Santa Lucía.

Josefa Bofill Regidor, viuda de Adolfo Clavarana. Tras ella, su retrato. Archivo Lourdes Clavarana Caballero.

La viuda de Clavarana no sólo vivió para enterrar a su último hijo y ver puesta la placa.

En 1924 veraneaba en Torrevieja con su hija Teresa y sus nietos Rosarito y Adolfo Clavarana Fernández, estudiante de Medicina.

Adolfo y Rosario Clavarana Fernández. Archivo Lourdes Clavarana Caballero.

Falleció el 8 de octubre de 1931.

En cuanto a «La Lectura Popular», aguantó también hasta la II República; concretamente hasta octubre de 1932, cuando se publicó la esquela de la viuda.

A la muerte de Julián Clavarana siguió funcionando en manos de Amancio Meseguer. También la dirigió y redactó nada menos que don Luis Almarcha.

Adolfo nunca imaginó que su criatura sería la publicación más longeva de la prensa de Orihuela y que llegaría a estar en las manos de un futuro obispo de León. Seguro que le habría hecho ilusión.

Esto es lo que he recopilado hasta ahora sobre el personaje. Cualquier detalle o documento que localice, será añadido.

Si encontráis algún error, disponéis de fotografías o información añadida, será un placer incorporarlas.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a José Manuel Dayas y a Lourdes Clavarana Caballero.