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Apuntes biográficos: Juan Maura y Gelabert.

Juan Maura Gelabert

Juan Maura y Gelabert.

Nacido en la ciudad de Palma de Mallorca el 12 de mayo de 1841, era hijo de Gabriel Maura Gelabert y Catalina Gelabert Samsol.

Huérfano en edad muy temprana, sus tíos Bartolomé Maura Gelabert y Margarita Montaner, padres de diez hijos, se encargaron de su educación.

Bartolomé regentaba una fábrica de curtidos heredada de su padre, Gabriel Maura Sancho, el abuelo de nuestro biografiado.

En los bajos del edificio tenía los obradores donde se curtían y trabajaban las pieles; y en el piso superior vivía con su numerosa familia.

Juan se crio entre sus primos; en un ambiente de amor por las letras y la cultura en general.

Los cinco varones de la familia Maura Montaner destacaron en diversas facetas: Gabriel, escritor y poeta; Miguel, Rector del Seminario de San Pedro de Palma de Mallorca; Bartolomé, pintor, grabador y medallista; Antonio, famoso político presidente del Gobierno; y Francisco, pintor y dibujante.

Retrato autógrafo de Juan Maura y Gelabert, Madrid, 1887. Grabado realizado por su primo Bartolomé Maura.

Como su primo Miguel, nuestro biografiado optó por la religión ingresando en el Seminario de San Pedro de Mallorca.

En calidad de alumno externo cursó los estudios de Humanidades, Filosofía, Teología y Derecho Canónico.

Ordenado presbítero el 10 de junio de 1865, su primer destino fue la humilde parroquia de Biniamar, una aldea del municipio mallorquín de Selva.

Licenciado en Sagrada Teología en el Seminario Central de Valencia, alternó sus ocupaciones con la predicación en Palma, dándose a conocer como destacado orador de verbo florido y rico lenguaje.

En 1868, por acuerdo de la Diputación Provincial de Baleares, fue nombrado director del Hospital Civil de la Provincia y prior de la iglesia de dicho establecimiento.

Durante la Revolución de 1868 conocida como «La Gloriosa» fue castigado por las autoridades al negarse a jurar la Constitución de 1869.

La Crónica. Junio de 1886: Notas Biográficas: Fue nombrado por la Excma. Diputación Provincial, Director del Hospital civil de las Baleares; pero el que había sabido conquistarse el cariño de los sencillos habitantes de Biniamar, que aun hoy le llaman su Vicario, no supo conquistarse la buena voluntad de los ilustrados patricios que por aquellos días gobernaban la cosa pública.

El Sr. Maura fue una víctima de la intransigencia revolucionaria; se le puso en la alternativa de jurar la Constitución del 69 o de perder el cargo que era su único medio de subsistencia; el sabio sacerdote optó por la miseria y no juró: de nada le valieron los servicios prestados, ni los méritos que le adornaban, ni las protestas de la opinión pública: la Diputación Provincial le declaró cesante.

Justa reparación de esta arbitraria medida, tan justa como aplaudida, fue su nombramiento para regentar la cátedra de Teología Moral en el Seminario conciliar de S. Pedro …

En 1871 pasó a ocupar una cátedra de Teología Moral y en 1876 obtuvo la canonjía lectoral de la Iglesia de Mallorca, simultaneando su anterior cátedra con la de Instituciones Bíblicas hasta que fue designado profesor de Teología Dogmática.

Destacado orador y escritor, antes de entrar en el cabildo, se encargó de la predicación cuaresmal obteniendo mucho éxito; por lo que sus discursos fueron publicados.

La Crónica. Junio de 1886: Notas Biográficas: Bastan para inmortalizar su nombre las Conferencias predicadas en la Santa Iglesia Catedral de Palma durante la cuaresma de 1874, que son un acabado, modelo de buen decir y de elocuencia cristiana.

Y el opúsculo titulado «Santa Teresa de Jesús y la crítica racionalista», obra premiada en el certamen celebrado en Salamanca el 15 de octubre de 1882 con motivo del tercer centenario de la muerte de la Seráfica Doctora, y que ha valido a su autor los sinceros plácemes de ingenios tan sobresalientes como el P. Miguel Mir S. J., y el insigne Menéndez Pelayo, orgullo de la ciencia española.

Santa Teresa de Jesús y la crítica racionalista. 1883. Maura y Gelabert, Juan. Obra premiada en el Certamen celebrado en Salamanca en 15 de octubre de 1882 con motivo del Tercer Centenario de la muerte de la Santa.

La Crónica. Junio de 1886: Notas Biográficas: Los mismos incrédulos y racionalistas que no dejan de acudir siempre y en gran número a los sermones del Sr. Maura, al oír rebatir desde el pulpito, con frase limpia y correcta, con poderosa y contundente lógica, los errores del filosofismo moderno, han tenido que confesarse vencidos por la irresistible fuerza de la argumentación que en manos del sabio y elocuente orador sagrado, destruye, y pulveriza los aparatosos sofismas de la impiedad, y no le deja ni siquiera un débil reducto en que guarecerse.

Y no ha sido el pulpito el único campo de los triunfos del Sr. Maura; la prensa católica lo cuenta como uno de sus más entendidos y valientes campeones.

Propagandista católico y autor de una gran obra intelectual colaboró también en algunas revistas como «La Unidad Católica».

Más filósofo que teólogo y dotado de una amplia cultura, en sus escritos trató de armonizar Ciencia y Religión.

En 1882 recibió el doctorado en Sagrada Teología y la licenciatura en Derecho Canónico en el Seminario Central de Toledo.

Fallecido el Obispo de Mallorca, en febrero de 1886 fue elegido Vicario Capitular de la Diócesis en Sede Vacante.

Tres meses después se rumoreaba su presentación para la sede de oriolana.

El Oriolano. 18 de mayo 1886: Ayer mañana marchó a Roma el señor Obispo de la Diócesis acompañado del señor secretario de Cámara del Obispado y del Ilmo. señor Marqués de Lacy.

La noticia de su traslado al arzobispado de Santiago, si bien no confirmada todavía de un modo oficial, se acentúa cada día más, indicándose para sucederle el señor Maura, canónigo lectoral de Palma de Mallorca (Baleares).

Las noticias particulares que se tienen de este señor convienen en que es persona de mucha ilustración autor de algunas obras filosóficas y de grandes dotes y merecimientos para el gobierno de una diócesis.

El Oriolano. 29 de mayo 1886: La Gaceta ha publicado el día 26 el nombramiento del señor D. Juan Maura Gilabert, canónigo lectoral de Palma de Mallorca (Baleares), para la silla episcopal de Orihuela.

El nuevo prelado es muy digno por sus virtudes y talentos de la alta dignidad de que ha sido investido, será preconizado tal vez en el próximo mes de junio y hasta el siguiente es probable que no se posesione de su diócesis.

El Oriolano. 1 de junio 1886: El nuevo prelado de Orihuela, señor don Juan Maura, ha dirigido un telegrama a los directores de los periódicos locales agradeciéndoles con expresivas frases la cariñosa felicitación de que fue objeto por parte de la prensa local.

La Crónica. 3 de junio 1886: El nuevo Obispo. Los periódicos de Madrid recibidos aquí el viernes último, nos dieron la noticia del nombramiento del señor D. Juan Maura Gelaber, canónigo lectoral de la Catedral de Mallorca, para ocupar la silla episcopal de esta Diócesis; nombramiento que será probablemente confirmado por Su Santidad en el próximo consistorio.

El Sr. Alcalde en nombre del excelentísimo ayuntamiento, dirigió un telegrama de felicitación al electo Obispo de Orihuela; y otro tanto hicieron los directores de los periódicos locales, recibiendo todos cumplida e inmediata contestación en los términos más afectuosos y corteses.

Preconizado en junio de 1886, fue consagrado en Madrid el 21 de septiembre.

El Oriolano. 11 de septiembre 1886: Ha salido de Mallorca con dirección a Madrid donde ha de ser consagrado del 15 al 20 del actual el señor Maura Gelabert, Obispo de esta diócesis. El señor Maura hará su entrada solemne en Orihuela a mediados de octubre próximo.

En el tren correo de hoy llega a Madrid el Obispo de esta diócesis señor Maura, a quien esperará en la estación el diputado por este distrito señor Capdepón.

La Crónica. 23 de septiembre 1886: Anteanoche se recibió aquí por telégrafo la noticia de haber sido consagrado el Obispo de esta Diócesis D. Juan Maura Gelabert, y ayer por la mañana se anunció al vecindario tan grata nueva con un repique general de campanas.

La Crónica. 30 de septiembre 1886: Como ya saben nuestros lectores, el martes 2 1 del actual se verificó en Madrid la consagración del limo. Sr. Obispo de Orihuela, D. Juan Maura y Gelabert.

La ceremonia se celebró en la iglesia de la Presentación con la solemnidad acostumbrada y con gran esplendidez y magnificencia ante una numerosa y escogida concurrencia, compuesta en su mayor parte de mallorquines y oriolanos.

Los puestos de distinción estaban ocupados por el Excmo. señor Ministro de Ultramar, padrino del señor Obispo; el Excmo. señor Subsecretario de Gracia y Justicia, Excmo. señor D. Antonio Maura, vicepresidente del Congreso, el señor Diputado a Cortes por Palma y los comisionados que de aquí fueron en representación del limo. Cabildo Catedral y del Excmo. Ayuntamiento.

Fue prelado consagrante el Nuncio de S.S. y asistentes los señores Obispos de Madrid y de Sigüenza.

Tomó posesión del obispado el 2 de octubre, en la persona del Deán de la catedral de Orihuela, Antonio Begué y Diego, haciendo su entrada en la diócesis el 17 de octubre.

El Diario de Orihuela. 18 de octubre 1886: Para hacer una pintura fiel y exacta del recibimiento dispensado ayer por Orihuela al Ilmo. Sr. D. Juan Maura y Gelabert, nuevo y dignísimo obispo de la diócesis, preciso fuera tomar tintas a la aurora, matices a las flores, luces al día y como claro oscuro del imposible cuadro, transformar en psíquicas condensaciones de apropiados colores los afectos del corazón y las emociones del alma.

Es más que las estruendosas aclamaciones de un pueblo y los vítores de la muchedumbre; algo más que el agitar del pañuelo de la linajuda dama y el sencillo saludo del rudo campesino que descubre la honrada cabeza, y algo más aún que las aparatosas fórmulas de las demostraciones del júbilo oficial y el bullicio de la populosa ciudad que se atavía y se engalana en sus grandes festivales.

En el apeadero. El público ansiaba ver a nuestro dignísimo Prelado y una hora antes que el tren especial llegara, ya una nube de gente bullía en los alrededores, en cuyo sitio por primera vez el Obispo de Orihuela iba a pisar el suelo de la Diócesis.

Una comisión de Callosa, compuesta por el Ayuntamiento y el Sr. Cura, otra de Redován también con el Ayuntamiento y Ecónomo, y dos individuos en nombre del ayuntamiento de Orihuela esperaban la llegada de S. I. A las 11 y 20 minutos llegó el tren especial que conducía a nuestro Ilmo.

Prelado y demás personas que le acompañaban; al apearse del coche, la muchedumbre prorrumpió en vítores y aclamaciones que se iban aumentando al paso qué el coche que lo conducía a la Mallorquina hallaba más nutridas y numerosas muchedumbres.

Orihuela, 17 de octubre de 1886. La calle de los Hostales engalanada para recibir al obispo Maura. Colección Antonio Luis Galiano Pérez.

En la Mallorquina. Galantemente invitados por el señor García Cubero, pudimos ver la belleza y gusto con que estaba adornada la deliciosa quinta que posee dicho señor, pues allí era el sitio designado donde debía ser recibido por el Ayuntamiento de Orihuela y demás corporaciones y comisiones, el dignó Prelado.

Además de los señores de la casa, tuvimos el gusto de ver a las señoras y señoritas de Javaloy, Germán, señora de Moreno (D. José) e hijas, Turón (D. Antonio) e hija, señora de D. Matías García y primas, señora y sobrina de D. Vicente López, señoritas de Lafuente, señora de D. Federico Torres, señoritas de Garriga, (D. José) y otras muchas que involuntariamente omitimos por no recordar.

A las once y media por el movimiento de la concurrencia y los acordes de la música se comprendía que la comitiva se acercaba, los vivas y las aclamaciones hasta el delirio, hasta el momento de aparecer el Sr. Obispo.

Después de dar a besar el anillo a las comisiones, subió a la tribuna en donde escuchó el discurso del Sr. Javaloy, síndico del ayuntamiento, el cual no lo podemos reproducir por no disponer de espacio suficiente; a dicho discurso contestó S. I. con elocuente y fácil palabra, pero altamente emocionado demostrando lo agradecido que estaba al pueblo orcelitano, del recibimiento que se le hacía, y que procuraría correspondemos con cariñosa gratitud.

Terminado dicho discurso, se dieron innumerables vivas al Obispo de Orihuela, y al señor Capdepón, y en aquel momento la comitiva se puso en marcha para la ermita de San Antón, donde debía comer y esperar el momento de la entrada el Prelado.

En el coche de S. I. tomaron también asiento el diputado á cortes por este distrito, señor Capdepón, el gobernador de Murcia y el señor Ballesteros, detrás seguían multitud de coches donde iban los concejales y comisiones, y un sin número de particulares; alrededor del coche en donde iba el señor Obispo le seguían unos cien jinetes aproximadamente; durante el trayecto a San Antón, hubo multitud de vivas y aclamaciones.

Orihuela, 17 de octubre de 1886. El Paseo y la calle del Colegio preparados preparado para recibir al obispo Maura.
Colección Antonio Luis Galiano Pérez.

En San Antón. Esperaban al señor Obispo una comisión del Cabildo Eclesiástico, la banda municipal, y un gentío inmenso; llegó la comitiva y una vez que se hubo apeado del coche el Prelado, entraron a la Ermita, y luego a la habitación del señor de San Antón saliendo al balcón a dar la bendición al pueblo, donde fue recibido con grandes muestras de júbilo y alegría; acto seguido el alcalde señor Ballesteros, presentó a los individuos del Ayuntamiento y demás comisiones, retirándose después estas, quedando solo las comisiones del Ayuntamiento y del Cabildo, invitadas a comer con el Sr. Obispo.

La entrada. Era imposible dar un paso por las calles de la carrera; cuanto dijéramos sobre la inmensa multitud que en revuelta confusión se extendía desde la Puerta del Colegio hasta la Catedral seria pálido; jamás Orihuela presenció festival tan grandioso, júbilo tan inmenso, entusiasmo tan indescriptible.

Terrados, ventanas, improvisados tablados árboles, verjas, todo estaba cubierto de gente; la guardia civil difícilmente abría paso echando los caballos sobre la muchedumbre.

De cuando en cuando, la multitud se inquietaba simulando en sus movimientos impetuosas oleadas a las que seguían gritos de angustia y la alegre algazara producida por los dichos picarescos de los chuscos.

A las tres y cuarenta y cinco, apareció la cabalgata concejil en busca del Prelado, regresando de San Antón a las cuatro y quince en el orden siguiente: guardia civil, guardia municipal vestida al uso de la época de Carlos IV, maceros del ayuntamiento, el Prelado en una bien enjaezada mula conducida del diestro por el pertiguero vestido con los usuales hábitos y el Alcalde y demás individuos de la corporación municipal.

Al presentarle la mula a S. I. en San Antón, manifestó que no era buen jinete pero que procuraría sostenerse.

Todas las casas desde la ermita y el camino hasta llegar al molino del Sr. Belda estaban llenas de gente; en la carretera los muchachos encaramados en los árboles y subidos sobre las almenas del fuerte, aclamaban a S. I. sin cesar agitando al aire las gorras y los sombreros.

Conforme iba caminándola comitiva seguíanle los que atrás quedaban, formando un mar de humanos seres de donde surgían sin interrupción entusiastas vivas.

El júbilo iba aumentando por momentos, siendo ya imposible a nuestra pluma trazar el cuadro que nos proponíamos, desde el momento de entrar en la calle del Colegio.

Orihuela, 17 de octubre de 1886. El obispo Maura haciendo su entrada por la calle del Colegio. Colección Antonio Luis Galiano Pérez.

Desde esta calle el rumor producido por las aclamaciones aumenta progresivamente; no hay ya un alma que no esté agitada de férvido entusiasmo, una lengua que permanezca en calma, una mano que asiendo el vario sombrero o el blanco pañuelo, no se agite al aire saludando al nuevo Pastor.

Al mediar la calle se abre una caprichosa y áurea granada y da libertad a innumerables pájaros y palomas. En el arco final seis niñas primorosamente engalanadas arrojan á S. I. flores y poesías. Ya en el paseo resuena un viva y millares de almas lo repiten llenas de júbilo.

Se apea el Sr. Obispo y los concejales, siendo recibidos primeramente por el Sr. Capdepón, Gobernador civil de Murcia, Presidente y Fiscal de la Audiencia de dicha ciudad y por el Sr. Esquer, Presidente de la de Cartagena.

En el paseo se eleva un magnífico altar; todas las corporaciones están allí representadas; comunidades de religiosos, superiores y alumnos del Colegio de Santo Domingo y Seminario, clero catedral y parroquial, espera a S. I. quién vivamente emocionado por las pruebas de amor del pueblo oriolano se declara vencido ante el gozo inefable que inunda su paternal corazón y deja escapar de sus ojos el mal reprimido llanto.

Bendito una y mil veces el que sabiendo llorar vierte ante la faz de un pueblo raudales de agradecidas lágrimas. Imposible nos es continuar la relación emprendida; la emoción ahoga también nuestro espíritu y de nuestros ojos pugnan por escaparlas lágrimas.

Aun haciendo grandes esfuerzos de voluntad para reprimir el júbilo que rebosa en el corazón, apenas si podremos agregar algunos ligeros detalles.

En el arco levantado por La Sociedad Cooperativa, doce niñas lujosamente vestidas, arrojaron poesías, flores, palomas y pájaros, entrando inmediatamente después la comitiva en la Catedral donde se cantó un solemne Tedeum terminando el acto en el Palacio episcopal donde se despidieron del Sr. Obispo de Orihuela, Ilmo. Sr. D. Juan Maura, las comisiones y corporaciones, saliendo después el Prelado al balcón, otorgando su bendición al pueblo que prorrumpió en nuevas aclamaciones.

Lo que anteriormente dejamos trazado, da una idea pálida y deficiente de la brillantísima recepción dispensada por Orihuela al nuevo Obispo.

El 10 de noviembre de ese mismo año dirigió a sus nuevos feligreses la primera Carta Pastoral. Pinchando en la siguiente imagen se accede a una de sus últimas pastorales, publicada en 1909.

Carta pastoral de D. Juan Maura y Gelabert Obispo de Orihuela al clero de su diócesis y alumnos de su seminario sobre el Modernismo. Orihuela, 15 de diciembre de 1909. Enlace a documento.

En la legislatura 1893-1894 fue elegido senador del reino por el Arzobispado de Valencia.

Falleció en Orihuela el 24 de enero de 1910.

El Eco de Orihuela. 27 de enero de 1910: El Entierro del Obispo de Orihuela: Grandiosa e imponente por todos conceptos ha sido la manifestación de duelo que el pueblo de Orihuela ha realizado hoy en sus calles y plazas, ante el cadáver de su ilustre prelado D. Juan Maura y Gelabert.

Desde las nueve de la mañana cerró sus establecimientos todo el comercio de la localidad, ofreciendo nuestra ciudad, a causa del inmenso gentío que transitaba por sus calles, el mismo aspecto de las grandes solemnidades de la Semana Santa.

27 de enero de 1910. Entierro del Obispo Juan Maura. Calle Alfonso XIII. Colección Javier Sánchez Portas.

De Murcia, Alicante y de todos los pueblos de la vega ha acudido hoy un concurse numerosísimo de personas de todas las clases de la sociedad, haciéndose en muchos sitios imposible el tránsito a consecuencia de la aglomeración.

A las diez y media en punto, comenzó al acto del entierro, teniendo lugar el imponente desfile para la conducción del cadáver al sitio de su enterramiento y sufragios por su alma.

Abrían la marcha los niños acogidos en la Casa de Beneficencia, siguiéndoles los ancianos de las Hermanitas de los pobres, llevando cirios encendidos. A continuación, iban los alumnos internos del colegio de Sto. Domingo con el profesorado y los de San José.

Después las comunidades religiosas de PP. Capuchinos y Franciscanos, cleros parroquiales con cruces alzadas. Seminario de San Miguel, señores Beneficiades, comisión del cabildo colegial de Alicante y cabildo Catedral.

El cadáver era llevado en hombros por varios sacerdotes, discípulos del finado; vestidos de dalmáticas violadas, los cuales se iban relevando durante la carrera, que ha sido la misma de la procesión del Corpus. Todos los balcones los ocupaban bellas señoritas y distinguidas damas.

Detrás del féretro iban los obispos de Murcia y Ávila y a continuación el arzobispo de Valencia que oficiaba de pontifical, asistiendo de todo el personal que exigen para estos casos las rúbricas de la Iglesia. Iban presidiendo el duelo, el ex- presidente del Consejo de ministros D. Antonio Maura, su señor hermano D. Francisco, el beneficiado, D. Rómulo Hevia Maura, el diputado a Cortes por este distrito señor Marqués de Rafal y el reverendo padre guardián de Capuchinos, confesor del finado.

A continuación, iba el Ayuntamiento bajo mazas, presidido por el alcalde D. José Ferrer Lafuente. Detrás de la corporación popular, seguía un acompañamiento numerosísimo, en el que iban todas las autoridades civiles, militares y judiciales, representaciones de todas las sociedades y centros de la población, colegio de abogados, procuradores y periodistas, el comercio en masa y todo cuanto de notable encierra y contiene esta ciudad…

27 de enero de 1910. Entierro del Obispo Juan Maura. Calle del Ángel. Archivo ABC.

La Actualidad. Barcelona. 1 de febrero de 1910: La muerte se muestra estos días implacablemente devoradora. Ha fallecido en Orihuela el prelado de aquella diócesis, Ilmo. D. Juan Maura Gelabert, primo hermano del ex presidente del Consejo de Ministros y varón de claro talento y esclarecidas virtudes.

La Actualidad. Barcelona. 1 de febrero de 1910.

Cuatro siglos de Mazones.

Introducción

Al poco tiempo de nacer mi hijo Pablo, emprendí la tarea de recopilar nombres, fechas, documentos, anécdotas y objetos, tanto de mi familia como de la de Amelia, mi mujer.

El objetivo, más allá del típico árbol genealógico, era ofrecerle de primera mano, toda la información posible de sus antepasados.

En el verano del 2002, tuve acceso a los libros parroquiales de Santa Justa; y con ellos tracé el esquema de mi familia paterna, identificando qué Mazones, Maçones o Masones (de las tres formas lo apuntaban los curas en el XVII y XVIII), eran mis ancestros.

La feliz coincidencia de que se mantuviesen más o menos estables me permitió seguirlos durante generaciones, hasta llegar, en algunas ramas, al siglo XVII.

A partir de ahí las dificultades se incrementaron por figurar los documentos en valenciano antiguo, con grafías muy complicadas.

Casi veinte años después, un buen amigo me facilitó datos del siglo XVII; y gracias a él, este trabajo superó la barrera del XVI.

Esto no es un árbol genealógico; a lo sumo una extensa rama que se extiende desde el siglo XVI al XXI.

Comparto mis descubrimientos en el estudio de mi familia con la esperanza de que un día, alguno de mis parientes a través del tiempo, tropiece con este modesto trabajo y le interese. Y si quisiera continuar, dispondrá de todas las fuentes utilizadas.

Como curiosidad, el primer Mazón localizado en la Parroquia de las Santas Justa y Rufina, data de 1569. Se llamaba Ginés y era hijo de Pedro. Pero seguramente, pertenecía a otra rama familiar.

Prácticamente todos mis antepasados han sido huertanos. Si tuviera que diseñar un escudo heráldico a mis mazones, se compondría de dos azadas cruzadas y un perro labrador.

Antiguo Archivo de Santa Justa, donde figuran los nacimientos, bodas y defunciones de la mayoría de mis antepasados. Trasladado al Archivo Diocesano.

Siglo XVI.

Mi primer antepasado identificado se llamaba Bertomeu Mazón, esposo de Ángela Ximénez. Este matrimonio de mediados del siglo XVI fueron padres de Juan Mazón Ximénez, el mayor de tres hermanos bautizados en La Catedral.

1.- Juan Mazón Ximénez. Bautizado el 6 de enero de 1573. Padrinos: Mosén Honorat Ximénes y Lleunor Ximénes, doncella. (Inscrito en el Libro B-01 (1532-1578) copia Folio 117).

2.- Baltazar Alfonço. Bautizado el 25 de enero 1574. (Inscrito en el Libro B-01 (1532-578) copia Folio 129 vto.).

3.- Melchior. Bautizado el 13 de abril 1576. (Inscrito en el Libro B-01 (1532-1578) copia Folio 159).

Archivo de la Catedral de Orihuela.

Siglo XVII.

Juan Mazón se casó el 10 de agosto de 1609 en la Parroquia de San Martín Obispo, de Callosa de Segura, con Catalina García. (Matrimonio inscrito en el Libro M-01 (1596-1637) Folio 15 vto.).

Juan Mazón se llamó mi bisabuelo; y casi cuatro siglos después se casó también con una García, como mi abuelo y como yo. Así pues, los apellidos de mi abuelo, de mi padre y de mi hijo han sido también Mazón García. Pero esto es sólo una curiosidad.

Su hijo Ferrando Mazón García, el que nos interesa, debió nacer en Callosa; pero no disponemos de su partida. En cambio tenemos las de cuatro de sus hermanos: los dos primeros bautizados en Callosa de Segura y los otros dos en la Catedral de Orihuela.

1.- Josefa Martina, bautizada en 1622 en Callosa. (Libro desaparecido).

2.- Francisco Juan, bautizado en 1625 en Callosa. (Libro desaparecido).

3.- Jusepa Catalina Rosera, bautizada en la Parroquia de El Salvador de Orihuela, el 16 de marzo de 1628. (Inscrita en el Libro B-05 (1614-1632) Folio 267 vto).

4.- Sebastiá Vicent, bautizado el 20 de enero de 1631 en la Parroquia de El Salvador. Padrinos: Dr. Miguel Sánchez e Ysabel Mirona, mujer de Pere Marques. (Inscrito en el Libro B-05 (1614-1632) Folio 323 vto.).

Esto nos indica que la familia se instaló inicialmente en Callosa; y luego se trasladó a Orihuela.

Lo cierto es que el citado Ferrando Mazón García se casó tres veces; y lo hizo en la Parroquia de El Salvador de Orihuela. La primera vez el 12 de julio de 1640, con Ventura Ferrández. Testigos: Juan Castell y Rogla y Fray Thomás Guteris. (Matrimonio inscrito en el Libro M-02 (1618-1664) Folio 113).

Ferrando volvió a casarse el 21 de agosto de 1644 con Magdalena Estarás. Dejaron constancia de que ambos eran viudos: él de Ventura Ferrández; y ella de Llorens Muñoz. (Matrimonio inscrito en el Libro M-02 (1618-1664) Folio 137).

Ferrando se casó por tercera vez el 17 de diciembre de 1662, con María Esteve Pasqual. Los padres de la contrayente se llamaban Mathías y Gerónima. (Matrimonio inscrito en el Libro M-02 (1618-1664) Folio 267).

De este último matrimonio nació Joseph Mazón Esteve; el mayor de tres hermanos bautizados en La Catedral:

1.- Juseph Patricio Juan Mazón Esteve. Bautizado el 26 de marzo de 1665. (Inscrito en el Libro B-07 (1658-1681) Folio 145 vto). Padrinos: el Rvdo. Francisco Martínez, cura de esta Santa Iglesia, y Ginesa Peñalver.

2.- Juan Martiniano Pasqual. Bautizado el 12 de febrero de 1670. Padrinos: Jusepe Martínez y Ángela Masquefa. (Inscrito en el Libro B-07 (1658-1681) Folio 242).

3.- Román Tomás Matías. Bautizado el 22 de diciembre de 1671. Padrinos: Francisco Gutiérrez, presbítero y Ginesa Peñalver. (Inscrito en el Libro B-07 (1658-1681) Folio 293).

Josef Mazón Esteve se casó el 2 de febrero de 1687 en la Parroquia de El Salvador de Orihuela, con Thomasa Guillém Quesada. Padres del contrayente: Ferrando y María. Padres de la contrayente: Christóval y Dorothea. Todos naturales y vecinos de Orihuela. (Parroquia de El Salvador Matrimonio inscrito en el Libro M-03 (1665-1706) Folio 163).

Thomasa era la séptima de los once hijos que tuvo el matrimonio formado por Christóval Guillem Martínez y Dorotea Quesada Martínez.

Christóval era natural de Callosa y Dorothea de Orihuela; y se habían casado también en la Parroquia de El Salvador de Orihuela, el 23 de mayo de 1655. (Matrimonio inscrito en el Libro M-02 (1618-1664) Folio 217).

Los abuelos paternos de Thomasa Guillén se llamaban Bartholomé y María. Y los maternos, Lucas e Ysabel. Thomasa y todos sus hemanos (ella fue la número 7) fueron bautizados en La Catedral.

1.- Anna María Ysabel, bautizada el 15 de agosto de 1656.

2.- María Isabel, bautizada el 17 de diciembre de 1658.

3.- Bartolome Ginés, bautizado el 24 de agosto de 1660.

4 y 5.- Lucas Cristhóval y Thomás Joseph, mellizos o gemelos bautizados el 25 de diciembre de 1662.

6.- Cristóval Andrés, bautizado el 2 de febrero de 1664.

7.- María Hisabel Thomasa Guillem Quesada, bautizada el 8 de junio de 1667. Padrinos: Francisco García y Magdalena Marí, cónyuges. (Inscrita en el Libro B-07 (1658-1681) Folio 190).

8.- Juana Baltasara, bautizada el 27 de diciembre de 1669.

9.- Jusepe Juan Gaetano, bautizado el 17 de febrero de 1672.

10.- Josepha Isabel Baltasara, bautizada el 29 de marzo de 1676.

11.- Thomás Joseph Masián, bautizado el 24 de febrero de 1678.

Pero volvamos a los mazones, que perdemos el hilo. Seguimos con Josef Mazón Esteve, nacido en 1665 y casado con Thomasa Guillén en 1687.

Siglo XVIII.

Grabado Orihuela siglo XVIII. 

No sé la fecha concreta; pero en 1724 Joseph había muerto. Su familia aparece en el padrón fiscal como «viuda y herederos de Joseph Mazón». (Archivo Municipal de Orihuela. Protoc. 1262, folio 424).

Con la preceptiva licencia de Phelipe Galtero Martínez Bomayti y Rocafull, señor de Molina, Thomasa compró a su hermano Bartolomé Guillem, cuatro tahúllas menos 12 brazas de tierra blanca con algunas higueras y un naranjo en agosto de 1729.

Al precio de 23 libras la tahúlla, gravadas con censo perpetuo y fadiga de seis dineros por tahúlla en el día de San Juan. Thomasa y Bartolomé, quedaron como linderos y no firmaron por no saber hacerlo. (Archivo Histórico de Orihuela. Protocolos de Bautista Ramón. 1267 folio 277).

De Thomasa, viuda de Mazón, he localizado varios protocolos notariales. En el siguiente, organizaron la dote para la boda de su primogénito Juan Mazón Guillem, en febrero de 1734.

Protocolos de Matheo Gilarte. Promisión de dote otorgada por Isabel Cárceles y Thomasa Guillem. A Josepha Quesada y Juan Mazón. 1734.

Promisión de dote otorgada por Isabel Carseles, muger que fue de Antonio Quesada; y Thomasa Guillém, muger que fue de Joseph Mason. A Josepha Quesada y Juan Mason. En la huerta de la Ciudad de Orihuela. Pago llamado de Beniel. A veinte y uno de febrero de mil setecientos treinta y cuatro años.

Ante mí el Escribano y testigos de esta carta paresieron Isabel Carseles, muger que fue de Antonio Quesada; y Thomasa Guillém, muger que fue de Joseph Mason, vesinas de la dicha Ciudad de Orihuela a las que doy fe y conozco.

Dizen que al servicio de Dios Nuestro Señor y con su Iglesia, tienen tratado que Josepha Quesada, donsella, hija legítima y natural de los dichos Isabel Carseles, muger que fue de Antonio Quesada, case con Juan Mason, hijo legítimo y natural de los dichos Joseph Mason y Thomasa Guillém, en pas de la Santa Madre Iglesia; y para que mas bien puedan sustentar sus obligasiones, como mejor aya lugar en derecho (ilegible)

Como les pertenece de su libre volunta otorga y consede la dicha Isabel Carseles, que aquentas de sus legitimas herensias da a la dicha Josepha Quesada, su hija, por dote y caudal suyo que llebe a dicho matrimonio las cantidades que importan los bienes siguientes según la estimasion que por personas justas les han dado de consentimiento de las partes.

Primeramente dos Arcas con sus serrajas y llaves = una artesa = tabla de ceñir = dos mesas la una con cajon = Candelero = serrederas = tapador de tinaja = bara de medir = balansa de pesso = un medio = un sedaso = seis sillas de esparto = un tablado con sus bancos = apresiado todo lo referido en trese libras y dies sueldos————————– 13L. 10s.

Item. Dos candiles = un par de trebedes = un par de parrillas = una rasera = y un par de tenasas para el fuego, abalorado todo en seis libras y seis sueldos——- 2L. 6s.

Item. Una sartén en 8 reales——-*L. 16s.

Item. Una Caldera en tres libras—— 3L. *s

Item. Un almires con su mano en dos libras dies sueldos—- 2L. 10s.

Item. De una tinaja para poner agua y vidriado dos libras dos sueldos —-2L. 2s.

Item. Un tabaque de mimbre y un arrimadillo en dies sueldos y seis dineros—–*L. 10s. 6d.

Item. Ocho sábanas de tramado en veinte y una libras y dose sueldos—– 21L. 12s.

Item. Dos colchones de lienso asul, el uno con lana; y quatro almoadas con sus fundas de gambano, las dos llenas de lana en ocho libras tres sueldos—– 8L. 3s.

Item. Una delantera de Indiana, un cobertor mancheño y un cobertor de filadis en siete libras y un sueldo — 7L. 1s.

Item. Dies y seis serbilletas, dos pares de manteles, los unos de peyne ancho, y otro par de manteles de mesa en siete libras nuebe sueldos y tres dineros— 7L. 9s. 3d.

Item. Cuatro camisas, dos de lino condino, una de tramado y otra de gambano en quatro libras seis sueldos—– 4L. 6s.

Item. Un ¿sernedor? y paños de manos en dies sueldos– *L. 10s.  

Item. Un par de ynaguas de Calamoca en quatro libras– 4L.

Item. Una mantilla de laceta blanca en una libra————1L.

Item. Manto y basquiña y delantal negro de tafetan en siete libras de moneda—– 7L.

Item. Unos pendientes de plata en ocho reales—-*L 16s.

Quentadas las otras partidas suman ochenta y seis libras onse sueldos y tres dineros———-86L. 11s. 3d.

Y la dicha Thomasa Guillem promete al dicho Juan Mason, su hijo, por cuenta de su legítima materna y de lo que ha de aber por la legitima de dicho Joseph Mason su padre la suma del balor de diferentes bienes los quales con el balor de su estimasion son los siguientes—————

Primeramente en ropa de bestir, veinte y ocho libras dies y ocho sueldos- 28L. 18s.

Y otros bienes muebles sesenta y quatro reales –6L. 8s.  

Item. Una yegua apresiada en quarenta y seis libras—-46L.

Que todas las otras partidas hasen suma de ochenta y una libra seis sueldos de esta moneda —-81L. 6s.

Para que las llebe a dicho matrimonio por dote y caudal suio y las dichas partes por lo que a cada una toca cumplir, obligaron sus bienes abidos y por aber, y dan poder a los Justisias de su Magestad para que a su cumplimiento les apremien como por sentensia definitiba possada en autoridad de cosa juzgada y por los otorgantes consentida renunsiaron los derechos de sus fabores…

En cuyo testimonio asi lo otorgaron siendo presentes por testigos Melchor Lópes, Juan Patiño y Antonio Quesada, vesinos de Orihuela y moradores en dicho pago. No firmaron las otorgantes que dixeron no saber y a su ruego firmó uno de dichos testigos del que doy fe. Antonio Quesada. Ante mí Jacinto Clemente. 

Ese mismo día, su hijo Juan Mazón, el novio, hizo también promisión de arras.

Protocolos de Matheo Gilarte. Promisión de Arras Juan Mazón. 1734.

Promisión de Arras otorgada por Juan Mason a Josepha Quesada, Donsella. En la huerta de la Ciudad de Orihuela a veinte y un días del mes de febrero de mil setecientos treinta y cuatro años. Ante mí el Escribano y testigos de esta carta Juan Mason, labrador, vesino de esta Ciudad a quien doy fe conozco:

Dixo que al servicio de Dios Nuestro Señor y con su grasia esta tratado de casar in facie ecclesiae con Josepha Quesada, donsella, hija legitima y natural de Antonio Quesada y Isabel Carseles, vesina de la misma Ciudad y por causas y motibos que tiene y le mueben.  

Como mejor aya lugar en derecho y siendo sabedor del que en este casso le pertenece de su libre voluntad por la presente otorga que manda y promete con arras propter nunsias a la dicha Josepha Quesada ochenta monedas reales de este reyno que le consigna sobre lo mejor y mas bien parado de sus bienes que de presente tiene y tubiere en adelante para que gosen del pribilegio de los bienes que al aumento de dote son concedidos por dcho y declara caben bastantemente en la desima parte en los bienes que de presente tiene.

Sabiendo efecto el matrimonio se obliga desde luego a la paga y restitución de dicha cantidad siempre que sea disuelto por muerte o diborsio o por otro casso permitido y quiere ser executado con el juramento de quien fuere parte en que lo difiere y a su fuersa y cumplimiento obliga a su persona y bienes abidos y por aber y da poder a los Justisias y Jueses de su Magestad de cuales quiera parte que sean para que a su cumplimiento le apremien como por sentensia definitiva pasado en autoridad de cosa juzgada y por el otorgante consentida renunsia los derechos a su favor y la general en formas en cuio testimonio no firmo que dixo no saber y a su ruego firmo uno de los testigos que lo fueron Antonio Quesada, Juan Patiño y Melchor Lopes de Orihuela vesinos y moradores en dicho pago de Veniel. Antonio quesada. Ante mí Jacinto Clemente.

Thomasa testó ante el escribano Matheo Gilarte el primer día de Noviembre de 1735. (Archivo Histórico de Orihuela. Protoc. 1343 folio 96).

Testamento de Thomasa Guillem. Escrituras de Matheo Gilarte (1735).

Pidió ser enterrada vestida con el hábito se San Francisco del convento de San Gregorio, en el vaso de Nuestra Señora de la Salud de la Iglesia de las Santas Justa y Rufina, su parroquia.

Quería ser acompañada por 10 clérigos y 6 pobres, con misa cantada de cuerpo presente con diácono y subdiácono. Dejó pagadas cuatrocientas misas por su alma a razón de tres sueldos cada una, un tercio en Santa Justa y el resto al libre albedrío de los albaceas.

Dichos albaceas eran sus hijos Joseph, y Juan y su yerno Pedro Rodríguez.

Legó a Rafaela Mazón, sobrina, 3 arrobas y media de lino en dos entregas anuales; a Antonia Rodríguez, nieta, un almirez con su mano de bronce; a Justa Mazón, nieta, una caldera de cobre; a Victoriano Rodríguez, nieto, otra caldera de cobre más pequeña; a Joseph Mazón, nieto, veinte libras «ya fuese para manteos siendo clérigo, ya para hábitos si fuese fraile como así era su voluntad»; a Theresa Rodríguez, nieta, nueve libras en moneda y a Gerónimo Mazón, nieto, otras nueve libras.

Pagado y cumplido su testamento, nombró como herederos universales a sus hijos: Juan, Joseph, Antonio, Francisco y Josepha Mazón. Resulta cuanto menos curioso que, doscientos años antes, los varones se llamasen como mi abuelo Antonio y sus hermanos.

Testamento de Thomasa Guillem. Escrituras de Matheo Gilarte (1735).

Como parte de la herencia, en junio de 1738 los cuatro hermanos y el cuñado vendieron por cien libras, una casa de habitación, parte derruida y parte en solar, en Orihuela, parroquia del Salvador, Raval de San Agustín y calle nombrada María Pau (actual calle de San Isidro). El comprador fue un sacerdote, el licenciado Martín Quílez. Ellos continuaron viviendo cerca de la Parada de Bri y del azarbe de la Gabarrera.

El hijo mayor, Juan Mazón Guillém, labrador del que ya hemos hablado, tomó en arrendamiento a medias una heredad que Pedro Tarancón, familiar del Santo Oficio de la Inquisición, poseía en la huerta, en el pago de Beniel, con barraca, almazara y bodega, que lindaba de levante con Vereda Bonavida, de poniente con tierras de Joseph La Torre y Antonia Vicente, de mediodía con el azarbe Benicatel y de Tramontana con el camino de Beniel, acequia Molina en medio. (Archivo Histórico de Orihuela. Escribano Bautista Alemán. Protocolo 1413 folio 192).

El arrendamiento fue por ocho años que principiaron el día de San Juan de 1736. Tenía que entregar al dueño, la mitad de todos los frutos que en ella se cogiesen: cáñamo, panizo, cebada, garbanzo, hortalizas, simientes, legumbres, frutas secas y frescas, además de la de las hierbas y de la leña.

Entre otras condiciones, debía cultivar con usos y costumbres de buen labrador, hacer las mondas, pagar los diezmos, mantener una yegua de vientre y sus crías hasta cumplir un año, pudiendo usar como mediero, moderadamente dicha yegua para el trabajo y labores agrícolas, durante el tiempo que el dueño no la necesitase. Por último, debía criarle un cerdo al año.

El 8 de febrero de 1723, se casó el segundo hijo de Thomasa; que es el que a nosotros nos interesa. Se llamaba Joseph Mazón Guillem, y lo hizo con María López Siniego, hija de Juan y de Cathalina, naturales de Beniaján. Fueron sus testigos: Juan Cases y Thomas Clemente. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 48  folio 15).

Hijos de Joseph Mazón Guillem y María López Siniego :

1  Joseph Mazón López. Nacido el 25 de enero de 1724, bautizado con los nombres: Joseph, Manuel, Juan y Pablo. Compadres: Juan Cases y Josepha Mazón. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 6 folio 305-V).

2 Cathalina Mazón López. Nacida el 19 de junio de 1727 y bautizada el día 23, con los nombres: Catalina, Thomasa y Josepha. Compadres: Los mismos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 6 folio 350).

3 Justa Mazón López. Nacida el 17 de Julio de 1730 y bautizada el día 24, con los nombres: Justa, Rufina, Thomasa, Josepha y María. Compadres: Los mismos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 7 folio 45).

4 Jerónimo Mazón López. Nacido el 30 de septiembre de 1733 y bautizado el 6 de octubre, con los nombres: Jerónimo, Juan, Joseph y Mathías. Compadres: Juan Mazón y Ana Rodríguez. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 7 folio 105).

5 Juan Mazón López. Nacido el 23 de Julio de 1737 y bautizado el día 26, con los nombres: Juan, Joseph y Manuel. Compadres: Juan Mazón y Josepha Quesada. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 7 folio 194).

6 Josepha Mazón López. Nacida el 11 de enero de 1742 y bautizada con Santos Óleos, el día 15, con los nombres: Josepha, María, Antonia, Thomasa y Manuela. Compadres: Juan Mazón y Josepha Quesada. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 7 folio 320-V).

En 1731, Joseph compró a Juan Guillem, vecino de la villa de Callosa otras tres tahúllas de «plantonar de moreras», linderas con las que su madre había adquirido dos años antes. Tenían las mismas cargas y el mismo señor y de nuevo nadie supo firmar. (Archivo Histórico de Orihuela. Protocolo 1269 folio 2).

El 3 de Julio de 1738, ante el notario Bautista Alemán, Joseph recibió de su hermano Francisco 2 libras y seis dineros en plata, resto de las 31 libras, diez sueldos y seis dineros que le correspondieron en la partición de bienes de su madre. (Archivo Histórico de Orihuela. Protocolo 1416).

Por último, el 3 de mayo de 1740, ante el mismo notario, compró a Miguel Ramos, de Torreagüera, una tahúlla y media de moreral en el Camino de Beniel, pago del Puente Alto con riego de la Acequia Molina. El precio convenido fue de 67 libras y 10 sueldos. (Archivo Histórico de Orihuela. Protocolo 1419, folio 16).

A partir de aquí seguiremos a la hija menor, Josepha Mazón López, que se casó con su primo Joseph Mazón Ximeno el 12 de marzo de 1766; pero permitidme hacer una pausa para contaros un suceso importante.

 Grabado Orihuela siglo XVIII. 

La Parroquia de Ntra. Sra. de los Desamparados.

 Libro fundación de la Parroquia de Ntra. Sra. de los Desamparados. 

A finales del siglo XVIII, los moradores del partido de la huerta, instalados a una y otra parte del camino de Beniel, vivían en casas y barracas esparcidas, situadas algunas a más de una legua de Santa Justa.

El 12 de septiembre de 1778, Vicente Soler, cura de dicha parroquia, pidió al obispo que los feligreses de la huerta tuviesen igual consuelo que los de la ciudad, con un sacerdote que les administrase los Santos Sacramentos, explicase la Doctrina Cristiana, predicase el Santo Evangelio, auxiliara en sus últimas enfermedades y celebrase el Santo Sacrificio de la Misa, que muchísimos perdían.

Para ello debía fundar una ermita en la huerta, y al parecer del suplicante podía colocarse en el paraje llamado Parada Alta.

Para aquellos labradores supersticiosos, regulados desde antiguo por el calendario cristiano que regía su trabajo y su vida, el papel de la iglesia era primordial, aferrados a los santos como intercesores ante las numerosas adversidades de origen natural que les acechaban: epidemias, plagas, sequías, riadas o pedriscos.

Necesitaban tener a mano una ermita con su propio sacerdote, por lo que se unieron a la propuesta, enviando al Obispo la siguiente súplica:

Los feligreses moradores en la huerta de la parroquial de santas Justa y Rufina de esta ciudad; puestos a los pies de V.S.I. con el más profundo respeto, decimos: Que nos encontramos en la más estrecha necesidad espiritual que es decible, por falta de quien nos suministre, a su tiempo, el pasto espiritual del que carecemos; porque aunque es cierto que el cura y vicarios de la misma se esmeran cuanto pueden, en socorrernos y dárnoslos cuando le pedimos.

Siendo muchos los que componemos dicha feligresía, y grande el territorio de que consta, por más que quieran, no pueden acudir a tanto como la necesidad exige, principalmente en la explicación de la doctrina cristiana y auxiliarnos en la última hora; porque la mucha distancia, las más veces no permite que vayamos a oír la que todos los domingos se explica en nuestra Parroquia, ni menos los niños, que por su poca edad no pueden practicarlo; como así mismo dichos curas y vicarios no pueden dejar su feligresía para asistirlos en la última hora.

Por cuya razón, a V.S.I. acudimos para que compadecido de nuestra necesidad, como lo ha ejecutado con otros feligreses de varias parroquiales igualmente menesterosos que nosotros, nos dé el consuelo que pedimos, procurando que con su Santo Celo, la fábrica de una ayuda de parroquia y colocando en ella un sacerdote experimentado para que nos socorra en la necesidades ya insinuadas y otras que para no molestar a V.S.I., omitimos y dejamos a su piadosa consideración. Favor que esperamos del recto proceder de V.S.I., por cuya salud y vida rogamos a Dios en nuestras oraciones. Orihuela y Diciembre 12 de 1778.

Entre la docena de vecinos firmantes, se encontraban Josef Mazón Ximeno y su cuñado Juan Mazón López. Aceptada la propuesta, se escogió una tahúlla de tierra situada en el centro del territorio, a salvo de riadas.

 Libro fundación de la Parroquia de Ntra. Sra. de los Desamparados. Firma de Juan Mazón.

En el año del nacimiento de Jesús Christo de 1779, quinto del Santísimo Padre Pío VI, veinte y uno del Católico Monarca Carlos III y doce del gobierno del Prelado Josef Tormo Juliá, tomó principio la obra de la Iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados, cuya advocación mariana fue escogida por el propio obispo, que no olvidemos era valenciano.

Tormo libró 600 pesos, destinados a la compra del terreno y los materiales precisos para su construcción, poniéndose la primera piedra el 9 de mayo. La obra se concluyó en abril de 1782 y fue bendecida un mes después.

Joseph Tormó Juliá. Obispo de Orihuela.

Mazón Mazón.

Como ya he dicho, Josepha Mazón López se casó con su primo Joseph Mazón Ximeno el 12 de marzo de 1766, con dispensa por parentesco en tercer grado y fueron testigos Bautista Nadal y Juan Mazón. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 49 folio 118).

Joseph Manuel Tomás Mazón Gimeno era hijo de Joseph y de Gerónima. Bautizado en la Parroquia de Santiago de Orihuela el 26 de julio de 1739. (Inscrito en el Libro B-08 (1717-1742) Folio 371).

Sus padres se habían casado en la Parroquia de El Salvador de Orihuela en 1738. (Matrimonio inscrito en el Libro M-05 (1729-1740) Folio 298).

Los tres primeros hijos del matrimonio Mazón Mazón fueron hembras; y cuando parecía que se acababa la línea de nuestros antepasados por falta de varón, llegó Josef.

Hijos de Joseph Mazón Ximeno y Josepha Mazón López:

1 Josepha Mazón Mazón. Nacida el 14 de abril de 1768 y bautizada con Santos Óleos el día 15, recibió los nombres: Josepha, María, Antonia y Manuela. Padrinos: Los hermanos Fernando y Antonia Mazón. (Archivo Parroquial  de Santa Justa, libro 10 folio 210-V). Se casó con Francisco Cámara y falleció, ya viuda, el 20 de mayo de 1830.

2 María Mazón Mazón. Nacida el 10 de marzo de 1771 y bautizada con Santos Óleos. Recibió los nombres: María, Theresa, Francisca y Josepha. Padrinos: Los hermanos Fernando y Antonia Mazón. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 11 folio 9).

3 Ysabel Mazón Mazón. Nacida el 17 de septiembre de 1773 y bautizada el 19 de septiembre con Santos Óleos. Recibió los Ysabel María y Justa. Padrinos: Fernando y Justa Mazón. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 11 folio 138-V).

4 Francisca Mazón Mazón. Nacida el 30 de abril de 1776 y bautizada el 1 de Mayo con Santos Óleos. Recibió los nombres: Francisca, María, Justa y Cathalina. Padrinos: Fernando y Justa Mazón. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 11 folio 294).

5 Josef Mazón Mazón. Nacido el 22 de Julio de 1779 y bautizado con Santos Óleos el día 23. Recibió los nombres: Josef y Manuel. Padrinos: Fernando y Justa Mazón. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 12 folio 94-V).

No sabemos cuándo falleció el padre, Joseph Mazón Ximeno; pero podemos situar su muerte entre la firma del anterior documento en 1779 y el censo de 1783, en el que Josepha Mazón aparece como viuda de renta media.

Según la partida de defunción, Josepha falleció a los 60 años a consecuencia de una enfermedad llamada «Sanatán». En su testamento, dictado el 27 de abril de 1803 ante el escribano real Josef Mejías, dejó encomendadas 225 misas, un tercio de ellas en Santa Justa a 4 reales de vellón de limosna cada una.

Siglo XIX.

El siglo XIX comienza con una boda, la de José Mazón Mazón, el 16 de noviembre de 1803. Su esposa se llamaba Rita Pastor Pérez, nacida en 1784, hija de Gregorio Pastor Cámara y de Rosa Pérez.

Gregorio Pastor Cámara había nacido el 6 de septiembre de 1755. Y fue bautizado el día 8 con los nombres de Gregorio, Monserrate, Joseph, Domingo y Manuel. Era hijo de Gregorio Pastor Sánchez y Rosa Cámara Ballesta; y Nieto de Joseph Pastor y Francisca Sánchez, y de Joseph Cámara y Francisca Ballesta.

José Mazón Mazón falleció el 17 de abril de 1829, y según el censo de 1854, su esposa, anciana y viuda, vivía con su criado, llamado Pedro Pulga, huérfano y soltero de 24 años de edad. Rita Pastor falleció el día de San Antonio de 1873, con casi 90 años de edad.

Su hijo Juan Mazón Pastor, fue bautizado en la Parroquia de Ntra. Sra. de los Desamparados en 1823.

En aquellos tiempos de alta mortalidad infantil, se bautizaba a los niños cuanto antes, a ser posible el mismo día y con los santos óleos.

En peligro de muerte, cualquier familiar o vecino vertía el agua al recién nacido, y si la criatura sobrevivía, el sacerdote le bautizaba de nuevo bajo la fórmula de «sub conditione».

Vamos con los hijos de José Mazón Mazón y Rita Pastor Pérez   

1 José Mazón Pastor. Nacido el 5 de agosto de 1805 y bautizado con santos óleos el día 7. Recibió los nombres: José, Mariano, Fernando y Gregorio. Padrino: Fernando Mazón. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 15 fol. 85).

2 Juana Mazón Pastor. Nacida el 13 de marzo de 1807 y fue bautizada al día siguiente «sub conditione» con santos óleos. Recibió los nombres: Juana, Josefa y María. Padrinos: Manuel Pérez y Francisca Mazón. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 15 fol. 119). Juana murió pronto, el 25 de agosto de 1808.

3 María Mazón Pastor. Nacida el 25 de marzo de 1808 y bautizada el día 26 con santos óleos. Recibió los nombres: María Rosa de la Encarnación. Padrinos: Los anteriores. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 15 fol. 141). Falleció el 21 de mayo de 1830.

4 Teresa Mazón Pastor. Nacida el 15 de octubre de 1809 y bautizada el día 23 con santos óleos. Recibió los nombres: Teresa y María del Pilar. Padrinos: Los mismos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 15 fol. 175). Teresa se casó con un tal José Pamies, y falleció de sobreparto a los 32 años.

5 Rosa Mazón Pastor. Nacida el 21 de marzo de 1811 y bautizada el día 9. Padrinos: los mismos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 15 fol. 211).

6 Manuel Mazón Pastor. Nacido el 4 de marzo de 1814 y bautizado el día 5 «sub conditione». Recibió los nombres de: Manuel y Carlos. Padrinos: Los mismos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 15 fol. 275).

7 Rita Mazón Pastor. Nacida el 9 de octubre de 1815 y bautizada el día 10 con santos óleos. Recibió los nombres: Rita, María, Dionisia y Josefa. Padrinos: Los mismos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 16 fol. 18).

8 Josefa Mazón Pastor. Nacida el 20 de mayo de 1817. Bautizada con Santos Óleos, recibió los nombres: Josefa, María y Bernardina. Padrinos: Los mismos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 16 fol. 50). Domiciliada en la Arroba del Revés, falleció el 20 de abril de 1867.

9 Felipe Mazón Pastor. Nacido el 4 de febrero de 1819 y bautizado el día 6, con los nombres: Felipe de Jesús, Francisco y Mariano. Padrino Francisco Abril. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro16 fol. 82).

10 y 11 Francisco Mazón Pastor y Gregorio Mazón Pastor. Nacidos en 1820. Bautizados en la Parroquia de los Desamparados. (Inscritos en el Libro B-03 (1818-1840) Folio 34 vto.). El 12 de febrero de 1826 aparece registrada la muerte de Francisco a la edad de cinco años.

12 Juan Mazón Pastor. Nacido en 1823. Bautizado en la Parroquia de los Desamparados con los nombres: Juan y Antonio. Figura en el censo de 1876. (Inscrito en el B-03 (1818-1840) Folio 79).

13 Francisca Mazón Pastor. Nacida el 26 de diciembre de 1825. Recibió los nombres de Francisca y María. Padrinos: Manuel Pérez y Francisca Mazón.

Juan, el hijo número 12, es el que nos interesa. Se casó con María de la Concepción Leal Martínez, el 21 de diciembre de 1844. No recibieron misa en aquel momento; pero la ceremonia se repitió el 25 de enero de 1845.

Concepción Leal había nacido y fue bautizada el 2 de octubre de 1825. Fueron sus padrinos: Manuel Leal y María Ibáñez. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 16 fol. 250).

Era hija de Francisco Leal Murcia y Josefa Martínez González. Nieta de Francisco Leal y Ana María Murcia; y de Miguel Martínez y Manuela González.

Según el censo de 1854, este matrimonio vivía con tres hijos pequeños y un criado de 24 años, llamado Francisco Oltra.

Juan, abuelo de mi abuelo, figura en el padrón de 1877. Tenía 58 años, era viudo y convivía con tres hijos solteros: José, Rosario y Juan. Como nota curiosa, sabía leer y escribir, habilidad no muy frecuente en la huerta del siglo XIX.

Ese fue su último censo. Falleció el 15 de enero de 1878 a causa de un fuerte catarro. Había testado ante el escribano Ramón Amat. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 7 fol. 274-v).

Juan Mazón Pastor y Concepción Leal Martínez tuvieron los siguientes hijos:

1 Francisca Mazón Leal. Bautizada el 4 de octubre de 1845 con el nombre de Francisca de Asís. Padrinos: Manuel Alcocer y Manuela Leal. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro.5 fol. 156-V). Falleció de calenturas el 5 de agosto de 1850.

2 Josefa Mazón Leal. Bautizada el 9 de marzo de 1847 con los nombres Josefa y Manuela. Casada con Andrés Aniorte, vivió en parada de Gay. En 1877, solo tenía un hijo de 3 años, llamado Andrés. El 2 de enero de 1884, a la edad de 36 años, falleció de parto y «eclamsia» (hipertensión anormal a partir de la vigésima semana de embarazo, con episodios convulsivos generalizados).

3 Juan Mazón Leal. Bautizado el 22 de agosto de 1849, con los nombres: Juan, Antonio, Filiberto y Gregorio. Fueron sus padrinos: Antonio Rodríguez y Josefa Murcia. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 6 fol. 174). Falleció el 25 de abril de 1860 a consecuencia de unas calenturas. Solo tenía diez años. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 77 fol. 174).

4 José Mazón Leal. Bautizado el 3 de abril de 1852. Padrinos, los mismos que el anterior. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 8 fol. 483). Aparece como arrendador de profesión. Se casó, el 29 de enero de 1882 con María Dolores Sáez Vicente. María tenía 19 años, diez menos que él. José falleció de neumonía el 21 de diciembre de 1900.

5 Concepción Mazón Leal. Bautizada el 8 de febrero de 1855, con los nombres: María de la Concepción, Juana y Gregoria. Fueron sus padrinos: Antonio Rodríguez y Josefa Murcia. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 24 fol. 215-v).

6 Rita Mazón Leal. Bautizada el 24 de mayo de 1857, con los nombres: Rita y María. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 24 fol. 310). Falleció el 2 de octubre de 1859 (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 6 fol. 165-v), con tan sólo 2 años de edad víctima de alferecía (enfermedad propia de la infancia, caracterizada por convulsiones y perdida de conocimiento, identificada a veces como epilepsia).

7 Rosario Mazón Leal. Bautizada el 19 de septiembre de 1859, con el nombre de María del Rosario. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 24 fol. 375-v).

8 Juan Mazón Leal. Bautizado el 5 de septiembre de 1862, con los nombres: Juan y Antonio (nombres de su hermano muerto dos años antes). Fueron sus padrinos: Tomás Rodríguez y Rosa Martínez. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 24 fol. 486-v).

9 Rita Mazón Leal. Bautizada el 21 de septiembre de 1865, recibió el nombre de María Rita, como su hermana fallecida. Fueron sus padrinos: Tomás Rodríguez y Rosa Martínez. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 10 fol. 209). Contrajo matrimonio con José Espinosa Pérez, de su misma edad, y vivieron en el Camino de Cartagena. Falleció el 10 de enero de 1934 con 68 años, víctima de un ataque cerebral. Recibió entierro de segunda.

10 María Mazón Leal. Bautizada el 31 de diciembre de 1868, recibió los nombres de María y Silvestra. Sus padrinos fueron los mismos que en los dos anteriores. Lo más interesante es que se especifica su domicilio, en Parada de Gay.

Y así llegamos al padre de mi abuelo, Juan Antonio Mazón Leal, que casó el 29 de marzo de 1891 con Josefa María del Socorro García Ruiz en la Parroquial Iglesia de N. P. J. en el paso del Stmo. Ecce-Homo de Molins.

Armas que usa la Ilustre Parroquial Iglesia de Molins en su sello, que es el presente titular. Magister Josephus Montesinos Pérez. 1796.

Josefa era natural de Molins, hija de Francisco García García y de Mª Dolores Ruiz Ortuño. No oyeron misa nupcial por ser tiempo prohibido. Fueron testigos José Mazón y Antonio Lizón. Oyeron misa y recibieron las bendiciones nupciales el 9 de abril de 1891.

Por esas fechas, era dueño de tres tahúllas y media en Parada de Gay con avenamiento en los azarbes Gabarrera y Mayor, como así reza en el padrón de propietarios regantes de la Acequia Molina.

Falleció el 6 de abril de 1919 a causa de una bronco-neumonía. Gracias al testamento que redactó ante el notario Luis Maseres Muñoz, un día antes de su muerte, sabemos que Josefa García ya había muerto, y que el albacea fue su hijo Juan, el único mayor de edad.

En dicho testamento, legó a sus hijos 66.248 pesetas contadas por José Gracia Noguera por expreso deseo del fallecido.

Se apartaron 2.000 para devolver una entrega a cuenta por un bancal, y 1.500 para cada uno de sus dos hijos menores, porque había invertido esa cantidad en la reducción del servicio militar de los mayores.

El resto lo dividió en seis partes iguales. Previamente había dejado la cosecha del año anterior, para pago de escritura, testamento e impuestos.

Por incompatibilidad testamental de Juan, al ser el tutor legal de sus cinco hermanos, el consejo familiar nombró protector de los menores a José Oltra Celdrán (analfabeto).

Dicho consejo lo formaron: Andrés Aniorte Mazón (hijo de Josefa Mazón Pastor, ya muy anciano) como presidente, José Espinosa Pérez, Francisco y Antonio García Ruiz (hermanos de la madre) y Julián Fuentes Lacasa como vocales. Eran todos de Orihuela menos el último que era vecino de Bigastro.

Hermanos Mazón García.

Hijos de Juan Mazón Leal y Josefa García Ruiz.

1 Josefa Mazón García. Nacida el 20 de diciembre de 1891 y bautizada el día 21. Fueron sus padrinos: José Mazón Sáez y Dolores Sáez Mazón, y sus testigos: Antonio y José Maciá. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 23 fol. 231-v). Falleció en Camino de Beniel, a consecuencia de una bronquitis el 4 de marzo de 1892. Fue enterrada un día después. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 8 Fol. 297).

2 Juan Mazón García. Nacido el 18 de enero de 1893 y bautizado con el nombre de Juan Antonio. Padrinos y testigos, los mismos que su hermana. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 23 fol. 272). Casó con Carmen Andreu, tía de mi abuela Elena.

3 José Mazón García. Nacido el 12 de junio de 1895 y bautizado un día después con el nombre de José Antonio. Padrinos y testigos, los mismos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 24 fol. 32). Falleció a los cuatro meses a consecuencia de unas «fiebres perniciosas». Fue enterrado el 28 de septiembre de 1895. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 8 fol. 272).

4 Francisco Mazón García. Nacido el 10 de junio de 1896 y bautizado el día 14. Mismos padrinos y testigos que sus hermanos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 24 fol. 68). Se casó dos veces; la primera con María Meseguer Murcia, natural de Alquerías (Murcia). En segundas nupcias con Rosario Mazón Ballester, en 1954. Falleció en la Vereda Nueva, el 14 de junio de 1971 a consecuencia de un «jetus apoplético», a los 74 años de edad.

5 José Mazón García. Nacido en la Arroba del Revés, el 1 de junio de 1899. Este dato es importante, porque nos indica que la familia aún no se había trasladado a la Vereda Buenavida. Fue bautizado el día 2 con los mismos padrinos y testigos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 24 fol. 254). Se casó con Mariana Pertusa García, de Rafal y tuvo 3 hijos: Josefa (casada en 1958 con Maximiliano Gutiérrez Gómez), José y Francisco. Enviudó en el año 1947.

6 Concepción Mazón García. Nacida el 8 de diciembre de 1901, fue bautizada un día después con los mismos padrinos y testigos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 24 fol. 343). Se casó el 23 de abril de 1922 con José Espinosa Espinosa en la Parroquia de la Virgen de los Desamparados.

7 Antonio Mazón García. Mi abuelo nació el 24 de abril de 1904, a las diez de la noche, en Cabello y fue bautizado el día 26 con los mismos padrinos y testigos. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 24 fol. 420).

8 Dolores Mazón García. Nació el 20 de agosto de 1907 y fue bautizada el día 22 con los mismos padrinos que sus hermanos. Fueron testigos: José Maciá y José Torres. (Archivo Parroquial de Santa Justa, libro 25 fol. 81). También aparece domiciliada en la Arroba del Revés, por lo que el traslado a la Vereda tuvo que ser entre los años 1907 y 1919. Casó con Antonio Espinosa en febrero de 1931. La «tía Lola» falleció el 13 de Junio de 1998, como única superviviente de toda esta familia.

El Pueblo. 19 de febrero 1931: El pasado sábado y en la parroquia de Desamparados contrajeron matrimonio la bella señorita Dolores Mazón con don Antonio Espinosa, rico propietario de aquel partido. Bendijo la unión el M. I. Sr. Vicario General del Obispado, siendo padrinos, el Dr. don Eusebio Escolano y su Sra. esposa Dña. Gloria Gómez.

De izquierda a derecha: Juan Mazón, Carmen Andreu, Dolores Mazón y Antonio Espinosa.

Los Molineros y el Jacarillero. Andreu y García.

Escudo de Bigastro y plano del Molino en el siglo XVIII. Archivo de la Catedral de Orihuela.

El Lugar nuevo de los Canónigos, actualmente Bigastro, fue fundado por el Cabildo Catedralicio oriolano en 1701. Utilizó para ello, varias fincas obtenidas mediante herencias en beneficio de almas.

Imitaban así a los Predicadores de Santo Domingo que, como señores de Redován y Hondón de los Frailes, habían amasado una gran fortuna a la mayor gloria de Dios.

El Cabildo oriolano, entregó a cada uno de los primeros pobladores, 30 tahúllas de regadío, secano y olivar. Con el paso del tiempo, la mayoría de estas parcelas, fueron menguando a consecuencia de los repartos hereditarios, pero no todas sufrieron el mismo destino, unas pocas crecieron y con ellas la fortuna de sus propietarios.

Durante el siglo XVIII los bigastrenses fueron dóciles vasallos del Cabildo Catedralicio; pero con el cambio de centuria comenzaron a cuestionar la propiedad de su señor.

Las desamortizaciones eclesiásticas y la abolición de los señoríos en el siglo XIX, acabó convirtiendo a los antiguos vasallos en dueños de sus casas y tierras; así los que tenían muchas, se convirtieron en terratenientes.

La desamortización también puso al alcance del mejor postor las regalías que antes estaban en manos de la iglesia: almazara, horno, tienda y la más importante y rentable, el molino harinero que, hasta entonces, el Cabildo cedía en arrendamiento a base de contratos temporales y que pasó a formar parte del escudo de la ciudad.

Como propietarios de dicho molino, los familiares de mi abuela Elena, portaron para siempre el apodo de «los molineros».

En el ecuador del siglo XIX, concretamente el 17 de agosto de 1857, nacía en Bigastro Elena Botella Canales. Fue bautizada al día siguiente en la parroquia de Nuestra Señora de Belén, apadrinada por Francisco Díaz y Josefa Botella.

Era hija de Miguel Botella Cánovas y de Carmela Canales Galiana y nieta de Francisco Canales y Antonia Galiana, todos de Bigastro. Sus abuelos paternos, José Botella y María de Monserrate Cánovas, procedían de Callosa de Segura.

La prensa. Orihuela. 5 de abril 1891: Ha fallecido en el vecino pueblo de Bigastro la Sra. Doña Josefa Botella Canales, esposa del secretario del comité conservador de dicho pueblo y hermana de nuestros amigos los señores D. Miguel y D. José Botella. Enviamos a la familia de la finada nuestro sentido pésame.

Por añadir un último dato, uno de sus hermanos, Miguel Botella Canales, era dueño de las escuelas municipales de la calle del Sol de Bigastro, en 1904.

Elena Botella Canales y Enrique Andreu Soriano.

El que sería su esposo, Enrique Andreu Soriano, era cinco años menor. Había nacido el 7 de enero de 1862 en Almoradí. Fue bautizado un día después en la parroquia de San Andrés, con los nombres de Enrique y Teodoro. Fueron sus padrinos: Vicente Bartomeu y María Teresa Rodríguez.

Era hijo de Joaquín Andreu Belmonte y de María Teresa Soriano Bernabé, ambos de Almoradí, y nieto de Pedro Andreu y Josefa Belmonte, de Orihuela y de Carmelo Soriano e Isabel Bernabé, también de Almoradí.

Enrique y Elena se casaron el 27 de diciembre de 1885 en la parroquia de Nuestra Señora de Belén de Bigastro. (Archivo Parroquial de N. S. de Belén de Bigastro, libro 6 folio 30-v). Fueron testigos: Vicente Andreu y Juan Gómez.

Enrique «el molinero» vivía en la huerta y fue administrador de la familia Barcala. En 1890 se adhirió a los acuerdos del Partido Conservador de Orihuela. Al ser uno de los mayores contribuyentes del pueblo, fue concejal entre los años 1902 y 1904.

Unión republicana. 12 de noviembre 1903: Nuestros correligionarios de Bigastro están de enhorabuena por el resultado de la lucha electoral del domingo. En los dos distritos ha obtenido mayoría el candidato republicano según acusan los siguientes datos: Primer distrito, — D. Manuel García, monárquico, 65; D. Enrique Andreu Soriano, ídem, 57; D. Joaquín Díaz Navarro, republicano, 42 …

La iberia. 6 de noviembre 1907: Jueces Municipales del distrito de Orihuela. En Bigastro. Juez: D. Vicente Pérez Vaíllo; Suplente: D. Enrique Andreu Soriano.

Su padre, Joaquín Andreu, ya figuraba en el Anuario del Comercio y la Industria de 1879 como Molino de Harinas Joaquín Andreu en Bigastro.

Enrique aparece en los de 1903, 1904 y 1905 como Molino de Harinas de Enrique Andreu. En el de 1911, como tratante en cereales y Molino de Harinas. Y en el de la Región valenciana de 1914 también figura Harinas Enrique Andreu.

Adinerado, conservador y barcalista, (partidario del diputado Luis Barcala, que disputaba su escaño con Ruiz Valarino) venció en las elecciones de 1916, ocupando la Alcaldía hasta 1918.

Tras la victoria de sus rivales los molineros protagonizaron un enfrentamiento en la plaza de Ramón y Cajal de Bigastro que acabó con varios heridos por arma de fuego.

Diario de Alicante. 24 de febrero de 1920: BARCALISTAS Y TRINISTAS. El suceso de Bigastro. Acerca del sangriento suceso desarrollado anteayer en Bigastro entre barcalistas y trinistas hemos recibido hoy nuevos detalles que difieren muy poco de las primeras noticias: todas las versiones, incluso algunas de carácter oficial, parecen coincidir en que la agresión partió de los barcalistas.

En efecto. Los elementos trinistas habían organizado una especie de gira a los alrededores del pueblo en una finca denominada «La Rambla», para celebrar su triunfo en las elecciones municipales. Un grupo de barcalistas hallábase en el barrio llamado del «Sepulcro», y cuando los trinistas regresaban de su excursión, encontráronse con aquellos.

De uno y otro bando partieron calurosos vivas y mueras, que degeneraron luego en injurias: sobrevino así la lucha. Ambos grupos se acometieron furiosos con palos y armas de fuego sembrando el pánico por todo el pueblo.

El alcalde acudió a imponer la paz; pero fue recibido a tiros y con esto huelga decir que no se le prestó obediencia ni logró calmar los ánimos. En vista de ello reclamó urgentemente el auxilio de la Guardia civil; acudieron fuerzas de Orihuela y Jacarilla, que lograron restablecer el orden.

Este matrimonio tuvo siete hijos: Teresa, Enrique, Miguel, Francisco, José, Carmen y Joaquín.

Teresa, Enrique y Miguel Andreu Botella.

Durante la Dictadura de Primo de Rivera, dos de ellos ocuparon la Alcaldía de Bigastro. Enrique Andreu Botella en el periodo 1928-1930 y su hermano Miguel en el periodo comprendido entre enero de 1931 y la proclamación de la República. José aparece entre los nombramientos de jueces y fiscales para Bigastro en 1930.

El pueblo. 17 de junio 1929: MOVIMIENTO SOCIAL Y AGRARIO. Sindicato Agrícola Católico de Bigastro. Ayer domingo tuvo lugar en este Sindicato A. C. la Junta General al objeto de proceder a la elección de nueva junta directiva. El Consejo de Vigilancia fue constituido en la siguiente forma: Presidente D. Enrique Andreu Botella, Vicepresidente D. Federico Grau Canales y Vocales D. Francisco Esquiva Vegara y D. José Arce Navarro.

Panteón familiar en el cementerio de Bigastro.

Durante el bienio conservador (1934-1936), otro hermano, Francisco, formó parte de la Comisión Gestora del Ayuntamiento. Vamos, lo que se llama una familia de derechas. 

Boletín Oficial del Obispado de Orihuela. 1 de abril 1943: BIGASTRO. Presidente del Centro Parroquial de los Hombres Don Enrique Andreu Botella.

La hermana mayor, Teresa Andreu Botella, nació el 16 de febrero de 1887 y fue bautizada, un día después en Nuestra Señora de Belén de Bigastro. (Archivo Parroquial de N. S. de Belén de Bigastro, libro 12 folio 74). Fueron sus padrinos Vicente y Teresa Andreu.

Casó con Vicente García Gálvez, el 22 de abril de 1911 en la Parroquia de Nuestra Señora de Belén de Bigastro (Archivo Parroquial de N. S. de Belén de Bigastro, libro 7 folio 36-v.), ante los testigos: Tomás García y Francisco Escobedo.

Vicente García Gálvez y Teresa Andreu Botella.

El novio, hijo de Vicente García Cases y de Inés Gálvez Pérez, había nacido en 1886, en Jacarilla, concretamente en la finca Jacarilleta, de ahí su apodo de «Jacarillero».

Al casarse, se instaló con su mujer en unas tierras de su padre localizadas en Benejúzar. Allí nació su primera hija, Elena, mi abuela.

Vicente llegó a Arneva como arrendador de Adolfo Wandosell Calvache, hijo del acaudalado minero Pío Wandosell y jugador del Real Madrid, casado en 1915 con María de las Mercedes de Echevarría y Carvajal, la VII marquesa de Arneva.

Roto el contrato de arrendamiento, Vicente se vio en dificultades; hasta que Teresa recibió de su familia una buena parcela en Arneva, al igual que su hermana Carmen, de la que hablaremos muy pronto.

En dicha parcela, Vicente edificó su casa y trajo al mundo al resto de sus hijos, llegando a ser alcalde y propietario de las escuelas de Arneva.

Pero no terminó allí sus días, en los años 50 se instaló en Orihuela, falleciendo el 31 de octubre de 1.967. Aunque yo solo tenía tres años, guardo el vago recuerdo a un anciano que jugaba a las cartas en los bajos de su casa.

A mi bisabuela Teresa la recuerdo perfectamente, con su andar lento arrastrando las zapatillas, con moño y gafas negras. Murió el 5 de junio de 1.972 en Orihuela, mientras tendía la ropa, a consecuencia de una caída que le fracturó la cadera, provocada por una tortuga.  

Familia García Andreu. De izquierda a derecha: Vicente, Teresa, Teresita, Vicente padre y Elena. Teresa estaba embarazada de Carmencita.

Hijos de Vicente García Gálvez y Teresa Andreu Botella:

1 Elena García Andreu (1912).

2 Vicente García Andreu. Muerte prematura.

3 y 4: Vicente y Teresa García Andreu. (1917). Mellizos. Sobrevivió Vicente, mi padrino, que se casó con Carmen Ortuño.

5 Enrique García Andreu. Muerte prematura.

6 Teresa García Andreu (1922). Casada con Ricardo Zapata Vegara.

7 Carmen García Andreu (1929). Casada con José Pérez Pardines.

Teresa Andreu Botella con sus hijos Vicente (fallecido) y Elena.

Mis abuelos paternos y mis padres.

Documento Nacional de Identidad de Antonio Mazón García.

Como ya he dicho, Antonio Mazón García nació el 24 de abril de 1.904, a las diez de la noche, según reza su partida de nacimiento; aunque en su DNI figuraba el día 4 de abril de 1904, es decir (04/04/04).

Huérfano de padre a los 15 años y de madre aún antes, recibió en herencia trece tahúllas de tierra, media casa, media balsa de cocer cáñamo, aperos y animales, todo ello valorado en once mil setecientas ocho pesetas de 1919.

Diez mil doscientas ocho de ellas, como sexta parte de las propiedades, y mil quinientas más porque su padre había invertido esa cantidad en cada uno de sus dos hijos mayores en reducirles el servicio militar, la llamada redención en metálico.

Elena García Andreu.

Nacida el 23 de marzo de 1912, Elena García Andreu, vivió su infancia en Arneva. Luego, comenzó a pasar largas temporadas en Bigastro, con su familia «los molineros», haciendo compañía a su tía Carmen.

El matrimonio de ésta con Juan Mazón, le dio la oportunidad de conocer a su hermano menor, Antonio. Se casaron en Julio de 1933 en Arneva, así pues, Carmen fue a la vez, tía y cuñada de Elena.  

Pronto nació su primogénito, pero dos años después estalló la guerra civil y el abuelo acabó movilizado en la quinta «del saco». Su esposa estaba embarazada de Vicente, por lo que «Antoñín», mi padre, fue acogido por su abuelo, pasando la infancia en Arneva.  

Durante la Guerra Civil, una herida leve, envió a Antonio al hospital. Al recibir el alta desertó y consiguió regresar a pie, siguiendo la vía del ferrocarril desde Valencia, caminando de noche y ocultándose de día. A partir de ahí, las cosas les fueron bien y en los años 60, edificaron su casa en Orihuela.

Según mi padre, el abuelo Antonio era muy hablador, pero yo pasé una mañana con él en la huerta (pintando árboles con veneno para los caracoles para costearme una guitarra) y solo le escuché cantar en falsete.

La salud le acompaño casi hasta el final. En las cenas de Navidad, en las que nos reunía a todos, comenzó a decir, cinco o seis años antes, que esa era su última nochebuena, y claro, al final acertó.

Falleció en Orihuela el 3 de diciembre de 1.992. No llegó a bisabuelo por tan solo seis meses.

De la abuela, que apenas conocí, todo el mundo dice que era una mujer buena, seria, piadosa y beata donde las hubiera. De salud frágil, padecía de la columna, según su versión, a consecuencia del parto de su hija Elena.

A causa de una enfermedad renal fue desahuciada en Alicante, siendo intervenida en Madrid y en Murcia (el abuelo también fue operado de vesícula en Madrid, por el doctor Duarte, un médico con tanto prestigio como para atender al mismísimo Juan Perón).

Fue otra operación, esta vez en Murcia y de bocios, la que acabó con su vida el 22 de enero de 1.970, a los 58 años de edad.

Mi abuela Elena con un servidor en el regazo, en septiembre de 1964. Y poco antes de morir, fotografiada por mi tío Julio «Norman».

Su muerte provocó uno de los recuerdos más vivos que conservo de mi infancia. Pocos días después, creo que tras un rezo, vi por primera vez lágrimas en los ojos de mi padre. Al llegar a casa del abuelo, mi tío Enrique tenía los pies metidos en una palangana con agua, y todo el mundo lloraba.

Yo permanecí en un rincón asustado, jugando con unas cartas sin comprender aún que había pasado. Tenía 5 años, pero nunca he olvidado aquellos días tristes.

Además de las fotos y documentos, de mi abuelo, conservo como un tesoro su pistola, que durmió en un cajón cuarenta años hasta que yo se la pedí.

De la abuela guardo el misal que mi mujer encontró en la casa de la huerta. Estos dos objetos, son los símbolos más representativos de aquella España franquista que les tocó vivir.  

Matrimonio Antonio Mazón García y Elena García Andreu con sus cuatro hijos.

1 Antonio Mazón García. Nacido el 13 de octubre de 1934.

2 Vicente Mazón García. Nacido el 25 de junio de 1937.

3 Enrique Mazón García. Nacido el 12 de diciembre de 1943.

4 Elena Mazón García. Nacida el 2 de marzo de 1950.

Antonio Mazón García, mi padre, nació en la Vereda Buenavida de Orihuela, como ya he dicho, el 13 de octubre de 1.934. Aquel fue un año revolucionario por excelencia en el que se sublevaron Asturias, País Vasco y Cataluña.

Antonio Mazón García, mi padre, en su infancia con sus tías «Teresita y Carmencita»; y en su primera comunión con sus padres y su hermano Vicente.

Era la segunda republica, Niceto Alcalá Zamora la presidía y Alejandro Lerroux García, primer ministro, restituía la pena de muerte. En el exterior, el nazismo se asentaba en Alemania, el ambiente estaba muy caldeado.

Vio la luz en la Vereda Buenavida, pero a los dos años, y por causa de la guerra civil, se fue a Arneva con su abuelo Vicente. Allí pasó sus primeros años mimado por sus tías y protegido por su abuelo (llegaron a llamarle Vicentico).

No le cortaban el pelo a pesar de que, por los piojos, era obligatorio; por lo que sus tías lo tenían que despiojar. Con ellas hizo teatro ambulante, recaudando fondos para la compra de una imagen de la virgen, vestido de soldado. También fue monaguillo; y su abuela intentó convertirlo en fraile.

La pólvora fue su gran pasión, y eso que el día de su comunión, sufrió la aterradora experiencia de quedarse solo en pleno castillo de fuegos artificiales. Gastaba todo lo que podía en pólvora.

Siempre con dinero en el bolsillo y en compañía de amigos mayores (en sus propias palabras, lo mejorcito de cada casa), perpetró las mil fechorías con completa impunidad.

Nunca fue amante del estudio, rechazado en Santo Domingo, ingresó en la «Academia Almi»; pero pasaba más tiempo fuera que dentro de clase.

Antonio Mazón García. Mi padre.

A los catorce años, su abuelo lo envió de regreso a la Vereda, pues ya era incontrolable y allí comenzó a trabajar por las tardes en las faenas del campo, continuando el colegio por las mañanas hasta que un día la cuerda de una cabra se enrolló en su rodilla y tras quince días de reposo casa de su tío Juan en Orihuela (Calle de Santa Justa), abandonó el colegio.

En marzo del 54, marchó voluntario a la aviación, cumpliendo el servicio militar en el acuartelamiento de Rabasa (Alicante).         

Huyendo de la agricultura se enroló en el transporte y, tras breves años de chófer, pasó por una cooperativa hasta iniciar la agencia de transporte que en la actualidad dirijo. (continuará).

Dolores Albarracín Esteban. «Lilita». Mi madre. Con amigas.

Dolores Silvestra «Lilita», mi madre, nació la noche del 31 de diciembre de 1.938 en Orihuela (nunca perdonó a su padre que, por unas horas, le cargase un año en el carnet).

Antonio Mazón García «Pablo» y Dolores Albarracín Esteban «Lilita».

Antonio y Lilita se casaron en la Catedral el 16 de junio de 1962. Fueron padrinos de boda y de sus dos hijos supervivientes, Vicente García Andreu y Carmen Ortuño.

Boda Antonio Mazón García y Dolores Albarracín Esteban. 16 de junio de 1962.

1 Antonio, nacido en 1963, bautizado por el médico, y fallecido al día siguiente.

2 Antonio José Mazón Albarracín (un servidor). Nacido el 1 de mayo de 1964, día de San José obrero, motivo de mi segundo nombre, o del trabajador. Vamos, que soy trabajador de nacimiento.

3 María Dolores Mazón Albarracín. «Mariola». Nacida el 28 de marzo de 1967.

Seguiré añadiendo datos a esta historia. Contadla a vuestros hijos y nietos; y no olvidéis nunca que para saber dónde uno va, es importante conocer de dónde viene.    

Dedicado a: Antonio, Vicente, Enrique, Elena Mazón García y a todos sus hijos y nietos, siguientes capítulos de esta historia interminable. En memoria de mi padre fallecido en el 2020. Para mi hijo.

Antonio José Mazón Albarracín.  

Archivo de la Catedral de Orihuela.

Mi agradecimiento a José Luis Satorre, párroco de Santa Justa; a Jesús García-Molina, encargado del Archivo Histórico Municipal; y a Mariano Cecilia, archivero de la Catedral, por la ayuda prestada.

A mi primo Ricardo Zapata García por los certificados que amablemente me cedió relativos a nuestra familia común, los García Andreu.  

Y un agradecimiento muy especial a mi buen amigo José Manuel.     

Biografías apuntadas: Adolfo Clavarana.

A los lados del retrato, casas donde nació y murió Clavarana. Fotografías de P. Correu. En «La Vega del Segura», 4 de marzo de 1905.

Antecedentes familiares.

Nota escrita, de puño y letra, por Adolfo Clavarana. Archivo Lourdes Clavarana Caballero.

Vamos a comenzar su biografía medio siglo antes de que naciese «El apóstol de la prensa católica».

Hablaremos del primer Claverana o Clavarana nacionalizado español utilizando los «documentos y papeles curiosos»; papeles que su famoso bisnieto archivó y que sus descendientes han conservado.

Luis XVI en la guillotina. 21 de enero de 1793. Charles Benazech.

Como consecuencia de la Revolución Francesa, en enero de 1793 fue ejecutado Luis XVI.

Dos meses después los franceses estaban en guerra con España y los nacidos al otro lado de los Pirineos eran sospechosos para la corona española; temerosa de un posible contagio.

Como nota curiosa, el hijo y el biznieto de los personajes que figuran en el siguiente pasaporte tienen calle en Orihuela dos siglos después: Caturla y Clavarana.

Josef Caturla Jordán, Abogado de los Reales Consejos, Regidor Perpetuo de Alicante, Ministro Familiar del Santo Oficio, Alcalde Mayor y Teniente Corregidor de la Ciudad de Orihuela…

Por el presente concedo libre y seguro pasaporte a Juan Claverana, de estado casado con Joaquina Illescas y  tres hijos, de Ejercicio Comerciante, domiciliado en esta Ciudad de Orihuela. Natural del Lugar de Bosdarros, en Francia.

Está en España treinta y siete años. Sus señas pelo cano color blanco, ojos pardos, con algunas pecas de viruela, para que salga extrañado del Presente Reino de Valencia…

Orihuela y Abril diez y ocho del mil setecientos noventa y tres años.

Con el citado pasaporte, expedido en Orihuela seis días antes, el 24 de abril de ese mismo año, el comerciante francés afincado en Orihuela, Juan Claverana o Clavarana, consiguió viajar a Murcia.

Para no acabar expatriado y con sus bienes embargados como consecuencia de las Reales Órdenes del cuatro y del quince de marzo, testificó ante el escribano murciano, Juan Mateo Atienza.

Orihuela y Abril diez y ocho del mil setecientos noventa y tres años. Archivo Lourdes Clavarana Caballero.

Juan Claverana, natural de la provincia de Bearn en el Reyno de Francia, vecino de la ciudad de Orihuela, Reyno de Valencia, y hallado por aora en la ciudad de Murcia, puesto a los pies de Vª. Rl. Mag., con el más profundo respeto, dice:

Que va a treinta y siete años que salió de Francia, en la que por entonces reinaba el buen orden, y florecía la Religión con el más tierno y respetuoso Amor a sus soberanos.

Se transfirió a los felices Reynos de Va. Mag. y citada ciudad de Orihuela con destino al comercio, en el que estubo de Factor Casa de Pedro Superviela hasta fines del año mil setecientos setenta y seis, en que el suptte. estableció su casa Tienda de comercio por menor en la misma ciudad.

Y a poco tiempo contrajo matrimonio con Joaquina Villescas (sic) del que tiene tres hijos en pupilar edad constituidos.

Empleado en el cumplimiento de todas sus obligaciones de catholico fiel, vasallo de Vª. Rl. Mag., buen vecino; y del ara de su Estado, vivía el Exponente con la mayor tranquilidad y sosiego, coadyudándole su amada Esposa para llevar con gusto las cargas del Matrimonio; y los indispensables cuidados de un padre para la buena educación y crianza de sus hijos...

Y también en relación a la conducta en lo Moral y Político; pues en quanto a lo primero, podrá hacer constar de su católica crehencia, frecuencia de Sacramentos, y aplicación, y empleo en Obras de Piedad, en los ratos y ocasiones que ha podido hacerlo sin faltar a las obligaciones de su estado.

Y en cuanto a lo segundo, responde que no habrá vecino que se pueda quexar haberle ofendido en obra, ni en palabra, ni superior secular, ni Eclesiástico que haya tenido que hacer cosa alguna con el exponente; quien ha mirado con tanta delicadeza el respeto debido a la Religión y soberanos; que en las actuales ocurrencias, no permitía en su casa conversaciones respectivas a ellas.

Y cuando no podía evitar el oírlas, manifestaba el odio y detestación que tenía a los delirios a que se decía entregada la infeliz Nación Francesa.

Y por un efecto de lealtad y amor a Vta. Real Persona, gratificó dos mozos de buena talla para el alistamiento voluntario en el Rl. Servicio exigido por Vª. Mag. con cuarenta y dos pesos, que era lo que alcanzaban sus facultades después del preciso mantenimiento de su familia…

Aunque el pasaporte y la escritura figuraban a nombre de Juan Claverana, ya firmaba como Clavarana; españolizando al máximo su apellido francés.

Firma original en 1793. Archivo Lourdes Clavarana Caballero.

Jean Claveranne había nacido en Bosdarros, en la antigua provincia de Bearn, a los pies de los Pirineos franceses. Y llegó a España en 1756.

Instalado en Orihuela, estuvo trabajando para Pedro Superviela hasta el año 1776 (es posible que este comerciante fuese de su misma nacionalidad; el apellido parece la adaptación del francés Supervielle).

En el documento anterior pedía la domiciliación oficial en Orihuela y el alzamiento de sus embargos; y para ello confiaba su destino y el de su familia a la Piedad de Su Majestad.

Estaba casado con la oriolana Joaquina Illescas; quien le había dado tres hijos.

Tenemos algunas referencias anteriores de su trabajo como comerciante de seda; por ejemplo el siguiente documento fechado en el año 1786.

En la Real Aduana de Valencia, a nueve de Enero de 1786, Don Juan Pérez de Arce, del Consejo de S. M. su Secretario, Administrador General de Rentas Generales, Tabacos, Lanas, y demás agregadas de esta Ciudad, y Reyno de Valencia, y Encargado del Govierno, o Comandancia del Resguardo, y Rondas de Unión, etc.

Es un manifiesto para transportar ciento setenta y una libras valencianas de «seda y ladillo en pelo», certificada en Orihuela el seis de Diciembre de 1785.

También tenemos un pago; fechado un año después.

Año de 1786. Real Aduana de Alicante. Fielato de Orihuela. Número 1562. Administración de Rentas Generales de cuenta de la Real Hacienda. Guardas de las Rentas de Diezmos de la Mar de Castilla, y Puertos Secos, sus Agregados, y demás Generales, dejad pasad a Ramón Alinere a Valencia, y entregar a Jerónimo Alinere, mil quinientos y cinqta pesos en moneda de oro y plata que remite D. Juan Claverana, con Obligación de Responsiba, en el término de quince días, valga pr. ocho. Orihuela, veinte de Diciembre de 1786. Sin enmda. Toribio Moñino.

Reales Aduanan de Valencia y Alicante. Enero y diciembre de 1786. Archivo Lourdes Clavarana Caballero.

No sé cuando murió. Pero uno de los hijos de Juan Clavarana, de nombre Bernabé, casó con la italiana Teresa Maricone Pescceto.

Los Maricone eran comerciantes de origen genovés instalados en Alicante a principios del siglo XVIII.

Y un hijo de estos, Julián Clavarana Maricone, casó con Ana Garriga Lillo…

Adolfo Clavarana Garriga

Adolfo Clavarana Garriga nació en Orihuela el 9 de Septiembre de 1844. Hijo del comerciante Julián Clavarana Maricone y de Ana Garriga Lillo. Fue bautizado en la Catedral con los nombres: Adolfo, Monserrate y Gorgonio.

Excluyendo los datos documentados en su partida de bautismo, para componer la crónica de sus primeros años sólo disponemos de las biografías de Clavarana escritas antes y después de su muerte y difundidas hasta la saciedad por la prensa católica de toda España con un propósito claramente ejemplarizante.

Destacan especialmente las redactadas por Amancio Meseguer. Para su más destacado discípulo (y luego para todo el mundo) don Adolfo gozaba de «clarísimo entendimiento e inflexible lógica que le arrebataba irresistiblemente a buscar la verdad»; era un escritor chispeante, un hábil músico, un pintor aventajado, un caricaturista temible, un poeta ocurrente…

Su único defecto; el pecado subsanado oportunamente, fue su paso por el Partido Liberal; una ideología «demoníaca» que, una vez «caído del caballo», se dedicó a combatir el resto de su vida.

Esta relación de virtudes prodigiosas narradas por Meseguer pretendía principalmente dejar constancia de la presencia de Cristo en sus decisiones; y de la inquebrantable fe en Dios del apóstol.

Retrato de Adolfo Clavarana. Alberto Darblade. Torrevieja. Colección Javier Sánchez Portas.

Al leer sus biografías hay que tener en cuenta su parcialidad exagerando virtudes y ocultando defectos hasta rozar la hagiografía.

Criado entre liberales progresistas del morrión, allá por los años de 1844 en que nació, D. Adolfo Clavarana fue también liberal; pero dotado por Dios de clarísimo entendimiento, su inflexible lógica le arrastraba irresistiblemente a buscar la verdad; lo cual procuraba a los veintidós años, encaramándose en el desván de la casa para devorar las obras de Balmes, mientras los demás rabiaban, y pateaban, y le buscaban inútilmente para que atendiese al comercio de su suegro, en cuya casa habitaba; la prosa comercial le cargaba sobremanera, a pesar de su título de Perito Mercantil.

Huyendo de ella, su genio de artista le hizo músico hábil, pintor aventajado, caricaturista temible, poeta ocurrente, y, por último, en diez y ocho meses, abogado; esfuerzo que por poco le cuesta la vida. Pero el Señor se la conservaba para empresas mayores. (Amancio Meseguer en «El siglo Futuro», 15 de febrero de 1905).

Tras realizar sus estudios primarios en Orihuela, Clavarana obtuvo el título de perito mercantil en Valencia, en 1863. Tres años después, con 22 cumplidos, casó con Josefa Bofill Regidor y, según su biógrafos, se instaló en casa de su suegro, don Ramón Bofill, quien le dio trabajo como dependiente en un inconcreto comercio.

Ramón Bofill se había casado en la Catedral con Paulina Regidor en 1844. He tratado de encontrar su establecimiento en la segunda mitad del siglo XIX; y he localizado un almacén de ultramarinos (azucar, cacao, etc.) de un tal Ramón Bofill en los Hostales, sin concretar el segundo apellido.

Jesús Millán menciona en un artículo a un rico comerciante con tres criadas llamado Ramón Bofill Fontanals.

Con los datos que dispongo actualmente, en relación con su familia política puedo afirmar que Josefa, la esposa de Clavarana, era hermana de Carlos Bofill Regidor, farmacéutico, abogado, ferviente católico y concejal de Orihuela.

Casado con Concepción Garriga en 1888, enviudó en mayo de 1901; perdió un hijo de quince años en 1904 y falleció en julio de 1922.

También era hermana de Dolores Bofill; casada con el famoso Ernesto Gisbert, juez destinado en Madrid que recopiló los datos para «la Historia de Orihuela» a finales del XIX.

Con los mismos apellidos he encontrado también a Ramón Bofill Regidor, médico cirujano licenciado en Madrid en 1878; que ejerció en Orihuela y falleció en 1912.  Y a tres hermanas más: Teresa, Conchita y Esperanza.

Sus biografías cuentan que a Clavarana, a pesar de su titulación como Perito Mercantil, le aburría el comercio; y en horas de trabajo, devoraba las obras del teólogo carlista Jaime Balmes desatendiendo el negocio de su suegro.

Que a disgusto de su familia abandonó el empleo y, una vez conseguido el bachiller superior en 1869, emprendió la carrera de abogado en Murcia y la terminó en Salamanca; donde obtuvo la licenciatura en Derecho Civil y Canónico el 14 de Marzo de 1874.

Según cuenta su amigo Álvaro Landeira, magistrado del Tribunal Supremo, la elección de la carrera de Derecho estuvo motivada por su milagrosa aparición en Orihuela, de paso hacia Torrevieja en unos carnavales.

Era el momento oportuno para marcarle el camino (las vidas de los santos son así).

Jóvenes, casi niños, nos conocimos en Valencia al comenzar la carrera; él la Mercantil, y yo la de Derecho. La mayor intimidad se estableció entre nosotros, porque a Adolfo era imposible tratarle sin sentirse subyugado por la magia de su peregrino ingenio y atraído por el raro conjunto de sus brillantísimas cualidades …

… Corría el año 1870 y me encontraba yo en Murcia. Varios amigos con quienes tenía afinidades de profesión, de edad y hasta de gustos, me propusieron ir a pasar los días de Carnaval en Torrevieja.

Llegamos a Orihuela y nos ocupamos en buscar un carruaje que nos llevara al punto de nuestro destino y, estando en esto, vi pasar a Adolfo por la calle, le llamé y nos arrojamos uno en brazos del otro. Como hacía algún tiempo que no nos veíamos, quise saber en qué se ocupaba.

Advertí que se hallaba hondamente preocupado y dudoso acerca del rumbo que debería tomar en aquella época de incertidumbres y desvaríos y se me ocurrió decirle: ¿por qué no aprovechas la libertad de enseñanza, cursas en la Universidad libre de Murcia y te haces Abogado?

Madurada la idea fue aceptada por Adolfo, se convirtió de nuevo en estudiante y a mi lado siguió los estudios con una constancia igual a su aprovechamiento. Terminada la carrera, recibió el grado de Licenciado, previos brillantísimos ejercicios en la Universidad de Salamanca.

¿Necesitaré decir lo que fue Adolfo como Abogado? Apenas abierto su bufete era ya un Jurisconsulto de cuerpo entero. Módico y desprendido en la percepción de honorarios, identificado con sus clientes cuyos intereses defendía por cuantos medios le sugería su poderosa inteligencia, sobrio claro y preciso en sus escritos forenses de elocuencia originalísima, nerviosa, contundente, en sus informes orales, su fama se extendió a toda la provincia y aún fuera de ella. (Álvaro Landeira en «La Voz de Alicante», 23 de marzo de 1905).

En mayo de 1875 se adscribió al Colegio de Abogados de Orihuela; montó su bufete, y cuentan que pronto alcanzó gran prestigio a nivel provincial.

En abril de 1878 era socio suscriptor de «La Unión Agrícola Orcelitana» con el número 8. En ese mismo año comenzó a publicar en «El Segura» y «La Voz de Orihuela».

He transcrito buena parte de un artículo en el que hacía patente su animadversión por el liberalismo económico y la revolución industrial. Me parece muy interesante.

El Segura. 8 de mayo de 1878: Era yo casi niño cuando oía a uno de mis profesores de la Escuela Industrial repetir el sistemático panegírico de esos instrumentos con que el hombre ha procurado defenderse de la terrible ley del trabajo.

Condenar las máquinas, decía volviendo a los eternos argumentos de años anteriores, equivaldría señores, a condenar la aguja, a condenar el arado, a condenar la pluma, y en buena lógica o se ha de caer en esos absurdos o ha de admitirse como axioma irrefutable que las máquinas siempre constituyen un verdadero progreso.

Blasfemia parece en pleno siglo diez y nueve sostener algo que sea contrario a los vertiginosos progresos de la mecánica aplicada a la industria.

Desde entonces he observado que las grandes máquinas han dado lugar a las grandes industrias; que las grandes industrias no han sido otra cosa que grandes monopolios y que si en orden al consumo, máquinas, industrias y monopolios han realizado grandes progresos abaratando los productos y satisfaciendo desde los instintos fastuosos del rico hasta las ridículas vanidades del pobre, en cambio y en orden a la producción y distribución de la riqueza han causado no pocos males, y lo diré sin reparo, un verdadero retroceso.

Las grandes industrias han matado a las pequeñas, y al verificarse este cambio, los que ayer eran jefes de su obrador y capitalistas modestos que trabajaban en su propio hogar, hoy son pobres, obreros agrupados en inmensos talleres, donde ya que no les es posible sacudir el yugo de un trabajo que ellos consideran tributario de la avaricia, se contentan con aprender doctrinas antisociales y soñar revoluciones demagógicas.

Este cambio no es un progreso. La centralización del trabajo es un mal social de los más graves y el pauperismo su más inmediata consecuencia.

Inglaterra puede vanagloriarse de ser en industria la señora feudal del mundo, y sin embargo Londres, Manchester, Liverpool y otras de sus ciudades más populosas; acusan las cifras relativas más desconsoladoras de mendigos, ladrones y prostitutas.

La gran industria ha centralizado el oro, y la centralización del oro ha enriquecido a unos pocos a expensas de reducir al mayor número a la esclavitud del trabajo asalariado, hermana gemela de la indigencia y del embrutecimiento.

Ha destruido la clase media, esa clase que en los pueblos modernos parecía destinada por la providencia a conservar el fuego sagrado de la virtud y de la ciencia.

Ha aglomerado en esos grandes centros una población inmensa que a cada oscilación del consumo responde con una crisis aflictiva, con un tumulto amenazador o con una revolución sangrienta.

El círculo trazado por la moderna ciencia económica y cuya fórmula consiste en producir para abaratar, abaratar para estimular el consumo, para sostener la producción. Las consecuencias de esta doctrina son temibles.

La necesidad de abaratar aumentada por la rivalidad exige la disminución del precio de los jornales, el aumento de las horas de trabajo o la invención de nuevas máquinas que necesitan menos obreros.

La explotación del hombre por el hombre se hace cada día más dura y el obrero se ve en el caso de asociarse para defenderse con las armas en la mano no de lo que él llama la avaricia del Burgués. 

¿Puede darse un espectáculo más extraño y una lección más elocuente que la de una turba de obreros incendiando sus propias fábricas? Adolfo Clavarana.

Retrato de Adolfo Clavarana. Alberto Darblade. Torrevieja. Colección Javier Sánchez Portas.

Secretario y Síndico del Ayuntamiento de Orihuela, había entrado en política de la mano de Tomás Capdepón Martínez, poderoso personaje nacido en Almoradí.

Capdepón fue concejal en el Ayuntamiento de Madrid y diputado por el distrito de Dolores.

Afiliado al partido liderado por Sagasta dentro del sistema bipartidista que debía estabilizar la Monarquía, Capdepón falleció en 1877 y su heredero político fue nada menos que su sobrino, Trinitario Ruiz Capdepón.  

En 1892 un redactor de «El Independiente» utilizando el seudónimo «Pepe Verdades» mencionó a «un hombre afiliado al partido liberal desde tiempos de D. Julián Clavarana y por tanto capdeponista desde los tiempos de D. Tomás Capdepón».

Lo que deja claro que su padre, o su hermano Julián (interventor Militar y Comisario de Guerra) militaron en los liberales. El caso es que, fallecido su mentor, las ideas políticas de Adolfo cambiaron radicalmente.

Tomás Capdepón. La Ilustración Española y Americana. 15 de mayo de 1877.

De su matrimonio con Josefa Bofill nacieron ocho hijos: José, Fernando, María, Adolfo, José, Dolores, Julián y Teresa.

Clavarana tuvo que enterrar a cuatro de los varones y a una de las niñas. La primera defunción que tengo registrada la anunció «El Segura» en 1878.

El Segura. 14 de agosto de 1878: Nuestro particular y querido amigo D. Adolfo Clavarana, ha tenido la inmensa desgracia de perder uno de sus hijos víctima de una penosa y larga enfermedad. Sentimos tan lamentable pérdida y le acompañamos en su justo y natural dolor.

Caja de Socorros y Ahorros. «La Agrícola». Colección Javier Sánchez Portas.

En 1879 fue socio fundador y el autor del reglamento de la Caja de Socorros y Ahorros. Conocida como «la Agrícola», acabó instalada el los bajos de la casa de Tinitario Ruiz Capdepón.

Un año después, en la primavera de 1880, nacía el Partido Liberal Fusionista; y en pocos meses, los suyos con Sagasta a la cabeza llegaban al poder.

Caja de Socorros y Ahorros. «La Agrícola». Colección Javier Sánchez Portas.

En ese mismo 1880 terminaba la carrera de Medicina en Valencia su discípulo inseparable; el divulgador de su vida y de su obra.

Amancio Meseguer López era hijo de Amancio Meseguer Amorós (otro de los fundadores de «La Agrícola» fallecido en 1894 ) y cuñado del famoso político liberal Francisco Ballesteros.

Amancio Meseguer. Orla Facultad de Medicina Valencia curso 1879-1880.

Médico cirujano, homeópata, escritor, traductor, poeta, gran activista católico y biógrafo de Clavarana, Amancio casó en abril de 1888 con la torrevejense Ana Manresa. De este matrimonio nació Amancio Meseguer Manresa.

Amancio Meseguer López y Amancio Meseguer Manresa. Archivo Municipal de Orihuela.

(Clavarana) No tardó en ser el primer abogado de la comarca; y fiel a sus principios liberales, él era quien manejaba el palo de la gaita fusionista (entonces constitucional) en este cacicato.

Desempeñó los cargos de síndico y secretario del Ayuntamiento, y allí hizo famoso su ingenio en unas tan memorables como liberales elecciones; pero repugnaban a su natural honrado las miserias y bajezas de la política liberal; y no pudiendo aguantar más aquella atmósfera, que le revolvía el estómago, se separó de ella cabalmente y de intento al subir al poder Sagasta.

Como no le faltaron tentadoras ofertas de los liberales fusionistas, y como hubiera llegado a mucho y pronto, pues le acompañan iniciativa e ímpetu irresistibles, imaginación fogosa, palabra chispeante y finísima sátira, los amigos le tuvieron y tienen por loco, o por un exagerado, indigno de que se le atienda…

…Si la Iglesia nuestra Madre no oculta lo que fue el Apóstol de las gentes, antes que viese y oyese a nuestro Divino Redentor, cuando se le apareció en el camino de Damasco, ¿por qué ocultar lo que fue Clavarana antes de ser insigne maestro del periodismo católico y el primer hombre de nuestra comunión entre los que ya han recibido el premio de cuantos perseveraron en el combate?

Un trueno en su mocedad; hombre de inagotable y mal empleado ingenio, cuando comenzó a sentar la cabeza, el primer abogado de la comarca; cuando se le antojó licenciarse en Derecho, en diez y ocho meses se hizo abogado; el más listo de los políticos; el más elocuente de los letrados; el más travieso de los secretarios de Ayuntamiento.

El más terrible de los escritores; el más sangriento satírico; ese fue Clavarana liberal; hombre llamado a ser todo lo que hubiera querido, por los caminos de perdición: alcalde, diputado, ministro, cacique máximo…

Pero un día, día bendito que los católicos españoles debíamos señalar con piedra blanca, oyó Clavarana predicar a Cristo crucificado por la sinagoga moderna, y aquel hombre de fuego se postró ante los pies del Señor, repitiendo la frase del Apóstol:

—Señor, ¿Qué queréis que haga? —Y cuando se cercioró y aseguró de la voluntad de Dios respecto de él echó a rodar todo lo que le apartaba de Cristo, y comenzó a predicar a las muchedumbres una cruzada que sólo Dios sabe los pecados que ha evitado, los bienes que ha acarreado, las familias y pueblos que ha regenerado, las almas que ha salvado (Amancio Meseguer en «El siglo Futuro», 15 de febrero de 1905).

Clavarana era miembro, junto a su esposa y su cuñado, de la tercera orden de San Francisco; pero su «caída en el camino de Damasco» llegó en marzo de 1877, en unos ejercicios espirituales para caballeros organizados en la Merced por los jesuitas José María de La Hoz y Hermenegildo Jacas, rector de Santo Domingo entre los años 1871 y 1881.

Su implicación en el apostolado católico y en todo lo que tuviese que ver con la Iglesia fue en aumento y muy pronto comezaría su gran obra.

Manual del colegial, devocionario para uso de los jóvenes que se educan en los colegios. Hermenegildo Jacas (1827-1897).

El eco de la provincia. 26 de enero de 1882: Según nos escriben de Orihuela, también allí se ha constituido una junta diocesana para promover la peregrinación española a la capital del orbe católico, que con la aprobación del Sumo Pontífice, y bajo la Dirección de los Obispos, ha de tener lugar en la primavera próxima.

La junta a que aludimos se compone de los Sres. que a continuación se expresan: Presidente honorario. Muy Ilustre Sr. D. Antonio Begué, Deán, Vicario capitular y Provisor de esta Diócesis. Presidente activo. Sr. D. Salvador de Lacy y Pascual de Bonanza, ex-diputado a Cortes y propietario. Vice-Presidente. Sr. D. Adolfo Clavarana, abogado y propietario.

Aguardaba el Señor a su escogido. Quejábase un día al Padre José María La Hoz de su amarguísima condición de burlarse de todo; y entonces el Padre le dijo: Emplee V. esa cualidad en el servicio de Dios, que para eso se la ha dado. Y ahí nació la idea de La Lectura Popular.

Fundóla por su ardentísimo amor a la verdad y anhelo de que fuera conocida de todos, en particular del pueblo, a quien profesaba entrañable afecto.

Se propuso hacer un Cencerro católico; y pensó sacrificar a esta obra los ratos libres con algunos duros mensuales de su bolsillo en bien de la ilustración de las pobres víctimas de las añagazas y embustes del liberalismo; y Dios bendijo la obra según la recta intención que le guió, llegando a tirar hasta setenta mil ejemplares a pesar del abandono en que tenía la parte comercial de la obra, y de la falta de propaganda. (Amancio Meseguer en La Vega del Segura, 4 de marzo de 1905).

Discreta cabecera del primer número de La Lectura Popular.

El 3 de mayo de 1883 fundaba el periódico quincenal «La Lectura Popular» en el que se dedicó a difundir pequeños relatos basados en la moral religiosa con un exitoso sistema de venta y distribución.

LA LECTURA POPULAR. Publicación católica quincenal. Gratuita para las clases trabajadoras. Con censura eclesiástica. Esta publicación tiene por objeto difundir gratis entre el pueblo la sana lectura moral y religiosa, presentándola bajo formas amenas y ligeras para que se propague más fácilmente.

La suscripción se hace por acciones, medias acciones o cuarto de acción. Cada acción da derecho a recibir cien ejemplares de cada número o sea doscientos periódicos al mes, que el accionista reparte por sí entre sus criados, colonos, operarios, feligreses, etc. o bien deja su distribución al arbitrio de esta administración para que la haga en las aldeas, huertas, caseríos, fábricas, escuelas, establecimientos penales, etc. Precios de suscripción: una acción 4 pesetas mensuales. Media acción 2 pesetas. Un cuarto 1 peseta.

El llamado «apóstol de la prensa católica» manejaba hábilmente la sátira, y sus sencillos relatos gozaron de gran éxito.

«La Lectura Popular» alcanzó fama mundial (se vendía en América Latina a través de una corresponsalía en Cuba) con una tirada superior a los sesenta mil ejemplares.

Al año siguiente de su lanzamiento don Adolfo cerró el bufete. Tenemos el testimonio de su amigo, el magistrado Álvaro Landeira:

Pasaron los años y en 1884, me hallaba yo de fiscal en la Audiencia de Cartagena. Un amigo que acababa de llegar de Orihuela me indicó que Adolfo, por escrúpulos de orden religioso, trataba de dejar el ejercicio de la abogacía en que tanto renombre había conquistado.

La noticia me produjo verdadero asombro, porque no concebía que Adolfo, en plena juventud, con vigor físico, con reputación profesional siempre creciente y con dotes intelectuales por nadie superadas, echase por la borda el bienestar presente y futuro de su familia, que era precisamente su idolatría.

El proyecto me pareció tan descabellado, que tomé el tren y me fui a Orihuela, resuelto a quemar el último cartucho para disuadirle de lo que consideraba un enorme desatino.

Me recibió con los brazos abiertos, le signifiqué que deseaba tratáramos a solas un asunto grave y convinimos salir a la mañana siguiente a dar un paseo por la huerta, durante el cual podíamos hablar sin testigos.

Hecho así, me cercioré por boca del mismo Adolfo de que estaba irrevocablemente resuelto a darse de baja como abogado.

Todas mis reflexiones fueron inútiles y cuando yo, haciendo un último esfuerzo porque presentía la derrota, le argumenté en el sentido de la perfecta compatibilidad que existía entre una vida cristiana ajustada y el ejercicio honrado de una profesión que le reservaba grandes triunfos y positivas ventajas; se detuvo, me cogió de un brazo y fijando en mí una mirada en que se transparentaban a la vez tristeza y decisión, me dijo:

—Tú no eres el mismo: en el terreno religioso has retrocedido.— Te equivocas, le contesté: estoy donde estaba hace diez años. Sea, replicó, pero te advierto que en estas materias no es lícito detenerse: el que no avanza, retrocede.

Comprendí que me las había con un espíritu heroico, saturado de ansias de sacrificio por la santa causa de la Religión Católica, admiré su grandeza y me confesé vencido. (Álvaro Landeira en «La Voz de Alicante», 23 de marzo de 1905).

Retrato de Adolfo Clavarana. Alberto Darblade. Torrevieja. Colección Javier Sánchez Portas.

Pero no sólo dejó la abogacía; elegido concejal en 1885 renunció al Ayuntamiento y al Partido Liberal del que había sido gran propagandista. Lo abandonó todo para dedicarse en cuerpo y alma a su periódico y al apostolado católico.

El Oriolano. 17 de diciembre de 1885: El Sr. Rebagliato ha recibido una R. O. del ministerio de la Gobernación nombrando alcalde presidente de nuestro Ayuntamiento al señor D. Francisco Ballesteros.

En virtud de la toma de posesión de los concejales fusionistas, cesarán en sus cargos los interinos señores Burunda, Román, Abril, Guillén, Ortuño, Ruiz y Botella, siendo reemplazados por los señores D. Francisco Ballesteros, D. César Giménez, D. Francisco Román, D. Adolfo Clavarana, D. Francisco García, D. Pedro Costa, D. Juan Bautista Iborra y D. José Ferrer. El señor Clavarana es probable que no tome posesión…

… A las once de la mañana de hoy se ha reunido en sesión el Ayuntamiento, presidido por el señor Rebagliato. Han asistido doce concejales.

Dióse cuenta del despacho ordinario que no extractamos por falta, de espacio, entre el cual figura la R. O. nombrando al Sr. Ballesteros alcalde presidente del ayuntamiento para el bienio de 1885-87…

… El presidente saluda a los nuevos concejales felicitándose de su ingreso en la corporación, y especialmente al señor Ballesteros, a quien desea acierto y prosperidad en el ejercicio de su cargo (…) No han tomado posesión los concejales fusionistas señores Clavarana, García e Iborra.

La aventura de «La Lectura Popular» comenzó en el establecimiento de Cornelio Payá, en la calle Mayor número 37.

Pero pronto, en 1884, Clavarana montó su propia imprenta emplazada en la calle de Bellot número 3, donde tenía su domicilio.

Dirigida en 1885 por Luis Zerón, allí se confeccionaron varios periódicos y otras publicaciones.

Autor de infinidad de cuentos morales, de numerosos artículos de carácter político, económico, humorístico y, sobre todo, religioso, buena parte de su producción literaria se condensó en una gran obra titulada «Lecturas populares. Colección de cuentos, artículos y diálogos de buen humor»; cuya primera edición se imprimió en Madrid en 1885.

Reeditada muchas veces en la imprenta de «La Lectura Popular», en 1910 estaba compuesta por siete volúmenes. En 1925 se amplió a diez.

Semanario católico. 16 de enero de 1886: LECTURAS POPULARES. Colección de Cuentos, Artículos y Diálogos de buen humor originales de D. Adolfo Clavarana. El prólogo: Habrán ustedes oído nombrar por ahí, y aun tal vez conocerán de vista y quizá también de trato, a cierto periódico semanal, chiquirritito, travieso, enredador, de poca apariencia pero de mucha sustancia, listo, vivaracho, siempre festivo y decidor, aun a propósito de las cosas más serias de este mundo y del de más allá: periódico más amigo de codearse con el pueblo en sus inferiores capas, como se dice ahora, que de hollar crujientes alfombras y lustrosos mármoles palaciegos; periódico de índole vulgar y callejera, aunque de nobles y elevados instintos…

… ¿A qué multiplicar señas y contraseñas, si dando sencillamente su nombre salimos del paso con mucha mayor facilidad? Llámase pues La Lectura popular, y es su patria Orihuela…  Se vende al módico precio de una peseta en toda España, regalándose dos ejemplares al que tome 12 y 20 al que tome 100.

Pinchando en la siguiente imagen se accede a una de sus recopilaciones alojada en la Biblioteca Nacional.

Acceso a obra en la Biblioteca Nacional de España.

En julio de 1887, una romería compuesta por más de mil peregrinos con cien sacerdotes llegó a Lourdes. Estaba formada por valencianos, catalanes y baleares que se reunieron en Barcelona para subir en procesión al santuario de Montserrat. De los «romeros» oriolanos y murcianos se había encargado Clavarana.

Semanario católico. 14 de mayo de 1887: La peregrinación valenciana a Monserrate y a Lourdes, que se está organizando en la capital de este antiguo reino, promete ser esplendorosa. (…) Los «Ecos de María Inmaculada», que es la Revista órgano oficial de la peregrinación, da cuenta ya de la constitución de la Junta central de Cataluña en Barcelona, bajo la presidencia del Ilmo. Sr. Obispo de aquella capital.

En breve quedará también constituida otra Junta regional, que lo será de Orihuela y Murcia, para lo cual ha sido comisionado D. Adolfo Clavarana, Director de La Lectura Popular.

Cromo francés con la imagen del Cardenal Lavingerie.

De la ciudad condal salieron en tren para llegar a Lourdes en una notable y exitosa manifestación católica que duró cuatro días.

El cardenal francés Lavigerie dio su bendición a los romeros españoles entre los que figuraba don Adolfo con gran protagonismo. No sé qué pidió en Lourdes; pero ese mismo año perdió a su hija María con sólo cuatro años.

El Día. 23 de octubre de 1887: El jueves falleció a la temprana edad de cuatro años una hija de nuestro querido amigo Don Adolfo Clavarana. Reciban sus desconsolados padres nuestro más sentido pésame.

Semanario católico. 7 de enero de 1888: El trabajo del ilustre director de La Lectura Popular de Orihuela, D. Adolfo Clavarana, que lleva por nombre «Certámenes para fomentar la lectura católica» es tomado en consideración por la Junta y lo ha pasado a la Comisión ejecutiva, la cual queda encargada de hacer el Reglamento para llevar a cabo tan excelente idea.

Adolfo Clavarana y sus objetos de uso personal.

Don Adolfo militaba en el carlismo. Pero en 1888 nacía el Partido Integrista o Partido Católico Nacional, como reacción al intento de acercamiento de los carlistas al liberalismo político, traicionando sus esencias.

El diario «El Siglo Futuro» era el órgano de propaganda a nivel nacional y difundía en sus páginas artículos de Clavarana cuya fama seguía creciendo..

…Vencida su hereditaria y liberal repugnancia, se adhirió al partido carlista. ¡Sorpresa grande fue aquí con ocasión de la Misa de acción de gracias por la salud de D. Jaime, el verle venir por la calle Mayor, a la cabeza de los concurrentes, y entre dos carcas de lo más caracterizado del género!…

¡Heroica acción, conocidas las circunstancias! Cuando la deplorable amputación del partido carlista, Clavarana, siguiendo en el firme criterio que a los carlistas le había conducido, se dio por amputado; se quedó con los que después fueron apodados integristas, y fue uno de los ochenta que merecieron ser citados a la primera y secreta reunión preparatoria del partido tradicionalista, en cuyas determinaciones influyó notablemente… (Amancio Meseguer en «El siglo Futuro», 15 de febrero de 1905).

La nueva formación integrista caló muy hondo en la Vega Baja. Y por supuesto contó con la pluma, el impulso y la influencia de «el apóstol». Ese mismo año enfermó de cuidado por primera vez.

El alicantino, diario católico. 3 de marzo de 1888: Está enfermo de algún cuidado nuestro querido amigo D. Adolfo Clavarana, Director de La Lectura popular de Orihuela.

Encargamos a nuestros lectores ofrezcan oraciones a Dios por la salud del valiente campeón de la causa católica en nuestra provincia, pues su muerte, dejaría un vacío difícil de llenar en el campo de la propaganda católica.

En 1890 la que parecía muy enferma fue su mujer; tanto como para darle la extrema unción. Durante seis años, Josefa Bofill siguió apareciendo en prensa con la «salud quebrantada»; pero la viuda de Clavarana hizo bueno el refrán «Mujer enferma, mujer eterna», como veremos más adelante.

El diario de Orihuela. 17 de noviembre de 1890: Ayer tarde le fueron administrados los últimos Sacramentos a Dña. Josefa Bofill Regidor, esposa de nuestro querido amigo D. Adolfo Clavarana y Garriga. Deseamos a la enferma el pronto y radical restablecimiento.

El diario de Orihuela. 18 de noviembre de 1890: Con motivo de la grave enfermedad que padece doña Josefa Bofill y Regidor, ayer tarde llegó a esta población procedente de Madrid su querida hermana doña Dolores, acompañada de su apreciable esposo y estimado amigo nuestro D. Ernesto Gisbert, Juez de primera instancia del distrito del Este de Madrid.

La Prensa. 23 de noviembre de 1890: Se halla muy mejorada de la enfermedad que ha puesto en peligro su vida, la Sra. Dña. Josefa Bofill, esposa de nuestro apreciable amigo el Sr. D. Adolfo Clavarana.

Clavarana se integró plenamente en la Comunión Tradicionalista sin dejar sus asuntos religiosos. En agosto de 1893 formó parte del consejo diocesano para organizar una peregrinación a Roma que montó el obispo de Orihuela.

Estaba presidido por su cuñado, Carlos Bofill; y Adolfo Clavarana y Amancio Meseguer eran vocales.

Nacida en octubre de 1894 en los talleres de «La Lectura Popular» salió otra publicación católica auspicida por Clavarana y dirigida por José Saravia Vergel.

Se titulaba «La Noticia Diaria» y tenía, como anunciaron en su primer número, una clara vocación de moralidad pública.

La Noticia Diaria. 15 de octubre de 1894: «La Noticia Diaria» es un periódico más pero un periódico que sale al campo, no a servir de instrumento a pasiones políticas; intereses de partido ni aspiraciones personales…

… huyendo de los vicios de periodismo, enterará a sus suscriptores de los asuntos locales y generales que más interesen; publicará telegramas de su servicio particular; insertará revistas útiles, y amenizará su  lectura con variedades científicas y literarias, charadas, cuentos, anécdotas y aun si fuese posible con caricaturas y grabados; pues todo, depende del favor que el público le dispense.

En cuanto a la parte religiosa, nuestros lectores hallarán en ella no solo las noticias locales relativas al culto, sino que dada la prioridad que entre católicos merece esta sección, la consagraremos atención especialísima.

Y no decimos más porque preferible es ofrecer poco y cumplir lo ofrecido, que llenar columnas, de pomposas ofertas para echarlas después al olvido.

Mientras se imprimió en los talleres de «La Lectura Popular» su redacción pasó por la Plaza de la Fruta, la Corredera y Capuchinos.

Por motivos que desconozco, a partir del número 184, publicado en junio de 1895, redacción y administración pasaron a la Plaza de Santiago (domicilio del director) y se confeccionó en la imprenta de Luis Zerón, ubicada en los Hostales. Pero sin el apoyo de Clavarana sólo aguantó hasta el 24 de julio.

En ese mismo año de 1895 el hijo homónimo de Clavarana, director de «La Lectura Popular», terminaba la carrera de Derecho y se colegió en Orihuela.

También por esas fechas comenzó a trabajar en la imprenta un joven que sería referente en la historia del periodismo conservador alicantino del siglo XX: Juan Sansano Benisa o Sansano Más, como gustaba firmar sus obras.

El nuevo alicantino. 23 de noviembre de 1895: ECOS DE LA PROVINCIA. El notable escritor católico y popular periodista, nuestro particular amigo D. Adolfo Clavarana Bofill, director de La Lectura Popular, se ha inscrito en el Colegio de Abogados de Orihuela, teniendo su despacho en aquella ciudad calle de Bellot, número 3.

El 15 de enero de 1897 Adolfo Clavarana testó ante el notario Ramón Amat. En dicho testamento, conservado el Archivo Histórico que tuve el gusto de leer hace años, dejó escrito que guardaba en el cajón derecho de la mesa de su gabinete unas «memorias para después de mi fallecimiento».

Nunca he sabido que fue de ellas. Quizá las aprovechó Meseguer en sus biografías...

Gabinete escritorio de Clavarana y cuarto en el que murió. Fotografías de P. Correu. En “La Vega del Segura” 4 de marzo de 1905.

En los últimos suspiros de la centuria, en plena Navidad, don Adolfo recibió un duro golpe. Dios le volvía a poner a prueba.

El estandarte católico, diario de Tortosa. 27 de diciembre de 1899: En Orihuela falleció santamente el miércoles de la semana pasada el joven D. José Clavarana y Bofill, hijo de nuestro muy querido amigo D. Adolfo, uno de los periodistas que con más denuedo luchan en defensa del Catolicismo.

No hay que decir cuánta parte tomamos en la natural pena que aflige a tan respetable amigo, pero como sabemos que no se paga de vanas palabras de consuelo no hacemos sino pedir a nuestros lectores que eleven a Dios sus preces por el alma del malogrado joven, aunque piadosamente pensando, es de suponer que sus virtudes habrán obtenido la recompensa que se concede a los elegidos.

Año 1900

Con el cambio de siglo Amancio Meseguer comenzó a publicar sus hagiografías que elevaban a Clavarana a la santidad; haciendo de ello un género. Ésta la redactó para un diario católico de Tortosa:

El estandarte católico, diario de Tortosa. 21 de mayo de 1900: CLAVARANA. Adolfo Clavarana, perito mercantil, y asociado a los 22 años al comercio de su suegro, salió de él por interior impulso, dando con el pie a los prosaicos géneros de la tienda entre los que cabía.

En diez y ocho meses se vio bachiller y abogado. No sin que le costase estar a las puertas de la muerte. Hallólas cerradas; y el primer año ganó para la matrícula; y al segundo era el primer abogado de la comarca; mas como su modestia corría pareja con su ímpetu, no llegó a tal punto sin que tuvieran que empujarle los amigos para que abogase, y aún que pedirle el título sin que él lo supiese.

Liberal fusionista, Secretario y Síndico del Ayuntamiento, y electorero habilísimo; en los memorables ejercicios espirituales del P. Jacas y el P. La Hoz, cayó a los pies del incomparable P. la Hoz, que le quiso como a hijo, y encaminó su ya famosa vis cómica, a la gloria de Dios.

Lógico sobre todo, y sobre lógico hombre de recta intención entregado a Dios, cumplió el primer mandamiento rechazando ventajosas, ciertas y tentadoras ofertas de los liberales, y, convirtióse en el más terrible enemigo con que hoy cuenta el liberalismo en España.

Dejóse la abogacía por aquello de San Francisco de Sales de que una cosa es la justicia y otra la judicatura, y fundando «La Lectura Popular», se vio en él cumplida la promesa de la Sagrada Escritura de que el que busca el reino de Dios y su justicia, recibe lo demás por añadidura; pues realizó el milagro de la literatura metido en un oscuro rincón.

Músico hábil; caricaturista chispeante y pintor aventajado, vive hoy agobiado de obligaciones, enfermedades y trabajos, sin más mira que la gloria de Dios y la ruina del liberalismo, fuente de nuestras desdichas presentes  y de las futuras, no menos abundantes y terribles.

Quiera Dios dar larga vida y fuerzas para bien de su gloria y de la propaganda en España. AMANCIO MESEGUER.  

En 1902, un artículo firmado por Adolfo Clavarana fue republicado en Madrid por el diario integrista «El Siglo Futuro», provocando un escándalo a escala nacional. Pero la denuncia no pareció inquietarle:

“¿Cómo pagaremos al Sr. Canalejas el honor que acaba de dispensarnos? Porque han de saber ustedes que el Sr. Canalejas, ex-ministro de Agricultura, ex-ministro de Gracia y Justicia y candidato a la jefatura del partido ultra-democrático-español, se ha dignado descender desde las alturas de su posición política a medir sus armas con el último periodista del último periódico de la prensa mínima de España”.

Si os interesa leer dicho artículo o cualquier otro número de la Lectura Popular, pinchando en la siguiente imagen se accede al depósito en la Hemeroteca Digital.

Enlace a «La Lectura Popular» en la Hemeroteca Digital.

La Correspondencia de Alicante. 12 de agosto de 1902: ORIHUELA. Canalejas y Clavarana.—En el juicio.— Escurriendo el bulto.— Juicios y comentarios.— Noticias. «La Lectura Popular», periódico integrista que publica aquí D. Adolfo Clavarana, dio a luz el 1° de julio un artículo firmado por dicho señor, titulado «La democracia en paños menores», en el cual ponía de oro y azul al Sr. Canalejas.

Reimpreso el artículo por «El Siglo Futuro» y aumentado así el escándalo, creyó conveniente el jefe de los demócratas salir a la defensa de su honra llevando a los tribunales al autor de «La democracia en paños menores», y a este efecto, por medio de su procurador en Orihuela D. Luis Ibáñez, demandó a juicio de conciliación a D. Adolfo Clavarana.

Señalado el acto para las once de la mañana del sábado último, era natural que produjera tan singular atención. Es el Sr. Clavarana un abogado muy listo, escritor chispeante, intencionado, demoledor, que goza aquí de muchas simpatías por su amabilidad, por su talento, por su perspicacia, si bien como apóstol y santón del integrismo sean criticadas sus exageraciones y los fuegos de bengala con que divierte a sus parroquianos desde las columnas de «La Lectura».

Colocado frente a frente del Sr. Canalejas y dispuesto D. José a medir sus armas con el jefe de los íntegros oriolanos, lo que en otras circunstancias y entre otras personas no hubiese tenido importancia alguna, despertó desde el primer momento la atención de toda le prensa española, y ha sido y es la comidilla de todas las conversaciones entre nosotros; porque si bien la modestia de D. Adolfo no gusta de ciertas manifestaciones, como jefe de grupo diminuto pero jefe al fin, y como periodista, hábil y experto, no podía desperdiciar la fortuna que se le colaba de rondón por las puertas de su casa.

Ello es que todo el mundo esperaba aquí ansiosamente la llegada del sábado y que esta singular expectación la aumentaba el tic tac tiqui tac del manipular del telégrafo que ha funcionado mucho con preguntas, advertencias y recomendaciones.

Y llegó el sábado. Ya de muy mañana se comentaban con deleite ciertas declaraciones arrogantes que atribuían a D. Adolfo el propósito de dar al señor Canalejas con la badila en los nudillos: al local del juzgado municipal fueron acudiendo curiosos, dignidades eclesiásticas, abogados, comerciantes, periodistas… todos fueron acogidos con la exquisita amabilidad que distingue al juez D. Enrique Olmos, y gracias a sus disposiciones, para todos hubo sitio en el pequeño local de la Audiencia.

A las once se presentó el Sr. Clavarana acompañado de su hermano político D. Carlos Bofill, en calidad de hombre bueno; por parte del Sr. Canalejas lo era el presidente del Ateneo de San Luis Gonzaga, D. Joaquín Carrió, y dado principio al acto y leída la demanda en la que se pedía que el Sr. Clavarana se retractara de lo dicho, expuso este su declaración, que llevaba escrita, en los siguientes términos:

Que ante todo debe rectificar algunos fundamentos, de la demanda, el primero de los cuales es atribuir al que habla el artículo a que este acto se refiere, puesto que tal artículo está escrito por D. Adolfo Clavaraca y Bofill, y se demanda a D. Adolfo Clavarana y Garriga; y el segundo es que el citado artículo no ha sido publicado en el «Siglo Futuro», sino en la «Lectura Popular» de Orihuela.

Estas palabras dejaron a todo el mundo estupefacto. No era de él el artículo, sino de su hijo, y todos se dieron a cavilar quién pudiera ser el Espíritu Santo que había inspirado salida tan original y que tampoco ha convencido a la gente.

Aplauden los amigos tan habilísima respuesta; lamentan los indiferentes que hombre de tan claro talento no haya estado en lo firme, y se gozan los liberales con lo que, llaman la caída; pero lo cierto es que este asunto ha perdido su interés y que todos convienen en que «La Lectura Popular» ha perdido ya el derecho y la autoridad para llamar a los liberales embusteros y farsantes.

La Lectura Popular. 15 de julio de 1903: … Fue muy felicitado el Sr. Botella por muchos oyentes, entre los que había varios compañeros de profesión.

También nosotros le felicitamos así como aceptamos y agradecemos a nuestra vez las felicitaciones que de todas partes se nos dirigen por haber salido airosos en nuestro pleito con el Sr. Canalejas; pues la Audiencia de Madrid obrando en justicia se ha visto obligada a absolvernos de la querella que con tanto empeño ha seguido contra nosotros el apóstol del anticlericalismo español.

Al final, la responsabilidad del artículo recayó en su hijo.

Y aunque inicialmente fue absuelto por la Audiencia Provincial de Madrid, Canalejas recurrió y Adolfo Clavarana Bofill acabó condenado por el Tribunal Supremo a la pena de tres años y siete meses de destierro a 25 kilómetros de la Ciudad de Orihuela, una multa de 500 pesetas y el pago de las costas procesales.

El Pueblo de Valencia. 5 de marzo de 1904: PERIODISTA CONDENADO Ha sido condenado Adolfo Clavarana a siete años de destierro, multa y pago de costas, por haber escrito en un periódico de Orihuela artículos injuriosos contra el Sr. Canalejas.

La Comarca. 7 de marzo de 1904: El Tribunal Supremo ha condenado a D. Adolfo Clavarana Bofill, hijo del director de nuestro apreciable colega local La Lectura Popular en la querella que contra él venía sosteniendo el Sr. Canalejas por un artículo publicado por el primero y que el segundo consideró injurioso, a la pena de 3 años y siete meses de destierro, multa y pago de costas procesales.

Como oriolanos sentimos de todas veras el resultado de este pleito y ofrecemos al Sr. Clavarana el testimonio de nuestro afecto. Son las «satisfacciones» que recoge el que escribe.

Adolfo Clavarana Bofill y su esposa, Rosario Fernández Sánchez de Molina. En Granada. Gentileza de Lourdes Clavarana Caballero.

La Lectura Popular. 15 de marzo de 1904: He aquí la parte dispositiva de la sentencia con que el Tribunal Supremo ha terminado este asunto. «Fallamos que debemos condenar y condenamos a Adolfo Clavarana y Bofill a la pena de 3 años y 7 meses de destierro a 25 kilómetros de la Ciudad de Orihuela, multa de 500 pesetas y al pago de las costas procesales; y caso de insolvencia para el pago de las costas de la acusación privada y de la multa, a que sufra un día más de destierro por cada cinco pesetas que dejare de satisfacer etc. Hasta aquí la sentencia.

Cualquier consideración que hiciéramos acerca de ella, por digna, respetuosa y templada que fuese, pudiera creerse hija del despecho. No debemos, por consiguiente, decir hoy una sola palabra más.

Aparte de que aún no conocemos los considerandos en que se ha fundado el tribunal para echar por tierra la Sentencia de la Audiencia de Madrid que absolvía al procesado. Cuando los conozcamos los publicaremos. Entretanto bendigamos a Dios que nos permite padecer persecución por la justicia.

Adolfo hijo no tuvo tiempo de cumplir la pena. Perdió rápidamente la salud y, tras penosa enfermedad, falleció con 36 años cumplidos. Dios seguía probando a Clavarana.

La voz de Alicante. 23 de mayo de 1904: ORIHUELA. Se ha iniciado una pequeña mejoría en la grave enfermedad que padece nuestro querido amigo don Adolfo Claravana y Bofill. Lo celebramos al mismo tiempo que deseamos al enfermo un pronto y total restablecimiento.

La Comarca. 27 de mayo de 1904: Viaticado. Ayer tarde le fueron administrados los últimos Sacramentos a nuestro querido amigo D. Adolfo Clavarana Bofill. Dios quiera concederle la salud, si le conviene.

La Defensa (Alcoy). 28 de mayo de 1904: Tras larga y penosa enfermedad, falleció a las doce de la noche del miércoles último en Orihuela, D. Adolfo Clavarana Bofill, hijo del distinguido periodista católico y director de La Lectura Popular de aquella población, D. Adolfo Claravana Garriga, reconciliado fervorosamente con los auxilios de nuestra sacrosanta Religión.

La justicia de la tierra condenó hace pocos días por delito de imprenta al joven Clavarana, con la pena de destierro, pero la justicia divina parece ha querido premiar al valiente escritor desterrándole de este mundo de miserias y bajezas. Dios le haya acogido en su amoroso seno.

La Comarca. 28 de mayo de 1904: Entierro. Ayer tarde fue conducido a su última morada el cadáver del que en vida fue D. Adolfo Clavarana y Bofill.

Aun abusando de la frase de cajón en estas reseñas de que el acto fue una imponente manifestación de duelo, nunca con más propiedad se puede aplicar. Todas las clases de la sociedad tuvieron representación en el fúnebre cortejo, evidente prueba de las simpatías que el finado gozaba en esta ciudad y de las que goza su señor padre.

Largas filas de asilados, pobres y labradores precedían al féretro con luces y, tras la parroquia del Salvador, con cruz alzada, seguía el cadáver encerrado en lujoso ataúd.

En la presidencia del duelo iban los individuos de la familia D. José Clavarana, D. Carlos Bofill, D. Eduardo G. Mazparrota y don Joaquín Cartagena y algunos sacerdotes y Padres de la Compañía de Jesús. Reiteramos a toda su distinguida y apenada familia nuestro más sentido pésame.

El 14 de Febrero de 1905 día de San Valentín, destrozado por la muerte de su hijo y con múltiples achaques, Clavarana falleció de bronco neumonía a los sesenta años en su domicilio de la calle de Bellot en Orihuela.

Cuando se le anunció lo grave de su enfermedad y la conveniencia de administrarle los últimos Sacramentos acogió la noticia con muestras, no de resignación, sino de admirable alegría, así que los recibió con serenidad imperturbable y con la devoción y piedad propias de un santo.

Fortalecido ya con los auxilios de la Iglesia, creyó que ya no necesitaba nada más; y así mandó que nadie entrara a su aposento fuera de las personas absolutamente necesarias. Quería estar unido muy de veras con Dios.

Ya entrada la agonía, con el fin de aliviarle en los accesos de tos violenta y en las angustias que le iban aumentando, le quitó su hija el crucifijo que estrechaba en sus manos; mas al instante con voz apagada sí, pero aun resuelta dijo prontamente: «Venga, venga lo que es mío», y dándole de nuevo el Crucifijo, lo acercó a sus labios y con efusión y ternura lo besó una y muchas veces; y levantaba los ojos y lo miraba confiadamente.

¡Cuántos besos volvía a imprimir en la imagen de su Salvador crucificado! Allí tenía su alivio, su esperanza, su recompensa.

Avanzaba ya la última noche y empezaba ya a rayar el alba. El hombre de Dios, que hasta entonces había conservado claro el entendimiento y había gozado de tan serena tranquilidad, que llegó a sentir escrúpulo de ello, perdió por momentos el uso de los sentidos.

Tal estado duraría como media hora escasamente…. A las 5 y 15 entregaba su hermoso espíritu a Dios, a los 60 años, 5 meses y 5 días de su edad; y 28 años de su conversión. (UN TESTIGO OCULAR, en La Vega del Segura, 4 de marzo de 1905).

Su entierro fue una enorme manifestación de duelo popular; y la noticia corrió durante semanas por los periódicos católicos de toda España y América Latina.

Su leyenda de «apóstol» siguió engrandeciéndose después de muerto y sus obras se reeditaron hasta la saciedad.

La Vega del Segura. 14 de febrero de 1905: Esta mañana a las cinco, entregó su alma a Dios, D. Adolfo Clavarana y Garriga, fundador y director de «La Lectura Popular» y uno de los primeros periodistas católicos del mundo.

La prensa católica ha perdido uno de sus más valientes campeones y Orihuela uno de sus hijos más ilustres. Al dar a la familia del finado nuestro más sentido pésame, le hacemos presente la parte activa que en su pena tomamos, como católicos, como periodistas y como oriolanos.

La Vega del Segura prepara un número extraordinario, dedicado al orcelitano ilustre y al periodista católico, que aparecerá el día que se cumpla el novenario de su fallecimiento.

Entierro Adolfo Clavarana. Calle del Ángel. Fotografía de P. Correu. En «La Vega del Segura» 4 de marzo de 1905.

El Siglo Futuro. 15 de febrero de 1905: Hoy ha fallecido D. Adolfo Clavarana Garriga; director que era del periódico católico La Lectura Popular, abogado distinguido y literato insigne, que hizo célebre su nombre en Europa y América con ingeniosos escritos que brotaron de su elocuente y brillante pluma. El fallecimiento de tan estimado caballero ha sido muy sentido, causando general pesar.

El Sr. Clavarana ha fallecido después de una larga enfermedad, soportada con edificante resignación cristiana. El finado militaba en el partido integrista siendo una de las figuras de más relieve del mismo. Deja varios escritos dedicados a las clases trabajadoras.

En Orihuela gozaba de general estimación por su afabilidad, ameno trato y sólida cultura. Con la muerte del Sr. Clavarana ha perdido Orihuela uno de sus hijos más ilustres, y la causa católica uno de sus más valientes campeones. El entierro se verificará mañana, prometiendo resultar una imponente manifestación de duelo.

Entierro Adolfo Clavarana. En los Hostales. Fotografías de P. Correu. En “La Vega del Segura” 4 de marzo de 1905.

El Siglo Futuro. 15 de febrero de 1905: Muchos pésames recibimos ayer por la muerte de Clavarana, de sacerdotes y religiosos, de personas de toda clase y condición que, cuando se enteraron de la noticia, manifestaron la pena que sentían por la desaparición del «primer adalid que tenía hoy en España nuestra santa causa».

—Ha muerto un gran caudillo de Dios; nos decía un sacerdote. Y es verdad; porque Clavarana, escritor y político, en su casa y en su periódico, con su palabra y con su pluma, ha sido eso, un hombre lleno de Dios, en honra y gloria del cual y por amor del prójimo, ha consumido su bendita existencia, desde el día que, como otro Santo, oyó el llamamiento de la gracia y correspondió a ella, con todo el fuego de su corazón ardiente y nobilísimo.

Entierro Adolfo Clavarana. Despedida en Capuchinos. Fotografía de P. Correu. En «La Vega del Segura» 4 de marzo de 1905.

El Siglo Futuro. 15 de febrero de 1905: La muerte de Clavarana llenará de aflicción a todos los buenos católicos, y millares y millares de corazones acompañarán en su luto a «EL SIGLO FUTURO».

Si España fuera aún España, hoy sería un día de conmoción y duelo universal para los españoles. La pérdida es muy grande y dolorosa, y el vacío que deja imposible de llenar.

No creo que nadie, por medio de la prensa periódica, haya hecho tanto bien en estos tiempos como el hombre insigne y gran cristiano que acaba de morir.

Eco de la Alcarria, semanario católico. 22 de febrero de 1905: Don Adolfo Clavarana era un sabio y era un santo. Era un gigante en sabiduría y santidad. Y el vacío que deja en la propaganda y vindicación católica es imposible de llenar cumplidamente.

Clavarana ya descansa en el Señor y ha muerto, como mueren los valientes, en la brecha y disparando contra el execrable liberalismo, desde su inexpugnable fortaleza La Lectura Popular, los más certeros y punzantes dardos de su copiosa e inexhausta aljaba.

Y con su desaparición y con su muerte la España católica ha perdido uno de sus ilustres y hábiles caudillos, una de sus potentes inteligencias, una de sus glorias más inmarcesibles y la pluma mejor templada y más curtida en la vindicación y defensa del catolicismo y de la iglesia.

Dios nos lo dio; Dios nos lo quitó; sea Dios siempre bendito.

Entierro Adolfo Clavarana. Despedida en el cementerio. Fotografía de P. Correu. En “La Vega del Segura” 4 de marzo de 1905.

La Lectura Popular. 1 de marzo de 1905: DON ADOLFO CLAVARANA Y GARRIGA. Cuando el alma está saturada de amargura, difícilmente puede articularse la palabra: lágrimas solo brotan del corazón.

Aún no había dejado de manar sangre la herida abierta por el fallecimiento del malogrado joven D. Adolfo Clavarana Bofill ferviente colaborador en esta obra y cuya pérdida aún llorábamos; apenas habían transcurrido cinco años de la muerte de su otro hijo D. José, joven en quien por sus excepcionales facultades teníamos todas puestos nuestros ojos y se abre de nuevo la tumba para recibir los mortales despojos del padre dolorido, del esposo amantísimo; del hombre incomparable que fundó y dirigió esta humilde publicación, en la cual vertió los raudales de su entendimiento y los fervores de su alma enamorada de la verdad y puesta fidelísimamente a su servicio.

D. Adolfo Clavarana Garriga ha dejado este mundo a los sesenta años de edad sin que los padecimientos físicos que de antiguo le aquejaban, ni los sinsabores y contradicciones de que siempre halló sembrado su camino lograran doblegar aquel espíritu consagrado por entero a la lucha de cuyos resultados pende la dicha o la perdición de los hombres y de los pueblos…

… No podemos expresar cuánto agradecemos estas muestras de cristiana fraternidad; y así en nombre de la familia de Don Adolfo Clavarana como en el de La Lectura Popular, enviamos a todos un cordialísimo “Dios se lo pague”…

…Con el favor de Dios iremos publicando algunos trabajos que nuestro llorado Director deja inéditos, unos concluidos, y otros a falta de la última mano. Pidan por nosotros con ahínco nuestros amigos para que Dios nos tenga de la suya. La Redacción.

La Lectura Popular. 1 de marzo de 1905: CLAVARANA Y LA PRENSA. El inimitable y venerado maestro, el compañero y amigo del alma, el brillante escritor, el esforzado paladín de la causa católica, el genial e infatigable periodista Adolfo Clavarana ha muerto.

Su colosal figura se destacará siempre ocupando un lugar preeminente entre los polemistas católicos que han reñido con la impiedad recias batallas en estos aciagos tiempos, por eso el vacío que su muerte deja en nuestras filas es imposible de llenar, la herida que esta separación nos produce, es de aquellas que nunca se restañan. La prensa católica está de duelo…  

…Los últimos momentos de Clavarana han sido los de un santo. A vida de trabajo y de sacrificio consagrada a Dios no podía menos de seguir la envidiable muerte que ha tenido.

El que estas líneas escribe ha tenido el consuelo de recibir una de las postreras miradas del ilustre escritor, una de aquellas miradas suyas penetrantes, inteligentes que encerraban un mundo de ideas…

Desaparecido el padre, su hijo Julián se encargó de la revista y de la imprenta.

El conquistador. 1 de junio de 1911: BIBLIOGRAFIA . Adolfo Clavarana. Hemos recibido en esta Redacción la conferencia que el correcto y renombrado escritor D. Amancio Meseguer ha pronunciado en Barcelona sobre el insigne fundador de La Lectura Popular, D. Adolfo Clavarana Garriga.

Hablando del mejor de los discípulos de Clavarana redunda toda alabanza, ello de por sí se alaba. Con precisión admirable nos da todas las fechas de la vida de Don Adolfo y sus primeras ocupaciones, retratando con pinceladas de maestro al genio que no cabía detrás del mostrador que ataba sus alas, por eso más que en drogas pensaba en Balmes y se le encontraba solitario engolfado de continuo en sus habituales meditaciones.

Pinta después con galanura inimitable sus travesuras y destreza en el terreno político, durante su permanencia en el partido liberal, su carácter impetuoso e insosegable, la rectitud y energía de su alma por fin cae doblegada al poder de la gracia.

Convertido en sencillo, caritativo, generoso y de fortaleza inquebrantable; es modelo de padres, de amos, de cristianos; pero como las grandes almas no caben en los estrechos límites de una familia, sino que vuelan arrastrando a la sociedad y señalando su paso por la historia, Clavarana siente la necesidad de hacer algo más y funda un periódico, La Lectura Popular, obra que Dios premia llegando a tirar 70.000 ejemplares.

Tales decisiones le acarrean el odio de los liberales que ¡oh poder de la pasión! le tachan de vividor y le calumnian, a pesar de lo cual Clavarana ni siquiera una vez hizo uso de su finísima ironía, no permitiéndose ni las licencias que antes de convertirse se permitía con sus amigos.

Con el poder atrayente de su pluma sigue el Sr. Meseguer, presentando al biografiado como antiliberal predicando contra los errores que profesó.

Habla después con mucha soltura y sal de los trabajos de La Lectura Popular, donde nos presenta al hombre privado, y si siempre se ha dicho que no hay hombre grande para su ayuda de cámara, con Clavarana acaece lo contrario, el hombre privado es tan grande que su grandeza corre parejas con la fama del escritor.

La última parte de la Conferencia donde trata de Clavarana como apologista, la forman los juicios más notables que de Clavarana se han publicado todos ellos de mucho valor y algunos de excepcional mérito, en lo cual ha obrado muy bien el Sr. Meseguer.

Porque así resalta mejor la obra del apologista resaltando como resaltan y conviniendo como convienen todos los críticos en las mismas apreciaciones a pesar de haber escrito sin leerse unos a otros en la mayoría de los casos y de no haber tenido todos la misma intención, ni participar del mismo criterio, pues no todos los juicios fueron escritos para honrar al maestro, sino para juzgar al escritor.

Resalta en la obra del Sr. Meseguer, orden, concisión, amenidad y el poder subyugador de una frase castiza y limpia bebida en los mejores autores clásicos.

Su estilo es terso, sin redundancias superfluas, sin pleonasmos cargantes, sin figuras empalagosas; corre su pluma con facilidad y tiene un excelente oído para la música de la palabra.

Maneja con singular destreza el diálogo y posee el difícil arte de preparar los finales, por eso la Conferencia se lee sin cansancio, de una sentada, como he oído a muchas personas ilustradas que lo han hecho y así sucedió al que estas líneas escribe.

Damos la más cordial enhorabuena al autor y recomendamos al público su obra que se vende en la calle del Colegio número 15 al módico precio de 50 céntimos.

La Voz de Alicante. Esquela primer aniversario.

En el noveno aniversario de su muerte, Orihuela se acordó de que a don Adolfo no le habían dado una triste calle ni le habían levantado un monumento. ¡Cosas de Liberales!

La correspondencia de Orihuela. 5 de febrero de 1914: CLAVARANA. El día catorce del actual se cumplirá el noveno aniversario de la muerte del gran escritor D. Adolfo Clavarana y Garriga. El mundo católico, lloró la muerte del excelso polemista, que logró atraer hacia Orihuela, miradas de admiración de todos los puntos de la tierra.

El nombre de Orihuela se conoció en muchas partes de Europa y América, por la circulación de la benemérita e inimitable «Lectura Popular»; no obstante, Orihuela bien poco ha hecho en honor de Clavarana; un número extraordinario de «La Vega del Segura», unos funerales y el notable libro «Adolfo Clavarana», de D. Amancio Meseguer.

Ni en una piedra ha puesto su nombre; ni una lápida eterniza su gloria; ni una calle tiene por título su apellido, ¿No es acto doloroso? Cuando se pasen muchos años será más admirado en su patria chica Clavarana.

Cuando el lodo de la generación actual, desaparezca con ella, y el espíritu de Clavarana alumbre con todo el apogeo de su gloria, el gran escritor tendrá estatua, tendrá calles que lleven su nombre, y será glorificado como se merece.

Hacemos este recuerdo, por si el Ayuntamiento de Orihuela, al cumplirse el noveno aniversario de la muerte de Clavarana, se digna tomar algún acuerdo, encaminado a honrar la memoria del ilustre oriolano.

… Cuanto se haga por el insigne escritor orcelitano, será poco. Orihuela aplaudiría cualquier acto en honor de su preclaro hijo.

El 26 de febrero de 1914 la propuesta llegó a la sesión municipal. El concejal García Mercader, director de «El Eco de Orihuela», órgano del Partido Conservador, pidió titular la calle del Colegio con el nombre de Adolfo Clavarana.

El Eco de Orihuela. 27 de febrero 1914: Acuerdo digno de aplauso. Nuestro Ayuntamiento celebró ayer sesión en primera convocatoria. Despachados los asuntos puestos en la orden del día, nuestro director Sr. García Mercader usó de la palabra en estos o parecidos términos:

«Señores concejales: el Ayuntamiento, en sesión celebrada el 5 de abril del pasado año acordó rotular con el nombre del Dr. Sarget la calle de la Feria.

Ese homenaje tributado a un hijo ilustre de Orihuela, que por lo merecido y justiciero recibió el asentimiento y aplauso de toda la opinión, aun no se ha cumplido, a pesar de haber transcurrido cerca de un año».

Yo demando de la Corporación, acuerde el inmediato cumplimiento de lo que toda Orihuela recibió con gran aplauso y también pido se repare una injusticia cometida con otro oriolano no menos ilustre y que tantos días de gloria legó a su patria chica; me refiero al excelente y chispeante escritor don Adolfo Clavarana Garriga, con cuyo nombre pido se rotule la calle del Colegio.

El Ayuntamiento por unanimidad acordó en consonancia con lo pedido por nuestro director y nos consta que el Sr. Alcalde ha encargado ya las lápidas que han de rotular dichas calles y en cuanto se reciban, se procederá a descubrirlas dándole al acto la debida solemnidad.

Hasta cierto punto era comprensible la pasividad de los liberales en el asunto. Clavarana había sido su más feroz enemigo.

La propuesta fue aceptada, pero la placa no se colocó tan fácilmente.

Antes de ver la calle titulada, como en una maldición bíblica falleció su hijo Julián; el último varón de la familia. Ya sólo quedaban Dolores y Teresa.

El diario. 20 de octubre de 1914: Esta mañana le han sido administrados los últimos sacramentos a nuestro distinguido amigo particular el letrado y director del quincenario local «La Lectura Popular» D. Julián Clavarana; por el restablecimiento del paciente nos interesamos de todas veras.

El diario. 23 de octubre de 1914: Víctima de penosa y larga enfermedad, falleció anoche nuestro distinguido amigo el joven abogado y director de «La Lectura Popular» D. Julián Clavarana Bofill, cuya muerte ha sido generalmente sentida por las grandes simpatías de que el finado gozaba.

Descanse en paz y reciba su atribulada y distinguida familia la expresión sincera del pesar que experimenta la redacción de «El Diario».

El Conquistador. 24 de octubre de 1914: A las once de la noche del 22, de este mes exhaló el último suspiro el Director de «La Lectura Popular» D. Julián Clavarana Bofill. Nos asociamos al justo dolor que por tamaña desgracia siente la familia del finado.

La Vigilia de la Adoración Nocturna establecida en Capuchinos se aplicará hoy por el eterno descanso del alma de D. Julián Clavarana, a cuya Asociación perteneció en vida como «honorario».

En abril de 1918 fue el Señor Martínez Arenas el encargado de volver a pedir la reparación de la «deuda sagrada» que el Ayuntamiento tenía contraída con dos muertos ilustres (Sarget y Clavarana); y por fin pusieron la placa en la calle donde don Adolfo había nacido.

Fotografía Ajomalba.

En 1931 llegó la II República y acordaron cambiarle el nombre por el de Francisco Ferrer Guardia. Pero la familia del señor Clavarana, encabezada por su viuda, consiguió convencer al consistorio republicano para que respetase el nombre de «tan ilustre hijo de Orihuela».

Revocado el acuerdo, el título de Ferrer Guardia recayó en la vecina calle de Santa Lucía.

Josefa Bofill Regidor, viuda de Adolfo Clavarana. Tras ella, su retrato. Archivo Lourdes Clavarana Caballero.

La viuda de Clavarana no sólo vivió para enterrar a su último hijo y ver puesta la placa.

En 1924 veraneaba en Torrevieja con su hija Teresa y sus nietos Rosarito y Adolfo Clavarana Fernández, estudiante de Medicina.

Falleció el 8 de octubre de 1931.

En cuanto a «La Lectura Popular», aguantó también hasta la II República; concretamente hasta octubre de 1932, cuando se publicó la esquela de la viuda.

A la muerte de Julián Clavarana siguió funcionando en manos de Amancio Meseguer. También la dirigió y redactó nada menos que don Luis Almarcha.

Adolfo nunca imaginó que su criatura sería la publicación más longeva de la prensa de Orihuela y que llegaría a estar en las manos de un futuro obispo de León. Seguro que le habría hecho ilusión.

Esto es lo que he recopilado hasta ahora sobre el personaje. Cualquier detalle o documento que localice, será añadido.

Si encontráis algún error, disponéis de fotografías o información añadida, será un placer incorporarlas.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a José Manuel Dayas y a Lourdes Clavarana Caballero.

Biografías apuntadas: José Mª Sarget Lillo

José María Sarget Lillo

José María Sarget Lillo. Mi agradecimiento a su biznieto, Augusto Germán.

Año 1849. Nacimiento y antecedentes Familiares.

Jose María Sarget Lillo nació en Orihuela el 30 de junio de 1849 a las dos y media de la mañana. Ese mismo día fue bautizado en la catedral apadrinado por su hermano y por su abuela materna.

Era hijo de Francisco Sarget Calbis, abogado, natural de Tortosa, y de la oriolana María Dorotea Lillo Bo. Este matrimonio tenía un hijo trece años mayor, bautizado en la catedral en 1836 con el nombre de de Francisco de Asís; del que también hablaremos un poco. 

Fueron sus abuelos paternos Francisco Sarget, natural de Córdoba y Magdalena Calbis, de Menarguéns (Lérida) / Menàrgues (Lleida). Y los maternos José Lillo y María Bo, de Orihuela.

El año en que nació José María he localizado a su padre domiciliado en Madrid. Aparece en las guías de forasteros en la capital de 1849 y 1851: «Orihuela. Promotor Fiscal. D. Francisco Sarget».

Fotografía Ajomalba.

1861-1869. Bachillerato, oposición y matrimonio.

En el archivo del Instituto Provincial de Segunda Enseñanza Alfonso X El Sabio de Murcia permanece el expediente académico del bachillerato de José María Sarget Lillo, natural de Orihuela, entre los años 1861 y 1864.

Cuatro años después de terminar el bachillerato, siendo todavía un adolescente, ganó unas oposiciones al Cuerpo de Aduanas. Su nombramiento como administrador de la aduana de la Bordeta quedó consignado en dos periódicos de la capital.

El Pensamiento español/La época. Madrid. 10 de julio 1868: NOMBRAMIENTOS. En el ramo de aduanas se han hecho últimamente los siguientes nombramientos: Administrador de la Bordeta, D. José María Sarget.

Catedral de Orihuela. José M. Pérez Basanta.

Conseguido el empleo, el 2 de julio de 1869, con veinte años recién cumplidos, se casó con María de los Dolores Hernández Herrero en la Catedral de Orihuela. Ella tenía la misma edad y era hija de Juan Hernández y de María Herrero; ambos vecinos de Almoradí.

1870-1880. Estudios superiores e hijas.

En 1870 tuvo su primera hija a la que llamaron María Dolores, como su madre. En la partida de bautismo consta como profesión del padre la de oficial de Aduanas; pero tenía decidido dar un giro radical a su vida.

Ese mismo año se matriculó en la Facultad de Farmacia de la Universidad Central de Madrid; y en 1871 solicitó la excedencia como funcionario.

El Imparcial. Madrid. 27 de agosto 1871: Han quedado excedentes, a petición suya y con derecho a volver al servicio, los empleados periciales de aduanas … D. José María Sarget…

Calle del Doctor Sarget. José María Pérez Basanta.

En 1873 se doctoró en Farmacia con la tesis: «Las sustancias grasas». Inmediatamente fue admitido como corresponsal en Orihuela del «Semanario Farmacéutico» de Madrid.

«El Genio médico-quirúrgico», publicado en Madrid en febrero de 1876, en el apartado «Farmacia Española» menciona un artículo suscrito por el señor «M. Sarget», desde Valencia (donde estudiaba Medicina), proponiendo una nueva fórmula para un jarabe balsámico.

En el anuario oficial de las aguas minerales de España, editado en Madrid en 1877 se expone un análisis practicado por el «profesor de farmacia D. José María Sarget».   

Pero la carrera de Farmacia tampoco culminó sus altas aspiraciones. Matriculado en la Facultad de Medicina de Valencia, se licenció como cirujano en el año 1879.

En ese periodo de vuelta a los estudios le habían nacido dos hijas más: María de Monserrate en 1872 y María del Carmen en 1873; pero ambas fallecieron. Tenemos constancia en prensa de una de las muertes, en 1878.

El Segura. 16 de abril 1878: Nuestro particular y querido amigo D. José María Sarget ha tenido la inmensa desgracia de perder hace unos días a una de sus hijas, víctima de una penosa enfermedad. Enviamos a la apreciable familia del señor Sarget el más sentido pésame, y le deseamos toda la resignación cristiana que es necesaria para soportar tan rudo golpe.

Su última hija, María Josefa, nacería dos años después, en 1880. Dolores y Josefa Sarget Hernández fueron su única descendencia conocida.

Calle del Doctor Sarget desde al campanario de la Catedral. Colección Javier Sánchez Portas.

José María fue articulista de prensa local y poeta aficionado durante toda su vida. Descartando las publicaciones científicas ya mencionadas en su época de estudiante, las primeras colaboraciones en prensa local que he encontrado son de enero de 1878.

Desde su primer número figuraba en la portada del semanario orcelitano «El Segura» como uno de sus colaboradores habituales. Ese año publicó al menos dos poemas, titulados «A la mujer» y «A Pepa»; y una «Miscelánea» en prosa sobre la primavera y el carnaval.

El Segura. 2 de febrero 1878: A LA MUJER. Por ti bendigo a fe mía / el momento en que nací, / por ti, querida, por ti. / nada más, no es bobería. / Era niño y ya te amaba / y si me dabas un beso /ante tan dulce embeleso / se me caía la baba.

Cuanto más y más crecía / más crecía en mi corazón / esa mágica ilusión / que exalta la fantasía. / Ese rico sentimiento / que haciendo mecer el alma / roba súbito la calma / y fascina el pensamiento.

Te amé con idolatría, / admiré tus gracias miles / y envidié tus quince abriles / empapados de ambrosía. / Vertí por ti, lo confieso, / lágrimas como avellanas, / tuve intenciones villanas / y llegué a perder el seso. / Soñé de noche y de día / con tus hechizos sin cuento / y todo mi pensamiento / en ti solo residía.

Pasa el tiempo y no se amengua / el fuego de mi pasión, / aún arde mi corazón / y hierve amor en mi lengua. / Aún siento muchas cosillas / por más que lucho y batallo, / y al verte; me dan cosquillas / y otras cosas… que me callo.  José M. Sarget.

En enero de 1879 cambiaron el formato del semanario buscando un tono más cultural; y Sarget publicó en primera página un extenso artículo lleno de tecnicismos del que sólo he transcrito unos párrafos. El experimento fracasó y «El Segura» cerró en marzo.

El Segura. 10 de enero 1879: CUATRO PALABRAS. La vida se extingue como la luz de una lámpara. Los años se suceden con una rapidez vertiginosa. Nos creemos durante la vida tallarnos enfrente de un cosmorama que vamos perdiendo de vista a medida que perdemos la existencia. La humanidad vive la vida de las fermentaciones.

Mientras vive se quema lentamente; esto es, se halla en plena eremacáusia o de otro modo, fermenta. Muere y sigue quemándose, continúa fermentando. Vivimos en perpetua oxidación. El oxígeno es el alma del mundo. Aguardan los pulmones su bienhechora influencia, como las flores el carbono que palpita entre los pliegues del aire…

En esas fechas, el Sarget realmente famoso era su hermano Francisco. Permitidme una pausa para esbozar una mini biografía.

Francisco Sarget Lillo (1836-1902).

El mayor de los Sarget nació, como ya he dicho, en 1836. La primera noticias que he localizado sobre él es su entrada en el Ayuntamiento de Orihuela en 1872.

Formaba parte del grupo radical que, a juicio de la prensa constitucional alicantina, sólo eran «hechuras del caudillo Rebagliato», «jefe del partido reaccionario que tantas lágrimas hizo verter a los que siempre han sido liberales».

El Constitucional. Alicante. 31 de octubre 1872: ¡Albricias, pues, liberales de toda España, los radicales han conseguido ya sentar la planta en las orillas del Segura! Orihuela ha caído bajo su dominio; la prueba de ello es que el ayuntamiento nombrado por la Comisión «federo radical de real orden», se compone en su gran mayoría de los que en nuestra provincia forman ese híbrido engendro que se llama radicalismo, y que no es otra cosa que una agregación de tránsfugas de todos los partidos.

Miembro del partido Liberal Conservador creado por Antonio Cánovas del Castillo, fue elegido diputado provincial en 1878.

El Constitucional. 29 de octubre 1878: Próximo el día en que ha de reunirse la Diputación, creemos conveniente dar a conocer a nuestros lectores los nombres de los diputados últimamente elegidos, y que han de tomar posesión de su cargo, inmediatamente después de examinadas las respectivas actas de su elección: Partido de Orihuela, distrito primero, D. Francisco Sarget Lillo.

Durante esa legislatura formó parte de la comisión de carreteras (1879); de las de Instrucción Pública y Beneficencia (1881) y de las de Instrucción Pública y Carreteras (1882).

En diciembre de 1882 fue suspendido en el ejercicio de su cargo tras un enfrentamiento de varios diputados con el gobernador civil de Alicante.

Aunque el comité conservador lo volvió a proponer como candidato para la Diputación provincial en 1885, su actividad política quedó relegada a segunda línea.

El Oriolano. 28 de marzo 1885: Del Corresponsal. Alicante 27 de Marzo de 1885. Sr. Director de El Oriolano. Muy Sr. mío: Ayer marcharon los Sres. Moreno Leante, Sarget y Mesples, que llegaron a Alicante en el tren de las dos y media de la tarde del día 25 del actual.

Según las noticias que he podido adquirir, dichos Sres. han visitado al Sr. Gobernador civil de la provincia, conferenciando con él acerca de la constitución definitiva del comité conservador de esa localidad, de las dificultades que han surgido entre sus individuos, a las que el señor Mesples no dio importancia, y del estado económico del municipio. Se hizo la presentación del candidato, Sr. Sarget, para diputado provincial por ese distrito en las próximas elecciones….

Formó parte del grupo de liberales conservadores que no aceptó la cesión de Cánovas a Sagasta en ese mismo año de 1885. Y poco a poco fue desapareciendo de la política activa al tiempo que su hermano tomaba protagonismo en el bando contrario.

En 1886 pasó a dirigir el periódico «El Día» con Ramón Mesples. Ambos eran presidente y vicepresidente del comité reformista. En 1889 fundó su propio semanario, «el Orcelitano», que apenas duró año y medio. En 1892 se hizo cargo del diario «El Independiente».

Todos estos periódicos actuaron como órganos de propaganda del partido liberal conservador oriolano, del que siguió formando parte. Y aunque se dedicaban a fustigar a los liberales fusionistas de Capdepón, mientras vivió Francisco, mostraron siempre bastante respeto por su hermano José María.

En julio de 1895 se lo quitaron de encima nombrándolo archivero municipal con un sueldo anual de 6.000 reales. Fallecido en febrero de 1902, el Ayuntamiento suprimió la plaza.

El Graduador. Alicante. 16 de febrero 1902: Fallecimiento. Sorpresa y grande nos ha causado la muerte de un amigo nuestro de Orihuela D. Francisco Sarget y Lillo, hermano del afamado médico D. José, presidente que fue de la Diputación provincial. El Sr. Sarget fue diputado provincial, cargo que desempeñó honradamente.

El Labrador. 17 de febrero 1902. El pasado miércoles y víctima de cruel enfermedad dejó de existir el que en vida fue querido amigo nuestro, D. Francisco Sarget Lillo, a cuya familia acompañamos en el justo dolor que hoy experimenta por pérdida tan irreparable.

En la última sesión celebrada por nuestra Excma. Corporación municipal y por razón de economía, se acordó suprimir la plaza de archivero que había quedado vacante por fallecimiento de don Francisco Sarget, que hasta aquí había venido desempeñándola.

Y nosotros volvemos a la biografía del doctor Sarget.

Calle del Doctor Sarget. José María Pérez Basanta.

1880-1881. Partido Democrático Progresista.

Desaparecido el semanario local «El Segura» en 1879, durante un lustro tenemos un tremendo vacío en la hemeroteca en cuanto a prensa oriolana se refiere. Sabemos que su despacho de farmacia y clínica médica estaban domiciliadas al inicio de la calle de San Juan de Orihuela.

Del año 1881 he localizado algunas noticias sueltas en prensa de Alicante; como su renuncia a la subdelegación de farmacia, el organismo encargado de controlar las buenas prácticas de los farmacéuticos y de erradicar a los intrusos en la «ciencia de curar».

El eco de la provincia (Alicante). 30 de marzo 1881: El Boletín oficial de ayer contiene una circular del Gobierno de la provincia señalando el plazo de ocho días para la presentación de solicitudes, a los que aspiren al cargo de subdelegado de farmacia del partido de Orihuela, vacante por renuncia de D. José María Sarget y Lillo.

Y de su adscripción, con el cargo de secretario, al Partido Democrático Progresista, creado en 1880.

La unión democrática (Alicante). 5 de septiembre 1880: La Junta organizadora ha recibido la siguiente adhesión de los demócratas más importantes de la vecina ciudad de Orihuela, y que publicamos con gran satisfacción, porque revela que los trabajos de reorganización de nuestro partido no son perdidos en esta provincia.

Nos felicitamos de adhesiones tan entusiastas como esta: «Los que suscriben, demócratas de la ciudad de Orihuela, se adhieren al manifiesto de primero de abril último, con cuyo contenido están en un todo conformes. Orihuela 26 de Agosto de 1880. … José María Sarget. Doctor en farmacia, médico-cirujano y propietario…

Y de su dimisión junto a buena parte de sus miembros; que acabarían uniéndose al Partido Liberal Fusionista fundado por Sagasta y liderado en el distrito por Trinitario Ruiz Capdepón.

La unión democrática. 2 de diciembre 1881: En la ciudad de Orihuela, a los quince días del mes de noviembre de mil ochocientos ochenta y uno, reunidos todos los individuos del partido democrático-progresista con la asistencia de la mayor parte de los representantes de los pueblos rurales, se dio cuenta de las dimisiones del Presidente D. Luis Muñoz; de las de los vice-presidentes D. Luis Bru y D. Daniel Aliaga.

De la del vocal D. Justo García; y de la de los secretarios don José María Sarget y D. Carlos Escudero, de este Comité, por estar conformes con la política de los Sres. Martos y Montero Ríos, y se acordó por unanimidad admitir estas dimisiones, si bien consignando el sentimiento que causaba al partido la separación de tan buenos amigos.

La prensa alicantina dejó constancia también de un confuso suceso ocurrido en su farmacia de la calle de San Juan. No he conseguido saber si fue un acto de delincuencia común o con motivaciones políticas.

Inicio de la Calle de San Juan.

El Graduador (Alicante). 13 de diciembre 1881: Ha ocurrido un lance muy desagradable en la farmacia de Orihuela de la calle de San Juan, habiendo sido sorprendido y maltratado el dueño de la misma, Sr. Sarget. La autoridad judicial entiende ya en este hecho.

El eco de la provincia. 14 de diciembre 1881: En «La Voz de Orihuela», reproducido después por «El Graduador» leemos que en la calle de San Juan de aquella ciudad ha ocurrido un lance muy desagradable habiendo sido sorprendido y maltratado en su propia casa el Sr. Sarget, dueño de la botica que existe en la calle que dejamos indicada. Según ambos colegas, la autoridad judicial entiende ya en este hecho. ¿Será esto un amago de la antigua partida de la Porra que ya en otros tiempos imperó en aquella pacífica ciudad? Todo podría suceder.

Las «partidas de la porra» mencionadas eran grupos de matones contratados para apalear a opositores y atacar redacciones de periódicos.

1882-1884. Junta de Sanidad.

Del periodo transcurrido entre los años 1882 y 1884 solo sé que, dedicado a ejercer su profesión, formó parte de la Junta de Sanidad en calidad de cirujano.

El Diario de Murcia. 12 de junio 1883: Dice «La Voz» de Orihuela: «Ayer salió precipitadamente para Torrevieja, nuestro muy querido amigo el Doctor Sarget, llamado con urgencia por el administrador de las Salinas, Sr. Zapata, a quien había sorprendido grave dolencia; quiera Dios que el estudioso doctor cuente otra página brillante en su carrera.

Por desgracia, en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional no se conservan ejemplares de «La Voz», un periódico oriolano que circuló por aquellas fechas; ni tampoco de los primeros ejemplares de «El Martes».

El Serpis (Alcoy). 12 de diciembre 1883: En Orihuela parece que se dejan sentir las plagas una después de otra. La viruela ha venido haciendo estragos en aquel vecindario y ahora que las autoridades han tomado alguna medida para contener el mal viene ya la prensa de aquella ciudad alarmada por otra terrible epidemia. La angina diftérica está causando gran número de víctimas entre los niños, alcanzando también a las personas hasta la edad de 30 años, en quienes se hace fulminante.

1885. El «Cólera morbo».

En 1885 sí disponemos de prensa local y tenemos constancia de que José María colaboraba con los semanarios «El Martes» y «El Oriolano». He recortado un poco la transcripción del siguiente artículo.

Cabecera de «El Martes». Año 1885.

El martes. 30 de abril 1885: LA CARA. Me encuentro en un gravísimo apuro. No sé cómo empezar. La cara, es vecina al cerebro, y como tal, refleja a veces las palpitaciones de la idea. Existen caras que esculpen de un modo maravilloso todos los signos del sentimiento más exquisito. Estas caras son numerosas por fortuna. Pintan la verdad y sienten la mentira…

… Existen caras arrogantes, sinceras, expresivas. En su superficie, se destacan, como en tranquilo lago, los más leves estremecimientos del pensamiento. Hablan sin lengua, sienten sin lágrimas, padecen de un modo enérgico y a través de su epidermis quebrantan las penas las barreras de la prudencia y en ondas de fuego invaden los arreboles del pesar sus limitados dominios.

Estos ejemplares son raros. Hay caras, carísimas. Son verdaderos gabinetes donde la nariz, los labios, los ojos, los dientes y las cejas, a manera de muebles que la moda versátil cambia de decorado, experimentan serias o festivas transformaciones…

… Iba a olvidarme de las caras que huelen. La última palabra de la perfumería parisiense, calladamente vibra en esas caras. Son laboratorios bellísimos, que animados por el soplo de la vida, tienen los perfumistas, en vez de catálogos que pregonen sus riquísimas esencias…

… A estas caras les daré un consejo higiénico. El agua es el mejor aroma y la mejor ambrosía. Y ¿Qué diré de las caras risueñas? Siempre rebosando alegría, sus almas flotando al parecer en los espacios vagarosos de la dicha, son caras felices, si la cara puede tener felicidad. Para ellas todo es gracejo, todo es chiste, pero no es oro todo lo que reluce…

… ¡Benditos sean los ojos cuando dicen lo que sienten! Cuando hablan algunos sujetos, el preludio de la palabra, en chispas de luz asoma antes por los ojos. La nariz es casi un paréntesis de la cara, aunque no completo. ¡Lo que hacen sufrir algunas narices! Pueden ustedes figurarse. Y basta por hoy de caras; que de más caras hablaré. J. M. Sarget.

Durante la terrible epidemia de cólera publicó los artículos «Sobre el Cólera» y «Acerca de la enfermedad sospechosa». He transcrito el segundo.

El martes. 3 de junio 1885: IMPRESIONES. Acerca de la enfermedad sospechosa. La costumbre es el gran remedio para adormecer la alarma de los pueblos. Al sonar el pasado año las primeras vibraciones sobre la aparición de una enfermedad sospechosa en España, fue inmensa la exaltación que embargó los espíritus, aprestándose la gente acomodada a no afrontar los rigores del enemigo y a evacuar las poblaciones de su residencia.

Pocos pueblos fueron, por fortuna, los que sufrieron los estragos de la enfermedad innominada, revuelto caos de apreciaciones médicas enturbió los horizontes de la opinión; los focos de infección no ensancharon sus perniciosos dominios y últimamente puede decirse, que la nación entera valoraba hasta con desdeñosa indiferencia los partes sanitarios que el Gobierno de S. M. ordenaba insertar en los periódicos oficiales.

Pasados los primeros empujes del combate morboso, la enfermedad, recatada con empeño después, se instaló en alguna que otra población y nadie se ocupaba de semejante adversario más que para deslizar alguna frase cáustica que envolvía epigramática censura a las medidas supra higiénicas adoptadas por el Ministro de la Gobernación.

Al año 1884 sucedió el que corre y casi en el dintel de la primavera, fulguraron los primeros chispazos de la reproducción del enigma patológico, en una importante ciudad de la provincia de Valencia. Progresivamente ha ido recorriendo pueblos enclavados en la misma región hidrográfica. La prensa oficial ha enmudecido, la opinión se muestra indiferente y el criterio médico anda un tanto discordante. La enfermedad sospechosa es cólera morbo, dice la generalidad.

Es una manifestación de malaria, puesto que su desenvolvimiento lo tiene en verdaderos pantanos, proclaman los antagonistas. Sea una cosa u otra, que yo me inclino a la primera, lo cierto es que con firme seguridad no lo sabemos nosotros; circunstancia que no ha ocurrido en ninguna epidemia de las que nos han visitado, porque al unisón ha resonado en todos los ámbitos idéntica estimación nosológica.

No es del caso en este periódico hacer un estudio concienzudo y técnico de la enfermedad sospechosa, ni de su locomoción en los puntos que ha recorrido, ni de todo lo que conviene a su significación sintomática, pero me admira su rara propagación; por más que la higiene enfrene con sus reguladores profilácticos las válvulas olvidadas de la policía urbana.

Pues bien; en medio de este revuelto mar de ideas, un hombre eminente, un sacerdote del trabajo y de la ciencia, el Dr. Ferrán, ha llevado a la práctica un procedimiento preservativo del cólera que, si la experiencia lo sanciona, bien puede esta nación hidalga enorgullecerse de haber elaborado en su seno un cerebro donde germinara uno de los descubrimientos más grandiosos del siglo XIX.

Había la idea de quedar aniquilada y vencida por la enfermedad, pero de todos modos nos cabe la gloria de que el Dr. Ferrán, botánico y zoólogo de los mundos del infinito, de la flora y la fauna del microscopio, haya determinado el primero, con un rigorismo envidiable, el ciclo morfológico del micrófito, que al parecer es el «primum novens» del cólera.

Pendientes nos encontramos de sus experiencias, reglamentadas por el Gobierno a la sazón. Indescriptible fruición sentiríamos si la victoria acariciara los desvelos de este sabio modesto, honra y prez de los médicos y de todos los españoles. José M. Sarget.

Sarget alcanzó gran protagonismo durante esa epidemia. Propuso crear juntas sanitarias en cada uno de los barrios oriolanos. Y junto a media docena de médicos, atendieron gratuitamente a los pobres afectados por el cólera.

En marzo, su correligionario Rufino Gea, fundó un semanario al que llamó «El Oriolano». Aunque se declaró «incoloro», desde el primer número se dedicó a fustigar al Partido Conservador, adversario del Partido Liberal Fusionista al que ambos pertenecían.

Cabecera de «El Oriolano», año 1885.

El Oriolano. 13 de junio 1885: Anoche a las nueve y media se reunieron los señores de la junta local de sanidad bajo la presidencia del señor Mesples. Se discutió la conveniencia de adoptar cuantas medidas se juzguen oportunas para alejar de Orihuela el mal que nos amenaza…

… Se acordó, a propuesta del Sr. Sarget, crear juntas parciales de sanidad en cada uno de los distritos o barrios para la inspección sanitaria de los mismos: aislar completamente cualquiera edificio en donde se presente algún caso sospechoso; establecer los tres lazaretos que indicamos en otro lugar, y adoptar el método de las fumigaciones para las personas o mercancías de procedencia sospechosa.

El martes. 18 de junio 1885: La nueva junta de sanidad que empezará a ejercer el 1º de Julio próximo la componen los señores siguientes: VOCALES. Médico. — D. Escolástico García Lidón. Cirujano. — D. José María Sarget Lillo. Farmacéutico. — D. José Franco Rebagliato. Veterinario. — D. Narciso Carramata…

El martes. 20 de junio 1885: Para el caso de que se presente la epidemia colérica en esta ciudad, se han encargado gratuitamente de la asistencia médica, por carecer de recursos el municipio, los señores siguientes: ARRABAL DE S. JUAN. Médicos: Oswaldo Codina y José Mª Sarget.

Se decía que Sarget no sólo no cobraba la consulta; a veces entregaba dinero al paciente pobre para que pagase las medicinas. Y se le atribuyó la frase «la miseria y el hambre causan más víctimas que el cólera».

El Oriolano. 4 de julio 1885: Mucho contribuye la asistencia de los médicos que sin darse un momento de reposo acuden a prestar a los desgraciados enfermos los auxilios de la ciencia, socorriéndoles al mismo tiempo con dinero, pues como oímos decir a nuestro amigo el señor Sarget, la miseria y el hambre han causado más víctimas que el cólera morbo asiático.

No dudó en convertirse en portavoz de los médicos oriolanos cuando fue necesario, publicando cartas abiertas en prensa.

El martes. 16 de julio 1885: Tenemos un especial gusto en complacer a nuestro distinguido amigo el Dr. don José María Sarget, insertando a continuación la carta protesta que nos ha remitido. Dice así:

He leído con singular extrañeza un artículo publicado por «El Constitucional Dinástico» de Alicante, en que después de fulminar rudos ataques a la ciudad de Orihuela y lanzar sus débitos a la Diputación, como valeroso escudo para eludir las penas que sobre ella gravitan, (circunstancias que yo no debo aquilatar) se diagnostica la enfermedad que nos preside con la denominación de casi cólera.

Como representante del cuerpo médico de esta población, tengo que protestar en nombre de mis compañeros de calificación tan epigramática, tan poco decorosa y noble, atentatoria a la pericia de los profesores que gratuitamente están cumpliendo con su deber; advirtiendo a ese periódico que los médicos de Orihuela conocen el cólera indiano, que es el que aquí existe, como el resto de sus respetables colegas de la Península. EL SUBDELEGADO DE MEDICINA. José M. Sarget.

En este artículo, publicado en «El Oriolano», daba consejos al consistorio conservador de cómo debían desinfectarse las viviendas.

El Oriolano. 1 de agosto 1885: 1. Que se cante el «Te Deum», ese himno de júbilo, emanación de la tradición, diez días después de la última invasión. 2. Transcurridos ocho días de este acto solemne, empezar a permitir el acceso de las familias en la ciudad, estableciendo el criterio de una cada dos días, durante los quince primeros y una por día en lo sucesivo.

3. En el espacio que medie desde la invasión postrera hasta la función del «Te Deum», desplegar la mayor actividad en la desinfección de casas, letrinas, albañales; suministrando la autoridad en las casas pobres los útiles necesarios y en las restantes los moradores de las mismas, a fin de sanear en lo posible todas las guaridas donde pueden existir agentes perniciosos. 4. Este servicio debe ser dirigido por personas peritas y llevarlo a cabo con la escrupulosidad que reclama la entidad del germen colerígeno.

 5. Imponer una fuerte multa a la familia, que contraviniendo los sanos consejos que por su bien se le imponen se precipite a tomar por asalto su morada. Tales son, en mi humilde concepto, las precauciones que deben tomarse en las presentes circunstancias, omitiendo algunas más que no menciono por la premura en la redacción de estas líneas y el temor de ser molesto para los lectores de El Oriolano. José M. Sarget.

Veremos como, al entrar en el Ayuntamiento, sus criterios de desinfección frente a la difteria fueron muy diferentes. Lo cierto es que, con tanta actividad, el doctor Sarget enfermó también.

El martes: 6 de agosto 1885: A consecuencia del excesivo trabajo que en estos días tiene nuestro amigo el Dr. Sarget ha contraído una enfermedad que, aunque no grave, le tiene postrado en el lecho. Mucho nos alegraremos sea pasajera esta indisposición y bueno será tener presente los que han trabajado para la hora de la recompensa.

Ese mismo día apareció un artículo en «El martes» titulado «Los pueblos y los médicos». En él narraba los problemas comunes de la profesión en aquellos tiempos. He extraído algunos párrafos.

El martes: 6 de agosto 1885: No existe en el ciclo científico profesión más erizada de escollos que la medicina. Raro es el cliente, por desgracia, que se ciñe estrictamente a los consejos de su médico. Se confía con más seguridad en una receta de un caballero cualquiera, de un curandero experimentado. No puedo escuchar con ánimo tranquilo que se diga con el tono más glacial, «el médico lo mató».

¿Qué ventajas, qué blasones, qué trofeos conquista el pobre médico con que perezcan las personas encomendadas a sus servicios? ¡Guerra a los médicos! La voz del pueblo ¡Los médicos tienen interés en que haya cólera porque el gobierno les paga bien!

Como todos los compañeros tengan la asignación de los de Orihuela, de seguro se ceñían la corona de la caridad. Tomar al médico por un enemigo acérrimo, cuando es el mejor amigo y el que tiene más interés en arrebatar vidas a la muerte… Allá en el siglo XX ya será otra cosa. ¡Dichosos los médicos del porvenir! ¡Bienaventurados los de hoy! José M. Sarget.

Veraneó en la Mata, como era su costumbre y regresó en septiembre para ser examinado por un grupo de sus colegas.

El martes. 17 de septiembre 1885: Nuestro particular y querido amigó el doctor en Medicina y Cirugía D. José María Sarget, que marchó a La Mata con el fin de restablecer su quebrantada salud, ha vuelto sin conseguir la mejoría que buscaba, por no haber podido desterrar la calentura lenta y tenaz que hace algún tiempo padece.

El lunes pasado celebraron los médicos junta en la que, según se nos dice, no pudieron ponerse de acuerdo sobre la enfermedad que aqueja a nuestro distinguido y apreciado, amigo.

En octubre volvió a la Mata para seguir recuperándose de una enfermedad que le aquejó el resto de su vida; pero de la que nunca mencionaron el nombre.

En noviembre, ya recuperado, asistió al banquete en honor del poeta Zorrilla celebrado en Orihuela, pronunciando un poético brindis titulado «Al eminente poeta señor Zorrilla» que fue muy aplaudido.

Publicaciones especiales de «El Oriolano». La de 1886 está dedicada a la visita de Zorrilla.

El 25 de noviembre de 1885 fallecía el rey Alfonso XII. Y tras la famosa entrevista entre Cánovas y Sagasta en el palacio del Pardo, Ballesteros Villanueva recuperó la alcaldía de Orihuela para los fusionistas de Ruiz Capdepón.

El Oriolano. 22 de diciembre 1885: La política local se encuentra bastante animada y ha sido muy bien recibida la unión entre las diferentes agrupaciones liberales. Según nuestros informes el señor Ballesteros ha celebrado algunas conferencias con los señores D. Luis Muñoz, D. José María Sarget y D. Atanasio García Cubero, las que han dado por resultado una completa inteligencia entre dichos señores. También se habla de algunas modificaciones parciales en el ayuntamiento, y de la dimisión de varios concejales, con el propósito de facilitar al señor Ballesteros la constitución definitiva del ayuntamiento.

Fue en ese histórico momento cuando José María dio el paso definitivo a la política de primera línea.

1886.

Otra cabecera de «El Oriolano».

En febrero de 1886 lo nombraron cirujano titular junto a Ramón Bofill, cesando a los nombrados por el anterior ayuntamiento. Dichos ceses fueron muy criticados por el periódico de su hermano, pero reconociendo los méritos de José María en la epidemia de cólera.

La respuesta del periódico liberal dirigido por su amigo y correligionario, José Rufino Gea, fue contundente.

El Oriolano. 2 de marzo de 1886: Al ocupar los conservadores el gobierno de la nación era médico titular de Orihuela nuestro distinguido amigo D. Ramon Bofill, quien inmediatamente puso la dimisión de su cargo para que no lo despidiesen, que es lo que debió hacer la persona a quien ha reemplazado, para que el ayuntamiento no obrase como ha obrado…

Lo cierto es que Sarget duró muy poco en el cargo. A primeros de abril, alegando motivos de salud, presentó su dimisión en una carta leída en el ayuntamiento. En mayo presentó también la dimisión del cargo de subdelegado de Medicina por el distrito de Orihuela ante el Gobernador Civil.

Francisco Ballesteros Villanueva.

En agosto de 1886 participó activamente en una importante reunión en la Casa Consistorial. Auspiciada por Ruiz Capdepón y presidida por Ballesteros Villanueva escenificaba la unificación en un solo partido de las facciones liberal y demócrata allí representadas. José María, representante del Partido Democrático Progresista, pronunció uno de los discursos.

Ballesteros tenía pensado dejar la política local. Ya en abril había presentado la dimisión como alcalde de Orihuela alegando motivos de salud.

Rechazada desde Madrid, el 28 de octubre abandonó forzosamente el Ayuntamiento al ser elegido diputado provincial por el distrito de Orihuela-Dolores. Le sustituyó de forma interina Francisco López García.  

El Casino Orcelitano en 1886. Esperando al obispo. Colección A. Luis Galiano Pérez.

En diciembre Sarget fue nombrado presidente de la sección científica del ateneo del casino, participando en la sección inaugural con uno de sus trabajos. La Sociedad Casino Orcelitano estaba domiciliada entonces en la casa de Pizana.

El diario de Orihuela. 28 de diciembre 1886: La fiesta solemne por excelencia que ha tenido lugar en los tres pasados días fue indiscutiblemente la celebrada en la noche del domingo en el elegante salón del Casino Orcelitano con motivo de la inauguración de la Academia científica literaria…

… Leyó el Sr. Sarget un notable trabajo en prosa titulado «El siglo XIX» el cual renunciamos a elogiar como se merece, pues siempre resultaría pálido el color que empleáramos…

…Todo el que conoce científica y literariamente a nuestro querido amigo, tiene siempre en el oído, como eco inextinguible, la voz simpática del Sr. Sarget, la vibrante sonoridad de su fraseo, y el acento limpio y terso de su palabra que más bien parece producto de artístico mecanismo que efecto de la articulación de la voz humana.

1887 Sarget en el Ayuntamiento.

Casa Consistorial en la Plaza Nueva de Orihuela. Colección Javier Sánchez Portas.

En abril de 1887 los liberales fusionistas se volvieron a reunir para nombrar una comisión que emprendiese la «ardua tarea de designar los individuos del partido que hayan de formar las candidaturas para las próximas elecciones de concejales». Y desde el primer momento la prensa dio a José María como candidato seguro.

El 14 de mayo se publicó el bando que certificaba su proclamación como concejal en la renovación bienal de la mitad del Ayuntamiento. Su llegada al consistorio coincidió con la publicación del folleto «Los oradores de la academia», de José Rufino Gea. Además de ser uno de los oradores «retratados», José María escribió las letras finales.

Su hermano Francisco buscaba siempre la forma de criticar a los medios liberales sin ofender a su hermano. Por él sabemos que en junio estuvo de nuevo enfermo «de algún cuidado».

El día. 16 de junio 1887: Nos ha extrañado que los periódicos locales tan aficionados a dar noticias, y sobre todo el independiente, no hayan dicho que D. José María Sarget se encuentra hace días enfermo de algún cuidado. Vamos, en parte no es de extrañar; porque como el Sr. Sarget (D. José) es persona de poquísima importancia en nuestra población, nada tiene de particular, y a nadie habrá llamado la atención que los indicados periódicos no dieran la noticia para conocimiento del público.

En julio los concejales electos tomaron posesión. Francisco López García, del partido liberal fusionista, fue designado alcalde oficialmente; aunque como ya he dicho, venía ya desempeñando el cargo de forma interina desde que a Ballesteros lo eligieron diputado. A Sarget lo nombraron primer teniente de alcalde para el distrito centro.

Coincidiendo con el nombramiento, dimitió, como siempre «por motivos de salud», de su cargo de médico cirujano de los batallones de reserva. En el reparto de comisiones municipales pasó a formar parte de la de Ornato y la del «pimiento molido».

En ese mismo verano se estrenó como alcalde accidental. Muy activo en el ayuntamiento presentó interesantes propuestas para externalizar el suministro de agua potable, reorganizar el servicio de recogida de basuras y dotar de nuevos uniformes a la policía municipal.

Tampoco abandonó la academia científico literaria del Casino Orcelitano, donde impartió en octubre la conferencia titulada «Notas cosmológicas».

En noviembre de 1887 organizó una reunión en su domicilio «con el objeto de formar una sociedad para la traída de aguas a la población». También accedió al tribunal de aguas como electo por la acequia de Los Huertos.

Durante todo el mes de noviembre, el semanario opositor «El Día», dirigido por su hermano Francisco, se dedicó a preguntar por los muertos ocasionados por la difteria y por las medidas que se habían tomado desde el ayuntamiento para combatirla.

El día 20 publicaron una extensa carta firmada por el joven y prestigioso médico Oswaldo Codina, de la que he transcrito algunos párrafos.

El día. 20 de noviembre 1887: LA DIFTERIA. En la última semana hemos visto espirar a dos niños que eran la alegría de sus padres, el encanto de su familia y la admiración de cuantos apreciábamos su precocidad; su muerte no era producida por una de esas enfermedades de larga duración en que encendida desde el primer momento devastadora fiebre, abate el organismo, desfigura el rostro, excita el cerebro, produce acerbos, pero pasajeros dolores, en que la imaginación sin freno recorre el pentagrama todo del delirio y en que la gravedad, el peligro de un fin desgraciado aumenta de día en día, no.

Al iniciarse la enfermedad puede decirse que comenzó la agonía, la sospecha de los padres de que el niño había tosido con inusitada frecuencia, de que la tos tenía extraño timbre, reunió algunos médicos a su alrededor, se pronunció la palabra «crup» que por desgracia comprenden hoy todos su significación y que es el terror de las familias, se dispusieron remedios y drogas y se declaró la impotencia de la medicina para dominar la enfermedad…

… ¿Creen acaso nuestras autoridades que no merece el asunto que fijen en ello la atención? ¡Cómo se conoce que las madres no tienen intervención en asuntos públicos! (…) Año tras año pedimos lo mismo, higiene, medidas para terminar con la difteria, no se toma ninguna y el mal crece, aumenta y causa cada vez más víctimas…

… En el presente y hasta el día quince de noviembre ha habido ciento diez defunciones; los dos meses que faltan para terminar el año son los que más casos presentan y es muy posible que la cifra total sobrepuje a la del año anterior…

…Para terminar, la difteria va en aumento, urge el que se adopten medidas que detengan su progreso, la incuria, el abandono de nuestra autoridad local y de la junta de Sanidad está bien de manifiesto; nada hacen y hay que hacer mucho y pronto, permanecer como hasta aquí en la inacción es confesar su crasísima ignorancia en este asunto, no pueden ya pretextar que es enfermedad que todos los años se ha padecido porque bien claro se ve el incremento que toma, y de seguir así no es preciso ser profeta para predecir que dentro de algunos años la difteria causará tantas víctimas como produjo la viruela antes de que Jenner descubriese la vacunación. Dr. Oswaldo Codina.

Permitidme hacer una nueva pausa para hablar de este otro médico famoso que residió temporalmente en Orihuela.

Oswaldo Codina.

Oswaldo Codina Zapico. Cuba, 1897.

Oswaldo Codina Zapico había nacido en Mondoñedo, provincia de Lugo, el 1 de diciembre de 1861. Era hijo de Rafael Codina, natural de Xátiva, teniente coronel del Regimiento Orihuela número 53.

Licenciado en Medicina por la Universidad de Valencia el 14 de junio de 1881, se doctoró dos años después.

En 1885 viajó a París comisionado por la Diputación Provincial de Alicante para «adquirir los últimos adelantos de las ciencias médicas». Asistió a conferencias en la Academia de Medicina y estudió los procedimientos empleados por los médicos franceses para combatir el cólera morbo asiático.

El Oriolano. 23 de mayo 1885: Parece que el Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad, a imitación de lo hecho por la Comisión provincial de Alicante, ha comisionado también a nuestro querido amigo el doctor D. Oswaldo Codina para que estudie en París y Marsella los procedimientos empleados para combatir el cólera. Aplaudimos tan acertada medida.

Pronto tuvo oportunidad de utilizar los conocimientos adquiridos en la capital francesa. En la epidemia del cólera de 1885 trabajó duramente en Orihuela y Benferri. Asistió a los enfermos del Arrabal de San Juan junto al propio Sarget, llegando como él, a caer enfermo.

En agosto de 1885 marchó a Navarra donde siguió luchando contra el cólera como delegado del Gobierno. Regresó a Orihuela en diciembre. Por todos esto méritos, en 1887 fue condecorado con la «Cruz de Epidemias». A partir de ese momento centró sus estudios en el tratamiento de la lepra.

La Correspondencia de España. 2 de junio 1887: Por la dirección de Beneficencia y Sanidad se ha concedido autorización al ilustrado medico D. Oswaldo Codina, para hacer estudios sobre la lepra en los pueblos afectados de esta epidemia en la provincia de Alicante. Los estudios de tan distinguido médico resultarán de una utilidad muy apreciable para las atenciones de la salud pública.

Miembro del «Círculo Oriolano» y redactor de «El Día», Oswaldo simpatizaba claramente con la oposición conservadora; por lo que José María Sarget, erigido en defensor del consistorio, publicó una respuesta en el periódico rival, el órgano político de los liberales. Fue todavía más larga, por lo que también me he visto obligado a recortarla.

El diario de Orihuela. 22 de noviembre 1887: Consideraciones sobre la difteria. Parecerá, sin duda, punible abandono higiénico por parte de las autoridades y Junta local de sanidad, al prestar formal asentimiento a un artículo suscrito por un doctor en medicina, en el periódico hebdomadario de esta ciudad…

… La difteria, mal sirio, mal egipciaco, angina maligna, angina pestilencial, mal de garganta gangrenoso, askara (Talmud), difteritis, (Bretonnieau) es una enfermedad específica, contagiosa, endémica, epidémica o aislada. En los primeros albores de la medicina ya se conocía el peligro que entrañaba la aparición de membranas en la garganta…

…Me he permitido ese llamamiento a la historia de la literatura médica, para hacer ostensible que en todas épocas han existido epidemias de difteria y que no es novísimo lo que en España ocurre.

Pudiera haber escrito diez hojas del tamaño de El Diario, solo para hacernos cargo de las epidemias de difteria y de los trabajos que los hombres de ciencia han puesto a contribución a fin de estudiar concienzudamente tan mortífera enfermedad. Las causas de la difteria se desconocen todavía…  

…Si la causa es miasmática, dubitable y discutible es; lo que no ha lugar a duda es el contagio. La posición social en bien poca cosa influye por lo que respecta a la modalidad epidémica. En su fase endémica, invade con preferencia a los individuos que habitan en sitios mal ventilados y húmedos y están sometidos a una alimentación deficiente.

La edad es la causa predisponente. Las edades predilectas son de 1 a 5 años y de 5 a 10. De menos de un año, la predisposición es menor, pero no hay inmunidad. De 10 a 46 años la predisposición está en razón inversa de la edad, sin que por esto se halle libre ninguna edad en absoluto…

…Este agente goza de gran poder contagioso. Su potencia nociva permanece en actividad a los cuatro y a los seis meses. Muchos casos se citan de haber padecido difteria (angina) un sujeto y contagiar a otro a los cinco meses de curado. Necesitábamos apuntar estas pinceladas para demostrar que las autoridades conocen perfectamente sus deberes y se ajustan a ellos en todos sus actos especialmente con los que se relacionan con el saneamiento de la población.

¿Se ha atenido como hoy nunca esta población a los cánones de la higiene? El aseo, la limpieza de las calles, el arrecifado de otras, ¿es esto incuria por ventura? ¿Dónde están aquellas charcas naranjas, que con sus fétidos efluvios envenenaban muchas calles de esta ciudad? Más le valiera no haber hablado al doctor Codina, porque la verdad se impone donde quiera, y el error por más que quiera alardear ha de quedar hecho cenizas en la luz clara de los hechos.

Precisamente porque conocemos como el doctor las barreras que pueden oponerse a la difteria que son ningunas, (me refiero a la forma epidémica que hoy nos amenaza) por eso atendemos preferentemente al único sendero higiénico positivo, a la desecación de las calles por medios de su construcción apropiada y firme, y no a prácticas ridículas de desinfección, desterradas por la ciencia, ya que no le es posible al ayuntamiento, ni el número de enfermitos lo exige, esto es; la creación de un hospital de diftéricos.

A pesar de nuestra crasísima ignorancia, como dice el Doctor, puede pulsar a la opinión y ella le dirá que, aunque pretenda deprimir a esta situación, sus esfuerzos la elevan a mayor altura. Dr. José María Sarget

La contra respuesta de Codina fue todavía más extensa y documentada; enumerando las medidas que, a su juicio, se debían adoptar.

El día. 20 de noviembre 1887: LA DIFTERIA. Mucha sensación debe haber causado en la pública opinión nuestro artículo inserto en el número anterior cuando las autoridades locales han tenido necesidad de que lo contestara y las defendiera el médico más ilustrado de esta ciudad y de mejor cortada pluma de cuantos nos dedicamos a escribir para el público, nuestro querido particular amigo y compañero el Doctor Sarget.

Lástima es y grande, no sea mejor la causa que defiende, porque ni aun valiendo tanto como vale y teniendo el interés que tiene en defender una situación de que es primer teniente alcalde, es posible obtener un éxito al abogar por las autoridades locales en la cuestión sanitaria.

Terminamos nuestro anterior artículo diciendo estaba de manifiesto el abandono e incuria de la autoridad local y que permanecer en la inacción como hasta aquí, era confesar una crasísima ignorancia. Nos ratificamos en lo dicho, por no saber, hasta ignora que forma parte de la corporación municipal el Dr. Sarget, que podría indicar los derroteros que debía seguir en la cuestión sanitaria, y si lo sabe debe ser objeto de las más amargas censuras por su punible abandono al no dejar en sus manos la dirección de las medidas sanitarias que en Orihuela deben adoptarse.

El Dr. Sarget conoce hasta la última palabra de cuanto sobre la difteria se ha escrito, en su brillante artículo contestación al nuestro bien lo demuestra, no ignora ni aun las recientes investigaciones…

… En lo que no podemos estar, ni estaremos nunca de acuerdo es en que no puedan oponerse más barreras a la propagación de una epidemia sea la que quiera, que el aseo, limpieza y arrecifado de unas cuantas calles de la población.

¿Tan pobre idea tiene el Doctor Sarget de la epidemiología? No y mil veces no, le hacemos más justicia, antes que dudar de sus conocimientos e ilustración preferimos creer la verdad, y es que la necesidad de defender al fusionismo local, le obliga a pasar plaza de que desconoce hasta los rudimentos de la higiene pública; tarea vana, nosotros y con nosotros Orihuela entera sabe cuánto vale y que conoce los medios con que cuenta la ciencia para detener los progresos de una epidemia…

…Traduciendo en reglas prácticas cuanto llevamos dicho, creemos: 1º Que siendo la difteria una enfermedad contagiosa y encontrándose el agente productor en ropas, muebles, esputos, deyecciones, etc., debe en cuantos casos se presenten aislarse el enfermo y los asistentes, desinfectar deyecciones, esputos y objetos empleados en la curación con una disolución de sublimado corrosivo.

2º Al terminarse la enfermedad deben blanquearse las paredes poniendo también la disolución del sublimado y pintar sillas, cama y cuanto haya estado en la habitación del enfermo. 3º Las personas que asistan diftéricos no se pondrán en contacto con otros niños en algunos días, sus ropas deben desinfectarse, en la estufa seca y en su defecto con vapores de ácido sulfuroso o mejor de ácido hiponítrico.

4.° No debe permitirse el lavado de ropas de diftéricos en lavaderos públicos y nunca antes de la desinfección siendo lo mejor destruirlos por el fuego. Y 5º Deben cerrarse las escuelas y demás establecimientos a que concurran muchos niños mientras dure la epidemia. Somos tan amantes de la verdad y la justicia como nuestro querido colega y no nos guía otro móvil en esta cuestión que el bien del pueblo en que vivimos…

… No queremos decir más por hoy; la opinión está con nosotros y como nosotros, conoce la incuria, el incalificable abandono de las autoridades locales en la cuestión sanitaria…

… al pensar en las víctimas que la difteria causa, en la desolación en que la muerte de un hijo deja a una madre y en su gestión sanitaria, tienen un juez más severo e implacable que nosotros, su conciencia. Dr. Oswaldo Codina.

El doctor Sarget decidió dejar las cartas y llevar el asunto al terreno que mejor dominaba: la oratoria. Para ello lo retó públicamente a una especie de duelo intelectual; despertando gran expectación.

El diario de Orihuela. 28 de noviembre 1887: Sr. Director de El Diario de Orihuela. Muy señor mío y amigo: Estimaría de su reconocida amabilidad, se sirviera V. ordenar la inserción de la adjunta carta en el periódico que tan dignamente dirige. Por dicha merced. le anticipa la más fina expresión de su agradecimiento su afmo. amigo y colega Q. S. M. B. José María Sarget.

Sr. D. Oswaldo Codina. Mi queridísimo adversario: No siento, a fe mía, que haya V. traumatizado las telas de mi entendimiento con los finísimos dardos escapados de su pluma «romerista». Puede V. creer firmemente que mi mayor dolor ha nacido al cariñoso oleaje de tanta lisonja inmerecida que agradezco; pero declino en honor a los fueros de la justicia.

Sabe V. que tendría, en contestarle, precisión especialísima. Soy amante de la polémica, «malgré» de habérmelas con un doctor peritísimo en el manejo de las ideas y hábil estratégico. Esta cuestión debe resolverse en su aspecto científico, según el derrotero que V. ha trazado y no existe periódico en esta ciudad que sirva de escenario «ad hoc» para la representación del drama.

Por otra parte, la autoridad es un factor que huelga a la sazón; podrá ser un corolario a distancia, pero nada más. Si V., querido amigo, quiere depurarla y desea apreciar quién lleva la mejor parte, en la Academia le aguardo el día que V. me emplace. No dejaré de asistir al duelo. Excuso anunciarle que llevaré padrinos. De V. suyo afectísimo y compañero. José María Sarget.

Calle de Loazes y Nuevo Casino Orcelitano.

Oswaldo cayó en el error de aceptar el reto; y el asunto terminó como quería Sarget: en un «duelo científico» a dos «asaltos» celebrado en la Academia del Casino repleta de espectadores. Ahí, rodeado de su público, José María era imbatible.

En la primera sesión el Dr. Codina hizo una impecable reseña de los trabajos microbiológicos realizados por los más eminentes doctores y de las medidas que según él, debían adoptarse, todo en tono muy científico.

Pero el Dr. Sarget, a pesar de que no tenía la razón, utilizó la «galanura de su lenguaje» para desvirtuar todas las afirmaciones de su colega, demostrar lo inútil de la desinfección en ese momento, y probar que las autoridades municipales (es decir sus compañeros de partido) habían cumplido con su deber en la prevención de la difteria. Su discurso, brillante y efectista, fue constantemente interrumpido por los aplausos.

El diario de Orihuela. 5 de diciembre 1887: Sobre el duelo científico planteado para la sesión de anoche en la Academia, podemos decir que se llevó a efecto con arreglo a lo anunciado y no dejaremos de consignar que salimos como nunca favorablemente impresionados, pues sin haber sangre en el lance de honor, se elevó por los ilustrados doctores Sarget y Codina muy alto, el buen nombre de la clase médica local.

Si no carecen de ciencia nuestros médicos, no están tampoco exhaustos de recursos oratorios y galas retóricas. Ambos duelistas obtuvieron numerosos y repetidos aplausos y recibieron al terminar sus respectivas disertaciones los plácemes y felicitaciones de todos los circunstantes. El duelo continúa en suspenso hasta el domingo próximo. Esperamos aún mejor puntería de los segundos disparos de las rectificaciones.

En la segunda sesión, celebrada el siguiente domingo, tomaron parte otros médicos: Zerón y Lafuente en apoyo de Sarget, y Rogel en contra.

Al final, cada periódico dio la razón a su correligionario. Pero lo cierto es que, en este caso, el Sarget político se impuso sobre el médico.  En cuanto a Oswaldo Codina, voy a completar una pequeña reseña biográfica:

Se casó con la oriolana Carmen Bonafós Mas, la hija del teniente coronel Antonio Bonafós. Y juntos viajaron a Filipinas al ser nombrado oficial del Gobierno Civil.

El diario de Orihuela. 25 de agosto 1888: Ha sido nombrado oficial del gobierno civil de la provincia de Ilocos Sur, (Filipinas) nuestro querido amigo D. Oswaldo Codina Zapico.

Carmen murió en Filipinas, de sobreparto, en agosto de 1889. La noticia llegó en octubre. Los restos de la finada en febrero de 1890, cuando Oswaldo los trajo de regreso a Orihuela.

El Diario de Orihuela. 16 de noviembre 1889.

El diario de Orihuela. 5 de febrero 1890: Según nuestras noticias mañana o pasado llegará a esta ciudad, nuestro particular y querido amigo el doctor D. Oswaldo Codina, procedente de Filipinas, trayendo la triste misión de acompañar los restos de su distinguida esposa Dª Carmen Bonafós y Mas.

Harto de bregar con la burocracia y la política, Oswaldo se alistó en el Ejército como médico segundo en enero de 1891. Destinado en Navarra y Sevilla, ascendió por antigüedad a médico primero en 1895.

En el verano de ese mismo año embarcó para tomar parte en la Guerra de Independencia de Cuba, donde pasó a la historia como un auténtico héroe.

El Thader. 24 de septiembre 1895: Nuestro muy querido amigo D. Oswaldo Codina, reputado médico militar, marchará muy en breve al Ejército de Cuba. En la prensa Cartagenera leemos sus propósitos loables de operar, antes de marcharse, a todos aquellos pobres que padecen cataratas.

El ateneo de Orihuela. 8 de noviembre 1896: Médico heroico. De tal califica la prensa de la Habana y de la Península a D. Oswaldo Codina Zapico, que ha merecido que el mismo general de la brigada al que sirve, le haya propuesto para la cruz laureada de San Fernando, por la abnegación y el heroísmo que ha demostrado en el campo de batalla, dedicándose a curar los heridos en la misma línea de fuego. Nos causa esta noticia verdadera satisfacción, porque al Sr. Codina le tenemos por paisano nuestro, y es un amigo querido.

Desembarcó en el puerto de Santander en enero de 1899, recibiendo el aplauso unánime de la prensa nacional por su heroico comportamiento.

Destinado al Regimiento de Infantería de Guadalajara, en 1900 casó en segundas nupcias con una prima llamada Josefa Zapico. La ceremonia fue celebrada por el obispo de Mondoñedo en el Palacio Episcopal.

Oswaldo falleció el 1 de junio de 1901. En el expediente militar figura un tumor cerebral (neoplasia cerebral) como causa de la muerte. En otras reseñas biográficas hablan de una enteritis o inflamación del intestino. Lo cierto es que no llegó a cumplir los cuarenta años.

Las Provincias. 3 de junio 1901: Crónica mortuoria. Ayer tarde se verificó el entierro del cadáver de D. Oswaldo Codina, distinguido médico militar de cuyo fallecimiento ya dimos noticia. Figuraban en el cortejo una sección de niños de la Beneficencia con cirios encendidos, y el clero castrense con cruz alzada, y el féretro llevado a hombros de soldados de Sanidad.

Presidian el duelo el director espiritual, un individuo de la familia, el teniente coronel señor Vasallo en representación del capitán general, el general de Estado Mayor Sr. Moncada y el director del Hospital militar Sr. Valle. Al triste acto asistieron gran número de amigos y comisiones de todos los cuerpos de la guarnición, cerrando la fúnebre comitiva una lujosa carroza del New Funeral y el coche de la primera autoridad militar.

D. Oswaldo Codina Zapico obtuvo dos cruces de María Cristina de primera clase; tres al Mérito Militar rojas (una de ellas pensionada), la medalla de Cuba, la cruz de epidemias que ya poseía antes de ingresar en el Ejército; y el más preciado galardón para un militar español: la Cruz de San Fernando de primera clase.

1888-1891. Sarget teniente de alcalde.

Fachada del flamante Casino Orcelitano.

En enero de 1888, en plena construcción de la nueva sede en el solar de la Posada de Pizana, obra propiciada por Ballesteros, Sarget obtuvo el cargo de vocal en la junta del «Casino Orcelitano».

Como vicepresidente de la Academia Científico-literaria, pronunció una brillante conferencia sobre la «Composición y elementos del aire» en el Círculo Católico de obreros. Su florido verbo fue constantemente interrumpido por entusiastas aplausos.

El diario de Orihuela: 26/27 de enero 1888: Esta noche a las siete dará una conferencia sobre «El Aire» en el Círculo Católico de Obreros el distinguido médico Sr. Sarget. / Muy aplaudido fue nuestro querido amigo el Sr. Sarget, en el discurso que pronunció anoche en el «Círculo Católico», donde era imposible abrirse paso para penetrar desde mucho antes de las siete. Allí vimos, alternando con el humilde obrero, a las personas más notables de nuestra buena sociedad.

He encontrado esta noticia del mes de mayo, de la que no se hizo eco ningún otro periódico. Supongo que se la concedieron por su actuación durante la epidemia de cólera.

El diario de Orihuela. 16 de mayo 1888: Se ha concedido la encomienda de la real y distinguida orden de Isabel la Católica a nuestro querido amigo el Sr. D. José María Sarget.

Durante el año 1888 Sarget desplegó gran actividad en el Ayuntamiento. Presidente de la Comisión de Ornato, en junio formó parte de la comisión municipal que pasó a felicitar a la madre de Ruiz Capdepón por el nombramiento de su hijo como ministro.

Se implicó personalmente en el arreglo de los caminos vecinales, solicitando insistentemente la convocatoria de los pedáneos para tal menester. Propuso la instalación de urinarios públicos y la vigilancia e inspección de las escuelas. También formó parte de la comisión que eligió a Federico Rogel como músico mayor de la reorganizada banda municipal.

Alcanzada la presidencia de la Diputación provincial por Francisco Ballesteros, en noviembre propuso Sarget consignar en acta la satisfacción que experimentaba el consistorio por la acertada elección. Así quedó acordado por unanimidad junto al envío de un telegrama de felicitación al que había sido el anterior alcalde de Orihuela.

En el año 1888 los mentores políticos de José María Sarget habían alcanzado la cima del poder: Ruiz Capdepón ministro de Ultramar y Ballesteros Villanueva presidente de la Diputación Provincial.

Trinitario Ruiz Capdepón. Juan Antonio Benlliure. Colección Banco de España.

En enero de 1889 aprovechó la tenencia provisional de la Alcaldía para hacerse notar en su campaña por el arreglo de los caminos vecinales.

El diario de Orihuela. 29 enero 1889: Uno de los actos dignos de aplauso llevado a cabo por el Sr. Sarget en los días en que ha estado encargado de la Alcaldía, ha sido el de conminar con inertes multas a aquellos labradores que viniéndose obligados al arreglo de los caminos vecinales se niegan a prestar este servicio. Así, así, es como quedarán alguna vez transitables los caminos vecinales.

En mayo pidió una licencia temporal en el Ayuntamiento para desplazarse al balneario de Archena, donde lo habían contratado como médico.

El diario de Orihuela. 27 de abril 1889: Ha quedado sin efecto el nombramiento de D. José García Villalba para la plaza de médico interino de los baños de Archena, nombrándose para ocupar dicha plaza a D. José María Sarget y Lillo.

Regresó de Archena en julio, al finalizar la primera temporada. Aquejado de una dolencia, volvió a actuar como alcalde en funciones mientras el titular veraneaba. A finales de agosto solicitó tres meses más de licencia para ausentarse de la ciudad; y así lo acordó el Ayuntamiento. Volvió a Archena.

La Paz. Murcia. 31 de agosto 1889: Con motivo de la apertura de la segunda temporada de los baños de Archena ha salido para dicho punto el médico director interino de aquel balneario D. José María Sarget.

Su prolongada ausencia, asociada a su «pertinaz dolencia» desató los rumores.

El orcelitano. 15 de septiembre 1889: El jueves en la noche circuló con insistencia la noticia que el director interino de los baños de Archena señor Sarget, se hallaba enfermo de bastante cuidado, y desgraciadamente fue confirmado el rumor al siguiente día. Pero, afortunadamente ayer, tuvimos el gusto de leer, un telegrama que recibió un amigo nuestro, en que se le decía, que se había mejorado notablemente. Le deseamos un pronto y eficaz restablecimiento.

A mediados de noviembre ocurrió algo curioso. El «Diario de Orihuela» anunció que había viajado a Madrid (seguramente a entrevistarse con Ruiz Capdepón). «El Orcelitano», en tono jocoso, aseguró que estaba cazando en Mazarrón.

El diario de Orihuela. 15 de noviembre 1889:  Hoy, según nuestras noticias, ha salido para Madrid el Sr. D. José María Sarget, primer teniente-alcalde del Ayuntamiento de esta ciudad.

El Orcelitano. 17 de noviembre 1889:  Dice «El Diario» del viernes, que el Sr. Sarget (D. José) ha salido para Madrid. No está en lo cierto el colega. Como el Sr. Sarget es aficionado a la caza salió para Mazarrón invitado por unos amigos a celebrar una cacería en donde permanecerá tres o cuatro días, o algunos más si el tiempo no lo impide. Es decir, que va de broma. O de veras. Ya nos dirán los «pájaros» que ha cazado…

El diario de Orihuela. 18 de noviembre 1889: Insistimos en asegurar que el teniente alcalde Sr. Sarget salió para Madrid y no para Mazarrón. Como asegura el semanario local, y no nos explicamos el interés que el colega pueda tener en ocultar un viaje que después de todo nada tiene de particular.

El Orcelitano. 24 de noviembre 1889: Nuestro colega «El Diario» en un suelto que publica en su número del lunes último, insiste que el Sr. Sarget salió para Madrid, y no para Mazarrón como asegurábamos. ¿Qué nos cuenta V.? ¿Con que sí ¡eh! salió para Madrid? Pues no sabíamos una palabra. ¡Pero cuando el colega insiste que el Sr. Sarget dio en Madrid con su cuerpo, verdad será! Vaya, pues muchas gracias amigo por habernos sacado de la duda. Y estimando, y V. dispense.

Las elecciones municipales que tocaba celebrar en mayo de 1889 había quedado aplazadas; y la consulta electoral para cubrir las vacantes de concejales tuvo lugar en diciembre. El propio domingo 8, como ordenaba la ley, se reunió el Ayuntamiento para proceder al escrutinio general y proclamar a los nuevos concejales.  

En el reparto de cargos, siguió como primer teniente de alcalde, quedando al mando de la pareja de municipales que daba servicio a la Plaza de abastos y a las calles Meca y del Río.

El diario de Orihuela. 2 de enero 1890: Ayer tomaron posesión de sus cargos, los nuevos concejales electos en el día 8 del último diciembre. Se procedió a la elevación de alcaldes y consultaron por unanimidad. Alcalde presidente, D. Francisco López García; primer teniente, D. José María Sarget; segundo, D. Francisco Román; tercero, D. José Ferrer; cuarto, D. César Giménez; y quinto, D. José Balaguer. Que tomaron también posesión inmediatamente de sus respectivos cargos.

En enero de 1890 su hija mayor, Dolores, cayó gravemente enferma. Durante meses la prensa no dejó de publicar la evolución de la paciente con varias recaídas; llegando a temer por su vida.

El diario de Orihuela. 23 de abril 1890: Ayer mañana tuvimos el gusto de ver en la calle a la Srta. Dolores Sarget Hernández, restablecida después de la larga y grave enfermedad que ha padecido. Reciba nuestra más sincera enhorabuena.

En ese mismo mes de abril cesó en el puesto de médico interino del Balneario de Archena. Y en mayo fue su hija menor la que cayó también gravemente enferma.

Calle del Doctor José María Sarget.

Tras intensos debates en el Congreso de los Diputados, el 26 de junio de 1890 la reforma electoral promovida por Sagasta estableció el sufragio universal masculino ampliando más que notablemente el número de votantes.

En pocos días caían los liberales fusionistas y Cánovas formó gobierno. El nuevo censo electoral representaba a la cuarta parte de los españoles, dando paso a candidaturas republicanas. El decreto para la confección del nuevo censo pilló a Sarget de alcalde accidental.

EDICTO. D. José María Sarget y Lillo, alcalde presidente del Ayuntamiento, de esta ciudad. HAGO SABER: Que en cumplimiento de la disposición 2ª transitoria de la ley Electoral para Diputados a Cortes, fecha 26 de Junio de 1890, desde las ocho de la mañana de este día queda fijada al publico en el sitio destinado para los edictos y bandos municipales y en las Casas Consistoriales, una lista por orden alfabético y con numeración correlativa, de todos los vecinos mayores de 25 años que constan en el empadronamiento último de este término; cuya lista permanecerá en el expresado sitio a disposición de cuantas personas deseen examinarla hasta el día 15 de Agosto en que la Junta municipal del censo se reunirá en sesión pública (…) Dado en Orihuela a 31 de Julio de 1890. El alcalde, José María Sarget.

En ese mismo mes de julio actuó como padrino de su amigo Rufino Gea. Fue un «lance de honor» que conté más ampliamente en su biografía, de la que os dejo un enlace. Bonafós era el cuñado del anteriormente mencionado, doctor Oswaldo Codina.

Enlace a la biografía de Rufino Gea.

El Diario de Orihuela. 18 de julio de 1890: A continuación insertamos con mucha satisfacción el acta redactada por virtud del lance de honor suscitado entre los Sres. Bonafós y Gea. En la ciudad de Orihuela a 17 de Julio de 1890, reunidos los señores D. José Lizón Peñafiel y D. Pedro Llorente Iturriaga en representación de D. Antonio Bonafós de Más, y los señores D. Ramón Agrasot y D. José María Sarget a nombre de D. J. Rufino Gea … 

El cuatro de septiembre asistió al acontecimiento político del año: un banquete homenaje a Ruiz Capdepón; y como no podía ser de otra forma, sacó a relucir su oratoria:   

La Prensa. 7 de septiembre 1890: … El Sr. Sarget hizo una brillante y correctísima improvisación que mereció muy justos nutridos y prolongados aplausos. Comparó la conducta del Sr. Capdepón para con Orihuela, con los ríos que descendiendo de encrespadas rocas fecundan los valles y prados haciendo brotar frondosos vegetales.

En las elecciones generales de primero de febrero de 1891, tal y como estaba pactado, los conservadores de Cánovas vencieron apabullantemente. A pesar de todo, Trinitario Ruiz Capdepón consiguió su acta de diputado a Cortes por Orihuela.

El día cuatro se celebró un banquete en su honor al que acudieron multitud de personalidades oriolanas de todos los partidos. Una mesa de 26 metros en ángulo recto (en cuyo vértice se sentó el electo) instalada en los claustros del Colegio de Santo Domingo a causa del mal tiempo.

Colegio de Santo Domingo en 1863. Colección Javier Sánchez Portas.

El sábado 2 de mayo de 1891 y por encargo de Trinitario Ruiz Capdepón, Ballesteros reunió en los salones del ayuntamiento a un centenar de personalidades oriolanas de todos los partidos para formar las candidaturas para las elecciones municipales.

Estas elecciones eran diferentes. Todos los varones mayores de 25 años capacitados legalmente y con dos años de residencia en un municipio podían votar. Ballesteros comenzó la reunión leyendo la siguiente carta:

Madrid 18 Abril 1891. Excmo. Sr. D. Francisco Ballesteros. Mi querido amigo: Se acerca el día en que debe renovarse en su mitad ese Ayuntamiento. Oriolano yo antes que político, diputado por ese querido distrito con el recuerdo gratísimo del cariño que vienen demostrándome mis paisanos, ruego a V. que convoque en mi nombre a una reunión, a cuantos me honraron asistiendo al almuerzo de 4 de febrero y les diga que todos ellos y lo mismo los demás que no pudieron asistir aquel día, y a quienes deseo que también invite V., son los que han de designar las personas que hayan de entrar en la corporación municipal para administrar y regir los intereses de nuestra querida Orihuela… Trinitario Ruiz Capdepón.

Querían nombrar una «comisión nominadora fecunda, inteligente y honrada». José María Sarget propuso un voto de confianza para Ballesteros; pero don Francisco manifestó no poder aceptar esa honra por más que la agradeciese en lo que valía.

En el debate intervinieron también personalidades del bando conservador, como Adolfo Clavarana, Pedro Ramón Mesples o Antonio Bonafós. Todos los jefes de partido se mostraron de acuerdo: los oriolanos, les gustase más o menos Ruiz Capdepón no podían desaprovechar la ocasión de tener un paisano en Madrid, en lo más alto.

Trinitario Ruiz Capdepón.

En la sesión del 26 de junio el alcalde se despidió de la corporación saliente y al acabar se repartieron dulces, licores y habanos. El uno de julio de 1891 tomó posesión un nuevo ayuntamiento sin el doctor Sarget como concejal.

Por esas fechas nuestro biografiado era ya un personaje muy famoso. Hasta el punto que su consulta podía servir de referencia a la hora de anunciar un nuevo comercio:

El diario de Orihuela. Campaña 1890-1891: Gran Barato de Calzado de Antonio Pérez. En los Hostales. Junto a la sala de consulta de D. José María Sarget, San Juan, 2. En este nuevo establecimiento encontrará el público orcelitano toda clase de calzado confeccionado con elegancia y a la última novedad, siendo sus precios sumamente baratos. No equivocarse, junto a la sala de consulta de D. José María Sarget.

18921893 Tiempo de transición.

Tras cinco años de gobierno de Sagasta llegó el turno de los conservadores y fuera del ayuntamiento apenas tengo noticias de Sarget.

En el terreno personal veraneó en la Mata en 1892; y en septiembre de ese mismo año recayó en su «afección crónica».

En la primavera de 1893 los fusionistas llevaban ya muchos meses alejados del poder, y en el partido oriolano surgieron «celos y rozamientos».

En las elecciones generales del 5 de marzo de ese mismo año triunfaron ampliamente los liberales, como estaba previsto; y Ruiz Capdepón repitió escaño por el distrito de Orihuela. El cambio en la política local y la vuelta de los fusionistas al ayuntamiento era sólo cuestión de tiempo.

Finalizado el recuento electoral, Sarget se ofreció para llevar el acta a Madrid y entregársela en mano a Capdepón aprovechando su viaje a la capital por motivos de salud.

El secretario del Ayuntamiento sugirió ceñirse escrupulosamente a la ley y enviarla por correo. Y en caso de que se decidiese entregársela en mano, alegó tener el mismo derecho a hacerlo él mismo o cualquier otro miembro del partido. Sarget, aparentemente ofendido, declinó el encargo.

El independiente. 15 de marzo 1893: Causó verdadera algarabía política una carta recibida por el Sr. Torres (D. Julián), del Sr. Ballesteros, en la que le manifestaba haber recibido una afectuosa epístola del Sr. Sarget (D. José María) participándole su viaje a Madrid con objeto de poder saludarle en la estación de Albacete, y en la que le reiteraba su amistad y adhesión; cosa que nosotros no encontramos digna de llamar la atención de nadie puesto que sabida es por todos la buena armonía política y amistad particular, que entre dichos señores ha reinado siempre, como miembros que son ambos de un mismo partido político, del partido fusionista local cuyo jefe indiscutible es nuestro paisano ilustre D. Trinitario Ruiz Capdepón …

… el proceder político del Sr. Sarget ha sido y es correctísimo con sus amigos y correligionarios; que es un sumiso soldado de fila, atento siempre a lo que al interés del partido y su ilustre jefe Sr. Capdepón de él reclamen.

Sarget se salió con la suya. Cumpliendo supuestos deseos de don Trinitario viajó a Madrid y le entregó personalmente el acta de diputado. Y no regresó hasta el 5 de abril, «muy mejorado de la dolencia causa de su viaje». En julio de ese mismo año el diputado Ruiz Capdepón juraba el cargo de ministro de Gracia y Justicia.

Sarget aprovechó el compás de espera para escribir un libro que, para seguir haciendo méritos, se lo dedicó a la madre del jefe.

El Diario de Murcia. 18 de julio 1893: Hemos recibido el libro que con el título de «Siluetas de ideas» acaba de publicar en Orihuela D. José María Sarget, el cual tendría bastante con esta obra para acreditarse de pensador profundo y de escritor correcto, si ya no lo estuviera por otros escritos anteriores. El libro está dedicado a la Excelentísima Sra. Dª. Concepción Valarino de Ruiz Capdepón. Damos las gracias al autor por el recuerdo que ha tenido, obsequiándonos con un ejemplar.

Siluetas de ideas. José María Sarget. 1893.

El independiente 20 de julio 1893: SILUETAS DE IDEAS. Cien pensamientos del Sr. D. José María Sarget. Esta colección, el nombre de cuyo autor basta para recomendarla a todas las personas amantes de las letras y de la filosofía, constituye un volumen de 220 páginas en octavo, de elegante y esmerada impresión y se vende al precio de UNA PESETA ejemplar en la redacción de El Independiente, Hostales 10, Farmacia.

Y cuando la señora Capdepón cayó enferma, el doctor Sarget no se separó ni un momento de su lado. Pero todo fue inútil.

La casa de Trinitario Ruiz Capdepón. Colección Javier Sánchez Portas.

El independiente. 14 de octubre 1893: A la hora en que cerramos esta edición, sigue en el mismo estado de gravedad que ayer la Sra. Doña Josefa Capdepón viuda de Ruiz. Los accesos nerviosos, sin embargo, que tan en cuidado ponían al doctor Sarget, que no se ha separado un momento de la cabecera de la enferma, han cesado. Quiera Dios concederle una pronta mejoría.

Fallecida doña Josefa, figuró en la cabeza del entierro y luego se trasladó a los baños de Alhama; supongo que a recuperarse de su dolencia.

El Correo. 23 de octubre 1893: Ayer a las tres de la tarde salió de la casa mortuoria encerrado en preciosa caja negra y ésta sobre lujoso coche fúnebre el cadáver de la inolvidable señora doña Josefa Capdepón viuda de Ruiz. La presidencia estaba ocupada por el Gobernador de la provincia Sr. Escrig, el diputado por Dolores señor Ruiz Valarino, nieto de la finada, el Sr. Capdepón, magistrado de la audiencia de Alicante, el Sr. Sarget, médico de la familia, el secretario del Gobierno civil Sr. Mora y Florín y el alcalde presidente Sr. Pescetto.

Esquelas en «El Correo» Orihuela y en «El Diario de Murcia».

Tras descansar en el balneario de Alhama volvió a Madrid para reunirse con Ruiz Capdepón y Francisco Ballesteros.

El independiente. 15 noviembre 1893: Ayer debió llegar a Madrid nuestro querido amigo D. José María Sarget. También en el mismo día debió llegar el Sr. Gobernador civil de Albacete y paisano nuestro D. Francisco Ballesteros.

Mientras, en Orihuela, el martes 15 de noviembre, se celebró una multitudinaria reunión en el salón de sesiones del ayuntamiento. Cerca de un centenar personalidades políticas entre las que se encontraba su hermano Francisco, acordaron las comisiones de distrito para preparar las elecciones municipales que se celebraban el domingo.

José María regresó de la capital al día siguiente y lo esperaron en la estación un buen número de amigos. Traía la candidatura liberal para las elecciones municipales acordada en Madrid por el triunvirato. Y se la facilitó a la prensa.

El domingo 19 de noviembre se verificaron las elecciones y el Ayuntamiento oriolano quedó compuesto por catorce liberales y once opositores entre los que figuraban conservadores, integristas, carlistas y republicanos.

El doctor Sarget no figuraba entre los concejales; estaba fuera del Ayuntamiento. El jefe local del partido aspiraba a metas mayores.

El independiente. 20 noviembre 1893: Nuestro querido amigo D. José María Sarget logró en veinticuatro horas ponerlos a todos de acuerdo, cosa anteriormente intentada con efectos contraproducentes por otras personalidades.

El resultado favorable obtenido en la pavorosa cuestión del arreglo de los pueblos del distrito dice mucho en pro del tacto político del Sr. Sarget cuya política de atracción produce ya sus naturales efectos.

1894. Sarget Diputado.

Calle de Loazes y Nuevo Casino Orcelitano.

1894 fue un año de nombramientos para Sarget. Empezó asumiendo el cargo de presidente del Casino Orcelitano.

El Independiente. 2 de enero 1894: Ayer tomó posesión de sus cargos la nueva Junta del «Casino Orcelitano» siendo obsequiadas la saliente y entrante con dulces, licores y cigarros por su digno presidente D. José Mª Sarget.

Para la Semana Santa lo nombraron «Caballero Cubierto».

El Orden. 18 de marzo de 1894: En la sesión celebrada por el Ayuntamiento el día 15, fue nombrado Caballero-porta estandarte para la procesión del Santo Entierro al Sr. D. José María Sarget.

En la primera semana de abril de 1894 nuestro biografiado viajó de nuevo a Madrid; permaneciendo en la corte varios días. Supuestamente se reunió con Capdepón y Ballesteros. El semanario conservador oriolano se hizo eco. Y como siempre, criticó al partido fusionista respetando a Sarget.

El orden. 8 de abril 1894: El jefe del fusionismo local, Sr. Sarget, salió para Madrid el viernes por la mañana. Y según nuestras noticias, el Gobernador de Albacete, Sr. Ballesteros, también se halla en la Corte …

Hay que reconocer en el Sr. Sarget buen deseo, pero este no es suficiente cuando tropieza con procedimientos tan peregrinos como los que aquí se usan desde hace algunos años para hacer política, por los que, cuanto son y valen se lo deben a ella. De todas maneras, deseamos que la estancia de los citados señores en la Corte sea muy útil y beneficiosa para Orihuela. Porque es lo que más nos interesa.

Atanasio García Cubero, alcalde de Orihuela, fue también llamado a Madrid; y a finales de abril presentaba su dimisión fruto de una nueva estrategia. El semanario conservador publicó la siguiente poesía.

«Derrocó D. Trino a Paco / se olvidó de D. Andrés / renunció a García Cubero / y renunciará a Sarget».

Sarget visitó en julio un nuevo balneario; esta vez el de Orito. Durante todo ese verano se encontró bastante molesto por la afección que le aquejaba; y toda la prensa local se hizo eco de la enfermedad del doctor.

Cabecera de «El Oriolano» en su segunda etapa, en el año 1894.

El día 14 de julio de 1894 «El Oriolano» volvía a la calle después de ocho años de silencio. El supuesto órgano de propaganda del Partido Liberal estaba dirigido por Rufino Gea, al que acababan de cesar de su cargo en el Ayuntamiento, y tenía la administración en su propia casa.

Pero en esta segunda y breve etapa, Rufino no actuaba como portavoz oficial del partido. La jefatura había dividido a los fusionistas oriolanos y las diferencias entre los dos sectores se hicieron visibles. Rufino Gea y un grupo de disidentes habían costeado dicho periódico para, abiertamente, enfrentarse a la jefatura local.

«El Oriolano» pronosticó los posibles candidatos a la Diputación provincial sin mencionar a José María Sarget.

El Oriolano. 28 de julio 1894: Nos dicen de Alicante que el número de candidatos para las próximas elecciones de diputados provinciales en el distrito de Orihuela-Dolores asciende ya a quince. Entre ellos figuran en primera línea el ilustrado secretario de este Ayuntamiento D. José María López, el ex diputado provincial D. Sixto Balaguer, el ex alcalde de esta ciudad D. Francisco López García, y D. Manuel Ballester, que desempeñó igual cargo en Torrevieja. Con gusto veríamos el triunfo de tan queridísimos amigos y correligionarios.

Pero al día siguiente la prensa alicantina publicó la candidatura a la Diputación Provincial por el distrito de Orihuela-Dolores y estaba encabezada por el doctor Sarget.

El alicantino. 29 de julio de 1894: Según nuestras noticias, en las próximas elecciones de diputados provinciales, se presentan candidatos por Orihuela y Dolores, los señores Sarget, Cartagena, Guillén y Ballester…

Para disgusto de Gea, algunos medios de la capital mencionaron la posibilidad de que alcanzase la presidencia de la Diputación gracias a la amistad que le unía con el ministro Capdepón.

«El Oriolano», lejos de morderse la lengua, criticó abiertamente la jefatura de Sarget en el partido y le invitó a renunciar a ella. He transcrito buena parte del editorial que le dedicaron.

El Oriolano. 4 de agosto 1894: NUESTRO PARECER. El señor Sarget debe estar satisfecho de su obra. Le hablamos conocido y celebrado como médico peritísimo en el arte de curar; su laboriosidad en este ramo tan difícil le ha conquistado, con su infatigable perseverancia, un puesto envidiable entre todos sus compañeros. Su indiscutible talento se ha desparramado en libros, conferencias y memorias que elevaron su reputación científica sobre el nivel de tantas otras no cimentadas sobre tan sólidas bases.

Obrero infatigable del trabajo, a él se consagró con el entusiasmo de la juventud, conquistándose un puesto envidiable entre sus conciudadanos que alabaron siempre su ciencia, su caballerosidad y su bondad de carácter. Y sin embargo, todas estas cualidades que hicieron de nuestro amigo el más querido de los oriolanos, apenas si han contribuido a elevarle sobre el nivel del más mediocre de los jefes de partido…

… Basta para ello dirigir una mirada retrospectiva que abarque la influencia de nuestro distinguido correligionario en el partido liberal de nueve meses a la fecha. ¡Qué de errores, qué de ligerezas, qué desconocimiento tan absoluto de los resortes de la política para dirigir un organismo como el nuestro, modelo de sumisión y mansedumbre! …

… Influencia, poder, favores, correligionarios sumisos, todo se le dio en abundancia, lastimando en obsequio suyo la delicadeza del jefe queridísimo que antes marchaba a la cabeza del partido sin otro afán que engrandecerle y conquistarle el aplauso y el respeto de los adversarios y de los indiferentes…

… ¿Consiste acaso toda su habilidad en rodearse de esa camarilla que todo lo perturba, que todo lo apetece, atenta más bien, como los hechos lo han demostrado, a satisfacer sus aspiraciones egoístas, atropellando por toda clase de conveniencias y contribuyendo con su sospechosa conducta a menoscabar el aprecio y oscurecer el prestigio de que ha gozado siempre en el país nuestro dignísimo representante en Cortes?

¿Se le otorgó acaso la más alta representación de nuestra comunión política para fomentar aspiraciones indebidas, desatender la opinión más sana de la mayoría de sus correligionarios y crear alrededor de su persona y de lo que representa ese vacío y ese aislamiento, precursor indudable de la ruina de todos?…

…Los hechos le habrán demostrado la conveniencia de apartar al partido liberal oriolano, que tan ciegamente le obedece, de los perniciosos derroteros por los que se le lleva; y si el Sr. Sarget, a quien pesa demasiado la indecisa jefatura que echaron sobre sus débiles hombros, apetece como no lo dudamos, demostrar que por encima de pasajeras satisfacciones personales, que en tantas ocasiones ha desdeñado, están para él los altos intereses del partido y los necesarios sacrificios que todos debemos hacer en obsequio del prestigio y de la representación que legítimamente ostenta el señor Ruiz Capdepón.

Propicio es el momento de hacerlo evidente renunciando una jefatura que no posee con el beneplácito y la satisfacción de todos, y que nunca debió separarse del amigo queridísimo que la ejercía. Este es nuestro parecer.

El 25 de agosto Ruiz Capdepón visitó Orihuela. El ministro de Gracia y Justicia acompañado de multitud de personalidades celebraron en el refectorio del Colegio de Santo Domingo un banquete con doce platos, postres, vinos, licores y helados, en honor al flamante prelado de Tortosa, el Obispo Rocamora.

Refectorio del Colegio de Santo Domingo. Colección Javier Sánchez Portas.

Para recibir a su jefe y homenajear al obispo, Sarget regresó de los Baños de Fortuna, donde seguía intentando recuperase de su afección; y durante el banquete improvisó unos versos para el prelado.

Siempre en la brecha luchando, redimiendo al pecador. Religión, calma y amor, predicaste por doquier; y jamás en tu tarea, de conquistar corazones, mermaron las ilusiones, y energías de tu ser. Tortosa inquieta te aguarda, y sin verte ni tratarte, ya comienza a venerarte, llamarte con efusión. Porque deduce y presiente, que su Prelado anhelado, no es solamente un Prelado, sino un grande corazón.

Terminando el mes de agosto, en plena campaña electoral, se celebró una polémica reunión de la fracción disidente del partido liberal en la redacción de «El Oriolano»; es decir, en casa de Rufino Gea. La candidatura oficial, acordada a última hora, había descartado a varios candidatos y desataba los rumores de ruptura en el partido liberal.

Como jefe local del partido, Sarget convocó a todas las representaciones de las secciones del distrito electoral de Orihuela-Dolores en el salón de sesiones de las Casas Consistoriales. El objeto de la reunión era transmitir la candidatura «recomendada» por «el jefe supremo del fusionismo local».

El Sr. Torres, decano del partido, hizo constar la conveniencia de que el partido acudiese unido a los comicios; y seguidamente, el propio Sarget dio lectura a la siguiente carta, escrita de puño y letra por Trinitario Ruiz Capdepón.

Sr. D. Julián de Torres y D. José María Sarget. Mis queridos amigos: El deseo que yo tenía de reunir en ésta al partido para conocer su opinión respecto a las personas que conviene que representen al distrito de Orihuela-Dolores en la Diputación provincial, no he podido realizarlo por absoluta falta de tiempo, y lo siento muchísimo.

Pero por las noticias que aquí he podido adquirir y por el conocimiento que tengo del estado y aspiraciones del distrito, paréceme que dicha candidatura la deben formar Vds. dos como indicados por Orihuela, y los Sres. D. Rafael Sala y D. Vicente Sorribes por Dolores.

Sin embargo, como yo no trato de imponer mi opinión a los amigos, y además conozco sobradamente la extrema delicadeza de Vds., creo lo mejor que inmediatamente convoquen Vds. en mi nombre una reunión de los más importantes amigos de Orihuela-Dolores y sus pueblos, que en ella den lectura de esta carta de presentación de candidatura que yo me permito hacer, y pidan al partido su aprobación a mi proyecto, y caso de obtenerla, como espero, rueguen encarecidamente a todos su decidido y enérgico apoyo a la indicada candidatura.

De lamentar es que solo puedan ser cuatro los nombres que hay que elegir, porque esto impide la presentación de otros que valen mucho y también serían en mi concepto muy bien recibidos por el partido.

Esto, no obstante, no es posible; y como yo tengo poderosos motivos para estimar inmejorable la anunciada candidatura, si merece la aprobación de la reunión, habrán de esforzarse todos los que quieran seguir honrándonos con su amistad política, apoyando con todos sus votos la repetida candidatura. Así se lo pide a todos y ruega a cuantos amigos tiene en este distrito su afectísimo amigo y paisano. Trinitario Ruiz Capdepón. 8 Agosto 94.  

Ni que decir tiene que, a pesar de las disidencias, el partido cerró filas en torno a su «pastor» y Sarget fue candidato y mantuvo la jefatura. «El Oriolano», periódico de Rufino Gea que en su último número había compuesto un bosquejo biográfico a la gloria de Ruiz Capdepón, no volvió a ver la luz.

José Rufino Gea Martínez.

Sarget resultó elegido diputado provincial en las elecciones celebradas el 9 de septiembre. Y las críticas por la candidatura, los recuentos y las acusaciones de debilidad en la jefatura, volvieron, como era lógico, a las páginas de «El Orden», el órgano de prensa de la oposición.  

El orden, semanario liberal conservador. 16 de septiembre 1894: La pasada elección está llena de monstruosidades, de atropellos y de infamias que no tienen precedentes. Acaso en toda España no se hayan verificado unas elecciones tan amañadas, tan llenas de crímenes políticos y de asquerosa porquería.

El Sr. Sarget habrá tenido muy buenos propósitos, pero sobre la voluntad del débil jefe consorte del fusionismo local, ha debido influir algún espíritu infernal que ha conseguido al fin darle patente de inepto, y arrojarlo al  fondo de un profundo precipicio lleno de malezas y de espinos del cual habrá de salir, si sale, con grandes deterioros en su vestidura política.

En octubre de 1894 pasó otra temporada de recuperación; esta vez en los baños de «La Higuera» en Albacete. Regresó sin encontrar alivio y se trasladó a descansar a La Mata, en Torrevieja. Hasta primeros de noviembre, cuando volvió a viajar a Madrid.

En Alicante perdió la disputa por la presidencia y vicepresidencia de la Diputación. En el reparto de comisiones tuvo que conformarse con la vicepresidencia de la comisión provincial.

Pero sus dolencias persistían. La prensa alicantina habló de una enfermedad relacionada con la vista.

El alicantino. 7 de diciembre de 1894: Se encuentra muy mejorado de la enfermedad que viene padeciendo en la vista, D. José María Sarget, vicepresidente de la comisión provincial.

La campaña de los conservadores denunciando los turbios manejos de Capdepón y su partido quedaron personalizadas en el candidato Juan de Rojas y Pascual de Bonanza, quien puso en duda la legalidad de varias actas liberales, entre ellas la de nuestro biografiado. Y Sarget lo llevó a los tribunales.

El independiente (Alicante). 7 de diciembre 1894: Querella. Según dice «El Liberal» el juzgado de esta Ciudad empezó el lunes la instrucción de sumario a virtud de querella criminal interpuesta por el procurador D. Luis Ibáñez, en nombre de D. José María Sarget, por injurias y calumnia vertidas de palabra contra su representado por D. Juan de Rojas y Pascual de Bonanza. No sabíamos una palabra.

El independiente. 12 de diciembre 1894: Buen viaje. Ayer tarde marchó en el tren de Alicante nuestro particular amigo D. Juan de Rojas y Pascual de Bonanza después de celebrado el juicio de conciliación en la querella presentada contra dicho señor por nuestro estimado, amigo D. José M. Sarget, por conceptos calumniosos vertidos de palabra. No hubo avenencia.

1895.

Alicante, 1870. Jean Laurent.

Después de varios días sin poder salir de casa por causa de su enfermedad, a primeros de año Sarget viajó a Alicante para desempeñar su cargo de diputado provincial.

La noticia diaria (Alicante). 3 de enero 1895: Ayer salió para Alicante el vice presidente de aquella diputación Don José María Sarget, siendo, despedido en la estación por varios de sus correligionarios.

Superadas las revueltas del año anterior, su partido en Orihuela parecía mantenerse en calma a ojos de la prensa amiga. En enero de 1895 salía a la calle un nuevo diario favorable a Sarget.

La región. Número 1. Orihuela, 2 de enero 1895.

La región. 3 de enero 1895 …Y viniendo al campo de la dinastía reinante, nos encontramos con los partidos conservador y liberal. Del segundo poco hemos de decir si hemos de ser fieles en la descripción de su topografía…

…El partido liberal local ha entrado bajo la simpática jefatura del señor Sarget, en un nuevo periodo de paz que indudablemente le conquistará, con el concurso valiosísimo de todos los liberales, nuevas glorias que agregar a las alcanzadas ya en su larga y victoriosa marcha por el camino de la libertad y del progreso.

La prensa de la oposición veía las cosas de forma diferente. «La Región» (que cerró antes de cumplir tres meses) alababa la jefatura liberal en Orihuela; y «El Orden» (que aguantó hasta octubre) se dedicó a denigrarla.

El Orden. 6 de enero 1895: Esa es la misión del nuevo periódico; adular al Sr. Sarget; verlo todo del revés, no verse a sí mismo y confundir de un modo lamentable todas las cosas. Donde todo el mundo ve desorganización y anarquía, ve el nuevo colega orden y calma…

… El partido fusionista ocupa el mismo terreno de siempre, (en esto se parece a la estatua de D. José María Muñoz) y pasado el conocido accidente (fue algo más que descarrilamiento) del cambio de jefatura local, podemos afirmar que el partido liberal, (querrá decir el colega, el grupillo nuestro) ha entrado (sí, pero al partido liberal no le entran ni el señor Sarget ni sus consejeros) bajo la simpática jefatura (El Sr. Sarget, que puede ser muy simpático como médico puede ser muy inhábil y hasta muy poco simpático como jefe de los trásfugas)…

En mayo, los miembros del partido fusionista fueron convocados en los salones de la Casa Consistorial. En una demostración de fuerza, consiguieron reunir a cerca de doscientas personas.

Bajo la presidencia del decano del partido, Julián Torres y con permiso de José Mª Sarget, tomó la palabra Francisco Ballesteros para resaltar la fuerza y la cohesión del partido liberal, desmintiendo a los que anunciaban la división de los fusionistas. Dicho esto, pasaron a designar a los candidatos del partido para la próxima renovación del Ayuntamiento; y la propuesta fue aceptada por unanimidad

Casa Consistorial en la Plaza Nueva de Orihuela. Colección Javier Sánchez Portas.

En 1895 nuestro biografiado intensificó su actividad literaria escribiendo varios trabajos que publicó «El Thader» entre agosto y noviembre.

En verso he localizado un soneto a Adolfo Lizón por la muerte de su hijo y otro sobre las creencias religiosas titulado «La Duda». También dos sonetos dedicados a la Virgen; uno imitando a Bécquer con el título «A nuestra Excelsa Patrona, María Santísima de Monserrate», y otro que he transcrito, titulado «A nuestra madre amantísima, María de Monserrate».

A nuestra madre amantísima, María de Monserrate: Como las aguas van a los ríos / como los ríos buscan el mar / así van, madre, los versos míos, en tus riberas a desaguar. / Yo te los mando pobres de aliño, / sin pretensiones, sin expresión; /son las esencias de mi cariño /donde va envuelto mi corazón.

Pude ofenderte y acaso un día / menguar mi ruda solicitud, / pero en mi pecho, Señora Mía. / jamás alienta la ingratitud. / Yo sé que es mucho mí atrevimiento / al revelarte lo que sentí, / mas ¡ay! es tuyo mi pensamiento /y tú sabías que delinquí.

Isla de amores, mar en bonanza, / donde las almas sueñan volar, / guárdame el cable de la esperanza / para que mi alma pueda llegar. Orihuela 15 septiembre 1895. José María Sarget.

También publicó dos trabajos en prosa: una «Balada» dedicada a Pío López Pozas; y un artículo sobre los hijos titulado «Leyes Humanas».

El Thader. 7 de septiembre 1895: BALADA. Vive todavía y se llama Pío López. Joven, casi niño, militar de raza. Pidió alistarse en el ejército de Filipinas. Allí fue a pelear por la integridad de la patria. En breve recibió el bautismo de sangre. Más y más se fortaleció su alma guerrera, viéndosele en los puestos de mayor peligro.

Un día fue acometida la sección de que formaba parte por apiñados grupos de moros rebeldes. Las fuerzas españolas se disgregaron al generalizarse la acción, como se disgregan los granos de una granada, y cada soldado luchaba cuerpo a cuerpo con cuádruple número de adversarios. Nuestro héroe y compatriota se sintió gravemente herido. Le rodeaban varios salvajes.

La situación era desesperada. Hirió, acuchilló, hizo prodigios de valor, dejando fuera de combate a tres individuos, pero, ¡ay! siempre veía un brazo musculoso que blandía sobre su pecho el acero musulmán…

Trémulo, jadeante, desfallecido, vertiendo sangre oriolana de las abiertas heridas, pero jamás vencido ni humillado, de pronto lanzó una mirada a los cielos y encomendó su alma a Nuestra Santísima Madre María de Monserrate. El consuelo siempre viene de Las Alturas. En el acto apareció un cabo de la compañía de Pío y entre ambos valientes dieron cuenta de los contrarios. J. M. Sarget.

La familia Sarget Hernandez. Entre el doctor Sarget (con sombrero) y su esposa Dolores, la hija mayor, Lola; a la derecha, también sentada. la menor, Pepita. Mi agradecimiento a Augusto Germán.

1896-1897.

Del año 1896 apenas tengo noticias. Su vida de diputado transcurría entre Alicante y Orihuela.

En febrero de 1896 fue multado por el Gobernador Civil con 25 pesetas por no asistir deliberadamente, junto a una docena de diputados, a una sesión extraordinaria.

La primera autoridad de la provincia les amenazó con una acusación de desobediencia grave en caso de que decidiesen reincidir.

El Thader. 22 de febrero 1896: Ayer publicó un número extraordinario el «Boletín Oficial» de esta provincia para dar cuenta de la multa impuesta por la primera autoridad de la provincia a los señores diputados provinciales que no asistieron a la sesión extraordinaria celebrada el día 20 del corriente, entre los que vemos comprendido a nuestro querido amigo el señor D. José M. Sarget. Lo sentimos de veras, pero la ley es inflexible cuando conviene que no se tuerza.

En febrero de 1897 publicó en «La Semana» una poesía dedicada a Orihuela, imitando a Zorrilla.

A Orihuela. Imitación de Zorrilla: Por tus venas azules, rica sultana, corre, sin que la veas, sangre agarena, y aunque ostentas blasones de gran cristiana es tu cintura airosa de sarracena. Tus huertas perfumadas, y naranjales que esmaltan tu hechicera topografía, se alimentan, a expensas de mil canales que la ciencia morisca trazó a porfía.

Tus costumbres profanas, tus diversiones, tus históricas fiestas, tus rotos muros, tus rejas legendarias, tus torreones, los ecos perdurables de tus conjuros; la rara indumentaria de tus labriegos hace bien pocos años, modificada: el sistema admirable dado a tus riegos en tu espléndida vega tan codiciada, todo pregona a voces tu procedencia, todo te aclama rica y bella sultana que ha tiempo malquistada con su conciencia olvida sus amores por ser cristiana. J. M. Sarget.

En junio de 1897 publicó en «El Liberal» de Alicante un artículo sobre la crisis ministerial provocada por la Guerra de Cuba. Se titulaba «Pensamientos». He transcrito varios párrafos.

El Liberal. Alicante. 22 de junio 1897: … Nosotros hemos creído siempre que la palabra crisis significaba un conflicto grave desarrollado en el seno de cualquier organismo morboso, llamárase Gobierno, llamárase sujeto, víctima de cualquier dolencia.

Y creíamos que aquel fenómeno se resolvería modificando en todo o en parte los elementos constitutivos del «conseusus» patológico. Pues bien, crisis «a la dernière» no es nada de eso. Es un eclipse de varios astros de segunda magnitud por la interposición del satélite Cuba, que nos va a dejar sin luz el día menos pensado…

… Las crisis se hacen como se hacen suertes de prestidigitación, como se hacen juegos malabares. La última crisis es la gran mueca de Júpiter Tonante a todos los dioses de la mitología política. José Mª Sarget.

En 1897 se casó su hija mayor y la ceremonia, oficiada por el obispo de Orihuela, fue todo un acontecimiento anunciado por la prensa de Orihuela, Alicante y Murcia.

Obispo Juan Maura Gelabert.

El Liberal. 11 de julio 1897: Dentro de breves días contraerá matrimonio en Orihuela nuestro muy querido amigo el juez de instrucción de Ayora D. Enrique Garriga Mercader, con la bella y distinguida señorita doña Dolores Sarget Hernández, hija del diputado provincial, querido correligionario nuestro y reputado facultativo D. José.

Apadrinará a los novios el ilustre exministro señor Ruiz Capdepón. Dados los lazos de amistad que con los señores Sarget y Garriga nos unen, excusamos decir las felicidades y venturas que deseamos a los novios.

María Dolores Sarget Hernández se casó el 15 de julio de 1897 en la capilla del Palacio Episcopal con Enrique Garriga Mercader. El matrimonio fue celebrado por el obispo D. Juan Maura Gelabert.

Acto seguido oyeron misa y recibieron las demás bendiciones nupciales. El novio era juez de primera instancia de la villa valenciana de Ayora. Tenía 29 años (dos más que Dolores) y era hijo de José María Garriga y de María de los Ángeles Mercader.

Expediente académico de Enrique Garriga. Archivo General de Murcia.

A pesar de lo dicho por la prensa, no tengo constancia de la asistencia de Capdepón. Fueron testigos Francisco Ballesteros Villanueva, ex alcalde de Orihuela, ex presidente de la Diputación de Alicante, ex gobernador civil de Albacete, etc.; Valentín Escribano Roca, juez de primera instancia de Orihuela; Ascensio García Hostench, capitán del Regimiento Reserva de Orihuela; y varios presbíteros.

1898-1899. Presidente de la Diputación.

El año 1898 comenzó con un espléndido banquete celebrado en el seminario en honor al gobernador civil de Valencia, Francisco Ballesteros Villanueva.

El Graduador. 5 de enero 1898: Banquete. El partido liberal de Orihuela ha obsequiado con un espléndido banquete en el suntuoso salón de grados de aquel Seminario Conciliar, a su distinguido jefe y querido amigo nuestro, D. Francisco Ballesteros, gobernador civil de Valencia.

Salón de Grados del Seminario. Colección Javier Sánchez Portas.

El banquete tuvo efecto el 31 del pasado diciembre, siendo servido por la fonda «La Catalana» un exquisito menú. En la mesa llena de ricos manjares y cubierta de artísticos objetos, engalanados de flores naturales y de frutos propios del país, ocuparon sus sitios 65 comensales.

A la una en punto empezó el banquete, que fue verdaderamente brillante, amenizando el acto con escogidas partituras, las bandas de música del Municipio y Santa Cecilia. El centro de la mesa lo ocupó el Sr. Ballesteros, teniendo a su derecha e izquierda respectivamente, al alcalde de Orihuela don José Zerón y a D. José María Sarget, diputado provincial.

Durante la comida, los asistentes todos lucieron manifestaciones del placer y satisfacción que experimentaban al hallarse reunidos con la primera autoridad civil de la ciudad del Turia, lamentando la ausencia del excelentísimo Sr. D. Trinitario Ruíz Capdepón, ministro de la Gobernación.

A mediados de enero Orihuela sufrió una de las recurrentes riadas del Segura. Sarget formó parte de la comisión que viajó a Madrid en demanda de recursos para hacer frente a la desgracia.

El Diario de Murcia. 4 de febrero 1898: ORIHUELA. «Ha regresado la comisión de la junta local de socorros, que salió para Madrid a interesar del gobierno recursos con que atender la aflictiva situación por que atraviesa nuestra ciudad, con motivo de las recientes inundaciones. La componen los Sres. Sarget, Zerón, Pescetto y Linares. Vienen satisfechos de sus gestiones y repletos de esperanzas.

Con este motivo, dícese que en breve empezarán los trabajos para la construcción de la carretera de Almoradí que, además de proporcionar trabajo a muchos jornaleros aliviando la miseria existente, ha de reportar inmensos beneficios a esa parte de nuestra hermosa vega, que tan necesitada se halla de vías de comunicación para la exportación de sus productos.

El 27 de marzo de 1898 se celebraban las elecciones generales. La semana anterior, Sarget asistió en Alicante a un lujoso banquete en honor a Trinitario Ruiz Capdepón, ministro de la Gobernación y de nuevo candidato a diputado. 

La victoria de los liberales fue aplastante. Trinitario Ruiz Capdepón y su hijo obtuvieron acta de diputados y la prensa nacional lo representó dentro de un «puchero», tejiendo la tela de araña del cacique.

Blanco y Negro. 26 de marzo 1898.

El eco del Segura. 30 de marzo 1898: ENHORABUENA. No la damos a los SS. Ruiz Capdepón y Ruiz Valarino por haber sido nuevamente elegidos Diputados a Cortes, sino por haberlo sido en medio de la más perfecta unanimidad…

…Nuestra más cordial enhorabuena a los nuevos representantes de Orihuela y de Dolores, y especialmente a los habitantes de ambos distritos, quienes han llegado a reconocer la inmensa valía de sus ilustres paisanos. Quien siembra favores para todos, sin distinción de matices, de todos recoge gratitud.

Para Semana Santa, Sarget volvió a publicar en prensa local.

Heraldo de Orihuela. 8 de abril 1898: La Semana Santa es la semana del dolor indefinido; es la síntesis suprema de la amargura. Es una larga noche de duelo, deshecha de repente al primer rayo luminoso de la espléndida aurora de la Resurrección.

Es una semana de contrastes. Encierra la más cruenta de las penalidades y la más indescriptible de las alegrías. Semana de recuerdos imperecederos, aniversario de una epopeya tan grandiosa que no cabe en el mezquino cerebro del hombre; paréntesis donde se mueve más omnipotente y augusta la efigie del Redentor.

Yo me prosterno ante las gradas que representan tus días, coronadas por el ominoso calvario, y extasiado ante los recuerdos de tus luctuosos pasajes, callo, pido perdón y me refugio entre los pliegues sombríos de tres tinieblas sacrosantas. José María Sarget. Abril de 1898.

Junio de 1898 fue mes de enfermedades. En sus inicios cayó nuestro biografiado; y a mediados lo hizo su hija Dolores. Pero fue tan grave que el doctor tuvo que desplazarse a Ayora, donde residía junto a su marido.

Heraldo de Orihuela. 16 de junio 1898:  Se encuentra en Ayora gravemente enferma la señora doña Dolores Sarget de Garriga. Esta tarde se pondrá en camino para aquel punto su padre, nuestro respetable amigo y suscriptor D. José María, distinguido facultativo orcelitano. Deseamos que encuentre a la enferma en mejor estado y llegue a devolverla con los auxilios de la ciencia, la salud perdida.

En septiembre llegó la renovación bienal de la Diputación de Alicante. José María, al haber cumplido los cuatro años en el cargo, era uno de los diputados salientes.

«El Liberal». Alicante, 10 de septiembre de 1898.

Sarget formó parte de la candidatura liberal; y no sólo fue reelegido como diputado; el 4 de noviembre tomaba posesión de la Presidencia de la Diputación de Alicante. Había alcanzado la cima de su carrera política.

La Correspondencia Alicantina. 4 de noviembre 1898: Se han aprobado las actas y proclamado a los diputados electos. Se procedió a la votación para los cargos de presidente, vicepresidente y secretarios, resultando elegido para presidente, don José María Sarget…

… El señor Sarget pronunció un corto discurso, prometiendo hacer todo cuanto pueda y sepa para el bien de la administración de la provincia, suplicando la benevolencia de los señores Diputados y su concurso para llegar al fin deseado.

A finales de 1898 se embarcó en un proyecto empresarial asociado con dos amigos. Su nombre se convirtió en la marca de una fábrica de abonos instalada en la Alameda Vieja, la actual Avenida España.

El «Guano Sarget» se anunciaba como un producto elaborado por el más prestigioso doctor de Orihuela.

La huerta de Orihuela. 15 de noviembre 1898: Fábrica de abonos. Se ha inaugurado la que dirigida por el ilustrado doctor Sarget, asociado de los Sres. Garriga y Valera, funciona desde primeros de este mes en el punto denominado «Alameda vieja». En ella se fabrican abonos especiales para hortalizas, cereales y huertos de naranjos.

La huerta de Orihuela. 4 de enero 1899.

Al caer el gobierno de Sagasta a primeros de marzo dimitieron los gobernadores liberales; entre ellos el de Valencia (Francisco Ballesteros) y el de Alicante. Y la prensa alicantina especuló con un posible sustituto para Sarget cuando éste dimitiera de la Presidencia de la Diputación.

Tres semanas después, los periódicos alicantinos y murcianos se hicieron eco de la concesión de la Gran Cruz de Isabel la Católica, libre de gastos a D. José María Sarget «reputado médico y actual presidente de la Diputación de Alicante».

A principios de abril se volvió a especular con su dimisión, publicando nombres de posibles sustitutos. Pero Sarget seguía presidiendo las reuniones de la Diputación con «condiciones administrativas de primer orden, gran rectitud y excelente criterio».

Se llegó a pensar que conservaría en el puesto durante toda la legislatura. Pero el 1 de mayo de 1899, en la sesión ordinaria de la Diputación, el señor Sarget hizo uso de la palabra para, en un breve y sentido discurso, presentar su renuncia irrevocable a la Presidencia «por motivos de salud».

La Correspondencia de Alicante. 2 de mayo 1899: Esta mañana ha marchado a Orihuela el ex presidente de esta Diputación D. Jose María Sarget. A despedirle han acudido a la estación muchos diputados y amigos, particulares y políticos.

La unión democrática. 3 de mayo 1899: Ha dejado de ser Presidente de la excelentísima Diputación Provincial D. José María Sarget, hechura de D. Trinitario Ruiz Capdepón, y persona que goza fama de ilustrado, entendido en administración y en otras cosas. ¿Por qué cae el Sr. Sarget? ¿Qué razón hay para que deje la Presidencia de la Diputación Provincial de Alicante? Lo ignoramos.

No sabemos más, sino que fue nombrado Presidente porque así convino a la política de una fracción del fusionismo, y porque así, la carrera política del Sr. Sarget, será más brillante; y que ahora, hecha la elección de senadores en que han copado los liberales dinásticos, el Sr. Sarget se retira por el foro. A los pueblos no se les consulta; a los pueblos se les deja en la ignorancia, y que los parta un rayo.

Así funcionaba la política durante la Restauración; los cambios a nivel nacional marcaban la estrategia en provincias y ayuntamientos. Sarget tuvo que conformarse con su cargo de diputado y, en septiembre, se integró en la Comisión de Hacienda.

1900.

Durante el año 1900 Sarget siguió como diputado provincial asignado en octubre a las comisiones de Actas y Beneficencia.

En Orihuela, el 17 de septiembre se celebraron por primera vez  unos Juegos Florales con el «objeto de contribuir al movimiento científico-literario de la patria»; y la captación de fondos para la Cruz Roja, organizadora del evento.

Sarget formó parte del jurado junto al obispo Maura y otras personalidades oriolanas, actuando como secretario y portavoz del mismo. De dicho certamen, entre otras, salieron premiadas, la famosa obra de Rufino Gea «El Pleito del Obispado» y una biografía de Fernando de Loazes.

Y sin más noticias relevantes, nuestro biografiado despidió el siglo con el siguiente artículo.

El oriol. 31 de diciembre 1900:  Ideas sueltas. Estoy asistiendo al período agónico del año 1900. Se halla solemnemente desahuciado por los más eximios doctores. Nació balbuceando la palabra regeneración y muere degenerado.

Es evidente que, a fuerza de repetir el concepto sin cuajarlo en el molde de la realidad, venga a resultar una especie de panacea social que curándolo todo, no cura nada. Con el año 1900 se va el siglo XIX a ocupar su modesto nicho en el cementerio de la Historia.

¡Qué contraste! De los hechos muertos se nutre la memoria de los vivos. Por eso vivimos muriendo, porque física y moralmente nos alimentamos con los despojos de la muerte. El año que expira es una unidad más en el cociente de los tiempos. Un sumando que termina y corona el siglo XIX y resta nuestra vida lánguida y miserable.

Pasó casi desapercibido, como pasa la vida resbalando siempre en el plano inclinado de la muerte. Apenas surgió a la faz de la tierra entre violentos escalofríos, envejece, pierde sus energías y muere como un simple mortal, de un enfriamiento. Al despedirnos del año que acaba, nos despedimos de un pedazo de nuestra existencia.

Tenemos a la vista el año 1901, o de otro modo, el primer año del siglo XX. Arca cerrada, misteriosa incógnita que encierra en su ignorado seno gérmenes de múltiples acontecimientos que han de servir de incentivos a nuestras pasiones, de tortura a nuestras almas, de aliciente a nuestros deseos… El siglo XIX te lega en su testamento cláusulas admirables.

Desde la epopeya de la guerra de la independencia, gloriosa jornada que inició el eclipse del cesarismo Bonapartista en Europa, hasta la total desmembración de nuestras colonias, desde el descubrimiento del vapor como fuerza motriz, hasta la radiografía; desde la telegrafía eléctrica, hasta la electridad como poderoso motor y sol de la industria en la urbe que progresa, desde la fotografía daguerrotípica, hasta el teléfono, el fonógrafo, el cinematógrafo, el kaleidoscopio, etc., etc.

Bienvenido seas, y plegue a Dios nos colme de mercedes y bienandanzas, y seas un año próspero, ilustre, formalista y práctico. José M. Sarget.

1901.

1901 fue año de elecciones generales, de cambios en el turno y vuelta de los liberales. Primero se celebraron unas provinciales en marzo; que no afectaron al distrito Orihuela-Dolores.

Sarget siguió como diputado y la prensa alicantina llegó a sugerir la posibilidad de su regreso a la Presidencia de la Diputación como «hechura de D. Trinitario Ruiz Capdepón».  

A finales de marzo, ya próximas las elecciones generales, Francisco Ballesteros y José María Sarget se entrevistaron con el gobernador civil.

La unión democrática. 31 de marzo 1901: Dice un periódico que los Sres. Sarget y Ballesteros han visitado al gobernador civil de la provincia, celebrando con él una larga y cordialísima conferencia. De seguro que esto habrá versado sobre las próximas elecciones de diputados. ¿De qué van a hablar los amigos de don Trinitario sino de elecciones y actas?

Constituida la Diputación en abril, Sarget quedó adscrito a la Comisión de Instrucción Pública.

El 3 de junio el obispo Maura casó a la hija de Ballesteros en la capilla de su palacio; y su amigo Sarget actuó como testigo por parte de la novia.

1902.

En febrero de 1902 falleció su hermano, Francisco Sarget. De este suceso ya he hablado anteriormente.

El Graduador. Alicante. 16 de febrero 1902: Fallecimiento. Sorpresa y grande nos ha causado la muerte de un amigo nuestro de Orihuela D. Francisco Sarget y Lillo, hermano del afamado médico D. José, presidente que fue de la Diputación provincial. El Sr. Sarget fue diputado provincial, cargo que desempeñó honradamente.

Poco más he localizado sobre nuestro biografiado en el año 1902. La curación del anciano padre de un sacerdote efectuada en aquel verano fue comentada en la prensa de Murcia y siguió agrandando su leyenda como médico.

El Liberal (Murcia). 11 de agosto 1902: Después de varios días de penosa enfermedad, que puso su vida al borde del sepulcro, hemos tenido el gusto y la satisfacción de saludar casi del todo restablecido de tan terrible dolencia, a nuestro querido amigo D. Eduardo Soria, padre del provisor de esta catedral del mismo nombre.

La curación de dicho enfermo sometido durante su enfermedad al tratamiento de su médico de cabecera, el sabio doctor D. José María Sarget, es un triunfo completo para tan distinguido facultativo, que con razón goza fama de verdadera eminencia en la facultad que profesa y que ejerce en esta localidad.

A la vez que damos nuestra más cumplida enhorabuena por el restablecimiento de su salud al Sr. Soria, nos complacemos de veras con enviar una vez más el testimonio de nuestra admiración al notable médico Sr. Sarget por el éxito alcanzado con uno de sus enfermos.

En diciembre de 1902 se reunió la Junta de hacendados en los salones del edificio de «La Caridad» con el objeto de elegir al juez de aguas. Por unanimidad escogieron al doctor Sarget para el cargo de Juez Privativo de Aguas de la Vega Baja del Segura; cargo que mantuvo hasta su muerte.

La voz de la comarca. 18 de diciembre 1902: Para sustituir en el cargo de juez privativo de Aguas en este partido al dignísimo presidente de la junta de hacendados D. Antonio Pescetto, que con tanto acierto lo ha venido desempeñando por espacio de seis años, ha sido nombrado el afamado médico D. José Mª. Sarget, persona también apreciadísima en esta población.

El Liberal. (Alicante). 18 de diciembre 1902: ORIHUELA. (POR CORREO) Juez de aguas. Al cesar en el cargo de juez privativo de aguas en este partido el señor presidente de la junta ejecutiva de hacendados don Antonio Pescetto, que tan dignamente ha venido ejerciendo las funciones de este juzgado en el transcurso de seis años, ha sido elegido para sucederle en dicho importante cargo, el excelente oriolano y distinguido caballero señor don José María Sarget, médico afamado y notable escritor, adicto a la política de nuestro ilustre paisano don Trinitario Ruiz Capdepón.

El nombramiento del señor Sarget ha sido muy bien recibido de todos los señores propietarios, siendo generalmente aplaudido por los regantes y colonos de la vega baja del Segura de esta jurisdicción.

El nuevo juez, de aguas, es una distinguida y dignísima persona que podemos considerar como una de las principales personalidades de esta población, entre cuyos vecinos goza de la estimación general, por su saber y celebridad adquirida como médico, amén de otras nobilísimas cualidades que posee, y que hacen de él todo un caballero. Reciba el señor Sarget, nuestro más sincero saludo de felicitación, por su nuevo cargo, en el que le deseamos toda suerte de prosperidades.

Calle del Doctor Sarget. José María Pérez Basanta.

1903. Juez de Aguas.

En febrero de 1903 fue designado de nuevo como candidato a la Diputación por el Partido Liberal.

El Liberal. Murcia. 1 de marzo 1903: ORIHUELA (por correo). Diputados Provinciales. En las próximas elecciones provinciales presentan su candidatura por esta circunscripción los señores don José María Sarget, notable médico de esta localidad, y don Francisco López, ambos adictos al partido liberal, y paisanos que gozan de generales simpatías.

En plena campaña electoral tuvo un desgraciado accidente en la Plaza Nueva y se partió una pierna. Casualmente, su jefe y mentor Trinitario Ruiz Capdepón, por las mismas fechas resultó ileso de otro accidente sufrido en Madrid, al bajar del tranvía en la calle Velázquez.

La comarca. 4 de marzo 1903: Noticias. Anoche, en la Plaza de la Constitución, ocurrió una lamentable desgracia de la que fue víctima una persona muy conocida y respetada en esta población, D. José María Sarget. Éste tuvo la desgracia de sufrir una caída con tan mala fortuna que se produjo la fractura del fémur en la unión del tercio medio con el tercio superior de la pierna derecha.

El Sr. Sarget fue socorrido por varias personas que le condujeron a su domicilio; donde fue visitado por casi todos sus compañeros, amigos e innumerables personas que se interesaban vivamente por él. Sentimos tan desgraciado percance y le deseamos al reputado doctor, muchas horas de alivio durante los días de su penosa curación.

Plaza Nueva o de la Constitución. Principios del siglo XX.

El Liberal. (Murcia). 7 de marzo 1903: ORIHUELA (por telégrafo) En las elecciones para diputados provinciales que tendrán lugar en esta localidad el próximo domingo, serán elegidos por esta circunscripción los señores don José María Sarget Lillo y don Francisco López García, adictos al partido fusionista.

Con el triste motivo del desgraciado accidente sufrido noches pasadas por el notable médico don José María Sarget, su casa se ve a todas horas invadida por infinidad de personas de todas las clases y condiciones de la sociedad que acuden ávidas y deseosas de tener noticias del estado del enfermo. Éste ha experimentado algún alivio en la dolencia que padece, y se tienen esperanzas de que se logrará su curación en plazo breve.

Las elecciones se celebraron el domingo 8 de marzo y, como estaba previsto, Sarget resultó reelegido con cerca de siete mil votos.

Al comentar los resultados, la prensa alicantina hizo una subdivisión personalista entre los 11 diputados liberales fusionistas, separando a cuatro «Capdeponianos» entre los que se encontraba, por supuesto, José María Sarget.

En el reparto de comisiones quedó entre los indeterminados. Y tardó bastante en asistir a la Diputación a consecuencia de su accidente.

Aún en julio, cuando los liberales celebraron un banquete en honor a Francisco Ballesteros (elegido para el Congreso de los Diputados en el puesto de Trinitario Ruiz Capdepón), enviaron recuerdos a Sarget, que no había asistido «por impedirle el desgraciado accidente que sufrió hace poco tiempo».

Su prestigio como médico y farmacéutico era tal, que su nombre se utilizaba en anuncios como este de los baños de San Antón.

Sus aguas son verdaderamente milagrosas en la curación del reuma, habiéndose dado el caso de comenzar a tomarlas un enfermo que le tenía baldado una «siática», y curó de su dolencia a los pocos días de tomar los baños que le prescribió el Dr. D. José M. Sarget.

Baños de San Antón.

En septiembre salió a la calle el nuevo semanario «El orcelitano»; y lo puso el primero en su lista de literatos colaboradores, por delante incluso del cronista Rufino Gea. He transcrito el artículo del primer número, pero recortando varios párrafos.  

El orcelitano. Año I Número 1. 20 de septiembre 1903: ¿Qué decir…? Por más que retuerzo mi pensamiento en las profundidades de mi abatido espíritu, no brota una idea. Tiesto resquebrajado, abandonado y maltrecho, no crece en su seno, desprovisto de labor asidua, la planta más humilde.

La vida es incompatible con el dolor, y sin embargo el dolor es el patrimonio de la vida. Peregrinación accidentada donde cada uno va dejando girones, de su existencia, amenguando sus bríos, mermando sus energías, y asistiendo a los cambios de su organización, inexcusable prometida de la muerte.

Y ¿Qué es la muerte? El paro general y absoluto de las funciones orgánicas, la suspensión perdurable de los talleres donde la vida emite radiaciones de vida, donde la materia elabora nueva materia, allá en la masa del protoplasma, en las encrucijadas de la célula, en la sustancia de la molécula sujeta a metabolismo permanente…

… ¿Qué es el hombre, acaso? Es el rey de la creación según muchos naturalistas. Medrado monarca, sin estados, que no puede en sus empeños arrogantes explicar el mecanismo íntimo del fenómeno más elemental que se exterioriza en los dominios del Cosmos…

… Adelante pues; sigamos nuestro derrotero, vivamos desvanecidos por el humo de nuestra ingénita vanidad, y émulos de flamantes Tancredos, despreciemos a la fiera de nuestra redentora ignorancia que no se atreve a derribarnos del pedestal, porque es indudablemente nuestro sitio codiciado. José M. Sarget.

Calle del Doctor Sarget. José María Pérez Basanta.

1904/1905.

En abril de 1904 apareció en Orihuela una hoja firmada por un desconocido apellidado Ayala. El panfleto elogiaba la personalidad de Antonio Pescetto Balaguer, anterior Juez de Aguas; criticando a José María Sarget, a quien llamaba «Pepe Terrones».

El diario orcelitano. 21 de abril 1904: Hoy ha comenzado a circular por esta ciudad la hoja de que hablábamos en uno de los números anteriores. Ésta va dedicada a Pepe Terrones y firmada por J. M. Ayala. El alcalde accidental Sr. Madaria, ha ordenado se recoja la mencionada hoja por no haber cumplido su autor con los requisitos que marca la ley de imprenta.

El asunto se complicó al divulgarse que la hoja era obra del propio Pescetto; cosa que éste negó por activa y por pasiva. Sarget, en su línea habitual, contestó con un satírico poema.

El diario orcelitano. 22 de abril 1904: ¿Que en Orihuela no hay juez de aguas?… ¿Lo dices tú? Basta / Pediremos una casta / de jueces de otro jaez. / Pero, Antonio, ¡vive Dios! / ¿A quién acriminas de esto? / ¿Por qué no aceptaste el puesto para dicha de los dos?

Te agradezco por demás / tus cantares y tu prosa; / es tu prosa, deliciosa / y tus versos mucho más. / Dos proyectos combatí / de desviaciones fluviales, / y acaso doscientos reales / en ese asunto invertí. / No pretendo comparar / mi gestión con tu gestión; / yo no entiendo un pimentón / de esta ciencia singular.

Tú dejaste malparado / un día, al doctor Pulido / a mí me has favorecido / porque tu carta me ha honrado. / El mérito no se aprecia / y el que es hombre de valer / ve con pena florecer, / planteles de gente necia.

Y si en el lenguaje agrario / claudica mi musa extática / dame a estudiar tu gramática / y reserva el Diccionario. / Adiós amigo querido, / se equivocan esos seres / que piensan que no me quieres / y que yo te di al olvido. J.M.S.

Las noticias de la hoja y los versos de Sarget llegaron a los periódicos de Alicante; y de allí saltaron a la prensa nacional. Os dejo también algunos párrafos de la respuesta a los versos publicada por Antonio Pescetto.

El diario orcelitano. 25 de abril 1904: Sr. D. José María Sarget. Mi distinguido amigo: En el número 61 de El Diario Orcelitano correspondiente al día 20 de Abril del presente año, veo me dedicas unas poesías en contestación a una hoja repartida y firmada por José María Ayala, concluyendo por creer que soy el autor de ella …

…Te doy las gracias por las flores, aunque indebidas, que me dedicas, y que tienes un esclarecido talento no hay que dudarlo; pero también es verdad que por tu falta de carácter no sirves para el desempeño de tu cargo…  

… No soy hombre adulador; y por consiguiente no extrañes que hable tan claro, porque así como reconozco tu ciencia médica, también reconozco lo que yo te he expresado, y dando por terminado este asunto queda tuyo afmo. amigo: Antonio Pescetto.

Los enfrentamientos públicos entre Pescetto y Sarget continuaron en el tiempo; sobre todo cuando el primero montó su propio periódico ocho meses después.

Antes de eso, en mayo, se constituyó una nueva Diputación provincial; Sarget tomó posesión del cargo de diputado y fue elegido vocal.

En ese mismo acto solicitó y le fue concedida una licencia por su delicado estado de salud. Sustituido provisionalmente en Alicante, aprovechó el tiempo para escribir algún artículo y parece ser que siguió atendiendo pacientes aunque ya no necesitase trabajar.

La comarca. 24 de mayo 1904: Desgracia. El domingo por la mañana tuvo la desgracia de caer del carro que guiaba Gabriel García Huertas, de 25 años, vecino del partido de Almoradí, fracturándose una pierna. Conducido a la posada del Sol, le practicó la primera cura el doctor Sarget.

He transcrito los primeros y últimos párrafos de un artículo sobre Cervantes que publicó en ese mismo mes.

El diario orcelitano. 16 de mayo 1904: CERVANTES. «El Quijote» sugestionó al siglo XVII. Cervantes obscureció a Boileau, a Racine y a Corneille. Sólo era comparable a Homero. El siglo de Copérnico, de Newton, de Descartes y de Leibuitz, instalaba en sus avanzadas al manco de Lepanto.

Francia e Inglaterra, en primer lugar, le contemplaban como un caso teratológico entre los grandes ingenios de la humanidad. Sopista en Salamanca, alcabalero en Granada, proveedor en Sevilla, pretendiente en Valladolid; soldado, cautivo, doméstico de cardenales en Roma, fue proclamado como el hombre más extraordinario de su tiempo…

…Para ennoblecer el idioma le llamamos idioma de Cervantes. Este grande hombre llegó a ser la síntesis de una nación. En las negruras de siniestro calabozo, allí, secuestrado del mundo exterior, caldeadas las células de su cerebro, surgió la luz del astro, y llenando los ámbitos del pensamiento.

Cuanto más tiempo vibran sus imágenes de fuego en el misterioso vaivén de los siglos, más perduran, fascinan y deleitan. Loor, pues, al rey de la novela, fundador de una dinastía emancipada de todo convencionalismo legendario. José M. Sarget.

El Diario Orcelitano Julio de 1904.

El 30 de mayo volvió a la Diputación. Y los hermanos Iborra volvieron a aprovechar su popularidad en la capital. Transcribo parte de una noticia anuncio publicada en Alicante el verano de 1904 en la que el «popular médico» recomendaba las aguas de San Antón.

El Graduador (Alicante). 2 de agosto 1904: Por carta que recibimos de Orihuela se nos comunica que este año se ve más concurrido que en los anteriores el establecimiento balneario de aguas minero-medicinales de San Antón…

… Las aguas de San Antón las han recomendado célebres facultativos de España y del extranjero, entre ellos el popular médico y brillante escritor oriolano, don José María Sarget, verdadera gloria en la medicina…

Como ya he dicho, en diciembre de 1904 Antonio Pescetto pasó a ser el director de un nuevo periódico. Titulado «La Vega del Segura», decía aborrecer la «farsa indigna» de la política y anunciaba centrar sus esfuerzos en la agricultura.

Como político y Juez de Aguas, el nombre de Sarget apareció frecuentemente en dicho periódico. Pero afortunadamente para nuestro biografiado, el diario de Pescetto duró poco más de tres meses. Os dejo parte de su despedida.

La Vega del Segura. 11 de marzo 1905: A NUESTROS LECTORES. «La Vega del Segura» vino al estadio de la prensa con el solo propósito de defender y propagar la moral, con terminante separación de todo ideal político y en tal concepto era de esperar que prestaran su concurso a empresa en nuestro concepto tan útil, todos los oriolanos, pero por desgracia no ha sido así…

…Nuestra misión ha terminado pues, y nos retiramos con la frente alta, deplorando sí, que por la falta de apoyo material, haya fracasado una empresa tan útil como necesaria para el bien de las familias y de la patria. La Redacción.

En marzo volvieron a celebrarse elecciones parciales a la Diputación provincial; una renovación bienal que no afectaba a nuestro distrito. Sarget siguió compaginando su labor como diputado adscrito a la Comisión de Indeterminados con las funciones propias del cargo de juez de aguas.

El 11 de mayo, en sesión municipal del Ayuntamiento de Orihuela se leyó una instancia de José María Sarget y otros, solicitando autorización para edificar en un terreno de la Barriada de San Antón. No sé si tenía algo que ver con los baños que tanto recomendaba.

En julio hizo público un esperado telegrama de Ballesteros que daba cuenta del triunfo de sus gestiones en Madrid en beneficio de los regantes de Orihuela y su vega.

Junto a Capdepón habían conseguido que el ministerio paralizase las tramitaciones de expedientes de desvíos del río Segura para la instalación de saltos de agua con aprovechamiento industrial.

El diario. 8 de julio 1905: La resolución de V. E. a instancia de los señores Capdepón y Ballesteros de negar todos los proyectos de desviaciones del río Segura, que tan alarmado tenían al país, ha producido entusiasta satisfacción. En nombre de los propietarios y labradores de esta vega, enviamos a V. E. testimonio de nuestro profundo agradecimiento, José M. Sarget. Escolástico García. Rufino Gea.

En septiembre de 1905 se celebraron elecciones generales y vencieron ampliamente los liberales. Reelegido Ballesteros como diputado, parecía que lo prometido en campaña electoral se había convertido en humo al no conseguir una Real Orden que paralizase los desvíos de agua.

Cuando tuvo oportunidad, Sarget hizo público su posicionamiento de apoyo a los regantes contra las grandes industrias. «Papelera Española», protegida por el Estado, había surgido a principio de siglo por la fusión de una decena de empresas y era muy poderosa a nivel nacional.

El diario: Año I Número 183 – 1905 octubre 28 El señor Juez de aguas D. José M. Sarget Lillo, se ha opuesto a la concesión del salto de agua y desviación del Segura, que en término de Moratalla solicita la sociedad anónima «Papelera española».

A principios de noviembre Ballesteros anunció a Sarget y éste a Orihuela que, tras muchos esfuerzos y viajes al ministerio, había conseguido la dichosa Real Orden por la que quedaban suspendidos oficialmente todos los proyectos de desviación de aguas en el Río Segura para usos industriales.

Cabecera de «El Diario» en 1905.

Por esas fechas, José Manuel Teruel Rebollo «Ignotus», escribió un librito en el que retrató a las personalidades más destacadas de Orihuela. «Retratos a pluma» se publicó en 1906. El «retrato» de José María fue una especie de anticipo publicado en prensa.  

El diario. 6 de noviembre 1905: RETRATOS A PLUMA. D. José María Sarget. Es uno de los hombres de más talento de nuestros intelectuales y quizá, el literato de más vuelo. Muy joven, casi un niño, ganó en reñidas oposiciones la única plaza vacante entonces, en el cuerpo de aduanas.

Enamorado de la ciencia, estudió la carrera de farmacia obteniendo el grado de doctor, licenciándose poco después en la de medicina, profesión que ejerce más por amor a la humanidad que por lucro, pues su holgada posición social, le permitiría pasar la vida dedicado al «dolce far niente» si no hallara su más grande satisfacción en disputar víctimas a la muerte.

Casi todos los periódicos que han visto la luz en Orihuela, desde hace muchos años, se han honrado con la colaboración de mi respetable amigo, y su libro «Siluetas de Ideas» lo acredita de pensador profundo, dejando en el que lo lee, un sentimiento de que sea tan breve.

Su palabra es fácil, elegante y llena de hermosas imágenes, reveladoras de un ingenio chispeante y una cultura nada común, y esta afirmación, quedará comprobada, recordando sus elocuentes disertaciones en la desaparecida Academia del Casino Orcelitano, en la que brillaba como un astro de primera magnitud.

En la política, siempre ha figurado en los partidos más avanzados, y su gestión como presidente de la diputación provincial, es una página de honradez inmaculada que debe llenar de orgullo a los oriolanos. Modesto y sencillo como todos los sabios, goza unánimes simpatías y es de lo más popular.

Todos son sus amigos; pero gusta del trato de los jóvenes, a los que nos alienta y aconseja con un afecto verdaderamente paternal. Esta es, a grandes rasgos, la fisonomía moral e intelectual de D. José María Sarget. Ignotus.

1906.

Calle del Doctor Sarget. José María Pérez Basanta.

De 1906 prácticamente sólo he encontrado noticias literarias. En primer lugar un soneto de nuestro biografiado dedicado al abogado alicantino José María Milego.

El Graduador. 12 de junio 1906: A DON JOSÉ M. MILEGO. Soneto inspirado por otro del Sr. Milego a don, Nicasio Camilo Jover. No puedes acordarte…; en el Casino una hermosa mañana de verano por vez primera yo estreché tu mano y escuché tu lenguaje peregrino.

Seguí paso a paso tu camino, y de tu ingenio ardiente y soberano, lo mismo me fascina lo profano que me crispa los nervios lo divino. Perdona, si mi pluma mal cortada se atreve a dirigirte estos renglones por amistad apenas consagrada, (1) ni títulos aduzco ni razones, son fugas de mi musa enamorada de tus bravas y enérgicas canciones. José M.ª Sarget. Orihuela Junio 1° 1906. (1) Solamente una vez he hablado con el Sr. Milego, hace muchos años.

En septiembre fue invitado por el periódico para escribir sus impresiones referentes a los festejos con los que Orihuela conmemoraba el VI centenario del hallazgo de la imagen de Ntra. Sra. de Monserrate.

El diario. 16 de septiembre 1906: DISQUISICIÓN. Pongo mi pensamiento al servicio de mi voluntad y le conmino a recorrer las profundidades de mi espíritu. Desde allí, en aquellas soledades íntimas, reflejo el mundo exterior y me parece escuchar el conflicto perdurable entre olas y más olas de moléculas que chocan, giran y se transforman para sostener el equilibrio de la vida material.

Todo son combinaciones y descomposiciones y cambios, sujetos a esa fuerza tirana y absorbente que traba y enlaza los elementos más antagonistas, y que se llama afinidad. Su dominio es muy vasto, porque también invádela esfera psicológica y atrae las almas confundiéndolas en una aspiración común. Nada contemplo que permanezca inerte.

Todo hormiguea, vibra, palpita y hiende los espacios sin merma ni quebranto, existiendo siempre la misma cantidad de materia. Nada se pierde. Es admirable este sistema económico, donde todas las operaciones se verifican siempre a la par. La materia inorgánica, esto es, la materia muerta, pasa a ser orgánica, fenece esta y vuelve otra vez a su estado anterior.

Y del Reino Mineral al Vegetal y al Animal, y de estos de nuevo al origen de toda vida que es el Reino Mineral. ¡Qué contraste! El polvo inorgánico, la materia muerta, es la generadora de la célula cerebral, de las neuronas, de las vías fosforescentes por donde discurre la idea. El mecanismo del mundo material es muy sencillo, carácter peculiar a todo, lo que es grande y extraordinario. Las agrupaciones atómicas aparecen en vertiginosa mascarada.

Es incesante su transformismo. De suerte que, si hemos venido a este mundo sub-lunar para presenciar toda suerte de juegos moleculares, pasajes químicos y físicos y mecánicos; y a la postre nuestros organismos, convertidos en gases y sales de cal y de sosa, han de precipitarse a la inmensa sima de la materia que es el Reino Inorgánico ¡triste ha sido nuestro destino!

No, no puede ser, porque yo siento allá en lo hondo de mi alma un sentimiento dulcísimo emanado de las alturas, que a modo de efluvio de amor me envía nuestra excelsa patrona la Virgen de Monserrate, revelándome «un más allá» soñador y venturoso. José M. Sarget. 7 Septiembre 1906.

El Teatro de la Corredera.

También leyó uno de sus sonetos en el teatro de la Corredera.

El diario. 18 de septiembre 1906: A nuestra excelsa Madre y Patrona. MARÍA DE MONSERRATE. SONETO. Podrá el hombre en su imbécil desvarío osado blasfemar con ansia loca, podrán vibrar en su infamante boca las frases más nefandas del impío, podrá vivir en el mayor desvío despreciando la fe que el alma invoca, podrá dudar de todo lo que toca, de Dios, de la materia, del vacío todo le cabe al hombre en su arrogancia y en su altiva y menguada gallardía, siendo polvo no más en resultancia: pero al sentir la pena que le envía el destino fatal en su inconstancia, a ti vuelven sus ojos. Madre mía. José M. Sarget. Septiembre 12, 1906.

José María Sarget era uno de los oriolanos más prestigiosos. Si se bromeaba con los médicos; en la lista de galenos figuraba siempre el primero.

El diario. 21 de septiembre 1906: … En el balcón del Nano el betunero, un traje nuevecito del gran Registrador de este distrito. Donde Sarget, Bofill, Zerón, García, Madaria, Pescador, Rogel, Lafuente, Joaquín Carrió, Botella y compañía que van mandando gente con la Homeopatía o con la Alopatía a aquel Hotel que está en la carretera caminó de Bonanza, unos huesos cruzados con una calavera y un rótulo muy grande que dijera: «Si me llamáis perded todo esperanza»…

Unas líneas suyas prestigiaban cualquier publicación.

El diario. 5 de enero 1907: El libro «El Lazo Negro» que acaba de dar a la publicidad nuestro querido amigo D. Andrés de Lacárcel, con un prólogo del Dr. Sarget, se halla de venta en el comercio de bisutería, perfumería y modas de D. Manuel Clemares (Alfonso XIII).

Manuel Clemares. Alfonso XIII, 4. Orihuela.

1907.

En enero de 1907 los conservadores volvieron al poder y los liberales estaban cada vez más divididos entre «canalejistas» y «moretistas».

En marzo tocaban elecciones en el distrito de Orihuela-Dolores. Era la renovación bienal de la Diputación; y nuestro biografiado cesaba en su cargo.

Parecía que Ballesteros seguía contando con Sarget para renovar el acta; no en vano se había anunciado en prensa dentro de la candidatura presentada en febrero. Pero acabó desplazado por su hijo, Ballesteros Meseguer.

Sarget, disciplinado, asumió que su tiempo en la Diputación provincial había terminado. Así resumieron lo sucedido los republicanos.

Unión republicana. 10 de marzo 1907: De público se dice, y nosotros lo creemos porque es muy común entre monárquicos, que los conservadores hicieron un pacto con D. Francisco Ballesteros, por el cual se elegirán dos diputados provinciales conservadores, y otros dos liberales, siendo, los segundos D. José María Sarget y D. Vicente Sorribes. Primera caída del cacique: pactar sin consentimiento ni consulta con el partido. Sigue la historia.

Dos días después del pacto, el nombre respetable de D. José María Sarget, fue sustituido por el de D. Francisco Ballesteros Meseguer, que será todo lo hijo que quieran de su padre, pero que resulta un advenedizo aún dentro del partido liberal. Segunda caída del cacique; cambiar la candidatura sin contar con nadie. De todo lo cual se deduce que, el partido liberal de Orihuela lo constituyen D. Francisco Ballesteros Villanueva y…. su capricho.

La jefatura local seguía en juego y la prensa alicantina afirmaba que Capdepón prefería el prestigio y el carisma de Sarget para unir a todos los liberales.

La Huerta. 10 de mayo 1907: Ahora, según parece, los canalejistas de esta localidad, se muestran decididos a proclamar la jefatura del Sr. D. José María Sarget, persona ilustradísima y con simpatías en todas las clases sociales.

¿Aceptará el Sr. Sarget? En ese caso. Paquito, el hijo de Ballesteros, no andaría tan aprisa como quisiera el papá. (…) Dicen que los moretistas han ofrecido también la jefatura del partido local al Sr. Sarget y que éste no ha aceptado.

A pesar de los rumores en uno y otro sentido, Sarget optó siempre por esperar, confiar en Trino y no enfrentarse a Ballesteros.

Calle del Doctor Sarget. Archivo Rafael Almira.

Al llegar el verano nuestro biografiado marchó a Torrevieja con su familia; y a la vuelta, todo seguía igual en la política oriolana. ¿Sarget o uno de los Ballesteros?

La iberia, 24 de septiembre 1907: Dualismo. Unos creen que la solución está en ponerse bajo el amparo de D. Trinitario Ruiz Capdepón y a las inmediatas órdenes de don José Mª. Sarget, que al parecer es el jefe indicado por el exministro liberal.

Otros opinan que la jefatura debe ejercerla el exdiputado a Cortes D. Francisco Ballesteros Villanueva. Aún no se ha operado el milagro de la resurrección y ya andan a la greña los demócratas por quién habrá de ser su jefe…

… Nosotros reconocemos talento político y moralidad al Sr. Ballesteros cualidades que no podemos regatear al Sr. Sarget; pero el primero es un hombre excesivamente aferrado a su criterio, sobre el cual no admite discusión, ni siquiera observaciones cariñosas; en tanto que el segundo es excesivamente débil y se deja llevar de las indicaciones del primero que le habla. (…) Puestos frente a frente estos dos políticos, harían estéril la obra de regeneración que pretende llevar a cabo el Sr. Ruiz Capdepón.

La prensa oriolana afirmaba que Ballesteros sólo pretendía «mover los muñecos detrás de la cortina» para aupar a su hijo a la jefatura del partido.  

La iberia. 27 de septiembre 1907: Con este hecho, si es cierto, se demuestra que el Sr. Ballesteros, no solamente no acatará la Jefatura del Sr. Sarget, sino que trata de ponerle enfrente a su hijo.

Nosotros que no creíamos en condiciones de desempeñar la jefatura ni al Sr. Ballesteros ni al Sr. Sarget, todavía reconocemos menos aptitudes al Sr. Ballesteros Meseguer. En política, los cargos no se heredan, se consiguen por el esfuerzo individual, por el talento…

Todo eran rumores; parecía que el enfrentamiento entre Capdepón y Ballesteros (ambos preocupados en colocar a sus hijos) era irreconciliable. Y para colmo, a primeros de octubre, Sarget volvía a caer enfermo.

Pero el sabio doctor venció al farmacéutico en la pugna local. En ese mismo mes de octubre se anunció la retirada de Ballesteros, dejando el campo libre a José María Sarget para que tratase de reunificar a los liberales demócratas bajo su jefatura.

La tarea no era fácil; pero mientras, Sarget no dejaba de agrandar su leyenda como político, médico, orador, literato…    

La Huerta. 25 de abril 1907: Gratitud. Nuestro amigo el notable músico director de esta banda municipal don Federico Rogel se halla convaleciente y fuera de peligro de la grave y larga enfermedad que ha padecido. Quiere el Sr. Rogel que hagamos público su agradecimiento al doctor Sarget, que gratuitamente le ha visitado con tanto interés y acierto, que ha conseguido arrancarlo de la muerte en tan grave dolencia.

Fue la estrella en la velada literaria celebrada a beneficio de los damnificados de la catastrófica riada de Málaga.

La época. 20 de noviembre 1907: Mañana tendrá lugar en nuestro coliseo, la velada literaria a beneficio de los damnificados de Málaga. Ha sido elegido mantenedor de tan caritativo acto el distinguido literato, doctor en medicina y cirugía, D. José Mª. Sarget.

La Iberia. 22 de noviembre 1907: Al levantarse a hablar el señor Sarget suena una estruendosa y prolongada salva de aplausos. Su discurso fue leído, y no damos de él una idea porque nos ha prometido las cuartillas, que daremos al público el mes próximo; baste decir por hoy que fue interrumpido frecuentemente por grandes ovaciones y que al final fue felicitadísimo.

Tanto gustó su discurso que fue publicado por varios periódicos. He transcrito buena parte del mismo.

«La Huerta». 30 de Noviembre de 1907.

Discurso pronunciado la noche del 21 de noviembre de 1907, por el ilustre oriolano José María Sarget en la velada que tuvo efecto en el teatro por la inundación de Málaga. Señoras y señores: Empiezo por pediros perdón al dirigiros la palabra en forma no acostumbrada en estos casos, pero no solo espero esa gracia de vosotros…

… Carezco de condiciones oratorias; se me ha requerido con inmerecida solicitud para que en un plazo de dos días aportara un trabajo alusivo al acto que informa esta expansión de la caridad orcelitana, y, sin espacio, sin meditación y sin mesura, aquí me tenéis con un lastre de revueltas y deshilvanadas ideas que, he de expresar, para no molestaros, con exagerado laconismo.

Negarme en redondo a cooperar en esta obra de amor nacional implicaría vergonzosa deserción del puesto de honor que se me confiere, desabrido desdén a la juventud que viene bizarra y denodada a formar en las avanzadas del ejército permanente que constituye la humanidad, casi un delirio de lesa patria castigado con implacable severidad en el código augusto de la raza ibera.  

Aceptar el encargo imperativo de ser yo el verbo de esta fiesta de caridad, es para mí una misión de tal magnitud, que mis alientos y mis energías ya desfallecientes se rebelan de consuno y protestan de tan menguada elección, por existir en esta tierra bendita elementos cultísimos adiestrados en los torneos de la inteligencia y en los variados matices del humano sabor.

… La región malagueña, todos sabéis que ha sido víctima de una de las más pavorosas desventuras que pueden consternar a un pueblo brioso y trabajador. Nosotros tenemos deudas contraídas con esa hermosa provincia Andaluza, desde que en mala hora vimos devastadas nuestras fértiles huertas, en aquellos luctuosos días de octubre de 1879.

Aquel pedazo de España, acudió presuroso con mano pródiga a remediar nuestros males, a endulzar nuestras amarguras. El deber nos impone la más estricta reciprocidad, y ha llegado la hora, pues, de saldar esa cuenta…

…La caridad, señores, es la más alta expresión del amor humano. Ella atesora la vida en su seno, conjura la miseria, vivifica los espíritus, es el manto de consuelo que cobija la desolación, y como ignorado efluvio emanado de las celestes, alturas, redime, fortalece y engendra los primeros albores de la esperanza.

Concebir a la humanidad despojada de ese sentimiento altruista, es concebir una humanidad sin amor, es considerarla como inmenso bloque de materia orgánica, digna de figurar en las últimas gradas de la escala zoológica.

España, la sufrida España, esta nación que en sus etapas de ventura paseó sus estandartes y su bandera roja y gualda por ambos mundos; aquella España de Pavía y San Quintín, de Arapiles y Gerona, de Zaragoza y Bailén; aquella España que, al grito de santa independencia, abatió las águilas napoleónicas y fue la redentora de la Europa continental, esa España es madre amantísima de todos los españoles.

Hijos de la misma madre, nuestra afinidad nos impele en aras de comunidad de afectos a tender una mano bienhechora a los hijos sin amparo que gimen sin casa ni hogar a merced de las almas caritativas que les envíen un socorro que sirva de lenitivo al hambre que les asedia. Pero, señores, si en los hombres, si en los oriolanos, no brotara esa incomparable manifestación del amor, que es la caridad, ¿creéis vosotros que dejaría de practicarse en estos momentos solemnes?

De ningún modo. La mujer, la mujer orcelitana, infundiría en el hombre alientos de ternura y de piedad; para ejercitar la función social más laudable y elevada.  Hay que convenir en que la mujer encierra en sus entrañas el germen del amor, conoce mejor sus resortes que el sexo fuerte y ha nacido para ejercer oficios de madre; institución de tan alta jerarquía que me río yo de las instituciones políticas creadoras de dinastías…

…La mujer es una fuerza poderosa que, aunque distanciada del centro de gravedad de la política militante, en el retiro de su hogar, conspira y trabaja para el logro de sus incentivos poniendo a contribución la dulzura de su temple mediante el cariño y la sugestión.

¡Ay de los pueblos que consideran a la mujer como una esclava y menosprecian su intervención en la educación social, fundamento incontrastable de su progreso y de su cultura! La mujer orcelitana, pues, no puede ser ingrata con la mujer malagueña. Por sus venas corre la misma sangre española, por su cerebro idénticos anhelos. Son representantes de una raza viril y fuerte propicia siempre a todo empeño de amor y de caridad…

… El hombre es un pigmeo, sólo Dios es grande. Bien haya la juventud Orcelitana, iniciadora de esta fiesta, por tantos títulos meritísima. Pedir pan para socorrer al pobre es la obra más grandiosa por ser la más humilde. La limosna, que es la expresión objetiva de la Caridad, abre las puertas de la indigencia para dar vida a la vida que se escapa. Es función de corazones sanos, y creo, sin vacilaciones, que es el más preciado blasón, el servicio más eminente para abrir las puertas del cielo. José M. Sarget. 21 Noviembre 1907.

Terminando el año, un joven colega del doctor Sarget pidió la mano de su otra hija. La política quedaba temporalmente en segundo plano.

La Huerta. 11 de diciembre de 1907: Anoche fue pedida la mano de la distinguida señorita Pepita Sarget para el joven galeno, muy apreciable amigo nuestro D. Augusto Pescador. Con este motivo se encuentran en esta ciudad los padres de este último D. Francisco Pescador y Doña Ana Plazas.

1908. Boda de su hija menor.

Empezó el año ofreciendo su despacho de la Calle de San Juan para la vacunación gratuita de pobres contra la viruela, costeada por el Ayuntamiento. Y en febrero llegó «la boda del año».

La iberia. 20 de febrero 1908: Para el día 26 de los corrientes está anunciado el enlace de la bella y distinguida señorita Pepita Sarget, con nuestro joven amigo el licenciado en Medicina D. Augusto Pescador. Por adelantado enviamos nuestro sincero parabién a la enamorada pareja.

El 26 de febrero de 1908 casó a su hija Pepita con Augusto Pescador Plazas, un médico cartagenero instalado en Orihuela que tenía la consulta en los Hostales, a la entrada de la Corredera.

Obispo Juan Maura Gelabert.

La boda, celebrada por el obispo Maura en el Palacio Episcopal, fue un acontecimiento narrado paso a paso por los diarios de Orihuela, Alicante y Murcia. La pedida, la despedida de soltero, la ceremonia…

La época. 25 de febrero 1908: Mañana contraerá los indisolubles lazos del matrimonio la bella y distinguida señorita Pepita Sarget Hernández hija de nuestro respetable amigo el insigne doctor en medicina Sr. Sarget con el médico D. Augusto Pescador.

Bendecirá la unión el Ilmo. Sr. Obispo de la Diócesis. Los muchos y valiosos regalos que han recibido los futuros esposos son prueba de las simpatías que gozan. Una interminable luna de miel les deseamos.

La voz de Alicante. 25 de febrero 1908. Mañana tendrá lugar en la capilla del palacio episcopal, el enlace de don Augusto Pescador con la bella señorita Pepita Sarget, hija de nuestro particular amigo D. José María Sarget. Bendecirá la unión nuestro amadísimo Prelado, apadrinándoles el subdirector del Banco de Cartagena y la hermana de la novia doña Dolores. Les deseamos una interminable luna de miel.

«La Iberia» empleó medio periódico sólo para publicar la lista de regalos.

La iberia. 26 de febrero 1908: Esta mañana se han unido en los indisolubles lazos del matrimonio. la bella Srta. Pepita Sarget y el joven galeno D. Augusto Pescador. La ceremonia, como ya anunciamos, tuvo lugar en el palacio episcopal. D. Augusto Pescador regaló a su prometida un vestido negro piel de seda con su velo blanco, un par pendientes de brillantes y la pulsera de pedida. La Srta. Pepita Sarget, a su prometido una botonadura de brillantes.

La iberia. 26 de febrero 1908. Lista de regalos de la boda Pescador-Sarget.

Con sus dos hijas casadas volvió a la actividad pública. En abril participó como orador en un mitin agrario celebrado en la Plaza de Toros contra las desviaciones del río Segura. El discurso del Juez de Aguas fue muy aplaudido por los miles de huertanos que asistieron al acto.

En julio participó en otro «mitin hidráulico» celebrado en el Teatro de la Corredera. Figuraba como primer convocante y, sentado en la mesa de presidencia, ofreció otro de sus aplaudidos discursos.

En diciembre fue reelegido como Juez de Aguas y como presidente del Casino. Y la jefatura de los liberales, seguía vacía…

Calle del Doctor Sarget. Archivo Mariano Pedrera.

1909. Despedida y cierre.

En febrero de 1909, cada vez más enfermo y cansado, trató de dejar la presidencia del Casino; pero no se lo permitieron.

El Orden. 17 de febrero 1909: El Presidente del Casino, nuestro respetable y distinguido amigo D. José Mª Sarget ha puesto la dimisión de su cargo con carácter irrevocable.

El Liberal (Murcia). 3 de marzo 1909: El Casino Orcelitano, de cuyo aristocrático centro es dignísimo presidente el notable literato e ilustre médico Dr. D. José María Sarget, se ha negado, con aplauso general de toda la ciudad, a admitir la dimisión que de su cargo presentó dicho señor. Muy bien por el Casino. El señor Sarget es una institución en Orihuela de la que no se puede prescindir.

En marzo de 1909 Josefa y Augusto le dieron su primer nieto, al que pusieron el nombre del abuelo. La noticia salió publicada en la prensa de Alicante y Murcia.

El primogénito del matrimonio fue bautizado en la Catedral; y fueron padrinos el padre del novio y la madre de la novia, Dª Dolores Hernández de Sarget.

En ese mismo mes de marzo presento en el ayuntamiento la dimisión con carácter irrevocable del cargo de perito químico municipal.

A mediados de abril un fuerte catarro lo metió en cama. Su delicado estado de salud no impidió que aceptase la jefatura de los fusionistas locales. Parecía que Capdepón la había mantenido despejada para él. Sabía que el anciano doctor arrastraba multitudes; y que su lealtad y disciplina en el partido estaban más que demostradas.

El Orden. 22 de abril 1909: Ya tienen jefe. Justo es aquí consignar, si las apariencias no engañan, un merecido aplauso al Sr. Ruiz Capdepón que con el largo lapso de acefalia consiguió descartar de la dirección de su política, a personas que no eran muy de su agrado.

Durante ese periodo, el caminar sin tino fue la norma de conducta de los demócratas. Cual las candorosas mariposas van de flor en flor, así ellos iban de Ballesteros a Sarget de Sarget a Ballesteros no sabiendo en cual de ambos libar el precioso néctar que les había de volver a la vida…

… Todo hoy ha terminado ¿Quién es el jefe? El ilustre doctor D. José María Sarget, hombre prestigioso que lleva tras si las multitudes, y que ha dado siempre aún en ocasiones en las que su nombre era discutido, pruebas de una lealtad y disciplina de las que son raros los ejemplares.

El Paseo de la Puerta Nueva y la Calle de Ruiz Capdepón. Colección Javier Sánchez Portas.

Su nombramiento se verificó en una reunión celebrada en el Paseo de Sagasta; auténtico territorio liberal teniendo en cuenta que en la zona vivían Capdepón, Sarget y Ballesteros; y que lo habían retitulado como Calle de Sagasta.

El Liberal de Murcia. 22 de abril 1909: ORIHUELA. Los canalejistas. La nota del día la constituye la reunión que ayer tuvieron los liberales capdeponistas para la elección y nombramiento de jefe local. Dicha reunión se verificó en medio del mayor orden y animación, asistiendo gran concurrencia al Paseo de la Puerta Nueva, en donde se celebró el acto.

Después de hacer uso de la palabra el exfiscal del Supremo y diputado por Dolores don Trinitario Ruiz Valarino, quien entre otras cosas dijo que su anciano padre nunca se olvida de su patria chica, cuyas cosas o intereses mira con especial predilección haciendo vivas protestas de su amor a Orihuela, el orador manifestó que era voluntad de don Trinitario Ruiz Capdepón, a quien en el acto representaba, fuese jefe del partido liberal en el distrito de Orihuela, D. José María Sarget.

El nombramiento del señor Sarget, hombre que goza de la estimación general por su vasta ilustración y talento fue acogido con grandes aplausos por los asistentes, reconociendo las dotes que adornan a dicho señor para la jefatura con que ha sido honrado por el hijo ilustre de Orihuela.

Práxedes Mateo Sagasta y la calle que le dedicaron.

Proclamado candidato para las municipales del 2 de mayo por el distrito «Cárceles Nacionales», pidió una licencia temporal en el Juzgado de Aguas.

En mayo se encargó del discurso que ponía fin a la división de los oriolanos en dos casinos.

La Correspondencia de España. 10 de mayo 1909: ORIHUELA. Los partidos políticos, que se hallaban divididos, han acordado unirse después de las elecciones y trabajar por el progreso del País. La opinión aplaude con entusiasmo esta patriótica actitud.

Ayer se fusionaron los aristocráticos Centros Casino Orcelitano y Círculo Oriolano. El ilustre médico D. José María Sarget, pronunció un elocuente discurso ante numerosos miembros de ambas Sociedades. El acto fue celebrado con un lunch. Ambos Centros se denominarán, en lo sucesivo. Casino Orcelitano.

Elegido concejal, fue designado para ocupar el cargo de síndico. Pero pidió tiempo para meditarlo; no se encontraba con fuerzas y acabó presentando la dimisión por causa de edad. Su salud iba de mal en peor y pronto volvió a caer en cama.

La iberia. 16 de julio 1909: Se da lectura a una comunicación del concejal Sr. Sarget, poniendo la dimisión de su cargo de síndico con carácter irrevocable, fundándola en haber cumplido más de 60 años.

Su esperada moción sobre los riegos del Segura no pudo ver la luz. Licenciado provisionalmente de sus ocupaciones municipales, durante el verano toda la prensa se hizo eco de su enfermedad.

En septiembre fue su nieto Pepito Pescador Sarget el que le dio un disgusto al estar muy cerca de la muerte por causa de la difteria. El niño, afortunadamente se recuperó.

Pero el doctor pidió ampliar dos meses más su licencia del Ayuntamiento y, a primeros de noviembre, la enfermedad se complicó gravemente.

El Eco de Orihuela. 6 de noviembre 1909: La enfermedad que hace tiempo sufre el reputado Dr. Sarget ha entrado en el periodo de suma gravedad que hace temer un funesto desenlace. De todas veras hacemos votos al Altísimo para que no se cumplan los pronósticos de la ciencia.

El 17 de noviembre de 1909, a las 8 y media de la tarde fallecía Don José María Sarget y Lillo a la edad de sesenta años, tras «prolongada y terrible enfermedad».

El Eco de Orihuela. 18 de noviembre 1909.

El Eco de Orihuela. 18 de noviembre 1909: El Doctor Sarget. Anoche, a las ocho y treinta y cuatro, falleció el Excmo. señor D. José Mª Sarget Lillo, Doctor en Farmacia, Licenciado en Medicina y oficial que fue del cuerpo de Aduanas. Una deuda de gratitud hacia el finado, me obliga a cumplir el penoso deber de dedicar un recuerdo al ilustre muerto. Ni mis pobres condiciones literarias, ni mi torpe pluma, ni la tranquilidad de ánimo me acompañan para esta tarea.

¿Quién era Sarget? Hágase esa pregunta al desheredado de la fortuna que yace en el lecho del dolor y os responderá por mí. Os dirá que cuando ve atravesar el dintel de la puerta de su alcoba, la figura noble y simpática de D. José, se calman sus dolores y parece que recobra la perdida esperanza de volver a estar sano; os dirá que cuando con palabras dulces y cariñosas inquiere el estado de su dolencia, mil consuelos extraños invaden su ser; os dirá que cuando abandona su casa y como por arte de encantamiento, aparece bajo su almohada providencial limosna que costea las medicinas.

Si hacéis esa misma pregunta al hombre de ciencia, os dirá que Sarget es una eminencia. Si la hacéis a un literato, también os contestará que las letras patrias han perdido una gloria. Y si a todas esas pérdidas añadís el inmenso vacío que deja entre su familia y amigos, tendréis que convenir en que la muerte del Sr. Sarget es una pérdida que difícilmente se repondrá. ¡Pobre Sarget! Los que en vida nos honramos con su amistad no podemos ni debemos prescindir, de elevar al cielo una oración por el eterno descanso de su alma. Así lo suplico de todos sus amigos. A. G. M.

La iberia. 18 de noviembre 1909: D. Jose M.ª Sarget. La prolongada y terrible enfermedad que padecía el oriolano ilustre cuyo nombre encabeza estas líneas, tuvo fatal desenlace a las ocho de la noche de ayer. Era D. José María Sarget un hombre popular y querido de todos sus conciudadanos. Había consagrado su vida a curar los males de la humanidad, y muchos devolvió a la vez que la salud del cuerpo, la paz del espíritu.

Pocos oriolanos serán los que hoy no recuerden un beneficio recibido del Sr. Sarget. Como su biografía es conocida íntimamente por todos los hijos de Orihuela, renunciamos a reproducirla; limitándonos a consignar el profundo dolor con que se ha recibido la noticia de su muerte en la redacción de este periódico, y entre nuestros amigos.

Orihuela está de duelo con la muerte del médico ilustre, del químico sabio, del orador elocuente, del literato culto, del político honrado y del hombre de corazón que se llamaba D. José María Sarget.

Su entierro, en loor de multitudes, fue todo un acontecimiento.

La Iberia. 19 de noviembre de 1909: D. Jose M.ª Sarget. Ayer tarde tuvo lugar la conducción a la última morada del que en vida fue nuestro ilustre y querido amigo particular D. José M.ª Sarget. Es imposible dar una idea exacta de lo que fue la grandiosa e imponente manifestación de duelo que se tributó al finado.

Miles y miles de personas de todas las clases sociales de Orihuela, del Distrito y de la provincia seguían al féretro y otros miles que presenciaban el paso del cortejo se unían a este en todas las calles del tránsito, de tal suerte que, al llegar a Capuchinos, puede decirse que Orihuela entera seguía la lujosa caja que guardaba los restos mortales del Sr. Sarget. Rompían marcha centenares de labriegos, de pobres, de asilados en la beneficencia y en el asilo, con blandones encendidos; seguía el clero parroquial del Salvador con cruz alzada; a continuación, el féretro conducido por distinguidos jóvenes…

…Daban guardia de honor los maceros del Excelentísimo Ayuntamiento, y alumbraba los camareros del Casino Orcelitano. Seguía un cortejo numerosísimo, como ya hemos dicho antes, que era cerrado por carrozas que conducían magníficas coronas de los señores médicos de Orihuela, del «Casino Orcelitano», de los empleados del Juzgado de Aguas, de D. Serapio Puerto y de los demócratas, siguiendo una interminable hilera de carruajes particulares.

Plaza de Capuchinos. Colección Esteban Sanmartín.

En la plaza de Capuchinos despidió el duelo el señor Ballesteros en nombre de la familia, dedicando breves y sentidas frases a la memoria del finado. Casi todos los acompañantes llegaron hasta el cementerio, queriendo prolongar su tributo de gratitud al finado.

El Eco de Orihuela. 19 de noviembre 1909: Precedían al lujoso féretro, largas filas de asilados en la casa de misericordia y labradores con hachas encendidas; inmediatamente detrás del clero iban alumbrando los camareros del Casino Orcelitano, de cuya sociedad era presidente el finado.

A ambos lados del féretro iban los maceros del Excmo. Ayuntamiento. Presidía el duelo una comisión del Ayuntamiento presidida por el alcalde Sr. Brotons y algunos concejales. Para dar una idea de la concurrencia, toda Orihuela sin distinción de matices políticos ni clases sociales. La Banda de música la Orcelitana también asistió en corporación.

La Época. 19 de noviembre 1909.

Epílogo

Calle del Doctor Sarget. José María Pérez Basanta.

Aunque parezca extraño, tardaron casi cuatro años en pedir para él una calle de Orihuela. Y se tardó casi una década en concedérsela.

El Eco de Orihuela. 4 de abril 1913: Ecos Municipales. Para la sesión que mañana celebrará nuestro municipio ha presentado el concejal D. Francisco Román la siguiente proposición: El concejal que suscribe solicita se incluya en la orden del día de la sesión que se ha de celebrar el día 6 de abril la proposición siguiente: Rindiendo justo homenaje a la memoria de Don José María Sarget, médico eminente, literato culto y orador brillante.

El Dr. Sarget, era de los hombres que honran al pueblo que nació; la muerte le sorprendió siendo jefe local de los demócratas: el nombre de D. José María Sarget vivirá eternamente en la memoria de los oriolanos: el Ayuntamiento de Orihuela se honrará grandemente dando el nombre del «Dr. Sarget» a la calle de Unión Agrícola cuyo nombre no significa nada en la historia de Orihuela.

Teniendo en cuenta todas esas manifestaciones, el concejal que suscribe tiene el honor de proponer a la Excma. Corporación se sirva acordar que el nombre de la Calle de Unión Agrícola sea sustituido por el de «Dr. Sarget».

El 5 de abril de 1913, el concejal Francisco Román, solicitó de la corporación un justo homenaje a la memoria del doctor José María Sarget. Para ello propuso retitular la calle Unión Agrícola (la actual Avenida España), cuyo nombre, según él, no significaba nada en la historia de la ciudad.

El Diario. 5 de abril 1913: Sesión supletoria del día 5 de abril. Se da cuenta de la moción del Sr. Román pidiendo se dé el nombre del Dr. Sarget a la calle de Unión Agrícola. El Sr. García Murphy se adhiere a la proposición del Sr. Román lamentando que éste no se encuentre en la sesión, para demostrarle que el nombre de Unión Agrícola tiene importante significación en el progreso de Orihuela…

… Propone que se dé el nombre del Dr. Sarget a la calle de San Juan, donde el malogrado, doctor tuvo su farmacia y su clínica; y si esto pudiera suponer molestia para los sentimientos religiosos de los oriolanos, dice que se dé aquel nombre a la calle de la feria.

El alcalde señor Ferrer, abundando en las manifestaciones del señor García Murphy, añade que se dé a la calle de la Feria el nombre del doctor don José María Sarget, lo cual se acuerda por unanimidad.

Su compañero García Murphy se mostró de acuerdo con dicho homenaje, pero nunca a costa de menoscabar a la Unión Agrícola que tantos beneficios había aportado a Orihuela.

Tampoco consideraron oportuno rotular con su nombre la calle de Sagasta (actual Paseo), en la que había vivido y muerto el homenajeado.

Tras considerar también inconveniente la calle San Juan por la devoción de sus vecinos, por eliminación, se acordó que fuese la calle de la Feria la que portase el nombre del Doctor Sarget.

El Eco de Orihuela. 5 de abril 1913: En la sesión celebrada por el Ayuntamiento, después de discutirse la proposición del concejal Sr. Román (D. Francisco), se ha acordado dar el nombre del Doctor Sarget a la calle de la Feria.

El Eco de Orihuela. 4 de septiembre 1913: Una mano negra. El Doctor Sarget. Desde hace tiempo anhela la opinión pública que se rotule una calle con el nombre del esclarecido oriolano D. José María Sarget. Nosotros haciéndonos eco de este sentir general hemos pedido lo mismo desde estas columnas.

El tiempo transcurría sin que esta demanda fuese atendida. Un día — ya hace meses— el concejal D. Francisco Román Miralles se atrevió a presentar una moción en este sentido, y el Ayuntamiento — viéndose entre la espada y la pared— tuvo que tomar acuerdo sobre ella, y decidió dar a la calle de la Feria el nombre del Doctor Sarget. Pero el tiempo pasa y el acuerdo no se ejecuta.

Y es que en el partido demócrata — al que perteneció y honró el citado señor Sarget — existe una mano negra que impide que se glorifique la memoria de tan ilustre hijo de esta tierra. Bien demuestran los demócratas que profesan la teoría de «el muerto al hoyo y el vivo al bollo». ¡Sarget ya no puede hacer favores!

En 1914 el acuerdo no se había llevado a efecto y el doctor Sarget seguía sin su calle. El Concejal García Mercader y luego Román Miralles, demandaron a la Corporación el inmediato cumplimiento de lo que toda Orihuela había recibido con un gran aplauso.

El Diario. 5 de junio 1914: Ayuntamiento. Sesión ordinaria del 4 de junio. El señor Román Miralles, pide al Ayuntamiento, que se dé a las calles de la Feria y del Colegio los nombres de los señores Sarget y Clavarana; estos dos, según acuerdos adoptados por los anteriores ayuntamientos. (Murmullos de aprobación). Se adhieren a lo dicho por el concejal liberal, los señores Linares y Miravete, en representación del partido conservador y se aprueba la proposición del señor Román, por unanimidad.

Pero esta rotulación y la de Adolfo Clavarana, de la que hablé en su biografía, aún se hicieron esperar.

En abril de 1918, esta vez por iniciativa de Martínez Arenas, se acordó por fin descubrir las placas en las Fiestas de la Reconquista,  cumpliendo «la deuda sagrada que el Ayuntamiento tenía con estos dos muertos ilustres».

Fotografía Ajomalba.

Doña Dolores Hernández de Sarget, su esposa, le sobrevivió muchos años, falleciendo en 1928 a la edad de 79 años.

El pueblo. 10 de diciembre 1928: Ayer tarde falleció la Excma. Sra. doña Dolores Hernández, Vda. de Sarget. La finada, respetable dama de relevantes virtudes, gozaba de alta estimación en Orihuela como se ha patentizado en el sepelio de su cadáver que tiene lugar en los momentos de entrar en máquina nuestro periódico. A sus hijas doña Dolores y doña Josefa, hermana doña María, hijos políticos don Enrique Garriga y don Augusto Pescador y demás familiares enviamos nuestro más sentido pésame.

Nietos del doctor Sarget.

De su hija mayor, Dolores, con los apellidos Garriga Sarget, he localizado a sus nietas María y Angélica.

Carta de Augusto Pescador Sarget a su prima Angélica Garriga Sarget.

De su hija menor, Pepita, con los apellidos Pescador Sarget, he localizado cinco nietos: José María, nacido en 1909 (médico); Augusto, nacido en 1910 (abogado y filósofo que tiene calle en Orihuela); Dolores, nacida el 20 de febrero de 1916 (casada con el abogado Francisco Germán Mancheño); Francisco Javier, nacido en 1920 (prestigioso oftalmólogo) y Ana, que no sé cuando nació.

Augusto Pescador Sarget. Fundación Pablo Iglesias.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Mi agradecimiento a José Manuel Dayas por su inestimable colaboración.