Tras un breve vagabundeo por las caprichosas callejas cercanas a la peña regresamos a la plaza de Santiago para detenernos frente a su Iglesia parroquial cuya portada es una auténtica joya arquitectónica culminada en el último tercio del siglo XV.
Iglesia de Santiago Apóstol en 1905. Colección Javier Sánchez Portas.
Pertenece al gótico isabelino, también llamado flamígero por evocar el fluir de una llama.
Portada de Santiago en el siglo XIX.
Este estilo nació a la par del resurgimiento producido por el final de la cruzada ibérica y la unificación territorial, hechos históricos acaecidos durante el reinado de los Reyes Católicos.
Postal de 1909. Colección Jesús Rodríguez Tejuelo.
Colección Esteban Sanmartín Alonso.
Consta de un arco apuntado y abocinado con arquivoltas de decoración vegetal.
Colección Javier Sánchez Portas.
Hay que contemplarla detenidamente para hacerse una idea de la minuciosidad con la que los escultores tallaron las hojas de cardo y aún más para encontrar algunas figuras animales entre las que destaca la ya famosa lechuza.
José María Pérez Basanta.
Declarado Monumento Nacional por el Gobierno de la II República, durante la Guerra Civil, el interior del templo se conservó casi intacto.
Portada de Santiago en 1931. Ministerio de Cultura.
Santiago en 1933. Universidad de Sevilla. Gentileza de Luis Mirete.
Por desgracia, en el exterior se destruyeron dos esculturas: una en el parteluz de la puerta principal, dedicada al Apóstol; y otra en la parte superior de la portada de la capilla de la Comunión.
El parteluz de la iglesia de Santiago con la imagen del apóstol desaparecida en la Guerra Civil. Colección Javier Sánchez Portas.
Portada de Santiago sin el apóstol en su parteluz. Archivo Celia Senén.
Portada de Santiago sin el apóstol original, desaparecido durante la Guerra Civil. Colección Javier Sánchez Portas.
El Santiago representado en la actualidad sustituye a la imagen gótica coetánea al resto de la portada. Es obra del escultor madrileño Ángel Ferrant y la realizó a finales de la década de 1940.
Comparativa. Ajomalba.
Arriba, junto al escudo de España sujeto por el águila de San Juan, se muestran el yugo y las flechas, emblemas de los Reyes Católicos.
El haz de flechas pertenecía a Isabel. El yugo, con una cuerda suelta, corresponde a Fernando junto a la divisa «tanto monta».
Fotografía Ajomalba.
Ambos símbolos fueron adoptados y manipulados en el siglo XX; primero por Falange y después por el régimen franquista.
Isabel tomó como emblema un haz de flechas en referencia a una vieja historia en la que un padre, en el lecho de muerte, recordó a sus hijos que una flecha era frágil; pero formando parte de un haz se volvía muy fuerte.
Isabel reunía en su persona y debía mantener unidos los reinos de Castilla, León, Extremadura, Asturias, Galicia, Murcia, Sevilla….
Fotografía Ajomalba.
El yugo hace referencia a Alejandro Magno y el nudo gordiano. Una antigua tradición prometía el imperio a quien desatase dicho nudo.
La leyenda popular cuenta que Alejandro lo cortó con su espada y dijo: «tanto monta cortarlo que desatarlo».
Inspirado en esa leyenda, Fernando de Aragón utilizó en su escudo el lema «tanto monta» junto al yugo con el nudo desatado.
Portada de Santiago. Con el apóstol recién restaurado. Antonio Ballester Vidal.
Falange Española unió las flechas y el yugo que siempre se habían representado separados.
Los «historiadores» de la época, basándose en las iniciales de los nombres los asignaron al revés: Yugo a Ysabel, Flechas a Fernando.
Además a la divisa de este último se le añadió una absurda coletilla: «tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando».
José María Pérez Basanta.
Se ha dicho también que la granada de Santiago está cerrada porque Granada no había sido conquistada todavía.
Y que en la iglesia de Santiago se celebraron cortes. Unas cortes en las que se decidió conquistar Granada, nada menos.
Todo eso forma parte de la «patriotera» historia de Orihuela que fueron creando nuestros cronistas locales.
Fotografía Ajomalba.
La granada ya la utilizaba Enrique IV, el hermano de Isabel con el lema «Agro dulce» que quiere decir misericordia y rigor.
Fijaos bien y podréis comprobar que la granada no está totalmente cerrada, tiene una abertura lateral.
La he puesto al lado de la de la Catedral de Granada, que por narices se esculpió con Granada conquistada. Tienen la hendidura en el mismo lado.
En cuanto a las cortes, las de Orihuela se celebraron en el verano de 1488. La Guerra de Granada había comenzado seis años antes, en 1482.
José María Pérez Basanta.
Aquí, como en todas partes, solo buscaban dinero y tropas. Antes las celebraron en Tarazona y Valencia.
Y no pudieron ser en Santiago; cualquier ceremonia de esa entidad se celebraba en la iglesia más importante, en la entonces Colegiata del Salvador, la actual Catedral.
Ministerio de Cultura.
Archivo Loty. Antonio Passaporte en torno a 1930.Ministerio de Cultura. Mejorada por J. Andreu.
Colección Esteban Sanmartín Alonso.
La capilla de la Comunión adosada a su derecha se edificó en el siglo XVIII y muestra una interesante portada de dos cuerpos al más puro estilo barroco.
Tras el concilio de Trento, la Iglesia católica decidió combatir la reforma protestante dando mayor importancia entre otras cosas a los sacramentos y en especial a la eucaristía.
En esta exaltación, las fachadas tuvieron gran importancia. Muchas iglesias como la de Santiago erigieron capillas de la comunión con portadas diseñadas como vehículo de propaganda.
Archivo Loty. Antonio Passaporte en torno a 1930.Ministerio de Cultura.Mejorada por J. Andreu.
Santiago en 1933. Universidad de Sevilla. Gentileza de Luis Mirete.
Frente a la sencillez luterana, en las iglesias católicas las líneas definidas y rectas del Renacimiento desaparecieron para dar preferencia a la línea curva, con abundante ornamentación y exuberancia de flora y fauna sobre cornisas y columnas, siendo las más comunes las llamadas salomónicas con forma de espiral.
José María Pérez Basanta.
Colección Javier Sánchez Portas. Mejorada por J. Andreu.
Esta portada es un ejemplo de todo ello y está íntegramente dedicada a la eucaristía.
Muestra una alegoría de la fe que también tuvo que ser reconstruida por Ángel Ferrant tras haber perdido en la guerra más o menos la mitad superior.
Ministerio de Cultura.
Resulta curioso que este artista de vanguardia y cercano al arte abstracto aceptara este tipo de trabajo. Pero todo encargo debió de ser un lujo en los duros años de la posguerra.
Fotografía Ajomalba.
Colección Javier Sánchez Portas. Ajomalba.
José María Pérez Basanta.
José María Pérez Basanta.
A partir del templo comienza la calle de Francisco Díe Losada, antes de Santiago, cuyo titular actual vivía muy cerca del templo, frente al restaurado palacio de Rubalcava del que ya os hablé en la calle del Hospital y que tiene en esta calle su entrada principal.
Fotografía Ajomalba.
Turismo Orihuela.
A la izquierda tenemos el museo de la Reconquista, inaugurado en 1985 en los bajos de Rubalcava y trasladado recientemente a la nueva sede de la Asociación de Moros y Cristianos.
Es un edificio obtenido de la rehabilitación de dos antiguas casas.Rebasándolo contemplamos una artística fuente, también de reciente construcción, situada bajo un edificio-depósito asentado en la peña.
Miguel R Bailén González.
Fotografía Ajomalba.
José María Pérez Basanta.
Este enorme aljibe abastecido por los pozos llamados de Cremós, proveía de agua potable a un gran sector de la ciudad a comienzos del siglo XX. Fue rehabilitado para instalar en él el museo del agua, pero permanece cerrado.
José María Pérez Basanta.
El último tramo de esta calle conserva algunas preciosas casas; alguna bien restaurada. Solo hay que levantar la vista e imaginar todo el conjunto rehabilitado.
José María Pérez Basanta.
Termina la calle de Francisco Díe y encontramos la del Maestro Esteban, que aparece en los repartos del siglo XIX, como callejón del Maestro Esteban.
Archivo Municipal de Orihuela.
José María Pérez Basanta.
Esta titulación debió de popularizarse en la segunda mitad del siglo XVIII. Creo que anteriormente era la calle de Nicolás Viudes mencionada por el cronista Mosén Bellot al situar la judería.
Archivo Municipal de Orihuela.
Y antes, entre los siglos XVI y XVII, de Fabián Muñoz. El agustino Gaspar Mancebón, en la página 371 de su obra titulada «Vida de la madre sor Ioana Guillem…», publicada en abril de 1617, sitúa el domicilio de la religiosa en una traviesa que sube de la calle principal de Santiago al Estudio de la Gramática.
Vida de la madre sor Ioana Guillem, de la orden de los frayles Ermitanos de san Augustin … por fray Gaspar Mancebon, de la misma orden.
En dicha traviesa afirma que vive en 1617 y desde hace más de veinte años Fabián Muñoz, de profesión notario y casado con Isabel Cámara.
La he encontrado en un padrón de sal y muro justo detrás del «Carrer de St. Jaume». Y vive en ella dicho notario en 1629.
Patro del Sal y Mur del Any 1629. Archivo Municipal de Orihuela.
Ya en el reparto de 1750, sin desgajar de la calle Santiago, aparece inscrito «Estevan Viudes, maestro de niños».
Archivo Municipal de Orihuela.
En los «trabajos presentados por la Comisión encargada de la rotulación y numeración de las calles» efectuado en el año 1861, intentaron unificar los callejones del Maestro Estevan y de Eusebio «que desde la montaña conducen a la Calle del Hospital travesando la de Santiago» como Calle de San Juan de Dios.
La propuesta no prosperó y la travesía de la peña al hospital acabó unificada con el nombre de Maestro Esteban, desapareciendo la que antes fue calle de Eusebio.
Fotografía Ajomalba.
Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba)
Con la imprescindible colaboración de Jorge Belmonte Bas.
La Misericordia y calle de Santiago. Colección Javier Sánchez Portas. Y la calle de Santiago en la actualidad. José M. Pérez Basanta.
Lo carrer de Sant Jaume/La calle de Santiago.
Padrón de vecinos siglo XVI. Padrón Sal y muro 1631 y 1651. Archivo Municipal de Orihuela.
Continuamos nuestro paseo en la calle de Santiago, cuya titulación sólo ha evolucionado en la manera de nombrar al apóstol titular de la parroquia: Sant Jaume, Sant Iago, San Tiago y Santiago.
Repartos del Equivalente 1717-1719. Archivo Municipal de Orihuela.
De ella dice Gisbert en sus «Apuntes para la continuación de la Historia de Orihuela»:
De extraordinaria longitud porque se extiende, cual tenemos indicado, desde el principio del arrabal hasta la Plaza de Monserrate.
Hay que tener en cuenta que, desaparecidas las murallas que marcaban el verdadero Arrabal Roig, empezaron a considerar el inicio del mismo en la «Esquina del Pavo».
No me preguntéis porqué; pero tal vez tenga que ver con el intento de encajar las leyendas de godos que ocupaban un arrabal que no comenzó a hacer acto de presencia en los documentos hasta el siglo XV, con la llegada de los Franciscanos de Santa Ana.
Reparto Equivalente 1829. Archivo Municipal de Orihuela.
Esa calificación de calle extra larga fue veraz hasta el siglo XIX. Pero tras sufrir dos recortes, la de Santiago se ajusta en la actualidad al trayecto entre la plaza del mismo nombre y la de Monserrate.
La de calle de Santiago era una auténtica arteria urbana. Hasta su primer recorte, en 1857, medía más de 350 metros. Éste se llevó a cabo para honrar al marqués de Arneva:
En adelante lleve el nombre de la Calle del Marqués de Arneva, todo el trozo comprendido desde lo que antes era principio de la de Santiago, hasta el Callejón del Maestro Estevan desde el cual tomará ahora principio la Calle de Santiago.
Ya hablamos de ello en el capítulo del Marquesado de Arneva. Si os interesa podéis acceder pinchando la siguiente imagen.
Fotografía Ajomalba. Enlace a artículo sobre el marquesado.
Pocos años después, los de la comisión del nomenclátor intentaron segregar otro fragmento, también a mediados del XIX, para homenajear a Juan Elías Gómez de Terán.
También creen que debe conservarse la Calle de Santiago hasta llegar a la Plaza del mismo nombre; pero desde ésta a la de Monserrate, puede tomar el nombre de Calle de Terán, pequeño tributo de gratitud al generoso Prelado que fundó la Casa de Misericordia que hay en ella y otros establecimientos importantes.
Pero su propuesta quedó en el olvido.Sorprendentemente, el más prolífico prelado de la diócesis oriolana en lo que a obras se refiere, sigue sin calle en Orihuela; y esta antiquísima titulación ha sobrevivido, precisamente, en el tramo que pretendieron recortar al formarse el primer callejero oficial.
El corte para el marquesado de Arneva fue minúsculo; apenas setenta metros. El último y definitivo, efectuado en los cuarenta del siglo XX, la dejó casi en callejuela. Se hizo para homenajear a un ilustre vecino asesinado durante la Guerra Civil.
15 de octubre de 1940: Siguiendo el Sr. Presidente en el curso de la palabra y después de dar a conocer el secretario que suscribe la orden del 13 de abril de 1938 sobre rotulación de calles a fin de testimoniar el reconocimiento que Orihuela debe al libertador de España de las garras del marxismo, al iniciador del glorioso alzamiento y en el resto de los designados al elemento civil a Falange, a los tradicionalistas y a los militares que dieron sus vidas por Dios y por España.
Por unanimidad se acuerdan las siguientes variaciones: … Al trozo de la calle de Santiago comprendido entre la plaza del mismo y la calle del Marqués de Arneva, calle de Francisco Díe…
Pinchando sobre su fotografía podéis acceder a una breve biografía de Francisco Díe Losada.
Francisco Díe Losada. Colección Antonio Luis Galiano Pérez.Enlace a biografía.
Junto al templo de la patrona partía una traviesa hacia la peña que llamaron carrer de Montserrat durante el siglo XVII.
Patro de Sal y Mur any 1631. Patro dels vehins any 1651. Patro de Sal y Mur any 1659. Archivo Municipal de Orihuela.
En los repartos del Real Equivalente para gastos de defensa del primer tercio del siglo XVIII, entre la Calle de Santiago y la Plaza del Raval Roche continuaba figurando la calle de Monserrate.
Resultas del quartel del año mil setecientos y catorce. Reparto Equivalente año 1717. Archivo Municipal de Orihuela.
Construida la Misericordia, el callejón actuó como pasadizo entre dicho establecimiento y la iglesia vecina. Y la titulación de Monserrate pasó a la plaza del arrabal. Sin vecinos y sin salida, acabó cerrado con una verja a partir de 1878.
El Segura. 2 de febrero 1878: El 25, con una concurrencia numerosa, fueron visitados los establecimientos de Beneficencia ofreciendo una comida extraordinaria a los enfermos del santo Hospital y a los asilados en la casa de Misericordia…
… En dicho establecimiento admiramos, además, el bello dibujo de D. José M. Moreno que figura la verja que ha de cerrar el callejón sin salida situado a la izquierda del templo de Monserrate.
Antes de seguir por la calle «jacobea» hablaremos de un enorme edificio desaparecido en el siglo XX.
La Casa de Misericordia.
La Casa de Misericordia. Colección Javier Sánchez Portas.
Las Casas de Misericordia nacieron entre los siglos XVII y XVIII para dar asilo a los pobres imposibilitados para el trabajo; evitando así la mendicidad y permitiendo, al mismo tiempo, expulsar de la ciudad a los vagos que pretendían vivir aferrados a la limosna.
A los huérfanos, hijos de padres enfermos, o sencillamente tan pobres como para no poder mantenerlos, la Casa de Misericordia les proporcionaba doctrina cristiana y el aprendizaje de un oficio.
Retrato y escudo del Gómez de Terán. Colección José Manuel Dayas.
En el año 1743 el obispo Juan Elías Gómez de Terán solicitó:
Fundar en la población de esta ciudad, y en la inmediación a la Iglesia de nuestra Sra. de Monserrate de nuestra jurisdicción, sita en ella y en la Parroquial del Sr. Santiago, una casa de Misericordia, donde los verdaderos pobres de Jesucristo Nuestro Bien, y que son imagen y representación suya, logren ser socorridos.
Construida con varias casas adquiridas a la cofradía de Monserrate en la calle de Santiago, la Casa de Misericordia estaba separada del templo por el callejón que he mencionado anteriormente.
Las obras financiadas por el Obispado con ayuda del Cabildo y de algunas limosnas, duraron casi tres años, abriendo sus puertas a los primeros asilados en diciembre de 1745.
Transcribo un fragmento de la Carta de erección y fundación de la casa de Misericordia de esta ciudad de Orihuela dada por el lltmo. Sr. Don Juan Elías Gómez de Terán:
Fundamos dicha casa de Misericordia, y recibimos a la Comunidad de ella por Eclesiástica y sujeta a nuestra jurisdicción con los individuos y particulares de ella, asignándoles, como les asignamos por vestido y hábito, el saco de paño pardo, valona y sombrero, de que les hemos hecho vestidos.
Y en el lado izquierdo del pecho sobre dicho hábito llevarán un escudo de bronce con un cuartel de nuestras armas, que contiene un jarro de azucenas orlado con el Ave María Gracia Plena, y sombrero episcopal sobre él.
Y concedemos nuestra licencia para que puedan usar de dicho vestido los que de nuestro orden y facultad en dicha casa sean admitidos.
Geroglífico de las Armas propias de la Casa de Misericordia de pobres huérfanos; Ancianos; y Mugeres malas de esta Ciudad de Orihuela. J. Montesinos. 1793. El escudo en la actualidad. Fotografía Ajomalba.
Según Montesinos, en el libro primero de su «Compendio», la erección dio principio el 13 de enero de 1743; y duró hasta el 31 de diciembre de 1745.
Piadosa Casa de Misericordia. Esta Casa de Piedad y Misericordia la fundó en el año 1743 el Iltmo. Sr. Dn. Juan Elías Gomez de Teran, con decentes Rentas que concedió el Sr. Felipe V. A las que se añaden las píngues limosnas que dan los Sres. Obispos de Oriha., y algunas personas devotas.
Esta dividida en tres piezas capaces; en la una habitan las Mujeres honradas pobres, como son Viudas y Doncellas huérfanas, que bien aconsejadas, se retiran de los peligros del mundo.
En la otra están los pobre hombres ancianos, jobenes accidentados, ciegos y niños huérfanos. En la tercera División, llamada la galera, que está fundada junto a la montaña con pared divisoria de las anteriores referidas, habitan las mujeres prostitutas, y rameras, obejas sarnosas contaminadoras de la incauta Jubentud, que recoge con especial zelo el Magistrado, y las deposita en perpetua recolección, hasta que dan muestras de estar arrepentidas, con palabra de mudar de vida, dando para ello fianza abonada…
… Está fundada en la calle de Santiago, frontera a la Magnífica Iglesia de Nuestra Sra. de Monserrate. Tiene su aseado oratorio, dedicado a la Purísima Concepción, donde se celebra Misa en todos los Domingos y Fiestas; y se reza el Rosario por las noches.
Juan Elías Gómez Terán. Real Academia de la Historia.Pinchad para acceder a su biografía.
El capítulo 3 del libro séptimo, muestra «La Ilustre Fundación de la Casa pública de Recolección de malas mugeres; y de la Misericordia de Niñas huérfanas pobres desvalidas; de hombres ancianos, y Muchachos pobres; de esta Ciudad de Orihuela».
Aplicando sus ombros a la máquina de tanto peso, confiado en Dios, que siempre socorre a los que caminan con fin recto, fundó en esta Ciud. en el centro del Arrabal Roig, faldas de la peña, y frontera a la Iglesia de Ntra. Sra. de Monserrate, la comunidad de pobres menesterosos Enfermos de la Casa de Misericordia con su propia ordinaria facultad, y consulta que hizo al Beatísimo Padre Benedicto XIV y al Sr. Dn. Felipe V de Borbon.
Para cuyo efecto, el Sr. Fundador Dn. Juan Elias Gomez de Teran, expedio su Decreto, por el Mes de Enero, del año 1743, mandando que dicha nueva Casa se le guardasen sus exempciones; nombró por su primer Capellan al Piadoso Sacerdote Dn. Pedro Tarancon, para que la gobernase y presidiese en todos sus actos y funciones, así públicas, como privadas.
Estableció sabias discretas Constituciones para su Económico Govierno, que aprobó el Sr. Dn. Felipe V. Para el efecto de esta fundación y erección de la nueva Casa de Misericordia y Recolección, compró tres Casas grandes, casi solares de los Cofrades de Ntra. Sra. de Monserrate, por estar (segun dexo dho) enfrente de la expresada Hermita, en donde al principio oían Misa los pobres, y hacían otros piadosos Exercicios sin tener que salir de la misma Casa por un pequeño pasadiso.
Esa primera edificación debió ser muy modesta. El 26 de junio de 1756, en plena reconstrucción de la vecina ermita de Monserrate, el oriolano Pedro Pardo, y el vecino de Crevillente, Miguel Francia, ambos maestros alarifes, firmaron ante el notario Rafael Medina las condiciones para hacer y construir de su cuenta y riesgo la nueva fábrica material de la Casa de Misericordia, en el sitio y término que ocupaba la antigua, según tenían tratado, convenido y ajustado con el Ilmo. Sr. Obispo D. Juan Elías Gómez de Terán.
Archivo Histórico de Orihuela.
Para ello aceptaron arreglarse en todo, según reglas de buen artífice, a la planta y perfiles que había formado el matemático Antonio Villanueva y firmado el provisor y vicario general del obispado, el canónigo penitenciario de la Catedral Joseph Ximénez Lozano.
Se comprometieron a tenerla perfectamente construida, incluyendo la casa para el capellán, en dieciocho meses de plazo que arrancaban ese mismo día. No quedó un detalle sin concretar.
En las treinta y cuatro cláusulas se pormenorizaban los materiales que iban a ser empleados: tejas (de Alicante, Agost o Elda), pisos, cocinas, fregaderos, escaleras con su barandilla, 29 puertas interiores, 11 de doble hoja, 85 ventanas, 24 de ellas con reja, etc…
Plano de la Misericordia de fray Antonio de Villanueva. 1756. Archivo Histórico de Orihuela.
Volvemos al capítulo 3 del libro séptimo en el que Montesinos describe «la Misericordia» a finales del siglo XVIII.
Lo material de la Fábrica de esta Casa es grande; porque toda ella es primorosa, aseada y magnífica; está dividida en tres Estancias, baxo el presente arreglo: toda ella se manda por una Principal puerta, que es de una fachada primorosamente labrada de piedra blanca berroqueña.
La División primera está destinada para los hombres, tiene buenas quadras, Dispensa, Refectorio, Pozo, Balzas, Jardín y todo lo conducente para una buena vivienda. Los Ancianos y los Muchachos se entretienen en fabricar (por cuenta de la Casa) sogas, lazos y esparteñas; tienen derecho a ir a alumbrar a los Entierros, (siempre que pida la parte pobres) con la limosna de 12 dineros a cada uno.
La segunda División es para las honrradas Mujeres y Doncellas huérfanas; es mayor que la de los Hombres, tiene sus hermosas Salas, Dormitorios, Dispensas, Refectorio, Pozos y Balzas para labar la Ropa de la Comunidad; ellas se entretienen en hilar, coser, remendar y teger por Cuenta de la Casa.
En esta se ostenta un magnífico Oratorio, dedicado a la Purísima Concepción de María Sma. y está sobre un Trono de nubes, y tiene a sus pies los dos Gloriosos Stos. Jobenes Jesuitas, Sn. Luis Gonzaga y Sn. Estanislao Kotska; cuyo aseado Retablo, que es de talla moderna dorada, era propio de la Iglesia de los Regulares extinguidos Jesuitas de esta Ciud. que se dio de Limosna a esta Casa por Orden del Iltmo. Sr. Dn. Josef Tormo Juliá.
En este Oratorio sin juntarse, Hombres y Mujeres, niños ni niñas, ni salir las Rameras de su Recolección, oyen todos los Domingos y Fiestas de Precepto, la Misa que está a cargo de un Religioso Francisco Observante…
… Separadamente de estas referidas Abitaciones, en la última Estancia cercana a la peña, esta la Galera donde se recogen las mugeres vagas, Rameras y escandalosas, que recoge la Real Justicia, las que permanecen allí hasta que por algunos años, tiene arrepentimiento, mudan de vida, o se casan, que para todo hay hombres en el mundo.
Es esta Casa se halla otra habitación, muy decente, totalmente separada para el Rvdo. Capellán, que siempre es un Clérigo mayor anciano, exemplar y de loables costumbres.
Plano de la Misericordia de fray Antonio de Villanueva. 1756. Archivo Histórico de Orihuela.
Tengo que hacer aquí un inciso para hablar de la Casa de Maternidad.
Veamos que dijo de ella y de la vecina Casa de Misericordia, Pascual Madoz en su «General Diccionario geográfico – estadístico – histórico de España y sus posesiones de ultramar» (1845-1850).
Casa de Misericordia. La fundó D. Juan Elías Gómez de Teran, ob. que fue de aquella dióc., en 24 de enero de 1743, con el objeto de recoger huérfanos y pobres: su dirección y adm. está también a cargo de la Junta de Beneficencia…
… El edificio es sólido y muy capaz, sit. en el arrabal Roig y calle de Santiago, con escuela para niños, departamento de reclusión de mujeres y hospicio para transeúntes; su obra fue ampliada en 1818 por el ob. D. Simón López, y actualmente contiene 100 individuos de ambos sexos.
Casa de Maternidad. Fundóse por Carlos III en 1764, con el objeto de la crianza de expósitos, hallándose asimismo su dirección y adm. a cargo de la Junta de Beneficencia…
… El edificio es de la misma época que la casa de misericordia, enfrente de la que está sit.; es de buenas proporciones y bastante capaz.
Simón López García. Obispo de Orihuela 1815-1824. Arzobispo de Valencia 1824-1831. Retrato de Miguel Parra en la Catedral de Valencia.Enlace a su Biografía en la Real Academia de la Historia pinchando sobre la imagen.
Don Ernesto Gisbertcontradice a Madoz en la fecha de erección. No así Montesinos, como luego veremos.
Casa de Maternidad. La fundó con un eremitorio a Ntra. Sra. de los Desamparados el mismo D. Juan Elias Gómez de Terán en el año de su fallecimiento, o sea en 1758 y no en 1764 como dice Madoz; en la calle de Santiago, frente a la casa de Misericordia.
En la misma hoja afirma, como hizo Madoz, que el obispo Simón López amplió el edificio de la Casa de Misericordia en 1818.
Como norma general suelo poner en duda la fechas aportadas por el bueno de Montesinos. Salvo cuando, como en este caso, fue testigo presencial de los hechos.
Su relato del traslado de la Casa de Maternidad y de la ampliación de la Casa de Misericordia me parecen lo suficientemente creíbles. Pero ni Gisbert, ni Madoz lo mencionan.
Simón López alcanzó el obispado en 1816 y fue desterrado por desobediente en 1820. No sé si tuvo tiempo para hacer alguna obra en la Misericordia.
Hasta que no encuentre pruebas concluyentes más allá de una breve afirmación de Madoz copiada por Gisbert, seguiré creyendo a Montesinos; quien pudo ver con sus propios ojos todo el proceso de reforma, traslado y ampliación.
Os dejo su versión. Buena parte está transcrita al pie de la letra en color rojo; el resto lo he resumido utilizando el tono habitual.
Geroglífico propio de las Armas q. usa la Noble, Leal y Piadosa Casa de los Niños Expósitos de esta Iltre. Ciud. de Orihuela. Josephus Montesinos Pérez. Año 1793. Compendio Histórico Oriolano. Tomo 7. Manuscrito. Caja Rural Central. Orihuela.
Desde que los hospitalarios de San Juan de Diosse instalaron en Orihuela en el siglo XVII, se encargaron del cuidado y crianza de los niños expósitos.
Desahogo tal vez de la impureza y liviandad de sus deshonestas madres que, por no criarlos, o por necesidad, o por malicia, los ahogaban en el Río Segura y sus acequias…
Hasta que Pedro Albornoz y Tapia, sucesor en la mitra de Juan Elias Gómez de Terán, de acuerdo con la Ciudad, fundó una Casa Particular para los citados Niños Expósitos por Real Orden del Rey Carlos III de Borbón en 1764.
Señalándole Rentas para vestir con decencia a los pobres niños expósitos, pagar las Amas de Leche, Criados de la Casa y reparos indispensables de esta. Esta Magnífica y hermosa Casa, que se construyó de otras pequeñas, que se compraron para este fin y efecto, se fundó en dicho año de 1764 y principio del siguiente 1765 en el Centro del antiquísimo Arrabal Roig, en la calle llamada de Santiago y su feligresía, pared mediera de la Casa de la Misericordia, junto a la Iglesia de Ntra. Sra. de Monserrate.
Se llama vulgarmente de los Niños Expósitos y de Ntra. Sra. de los Desamparados, cuya hermosa milagrosa Imagen se venera de escultura muy bien cincelada sobre su magnífico Balcón de hierro; y las Armas Reales sobre su buena y decente portada que es toda de piedra blanca berroqueña.
La Casa es grande, muy capaz y aseada, tiene un quarto baxo con el torno para hechar en él los niños pobres expósitos que no quieren sus madres ser conocidas; y a su lado hay un sepillo clavado de hierro, sobre el cual, entre pinturas se lee esta breve inscripción castellana que dice así. LIMOSNA PARA MANTENER LOS NIÑOS EXPOSITOS.
A finales del siglo XVIII, la Casa de Misericordia, aunque se había hecho capaz, no contaba con la extensión y comodidades que pedía una obra de tal naturaleza.
El capellán, Miguel Gascón, se lo hizo saber al flamante obispo Francisco Antonio Cebrián y Valdá; y este le dio permiso y facultades para que «dispusiese quanto tuviese y juzgase conveniente».
Antes, en el año de 1796, habían comprado algunas casas, tanto en la calle principal como en otra callejuela que tiraba hacia la peña.
Posteriormente pidieron permiso para trasladar la casa de los niños expósitos; y compraron una casa enfrente de la misma Iglesia de Monserrate, en la calle de Santiago. Era propiedad de un canónigo penitenciario, capellán de las agustinas.
Las obras para adaptar la nueva Casas de Expósitos comenzaron en febrero de 1798 y terminaron en diciembre de ese mismo año, colocando entre sus dos balcones las Reales Armas de Su Majestad con la patrona de la Casa, María Sma. de los Desamparados.
Traslación de la Casa de Niños Expósitos y «retrato» de Miguel Gascón, capellán de la Misericordia. MONTESINOS PÉREZ DE ORUMBELLA, Joseph; Compendio Histórico Oriolano. Tomo 15. Manuscrito. Caja Rural Central. Orihuela.
Una vez verificada la traslación de los expósitos, se entregó la antigua casa al obispo Cebrián para ampliar y modernizar la Casa de Misericordia, cuyas obras, según afirma nuestro cronista, insisto, testigo de los hechos, terminaron en 1801.
Y así se pudo hacer la grande y premeditada obra que tuvo su feliz principio en el día 22 de Marzo de 1798, y se concluyó con el mayor primor y aseo en 30 de Septiembre de 1801, siendo Pontífice Romano Pío VII; Rey de España Dn. Carlos IV; y Obispo de esta Diócesis el Iltmo. Sr. Dn. Francisco Antonio Cebrián y Valda, baxo la dirección y gobierno de su capellán, el Dr. Dn. Miguel Gascon, quien formó el plan de su obra.
Que se compone de espaciosos dormitorios para hombres, Niños, Mujeres ancianas y Niñas; Salas del trabajo donde se encuentran telares de lienzos, paños, cintas y lonas; tornos para hilar, costuras para coser; refectorios, oratorio primoroso, Casa del Capellán, todo con arrimadillos y pavimentos de manises finos de la Fábrica de Valencia; graneros para la custodia del trigo y cebada de Su Sa. Iltma. Habitación para las mujeres prostitutas; con total separación de todos los individuos de la principal Casa de Misericordia o Piedad.
Galerías, labadores, dispensas, lotanas para la construcción de las obras de esparto, como son espuertas, cordetas, sarzas, pleytas y toda especie de sogas; pozos muy abundantes, balzas, una fuente de agua mineral buena para baños, tinagero, dispensas y varias acollas con losetas de Alicante.
Tiene un grande patio descubierto con una capaz y hermosa balza. En los extremos se ve toda primorosamente pintada, con innumerables rejas de hierro y celocías. En fin, es casa que tiene quanto es posible de comodidades de las que antes carecía…
Nota: Al igual que he dado credibilidad al traslado efectuado a finales del siglo XVIII, no descarto la posibilidad de que Gómez de Terán hubiese dejado ya planeada la Casa de Maternidad; incluso, como afirma Gisbert, que fuese él quien iniciase la obra en 1758 (el último año de su vida, cuando aún no reinaba Carlos III). Recordemos que Montesinos nació en 1745, y por esas fechas era todavía un adolescente.
La «Casa de Beneficencia» y el «Patronato de San José Obrero».
Todavía en manos de la iglesia a comienzos del siglo XIX, con las primeras desamortizaciones en marcha, los establecimientos benéficos vivieron tiempos muy difíciles; y se complicaron todavía más durante los seis años de guerra contra los franceses.
Acabada la contienda, estos centros de caridad siguieron funcionando de manera precaria, sin poder aplicar las reformas que los ilustrados habían considerado imprescindibles en tiempos de Carlos III.
La primera Ley General de Beneficencia en España se promulgó durante el trienio liberal. Destinada a regular todo lo referente a esta materia, sirvió de base a las diversas legislaciones promulgadas a lo largo de la centuria decimonónica.
En enero de 1822 los liberales traspasaron a la Administración del Estado las competencias de la Iglesia en las fundaciones benéficas. Y dos décadas después se trató de establecer un reglamento a través de las diputaciones.
El Eco del Comercio. 10 de noviembre 1840: ALICANTE, 1° de noviembre. Diputación provincial de Alicante. Estando a cargo de las diputaciones provinciales el cuidado de que los establecimientos de beneficencia pública, tienen su respectivo objeto, no ha podido mirar con indiferencia la de esta provincia, la suerte de los expósitos que en ella se encuentran; porque es un deber social atender a su mantenimiento y educación; es lo de suyo, de humanidad, y no puede descuidarse en un país civilizado, regido por instituciones liberales.
Así es que en las circulares de 26 de setiembre de 1838 y 11 de febrero de 1839 adoptó esta diputación disposiciones para suplir los vacíos que, por la falta de reglamentos, se notan en la ley de beneficencia pública de 6 de febrero de 1822, restablecida por S. M. en 9 de septiembre de 1836; pero desgraciadamente la experiencia ha demostrado que ni el primer método era suficiente, ni el segundo dejó de producir abusos, a cuyo remedio es necesario ocurrir con premura.
Por tanto, y con el fin de organizar el ramo de una manera general y conveniente, la diputación ha acordado lo que sigue: 1º. Desde 1º de enero de 1841 todos los niños expósitos de la provincia se conducirán a las casas de maternidad de Alicante, Alcoy y Orihuela, únicas existentes en la provincia.
2º. Cada uno de dichos establecimientos formará anualmente un presupuesto de sus gastos, y en su vista la diputación repartirá la cantidad que importaren, entre todos los pueblos de la provincia, por la misma base que se verifique el repartimiento del equivalente…
7º. Las Juntas municipales de beneficencia de Alicante, Alcoy y Orihuela, a cuyo cuidado están las casas de maternidad, se entenderán directamente con la diputación en todo lo relativo a este ramo, y dispondrán lo que convenga para la buena ejecución de lo que va dispuesto…
La Misericordia. Portada a calle de Santiago, fruto de la ampliación. Colección Javier Sánchez Portas.
La Ley General de Beneficencia de 1849 terminó de regular la intervención del Estado a través de las Juntas de Beneficencia. Transcribo el principio del reglamento.
Revista enciclopédica (Madrid). 1849: Ley de Beneficencia pública. Doña Isabel II por la gracia de Dios y la constitución de la monarquía española, reina de las Españas. A lodos los que las presentes vieren, sabed: Que las cortes han aprobado y nos sancionado lo siguiente:
Art. 1º. Los establecimientos de beneficencia son públicos…
Art. 2º. Los establecimientos públicos se clasificarán en generales, provinciales y municipales…Todos los establecimientos de beneficencia están obligados a formar sus presupuestos y a rendir anualmente cuentas circunstanciales de su respectiva administración…
Tenemos las cuentas de Orihuela, aportadas por Madoz en ese mismo año de 1849. La Casa de Misericordia ingresaba 36.180 reales; de los que 180 eran producto de rentas propias; 30.000 de arbitrios y 6.000 de la venta de manufacturas que se elaboraban en el propio establecimiento.
Sus gastos, que ascendían a 38.522 reales, se repartían entre manutención, dependientes, botica, camas, ropas, vestuario, útiles de cocina, facultativos, empleados y otros gastos generales.
La Casa de Maternidad, con unos gastos de 39.490 reales, disponía de unos ingresos por casi 40.000 (los conceptos de gasto eran casi los mismos que en la misericordia; quitando los dependientes y añadiendo las «amas de lactancia»).
No voy a extenderme mucho más con este asunto. En la segunda mitad del siglo XIX la Casa de Maternidad desapareció y sus funciones fueron transferidas a la de Misericordia. El establecimiento, con dirección y administración municipal quedó a cargo de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.
El diario de Orihuela. 19 de julio 1886: Ha tenido lugar la solemne función que las Hijas de la Caridad de esta ciudad dedican a su patrono San Vicente de Paul en la iglesia parroquial de Santiago. Acompañada por la banda de música municipal ha sido devuelta procesionalmente la imagen de San Vicente de Paul al Oratorio de la casa de Beneficencia.
Para ofreceros una descripción de la Casa de Beneficencia a comienzos del siglo XX, voy a utilizar un reportaje de prensa.El 20 de agosto de 1903, el diario «La Comarca» dio cuenta de una comida extraordinaria a los asilados de los centros benéficos, poniendo especial atención en los «pobrecitos niños de la Misericordia».
Al llegar la comisión a dicho establecimiento, estos, con sus ropitas nuevas, ocupaban las mesas del limpísimo comedor; en su inocencia se creían en aquel momento dichosos, no se hubieran cambiado por el hijo del más potentado. Una niña de 10 años, llamada Guadalupe Belmonte ha pronunciado un discurso dando las gracias a la comisión. La simpática muchacha lo ha dicho muy bien y ha sido aplaudidísima y uno de ellos ha dado un ¡viva el Ayuntamiento! Que han contestado todos con entusiasmo…
A la semana siguiente, el mismo diario publicó una supuesta denuncia contra la gestión del «benéfico establecimiento» y la escasez de fondos aportados por el Ayuntamiento.
La comarca. 26 de agosto 1903: EN LA CASA DE MISERICORDIA. Hasta nosotros han llegado noticias de la triste situación por la que atraviesa dicho benéfico establecimiento, donde se albergan tantas infelices criaturas, y no hemos querido dilatar ni un solo instante el ocuparnos del asunto, con el fin de interesar en él a todas las personas caritativas de Orihuela.
La cantidad con que el ayuntamiento contribuye al sostenimiento de este establecimiento es tan escasa, que aquellos infelices carecen del alimento, necesario, pues las comidas que se les sirven son bastante deficientes….
Enterado el alcalde, Francisco Román, invitó a la redacción de «La Comarca» a efectuar una visita a la Misericordia, acompañados por la comisión municipal de Beneficencia. Y, al parecer, salieron muy satisfechos.
Hijas de la Caridad en un lavadero oriolano a mediados del siglo XX. Antonio Ballester Vidal.
La comarca. 28 de agosto 1903: EN LA CASA DE MISERICORDIA. Una visita. La madre superiora de las hermanas de la caridad encargadas de dicha casa, nos recibió afablemente, y al exponerle el Sr. Román el objeto de nuestra visita, mostró su extrañeza, pues afirmó que nunca como hoy se encontró mejor servido el establecimiento, disfrutando los asilados todos los beneficios que pueden dispensárseles en las mejores casas de caridad de este género.
Para demostrarnos estas afirmaciones, nos suplicó fuésemos viendo todos los departamentos de que se compone el edificio. Lo primero que pudimos notar, es que éste posee las mejores condiciones higiénicas por lo espacioso y bien ventiladas de sus habitaciones.
Entramos al local que ocupa la escuela de los niños y en él estaban todos al cuidado de una hermana de la caridad; había terminado la hora de clase. Los muchachos todos llevaban una blusa nueva y limpísima. Puestos de pie, miraban con la mayor, sorpresa y respeto, a los señores visitantes.
La superiora nos llamó la atención sobre la robustez de algunos y el buen aspecto de todos, que demuestra bien a las claras que con una alimentación deficiente no sucedería esto así. Pasamos a los dormitorios y en ellos quedamos encantados del orden y limpieza que vimos. Cuanto de esto digamos es poco; nunca haríamos los elogios que merecen las hermanas que a su cargo llevan todos estos trabajos.
Los techos de los dormitorios son nuevos, pues hace muy poco tiempo que se reedificaron; las camas de hierro con buenas ropas… Vimos también tres magníficos y grandes armarios, los cuales estaban repletos con las ropitas de los niños; los trajecitos para salir a la calle nuevos, zapatos, camisas, etcétera, etc…
Después pasamos al pabellón que ocupan las niñas a otro extremo del edificio. En igual orden lo encontramos todo. Visitamos la escuela de donde acababan de salir las muchachas y aún vimos la labor que cada una acababa de abandonar en el sitio que ocuparon. Fuimos a la bonita iglesia y allí las encontramos a todas rezando con gran devoción…
Dicha iglesia estaba dividida en dos naves o departamentos, uno lo suelen ocupar los niños de cada sexo, a los que nunca se les permite unirse. Además, existen otros desde los que, sin que puedan ser vistas, asisten al culto las mujeres recogidas y que se encuentran en cierto estado.
Las enfermerías, patios, corredores, comedor, el botiquín todo lo fuimos recorriendo sin que en ningún sitio notáramos deficiencias de ninguna clase.
Por último; la superiora nos condujo a la cocina, y allí vimos la comida que se estaba condimentando y que tenían que servir media hora después a los asilados. Ésta se componía de patatas, arroz y judías; y estaba hecha a mucha conciencia. Además, un buen cocido con carne y sopa, que estaba destinada a los niños que, por su estado, necesitaban alimentos más nutritivos.
Nos quedaba que ver la sala destinada a los expósitos y allá fuimos, siempre guiados por la madre superiora. Esto es sin disputa lo mejor que tiene la casa de Beneficencia. El torno donde son depositados los niños, en vez de la campana que antes tenía, ha sido substituida por un timbre eléctrico que avisa a las dos hermanas que están de guardia hasta que aquellos son recogidos.
Dos nodrizas permanecen también allí continuamente. Las cunas están muy bien arregladitas y limpias junto a las cuales no faltan las ropitas completamente nuevas.
Al terminar nuestra visita nos despedimos de la virtuosa y sufrida anciana que tantos años lleva a su cargo el gobierno de aquella casa manifestándole lo agradablemente impresionados que salíamos de allí; si esto sucede siempre, que no lo dudamos porque lo hemos visto por nuestros propios ojos, la casa de Beneficencia de Orihuela no tiene que envidiarle nada a las que existen en poblaciones de más importancia y más recursos que en la nuestra.
Durante la II República, concretamente en marzo de 1934, el consistorio aprobó el traslado de la Casa de Beneficencia al Cuartel de Sementales, con el propósito de instalar escuelas en el edificio de la calle de Santiago.
Suspendidos los concejales en abril, la nueva Junta Gestora, a instancias del director de la Beneficencia José Mazón Torrecillas, revocó el acuerdo y los niños regresaron al viejo edificio.
Patio de la Beneficencia poco antes de su demolición.
En 1952 el jesuita Ramón Navés Ciurana, del Colegio Santo Domingo, fundó la Obra Social de las Congregaciones Marianas en un edificio situado en los Andenes.
Con ayuda de las Hijas de la Caridad, los niños se trasladaron al edificio de «La Misericordia» y se elaboraron los primeros estatutos del patronato. En 1957 los jesuitas se trasladaron a Alicante, dejando la obra social de San José Obreroa la Diócesis.
Boletín Oficial del Obispado de Orihuela. Junio 1957: Disposiciones del Poder Civil, MINISTERIO DE EDUCACIÓN NACIONAL. ORDEN de 28 de marzo de 1957 por la que se crea el Patronato Diocesano de Educación Primarla de Orihuela. Ilmo. Sr.: Visto el expediente incoado por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de Orihuela (Alicante) en solicitud de la constitución del Patronato Diocesano de Educación Primaria y la creación de Escuela Nacional de Enseñanza Primaria dependiente del mismo.
Teniendo en cuenta que se justifica debidamente que se dispone de local que reúne las debidas condiciones técnico-higiénicas y dotado de todos cuantos elementos son necesarios para la debida instalación e inmediato funcionamiento de la Escuela solicitada…
Lo que en un principio se pensó como refugio temporal acabó convertido en el asentamiento definitivo del patronato San José Obrero, dirigido por el Padre Domingo Juan Almodóvar.
Diez años después, el fuego arrasó este impresionante edificio; concretamente el domingo 8 de enero de 1967.
Hoja oficial del Lunes. 9 de enero 1967: DESTRUIDO POR UN INCENDIO. El edificio del Patronato «San José Obrero de Orihuela». Trescientos niños fueron puestos a salvo. Orihuela (Alicante). Un incendio ha destruido el edificio del Patronato Diocesano «San José Obrero» de esta ciudad. Los trescientos niños que acogía la institución fueron puestos a salvo sin el menor daño.
Dos bomberos sufrieron lesiones breves en los trabajos de extinción y los daños se calculan en tres millones de pesetas. El siniestro se inició a las cinco de la madrugada en una nave donde se guardan ropas, mantas, colchones y otros enseres.
Fue advertido por un muchacho marroquí de quince años, Mohamed, quien dio la voz de alarma. Inmediatamente, las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul y el vecindario, no obstante la hora, se dedicaron a la evacuación de los 300 pequeños que, procedentes de toda España, se encontraban en sus dormitorios.
La población infantil conservó la serenidad, y la tarea de ponerla a salvo se desarrolló con rapidez y orden. Como los servicios locales de bomberos eran insuficientes para combatir el fuego, fueron avisados los de Murcia, Elche y Alicante, que acudieron con diligencia. Después de localizar las llamas, estas fueron extinguidas por completo tras dos horas de intensa tarea.
El Director del Patronato, Padre Domingo, en los primeros momentos, sacó el Santísimo Sacramento del Sagrario y lo puso a salvo.Los niños fueron acogidos por el vecindario, que les proporcionó ropas, techo y comida. El edificio, que quedó destruido, data de 1740 y era de vastas proporciones.
El corresponsal de «T.V.E.» en Orihuela, don Juan Fenoll, prestó en los primeros momentos un valioso servicio, aportando sus equipos de reflectores e iluminación a la zona del siniestro, sumida en la oscuridad hasta entonces y facilitando en considerable medida la tarea de los bomberos. La Guardia Civil cooperó eficazmente desde el primer momento en los trabajos de salvamento.
Hoja oficial del Lunes. 9 de enero 1967
ABC. Martes 10 de enero 1967: Orihuela (Alicante), 8 de de enero. Un incendio ha destruido el edificio del Patronato Diocesano «San José Obrero». Los trescientos niños que acogía la institución fueron puestos a salvo sin el menor daño. Dos bomberos sufrieron lesiones breves en los trabajos de extinción. Los daños se calculan en tres millones de pesetas.
El siniestro se inició a las cinco de la madrugada en una nave donde se guardan ropas, mantas, colchones y otros enseres, y fue advertido por un muchacho marroquí de quince años. Dio la voz de alarma e inmediatamente, las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul y el vecindario, no obstante la hora, se dedicaron a la evacuación de los 300 pequeños que se hallaban en sus dormitorios.
Como los servicios locales de bomberos eran insuficientes para combatir el fuego, las autoridades avisaron a Murcia, Elche y Alicante y acudieron con diligencia los servicios de extinción de incendios, que en tarea coordinada lograron localizar las llamas y extinguirlas a las dos horas.
Dos bomberos del parque de Alicante, uno de ellos el jefe, don Demetrio Vaca, y Manuel Jiménez cayeron, al hundirse el segundo piso, al primero. Aquel logró asirse a una reja exterior y fue inmediatamente rescatado con erosiones leves en las manos; el bombero Jiménez cayó a la planta inmediata y tiene contusiones sin importancia.
Los niños, que salieron de sus dormitorios sin tiempo para vestirse, fueron acogidos por el vecindario, que les proporcionó ropas, techo y comida.El edificio, que quedó destruido, data de 1740 y era de vastas proporciones.
El obispo de la diócesis, don Pablo Barrachina Esteban, ha aceptado, en su cualidad de presidente del Patronato, el ofrecimiento del alcalde para acondicionar el palacio del marqués de Arneva como provisional residencia de los niños.
El presidente de la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos ha hecho entrega al director del Patronato de 10.000 pesetas para atender las primeras necesidades y el prelado inició una suscripción, encabezándola con 50.000 pesetas.
Villar Palasí visitando el edificio tras el incendio. Archivo Mariano Pedrera.
El programa de la SER «Ustedes son formidables» recaudó dos millones y medio de las antiguas pesetas, utilizadas para construir una nueva Residencia en el Raiguero de Bonanza, a la que se trasladaron en septiembre de 1968.
Treinta años después del suceso, Juan Fenoll recordó aquel incendio como su mejor reportaje.
La Lucerna. Junio 1997: Homenaje a D. Juan Fenoll Villegas: … ¿Cuál recuerda como su mejor reportaje? R. El del incendio del Patronato Diocesano San José Obrero. Llegué a las cuatro de la madrugada, pocos minutos después de que fuera descubierto el fuego.
El patio central estaba a oscuras, ya que las llamas comenzaron en los dormitorios de los niños. Enchufé el cable de mi foco en una vivienda vecina y así pude alumbrar el patio con esa potente luz. Allí estuve hasta que amaneció ayudando a los bomberos para que no trabajaran a ciegas.
Gracias a mi foco, también se pudo ver a un bombero de Alicante que permanecía colgado de una ventana a gran altura del suelo y así rescatarlo cuando ya estaba a punto de caerse. Por este hecho me nombraron en Alicante «Hombre del año».
Villar Palasí visitando el edificio tras el incendio. Archivo Mariano Pedrera.
A comienzos de la década de los 70 el impresionante edificio fue derribado; y en buena parte del solar se construyeron las instalaciones del «Colegio Virgen de la Puerta».
El escudo de armas del obispo Gómez de Terán, ejecutado en «piedra de Abanilla con bastante relieve y toda perfección», nos ha quedado como recuerdo de esta institución. Se puede contemplar adosado al lateral de la iglesia de Monserrate.
Retrato y Escudo del obispo Gómez de Terán adosado al lateral de la iglesia de Monserrate. Fotografía Ajomalba.
El «Pocico de Santiago».
«Atlas de España y de sus posesiones de ultramar» de Francisco Coello. Plano de Orihuela. 1859.
La primera calle a la izquierda, rebasada la «Casa de Misericordia», formaba parte de un entramado de callejas adaptadas a la falda de la sierra.
Comunicaba con «el Pocico» a través de «Espaldas de la Misericordia» y de una travesía sin nombre que fue bautizada en 1861 por la comisión para el arreglo del nomenclátor.
La construcción del colegio Virgen de la Puerta ocupó buena parte de su espacio y dejo un callejón sin salida bautizado como Calle Benferri.
Ajomalba.
Podemos hacernos una idea del caprichoso urbanismo pegado a la sierra en estas calles seculares que conforman el barrio llamado «Pocico de Santiago»; nombrado durante el siglo XVIII como «calle o callejón del Pocico», en referencia a un antiguo pozo del que se abastecían sus vecinos.
CallePocico de Santiago. Archivo Carmelo Illescas.
Así lo cita Gisbert en el apartado «Aguas»:
Orihuela cuenta con innumerables pozos de aguas salobres, aunque también tiene algunos de potables en la raíz de la montaña, entre los que son dignos de mencionar, por su buena calidad, el de Santiago a la espalda de este templo…
José María Pérez Basanta.
Los señores de la comisión para el nomenclátor, al llegar a esta zona, propusieron varios cambios.
En el cuartel del oeste, o sea arrabal Roig solo existe una travesía sin nombre, que es la que conduce desde la calle del Pocico a Espaldas de la Misericordia. La travesía del Pocico y los terrenos contiguos al Norte de la calle de este nombre, se titulará Calle de la Misericordia.
La Calle titulada del Pocico se llamará Calle del Pozo. Y el sitio llamado Espaldas de Santiago, se titulará como antiguamente, con todas sus adyacencias Calle de la Fábrica.
Repartos del Equivalente 1717 y 1719. Archivo Municipal de Orihuela.
Prácticamente nada de lo propuesto se llevó a cabo. En la actualidad, la calle «Pocico de Santiago» comienza con un pequeño ensanche ornamentado con un brocal.
Alberto Zerón Huguet.
A los lados parten dos calles; la de la izquierda, llamada «Calle Espaldas de la Beneficencia», contiene un callejón, ya sin salida, llamado «Travesía Espaldas Beneficencia».
Fotografía Ajomalba.
La de la derecha, calle «Espalda Calle Santiago», como su nombre indica, nos ofrece una vista trasera de la iglesia de Santiago, dando paso a una callejuela sin salida, bien metida en la sierra, llamada «Calle el Pájaro».
Fotografía Ajomalba.
Fotografía Ajomalba.
Permitidme terminar extendiéndome un poco con una de estas modestas callejas pegadas a la sierra que he mencionado espaldas de la Misericordia y Santiago.
Hace años descubrí que uno de mis apellidos, Albarracín, estaba en una calle que, por su situación en el padrón, debía caer cerca de Santiago.
Archivo Municipal de Orihuela. Siglo XVIII.
Pensé que tendría relación con los ganaderos trashumantes turolenses, muy frecuentes en nuestra ciudad.
Las dehesas de la vega media y baja del río Segura eran aprovechadas por los serranos de Albarracín, accediendo por las cañadas que atravesaban la Mancha. Lógicamente, se hospedaban en Orihuela con frecuencia.
Y así quedó, aparcada, hasta que José Ojeda Nieto me brindó otro hilo del que tirar, otra posibilidad para justificar este nombre: la calleja que desde mediados del siglo XVI aparece como Alvayzil, Alvayasil o Alvayazil.
Archivo Municipal de Orihuela. Siglo XVII.
Gracias a un notario que inventariaba los bienes de un tal José Sánchez, sabemos que dicha calle estaba detrás de la Iglesia de Santiago, como suponía, subiendo la sierra, en una especie de «Albaicín oriolano».
Y es que, además del famoso barrio de Granada «situado al pie del cerro de San Miguel» —otra coincidencia—, dentro y fuera de Andalucía existen muchas localidades que mantienen el nombre de Albaicín en sus callejeros.
Esos barrios tienen algo en común: Albaicín hace referencia a barrios elevados, separados del resto de la ciudad.De origen árabe, «rabat al-bayyazin» significaba barrio en pendiente, costanero.
Aquél notario, quizá poeta frustrado, denominó al barranco que bajaba cercano a la Iglesia de Santiago con un nombre lírico muy del gusto de las leyendas «morunas». Transcribo literalmente la nota que me pasó Pepe Ojeda:
Jose Sanchez posee una casa ubicada en la zona que se extiende desde detrás de la Iglesia de Santiago hasta la sierra (el Albaicín oriolano), «en el callejon que llaman de Abayasil (sic) por donde baxa el barranco de los Ojos de la Reyna Mora. La casa linda al E con la peña, al W con casa de Jaime Esquiva, al S con «calleja de Albayazil», y al N. casa.
Así pues, es muy probable que Albayazil acabase escrito como Albarracín, término que aparece en el siglo XVIII. Pero no me digáis que no es bello y romántico el nombrecito que le da al barranco: De los Ojos de la reina mora.
Francisco Díe Losada. Colección Antonio Luis Galiano Pérez.
Don «Paco Díe».
Nacido en Orihuela el 11 de abril de 1877. Hijo de Francisco Díe Pescetto, teniente coronel de Infantería, natural de Orihuela; y de Paula Losada Bofarull, nacida en Reus.
Bautizado en la Catedral con los nombres: Francisco de Asís, Esteban, Juan y León.
Esquela de su padre. 27 de noviembre de 1907.
Personaje clave en la política oriolana de los años 20 del siglo pasado como cabeza visible de un grupo de acaudalados ciudadanos que nombrados por la Dictadura de Primo de Rivera transformaron el aspecto de la ciudad tras años de dejadez municipal.
Muy lejos todavía de su etapa política, en diciembre de 1901, Francisco se casó con Enriqueta Pescetto y Román en la iglesia de Santiago. Era, por esas fechas, teniente de Artillería. Continuó su carrera militar, que abandonó con el grado de comandante.
Juez de Aguas y Caballero Cubierto, el 31 de marzo de 1925 fue nombrado concejal accediendo a la Alcaldía de Orihuela el 6 de mayo de 1926.
Por encima de opciones políticas fue un alcalde eficaz. Acometió con entusiasmo obras tan necesarias como la construcción de la lonja de contratación, un nuevo puente sobre el Segura y un cuartel para depósito de sementales.
Junio de 1928. Acto oficial de entrega al Estado del Cuartel de Sementales. Colección Javier Sánchez Portas.
En este breve periodo se urbanizó Capuchinos y la calle Unión Agrícola; se hermoseó la Glorieta dotándola además de su ya tradicional templete; también las Plazas Nueva y de Monserrate con los románticos jardines que aún conservan. Su legado fue el proyecto de construcción de las Escuelas Graduadas.
El 4 de febrero de 1930, tras la renuncia del General Primo de Rivera, presentó su dimisión irrevocable como alcalde y concejal; y se acordó dar su nombre a una calle de nueva creación próxima a la Glorieta.
El alcalde entrante, Antonio Balaguer, decidió modificar el acuerdo municipal y hacerlo con la de Santiago, pero la II República dejó todo en suspenso.
Propietario de extensas fincas fue Juez de Aguas; colaboró con Luis Almarcha en la creación de la Federación de Sindicatos Agrícola-Católicos, de los que fue presidente. Hombre de misa diaria, también presidió la cofradía de la Virgen de Monserrate.
Francisco Díe, a la derecha de Alfonso XIII.
Al estallar la guerra y con la esperanza de evitar el saqueo, trasladó la imagen con su corona de oro y piedras preciosas a la iglesia de Santiago, encargando además a su sobrina Ascensión Germán Pescetto que escondiera las valiosas joyas de la patrona.
Detenido y confinado en el colegio de Jesús María, acabó sus días en manos de un desaprensivo tristemente famoso por sus violentos desmanes en la segunda mitad de 1936.
Colección Javier Sánchez Portas.
La madrugada del 25 de agosto, unos pistoleros le llevaron junto al jefe de Correos y fueron cruelmente asesinados en la carretera de Bigastro a Torrevieja.
Los hechos no quedaron del todo aclarados; pero parece ser que «el Cascarón», domiciliado en el «Pocico de Santiago» y vecino de don Francisco, fue el encargado de ejecutarlo con tres tiros en el pecho, utilizando para ello la pistola que le había confiscado días atrás.
Con Aurelio emplearon un disparo de escopeta a bocajarro y, según las declaraciones de los testigos que acudieron a recoger los cadáveres, «Pincelito» y «Cascarón», acompañados por el hijo de un arrendador despedido por Francisco Díe, permanecieron en el lugar de los hechos, posando orgullosos de su «hazaña» hasta que se llevaron los cuerpos.
Monumento en recuerdo de Francisco Díe, Cementerio de Bigastro. Ajomalba.
En mi opinión, este famoso «paseo» tuvo más connotaciones personales que políticas. Leyendo los testimonios de Ramón Pérez y Antonio Pujazón, anarquistas y miembros del Comité de Enlace, el primero citaba a Paco Díe como gran alcalde, y el segundo calificó su muerte de abominable asesinato y repugnante crimen que propició la disolución del Comité de Enlace y ensombreció la causa republicana en Orihuela.
Monumento en recuerdo de Francisco Díe, Cementerio de Bigastro. Ajomalba.
En el lugar en el que fueron asesinados levantaron dos monolitos en su recuerdo. Remodelada la carretera, permanecen en el cementerio de Bigastro.
Monumento en recuerdo de Aurelio Alonso. Cementerio de Bigastro. Ajomalba.
El mismo Pincelito fue autor de los dos tiros que destrozaron la imagen de su amada virgen; que fue quemada perdiéndose para siempre la valiosa corona.
Mejor suerte corrieron el resto de las joyas. Trasladadas discretamente en seis capazos por su sobrina, con ayuda de otras dos mujeres, durmieron enterradas bajo un montón de estiércol en la cuadra de una casa situada en la carretera de Arneva. Acabada la guerra entregaron las alhajas al cura de Monserrate.
Archivo Loles Botella.
El 15 de octubre de 1940 se acordó titular «calle de Francisco Díe» al sector de la calle de Santiago donde tenía su residencia, en el número 40. El tramo comprendido entre la plaza del mismo y la calle del marqués de Arneva.
Transcribo literalmente el acuerdo municipal:
«Con el fin de testimoniar el reconocimiento que Orihuela debía al libertador de España de las garras del marxismo, al iniciador del glorioso alzamiento y en el resto de los designados al elemento civil a Falange, a los tradicionalistas y a los militares que dieron sus vidas por Dios y por España».
El arrabal Roig en los siglos XVI, XVII y XVIII. Archivo Municipal de Orihuela.
Capuchinos y aledaños.
El Arrabal Roig. Colección Esteban Sanmartín.
Desde la Ermita del Sepulcro, por la breve travesía de la Armengola, llegamos a la calle Charamita cuyo título es sinónimo de dulzaina. Este instrumento de viento, llamado también xirimia en Cataluña y Valencia, se ha transformado fonéticamente en xaramia y luego en xaramita.
El charamitero, acompañado del tabaleter (que portaba un pequeño tambor o tabalet) y generalmente del polvoristero, formaban un conjunto que marchaba delante del pasacalles interpretando melodías populares y llamando a la fiesta…
Ante nuestros ojos aparece el lateral de la casa cuartel de la Guardia Civil, edificio que sustituye a un antiguo cuartel de Caballería cuya historia os cuento en un capítulo aparte al que se accede sencillamente pinchando la siguiente imagen.
Enlace artículo. Pinchad aquí.
Seguimos nuestro imaginario paseo por la calle que arranca a la izquierda del cuartel, la de los Menadores. Su nombre recuerda a los artesanos del cáñamo, necesitados de grandes espacios abiertos en el arrabal por la gran longitud de las sogas que hilaban y tensaban en la mena o rueda de hilar.
Por dicha calle llegamos a la de la Virgen de la Fe, advocación mariana popularizada en el barrio por los capuchinos a lo largo del siglo XVII. Transcribo algunos extractos de la «Relación Histórica del Hallazgo de Nuestra Señora de la Fe», impreso anónimo en el que se narra la leyenda, sus presuntos milagros y unos versos titulados: «Los gozos de Nuestra Señora de la Fe».
Siendo grande la piedad que los antiguos cristianos tuvieron para defender las imágenes sagradas, cuando los sarracenos desenfrenaron su barbarie en despedazar cuantas imágenes de Cristo y de su bendita Madre y de otros santos encontraban en las iglesias …
… Por esto procuraron los fieles ocultar las que podían o en los sepulcros o en las cuevas de los desiertos, o en los profundos hoyos de la tierra, o en las concavidades de las paredes y en otros edificios, preservándolas de este modo de que diesen en las sacrílegas manos de los mahometanos…
…Es tradición muy antigua; esta sagrada imagen estaba en una iglesia o ermita que había en el castillo de la ciudad de Orihuela que se hallaba fundado en el monte Orión o como dicen Oriol y que a su presencia acudían los oriolenses cristianos como a su refugio y amparo en todas sus necesidades y aflicciones. Allí la veneraban, le hacían votos y promesas, teniéndola todos por su Madre y amplísima bienhechora, resultando de todo esto ser muy antigua esta santa imagen…
… Un devoto la bajó de la ermita y la colocó en un nicho, en donde después fue venerada por los cristianos que quedaron en el Arrabal Roig. Y que un pájaro que tiene el niño Jesús en su mano, es un ave llamada comúnmente oriol, herodio o gerifalte, de donde tomó el nombre Oriolet y la ciudad el apellido de Orihuela y Orihola…
Archivo Ajomalba.
Con una trama semejante a la leyenda de Monserrate y a la de otras muchas advocaciones marianas españolas, cuenta que los godos la ocultaron para que no fuese ultrajada por los hijos de Mahoma; y que fue venerada en secreto en el arrabal hasta que, fallecidos todos los conocedores de su emplazamiento, cayó en el olvido durante siglos.
En el año 1634 (había pasado casi un milenio), los capuchinos tomaron unas casas contiguas para ampliar su huerto; y al derribarlas, descubrieron la imagen emparedada y milagrosamente intacta(qué buenos materiales empleaban los godos en sus casas y en sus tallas). Sin perder tiempo la llevaron en procesión hasta la iglesia del monasterio, y allí le fabricaron una capilla con retablo y altar.
Tal vez si no hubiera quedado así escondida, no hubiéramos logrado los capuchinos el honor de tenerla en la iglesia de nuestro convento. En el arrabal Roche, en donde al presente está, después de algunos años, necesitándose dilatar el huerto, se tomaron algunas casas que le estaban contiguas, y entre ellas una, que en una de sus paredes contenía el celestial tesoro de la Sta. Imagen de la Virgen del Orión, sin que nadie tuviese noticia de esto…
Hasta el azaroso procedimiento para escoger su titulación (no les valía el de Orión) fue parecido al de Monserrate; pero con más de tres opciones. En este caso prepararon un jarro de plata, con nada menos que setenta y dos «cedulitas» que nombraban otras tantas advocaciones marianas. Y la mano inocente de un niño sacó por tres veces la que llevaba escrita «Virgen de la Fe».
El lienzo que representa este hallazgo ya no está en Orihuela. Los capuchinos se lo llevaron a su iglesia de las tres Avemarías, en el convento de San Buenaventura de Totana. Resulta chocante que un cuadro costeado por los vecinos del Rabaloche esté fuera de la ciudad cuyo escudo muestra (el Oriol y las barras de Aragón).
Cuadro que representa el último hallazgo de la / antiquísima y milagrosa ymagen de Nª Sª de la Fé / antes llamada de Orión en este convento de PP. / Capuchinos el año 1634. Jorge Belmonte Bas
Jorge Belmonte, autor de la fotografía anterior, me pasó también este otro lienzo de la misma procedencia, vendido en 2015 en la casa de subastas Bonhams como obra del círculo del pintor novohispano Cristóbal de Villalpando.
IMAGEN DE. Na. Sra DE LA FE DEL COVO/DE. LOS P.P.s CAPnos DE.LA CIVIA DE. ORI/HUELA». Mi agradecimiento a Jorge Belmonte.
Se trata de una imagen de la Virgen de la Fe «retratada» en un marco arquitectónico que recuerda más a un portapaz que a un retablo. El banco muestra una inscripción que lo identifica como propiedad de los capuchinos de la ciudad de Orihuela.
Y de leyenda en leyenda llegamos a la calle de la Armengola, la mítica esposa de Pedro Armengol, personaje imprescindible en la fiesta de la Reconquista. Pinchando la siguiente imagen podréis leer mi trabajo sobre el tema.
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Ajomalba.
Siguiendo por la calle de la legendaria heroína descendemos hasta entroncar con la plaza y calle de Capuchinos, cuyo nombre recuerda al desaparecido convento del Santísimo Nombre de Jesús sustituido en la actualidad por un horrendo conglomerado de hormigón de aspecto carcelario.
Los Hermanos Menores Capuchinos.
Los capuchinos son la rama franciscana más joven y la única que ha permanecido independiente con su propia organización y estructura. En la primera mitad del siglo XVI muchos religiosos pugnaban de nuevo por recuperar los fundamentos de San Francisco insatisfechos de la vida que se llevaba en la observancia.
En su intento por volver al eremitismo de los orígenes, Mateo de Bascio o de Bassi se enfrentó a sus hermanos observantes entregándose a la práctica literal de la Regla. Cuando supo que el hábito franciscano no era el mismo que usaba Francisco de Asís, sino que este era más áspero y con un capucho puntiagudo cosido a la túnica, lo adoptó sin más y así, la forma peculiar de su capucho propició el apodo que a la postre sería el nombre oficial de la Orden: Capuchinos.
En el verano de 1528, Mateo marchó en secreto a Roma; y con el apoyo de la sobrina del Pontífice, obtuvo el permiso de Clemente VII para observar la Regla según sus deseos. Esta actitud le ocasionó múltiples persecuciones y periodos de encierro por parte de los observantes.
A pesar de todo se convirtió en el fundador y primer superior general de la Orden de los Frailes Capuchinos Menores; y la celebración del Concilio de Trento (1545-1563) favoreció la consolidación de esta reforma. Los Capuchinos, no sólo se afianzaron, sino que lograron expandirse geográficamente comenzando por Francia.
En España, vencido el recelo que consideraba que dicha reforma no añadía nada a la emprendida por los Alcantarinos Descalzos, se establecieron en el año 1578 primero en Cataluña; y desde allí iniciaron su expansión por los distintos territorios peninsulares.
A suelo valenciano llegaron en 1596 por intervención del Patriarca Juan de Ribera, arzobispo y virrey; a su influencia se debe que a esta Provincia se le diera el nombre de la Preciosísima Sangre de Cristo, erigiéndose diecinueve conventos hasta 1729.
Ntra. Sra. de las Tres Avemarías. Venerada en la Iglesia de los Capuchinos de Orihuela. Archivo Loles Botella.
Siglo XVII.
En la Oriola de principios del siglo XVII estaban instalados los Observantes en Santa Ana, los Descalzos en San Gregorio y sus hermanas las Clarisas en San Juan; pero para completar la presencia franciscana faltaban los Capuchinos; y estos fundaron su primer convento en el año 1611.
El convento de capuchinos de esta ciudad de Orihuela se fundó el año 1611, siendo provincial de esta Provincia el padre Quiroga de la Casa. Levantaron su convento en su primera fundación, en el camino de Almuradín, no muy lejos de la ciudad…
…Por ser este primer Convento enfermo, y haberse muerto en él, en breve tiempo algunos Religiosos, se trasladó al sitio en que hoy se halla donde el año de 1618, se puso la primera piedra, por el Ilustrísimo Señor Balaguer, Obispo de esta ciudad a 20 de septiembre, y poco a poco se fue perfeccionando, como lo está al presente.
Los fragmentos anteriores pertenecen a un catálogo de conventos del obispado de Orihuela escrito a mediados del siglo XVIII. Los siguientes al «Compendio Histórico» de Josef Montesinos.
Pusieron la cruz, la primera vez, en un bancal llamado del Coxo, en dicho año y día (21 de abril de 1611); y por parecer el sitio malsano, se trató de mudarlo antes de comenzar la fábrica, y así se hizo; y se pasó la fundación al Camino de Almoradí, y tomaron posesión de unos huertos que eran de Juan Manzanera, entre el dicho camino, de una parte, y el Río Segura de otra…
El paraje, cercano a la noria de la acequia de Callosa en el camino de Almoradí, resultó muy pernicioso para la salud de los frailes. La acequia y el río con sus correspondientes mosquitos eran una continua fuente de enfermedades. Y no les quedó más remedio que cambiar de emplazamiento.
Permanecieron en ese sitio algunos años, y en ellos experimentaron y sufrieron muchos enfermos, muriendo algunos de ellos, por lo que no había religiosos que quisieran venir a habitar en el convento. Lo que obligó a los padres a trasladarse a otro sitio.
Se trató en Capítulo y todos unánimes y conformes fueron de parecer se mudase el convento, que estaba medio edificado, y los dormitorios hechos y un pedazo de las tapias del huerto, y se pasaron al sitio que hoy día tienen en el Arrabal Roig, que era huerto y casa de Josef López, Notario, dejando aquel convento…
Gracias a José Ojeda Nieto sabemos que en 1619 obtuvieron permiso para instalarse en el llano de San Miguel; ocupando aquella vieja ermita como habían hecho otras órdenes con las de Santa Ana o San Sebastián. Pero como San Miguel no era propiamente una ermita, sino una iglesia sufragánea, dicho permiso fue revocado.
Según las notas del Padre Agustín Nieto, los catorce religiosos capuchinos fueron acogidos temporalmente por el obispo Andreu Balaguer; el mismo que autorizó la posterior mudanza al huerto del notario Joseph Llopes; situado frente a una placeta llamada del Olmet, la futura plaza de Capuchinos.
Convento del Santísimo Nombre de Jesús. Capuchinos.
La proximidad con sus hermanos de Santa Ana hizo necesario solicitar el beneplácito; y a diferencia de lo que había pasado con los alcantarinos descalzos, los capuchinos fueron aceptados. Estos franciscanos reformistas no celebraban entierros, no tenían cofradías; tampoco organizaban procesiones ni recibían limosna de misa o de sermón. Así pues, los observantes no se sintieron amenazados.
Y se puso la primera piedra en la falda del monte que está a la puerta del huerto que es al presente. (…) Más adelante pareció a los padres que donde se puso la primera piedra no era puesto acomodado para la fundación del convento, y que estarían mejor un poco más abajo, dentro de la cerca del huerto; trazose con reflexión y se ejecutó estableciéndolo donde al presente aparece.
Sin más impedimentos los Capuchinos proyectaron la construcción de su convento y al acto de colocación de la primera piedra asistió el obispo, el gobernador y sus vecinos de Santa Ana.
Por mediación del síndico vendieron el terreno, deshaciendo todo lo que allí tenían para traerlo al nuevo emplazamiento; y con aquellos utensilios y el dinero obtenido por la venta comenzaron las obras.
Pero después de tres años de pacífica convivencia, cuando ya tenían parte del edificio levantado y una buena cantidad de dinero invertido, el guardián de los observantes fue reemplazado; y al nuevo no le pareció bien la vecindad.
El entusiasmo con el que la ciudad había recibido a los recién llegados y las dimensiones del edificio que proyectaban le hicieron temer una gran disminución en las limosnas. Y optó por impugnar la fundación capuchina alegando que se hallaba dentro de su demarcación.
Ojeda Nieto publicó el extracto de un protocolo del año 1622, que da fe de la medición que hicieron los franciscanos de Santa Ana, calculando la distancia entre un convento y otro para fundamentar el inicio de un pleito.
Martín Garcia Sexablanca, agrimensor de la ciut de Murcia ―expresó tras juramento oficial― haver mensurat les casses que y a desde lo convent de Sent Anna …, la qual mensura fet desde la porta major del dit convent de St. Françes ço es ―exactamente― de la aldava questa fixa en dita porta fins on esta possada la primera pedra de nova obra del dit convent del Capuchinos e medint p lo aire atrobat haver en dita distançia del un convent al altre trescentes vint y cinch canes de a dos alnes cascuna alna del Regne de Valençia de a quatre pams.
En 1624 el Consell oriolano envió un escrito al rey en defensa de la fundación del convento del Santísimo Nombre de Jesús. Con el apoyo de la ciudad, del virrey y del propio Felipe IV, los capuchinos consiguieron su propósito.
En la segunda mitad del siglo XVII la fundación se topó con los efectos de las graves epidemias de 1648 y 1678. Estos religiosos —al igual que sus hermanos descalzos— se implicaron en el cuidado de los apestados; enfermando y falleciendo muchos por contagio. Esta actitud de servicio cimentó su fama de santidad y entrega al prójimo; pasando al siglo XVIII como la congregación más querida en Orihuela.
Como contrapartida, la despoblación producida por las epidemias facilitó las compras y donaciones de casas y terrenos colindantes; por lo que el convento capuchino y su huerto no dejaron de crecer.
Siglo XVIII.
He utilizado a Josef Montesinos para hablar de la fundación del convento; pero cuando realmente es útil el espeso cronista oriolano, es cuando actúa de testigo narrando lo que ve. Así describe el convento de los capuchinos en el año 1792.
Jeroglífico de las propias armas del Convento de los Padres Capuchinos Menores y dibujo de uno de sus fundadores. MONTESINOS PÉREZ DE ORUMBELLA, Joseph; Compendio Histórico Oriolano. Tomo 6. Manuscrito. 1792. Caja Rural Central. Orihuela.
Descripción de las oficinas de este seráfico convento de Padres Capuchinos. Portería y Claustros. Ante todo lo expuesto se halla una espaciosa puerta con fachada de cantería blanca, en cuyo remate y en su nicho, está S. Antonio de Padua, de busto. Luego le sigue un espacioso pórtico con su cruz en medio; y el Santo Vía Crucis de Manises de Valencia.
Entrando, a la izquierda está la portería, sobre cuyo cancel hay una mediana efigie de S. Francisco de medio cuerpo, cuya pintura es la admiración de los inteligentes y Canónigos; a la derecha, antes de entrar, se descubre un excelente lienzo de ocho palmos de María Santísima de la Fuensanta con San Josef y San Ginés de la Xara, Hermitaño…
En el lado izquierdo está el aposento de visitas con la Purísima Concepción, varias piezas castellanas, mesa, sillas y bancos. La portería en muy espaciosa adornada con preciosos mapas de las Provincias que tienen los Padres Capuchinos en todo el mundo; varios retratos de santos y venerables; el árbol genealógico de la orden y un hermoso lienzo de la Purísima Concepción.
Los claustros, renovados en este año de 1792, aunque medianos, son muy aseados; en ellos están el Aula, varias despensas y oficinas. En su centro hay una cisterna de agua que se llena del Río Segura por la menguante de enero, de la que se abastece la Reverenda Comunidad, todo el año.
Refectorio, Cosina y Deprofundis. El refectorio es grande, curioso, blanco y bien adornado, especialmente con un lienzo de la cena del Señor, que es cosa especial. El Deprofundis es muy capaz, blanco y aseado con algunos cuadros. La cocina es una pieza grande y con muchas comodidades.
Coro y Deprofundis Eclesiásticos: El Coro es grande, muy capaz y decente con sus buenos asientos, reja grande, oratorio dedicado a la Purísima Concepción; y varios lienzos de especial belleza… El Deprofundis es más largo que ancho, pero muy decente, adornado de varios cuadros muy buenos.
Escaleras y Dormitorios con Celdas: Todo el convento se manda por dos escaleras muy cómodas, ambas adornadas con muy especiales lienzos y otras pinturas. Los dormitorios son bajos, muy claros, blancos y pintados; la enfermería es muy buena, con su Oratorio; las celdas muy bonicas, aunque reducidas al Instituto Capuchino; a excepción de las Celdas del Guardián y del Vicario, que por razón de su oficio, permiten alguna más amplitud.
Convento del Santísimo Nombre de Jesús. Capuchinos. Colección Javier Sánchez Portas.
Aposento y Terrado de recreo: El aposento de recreo es grande, majestuoso, y de irregular hermosura; lo construyó a fundamentos en el año de 1752 el Sr. Doctor D. Josef Claramunt Vives de Alulayes, Canónigo Magistral del Indulto de esta Santa Iglesia de Orihuela (…) en este aposento se descubren varios mapas de todo el mundo y diferentes lienzos primorosos (Inmaculada Concepción, el expresado Sr. Claramunt, Fernando VI de Borbón y su esposa María Bárbara de Portugal, Beato Lorenzo de Brindis y San Francisco).
Magnífica Librería: La librería de este Convento en magnífica, esplendorosa y muy capaz; la hizo desde los cimientos a sus expensas el Sr. Doctor D. Josef Claramunt Vives de Alulayes, Canónigo Magistral del Indulto, insigne bienhechor de esta Santa Comunidad.
Tiene libros excelentes y preciosos manuscritos; mesas, escaños, bellos lienzos de los Santos Doctores de la Iglesia, de la Purísima Concepción, Cardenales de la Orden; y entre ellos, los bustos o retratos de medio cuerpo de dos Canónigos…
Huerto y Balsa con peses: Este Convento tiene para su recreo y utilidad grande huerto, fértil en todo género de hortalizas. Produce muchas flores, claveles, naranjas, limones, dos palmas, granadas y albaricoques.
Tiene otro huerto que llaman «El Secano» porque está sobre el monte, el cual tiene muchos almendros, avellanos, algarrobos, higueras y parras. Todo se riega por medio de una noria que con la rueda de una bestia saca el agua de una fuente algo profunda que nace allí mismo.
Es algo blanda, en invierno sale caliente y en verano fría. El agua sobrante se recoge en una balsa que produce unos pececillos medianos y algunas anguilas que todo sirve de recreo a la Reverenda Comunidad.
Tiene el Convento buenas azoteas, miradores, reloj para su gobierno, Hospedería, celdas muy curiosas aunque medianas, y un grande patio con bolas, para el recreo de los religiosos jóvenes, en los días de deporte.
Del siglo XVIII he encontrado también un ejemplo de mortificación física en las carnes de un capuchino del convento de Orihuela, llamado Antonio de Mallorca.
Era su cotidiano ejercicio hacer la via-cruzis por dentro de la Yglesia, cargando sobre sus ombros una cruz pesadíssima, y en la Caydas que representaba la estación, para hacerlas al visso se dejava caer de golpe, y a lo natural, para experimentar mas vivos los tormentos de la Cruz.
Camarín de las Tres Avemarías y Divina Pastora. Veneradas en los Capuchinos de Orihuela. Archivo Loles Botella.
Siglo XIX.
Los capuchinos fueron exclaustrados por la Junta de Gobierno del Reino de Valencia y Murcia tras la publicación del Real Decreto de 25 de julio de 1835 suprimiendo los monasterios y conventos masculinos con menos de doce frailes. Dicha exclaustración fue confirmada por otro Real Decreto de fecha 11 de octubre de mismo año.
En febrero de 1836 se decretó la venta de los bienes inmuebles de los monasterios; y el edificio desamortizado pasó a ser de propiedad particular.
No he conseguido averiguar quién lo compró; pero la circunstancia de que en 1880 perteneciese a Andrés Rebagliato me hace pensar que, como otros conventos oriolanos, pasó por la manos de su suegro, el acaudalado Matías Sorzano.
Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar (1846-1850) – Madoz, Pascual, 1806-1870
Esta descripción figura en el diccionario de Pascual Madoz; compuesto a mediados de la centuria:
El de Capuchinos, situado en el arrabal Roig, a la parte del O, junto a la puerta de Murcia, al pie de la montaña del castillo, es el más moderno de todos, y se asegura haber sido fundado en 1611.
Es un edificio muy capaz en su clase, de obra de mampostería sólida, que promete mucha duración. Su iglesia es pequeña pero muy decente, hallándose hoy sin uso alguno. Tenía una buena biblioteca, y dentro de su muro un huerto regado por una noria y otra porción de terreno secano a la falda del monte, bien cultivado y plantado de algarrobos, olivos y otros árboles.
En 1880 fue restaurado parcialmente para albergar a un grupo de capuchinos franceses expulsados de su país. Los frailes se instalaron provisionalmente en el seminario hasta que el convento fue habitable.
Semanario católico. Alicante, 13 de noviembre de 1880: El miércoles, después de cuarenta y cinco años, vimos por las calles de esta capital a una Comunidad de religiosos vestidos con el sayal y las sandalias del franciscano, ciñendo su cuerpo el cordón de la Orden, del que pendían hermosos rosarios.
A las seis y media de la mañana fondeó en nuestro puerto el vapor hispano-francés, titulado San José, conduciendo a su bordo a trece frailes capuchinos que acaban de ser expulsados de su convento de Mont-de-Marsan en el departamento de Landes (Francia). Al tenerse noticia de la presencia de estos religiosos, una inmensa multitud de gentes de todas clases y condiciones se dirigió al muelle de esta ciudad, ávida de saludarles.
En Alicante les ofrecieron instalarse en el monasterio de Nuestra Señora de Orito, en el término de Monforte. El superior agradeció la generosa oferta; pero les comunicó que tenía decidido alojar a su comunidad en el que había sido convento de capuchinos en Orihuela.
Los frailes expulsados arbitrariamente de Mont-de-Marsan, partieron seguidamente para Orihuela, a donde llegarían el miércoles por la noche para ser hospedados en el Monasterio de Capuchinos de aquella ciudad, cuyo edificio acaba de cederles el Sr. D. Andrés Rebagliato, a quien pertenecía.
Convento del Santísimo Nombre de Jesús. Capuchinos.
Semanario católico. Alicante, 6 de mayo de 1882: Los religiosos capuchinos residentes en Orihuela han celebrado en los días 28, 29 y 30 del pasado abril un solemne Triduo en honor del nuevo Santo Lorenzo de Brindis, religioso de dicha orden. Tenemos a la vista una carta de aquella ciudad en que se reseñan a grandes rasgos dichas solemnidades.
El templo estaba primorosamente adornado, y causaba un efecto sorprendente, siendo lo más admirable que los objetos del adorno eran de escasísimo valor, supliéndolo todo el arte. A la entrada del templo había colocado un sencillo pero vistoso templete; y las calles inmediatas al convento estaban adornadas con arcos, inscripciones y alegorías; el piso cubierto de enramada, y colgadas las casas.
Desde antes de amanecer, la concurrencia al templo de Capuchinos era numerosa; y se cuentan por centenares las personas que acudieron a recibir los Santos Sacramentos de la Penitencia y Comunión. «La población de Orihuela, se nos dice, ha echado el resto en mostrar su amor a los Capuchinos». Han asistido comisiones del Cabildo, Ayuntamiento, Seminario y Colegio de Sto. Domingo.
En Orihuela fueron muy bien recibidos; y en la medida de lo posible recompusieron la iglesia y el convento sin grandes lujos. Siempre contaron con la ayuda de los oriolanos; a los que pronto sedujeron con su ejemplar comportamiento en los momentos difíciles. Os dejo algunos ejemplos aparecidos en prensa.
El Constitucional. Alicante, 3 de junio de 1884: En la inundación de Orihuela… los monjes capuchinos hicieron heroicos esfuerzos para salvar algunas familias sobre balsas ingeniosamente formadas con pipas vacías y tablones.
Muchas simpatías tenía captadas esta comunidad en Orihuela, pero el ejemplo de hoy llevando a la práctica una de las más preciadas virtudes del cristianismo, la caridad ejercida a expensas de todo linaje de sacrificios y abnegaciones, ha acabado de cautivar y seducir a los orcelitanos de tal modo que, hasta los más indiferentes y escépticos se les oyó enaltecer y elogiar su conducta. La calle de la acequia, situada en el barrio de que nos venimos ocupando, fue testigo de las proezas llevadas a cabo por los heroicos capuchinos…
El martes, 23 de julio de 1885: Merece particular mención el comportamiento que están observando los frailes Capuchinos establecidos en esta ciudad (durante la epidemia), visitando a los enfermos y acudiendo a todas partes donde es necesaria su asistencia y pueden desempeñar su santo ministerio…
El diario de Orihuela, 28 de marzo de 1887: El incendio de esta madrugada (En la Plaza de San Agustín). … Los frailes capuchinos. Poco después de empezar a tocar a rebato apareció a todo correr una gran parte de la comunidad; inmediatamente se posesionaron unos de las bombas y otros se encaramaron con los bomberos armados de picos por los terrados de las casas inmediatas a socavar las techumbres. Durante las dos horas que duró el incendio no cesaron de trabajar auxiliando poderosamente al personal de zapadores.
Cariñosa hospitalidad dio Orihuela a los religiosos franceses. No es en esta ocasión cuando hemos de quejarnos de ingratitud, que bien pagan con creces los humanitarios y agradecidos capuchinos el afecto que esta ciudad les profesa. Cualesquiera que sean los tiempos y las circunstancias, la hidalga y noble población de Orihuela, no olvidará nunca a los desventurados proscriptos.
Los capuchinos franceses repusieron, al menos dos veces, la cruz del monte de la Muela.
El diario de Orihuela, 5 de diciembre de 1887: Del ciclón del jueves último ya conocen nuestros lectores los detalles más importantes si bien a los mismos podemos agregar la caída de la Cruz de la Muela, derribada al suelo por el viento y que los religiosos capuchinos habrán de levantar de nuevo, volviendo a comenzar la serie de penosos trabajos que llevaron a cabo para la instalación del signo sacrosanto del Redentor en dicho elevado lugar.
La romería de febrero de 1888, en la que subieron acompañados por multitud de oriolanos, debió parecerse a la escena que muestra la siguiente fotografía de principios del siglo XX.
Fotografía Francisco Ramón Mira / J. M. Espinosa.
El diario de Orihuela, 3 de febrero de 1888: Ayer se instaló por los frailes capuchinos una nueva cruz en el monte denominado la «Cruz de la Muela» subiendo a tan elevado punto con tal motivo, numerosa concurrencia de gentes del pueblo. Nunca se había visto tanta gente reunida en tan alto sitio, siendo causa esto de que gran parte del vecindario subiera ayer tarde a los terrados a admirar la muchedumbre que coronaba el monte…
…Dícese por los bien enterados que, los materiales de construcción estaban preparados desde el día anterior y que ayer el trabajo se redujo a levantar la cruz que es colosal, sobre una alta peana de obra, empresa que se llevó a cabo a las dos de la tarde con el disparo de morteretes y entre los cánticos de los circunstantes.
…La peana de la nueva cruz se distingue perfectamente pero la cruz no es tan visible como la anterior lo cual no ocurriría si se la pintase de negro. La obra realizada es sin embargo meritoria y digna de elogio.
Durante el mes de septiembre de 1889 comenzó a circular la noticia de que la comunidad de capuchinos había recibido orden de volver a su tierra; y los rumores eran ciertos. El lunes 16 salieron para Francia los primeros diez y ocho religiosos. Su marcha dejaban un profundo sentimiento de pérdida entre los oriolanos que los habían acogido durante los años de destierro.
Convento de Capuchinos desde la sierra.
En el tránsito entre capuchinos franceses y españoles el convento fue «amistosamente» saqueado entre los que buscaban recuerdos y los que trataron de aprovechar la situación. Y la cosa degeneró en tumulto.
El diario de Orihuela. 21 de septiembre de 1889: UN SAQUEO EN PAZ. Así puede denominarse lo que viene ocurriendo estos días en el convento de Capuchinos. Con motivo de la marcha de la comunidad, comenzó esta a distribuir entre los pobres algunos utensilios de la casa de difícil conducción a la nueva residencia de aquella; y como ocurre siempre en tales casos, el populacho que oyó tocar a repartir, asaltó, esta es la palabra, con formas más o menos corteses el convento, en busca, no de botín que eso no sería cristiano, sino de recuerdos, porque al parecer sin ellos, toda memoria se extinguiría pronto en la mente de tanto desinteresado admirador.
Que el abuso fue cada día en aumento no hay para qué decirlo. La campanilla de la portería no cesaba un momento de ser agitada por los pedigüeños que en gran número acudían con absurdas peticiones y descabelladas exigencias. Abrumados los religiosos con tanta demanda de objetos y queriendo complacer a todos, repartían a granel todo cuanto hallaban a mano.
Un sujeto les pidió cierta cantidad de piedras y algunas maderas para hacer una casa. Concedido que le fue lo que pedía y sin duda por parecerle poco para recuerdo, se atrevió a pedir la mula y el carro. De estos ha habido algunos casos a cual más chocante si no fueran a cual más indigno.
Anoche crecieron de tal modo las exigencias, que se promovió un gran tumulto en la plaza de Capuchinos donde se situaron varios grupos de demandantes, ocasionando entre varios chiquillos allí presentes una descomunal pedrea y el consiguiente escándalo. Muchas piedras cayeron dentro del convento cuyas puertas se cerraron en medio de una gran gritería promovida por los rifeños que ocupaban la plaza.
La pareja de servicio en aquel punto estuvo esperando que se le leyera la cartilla de los deberes del guardia municipal y sin duda por ello no creyó oportuno intervenir en el asunto. La presencia del alcalde de barrio puso fin al conflicto y se ofreció al padre José para todo cuanto tendiese a evitar las molestias que se le habían causado por aquella gente tan desconsiderada.
Altar: Colección Javier Sánchez Portas. Imagen: Colección Tejuelo.
El diario de Orihuela. 23 de septiembre de 1889: Ya han venido dos de los capuchinos españoles que han de sustituir a los franceses en el convento de San Antonio. Con este motivo ayer tarde se celebró en aquel santuario lo que pudiera llamarse una función de despedida en la que un religioso ocupó la sagrada cátedra para despedirse de los fieles.
La oración fue notable y se encaminó a alabar la caridad del pueblo de Orihuela quien merecía gratitud eterna de la comunidad por la hospitalidad cariñosísima que le había prestado. Se derramó por el auditorio abundante raudal de lágrimas durante el sermón, del que salió aquel bastante impresionado.
En noviembre de 1889, los capuchinos franceses, escribieron al Obispo de Orihuela agradeciendo la generosa hospitalidad que durante nueve años habían recibido de la católica población oriolana cuando fueron expulsados de su patria. Transcribo un fragmento de su carta:
«Quiera Nuestro Señor y la Virgen Inmaculada de Lourdes, nuestra gloriosa Protectora y San Francisco, nuestro Seráfico Padre, recompensar con abundantes bendiciones a V. S. I. y a todos los fieles de su Diócesis, nuestros amigos, nuestros bienhechores, la generosa hospitalidad que en medio de ellos hemos recibido. (…) Le suplico Ilustrísimo Señor, se digne recibir los rendidos obsequios de su reconocido y humildísimo servidor de V. S. I. Q. S. A. B. Fr. Eustaquio de Rochela. De nuestro Convento de San Fidel, de Cahors, en la fiesta de N. S. Padre S. Francisco. 1889».
A finales de noviembre, el general de la orden visitó Orihuela para inspeccionar el estado del convento antes de mandar una nueva comunidad de capuchinos españoles. Los nuevos frailes estaba ya instalados en 1890; y pronto retomaron su estrecha relación con el arrabal y con los oriolanos en general.
Colección Javier Sánchez Portas.
Siglo XX.
Convento del Santísimo Nombre de Jesús. Capuchinos. Colección Esteban Sanmartín.
Dentro del proyecto de ensanche de la calle Capuchinos, en 1927 se demolió y reedificó la portada del atrio y la pared que cercaba el huerto.
El pueblo. 28 de marzo de 1927: Corte del huerto y atrio del Convento de Capuchinos, mejora sencilla con la que quedará una entrada magnífica a la ciudad por la llamada Puerta de Murcia, desembocando a la plaza de Capuchinos directamente la casi ya construida calle que se conoce por subida al Sepulcro, convergiendo a dicha plaza con la carretera a Murcia.
Convento del Santísimo Nombre de Jesús. Capuchinos. Colección Esteban Sanmartín.
Iniciadala Guerra Civil, convento e iglesia fueron asaltados y saqueados en agosto de 1936. Gran parte del legado iconográfico desapareció; y el edificio fue adaptado para utilizarlo como «hospital de sangre».
Convento de Capuchinos. Hospital de las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil. Archivo Paco Escudero Galante.
1937. Hospital de Sangre de Capuchinos. Manuel José Aliaga Martínez.
1937. Hospital de Sangre de Capuchinos. Manuel José Aliaga Martínez.
En la memoria de daños presentada por el alcalde de Orihuela en agosto de 1939, figuran los asesinatos de tres capuchinos: Ignacio Caselles García, «Juan Crisóstomo de Gata de Gorgos»; Ramón Juan Costa, «Honorio de Orihuela»; y Andrés Simón Gómez, «Eloy de Orihuela».
Aunque lejos de Orihuela, a la lista de capuchinos asesinados hay que añadir al famoso «Buenaventura de Puzol». Julio Esteve Flors era profesor de Filosofía y Derecho Canónico; y formó parte de la mítica revista «El Gallo Crisis» junto a Ramón Sijé, Miguel Hernández, Augusto Pescador, Juan Bellod, etc…
Colección Javier Sánchez Portas.
Terminada la contienda los capuchinos regresaron y, a pesar de las dificultades económicas de la época, consiguieron adecentar el convento y reemplazar parte del patrimonio desaparecido. Muchos oriolanos todavía los recuerdan caminando por la huerta semidescalzos, con su hábito peculiar, dispuestos a celebrar misa en cualquier ermita rural…
Convento de Capuchinos en 1975. Fotografía Antonio Agulló Mateo.
A finales de los años sesenta del siglo pasado, vendieron el convento y se marcharon de la ciudad.
Boletín de Información Municipal. Agosto de 1976: La Comisión Permanente en 27 de julio de 1976 concede la licencia de obras a la Inmobiliaria Dima, S. A. para la demolición del convento de Capuchinos.
El convento de los Capuchinos en los años setenta.
Boletín de Información Municipal. Septiembre de 1977: La Comisión Permanente de 30 de agosto de 1977 autoriza a la «Fraternidad de PP. Capuchinos» de Orihuela para la utilización temporal de la Iglesia de San Juan del Hospital Municipal para celebrar en la misma el culto religioso destinado a la feligresía que hasta ahora acudía al Convento de Capuchinos, en trance de derribo.
Convento del Santísimo Nombre de Jesús. Capuchinos
Se entra a Orihuela por el convento de San Francisco, dicen unos, y otros que por el convento de Capuchinos. Invitamos a nuestros lectores que le den su última mirada —con tristeza— a esta fotografía. Mañana —una mañana cualquiera— este rincón conventual, el huerto y el jardín capuchino, con la iglesia, caerá brutalmente empujado por la fuerza mecánica.
Se levantarán en este lugar viviendas modernas, sociales pero se habrá perdido un espacio abierto, que aunque claustral y amurallado, pudo ser iglesia y guarderías, plaza y jardines de la misma forma que va a ser una urbanización más en una zona excesivamente agobiada de estrechuras. Se entra a Orihuela, por Capuchinos…
El añejo edificio fue derribado; y todos los objetos de culto, imágenes, lienzos, piezas de orfebrería y el propio archivo de los capuchinos, salieron de Orihuela con destino a otros conventos de la orden y ahora lucen en Totana, Orito o Masamagrell.
Derribo de la Iglesia. Colección Javier Sánchez Portas.
Divina Pastora, talla de Enrique Galarza Moreno para el Convento de Nuestra Señora de la Fe, P.P. Capuchinos de Orihuela. Actualmente en el Convento de Nuestra Señora de Orito, en Monforte del Cid. José Juan Girona
En octubre de 1999 los capuchinos regresaron a una modesta ermita a espaldas de su antiguo emplazamiento. Pero el patrimonio desaparecido —costeado en gran parte por los vecinos del Rabaloche— permanece esparcido por la provincia capuchina.
San Antonio. Capuchinos. Fotografía de Leticia Pertegal.
Calles Cercanas.
Vamos a concluir nuestro recorrido urbano por el arrabal hablando de las travesías que flanquean la calle de Capuchinos:
Archivo Municipal de Orihuela.
Archivo Municipal de Orihuela.
Ajomalba.
La que quedaba a la izquierda del convento —llamada en la actualidad de las Chumberas— figura en los padrones al menos desde el siglo XVII como de la Palera (a veces confundida con de la Palmera). Así pues, se puede decir que ha conservado su titulación a pesar de ser la única que no ofrece higos chumbos por tener cortado el acceso a la sierra.
Archivo Municipal de Orihuela.
Avanzando un poco más encontramos dos títulos del siglo XVIII: el de las Capillas, que hace referencia a las capillas laterales de la desaparecida iglesia conventual, y el de las Parras.
Ajomalba.
Archivo Municipal de Orihuela.
Ajomalba.
Aún más antiguas — al menos del siglo XVI— son las cuatro que vamos a citar a continuación; en primer lugar dos callejas paralelas con apellidos de procedencia aragonesa, la de Claramunt y la de Ferriz o Ferris, que se ha corrompido en Ferrari.Esta transformación fonética debió realizarse en el siglo XIX; Gisbert ya cita los dos nombres a finales de dicha centuria.
Archivo Municipal de Orihuela.
Archivo Municipal de Orihuela.
Archivo Municipal de Orihuela.
Las otras dos se llaman del Castillo y del Barranco. Dicho barranco era el foso natural de la muralla que ascendía hasta el castillo. En tiempos de lluvias las aguas procedentes de la sierra bajaban con mucha fuerza destrozando periódicamente la calle de Capuchinos. Hasta que en el primer cuarto del siglo XX, se construyó una especie de puente en la calle del Barranco.
Archivo Municipal de Orihuela.
Archivo Municipal de Orihuela.
Calle del Castillo en 1977. Archivo Carmelo Illescas.
La progresiva expansión urbana, que abandonó la falda de la peña para ubicarse en la otra orilla del Segura, ha olvidado estos barrios pintorescos quedando así preservados como elementos singulares.Es por eso que se me hace difícil entender el abandono al que han sido sometidos sus tradicionales vecinos; quienes por convicción o sencillamente por falta de medios para mudarse, han permanecido en sus casas pasando a formar parte de un patrimonio cultural que debe ser valorado como seña de identidad oriolana.
Archivo Municipal de Orihuela.
Archivo Municipal de Orihuela.
Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).
Mi agradecimiento a Jorge Belmonte, Javier Sánchez Portas, Esteban Sanmartín y J. Manuel Dayas.
Extracto actualizado del artículo “El Raval Roig, un territorio históricamente singular”, publicado en “Cuadernos de historia y patrimonio cultural del Bajo Segura”. A su vez era un resumen, actualizado y ampliado de otros artículos que he dedicado a este histórico barrio de Orihuela.
A lo largo del siglo XVIII se consideró conveniente la construcción de cuarteles militares para facilitar las condiciones de vida y reforzar la disciplina de las tropas; liberando a los pueblos de la carga económica y de las molestias que suponía alojar a los soldados en mesones y casas particulares. Fue durante el reinado de Felipe V, el primer Borbón, cuando se crearon los ejércitos permanentes…
Tropas de Felipe V.
El Cuartel de Caballería de Orihuela. Siglo XVIII:
En 1718 se redactó el reglamento para establecer los cuarteles en edificios de nueva planta o en antiguas construcciones adaptadas al nuevo uso. Paradójicamente, para liberar a las ciudades de la carga que implicaba alojar a las tropas, cada población tuvo que costear posteriormente el costoso mantenimiento.
Juan Elías Gómez de Terán. Obispo de Orihuela. (1738-1758)
A mediados de la centuria comenzaron a proliferar edificios militares por toda la geografía española. En el caso de Orihuela fue el obispo Juan Elías Gómez de Terán quien impulsó la construcción de un cuartel de Infantería y Caballería en 1740.
Planos del Cuartel de Orihuela. Archivo de Simancas. Ministerio de Cultura.
Situado extramuros en un huerto de palmeras propiedad de la marquesa de Rafal, a cien pasos de la ciudad entre el convento de Capuchinos y la Ermita del Sepulcro, Josef Montesinos le dedicó unas líneas en su compendio histórico.
Cuartel de Caballería y Dragones. El suntuoso y capacísimo Cuartel de Caballería tiene su situación extramuros de esta Ciudad de Orihuela, mirando al mediodía, entre la ermita del Sepulcro y el Convento de los Capuchinos, en un terraplén espacioso que sirve para hacer los soldados sus evoluciones militares; es capaz (sin que estén incómodos) de tener un Regimiento entero, como sucede muy de ordinario.
Su disposición es famosa, sus habitaciones arrogantes, y su exterior fachada, primorosa; Se construyó por cuenta de la Real Hacienda en el año 1749, por orden del Rey D. Fernando VI de Borbón, cuyas armas están en lo más elevado de su puerta principal, siendo su director, nuestro Ilmo. Prelado el Sr. D. Juan Elías Gómez de Terán, quien expendió igualmente sumas considerables de dinero en su fábrica por obsequio a su Católica Real Majestad.
El trabajo documental publicado por José Mª Penalva y Manuel Sierras en la obra «Patrimonio Municipal oriolano en el siglo XVIII. Inventario de Bienes muebles e inmuebles» demuestra que en su ubicación, diseño y construcción intervinieron grandes profesionales escogidos por el prelado.
Planos del Cuartel de Orihuela. Archivo de Simancas. Ministerio de Cultura.
Hablamos de personajes de la talla de Sebastián Feringán Cortés, uno de los más prestigiosos ingenieros militares de la época, autor de numerosos edificios navales y militares en Cartagena. En Murcia colaboró en la nueva fachada de la catedral y tiene dedicada una calle.
También de Nicolás Bodín, experto en fortificaciones. Y de Marcos Evangelio, arquitecto academicista que trabajó significativamente en la iglesia de Santa María de Elche.
Planos del Cuartel de Orihuela. Archivo de Simancas. Ministerio de Cultura.
Montesinos afirma que se construyó en 1749 por orden del rey Fernando VI; pero el proyecto y los primeros planos son de 1741, cuando todavía reinaba todavía su padre, Felipe V. Dos años después, con el primer Borbón español todavía en el trono, las obras estaban ya en marcha.
Se interrumpieron (quizá por la muerte del rey); y al reanudarse en 1747, se decidió reforzar el grosor de los muros y ampliar el tamaño del recinto para que pudiera albergar a un regimiento completo de Dragones.
Dragón, arcabucero a caballo. Regimiento Lusitania.
En 1749 las obras estaban prácticamente finalizadas; y el obispo, en una carta enviada a la ciudad, se mostraba orgulloso del resultado.
Apliqué mis oficios en la Corte, y Dios hizo el beneficio a V.S. para evitar muchas culpas, y el alivio en los aloxamientos, de el Cuartel magnifico que se está concluiendo, que la haze a V.S. tan famosa, como possehedora de una tan superior alhaxa, que a su todo para mil y quinientos hombres con la espaciosa explanada, y cavallerizas, no llega el Cuartel de Guardias de Madrid, ni le ai en España, ni en Francia, y solo se halla en Orihuela.
Planos del Cuartel de Orihuela. Archivo de Simancas. Ministerio de Cultura.
En 1751 el Ayuntamiento de Orihuela se dirigió a Fernando VI para ofrecerle el nuevo edificio. Por desgracia para ellos, el esfuerzo económico no había hecho más que empezar; la manutención y el costoso mantenimiento —valorado en mil pesos anuales— correrían de su cuenta a partir de ese momento.
En la descripción de Montesinos de la pajera y de los abrevaderos anexos al cuartel, fechada en 1791, nos informa también de que, en ese preciso momento, lo ocupaban los Dragones de Almansa, cuerpo de arcabuceros a caballo que en el XIX pasó a llamarse Caballería ligera.
En este año de 1791 lo ocupa el Regimiento de Dragones de Almansa. Cercana al Cuartel, como a unos 24 pasos, está la pajera, que es grande y muy capaz, con las armas oriolanas sobre su puerta, construida a expensas de los propios de esta ciudad en el año 1782.
Abajo, junto al camino principal, al lado de la huerta, formando esquina con la calle del Carril, entre deliciosos álamos, olmos y chopos, está la noria y pilones de piedra negra bruñida en los que beben los caballos del Rey. Esta obra la hizo la Muy Ilustre Ciudad, de sus propios, en el año de 1775, como consta en la presente inscripción que se lee en su pared principal, bajo las armas oriolanas que dice así:
Gracias al folletín «Orihuela durante la Guerra de la Independencia», reseña histórica de 1908 escrita por Justo García Soriano y Rafael Rogel para «La Huerta» con motivo del centenario de la Guerra de Independencia, sabemos que el cuartel fue reparado a principios del siglo XIX.
En el Cuartel de Caballería se acababan de realizar algunas reparaciones, obras que encargó el ilustre Cuerpo al peritísimo maestro D. Mariano Sánchez. Este, terminado su cometido, presentó la cuenta de los gastos realizados, que se elevaban a ciento diez y seis reales, doce ms. Vellón.
De este modo quedaba dispuesto el cuartel para prestar a las tropas cómodo alojamiento. Más adelante veremos que prestó ese edificio utilísimos servicios tanto a la patria chica como a la patria grande. Para las necesidades de aquella época era excelente; poseía espaciosos dormitorios aireados por numerosas ventanas al exterior, a los que daban acceso anchurosas escaleras.
En el interior lucía un gran patio, donde existía, y aún creemos que existe hoy, un pozo magnífico con agua abundante. El brocal de este pozo estaba construido con una sola piedra. Las cocinas estaban sobre el suelo, a la espalda del edificio. Ante el cuartel se extendía un llano donde la caballería hizo frecuentes evoluciones adiestrándose en el arte de la guerra.
Acabada la guerra con el francés quedó de nuevo en manos municipales sin partida específica para los cuantiosos gastos de mantenimiento. Las obras de conservación se suspendieron por lo que se fue deteriorando con el paso de los años. En 1832 el Ayuntamiento se quitó la responsabilidad cediéndolo a la Corona; y ese fue el golpe de gracia.
Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar (1846-1850) – Madoz, Pascual, 1806-1870
A la salida de la población para Murcia, a la derecha del camino real, hay otro cuartel vasto y hermoso con una grande explanada para los ejercicios de infantería y caballería: caben en él 4.500 hombres de ambas armas, con sus pabellones para jefes y oficiales.
Se principió a proyectar en 1740 por el obispo Terán, quien solicitó y obtuvo permiso para la obra, habiendo concluido en 1771, en cuyo año se hizo entrega al ayuntamiento, quien lo cedió y donó en 1832 a la corona. Su planta es magnífica y de mucho gusto, siendo lástima que un edificio tan hermoso se encuentre bastante deteriorado y en un estado de verdadero abandono.
La descripción anterior es de Pascual Madoz, en su diccionario de 1849. A pesar de su estado, el famoso escritor Hans Christian Andersen también se fijó en él a su paso por Orihuela, en 1862.
La próxima parada sería en Orihuela… Admito haber visto los monumentales edificios de la villa, su grandioso Cuartel de Caballería, el Palacio del Arzobispo (sic) y la Catedral; mas no guardo el menor recuerdo de todo ello. En cambio la taberna donde comimos aquel día no la olvidaré jamás. El patio, las habitaciones, la cocina, la gente, todo era tan típicamente español como hubiéramos podido desear...
Deshabitado y abandonado, el progresivo deterioro continuó hasta acabar convertido en guarida de mendigos y delincuentes. En las postrimerías del siglo XIX estaba completamente arruinado.
El diario de Orihuela, 7 de julio de 1888: Teniendo noticias la autoridad de que anoche acamparon en «El Cuartel» algunos mendigos entre los cuales se hallaba uno tocado de viruela, ha dado las órdenes más enérgicas a fin de que abandonen la población.
El independiente, 11 de noviembre de 1892: En la mañana de ayer, y en el sitio denominado el cuartel, extramuros de la población se desarrolló una escena verdaderamente triste y desconsoladora. Una familia de pobres mendigantes forasteros, compuesta de matrimonio y una niña de unos cuatro años, había allí acampado al abrigo de las ruinas porque la niña estaba acometida de una fiebre altísima…
… El Sr. Madaria, acompañado del teniente alcalde del distrito Sr. Bueno, se personó en el lugar donde aquellos infelices acampaban, siendo inútiles ya los auxilios de la ciencia porque a la niña se le habían presentado unas borrosas viruelas que concluyeron al poco tiempo con su vida.
Se quemó el jergón y almohadas en que la niña yacía, se enterró ésta por cuenta del municipio, y se obligó a los padres a alejarse de la ciudad atravesando el cerro del «Oriolet» dejando aquí aún caliente el cadáver de su pequeña hija.
El Eco del Segura, 16 de febrero de 1898:El domingo anterior, a eso de las dos de la tarde, de desprendió casi toda la pared de Levante del Cuartel de San Francisco, situado en la carretera de Murcia, habiendo ocasionando perjuicios de consideración en la casa de José Ruiz, distante unos 20 metros de dicho cuartel. No ha ocasionado desgracias personales.
Siglo XX.
A comienzos del siglo XX, la antaño «superior alhaja» seguía albergando mendigos, enfermos y pobres transeúntes con la permanente amenaza de derrumbamiento.
La comarca, 29 de enero de 1904: Por orden de nuestra primera autoridad local, han sido expulsados de esta población, los mendigos de fuera que estaban acampados en el plano del Cuartel de San Francisco. Aplaudimos esta determinación del Sr. Alcalde que evitará las molestias consiguientes a este vecindario.
El diario, 7 de diciembre de 1906: … siendo de absoluta necesidad la habilitación de un edificio que sirva de albergue a los pobres transeúntes que diariamente pernoctan en esta población; no contando hoy con la antigua «Pajera», ocupada ya por su dueño, ni con el «Cuartel», todo él derruido y sin techumbres…
En febrero de 1908, la comisión de Policía Urbana buscaba un sitio para el nuevo Matadero Municipal. De acuerdo con el arquitecto municipal, entendieron que el sitio más apropiado para estas instalaciones municipales era el terreno que ocupaban las ruinas del Cuartel de San Francisco.
Se pidió autorización para comenzar las gestiones de compra con los dueños de dicho terreno; pero el proyecto no llegó a buen puerto y las condiciones del edificio siguieron empeorando.
Lo compró el empresario Evaristo Cánovas, administrador subalterno de bienes y derechos del Estado, agente recaudador del partido de Orihuela, exitoso comerciante, destacado promotor de la Plaza de Toros y propietario de la fábrica de gaseosas y jarabes «El Oriol», en la calle de San Agustín. Y la prensa le pedía que lo demoliese de una vez.
El Diario, 1 de agosto de 1911. Llamamos la atención del Sr. Alcalde sobre el estado ruinoso y de verdadero peligro en que se encuentra el cuartel que hay en las inmediaciones de San Francisco y que está sirviendo de albergue a algunos desgraciados y tal vez a gente maleante como ya dijimos en pasados números; los cuales son candidatos más que probables a morir aplastados entre las ruinas de aquella mole que se sostiene en pie por un verdadero milagro de equilibrio.
Por humanidad y por higiene, pues aquello es un foco de infección, esperamos que el alcalde, Sr. Ferrer, ordene el derribo del edificio denunciando a su nuevo propietario, D. Evaristo Cánovas; o disponga que se derribe por cuenta del mismo, porque el peligro es inminente y sería una responsabilidad moral para el dueño y para las autoridades que ocurriera un accidente desgraciado después de esta denuncia.
El Eco de Orihuela, 2 de agosto de 1911: EN NOMBRE DE LA HIGIENE. Nuestro colega «El Diario» encarece ayer la necesidad de impedir que el casi derruido cuartel de San Francisco, sirva de albergue a todos los pobres forasteros. Es verdaderamente indispensable atender a esa urgente necesidad. No participamos nosotros de los radicalismos del colega y por tanto no suscribimos su petición de que se obligue al dueño del mencionado edificio (llamémosle de alguna manera) a que lo derribe.
Podría obligarse a ello, si aquel, por voluntad expresa de su dueño, estuviese destinado a albergue o, por estar enclavado dentro de la población, su derrumbamiento pudiese producir desgracias. Ni en uno ni en otro caso se encuentra el cuartel de S. Francisco.
Lo que sí debe impedirse, es que un destartalado edificio, situado a las puertas de la población, sirva de albergue a todo el que llega a Orihuela a demandar una limosna o a ejercer la lucrativa industria de apoderarse de lo ajeno contra la voluntad de su dueño.
Esas familias que allí se albergan y que proceden de tan distintos puntos, llevan marcado un instintivo horror a todo cuanto sea limpieza. ¿Quién nos dice que ellas, no pueden ser el vehículo de cualquier epidemia?
Además, el hacinamiento bajo las derruidas paredes de dicho edificio, de personas y animales (ténganse en cuenta que hay muchos gitanos inquilinos de aquel palacio) cuyas deyecciones se mezclan en pestilente amalgama ¿no constituye un serio peligro para la salud pública?
No pedimos nosotros que se derriben las cuatro paredes que aún quedan en pie de dicho cuartel; eso podría lastimar los legítimos y sacratísimos intereses de su dueño, pero lo que sí pedimos en nombre de la higiene, es que nuestras autoridades no consientan que siga siendo el cuartel deSan Francisco, hotel de gitanos y mendigos.
En el otoño de 1911 cayó por fin el vetusto edificio. En un principio pensé que sería para trasladar allí la fábrica de gaseosas de Cánovas; pero no. Evaristo tenía un plan de promoción inmobiliaria que comenzó con la construcción de una especie de «chalet piloto» como parte de un ambicioso proyecto que la prensa tituló «el Barrio de Cánovas».
El diario, 21 de octubre de 1911: Se ha dado comienzo al derribo del viejo cuartel de Caballería que existe a la salida de nuestra ciudad, a la derecha de la carretera de Murcia.
El Eco de Orihuela, 30 de noviembre de 1911: Están muy adelantados los trabajos de demolición del antiguo cuartel de Caballería, sito en el plano de San Francisco.
El diario, 22 de julio de 1912: Ayer se inauguró con un banquete el nuevo chalet que sobre las ruinas del antiguo cuartel de caballería ha edificado nuestro querido amigo particular D. Evaristo Cánovas.
El Eco de Orihuela, 18 de octubre de 1912: EL BARRIO DE CÁNOVAS. El infatigable, el emprendedor D. Evaristo Cánovas, aferrado a su proyecto de dotar a Orihuela de un nuevo barrio de que tan necesitada se halla, ha comenzado la construcción de cinco casas en los terrenos que tiene adquiridos en el antiguo cuartel de caballería.
Hemos tenido ocasión de ver los planos de dichas casas, las que resultarán suficientemente espaciosas para habitar una familia, aunque sea numerosa, y las que tendrán todos los compartimentos necesarios, con el correspondiente patio y también una terraza; a cada lado de la puerta de entrada habrá una reja.
Algunas de estas casas las tiene ya vendidas; las otras es probable que las rife, pues el señor Cánovas no piensa conservar la propiedad de ellas. Después acometerá la edificación de otras, hasta dejar convertidos aquellos extensos solares en un barrio hermoso, que servirá de refugio a muchas familias que hoy residen en viviendas carísimas y antihigiénicas.
Es de aplaudir esta empresa del Sr. Cánovas, que por lo pronto está dando trabajo a bastantes obreros.¡Lástima que no tenga imitadores! Con media docena de hombres —que los hay con capital sobrado—como D. Evaristo Cánovas, se podían hacer, muchas mejoras, ¡pero les producen más los préstamos usurarios! Reciba el Sr. Cánovas nuestra felicitación por tamaña empresa, y cuente con la simpatía de todo este pueblo.
El proyecto inmobiliario de Evaristo quedó también aparcado; como también se deshechó tres años después el del Juez del Partido, D. Luis de Laserna, quien pretendía construir allí un establecimiento penitenciario.
El diario, 30 de marzo de 1915: El sábado recibió un telegrama del Presidente de la Audiencia, en el que le preguntaba si en esta ciudad habría algún edificio capaz y en condiciones para establecer en él el Penal que actualmente existe en Cartagena, y diciéndole que averiguase si su dueño, estaría dispuesto a ceder al Estado dicho edificio…
… Había uno que fue en tiempos cuartel de caballería y que ahora es de la pertenencia de D. Evaristo Cánovas, en el cual, pudiera instalarse el Penal, y describe el edificio, su capacidad, sus inmediaciones y su proximidad a la población. Creemos sinceramente que el Sr. Laserna ha estado inspirado al pensar en dicho local, pues suponemos que tendrá la capacidad necesaria; que las obras que en él hayan de hacerse, no serían tan grandes como en cualquiera otro, y que además, tiene especiales condiciones de aislamiento sin estar alejado de la ciudad.
Fue la Dictadura de Primo de Rivera quien dio al solar otra utilidad. Dentro de su «Nueva Orihuela» financiada a través de empréstitos, el alcalde Francisco Díe, incluyó la construcción de un Cuartel de Sementales. En el presupuesto extraordinario calculado en 700.000 pesetas, 125.000 estaban destinadas al proyecto.
Proyecto anunciado en «El Pueblo», en 1926, Y resultado final.Colección Javier Sánchez Portas.
La construcción del Cuartel para caballos sementales se inició en 1927, cuando la corporación municipal adquirió el solar por 76.650 pesetas. Esta obra pretendía ser el inicio de un proyecto más ambicioso: la transformación y urbanización de la llamada barriada de San Francisco.
Colección Javier Sánchez Portas.
Las obras marcharon rápido. El martes 19 de junio de 1928, a las 12 de la mañana, tuvo lugar el acto oficial de entrega al Estado. Y simultáneamente, se colocó la primera piedra de las casas baratas que la Caja de Ahorros y Socorros de Nuestra Señora de Monserrate comenzaba a edificar en la explanada situada frente al renovado edificio.
Colección Esteban Sanmartín.
A la pomposa ceremonia acudieron multitud de autoridades civiles, militares y religiosas, que fueron recibidos por «Don Paco Díe» a pie de tren, y conducidos hasta el Rabaloche en lujosos automóviles de la época.
Actualidad, núm. 18, 21 de Junio de 1928: Ha constituido la nota saliente de la actualidad local, la entrega oficial por el Municipio al Estado del edificio construido para Cuartel de sementales. Este acto ha constituido indudablemente, el punto de partida de la transformación y mejoramiento de la barriada denominada de San Francisco.
Con la entrega oficial del Cuartel, ha coincidido la colocación de la primera piedra del grupo de casas baratas que va a edificar la Caja de Ahorros y Socorros de Nuestra Señora de Monserrate, con destino a las clases de tropa.
Todo ello, unido a la venta de las parcelas del terreno sobrante, con la obligación para los compradores de edificar en plazo breve, ha de dar como consecuencia la conversión de un pintoresco paraje en un importante y populoso barrio de modernas y bellas edificaciones; con lo que empieza a ser una realidad el ensanche de nuestra ciudad, ensanche llevado a cabo no caprichosamente, ni por afán desmedido de hacer reformas sin pensar en su utilidad, sino tomando como base para el mismo la instalación y funcionamiento de un organismo oficial, con las múltiples ventajas que de naturaleza varia representa esto para nuestro pueblo.
Plácemes, indiscutidos, merece la Corporación municipal por esta tan acertada actuación, pero de un modo especial el señor Alcalde-Presidente D. Francisco Díe, a quien por su gestión personal en este asunto, tan activa y brillantemente coronada, puede considerarse como el autor de la mejora que tan a la ligera comentamos. La entrega tuvo lugar el martes 19 a las doce su mañana. El Cuartel construido con arreglo a las modernas normas, resulta muy ventilado y espacioso.
Para tomar posesión del mismo llegó de Madrid el Excmo. Sr. Don Pablo Rodríguez García, General Jefe de la Sección de Caballería del Ministerio de la Guerra, acompañado del Comandante de Ingenieros de la Comandancia de Obras para Cría Caballar, Sr. Escudero. De Valencia llegó el Teniente Coronel D. Manuel Cervera Castro, Jefe del depósito de sementales de aquella población.
Colección Javier Sánchez Portas.
En la estación fueron recibidos por el Alcalde D. Francisco Díe y los Concejales Sres. Villaescusa, Torres y Bellido en representación del Ayuntamiento; Teniente Coronel D. Rafael Colorado, Comandante militar de esta plaza; Teniente de la Guardia Civil como Comandante de este puesto; Comandante de caballería D. Manuel Espiau, jefe de esta Sección de sementales; Teniente de Intendencia D. Juan Sanz Henz, en representación del Jefe Administrativo de la provincia y el Comisario de Guerra Comandante D. Arturo Sequera Serrano, trasladándose seguidamente todos al Cuartel, donde esperaban D. Pedro Mª García Murphy, Secretario del Ayuntamiento; Teniente Sr. Manglano de esta Sección de Sementales; D. Luis Vicente Ripoll y D. Manuel Bonafós, Comandantes, y demás Jefes y oficiales con destino en esta plaza; R. P. Rector del Colegio de Santo Domingo; D. Tomás Latorre y D. Francisco Germán, Presidente de la Junta de Gobierno y Gerente respectivamente de la Caja de Socorros y Ahorros de Nuestra Señora de Monserrate; D. José Díe, Gerente de la Caja de Socorros y Ahorros; D. Eugenio López Poveda, Capitán Auxiliar del Somatén y D. Francisco Sánchez, contratista de las obras del Cuartel.
Una vez firmada el acta de posesión, se obsequió a todos los asistentes con un espléndido refresco y unos cigarros, procediéndose a continuación y previa bendición por el P. Rector del Colegio de Santo Domingo, a la colocación de la primera piedra de la casas que la Caja de Ntra. Sra. de Monserrate, va a construir en las inmediaciones del Cuartel para vivienda de las clases de tropa. Por la tarde regresaron a Madrid los señores que han ostentado la representación del Estado.
El servicio de Cría Caballar y Remonta, dependiente del Ministerio de Guerra, estaba gestionado por el arma de Caballería. Su función era criar y seleccionar los mejores ejemplares equinos para los depósitos de Sementales del Estado, poniendo además a disposición de los ganaderos, caballos de raza para inseminar a sus yeguas.
El pueblo, 24 de septiembre de 1928: Depósito de Sementales de la 3ª Zona Pecuaria Sección de Orihuela. Necesitando adquirir esta Sección veinticinco quintales métricos de cebada, trece de avena y sesenta y siete de paja, para el suministro del ganado de la misma durante el mes de Octubre, se hace público para los que deseen hacer proposiciones puedan hacerlo en sobre cerrado y presentar muestras hasta el día 29 del actual a las 12 de su mañana. Los artículos serán de buena calidad y puestos en el Cuartel. La paja de avena, cebada o trigo.
El proyecto de urbanización de la zona, parecido al que intentó Evaristo, siguió adelante promovido por el Sindicato y la Caja de Ahorros.
Orihuela 21 de Septiembre 1928. Manuel Espiau. El Pueblo, 30 diciembre de 1929: Para que nunca falle el trabajo a los socios se ha quedado el Sindicato con la contrata de la edificación de siete casas baratas en el plano del Cuartel, obra que lleva a cabo la benemérita Caja de Ntra. Sra. de Monserrate, cuyas casas se destinarán a ellos, a los obreros del Sindicato; y después, en cuanto haya nuevos terrenos, la Caja los adquirirá y seguirá haciendo casas baratas hasta que todos los obreros de Orihuela, con predilección por los de este Sindicato, tengan su casita, tengan su propiedad.
Colección Javier Sánchez Portas.
Durante la II República, el servicio de Cría Caballar y Remonta pasó al Ministerio de Fomento; circunstancia que aprovechó el consistorio oriolano en el verano de 1931, para solicitar al Estado la devolución del Cuartel de Sementales a instancias del concejal Antonio Cubí.
En Abril de 1932 el alcalde accidental, David Galindo, comunicó dicha devolución por parte del Ministerio de Hacienda; y comenzaron a barajar proyectos para el edificio. El despechado Ricardo García López, primer alcalde republicano, expulsado del Ayuntamiento, insinuó la posibilidad de destinarlo a la Guardia Civil a través de su semanario «El Radical».
El radical, 3 de julio de 1932: Se habla mucho estos días de que hay Concejales en el Ayuntamiento que han propuesto quitar los Sementales para que ocupe dicho cuartel, Guardia Civil de Caballería. Y es que estos socialistas de vía estrecha son muy originales, y comprenden que hace más falta la Benemérita, que el progreso de la raza caballar, o cualquier otro progreso, menos el del sable.
Don Ricardo utilizó también su semanario para criticar duramente a Juan Castro, el capitán veterinario retirado que vivía en el cuartel con su familia, al mando de los siete empleados que cuidaban cerca de 40 caballos.
El radical, 10 de julio de 1932: En el Cuartel de Sementales. El edificio que el Ayuntamiento de la Dictadura, regaló al Estado, (regalo condicional), ha sido devuelto al Ayuntamiento de la República precisamente por haber pasado Cría Caballar, de Guerra a Fomento.
En la actualidad, y habiéndose hecho cargo el Ayuntamiento de dicho Cuartel, a él le corresponden los gastos que lleva consigo el sostenimiento de estos edificios, reparaciones, impuestos, contribución y otros que juntamente todos, sumarán seguramente un buen puñado de pesetas al año.
Pero es el caso, que hoy está ocupado el referido cuartel provisto de una espaciosa cuadra capaz para cincuenta caballos, un patio central enormemente grande, rodeado de varios departamentos, cocheras, guardarnés, pajera, retretes, enfermería, botiquín, herradero, por una sección de sementales que claro está, se halla ocupando las cuadras.
También consta el edificio de una nave anterior provista de planta baja, y un piso con espaciosas terrazas y de una capacidad todo ello suficiente para albergarse toda una familia Real, con el rango de nutrida servidumbre.
Y esto lo está ocupando un señor, con su señora y un niño, el cual al frente de la sección y rodeado de un aspecto Borbónico, ejerce el difícil cargo de administrador de los sementales; compra la cebada al precio que le cobran, así mismo la paja y otros alimentos que reparte entre los pacientes animalitos, sin la menor protesta de estos cuadrúpedos.
Por estos servicios, dicho señor ocupante del edificio tiene un sueldo que lo mismo puede ser de 500, que 600 o más pesetas aparte de otra cantidad mensual parecida por gastos de materiales, más aparte posee su bonito sueldo íntegro de Capitán veterinario.
En resumen que D. Juan Castro, o el sucesor de Borbón, habita el edificio más hermoso que tiene Orihuela, propiedad del Ayuntamiento, sin pagar un céntimo de alquiler, a lo mejor ni reparto, y seguramente de ninguna clase de impuestos, y sí cobrando sueldos por un lado, sueldos por otro, treinta y cinco o cuarenta caballos, para sus paseos diarios en sus respetuosos coches, por esta su corte.
Y en fin, dando algunos espectáculos bochornosos en este pueblo, como el hecho repetidas veces, de que cuando algún hijo de Orihuela se ha permitido aproximarse a ese edificio, para contemplar sus hermosuras, a la vez que meditar cuánto le habrá correspondido pagar para su construcción, ha salido repentina y rápidamente, algún esclavo de los siete atemorizados a sus órdenes, y en forma violenta ha sido despedido de las inmediaciones de su real aposento.
Aun cuando he dicho o he calificado de esclavos atemorizados, a los siete empleados que posee el «Borbón» improvisado, prometo no haber exagerado la nota, por cuanto estos muchachos, desesperados ya por el mal trato que reciben de su Jefe, tuvieron que marchar a Murcia a recurrir al anterior Jefe, D. Julián Pardo, prestigioso Veterinario y hombre todo bondad, de refinados sentimientos.
Tanto es así, que en el poco tiempo que duró su estancia en Orihuela, se hizo de infinidad de amistades de todas las clases sociales, y tales fueron sus simpatías, que al ser trasladado de ésta, se le despidió con un banquete; pues bien, este señor, ha tenido que intervenir, con el actual Jefe, para que deponga de su actitud absolutista y borbónica, que tanto llevaba de cabeza a los atortolados muchachos, al servicio del Depósito, y no el de la familia real, que actualmente ocupa el Cuartel. CENTAURO.
En noviembre de 1934, durante el bienio conservador, el propio Ricardo García López encabezaba la Comisión Gestora que controlaba el Ayuntamiento. Su cuñado, Vicente Bellido, presentó la moción para construir una casa cuartel de la Guardia Civil. Con ello pretendía ahorrar al municipio las 1.200 pesetas que pagaban por el alquiler de la Casa del Paso, propiedad del ex alcalde, Antonio Balaguer.
Don Ricardo García, quedó comisionado para buscar un terreno en el Paseo de la Estación; pero acabó ofreciendo el cuartel de Sementales al Ministerio de la Gobernación «por el excelente efecto que había producido a las autoridades provinciales dicho edificio, tanto por su emplazamiento como por su amplitud y solidez para instalar el cuartel de la benemérita».
Colección Esteban Sanmartín.
La respuesta llegó a mediados de diciembre: el Ministerio aceptaba el ofrecimiento quedando a su cargo las obras de adecuación necesarias con el compromiso de devolverlo si alguna vez dejara de destinarse a dicho servicio.
Transferido el edificio, cuando en octubre de 1935 el teniente coronel del Depósito Central de Remonta les comunicó su intención de destacar de nuevo en Orihuela una de sus secciones, se le transmitió la imposibilidad de aceptar la oferta por haber cedido el cuartel.
En junio de 1936 —a punto de comenzar la contienda—los concejales del Frente Popular recibieron un oficio de la Dirección General de la Guardia Civil considerando imposible la instalación de un cuartel en Orihuela. Si bien tomaban nota del ofrecimiento para el día en que pudieran hacerlo.
Durante la Guerra Civil tenemos pocas noticias. A finales de 1936 se desestimó una solicitud de Francisco Cecilia Sevilla para instalar una cantina en el cuartel. En enero de 1937 la Sección de Sementales del Estado ofreció de nuevo al Ayuntamiento la posibilidad de instalar una parada de sementales, y esta vez aceptaron la oferta. Ese mismo mes, a propuesta del teniente jefe del Batallón Orihuela, se permutó el nombre de Cuartel de la Remonta por Cuartel Azaña.
Cooperativa General de Productores de Cáñamo. Antonio Ballester Vidal.
Después de la Guerra albergó a la Cooperativa de Productores del Cáñamo, creada en 1942. El 30 de mayo de 1950, el viejo proyecto de instalar en él a la Benemérita acabó cumpliéndose; el Ayuntamiento cedió el edificio ante el notario Aurelio Rodríguez-Molina, y el cuartel de la Remonta fue trasladado a la carretera de Molins.
La nueva casa cuartel de la Guardia Civil quedó inaugurada en 1960. En un principio llegaron el capitán José García Aranze, un cabo y dos guardias civiles. El 3 de marzo de 1969 se fundó el destacamento de Tráfico de Orihuela con sede en el mismo cuartel. A las órdenes del sargento José Guirao López, quedaron un cabo primero y siete guardias civiles.
Inauguración Cuartel de la Guardia Civil. Colección Javier Sánchez Portas.
Inauguración Cuartel de la Guardia Civil. Colección Javier Sánchez Portas.
Inauguración Cuartel de la Guardia Civil. Colección Javier Sánchez Portas.
Inauguración Cuartel de la Guardia Civil. Colección Javier Sánchez Portas.
Para terminar os dejo un vídeo montaje para ver el cambio de la zona de los años veinte a la actualidad. También unos enlaces para ver o escuchar un programa de radio cuyo contenido está absolutamente superado en este artículo. Entre otros datos e imágenes nuevas, tras una nueva investigación, he modificado totalmente el uso que Evaristo Cánovas dio al edificio.
Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).
Vídeo montaje Ajomalba.
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Pinchad aquí. Programa de Radio.
Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba), historias de Orihuela, fotos, postcast y vídeos.