Natural y vecino de Orihuela. Dependiente de comercio, de 39 años. Oficial del ejército rojo. Expulsado del cuerpo de carabineros. Ingresó en la cárcel de Orihuela el 21-III-1942 detenido por la Guardia Civil, quedando a disposición del Juez Militar de Jefes y oficiales.
Fragmento plano de Fray Antonio Villanueva: 1. Río Segura; 2. Calle del Río; 3. Puente y Ayuntamiento; 4. Granero del Cabildo; 5. Carnicerías; 6. Pescaderías; 7. Plaza de la Fruta; 8. Casa del Paso; 9. Plazuela de la Compañía; 10. Calle del Ángel.
La calle del Río.
Imagen idealizada de la Sala y el Puente. José Domingo Sarabia.
Partiendo de la desaparecida «Sala del Consell» continuamos nuestro paseo literario usando el acceso que, a través del arco de la entrada a la ciudad, permitía desviar el tránsito hacia la calle del Río.
Calle del Río. Colección Javier Sánchez Portas. Fragmento.
Poco tiempo vamos a perder en el tema de rotulación; su nombre ha permanecido invariable a través de los siglos: de «Carrer del riu» a «Calle del río». Ni en la II República lo cambiaron.
Siglo XVII. Archivo Municipal de Orihuela.
Siglo XVIII. Archivo Municipal de Orihuela.
El olfato es el sentido más capaz de transportarnos en el recuerdo y muchos oriolanos añorarán los penetrantes aromas de verduras, pescados y salazones que desprendían la plaza y el mercadillo que se instalaba en esta zona hasta hace pocos años.
Desde que, como medida higiénica, Jaime II autorizase la instalación de ocho carnicerías junto al puente en 1321, en los callejones que unían esta calle con la plaza de la fruta se ubicaron carnicerías y pescaderías.
Calle del Río desde el puente de Poniente, en torno a 1910. Se distingue perfectamente la carnicería de Francisco Antón «el Maco». Mi agradecimiento a Alberto Cánovas, José María Piñeiro y José Luis Gea.
La base de esta casa, junto al río, tuvo que ser de piedra maciza para aguantar los envites del río. Un auténtico muro de contención.
Calle del Río. Colección Javier Sánchez Portas.
Animación Calle del Río.Pinchad.
La calle del Río en tres fotografías de las últimas décadas del siglo XX.
Siguiendo más o menos el trazado de esta calle (la anchura del río se ha reducido considerablemente) discurría la muralla de origen almohade con reformas posteriores. En el museo se pueden contemplar cuatro torreones y unos ochenta metros lineales de muro de tapial.
Y sin más que contar sobre ella, quiero dedicar el resto del capítulo a una histórica casa ya desaparecida cuyo solar soporta actualmente el aulario «Casa del Paso», dependiente de la Universidad «Miguel Hernández».
El nombre con el que se ha titulado este edificio tiene su origen en la mansión de los Señores de Jacarilla, la familia Togores.
Aulario Casa del Paso. Universidad «Miguel Hernández». José M. Pérez Basanta.
Para conocer un poco de su historia utilizaremos algunas notas de Mosén Bellot y otras de José Ojeda Nieto, quien tuvo la gentileza de enviármelas personalmente «para que dedujese y sacase mis propias conclusiones».
También el monumental estudio «Los Togores Señores de Jacarilla, siglos XV-XIX», escrito por Manuel Gálvez, con quien también tuve el gusto de conversar personalmente.
La obra, interesantísima, esta alojada en el repositorio de la Universidad de Alicante. Para descargar un ejemplar solo tenéis que pinchar en la siguiente imagen.
Enlace para la descarga en el repositorio de la Universidad de Alicante.
Con todos estos datos voy a intentar resumir la historia de la «Casa del Paso» y sus antecedentes en los terrenos cercanos a la plaza de las carnicerías, en la calle del Río.
Plaza de las Salesas y callejón de Togores que permitía «el Paso» a través del edificio.
La casa de los Togores y el alcázar del Infante.
Casa del Paso. Colección Javier Sánchez Portas.
Ernesto Gisbert en su «Historia de Orihuela» sembró un montón de dudas asociando la casa de los Togores al alcázar del Infante Fernando y al posible hospedaje de los Reyes Católicos.
Otros Edificios. Alcázar del infante D. Fernando, señor de Orihuela a mediados del siglo XIV, en donde el mismo moró, constituyó su consejo de guerra y estableció la Chancillería de la que fue presidente el obispo de Cartagena D. Alfonso Vargas.
En 1488 sirvió de hospedaje a los Reyes Católicos y de palacio de las Cortes que estos celebraron en nuestra ciudad.
Difícil es marcar su situación porque unos la fijan en el grupo de casas que hay entre la Merced y la Plazuela del Salvador, otros en la casa llamada del Paso en la calle del Río, que perteneció a los Togores y hoy a los Sandovales, y otros a la calle de Meca o, mejor dicho, en la plaza de Togores y fincas de esta familia y de los Ruices.
Vamos a empezar con la visita de los Reyes Católicos.
Leyendo a Mosén Bellot queda claro que no durmieron en la calle del Río. Este cronista, que conocía bien el antiguo emplazamiento del alcázar, afirma que, tras llegar a la ciudad por la Puerta Nueva y recorrer las calles más importantes, los reyes entraron en la Colegial (la futura catedral).
1488 … Y hecha allí la oración, se vinieron a las casas del Obispo de Tarazona, que se juntaron con las de Juan Soler, alcaide, con el paso que hoy se ve encima del callejón que está enmedio.
Montesinos dice lo mismo (seguramente siguiendo a Bellot) y sitúa las casas del famoso obispo en la Plazuela de la Soledad, junto a la calle de los Soleres.
Se fueron a las magníficas casas del Ilustrísimo Sr. D. Andrés Martínez y Ferris, Obispo de Tarazona, que para mayor comodidad se juntaron con las de D. Juan Soler, Alcayde del Castillo Oriolano, sobre cuyas puertas principales se leyó por muchos años esta inscripción: Aquí estuvieron hospedados los serenísimos y cathólicos Sres. Reyes Don Fernando II y Doña Isabel, que vinieron a esta Ciudad a celebrar las Cortes en el año de la humana reparación 1488.
Esta localización coincide con el «grupo de casas que hay entre la Merced y la Plazuela del Salvador» mencionado por Gisbert.
Descartado como morada de los Reyes Católicos en su estancia en Orihuela, vamos con la localización del alcázar.
Volvemos a la crónica de Mosén Bellot, en 1356, cuando Oriola esperaba a su Señor, el infante Fernando; hijo del rey de Aragón, Alfonso IV «el Benigno» y de la princesa Leonor de Castilla. Acababa de empezar la famosa Guerra de los dos Pedros.
Miniatura del Cartulario de Orihuela. Asedio durante la Guerra de los Dos Pedros.
1356. Escribió el Infante como ya estaba en camino para venirse a Orihuela. Data en Córdoba 29 de julio, Y el procurador y el consejo determinaron que se hiciese pregón para que todo el mundo estuviese apercibido con sus armas, lanceros, ballesteros y los de caballo sin armas, para poder salir a recibirlo con humilde reverencia, alegremente y con buena orden ...
En septiembre visitaba por primera vez su señorío de Orihuela con el propósito de reclutar gente y conseguir pertrechos para la contienda.
Entraron los Infantes a 27 de septiembre de 1356, con regocijo general, por la puerta que en nuestros días han desecho que dicen del Burdel; y hecho el paseo por las calles principales se fue a su posada que era el alcázar, donde a la fecha hoy (primer cuarto del siglo XVII) están las casas de don Luis Togores y Francés Ruiz.
Mosén Bellot se refería a Luis Togores Ladrón, el VIII señor de Jacarilla, nacido en 1563 y fallecido en 1621; por lo tanto coetáneo suyo.
Un protocolo notarial localizado por José Ojeda Nieto aclara que el edificio antecedente a la Casa del Paso lindaba con el solar donde estuvo el famoso alcázar del Infante Fernando.
Es el testamento conjunto de Don Joseph Rosell y Desprats cavaller y Doña Ysabel Rocamora, conjuges Señors de Benejuçer.
José Gaspar Rosell y Ruiz era el II señor de Benejúzar y estaba casado con Isabel Rocamora y Molins, hija del marqués de Rafal. (Isabel había estado casada en primeras nupcias con Nicolau Molins). El documento, fechado el 18 de octubre de 1662, cita entre los bienes dejados para el mayorazgo, el solar del alcázar.
«Solar de casses hon vivia lo qº françes Ruis de Soler géneros, germa de mon avui maternal de mi dit testador» (el abuelo materno de don José Rossell), que era «lo Alcazar del Señor Infant Don fernando Segons»…
Y precisa que el citado solar, antiguo alcázar, lindaba con casas del Señor de Jacarilla, con la Calle del Río y «carrer de Pau Ruis que hix a la plaça major de Stes. Justa y Rufina».
El mayorazgo debió pasar, según testamento, al hijo mayor, don Alfonso Rossell y Rocamora, el que fue III señor de Benejúzar. (Según nota al margen, don José Rossell falleció el 30 de octubre de 1666 entre las dos y las tres de la madrugada y la mujer el 24 de abril de 1667, entre las seis y las siete).
El museo de la Muralla nos brinda una excelente oportunidad de asomarnos a la ventana del tiempo; de contemplar con nuestros propios ojos los restos de un palacio gótico anexo a la «Casa del Paso» y a la cara interna de la muralla. Este edificio es la ubicación más creíble del famoso alcázar.
Museo de la Muralla. José M. Pérez Basanta.
Antecedentes de la «Casa del Paso».
Casa del Paso. Colección Javier Sánchez Portas.
Mosén Bellot vuelve a mencionar la casa de los Togores en otra Guerra, la de las Germanías. Afirma que los comuneros la saquearon y le pegaron fuego. En aquellos momentos, la casa pertenecía a Jaime Togores e Ibáñez de Ruidoms IV Señor de Jacarilla.
Pero los agermanados se vengaban de Luis Togores Roca, su segundo hijo, destinado a la milicia.
1520… Con esto se acabó del todo el gobierno de esta ciudad, y todos los buenos que pudieron se ausentaron de ella, y la plebe se desvergonzó tanto viendo su Germanía tan favorecida hasta de los oficiales del Rey y tan preminentes como el baile general, que con furor diabólico arremetieron a las casas de Luis Togores y Andrés Soler, y las derribaron…
Luis era cuñado del Patriarca don Fernando de Loazes. Y como lugarteniente del gobernador Pedro Maza, en el verano de 1521 participó en la célebre batalla de Bonanza junto al marqués de los Vélez. Allí derrotaron a los comuneros o agermanados; y se ocupó personalmente de ahorcar y castigar a los rebeldes.
Su hermano pequeño de nombre Jaime, el más querido por su madre doña Brianda Roca y Rocafull, recibió su herencia con la condición de tomar el nombre y las armas de los Roca, formando el nuevo apellido «Roca de Togores». Todos los que han ostentado y ostentan este compuesto son sus descendientes.
El 19 de noviembre de 1560 otro Jaime Togores, el VI Señor de Jacarilla, concertó el matrimonio de su hijo, Juan Togores Rocamora con Juana Ladrón. El novio recibió la donación del lugar de Jacarilla y de unas casas en las que habitaba, situadas en la ciudad de Orihuela.
Parroquia de la Señora Santa Justa, que lindaba de dos partes con dos calles públicas, de otra con casas y hostal del magnífico mosén Antonio Gasch, y de otra con casas del magnífico Gaspar Ruiz y calle pública, estimando su valor en 2.000 libras de moneda de Valencia.
Casa del Paso. Colección Javier Sánchez Portas
Pocos años después, concretamente en 1572, Jacarilla y las casas de Santa Justa quedaron vinculadas, continuamente inseparables e indivisas en poder de Luis Togores Ladrón, VIII Señor, el mismo que cita Bellot como coetáneo suyo.
Por su inventario de bienes (con un completo listado de enseres domésticos) sabemos que nació en el edificio antecedente de la «Casa del Paso»; y que allí mismo murió en 1621.
Unas casas grandes con un palacio que está en la plaza de las carnicerías de la presente ciudad, situadas en la dicha presente ciudad de Orihuela, en la parroquia de Santa Justa, que lindan de una parte con la dicha plaza, y de otra con la calle llamada del Río y de otra parte con casas de Francisco Ruiz de Cascante, caballero.
Medio siglo después, la casa aparecía en las capitulaciones matrimoniales de Luis Togores Rosell, XII Señor de Jacarilla. Estaba valorada en mil libras, diez mil reales; y la heredó su primogénito, Luis Togores Valenzuela, el señor número XIII.
Otra nota de 1663, localizada por también por Pepe Ojeda, nos confirma su ubicación.
En lo carrer del Riu; poseía tres portales, y lindaba de Levante con la plaza de las carnicerías y donde se vendían los peces, a donde tenía dos portales. De poniente con las casas de Francisco Ruiz de Cascant y carrer de Pau Rois, appellat de la pilota donde tenía otro portal.
Esta cita nos permite ubicar también un trinquete para el «joc de la pilota». De esta práctica plenamente valenciana hablaremos más adelante, cuando lleguemos al otro trinquete situado en las traseras del convento de Santa Lucía.
La «Casa del Paso».
Casa del Paso. Archivo Celia Senén.
En 1690 Luis Togores Valenzuela, miembro del Consell por el estamento militar, decidió reedificar su casa y pidió licencia para «tallar» en el campo de San Ginés unos rollizos de pino destinados a cubrirla.
En el primer libro de su «Compendio histórico geográfico de la fundación de la ciudad de Orihuela» Josef Montesinos redactó una pequeña biografía de este personaje.
El Ilustre Sr. D. Luis Togores de Valenzuela, natural de Orihuela, Nobilísimo Caballero, Dueño y Señor de Jacarilla, Alcaide del castillo de la Villa de Guardamar, Capitán de las Costas Marítimas de San Ginés, Gobernador Militar y Político de esta oriolana ciudad desde el primero de Enero de 1696 hasta el 9 de Diciembre de 1699…
Terminada su construcción a principios del siglo XVIII, esta es la casa que llegó al siglo XX.
Casa del Paso. Colección Javier Sánchez Portas.
Firme partidario de la causa borbónica, su flamante vivienda fue saqueada cuando Orihuela cambió de bando en la Guerra de Sucesión.
Terminada la contienda y una vez casados sus tres hijos, vivió en la «Casa del Paso» junto a su fiel ama de llaves y un par de esclavos que tenía para su servicio.
Como dato curioso añadir que, a pesar de que el vaso funerario de los Togores estaba en la capilla de San Lorenzo de Santa Justa, Luis Togores Valenzuela rompió la tradición familiar y quiso enterrarse en la iglesia de los Jesuitas, sus vecinos y amigos, vestido con el hábito de San Ignacio.
Sigue Montesinos…Que por sus accidentes se vio obligado a renunciar el gobierno; y falleció en el año de 1726. Yace en la iglesia que fue de los Regulares Jesuitas, en su propio sepulcro, con esta corta inscripción. «Aquí yace D. Luis Togores y Valensuela, Señor de Xacarilla: año de 1726».
Gracias a su inventario de bienes, confeccionado en el año de su muerte, tenemos descripción de la casa original.
La planta principal estaba compuesta por una antesala, en donde entre otros muebles había un retrato de Felipe IV y otro de la reina. Tenía un cuarto que sacaba ventana al balcón de la calle, donde colgaba un retrato de Luis Togores Robles de cuerpo entero.
Otro cuarto con ventana al balcón; un cuarto con ventana al jardín; un comedor y una cocina. Y el entresuelo estaba dividido en dos partes: una para criados y esclavos, y otra destinada a almacén.
Gracias a las fotografías conservadas podemos añadir que su fachada era muy sobria, con la planta baja de sillería y la noble de mampostería enfoscada. Ambas decoradas con rejas de hierro forjado.
Casa del Paso. Colección Javier Sánchez Portas
Por el portalón que daba a la Calle del Río se accedía a un pasaje en cuyo interior estaba la puerta de la casa. A su vez permitía conectar con un callejón llamado de Togores que terminaba en la plaza de la fruta. Esta es la razón por la que se la denominaba «del paso».
En el ecuador del siglo XVIII, vivía en ella Luis Togores Robles, el XIV señor de Jacarilla. Luis creía tener derecho preferente a los mayorazgos de Rafal, fundados por los García de Laza.
Como descendiente de Leonor García de Laza, la esposa Luis Togores Ladrón, inició un pleito que duró más de un cuarto de siglo.
La obsesión por ser y llamarse «Señor de Rafal» fue tal que modificó continuamente su firma hasta anteponer el apellido García de Laza, firmando como Luis García de Laza, antes Togores.
En un principio, la justicia parecía decantarse a su favor; pero la sentencia definitiva favoreció al entonces marqués de Rafal, en 1763. Esto me sugiere una hipótesis:
¿Podría ser que el escudo que lucía en la esquina de la casa esperase esa sentencia favorable para ser desbastado con García de Laza entre los apellidos y así se quedase al no conseguirlo?
Casa del Paso. Escudo sin desbastar.
El siguiente señor de Jacarilla fue su hijo, Ignacio Togores Escorcia, que falleció sin descendencia. Ya cincuentón y todavía soltero, casó en Murcia con una niña de catorce años. Tuvieron un hijo pero murió con menos de un año.
Heredó el título y la casa su hermano Francisco Togores Escorcia, quien falleció de fiebre amarilla en 1811. Su muerte, también sin descendencia, significó el fin del linaje de los Togores cuyo apellido había permanecido inalterable desde el siglo XV.
A la muerte de Francisco heredó el mayorazgo y la casa Francisco de Paula Sandoval Togores, pasando a llamarse «Casa de los Sandovales».
De éste pasó a su hijo Francisco de Paula Sandoval Melgarejo, quien alquiló la casa o parte de ella al Ayuntamiento, para la instalación del cuartel de la Guardia Civil en 1854.
Ayuntamiento de Orihuela. Sesión ordinaria. 29 de Septiembre de 2009:Según consta en la documentación anexa, cabe destacar que el 16 de Septiembre 1854 se creó el primer Cuartel de la Guardia Civil de Orihuela bajo el mando del Segundo Capitán de Infantería Don Benito Guindulain y con sede en C/ del Río, nº 10, en la desaparecida CASA DEL PASO.
En el último cuarto del siglo XIX se menciona frecuentemente la «casa del paso» como casa cuartel en la que se emplazaban también las oficinas militares y la caja de reclutas.
Casa del Paso. Colección Javier Sánchez Portas
En mayo de 1887, el coronel al mando de las oficinas militares, se quejó al ayuntamiento del mal estado en que se hallaba.
El edificio pertenecía por aquellas fechas a José Joaquín Sandoval Melgarejo, terrateniente afincado en la Mancha fallecido en noviembre de 1899. Pero seguramente trataban con su hijo, el abogado y político domiciliado en Madrid, Alfonso Sandoval, barón de Petrés.
Alfonso, nacido en Murcia, había estudiado en el Colegio de Santo Domingo y conservaba algunos amigos de la infancia en Orihuela.
El cuartel de la Guardia Civil y las oficinas militares fueron trasladadas, pero sólo temporalmente. La historia de estos traslados está contada en un artículo monográfico al que podéis acceder pinchando en el siguiente enlace.
Enlace a artículo sobre la Guardia Civil.
Tenemos constancia de que en ausencia del acuartelamiento, a la casa se le aplicó un lavado de imagen.
El Diario de avisos. 8 de octubre de 1891: No se habla de otra cosa que de las reparaciones hechas en la fachada de la «casa del Paso» que da al callejón de Togores sin haberse ordenado la instalación de los correspondientes tubos de desagüe ni haberse sujetado a plano alguno, toda vez que los trabajos se han proseguido hasta rebajar aquella dejándola en una nevada que también se ha tejado.
Siempre pendiente de una profunda restauración, aunque intentaron salir de allí varias veces, la Benemérita tuvo que aguantar un siglo entero en la calle del Río.
DerriboCasa del Paso. Archivo Pedro de Vicente.
Derribo y construcción del campus.
DerriboCasa del Paso. Archivo Pedro de Vicente.
En 1951, ya en manos de la familia Balaguer, fue declarado en ruina con peligro inminente. Pero el cuartel tuvo que aguantar hasta 1960, cuando concluyó la obra de su ubicación actual.
Dicha obra fue proyectada en la II República, cediéndoles el Cuartel de la Remonta.
Ruinas Casa del Paso. Colección Javier Sánchez Portas.
Desalojado por fin el edificio, en 1962 lo declararon en ruina con peligro para la población.
Aun así, no se autorizó su derribo hasta 1967. Y fue paralizado por el ministerio alegando «interés histórico artístico».
RuinasCasa del Paso.
Tras una visita de inspección, el derribo quedó en una demolición parcial de los elementos peligrosos y el posterior vallado del edificio.
Ruinas Casa del Paso. Colección Javier Sánchez Portas.
Mediante una permuta fue adquirido por el Ayuntamiento de Orihuela para ser derribado posteriormente. Era el anticipo de la amplia destrucción patrimonial que se avecinaba a nivel general en toda Orihuela.
Ruinas Casa del Paso. Colección Javier Sánchez Portas.
Irónicamente, en 1969 la ciudad fue declarada «Conjunto histórico artístico».
Ruinas Casa del Paso. Colección Javier Sánchez Portas.
Tras muchos años convertido en solar, su espacio y el de unas casas anexas fue empleado para la construcción del «Campus de las Salesas» de la Universidad Miguel Hernández.
Solar Casa del Paso
Como nota positiva, dicha obra permitió emprender, entre las Navidades de 1997 y el mes de marzo de 1999, las más importantes excavaciones arqueológicas realizadas en Orihuela, dos mil metros cuadrados de solar.
Solar Casa del Paso
Y en una acertada decisión, se decidió preservar en el sótano visitable, un singular tesoro patrimonial que nos brinda una excelente oportunidad de asomarnos a la ventana del tiempo.
Si os apetece conocerlo virtualmente a través de un vídeo, pinchad la siguiente imagen.
Enlace visita virtual alMuseo de la Muralla. José M. Pérez Basanta.
En el Museo de la Muralla han quedado al descubierto las murallas almohades, los baños y casas islámicas, el palacio gótico atribuido al infante y otras viviendas bajomedievales cristianas…
Su imprescindible visita nos brinda una oportunidad única de contemplar con nuestros propios ojos un trozo de esta vieja calle; una zona estratégica de nuestra ciudad en distintas épocas.
Aulario Casa del Paso. Universidad «Miguel Hernández». José M. Pérez Basanta.
Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).
Mi agradecimiento a José Ojeda Nieto, Manuel Gálvez Fernández y Jorge Belmonte Bas.
Vista del río Segura desde poniente. Orihuela Murcia [sic]. Laurent, J. 1816-1886. Fecha: ca. 1870.
Los muros de Orihuela del lado del oeste son bañados por este río; un puente de barcas da acceso a la villa. (Al-Idrîsî, siglo XII).
Vista del río Segura desde levante. Orihuela Murcia [sic]. Laurent, J. 1816-1886. Fecha: ca. 1870.
Puente de Poniente y Sala del Consell.
El puente popularmente conocido como viejo ha sido a lo largo de la historia un reto para la ciudad. Fabricado con barcas, con tablas o de piedra, era el único enlace entre el casco urbano y el «Raval del Pont».
Con la expansión de este arrabal, convertido en el Mayor o de San Agustín, se erigió el puente de Levante, correspondiéndole a este, los títulos de Mayor, Viejo o de Poniente.
Grabado siglo XIX. Ceremonia del ramo sobre el puente. Al fondo, la Sala.
En las reseñas históricas recopiladas por Mosén Pedro Bellot se habla de un puente de madera que a principios del siglo XIV estaba a merced de las crecidas del río, necesitando ser «adobado» constantemente, motivo por el que el consejo estableció un pontaje (impuesto por uso del puente) que se cobraba a los ganaderos que lo utilizaban.
El Día de navidad (de 1320) amaneció el río tan crecido que cubrió el puente, y las gentes del Raval y heredades no podían pasar a misa. Y el consejo mandó que todos los maestros y toda la gente de la villa acudiesen a ayudarles, y así fue adobado y presto, y como era tanta costa, hacían pagar a los ganados una cabeza por mil.
Vista del río Segura desde levante. Orihuela Murcia [sic]. Laurent, J. 1816-1886. Fecha: ca. 1870. Fotografía: papel albúmina; 245 × 339 mm sobre cartulina de 372 × 481 mm 17/3/36.
Esta precariedad y la tragedia que suponía carecer de iglesia cuando el Segura, con demasiada frecuencia, incomunicaba a los vecinos de su otra orilla, obligó a utilizar la ermita situada extramuros bajo la advocación de San Sebastián y San Roque (donde ahora está el convento), que se convirtió en ayuda de parroquia o capilla de la Catedral con su pila bautismal. Para asistirla, un cura residía continuamente en ese lado del río. Erigido el Convento de San Agustín, dicha función quedó obsoleta.
Recodo del Segura a principios de siglo (Kurt Hielscher).
Pero no todo eran inconvenientes. La sencillez del puente permitía destruirlo en caso de necesidad convirtiendo el río en un foso defensivo, como así ocurrió en la guerra entre Castilla y Aragón, conocida como «de los dos Pedros».
El puente Quebrado se dijo porque en la primera guerra del rey Don Pedro de Castilla lo mandó quebrar el consejo, y en el año 1361, en el cual se hizo paz, mandó dar 50 sueldos para adobarle.
Para renovarlo cada década, además del esfuerzo económico, era necesario talar demasiados árboles «y no se podían criar tantas alamedas», así que en el año 1415 decidieron fabricarlo en piedra por primera vez.
En 1451 se colocaron las cimbras de un gran puente de un solo ojo que durante dos siglos y medio restauraron una y otra vez, quedando obsoleto a comienzos del siglo XVIII. Se reedificó totalmente ante la necesidad de contar con un acceso seguro para los carros que se dirigían al molino.
Vista desde el mediodía de la Casa de la Ciudad de Orihuela adornada con motivo de la Proclamación al trono de Carlos III, grabado de Alagarda. Siglo XVIII.
Al final del puente, un arco abierto en la muralla, permitía la entrada a la ciudad y mediante un pasadizo abovedado que cruzaba por debajo del la Casa Consistorial se desviaba el tránsito incómodo de la calle del Ángel hacía la del Río.
Fachada de tramontana de la Casa de la Ciudad, adornada con motivo de la Proclamación de Carlos III. Grabado de Alagarda. Siglo XVIII.
.. de sillería de la mejor calidad blanca, fuerte y granimenuda, con pilastras de trece palmos de altura y piedras de cuatro palmos y medio unas y otras de tres palmos y medio, dos palmos de altas y todo el espesor de la pared con las tres caras bien labradas, orden corintio, arco abocinado y sobre él, el escudo de armas de la ciudad. Las puertas con su erraje grueso de madera vieja, chapado en oja delata, con las serraduras de la mayor firmeza y hermosura.
Esta descripción del arco aparece en los «Capítulos y condiciones formadas para la construcción y reparación de las obras de las Casas Consistoriales del Ilustre Ayuntamiento de esta ciudad de Orihuela», redactados en 1777.
Plano obras Sala. Año 1777. Archivo Municipal de Orihuela.
En su plano adjunto comprobamos que aparece el «tránsito por baxo de la cassa de la ciudad»; o más concretamente por debajo de «la Sala de Cabildos».
¿Qué era citada Sala?
Fray Diego de Cadiz predicando desde un balcón de la Sala. Dibujo de Josef Montesinos. 1787.
La Sala era una dependencia de, aproximadamente noventa metros cuadrados, donde se reunía el Consell de la Ciudad. Su elevado emplazamiento hace pensar que, además de referirse a la Sala del Consell, los oriolanos utilizaban el nombre popular que recibía la estancia construida sobre las viviendas para albergar la paja, llamada comúnmente «la sala».
Diseño de la Ciudad de Orihuela mirada por el Mediodía. Joseph Vicente Alagarda y Eysarch. Segunda mitad del siglo XVIII. En la parte inferior izquierda, con el número 15, la Casa de la Ciudad.
Este apelativo acabaría identificando a todo el edificio. La Casa Consistorial fue construida de ladrillo en el siglo XIV y reedificada en piedra a finales del XVI; formando con el sólido puente que le servía de apoyo un impresionante edificio defensivo.
La Sala y el Puente. Dibujo de Pepe Sarabia
El puente viejo, reedificado como hemos dicho a principios del siglo XVIII, en 1763 presentaba de nuevo un aspecto deplorable.
El estado en que se encuentra el puente, haciéndose en el de cada día agujeros, y que tiene mucha parte de sus maderas y barandillas podridas y señaladamente se ha derribado en una caballada tanto de su suelo que no puede pasar seguramente cabalgadura alguna para introducir molienda alguna en el molino en perjuicio del arrendador que paga licencia a la ciudad y con la contingencia de poder caer en el río algunas criaturas de las que transitan por dicho puente.
El principio del fin llegó en 1829. En ese año, además de los famosos temblores de tierra que asolaron la Gobernación oriolana, las copiosas lluvias otoñales aumentaron considerablemente el caudal del río Segura.
En enero de 1830 volvió a llover torrencialmente, llegando a diluviar durante veintinueve horas y media seguidas entre los días 28 y 29.
El día 30 se desprendió un sillar del arco que sostenía el puente, encargándose de la reparación el maestro Antonio Sánchez, quien puso una piedra muy ajustada cerrándolo de nuevo. Pero tan solo era el primer aviso.
El 15 de octubre de 1834 nadie pudo evitar que cediese ante los envites de una nueva riada. Tres días después, la Sala, desprovista de apoyo, corrió su misma suerte.
Expediente sobre reparación o reedificación de la Casa antigua Consistorial de esta ciudad. Antonio Sánchez, 1836. Archivo Municipal de Orihuela.
Todo lo que quedó en pie hubo de ser demolido. En el «Expediente sobre reparación o reedificación de la Casa antigua Consistorial de esta ciudad», fechado en 1836, Antonio Sánchez confeccionó unos preciosos «Planos explicados por letras, números y colores», pero el consistorio no pudo sufragar la obra y fue desechada.
Fragmento explicado del plano de la Casa Consistorial y fragmento de fotografía del XIX.
Pasados seis años, se vendió el terreno a Luis Abadía para construir un edificio de viviendas. En 1848 su viuda Josefa Larranzi se vio obligada a deshacerse del mismo.
El edificio que en la actualidad ocupa su lugar, conserva en el zaguán una pequeña joya. Si alguien les abre la puerta (manda narices) podrán contemplar una de las representaciones más antiguas de nuestro oriol, datada en 1598.
En 1598, obrando la puerta de la ciudad que sale a San Agustín o San Sebastián, se hace por el maestro Pierres un escudo de armas en piedra jabalina.
José Ojeda Nieto afirma que este escudo y el de San Roque, expuesto en el claustro de la Catedral, son coetáneos y pertenecen a la desaparecida puerta de San Agustín.
San Roque en el claustro de la Catedral.
Pero volvamos al puente. Tras varios proyectos de reedificación, el obispo Félix Herrero Valverde se ofreció al Ayuntamiento para encargarse personalmente de dirigir la habilitación de dos nuevos y sólidos puentes de madera; administrando, eso sí, los 20.000 reales que para ello había dispuesto el Consejo.
Félix Herrero Valverde.
Aceptada su propuesta escogió para tal menester al capuchino Fray Antonio de Benimassot, del convento de Monovar, que ya había trabajado en las Salesas.
Las obras duraron desde el 19 de Mayo al 8 de agosto de 1835. El puente de Benimassot fue un verdadero fracaso; pronto comenzó a perder el nivel y poco a poco se fue deteriorando hasta que en 1842 amenazaba con desplomarse.
El ingeniero de caminos Elías Aquino dirigió la construcción de un nuevo puente de madera de pino endurecido en las aguas de las salinas.
Quedó terminado el 22 de abril de 1843. Esta vez probaron su solidez aparcando en su doble calle cinco carros de bueyes bien cargados de pimiento molido. Pero tampoco duró mucho.
En el verano de 1868 la Sociedad Material para Ferrocarriles y Construcciones de Barcelona instaló un nuevo puente de hierro del que se conservan planos y algunas fotografías.
Archivo Municipal de Orihuela.
Colección Javier Sánchez Portas.
Colección Javier Sánchez Portas.
Colección Javier Sánchez Portas.
Gigantes y cabezudos en el Puente de Poniente Colección M. Soriano.
El puente de Poniente a principios del siglo XX.
Reconstruido y sustituido varias veces durante el siglo XX.
El conquistador. 12 de mayo 1917: Basta con que un ingeniero del Estado diga que por ser el Puente de Poniente de esta Ciudad de la exclusiva pertenencia del Municipio ya no hay medio de que se reconstruya por el Estado, como solicitaba la Cámara de Comercio; para que ésta como toda Orihuela, quede como convencida y abandone las gestiones que debía hacer para conseguirsu laudable propósito, como lo han conseguido poblaciones comarcanas.
Aquí nadie recuerda, al parecer, que el Puente de Poniente actual se construyó con dinero patrióticamente desembolsado por los oriolanos para cubrir las acciones que a dicho fin emitió el Municipio y que para la mayoría de los accionistas han resultado un papel mojado, perdiendo por completo lo entregado (…)
Los Puentes, por consiguiente, no son propiedad del Municipio sino de la exclusiva pertenencia de los oriolanos, como particulares, no comovecinos de la Ciudad. Como es ineludible el tránsito por ambos puentes, dispensable es que se construya con fondos particulares…
Sesión municipal del 19 de Julio de 1934: Ultimado el despacho ordinario, el Sr. Alcalde advierte de la necesidad de restringir el tránsito pesado por los dos puentes que existen en la población sobre el Segura, en vista de que los informes emitidos por los técnicos a los que particularmente ha encargado el reconocimiento, resultan extraordinariamente faltos de solidez, en atención a lo cual, por unanimidad se acuerda no permitir el paso de vehículos cuyo peso total exceda 1.500 kg. y que ello se comunique a los gobernadores de Valencia, Alicante y Murcia y al ingeniero jefe de firmes especiales.
En las fallas celebradas durante la II República en Orihuela, algunos vecinos se burlaron del penoso estado del Puente.
Falla de la Calle Fermín Galán (Los Hostales). Autor: Lucio Sarabia e hijos. Archivo García-Molina.
Puente de Poniente en los años 60 del siglo XX.
Foto Loíno.
Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba 2006).
Galería Fotográfica.
Colección Javier Sánchez Portas.
Vista desde el Puente de Poniente. Colección Javier Sánchez Portas.
Vista desde el Puente de Poniente. Ministerio de Cultura.
Vista desde el Puente de Poniente. Colección Javier Sánchez Portas.
Vista desde el Puente de Poniente. Ministerio de Cultura.
Vista desde el Puente de Poniente publicada en enero de 1925 en la revista La Esfera, ilustración mundial. En el pie reza: «Vista de Orihuela (Alicante) desde el río Segura, Fot. Hielscher».
Amado Granell con el uniforme del Ejército Popular de la República (1936).
Nacido en Burriana, el 5 de noviembre de 1898. Hijo de María Francisca Mesado Monzonís y de Juan Bautista Granell Sabater, comerciante dedicado a la importación de madera de Guinea.
Amado mostró muy pronto su naturaleza guerrera alistándose a la Legión, de la que fue expulsado a petición de su padre por supuesta minoría de edad.
La experiencia le marcó y siempre habló de ella orgulloso.
Electricista de profesión, trabajó en una tienda de lámparas en la calle Ribera, de Valencia.
Llegó a Orihuela a comienzos de los años treinta para prestar servicio en la empresa «Eléctrica Balaguer».
Cerrada ésta, se estableció en la calle San Pascual, dedicado a la venta de material eléctrico, radios y bicicletas.
Calle San Pascual, entonces Luis Barcala. Colección Javier Sánchez Portas
Afiliado al Partido Socialista, en marzo de 1936 fue elegido segundo teniente de alcalde.
Al iniciarse el alzamiento encabezó el Comité de Enlace Antifascista que intentó controlar la caótica situación provocada por los militares rebeldes.
Pero Granell no estaba hecho para la política. Desaparecido el comité, Ramón Pérez lo llevó a Alicante, donde se alistó en el Ejército Voluntario iniciando una brillante carrera militar.
Su primer destino fue el batallón «Levante», en Valencia.
Ascendió a capitán, destinado al Batallón de Hierro, unidad de choque que más tarde se conocería como Regimiento Motorizado de Ametralladoras.
En agosto de 1938 escribió al Consejo oriolano, ya como comandante jefe de la 49 Brigada Mixta del Ejercito Popular, formada por cuatro batallones.
Amado Granell con el uniforme del Ejército Popular de la República (1936).
Poco antes de finalizar la guerra en España, concretamente el 28 de marzo de 1939, embarcó en el Stanbrook, último barco que zarpó del puerto de Alicante rumbo a Orán.
Consiguió subir a bordo con su fusil ametrallador. En la lista de pasajeros figura dos veces su nombre con los números 1928 y 2073.
Pinchando en la fotografía del barco se accede a un artículo monográfico sobre el Stanbrook .
El Stanbrook en el puerto de Alicante. Enlace a artículo.
Acabada la Guerra Civil, el Juzgado Militar de Orihuela ordenó su busca y captura en febrero de 1940 y en abril de 1941, acusado de rebelión militar.
Archivo Municipal de Orihuela
Mientras le buscaban en Orihuela, Amado Granell acompañaba a los americanos en la ocupación de Orán.
Tarjeta del Amado Granell del Ministerio del Ejército francés. MARIANO BLANCH. Información.
Pronto se enroló en los «Cuerpos Francos de África» y, en 1943, formaba parte de la División Leclerc, Tercer Batallón de Marcha, conocido como «el Batallón hispano», que estaba integrado por numerosos españoles exiliados, curtidos en las batallas españolas.
Amado sintonizaba bien con las tropas y poseía la experiencia de mando acumulada durante la Guerra Civil.
Como teniente de «La Nueve», combatió contra nazis y fascistas en el norte de África.
El capitan Raymond Dronne y Amado Granell preparando el ataque en Paris. Archivo Evelyn Mesquida.
Tras recibir entrenamiento en Gran Bretaña, los vehículos de su compañía, bautizados con los nombres de Brunete, Ebro, Guernica, Teruel, Guadalajara, etc., desembarcaron en Normandía y fueron los primeros en llegar a París.
Para escarnio del nuevo régimen español, en agosto de 1944, Granell pasó a la historia, inmortalizado por el diario Liberation, como el libertador de París.
Portada del periódico Liberation 25 de agosto 1944.
Su blindado abrió la marcha en el «Desfile de la Victoria» en los Campos Elíseos ondeando la bandera republicana.
El propio De Gaulle le entregó la Legión de Honor, ofreciéndole el empleo de comandante si adoptaba la nacionalidad francesa.
Dicen que su respuesta fue: «a España la quiero como una madre, a Francia como una novia».
«La Nueve» siguió avanzando hasta Alemania, llegando al «Nido del Aguila», el bunker de Hitler. Había cumplido su promesa de lavarse las manos en el Rhin.
Miembros de «La Nueve» durante su estancia en Gran Bretaña.
Permaneció en esta mítica compañía hasta finales de noviembre de 1944, fecha en la que agotado y enfermo fue sustituido, siendo uno de los pocos supervivientes de la compañía.
Siempre pensó que, derrotados Hitler y Mussolini, el siguiente sería Franco; pero los aliados tenían otros planes: la guerra acabó sin llegar a liberar su patria.
Tras un periodo de intrigas políticas por Europa, en el que llegó a entrevistarse con don Juan de Borbón, frustrado, volvió a Francia y en 1950 abrió el restaurante «Los Amigos» en la calle Bouloi de París.
Mucho después, regresó a España y junto a un socio regentó un comercio llamado «Radio Colón», en Valencia.
Amado Granell Mesado
Falleció en mayo de 1972 en accidente de tráfico en Sueca (Valencia).
Cruz de Guerra con palma y cinco citaciones, oficial de la Legion de Honor en Francia, Amado Granell fue enterrado en el cementerio de Sueca.
La lápida, donde figura «Legion de Honor» y una hoja de palma, fue costeada por el gobierno de la República Francesa.
Retrato de Carlos II «el Hechizado», el último Habsburgo que reinó en España.
El breve levantamiento oriolano de 1706. (Que a la postre fue hundimiento)
En noviembre del año 1700 llegaba a Orihuela la noticia de la muerte del «Hechizado». Sin pérdida de tiempo, el Consell oriolano decretó el luto acostumbrado y las correspondientes misas. Y Felipe V fue jurado como nuevo rey con el ceremonial propio de tan magno acontecimiento.
Felipe V, rey de España. Óleo sobre lienzo.
Seis años después, España ardía en plena Guerra de Sucesión. En febrero, Felipe V abandonó Madrid con la firme intención de someter Barcelona con un ejército de 30.000 hombres.
El sitio por tierra y mar se frustró por la aparición de una escuadra anglo-holandesa. Esta circunstancia, unida al avance del ejército aliado hacia la capital, le obligó a regresar; pero no permanecería en ella mucho tiempo.
El archiduque partió de Barcelona y tras ser proclamado en Zaragoza, entró en Madrid, poniendo en fuga al Borbón que se refugió en Burgos.
El 29 de junio de 1706, Carlos III era proclamado rey ante los ciudadanos de la capital. Su triunfo parecía casi cantado.
Archiduque Carlos. Martin van Meytens (attrib.)
Pocas semanas después, concretamente el 24 de Julio de aquel mismo año, Jaime Rosell y Rocamora, señor de Benejúzar, marqués de Rafal consorte y gobernador militar de Orihuela, proclamaba por tres veces desde el balcón de su palacio: ¡Hijos míos, viva Carlos III¡
Proclamación de Carlos III en la Plaza Mayor de Denia.
Esta frase vitoreada por el pueblo allí congregado, culminaba el levantamiento oriolano contra Felipe V.
¿Qué impulsó a Orihuela, tantas veces distinguida como noble y muy leal, a romper el juramento con su rey abrazando la causa austracista?
Podemos hablar de la hábil utilización del descontento generalizado de la población ante el abuso de las clases dominantes mediante la propaganda de los agentes austracistas, propaganda personalizada en Juan Bautista Basset, personaje clave para que calase en los valencianos.
A modo de político en campaña, prometió la abolición del pago de tributos abusivos a los nobles, ganando para la causa del archiduque a los campesinos, a las clases populares urbanas y a gran parte del clero.
Joan Baptista Basset.
Y hablando del clero; podemos mencionar la fuerte suma reclamada por las tropas borbónicas al Cabildo de la Catedral para urgencias bélicas, suma que los poderosos canónigos amparados en sus privilegios se negaron a pagar, utilizando su influencia para sembrar en las calles la causa del archiduque.
Podemos citar el temor que produjo la caída de Cartagena, incluso la hostilidad que catalanes, aragoneses y valencianos tenían hacia los franceses. Pero yo quiero detenerme particularmente en dos motivos, en mi opinión decisivos.
El primero la clara indiferencia que Felipe V demostró con la celosa Orihuela, una ciudad acostumbrada a ser reconocida y premiada por sus monarcas.
El Borbón mancilló varias veces unos privilegios adquiridos con sangre y fuego a través de siglos de lucha en los que nuestra ciudad fue un baluarte para el reino de Aragón.
En el segundo, comparto la opinión del obispo José de la Torre y Orumbella, huido durante estos acontecimientos: los oriolanos no se sublevaron por falta de amor a Felipe V.
El obispo de Cartagena Luís Belluga había sido investido con el cargo de Capitán General de Alicante y Murcia, así que las tropas oriolanas debían ponerse bajo su mando.
Cardenal Luis Belluga y Moncada.
Para aquellos oriolanos, era impensable que la defensa y gobierno de nuestra ciudad quedasen manos de un murciano, a la postre obispo de Cartagena, autoridad contra la que tantas veces había luchado la ciudad en su pleito por conseguir la mitra oriolana.
La antigua enemistad con la que siempre habíamos mirado a los de Murcia y su reino, junto a las continuas amenazas que estos proferían contra Orihuela (saquear sus bienes, talar sus árboles y abrasar sus haciendas) dificultó enormemente el cumplimiento de la voluntad real.
Las tropas del archiduque se acercaban; no se sentían queridos por su Rey; volvía a plantearse el dilema suscitado en la Reconquista:
¿Qué sería de una Orihuela diluida en Castilla?Y Orihuela tomó partido.
Pintura de Augusto Ferrer Dalmau.
Pero las cosas acabaron mal para nosotros; acosado por nuevos ejércitos de voluntarios castellanos y por las tropas enviadas por Luís XIV, el archiduque Carlos abandonaba la capital junto a su ejército, replegándose hacia Valencia.
Felipe V regresó a Madrid el 4 de octubre aclamado por el pueblo.El 7 de octubre, ante el avance de las tropas borbónicas, el marqués de Rafal abandonó Orihuela, poniendo a salvo sus alhajas.
Enterado Belluga se presentó tres días después con artillería, 1.000 jinetes, 1.000 infantes y 4.000 campesinos enfurecidos.
La heroica resistencia de sus ciudadanos desorganizados fue un sacrificio inútil. Ante semejante fuerza ofensiva Orihuela cayó en dos horas. Fue saqueada e incendiada y a pesar de ser acaudillados por un obispo, la soldadesca no respetó ni los templos.
Reacción lógica si tenemos en cuenta que el día 21 de agosto, las tropas austracistas acuarteladas en Orihuela entre las que se encontraban el marqués de Rafal y sus milicias, hicieron algunas incursiones sobre la frontera con Castilla, y al llegar a Beniel, huido el vecindario, se llevaron a la Virgen, a San Bartolomé, a San Gil y hasta el copón del Santísimo Sacramento, sacrílego botín depositado en San Agustín por orden del cabildo.
Beniel. Mojones del Reino. Frontera entre Castilla y Aragón.
La decisiva victoria militar de Felipe V sobre las tropas del archiduque en la batalla de Almansa, dio paso a la capitulación de Valencia.Es significativo el letrero que, en latín, puso en la ciudadela que hizo construir, con cañones apuntando hacia ella:
Habiendo vencido a los valencianos junto a Almansa la majestad del rey Felipe V, y habiéndoles perdonado la vida por su magnanimidad, hizo construir esta fortaleza para seguridad de la ciudad y del reino.
Y así llegó la imposición de nuevas leyes en los reinos de Aragón y Valencia, el llamado decreto de nueva planta. Usando el derecho de conquista se derogaron los fueros y privilegios, se suprimieron los organismos políticos forales (excepto los del País Vasco y Navarra, que se mantuvieron leales a Felipe V) y hasta nuestra lengua materna fue prohibida en un intento de diluir definitivamente a la vieja Corona de Aragón en las leyes, costumbres e idioma de Castilla.
La Batalla de Almansa. Ricardo Balaca.
Orihuela ya nunca fue la misma. Cuando en 1715 denunció los excesos de las tropas borbónicas, la orgullosa ciudad antaño segunda del reino, tuvo que escuchar públicamente las siguientes palabras:
Todos los dichos señores que componían el Ayuntamiento heran unos picarones, futres, bugres, traydores, canallas y que estaba la Ciudad traidora y que no quería pagar, ni sus vecinos al Rey…
Retrato boca abajo del primer Borbón en Xátiva. Donde ordenó incendiar la ciudad.
Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).
Publicado en la revista deorihuela. 2006.
Audio programa de radio que grabé sobre el tema.
Una corrección importante: En el siguiente vídeo se cita el actual palacio de la Granja como escenario del levantamiento y la proclamación. Gracias a la compra del archivo de la casa de Rafal, Javier Sánchez Portas ha demostrado que el marqués vivía, a comienzos del XVIII, en la calle del Hospital, entre la plaza de la Salud y la de Santiago.Lo he corregido en el audio. Pero no puedo en el vídeo.
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Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba), historias de Orihuela, fotos, postcast y vídeos.