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De Escuela Graduada a Colegio Andrés Manjón.

José Antonio Ruiz Peñalver.

De Escuela Graduada a Colegio Andrés Manjón.

Hace más de ochenta y cinco años que un colegio de Orihuela ostenta orgulloso el escudo de la II República, emblema oficial del régimen que lo construyó como Grupo Escolar del Sector de Mediodía o Escuela Graduada número dos.

Conocido popularmente con el nombre de «Las Graduadas», fue proyectado durante la Dictadura de Primo de Rivera y puesto en marcha en la de Franco.

Pinchando sobre su fotografía podéis acceder a la biografía del Francisco Díe Losada, el alcalde que impulsó inicialmente la obra.

Francisco Díe Losada. Colección Antonio Luis Galiano Pérez. Enlace a su biografía.

Dictadura de Primo de Rivera.

En 1927 la Corporación Municipal oriolana formalizó un préstamo con el Banco de Crédito Local por importe de 650.000 pesetas, destinadas a emprender un ambicioso proyecto de modernización de la ciudad. 

Entre otras mejoras, ofrecía construir nuevas escuelas municipales.

En febrero de 1928 el alcalde Francisco Díe propuso en pleno, y así se acordó por unanimidad, solicitar la creación en Orihuela de dos escuelas graduadas: una para niños y otra para niñas; de seis grados cada una, bajo el compromiso municipal de construir los locales necesarios con el auxilio económico del Estado.

El 23 de octubre de 1928 Francisco Díe desarrolló su moción mostrándose decidido a «Dotar a este municipio de locales higiénicos que reúnan las debidas condiciones para la enseñanza, asunto este que vivamente le interesa por su decidido y entusiasta anhelo de mejorar la instrucción de los habitantes de este pueblo».

Gracias a las gestiones personales de don Francisco, visitó Orihuela una comisión de la Junta Provincial de Construcciones Escolares formada por el inspector de Primera Enseñanza, llamado Senent, y el que a la postre fue autor del proyecto: el prestigioso arquitecto alicantino Juan Vidal Ramos.

El arquitecto Juan Vidal Ramos (1888-1975).

Vista la favorable impresión causada en los visitantes, se acordó por unanimidad la creación de tres escuelas graduadas en el casco urbano y de catorce escuelas unitarias en los distintos partidos del término municipal.

Posteriormente el número inicial quedo reducido a trece: Aparecida, Bonanza, Hurchillo, Arneva, Torremendo, Pilar de la Horadada, Rebate, Marquesa, San Bartolomé, Mudamiento, Murada, Matanza y Barbarroja.

Para decidir su ubicación y para la elección del arquitecto, el Consistorio otorgó un amplio voto de confianza a su presidente quien, como ya hemos dicho, designó al arquitecto formado en Barcelona,  Juan Vidal Ramos, autor entre otras obras de la sede de la Diputación Provincial y del Hospital de San Juan en Alicante, actual MARQ; o de la «Casa del Parque», actual museo arqueológico de Crevillente.

Juan Vidal Ramos primero por la izquierda y Francisco Díe Losada , el segundo por la derecha.

El 26 de abril de 1929 quedaron aprobados proyectos, planos y presupuestos. Y se pidió a la Dirección General de Primera Enseñanza las subvenciones necesarias para comenzar las construcciones.

Las mismas estarían debidamente cercadas para la mejor utilización de los campos escolares, encargándose el propio Consistorio del movimiento de tierras en los emplazamientos, de la dotación de alcantarillado y del caudal de agua necesario.

El 29 de Noviembre de 1929 se publicó en la Gaceta de Madrid la Real Orden concediendo la máxima subvención permitida por la ley: 10.000 pesetas por sección. Multiplicando los tres edificios por dos escuelas y por tres secciones, la ayuda para construir los tres grupos del casco ascendía a 180.000 pesetas.

Alameda de la Estación. Colección Javier Sánchez Portas.

Los edificios, incluyendo la compra de los tres solares, se presupuestaron en 432.721 pesetas. El 4 de febrero de 1930, el popular alcalde «Paco Díe» detalló minuciosamente su financiación:

Las 147.678 pesetas que quedaban del préstamo concedido en 1927 se destinaron al proyecto, desechando la construcción de un nuevo puente que iba a unir la Plaza de Santiago con la margen contraria del río. 

Sumando ese remanente disponible a la cantidad subvencionada por el Estado aún faltaban 105.043 pesetas.

Se acordó que, una vez pagados los solares, se abonarían las certificaciones de obra ejecutada hasta donde alcanzase el dinero; traspasando el derecho a percibir las 180.000 pesetas de subvención al contratista escogido.

El resto se le abonaría en tres anualidades consecutivas, consignadas a los presupuestos de los años 1931, 1932 y 1933,  a razón de 35.014 pesetas por año, sin derecho a cobrar interés por la demora.

El alcalde eligió inicialmente un solar en la Avenida de la Vega para la Graduada del sector de mediodía. Pero sus propietarios lo vendieron, utilizando sus palabras, «por un precio fabuloso». Así pues, optó por buscar algo mas barato.

Alameda de la Estación. Colección Javier Sánchez Portas.

Escogió un trozo de huerto en la Alameda de la Estación cuyo usufructo pertenecía a Piedad Roca de Togores, marquesa de Rubalcava, en nuda propiedad con Luis Roca de Togores y Fontes.

Contando con el beneplácito de los propietarios, cuyas circunstancias testamentarias impedían enajenarlo, solicitó su expropiación forzosa declarándolo «de utilidad pública».

En esa misma sesión Francisco Díe Losada, promotor y artífice del proyecto, unió su destino al del general Primo de Rivera presentando la dimisión irrevocable como alcalde y concejal.

La sucesión de cambios políticos paralizaron la construcción. En julio de 1930 el nuevo alcalde, Antonio Balaguer, asumió el proyecto con la oposición del concejal Ballesteros; quien considerando el carácter interino de la Corporación se negó a recoger herencias del anterior Ayuntamiento.

A. Balaguer Ruiz.  Abogado, político y banquero. (1886-1946).

Balaguer consideraba necesario promover la inversión en escuelas teniendo el proyecto tan a la mano. El gasto se compensaría con el ahorro en alquiler de locales para escuelas que por aquellas fechas pagaban. Pero en menos de un año, el consistorio que presidía, iba a cambiar radicalmente.

II República.

El 14 de abril de 1931 se proclamó la II República. A pesar de la predecible y contundente derrota de la coalición de republicanos y socialistas en las elecciones municipales de Orihuela, la abdicación de Alfonso XIII y la proclamación en toda España cambiaron completamente el tablero de juego local.

Inmediatamente quedó suspendida la constitución del Ayuntamiento monárquico. Un comité escogido de entre los miembros de la «conjunción republicano-socialista» se posesionó interinamente del Consistorio, y éste quedó provisionalmente bajo la vara de Ricardo García López.

El 23 de abril se formó la Gestora oficial,  compuesta por los miembros más destacados de las formaciones aliadas. 

Celebrados nuevos comicios sin la concurrencia de los monárquicos, la Comisión Provisional se reunió el 6 de Junio de 1931 para constituir un Consistorio compuesto por 33 concejales escogidos equitativamente entre socialistas, republicanos de izquierda y republicanos conservadores.

La Alcaldía pasó a manos de José María Lucas Parra, dirigente de Acción Republica­na. Aprovechando el nombramiento de Antonio Guillén Martínez como vocal del Consejo Local de Primera Enseñanza, el concejal Martínez Jacobo propuso invertir el remanente del préstamo contratado con el Banco de Crédito Local en la necesaria construcción de escuelas, como había previsto Díe.

Colección Javier Sánchez Portas.

Pero el nuevo alcalde prefirió no adoptar acuerdo alguno. Quería desvincularse de lo hecho por los anteriores ayuntamientos.

Lucas Parra se limitó a enviar una solicitud al Ministerio de Instrucción Pública en la que pedía la creación en esta ciudad de un Instituto de Segunda Enseñanza, una escuela de artes y oficios, escuelas primarias en todos los partidos rurales y una granja agrícola experimental (el futuro campus universitario de Desamparados). Casi nada.

El Ministerio de Instrucción Pública, a indicación de la Inspección Provincial de Primera Enseñanza, creó en julio, de manera provisional, una escuela graduada de niños y otra de niñas, siempre y cuando el Ayuntamiento facilitase locales y material en el plazo improrrogable de dos meses.

El año 1931 terminó con una propuesta para estudiar si cabía llevar a presupuesto extraordinario la construcción de los tres grupos escolares. Pero no llegaron a tiempo.

El 19 de enero de 1932 el Gobierno anulaba la creación de las escuelas concedidas a la ciudad por no tener dispuestos los locales para instalarlas.

El alcalde explicó las gestiones que había realizado ante el anterior Ministro de Instrucción, Marcelino Domingo, para que ampliase el plazo referido y para que no cancelase la subvención destinada a unas escuelas, cuyos proyectos decía tener aprobados.

Como solución momentánea ofrecieron el recién incautado Colegio Santo Domingo, donde se podían instalar, según la Alcaldía, «tantas cuantas escuelas fueran precisas con los grados necesarios, determinados por el número de alumnos que se presentasen».

Colección Javier Sánchez Portas.

Por fin,  el 22 de marzo de 1932,  presentaron la necesaria moción sobre edificios escolares. En ella solicitaron la confirmación de las tres escuelas que funcionaban en Santo Domingo, reclamando las 180.000 pesetas concedidas en 1925.

Además, el interventor presentó un proyecto de presupuestos extraordinarios formulado por la Comisión de Hacienda para la construcción de dos grupos de escuelas graduadas cuyo importe ascendía a 267.678 pesetas.

La expropiación del solar destinado para edificar el grupo escolar número 2 del Sector de Mediodía no se aprobó hasta el 13 de julio de 1933.  Estaba situado en la Avenida de la Estación, entre la casa de Francisco Canales y el antiguo Sindicato Agrícola.

Orihuela 1929, vista aérea. La flecha muestra el solar.

El 13 de abril de 1934, Piedad y Luis Roca de Togores recibieron 24.000 pesetas en concepto de «expropiación del terreno para la construcción de un grupo escolar en la Alameda de la Estación».

El 20 de julio de 1934 el arquitecto Juan Vidal cobró una minuta de 3.177 pesetas por el nuevo proyecto de cerca para rodear el edificio, adaptándolo al nuevo emplazamiento con el embovedado de la acequia que cruzaba el solar. Aun así, resultó más barata que la del proyecto inicial en la Avenida de la Vega.

El 23 de febrero de 1935 los contratistas A. Poveda Quiles y F. Girona depositaron 7.360 pesetas en concepto de fianza provisional para tomar parte en la subasta.

Orihuela, vista aérea en 1935. Miguel Ferrer Colome.

Dada cuenta de que no se había formulado reclamación alguna durante los cinco días posteriores a la subasta, Poveda Quiles se adjudicó el remate, depositando la fianza definitiva el 8 de marzo en papel del Estado por importe de 21.616 pesetas.

El contratista presentó la primera solicitud de certificación de obra el 13 de agosto, quedando en estudio su pago a cuenta.

Tras una visita a las obras, el concejal José Mazón Torrecillas presentó una queja por la contratación de obreros en su mayoría forasteros. Le rogó que escogiese por lo menos a la mitad de entre los parados que abundaban en Orihuela. No sé si su reclamación fue atendida,

En menos de seis meses las obras estaban a la altura de la viguería del primer piso. El contratista reclamó su correspondiente pago a cuenta, y se encontró con una nueva queja del señor Mazón: esta vez denunciaba la baja calidad de los materiales, obligando a que Juan Vidal certificase personalmente el cumplimiento de lo contratado.

Todo estaba en orden. Tras un detenido estudio del arquitecto, se remitió el cargo al Banco de Crédito Local en concepto de obras realizadas hasta el mes de octubre.

Orihuela, vista aérea en 1935. Archivo Cánovas Seiquer.

En abril de 1936 se aprobó la certificación de obras finales. La suma de todas ellas ascendía a 148.716 pesetas; 4.609 más de lo presupuestado. El sobrecosto se debía al exceso de obra empleada en dar anchura a la cimentación por las dificultades halladas en el nuevo terreno.

Los pagos se efectuaron de la siguiente forma: 37.000 pesetas en noviembre, 26.334 en diciembre, 41.059 en marzo, 13.213 en julio y 31.108 en agosto de 1936.

Acabado el trabajo, se solicitó la visita de inspección por parte de la Dirección General de Primera Enseñanza para tramitar el cobro de la subvención.

La Graduada Num. 2. Colección Javier Sánchez Portas.

El 14 de mayo se comunicó al Ayuntamiento que estaba ordenada la preceptiva visita. El secretario municipal felicitó al arquitecto y al contratista por el emplazamiento, la ejecución y la distribución del nuevo edificio.

El 14 de Julio, cuatro días antes del alzamiento militar contra la República, lo dotaron de agua y luz. También talaron los árboles que tenía enfrente para ser vendidos en subasta. La puja quedó desierta y se adjudicaron directamente en 200 pesetas.

Alameda de la Estación. Colección Javier Sánchez Portas.

La Guerra Civil.

Ese mismo mes, la Dirección General concedió las 180.000 pesetas de subvención. Pero un oficio recibido el 6 de agosto les aclaró que dicha subvención englobaba a los tres grupos previstos.

Habían cometido un error de cálculo. Sólo les pertenecía la tercera parte  al no tener más que un edificio construido. El 17 de agosto les ingresaron 59.215 pesetas tras descontar los gastos bancarios.

Una semana después Francisco Díe, artífice del proyecto, caía asesinado en la carretera de Bigastro por un grupo de sanguinarios matarifes. Lo habían sacado de otro colegio cercano, donde estaba recluido, el de Jesús María.

Fotografía. Ajomalba.

En septiembre de 1936 el contratista consideró su trabajo terminado y reclamó la devolución de la fianza depositada. Para ello presentó la certificación del arquitecto de recepción definitiva y el resto de la documentación exigida.

A pesar de cumplir todos los requisitos necesarios, el Consistorio aplazó la decisión hasta efectuar una visita de reconocimiento, creando una comisión para tal fin.

Una semana después denegaron la devolución aduciendo que los ladrillos guarda aguas de las ventanas estaban en su mayoría desprendidos; y que a los «water» les faltaba el tablero de madera.

En noviembre, subsanadas las faltas, se acordó devolver la fianza; aplazándola sesenta días según se especificaba en el pliego de condiciones.

El 21 de enero de 1937 se la volvieron a negar alegando vicios ocultos en la obra. No hay constancia de cuales fueron los problemas ocultos; pero creo que estaban en los aseos.

Días después, se negaron a pagar una factura del maestro de obras municipal por desmontar los lavabos, remitiéndosela al contratista. Y en agosto, un oficio del Consejo Local, solicitaba de nuevo su reparación.

Andenes de la Estación. Colección Javier Sánchez Portas.

El 21 de diciembre el alcalde acompañado del delegado del Consejo Local y del maestro municipal de obras, visitaron el edificio y decidieron efectuar otra reclamación al contratista; según decían, el edificio se encontraba en ruinas.

Aquí se me planteó una cuestión: ¿Qué había ocurrido en el flamante edificio para mostrar en pocos meses ese aspecto ruinoso?

La explicación estaba en los pagos anotados con cargo a la décima. En el verano de 1931 se estableció en Orihuela el llamado recargo de la décima sobre la contribución territorial e industrial. El dinero recaudado se empleaba en el remedio del paro involuntario mediante la realización de obras públicas en el término municipal.

Sus libros certifican que, durante la primavera de 1937, parte de la tierra y las ruinas procedentes de las excavaciones realizadas para habilitar los refugios antiaéreos se utilizaron para rellenar el grupo escolar de Mediodía, nuestra graduada número 2.

Refugio construido en la Plaza de la Pía. Colección Javier Sánchez Portas.

Lo normal es que, en primera tanda de riego, quedase anegado por el agua; y supongo que lo rellenaron de escombros para levantar el terreno, aislándolo así de la humedad propia de un huerto.

El caso quedó en manos de la Inspección Provincial; y no he podido documentar si el señor Poveda consiguió recuperar su fianza, aunque el alcalde así lo afirmaba.

A instancias del concejal Torres, entre los meses de noviembre de 1937 y enero de 1938, se efectuaron obras de adecuación para instalar a un conserje que pasase la mayor parte del día en el edificio y se ocupara de su conservación y limpieza.

Pasado un mes la plaza no fue cubierta y la presidencia se comprometió a retirar los escombros, habilitando la parte del patio como jardín.

La última referencia en las actas municipales está fechada en septiembre de 1938. Habla de un oficio enviado al Consejo Local de Primera Enseñanza para que gestionase la apertura de las graduadas que ya contaban con locales habilitados, aunque no fuese en todos sus grados.

El «compañero Torres» contestó que el material se había deteriorado grandemente por la falta de celo en ponerlo a salvo.

Alameda de la Estación. Colección Javier Sánchez Portas.

No se construyó ningún otro edificio escolar. Las autoridades locales se limitaron a ofertar al Gobierno viejos edificios como los de la Beneficencia, la Caridad o el Colegio de San José (la Trinidad).

Colección Rafael Poveda.

El 28 de marzo de 1939 los últimos concejales republicanos huyeron de la ciudad. Dos días después, las tropas franquistas ocupaban Orihuela. Los ambiciosos proyectos educativos de la II República habían quedado en papel mojado.

Epílogo.

En 1940, a propuesta de la alcaldía, las escuelas unitarias de niños números 1 y 4 se trasladaron a este edificio. El grupo escolar de los Andenes de la Estación pasó a llamarse «Andrés Manjón».

Andrés Manjón y Manjón (1846-1923).

Para los oriolanos quedó el nombre de «Las Graduadas», por las escuelas graduadas. Lo verdaderamente extraño es que mantuviesen el escudo de la II República.

José Antonio Ruiz Peñalver.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Ampliación y adaptación de un artículo publicado hace muchos años en la revista «Portada». Fue lo primero que publiqué en Orihuela; y el germen del libro sobre la II República.

Dedicado al colegio donde mi hijo realizó sus primeros estudios; centro del que tuve el honor de ser consejero escolar durante varios años.

Colección Ajomalba.

Anexo Documental.

Informe de la comisión Mixta Local de Orihuela para aplicación de la ley de Congregaciones en Primera Enseñanza. Presidencia Provisional. Exmo. Ayuntamiento de Orihuela. Exmo. Alcalde:

Constituida esta comisión el día 17 del anterior y habiendo emitido informes (con la urgencia que se le reclamaban) a la correspondiente comisión mixta provincial, remitidos en sesión celebrada el día 28 de junio último, sobre la mejor manera como puedan ser atendidas cumplidamente las necesidades escolares surgidas por la sustitución de la enseñanza primaria dada por las congregaciones religiosas y en general las necesidades escolares totales de la ciudad, tengo el honor de poner en conocimiento de esa corporación de su digna presidencia, la parte que mas puede interesar a la misma de los referidos informes, esta parte va reflejada en los siguientes párrafos.

Necesita Orihuela republicana y laica, que su consejo local de primera enseñanza, legalmente constituido, divida a la ciudad en distritos escolares y que inicie y lleve a cabo, auxiliada por el Ayuntamiento, la formación de un censo escolar completo y suficientemente hecho y detallado.

Teniendo en cuenta el plano de la ciudad, la forma del casco y afueras, alargada en arco de circunferencia y hallándose atravesada por el río Segura, que deja como una cuarta parte en su margen derecha, creemos que la ciudad debe ser dividida en cuatro distritos escolares, que podrían llamarse: Este, Centro, Oeste y Sur (actual San Agustín, margen derecha del río), además un  distrito en el extremo norte de la ciudad, entre Capuchinos y Cementerio.

Para calcular el número de escuelas que son necesarias para atender a las necesidades totales de la enseñanza, creemos que son las siguientes para cada uno de los cuatro distritos escolares: una graduada de niñas de tres secciones, una graduada de niños de tres secciones y tres unitarias de párvulos que podrían funcionar en régimen graduado, cuando estuvieran muy cercanas entre sí o enclavadas en un mismo edificio.

Además, en el extremo noroeste de la ciudad, se necesita la creación de una escuela unitaria de niñas, otra unitaria de niños y una de párvulos. Total resultante para la ciudad  (necesidades totales cubiertas y por cubrir) cuarenta maestras y maestros, comprendido el maestro director de las escuelas graduadas existentes; más otro o dos o tres más subdirectores si se nombrasen para cada par de graduadas en dirección común.

Los vecinos de esta ciudad que prestan su población escolar a las Escuelas Nacionales, la calculamos ciertamente en un total de unos 15.000 habitantes, que dan una población escolar de 3.750 niñas y niños, haciendo el cálculo en un 25%, y tengan en cuenta que están incluidos los párvulos (niños y niñas de 3 a 6 años de edad), correspondiendo a cada uno de dichos cuarenta maestros por termino medio un cociente de mas de 90 niños.

Actualmente posee la ciudad de Orihuela, solamente 17 maestros de primera enseñanza, 8 propietarios y nueve interinos, por tanto para cubrirse las 39 escuelas y secciones que quedan estimadas como necesarias, habría que aumentar en un mínimo de 22 maestros el número existente.

Teniendo en cuenta que hay posibilidad de ampliación rápida y  relativamente económica de dos de los edificios municipales propiedad del Ayuntamiento (el de la calle Barrio Nuevo y la casa de  Beneficencia) y que en el edificio de Santo Domingo hay local disponible para una sección o escuela de párvulos.

Que las escuelas de párvulos son muy necesarias; que la creación de graduadas en el distrito de San Agustín a base de las dos unitarias existentes no es viable de momento, pues debe supeditarse a que el Ayuntamiento tenga construido de nueva planta el correspondiente edificio escolar proyectado; y considerando la algo difícil situación económica del Ayuntamiento, informamos que procede la propuesta de creación de las siguientes doce escuelas y secciones para sustituir la primera enseñanza que ha dado, y está dando en la ciudad las congregaciones religiosas.

En el distrito Este: Una escuela de párvulos en el edificio de Santo Domingo, subsistiendo las actuales graduadas con sus tres maestras, sus tres maestros y su común maestro director.

En el distrito Centro: Una de párvulos, dos clases de niñas y una de niños, creando graduadas a base de las tres unitarias existentes, subsistiendo la actual de párvulos. Estas graduadas, funcionarían en el edificio municipal del Barrio Nuevo. Las dos resultantes de párvulos, funcionarían en nuevos locales habilitados por el Ayuntamiento.

En el distrito Oeste: Dos de párvulos, una clase de niñas y otra de niños, creando graduadas a base de las cuatro unitarias existentes. Estas graduadas funcionarían en el edificio de la Beneficencia municipal y las dos de párvulos se establecerían en las actuales número 4 de niños y número 2 de niñas.

En el distrito Sur de San Agustín: Dos escuelas de párvulos en locales tomados en arriendo por el Ayuntamiento, subsistiendo las dos actuales, la numero 2 de niños y la escuela numero 1 de niñas, trasladando al efecto la de niñas de la calle Mayor a local conveniente en calle o plaza de la margen derecha del río, que es donde le corresponde.

Finalmente una escuela de párvulos unitaria en el distrito extremo Noroeste entre Capuchinos y cementerio, situándola en el ex-cuartel, que es un amplio y magnifico edificio propiedad del Ayuntamiento. Este edificio posee amplios locales acondicionables perfectamente para poder establecer en ellos una escuela unitaria de niñas y otra de niños, cuya creación propugnamos en nuestro informe, por tener en cuenta principalmente la actual situación económica del Ayuntamiento.

El distrito Sur: San Agustín se haya bastante abandonado, viene a ser una injusticia que se comete con sus vecinos. Su escuela de niños se cerró hace varios meses para arreglar el local y continúa clausurada, del cual no nos explicamos la razón y creemos que sus razones tendrá la inspección de primera enseñanza.

Su escuela de niñas la tiene desplazada pues está en la calle de la Feria, en la margen opuesta del río y es preciso dotarla de una sala de clases de mayor superficie y forma regular, un cuadrilátero rectángulo y situarla donde le corresponde, esto es, en la margen derecha del río, en cualquiera de las calles cercanas o que afluyen a la plaza de la República en local o edificio tomado en arriendo por el Excmo. Ayuntamiento; con lo cual se conseguiría solucionar los dos problemas, de posibilidad de mayores matrículas y asistencia y del cruce del río por el puente de todas las niñas alumnas, cruce actual que alarga distancias y que ofrece peligros a las alumnas, dada la máxima circulación de vehículos mecánicos y de toda clase que hay en dicho puente y sus inmediaciones.

Le ruego Excmo. Sr. Alcalde, se sirva disponer que ha cursado recibo de esta presidencia de los informes que anteceden en la forma que mejor le parezca y al objeto de que esta comisión pueda (en caso preciso) acreditarlo, lo cual le quedaría agradecido.

Saludándole respetuosamente, Orihuela 10 de junio de 1933. El Presidente, maestro en propiedad de la Escuela Nacional de niños número 1, Luis Clavero.

Archivo Familia Gómez Duréndez.

Denominación de las escuelas nacionales de la ciudad, servidas propietariamente y nombres de los señores maestros que las rigen.

Nº 1  de niñas del distrito sur San Agustín, sita en la calle de la Feria, Doña Manuela Casamayor.

Nº 2  de niñas del distrito Oeste, calle Santiago cerca de la Beneficencia, Doña Germana González.

Nº 3 de niñas del distrito centro calle de Barrio Nuevo, en edificio del Ayuntamiento Doña Amparo Zaragoza y Zaragoza.

De Párvulos del distrito Centro, en el mismo edificio que la anterior, Doña Ángela Candela Zoya.

Nº 1 de niños del distrito centro, en la calle Barrio Nuevo, Don Luis Clavero y Miguel.

Nº 2 de niños del distrito Sur, clausurada provisionalmente, calle San Agustín, Don José Quereda.

Nº 3 de niños del distrito centro, en la calle Barrio Nuevo, edificio citado ya, Don Miguel Dueñas.

Nº 4 de niños, distrito Oeste, calle Santiago, en el mismo edificio en el que vive el maestro de obras Señor Sánchez, Don Lorenzo Sellers.

Las Discípulas de Jesús.

Archivo Enrique Bas Cánovas.

Las Discípulas de Jesús.

El impulsor de la orden fue Pedro Ruiz de los Paños, nacido en Mora de Toledo en 1881. A este sacerdote, director general de los Operarios Diocesanos, lo destinaron a Roma en 1927 como Rector del Colegio Español.

En la Santa Sede, donde permaneció seis años, comenzó los preparativos para la fundación de una nueva orden femenina: las Discípulas de Jesús.

Pedro Ruiz de los Paños.

Cuando estalló la Guerra Civil, Pedro lo tenía todo preparado;  con las Constituciones ya redactadas.  En el trágico verano de 1936 se escondió en Toledo, en casa de otro sacerdote, junto a uno de sus hermanos operarios.

El 23 de julio los tres religiosos fueron detenidos y asesinados por un grupo de milicianos. Terminada la contienda, los sacerdotes operarios retomaron su proyecto y, en febrero de 1942, se fundó la Congregación en Valladolid.

Primeras Discípulas de Jesús con el arzobispo García García y los sacerdotes operarios fundadores. Febrero de 1942.

Las Discípulas en Orihuela.

Las Discípulas de Jesús llegaron a Orihuela en 1953, siendo obispo José García Goldáraz.

Pero el verdadero impulsor fue el oriolano Luis Almarcha, Obispo de León por aquellas fechas. Pinchando sus fotografías podéis acceder a las biografías de ambos prelados.

 José García Goldaraz. Pinchad para acceder a biografía. Antonio Ballester Vidal.

En noviembre de 1950 el Papa Pío XII había publicado la Constitución Apostólica titulada «Sponsa Christi Ecclesia», dirigida a regular la vida monástica femenina.

Comenzaba así:

La Iglesia, Esposa de Cristo, ya desde los primeros orígenes de su historia, manifestó con repetidos señales, y confirmó con clarísimos documentos, los sentimientos de estima y maternal amor que profesaba a las Vírgenes consagradas a Dios….

En dicha Constitución, el Papa autorizaba a las monjas de clausura para que trabajasen mejorando su situación económica; eso sí, sin perjuicio de su vida mística.

Luis Almarcha Hernández. Pinchad para acceder a biografía.

En esa línea, el obispo Almarcha abrió una Escuela Taller de Arte Sacro en el palacio de Pinohermoso, propiedad de la Caja Rural Central.

Palacio de Pinohermoso. Colección Javier Sánchez Portas.

Joaquín Ezcurra lo explica muy bien en este artículo publicado en el ABC el 6 de diciembre de 1953. Voy a transcribirlo íntegro:

Artículo de Joaquín Ezcurra. ABC 6 de diciembre de 1953.

ABC. 6 de diciembre de 1953. Ecos del «Sponsas Christi». 

Resurgimiento de la artesanía española en un convento de monjas de Orihuela.

Artículo de Joaquín Ezcurra. ABC 6 de diciembre de 1953.

Orihuela, la mitrada ciudad levantina, continúa siendo una página mironiana.

Es aún la ciudad adormecida, soñolienta, aletargada, la misma que obligaba a Gabriel Miró a vestirse de «smoking» cuando escribía.

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

Sólo vestido de etiqueta se puede escribir sobre ella. Orihuela es la misma de siempre.

Palestiniana en su paisaje, suntuosa por sus monumentos, deslumbrante por su belleza, fabulosa por su riqueza y de un misticismo temperamental.

Sigue siendo un «huerto de monasterio», un huerto donde la naturaleza ha volcado toda su exuberancia: palmeras, naranjos, limoneros, algodón, seda, cáñamo.

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

Por eso, Orihuela es galante y dadivosa. Aquí se vaciaron las despensas para llenar las alforjas a los ejércitos de Isabel y Fernando, camino de Granada, y por galantería, se le regaló a la Reina Isabel las mejores salinas del mundo, las de Torrevieja, de propiedad oriolana.

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

El tiempo no ha influido sobre ella. La «ciudad del humo dormido» despierta de su letargo, entre el murmullo de sus treinta campanarios lanzados al vuelo, para recibir en sus viejas palacios a los excelentísimos y reverendísimos señores don Luis Almarcha, obispo de León; al arzobispo de Sión, doctor Muñoyerro; arzobispo de Valladolid, doctor García Goldáraz, y madre generala de las Discípulas de Jesús, madre Encarnación de la Hija de Dios.

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

Por motivo, el «Sponsas Christi» de Su Santidad Pío XII; por testigos, los heráldicos escudos; por aliciente, una galantería más.

Orihuela había sido elegida para ser la primera que se hiciera eco de la Constitución Apostólica, mediante la cual, Su Santidad el Papa faculta a las religiosas de clausura para el trabajo productivo, al objeto de aliviar su penuria económica sin perjuicio de su vida contemplativa y mística. Con ello, se intenta aliviar la grave situación de las religiosas.

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

Pero, como esa situación no se remedia teniendo solamente la facultad de trabajar, sino dando trabajo y los medios materiales para llevar a cabo ese trabajo, Orihuela, rumorosamente, silenciosamente, se dedicó a estudiar la manera de resolver los complicados problemas que plantea, el «Sponsas Christi».

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

Primero, fue el obispo de León, hijo de Orihuela, quien fundaba en la castellana capital la Escuela Superior de Arte Sacro, a estilo de Universidad de donde habría de salir el profesorado.

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

Más tarde, el obispo de Orihuela, con el auxilio económico de la Fundación Piadosa de San Isidro el Labrador y Sindicatos Católicos Agrarios, creaba la Artesanía Monástica de la Diócesis con su Escuela-Taller de Artesanía.

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

Se construyó una moderna residencia para las Discípulas de Jesús con amplios talleres, y se dotaron a los mismos de telares y máquinas modernas con sus técnicos correspondientes.

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

El silencioso proyecto se ha convertido en realidad. Ya salen de los talleres tejidos de seda y se confeccionan en ellos damascos como los que producía Granada en los siglos XV y XVI, y Valencia en el siglo XVIII; brocateles, para tapices; espolines, de estilo hispanoárabe del siglo XV; brocados, de una belleza y técnica como aquellos de Granada y Toledo del siglo XV y XVI; brochados, tisúes y muchas especialidades más del arte antiguo, labores que por difíciles y costosas se han hecho raras y desaparecidas.

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

Y es que se pretende, nada más y nada menos, que revivir la Artesanía Monástica, contribuir al resurgimiento de la artesanía española, tan codiciada en el extranjero, a la vez que enseñar a la totalidad de las religiosas de los 880 conventos de clausura españoles el arte de esas artísticas labores.

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

El proyecto fue sencillo y humano, pero como la realidad en sus comienzos ha mostrado una grandiosidad sin precedentes, Orihuela estudia ya, sobre la marcha, la pronta instalación de nuevos talleres, dotados de telares mecánicos con las más modernas máquinas industriales, a la vez que cita, a los más renombrados técnicos de esta Artesanía difícil y abandonada..

En esos talleres se restauró,  por ejemplo,  la «Gloriosa Enseña del Oriol».  Debajo de las amas de Aragón conserva la inscripción «Restaurado en 1957».

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

También quedó constancia de un vestido bordado en hilo de seda y oro para la Virgen de Monserrate.

En su interior contiene la inscripción: «regalado por la Marquesa de Rafal, taller de las discípulas de Jesús Orihuela». Dicha marquesa era Pilar Martos y Zabálburu.

Palacio de Pinohermoso. Ministerio de Cultura.
Zagüan palacio de Pinohermoso. Colección Javier Sánchez Portas.
Palacio Pinohermoso. Acceso Calle de la Feria.

En colaboración con la Obra Social de la Caja Rural, las Discípulas de Jesús comenzaron como escuela femenina, enseñando cultura general, corte y confección, cosidos a máquina y bordados, mecanografía y taquigrafía, etc…

Alumnado femenino en la segunda mitad de los cincuenta. Juan Fenoll Villegas.

Esta obra dio paso al Colegio Jesús Maestro. 

En el Boletín Oficial del Estado de fecha 6 septiembre de 1969, la Dirección General de Enseñanza Primaria autorizó su funcionamiento con carácter provisional:

Orihuela: Discípulas de Jesús. Establecido en la calle Marqués de Rafal, número 1. Por  RR. Discípulas de Jesús.

Alumnado años setenta. En el centro la hermana María Teresa. Archivo Alberto Cánovas Seiquer.
1974. 4º EGB. En el centro la hermana Amelia. Archivo Enrique Bas Cánovas.
1974. En el centro doña Carmen. Archivo Norman.

A mediados de los setenta, con Pinohermoso en estado de ruina, el Colegio de Enseñanza Primaria «Jesús Maestro» quedó integrado en el Colegio Diocesano Santo Domingo.

Pinohermoso demolido. Colección Javier Sánchez Portas.

Y allí fuimos trasladados sus alumnos. Permitidme cerrar este trabajo con mi propia fotografía provisto del uniforme del colegio.

Un servidor. Cuando fui discípulo de las Discípulas de Jesús.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

El Oratorio Festivo de San Miguel.

Archivo Oratorio Festivo.

Antecedentes.

Convertida en Seminario la ermita de San Miguel en el siglo XVIII, en la centuria posterior los vecinos del Barrio homónimo levantaron una nueva ermita dedicada al arcángel.

Estaba situada en parte del solar que ocupa el actual Colegio Diocesano Oratorio Festivo de San Miguel.

Para ello utilizaron dos casas donadas por la viuda de un tal Mariano Casanovas y sufragaron su construcción con ayuda de rifas y limosnas.

Por último compraron una imagen de San Miguel, bendecida por el obispo Victoriano Guisásola en 1878.

El Oratorio Festivo de San Miguel.

El Oratorio llegó con el sacerdote Juan Torres Silva, antiguo alumno salesiano. En mayo de 1918 colocó en la ya deteriorada ermita una imagen de María Auxiliadora y comenzó a construir aulas.

La antigua Ermita de San Miguel de la Peña en 1919. Y los profesores del Oratorio Festivo con el fundador, Juan Torres Silva en 1920. Archivo Oratorio Festivo.

Así nacía el Oratorio Festivo de Orihuela; con la antigua ermita como capilla hasta el 10 de mayo de 1925.

Parte baja de la fachada del internado gratuito que están edificando en la peña (Oratorio Festivo. Orihuela). Postal escrita en Orihuela, en septiembre de 1926, por Juan Torres Silva.

Editorial Litúrgica. Cortes, 581. Barcelona. Muy Sr. mío: En el último pedido le encargué 12 oficios de S. Gabriel y me enviaron misas. Ruégoles me envíen dichos 12 oficios de S. Gabriel con su factura que girare sin otro aviso en unión de las 40,35 de la anterior. Suyo afectísimo. J. Torres. 25 de septiembre de 1926.

En el verano de 1927 Juan Torres fue trasladado a Sevilla. Oficialmente por «agotamiento pernicioso». Pero nunca quedó del todo claro. El siguiente texto es obra de José Ruiz Cases «Sesca»:

Juan Torres Silva llegó a Orihuela con su madre. Y subió a la Peña, cobijo de los «Cararrajadas» de Miró, de la pobreza extrema instalada en casuchas y covachas.

Puso orden en la paridera de la sierra, estableció familias y matrimonios. Y se puso a construir el Oratorio. Escuela y pan. Banda de cornetas, imprenta… vivir y filosofar.

Lo primero el pan… y el otro pan, que no solo de pan vive el hombre. Diez años después de su llegada, don Juan era gente en Orihuela.

El cura era apuesto, culto. No tenía demasiados problemas para concitar la simpatía de las mujeres pudientes.

El dinero de éstas iba a la olla grande de su vocación. Acudía a su casa gente de otros lugares. Nadie salía sin comer.

Su comportamiento dejaba en evidencia a cierto clero pegado a privilegios y canonjías. Celos y envidias. El hacha no tardó en llegar.

El obispado desterró a don Juan. Lo impidió la gente,  pese a los culatazos de la Guardia Civil.

Juan Torres Silva y la primitiva banda del Oratorio.

El segundo intento se produjo de madrugada. «El Día» de Alicante insertó este anuncio:

En Orihuela, un sacerdote ejemplar, digno émulo de su padre don Bosco, ha salido a deshora de la ciudad.

Los hijos de la desgracia, los favorecidos por el amor del hombre bueno, fueron en manifestación al Palacio episcopal pidiendo la vuelta del sacerdote.

El pueblo dice que se ha cometido con él una injusticia. Vox populi, vox dei.

Juan Torres Silva junto a sus antiguos alumnos del Oratorio.

Durante dos años los PP Capuchinos se hicieron cargo de la institución con el padre Gonzalo de Benejama en la dirección.

En 1929 se nombró director a Monserrate Celdrán Mogica, beneficiado de la Catedral. Ese mismo año el estado ruinoso de la capilla obligó a demolerla por el peligro que ofrecía. 

Junto al director trabajaban dos maestros «manjonianos» costeados por la Diputación Provincial.

Al proclamarse la II República, fueron sustituidos por profesores titulados.

Alumnado y profesor del Oratorio durante la II República. Archivo Oratorio Festivo.

En 1933, recien ordenado, el joven sacerdote Antonio Roda entró como subdirector. Monserrate Celdrán estaba enfermo y falleció el 16 de octubre de 1934.

Antonio Roda dirigió la institución desde 1934 hasta su muerte, medio siglo después.

Antonio Roda López. Colección Esteban Sanmartín Alonso.
Alumnado del Oratorio Festivo durante la Segunda República. Mi agradecimiento a María Genovés Cánovas

Durante la Guerra Civil el Oratorio fue clausurado. Las imágenes originales desaparecieron y el edificio fue utilizado como refugio para los evacuados del frente de Andalucía.

Antonio Roda.

Al acabar la contienda Luis Almarcha Hernández y Antonio Roda López se encargaron de reedificar y ampliar el modesto edificio derribando algunas casas bajo la dirección del maestro de obras Ignacio Sánchez Ballesta.

El Oratorio Festivo. 1940.
Profesores y alumnado Curso 1940-41. Archivo Oratorio Festivo.
El Oratorio Festivo en torno a 1945. Archivo Nieves TG.

Antonio Roda consolidó esta auténtica institución educativa por la que pasaron varias generaciones de oriolanos: enseñanza primaria, comedor escolar, banda de música, banda de cornetas y tambores, escuela de tipografía, la tunal, biblioteca, discoteca, cine…

Un moderno colegio inaugurado en noviembre de 2004 ocupa su lugar.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba)

Biografías Relacionadas.

Biografía de Antonio Roda López
Biografía de Luis Almarcha.

Galería fotográfica.

Archivo Oratorio Festivo.
Don Antonio Roda. Detrás, de izquierda a derecha: Don Tomás, Don José María y Don Jaime. Colección Esteban Sanmartín Alonso.
Festejos y actos con motivo de la inauguración de la Iglesia de María Auxiliadora del Oratorio Festivo finales de Abril de 1960. Fotografía: Juan Fenoll Villegas. Archivo: Oratorio Festivo.
Archivo Familia Zerón Huguet.
Oratorio Festivo. 15 de marzo de 1985. Archivo Daniel Abellán Felices.
Salón de actos y cine del Oratorio Festivo de Orihuela. Antonio Guzmán Colomina Riquelme.
Comedor. Archivo Oratorio Festivo.
Alumnado del Oratorio en los años 50.
Inauguración pistas San José Obrero. Colección Esteban Sanmartín Alonso
18 de marzo de 1977. Falla en el Oratorio Festivo y claustro de profesores. Fotografía: Emilio Luis Gil Soto, Archivo: Francisco Cordones Navarrete. En Fotos antiguas de Orihuela.
Claustro del Oratorio Festivo: de izquierda a derecha y de arriba a abajo: Francisco Pérez, Carmelo Illescas, Francisco Gas, Jaime Barber (hijo), Esteban Sanmartín Alonso, Jaime Barber (padre), Francisco Martínez, Carmelo Sánchez Costa, Francisco Cordones, Manuel Mortes Casanova, Jaime Verdú, Jose Antonio Muñoz Grau, José Botella y Antonio García Miralles. Los curas: Manuel Cagigal y Antonio Roda. Colección Esteban Sanmartín Alonso
Año 1979/80. De izquierda a derecha. Sentados: Francisco Soler, Carmelo Illescas, Jaime Barber (padre), Don Antonio Roda, Francisco Cordones, José Botella y Francisco Pérez. De pie: Esteban Sanmartín, Antonio García, Manuel Mortes, Jaime Verdú, Francisco Martínez, Carmelo Sánchez, José Antonio Muñoz Grau, Jaime Barber (hijo) y Pepe, el conserje. Arcivo José Manuel Dayas. 
Curso 1980-1981 Oratorio Festivo. Colección José Antonio Muñoz Grau
Curso 1981-1982. Archivo Oratorio Festivo.
En el comedor. Archivo Oratorio Festivo.
Claustro del Oratorio frente a la famosa cueva en 1985 aproximadamente. Gentileza de Luis Mirete
Antonio Roda con alumnos Oratorio Festivo años 80. Don Francisco Gas y el «incombustible» Don Carmelo Illescas. Archivo Oratorio Festivo.
Antonio Roda con alumnos Oratorio Festivo años 80. Colección José Jaime Verdú Simón
Archivo Oratorio Festivo.
1993. Alumnos Oratorio Festivo 5° EGB. Susi Celdrán Sánchez
Don Antonio Roda y su banda Auxilium .
Banda Auxilium y Unión Lirica Orcelitana en la Semana Santa de 1966. Colección Esteban Sanmartín Alonso
Patio del Oratorio Festivo. Banda de Cornetas y Tambores «Domingo Savio». Colección Alberto Zerón Huguet .
Banda de Cornetas y Tuna del Oratorio Festivo en la puerta de Monserrate, 1964.
Banda Auxilium y ULO en el puente de Poniente 1966. Fotografía Juan Fenoll. Colección Esteban Sanmartín Alonso
Banda Auxilium y ULO en el puente de Poniente 1966. Fotografía Juan Fenoll. Colección Esteban Sanmartín Alonso
Colección Javier Sánchez Portas
Colección Javier Sánchez Portas
Colección Javier Sánchez Portas
Colección Javier Sánchez Portas
Colección Javier Sánchez Portas
Colección Javier Sánchez Portas
Colección Javier Sánchez Portas
Colección Javier Sánchez Portas
Colección Javier Sánchez Portas
Colección Javier Sánchez Portas
Colección Javier Sánchez Portas
Colección Javier Sánchez Portas
Colección Javier Sánchez Portas
Colección Javier Sánchez Portas
Banda Auxilium del Oratorio Festivo de Orihuela. Roberto Almansa Vives

La Iglesia y el convento de los mercedarios.

La iglesia y convento de mercedarios.

Introducción.

Durante centurias de hostilidades con las huestes musulmanas en todas sus variantes —berberiscos, granadinos o turcos—, los viajeros y pobladores de las zonas fronterizas se enfrentaban al grave peligro de ser tomados como cautivos, un negocio que se mantuvo pujante hasta el siglo XVIII.

Esta psicosis se agudizó en nuestra gobernación por su doble frontera con el islam: la piratería berberisca por mar y las incursiones granadinas por tierra.

En el apogeo de la «cruzada ibérica» nacieron dos órdenes religiosas dedicadas a la redención de presos cristianos  y ambas fundaron casa en Oriola: la de la Merced y la de la Santísima Trinidad.

La pésima recomposición de la portada instalada en el museo de Semana Santa y un escudo tallado sobre una cochera en la calle Alfonso XIII nos recuerdan que, ocupando toda esa manzana, existió un impresionante convento de mercedarios, el primer cenobio oriolano. (1)

Ajomalba
Francisco Luis Galiano Moreno.

Dicho escudo presenta en la parte superior la cruz de la catedral de Barcelona, y en la inferior las barras de Aragón. Completa la talla una corona real en honor a su benefactor Jaume I, cuatro banderas y las cadenas y grilletes de los cautivos.

Y es que, aunque a algunos les cueste asumir el pasado, la coyuntura territorial de Oriola al abandonar Castilla para erigirse en Gobernación General de la Corona de Aragón hizo aflorar una profunda identidad catalana; un sentimiento incrementado durante los siglos XIV, XV y XVI en contraposición a la cultura e idioma de sus vecinos de Murcia.

A poco que se rasque en la superficie de esta Orihuela castellano-parlante, aparecen símbolos y costumbres que permanecen escondidos evocando el linaje de una ciudad que, obviando la transformación fonética, adoptó como patrona a la mismísima Virgen de Montserrat.

Barras de Aragón en Santas Justa y Rufina. Ajomalba.

La orden mercedaria y su llegada a Oriola.

La Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced nació en el primer cuarto del siglo XIII de la mano del seglar Pedro Nolasco, un mercader barcelonés obsesionado con la liberación de cautivos.

Con el apoyo de Raimundo de Peñafort —confesor del rey Jaume I—, fundó la orden de Santa María de la Misericordia o de la Merced de los Cautivos,  en la catedral de Barcelona.

Ante su obispo, Nolasco hizo los tres votos habituales: castidad, pobreza y obediencia;  pero añadió un cuarto juramento: dedicar su vida a liberar esclavos cristianos de manos de los seguidores de Mahoma hasta «quedar rehén, si fuere preciso, en lugar de un cautivo».

Esta práctica se fue extendiendo hasta llegar a considerarse como un específico y distintivo cuarto voto de los mercedarios.

Gregorio IX la confirmó el 17 de enero de 1235 siguiendo la regla de San Agustín con las constituciones propias de una orden laical hasta que, un siglo después, se redactaron nuevas. Desde entonces la Merced es canónicamente una orden clerical.

En poco tiempo sus fundaciones se multiplicaron por Aragón, Cataluña y Valencia, llegando a la villa de Oriola en torno al cambio de centuria. (2)

Se instalaron inicialmente en el Ravalet, concretamente en el solar que ahora ocupa el Monasterio de San Juan de la Penitencia, convento de clarisas que acabó dando nombre al arrabal. (3)

José Antonio Ruiz Peñalver.

El terreno les fue entregado por el Consell con algo de dinero, fondos que los mercedarios emplearon en la construcción de un convento provisto de capilla y huerto,  bajo la advocación de Santa Eulalia, la patrona de Barcelona.

Santa Eulalia, patrona de Barcelona.

Pero el modesto cenobio quedó fatalmente emplazado; la proximidad del pantanoso Vallet y de las acequias de Almoradí, de Callosa, Escorrata y Escorratel configuraban un paraje insano; a ello se unió su situación extramuros, muy peligrosa durante las guerras del siglo XIV entre Castilla y Aragón. (4)

El largo asedio a Oriola por parte del castellano Pedro I «el Cruel» en 1365, dejó el monasterio y todo el arrabal prácticamente arruinado. (5)

Traslado intramuros.

La llamada «Guerra de los dos Pedros» convenció a los mercedarios de que, fuera de la muralla, estaban a merced de las enfermedades, de los castellanos y de las correrías de los moros granadinos.

Asedio a Oriola Guerra de los dos Pedros. Cartulario.

Terminada la contienda, pasaron varios años reclamando sin éxito una indemnización del Consell por los estragos sufridos.

En 1377 la villa había progresado mucho. Pedro IV «el Ceremonioso» se comprometió a no separar más a los oriolanos de la corona de Aragón, otorgándoles en 1366 su concesión más preciada, la Gobernación General Ultra Sexona o lo que es lo mismo: el control independiente de los territorios del reino por debajo de la línea de Jijona.

En este contexto, una orden tan catalana auspiciada por el mismísimo Jaume I, pronto encontró nuevos apoyos.

Pedro IV «el Ceremonioso».

El poderoso caballero Pere Roca les cedió unas casas intramuros, junto a la Torre de Navalflor. Pero edificar tan cerca de la muralla les acarreó algunos problemas con las ordenanzas municipales; dificultades que solventaron con el aval de Roca.

De esta forma crecieron y se consolidaron en un espléndido monasterio cuya primera iglesia fue consagrada en el siglo XV. (6)

Pero la Guerra de los dos Pedros no fue la única vez en que los mercedarios sufrieron el acoso de los castellanos.

El 30 de agosto de 1521, durante la Guerra de las Germanías, un poderoso contingente militar, formado por 200 jinetes y 6.000 infantes apoyados por artillería de campaña y gruesos cañones marchó sobre Oriola al mando de Pedro Fajardo, marqués de los Vélez.

Augusto Ferrer-Dalmau. El pintor de batallas

En el Rincón de Bonanza se desarrolló una feroz batalla en la que las tropas reales aplastaron a los agermanados falleciendo más de 3.000 rebeldes; bien en la lucha, o ahogados en las aguas del Segura y sus azarbes.

Temiendo las represalias, los insurrectos huyeron dejando la ciudad semidesierta, en manos de las tropas murcianas que se emplearon con saña, no sólo contra los agermanados, sino contra toda una ciudad a la que detestaban, un sentimiento incrementado en los últimos años a consecuencia del pleito del obispado.

Los treinta y cinco revolucionarios capturados fueron ahorcados y desmembrados. La cruel rapiña de los castellanos se mantuvo durante todo el mes de septiembre con plena impunidad.

Autorizados para saquear las casas de los agermanados, de las que se llevaron hasta los clavos, pronto sus miradas se dirigieron a las ricas residencias de caballeros y nobles leales a la causa real; no pudiendo contener éstos a los murcianos que les superaban en número.

Armas, ropas, trigo, bestias y esclavos, todo fue susceptible de ser robado.

Una vez despojadas las viviendas se emplearon con los edificios eclesiásticos y no cesaron hasta que no quedó absolutamente nada de valor.

En el convento de la Merced, que es el que nos interesa, encontraron una inesperada resistencia por parte de los frailes. Está documentado el caso de un mercedario llamado Nicasio Olivares que se enfrentó a un grupo de soldados que habían robado los corporales sagrados de la sacristía para usarlos como pañuelos y que fue pisoteado.

El marqués de los Vélez, según su costumbre, entró en el templo montado en su caballo arropado por mucha gente armada. Mientras paseaba por la iglesia, un soldado trató de arrebatar la ropa a un pobre desgraciado.

Ofuscado por la crueldad de los saqueadores, otro mercedario llamado Pedro Gómez salió en su defensa y el marqués acudió para increpar al fraile quien, en un descuido, se hizo con la ropa y la arrojó a una sepultura abierta fuera del alcance de la soldadesca.

Ante la osadía del religioso el marqués montó en cólera y, echando mano de su lanza, intentó golpear al fraile quien,  evitando la lanzada y ciego de rabia, se abalanzó sobre el noble armado con una pica.

El de Fajardo, experimentado soldado, esquivó la acometida del mercedario y se dispuso a dar cuenta de él; pero Gómez desapareció por una portezuela que daba al claustro escapando de la ira de «el de los Vélez».

Toda esta epopeya y el odio visceral entre murcianos y oriolanos están magistralmente detallados en un trabajo del doctor en Historia Moderna Antonio Carrasco. (7)

Anécdotas aparte, la fundación mercedaria se fue haciendo más y más poderosa monopolizando las limosnas dedicadas a los cautivos, circunstancia que les enfrentó a los trinitarios, instalados en 1558 y dedicados a la misma función.

Una curiosidad: Los trinitarios terminaron la portada de su iglesia en 1580, fecha que quedó impresa en la misma.

Portada de La Trinidad.

Por una curiosa coincidencia, en mayo de ese año llegaba a Argel Fray Juan Gil, procurador general de los trinitarios. Tras entregar el correspondiente rescate, Miguel de Cervantes fue puesto en libertad.

Siempre pesó la antigüedad de los mercedarios y su origen catalán. Llegaron al siglo XVIII como una de las órdenes más acaudaladas. Su fortuna sólo era comparable a la de los predicadores.

Los arriendos de sus tierras arrojaban pingües beneficios, caudales que utilizaban para comprar más tierras, que a su vez generaban nuevos arrendamientos.

En una época de auge agrícola, las cúpulas y portadas de los edificios religiosos rivalizaron con las de los palacios de la nobleza.

Era el momento de reformar su convento que, por aquellas fechas, albergaba a cuarenta religiosos.

Archivo Municipal de Orihuela.

En 1747 Luis Roca y Moncada edificó una «casa principal en el sitio que estaban las pertenecientes a su mayorazgo», hermoseando el frontis y dando línea recta al edificio.

La construcción del actual hotel Tudemir cambió la fisonomía de la zona de los Hostales al sacar una «casa noble» al arrabal por encima de la muralla que, convertida en un obstáculo, fue desapareciendo para conformar la que ahora es la calle Alfonso XIII.

Quizá siguiendo su ejemplo, los mercedarios emprendieron la restauración de su enorme edificio conventual cambiando la orientación de su portada principal hacia los Hostales, en línea con el extremo del palacio. Las obras finalizaron en 1773. (8)

Archivo Alberto Zerón.

Desamortización y venta.  

Aunque la desamortización de bienes eclesiásticos se inició en 1798, el fin de esta insolente acumulación de propiedades llegó bien entrado el siglo XIX.

En Real Cédula publicada en la primavera de 1807, Pío VIII facultó a la arruinada Monarquía española para que enajenase en pública subasta, parte de las propiedades eclesiásticas de carácter rústico y urbano.

Colección Javier Sánchez Portas.

En esta ocasión los mercedarios salieron bien parados con sólo 15 tahullas de huerta expropiada; sobre todo si tenemos en cuenta que al clero oriolano le desamortizaron más de 4.000 tahullas, 2.000 de ellas al cabildo catedralicio; ojo, sólo la mitad de las que poseía. (9)

La puntilla llegó en marzo de 1836. Por Real Decreto, los conventos y monasterios de religiosos varones quedaron suprimidos y todo su patrimonio, convertido en «Bienes Nacionales», pasó a poder del Gobierno.

Los mercedarios fueron exclaustrados y su convento e iglesia acabaron en manos de un próspero capitalista de Barcelona llamado Juan Vilaregut quien los adquirió para utilizarlos como almacén y posada.

Colección Javier Sánchez Portas.

Gracias a Jesús Millán supe que Vilaregut era un personaje muy importante, socio de otro destacado empresario, Bonaplata. En 1830 fundaron la primera empresa que aplicó en España la máquina de vapor, símbolo de la revolución industrial.  Se llamó «El Vapor Vell»,  instalado en el Raval de Barcelona, entre la Rambla y Montjuïc.

En julio de 1835, durante la oleada de insurrecciones en protesta por cómo llevaba el Gobierno la lucha contra los carlistas, en Barcelona se produjo una oleada de incendios en conventos y asesinatos de frailes, sospechosos de ser afines al carlismo. Los  disturbios se extendieron a la fábrica de Bonaplata, Vilaregut i Cia., que quedó completamente destrozada.

En 1856 Juan Vilaregut había muerto y  su viuda gestionaba los múltiples arriendos de este convento y otros dos más en Orihuela. Si os interesa saber como acabó troceado este convento, pinchad la siguiente imagen.

Enlace a artículo.

También grabé de forma casera la historia de los mercedarios. Podéis escucharla en estos dos audios.

Primer audio.
Segundo audio.

O acceder a cuatro vídeos de youtube pinchando estos enlaces.

Capítulo 1.
Capítulo 2
Capítulo 3
Cápitulo 4.

La Iglesia

La iglesia permaneció cerrada y despojada de sus ornamentos;  hasta que tres religiosos encabezaron una piadosa empresa: a base de donativos y limosnas pretendían comprar el edificio y devolverlo al culto. (10)

Desanimados por lo costoso del proyecto, recurrieron al canónigo Juan Alfonso Alburquerque para que apelase ante sus parientes, la ilustre familia Roca de Togores, recordándoles que, antaño, tenían la sepultura en la Merced, en el lado del evangelio, justo debajo de la media naranja.

Mariano Roca de Togores y Carrasco. I marqués de Molíns.

En 1846 Mariano Roca de Togores y Carrasco -el que dos años después fue primer marqués de Molíns- intercedió ante su suegro Juan Roca de Togores y Alburquerque, marqués de Asprillas y alcalde de Valencia; quien decidió, no sólo comprar el camposanto de sus antepasados, sino también costear su rehabilitación.

El 11 de mayo, ante el notario de Madrid, Manuel María de Paz, formalizó la compra de la iglesia, la sacristía y un pedazo del patio conventual por doce mil reales.

El 7 de julio comenzó la obra de restauración y embellecimiento del templo. Bajo los auspicios del maestro arquitecto Francisco Regidor y la supervisión del canónigo Alburquerque, un ejército de profesionales trabajó durante dos meses. (11)

Para vestirlo intentaron recuperar sus ornamentos e imágenes que estaban repartidos por conventos y casas particulares. El órgano, llevado a Rojales, fue sustituido por otro propiedad de los trinitarios, que permanecía en Santa Lucía.

El crucifijo de la capilla de Letrán, depositado en Santa Justa, fue trasladado en procesión.

Colección Javier Sánchez Portas.

La fecha escogida para su reapertura con misa cantada por el canónigo Alburquerque fue -no podía ser otra-, el 24 de septiembre, festividad de la Merced.

La víspera, por la noche, tuvo lugar el traslado más importante: utilizando unas andas llevaron la imagen mariana que el medio racionero de la catedral Pedro Miravete, había custodiado durante ocho años en su casa de la calle Timor.

Para la solemne ceremonia Miravete invitó por escrito al Ayuntamiento al completo, al Cabildo, a los cleros y a todas las autoridades civiles y militares, en una espectacular procesión en la que participaron más de trescientas personas. (12)

Colección Javier Sánchez Portas.
Colección Javier Sánchez Portas.
Colección Javier Sánchez Portas.

Esta actuación demostró ser sólo un lavado de cara.  Abierta de nuevo al culto, tardó veinte años en volver a amenazar ruina. Tan deteriorada estaba que, en 1887, previa denuncia, el Ayuntamiento determinó que «el templo de la Merced era un peligro constante para los transeúntes y para las casas próximas».

Así pues ofició al gobernador eclesiástico para que, a la mayor brevedad, procediese a demoler el edificio amenazando con hacerlo de oficio la corporación municipal en el caso de no cumplir lo acordado. (13)

Las obras de restauración, a cargo del obispado, comenzaron ese mismo año, abriéndose de nuevo al culto el 4 de junio de 1893 con una misa cantada por Fernando Boné García, a quien el obispo Maura nombró capellán de la Merced cuatro meses después.

Colección Javier Sánchez Portas. Obras 1911.

Él mismo se encargó de consolidar la obra con la reparación del campanario, efectuada en 1911.

Archivo Mariano Pedrera.

Durante el siglo XX suplió varias veces a la Catedral, actuando de parroquia cuando fue necesario como iglesia más cercana a la del Salvador.

Colección Javier Sánchez Portas.
Colección Javier Sánchez Portas.
Cúpula de la Merced.
Cúpula de la Merced. Colección Javier Sánchez Portas.

Abandonada a su suerte, su cúpula se desplomó en 1982.

Colección Javier Sánchez Portas.

Demolido el edificio, el desmonte, numeración y recomposición de la fachada fue una enorme chapuza, quedando en estado pésimo.

En el solar se construyó el actual Museo de Semana Santa.

Colección Javier Sánchez Portas.
Gaspar Poveda.
Museo de Semana Santa, Coque Celdrán Sánchez.
Mariano Pedrera.
José María Pérez Basanta.

El Claustro.

El claustro que ahora se muestra adosado a la catedral como«claustro de los caídos» permaneció durante casi cuatro siglos en el convento de la Merced.

Su construcción se inició en la década de 1560 por el maestro picapedrero, Hernando Veliz.

Una vez desamortizado y vendido, tras muchos años de ser utilizado como cuadra-cochera, en 1942 lo compraron para ser reconstruido sobre el antiguo fosal de la catedral.

El claustro de la Merced en su emplazamiento original.
El claustro de la Merced en su emplazamiento original.
Colección Javier Sánchez Portas.
José Antonio Ruiz Peñalver.

El artífice de la obra fue el Vicario General Luís Almarcha Hernández.  El traslado y las obras de adaptación fueron costeados por la Federación de Sindicatos Católicos Agrarios y finalizaron en noviembre de 1943. 

Cumplían así «el deber patriótico de instalar una cruz de los caídos, orlada por el bello y singular claustro».

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Publicado en la revista de Moros y Cristianos de 2.012. Modificado y ampliado. El original en PDF pinchando el siguiente enlace.

Pinchad aquí.

Notas:

1 BELLOT, Pedro. Anales de Orihuela II:  «El más antiguo de los que se conservan, exceptuando dos de templarios: uno de freires donde estaba el granero (calle López Pozas) y otro de monjas en lo que es el Hospital».

2 La fecha concreta depende del cronista, barajándose hasta ocho posibles: 1243, 1249, 1251, 1256, 1257, 1265 y 1286. Yo comparto la opinión de Juan Bautista Vilar,  que sitúa la fundación en los albores del siglo XIV, cuando Oriola se incorpora a la Corona de Aragón.  Así es fácil comprender la donación que les hace el Consell por recomendación real.

3 BELLOT, Pedro. “Anales de Orihuela II”:  Año 474 (1474). Hizo el consejo ordenación que se fundase en Orihuela un convento de monjas, y cometió a los jurados buscasen puesto acomodado, y les pareció el mejor la casa de Santa Eulalia, donde solía estar el convento de la Merced, y allí se fundó con título de San Juan.

4 La que hoy conocemos como calle Ballesteros Villanueva, fue titulada originalmente como del Vallet, nombre de una zona insalubre por la acumulación de aguas muertas que comenzó a ser nivelada y desaguada en 1356.

5 La devastación de este barrio fue tal, que durante muchos años fue conocido como «el arrabal destruido»; aprovechando la fundación del convento de clarisas y, para fomentar su repoblación, el Consell lo apellidó en 1499 como: «Arrabal Moderno de San Juan Bautista».

6  Hacia el año 1600,  el cuarto obispo de Orihuela, José Esteve les consagró una nueva iglesia.

7 CARRASCO RODRÍGUEZ, Antonio. «Una aportación al estudio de las Germanías valencianas: El Saco de Orihuela de 1521», en Revista de Historia Moderna. Anales de la Universidad de Alicante, núm. 17 (1998-99), pp. 215-230. 

Acceso a PDF.

«Una aportación al estudio de las Germanías valencianas: El Saco de Orihuela de 1521»

8 Inicialmente, la portada principal del convento debió estar anexa a la de la iglesia, como era costumbre, con salida a la plazuela. La de los Hostales se abrió en el siglo XVIII adaptándose a la nueva fisonomía de la zona.

9 RAMOS VIDAL, Juan A. «Democracia, economía y sociedad en la comarca del Bajo Segura durante el siglo XVIII». Caja de Ahorros de Alicante y Murcia 1980.

10 Los religiosos eran: Monserrate Linares, ex mercedario; Pedro Miravete, medio racionero de la Catedral; Trinitario Ruiz Lozano, Parroquia de Santiago.

11 Los maestros alarifes Antonio García y José Andrés con sus respectivas cuadrillas; José Puerto y Mariano Mateo como herreros cerrajeros; Raimundo Córdova como pintor; José Rufete, latonero; Miguel Xaraco, organero; por último, Rafael Plá se encargó de pintar el escudo de armas de los Roca de Togores.

12 ALBURQUERQUE, Juan Alfonso, «Las memorias de Orihuela».

13 El Diario de Orihuela, núm. 299, 22 de Julio de 1887.

Callejeando 13. El Raval Roig. Capuchinos.

El arrabal Roig en los siglos XVI, XVII y XVIII. Archivo Municipal de Orihuela.

Capuchinos y aledaños.

El Arrabal Roig. Colección Esteban Sanmartín.

Desde la Ermita del Sepulcro, por la breve travesía de la Armengola, llegamos a la calle Charamita cuyo título es sinónimo de dulzaina. Este instrumento de viento, llamado también xirimia en Cataluña y Valencia, se ha transformado fonéticamente en xaramia y luego en xaramita.

El charamitero, acompañado del tabaleter (que portaba un pequeño tambor o tabalet) y generalmente del polvoristero,  formaban un conjunto que marchaba delante del pasacalles interpretando melodías populares y llamando a la fiesta…

Ante nuestros ojos aparece el lateral de la casa cuartel de la Guardia Civil, edificio que sustituye a un antiguo cuartel de Caballería cuya historia os cuento en un capítulo aparte al que se accede sencillamente pinchando la siguiente imagen.

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Seguimos nuestro imaginario paseo por la calle que arranca a la izquierda del cuartel, la de los Menadores. Su nombre recuerda a los artesanos del cáñamo, necesitados de grandes espacios abiertos en el arrabal por la gran longitud de las sogas que hilaban y tensaban en la mena o rueda de hilar.

Por dicha calle llegamos a la de la Virgen de la Fe, advocación mariana popularizada en el barrio por los capuchinos a lo largo del siglo XVII. Transcribo algunos extractos de la «Relación Histórica del Hallazgo de Nuestra Señora de la Fe», impreso anónimo en el que se narra la leyenda, sus presuntos milagros y unos versos titulados: «Los gozos de Nuestra Señora de la Fe».

Siendo grande la piedad que los antiguos cristianos tuvieron para defender las imágenes sagradas, cuando los sarracenos desenfrenaron su barbarie en despedazar cuantas imágenes de Cristo y de su bendita Madre y de otros santos encontraban en las iglesias …

… Por esto procuraron los fieles ocultar las que podían o en los sepulcros o en las cuevas de los desiertos, o en los profundos hoyos de la tierra, o en las concavidades de las paredes y en otros edificios, preservándolas de este modo de que diesen en las sacrílegas manos de los mahometanos…

…Es tradición muy antigua; esta sagrada imagen estaba en una iglesia o ermita que había en el castillo de la ciudad de Orihuela que se hallaba fundado en el monte Orión o como dicen Oriol y que a su presencia acudían los oriolenses cristianos como a su refugio y amparo en todas sus necesidades y aflicciones. Allí la veneraban, le hacían votos y promesas, teniéndola todos por su Madre y amplísima bienhechora, resultando de todo esto ser muy antigua esta santa imagen…

… Un devoto la bajó de la ermita y la colocó en un nicho, en donde después fue venerada por los cristianos que quedaron en el Arrabal Roig. Y que un pájaro que tiene el niño Jesús en su mano, es un ave llamada comúnmente oriol, herodio o gerifalte, de donde tomó el nombre Oriolet y la ciudad el apellido de Orihuela y Orihola…  

Archivo Ajomalba.

Con una trama semejante a la leyenda de Monserrate y a la de otras muchas advocaciones marianas españolas, cuenta que los godos la ocultaron para que no fuese ultrajada por los hijos de Mahoma; y que fue venerada en secreto en el arrabal hasta que, fallecidos todos los conocedores de su emplazamiento, cayó en el olvido durante siglos.

En el año 1634 (había pasado casi un milenio), los capuchinos tomaron unas casas contiguas para ampliar su huerto; y al derribarlas, descubrieron la imagen emparedada y milagrosamente intacta (qué buenos materiales empleaban los godos en sus casas y en sus tallas). Sin perder tiempo la llevaron en procesión hasta la iglesia del monasterio, y allí le fabricaron una capilla con retablo y altar.

Tal vez si no hubiera quedado así escondida, no hubiéramos logrado los capuchinos el honor de tenerla en la iglesia de nuestro convento. En el arrabal Roche, en donde al presente está, después de algunos años, necesitándose dilatar el huerto, se tomaron algunas casas que le estaban contiguas, y entre ellas una, que en una de sus paredes contenía el celestial tesoro de la Sta. Imagen de la Virgen del Orión, sin que nadie tuviese noticia de esto…

Hasta el azaroso procedimiento para escoger su titulación (no les valía el de Orión) fue parecido al de Monserrate; pero con más de tres opciones. En este caso prepararon un jarro de plata, con nada menos que setenta y dos «cedulitas» que nombraban otras tantas advocaciones marianas. Y la mano inocente de un niño sacó por tres veces la que llevaba escrita «Virgen de la Fe».

El lienzo que representa este hallazgo ya no está en Orihuela. Los capuchinos se lo llevaron a su iglesia de las tres Avemarías, en el convento de San Buenaventura de Totana. Resulta chocante que un cuadro costeado por los vecinos del Rabaloche esté fuera de la ciudad cuyo escudo muestra (el Oriol y las barras de Aragón).

Cuadro que representa el último hallazgo de la / antiquísima y milagrosa ymagen de Nª Sª de la Fé / antes llamada de Orión en este convento de PP. / Capuchinos el año 1634. Jorge Belmonte Bas

Jorge Belmonte, autor de la fotografía anterior, me pasó también este otro lienzo de la misma procedencia, vendido en 2015 en la casa de subastas Bonhams como obra del círculo del pintor novohispano Cristóbal de Villalpando.

IMAGEN DE. Na. Sra DE LA FE DEL COVO/DE. LOS P.P.s CAPnos DE.LA CIVIA DE. ORI/HUELA». Mi agradecimiento a Jorge Belmonte.

Se trata de una imagen de la Virgen de la Fe «retratada» en un marco arquitectónico que recuerda más a un portapaz que a un retablo. El banco muestra una inscripción que lo identifica como propiedad de los capuchinos de la ciudad de Orihuela.

Y de leyenda en leyenda llegamos a la calle de la Armengola, la mítica esposa de Pedro Armengol, personaje imprescindible en la fiesta de la Reconquista. Pinchando la siguiente imagen podréis leer mi trabajo sobre el tema.

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Ajomalba.

Siguiendo por la calle de la legendaria heroína descendemos hasta entroncar con la plaza y calle de Capuchinos, cuyo nombre recuerda al desaparecido convento del Santísimo Nombre de Jesús sustituido en la actualidad por un horrendo conglomerado de hormigón de aspecto carcelario.

Los Hermanos Menores Capuchinos.

Los capuchinos son la rama franciscana más joven y la única que ha permanecido independiente con su propia organización y estructura. En la primera mitad del siglo XVI muchos religiosos pugnaban de nuevo por recuperar los fundamentos de San Francisco insatisfechos de la vida que se llevaba en la observancia.

En su intento por volver al eremitismo de los orígenes, Mateo de Bascio o de Bassi se enfrentó a sus hermanos observantes entregándose a la práctica literal de la Regla. Cuando supo que el hábito franciscano no era el mismo que usaba Francisco de Asís, sino que este era más áspero y con un capucho puntiagudo cosido a la túnica, lo adoptó sin más y así, la forma peculiar de su capucho propició el apodo que a la postre sería el nombre oficial de la Orden: Capuchinos.

En el verano de 1528, Mateo marchó en secreto a Roma; y con el apoyo de la sobrina del Pontífice, obtuvo el permiso de Clemente VII para observar la Regla según sus deseos. Esta actitud le ocasionó múltiples persecuciones y periodos de encierro por parte de los observantes.

A pesar de todo se convirtió en el fundador y primer superior general de la Orden de los Frailes Capuchinos Menores; y la celebración del Concilio de Trento (1545-1563) favoreció la consolidación de esta reforma. Los Capuchinos, no sólo se afianzaron, sino que lograron expandirse geográficamente comenzando por Francia.

En España, vencido el recelo que consideraba que dicha reforma no añadía nada a la emprendida por los Alcantarinos Descalzos, se establecieron en el año 1578 primero en Cataluña; y desde allí iniciaron su expansión por los distintos territorios peninsulares.

A suelo valenciano llegaron en 1596 por intervención del Patriarca Juan de Ribera, arzobispo y virrey; a su influencia se debe que a esta Provincia se le diera el nombre de la Preciosísima Sangre de Cristo, erigiéndose diecinueve conventos hasta 1729.

Ntra. Sra. de las Tres Avemarías. Venerada en la Iglesia de los Capuchinos de Orihuela. Archivo Loles Botella.

Siglo XVII.

En la Oriola de principios del siglo XVII estaban instalados los Observantes en Santa Ana, los Descalzos en San Gregorio y sus hermanas las Clarisas en San Juan; pero para completar la presencia franciscana faltaban los Capuchinos; y estos fundaron su primer convento en el año 1611.

El convento de capuchinos de esta ciudad de Orihuela se fundó el año 1611, siendo provincial de esta Provincia el padre Quiroga de la Casa. Levantaron su convento en su primera fundación, en el camino de Almuradín, no muy lejos de la ciudad…

… Por ser este primer Convento enfermo, y haberse muerto en él, en breve tiempo algunos Religiosos, se trasladó al sitio en que hoy se halla donde el año de 1618, se puso la primera piedra, por el Ilustrísimo Señor Balaguer, Obispo de esta ciudad a 20 de septiembre, y poco a poco se fue perfeccionando, como lo está al presente. 

Los fragmentos anteriores pertenecen a un catálogo de conventos del obispado de Orihuela escrito a mediados del siglo XVIII. Los siguientes al «Compendio Histórico» de Josef Montesinos.

MONTESINOS PÉREZ DE ORUMBELLA, Joseph; Compendio Histórico Oriolano. Caja Rural Central. Orihuela.

Pusieron la cruz, la primera vez, en un bancal llamado del Coxo, en dicho año y día (21 de abril de 1611); y por parecer el sitio malsano, se trató de mudarlo antes de comenzar la fábrica, y así se hizo; y se pasó la fundación al Camino de Almoradí, y tomaron posesión de unos huertos que eran de Juan Manzanera, entre el dicho camino, de una parte, y el Río Segura de otra…

El paraje, cercano a la noria de la acequia de Callosa en el camino de Almoradí, resultó muy pernicioso para la salud de los frailes. La acequia y el río con sus correspondientes mosquitos eran una continua fuente de enfermedades. Y no les quedó más remedio que cambiar de emplazamiento.

Permanecieron en ese sitio algunos años, y en ellos experimentaron y sufrieron muchos enfermos, muriendo algunos de ellos, por lo que no había religiosos que quisieran venir a habitar en el convento. Lo que obligó a los padres a trasladarse a otro sitio.

Se trató en Capítulo y todos unánimes y conformes fueron de parecer se mudase el convento, que estaba medio edificado, y los dormitorios hechos y un pedazo de las tapias del huerto, y se pasaron al sitio que hoy día tienen en el Arrabal Roig, que era huerto y casa de Josef López, Notario, dejando aquel convento…

Gracias a José Ojeda Nieto sabemos que en 1619 obtuvieron permiso para instalarse en el llano de San Miguel; ocupando aquella vieja ermita como habían hecho otras órdenes con las de Santa Ana o San Sebastián. Pero como San Miguel no era propiamente una ermita, sino una iglesia sufragánea, dicho permiso fue revocado.

Según las notas del Padre Agustín Nieto, los catorce religiosos capuchinos fueron acogidos temporalmente por el obispo Andreu Balaguer; el mismo que autorizó la posterior mudanza al huerto del notario Joseph Llopes; situado frente a una placeta llamada del Olmet, la futura plaza de Capuchinos.

Convento del Santísimo Nombre de Jesús. Capuchinos.

La proximidad con sus hermanos de Santa Ana hizo necesario solicitar el beneplácito; y a diferencia de lo que había pasado con los alcantarinos descalzos, los capuchinos fueron aceptados. Estos franciscanos reformistas no celebraban entierros, no tenían cofradías; tampoco organizaban procesiones ni recibían limosna de misa o de sermón. Así pues, los observantes no se sintieron amenazados.

Y se puso la primera piedra en la falda del monte que está a la puerta del huerto que es al presente. (…) Más adelante pareció a los padres que donde se puso la primera piedra no era puesto acomodado para la fundación del convento, y que estarían mejor un poco más abajo, dentro de la cerca del huerto; trazose con reflexión y se ejecutó estableciéndolo donde al presente aparece.

Sin más impedimentos los Capuchinos proyectaron la construcción de su convento y al acto de colocación de la primera piedra asistió el obispo, el gobernador y sus vecinos de Santa Ana.

Por mediación del síndico vendieron el terreno, deshaciendo todo lo que allí tenían para traerlo al nuevo emplazamiento; y con aquellos utensilios y el dinero obtenido por la venta comenzaron las obras.

Pero después de tres años de pacífica convivencia, cuando ya tenían parte del edificio levantado y una buena cantidad de dinero invertido, el guardián de los observantes fue reemplazado; y al nuevo no le pareció bien la vecindad.

El entusiasmo con el que la ciudad había recibido a los recién llegados y las dimensiones del edificio que proyectaban le hicieron temer una gran disminución en las limosnas. Y optó por impugnar la fundación capuchina alegando que se hallaba dentro de su demarcación.

MONTESINOS PÉREZ DE ORUMBELLA, Joseph; Compendio Histórico Oriolano. Tomo 6. Manuscrito. 1792. Caja Rural Central. Orihuela.

Ojeda Nieto publicó el extracto de un protocolo del año 1622, que da fe de la medición que hicieron los franciscanos de Santa Ana, calculando la distancia entre un convento y otro para fundamentar el inicio de un pleito.

Martín Garcia Sexablanca, agrimensor de la ciut de Murcia ―expresó tras juramento oficial― haver mensurat les casses que y a desde lo convent de Sent Anna …, la qual mensura fet desde la porta major del dit convent de St. Françes ço es ―exactamente― de la aldava questa fixa en dita porta fins on esta possada la primera pedra de nova obra del dit convent del Capuchinos e medint p lo aire atrobat haver en dita distançia  del un convent al altre trescentes vint y cinch canes de a dos alnes cascuna alna del Regne de Valençia de a quatre pams.

En 1624 el Consell oriolano envió un escrito al rey en defensa de la fundación del convento del Santísimo Nombre de Jesús. Con el apoyo de la ciudad, del virrey y del propio Felipe IV, los capuchinos consiguieron su propósito.

En la segunda mitad del siglo XVII la fundación se topó con los efectos de las graves epidemias de 1648 y 1678. Estos religiosos —al igual que sus hermanos descalzos— se implicaron en el cuidado de los apestados; enfermando y falleciendo muchos por contagio. Esta actitud de servicio cimentó su fama de santidad y entrega al prójimo; pasando al siglo XVIII como la congregación más querida en Orihuela.

Como contrapartida, la despoblación producida por las epidemias facilitó las compras y donaciones de casas y terrenos colindantes; por lo que el convento capuchino y su huerto no dejaron de crecer.

Siglo XVIII.

He utilizado a Josef Montesinos para hablar de la fundación del convento; pero cuando realmente es útil el espeso cronista oriolano, es cuando actúa de testigo narrando lo que ve. Así describe el convento de los capuchinos en el año 1792.

Jeroglífico de las propias armas del Convento de los Padres Capuchinos Menores y dibujo de uno de sus fundadores. MONTESINOS PÉREZ DE ORUMBELLA, Joseph; Compendio Histórico Oriolano. Tomo 6. Manuscrito. 1792. Caja Rural Central. Orihuela.

Descripción de las oficinas de este seráfico convento de Padres Capuchinos. Portería y Claustros. Ante todo lo expuesto se halla una espaciosa puerta con fachada de cantería blanca, en cuyo remate y en su nicho, está S. Antonio de Padua, de busto. Luego le sigue un espacioso pórtico con su cruz en medio; y el Santo Vía Crucis de Manises de Valencia.

Entrando, a la izquierda está la portería, sobre cuyo cancel hay una mediana efigie de S. Francisco de medio cuerpo, cuya pintura es la admiración de los inteligentes y Canónigos; a la derecha, antes de entrar, se descubre un excelente lienzo de ocho palmos de María Santísima de la Fuensanta con San Josef y San Ginés de la Xara, Hermitaño…

En el lado izquierdo está el aposento de visitas con la Purísima Concepción, varias piezas castellanas, mesa, sillas y bancos. La portería en muy espaciosa adornada con preciosos mapas de las Provincias que tienen los Padres Capuchinos en todo el mundo; varios retratos de santos y venerables; el árbol genealógico de la orden y un hermoso lienzo de la Purísima Concepción.

Los claustros, renovados en este año de 1792,  aunque medianos, son muy aseados; en ellos están el Aula, varias despensas y oficinas. En su centro hay una cisterna de agua que se llena del Río Segura por la menguante de enero, de la que se abastece la Reverenda Comunidad, todo el año.

Refectorio, Cosina y Deprofundis. El refectorio es grande, curioso, blanco y bien adornado, especialmente con un lienzo de la cena del Señor, que es cosa especial. El Deprofundis es muy capaz, blanco y aseado con algunos cuadros. La cocina es una pieza grande y con muchas comodidades.

Coro y Deprofundis Eclesiásticos: El Coro es grande, muy capaz y decente con sus buenos asientos, reja grande, oratorio dedicado a la Purísima Concepción; y varios lienzos de especial belleza… El Deprofundis es más largo que ancho, pero muy decente, adornado de varios cuadros muy buenos.

Escaleras y Dormitorios con Celdas: Todo el convento se manda por dos escaleras muy cómodas, ambas adornadas con muy especiales lienzos y otras pinturas. Los dormitorios son bajos, muy claros, blancos y pintados; la enfermería es muy buena, con su Oratorio; las celdas muy bonicas, aunque reducidas al Instituto Capuchino; a excepción de las Celdas del Guardián y del Vicario, que por razón de su oficio, permiten alguna más amplitud.

Convento del Santísimo Nombre de Jesús. Capuchinos. Colección Javier Sánchez Portas.

Aposento y Terrado de recreo: El aposento de recreo es grande, majestuoso, y de irregular hermosura; lo construyó a fundamentos en el año de 1752 el Sr. Doctor D. Josef Claramunt Vives de Alulayes, Canónigo Magistral del Indulto de esta Santa Iglesia de Orihuela (…) en este aposento se descubren varios mapas de todo el mundo y diferentes lienzos primorosos (Inmaculada Concepción, el expresado Sr. Claramunt, Fernando VI de Borbón y su esposa María Bárbara de Portugal, Beato Lorenzo de Brindis y San Francisco).

Magnífica Librería: La librería de este Convento en magnífica, esplendorosa y muy capaz; la hizo desde los cimientos a sus expensas el Sr. Doctor D. Josef Claramunt Vives de Alulayes, Canónigo Magistral del Indulto, insigne bienhechor de esta Santa Comunidad.

Tiene libros excelentes y preciosos manuscritos; mesas, escaños, bellos lienzos de los Santos Doctores de la Iglesia, de la Purísima Concepción, Cardenales de la Orden; y entre ellos, los bustos o retratos de medio cuerpo de dos Canónigos…

Huerto y Balsa con peses: Este Convento tiene para su recreo y utilidad grande huerto, fértil en todo género  de hortalizas.  Produce muchas flores, claveles, naranjas, limones, dos palmas, granadas y albaricoques.

Tiene otro huerto que llaman «El Secano» porque está sobre el monte, el cual tiene muchos almendros, avellanos, algarrobos, higueras y parras. Todo se riega por medio de una noria que con la rueda de una bestia saca el agua de una fuente algo profunda que nace allí mismo.

Es algo blanda, en invierno sale caliente y en verano fría. El agua sobrante se recoge en una balsa que produce unos pececillos medianos y algunas anguilas que todo sirve de recreo a la Reverenda Comunidad.

Tiene el Convento buenas azoteas, miradores, reloj para su gobierno, Hospedería, celdas muy curiosas aunque medianas, y un grande patio con bolas, para el recreo de los religiosos jóvenes, en los días de deporte.

Del siglo XVIII he encontrado también un ejemplo de mortificación física en las carnes de un capuchino del convento de Orihuela, llamado Antonio de Mallorca.

Era su cotidiano ejercicio hacer la via-cruzis por dentro de la Yglesia, cargando sobre sus ombros una cruz pesadíssima, y en la Caydas que representaba la estación, para hacerlas al visso se dejava caer de golpe, y a lo natural, para experimentar mas vivos los tormentos de la Cruz.

Camarín de las Tres Avemarías y Divina Pastora. Veneradas en los Capuchinos de Orihuela. Archivo Loles Botella.

Siglo XIX.

Los capuchinos fueron exclaustrados por la Junta de Gobierno del Reino de Valencia y Murcia tras la publicación del Real Decreto de 25 de julio de 1835 suprimiendo los monasterios y conventos masculinos con menos de doce frailes. Dicha exclaustración fue confirmada por otro Real Decreto de fecha 11 de octubre de mismo año.

En febrero de 1836 se decretó la venta de los bienes inmuebles de los monasterios; y el edificio desamortizado pasó a ser de propiedad particular.

No he conseguido averiguar quién lo compró; pero la circunstancia de que en 1880 perteneciese a Andrés Rebagliato me hace pensar que, como otros conventos oriolanos, pasó por la manos de su suegro, el acaudalado Matías Sorzano.

Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar (1846-1850) – Madoz, Pascual, 1806-1870  

Esta descripción figura en el diccionario de Pascual Madoz; compuesto a mediados de la centuria:

El de Capuchinos, situado en el arrabal Roig, a la parte del O, junto a la puerta de Murcia, al pie de la montaña del castillo, es el más moderno de todos, y se asegura haber sido fundado en 1611.

Es un edificio muy capaz en su clase, de obra de mampostería sólida, que promete mucha duración. Su iglesia es pequeña pero muy decente, hallándose hoy sin uso alguno. Tenía una buena biblioteca, y dentro de su muro un huerto regado por una noria y otra porción de terreno secano a la falda del monte, bien cultivado y plantado de algarrobos, olivos y otros árboles.

En 1880 fue restaurado parcialmente para albergar a un grupo de capuchinos franceses expulsados de su país. Los frailes se instalaron provisionalmente en el seminario hasta que el convento fue habitable.

Semanario católico. Alicante, 13 de noviembre de 1880: El miércoles, después de cuarenta y cinco años, vimos por las calles de esta capital a una Comunidad de religiosos vestidos con el sayal y las sandalias del franciscano, ciñendo su cuerpo el cordón de la Orden, del que pendían hermosos rosarios.

A las seis y media de la mañana fondeó en nuestro puerto el vapor hispano-francés, titulado San José, conduciendo a su bordo a trece frailes capuchinos que acaban de ser expulsados de su convento de Mont-de-Marsan en el departamento de Landes (Francia). Al tenerse noticia de la presencia de estos religiosos, una inmensa multitud de gentes de todas clases y condiciones se dirigió al muelle de esta ciudad, ávida de saludarles.

En Alicante les ofrecieron instalarse en el monasterio de Nuestra Señora de Orito, en el término de Monforte. El superior agradeció la generosa oferta; pero les comunicó que tenía decidido alojar a su comunidad en el que había sido convento de capuchinos en Orihuela.

Los frailes expulsados arbitrariamente de Mont-de-Marsan, partieron seguidamente para Orihuela, a donde llegarían el miércoles por la noche para ser hospedados en el Monasterio de Capuchinos de aquella ciudad, cuyo edificio acaba de cederles el Sr. D. Andrés Rebagliato, a quien pertenecía.

Convento del Santísimo Nombre de Jesús. Capuchinos.

Semanario católico. Alicante, 6 de mayo de 1882: Los religiosos capuchinos residentes en Orihuela han celebrado en los días 28, 29 y 30 del pasado abril un solemne Triduo en honor del nuevo Santo Lorenzo de Brindis, religioso de dicha orden. Tenemos a la vista una carta de aquella ciudad en que se reseñan a grandes rasgos dichas solemnidades.

El templo estaba primorosamente adornado, y causaba un efecto sorprendente, siendo lo más admirable que los objetos del adorno eran de escasísimo valor, supliéndolo todo el arte. A la entrada del templo había colocado un sencillo pero vistoso templete; y las calles inmediatas al convento estaban adornadas con arcos, inscripciones y alegorías; el piso cubierto de enramada, y colgadas las casas.

Desde antes de amanecer, la concurrencia al templo de Capuchinos era numerosa; y se cuentan por centenares las personas que acudieron a recibir los Santos Sacramentos de la Penitencia y Comunión. «La población de Orihuela, se nos dice, ha echado el resto en mostrar su amor a los Capuchinos». Han asistido comisiones del Cabildo, Ayuntamiento, Seminario y Colegio de Sto. Domingo.

En Orihuela fueron muy bien recibidos; y en la medida de lo posible recompusieron la iglesia y el convento sin grandes lujos. Siempre contaron con la ayuda de los oriolanos; a los que pronto sedujeron con su ejemplar comportamiento en los momentos difíciles. Os dejo algunos ejemplos aparecidos en prensa.

El Constitucional. Alicante, 3 de junio de 1884: En la inundación de Orihuela… los monjes capuchinos hicieron heroicos esfuerzos para salvar algunas familias sobre balsas ingeniosamente formadas con pipas vacías y tablones.

Muchas simpatías tenía captadas esta comunidad en Orihuela, pero el ejemplo de hoy llevando a la práctica una de las más preciadas virtudes del cristianismo, la caridad ejercida a expensas de todo linaje de sacrificios y abnegaciones, ha acabado de cautivar y seducir a los orcelitanos de tal modo que, hasta los más indiferentes y escépticos se les oyó enaltecer y elogiar su conducta. La calle de la acequia, situada en el barrio de que nos venimos ocupando, fue testigo de las proezas llevadas a cabo por los heroicos capuchinos…

El martes, 23 de julio de 1885: Merece particular mención el comportamiento que están observando los frailes Capuchinos establecidos en esta ciudad (durante la epidemia), visitando a los enfermos y acudiendo a todas partes donde es necesaria su asistencia y pueden desempeñar su santo ministerio…

El diario de Orihuela, 28 de marzo de 1887: El incendio de esta madrugada (En la Plaza de San Agustín). … Los frailes capuchinos. Poco después de empezar a tocar a rebato apareció a todo correr una gran parte de la comunidad; inmediatamente se posesionaron unos de las bombas y otros se encaramaron con los bomberos armados de picos por los terrados de las casas inmediatas a socavar las techumbres. Durante las dos horas que duró el incendio no cesaron de trabajar auxiliando poderosamente al personal de zapadores.

Cariñosa hospitalidad dio Orihuela a los religiosos franceses. No es en esta ocasión cuando hemos de quejarnos de ingratitud, que bien pagan con creces los humanitarios y agradecidos capuchinos el afecto que esta ciudad les profesa. Cualesquiera que sean los tiempos y las circunstancias, la hidalga y noble población de Orihuela, no olvidará nunca a los desventurados proscriptos.

Los capuchinos franceses repusieron, al menos dos veces, la cruz del monte de la Muela.

El diario de Orihuela, 5 de diciembre de 1887: Del ciclón del jueves último ya conocen nuestros lectores los detalles más importantes si bien a los mismos podemos agregar la caída de la Cruz de la Muela, derribada al suelo por el viento y que los religiosos capuchinos habrán de levantar de nuevo, volviendo a comenzar la serie de penosos trabajos que llevaron a cabo para la instalación del signo sacrosanto del Redentor en dicho elevado lugar.

La romería de febrero de 1888, en la que subieron acompañados por multitud de oriolanos, debió parecerse a la escena que muestra la siguiente fotografía de principios del siglo XX.

Fotografía Francisco Ramón Mira / J. M. Espinosa.

El diario de Orihuela, 3 de febrero de 1888: Ayer se instaló por los frailes capuchinos una nueva cruz en el monte denominado la «Cruz de la Muela» subiendo a tan elevado punto con tal motivo, numerosa concurrencia de gentes del pueblo. Nunca se había visto tanta gente reunida en tan alto sitio, siendo causa esto de que gran parte del vecindario subiera ayer tarde a los terrados a admirar la muchedumbre que coronaba el monte…

…Dícese por los bien enterados que, los materiales de construcción estaban preparados desde el día anterior y que ayer el trabajo se redujo a levantar la cruz que es colosal, sobre una alta peana de obra, empresa que se llevó a cabo a las dos de la tarde con el disparo de morteretes y entre los cánticos de los circunstantes.

…La peana de la nueva cruz se distingue perfectamente pero la cruz no es tan visible como la anterior lo cual no ocurriría si se la pintase de negro. La obra realizada es sin embargo meritoria y digna de elogio.

Durante el mes de septiembre de 1889 comenzó a circular la noticia de que la comunidad de capuchinos había recibido orden de volver a su tierra; y los rumores eran ciertos. El lunes 16 salieron para Francia los primeros diez y ocho religiosos. Su marcha dejaban un profundo sentimiento de pérdida entre los oriolanos que los habían acogido durante los años de destierro.

Convento de Capuchinos desde la sierra.

En el tránsito entre capuchinos franceses y españoles el convento fue «amistosamente» saqueado entre los que buscaban recuerdos y los que trataron de aprovechar la situación. Y la cosa degeneró en tumulto.

El diario de Orihuela. 21 de septiembre de 1889: UN SAQUEO EN PAZ. Así puede denominarse lo que viene ocurriendo estos días en el convento de Capuchinos. Con motivo de la marcha de la comunidad, comenzó esta a distribuir entre los pobres algunos utensilios de la casa de difícil conducción a la nueva residencia de aquella; y como ocurre siempre en tales casos, el populacho que oyó tocar a repartir, asaltó, esta es la palabra, con formas más o menos corteses el convento, en busca, no de botín que eso no sería cristiano, sino de recuerdos, porque al parecer sin ellos, toda memoria se extinguiría pronto en la mente de tanto desinteresado admirador.

Que el abuso fue cada día en aumento no hay para qué decirlo. La campanilla de la portería no cesaba un momento de ser agitada por los pedigüeños que en gran número acudían con absurdas peticiones y descabelladas exigencias. Abrumados los religiosos con tanta demanda de objetos y queriendo complacer a todos, repartían a granel todo cuanto hallaban a mano.

Un sujeto les pidió cierta cantidad de piedras y algunas maderas para hacer una casa. Concedido que le fue lo que pedía y sin duda por parecerle poco para recuerdo, se atrevió a pedir la mula y el carro. De estos ha habido algunos casos a cual más chocante si no fueran a cual más indigno.

Anoche crecieron de tal modo las exigencias, que se promovió un gran tumulto en la plaza de Capuchinos donde se situaron varios grupos de demandantes, ocasionando entre varios chiquillos allí presentes una descomunal pedrea y el consiguiente escándalo. Muchas piedras cayeron dentro del convento cuyas puertas se cerraron en medio de una gran gritería promovida por los rifeños que ocupaban la plaza.

La pareja de servicio en aquel punto estuvo esperando que se le leyera la cartilla de los deberes del guardia municipal y sin duda por ello no creyó oportuno intervenir en el asunto. La presencia del alcalde de barrio puso fin al conflicto y se ofreció al padre José para todo cuanto tendiese a evitar las molestias que se le habían causado por aquella gente tan desconsiderada.

Altar: Colección Javier Sánchez Portas. Imagen: Colección Tejuelo.

El diario de Orihuela. 23 de septiembre de 1889: Ya han venido dos de los capuchinos españoles que han de sustituir a los franceses en el convento de San Antonio. Con este motivo ayer tarde se celebró en aquel santuario lo que pudiera llamarse una función de despedida en la que un religioso ocupó la sagrada cátedra para despedirse de los fieles.

La oración fue notable y se encaminó a alabar la caridad del pueblo de Orihuela quien merecía gratitud eterna de la comunidad por la hospitalidad cariñosísima que le había prestado. Se derramó por el auditorio abundante raudal de lágrimas durante el sermón, del que salió aquel bastante impresionado.

En noviembre de 1889, los capuchinos franceses, escribieron al Obispo de Orihuela agradeciendo la generosa hospitalidad que durante nueve años habían recibido de la católica población oriolana cuando fueron expulsados de su patria. Transcribo un fragmento de su carta:

«Quiera Nuestro Señor y la Virgen Inmaculada de Lourdes, nuestra gloriosa Protectora y San Francisco, nuestro Seráfico Padre, recompensar con abundantes bendiciones a V. S. I. y a todos los fieles de su Diócesis, nuestros amigos, nuestros bienhechores, la generosa hospitalidad que en medio de ellos hemos recibido. (…) Le suplico Ilustrísimo Señor, se digne recibir los rendidos obsequios de su reconocido y humildísimo servidor de V. S. I. Q. S. A. B. Fr. Eustaquio de Rochela. De nuestro Convento de San Fidel, de Cahors, en la fiesta de N. S. Padre S. Francisco. 1889».

A finales de noviembre, el general de la orden visitó Orihuela para inspeccionar el estado del convento antes de mandar una nueva comunidad de capuchinos españoles. Los nuevos frailes estaba ya instalados en 1890; y pronto retomaron su estrecha relación con el arrabal y con los oriolanos en general.

Colección Javier Sánchez Portas.

Siglo XX.

Convento del Santísimo Nombre de Jesús. Capuchinos. Colección Esteban Sanmartín.

Dentro del proyecto de ensanche de la calle Capuchinos, en 1927 se demolió y reedificó la portada del atrio y la pared que cercaba el huerto.

El pueblo. 28 de marzo de 1927: Corte del huerto y atrio del Convento de Capuchinos, mejora sencilla con la que quedará una entrada magnífica a la ciudad por la llamada Puerta de Murcia, desembocando a la plaza de Capuchinos directamente la casi ya construida calle que se conoce por subida al Sepulcro, convergiendo a dicha plaza con la carretera a Murcia.

Convento del Santísimo Nombre de Jesús. Capuchinos. Colección Esteban Sanmartín.

Iniciada la Guerra Civil, convento e iglesia fueron asaltados y saqueados en agosto de 1936. Gran parte del legado iconográfico desapareció; y el edificio fue adaptado para utilizarlo como «hospital de sangre».

Convento de Capuchinos. Hospital de las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil. Archivo Paco Escudero Galante.
1937. Hospital de Sangre de Capuchinos. Manuel José Aliaga Martínez.
1937. Hospital de Sangre de Capuchinos. Manuel José Aliaga Martínez.

En la memoria de daños presentada por el alcalde de Orihuela en agosto de 1939, figuran los asesinatos de tres capuchinos: Ignacio Caselles García, «Juan Crisóstomo de Gata de Gorgos»; Ramón Juan Costa, «Honorio de Orihuela»;  y Andrés Simón Gómez, «Eloy de Orihuela».

Aunque lejos de Orihuela, a la lista de capuchinos asesinados hay que añadir al famoso «Buenaventura de Puzol». Julio Esteve Flors era profesor de Filosofía y Derecho Canónico; y formó parte de la mítica revista «El Gallo Crisis» junto a Ramón Sijé, Miguel Hernández, Augusto Pescador, Juan Bellod, etc…  

Colección Javier Sánchez Portas.

Terminada la contienda los capuchinos regresaron y, a pesar de las dificultades económicas de la época, consiguieron adecentar el convento y reemplazar parte del patrimonio desaparecido. Muchos oriolanos todavía los recuerdan caminando por la huerta semidescalzos, con su hábito peculiar, dispuestos a celebrar misa en cualquier ermita rural…

Convento de Capuchinos en 1975. Fotografía Antonio Agulló Mateo.

A finales de los años sesenta del siglo pasado, vendieron el convento y se marcharon de la ciudad.

Boletín de Información Municipal. Agosto de 1976: La Comisión Permanente en 27 de julio de 1976 concede la licencia de obras a la Inmobiliaria Dima, S. A. para la demolición del convento de Capuchinos.

El convento de los Capuchinos en los años setenta.

Boletín de Información Municipal. Septiembre de 1977: La Comisión Permanente de 30 de agosto de 1977 autoriza a la «Fraternidad de PP. Capuchinos» de Orihuela para la utilización temporal de la Iglesia de San Juan del Hospital Municipal para celebrar en la misma el culto religioso destinado a la feligresía que hasta ahora acudía al Convento de Capuchinos, en trance de derribo.

Convento del Santísimo Nombre de Jesús. Capuchinos

Se entra a Orihuela por el convento de San Francisco, dicen unos, y otros que por el convento de Capuchinos. Invitamos a nuestros lectores que le den su última mirada —con tristeza— a esta fotografía. Mañana —una mañana cualquiera— este rincón conventual, el huerto y el jardín capuchino, con la iglesia, caerá brutalmente empujado por la fuerza mecánica.

Se levantarán en este lugar viviendas modernas, sociales pero se habrá perdido un espacio abierto, que aunque claustral y amurallado, pudo ser iglesia y guarderías, plaza y jardines de la misma forma que va a ser una urbanización más en una zona excesivamente agobiada de estrechuras. Se entra a Orihuela, por Capuchinos…

El añejo edificio fue derribado; y todos los objetos de culto, imágenes, lienzos, piezas de orfebrería y el propio archivo de los capuchinos, salieron de Orihuela con destino a otros conventos de la orden y ahora lucen en Totana, Orito o Masamagrell.

Derribo de la Iglesia. Colección Javier Sánchez Portas.
Divina Pastora, talla de Enrique Galarza Moreno para el Convento de Nuestra Señora de la Fe, P.P. Capuchinos de Orihuela. Actualmente en el Convento de Nuestra Señora de Orito, en Monforte del Cid. José Juan Girona

En octubre de 1999 los capuchinos regresaron a una modesta ermita a espaldas de su antiguo emplazamiento. Pero el patrimonio desaparecido —costeado en gran parte por los vecinos del Rabaloche— permanece esparcido por la provincia capuchina.

San Antonio. Capuchinos. Fotografía de Leticia Pertegal.

Calles Cercanas.

Vamos a concluir nuestro recorrido urbano por el arrabal hablando de las travesías que flanquean la calle de Capuchinos:

Archivo Municipal de Orihuela.
Archivo Municipal de Orihuela.
Ajomalba.

La que quedaba a la izquierda del convento —llamada en la actualidad de las Chumberas— figura en los padrones al menos desde el siglo XVII como de la Palera (a veces confundida con de la Palmera). Así pues, se puede decir que ha conservado su titulación a pesar de ser la única que no ofrece higos chumbos por tener cortado el acceso a la sierra.

Archivo Municipal de Orihuela.

Avanzando un poco más encontramos dos títulos del siglo XVIII: el de las Capillas, que hace referencia a las capillas laterales de la desaparecida iglesia conventual,  y el de las Parras.

Ajomalba.
Archivo Municipal de Orihuela.
Ajomalba.

Aún más antiguas — al menos del siglo XVI— son las cuatro que vamos a citar a continuación; en primer lugar dos callejas paralelas con apellidos de procedencia aragonesa, la de Claramunt y la de Ferriz o Ferris, que se ha corrompido en Ferrari. Esta transformación fonética debió realizarse en el siglo XIX; Gisbert ya cita los dos nombres a finales de dicha centuria.

Archivo Municipal de Orihuela.
Archivo Municipal de Orihuela.
Archivo Municipal de Orihuela.

Las otras dos se llaman del Castillo y del Barranco. Dicho barranco era el foso natural de la muralla que ascendía hasta el castillo. En tiempos de lluvias las aguas procedentes de la sierra bajaban con mucha fuerza destrozando periódicamente la calle de Capuchinos. Hasta que en el primer cuarto del siglo XX, se construyó una especie de puente en la calle del Barranco.

Archivo Municipal de Orihuela.
Archivo Municipal de Orihuela.
Calle del Castillo en 1977. Archivo Carmelo Illescas.

La progresiva expansión urbana, que abandonó la falda de la peña para ubicarse en la otra orilla del Segura, ha olvidado estos barrios pintorescos quedando así preservados como elementos singulares. Es por eso que se me hace difícil entender el abandono al que han sido sometidos sus tradicionales vecinos; quienes por convicción o sencillamente por falta de medios para mudarse, han permanecido en sus casas pasando a formar parte de un patrimonio cultural que debe ser valorado como seña de identidad oriolana.

Archivo Municipal de Orihuela.
Archivo Municipal de Orihuela.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Jorge Belmonte, Javier Sánchez Portas, Esteban Sanmartín y J. Manuel Dayas.

Extracto actualizado del artículo “El Raval Roig, un territorio históricamente singular”, publicado en “Cuadernos de historia y patrimonio cultural del Bajo Segura”. A su vez era un resumen, actualizado y ampliado de otros artículos que he dedicado a este histórico barrio de Orihuela.