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Justo García Soriano 5. 1903

Estoy tan convencido, han arraigado tan profundamente en mi corazón los santos ideales republicanos, que me atrevo a incluir por completo, sin temor de equivocarme a todos los que no profesan las puras doctrinas democráticas en este dilema sin salida; o son almas depravadas que por móviles egoístas, conociendo el bien, lo rehúsan; o son seres desgraciados a quienes la ignorancia, sepultándoles en la ceguera de su noche tenebrosa, les impide atinar con el camino recto y seguro que conduce al suave imperio de la razón y el derecho … 

Justo García Soriano 1903.

Madrid. Plaza Mayor. Postal 1903

Año 1903.

Madrid 16 de enero de 1903. Queridísimo papá: He recibido la tuya de fecha 14 la cual he leído con gran alegría y entusiasmo porque todos estáis buenos; también me enteré del fallecimiento de mi comadre pues no me extraña porque hace tiempo que estaba enferma…

AMO. LJGS.

Si en las dos entregas anteriores dispuse de numerosas cartas personales, especialmente de su padre, el año que comenzamos es más bien parco en correspondencia. Eso no significa que no las escribiera; por supuesto que envió y recibió más cartas; pero, o no se han conservado, o no las he encontrado.

El fragmento de borrador anterior es el único destinado a su padre localizado por el momento en 1903. La comadre fallecida que menciona debe de ser su tía Luisa García; la hermana de su padre que visitó en Elda cuando viajaba hacia Madrid. «La Comarca» se hizo eco de la noticia de su muerte.

Una postal de Maximiliano y las cartas del doctor Madaria, de José M. Teruel y de Rafael Rogel, completan el lote de misivas transcritas en esta entrega. En cambio disponemos de numerosos artículos de prensa; algunos muy interesantes que nos muestran la madurez intelectual y política adquirida por un muchacho que ese año cumplía diez y nueve.

Justo García Soriano. Fotografía de L. Mouton. Montera, 3 Madrid. AMO Legado JGS. 

Con el cambio de año el semanario «La Voz de la Comarca» varió la periodicidad y el título. El nuevo diario «La Comarca» tenía el mismo director, la misma redacción y los mismos colaboradores; pero en vez de publicar cuatro veces al mes, lo hacían todos los días laborables. Como anécdota curiosa, en la cabecera del primer número equivocaron el año. Esta fue su declaración de intenciones:

La Comarca. Número 1 – 2 de enero de 1903: Dos palabras: Al empezar a publicarse nuestro modestísimo diario nos creemos en el deber de dar a conocer cuáles son nuestros propósitos (…) Somos independientes, venimos a servir a la opinión y a los intereses de nuestro pueblo. (…) El amor que sentimos por nuestro pueblo y por ese hermosísimo jardín que le circunda bañado por el Segura, es el único móvil que nos guía (…) Este es nuestro programa, nuestro lema: Todo para Orihuela y por Orihuela.

La Comarca. Núm. 1. 2 de Enero de 1903. La fecha que muestra es un error.

Justo apareció por primera vez en el número cinco del nuevo diario. Y lo hizo con una carta al director del desaparecido semanario «La voz de la Comarca», su buen amigo Rafael, que a fin de cuentas era también director del nuevo. En ella celebraba el triunfo de los huertanos que habían puesto en pie de guerra a la Vega del Segura con sonadas manifestaciones en Orihuela y Murcia.

Manifestación en Orihuela en agosto de 1902. Revista Nuevo Mundo.

En el bando contrario se agrupaban los industriales y exportadores que defendían la adulteración del  pimentón con aceite de oliva para aumentar su peso; y con él los beneficios de venta. Después de muchos meses de protestas campesinas en toda España la cuestión había llegado al Congreso de los Diputados y, a finales de diciembre, el rey firmaba un decreto prohibiendo la mezcla y defendiendo la pureza del pimentón.  

La Comarca. Número 5 – 8 de enero de 1903: A continuación publicamos la carta que nuestro queridísimo amigo y compañero Justo García Soriano dirige desde Madrid a nuestro no menos querido amigo el director de La Voz de la Comarca, Sr. D. Rafael Rogel Rech. Querido amigo mío: Ese semanario que tan acertadamente diriges y que ha sido engendro de nuestra mutua y común inspiración, hoy ve realizado uno de sus mayores ideales, una de sus más empeñadas empresas, por el que hemos luchado con constancia, con todo el ardimiento, con toda la fe del que defiende la razón y la justicia.

Por fin los desvalidos huertanos y cultivadores de esa hermosa región levantina, que no tiene igual en el mundo, se hallan protegidos y amparados por una ley equitativa y prudente. Ya el rojo pimentón se encontrará libre de una vez para siempre de toda mezcla fraudulenta o nociva. ¿Había de preponderar lo falso de lo verdadero?

Si estas deshilvanadas líneas, que escribo radiante de alborozo las juzgas dignas de darlas a la publicidad, mucho te agradecería que lo hicieras, para que se una mi modesto pláceme a la natural alegría que inundará los corazones de los cosecheros del pimiento, de quienes he tenido la honra de ser humilde defensor desde las columnas de ese periódico. Nada más por hoy. Dispón de tu incondicional compañero, Justo García Soriano. Madrid, 4 de enero de 1903.

En el número 8, «La Comarca» anunció la incorporación oficial de Justo como corresponsal telegráfico en Madrid. Tenía el encargo de enviar diariamente las noticias de última hora.

La Comarca. Número 8 – 12 de enero de 1903: Nuestro queridísimo compañero Justo García Soriano ha aceptado ya el encargo de corresponsal telegráfico en Madrid de nuestro periódico. Muy en breve empezaremos a publicar diariamente los telegramas de última hora.

Se estrenó tres días después, en el número 11; y se mantuvo en la página tercera sin fallar ni un solo día hasta el número 40. Transcribo las tres primeras «crónicas telegráficas» y la presentación oficial de la sección en el número 12.

La Comarca. Número 11 – 15 de enero de 1903: ÚLTIMA HORA. De nuestro corresponsal por telégrafo: Madrid 15-10 m. No es cierta noticia publicada por “El Morning Lear” y la que como rumor da la prensa respecto a una nueva derrota del sultán. Los últimos telegramas acusan noticias tranquilizadoras. Madrid 15-15 m. Comunican de Tánger que en vista de la actitud de los rebeldes el sultán se propone dar al conflicto marroquí una solución pacífica. Justo García Soriano.

La Comarca. Número 12 – 16 de enero de 1903: TODO POR NUESTRO PUEBLO. Todo por Orihuela y para Orihuela, decíamos en nuestro primer número al dar a conocer a la opinión los propósitos que nos animaban al emprender la penosísima tarea de escribir un diario para nuestra ciudad.(…) Desde ayer cuenta “La Comarca” con un servicio telegráfico, por medio del cual, adelantamos las noticias de última hora que se conozcan en la corte.

Nuestro compañero García Soriano, que es el encargado para telegrafiarnos, elegirá como asunto preferente todo aquello que más de cerca pueda afectar a nuestra comarca. Hoy también aumentamos el tamaño de nuestro periódico. Sin embargo, todo esto aún nos parece muy poco para la importancia de Orihuela, ésta necesita y merece mucho más…

Madrid 16-10 m. Las noticias que siguen recibiéndose sobre la situación de Marruecos son contradictorias. El gobierno prepara alguna artillería también para marchar al primer aviso. Aquí se siguen con gran interés todas las noticias que se reciben referentes a la rebelión. Madrid 16-11 m. Los exministros liberales han acordado reunirse nuevamente el próximo domingo. En esta reunión quedará resuelta la cuestión de jefatura del partido. Justo García Soriano

Compañía de moros de Ceuta. La Ilustración española y americana. Enero de 1903.

La Comarca. Número 13 – 19 de enero de 1903: ÚLTIMA HORA. De nuestro corresponsal por telégrafo: Madrid 19-10,50 m. La cuestión de Marruecos continúa en el mismo estado. Ha salido con fuerzas para castigar a la tribu Hayinia el general Mohamed-Amrani. Las noticias que se reciben continúan siendo contradictorias. Madrid 16-12 m. Los periódicos continúan ocupándose también de los recientes escándalos principescos. Telegrafían de Mentón que anoche llegaron aquel punto la princesa Luisa de Sajonia, acompañada de su amante Andrés Girón. Justo García Soriano

Paralelamente, durante el mes de enero Justo envió también cuatro largas crónicas firmadas con seudónimo: acababa de nacer «Kandal».

¿De dónde sale el nombre? no lo sé. En puridad se corresponde con una provincia de Camboya. Pero hay una circunstancia que me parece demasiado casual. En un rastreo he localizado a un tipo que en 1902 firmaba como «Ralph Kandal» al enviar unas poesías a «Madrid Cómico». Eran al parecer demasiado serias; y estas fueron las respuestas que recibió en la sección «Correspondencia Particular».

Madrid Cómico. 5 de abril de 1902: Ralph Kandal, desde Madrid: Muy bien versificadas las dos; pero demasiado serias para este periódico ¿no le parece a usted?  Madrid Cómico. 12 de abril de 1902: Esto es otra prueba de que sabe usted hacer versos pero… ¿Por qué no envía algo cómico?

Transcribir todas las crónicas completas de Kandal sería excesivo; pero os iré dejando algunos fragmentos más o menos largos. Si os interesa leerlas completas, están disponibles como el resto de artículos de Justo en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

En su primera colaboración, como buen republicano, trató con mucha ironía a la persona del joven rey Alfonso XIII.

La Comarca. Número 17 – 23 de enero de 1903: MADRID AL DÍA. Denuedo soberano. Mientras tengamos un rey tan intrépido y tan valeroso como el que hoy ocupa nuestro viejo trono, no hay cuidado: España se salvará. Ayer tarde, a la una y media, salió nuestro joven monarca en un landou tirado por cuatro mulas con dirección al Pardo. Cuentan los que están bien informados que la augusta persona se dedicó en sitio tan ameno al grato entretenimiento de la caza, que es según se lee en «EI Quijote», una imagen de la guerra. Cuando la noche comenzó a extender su negro capuz por el amplio firmamento, suspendió el regio cazador su tarea cinegética y se apresuró a regresar al alcázar…

Al poco rato de marcha, el landau se atascó en un bache, quedando medio volcado, siendo ineficaces los esfuerzos de las mulas y de los cocheros. (…) Entre tanto, el rey, impaciente por llegar a Madrid, decidió proseguir el camino a pie (…) Acto seguido cambió de traje y se dispuso a recibir al ministro del Ecuador, que se encontraba en Palacio desde la hora señalada para la recepción. ¿Se puede pedir un ánimo más esforzado? La gente se  hace lenguas comentando la intrepidez y el denuedo del ínclito Alfonso. Ya lo he dicho al principio: Con reyes como éste vamos a todas partes, aunque sea sin landou. Kandal. Madrid 20 Enero 903.

Alfonso XIII. ABC. Enero de 1903.

La Comarca. Número 19 – 26 de enero de 1903: MADRID AL DÍA. Procedente de la ciudad eterna, en el expreso de la ciudad condal, ha llegado hoy a esta corte D. Segismundo Moret. ¡Pájaro de mal agüero! Viene oportunamente a presenciar el entierro del duque de Tetuán, que a estas horas se encuentra en la agonía; Menos mal que ya trae la chistera engasada hasta la tapa por el luto de su ilustre jefe y maestro. Eso que se ahorra. Sin embargo, mañana, festividad de San Ildefonso, no dejará de asistir al banquete regio. Se puede muy bien en un mismo día murmurar una oración en un duelo y brindar alegremente por la salud de un soberano. Hay que ver a D. Segis vestir el smoking ¡Mascarada de la vida!… Kandal. Madrid 22 Enero de 1903.

En la siguiente parece que tuvo problemas de tiempo o de inspiración. Lo cierto es que improvisó copiando y comentando un fragmento de otro periódico madrileño; y ni siquera utilizó el título habitual de «Madrid al día».

La Comarca. Número 20 – 27 de enero de 1903: ACTUALIDAD. Lean conmigo mis queridos lectores de LA COMARCA en «El Imparcial» de hoy: D. Aurelio Martínez Alonso paseando ayer tarde en bicicleta por el Paseo del Prado. Uno de los tornillos de la máquina se aflojó, y para reparar la avería echó pie a tierra el Sr. Martínez. Se aproximó a este señor un joven, que se prestó a ayudarle en el arreglo de la máquina, y cuando estuvo apretado el tornillo, el joven entrometido montó en la bicicleta y desapareció por el paseo de Trajineros. El dueño de la bicicleta corrió detrás del ratero hasta la Puerta de Atocha, pero no pudo darle alcance...

… La marejada que se traen estos días algunos periódicos poco adictos a la causa conservadora, con motivo de la sobradamente cacareada sinceridad electoral, es uno de los asuntos que está haciendo más furor en la actualidad política. Ayer publicó la Gaceta una circular del ministro de la Gobernación recordando las multas impuestas a los alcaldes y demás funcionarios, que por coacciones u otros medios improcedentes e ilegales infrinjan la verdad del sufragio universal. Todo hay que dejarlo al tiempo; aunque yo, ante estas cosas tan estupendas, suelo sonreírme mefistofélicamente; porque han de saber ustedes, y no lo tomen a guasa, que soy escéptico de nacimiento. Kandal. Madrid 24 Enero de 1903.

Curiosamente, su amigo y condiscípulo de los jesuitas José Escudero Bernicola, estudiante en Madrid como él, utilizo dicho título en su propia crónica que apareció publicada al día siguiente. Os dejo el principio:

La Comarca. Número 20 – 27 de enero de 1903: MADRID AL DÍA. Mi excelente amigo Justo García Soriano con su crónica «Madrid al día», me inspira otra que titulo lo mismo, aunque podía hacerlo más sugestivamente así. «Plato del día, callos» o «Sangre y fuego», «Sabañones amargos» o.. ¡Vaya V. a ver los nombres que podíamos dar a esta cháchara contando la verdad! Sí, amigo Justo; pasó el verano y lo sentimos, no solamente por el frio, sino porque con él pasó El crimen de la calle de Fuencarral. ¡Era tan simpática la Cecilia! … José Escudero Bernicola. 24-1-03.

Muerte de Sagasta. La Ilustración española y americana. Enero de 1903.

La Comarca. Número 22 – 29 de enero de 1903: MADRID AL DÍA. LOS FUNERALES DE SAGASTA. TRAGICOMEDIA EN UN CUADRO Y UNA ESCENA. Representada con gran éxito en la sala de comisiones del Congreso, la tarde del 24 del presente. El teatro representa la plaza de las Cortes. A la derecha del lector, se levanta colosal el frontispicio del Congreso, con las columnas herculanas y los sarcásticos leones sonriéndose sardónicamente. A la izquierda del ídem la estatua de Cervantes, que ha inclinado la cabeza y ha lanzado un suspiro, broncíneo, oculto entre media docena de árboles escuetos y macilentos (Justo improvisó aquí una especie de obra de teatro con los políticos como actores) Oyese a lo lejos una marcha fúnebre con cornetas. El cañón retumba. Telón, rápido). FIN DE LA TRAGICOMEDIA. Por el trabajo de fonógrafo: Kandal. Madrid 26 Enero de 1903.

Muerte de Sagasta. La Ilustración española y americana. Enero de 1903.

Volviendo a la sección telegráfica, duró mes y medio y su temática fue muy variada; auque el tema principal y recurrente fue siempre el conflicto de Marruecos. Con las últimas noticias de la guerra del Rif, Justo enviaba notas de política nacional, sucesos llamativos, o la relación de números premiados en el sorteo de la Lotería Nacional. También noticias internacionales de Francia, de Cuba, etc…

En caso de recibir un telegrama importante de Justo en día festivo, Rafael Rogel hacía pública la noticia en el Café Europeo, propiedad de su hermano Juan: «N. de la R: Caso de recibir mañana algún despacho interesante de nuestro activo corresponsal, será expuesto al público en el café Europeo«. Os dejo unas muestras del contenido de la sección:

La Audiencia de Logroño ha condenado a muerte al sacerdote que mató a una joven por no acceder a sus requerimientos amorosos. / En Valencia se ha encontrado un depósito de armas con destino, al parecer, a los carlistas. Ha sido detenido un barrendero llamado Jaime Carrión, su mujer y dos hijos, en cuya casa se guardaban las armas y municiones. / Comunican de Tánger, que sigue recibiendo el sultán, como trofeo de sus victorias, cabezas de prisioneros rebeldes. / Los liberales han quedado divididos hasta ahora en dos grupos. Espérase con mucho interés la próxima reunión. El partido sagastino se considera ya completamente disuelto. En las diferentes agrupaciones formadas se esperan aún disgustos.

Se reciben telegramas de Cuba en los que se dice que la situación en aquella isla es gravísima; el ejército independiente se haya sublevado y aún se espera sobrevengan graves complicaciones si se consigue derrumbar al Gobierno. En este caso témese reine en ella una completa anarquía. / Los obreros sin trabajo de Valladolid celebraron ayer una importante manifestación que degeneró en tumulto. Resultaron varios heridos y contusos. Los manifestantes en actitud violenta recorrieron varias calles desoyendo las advertencias y mandatos de la policía. / El Sr. Duque de Tetuán se halla en estado de suma gravedad, temiéndose un desenlace fatal. / A la una de esta madrugada ha fallecido el duque de Tetuán.

Hoy se han declarado en huelga los obreros tipógrafos de Barcelona. / Adquiere caracteres de gravedad la huelga de Cádiz: en Barcelona se intenta el paro general. / Se han solucionado las huelgas de Barcelona y Cádiz. Los obreros han vuelto a reanudar sus trabajos. Los empleados de ferrocarriles de Vigo se muestran intransigentes; continúan en huelga. Se ha descubierto una importante falsificación de billetes del Banco de España. / En Francia ha descarrilado un tren de viajeros resultando un muerto y trece heridos. En las cercanías de Fez libraron encarnizado combate entre las tropas del sultán y partidarios del Roghí. En las kábilas fronterizas a Melilla reina  efervescencia.

El 20 de febrero «La Comarca» apareció sin la sección «Ultima Hora» por motivos técnicos; cuando llegó la hora de meter en máquinas el número 40, no habían recibido el telegrama de Justo. Y volvió a fallar en el número 42.

La Comarca. Número 43 – 25 de febrero de 1903: Telegramas de Vigo dan cuenta de haber ocurrido en aquella localidad graves sucesos. La multitud silbó al jefe de la policía, que les provocó amenazándoles con el sable. Tuvo que refugiarse perseguido en el ayuntamiento. Se pidió auxilio a la guardia civil que acudió disparando a las masas y matando a un niño de trece años e hiriendo a seis personas. La población se muestra indignada por tan bárbaro proceder. Témese se desarrollen tristes sucesos.

La «Ultima Hora» correspondiente al último número de febrero se limitó al contenido de un escueto telegrama. Así se extinguió la sección; sin aviso previo ni justificación posterior. Quizá fueron los exámenes; pero lo cierto es que Justo desapareció hasta el verano, al menos de la prensa oriolana.

La Comarca. Número 45 – 27 de febrero de 1903: ÚLTIMA HORA. De nuestro corresponsal por telégrafo: Madrid 27-3 ’10 m. Anoche aprobóse dictamen Capdepón junta censo. Esta tarde enterrarán a Blasco; presidirán el duelo Díaz de Mendoza y Villaverde. García Soriano.

Retirado Justo, de la crónica de los carnavales madrileños, celebrados con gran despliegue de medios, se encargó el otro corresponsal oriolano destacado en la capital. José Escudero Bernicola la redactó y fue publicada el 4 de marzo con el título «La Eterna Cuaresma».

Carnaval 1903 en Madrid. La Ilustración española y americana. 

No he encontrado nada de Justo hasta el 29 de marzo, cuando en “El Graduador” de Alicante apareció una “ajena colaboración” con el título “Acuarela para mi hermanico Justo García Soriano”. La firmaba Maximiliano García Soriano, y era sólo una broma del poeta eldense jugando con la coincidencia de los apellidos. Días antes le había enviado esta tarjeta postal desde Elda, en respuesta a una carta que no he encontrado.

Tarjeta Postal de Maximiliano García Soriano.

Su hermosa epístola me ha dejado atónito. Intentaré contestarle poéticamente. Pero ¿Qué he de decirle? Mi situación presenta otra fase. ¿Haré bien con hacerla pública? ¿Me valdré de un subterfugio? No sé qué hacer. No puedo, de momento, decir nada; ya le enteraré de más cosas. En este pueblo ¿cómo? hoy mi porvenir es siempre el mismo. Su hermanico que le quiere. Max. G. Soriano. Elda. Marzo. 13/903

En marzo tenemos constancia de que su padre estaba peritando fincas para la construcción de la carretera de Almoradí. Y en abril, de que don Justo viajó a Madrid en el tren correo; seguramente a visitar a su hijo.

La Comarca. Número 49 – 5 de marzo de 1903: Los trabajos de tasación de fincas que han de expropiarse para la construcción de la carretera de Orihuela a Almoradí, son llevados a cabo por los peritos D. Enrique Torraos, D. Justo García Sánchez y D. José Díe, teniendo el encargo de hacer el plano cancelario, el ingeniero D. Santiago Ortiz.

La Comarca. Número 66 –2 de abril de 1903: En el correo de ayer salió para Madrid nuestro respetable amigo D. Justo García Sánchez. Deseámosle un viaje feliz.

Como padre debía de estar muy orgulloso de su aprovechamiento en la carrera de Filosofía y Letras. En los exámenes de junio, Justico obtuvo sobresalientes en todas las asignaturas a las que se presentó. Su amigo Rafael se hizo eco desde Orihuela de los brillantes resultados.

La Comarca. Número 119 –10 de junio de 1903: Con verdadera satisfacción hemos tenido noticias del brillante resultado obtenido en los exámenes verificados antes de ayer en Madrid por nuestro queridísimo amigo y compañero Justo García Soriano. Ha obtenido la nota de sobresaliente en las diferentes asignaturas de que se ha examinado. Nuestra enhorabuena al amigo Soriano la cual hacemos extensiva a sus cariñosos padres.

Notas 1902-1903. AMO. LJGS

La última semana de julio regresó a Orihuela de vacaciones; pero antes había enviado colaboraciones a «La Federación» de Alicante, y aun nuevo periódico oriolano de publicación semanal; impresionantes y valientes alegatos a favor de la República, la democracia y la libertad.

AMO. LJGS.

La Federación. Periódico republicano, órgano del partido en la provincia de Alicante. Número 367- 28 de junio de 1903: EL MEJOR MEDIO. Los republicanos queremos ir al poder ¡claro está! Puesto que de razón nos corresponde. Pero ¿cómo escalar su cumbre? ¿De cualquier manera? No soy yo de los que opinan que para llegar a un fin bueno, todos los medios son aceptables. El fin no justifica nunca los medios.

Se censura al sanguinario y execrable tribunal de la Inquisición porque para asegurar el triunfo de la fe cristiana, no reparó en los procedimientos. ¿Hemos de ser parciales los que representamos la justicia? Confesémoslo ingenuamente: la República, en una nación donde no hubiera republicanos, sería tiranía. ¿Dejaremos por esto que las tinieblas confundan en sus arcanos espantosos a la luz?

Por el contrario, es preciso luchar y vencer a todo trance; pero con la mejor arma, con la que nunca falla y nunca se embota, con el arma fecunda de la persuasión, puesto que personificamos la razón y el derecho. La verdad no necesita de la fuerza para imponerse; su propia causa es su garantía más segura. Ilustrad a las masas, destapad sus ojos vendados por la ignorancia para que perciban el resplandor de la verdad, y entonces habréis conseguido sin esfuerzo alguno la fácil realización de los ideales democráticos. Eso es todo.

Conviene que el pueblo conozca sus derechos, sus equitativos derechos y sus deberes; conviene que sepa que todo hombre nace libre y autónomo por ley natural; conviene que no ignore que la tierra, madre agradecida, sólo rinde sus frutos al que trabaja; es menester que se forme noción clara y precisa del presente injusto estado de las cosas y que desconfíe de los que le hablan en nombre de una religión intransigente y amanerada, impulsados por el propósito único de cegarlo con un fanatismo lleno de odios y henchido de rencores para aprovecharse de su borrachera religiosa en beneficio de su holganza.

Ha llegado el momento en que es indispensable que el obrero que sufre y las clases indigentes vean la realidad con todas sus espantosas fealdades, que tengan noticias de cuanto pasa aquí en Madrid, en este núcleo corrompido de parásitos y cortesanos que chupan la sangre de toda España, disipando en lujos y liviandades groseras el enorme presupuesto de la nación, presupuesto que los pobres se ven obligados a sostener a costa de las privaciones de sus necesidades más perentorias.

Decididamente esto no puede continuar así por más tiempo. Una transformación, un cambio radical de las actitudes institucionales inicuas debe sobrevenir sin dilación alguna. Se impone el hecho de acabar de una vez para siempre con esta monarquía inservible, que vegeta a la sombra del carcomido árbol del pueblo español. Urge una descentralización bienhechora, que mejore económica y moralmente los infinitos males que afligen a esta desgraciada península; pues sin la autonomía de las regiones, poco haríamos los republicanos en bien del pueblo.

Importa separar del todo la Iglesia del Estado, para desechar las cargas que esta unión insoportable origina a los contribuyentes. El que quiera obispos, aristócratas y millonarios; templos suntuosos y regios, mientras centenares de familias perecen en la miseria más horrible, que los pague él solo.

Esos positivistas pacatos que tachan de utópicos nuestros santos ideales de justicia ¿sabrían decirnos dónde se encuentra la imposibilidad de llevarlos a la práctica? Los únicos obstáculos que impiden la realización de nuestro sistema gubernativo son su perezosa resistencia pasiva, inspirada en sus conveniencias personales, y la soberbia de esos entecillos despóticos y endiosados que ven con sus malos ojos la proclamación de la igualdad de gentes.

Llegó la hora decisiva de luchar y de buscar el mejor medio para vencer. Hay que azotar el rostro a los que se tienen por hijos del sol y consideran a los demás como parias e ilotas. El pueblo que padece, anhela la vindicación de tantos siglos de vejaciones e injusticias. Hemos de redimir definitivamente a la humanidad de la opresión de esa caterva de tiranillos que la acosan.

La patria española está sedienta de días de prosperidades y dichas, que jamás han disfrutado mientras han regido sus destinos esas bárbaras y absorbentes monarquías, que para nuestro oprobio aún siguen agobiándonos con su yugo y con sus depredaciones. Ilustremos a las masas, abramos sus ojos a la luz de la verdad, y entonces habremos conseguido sin esfuerzo alguno la fácil realización de los ideales democráticos; pues la ignorancia es la mayor de las esclavitudes. Justo García Soriano. Madrid y Junio de 1903.   

Unión Republicana. Julio de 1903.

Unión republicana. Libertad, Igualdad y Fraternidad. Año 1 Número 5 – 3 de julio de 1903: AL PUEBLO. Amante de lo razonable y de lo justo, mis sentimientos cristianos me han llevado a la República, la forma de gobierno que tiene por lema la vindicación de los buenos y los humildes y la condenación de las iniquidades de los perversos y los déspotas. No miro la política como campo fecundo donde poder conseguir el medro de mis intereses personales, pues soy demasiado joven  para tener otro dogma que la verdad y otra inspiración que el altruismo.

Estoy tan convencido, han arraigado tan profundamente en mi corazón los santos ideales republicanos, que me atrevo a incluir por completo, sin temor de equivocarme a todos los que no profesan las puras doctrinas democráticas en este dilema sin salida; o son almas depravadas que por móviles egoístas, conociendo el bien, lo rehúsan; o son seres desgraciados a quienes la ignorancia, sepultándoles en la ceguera de su noche tenebrosa, les impide atinar con el camino recto y seguro que conduce al suave imperio de la razón y el derecho.Si podéis lógicamente destruir mi argumento, realizarlo; pero os garantizo vuestra impotencia.

A los comprendidos en el primer miembro de mí disyuntiva, a los hombres falsos de corazón de cieno, a los que se enmascaran con el místico velo de una religión prostituida y hablan con apocalíptico lenguaje a las masas crédulas para hacer esclavos, a esos seres que jamás han sentido surgir en sus almas viles una idea generosa y noble, despreciémoslos como a la escoria de la sociedad humana; su propia conciencia será su juez y acaso su verdugo más implacable.

A los que entran en el segundo miembro de mi dilema, a esas muchedumbres ciegas, fanáticas e inconscientes, que nunca han mojado sus labios secos en la fuente pura de la libertad equitativa, compadezcámoslas y trabajemos los hombres de buena fe para redimirlas del triste cautiverio de su ignorancia. ¡Siento tan grandes simpatías por ese honrado pueblo que, humilde y pobre, sufre con resignación de mártir la negra servidumbre de los encumbrados zánganos que comen de su trabajo!…..

Hace breves días, en un artículo que envié a un periódico republicano, aconsejaba como el mejor medio para llegar al triunfo de nuestras ideas, la educación del pueblo, por cuya causa abogamos más principalmente. Ilustremos a las masas— decía — abramos sus ojos a la luz de la verdad, y entonces habremos conseguido sin esfuerzo alguno la fácil realización de los ideales democráticos; pues la ignorancia es la mayor de las esclavitudes. Y no lo dudemos, esa será la senda más directa y segura que nos llevará a la consecución de nuestros fines.

Si el pueblo supiera bien lo que son los reyes, si supiera lo que es una corte, si conociera la historia, maestra de la vida, y no ignorara el papel que él desempeña en una nación, ¿cómo es posible que vitoreara a un soberano y fuera tan necio que derramara su sangre, generosa por el que ha de oprimirle y hacerlo juguete de sus caprichos?

Pero no, no es su culpa, no es suya la culpa; la sangre que él en su ceguera sacrifica por un ídolo tan estúpido, cae para manchar nuestras conciencias, la honra de los que contando por suerte con la suficiente ilustración, para comprender su locura, no lo despertamos de su delirio, lo abandonamos criminalmente al frenesí de aherrojarse él mismo a las cadenas de su esclavitud, para su propia perdición y la nuestra…

Adelante, republicanos; no desmayemos en nuestra santa misión y en nuestra obra redentora; seamos los nuevos apóstoles de esta patria adorada que se precipita a su ruina; tengamos nuestra causa venerable por sacratísima religión ¡Y aún hay quienes valiéndose de sofísticos temores y místicos escrúpulos condenan nuestras doctrinas!…

¡Oh seres ruines, si vuestros corazones no fueran de granito, ¿cómo no habían de inflamarse al fuego sagrado de la equidad republicana? ¡Oh falsos cristianos, oh fariseos odiosos, si en vuestros pechos pudiera tener cabida la vergüenza, ¿cómo no moriríais de remordimiento al conocer que sois los adversarios más irreconciliables del demócrata Jesús?

Vosotros, los hombres del rencor y la venganza, vosotros, los inhumanos verdugos que quemabais vivos a los que execraban vuestros sacrilegios y maldades, ¿cómo os atrevéis en nombre del que murió en una cruz perdonando a sus enemigos, a anatematizar a los que proclamamos la libertad y la justicia y respetamos a nuestros, semejantes? Ridículos sacristanes, estáis desacreditados.

¡Oh pobre pueblo, a ti, que llevas sobre tus espaldas la carga espantosa de esta nación que se derrumba; a ti que te roban tus hijos para hacerlos víctimas de las arbitrariedades de unos cuantos señores; a ti que estás uncido al penoso yugo del trabajo y que con el mismo producto de tus sudores te escupen los que te defraudan; a ti desdichado ilota que sufres y que lloras, que tienes el corazón virgen y repleto de heroicos alientos; a ti me dirijo y en ti únicamente confío!

Despierta de una vez, sacude tu letargo de tantos siglos, abre tus ojos soñolientos a la alegre luz del nuevo día que comienza a resplandecer; ya la noche se disipa con sus horripilantes negruras; ya el sol radiante de la verdad se eleva sobre el horizonte de nuestra patria. No temas, no zozobres; es un joven el que te habla, un alma nueva que aún no ha tenido tiempo de mancharse con el lodo de la mentira. Justo García Soriano. Madrid y Junio de 1903.

Madrid y la universidad le habían cambiado. Esta profesión de fe republicana escandalizó a sus paisanos, que no entendían como, un joven oriolano producto modelo de la educación jesuítica, podía escribir algo así.

José de Madaria era el director de Unión Republicana, órgano de prensa en Orihuela del partido fundado en Madrid ese mismo año por Nicolás Salmerón y Alejandro Lerroux. Dirigido por este famoso médico, el semanario tenía la redacción en su domicilio, en la calle de San Agustín. Transcribo la carta que envió a Justo:

AMO. LJGS.

Unión Republicana. Órgano del partido en el distrito de Orihuela. 21 de julio de 1903. Dirección. Sr. D. Justo García Soriano. Distinguido amigo: con mucho placer pongo en su conocimiento que la Redacción de este semanario me ha manifestado que se considera orgullosa teniéndole a Vd. en su seno, por lo cual le notifico el nombramiento de Redactor de “Unión Republicana”.

Para el próximo número, correspondiente al 3 de Agosto ¿se serviría V. hacer un artículo a título forzado? Iría en el fondo hay disponible media columna poco más y el tema debe ser “El 29 de Julio”: aniversario de la expulsión de los frailes de España el año 97. Contésteme su conformidad para saber a qué atenerme. Aprovecho esta ocasión para reiterar a V. el reconocimiento de mi más sincera amistad, su correligionario.  Dr. MADARIA.

Los republicanos estaban encantados con su pluma y Justo pasó oficialmente a formar parte de su redacción. Pero no sólo eso; de vuelta a Orihuela por vacaciones, y con sólo 19 años, se estrenó como orador político en un mitin del partido.

La Comarca. Número 155 – 28 de julio de 1903: Se encuentra de nuevo entre nosotros nuestro muy querido amigo Justo García Soriano, que con tanta brillantez sigue en Madrid la carrera de Filosofía y Letras.

La Comarca. Número 160 – 3 de Agosto de 1903. Los republicanos de esta localidad celebraron ayer un mitin de propaganda en el partido rural de Puertas de Murcia y sitio llamado Camino de Enmedio. Hablaron los señores García Guillén, Teruel y Santiago.  Nuestro joven e ilustrado amigo don Justo García Soriano hizo su debut como orador pronunciando un discurso que le  valió muchas felicitaciones.

El artículo cuyo «título forzado» fue «El 29 de julio» apareció sin firma en la fecha indicada a modo de editorial. Justo había cumplido. En el mismo número se anunció su incorporación como nuevo redactor y la noticia de su éxito como orador político.

Unión republicana. Número 9 – 3 de agosto de 1903: El 29 de Julio. Toda la España republicana celebró el último día 29 el aniversario de la promulgación del edicto ley por el que se extinguían las comunidades de regulares en nuestra nación, cuya alma y verbo fue el gran Mendizábal, espíritu moderno de singulares energías. El poder de los frailes aumentaba en esta España tan católica más de lo que era menester: todas sus inmunidades y riquezas atraían a los monasterios inmensa multitud de vagos, amenazando convertirse, el pueblo español en una gran familia religiosa y su territorio en un enorme convento, mansión del sibaritismo y la molicie…

Tenemos el gusto de poner en conocimiento de nuestros lectores que D. Justo García Soriano ha sido nombrado redactor de esta publicación. Nos complacemos en llamar compañero a este ilustrado joven que profesa ideas federales.

La infatigable comisión de propaganda de nuestro partido, continúa sus fructíferas excursiones por todos los pueblos y partidos rurales del distrito. Ayer verificaron una nueva salida exponiendo ante numeroso auditorio de huertanos, las excelencias de la República y los defectos y vicios de la monarquía, los señores García Guillén, Teruel, García Soriano y Santiago.

Los oradores fueron escuchados con gusto y aplaudidos frecuentemente. El Sr. García Soriano aludido por el Sr. Teruel, hizo un breve e improvisado discurso, que resultó muy del agrado de la concurrencia.

El siguiente artículo, también en defensa de la República, lo tituló «Tarjeta Postal».

Unión republicana. Número 12 – 27 de agosto de 1903: TARJETA POSTAL. El extraordinario movimiento de efervescencia política que está sacudiendo a toda España, no es obra casuística de circunstancias caprichosas, sino producto necesario del cumplimiento debido a las leyes morales de la Historia que, como las del mundo físico, regularizan matemáticamente el progreso de la creación. No lo dudemos: estamos presenciando una etapa crítica en el movimiento de avance de la humanidad; es decir, vivimos en una época esencialmente de transición, de crisis. En el futuro está nuestro problema; no en la presente actualidad inestable. Ante la inminencia de un porvenir confuso, pocos resisten la tentación de interrogarlo.

¿A dónde vamos a parar? Toda entidad es perfectible y se desenvuelve bajo la tendencia de su perfeccionamiento. La entidad colectiva que constituye el linaje humano, es seguramente la que tiene mayor grado de perfectibilidad y bajo su influencia evolucionará indefinidamente. Hasta sus mismos enemigos sistemáticos reconocen que la República, como forma de gobierno, es un progreso político. Y ante estas reflexiones y verdades inconcusas, que nos sirven de premisas, hemos de convenir lógica y necesariamente que la República es la indiscutible forma de gobierno del porvenir. Justo García Soriano.

A las páginas de «La Comarca» regresó con la fervientemente defensa de una calle para Joaquín Agrasot; en cuya solicitud fue pionero. Su reivindicación se hizo unánime en toda Orihuela. Y aunque tuvieron que pasar cinco años para conseguirlo, se hizo realidad en 1908. Os dejo un resumen de lo que escribió en la primera plana de «La Comarca».

La Comarca. Número 183 – 31 de Agosto de 1903. Una proposición. Hoy, puesto que parece que nuestros munícipes ya vuelven a reunirse en íntegro concejo, vamos a permitirnos dirigir una proposición, una humilde proposición al Excmo. Ayuntamiento de esta muy noble y muy leal ciudad de Orihuela. Se trata de poca cosa; es decir, de poco gasto y de mucho provecho. Porque ¿quién duda que lo tiene el dar honra merecida a un ilustre paisano para estímulo y aliciente de los demás?

Expliquémosnos. D. Joaquín Agrasot y Juan, pintor laureado de universal fama en el mundo artístico y que, a pesar de que una larga vida de trabajo y de triunfos le ha remontado a la olímpica región de la gloria, nunca ha olvidado el hermoso paisaje y delicioso regazo de la común patria chica, es sin disputa muy digno de que lleve su nombre una calle de esta ciudad, que le vio nacer, en justo y sincero testimonio de admiración y agradecimiento de sus paisanos …

Si hubiera de valer nuestro voto, nosotros señalaríamos para esta obra de gratitud y justicia, la calle que hoy se llama de Unión Agrícola, toda vez que además de ser céntrica, y hermosa, su nombre viene a ser en la actualidad, anómalo y absurdo (…) Nuestro municipio debe apresurarse y poner todo su empeño en hacer una obra que le hará meritorio y acreedor a un aplauso más de todos los buenos, oriolanos que sientan amor por las glorias de su tierra.

Joaquín Agrasot. AMO. LJGS.

Tras esta publicación del último día de agosto, el diario «La Comarca» desapareció temporalmente.

Unión republicana. Número 14 – 10 de septiembre de 1903: Ha salido para Madrid a continuar sus estudios nuestro compañero don  Justo G. Soriano, el cual nos encarga le despidamos desde las columnas de nuestro periódico de sus correligionarios y amigos. Buen viaje.

En septiembre Justo regresó a Madrid para continuar con sus estudios; y ya en la capital, recibió una carta de su «correligionario» José Manuel Teruel.

Sr. D. Justo García Soriano. Muy señor mío y amigo: Le supongo enterado de la publicación del semanario “Orcelitano” cuyos dos primeros números le llevo enviados. Pues bien, en el expresado semanario deseamos publicar el fotograbado del Sr. Ruiz Capdepón, y enterado por D. José María López de que en la revista de esa corte en la que V. colabora, se publicó ese grabado, a V. me dirijo rogándole que si lo puede adquirir, me lo remita certificado y a correo vuelto si le es posible, porque lo hemos de insertar en el número 3 del mencionado semanario, que corresponde al día 6 de octubre próximo.

A la vez me dice usted el importe del grabado en cuestión para reembolsárselo inmediatamente por medio de una letra del Giro Mutuo o como a V. le parezca más conveniente. Sírvale la presente de invitación a colaborar en mi periódico, con lo que me honraría V. mucho. Le suplico haga mi encargo del grabado enseguida, si no tiene inconveniente en ello y dándole gracias anticipadas, se ofrece a la recíproca su afto. amigo y correligionario. José Mel. Teruel. Orihuela 30 de septiembre de 190

Se refería al siguiente fotograbado aparecido en la «Revista Parlamentaria y Diplomática», publicación madrileña en la que colaboraba Justo.

Fotograbado en Revista Parlamentaria y Diplomática, enero de 1903.

No sé qué le contestó; pero para el número 3 de «Orcelitano» Teruel se tuvo que conformar con la imagen de D. Francisco Ballesteros. En su efímera existencia (poco más de cuatro meses) no llegaron a publicar el fotograbado de Capdepón; tampoco tengo constancia de que García Soriano colaborase de ninguna forma en «Orcelitano» a pesar de la oferta.

En octubre «La comarca» volvió a la calle con un largo poema de Justo en homenaje a su «resurrección». Un trabajo original titulado «Resurrexit. Romance-aleluya dedicado a La Comarca en su pascua florida».

La Comarca. Número 184 – 5 de octubre de 1903: PALABRA CUMPLIDA. Un mes justo hace que contra toda nuestra voluntad, y a pesar de todos nuestros esfuerzos para que así no sucediera, nos vimos precisados a suspender nuestra modestísima publicación, pero no sin que antes y en hoja que repartimos a todos nuestros queridos y constantes favorecedores anunciáramos nuestra próxima reaparición.

Teníamos pues, nuestra palabra empeñada con el público orcelitano a quien sin duda debemos mucho más favor del que merecemos, y esta palabra teníamos que cumplirla. La Comarca despierta de su corto letargo y, llena de fe, viene de nuevo al estadio de la prensa local, para ser uno más que defienda los sagrados intereses de nuestra hermosa ciudad y de la fertilísima vega que la rodea.

La Comarca. Número 184 – 5 de octubre de 1903

Rafael se acordaba mucho de su amigo; y utilizando uno de sus numerosos seudónimos, «Pepito Tudó», en el número 186 insistió en la solicitud de una calle y un homenaje para Agrasot.

La Comarca. Número 186 – 7 de octubre de 1903: CHARLA…..Y mi amigo del alma Justo García, como buen oriolano, se lamentaba en cierta ocasión de que no hubiésemos pagado la deuda de gratitud que todos los que hemos nacido en esta hermosa tierra, tenemos pendiente con el gran artista D. Joaquín Agrasot y Juan, porque bien mirado, todos los que de alguna manera podemos, estamos obligados a hacer lo posible para que su nombre quede perpetuado para las generaciones venideras del pueblo en que nació. Bien poca cosa se pedía: que una de las calles de Orihuela llevase su nombre.

Agrasot ha nacido en esta ciudad, su cuna ha sido la nuestra, y nosotros debemos quererlo, porque a la fama de su nombre ha llevado siempre unido el de nuestro pueblo honrándolo, porque gran honra es para los pueblos que cuentan con hijos tan esclarecidos. Nuestro paisano ha conseguido con su talento abrirse paso contra los innumerables obstáculos que al hombre se oponen para remontarse a las olímpicas regiones de la gloria, consiguiendo un gran nombre en el mundo del arte. Se trata de poca cosa; decía el amigo García Soriano, es decir, de poco gasto y de mucho provecho.

Joaquín Agrasot. Autorretrato.

Porque ¿quién duda que lo tiene el dar honra merecida a un ilustre paisano para estímulo y aliciente de los demás?  Eso pensamos todos, todos los oriolanos menos nuestros munícipes, que lo creen muy secundario. Porque si no, ¿quién duda que las indicaciones de La Comarca se hubiesen mirado con un poco de más interés? es decir con alguno siquiera, y a estas fechas el nombre de nuestro paisano hubiese quedado debidamente honrado y perpetuado en una lápida, aunque ésta lápida fuese de las modernistas que es género más barato.

Pero… ¡oh amigo Justo o Jelipe! que para nosotros es lo mismo, ya verás como en la próxima sesión o cabildo que celebren nuestros notables; habrá alguno que quiera hacerse notar antes de hacer entrega de armas y bagajes, es decir, de la chapa y el cinturón encamado que tan a gusto lo lucieron y tan hinchados los llevaron. Verás, amigo mío, qué discurso nos pronuncia el menos pensado papá de nuestro hermoso cuanto desgraciado pueblo. Yo te prometo enviarte su retrato para que recrees tu vista en este otro que también merecería que su nombre fuese inmortal. Verás las cosas que te dirá tu Pepito Tudó.

Al día siguiente, Rafael escribió una carta a su buen amigo «Jelipe»; es decir a Justo García Soriano.

Orihuela, 8 de octubre de 1903. Mi querido Justo: Creo habrá llegado a tu poder el primer número de nuestra chiquita “La Comarca”, correspondiente al 5 del actual, pues nos fue imposible darla antes a luz, por no tener aquí la imprenta a su tiempo debido. Tus versos han gustado mucho, a mí sobre todo, me gustó muchísimo la idea. Estoy ocupadísimo, y a ver que el diario para un pobre diablo como yo, no es un grano de anís. Los cajistas me piden original continuamente; he tenido que dejar ya esta carta nueve veces.

Estuve en (semejante sitio) u sease en mi Toboso y ¡chiquillo! ¡Qué cosas te contaría si tuviera tiempo! Mándame algo y no dejes de ver a tu amigo, el Barón de Antón que sabes te escribió estando aquí. ¡Qué ganas tengo que venga junio para que (oye al oído) te jodas y te vengas al país de la cogulla y el incensario! ¡Qué quieres! yo soy egoísta y quisiera, ya que no puedo yo ir, que tú vinieses. Tu padre se viene todas las tardes aquí conmigo. Si te faltase algún periódico me lo dices enseguida para remitírtelo. Escudero me manda hoy una poesía que publicaré mañana.

Escríbeme, hombre, escríbeme y cuéntame algo de tu vida. Supongo que te habrás hinchado el pellejo a caminar con equis, que diría el chato de marras. Escribe, que no sabes los deseos que tengo de saber de ti directamente. Escribe, Jelipe, no dejes de hacerlo. Ponte un hilo en el dedo para que no se olvide que en Orihuela tienes un amigo que te quiere más que a sus propios hermanos.  Teruel ha sacado a la arena con Zerón un periódico. Me dicen que es para hacerme guerra, pero yo no lo creo, pues Teruel aún me llama amigo. En su periódico no me ha dedicado siquiera una frase de galantería propia entre compañeros. “La Verdad” sigue buena de salud. Y mucha te desea tu amigo del alma. RAFAEL. Escribe pronto. Recuerdos de administra.

Cuando en la carta menciona a su amigo «el Barón de Antón» se refiere al periodista bilbaino Luis de Antón del Olmet, antiguo compañero de Justo en los jesuitas. Seguramente le pedía colaboraciones para su periódico; y lo consiguió. «La Comarca» publicó la serie «En la Universidad» y otros artículos firmados por «L. de A. del O» desde Madrid.

En octubre Kandal volvió también a «La Comarca» y envió puntualmente una crónica por semana con el título «Por estos madriles». Trancribo largos fragmentos de las mismas.

La Comarca. Número 192 – 14 de octubre de 1903: POR ESTOS MADRILES. Y… ya estamos aquí otra vez, como quien dice, dispuestos a merodear por el laberinto del presente, sin dejar de introducir mi órgano olfatorio en cualquier cocina de la corte, donde se guise. Sí señor; en eso nos ocupamos; en criticar medio mundo al otro medio. Y punto y aparte. Pues una vez que he venido cúmpleme exponer al ocioso lector el por qué y para qué. Es decir, hacer mi correspondiente programita-presentación, como se estila entre nuestros políticos de hoy día.

¿Cuál es mi encargo? Muy sencillo: poner al corriente a cuantos suscriptores tenga La Comarca de cuantas novedades nos traigan los calendarios de estos Madriles, que ya, ya dan de que hablar. (…) Y por esta vez primera, basta. La brevedad es un mérito. Solo me resta enviar, junto con estas garabatosas líneas, un afectuoso saludo de cortesía a  las oriolanas y oriolanos y participar a mi querido colega Pepito Tudó que en este instante acabo de unir el cable telefónico que me ha de poner en charla con su oreja. Hasta la vista. KANDAL. Madrid, 11 Octubre 1903.

La Comarca. Número 197 – 20 de octubre de 1903: POR ESTOS MADRILES. La semana que ayer terminó, ha sido exuberante en novedades y pródiga en  emociones, hasta el punto de hacer contraste sorprendente con la somnífera modorra de los pasados meses estivales. Sin embargo, ya pueden dormir a pierna suelta algunos centenares de vecinos de esta villa que habían perdido el sueño por un buen lapso de tiempo. Me refiero a la multitud de ávidos curiosos que, sin parpadear, tenían fija su atención y suspenso el animó en el lento decurso del celebérrimo proceso de la celebérrima Cecilia Aznar. Con este motivo la tensión, nerviosa de algunos desocupados era ya insostenible. Llegó por fin el ansiado indulto  y todo ha vuelto a su primitivo estado…

… En cambio, los taurófilos de la calle de Sevilla (llamada por mal nombre «el Mentidero de Madrid» dicho sea entre paréntesis) han tenido mucho de qué hablar con la cogida del «Fuentes» (…) El afán inmoderado de viajar que cunde por las cumbres regias de todos los países de Europa, es digno de notarse. Los soberanos europeos sienten el vértigo del sport automovilístico de la época. Se asfixian respirando las atmósferas enrarecidas de sus cortes y les impele a la vida nómada la necesidad de respirar los aires del siglo. Las aclamaciones estentóreas y los recibimientos triunfales les persiguen de pueblo en pueblo, al tiempo que el clamoreo angustioso y dolorido de mil huelgas que surgen en todo el orbe, nos hace saber que existen millones de obreros que trabajan y no comen (…) KANDAL. Madrid, 18 Octubre 1903.  

Puerta del Sol en 1903. Foto: Jean Laurent. Memoria de Madrid.

La Comarca. Número 204 – 28 de octubre de 1903: POR ESTOS MADRILES. (De nuestra colaboración). Nos encontramos ya en plena legislatura y con ella el período más crítico e incierto por el que ha atravesado nuestra patria hace un buen número de años. El tumultuoso hervir de las diversas y encontradas ideas que fermentan en nuestro pueblo, hace posible, en un porvenir muy próximo, cualquier mudanza, sin que pueda señalársele rumbo fijo ni orientación segura. Nada hay permanente ni estable; todos los partidos se agitan violentamente y todos en su seno esconden gérmenes cismáticos, corrientes antagónicas que van corroyendo a toda prisa su organización interna.

El divorcio que se manifiesta entre los políticos y el pueblo, es completo, disolvente, irreconciliable; y como su consecuencia inmediata, el desaliento de los unos y el escepticismo de los otros. (…)La tarde está nebulosa y tristona: El cielo de Madrid parece una bóveda de plomo que pesa sobre mi alma. Imperceptible lluvia salpica y empaña las vidrieras de mi cuarto; a través de las cuales penetra una claridad pálida y siniestra. La pluma escarabajea bajo el peso de mi mano temblorosa… KANDAL. Madrid 25 Octubre 1903.

Carta de Rafael Rogel.

30 octubre 1903. Mi inolvidable Justo: Tu buen juicio me habrá excusado de mi falta al no contestar tu última con la prontitud que hubiera yo deseado; a leer La Comarca te harás cargo que no me queda tiempo ni para ir a ver a la señora mamá de Matusalén que conquistó Manolón en la feria ¿recuerdas?

Ahora tomo la pluma para pagar dos deudas que tengo contraídas contigo; estas son, primero el contestar a la carta que me mandaste; y la otra enviarte mi gratitud porque me consta que lo que haces conmigo te proporciona un sacrificio que, aunque profano, no desconozco ¡rarezas!; muy bien, Jelipico, la semana última tuve la alegría de ver tu letra dos veces por esta casa que es tu preferida, ya lo sé. Tu apreciable papá me proporciona buenos ratitos de compañía hablando de nuestro Jelipe y haciendo proyectos para el verano cuando tengamos aquí al señor arabista.

Tu mamá me recordó lo de la Sra. Marquesa de Arneva  y yo arregle una charla que espero únicamente el fallo del juez que yo tengo por más competente; este es D. Jelipe Follamucho ¿le conoces? Pues dile que escriba pronto y que me diga qué tal y cómo cual…

No sé si te dije que estuve en Caravaca (¡¡cuernos!!) y que paseé nueve días aspirando el suave y perfumado aliento (que diría el andaluz) de mi chiquilla…; chiquillo;  hice lo menos…, lo menos nueve mapas en los calzoncillos; a mapa por día y a gota por palabra … ¡como aún hacía calor…! Cuando vengas, te contaré el segundo capítulo de la historia … en eso quedé con tu mamá y hermana, en guardar el cuento para cuando haya higos chumbos.

Pero oye tú… ¿es qué no le vas a decir a Quijote que está muerto de curiosidad, cómo te va (ponme a sus pies) con tu Venus…?   ¡Apúntalos en una libreta!

Se formó el comité republicano federal bajo la presidencia de Cremades… ¡tengo el gusto de presentarte al Sr. Secretario…! ¿De política? Gran marejada. En Capuchinos siete candidatos, dos liberales, dos ligueros, un republicano, dos merplistas, etc…  

Ayer, con motivo de un sueltecito un tantico mortificante para los padres, me llamó el rector de los jesuitas y tuve con él una conferencia… ¡ay! No desearía nada más que ir a esos madriles, cogerte de sorpresa y… pum ¡¡¡pum!!! ¡¡¡¡pum!!!! ¡pun! pof… ¡chas! ¡pif! ¡roo! ¡roo! ¡qué tabarra, chico! …

¿Y de La Comarca? Dime, dime Jelipe tu opinión. Trabajo como un gitano en una venta, u séase, en un trato. Te repito que el Sr. Barón de Antón, no sé su domicilio para remitirle el periódico. Aquí estamos la mar de divertidos, fiestas, procesiones y dos p… en casa de Monserrate Abad, calle de Río pasada. Dime si recibes con puntualidad el periódico y dime si … apuntas.

Guarda una poquita para cuando vengas a ver a las hijas de María. Hijo mío, oye los consejos del que tiene más experiencia que tú … guarda, conserva, retén una poquita para el pueblo … femenino. Hoy hace aquí un viento, que si me envías alguna cosilla, te la remitiré por la atmósfera … dispensa, soy origüelano. Mi hermano Juanete me da el encargo de que te envía sus recuerdos. El administrador id. Y te envía un fuerte abrazo tu amigo del alma Quijote u séase Rafael, Faelo u Faeliyo, u como te salga del p…

Justo era capaz de llenar una página sin tener tema. El siguiente artículo es un ejercicio de escritura en la que no dice nada:

La Comarca. Número 209 – 3 de noviembre de 1903: POR ESTOS MADRILES.  Hoy bendito, día de todos los Santos, está siendo para mí el día de todos los demonios, a pesar de todos mis esfuerzos, me veo en la imposibilidad de cumplir la obligación que contraída tengo con La Comarca, y dejar por esta semana sin crónica madrileña a sus benévolos lectores. (…) Desayunándome estaba, cuando me sorprendió la visita de varios amigos que, según ellos, venían a complacerme. Me saludaron afectuosamente y rebosantes de júbilo hablaron, fumaron, bromearon, cantaron, bailaron, rieron y me sobaron sin respeto ni consideración alguna, convirtiendo mi casa en un manicomio suelto…

… El café está hasta los topes; la algarabía y el humo llenan su estancia. Allá al fondo, en un rincón obscuro, me instalo ante una mesa desocupada, dejándome caer muellemente sobre un asiento. Ya tengo ante mí el café y el recado de escribir. La taza humea despidiendo aromático olor. Doy un sorbo, abro la cartera, saco el papel, lo extiendo, mojo la pluma y comienzo a escribir. Pues estamos aviados, como hay Dios. Nada, que hoy me es de todo punto imposible escribir la crónica para La Comarca. ¡Hoy que tenía tanto que decir!… Por lo menos escribiré cuatro líneas, poniéndolo en conocimiento del Director, y luego iré a echar la carta a la calle de Carretas…

… En medio del fenomenal barullo que continúan produciendo los polemistas, mis vecinos, vuelvo a mojar la pluma y escribo: Sr. Director de La Comarca. Muy respetable señor mío: Por motivos ajenos a mi voluntad me es hoy de todo punto imposible escribir la crónica madrileña. Póngalo en conocimiento de los lectores del periódico de su digna dirección y estoy seguro de que con ello les dará usted una noticia que les ha de alegrar. Recuerdos a Pepito Tudó y dígale que siento mucho la afonía que padece. Siempre de usted afmo. amigo y s. s. q. b. s. m. KANDAL. Madrid 1 Noviembre 1903.

El 26 de octubre y el 2 de noviembre «La Comarca» rescató dos antiguos poemas titulados «Una lágrima» y “El arroyo”. Ambos habían sido publicados anteriormente en el «Diario de Murcia»; concretamente en 1900 y en 1901.

Los días 4 y 5 de noviembre «La Comarca» publicó también un largo relato con carga social dividido en dos capítulos y titulado «Un crimen misterioso». En él, un hipotético barón del Soto “cuya fortuna era inmensa pues su abuelo, que había sido negrero, le transmitió la suma de cuarenta millones de reales y un título de nobleza subastado” viola a una virtuosa sirvienta y la arroja a la calle embarazada.

La chica muere en el parto de su hijo y el bastardo se convierte en un mendigo maltratado que, tras muchos sufrimientos y en un ataque de ira, asesina a un caballero. El muerto resulta ser su padre y todo queda en un «crimen misterioso» atribuído a un anarquista que acaba ahorcado. Os dejo unos fragmentos del principio y del final: 

La Comarca. Número 210 – 4 de noviembre de 1903: UN CRIMEN MISTERIOSO (De colaboración I) Nació plebeya y hermosa como una flor silvestre; pero no tenía más dote que su trabajo ni más blasón que su virtud. Sola y sin hogar era para ella el mundo un desierto. El hambre la llevó a la servidumbre; y vendiendo su voluntad compró su sustento, pues el pobre será siempre un esclavo. Los encantos y atractivos de la nueva doméstica excitaron la lujuria del degradado barón y, en la ceguedad de su concupiscencia, la asedió constantemente como fiera hambrienta y encarnizada...

La Comarca. Número 211 – 5 de noviembre de 1903: UN CRIMEN MISTERIOSO (De colaboración, conclusión) … Un hambre de dos días le roía el estómago como una carcoma; la cabeza le pesaba  como un plomo; los oídos le zumbaban como una colmena y su vista se nublaba como un cristal que se empaña. Las sienes le latían violentamente, la garganta se le anudaba, el corazón se le oprimía. (…) Se  abalanzó como un chacal sobre el aristócrata del gabán de pieles y con la mano izquierda le asió fuertemente por el cuello mientras descargaba sobre la parte inferior de su garganta repetidas veces con violento coraje la diestra armada de su cuchillo herrumbroso. El señor cayó al suelo como un saco, arrojando un gran chorro de sangre por debajo de su barba. (…) Tras el breve proceso de una fiscalización implacable, el asesino fue condenado a la horca y todo el mundo aplaudió el veredicto. No os fieis de la opinión de las gentes ni de la justicia humana. Justo García Soriano. Madrid. Noviembre de 1903.

Nueva carta de Rafael Rogel en respuesta a una de Justo.

9 Noviembre 1903. Jelipe de mi arma: Tu carta del 2 me causa mucha más alegría que tú te puedes pensar; primero, porque me sorprendió ¡te portas chiquillo mucho mejor que yo! Pero hijo, tú no sabes que este pobrecito Quijote tiene encima de su alma una cosa que, ¡para qué quiero decirte lo que tú sabes porque lo has pasado!, y eso que de mí a ti, va como desde el sol a la tierra ¡casi nada! 

Además, mis deberes como secretario de nuestro comité, son muchos (descúbrete Justo) el lunes hice la siguiente correría constituyendo comités federales en los pueblos que estuve, que fueron: Bigastro, Benejúzar, Algorfa, Almoradí, Dolores (aquí se me reunió el jefe del distrito), Benijófar, Rojales, Formentera; y fui a cenar en Torrevieja, donde me dieron (¡chúpate los dedos!) una paella de sipias en tinta que aquello sabía a federación, es decir a ¡gloria!  

Constituí el comité y mientras los viejos charlaban en el café, yo me fui a predicar moralidad en los molinos, donde me tiré la puta más puta y más hermosa que has visto tú ni en los madriles ni en la puñeta santa. Justiyo de mi arma… ¡qué ojos! ¡qué cuerpo más bien modelado! ¡qué tizne en semejante sitio! ¡¡¡ qué polvo la di!!! Cuando con sus brazos rodeó mi cuello, en silencio, mirándome con cierta tristeza (fingida por supuesto), sentí una delicia, un calor tan suave que… chico, no me he tirado una mujer con más ilusión en mi vida.

Recibí todo el original que me mandaste, cuando volví de Torrevieja, ya habían publicado algo. Fui en mi nuevo recort, en cabriolé y volví por la madrugada ¡qué recuerdos gratísimos me traía a la imaginación esta excursión! todo era igual, el mismo paisaje, el mismo silencio, el mismo ruido de cascabeles ¡alumbraba la misma luna! … que cuando fuimos juntos a Albatera.

Solamente que han pasado dos años, y que a mi lado me faltaba mi amigo que yo quiero más que a mis propios hermanos, muchas ilusiones que he perdido, muchos desengaños que me abruman pero… si tú me hubieses acompañado, otra cosa hubiese sido; ¿dejamos un recort para el verano? ¿sí? pues no hay más que hablar. ¡toma! Ahora me vienes tú con los cuentos de «Las mil y una noches».

Tú creías que yo ignoraba que a La Comarca la quieres tanto como el papá ¡como que ayudaste a engendrarla y la sacaste de pila! a ver ¿quién le puso el nombre? Y cuando a la mamá se le pusieron malos los pechos ¿quién fue la vecina que le prestó una teta para que no muriese encanijada? ¡Dime si la querrás!

Los sacristanes de que me hablas, Justiyo, a veces me ayudan y me remedian en algo, así es que cuando me piden un favor, el agradecimiento me impide decir nones, y luego, como no den noticia los frailes ¿a quiénes vas a pedírselas en este desdichado país?

Luego tienes que hay en este puñetero pueblo suscriptor, que leyendo cosas de frailes, les viene como si nosotros nos tirásemos a una monja. ¡Qué polvo más extraño y más gustoso! ¿Qué olor a incienso y mirra! Y luego un meneo más evangélico… las monjas se menean para la derecha y el molinete lo hacen de viento.

No te extrañe que no haga floreos en mis garrafales; pero si hay veces que me hago dos artículos a un tiempo; y esto un intruso como yo. Los de la unión, hicieron pacto con Ballesteros, que les ha dado un puesto para Escudero (hijo) ¡Chico; se han cochineado! Madaria se fue y el periódico de ellos pasó al panteón.

Orcelitano vive, pero esto lo sé por referencias, pues tampoco lo veo. El administrador te mandará con tu padre un paquetito de puros (decentes), y además, tiene pensamientos (según me dice) de enviarte otro recuerdo por correo. Dame detalles de tu hermosa ¡no abuses que te veamos al verano! Tu padre le tengo delante de la mesa en este momento, y estoy haciendo equilibrios porque no vea las curiosidades de esta carta. No va más; escribe pronto y hasta entonces allá va un abrazo de tu Quijote.

Las siguientes dos entregas de noviembre en «La Comarca», versaron sobre las elecciones municipales y las disputas internas por el control del Partido Liberal tras la muerte de Sagasta. Fueron las últimas del año desde Madrid para «La Comarca».

La Comarca. Número 215 – 10 de noviembre de 1903: POR ESTOS MADRILES. La expectación general que de ha tiempo se tenía puesta en las elecciones a concejales que hoy se están celebrando, se distrajo completamente desde que los republicanos, en vista de las maquinaciones no muy legítimas llevadas a cabo por la junta municipal del censo, anunciaron su retraimiento. La estupenda y jamás imaginada batalla que todos esperábamos iba a librase entre los partidarios del gorro frigio y la corona en los actuales comicios de noviembre, ha venido a parar en una ridícula aventura que ni siquiera merece el nombre de simulacro.

Así son las cosas en España. Siempre seremos los eternos Quijotes de la Historia. (…) La viruela  y el tifus arrecian su furia contra los inofensivos seres que paseamos nuestras personas por estos madriles. Y con esto hemos llegado al colmo de las calamidades públicas. KANDAL. Madrid, 8 Noviembre 1903.

La Comarca. Número 222 – 18 de noviembre de 1903: POR ESTOS MADRILES (De colaboración). Semana azarosa y emocionante para la peste de todos nuestros políticos ha sido esta última, que ya pasó a la jurisdicción de la historia. La cosa está que arde y el río tan revuelto como un turbión inesperado; con lo que muchos pescadores de oficio se prometen, frotándose las manos, pingües ganancias próximas. ¡Ajajá! Esto ya se va poniendo bueno y hay que relamerse de gusto. Los que vemos los toros cómoda y tranquilamente desde la barrera, nada mejor podemos apetecer que una lidia bien accidentada donde se maten muchos caballos y corra la sangre a chorros. Para algo hemos de tener en nuestras venas sangre española…

… ¡Pensad que ahora, en este mismo momento, en este instante mismo, en este mismo segundo, está decidiéndose la suerte de todo un partido de tantas campanillas como el fusionista!… ¡Vamos, que hay para estar nervioso de veras! Porque ¿Quién es el pecho esforzado que puede afrontar con ánimo sereno y paso firme tantas tentaciones como nos asaltan en este diablo mundo? ¡Oh, lector! ¡Está visto!… Esta vida no es para llegar a viejos. KANDAL. Madrid, 15-11-1903. 

En cuanto a su empleo en «Unión Republicana», aunque Madaria dejó el semanario en noviembre «por la imposibilidad material de atender debidamente a sus labores personales, políticas y periodísticas», ofreció su propiedad a varios ex directores de prensa y consiguió que la aceptase José Santiago.

Justo siguió colaborando con los republicanos de Orihuela; y el 10 de diciembre le publicaron otro extenso y magistral artículo en defensa de la República con el título «Alientos y esperanzas».

Unión republicana. Número 26 – 10 de diciembre de 1903: ALIENTOS Y ESPERANZAS. A todas cuantas difamaciones se lancen contra los ideales santos que defendemos, por espíritus egoístas y mezquinos, y a cuantas perniciosas mentiras y criminales errores se siembre entre el pueblo sencillo y crédulo para embaucarles responderemos con la verdad concreta y elocuente, exenta de eufemismos y libre de mistificaciones que la prostituyan. Esa es nuestra única táctica y nuestro único plan de defensa o de ataque.

Es una obra de conciencia que nos obliga a todos los hombres honrados. Nuestro trabajo será lento; pero constante. Tal vez laboremos sobre un campo demasiado inculto, sobre un erial harto estéril y baldío; tal vez machacamos sobre peña endurecida por las concreciones continuas de veinte siglos de embrutecimiento y de ciega barbarie; pero nuestra incesante labor, nuestro martilleo persistente hará fecundos los terrenos más improductivos, los campos más ingratos. Nuestra misión será eficaz, alumbrada por la fe y la justicia y alentado por la esperanza. El triunfo coronará nuestras frentes. Contamos con la fuerza incontrastable de la razón, con las energías irresistibles de la verdad y del bien; y doquiera marchemos con nuestra enseña redentora, se inclinarán las conciencias a nuestro paso y nos rendirán homenaje los corazones acendrados, las almas sin mancilla.

Inútiles cuantas tempestades se levanten contra nosotros. El mar enfrenará su violencia. Somos la única tabla de salvación que flota serena, inalterable, sobre el piélago revuelto y sañudo de las iniquidades de los hombres. Quien sienta sed de justicia y anhele llegar al puerto seguro del derecho, que venga a nuestro amparo y conquistará la paz que apetece. Encarnamos la virtud y es nuestro lema el altruismo. ¡Escépticos, si amáis el bien, abandonad vuestra mortal indiferencia, sacudid vuestro aletargamiento perezoso y agrupaos bajo nuestra bandera gloriosa! Palpad y no dudaréis en adelante; todas nuestras ideas responden a realidades concretas y positivas.

El llevarlas a la práctica depende sólo de la voluntad de los hombres. Si queréis, podréis. Reflexionad detenidamente; volved a pensar sobre vuestro destino y desecharéis vuestros prejuicios erróneos de desconfianza, que fundasteis en vuestras tercas incertidumbres. No dejaos engañar por vividores y pancitas que ríen de todo porque les conviene y hacen mofa de nuestras ideas, porque sus pechos de mármol son imponentes para sentirlas y sus cerebros obscuros incapaces de sustentarlas. Los sonrientes albores de una nueva vida de libertad sacrosanta comienzan a desgarrar el negro celaje de nuestro estúpido y servil tradicionalismo.

Quedó atrás nuestro pasado funesto y caen rotas las cadenas de nuestra histórica esclavitud, que entumecieron nuestros miembros y laceraron nuestras carnes. Esta naciente era de feliz independencia cicatrizará con su bálsamo de calma las heridas que en nuestras espaldas abrió el látigo del déspota. Lavaremos el baldón de nuestro largo cautiverio con la sangre de los traidores. Ya se fueron para no volver más aquellos siniestros y desatentados reyes de procedencia divina y sangre azul, que ahorcaban al pechero infeliz y hacían pesar su férula de hierro sobre los miserables que se arrastraban a sus plantas. En vano algunos soñadores suicidas evocan el nefando recuerdo de su fatídica pujanza.

Dios no los oye. El pueblo escarmentó para siempre y anhela ser libre. Los que, a pretexto de hipócrita religión, se unieron en ilícito maridaje con los poderosos para engendrar los horrendos crímenes que ennegrecen nuestra Historia y chuparon como vampiros insaciables la sangre de esa plebe resignada que trabaja y sufre, merecen el dogal del facineroso. La justicia se complace en maldecirlos. Por fortuna, la semilla ha germinado vigorosamente y echado hondas raíces prometiendo, en primavera muy cercana, darnos el dulce regalo del fruto apetecido. Ya tenemos los cimientos. ¡Adelante! Ahora nos falta únicamente coronar la obra. Justo García Soriano. Madrid, Noviembre 1903.

El siguiente número de «Unión Republicana», aparte de ser un homenaje póstumo al consecuente republicano federal Miguel Cremades, ofreció otro espectacular trabajo de García Soriano escrito todavía desde Madrid.

Unión republicana. Número 27 – 18 de diciembre de 1903: LATIDOS DE VIDA. Grandioso, entusiástico, indescriptible fue el acto que los republicanos de esta Corte celebraron en el teatro Lírico el domingo último, con motivo de honrar a sus representantes en el Parlamento. Ha sido la sacudida convulsa, el arranque instintivo de conservación de un pueblo agonizante que lucha desesperadamente con los estertores de una muerte próxima que le asedia. Millares de ciudadanos de todas clases y condiciones, representación de todos los intereses y todas las aspiraciones legítimas del país, unidos en multitud compacta y vibrante, han fallado en pro de la República, única fuente de esperanzas que nos queda, emblema de nuestra sola posible regeneración urgente y perentoria.

Quien esto niegue, o está ciego o miente desvergonzadamente a sabiendas. El testimonio, no ha podido ser más elocuente, más manifiesto, más irrecusable. Si los que alardean de monárquicos, toda esa taifa descreída de gubernamentales que medran a expensas del régimen, fueran capaces de abrigar sentimientos pundonorosos en sus almas secas, en sus corazones sin savia, abochornados estarían ante el espectáculo singular de un pueblo que los abandona y hasta los despide como a sirvientes torpes que no saben cumplir con sus deberes. Esta verdad, amarga debiera serles abrumadora y hacerles desistir en la porfía insensata y egoísta de afianzarse brutalmente en un sitio que no les corresponde. Cesen ya esos gobiernos parricidas que han precipitado a esta España infeliz y benévola en el abismo doloroso de su perdición.

Escarmentados y convencidos, no podemos tolerar la obra continua de aniquilamiento de esos hombres que se llaman conservadores y prudentes porque no tienen fe, porque no tienen energías, porque no tienen ideales para conducir a la ventura a una nación que la desea. Rebasan ya la copa de nuestra paciencia tantas imposiciones odiosas, tantas humillaciones, tanto oprobio, de que somos víctimas resignadas. Hora es ya de que el pueblo que produce y paga, deseche su indiferentismo mortal y exija el acatamiento debido a sus derechos. Lo ha dicho Salmerón, con su persuasiva elocuencia, en el meeting del domingo: «Hagamos que llegue a cumplirse en común la aspiración del pueblo y del ejército, llegando a la unión de ambos elementos ante el problema de con el rey o con la patria». Latidos de vida son estas palpitaciones vigorosas del partido republicano. Justo García Soriano. Madrid 15 Diciembre 1903.

Como bien anunció su amigo Rafael que tanto lo echaba de menos, este año Justo sí volvió a Orihuela para celebrar las navidades con su familia.

La Comarca. Número 244 –15 de diciembre de 1903: Vacaciones. Dentro de breves días vendrá con objeto de pasar las pascuas entre su familia nuestro ilustrado compañero y querido amigo don Justo García Soriano. Los amigos se alegran de poder abrazarle.

Orihuela a principios del siglo XX.

En nochebuena, ya desde su tierra natal, firmó el siguiente villancico como «Jelipe» y viajó con su familia a Murcia a pasar el día de Navidad.

La Comarca. Número 252 –24 de diciembre de 1903: VILLANCICOS POLÍTICOS. Cargada de turrones, / de golosinas / y otras mil ilusiones / de las cocinas / guerra haciendo valiente / a toda pena / ha venido de Oriente / la Noche-Buena / “Gloria in excelsis Deo” / cantan mil coros de querubines / y entre el jaleo / al calor del vino de los festines / se escucha el febril canto, ritmo o compás / carrasclás, carrasclás, carrasclás.

Políticos de pega / y alma apostólica / que vais a la refriega / por la bucólica / remojando pendones / con mil divisas / y mudáis de opiniones / cual de camisas / a todas vuestras hierbas medicinales / que vendéis por remedio de nuestros males / como os vio el rabo el pueblo, canta a compás; carrasclás, carrasclás, carrasclás.

Lo que el turrón sabroso / del presupuesto / coméis en el reposo / de vuestro puesto /sabed que por reproche / de vuestras mañas / nadie quiere esta noche / vuestras castañas / y aunque nos veis callados e indiferentes / y a todos vuestros hechos somos pacientes; / recelosos cantamos, siempre a compás /  carrasclás, carrasclás, carrasclás. JELIPE.

A Murcia. Acompañado de su distinguida familia ha salido para Murcia donde pasará el día de mañana nuestro querido compañero Justo García Soriano.

El 25 de diciembre, «La Federación», periódico republicano alicantino, publicó un número homenaje a Miguel Cremades en el que, por supuesto, participó nuestro biografiado.

AMO. LJGS.

La Federación. Número 395 –25 de diciembre de 1903: HOMENAJE FÚNEBRE. Inmenso y desconsolador vacío ha dejado, sin duda, en el seno de la gran familia federal la sensible pérdida del prestigioso y consecuente republicano D. Miguel Cremades Ballester. Integérrimo e inflexible, en toda su larga vida activa y azarosa, ha sido un modelo de hombres honrados y de ciudadanos patriotas.

Amó con fe y entusiasmo la democracia y la federación, porque le inspiraba la justicia, y en aras de tan sagrados ideales luchó heroicamente en todas partes con ardimiento, sufriendo por defender tan noble causa encarcelamientos y persecuciones continuas, que supo arrostrar con ánimo sereno y pecho firme. ¡Cómo contrastaba la figura simpática y severa de este veterano inconmovible con los «entecillos» ambiciosos, egoístas, tornadizos y escépticos de nuestros politicastros del día!

Apenas ha transcurrido un año de la última Asamblea federalista de Noviembre, que se celebró en esta corte, donde le vimos inquebrantable y celoso adherirse al grupo que se opuso abiertamente contra cierto movimiento personalista y centralizador que se dejó notar en aquellas importantes y calurosas sesiones. Siempre encausó su criterio y fue norma de todos sus actos un estricto espíritu equitativo; pero que armonizaba bellamente con su caridad inagotable.

Estas breves líneas, trazadas desaliñadamente bajo la influencia emocionante y dolorosa de tan infausta nueva, son el testimonio sincero del cariño y respeto que llegó a infundirme el amigo y el correligionario probo, que, aunque ha muerto, siempre vivirá en nuestra memoria. JUSTO GARCÍA SORIANO. Madrid, 16 de Diciembre d 1903.     

El 30 de diciembre, Kandal redactó desde Orihuela un demoledor artículo sobre la capital de España, variando ligeramente el título de la sección: «aquellos madriles» por «estos madriles».

La Comarca. Número 254 –30 de diciembre de 1903: POR AQUELLOS MADRILES. Lejos quedó la gran capital con el oropel de su falsía y el bullicio de sus pasiones… Este rincón tranquilo y solitario, que la naturaleza plugo embellecer como a paraíso terrenal, es su contraste más antitético que despierta profundas meditaciones. (…) Madrid; la corte, el  emporio, el núcleo de España, es una carga que pesa sobre los hombros cansinos de todos los españoles. (…) Ella es la que más consume, la que más gasta, la que más dilapida en frivolidades y groseras concupiscencias. ¿Es justicia, es equidad, es derecho? No, sino imposición brusca, privilegio egoísta, fraude permanente, baldón deshonroso de los que es autora y cómplice la histórica desidia de los que nos llamamos súbditos suyos. Y así vamos viviendo, desangrados por la sangría suelta de su centralización absorbente.

El aristócrata pedante, procaz, intrigante y lascivo; el político inepto que medra engañando al país, acémila sufrida; el abogado chanchullero; el artista monopolizado, depravado y rutinario; el cómico sodomita y sin vergüenza que vive en la promiscuidad más salvaje, el torero matarife y balandrón; el empleado holgazán, carcoma del presupuesto; el prestamista, ladrón autorizado que vive chupando la sangre del pobre; el militar fatuo; la cocota indecente, cubierta de afeites y almacén de inmundicias; el estudiante calavera y desaplicado que malgasta los ahorros de su padre; el periodista tapadera, asalariado y descreído, que vende su pluma y prostituye su sacerdocio igual que una mujerzuela; el ratero y el golfo maleante, que viven y trabajan en medio del arroyo; en fin, toda la chusma de parásitos que se forman de la suciedad de nuestro abandono, allí merodean triunfando, mientras las provincias laborean y producen. ¿Nosotros no lo queremos? Pues, ¡adelante! Cada cual tiene lo que se merece. KADAL. Orihuela.

La Comarca. 31 de diciembre de 1903.

El mismo KANDAL despidió 1903 publicando el artículo «Abur al año». Con su transcripción despido yo también esta entrega.

La Comarca. Número 255 –31 de diciembre de 1903: Escasas horas de existencia le quedan al año 1903, que pudiéramos llamar el de las transformaciones, a la manera de Ovidio. ¡Vaya con Dios el segundo hijo de la vigésima centuria de nuestra Era! Cosas estupendas hemos visto durante su transcurso que bien pueden llenar una historia; libro de escarmientos y enseñanzas; porque siempre hay algo que aprender en este mundo de mentiras.

Nuestra patria continúa descendiendo a su ocaso, un ocaso triste de tarde otoñal de crepúsculo lúgubre y sombrío. ¡Permita el cielo que su inminente noche sea rápida y serena y que pronto asome por oriente, halagüeña y coronada de flores, la mañana de un nuevo día de venturas! El batiburrillo de nuestra política local ha sido delirante, abundando los pasos cómicos y las ironías amargas. Hace años que no veíamos a nuestro pueblo tan preocupado y tan agitado por los negocios públicos. Sin duda ha respondido a un movimiento general de antagonismos y de luchas. Marejadas, intrigas, conatos, rencillas, desafueros; infamias y miserias; pasiones desordenadas y egoísmos mal reprimidos, en heterogéneo y escandaloso conjunto, sobrevinieron a porrillo ocasionando la batahola continua de incesantes disturbios e interminables debates.

Partidos que, como el republicano, parecían en nuestra población enterrados y fósiles, han resucitado a nueva vida de actividad y pelea tomando incremento  prodigiosamente hasta formar un contingente considerable y requerido a juego. A su frente ha estado la disuelta liga católica, nombre vacío y de relumbrón que hubo de adoptarse para encubrir la amalgama irrisoria de los restos diseminados e impotentes de todos los partidos retrógrados y tradicionalistas de esta tierra en unidad imposible, que buscan con ansia la ocasión de chupar en la matadura de nuestra hacienda pública, sin tener reparo alguno en consecución de tal fin, de proceder con medios detestables y atacar con armas traidoras, soliviantando las conciencias tranquilas de los ciudadanos pacíficos.

Aquellos católicos ligueros que tanto execraron y anatematizaron a los liberales, hechuras del demonio, cátate que ahora en vista de la poca cuenta que les trajeron sus pasadas extremosidades e intransigencias, vuelven su santa casaca bonitamente y se venden a voz en grito por liberales conservadores, dispuestos si es preciso, hasta pasar el día de mañana por auténticos anarquistas de hacha y petróleo con tal que la nueva profesión de fe pueda servir de escala a sus bastardas ambiciones; con burla y menosprecio del Syllabus y todas las martingalas de sus ñoñeces. Buena escoba nos hace falta. Contra su calumniador Candiles surgen impugnadores valerosos y decididos como Candilejas y apaga Candiles, pues tan inservibles y viejas lamparitas son impropias de estos tiempos de Electra. KANDAL. Orihuela.

Nota: Su nieto, Luis Ángel García Melero, cita en su bibliografía cuatro artículos más escritos este año a los que no he tenido acceso. Se titulan: “El Progreso”, “Homenaje fúnebre”, “Litigio diocesano” y “Necrología de Miguel Cremades Ballester”. Fueron publicados en «La Federación», órgano del Partido Republicano en la provincia de Alicante, entre julio y diciembre de 1903. «La Comarca» se hizo eco del homenaje a Cremades. Pero desgraciadamente, en la Biblioteca Digital de Prensa Histórica no hay ejemplares de esta publicación alicantina anteriores a 1907. Trataré de encontrarlos por otra vía.

Se accede al siguiente capítulo pinchando en la imagen.

Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.

Justo García Soriano 4. 1902

Orihuela, mi patria adorada, la tierra de mis amores y de los recuerdos de mi infancia, no se ha portado conmigo como una madre cariñosa, sino como una mala madrastra. Yo, con todo, la idolatro y sueño con su purísimo cielo, con su vega frondosísima y coquetona, con su monte, con su castillo, con sus torres y con su río espacioso….

Justo García Soriano. Enero de 1902.

Año 1902

Madrid a principios del siglo XX.

Durante sus primeros meses en Madrid, Justo utilizó una pequeña libreta en la que apuntaba los borradores de sus cartas, artículos y poemas. Las toscas anotaciones que integran este cuaderno conservado en el Archivo Municipal de Orihuela son un material precioso que da testimonio de lo vivido en esos duros primeros meses.

Las notas y las cartas dan muestra de su brusca integración en el entorno hostil de la capital de España; de la ilusión por encontrar un trabajo que garantizase su subsistencia sin seguir exprimiendo a sus padres. Cuentan sus acercamientos a poetas, periodistas, políticos e intelectuales en busca de influencias. También reflejan rasgos del irascible carácter de Justo, ya demostrados en su carta al redactor de «La Mariposa» transcrita en el capítulo segundo; cuando todavía era un niño.

En dichos borradores se conservan palabras y frases tachadas y reescritas; sin descartar que algunas no llegasen a formar parte del texto final enviado; por eso son una fuente impagable para conocer sus ideas, inquietudes y sentimientos en caliente; de primera mano; como por ejemplo, cuando arreciaron las críticas a su poesía desde Orihuela.

Libreta borradores 1901-1902. AMO. LJGS.

Pero antes vamos a comenzar transcribiendo parte de la crónica del año nuevo redactada el 3 de enero y publicada en el número 14 de «El Labrador».

El Labrador. Número 14 – 7 de enero de 1902: Crónica madrileña: Año nuevo, vida nueva. Las minuciosas evoluciones del tiempo se suceden con rapidez asombrosa. Lo que ayer hizo un ruido enorme por su novedad, hoy ya nos parece una antigualla indiferente. Este mismo momento, en que escribo, este mismo instante presente será para mí mañana una memoria deleble, insegura. Podríamos llamar a la vida del hombre un desenvolvimiento constante de su memoria: “Fugase labuntur hora”.

Hace tres días nos encontrábamos en el año 1901, hoy ya estamos caminando velozmente por el 1902; y ya verán ustedes, este año que ahora comenzamos con tantos anhelos, que vamos detallando minuciosamente, en el próximo sólo será un recuerdo vago, un nuevo sueño que habrá desaparecido con la prontitud del relámpago, quedará reducido a un nombre, al nombre de la cantidad que le expresa. Sí, reflexionar, reflejarse cada uno en su conciencia, volver sobre sí mismo, considerar sobre el tiempo pasado. Pero ¡bah! ¡Fuera reflexiones! …

Año nuevo vida nueva. En mi crónica anterior no daba muy buena despedida al año que ya pasó; en ésta saludo más benévolamente al que comenzamos. Analicemos los hechos: Aquí en Madrid parece que el frío se ha compadecido algo de sus habitantes; por fin vemos el sol. Una nota negra de menos; pero mejor es que la llame blanca por ser nevada… Justo García Soriano. Madrid 3 de Enero de 1902.

Utilizando la carta del «primo Paco» que le había enviado su padre, y de la que hablamos en la entrega pasada, obtuvo la recomendación del diputado en Cortes Trinitario Ruiz Valarino, para visitar a Luis Canalejas; también diputado y copropietario de «El Heraldo», periódico donde aspiraba a encontrar un puesto de trabajo. 

Carta de recomendación de Trinitario Ruiz Valarino, en la fotografía.

Madrid, 15 de enero de 1902. Sr. D. Francisco López: Mi querido amigo recomiendo a D. Luis Canalejas para su ingreso en el Heraldo a D. Justo García por quien V. se interesa.

Mientras tanto, trataba de consolidar su puesto de corresponsal de «El Labrador» que, en su número 15, recuperaba a José Cartagena Guillén como fundador y propietario, quedando Rafael Rogel como director. El semanario oriolano albergó en dicho número otra de las crónicas madrileñas en la que Justo retomaba el personaje de Patricio, su portero; poniendo en su boca ideas republicanas; veladas críticas a la monarquía sin abandonar el tono jocoso.

El Labrador. Número 15 – 14 de enero de 1901: CRÓNICA MADRILEÑA. Con mucha razón decía en mi crónica antecedente que este año va a ser un gran año y sobre todo para los madrileños y la gente que gusta de fiestas. Según comienzan a anunciar los periódicos de esta corte, los festejos de Mayo van a tener una novedad y variedad asombrosas y en ellos se va a desplegar un lujo asiático. Cabalgatas, iluminaciones, músicas, verbenas y concursos, sobre todo concursos…

Pero no todos se alegran de las fiestas de Mayo. Mi portero que ya dije era un hombre muy particular, se hace cada día más gruñón va agriando notablemente su carácter. Los festejos de la coronación son su actual pesadilla y estos días son para él muy emocionantes y alternativos. Entre la enfermedad del tierno infante y las fiestas del mes de las flores oscila su inquietud, su esperanza y desesperación. Los días de los festejos han de serle atareadísimos y, como él dice, aciagos y perniciosos para todos los españoles en general —Más valiera, más valiera— repite con aire mohíno y profético— que ese dinero que invertirán en despilfarres y diversiones frívolas e  infructuosas, lo distrajeran en obras benéficas, en reformas económico-políticas y en procurar la esquilma de tanto pillo y parásito como está bebiendo de nuestra sangre enfermiza y atrofiada.

Patricio, que así se llama, se pasa el día metido en el tabuco de su portería hojeando y ojeando todos los periódicos diarios de importancia. Toda su atención la concentra en aquellos artículos que se intitulan así: «Las fiestas de Mayo», «Los festejos de la coronación», «Mayo alegre y divertido», «La enfermedad del infante», «El infante Alfonso», «El augusto enfermo», etc. El periódico más pesimista en la enfermedad de la criatura regia es el mejor periódico y mejor informado para mi portero. El doctor que frunce más el entrecejo en la consulta de palacio, es objeto de todas sus simpatías y de todas sus alabanzas. En estos momentos el desdichado es presa de un vértigo infernal, de un síncope horripilante, pues acaba de leer «El Imparcial», que notificó la mejoría de Alfonsito. En medio de sus convulsiones repite de una manera ininteligible y confusa: — «Si no se muere el infante tendremos fiestas en Mayo y tres millones de pesetas menos anualmente en el erario público…»  Cada loco con su tema.  Justo García Soriano. Madrid 10 de Enero de 1902.

Justo se llevó un gran disgusto cuando le informaron que su soneto de nochevieja, dedicado al Thader, había sido criticado públicamente desde Orihuela. Bajo el seudónimo de «Maquiaveles», el redactor de un nuevo semanario le atacó cruelmente calificando sus versos de «ripios cursis».

La Democracia. 1902.

La democracia. Número 1 – 10 de enero de 1902: ¡Pobre Tháder! (me refiero al río Segura, no al ilustrado colega q. e. d.) ¡Pobre Tháder! ¿Qué daño le habrás hecho tú a los que se sienten atacados de musomanía, para que sin piedad y de una manera traicionera te disparen composiciones poéticas capaces de torcer el curso de tu cauce o secarlo, rellenando el mismo con ripios cursis? Te compadezco ¡oh río! Maquiaveles.

El joven poeta no se amilanó y le replicó duramente con un largo artículo que sustituyó a su crónica semanal; un artículo cuya transcripción he reducido a lo esencial. Como dato curioso, el semanario «La democracia» aguantó sólo dos números y no hubo opción a la contrarréplica.

El labrador. Número 16 – 21 de enero de 1902: Carta abierta a Maquiavelo: A ti, Maquiavelo, insigne crítico, filólogo profundo, escribidor correcto, numen, genio (…) Permíteme, te ruego, que deje por un momento de apostrofarte y me dirija a los lectores de «El Labrador», suplicándoles me concedan su indiferencia, por lo menos para estas bajezas y ruindades. Bien, Maquiavelo,  ahora iremos al grano, dejaremos la vis cómica y la vis sátira que se queden para ti, te hablaré con la naturalidad y seriedad que me caracterizan (…)

En este momento acabo de leer en «La Democracia» tu grosera crítica a mi soneto «Al Táder» (…) lejos de ser un juicio noble y desapasionado, es un insulto grosero y soez que no revela ni sensatez ni buen criterio, sino el veneno ponzoñoso, la bilis deletérea y letal que arroja por su boca cavernosa y repugnante la envidia vil y miserable que se arrastra por el suelo (…) Yo espero de ti, si tienes siquiera la menor sombra de vergüenza y decoro, que en tus próximos insultos, (así deberías titular la sección de «La Democracia» que está a tu cargo), me los determines, pero bien determinados, con las razones por las que son ripios. A ver si te firmas bien clarito, sin pseudónimo, (¿sabes el significado de esta palabra?) sin careta ni antifaz, como yo, así: Justo García Soriano. Madrid 17 de Enero de 1902.

También escribió por fin a su amigo Maximiliano para contarle sus experiencias literarias y verificar la recepción del ojo de cristal que le había encargado durante su breve y accidentada estancia en Elda.

Sr. D. Maximiliano G. Soriano. Mi considerado y distinguido amigo: A su extremo más censurable ha llegado mi morosidad en escribirle; lo comprendo y lo deploro a un mismo tiempo; pero Vd. ya sabe lo que es la vida aquí en Madrid, en este volturno proceloso, y aunque el sentimiento de amistad y simpatía se sobrepone a todo, rara vez consigue efecto con la inercia perezosa que se apodera del espíritu entre el bullicio de las grandes muchedumbres. Hoy ya no puedo dejar de cumplir esta obligación que me impone su honroso compañerismo, y aunque sea muy poco, voy a dejar tranquila mi conciencia satisfaciendo mi deber.

Efectué el encargo que Vd. me hizo cuando estuve en esa de paso para esta corte; nada he sabido después; supongo que habrá recibido el efecto encomendado. Con gusto he leído en el Diario de Murcia que con gran éxito se ha puesto en estreno en Alicante su juguete cómico titulado “En la casa de huéspedes”. Le doy la enhorabuena por el nuevo trofeo conseguido; así se llega al pináculo de la gloria. Yo he conseguido aquí grandes relaciones literarias; más, muchas más que mi pobre humanidad y mis cortísimos méritos en el arte merecen. Entre los que me honran con su amistad cuento al benemérito y notable D. Manuel del Palacio, a quien en adelante puedo y debo llamar mi maestro, puesto que me favorece con sus consejos y conferencias; a D. Vicente Colorado, poeta también muy distinguido; y a nuestro paisano D. Tomás Maestre. Estos entre la gente vieja; entre la gente nueva tengo un núcleo mucho mayor que me tributan honores y alabanzas inmerecidos. Tenemos grandes proyectos.

Víctor Hugo. Traducción de Justo de «Orientales».

Actualmente me ocupo en una versión de Orientales y Baladas, del gran revolucionario en el arte Víctor Hugo, como mi modesto homenaje a su centenario. Pero mi marasmo lánguido e inactivo se ha apoderado de mí y la pluma va cansándose de ser mi inseparable compañera; sin embargo, estas ansias eternas que están en continuo desconcierto con mis débiles energías y mi falta de capacidad literaria (no es modestia) nunca me abandonan, a pesar mío.

Dispénseme que después de tanto tiempo de permanecer en silencio, sea tan breve, y de la mala redacción de esta misiva, la cual es más hija de la voluntad que del entendimiento. Espero que no me guardará venganza, y me responderá pronto. Mis recuerdos y distinciones a mi familia y amigos de esa. Siempre su compañero incondicional. JUSTO GARCÍA SORIANO. Bolsa, 9.

En lo que parecía una tendencia a despreciar el mérito literario de su obra poética, después del ofensivo artículo de «Maquiaveles» recibió presuntamente (digo presuntamente porque no la he encontrado) la carta de un sastre de Orihuela aficionado a «las bellas letras»; quien se atrevió a corregir su trabajo; a intentar reescribir “Esperanza”.

El osado sastre se llamaba Ramón Moreno Soñer y era colaborador habitual en la prensa local. No sé si fue el detonante; la gota que colmó el vaso; pero ya con la crónica escrita, envió esta impresionante carta a José Cartagena con la que cerraba su colaboración con «El Labrador», trazando una dura crítica a su localidad natal.

Sr. D. José Cartagena y Guillén. Muy señor mío y considerado amigo: dejo desde hoy de mandar toda clase de correspondencias al benemérito y honrado periódico de su fundación, por razones que Vd. con su clara inteligencia podrá vislumbrar y comprender y que me abstengo de consignarlas en esta misiva, que tengo la honra de dirigirle; porque hay razones y verdades, que aunque muy justas y muy santas son siempre la razón y la verdad, por desgracia en este pícaro y mentiroso mundo no son siempre para decirlas. Yo desearía que algo de esto diera Vd. a entender a los lectores del periódico de su propiedad para que siempre permanezca patente la irreprochabilidad de mi conducta como literato y como caballero.

Orihuela, mi patria adorada, la tierra de mis amores y de los recuerdos de mi infancia, no se ha portado conmigo como una madre cariñosa, sino como una mala madrastra. Yo, con todo, la idolatro y sueño con su purísimo cielo, con su vega frondosísima y coquetona, con su monte, con su castillo, con sus torres y con su río espacioso; yo, con todo, la guardaré siempre metida aquí dentro del pecho, cualquiera que sea el peldaño que ocupe en las gradas de la vida en mi viaje por el desierto del mundo. Mi conciencia y mi corazón siempre permanecerán tranquilos, pues el comportamiento que siempre observaré con los hijos de mi querida tierra, de quienes tantos desprecios he recibido, será amarles y defenderles en todos los momentos y en todas las circunstancias.

Lo que a mí me apena el alma, precisamente porque idolatro a Orihuela, a la perla del Segura, es ver que sus habitantes no gozan ni jamás gozarán de la prosperidad y bienestar que les corresponde; y, lo que es más triste, la culpa la tienen ellos. La heterogeneidad de los clementes que componen su entidad social es la causa única de sus continuas rencillas, malquerencias y envidias que la tienen postrada en su perezosa y miserable inacción.

Difícilmente un espíritu grande y emprendedor como el de Vd. conseguirá con su ejemplo y con sus prudentes escritos desunir esta interminable desavenencia de sus partes componentes: poderosísimo es el ejemplo de la virtud y de la honradez y poderosísima es también la energía moral del periodismo para modificar radicalmente la condición aviesa de un país y regenerarle; pero, a veces, todas esas fuerzas potentísimas se estrellan contra el imposible y contra la indiferencia, la ignorancia y la terquedad.

Y es que Orihuela no tiene verdaderamente el carácter que al primer vistazo nos presenta; hay más, hay mucho más en el doble fondo de su manera de ser. La filosofía moral tiene en esto un gran campo de estudio. Manifestarle a usted, que es imparcial, considerado y razonable. Lo que yo pienso y siento sobre todas estas cosas, ha sido el único móvil de esta carta. Aquí la voy a poner fin porque no quiero molestarle más con mi mala expresión de conceptos. Deseo que su salud sea la más apetecible, y con este motivo encuentro la ocasión para ofrecerme a usted de nuevo afectuoso amigo  y s. s. q. s. m. b. Madrid. JUSTO GARCÍA SORIANO. 25 de Enero de 1902.  

Su función como corresponsal quedaba suspendida. La aportación de Justo al número 17 del semanario oriolano se limitó a una poesía cómica sobre el matrimonio, titulada “Observación decisiva”.

El labrador: Número 17 – 1902 enero 28

Pero como ya había pasado en diciembre, en su libreta tenía ya preparado el borrador con la fecha correspondiente y allí quedó, inédito. Lo transcribo tal cual.

Iba a escribir esta crónica en verso, mas para que no gaste tinta Maquiaveles, y se le estropee al pobrecillo, que es tan celoso por las Musas, más todavía el ojo, no lo hago.  Continuaremos siempre con la prosa… la prosa vil; pero que me agrada, porque es muy clarita y yo soy Juan Verdades, aunque por eso he recibido ya muchas miradas esquivas de las comadres; pero ¡bah! … ¡Allá ellas! Todos esclavos, la verdad señora.

Y no soy yo de la opinión de los que dicen que la forma poética está llamada a desaparecer; no, por el contrario, soy conteste con mi ilustre amigo D. Manuel del Palacio, que en días pasados me decía: “No tienen razón los que dicen que el verso no es para estos tiempos. El verso, por el contrario, ahora es cuando está alcanzando toda su perfección y sonoridad. Ni el verso, ni la forma poética han de desaparecer nunca, como no han de desparecer las grandes manifestaciones del arte por excelencia, de la poesía verdadera”.

Lo que es cierto es que el gusto va maleando notablemente, y al vulgo le agrada más lo trivial y festivo que lo profundo y serio; pero esto sólo es, por suerte, defecto de época; el genio (no hay ninguna alusión) debe remontarse sobre los tiempos y despreciar a los repugnantes zoilos que plagan nuestra literatura actual y ven ripios en todas partes; pero esto debe ser una ilusión óptica, sin duda porque suelen llevar ojos de cristal y esta sustancia es muy refringente. Sin embargo me veo obligado a abandonar esta cuestión, pues mi deber es escribir una crónica madrileña y no literaria.




Reconstrucción de la Iglesia de Santa Cruz. La Ilustración Española y Americana. Madrid. Enero de 1902.

Esta semana que mañana terminará, ha sido regular en novedades. Las de Madrid, que son las que a mí más me competen por ahora, pueden resumirse en cuatro: la muerte y el entierro de la infanta doña Cristina; la inauguración y consagración de la hermosa iglesia parroquial de Santa Cruz, de la que soy feligrés; el onomástico del rey y la despedida y marcha a Roma de nuestro notable escultor D. Mariano Benlliure.

Sobre la muerte y sepelio de la infanta, nada hablaré; mis queridos lectores  de “El Labrador” lo sabrán con todos sus detalles por los periódicos diarios de esta corte. Una cosa análoga ocurrirá con la consagración de la parroquia de Santa Cruz; pero como vivo tan vecino de ella, parece que hay más razón para que diga algo. En honor a esto diré que resultó notable y solemne, como la comida y reparto de limosnas que se hizo a los pobres del distrito.

El santo de Alfonso XIII no ha revestido ninguna importancia, por el sentimiento que embarga a la familia real a causa de la citada muerte de la infanta Cristina. De la despedida de Benlliure podría decir motu proprio algo de lo que dice hoy Mariano de Cavia en “El Imparcial”, pero no quiero ser plagiario y me reduzco a dar al popular artista un entusiasta adiós, deseándole buena permanencia en la ciudad eterna y nada más, ya sabrá él cumplir perfectamente con su cometido. Del extranjero no consignaré nada, aunque en él hay una nota emocionante para el partido carlista con la enfermedad de D. Jaime de Borbón, porque la hora de salida del correo se aproxima. Así es que pongo punto final. Justo García Soriano. Madrid. 24 de Enero de 1902.


Entierro Infanta Cristina. La Ilustración Española y Americana. Madrid. Enero de 1902.

Seguramente fue la visita a Manuel del Palacio y los elogios del poeta consagrado por su obra «Esperanza». Lo cierto es que cambió radicalmente su estado de ánimo; y Ramón Moreno recibió una carta de Justo en la que con fingido respeto y mucha ironía le dejó las cosas muy claras, eso sí: exagerando un poco sobre sus ventas y sus contactos en la capital. Contamos con otro borrador escrito en febrero y dedicado a este señor; también, al final de esta entrega, Rafael Rogel cuenta una divertida anécdota sobre este literato aficionado fallecido en 1908.

31 de enero de 1902. Mi considerado Ramón: Agradezco tu buena intención de corregir mis escritos; y lejos de tomarlo a mal, te digo ingenuamente que me ha hecho mucha gracia. No te incomodes porque te diga una verdad, que tendría muchas razones para demostrártela, y es que no eres competente para juzgar mis versos. Bien sé que esto no te agradará todo lo que yo desearía, porque las verdades amargan, y tú lo atribuirás a mi soberbia y apasionamiento; pero eso no quita que la razón esté de mi parte. La refundición que haces de mi soneto “El dolor” y tú lo intitulas desquiciadamente “La soberbia” es un cúmulo de disparates; pues ningún verso cumple con la acentuación ni con la medida.

Bien quisiera tomarme la molestia de hacértelo ver; pero otras mil ocupaciones de más importancia y de más interés me lo impiden. Te advierto que la retórica la tengo mejor aprendida, mucho mejor que tú, y hace ya seis años; ella es mi continua compañera desde entonces, a ella me sujeto y ella me guía por la escabrosa senda de mis aficiones, de mis grandes aficiones y aspiraciones. Esto, te repito, no es inmodestia, no es orgullo necio, no; bien me reconozco y tengo conciencia muy cierta de lo poco que sé, pero bien, y de lo mucho que ignoro.

En cuanto a lo que me aconsejas que queme todo cuanto he escrito hasta ahora, en otra ocasión tal vez incautamente hubiera seguido tu dictamen, pero hoy, hoy que comienza a resplandecer para mí el sol de la verdad, hoy que tengo la suerte de encontrar preceptores y amigos tan grandes como D. Vicente Colorado, D. Tomás Maestre, Cayo Ortega y Mayor, y el insigne D. Manuel del Palacio, hoy que cuento con sus palabras de aprobación, con sus alabanzas, lejos de seguir tu consejo, lo considero como la voz quijotesca de la necedad atrevida.

Diciéndome D. Manuel del Palacio, el cual no tiene por qué mentirme, que mi poema y mis versos valen algo, que llegaré a valer más que otros ¿Qué me importa a mí que a ti, pobre loco, no te guste? Lo que a ti, como a otros necios envidiosos de esa hipócrita Orihuela, te pasa, es que no los entiendes porque te faltan estudios, y prueba de ello es que me dices que yo he escrito el primer soneto de la introducción de mi “Esperanza” blasfemando y sin saber lo que escribía. Esto me ha hecho mucho reír.

¿No comprendes, infeliz, que yo no hablo en él? ¿Que quien figura que habla es el dolor y la desesperación? No puedes pedir ya prueba más palmaria de que no comprendes ni lo más mínimo mi poema. Si fuera malo ¿no comprendes tú que mi notable amigo D. Manuel del Palacio no me hubiera dado su recomendación para que Fernando Fe, el mejor librero de esta corte, expendiera en su establecimiento mezclado entre los libros y poemas de Núñez de Arce?

Librería de Fernando Fe. Madrid

Y por cierto, que ya he vendido muchos ejemplares y estoy haciendo algún negocio. En fin, no quiero dilatar más mi carta, pues no merece la pena. Si gustas enterarte si vale o no mi “Esperanza” tómate la incomodidad de dirigirte a D. Vicente Colorado, calle de la Colegiata, nº 19, o a D. Manuel del Palacio, calle de Claudio Coello, nº 22, 2º izquierda, pues estos respetables y competentes poetas te darán, si se dignan a contestarte, el buen juicio que a mí me han dado.

No te incomodes por esto que te digo, pues yo soy así, ya lo sabes, muy clarito y si no pregúntaselo a ese estúpido envidioso de Maquiaveles. Repito que agradezco tu buen deseo de corregir y de aconsejar y de reprender lo más suave que te ha sido posible al niño (no se escribe con las canas, sino con el entendimiento. Cervantes); pero ¡ay amigo mío! Siento que te hayas molestado inútilmente, porque yo soy muy terco, y si no, pregúntaselo a mi papá. ¡Ja!, ¡ja!, ¡ja!… tu atrevimiento no lo olvidaré en mi vida. Adiós, buen amigo, manda como quieras a tu discípulo. JUSTO GARCÍA SORIANO.

Post scriptum: Dentro de poco tendré el honor de dedicarte un ejemplar de mi nueva obra “Las primeras flores”, con un prólogo de D. Manuel del Palacio, que imprimiré en esta corte, como testimonio de agradecimiento por la lección que te debo. Da recuerdos a tu hijo Domingo. Ah, ¡se me olvidaba! Entérate en la retórica (si la tienes) qué es sinalefa, y si te dignas a volverme a escribir, compra más papel y otra tinta más negra; y aprende antes caligrafía y acentuación ortográfica. Vale.

Para terminar el mes de enero, a falta de cartas a su padre, en la libreta quedó el boceto de la que envió a su querido tío Filomeno.

Madrid, 31 de enero de 1902. Querido tío Filomeno: Deseo que su salud, como la de mi prima Ascensión, sean buenas; yo estoy regular, pues estos días pasados volví a recaer en mi constipado, gracias que parece que ya se marchó. Comprendo que he sido muy moroso en cumplirle mi promesa de escribirle desde esta Corte; pero bien puedo afirmar con toda certeza que ha sido contra mi voluntad. Mi constipado casi continuo, la renovación de mis estudios, mis compromisos con los periódicos de Orihuela, las visitas y recomendaciones, todo, todo ha inferido poderosamente a que no pudiera satisfacer cuanto antes mi deseo de escribirle y hacerle manifiesto mi recuerdo. Hoy que tengo un rato tranquilo me aprovecho de él para hacerlo.

Creo sabrá usted ya por mi papá como asisto a la Universidad en calidad de libre, y me preparo para Derecho y Filosofía y Letras. Estudio con gusto las asignaturas de su pertenencia por ser las más compatibles con mis aficiones; pero noto con sentimiento que Madrid no es una población muy adecuada para el estudiante por su bullicio y ruido continuo, por sus grandes distancias que le hacen a uno perder mucho tiempo y por sus muchas distracciones, aunque yo por falta de dinero y de gusto no me entretengo nada en estas últimas.

Aún no he encontrado ninguna colocación para ayudarme con ella a mi manutención y estudios, no por haber dejado de indagar lo suficiente y aún más, sino por la escasez de estas; con todo no creo que se tarde mucho el encontrarla ya sea en una parte o en otra, pues aquí he encontrado algunas personas de importancia que se han tomado por mí más interés que merezco. Don Trinitario Ruiz Valarino, hijo de Capdepón y D. Tomás Maestre me han recomendado al director de “El Heraldo”, para que me coloque en la redacción de este periódico; pero, por desgracia, todavía no he podido tener una entrevista con este señor, ya por no encontrarle en el local, ya por estar enfermo o por tener que asistir a clase. Pronto veré el desenlace de este negocio.

También me presenté a D. Manuel del Palacio con un ejemplar del poema que a usted le he dirigido, y cuando lo leyó me dio un apretón de manos y la enhorabuena; después he vuelto a mi casa a llevarle unas poesías para que las viera y las publicara en los periódicos de más importancia de esta corte, pero aún no he vuelto a verlo por habérmelo impedido mi constipado.  De este gran poeta espero mucho y me atiende y me considera de una manera que yo nunca esperaba. Ya veremos en qué quedan estos asuntos. Diga usted a Perico que tengo en Historia de España por profesor a D. Juan Ortega y Rubio, de Mula y amigo que fue de Ángel. A Pepe manifiéstele también que ya le escribiré más despacio. Recuerdos a toda la familia, a Ascensión y la tía Rosa, y usted reciba un apretado abrazo de su sobrino que le quiere de veras. JUSTO. C/ La Bolsa, 9. 4º.

Justo García Soriano. Fotografía de L. Mouton. Montera, 3 Madrid. AMO. LJGS.

La crónica desde Madrid redactada durante el mes de febrero para «El Labrador» la firmó José Escudero Bernicola. Durante dicho mes, de García Soriano sólo apareció un breve poema titulado “La Mañana”, en el número 21. Dicho poema ya lo había publicado el año anterior “El Diario de Murcia”.

En marzo aparecieron poesías de Justo en tres de los cuatro números; con los títulos: “Nostalgia (a mi madre)”, “Prosaica realidad” y “Pasionaria”. El siguiente borrador, de nuevo cargado de ironía, fue para el sastre literato oriolano.

Sr. D. Ramón Moreno. Muy señor mío y respetable maestro: Adjuntos mando dos sonetos míos que publiqué en los periódicos hace mucho tiempo; y dos de mi benemérito amigo Manuel del Palacio. Los cuatro los encuentro hoy publicados y popularizados en un almanaque. ¡Ya veis vos que atrevimiento tan extraordinario e insensato! ¡¡Mezclar los malísimos versos del ignorante autor de “Esperanza” con las admirables creaciones del autor de “Melodías íntimas”!!

Yo os suplico, si no os sirve de molestia, que corrijáis mis sonetos; pero espero que, para efectuarlo, no os separéis ni un punto de la perceptiva literaria y de los principios del buen gusto y la inspiración. Tras pediros mil perdones por tan repetidas molestias, me repito de vos obedientísimo discípulo y s.s. q. l.s.v. JUSTO GARCÍA SORIANO.

Para terminar con la libreta de Justo, he encontrado también este borrador con título carnavalesco (dichas fiestas, en 1902 cayeron en febrero). No sé si fue publicado; así pues lo transcribo completo.

CONFETTI (Impresiones de Carnaval) ¡La belleza! Atractiva, seductora, irresistible; con sus miradas de luz y de fuego, con sus sonrisas suaves, frescas y aromáticas, como el perfume embriagador que brota de la entreabierta corola de la rosa: Azul de cielo, rojo de fuego, blanco de plata, rubio de oro; siempre joven e imperecedera; conjunto de innumerables encantos; a ella tributo todo mi culto y adoración, las débiles energías de mi cuerpo, las eternas e infinitas ansias de mi amor y de mi entusiasmo. Belleza ¡Diosa inmortal! Tú presides el orden sabio y admirable de los mundos; tú riges el eterno y armónico concierto de los soles; a tu hálito fecundo brotan los innumerables seres que pueblan la creación y la naturaleza; con cálidos, amorosos y maternales arrebatos resurge espléndida y sonriente a tu beso templado y tembloroso de primavera.

La tímida doncella de ojos de zafiro y diamante, de labios de pétalos de clavel, de rosa y nieve, de flexible talle, de duro seno de formas mórbidas y turgentes, que palpita y suspira de amor y que siente cundir por sus venas sangre que lleva calor de vida y fuego de entusiasmo; ella que te representa, se agita dulcemente entre la muchedumbre que se mueve con vaivenes de oleadas y flujos de mar, y en el hervor, sus pudorosos y encubiertos deseos son hijos de la pasión reprimida, buscando instintivamente su expresión.

Una lluvia copiosa, volátil, trémula, perfumada de los colores del iris, se escapa de su mano diminuta que impulsa un movimiento rápido y convulso, como sus ansias, como sus sueños. Aumenta por instantes el chubasco vistoso y multicoloro, el calor de la frenética lucha que no provoca el odio, sino la admiración y la simpatía, entre el amor y la belleza, dulces y poderosos enemigos aparentes, y entre el vivísimo tiroteo de confetti se cruzan miradas brillantes como fulgentes espadas y estallan sonrisas encendidas como bombas incendiarias y explosivas… ¡Gratas lides de amor! Si todas las batallas fueran como vosotras, el estado que elegiría sería… el de beligerante.

En ese caso llegaría a ser un coloso, un Napoleón, yo os lo aseguro, bellísimas mujeres; con la capa terciada, y la bolsa de sedoso cordón en la izquierda, dispararía sin cesar nubes alígeras de confetti que  cubrieran, como nevada multicolora, vuestras cabecitas lindas… En ese caso gritaría contra la paz, la paz monótona y apática; la paz inactiva e indiferente, la paz que hiela las almas y embota los corazones…

Y en este caso el sanguinario Marte se fundiría en eterno y ardientísimo abrazo con la seductora Venus, y brotaría de su agradable consorcio el sagitario Amor… En ese caso, si intentara hablar el lenguaje de los dioses, emplearía el himno marcial y guerrero, la alegre y bulliciosa  anacreóntica, y nunca, jamás pondría en uso la fúnebre y tétrica elegía, ni interrogaría, ni exclamaría con Tíbulo. ¿Quién produjo primero las horrendas espadas? ¡Oh cuán fiero y cuán de hierro sin duda fue!… JUSTO GARCÍA SORIANO.

Por cesión de su fundador, Rafael Rogel se hizo en abril con la propiedad literaria de “El Labrador”. Cartagena se apartaba definitivamente del control del periódico; y Justo, considerado ya como «constante colaborador», publicó en ese mes “La Primavera”, “Mi Lira” y la primera parte del relato “La Sal”. El semanario se hizo eco de la concesión de su título de bachiller.

El labrador. Número 27 – 14 de abril de 1902. En la secretaría del Instituto Provincial, se ha recibido el título de bachiller, expedido a favor de nuestro querido amigo y constante colaborador D. Justo García Soriano, a quien con este motivo damos nuestra enhorabuena.

Título de Bachiller. 1902. AMO. LJGS.

El labrador. Número 29 – 28 de abril de 1902. La Sal. Era derecha y flexible como una palma; de cabello y ojos negros, de frente y mejillas ebúrneas, de labios rojos. Su dulce melancolía contrastaba admirablemente con el fulgor estelar de sus miradas y el bermellón encendido de su boca, pequeña y entreabierta como un capullo; pero más contrastaba con sus años, pues Juanita sólo tenía diecisiete, y esta edad trae ordinariamente más sonrisas que lágrimas…

En mayo concluyó el relato de “La Sal”, comenzó “La Ondina” y, en el número 33, volvió a publicar una crónica desde Madrid con motivo de las grandes fiestas celebrada en la capital por la mayoría de edad del rey Alfonso XIII. El artículo destilaba de nuevo su tono de crítica ante la monarquía; pidiendo la regeneración nacional en lugar de tanta fiesta y derroche.

El labrador. Número 33 – 26 de mayo de 1902. Crónica: La muchedumbre lo ha llenado todo; muchos isidros es lo que ha habido por todas partes: Madrid era un mar de gente; la Puerta de Sol un golfo de carne animada que se agitaba con ímpetu de resaca bravía; ¡Y luego dicen que no se hacen milagros! … Únicamente por milagro se la podía atravesar sin morir asfixiado o sin ser víctima de la red cáustica de tranvías eléctricos que se extiende en toda su amplitud. Las fondas, los restauranes, las casas de huéspedes y hasta las particulares se han visto atestados de paletos y de extranjeros…

Mayoría de edad de Alfonso XIII. La Ilustración Española y Americana. Mayo de 1902

… La cosa es más seria de lo que parece; no está la nación para fiestas. La regeneración patria no se consigue ni con carreras de caballos, no con juegos ingleses como el “Football”, ni con iluminaciones extraordinarias, ni con suntuosas cabalgatas, ni con aparatosas revistas, ni con batallas de flores, ni con retretas, ni mucho menos con corridas de toros que autoriza el rey ceremoniosamente con su “augusta” presencia…

Ahora empieza un reinado lleno de esperanzas y lleno de temores, una nueva era envuelta entre la niebla de la duda, como un crepúsculo indeciso, que no se puede precisar si es un oriente o un ocaso, una mañana risueña en que el sol de la esperanza va a brillar con su iris de paz o una tarde sombría de siniestros fulgores, que amenaza una noche tenebrosa sembrada de espantos tremebundos.

La perspectiva es confusa y borrosa; pero si se ha de juzgar por el presente y por el pasado, si partimos desde esta égira fatal con la norma de conducta que hasta aquí hemos seguido, no dudéis que el horizonte se obscurecerá y la noche simbólica de la catástrofe habrá de sobrevivir con todas las negruras y todos los horrores de la tormenta que aniquila… ¡Dios conceda al nuevo e inexperto monarca más acierto que a sus antecesores!. Justo García Soriano. 22 de mayo de 1902.

En junio concluyó “La Ondina”, publicó una traducción de “Éxtasis” de Víctor Hugo y el poema breve “La Guirnalda”. Y desde Orihuela le felicitaron por sus extraordinarias notas. Y es que, a pesar de su actividad literaria, nunca descuidó sus estudios. Necesitaba asegurar la gratuidad de la matrícula.

En verano regresó triunfal a Orihuela y «El Labrador» se hizo eco de su llegada. Al fin podía disfrutar de nuevo del calor de sus  padres y del resto de su familia después de una ausencia de varios meses. Muchas experiencias traía consigo de cuanto había visto y vivido en la Corte; a la que no tardaría en retornar.

El Labrador. 16 de junio de 1902: Felicitamos muy de veras a nuestro querido amigo y compañero Justo García Soriano, por las brillantes notas obtenidas en los exámenes que ha verificado recientemente en Madrid, y cuya felicitación hacemos extensiva a sus queridos y distinguidos padres.

El labrador. Número 38 – 3 de julio de 1902: Hemos tenido el gusto de estrechar la mano de nuestro muy querido compañero Justo García Soriano, el cual regresa de Madrid después de obtener en los exámenes de prueba de curso la honrosa nota de sobresaliente, haciéndose por tanto acreedor a una matrícula de honor. Al darle nuestra bienvenida le reiteramos nuestra más entusiasta enhorabuena.

Orihuela a principios del siglo XX

En julio, ya instalado en Orihuela, «El Labrador» publicó su poema “A una flor seca (recuerdo de amor)”; tres entregas de “La Orcelia” (poesía ambientada en la ocupación musulmana de Orihuela, publicado en la portada en forma de folletín); un «esbozo literario» titulado «Las Noches»; y el artículo «Remember», que he transcrito completo. En él, aprovechando la fecha del 17 de julio, habla de la reconquista de Orihuela dando protagonismo por primera vez a los oriolanos sin mencionar a la mítica Armengola.

El Labrador. 17 de Julio de 1902: Remeber. Hoy que se celebra el glorioso aniversario de la heroica reconquista de nuestra amada Orihuela, hoy, día fausto y, solemne, extraordinario y grandioso, ¿cómo no rendir desde las columnas de «El Labrador» mi humilde tributo de admiración y mi sinceró homenaje de entusiasmo a aquellos nuestros esforzados y valientes antecesores que con su arrojo y su astucia libertaron nuestro pueblo de la tiránica opresión de los secuaces de Mahoma.

Dijo Cicerón que «la vida de los muertos consiste en la memoria de los vivos»; ¡hermosa idea que cimenta el no menos bello concepto de la Fama, esa vaga matrona que nos seduce con sus claros centelleos de gloria como a ligeras mariposillas ávidas de luz, y que desprecian neciamente, con su bajo materialismo los positivistas! Vita mortuorum in memoria est posita vivorum.

Démosles pues, vida a aquellos que la expusieron por la salvación de nuestra querida ciudad; hagámosles en este día resucitar entre nosotros con todo el vigor vital de su inmortal abnegación de héroes; vivan hoy, dándonos su ejemplo, la vida del espíritu en la memoria de todos los oriolanos y enorgullezcámosnos pensando que Orihuela no desmerece el pertenecer a la que fue invencible España, nuestra madre común, y que posee una epopeya gloriosísima que honraría al primer pueblo del mundo. Justo García Soriano.

El mes de agosto fue muy especial en el asunto periodístico. Algo así como el verdadero debut de Justo en la prensa. Comenzó con su contribución al número 42 publicado el día 1. En él, Rafael y Justo redactaron mano a mano el reportaje «Apuntes de un recort periodístico».

El reportaje era un género novedoso para la época. Los dos jóvenes periodistas se montaron en un «tiburí» o carro ligero para escribir la crónica de las fiestas en Albatera y en Cox. Una página y media dividida en cinco capítulos: «I de Orihuela a Albatera» y «II en Albatera» firmados por Rafael Rogel ; «III de Albatera a Cox», «IV En Cox» y «V De Cox a Orihuela», por Justo García Soriano.

«Apuntes de un recort periodístico». El Labrador. 1 de agosto de 1902

A raíz de esta experiencia compartida se hicieron tan amigos que, aprovechando la confianza, Rogel se lió de fiestas en Cartagena y dejó en sus manos la confección del siguiente número de «El Labrador». Todo está explicado en la siguiente carta, llena de faltas de ortografía y sin signos de puntuación, que me he permitido corregir.

El Oriol Taurino 1908.

Cartagena y Agosto 1902. Mi querido amigo Justo: ya sabrás vine a Cartagena con objeto de haberme venido hoy, pero me han comprometido a quedarme a la batalla de flores que es esta tarde y no he podido eludirme. Así es que me haces el favor de arreglarte original como sea; relata el incendio tomando informes desde “El Liberal” que lo detalla bien yo lo iba a mandar pero no sé si desde que yo vine ha muerto la última de las víctimas que quedaban. La feria tócale el bombo, los platillos y … incienso. Si se te hace pesado acude al recorte. Yo llegaré antes de que lo hayas tirado pues quizá marche en el mixto de la mañana.

Pon la siguiente gacetilla: “Criadas de servir no tenéis ya que sisar Monserrate Abad, posada de la calle del Río compra a muy buenos precios las plumas de ave de corral para una nueva industria. No equivocarse. Posada de la calle del Río. Monserrate Abad”.  No dejes de ponerla. No creas se trata de una broma. Justo me quedo aquí con mis hermosas Cartageneras tranquilo y en la confianza de que estás tú ahí si no, no lo haría. Dispénsame y deja que sueñe como tú entre estos jardines (la feria) donde combinadas millones de lucecitas de colores alumbran los angelicales rostros y… lo de atrás de los bellos tipos que como hadas de las mil y una noche se pasean por delicioso edén lleno de luces, flores y música (tus tres elementos).  ¡Ay! Justo si me vieras anoche se repitió la función de la manchega. Esta vida es un sueño, dijo Calderón y yo digo ¡Déjame soñar Justo! No sé si en mi casa habré tenido carta de la de marras.

Tengo yo en mi poder los versos de Maximiliano G. Soriano. Anoche vi una mujer… ¡¡¡¡¡Chiquillo!!!!! ni tu Orcelia… ya, ya te contaré. Dios quiera que no lleve yo una Cartageneritis aguda persistente y tener de la que no pueda salvarme el “Sumsum Curda”. Justo, yo creo que a ti te será fácil llenar el periódico por cuanto yo, que soy un quinto, lo he llenado muchas veces. No puedo escribirte más. Recuerdos a los papás, a Milagros. Está aquí la que te pidió relaciones y te buscó en tu casa. Me saludó muy afectuosamente. ¡Lo que hace la amistad!. Sin más, hasta mañana. Tu inseparable. ROGEL.

De esta forma y durante el mes de agosto, Justo fue protagonista absoluto en el «El Labrador». Salieron dos entregas más de «Orcelia», uno de sus trabajos poéticos de más extensión y más empeño, del que sólo publicó dos o tres cantos; un relato en prosa titulado «El Loco»; el esbozo literario «Mis últimos versos»; «Puntos de vista», ocupando la primera plana; y el poema «Impaciencia».

El Labrador. Verano de 1902.

Transcribo buena parte de «Mis últimos versos». Esbozo literario en el que habla de una obra y de su fraternal relación con el poeta de Elda/Yecla Maximiliano García Soriano, al que llama «hermanico». Transcribo también la carta de agradecimiento que le envió el propio Maximiliano pocos días después.

El Labrador. 14 de agosto de 1902:«MIS ÚLTIMOS VERSOS» (esbozo literario) Donde se hable de la literatura panocha, se ha de hablar como de uno de sus escasos y más sobresalientes cultivadores, de Maximiliano G. Soriano. Al nombrar el género panocho, debiera dar algunos conceptos sobre él, ya que es tan poco declarado en nuestra población, a pesar de bailarse situada en la hermosa región levantina que humedece el Segura (…) Maximiliano G. Soriano es joven y ya tiene una larga y brillante historia en su vida de artista. Nació en la ciudad de Yecla, a  la que con filial entusiasmo ha dedicado por completo su dulce y sencilla inspiración… 

En «Mis últimos versos» hay un gran derroche de bellezas, pero  bellezas arrancadas con originalidad asombrosa de la naturaleza, madre predilecta de todas las creaciones geniales del arte; hay una poesía campestre que respira alientos de sonrisas de azahar, de albahaca, de tomillo, mezclados con efluvios de suspiros de retama… Sí, nos llamamos «hermanicos» por la coincidencia de nuestros apellidos y por nuestra fraternidad en las musas; pero me cumple hacer constar que él es el primogénito (…)  ahí va un caluroso aplauso al poeta, e independientemente un afectuoso saludo al amigo. Justo García Soriano.

Elda 16 agosto 1902. Sr. D. Justo García Soriano. Mi hermanico: ¡Por Dios! no tanto… eso es ya exageración, apasionamiento… Fuera de esto, bien; agradecido, más, obligado. ¡Es usted sobradamente bueno para mí! ¿Qué voy a decirle? ¡¡¡GRACIAS!!!

Ahí va borrador de una carta. No me deje V. feo… ¡creo que no! Escríbele algo, aunque sea de lo publicado, pues todos sus versos son irreprochables. Muchas cosas más le diría, pero ¡ay! me cansa hasta tener la pluma en la mano. Dos ejemplares recibí de El Labrador. Si sobran ejemplares y le es posible, envíe a D. Julián Amat- S. Fernando/D. José Muñoz López-Nueva/ Yecla. Y le quedará nuevamente obligado su verdadero pariente q. l. a. MAXIMILIANO G. SORIANO.

Poco más pudo hacer durante su estancia vacacional en Orihuela; asistió al entierro de su adinerada tía «Pepita» García Sánchez; madre del «primo Paco», ex alcalde y diputado provincial. Y visitó los baños de San Antón, donde perdió un ajustador de oro que le fue devuelto por el honrado empleado que lo había recuperado. El 8 de septiembre volvió a Madrid acompañado por «su señora madre» que vivió con él varios meses en la corte.

El Labrador. 21 de agosto de 1902: El pasado lunes falleció en esta ciudad la virtuosa y anciana señora doña Josefa García Sánchez, madre de nuestro respetable amigo el diputado provincial D. Francisco López García y tía de nuestro querido compañero D. Justo García Soriano. La misma tarde se verificó el entierro, al que asistió numeroso séquito. Presidieron el duelo nuestro alcalde D. Francisco Román y el ex alcalde D. Ramón Mesples y llevaron las cintas del féretro don Severiano de Madaria, D. José Ferrer, D. Luis García y D. Luis Ibáñez. Nos asociamos al dolor de su distinguida familia por tan sensible pérdida.

Baños de San Antón.

En septiembre salieron los últimos números de «El Labrador». De Justo sólo he encontrado “Cariño Fatal (apuntes madrileños)”. El día 20 salió el número 49 sin el concurso de su amigo Rafael Rogel; quien había sido director y propietario. Fue el último. Rafael había pasado a dirigir «La Voz de la Comarca», un nuevo semanario con la redacción en la calle del Río; y «El Labrador» se extinguió.

La voz de la Comarca 1902.

Si bien las cartas de Rafael ofrecen muchos datos intrascendentes (incluso morbosos) aportan también cierta luz acerca su vida personal. Gracias a la siguiente, sabemos todos los pormenores del lanzamiento del nuevo semanario al que Justo contribuyó con el poema «Otoño».

Y también que tenía una «amiga especial» en Madrid, de nombre María (Maruja). Y no puede ser otra que María Delgado Wall, a la que dedicó varios poemas amorosos. He tratado de buscar información sobre ella; y con sus apellidos, a principios de siglo en Madrid sólo he encontrado a Ernesto Delgado Wall; «primer actor» que dirigía una compañía cómico lírico dramática anunciada en el «Heraldo de Madrid». No sé si sería su hermana.

Orihuela 18 de Septiembre de 1902. Mi querido amigo Justo: Por fin anoche, recibí tu tarjeta con la dirección de tu casa, y como no esperaba otra cosa para escribirte, me apresuro a ello, aunque desde el sábado, pesan sobre mí las catorce mil plagas de Egipto, pues padezco un terrible constipado con su señora esposa “la tía” fiebre, que me tiene loco; y si a esto se le añade que se traen consigo a sus hijas las muelas, vestidas de “Dolorosas”, con sus siete espadas que bien me las podían haber puesto en semejante sitio, te digo que estoy haciendo un esfuerzo de voluntad terrible.

Ya habrás visto la voz; pero hijo, figúrate que me quedé solo embarcado y sin remos ni vela y… sin cabeza; así es que ha salido el periódico como yo, con calentura. Yo solo tuve que hacer desde el artículo de fondo hasta el anuncio “José Alonso”, porque no sé si habrás comprendido que van ahí firmas como la de “Ernesto Ruiz Gómez”, que no es otro que este curro ¡¡Artículos en broma con 30 y tantos grados de calentura!! ¿Qué había de salir, Justo? Lo que está saliendo en esta carta, que mancho el papel como los chicos sucios de las escuelas; de las calenturas me he quedado sordo y en este momento, no sé por dónde llevo la pluma. Yo, para mí, que en el primer número de “La Voz” verás un muerto hecho por el administrador, diciendo lo siguiente poco más o menos: “A fayesido virtima de una enfermedá el sr. Director de este periódico Don Quijote de la Leva. Le damos el pésame a Luis Zerón. R.I.P».

El original que mandes, haz porque lo reciba yo sábado: di algo a tus amigos sobre lo que sabes hablamos. A ver si llegamos a publicar un buen número. Respecto a ti, no te digo más, que estoy enfermo; y que aquí, lo que yo no haga, no lo hace nadie. Mi Mari Cruz sigue tan remonona, me envió otra fotografía, se encuentra muy intranquila por mi enfermedad, y dice que de la fotografía última que le he mandado que soy el de la derecha, que tengo un puro en la mano y que le diga el motivo de mi tristeza (ya comprenderás). Dime si tu Maruja te dio “eso” (aunque me parece preguntar mucho) y en fin, cuéntame muchas cosas, que ahí no faltan elementos para divertirse. Aquí yo, condenado a ver siempre al herodiano administrador, al cachazudo Zerón, al intransigente Manolo, a nuestro buen amigo Almodovar, al invariable Cartagena.

Sabrás que “El Labrador” se ha declarado “con aceite”, y nosotros, ya sin caretas somos sin grasa, lo que nos ha granjeado la protección al periódico de D. Antonio Pescetto, D. Vicente Guillén (que me ha prometido escribir) y de toda la junta de hacendados. Te escribo a vuelapluma y no puedo; no sabes lo que me hace sufrir esto. Tu familia está buena. Recuerdos a tu distinguida mamá y tú recibe un abrazo de tu amigo. R. ROGEL. Un “eso” a María de mi parte. Recuerdos del administrador y amigos.

Siguiendo los pasos de su amigo Rafael, Justo puso la pluma al servicio de “La voz de la Comarca”. Para el número 2 envió el poema «Desaliento». En el 3 apareció su primera «Crónica» un trabajo en prosa artística; un canto a su añorada tierra desde Madrid. Os dejo unos fragmentos.

La voz de la comarca. Número 3 -1 de octubre de 1902: Crónica. Hermosa comarca de Orihuela, país privilegiado por la naturaleza, eres digno de mejor suerte. (…) Yo, pobre hijo tuyo, eterno enamorado de tus encantos idílicos, desde las apartadas regiones que desnuda con su aliento glacial el nevado Guadarrama, pondré de mi parte para defenderte, para engrandecerte y para cantarte (…) ¿Qué no diera yo por mi huertanica? ¿Qué no diría yo que fuera digno de ese edén de las flores, de los pimientos, de los naranjos y de las palmeras? Justo García Soriano. Madrid y Septiembre de 1902.

En los números cuatro y cinco hizo doblete con crónica y lírica: las crónicas madrileñas tituladas «Las Nubes» y «Las Cortes» (de la que he transcrito un fragmento); y los poemas «Claveles» y «Lluvia».

La voz de la comarca. Número 5 -15 de octubre de 1902: Crónica. Las Cortes. Todos los españoles de buena fe que creemos en una pronta regeneración de la patria que convierta a España en un paraíso gobernado por ángeles, tenemos puestas nuestras esperanzas en la próxima legislatura, que ha de comenzar, determinado ya por real orden, el 20 del que vamos contando. Como todos nosotros representantes en Cortes saben dónde tienen su mano derecha, hemos de considerarlos como un conjunto portentoso de nuevos Moisés bíblicos, que nos sacarán de las garras del terrible Faraón simbólico (…) “Ya sabemos que la palabra en la política ha sido inventada para disfrazar la intención” (Teoría del movimiento constitucional en el siglo XIX). JUSTO GARCÍA SORIANO. Madrid 12 de octubre de 1902.

La siguiente carta, escrita por su amigo Rafael, no lleva fecha; pero es fácilmente datable por el artículo de José Escudero Bernicola que anuncia ya compuesto; y que salió publicado en el número 6, de fecha 22 de octubre. En dicho número Justo rizó el rizo combinando crónica y lírica en un sólo trabajo. Transcribo la carta y el artículo:

Mi querido amigo Justo: Ante todo pido me dispenses si no te he contestado todo lo pronto que hubiera deseado, pero asuntos particulares me lo han impedido; y después te deseo mucha salud, mucha alegría, mucho dinero y mucho cariño de tu Maruja haciendo partícipe de todas estas satisfacciones a tu mamá; yo, Justo… en Orihuela. La Voz sigue viento en popa, bástate saber que hemos llegado a tirar mil seiscientos ejemplares, cosa que a D. Judas, o sea el Sr. Administrador, lo trae hinchado de gozo que ya le revienta por las cinchas… La cuestión del pimentón está complicadísima; los huertanos enfurecidos por la descabellada actitud del “burro” del alcalde, han prometido asarnos una noche como a San Lorenzo, esto es, quemar Orihuela por los cuatro costados; y… lo hacen.

De mi Mari Cruz ¿Qué he de decirte, mi querido amigo y confidente? Que está tan remona y que me está dando unas pruebas de amor loco, que a mí me vuelven ídem. Me ha mandado una preciosa y valiosísima cruz de plata regalo para mi madre y un alfiler de corbata que me ha prometido. Yo en mi última carta, le pido en prueba de cariño y confianza, un poco de pelo de “semejante sitio”. No sé si me complacerá. La verdad es, mi querido Felipe, que hoy no sé decirte si ha interesado de veras mi corazón. ¡Rarezas de mi corazón Británico!

No dejes de mandarme el original con toda la anticipación posible ¡hazlo por mí! Por tu amigo Quijote condenado a perpetuidad entre estos cafres. Recibí original del amigo Escudero, un articulito muy bien hecho, a mi nulo entendimiento. Ya está compuesto. ¿Y de tu simpática y angelical madrileñita, qué? ¿Te quiere mucho? ¿Te dio eso? Ponme a sus pies y dile, si tú lo ves bien, que tengo verdaderos deseos de conocerla personalmente ¡¡si yo estuviera allí!! ¿Quién nos tosía, mi inolvidable y querido Justico? No puedes figurarte nunca lo que tu verdadero amigo Quijote se acuerda de ti ¡¡si yo fuera algo más que un pelón!! Las señoritas Luisa y María Fenoll, aquellas de Albatera que tocaron el piano en casa del Secretario, me dice Cartagena que están allí,  y que cuando él va, le preguntan con mucho y sospechoso interés por nosotros ¡¡¡Chiquillo qué ocasión!!!

A mí se me pone carne de gallina cuando pienso que las pobrecillas viven entre aquellos pedazos de brutos (dicho sea con perdón del Veterinario, del Alcalde, de los puros filipinos, del cura, del cocido, de su sobrina y del director del orfeón). Así es que no me extraña que el traidor Cupido, escondido entre el garbo de nuestras “caeras”, las hiciera de pronóstico reservado (esto dicho con modestia, poniéndome colorado, bajando la vista y chupándome “er deo”). Y no te escribo más porque no tengo más papel; a otra continuaré, quedan muchas cosas buenas. Escribe pronto. Recuerdos a tu buena mamá y a los amigos; y míos para ti; un abrazo con toda mi alma. Escribe pronto. RAFAEL ROGEL.

La voz de la comarca. Número 6 -22 de octubre de 1902: Crónica. A los Huertanos.  A esta falaz corte infesta / llegó vuestro clamoreo / y aunque atención no os presta/ es justa vuestra protesta, /es noble vuestro deseo. / Mas no inclinad vuestras frentes. / La razón y la verdad han de quedar prepotentes; / ante ellas son impotentes / lo injusto y la falsedad. / Nobles hijos del terruño / que riega vuestro sudor, / aunque la suerte con zuño / os muestre airada su puño, / no acallad vuestro clamor. / Valientes, pero sensatos, / conoced vuestros derechos; /y tras tan amargos ratos, / bienes y consuelos gratos / anidarán vuestros pechos.

Porque con codicia insana / procuran vuestra indigencia, / ya lo sufrirán mañana, / que es humo lo que se gana / a costa de la conciencia. / No temed, por más que fieros / su venganza y odio arrecien, / que es muy triste que altaneros /con vuestros propios dineros, / os escupan y os desprecien. /No más hambre ni baldón: / ¡es vuestro lo que pedís!… /La justicia y la razón /os darán su galardón, / si constantes persistís. / Que ya aquí a esta corte infesta / llegaron vuestros clamores, / y aunque atención no se os presta, / como es justa la protesta / tenéis grandes defensores. Justo García Soriano. Madrid, 19 Octubre 1902.

Terminó octubre con otra crónica dedicada a los huertanos y el problema del pimentón; un brillante artículo de carácter político que apareció en el número 7.

La voz de la comarca. Número 7 -29 de octubre de 1902: CRONICA. SOBRE EL TAPETE. El tan cacareado litigio del pimentón continúa sobre el tapete, sub judice, como decía un latinómano. Todavía está la pelota en el tejado, pero ya; a punto de caer. Nuestras cortes no se dan punto de reposo: por fortuna los desvalidos  huertanos tienen un adalid insigne en el benemérito diputado por Murcia D. Juan Lacierva. Pronto veremos convertido el dictamen de nuestro Gobierno en ley. ¡Dios ilumine a esos patricios! (…)

El ideal se perfecciona; la realidad persiste estacionada. Que no se me arguya con los nuevos sistemas prácticos, con las nuevas instituciones que nos organizan. ¿Qué son estos tiempos de libertades falsas, de prosperidades aparentes, sino la etapa virulenta de un despotismo ilustrado, enmascarado ridículamente con la careta de una fingida utopía y de una pedantesca cultura de relumbrón? Han progresado las ideas; procuremos que se evolucionen los hechos. (…) Hoy aún es tiempo; mañana sería demasiado tarde. Huertanos, no temed. La cuestión continúa sobre el tapete; pero afortunadamente, aún quedan espíritus rectos que aman la justicia y amparan y defienden al desvalido. Justo García Soriano, Madrid, 26 Octubre 1902.

Tarjeta postal de Rafael «Quijote» Rogel.

Justo: ¿Qué te sucede? Te llevo escritas dos cartas sin que me hayas dado señales de vida. ¿Te ha petrificado tu Maruja, o es que has olvidado a tu pobre provinciano? Supongo recibirás «La Voz»; dile a tus amigos manden lo que hablamos: Pujol marchó a Madrid; leí su despedida en «El Pueblo»: el literato orcelitano que ganó con las letras el cargo de trompetero y le salieron las canas ya, pretendía publicar un soneto en la Voz; ya te contaré, este esgrime el metro, y digo esgrime, porque da cada sablazo que tiembla el ministerio. No seas pesado, hombre, no me vayas a hacer creer que te olvidas de los probeticos. Recuerdos del Admor. —Tu hermanico— Quijote.

A primeros de noviembre, los rotativos con los que colaboraba en Orihuela y en Murcia, se hicieron eco de la siguiente noticia: «Ha sido nombrado redactor de la importante «Revista Parlamentaria y Diplomática» de Madrid nuestro queridísimo compañero Justo García Soriano. Enhorabuena».

Revista Parlamentaria y Diplomática. 1903. AMO. LJGS.

Envió puntualmente sus crónicas para los tres primeros números de noviembre de «La Voz». Éstas eran cada vez más extensas y elaboradas. Las tituló: «Pimientos de Orihuela. Día triste. ¿Cómo andamos de política?» (De la que he transcrito un fragmento), «De re periodica et litteraria» y «Metamorfosis».

La voz de la comarca. Número 8 – 5 de noviembre de 1902: Crónica. ¡¡Pimientos de Orihuela!! … — Día triste. -¿Cómo andamos de política? Profundamente ensimismado, reconcentrado por completo en mi cerebro y en mi corazón, atravieso con ligereza las calles de la corte, pavimentadas de adoquines angulosos y salientes o de untuoso asfalto, codeándome y tropezando sin cesar con mil transeúntes que, como yo, viven en el mundo de su fantasía. De repente, un grito chillón y prolongado, conjunto horrible de voz humana y aullido de fiera, me saca de mi ensimismamiento.

Una sacudida nerviosa conmueve todo mi cuerpo, como si despertara de una pesadilla, y vuelvo la cabeza hacia donde ha salido aquel alarido estridente. Un hombrecillo bajo y ridículo, bermejo y mal afeitado, cargado penosamente con una gran espuerta, es el que aúlla, pregonando su mercancía: — «¡¡Pimientos de Orihuela!! ¡¡Hoy los llevo de Orihuelal!…» — Y estas palabras apenas inteligibles, pronunciadas de una manera tan desagradable, tienen para mí una seducción y un encanto extraordinarios. Es que aquello es algo mío, algo que se me relaciona, que me pertenece; son cosas de mi tierra; ¡de mi querida tierra!… ¡Pobres pimientos de Orihuela!…

En dos números metió, además, sendas poesías publicadas simultáneamente en el «Diario de Murcia». Una titulada «Trovas», se la dedicó a su «amiga» María Delgado; la otra, titulada «Huertanicas», a su buen amigo Maximiliano García Soriano. Carta de José López Martín, administrador del diario:  

Orihuela, 7 Noviembre 902. Querido amigo Justo: recibí tu tarjeta, y a vuelta de correo te remito 10 pesetas, para los libros de la ley, 1 para el franqueo y otra para que te compres un puro y te tomes un café, que hacen un total de 12 pesetas; siento mucho no te encuentres en ésta para que hubiéramos disfrutado, porque el domingo 9 d./c. es el santo de mi señora.

Te ruego hables con los amigos para que manden algo para el periódico; también te encargo que me remitas el original, lo más el domingo, y sin más, muchos recuerdos a tu mamá y amigos, y sabes puedes mandar a tu amigo y compañero. José López. Nota: Muchos recuerdos de parte de Rafael para tu mamá y amigos. Nº 693.482 es el de la letra de giro mutuo.

En la cuarta entrega mensual no apareció trabajo alguno de Justo. La explicación, ofrecida en la siguiente carta de Rafael Rogel, parecer ser un fallo en el envío del original.

Dicha crónica, titulada «El Patio de Minipodio», fue publicada posteriormente con un cabreo monumental por parte de García Soriano; quien enfadado con el administrador (no sé si por algún asunto más), dejó de enviar trabajos para los números de noviembre y diciembre.

Rafael, afligido por su silencio, volvió a escribirle una carta con fecha 15 de diciembre que he transcrito casi entera. En ella le aseguraba su inocencia y recordaba su amistad y las andanzas veraniegas que habían disfrutado juntos hacía pocos meses. También le contó la broma que habían gastado a Ramón Moreno, el «sastre literato».

Orihuela 15 de diciembre de 1902. Mi querido amigo “Justico”: En verdad que tu silencio me tiene verdaderamente preocupado y no sin justificada razón; pues a veces pienso con pena, si después que he sido “asno de reata” y lo soy con “La Voz”, tus diferencias con el Administrador serán también causa para que yo sea el principal perjudicado, no porque dejes de escribir, cosa que yo te aplaudo al mismo tiempo que envidio tu entereza, sino porque quizá  me resta una amistad que yo aprecio y tengo en mucho: sí, Justo, en mucho, el único amigo que tienes en Orihuela soy yo. Ya sabes que es verdad lo que te digo.

Pienso con pena en lo que va de ayer a hoy. Leía el otro día el “Recort periodístico” y gozaba leyendo, pero con una alegría triste; miro ahora que escribo esa galería, y también veo esas calurosas tardes en que el sol iba escondiéndose tras el picacho de san Cristóbal  y el “vientesillo” nos traía suaves perfumes arrancados de los naranjales repletos de flores de azahar; y recuerdo también, que en esa misma galería tú me hacías partícipe de tus ilusiones y esperanzas, me leías cartas de tu Maruja al par que yo igualmente te ponía al corriente de mis secretos, te leía las de mi Cruz; en fin, dos hermanos no hubieran hecho otro tanto.

Hoy tú te marchas a la corte ¡y qué pronto has olvidado al pobre y oscuro Quijote! ¿Cómo creer que “Felipico” llegase a poner nunca en duda la amistad leal de su inseparable “Campanillas”? Yo creo que te has molestado conmigo en una cosa que verdaderamente no tengo “arte ni parte”, como dicen por esta bendita tierra de los infanticidios. Yo (pregúntaselo a tu padre) he aplaudido tu determinación, por más que el tiro vino a mí de rechazo, porque esa pesada carga cae sobre mis pobres y débiles lomos ¡lomos! Sí, y ya sabes porque lo digo. Aquí nadie me echa una mano sobre la obra yo… ¡veremos! No sé si marcharé a Cartagena con mi madre; estoy trabajando para conseguirlo, y entonces… ¡oye al oído!… arrojaré al suelo la carga.

Le tengo cariño a un aborto, o lo que sea “La Voz”, pero al fin retoño dado a luz por mí, pobre y estéril que he nutrido y sacado casi de la infancia en este suelo imposible de producir nada; por eso en mi debilidad continúo alimentándolo. Yo y Dios sabemos únicamente a costa de que. ¡¡Querer que florezca un rosal en medio del desierto!!  Por descontado tengo las simpatías de todos mis conciudadanos (sic). Ya sabes cómo aquí se condena al que escribe; quisieran vernos con el pincho y la gorra galonada, en las casillas del resguardo; y más si los que nos atrevemos a escribir, los que no gastamos brillantes falsos en los dedos, entonces somos ¡¡¡blasfemos!!! Ahora suelen saludarnos porque se van a organizar los partidos, quieren concluir con los Capdepones; los trabajos se llevan con gran misterio, como si se tratara de una conjuración en el siglo XVI.

La última crónica que me mandaste, al parecer, distraídamente cerraste el sobre. Así es que recibió de esa Administración Pepe un aviso para que mandase sello si quería retirarla. Este lo mandó y enseguida la recibimos: Este fue el motivo de que no fuera en el número que la correspondía. Al siguiente, te fijarías que fue de fondo; por cierto que gustó mucho ¡cosa rara en los “sabiongos” de por acá!

Ahora, vaya un cuento de risa: El poeta D. Ramón Moreno, presentó unos versos en un concurso que se celebraba en Alcoy, disputando un premio de 750 pesetas, al que mejor cantara las excelencias del papel Laporta. Efectivamente, el otro día recibe mi hombre una carta con el membrete de la casa felicitándole y haciéndole saber, que era el poeta laureado. Recibir el buen hombre la carta, dejar las tijeras e irse al café a predicar enseñando la carta, todo fue uno. — ¡Ahora, ahora —decía—que digan estos imbéciles que estoy loco! ¡Premiado! ¡¡¡ Premiado!!!

Y los periódicos de aquí me retiran mis escritos. ¡¡¡750 pesetas!!! ¡El pan del invierno! Y se reían de mí… A ver, que saquen un poeta en Orihuela que haya merecido esta distinción.  Verdaderamente, chico, no sabíamos qué decir. Cuando cataté, que por una mano invisible se reparte por Orihuela La Correspondencia Alicantina un suelto que decía así: “Para que nuestros lectores vean los estragos que la poesía hace en el cerebro humano, a continuación publicamos un soneto con que un sastre de Orihuela pretendía nada menos que el primer premio este”.

Y a continuación venía el soneto. Se descubre el pastel; y D. Ramón es atacado de una calentura terrible, Talentos escribe a los fabricantes  diciéndoles… ¡¡¡ nombrarán padrinos!!! Aquellos, figurándose que es una cosa formal, averiguan y sale el autor de la broma… ¡Tomasetti! el de los seguros. Hoy ya está bueno D. Ramón, pero creo que reniega de… las musas y renuncia a las 750 pesetas. Debo decirte que con la carta pretendía que los Penalvas le adelantaran algo. Excuso decirte que en el café le dan ahora la lata que da lástima. Don Ramón —Le dicen —y decían que no era usted poeta… Se lo llevan los demonios.  

El otro día estuvo aquí tu papá; estuvimos en el café un ratito. Sin más, recuerdos a los amigos, saluda en mi nombre a tu mamá y de parte de la mía; y tú sabes tienes aquí un pobre pero verdadero amigo en RAFAEL ROGEL. Te deseo una entrada de año muy feliz. Escríbeme, hombre, escríbeme.   

En cuanto a su relación con el «Diario de Murcia» durante el año 1902, en junio le publicaron «Cantares»; y en julio “En tu Ausencia”, largo poema escrito en Orihuela y dedicado también a la señorita Dª. María Delgado Wall; a quien, al parecer, echaba mucho de menos. (Ya he dicho que debe ser la enigmática Maruja que Rafael mencionaba en sus cartas).

En septiembre, de vuelta en Madrid, envió “Desaliento”. Y en octubre “Desahucio”, dedicado al poeta murciano, Pascual de Ayala Ros, quien le había dedicado a él otro poema titulado «Invierno». En ese mismo mes redactó en prosa “Las Nubes”. Para terminar el año y sus colaboraciones con el «Diario de Murcia», a primeros de noviembre volvió a publicar los versos en panocho para su amigo el poeta Maximiliano García Soriano; las “Huertanica”.

Diario de Murcia 1902

En el siguiente número repitió las «trovas» dedicadas a su «musa» María Delgado Wall; también ya publicada en «La Voz de la Comarca». Y así terminó su larga relación juvenil con el «Diario de Murcia»; fundado y dirigido por el famoso periodista José Martínez Tornel y desaparecido en 1903.

Se accede al siguiente capítulo pinchando en la imagen.

Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.

Justo García Soriano 3. (1901). Madrid

«Por entonces me gradué de bachiller en Alicante, y con no pocos afanes pude volar a Madrid a continuar mis estudios. No voy a seguir paso a paso, ni a mencionar siquiera mis estrecheces estudiantiles y mis andanzas literarias en la Corte. Sólo diré que, en medio de aquella vorágine, donde naufragan tantas ilusiones y tantos buenos propósitos, si perdí pronto mis sueños románticos de gloria, puse en cambio a prueba mi voluntad y el temple de mi alma: fui un “denodado y silencioso luchador”, como me llamó en cierto artículo mi amigo Antón del Olmet»...

Justo García Soriano. «Noticia crítica y autobiográfica».

AMO Legado JGS. 

Esta entrega es la que abarca el periodo más corto de la serie; poco más de dos meses. Diez semanas decisivas en la vida de nuestro protagonista en las que disponemos de generosa correspondecia que he decidido transcribir prácticamente integra; a modo de relato epistolar.

No creo poder encontrar mejor narrador de su primera experiencia madrileña que el propio «Justico» con sus padres como interlocutores. Pero antes comenzamos con unas cartas de don Justo a su sobrina Eugenia; preparando el terreno en Madrid para la llegada de su hijo.

Orihuela 22 de octubre de 1901. Querida sobrina Eugenia: Deseamos no tengas novedad, nosotros todos buenos. El objeto de la presente no es otro que manifestarte que Justo, piensa marchar a esa para los primeros días del próximo Noviembre, y quisiéramos, te tomaras la molestia de buscarle una casa de huéspedes que no fuera cara. Espero contestes pronto pues es urgente.

Dime dónde vive tu hermano Luis pues deseo saberlo. Sin más con los aftos de Ramona, Milagros y Justo; y tú, lo que quieras de tu tío que te quiere. JUSTO. Tu tía Rosa, está en Murcia con el tío Filomeno, la tía Pepita está muy decaída por sus muchos años. Vivo Calle de la Corredera, nº 48, donde tienes tu casa.  

La Corredera. Colección Javier Sánchez Portas.

Justico estaba a punto de abandonar el nido, de lanzarse al vacío casi sin plumas. Y Justo, desde la Corredera, trataba de tejer un colchón en la Corte con sus escasos medios económicos; apelando a su familia.

Orihuela 6 de Noviembre de 1901. Querida sobrina Eugenia: recibí tu carta por la que vemos con gusto que no tienes novedad. Nosotros seguimos buenos. En respuesta a lo que me dices de cuánto puedo mandarle a Justito mensualmente para su permanencia en esa, por ahora sólo le puedo pasar sesenta pesetas. Contéstame cuanto antes sobre este asunto, pues para el jueves de la semana próxima venidera, piensa salir ya para esa Corte; así que Dios mediante llegará el sábado de la misma semana.

Dime dónde se ha de dirigir. Sin más, con los aftos de Ramona, míos, Milagros y Justo, para ti, Luis y familia, sin olvidar a Isabelita, y tú lo que quieras de tu tío que te quiere. JUSTO. Le dices a tu hermano Luis, que ya le escribiré un día de estos; la tía Pepita, te da sus afctos, y sigue regular de salud.

Eugenia había localizado un cuarto piso en el número 9 de su misma calle, la de La Bolsa; la modesta pensión de una tal señora Simona. Solucionado el alojamiento, don Justo ultimaba los detalles para la recepción de su hijo en la estación a través de una última carta a su sobrina.

Orihuela 13 de Noviembre de 1901. Querida sobrina Eugenia: He recibido tu carta y te damos las gracias por el interés que te tomas por tu primo Justo, nos alegramos que esté de huésped al lado de tu habitación, pues ya estará más cuidado estando tan cerca de ti. Mañana, 14 del actual, saldrá de esta por la tarde en el tren de Alicante, se detendrá un día en Elda, pues quiere despedirse de su tía Luisa; y el viernes 15 del presente, saldrá de Elda para esa Corte a las 11 de la noche, en el tren mixto, llegando ahí el sábado 16 por la tarde, deseando que no faltes en la estación a esperarlo, pues como sabes, él no ha estado nunca en Madrid y no conoce nada de esa.

Puedes tú cuando llegue el tren a la estación llamarlo por su nombre y él también te llamará por el tuyo, esto lo digo porque os encontraréis pronto, y que tú acaso no lo conocerás porque está muy crecido, casi un hombre, que te acompañe Isabel por si ella lo conoce más. Dile a tu hermano Luis que Justo le llevará el pan que dice de su tierra. Sin más, recibir los aftos de Ramona, Milagros y míos para ti, Luis, Isabel y demás familia, y tú lo que quieras de tu tío que te quiere. JUSTO. Justo no os escribe porque ha ido hoy a despedirse de la familia de Murcia.

La siguiente misiva a la prima Eugenia la escribió el propio Justo desde Elda. En ella avisaba del retraso en la fecha prevista de llegada a Madrid a causa de un inoportuno resfriado.

Querida prima Eugenia: Deseo que tú y tu familia continuéis en perfecto estado de salud. Desde Elda, donde he interrumpido mi viaje con gusto de conocer a la tía Luisa y estar en compañía de Narciso y Dolores un día, te escribo esta; su objeto es el siguiente: salí algo constipado de Orihuela, y en el viaje hasta ésta ha tomado un poquito de incremento mi resfriado; por lo que, obrando prudentemente, no parto esta noche para llegar mañana sábado, como tenía proyectado; así que sirva esta carta de justificación al telegrama que te pondré mañana para que no os incomodéis en salir a la estación a esperarme.

Hacedlo el domingo por la tarde en el que llegaré, Dios mediante, en el mixto, pues lo que tengo no es cosa de importancia. Dolores y Narciso, como también la tía Luisa, me encargan te dé sus recuerdos. Da los míos a tu hermano y familia, y tú recibe la expresión sincera del cariño de tu primo, que pronto te ha de abrazar. JUSTO. Elda, noche del 15 de Noviembre de 1901.

Elda a principios del siglo XX.

De su breve estancia en Elda sabemos los detalles gracias a dos cartas: una que envió a sus padres desde allí mismo, intentando tranquilizarlos; y otra redactada desde Madrid.

Elda 17 de Noviembre de 1901. Queridísimos padres: Deseo que os encontréis sin novedad. Mi viaje desde Orihuela a esta fue algo incómodo, pues como iba junto a una ventanilla y ya estaba constipado, como sabéis, sufrí casi de continuo el tajo del vientecillo frío que orea a estas regiones. Como consecuencia de ello, mi resfriado se hizo más interesante, por lo que, para no cometer ninguna imprudencia, me he visto precisado a permanecer algunos días más en esta villa, donde la familia y los amigos se han portado muy afablemente conmigo, como era de esperar.

No alarmaros y sed racionales, mi enfermedad no es cosa de cuidado, y si os escribo diciéndooslo,  es porque como para mañana ya os prometí carta desde Madrid, la recibáis de cualquier modo. A Eugenia ya le he escrito que no me esperara por la misma razón que a vosotros os he dado. Mañana noche probablemente si el tiempo favorece continuaré mi marcha para la villa coronada. Yo siento mucho la interrupción de mi viaje por razones que ya comprenderéis, pero no quiero exponerme a funestos resultados, pues con mi ligera indisposición y el frío de Venta de la Encina podría combinárseme otra cosa. Os repito, porque os conozco, que no os alarméis, que lo que tengo y nada todo viene a ser una misma cosa. Dios querrá que llegue a Madrid sin novedad, pues si yo no hubiera traído mi constipado ya de Orihuela, no hubiera tenido nada, pues bien sabéis que también soy fuerte para el frío si no son adversas las circunstancias. Insisto: ¡¡fuera de tonterías!!

Cuando llegué aquí me esperaban en la estación Narciso, Maximiliano y otros amigos. El viernes por la mañana estuve en la botica del segundo. Por la tarde fuimos a dar un paseo él y otros jóvenes distinguidos de esta localidad por sus inmediaciones; el vientecillo fresco que recibí cooperó en mi mal. Ayer y hoy he tenido que retenerme en casa. Ya os comunicaré más detalles de Maximiliano y de mi viaje desde Madrid. A mí me ha comenzado a hacer, como es natural, alguna mella vuestra ausencia; pero no hay más remedio que hacerse hombre, desechar las niñerías y apretar un poquito el corazón. He sido siempre muy propenso al mal de “maere”, y ahora quiero hacer algunos esfuerzos para librarme de él, pues nunca sabemos lo que nos ha de pasar y es conveniente curarse en salud.

Inútil es decir que mi pensamiento nunca se aparta de vosotros, que me parece mentira que nos separen por lo menos catorce leguas, y que en mis ensueños y en mis fantasías veo siempre la glorieta de Orihuela que tanto me aburría antes, la Corredera y vuestras caras animadas por la expresión dulcísima del cariño paternal. Pero mis altas aspiraciones me sostiene en mi abatimiento: este es el mundo en el que conviene luchar con pecho de acero contra todas las adversidades y todos los acontecimientos.

Hasta otra, que Dios querrá sea desde Madrid, al que, como comprenderéis, ya tengo ganas de llegar. Mis afectos a mi hermana; recuerdos a los de la familia y amigos; y vosotros recibid un apretadísimo abrazo de vuestro hijo, que no os olvida ni un instante, porque os adora entrañablemente. JUSTO. ¡Adiós! Esperad que yo os escriba otra. Nunca os olvido, nunca. ¡Adiós! La tía Luisa os manda su recuerdo.   

Estación de Ferrocarril de Elda a principios del siglo XX.

El siguiente fragmento forma parte de una carta enviada posteriormente en la que amplió detalles de su estancia en Elda y de su encuentro con Maximiliano: el boticario poeta eldense con apellidos similares, al que Justo llamaba cariñosamente «hermanico».

(Extracto de la carta escrita en Madrid, el 25 de Noviembre de 1901) ... Os voy a hablar cuatro palabras de mi entrevista con Maximiliano, puesto que lo deseáis. Ya os dije en la otra, creo, que cuando llegué a la estación de Elda, me esperaban Narciso, Maximiliano y otros amigos. Como quiera que yo no conocía a este, saludé en general y me dirigí a Narciso, el que en tono serio me dijo: — ¿No ha avisado Vd. su venida a Maximiliano? —No señor; —le respondí —yo creí que Vd. lo haría. Pero no importa; de este modo le daremos una sorpresa. —A esto se me dirigió uno de los embozados, acompañantes de Narciso, y me dijo: —No señor; quien va a darle a usted una sorpresa, es él.

De este modo se me dio a conocer mi “tocayo”, y acto seguido nos dimos un apretón de manos. Un criado que Narciso sacó a la estación se encargó de llevarme los bultos a la casa. Serían las once y media cuando entramos a Elda por el pintoresco y tortuoso camino de la estación. La villa es de mal aspecto: calles estrechas y mal empedradas, por lo que a media noche ofrecía un aspecto lúgubre y tristón.

Maximiliano y los amigos me acompañaron hasta casa de Narciso, donde me esperaba la tía Luisa, ya muy decaída, Dolores y los chicos. A las doce y cuarto me acostaba y el día siguiente me levanté a las ocho. A las diez y media fuimos a la farmacia en la que está colocado el amigo, y estuve con él un rato amenizado de mucha conversación; entonces me enseñó “El Diario de Murcia” que traía el elogio de “Esperanza”. Vi también al dueño de la farmacia, un señor de unos sesenta y cinco años, cano y algo bajo, muy amable y dice haber sido íntimo de Castelar, del que me habló mucho.

Por la tarde después de comer fuimos al Casino, bastante feo, por cierto, donde me contó Maximiliano su triste historia amorosa, y que en otra ya os referiré. Después, en unión de otros jóvenes que me distinguieron mucho, fuimos a dar un paseo por las afueras del pueblo; llevándome a una quinta muy bonita, desde donde se divisa todo el campo de Elda, y donde uno de los muchachos tocó admirablemente el piano. De allí fuimos a ver la fábrica de la electricidad, muy pequeña, pero muy bonita, y a continuación, por la orilla poética del Vinalopó, volvimos a la población.

Un aire muy desagradable se notaba y yo, que me salí a cuerpo, me vi precisado a levantarme el cuello de la solapa. Cuando llegamos a casa, apenas se me entendía la voz y en cuanto cené, que sería a la diez, me acosté. Al día consecutivo amanecí con mucha calentura y una gran ronquera, obligándome a quedar en cama. Se llamó al médico, y aquel mismo día me hizo dos visitas; el domingo continué igual por la mañana, pero por la tarde experimenté mejoría, y al día siguiente, lunes, aunque muy débil, pues me hicieron sudar mucho, me atreví a levantarme, pues en la cama me desesperaba y me afligía mucho acordándome continuamente de vosotros y permaneciendo en una continua zozobra.

Maximiliano García Soriano y su calle en Elda.

Os haré el retrato de Maximiliano: es de una estatura bastante regular, más bien moreno que rubio, pelo negro, bigote crecido y tuerto, pero lleva un ojo de cristal, que le disimula mucho. Se quedó tuerto cuando tenía nueve años a causa de una fístula que le salió. El ojo tuerto es el derecho. Todos se han portado muy bien conmigo ….  

Y sin más percances, Justo llegó a su destino: la capital de España.

Noviembre de 1901 (Madrid)

Madrid a principios del siglo XX.

El lunes 18 de noviembre de 1901, después de un accidentado viaje que acabó alargándose cuatro días, «Justico» llegaba a Madrid. El adolescente oriolano desembarcaba en una ciudad que acababa de superar el medio millón de habitantes.

Como estaba previsto se instaló en la calle de la Bolsa; que debía su nombre a la Bolsa de Comercio, emplazada en ella hasta hacía pocos años. En una pensión de mala muerte, acorde a sus posibilidades económicas; pero con una patrona que, en principio, le pareció una «buena persona». Aún convaleciente dio su primer paseo con el primo Manolo y conoció al resto de la familia. También visitó la Universidad; donde compró los programas y se informó de los horarios.

Madrid, 20 de Noviembre de 1901. Queridísimos papás: Así estéis todos al recibo de esta como yo deseo. Mi salud ya es regular; es decir, buena en comparación a la bastante quebrantada que he tenido estos días, como ya os dije en mi carta desde Elda y tal vez lo sepáis ya por Narciso. Ahora que ya estoy bien, gracias a Dios, y que me he estirado las piernas un “poquito” en las calles de Madrid, pues le he recorrido ya casi en la mayoría, puedo deciros sin que, como naturalmente se desprende, os alarméis ni estéis con cuidado, que he tenido un trancacito de marca mayor, que me ha tenido en Elda dos días en cama y he recibido seis visitas del médico. Con la tristeza y la impaciencia natural permanecí en Elda tres días más al único que, como sabéis, proyectamos estaría.

El lunes, por fin, aunque aún bastante indispuesto, y hallándome a dieta, salí del lugar de mi detención en el correo, pues no me encontraba dispuesto, de ninguna manera, para salir en el mixto a las once y media de la noche, recibiendo ese viento engendrador de pulmonías, y pasarme cerca de veinte y cuatro horas en un viaje tan molesto y teniendo el cuerpo tan malo, tan angustioso y tan débil como suele dejar “el dengue” (que bien podría llamarse también “el mengue”). Evidentemente que he tenido más gastos, pero la salud debe anteponerse a todo. El apetito lo había perdido por completo, cosa que estoy seguro os extrañara, pues he sido siempre un regular gastrónomo, aún en mis enfermedades.

Ahora ya lo voy recobrando a merced de los grandes paseos que doy, y del agua de esta corte, que bien sabido tenéis, es inmejorable. La impresión que he recibido con la vista de Madrid, podréis comprender cual habrá sido. Ya me parece respirar el ambiente de mi elemento. Para estar en mi centro sólo me hace falta vuestra compañía ¡Ay si yo lo consiguiera! Ya veremos; yo haré todo lo posible.

A continuación os daré cuenta de mis gestiones. Cuando llegué aquí me esperaban en la estación Eugenia y Manolo, el hijo de Concha. Inmediatamente nos encaminamos a la calle de la Bolsa, mi residencia, y descansé en el cuarto de Eugenia, que tiene el número 6. La habitación donde yo vivo es la inmediata, nº 7: es bastante inferior, pero no se encuentra todo a gusto de uno, ni mucho menos cuando se lleva poco dinero.

La patrona y su marido parecen buenas personas, amables y bondadosas, artesanos, tienen el mobiliario como es consiguiente. La comida es regular. Por la mañana me dan chocolate con media tostada; al medio día, sopa, cocido y algún postre; por la noche, o una taza de caldo y unas costillas, o un filete o unos huevos. El vino, si quiero, tengo que comprarlo por mi cuenta.

Palacio del Senado. Madrid. Principios del siglo XX.

Ayer tarde salí con Manolo a dar una recorrida que fue inmensa; omito toda descripción, porque eso sería interminable; solo diré que estuvimos en el Senado y oímos un debate bastante ruidoso, me acordé de ti, papá, enseguida, pues le encontré como tú me lo pintaste. En el guardarropa dejé la capa y me dieron el consabido número.

Después volví a casa muy cansado, pues estoy muy débil; cené con poco apetito y después, en compañía de Eugenia, Isabelita y su hermano Luis, fui a casa del padre de estos últimos. Allí conocí a Luis, a su esposa y demás hijos; me recibieron muy obsequiosos, y tu sobrino me prometió colocarme en el Heraldo o en algún otro periódico o por lo menos colocarme en casa de un abogado de los que él conoce muchos. Me dijo también que le había gustado mi “Esperanza”. Espero mucho de él, como me lo aseguraba la mamá; ¡más que de otros!

De vuelta estuvimos en un restaurant que hay cerca de la puerta del Sol, cuya dueña es prima hermana de la primera mujer de Luis. No creáis que cené allí otra vez, sólo fuimos de visita. Allí me hice amigo del hijo de la dueña, que está estudiando el 3º año de Medicina; y es un muchacho muy listo y de mucho dinero, bastante partidario de los jesuitas. El Domingo próximo, Dios mediante, iré con él a los Luises, pues él lo es.

Esta mañana estuve con el hijo de Concha en la Universidad. Ya me he enterado de las horas en que tengo que ir a clase, que son de 8 de la mañana a las 12 y ½ de las tarde. He comprado los programas y uno de los textos muy barato. Mañana comenzaré ya a ir a clase, pues no quiero perderme ningún día. Ahora acabo de ver a Enrique Luis, que ha venido a recoger el encargo que le traía. Aún no he hecho ninguna visita. Esta tarde iré a ver a Maestre y al médico Marín; mañana a los murcianos y… ya veremos.

Muchas cosas más se me ocurren, porque estaría escribiéndoos todo el día de seguido, pero se acerca la hora del correo y no puedo extenderme cuanto quisiera, que para vosotros siempre sería poco. Un abrazo a mi hermana; recuerdos a la familia y a los amigos, y vosotros recibid todo el afecto cariñoso de vuestro hijo, condensado en un abrazo. JUSTO. Escribidme pronto, pues será el consuelo de mi melancolía. ¡Adiós, siempre os tengo presentes en la memoria! Me encargan os salude y os dé sus recuerdos Eugenia, Luis y familia; y Manolo, el de Concha; ¡Nunca puedo olvidaros! En otra carta será la tinta mejor. Hoy he pagado a la pupilera medio mes adelantado; más no puede ser.

Eugenia Tribello. AMO. LJGS.

La prima Eugenia acabó siendo su verdadera familia en Madrid; disponemos de la descripción que de ella hizo muchos años después Justo García Morales, el hijo mayor de nuestro biografiado:

Mi tía segunda, pero primerísima en el afecto, Eugenia Tribello García, era hija de Ramona García Sánchez, hermana de mi abuelo; y del sastre italiano de la Casa Real —probablemente de Amadeo I—Luigi Tribello. Tuvo una infancia y juventud muy desahogada y hasta brillante; pero al morir su progenitor hubo de hacerse modista de sombreros de muchas de sus antiguas amigas transformadas en amistosas clientes, a las que visitaba de continuo, comiendo en sus casas y arreglándoles los sombreros, pieza fundamental y cambiante de la indumentaria femenina de la época.

La tía, mi querida tía Eugenia, era menudita y simpática, pero francamente fea y, por si fuera poco, la tiraron al suelo unos carboneros que medio jugaban y se peleaban, rompiéndose una cadera, por lo que cojeaba un poco y andaba apoyándose en un bastón.

Universidad Central. Madrid. Principios del siglo XX.

La Universidad Central era el objetivo de cualquier estudiante. A comienzos del siglo XX, sólo en ella se podían cursar casi todas las carreras, las licenciaturas oficiales del Estado y los doctorados. Esta exclusividad atraía a muchos jóvenes de toda España.

Madrid albergaba los ministerios, el Parlamento, las academias artísticas, las sociedades científicas, los mejores museos, las redacciones de los principales periódicos y revistas de tirada nacional… La capital era el sueño que, mal gestionado, podía convertirse en una pesadilla para un adolescente escaso de recursos. Como tarjeta de presentación contaba con «Esperanza»; su «opera prima» en las letras.

Madrid, 25 de Noviembre de 1901. Queridos padres: Ayer recibí vuestra carta del 22, por la que me entero con mucha alegría que estáis todos buenos y que recibisteis la mía. Yo estoy ya bien casi del todo de mi constipado, a pesar que hace aquí un frío insoportable y un airecillo que corta, sólo me ha quedado como residuo una tosecilla picante y molesta, que suele afligirme en las madrugadas y en las noches. (Aquí es donde cuenta su estancia en Elda que he transcrito anteriormente).

Voy todos los días a la Universidad; las clases las tengo por la mañana, de ocho y media  a doce y media. Estudian conmigo Escudero, Salvá y Flores, que ya han sido condiscípulos míos en los jesuitas. Ellos me han presentado a los profesores, que me han alistado como si fuera oficial. Aquí en la Universidad he venido también en conocimiento de Juan Pujol Martínez, el muchacho premiado en los juegos florales de Albacete; tiene veinte años y es un muchacho muy humilde y muy fino. Le he regalado un ejemplar de mi poema que le ha gustado mucho. Así es como se puede hacer algo.

He visto a Concha, pero no a Paco. Y os comunicaré impresiones. Ayer fui a un Museo muy bueno que hay nuevo, llamado de Reproducciones, en compañía de Enrique Luis. Es muy bonito y asistiremos a hacer copias. Después nos fuimos al retiro; hacía mucho frio. Anoche estuvimos Isabelita, Eugenia y yo en el café de la Concepción, que está en la calle de la Corredera a ver a Angelón. Le encontramos allí, y cuento con su ayuda para presentarme a muchos directores de periódicos que él conoce. Ya os daré más detalles. Mandadme sin falta y cuanto antes los libros y varios ejemplares de mi poema. Mandadme El Diario todos los días. Ya tengo que cortar la hebra por falta de papel. Recibid recuerdos de toda la familia; dádselos de mi parte a mi hermana y vosotros recibid un abrazo apretadísimo y un millón de besos de Vuestro Hijo. JUSTO. Expresiones a los vecinos de abajo. Recuerdos a la familia y a los amigos.

Entrada al Retiro y Museo de Reproducciones. Madrid.

Poco a poco fue perdiendo la ilusión inicial y sus cartas se impregnaron de la amargura y la soledad de un muchacho de provincias arrancado de su familia y trasladado a la capital con escasos medios para sobrevivir; hospedado en una miserable pensión; con un constipado persistente en un clima adverso; y dedicando su tiempo libre a tocar infructuosamente en múltiples puertas buscando ese empujón que le proporcionase un empleo. Especial enfado le produjo la visita a los jesuitas: «esa gente fementida que sólo presta ayuda al que no lo necesita y al pobre le escupen en la cara».

Madrid, 2 de Diciembre de 1901. Queridísimos padres: El sábado tuve la alegría de recibir vuestra anhelada carta del 28 pasado; ella me hizo sabedor de vuestro buen estado de salud, por lo que quedo con gran satisfacción. Yo todavía continúo con mi constipado, pues ayer hice una pequeña recaída, y es que están haciendo aquí uno fríos atroces, que vienen a cambiarse a veces en calor, cosa que es tan mala para la salud. En vista de esto hago ya todo lo posible por mi cuidado y en adelante no iré a los teatros y cafés, aunque me conviden. Lo que más me atormenta es la tristeza, que me domina la mayor parte del día y me quita las ganas de todo. Yo creía que aquí en Madrid encontraría la alegría que hace ya algunos meses llevo perdida; pero ha sido todo lo contrario, pues cuanta más distracción y animación veo, más me devora la melancolía y el tedio. Eso creo que debe estar en mi carácter reflexivo, y, verdaderamente, no quisiera ser así, pues mi vida es un continuo martirio lleno de sinsabores y penalidades.

Pero es que pienso en mi futuro y creo verlo todo lleno de sombras como la noche, y tiemblo porque sé que la consecuencia inmediata de mi adversidad ha de ser mi muerte, que la veo en mis sueños vestida con los horribles atavíos de la fealdad más espantosa, páramo silencioso de eterno dolor. Yo procuro con todas mis fuerzas desechar estas imágenes tristes; pero a veces, las más, no puedo. Vuestras cartas son las que más me consuelan, son las que me reviven en mis momentos de abatimiento y angustia. Así que os ruego me escribáis a menudo. No vayáis a figuraros que estos conceptos son vanos engendros de mi cerebro romántico; si este papel en que escribo fuese el foco de una máquina fotográfica, o mejor dicho, su cliché, mi rostro aparecería regado por dos lágrimas ardientes, que con mucha lentitud van descendiendo por mis mejillas.

Os voy a hablar de mis asuntos. A los dos días de mi venida fui a ver a Tomás Maestre. Eran las ocho y media de la noche. La criada me dijo que había salido; yo la indiqué que le esperaría si no tardaba mucho; y entonces la muchacha con cierto recelo me hizo pasar a su despacho; pero conocí la intranquilidad que tenía y me manifestó que tenía orden de su señorito para no dejar pasar a nadie a su despacho mientras él no estuviera. En vista de esto le expresé el objeto de mi visita y le dejé la tarjeta de presentación, prometiendo volver al día siguiente. Y han pasado los días y aún no he ido; pero es que no quiero presentarme a él sin un ejemplar de “Esperanza”, y no tengo ninguno. Espero que, como me prometéis en vuestra última, me mandéis varios, cuantos más mejor; y entonces me presentaré a Maestre.

No creáis que he estado parado por esto. Acompañado por Luis he ido ya infinidad de veces a ver a un señor que es el secretario del marqués de Fontanar; el cual me puede recomendar a un redactor de “El Heraldo”; pero es tan mala mi suerte que nunca le hemos encontrado en su casa. También fuimos a ver a un abogado muy notable, llamado D. Rafael Planelles, que dicen es hijo bastardo de Cristino Martos (su cara no lo desmiente); el cual prometió darme dos cartas de recomendación, una para José de Loma y otra para otro escritor de Blanco y Negro; pero aún no he recibido ninguna de las dos.

«Blanco y Negro», Tomás Maestre, Tomás Luceño, «El Heraldo».

El viernes pasado fui con Luis al Senado a ver a otro señor, taquígrafo de dicho parlamento, que es íntimo amigo de Tomás Luceño, también taquígrafo del Senado. D. José García y Goñi, que así se llama ese conocido de Luis, me dijo que para ello es indispensable que le lleve algunos números de los periódicos en que he escrito y un ejemplar de “Esperanza”. Por no tener este último no pude ir el sábado por la tarde; pero ahora mismo sí iré, pues le he pedido el ejemplar que le di a Manolo; son en este momento las tres y treinta y cinco, e interrumpo la carta para ver en qué queda este negocio. A la vuelta os contaré el resultado y alguna otra cosa más. …………………………………………

Son las cuatro y treinta y cinco y acabo de llegar del Senado. Allí me ha enterado un ujier que el Sr. D. José García Goñi ya hace dos días que no viene al Senado por hallarse enfermo. Esta es mi suerte. Sobradas razones tengo para morirme de tristeza. Esta noche iré, Dios mediante, a casa de D. Tomás Maestre. Estoy seguro que el resultado es el mismo o será el mismo. Si estuvierais vosotros aquí a mi lado estoy seguro de que me alentaríais en mis desmayos. ¡Os echo tanto de menos!….  

Y luego mi salud tampoco me ayuda; tengo el frío metido en los huesos y siento un peso horrible en todos mis miembros. Dios se apiade de mí, pues necesito mucho de su compasión y de su aliento. Dios y mis padres… El primero parece que no me escucha; los segundos… están muy lejos de mí. ¡Qué soledad tan triste en medio de la muchedumbre bullidora!…

Recibí la carta que fue dirigida para mí. Es de Fernández Nieto, que me escribe desde Bilbao, donde está estudiando en el Colegio o Universidad de Deusto para ingeniero industrial, dándome la enhorabuena por “Esperanza”. Que recibió. También recibí “Las Provincias de Levante”, que hacían elogio de mi poema, y todos los días “El Diario”. Decidme si se ha vendido algún ejemplar de mi “Esperanza”; y qué hay sobre la publicación de “El Resucitado”. La semana pasada le mandé la primera crónica a “El Labrador”; pero como no he recibido su último número, no sé si se habrá publicado, y por lo tanto no he querido escribir la segunda.

No sé papá por qué te extraña que en la Universidad me hayan inscrito en la lista de los alumnos, no oficiales, sino libres; lo que dije es que, a nosotros, si nos alistamos, se nos tiene casi tanta consideración como aquellos. Tampoco te puede extrañar que a Pujol le pusieran en los periódicos que tenía 17 años teniendo ya 20, pues esto son cosas del mundo, que todo es una mentira; y lo que desde lejos parece más bonito y encantador, es un triste desengaño lleno de amargura.

AMO. LJGS.

Ayer hizo 8 días que fui a ver al Director de los Luises (se refiere a la congregación universitaria jesuita de Nuestra Señora del Buen Consejo y San Luis Gonzaga, llamada vulgarmente de «Los Luises», cuya residencia estaba en la calle de Zorrilla); le entregué la tarjeta y en el acto me interrogó qué me parecía la Congregación; yo le repuse que muy bien, y a esto me dijo: peor para Vd. si no fuera así… Todos lo mismo ¡Hipócritas!… y luego, al que quiere ser Luis le cuesta tres pesetas mensuales. Esa gente fementida sólo presta ayuda al que no lo necesita, al pobre le escupen en la cara: ya lo veis. ¡Esperad en los jesuitas!

Aún no he visto a D. Francisco García Villalba; si tuviera tiempo y me encontrara bien le visitaría esta noche. A Concha sí la vi hace más de una semana, me recibió amable; era la hora en que iba a comer y se empeñó en que la acompañara; pero yo no lo hice porque ya había cenado. Me prometió convidarme a comer otros días. Ya veremos. Quedo enterado de lo que dice mi primo Paco López sobre que tiene ganas de que tenga una buena colocación. Me choca su cinismo. ¡Poco hace él para que la consiga! Ya no os escribo más, pues me encuentro mareado y con mal cuerpo. Todo se opone a mi bienestar. Por faltarme creo que me va a faltar hasta la salud.

Toda la familia de Luis os manda sus recuerdos como también Eugenia. Manolo está colocado, según dicen en el Ayuntamiento, encargado de pasar lista a los Barrenderos. Saludad a mi hermana en nombre mío, como a todos mis amigos y parientes, y vosotros recibid el amor único y exclusivo, cuanto grande, de vuestro hijo que se muere en vuestra ausencia. JUSTO. Escribidme pronto. ¡Considerad mi situación!…  Adiós. Sólo por vosotros vivo.

Al fin «El Labrador» publicó su primera «crónica madrileña», enviada a Orihuela a finales de noviembre. Como anunció a su padre por carta, se convertía en corresponsal destacado en la capital. Pero ciertos imprevistos complicaron las cosas inicialmente; entre ellos, la renuncia del director; quien tuvo que dejar el periódico.

El labrador. Número 9 – 3 de diciembre de 1901. Desde Madrid: Empresa ardua y difícil, sino imposible, es la que he de acometer; y no porque mi torpe pluma se haya comprometido a ventilar y analizar grandes problemas sociales y financieros (…) sino por tener que escribir una crónica semanal desde esta corte a ese periódico independiente (…)  Mi cabeza se niega a hacer fantasías; mi pensamiento vuela ligero y penetra en el vacío, buscando la inercia y el silencio, y mi mano, yerta y amoratada por el frío punzante, se haría más idónea para buscar el repliegue y el calorcito del bolsillo, que para empuñar con vigor la difícil péñola. Todas las que llevo dichas son razones de mucho peso para poder exigir de los considerados lectores de “El Labrador” una benevolencia, que ahora más que nunca he de menester. Así que sirva ésta de introito de mis crónicas futuras, en las que prometo ser más ameno e interesante; y entretanto… ¡dejemos pasar el tiempo! Justo García Soriano. Madrid 23 Noviembre 1901.

Nueva carta de Justo a su padre en la que le daba cuentas de como había gastado el dinero que trajo de Orihuela. También le puso al corriente de sus infructuosas gestiones buscando un empleo; y hablaron del misterioso unionense que le había dedicado un poema en el «Diario de Murcia». Poco a poco se incrementó su abatimiento y desesperación; odiando ya hasta a la patrona.

Madrid, 8 de Diciembre de 1901. Queridísimos papás: Recibí con la mayor alegría vuestra última carta, por la que veo que estáis todos buenos. Yo ya estoy bien de mi constipado, gracias a Dios. También parece que la paciencia, el ánimo y la resignación me van entrando, pues esto sucede siempre que no hay otro remedio. Vuestra carta me ha fortalecido mucho y tal vez dentro de poco lo estaré por completo; pero la verad es que tengo razones sobradas para decaer y abatirme si pienso en el futuro próximo. Por lo demás, estoy bien.

La noche del día que os escribí fui a casa de Maestre y le encontré en ella; me recibió con mucho afecto, me preguntó por ti, pues dice que te conoce y luego me interrogó qué era lo que deseaba. Le manifesté mis deseos, y me aseguró apoyarme en cuanto sea posible y probablemente colocarme como redactor meritorio en un periódico de importancia; pero sin ganar por lo pronto. Díjome que volviera algunos días después y me daría la contestación. Anoche fui, pero ya estaba en cama pues está algo constipado, así es que no pude verle. Esta noche probablemente pasaré de nuevo a ver cuál es su contestación. Dios quiera que sea buena. La misma noche que estuve casa Maestre, fui a ver a Paco. Me recibieron bien y Julia me hizo tomar unos bollos con una copita de vino; también me han convidado para comer con ellos todos los domingos. Hoy, por lo tanto comeré con ellos;  ya son las doce y me marcho a la calle de Ventura de la Vega. Esta tarde continuaré la carta.

Son las seis menos ocho y os escribo en casa de Paco. En el saloncito de enfrente están Celia y Verdú visitando a Paco; no me han conocido, me dan recuerdos para vosotros. Esta tarde he estado en paseo con Paquito y un amigo suyo. Ya veis que no estoy del todo mal. Si yo tuviera recursos, pronto me haría aquí grandes reconocimientos. Anoche estuve con Luis en el café de la Concepción, donde vimos a Angelón; allí mismo me presentó este último a un señor que ha sido director de varios periódicos y ahora trata de publicar otro: si esto se realiza, que será muy probable, formaré parte de la redacción.

He hecho grandes amistades con Pujol Martínez; es un muchacho muy digno y que tiene mis mismas aspiraciones. Ya veremos, ya veremos ¡Para conseguir algo se necesita mucho tiempo; si pudiera disponer de él! … Recibí en la misma carta el giro cobrable de las 35 pesetas: ya las he invertido; pues Maximiliano G. Soriano me encargó fuera a pagarle un ojo de cristal casa de un cristalero y las veinte y cinco pesetas que me dio me las gasté en necesidades correspondientes, y ahora he tenido que ponerlas para quedar decentemente. De las 110 pesetas que me saqué de esas, se han ido ya todas, y a continuación os indicaré minuciosamente su inversión. Hasta 10 pesetas de Orihuela y Elda, en viajes y en imprescindibles; 40 en el viaje a Madrid; 36 en la casa de pupilos; 25 en libros y programas: ya veis la totalidad.

La patrona que tengo es una tía parrala de esas que dicen “Madriz” y “verdá”, “usté”, muy descarada, insultante y de mucho veneno. Anoche tuve con ella una riña “decente”, pues tiene unos muebles que debió haber comprado en el Rastro a principios del siglo pasado y están hechos yescas; para sentarme en una silla tengo que bajarme muy despacito y haciendo gimnasia; pues bueno, anoche apoyé muy suavemente un pie en un barrote y lo rompí, bronca fenomenal; me trató de bruto y yo casi le rompo el tintero encima de la cabeza. ¡Ya veis si estoy padeciendo! Pues si la llegara a deber algo no digo la que movería… Tengo que pagarla adelantado y el martes quedaré ya en blanco, así que os suplico que me mandéis a vuelta de correos lo necesario para satisfacer el resto de este mes, pues de lo contrario me pondrá en la calle.

¡Dios mío, Dios mío, cuánto os echo de menos! Ya voy investigando a ver si encuentro otra casa de huéspedes en la que me traten con más educación y no me digan ¡Animal! ¡Y aún me aconsejáis que no me desanime!… ¡Si lo veo todo muy negro! … digo, por ahora nada más, pues estoy seguro que con el tiempo me haría un perfecto madrileño y con recursos pero hay que hacer el aprendizaje… Hoy escribo también al Labrador. He leído con extrañeza la poesía que me dirige ese señor o lo que sea de la Unión: Ya le contestaré.

Poesía dedicada a Justo en el «Diario de Murcia» del 3 de diciembre de 1901.

No tengo más tiempo. Mándame el cajón de los libros, pues desisto de ir a esa. El día 15 nos dan vacaciones hasta el 13 de enero en la Universidad; pero en este tiempo estudiaré más que ahora, pues toda la mañana la paso en ella  y por la tarde voy a la Biblioteca Nacional. Adiós. Seguid bien y dar mis recuerdos a mi hermana, a la que agradezco su dietario y consejos, a la familia y a los amigos; y vosotros recibid el cariño entero de vuestro hijo que nunca os olvida. JUSTO. Ya os manifestaré otras cosas en la próxima, pues ahora estoy violentado y por eso me sale tan mala letra. ¡Adiós! Recuerdos de la familia en general y Paco.

Nueva carta de Justo a sus padres en la que contabilizaba el último dinero recibido y solicitaba más urgentemente. La pensión era ya una «pocilga», la Navidad estaba muy cerca y él muy lejos; aún así, quitaba importancia a su depresión y buscaba la forma de mandar buenas noticias a su familia; sabiendo que desde Orihuela hacían todo lo que podían.

14 de Diciembre de 1901. Madrid. Queridísimos padres: En este momento acabo de recibir vuestra carta certificada con un billete de veinte y cinco pesetas y el último número del Diario conteniendo en su interior una tarjeta para entregar a D. Vicente Turón. Ya esperaba desde el miércoles el dinero y me ha venido también como podréis comprender por mi última carta del 11, que supongo tendréis desde el 12 por la noche en vuestro poder.

Os vuelvo a decir una vez más que no os alarméis por los conceptos tristes que en ella difundo, pues brotaron en unos momentos de mucha contrariedad. Mis asuntos no val tan mal como parece, pues aunque nada he conseguido todavía, no es de extrañar en cosas tan difíciles de alcanzar y en las que se ha de menester mucho tiempo y más paciencia. Si alguna vez me desespero es porque yo soy muy pesimista, cosa que es muy mala y muy buena: mala, porque pasa uno muy malos ratos; buena, porque si sucede o se alcanza algo bueno es mayor la alegría.

Yo soy muy considerado entre los amigos de la Universidad, donde hay muy buenos y estudiosos muchachos; entre ellos hay un tal Antonio Roldán, que tendrá poco más de mi tiempo y está colocado en la redacción del Globo; demuestra apreciarme mucho y quiere que compongamos entre los dos una piececita para el teatro.

De otras personas de más categorías no soy menos atendido: D. Vicente Colorado, poeta muy distinguido y celebrado, me ha hecho muy buena acogida, pues ha leído “Esperanza” y le ha gustado muchísimo. Por recomendación suya voy a ir esta tarde a ver a D. Manuel de Palacio, para que este a su vez me recomiende a Blanco y Negro. Ya veremos lo que se consigue, pues en esta revista me conviene entrar mucho más que en el “Heraldo”. Aún no he podido ver a D. Luis Canalejas, pues estos hombres se hacen inaccesibles de tal modo que es menester sudar antes para poderles hablar. Esta tarde iré a verle al Congreso, pues es diputado, y aquí estoy seguro que lograré hallarle.  

Manuel de Palacio, Luis Canalejas y Vicente Colorado.

D. Tomás Maestre se porta conmigo muy bien; me considera mucho desde que leyó mi poema. No dejad de mandarme muchos ejemplares cuando me remitáis el cajón de los libros, pues en estas vacaciones, que empiezan desde hoy, pienso estudiar mucho. Suelo ir con frecuencia a la biblioteca nacional, pues aquí hay muy buenas cosas. Luis es un padre para mí. Él me acompaña a todas partes, y si no fuera por él no hubiera comido estos días, pues como os digo en mi anterior, exigen aquí el pago adelantado.

El jueves, cuando vino de Chinchón y le manifesté lo que me había pasado, se incomodó mucho porque no fui a comer a su casa cuando me vi en aquel apuro. Al punto me dejó diez pesetas para que pagara en la casa de huéspedes y de este modo he podido continuar hasta hoy en ella. Ahora, en cuanto coma, le devolveré las diez pesetas y con las otras quince pagaré siete días adelantados en esta pocilga.  

Ahora, que es la una y 56´acabo de comer. Y continuamos hablando de comidas ya que he empezado. Esta noche estoy convidado a comer en casa de Concha Álvarez, como en adelante todos los sábados y domingos. Casa de Paco almuerzo todos los domingos por la mañana. De este modo me ahorro cuatro días de pagar en casa de la patrona. Con el dinero que me mandáis, tendré para comer hasta el día 22 inclusive, así que os suplico que no me vuelva a suceder lo que me pasó el miércoles, me remitáis aunque sean dos duros para el día 23.

Siento molestaros tanto, sabiendo bien la situación que ocupáis; pero ahora no hay más remedio que hacer un esfuerzo para poder conseguir algo y no tener ya que necesitaros. Este es el tiempo más crítico de mi vida, pues de él depende mi futuro bienestar o malestar; así que conviene trabajar; padecer y sembrar para luego recoger en el tiempo de la cosecha.

La recomendación de la de Turón no la pondré a prueba hasta ver en qué terminan estos asuntos que ahora llevo entre manos. De Paco López sí que quisiera una carta para Capdepón, para que éste a su vez me recomendara a D. Luis Canalejas, el de “El Heraldo” y poder ganar pronto en dicho periódico. Recuerdos a los de la calle del Molino. Decidle a mi hermana que, cuando le escriba a Linares le ponga expresiones mías, y a ver si pronto viene por aquí, a este charco: Recuerdo de todos para todos y míos. Y vosotros recibid el cariño de vuestro hijo: Dad las gracias y recuerdos a los de Turón. JUSTO.

Su padre, consciente de sus apuros, trataba de consolarlo en la distancia. Aunque el dinero escaseaba, sobraba la ilusión y el convencimiento de que Justo podía llegar lejos. Sólo quedaba apoyarse en la familia para completar su manutención mientras buscaba trabajo y una nueva pensión donde instalarse. El Paco López al que pedía una carta, era su primo; el hijo de la tía Pepita, ex alcalde oriolano del Partido Liberal a la sombra de Ruiz Capdepón que llegó a ser diputado provincial.

Orihuela 19 de diciembre de 1901. Querido hijo Justo: Hemos recibido tu carta y por ella vemos que no tienes novedad, nosotros todos buenos. Quedamos enterados de todo lo que en ella nos dices, y quiera Dios que muy pronto encuentres colocación para que tanto tú, como nosotros, estemos ya tranquilos. No te impacientes por nada, y ten paciencia que Dios proveerá;  si te encuentras en un apuro como dices que te pasó los otros días, pídele a Luis Tribello uno o dos duros y remédiate que yo te los mandaré para que los devuelvas, y no te apures pues en esta vida miserable, hay que sufrir con paciencia y resignación todo lo que venga hasta llegar a la meta y entonces cantar victoria.

Para el día 23 de los corrientes te mandaré los cuartos que pueda para que te remedies; quisiera que fuera un millón de duros. Celebramos mucho lo que nos dices de que Concha Álvarez te convide a comer dos días en la semana, y Paco, tu primo, te dé un día de comer; les das las gracias en nuestro nombre, lo que quisiéramos es que te dieran un rincón de casa para dormir, y de aquí te mandaríamos la cama completa, sin perjuicio de que tú comieras en una casa de huéspedes, y te saldría muy barata la comida. Propónselo así, diciéndoles que lo hemos dicho nosotros, a ver lo que te dicen; si fuera así, te mandaríamos cama de hierro, dos colchones, dos almohadas y tres sábanas con su manta.

Nos alegramos mucho de que te consideren tanto tus compañeros de la Universidad, y si tu amigo Roldán se empeña en que hagáis una piececita para el teatro, que le ayudes en su empresa, pues así os dais a conocer, es dar un gran paso. No te he mandado el cajón con los libros, porque como dices que vas a buscar otra casa de huéspedes, no tengas que hacer más gastos en mudar los libros, pues son muchos y pesan bastante, tú dirás; creo habrás recibido dos “Esperanzas” que te mandé ayer; dímelo.

Adjunta te remito una carta de tu primo Paco para que se la entregues a Capdepón, para que la que él te dé, sirva de recomendación a Don Luis Canalejas. Pon alguna poesía al Diario de Murcia, pues ya hace tiempo que no vemos ninguna. También lo haces al Labrador, pues así me lo dice su Director. Sin más recibe los afectos de toda la familia y amigos; y tú lo que quieras de tus padres que de corazón te quieren. JUSTO y RAMONA.

Nuestros afectos a todos los de la familia y en particular a Luis, a quien le doy las gracias por lo que hizo por ti, al sacarte del apuro en que te vistes. Tu hermana Milagros se marchó a Murcia el 15 del corriente a pasar una temporada con el tío Filomeno. Quieren que vayamos a pasar las pascuas con ellos; veremos lo que hacemos. Dicen que les escribas alguna vez. Recuerdos de Paco López y familia.

Las escasas colaboraciones en el «Diario de Murcia» tuvieron que esperar hasta junio. En cuanto a «El Labrador», su segunda crónica escrita el 7 de diciembre y destinada al número 10, llegó con retraso y salió publicada en el 11.

El labrador. Número 11 – 17 de diciembre de 1901. Crónica madrileña: La semana que hoy terminamos ha sido verdaderamente una gran semana para los periodistas de esta corte. Los sucesos importantes han abundado y, cosa rara, casi no han sido con detrimento de nadie, como ocurrió en la antecedente, en que la información se reducía a la muerte de Gamazo y Pi Margall. En esta se ha celebrado el natalicio del nuevo infante, ha habido protestas estudiantiles, comentarios y disturbios (…) Los mozos de cuerda y los aguadores y gallegos, llevan nota minuciosa de nuestro ministerio y de todos los personajes que tocan pito en la desconcertada orquesta de nuestra política…

Mi portero, que es un hombre ya de más de sesenta, tiene un gran criterio en el campo psicológico, muchísima lógica natural y, además, posee el don de la palabra. Yo, les voy a ser franco a ustedes, le tengo más miedo que al cólera morbo, a la fiebre amarilla y a la peste bubónica; y tengo razones sobradas para ello, pues, ya se sabe, en cuanto me ve descender por la escalera, sale a mi encuentro y dándome un golpecito cariñoso en la espalda, al que acompaña una sonrisita conquistadora, me pregunta con tono subidísimo de curiosidad: — ¿Qué tal, pollo? ¿Cómo andamos de actualidad? Y ya tenemos entre manos la carabina de Ambrosio.

Inútil es intentar escapar de sus garras. Lo menos, lo menos le tiene a usted oyendo su voz aguardentosa, de matraca una hora que parece un siglo. Yo ya me he propuesto de aquí en adelante, como medio de evitar su cháchara infernal, embozarme la capa hasta los ojos y apretar el paso al pasar por delante de la portería, a ver si me toma por un señor desconocido y no me echa ningún discurso parlamentario. Justo García Soriano. Madrid, 7 Diciembre de 1901. (La presente carta recibida con retraso para ser publicada en el número anterior, tenemos el gusto de publicarla en el presente por el interés que despierta a nuestros lectores los trabajos de su autor).

Para desesperación de Justo, en su número 12 «El Labrador» cambió de director y propietario. José Cartagena Guillén dejaba el puesto por incompatibilidad con su nuevo cargo de fiscal municipal. El semanario pasó a manos de Rafael Rogel Rech, interesante personaje que ya traté en la biografía de su hermano Juan. Curtido periodista sin estudios, llegó a ser conocido a nivel provincial; y en estos primeros años fue uno de los mejores amigos de García Soriano en Orihuela.

El Labrador. 22 de diciembre de 1901.

En cuanto a su crónica, a pesar de redactarla puntualmente no consiguió la regularidad semanal que pretendía como buen corresponsal. En su debut, el nuevo director incluyó una crónica madrileña; pero calcada del «Heraldo de Madrid» (comportamiento muy común en Rafael cuando tenía que llenar un periódico). Y en el siguiente número sólo le publicó un soneto dedicado al Río Segura.

El joven aspirante a periodista llevaba una libreta manuscrita; una especie de borrador en el que quedó escrita la crónica que tenía preparada para el fin de año. En ella encontré el siguiente texto inédito que: o no llegó al periódico, o no se lo publicaron. Lo transcribo en rojo, como las cartas.

Dios Padre amoroso, por su bondad y justicia infinitas prefiere siempre el bien general al particular o individual. Aludiendo a esta consideración, he llevado con santa paciencia y resignación cristiana la afección catarral que he venido sufriendo estos días pasados; pues gracias a ella no he molestado atrozmente en estas pascuas que hoy terminamos a los pacientes lectores de “El Labrador”. Hoy vuelvo de nuevo a mi cháchara ¡Cielo Santo! … Y desde hoy voy a empezar a no ser tan egoísta, que este ha sido uno de mis mayores defectos. Pero es dispensable teniendo en cuenta que siempre he tenido por naturaleza “tendencias líricas” y esta es la poesía subjetiva.

Esto compuesto entremos en materia de actualidad. ¿De actualidad qué? Pues que se ha frustrado nuevamente nuestras esperanzas del gordo; que muchos las perdieron antes del sorteo gracias a los falsificadores de billetes de las loterías; que este invierno trae barbas muy blancas y espada de dos filos; que nuestra política, merced a las Cortes, adelanta una barbaridad; que el ilustre D. Gaspar Núñez de Arce se encuentra enfermo con temores de fatal desenlace; y que, alejando nuestra información de actualidad allende de los mares, la guerra entre los argentinos y chilenos se ha hecho inminente. Ya ven ustedes qué crónica tan negra. A mí se me quitan las ganas de escribir. ¡Desastres! ¡Todo Desastres! Menos los gabancitos de moda, que son más bien «de modistas».

Aunque me falten las ganas, voy a hablar un poco de la enfermedad de nuestro vate guerrero ya que es el único desastre que se lleva tras de sí la poesía. La semana pasada tuve el honor de visitar al notable D. Manuel de Palacio. Le interrogué por el estado del distinguido enfermo y el veterano poeta; contrajo tristemente su respetable rostro y dando una expresión de funesto augurio a sus penetrantes ojos azules, me repuso: —Mal hijo mío, mal. Temo que de esta no escape. Por desgracia, después de esta manifestación de D. Manuel, no se ha declarado todavía la reacción en la dolencia que tal vez nos prive del poeta de España, autor del “Gritos del Combate” y de “La selva oscura”. Ayer hizo delante de mí otra manifestación análoga D. José Castillo Soriano, intimo familiar y compañero inseparable de Núñez de Arce. ¡Pobre poesía española!… 27 de Diciembre de 1901.

Con el poema publicado para la nochevieja de 1901 cierro esta entrega.

El labrador. Número 13 – 31 de diciembre 1901: AL TADER (soneto): Sigue tu curso manso y dilatado/ hermoso Táder, argentado río/ ya siento palpitar el seno mío/de tu amor al ritmo prolongado./ Contemplando tu espejo plateado/ viendo las ondas de tu cauce frío/ abandona el dolor y el negro hastío/ mi pecho, por sus garras destrozado./ No dudo que la Musa que me inspira/ llena de amor en tu cristal se mira/baña su cuerpo en tu corriente bella/ y esconde de tu orilla en la espesura/ sus formas delicadas y hermosura/ cual recatada y púdica doncella.  Justo García Soriano. 

Se accede al siguiente capítulo pinchando en la imagen.

Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.

Biografías apuntadas: Rufino Gea.

J. Rufino Gea Martínez

José Rufino Gea Martínez.

Según el libro de bautismos de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén, años 1857-1870, José Rufino Gea Martínez nació en Bigastro el 27 de Agosto de 1859 y fue bautizado al día siguiente con los nombres José, Rufino y Manuel.

Era el sexto de nueve hijos: María Dolores (1849); José Antonio (1850); Dionisia Francisca (1852); María de la Cruz Monserrate Rosa (1854); Antonio Bernardo (1856); José Rufino (1859); Juan Balbino (1861); Josefa (1864); y Rafael (1865).

Hijos de Juan José Gea Lidón, labrador, natural de Orihuela y de Josefa Martínez Cánovas, natural de Almoradí.

Sus abuelos paternos fueron Juan Pedro Gea, natural de Espinardo y Antonia Lidón, de Orihuela. Los maternos José Martínez, natural de Rojales y Teresa Cánovas, de Bigastro.

1872/1882.

De familia adinerada, comenzó sus estudios en la primera promoción que montaron los jesuitas en Orihuela, en el curso 1872-1873. Se mantuvo en Santo Domingo hasta 1877. Pero no consiguió el título de bachiller hasta 1886.

Colección Javier Sánchez Portas.

Como muchos alumnos de los jesuitas, cultivó la poesía y la literatura desde su juventud. En enero de 1878 le publicaron en “El Segura” un poema titulado “Serenata”; obrita que volvió a publicar en septiembre de 1885 en “El martes”. Semanas después, en ese mismo año 1878 y en el mismo semanario, apareció un poema titulado «A una Rosa», firmado por Elvira Sacasa de Villanueva, su futura esposa.

1883.

El 19 de mayo, en «La Lectura Popular» le publicaron otra poesía; esta vez de temática religiosa, titulada «La Cruz».

El 27 de agosto contrajo matrimonio con Elvira Sacasa Villanueva. De esta forma emparentó con el ilustre Francisco Ballesteros Villanueva; el que sería su gran valedor.

1884.

Figura como administrador de «El noticiero de Orihuela», publicación de la que no han sobrevivido ejemplares. Sólo se conservan en la Biblioteca Fernando de Loazes estos recibos firmados por él.

Mi agradecimiento a J. Sánchez Portas.

1885.

Nació su primera hija; a la que pusieron María Dolores.

En marzo fundó un semanario al que llamó “El Oriolano”. Tenía la redacción en la calle de Tintoreros; y aunque se declaró «incoloro», desde el primer número se dedicó a fustigar al Partido Conservador de Cánovas; adversario del Partido Liberal Fusionista de Sagasta. En octubre incrementó las publicaciones a tres veces por semana.

El verano de 1885 fue el del cólera morbo. Desde «El Oriolano» se organizó una suscripción para «pobres epidemiados». Implacable y destemplado con los conservadores, críticó la huida de los concejales.

En noviembre falleció el rey Alfonso XII y liberales y conservadores firmaron el pacto del Pardo para turnarse en el poder. Cánovas dimitió, dejando paso a Sagasta, quien formó gobierno.

El Oriolano. 29 de octubre de 1885: Hoy debe reunirse el Ayuntamiento según costumbre, y según costumbre también es probable que no se celebre la sesión ordinaria que corresponde. Porque no asistirá número suficiente de concejales  como ocurrió el jueves de la semana anterior.

Y por consiguiente no se elegirán los tenientes de alcalde, cargos que según el artículo 56 de la Ley municipal vigente debieron proveerse el día primero de julio. De donde resulta que hace cuatro meses menos dos días que nuestro ayuntamiento está evidentemente faltando a la ley, sin que hasta la fecha ni el gobernador, ni el ministro, ni nadie haya procurado meter en cintura a nuestro municipio.

El Oriolano. 31 de octubre de 1885: El acto realizado el jueves por el ayuntamiento puso de relieve las pasiones que acibaran su anémica existencia, hizo brotar a la superficie el lodo que desde hace tiempo viene acumulándose en su fondo, y que al removerse salpica el rostro de los representantes de Orihuela que en la corporación municipal ocupan un cargo que jamás merecieron, un cargo que, lejos de otorgárseles para satisfacer ruines aspiraciones, ejercen tan solo para labrar su descrédito como también el de nuestros intereses locales.

1886.

Publicaciones de 1885 y 1886

En enero formó parte de la comisión que en varios carros se dirigió a Murcia en busca del famoso dramaturgo José Zorrilla. También participó en una publicación coral entre «La Crónica» y «El Oriolano» como homenaje al prestigioso visitante. Su contribución se tituló «Zorrilla y yo».

El Oriolano. 15 de enero de 1886: El viernes 15 a las diez de la mañana, con un tiempo frío y lluvioso que impidió en parte el lucimiento de la recepción, llegó a esta ciudad el popular poeta D. José Zorrilla en unión de su sobrino D. Luciano Revenga, del Sr. D. Nicolás Acero, y de D. Pedro Valcárcel, y acompañados de D. Francisco Die Pescetto, D. Vicente Moreno, Director de «La Crónica» y D. Rufino Gea, Director de «El Oriolano», comisión que en carruajes del Sr. Rebagliato fue a Murcia a invitar y traer al ilustre vate. El recibimiento fue tan popular como entusiasta; música municipal y el pueblo entero, sin distinción de clases, salieron a esperarle a la salida de la población.

En política, sus servicios fueron recompensados con la llegada de los liberales al poder. Nombrado secretario del alcalde, su trabajo en el ayuntamiento le permitió hurgar entre los viejos papeles de la ciudad. Así nació su más importante vocación: la de historiador local. Con el tiempo llegó a ser Cronista honorario de la ciudad de Orihuela.

El Oriolano: 24 de enero de 1886: En la sesión celebrada el jueves último por el Ayuntamiento se reiteró la aprobación de todos los acuerdos tomados por el municipio desde la entrada en él de los fusionistas, nombrándose depositario de los fondos municipales a D. Manuel Aliaga, oficial primero de la Secretaría a D. Eduardo Lozano, y segundo, con destino a la secretaría particular de la alcaldía, a D. J. Rufino Gea.

Las secretarías municipales eran la especialidad de los Sacasa, su familia política. Uno de sus cuñados, Fernando Sacasa Villanueva, había sido secretario del Ayuntamiento de Jacarilla hasta que, ese mismo año, lo nombraron secretario interino del ayuntamiento de Callosa de Segura. En 1887 consiguió la plaza en propiedad y se casó en callosa con una tal Cruz Gea.

En 1888 falleció. Pero eso no es todo; el suegro de Rufino, Fernando Sacasa Brotóns, natural de Benejuzar, se jubiló en 1889 como secretario del Ayuntamiento de Bigastro; plaza que “heredó” su hijo Adolfo Sacasa Villanueva en 1894. Por último, Braulio Gilabert Sacasa fue muchos años secretario del Ayuntamiento de Rojales con la plaza en propiedad.

Manuela Adelaida Villanueva Castaño. Archivo de Mª Dolores Bregante Illescas. Mi agradecimiento a José Manuel Dayas.

Dolores Villanueva Castaño era la madre del famoso político Francisco Ballesteros Villanueva (quizá por eso puso Dolores a su primera hija) y hermana de Manuela Adelaida Villanueva; casada con Fernando Sacasa Brotóns; suegro de Rufino y padre de sus dos esposas.

Fernando Sacasa Brotóns. Archivo de Mª Dolores Bregante Illescas. Mi agradecimiento a José Manuel Dayas.

En julio, Rufino Gea obtuvo por fin el bachiller en Alicante y un nombramiento honorario de la madrileña asociación de escritores y artistas. En octubre cerró «El Oriolano» y en noviembre comenzaron sus problemas con la vista.

El Diario de Orihuela. 2 de julio de 1886. Se ha graduado de Bachiller en el instituto de la provincia nuestro amigo y compañero en la prensa Sr. D. J. Rufino Gea, director de El Oriolano. Sea enhorabuena.

La Crónica. 15 de julio de 1886: Nuestro particular amigo y compañero de la prensa local, Don José R. Gea, ha sido nombrado socio honorario y representante en esta Ciudad de la asociación de Escritores y Artistas de Madrid, por cuya honrosa distinción le damos la más cumplida enhorabuena.

El Día. 21 de noviembre de 1886: Nuestro querido amigo D. Rufino Gea ex- director de “El Oriolano” se halla padeciendo una afección a la vista. Deseamos de todas veras su pronto restablecimiento

Eran tiempos en los que recitaba sus poesías y participaba en debates como miembro de la «Academia del Casino»; donde fue nombrado secretario de la sección artística y literaria en compañía de Antonio Bonafós, personaje con el que acabará tenéndo un «lance de honor»; pero no adelantemos acontecimientos.

El diario de Orihuela. 28 de diciembre de 1886: La fiesta solemne por excelencia que ha tenido lugar en los tres pasados días fue indiscutiblemente la celebrada en la noche del domingo en el elegante salón del Casino Orcelitano con motivo de la inauguración de la Academia científico- literaria.

Honró con su presencia el acto el sabio y virtuoso Prelado de esta Diócesis, asistiendo además los presidentes de algunas sociedades y autoridades locales así como una numerosa concurrencia entre la que sobresalía lo más distinguido del bello sexo de esta ciudad y todas las personas notables en ciencias, artes y literatura de la localidad.

Procedió a la lectura de un precioso soneto el Sr. Bonafós, y el nombrar a tan fecundo escritor local basta para comprender que presentaría una nueva muestra de su musa sutil y juguetona contraria a la poesía del Sr. Gea, de corte tierno y delicado como hija de una inspiración errante y vigorosa por entre arroyos y flores.

El diario de Orihuela. 30 de diciembre de 1886: La Academia científico-literaria celebrará su primera sesión ordinaria el domingo próximo, a las seis de la tarde en el salón del Casino Orcelitano.

El tema que se pondrá a discusión es el siguiente: “Educación de la mujer. Derecho de ésta a ser educada como el hombre”. Tiene pedida la palabra en pro el Sr. Gea y en contra los señores Bonafós y Lafuente. Parece que en el curso del debate serán aludidos y terciarán en la discusión otros señores académicos.

Su hermano José, alférez auxiliar de la caja de reclutas, perdía en Bigastro a su único hijo de cuatro años.

1887.

Nació su primer hijo varón, bautizado con los nombres de José y María. Fruto de su actividad en la selecta academia de Casino Orcelitano publicó «Los oradores de la Academia»; creando cierta polémica amplificada por la prensa a causa de algunos «oradores» excluidos en la citada obra.

La Crónica. 26 de mayo de 1887: Debido sin duda a la galantería de nuestro buen amigo D. José Rufino Gea, hemos tenido el placer de recibir el folleto que con el título de Los oradores de la Academia, ha publicado hace poco dicho señor.

Deficientes en absoluto para hacer la crítica razonada de esos retratos a pluma leídos por su autor en la sesión de fin de curso celebrada por la academia científico-literaria de esta ciudad, nada decimos de su forma y fondo…

Con especial gusto hemos leído esos notables retratos, extrañando muy mucho por cierto que entre ellos no se halle el de cierto orador que por su mérito y además por su cargo de presidente de la sección de literatura de esa academia, no es para olvidado, o suprimido, como se ha hecho sin duda por un olvido involuntario.

El Día. 16 de octubre de 1887: El programa de la festividad literaria que tendrá lugar en la Academia científico-literaria esta noche, será salvo alguna modificación: Lectura por el Secretario señor Gea de una Memoria sobre los trabajos del pasado curso.

Discurso del Sr. Bonafós sobre el tema Fin social de la mujer; lectura de poesías, discurso del señor Sarget, notas cosmológicas, discurso del Presidente. La orquesta amenizará los intermedios; aparte de las muchas personas que están invitadas sabemos asistirán muchas señoras y señoritas, por lo que creemos se verá concurridísima la Academia.

1888.

En 1888 seguía en el cargo de secretario municipal y continuaba participando en los debates y discursos de la Academia del Casino, trasladado ya a su nuevo y lujoso edificio.

Casino Orcelitano. Colección Javier Sánchez Portas.

Desde el año anterior se hablaba de abrir en Orihuela una administración subalterna. Entre los meses de mayo y junio se arrendó una casa y se fabricaron los muebles para la instalación de la subalterna de Hacienda; que se haría cargo de impuestos, alcoholes, lotería, etc. , liberando algunas plazas en el Ayuntamiento; entre ellas la de Rufino.

En julio, en medio de este proceso de cambios, falleció su hija Lolita, con tan sólo dos años de edad.

El Diario de Orihuela. 18 de julio de 1888: Después de una breve enfermedad falleció ayer la niña María de los Dolores Gea y Sacasa llenando de amargo desconsuelo a sus padres a quienes deseamos sirva de lenitivo la participación que tomamos en su profunda pena.

La Crónica. 22 de julio de 1888: Nuestro particular amigo D. Rufino Gea, ha tenido la desgracia de perder una niña de corta edad. Reciba nuestro amigo lo mismo que su distinguida señora, la expresión de sentimiento que desde nuestras columnas le dirigimos.

En agosto lo nombraron oficial de la administración subalterna; dimitiendo de su empleo de secretario en la sesión municipal del día 30. En la siguiente, celebrada el 6 de septiembre, el alcalde suprimió la plaza vacante y unas cuantas más por la necesidad de recortar gastos del presupuesto.

El  Diario de Orihuela. 11 de agosto de 1888: Leemos en nuestro apreciable colega «El Criterio Murciano»: Por R. O. ha sido trasladado de la subalterna de Orihuela a la de Cartagena el oficial quinto D. José María Tarín habiendo sido nombrado para la vacante que este deja D. Rufino Gea.  

La Crónica. 12 de agosto de 1888: Ha sido nombrado oficial quinto de la Administración Subalterna establecida en esta Ciudad, nuestro particular amigo D. Rufino Gea, en sustitución de D. José M.ª Tarín que ha sido trasladado a la de Cartagena.

La Crónica/El Diario de Orihuela. AYUNTAMIENTO. Sesión del 30 de agosto de 1888. Fue leído un oficio de don Rufino Gea, en el que hace renuncia del cargo que venía desempeñando en la alcaldía, por haber sido nombrado oficial 5º en la Administración Subalterna establecida en esta Ciudad. Acordóse admitir la dimisión presentada por D. Rufino Gea, del cargo de oficial de la secretaría municipal.

El  Diario de Orihuela. AYUNTAMIENTO. Sesión del 6 de septiembre de 1888. A propuesta del alcalde presidente quien invoca la necesidad de introducir economías en el presupuesto municipal, particularmente en la parte de personal donde resulta un excedente por la supresión entre otros de los servicios de estadística llevados a la Administración subalterna, se acuerda la supresión de la plaza de oficial vacante por renuncia del Sr. Gea; de otras dos de oficial que desempeñaban los Sres. Ibáñez y Soria; y de otras dos de auxiliares vacantes…

Hecho esto, trasladaron algunos servicios de la secretaría a la administración subalterna. En un principio se pensó montarla en la calle de Santacruz; pero al final, las oficinas quedaron instaladas en el número 10 de la calle de San Juan. El 13 de octubre, dichas oficinas fueron asaltadas por ladrones.

1889.

En la renovación de la junta del Casino Orcelitano, no exenta de polémica, le correspondió el cargo de bibliotecario.

La crónica. 3 de enero de 1889: La Junta Directiva del Casino Orcelitano, ha quedado constituida de la siguiente forma: Presidente, D. José María López; Vice- Presidente, D. Atanasio García Cubero; Vocal, D. Federico Torres; Inspector, D. Carlos Die; Secretario, D. Trinitario Martínez; y Bibliotecario, D. Rufino Gea. El Sr. presidente saliente D. Manuel Roca de Togores, dio posesión a todos los antedichos señores.

A finales de abril, Rufino dimitió del empleo de inspector interino en la administración subalterna de Hacienda, por causas desconocidas para la prensa.

El orcelitano. 28 de abril de 1889: El Inspector interino de esta Subalterna, D. Rufino Gea, ha presentado la dimisión de su cargo. De resultar cierta la noticia, ignoramos la causa que haya motivado semejante resolución.

El orcelitano. 4 de agosto de 1889: Por motivo de las economías de Hacienda cesaron el 31 de julio en destinos D. Rufino Gea y D. José Soler, oficiales de la sección de recaudación de esta Administración subalterna.

El motivo estaba claro: en la sesión del 12 de septiembre volvía al Ayuntamiento ocupando la plaza vacante de administrador de Consumos.

El diario de Orihuela. 13 de septiembre de 1889: Por motivos de su quebrantada salud ha presentado la dimisión del cargo de Administrador de Consumos nuestro particular amigo D. José Olmos Martínez, habiendo sido admitida por el Ayuntamiento.

Ha sido nombrado por el Ayuntamiento para ocupar la vacante de Administrador de consumos de esta ciudad, nuestro apreciable amigo D. Rufino Gea Martínez. Nuestra enhorabuena.

El orcelitano. 15 de septiembre de 1889: El jueves en la tarde, tomó posesión del cargo de Administrador de consumos, nuestro querido amigo y antiguo compañero en la prensa, D. Rufino Gea. Que sea enhorabuena.

También apareció en prensa como «accionista» de la futura plaza de toros, aportando dos pesetas para su construcción. En noviembre su esposa cayó enferma; y en pocos días falleció.

El diario de Orihuela. 12 de noviembre de 1889: Se halla enferma de alguna gravedad, la esposa de nuestro antiguo compañero en la prensa, D. Rufino Gea. Hacemos fervientes votos al cielo por su pronto y completo restablecimiento.

El diario de Orihuela. 15 de noviembre de 1889: Ayer tarde a las seis, falleció víctima de aguda enfermedad, la esposa de nuestro querido amigo D. Rufino Gea, administrador de consumos de esta población. Damos nuestro más sentido pésame a la familia de la finada, y deseándole al propio tiempo el lenitivo necesario para soportar tan rudo golpe.

El orcelitano. 17 de noviembre de 1889: A las siete y media de la mañana del viernes, fue conducida a la última morada, el cadáver de la virtuosa madre de familia, esposa de nuestro querido amigo D. Rufino Gea, D.ª Elvira Sacasa Villanueva. Reciba su desconsolado esposo y demás familia, nuestro más sentido pésame, por tan irreparable pérdida.

1890.

En enero fallecía también su madre.

El orcelitano. 2 de febrero de 1890: El miércoles último falleció la madre de nuestro querido amigo D. Rufino Gea. Damos al Sr. Gea el más sentido pésame, y Dios le conceda la resignación cristiana suficiente para soportar tan rudo golpe.

En pocos meses reparó la «irreparable pérdida» de su esposa casándose de nuevo en Bigastro con una cuñada trece años más joven que Elvira. Se llamaba Dolores Sacasa Villanueva. Y en julio le cayó la lotería.

El diario de Orihuela. 22 de mayo de 1890: Ayer tarde contrajo matrimonio en el pueblo de Bigastro, nuestro particular amigo D. Rufino Gea Martínez con su hermana política la señorita doña Dolores Sacasa Villanueva. Reciban los nuevos esposos nuestra más cordial enhorabuena, deseándoles al propio tiempo una larga y próspera luna de miel.

El diario de Orihuela. 14 de julio de 1890: En el sorteo de lotería verificado el día 11 del actual han sido agraciados con un premio de 5.000 pesetas, nuestros apreciables amigos D. Francisco López García, D. José Ferrer Lafuente, D. Juan Ramos Botella, D. Manuel Aliaga Galindo, D. Adolfo Lizón, D. José María López y D. Rufino Gea, cuyo número premiado lo jugaban en compañía y es procedente de Cartagena. Reciban nuestra enhorabuena.

El 15 de julio Rufino Gea escribió un artículo sin firma con el título “Conservadores y Romeros”. En él criticaba la unión de parte de los conservadores con los liberales “gracias a la habilidad desplegada por dos zurcidores de voluntades que a la mejor hora, a la de los repartos, les había salido al partido conservador local”.

Les acusaba de traicionar a Capdepón en la desgracia; “ya que en las prosperidades y cuando era ministro de Ultramar solicitaron de él y obtuvieron con pródiga mano sus favores”. Terminaba pidiendo una gasa negra para cubrir al Oriol (se celebraban las fiestas); aunque mejor aconsejaba esconderlo por lo que pudiera ocurrir.

Antonio Bonafós, sabiendo que lo había escrito Rufino, claro perjudicado en esta fusión como luego veremos, escribió al director de “El Diario de Orihuela” contra el autor del artículo sin firma que trataba de atribuirle propósitos ruines y bastardos en su actuación política.

Celoso de su honra, esperaba que si era honrado y caballero el autor de dicho artículo, revelase su nombre en las columnas del periódico, para que la opinión pública pudiese juzgar a quien de modo tan bajo y artero intentaba vengar enemistades personales.

Pedía resolver el tema “en el lugar propio para estas cuestiones”. Rufino le contestó inmediatamente, aceptando el lance de honor.

El Diario de Orihuela. 16 de julio de 1890: Sr. Director de El Diario. Muy señor mío: He visto el traslado que me da V. del comunicado que le dirige el Sr. Bonafós con motivo del artículo que ayer insertó El Diario y por cuyo contenido se considera injuriado el Sr. Bonafós. Pide el nombre del autor: “ego sum”, pues no niego nunca la paternidad a mis hijos ni rehuyo las consecuencias de engendrarlos.

Y como el Sr. Bonafós ha de llevar esta cuestión a otro terreno, allí le espero, previa la manifestación que me hará indudablemente de los conceptos injuriosos vertidos en mi artículo, pues en este tengo la seguridad de no haber escrito palabra alguna que constituya injuria ni deshonra para dicho señor, y si así no lo entiende el Sr. Bonafós a sus órdenes queda quien es de V. atento y s. s. q. b. s. m. Rufino Gea.

Aunque parezca una tontería, esto era el sucedáneo de un duelo entre caballeros a finales del siglo XIX. Pero casi nunca llegaba la sangre al río. Una vez escogidos los padrinos, estos se limitaban a extender unas actas en la que se hacía constar lo sucedido; anulando el lance cuando el ofensor daba explicaciones al ofendido y este las aceptaba.

El Diario de Orihuela. 18 de julio de 1890: A continuación insertamos con mucha satisfacción el acta redactada por virtud del lance de honor suscitado entre los Sres. Bonafós y Gea, cuyo contenido es el siguiente:

En la ciudad de Orihuela a 17 de Julio de 1890, reunidos los señores D. José Lizón Peñafiel y D. Pedro Llorente Iturriaga en representación de D. Antonio Bonafós de Más, y los señores D. Ramón Agrasot y D. José María Sarget a nombre de D. J. Rufino Gea, procedieron al esclarecimiento de los conceptos vertidos por dicho Sr. Gea en el artículo titulado Conservadores y romeros inserto en El Diario de Orihuela número 1164; conceptos que consideró el Sr. Bonafós altamente ofensivos a su honra, declarando explícita y terminantemente los representantes del autor del escrito en cuestión, que éste no ha tenido intención en lastimar el honor ni la dignidad del Sr. Bonafós, en ninguna de las manifestaciones de la ofensa, dada su caballerosidad; consignando por otra parte, que al haberle guiado otra clase de móviles no hubiera esquivado asistir al terreno que se le invita. — José María Sarget.—Ramón Agrasot.— José Lizon Peñafiel. — Pedro Llorente.

A primeros de septiembre asistió a un banquete homenaje a Ruiz Capdepón. Rufino Gea se lució con una poesía sobre la libertad que fue acogida con atronadores aplausos. Os dejo un fragmento:

Con empeño sin igual / conquistó la invicta España/ en hermosa y leal campaña/ el sufragio universal./ Un ilustre liberal / hijo de esta hidalga tierra / que tantas glorias encierra / sancionada por el rey / ha suscrito aquella ley / que un lustro de luchas cierra./ Y por modo accidental / Orihuela ha conseguido / que vaya su nombre unido/ al sufragio universal…

1891.

El 25 de febrero nació su hijo Rufino. El primer varón con su nueva esposa Dolores. En abril, el semanario “La Prensa” lo presentó dentro de una hipotética candidatura concejil del partido fusionista.

El diario de Orihuela. 26 de febrero de 1891: En la tarde de ayer dio a luz con toda felicidad un robusto niño la esposa de nuestro querido amigo D. Rufino Gea. Nuestra enhorabuena a tan dichosos padres.

El diario de avisos. 13 de noviembre de 1891: En Dominicos Vela y Alumbrado todo el día con misas de 9, 10, 11 y 12. La Vela en sufragio de doña Elvira Sacasa de Gea.

1892.

Pasó el verano en Torrevieja, con su familia.

1893.

Nació una hija a la que volvieron a llamar María Dolores; como su madre; como la hermana que había muerto.

El 5 de enero, siguiendo el proceso pactado entre liberales y conservadores, disolvieron las Cámaras y convocaron elecciones legislativas. El 5 de marzo, con la manipulación habitual se eligieron 400 diputados con clara victoria de los liberales que obtuvieron 279.

Rufino fue interventor en el tercer distrito, primera sección, junto al hermano del pintor Agrasot y el doctor Sarget; los mismos que habían actuado de «padrinos» en su «lance de honor».

El independiente. 3 de marzo de 1893: A continuación publicamos la lista de interventores, para la elección de diputados a Cortes nombrados por la Junta Provincial del Censo para este distrito electoral con designación de las secciones y locales en que se han de constituir las mesas. TERCER DISTRITO. Primera sección. Caridad Escuela de Párvulos: D. José María Sarget y Lillo, D. José Rufino Gea Martínez, D. Ramón Agrasot Juan y Trinitario Martínez Trives.

Victorioso en las generales, el Partido Liberal convocó en noviembre una multitudinaria reunión en el salón de sesiones del Ayuntamiento para preparar (nunca mejor dicho) las municipales. Más de un centenar de personalidades políticas abarrotaron las dependencias.

Rufino formó parte de nuevo de la comisión de distrito de la Caridad; esta vez junto a Atanasio García Cubero,  José María Sarget, Ramón Agrasot, José Cartagena y Manuel Ferris.

El domingo 19, mientras los reservistas oriolanos de preparaban con una misa de tropa en Santa Justa para luchar en el Riff, se celebraron las elecciones locales. El resultado fue ajustado con una mayoría formada por 14 liberales de diversas procedencias.

1894.

Nació su hija Elvira Victoria.

El independiente. 8 de enero de 1894: Juicio. Hoy se celebrará, a consecuencia del matute de latas de petróleo aprehendidas el otro día, representando a la administración el alcalde accidental D. Eugenio Maestre y el administrador de Consumos D. Rufino Gea.

En julio fue apartado de su cargo municipal y no perdió el tiempo. El día 14, “El Oriolano” volvía a la calle después de ocho años de silencio. Salía a defender los ideales del Partido Liberal, vencedor en las últimas elecciones generales y municipales. Y a influir en las elecciones a diputados provinciales, previstas para septiembre.

El Oriolano no ha venido a la vida pública a reñir batallas contra determinadas personalidades, y menos contra aquellas que formando en las primeras filas de nuestro partido, gozan de un prestigio y de una representación que somos los primeros en reconocer.

Solo sí, (y esto lo decimos muy alto para que todos lo oigan) defenderemos con empeño y resolución los principios de moralidad que inscribimos sin vacilaciones de ningún género en nuestra bandera; porque deseamos, y a conseguirlo consagraremos nuestros esfuerzos, que los ayuntamientos de Orihuela se inspiren francamente en ese lema patriótico y honrado.

El Oriolano. Último número.

Desde sus páginas se enfrentó al jefe local y futuro diputado, su amigo Sarget; y no dudó en criticar lo que consideraba una débil jefatura del partido.

El Oriolano. 4 de agosto 1894: NUESTRO PARECER. El señor Sarget debe estar satisfecho de su obra. Le hablamos conocido y celebrado como médico peritísimo en el arte dé curar; su laboriosidad en este ramo tan difícil le ha conquistado, con su infatigable perseverancia, un puesto envidiable entre todos sus compañeros.

Su indiscutible talento se ha desparramado en libros, conferencias y memorias que elevaron su reputación científica sobre el nivel de tantas otras no cimentadas sobre tan sólidas bases.

Obrero infatigable del trabajo, a él se consagró con el entusiasmo de la juventud, conquistándose un puesto envidiable entre sus conciudadanos que alabaron siempre su ciencia, su caballerosidad y su bondad de carácter. Y sin embargo, todas estas cualidades que hicieron de nuestro amigo el más querido de los oriolanos, apenas si han contribuido a elevarle sobre el nivel del más mediocre de los jefes de partido…

Basta para ello dirigir una mirada retrospectiva que abarque la influencia de nuestro distinguido correligionario en el partido liberal de nueve meses a la fecha. ¡Qué de errores, qué de ligerezas, que desconocimiento tan absoluto de los resortes de la política para dirigir un organismo como el nuestro, modelo de sumisión y mansedumbre! …

… Influencia, poder, favores, correligionarios sumisos, todo se le dio en abundancia, lastimando en obsequio suyo la delicadeza del jefe queridísimo que antes marchaba a la cabeza del partido sin otro afán que engrandecerle y conquistarle el aplauso y el respeto de los adversarios y de los indiferentes…

¿Consiste acaso toda su habilidad en rodearse de esa camarilla que todo lo perturba, que todo lo apetece, atenta más bien, como los hechos lo han demostrado, a satisfacer sus aspiraciones egoístas, atropellando por toda clase de conveniencias y contribuyendo con su sospechosa conducta a menoscabar el aprecio y oscurecer el prestigio de que ha gozado siempre en el país nuestro dignísimo representante en Cortes?

¿Se le otorgó acaso la más alta representación de nuestra comunión política para fomentar aspiraciones indebidas, desatender la opinión más sana de la mayoría de sus correligionarios y crear alrededor de su persona y de lo que representa ese vacío y ese aislamiento, precursor indudable de la ruina de todos?…

…Los hechos le habrán demostrado la conveniencia de apartar al partido liberal oriolano, que tan ciegamente le obedece, de los perniciosos derroteros por los que, se le lleva; y si el Sr. Sarget a quien pesa demasiado la indecisa jefatura que echaron sobre sus débiles hombros, apetece como no lo dudamos, demostrar que por encima de pasajeras satisfacciones personales, que en tantas ocasiones ha desdeñado, están para él los altos intereses del partido y los necesarios sacrificios que todos debemos hacer en obsequio del prestigio y de la representación que legítimamente ostenta el señor Ruiz Capdepón, propicio es el momento de hacerlo evidente renunciando una jefatura que no posee con el beneplácito y la satisfacción de todos, y que nunca debió separarse del amigo queridísimo que la ejercía. Este es nuestro parecer.

La administración era su casa; imprenta la de Luis Zerón, en los Hostales; y la frecuencia, los miércoles y los sábados.

El 25 de agosto, publicó el que sería sus último número. Con motivo de su visita, empleó más de la mitad del periódico en un largo bosquejo biográfico sobre Trinitario Ruiz Capdepón, ministro de Gracia y Justicia (el famoso político liberal era su obsesión).

Los opositores a José María Sarget llegaron a reunirse en su casa. Pero el propio Capdepón «recomendó» la candidatura de Sarget; que resultó elegido en la elecciones de septiembre. «El Oriolano» había durado menos que el verano.

A mediados de noviembre volvieron sus problemas oftalmológicos y tuvo que retirarse a descansar.

La noticia diaria. 13/14 de noviembre de 1894: En la Merced todo el día, y misa de 10 en sufragio de doña Elvira Sacasa de Gea. (R. I. P.)

El Independiente. 15 de noviembre de 1894: Enfermo. Hemos sabido que nuestro estimado amigo y compañero en la prensa D. Rufino Gea se encuentra bastante delicado de la vista. Le deseamos una pronta y total mejoría.

El Orden. 18 de noviembre de 1894: Nuestro apreciable amigo el Sr. D. Rufino Gea, hállase desde hace algunos días bastante molestado por una afección a la vista. Deseamos al antiguo compañero en el periodismo una pronta mejoría.

El Orden. 30 de diciembre de 1894: Nuestro querido amigo y antiguo compañero en la prensa Sr. D. Rufino Gea se halla muy mejorado de la grave afección a la vista que ha padecido. Lo celebramos.

1895

En este año nació su hijo Fernando Pascual. Rufino, ya recuperado de su enfermedad visual, volvió a la administración de consumos en medio de un gran escándalo.

El nuevo alcalde lo había repuesto sin contar con nadie y los concejales no aceptaron la imposición considerando como administrador a su sustituto, el Sr. Cebrián.

El asunto se complicó y estuvo mucho tiempo en la prensa. Curiosamente, su principal detractor fue su amigo y «padrino», el concejal Ramón Agrasot.

El Independiente. 18 de enero de 1895: Enhorabuena. Restablecido de la afección a la vista que desde hace algún tiempo padecía nuestro querido amigo D. Rufino Gea, hoy ha vuelto a encargarse de la Administración municipal de Consumos. Celebramos el restablecimiento de nuestro querido amigo.

La Región. 19 de enero de 1895: Última hora. La sesión de ayuntamiento de hoy que ha presidido el nuevo alcalde señor Maestre ha tenido un final desastroso. Con motivo de la vuelta del Sr. Gea a la administración de consumos, hecho ocurrido con la anuencia del alcalde y sin conocimiento de la corporación municipal, el Sr. Agrasot, un segundo antes de levantar la sesión, la presidencia ha indicado a esta si no daba cuenta, de la vuelta a su cargo del antiguo administrador, obligación que expresamente dispone la ley municipal, y como el Sr. Maestre, contestara que eso no iba en la orden del día y levantara la sesión, se promovió un tumulto espantoso en que concejales y público vociferaban y clamaban contra lo ocurrido mientras el alcalde abandonaba el salón saliendo de “estampía”.

La Región. 21 de enero de 1895. Ayuntamiento. Extracto de la Sesión del Sábado. (…) Por último y sin usar de la fórmula empleada por todos sus antecesores de preguntar si algún concejal deseaba, hacer alguna manifestación antes de levantar la sesión, el Sr. Maestre cogió la campanilla para decir la frase “se levanta la sesión” al tiempo que el señor Agrasot pidió la palabra para preguntar al alcalde si tenía que poner en conocimiento de la corporación el hecho de haberse nombrado algún empleado, pues la ley obligaba al alcalde a hacerlo y como presidente de la comisión de consumos tenía noticia de haberse nombrado administrador.

El Sr. Maestre contestó que él no había nombrado al administrador de consumos, sino que este había vuelto a su destino después de algunos meses de enfermo. El Sr. Lafuente pide la palabra para demostrar la inexactitud de lo dicho por el alcalde y este, presuroso  y descompuesto, dice que el asunto no va incluido en la orden del día y que por lo tanto no se podía hablar sobre él.

La Región. 28 de enero de 1895: En tanto entienda el autor de tal disparate legal, que los concejales no necesitan acreditar su personalidad, ante su presidente; que se dirigen a este no con instancias ni exposiciones, sino en simple reclamación a que la ley les da derecho y del cual se burla el alcalde y escarnece, por temor a la sesión extraordinaria que no se concederá acaso, pero que es lo mismo, pues la opinión sabe que si el alcalde sostiene a cierto empleado puesto por él ilegalmente, es solo porque no deja hablar a los concejales y les niega todo derecho, que de otro modo, el ridículo de que huye como gato escaldado del agua fría, ya le habría sobrevenido por la torpeza cometida por él y el secretario al unir sus destinos a los del Sr. Gea, ya que hoy, dignamente, el día que el ayuntamiento deje sin efecto aquel nombramiento, no podrán continuar en sus puestos aquellos señores.

El Independiente. 29 de enero de 1895: Cuestión de Consumos. El escándalo producido ayer en la puerta de la Administración de Consumos entre un concejal y el señor Gea, tuvo por causa, según nos asegura el primero, el no reconocer al segundo el carácter de Administrador que ostenta, fundándose el concejal en que el Administrador nombrado por el Ayuntamiento, es otro. Esta es cuestión que se viene arrastrando hace días sin que le veamos por ahora el término.

Este asunto llegó a adquirir tintes violentos cuando, ante un carro cargado de vino en la puerta de la Olma, Rufino perdió los nervios.

Las protestas de algunos concejales continuaron en las siguientes sesiones, promoviéndose varios escándalos y un debate entre todos los periódicos locales; unos a favor y otros en contra del Sr. Gea. Al final, la comisión nombrada por el ayuntamiento a petición del concejal Agrasot, no pudo refutar las cuentas del Sr. Gea; y siguiendo ordenes superiores, este siguió en el cargo.

El orden. 10 de febrero de 1895: MURMURACIONES. Ocho señores ediles del Municipio han escrito una epístola al diputado informándole de las ilegalidades del nuevo Alcalde y de otras menudencias. Entre estas últimas, se dice figura una petición de la cual, al parecer, depende la felicidad de Orihuela. Ya comprenderán nuestros lectores que asunto tan trascendental no puede ser otro que la cesantía del Sr. Gea…  ¡La felicidad del país dependiendo de un apellido de tres letras.

El independiente. 12 de febrero de 1895: Papeles son papeles. Y cartas son cartas. Aunque haya quien tenga la frescura de negarlo, es completamente cierto que los concejales han recibido una carta del jefe supremo del partido liberal en Orihuela, compuesta de tres plieguecillos orlados de luto, en que se les compete a aprobar todo lo hecho por el alcalde señor Maestre, y asegurando que el señor Gea está bien puesto en su cargo de Administrador de Consumos, tanto por lo que se refiere a la parte legal, cuanto por su idoneidad demostrada  haciendo subir en quince días la recaudación del impuesto.

Así como el Alcalde ha recibido otra aprobando sin distingos su conducta desde que se posesionó de la presidencia del Ayuntamiento. Conque no hay más que conformarse con la voluntad de los dioses mayores y menores. Cartas lo mandan.

El Thader. 17 de julio de 1895: Las hijas de la Armengola. I. La historia nos cuenta sus grandes hazañas; la madre y las hijas salvaron la patria, clavando en el muro del alto Hans-Har-huala la enseña gloriosa de Orcelis cristiana. II.

Desde entonces acá, pasan los siglos y aquellas aguerridas oriolanas, no son ya de los moros el espanto, no esgrimen el acero con pujanza; ellas ahora como entonces y cual siempre vibra en sus ojos el calor del alma, y dignas descendientes de las otras, con su dulce mirar, hieren y matan. Rufino Gea.

El orden. 8 de septiembre de 1895: El Sr. Administrador de consumos ha remitido una notita de lo recaudado durante el mes de agosto a todos los periódicos locales, menos a “El Orden”. Sr. Gea, ¿qué motivos tiene Vd. para prescindir de un deber de cortesía que en otras ocasiones ha sabido Vd. guardar con nosotros espontáneamente? (…)  ¡Don Rufino! ¡Don Rufino! ¿Qué delito cometí para que perdáis el tino y no os acordéis de mí?

1896

Después de tantos meses en el candelero, Rufino desapareció del foco mediático. En este año solo lo he encontrado por una donación de cinco pesetas en la suscripción organizada para sufragar los gastos que ocasionaba el concurso de los soldados romanos en las procesiones de Semana Santa.

1897

El 2 de Febrero, la asociación benéfica titulada “La Caridad” organizó varias funciones de teatro y otras actividades a beneficio de la Cocina Económica y la Conferencia de San Vicente de Paul.

Estaba presidida por Severiano de Madaria y Rufino era el tesorero. Además leyó una de sus poesías. Como es un poco larga, he transcrito sólo el principio y el final.

La Semana 12 de febrero de 1897: Versos. Publicamos las composiciones poéticas de los señores Sarget y Gea, leídas en la función teatral del día 2. LOS BUENOS. Manuel, un guapo chico/ se casó con Mercedes de Zapico. / Era tan bueno el mozo/ tan rico, tan formal y tan amable / que todas las mujeres sin rebozó / juzgaban al marido irreprochable / y sin duda ninguna / desde luego afirmar pueden ustedes / que todas, envidiando su fortuna / hubieran deseado ser Mercedes. (…)

Qué ocurrió, no se sabe mas es cierto / que una mañana le encontraron muerto / y aquellos que envidiaron los placeres / del marido tan bueno y tan amable /para enseñanza de hombres y mujeres / sentaron este axioma incuestionable: / Con hermosa mujer y con doblones / no se puede ser bueno en ocasiones / y viene a tierra la virtud más alta / si el hambre sobra y el dinero falta. R. Gea.

En mayo tuvo otra hija.

La semana. 16 de mayo de 1897: Enhorabuena. Se la damos de todas veras a D. José Balaguer Muñoz y a D. Rufino Gea, cuyas señoras esposas han dado a luz con toda felicidad en la pasada semana.

1898.

Vocal del sindicato por el partido de Beniel, colaboró en la constitución de la Sociedad de labradores, redactando sus ordenanzas.

También se encargó personalmente de la publicación quincenal «La Huerta de Orihuela», confeccionada en la misma redacción y por la misma imprenta que «El Oriolano».

1899.

Como director de “La Huerta de Orihuela”, se ofreció para publicar de forma oficial y gratuita los acuerdos del Sindicato y todos los asuntos relacionados con la Comunidad de Labradores. Secretario del sindicato, quedó comisionado para la formación de padrones de propietarios y colonos. A pesar de sus esfuerzos la publicación sólo aguantó diez números y en marzo despareció.

En torno al cambio de siglo tuvo otro hijo, de nombre Juan; pero no he localizado su fecha exacta de nacimiento. Sólo sé que estudiaba dos cursos por debajo de Fernando. Su hijo Rufino comenzaba ya a destacar como estudiante con los jesuitas en el Colegio de Santo Domingo.

1900.

Su obra “El Pleito del Obispado, 1383-1564”, ganó los juegos florales organizados por la Cruz Roja. Se la dedicó al Ayuntamiento por facilitar su investigación.

En la sesión del 3 de noviembre de dicho año, la Corporación Municipal, acordó adquirir 25 ejemplares, nombrándole Cronista Honorario de la ciudad, animándole a seguir trabajando entre los archivos municipales que hasta entonces se encontraban en deplorable olvido.

En dichos juegos florales, su hija Lolita fue paje en la corte de amor de la reina de la fiesta, Julia Bonafós.

El oriol. 8 de octubre de 1900: Hemos recibido un ejemplar de la interesante obra «El pleito del Obispado» páginas de la Historia de Orihuela, dadas a luz en correctísimo estilo, con suma galanura de frase y admirable erudición, por el conocido escritor, respetable y particular amigo nuestro, D. J. Rufino Gea.

El volumen que consta de 208 páginas, ostenta una hermosísima carta prólogo de nuestro sapientísimo Prelado, y los retratos de éste y del primer Obispo de Orihuela, siendo completado, además, por buen número de documentos inéditos sacados del archivo municipal de esta ciudad.

Nuestro querido y muy estimado amigo el ilustrado y conocido escritor D. Rufino Gea, literato que goza de justa reputación en la república de las letras, debido a los notables escritos que han brotado de su fecunda y elocuente pluma, y a quien Orihuela es deudora de algunos favores conseguidos recientemente para los habitantes de esta feraz vega merced a los trabajos periodísticos de dicho señor, enriquecerá muy en breve la literatura de esta ciudad con la publicación de una interesante y hermosa obra, cuyo título es: El Pleito del Obispado 1383-1564.

La aparición de este libro, que se publica a ruegos de numerosos amigos y compañeros del autor, viene a prestar un señalado servicio a toda esta localidad y de un modo particular a las personas aficionadas y amantes de conocer y guardar noticias y documentos que nos impongan de los usos y costumbres de nuestros antepasados.

Esperamos con verdadera impaciencia llegue el momento de poder obtener un ejemplar de la citada obra a la cual auguramos una buena acogida por parte del público.

La Ilustración Española y Americana. Madrid, 15 de noviembre de 1900: El pleito del Obispado. 1383-1564 por D. J. Rufino Gea. El Sr. D. J. Rufino Gea obtuvo un premio en los Juegos Florales de Orihuela por el trabajo histórico que lleva por título el que encabeza estas líneas.

Es un acabado estudio de investigación histórica que, así como obtuvo el premio del Jurado calificador, obtendrá la aprobación y el aplauso de los inteligentes en este linaje de estudios. El precio del libro, que va ilustrado con dos fotograbados, es de 1,50 pesetas.

El oriol. 15 de noviembre de 1900: Rara avis es la aparición de un libro nuevo en Orihuela y no porque la falte, vida intelectual. Precisamente se cultivan en ella las ciencias y las letras con la profusión de que pueden dar fe multitud de centros docentes, tales como un seminario, un colegio de secunda enseñanza, ocho escuelas primarias de ambos sexos, varias academias, hasta de facultad mayor, una biblioteca pública y un ateneo.

Existen además dos conventos de frailes, dedicado uno a escuela de teología y de filosofía el otro para sus profesos y novicios.

Hay un cabildo catedral, un colegio de abogados y muchos individuos dotados de títulos académicos que se dedican a la profesión de medicina, de farmacia y de otras artes liberales. Tiene periódicos y trabajan o pretenden trabajar tres imprentas.

A continuar esta noble afición ha venido el libro del Sr. Gea, cuyo talento y buen gusto era ya ventajosamente conocido del público en las lides literarias.

Modestamente lo presenta su autor como páginas de la Historia de Orihuela, cuando en realidad podía haber dicho que su trabajo es la misma historia de esta ciudad en el tiempo que comprende desde el año 1383 al de 1564.

Avalorado tan eximio trabajo con la inserción que le acompaña de multitud de documentos paleográficos de referencia al mismo y tomados del Archivo histórico municipal oriolano, cuya transcripción no agradecerán nunca bastante los eruditos.

Lástima grande, que cegado por un mal entendido patriotismo, no haya echado de ver el Sr. Gea un lunarcillo que desluce un tanto su trabajo como obra de un diligente, imparcial y concienzudo historiador.

¿De dónde saca que esta ciudad tuvo obispo antes de que España sucumbiera en el desastre de Guadalete, según afirma en la pág. 2 de su libro? No hay un historiador serio de cosas eclesiásticas, antiguo ni moderno, que lo sostenga.

El Diario de Murcia. 12 de diciembre de 1900: Según noticias fidedignas, empezará a publicarse el próximo mes de Enero, primero del siglo XX, la «Historia de Orihuela», cuyo primer volumen se formará con los datos históricos recopilados por los Sres. D. Agustín y D. Ernesto Gisbert, padre e hijo respectivamente.

Los trabajos de la obra, se harán bajo los auspicios y sabia dirección de nuestro Ilustrísimo Prelado. Tanto la ordenación del primer tomo, como la redacción de los sucesivos, estarán a cargo de los Sres. D. Manuel Bañón, D. Juan Carrió, D. Santiago Moreno, D. José Clavarana, D. Rufino Gea y don Manuel Ferris. La referida Historia, se publicará por entregas de veinticuatro páginas, a real cada entrega.

1901.

Nació otra de sus hijas. No conseguí saber el nombre de todas hasta el año 1913, cuando aparecen juntas en un periódico. Lo explicaré cuando lleguemos a la fecha.

El oriol. 15 de enero de 1901: Ha dado a luz con toda felicidad una preciosa niña la esposa de nuestro distinguido amigo el popular literato orcelitano y cronista de nuestro Excmo. Ayuntamiento, don Rufino Gea. Nuestra más cordial enhorabuena.

Rufino seguía administrando la renta de consumos y persiguiendo el fraude de los «matuteros». Trabajaba con la Comunidad de Labradores y, en sus ratos libres, aspiraba a la Secretaría del Juzgado Municipal.

El labrador. 7 de octubre de 1901: Vacante. Se ha anunciado para proveerse la de secretario suplente del juzgado municipal de esta ciudad y han presentado solicitudes al efecto los señores D. Mariano Soria Porras, oficial encargado ya muchos: años y Rufino Gea, administrador de la renta de consumos.

En el señor Gea, a nuestro juicio, existe la incompatibilidad señalada en el artículo 497 su relación con los 474, 475 y 477 de la ley orgánica del poder judicial que no reproducimos por no creerlo oportuno. No dudamos que el dignísimo señor juez de primera instancia de esta ciudad habrá de resolver el asunto.

El Diario de Murcia. 7 de noviembre de 1901: El sábado recibió nuestro respetable amigo el distinguido escritor e ilustrado Administrador de Consumos D. J. Rufino Gea, una carta anónima en la que se le denunciaba que en una casa de la calle del Hospital existía almacenada una importante cantidad de aceite que se había introducido en la población sin satisfacer los correspondientes derechos de consumos.

Inmediatamente, y de acuerdo con sus jefes, ordenó que los dependientes del resguardo practicasen un minucioso registro en la casa de referencia, el que dio por resultado decomisar nueve cueros, conteniendo 56 arrobas de aceite y una hoja de madera con dos arrobas de jabón.

Tan escandaloso fraude ha sido comentadísimo en esta ciudad por creerse complicado en él, un señor concejal de la Comisión de Consumos, que poco después de ser decomisadas las especies, presentó la dimisión cumpliendo órdenes del jefe de la policía local.

Con tanta actividad, en noviembre volvió a caer enfermo; pero se recuperó pronto.

Diario de Murcia. 24 de noviembre de 1901: Desde Orihuela. Tenemos una verdadera satisfacción al noticiar a nuestros lectores la notable mejoría que ha experimentado en su enfermedad nuestro distinguido amigo el batallador periodista e ilustrado cronista de Nuestro Excmo. Ayuntamiento D. J. Rufino Gea, por cuyo completo restablecimiento nos interesamos vivamente.

1902.

Corresponsal telegráfico de el «Diario de Murcia». Vocal y secretario de la comisión ejecutiva de la Junta de Hacendados de Orihuela.

A pesar de las presuntas incompatibilidades denunciadas por «El Labrador», en mayo se examinó en Valencia para Secretario del Juzgado Municipal y consiguió un sobresaliente.

Las Provincias. Diario de Valencia. 18 de mayo de 1902: No habiéndose presentado en tiempo hábil el aspirante que faltaba a examinarse para secretario de juzgado municipal, se ha disuelto la junta examinadora, habiendo sufrido dichos ejercicios los diez presentados, que lo han sido (el tercero es D. José Rufino Gea Martínez) los cuatro primeros obtuvieron la nota de sobresaliente, y los seis restantes la de aprobado. Nuestra enhorabuena.

Pero no hizo falta. Jubilado el depositario de fondos municipales, consiguió la plaza que buscaba en el Ayuntamiento.

El Labrador. 26 de mayo de 1902: Ha sido jubilado con el haber anual de mil pesetas el depositario de fondos municipales D. Manuel Aliaga, siendo nombrado para sustituirle el que era administrador de consumos D. Rufino Gea.

Entre los años 1901 y 1903, Rufino participó en la publicación de la «Historia de Orihuela», de Ernesto y Agustín Gisbert.

Historia de Orihuela. 1901-1093.

1903.

Nombrado Bibliotecario del Casino Orcelitano como parte de su Junta Directiva. Colaborador del semanario ilustrado «El Orcelitano».

Escribió un voluminoso estudio titulado «La Acequia Molina y sus regantes. Apuntes históricos y repartos de agua».

Pinchando en la siguiente imagen se accede a la obra completa.

Enlace a la obra completa en la Biblioteca Valenciana Digital.

El Diario de Murcia. 23 de abril de 1903: Libro curioso. Con el título de «La acequia de Molina», ha publicado nuestro compañero en la prensa y corresponsal estimado de este periódico en Orihuela D. J. Rufino Gea, un libro muy bien impreso y editado con lujo que contiene las noticias históricas y repartos de agua que afectan a dicho cauce en el término de la vecina ciudad.

La Comarca. 27 de abril de 1903: LA ACEQUIA DE MOLINA. Apuntes históricos y repartos de aguas. Interesantísima resulta, la última obra que acaba de publicar el conocido e ilustrado escritor oriolano D. Rufino Gea.

Dicha obra, que lleva el título con que encabezamos las presentes líneas demuestra un extraordinario y notable en todos los conceptos, hallándose enriquecida con documentos curiosísimos, haciendo una reseña histórica de estos regadíos desde la expulsión de los árabes hasta nuestros días.

La obra se halla ilustrada con los retratos de los señores D. Matías Sorzano de Nájera: D. Antonio M. Balaguer Irujo, D. Andrés Rebagliato Pescetto, D. Manuel Ceballos Ruiz, D. Tomás Soler Más, D. Francisco Ballesteros Villanueva, D. Pedro R. Mesples y el del autor, que son los que desde 1828 se han sucedido como síndicos. Además figura un plano de dicha acequia de Molina.

La obra es, como ya dejamos dicho, muy notable y digna de ser adquirida y leída por todos los oriolanos que se interesen por las cosas de nuestra tierra. Felicitamos al Sr. Gea por haber visto coronado por el más lisonjero éxito sus patrióticos deseos, y recompensados sus trabajos por la satisfacción que esto ha de producirle.

El molino, cuando lo compró Wandosell. Colección Tejuelo.

En mayo, el rico propietario Pío Wandosell pretendía dotar a Orihuela de un nuevo alumbrado eléctrico que pudiera utilizarse de sol a sol, aprovechando para ello el salto de aguas que existía en su Molino de la Ciudad.

Rufino Gea Martínez acudió al acto de exposición de los planos de obra, como representante de los heredamientos de las acequias de Callosa en tanda de Orihuela, Almoradí, Almoravit y Escorratel. Y no puso pegas al proyecto.

Pío Wandosell

En septiembre apareció un nuevo semanario que recuperó un viejo título. «El Orcelitano» nombraba a Rufino Gea entre sus ilustrados colaboradores.

Sólo he encontrado dos artículos; uno en septiembre titulado «Ocasión oportuna», sobre la construcción de los caminos de Hurchillo y Beniel; y otro en octubre abundando en el tema con el título «Las Carreteras de Hurchillo y de Beniel».

1904.

La existencia de «El Orcelitano» fue breve; cerró en enero. En marzo murió su suegra y en abril sufrió un ataque de neuralgia que le obligó a guardar cama. En mayo fue designado representante del Juzgado de Aguas en oposición al proyecto de desvío del río para hacer un salto de agua en Abarán.

El Diario Orcelitano. 26 de marzo de 1904: Ha fallecido en el vecino pueblo de Bigastro la señora madre política de nuestro querido amigo D. Rufino Gea.

El entierro se verificó en la tarde de ayer siendo extraordinaria la concurrencia que acompañó al cadáver hasta la última morada. Reciba nuestro buen amigo y su distinguida familia la expresión de nuestro sentimiento.

Manuela Adelaida Villanueva Castaño. Suegra de Rufino. Archivo de Mª Dolores Bregante Illescas. Mi agradecimiento a José Manuel Dayas.

El Diario Orcelitano. 29 de abril de 1904: En la tarde de ayer regresó a Barcelona después de haber permanecido varios días en el vecino pueblo de Bigastro, a donde vino con motivo del reciente fallecimiento de su señora madre, nuestro distinguido amigo don Manuel Sacasa…

… A consecuencia de un ataque de neuralgia, se ha visto obligado a guardar cama nuestro querido amigo D.  Rufino Gea, el cual ya se encuentra totalmente restablecido. Reciba nuestra enhorabuena.

Gracias al “Diario Orcelitano” sabemos que ese año pasó su «descanso estival» en Torrelamata. En julio marchó con la familia; en agosto regresó para resolver asuntos municipales y luego volvió a la playa hasta septiembre.

El Diario Orcelitano. 16 de julio/4 de agosto de 1904: Esta tarde sale para la Mata a pasar la temporada de veraneo nuestro estimado amigo D. Rufino Gea y familia. Feliz viaje. /Anteayer estuvo en esta, el depositario de fondos públicos del municipio,nuestro querido amigo D. Rufino Gea, quien después de evacuados los negocios que a esta le traían, salió nuevamente para Torrelamata.

En la siguiente noticia alguien se lio con el trabajo de Rufino. Que yo sepa, sólo Justo García Soriano se atrevió con el tema de la Armengola. El libro que estaba preparando se ambientaba en el siglo XVIII; es decir, medio milenio después.

El Diario Orcelitano. 10 de agosto de 1904: Sabemos que nuestro querido y particular amigo el distinguido literato, D. J. Rufino Gea, se ocupa en la actualidad y en la colonia veraniega de Torre la Mata, en escribir un interesantísimo libro quedará a la estampa en el próximo mes de octubre, el cual está llamado a descubrirnos la verdad de la obscura tradición de La Armengola, pues que el Sr. Gea, en una de sus incesantes exploraciones por antiguas bibliotecas y archivos, ha encontrado riquísimos documentos de aquella época, que ponen bien a las claras, la verdad de los hechos acaecidos, y en el año en que ocurrieron.

Deseando estamos, y con nosotros todos los que conocen la idea del señor Gea, de desenterrar una verdad, que el anunciado libro se dé al público para que se sepamos de una vez y para siempre, la verdad de esa nebulosa y casi fantástica tradición que nos legaron nuestros antepasados y lo que aún nadie había podido desentrañar. Mucho tendrá que, agradecer la historia patria al Sr. Gea, después de publicar el libro que tiene en preparación.

El diario conservador “La Comarca” trató de ponerlo en un aprieto con la disyuntiva de liberal o católico. Todo comenzó cuando el citado diario publicó la lista de los que habían pagado cinco pesetas para participar en un Congreso Mariano en Barcelona.

Entre ellos figuraba su hijo Rufino, interno en Santo Domingo. Pidió una rectificación y «La Comarca» mantuvo la polémica durante tres semanas.

Ya en octubre, Rufino les envió una carta abierta en la que explicaba que los padres de la Compañía de Jesús habían invitado a sus alumnos a contribuir con donativos para dicho congreso; y que su hijo, como uno de tantos, había aportado cinco pesetas.

Pero que un niño de trece años carecía de libertad para comprometerse con ninguna asamblea; y que él no lo había autorizado ni pensaba hacerlo.

La Comarca. 4 de octubre de 1904: Rectificación. Nuestro amigo D. Rufino Gea nos ruega hagamos constar que ni a su hijo se le ha hecho indicación alguna para asistir al Congreso de las Congregaciones Marianas que se ha de reunir en Barcelona, ni ha sido inscrito en las listas de concurrentes, como por error se ha dicho.

También quiere que conste que no hubiese autorizado tal inscripción. Bueno, que conste, pero conste que esto último lamentamos tenga tanto empeño hacerlo constar el Sr. Gea.

Porque parece algo así como si creyese que el asistir al Congreso Mariano había de imprimir a su hijo algún estigma vergonzoso.

O que tomando en serio lo dicho por «Unión Republicana», opina que no se puede ser depositario de un ayuntamiento liberal y mandar un hijo a un congreso católico, o para ser católico estorba ser liberal.

Nosotros nos apresuramos a complacer al amigo particular pero lamentamos muy mucho los términos en que hace la rectificación.

En ese mes de octubre viajó también a Madrid acompañando al alcalde Pedro R. Mesples en unas gestiones de administración local.

En diciembre escribió otra carta abierta, esta vez en «La Vega del Segura», aclarando su participación en el asunto de la desviación del Segura.

El director del citado periódico, el conservador Antonio Pescetto, le acusó directa y públicamente a través de otra carta abierta que Rufino contestó.

Transcribo el intercambio epistolar. Por último, el 19 de diciembre se desplazó al Gobierno Civil de Murcia para presentar un escrito de oposición al proyecto de desviar el río Segura.

La Vega del Segura. 14 de diciembre de 1904: Sr. D. Rufino Gea. Muy Sr. mío: Mucho se murmura y se asegura por la población que es V. el autor de los tres escritos que se han publicado en el diario de esta localidad “El Adalid”, bajo el epígrafe de “Embrollos acuáticos” y que tanto éstos como los que se han publicado en algún otro periódico, siempre han sido con la tendencia de personalizar el cargo que he desempeñado para atacarme directamente y con la innobleza del que así escribe.

Si esto es así, firme los escritos o diga que son suyos, como lo hago yo para defenderme, y no sea V. de aquellos que para que no les califiquen, suelen tirar la piedra y esconder la mano, y luchemos en buena lid como lo hace toda persona honrada con el fin de que triunfe la verdad. En espera de su contestación queda de V. afmo. S. S. q. b. s. m. Antonio Pescetto.

El adalid/La Vega del Segura. 15 de diciembre de 1904: Sr. D. Antonio Pescetto. Muy Sr. mío: He leído la carta que ayer me escribe desde las columnas del periódico que tan hábilmente dirige, y le ruego con todo encarecimiento que no haga usted caso de los chismes y murmuraciones que me atribuyen la paternidad de los embrollos acuáticos, así como yo tampoco hice caso, y aún creo que le aconsejé á V. que hiciera lo mismo, cuando esos mismos chismes y murmuraciones atribuyeron a V. la paternidad de aquellas hojas famosas del famoso Ayala, labrador de usted en la Daya, cuya paternidad negó V. en el juzgado. Si V. quiere insertar esta carta en el periódico que ha publicado la suya, como espero y procede, se lo agradecerá su afino, y S. S. Q. L. B. L. M.  J. Rufino Gea.

La Vega del Segura. 15 de diciembre de 1904:. D. Rufino Gea. Muy Sr. mío: He recibido su atenta y queriéndole complacer, ha ordenado que se inserte inmediatamente …

… Mucho me satisface el contenido de su carta, porque como Secretario de la Junta de Hacendados, espero me ayudará a defenderme y hacer comprender a todo el mundo que en nada que yo tomo parte existen chanchullos: así pues, espero que el autor de dichos escritos cuando termine los «Embrollos Acuáticos», emprenda los terrestres, y si él no lo hace, lo haremos nosotros para aplastarle. Sin más por hoy, queda de V. afmo. S. S. q. s. m. b. Antonio Pescetto.

1905.

En febrero estaba otra vez “enfermo de la vista” y viajó a Madrid “con objeto de someterse al tratamiento de un oculista de la Corte”.

Publicó «Los oriolanos de antaño. Memorias de 1700 a 1760», cuya reseña en “El Graduador” de Alicante y En “Las Provincias” de Valencia, he transcrito.

El Graduador (Alicante) 18 de marzo de 1905. “El distinguido escritor oriolano Don J. Rufino Gea, ha tenido la amabilidad, que sinceramente le agradecemos, de remitirnos los dos cuadernos hasta ahora publicados de su notable obra “Los Oriolanos de antaño” (Memorias de 1700 a 1760).

La obra va ilustrada por el dibujante D. M. Garriga Soler, y constará de un solo tomo. Se repartirá por cuadernos al precio de 25 céntimos de peseta uno, distribuyéndose a los suscriptores dos cuadernos al mes. La obra es de gran importancia histórica, escrita con galanura de lenguaje muy recomendable, y seguramente tendrá el mejor éxito en la ciudad de Orihuela y en cuantos se dedican al estudio de los tiempos pasados”.

Las Provincias. 25 de abril de 1905: Los oriolanos de antaño. (Crónica interesante). La antigua e histórica ciudad de Orihuela tiene un excelente cronista. D. José Rufino Gea que así se llama, joven todavía, experto en los estudios históricos, investigador incansable de las bibliotecas y archivos de su ciudad natal; solo tiene una falta para lucir como debiera, y es su excesiva modestia. Ha dado ya algunas muestras de sus interesantes trabajos.

Una de ellas, el libro titulado El pleito del Obispado, que da mucha luz sobre las curiosísimas contiendas sostenidas durante dos siglos y medio por el clero y los magistrados civiles de Orihuela, para emanciparse de la autoridad de los obispos de Cartagena, prueba, al par que sus laboriosas pesquisas paleográficas, su arte y su buen criterio para escribir la historia como ahora se exige.

Otro libro suyo La acequia de Molina, es de gran interés para los agricultores de aquella fertilísima huerta. Ahora ha comenzado a publicar otra obra de mayores alientos.

La titula Los ORIOLANOS DE ANTAÑO, memorias de 1700 a 1760, y para hacer más agradable su lectura, ha adoptado la forma de una autobiografía, en la cual un ungido personaje de aquel tiempo, hijo de la antigua ciudad de Teodomiro, refiere los accidentes de su vida y lo que pasó en su tiempo.  El Sr. Rufino Gea ha elegido aquella época por ser muy interesante para Orihuela.

«Me propongo, dice el supuesto cronista, describir la acrisolada fidelidad de mis compatriotas, y diré cómo esta hermosa virtud, tan arraigada en los pechos oriolanos, acarreó a esta república, hambres, pestes, guerras, saqueos, latrocinios y muertes: que estas y otras crueles calamidades hizo caer sobre Orihuela nuestra lealtad al señor rey D. Felipe V, cuando los ingleses y los austriacos le disputaron el trono de sus mayores; relataré mi intervención en aquellas luchas sangrientas, las fatigas que padecimos, los actos heroicos que realizamos y la bellaquería con que fueron premiados tan gloriosos esfuerzos; hablaré también de nuestras fiestas y diversiones, y de los pleitos, escándalos y desafueros que algunas de ellas ocasionaron; de las contiendas que los reverendos canónigos han tenido con sus obispos, y contaré cómo uno de los más ilustres prelados vio alzarse, revueltos contra él, a los señores del Cabildo, a los frailes, monjas, regidores y gremios, venciéndolos y subyugándolos a todos.»  

Tres cuadernos se han repartido de este erudito libro, que afirmará sin duda el renombre que goza ya el cronista de Orihuela entre los aficionados a los estudios históricos, y en especial entre los “amadors de les glories valencianes”.

En la junta general de regantes de la acequia de Molina, celebrada en mayo, Antonio Pescetto volvió a la carga acusando a Francisco Ballesteros de manipular los riegos en su propio beneficio con la complicidad de Rufino.

Éste contestó que eso era falso; que venían regando así desde tiempo inmemorial. Se publicó en “El Diario” con el título “Denuncia Falsa”; y Pescetto respondió con una carta abierta que terminaba así:

El Diario. 29 de mayo de 1905: …Es muy previsor nuestro Síndico de la acequia de Molina D. Rufino Gea, puesto que nos cita para suspender la tanda de la acequia temporalmente precaviendo los desórdenes que ha de producir la sequía ocupándose del porvenir sin remediar como le dije los desórdenes que existían ni hacer siquiera mención de ellos.

Me abstengo de todo comentario y la opinión que juzgue, absteniéndome de manifestar las irregularidades que se vienen cometiendo en asuntos de aguas…

En junio se celebró una reunión de todos los jueces de la vega en el salón de Aguas del edificio “La Caridad” para tratar el tema de una posible desviación del río; y se acordó por unanimidad recurrirla ante el director general de Obras públicas; comisionando a Rufino para ese trabajo.

Como representante de toda la Vega Baja viajó a Murcia.

En julio consiguieron impugnar todos los proyectos de desviaciones y de nuevo pasó el verano con la familia en la costa.

En octubre volvió a la Corte acompañando al alcalde accidental Severiano de Madaria en unas gestiones económicas.

El Diario. 7 de septiembre de 1905: De Torrevieja, donde ha pasado una temporada, ha regresado con su familia nuestro amigo D. Rufino Gea.

A primeros de noviembre enfermó y pasó unos días en cama. Se recuperó a tiempo para participar en las reuniones destinadas a formar la Cámara Agrícola de Orihuela, de la que fue nombrado secretario. Y de viajar a Alicante con una comisión municipal encabezada por el alcalde para saludar al nuevo Gobernador Civil.

El Diario. 7 de noviembre de 1905: Por completo restablecido de la leve dolencia que le retuvo algunos días en cama hemos tenido el gusto de saludar a nuestro respetable amigo el depositario de fondos municipales D. Rufino Gea. Le felicitamos.

1906.

Como secretario de la Cámara Agraria, convocó en enero las primeras reuniones en la sede que anteriormente había sido el “Círculo Republicano”.

Entre otras cosas,  barajaron la posibilidad de suprimir el impuesto de consumos; discutieron  la creación de una guardia rural costeada por los propietarios y consiguieron que todos los exportadores de naranjas indicasen en sus cajas la marca de Orihuela.

En marzo presentó en “El Diario” un proyecto para construir de cemento las acequias de Orihuela, con un presupuesto superior al millón de pesetas. Por aclamación, fue elegido vocal del sindicato de la Comunidad de Labradores.  

En abril se celebró una reunión en el ayuntamiento para nombrar una “comisión suprema” encargada de organizar las fiestas para el sexto centenario de la aparición de la Virgen de Monserrate. Rufino quedó como vicesecretario de la misma. También trabajó como secretario suplente del juzgado.

En junio su hijo Rufino obtuvo brillantes notas y marchó a Barcelona a estudiar ingeniería. En septiembre participó activamente en los actos del Centenario de la Virgen de Monserrate.

El 24 de septiembre le nació otra hija “hermosa y robusta” a decir de sus colegas de prensa. En octubre acompañó a su hijo a Barcelona y en noviembre volvieron sus problemas con la vista. En diciembre tenía en casa a dos criaturas enfermas.

El diario. 3 de septiembre de 1906: Organización de las fiestas para el centenario de la Virgen de Monserrate. El programa se encargó de redactarlo el ilustrado cronista del Ayuntamiento D. J. Rufino Gea, a quien conocéis sobradamente por los trabajos que ha llevado a cabo en favor de los huertanos, oponiéndose a las desviaciones del Segura, y siendo el alma de nuestra Cámara Agrícola.

Pues bien, D. Rufino que es un literato de cuerpo entero, ha escrito un esquema de los festejos, que da el opio, con su poquito de preámbulo histórico, encargándose de cuidar de la impresión encomendada a la imprenta de La Lectura Popular y las portadas o tapas a los talleres de litografía de la renombrada casa de Ortega de Valencia. El programa quita el sentido…

1906. Fiestas centenario de la Virgen de Monserrate.

1907.

Secretario de la junta directiva de la Cámara Agrícola de Orihuela. En enero viajó a Valencia para asistir a la reunión de la Federación Agraria de Levante.

En marzo dimitió del cargo de depositario del fondo municipal, decisión aplaudida unánimemente por la prensa.

Fue sustituido por Mariano Botella Canales. A finales de abril fue elegido por unanimidad por la junta para representar a la Cámara Agrícola en la Asamblea Nacional de Agricultores organizada por el Ministerio de Fomento.

El Correo Español. Madrid, 1 de mayo de 1907: Asamblea de agricultura. En Orihuela se celebró ayer una importante reunión de comerciantes y agricultores, tratando de la Asamblea de agricultura convocada por el ministro de Fomento. Se acordó enviar como representante a D. Rufino Gea.

El evento tuvo lugar el 18 de mayo en el Círculo Mercantil de Madrid y se alargó una semana. Rufino fue propuesto por la federación de Levante para la ponencia de mercados y transportes.

En junio salió con su familia para instalarse en su finca de la huerta; y a ellos se unió Rufino hijo, que regresó de Barcelona con notas excelentes. En agosto firmaba la respuesta a un cuestionario remitido por el Ministerio de Fomento, y publicado en prensa. Comenzaba así:

«La Iberia». 14 de agosto de 1907: Observación previa. Este término municipal consta de 12.590 hectáreas de secano y 6.474 de regadío, con una población rural de 16.170 habitantes. La mayor finca de secano tiene 3.100 hectáreas; la de regadío 76, y la menor de uno y otro consta de 5 a 6 áreas.

Bastantes fincas de regadío y algunas de secano las cultivan sus dueños; pero por lo general predomina el arrendamiento, a medias y terrajes para el secano, a un tanto de moneda al año para el regadío. Son a medias, en el secano, los productos del plantío (olivos, almendros, viñas etc.) y el terraje consiste en una unidad por cada cinco y a veces por cada cuatro del producto de las tierras destinadas a sembradura…

A finales de septiembre viajó a Burjassot, de nuevo comisionado por la Cámara, para estudiar los efectos de un nuevo insecticida contra el Poll Roig (el piojo rojo). A la vuelta impartió una conferencia sobre el tema en el Casino Orcelitano.

En noviembre publicó una carta abierta explicando a un periodista murciano la peligrosidad de «El piojo rojo y la negrilla».

«La Iberia» presumía de los vastos conocimientos de su ilustrado colaborador, que no paraba de dar conferencias sobre insecticidas, técnicas de poda y otros artes de la agricultura. En diciembre participó en una reunión de propietarios y agricultores para formar un sindicato de exportadores de frutas. Para Navidad, cayó enfermo; pero se recuperó pronto.

«La Iberia». 7 de octubre de 1907: La obra de la Cámara Agrícola. Los agricultores de esta vega están de enhorabuena, porque debido a la actividad que en este asunto ha desplegado la Cámara Agrícola, y especialmente su incansable secretario D. Rufino Gea, será Orihuela la primera población de España en donde el sabio ingeniero valenciano D. José M. Martí dé a conocer su descubrimiento…

1908.

En marzo decía el corresponsal de “El Liberal” que su compañero y amigo Rufino Gea «no tiene más Dios, ni más Santa María» que Orihuela y la prosperidad de Orihuela y la vega de Orihuela. Y le publicó una carta de la que he sacado algunos fragmentos:

Según mis noticias, son catorce los proyectos de desviación solicitados: tres en Calasparra, uno en Cieza, otro en Ojós; otro en Abarán, tres en Archena, dos en la contraparada, dos en Lorca y uno en Mula. (…)  En 22 de diciembre de 1906 Murcia y Orihuela vencieron y la real orden de concesión fue anulada; pero como en la sentencia quedó un resquicio abierto (…) al poco tiempo de ocupar el poder el partido conservador; porque el Consejo de Obras Públicas, fundándose en que el progreso y las necesidades de la vida moderna exigen el desarrollo de esta clase de industrias, declaró que no se causaba con ellas perjuicio alguno a los regantes de Murcia y Orihuela. (…) todo eso no vale un comino para la satisfacción que experimentarán los huertanos al ver sus pimentonares y naranjales mustios y decaídos por falta de agua, pero iluminados por lámparas incandescentes y conducidos por tranvías amplios, cómodos y veloces…

El domingo cinco de abril tomó parte en el “mitin del río” como parte de una campana contra las desviaciones del río. Lo organizaba la Federación Agraria del Valle del Segura, y junto a él hablaron el alcalde, el juez de aguas, el presidente del Casino Orcelitano y algún concejal.

Gerente del sindicato de productores de naranja de Orihuela, su organización presumía de recibir el fruto de manos del labrador, señalarlo con una marca, ponerlo en Londres, venderlo y entregar a su dueño el producto en venta, liquidado y limpio.

Lograban casi siempre transportar las remesas de naranjas a Londres en el menor tiempo posible, sin sufrir averías que las inutilizasen para el consumo.  

A primeros de junio visitó Madrid con otra comisión agrícola. En julio, Luis Barcala, al que había visitado en Madrid, le dedicó una larga carta abierta publicada en «La Iberia». El resto del año lo pasó viajando comisionado por el sindicato.

1909

Como gerente del sindicato siguió viajando y participando en todo tipo de iniciativas agrícolas. Demostraciones de insecticidas, conferencias, etc. Y a mediados de abril le nació otra hija.

En noviembre volvió al ayuntamiento de forma interina. Pero gracias al sistema de turnos, con el regreso de los liberales, le tocaba recuperar la plaza en propiedad.

El Tiempo. 4 de enero de 1909: Nuevo almacén El Sindicato de productores de Naranja del que es gerente D. Rufino Gea, ha adquirido en alquiler un nuevo local para almacén, que por estar situado en el paseo de la Estación frente a la Glorieta y por permitir dar más amplitud a sus negocios, supone una mejora para el dicho sindicato.

El Eco de Orihuela. 28 de diciembre de 1909: La secretaría de Ayuntamiento que en tiempo de los conservadores se donó a D. Matías Pescetto, ahora en tiempos de los liberales la desempeñará en propiedad D. Rufino Gea cuyo nombramiento se acordará en la primera sesión hábil que celebre el nuevo Ayuntamiento.

La carrera política de dicho señor, los  indiscutibles e importantísimos servicios prestados a su partido, sus profundos conocimientos administrativos, su parentesco en fin con el Sr. Ballesteros ¿no son razones poderosísimas para que eso ocurra?

¿Quién acaso ha guiado siempre los inciertos pasos de los alcaldes liberales en el vasto campo administrativo? el Sr. Gea. ¿Quién ha sido el brazo ejecutor de las imperantes órdenes del Sr. Ballesteros? el Sr. Gea.

¿Quién en los momentos difíciles para el partido, ha apartado la nave de los mil escollos que amenazaban destruirla? el Sr. Gea. Pues todos esos méritos son más que suficientes para que aspirando el Sr. Gea a la Secretaría del Ayuntamiento vea colmadas sus aspiraciones.

En septiembre se nombró un nuevo contador de fondos y, a petición suya se le subió el sueldo a mil pesetas anuales. En diciembre dicha subida fue puesta en tela de juicio y el contador suspendido.

Al mismo tiempo, el diario conservador aseguraba que el Sr. Gea había privado de sus valiosos servicios al alcalde; y que la retirada era para “in eternum”.

También publicaba la lista de políticos que Rufino tenía en contra para alcanzar la plaza de secretario del Ayuntamiento: El Sr. Linares, el Sr. Ballesteros hijo, los ocho concejales del Sr. Coig,  el Sr. D. Andrés Pescetto y el Sr. García Murphy.

Dos diputados provinciales y diez concejales contra el Sr. Gea. Ya  se rumoreaba que Gea acabaría aceptando el cargo de contador de fondos como solución de emergencia; sin aportar titulación alguna.

1910.

En enero volvió a caer enfermo; no sé si por el disgusto. Las posibilidades de recuperar el cargo de secretario en el Ayuntamiento se anularon al certificarse la alianza de su partido con una escisión de los conservadores.

Esta alianza implicaba ceder algunos cargos ya comprometidos. Todos reclamaban su parte del botín y no había disponibles tantos puestos como solicitudes de correligionarios. De nada sirvió apelar a Capdepón o a Ballesteros reclamando su plaza de secretario.

El Eco de Orihuela. 4 de enero de 1910: Para contentar a ciertos elementos, ha sido preciso que el partido canalejista cometa una gran injusticia con uno de sus más significados miembros y esto sólo, dará la medida de a cuánto asciende esa influencia.

Nadie ignora los indiscutibles méritos de D. Rufino Gea candidato a ese cargo, ni creemos exista quien a regateárselos se atreva. Ha sido el Sr. Gea, el verdadero peón que ha puesto su inteligencia no mediana, sus conocimientos no escasos y su actividad poco común, al servicio de todos los alcaldes liberales.

Él y solamente él, podrá allá en su interior, aquilatar los servicios que al partido lleva prestados y quizás no sean los más despreciables, el silencio que siempre ha guardado.

Ha atravesado el partido en Orihuela, por vicisitudes más o menos grandes y el Sr. Gea mientras los más se encogían de hombros, trabajaba con fe, para que los liberales saliesen airosos.

Se han presentado elecciones en las que el partido liberal ha podido sufrir un descalabro y la pericia y laboriosidad del señor Gea, han evitado éste.

Todo eso se ha pagado con el arrumbamiento político de ese señor, por conservar el puesto a un recomendado de los señores Coig y amigos.

En abril, al plantearse la constitución de cajas rurales, «El Diario» recordó los grandes beneficios que el sindicato estaba aportando a la agricultura oriolana y aplaudió a todos los socios del mismo; pero muy singularmente al gerente, don J. Rufino Gea que había puesto su actividad e inteligencia privilegiada al servicio de tan benéfica institución.

La dirección general de Administración local anunció por el término de 30 días un concurso para proveer la plaza de contador de fondos municipales del Ayuntamiento.

El 23 de mayo se anunció al Sr. Gea con carácter interino. La vacante se anunció en los periódicos oficiales cumpliendo el precepto legal y por fin, en la sesión supletoria del 28 de mayo lo nombraron oficialmente contador de fondos municipales; pero sin perder el carácter de interino.

El Eco de Orihuela. 9 de junio de 1910: Para “solventar asuntos particulares”, marchó ayer a la Corte nuestro querido amigo el contador de fondos municipales D. Rufino Gea. Así poco más o menos «rezaba» ayer una de las gacetillas del periódico de «casa y boca» de los demócratas.

Y miren Vds. que es desgracia; si el Sr. Gea hubiese continuado de agrícola a secas, nadie se atrevería a sacarle partido a ese viaje, pero como dicho señor es político, y por añadidura ha aceptado un cargo que antes no quiso, todo el mundo se ha creído con derecho a rumorear y fantasear sobre susodicho viaje.

De todas las cábalas que no han sido pocas la más verosímil es que dicho viaje está relacionado con el asunto de la secretaria, constante aspiración del Sr. Gea y que no ha abandonado todavía. El tiempo aclarará el misterio.

Creo poder aclarar esos asuntos particulares. Su hijo Rufino había aprobado brillantemente los ejercicios de ingreso al cuerpo de Telégrafos; y en breve salía destinado a la capital para incorporarse a dicho cuerpo y realizar las prácticas.

En agosto volvió a caer “ligeramente enfermo”. En noviembre asistió al multitudinario banquete que los servicios de la Fonda España ofrecieron en el Teatro Circo, engalanado de flores y con la banda municipal en el escenario, a Trinitario Ruiz Capdepón y a su hijo, el joven diputado,  Manuel Ruiz Valarino.

1911.

El 13 de febrero fallecía en Madrid D. Trinitario Ruiz Capdepón y al día siguiente casi toda Orihuela lloró su pérdida. En marzo, “El Diario” preparó un número especial del que transcribo el texto aportado por Rufino. Transcribo también la envenenada respuesta de «El Eco de Orihuela», metiendo el dedo en la herida.

El Diario. 9 de marzo de 1911.

El Diario. 9 de marzo de 1911: Uno de los empeños más grandes y generosos de D. Trinitario, y que más honran su memoria, fue el de poner en práctica el adagio inglés que dice: Más avispas se cogen con miel, que con vinagre.

Y repartió favores, influencias y destinos a granel, pero cuando llegó la hora de la desgracia, la hora de prueba, se sorprendió de haber cogido tan pocas. Algunas avispas le lastimaron con sus aguijones, pero la generosidad de su alma, se acrecentaba con el santo amor a su querida Orihuela. Fue un gran hombre de bien. J. RUFINO GEA

El Eco de Orihuela. 13 de marzo de 1911: En el extraordinario que el «órgano oficioso» dedicó a la memoria del Sr. Ruiz Capdepón, colaboraron ilustres escritores y algunos que no sabía yo fuesen escritores. Don J. Rufino Gea, que es de los primeros, nos hizo saber que el ilustre muerto, mostró gran, empeño en poner en práctica el adagio ingles que dice “Más avispas se cogen con miel que con vinagre”.

Algunas avispas le lastimaron con sus aguijones— añadía el culto periodista. Y yo en el acto, recordé que un señor que se había hartado de la miel del senador oriolano,  le lastimó un día tan sin piedad, que el corazón del venerable anciano tuvo herida para mucho tiempo.

Si el lector no conoce ese hecho, es porque anda desmemoriado. Ocurrió cuando aquellas elecciones en las que intervino la liga Católica. Dios me libre pensar que el señor Gea, tuviese presente ese recuerdo al llenar sus cuartillas, a pesar de que la avispa en cuestión también le clavó a él un aguijonazo (el de la secretaría) que si se ha curado, es por la contaduría, aunque interina.

Solucionada la vida de su hijo Rufino (el mayor del segundo matrimonio), costeó el traspaso de un comercio para su primogénito. En abril, José Gea Sacasa viajó a Barcelona ya como propietario de «El Indio» a comprar géneros para su nuevo establecimiento.

El diario. 15 de abril de 1911: Por virtud de escritura otorgada por la señora viuda de D. José Martínez Costa a favor de nuestro amigo Don J. Rufino Gea, ha sido traspasado a este el comercio de tejidos denominado «El Indio», situado en la calle de Calderón de la Barca núm. 13. El Sr. Gea ha encargado a su hijo mayor D. José Gea Sacasa la dirección del establecimiento; y saldrá en breve para Valencia y Barcelona para hacer las compras de la temporada.

Felicitamos a nuestro buen amigo por esta adquisición y no dudamos de que bajo la acertada dirección de su hijo, tan conocido y acreditado en el comercio local, adquirirá el establecimiento «El Indio» la importancia que merece.

De aquel verano solo tengo constancia de cortos viajes a Murcia o a Alicante, acompañando al alcalde. En junio salió un nuevo semanario muy agresivo con los liberales y con Rufino. Se llamaba «La Cantárida», y volvió a hacer público todo el lío de su cargo municipal.

La Cantárida. 12 de julio de 1911: El Sr. Gea decía en todos los tonos que él deseaba la secretaría del municipio no por el sueldo sino por el cargo. —Ya te contentaras con dos pesetas — solían murmurar algunos maliciosos. Y en efecto se ha contentado con ser contador interino.

Una pregunta. ¿Se ha anunciado ya la vacante de su cargo o es que D. Rufino va a ser el eterno interino?

En el apartado familiar todo parecía ir bien: José con su tienda; Rufino destinado a las oficinas de Telégrafos en Madrid; Fernando viajó a Tarragona; y Juan obtuvo dos matrículas de honor en segundo de bachillerato. Pero esa paz pronto se iba a truncar.

En julio cayó enfermo su hijo José y en septiembre su esposa; ambos de gravedad. Su mujer se recuperó; pero el primogénito acabó falleciendo el 16 de noviembre con 24 años.

El diario. 17 de noviembre de 1911: D. José Gea Sacasa. Víctima de larga y penosa enfermedad bajó ayer a la tumba el joven cuyo nombre sirve de epígrafe a estas líneas.

En la primavera de la vida, cuando todo le sonreía y para él era el mundo un valle de ilusiones por realizar, deja la tierra sumiendo en el más profundo desconsuelo a sus padres y hermanos.

La parca, que no repara en edades ni condiciones para asestar sus golpes le arrebató la vida a los 24 años de edad, cuando empezaba a dar pruebas de su ingenio mercantil.

Descanse en paz el finado y reciba su familia, muy especialmente su señor padre, nuestro querido amigo D. Rufino, la sincera expresión del profundo pesar de la redacción de El Diario, por tan irreparable pérdida.

El Eco de Orihuela. 17 de noviembre de 1911: PEPE GEA ¡Triste es tener que anotar la muerte de un amigo, pero esta tristeza invade toda el alma si el amigo es un joven!

En poco tiempo hemos tenido que registrar en estas columnas el fallecimiento de bastantes amigos en plena juventud.

Esta vez le toca el turno a Pepe Gea, amigo queridísimo, cuyas numerosas relaciones las había conquistado con su carácter amable y afectuoso. La loca Parca ha puesto fin a su vida cuando comenzaban a realizarse sus sueños.

A su temprana edad había ya montado un establecimiento de tejidos, al que había dado un sólido crédito debido a sus vastos conocimientos mercantiles.

Su vida ha sido breve, más todos tenemos gratas impresiones de su amistad, con todos ha sido siempre afable, siempre cariñoso.

En su casa ha dejado un doloroso vacío. Sus padres y hermanos pasan en estos momentos por una desconsoladora amargura. Por  si puede serles de algún alivio, le testimoniamos la inmensa parte que tomamos en su dolor.

El diario. 18 de noviembre de 1911: Ayer tarde fue conducido a su última morada, el cadáver del que en vida fue el joven José Gea Sacasa.

El acto resultó una imponente manifestación de duelo, realizado por numerosas personas de todas las clases sociales de Orihuela, en demostración de las generales simpatías con que contaba el finado y de que goza su familia.

La vida siguió adelante y, en diciembre, se firmaron las escrituras del nuevo “Sindicato Agrícola de Orihuela”, heredero del “Sindicato de Productores de Naranja”.

Su misión era facilitar abonos y semillas a buen precio y dar salida a las cosechas; esta vez ya con capital propio. Rufino era uno de los propietarios y vocal de la junta directiva.

1912.

En enero acompañó a una nutrida comisión de norteamericanos y franceses que visitaron Orihuela para estudiar los progresos agrícolas, cultivos, sistemas de riego, producción y lucha contra las plagas. De su gestión municipal he hallado noticias de algunos viajes a Alicante.

Tras muchas solicitudes de la prensa conservadora para que mostrasen las cuentas municipales, sufrió una rigurosa inspección de la comisión fiscalizadora, de la que salió con su prestigio reforzado.

Hechas las comprobaciones, sus operaciones eran conformes; llevadas con escrupulosidad y con arreglo a ley. Tras la inspección, volvió a enfermar y no levantó cabeza durante el mes de diciembre.

Diario de Alicante. 2 de noviembre de 1912: Hoy se hallaban en esta capital, procedentes de Orihuela, el diputado provincial D. Francisco Ballesteros Meseguer, el alcalde de dicha población D. José Ferrer Lafuente y el antiguo periodista D. Rufino Gea.

El Diario 11 de noviembre de 1912: NUBE DE VERANO. Sí, lectores de tal podemos calificar con razón y en justicia, la que aparentemente amenazadora se formó alrededor de la pulquérrima gestión del contador de los fondos de este Ayuntamiento, nuestro ilustrado amigo y veterano compañero, D. José Rufino Gea Martínez, en la sesión que la Corporación celebró el día 23 de octubre…

… pero todo ello fue como una aparatosa nube de verano, muy obscura, precedida de grandes relámpagos y anunciada por formidables truenos, pero que a la postre, apenas sí lanzó de sus entrañas a la tierra una ligera llovizna que humedece el suelo y sienta el polvo.

Esto es realmente lo ocurrido: la comisión señalizadora que con tanto celo ha cumplido su misión de inspeccionar las cuentas y libros de la contaduría municipal, ha dictaminado tan satisfactoriamente para el Sr. Gea, que podemos afirmar que éste, después del trabajo concienzudo de la comisión, ha salido de aquella investigación más honorable; más digno de respeto; más acreedor a la consideración de su incuestionable probidad y pericia, y colocado en el lugar que corresponde a funcionarios inteligentes, honrados, dignos y veraces.

Por los informes oficiosos que señores de la comisión investigadora nos han facilitado, el Sr. Gea, destruyó con pruebas irrecusables, los cargos formulados por la diputación provincial y colocados en el pliego como acusación formidable; y las cuentas, como los libros, están al día perfectamente y sin motivo alguno de discusión ni censura. (…) Sinceramente felicitamos al Sr. Gea por el resultado de una gestión, cuyo término no puede ser más honroso para nuestro ilustrado amigo.

En cuanto a la familia, su esposa y su hija viajaron a Barcelona en junio. En julio fue él quien acompañó a Lola a la Ciudad Condal.

Creo que el motivo de estos viajes fue el traslado temporal de su hijo mayor, Rufino, antes de fijar su residencia definitiva en Madrid como oficial de Telégrafos con destino en la central.

Fernando, «aventajado escolar», aprobó el quinto de bachillerato con gran aprovechamiento en el instituto general y técnico de Alicante. Y el pequeño Juan obtuvo tres matrículas de honor en tercero de bachillerato. En diciembre, las pequeñas Concepción y María enfermaron levemente.

Guía oficial de España 1913.

En la Guía Oficial de España, sección Dirección de Agricultura, Minas y Montes, publicaban anualmente la relación de presidentes y secretarios de las juntas directivas de las cámaras agrícolas de toda España.

El nombre de D. Rufino Gea Martínez figuró como secretario de la de Orihuela desde 1913 a 1925. Lo que significa que lo mantuvieron en el cargo varios años después de muerto.

1913.

El jueves 16 de enero a las ocho de la mañana salió de Orihuela un tren cargado de representantes de toda la Vega Baja para asistir a la asamblea de regantes del Segura convocada por la junta de hacendados de Murcia.

En la estación de la capital fueron recibidos diputados, alcaldes, concejales, jueces de aguas y otras autoridades. Entre ellos viajó Rufino como orador representante del sindicato de productores de naranja.

Tras contestar al saludo afectuoso del alcalde de Murcia, en nombre del pueblo de Orihuela, propuso constituir una federación de regantes de la vega baja del Segura formada por los representantes de cada pueblo como cuerpo consultivo, suprema autoridad en materia de riegos y completamente independiente de los vaivenes de la política.

A finales de enero, el Juzgado de aguas escogió a Antonio Roca de Togores como titular y a Rufino Gea de suplente para delegado de la Federación de regantes de la vega baja del Segura.

En febrero volvió a caer enfermo. Y gracias a una curiosa noticia tenemos constancia de los nombres de todas sus hijas.“El eco de Orihuela” dedicó medio periódico a un grupo de señoras oriolanas, muy indignadas por las diversiones impropias del santo tiempo de Cuaresma.

Con toda la energía de su alma, como católicas y como madres de familia, protestaban por las ofensas a las costumbres cristianas y a los nobles y tradicionales sentimientos de esta culta población.

Entre ellas figuraban la mujer y las hijas de Rufino: Dolores Sacasa de Gea, Lola Gea Sacasa, Elvira Gea Sacasa, Mercedes Gea Sacasa, Concha Gea Sacasa y María Gea Sacasa.

Antes de triunfar en Alicante, Juan Sansano Benisa compró una imprenta en la calle de San Pascual. Y tras varias publicaciones, en marzo de 1913 lanzó un nuevo diario oriolano llamado “El Regional”. Sansano se jactaba de contar con artistas que no abandonarían su magna obra, como el cultísimo escritor D. Rufino Gea que ofrecía “el oro molido de nuestras grandezas históricas en breves narraciones”.

Juan Sansano en 1913.

Dicho diario duró menos de nueve meses; y no tengo constancia de ninguna publicación de Rufino. En ese momento estaba muy ocupado preparando la biografía de Capdepón, cuya suscripción ya se anunciaba en prensa.

El Diario. 21 de marzo de 1913: Por la memoria del Excmo. Sr. D. Trinitario Ruiz Cápdepón. Nuestro distinguido amigo el publicista, D. J. Rufino Gea ha anunciado la aparición para en breve, de la obra en que ha de perpetuar la memoria del más grande e ilustre de los oriolanos contemporáneos; de nuestro malogrado paisano, el Excelentísimo Señor D. Trinitario Ruiz Capdepón.

En el boletín de suscripción que para la misma, ha repartido el autor, hace como un esquema de lo que será la obra, que contendrá en primer lugar, la biografía del Ilustre finado, dividida en varios capítulos  interesantísimos, de los que el Sr. Gea, da galana muestra en el boletín que acabamos de hablar; además, la obra contará con un apéndice con las oraciones parlamentarias más notables del Sr. Ruiz Capdepón; una especie de compilación de la obra legislativa de aquel ilustre ex-ministro; y todo cuanto pueda ser útil al conocimiento de la historia de un tan gran patricio, como nuestro malogrado paisano.

Intercalados en el curioso texto, habrá gran profusión de fotograbados, desollando en primer término, uno con el retrato de D. Trinitario, y otros, con los de los alcaldes de Orihuela, que lo han sido durante el tiempo en que D. Trinitario representó este distrito en Cortes, y algunos, de la morada del ilustre y llorado paisano.

La obra, se editará a todo lujo, constará de más de doscientas páginas, siendo su precio el de cinco pesetas. Deseamos muy de veras,  ver terminada la obra del Sr. Gea, con la cual se rendirá un tributo de gratitud al gran oriolano, cuyo primer amor fue el de la patria chica.

De su empleo en el Ayuntamiento, «El Eco de Orihuela» nunca dejó de recordar su condición de forzoso interino. Transcribo la siguiente noticia que resume todo lo ocurrido con el cargo.

El Eco de Orihuela. 24 de mayo de 1913: LA PREBENDA DE D. RUFINO. Se ha anunciado a concurso la plaza de contador de fondos municipales de Orihuela (De «Diario de Alicante»). La anterior noticia hará exclamar al lector ¿y va a perder don Rufino su prebenda? ¿Va a dejar su interinidad?  

Como la cosa tiene «miga» y en nuestra opinión promete dar juego, vamos a comentar debidamente, la noticia que va a la cabeza de estas líneas.

Don Rufino Gea Martínez, goza de omnímoda influencia en la actual situación. Esa influencia no se debe tanto a sus méritos y a su historia dentro del partido, como a su parentesco con el omnipotente zar.

Don Rufino centraba sus sueños dorados en la secretaría del Ayuntamiento, cargo apetitoso por su buen sueldo, y porque permite, por su calidad de jefe de las oficinas municipales, atender a gerencias y otros cargos similares.

Pero se interpuso el Sr. Pescetto, quien bien cogido a los faldones de su hermano político, señor Linares y éste a su vez a los de Trinitario Ruiz Valarino, se hizo el invencible; quedose don Rufino sin secretaría y ella el señor Pescetto porque así lo dispuso quien podía hacerlo.

Claro es: don Rufino no iba a estar mirando, y aunque según se dijo profirió varias veces la frase de «o la secretaría o nada» no se contentó con esto y aceptó gustoso la contaduría de fondos municipales, cargo que por su índole, no podía tener otro carácter que el de interino.

Esa interinidad, con mofa de las leyes y con perjuicio para los contadores que hicieron una oposición para ingresar en el cuerpo, se ha prolongado muchísimo tiempo. Ahora, parece ha sonado la hora de su cese y sobre don Rufino se cierne la cesantía.

¿Ha de avenirse éste con ella? ¿Ha de consentirla su protector y pariente? No y mil veces no. El concurso se ha anunciado a juzgar por lo que dice el aludido colega alicantino, pero al municipio no le faltan medios y creíble es los pondrá en práctica para prolongar más la interinidad de don Rufino.

Y si así no ocurre, si el Ayuntamiento no abriga tan aviesas intenciones, es porque el señor Pescetto se decide a vivir de sus rentas y mandar al cuerno la codiciada secretaría, que pasará “in continenti” a manos del señor Gea.

Una u otra afirmación ha de cumplirse, pues es más dable creer en la cuadratura del círculo que en que D. Rufino Gea Martínez no cobre de los fondos municipales por el desempleo de este o el otro destino.

Durante 1913 hizo muchos viajes a Alicante. A primeros de julio formó parte, en nombre del Ayuntamiento, de una comisión que se desplazó a Murcia para entrevistarse con el director general de Obras Públicas, personaje al que consiguieron traer de visita a Orihuela.

Inmediatamente viajó a la corte representando al Juzgado de aguas para entrevistarse con el ministro de Fomento.

A la vuelta, como juez privativo accidental, convocó una junta general de síndicos y electos para el día 25. Con tanta actividad en agosto volvió a caer enfermo. «El Eco de Orihuela» volvió al tema de la prebenda anunciando como salidas para Rufino, el cargo de Juez de Aguas que dejaba José Balaguer Murcia, nombrado presidente de la Cámara de Comercio.

En octubre enfermó su hija Mercedes, aunque no de gravedad. Y recibió una carta de Justo García Soriano en la que le pedía ayuda para identificar al autor de la Murgetana, origen de la leyenda de la Armengola que estaba investigando. Transcribo la respuesta:

AMO. LJGS.

Orihuela 29 de octubre de 1913. Sr. D. Justo García Soriano. Estimado amigo: Mucho me favorece usted con su carta del 27, pero bien poco puede servirle el auxilio que de mi reclama V. No es V. el único que ha creído que por haber revuelto yo algunos papelotes del archivo municipal he venido a ser el ítem de las antiguallas oriolanas; y lo siento bien de veras, porque me hubiera gustado sacar del polvo algunas historietas merecedoras de letras de molde. Del autor de La Murgetana no tengo noticias; parece que vivió en Murcia aunque nació en Orihuela.

Y si es así, el jurado Gaspar García será tal vez el autor de aquel poema, porque escribió también un libro referente a historia de Murcia; y esta inclinación a cosas murcianas parece confirmar aquella residencia. De todos modos, con el vivo deseo de poderle complacer, escribo hoy a un amigo de la vecina capital inteligente en la materia, y si sabe algo de tal personaje, seguramente que me dará noticias de él. Haré por que se vean los registros parroquiales de los años que V. me indica, y si tuviere usted alguna noticia que nos aproximare más al año de su nacimiento dígamela porque esas pesquisas son pesadas y engorrosas para luchas por tercera persona.

El trabajo que se propone realizar es para mí sumamente simpático, y como V. ha demostrado aptitudes singulares al hacer sus estudios universitarios, no dudo del éxito. De los paisanos espere V. poco: desgraciadamente, en nuestra tierra los tiempos no dan más que chismes, tiquis miquis y agua bendita. A mí puede V. mandarme cuanto guste, y para demostrarle mi afecto del único modo que permiten mis alcances, tendré el gusto de enviarle dentro de pocos días un ejemplar de mis últimos garabatos literarios, que lleva por título Ruiz y Capdepón, su vida y su labor en el gobierno.

Es para que lo lea V. como oriolano y no como expatrio.  Me daba cierta pena que a aquel buen señor que tanto hizo por la tierra, no se le dedicaran más que alabanzas cuando daba mercedes, y nadie se acordara de él después de muerto; y de aquí mi librejo que terminé a disgusto porque ni aun la familia ha querido facilitarme datos para que la biografía (o lo que sea) resulte más completa.

Es V. joven, trabajador, tiene V. alientos y vive V. en otro ambiente más saludable que el de la tierra. Adelante, amigo García, que no hay satisfacción que se iguale a la que siente el hombre al hacer algo honroso por la tierra en que nació, aunque esta le pagare casi siempre mal. Suyo amigo y servidor. Rufino Gea.         

Orihuela, Tip. L. Popular, 1913.

Sr. D. Justo García. Mi estimado amigo: mil gracias por las noticias que me comunica de nuestro poeta. Si el tal era sastre, no podía ser jurado porque a estos cargos no tenían acceso los tales en aquellos tiempos. Y por mayor seguridad he examinado algunos papeles de nuestro archivo.

Efectivamente, el jurado de 1582 se llamaba Gaspar García de Laza, en las varias listas de ciudadanos que he visto no encuentro nada referente al García Ortiz. Las actas de 1608 que traté de ver por si había alguna dedicatoria a ejemplares a nuestro Concejo no existen, y tampoco su nombre en algunos padrones de años anteriores.

En el apéndice al diccionario enciclopédico de Montaner hay una breve reseña biográfica que dice que era muy entendido en las cosas de España, que nació en Orihuela y residió en Murcia, donde escribió la Murgetana, y Anales de las Coronas del Reino de Murcia. La octava que me envía me gusta mucho, no desmaye V. por estas dificultades biográficas que, con paciencia se irán venciendo.

Los pergaminos de la Catedral han sido hasta ahora infructuosos, sospecho que D. Andrés Baquero debe de tener algunos datos porque está escribiendo una obra referente a artistas murcianos y quizá haya tropezado con algo: le escribo pidiéndole noticias que creo me dará si las tiene.

Quizás nos veamos dentro de unos días que iré a Madrid de paso para la provincia de Santander. Por correo va el ejemplar ofrecido referente a Capdepón. Ha sido un desastre editorial como verá por la lista de suscriptores al final. Suyo buen amigo: Rufino Gea.

En septiembre publicó “Ruiz y Capdepón: Su vida, su labor en el Gobierno, sus proyectos y discursos parlamentarios”. Transcribo el comentario del veterano periodista murciano José Martínez Tornel.

El Liberal. 8 de noviembre de 1913: Don Rufino Gea, conocido escritor oriolano ha escrito y publicado un libro cuyo título es «Ruiz y Capdepón. Su vida, su labor en el Gobierno, sus proyectos y discursos parlamentarios».

El señor Gea se ha lanzado a la empresa de dejar consignado en un libro, cuanto su cariño a aquel ilustre oriolano le ha dictado que debía escribirse «in memoriam». Y lo ha hecho reciamente y con suma discreción.

A los pocos días de la muerte del Sr. Ruiz Capdepón se quiso, en Orihuela, hacer muchas cosas en honor de su hombre; no sé las que se habrán realizado o seguirán en proyecto pero sí digo que es la de que se encargó el Sr. Gea y ha realizado es de las más delicadas y más honrosas.

Dedicarle a su muerte un libro es tanto como levantarle una estatua de mármoles y bronces en el mundo intelectual; un libro no es solo, es quinientos, es mil. Y está en mil partes; no sufre las inclemencias del tiempo como los monumentos de piedra y, además es amado como tal y por la clasificación que le corresponde.

El Sr. Gea ha escrito, en pocas líneas la muerte cristiana del Sr. Ruiz Capdepón, pidiendo la estampa de la Virgen de Monserrate que su madre le dio para que la llevara siempre con él cuando salió por primera vez de Orihuela; encanta y emociona tan sencillo y sentido relato.

Digo que los amigos y buenos oriolanos volverán pronto la vista al libro del Sr. Gea pues y los hijos del finado, a quienes se les da hecha y muy imparcialmente una historia fiel y completa de la vida, trabajos y méritos de su señor padre…  

En noviembre viajó a Albacete y Santander para comprar patata de siembra para el sindicato. Pero la última semana de dicho mes le reservaba otro duro hachazo. Su hijo Fernando, que tantas alegrías prometía, cayó muy enfermo y falleció.

El diario. 22 de noviembre de 1913: Le han sido administrados los últimos sacramentos a nuestro joven amigo don Fernando Gea Sacasa, por cuya mejoría hacemos fervientes votos.

El Eco de Orihuela. 24 de noviembre de 1913: Ha tenido un triste desenlace la enfermedad que padecía nuestro joven amigo  D. Fernando Gea Sacasa. Reciba su atribulada familia el testimonio de nuestro más sentido pésame.

El diario. 25 de noviembre de 1913: D. FERNANDO GEA SACASA. La vida, tiene crueldades de madrastra, para ciertos seres, que por empezarla, la aman como madre y así ha sucedido a nuestro malogrado y joven amigo D. Fernando Gea Sacasa, que empezaba a gozar la vida, en la que seguramente hubiera sido un triunfador, porque tenía inteligencia, voluntad y sentimiento, probados…

como estudiante había demostrado su capacidad envidiable, obteniendo notas meritísimas en exámenes rigurosos, había probado que tenía voluntad para dedicarse a la investigación de la ciencia, y tenía un delicado sentimiento, basado en la bondad y en la honradez…

… Al dolor que experimenta su afligida familia por pérdida tan irreparable y muy particularmente, al que destroza el corazón de su padre, nuestro querido amigo D, J. Rufino Gea, nos asociamos de todas veras.

Enterrado su hijo, se instaló en Alicante con toda la familia y pasó allí una temporada. Desde allí escribió a Justo García Soriano esta triste misiva comunicándole la muerte de su hijo y felicitándole el año nuevo.

AMO. LJGS.

Alicante, 29-12-13. Sr. D. Justo García Soriano. Mi estimado amigo: Hice mi viaje a la provincia de Santander con el propósito de saludar a V. a mi regreso; pero un telegrama avisándome haberse agravado mi hijo de 16 años que dejé enfermo, me ha obligado a regresar precipitadamente, con tan mala fortuna que falleció horas antes de mi llegada a Orihuela; y viéndome precisado a trasladar a esta mi familia por una temporada.

Usted ha leído mi libro con verdadero afecto de amigo; mil gracias por sus bondadosos juicios. Mis pesquisas sobre García Ortiz han sido infructuosas; el Sr. Baquero carece de noticias de tal personaje como verá V. por la adjunta.

Con el espíritu quebrantado por mis desdichas, de nada puedo serle útil; y deseándole mejor fortuna y feliz año nuevo, es suyo buen amigo s. s. Rufino Gea.

García Soriano le contestó al día siguiente:

Sr. D. Rufino Gea. Mi distinguido amigo. En este momento acabo de recibir su atta. carta, fecha ayer en Alicante, donde le han llevado desgracias de familia.

No quiero aplazar un solo día el expresarle mi más sentido pésame, uniéndome a usted en espíritu para acompañarle en su pena por una pérdida que, por propia experiencia sé bien lo que significa.

Pronto hará un año que en sólo veinticuatro horas perdí yo dos hijas de cuatro meses, cuando me hallaba en pleno idilio familiar. Inútil es prodigar en estos amarguísimos instantes tópicos y frases hechas de filosófico consuelo.

Son estas desgracias tremendas heridas del alma que solo el tiempo y la consideración de que nadie se libra sin calamidades, puede restañar aunque nunca cicatrizar totalmente.

Es muy triste, y más para un padre ver una vida que apenas comienza a sonreír quebrarse en capullo, aunque se comprenda que es dulce morir con la miel en los labios antes de saborear las amarguras que traen pronto los años viriles.

Este consuelo es el que pronto le deseo; a la vez que a su demás familia. Gracias por la carta del Sr. Baquero que adjunta me remite.

Cuando usted y este señor, los más eruditos conocedores de las cosas oriolanas y murcianas no me pueden aportar nuevos datos acerca de nuestro compatriota, a buen seguro me ha de ser muy difícil hallar nueva luz sobre su vida y escritos.

No por eso desmayo, pues algo la suerte me ayuda y llevo ya bastante adelantado mi estudio. Quisiera antes del próximo verano darlo a la estampa a ser posible.

Como no me dice las señas de su residencia en Alicante, le dirijo esta carta a Orihuela, desde donde creo se la enviarán ahí. Su servidor y amigo. J.G.S.

1914.

Durante el mes de febrero, «El Eco de Orihuela» volvió a la carga publicando trozos sueltos de su libro sobre Ballesteros para atacar a los liberales oriolanos.

Le llamaban «D. J. R. Gea, cronista de la casa Ballesteros-Valarino and company”. En abril cayó enfermo su hijo Rufino y junto a su esposa tuvo que viajar a Madrid para cuidarlo.

A final de mes regresó a Orihuela. En mayo volvió también su hijo para terminar su recuperación.

El Diario. 18 de abril de 1914: Con motivo de la enfermedad que padece su señor hijo el oficial de telégrafos, D. Rufino, y de la que afortunadamente, ya se haya en la convalecencia, hace días salió para la corte, nuestro distinguido amigo don Rufino Gea, en compañía de su distinguida esposa.

28 de abril: Ha regresado de la Corte nuestro distinguido amigo y correligionario D. J. Rufino Gea. 6 de mayo: Con objeto de reponer su quebrantada salud, ha llegado a esta procedente de la Corte, nuestro querido amigo y paisano el joven oficial de telégrafos, D. Rufino Gea Sacasa, al que enviamos nuestra bienvenida, deseándole un total y rápido restablecimiento.

En Junio fue elegido de nuevo representante de la Vega Baja para acudir a una asamblea que se celebró el día ocho en Murcia.

Su hijo Juan aprobó el cuarto año de bachillerato en el instituto de Alicante con la honrosísima calificación de sobresaliente.

Y su hija María Dolores obtuvo siete matrículas de honor en la escuela de maestras de Alicante.

Boletín Oficial de la provincia de Murcia. 9 de junio de 1914: JUZGADO MUNICIPAL DE SAN JUAN. Don Mariano Avilés Zapata, Juez municipal del distrito de San Juan de esta ciudad.

Hago saber: Que para hacer pago a Don Rufino Gea Martínez, como Gerente de la Sociedad «Sindicato Agrícola de Orihuela», de la cantidad de quinientas pesetas y costas reclamadas en juicio verbal a Francisco Lucas García, se sacan a subasta los siguientes bienes embargados a éste: Dos vacas, tasadas en mil pesetas; y dos novillas, tasadas en quinientas pesetas.

El 29 de agosto, iniciada la primera guerra mundial, como secretario de la Cámara Agrícola redactó un informe dirigido al Ministerio de Fomento, titulado “Los intereses locales y la guerra”.

Dicho informe fue publicado en dos entregas en “El Diario”. Me ha parecido interesante transcribir la producción de la Vega Baja en aquel año.

…Los productos agrícolas más importante en esta región son los siguientes: a. — De seis a siete millones de kilogramos de pimentón molido valorados en ocho o diez millones de pesetas, que se exporta en su mayor parte a los mercados de ambas américas;

b.— Cincuenta mil quintales de cáñamo que se exporta principalmente a Francia y algunos puntos del interior, en especial a Cataluña;

c. — Ciento cincuenta mil cajas de naranjas (de 400 a 700 naranjas por caja) valoradas en dos millones de pesetas.

Se exporta a los mercados de Inglaterra, Alemania, Francia, Bélgica y Holanda; d. — La recolección de la patata de segunda cosecha se verifica en octubre y noviembre con un rendimiento probable de unos dos millones de kilogramos y precio de diez o doce pesetas los 100 kilos según las circunstancias.

La recolección mayor tiene lugar en abril, mayo y junio y se eleva a doce o quince millones de kilogramos, exportándose al interior y costa Norte de África principalmente. La cosecha de trigo, cebada y cereales, ha sido muy escasa en el regadío y nula en el secano por falta de lluvias….

En octubre se encargó del Juzgado privativo de aguas. Y como uno de los delegados de la Vega Baja, acudió a la reunión multitudinaria celebrada en la sala capitular del ayuntamiento de Murcia para confeccionar los reglamentos del Sindicato General de Riegos del Segura.

En noviembre viajó a Santander y a Bilbao, supongo que a comprar patata de siembra como el año anterior.

1915.

A partir de 1915 las apariciones en prensa se reducen a sus publicaciones. De este año sólo he encontrado constancia de un viaje a Madrid.

Fue en marzo; viajó a la Corte como parte de una comisión encabezada por el obispo y el alcalde. Buscaban soluciones para los jornaleros locales en situación apuradísima; literalmente «desgraciados sin trabajo y sin pan».

1916.

El siguiente borrador, sin fecha, es de marzo; lo escribe Justo desde Murcia, a donde se acababa de trasladar.

Sr. D. Rufino Gea. Mi buen amigo y distinguido paisano: Su carta fecha 9 de febrero último, me fue remitida con gran retraso desde Albacete a Madrid, donde me hallaba a la sazón con el pie en el estribo para hacer mi traslado a esta capital, donde ahora me tiene V. más cerca, a su disposición y deseando servirle, como siempre.

El trastorno y baraúnda que originan estas mudanzas con toda una casa y una familia por delante, ha sido el motivo de no haber podido dar pronta respuesta a su grata misiva. Yo he preferido demorarla para poder hacerlo cumplidamente y con algún sosiego, del que ya hoy por fin dispongo.

La empresa histórica que tiene Vd. entre manos, me parece digna de sus hombros y de su laboriosidad. Es una compasión que la historia de Orihuela esté aún incompleta y casi por hacer. En nuestros Archivos hay tesoros ocultos de noticias interesantes, que están aún como el arpa de Becquer. (1)  

Yo que he querido siempre muy románticamente a mi ciudad natal, aun quejoso de sus ingratitudes, he soñado desde mi infancia con resucitar también algún día esas glorias pretéritas oriolanas, hoy en triste olvido. Esto me ha hecho sentir siempre honda y espontánea simpatía por las investigaciones que ha ido Vd. realizando con lisonjero éxito.

Yo también he trabajado mucho en silencio. Mis estudios profesionales y mi huroneo continuo por bibliotecas y archivos me han proporcionado no escaso caudal de noticias sobre Orihuela y su comarca. Aquí las tengo, en heterogéneas apuntaciones y notas, a su disposición. ¿Quiere Vd. que unamos nuestros esfuerzos? Por mi parte complacido y honrado.

(1) En el Archivo Hist. Nac., en la Sal. de Ms. de la Bibl. Nac., en la de la Academia de la Historia, existen no pocos documentos relativos a Orihuela de que tengo la clave. De los Archivos de Simancas, de la Corona y de otros locales. Existen muchas cosas interesantes.

Aquí, en los de Murcia, no faltan tampoco noticias valiosas que completan lagunas y esclarecen puntos oscuros. Con ellos hay materia más que de sobra para obtener una cosecha opulentísima. Ahora estamos muy cerca. Yo no tardaré en hacer una escapada por esa población.

Acaso venga usted antes alguna vez por aquí. De una u otra forma podemos ponernos de acuerdo en una próxima entrevista. Aquí tiene Vd. su casa en la calle de la Sociedad, núm. 19, 2º; y a un buen amigo que le estima muy de veras en Justo García Soriano.

Carta respuesta de Rufino Gea.

Orihuela, 1 de abril de 1916. Sr. D. Justo García Soriano. Mi buen amigo: Anoche recibí su estimada con la de recomendaciones y tarjetas que le agradezco.

El documento que me indica V. del cura de la parroquia del Salvador ya lo vi en el A. H. y como es bastante lato y latazo, sólo tomé de él el extracto que figura en el catálogo del Sr. Paz.

En Madrid, para donde me propongo salir esta tarde, me tiene V. a sus gratas órdenes, Magdalena, 38 pral. derecha.

Si quiere algo de allá puede ahorrarse el sello poniendo doble sobre y al exterior esta dirección: Telégrafos a Rufino Gea Sacasa, oficial del cuerpo, Magdalena 38 pral. Solo puedo estar allá 4 ó 5 días. Y yo le avisaré de cuando me detengo en esa.

Hoy he encontrado en nuestro Archivo más cartas sobre la universidad oriolana. Dio ruido pues hubo de llevarme el asunto a las Cortes de Denia en 1604.

Esto de Cortes en Denia me choca bastante: me fastidia el no encontrar las cartas de nuestro procurador en esas Cortes, a las que sigo la pista porque el asunto lo merece. Como aún hemos de charlar mucho antes de que nuestro parto se lance por esos mundos, ya cambiaremos impresiones de todo. A sus órdenes. R. Gea.  

Fragmento de una carta de Justo García Soriano enviada desde Murcia a su alumno Pedro Saínz Rodríguez, en Madrid.

Murcia, 5 de abril de 1916. Querido Periquito: Puedes aprovechar la ocasión de hallarse en esa corte mi paisano D. Rufino Gea, Cronista oficial de Orihuela, que regresará de ahí para esta, el viernes o el sábado. Se hospeda bien cerca de tu casa, calle de la Magdalena núm. 38, pral. drcha. (…) estoy ahora en buena amistad con el Sr. Gea.

Desde el próximo mes comenzaremos a publicar, en colaboración, una serie de monografías con el título Páginas de la Historia de Orihuela, compuestas en su mayor parte con documentos inéditos de los más curiosos y sabrosos.

Concederemos preferencia a lo episódico y a lo que se refiere a la historia interna y social. Uno de los capítulos, que corre a mi cargo, versará acerca de la literatura y la imprenta en Orihuela (reseña bio-bibliográfica) que formara pendant  (término utilizado en la bibliografía de arte para designar a una pareja de piezas) con el de la Universidad Oriolana, la cual tuvo más importancia de la que se le ha dado.

El siguiente texto, transcrito de un borrador de Justo sin fecha, lo sitúo aquí pues es por fuerza anterior a la publicación de «La Historia de Orihuela..» que debía prologar.

“Ver el pasado como fue es el mayor goce y la más noble curiosidad del hombre y además la más útil. La verdad debe saberse siempre. Si pudiéramos conocer la verdad de lo pasado y de lo presente de la humanidad, seríamos sabios perfectos». [Renán. Historia del pueblo de Israel].

Sr. D. Rufino Gea. Mi querido amigo: el domingo hube de regresar precipitadamente de esa ciudad porque se me puso enfermo mi nene menor. Lo he tenido muy grave hasta ayer en que comenzó a iniciarse la mejoría y hoy ya está fuera de peligro, afortunadamente.

A causa de este disgusto y preocupación no me ha sido posible escribirle aún el prólogo. Hoy, ya más tranquilo, me pondré manos a la obra, y el sábado próximo o el domingo, lo más tarde, lo tendrá Vd. En su poder Deo Volente. Sin otra novedad, es suyo aftmo. Justo García Soriano.

En mayo publicó el primer cuaderno de “la Historia de Orihuela escrita por los contemporáneos de los sucesos, 1500-1900” confeccionada en la Imprenta de «La Lectura Popular».

Carta de Justo García Soriano. Archivo Provincial de Hacienda de Murcia. Colección Javier Sánchez Portas.

Carta de Justo a Rufino, con el membrete del Archivo Provincial de Hacienda de Murcia.

6 de mayo de 1916. Sr. D. J. Rufino Gea. Mi querido amigo: Ahí le mando unas cuartillas más del prólogo, hasta la 21 inclusive. Con ellas tendrá de sobre para el primer pliego, pues he estrechado mucho la letra y los renglones en estas últimas.

Le agradeceré me remita las pruebas para su corrección y se las devolveré enseguida por la Agencia. Sabe le quiere y le considera su afmo. Justo García Soriano.  

El conquistador. 13 de mayo de 1916: La Historia de Orihuela. Hemos recibido el primer cuaderno de La Historia de Orihuela, escrita por los contemporáneos de los sucesos que el Cronista honorario de esta ciudad, D. Rufino Gea, ha empezado a dar a la estampa precedida de un erudito prólogo de nuestro paisano el doctor en Filosofía y Letras D. Justo García Soriano.

El Sr. Gea realiza una labor verdaderamente patriótica con ese libro, conjunto de curiosísimos documentos que ha sacado con una paciencia digna de aplauso de los archivos de Orihuela y de fuera de ella, presentando al lector cuadros animados y vivientes de las vicisitudes porque atravesó Orihuela al correr de los siglos.

Ofrece esa Historia un aspecto muy original, porque al presentarse los hechos narrados por los mismos oriolanos que intervinieron en ellos, les da el agradable interés que tiene la historia íntima, interna, la verdadera Historia de Orihuela, viéndose a aquellos antepasados nuestros luchando fieramente por sus amadísimos privilegios y tradiciones, por el engrandecimiento de su adorada patria, y sosteniendo abrumadoras contiendas con Murcia, Alicante, Callosa, Catral y con todos los pueblos que aspiran a emanciparse de la jurisdicción de esta ciudad.

Las luchas del cabildo con los obispos, las sublevaciones del pueblo, las pendencias entre los conventos, las fiestas, los ruidosos pleitos que sostiene la ciudad con los que atentan a sus prerrogativas; la interesantísima correspondencia de los embajadores y procuradores en Cortes, y el caudal inagotable de incidentes que se promueven en la fatigosa lucha por la existencia, dan a esta obra un interés excepcional para los oriolanos, pues de sus páginas se destaca la importancia grandísima que Orihuela tuvo en los pasados tiempos.  

Felicitamos al Sr. Gea por su meritísimo trabajo, al que de todas veras deseamos que correspondan cuantos tienen el deber de contribuir al conocimiento de los hechos realizados por nuestros antepasados. La obra, además de numerosas ilustraciones, es una prueba del adelanto realizado por la tipografía de «La Lectura Popular», en cuyo acreditado establecimiento se edita.

Fragmento de una carta de Justo García Soriano enviada desde Murcia a su alumno Pedro Saínz Rodríguez, en Madrid.

Murcia, 15 de mayo de 1916. Querido Pedro: Mi tarea literaria es lenta y bastante indecisa. Lo que más me ha ocupado estos últimos días en la redacción de un prólogo para “La Historia de Orihuela escrita por los contemporáneos de los sucesos (1500-1900) que, como te anuncié, ha comenzado a publicar por entregas el cronista honorario de aquella ciudad D. J. Rufino Gea.

En la lista de conocidos míos, presuntos suscriptores que me pidió dicho señor, incluí tu nombre en la seguridad que serías uno de ellos. Así que supongo que, a estas fechas, tendrás ya en tu poder el primer cuaderno de esta nueva obra que me parece interesante.

Deseo que me hagas saber pronto tu sincera opinión acerca de la misma. De mi prólogo solo van en esta primera entrega cuatro páginas, pues es largo y la hubiera llenado por completo.

El Sr. Gea tiene un concepto muy artístico y ameno de la Historia y su libro será un almacén de documentos curiosísimos, zurcidos primorosamente por asuntos para formar cuadros monográficos completos. Y, a propósito del Sr. Gea, ahora puedes aprovechar la ocasión para conocerlo y hablarle de nuestra labor.

Según me ha escrito, ayer marchó de nuevo a Madrid y ahí permanecerá hasta el miércoles. Para en la Plaza del Progreso, 19, pral… Un abrazo entrañable de tu fraternal. Justo.

Ciudadanía. 20 de mayo de 1916: HISTORIA DE ORIHUELA. D. J. Rufino Gea ha publicado el primer cuaderno del primer tomo de «La Historia de Orihuela escrita por los contemporáneos de los sucesos». La obra del Sr. Gea arranca en su narración desde el año 1500 o sea desde la época a donde llega Gisbert con la suya y que fue editada hace unos años bajo los auspicios del insigne Obispo de esta Diócesis Sr. Maura.

La parte de la Historia de Orihuela que comprende la obra del Sr. Gea es muy interesante. En ella se desarrollan hechos de transcendencia suma para Orihuela y para cada uno de sus habitantes.

Colección Javier Sánchez Portas.

Orihuela, la magnífica, sostiene con tesón no desmentido en todo el trascurso de la historia su independencia, sus fueros, sus privilegios; es nota que da carácter a sus habitantes.

En la Obra del Sr. Gea veremos las hazañas de nuestros antepasados, y constantemente hallaremos satisfecha nuestra curiosidad conociendo hechos de personas cuyos apellidos nos serían conocidos y aun hoy conoceremos y conviviremos con descendientes de los personajes de la Historia de Orihuela del señor Gea.

El libro está intercalado con profusión de grabados y de notas y datos curiosísimos. Un libro que deberá estar en todas las bibliotecas y no creemos que haya oriolano que no lo adquiera.

La Vega. 21 de mayo de 1916: La Historia de Orihuela. Escrita por los contemporáneos de los sucesos. Obra ilustrada con retratos, vistas y autógrafos. Se publica por cuadernos de 24 páginas al precio de 40 céntimos cada uno. Administrador: D. Juan Gea Sacasa, calle de Ruiz Capdepón núm. 11. Orihuela. Tip. Lectura Popular. ORIHUELA.

Carta de Justo a Rufino, con el membrete del Archivo Provincial de Hacienda de Murcia.

25 de mayo de 1916. Sr. D. Rufino Gea. Mi querido amigo: Le supongo a V. ya regresado de la Corte. Adjunta le envío otra porción de cuartillas de mi prólogo. He llevado dos semanas muy ocupado y preocupado por cosas perentorias y me ha sido imposible terminar la faena. Las restantes cuartillas se las enviaré la semana venidera.

Recibí el 1º cuaderno y no he de decirle que me gustó. Es un soberbio comienzo. Lástima que la 1ª pág. quede en blanco. Dígame Vd, cómo ha respondido el público a su llamamiento. La tardanza del 2º cuaderno me hace temer malas noticias.

En el pliego del prólogo se deslizaron dos erratas, una de ellas de bulto. Deseo saber las novedades que haya. Ya le contaré algunas minucias. Le quiere muy de veras su buen amigo. Justo García Soriano.  

Sólo pudo ver la luz esa primera entrega; a los pocos días de su publicación perdió un ojo y sus hijos trataron de apartarlo de la investigación histórica. Respuesta de Rufino, el hijo mayor, a la carta de Justo García Soriano.

AMO. LJGS.

26-5-1916. Sr. D. Justo García Soriano. Muy Sr. Mío: por encargo de mi padre le acuso recibo de su grata del 25. Los temores que tiene son fundados.

Por desgracia papá ha perdido un ojo hace unos días. Desde luego suspenderá la publicación de la obra empezada, y espero también la suspensión de todo trabajo que a investigación histórica se refiera.

Como usted sabe, papá padecía mucho de la vista. En su último viaje se le infectó una úlcera, dando lugar a la formación de un flemón que ha determinado la pérdida total del ojo.

El domingo pienso regresar a Madrid, en cuya central de Telégrafos me tiene a su disposición; y en esta le atenderá en lo que guste mi hermano Juan mientras papá siga imposibilitado de poder hacerlo. Atentamente es S.S.S. Rufino Gea Sacasa.

Fragmento de una carta de Justo García Soriano enviada desde Murcia a su alumno Pedro Saínz Rodríguez, en Madrid.

Murcia, 11 de junio de 1916. Mi querido Pedro: … Gea ha tenido que suspender la publicación de La Historia de Orihuela. El pobre, que ya padecía de la vista, se ha quedado tuerto a consecuencia de una oftalmia.

Los médicos le han ordenado que se abstenga de todo esfuerzo visual; así que no sé si la suspensión de su obra será definitiva o sólo temporal.

Es una lástima, pues hubiera hecho un gran servicio a esta región, publicando gran número de documentos, pues así es probable que se pierdan para siempre.

Mi prólogo consta de unas cincuenta cuartillas; y en él trazo a grandes rasgos de las vicisitudes histórico-políticas de Orihuela y pongo una extensa bibliografía de obras impresas y las referentes a mi patria chica.

El plan de Gea era exponer en una serie de monografías los hechos más culminantes, la historia de los siglos XVI al XX (…) Recibe un fuerte abrazo de tu fraternal. Justo García Soriano.

José Rufino Gea Martínez.

En diciembre aceptó el encargo del marqués de Arneva para confeccionar un «resumen histórico-geográfico» para los Exploradores de España, cuya institución presidía Wandosell en Orihuela.

Habiéndose generalizado entre los exploradores de España la plausible costumbre de conocer de antemano por medio de sucinto resumen histórico-geográfico las localidades que han de visitar, y teniendo en proyecto nuestros vecinos de la Tropa de Murcia una excursión a esta ciudad, ruegan se les facilite una síntesis del historial de la misma.

Y reconociendo este Concejo la competencia de V. en tales trabajos y sus dotes de ilustración e inteligencia, le ruega encarecidamente se dignase honrarnos con dicho resumen, y autorizar su publicación por el citado Concejo de Murcia, enviándole por anticipado nuestras más efusivas gracias. Orihuela 13 de diciembre de 1916.

El Presidente. El marqués de Arneva. Sr. D. Rufino Gea, Cronista de esta Ciudad.    

Carta del marqués y publicación de Rufino Gea. Colección Javier Sánchez Portas.

“Día de Prueba”: En el Parque de Exploradores de la calle de Arneva, hay un gentío inmenso que espera la salida de los muchachos que componen esta patriótica institución presidida por el Exmo. Sr. Marqués de Arneva.

Sigue el desfile de la tropa hasta el Santuario de la Virgen de Monserrate que es presenciado por un inmenso gentío que aplaude la marcialidad de los niños y jóvenes de Orihuela que integran tan sublime como patriótica institución.

Por la tarde visitaron el palacio episcopal en donde en presencia del Excmo. Prelado se cantó el himno de la institución, bendiciendo el Dr. Plaza y Blanco a la tropa desde uno de sus balcones.

Al regresar al parque, los Marqueses de Arneva con su proverbial bondad, obsequiaron muy espléndidamente con pastas y dulces a todos los niños y jóvenes que integran la dicha institución de los Exploradores, quedando los concurrentes altamente agradecidos a las finas pruebas de atención y de amabilidad recibidas de los aristócratas señores ya mencionados, saliendo todos muy satisfechos de la suntuosa morada de los señores D. Adolfo Wandosell y Doña Mercedes de Echevarría.

Exploradores de España Tropa Alicante. Archivo Miguel Ángel Martínez Ruiz 

1917.

Revista Oróspeda. 1 de enero de 1917: DEL ARCHIVO DE ORIHUELA. Las Riadas. El día 28 del pasado noviembre se reprodujo en  esta ciudad la piadosa ceremonia, tantas veces practicada, de conducir la Virgen de Monserrate al puente y arrojar al río el precioso ramo de nuestra excelsa Patrona para que librase la población y la huerta de la inundación que las amenazaba...

Justo García Soriano se había montado en Murcia su propia revista literaria de entrega quincenal. En su tercer número contó con la pluma de Rufino Gea. Pinchando sobre la cabecera del periódico se accede al artículo completo.

Pinchando sobre esta imagen se accede al artículo.

Carta de Rufino a Justo.

9 de enero de 1917. Mi amigo Justo: al día siguiente de escribir a V. me avisó Gómez Ferrer su venida a esta donde contrató 8 ó 10 funciones y leyó el drama que se llevó para ensayar; pero sentí tales remordimientos de dar al público el parto que le escribí desistiendo de representarla.

La empresa de aquí se alborota al enterarse de mi resolución; Gómez Ferrer me escribe insistiendo en que quiere representarla, y yo, pecador de mí, le envío los papeles para que empiecen los ensayos, a condición de que si en ellos ve que la obra no se presta para la representación, que no la lleve adelante.

El público creo yo que no la pateará, pero crea V. que estoy arrepentido de estos fregaos; y puesto que V. y el Sr. Jara han inferido a mi instancia para que se cometa este crimen literario, no dejen de venir para el 19 o el 20 que se efectuará. Ya se lo diré a V. más seguro cuando se fije la fecha por el Sr. Gómez Ferrer.

Lamento lo de la papelera. De eso tendrá muchas. García Guillén dice que está muy ocupado ahora, y que más adelante verá si puede enviarle algo.

No confíe V. mucho que D. Vicente es así. Aquí me invitan a que imprima eso. Ya veremos si le sorprendo a V. con ese montón de ripios en letras de molde. Siempre buen amigo. R. Gea.  He abreviado el pregón y enumerado algunas escenas.

«Los nietos de la Armengola» Drama histórico en tres actos, original y en verso, seguido de un Bosquejo histórico documentado. Estrenado en el teatro Circo de Orihuela la noche del 22 de Enero con gran éxito de público.

Ciudadanía. 26 de enero de 1917: DE TEATROS. En el Circo. Con buenísima entrada se celebró el lunes pasado la extraordinaria función de despedida de la Compañía que estrenaba el drama en 3 actos y en verso «Los nietos de la Armengola» original de D. J Rufino Gea.

No nos detenemos a enumerar, aunque fuera esbozándolas, las exquisiteces que encierra tan hermosa producción, lo que hubiéramos hecho gustosos si hasta nosotros no llegara la noticia de que muy pronto se pondrá a la venta este drama.

Trazada con insuperable estilo, nos da a conocer tan erudito escritor en «Los Nietos de la Armengola», pintoresco cuadro de la vida oriolana 400 años ha; cuando el pueblo, que no podía sufrir por más tiempo las vejaciones de los Señorones que gobernaban, se levantó sin distinción de sexos, pretendiendo emanciparse a toda costa, de la tutela de aquellos desalmados que con tanta maestría nos pinta D. Rufino fustigándoles.

Colección Javier Sánchez Portas.

El primer acto de un sabor tan da nuestra tierra, cautivó a todos y por eso al oír las primeras escenas estallaron estruendosos aplausos y obligado ante la insistencia del numeroso público, salió a escena el Sr. Gea arreciando entonces la ovación, que prolongaban sugestionados los «Rabalocheros» que invadían la entrada general.

Estos se sucedieron con frecuencia y al final entusiasmado el auditorio, se alzó el telón repetidas veces siendo aclamadísimo el autor que visiblemente emocionado, agradecía en el alma la ofrenda que como premio le tributaban los oriolanos.

También para el Director de la Compañía resonaron abundantes aplausos. Compenetrado el Sr. Gómez Ferrer de lo que era la obra, dio a «Antón Sánchez» una creación inimitable realizando una labor muy esmerada. Con nuestro juicio de que es un excelente actor, coincide la prensa de Alicante que ayer hablaba de su debut elogiándole.

Francisco Gómez Ferrer. Primer actor y director de Teatro.

La Vega. 28 de enero de 1917: La aplaudida compañía de D. Francisco Gómez, se despidió del público oriolano el pasado lunes con la representación de los Nietos de la Armengola, en la que cosechó su autor, Don Rufino Gea, merecidísimos aplausos, de la distinguida concurrencia que llenaba el coliseo de los Sres. Esquer. Orihuela acudió al teatro de la calle de la Escorrata en la noche del 22, alegre, entusiasmada, deseosa de ver en escena los apuntes de la historia local que se iba a mostrar ante su vista.

Eran dignos de observaciones, los comentos y leyendas que en el gallinero decían las sencillas gentes del Rabaloche que se enorgullecían más y más de haber  nacido en sus casucas infectas y obscuras, porque en esos callejones angostos, nació la inmortal heroína de la ciudad, y en cuyos arrabales resonaron con más tesón los primeros gritos de la independencia cristiana.

El drama de que nos ocupamos, merece la aprobación crítica, pues en él flota un buen caudal de erudición, cuyos conocimientos, unidos al buen gusto literario de que se halla revestido el señor Gea, hace que los personajes de Los Nietos de la Armengola sean interesantes al espectador, que ve en ellos pedazos del pasado de una raza viril y amante de sus tradiciones.

Por la acertada interpretación de Los Nietos de la Armengola, bien merece un aplauso la señora Sánchez, cuya justeza en el tipo de la Parracha, mereció la más cariñosa aprobación del respetable público, así como la señorita Muñoz y los señores Gómez Ferrer, Domínguez (L.), Salinas, Domínguez (M.) y cuantos intervinieron en el éxito de esta bella obra que tuvo la bondad de hacer sentir a los espectadores, amor y admiración por su tierra.

El público premió al autor y actores con entusiastas ovaciones que les hicieren salir al palco escénico repetidas veces a recibir el homenaje merecido que los concurrentes les ofrendaban.

Oróspeda. 1 de febrero de 1917: TRIUNFO TEATRAL. El día 22 del pasado Enero se estrenó en el Teatro Circo de Orihuela un drama en tres actos y en verso de nuestro querido amigo y colaborador, el distinguido literato y cronista oficial de aquella ciudad don Rufino Gea, titulado «Los nietos de la Armengola», por la compañía Gómez Ferrer.

La obra, que trata del interesante tema histórico de la lucha de las Germanías en la ciudad, está muy bien concebida, es interesantísima por su asunto y tiene una versificación limpia y correctísima. Sus paisanos tributaron un cariñoso homenaje al autor, mereciendo la representación entusiastas ovaciones. Felicitamos muy sinceramente al señor Gea.

Con el trabajo que tenía ya preparado publicó en el semanario “El Conquistador” un resumen histórico geográfico de Orihuela por entregas.

Y posteriormente “Paginas sueltas para la historia de Orihuela”. Desechado el proyecto de «La Historia de Orihuela escrita por los contemporáneos de los sucesos» devolvió a Justo García Soriano las cincuenta cuartillas que había redactado a modo de prólogo; de las que sólo había utilizado cuatro en la primera entrega.

El conquistador. 1 de septiembre de 1917: Hemos conseguido del eximio cronista de esta ciudad Don Rufino Gea que nos ceda para su publicación en este semanario cuantas cuartillas tiene escritas sobre notas históricas de Orihuela, de gran interés.

Serán continuación de las breves apuntaciones que estamos publicando del Sr. Gea, y de seguro que el público de nuestro pueblo ha de agradecernos el sacrificio que esto nos ocasiona con tal de poder saborear las bellezas de dicción y estilo, con qué el conocido cronista oriolano nos da a conocer nuestro pasado.

Carta de Rufino a Justo.

7 Diciembre 1917. Sr. Justo García Soriano. Mi estimado amigo: Adjunta la carta de Loazes sobre fundación del Colegio que le ruego me devuelva después de utilizada. También remito las cuartillas que he encontrado de un prólogo.

Creo que las que faltan se imprimieron en el primer cuaderno que tendrá V. Yo no pude recogerlos de la imprenta porque en aquellos días ocurrió mi catástrofe de la vista.

Le envío ejemplares de la hoja referente al Homenaje a Loazes: vea si puede publicar El Liberal el programa del certamen.

Justo García Soriano. AMO. LJGS.

No tengo ni tiempo para rascarme, pues el viaje a Madrid me ha echado sobre mis débiles hombros una serie de trabajos urgentes que me tiene aburrido. Las entregas de la Historia de Gisbert se están cercando pues al morir la viuda se ha hecho un revoltijo con sus papeles.

Nuestro obispo está contento de nuestro proyecto y le presta una valiosísima cooperación. Dígale al amigo Báguenas que hice presente al Sr. Ruiz Valarino el viva de la carta a D. Vicente y guardó muy complacido.

De la germanía tiene un bosquejo hartamente malo en el apéndice del engendro dramático Los Nietos de la Armengola. No lo deje V. de la mano por que haga el trabajo en Orihuela en el siglo XVI (16).

Me parece que la biografía va a quedar desierta, no encuentro quien quiera acometer una obra. Es lástima que V. no pueda hacerlo. A mandar cuanto guste a su amigo. R. Gea.

En respuesta a su petición y por mediación de Justo, «El Liberal» publicó completo el programa del certamen.

El Liberal. 12 de diciembre de 1917: HOMENAJE A LOAZES. Orihuela, nuestra ciudad hermana, se apresta a conmemorar solemnemente, el día 3 de Marzo del año próximo, el séptimo quincuagenario de la muerte de su hijo ilustre don Fernando de Loazes.

Fue este esclarecido oriolano Arzobispo de Valencia y Patriarca de Antioquía y una de las figuras más descollantes y prestigiosas del foro, de la política y del pensamiento español del siglo XVI.

Escribió notables obras de Teología y Derecho. Fundó el monumental Colegio de Santo Domingo y antigua Universidad literaria de Orihuela, y a su influjo se debió la creación de aquella diócesis.

Orihuela debía aún este póstumo homenaje de gratitud a un varón ilustre, que tantas pruebas de amor dio a su patria chica. Los pueblos, al honrar a sus hijos preclaros, se honran a si mismos y dan a la vez una alta prueba de civismo y cultura.

El Sr. Obispo de Orihuela es el Presidente honorario de la Comisión organizadora del homenaje. Todas las personas que además la forman son garantía segura de gran éxito.

Proyéctanse varios festejos, entre ellos unas solemnes Honras fúnebres en el Colegio de Santo Domingo, en las que será orador el Muy Ilustre Señor Deán de Murcia don Julio López Maymón; un Torneo Escolar, en los claustros del citado Colegio, y un Certamen literario, cuyo programa publicamos a continuación.

Temas en Prosa. 1. D. Fernando de Loazes. —Estudio biográfico y bibliográfico. Extensión aproximada: cien cuartillas escritas por el anverso. 2. El Colegio de Predicadores y la Universidad de Orihuela. —Monografía histórico descriptiva, de la misma extensión que el estudio anterior. 3. Orihuela en el siglo XVI.— Monografía histórica de una extensión aproximada de cincuenta cuartillas.

Temas en verso. 4. El amor a la Patria. —Estrofas con libertad de metro. 5. Felipe II y D. Fernando de Loazes. —Diálogo en relación con el acuerdo de las Cortes de Monzón en 1563 (cuyo brazo eclesiástico presidió D. Fernando de Loazes) referente a la separación de Orihuela del Obispado de Cartagena, dotándola de Obispo propio. 6. Loazes y Orihuela. Estrofas con libertad de metro.  7. Himno a Orihuela. —Este tema tendrá dos premios, uno para la letra y otro para la música.

Condiciones. 1. Los premios a los temas, que se procurará estén en relación con la importancia de éstos, se anunciarán oportunamente, como así mismo los nombres de las personas que han de constituir el Jurado Calificador.  

2. Los trabajos se remitirán al Secretario de la comisión organizadora, precisamente antes del 21 de Febrero próximo.

3. El concursante pondrá un lema a la cabeza del tema que desarrolle, cuyo lema constará también en sobre cerrado que será abierto, si obtiene los honores del triunfo, en la fiesta que se celebrará con dicho objeto, leyéndose en ella las composiciones en verso premiadas. Al final de esta fiesta se cantará el Himno a Orihuela y a fin de que pueda hacerse su estudio oportunamente, los autores remitirán sus trabajos en la forma indicada, antes del día primero de Febrero.

4. La Comisión organizadora se reserva el derecho de imprimir los trabajos premiados, y en este caso regalará a los autores el número de ejemplares que se acuerde. Orihuela 6 de Diciembre de 1917. —Mariano Olmos, presidente; Rufino Gea y José Clavarana, vicepresidentes; Luis Masares y Manuel Garrió, vocales; Manuel Ferris, tesorero; y Pedro Pourtau, secretario.

1918.

En 1918 continuó publicando las “Paginas sueltas para la historia de Orihuela”; media página en la tercera y cuarta hoja del «El Conquistador»; pero no siempre.

Como pedía a Justo en su carta, en febrero fue publicado el programa del certamen de Loazes, a dos columnas en portada, por «El Liberal» de Murcia.

El conquistador. 12 de enero de 1918: El presidente de la sociedad La Péñola ha dirigido una expresiva comunicación a la Junta organizadora del homenaje a Loazes ofreciendo la cooperación de los socios para la fiesta que se trata de hacer para honrar la memoria de aquel esclarecido oriolano.

La Junta ha aceptado muy complacida el ofrecimiento de los socios de La Péñola, y teniendo en cuenta que la mayoría de ellos han demostrado sus excelentes aptitudes dramáticas les ha encomendado la representación del episodio histórico en un acto y en verso que con el título D. Fernando de Loazes en las Cortes de Monzón ha escrito D. Rufino Gea para ponerlo en escena la noche del Certamen.

Orihuela 25 febrero 18. Sr. Justo García Soriano. Mi querido amigo: Anoche quedó entregado su trabajo al Sr. Cavero. En la mañana me ha dicho que lo leyó de un tirón y que le ha gustado mucho. Esta tarde se leerá en junta del jurado. Elías Abad ha desistido de presentar el estudio biográfico por falta de tiempo para terminarlo. Julio mandó el suyo el sábado, según tengo entendido.

Ahora que ya ha salido V. de sus ahogos de tiempo podrá ver los trajes que necesitamos, que son los que siguen: 1 para Felipe II, que puede servir el de Tenorio de luto, liso, con capa corta. 1 manto real para el acto del solio. 1 sotana morada para obispo o arzobispo, con esclavina del mismo color y solideo.

4 de caballeros o nobles, con capeta, birrete y espada. 2 de paje. 2 de maceros (mazas hay aquí). 2 de enviado sin capa ni espada, pero con sombrero. 12 (antes eran 25) de caballeros o procuradores en cortes. Como sólo salen en el acto del solio no se necesitan sombreros; algunas capetas y espadas pues no creo necesario que todos usen adminículos.  

Ya cuidará la acreditada pericia de V. que adapten a la época y que se envíen provistos de los correspondientes calzones de punto o malla. Si pueden mandarlos el viernes en el coche que sale para esta a las 2 de la tarde de la parada de San Antonio, se estimará. Ya sabe V. que son 90 pesetas el precio de alquiler. Si hay que pagarlos antes, avise y se le enviarán.

Si llego a esperar que V. comprase la caja de cerillas, no alcanzo el tren ¡cuántas apreturas! Ya iremos saliendo de todo. El miércoles le mandaré algunos programas por si quiere dar noticia en Levante. Y no va más. Un abrazo de su buen amigo. Rufino. Ya he leído que Velasco no sale.  ¡Qué lástima!

Rufino encabezaba la comisión organizadora del homenaje a Loazes. Conseguido el vestuario y el atrezo, el día 3 de marzo se representó en el Teatro Circo su obra «D. Fernando de Loazes en las Cortes de Monzón». El papel de Loazes lo representó su hijo Juan.

“Nadie se hubiese preocupado de recordar la fecha de la defunción del excelso Loazes; solo al cronista de nuestra ciudad, el Sr. Gea, entusiasta rebuscador en archivos y bibliotecas para la reconstrucción de la historia de nuestro pueblo, tuvo el feliz pensamiento de celebrar el séptimo quincuagenario de la muerte del más ilustre de nuestros compatriotas, cuyo pensamiento comunicado a los restantes entusiastas oriolanos que forman la comisión organizadora de los festejos ha obrado el milagro de que estos se celebren al fin, y de que Orihuela recuerde un día la época de su mayor esplendor, importancia y poderío. Bien por D. Rufino Gea”.

El Liberal. 5 de marzo de 1918. ORIHUELA. Homenaje a Loazes. Se han celebrado con todo lucimiento los festejos en honor de la memoria del ilustre oriolano don Fernando de Loazes. Comenzaron a las seis de la tarde de ayer con un concierto musical en la calle de Loazes y siguieron con el certamen literario en el Teatro Circo, a las nueve de la noche. Dicho coliseo estaba brillantísimo viéndose en las localidades de preferencia, elegantísimas señoras y lindísimas señoritas de lo más distinguido de nuestra sociedad selecta.

Leyó una razonada memoria el secretario del Jurado D. Manuel Ferris, que fue muy aplaudida, y pronunció un elocuentísimo discurso lleno de patriotismo y de brillantes párrafos e imágenes bellas el magistrado jubilado D. Luis López Bo, a quien se le tributaron muestras de general complacencia y simpatías, siendo ovacionado.

El primer premio del certamen fue adjudicado por mitad al Deán de la Catedral de Murcia nuestro paisano D. Julio López Maymón y al juez municipal de esta, aspirante a la judicatura D. Luis Escurra y Sánchez; el segundo premio se adjudicó a un eruditísimo trabajo de nuestro paisano el doctor en Filosofía y Letras D. Justo García Soriano, y obtuvieron otros premios D. Luis Ezcurra, D. José Gea Sacasa, D. Ángel Ezcurra Sánchez, D. José Garrigós Marín y en el himno a Loazes obtuvieron el premio de la letra el señor Macía y el de la música el maestro, nuestro paisano D. Carlos Moreno.

Los jóvenes señores Garrigós, Linares, Gea, Ezcurra y Jiménez, representaron un cuadro dramático en verso alusivo a la vida del cardenal Loazes, debido a la brillante pluma del culto escritor e inspirado poeta D. José Rufino Gea, que obtuvo un éxito tan justo como ruidoso teniendo su autor que salir a recibir los homenajes de la escena repetidas veces. Los intérpretes de la obra fueron muy aplaudidos.

Esta mañana se ha celebrado en la iglesia del convento de Santo Domingo, fundado por el señor Loazes, y en cuyo presbiterio descansan sus restos, la misa de Réquiem por el reposo de su alma. La ha oficiado nuestro prelado el doctor D. Ramón Plaza y Blanco: se ha cantado la gran Misa del maestro D. Hilarión Eslava y responsos del mismo autor, ejecutados por una nutridísima y bien abordada orquesta que ha dirigido el competente maestro de capilla señor Perpiñán.

Pronunció el discurso de honras fúnebres el Deán de Murcia D. Julio López Maymón, que ha estado elocuentísimo. Ha presidido la función religiosa el Ayuntamiento en Corporación. Y durante la celebración de ella ha estado cerrado todo el comercio local. Todos los actos han resultado brillantísimos y con enorme concurrencia pudiendo estar bien satisfecha la comisión organizadora. Corresponsal.

La conmemoración del 350 aniversario del fallecimiento del Patriarca fue todo un éxito. De aquel certamen literario salieron las primeras publicaciones sobre Loazes y la fundación del Colegio de Predicadores: García Soriano, López Maymón, Abad Navarro, etc. Los organizadores recibieron el siguiente recuerdo autógrafo de Rufino Gea

Colección Javier Sánchez Portas.

«A los magníficos señores D. Mariano Olmos, D. Rufino Gea, D. José Clavarana, D. Luis Maseres, D. Manuel Ferris, D. Manuel Carrió y D. Pedro Portau. El homenaje que habéis dedicado a mi memoria demuestra que hay personas generosas en la patria que yo tanto amé que saben honrarla al honrar a los que le sacrificaron valimiento y fortuna.

Reciba la Comisión organizadora de la memorable fiesta del 3 de marzo de 1918 esta expresión de mi gratitud, y que Dios guíe y fortalezca a mis paisanos para conducir a Orihuela por el camino de la prosperidad y la virtud. El Dr. Fernando de Loazes. Por la copia R. G.»

Rufino, como siempre que desplegaba grandes esfuerzos, cayó enfermo. Lo cuenta su hijo Juan en una carta enviada a Justo García Soriano, otro de los triunfadores del certamen. Le enviaba de vuelta el vestuario de la representación y el importe del alquiler del mismo.

Orihuela 5 de marzo de 1918. Sr. D. Justo García Soriano. Muy Sr. Mío: Mi papá se vio obligado a meterse en cama ayer tarde y esto le impidió verle. Por su encargo, le envío adjunto la llave de la caja del vestuario y las noventa ptas. de su alquiler.

La caja la lleva el mismo coche. También incluyo la nota de lo que contenía la caja, que está conforme. Se le agradecerá que remita el recibo de las Hijas de Comontes, para justificante de las cuentas. Y dándole gracias por todas estas molestias, queda de V. atto. s. s. q. b. s. m. Juan Gea.

En cuanto a las “Paginas sueltas para la historia de Orihuela” de «El Conquistador», su publicación fue perdiendo periodicidad. Se mantuvo a trancas y barrancas hasta quedar interrumpida bruscamente en mayo. El 29 de junio publicaron una última entrega para dar fin a la serie.

Ese 29 de junio se celebró el «Día de la prensa católica». Después de varios actos religiosos, a las ocho de la tarde se celebró una velada literaria musical en la sede de la Caja de Ahorros de Monserrate. El joven Juan Gea Sacasa declamó un poema de corte clásico titulado «El himno guerrero». Iba para militar el pequeño de los Gea.

Carta de Rufino Gea a Justo García Soriano. AMO. LJGS.

20 de agosto de 1918. Amigo Justo: Escribí a V. dándole las gracias por la matrícula de mi hijo y encargué a este que le visitara, pero le dijeron que estaba V. ausente. Yo también estuve a verle días después y lo mismo me dijeron en hacienda.

Lo que yo le diría a V. es que de Loazes había dos retratos en Valencia en el arzobispado y en aquel cabildo, ambos iguales y encargamos una copia que se recibió bastante después y no puedo mandárselo porque tiene más de un metro de alto, y para sacar una copia fotográfica reducida necesito más tiempo del que V. indica a vuelta de correo.

Me es materialmente imposible porque he visto al fotógrafo y me dice que hasta el jueves no puede sacarla y necesita un día más para las demás operaciones, de modo que el sábado no se la podría mandar si cumple.

Las fotografías o clichés que vio V. en El Conquistador son de los jesuitas y no quiero pedírselas porque sé de cierto que me las han de negar, y más para mandarlas fuera.

Yo lamento que me haga V. estos encargos con tanta premura, porque mi deseo ha sido y es siempre servirle; y es una gran lástima que el interesantísimo trabajo de V. se publique sin esas ilustraciones. Sin tiempo para más monserga su s.s. y afto. amigo. R. Gea.   

En noviembre se constituyó la junta de la Cámara de Comercio y lo nombraron vocal cooperador.

1919

Emprendió la publicación “Historia de los Oriolanos: Resumen de empresas guerreras, contiendas políticas y eclesiásticas; fundaciones, calamidades y regocijos, de la Muy Noble, Leal y Fiel Ciudad de Orihuela, desde la Reconquista a los tiempos modernos”.

Carta de Rufino a Justo, con membrete del Sindicato Agrícola.

AMO. LJGS.

28 de enero de 1919. Amigo Justo: No se quejará V. de que no acudo el día señalado al emplazamiento. Así va ello. No he podido comprimirme más y aún dejo algo en el tintero.

Cito tanto nombre por vía de gancho, porque presumo que cada uno le tomará ejemplares y se agotará la obra. Amén. Sin embargo queda plenamente autorizado, si le parece demasiado extenso o insustancial, para tirarlo al cesto consabido. Sin tiempo para más queda suyo buen amigo. Rufino Gea.

Carta de Juan, el hijo de Rufino domiciliado en Madrid, a Justo García Soriano.

Madrid, 11 de noviembre de 1919. Sr. D. Justo García Soriano. Mi querido amigo: Recibí su carta del 3 junto con la hoja de estudios legalizada, por cuya diligencia le quedo agradecido. He tenido sumo gusto en hacer la visita que en su carta me encargaba para Doña Gloria – su cuñada- y su esposo.

Verdaderamente, como V. me dice en su carta, son personas amabilísimas, de cuya bondad y afable trato he quedado encantado. Por ellos he sabido que quizá venga V. destinado en comisión a la Academia de la Historia, hacia fin de mes.

Si es así, tendré sumo gusto en saludarle en esta. Reciba un afectuoso saludo de su buen amigo. Juan Gea Sacasa.

1920.

En octubre sufrió un desgraciado accidente en la carretera de Beniel. Tras ser atendido de urgencia en una barraca, fue trasladado a su casa, en la calle de Ruiz Capdepón.

Falleció de «periencefalitis traumática» la madrugada del 4 de noviembre de 1920, a los sesenta y un años. Enterrado en el Cementerio de Orihuela.

El Liberal. 26 de octubre de 1920: Orihuela. Atropellado por un automóvil. El sábado en la tarde, en la carretera de Beniel, fue atropellado por un automóvil el ilustrado publicista, cronista de esta ciudad don J. Rufino Gea Martínez.

El señor Gea se dirigía a pie a una finca que tiene en la citada carretera cuando sufrió el percance. En estado grave, pues sufría al parecer fractura de un hueso del cráneo, la de unas costillas y diferentes contusiones, fue conducido a una barraca allí cercana donde le prestaron auxilio los facultativos que llevaron los mismos conductores del automóvil desde esta ciudad.

Después fue trasladado a su domicilio en donde hoy continua algo mejor dentro de la gravedad que padece.

El Liberal. 5 de noviembre de 1920: Orihuela. Ayer de madrugada falleció, el cronista honorario de esta ciudad don J. Rufino Gea Martínez, que, como saben nuestros lectores, fue atropellado por un automóvil en la carretera de Beniel, después de luchar con la muerte varios días por consecuencia de las heridas y contusiones que le causó el choque con el auto que le atropelló.

Su muerte ha sido generalmente sentida y su entierro fue una imponente manifestación de duelo realizada por todas las clases sociales de esta ciudad. Descanse en paz y reciba su atribulada familia la expresión de nuestro más sentido pésame por la irreparable pérdida que llora.

Calle de Ruiz capdepón. Colección Javier Sánchez Portas.

Epílogo:

De las 1.200 páginas previstas en 50 cuadernos de 24 páginas cada uno, quedaron publicados 11 cuadernos; o lo que es lo mismo, 264 páginas de la “Historia de los Oriolanos»….

Carta de Justo a su hijo Juan.

Sr. D. Juan Gea Sacasa. Orihuela. Mi distinguido amigo: por una esquela de defunción me entero con gran sentimiento de la muerte de su buen padre y querido amigo mío (q. g. h.). Me explico perfectamente el dolor que estarán experimentando a estas horas, pues yo he pasado ya por él y aún tengo sin cicatrizar la herida.

Realmente la muerte de su padre es una gran pérdida, no sólo para Vds., para la familia, sino que también para sus amigos y para Orihuela, que no reemplazará tan fácilmente el vacío que deja un hombre de sus méritos.

Puede tener el triste consuelo de que ha pasado a la inmortalidad por su laboriosidad. Mientras perdure Orihuela y el recuerdo de su historia, vivirá la memoria de su benemérito cronista, su historiador infatigable. Me asocio de todo corazón al dolor de Vds. Y cuentan con el afecto y la consideración de su justo amigo y s. s. p. l. s. Justo García Soriano.

Carta de Juan a Justo.

Orihuela 12 de noviembre de 1920. Sr. D. Justo García Soriano. Toledo. Mi distinguido amigo: recibí su sentido pésame que le agradezco en el alma, como así mismo la frases de elogio y cariño que tiene V. para la memoria de mi difunto padre. Mi familia me encarga le haga presente su vivo agradecimiento. Juan Gea.

En 1924, su hijo Juan era oficial del cuerpo jurídico de la Armada en el departamento de Cartagena. Rufino daba conferencias en Madrid sobre radiotelefonía con el título: “Esquema general de una comunicación inalámbrica; emisión, propagación y recepción”.

Como ilustre oficial del Cuerpo de Telégrafos e ingeniero de Telecomunicaciones, ejerció como docente, conferenciante y escritor.

Obras de Rufino Gea Sacasa.

En 1925 Rufino estaba casado con María Javaloy y triunfaba escribiendo libros sobre radiotelefonía y Radiotelegrafía. Y Juan, “bizarro oficial de Marina”, celebró una “aristocrática” boda en Monserrate, oficiada por el Deán de la Catedral, con la señorita Mercedes Sánchez Martínez.

En los años sesenta era general de la Armada. Un hermano de María Javaloy de nombre Andrés, se casó con una hermana de Rufino, de nombre María. Fruto de este matrimonio nació Maruja Javaloy Gea.

Medio siglo despues de su muerte, el 12 de marzo de 1969 la calle del Salitre recibió el nombre de Rufino Gea Martinez.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Jesús García Molina, Javier Sánchez Portas y José Manuel Dayas.

Justo García Soriano 2. (1894-1901).

Justo García Soriano. Traseras de Santo Domingo. Montaje Ajomalba.

Nací hace treinta y cinco años en Orihuela de una familia burguesa poco acomodada. Mi buen padre era perito agrónomo y empleado de aquel Ayuntamiento. Me complazco en apuntar mi modesto origen, porque si yo fuera capaz de sentir orgullo, esta humildad nativa sería mi mayor motivo de vanagloria: lo poco que soy y lo nada que valgo lo debo a mi constancia y a mi propio y exclusivo esfuerzo.

Noticia crítica y auto-biográfica. AMO LJGS.

En este país del nepotismo y del tanto tienes, en el que cualquier hidalguete de gotera desciende de don Pelayo y en el que todo se suele esperar de la herencia o de la lotería, del padre alcalde, de la mano y de las aldabas del padrino o de la diosa casualidad, no es poco el poder ufanarse uno, aun siendo insignificante, de ser hijo de sus obras…  

Justo García Soriano. «Noticia crítica y autobiográfica».

Justo García en el Colegio de Santo Domingo.

Colegio Santo Domingo en 1863. Colección Javier Sánchez Portas.

Exclaustrados los dominicos en 1836, su impresionante edificio quedó en manos del Estado hasta que fue cedido al Obispado de Orihuela en marzo de 1864. Cuatro años después, tras varios tira y afloja, la junta provincial autorizó las reformas pertinentes y el prelado Pedro María Cubero y López de Padilla puso en marcha un colegio de jesuitas en el edificio de Santo Domingo bajo la advocación de San Estanislao de Kotska.

Aún estaban organizando las primeras clases cuando estalló «la Gloriosa». El colegio quedó disuelto y los jesuitas se marcharon, con gran disgusto de la población. En 1872 regresaron para refundar el colegio diocesano de Santo Domingo, camuflando a la comunidad jesuita bajo el amparo de la mitra. El 15 de noviembre de 1873 volvieron a ser expulsados del edificio. Pero esta vez la expulsión duró apenas diez días y regresaron muy fortalecidos, casi como héroes. Si os interesa conocer más a fondo este tema, pinchad en la siguiente imagen.

Enlace al artículo monográfico sobre el Colegio de Santo Domingo

A partir de 1874 los jesuitas, ya sin tapujos, regentaron un colegio autorizado para impartir la Segunda Enseñanza que fue ganando en prestigio año a año; generando una selección económica y social entre su alumnado interno.

Semanario católico. 25 de julio de 1874: En el colegio de segunda enseñanza de Santo Domingo de Orihuela se hizo solemne distribución de premios el día 21 de Junio, con asistencia del Ilmo. Señor Obispo, Ayuntamiento y un inmenso concurso. En este colegio, dirigido por ilustrados y piadosos Sacerdotes, que solo cuenta dos años de existencia y hasta ahora no ha enseñado sino los tres primeros años de segunda enseñanza, hubo en el último curso 69 colegiales y unos 100 alumnos externos, y sabemos que para el curso próximo está pedido ya el número 97 para colegiales internos. El nuevo curso se abrirá el día 16 de Setiembre, debiendo los alumnos internos estar en el colegio el día 15 antes de las siete de la tarde. Lo recomendamos.

En los primeros cursos los alumnos externos procedentes de la clase media oriolana superaban ampliamente a los internos. El creciente elitismo del colegio quedó patente en el progresivo avance del internado. Pocas familias podían permitirse pagar los 3.000 reales al año en concepto de enseñanza y manutención; más 50 reales para el gasto ordinario de papel, tinta y plumas. Gracias a un prospecto descubierto por Manuel Revuelta González, nos podemos hacer una idea de la exigencia económica comprobando el equipamiento que solicitaban para los internos en 1872.

El equipo de los alumnos consiste en una levita de paño azul turquí, con cuello derecho y al borde galón estrecho de oro fino, abrochada con botones dorados, pantalón negro de paño fino, sombrero negro de castor con galón estrecho de oro fino, y faja de punto de seda azul celeste —una chaqueta o levita, según la estatura del alumno, pantalón y chaleco, todo de paño de color marrón—. Dos pares de pantalones de paño o lana gris, tres blusas, un cinturón de charol, un gorro de terciopelo azul, dos corbatas de seda negra, tres pares de botitos o zapatos—.

Las demás prendas son: diez camisas, ocho pañuelos, ocho pares de medias, ocho cuellos de camisa derechos, el abrigo interior que gusten, tres pares de sábanas, cuatro fundas, cuatro toallas, cuatro servilletas, dos colchones de lana de una arroba cada uno, de un metro y sesenta y cinco centímetros de largo, y ochenta y cinco centímetros de ancho, una almohada, dos sobrecamas blancas, una manta de lana y otra de algodón, dos sacos para la ropa del lavado y peines, cepillos, tijeras, etc. Además, presentarán todos a su entrada una cama de hierro, según el modelo del Colegio, un cubierto de plata, un anillo para la servilleta, y una alfombra para el pie de la cama.

Comedor del Colegio. Colección Javier Sánchez Portas.

La crónica. 13 de octubre de 1887: A los alumnos externos del Colegio de Santo Domingo de esta ciudad, se les ha concedido recientemente el uso de una gorra uniforme que los diferencia de los internos por las divisas y los distingue de los otros estudiantes de los otros centros de instrucción. Dicha prenda es de paño color tina oscuro, con visera de charol, y lleva dos esterillas de plata y un escudete de hilo del mismo metal con las iniciales C. S. D. Nos parece muy bien la disposición adoptada por el señor Rector del referido Colegio, como siempre nos ha parecido perfectamente todo lo que tiende a distinguir y estimular a la juventud estudiosa.

Alumnos del Colegio Santo Domingo. Colección Tejuelo.

El artículo siguiente, fruto de una crítica al comentario que sobre Orihuela publicó «El Liberal» dentro de su campaña «un viaje por España», nos informa de la proporción entre internos y externos, coincidiendo en la fecha con la entrada de Justo a Santo Domingo: doscientos pensionados llegados de varias provincias frente a un centenar de oriolanos que recibían enseñanza gratuita del Bachillerato; bueno, casi gratuita.

El Independiente. 28 de noviembre de 1894: Es indudable que al enumerar las iglesias de la población no hubiera ascendido su número a veinte y dos, sin que contara algunas ermitas de su término municipal, bastante extenso (…) No hubiera pasado tan de ligero por el centro docente de Santo Domingo mirándolo por encima de la cúpula; y hubiera considerado que allí se da la enseñanza gratuita del Bachillerato a otro centenar de muchachos, aparte de unos doscientos internos de las provincias limítrofes, y hasta de la Corte. Y entrando en el edificio de la antigua Universidad, habría podido admirar alguna joya arquitectónica, y la Biblioteca Provincial instalada en dicho edificio…

«El Oriolano»: Colegio de Santo Domingo de Orihuela. Se pone en conocimiento de los alumnos externos que hubieren de continuar sus cursos académicos, en el de 1885 a 1886 o ingresar en este colegio, que desde el día cinco del actual hasta el quince ambos inclusive, estará abierta la Secretaría todos los días no feriados, de nueve y media a once por la mañana y de tres y media a cinco por la tarde, para el pago de los derechos de matrícula; y que en los mismos días y horas se hallará constituido el tribunal para los exámenes de ingreso. Orihuela, 30 de Septiembre 1885.

Recibo matrícula curso 1895/1896. AMO. LJGS.

En realidad, el de Alicante era el único Instituto de Enseñanza Secundaria que existía en la provincia. Pero tenía agregados numerosos centros religiosos privados como el de Santo Domingo. Todos los años a mediados de junio, llegaba a Orihuela una comisión de profesores del instituto provincial que, durante una semana evaluaba a los alumnos. Concluidos los exámenes se daba por terminado el curso académico con una solemne distribución de premios; y la comisión de profesores volvía a Alicante.

Notas de los cursos 1895-1900. AMO. LJGS.

Justo García Soriano fue uno de esos alumnos externos procedente de la clase media que, con poco dinero pero sobrado de méritos, se formó duramente con los jesuitas. Según cuenta su hijo, ya había destacado por sus conocimientos gramaticales en el colegio del maestro Monera, donde recibió su primera enseñanza. El siguiente párrafo proviene de las notas biográficas de Justo García Morales.

Realizó al menos el estudio de las primeras letras con un excelente maestro «normal», según entonces se decía, don Antonio Molera, periodista, literato y pensador, además de músico y aficionado a hacer charadas. Mi padre refería que en las clases de cualquier materia, pero en especial de Gramática, preguntaba primero a los alumnos mayores; y cuando no contestaban, se dirigía a él, que era el benjamín, con esta frase estereotipada: —Canta, pajarico, canta—y casi nunca solía defraudarle...

Si de algo se sintió orgulloso fue de su educación. Nadie le regaló nunca nada; y a pesar de las dificultades, privaciones y carencias, llegó siempre hasta donde se propuso y de manera holgada. Él mismo contó su experiencia como «colero» muchos años después, en una revista de antiguos alumnos del colegio de 1925.

Colección Javier Sánchez Portas.

Cierro los ojos y, como en sueños, me veo niño, de diez años, vestido de marino, con una guerrera de lanilla gris. Estoy en un aula de Santo Domingo, puesto de pie con los brazos cruzados y la cabeza caída sobre el pecho. Sollozo por lo bajo y no oso levantar la vista. Todos mis compañeros me miran desdeñosos y burlones: ¡El “colero”!  

—Es la quinta vez que damos los pretéritos y supinos. Si tuvieran oídos esas paredes los repetirían ya de coro. ¡Y usted aún no sabe de ellos ni jota! Esta tarde, señor García, se quedará usted castigado. Y como su desaplicación no tiene enmienda, el castigo será ejemplar: se pondrá usted de rodillas en el pozo del claustro cuando salgan los alumnos de todas las clases ¡y caigan sobre usted el escarnio y el baldón de todo el colegio!

De nada me sirven mis súplicas, ni mi llanto. El castigo se cumple al pie de la letra. Suena alegre la campana anunciando la hora de terminar las clases; y yo, puesto de hinojos sobre la férrea tapa del brocal que en el centro del claustro hay, tapándome la cara con la Gramática latina abierta por los pretéritos y supinos, turbado y casi desvanecido de pena y de vergüenza, soy el blanco de todas las miradas y risas de todos los alumnos que desfilan por los pórticos…

Colegio Santo Domingo. Colección Javier Sánchez Portas.

Destacó como alumno ejemplar entre los años 1894 y 1901. Y, al contrario que Gabriel Miró, alabó públicamente la severidad, exigencia y calidad de la segunda enseñanza recibida entre esos añejos muros; especialmente en la asignatura de latín. Pero nunca olvidó como los jesuitas le atormentaron en su infancia, marcando para siempre su personalidad; envejeciéndolo prematuramente.

A los PP. Jesuitas del Colegio de Santo Domingo de Orihuela debo una sólida instrucción en la 2ª Enseñanza, sobre todo en los estudios literarios, para los cuales supieron despertar eficazmente mis medianas aptitudes y mi vocación fervorosa. El latín que aprendí en el colegio me bastó para hacer luego con éxito mis estudios facultativos de Letras, y a su fundamental y metódico aprendizaje atribuyo mis modestos éxitos humanísticos…

Colegio de Santo Domingo. Colección Tejuelo.

Creo sinceramente que sin los firmes cimientos literarios adquiridos por mí en el Colegio de Santo Domingo de Orihuela, no me hubiera sido posible luego hacer con relativa facilidad mis estudios de Humanidades, ni menos ponerme en condiciones de escribir un libro que mereciera una honrosa aunque benévola distinción de la Real Academia Española.

En el colegio de jesuitas de Orihuela estudié el bachillerato. Con mucho latín y mucho escolasticismo, rigorismo y machaconería de rancios dómines, aquellos buenos padres echaron unas bases sólidas a mi cultura literaria; lástima que a la vez entristecieran mi infancia sonriente y jubilosa con muchos ejercicios espirituales, con la lectura del Kempis y del libro de la oración del P. Granada y con diarias meditaciones sobre la vanidad de todas las cosas del mundo, sobre la brevedad de la vida y la inminencia de la muerte.

Alumnos de Santo Domingo en 1901. Colección Tejuelo.

Aquellas lúgubres reflexiones cotidianas ensombrecieron mi puericia y me dieron una seriedad prematura, haciéndome un adolescente formalito y triste, romántico y desilusionado, y dejando en mi vivir una terrible huella de hastío y melancolía que ya no he podido disipar nunca. Mi obsesión continua ha sido desde entonces la sombra de la Muerte y la tristeza por todo lo efímero, por todo lo que pasa y se esfuma en el tiempo. Mi afición a los estudios históricos nació de este estado psíquico, de un ansia grande de resucitar todo lo desaparecido y todo lo muerto, de arrebatar al pasado todo lo que esconde entre el polvo y las sombras del olvido…  

Mucho antes de terminarse aquel curso, yo, el colero, había logrado escalar, a fuerza de desafíos, uno de los primeros puestos de la clase: ¡llegué a cónsul romano, nada menos! Pero mi especialidad y mi fuerte eran los ejercicios escritos que llamábamos “composiciones”. (…) Si logré hacer progresos en Latín, no los hice menores en la Retórica y poética (…) en dos concertaciones o certámenes del curso de Retórica obtuve el premio de poesía: el primero por una composición en redondillas que titulé La Providencia y el otro por Un diálogo entre la A y la U, apólogo escrito en endechas.

Colegio Santo Domingo. Colección Javier Sánchez Portas.

Con 17 años cumplidos, el joven García Soriano superaba la Reválida del Bachillerato en Alicante y su familia tuvo muy claro que, a pesar de la escasez de recursos económicos, Justo cursaría una carrera. Y escogió la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid. 

AMO. LJGS.

1899-1901: Primeras publicaciones.

En su etapa de estudiante se había enamorado de la Literatura; y la palabra se convirtió en su mejor herramienta. Además de bordar el latín, destacó especialmente en retórica y poética; escribiendo sus primeros versos con sólo doce años.

Mi primera vocación literaria se manifestó en la Poesía. Desde los doce años comencé a escribir versos con relativa facilidad. Mi primera composición poética que vio la luz pública apareció en el Diario de Murcia allá por 1897. El ingenuo soneto amoroso de todos los principiantes.

Muy pronto logró hacerse un hueco en una prensa que vivía momentos de gloria durante la Restauración. Comenzó con quince años (él dice que fue antes). Las primeras publicaciones que yo he localizado son de mayo y julio de 1899; una poesía y un cuento publicados en «Miniaturas» y en «La Mariposa».

Las Provincias de Levante. 4 de mayo de 1899: ORIHUELA. Sabemos que el próximo sábado 6 del actual, empezará a publicarse en esta localidad una revista ilustrada que constará de 16 páginas, en las cuales irán alternando con bonitas Ilustraciones en colores, artículos literarios, poesías, pasatiempos, etc. y la tirada se hará en elegante papel satinado, dispuesto de manera que pueda ser encuadernado y del agrado de los lectores; lo cual creemos conseguirán, pues su índole es puramente literaria, y una revista ilustrada no recordamos se haya publicado nunca en Orihuela. Se titulará Miniaturas y les individuos que forman la redacción, no se proponen otra cosa al darlo a luz, que volver por la cultura de su pueblo, a quien demuestran con esto querer en gran manera.

No se nos oculta el sacrificio que hacen, pero creemos lograrán captarse las simpatías del público, pues a todo son acreedores por su desinterés y buena voluntad. La redacción la componen los ilustrados y aventajados jóvenes de esta ciudad D. Gratiniano Baches Romero (Director), D. Nazario Martínez Limorte, D. Enrique Luis Cárceles y D. Justo García Soriano, (estos dos últimos redactores artísticos). Aparecerá los días 6, 13, 21 y 28 de cada mes y el precio de la suscripción será 0’60 ptas. en la localidad cada mes, y fuera 2 ptas. el trimestre. Por anticipado le deseamos larga vida, mucha aceptación y prosperidad.

Miniaturas. Número 1 – 6 de mayo de 1899.

Mi pobre padre conservó hasta su muerte, entre sus papeles predilectos, una de aquellas primeras composiciones mías, al pie de la cual, el P. Carbonell había escrito con lápiz azul, la siguiente censura: “¡Ánimo y adelante, señor García! con un poco más de cuidado hará usted composiciones lindísimas”.    

La Mariposa, revista semanal. Alicante, 23 de julio de 1899. La Pilara (Cuento huertano)

La carta que transcribo a continuación, proviene de un borrador encontrado en una de sus libretas. Utiliza como título la epístola de Horacio a los Pisones, un cásico de la poesía latina. Está dirigida a la redacción de «La Mariposa»; en concreto a Nazario Martínez Limorte, su redactor jefe.

Cuando cita a “Baches” se refiere a Gratiniano Baches Romero, director de la citada revista y de «Miniaturas». Era hijo de un maestro del Pilar de la Horadada que acabó desempeñando la misma profesión que su padre. Era también poeta aficionado que, entre 1898 y 1900, publicó en El Eco del Segura, Miniaturas, La Mariposa y en el Oriol. Es impresionante la erudición y el tono que emplea Justo con sólo quince años.

EPÍSTOLA A LOS PISONES. De Quinto Horacio. Amigo (¿) Nazario: Recibí la esquela que por conducto de mi padre me mandaste. Lo que en ella me decías y lo que mi padre me contó no me hizo la menor extrañeza; al contrario, confirmó mi acertada sospecha de ese Baches, de ese tan íntimo amigo tuyo. Antes de querer probarte que mi composición no era tan mala como ese necio maleducado ha creído (o ha fingido creer), te daré algunos juicios (no solamente míos) sobre algunas de las poesías que habéis insertado en ese periodicucho, tan lleno de necedades, y para que con su comparación veas que si no son peores que mi soneto (no sonsonete) son por lo menos iguales.

Primeramente tropiezo en el primer número (página 4ª si no mal me acuerdo) con un solemne tropezón; y aquel tropezón no era solamente una sencilla errata de escritura, ni una licencia poética, ni una metáfora, ni siquiera comparación, porque Horacio dijo en su Epístola ad Pisones: “Sed non ut placidis coean inpuitia; Serpentes avibus geminentur; tigribus agni”. (Que traducido viene a decir: no mezclar con lo áspero lo suave, con la serpiente el ave, o con tigre feroz manso cordero).

Sino un disparate que redundaba sobre el mismo común sentido, que repugna a su naturaleza, sí, aquello es muy gracioso: y después … con amargura, una y otra se alejaron (las florecillas) silenciosas y ocultaron la fuerza de su dolor. ¡Hombre, no sabía yo que las florecillas tenían también vida locomotiva; es decir, que podían alejarse de un lado a otro!… ¡¡¡viviendo y aprendiendo!!! Ese señor de Elías Miguel tendrá muy leída la Psicología: ¡ya se ve! Pero veamos otros más gordos. Luego, el sapientísimo Baches me pone también en la palma del desierto. ¡Otra cosa que no sabía yo!

¡Yo creía que los desiertos no producían vegetales! Porque yo he estudiado en la escuela que desierto era un terreno arenisco, seco y sin producción vegetal ninguna. Pero, en fin, lo dicen así algunos sabios, forzoso es creerlo y tragarla, aunque sea una rueda de molino. Seguía a esta una composición de mujer; bastaba leer la firma. ¡Cuántas camisas tendrían en su casa sin remendar!…

Amigo mío, ahora me dirijo a ti también, yo creía que al volar no se daban pasos. Eso está en tus bellezas, en la octava real primera. (Número primero) Poco más abajo leo: “Y que alumbréis mi oscura mente con mil rayos de luz inspiradores”. ¡Yo, chico, creía también que todos los rayos que alumbraban, eran de luz! Y veo que ahí lo determinas. ¡Y nunca había pensado que los nombres tuvieran color sonrosado, o del que sea! ¡Unos más sonados que otros… vaya, eso tiene pase! Ya sabemos que tu mente tiene mucho esplendor… ¡ja!… y engalanado. Y todo eso lo has escrito tú. ¡El Director jefe de la “Mariposa”! ¡Muy amigo mío! Es decir…

Luego tu amigo Reynel, en su Presupuestos y colores, en lo que debía haber sido un romance con los versos pares del mismo asonante. Me clava una rima distinta en cada cuatro versos, haciendo unos verdaderos trovos o cantares, que el tío Pavano, el célebre cantaor de esta huerta, los haría mejor. Pero con todo eso, no se podían comparar con mi poesía, porque mi poesía tenía el terrible disparate de poner magullido por magullado (Disparate que el Director-Jefe no se tomó la molestia de corregir a pesar de ser esa su obligación), disparate que, como licencia, lo han puesto mil veces en forma semejante Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Ruiz Alarcón; pero si es que los dignos redactores del “Mari Posa” no los conocen, sepan que son los mejores de nuestra habla, sepan que son los que debía leer mucho sus obras, pues les hace falta; sepan que Espronceda ni Zorrilla no servían ni para mojarles la pluma.

Aunque ¿para qué quiero disculpar mi soneto si tenía una horrible falta? Pero no es la de magullido, es otra mayor, es otra tres veces más atroz, una espantosa, la de no cumplir la regla de Calderón de la Barca: “Puesto que lo paga el vulgo, es justo hablar en necio para darle gusto”.

Nazario, se conoce que a mi innoble crítico (tan conocido por ti como por mí) le picó aquello de ignorante. ¡Claro! Y al que le pica se rasca. Ya te iré comunicando más despacio la recua de disparates que habéis insertado en esos papeluchos; que “han deshonrado mi firma” (como me ha dicho un amigo mío con más barbas que vosotros y sin duda con más experiencia y ciencia). No os ofendáis por esto, solo es una lección, que os enseña a corregir antes vuestras grandes faltas que las del prójimo; porque en verdad, estáis viciando la gramática y la retórica, y sólo dando a conocer al público la mala prosa y poesía con innumerables errores, que si se consideran filosóficamente, van encaminadas contra la misma esencia de las cosas. Por lo demás, siempre amigo tuyo. JUSTO GARCÍA.

Si te dignas contestarme, aunque no soy amigo de explicaciones, haz el favor de aclararme la frase esa de: “Te diría Andreu algo de Justo García”; (Baches) te daría los versos ¿verdad? Juzga tú si tengo razón de sobra”. ¡Leal amigo… verdadero amigo! ¡¡¡Falsedad de la vida! ¡ja!…¡ja!…

En cuanto al «Diario de Murcia», donde afirma que debutó, he repasado su sección poética y, hasta finales de 1899, el único García Soriano que figura es Maximiliano. No he encontrado nada de Justo hasta el 30 de diciembre de 1899; fecha en la que le publican «En tu cara». Podría haber utilizado un seudónimo; pero me parece raro que un crío de trece años ocultase su nombre. Es más, recordando sus inicios, escribió estas líneas en la revista que él mismo fundó:

Oróspeda. 15 de febrero de 1917: Mi primera o una de mis primeras poesías infantiles, como las de otros muchos jóvenes que hoy son eminentes literatos de esta tierra, apareció en la Sección Amena de «El Diario de Murcia». Todos los que escriben y han publicado algo, saben la íntima exaltación que en el alma ingenua de un principiante produce el ver por primera vez en letras de molde, estas sugestivas y voraces letras de molde, su nombre y apellidos bajo unos párrafos o unas estrofas que han salido de nuestra cabeza. Desde aquel fausto día de mi oscuro debut literario, yo amé y admiró a Tornel con toda mi efusión de niño. Vosotros, los que habéis pasado por este mismo trance, lo comprenderéis perfectamente. Aquello fue por el año 1898 o 1899….

Como quiera que “hecho un cesto se hacen cientos”, cometido mi primer atentado contra las Musas reincidí a diario y publiqué en los periódicos regionales numerosas poesías. Mis modelos eran principalmente los clásicos y algunos románticos; de los contemporáneos solo influyeron en mí por entonces Campoamor, Núñez de Arce, Salvador Rueda y Vicente Medina. Los Aires Murcianos de este último estaban a la sazón muy en boga; y quise ser también uno de los cultivadores de la poesía regional seria: no me gustaba lo panocho.

El Diario de Murcia 1899-1900

A partir del poema «En tu cara», sus publicaciones adquieren cierta regularidad en el diario murciano. Sólo en 1900 he encontrado 22 con los títulos siguientes separados por meses: En enero «Soneto» (con la errata García Serrano). En febrero “Claveles”y “Fúnebre”. En abril «De Flores silvestres (Yo no soy la mesma)”, «Soneto», «Flores silvestres (To es así en la vida), «A una flor marchita» y «Celos».

En mayo «Carita de cielo» (publicado dos veces). En junio «Sensaciones», “Flores silvestres (Solica)», «Mensajero de amor (Soneto)» y «La Flor y la Abeja (dedicada a la linda y distinguida niña, Conchita Echeverría Carvajal)».

En julio «El Arroyo (Balada)». En agosto «Naufragio», «Epigramas» y “Al Tader». En septiembre «Veneciana». En octubre «Lluvia». En noviembre «A la Virgen de Monserrate» y en diciembre “Soneto”.

Diario de Murcia. Noviembre de 1900

En 1901 continuó su fructífera relación con «El Diario de Murcia». En la sección «Amena», localizada en la contraportada, le publicaron medio centenar de poemas breves. En enero: “Amorosas” (soneto I), “Amorosas” (soneto II) y “Rasgos de Amor” (soneto III). En febrero: “Ausencia” y “Variaciones”.  

Justo sufrió muy pronto la censura; los sonetos que aparecieron titulados como «Amorosas», en realidad querían ser «Eróticas», como explica la siguiente carta del veterano periodista murciano, José Martínez Tornel.

AMO LJGS. 1901

Sr. D. Justo García Soriano. Muy Sr. mío y estimado amigo: No tengo inconveniente en publicarle a vd. los sonetos que me indica en la suya del 3 del corriente; pero quitándoles desde luego el título de «Eróticas» que es de ¿suyo? deshonesto y alarmante, bastando ponerles «Amorosas» y autorizándome desde luego para corregirlos y suprimir el que no pueda ser corregido. Suyo afto. s.s. q. b. s. m. José María Tornel. 5 de enero de 1901.

El Diario de Murcia enero y febrero de 1901.

En marzo se multiplicó la frecuencia llegando a la docena: «La Mañana», «La Tarde», «La Noche», «La Paloma», «La Gloria», «Reflexión», «Sin Ideal», «La Barquilla», «El Despertar de la Rosa», «La Muerte del Soldado», «El Río» y «El Caballo». En abril de quedó en ocho: «El Amor de la Rosa», «La Guirnalda», «La Primavera», «Una Lágrima», «El Rocío», «Las Rosas Amarillas», «El Ruiseñor» y «El Día». En mayo solo he encontrado «El Recuerdo y la Esperanza». En junio le publican «La Guerra» y las dos primeras entregas de «Sensaciones»; completadas a principios de julio con otras dos entregas homónimas.

El Diario de Murcia junio y julio de 1901.

En agosto fueron cinco: “La Vida y la Muerte (Lo que no es sueño)”, “La Última Trova”, “La Azucena”, el soneto “Envidia” y “Tardes Estivales”. En septiembre sólo tres: “Hastío”, “Otoño” y “El Espejo”. Octubre otros cuatro: La extensa balada “Ariadna”, “El Aire”, “A un Vate” y más “Sensaciones”. Cuatro más en noviembre, antes de salir para Madrid: “Tristeza”, “Lluvia”, “Temor” y “Nostalgia”.

Con toda esa experiencia acumulada «Justico» se embarcó en su primera publicación propia; y recibió sus primeros elogios tanto en la prensa local como en la murciana. Era un poema titulado “Esperanza”, editado en la imprenta de Luis Zerón de Orihuela. Y estaba dedicado a su querido tío Filomeno, jefe de Telégrafos de Murcia, quien además de quedarse ciego, había perdido a un niño con una inteligencia muy precoz; un primo de Justo que falleció de meningitis.

Mis trabajos poéticos de más extensión y de más empeño fueron los poemas de La Orcelia del que publique dos o tres cantos en un periódico de Orihuela y dejé sin concluir; y Esperanza (1901), mi primer libro, canto filosófico de resignación y consuelo dedicado a mi tío don Filomeno García Sánchez, “nuevo Hípocles” y “nuevo Job” como yo le llamaba, que había perdido todos sus hijos y había quedado sin vista.

Publicación original de “Esperanza”. Colección Javier Sánchez Portas.

El labrador, 7 de noviembre de 1901: Esperanza tiene por título un hermoso poema debido a la pluma del novel e inspirado poeta don Justo García Soriano. También Orihuela tiene hijos a quien las musas se emplacen en favorecer con las grandezas de inspiración que lo hicieron en la mente de nuestros más insignes vates. Con este, primer ensayo literario se propone el joven poeta consolar de hondos pesares a un ser amado para él a quien recientes pérdidas de familia han sumido en el abatimiento.

El asunto elegido es apropiado, y  seguramente habrá conseguido con el poema su deseo. La versificación es fácil y valiente; propia del rudo marinero que se retrata luchando con las olas del tempestuoso Océano. Por nuestra parte le felicitamos muy cordialmente, deseando no abandone el rumbo emprendido y no olvide nuestras columnas, que en la lectura de sus versos el público tendrá una verdadera complacencia. Deseámosle un  feliz viaje a la corte para donde ha salido y perseverancia en su aplicación.

El Diario de Murcia, 14 de noviembre de 1901: Ayer llegó a esta ciudad procedente de Orihuela, el ilustrado joven poeta don Justo García Soriano, a quien tuvimos el gusto de saludar. Nuestro joven colaborador y amigo ha publicado, muy bien editado en Orihuela, un poema titulado “Esperanzas” en el que su autor demuestra el aprovechamiento y la perseverancia con que viene cultivando sus aficiones literarias. Por lo que hemos visto al hojear la obrita, el Sr. García Soriano ha estado en ella muy afortunado y merece por ello los plácemes de los que vemos con gusto sus progresos y aplicación. El poema está dedicado a D. Filomeno García Sánchez, tío del autor.

Certificado de empadronamiento y buena conducta, solicitado seguramente para empadronarse en Madrid. (AMO. LJGS.)

Certifico que en el padrón de cédulas personales de esta ciudad correspondiente al año 1901, aparece inscrito al nº 3981, Justo García Soriano, domiciliado en la Calle de Colón, de diez y siete años de edad, natural de Orihuela, provincia de Alicante, de estado soltero, estudiante, con cédula personal de clase 11ª (…) Igualmente certifico que el ante dicho Justo García Soriano, ha venido observando continuamente buena conducta. Orihuela a seis de Noviembre de 1901.

Como bien anunciaba «El Labrador», el 15 de noviembre de 1901 Justo marchó a «la Corte» para comenzar con retraso sus estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid. Permitidme pues cortar aquí y comenzar el próximo capítulo con su aventura en la capital. Se accede a él pinchando en la siguiente imagen.

Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.