Callejeando 31. ASJ 5. Puerta Nueva.


AMO 1636-1660

Porta nova desde el vall a la porta de Crevillent.

Continuamos nuestro paseo virtual por el Arrabal Moderno, pasando de la calle de San Juan a la de Ballesteros Villanueva, el antiguo Vallet.

Este capítulo abarca la zona descrita en la imagen anterior: La puerta nueva, desde el vall, a la puerta de Crevillente.

En la actualidad está dividida en tres calles. Antes de tratar cada una de ellas por separado, vamos a hablar del espacio en conjunto.

Además de las imágenes, he incluido unos vídeos que os ayudarán a viajar en el tiempo.

Fotografía: Francisco Luis Galiano. Vídeo: José Antonio Ruiz Peñalver.

El Valle de la Puerta Nueva en la Edad Media.

Entre la torre esquinera de Navalflor y la Puerta de Crevillente (al inicio de la calle de Arriba), el muro lindaba con un cenagal surcado de acequias.

El inhóspito paraje era un pasillo natural que actuaba como desagüe entre la sierra y el río. Un terreno insalubre propenso a la acumulación de aguas muertas.

Conocido como «el Vall», se ha traducido generalmente utilizando la primera acepción del diccionari normatiu valencià:

«depresión alargada y relativamente ancha, definida por la convergencia de dos vertientes y recorrida, generalmente, por un curso de agua».

Es decir, la definición castellana de valle. A mí me pareció que le cuadraba; y como valle está traducido en los Anales de Bellot.

Pero hay una segunda acepción que le cae como anillo al dedo:

«Excavació profunda feta longitudinalment al voltant d’una fortificació per a dificultar el pas de l’enemic des de fora al mur».

Lo que se traduce como: excavación profunda que rodea una fortaleza que se hace para obstaculizar el paso del enemigo; la definición castellana de foso.

En el famoso grabado del Cartulario podemos comprobar su utilidad defensiva, aislando y reforzando la muralla por el flanco de Levante, para dificultar cualquier estrategia de asedio.

Oriola durante la Guerra de los Pedros. Cartulario de Privilegios. AHN.

En 1356, año de inicio de la Guerra de los dos Pedros, dentro de los preparativos generales, el Consell decidió adecentar y preparar el Vall.

Nuestro cronista favorito, mosén Bellot, lo dejó reflejado en sus «Anales de Orihuela».

Que se hiciesen puertas o se cerrasen todos los postigos a cal y canto; que cada casa dé un hombre con su azada y capazo para obrar muros; que los jurados mandasen subir mucha piedra a las torres y muros; que se limpie el valle de la Puerta de Crevillente…

En el párrafo anterior, Bellot utiliza el término «valle de la Puerta de Crevillente».

Pero con la acepción antes mencionada, se referían a limpiar el foso de protección; no un valle.

Otra palabra que aparece continuamente en castellano es concejo. Yo lo he sustituido por Consell.

Traducciones castellanas aparte, lo cierto es que, una vez adecentado el terreno, dejó de mencionarse como «de la puerta de Crevillente».

Un portillo que daba paso a la calle de la Feria tomó el protagonismo y el Vall adoptó su nombre.

El Valle de la Puerta Nueva estaba muy lleno de cieno y otras inmundicias; y no se podía limpiar por el agua que había encima.

Así pues, el Consell ordenó que se vaciase, haciendo un escorredor por debajo de las acequias de Almoradí y Catral.

Fotografía Javier Sánchez Portas. Montaje idealizado Ajomalba.

El encargado de avenar y nivelar el terreno fue un ingeniero llamado Matías Figuerola; y todo el personal ocioso fue destinado a trabajar en el escorredor.

En 1358, ante la posibilidad se ser cercados por los castellanos, el Consell repartió la tarea de fortificar la ciudad; y a los vecinos de Callosa les tocó obrar el vall. Seguimos con notas de los «Anales de Orihuela».

1358. Cuando Orihuela temía ser cercada por el rey don Pedro, repartió las obras de fortificación, y cupo a Callosa hacer el valle de la Puerta Nueva.

Además de arreglar el foso, la tarea implicaba cerrar a cal y canto la puerta de Crevillente y el portillo que llamaban Puerta Nueva; sellados con obra del mismo grosor que el muro.

Pero los de Callosa no vinieron; y para cumplir con su obligación en la defensa, siguiendo el protocolo habitual, concertaron un pago de diez y ocho dineros por familia.

Un año después, el Consell mandó acelerar la obra mientras investigaba qué había sido del dinero aportado por los callosinos.

El Vall seguía sin terminar y pasaron el encargo a Bartolomé Viudes.

1359. Los habitantes de Callosa tenían obligación de hacer el valle de la puerta Nueva y ellos no vinieron, porque se concertaron 18 dineros por casa y no parecía el dinero.

El Consell cometió esta causa a Berenguer Morrelles, para que averiguase quién o cuántos y a quién habían pagado…

Firmada la paz con Castilla en 1361, el Consell mandó abrir la puerta Nueva con un puente de piedra sobre el escorredor para facilitar el paso..

Pero aquella paz fue sólo una simple tregua. Cuatro años después, Orihuela soportó su más duro y famoso asedio y la puerta fue cegada de nuevo; era práctica común.

En 1410, las puertas Nueva y de Crevillente volvían a estar tapiadas; esta vez por una guerra civil en la Corona de Aragón, librada entre los aspirantes a la sucesión del difunto Martín «el Humano» (solucionada dos años después gracias al «Compromiso de Caspe»).

En esas fechas los mercedarios estaban ya dentro de la muralla ocupando la torre de Navalflor como campanario. Dicha torre adoptó el nombre del convento: «Torre de Santa Eulalia, ólim (antes) Navalflor».

Enlace artículo.

La Puerta Nueva y los Reyes Católicos.

AMO 1636-1660

La Porta Nova, o Puerta Nueva en castellano, dejó de ser portillo en el año 1488; cuando la visita de los Reyes Católicos animó al Consell a reedificarla completamente. Isabel y Fernando entraron por ella a Orihuela:

1488. En las fiestas que Orihuela hizo cuando los Reyes Fernando e Isabel entraron en ella (…) Hicieron solemne paseo por la ciudad, que estaba toda entapizada y enramada; entró por la puerta Nueva, que se labró de nuevo como hoy está… (Bellot escribe esto en el siglo XVII).

Hízose el portal de la puerta Nueva de piedra picada y grande, en la forma que hoy está, que antes era pequeña porque en las guerras pasadas la cerraban a cal y canto. Y pusieron sobre ella las armas de Aragón y Castilla juntas.

Emblema de los Reyes Católicos. Iglesia Parroquial de Santiago.

Avenado el terreno y en plena expansión del Arrabal de San Juan, entre los siglos XV y XVII los pobladores se fueron instalando en este descampado, levantando sus casas entre acequias, escorredores y «trastalladors», como se nombraban las compuertas o portillos.

La cercanía de los mercedarios, que se fueron apropiando de toda la manzana hasta plantar su fachada en los Hostales, fue otro factor positivo para el crecimiento y urbanización de una zona que, con el paso del tiempo, pasó a ser el corazón del arrabal, una prolongación de la zona comercial de los Hostales que contaba con sus propias carnicerías, las segundas en importancia tras las de la Plaza Mayor.

Fachada de los Mercedarios. Colección Javier Sánchez Portas.

A partir del siglo XVI la muralla interior perdió su utilidad defensiva y el Consell dejó de preocuparse por su conservación. La obsoleta Puerta Nueva se mantuvo en pie hasta diciembre de 1737; fecha en la que, completamente arruinada, fue demolida.

Esta es la historia del Vall y del arco que durante siglos le dio nombre: la Porta Nova, o Puerta Nueva cuando pasó al idioma castellano.

AMO. Siglos XVII y XVIII

Como ya he dicho, se dividió en tres sectores claramente diferenciados que son tres calles en la actualidad: la del Vallet (Ballesteros Villanueva), la plaza de la Porta Nova (El Paseo), y la Carretería (Ruiz Capdepón).

El Vallet

El primer sector, colindante con el convento de la Merced y su plazuela, es el más estrecho. Mantuvo el nombre original con diminutivo valenciano. De Vall, Vallet.

AMO. Siglos XVII y XVIII.

El topónimo, escrito «Ballet», se mantuvo hasta el mes de enero de 1879; cuando falleció Baldomero Fernández Espartero, una de las glorias patrias homenajeada en muchos callejeros de España.

El Segura. 31 de enero 1879: Dice «El noticiero de Murcia»: El ayuntamiento de Orihuela por indicación de su activo alcalde nuestro distinguido amigo D. Matías Rebagliato, ha acordado poner el nombre de «Espartero» a una de las principales calles de dicha población. Según nuestras noticias la calle agraciada será la del Vallet.

Y así fue. Para hacer constar la inmensa pena que embargaba a todo el Municipio, el Ayuntamiento había decidido costear un retrato de Espartero y variar el nombre de la calle del Vallet, asignándole el de Príncipe de Vergara.

El libro de actas correspondiente está mutilado, por lo que no puedo precisar la fecha exacta del acuerdo;  pero las sesiones inmediatamente anterior y posterior son del 11 y 23 de enero de 1879. También organizaron «suntuosos funerales» en Santa Justa. El mismo periódico dio cuenta de ellos:

El Segura. 31 de enero 1879: El lunes (27) con una concurrencia numerosísima tuvieron lugar en la Santa Iglesia Parroquial de Santa Justa y Rufina y con la asistencia de los tres cleros parroquiales de esta ciudad las solemnes honras fúnebres que los admiradores del ilustre e inmortal Príncipe de Vergara han celebrado, por el eterno descanso de su alma y en memoria de sus grandes virtudes cívicas y militares.

El Vallet inundado y Espartero. Colección Javier Sánchez Portas.

Apenas suficiente la anchurosa nave del arabesco templo a contener la inmensa multitud que asistió a tan religioso acto (…) Nunca hemos visto tanta suntuosidad y magnificencia fúnebres.

Enlutado completamente el espacioso templo, multitud de lámparas pendían de todos lados, ocupando las capillas preciosas y enlutadas arañas.

En la parte anterior del presbiterio se elevaba majestuoso y severo el catafalco compuesto de cuatro cuerpos cuadrangulares, terminado por una pirámide cuadrangular en cuyo remate flotaban unidas a una varilla final negras y vaporosas gasas.

El frente del cuarto cuerpo le ocupaba la simbólica imagen de la Fe, ostentando el mismo lado del tercer cuerpo la siguiente inscripción: A su alteza serenísima D. Baldomero Fernández Espartero, sus admiradores.

El segundo cuerpo compuesto por cuatro arcos adornados con magníficos cortinajes de terciopelo con franjas de oro formaban la fúnebre bóveda bajo la cual y sobre el primer cuerpo se elevaba el féretro, cubierto con un riquísimo paño de terciopelo, conteniendo las insignias militares del honrado patricio.

El primer cuerpo estaba formado por una ancha plataforma forrada de negro, a la que se ascendía por cuatro escalinatas cubiertas también de negro, saliendo de la alfombra que cubría la escalinata del frente la extensísima que cubriendo el pavimento se extendía hasta el punto de la presidencia, situada en el centro y en la parte posterior del templo.

En los testeros del segundo cuerpo se leían: en la parte posterior mirando al presbiterio. Conde de Luchana y de Morella, Vizconde de Banderas.

Al frente: Príncipe de Vergara, Duque de la Victoria. A los lados: Lealtad, Constancia, Abnegación, Patriotismo.

Sobre el arco del frente descansaba un laureado retrato al óleo del ilustre finado, debido al pincel del Sr. Navarro. Innumerables grupos de luces ordenadas simétricamente y diferentes piras, iluminaban el conjunto artístico del catafalco, obra del entendido artista D. Vicente Navarro. Sobre los lados del templo se leían los lugares y fechas de los hechos de armas más gloriosos del general Espartero.

Muerte de Baldomero Espartero (Museo de La Rioja).

Entre la concurrencia numerosísima, distinguimos al Ilmo. Sr. Obispo de la Diócesis, al Excmo. Ayuntamiento, a los Sres. Jefes y Oficiales del Batallón Reserva de esta ciudad y a los dignísimos Sres. Juez y Fiscal de este Juzgado.

La oración fúnebre que conforme anunciamos fue pronunciada por el elocuente orador sagrado Sr. D. Félix Martínez Espinosa, canónigo de la Sta. Iglesia Catedral de Murcia, fue un magnífico trabajo literario cuyo incontestable mérito es suficiente a demostrar el talento del Sr. Espinosa. La misa cantada, es, si no nos engañamos de Andreví; en cuanto a su ejecución… corramos un velo en señal de misericordia.

Este cuadro que desaliñadamente hemos bosquejado es un descolorido trasunto de las solemnes honras fúnebres que Orihuela ha celebrado en memoria del ilustre Duque de la Victoria, verdadera gloria de nuestra querida España.

Príncipe de Vergara se mantuvo durante más de cuarenta años, compartido con Duque de la Victoria (ambos títulos ostentaba el famoso general Espartero).

Hasta el verano de 1921; cuando el Ayuntamiento quiso premiar los grandes y meritorios servicios prestados a la ciudad por Francisco Ballesteros Villanueva.

Ballesteros y su calle. Coloreada por J. Manuel Dayas.

Francisco Ballesteros fue un famoso farmacéutico metido en política.

Según su inscripción en el Registro Civil, nació el 29 de octubre de 1852 a las 7 de la mañana, en la Puerta Nueva.

Bautizado en la Catedral, era hijo del boticario Francisco Ballesteros y de Dolores Villanueva.

Comenzó su carrera política como secretario del Partido Constitucional. Ingresó en las filas liberales para convertirse en el hombre de confianza de Ruiz Capdepón en Orihuela a finales del siglo XIX. 

Ocupó todos los cargos posibles hasta que Capdepón decidió centrarse en la carrera de sus hijos. Ballesteros abandonó la política activa, a principios del siglo XX.

Tenía su casa en el Vallet y por ello se le dieron su nombre. Una comisión municipal le hizo una visita para comunicarle la decisión.

El edificio, completamente arruinado en la actualidad, es la casa amarilla que hace esquina con el callejón del 5 de Marzo, antigua calle de Sarmiento de la que ya hemos hablado anteriormente.

Calle Ballesteros Villanueva. José M. Pérez Basanta.

Parece ser que esta traviesa entre San Juan y el Paseo nunca tuvo suerte. Esta nota publicada en «El Día», el 23 de junio de 1887, parece escrita hoy mismo. Sólo habría que cambiar «ligeras reparaciones» en la casa de Ballesteros por «amenaza de ruina»:

La calle de Sarmiento de esta ciudad está de pésame, a las muchas desdichas que sobre ella pesan, ya en forma de escombros que obstruyen su tránsito, ya por su poco aseo. etc. etc. hay que añadir unas ligeras reparaciones que se han hecho en una casa, propiedad de D. Francisco Ballesteros Villanueva, y en la cual han dejado en su fachada y en la parte superior de ella tres canales, sistema antiguo, sin duda con el objeto de que por ellas llore sus desgracias la repetida calle. ¡Sr. Presidente de la Comisión de ornato!…. ¡no lo entiende V. ¡o es que D. Francisco tiene la famosa bula de Meco!.

Casa Ballesteros. José María Pérez Basanta.

Fallecido en 1923, en la Crónica de José Manuel Teruel Rebollo, cronista oficial de Orihuela en ese año, quedaron escritas estas líneas que os dejo a modo de biografía:

Todos los meses tienen alguna nota triste, llevándosenos amigos que no vuelven; el presente nos ha dado esa nota dolorosamente repetida. Entre los que pasaron al lugar silente del eterno reposo está el ilustre patricio Excmo. Sr. D. Francisco Ballesteros Villanueva, oriolano que por sus merecimientos personales, por sus virtudes cívicas, por su talento político y su honradez depurada en el crisol de la pública administración, glorificó y enalteció el nombre preclaro de Orihuela.

No he de hacer su biografía bien conocida, pero quiero dejar aquí nota de los cargos que desempeñó siempre con el beneplácito de sus superiores jerárquicos y con el aplauso unánime de las masas populares.

Francisco Ballesteros Villanueva.

Fue Concejal y Alcalde de Orihuela; Diputado Provincial y Presidente de la Diputación de Alicante y Gobernador interino de esta Provincia, siéndolo más tarde en propiedad, dos veces de Albacete y una de Valencia, donde al dejar de serlo, se le dio un banquete de despedida por todos los partidos políticos de aquella ciudad, que así agasajaba al Gobernador honrado.

Fue dos veces Diputado a Cortes por Villajoyosa, y al ser nombrado Senador Vitalicio su gran amigo y valedor, nuestro glorioso paisano D. Trinitario Ruiz Capdepón, le sucedió en la representación parlamentaria de este Distrito, del que fue Diputado en dos legislaturas, hallándose en posesión de varias condecoraciones, entre ellas la de Isabel la Católica y Carlos III y era jefe de Administración Civil.

Siempre fue liberal; y al morir el Sr. Ruiz Capdepón, se retiró de la política.

A él se deben mejoras tan importantes como la construcción de la Glorieta; el puente de Levante; la apertura de la calle de Loazes; el ensanche y adoquinado de la calle Mayor; y finalmente inauguró una era de moralidad política y administrativa que fue su gran ejecutoria.

Vallet siglo XX. Archivo Mariano Pedrera.

Herido de muerte por la traidora apoplejía, falleció a los 70 años de edad, mereciendo el amor de los suyos, la admiración de sus amigos y el respeto de sus adversarios, siendo su entierro la manifestación popular de duelo más grande que se ha conocido en Orihuela.

A la calle en que vivió se le ha dado su nombre, y el Ayuntamiento acordó celebrar un solemne funeral por el descanso eterno de su Alma.

Vallet siglo XXI. José M. Pérez Basanta.

La plaza de la Puerta Nueva

Al segundo sector en que quedó dividido el antiguo Vall, lo llamaron «Puerta Nueva». Era el más amplio con diferencia a pesar de la reducción que supuso el asentamiento de nuevas viviendas.

Adosadas al muro y en los bordes de las acequias, el espacio aún permitía una especie de plaza como elemento articulador del moderno Arrabal de San Juan Bautista; un nuevo barrio que abarcaba y reunía los antiguos Ravalete y Arrabal de Elche.

Plasa de la porta nova. AMO 1636-1660.

Mientras se mantuvo el tránsito rodado que generaban las dos puertas, proliferaron los carreteros, herreros y carpinteros. Convertido en zona céntrica y con espacio disponible, atrajo también a otros muchos artesanos y profesionales.

En los repartos podemos encontrar chocolateros, guitarreros, torneros, comerciantes, tenderos y, por supuesto, tintoreros y cedaceros. Dan prueba de ello los callejones que conservan sus nombres gremiales.

Fotografía Ajomalba.

También la propia Carretería, de la que hablaremos seguidamente. Os dejo el recorte de un reparto del siglo XVIII. Mirando la profesión de los vecinos podéis deducir a qué traviesa corresponde.

Traviesa de Tintoreros. AMO 1783.

Dejo constancia de una traviesa, paralela a la de Tintoreros y llamada en la actualidad de Campillo, de la que no he podido localizar nada todavía.

Fotografía Ajomalba.

La evolución de la zona en la Oriola foral está estudiada magistralmente por José Ojeda Nieto, en su libro «Orihuela imaginada, siglos XVI y XVII».

De la citada obra, voy a extraer unas notas referentes a «la casa de les roques», un almacén situado en la Puerta Nueva donde guardaban las figuras que procesionaban en la fiesta del Corpus.

Especial atención merece la Tarasca, un artificio con reminiscencias mitológicas de serpientes o dragones. Esta primera nota es de 1654:

Memoria del gasto que yo Visente Saidía tengo [h] echo en la Tarasca… para las fiestas del Corpus y Santas Justa y Rufina: cama y pie de la Tarasca …., cañas para las costillas y espaldas…, perchas delgadas de álamo negro y blanco…., cordeles para coser la cabesa y cola de dicha Tarasca…… cola de carpintero para encolar el lienso primero…, [h] arina para engrudo del cartón de la cabesa…, color para pintar dicha Tarasca…, de vestir el cuerpo y cama de dicha Tarasca.., el cuerpo de una negra que se puso sobre dicha Tarasca…, por una inversión que se hiso para que rodase la dicha negra…, damasquillo fino de lana –y- tela para forrar el jubón –y- sinta …, y una ninfa vestida de damasquillo…

Tarasca para la procesión del Corpus. Madrid, 1744. De la página «Hispana».

Esta otra es de 1660:

Lienso para la puertesica que entran y el cuello a la Tarasquica…. De engrudos y papel de estrasa y blanco para las alas y cabeza….. de vestir el negrillo de ensima…., de la balona que lleva dicho hegro….., de [h] aserle una cabeza, una corona de cartón plateada, una trompeta de cartón en los estremos de la plata, una banderola de tafetán azul con las armas de dicha Ill [ustr] e ciu[da] d, plateadas con el Oriol de oro y la vengala de color y plata…..

Como ya he dicho, el espacio público se fue estrechando por las construcciones a ambos lados. Si en el siglo XVII la llamaban «Plasa de la Porta Nova», en la centuria posterior aparece en los padrones sencillamente como «Puerta Nueva».

AMO 1719.

A mediados del XIX era uno de los sitios más concurridos de la población. Pero la categoría de paseo la alcanzó en enero de 1862; cuando se inició la construcción de un elegante y enrejado espacio de cuya obra se hizo cargo el maestro Francisco Sánchez.

Terminado en mayo 1863 y a petición del alcalde, acordaron llamarlo Paseo Príncipe de Asturias, en honor a Alfonso XII. Pero esta disposición nunca se llevó a efecto.

Su titulación fue «Paseo de la Puerta Nueva» durante más de tres décadas.

Paseo de la Puerta Nueva. 1879. Riada de Santa Teresa.

Poco duró la alegría. En el verano de 1867, los vecinos de Puerta Nueva, Vallet, Carretería y Colegio ya pedían al Ayuntamiento la reforma del Paseo, «un panteón triste y sombrío» con incómodas escaleras, que reducía a dos callizos una de las mejores calles de Orihuela.

Hasta la construcción de la Glorieta era el sitio urbano más concurrido. Los días de fiesta la banda municipal amenizaba allí el recreo de los oriolanos.

Pero aquel paseo, con sus bancos corridos de mármol, sus rejas y sus farolas, además de estorbar al tráfico, ocultaba en su interior una cloaca.

El Día. 26 de septiembre de 1886: Aunque aparezcamos molestos, no nos cansaremos de llamar la atención de la autoridad, hasta tanto no se disponga la limpieza de la especie de cloaca que existe en el paseo de la Puerta Nueva; en donde el embovedado es un foco perenne de infección capaz de producir alteración en la salud pública, por negligencia de quien tiene el ineludible deber de llevar a todo rigor las medidas higiénicas.

Sr. Alcalde, en bien de la humanidad disponga U. S. se limpie el embovedado del indicado paseo, en la seguridad se lo habrá de agradecer el público, y en particular los pacientísimos y sufrirlos vecinos de la Puerta Nueva.

Octubre de 1886, entrada del obispo Maura. Colección Antonio Luis Galiano Pérez.

El problema se agravaba con el calor. El Ayuntamiento hacía lo que podía y mandaba limpiarlo de vez en cuando; pero los meses pasaba y, cada verano, las quejas de los vecinos arreciaban.

El Independiente. 6 de agosto 1892: Los asiduos concurrentes al paseo de la Puerta Nueva se quejan, de que se percibe un tufillo que sale por la alcantarilla sumamente desagradable al sentido del olfato, y apreciarían que por quien corresponda, se den las órdenes oportunas para que se proceda a limpiar la bóveda del paseo, si es que hay de ello necesidad, o averiguar la causa del mal olor.

El Independiente. 4 de julio 1894: Que se limpie. Es unánime y justo el clamor, que los vecinos y concurrentes al paseo de la Puerta Nueva, dirigen a la autoridad para que mande limpiar la alcantarilla que pasa por debajo de dicho paseo; pues además de las molestias que causa el pestilente olor que exhala, ofrece un peligro para la salud pública aquel foco de infección ayudado por los calores que aprietan.

El Thader. 21 de noviembre 1895: Siguen los desprendimientos de gas de los pantanos en la bóveda del paseo de la Puerta Nueva. Y conste, que al hacer esta denuncia, no la hacemos por nosotros mismos, porque nos hemos habituado a estos perfumes.

En esta situación de queja permanente llegó el primer cambio de titulación. A finales de octubre se anunció una posible visita de Mateo Sagasta y a primeros de noviembre estaba organizada:

El ateneo de Orihuela. 25 de octubre 1896: Visita al Sr. Sagasta. Con objeto de cumplimentar a su jefe, pasó el lunes a los baños de Fortuna una comisión del partido fusionista local compuesta de 27 individuos y presidida por el Sr. Ballesteros.

El Sr. Sagasta, cuya llaneza de trato es proverbial, recibió a los expedicionarios con la mayor afabilidad, y éstos a su vez, se vinieron gratamente impresionados del saludable aspecto que presenta su jefe a pesar de sus muchos años. Les ofreció visitar Orihuela antes de emprender su regreso a Madrid, si circunstancias imprevistas no se lo impiden.

El ateneo de Orihuela. 1 de noviembre 1896: Visita extraordinaria. En la próxima semana hará su anunciada visita a esta ciudad el ilustre jefe del partido fusionista español, Sr. Sagasta. Regularmente se alojará con toda su comitiva en el palacio de Arneva, conocido por la casa del Pavo, permaneciendo un día en ésta, durante el cual será, obsequiado con una ascensión y comida en el Seminario Conciliar.

De la comitiva forman parte, además de otras distinguidas personas, tres ex ministros que son: los Sres. Ruiz Capdepón, Canalejas y López Puigcerver. Pocas veces se ha visto Orihuela honrada con huéspedes tan esclarecidos.

Práxedes Mateo Sagasta y la calle que le dedicaron.

Al final la esperada visita quedó en un simple almuerzo. Aún así, el concejal Ferrer Lafuente manifestó la honra que suponía para nuestra ciudad la visita del ilustre hombre de estado Práxedes Mateo Sagasta.

El ateneo de Orihuela. 8 de noviembre 1896: La visita de Sagasta. Con objeto de esperarla, vino el martes a esta ciudad el Sr. Capdepón;  pero habiendo recibido aviso telegráfico que se habían alterado el itinerario y las estancias del viaje del señor Sagasta por habérsele recrudecido el catarro que sufre, salió en el mismo día para Murcia y Cartagena de cuya última ciudad regresó ayer con su jefe.

La permanencia de éste en Orihuela ha sido breve. Llegó a las 10 de la mañana, almorzó en el alojamiento que se le tenía preparado en la casa del marqués de Arneva y prosiguió su viaje para Alicante a las 3 de la tarde. Le han visitado, además de las autoridades, las comisiones de sus partidarios de los pueblos del distrito.

En la sesión del 14 de noviembre de 1896 quedó acordado que se perpetuase la fecha de su estancia en Orihuela, dando su apellido a una de las mejores calles de la ciudad, la de la Puerta Nueva.

El propio Ferrer compró las dos planchas indicadoras de que la calle, en lo sucesivo se llamaría Calle de Sagasta.

Nota curiosa: La preponderancia de Capdepón en Orihuela quedó patente en la zona. Las tres calles que hoy tratamos obtuvieron títulos de políticos liberales (el propio Capdepón, Sagasta y Ballesteros).

Sin embargo, Cánovas del Castillo, el otro firmante del Pacto del Pardo, siendo nieto de Orihuela nunca tuvo calle. Antonio Cánovas García, padre del famoso político conservador, era oriolano. Bautizado en la Catedral en febrero de 1792.

Calle de Sagasta. Colección Javier Sánchez Portas.

Volviendo al «Paseo de Sagasta», en septiembre de 1899, el Ayuntamiento recibió una nueva solicitud de demolición por parte de los vecinos. Además del tránsito incómodo y los malos olores, la infraestructura era muy deficiente.

El agua de lluvia, encauzada por la alcantarilla que lo atravesaba, inundaba las casas con agua, lodo e inmundicias.

En la sesión del 7 de junio de 1900 se aprobó un recorte por la parte de la Carretería; revocando los muros y pintando rejas y asientos. Pero no se llevó a cabo.

Paseo de la Puerta Nueva desde el Vallet.

Con periódicas chapuzas se mantuvo unos años más hasta que el paso subterráneo, lleno de basura y de animales muertos se convirtió en una asquerosa charca de agua corrompida y cieno. Unos se quejaban por el olor insoportable; otros por el estorbo para el tránsito rodado…

EL Diario. 20 de noviembre 1906: Hasta ahora todo el mundo creía que el paseo de la Puerta Nueva, dada su construcción actual, era solo un obstáculo en aquel sitio, pero nadie, al parecer, se había dado cuenta de que al mismo tiempo pudiera ser un peligro para la salud pública.

Así es en efecto. Dicho paseo está edificado de manera que por bajo y con intención de que circulen las aguas, existe una especie de subterráneo que no responde a su fin.

Hace pocos días se verificó por orden del Sr. Alcalde una limpieza en aquel lugar. Allí habían varios animales muertos en una asquerosa charca de agua corrompida y cieno que despedían un olor insoportable y visiblemente dañoso.

¿Es posible que  esto pueda existir en una de las calles principales de Orihuela, en una parte destinada nada menos que a paseo público? No: deben comprenderlo así nuestras celosas autoridades.

El paseo de la Puerta Nueva debe desaparecer en su forma actual y cuanto antes mejor. El gasto es insignificante. Los asientos que ahora hay allí,  pueden distribuirse en bajo, ensancharse un poco las aceras y dejar una calle magnífica, sin que aquello pierda nunca el carácter de paseo. Las verjas y las escalinatas son un estorbo, las bóvedas son un peligro para la salud pública.

Paseo de Sagasta. Finales del XIX o principios del XX.

En junio de 1907, el flamante alcalde José Escudero Zapata recordó que se había aprobado la demolición ocho años años antes y decidió ponerla en práctica inmediatamente. Algunos vecinos se opusieron, pero la corporación se mantuvo firme en la decisión.

El paseo desaparecía para urbanizar la calle a nivel del suelo, sin rejas ni escalinatas.

La Huerta. 23 de mayo 1907: Dentro de pocos días se comenzarán los trabajos de ensanche en la calle de Sagasta haciendo desaparecer el antiguo paseo. Nos parece muy bien esta reforma que se debe a la iniciativa del Alcalde.

La Actualidad (Barcelona). 30 de agosto de 1907.

La Huerta. 27 de mayo 1907: El paseo de la Puerta Nueva era un peligro para la salud pública y un estorbo en la calle de Sagasta. Por bajo de dicho paseo existe una alcantarilla que recibe las aguas. Estas generalmente se estancan y se corrompen. Este es el motivo principal que exige la desaparición del aludido paseo.

En las sesiones municipales de junio y julio se discutió el espinoso tema del paseo y la comisión de Ornato presentó dos proyectos. El alcalde se decantó por convertir el antiguo paseo en un «boulevard».

El concejal José Germán votó por la opción alternativa al considerar que quedaría la calle de Sagasta en el mismo estado; con dos callejas estrechas.

Los señores García y Garriga alegaron la necesidad de que Orihuela tuviese un paseo en condiciones; pues la Glorieta, además de apartada, era «foco de enfermedades palúdicas».

Al no haber unanimidad se pidieron dos presupuestos a Francisco Sánchez; y la resolución quedó suspendida para un estudio más a fondo.

Por fin el 11 de julio se presentaron los dos proyectos con sus respectivos presupuestos para la reforma de la calle de Sagasta.

Y se aceptó la opción «boulevard». «De hormigón con baldosín estriado, cuatro brazos de alumbrado y 14 bancos de hierro fundido con asiento y respaldo de madera. Lleva consigo el arreglo de las dos calles paralelas y las dos aceras con hormigón y baldosín».

Calle de Sagasta. Primer cuarto del siglo XX.

El proyecto contó con los votos en contra de los señores Romero Sansano, Romero Rufo, Giménez, Pastor y Lucas. Esta clara división alentó a los periodistas de uno y otro signo político. Transcribo una simpática carta abierta publicada en «La Huerta».

La Huerta. 1 de junio 1907: Capdepón y las niñas. Hoy, en la sesión del Ayuntamiento, se ha acordado derribar el paseo de la Puerta Nueva, y hoy se ha dado una lanzada al ilustre D. Trinitario y a las niñas de la calle de Sagasta.

El alcalde ha creído que esa medida iba a proporcionarle unánimes alabanzas, pues de una calle antigua y fea, va a hacer una calle moderna con anchas aceras como apenas tenemos otra en Orihuela y yo le participo que no es así.

¿No sabe el Sr. Escudero Zapata que también los liberales intentaron llevar a cabo la reforma, y varias simpáticas jóvenes de la calle escribieron una carta a D. Trinitario, ordenando éste inmediatamente la conservación del paseo?

¿No se figura el Sr. Alcalde las ternezas, los argumentos sugestivos (que tal vez hicieran pensar a D. Trinitario que aún era mozo y debía ser galante) capaces de convencer a un santo, que esas niñas, bellas muchachas, deslizarían en esa carta?

¡Ah! El alcalde no habrá recibido otra igual seguramente. De lo contrario, el paseo no se derribaría. No hay quien se resista a una carta de esa naturaleza, tal vez perfumada; de seguro tierna y acaramelada como todas las cartas de mujeres, siempre escritas al corazón.

Yo sé decir de mí, que por encima del ornato público y de todo lo público, está una carta firmada por unas jóvenes bellas y simpáticas. Y para D. Trinitario estuvo también. Me vale honra coincidir con el ilustre hombre público en eso de ceder a peticiones de mujeres. ¿Y por qué pedir la conservación del paseo las niñas de la calle de Sagasta?

El paseo es solitario; allá no acude nadie; está en una semioscuridad misteriosa. El amor gusta de soledad y esa semioscuridad que deja paso a las ilusiones del alma… ¿Sería por esto?…

Si ella fue la razón yo maldigo en nombre del amor la reforma y reniego del Alcalde que quiere hacer una calle moderna destruyendo nidos de amor…. doy un aplauso a Capdepón que supo respetarlos.

Calle de Sagasta. Colección Javier Sánchez Portas.

Las críticas al proyecto se mantuvieron durante meses. Y es que, para colmo y por falta de previsión, una vez derribado el paseo no había presupuesto ni para adecentar la calle:

La Huerta. 29 de octubre 1907: Hoy el Paseo de la Puerta Nueva no existe más que en la memoria de los vecinos. En su lugar tenemos hoy un solar o «boulevard» como dicen que ha de llamarse, que está esperando como el santo advenimiento la terminación.

Que el tal «boulevard» es un escarnio para Orihuela no solo lo decimos nosotros, sino que en pública sesión del Ayuntamiento se ha dicho; prescindimos de las condiciones estéticas de ese esperpento, solo nos ocupamos del papel que juega en los días de lluvia.

Lo que sucede es verdaderamente escandaloso, el agua se estanca de un modo, que perjudica al aseo y saneamiento de dicha calle.

En los días de lluvia, frecuentes en la estación presente, se convierte la calle de Sagasta en un lodazal que origina mil molestias, no solo a los vecinos sino también a todos los que por su mala estrella se ven obligados a pasar por un punto tan céntrico.

Ya, como hemos dicho, se ha quejado de esto un concejal en la pasada sesión, y se le ha contestado que eso se obviará en cuanto se abran unas zanjas a los lados del «boulevard», zanjas que parece ser que se abrirán el próximo Enero.

Calle de Sagasta en día de mercado. Colección Javier Sánchez Portas.

En noviembre se autorizó al alcalde para la construcción y reparación de la calle Sagasta con un presupuesto de 1500 pesetas; y comenzaron las obras. Pero el resultado tampoco convenció a los detractores:

La Iberia. 13 de noviembre 1907: Hora era ya de que el abandonado paseo de la Puerta Nueva, fuese arreglado, conforme a los proyectos de la Corporación municipal.

Puede decirse que su derribo fue el primer acuerdo de los conservadores, y ciertamente que anduvieron diligentes en destruirlo; pero verdad es también que han estado reacios y perezosos para reedificarlo.

Creíamos, y con nosotros todo el pueblo, que al destruir el antiguo y memorable paseo, se aprovecharía aquella espaciosa calle para hacer un hermoso paseo en bajo, con arbolado espléndido, aprovechando la magnífica disposición de la anchurosa vía; y así lo ofreció el Ayuntamiento, mas los tiempos cambian y las promesas se las lleva el viento.

El Alcalde y los que tal idea concibieron; o mentían al propalarla, o no contaban con la estrechez de un presupuesto que apenas sí da para cubrir las atenciones más perentorias del municipio.

Dejaron volar su imaginación, y en alas de la fantasía calenturienta, se remontaron a la región de las grandezas, para caer después en la realidad misérrima y ridícula.

Soñaron como los grandes señores, y despertaron como los mendigantes. Quitaron a la ciudad un paseo viejo, sí; pero lleno de recuerdos que rejuvenecían la imaginación de los ancianos; y a un pueblo que como el nuestro, no está sobrado de lugares de esparcimiento, le restaron uno de los más clásicos.

¿Y para qué? Para tener convertida en barranco aquella calle durante algunos meses, y para transformarla después en una vía vulgar como cualquiera otra.

Según manifestación del propio Alcalde, el presupuesto para el arreglo de la calle de Sagasta es de unas seiscientas pesetas; y estando casi agotado el capítulo de obras en el presente ejercicio económico municipal se acordó que se empezará el arreglo llegando hasta donde diera de sí la cantidad restante; no haciendo más que construir las aceras y arrecifar el arroyo…

… más valiera que hubieran dejado las cosas tal y como estaban, porque así no hubiera salido perjudicado el pueblo con el cambio. Las generaciones futuras sabrán que hubo un paseo llamado de la Puerta Nueva, al que hizo desaparecer el capricho del Ayuntamiento presidido por el señor Escudero, dejando en su lugar una mala calle.

Paseo de Sagasta. Colección Javier Sánchez Portas.

En cuanto a rotulación, durante el siglo XX le cambiaron el nombre varias veces. La primera fue en 1931, nada más iniciarse la II República. De calle de Sagasta pasó a Nicolás Salmerón, uno de los cuatro presidentes de la I República.

En 1939, justo al acabar la Guerra Civil, le otorgaron el nombre de General Mola; pero aquello duró una semana. El Boletín Oficial del Estado ordenó a las Comisiones Gestoras que se abstuviesen de revisar los nombres de vías y plazas públicas.

En julio de 1940, con motivo de la celebración del cuarto aniversario del asesinato de José Calvo Sotelo, el teniente de alcalde, Juan Villaescusa, propuso reservar su nombre para la plaza que resultase del demolido convento de Santa Lucía.

En octubre de ese mismo año se repartieron por fin las calles destinadas a los «mártires de la cruzada» y Calvo Sotelo quedó en el aire. Al General Mola le tocó una calle en San Bartolomé.

Entrada Obispo Pablo Barrachina 1954. Colección Javier Sánchez Portas.

En noviembre de ese mismo año el alcalde, Mariano Belda, se lamentó por haber olvidado, al otorgar los nombres de las calles, al «insigne patricio y primer mártir de la revolución».

Para remediarlo titularon como Paseo de Calvo Sotelo a la calle de Sagasta. 

El Paseo de Calvo Sotelo.

Y así se ha mantenido oficialmente hasta 2012, fecha en la que la Memoria Histórica fijó su nombre actual; el que han utilizado los oriolanos desde el siglo XIX; «El Paseo», la calle donde nací.

El Paseo de Calvo Sotelo. Archivo Mariano Pedrera.

La Carretería

El tercer y último sector en el que se dividió el antiguo Vall pasó a llamarse «lo carrer de Carreros».

Su estratégica situación, entre las puertas Nueva y de Crevillente atrajo a carreteros, carpinteros y herreros; artesanos que reparaban los vehículos que allí aparcaban al llegar a la ciudad desde Valencia, Alicante o Callosa.

AMO Siglo XIX.

Queda claro porqué, hasta el siglo XVIII, se le llamó Carretería Vella o Vieja; y, a partir de entonces, simplemente Calle de la Carretería.

En dicha calle vivía el político Trinitario Ruiz Capdepón, personaje que comenzó su carrera política en 1868, en la Junta Revolucionaria de Valencia. En las elecciones del año siguiente, consiguió un escaño en el Congreso por Játiva, Valencia.

Diputado Ruiz Capdepón. Retrato autógrafo 1869. Colección Javier Sánchez Portas.

Según contaba la prensa local, un año antes de alcanzar el ministerio, tenía una casa en mal estado en la calle de la Carretería.

El Día. 28 de abril 1887: Existe una casa en la calle de la Carretería que por un fenómeno de equilibrio se sostiene en pie, siendo una amenaza constante para el transeúnte (…) ¿Cómo es que con otras que se encontraban en estado ruinoso se ha procedido a su denuncia y demolición o compostura y nadie osa meterse a denunciar la casa de que tratamos?

¿Es porque es propiedad del Subsecretario del Ministerio de Gracia y Justicia Sr. Capdepón? Sin duda alguna esta es la única razón que existe para que continúe el ruinoso edificio amenazando venirse al suelo, razón que debía convertirse en estímulo de las autoridades para cumplir con su deber.

El 14 de junio de 1888 el subsecretario Trinitario Ruiz Capdepón se convertía en ministro de Ultramar. Y la alegría se desbordó por todo el distrito electoral. Al día siguiente, en Callosa, las campanas de todas las iglesias se echaron al vuelo mientras una concurrida manifestación de júbilo recorrió sus calles vitoreando a Capdepón a los acordes de la banda de música.

Trinitario Ruiz Capdepón. «La Esfera». 18 de marzo de 1916.

En Orihuela todos los edificios públicos y muchos particulares aparecieron con colgaduras festivas. El sonido de las campanas, de la banda de música y el estampido de los morteretes inundaron la población. Por la noche lució la iluminación general y tuvieron serenata en el paseo de la Puerta Nueva.

La Corporación municipal oriolana celebró una sesión extraordinaria aprobando por unanimidad las siguientes disposiciones:

1. Remitirle un telegrama de felicitación en nombre del Excmo. Ayuntamiento.

2. Nombramiento de una comisión compuesta del Alcalde-presidente, y de los señores concejales Moreno, Román, Vázquez, y Ferrer, que pase concluida la sesión a felicitar a la Sra. Dª. Josefa Capdepón, anciana madre de nuestro representante en las Cortes.

3. Sustituir el nombre de la calle de la Carretería por la de Ruiz Capdepón, festejando con música, la colocación de la lápida que lo acredite.

4. Ofrecerle una medalla de oro conmemorativa de la fecha de su nombramiento para ministro.

Y 5. Adquirir el retrato de este esclarecido hijo de Orihuela para colocarlo en el salón de sesiones.

El cuadro se lo encargaron a Joaquín Agrasot y se mantiene colgado en el ayuntamiento.

El Diario de Orihuela. 2 de agosto 1888: Se han remitido a nuestro distinguido paisano el pintor Sr. Agrasot, dos fotografías del Sr. Capdepón, para que proceda a hacer por encargo del Ayuntamiento, un retrato de nuestro ilustre paisano el señor ministro de Ultramar.

Retrato de Trinitario Ruiz Capdepón. Joaquín Agrasot. 1888. Cedido gratuitamente al Ayuntamiento de Orihuela.

El rótulo, labrado en piedra blanca de Bélgica, se instaló el 28 de junio, cambiando la secular titulación de calle de la Carretería por calle de Ruiz Capdepón. Y se publicó esta curiosa noticia:

La Crónica. 1 de julio 1888: El jueves en la tarde sustituyóse el rótulo de la calle de la Carretería por el de Ruiz Capdepón. Pero no amenizó el acto la banda de música, como así lo pidió un concejal en la sesión de Ayuntamiento en que se trató de esto.

Sin duda le amenazaron con tocar el himno de Riego y tendría que renunciar a su petición. ¿Se creería este señor que iban a tocar la marcha real?

Casa de Ruiz Capdepón. Colección Ajomalba.
Blanco y Negro. 26 de marzo 1898.

En octubre de 1898 don Trinitario presentó en el ayuntamiento los planos confeccionados por el arquitecto madrileño Mariano Belmás, para construir una vivienda que ocuparía el solar resultante del derribo de cinco casas en las calles Ruiz Capdepón, Santa Lucía y Bellot.

Hotel Internacional (Madrid). La fachada es obra de Mariano Belmás en 1907.   

Mariano Belmás Estrada (1850-1916), fue un arquitecto esencial en la renovación urbana de Madrid de finales del XIX.

En el cambio de siglo diseñó varios edificios de viviendas para distinguidos personajes madrileños utilizando distintas variantes del estilo ecléctico.

Como diputado y senador, debió relacionarse con el ministro oriolano cuya casa concluyó en 1905.

Casa de Ruiz Capdepón. Caja de Socorros y Ahorros. Colección Javier Sánchez Portas.

Trinitario Ruiz Capdepón falleció en Madrid el 13 de febrero de 1911. En abril de 1918, el alcalde Antonio Balaguer Ruiz propuso erigir un monumento a Capdepón; colocando su estatua en el centro de la Plaza de la Constitución (Plaza Nueva).

Se acordó cubrir los gastos por suscripción popular, encabezada por el Ayuntamiento con mil pesetas. Nunca se llegó a fundir. Pero se conserva el molde.

Entierro de Trinitario Ruiz Capdepón. Presidencia duelo. La Unión ilustrada. 19 de febrero 1911.
Trinitario Ruiz Capdepón. Molde en yeso para el busto no fundido. Colección Javier Sánchez Portas

La casa de la Calle Santa Lucía, 12/ Ruiz Capdepón 1 pasó a manos de la Caja de Socorros y Ahorros de Orihuela, conocida popularmente como «La Agrícola».

El pueblo. 12 de octubre 1925: Caja de Socorros y Ahorros de Orihuela. Fundada en 11 de octubre de 1879. Capital Social 1.500.000 ptas. Opera sobre préstamos con garantía hipotecarla, personal y crédito reconocido. Hace préstamos sobre ropas, alhajas, valores públicos y frutos. Admite imposiciones a plazo fijo con títulos al portador al 5 por 100 y las ordinarias al 4 por 100 anual.

Dicha entidad financiera atravesó serias dificultades económicas durante la II República. En mayo de 1935, durante el bienio reformista, la Comisión Gestora municipal integrada por cedistas, radicales y agrarios, alquiló los bajos del edificio para instalar la Caja de Reclutamiento y el Batallón de Reserva de la Ciudad.

Cuando la Caja de Socorros y Ahorros vendió el edificio a Antonio Alonso Cifuentes, este se encontró de ocupa al teniente coronel de reclutamiento. El nuevo propietario solicitó al Ayuntamiento el desalojo de la vivienda; alegando que el contrato en vigor sólo incluía el alquiler de las oficinas.

Casa de Ruiz Capdepón. Caja de Socorros y Ahorros. Colección Javier Sánchez Portas.

Tras la Guerra Civil, los bajos alojaron la jefatura comarcal del sindicato vertical conocido como «Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos».

Casa de Ruiz Capdepón. Jefatura Comarcal del «Sindicato de Labradores». Colección Javier Sánchez Portas.

En los años setenta del siglo pasado cayó demolida a bolazo limpio. Yo mismo presencié su destrucción y puedo dar fe de lo que costó tumbar una casa cuyos cimientos eran parte de la muralla oriolana. Otro desastre patrimonial sin sentido.

Colección Javier Sánchez Portas.

Pero volvamos a la calle. Al igual que le ocurrió al Paseo durante la Segunda República, le otorgaron el nombre de un presidente de la Primera.

El 30 de enero de 1932 pasó a llamarse calle de Francisco Pí y Margall. Al acabar la Guerra Civil recuperó el nombre de Ruiz Capdepón que todavía conserva.

Al final de la Carretería permanecen unas ruinas suspendidas en la sierra para recordarnos que la muralla ascendía por ahí hasta llegar al castillo; justo donde estuvo durante siglos la Puerta de Crevillente; de la que hablaremos en la siguiente entrega.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

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El horno de Santa Matilde y la mina Virgen del Carmen

José Antonio Ruiz Peñalver.

La Sociedad Virgen del Carmen y el horno de Santa Matilde

Vamos a comenzar con la primera noticia que he localizado en la prensa alicantina relativa a la sociedad minera «Virgen del Carmen»; cuyo nombre proviene de la mina que pretendían explotar en Orihuela. Aparece en el otoño de 1886:

La unión democrática. Alicante. Octubre/noviembre 1886: AVISO. La Sociedad Minera de Azogue «Virgen del Carmen», celebra reunión el día 24 del corriente; y cita además de sus socios, a los señores que gusten concurrir a dicha reunión que tendrá lugar a las tres de la tarde en el domicilio de D. Ramón Castellanos, calle San Fernando núm. 6.

En el verano de 1887, esta vez en el diario «El Serpis», de Alcoy, se anunciaba la puesta en marcha de un horno en Orihuela para la quema de mercurio; nombrado también como azogue, sustantivo tradicional derivado del árabe «az-zawq».

Víctor Sarabia Grau.

La noticia fue reproducida también por «El Diario de Murcia».

El Diario de Murcia. 21 de julio 1887: Según tenemos entendido, el espíritu minero va cada día tomando más incremento en Alicante, pudiendo asegurar a los que se dedican al comercio de minerales, que dentro de breves días tendremos el gusto de ver montado en la mina «Virgen del Carmen» en Orihuela un horno para la quema de mineral de mercurio conocido vulgarmente por azogue. Tanto es así que hoy día se cotizan las acciones de dicha mina al precio de 1.600 pesetas; por nuestra parte felicitamos la actividad de la sociedad «Virgen del Carmen».

En la sesión del Ayuntamiento de Orihuela celebrada el 20 de octubre de 1887, Domingo Maciá Torres, vecino de Alicante, solicitó la necesaria licencia para instalar un horno de calcinación de mineral de mercurio en terrenos de propios; en el sitio denominado San Antón, muy cerca de la mina «Virgen del Carmen».

José Antonio Ruiz Peñalver.

En la  sesión de fecha 24 de noviembre de 1887, la comisión de Obras públicas dio el visto bueno y la corporación concedió la autorización necesaria para construir uno o más edificios destinados a almacenes de mineral y hornos para la calcinación en los terrenos de la mina; entendiéndose que la concesión quedaba bajo la fórmula de «sin perjuicio de tercero y salvo mejor derecho».

Como hemos citado al principio, la sociedad «Virgen del Carmen» estaba formada en su mayoría por alicantinos; sólo dos oriolanos formaban parte de la misma: el citado Domingo Maciá y Mariano Correa Bas, ambos residentes en Alicante.

Víctor Sarabia Grau

El diario de Orihuela. 6 de marzo de 1888: La mina es, si no padecemos error, la que tuvieron en exploración hace ya bastante tiempo los Sres. de Soto; y aún se conservan junto a la hacienda del Sr. Marqués de Lacy, restos del antiguo horno de calcinación.

Como curiosidad, la hacienda de Salvador de Lacy, sirvió como patio de recreo del primer colegio de Jesús María en Orihuela.

El tal Mariano Correa, registró también quince «pertenencias» en la sierra titulada de «El Castillo». El edicto minero llegó a la Alcaldía de Orihuela en enero de 1888; y al citado registro le pusieron el nombre de «Elvira».

Las «pertenencias mineras» eran autorizaciones oficiales para la exploración y explotación de los minerales o rocas contenidos en el suelo o subsuelo; sin necesidad de ser dueños de la tierra en superficie.

José Antonio Ruiz Peñalver.

El lunes 5 de marzo de 1888 se inauguró un horno de calcinación de cinabrio compuesto por una docena de aludeles. Estos hornos separaban el mercurio del azufre calentándolo hasta conseguir un «vapor de azogue», que se transformaba en mercurio líquido al enfriarlo en las cañerías de barro.

Eran conocidos como hornos de Bustamante en recuerdo de Juan Alonso de Bustamante, un personaje del siglo XVII que importó el sistema desde las colonias americanas a las minas de Almadén.

Plano horno sistema Bustamante.

El acto de inauguración, considerado de gran importancia para la ciudad, quiso ser además una manifestación de simpatía entre Alicante y Orihuela, «ciudades tenidas erróneamente por algún tiempo como poco afectas».

El diario de Orihuela. 6 de marzo 1888: La solemnidad con que la sociedad minera ha querido revestir aquel suceso y lo apacible del día, dieron por resultado el que la numerosa concurrencia que asistió a San Antón presenciara un acto tanto más brillante cuanto que los individuos que componen la asociación son en su mayoría humildes hijos del trabajo.

Bendición e inauguración. Poco después de las diez dio principio la ceremonia de la bendición que llevó a efecto el M. I. Sr. Canónigo Arcipreste y provisor de la Diócesis Dr. D. Ramón Belló, ante un altar levantado provisionalmente junto a la fachada principal de la casa de operarios.

Este acto religioso que fue breve y se redujo al rezo de las oraciones de rúbrica, terminó imponiendo al nuevo horno la denominación de «Santa Matilde». Acto seguido se dio fuego al combustible previamente depositado en el hogar quedando con esto verificada la inauguración.

El lunch. Después de visitar los invitados todas las obras realizadas en la demarcación de la mina, pasaron a la referida casa de operarios donde se les obsequió con un espléndido lunch. En el acto reinó la mayor animación y el más indescriptible entusiasmo, sobre todo, al escanciar el champagne en la copas, momento en que empezaron los brindis.

Eneas Di Valentino

El evento reunió a multitud de personalidades y todos quisieron tomar la palabra. El antiguo senador y diputado Sr. Herrero manifestó su afecto a Orihuela; el Sr. Maseres, director de «La Crónica» brindó por la sociedad minera y por su prosperidad; el Sr. Sevilla director de «La Unión Democrática» de Alicante, pronunció un elocuente brindis por Orihuela y Alicante, negando la presunta rivalidad entre ciudades hermanas.

El representante de «El Diario», Leoncio Lafuente, brindó por la sociedad minera, por la prensa alicantina y por el ilustre patricio orcelitano Manuel Roca de Togores;  quien con su presencia en aquella fiesta del trabajo demostraba una vez más su acendrado amor al progreso y engrandecimiento de Orihuela.

José Antonio Ruiz Peñalver.

Hablaron el Sr. Pérez, presidente de la Sociedad y Ramón Castellanos, secretario de la misma. Vicente Rodríguez brindó por la sociedad minera y por el ilustre Cabildo Eclesiástico representado por Ramón Belló; el Sr. Roca de Togores por todo lo que revelase un adelanto para Orihuela; el Sr. López Durana (este sombrerero alicantino estaba en todos los fregados), por la fraternidad de los pueblos de Alicante y Orihuela y por la prensa de ambas ciudades.

Por último, el Sr. Giménez, en representación del Ayuntamiento oriolano, pronunció un breve discurso reasumiendo todas las ideas expuestas y haciendo votos porque el buen éxito coronase los esfuerzos llevados a cabo por la sociedad minera.

Un «Viva Alicante» y seguidamente otro «Viva Orihuela» que fue contestado con gran entusiasmo por todos los concurrentes y por la muchedumbre situada en los alrededores de la casa, puso fin entre los acordes de la banda de música municipal, a un acto que dejará memoria imperecedera de un hecho que borrando todas las diferencias que inmotivadamente pudieron surgir algún día entre la capital de la provincia y la ciudad de Orihuela, inicia una época de adelantamiento y prosperidad para esta nuestra querida patria.

José Antonio Ruiz Peñalver.

Las obras. Éstas se reducen al camino abierto desde el llano hasta la explanada que se extiende ante las bocas de las galerías, la casa de operarios y el horno. Éste pertenece al sistema Bustamante, usado últimamente por sus ventajas en el distrito minero de Almadén; consta de dos cámaras y de dos series de aludeles enchufados unos con otros formando hileras en ángulo muy abierto y que comunican con los canales de recepción por orificios practicados en su parte inferior por donde el mercurio, condensado se vierte para reunirse en el canal central y descender por una tubería subterránea al depósito.

Tanto las obras del horno como las otras referidas, han sido practicadas con el mayor esmero y solidez, invirtiéndose en su construcción unas 80.400 pesetas. Por último, todas las dependencias de la mina estaban lujosamente engalanadas con escudos de armas de las provincias mineras españolas y con gran profusión de banderas y gallardetes.

José Antonio Ruiz Peñalver.

El miércoles 7 de marzo, a las 10 horas y 40 minutos, dio comienzo la destilación del mercurio en el horno «Santa Matilde»; y la abundancia del producto llenó de júbilo a los miembros de la sociedad minera.

La prensa de Alicante hablaba maravillas de la mina de azogue descubierta en Orihuela; concretamente en la sierra llamada «del Oriolé».

La sociedad contaba con setenta y seis accionistas, cuyas participaciones, que en un principio se cotizaban a cincuenta duros, estaban ya por los ciento veinte gracias a que cada día obtenían mayor cantidad de producto.

El 16 de marzo por la mañana se procedió a calcular el mercurio obtenido en las primeras calcinaciones practicadas en el horno de Santa Matilde. Comenzada la operación con muy buen tiempo, tuvieron que suspender el cálculo por culpa de una lluvia imprevista,  perdiendo con el agua mucho azogue.

José Antonio Ruiz Peñalver.

De la caja depósito de la primera serie de aludeles, la única que pudieron desenchufar a tiempo, extrajeron 138 kilos de azogue; estimando en más de 75 kilos el producto perdido. Esta contrariedad les impidió calcular el beneficio real.

A eso había que añadir el estado fresco de la reciente construcción; cuya humedad hacía más difícil conseguir la temperatura necesaria en aquellas primeras pruebas; y los escapes de gas detectados a consecuencia de unas grietas abiertas en la obra.

Todos estos inconvenientes excusaron el desfavorable resultado obtenido en aquellas pruebas. Y dieron por hecho que, superados los obstáculos y reparados los defectos, en próximas calcinaciones, el éxito estaba asegurado para «la entusiasta y laboriosa sociedad minera Virgen del Carmen». No era cuestión de asustar a los accionistas.

José Antonio Ruiz Peñalver.

Pero el negocio nunca llegó a remontar. Para colmo, el 6 de junio de 1889 sucedió un desgraciado accidente. Mientras Manuel Pastor Hernández, de 19 años, hacía fuego para guisar, se desprendió un «gran ribazo del frente de la mina» quedando el trabajador sepultado entre una enorme cantidad de tierra desprendida.

Llegados el Juez de instrucción, el escribano de semana y el médico forense, solo pudieron certificar la muerte y mandar el cadáver al depósito. José Torregrosa, de 23 años sufrió graves lesiones; Juan Pastor, de veinte años y hermano del muerto, contusiones en la cara. Los tres eran naturales de San Vicente.

El contuso se fue al hospital por su propio pie y al herido lo transportaron atravesado en una burra ante el estupor de la población.

José Antonio Ruiz Peñalver.

La sociedad «Virgen del Carmen» era un desastre económico, que arruinó a varios alicantinos. La última esperanza para el «complejo minero» de Orihuela surgió en noviembre de 1890. La prensa oriolana se hizo eco de la alicantina publicando la siguiente noticia:

El diario de Orihuela. 15 de noviembre 1890: En la mina «Virgen del Carmen», situada en término municipal de Orihuela y a profundidad de cuarenta metros próximamente, se ha descubierto un gran filón de mineral, que analizado por personas inteligentes, ha resultado ser plomo argentífero con un buen tanto por ciento de plata.

Todo fue en vano. El 26 de mayo de 1904 la administración de Hacienda de Alicante requería al propietario de la mina «Virgen del Carmen», para el pago del descubierto por canon de superficie de la referida mina en el término de 30 días contados desde su publicación en el periódico oficial.

Dos años después, en diciembre de 1906 se recibió en la Alcaldía de Orihuela una notificación de registro de doce «pertenencias mineras». Estaban a nombre de Ramón Castellanos (el secretario) y se correspondían con las de la antigua mina «Virgen del Carmen».

José María Pérez Basanta

Concedido el permiso en 1888 por parte del Ayuntamiento al concesionario Domingo Maciá Torres para construir el horno y los almacenes de minerales, los elementos edificados subsistían.

Y el Consistorio entendió que, disuelta la sociedad minera «Virgen del Carmen» y cesado el objeto para el que fue concedido, dichos edificios debían pasar a propiedad municipal, reivindicando el terreno en el que estaban construidos. La prensa propuso habilitar un albergue para pobres transeúntes:

El diario. 7 de noviembre 1906: Siendo de absoluta necesidad la habilitación de un edificio que sirva de albergue a los pobres transeúntes que diariamente pernoctan en esta población, no contando hoy con la antigua «Pajera» ocupada ya por su dueño; ni con el «Cuartel», todo él derruido y sin techumbres, los almacenes de la «Virgen del Carmen» muy capaces, aireados y en excelente sitio, podrían servir de asilo a tanto transeúnte como a diario cobijamos y que astutamente se fingen enfermos para buscar cama y alimento en el Hospital con perjuicio para los enfermos y el buen orden y administración del benéfico establecimiento.

Es de esperar que el Ayuntamiento fije su atención en el asunto, lo estudie y si procede, se incaute del referido edificio para destinarlo a obra tan caritativa.

Eneas Di Valentino

Quiero terminar con una nota simpática: el contacto con el mercurio y la inhalación de sus gases causaban a los operarios de estas instalaciones el llamado «mal del azogue».

La enfermedad provocaba temblores y convulsiones; de ahí que padres o abuelos os dijeran en vuestra infancia:

«Chiguito, para quieto que parese que tienes asogue».

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

La noche del 5 de marzo de 1914 en la calle Sarmiento.

Introducción.

Una modesta traviesa que une el Paseo con la Calle de San Juan ostenta una enigmática fecha como titulación: Cinco de Marzo.

Este callejón, fruto de la canalización de una acequia, se abrió en 1881 y fue bautizado como calle de Sarmiento en agradecimiento a la actuación del gobernador civil en la riada que sufrió Orihuela aquel año.

El eco de la provincia. 20 de septiembre 1881: Por Real decreto de 13 del actual, ha sido trasladado al Gobierno civil de Murcia el Sr. D. Francisco Banquells, que desempeñaba el cargo de Gobernador civil de nuestra provincia, y por otro decreto de la misma fecha, se nombra para esta vacante al Sr. D. Francisco Javier Sarmiento.

El Constitucional. 8 de octubre 1881: Anoche se recibieron en el Gobierno Civil graves noticias por telegrama. El alcalde de Orihuela telegrafía diciendo que la inundación del Río Segura es inminente.

Las pérdidas de la huerta son de grandísima consideración; la vega estaba toda inundada, y por consecuencia, el pánico se había apoderado de aquella desdichada ciudad víctima de estos estragos. Nuestro Gobernador, el Sr. Sarmiento, es muy posible que salga para los pueblos inundados a dictar disposiciones y a animar con su presencia a aquellos habitantes.

El Graduador. 14 de octubre 1881: Procedente de Orihuela llegó anteanoche a esta capital, el Gobernador de esta provincia, Sr. Sarmiento. Tenemos a la vista varias cartas de Orihuela, en la que se nos manifiesta los resultados prácticos que ha tenido para esta castigada población, la oportuna llegada de dicho señor.

Suprimimos todos los elogios que hacen de esta autoridad por no lastimar su exquisita modestia; pero séanos permitido a nosotros, nada acostumbrados a derramar incienso, hacer verdadera justicia, manifestar nuestra satisfacción al ver que las familias de esos pueblos, que más han sufrido en el último desbordamiento del Segura, se muestran agradecidos al celo, actividad e inteligencia con que la nueva autoridad de esta provincia ha acudido a los puestos de mayor riesgo y donde eran, por consiguiente, más necesarios toda clase de auxilios, tanto para evitar mayores daños, como para socorrer a los pobres que por efecto de las circunstancias lo habían perdido todo o podían perecer de hambre por falta de trabajo y hasta de artículos comer.

Consignamos las anteriores noticias, según se nos comunican, para honra del Sr. Sarmiento y satisfacción de la provincia.

Ayuntamiento de Orihuela. Sesión Municipal del 17 de noviembre de 1881: Se acuerda como prueba de grato recuerdo y consideración a la persona del Sr. Gobernador Civil de esta provincia, se ponga el nombre de Calle de Sarmiento a la nuevamente abierta próxima al paseo, que pone en comunicación la Puerta Nueva con la calle de San Juan, fijándose el correspondiente azulejo que lo determine.

La Calle Cinco de Marzo en el año 2004. Fotografía Ajomalba.

Comprobado que el gobernador de Alicante por aquellas fechas se llamaba Francisco Javier Sarmiento y que el callejón conservó su nombre hasta 1914, año en el que se le llamó «Cinco de marzo», sólo se me planteaba una duda.

¿Qué ocurrió el cinco de marzo de 1914 en la calle Sarmiento?
Asesinato de Canalejas. Portada y esquela del ABC.

Antecedentes

El asesinato de Canalejas en noviembre de 1912 puso fin al sistema de turnos de Gobierno establecido entre liberales y conservadores.

Ambos partidos se fueron fragmentando en diversos grupúsculos: Reformistas, Socialistas, Anarquistas, Nacionalistas, Republicanos, Integristas, Tradicionalistas, Jaimistas, Católicos, etc.

En el ámbito local, Alfonso Pardo y Manuel de Villena, marqués de Rafal, aspiraba de nuevo a la representación parlamentaria de este distrito como jefe del Partido Conservador oriolano.

Alfonso Pardo y Manuel de Villena, marqués de Rafal. Jefe del Partido Conservador.

Las elecciones del 8 de marzo de 1914 en Orihuela se presentaban muy reñidas. Su oponente Manuel Ruiz Valarino, jefe del Partido Liberal, había movido bien sus fichas pactando alianzas electorales con los antiguos partidarios del marqués.

Manuel Ruiz Valarino. Jefe del Partido Liberal

El hijo de Ruiz Capdepón gozaba de gran influencia política en toda la provincia; pero el marqués de Rafal manejaba hábilmente los hilos del poder que en ese momento disfrutaba.

Ambos partidos disponían de un periódico local que utilizaban como órgano de propaganda y látigo de la oposición: «El Eco de Orihuela» por parte del Partido Conservador y «El Diario» por parte de los liberales.

Por supuesto, las versiones que cada periódico ofreció del suceso al que nos vamos a referir inclinaron el peso de la noticia hacia sus propios intereses.

Trinitario Ruiz Capdepón.

Las disputas entre «rafalistas» y «valarinistas» fueron subiendo de tono. Como muestra de la tensión política local, desde la víspera de los hechos, el director de «el Diario» José M. Teruel, permanecía detenido en el retén municipal. Estaba acusado de abofetear a un macero municipal.

Los hechos.

Vamos a comenzar con la versión liberal.

EL Diario. 6 de marzo 1914.

El 6 de marzo de 1914, en primera plana y a toda pagina, el citado periódico denunció la existencia de una partida de matones a las ordenes del marqués a la que bautizaron como «partida de la porra»

EL Diario. 6 de marzo 1914: Provocación. Ciudadanos atropellados y apaleados. Desacatos a una autoridad militar. Tiros a la multitud indefensa. Indignación popular. Más detenciones a personas dignas. Poco después de las siete, salió a patrullar por las calles de la tranquila Orihuela, una «Partida de la Porra», formada por sujetos de mala catadura y peor aspecto, reclutados seguramente entre el hampa de la sociedad orcelitana, armados de sendas varas de fresno, los cuales se distribuyeron en grupos por las calles de la ciudad, convertida en ese momento en algo peor que una kábila rifeña.

Don Manuel y Don Vicente Ruiz Valarino, acompañados del exmagistrado del tribunal supremo Don Álvaro Landeira, acababan de cenar en el Hotel España y marchaban a su domicilio, acompañados como siempre de un grupo de amigos y correligionarios.

Al llegar a la calle Sagasta, los partidarios de la porra apaleaban salvajemente a un joven de unos 16 años. Protestaron de forma pacífica y ordenada ante el brutal espectáculo, pero los guardias municipales que allí estaban, les acometieron sable en mano, desacatando y atentando contra el capitán de Corbeta, D. Manuel Ruiz Valarino que, aun después de mostrar el carnet militar, fue maltratado y rodeado por una chusma de porristas.

Calle de Sagasta. Colección Javier Sánchez Portas.

Entre tanto, otros guardias sable en mano, penetraron en la farmacia de nuestro correligionario Carlos Román a viva fuerza, porque en ella se habían refugiado algunos perseguidos, mientras que personas respetables eran atropelladas indignamente por los de la porra y otros guardias.

De pronto, entre aquella confusión sonó un disparo y luego otro, y un tercero. Según testigos presenciales del suceso y entre ellos uno de mayor excepción cuyo nombre reservamos para darlo a quien corresponde, los disparos partieron de los guardias municipales.

Fueron detenidos y conducidos al retén, arbitrariamente, perfectos caballeros, honra de la moralidad, el decoro y la decencia. Un espectáculo repugnante, asqueroso.

«El Oriol taurino» 15 de agosto 1908. Mi agradecimiento a José M. Dayas.

Según esta primera versión, cuando el candidato Ruiz Valarino se dirigía a su casa después de cenar en el Hotel España acompañado de su hermano y de un grupo de amigos y seguidores, presenciaron como en la calle Sarmiento, los «de la porra» apaleaban salvajemente a un adolescente en connivencia con los guardias municipales.

Las «partidas de la porra» se hicieron famosas en la segunda mitad del siglo XIX. No eran más que grupos de matones contratados para apalear a opositores y atacar las redacciones de periódicos contrarios.

Al fondo, Hotel de España. Colección Javier Sánchez Portas.

Al recriminarles por tal abuso, los citados caballeros fueron agredidos por los matones y acometidos por los guardias. Sable en mano les obligaron a buscar refugio en la farmacia del conocido liberal Carlos Román Miralles, yerno de Francisco Díe Pescetto.

De allí les sacaron por la fuerza, organizándose una trifulca que acabó con tres tiros; disparos que, según los «valarinistas», partieron de las armas de los guardias. Varios liberales, «gente decente y honrada», fueron detenidos y conducidos al retén municipal.

El Eco de Orihuela. 6 de marzo 1914.

Ese mismo día «el Eco de Orihuela» ofrecía otro punto de vista en la última columna de la segunda página.

El Eco de Orihuela. 6 de marzo 1914: El sangriento suceso de anoche. Anoche entre dos luces se notó un cambio que hacía presagiar desagradables acontecimientos. Los agentes de la autoridad extremaron sus precauciones, ejecutando con toda escrupulosidad y tacto las ordenes de cacheo recibidas.

Se vigilaba de un modo especial a determinados individuos altamente sospechosos. Tenía confidencias la policía de que un individuo apellidado Mateo, que goza de fama de duro, «guardia de corps» de ciertos elementos que bullen estos días en las hasta ayer incruentas luchas políticas.

Alrededor de las nueve de la noche de ayer, la pareja compuesta por los guardias municipales Juan Pedro Fernández y Tomas Pérez, advirtió la presencia en el Boulevard de Sagasta del referido Mateo, al que trataron de cachear.

La resistencia descompasada del aludido, y la concurrencia de algunos sujetos que acudieron a todo correr desde la parte norte del paseo, promovió un altercado en el que terciaron algunos transeúntes que se dispusieron a auxiliar a la autoridad.

Entonces un grupo situado en la esquina de la farmacia del Sr. Román, con voces y actitudes desacompasadas provocó la aproximación de los agentes, ocurriendo entonces según afirman testigos presenciales, que desde el interior de algunas viviendas y en el arroyo se hizo armas contra los agentes.

Entre los nombres que se barajan, solo queremos dar uno a la estampa, el del guardia Juan Pedro Fernández, que resultó herido por arma de fuego, con alojamiento del proyectil que esta mañana le ha sido extraído del costado izquierdo. Fue herido por la espalda y en dirección de arriba abajo.

Según la versión conservadora, la autoridad había sido informada de que individuos altamente sospechosos merodeaban por la ciudad.

Alrededor de las nueve de la noche, la pareja de guardias municipales formada por Juan Pedro Fernández y Tomás Pérez, trataron de cachear a un tipo con fama de duro llamado Mateo, cuando un numeroso grupo de sujetos acudió corriendo de la parte norte del paseo, entonces llamado de Sagasta, promoviendo un altercado con los agentes.

Argumentaba también que unos ciudadanos acudieron en apoyo de la autoridad y que desde la farmacia comenzaron a provocar a los agentes; al acudir estos a sofocar el alboroto, fueron tiroteados desde un balcón hiriendo al guardia Juan Pedro Fernández, con alojamiento de proyectil en el costado izquierdo.

El Paseo, entonces calle Sagasta. Colección Javier Sánchez Portas.

El sábado día 7, víspera de la jornada electoral, «el Eco de Orihuela» ampliaba, en defensa de su versión, que los tiros sólo podían proceder de un portal elevado por la trayectoria de la bala; que ésta era del nueve y no del doce, calibre que usaban los guardias; y que los testigos hablaban de un tipo vestido de señorito que al parecer huyó por los tejados.

Ese mismo día, la noticia llegó a Madrid. En el mismo diario, de tendencia liberal, figuraban cuatro apartados.

La Mañana (Madrid). 7 de marzo 1914:

Primeramente la versión gubernamental.

La Mañana (Madrid). 7 de marzo 1914: ESCÁNDALOS ELECTORALES. EL DISTRITO DE ORIHUELA. Referencias oficiales. El gobernador de Alicante dice que, según le comunica el alcalde de Orihuela, algunas personas significadas de la política del Sr. Ruiz Valarino han alterado el orden y herido de gravedad a un guardia del Municipio.

Con este motivo han sido detenidas varias personas, entre ellas D. Pedro María García Murphy, ex concejal y ex teniente alcalde, afiliado a la política de Ruiz Valarino, y D. Rafael Blasco, oficial de la Delegación de Hacienda de Alicante.

También está detenido el portero del señor Ruiz Valarino, como presunto autor de la herida del guardia. Se asegura que el promotor de los sucesos fue el diputado provincial Sr. Ballesteros.

El punto de vista del periódico, defendiendo a Ruiz Valarino.

Aclaraciones y comentarios. Hasta aquí las referencias oficiales que recogimos en nuestro deber de informadores; pero conviene hacer constar que el suceso de que se hace mérito, y cuantos ocurran ahora en aquel distrito, tienen origen muy distinto al que se le quiere atribuir por los delegados del Gobierno.

Nuestro respetable amigo el ex ministro Sr. Ruiz Valarino, que tan merecidamente disfruta fama de prudente y que reúne cualidades por nadie superadas de sensatez y civismo, viene siendo objeto de una persecución sin freno en los distritos de Orihuela y Dolores.

Como la mayoría de aquellos electores, decididos adeptos del Sr. Ruiz Valarino, no pueden olvidar cuánto deben a su celo infatigable; es necesario apelar a las mayores violencias para el logro del atropello que el Gobierno se propone.

Bien parco nuestro amigo en la publicidad de los desmanes que contra él se cometen, se ha limitado hasta ahora a dirigir al presidente del Consejo denuncias de algunas felonías y avisos de justificados temores.

Las prudentes advertencias del Sr. Ruiz Valarino no han sido atendidas y ha ocurrido algo de lo que tenía que suceder por falta de previsión y exceso de arbitrariedad.

Responsable de lo acontecido y de cuanto en este orden desagradable pueda suceder en aquella región es el Gobierno que desatentadamente persiste en una actitud condenable, puesto que ya debía estar convencido de que ni aun con sus mayores violencias conseguirá arrebatar las actas que tan bien conquistadas tienen allí nuestros amigos.

Un telegrama de los electores oriolanos al presidente del Consejo firmado por Amancio Meseguer.

Amancio Meseguer López y Amancio Meseguer Manresa. Archivo Municipal de Orihuela.

ORIHUELA. — Al presidente Consejo de ministros decimos: Lamentable espectáculo que ofrecen atropellos y coacciones de todo género que se cometen a diario por amparadores de la candidatura ministerial, llegado al colmo con la amenaza personal realizada en plena calle al hijo adoptivo de Orihuela Sr. Ruiz Valarino, y desacatos a ilustres personalidades, hiere de tal modo la dignidad de los oriolanos que determina un acto de solidaridad que reviste por sí solo los caracteres de la más enérgica protesta.

A este fin, los diversos partidos: integrista, carlista, maurista, liberal y republicano, hacen pública su coalición en defensa de la candidatura de nuestro paisano Sr. Ruiz Valarino, a la par que declinan en el señor marqués de Rafal y sus patrocinadores la responsabilidad de los sucesos que puedan sobrevenir ya que no es tolerable que al amparo de la protección oficial se convierta en sangrienta burla las garantías que la Constitución otorga y se haga irritante menosprecio de las leyes, con agravio de la cultura de una población que en nuestras luchas políticas ha sido siempre modelo de sensatez y cordura. Por la Asamblea electoral. Amancio Meseguer.

Y una nota de Trinitario Ruiz Valarino, hermano del candidato liberal.

Trinitario Ruiz Valarino. Manuscrito y retrato.

ORIHUELA, 6. No es ya el atropello, es el atentado personal organizado oficialmente el que se dirige contra mí. El mismo individuo que me amenazó hace unos días recorrió anoche algunas calles dando mueras a mi hermano, candidato por este distrito, y a mí en presencia de varios guardias municipales.

Más tarde, al salir mi hermano de casa, un guardia del Ayuntamiento intentó detenerle violentamente poniendo las manos sobre su persona, no obstante haberlo exhibido documentos que acreditan su personalidad como capitán de corbeta.

El alcalde nombró ayer setenta individuos que funcionan como partida de garrote. La indiferencia con que se reciben mis denuncias produce los naturales resultados. Ruiz Valarino.

Conclusión y rotulación de la calle.

Calle de Sagasta. Colección Javier Sánchez Portas.

Lo cierto es que el altercado ocurrido aquella noche fue el motivo de la nueva titulación de la calle Sarmiento.

El 28 de abril Alfonso Pardo Manuel de Villena, marqués de Rafal, en carta a «el Eco de Orihuela», anunciaba su retirada de la política tras la victoria de Ruiz Valarino.

Alfonso Pardo y Manuel de Villena, marqués de Rafal.

Madrid 28 de abril de 1914. Señor Don Tomás Brotons. Orihuela. Mi distinguido amigo: Cuando a insistentes requerimientos de los amigos de ese distrito me decidí a presentar mi candidatura para Diputado, ya hice saber que lo que consideraba un sacrificio lo haría muy gustoso por corresponder al afecto y trabajos que durante la oposición se me había demostrado por aquellos.

Llevando esa mira podrá Vd. conjeturar cuán grande es mi sentimiento actual por el desenlace que han tenido los acontecimientos que han sido coronados por la proclamación en el Congreso, del Señor Ruiz Valarino…

No puedo por menos de reconocer fracasada la ilusión que un día me hice con respecto a ese distrito, y ese fracaso alcanza a mi persona política en lo que respecta a Orihuela, desde el momento que no he logrado ser en ella el candidato de muchos elementos de las derechas, con cuyo apoyo esperaba contar; y cuando partidos como el carlista e integrista no han dudado en dar sus votos al candidato demócrata no apoyando mi candidatura ni siquiera como «mal menor» …

Por unas u otras razones creo que ha llegado el momento en que me despida de los amigos para que ellos, recobrada su libertad de acción vean qué rumbos deben tomar o designen persona que pueda llevar a cabo con más éxito que yo la labor que bajo mi dirección ha resultado infructuosa…  

Tanto Vd. como todos los amigos saben que pueden contar siempre con la buena amistad de su afmo. amigo s. s. q. s. m. b. El Marqués de Rafal.

Plaza de la Pía. Casa del marqués de Rafal, sede del Partido Conservador y futuro palacio. Colección Javier Sánchez Portas.

Sin la financiación del marqués y sin partido, el diario conservador «cerró la persiana».

El Eco de Orihuela. 4 de junio 1914: EL PARTIDO CONSERVADOR SUCUMBE A LA INJUSTICIA. La dignidad y la vergüenza nos obligan a desaparecer. «El Eco de Orihuela», órgano del partido conservador de este distrito, cierra con este número la serie de su publicación, de la misma manera que la agrupación política de que ha sido voz pone, con el acuerdo que vamos a hacer público en las presentes líneas, final a su pública actuación.

Ese mismo 4 de junio, en sesión ordinaria, el concejal Román Miralles pidió al Ayuntamiento que la calle de Sarmiento se denominase calle del Cinco de Marzo en recuerdo y memoria de los mártires de la libertad y de los amigos del Sr. Ruiz Valarino, que fueron atropellados y tiroteados en aquella calle esa memorable noche.

Y que a la plaza que hasta entonces se llamaba del Marqués de Rafal, se la denominase en adelante «Plaza de la Porra», para recordar siempre a los oriolanos esa indigna partida que fue vergüenza de un pueblo honrado y culto.

Plaza del marqués de Rafal. Actualmente Condesa de Vía-Manuel. José Antonio Ruiz Peñalver.

El alcalde propuso también que se destruyese el retén municipal; puesto que en él no habían penetrado detenidas más que personas decentes; y que ese edificio, mazmorra para «valarinistas», no debía ser deshonrado con la estancia en él de algún criminal.

El Diario. 5 de junio 1914.

El Diario. 5 de junio 1914: LA DEMOLICIÓN DEL RETÉN MUNICIPAL. Terminada la sesión del Ayuntamiento, una brigada de albañiles esperaban la orden de comenzar a demoler lo que fue cárcel de las personas decentes de Orihuela, durante los últimos seis meses de barbarie y vejaciones porque hemos atravesado; y los primeros golpes de pico que sonaron, para derribar aquella mazmorra inmunda y antihigiénica, la multitud considerable que había en las plazas de la Constitución y de Cubero, prorrumpió en vivas a la libertad, al pueblo libre, a D. Manuel Ruiz Valarino y aplaudió entusiásticamente a los operarios que demolían aquellas prisiones.

Quedó acordado por unanimidad y el 16 de junio, el propio Ruiz Valarino en solemne acto, descubrió la placa.

El Diario, 17 de junio de 1914. La llegada de Don Manuel Ruiz Valarino. Al llegar la manifestación a la calle Sagasta, se detuvo para que nuestro ilustre diputado, descubriera la lápida colocada en la calle de Sarmiento, a la cual se le ha dado el nombre de calle del «Cinco de Marzo de 1914».

El acto resultó solemne, disparándose en este momento, cuatro bombas, las cuales despidieron infinidad de versos alusivos de los sucesos acaecidos en Orihuela en estos días pasados.

El Paseo, entonces calle Sagasta. Colección Javier Sánchez Portas.

En las cuentas aprobadas por el Ayuntamiento el 20 de junio de 1914 figura el pago de 17 pesetas, importe de una lápida para la calle Sarmiento.

Fotografía Ajomalba.

No he encontrado el correspondiente pago por la de la «Plaza de la Porra»; por lo que sospecho que nunca llegó a ostentar la Plaza de Rafal , hoy Condesa de Vía Manuel, tan ignominioso título.

Epílogo

Esta humilde y castigada calleja tiene un significado especial para mí. Nací en el «Paseo de Calvo Sotelo» y mis abuelos maternos vivían en la «Calle de San Juan», entonces «de Antonio Piniés»; su tránsito era el cordón umbilical entre mi madre y mi abuela.

Casa Ballesteros. José María Pérez Basanta.

Además, fue quizá mi primer descubrimiento en el tema callejero. Nadie me supo decir por qué la llamaron cinco de marzo y lo tuve que averiguar.

Era un callejoncito modesto entre dos casonas. El espacio de una acequia cubierta y sus «brazas», sin puertas ni vecinos; por lo que fue maltratada desde el mismo momento en que la abrieron.

El Día. 23 de junio 1887: La calle de Sarmiento de esta ciudad está de pésame, a las muchas desdichas que sobre ella pesan, ya en forma de escombros que obstruyen su tránsito, ya por su poco aseo, etc. etc. hay que añadir unas ligeras reparaciones que se han hecho en una casa, propiedad de D. Francisco Ballesteros Villanueva, en la cual han dejado en su fachada y en la parte superior de ella tres canales, sistema antiguo, sin duda con el objeto de que por ellas llore sus desgracias la repetida calle…

Ciento veinticinco años después de la nota anterior, la casa de Ballesteros sigue amenazándola en forma de ruina. Y la bella rejería que ostentaba le fue extirpada de raíz.

Ahora sólo alberga urinarios y contenedores de basura…

La calle 5 de marzo en 2004 y en la actualidad. Fotografías Ajomalba.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Publicado en 2006. Reformado y ampliado en 2022.

Callejeando 30. ASJ 4. San Juan.

La Calle de San Juan (Naveros). José María Pérez Basanta.
Correo Literario de Murcia. 15 septiembre 1792.

La Calle de San Juan, Naveros y la Virgen del Remedio.

Calle de San Juan. Empezando por la salida de los huertos. AMO 1714-1719.

Nuestro anterior paseo quedó interrumpido en la Barrera de Almoradí, anexa a la de San Juan. Ambas barreras se convirtieron en una calle al urbanizar en paralelo los huertos fronterizos.

Este es el origen del topónimo adoptado por la zona: «Los Huertos».

Huertos de la barrera de Almoradí. AMO 1714-1719.

El arco del Remedio:

Penetramos de nuevo en el arrabal por el desaparecido arco del Remedio de la Calle de San Juan; un viejo portillo entre las puertas de Callosa y Almoradí ornamentado y ampliado cuando estaba a punto de iniciarse el siglo XVIII.

Dos fotografías de 1910. Capilla de la Virgen del Remedio al final de la calle de San Juan. Colección Javier Sánchez Portas y Archivo J. Damián Rocamora.

«Los Remedios» es advocación mariana muy ligada desde sus orígenes a la Orden de la Santísima Trinidad, instalada en el barrio desde el siglo XVI.

La propia palabra hace alusión a lo que restablece la salud. Es por eso que el pueblo la abrazó como abogada contra la peste.

Tanto en Alicante donde es patrona, como en Orihuela, esta devoción llegó de la mano de los trinitarios, penetrando profundamente entre los vecinos de esta zona de huerta intramuros.

Iglesia y convento de la Trinidad. José María Pérez Basanta.

Según refleja Gisbert en su «Historia de Orihuela», en 1613, dos labradores compraron un lienzo de la Virgen de los Remedios y lo colocaron frente al callejón de Reales, muy cerca del de Cantareros.

En 1755, predicando el trinitario Francisco Manzón, renovaron el lienzo y el antiguo lo sortearon entre los mayordomos de su cofradía, que tenía la sede en el convento de la Trinidad.

En la peste de 1648 Alicante atribuyó la sanación de la epidemia a la intercesión de la Virgen del Remedio; y no olvidemos que los trinitarios viajaban constantemente al puerto de Alicante para llevar a cabo su función de redimir cautivos.

Ntra. Sra. del Remedio. Alicante. Gozos a Ntra. Sra. del Remedio.

Sea como fuere, edificado el arco de la calle San Juan en 1699, le colocaron una imagen de la Virgen del Remedio, protectora contra las epidemias. Dicho arco fue reedificado en 1765 al igual que el de la Corredera; y llegó a siglo XX en condiciones aceptables.

En el reverso de la siguiente fotografía, fechada el 23 de octubre de 1910, está escrito:

Orihuela, 23 de Octubre de 1910. A D. Domingo Guillén. Recuerdo de la fiesta celebrada en la calle de San Juan, en honor a Ntra. Sra. del Remedio, venerada en su hermita (sic) de dicha calle, el día de la presente fecha. El mayordomo, Tomás J. Leonís. Rubricado.

Nuestra Señora del Remedio. Calle de San Juan. 1910. Archivo J. Damián Rocamora.

Gracias a la prensa sabemos que, en 1908, los vecinos costearon una nueva y hermosa peluca fabricada por Justo Giménez. Y que en 1911 una vecina pagó de su bolsillo el manto que luciría en la procesión.

La iberia. 11 de agosto 1908: Los vecinos de la calle de San Juan han costeado el importe de una magnífica peluca para su patrona la Virgen del Remedio. La peluca es una obra de arte que honra a su autor Justo Giménez.

El Eco de Orihuela. 8 de diciembre de 1911: Mañana noche será conducida procesionalmente a su ermita de la Calle de S. Juan y desde la morada de doña Julia Mercader, cuya señora ha costeado un rico manto, la Imagen de la Virgen del Remedio.

Al igual que en la Corredera, los vecinos de la Calle de San Juan celebraban anualmente las fiestas de su patrona. Dichas fiestas duraban tres días repletos de actividades.

Mejor os dejo el programa publicado para el año en el que le pusieron la nueva peluca.

La Huerta. 28 de septiembre 1908: Fiestas en la calle de S. Juan. Los vecinos de San Juan preparan, con el mayor entusiasmo, grandes fiestas en honor a Nuestra Señora del Remedio, que tendrán lugar los días 7, 8, 9, 10 y 11 del próximo octubre. A juzgar por el programa, las fiestas aludidas prometen dejar nombre. A continuación lo publicamos íntegro para conocimiento de nuestros lectores:

Día 7. — A las siete de la mañana, Misa de Réquiem en. Sufragio de los difuntos de la calle. A las ocho de la noche, inauguración de la espléndida iluminación, colocación y bendición de la nueva peluca a Nuestra Sra. del Remedio.

Día 8. — A las nueve de la noche, elevación de globos; tracas, voladores y dulzaina. Día 9. — A las ocho de la noche, saldrá del arco de la calle una magnífica cabalgata que recorrerá las principales calles de la ciudad.

Día 10.— A las cinco de la tarde, hará su entrada la laureada banda de Rojales que recorrerá las principales calles de la ciudad disparándose infinidad de voladores. A las ocho de la noche, procesión, velada musical y disparo de una gran cuerda de fuegos de artificio.

Día 11. — Al amanecer, gran diana por la referida banda de Rojales; a las ocho, Misa solemne y sermón; de 10 a 12 concierto musical; de tres a seis, juegos populares, entre los que figuran la carrera del cangrejo y la olla misteriosa; y gran concierto musical; por la noche a las siete, procesión general, terminada la cual habrá velada musical dando fin a tan solemnes fiestas con una traca de 500 metros y gran «Bomba» final.

Notas. — En todos los días de fiestas habrá dulzaina, morteretes y voladores; como también grandes iluminaciones, adjudicándose un objeto de arte como premio a la fachada que resulte mejor engalanada. Se suplica la asistencia, con luz a todos los vecinos y devotos de la Virgen.  

El anuncio de las fiestas de la calle San Juan continuó apareciendo regularmente en prensa hasta la desaparición de los periódicos locales, en 1931. Y cada año presentaban alguna novedad; como la elevación de globos aerostáticos o la batalla de flores de 1929.

El principio del fin del arco llegó con la instalación de un potente motor de riego en 1913. Tras dos años de funcionamiento, los vecinos se quejaron de la «bomba que subía las aguas de la acequia de Escorratel»; cuyo acueducto pasaba por debajo del arco y lo estaba arruinando completamente.

Su denuncia quedó impresa en la prensa local.

El Conquistador. 11 de diciembre 1915: Según manifiestan los vecinos de la calle de S. Juan, en 14 del pasado mes de Noviembre elevaron una instancia al Excmo. Ayuntamiento, en la que exponían que el arco de entrada a dicha calle, en donde se venera la imagen de Nuestra Sra. de los Remedios, se ve amenazado de inminente ruina a causa de la reciente elevación de las aguas, que mecánicamente se obtienen por el «Heredamiento» de la acequia del Escorratel.

Que esas aguas son perjudiciales por la excesiva humedad que producen en los edificios colindantes a dicho arco, y que por tanto, rogaban a la Excma. Corporación, que se obligara al «Heredamiento» que beneficia esas aguas, bien a fortificar los cimientos del arco de referencia con fabricación hidráulica, bien entubando las aguas que se eleven para evitar filtraciones.

Cerca de un mes hace, Sr. Alcalde, que se ha presentado la instancia suscrita por los vecinos de la calle de San Juan, y esta demora en la resolución de ella, hace también que preguntemos: ¿Tiene S. S. noticia de esa solicitud?…

… El bien público, debe, como no ignora S. S.; anteponerse siempre al bien particular de una empresa o entidad cualquiera por respetable que sea; mucho más en el caso presente, en que de desplomarse el arco de referencia, pudieran ocurrir desgracias personales, tratándose como se trata de un punto de constante y obligado tránsito a la carretera. Confiamos pues, Sr. Alcalde, en que dispondrá que con la mayor urgencia, se proceda a las reparaciones a que haya lugar.

El alcalde mandó repararlo y el semanario integrista se lo agradeció dedicándole una letras:

El Conquistador. 5 de febrero 1916: Como nos han informado que se han hecho ya las oportunas reparaciones de albañilería, para evitar el que las aguas que el «Heredamiento» extrae de la acequia del Escorratel continuaran socavando los cimientos del arco de la ermita de la calle de San Juan y edificios colindantes, no podemos por menos que aplaudir a S. S. si bien con la salvedad, de que para llevar a cabo esas reparaciones, no bastaron nuestras denuncias, sino que fue preciso que las aguas de tal acequia rebosaran, corriendo libremente por dicha calle de S. Juan.

Vecina de la calle de San Juan. Gaspar Poveda Grau.

A pesar de aquella rehabilitación, el deterioro continuó reforzado por el paso de vehículos cada vez más grandes y potentes.

La última noticia que he encontrado relativa al arco ya la mencioné en la Corredera. Está fechada en 1926; cuando Severiano Sánchez Ballesta, arquitecto municipal, aconsejó el derribo de ambos arcos por no tener valor artístico y provocar rincones infecciosos impidiendo el tránsito de grandes vehículos.

En el proyecto de demolición, Sánchez Ballesta incluyó la construcción de una hornacina o capilla al costado de la calle para albergar la desahuciada imagen mariana. Y el 9 de diciembre de 1928 se inauguró su nuevo emplazamiento con un gran festejo:

El pueblo. 10 de diciembre 1928: Ayer mañana tuvo lugar la bendición de la nueva capilla edificada en la Calle de San Juan, dedicada a Ntra. Sra. del Remedio, Patrona de dicha calle. Bendijo el local el M. I. Sr. Dr. D. Luis Almarcha, Vicario General, y al acto asistió la Mayordomía y casi todos los vecinos, reinando un gran entusiasmo. Se dispararon multitud de bombas y los Mayordomos obsequiaron espléndidamente a las personas invitadas al acto.

Actualidad. 13 de diciembre 1928: El pasado día nueve a las once de su mañana tuvo lugar la bendición de la nueva Ermita construida en la calle de San Juan de esta ciudad de la que es Patrona nuestra Señora la Virgen del Remedio.

El local que estaba artísticamente adornado con profusión de luces y flores fue bendecido por M. I. Sr. Dr. D. Luís Almarcha asistido del sacerdote Don Ramón Garriga; acudieron al acto una representación del Excmo. Ayuntamiento, la Mayordomía y todos los vecinos de la calle entre los que reinó un gran entusiasmo.

Se dispararon multitud de bombas y al final los invitados fueron espléndidamente obsequiados con dulces, licores y cigarros. Felicitamos a los vecinos de dicha calle por la fe y entusiasmo que tan visiblemente profesan a su patrona y muy especialmente a las camareras y mayordomos que tan incansablemente trabajan por el mayor esplendor de los festejos que tan acertadamente saben organizar.

En recuerdo de aquel arco, en la esquina con Ronda de Santo Domingo, permanece una hornacina de la Virgen del Remedio, la advocación venerada durante siglos por los vecinos de la calle de San Juan.

Nuestra Señora del Remedio. Hornacina Calle de San Juan.

Lo Carrer de Sant Joan, la calle de San Juan.

Como hemos podido comprobar a lo largo de nuestro paseo, las iglesias y conventos han marcado la nomenclatura vial oriolana provocando titulaciones que han resistido el cambio de idioma y el paso de los siglos.

Es el caso de Santa Justa, Santiago, San Agustín, San Francisco, el Carmen o San Sebastián.

Nombres que han aguantado incluso la desaparición del edificio, como San Gregorio, Capuchinos o Santa Lucía. Únicamente durante el breve paréntesis de la II República, nuestros munícipes osaron alterar alguna titulación religiosa.

Y de todas ellas, sólo una se mantuvo ausente durante la Dictadura de Franco y buena parte de la Democracia. Un largo paréntesis que acabó en el año 2012 gracias a la Ley de Memoria Histórica: Lo Carrer de Sant Joan/ la calle de San Juan.

Lo Carrer de Sant Joan. AMO 1636-1660.

En abril de 1913 el concejal García Murphy  propuso darle el nombre del doctor Sarget por haber tenido éste farmacia y clínica en la calle de San Juan. Pero dicha propuesta llevaba la siguiente coletilla:

«Si esto pudiera suponer molestia para los sentimientos religiosos de los oriolanos, que se dé su nombre a la calle de la Feria». Ya sabemos el resultado.

El primer titular de la calle, después de San Juan, fue José Rogel Soriano; uno de los músicos españoles más importantes de la segunda mitad del siglo XIX. No confundir con su hermano Federico, el de los Cantores de la Pasión, quien como hemos citado en su momento, conserva su calle cerca de la Corredera.

Ambos eran hijos de José Rogel y Bernarda Soriano; casados en 1827 en la Parroquia de Santiago. Aunque este matrimonio bautizó en la Catedral a siete niños y dos niñas, en el censo de 1854 vivían en la Puerta Nueva (el actual paseo) con tres hijos varones y una sirvienta.

José era diez y seis años mayor que Federico; entre los dos estaba Mariano. La primera petición de una calle para José Cayetano Rogel Soriano llegó a través de J. Poveda Mellado, quien redactó la siguiente biografía:

Actualidad. 26 de septiembre 1929: GLORIAS DEL ARTE. José Rogel Soriano. Hojeando cierto día uno de los tomos de la gran obra del Diccionario Enciclopedia Espasa, di con el nombre de este ilustre compositor: José Rogel. De su biografía pude sacar los siguientes datos: José Rogel, compositor español, nació en Orihuela en 1829 (su partida de nacimiento dice que fue en 1827, fecha que cuadra con la del padrón) y murió en Cartagena el 26 de enero de 1901.

Tuvo por maestro de piano al organista don Pascual Pérez, el cual le dio gratuitamente lecciones de composición, contrapunto y fuga. Se dedicó a la música desde muy niño, y a la inverosímil edad de nueve años, instrumentó algunas piezas, de ópera; de donde podernos admirar que Rogel fuera más adelante, y en la villa y corte de Madrid, uno de los grandes maestros; sabedlo así. Sus composiciones son tantas que sería un absurdo obvio el hacer mención de ellas en estas cuatro líneas que le dedicamos a su memoria…

… Poco tiempo duró su estancia en Orihuela; Rogel Soriano fue mandado por su padre a Valencia para cursar la carrera de leyes, y durante su estancia en la misma, despilfarró su actividad en un sin número de composiciones: misas, marchas, villancicos, bailables, jotas, estudios de solfeo, flauta y piano, y tal actividad se continuó en Madrid, donde el incansable maestro escribió la friolera de 181 obras; algunas de ellas en un acto, en dos, en tres y en cuatro.

Su primera obra estrenada, en el teatro Lope de Vega, en 1854, fue «Loa a la libertad». Creador del llamado género bufo, de sus obras, «El joven Telémaco», fue la que más éxito obtuvo, siendo ésta representada en Madrid el mismo día que murió su autor.

Rogel Soriano nos es grato mencionar que fue director de orquesta, teniendo a su lado, y como segundas partes, a los ilustres e inmortales maestros, gloria de la música, Bretón y Chapí. Le fue impuesta por S. M. el Rey, don Alfonso XII, la Gran Cruz de Carlos III y la Cruz del Cristo de Portugal, y por lo cual era Excelentísimo e Ilustrísimo señor, como así figura en Madrid entre los grandes hombres.

Rogel Soriano terminó su carrera siendo abogado a los 18 años; pero para nada quiso hacer uso de la misma. Por sus méritos sobrados,  justo es que así como otros oriolanos ilustres (…) Rogel Soriano tenga también en nuestra ciudad una calle que perpetúe su gloriosa memoria. Es justo, repetimos, y debe hacerse.

La calle de San Juan fue titulada con su nombre en mayo de 1931, recién proclamada la II República. Y permaneció como calle de José Rogel Soriano hasta abril de 1939.

Renacer. 9 de mayo de 1931.

El ilustre músico falleció en 1901; y precisamente en ese año, nació en Valencia Antonio María Piniés y Roca de Togores; el siguiente titular de la calle de San Juan.

Antonio Piniés, hijo del barón de la Linde, se casó con María Luisa Almunia Roca de Togores, hija de la marquesa de Rubalcava.

La boda se celebró el 25 de abril de 1927, en el oratorio privado del Palacio de Rubalcava; y ofició la ceremonia el Vicario General de la diócesis y Chantre de la Catedral, Luis Almarcha.

Una vez casados, la pareja se instaló en una casona de la Calle Santa Lucía, propiedad de la marquesa de Rubalcava: el actual palacio de la Linde.

Actual palacio de la Linde. Colección Javier Sánchez Portas.

Durante los sucesos del 18 de julio de 1936 que provocaron la Guerra Civil, Antonio era jefe local de Falange Española y estuvo implicado en el intento de liberar a José Antonio Primo de Rivera.

Detenido posteriormente, en noviembre de ese mismo año fue juzgado en Alicante por un Tribunal Popular y condenado a muerte. Acabó fusilado en el cementerio municipal alicantino, víctima de una represalia por los bombardeos a la capital.

Calle de Antonio Piniés. 1940-2012. Foto Ajomalba.

Cuatro años después, en el homenaje franquista a los«mártires de la Cruzada», la calle de San Juan recibió su nombre.

Con el fin de testimoniar el reconocimiento que Orihuela debía al libertador de España de las garras del marxismo, al iniciador del glorioso alzamiento y en el resto de los designados al elemento civil a Falange, a los tradicionalistas y a los militares que dieron sus vidas por Dios y por España.

Esta titulación duró desde de octubre de 1940 hasta junio de 2012, fecha en la que se aplicó la Ley de Memoria Histórica. Pero como había ocurrido con otras titulaciones seculares, el cambio había sido a nivel postal.

Para los oriolanos siempre fue la calle de San Juan, titulación que mantiene en la actualidad.

José Rogel Soriano, otro ilustre oriolano olvidado, se quedó sin calle para siempre. Como consuelo, su nombre aparece impreso en uno de los medallones que adornan el Teatro Circo de Orihuela.

Huerto conventual de San Juan. Antonio Ballester Vidal.

Antes de pasar a hablar de edificios, de traviesas o callejones, hay que decir que la que hoy conocemos como calle de San Juan estaba dividida en dos partes claramente diferenciadas. La más cercana al arco era una amplia zona agrícola con escasas viviendas.

Abarcaba, a lo ancho, desde el Colegio de los dominicos a las traseras de la Corredera; y a lo largo, desde la barrera al callejón de Reales; o lo que es lo mismo hasta las tapias del convento de las clarisas.

Huerto de las Clarisas. Antonio Ballester Vidal.

Del muro a Reales, la calle no era más que un polvoriento camino entre huertos; destacando especialmente una enorme finca cuyo propietario era Miquel Peres de Terol, personaje del siglo XVI identificado por Ojeda Nieto.

Raval de Terol. AMO 1636-1660.

José Manuel Dayas ha localizado a un personaje homónimo bautizado en la Catedral de Orihuela, en el verano de 1573. Se llama Miguel Pérez; y en su partida de bautismo, la madrina esta registrada como «Beata Terola». Probablemente fuese su hijo.

La extensa propiedad aparece en los padrones como «solares de Terol» o «Raval de Terol». La más completa definición, localizada un padrón del XVII, dice así: «Solares de Terol desde la calle de reales hasta la barrera».

AMO 1636-1660.

Para haceros una idea de cómo era esta zona agrícola intramuros sólo tenemos que compararla con la huerta oriolana en la actualidad. Viviendas pegadas a los caminos formados en torno a las acequias.

Dichas acequias eran utilizadas como alcantarillado al aire libre provocando olores, inundaciones y estorbos, sobre todo durante las mondas.

A pesar de la progresiva urbanización, la división se mantuvo hasta el siglo XIX. Gisbert, en su «Historia de Orihuela» lo explica así:

La calle de San Juan recibe por el vulgo el nombre de Naveros por lo que se refiere a su segunda mitad, la más próxima a la huerta.

Calle de San Juan. Archivo Mariano Pedrera.

Desgraciadamente no he conseguido averiguar la procedencia de esa titulación oficiosa. La raíz toponímica «nava» proviene de un sustantivo latino que hace referencia a una zona llana, pantanosa o inundable. Aparece en muchos municipios y accidentes geográficos de toda España.

Navero puede ser originario de las Navas o también un apellido. La segunda opción es poco probable; pues no hemos encontrado ningún individuo bautizado con ese apellido en la provincia de Alicante. La relación podría estar en las frecuentes inundaciones que sufría la zona.

El Pueblo. 3 de febrero 1925: Esperan los vecinos de la segunda parte de la calle de San Juan que oigan sus justísimas aspiraciones; para no ahogarse en tiempos de riada, y no enfangarse en los de lluvia.

La noticia anterior demuestra que la antigua zona agrícola intramuros seguía claramente diferenciada bien entrado el siglo XX. Aún hoy, escondidos tras las tapias de los callejones, permanecen como recuerdo el huerto de las clarisas y el del barón de la Linde.

Fotografía Google.

En la parte de Naveros tenemos tres callejones a cada lado. El primero se llama Flete y no aparece en los padrones hasta el siglo XIX.

Esta palabra sólo se usa ya en el transporte marítimo; pero según la Real Academia, el término sirve para cualquier tipo de transporte. Es más, ponen como ejemplo «los arrieros buscan flete». La proximidad del arco me hace pensar que, una vez ensanchado este en la segunda mitad del XVIII, se convirtió en una especie de carretería.

Hace mucho que no tiene placa. Mostraba su humilde nombre pintado en la pared hasta que tiraron la casa esquinera. Esta calleja y la de Mojica, que sí aparece en el siglo XVII, eran un solo callejón que giraba sobre sí mismo para acabar en el punto de partida; por lo que vulgarmente lo llamaban «del Rodeo».

AMO 1636-1660. Fotos Ajomalba.

Lo mismo ocurría con las de Escala y Bolas; dos calles sin salida que terminaban en huertos. El de Escala es nombre antiguo que ya figura en el XVII. Bolas es más reciente, seguramente del XIX.

De estos cuatro callejones, actualmente sólo el de Mojica tiene salida gracias a la Calle Ramón Sijé, abierta en el siglo XX. Así pues, en este primer tramo de la calle, los callejones (antes caminos de huertos) no tenían salida.

AMO 1636-1660. Fotos Ajomalba.
La Calle de San Juan. José María Pérez Basanta.

De la calle Cantareros, que comunica con la Corredera, ya hemos hablado en la entrega anterior. La de Reales es título antiquísimo que aparece al menos desde el siglo XVI.

Fotografía Ajomalba.

Era un sendero entre tapias de huertos, un camino público que garantizaba el paso hacia el camino real al estilo de las veredas de realengo en la huerta, de ahí probablemente su nombre.

Cantareros desde Reales. Fco. Luis Galiano Moreno.

Carrer de Sent Joan desde lo carrer dels reals als Ostals. AMO 1636-1660.

A partir del cruce con Reales empezaba la parte urbanizada; la verdadera calle de San Juan. En la anterior imagen, obtenida de un padrón del siglo XVII queda bastante claro el espacio que abarcaba: calle de San Juan de la calle de reales a los hostales.

La Calle de San Juan. José María Pérez Basanta.

En esta parte tenemos otras tres traviesas: Barberos, ya mencionada en la Corredera; Cedaceros y Cinco de Marzo. Cedaceros es otro nombre gremial que hace referencia a los artesanos que fabricaban cedazos y cribas.

Rótulo Cedaceros. Madrid.
La Calle de San Juan. José María Pérez Basanta.

La de Cinco de Marzo era una callejuela sin puertas que, hasta hace poco, conservaba una bella colección de rejerías. Ahora está totalmente deteriorada.

Hasta el último cuarto del siglo XIX, era parte del trazado de la acequia vieja de Almoradí.

En noviembre de 1881 se cubrió la acequia y se bautizó con el nombre de Calle de Sarmiento. El 4 de junio de 1914 fue titulada como Cinco de Marzo.

La Calle de San Juan. Esquina cinco de marzo. José Gálvez Pujol.

Para mí ese callejón tenía un significado especial. Yo nací en el Paseo y mis abuelos vivían en la calle de San Juan. Por lo que me contaron, esa calleja era una especie de cordón umbilical entre mi madre y mi abuela.

Nadie sabía explicarme el porqué de esa fecha en su titulación. Interesado en el asunto, acabé escribiendo un artículo monográfico llamado «La noche del 5 de marzo de 1914 en la calle de Sarmiento». Os dejo el enlace.

Enlace al artículo

Edificios:

En la calle de San Juan sólo quedan tres edificios reseñables.

La Calle de San Juan. Antonio Ballester Vidal.

Por orden de antigüedad, el primero es el monasterio de clarisas de San Juan de la Penitencia, que dio nombre a todo el arrabal. Ya hablé de él en otro artículo monográfico ilustrado por Antonio Ballester. Os dejo el enlace: .

Enlace artículo
Monasterio de San Juan. Fco. Luis Galiano Moreno.

El segundo fue palacio de la Baronía de la Linde, título concedido por Carlos III en el siglo XVIII a Manuel Antonio Terán y Álvaro de los Ríos, señor de la Linde y primer barón.

Palacio de la Linde. Fco. Luis Galiano Moreno.

A nosotros nos interesa el séptimo barón, Antonio María de Piniés Sánchez Muñoz, nacido en Zaragoza en 1860.

Este noble aragonés, vecino de Valencia, casó en febrero de 1896 con María de la Encarnación Roca de Togores y Enríquez de Navarra. Tuvieron seis hijas y un solo hijo, Antonio María, del que ya hemos hablado anteriormente por ser titular de la calle.

Palacio de la Linde. José María Pérez Basanta.

El matrimonio llegó a Orihuela con el cambio de siglo. En octubre de 1900, don Antonio presentó instancia en el Ayuntamiento solicitando permiso para derribar la casa número 44 de la calle San Juan, que había pertenecido a Francisco Moreno Bernabeu. Su esposa se la había comprado ese mismo año a la heredera, Mª Teresa Moreno Tobilla.

Palacio de la Linde. José María Pérez Basanta.

A los ochocientos metros del solar le agregaron tres fincas más: dos casas en la calle de Barberos y un huerto atravesado por una acequia, con su propia zenia.

El resultado fue el curioso y desconocido palacio de la Linde construido en 1901 frente al monasterio de San Juan. Un edificio neogótico que merece la pena contemplar detenidamente.

Casa natal, antes y después. En el centro, los hermanos Hernández.

El tercero es la moderna y polémica reedificación de la casa donde el 30 de octubre de 1910 nació el oriolano más universal: Miguel Hernández Gilabert. Sin comentarios.

Casa natal Miguel Hernández. La Verdad.

Había un cuarto edificio interesante, el palacio del marqués de Lacy, ubicado entre San Juan y La Corredera; pero fue demolido. He conseguido recopilar algunos datos interesantes sobre el primer marqués.

Nacido en los años 20 del siglo XIX, Salvador de Lacy y Pascual de Bonanza era hijo del matrimonio formado por Miguel Lacy y María Ana Pascual de Bonanza y Roca de Togores, casados en la Parroquia de Santa María de Alicante en 1818.  

Palacio del marqués de Lacy. Colección Javier Sánchez Portas.

En 1848 era diputado por Alicante y casó con Manuela Reig y González de Villaventín en 1856. Al fallecer el oriolano Pascual Reig, su esposa y otras tres sobrinas heredaron una casona de labor agrícola con una parcela de 223 tahúllas en Elda. Poco a poco, el matrimonio se hizo con las otras tres cuartas partes de la finca. 

Calle de San Juan. Colección Javier Sánchez Portas.

En octubre de 1878 su esposa falleció en Orihuela y Salvador quedó como único propietario de la heredad de Elda que acabó llamándose «Finca Lacy». Pronto contrajo matrimonio en segundas nupcias con María de la Concepción Zafra Torres.

El año que murió su primera esposa, Salvador había sido Caballero Cubierto en la Semana Santa oriolana:

El Segura. 24 de abril 1878: La procesión del Entierro estuvo muy concurrida y perfectamente ordenada por los Sres. Comisarios de festividades de este Iltre. Ayuntamiento que como de costumbre presidió el acto, siendo Caballero estandarte D. Salvador de Lacy, y pilares de la Soledad cuatro Sres. Abogados y cuatro Oficiales del Batallón Reserva de Orihuela.

Calle de San Juan. Archivo Mariano Pedrera.

También ese mismo año, «El Segura» insertó en sus página unos artículos sobre agricultura práctica publicados por Lacy en Madrid en 1868, cuando todavía era diputado a Cortes.

La serie empezaba con una carta remitida a Adolfo Clavarana en la que afirmaba que acudir a los bancos, con intereses del ocho al diez por ciento, era una ruina para el labrador:

Yo que llevo veinte y dos años de experiencia y me precio de ser labrador práctico, aunque propietario de muchas fincas obtengo no obstante, rentas exiguas (a pesar de mis muchos adelantos) confieso ingenuamente que me vería perdido sin remedio, el día que sujetara mi patrimonio a hipoteca de tal importancia.

En 1882 el Vicario Capitular de la Diócesis estaba organizando una peregrinación a Roma; y nombró una junta preparatoria para la «romería». El presidente era Salvador de Lacy y el vicepresidente Adolfo Clavarana.

No sé qué hizo en Roma; pero un año después, Salvador de Lacy y Pascual de Bonanza conseguía el marquesado de Lacy de manos del Papa León XIII. El título era considerado en España como pontificio y extranjero.

Diario oficial de avisos de Madrid. 6 de marzo 1884: El Ministerio de Gracia y Justicia autorizó a D. Salvador de Lacy y Pascual de Bonanza para que, conservando el carácter de su procedencia y previo pago del impuesto especial correspondiente, pudiese usar en España, con la denominación de Lacy, al título de Marqués que le ha sido concedido por Su Santidad.

Colección Javier Sánchez Portas

Lacy participó en la gestación de los andenes comprando los terrenos por cuenta del Ayuntamiento. Delegaron en él para que, desde Madrid, procediese al ajuste y adquisición del huerto de San Gregorio, propiedad del duque de Tamames; y de nueve tahúllas y media del marqués de Serdañolas.

También prestó su palacio y una heredad en San Antón para la instalación provisional del Colegio Jesús María.

Enlace Jesús María

Su hijo homónimo y heredero del título fue bautizado en la Parroquia de San José de La Murada. Se llamaba  Salvador María Concepción Lacy Zafra, nacido en 1879. Capitán de Caballería, en 1910 pertenecía al regimiento Dragones de Montesa. Tres años después se casó con Elisa Alberola.

Fachada y solar del palacio. Colección Javier Sánchez Portas

Para terminar, voy a transcribir un interesante documento de 1904 publicado en la «Gaceta de los caminos de hierro» y en «Transportes Férreos». Se trata de un proyecto de tranvía Orihuela-Murcia con tracción animal:

DOCUMENTOS OFICIALES. Ministerio de Agricultura, Industria, Comercio y Obras públicas. Dirección General de Obras públicas. Ferrocarriles. Concesión y construcción. Vistos las instancias, proyecto y resguardo de constitución de fianzas presentadas en este Ministerio por D. Salvador de Lacy y Pascual de Bonanza, Marqués de Lacy, como Director de la Sociedad anónima titulada «Proyecto de Tranvía de Orihuela a Murcia», con domicilio en la primera de dichas poblaciones.

Solicitando la concesión de un tranvía, con tracción animal, que desde la plaza del Carmen de Orihuela ha de seguir por la calle del Hospital, plazas de Santiago y Monserrat y calle de San Francisco, y, saliendo de la población, continuará por la carretera de segundo orden del Alto de las Atalayas a Murcia (por Orihuela), siguiendo por ella y por los poblados intermedios hasta entrar en Murcia por las inmediaciones de la Plaza de Toros.

Continuando después por la calle de López Puigcerver, terminando en la plaza de las Barcas de dicha ciudad, con una ampliación o ramal desde esta plaza a la estación del ferrocarril de Alicante a Murcia (Mercancías); esta Dirección general ha resuelto anunciar en la Gaceta de Madrid y en el Boletín oficial de la provincia de Murcia la petición formulada por el Sr. Marqués de Lacy.

Siendo Murcia capital de 100.000 habitantes, Orihuela ciudad de 25.000, siendo muy reducida la distancia que las separa, de más estará decir que un tranvía entre ambas poblaciones se le descubre efectivamente posibilidad de una próspera vida. Pero dejamos la consideración de nuestros abonados si entre tales relaciones está indicado un tranvía con tracción animal, mandado ya retirar hasta en los más insignificantes servicios.

La calle de San Juan

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba)

Publicado en el día de San Juan de 2020. Año de la pandemia.

Enlace al siguiente capítulo.



El colegio de Jesús María y los agustinos.

Convento de San Agustín a mitad del XVIII. Fray Antonio de Villanueva.

De convento de San Agustín a colegio de Jesús María pasando por Plaza de Toros.

Colección Javier Sánchez Portas

El convento de San Agustín.

El actual colegio de Jesús María en Orihuela fue, hasta principios del siglo XIX, un convento dedicado a San Agustín y Nuestra Señora de Gracia.

Los agustinos pertenecen a la orden mendicante fundada a mediados del siglo XIII por el Papa Inocencio IV bajo la regla de San Agustín de Hipona.  

La fecha y circunstancias de su llegada a Orihuela varían según el cronista escogido; pero los documentos nos indican que, la construcción inicial, se remonta a finales del siglo XIV con un edificio de mala calidad.

Esta circunstancia queda demostrada cuando, en 1400, el prior solicitó ayuda a la Ciudad para evitar que los muros se les viniesen encima y el Consell les concedió cincuenta florines y autorización para pedir limosna por sus calles.

El paupérrimo cenobio, fue reedificado por completo en la segunda mitad del siglo XV al mismo tiempo que se levantaba la primitiva iglesia, sufriendo de nuevo obras de consideración un siglo después.

Por esas fechas sólo albergaba a quince frailes; pero en la centuria posterior la comunidad aumentó a treinta y ocho religiosos según consta en el censo de Aranda.

En 1802 emprendieron obras de reparación general; o más bien de de reconstrucción; pero el proyecto quedó frustrado al comenzar la Guerra de la Independencia, dejando la fachada interrumpida en el segundo piso.

Tras la exclaustración de los frailes en 1835, el exconvento fue vendido a Juan Vilaregut junto a los de la Merced y San Gregorio.

Ex convento de frailes de S. Agustín. Hoy Ayuda de Parroquia y plaza de Toros. Plano de Francisco Coello. 1859.

En 1845, transformado en viviendas de alquiler, se le adosó unas gradas y un coso de madera para servir de plaza de toros hasta el año 1884. 

En el artículo «Aportaciones para el estudio de tres conventos» cuento como, en 1868, las hermanas Vilar Pablo compraron a Bibiana González, viuda de Juan Vilaregut, los edificios expropiados a mercedarios, agustinos y franciscanos alcantarinos por 48.000 escudos.

Pinchando la siguiente imagen se accede a dicho artículo.

Enlace a artículo.

Lo cierto es que el exconvento de San Agustín quedó en propiedad de Petra Vilar en el año 1875; enajenándolo el 10 de octubre de 1879 con un pacto de retroventa. 

Y que el 14 de noviembre de 1885 hizo uso de dicha oferta de retro, recuperando el edificio por la misma cantidad.

En cuanto a la iglesia, de finales del XVIII, estaba mutilada por el terremoto de 1829 que derribó una de sus torres y la otra tuvo que ser rebajada.

Parece mentira que casi siglo y medio después del siguiente artículo aún se mantenga en pie a pesar del abandono. Está publicado en el año que llegaron las monjas:

La Crónica. 24 de marzo 1887: La iglesia de San Agustín de esta ciudad es una de esas obras monumentales que debidas al talento y piedad de nuestros padres, debe conservarse a toda costa ya se considere como edificio artístico, o ya se atienda al sagrado objeto de su destino, o ya finalmente se mire el inmenso servicio que presta.

Considerada como monumento arquitectónico la iglesia de San Agustín es una joya del arte, cuyo mérito extraordinario nadie puede negar, y de ahí el que toda Orihuela esté interesada en conservar lo poco que aún le queda de sus pasadas glorias, y de su antiguo esplendor.

Iglesia de San Agustín. Colección Javier Sánchez Portas

La iglesia de San Agustín es un magnífico templo de orden compuesto, cuyo plano mide 980 metros cuadrados, y consta, de tres naves, dos laterales de 5,17 y 14 metros de ancha y alta respectivamente cada una, y otra central de 22 metros de alta por 9,10 de ancha.  

La cúpula, o media naranja, es de una construcción atrevida, alcanzando la respetable altura de 30 metros aproximadamente, y 12 de diámetro en su arranque, coronando majestuosamente el ábside de la iglesia, y dando luz a su hermoso crucero.

Iglesia de San Agustín. Años 30 siglo XX.

La elegancia de sus arcos; la valentía de sus bóvedas; la esbeltez de sus columnas; la belleza de sus capiteles y cornisas, la riqueza de sus detalles y el mérito de su conjunto, hacen realmente de la iglesia en cuestión un verdadero monumento, digno por todos conceptos de que el gobierno de la nación, el pueblo de Orihuela y los verdaderos amantes del arte, no permitan jamás que la destructora piqueta del tiempo, y la culpable incuria del hombre lleven a cabo su destrucción y ruina…

La iglesia de San Agustín de Orihuela necesita de una gran reparación; reparémosla pues y seamos dignos de nosotros mismos.

Foto Ajomalba. Mi agradecimiento a Pablo Mazón.

El colegio de Jesús María.

La primera vez que se menciona en prensa oriolana a las religiosas de Jesús-María es en el verano de 1886.

La Crónica. 24 de junio 1886: El viernes próximo pasado salió de esta ciudad para Alicante, Valencia y Barcelona, la distinguida y bella señorita doña María Aguilar Gómez, que va a Cataluña a ingresar en el noviciado del colegio de Jesús-María establecido en S. Andrés de Palomar, siendo acompañada hasta esta estación por un corto número de personas de su inmediato parentesco y particular amistad que supieron a tiempo su precipitada marcha y pudieron darle así esa última prueba de cariño.

Se trataba de una congregación de «Espiritualidad Ignaciana» fundada en Francia y extendida por España en la segunda mitad del XIX:

Claudina Thévenet (1774-1837) Fundadora de la Congregación de Religiosas de Jesús-María

Un año después empezó a cuajar la idea de fundar uno de sus colegios en Orihuela.

La Crónica. 10 de marzo 1887: Parece ser que se va acentuando la idea de fundar en esta ciudad un colegio de señoritas dirigido por religiosas de Jesús María, y al efecto, sabemos que una comisión de señoras compuesta de doña Josefa Bofill, doña Encarnación Meseguer, doña María Hernández, doña Dolores Cirer, doña Benilde Jofré, y doña Elvira Aguilar, conferenció ayer con el Ilmo. Sr. Obispo de esta diócesis, explicándole el laudable pensamiento, solicitando su aprobación y rogándole les prestase su valioso apoyo.

Nuestro sabio y dignísimo Prelado recibió a las citadas damas con la finura y amabilidad que tanto le caracterizan, aplaudió sin reservas la idea, y ofreció incondicionalmente a las iniciadoras cuanto tiene, puede y vale.

Por recomendación de dicho señor Obispo, la referida comisión pasó a Santo Domingo para notificar al señor Rector de ese colegio, lo que se trataba de hacer, y excitar su reconocido celo en pro de esa fundación, no pudiéndose verificar la conferencia deseada, por hallarse el Rector muy ocupado en aquel momento, quedando no obstante en ponerse hoy a disposición de las señoras para tratar el asunto con el detenimiento que merece, teniendo nosotros la convicción de que, esa nueva conferencia ha de dar grandes resultados para la realización del proyecto, que deseamos sea pronto un hecho práctico, para honra y provecho de Orihuela, siendo por lo tanto muy posible que pronto contemos en esta Ciudad con un nuevo centro de moralidad e instrucción.

Colegio Jesús María. Barcelona

La Crónica, 21 de abril 1887: Procedentes de Cataluña, llegaron ayer a esta ciudad en el último tren de la tarde dos monjas de Jesús María que traen el propósito de ver el local en que se ha de fundar el colegio de que ya dimos cuenta anteriormente a nuestros lectores.

A pesar de lo desapacible del día, un gran número de señoras fue a recibirlas a la Estación, conduciéndolas en carruajes particulares a la casa de D. Joaquín Rodríguez, donde ya de antemano se les tenía preparado alojamiento.

Sean muy bienvenidas a Orihuela las hijas de Jesús María y quiera Dios que en breve tengamos el gusto de que sea un hecho la fundación de ese colegio.

En principio, el colegio se iba a construir de nueva planta en los Andenes de la Estación. Mientras tanto, se instalaron provisionalmente en la calle de San Juan; utilizando una «hacienda» en San Antón como patio de recreo. Ambas fincas pertenecían al marqués de Lacy.

La Crónica. 21 de abril de 1887: Parece cosa decidida y resuelta la fundación en esta ciudad de un colegio para niñas y señoritas dirigido por las monjas de Jesús y María, que se abrirá provisionalmente y según las versiones autorizadas que hemos oído, en el mes de Octubre próximo.

El sitio donde regularmente se construirá el edificio correspondiente por parecer más apropiado para el caso, es el terreno sobrante en la finca de Tamames,  junto a la carretera de la estación del ferro-carril, propiedad hoy de los señores D. Manuel Roca y D. Matías Rebagliato, los cuales lo cederán a las monjas para que puedan verificar la fundación.

Carretera de la Estación del Ferro-carril. Colección Javier Sánchez Portas

La Crónica. 5 de mayo 1887: Las religiosas del convento de Jesús y María que vinieron con objeto de enterarse de las condiciones especiales de esta localidad para fundar aquí un colegio para la educación de niñas y señoritas, marcharon a San Andrés de Palomar el viernes último, llevándose una impresión muy agradable, y la decisión, salvo el parecer de la Superiora, de realizar la fundación.

El colegio se instalará provisionalmente, según decíamos en nuestro número anterior, en la casa palacio del Ilmo. Sr. Marqués de Lacy, a cuyo efecto se han formado ya por el ayudante de Obras Públicas D. José María Moreno, los oportunos planos de distribución del edificio que hemos tenido el gusto de ver.  

Palacio marqués de Lacy. Calle San Juan. Colección Javier Sánchez Portas.

También se ha levantado el plano del terreno sobrante de la finca de Tamames, cuyo terreno parece que decididamente lo adquirirán las religiosas de Jesús y María para construir en él el edificio donde definitivamente se establecerá el colegio, pues aunque han sido reconocidos otros terrenos, este es el que por su situación, precio y condiciones reúne las mayores ventajas.

En dos ediciones consecutivas en el mes de mayo, el semanario «La Crónica» se volcó con el proyecto a toda página:

La Crónica. 12/19 de mayo 1887: HONRA Y PROVECHO. El día 29 de Abril próximo pasado, salieron de esta ciudad para Valencia, Barcelona y S. Andrés de Palomar, las dos monjas de Jesús María, que como ya dijimos oportunamente a nuestros lectores, habían venido a Orihuela con objeto de conocer el país, saber los elementos con que pueden contar para su instalación preventiva, y ver el sitio en que, andando el tiempo, puedan fundar su casa propia, edificándola de pie, a fin de crear aquí para siempre un centro de educación igual a los que ya tienen establecidos en Tarragona, Valencia y otros puntos de España y el extranjero.

Vamos a permitirnos llamar la atención, muy particularmente de aquellos que siendo padres de familia, deben estar y están real y doblemente interesados en el establecimiento de ese colegio, donde se forma y da ser al corazón del bello sexo, arrancando de él la fatal cizaña de la ignorancia, y sembrando en su lugar la fecunda semilla de la virtud, de la ciencia y del trabajo físico-moral, convirtiendo a la niña inocente en mujer instruida, para que sea siempre buena hija, buena esposa, y buena madre.

La mujer, la madre es la única que puede echar los sólidos cimientos de la educación en la infancia; pero para que la mujer eduque ha de ser antes educada, porque nadie puede dar lo que no tiene…

Probada la profunda y trascendental influencia de la mujer en la educación de la niñez, y convencidos consiguientemente todos de la absoluta necesidad de instruir convenientemente al ser privilegiado que en su día ha de alegrar nuestra casa, corresponder a nuestro afecto, unir su suerte a la nuestra, y educar a nuestros hijos, ¿tendremos todavía que extremar los argumentos y aducir mayores pruebas, para llevar al ánimo de nuestros lectores la potente conveniencia, el profundo interés, y la ineludible obligación en que todos estamos y tenemos de facilitar la fundación de un Colegio, que como el de Jesús María, ha de dar a Orihuela tanta honra, tanto provecho?

En junio el proyecto era una realidad. «La Crónica» copió literalmente el prospecto de publicidad del colegio a modo de gran anuncio:

La Crónica. 9 de junio 1887: LA REALIDAD DE UN PROYECTO. Orihuela está de enhorabuena: Lo que antes fue una risueña esperanza va a ser ya pronto un hecho positivo; desde el día primero del próximo mes de Setiembre, Orihuela tendrá un nuevo centro de educación para niñas y señoritas, toda vez que en la indicada fecha debe abrirse en ella el Colegio que las religiosas de Jesús-María establecen y fundan aquí para dar sólida y cristiana educación a la parte más bella de la humanidad.

Decididos partidarios nosotros de toda idea buena; profundos conocedores, por experiencia propia, de los magníficos resultados que en todas partes dan esos Colegios; plenamente convencidos, por ende, de la utilidad físico-moral que ese nuevo instituto ha de reportar a Orihuela, y dispuestos siempre a todo cuanto sea o pueda ser en pro del patrio engrandecimiento, no dudamos un solo instante, desde su principio, en aceptar con entusiasmo el laudable proyecto de la creación de ese establecimiento beneficioso, poniendo de nuestra parte cuanto nuestra pobre inteligencia, nuestra íntima convicción y nuestro buen deseo nos sugirió para ver realizado en su día lo que tanto ha de contribuir al bien particular de Orihuela y al provecho general de la infancia o adolescencia.

Y para que todos conozcan la idea en sus menores detalles, y ya conocida puedan servirse de ella según sus medios y necesidades, hoy tenemos el gusto de insertar en las columnas de La Crónica, el prospecto que para la fundación de ese Colegio se ha circulado, por si algunos de nuestros abonados no hubiese podido enterarse de ello, creyendo de este modo hacer un verdadero servicio a todos y muy particularmente a los padres de familia residentes en esta ciudad o fuera de ella.

He aquí pues el notable documento a que nos referimos, copiado literalmente del original que se nos ha remitido y tenemos a la vista.

Colección Javier Sánchez Portas

«COLEGIO DE LAS RELIGIOSAS DE JESÚS-MARÍA EN ORIHUELA»

El objeto que se proponen las Religiosas de Jesús-María es proporcionar a las jóvenes una educación sólida y cristiana. El corazón de las educandas se forma en la práctica de la virtud por medio de la Religión; su inteligencia se cultiva con el estudio de ciencias útiles; y se les adiestra en las labores propias de su sexo, que completan su instrucción.

Los principios de la más culta urbanidad perfeccionan sus modales, inculcándoles el orden, la limpieza, y el aseo, se las acostumbra a la economía doméstica, que viene a ser el complemento de una sólida educación.

Local: La casa-palacio del señor Marqués de Lacy, escogida interinamente para Colegio y situada entre las calles de San Juan y de la Corredera, ofrece espaciosas salas para clases, comedor, dormitorios; alegres azoteas y patio donde tienen su recreo las educandas, añadiéndose además la hacienda de San Antón del mismo señor Marqués, para sitio de mayor solaz y expansión de las alumnas.

Solar Palacio del marqués de Lacy.

Ramos de enseñanza: La exposición sencilla y graduada de las verdades de nuestra Santa Religión, ocupa el primer lugar en el programa de los estudios; así mismo figuran en éste la Lectura, Escritura, Gramática castellana, Aritmética, Geografía, Historia natural, Francés y dibujo lineal.

Labores manuales: Siendo esta materia de grandísima importancia para las señoritas, se las ocupa principalmente en coser, bordar y remendar; planchar, hacer flores artificiales y otras labores de lujo a voluntad de sus padres; sin embargo, no se permiten estas últimas hasta que se hayan ejercitado en toda clase de costura.

Galería del primer piso. Colección Javier Sánchez Portas

Medios de emulación: La emulación, reconocido estímulo para los adelantos de la juventud, se excita por medio de notas diarias, de clasificaciones semanales, de distinciones y honores que se dan cada mes, y en fin por los premios y coronas que se distribuyen al finalizar el curso.

Jardín, paseo central. Colección Javier Sánchez Portas

Además, durante el mes de Mayo, para estimular a las educandas a reformar su carácter y atraerlas a la imitación de las virtudes de su divina Madre la Virgen María, hay un concurso especial, en el que se propone como premio una corona de rosas, a las que por su comportamiento y aplicación, han merecido cada día del mes las notas de antemano señaladas.

Dormitorio de las internas. Colección Javier Sánchez Portas

Régimen del Colegio: Se admiten pensionistas y medio pensionistas. Una prudente distribución del tiempo para las labores, estudios, ejercicios de piedad, comida y recreos procura una vida amena y placentera. Los alimentos son sanos, abundantes y variados, y en caso de alterarse la salud de alguna de las educandas, se le prodigan con maternal ternura los más solícitos cuidados.

La vigilancia es continua y para facilitarla, de noche se conserva luz en los dormitorios.

Comedor. Colección Javier Sánchez Portas

Visitas: Las educandas pueden ser visitadas por sus padres o encargados en los días y horas siguientes: Desde 1º de Noviembre hasta Pascua de Resurrección: jueves, mañana, de once a doce. Domingo, mañana de once a doce; tarde, de cuatro a seis.

De Pascua a fin de Octubre: jueves, mañana, de once a doce. Domingo, mañana de once a doce; tarde de cinco a siete. No se permite que las alumnas reciban solas ninguna visita a no ser de sus padres.

Salón de visitas. Colección Javier Sánchez Portas

Entradas y salidas: La entrada diaria al Colegio para las medio-pensionistas, es de ocho a ocho y media de la mañana, y la salida, a las seis de la tarde en invierno, y a las seis y media en verano. No se dispensarán de asistir al Colegio en los días festivos sin permiso de la Madre Superiora.

Las medio pensionistas no tienen comunicación ninguna con las pensionistas. Las internas tienen salida el 26 de Diciembre, debiendo regresar al Colegio el 28 del mismo por la tarde. No se entregan las educandas a persona alguna, sin previo aviso de los padres o encargados.

CONDICIONES: El precio de la pensión es de 500 pesetas al año escolar para las pensionistas, y de 250 pesetas para las medio pensionistas, pagaderas en tres plazos adelantados: 1º de Setiembre, 1º de Enero y 1º de Abril. El año escolar se cuenta de 1º de Setiembre a 30 de Junio.

Para comodidad de las familias que viven fuera de la ciudad, el establecimiento se encarga de lavar y planchar la ropa, mediante la suma de 5 pesetas mensuales. Corren a cuenta de los padres los gastos de enfermedades, correos, baños, libros de clase y los materiales necesarios para las labores.

Mediante la suma de una peseta al mes se proporciona a las educandas el papel, pluma, tinta, yeso y lápiz que necesitan. La música y dibujo forman clases especiales que corren a petición y cuenta de los padres.

Biblioteca. Colección Javier Sánchez Portas

Su precio mensual es el siguiente: Piano, 8 ptas. Alquiler del mismo, 1 pta. Dibujo de figura y gastos para el mismo, 10 ptas.

Si por graves razones el Establecimiento se viese en la precisión de devolver a sus padres a una alumna antes de concluir el plazo, se les abonará la cantidad correspondiente al tiempo que faltare; lo que no sucedería si los mismos padres la retirasen del Colegio, o la detuviesen fuera de él, no siendo por motivo de enfermedad.

Si alguna alumna permaneciese en el Colegio durante el tiempo de vacaciones, abonará la cantidad de 40 pesetas cada mes. Cada educanda debe traer su fe de bautismo.

Externado. Salón de Estudio. Colección Javier Sánchez Portas

Ropa y demás objetos que han de traer las alumnas: Una cama de hierro de 1 metro 75 centímetros de largo por 85 centímetros de ancho, con su correspondiente jergón, colchón y todo lo necesario para el abrigo.

Una almohada y cuatro fundas. Una cortina blanca de 4 metros 60 centímetros de largo y 3 metros de ancho. Un sobrecama blanco con fleco, de 1 metro 80 centímetros en cuadro. Una alfombrilla. Tres pares sábanas. Seis toallas, seis servilletas.

Ropería. Colección Javier Sánchez Portas

Ocho camisas.Ocho chambras. Diez y ocho pañuelos de bolsillo. Ocho enaguas. Ocho pantalones. Tres peinadores. Doce pares medias. Dos bolsas para la ropa sucia.

Un enjuague. Una caja para peines y cepillos. Cubierto completo, aro y vaso de plata. Un vestido merino negro, y otro de piqué blanco para el verano, todos conforme el modelo del Colegio.

Dos delantales de uniforme. Dos o tres vestidos para diario, los cuales no siendo de lujo, pueden ser de cualquier tela y color. Un velo de tul negro y otro blanco de hilo. Unos guantes color negro y otros blancos. Una banda verde, según el uniforme.

Paseo de la gruta o de la virgen. Colección Javier Sánchez Portas

El Colegio ofrece todos los muebles necesarios a las alumnas durante el tiempo que en él permanezcan, como son cama de hierro, armario, mesa de escribir, costurero, etc., mediante la suma de 20 pesetas, y de 8 pesetas las medio pensionistas. Todo cuanto pertenece a las educandas debe marcarse con el número que se les designe.

Paseo de los plátanos. Colección Javier Sánchez Portas

La Crónica. 28 de julio 1887: Según carta que tenemos a la vista, dirigida a una persona de nuestra intimidad por la superiora de las monjas de Jesús María, las madres de este instituto que han de fundar en breve aquí ese beneficioso centro de educación femenil, saldrán de San Andrés de Palomar y Barcelona el día 16 de Agosto, y después de una pequeña detención en Valencia, donde tienen un magnífico colegio, seguirán su viaje para esta; descansarán algunas horas en Alicante y llegarán probablemente a Orihuela el día 18 del mismo.

Clase de aritmética y conocimientos útiles. Colección Javier Sánchez Portas.

Con motivo de su próxima llegada han empezado y siguen con grande actividad las obras de reparación y arreglo en la casa palacio del señor Marqués de Lacy, edificio en que provisionalmente se establecen, toda vez que tienen el pensamiento de adquirir terreno en esta ciudad y fundar en ella un colegio propio para su establecimiento definitivo. Orihuela entera desea vivamente el arribo de la comunidad de referencia…

Clase de Párvulas. Colección Javier Sánchez Portas

La Crónica. 18 de agosto 1887: En el primer tren de Alicante han llegado hoy a esta ciudad dos hermanas legas de Jesús María, y esta tarde deben llegar, procedentes de Valencia, las madres o monjas del mismo instituto, que vienen a fundar aquí el colegio de niñas y señoritas del que repetidamente nos hemos ocupado.

Empieza pues a ser un hecho en Orihuela el establecimiento de ese centro de instrucción femenil, que con tanta ansia esperamos todos y ha de dar a nuestra patria querida tan gran nombre como beneficiosos resultados físico morales. ¡Que sea pues enhorabuena!

Señoritas jugando al croquet. Colección Javier Sánchez Portas

La prensa oriolana dio cuenta de las dos primeras alumnas en el verano de 1887.

El Diario de Orihuela. 25 de agosto 1887: En el libro de matrículas del nuevo Colegio de Jesús y María instalado en la calle de San Juan, figura con el número uno la Srta. Dª. Dolores Clavarana y con el número dos la Srta. Dª. Concepción Moreno.

Salón de Actos. Colección Javier Sánchez Portas.

En septiembre nombraron a un estudiante de derecho como sacristán de la capilla.

El Día. 11 de septiembre 1887: Ha sido nombrado sacristán de la capilla del Colegio de Jesús y María recientemente instalado, el virtuoso joven y aplicado cursante de la carrera de derecho D. Joaquín Rodríguez.

Capilla doméstica. Colección Javier Sánchez Portas

El colegio abrió sus puertas el 15 de septiembre de 1887. La llegada de las monjas y sus selectas educandas fue todo un acontecimiento para la ciudad.

Diario de Orihuela. 15 de septiembre 1887: Esta mañana ha tenido lugar la inauguración del nuevo colegio de señoritas que bajo la advocación de Jesús y María se ha instalado en la calle de S. Juan.

Clase de dibujo y pintura. Colección Javier Sánchez Portas

El Diario de Orihuela, 3 de octubre de 1887: Con la apertura del curso en los colegios y Seminario, han vuelto a circular por las calles en los días de asueto, los seminaristas, los alumnos del colegio de Santo Domingo y las alumnas del colegio de Jesús y María.

De estas últimas, las internas salieron a paseo ayer en un carruaje cerrado; especie de convento ambulante velado por celosías donde se estrellan las miradas de los curiosos.

Para verlas es preciso seguir el vehículo y hacer alto donde sea permitido dar libertad a las cautivas colegialas. Las externas, llamaron ayer la atención del vecindario por las verdes bandas con que cruzaban el pecho. El traje de color negro, es serio y elegante.

Escalera Principal.
Colección Javier Sánchez Portas

En noviembre de ese mismo año, la prensa local publicó la siguiente noticia:

El Diario de Orihuela. 14 de noviembre 1887: Aunque aún no se ha otorgado la escritura de venta de la vieja Plaza de Toros, puede considerarse como vendida toda vez que el sábado en la noche se dieron cuatro mil reales de señal y se firmó un documento de compromiso de venta.

Según de público se decía ayer, el antiguo exconvento de agustinos ha pasado a ser propiedad de los padres jesuitas por 58.500 reales y con el objeto de construir un edificio para instalar en él el colegio de Jesús y María establecido en la casa-palacio del Sr. Marqués de Lacy.

El periodista acertaba en casi todo. Ese mismo día 14 de noviembre, ante el notario Ramón Amat, tuvo lugar la venta del exconvento de los agustinos convertido en plaza de toros. Pero lo de los jesuitas como propietarios eran falsos rumores.

El comprador fue Ramón Belló Martínez, provisor y vicario de Orihuela; canónigo con dignidad de arcipreste de la Catedral. Bautizado en la Parroquia de San Pedro de Novelda en 1833, era vecino de Orihuela.

Lo compró por 14.625 pesetas (58.500 reales); de las que había entregado 1.000 mediante cautela privada (los 4.000 reales de señal). El resto lo pagó en billetes de banco.

Ramón, agente inmobiliario por cuenta del Obispado, adquirió también el convento de la Trinidad para montar un seminario; pero eso es otra historia.

Fachada principal. Colección Javier Sánchez Portas

La Crónica. 22 de diciembre 1887: En el primer tren de Alicante, y procedentes de Barcelona, llegaron el lunes de la presente semana a esta Ciudad dos nuevas religiosas y una hermana lega de Jesús María que vienen a prestar el servicio de su particular instituto en el colegio fundado hace poco en el palacio del señor Marqués de Lacy.

Una de dichas religiosas, ausente no ha mucho de Orihuela, es la hoy madre San Joaquín, en el siglo señorita Doña María de los Ángeles Rodríguez, hija de nuestro particular, amigo, el abogado de este colegio señor D. Joaquín Rodríguez, quien así como su distinguida esposa, ha tenido la singular satisfacción de ver regresar a esta ciudad, como profesora del ya citado colegio.

Salón de Estudio. Colección Javier Sánchez Portas

El Diario de Orihuela. 1 de septiembre 1888: En breve comenzarán las obras en el solar de la antigua plaza de toros para la construcción del edificio donde habrá de instalarse definitivamente el colegio de Jesús y María.

El Diario de Orihuela. 26 de septiembre 1888: Ha aumentado notablemente en el presente curso el número de alumnas en el colegio de Jesús y María de esta ciudad.

Clase de Geografía. Colección Javier Sánchez Portas

De adaptar el edificio se encargó Justo Millán Espinosa. Nacido y muerto en Hellín (1843-1928), era uno de los arquitectos más prestigiosos de la región murciana.

El Diario de Orihuela. 12 de abril 1889: Se leyó una exposición de D. Justo Millán, arquitecto, director de las obras del colegio denominado de Jesús y María, acompañando el plano de la fachada del citado edificio; y el Ayuntamiento acordó aprobarlo y que así se ponga en conocimiento del interesado.

Plano fachada. Justo Millán 1889. Archivo Histórico de Orihuela.

Obtenido el título en la Escuela de Arquitectura de Madrid, ostentó los cargos de Arquitecto Municipal en Hellín; Arquitecto Provincial en Albacete; Académico de Mérito por la Academia de San Fernando; Arquitecto de la Diócesis de Cartagena y Arquitecto Provincial de Murcia.

Justo Millán Espinosa (1843-1928). Partida de Nacimiento. Mi agradecimiento a JM Dayas.

Entre sus obras está la reconstrucción del Teatro Romea, arrasado por un incendio. También muchos edificios públicos como el Asilo de Ancianos, el Manicomio Provincial, la Cárcel, el Hospital, el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza….

Otra de sus grandes obras fue la Plaza de Toros de Murcia; en su momento la más grande de España. ¿Cómo tan prestigioso arquitecto fue contratado en Orihuela para habilitar un colegio?

Justo Millán estaba ya entrando en su última etapa, donde aceptó numerosos trabajos de particulares. Debió ser para él un reto transformar una plaza de toros en colegio.

El enlace pudo ser Francisco Belló, hermano mayor de Ramón; rector del Seminario de Murcia.

El Diario de Orihuela. 12 de julio 1889: Están muy adelantadas las obras del magnífico edificio que se está levantando en la plaza de San Agustín, en los terrenos de la plaza de Toros, para el colegio de señoritas de Jesús y María.

Cuantos le admiran, dedícanle grandes elogios y sienten verdadera y profunda satisfacción por ver aumentarse con uno más los muchos edificios notables con que cuenta Orihuela.

Fachada principal. Colección Javier Sánchez Portas

El Diario de Orihuela. 9 de octubre 1889: Adelantan rápidamente las obras del colegio de Jesús y María, que se construye en nuestra ciudad, en el sitio que ocupó un día el convento de Agustinos primero y nuestra antigua plaza de toros después.

La obra resulta grandiosa principalmente el patio claustral y la fachada, que resulta seria y elegante. De seguir las obras con el impulso que se les está dando, pronto desocuparán aquel sitio los operarios para dar en él entrada a la comunidad de religiosas a cuyo cargo ha de estar el citado colegio y a las jovencitas encomendadas a sus cuidados para completar su educación. Pronto pues contará Orihuela con un nuevo edificio destinado a la enseñanza.

En 1890 el colegio se trasladó al nuevo y lujoso edificio.

Trasera y huertos. Colección Javier Sánchez Portas

Ramón Belló falleció en enero de 1892. En su testamento, redactado dos días antes de su muerte, aparecía la siguiente cláusula:

Que el edificio que fue antes convento de San Agustín convertido hoy en colegio de Jesús María, aunque la escritura de dominio aparece a mi favor, no es de mi propiedad sino de la pertenencia de las Señoras Superioras actuales encargadas de esta clase de colegios en España, en cuyo edificio hicieron dichas señoras algunas mejoras por su cuenta y a cuyo favor otorgará la correspondiente escritura de traslación de dominio mi hermano Don Francisco Belló y Martínez, sino lo hubiese yo verificado antes de ocurrir mi defunción, siendo cuenta de dichas señoras el pago de toda clase de deudas que aparezcan contra dicho edificio, y de que yo salí fiador por estar dicho edificio a mi nombre.

Patio y traseras.

Supongo que el miedo a nuevas desamortizaciones (o quizás las hipotecas establecidas sobre el edificio) llevaron a las religiosas a camuflar su compra a nombre de Ramón.

En la cesión de la finca por parte de su hermano a favor de Sor María de San Hermenegildo (conocida como Teresa Font y Barberá, superiora del Colegio de Orihuela) y otras, aparecen reseñadas dos hipotecas por 40.000 pesetas, mucho más que el importe pagado por el propio edificio.

Patio de recreo. Colección Javier Sánchez Portas

El hecho de que tan sólo diez días después formalizasen un contrato de venta a favor de Doña Concepción Morell e Iseru y otras señoras, vecinas de San Andrés del Palomar (localidad donde establecieron su primer colegio), refuerza mi teoría del temor a aparecer como propietarias del edificio.

Alumnas de Jesús María en 1945. Archivo Loles Botella.
Colegio Jesús María en la actualidad.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Galería de alumnas:

Antiguas alumnas de Jesús María. Colección Javier Sánchez Portas
Colegio Jesús María. Antiguas alumnas en los años cincuenta del siglo pasado. Archivo Loles Botella.
Colegio Jesús María. Alumnas años cuarenta del siglo pasado. Archivo Loles Botella.
Colegio Jesús María. Alumnas años cuarenta del siglo pasado. Archivo Loles Botella.
Jesús-Maria 8º EGB 1980/81
Jesús-Maria 8º EGB 1980/81
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