Todas las entradas de: admin

Callejeando 16. La Judería de Triana.

Plano de confección propia sobre original de Fray Antonio Villanueva. Siglo XVIII.

Introducción.

Dejamos nuestro paseo en la calle de Francisco Díe; y lo retomamos girando a la izquierda, por la travesía de la peña al hospital que, como ya comenté, acabó unificada con el nombre de Maestro Esteban

Fotografía Ajomalba.

Ascendiendo por su empinada pendiente tomaremos un desvío para visitar un barrio asentado en terreno desigual, un puñado de callejas sinuosas y laberínticas que crecieron adaptándose a la sierra.

Está situado en la ladera de San Miguel y nos puede dar una idea de lo que debió ser el tortuoso urbanismo islámico; con trazados desiguales, escaleras y recovecos caprichosos.

Barrio de Triana. José María Pérez Basanta.

Los oriolanos sólo se acuerdan de estas angostas y empinadas callejuelas durante las procesiones y desfiles. Cuando las calles principales están bloqueadas, permiten cruzar buena parte de la ciudad, pegándose a la sierra.

Este humilde barrio, hasta hace seiscientos años, fue el núcleo de la judería extendida por la peña hasta la parroquia de Santiago.

Aquí, durante siglos, vivieron apartados los judíos; tanto por la discriminación que practicaron con ellos musulmanes y cristianos, como por su voluntad de permanecer aislados, conservando intactas su identidad y tradiciones.

Sentados en cualquier rincón, hablaremos un poco de ellos.

La Judería.

José María Pérez Basanta / Fotografía Ajomalba.

Para hablar de la población judía de Orihuela he utilizado fundamentalmente las notas del padre Agustín Nieto Fernández, marcadas en amarillo. Forman parte del libro «Orihuela en sus documentos IV. Musulmanes y judíos en Orihuela (siglos XIV-XVIII)». 

Y también los Anales de Mosén Pedro Bellot, cuyos apuntes he marcado en azul; reservando el rojo para los textos de Josef Montesinos.

Anales de Orihuela (siglos XIV-XVI). Mosén Pedro Bellot. Edición de Juan Torres Fontes. Murcia. 2001. Academia Alfonso X el Sabio. 2 tomos. Orihuela en sus documentos IV. Musulmanes y judíos en Orihuela (siglos XIV-XVIII). Agustín Nieto Fernández. Murcia, 1997.

Los judíos oriolanos convivieron con toda seguridad en la Orihuela musulmana; pero las primeras noticias escritas datan del siglo XIII, cuando Alfonso X los citó expresamente en el privilegio del Mercado Semanal.

También sabemos que Jacob Avendino se encerró en el castillo junto a los vecinos cristianos que resistieron en la rebelión mudéjar de 1264. Este Jacob y otros judíos fueron mejorados en las particiones.

Judería siempre la hubo en Orihuela, así en tiempo de moros como de cristianos, y merecieron parte de las tierras y casas que se repartieron, porque cuando se ganó el castillo se metieron en él algunos a defenderle, cuyos nombres están en el Libro de los Repartimientos, y con ellos se metió Jacob Avendino, que con otros judíos siguió la parte de los cristianos.

 Judíos en el «LLibre dels Repartiments» de Oriola. Gracias, Carmen.

Bellot dejó muy clara la situación de la judería.

La judería es cosa cierta que estaba en la parte o acera de la calle de la Feria hacia la Peña, desde el callejón de Nicolás Viudes a la calle de la Morera y al Estudio. Empezaba por la calle de San Pablo y corría por el Estudio.

Del Callejón de Nicolás Viudes ya hablamos en la entrega anterior, relacionándolo con el de Maestro Esteban. La calle de la Morera es la actual calle de la Paja. 

De las calles de San Pablo y el Estudio, antecedentes la actual travesía de Triana, hablaremos en esta entrega. Os dejo un plano.

Plano de confección propia sobre original de Fray Antonio Villanueva. Siglo XVIII.

También mencionó la judería Justo García Soriano; en un trabajo publicado en prensa sobre la feria de Orihuela. Pinchando sobre la cabecera de «La Iberia» se accede a dicho trabajo.

La iberia. 28 de agosto 1907: Era, no obstante, la colación de Santa Justa la más céntrica, populosa y aristocrática de las tres: en ella estaba la plaza mayor (hoy de la Fruta) con algunos edificios públicos, la carnicería y la lonja.

La judería o barrio israelita comprendía todas las callejuelas que se extienden al pie del monte, desde el Churripel hasta la espalda de Santiago, constituyendo su núcleo principal lo que todavía se llama barrio de Triana...

Enlace a artículo completo de Justo García Soriano.

En la segunda mitad del siglo XIV, durante la Guerra de los dos Pedros, los judíos fueron empadronados en Oriola. Así, además de pagar al rey, se les obligó a contribuir con el muro y a velar, como cualquier vecino cristiano, por la seguridad común.

Pagaban también un impuesto pequeño pero simbólico, treinta dineros, la famosa «renta de Judas» que se partían por mitad, obispo y cabildo.

17-8-1360. Los judíos en la guerra. Se ordena que los judíos sean empadronados y divididos por decenas para que sean obligados a velar lo mismo que los cristianos, porque viven dentro de la villa y dentro de los muros como los cristianos. (AMO, nº ?, f 37v.).

1383. Contribuían en tiempo de guerra en los gastos, pagando 3 sueldos por casa, y remediaban con sus usuras muchas necesidades, así a cosas comunes como a particulares…

4-4-1384. Contribución en lo de los muros. El Consejo acuerda que judíos y moros paguen en el muro lo mismo que los cristianos. (AMO, nº  4, f. 130 v.).

Travesía de Triana. José María Pérez Basanta.

En épocas anteriores desconocemos su número; pero por el año 1383 quedaban en Oriola sesenta casas de judíos y veinte de moriscos; es decir unos trescientos judíos. Lo sabemos por que, en ese año, el Consell acordó dejarles una sola carnicería compartida con los musulmanes.

Había en ella 60 casas y tenían su carnicería de por sí, aunque en el año 1383 determinó el consejo que, pues los moros y judíos no eran más de cien casas bastaba para todos una carnicería.

La fotografía anterior imaginada por Pepe Sarabia.

1-1-1430. Los judíos y la sisa. De toda res que compren los judíos pagarán a los compradores de la sisa 20 dineros, excepto del cabrito, por el cual pagarán la sisa acostumbrada. Que los judíos no puedan matar ni deshacer carne alguna sin manifestarla al sisero en pena de 30 sueldos por cada vez.

Por toda res que los judíos maten, así carnero, oveja, cabra y cabrón paguen por res 20 dineros. Del cabrito y cordero pagarán como los cristianos. (AMO, nº 959, f 75 y 77 r.).

Tenían prohibido despedazar sus reses en carnicerías de cristianos, y si algún carnicero lo permitía, ambos eran sancionados.

1444. Por carnero pagarán 3 sueldos, 6 dineros. Por oveja, 2 sueldos, 6 dineros. Por cordero, 1 sueldo, 6 dineros. Por cabrito, 1 sueldo, 4 dineros. Que no deshagan sus reses en carnicería de cristianos y si algún carnicero se lo consiente pagará 60 sueldos y el judío 30 sueldos. (AMO, nº 2350, f 85 y 88).

Resulta curioso saber que había más judíos que musulmanes en Oriola; pero tiene su explicación; estamos hablando de la ciudad.

Los moriscos, trabajadores agrícolas, eran mucho más numerosos; pero estaban diseminados por los señoríos rurales donde gozaban de más libertad.

En cambio los judíos tenían oficios más urbanos. Copaban el ramo de la medicina: físicos, cirujanos, boticarios…

13/8/1371. Se da licencia a Dª. Yamila viuda de D. Yuçaf, cirujano, para usar el arte de «sulugía» (cirugía) por haber hecho muchas y buenas curas según certificación de muchos hombres buenos.

22-1-1378. Abrahim Abenaex, médico. Que los Jurados le den 100 sueldos para que dé seguridad de estar continuamente por todo el año en la villa, porque es entendido en arte de cirujía. (AMO, nº 3, f 91). Recibo de los 100 sueldos el 13-5-1378. (Ibíd., nº 3, f 130).

Incluso un oculista, tan prestigioso, que la ciudad le pagó para que no se marchase a ejercer su profesión a otro sitio.

Maestre Davy Damasco, judío oculista. 8/6/1409. Que era «muy buen maestro de guarescer e sanar dolencias de los ojos e que ha fecho muy buenas curas» y se quería marchar de la ciudad. Se acuerda darle 600 maravedís de 2 blancas.

También figuran como mercaderes, sastres, tapiceros, plateros, relojeros, prestamistas y «corredores de orella», los corredores de cambio y bolsa de la época que intervenían en los contratos de exportación e importación, negociaban letras de cambio, seguros, peritajes, etc…

6-3-1485. Un judío corredor de «orella». El judío Jacob de León ofreció dar al Consejo 2.000 sueldos graciosamente para quitar un censal o para lo que quisiera si se le concedía por 10 años el oficio de corredor de «orella» en la ciudad y lugares de su contribución, sin que pudiese haber otro más que él.

Se acepta el ofrecimiento y se encarga al Justicia y Jurados que concuerden con él los capítulos necesarios. (AMO, nº 204, f 18 r.).

Hasta que dejaron de fiarse de ellos.

21-3-1485. Como por fuero del reino no pueden ser admitidos los judíos al oficio de corredor de «orella» y porque los que han sido presentados al Justicia civil en el año corriente le ha sido notificado al Consejo que dichos judíos cometen muchos fraudes, así en las falsas relaciones que hacen de compras y ventas como en otras cosas, se revoca la aceptación de la oferta de Jacob León y los presentados y aceptados por el Justicia civil sean revocados. En adelante ningún judío sea presentado para dicho oficio. ( AMO, nº 204, f 20 r.).

La judería imaginada por Pepe Sarabia.

A finales del siglo XIV, justo un siglo antes de la expulsión definitiva, las prédicas de fanáticos religiosos en época de peste y de crisis, fomentaron miles de asesinatos de judíos por toda la península; los tristemente famosos pogromos.

Convencidos de que las enfermedades que sufrían eran el castigo divino por convivir con infieles, en las aljamas se perpetraron auténticas matanzas.

1391. Persecución contra los judíos. Comenzó en Sevilla en 1391 con las predicaciones del fanático arcipreste Fernán Martínez y murieron allí unos 4.000; el furor se extendió a Córdoba y a toda Andalucía y luego al reino de Valencia, últimamente a Toledo y Barcelona…

En Valencia estalló el 9 de julio. Los desórdenes cundieron por todo el reino. Eran en gran número en Játiva, Alcira, Castellón, Burriana, Liria, Gandía, Cullera y llegaban hasta Orihuela y Murcia, viviendo en barrios separados.

En el verano de 1391, entre cien y doscientos judíos fueron asesinados en Valencia; y su judería quedó completamente arrasada.

En Orihuela se pudo evitar gracias a las precauciones adoptadas por el gobernador tras las noticias de la masacre ocurrida en la capital del reino.

1391. Cuando en Valencia hubo aquel movimiento del pueblo contra los judíos, que los mataban si no se bautizaban, los de Orihuela se temieron otro tanto, y teniéndose consejo en las casas del Obispo, que era la posada del gobernador Olfo de Próxita, y en su presencia y de Jaime Roncesvalls, baile general, entraron los más principales judíos, suplicando que les dijesen si habían ellos de tener el mismo trabajo y se irían de Orihuela, o que les prometiesen de favorecer.

Los judíos oriolanos solicitaron la protección del Consell; y estos les aconsejaron guardarse del furor del pueblo.

Respondióles el consejo que les aseguraban de todo mal, y que se estuviesen quedos, porque en cuanto en sí eran los favorecerían, pero que se guardasen del furor del pueblo.

No se quietaron por eso los judíos, porque casi todos se bautizaron, y los que no, se fueron, y el consejo salió a pagar todas las deudas que debían.     

En ese trágico verano de 1391 se disolvió la judería oriolana. Sus integrantes se bautizaron o huyeron de la ciudad.

Y al desaparecer ésta, el Consell se hizo cargo de una deuda de la aljama en atención a su conversión; o al menos utilizó esa excusa para expropiar los bienes de los judíos.

El Clavario del Consell, Bertomeu Togores, afirmó haber pagado 200 florines prestados ante notario por un ciudadano de Játiva, llamado Juan de Maguerolas, a la aljama de los judíos oriolanos.

1391. Los 200 florines de la aljama de judíos. Recibo de Juan Cascant de 9 sueldos por la carta que llevó a Játiva por los 200 florines que el Consejo pagó a Maguerola y que le debía la aljama de judíos antes de hacerse cristiana. (AMO, nº 1040, s.f).

En compensación embargó todos los bienes de los judíos; vendiendo hasta sus puertas. Así lo reflejan las notas del Padre Agustín Nieto:

1391. Puertas de la judería. El Jurado Clavario Bertomeu Togores vendió a Pedro Guixet unas puertas del portal de la judería en 26 sueldos y 7 dineros.

A Juan Cascant le vendió 2 puertas que eran de la judería en 16 sueldos y 6 dineros (AMO, nº 765, f. 45).

Semanas después, el Concejo de Murcia reclamó las ropas y mercancías de un judío murciano, casado con una oriolana; quién asustado por lo ocurrido en Valencia, salió huyendo de vuelta a Murcia dejando sus mercancías al cuidado de sus suegros.

El Consell contestó que, si tenía que reclamar algo, que lo hiciese a su suegro; ya que era suya parte de la deuda pagada «de cuando los judíos de Orihuela se hicieron todos cristianos»; y habían enviado dichas mercancías a Játiva, a cuenta del pago.

Disuelta la aljama, a principios del siglo XV trataron de separar a los escasos judíos que mantuvieron su religión para que no «pervirtiesen» a los conversos.

1400. Y el consejo ordenó que ningún judío trabajase ni tratase con los conversos, pero que bien podían trabajar con los maestros cristianos viejos.

San Vicente Ferrer. Enlace a su biografía.

En esas mismas fechas, un famoso predicador valenciano gran enemigo de los judíos, recorrió parte de Europa acompañado de un grupo de laicos y clérigos que vivían con él de las limosnas.

Estos sacerdotes itinerantes atendían a las múltiples confesiones que los sermones de Vicente Ferrer provocaban, arrastrando tras de sí a centenares de penitentes y flagelantes. Si os interesa su biografía, pinchando en su retrato se accede a la que ofrece la Real Academia de la Historia.

San Vicente llego a Oriola en 1411; y tras su visita quedaron pocos judíos sin convertir. Aun así sabemos que alguno se resistió; y que el Consell tuvo que brindarles protección.

El Consejo se vio obligado a proteger a los que no habían abandonado la ley de Moisés, puesto que en 1415 ordenó que nadie tratase mal de palabra ni dijese judíos relajados, so pena de 60 sueldos. (Bellot, al margen, f. 465).

El acoso fue en aumento. A los no convertidos los señalaron con un distintivo y les obligaron a tener las casas abiertas. Y tenían pena de muerte si yacían con una cristiana.

Aún conversos, eran inspeccionados y adoctrinados constantemente.

Barrio de Triana. José María Pérez Basanta.

A mediados del siglo XV, tanto moriscos como judíos quedaron obligados a arrodillarse al paso de la cruz, del santísimo, o de cualquier procesión cristiana.

Y en el año 1451 hicieron estatuto que los judíos y moros, a penas de 5 sueldos, se arrodillasen al Santísimo Sacramento, a la cruz y oración.

Hasta el último año el Consell intentó protegerlos para no perder a valiosos profesionales. Pero como todos sabemos, en 1492 fueron expulsados de España y comenzó una feroz limpieza de sangre a cargo de la Santa Inquisición.

Su cementerio, situado extramuros cerca de la torre de Embergoñes, se convirtió en huerto por cesión municipal a Joan de Rocafull. La siguiente nota es de Montesinos.

El Fosal de los Judíos estuvo con sus grandes cercas, en donde después fueron jardines del Magnífico D. Juan Rocafull; y casas de Marco Antonio Pascual junto al Río Segura, en la Puerta de Murcia y Parroquia de Santiago.

Idealización de la fotografía anterior. Pepe Sarabia.

El «Barrio de Triana».

 Santas Justa y Rufina. Óleo sobre lienzo del pintor Bartolomé Esteban Murillo realizado hacia el año 1666. 

Dos cosas relacionan este barrio con Triana: el estar cerca de Justa y Rufina, las famosas alfareras de Triana; y una modesta capillita desaparecida dedicada a la Virgen de la Esperanza, advocación mariana que se venera en el famoso barrio de Sevilla.

La hornacina dedicada a la Virgen de la Esperanza fue colocada en el último tercio del siglo XX, ocultando durante años la entrada trasera de un refugio antiaéreo de la Guerra Civil abierto al público recientemente. Para saber más de los refugios oriolanos pinchad la siguiente imagen.

Capilla entrada al refugio de Triana. José María Pérez Basanta.

Triana fue antes nombre popular y ya era conocido así en el siglo XIX. 

El diario de Orihuela. 10 de agosto 1888: Anoche, a las nueve, riñeron dos mujeres conocidas con los nombres de «La Ranera» y «La Pava» en el barrio de Triana, infiriendo la segunda a la primera una herida con una mano de mortero en la frente.

El diario de Orihuela. 11 de agosto 1888: Anoche, a las nueve y media, ocurrió un incendio en una fábrica de cerillas fosfóricas del llamado vulgarmente barrio de Triana, situado en las primeras estribaciones del monte.

Barrio de Triana. José María Pérez Basanta.

Pero la titulación oficial «Travesía de Triana», calle que atraviesa todo el barrio, es del siglo XX.

Sus antecedentes son tres nombres: «Calle Nueva», «El Estudio» y la «Calle de San Pablo».

El primero es de finales del siglo XIV, cuando desmontaron la judería. Figura en estas dos notas del padre Agustín Nieto.

23-9-1391. Hospital de la judería. El Jurado Clavario, Bertomeu Togores, recibió de Gonsalvo de Espejo, cristiano nuevo, el precio de la casa y cámara que compró, que estaba en la Calle Nueva, que era hospital de los judíos, según recibo hecho en dicho día ante el notario Jaime Desprats. (AMO, nº 765, f 44 v.).

23-9-1391. A Juan Comí y Martín Torner por quitar las puertas de los portales de la Calle Nueva y llevarlas a la Plaza para venderlas se les pagaron 4 sueldos. (AMO, nº 765, f. 52 v.).

En uno de esos solares instalaron el estudio de gramática. A principios del siglo XVI el Consell compró, frente a la Parroquia de las Santas Justa y Rufina, a espaldas de la Cárcel y Corte, una casa para instalar en ella la Escuela o Estudio de Gramática.

Este establecimiento provocó que, desde mediados del XVII, esta zona fuese conocida como «lo carrer del estudi» o «lo estudi»; en castellano «el Estudio».

El Estudio en los Padrones de Sal y Muro de los años 1620, 1629, 1631 y 1659. Archivo Municipal de Orihuela.

Allí se mantuvo muchos años a base de continuas reparaciones. Hasta que, a finales de dicha centuria, los jesuitas se hicieron con la dotación municipal para el mantenimiento de las cátedras de Gramática.

En ese mismo siglo comienza a figurar también el nombre de calle de San Pablo, tomado de una antigua ermita situada frente a Santa Justa de la que hablaremos en el próximo capítulo. Dicha titulación quedó fijada en los padrones del siglo XVIII.

Repartos Equivalentes de 1717, 1731, 1770, 1783 y 1792. Archivo Municipal de Orihuela.

«San Pablo» se mantuvo también durante todo el siglo XIX. Lo de llamar a la zona «Espalda de la Cárcel» es una excepción que os dejo por curiosidad.

Otra novedad fue añadirle a San Pedro (en realidad, la iglesia que le dio el nombre estaba dedicada a San Pablo y a San Pedro de Verona).

Repartos Equivalentes de 1824 y 1829. Archivo Municipal de Orihuela.

«De San Pedro y San Pablo» o «de San Pablo» a secas, la siguieron llamando a comienzos del siglo XX.

La Huerta. 13 de agosto 1907: Ordenanzas Municipales de la Ciudad de Orihuela. Cuarto distrito. Comprende a este distrito el perímetro limitado al Este por el distrito anterior, al Sur por el rio, al Oeste por las calles de Meca, Santa Justa y San Pedro y San Pablo, que corresponden al distrito que se deslinda y al Norte por la sierra.

Los Barrios en que la población se divide comprende las calles siguientes: … Barrio 15. Calle de la Paja, Barrio de Triana, Calles de San Pedro y San Pablo, Calle de Sta. Justa y Plaza de la Fruta.

El Eco de Orihuela. 21 de octubre 1913: Francisca Sempere Amat, profesora en partos, domiciliada en la calle de San Pablo frente a Santa Justa, ofrece sus servicios, así como los de su academia preparatoria para enseñanza de dicho arte.

Fotografía Ajomalba.

En la actualidad, la calle que atraviesa todo el barrio se llama «Travesía de Triana». Y acaba, o empieza, frente a la puerta norte de Santa Justa.

Allí estaba la iglesia o ermita que bien puedo ser la sinagoga de la judería; dedicada luego al apóstol de los gentiles Pablo el converso y a un inquisidor dominico llamado Pedro de Verona.

Así lo cuenta Montesinos.

Travesía de Triana y la versión imaginada por Pepe Sarabia. Fotografía Ajomalba.

El segundo Hospital estaba junto a la Iglesia de San Pablo y San Pedro Mártir de Verona, en la Parroquia de Santa Justa, que en tiempos de los Moros, fue la Sinagoga de los Judíos de Orihuela; y la Judería empezaba desde aquí.

Y ocupaba todas las casas que estaban a una y otra parte, donde hoy se ve la Cárcel, y antes estuvo el General Estudio de Gramática y Rethórica, las que pasaban de doscientas decentes casas, todas las cuales no existían en el día, en las que vivían los Judíos que había en Orihuela por vecinos, hasta que el Rey Cathólico D. Fernando II de Aragón y su esposa Dª Isabel de Castilla los mandaron desterrar y salir de España con Edicto público…

Y en esta ocasión, la Sinagoga de los Judíos de Orihuela se erigió Iglesia pública con el título de San Pablo Apóstol y San Pedro Mártir de Verona.

Como podemos comprobar, Montesinos no tiene en cuenta que la judería se disolvió cien años antes de la expulsión.

El edificio religioso que menciona acabó alojando un cuartel conocido como «la corte de los soldados de marina»; pero de eso hablaremos en la próxima entrega.

Plano de confección propia sobre original de Fray Antonio Villanueva. Siglo XVIII.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba)

Extracto corregido y aumentado de un artículo publicado en 2006 y de dos programas de radio muy posteriores. Os dejo enlaces a dichos programas.

Vídeo Youtube.
Vídeo Youtube.
Programa de radio.

Los refugios antiaéreos en Orihuela.

Instrucciones para el uso del refugio.

Los refugios antiaéreos en Orihuela.

Las primeras disposiciones relativas a la defensa pasiva se legislaron en agosto de 1935 por el Ministerio de la Guerra en manos de Gil Robles por aquellas fechas. 

Iniciada la contienda, y con ella los bombardeos a núcleos urbanos, se hizo necesario ofrecer a la población civil algún medio de protección organizada. 

El decreto del 23 de septiembre de 1936 encomendó a la Subsecretaría del Aire la ejecución de las defensas contra aeronaves en todo el territorio leal a la República, y la construcción de refugios fue bastante común en las poblaciones situadas en la retaguardia.

Instrucciones para el uso del refugio.

En Orihuela, los primeros acuerdos municipales llegaron en noviembre de ese mismo año, poniendo a disposición de la Junta de Defensa el saldo existente en los fondos de la Décima. 

Desde 1931 el llamado recar­go de la décima, como su propio nombre indica, gravaba una décima en el impuesto de la contribución territorial e industrial. Y se empleaba el dinero en mitigar el desempleo local. Con esos fondos, el consistorio gestionaba una bolsa de traba­jo escogida a dedo para reali­zar obras en beneficio de la población.

En diciembre se dio cuenta de un oficio que concedía dos días de plazo para remitir al tesorero, Luis Riquelme, la cantidad que habían decidido aportar para poner en marcha la construcción de los refugios. 

10 de diciembre de 1936: Se da cuenta de un oficio de la Junta de Defensa, encareciendo que antes del día 12, se remita al tesorero Luis Riquelme, la cantidad inicial que piense aportar el ayuntamiento para la construcción de refugios para los ataques aéreos, cuya resolución se aplaza para la próxima sesión para poder aclarar si se trata de petición distinta al acuerdo tomado en la pasada sesión de poner a disposición de la Junta de Defensa el Saldo existente en los fondos de la décima.

En los pagos efectuados en enero de 1937, aparecen los primeros apuntes que certifican el inicio de las obras dirigidas por el Maestro Román Sánchez en los refugios antiaéreos del túnel de San Francisco, de la Plaza de Ramón Sijé, de la Plaza del Carmen y de las Eras de San Sebastián; os dejo algunos:

7 de enero de 1937. A continuación se aprueban las siguientes cuentas: Al maestro de obras Román Sánchez, para pago de jornales en el refugio antiaéreo del túnel de San Francisco, 104,75 ptas.

Por el pago de jornales en el refugio antiaéreo de la Plaza de Ramón Sijé 2.182,75 ptas. Para pago de jornales en el refugio antiaéreo de la Plaza del Carmen, 533,50 ptas. 

14 de enero de 1937: Al maestro de obras Román Sánchez para pago de jornales en el refugio antiaéreo del túnel de San Francisco, 714 ptas. 

Para pago de jornales en el refugio antiaéreo de la Plaza de la Pía, 2.331,24 ptas.

Para pago de jornales en el refugio del Carmen, 5,45 ptas.

4 de febrero de 1937: A Manuel Mengual por dos cargas de agua para el refugio de San Sebastián, 4,50 ptas.

En marzo de 1937 se paralizaron los trabajos y el citado tesorero, Luis Riquelme, preguntó al Consistorio si pensaban dejar el asunto a medias.  

9 de marzo de 1937: El compañero Riquelme pregunta si se van a continuar las obras de los refugios de la población contra posibles ataques aéreos, contestándole la presidencia que ya es misión de la comisión correspondiente hasta tanto no tenga solución.

Cartelería de la Guerra Civil.

La Presidencia lo dejó en manos de una comisión municipal. Lo cierto es que, durante el mes de abril, el Comité de Transportes destinó varios camiones para retirar los materiales generados en las excavaciones. 

El transporte de la tierra y los escombros extraídos de las excavaciones se mantuvo hasta que el socialista José Torres anunció al consistorio que los vehículos empleados no podían continuar haciendo el trabajo gratuitamente.

El compañero Torres dice que, los camiones que tenía destinados el Comité de Transportes para retirar la ruina de los refugios, no podrán continuar haciéndolo gratuitamente más que hasta fin de semana, acordándose a indicación de la Presidencia agradecer esta desinteresada colaboración.

Efectivamente no quedaron registrados los gastos de combustible para los camiones; pero sí el pago de los jornales.

29 de abril de 1937. A continuación se aprueban las siguientes cuentas: Al maestro de obras Román Sánchez para pago de jornales de llevar ruinas de los refugios de bombardeo, para llenar el grupo escolar de mediodía. 421,65 ptas.

Parte de esas ruinas se utilizaron para rellenar el flamante Grupo Escolar del Sector de Mediodía construido en un huerto; el que luego sería «Colegio Andrés Manjón».

Si queréis saber más sobre su construcción pinchad sobre su fotografía.

Colegio Andrés Manjón. Colección Javier Sánchez Portas.

El 8 de Julio se daba cuenta de un nuevo decreto del Ministerio, declarando obligatoria la organización de la defensa pasiva contra aeronaves mediante la creación de comités provinciales y locales.

Además de los jornaleros de la Décima y de algunos voluntarios, en las excavaciones participaron obreros forzosos seleccionados de entre los presos y otros elementos sospechosos de desafección. 

GOBIERNO CIVIL de la Provincia de Alicante. En contestación a su oficio, fecha 4 del actual, número 952, con esta fecha, se ordena al Jefe de la cárcel de esa ciudad, ponga a disposición de esa Presidencia para ser dedicados a trabajos de construcción de refugios los siguientes detenidos: Federico Izquierdo Sánchez, Manuel Lidón Cecilia, Carlos Riquelme Ortega, Juan Manuel Seijas y Severo Yturburo Guinea. Alicante, 5 de Julio de 1938. EL GOBERNADOR.

Archivo Municipal de Orihuela.

Desechado el de la Plaza del Carmen por su proximidad al río, en abril de 1938, el Comité de Defensa Pasiva, acordó construir un nuevo refugio horadando la sierra que tendría entrada por una casa de la calle de Santa Justa propiedad del Consejo, en la que estaba instalada la Inspección de Policía. 

El refugio era una cueva horadada en el subsuelo del Barrio de Triana, con un acceso cercano a la antigua cárcel, frente a la portada norte de Santa Justa.

Entrada trasera al refugio en el Barrio de Triana. José María Pérez Basanta.

Gracias a una denuncia efectuada en 1939, sabemos que, finalizando la contienda, compartió dicha utilidad con la de almacén de abastos, teniendo que adoptar medidas de seguridad para hacer compatibles ambos usos sin poner en peligro los géneros allí depositados.

Refugio de Santa Justa o de Triana. Nick Moore.

23 de febrero de 1939: El Señor Soriano Jiménez, manifiesta que ha observado por las mañanas abierta la puerta del refugio de Santa Justa, creyéndolo peligroso por los géneros de abasto allí almacenados. 

Refugio de Santa Justa o de Triana. Nick Moore.

28 de febrero de 1939: El Señor Hernández pregunta a la presidencia el resultado de las gestiones sobre la denuncia hecha en la sesión anterior por el Sr. Soriano Jiménez, sobre la inseguridad en el almacén de abastos. 

El Señor Presidente contesta que inmediatamente tomó las medidas oportunas para asegurar los víveres almacenados. 

El Señor Soriano Jiménez confirma las medidas de la presidencia y dice que la escasa cantidad de géneros cuya falta se ha advertido, puede atribuirse a mermas normales, sin que haya motivos bastantes para sospechar alguna sustracción. 

El Señor Andreu manifiesta que como presidente de abastos ha inspeccionado el almacén de Santa Justa y ha acordado las medidas para hacer compatibles el uso del refugio allí establecido y la seguridad de los géneros almacenados.

Refugio de Santa Justa o de Triana. Nick Moore.

El de la Plaza de Ramón Sijé, nombrado a veces como de la Plaza de la Pía, también se conserva. Sus dos entradas siguen visibles, emplazadas frente a la Biblioteca Fernando de Loazes.

En Orihuela estas instalaciones defensivas no llegaron a ser necesarias, pero las bombas cayeron muy cerca. 

El 25 de agosto de 1938, la vecina Torrevieja, sufrió un terrible bombardeo a cargo de la aviación italiana.  El Consejo oriolano, envió un telegrama de condolencia «por el criminal bombardeo realizado por la aviación extranjera contra aquella población civil». 

Nuestra Lucha. Portavoz de la Unidad Obrera. 26 de agosto 1938: A las once horas, cinco trimotores extranjeros bombardearon la población civil de Torrevieja (Alicante), lanzando en el centro explosivos de gran potencia, los cuales destruyeron dieciocho edificios. Hasta el momento han sido recogidos catorce muertos y cincuenta heridos.

Refugio de Santa Justa o de Triana. Nick Moore.

En febrero de 1940, terminada la contienda, los vecinos de la Plaza de la Pía solicitaron la demolición del refugio instalado en dicha plaza, por haberse convertido en un obstáculo para el tránsito. 

17 de febrero de 1940: Escrito del director de la Caja de Monserrate y los vecinos de la Plaza de la Pía, solicitando la demolición del refugio. Se pasa a la Junta Local de Defensa Pasiva de acuerdo con lo solicitado por entender que no reúne las debidas condiciones y constituye un obstáculo para el tránsito.

En abril llegó la autorización de la Junta Provincial de Defensa Pasiva para retirar la cubierta que sobresalía de la superficie de la calle y se acordó su eliminación definitiva.

6 de abril de 1940: Enterada la comisión de la autorización otorgada por la Junta Provincial de Defensa Pasiva contra aeronaves, para retirar la cubierta que sobresale de la superficie de la calle en el refugio de la plaza de la Pía, se acuerda proceder a su ejecución, autorizando a la Alcaldía para que gestione la forma en que los vecinos interesados deban contribuir a la obra

Refugio Plaza de la Pía. Colección Javier Sánchez Portas.
Plano del refugio Plaza de la Pía. Emilio Diz.

El último apunte que encontré sobre el tema es de mayo de ese mismo año, cuando las monjas de San Sebastián y de Jesús María pidieron la inmediata demolición de los refugios que quedaban entre sus dos conventos. 

4 de mayo de 1940: Con respecto a un escrito de las Monjas de San Sebastián, remitido a informe por el Gobernador Civil; y otro de las Monjas de Jesús María, solicitando ambas la demolición de refugios antiaéreos, se acuerda pasarlos a la Junta Local de Defensa Pasiva.

Plaza de San Sebastián. Colección Javier Sánchez Portas.

Antonio J. Mazón Albarracín. (Ajomalba)

Extracto de mi libro titulado: «La II República y la Guerra Civil en Orihuela, Vistas desde el Puente de Rusia».

La Iglesia y el convento de los mercedarios.

La iglesia y convento de mercedarios.

Introducción.

Durante centurias de hostilidades con las huestes musulmanas en todas sus variantes —berberiscos, granadinos o turcos—, los viajeros y pobladores de las zonas fronterizas se enfrentaban al grave peligro de ser tomados como cautivos, un negocio que se mantuvo pujante hasta el siglo XVIII.

Esta psicosis se agudizó en nuestra gobernación por su doble frontera con el islam: la piratería berberisca por mar y las incursiones granadinas por tierra.

En el apogeo de la «cruzada ibérica» nacieron dos órdenes religiosas dedicadas a la redención de presos cristianos  y ambas fundaron casa en Oriola: la de la Merced y la de la Santísima Trinidad.

La pésima recomposición de la portada instalada en el museo de Semana Santa y un escudo tallado sobre una cochera en la calle Alfonso XIII nos recuerdan que, ocupando toda esa manzana, existió un impresionante convento de mercedarios, el primer cenobio oriolano. (1)

Ajomalba
Francisco Luis Galiano Moreno.

Dicho escudo presenta en la parte superior la cruz de la catedral de Barcelona, y en la inferior las barras de Aragón. Completa la talla una corona real en honor a su benefactor Jaume I, cuatro banderas y las cadenas y grilletes de los cautivos.

Y es que, aunque a algunos les cueste asumir el pasado, la coyuntura territorial de Oriola al abandonar Castilla para erigirse en Gobernación General de la Corona de Aragón hizo aflorar una profunda identidad catalana; un sentimiento incrementado durante los siglos XIV, XV y XVI en contraposición a la cultura e idioma de sus vecinos de Murcia.

A poco que se rasque en la superficie de esta Orihuela castellano-parlante, aparecen símbolos y costumbres que permanecen escondidos evocando el linaje de una ciudad que, obviando la transformación fonética, adoptó como patrona a la mismísima Virgen de Montserrat.

Barras de Aragón en Santas Justa y Rufina. Ajomalba.

La orden mercedaria y su llegada a Oriola.

La Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced nació en el primer cuarto del siglo XIII de la mano del seglar Pedro Nolasco, un mercader barcelonés obsesionado con la liberación de cautivos.

Con el apoyo de Raimundo de Peñafort —confesor del rey Jaume I—, fundó la orden de Santa María de la Misericordia o de la Merced de los Cautivos,  en la catedral de Barcelona.

Ante su obispo, Nolasco hizo los tres votos habituales: castidad, pobreza y obediencia;  pero añadió un cuarto juramento: dedicar su vida a liberar esclavos cristianos de manos de los seguidores de Mahoma hasta «quedar rehén, si fuere preciso, en lugar de un cautivo».

Esta práctica se fue extendiendo hasta llegar a considerarse como un específico y distintivo cuarto voto de los mercedarios.

Gregorio IX la confirmó el 17 de enero de 1235 siguiendo la regla de San Agustín con las constituciones propias de una orden laical hasta que, un siglo después, se redactaron nuevas. Desde entonces la Merced es canónicamente una orden clerical.

En poco tiempo sus fundaciones se multiplicaron por Aragón, Cataluña y Valencia, llegando a la villa de Oriola en torno al cambio de centuria. (2)

Se instalaron inicialmente en el Ravalet, concretamente en el solar que ahora ocupa el Monasterio de San Juan de la Penitencia, convento de clarisas que acabó dando nombre al arrabal. (3)

José Antonio Ruiz Peñalver.

El terreno les fue entregado por el Consell con algo de dinero, fondos que los mercedarios emplearon en la construcción de un convento provisto de capilla y huerto,  bajo la advocación de Santa Eulalia, la patrona de Barcelona.

Santa Eulalia, patrona de Barcelona.

Pero el modesto cenobio quedó fatalmente emplazado; la proximidad del pantanoso Vallet y de las acequias de Almoradí, de Callosa, Escorrata y Escorratel configuraban un paraje insano; a ello se unió su situación extramuros, muy peligrosa durante las guerras del siglo XIV entre Castilla y Aragón. (4)

El largo asedio a Oriola por parte del castellano Pedro I «el Cruel» en 1365, dejó el monasterio y todo el arrabal prácticamente arruinado. (5)

Traslado intramuros.

La llamada «Guerra de los dos Pedros» convenció a los mercedarios de que, fuera de la muralla, estaban a merced de las enfermedades, de los castellanos y de las correrías de los moros granadinos.

Asedio a Oriola Guerra de los dos Pedros. Cartulario.

Terminada la contienda, pasaron varios años reclamando sin éxito una indemnización del Consell por los estragos sufridos.

En 1377 la villa había progresado mucho. Pedro IV «el Ceremonioso» se comprometió a no separar más a los oriolanos de la corona de Aragón, otorgándoles en 1366 su concesión más preciada, la Gobernación General Ultra Sexona o lo que es lo mismo: el control independiente de los territorios del reino por debajo de la línea de Jijona.

En este contexto, una orden tan catalana auspiciada por el mismísimo Jaume I, pronto encontró nuevos apoyos.

Pedro IV «el Ceremonioso».

El poderoso caballero Pere Roca les cedió unas casas intramuros, junto a la Torre de Navalflor. Pero edificar tan cerca de la muralla les acarreó algunos problemas con las ordenanzas municipales; dificultades que solventaron con el aval de Roca.

De esta forma crecieron y se consolidaron en un espléndido monasterio cuya primera iglesia fue consagrada en el siglo XV. (6)

Pero la Guerra de los dos Pedros no fue la única vez en que los mercedarios sufrieron el acoso de los castellanos.

El 30 de agosto de 1521, durante la Guerra de las Germanías, un poderoso contingente militar, formado por 200 jinetes y 6.000 infantes apoyados por artillería de campaña y gruesos cañones marchó sobre Oriola al mando de Pedro Fajardo, marqués de los Vélez.

Augusto Ferrer-Dalmau. El pintor de batallas

En el Rincón de Bonanza se desarrolló una feroz batalla en la que las tropas reales aplastaron a los agermanados falleciendo más de 3.000 rebeldes; bien en la lucha, o ahogados en las aguas del Segura y sus azarbes.

Temiendo las represalias, los insurrectos huyeron dejando la ciudad semidesierta, en manos de las tropas murcianas que se emplearon con saña, no sólo contra los agermanados, sino contra toda una ciudad a la que detestaban, un sentimiento incrementado en los últimos años a consecuencia del pleito del obispado.

Los treinta y cinco revolucionarios capturados fueron ahorcados y desmembrados. La cruel rapiña de los castellanos se mantuvo durante todo el mes de septiembre con plena impunidad.

Autorizados para saquear las casas de los agermanados, de las que se llevaron hasta los clavos, pronto sus miradas se dirigieron a las ricas residencias de caballeros y nobles leales a la causa real; no pudiendo contener éstos a los murcianos que les superaban en número.

Armas, ropas, trigo, bestias y esclavos, todo fue susceptible de ser robado.

Una vez despojadas las viviendas se emplearon con los edificios eclesiásticos y no cesaron hasta que no quedó absolutamente nada de valor.

En el convento de la Merced, que es el que nos interesa, encontraron una inesperada resistencia por parte de los frailes. Está documentado el caso de un mercedario llamado Nicasio Olivares que se enfrentó a un grupo de soldados que habían robado los corporales sagrados de la sacristía para usarlos como pañuelos y que fue pisoteado.

El marqués de los Vélez, según su costumbre, entró en el templo montado en su caballo arropado por mucha gente armada. Mientras paseaba por la iglesia, un soldado trató de arrebatar la ropa a un pobre desgraciado.

Ofuscado por la crueldad de los saqueadores, otro mercedario llamado Pedro Gómez salió en su defensa y el marqués acudió para increpar al fraile quien, en un descuido, se hizo con la ropa y la arrojó a una sepultura abierta fuera del alcance de la soldadesca.

Ante la osadía del religioso el marqués montó en cólera y, echando mano de su lanza, intentó golpear al fraile quien,  evitando la lanzada y ciego de rabia, se abalanzó sobre el noble armado con una pica.

El de Fajardo, experimentado soldado, esquivó la acometida del mercedario y se dispuso a dar cuenta de él; pero Gómez desapareció por una portezuela que daba al claustro escapando de la ira de «el de los Vélez».

Toda esta epopeya y el odio visceral entre murcianos y oriolanos están magistralmente detallados en un trabajo del doctor en Historia Moderna Antonio Carrasco. (7)

Anécdotas aparte, la fundación mercedaria se fue haciendo más y más poderosa monopolizando las limosnas dedicadas a los cautivos, circunstancia que les enfrentó a los trinitarios, instalados en 1558 y dedicados a la misma función.

Una curiosidad: Los trinitarios terminaron la portada de su iglesia en 1580, fecha que quedó impresa en la misma.

Portada de La Trinidad.

Por una curiosa coincidencia, en mayo de ese año llegaba a Argel Fray Juan Gil, procurador general de los trinitarios. Tras entregar el correspondiente rescate, Miguel de Cervantes fue puesto en libertad.

Siempre pesó la antigüedad de los mercedarios y su origen catalán. Llegaron al siglo XVIII como una de las órdenes más acaudaladas. Su fortuna sólo era comparable a la de los predicadores.

Los arriendos de sus tierras arrojaban pingües beneficios, caudales que utilizaban para comprar más tierras, que a su vez generaban nuevos arrendamientos.

En una época de auge agrícola, las cúpulas y portadas de los edificios religiosos rivalizaron con las de los palacios de la nobleza.

Era el momento de reformar su convento que, por aquellas fechas, albergaba a cuarenta religiosos.

Archivo Municipal de Orihuela.

En 1747 Luis Roca y Moncada edificó una «casa principal en el sitio que estaban las pertenecientes a su mayorazgo», hermoseando el frontis y dando línea recta al edificio.

La construcción del actual hotel Tudemir cambió la fisonomía de la zona de los Hostales al sacar una «casa noble» al arrabal por encima de la muralla que, convertida en un obstáculo, fue desapareciendo para conformar la que ahora es la calle Alfonso XIII.

Quizá siguiendo su ejemplo, los mercedarios emprendieron la restauración de su enorme edificio conventual cambiando la orientación de su portada principal hacia los Hostales, en línea con el extremo del palacio. Las obras finalizaron en 1773. (8)

Archivo Alberto Zerón.

Desamortización y venta.  

Aunque la desamortización de bienes eclesiásticos se inició en 1798, el fin de esta insolente acumulación de propiedades llegó bien entrado el siglo XIX.

En Real Cédula publicada en la primavera de 1807, Pío VIII facultó a la arruinada Monarquía española para que enajenase en pública subasta, parte de las propiedades eclesiásticas de carácter rústico y urbano.

Colección Javier Sánchez Portas.

En esta ocasión los mercedarios salieron bien parados con sólo 15 tahullas de huerta expropiada; sobre todo si tenemos en cuenta que al clero oriolano le desamortizaron más de 4.000 tahullas, 2.000 de ellas al cabildo catedralicio; ojo, sólo la mitad de las que poseía. (9)

La puntilla llegó en marzo de 1836. Por Real Decreto, los conventos y monasterios de religiosos varones quedaron suprimidos y todo su patrimonio, convertido en «Bienes Nacionales», pasó a poder del Gobierno.

Los mercedarios fueron exclaustrados y su convento e iglesia acabaron en manos de un próspero capitalista de Barcelona llamado Juan Vilaregut quien los adquirió para utilizarlos como almacén y posada.

Colección Javier Sánchez Portas.

Gracias a Jesús Millán supe que Vilaregut era un personaje muy importante, socio de otro destacado empresario, Bonaplata. En 1830 fundaron la primera empresa que aplicó en España la máquina de vapor, símbolo de la revolución industrial.  Se llamó «El Vapor Vell»,  instalado en el Raval de Barcelona, entre la Rambla y Montjuïc.

En julio de 1835, durante la oleada de insurrecciones en protesta por cómo llevaba el Gobierno la lucha contra los carlistas, en Barcelona se produjo una oleada de incendios en conventos y asesinatos de frailes, sospechosos de ser afines al carlismo. Los  disturbios se extendieron a la fábrica de Bonaplata, Vilaregut i Cia., que quedó completamente destrozada.

En 1856 Juan Vilaregut había muerto y  su viuda gestionaba los múltiples arriendos de este convento y otros dos más en Orihuela. Si os interesa saber como acabó troceado este convento, pinchad la siguiente imagen.

Enlace a artículo.

También grabé de forma casera la historia de los mercedarios. Podéis escucharla en estos dos audios.

Primer audio.
Segundo audio.

O acceder a cuatro vídeos de youtube pinchando estos enlaces.

Capítulo 1.
Capítulo 2
Capítulo 3
Cápitulo 4.

La Iglesia

La iglesia permaneció cerrada y despojada de sus ornamentos;  hasta que tres religiosos encabezaron una piadosa empresa: a base de donativos y limosnas pretendían comprar el edificio y devolverlo al culto. (10)

Desanimados por lo costoso del proyecto, recurrieron al canónigo Juan Alfonso Alburquerque para que apelase ante sus parientes, la ilustre familia Roca de Togores, recordándoles que, antaño, tenían la sepultura en la Merced, en el lado del evangelio, justo debajo de la media naranja.

Mariano Roca de Togores y Carrasco. I marqués de Molíns.

En 1846 Mariano Roca de Togores y Carrasco -el que dos años después fue primer marqués de Molíns- intercedió ante su suegro Juan Roca de Togores y Alburquerque, marqués de Asprillas y alcalde de Valencia; quien decidió, no sólo comprar el camposanto de sus antepasados, sino también costear su rehabilitación.

El 11 de mayo, ante el notario de Madrid, Manuel María de Paz, formalizó la compra de la iglesia, la sacristía y un pedazo del patio conventual por doce mil reales.

El 7 de julio comenzó la obra de restauración y embellecimiento del templo. Bajo los auspicios del maestro arquitecto Francisco Regidor y la supervisión del canónigo Alburquerque, un ejército de profesionales trabajó durante dos meses. (11)

Para vestirlo intentaron recuperar sus ornamentos e imágenes que estaban repartidos por conventos y casas particulares. El órgano, llevado a Rojales, fue sustituido por otro propiedad de los trinitarios, que permanecía en Santa Lucía.

El crucifijo de la capilla de Letrán, depositado en Santa Justa, fue trasladado en procesión.

Colección Javier Sánchez Portas.

La fecha escogida para su reapertura con misa cantada por el canónigo Alburquerque fue -no podía ser otra-, el 24 de septiembre, festividad de la Merced.

La víspera, por la noche, tuvo lugar el traslado más importante: utilizando unas andas llevaron la imagen mariana que el medio racionero de la catedral Pedro Miravete, había custodiado durante ocho años en su casa de la calle Timor.

Para la solemne ceremonia Miravete invitó por escrito al Ayuntamiento al completo, al Cabildo, a los cleros y a todas las autoridades civiles y militares, en una espectacular procesión en la que participaron más de trescientas personas. (12)

Colección Javier Sánchez Portas.
Colección Javier Sánchez Portas.
Colección Javier Sánchez Portas.

Esta actuación demostró ser sólo un lavado de cara.  Abierta de nuevo al culto, tardó veinte años en volver a amenazar ruina. Tan deteriorada estaba que, en 1887, previa denuncia, el Ayuntamiento determinó que «el templo de la Merced era un peligro constante para los transeúntes y para las casas próximas».

Así pues ofició al gobernador eclesiástico para que, a la mayor brevedad, procediese a demoler el edificio amenazando con hacerlo de oficio la corporación municipal en el caso de no cumplir lo acordado. (13)

Las obras de restauración, a cargo del obispado, comenzaron ese mismo año, abriéndose de nuevo al culto el 4 de junio de 1893 con una misa cantada por Fernando Boné García, a quien el obispo Maura nombró capellán de la Merced cuatro meses después.

Colección Javier Sánchez Portas. Obras 1911.

Él mismo se encargó de consolidar la obra con la reparación del campanario, efectuada en 1911.

Archivo Mariano Pedrera.

Durante el siglo XX suplió varias veces a la Catedral, actuando de parroquia cuando fue necesario como iglesia más cercana a la del Salvador.

Colección Javier Sánchez Portas.
Colección Javier Sánchez Portas.
Cúpula de la Merced.
Cúpula de la Merced. Colección Javier Sánchez Portas.

Abandonada a su suerte, su cúpula se desplomó en 1982.

Colección Javier Sánchez Portas.

Demolido el edificio, el desmonte, numeración y recomposición de la fachada fue una enorme chapuza, quedando en estado pésimo.

En el solar se construyó el actual Museo de Semana Santa.

Colección Javier Sánchez Portas.
Gaspar Poveda.
Museo de Semana Santa, Coque Celdrán Sánchez.
Mariano Pedrera.
José María Pérez Basanta.

El Claustro.

El claustro que ahora se muestra adosado a la catedral como«claustro de los caídos» permaneció durante casi cuatro siglos en el convento de la Merced.

Su construcción se inició en la década de 1560 por el maestro picapedrero, Hernando Veliz.

Una vez desamortizado y vendido, tras muchos años de ser utilizado como cuadra-cochera, en 1942 lo compraron para ser reconstruido sobre el antiguo fosal de la catedral.

El claustro de la Merced en su emplazamiento original.
El claustro de la Merced en su emplazamiento original.
Colección Javier Sánchez Portas.
José Antonio Ruiz Peñalver.

El artífice de la obra fue el Vicario General Luís Almarcha Hernández.  El traslado y las obras de adaptación fueron costeados por la Federación de Sindicatos Católicos Agrarios y finalizaron en noviembre de 1943. 

Cumplían así «el deber patriótico de instalar una cruz de los caídos, orlada por el bello y singular claustro».

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Publicado en la revista de Moros y Cristianos de 2.012. Modificado y ampliado. El original en PDF pinchando el siguiente enlace.

Pinchad aquí.

Notas:

1 BELLOT, Pedro. Anales de Orihuela II:  «El más antiguo de los que se conservan, exceptuando dos de templarios: uno de freires donde estaba el granero (calle López Pozas) y otro de monjas en lo que es el Hospital».

2 La fecha concreta depende del cronista, barajándose hasta ocho posibles: 1243, 1249, 1251, 1256, 1257, 1265 y 1286. Yo comparto la opinión de Juan Bautista Vilar,  que sitúa la fundación en los albores del siglo XIV, cuando Oriola se incorpora a la Corona de Aragón.  Así es fácil comprender la donación que les hace el Consell por recomendación real.

3 BELLOT, Pedro. “Anales de Orihuela II”:  Año 474 (1474). Hizo el consejo ordenación que se fundase en Orihuela un convento de monjas, y cometió a los jurados buscasen puesto acomodado, y les pareció el mejor la casa de Santa Eulalia, donde solía estar el convento de la Merced, y allí se fundó con título de San Juan.

4 La que hoy conocemos como calle Ballesteros Villanueva, fue titulada originalmente como del Vallet, nombre de una zona insalubre por la acumulación de aguas muertas que comenzó a ser nivelada y desaguada en 1356.

5 La devastación de este barrio fue tal, que durante muchos años fue conocido como «el arrabal destruido»; aprovechando la fundación del convento de clarisas y, para fomentar su repoblación, el Consell lo apellidó en 1499 como: «Arrabal Moderno de San Juan Bautista».

6  Hacia el año 1600,  el cuarto obispo de Orihuela, José Esteve les consagró una nueva iglesia.

7 CARRASCO RODRÍGUEZ, Antonio. «Una aportación al estudio de las Germanías valencianas: El Saco de Orihuela de 1521», en Revista de Historia Moderna. Anales de la Universidad de Alicante, núm. 17 (1998-99), pp. 215-230. 

Acceso a PDF.

«Una aportación al estudio de las Germanías valencianas: El Saco de Orihuela de 1521»

8 Inicialmente, la portada principal del convento debió estar anexa a la de la iglesia, como era costumbre, con salida a la plazuela. La de los Hostales se abrió en el siglo XVIII adaptándose a la nueva fisonomía de la zona.

9 RAMOS VIDAL, Juan A. «Democracia, economía y sociedad en la comarca del Bajo Segura durante el siglo XVIII». Caja de Ahorros de Alicante y Murcia 1980.

10 Los religiosos eran: Monserrate Linares, ex mercedario; Pedro Miravete, medio racionero de la Catedral; Trinitario Ruiz Lozano, Parroquia de Santiago.

11 Los maestros alarifes Antonio García y José Andrés con sus respectivas cuadrillas; José Puerto y Mariano Mateo como herreros cerrajeros; Raimundo Córdova como pintor; José Rufete, latonero; Miguel Xaraco, organero; por último, Rafael Plá se encargó de pintar el escudo de armas de los Roca de Togores.

12 ALBURQUERQUE, Juan Alfonso, «Las memorias de Orihuela».

13 El Diario de Orihuela, núm. 299, 22 de Julio de 1887.

LISTADO DE REPRESALIADOS 12: CAMPILLO-CARMONA

LISTADO 12: CAMPILLO-CARMONA

CAMPILLO ALCARAZ, Antonio, (a) Gorrión:

Natural y vecino de Orihuela (Torremendo). Agricultor, nacido el 9-X-1917. Capturado cuando luchaba en el ejército rojo, ingresó en la celular de Valencia el 29-IV-1939 desde la prisión Central de Guadalajara. El 5-XI-1941 pasó al Reformatorio de Alicante. El 21-XI fue enviado a Elche y el 9-IV-1942 volvió al Reformatorio de Alicante.

Asistió a Consejo de guerra el 30-IV, condenado a 12 años y 1 día de reclusión por auxilio a la rebelión: se le acusó de ser de antecedentes izquierdistas, haber estado afiliado al PSOE y a la UGT, intervenir en el incendio de las Iglesias de Torremendo y Rabate, actuar como miliciano armado buscando a personas de derechas que estaban escondidas y conminarlas a entregar las armas que suponía en su poder, ser un “exaltado partidario de la causa roja, con gritos subversivos”.

Llevaba cuatro años, dos meses y veintiocho días de prisión. El 26-VIII fue enviado al pantano de Benagéber, pero se dijo que no tenía condiciones para trabajar allí y el 3-IX fue enviado a Valencia. Ingresó en San Miguel de los Reyes el 13-IX-1942 y el 18-XI obtuvo la prisión atenuada. El 24-II-1943 la libertad condicional, volviendo al Reformatorio de Alicante el 5-V-1945 desde Elche, a disposición del Gobernador Civil. Pasó a la Justicia Militar el 22-V procesado por propaganda y organización subversiva. El 15-XII volvió a la jurisdicción ordinaria procesado por tenencia de armas y delito contra la forma de gobierno. Salió el 22-XII-1945, obteniendo la libertad definitiva el 13-V-1950. Se le aplicó la LRP.

(Fuente: M. Ors – AHPA. Legajos 9135 y 9276).

CAMPILLO GARCÍA, Bernabé:

Natural y vecino de Pilar de la Horadada (Orihuela). Jornalero, de 45 años. El 16-XI-1939 ingresó en la Prisión de Orihuela a disposición de su Juzgado Militar, desde San Miguel de Salinas. Fue procesado por la Justicia Militar en 1940. Puesto en libertad condicional el 18-IV-1941 regresó a su localidad.

(Fuente: AHPA. Legajo 12519).

CAMPILLO JARA, Ángel:

Natural y vecino de Orihuela (Desamparados). Jornalero / injertador, de 32 años. Afiliado a UGT. Voluntario en el Ejército Popular, fue comisario político en la 3ª Compañía, 2º Batallón, Brigada 102 de la 43 División. Un Consejo de guerra le condenó a 6 años y un día de reclusión por rebelión militar. Estuvo preso en el seminario de Orihuela y en el Reformatorio de Alicante. Salió en libertad condicional de la cárcel de la cárcel de Talavera el 1-IV-1944, a los 33 años, volviendo a su pueblo tras ser calificado de “no peligroso para la Causa Nacional”. Se le aplicó la LRP.

(Fuente: A. Mazón – M. Ors).

CAMPILLO JARA, Antonio:

Natural y vecino de Orihuela (Desamparados). Jornalero / escardador, de 36 años. Voluntario al frente. Fue apresado el 2-IV-1939 ingresando en la cárcel de Orihuela el 5-IV-1939. El 25-X-1939 fue enviado a Consejo de guerra, volvió el mismo día y de nuevo fue enviado a Consejo de guerra el 4-XII-1939. Condenado a 6 años y 1 día estuvo preso en San Miguel. Lo enviaron al Reformatorio de Alicante desde la Central de Orihuela el 21-IV-1940. Asistió a Consejo de guerra el 24-IV, 3 y 10-V, 2-VI-1940 y 17-I-1942. En la última fecha fue condenado a 25 años y 1 día de prisión mayor por adhesión a la rebelión: según la sentencia, fue miliciano armado, tomó parte en requisas, detenciones y agresiones contra personas de derechas.

Llevaba preso 3 años, 9 meses y 10 días. El 16-II-1943 fue enviado a la cárcel de Santa Rita (Madrid). De allí pasó a Talavera el 11-IX-1943. Aunque fue calificado de peligroso para la Causa Nacional, en 1944 salió en libertad vigilada y volvió a su pueblo. Consiguió la definitiva por indulto el 13-XI-1947. Se le aplicó la LRP.

(Fuente: M. Ors – AHPA. Legajos 9088 y 12582 – A. Mazón).

CAMPILLO JARA, Francisco, (a) Meliana:

Natural y vecino de Orihuela. Jornalero, de 30 / 34 años. Detenido el 15-VII-1939 en Orihuela por orden del Juzgado Militar al estar reclamado en sumarísimo de urgencia. Ingresó en la cárcel de Orihuela el 14-VII-1939 y fue enviado a Alicante el 19-XII-1939, donde un Consejo de guerra celebrado tres días después le condenó a 12 años y 1 día de reclusión menor por auxilio a la rebelión. Enviado a la cárcel de Elche el 5-VII-1940, y a trabajar a Belchite el 20-IX-1941.

(Fuente: AHPA. Legajos 1066, 9268, 12591 y 19615).

CAMPILLO MEDINA, Josefa, (a) La Sarra:

Natural y vecina de Orihuela. Sus labores / modista, de 25 años. Acusada de haber marchado al frente para “dar ejemplo a los hombres” y de atemorizar a los elementos de derechas. Conducida por la Guardia Civil, el 3-IV-1939 ingresó en la prisión de Orihuela.

El 11-VIII-1941 fue enviada a Monóvar, y el 6-XII-1941 pasó al Reformatorio de Alicante. Un Consejo de guerra la condenó a 20 años de reclusión menor por auxilio a la rebelión. Llevaba presa 2 años, 9 meses y 29 días. El 22-V-1942 la enviaron a Málaga. Recibió el indulto el 21-VII-1947. El TRP le condenó a 2 años de inhabilitación por participar en requisas y saqueos.

(Fuente: BOPA, 30-X-1944 – AHPA. Legajos 807, 9055, 9088 y 12520 – A. Mazón).

CAMPOS FABREGAT, José:

Natural de Archena (Murcia) y vecino de Orihuela. Mosaista, de 32 años. Ingresó en la cárcel de Orihuela el 23-I-1941 a disposición del Juez Militar de Murcia, donde fue trasladado en marzo de 1941. Fue detenido el 9-VIII-1943 junto a otros diecisiete vecinos, acusado de asistir a unas reuniones clandestinas en la taberna de Manuel Nieves Hernández, (a) Lorente. Ingresado en el Reformatorio de Alicante, lo pusieron en libertad el 8-IX-1943. Según la Guardia Civil era de ideas izquierdistas. Un Consejo de guerra le condenó a 12 años de reclusión por auxilio a la rebelión.

(Fuente: AHPA. Legajos 779, 2002 y 12522).

CANALES HERNÁNDEZ, Mariano:

Vecino de Orihuela. Un Consejo de guerra celebrado en Alicante el 17-IV.1941 le condenó por adhesión a la rebelión a la pena de muerte. Le fue conmutada por 30 años de reclusión mayor.

(Fuente: José Ramón García Gandía – A Militar de Guadalajara).

CANDELA ZOYA, Ángela:

Vecina de Orihuela. Maestra propietaria desde 1936. Acusada de haber pertenecido al PCE y a la FETE antes de la guerra; de ser indiferente en materia religiosa, de mala labor docente y por haber sido portavoz de los ataques contra los maestros de derechas de la localidad.

Fue sancionada por la Comisión depuradora de la Enseñanza con traslado dentro de la provincia sin poder pedir vacante en cinco años.

(Fuente: Isabel Domenech).

CANO CANO, Jesús:

Natural y vecino de Orihuela, donde nació el 11-XI-1916. Deportado a los campos de concentración nazis, murió en Gusen el 8-XII-1941.

(Fuente: Memorial deportados).

CÁNOVAS MARTÍNEZ, José:

Natural de Totana y vecino de Orihuela. Jornalero, nacido el 6-III-1877. Apresado, ingresó en la cárcel de Orihuela el 9-VIII-1939.

Trasladado al Reformatorio de Alicante el 22-I-1940, un consejo de guerra celebrado en Alicante el 15-IV-1940 le condenó por adhesión a la rebelión a pena de muerte, que le fue conmutada por 30 años: según la sentencia, era de ideas izquierdistas y con otros procesados firmó una denuncia pidiendo la detención por desafectos de veinticinco vecinos, algunos de los cuales fueron luego asesinados.

Portero del local del PCE, partido al que se afilió durante la guerra. Intervino en saqueos y registros. Trasladado a El Dueso el 17-II-1941, llegó allí el 23-II.

Regresó al Reformatorio de Alicante el 6-III-1943. Se le conmutó la pena por la de 20 años el 29-I-1944, obteniendo la libertad condicional el 23-II-1944 y la definitiva el 13-XI-1959. Se le aplicó la LRP.

(Fuente: AHPA. Legajos 781, 9214 y 12580 – M. Ors).

CÁRCELES MÁS, Manuel, (a) Buero:

Natural y vecino de Orihuela. Panadero, de 31 años. Afiliado a la CNT. Presidente del Sindicato de Panaderos implicado en el incendio del local de la Federación de Sindicatos Católicos. El 22-IX-1939 ingresó en la cárcel de Orihuela.

El 14-III-1940 fue puesto en libertad condicional, pero entró de nuevo en la cárcel de Orihuela el 23-I-1942. El 23-V-1942 fue enviado al Reformatorio de Alicante para comparecer ante Consejo de guerra, que se celebró el 15-X-1942.
Condenado a 12 años y un día por auxilio a la rebelión: según la sentencia, era de significación izquierdista, formó parte del Control de la industria panadera llevando a cabo incautaciones y requisas, se expresaba a favor del régimen rojo y en contra de personas de derechas, aunque no se había podido comprobar si lo hizo contra un vecino que fue condenado a muerte.
Llevaba preso 3 años, 7 meses y 21 días. El 10-XII-1942 obtuvo la prisión atenuada, el 25-IV-1943 la libertad condicional y la definitiva por indulto el 22-IV-1947.

(Fuente: AHPA. Legajos 9146, 12522 y 12582 – A. Mazón).

CARMONA LÓPEZ, Manuel:

Vecino y vecino de Orihuela (Las Norias). Jornalero, de 27 años. Afiliado a la CNT. Fundador y destacado dirigente del sindicato libertario en Las Norias. Fue apresado el 18-IV-1939, ingresando en la prisión de Elche desde la de Orihuela el 25-VI-1941.

Trasladado al Reformatorio de Alicante el 31-X-1941, asistió a Consejo de guerra el 29-XI, el 16 y el 22-XII-1941, donde fue condenado a 20 años de reclusión menor por auxilio a la rebelión: según la sentencia, formó parte de “un tribunal” que decidió detenciones y recogida de armas, fue miliciano sin poder probar su participación en unos asesinatos.
Llevaba preso 2 años, 9 meses y 14 días. Obtuvo la libertad condicional el 22-V-1943. Posteriormente acabó implicado en “el complot comunista” y reingresó en el Reformatorio de Alicante el 2-V-1945, quedando a disposición del gobernador civil. El 22-V pasó a la jurisdicción militar obteniendo la libertad definitiva el 28-VI-1945. Se le aplicó la LRP.

(Fuente: M. Ors – A. Mazón – AHPA. Legajos 9214 y 9268).

Tud Or Cap. 11/12. Almorávides Cid.

De Tudmir a Oriola XI.

El Emir de los Creyentes concentró sus tropas en Ceuta; y desde allí las fue embarcando hacia Algeciras, la base naval de los almorávides en Al-Andalus.

Se cumplió la profecía del rey poeta sevillano; sus días terminaron sirviendo a los almorávides en una remota aldea del desierto.  

Peor fue el destino de su hijo; con su cabeza ensartada en una pica para escarnio del pueblo.  

Este tercer desembarco, marcó la hora final de las taifas andalusíes. Granada, Málaga, Sevilla, Jaén…

Una por una fueron cayendo bajo el huracán almorávide.

Conquistada Mursya las ciudades de la Taifa de Denia, comenzando por Uryula, fueron casi un paseo triunfal.

Solo un hombre pudo contener temporalmente la avalancha que ascendía por Levante; y este fue Rodrigo Díaz de Vivar, el príncipe de Valencia.

Entre el fracaso de Aledo y la llegada definitiva de los almorávides, las taifas volvieron a someterse a las parias de Alfonso VI, quien traicionado en Sagrajas, las exprimió a fondo con su ejército, amenazando las fronteras.

La de Sevilla sufrió un castigo especial; las tropas castellanas asolaron y saquearon sus tierras como venganza y advertencia.

Ya dijimos en la última entrega que, tras la destitución del sublevado Ben Rasiq, Mursya quedó sometida a Sevilla; pero Uryula pasó a Denia.

Denia y Tortosa estaban en poder de Lérida, tributaria del Conde de Barcelona. Así pues, cuando el Cid saqueó sus territorios, el emir de Lérida llamó a todos los reinos vecinos contra el Campeador, pero solo acudió el Conde de Barcelona Berenguer Ramón II.  

Los desencuentros entre el Cid y Berenguer, «el fratricida», venían de lejos. En su primer destierro Rodrigo se ofreció al catalán y este rechazó sus servicios; craso error.

Contratado por Al Mutadir de Zaragoza, el Campeador ya había derrotado al catalán, aliado de Lérida en la lucha entre hermanos por la herencia paterna.

Cumpliendo su compromiso, obligado por las parias, el conde de Barcelona se enfrentó de nuevo al Cid en la batalla de Tevar; y Rodrigo lo volvió a derrotar; pero esta vez, cobró un fabuloso rescate por el fratricida y sus caballeros, a los que había tomado prisioneros.

Las condiciones de la liberación incluyeron el traspaso de las parias de Denia, por lo que Uryula pasó a ser tributaria del Cid.

Poco a poco Rodrigo fue montando un extenso protectorado.

El flujo constante de oro lo empleó en mantener un poderoso ejército que ya no servía al rey Alfonso. Sus mesnadas cobraban del Cid, y solo obedecían al Cid.

En su segundo destierro el Campeador no solo rompió con Castilla; a partir de entonces utilizaría su poderío militar en beneficio propio, consolidando su domino desde Tortosa a Uryula.

En el año 1090 los almorávides regresaron. Y como prueba de fuerza, Yusuf dirigió su primer ataque a Toledo.

Los emires taifas, sabedores sus intenciones, no solo no le apoyaron esta vez, sino que corrieron a los brazos de Alfonso.

El rey castellano, reforzado por Aragón y Pamplona, rechazó el asedio demostrando de nuevo la poca destreza almorávide en la técnica de sitiar ciudades.

Yusuf no tenía intención de enfrentarse a los reinos cristianos. Abandonó Toledo y organizó su ejército para someter a todas las taifas.

Las primeras en caer fueron Granada y Málaga, cuyos emires eran dos hermanos enfrentados, que acabaron presos, humillados y deportados a África.

Los señores andalusíes se arrepintieron de haber llamado a aquellos hombres del desierto. El anciano Yusuf, hombre austero y muy religioso, cayó sobre los corruptos emires con el peso de la ley coránica.

Los almorávides encarnaban la pureza de la fe y contaban con una fatua dictada por los alfaquíes, doctores del Islam y sus mejores aliados haciendo propaganda desde las mezquitas.

Los andalusíes quedaron divididos entre los partidarios de sus emires y los de los almorávides, facilitando así la toma de las ciudades.

Contra la voluntad de sus señores, miles de voluntarios se unieron a Yusuf, que declaró la guerra sin cuartel contra Sevilla, la taifa más poderosa del Sur.

La llegada de los almorávides representó una inyección de fuerza militar y ortodoxia religiosa.

Su doctrina limitaba el número de mujeres, prohibía el vino, la música… pero también reducía notablemente los impuestos.

En el régimen de parias, el pueblo cargaba con los costosos pagos a los cristianos.

Los almorávides prometieron implantar solo el impuesto islámico, una limosna obligatoria, parecida al diezmo que pagaban los cristianos a sus iglesias.

A principios de 1091 Al-Mutamid tuvo conciencia de lo que le esperaba y pidió socorro urgente a Alfonso.

A su hijo, emir de Córdoba, le encomendó la difícil tarea de aguantar como fuese hasta la llegada de los castellanos. 

Al Mamún, que así se llamaba, envió a su familia con buena parte del tesoro al castillo de Almodóvar, lejos del peligro. Él quedó al mando de sus tropas, y cuando la ciudad fue tomada al asalto, murió decapitado. 

Alfonso había enviado un ejército en socorro de Sevilla, pero la columna fue interceptada y derrotada en Almodóvar.

Recogieron a la princesa cordobesa y se la llevaron a Castilla, donde Alfonso quedó prendado de su belleza. La mora Zaida (como paso a la historia) le dio al Rey lo que más deseaba: un hijo varón, el infante Sancho Ramírez. 

Tras Córdoba cayó Sevilla; y Al-Mutamid, el poderoso y refinado rey poeta, fue depuesto, humillado, y desterrado muy cerca de Marrakech, donde se encontró con Abdalá de Granada. Ambos murieron en la miseria.

Después cayeron Jaén y Almería; y, en el verano de 1091, las huestes almorávides al mando del hijo de Yusuf tomaron medina Mursya tras dos meses de asedio.

La Taifa de Denia, indefendible ante la ola africana fue abandonada a su suerte y desde Mursya, el príncipe almorávide se apoderó de Uryula y sus restantes plazas hasta llegar a la capital.

Uryula y su demarcación, tras el paso del Cid y de los almorávides, quedó arrasada y su conquista fue seguida de una ola de intolerancia religiosa que provocó la huida masiva de mozárabes hacia Castilla y Aragón.

Perdida Denia, el Cid fortifico la zona montañosa que separa las actuales provincias de Alicante y Valencia.

Y consiguió el apoyo del rey de Aragón.

El enfrentamiento entre Rodrigo y Alfonso era inevitable; y llegó en el 1092.

El rey de Castilla había movilizado una poderosa alianza para hacerse con Valencia: contaba con el rey de Aragón, con el conde de Barcelona y con las flotas de Pisa y de Génova.

Rotas sus relaciones, no avisó al Campeador, que seguía cobrando de la taifa valenciana por su protección.

Sus aliados, temiendo el enfrentamiento con el Cid, no se presentaron; fracasando la campaña organizada por Alfonso que, a pesar de todo, intentó sin éxito cobrar las parias de Valencia.

Rodrigo, que se encontraba en Zaragoza, respondió a Alfonso atacándole en La Rioja.

El rey claudicó en su empeño de someterlo y le ofreció la posibilidad de volver a Castilla; un nuevo perdón que Rodrigo rechazó; pero entre ellos quedó un pacto no escrito por el que el rey aceptaba a su antiguo servidor como aliado independiente.

Mientras tanto, los partidarios de los almorávides dirigidos por el Cadí, habían detenido y ejecutado al títere emir de Valencia, poniendo la ciudad a disposición de los invasores.

Y el Cid la sitió por primera vez.  

Ya no se conformaba con someter Levante a su régimen de parias. Por su cabeza empezaba a dar vueltas la idea de crear su propio reino, un principado que pudiese heredar su hijo Diego.

Pero de eso hablaremos en la próxima entrega.

Programa 11.
Enlace a vídeo en You Tube.

De Tudmir a Oriola XI.

¿Quién era ese maldito Cid que por dos veces había expulsado a sus hombres de Valencia?

No era un rey, ni siquiera un conde, tan solo un mercenario que ponía en juego el prestigio del emir de los almorávides.

Yusuf envió un poderoso ejército al mando de su sobrino que acampó a cuatro millas de Valencia, cerca de Quart.

En clara inferioridad numérica, Rodrigo puso en marcha su genio militar. Propagó el rumor de que las tropas de Castilla y Aragón acudían en su ayuda.

Y una noche la mitad de sus tropas abandonaron furtivamente la ciudad; y dando un largo rodeo se situaron en la retaguardia de los sitiadores.

Por la mañana se abrieron las puertas y las tropas restantes mandadas por Rodrigo, salieron en una carga suicida.

Pero a medio camino dieron la vuelta simulando la huída; estrategia aprendida de los propios moros que llamaban «tornafluye».

Los almorávides corrieron tras ellos y los emboscados cayeron sobre el campamento desguarecido incendiándolo con gran estrépito.

Los sitiadores pensaron que habían llegado los refuerzos castellanos y huyeron en desbandada perseguidos por las mesnadas del Cid, que en aquella memorable jornada consiguió un fabuloso botín con armas y caballos.

En la batalla de Quart, el Cid entró definitivamente en la leyenda.  

Ya dijimos que mientras Rodrigo andaba por Zaragoza, el cadí de Valencia había liderado a los partidarios de los invasores africanos en una rebelión.

Pidió ayuda a los almorávides y abrió las puertas a un destacamento con el que asaltaron el alcázar y asesinaron al emir Al Qadir, aliado de Castilla y tributario del Cid, poniendo la ciudad bajo la obediencia de Yusuf.

Pero el Campeador regresó y arrasó todas las aldeas y huertas cercanas. En el verano de 1093 comenzó el primer asedio de Valencia.

No tenía intención de ocuparla; así que les propuso asumir esa especie de república islámica liderada por el Cadí y quedarse fuera. Siempre que le pagasen sus parias y los almorávides abandonasen la ciudad.  

Tras dos meses de asedio y devastación, las condiciones fueron aceptadas: levantó el sitio y sus tropas escoltaron a los almorávides hasta zona segura.

Yusuf no podía tolerar esta humillación y rápidamente envió desde Mursya un ejército para recuperar la ciudad.

Los valencianos, confiando en la pronta llegada de los almorávides, rompieron el pacto y se negaron a pagar.

El Cid preparó cuidadosamente el terreno a su favor y consiguió repeler el ataque; entonces comenzó el verdadero, cruel y largo asedio en el que los valencianos llegaron a comer cadáveres.

En junio de 1094 el Cid entró con sus tropas en Valencia. Se instaló en el alcázar y puso allí su bandera. Ahora sí tenía unas murallas donde refugiarse y montar su propio reino.

Expulsó a los partidarios de los almorávides, detuvo al Cadí y lo ejecutó por el asesinato de Al Qadir.

Se intituló como príncipe de Valencia y se puso bajo la autoridad de Roma, que nombró un obispo para el nuevo principado cristiano.

Pronto regresaron los almorávides con más efectivos; pero fueron derrotados en la batalla de Quart, la que he narrado al principio.

Y aún los derrotó una vez más con ayuda de Pedro I de Aragón. Esta vez, los invasores habían llegado por mar.

Esta fue su última hazaña. La muerte de su hijo Diego, aun adolescente, en la batalla de Consuegra, apoyando a Alfonso VI, acabó con su única esperanza de formar una dinastía.

Sin heredero, casó a sus hijas Cristina y María con el infante de Pamplona y con el Conde de Barcelona. 

Agotado cayó en cama y murió en el verano del 1099 con solo cincuenta años.

Poco pudo aguantar Valencia bajo el gobierno de su esposa Jimena. Tres años después, Alfonso VI acudió a socorrerla.

Sin tropas suficientes para enfrentarse a los almorávides optó por abandonar la plaza, no sin antes incendiarla.

En el 1102 Valencia era ya solo otra provincia más del imperio africano.

Rodrigo Díaz de Vivar, embalsamado y escoltado por sus hombres viajó hasta Burgos donde fue enterrado de nuevo, dando paso al héroe legendario de «el cantar de mio Cid».  

«La despedida». Dibujo de Augusto Ferrer-Dalmau para la portada de la novela «Sidi».

Yusuf murió en el año 1106 y su hijo Alí heredó un inmenso imperio que abarcaba el norte de África y casi toda la Hispania musulmana.

Sometida Valencia, el anciano emir de los creyentes había preferido respetar la taifa de Zaragoza, un territorio que servía de colchón entre los dominios almorávides y los reinos cristianos.  

Pero el implacable avance del rey de Aragón y la muerte del emir de Zaragoza en la batalla de Valtierra, provocó su rápida intervención.

Con ayuda de los partidarios internos, tomaron fácilmente la última taifa hispana en mayo del 1110.  Así, el Imperio almorávide consiguió su máxima expansión territorial en la península.

Con el apogeo militar y político empezó la decadencia.

Durante el reinado del anciano Yusuf, las obras emprendidas acusaron la austeridad y falta de ornamentación impuestas por su fervor religioso.

Pero ese rigor fue decayendo con su hijo Alí, quién deslumbrado por el refinamiento andalusí, costeó algunas obras repletas de elementos decorativos.

En Orihuela han aparecido restos almorávides en la calle mayor, en Santa Lucía y en el Barrio nuevo. Viviendas excavadas que siguen el esquema andalusí en torno a un patio central, con cocina y letrinas en la planta baja.

Muros en su mayoría de tapial de tierra, y algunos de adobe. Pavimentos de tierra compactada y decoración a base de estructuras de yeso conocidas como atauriques.

Los rudos almorávides, acostumbrados a la vida del desierto, se ablandaron pronto en Al Ándalus; tierras ricas y fértiles donde la poesía y los placeres habían sustituido a la guerra permanente.

Esta relajada situación de los hispanos y su promesa de quitarles los impuestos habían facilitado su conquista; pero fue también la causa de su perdición.

Idealización con Inteligencia Artificial de la construcción del castillo de Orihuela. Pepe Sarabia

La legendaria cabalgada de Alfonso I el Batallador, que pasando por Uryula llegó hasta las puertas de Granada, aconsejó reforzar sus murallas y las defensas de otras muchas localidades peninsulares.

En Orihuela les debemos los tres emblemáticos torreones orientados a mediodía; puramente almorávides, fabricados en el primer cuarto del siglo XII.  

Idealización con Inteligencia Artificial del castillo de Orihuela. Pepe Sarabia

Estas obras se extendieron a lo largo de todo su imperio, por lo que Alí Ben Yusuf se vio obligado a implantar un impuesto específico. Otro más.

¿Dónde había quedado aquella promesa de suprimir los impuestos a los musulmanes? 

El sistema almorávide se había basado en exprimir a los cristianos mozárabes y mantener el ejército a base de botines de guerra.

Pero las conquistas acabaron en Zaragoza y los mozárabes, arruinados y perseguidos, huyeron al norte o fueron deportados a África, dejando los campos sin brazos con el consiguiente hundimiento de la economía.

Los gobernadores tuvieron que establecer nuevos tributos; los alfaquíes, que los habían eliminado por considerarlos ilícitos, necesitaban también financiarse… 

El descontentó creció día a día y los conquistadores africanos comenzaron a ser vistos por la población hispana como insufribles dominadores; parásitos que no solo limitaban su libertad, sino que les acosaban con más y más impuestos…

Y así llegaron las revueltas. En 1121, por primera vez en Al-Ándalus, Córdoba se sublevó contra la administración almorávide. 

Alí tuvo noticia de lo ocurrido y cruzó el estrecho para sofocar la rebelión. Los cordobeses le explicaron su justa indignación y acabó por perdonarlos.

Pero esta revuelta solo fue el primer chispazo de un fuego que estaba prendiendo en toda la península.

Simultáneamente, una nueva corriente religiosa aún más radical, se extendía por el norte de África: se llamaban a sí mismos los «Almuwaidum», los que reconocen la unidad de Alá.

En Hispania fueron conocidos como los Almohades, de los que hablaremos muy pronto…

Programa 12.
Enlace a vídeo en You Tube.
Enlace al siguiente capítulo.