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Jesuitas en Sto. Domingo 2. (1872-1922) A-G.

Colegio de Santo Domingo. Orihuela.

Catálogo General 1872-1922 (1):

Hace un siglo, cuando Santo Domingo cumplía cincuenta años como centro diocesano de enseñanza, publicaron un catálogo general formado con listados de jesuitas y alumnos que habían pasado por el colegio en el periodo 1872-1922. Dicho catálogo estaba ilustrado con añejas fotografías realizadas en esos cincuenta años.

Cien años después, el presente trabajo es una especie de digitalización de aquella publicación; os la ofrezco dividida en dos entregas y enriquecida con noticias de prensa y otras imágenes que he podido localizar. Valga como contribución al ciento cincuenta aniversario del que fue mi colegio.

Padres y hermanos Jesuitas:

Comenzamos con el listado de padres y hermanos de la Compañía de Jesús que prestaron servicio en el Colegio de Santo Domingo entre los años 1872 y 1922, empezando por los rectores.

El catálogo de padres y hermanos jesuitas incluye el periodo de permanencia en el colegio y la ubicación, en 1922, de los que permanecían con vida.

Listado de alumnos, letras A-G.

Al listado de alumnos, aderezado con las fotografías originales, le he añadido algunas noticias de las que he encontrado en la hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional. Son noticias escogidas entre las publicadas por la prensa de Orihuela y Alicante, anunciando las aperturas y clausuras del curso; las llegadas y partidas de los «señoritos alumnos» y sus ilustres familias que, durante unos días, llenaban de vida y color a Orihuela.

Noticias que daban cuenta de los certámenes literarios, poéticos, gramáticos, científicos, filosóficos, históricos o patrióticos; de los brillantes resultados de los exámenes; de la fiesta de los Inocentes; de las que hacían en honor a San José, a Santo Tomás, a San Estanislao de Kostka o a la Inmaculada Concepción; como esta primera que describe un acto dedicado a la virgen, en 1878, en el que se incluye pintura, matemáticas, ciencias, latín, poesía…

El Segura. Número 19 – 24 de mayo de 1878: Relación de las composiciones presentadas a la Virgen sin mancilla por los alumnos del Colegio de Santo Domingo. El Sr. Lencina en la composición presentada el día 2, nos recuerda aquellos tiempos en que la Universidad de Orihuela, cuna de tantos esclarecidos ingenios, ofrecía a sus concurrentes las armas irresistibles de una lógica rigurosa. El silogismo campea de un modo notable en la composición que nos ocupa, probando la prerrogativa más querida de nuestra Señora.

El día 3 expuso el Sr. Martínez e Hilla un hermoso rosal con dos flores, pintado a la aguada. Inútil nos  parece encarecer la oportunidad de la idea del Sr. Martínez, pues sobre no ignorar nadie que la Iglesia invoca a María con el título de Rosa mística, se encargó de hacerlo el Sr. Paredes, en su composición presentada el 6, quien después de habernos dado a conocer los caracteres botánicos del género rosa con la mayor brevedad y precisión, nos dirige a María para que admirando en ella el hermoso matiz de la flor, nos extasiemos respirando los suaves aromas que derrama el dulce néctar de sus virtudes.

Ya el día 4 había encontrado el Sr. Carlos Coig en la hermosura de algunos colores, simples bosquejos de las virtudes de la Señora. La descripción científica del arco iris le ofrece una bella ocasión de presentarnos el Iris celestial. María como objeto de nuestras miradas, como centro de nuestra esperanza en las turbulentas borrascas que a cada paso amagan al mortal.

Llegaba su turno a las clases de ciencias exactas, y en los días 5 y 7 respectivamente, las de Geometría y Aritmética intervinieron dignamente en la que podríamos llamar Exposición Mariana. En efecto; el día 5 el Sr. Boquer, representante de la 1ª de las clases citadas, empezando por dar una clara idea del origen y ocasión de la colosal Imagen de Ntra. Sra. de Francia, resuelve con gran claridad y exactitud (hemos comprobado el resultado con datos que tenemos a la vista), sirviéndose de los procedimientos trigonométricos un problema cuya incógnita es la elevación de la susodicha Imagen.

Si feliz como la anterior, mucho más atrevido, sin embargo, fue la idea del Sr. Aráez al indagar los grados de gloria que, con su continua correspondencia a la gracia, se granjeó la Madre de la divina gracia. Su hipótesis arroja un resultado de muchos millones de guarismos: de donde podríamos inferir que también las Matemáticas están de acuerdo con los Stos. Padres, en poner sobre toda otra, la gloria sin límites de la Reina de los cielos.

Estudios de Dibujo en la clase del Hermano Canudas.

Los alumnos de la clase superior de latín presentaron el día 8 una bella traducción al latín de la descripción de la batalla de Covadonga. Su estilo abiertamente histórico, nos recuerda en especial al autor de la Conjuración de Catilina. El Sr. Sánchez, alumno de la clase de Historia Universal ofreció, el día 9, un hermoso trabajo sobre el origen del portentoso templo del Pilar.

Santiago recibe a orillas del Ebro la misión de edificar un templo: le trasmite la orden la misma Madre de Jesús que viviendo aún en Palestina fue acompañada de millares de celestiales coros a la capital de Aragón para consolar al Sto. Apóstol, prometiéndole que en aquel templo, nunca faltará quien venere a la Madre del Salvador.

Quisiéramos disponer de más espacio, no ya para publicar íntegra, sino para hacer saborear a nuestros lectores las bellezas de la linda poesía que el nuevo poeta Sr. García y Martínez, alumno de la clase de Retórica, elevó a los pies de la Virgen Inmaculada, el día 10. En la imposibilidad de detenernos en largas consideraciones, hemos preferido dar una pequeña idea de la composición, insertando a continuación la siguiente estrofa en la que el poeta pinta a la Señora en el momento en que desciende de los cielos para quebrantar la cabeza del infernal Dragón. Dice así:

Cual de Océano las aguas cristalinas / A la vista de Feto resplandecen, / Cuando en carro luciente / Gallardo asoma por el ancho Oriente; / O cual la nube pura / A quien vistosos rayos enriquecen / Con luces peregrinas; / Así la Virgen en la inmensa altura Brilla / a la vista del Criador amante. /¡Oh, dicha! ¡Eterna dicha! Ya desciende del trono rutilante / y el claro espacio presurosa hiende…

Esta primera entrega del catálogo contiene las fotografías del alumnado del siglo XIX y el listado entre las letras A y G. He respetado el orden original, que no es del todo alfabético. Está agrupado por letras; exceptuando a los alumnos que habían fallecido a la fecha de publicación. Esos, los encontraréis al final.   

Estudios de Dibujo en la clase del Hermano Canudas.
El Padre Vicente Gil y la Junta de Congregación Mariana.
Curso 1880-1881 Primera Brigada.
Curso 1880-1881 Segunda Brigada.
Curso 1880-1881 tercera Brigada.
Curso 1880-1881 La Banda.

La unión democrática (Alicante). Número 1421 – 20 de junio de 1883: Nos escriben de Orihuela que los exámenes verificados en el colegio de Santo Domingo han dado este año resultados altamente satisfactorios, tanto en los alumnos de primeras letras, como en los matriculados en la segunda enseñanza.

Entre estos últimos figuran algunos hijos de nuestra ciudad, habiéndose distinguido de un modo especial el aventajado y estudioso niño D. Ramón Vidal e Irles, que, además de la medalla de premio, ha obtenido en las asignaturas de Latín y Griego y Geografía Universal, la honrosa calificación de Sobresaliente, por lo cual le felicitamos, deseando que la satisfacción que en estos momentos ha de embargarle, sea estímulo constante para el éxito completo de sus estudios, empezados con tan buenos auspicios y felices resultados.

Semanario católico. Número 742 – 21 de febrero de 1885: El martes tuvimos el gusto de asistir a una concertación celebrada por los alumnos de la clase de Retórica del Colegio de Santo Domingo de Orihuela, que dirigen los Padres de la Compañía de Jesús. El acto fue brillantísimo y ofreció ocasión de que se pudieran apreciar la acertada dirección que saben dar a los estudios los PP. Jesuitas, así como los adelantos de los alumnos que les están confiados.

La concertación versó sobre la elocuencia sagrada, y fue grande nuestra complacencia al oír expresarse con gran soltura y en correcto latín a aquellos niños, que mutuamente se preguntaban, contestaban y corregían, bajo la presidencia y dirección del más aventajado, que por fin declaró vencedor al bando romano.

El alumno Antonio Gómez recitó con excelente entonación y pronunciación correcta la bella oda horaciana Siete Diva, de la cual hizo un minucioso análisis con la exposición y explicación de la clase de metro en que estaba escrita. No fue menos notable la representación por seis alumnos, del hecho histórico de la vergonzosa abdicación de Carlos IV a favor de Napoleón.

Siguió después la repartición de los premios, concluida la cual, se entonó un precioso himno con acompañamiento de piano con que se dio fin al acto. Los concurrentes salieron satisfechos y complacidos, tanto de los adelantos de los alumnos, como del celo de los maestros, así como de la finura y exquisito trato de los Padres encargados de dirigir el establecimiento.

Una cosa llamó desagradablemente nuestra atención. Tratándose de una fiesta literaria, esperábamos nosotros ver reunida en el local donde aquella tenía lugar, la mejor parte de la buena sociedad orcelitana… pero nos equivocarnos, las personas que asistieron eran casi en su totalidad forasteras.

Nosotros diremos sin ofensa, que este hecho habla no muy alto a favor de la ilustración y cultura de Orihuela, y sentimos tener que expresarnos así, tanto más, cuanto que siempre hemos sentido y sentimos simpatías hacia aquella ciudad, en la que hemos pasado nuestros mejores años. Por lo visto Orihuela no tiene el instinto de la propia conservación.

El Oriolano. Número 8 – 9 de mayo de 1885: COLEGIO DE SANTO DOMINGO. Quisiéramos disponer de espacio suficiente para hacer una minuciosa descripción de la brillante fiesta literario-musical con que los alumnos de este colegio, especialmente los de la clase de Historia Natural, obsequiaron el día de ayer a su digno rector, con el plausible motivo de la festividad de su santo; pero ya que el exceso de original nos lo impide, hemos de limitarnos a hacer esta breve reseña de tan lucido certamen, que presidía el alumno D. Esteban Giménez, iniciador del acto con la lectura de un correcto discurso preliminar.

Las tres partes en que el programa científico se hallaba dividido (Anatomía y Fisiología vegetal y Fitografía) estuvo a cargo de los alumnos Sres. Ayala, García Ruiz, Ulibarri, Egea, Múrtula, Navarro, Verdú y Olmos, y los plácemes que recibieron de la numerosa y escogida concurrencia deben servirles de estímulo en sus difíciles estudios, así como de merecida recompensa a la aplicación con que corresponden a los desvelos de sus padres e ilustrados profesores.

Los intermedios fueron amenizados por la orquesta que ejecutó con gran acierto las sinfonías de Lucrecia y Moisés, mereciendo especial mención el trío a violines y piano por los señores Muné, Soriano y Rogel, y la sinfonía de Semíramis que a cuatro manos ejecutaron al piano, con notable maestría, los Sres. D. José Ramón Biscuet y D. Adolfo Rogel.

En los ejercicios de declamación sobresalieron los señores García Ruiz, Giménez, Navarro y Múrtula, terminando tan agradable fiesta con la declamación por D. Ángel Ayala de unas estrofas líricas compuestas y dedicadas por tan aventajado joven al R. P. Rector.

La crónica. Número 140 – 5 de agosto de 1885: Fin de Julio, y principio de Agosto, su sucesor, según reza el almanaque. La despedida que al primero de estos dos meses se le hizo en el colegio de Santo Domingo por los PP. de la compañía de Jesús y por los señores de Bonafós, en el presente año, para solemnizar su último día en el que se celebran las glorias del gran santo Ignacio de Loyola, fue todo lo grande que corresponder puede a los grandes beneficios que los jesuitas reciben de ese su santo protector que realizó la inmensa obra de fundar la compañía de Jesús y dotarla de esa abnegación santa propia de su fundador.

Por eso sus hijos agradecidos, y los señores de Bonafós que se han puesto bajo la tutela de aquel esclarecido varón, unidos celebraron en dicho día los cultos que ofrecieron a la mayor honra de Dios y gloria de su santo siervo. Por la mañana a las seis y media se celebró la misa de comunión general a la que asistió un buen número de fieles de ambos sexos, siendo esta la mejor prueba de la estima y veneración que en Orihuela se guarda al glorioso santo cuya fiesta en aquel día se celebraba.

La solemnidad con que se llevó a efecto la Misa Mayor y la función de la tarde en la que después de exponer a S. D. M. se cantó un magnifico Trisagio, seguido de un notable sermón destinado a ensalzar las glorias del gran varón de Loyola que pronunció el R. P. Debant y la reserva, todo fue sorprendente y digno del esclarecido fundador de la compañía de Jesús.

Durante todas las solemnidades del día se dio a adorar la santa reliquia que posee la compañía. La Iglesia estuvo profusamente iluminada y con un decorado de exquisito gusto como lo saben hacer los RR. PP. de la compañía de Jesús. En el altar mayor y sobre el tabernáculo se veía otro bonito altar en cuyo centro se hallaba el gran cuadro de S. Ignacio que poseen los jesuitas, y formando como su séquito se hallaban colocados en cada pilastra un cuadro representando a algunos de los numerosos santos que han pertenecido en vida a la compañía de Jesús y han sido legítimos modelos del grandioso original S. Ignacio.

¿Y qué diremos: del altar llamado de S. Ignacio construido a expensas de los señores de Bonafós. Con pocas palabras no podemos dar una idea clara y expresiva del gusto y delicadeza con que se hallaba decorado. Basta decir que parecía un Paraíso en donde el alma se ensancha y llena de santa alegría, al contemplar aquel cuadro de belleza destacándose con gran majestad la bonita estatua de S. Ignacio de Loyola.

Grato recuerdo nos queda de aquella fiesta y con satisfacción damos la más cumplida enhorabuena a los PP. de la compañía de Jesús que con acierto han sabido implantar en esta población el culto de su santo fundador, y a los señores de Bonafós que tienen la dicha de ser los primeros que les han secundado.

El Oriolano. Número 29 – 3 de octubre de 1885: COLEGIO DE SANTO DOMINGO DE ORIHUELA. Se pone en conocimiento de los alumnos externos que hubieren de continuar sus cursos académicos en el de 1885 a 1886, o ingresar en este colegio, que desde el día cinco del actual hasta el quince, ambos inclusive, estará abierta la Secretaría todos los días no feriados, de nueve y media a once por la mañana y de tres y media a cinco por la tarde, para el pago de los derechos de matrícula; y que en los mismos días y horas se hallará constituido el tribunal para los exámenes de ingreso. Orihuela 30 de Setiembre 1885.

 El martes. Número 100 – 29 de octubre de 1885: El Domingo, según anunciamos oportunamente, se celebró en el colegio de Santo Domingo, la solemne distribución de premios que debió haber tenido lugar en el mes de Junio último.

Acto de verdadera importancia, por el que se patentiza y se hace público el adelanto, la aplicación y aprovechamiento de los jóvenes alumnos de aquel colegio, premiando su decidido afán por el estudio, y su plausible amor al trabajo; sirviendo además de estímulo para todos, que desearán alcanzar los mismos y mayores triunfos académicos.

El salón donde el acto se verificaba, estaba ocupado por las distinguidas familias de los niños que en el mencionado colegio reciben educación y decorado con el mayor gusto y delicadeza; siendo digno de admirar el entusiasmo con que aquellos jovencitos aplaudían a sus compañeros, al designarles el premio a que con su aplicación se habían hecho acreedores. Dignos eran de esos aplausos, y de que se les obsequiara y distinguiera con los armoniosos acordes de la marcha real.

Nosotros también quisiéramos obsequiarles, consignando sus nombres dentro de una orla, en nuestro periódico, pero no disponemos de espacio para tanto. Solo mencionaremos a los señoritos D. Pedro Pourtau y Miralles, D. Ángel Ayala, D. Luis García Suárez y D. Esteban Giménez Ulibarri, que obtuvieron mayor número de premios.

También mencionaremos, para dedicarle un fúnebre recuerdo, al que fue alumno de dicho colegio, D. Joaquín Spuche y Pérez de los Cobos, a quien se adjudicaron algunos premios en recompensa a sus trabajos estudiantiles, y no ha podido presenciar los lauros victoriosos que consiguiera, porque le sorprendió la muerte dejando a su distinguida familia en el mayor desconsuelo.

Reciban todos los alumnos premiados nuestra enhorabuena. Sírvanles estos premios de poderoso talismán para alcanzar otros y otros, afanándose sin desmayar ni un momento a fin de no descender del lugar en que su aplicación les ha colocado; demostrando mañana y siempre, con sus actos, que con razón se les llama hoy los hombres del porvenir.

Nuestra enhorabuena también a los ilustrados profesores, los PP. de la compañía de Jesús, a cuyo cargo tienen el colegio de Sto. Domingo, que con tan esmerado celo, y fino tacto, dirigen los infantiles corazones de los niños encomendados a sus cuidados, acostumbrándolos al estudio y al trabajo, facilitándoles una educación por todos conceptos recomendable.

Y para la atribulada familia del malogrado niño D. Joaquín Spuche y Pérez de los Cobos, nuestro sentido pésame, deseándola paciencia y resignación con la voluntad de Dios.

La crónica. Número 108 – 24 de diciembre de 1885: Los actos literarios que se han celebrado estos días en el colegio de Santo Domingo han estado brillantísimos, y los exámenes que se han verificado han dado un resultado satisfactorio a pesar de haberse abierto tan tarde el presente curso. En dicho establecimiento de enseñanza y siguiendo la costumbre de otros años, tendrá lugar el día 28 del corriente, por la tarde, la célebre inocentada que hacen las delicias de los niños, y la distracción de los mayores. A este acto solo podrán entrar las personas que presenten en la portería la correspondiente tarjeta de invitación.

He utilizado las fotografías del año 1884 para ilustrar la crónica de la «fiesta de inocentes» de 1885.

Año 1884. Fiesta de Inocentes. Estado Mayor.

La crónica. Número 109 – 31 de diciembre de 1885: DE INOCENTES. No se crea por el título del presente artículo, que pretendo, escribir para inocentes, no, mi pluma en esta ocasión se dedica única y exclusivamente a relatar bien a la ligera, pues no hay espacio para más, la fiesta de inocentes que en los días 27, 28 y 29 ha tenido lugar en el Colegio de Santo Domingo.

Los inocentes niños, por sí solos, en estos días en que a su cabeza hubiese otro niño que por breves momentos rigiera los destinos del país (vulgo Colegio de Santo Domingo) no podían entenderse, todo hubiera sido el desorden y anarquía; nadie hubiera vivido en paz y con tranquilidad en el renombrado día de inocentes; se hacía necesario un jefe que dirigiera sus pasos, que secundara sus deseos; era preciso elegir un Rey que los gobernase, por esta razón algunos en representación de los demás debían reunirse en Congreso para elegir al Rey de los inocentes.

Año 1884. Fiesta de Inocentes. El rey y su séquito.

Llegó en efecto el día 27, y a las 6 de la tarde, el espacioso salón donde aquella elección había de tener lugar, era ocupado por lo más escogido y selecto de la sociedad orcelitana, y por las numerosas y distinguidas familias de los alumnos del citado Colegio. Se dio principio a la formal elección del Rey, en la que los pequeñuelos, con suma viveza y despejada imaginación sostuvieron las más acaloradas discusiones llegando por fin a un feliz resultado, aclamándose por unanimidad al Rey de los inocentes, ocupando el trono de la ilustre familia de los parlanchines el alumno D. Francisco Poveda, con el título de Parlanchín 9º.  

A las 5 se retiró S. M. Parlanchín después de ser repetidas veces aclamado y vitoreado con gran regocijo y entusiasmo de sus súbditos, al regio comedor en donde tuvo lugar el banquete real, que fue amenizado con varias y escogidas piezas que ejecutó la banda de música de esta ciudad. Terminándose la fiesta del día con una serie de inocentadas que hicieron pasar un agradable rato a lodos los allí congregados.

Año 1884. Fiesta de Inocentes. Artillería.

Al siguiente día 28, a las 3 de la tarde, se celebró un regio paseo por los claustros del Colegio, y acto seguido tuvo lugar un simulacro militar llevado a cabo por todas las fuerzas de que se componía el ejército de la pequeña nación. Las maniobras fueron presenciadas por el Rey desde un trono admirablemente engalanado, y por las numerosas familias que llenaban por completo las anchas y espaciosas galerías y claustros del patio de la antigua Universidad.

El 29, último día del reinado de la inocencia, después de presentados los embajadores que de lejanas tierras eran remitidos convenientemente colocados en un gran cajón, todas las potencias amigas envidiosas del esplendor y magnificencia de la corte de D. Parlanchín, se conjuraron contra él y después de una reñidísima batalla en la que sucumbió el inocente Rey, víctima de su arrojo se hicieron dueños de su reducido territorio, dándose con ello fin a la famosa inocentada del año 1885, en el Colegio de Santo Domingo.

Año 1884. Fiesta de Inocentes. Gran Parada.

En todos quedó un gratísimo recuerdo y un especial contentamiento, admirando de una vez más las felices distracciones a que se dedican los jóvenes alumnos en estos días de descanso. La concurrencia ha sido numerosísima en todos estos actos; pero causa extrañeza, que cuando se trata de actos públicos científicos o  literarios, que verdaderamente dejan nombre y dan una señalada prueba de la buena dirección que en materia de enseñanza distingue a los PP. de la Compañía de Jesús que se hallan al frente de dicho centro de instrucción, no acuda lo mismo. Adelante, pues, y hasta otra.

La crónica. Número 113 – 28 de enero de 1886: COLEGIO DE SANTO DOMINGO. El domingo a las 10 de la mañana tuvo lugar en el colegio de Santo Domingo un acto público de Psicología. Defendió el señorito Santiago Mataix y Solé; arguyeron los señoritos Ángel José Fernández y Nieto, José Luis de Briones y Angosto, y Juan de la Cruz Arcas y Fernández, todos ellos discípulos de 2º año de Filosofía.

El señor defensor después de un breve discurso sobre la naturaleza y existencia de la libertad humana, demostró y sostuvo sucesivamente estas tres proposiciones que los adversarios escogieron de entre los 12 temas que comprendía el programa de las tesis: «el alma humana es inmortal», «el objeto proporcionado de nuestro entendimiento son las esencias de las cosas materiales» y «acerca de aquellos medios que se le representan como no necesarios para la consecución de la felicidad, la voluntad es verdaderamente libre».

Explicó el señor Mataix y probó estas proposiciones con gran claridad, limpieza y tino; y luego defendiolas con tanto brío, y supo desenvolverse de las objeciones propuestas con tanto acierto y con tanta soltura, que justamente llamó la atención de todos sus oyentes. Mostró el señor Mataix en su defensa filosófica de más de una hora y media, una memoria feliz, un entendimiento claro y constante, en fin un talento nada común.

Que el divino Autor de toda luz continue ilustrándole y perfeccionándole para su provecho propio, no menos que de la misma sociedad. También los señores arguyentes dieron pruebas de su perspicacia y sutileza. Bajo la dirección de su profesor, habían de antemano preparado por sí mismos sus respectivos argumentos, escogiendo y entrelazando las más grandes dificultades que los autores y sobre todo el P. Suárez suelen presentar sobre esas materias.

En general supieron proponerlos y seguirlos, conforme a las reglas más perfectas del silogismo: ninguno de ellos se encontró atajado, y todos se retiraron del combate vencidos, si más no sin fuerzas para continuar combatiendo. Contribuyeron a hacer más reñida y fogosa aquella lucha, algunos PP. del Colegio, ora sosteniendo las mismas dificultades de los alumnos, ora objetando otras nuevas y más valientes.

El defensor supo rechazar y aun romper las flechas de sus aguerridos maestros y superiores, no con menos arte y felicidad que las de sus bisoños condiscípulos. Asistieron a dichos actos todos los superiores y profesores del Colegio y los alumnos todos del mismo; varias señoras y caballeros, y una comisión numerosa de seminaristas, presidida por uno de sus respetables maestros que se dignó enviar el muy digno y caballero Rdo. Sr. Rector del seminario, movido tanto de su afición a las ciencias cuanto de su acendrado amor hacia los hijos de S. Ignacio.

La crónica. Número 115 – 11 de febrero de 1886: Colegio de Santo Domingo. El domingo a las 10 de la mañana tuvo lugar en el salón de actos literarios la anunciada concertación que los alumnos del 2º año de Latín dedicaban al R. P. Provincial, dándose principio con un delicado soneto declamado con mucha gracia por el Srto. D. Manuel Hernández.

Acto seguido los emperadores Srtos. D. Luis Ayala y D. Dionisio Pérez Carrascosa arengaron con fácil y elegante prosa latina a sus soldados respectivos y al animarles para aquella gran batalla literaria, denotaban un fuego tal, que no se necesitaba recordarles aquella sabia sentencia del romano orador: «ardeat orator si judicem velit incendere».

Distinguiéronse notablemente por la vivacidad con que luchaban los Srtos. D. Francisco Ruano y D. Manuel Hernández, que en más de una ocasión supieron captarse las simpatías del auditorio. Los RR. PP. Rector, Prefecto y joven profesor les dirigieron algunas preguntas, llamando mucho la atención por su facilidad y acierto en contestarlas según las reglas de la majestuosa lengua del Lacio enriquecida por tantos y tan ilustres varones.

Los Srtos. D. Eduardo Ayala y D. Gaspar Abad con suma naturalidad y gracia preleyeron y declamaron la grandiosa Oda «In Licinianum» de nuestro poeta Marcial, gloria de la literatura clásico-latina. EL señorito D. José Mª García Suárez con voz clara y penetrante, limpidísima pronunciación, gesto noble y presencia agradable, declamó la misma composición trasladada en liras.

Y por último el señorito D. Gregorio de Balparda, declamador de la última composición, respondió con tal soltura y destreza que parecía serle connatural el lenguaje de los antiguos romanos, dándose fin con la coronación de la bandera romana, que fue la vencedora, de manos del R. P. Provincial.

El salón se hallaba elegantemente adornado formando un agradable conjunto con los alumnos que en el escenario lucían las insignias propias del cargo que ejercen en la cátedra y en el pensionado. Pero causa lástima y grande por cierto, que en estos brillantísimos actos se note poca concurrencia, lo cual es un estímulo menos para los alumnos, quienes se animan al estudio si ven que sus esfuerzos son premiados siquiera sea con la presencia de quien pudiera alentarles con un medio facilísimo al mismo tiempo que grato, y que tanto contribuye al esplendor y sorprendente aspecto de tales solemnidades.

La crónica. Número 126 – 29 de abril de 1886: EN EL COLEGIO DE SANTO DOMINGO. Invitados por el R. P. Rector, tuvimos el gusto de asistir el lunes último por la tarde, a la solemne fiesta, que los alumnos dedicaron a la memoria del intrépido navegante, explorador del continente americano, Cristóbal Colon.

El salón donde tuvo lugar, estaba adornado con sencillez, al par que con gusto y elegancia, luciendo en el centro un gran escudo alegórico al acto: a uno y otro costado se veían profusión de banderas, estandartes y luces. La concurrencia, numerosa y escogida, compuesta en su mayor parte de familias de los alumnos del colegio.  

Se dio principio con la ejecución de una preciosa sinfonía titulada «La Perla de Occidente», original del profesor de música del colegio, director de la banda municipal, D. Leopoldo Soriano: a la sinfonía siguió una prelusión castellana por el colegial D. Joaquín Sánchez Cantalejo y Villarejo, leída con buena entonación y serenidad.

En ella reseñó el señor Sánchez con claridad y precisión los obstáculos y contrariedades con que tuvo que luchar Colón antes de llevar a cabo el descubrimiento del Nuevo Mundo, y los pasos que dio antes de emprender su temerario intento; todo lo cual era el orden de temas de las diferentes composiciones que a poco tuvimos el gusto de oír.

Dividiose la función en dos partes: la primera titulada Colón y España dio principio con la balada «El Genovés en la Rábida» por el alumno D. José Segura, a la que siguió el «Mensaje al Rey Católico», oda elegiaca latina que pronunció D. Manuel Senante. A continuación los señoritos D. Juan de la Cruz Navarro, D. José Roca de Togores D. Juan de la C. Arcas, D. Alfredo Salvetti, y D. Ángel José Fernández Nieto, declamaron un diálogo titulado «La junta de Salamanca» en la que se discutió con vigor la idea proyectada por Colón, luciéndose notablemente los alumnos referidos.

«Colón ante Isabel la Católica», fue la narración castellana que dijo D. Francisco Ruano. «Un adiós a la patria» bonito idilio castellano que pronunció el señorito D. José María Suárez. La lectura de poesías terminó con «La Cruz por estandarte» difícil composición en esdrújulos que dijo D. Vicente Almagro; dándose fin a la primera parte con una bonita barcarola original de D. Adolfo Rogel, profesor también del referido colegio, y que lleva por título «Por patria la mar».

La segunda parte, titulada «El Nuevo Mundo» la componían la leyenda castellana «La Atlántida» por D. Francisco Martínez de Galinsoga; «Apóstol y Almirante», oda francesa por D. Luis de Briones; «Temores y Esperanzas» jornada dramática que declamaron los señoritos D. Enrique Fernández, D. Ceferino Pérez, D. Ignacio León, D. Miguel González, don Enrique Bushell y D. Ginés Gómez; la magnífica plegaria coreada «La estrella de los mares», música del señor D. Ramón Bisquet, profesor del colegio, que todos ejecutaron admirablemente, y en particular el señorito D. Carlos Prytz que fue muy aplaudido: «¡Tierra! ¡Tierra!» fragmento épico griego que pronunció D. Antonio María Villalón; «Por Castilla y por León, nuevo mundo halló Colón» trovas en castellano antiguo por D. Miguel González Hernández; «El Nuevo Mundo, a Colón», oda pindárica por D. Amancio Sánchez.

El público aplaudió con frenesí a todos los colegiales que tomaron parte en esta fiesta, saliendo muy complacidos, y conservando el recuerdo gratísimo del notable acto celebrado. Nuestra enhorabuena a los jóvenes alumnos, a los profesores de música y a los PP. Jesuitas del colegio de Santo Domingo.

El Dr. Auzoux y su modelo de hombre clástico (1845).

La crónica. Número 127 – 6 de mayo de 1886: COLEGIO DE SANTO DOMINGO. El acto que en la mañana del domingo tuvo lugar en dicho establecimiento, estuvo muy brillante y lucido. Se trataba de hacer un ensayo de Fisiología que dejara buen nombre a la clase del 6° año y así se consiguió por los señoritos que en él tomaron parte que lo fueron don Manuel Ferriz, don Luis García Suárez, don Federico Javaloy, don Juan de la C. Navarro, don Arturo de Pardo, don Miguel Pérez, don Pedro Pourtau-penne, don José Roca de Togores, y don Amancio Sánchez.

Se dio principio al acto con la lectura de un sencillo y bien meditado discurso sobre las maravillas que encierra el órgano del oído y la importancia suma de este principal sentido. El señor Pourtau-penne dio pruebas evidentes de su aprovechamiento y sólida instrucción al leer tan notable discurso. Todos los alumnos estuvieron a gran altura explicando con claridad y lucidez la estructura de los principales aparatos del cuerpo humano sobre los acreditados modelos de anatomía clástica del doctor Anzoux que tanto contribuyó a facilitar el estudio del complicado organismo del hombre.

El diario de Orihuela. Número 2 – 2 de julio de 1886: En los exámenes de prueba de curso, verificados en el presente año en el Colegio de Santo Domingo, se ha obtenido el siguiente favorable resultado: Aprobados, 70. Buenos, 73. Notables, 50. Sobresalientes, 75. Además han recibido el grado de Bachiller 10 alumnos; 4 con la certificación de Sobresaliente en los dos ejercicios, y 6 con la de aprobado.

La crónica. Número 146 – 16 de septiembre de 1886: COLEGIO DE SANTO DOMINGO. Pasaron las vacaciones con los halagos del descanso, y llegó el día de hoy en cuya mañana ha tenido lugar en la iglesia del colegio de Santo Domingo de esta ciudad, la solemne inauguración del curso académico de 1886 a 1887; acto que hemos tenido el gusto de presenciar, correspondiendo así a la atenta invitación que nos hicieron el R. P. Rector y distinguidos Profesores de dicho centro de enseñanza.

Ante un numeroso y escogido público que ocupaba las anchurosas naves del templo, y bajo la presidencia del R. P. Rector, y con asistencia de las autoridades locales previamente invitadas, se dio principio al acto con la celebración del santo sacrificio de la misa; siendo el celebrante el M. I. Sr. Vicario Capitular de esta diócesis, D. Ramón Bello.

A continuación, el R. P. Deban pronunció un brillantísimo discurso destinado a colocar en el lugar que por derecho corresponde al hermoso idioma latino, ensalzando su importancia y necesidad para formar en el hombre una perfecta instrucción científica y literaria, desarrollando su tema con sólidos argumentos que no admitían réplica de ningún género ni dejaban lugar a la duda: notándose en todo su discurso la brillantez de estilo y delicadeza de frases propias del orador que por largo rato llegó a hacerse dueño del ánimo de los oyentes. Con la lectura del cuadro de señores Profesores se dio fin a tan solemne acto, y principio al curso de 1886 a 87.

El diario de Orihuela. Número 263 – 7 de junio de 1887: Se ha concedido autorización al colegio de Santo Domingo de esta ciudad para que puedan llevarse a cabo en él los ejercicios del bachillerato.

La crónica. Número 184 – 9/16 de junio de 1887: El día 15 del corriente, habrá en el Colegio de Santo Domingo solemne distribución de premios, y en dicho día podrán ya marchar a sus casas los colegiales a pasar las vacaciones del verano.

Ayer se vio esta población sumamente concurrida por numerosas familias de los niños del Colegio de Santo Domingo, que vinieron a presenciar los solemnes actos literarios de fin de curso, que tuvieron lugar por la mañana, y llevarse a los niños para que pasen en su compañía las vacaciones.

Curso 1887-1888. Primera Brigada.

El Liberal (Alicante). Número 425 – 18 de junio de 1887: Ayer regresaron a esta capital los ilustrados catedráticos de este instituto provincial de segunda enseñanza, que fueron en comisión a Orihuela para examinar a los alumnos del colegio de Santo Domingo. Durante su estancia en aquella población se han verificado los exámenes de prueba de curso y los de grado de bachiller.

Bachilleres año 1887: J. L. Briones, A. Salvetti, F. Casanova, D. Maseres, A. Moreno, M. Roca de Togores, J. Arcas, A. Casanova, A. J. Fernández y M. Sola.

El diario de Orihuela. Número 337 – 15 de septiembre de 1887: Con motivo de ser mañana la apertura del curso académico del 87 al 88 en el colegio de Santo Domingo son muchísimas las familias de alumnos de este colegio que se encuentran en esta población para asistir a dicho acto.

Curso 1887-1888. Segunda Brigada.

La crónica. Número 202 – 13 de octubre de 1887: A los alumnos externos del Colegio de Santo Domingo de esta ciudad, se les ha concedido recientemente el uso de una gorra uniforme que los diferencia de los internos por las divisas y los distingue de los otros estudiantes de los otros centros de instrucción.

Dicha prenda es de paño color tina oscuro con visera de charol, y lleva dos esterillas de plata y un escudete de hilo del mismo metal con las iniciales C. S. D. Nos parece muy bien la disposición adoptada por el señor Rector del referido Colegio, como siempre nos ha parecido perfectamente todo lo que tiende a distinguir y estimular a la juventud estudiosa.

El diario de Orihuela. Número 408 – 9 de diciembre de 1887: En la mañana de ayer tuvo lugar en el salón de grados del colegio de Santo Domingo la solemne distribución de premios a los alumnos de aquel acreditado centro de enseñanza, revistiendo el acto la mayor brillantez y esplendor y siendo presenciado por una numerosa y distinguida concurrencia.

Bachilleres año 1887: A. Briones, M. González R., M. Romero, C. Pérez, J. A. Yáñez, S. Sánchez, E. Fernández, J. Garríguez, J. Valdés, J. Miró, M. Senante, R. P. F. Más, R. P. Rector, Bernardo Requesens, R. P. L. Gravalosa, M. González H.

El diario de Orihuela. Número 423 – 29 de diciembre de 1887: Ayer todo el día lloviendo, hoy igual, el tiempo amenazando y el río con una ligera crecida. Efecto de las lluvias las calles están intransitables y es imposible caminar por ellas sin salir salpicados de lodo. La fiesta de los Inocentes anunciada para ayer en el Colegio de Santo Domingo, estuvo muy desanimada a causa del mal tiempo. La cabalgata tuvo lugar en los claustros, asistió la banda de música municipal y escasísima concurrencia.

La crónica. Número 218 – 2 de febrero de 1888: Los alumnos de la primera brigada del colegio de Santo Domingo de esta ciudad, han celebrado ya, y celebrarán todavía hoy una doble fiesta en honor de S. Luis Gonzaga, del modo siguiente: a las seis de la mañana, misa de comunión general con motetes cantados; a las diez de la misma solemne acto de la academia poética cuyo discurso preliminar estaba a cargo del colegial D. Fidel González, siguiendo unas quintillas leídas por D. Manuel Hernández; un diálogo declamado por D. Luis Ayala y D. José Senén; unas décimas de D. Francisco Ruano; cuartetos compuestos por D. Miguel Torres; esdrújulos de D. José Miró; escena lírica representada por D. Fidel González, D. Hernán Ávila y D. Carlos Prytz, y polímetros de D. Manuel Senante y D. Francisco de Galiusoga.

Esta tarde a las seis se expondrá S. D. M., después se rezará el Santo Rosario a la Virgen con letanía cantada; seguirá la plática a cargo del R. P. Andrés Moreno y se terminará con la bendición y reserva. Después de todo se disparará un bonito árbol de fuegos artificiales en el patio del colegio.

También el domingo próximo tendrá lugar en dicho colegio un solemne acto científico sobre mecánica de los fluidos; y serán mantenedores los alumnos D. Manuel Senante, don Miguel G. Hernández, D. Miguel Ramírez, D. Juan Antonio Yánez, D. José Torre-Marín, y D. Antonio Briones e impugnadores: D. Fidel González y D. Lorenzo Prytz.

Hemos tenido el gusto de ver las bonitas y elegantes tarjetas de invitación y programas de las fiestas del Colegio de Santo Domingo, confeccionadas en el establecimiento tipográfico de D. Luis Zerón, las que prueban la laboriosidad inteligencia y buen gusto del dueño de dicha imprenta en esta clase de trabajos.

El diario de Orihuela. Número 685 – 20 de noviembre de 1888: Legos en la materia, no podemos dar idea alguna a nuestros lectores del torneo científico literario latino celebrado ayer en el colegio de Santo Domingo, con asistencia de los Iltmos. y Rvmos. Prelados de Murcia, Segorbe y Orihuela y una numerosa y escogida concurrencia en la que figuraba una buena representación del clero local.

Sin embargo, al decir de los inteligentes, llevó la peor parte en la lid el citado colegio, distinguiéndose en la misma el sabio Padre Malo, provincial de la orden de Franciscanos y el seminarista Sr. D. Mariano Olmos, quien mereció ser felicitado por el Iltmo. Sr. Obispo de la Diócesis y por gran número de las doctísimas personas que concurrieron al acto. Nuestra felicitación al Sr. Olmos y nuestra enhorabuena al Seminario quien aún cuenta entre sus alumnos jóvenes estudiosos que hacen recordar de cuando en cuando los buenos tiempos de aquel centro de enseñanza.

El diario de Orihuela. Número 972 – 14 de noviembre de 1889: Ayer celebró la segunda brigada del colegio de Santo Domingo de esta ciudad, la fiesta que anualmente dedica a su santo patrono San Estanislao de Kostka. Por la mañana hubo misa solemne y comunión general en la capilla del colegio, y por la tarde nuestra banda municipal hizo oír sus acordes de 4 a 6 en uno de los patios del colegio, terminando la fiesta quemándose un bonito árbol de fuegos artificiales.

El Alicantino. Número 647 – 12 de marzo de 1890: LA FIESTA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO EN ORIHUELA. Cúmplenos hoy ocuparnos en los que han tenido lugar en el Colegio de Santo Domingo que dirigen los RR. PP. de la Compañía de Jesús, el cual establecimiento de enseñanza ha conseguido merecer tan justísima reputación y fama tanta, que su nombre y sus triunfos han traspasado en más de una ocasión los límites de nuestra provincia y son conocidos de cuantos siguen los pasos del movimiento científico y literario de nuestra patria.

A las cinco de la tarde del viernes las campanas de la Iglesia del Colegio anunciaron la llegada al mismo del Excelentísimo e Ilmo. Sr. Dr. D. Tomás Bryan y Livermore, dignísimo Obispo de Cartagena, honra y prez del Episcopado español por su virtud y vasta ciencia. El venerable Obispo de Cartagena fue recibido en la Iglesia del Colegio por los RR. PP. Provincial, Rector y profesores del mismo y por todos los colegiales que de elegante uniforme y luciendo sus vistosas banderas y estandartes, formaron dos largas filas por entre las que se dirigió S. E. I., al presbiterio, cantándose en este momento por algunos alumnos un inspirado motete religioso.

Por la noche de este mismo día tuvo lugar una brillante velada científica de Física y Matemáticas, dedicada al ilustrado Obispo de Cartagena, que posee extraordinarios conocimientos en estas materias. Bajo la presidencia de tan esclarecido Príncipe de la Iglesia comenzó este acto con la lectura de un discurso intitulado «Newton, las ciencias matemáticas y las físicas». Este elogio, en el que se dibujó con mano maestra el genio del ilustre físico y matemático inglés del siglo XVII, fue leído con varonil entonación por el alumno don Manuel Hernández y Zamora.

Terminada su lectura, los alumnos D. Francisco Botella y D. Gerardo Pérez Hita ejecutaron al piano una fantasía sobre motivos de «Il Trovatore» de Verdi; obteniendo muy justos aplausos. De la asignatura de matemáticas se expuso la parte de la Trigonometría rectilínea y el Álgebra, preguntándose mutuamente los alumnos y resolviendo con admirable soltura vanos problemas relativos a dicha ciencia, como medición de alturas, resolución de ecuaciones etcétera. Terminada esta parte, los señores profesores de música del Colegio, D. Adolfo Rogel y D. Leopoldo Soriano, interpretaron con especial precisión y acierto, la fantasía de Flotow para piano y violín, sobre motivos de «Stradella».

Continuó después el acto científico por la exposición razonada de diferentes leyes físicas y su comprobación experimental con respecto a la Mecánica, a la Acústica, a la Electricidad, al Calor, la Luz etc. Hiciéronse también curiosos y sorprendentes experimentos de Química con el hidrógeno, fósforo, nitrato potásico y otros elementos dando aquellos jóvenes raras pruebas así de su instrucción al resolver las dificultades con que se les objetaba, como de su acierto y destreza en el manejo de los aparatos que inventó el ingenio de las ciencias físicas.

A estos trabajos científicos siguió una entusiasta poesía titulada «A Franklin» compuesta y admirablemente declamada por el alumno D. Eduardo Ayala, y un entusiasta himno cantado por los colegiales puso fin a tan brillante velada, que dejó altamente impresionado y satisfecho al numeroso e inteligente concurso que llenaba el salón de actos del Colegio, adornado al efecto con el más delicado y exquisito gusto.

El acto dispuesto para el día 8 entrañaba una muy especial y extraordinaria importancia; era el fundamental de la solemnidad dedicada a celebrar la festividad de Sto. Tomás de Aquino; era nada menos que la exposición y defensa de sus celestiales y profundas doctrinas filosóficas por tres jóvenes alumnos del Colegio, cuya edad parecía hacerlas incompatibles con aquella altura de ideas, con aquella profundidad de pensamientos, con aquella vasta extensión de conceptos, y todo expuesto, dicho y sostenido en la misma lengua sabia e inmortal en que el Príncipe de las Escuelas nos legara sus imponderables lucubraciones.

La empresa parecía superior a las fuerzas de los que la acometían, y sin embargo, este año como el anterior, el Colegio de Santo Domingo de Orihuela ha demostrado de cuánto es capaz la inteligencia bien dirigida y el tiempo bien aprovechado, presentando tres alumnos en el presente, D. Juan Antonio Pérez Martínez, D. Dionisio Pérez Carrascosa, y D. Martín Gómez Asencio, que como los dos que en acto análogo exhibió en el anterior, pueden merecer y merecen el nombre de filósofos con más justicia, con mucha más justicia que no pocos que alardean de tales y pretenden haber llegado al último límite de la ciencia.

A las diez de la mañana ocuparon sus respectivos sitios los ilustres Obispos de Orihuela y Cartagena que presidían el acto, los RR. PP. Provincial, Rector y profesores del Colegio, la Comisión que representaba al Instituto provincial, invitado al efecto, compuesta de los catedráticos D. Vicente Calatayud y D. Emilio Senante, los que habían de argüir a los jóvenes mantenedores de la sana doctrina, el R. P. Provincial de Capuchinos y otros miembros de tan santa orden y otras muchas personas distinguidas que llenaban el salón, entre las que recordamos a D. Rafael Tous, Arcediano y Secretario de Cámara de este Obispado, los canónigos don Florentino de Zarandona y D. Luis Espuche, D. Manuel Roca, caballero de Calatrava, que ostentaba su honrosa venera, digno representante de la antigua y más distinguida nobleza orcelitana, el excelente escritor católico D. Adolfo Clavarana, D. Manuel Pastor, D. Atanasio García Cubero, el señor Conde de Cheles, D. José Joaquín Sandoval, D. Antonio de P. Orts, D. Juan Miró, y otros más que la falta de espacio y tiempo no nos permite precisar.

Frente a la presidencia aparecía bajo dosel el cuadro que representaba a Santo Tomás de Aquino, a su derecha e izquierda respectivamente los de los retratos del eximio Suárez y del sutil Escoto, seguían después a uno y otro lado los de los Obispos que presidían, y por último los escudos de estos mismos Prelados.

Delante de este armonioso conjunto de oportunidad y buen gusto se levantaba una elegante tribuna en la que tomaron asiento les tres jóvenes disertantes acompañados de su sabio y eminente profesor P. Tena, verdadera notabilidad en las ciencias filosóficas, para las que parece haber recibido de Dios aptitud especial y extraordinaria que ha sabido aprovechar por modo maravilloso.

Los puntos todos sobre que debía versar la controversia filosófica comprendían la Lógica, Ontología, Cosmología, Psicología, Ética, Derecho natural, y Teodicea, todas las ramas del frondoso árbol de la Filosofía, y estaban divididos en ciento y una tesis, sobre cada una de las cuales tenía derecho a argüir cualquiera de los presentes, y obligación de defender aquellos aventajados alumnos.

Ante el imponente aspecto que ofrecía aquel salón más que por el número por la calidad de las personas que lo llenaban, comenzó el acto leyendo el alumno D. Juan Antonio Pérez Martínez el discurso de introducción escrito en elegantísimo latín y leído con la expresión y donosura de quien sabía lo que comunicaba a sus oyentes. D. Dionisio Pérez y Carrascosa inició después el certamen filosófico dando lectura a un luminoso discurso de elegantísima forma y correcto estilo ciceroniano, encaminado a destruir y refutar el absurdo principio iniciado primero por Hobbes y reproducido más tarde por Rousseau de fundar el origen de la vida social en el pacto de los hombres y en la voluntad de los más el origen de todo derecho.

El trabajo resultó digno de la solemnidad a que se dedicaba y del importantísimo asunto a que se refería, mereciendo elocuentes muestras de aprobación. El M. I. Sr. Dr. D. Francisco Cotau, Magistral de la Santa Iglesia Catedral de aquella ciudad, se levantó el primero a probar las fuerzas de los jóvenes filósofos de Santo Domingo, arguyendo contra lo fundamental del discurso que acababa de leerse. El Sr. Cotau posee una dicción latina que encanta por su elegancia, y formuló sus argumentos con sujeción estricta a la forma escolástica en la que fueron contestados con precisión y maestría por aquellos aventajados alumnos.

El R. P. Ortells, de la Compañía de Jesús, terció también impugnando la misma materia. El docto catedrático de este Instituto y ardiente escritor católico D. Vicente Calatayud, arguyó contra la tesis 92, (Derecho natural) acerca del Estado docente, presentando en elegante forma argumentos para sostener el derecho que se atribuye el Estado de ser quien dirija e imponga la enseñanza de los asociados.

El M. Reverendo P. Malo, Provincial de Franciscanos, arguyó con la maestría que le es notoria contra la tesis 24 (Ontología) acerca de la distinción real y modal; impugnó la tesis 33 (de Cosmología) el M. I. Sr. Dr. D. Tomás Salado, Lectoral y Secretario de Cámara y Gobierno del Obispado de Cartagena, objetando acerca de cómo permanecen en los compuestos las sustancias elementales que los forman, si formal o sólo virtualmente, en lo que demostró su competencia y erudición extraordinarias.

Nuestro dignísimo y muy sabio Prelado cerró la primera parte de este acto arguyendo con profundidad de conceptos y correcto latín contra la tesis 29 de (Ontología) acerca de si la posibilidad intrínseca de los seres pende inmediatamente de la voluntad de Dios o del entendimiento divino, y si en su Ilustrísima como en los demás argumentantes fue de notar la admirable precisión de sus argumentos y la gallarda forma de su lenguaje, admiró aún más el aplomo de aquellos tres aventajados jóvenes que haciéndose cargo de las objeciones que les formulaban, repitiéndolas casi literalmente, las rechazaban con sujeción estricta a la forma escolástica, distinguiendo con toda precisión y claridad unos de otros extremos, ya para aceptarlos, ya para desvanecerlos.

Cerca de la una terminó esta primer parte del acto que nos ocupa. A las tres y media de la tarde se reanudó de nuevo leyendo el alumno D. Martín Gómez Asensio un elocuente discurso sobre la inmensa diferencia que existe entre la teoría del pacto social, que hace derivar la autoridad de sólo la voluntad del pueblo y la teoría cristiana sustentada por Santo Tomás, Suárez y los demás que siguen al Ángel de las Escuelas. En esta segunda parte argumentaron D. Vicente Fernández Gay, Pbro. Párroco de San Fulgencio, contra la tesis 86, (de Derecho Natural) acerca de que la autoridad social y política no procede de pacto humano, como sostiene Rousseau, sino del mismo Dios.

Sobre esta misma tesis instó también el P. Garcerán, S. J. demostrando uno y otro argumentante, como los que le siguieron, su ilustración y competencia. Contra la tesis 25 (Ontología) instó el R. P. Narciso Sato, discurriendo y argumentando acerca del fin de la materia y de la forma, considerados como causa.

Contra la 61 (de Ética) acerca del fundamento de la moralidad de las acciones humanas, objetó el R. P. José María de la Puente y, como en la mañana, terminó este palenque filosófico nuestro insigne Prelado arguyendo contra la tesis 96 (de Teodicea) en el punto en que se refiere a la inmutabilidad de la divina esencia, y el mismo Prelado puso digna corona a tan importante acto, leyendo un discurso brillantísimo acerca de la necesidad de restaurar la filosofía Cristiana, discurso que fue oído con religiosa atención, y colmado de merecidísimos aplausos, sobre cuyo mérito e importancia solo diremos que está en armonía y corresponde a la ilustración de su autor, y fue el más digno coronamiento que pudo tener la fiesta dedicada a Sto. Tomás de Aquino.

Nos proponemos insertar íntegro tan importante trabajo, lo cual nos excusa ahora de todo elogio. A nuestro pesar nos extendemos demasiado y no podemos sin embargo decir todo lo que quisiéramos. El acto filosófico del Colegio de Santo Domingo es superior a todo encarecimiento. Este centro inauguró el año pasado esta clase de certámenes, y si en ellos se admira la ciencia filosófica y el dominio de la lengua latina en sabios maestros e inveterados hombres de ciencia, llega a lo maravilloso ver a jóvenes, a quienes no sombrea aún la barba, dominar materia tan vasta como difícil, elevarse a sus más altas concepciones, seguir los vuelos de agigantados maestros y defender con severidad y aplomo sus principios, refutando con habilidad seria y bien presentadas objeciones, siéndoles tan familiar la lengua en que escribiera Santo Tomás como la que aprendieron al calor del regazo de sus madres.

Mil y mil plácemes merece el Colegio de Santo Domingo de Orihuela por tan brillante triunfo y se los enviamos muy sinceros; mil y mil plácemes merecen sus aventajados alumnos, sus profesores y cuantos contribuyen a tan extraordinario éxito y a todos felicitamos desde el fondo de nuestra alma, y nos felicitamos nosotros mismos por contar en nuestra provincia con un centro que a tanta altura eleva  la luz de la verdadera ciencia, formando defensores acérrimos de la verdad contra el error, de la virtud contra el vicio y de la humildad contra la soberbia satánica, que pretende negar a Dios para ser arbitra y, señora de los destinos del mundo.

Dos actos más se realizaron el día 10. Uno por la mañana que consistió en un certamen de los alumnos de las clases ínfima, media y suprema de latín y griego, en que patentizaron sus especiales conocimientos en ambas lenguas a pesar de sus pocos años. El acto, como los anteriores, fue lucidísimo, y era de admirar aquellas tiernas criaturas conjugar y declinar a maravilla, retarse mutuamente y mutuamente corregirse en todos los tratados de la Gramática.

Dedicado al claustro de catedráticos de este Instituto terminó por una poesía de salutación al mismo, que obligó a D. Emilio Senante a dirigir la palabra para dar las gracias por tan delicada atención, significar la importancia y alcance de aquellos actos, la honra que siente el Instituto de Alicante al contar en su provincia Colegio de tanta importancia, donde por modo especial se unan la fe y la razón, dando lugar así a la única verdadera ciencia, y acabó rogando del P. Rector una gracia especial para los alumnos, que les fue otorgada.  

A las siete de la noche se celebró una Academia poética dedicada a nuestro inmortal Pontífice León XIII. Se declamaron inspiradas poesías en castellano, francés, latín y griego. Todos, todos los alumnos se distinguieron notablemente en el desempeño de su cometido, y la academia resultó amena, oportuna y brillante. Con las poesías alternaron, selectas piezas musicales ejecutadas con precisión y maestría, llamando justamente la atención el «Tu es Petrus», del profesor del colegio y organista de la Catedral D. José Ramón, y una lindísima barcarola religiosa del mejor gusto, cantados ambos números por los alumnos del colegio.

El Sr. Obispo de Orihuela terminó el acto con un discurso de gracias y estímulo a los jóvenes colegiales de Santo Domingo. Nos hemos extendido mucho y aun así hemos tenido que ser sobradamente parcos en detalles.

Para concluir solo diremos que el Colegio de Santo Domingo de Orihuela ha alcanzado un lauro solo comparable al que obtuvo en el año anterior; que a su impulso le imitan otros Colegios de su clase, y ello significa un paso importantísimo en la difusión de la semilla para la obra de la restauración de la Filosofía Cristiana, y que por ello felicitamos «ex toto corde» al Colegio, a su Rector, a sus Profesores y a cuantos contribuyen a tan brillantes éxitos, que si son causa de satisfacción legítima al presente, encierran una esperanza dulce, halagüeña y consoladora para lo por venir.

El diario de Orihuela. Número 1074 – 20 de marzo de 1890: La fiesta de San José. Con solemnes actos religiosos y literarios ha celebrado en el presente año el colegio de Santo Domingo de esta ciudad, la fiesta del glorioso patriarca San José, dando con eso público testimonio del agradecimiento que profesa al patrón de la universal Iglesia por los innumerables favores que le ha dispensado en el presente curso.

En la mañana de dicho día celebró el santo sacrificio de la misa en la iglesia del colegio, el Rdo. P. Juan Ricart, Provincial de Aragón, distribuyendo el Pan Eucarístico a las Hijas de María y a los señores alumnos internos. A las 9 de la mañana hubo misa solemne con acompañamiento de órgano, siendo el celebrante el Rdo. P. Bernardo Requesens, Rector del colegio.

La oración panegírica estuvo a cargo del P. Francisco Tena de la Compañía de Jesús, el cual con elocuente celo ensalzó las glorias del castísimo Esposo de María, presentándole como oportunísimo modelo de humildad contra la soberbia que en el mundo, ya en política, ya en la ciencia, ya en el mismo seno de la familia, amenaza inficionarlo todo, al presentarse con los pomposos títulos de libertad y adelantos modernos.

Por la tarde, a las 5 y media tuvo lugar la solemne promulgación de dignidades en el salón de actos del colegio, al que asistió un inmenso concurso que llenaba completamente aquel local. El acto iba precedido de una concertación de Geografía por los alumnos de la clase de Media, en la cual el niño D. Manuel Lorenzo y Penalva leyó una elegante prelusión, siendo de ver la prontitud, gracia y soltura de aquellos tiernos niños, al preguntarse y corregirse mutuamente, al responder al alumno que dirigió el certamen, al contestar a las preguntas de los profesores asistentes al acto.

Terminado este ensayo, el alumno D. Ginés Yáñez y Cánovas, leyó con admirable entonación una inspirada oda al Patriarca San José que mereció entusiastas aplausos. Acto seguido empezó la promulgación de dignidades entre los alumnos del colegio. Al que nunca los tenga visto, difícil es darle una idea de actos tan imponentes como el presente, y que sólo se repiten dos o tres veces durante los nueve meses de curso.

El aspecto del salón, adornado con espléndido aparato, las banderas los estandartes, las insignias, los diplomas artísticamente colocados en lugar manifiesto, la lectura de los nombres de los afortunados que sobresalieron en la aplicación, en la conducta y que son saludados con entusiastas himnos y calurosos aplausos, el gozo de los premiados, la emoción del padre o de la madre al ceñir las sienes de su hijo con la honrosa corona de laurel, noble trofeo de aplicación al estudio, las lágrimas que brotan de aquel, que en un momento mira perdida su dignidad, la faja de brigadier, la banda, el estandarte, todo, repetimos, todo contribuye a dar más realce y esplendor a este género de actos, que a la par que son un gran estímulo para las tiernas inteligencias son el más poderoso aliciente para que el joven reprima y venza las malas inclinaciones que ya en esta edad empiezan a manifestarse con una virtuosa a intachable conducta.

Dichosos sí, dichosos una y mil veces aquellos a quienes por medios tan santos, tan nobles y eficaces, les ha cabido en suerte recibir una instrucción que ha de formar su verdadera dicha y bienestar. Durante un rato de descanso, el joven y distinguido violinista D. Sebastián Muné, ejecutó con acompañamiento de piano una brillante fantasía, música de C. A. de Bériot, mereciendo nutridos y prolongados aplausos por la admirable maestría y prodigiosa habilidad que desplegó en el desempeño de la referida pieza.

Finalmente, digno remate de la fiesta fue la oda dirigida al Rvdo. P. Provincial que presidía el acto, declamada con muy expresivo efecto por el niño D. Antoliano Pérez y Gutiérrez; con esta poesía y el himno «A los vencedores» música de D. José Ramón Bixquert, profesor del colegio, cantado por los alumnos, se dio fin a este acto que como tantos otros celebrados en el presente mes, dan claras muestras que el colegio de Santo Domingo de Orihuela no perdona medio alguno al fin de que sus alumnos reciban la más sólida, la más completa y virtuosa instrucción que padre alguno pueda desear en bien y provecho de sus hijos.

El alicantino. Número 1549 – 9 de abril de 1893: EN HONOR A COLÓN GRANDIOSA SOLEMNIDAD EN EL COLEGIO DE SANTO DOMINGO DE ORIHUELA. El día 2 de abril, a la una de la tarde salía del colegio de Santo Domingo numerosa multitud de lo más selecto de la sociedad oriolana y de familias distinguidas de Alicante, Murcia, Cartagena y otras poblaciones.

«¡Bien, muy bien, decían unos, se han portado los alumnos! ¡Excelentes composiciones poéticas! ¡La música clásica, añadían éstos; aquéllos: la ejecución, maravillosa!». Y todos, indistintamente, esta es, decían y repetían, la mejor entre las muy buenas academias que se han verificado en Santo Domingo.

En efecto, Sr. Director; a las once de la mañana de dicho día 2, encogida, a la par que numerosa concurrencia, llenaba el hermoso y vasto salón de actos de ese magnífico centro de enseñanza, donde se educa a la juventud en letras y virtudes cristianas, de aquella manera que sabe hacerlo la Compañía de Jesús, y han visto por experiencia cuantos han confiado sus hijos a tan benemérita Compañía. Invitados mediante magnifico programa de gusto clásico superior, en que por modo admirable estaban hermanadas la elegancia y seriedad, íbamos ávidos de presenciar la corona lírico poética que se iba a verificar en honor del inmortal Colón, para solemnizar el cuarto centenario del descubrimiento de América, seguros de que debía ser excelente.

Y cierto que la realidad sobrepujó las esperanzas. Porque aquellos niños no parecían inexpertos declamadores, sino artistas avezados a las tablas, que con increíble acierto interpretaban los efectos y sentimientos varios de las composiciones poéticas, dando a cada una de sus partes aquella variedad de tonos y expresión apropiada, de que resultaba a las declamaciones un colorido y animación que las hacía brillantes y agradables y dignas de los prolongados aplausos que obtuvieron.

Muy bien leyó D. Manuel Aguilera la producción, pero todavía declamó con más vigor y mejor entonación la octava composición de la segunda parte. El niño D. Julio de Ugarte se presentó dos veces  ante el público y las dos con tal soltura y decoro, que llamó mucho la atención. Su declamación de las dos composiciones «¡Plus ultra!» y «El puerto de Palos», fue dulce, animada y simpática. En los diálogos procedieron con mucha naturalidad y mucho acierto los señores Ayala (D. Ricardo), Aparici (D. Miguel), Lorenzo y Espuche. D. José Rovira de la Canal, declamó muy bien la oda latina «Adiós a la patria».

Quisiéramos decir algo también de los demás alumnos, porque todos desempeñaron muy bien su cometido, pero por no hacernos interminables, acabaremos esta parte con la declamación de la oda final por el Sr. Guerrero. La oda brillaba entre aquella multitud de bellas composiciones, como la piedra más rica y más vistosa de la corona poética; pero todavía la abrillantó más y la llenó de haces de luces con su sobresaliente declamación, el alumno D. Braulio Guerrero, quien rayó tan alto, que parecía no poderse pedir más en un alumno.

Pues ¿qué diré de la parte musical? La composición «La lucha del genio», cantada a voces solas, resultó una pieza grave, llena de patéticos acentos y de inspiración realzada por modo extraordinario por un nutrido coro de cuarenta pequeños orfeones, que dando alientos a Colón para su empresa, servía como de fondo bellísimo y animado de un cuadro viviente, en que se destacaba majestuosa y llena de interés y encanto la noble figura del almirante genovés, cuya representación sostuvo admirablemente con su arrebatadora declamación el alumno D. Braulio Guerrero.

Parece que no podía esperarse más de la infantil masa coral, y sin embargo creo que todavía ejecutaron con mayor pulcritud la escena lírica «¡Tierra! ¡Tierra!» donde ofrecía espectáculo muy animado e interesante aquella tripulación conjurada contra el almirante, y reducida a orden al divisar la tierra que buscaba, pareciendo entonces que en transportes de entusiasmo, quería con su actitud saltar de la carabela. Muy bien representó D. Gregorio Rodríguez en esta escena el papel de Colón.

Esta academia es de aquellas que dejan huella en los que las presencian, y pienso, como he oído decir a personas inteligentes que ella sola es bastante a dar idea exacta de los elementos de prosperidad que encierra, y de la altura a que se ha elevado el Colegio de Santo Domingo.

Prosigan los humildes hijos de Ignacio con esfuerzo y felicidad la noble cuanto difícil empresa de educar en letras y virtudes cristianas esa juventud, que es hoy la más dulce y legítima esperanza de la patria; y que a no dudarlo ha de reportar a la sociedad y a la religión, días de prosperidad y bienandanza. Felices jóvenes los que tienen la dicha de recibir de los Jesuitas esa educación que tanto aprecian los verdaderos católicos, cuanto temen y detestan los enemigos de la religión. UN AMANTE DE LA VERDAD.

El alicantino. Número 1897 – 15 de junio de 1894: Nuestro activo corresponsal de Orihuela, nos participa que han tenido feliz término en aquella ciudad, en el Colegio de Santo Domingo, que tan acertadamente dirigen los Padres de la  Compañía de Jesús, los exámenes oficiales de prueba de curso.

El éxito más satisfactorio ha logrado alcanzar el desvelo por la enseñanza que muestran los religiosos que dirigen aquel grandioso centro de instrucción; de él se veían salir los padres de los alumnos rebosando alegría por las notas obtenidas por sus hijos y por las atenciones, afanes y desvelos de los directores y profesores del notable Colegio que tanto honra y que tan inmensos beneficios produce a nuestra provincia.

El colegio de Santo Domingo, por sus vastas proporciones y admirable fábrica, es un verdadero monumento, rica joya arquitectónica que la fe de nuestros mayores levantó como prueba de lo mucho a que aspirar puede quien se deja guiar por la religión del Crucificado; por ello el suntuoso edificio es visitado por extranjeros y nacionales que admiran su magnífica iglesia, su claustro de entrada, sobrio de ornamentación, sencillo y grandioso, así como su suntuosa escalera.

Mas, si digno de atención es el edificio por su fábrica, más lo es aún como centro de instrucción; bajo este concepto, sostiene honrosa competencia con los primeros de su clase en España y tal vez del extranjero.  Felicitamos por ello a nuestra ciudad hermana y rogamos a Dios que no decaiga jamás en ella, el espíritu que da vida y esplendor al colegio de Santo Domingo y a sus otros centros católicos de enseñanza.

La noticia diaria. Número 43 – 4 de diciembre de 1894: Enhorabuena. Sinceramente la damos a los alumnos del Colegio de Santo Domingo, y en particular a los colegiales pertenecientes a la 1ª y 2ª brigada por su esmerada observancia en la disciplina y asidua aplicación al estudio de las letras y de las ciencias. Buen testimonio de ello son las dos hermosas banderas en cuyo fondo campean las efigies de San Luis Gonzaga y San Estanislao de Kostka, patronos respectivamente de la primera y segunda brigada.

Esas banderas, siguiendo costumbre tradicional, se ven alzadas en señal de victoria del Colegio, donde a manera de lenguas mudas pero elocuentes, atestiguan el ahínco con que los colegiales se entregan al cumplimiento de sus deberes escolares y les incitan por un lado a continuar con ardor perseverante en tan laudable camino; mientras por otro a sus padres les dan justo motivo de engreírse viendo en sus hijos la aplicación estrechamente hermanada con la virtud, señal inequívoca de que una infancia tal, será precursora primero de una digna adolescencia, y más tarde de una honrada y virtuosa vida social, que es el fruto que pretenden recabar de sus paternales desvelos.

La noticia diaria. Número 62 – 29 de diciembre de 1894: Fiesta de los Inocentes. Pues que en los días anteriores hemos reseñado, aunque muy ligeramente, las tertulias con que solazan en el Colegio de Santo Domingo los alumnos internos, y agradablemente entretienen a sus papás, no queremos dejar de decir cuatro palabras acerca la velada con que ayer, día de los Santos Inocentes, se solemnizó la exaltación al trono del Rey de los de dicho establecimiento.

Velada magna puede llamarse la del día 28, verificada ante un concurso de lo más selecto y visible y tan numeroso que llenaba completamente el espacioso salón de actos. Duró no menos de tres horas y media, porque el infantil apetito, una vez engolosinado con el placer de la escénica representación, no se sacia con facilidad; y lo que dicen esos angelitos, si de un reinado tan fugaz no se procura sacar partido…; porque a la ocasión la pintan calva, y los reyes vienen pocas veces por los colegios; porque los libros tienen un tufillo tan desagradable…

Y sobre todo, que estando las piececitas tan dignamente preparadas, las horas se deslizan como pájaro por el aire y anguila por la mar. Los dos ciegos resultó una escena agradable, en que estuvieron acertadísimos los Sres. D. Adolfo Ceño y D. Pedro García Murphy, no solo en la parte mímica, mas también en la del canto. El «degüello de los inocentes» también gustó mucho, y como siempre que en las tablas se presenta, sobresalió el señor Armand, quien tanto se posesiona de su papel que por insignificante que sea lo avalora y le da mayor realce.

En «el médico a palos», interpretaron bien su papel D. Gabino Ruiz, D. Francisco Aparici y D. Juan Pérez Motos. Sentimos no conocer a los demás colegiales que tomaron parte en las otras piezas aunque nos pareció ver en la estudiantina, que estuvo bien ejecutada, a D. Matías Pescetto, D. Adolfo Ceño, D. Ignacio Aznar y D. Cristóbal Romeu. Haciéndonos cargo de las manifestaciones de la opinión pública, podemos asegurar que tertulias tan llenas, también preparadas, y con tanto gusto y perfección realizadas, no se han visto nunca en Santo Domingo.

La compostura tan correcta de los alumnos, los días de tanta agitación son cosas que han llamado la atención de personas reflexivas, a quienes estas inocentes expansiones han servido de poderoso argumento que les persuade, de cuan ventajoso es ese difícil arte de educar a la juventud, cuyos secretos penetra como nadie la ínclita Compañía de Jesús.

No queremos terminar nuestro incompleto y desaliñado relato sin hacer constar que pocas veces se ha visto un Monarca de Inocentes tan espléndido y generoso, y sin duda nunca empuñó el cetro de ese reinado de inocencia un niño tan simpático a sus vasallos y de ellos tan calurosamente vitoreado.

La noticia diaria. Número 124 – 16 de marzo de 1895: Acto literario. Los alumnos de la clase de preparatoria del Colegio de Santo Domingo de esta ciudad, lo celebrarán en honor del Patriarca San José el día 19 del actual a las 2 y media de la tarde, cuyo programa, insertamos a continuación: Terceto, Bellini. —El Combate — Diálogo por D. Manuel Lacárcel y D. Ernesto González. — Música de Rogel.

GRAMÁTICA CASTELLANA. — Analogía. Definición de cada una de las diez partes de la oración, divisiones y variaciones de las mismas. — Sintaxis. Preceptos acerca de la concordancia y construcción gramatical de las palabras. — Prosodia. Recta pronunciación de las letras y de las sílabas. — Formación de los diptongos y triptongos — Ortografía. Uso del acento ortográfico y empleo de las letras B, C, G, H, J, M, R, V, Y, Z.

GRAMÁTICA LATINA. — Analogía. Declinaciones de los nombres sustantivos y adjetivos. —pronombres. —concordancias. — Verbos. Conjugación del verbo Sum y de los activos Amo, Moneo, Lego, Audio. —Conjugación perifrástica de los mismos; — Formación de los tiempos. — Traducción del infinitivo en sus múltiples formas.

— Ejercicios prácticos de construcción. De verbo sustantivo. —De verbo activo y pasivo. — De infinitivo. Género de los nombres. Reglas para determinarlo atendida su significación y terminación. A San José. — Romanza. Rogel. Don Alfonso Ruiz. —Prelección. Análisis analógico, sintáctico y ortográfico del romance D. Alonso de Aguilar. Declamación del mismo por D. Miguel Flores.

DECLAMACIONES— Letrillas. Traten otros del gobierno. —Santo silencio. — Poderoso caballero. — Faltando yo, es cierto. — Da bienes fortuna. —Romances. Zulema. D. Rodrigo. — La campana de Huesca. — El conde Arnaldo— Fábulas. La ardilla y el caballo— El gallo y el zorro.— Pedro enreda— El león, la zorra y el lobo.— La vida del hombre.— El pajarillo.— La verdad sospechosa— La lechera.— El calvo y la mosca.— La escala.— El sueño de S. José. Polímetro castellano por D. Ernesto González. — Muerte de S. José. Redondillas por D. Rafael Arnaldo.— Plegaria a S. José. Sáfica castellana por D. Pío Calvache. — Patrocinio de S. José. Canción por D. Joaquín Rodríguez.

IMPORTANCIA DE LA GRAMÁTICA CASTELLANA. Diálogo por D. Manuel Lacárcel y D. José Martin. — Promulgación de dignidades. Himno final, Espí.

1899. Campo de Congregantes. Finca «Los Balcones».

La noticia diaria. Número 170 – 16 de mayo de 1895: Hoy han pasado el día de campo en la hacienda de «Los Balcones», los alumnos internos del Colegio de Santo Domingo.

El llamado «campo de Congregantes» era una actividad anual que se realizaba entre los meses de abril y mayo. En una jornada normal de colegio, los jesuitas organizaban una excursión, generalmente a la costa, y allí pasaban el día invitados en las propiedades de antiguos alumnos; como por ejemplo Federico Linares, que les prestó su famosa finca de «Los Balcones». En la siguiente entrega transcribiré alguna de estas excursiones.

El nuevo alicantino. Número 490 – 15 de septiembre de 1896: Hoy se abre el curso académico en el Colegio de Santo Domingo de Orihuela, que con laudable celo dirigen los beneméritos hijos de San Ignacio de Loyola.

Durante este verano se han practicado importantes reformas en aquel establecimiento que se halla a la altura de los primeros centros de enseñanza de España, y aun de los que dirige la Compañía de Jesús que no tienen rival en la enseñanza. En este año, se ha multiplicado el número de alumnos en el Colegio de Santo Domingo, y muchos de estos pertenecen a las familias más distinguidas de esta ciudad.

El nuevo alicantino. Número 682 – 13 de mayo de 1897: FIESTA PATRIÓTICA EN EL COLEGIO DE SANTO DOMINGO. Ayer, por el correo de la mañana, recibimos un pliego cerrado de tamaño in folio. ¡Santo cielo! ¿Qué será, dijimos? y abriéndole quedamos agradablemente impresionados al ver una lámina artísticamente hecha en la que leímos lo siguiente:

AL VENCEDOR DE FILIPINAS. Corona poética. Al general sin tacha. Al bizarro militar y cristiano caballero. Al quebrantador glorioso del Katipunan. Al defensor ilustre de nuestra bandera inmaculada. Admiración de los extraños, gloria de España Terror del masonismo en Filipinas. A cuyas plantas palpitantes yacen los enemigos. Al merecedor de eterno e inmarcesible Lauro D. Camilo Polavieja. Dedican este humilde obsequio. En prenda de amor y gratitud. Y entusiasmo patrio. Los alumnos del Colegio de Orihuela, 16 de Mayo de 1897.

El programa de esta patriótica función digna de los sentimientos altamente religiosos que dominan en aquel notable centro docente, es el siguiente: Prelusión castellana, compuesta y leída por D. Alfonso Ruiz Navarro. Sinfonía.— Beethoven.

PARTE PRIMERA. El Katipunan. — Escenas dramáticas por los Sres. D. Alfonso Ruiz, D. Manuel Giménez, D. José Brotons, D. Ginés Gorguera y D. Santiago López. ¡Guay de España!— Oda por D. Joaquín Rodríguez de Vera. Día lúgubre. — Elegía por D. Manuel Carrió. Los dos Ángeles. — Dúo por D. Alfonso Ruiz y D. Francisco Gerés, música de García. Iris de esperanza. — Polímetro por don Mariano Navarro. Lo Fill d’Alcoy.— Juguete melodramático lemosín, por los alumnos señores Pérez, Gerés, Carrió, Brotons, Uriarte y Santonja, música de Baixas. «In hoc signo vinces». — Romance heroico, por D. José María Durán. La Regatta veneziana. — Rossini.

PARTE SEGUNDA. Junto al Pasig.— Décimas por D. Alfonso Ruiz N. ¡Mueran los traidores! — Escenas trágicas por los Sres. Durán, Giménez, López, Jorquera y Pérez. — Recitado, música de Baixas. Dios me ilumine. — Versos de pie quebrado por D. Francisco Gerés. El abrazo de dos héroes. — Ensayo dramático por los Sres. D. Alfonso Ruiz N., D. Joaquín Rodríguez de Vera y D. José Brotons. ¡Viva España! — Marcha coreada. Choy Valverde. Imus. — Oda por D. Alejo González. Al Libertador de Filipinas. — Oda pindárica por D. Mariano Navarro. Gloria al Soldado Español. — Himno triunfal, por el coro y orquesta.

Heraldo de Orihuela. Número 14 – 8 de mayo de 1898: El pasado domingo se celebró en el Colegio de Santo Domingo de esta ciudad una grandiosa velada literario-musical dedicada a Felipe II, que resultó brillantísima, como siempre lo son los actos que se celebran en dicho centro docente.

Igualmente tuvo lugar en el mismo establecimiento y en el mismo día el acto de la primera comunión de los alumnos que se educan en el referido Colegio, siendo celebrante el Iltmo. Sr. Obispo de esta Diócesis, que dirigió elocuentes y tiernísimas frases a los niños que por primera vez reciben el Pan de los Ángeles.

Como anuncié al principio, se completa la relación de alumnos con este listado en el que aparecen los fallecidos hasta el año 1922 y su periodo de estancia en el Colegio de Santo Domingo.

El nuevo alicantino. Número 843 – 25 de noviembre de 1897: En breve se instalará la luz eléctrica en el colegio de Santo Domingo de Orihuela, sabiamente dirigido por los beneméritos Padres de la Compañía de Jesús. La instalación se hará por cuenta de la administración de dicho colegio, y al efecto dispone este recomendado establecimiento docente de los aparatos y máquinas necesarias de las mejores fábricas del extranjero.

No cabe duda que la instalación de la luz eléctrica en el colegio de Santo Domingo de Orihuela, es una mejora en el mismo de gran importancia, pues además de la comodidad que la luz ofrece sobre los procedimientos de alumbrado hasta hoy conocidos, evita en gran manera el peligro de los incendios.

Bachilleres del año 1896: J. Rovira, M. Lorenzo, F. Villalobos, J. García, C. Roméu, F. Le Dantec, J. Bellod, J. Pérez, J. Carrió, M. Pescetto, I. Aznar, M. Gomis y F. Cabezos.
Enlace a la segunda parte.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Jesús García Molina, Javier Sánchez Portas y J. Manuel Dayas.

Jesuitas en Santo Domingo 1. (1868-1873).

Santo Domingo. Marie de Lavernade (1860). Dibujo carboncillo y témpera. Colección Javier Sánchez Portas.

El regreso de los jesuitas a Orihuela.

Exclaustrados los dominicos en 1836, su impresionante edificio quedó en manos del Estado hasta que fue cedido al Obispado de Orihuela. Concretamente a Pedro María Cubero y López de Padilla, en marzo de 1864.

Pedro María Cubero López de Padilla

Desde su nombramiento como prelado oriolano en 1859, Cubero proyectaba abrir un centro de segunda enseñanza en la capital de su diócesis. Es por ello que, inmediatamente, solicitó el edificio de los predicadores para tal menester. Pero no quería un colegio de jesuitas. A don Pedro le inspiraban poca confianza los hijos de San Ignacio y prefería a los escolapios de San José de Calasanz.

La Paz. 18 de octubre de 1859: Parece que el Ilmo. Sr. Obispo de Orihuela ha sido autorizado a instancias suyas, para crear un colegio de PP. Escolapios en el notable edificio que ocupaban en Orihuela los extinguidos monjes de la orden de Predicadores.

Hay constancia de unas obras de reparación aprobadas en 1862 y terminadas en el verano de 1863; poco antes de la teórica cesión.

La Correspondencia de España. 9 de octubre de 1862: Se ha recibido en Alicante, aprobado por la superioridad, el presupuesto formado para llevar a cabo las obras de reparación del convento de Santo Domingo de Orihuela, que encierra tanta belleza artística, siendo también el edificio por sí mismo una verdadera joya del arte.

El Pensamiento español. 7 de noviembre de 1862: Ha sido aprobado por la superioridad el presupuesto formado para llevar a cabo las obras de reparación del magnífico edificio que fue convento de Santo Domingo de Orihuela, hoy destinado a biblioteca y museo, visitado por los reyes a su paso por aquella ciudad. La suma que se destina a aquel objeto asciende a 32.000 reales, debiendo salir inmediatamente a licitación pública las obras proyectadas.

La Correspondencia de España. 16 de agosto de 1863: Ya se han terminado las obras de reparación que se estaban ejecutando en el ex-convento de  Santo Domingo de Orihuela, donde se hallan establecidos el museo y la biblioteca provincial.

Pero la entrega real y definitiva se retrasó hasta octubre de 1867. Y fueron jesuitas los escogidos para retomar la educación en Orihuela cuando casualmente se cumplían cien años de su expulsión, en 1767.

En su monumental trabajo sobre la Compañía de Jesús en la Historia Contemporánea, Manuel Revuelta atribuye la decisión de Cubero a la influencia de la familia Roca de Togores y a las dudas de los escolapios ante un proyecto de tal envergadura.

El imparcial. 21 de diciembre de 1867: La Revista comercial de Alicante ha oído decir que se piensa establecer una comunidad de jesuitas en el ex-convento de Santo Domingo de Orihuela.

La España. 9 de abril de 1868: En la última sesión celebrada por la junta de Obras públicas de la provincia de Alicante, se informó favorablemente el proyecto de reparación del exconvento de Santo Domingo de Orihuela.

La Correspondencia de España 15 de julio de 1868: Se ha pedido al señor rector de la universidad literaria de Valencia autorización para establecer en la ciudad de Orihuela un colegio de segunda enseñanza dirigido por padres jesuitas, para cuyo planteamiento solo falta, según parece, llenar las formalidades del expediente.

En la primavera de 1868, tras varios tira y afloja, la junta provincial autorizó las reformas pertinentes y el prelado puso en marcha un colegio de jesuitas en el edificio de Santo Domingo bajo la advocación de San Estanislao de Kotska.

A pesar de las reservas iniciales, Cubero hizo buenas migas con los hijos de San Ignacio; y con mucha ilusión se dedicaron a preparar el primer curso en el nuevo colegio.

A mediados de septiembre abrieron las aulas con más de un centenar de alumnos externos y los internos reseñados en el siguiente listado, publicado en 1922:

Catálogo general 1872-1922. AMO.

La Paz. 30 de julio de 1868: Desde Orihuela. Están para terminar las obras que el Excmo. e Ilmo. Señor obispo de esta diócesis, con el entusiasmo que le es tan propio y en fuerza al amor a las ciencias y a las artes que tanto le caracteriza, emprendió, hace algún tiempo en el edificio, convento que fue de Santo Domingo y universidad literaria de la ciudad de Orihuela, con el objeto de prepararlo para un colegio de segunda enseñanza.

En su consecuencia, la instalación de éste, bajo la dirección de padres jesuitas y con el nombre de Colegio de San Estanislao, tendrá lugar, Dios mediante, en el próximo año literario; y serán admitidos en él, no solo alumnos internos con sujeción al reglamento impreso que se ha principiado ya a circular, sino también externos.

Aún estaban organizando las primeras clases cuando «la Gloriosa» se llevó por delante a Isabel II y a la Compañía de Jesús. La orden para disolver el colegio llegó de la capital y los jesuitas se marcharon pacíficamente por orden de la junta provincial, con gran disgusto de la población.

Hay que tener en cuenta que los liberales y republicanos locales eran minoría. En Alicante, provincia con clara mayoría republicana, se decía que Orihuela era «el pueblo más levítico de España, el más carlista y guarida de jesuitas».

La Paz. 3 de octubre de 1868: La Junta revolucionaria interina de Alicante ha acordado pasar una comunicación a la Junta revolucionaria de Orihuela para que disuelva desde luego el colegio establecido en aquella ciudad con el nombre de San Estanislao, mandando que en el término de 24 horas salgan de la provincia los padres Jesuitas que en él se encuentran.

Dentro de una fuerte campaña anticlerical, el 12 de octubre de 1868 el Ministerio de Gracia y Justicia ordenó la supresión de la Compañía de Jesús, cerrando definitivamente todos sus centros y colegios. Desde ese momento, los individuos de dicha orden no dependían de sus antiguos superiores y no podían volver a reunirse en cuerpo ni comunidad; ni siquiera usar el hábito.

Despojado de sus profesores, el obispo se vio obligado a entregar el edificio a un delegado del gobierno; y no me creo que su actitud fuese tan benevolente como asegura la siguiente noticia.

Colegio de Santo Domingo en 1863. Colección Javier Sánchez Portas.

 La Correspondencia de España. 8 de febrero de 1869: Con la conducta de la mayor parte de los obispos y los cabildos, forma contraste la del señor obispo de Orihuela que ha prestado un gran servicio a las letras. Apenas se presentó el comisionado del gobierno para la incautación, lo recibió con aquella benevolencia propia de los patriarcas, le manifestó que obedecía con gusto las órdenes del ministro de Fomento, le entregó la biblioteca, y aún le indicó que visitase la del seminario.

El comisionado, que era el Sr. García Aguado, le contestó que el propósito del gobierno era solamente facilitar el uso público de la riqueza literaria; que las bibliotecas de los seminarios estaban exceptuadas de la incautación porque eran útiles a los estudiantes y públicas en muchos puntos, y que no se trataba de arrancar de las provincias, en beneficio de Madrid toda esta riqueza, sino de distribuirla convenientemente para bien de todos, de manera que la biblioteca episcopal de Orihuela sería probablemente agregada a la pública de la misma ciudad. Así es la verdad: a Madrid solo vendrán aquellos objetos que puedan considerarse como nacionales, quedando en las provincias todo lo demás.

La revolución había suprimido la Compañía; pero no expulsado a sus miembros. Estos se fueron recolocando de manera discreta, organizándose en pequeños grupos. Y muchos volvieron a la enseñanza; ocupación donde tenían experiencia y prestigio.

Cuando el obispo retomó el proyecto volvió a pensar en los escolapios. Pero al enterarse de que algunos jesuitas planeaban abrir un centro educativo en Alicante que podría hacerle la competencia, los volvió a llamar para que se encargaran de su colegio en Orihuela.

Catálogo general 1872-1922. AMO.

Regresaron gustosos en 1872; el mismo año que comenzaba la III Guerra Carlista. La comunidad de jesuitas encubiertos estaba compuesta por dieciséis individuos: cinco sacerdotes, cinco profesores licenciados en Filosofía y media docena coadjutores dedicados a tareas auxiliares. En los listados del Catálogo General publicado con motivo de su cincuenta aniversario, aparecen catorce nombres:

Rector: Hermenegildo Jacas. Padres: Francisco Alvarado, Baltasar Homs, José Mª Lasquibar, Gregorio Pano, Jorge Manuel Pérez, Santiago Pérez y Martín Rando. Hermanos: Domingo Barcóns, Juan Canudas, Joaquín Cid, Francisco C. Gálvez, José Jeremías y Ramón Niumbó.

Catálogo general 1872-1922. AMO.

El curso se inició puntualmente el lunes 16 de septiembre, como colegio episcopal, con el nombre de Santo Domingo. Y se desarrolló con relativa normalidad contando de nuevo con el apoyo y cariño de la sociedad oriolana, que veneraba a los jesuitas. Los alumnos del curso 1872-73, según el Catálogo General antes citado, fueron los siguientes:

Aguilera de Hernández de Tejada, Carlos. / Aguilera de Hernández de Tejada, Domingo. / Alpañés Altamira, José. / Arnaldo Gálvez, José. /Arronis Huertas, Bernardino. / Bueno Llopis, Ángel. / Cañizares Rodríguez, Ramón. / Capelo Villorín, Federico. / Cartagena Albero, Joaquín. / Carretero Rebollo, Inocencio. / Carrió Puigcerver, Bartolomé. / Castaños López, Luis. / Castejón Paredes, Francisco. / Celdrán Cánovas, Alejo. / Clavarana Garriga, José Casto. / Coig Rebagliato, Carlos. / Coig Rebagliato, Juan. / Company Urquijo, Enrique. / Costa Navarro, Leopoldo. / Cubí Reig, Manuel. / Duréndez Moltó, Antonio. / Duréndez Moltó, Joaquín. / Fernández Martínez, Miguel. / Ferrer Oms, Baldomero. / Foulquier Bassás, Manuel. / García de Buranda, Balbino. / Garriga Soler, Mariano. / Gea Martínez, Rufino. / Gijón Maseres, Francisco. / Gil Hernández, Miguel Mª. / Giménez Austria, Pedro. / Grifol Aliaga, José. / Grifol Aliaga, Máximo. / Gómez Valdivia, José. / Gutiérrez Escolano, Cándido. / Huertas Gómez, José. / Huertas Gómez, Mariano. / Ibáñez Aliaga, Daniel. / Iborra Martínez, Antonio. / Jacas Maseres, José. / López Pinzón, José. / López Pozas, José. / Lucas Lucas, José. / Luis Alegre, Ángel. / Luis Alegre, Severiano. / Maciá Pomares, Antonio. / Manresa, Carmelo. / Marín Guzmán, Emilio. / Martínez Molera, Luis. / Martínez Pérez, Camilo. / Maseres Munoz, Joaquín. / Maseres Munoz, José. / Mata Melgares, Pedro. / Mazón Mollardo, Carlos. / Mejías Rebagliato, Francisco. / Melgar García, Tomás. / Michelena Rogel, José. / Molina Escobedo, Federico. / Molina Escobedo, Francisco. / Mora Martínez, Antonio. / Moreno de Alba, Serafín. / Moreno Núñez-Flores, Joaquín. / Moreno Pastor, Santiago. / Navarro de Cuenca, José. / Parra Rodríguez, Luis. / Pascual de Bonanza P. de B., José. / Pascual del Pobil Martínez de M., Luis. / Pascual del Pobil Martínez de M., Mariano. / Pascual del Pobil M. de Medinilla, Rafael. / Pastor Soto, Manuel. / Payá Pérez, Rafael. / Pérez Grau, José. / Pérez Martínez, José Antonio. / Pérez Vidal, Pablo. / Puche Laborda, Miguel. / Quílez Richart, Pablo. / Ramírez Meseguer, Rafael. / Rebollo Manzanares, José Manuel. / Richart Quílez, Vicente. / Rico Mora, Calixto. / Ripoll Rodríguez, Paulino. / Riquelme Escudero, José Antonio. / Roca de Togores Roca de Togores, Diego. / Roca de Togores Téllez de Girón, Jaime. / Roca de Togores Téllez de Girón, Luis. / Roca de Togores Téllez de Girón, Mariano. / Rogel Lebrés, Manuel. / Rojas (de) Pascual de Bonanza, Juan. / Ros García, Mariano. / Rubio Berná, Lucio. / Sáenz Pizana, Felipe. / Salazar Botella, Francisco. / Sandoval Bassecourt, Alfonso. / Sánchez Baeza, Leandro. / Turón Bosca, Vicente. / Valls Lacárcel, Juan. / Zerón García, Luis. / Zerón García, Mariano.

El turbulento año de 1873 en Orihuela.

Sátira Amadeo de Saboya.

El 11 de febrero de 1873, cansado de soportar a sus nuevos súbditos, Amadeo de Saboya abandonaba España. Inmediatamente se dio por hecho que su abdicación significaba la proclamación de la República.

Al día siguiente se reunía de urgencia el Ayuntamiento de Orihuela para dar lectura a un telegrama del gobernador recibido a la una de la madrugada. En él les anunciaba la renuncia del rey, la proclamación de la República y el listado de ministros que componían la flamante asamblea soberana; exigiendo encarecidamente que mantuviesen el orden en la población.

Recibida la noticia, acordaron informar a los oriolanos publicando bandos y edictos; convocaron a la banda municipal para una cívica celebración; retiraron el cuadro de Amadeo del salón de sesiones y colgaron en los balcones la bandera republicana.

Eran momentos muy complicados en los que Orihuela vivía bajo la amenaza directa de las partidas carlistas. Sus incursiones paramilitares provocaban saqueos y violentos ataques, especialmente contra liberales y republicanos, que se sentían indefensos.

El Constitucional. 15 de febrero de 1873: Anteayer fue vilmente asesinado en Orihuela, como dijimos en nuestro número de ayer por las turbas carlistas, el consecuente liberal D. Antonio Gutiérrez, concejal elegido por el sufragio universal. El desgraciado recibió un balazo en el pecho que lo dejó muerto en el acto, regando el suelo con sangre liberal.

El Constitucional. 20 de febrero de 1873: Ayer, según tenemos entendido, llegó a esta capital una comisión de verdaderos republicanos de Orihuela a manifestar que, para resistir a los carlistas era indispensable que proporcionen armas a los republicanos y liberales de siempre, pues de lo contrario aquella populosa ciudad está vendida, a consecuencia de haberse repartido doscientos cuarenta fusiles entre los más decididos partidarios del carlismo.

La Paz. 21 de febrero de 1873: Sabemos que el señor gobernador civil de la provincia de Alicante ha dirigido al alcalde de Orihuela el siguiente telegrama: Gobernador a alcalde: Enterado de su telegrama. Dé V. las gracias en nombre del gobierno a todas las autoridades que han contribuido con sus esfuerzos a rechazar las partidas carlistas. He puesto en conocimiento del gobierno ese suceso que tanto enaltece a los liberales de Orihuela y le encarezco la necesidad de que se proporcione a ese vecindario armas para su defensa.

Propaganda anti carlista.

Durante el año 1873, una partida carlista formada por entre 300 y 600 hombres a las órdenes de Joaquín Aznar se movió libremente por la provincia. En Orihuela contaban con muchos partidarios; principalmente en la huerta; donde encontraban auxilio en forma de armas, víveres, dinero y muchas veces con voluntarios que se unían a la facción.  Los fusiles que el gobierno repartía entre los liberales, acababan muchas veces en manos de los rebeldes.

El Constitucional. 3 de abril de 1873: Según nos escriben de Orihuela ha sido asesinado, recibiendo un trabucazo, el consecuente liberal D. Luciano Vinal y también ha sido herido su hijo. Esta hazaña de los carlistas ha tenido lugar apenas ha salido de aquella ciudad la Guardia civil que la guarnecía.

La Paz. 5 de abril de 1873: Sabiendo las autoridades de Orihuela que de los 400 fusiles entregados a los voluntarios había desaparecido una gran parte, dispusieron anteayer un reconocimiento, del cual no aparecieron más que 70 fusiles.

El Gobierno ha  dispuesto que se remitan a Orihuela otros 200; con encargo especialísimo de que sólo sean entregados a las personas de cuyos antecedentes liberales y honrados no pueda dudarse. Suponemos que los 330 fusiles que faltaban estarán ya en poder de los carlistas.

A mediados de junio se supo que otro centenar de oriolanos se habían incorporado a una partida carlista; y que esta había sido dispersada por los voluntarios de la República con ayuda de la Guardia Civil. Hicieron catorce prisioneros que, en su huida, arrojaron boinas, municiones y cananas.

Tal era el grado de aceptación del carlismo en Orihuela que las autoridades pidieron ayuda al Ejército, temiendo que el pueblo intentase liberar a los guerrilleros cautivos.

El 14 de julio se proclamó la independencia del Cantón Murciano. Cartagena era el núcleo del federalismo en España y su ayuntamiento fue sustituido por una junta revolucionaria. El Regimiento de Iberia, los Cazadores de Mendigorría y otros jefes militares se unieron al famoso revolucionario Antonio Gálvez.

Sátira de la I República. Pi y Margall presidente.

El Gobierno. 28 de julio de 1873: El alcalde de Orihuela dice con referencia a viajeros llegados a Murcia, que en Monteagudo hay sobre 300 insurrectos con dos piezas de artillería, esperando mayores fuerzas para caer sobre Orihuela.

El Constitucional. 29 de julio de 1873:  Anteanoche salieron de esta capital (Alicante) a las órdenes del brigadier gobernador militar de la provincia, fuerzas de infantería, carabineros y guardia civil en dirección a Orihuela, hacia cuya ciudad pensaba dirigirse, según se dijo, Antoñete Gálvez con una columna de insurrectos de Cartagena.

Es de suponer que, en vista de la actitud en que se han colocado los habitantes de aquella ciudad, y del auxilio que les lleva la autoridad militar, las fuerzas invasoras del cantón murciano, mudarán de propósito pues parece que no quedaron muy satisfechas del recibimiento que se les hizo en Lorca, de donde fueron rechazadas con justa indignación. No creemos que los cantones federales que tengan el derecho de exigir socorros pecuniarios con las armas en la mano, de las provincias limítrofes.

Ayer mañana salió el inspector de vigilancia con dirección a Orihuela, en donde parece que se ha recobrado la tranquilidad, pues Antoñete Gálvez, no se ha dirigido a aquella ciudad.

Esta última información era errónea. Si Orihuela no tenían suficiente con contener a los carlistas, los cantonalistas cartageneros pusieron también sus ojos en la fértil huerta del Segura y atacaron por sorpresa. La situación era completamente caótica. Os dejo dos narraciones de aquel acto de rapiña: la gubernamental, en los partes telegráficos; y la de los revolucionarios cantonales, en su diario oficial.

El Cantón Murciano. 30 de julio de 1873: En Orihuela parece que se han reconcentrado algunos guardias civiles. Si es para encargarse del servicio de su instituto, las autoridades del cantón serán gustosos que lo recorran; pero si se presentan en son de guerra, el cantón murciano que todavía no ha visto derramar la sangre de ninguno de sus hijos, se verá en la triste necesidad de expulsarlos o rendirles a obediencia.

La Paz. 31 de julio de 1873: Decía «El Cantón Murciano» de ayer: A las doce de esta noche pasada, salió de Cartagena una expedición militar importantísima de la que recibiremos noticias en breve. Dispuestos a rectificar en cualquier inexactitud, añadiremos que esa expedición se hallaba en la madrugada de ayer en Orihuela, donde sorprendió a la Guardia Civil, con cuya fuerza trabó lucha en la que tomó parte la artillería resultando muertos y heridos de ambas partes, afortunadamente en escaso número.

El grueso de la fuerza de la Guardia Civil, mandada por el Gobernador Militar de Alicante, Sr. Ruiz Piñero, logró retirarse, no pudiendo hacer lo mismo el corto número de los de caballería que se hallaban en la posada de Pisana, que fueron hechos prisioneros por la fuerza de Gálvez. De Murcia salió también ayer mañana una columna con los cañones, pero según nos aseguran, no pasaron de la Aparecida. En Orihuela fue, según se dice, reinstaurada la junta revolucionaria.

Posada de Pizana. Colección Javier Sánchez Portas.

La Independencia Española. 31 de julio de 1873: Alicante. He aquí los partes oficiales del ataque a Orihuela: 30 (10 mañana). Gobernador delegado a ministro Gobernación. Según noticias telegrafista de Orihuela, llegadas fuerzas insurrectas, tropa línea con artillería de Cartagena. Colisión con Guardia civil. Cada uno sostiene sus puestos. Hace un rato suspendiose fuego. Hay algunos heridos. Autoridad militar y yo procuramos enviar refuerzos.

Estoy estación telegráfica. 30 (11,25 mañana). El delegado del gobierno civil en Orihuela, en telegrama de las 10,50 mañana dice lo siguiente: «No habiendo puesto el alcalde las avanzadas que se le habían ordenado, una fuerza de 800 soldados se ha presentado en la plaza de la Constitución (la Plaza Nueva), tomando las posiciones más importantes.

La plaza de la Constitución o Plaza Nueva en el XIX.

La Guardia civil, que ha sabido por mí la novedad y que estaba alojada, no ha podido reunirse más que en número de unos 70 hombres, los que se han batido como leones, si bien hemos tenido que ceder ante el número y posición ventajosa del enemigo; pero haciendo esfuerzos supremos he podido poner este telegrama.

Ha cesado el fuego; puedo asegurarle la muerte de un soldado y otro herido y algunos guardias. Ignoro el paradero del brigadier y de la mayor parte de la Guardia, que en retirada se habían posesionado de las posadas. La caballería, sorprendida en la posada, no ha tomado parte. Inmensa la responsabilidad que pesa sobre el alcalde. Noticias telegráficas de Orihuela, y que no las garantizo, según me han dicho, brigadier ha salido por la carretera de esa.

Me han dicho que la caballería ha sido desarmada. Unos cuantos guardias han huido, otros escondidos y otros prisioneros. No respondo de la exactitud de todo esto. Necesitamos refuerzos con urgencia, y solo quedan 100 hombres en plaza y castillo.»

El Cantón Murciano. 1 de agosto de 1873: ORIHUELA. Lo avanzado de la hora en que ayer hizo su entrada en ésta la columna expedicionaria que cayó sobre Orihuela la mañana del 30, nos impidió reseñar el brillante comportamiento de los soldados y voluntarios ante la resistencia que desde el primer momento encontraron de la guardia civil.

Había citada una compañía de voluntarios de Murcia en la estación del ferrocarril, distante de Orihuela más de dos horas, y reunidas las fuerzas de Iberia y parte de Mendigorria, dirigidas por Pernas, Carreras y Real, todas al mando de Antonio Gálvez, se presentaron en el pueblo a las cinco y media de la mañana, encontrando unos 180 guardias civiles a punto de formarse en la plaza, algunos otros en varias casas y unos 40 carabineros de caballería en completo descuido.

Las fuerzas federales entraron llevando a su cabeza a la compañía de voluntarios de Murcia, que lo solicitó con empeño y mandaba un cuñado de Gálvez, y detrás el regimiento Iberia, dirigiéndose por otro extremo las dos compañías de Mendigorria al mando de su jefe, ciudadano del Real. No bien observaron los carabineros la llegada de fuerzas y comprendieron su importancia, en vez de acudir en busca de sus caballos, adoptaron aptitud pacífica gritando: ¡todos somos unos! y el capitán expresó que se entregaba voluntariamente.

Seguía avanzando la columna y a la vista del grupo de guardia civil, el Brigadier Piñeiro, gobernador militar de Alicante, jefe de las fuerzas centralistas, dio la voz de fuego, que encontró mucha vacilación en los primeros momentos, pero que al fin fue obedecida.

Entonces los valientes voluntarios rompieron el suyo y con los soldados se arrojaron denodadamente sobre la plaza, donde se produjo una dispersión no del todo desordenada, puesto que aun pudieron reunirse unos 130 en los primeros pasos de la carretera de Alicante, merced a la ligereza de sus maniobras, sostenidas por el empeñado fuego que hacían desde cada esquina y barraca de las que cruzaban en su retirada.

Al brigadier Piñeiro le agarró por la faja un cabo del ejército federal metiendo el brazo por una ventana baja; éste le disparó su revólver y el cabo mencionado le soltó; viéndose ileso apuntó con su carabina y falló el tiro; aún le hizo otro disparo; estaba distante sin ros ni espada, refugiándose en el grupo de guardias que lejos ya del pueblo, le montaron en una burra blanca.

Un guardia a quien del Real suplicó se entregase prometiéndole cariño, contestó descargando su fusil, cuya bala rozó la cabeza de Real, por lo que un soldado que acudió, le mató instantáneamente de un tiro a poca distancia. Dicho jefe contribuyó mucho a que sus soldados no se ensañaran en los fugitivos que se negaban a entregarse, por lo que se hicieron sólo unos 14 guardias prisioneros entre ellos un oficial, además de los 40 carabineros con sus caballos entregados.

Hubo sin embargo que deplorar la desgracia de cinco guardias muertos y nueve heridos, teniendo los federales un soldado muerto, dos heridos (uno gravemente en el pecho y otro en el brazo que le fue amputado) y ademas recibió una grave herida en un muslo el capitán de voluntarios, cuñado de Gálvez.

Dos compañías federales que había en Monteagudo acudieron tarde a la estación y se decidieron a acercarse al pueblo cuando supieron el resultado. Los voluntarios de Murcia causaron admiración al ejército por su arrojo, y los soldados brillaron en su competencia con los famosos hortelanos. Los jefes y oficiales ganaron  en valor a todos, y su dirección inteligente hubiese completado el éxito al haber conocido el terreno.

Concluida la misión, el ex-coronel Pernas dirigió el siguiente telegrama a la estación de Alicante: El coronel Pernas al ministro de la Guerra. Tomado Orihuela. En mi poder 20 caballos de Guardia Civil y carabineros con sus jinetes y armas, e incluso el caballo del brigadier y el de su hijo; además 15 guardias, de Infantería; varios muertos y heridos. Mi fuerza entusiasmada. Tres cuartos de hora de fuego. Marcho sobre Alicante.

Pero en Alicante le esperaban un gran contingente de tropas, por lo que se dio la vuelta en Albatera y, tras recaudar diez mil duros entre los oriolanos, regresó a Cartagena.

Con el ayuntamiento a la fuga, se hizo cargo del gobierno municipal una junta revolucionaria hasta que el delegado del Gobernador Civil pudo nombrar a un grupo de “personas de orden” de distintas procedencias políticas. El 17 de agosto suspendió a los antiguos concejales, acusados de alteración del orden público y abandono de sus obligaciones. Y nombró un ayuntamiento provisional encabezado por Federico Agrasot. Un consistorio que, como podemos comprobar, no podía pagar ni a los maestros.

El magisterio español. 10 de septiembre de 1873: Cierre de escuelas. Los maestros de ambos sexos de la ciudad de Orihuela han cerrado las escuelas por no poder continuar desempeñando sus funciones sin comer, y han dirigido una exposición a las autoridades participándoles del hecho y la causa de tal resolución.

Orihuela en 1862. Colección Javier Sánchez Portas.

El 17 de septiembre, después de saquear Granja de Rocamora y Cox, donde quemaron el registro civil, una partida carlista aterrorizaba de nuevo a Orihuela inutilizando previamente el telégrafo para incomunicarlos. Ante aquella nueva amenaza, un destacamento del Ejército, que por entonces sitiaba Cartagena, tuvo que acudir para ponerlos en fuga.

La Paz. 20 de septiembre de 1873: Ayer corrió la noticia de que había empeñada lucha entre fuerzas carlistas y liberales hacia el campo de la Matanza, donde se aseguraba se oía fuego, indicándose algunos detalles más, sin duda forjados por desocupados. Anoche fue desmentida oficialmente esa noticia por telegrama del alcalde de Orihuela.

La ayuda llegó tarde. Los carlistas se colaron de nuevo hasta la cocina con el apoyo de sus numerosos partidarios locales. Y cargaron bien sus alforjas. Demasiadas pulgas para un solo perro.

Partida Carlista. Pintura de Ferrer Dalmau

El Constitucional. 27 Setiembre 1873: Orihuela. A las cinco y media de la mañana de hoy, han entrado en esta las dos partidas carlistas de Rico y Aznar sin disparar un tiro y apoderándose en el acto de la casa de ayuntamiento. En esta ocasión ha sucedido lo mismo que en la entrada de Toñete y en la primera de Aznar; sorpresa y pura sorpresa a pesar de estar gravando el presupuesto con las dietas de la gente movilizada que tiene el ayuntamiento para solo alarmar al vecindario: pues en cuanto llega el momento preciso se eclipsan y no se encuentran por ninguna parte.

Como tienen tantas simpatías en esta localidad las ideas que defienden ambos cabecillas, tan luego se apercibieron de que estaban aquí los carlistas, hubo repique general de campanas, música por las calles tocando la marcha real en medio de las demostraciones más entusiastas de sus innumerables partidarios y algún que otro muera escapado de recalcitrantes que se avenían mal al propósito de los más de que no hubiese ningún insulto.

Por lo demás, fuera de tres carros de cajones de tabaco y 12.000 reales que han tomado de la Administración de Rentas; 10.000 reales y el secuestro del cobrador de Contribuciones; 3.000 reales del Registro de la propiedad; 20 caballos de particulares; 71 mantas morellana y la quema del registro Civil, la de todos los documentos y antecedentes del reparto para cubrir el déficit Municipal con algún que otro efecto de la casa Ayuntamiento.

Más bien parecía que el vecindario se disponía a presenciar una gran fiesta o torneo que la entrada de una facción en son de guerra según el semblante jovial con que discurrían por la población desde la más encopetada señora, hasta la más humilde trapera.

En fin, ha sido un gran día de jolgorio para los carlistas, si no se les hubiera aguado en lo mejor de su entusiasmo, con la noticia de que venía fuerza en su persecución; lo cual les ha obligado a marcharse a las diez y media, llevándose sobre 150 hombres que se le han unido aquí.

Como dato para la historia no quiero dejar de decirle que de los liberales de pega que nos ingirió el partido radical en su paso por el poder, sobre 15 de ellos se han ido con la partida, siendo lo más notable que el municipal del Alcalde Radical D. Félix Lafuente que se dice, fue el que hirió a D. Antonio Gutiérrez, consecuente y antiguo liberal, ha sido el primero que ha soltado la máscara liberal con que le adornaron los radicales de aquí y se ha marchado con la partida, después de romper en casa del escribano la causa que se le formó por aquel delito, y de robarle a D. Carlos Coy el caballo.

La expulsión. Noviembre de 1873.

Cuando comenzó el curso de 1873 en el Colegio de Santo Domingo la situación de España era completamente caótica. A las guerras carlistas y coloniales se habían unido las cantonales. Alicante había sido bombardeada por barcos del cantón de Cartagena y Orihuela saqueada dos veces en menos de dos meses.

Manicomio Nacional. Sátira 1873.

Tras los ataques de cantonalistas y carlistas, el gobernador había ordenado mantener vigilancia constante en los puntos más elevados durante el día, y avanzadas de noche, con peatones dispuestos para el momento en que avistasen la aproximación de fuerzas carlistas. Y dado el caso, armar a la población para que se hiciesen fuertes en el edificio que les pareciese más seguro hasta la llegada de las tropas de la República.  

Como ya he dicho varias veces, Orihuela era una ciudad profundamente carlista en una provincia mayoritariamente republicana. Recordemos que, el propio Carlos, primer pretendiente tradicionalista, había costeado un convento de salesas sobre el solar del colegio de los jesuitas expulsados. Y sin embargo, el diputado por Orihuela era el comerciante alicantino Juan Maisonnave, miembro del Partido Republicano Democrático Federal, fundado por su hermano Eleuterio Maisonnave, ministro de la Gobernación.

El Constitucional. 28 de octubre de 1873: Tenemos entendido que el señor Gobernador de la provincia o algún delegado suyo deben salir de un momento a otro para Orihuela con fuerza de la guardia civil. Según nos han asegurado, el objeto principal de esta visita es activar el cobro de las contribuciones.

El Constitucional. 30 de octubre de 1873: En nombre del Sr. Piñango, nos contesta ayer el periódico semioficial de esta localidad, negando sea cierto que el gobernador de la provincia o un delegado suyo piensen salir con fuerza de la guardia civil para Orihuela. El señor gobernador no ha necesitado ni necesita salir a activar el pago de las contribuciones, porque desde su despacho sabe hacer cumplir las órdenes de la superioridad y a los alcaldes con sus deberes.

Durante la segunda semana de noviembre, un retén de voluntarios de la República estuvo merodeando el colegio, molestando a padres y profesores con la excusa de proteger a la ciudad de cualquier sorpresa carlista.

El día trece alguien denunció a los jesuitas; y el alcalde, que ya no era el que nombró el gobernador en agosto, sino Luis Muñoz, estaba seguro en el ajo. El catorce por la tarde avisó de que no acudiría el retén porque habían llegado a Orihuela fuerzas de la Guardia Civil.

Las dos formas de ver la república enfrentadas.

A partir de aquí vamos a repasar a través de la prensa diez días complicados y poco conocidos en la historia del Colegio de Predicadores; apoyándonos básicamente en dos diarios alicantinos: uno republicano liberal y el otro republicano federal.

El Constitucional. 16 de noviembre de 1873: Última hora: Ayer tuvieron que marchar precipitadamente a Orihuela varios padres de familia a recoger a los niños que tenían en el colegio de jesuitas establecido en dicha ciudad. Según hemos oído decir, se ha mandado cerrar dicho colegio y han sido reducidos a prisión y conducidos a Murcia el director y los profesores; habiendo quedado tan solo uno encargado de entregar los colegiales a sus familias. Se decía anoche que en aquella ciudad había alguna efervescencia a consecuencia de este suceso que ha excitado naturalmente la atención pública.

El 15 de noviembre a la una y media de la madrugada, el alcalde se presentó en el colegio acompañado del delegado de orden público, del secretario del gobernador, setenta guardias civiles y un grupo de voluntarios de la República en lo que parecía ser una redada. La turba armada actuó con nocturnidad para que la ciudad no se enterase de lo que estaba pasando.

La orden de desalojo la traía el secretario del gobernador; pero la voz cantante era la del propio alcalde quien ordenó a los jesuitas que desalojasen el edificio en diez minutos y se subiesen a un coche que les esperaba en la puerta.

A la pregunta de a dónde los llevaban, respondieron: al exilio. Trece de los dieciséis miembros fueron desalojados y conducidos por la fuerza. En el colegio solo quedaron dos coadjutores y un enfermo de tuberculosis en estado terminal.

Llegaron a Murcia a las siete de la mañana y fueron presentados en el Gobierno Civil. El gobernador, ajeno a todo lo ocurrido, telegrafió al Ministerio de la Gobernación pidiendo instrucciones. Allí le contestaron que el destino final de los jesuitas era Cádiz. Probó a colocarlos temporalmente en la residencia del obispo murciano; pero ante la negativa de éste a aceptarlos, fueron alojados en casas particulares; quedando en libertad bajo palabra.

El Gobierno. 18 de noviembre de 1873: Por disposición del gobernador de Alicante han sido conducidos a Murcia 13 sacerdotes procedentes del colegio de jesuitas establecido en Orihuela, regresando el que se creyó menos caracterizado entre ellos para estar al cuidado de dicho establecimiento. El gobernador de Murcia dispuso que no fuesen conducidos a la cárcel, sino al palacio del obispo; pero habiéndose negado a ello la autoridad eclesiástica, han sido alojados con todas las precauciones convenientes en algunas casas de particulares que se ofrecieron a responder de su seguridad.

Por la mañana la noticia corrió como la pólvora y muchos oriolanos se congregaron en torno al colegio mostrando su desacuerdo con la expulsión. Algunos padres de alumnos llegaron a viajar a Madrid para protestar por semejante atropello que dejaba a sus hijos sin colegio con el curso empezado.

El Constitucional. 18 de noviembre de 1873: El viernes (14) salió de Alicante para Orihuela el secretario de este gobierno de provincia D. Carmelo Navarro, acompañado del inspector de vigilancia, y llegaron a dicha ciudad ya entrada la noche. A las once se presentaron en el convento donde se halla establecido el colegio, acompañados del alcalde y fuerza de guardia civil, e inmediatamente fueron admitidos en su interior; los guardias se situaron en los claustros, y las autoridades referidas intimaron a los padres jesuitas la orden de prisión: protestaron estos de la violencia y representaron que tenían que devolver y responder a los padres de familia el sagrado depósito de los hijos que les habían confiado, y solicitaron inútilmente que se les permitiese quedar a dos de ellos, custodiados de la manera que se creyese oportuno, durante algunos días a fin de entregar los colegiales a sus parientes y encargados.

La orden era terminante, y a las 12 de la noche salieron en un coche para Murcia, acompañados por el señor secretario y la fuerza pública. Al despertar los niños al día siguiente, fueron entregados por la autoridad local a los encargados o amigos que tenían en Orihuela, habiendo casa que ha alojado 8 y 10 colegiales. No sabemos las causas que han motivado esa detención; pero indudablemente habrán sido graves, dada la forma con que se ha llevado a cabo.

Dícese que se acusa a los jesuitas de tener inteligencias con los carlistas, falta grave en hombres que deben estar y creíamos estaban dedicados exclusivamente a la enseñanza y a la caridad. Orihuela con no tener ese colegio pierde bastante; también pierden bastante los padres de familias que educaban allí sus hijos: por eso repetimos, es más de deplorar que los que tenían la misión de la enseñanza y de la caridad cristiana, se consagrasen a atizar nuestras discordias civiles, si es cierto, que nosotros no lo sabemos, que favorecían la causa carlista.

Al día siguiente de este suceso, es decir el sábado, murió uno de los padres jesuitas que se hallaba en el convento gravemente enfermo. Los que fueron conducidos a Murcia han quedado en clase de detenidos en casas particulares, y ayer se dijo que ya estaban en libertad; pero esto debe ser una equivocación, debida sin duda a no haber sido encarcelados.

El domingo por la noche llegó a Orihuela el prefecto de la orden, a hacerse cargo de lo ocurrido y a arreglar los negocios que dependían de los padres jesuitas. La conducta pública de estos sacerdotes y la manera como se conducían en la población y con los colegiales era digna del mayor elogio: eso hemos oído de labios liberales y por lo tanto nada sospechosos en el asunto de que nos ocupamos.

En Orihuela la indignación fue creciendo alimentada por la prensa, que hizo públicos algunos detalles de crueldad innecesaria; como que uno de los maestros, enfermo de tuberculosis y ya con los santos óleos recibidos, había fallecido ese mismo día. Acusaron de inhumanidad al alcalde y al Gobierno Civil por su comportamiento con aquellos sacerdotes y con los propios niños que despertaron con el colegio desmantelado y sin sus cuidadores.

Aun así, «el Constitucional» abrió al principio un margen de duda ante las acusaciones de simpatía con el carlismo. Pero no les pareció oportuno equiparar a estos sacerdotes con los religiosos que empuñaban las armas contra el gobierno.

El Constitucional. 20 de noviembre de 1873: Parece que el alcalde Sr. Muñoz y el delegado del gobernador, trataron a aquellos sacerdotes sin miramientos y que no se guardó con ellos consideración alguna, mientras que por noticias particulares que hemos recibido, y otros datos auténticos, resulta todo lo contrario. También se afirma en ella que el gobernador de esta provincia quiere enviar a dichos sacerdotes a Cádiz y de allí a Ultramar, cosa que en verdad se nos resiste creer.

Reproducir como una aclaración de aquellos hechos la circular insertada el 17 de setiembre en el Boletín Oficial que solo se refiere a los sacerdotes que empuñan las armas en favor de D. Carlos, o que desde el púlpito provocan a la rebelión y a los que predican animadversión al gobierno y a sus representantes, nos parece que es autorizar a que se dude de la razón que sin duda ha asistido a la primera autoridad de la provincia para proceder del modo que lo ha hecho.

Nosotros deploramos que se haya cerrado ese centro de enseñanza, y lo deploramos, por los padres de familia que habían confiado la educación de sus hijos a aquellos sacerdotes, y creemos que si hay pruebas de que esos eclesiásticos conspiraban contra el actual orden de cosas, merecen un severo castigo, pero no acertamos a comprender cómo es que han quedado simplemente arrestados y en libertad de circular por Murcia, hombres a quienes se tienen sin duda por peligrosos.

Anoche oímos decir que el señor ministro de la Gobernación desaprueba la conducta del alcalde de Orihuela, señor Muñoz, en la manera de llevar a cabo la prisión de los jesuitas. No salimos garantes de la verdad de la noticia que solo acogemos como un rumor que no extrañamos, dada la independencia de carácter y rectitud del Señor Maisonnave.

La actuación oriolana se dividió en tres frentes: Por un lado el ayuntamiento envió una comisión a Madrid abogando por los jesuitas; por otro los padres de los alumnos se entrevistaron con el Ministro de Gobernación, el alicantino Maisonnave, cuyo hermano, como hemos dicho, era diputado por Orihuela; y con el presidente Castelar quien a su vez recibió una carta abierta del Obispo de Orihuela que fue publicada por la prensa.   

El Constitucional. 21/Semanario católico 22 de noviembre de 1873: COLEGIO DE ORIHUELA. Sigue preocupándose la opinión pública, de los misteriosos sucesos de Orihuela. La prisión del Rector y profesores del Colegio de segunda enseñanza de dicha ciudad, ha tenido por consecuencia la clausura de aquel centro de enseñanza, establecido al amparo de las leyes, montado con el mayor esmero e inteligencia, a expensas del Sr. Obispo de la diócesis.

Tenía este colegio gran número de discípulos, por los conocimientos científicos y literarios que difundía, por el método de enseñanza y por la necesidad que sentía la provincia de un establecimiento de esa clase. Deploramos pues sinceramente su clausura, y no acertamos a comprender por qué no se han conciliado las exigencias que han motivado la prisión de los 13 sacerdotes con los intereses del establecimiento, y muy particularmente con los de tantos padres de familia que tenían confiados sus hijos a aquellos profesores.

Sobre este importante extremo, el señor Obispo de la diócesis ha dirigido al, señor presidente del Poder Ejecutivo y al señor ministro de la Gobernación la razonada exposición que tenemos el gusto de reproducir:

Colegio de Santo Domingo.

Excmo. Señor presidente del Poder ejecutivo de la nación. El obispo de Orihuela, que suscribe, se ve hoy en el imprescindible caso de acudir a V. E. con el doloroso motivo que respetuosamente expone: Hace año y medio que venía funcionando un colegio de segunda enseñanza creado por mí, en la que fue universidad convento de dominicos de esta ciudad, cuyo magnífico edificio de todos celebrado, me lo reservó con este objeto cuando hice la cesión canónica de los bienes de mi diócesis con arreglo al concordato de 1851, librándolo indudablemente por este medio de la ruina que irremediablemente le hubiera sobrevenido, y proporcionando un medio de útil y provechosa enseñanza a la numerosa juventud de esta ciudad y de toda la provincia y limítrofes, con las demás ventajas que siempre llevan consigo esta clase de establecimientos.

El colegio de cuya creación di conocimiento al Gobierno supremo, llenaba los deseos y esperanzas de los innumerables padres de familias que habían puesto a sus hijos bajo la dirección y escuela de buenos profesores buscados por mí, que si bien eran de origen de la Compañía de Jesús, estaban reunidos o colegiados únicamente como simples eclesiásticos sujetos a mi autoridad, sin otra misión ni más objeto que el del ejercicio de su noble magisterio y del auxilio esmerado que además pudiesen prestar al pueblo en sus necesidades religiosas.

Y aquí, Excmo. Señor, séame permitido dar un testimonio de justo reconocimiento por lo bien que lo han desempeñado, no solamente a satisfacción mía, sino con la general aprobación, aplauso y hasta entusiasmo de cuantos han tenido ocasión de admirar el orden, la moralidad, ilustración y religiosidad de sus prácticas, ejercicios y notables adelantos. Pues bien Excmo. Señor, este colegio que, en su favor llevaba tan recomendables condiciones, y que merecía la aceptación y encomios de la generalidad de las gentes, cuya voluntad se había ganado a costa de sus esfuerzos y trabajo.

Este colegio, repito, fue ocupado a las doce de la noche del día 15 del corriente por la autoridad de esta población auxiliada de fuerza armada en cumplimiento, según se dice, de orden superior, y sin más tiempo que el absolutamente preciso y sin el menor conocimiento que se me hubiese dado, fueron presos su Rector y profesores, deportándolos seguidamente a la ciudad de Murcia sin haberles manifestado la causa y motivos de su precipitada prisión.

Creo, Excmo. Señor, que estos, deben ser muy graves o importantes cuando han dado lugar a una determinación tan apremiante, tan general y tan silenciosa, a pesar de las consideraciones debidas a tantos niños que allí se encontraban, y de las consecuencias y sustos que pudieran apoderarse de tan tiernas o inocentes criaturas. Graves habrán de ser cuando han dado lugar a una medida de tanta trascendencia, que yo la respeto y respetaré, considerándola como emanada del poder supremo.

Y además de la ocupación del colegio y deportación de su Rector y profesores, se me asegura que se ha formado inventario de todo lo que en dicho colegio existe, sobre cuya medida he reclamado a esta autoridad sin resultado hasta esta fecha, porque todos los efectos, útiles, enseres y servicio del establecimiento es absolutamente mío como costeado a mis expensas, sin que ni la Provincia, ni el Municipio hayan contribuido en nada para ello, porque si algunas personas generosas me han ayudado para llevar a cabo tan provechoso objeto, de cuenta mía será entenderme con ellos.

Reclamo pues con todo el derecho de rigorosa justicia que todo se me entregue por ser notorio que es de mi exclusiva propiedad. Dios guarde a V. E. muchos años Orihuela 17 de noviembre de 1873. Excmo. Sr. Pedro María, Obispo de Orihuela. Exmo. Sr. Presidente de Poder ejecutivo de la nación y Excelentísimo Sr. Ministro de Gobernación.

Las autoridades en Madrid y en Alicante, después de tanto descontrol federalista, estaban tratando de ofrecer una nueva imagen de orden y justicia. Ya sólo “El Nuevo Municipio”, órgano del Partido Republicano Federal, consideraba justa la medida aplicada según ellos a “unos sacerdotes a cuyo cuidado estaban centenares de niños para recibir educación y que al paso de una partida carlista por delante del colegio había dado vivas a la religión y a Carlos”.  

El Municipio. 1873.

El municipio. 21 de noviembre de 1873: Las autoridades de la provincia no han querido cerrar el colegio de Santo Domingo de Orihuela, ni es su ánimo que queden sin instrucción esos centenares de niños. El señor Gobernador de la provincia ha dado ya orden, y a estas horas debe de  estar cumplimentada, para que le sea entregado al Excmo. e Ilmo. Sr. Obispo, el local del colegio con todos sus enseres, y su Ilustrísima podrá, disponer su apertura cuando guste, poniendo a su frente a los profesores que tenga por conveniente; pero que se ocupen sólo de dar instrucción, apartándose de enseñar cosas enteramente extrañas a las materias que comprende la enseñanza, bien sea superior o elemental.

Los jesuitas declararon que todas las acusaciones eran falsas y culparon al alcalde; cuya denuncia estaba basada intencionadamente en un malentendido. Que los “vivas” a la religión y a Estanislao, atribuidos por los republicanos al conocido jefe carlista que operaba en Alicante, Estanislao Bolinches, eran en realidad un homenaje al santo jesuita cuya festividad celebraban el 13 de noviembre.

Alegaron que los oriolanos estaban muy contentos con su trabajo y que el colegio funcionaba perfectamente bajo el amparo del obispo. Y sus argumentos convencieron al ministro y al gobernador.

El Constitucional. 22 de noviembre de 1873: Sucesos de Orihuela. Dice el colega ministerial que las autoridades de la provincia no han querido cerrar el colegio de Santo Domingo de Orihuela y que ya se han dado las órdenes para que se entregue al Excmo. e Ilmo. Señor Obispo el local y todos sus enseres, pudiendo disponer su apertura y poner a su frente los profesores que tenga por conveniente; pero añade a guisa de dómine, que aquellos solo deben ocuparse de dar instrucción, apartándose de enseñar cosas enteramente extrañas a las materias que comprende la enseñanza, bien sea Superior o elemental.

Es pues lógico suponer que El Nuevo Municipio entiende que la prisión de los 13 sacerdotes ha sido ordenada por el señor ministro de la Gobernación y ejecutada por el señor gobernador de la provincia por medio de un delegado, acompañado del inspector de orden público y el alcalde, Sr. Muñoz, y de fuerza de guardia civil y voluntarios, sólo porque en aquel colegio se enseñaban cosas enteramente extrañas al programa de enseñanza: ¿qué cosas serán esas?

No podemos entrar a examinar esos hechos; pero El Nuevo Municipio ofrece ocuparse ampliamente del asunto, y le agradeceremos que en sus aclaraciones no olvide decirnos por qué no existe expediente gubernativo anterior a la prisión y se procede ahora a formarlo para justificar los procedimientos dictatoriales; por qué motivo aquellos peligrosos sacerdotes pasearon libremente por Murcia inmediatamente después de su prisión; y por último desearíamos saber si la prisión del escribano de Elche, José Gómez, llevada a cabo la misma noche que la de los sacerdotes, y conducido del mismo modo a Murcia en virtud de órdenes que a su paso por Elche dejó el delegado del gobernador, tiene alguna relación con los sucesos del colegio de Sto. Domingo.

Hoy debe trasladarse a Orihuela el Sr. Gobernador de la provincia; No sabemos si este viaje estará relacionado con la entrega del edificio del colegio de Santo Domingo y los enseres y efectos de que se incautó el alcalde de aquella ciudad.

El gobernador civil de Alicante, que ya había ordenado la devolución de las llaves al obispo, decidió viajar personalmente a Orihuela para impartir justicia. Norberto Piñango llevaba dos meses y medio en el cargo; y formaba parte de los republicanos moderados alicantinos que buscaban controlar la situación con el apoyo de los conservadores, garantizando el orden y la propiedad después de tanta locura.

El político viajó personalmente a Orihuela y constituyó un nuevo ayuntamiento cuyo primer acuerdo fue restituir el colegio y nombrar a Piñango hijo adoptivo. Junto al obispo pronunció un discurso desde el balcón de la Posada del Sol, entre vítores y aclamaciones de los oriolanos que llenaban la calle de los Hostales, donde estaba emplazada dicha posada.

En cuanto a los jesuitas, regresaron fortalecidos, casi como héroes. El rector había pensado volver a Orihuela como salieron; discretamente durante la noche para evitar desórdenes públicos por parte de los ciudadanos que los esperaban ansiosos. Pero el nuevo ayuntamiento afirmó que toda la ciudad estaba conmovida y que la injuria pública exigía una reparación pública.

Una comisión presidida por el alcalde viajó a Murcia y los trajo la tarde del día 25. Por el camino se tropezaron con carros y tartanas de oriolanos que habían salido a recibirlos y así entraron en la ciudad, entre ovaciones y vivas del pueblo.

El Constitucional. 27 de noviembre de 1873: COLEGIO DE SANTO DOMINGO DE ORIHUELA. No hay ya necesidad de que el nuevo municipio se moleste en decirnos los motivos que obligaron a la autoridad a tomar las medidas que tomó para que abandonasen los señores jesuitas el colegio. Los dignos profesores que por disposición gubernativa fueron extrañados a Murcia, regresaron anteayer a Orihuela, y el mismo señor gobernador les instaló de nuevo en el colegio de Sto. Domingo.

Este acto de severa justicia le enaltece y le ha conquistado las simpatías generales de aquella ciudad. El Sr. Piñango ha tenido ocasión sin duda de comprobar personalmente, lo calumnioso de la delación de que fueron víctimas aquellos ilustrados sacerdotes. Así proceden los hombres de corazón. El señor gobernador debe estar satisfecho; todos le concederán desde hoy más su confianza; porque verán en él, a la par que el enérgico y decidido campeón del orden y de la libertad, el hombre recto y justiciero. Reciba nuestra más cordial enhorabuena, y se la damos también a los habitantes de la bella ciudad del Segura por la reapertura de aquel centro de enseñanza.

Según nos escriben de Orihuela, la estancia en aquella ciudad del Sr. Gobernador civil D. Norberto Piñango, ha sido fecunda en satisfactorios resultados. Sabido es que son dificilísimas las circunstancias por que atraviesa aquella población, en la cual, como en otras muchas, la administración municipal se halla abandonada, debido sin duda a que de algún tiempo a esta parte atienden los ayuntamientos más a las contiendas políticas que a las cuestiones administrativas, lo cual es su verdadera misión.

Presentada la dimisión del último ayuntamiento, el Sr. Piñango se ha visto obligado a constituir otro; y en tan ardua tarea ha obrado, según nos aseguran, con el mayor pulso; pues prescindiendo por completo de afecciones políticas, ha convocado a todos los hombres de arraigo del partido liberal, sin pararse en matices de bandería, y ha constituido un ayuntamiento en el que figuran concejales de varias procedencias políticas, si bien todos liberales, que es lo que allí importa más.

He aquí los nombres de los que forman el nuevo ayuntamiento. Alcalde. —Antonio Esquer.  Tenientes de alcalde. — José Bueno. — Tomás García Ródenas. — Francisco López García. —Federico Agrasot. —Luciano Bora.— Ramón Mesples.  Concejales. — José Maseres.—Tomás Soler, —Julián de Torres.—Manuel Pastor.— Félix Lafuente.—Francisco Hones.—Francisco Germán.— Honorio Alegre.—Manuel Alfaro.—Alfonso Ferrer. — Manuel Escudero.— Carlos Martí. — José Martín.— José Sánchez.—Antonino Ibarra.— José Brotóns.—Vicente Moreno.

Hasta el diario republicano federal tuvo que rendirse a la evidencia narrando los hechos sin poner ninguna pega, sin aportar ninguna crítica. Alabando el comportamiento del gobernador y su actuación en Orihuela.

El nuevo municipio. 28 de noviembre de 1873: El viaje del señor gobernador por medio de una carta de un anónimo amigo de Orihuela. El viaje del señor gobernador ha sido una continuada ovación. En todos los pueblos por donde ha pasado la primera autoridad de la provincia. Entró en Orihuela el día 24 y acto continuo, con una actividad propia de su carácter, hizo que el alcalde convocase al ayuntamiento, e inmediatamente se reunió éste, acordando presentar la dimisión.

Aceptada que fue, al momento se ocupó, de acuerdo con las personas de más significación y simpatías entre los partidos liberales, de los individuos que habían de constituir la nueva municipalidad, y lo realizó con tal acierto, que se ha granjeado la estimación y el más profundo agradecimiento de todos los habitantes de Orihuela, que ansían entrar en una era de paz y de tranquilidad, única manera como los pueblos pueden desarrollar su vida y fomentar, sus intereses.

Constituido el municipio con elementos procedentes de todos los partidos liberales dio pruebas de que al formarlo no han existido las miras egoístas de bandería pues solo se ha inspirado el Sr. Piñango en el bienestar de nuestra querida población. Estoy seguro que esta fecha se recordará con alegría por todos, y así lo ha manifestado el pueblo que, al tener conocimiento de lo que se estaba efectuando, ha hecho pública la satisfacción con que recibía el nuevo ayuntamiento, prorrumpiendo en vivas al señor gobernador.

Pero donde el entusiasmo traspasó los límites naturales, fue cuando accediendo a los reiterados ruegos del ayuntamiento, que a su vez, lo hacía en nombre del partido liberal, participó que los jesuitas volverían. Los contribuyentes y gran número de personas de todas clases de la sociedad, se dirigieron en coches y galeras a Murcia.

Al regresar, como el pueblo en masa había rodeado la casa donde estaba hospedado el Sr. Piñango, salió al balcón, desde donde le dirigió la palabra, siendo saludado con aplausos entusiastas, e interrumpido varias veces por los trasportes de alegría a que se entregaban la multitud allí reunida.

El Sr. Obispo por su parte, se presentó también en el balcón y con elocuentes frases dijo que la misión del pueblo se reduce a cuidar solícito de sus familias y de sus haciendas, siendo siempre modelo de honradez y de respeto y de obediencia a las autoridades.

Por la noche se le hizo una magnífica serenata y después la música recorrió las calles entonando «La Marsellesa». Se me ha dicho que el Obispo dio ayer en San Miguel un viva a nuestro común amigo el ministro de la Gobernación, que fue calurosamente repetido.

El destituido alcalde, Luis Muñoz, se vio obligado a dar explicaciones; desentendiéndose por carta abierta de aquella polémica actuación cuya responsabilidad atribuyó íntegra a las autoridades provinciales.

La Correspondencia de España. De Orihuela, con fecha 28 de noviembre, nos escribe D. Luis Muñoz diciendo que es en efecto cierta la noticia que dimos de haberse dispuesto por el gobernador civil de Alicante la reapertura del colegio de Santo Domingo de Orihuela, restituyendo a él los mismos profesores que fueron capturados el día 16 de noviembre y conducidos a Murcia; pero que no es cierta la especie que atribuye al alcalde de Orihuela culpabilidad que no tiene, toda vez que el Sr. Muñoz, primera autoridad local a la sazón, no hizo más que concurrir a presenciar el acto de la captura de dichos profesores auxiliando al delegado de la autoridad superior de la provincia, que con la fuerza de la guardia civil se presentó en dicha ciudad la noche del citado día, y cuyo auxilio le prestó obedeciendo el superior mandato.

La Ilustración Española y Americana. 1874.

El municipio. 29 de noviembre de 1873: Nuestro activo corresponsal de Orihuela, nos remite la carta que tenemos el gusto de reproducir a continuación. Querido amigo: Continuando lo que ayer dije a V. respecto del viaje del señor Piñango a esta ciudad, debo manifestarle, que en su visita al colegio de Santo Domingo fue seguido de una multitud inmensa que le aclamaba sin cesar.

En este establecimiento, donde ha permanecido largo rato, ha sido recibido por el rector y por las personas más notables de la población, que una vez más le han demostrado el afecto que ha sabido conquistarse, en todos los partidos.

Olvidaba decir a V. que el ayuntamiento, en su primera sesión, le ha declarado hijo adoptivo de nuestra ciudad. A su salida de Orihuela, le han acompañado gran número de vecinos, hasta cerca de un kilómetro de la población, y hasta Cox, el señor obispo, el alcalde don Antonio Esquer, D. Carlos Bianchi, varios concejales y otras personas distinguidas. Con esto concluyo mi compromiso de darle cuenta de cuanto aquí ocurriese, y deseando se afirme la paz y tranquilidad de que tanto necesita esta población.

A cuenta de los jesuitas, el republicano Piñango se dio un buen baño de masas y se metió en el bolsillo a una población muy conservadora y monárquica. Su populista comportamiento y el de sus superiores con el obispo de Orihuela y los hijos de San Ignacio fue recordado seis años después por «El Eco de la Provincia».

El eco de la provincia. 19 de septiembre de 1879: ¿Pues no se atreve El Graduador de ayer a decirnos que sus amigos no han favorecido a los Padres Jesuitas de Orihuela? ¡Qué cosas tiene el diario neo-moderado- posibilista! 

Diga, hermano: ¿Quién en 1873 restituyó a los Jesuitas al colegio de Santo Domingo de Orihuela? Una orden del Sr. Castelar, Presidente de la República.

Diga, hermano: ¿Quién públicamente estrechó la mano de los Reverendos Padres de la Compañía de Jesús brindándoles protección cuando en 1873 entraron en Orihuela? El Sr. Piñango, Gobernador de esta provincia nombrado por el Gobierno de la República.

Diga, hermano: ¿Quiénes en 1873 saludaron con vítores y aclamaciones al delegado del Gobierno del Sr. Castelar, porque volvió los Jesuitas al Colegio de Santo Domingo? Muchos republicanos de Orihuela.

Diga, hermano: ¿Por qué en 1873 nuestro dignísimo señor Obispo dio un cariñoso abrazo al señor Piñango en el balcón de la posada del Sol de Orihuela? Porque su Excelencia Ilustrísima quiso de este modo dar un público testimonio de su gratitud al Gobierno de la República, por la protección que éste dispensó a los padres de la compañía de Jesús restituyéndolos a su Colegio de Orihuela.

Diga, hermano: ¿Quién aumentó el número de los alumnos en el Colegio de los Jesuitas? El mismo republicano Sr. Piñango que tuvo el buen acuerdo de entregar a un hijo suyo para que lo educasen estos padres.

Diga, hermano: ¿Quién calificó de carlistas a los Jesuitas? Un diario republicano que se publicaba en Alicante titulado El Nuevo Municipio.

Diga, Hermano: Y ¿quién justificó después con escritos laudatorios la restitución de los hijos de San Ignacio a su colegio de Orihuela? El mismo Nuevo Municipio, diario republicano que se publicaba en esta capital en 1873.

Lea El Graduador la colección de este periódico correspondiente al mes de Noviembre de aquel año, la protección que les dispensó entonces; y este señor debe estar satisfecho porque no ignora que los Jesuitas ruegan por él para que persevere en los religiosísimos propósitos que manifestó a su paso por las esferas gubernativas.

Ya ve pues, El Graduador, como sus patronos favorecieron a los hijos de la Compañía de Jesús ¿Tan poca memoria le queda al diario neo moderado posibilista, cuando tiene necesidad que nosotros le recordemos los hechos?

Según el Catálogo General citado varias veces, a la plantilla inicial del colegio se unieron en 1873:

Los padres: J. Francisco Dalmases, Martín Juan, Bernardo Requeséns y  José Salvans. Y los hermanos: Santiago Codina y Pablo Guilá.   

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba 2021).

Cuando se van a cumplir 150 años de la fundación del Colegio de Santo Domingo.

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas y J. Manuel Dayas.

Justo García Soriano. 14. 1910-1912.

¡Me casé…! Y harto de remar sin esperanza de puerto seguro, pensé seriamente en mi porvenir y en el de los míos. Justo García Soriano. «Noticia crítica y autobiográfica».

Sin artículos de prensa y con escasas cartas para transcribir de los años 1910, 1911 y 1912, he fusionado el trienio en un solo capítulo. Buena parte del mismo se nutre de los bocetos biográficos y autobiográficos de Justo García Morales, el hijo mayor de nuestro protagonista.

Son esbozos sobre sus antepasados y él mismo; proyectos inacabados titulados: «Justo García Soriano y Orihuela», «Tiempo desvanecido» y  «Memorias de un Bibliotecario».

Un conjunto de fichas y folios sueltos —manuscritos y mecanografiados— que se conservan en su propio legado depositado también en el archivo municipal de Orihuela.   

Puerta del Sol en 1910. Fotos antiguas de Madrid.

1910

Con el paso de los años, García Soriano se había convertido en un ciudadano de la capital. Si algo le gustaba especialmente de aquella añeja corte en tránsito hacia la modernidad era su rico y variado ambiente cultural.

El añejo café de Fornos en el año 1908.

La producción musical y dramática se representaba en los cafés y en las dos docenas de teatros que funcionaban en el centro. Ya hemos citado su predilección por el famoso café de Fornos. Ubicado en un chaflán entre la calle de Alcalá y la de Peligros desde el año 1870, alternaba las tertulias políticas con los números artísticos interpretados con piano y violín o por pequeñas orquestas.

Estos cafés musicales contribuyeron a la popularización de la zarzuela, un género que gustaba mucho a nuestro biografiado. En ellos entabló amistad con dramaturgos y libretistas como Antonio Paso o Joaquín Abati.

AMO. LJGS.

En cambio, para doña Ramona Soriano, Madrid era poco menos que una jungla. Fallecido su marido, y muy a su pesar, se trasladó a vivir con su hijo y su sobrina a la corte. Cuenta su nieto que, relativamente joven, decidida y trabajadora, probó fortuna regentando una pensión en la calle del Prado. Parece ser que el proyecto fue muy breve por culpa de las frecuentes discusiones que Justo mantenía con los huéspedes. Nada puedo aportar a esta información.

Mayo de 1910. Inscripción de sus alumnos en el Instituto Cardenal Cisneros para los exámenes. AMO. LJGS.

García Morales menciona tres mudanzas efectuadas durante los primeros años de matrimonio de sus padres. Disponemos de los tres contratos de alquiler donde se demuestra que dos fueron anteriores a la boda.

La primera, en diciembre de 1910, fue a un cuarto piso en la calle Preciados número 52 con una renta anual de seiscientas pesetas pagaderas por meses anticipados. No sabemos siquiera si ya se conocían.

Justo García Morales sitúa el primer encuentro entre sus progenitores a finales de 1910 o más bien a principios de 1911 (también afirma que el noviazgo duró sólo seis meses).

9 de diciembre de 1910. Contrato de alquiler calle Preciados. AMO. LJGS.
Calle de Preciados.

La prima Eugenia fue el elemento indispensable que propició el romance entre Justo y Eloísa. A veces, García Soriano pasaba a buscarla por los domicilios particulares en los que prestaba sus servicios; entre ellos, un amplio y señorial piso en la calle del Desengaño, famoso en todo Madrid por el gran paraguas rojo que servía de reclamo a una tienda ubicada en la planta baja.

En él vivía doña Tomasa Doblado Arquero, viuda de Tomás Morales Díaz, magistrado toledano que antes había sido notario. Fallecido en 1902 cuando desempeñaba su labor en la audiencia de Cádiz, había dejado buenas rentas a su familia.

Calle del Desengaño. Madrid.

Doña Tomasa era una señorial mujerona guapa, de cutis muy blanco, pelo oscuro partido por una raya en medio, con trajes de seda tornasolados que le llegaban a los pies, mantillas o sombreros emplumados en la cabeza y un abanico de puntillas pendiente de una cadena…

En aquel piso conoció a Prudencia Eloísa Morales Doblado y se enamoró de ella perdidamente. Nacida el 28 de abril de 1880 en Villasequilla de Yepes, provincia de Toledo; era, por lo tanto, cuatro años mayor que Justo. Tenía gustos muy refinados: hablaba inglés, pintaba paisajes, tocaba el piano…

Creo que ya me he referido a mi madre, alta y esbelta, de pelo castaño claro y ojos verdiazulados, pero sobre todo bien educada y culta en una época que hasta las más encopetadas damas se distinguían por su ignorancia.

Con la transcripción de la siguiente carta termino el año. Es la única que he encontrado y está redactada en las postrimerías de 1910. En ella Trinitario Ruiz Valarino le enviaba confirmación de una recomendación solicitada para su colega de Instrucción Pública. En esos momentos el hijo de Capdepón era ministro de Gracia y Justicia.

AMO. LJGS.

El Ministro de Gracia y Justicia. 29 de diciembre de 1910. Sr. D. Justo García Soriano. Muy Sr. Mío: Con mucho gusto hago la recomendación que desea al Ministro de Instrucción Pública referente a que se prorrogue el plazo concedido por dicho Centro para verificar exámenes extraordinarios a quienes le faltaran una o dos asignaturas para poder completar sus estudios, y excuso decirle lo que celebraría pudiera V. quedar complacido. De V. atento s. s. que estrecha su mano. Trino Ruiz Valarino. Rubricado.

Trinitario Ruiz Valarino. Retrato de Joaquín Agrasot para el Ayuntamiento de Orihuela.

1911

Ya iniciado el romance con Eloísa, en el primer trimestre de 1911 nuestro enamorado sufría de fiebres y de graves molestias intestinales. Fueron tiempos en los que el ejercicio de la docencia absorbía todo su tiempo. El siguiente borrador de carta sin fecha pertenece a esa época.

Adorada Eloisa: Si el pesar de no verte no fuera para mí la mayor de las contrariedades, lo sería el hallarme indispuesto para cumplir con mis obligaciones en estos días críticos de exámenes. Mi enfermedad no tiene importancia; pero es lo bastante para impedirme que dé la última mano a mi labor de nueve meses. Figúrate mi disgusto.

El domingo me desperté con un poco de destemplanza producida por el enfriamiento que ya hacía dos días me molestaba. Pero al pensar que tú me estarías esperando, vida mía, lo arrostré todo y me levanté, me lavé y me afeité. Apenas terminé esto último, me sentí tan mal que tuve que volver a acostarme. Sin embargo, quería ir por la tarde, al menos; pero la fiebre subió y comprendí que era una grave imprudencia. Me sometí a mi desgracia de no poder verte.

Ayer mañana, temprano, me puse el termómetro y vi que estaba sin calentura. Entonces proyecté levantarme para ir a la Ciudad Lineal; y luego tener el placer de verte. Así se lo dijo mi madre a tu criada. Mas al poco rato, observamos que me hallaba otra vez febril, y quise evitar el riesgo de un mal mayor. No me levanté hasta la una.

Por la tarde me disponía a salir, para enterarme en el instituto, de la marcha de los exámenes, y luego ir a visitarte; pero comenzó a llover entonces, y me abstuve de hacerlo. Lo que tengo es, como siempre, un enfriamiento cogido estas noches en que me he retirado tarde y he ido sin gabán. Tengo también algo sucio el estómago.

Anoche vino el médico y me mandó unos papeles de antipirina. Esta mañana he amanecido con poca fiebre. Estoy desesperado de pensar que esta tarde se examinan los hijos del médico; y me parece que no voy a poder ir al instituto.  Estoy por hacer una valentía, aunque la pague luego cara; y salir a la calle, más que nada porque no me es posible pasar un día más sin contemplarte.

Eloísa de mi alma, todas las contrariedades las sufro con resignación pensando en que tú me quieres. Teniendo la seguridad de tu cariño, me siento el más feliz de los mortales tu futuro y cada vez más apasionado, Justo.   

De carácter aprensivo, con un peso de poco más de sesenta kilos, y aspecto muy demacrado, Justo llegó a pensar que padecía tuberculosis. Plantado frente a un espejo, examinaba la blancura de su lengua buscando síntomas de la mortífera enfermedad.

El 9 de marzo su flamante novia consiguió que visitase a uno de los mejores especialistas estomacales de Madrid. El doctor Yagüe, que así se llamaba, pasaba consulta en la Plaza de Bilbao y le diagnosticó un grave desequilibrio nervioso, enterocolitis aguda y anemia.

Además de la correspondiente medicación, le prescribió «duchas escocesas» (aguas minerales a presión alternando temperaturas calientes y frías); fricciones de alcohol de romero aplicado con franela de la nuca a la rabadilla; un severo régimen alimenticio y algunas infusiones.

El tratamiento debió de hacer efecto; pues a principios de abril visitó el estudio de fotografía de la calle del Sol y le envió un retrato a su amada.

AMO. LJGS.

Mi adorada Eloísa: A ti, ángel de mis ilusiones, dedico esta insignificante muestra de amor. Es bien poca cosa dar mi retrato, la imagen de nuestro cuerpo, a quien ya se tiene dada por completo el alma y consagrados el pensamiento y la vida para siempre.

Cuando pases por él tus ojos, a la luz de tus hermosas pupilas, mi faz se animará irradiando la felicidad que me proporciona tu presencia. Sea esta fotografía, idolatrada Eloísa, prenda garante y firme, eterno testimonio del inmenso cariño que te profesa tu apasionado. Justo. Madrid, 2 de abril de 1911. Amador, Puerta del Sol, 13.

AMO. LJGS.

El fotógrafo Amador Cuesta Barrientos se había instalado en 1898 en el número 13 de la Puerta del Sol de Madrid; y Justo acudió acompañado de su madre y de su prima Eugenia. La vivienda estudio, que aún se conserva, era un ático con terraza emplazado en un quinto piso; y no es casualidad.

Los fotógrafos de la época montaban sus estudios en los áticos buscando la luz natural; en edificios que disponían de un ascensor que formaba parte del reclamo comercial. Me imagino a doña Ramona Soriano subiendo en aquel revolucionario artefacto. Al día de hoy, una placa en la puerta del edificio recuerda que Amador fotografió a los más destacados personajes de su época.

Puerta del Sol y Calle Preciados. Madrid. El edificio de la derecha es el del fotógrafo Amador.

El 18 de mayo de 1911 entregó la llaves de su anterior piso y el casero le devolvió veinte pesetas por los doce días restantes. Eso quiere decir que tres meses antes de la boda, Justo se trasladó al piso principal derecha de la Calle de la Madera número 33; con una renta anual de novecientas pesetas, pagadera por meses adelantados.

8 de mayo de 1911. Contrato de alquiler. AMO. LJGS.

El 26 de agosto de 1911, tras apenas seis meses de noviazgo, se casaron en la Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena de Villasequilla de Yepes (Toledo), con todo el boato que doña Tomasa pudo desplegar. Ofició la ceremonia Isidoro Caballero Martínez, cura propio de dicha parroquia. Justo tenía 27 años y Eloísa 31.

Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena de Villasequilla de Yepes. Diputación de Toledo.
Boda de Justo y Eloísa. AMO. LJGS.

El Eco de Orihuela. Número 539 – 6 de septiembre de 1911: En Madrid ha contraído matrimonio con una elegante señorita nuestro paisano D. Justo García Soriano. Que sea enhorabuena.

Como se puede comprobar en el párrafo anterior, la noticia de su casamiento llegó a Orihuela tarde y mal ubicada. Dos meses después, su amigo Sansano estaba preparando el lanzamiento de un nuevo periódico y le escribía para hacerle un encargo. Su carta es el último documento localizado en 1911.

AMO. LJGS.

Sr. D. Justo García Soriano. Madrid. Muy queridísimo Sr. Mío: Manolo Gimeno me saludó en nombre de V. hace tiempo, me dio la dirección y le escribí felicitándole cuando recibí la grata nueva de su casamiento. ¡Cuánto me alegro de que el amor no le haya sembrado de espinas el camino de su vida! Salud pues, y a vivir.

Póngame a los pies de su señora, respetuosamente, devotísimamente. Le hice a V. un encargo en mi anterior —que estoy segurísimo de que no habrá recibido—pues me dio la dirección Gimeno verbalmente, y en mi memoria los números me martirizan ¡Qué calabacín más prodigioso!

Recibí hace tiempo una circular de una casa grabadora que se dedica a suministrar a los periódicos semanales que lo desean, grabados en simografía sobre asuntos de actualidad, por 10 ptas. mensuales.  Yo he de hacer en casa este mes que viene, el periódico Torrevieja, y forzosamente ha de llevar sus grabados, pues el contrato lo exige.

Se me perdió la circular e ignoro la dirección de la agencia gráfica, a V. no le sería difícil proporcionármela, preguntando por dicha agencia en cualquier casa grabadora. Si así lo hace, ¡cuán agradecido quedaré! ¡Pero ha de ser pronto!

A primeros del próximo tendré en casa una buena máquina; entonces terminaré mi libro para después publicar otro de poesías huertanas. Ya se enteraría V. de lo que hice con los pérfidos jesuitas. Di una lección a tiempo al P. Vigo y otra lección al amigo Ezcurra, que por más que le lanzo retos, se esconde cobardemente. ¡En buen lugar ha quedado el infeliz! ¡Bien se lo merecía!

Le adjunto una de las muestras que la agencia ya indicada me remitió, por si le es útil para las indagaciones. Perdone que le moleste; y en espera de sus gratas noticias le abraza muy afectuosamente su verdadero amigo  q. b. s. m. JUAN SANSANO. (Matasellada el 17 de octubre de 1911).

1912

Puerta del Sol. Madrid. Postal circulada en 1912.

El primer documento de 1912 se lo debemos también a Juan Sansano; quien lanzó un nuevo semanario en Orihuela el día 9 de abril. Confeccionado en su imprenta de la calle de San Pascual, en su cuarto número (aguantó seis) utilizó un cliché que conservaba de cuando García Soriano le prologó un libro de poemas, para publicar la noticia de su casamiento (en Madrid) con nueve meses de retraso.

El clarín. Número 1 – 9 de abril de 1912: Un periódico más. La prensa de información, el gran rotativo moderno, empresa mercantil sin otro objetivo que el lucro y la ganancia ha hecho creer a las gentes que el periódico, la prensa, no tiene otra misión que reseñar la última corrida de toros o el crimen del día. Craso error. La prensa tiene también otra misión que no es la puramente informadora, sino a la par crítica, fiscalizadora, sanificante en todo cuanto represente morbosidad social …

El Clarín. Número 4 – 4 de mayo de 1912.

Todo esto nos da idea de lo alejado que estaba nuestro biografiado de Sansano, de Rogel, de la prensa local y de Orihuela en general. Fallecido su padre y desplazadas su madre y su hermana, había perdido el contacto con su «patria chica».

En junio de 1912 el matrimonio dejó la calle de la Madera y se mudó al segundo derecha de la calle de la Luna número 15; un piso con balcones a la calle de la Estrella muy cercano a la casa de su suegra. El nuevo contrato de alquiler (en el que decía seguir siendo soltero, estudiante y tener 26 años de edad) lo firmó por tiempo ilimitado y ochocientas cuarenta pesetas de renta anual.

Enero de 1912. Recibo de alquiler. AMO. LJGS.
10 de junio de 1912. Contrato de alquiler. AMO. LJGS.

Allí vivían el flamante matrimonio, doña Ramona y una sirvienta llamada Petra, natural de El Barco (Ávila); uniformada con el típico vestido negro y el delantal blanco rizado. García Morales hizo una concienzuda relación del mobiliario que trasladaron a la nueva vivienda; la misma en la que él nacería año y medio después:

El dormitorio, de estilo inglés: cama muy baja de madera, con algunas incrustaciones metálicas; mesillas, igual que todo, muy angulosas; amplio lavabo con espejo, cajones y puertas, que guardaban de la vista los cubos y los grandes jarros de auténtica y quebradiza porcelana; el despacho, las estanterías torneadas y de pino sangrado y blanco; una parte del comedor, compuesto por un enorme y complicado aparador y por el trinchero, llenos los dos de galerías con boliches, cabezas de guerreros, espejos y excelentes mármoles rojizos de Novelda; sillas con asientos y respaldos de cartón piedra y, en las paredes, dos cuadros o naturalezas muertas de piezas de caza.

Para mí, lo más chocante era el salón de estilo inglés, como todo entonces, incluso nuestra reina Victoria, con muebles incrustados en hilo metálico; las butaquitas, lo mismo que lo demás, de madera de cerezo, tapizadas en terciopelo verde mar acanalado, muy incómodas por su inestabilidad y cerrada forma curvilínea; en particular el alto sofá de forma de jirafa, pues en la parte superior tenía un armarito con puerta de espejos tallados en los que brillaba el sol y se descomponían sus rayos en múltiples arcos iris.

Así mismo había otras piezas menos de moda, del estilo pobre isabelino del siglo XIX, chapadas de castaño y con asientos de enea procedentes de parte de la vivienda de mis abuelos paternos; incluso un sofá y hasta una mesita de rara y muy dura madera de olivo.

Se destacaba, como ornamento, una escultura de pequeño tamaño hecha por un viejo miembro de mi familia paterna, fray Miguel Moreno, que vivió en los últimos años del siglo XVIII y se entretenía en ejecutar lo que en tierras de Orihuela llaman «santirulicos»: imágenes devotas de un arte popular y casi folclórico. Representaba en este caso un niño Jesús sedente apoyado en una calavera; y ésta en una columna…

Agosto de 1912. Recibo de alquiler. AMO. LJGS.

En sus escritos, García Morales hace hincapié en la bondad como principal cualidad de su madre. La resignación y paciencia que demostró siempre con su marido, soportando sus breves y repentinos enfados con infinita humildad; y también sus achaques.

Ya hablamos del carácter aprensivo de Justo; propenso a imaginar enfermedades. Cuando Eloísa le sorprendía mirándose la lengua ante el espejo, lo hacía ella también ridiculizando sus muecas hasta que conseguía provocarle una carcajada.

En el verano de 1912, aquejado de reuma, visitó los baños de Mula; muy cerca de Pliego, localidad murciana donde estaba destinado su cuñado, el maestro nacional Pepe Linares, marido de Milagros. El jueves 25 de julio, Justo, su esposa embarazada y su madre llegaron al balneario. Cinco días después escribió a sus alumnos favoritos describiendo la experiencia.

Baños de Mula, martes 30 de julio del año de gracia 1912. Mis queridos amigos y discípulos Pedro y Antonio: Desde la tarde del pasado jueves, día 25, me encuentro en este poético balneario, a donde arribé en compañía de Eloísa y mi madre con toda felicidad. Me llevo dados ya cinco baños y, hasta ahora, aunque es prematuro, me parece que me sientan bien, pues me han despertado de tal modo el apetito que me las apostaría a engullir con los más voraces gastrónomos, aunque estos fuesen los Heliogábalos, los Gargantúas y Pantagrueles o el mismísimo sorbechuletas, tragafiletes y deglutejamones de Pedro Sainz Rodríguez.

Este balneario es un verdadero pueblo con calles, plazas y hasta iglesia. Además de los baños generales y de la fonda, hay quince o veinte pabellones con todo género de comodidades y esmerado servicio. En el que nosotros estamos instalados, hay quince cuartos repartidos en tres pisos y ocupamos el que tiene el número 13 (¡fatalidad!).

Tengo al lado del dormitorio el cuarto de baños, independiente; de modo que a las siete de la mañana, cuando me despierto, de traje de Adán, de la cama me meto en el baño, que consiste en una balsita de unos tres metros de larga, dos de ancha y otros dos de profundidad, por donde corre un raudal cristalino de una deliciosa agua a 38º. Me doy los baños de cuarto de hora, y luego vuelvo a la cama, donde me abrigo, tomo una buena taza de leche, transpiro y a veces duermo un rato.

Balneario de Mula. Postal coloreada.

Además del cuarto de baño tenemos tres habitaciones muy hermosas, dormitorio, comedor, cocina, retrete y despensa con vistas a un río muy pintoresco y a una alegre y espumosa cascada entre rocas y cañaverales. Todo el balneario está situado como en una hondonada o vallezuelo, entre lomas y colinas de aluvión y parece el resultado de un primitivo cataclismo geológico, siendo de admirar que en estos terrenos blandos, areniscos y cretosos, se vean esparcidos como por la mano de un cíclope o de un gigante enormes rocas de cuarzo y de piedra negra.

En torno de las casas del balneario hay huertos frondosísimos de naranjos, limoneros, granados y multitud varia de árboles y arbustos con no pocos jardines de bellas y olorosas flores. Hay un gran desnivel en todo, con una maraña de vericuetos y sendas que van de un punto a otro, con muchas casitas perdidas entre la espesura, que hacen parecer a este rincón el país pintoresco de un nacimiento. El agua corre por todas partes, y en los remansos se ven saltar las ranas y chapotear de los ánades y gansos…

Es imposible describir bien esto. Hay que verlo. Yo me acuerdo mucho de vosotros y me gustaría que estuvierais aquí conmigo. Ayer tarde hice una excursión por estos alrededores con mi cuñado y vimos sitios bellísimos, sobre todo una gruta con mil petrificaciones que me traían a la memoria mil recuerdos del mundo pagano. ¡Esto es naturaleza, poesía y vida a torrentes! Yo no sé si estas aguas llegarán a probarme; pero lo que ya es un hecho, estos aires puros han tonificado ya mucho mis nervios y me encuentro ágil y fuerte como nunca estoy en Madrid.

Publicidad de 1914.

El hospedaje, incluyendo el baño, nos cuesta quince reales diarios y comemos por nuestra cuenta, que nos resulta más barato que en Madrid pues el pan cuesta 0,15 el medio kilo; la carne 1,20 el kilo; los huevos, grandes y frescos, a 1,10 la docena; un par de conejos, seis reales y medio; dos pollos tres pesetas y la leche, muy rica, de cabras, vista ordeñar, a 30 céntimos el litro. Aquí hay varias tiendas que suministran de todo.

A pesar de que ahora no es la temporada oficial, no falta alguna animación y la concurrencia de bañistas. En el patio de este pabellón, que es amplísimo, todo embaldosado, con una farola en medio y galerías corridas, o en la puerta de la calle, también pavimentada, pasamos algunos bañistas largas sesiones. La gente joven canta, baila y se divierte y no faltan conciertos gramofónicos.

Yo he hecho amistad con un señor de Mula, llamado D. Diego de Molina Sánchez de Llamas. Tiene grandes conocimientos históricos, que aprovecha con verdadera monomanía en demostrar que proviene de la familia de los Laras y, por lo tanto en línea directa del rey García Ramírez de Navarra (1134-1150). Ha hecho muchas investigaciones en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, y viene sosteniendo un pleito para entrar en posesión del título nobiliario de sus ascendientes y de cuantiosos millones.

A la vista tengo un árbol genealógico que ha hecho con treinta y tantas generaciones y varias ramas laterales. Es un señor solterón, que ha llevado una vida aventurera novelesca y tiene una conversación amenísima, rebosante de anécdotas y erudición. Es un tipo curioso. Paso buenos ratos con él y he llegado a interesarle para que investigue el nacimiento, vida y muerte de Ginés Pérez de Hita, de quien dice tener muchos datos y documentos biográficos, que me facilitará. Un tesoro.

Yo leo aquí, los ratos perdidos, Nuestra Señora de París, monografías de historia literaria, preceptiva y hago papeletas; sobre todo me solazo leyendo un curioso y raro libro titulado “Resumen histórico de la revolución de España año de 1808 por el P. Maestro Salmón, del orden de San Agustín. Cádiz, Imprenta Real: año de MDCCCXII” ¿El P. Salmón figura en los episodios de Galdós? También tomo algunos apuntes de paisajes. Muchos cariñosos recuerdos de Eloísa, mi mamá, hermana y cuñado para vuestros papás y vosotros, y juntos con los míos el testimonio del cariño que os tiene vuestro fraternal amigo, Justo García Soriano.  

El famoso periodista murciano, José Martínez Tornel, afirmaba por esas fechas que, a pesar de tener menos prestigio que los de Archena o los de Fortuna, los baños de Mula eran la delicia de la gente pobre de los campos y la huerta de Murcia; que los murcianos tenían más fe en ellos que en todas las medicinas del mundo. Y que aunque éstos eran los menos, también acudía gente acomodada por el lujo de unas habitaciones que disponían de inmensos baños privados.

Cartilla Infantil Ángeles. AMO. LJGS.

El 11 de septiembre nacieron sus primogénitas; dos niñas gemelas a las que llamó María Eloísa y María de los Ángeles García Morales.

En esas fechas Madrid contaba con dos institutos de segunda enseñanza y decenas de colegios incorporados a ellos donde se cursaba el Bachillerato. Estos centros privados ejercían un control más exhaustivo sobre el alumnado; preparándolos principalmente para superar los exámenes y obteniendo así mejores resultados que los propios institutos.

Por entonces fundó, en la Costanilla de los Ángeles nº (espacio), en compañía del sacerdote D. (espacio) un Colegio – Academia con alumnos internos y externos, aunque sin dejar más que en parte sus clases particulares y aún en otro centro de Leganés, dirigido por un farmacéutico de aquel entonces tan lejano pueblo.

AMO. LJGS.

Gracias al documento anterior, a lo dicho por su hijo sólo puedo añadir que el colegio-academia se llamaba del Cardenal Cisneros, y que estaba incorporado al instituto del mismo nombre. Dicho documento nos permite conocer también el nombre que García Morales dejó en blanco: Miguel Rodríguez Cobo, presbítero.

Buscando publicidad del centro en la prensa de la época he encontrado muchos otros con variopintos nombres religiosos: Colegio Teresiano, de San José, de San Miguel, Juana de Arco, Nuestra Señora de las Nieves, de Fernando el Santo…

Montaje con varios anuncios entre los años 1912 y 1914.

He localizado uno que funcionaba simultáneamente y tenía el mismo nombre: Colegio del Cardenal Cisneros; pero estaba incorporado al otro instituto; al de San Isidro. Y otro, el de San Ignacio, ubicado también en la Costanilla de los Ángeles e incorporado al Cardenal Cisneros. Pero del colegio dirigido por Justo, nada.

Y con esto termino por el momento este capítulo.

Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.

La Riada de San Andrés. Crónica.

Ciudadanía. 2 de diciembre de 1916:

LA RIADA DE SAN ANDRÉS. A las dos de la tarde del pasado lunes cayó sobre nuestra ciudad y su huerta una horrorosa tormenta. Un fortísimo aguacero acompañado de truenos y relámpagos que se sucedían sin interrupción, alarmó bastante, pero, mucho más el huracanado vendaval que arrollándolo todo, arrancó de cuajo dos corpulentos árboles que cayendo sobre los jardines de la Glorieta derribaron bastantes metros de verja y muchísimos arbustos y plantas. En otros sitios causó incalculables desperfectos el huracán.

Glorieta y San Gregorio. 1916. Colección Javier Sánchez Portas.

BUEN MERCADO. Como la lluvia no cesó ni un momento y se mostraba más pertinaz cada vez, amaneció el martes sin que viniesen al mercado los numerosos negociantes y gente de la huerta que llenan en este día nuestra ciudad.

Supimos alborozados la noticia de que por todo el campo había llovido copiosamente, estando por lo tanto asegurada la siembra, que si se había demorado, obedecía solamente a la falta del preciado líquido. El río experimentó brusca crecida, inspirando recelos. Durante la tarde continuó la lluvia, convirtiéndose en torrencial por la noche en que ya empezaron algunas calles a inundarse.

GRANIZADA. A las dos de la madrugada del miércoles descargó una nube de piedra que duró breves minutos, imponiendo a todos los que despertaron sobresaltados por el ímpetu de la pedrea. Corregida y aumentada sentimos otra a las 8 de la mañana.

Hombres de edad aseguraron no haber presenciado nunca granizada como esta, siendo el tamaño general de la piedra como huevecitos de pájaro. Una hubo que pesó 75 gramos, apreciándose otras como nueces. Reincidió poco antes de mediodía, originando con los chubascos intermedios, un aumento de agua que las vertientes de la sierra tributaban al embravecido Segura.

CALLES INUNDADAS. Como estaban los portillos entablados y se habían adoptado precauciones para evitar la salida por los «arbellones», el agua de lluvia no pudo en algunos sitios verter al río, quedando varías calles inundadas. La plaza de la Constitución y Calles del Molino, Río, Meca y Cantareros y parte de las de San Pascual, pintor Agrasot y San Juan corrieron dicha suerte.

Calle del Río. 1916. Colección Javier Sánchez Portas.

EL RAMO DE LA VIRGEN. Ante la inminencia de una catástrofe, demandó el pueblo los auxilios de su celestial Patrona y con el entusiasmo ferviente de las solemnidades inolvidables, se llevó a cabo el acto sublime de arrojar a las ondas embravecidas el ramo de la Monserratica…

Fue al atardecer de este día cuando fue trasladada en automóvil nuestra Patrona hasta el puente de Levante. Millares de almas, toda Orihuela confundida en un solo corazón, vitoreaba llorando a la que siempre fue consuelo de los orcelitanos afligidos. Las autoridades rodeaban a nuestro Prelado, que con sus manos venerables, temblorosas de emoción arrojó al Segura el ramo de la Virgen entre el clamoroso grito de todo el pueblo que se amparaba bajo el manto de María de Monserrate y confiaba en su protección.

Ceremonia del ramo en el puente.

NOCHE DE ZOZOBRA. Anocheció el 29 y la intranquilidad aumentaba con la oscuridad. Venía de la huerta rumor de caracolas, como ayes de agonía entre las tinieblas presagiando desgracias. Numerosas familias, con sus míseros ajuares llegaban a la ciudad huyendo del río que había inundado parte de la huerta. El vecindario adoptó precauciones en previsión de un lastimoso despertar y el río mugía agorero y trágico.

EN EL AYUNTAMIENTO. A las diez de la noche se reunieron en el despacho del Sr. Alcalde, los representantes de las fuerzas vivas de esta población que fueron invitados, asistiendo también nuestro Director. Se acordó dirigir telegramas al Sr. Presidente del Consejo de Ministros, Ministro de la Gobernación y a D. Trinitario Ruiz Valarino, exponiéndoles la crítica situación en ésta.

El Sr. Ballesteros Meseguer manifestó su extrañeza por no constituirse en sesión permanente el Ayuntamiento como Junta de Auxilio. Somos de los muchos que conformes con lo manifestado por dicho señor, compartimos su extrañeza y nos preguntamos por qué no obrarían del modo que el señor Ballesteros propuso.

TRISTE AMANECER. Antes del alba del día de San Andrés ya comenzó a desbordarse el río visiblemente, venciendo la máxima resistencia de contención. Con la luz del día apareció Orihuela inundada en su mayoría, sólo se vieron libres de la riada algunas calles de la parte alta de nuestra ciudad que con las lluvias se veían anegadas. De Beniel y Molins se tenían alarmantes noticias, principalmente de este último pueblecito tan castigado siempre por las crecidas del Segura.

TODOS A SAN MIGUEL. Gran número de curiosos, durante la inundación subió al Seminario para contemplar el aspecto tristísimo y a la vez fantástico de nuestra feracísima vega que desde allí se dominaba convertida en inmensa laguna. Daba espanto la visión, pues atemorizaba el contemplar la inmensa desgracia que se cernía sobre los pobres dueños de las viviendas arruinadas.

LLEGADA DEL GOBERNADOR. A las 8 y media de la mañana llegó el Ilmo. Sr. Gobernador D. Francisco de Federico, acompañado del Jefe de Vigilancia de Alicante D. José Mª. Ciurana y del Capitán de Seguridad Sr. Baigorri. Tan distinguida autoridad había dispuesto el envío en tren especial de lanchas y tripulaciones que apenas llegadas a Orihuela salieron a la huerta donde comenzaron a realizar salvamentos y a repartir socorros entre los incomunicados.

Por nuestras calles, otras lanchas se ocuparon para socorrer las necesidades de las familias que aisladas se encontraban por la crecida. El gobernador, acompañado de las autoridades, visitó enseguida la mayoría de los lugares inundados en la población, dirigiendo personalmente los trabajos de salvamento con gran celo.

Calle Calderón. 1916. Colección Javier Sánchez Portas.

LOS PORTILLOS DE DESAMPARADOS, LAS NORIA Y RIPALDA. Estos portillos, en el partido del Camino de Beniel han estado a punto de reventar, y así hubiera sucedido de no haber roto el río por el de Ginés. Hoy han ido a verlo, técnicos y propietarios de aquella ribera y nos dicen, que ambos han quedado más falseados y de mayor peligro que el que ofrecía el llamado de Ginés, antes de romperse en esta riada. Lo ponemos en conocimiento del Alcalde, Juez de aguas, Gobernador civil e Ingeniero Jefe de la división hidráulica del Segura.

NOTAS SUELTAS: El Sr. De Federico, dispuso que mandasen de Torrevieja algunas barcas que tripuladas por marineros se encuentran prestando auxilio en Molins y en el camino de Beniel por donde la crecida ha causado daños enormes. Conferenció extensamente con el Ministro de la Gobernación, con el gobernador de Murcia y el alcalde de Alicante dándoles, cuenta de la inundación y solicitando protección, para los necesitados.

Por la tarde recorrió en lancha los parajes del Molino de la Ciudad prodigando socorro, en compañía del Sr. Marqués de Arneva siendo ambos muy aclamados por los huertanos. El Sr. Alcalde repartió en la mañana del viernes 1500 kilos de pan entre los pobres damnificados.

En la misma noche del jueves, llegó el Teniente Coronel de la Guardia Civil Sr. Aguilar con algunas parejas. De Callosa y Alicante mandaron varios centenares de kilos de pan, cuyo producto escaseó aquí por haberse inundado algunas tahonas. Con el descenso de la riada comenzó a las primeras horas de la tarde del jueves la circulación de los trenes. Las cosechas de hortalizas y la de naranja, principal riqueza de esta vega, se consideran perdidas.

La Acción (Madrid). 1/12/1916.

Al fin ha ocurrido en Molins una desgracia, siendo arrastrado por la corriente un niño de corta edad. Ya han empezado, con mucho ahínco, el trabajo de limpieza y saneamiento en las calles llenas de lodo. De las huertas de Dolores y Rojales se tienen angustiosas noticias y de Torrevieja han salido auxilios que de allí pidieron con urgencia.

REGRESO DEL GOBERNADOR. En el correo de anoche salió para Alicante juntamente con sus distinguidos acompañantes, el Ilmo. Sr. D. Francisco De Federico, al que tributaron una cariñosa despedida las autoridades, amigos y gran número de personas que han visto su generosidad, recorriendo los sitios de mayor peligro y auxiliando a tanto desamparado.

Antes de marchar felicitó cordialmente al joven abogado Sr. Bonafós que se destaca con pujanza de entre los muchos que desinteresadamente expusieron sus vidas en servicio de los damnificados.

RECONOCIMIENTO. No podemos sustraernos de hacer público el unánime y ferviente deseo de toda Orihuela, en pedir al Gobierno premie como se merece el colosal esfuerzo del letrado Don Antonio Bonafós que como Rafael Moreno Hidalgo, laborioso obrero vecino de la calle del Sol número 42, lucharon desesperadamente en los sitios de más peligro, socorriendo a las victimas de la inundación.

Orihuela. 1916. Colección Javier Sánchez Portas.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Fotografías de la Colección Javier Sánchez Portas.

Justo García Soriano. 13. 1909.

Enamorado de la vida madrileña, y perdido en su torbellino, fui aplazando indefinidamente unas oposiciones a cátedra, cuyo triunfo significaba mi destierro de la corte. Pasaron veloces los años. Murió mi padre, se deshizo mi familia y quise crearme otra…

Justo García Soriano. «Noticia crítica y autobiográfica».

Madrid. Puerta del Sol en 1909

Año 1909.

La Huerta. Número 491 – 5 de enero de 1909: Hemos, antes de nada, de felicitar a nuestros lectores y desear que el presente año de 1909 sea para ellos el colmo de la prosperidad y suerte. Un año más surge ante nosotros envuelto en el velo misterioso de incierto porvenir; ¿Quién sabe lo que nos traerá de bueno o de malo?…

Para «La Huerta», antigua fuente de ingresos de nuestro biografiado, fue malo. Agonizó los dos primeros meses convertido en semanario, y desapareció para siempre. Su fundador, José Escudero Bernicola, pasó a dirigir el diario alicantino «El Progreso».

El «Café de Madrid» en 1909.

Empezamos un año muy pobre en documentación. En el apartado de correspondencia sólo una carta de amor; en el de prensa un larguísimo artículo… Y poco más.

En la entrega anterior dejamos a Justo padeciendo «una larga enfermedad que le obligó, durante mes y medio, a suspender y abandonar toda clase de trabajos mentales». Una vez recuperado, publicó en «La Iberia» otra carta abierta destinada a Peñaranda y titulada «Resucitemos el «affaire» … Para terminar»

Dividida en 25 entregas, se mantuvo durante más de un mes estirando el tema en exceso. Ante la ausencia de otro material, voy a transcribir generosos fragmentos del «affaire» entre Justo y Peñaranda; eliminando lo más infumable.

Pienso que puede servir para profundizar en el pensamiento científico y el sentimiento religioso de Justo; como siempre, un tipo moderno y bastante avanzado para la época.

El criterio de selección y eliminación de los textos es mío; pero siempre tenéis a vuestra disposición la totalidad de los artículos en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

La iberia. Enero-Febrero de 1909

La iberia. Número 473 – 27 de enero de 1909: Hoy comenzamos a publicar un extenso e interesante trabajo debido a la brillante pluma de nuestro ilustrado colaborador y querido compañero D. Justo García Soriano. Resucitemos el «affaire» … Para terminar. 1. Introito y «memorándum».

Tal vez recordarán los memoriosos y asiduos lectores de LA IBERIA un artículo mío al que, bajo el epígrafe de «Carta abierta», este imparcial y hospitalario periódico dio cabida con hidalga generosidad en las columnas de sus números correspondientes a los días 12 y 13 de Noviembre próximo pasado.

Era mi pobre trabajo una modesta ofrenda de sincero agradecimiento, tributada por mí con entusiástica y efusiva espontaneidad, a un sujeto que ha publicado en La Huerta sus primeros pinitos y escarceos literarios bajo el pseudónimo de P. de Peñaranda, y el cual me había dedicado una poesía, con toda la «santa intención» de que son capaces ciertas candorosas y beatíficas gentes. 

Estaba inspirado mi artículo, a pesar de esto, en nobles sentimientos de ingenua gratitud, en la alteza de miras y en la franca expresividad que pongo yo en todos mis escritos. Por lo demás, ahora reconozco (al recordar la moraleja de la fábula de Iriarte «El naturalista y las lagartijas») y sin rebozo confieso, que al escribirlo cometí dos graves yerros, dos enormes pecados de los que tengo que arrepentirme muy de veras:

1° Mi excesiva benevolencia en tributar indebidamente sinceros elogios a Peñaranda; y 2° el inmejorable propósito que me movió a tomarme el inútil y desestimado trabajo de hacer, con juicio no menos sincero, a este individuo algunas ligeras observaciones sobre la composición poética que dedicarme le plugo. Todo ello sin dejar ni un solo instante de emplear la forma correcta y la exquisita cortesía a que me obliga mi buena educación, de la que he procurado hacer gala en todas las ocasiones (1*).

1* (—«¡Oh agradable desencanto! Allí donde creí encontrar fulminaciones terribles…—confiesa Peñaranda—sólo hallé palabras cariñosas de gratitud inextinta, etc». ¿Por qué esperaba o creía encontrar allí tales fulminaciones? ¿Qué motivos tenía para formar estos perjuicios denigrantes, esta ofensiva prevención contra la buena crianza de un «respetable y distinguido amigo» a quien hubo de juzgar digno de dedicarle unos versos?¿No revela esto evidentemente la verdadera intención de Peñaranda?).

Más estas imperdonables faltas mías no quedaron impunes; sino que Peñaranda las dio su merecido muy cumplidamente. La Huerta, que se había negado a publicar mi artículo, apresurose en cambio, de muy buena gana a insertar en sus columnas otra «Carta abierta», réplica biliosa con que el petulante escritorzuelo pagaba amostazado mi bonachona y culpable flaqueza de no haber yo rechazado con un despectivo silencio, la subterránea y solapada poesía que me dedicó.

Enojo y despecho injustificados inspiraron la respuesta de Peñaranda; y era, por ende, una salida de tono chocarrera, pretenciosa, saturada de reticencias ofensivas y de encubiertos alfilerazos; por lo que al leerla no pude evitar una prolongada sonrisa, conmiserativa e indulgente. Fue mi primer impulso desoír piadosamente, desdeñar la destemplada epístola de este terrible impugnador con que me he topado de manos a boca, pues el silencio es la mejor respuesta para ciertos escritos, a los que prestarles atención es hacerles un favor y darles una importancia que no merecen por ningún respecto.

Sin embargo, las instancias de algunos amigos torcieron mi resolución y decidí descender hasta el terreno de la disputa a que se me provocaba. En esto, una larga enfermedad que me ha obligado durante mes y medio a suspender y abandonar toda clase de trabajos mentales, me impidió que pusiera en práctica inmediatamente mi nuevo propósito. Hoy, ya restablecido de mi dolencia, he de cumplir lo que para mí es un serio compromiso contraído y con este objeto habré de resucitar la vieja y olvidada cuestión, aunque parezca ya perdida la oportunidad.

A causa de la índole de estas enojosas y estériles controversias, este artículo habrá de ser forzosamente mucho más extenso de lo que, tanto los benévolos lectores como el propio articulista, habrán de desear; mas por ello pido indulgencia a todos; dando en prenda mi palabra de honor de no reincidir en estas latas y tediosas disertaciones. JUSTO GARCÍA SORIANO (Continuará).

La iberia. Número 474 – 28 de enero de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar II. «Represalias, plagios y otras gollerías». Lo primero que salta a la vista en la chabacana epístola «peñarandesca», es el ridículo purito que muestra su autor (llevado sin duda de su constante afán de plagiarlo todo) de remedar de un modo burdo el suave ironismo que él ha entrevisto en mi «carta abierta». Todas las imitaciones son cursis y revelan impotencia invencible.

La ironía, cuando es discreta y socrática, cuando es un exquisito y refinado aticismo, indica delicadeza, «spirit» y buen gusto; mas cuando es una forzada represalia, degenera en bufonesca mimesis, en soez chocarrería…

La réplica de Peñaranda, más que una justificación, apología o defensa de sus versos (explicable aunque infundada en este caso), es una represalia, una mezquina venganza que quiere vengarse de mi crítica y de las ironías que supone latente en mi artículo. Es el socorrido, pueril y desacreditado: «más eres tú».   

La iberia. Número 475 – 29 de enero de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar II. «Represalias, plagios y otras gollerías». Seguidamente, y a vuelta de zalemas, protestas, rectificaciones, desplantes y gallardías, acaba por referirnos una anécdota sabrosísima, sólo para darnos a entender (¡modestias aparte!) que  él no rechaza mis alabanzas por irónicas o hiperbólicas que sean, ya que es muy contingente y verosímil que encierre dentro de sí un genio en embrión.

¡A la orden, mi general! ¡Pobrecillo; tan joven y ya sin abuela! Yo deploré y sigo deplorando que mi muy querido amigo y colega eligiese para asuntos de la poesía que tuvo la amabilidad y la exquisita deferencia de dedicarme, un tópico muy manoseado. Y el suspicaz y puntilloso Peñaranda, que nada pasa en silencio, que replica a todo larga y minuciosamente, se guarda muy bien de responder a mi afirmación de que su poesía es una fiel imitación de «La tempestad», el famoso fragmento de los «Cantos del Trovador» de Zorrilla…

La iberia. Número 476 – 30 de enero de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar III. «El antropomorfismo pagano de Peñaranda y mi religiosidad». De la poesía de Peñaranda se desprende literalmente la afirmación de que «el Hacedor airado se oculta detrás de una nube para arrojar rayos y centellas, para inundar las praderas y la pobre cabaña del infeliz bracero, en llanto y confusión (ripio), para aterrorizar al hombre y para desgajar y hacer temblar al tilo (realmente, todo esto no es más que cuestión de tila)».

Lo mismo hubieran dicho, divinizando las fuerzas naturales, un poeta pagano, cualquier filósofo gentil y todos los idólatras antiguos. Ahora bien; yo censuré este disparatado y absurdo supuesto, este concepto monstruoso de la Divinidad, porque se resiente de paganismo y antropomorfismo, porque es contrario a la razón y, por consecuencia, a la sublime espiritualidad de la religión cristiana. Mas Peñaranda, empleando «er professo» su estrategia poco noble de torcer y tergiversar malévolamente el recto sentido de mis frases, ha tratado de sacar partido de las censuras que dirigí a sus gentílicas expresiones, para tildarme con la nota calumniosa de impío y de ateo.

¿Intenta acaso actuar conmigo de Eurimedón o de Anytos porque sabe que no faltarían 30 tiranos que me condenaran de buena gana a beber la cicuta como a Sócrates? Es ardid que no sirve más que para poner de relieve las torcidas intenciones y las malas artes de quien lo emplea, el tratar insidiosamente de incitar contra uno el fanatismo de los ignorantes…

Orihuela en 1909.

La iberia. Número 477 – 1 de febrero de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar III. «El antropomorfismo pagano de Peñaranda y mi religiosidad». Inocente y pueril me parece el maquiavelismo de Peñaranda liándose por buscar en mí «Carta abierta» pruebas y testimonios de mi impiedad.

¿Habré ahora de entonar el Credo? Si la educación religiosa que me dieron mis padres no me hubiese sido más que suficiente, mis estudios filosóficos me hubieran llevado derechamente a la convicción de la existencia de Dios, de una Causa Primera, cuya idea, más o menos perfecta, está grabada en el alma de todos los hombres.

De ninguna de las afirmaciones, que dejé consignadas en mi ya famoso artículo, se deduce lógicamente mi impiedad ni menos mi ateísmo; sino todo lo contrario: que creo en Dios más que Peñaranda, o por lo menos, que mi concepto de la Divinidad es más puro y elevado y más conforme con la religión cristiana que el suyo; pues yo, a pesar de todas mis «extravagancias» y toda la «ignorancia religiosa» que él me imputa, hubiese sido incapaz de proferir las monstruosidades gentílicas que contienen sus versos, y no hubiera definido nunca a Dios con la censurable inexactitud y con el criterio herético con que lo ha hecho Peñaranda…

La iberia. Número 478 – 3 de febrero de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar IV. «La ciencia, la fe y la poesía». Peñaranda finge maravillarse de que yo escribiera que «los progresos científicos han sido terribles para la fe y la poesía». Al decir fe, claro está que no me refería a las verdades dogmáticas (las cuales atañen más principalmente a la razón); sino a las groseras y supersticiosas creencias del vulgo y a aquellas otras «tradiciones piadosas» que no afectan a la esencia del Dogma.

La pobre Humanidad ha permanecido sumida, por muchas miríadas de años, en la idiotez salvaje y en el embrutecimiento de la ignorancia. Caminaba, sí (el progreso indefinido es la ley de su desarrollo) pero hasta hace pocos siglos su caminar era tan lento que parecía condenada a una inmovilidad eterna. Incesantemente zozobrada en su marcha imperceptible, recordando a cada paso su origen y su atavismo animal, su bestialidad primitiva.

Sus primeras manifestaciones racionales se cifraron en la admiración estúpida de los agentes físicos que le favorecían o que le perjudicaban; y entonces juzgándolos sobrenaturales, los divinizó y les tributó un culto de idolatría. El hombre no ha hallado un poco de luz, sino después de haber andado mucho tiempo envuelto en las tinieblas.

La experiencia fue poco a poco labrando y fecundando el humano entendimiento; los más observadores, remontándose de los efectos a las causas, comenzaron a explicarse muchos fenómenos, antes indescifrables y misteriosos, y echaron los cimientos, sin imaginarlo ellos mismos, al sólido y admirable edificio de nuestra Ciencia actual.

Todo nuestro caudaloso saber, es la energía acumulada por cuantas generaciones nos han precedido. Esta es la obra maravillosa y meritísima de la Civilización. Ella vence siempre a la postre; mas ¡cuántos obstáculos y rémoras encuentra siempre a su paso! ¡Cuánto cuesta roturar y abrir los cerebros a la luz de la verdad! La ignorancia, las supersticiones, los errores tradicionales, los intereses creados, la pereza estacionaria y la inercia mental de las gentes, dificultan su rápido avance, pero no impiden su marcha triunfal y victoriosa…

La iberia. Número 479 – 4 de febrero de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar IV. «La ciencia, la fe y la poesía». Copérnico persuadió a los hombres del engaño a que los había inducido una ilusión óptica, por la que creían que el Sol se movía en torno de la Tierra, según aseguraban Ptolomeo y todos los escolásticos. El glorioso astrónomo polonés demostró plenamente la diferencia entre los movimientos verdaderos y los aparentes de los astros, probando que la Tierra giraba sobre su eje y alrededor del Sol.

Esta inconcusa verdad científica que divulgó en sus obras «De motu octavae Spherae» y «De Revolucionibus», le pareció al Papa Julio II una gran impiedad por estar en contradicción con las Escrituras, sobre todo con el célebre pasaje de Josué; y condenó por herético el sistema de Copérnico. El gran Galileo, sirviéndose del telescopio que él inventó, comprobó en todas sus partes la certidumbre de este sistema y lo defendió con gran entusiasmo en su «Diálogo».

Un fraile petulante y envidioso y el jesuita cardenal Bellarmín le denunciaron a la Inquisición como hereje, por defender los principios astronómicos de Copérnico. Entonces, el Papa publicó un decreto el 21 de junio de 1633, conminando a Galileo a abjurar de su sistema y condenándolo a prisión por todo el tiempo que les pluguiera a los Cardenales inquisidores.

El ilustre astrónomo, a los 70 años de edad, atormentado por las persecuciones y el encarcelamiento, enfermo y ya medio ciego, se vio obligado a adjurar de rodillas ante el tribunal de la Inquisición su supuesta herejía para poder escapar de la hoguera con que se le amenazaba. En aquella ocasión fue cuando pronunció «sotto voce» la célebre frase: «E pur si muove»; «a pesar de todo, la Tierra se mueve».

… La posteridad, más sensata, les ha hecho cabal justicia, dándoles la gloria y tributándoles el homenaje que merecen sus genios portentosos, por haber abierto a la ciencia luminosos derroteros desconocidos hasta entonces. Además los ha incluido en la interminable lista de los mártires sacrificados, vejados y perseguidos por el estúpido fanatismo.

La iberia. Número 480 – 5 de febrero de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar IV. «La ciencia, la fe y la poesía» .…Si los felices inventores del telescopio, del microscopio, de las propiedades del oxígeno, del vapor y de las locomotoras, de la fotografía, del teléfono, del micrófono, de la lámpara eléctrica, del fonógrafo, de los rayos X, del telégrafo sin hilos, del aeroplano y del «radium», respectivamente, hubiesen vivido y hubiesen realizado sus inventos en España durante el siglo XVII, seguramente hubieran sido considerados como brujos y nigromantes; y después de habérseles exorcizado muy bien por endemoniados y posesos, se habría celebrado un solemne auto de fe para achicharrarlos muy católicamente y «ad majorem Dei gloriam», revestidos con sus correspondientes sambenitos, en una plaza de Valladolid, de Madrid o de Sevilla, ante la augusta majestad (majestad y lenguaje se escriben con j ¿estamos?) de los monarcas y todas las comunidades religiosas de la ciudad.

Si el muy reverendo inquisidor general Fr. Tomás de Torquemada hubiera visto por las calles de Madrid correr un automóvil o funcionar un cinematógrafo, ¿qué hubiera pensado, a pesar de todas sus teologías, de estos ingeniosos artefactos y qué hubiese intentado hacer con sus maquinistas para purificarlos y recompensarlos debidamente?

Más, infinitamente más, han hecho en bien de la Humanidad todos estos sabios inventores, a quienes debemos admiración y agradecimiento eternos, que todos los metafísicos y teólogos del mundo, habidos y por haber, que nos han fastidiado y nos fastidiarán soberanamente con sus especulaciones quiméricas, con sus disquisiciones y disputas baladíes, con sus fanáticas intransigencias y con sus cándidas argucias y sutilezas sofísticas.

La iberia. Número 481 – 6 de febrero de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar IV. «La ciencia, la fe y la poesía». Las vulgaridades científicas que aduje en mi «Carta abierta» le han parecido a Peñaranda «puras extravagancias y palabrería huera». Con esto no hace más que patentizar su ignorancia supina y su crasa incultura en las ciencias físico-naturales. Y luego me pide «argumentos más sólidos y razones más contundentes».

¡Como si en un artículo periodístico por extenso que sea, hubiera suficiente espacio para ello! Mas ya que parece desearlos, los encontrará tan sólidos, tan contundentes y tan copiosos como pueda apetecerlos en las sabias y acreditadas obras que a  continuación enumero, cuya lectura recomiendo muy mucho a nuestro pequeño teólogo, pues buena falta le hace.

«Dios en la Naturaleza», de Flammarión; los «Ensayos sobre religión», de Stuart Mill; «El mundo como voluntad» de Schopenhauer; la «Clasificación de las Ciencias», de Agassiz; «Los discursos de la Universidad de Oxford», de Tyndall; «Origen de los géneros y las especies», de Wallace; «Los zapadores de la evolución», de Hulxey; «Historia natural de los animales invertebrados», de Lamark;

«Origen de las especies» y «Origen del hombre», de Darwin. (Hace muy pocos años se descubrió en unos terrenos terciarios de la isla de Java, unas osamentas fósiles de mamíferos, las cuales, después de estudiadas con gran detención por los más sabios antropólogos,  hubo de reconocerse pertenecían a una especie de seres anatómicamente intermediarios entre el mono y el hombre…).

«Historia de la creación» y «Los enigmas del Universo» de Haeckel; «Creación y Evolución», de Spencer; «Ciencia y Naturaleza» y «Fuerza y Materia», de Büchuer; «La Metafísica y la Ciencia», de Vacherot; «La vida de Jesús», de David Strauss; y, sobre todo, los libros recientes «Conflictos entre la Religión y la Ciencia», de Draper, y «Le fracas de Dieu» de F. Recluss.

La iberia. Número 482 – 8 de febrero de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar IV. «La ciencia, la fe y la poesía». Léalas, léalas con ánimo sereno y frío, con un recto criterio, exento de prejuicios sectarios de prevenciones de Escuela, sin apasionamientos hostiles, sin temores ni animosidades; ninguna de estas obras es atea, pues en todas ellas se admite, se reconoce la existencia de una Suprema Causa, de un eterno principio vital, de una substancia primordial, espíritu motriz o agente animador del Universo.

Son la expresión más feliz y admirable del poderoso esfuerzo de titán y de las conquistas científicas, que en estos últimos siglos ha realizado el entendimiento humano; el cual puede ya vanagloriarse de haber alzado el misterioso velo de Isis y de haber borrado definitivamente la enigmática inscripción del templo de Tebas. En cuanto a la Poesía, es evidente que era más fecundo su cultivo en las edades patriarcales y en aquellos tiempos heroicos, cuando el hombre, ofuscado ante el espectáculo magnífico y entonces incomprensible del Universo, tendía ávidamente y sin freno las alas de su imaginación, aún niña, por las regiones deslumbrantes y mágicas de la Quimera.

… Estos tiempos escépticos y positivistas, del cálculo razonador y del frío análisis, son por desgracia prosaicos, terriblemente prosaicos. La poesía es arte de imaginación sobre todo; y ésta disminuye conforme la razón y la reflexión aumentan.

…Ahora solo son poemas las ecuaciones algebraicas, las leyes físico-matemáticas que determinan el desarrollo de la industria y las operaciones financieras, lucrativas y favorables, que se anotan en el libro mayor. ¡Pobres poetas! Ya no son oráculos, ni favoritos de reyes, ni amantes de rubias princesas, ni nadie cree en sus bellas ficciones, en sus sonorosas ruinas, en sus brillantes imágenes, en sus atrevidas metáforas.

Estas insensibles, egoístas y escépticas gentes de ahora, suelen encogerse de hombros, cuando no sonreírse irónicas y desdeñosas, ante los amenos desatinos y los delirios dulces y embriagadores de los anacrónicos portaliras…

La iberia. Número 483 – 9 de febrero de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar IV. «La ciencia, la fe y la poesía». ¿Quiere esto decir que haya muerto el arte sagrado de Apolo y de sus hijas las Musas? No. Todo lo bello es inmortal.

Lo que ocurre es que la poesía, como todo, ha sufrido una profunda transformación en su esencia casi. La Ciencia, invasora siempre, ha ido escardando sus frondosidades superfluas y ha restringido sus dominios; pero lo que ha perdido en vaguedades y en extensión, lo ha ganado en lozanía y en intensidad de sentimiento.

V. Un poco de metafísica. El «vacío infinito». Después, el Sr. Peñaranda, con el único fin de no dejarme por mentiroso seguramente, ya que yo había dicho de él que es «un agudo y sutil filósofo», quiere patentizarlo y, a pretexto de corregirme una aparente contradicción, una supuesta «impropiedad de palabras», se me arranca muy formalito por metafísicas. ¡Ja! ¡ja!— «Metafísico estáis»— Como decía el caballo  del Cid a Rocinante por boca del manco inmortal: ¡La metafísica! Bonita ciencia para hacer juegos malabares.

No obstante, Peñaranda, al escribir versos no sigue el consejo zumbón y humorístico dado por Campoamor a los poetas noveles. —No me olvide usted la metafísica. Sin metafísica no encontrará usted… ni consonantes.

La iberia. Número 484 – 10 de febrero de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar. V Un poco de metafísica. El «vacío infinito». La revancha metafísica de Peñaranda ha sido aplastante y triunfal. Con su vista perspicaz y escrutadora de lince aristotélico, ha creído cazarme al vuelo otro lunar de tanto o mayor bulto que su «Hacedor airado» de marras, para que ya no tenga yo que ser menos que él en achaques de lunares.

Sin embargo, Peñaranda, indulgente, dulzarrón y benévolo como los propios ángeles, termina por confesar que la viga que parecía haber en mi ojo, no es tal viga, sino una pequeñísima y casi imperceptible paja.

El Sr. Peñaranda, que sabe muy bien coger el rábano por las hojas cuando le conviene, trata de demostrarme con sus metafísicas trasnochadas, que ningún filósofo debe decir «vacío infinito»; porque es contradictorio, y que «a ninguno se le había pasado por las mientes unir estas dos ideas metafísicas, que se repelen por naturaleza». Peñaranda sólo ha estudiado su «Padre Ceferino», ha leído un poquito de Balmes y del P. Suárez…

…Sólo con el pobre bagaje de estas vagas ideas, Peñaranda ha creído ya penetrar en todos los arcanos metafísicos y abarcar de una simple ojeada todo el largo y accidentado camino, que hasta la hora presente ha recorrido, de derrota en victoria, la Filosofía…

La iberia. Número 486 – 12 de febrero de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar. V Un poco de metafísica. El «vacío infinito». Evidentemente que al decir «vacío» me refería al «espacio cósmico», que otros llaman el cielo. Debo aclarar y puntualizar el verdadero, el justo sentido que se desprende de una frase, el que lógicamente le habrá dado el que haya leído mi artículo sin hostilidad, y no con la torcida intención y el perverso afán de buscar en todo la parte más vulnerable, el flanco más expugnable, y de encontrar defectos a todo trance, a fin de poder saciar su apetito torpe y desordenado de venganza.

… Es manifiesto que sólo daba a esas dos palabras una acepción relativa y física; y de ninguna manera el sentido absoluto y metafísico que, tergiversadamente, ha querido atribuirles Peñaranda para darse el caritativo gustazo de sacarme a relucir una supuesta falta y pedir por ello un poco menos que se revoque mi título académico (Doctor en Letras) que tengo conseguido y ganado en muy buena y brillante lid; y que me han otorgado, sancionado y refrendado, muy ilustres y sapientísimos maestros.  

De las entregas contenidas en los números 487, 488, 489, 490 y 491, publicadas el 13, 15, 16, 17 y 18 de febrero, completando el encabezamiento «V Un poco de metafísica. El vacío infinito», no he transcrito nada. Son infumables y están dedicadas en su totalidad a justificar en todos los planos la utilización del término «vacío infinito».

El mismo García Soriano, como broche al capítulo, afirmó: «Me parece que está más que suficientemente aclarada la cuestión. Basta ya de tanta «vaciedad», pues también está resultando «infinita» y me va a faltar «espacio».

La iberia. Número 492– 19 de febrero de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar. VI El «Hacedor airado». En efecto: Peñaranda se fue por las ramas, como me estaba esperando. Pero el escape de tangente que ha encontrado no puede ser más torpe ni burdo. Según asegura, muy serio él, decir «Hacedor airado» no es proferir una blasfemia, ni es emplear una expresión gentílica, de grotesco y bárbaro antropomorfismo, sino que es «una secuela necesaria, una impedimenta de nuestro modo de ser».

¡Bravo! Será sólo una secuela, una impedimenta del modo de ser de Peñaranda; mas por eso no debe cargar con tan degradante y poco lisonjero mochuelo a los demás seres racionales. ¡Allá él se las componga con sus secuelas e impedimentas!… Porque yo, por mi parte, con mis cortas luces, con toda mi «ignorancia religiosa», con toda mi supuesta impiedad (y conmigo todos los teólogos cristianos), jamás me hubiera atrevido a predicar de Dios la ira, por entender con toda lógica y evidencia que con ello se infiere un grave y grosero ultraje al que es la Suma Bondad…

La iberia. Número 493– 20 de febrero de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar. VI El «Hacedor airado». Porque decir de un ser espiritual o incorpóreo que tiene «manos», si bien a todas luces una impropiedad absurda y censurable, no guarda ninguna paridad con la contradicción monstruosa e irreverente que implica el atribuir a un Ser infinitamente perfecto una gran imperfección.

Insisto pues en que decir «Hacedor airado» es proferir una blasfemia horrible y un disparate mayúsculo, que debe avergonzar, no sólo a un filósofo y a un teólogo como Peñaranda, sino a cualquier cristiano que tenga sentido común. Mi silogismo, que es en efecto «un descomunal y terrible» argumento «ad hominem», no admite vuelta de hoja y ha colocado a Peñaranda entre la espada y la pared.

He aquí la réplica «dialéctica» (¡es un decir!) que da Peñaranda a mi silogismo: — «Concedo las premisas mayor y menor, y la consecuencia, pero niego el supuesto». El supuesto es: «Peñaranda ha dicho que la furia y el horror de una tempestad son señales de que está el «Hacedor airado».

Negar esto, después de haber concedido la consecuencia de mi silogismo («el Hacedor no puede estar nunca airado»), equivale a negar que él escribiese tal frase o a confesar que no quiso escribir semejante absurdo, aunque cometió el error de escribirlo. Este último es la fija, esto es, donde digo digo, no digo digo sino que digo Diego. ¿Ven ustedes qué argucia tan hábil y qué chico tan listo?… Él llegará, él llegará a… general.

La iberia. Número 494– 24 de febrero de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar VII. La leyenda del ateísmo y la «filosofía positiva». A continuación nos enjareta Peñaranda cuatro lugares comunes y cuatro vulgaridades ramplonas de librito de texto, para concluir, a lo que parece que todo el maravilloso movimiento filosófico contemporáneo es panteísta y ateo.

Esto es falso de toda falsedad. La insidia malévola, la ñoñería capciosa o la ignorancia supina de algunos sectarios han supuesto ateos a los más ilustres filósofos modernos, únicamente porque no comulgan en sus mismos principios…

… Ninguno de los grandes pensadores del siglo XIX, por avanzados o incrédulos que sean, han negado la existencia de una «Primera Causa», de un poder creador u ordenado, de «la gran X», «el inescrutable X», como llama Spencer a Dios, ante cuya inmensa y misteriosa majestad, que traspasa con su enigma sublime los límites de la finita inteligencia del hombre, han humillado e inclinado, en silencioso respeto, sus gloriosas cabezas todos los genios del racionalismo y del positivismo modernos…

…Voltaire, el gran apóstol de la tolerancia y del racionalismo en el siglo XVIII, consigna en su ya citado «Diccionario filosófico» la hermosa frase siguiente: — «Al conocer mejor la obra admirable del Universo, hemos reconocido al Supremo arquitecto, y sus leyes uniformes y constantes nos han hecho reconocer un supremo legislador».

La iberia. Número 495– 25 de febrero de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar VII. La leyenda del ateísmo y la «filosofía positiva». Goethe, el excelso poeta, el gran positivista-panteísta, ha hecho la definición más hermosa y elocuente de Dios en la respuesta que Fausto dio a Margarita, cuando ésta le preguntaba asustada: — ¿Tú no crees en Dios?» — «No interpretes mal mis palabras, ángel mío. ¿Quién osaría nombrarlo y decir: creo en Él y lo conozco? ¿Quién se atreverá nunca a exclamar: no creo en Él?

El que todo lo posee, que todo lo contiene, ¿no te contiene a ti y a mí y a él mismo? ¿No ves extenderse sobre nuestras cabezas la bóveda del firmamento, dilatarse aquí abajo la tierra y moverse los astros eternos contemplándonos con amor? ¿No atraen tus ojos a los míos y no afluye entonces toda nuestra vida al cerebro y al corazón? ¿Un misterio eterno, invisible a la vez que visible, no atrae mi corazón hacia el tuyo?

Pues llena tu alma con este misterio, y cuando experimentes la felicidad suprema, pon a tu sentimiento el nombre que quieras, llámale dicha, corazón, amor, Dios. Lo que es yo, no sé cómo llamarlo. El sentimiento lo es todo, los nombres no son sino vano ruido, humo que obscurece la claridad del cielo».

Desde que el criticismo de Kant ha demostrado los límites de la inteligencia humana, imposibilitada para conocer nunca las cosas en sí, no podrá pensar en definir mejor y más humanamente el concepto de Dios.

Ampère, el físico inmortal, dejó consignada en su Diario esta religiosa admonición: —Trabaja en espíritu de oración. Estudia las cosas de este mundo, es el deber de tu estado; pero no las mires sino con un ojo, que el otro esté constantemente fijo en la luz eterna. Escucha a los sabios, pero con una sola oreja; la otra que esté siempre dispuesta a recibir los dulces acentos de tu amigo celeste.

Escribe con una mano; con la otra agárrate al vestido de Dios, como el niño al de su padre; sin esto te romperías la cabeza contra cualquier piedra. Estas palabras hubieran podido firmarlas San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús. Al místico más exaltado, en uno de sus extásicos arranques, no se le hubiera ocurrido decir más.

La iberia. Número 496– 26 de febrero de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar VII. La leyenda del ateísmo y la «filosofía positiva» …Darwin, inmortal fundador del sistema científico que lleva su nombre, denominado también transformismo, dice en su famoso libro «El origen de las especies»: «Yo opino que lo que sabemos de las leyes impuestas a la materia por el Creador se armoniza mejor con mi hipótesis que con ninguna otra; ¿No es una verdadera grandeza en esta manera de contemplar la vida con las energías diversas concedidas primitivamente por el Creador a un pequeño número de formas y aun a una sola?» …

Spencer, padre de la moderna filosofía evolucionista, en sus «Principios de Sociología» se expresa así: «Solamente hay una verdad; que vendrá a ser cada vez más luminosa, que existe un Ser inescrutable, manifiesto en todas partes, del cual no podemos concebir el principio ni el fin. En medio de todos los misterios, se levanta una certidumbre absoluta, a saber: de que estamos sin cesar en presencia de la Energía infinita y eterna, de donde todas las cosas proceden».

La iberia. Número 497– 27 de febrero de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar VII. La leyenda del ateísmo y la «filosofía positiva». Krause, el anatematizado Krause, el portentoso paladín del «racionalismo armónico» a cuya escuela da nombre, escribe, como lo haría un Padre de la Iglesia, estas profundas palabras en su obra el Ideal de la humanidad: «—Así como Dios es un solo Dios y la Humanidad bajo Dios es solamente una Humanidad, así también Dios, como el Ser Supremo sobre el mundo, funda con la Humanidad una relación divina. Dios o el Ser Supremo es el fundamento de la vida, en quien toda vida finita tiene su fuente y tendrá su plenitud última, etc. etc.»

Un libro se podría llenar con citas como estas, todas las cuales vendrían a demostrarnos palmariamente que el ateísmo y la irreligiosidad de los sabios y filósofos modernos más avanzados, es una leyenda, una pura novela ya harto desacreditada. Lo que ocurre es que el pensamiento no puede estancarse, como quieren esos cerebros fósiles, que se han petrificado en la «Summa» de Santo Tomás, o en el «Realismo teológico» de Duns Scoto.

Las ideas no pueden cristalizarse en ninguna época ni en ningún libro, porque nadie puede presumir de poseer la verdad absoluta. Las ideas están siempre en perpetua crisis, en continua rectificación, adaptándose a todas horas a la marcha evolutiva, al caminar incesante y progresivo de los siglos.

El espíritu debe ser expansivo y transigente, abierto con ingenuidad a todo avance y a toda reforma racional. Van pasando ya a la Historia aquellos tiempos en que la teología y la metafísica, enmoheciendo las inteligencias, castrando toda energía e iniciativa cerebral con la abrumadora coyunda y los angostos moldes del rutinarismo escolástico medioeval, querían hacerse señoras exclusivas de los espíritus.

…Sin embargo nunca podrán la filosofía positiva y la ciencia en general, combatir aquellas esperanzas o ilusiones que habrán de tener su realización después de la vida, pues ante el insondable misterio de ultratumba, enmudecen los sabios. El dominio de la fe y la ciencia moderna no pueden usurparse sus respectivos poderes, respetando la armonía que existe entre la ciencia y la fe nueva, en vano buscada por el admirable filósofo jesuita P. Mir, entre la ciencia y la fe antigua…

La iberia. Número 498– 1 de marzo de 1909: Resucitemos el «affaire» … Para terminar VIII. Esto se ha terminado y tan amigos como antes. Es inútil que Peñaranda se apreste de nuevo a contestarme, disparando a bala rasa. Todas sus indigestas elucubraciones se estrellarán en lo sucesivo contra mi indiferencia y contra mi mutismo sistemático.

Necesito el tiempo para algo más práctico, importante y provechoso que estas inútiles controversias. Sin embargo, doy por bien empleado lo hecho y Peñaranda debe agradecérmelo. Todos los que con bríos salen por primera vez al palenque de la publicidad, por bravucones que salten a la arena, deben sufrir el castigo benéfico del fogueo. Es el mejor bautizo del escritor.

Las nulidades no merecen el honor de una disputa. Por lo demás, sigo brindando como siempre mi franca amistad a Peñaranda, pues ello no lo empecen estas discrepancias en nuestros puntos de vista intelectuales. Nada significan estas pequeñas escaramuzas, este noble pugilato mental.

Él es un joven estudioso (salvo las consabidas honrosas excepciones, uno de los pocos que, por desgracia, hay en Orihuela) y sólo por el mero hecho de serlo, basta para que siempre, y a pesar de todo, cuente con mis afectos y simpatías. Lo digo con la mayor sinceridad. En Madrid y en Enero de 1909.  

Lejos de amilanarse, Peñaranda contraatacó con otra larguísima carta abierta que, desaparecida «La Huerta», se encargó de publicar también «La Iberia». La réplica de Peñaranda se dividió en otros veintiocho capítulos que se prodigaron durante más de dos meses.

La iberia. Marzo-mayo de 1909

La iberia. Número 521– 30 de marzo de 1909: La apoteosis de un genio. El genio de un Salomón. Un salchichón con chorreras. O el final de una cuestión. Episodios joco-serio-didáctico-críticos.

Isagoge, introducción, preliminares, prólogo o lo que V. V. quieran menos introito: Si por tu buena o mala fortuna, lector amable o lectora ilustrada te ha cabido en suerte la menguada y pobre de tropezar en las columnas de este periódico, con un escrito muy largo y pesado titulado «Resucitemos el affaire» y queriendo hacer méritos para el cielo has seguido día a día, con una paciencia digna de mejor causa, el curso de su publicación (de la del artículo se entiende) no dudo en recomendarte la lectura de los mal hilvanados artículos que a continuación te ofrezco.

Mas si por tu buena estrella, la Divina Providencia no te ha deparado un bien tan grande, un tan exquisito placer, yo te recomiendo sinceramente que pases por alto esta sección, seguro de que nada nuevo en ella has de aprender, ni deleite alguno te ha de proporcionar; sino machaqueo, disgusto, molimiento, fastidio, pesadez, cansancio, y sobre todo perderás un tiempo de un valor inestimable que no rescatarás nunca.

No pienso con ello quitarte las pocas o muchas ganas de leer el modesto y humilde presente que ahora te dedico (pues ya tu propio instinto de conservación te indicará lo que has de hacer) sino desengañarte de antemano por si te has forjado la ilusión de hallar un escrito polémico o de disputa, lleno de erudición, rebosante de sales áticas y adornado con todos aquellos bellísimos arreos que son el patrimonio de los maestros de la pluma y que no pueden exigirse de un neófito como yo, poco avezado por añadidura; a estas y otras lides del ingenio.

Y esto no lo juzguen alabanza propia, que más bien es confesión franca y leal que muchos debieran hacer en la mampara o ante puerta de sus escritos para no venirnos después de muchos rodeos con la eterna cantinela de reconocer su utilidad suma, cuando por pura modestia los han rebajado menos que por justicia y equidad debieran.

Pero tu alma en tu palma, lector querido; y haz lo que mejor te pareciere teniendo en cuenta la no despreciable circunstancia de que el autor, aunque humildísimo, ha tenido el altísimo, empingorotado y estirado como inmerecido honor de recibir la alternativa novillera de manos de un Guerra de las patrias letras (no quiero decir que sea un matador o verdugo de ellas, sino que en éstas ha sobresalido como aquel en el arte de Montes) ciudadano libre en la noble república literaria y consumado maestro en extender o negar patentes de sabiduría, y presentar a los noveles escritores (con mucho éxito por cierto).

Con todo ello pudiera acontecer que el maestro no lo fuera y resultara «falluta» su aprobación, por lo que te suplico que seas clemente en tus juicios, breve en tus comentarios y disimulado en tus apreciaciones. (Continuará) P. DE PEÑARANDA.

El periódico afirmó mantener así una absoluta neutralidad en lo que definió como un «debate entre dos eruditos escritores». No creo que a Justo le pareciese bien acabar en el mismo saco que un principiante.

Lo cierto es que «La Iberia» se había encontrado con un auténtico «culebrón» de la época y no quería soltarlo. Para hacerlo más vistoso, el jocoso encabezamiento apareció en primera página y fue comentado en las gacetillas.

La iberia. Número 521– 30 de marzo de 1909: Gacetillas. Hoy comenzamos a publicar el trabajo con el que el Sr. P. de Peñaranda, replica a nuestro distinguido colaborador D. Justo García Soriano. La inserción de este artículo probará nuestra absoluta neutralidad en la materia que debaten los dos eruditos escritores.

La iberia. Número 522– 31 de marzo de 1909: La apoteosis de un genio. El genio de un Salomón. Un salchichón con chorreras. O el final de una cuestión. Episodios joco-serio-didáctico-críticos. Isagoge, introducción, preliminares, prólogo o lo que V. V. quieran menos introito.

En cuanto a la interpretación de las palabras, hay que tener muy presente (y esta observación es muy esencial para el conocimiento acabado de estos «episodios») que aunque hayan algunos un tanto mal sonantes no se han de entender como tales sino en el sentido que su autor quiso darles, que no es otro sino el contrario al que inmediatamente se deduce de la voz.

Esto con respecto a las palabras gruesas y a las frases duras. Las demás entiéndalas cada cual como pueda si es que puede y si no, déjelas en buena hora que no está bien calentarse los cascos por tan poca cosa. Aquí venía como de molde decir cuatro palabras sobre el objeto de este trabajo, pero me basta con manifestar que mi intención será altamente caritativa y altruista, en cuanto he puesto todo mi empeño en apuntar algunas cosas que se había dejado en el tintero el autor del «affaire»; y otras que se le habían deslizado cuando no debían; y finalmente en suprimir algunos harapos que le afeaban, mostrando siempre la verdad clara y desnuda con el fin plausible de añadir algunos timbres y blasones a su escudo.

Si estos timbres y blasones resultan de ignominia y de baldón no se culpe a mí, sino a la temeridad inexcusable de un arlequín con borla, que ha pretendido llegarse a las más arduas y difíciles cuestiones que han tenido en jaque a los más grandes y profundos entendimientos, con cuatro nociones de bachiller (me refiero a las que ha manifestado. Puede este señor ser un Aristóteles, un pozo de ciencia, pero hasta que lo demuestre tenemos derecho a creer que ese pozo está seco) y con algunas citas tan respetables como mal traídas y fáciles de traer.

No por esto pretenderé siquiera pisar un terreno tan sagrado y reservado a los talentos (que sería un absurdo mayor, si cabe) sino que guiado por la brillante luz de la doctrina de aquellos, descubriré los tropiezos, errores y falsedades en que ha incurrido mi colega y contrario, como Dios me dé a entender, procurando no dañar en lo más mínimo ningún cutis, por fino y delicado que sea, y protestando desde ahora que no es ese mi propósito por si creyera alguno, afilerazos, lo que no son más que amistosas caricias y arrumacos tiernos.

Con todo lo cual y con advertirte que no estés esperanzado en el salchichón, que es una alegoría sin magras, el más espiritual y menos indigesto de todos (salvo mejor parecer) cierro el cupo de los prenotados y entro denodadamente en materia, confiado en tu benévola aquiescencia.

Las primeras entregas, con profusión de insultos y burlas, debieron de procurar mucha audiencia al periódico. Justo atesoraba en Orihuela bastantes enemigos de toda índole: políticos conservadores, envidiosos de sus éxitos académicos, ofendidos por sus osadas publicaciones…

De hecho, el encabezamiento volvió temporalmente a la primera plana; y hasta probaron a recortar las entregas para intentar estirar el chicle todo lo posible. Pero enseguida optaron por publicarlas en números alternos con mayor extensión. Voy a transcribir algunos extractos de los mismos agrupados por capítulos.

La iberia. Números 523/524/ 525/526 – 1/2/3/5 de abril de 1909: La apoteosis de un genio. El genio de un Salomón. Un salchichón con chorreras. O el final de una cuestión. Episodios joco-serio-didáctico-críticos. ARTÍCULO I. En donde el autor pone las cosas en su punto y dice otras de mucho gusto y provecho.

Cuando el orgullo envanecido desfigura los hechos presentándolos disfrazados como muro fuerte sobre el que edifica un castillo imaginario de injurias, sandías y de torpes acusaciones y en cuyas ideales almenas enarbola el innoble estandarte del error revestido con las galas resplandecientes de la verdad; es hazaña digna de toda loa, acercarse a tan inconsistente baluarte y destruirlo, pulverizarlo con la clara antorcha del entendimiento desapasionado, para ofrecer a la consideración de las gentes el cómico espectáculo de la vanidad y del orgullo envueltos en sus propias ruinas y en toda la vergonzante desnudez de su ignorancia y de su malicia perversa.

No son el resquemor y enardecimiento consiguientes a toda ofensa los que me han impulsado a poner fin y término a una polémica tan inoportuna como fútil (y no se atribuya esto a virtud que no poseo), sino más bien la justa indignación que me causó el ver agitarse convulsivamente haciendo contorsiones de payaso la desgarbada figura de un caballerete a la moda, con ribetes de trasnochado enciclopedismo y casi humos de pretendiente, por el renombre y fama, a la coraza y el sambenito del menosprecio de mis conciudadanos.

(Sin tener en cuenta el epigrama con que satirizaban a D. Tomás de Iriarte y que le viene o encaja como anillo al dedo: Tus obras, Justo, no son ni compradas ni leídas ni tendrán estimación aun cuando sean prohibidas por la Santa Inquisición) ofendiendo la pureza de nuestro patrio idioma en sus empalagosas, farragosas y pegajosas peroraciones; dando muestras claras de estar inspirado continuamente por la musa esencialmente femenina de la contradicción, llamándose así mismo grande hombre y a su artículo, ya famoso; parangonándose con Sócrates y escudándose de llegar a la médula de toda cuestión con apreciaciones superficiales y divagaciones impertinentes.

¡Y pensar que un engendro tan menguado y monstruoso es el fruto de 105 días de continuas cavilaciones, y ha costado a su autor una enfermedad y un recuento minucioso de todos los infolios de la biblioteca nacional!…

Me determiné a honrar una pobre composición mía con el egregio nombre de D. Justo García Soriano, hombre de talento indiscutible y asombrosa erudición, autor de varias obras notables (por sus disparates) todas ellas en preparación o en prensa (donde debían estar toda la vida por derecho incuestionable), a excepción de un poema que publicó en folleto (y que tuvo que regalar a los amigos, no sé si porque el papel valía más o por otra razón) a la temprana edad de 17 años, 7 días, 5 horas, y 13 minutos, según el meridiano de París.

El tal caballero a quien tuve el empinado y elevado honor de conocer en buena hora y en la redacción de un periódico de esta localidad… En cuanto a sus lecciones, vine a descubrir que eran dignas del maestro Ciruela; que no sabía leer y puso escuela…

… Adoptó, como suprema resolución condenarme al infierno de su despectivo silencio. Pero como el hombre no lo es o no obra como tal en toda ocasión, llegó una en que mudó de parecer siguiendo el de sus amigos, que no deben serlo mucho cuando aconsejaron a nuestro protagonista que contestara en la forma que lo ha hecho….

… Así transcurrieron 105 días calentándose los pies constantemente para dar a luz el «Resucitemos el etc.», y apareció por fin en las columnas de este periódico sin que el cielo se oscureciera; ni temblaran las esferas, sino los lectores a los que se les cayó el alma a los pies (como dicen clásicamente en esta bendita tierra) cuando vieron que el ya famoso artículo era de goma; esto es, que se alargaba prodigiosamente; yo seguía paso tras paso la marcha del «pedescrito» Resucitemos (escrito con los pies)…  

La iberia. Números 527/ 529 – 6/10 de abril de 1909: La apoteosis de un genio. El genio de un Salomón. Un salchichón con chorreras. O el final de una cuestión. Episodios joco-serio-didáctico-críticos. ARTÍCULO II. En donde el autor dice algunas verdades que no por serlo dejan de ser amargas.

… Lo que no me agrada ni un ápice es el sesgo que toma V. más adelante, cuando vistiéndose el abotonado pantalón de chulapo, la chaqueta corta con alamares y el sombrero de héroe de los barrios bajos, hace alarde inverosímil de la superioridad de sus facultades y me mira por encima del hombro con marcado aire de perdonavidas que tira de espaldas, y como viene a cuento y es imparcial, voy a darle un consejo de amigo (y perdone la libertad). El hombre cuanto más sabio sea, menos ostentación…

La iberia. Números 531/533 – 15/17 de abril de 1909: La apoteosis de un genio. El genio de un Salomón. Un salchichón con chorreras. O el final de una cuestión. Episodios joco-serio-didáctico-críticos. ARTÍCULO III. En donde el lector prudente y discreto leerá de buen grado lo que el autor escribió de por fuerza.

… Al empezar este ramplón y empecatado artículo se nos cuela un problema de trascendental importancia que podemos formular en estos términos: ¿puede D. Justo García «auscultar su pecho» o lo que es igual colocarse en tal actitud que el pabellón de la oreja izquierda o derecha, quede como pegado al pecho, a semejanza de ciertas aves domésticas?

Considerándolo moralmente está resuelto en sentido afirmativo y nadie se atreverá a negarlo; materialmente ya es cuestión de cuello más o menos largo. Así que podemos establecer, si las vértebras cervicales están constituidas en tal individuo al modo que vemos en algunas aves v. g. la cigüeña o la gallina, concedo: Si no es así, niego…

La iberia. Números 533/535 – 17/21 de abril de 1909: La apoteosis de un genio. El genio de un Salomón. Un salchichón con chorreras. O el final de una cuestión. Episodios joco-serio-didáctico-críticos. ARTÍCULO IV. En donde verá cosas admirables y primorosas el que se tome la molestia de leerlas u oírlas leer.

En mi aludida composición poética (y permítaseme la frase) decía yo, con el colorido de imágenes que son el natural cortejo del lenguaje de los Dioses, que en el fragor de los truenos y en los resplandores de los relámpagos columbraba yo la mano del omnipresente, animando el espectáculo horrorosamente sublime de la tempestad.

Claro es que al decir «Que detrás de esas nubes arriba allí está Dios», no se había de entender que estaba localizado, circunscrito, aquel lugar, porque los niños, dicen que Dios está en todo lugar, por esencia, presencia y potencia como nos enseña el catecismo y lo reclama la infinita perfección del Ser Supremo…

…Transformarse en la imagen monstruosa que concibe el error y que se llama blasfemia, la cual no es más que un grito que se escapa de los labios, detrás del cual, el alma corre veloz para volver a recoger antes que Dios le haya oído. Pero no fue D. Justo el que lanzó este grito; fue otro que a todos nos acompaña inseparablemente, y que se llama amor propio, el cual, cuando se ve acorralado, salta, pugna, lucha, acomete y todo lo prefiere a declararse vencido. Verdadero cerril que resiste someterse al yugo.

La iberia. Números 536/538/540 – 22/24/27 de abril de 1909: La apoteosis de un genio. El genio de un Salomón. Un salchichón con chorreras. O el final de una cuestión. Episodios joco-serio-didáctico-críticos. ARTÍCULO V. Que trata de cosas muy importantes y de perentoria necesidad para el completo conocimiento de estos episodios.

Un «grande hombre» no es un hombre como todos los demás. Su memoria es prodigiosa; en un almacén repleto, es un abismo profundo, inconmensurable, en donde se encuentran bien conservadas, todas las obras que ha producido el ingenio humano en todas las ramas sin exceptuar las de tejidos y comestibles.

Allí está en confuso revoltijo todo que dijeron los siete sabios de Grecia, Solón, Zenón de Chipre, Atenágoras, Diágoras, Galeno, Dioscórides, David de Dinant, Hipócrates, Krause, Sanz del Río, Diógenes, Licurgo y Federico Strauss.

Allí están los conocimientos de los que explicaron la filosofía por sentencias y alegorías; allí la física del Estaguirita revuelta con los adelantos de Newton y los cálculos de Kepler. «El Monólogo» de San Anselmo con la «Crítica de la razón pura» de Kant y El mundo considerado como voluntad del filósofo pesimista. En resumen la memoria de un grande hombre es una enciclopedia y pretender medir lo inconmensurable…  

… Su voluntad es fuerte, enérgica, de hierro colado.  El grande hombre no es un hombre como los demás. Confundirlo con la plebeya grey de los pelagatos y de los hombres a secas, que carecen de apéndice y de adjetivo sería, una verdadera profanación. Sería confundir el cielo, con la tierra, lo bueno con lo malo (…) en una palabra sería parangonar el talento del genio, con el pobre caletre de un escritorzuelo de mala muerte; a D. Justo. García Soriano, doctor en letras y escritor pulido, con un servidor de ustedes…

La iberia. Números 542/544/546 – 29 de abril- 1/4 de mayo de 1909: La apoteosis de un genio. El genio de un Salomón. Un salchichón con chorreras. O el final de una cuestión. Episodios joco-serio-didáctico-críticos. ARTÍCULO VI. En el que se debate con calor una cuestión trascendental, y se aducen argumentos tan poderosos que convencerán al más reacio.

Hay algunos hombres que considerándolos a primera vista parecen Cándidos, pero estudiándolos más detenidamente, resultan más cándidos todavía. Digo esto porque el tan llevado y traído D. Justo se ha empeñado en creer que, a partir de la publicación de su ya famoso artículo (Sí, famoso por sus disparates) como él lo plasma enfáticamente, en Orihuela no se habla de otra cosa más que de su impiedad y su ateísmo, que todo el mundo se ocupa de las mil novedades que ha descubierto en Madrid y que todos ignoraban; y que las gentes meticulosas vagan todas asustadizas y espantadas a punto de organizar rogaciones públicas…   

No sea V. inocente, si aquí nadie ha hecho caso del affaire (como tampoco harán de esto). Si aquí nadie ha puesto en duda su religiosidad, es más, si todos estamos convencidos de que es usted un católico práctico, que cumple con sus deberes de cristiano, y hasta me aventuraría a decir que reza el rosario con frecuencia.

Por otra parte, la impiedad de V. resulta ser de zapatero remendón y me trae a la memoria la de aquel patán que, en «los Aparecidos» sale diciendo «yo gracias a Dios, soy ateo». Lo mismo exactamente hace V. Por una parte se nos ofrece creyente, tan religioso y tan santo varón, que parece un beato de oficio y me dan ganas de ponerle en alguna hornacina vacía; y por otra se nos presenta tan racionalista, tan positivista y tan empírico, que a su lado, los más quedan hechos unos pigmeos…

Si quiere D. Justo imponerse más en estas materias para no disparatar cuando vengan al caso, dedíquese a desempolvar las obras imperecederas de aquellos grandes genios especulativos que organizaron el movimiento teológico del siglo diez y seis; resucite del fondo oscuro de las bibliotecas conventuales los apolillados pergaminos que nos atestiguan aquellas batallas incruentas, luchas de ideas en las que el sofisma y la verdad eran los naturales enemigos, y en las que sobresalieron como generales de primer orden:

Fr. Luis de León, Huerga, Maluenda, Arias Montano, Salmerón, Toledo, Laínez, Pineda, Prado, Villalpando, Rivera, Victoria, los dos Sotos, Fr. Luis de Granada, Alcázar, Suárez, Vázquez, Valencia, Sanctus, Ripalda, Ambrós, Lugo, Molina, Yáñez, Mariana, Fox, Morcillo, Rivadeneira, Navarro, Azpilcueta, Antonio Agustín, Gracián,  Vives, Sepúlveda, el Brocense y otros muchos que no cito porque sería una letanía bastante larga (…) y entonces podrá echar su cuarto a espadas en todas estas cuestiones desconocidas por V. y dignas de ser tratadas con más conocimientos de los que V. posee.

Como había pasado con la de García Soriano, la desorbitada respuesta se alargó demasiado y empezó a cansar al público; sobre todo cuando redujo los insultos y las burlas para centrarse en una especie de «disertación erudita» para la que no estaba capacitado.

La iberia. Números 548/550/552/554/556/ 558/560/563/565/567 – 6/8/11/13/15/18/21/25/27/29 de mayo de 1909: La apoteosis de un genio. El genio de un Salomón. Un salchichón con chorreras. O el final de una cuestión. Episodios joco-serio-didáctico-críticos. ARTÍCULO VII. Que trata de la ciencia que encierra el párrafo IV del Resucitemos el etc. Continuando con heroica e imperturbable asiduidad la deliciosa y amena lectura del «affaire», heme hallado de silla a silla (por no decir de manos a boca) con el artículo o párrafo cuarto de la serie, que lleva por título «La ciencia, la fe y la poesía» (el artículo, no la serie).

Cualquiera, deslumbrado por la atracción estimulante del título, creería de buen grado, que detrás de esas distinguidas y respetables señoras mías se ocultaba alguna disertación erudita sobre las relaciones mutuas entre las damas que más guerra han dado en todo el mundo porque han ocupado siempre el corazón y la cabeza de todos los hombres.

Y hubiera sufrido un gran desencanto cuando después de leerlo hubiérase convencido de que no había relación, ni de razón siquiera, entre el nombre y la persona, entre el rótulo y el escrito, entre la cabeza y los pies, sino que era más bien una ensalada sin aceite, un pantalón sin trabillas, una comida sin sal, un buñuelo indecente…

… Después de manifestarnos que lo que él entiende por fe son «las groseras y supersticiosas creencias del vulgo» y no sé qué «tradiciones piadosas» que ni explica ni define, nos acomete con un párrafo de mucha bambolla y poco meollo en el que con una seriedad por demás ridícula, encaja cuatro vulgaridades raídas de puro viejas, para decirnos la frase (usada, ajada, resobada, cascarrada, y mandada a desaparecer por un zapatero de viejo que yo conozco), de que la «Civilización, con mayúsculas, ha roturado los cerebros».

Pero no es lo más malo con serlo mucho lo que contado llevo del artículo IV. Hay una declaración que estremece, una acusación falsa, un supuesto temerario que constituye un delito de lesa humanidad. «La Humanidad, dice el poco letrado Doctor en Letras, ha permanecido sumida, por muchas miríadas de años en la idiotez salvaje y en el embrutecimiento de la ignorancia».

Y después añade «recordando a cada paso su origen y su atavismo animal, su bestialidad primitiva». ¿Quién no juzgará las anteriores palabras como una lujuria atroz; como una ofensa gravísima a la historia tersa y límpida del género humano? Yo no me contento con protestar con toda la fuerza de mis pulmones en contra de un tan atrevido atentado…

Las últimas entregas son insoportables y las he resumido al mínimo. Algo parecido debieron pensar en la redacción de «La Iberia»; pues después de media docena de números sin noticias de Peñaranda, la serie finalizó con una improvisada «conclusión» en la segunda semana de junio.

La iberia. Número 574 – 8 de junio de 1909: La apoteosis de un genio. El genio de un Salomón. Un salchichón con chorreras. O el final de una cuestión. Conclusión. Afanoso me andaba dando de mano a un postrer artículo de la serie cuando por falta de salvadora arena, papel secante, o cualquier otro secante aunque no fuera papel, hube de esperar a que secara la cuartilla que yo escribo por ambos lados, por economía y por no gastar mucho. Para evitar los peligros tan funestos de la ociosidad me puse a leer la continuación del IV párrafo del «Affaire»…

… ¡Cuán magnífico y deslumbrante pareciome García empapado en las teorías brillantes de Huxley, Agassiz, Heriberto Spencer, Stuart, Mill, etc.! Entonces determiné retroceder en mi marcha y por lo pronto retiré una disertación «sobre la posibilidad del vacío infinito» que iba a dar a los tórculos. Después pedí consejo sobre el particular a un muy amigo y diómelo de la siguiente manera: Hiciste bien con suprimir el artículo sobre el vacío, porque es largo (el artículo) y más propio para publicarlo separadamente que no en tonos polémicos…

En esta última entrega trató de justificar la eliminación de buena parte de su disertación, atribuyéndola al consejo de una tercera persona. Y dejó que un «supuesto amigo» se encargase de resumir lo que se le quedaba en el tintero por la abrupta despedida.

… Ni me parece oportuna la publicación de «Ateos con careta y sin ella», porque si bien demuestras con fáciles razonamientos el ateísmo puro sin atenuaciones ni distingos de todos los autores que D. Justo enumera (…)  sale mal librada la figura religiosa de García y hasta pudiera interpretarse como ensañamiento eurimedóntico, y tal vez le obligaras nuevamente a empuñar la copa de cicuta que tan pésimo resultado le dio en otra ocasión.

Por idéntica razón debes ocultar y pasar por alto aquello de libros que se tienen y peinan por sagrados porque aquí más que en otra parte, pones de manifiesto su racionalismo descarado y ateo. La cuestión de Galileo suprímela para no caer en el defecto que criticas; pues según tú mismo dices y es la verdad, mucho se ha divagado sobre este asunto que no se ha conocido bien…

…Por lo que toca a la graciosa aparición de Torquemada, puedes descontarla porque todo el mundo habrá reído la sandez. Es muy cierto y hay que dejar en pie lo que afirma Soriano de la inutilidad y esterilidad práctica de la metafísica, de los metafísicos y de todo lo que huela a abstracción, fundado quizá en que las ciencias puramente especulativas jamás han abaratado la paja ni la cebada. Tampoco veo que tú le tengas que agradecer por ningún lado su funesta e ingrata labor que más bien estás obligado a deshacerla y desvirtuarla.

Por todo lo cual y porque estas cuestiones están tan cercanas al ridículo como alejadas de toda utilidad y provecho yo terminaría este «affaire» enojoso haciendo constar la primitiva e inicial equivocación, descortesía o falta de sentido común del señor Soriano; enumerado en pocas palabras algo de lo que te he indicado, agradeciendo el favor que te hace al final y aceptando su benévola, sincera y amistosa resolución con lo que te acreditarías de juicioso, comedido, humilde y bien criado. Este es el consejo que me dio un amigo y el que cumplo al pie de la letra…  P. de Peñaranda.

En mayo, Justo había asistido a la boda de su buen amigo Enrique Luis Cárceles, en compañía de su prima Eugenia. Es muy posible que la crónica de la ceremonia para la prensa oriolana, firmada por «un paisano», fuese obra suya.

Iglesia de Santiago (Madrid)

La iberia. 26 de mayo de 1909: Una Boda. DESDE MADRID. El  domingo 23 de los corrientes, se efectuó el anunciado enlace matrimonial de la bella y virtuosa señorita bilbilitana, Águeda Salazar, con nuestro querido amigo y paisano el joven y renombrado pintor D. Enrique Luis Cárceles. Verificóse la ceremonia religiosa de la boda en la iglesia parroquial de Santiago, de esta Corte, siendo los padrinos el ilustre ingeniero D. Luis Barcala Cervantes y su distinguida señora Teresa Moreno.

Sirvieron de testigos el coronel de caballería retirado D. Vito Rebagliato y don Juan García y García. De la numerosa y escogida concurrencia que presenció el acto, recordamos, además de las expresadas personas, a las señoras Dª. Sofía Cervantes, madre del Sr. Barcala, Dª. Concepción Salazar, hermana de la novia, Dª. Remedios y Dª. Gabriela Belmonte, Dª. Eugenia Tribello, las Srtas. Ángeles y Petra García y María Montañés, y los Sres. D. Ángel y Mariano Salazar, hermanos de la novia, D. Luis García Manrique, don Ángel Torcal, D. Julio Montañés, D. Justo García Soriano, D. Pedro Vela y D. Tomás Zafra.

Terminadas la ceremonia y la misa, los novios y la mayor parte de los concurrentes fueron obsequiados por los espléndidos padrinos con una suculenta comida en el Hotel de los Leones de Oro. Reinó allí la natural alegría entre todos los comensales, y el Sr. Barcala, con la exquisita sencillez que le distingue, hizo gala de su cortés galantería y de su agudo ingenio. Ya bien entrada la tarde finalizó la íntima fiesta.

Los Leones de Oro. Madrid.

En el correo de Murcia de anoche marcharon con dirección a esa ciudad los nuevos y felices cónyuges, siendo despedidos en la estación de Atocha por numerosos amigos. Cúmplenos ahora desde estas columnas reiterar a la nupcial pareja nuestra más cordial enhorabuena y nuestros deseos; de que goce en su nuevo estado, de toda clase de prosperidades y de una interminable luna de miel, de una sola fase, es decir; que  no tenga más que cuarto creciente… Un paisano. 24 de Mayo 1909, Madrid.

Entre los objetos del legado encontré este artesanal tratado de Latín que, supongo, utilizaría con sus alumnos.

AMO. LJGS.

En octubre, un maestro nacional llamado Manuel Giménez (en 1931 lo era maestro de Torreagüera), mencionaba en una carta a una «muchachita muy mona»; una murciana de la que Justo se había enamorado perdidamente. El tipo tenía una caligrafía envidiable; pero también una redacción pésima.

Señor Don Justo García Soriano. Distinguido amigo. Después de saludarte me permito hacerte el encargo siguiente: Como sabes muy bien, en Agosto último fui propuesto por esta Junta Local de 1ª Enseñanza, para la Cruz de 1ª clase de la orden de Alfonso XII y al informar dicha propuesta la Junta Provincial desearíamos todos los compañeros propuestos en qué R. O. o Decreto para ello se han de apoyar.

Así es que te agradecería en extremo, fueses al Ministerio de Instrucción Pública y preguntaras cuál es el negociado de la citada orden y allí mirar lo que hay legislado sobre el particular; tan solamente las fechas de la Gaceta en que se han publicado. Es favor que en extremo te agradecería tu buen amigo que sabes que te quiere en extremo aunque seas oriolano y republicano.

Manuel Giménez. Hoy 10/10 = 1909. Se me olvidaba = me dijo tu mamá habías entablado relaciones amorosas con una muchachita muy mona de aquí. Te felicito y deseo dulces de boda.

AMO. LJGS.

Se llamaba Carmen Miralles; y de su relación epistolar disponemos de una tarjeta postal (que de algún modo recuperó) y del borrador de una carta.

Es mi musa morena como Tisbe, / como la Sulamita y como Esther. / Entre los rizos de su pelo, el alma / prisionera dejé. / Brilla siempre en sus ojos soñadores / ardiente centelleo de pasión… / Desde allí despiadado el dios Cupido / sus flechas me arrojó. / Al sonreír prometen incitantes / dicha eterna, sus labios de coral… / Sólo en ellos la sed que me devora / lograría calmar. Madrid, 5- X-1909. Idolatrada Carmen: Tú serás la musa que inspire tiernos y sublimes cantos de amor a tu apasionado. JUSTO.

AMO. LJGS.

Mi adorada e inolvidable Carmen: La alegría de recibir tu cariñosa carta, acabó de restablecerme de mi leve enfermedad, aunque no del mortal mal de amores que padezco desde que te conocí, y del que no podrá curarme nada ni nadie, más que tú y un cura.

He oído que tu ligera indisposición del estómago y de la cabeza no ha tenido ninguna importancia, y que disfrutas de salud y buen humor, lo que mucho celebro. No creo que mi ausencia haya influido gran cosa en tus achaques; sino acaso el comer a deshoras, como acostumbras.

Por más que me has asegurado tantas veces, nenica de mi corazón que me quieres mucho y que me querrás siempre, eso supone para mí tanta dicha que me parece imposible; o por lo menos poco duradero. Créeme que estos pesimismos me atormentan muchas horas, y sólo consigo disiparlos un poco leyendo las promesas de amor que me haces en tus cartas.

No es que me figure que me estás engañando, pues bien sé que tienes un corazón muy noble y muy leal, sino que como he sido otras veces desgraciado en amores, los desengaños me han hecho pesimista. Perdóname si te molesto con estos celos, temores y desconfianzas, pues ellos son la mejor prueba de la ciega pasión que siento por ti.

Y que con la ausencia va aumentando cada día que pasa, hasta el punto de que ahora te quiero el doble que cuando estaba en Murcia. Hoy te incluyo otra postal. Deseo que te guste tanto como la que te envié en mi carta anterior. Aquella me gustaba a mí mucho más porque se parecía a ti, aunque tú no lo creas. Obedeciendo tu mandato y contando con tu permiso, en este mismísimo correo le envío a Amparito la postal que la prometí.

Murcia. Plaza de Camachos en 1909.

Dile que te la enseñe. Supongo que no tomarás a mal las frases de galantería que la dedico, pues por cortesía y educación debo decírselas, como tú puedes comprender. No me hago el distraído, de veras que no me acuerdo que yo dijera estando en el balcón, al verla salir una tarde con su mamá: «Por ahí va la mitad de mi alma»; pero al ser así como tú aseguras, desde luego que mis palabras no podían ser más que una broma sin importancia y sin intención alguna.

Te repito que mi alma, toda entera, te pertenece sólo a ti. Siguiendo tu consejo procuro divertirme bastante, aunque yo ya no me divierto no teniéndote a mi lado.  Hay otros ratos que tengo pensamientos muy extraños, acordándome de todos tus antiguos pretendientes. Del de Almoradí, que te fue tan simpático sobre todo, y sufro horriblemente con quiméricos celos que me cuesta mucho desechar.

El borrador incluía el texto para otra postal.

En la postal: Como liba el perfume de las flores para su miel la abeja laboriosa, bebo en la rosa de tus labios rojos el néctar seductor de mis amores, y cual busca la luz la mariposa, busco yo el fuego de tus negro ojos. Justo García. Madrid, 13-X-1909.

Para un hombre que conocía y amaba tanto la mitología clásica, se puede decir que, en cuestión de semanas, pasó del influjo de Eros al de Tánatos. El 13 de diciembre de 1909 falleció su padre en la ciudad de Murcia, donde residía desde hacía meses por motivos económicos.

Justo García Sánchez. AMO. LJGS.

Don Justo fue enterrado en el cementerio municipal de Nuestro Padre Jesús; el camposanto inaugurado hacía poco más de dos décadas en los Llanos de Espinardo. Entre los apuntes biográficos de su nieto, encontré la siguiente nota en la que parece estar equivocada la fecha del fallecimiento.

D. Justo García Sánchez murió el día 16 ó 17 de diciembre de 1909 en Murcia. Su entierro costó: 20 pesetas del féretro decorado en negro. Coche de dos caballos empenachados, 20 pesetas. Al portador de la caja, 1 peseta. 2 litros de cera de 2 y ½ litro, 4 pesetas. Total 45 pesetas. Recibió Saturnino Tortosa. La Nueva Funeraria. Plaza del Poeta Zorrilla, número 11. Murcia. La renovación por seis años, contados desde el 13 de diciembre de 1915. Nicho sencillo Nº 392.

Anuncio del Diario de Murcia.

La noticia tardó en llegar a Orihuela; lo que demuestra su alejamiento temporal de la prensa local.

La Iberia. Número 431- 22 de diciembre de 1908: En Murcia donde residía accidentalmente, ha fallecido nuestro querido amigo y paisano D. Justo García, padre de nuestro distinguido colaborador D. Justo García Soriano, al cual, lo mismo que a su familia, enviamos la expresión de nuestro profundo sentimiento.

Recordatorio Justo García Sánchez. AMO. LJGS.

El Eco de Orihuela. Número 42 – 22 de diciembre de 1909. En la vecina capital de Murcia en donde últimamente había fijado su residencia, dejó de existir hace varios días, nuestro querido paisano D. Justo García, probo empleado que fue durante muchos años de este Municipio. A su atribulada esposa, hijos y demás familia, les acompañamos en su profundo dolor por tan sensible desgracia de familia. Descanse en paz el alma del finado.

Por el momento, nada más os puedo contar relativo a este año. Supongo que nuestro biografiado pasó esa triste Navidad en Murcia; acompañado de su madre y quizá consolado por la tal Carmen Miralles; pero no tengo nada que lo demuestre. Cierro pues 1909 con una preciosa postal de Murcia en aquellos tiempos…

Murcia a principios del siglo XX. Postal de Hauser y Menet (Madrid).
Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.