Hace un siglo, cuando Santo Domingo cumplía cincuenta años como centro diocesano de enseñanza, publicaron un catálogo general formado con listados de jesuitas y alumnos que habían pasado por el colegio en el periodo 1872-1922. Dicho catálogo estaba ilustrado con añejas fotografías realizadas en esos cincuenta años.
Cien años después, el presente trabajo es la segunda parte de esta especie de digitalización de aquella obra. Al igual que la primera, os la ofrezco trufada con noticias de prensa y otras imágenes que he podido localizar. Valga como contribución al ciento cincuenta aniversario del que fue mi colegio.
Catálogo General 1872-1922 (2):
Listado de alumnos, letras H-Z.
Trozo de huerta con alumnos de la tercera Brigada. J. David photographie, París, 2 de septiembre de 1.901. Colección Jesús R. Tejuelo.
El labrador. Número 13 – 31 de diciembre de 1901: COLEGIO DE SANTO DOMINGO. Hemos tenido el gusto de asistir a las veladas recreativas que en los días 25, 27 y 28 del presente han tenido lugar en el salón de actos del colegio de Santo Domingo; y en honor de la verdad hemos de confesar que ha sido eco fiel del fin primordial que las inspira.
Sabido es que éste no es otro que el de proporcionar justo solaz y honesto entretenimiento a los alumnos que en los solemnes días de Pascua se ven lejos de su casa y a las veces también de su familia. Bien, muy bien por todos los señores que en ellas han tomado parte, porque así las piezas dramáticas como los cantos infantiles; así las sombras chinescas y juegos de prestidigitación como todo lo demás salieron a pedir de boca.
Curso 1904-1905. Primera Brigada.
La voz de Alicante. Número 11 – 13 de febrero de 1904: Los próximos días de carnaval tendrán lugar en el Colegio de Santo Domingo de Orihuela, a las seis y media de la tarde, grandes veladas literarias por los alumnos de dicho colegio. La del primer día versará sobre historia de España. La del segundo sobre geografía española. La del último sobre Ínfima. Felicitamos a los Padres del colegio de Santo Domingo por la organización de tal cultas fiestas.
El diario orcelitano. Número 42 – 24 de marzo de 1904: Mañana se celebrará en el colegio de Santo Domingo de esta ciudad, a cargo de los reverendos padres jesuitas, una concertación literaria en la que hacen gala de sus conocimientos, los alumnos de tercer curso de bachillerato.
Curso 1904-1905. Segunda Brigada.
La voz de Alicante. Número 49 – 2 de abril de 1904: Mañana se celebrará una velada literaria musical en honor de María Inmaculada por los alumnos de la clase de declamación del colegio de Santo Domingo de Orihuela, con arreglo a un variado y selecto programa que hemos tenido el gusto de recibir en el que alternan composiciones líricas con otras musicales.
La voz de Alicante. Número 50 – 4 de abril de 1904: «El triunfo del Ave María» fue el título de la solemne velada literario-musical que los alumnos de la clase de declamación del Colegio de Santo Domingo de esta ciudad, celebraron ayer tarde en honor de María Inmaculada. El espacioso salón de actos, del hermoso edificio antes mencionado, se encontraba profusamente iluminado y adornado con exquisito gusto.
En el estrado o escenario, una decoración representando un edificio árabe, servía de marco a una hermosa efigie de la Virgen sin mancilla. De dos partes constaba el acto; la primera destinada a narrar en hermosas e inspiradas odas, leyendas y escenas dramáticas, la arriesgada hazaña del héroe castellano Hernando del Pulgar cuando durante el sitio de Granada por los Reyes Católicos, enclavó en las puertas de la mezquita de la morisca ciudad el cartel conteniendo el hermoso lema del «Ave María»; y la segunda destinada a narrar el desafío de Garcilaso de la Vega con el moro Tarfe para el rescate del antedicho cartel.
Tanto una como otra parte fue amenizada por inspirados números musicales. Todos los alumnos que en ella tomaron parte cosecharon gran número de merecidos aplausos, tributados por la distinguida y numerosa concurrencia que llenaba el salón.
En la presidencia vimos al R. P. Rector del colegio, quien tenía a su lado a los Sres. Deán y Chantre de este cabildo catedral y a una numerosa comisión de la Reverenda Comunidad de Franciscanos de esta ciudad y a gran número de señores sacerdotes. Felicitamos calurosamente a la ínclita Compañía de Jesús, por el solemne acto anoche celebrado.
El diario orcelitano. Número 73 – 6 de mayo de 1904: En el día de ayer, los alumnos internos del Colegio de Santo Domingo que dirigen los Jesuitas, estuvieron en el campo, de donde regresaron por la tarde.
El diario orcelitano. Número 78 – 13 de mayo de 1904: Ayer mañana se reunieron en casa de don Carlos Coig los antiguos alumnos del Colegio de Santo Domingo, con objeto de obtener el consentimiento de todos para la gran reunión que ha de tener lugar el día 13 de Noviembre en nuestra población de cuantos han estudiado en dicho establecimiento.
El fin de esta reunión no es otro que el verse un día reunidos todos o la mayor parte de los compañeros y estrechar los vínculos de unión y fraternidad que deben existir siempre entre los que juntos han visto trascurrir los más hermosos años de la vida. El Sr. Coig hizo saber a sus compañeros que hace tres años que persiguen esta idea los antiguos alumnos residentes en Madrid, y que por fin van a tener la gran satisfacción de abrazarlos, gracias a los constantes trabajos de la junta de antiguos alumnos que para este fin se había nombrado.
El número de antiguos alumnos asciende a 900. El exceso de original nos impide dar más detalles como fuera nuestro gusto.
Curso 1904-1905. Tercera Brigada.
La comarca. Número 454 – 9 de septiembre de 1904: Colegio de Santo Domingo. En la portería de dicho centro docente se ha fijado un anuncio en el que se avisa a los Sres. que deseen ser admitidos como alumnos externos, que han de presentarse para ser examinados en los días 12, 13, 14, 15 y 16 del corriente mes de 10 a 11 y ½ de la mañana.
La voz de Alicante. Número 230 – 11 de noviembre de 1904: Ayer estuvieron en esta ciudad el R. P. Iñesta, provincial de la Compañía de Jesús, acompañado del R. P. Tena, que por la tarde marcharon a Orihuela con objeto de asistir a la solemne fiesta que el próximo domingo celebrarán en el Colegio de Santo Domingo de aquella ciudad, en honor de María Inmaculada, los antiguos alumnos internos de aquel colegio, dirigido por los RR. PP. Jesuitas. Con el mismo objeto ha marchado hoy a Orihuela nuestro amigo y compañero D. Manuel Senante y, según nuestras noticias, son muchos los antiguos alumnos residentes en Alicante que asistirán a tan grata fiesta que promete ser muy hermosa y animada.
Año 1904. Antiguos alumnos reunidos en el colegio para celebrar las fiestas cincuentenarias de la Inmaculada Concepción.
El Graduador. Alicante. Número 8596 – 14 de noviembre de 1904: Ayer domingo celebraron en Orihuela, con asistencia del R. P. Iñesta, provincial de la Compañía de Jesús, una solemne fiesta en el Colegio de Santo Domingo de aquella ciudad en honor de María Inmaculada, los antiguos alumnos internos de aquel colegio, dirigido por los RR. PP. Jesuitas. Al banquete han asistido más de cien antiguos condiscípulos, venidos de todos los puntos de España, siendo grande el número de los que han concurrido de esta capital y provincia.
Para no alargar mucho el presente artículo, he sacado aparte la exhaustiva descripción del acto que hizo el diario católico «La Voz de Alicante», en dos extensos artículos a los que se accede pinchando la siguiente imagen.
Enlace a artículo.
Cualquier efeméride se aprovechaba para organizar un acto. En conmemoración del tercer centenario de la publicación del Quijote, los alumnos celebraron una velada literario musical en el salón de actos del colegio.
La voz de Alicante. Número 374 – 11 de mayo de 1905: ORIHUELA. —El programa de la solemnidad literaria que el próximo domingo se celebrará en el Colegio de Santo Domingo, es el siguiente: Balada para septeto, O. Camps. —Discurso por D. Ginés Mª Muñoz.
PARTE 1ª. El Quijote portento de belleza. Género narrativo. Condición y ejercicio del famoso Hidalgo, (c. 1; p. I) por D. José Sánchez. — Género descriptivo. Pintura que hizo D. Quijote de la edad de oro (c. 11; p. I) por D. Pedro Penalva. — Género didáctico. De cómo convinieron D. Quijote y su escudero tomar el oficio de pastor, (c. 67; p. II) por D. Juan Mancheño y D. Octavio Ruiz. La cuna de Cervantes. Genetlíaco; arieta de tiple por D. Luis Verdú; música de A. Rogel. —Género oratorio.
Razonamiento que hizo D. Quijote a los del pueblo del rebuzno, (c. 27; p. II) por D. Jesús Brotons. —Género dramático. De los consejos que dio D. Quijote a Sancho Panza antes del gobierno de la ínsula (c 42; p. II) por D. Carlos Girón y D. José Ruiz. El manco de Lepanto. Marinesca a solo y coro; música de Villaseca.
PARTE 2ª El Quijote como fuente de moralidad. Guerra a la ociosidad y al juego (capítulo 49; p. II) por los Sres. Penalva M., P. Chirinos S., Azorín J., Magro S., Santo J., Marín S. y González J. —Vida cristiana y buena educación de los hijos. (c. 16; p. II) por D. Luis M. de Galinsoga, D. Manuel Marín y D. Alejandro Verdú. —Ventaja a la virtud de todas las cosas criadas, (c. 8; p. II) por D. Francisco Lorenzo y D. Adolfo Ortiz.
El cautivo de Argel. —Escena lírica por D. Santos, P. Chirinos y D. Juan Lencina; música de E. García. —Al fuego los malos libros (c. 6; p. I) por D. Jesús González, D. José Azorín y D. Salvador Magro. —Arrepentimiento y santa muerte. (c. 74; p. II) por D. Luis Verdú, D. Octavio Ruiz, D. Juan Mancheño, D. José Sánchez, D. Jesús Brotons y D. Antonio Pérez. Gloria a España. Himno: música de Claver.
El diario. Número 230 – 29 de diciembre 1905: Son muchas las familias forasteras que han pasado estos días en Orihuela con objeto de visitar a los alumnos internos que siguen sus estudios en el Colegio de Santo Domingo. Ayer tuvo lugar en dicho centro docente la tradicional fiesta de Inocentes. Los niños que en ella tomaron parte, pasearon por la ciudad, durante el día, en carrozas adornadas con flores.
La voz de Alicante. Número 691 – 9 de junio de 1906: Ayer, a las ocho de la noche, terminaron los exámenes de prueba de curso en el Instituto de segunda enseñanza de los alumnos del Colegio de Santo Domingo de Orihuela que dirigen los PP. de la Compañía de Jesús, cuyo trabajo escolar comenzó el lunes último, a las ocho de la mañana.
De los datos que se nos han facilitado en la Secretaría de dicho centro docente, resulta que los alumnos presentados a exámenes en los seis grupos que constituyen el Bachillerato han sido 104; entre los cuales llevaban inscritas 426 matrículas de asignaturas, de todas las que se han examinado, habiendo obtenido 106 notas de Sobresaliente, 130 de Notable, 178 de Aprobado y 8 de Suspenso, lo que da la siguiente proporción: 20,40 por 100 de Sobresalientes, 30,50 de Notables; 42 de Aprobados y no llega al 2 por 100 de Suspensos. Además han sufrido el examen de ingreso 25 alumnos, habiendo sido aprobados todos.
Entre los alumnos más aventajados merecen especial mención los que han obtenido nota de Sobresaliente en todas las asignaturas literarias o científicas de que se han examinado, los cuales son: Luis Verdú y Albert, José Mª Gonzálbez y Quiles, Antonio Pérez Ruiz, Andrés Navarro y Navarro y Juan García Gutiérrez y Marín Ordóñez, de primer año.José Mª Moncho y García, Antonio Aznar, José Mª Pérez Ruiz y Juan Manuel Lencina Lencina, de segundo año. Luis Giménez González de quinto año.
Es de suponer que alguno de estos alumnos como de los demás que han obtenido la primera nota, sean propuestos para matrícula de honor, lo cual no puede hacerse hasta la terminación de todos los exámenes de la enseñanza no oficial.
El resultado de los exámenes que nos ocupan es brillantísimo como lo demuestra la incontrastable elocuencia de los números que quedan consignados y de ello patentiza el celo con que el Colegio de Santo Domingo atiende a la enseñanza y educación de sus alumnos y el favor siempre creciente y extraordinario que el público le dispensa. Reciba tan importante Colegio y sus laureados alumnos nuestra más cumplida enhorabuena.
El diario. Número 493 – 23 de noviembre de 1906: Los alumnos internos del Colegio de Santo Domingo, preparan una gran fiesta literario musical para conmemorar también las fiestas del VI centenario del hallazgo de Nuestra Patrona. El acto promete extraordinaria brillantez.
La voz de Alicante. Número 848 – 18 de diciembre de 1906: FIESTA Y CORONACIÓN DE LA VIRGEN INMACULADA EN EL COLEGIO DE SANTO DOMINGO (ORIHUELA). Con una sola palabra podemos calificar la fiesta del 8 de Diciembre; fue solemnísima.
Solemnísima porque a la grandeza que revirtió los años anteriores, añadiose el presente la coronación de la hermosa imagen, propiedad de la congregación de internos. (…) Bendijo el R. P. Rector la artística corona, regalo de los alumnos y fundida por el fuego del ardiente amor a la Reina del cielo y se colocó en sus sienes inmaculadas, destacándose entonces más que nunca la celestial belleza de la Imagen.
Por la tarde tuyo lugar el final de la novena y el rezo del santo rosario, siguiendo luego el sermón tradicional por el R. P. Furgús. (…) Puso fin a tan hermosos actos un castillo de fuegos artificiales, cuyos estampidos resonaron en el aire, con la quietud de la noche, como la última despedida del día ocho de diciembre…
LA CORONA. En el año 1905 concibió el R. P. Prefecto, Director de la Congregación la idea de coronar las tres estatuas de la capilla de internos, Sagrado Corazón, San José y la Virgen inmaculada. Las dos primeras coronáronse aquel mismo año con artísticas aureolas de plata maciza. Pero la Virgen lo había de ser solemnemente y con diadema y aureola de oro, como rica ofrenda de los hijos a su divina Madre. Nada de humano había de tener la ejecución.
Así es que se encargó a los alumnos que los ofrecimientos fuesen ahorros de diversiones y pasatiempos en la temporada de verano; para que fuese de más valor la ofrenda (…) Es obra de valor y delicado gusto, construida en Orihuela.
LA LÁPIDA CONMEMORATIVA. Guardose para el presente día la inauguración de la lápida conmemorativa de la reunión de los antiguos colegiales tenida el año 1904, bajo los auspicios de la Virgen. Es trabajo de sumo gusto artístico; en la franja de relieve que rodea la lápida destacándose en primer término el nombre de María rodeado de estrellas. Las letras de la inscripción son de color verde y algunas iniciales de tinta roja…
Esta felicitación a dos chavales de La Aparecida, resulta casi ofensiva para sus «pobre padres».
La iberia. Número 10 – 28 de junio de 1907: Nuestro paisano el joven estudiante D. Manuel Gomes, hijo de un modesto labrador de la Aparecida, ha obtenido la nota de sobresaliente en todas las asignaturas y una matrícula de honor en el quinto año de medicina que estudia en la Facultad de Barcelona.
Su hermano D. Ángel ha obtenido las mismas notas del tercer año en la misma carrera. Estos jóvenes son acreedores de la mayor estimación y encomio. De familia modestísima y en calidad de fámulos en el colegio de Santo Domingo, hicieron con brillantísimas notas el bachillerato y hoy, en circunstancias bien difíciles, con la protección de los PP. Jesuitas, terminan de un modo tan honroso la noble carrera de medicina. Felicitamos a tan aprovechados jóvenes y, sobre todo, a sus pobres padres.
Alumnos internos. Curso 1907-1908.
La Nueva Era. Número 12 – 24 de julio de 1907: El viernes 19 de los corrientes, amaneció la población engalanada. (…) Durante toda la mañana las calles estuvieron invadidas por un gentío inmenso, con especialidad la de San Francisco, por donde había de entrar la Infanta Isabel, tía del Monarca actual de España D. Alfonso XIII…
En Dominicos. Los RR. PP. jesuitas esperaban a la Infanta Isabel en el vestíbulo del grandioso y artístico edificio, construido en el siglo XVI, merced a la munificencia del cardenal D. Fernando de Loazes. Recorrió la Infanta las principales dependencias del edificio, admirando el patio de la Universidad, la biblioteca y el museo arqueológico, cuya historia siguió con gran interés y solicitando se le enviase, algún ejemplar de los muchos y valiosos que contiene. Doña Isabel salió complacidísima de su visita al colegio de Santo Domingo, diciendo al anciano P. Careliano: «Padre, ruegue al Cielo por mí y por mi familia».
El Padre Furgús.
Diario de Alicante. Número 316 – 15 de febrero de 1908: Se halla en esta ciudad el ilustrado arqueólogo Sr. Simancas, que por encargo del Gobierno va recorriendo toda esta región para estudiar las antigüedades que encuentre y hacer una memoria acerca de ellas. Dicho señor está admirado de las riquezas arqueológicas que encierra esta ciudad, y para poder hacer un ligero estudio de ellas, se ve obligado a permanecer en esta población de veinte a treinta días. Lo que más le ha gustado es el museo de antigüedades del colegio de Santo Domingo.
Museo de antigüedades del colegio de Santo Domingo.Al fondo, el P. Furgús.
El social. Número 20 – 30 de enero de 1909: Pérdida sensible. En prensa nuestro periódico recibimos una triste noticia. El R. P. Julio Furgús, S. J. célebre en el mundo de la ciencia por sus descubrimientos prehistóricos, fundador del Museo prehistórico de antigüedades del Colegio de Santo Domingo, ha fallecido esta mañana víctima de un accidente.
Ocupado en sus excavaciones en el monte, ha caído de una gran altura falleciendo a consecuencia del golpe. Dios le reciba en su santa gloria. A la Compañía de Jesús por la pérdida de uno de sus hijos, al Colegio de Santo Domingo por la muerte de uno de sus profesores, y a la Ciencia española por la falta de uno de sus sabios, enviamos nuestro más sentido pésame.
R. P. Julio Furgús.
El orden. Número 74 – 31 de enero de 1909 enero: Un mártir de la ciencia. Admiración de propios y extraños motivo de legítimo orgullo para los oriolanos es el museo geológico que existe en el Colegio de Santo Domingo de esta ciudad. Tal monumento científico se debe a la perseverante labor de un humilde religioso, honra y prez de la Compañía de Jesús a la que pertenecía en vida.
El P. Julio Furgús S. J., que atesoraba profundos conocimientos en todas las ciencias históricas, emprendió hace años la meritísima labor de formar un museo geológico; su trabajo fue coronado con el más lisonjero éxito; revistas científicas tanto nacionales como extranjeras han llenado sus columnas con trabajos del P. Furgús, y han tratado el mencionado museo con frases encomiásticas para el mismo.
El puro amor a la ciencia que el P. Furgús sentía no se saciaba nunca y víctima de él, buscando nuevos materiales con que enriquecer el antedicho museo, encontró ayer la muerte. Practicando excavaciones en el monte cercano al colegio de Santo Domingo, tuvo ayer la desgracia el meritísimo religioso ya nombrado, de resbalar, cayendo a los patios de dicho edificio, desde una considerable altura, caída que le ocasionó la muerte.
El juzgado de instrucción se trasladó al lugar del suceso instruyendo las primeras diligencias. A nosotros nos ha proporcionado gran sentimiento la desgracia relatada y solo nos cabe dedicar un recuerdo al R. P. Furgús y enviar nuestro más sentido pésame a la Compañía de Jesús.
Escenas teatrales en el colegio.
Blas Alfonso Marsilla Molina con un grupo de compañeros. Entre 1906-1909.Mi agradecimiento a Alfredo Amor.
Año 1909. Representación teatral. «La Conquista de Jerusalén».Año 1909. Representación teatral. «La Conquista de Jerusalén».Año 1909. Representación teatral. «A buen rey, mejor vasallo».
La prensa conservadora presumiendo de los beneficios que Santo Domingo reportaba a Orihuela.
El Eco de Orihuela. Número 136 – 25 de abril de 1910. Puntualicemos las ventajas que reporta a Orihuela el colegio de Santo Domingo: La clase media, que no dispone de bienes para hacer crecidos gastos en la educación de sus hijos, tiene hoy un centro docente en el que gratuitamente se les da enseñanza.
El zapatero, el sastre, los industriales todos que prestan sus trabajos en ese colegio, tienen un cliente, que puede servirles, para con el trabajo que solamente e ellos prestan, vivir. Los abastecedores de comestibles (carnes, pescados, etc., etc.) cuentan con una casa que les consume mucho, y sólo con el producto de esas transacciones, pueden vivir muy holgados.
Los muchos empleados que prestan sus servicios en el Colegio; las fondas, confiterías, cafés y demás establecimientos cuya vida depende del crecido número de publicó que los frecuenta, tienen durante el curso un núcleo de gente que les consumen, y eso lo deben al Colegio de Santo Domingo, pues las familias de los colegiales visitan con frecuencia nuestra ciudad. Todas esas ventajas y muchas más que omitimos en gracia a la brevedad, reporta a Orihuela el Colegio de Santo Domingo.
Curso 1911-1912. Primera brigada.Curso 1912-1913. Segunda brigada.Curso 1916-1917. Primera Brigada.Curso 1916-1917. Segunda Brigada.Curso 1916-1917. Tercera Brigada.
Campo de Congregantesy otras excursiones.
Como os anuncié en la entrega anterior, voy a transcribir algunas narraciones de excursiones narradas por alumnos que participaron en ellas. Hay dos en las que se desplazaron en carros hasta la costa; eran las que llamaban «Campo de Congregantes»; la otra fue a pie hasta Jacarilla. Les he quitado un poco de paja para abreviarlas; pero son literales.
Abril de 1917. Campo de Congregantes en Torrevieja: Por fin amaneció el día 26, que era el designado para gira tan grandiosa. Hoy no es la campanilla la que nos despierta; el hermano Manuel Vengut, a las cuatro y media empieza a recorrer una por una las camarillas de los congregantes.
Nos lavamos, aseamos y vestimos con más diligencia que nunca, y después de asistir al santo sacrificio de la misa y recibir en nuestros pechos el pan de ángeles, bajamos al comedor para tomar también algo de sustento corporal. Ya nos esperaban los coches en la calle y según el orden prefijado los ocupamos y emprendimos el camino con dirección a Torrevieja.
Los treinta kilómetros que de Orihuela la separan los recorrimos en el más alegre bullicio, no haciendo mella en nuestros cuerpos juveniles lo poco cómodos movimientos de los coches o tartanas. Atravesamos con relativa velocidad la fertilísima huerta de Orihuela y parte del cercano monte llegando a la cumbre de una suave colina donde hicimos alto por primera vez.
Aquí se halla situada la Venta conocida con el nombre de Vista-Bella y nuestra jovial expedición se detuvo y bajó de los coches para dar cuenta de un no despreciable almuerzo. La parada fue breve y puestos otra vez en marcha, se encargaron los chistes y amenas narraciones de acortarnos la distancia que mediaba hasta el término de nuestro viaje.
Llegados a éste, el pueblo en masa arrastrado por la novedad nos seguía por todas partes sirviéndonos de amigable escolta y observando con curiosidad todo cuanto hacíamos y decíamos. Hasta la hora de comer anduvimos paseando por las blancas arenas de la playa fijando nuestra atención en la multitud de barcas que empujadas por un viento favorable cortaban con majestuosa indiferencia las cristalinas aguas del anchuroso mar y en las bandadas de gaviotas que con sin igual destreza capuzaban en el agua y sacaban en sus picos los pececillos que les sirven de alimento.
Torrevieja. Elevadora de sal. 26 de abril de 1917
El embarcadero de sal atrae de un modo especial nuestra atención y hacia él dirigimos nuestros pasos contemplando no solo el continuo movimiento de las barcas y vagonetas, sino la apacible combinación de colores formada por el azul del mar y la blancura inmaculada de ese tan apreciado fruto de su seno.
Dejamos al fin las blancas montañas de sal y el lago en que se cuaja lentamente y la larga serie de muelas que la trituran y dejan reducida a finísima harina, para volver a la casa que nos ofrecía gratísimo hospedaje, puesta generosamente a disposición de los PP. por el dueño de ella que fue antiguo colegial de Santo Domingo.
Era ya el mediodía y colocados en las bien ordenadas mesas, rezamos el Benedicite al que siguió durante toda la comida un alegre y animado «Deo-gratias». Fue un verdadero banquete en el cual dejose ver no menos la esplendidez y exquisito gusto de nuestro querido y prudente Director, el P. Juan Garrió, que la diligencia y maestría del H. Cocinero.
Playas de Torrevieja. 26 de abril de 1917.
Recorrimos después, la hermosa playa, contemplando por última vez sus finísimas arenas bañadas constantemente por un mar tranquilo y delicioso, y de vuelta ya para Orihuela, no quisimos abandonar la Ciudad de las Salinas, sin visitar antes a nuestro Rey y Señor en la Iglesia Parroquial.
Ante su magnífica portada de nuevo se sacó el retrato de todos reunidos ostentando cada uno en su pecho la medalla de Congregante. A la salida nos esperaban ya los coches; montamos y emprendimos el viaje de regreso despidiéndonos cariñosos de tan simpática población. Tras un rato de no muy lento caminar dejamos la carretera para tomar el camino que conduce a Tercia, hermosa finca de nuestro querido compañero de Congregación D. Jorge Roca de Togores.
Bachilleres. Curso 1916-1917.
A Tercia llegamos entre dos luces y mientras del todo iba desapareciendo la del astro rey, desaparecía también de entre las manos la merienda-cena que con diligencia y en abundancia se nos sirvió. Salimos de nuevo andando hacia la carretera; montamos por última vez en los carruajes, rezamos el Santo Rosario y algo cansados, pero alegres, llegamos al Colegio. Un té nos esperaba en el comedor y a poco la cama nos recibió en sus mullidos jergones, coronando día tan delicioso con un sueño apacible y sosegado. Rodolfo Soriano González. Congregante.
Curso 1916-1917. Brigada de Externos.Abril de 1918. Día de mona. «Campo» en el patio de Lourdes.
7 de febrero de 1918. Jueves lardero. Campo a la francesa. Una expedición a Jacarilla. Era una fresca mañana de Febrero. El reloj del Colegio acababa de dar las seis y cuarto, cuando la sonora campanilla vino a sacarnos del blando lecho. Soñolientos, aunque no perezosos, comenzamos a vestirnos inquietos con la idea de si realmente aquel jueves tendríamos expedición. Al fin se disiparon nuestras inquietudes al repartirnos las gorras, señal inequívoca de que aquel día era de Campo.
A las diez y media tomábamos el almuerzo y a las doce menos cuarto partíamos a pie por la carretera que va de Orihuela a Torrevieja con intención de hacer una pequeña excursión por el vecino pueblo de Jacarilla distante ocho kilómetros de la histórica Orihuela. Siguiendo nuestro camino fuimos dejando atrás la ciudad, la plaza de toros, las fértiles campiñas del término de Orihuela regadas por las aguas del Segura.
En Bigastro numerosa caterva de muchachos salió a recibirnos y acompañarnos hasta la salida del pueblo, indicándonos el camino que conduce a Jacarilla, una aldea propiedad del Sr. Marqués de Cubas. Una vez en Jacarilla saludamos al Sr. Administrador Don Juan Coig, el cual con amabilidad caballerosa nos acompañó a la magnífica quinta de recreo que el Sr. Marqués está construyendo en la parte meridional del pueblo.
Palacio del marqués de Cubas. Jacarilla. Colección Javier Sánchez Portas.
Dos grandes pedestales sostienen la puerta que da entrada al jardín y después de atravesar varios paseos, rodeados de hermosa floresta, nos encontramos ante la fachada del Chalet. La parte central está sostenida por dos columnas formando una especie de vestíbulo o pórtico que da mucha gracia al conjunto, como lo indica la fotografía que entonces sacamos.
Primera Brigada en el Palacio del marqués de Cubas. Jacarilla. 1918.
Rodeando la casa hay, un bonito y elegante jardín con un pequeño campo de Tenis adornado todo con focos de luz eléctrica. Dos vistosos edificios: la Casa Cuartel destinada a la Guardia Civil, y el de las escuelas de instrucción primaria animan el Parque; y cuando esté acabada la Iglesia, cuyos fundamentos vimos, el conjunto será encantador.
Después de haberlo visto todo, nos despedimos de D. Juan Coig, a quien dimos las gracias por su amabilidad y, por el camino orlado de palmeras, deleitoso umbráculo que bebe en el Segura, nos dirigimos al río vadeándolo en una tan amplia como fuerte barcaza propiedad de un colono de las cercanías.
Vadeando el río Segura en 1918.
La pintoresca vista fotográfica, que entonces se tomó, perpetuará el grato recuerdo de las impresiones de aquel día. Y como la hora avanzaba y nos convenía llegar pronto a casa para reposar del cansancio producido por los 16 kilómetros: siguiendo el camino, que junto con el río serpentea entre huertos y cortijos, nos dirigimos al Colegio, llenos de polvo, rendidos de cansancio, con un apetito mayúsculo; pero satisfechos por la excursión realizada, las impresiones sentidas, los goces sanos disfrutados, y deseosos de repetir cada mes una excursión semejante. Francisco Lucas Girona. De la 1ª Brigada.
Campo de Congregantes en «Villa Ferris». 2 de mayo de 1918: Unos golpecitos suaves dados en la puerta a las 4 y ½ de la mañana del 2 vinieron a sacarnos de estos ensueños y ni que hubiera habido brasas en nuestros lechos saltáramos más aprisa. Vestidos, limpios y aseados, y, después de oír la Sta. Misa, que celebró el P. Prefecto, recibir al Señor, darle gracias y tomar nuestro bocado de pan con chocolate crudo; al claustro a esperar los coches.
Allí el P. Garrió, director de la Congregación, nos distribuyó en grupos presididos por un P. Profesor o Inspector y una vez colocados se aflojaron los frenos, sonaron los látigos y los vehículos empezaron a deslizarse por la empedrada calle del Colegio primero y por las otras después, hasta tomar la carretera. Y una vez en ésta, corre que te corre y vaya que te vas, atravesamos la hermosa huerta de Orihuela, a la que dan vida y exuberancia las aguas del Segura, y no paramos hasta «Bella Vista» donde hicimos alto para tomar el almuerzo, que se nos sirvió en las eras a la vista del mar que teníamos allá lejos.
Bachilleres. Curso 1917-1918.
Media hora después sonó el pito y colocados de nuevo en nuestros puestos, se dio otra señal y reanudamos la carrera hasta llegar al término de nuestro viaje «Villa Ferris», preciosa quinta del Sr. D. Juan Coig, antiguo alumno del Colegio, situada a unos 200 metros del mar y rodeada por uno de esos preciosos palmerales, que dan a las huertas de Murcia y Orihuela, los encantos de paisaje oriental.
Llegar a «Villa Ferris», apearnos y emprender la carrera hasta la playa, fue cosa de un momento; allí cada cual desarrolló su programa que de antemano se había preparado: y quien paseando, quien corriendo por las peñas, quien construyendo diques de arena, quien cogiendo entre las rocas de la costa erizos y cangrejos y algunos pececillos dejados en los hoyos por las olas al retirarse, con los sustos, corridas y remojones que todo esto supone; pasamos alegres y entretenidos unas dos horas hasta que la señal nos avisó que nos fuéramos acercando hacia la casa, pues los pucheros y nuestros estómagos así lo deseaban.
Alumnos Externos. Curso 1917/1918.
Colocados ya en las mesas hubo unos instantes de silencio religioso y profundo, durante el cual se rezó el «Ángelus» y la bendición de la mesa. Acabado este segundo festín, y dadas a Dios las gracias, a la playa, que para chicos y grandes es el mar fuente de deleites inacabables. Nada, lo mismo que la mañana, pero con creciente alegría.
Sonó el pito, se suspendieron las hostilidades y en amigable concordia nos fuimos moros y cristianos a hacer el ejercicio del mes de las flores en honor de nuestra Madre Inmaculada. Era ya hora de pensar en la vuelta, pues el sol bajaba rápidamente a las montañas del Oeste: nos despedimos del mar y emprendimos con la misma alegría, aunque con más cansancio que por la mañana, la carrera hasta Orihuela, que solamente interrumpimos media hora para cenar en «Vista Bella».
A las diez y cuarto estábamos en el Colegio donde nos esperaba un té y la cama, que nuestros miembros cansados y nuestros párpados pesados como plomo, hacía rato deseaban. ¡Qué bien pagados quedan todos los esfuerzos del curso con la alegría íntima de que se disfruta el día del Campo de Congregantes! Enrique Roméu Palazuelos.
Congregación de María Inmaculada y San Luis Gonzaga en 1918: R. P. Andrés Carrió, Antonio Callejón, José Sendra, José Tulla, Mario Morell, Fernando Preciado, José Lencina, José Meseguer, Juan Bonmatí, Salvador Aledo, Antonio Ortiz, Juan Antonio Montesinos y Hermenegildo J. Valdés. Curso 1919/1920. Príncipes, emperadores y brigadieres perpetuos: Brotons D. – Trives F. – De Torres M. – Callejón A. – Ferrándiz V. – Ortiz A. -Roméu E. -Mena V. López T. – Brotons A. – Mena R. – Verdú P. -Miralles del Imperial CL. -Valdés H. J. -Fuster A. – Vidal F. – Antón A. B. – García J. -Ezcurra J. -García J.
Prácticas recomendables para el alumnado:
Hacer con fervor todas las devociones acostumbradas, especialmente al levantarse y al acostarse. No olvidarse de ofrecer por la mañana las obras de todo el día por las intenciones del Apostolado; y de formar la intención de ganar cuantas indulgencias pueda. Si es fácil; oír Misa cada día; y si no, suplirlo con algún rato de meditación.
No acostarse sin haber rezado el santo Rosario con la familia o en particular. Si no se oye sermón o no se asiste a alguna reunión piadosa, leer por espacio de diez o quince minutos algún libro piadoso, especialmente vidas de Santos. No dejar las santas costumbres de levantar el corazón a Dios antes y después de la comida, estudio, etc., de hacer la señal de la cruz al empezar un viaje y otras parecidas, que por desgracia van cayendo en desuso.
Consagrar algún ratito a la lectura, seria o amena, pero sana y útil, al estudio, no dejando para última hora el hacer la composición de vacaciones, de la cual depende el lugar que se ocupará en la clase al comenzar el nuevo curso y las dignidades de la primera Promulgación. Como obsequio de amor y gratitud al Corazón de Jesús o a la Virgen Inmaculada, hacer alguna mortificación pequeña. Besar respetuoso y amante la mano a los papás al levantarse, al acostarse, y cuando de ellos se ausenta por largo tiempo, nunca saliendo de casa sin su permiso.
Tener confesor fijo y cumplir con la práctica santísima de la Comunión frecuente, diaria a ser posible. Recoger sellos, papel de plata, estampas, cromos, libros, etcétera para cooperar con este medio tan fácil y sencillo a la salvación eterna de muchas almas.
Alumnado Curso 1920-1921.
Cosas que deben evitarse.
Juntarse con amigos malos o sospechosos. Si por relaciones de familia debe hacerlo, procurar no estar a solas con ellos. Leer u oír leer periódicos, revistas o libros malos (y aun medianos), ni siquiera los que en ellos parece indiferente. Asistir a teatros, bailes u otros espectáculos peligrosos, si no es por necesidad y con la familia. (Si el espectáculo fuera enteramente malo, de ningún modo le sería lícito asistir).
Tres abusos fatales que parecen cohonestar la vida del campo, el rigor de la estación y la costumbre: 1° Poca modestia en el vestido y en las posturas. 2° Nimia familiaridad con personas de otro sexo. 3° Ciertas bromas o chanzas que sin ser abiertamente malas, la misma urbanidad y buena crianza reprueban. Ser vil esclavo del respeto humano, siempre que conviene hacer algún acto o demostración que la Religión o el pudor exigen imperiosamente.
Dos escollos igualmente reprensibles en el trato con los criados o dependientes; familiaridad excesiva, y altanería o despotismo. La independencia y alejamiento de los papás y aquel desamor imperdonable de jóvenes, que por no sacrificar un momento sus diversiones dejan de hacerles compañía al verles enfermos o afligidos por algún pesar.
Alumnado Curso 1921-1922.
Como en la entrega anterior, se completa la relación de alumnos con este listado en el que aparecen los fallecidos con los apellidos entre la H y la Z hasta el año 1922; y su periodo de estancia en el Colegio de Santo Domingo.
Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).
Mi agradecimiento a Jesús García Molina, Javier Sánchez Portas y J. Manuel Dayas.
Hace un siglo, cuando Santo Domingo cumplía cincuenta años como centro diocesano de enseñanza, publicaron un catálogo general formado con listados de jesuitas y alumnos que habían pasado por el colegio en el periodo 1872-1922. Dicho catálogo estaba ilustrado con añejas fotografías realizadas en esos cincuenta años.
Cien años después, el presente trabajo es una especie de digitalización de aquella publicación; os la ofrezco dividida en dos entregas y enriquecida con noticias de prensa y otras imágenes que he podido localizar. Valga como contribución al ciento cincuenta aniversario del que fue mi colegio.
Padres y hermanos Jesuitas:
Comenzamos con el listado de padres y hermanos de la Compañía de Jesús que prestaron servicio en el Colegio de Santo Domingo entre los años 1872 y 1922, empezando por los rectores.
El catálogo de padres y hermanos jesuitas incluye el periodo de permanencia en el colegio y la ubicación, en 1922, de los que permanecían con vida.
Listado de alumnos, letras A-G.
Al listado de alumnos, aderezado con las fotografías originales, le he añadido algunas noticias de las que he encontrado en la hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional. Son noticias escogidas entre las publicadas por la prensa de Orihuela y Alicante, anunciando las aperturas y clausuras del curso; las llegadas y partidas de los «señoritos alumnos» y sus ilustres familias que, durante unos días, llenaban de vida y color a Orihuela.
Noticias que daban cuenta de los certámenes literarios, poéticos, gramáticos, científicos, filosóficos, históricos o patrióticos; de los brillantes resultados de los exámenes; de la fiesta de los Inocentes; de las que hacían en honor a San José, a Santo Tomás, a San Estanislao de Kostka o a la Inmaculada Concepción; como esta primera que describe un acto dedicado a la virgen, en 1878, en el que se incluye pintura, matemáticas, ciencias, latín, poesía…
El Segura. Número 19 – 24 de mayo de 1878: Relación de las composiciones presentadas a la Virgen sin mancilla por los alumnos del Colegio de Santo Domingo. El Sr. Lencina en la composición presentada el día 2, nos recuerda aquellos tiempos en que la Universidad de Orihuela, cuna de tantos esclarecidos ingenios, ofrecía a sus concurrentes las armas irresistibles de una lógica rigurosa. El silogismo campea de un modo notable en la composición que nos ocupa, probando la prerrogativa más querida de nuestra Señora.
El día 3 expuso el Sr. Martínez e Hilla un hermoso rosal con dos flores, pintado a la aguada. Inútil nos parece encarecer la oportunidad de la idea del Sr. Martínez, pues sobre no ignorar nadie que la Iglesia invoca a María con el título de Rosa mística, se encargó de hacerlo el Sr. Paredes, en su composición presentada el 6, quien después de habernos dado a conocer los caracteres botánicos del género rosa con la mayor brevedad y precisión, nos dirige a María para que admirando en ella el hermoso matiz de la flor, nos extasiemos respirando los suaves aromas que derrama el dulce néctar de sus virtudes.
Ya el día 4 había encontrado el Sr. Carlos Coig en la hermosura de algunos colores, simples bosquejos de las virtudes de la Señora. La descripción científica del arco iris le ofrece una bella ocasión de presentarnos el Iris celestial. María como objeto de nuestras miradas, como centro de nuestra esperanza en las turbulentas borrascas que a cada paso amagan al mortal.
Llegaba su turno a las clases de ciencias exactas, y en los días 5 y 7 respectivamente, las de Geometría y Aritmética intervinieron dignamente en la que podríamos llamar Exposición Mariana. En efecto; el día 5 el Sr. Boquer, representante de la 1ª de las clases citadas, empezando por dar una clara idea del origen y ocasión de la colosal Imagen de Ntra. Sra. de Francia, resuelve con gran claridad y exactitud (hemos comprobado el resultado con datos que tenemos a la vista), sirviéndose de los procedimientos trigonométricos un problema cuya incógnita es la elevación de la susodicha Imagen.
Si feliz como la anterior, mucho más atrevido, sin embargo, fue la idea del Sr. Aráez al indagar los grados de gloria que, con su continua correspondencia a la gracia, se granjeó la Madre de la divina gracia. Su hipótesis arroja un resultado de muchos millones de guarismos: de donde podríamos inferir que también las Matemáticas están de acuerdo con los Stos. Padres, en poner sobre toda otra, la gloria sin límites de la Reina de los cielos.
Estudios de Dibujo en la clase del Hermano Canudas.
Los alumnos de la clase superior de latín presentaron el día 8 una bella traducción al latín de la descripción de la batalla de Covadonga. Su estilo abiertamente histórico, nos recuerda en especial al autor de la Conjuración de Catilina. El Sr. Sánchez, alumno de la clase de Historia Universal ofreció, el día 9, un hermoso trabajo sobre el origen del portentoso templo del Pilar.
Santiago recibe a orillas del Ebro la misión de edificar un templo: le trasmite la orden la misma Madre de Jesús que viviendo aún en Palestina fue acompañada de millares de celestiales coros a la capital de Aragón para consolar al Sto. Apóstol, prometiéndole que en aquel templo, nunca faltará quien venere a la Madre del Salvador.
Quisiéramos disponer de más espacio, no ya para publicar íntegra, sino para hacer saborear a nuestros lectores las bellezas de la linda poesía que el nuevo poeta Sr. García y Martínez, alumno de la clase de Retórica, elevó a los pies de la Virgen Inmaculada, el día 10. En la imposibilidad de detenernos en largas consideraciones, hemos preferido dar una pequeña idea de la composición, insertando a continuación la siguiente estrofa en la que el poeta pinta a la Señora en el momento en que desciende de los cielos para quebrantar la cabeza del infernal Dragón. Dice así:
Cual de Océano las aguas cristalinas / A la vista de Feto resplandecen, / Cuando en carro luciente / Gallardo asoma por el ancho Oriente; / O cual la nube pura / A quien vistosos rayos enriquecen / Con luces peregrinas; / Así la Virgen en la inmensa altura Brilla / a la vista del Criador amante. /¡Oh, dicha! ¡Eterna dicha! Ya desciende del trono rutilante / y el claro espacio presurosa hiende…
Esta primera entrega del catálogo contiene las fotografías del alumnado del siglo XIX y el listado entre las letras A y G. He respetado el orden original, que no es del todo alfabético. Está agrupado por letras; exceptuando a los alumnos que habían fallecido a la fecha de publicación. Esos, los encontraréis al final.
Estudios de Dibujo en la clase del Hermano Canudas.El Padre Vicente Gil y la Junta de Congregación Mariana.Curso 1880-1881 Primera Brigada.Curso 1880-1881 Segunda Brigada.Curso 1880-1881 tercera Brigada.Curso 1880-1881 La Banda.
La unión democrática (Alicante). Número 1421 – 20 de junio de 1883: Nos escriben de Orihuela que los exámenes verificados en el colegio de Santo Domingo han dado este año resultados altamente satisfactorios, tanto en los alumnos de primeras letras, como en los matriculados en la segunda enseñanza.
Entre estos últimos figuran algunos hijos de nuestra ciudad, habiéndose distinguido de un modo especial el aventajado y estudioso niño D. Ramón Vidal e Irles, que, además de la medalla de premio, ha obtenido en las asignaturas de Latín y Griego y Geografía Universal, la honrosa calificación de Sobresaliente, por lo cual le felicitamos, deseando que la satisfacción que en estos momentos ha de embargarle, sea estímulo constante para el éxito completo de sus estudios, empezados con tan buenos auspicios y felices resultados.
Semanario católico. Número 742 – 21 de febrero de 1885: El martes tuvimos el gusto de asistir a una concertación celebrada por los alumnos de la clase de Retórica del Colegio de Santo Domingo de Orihuela, que dirigen los Padres de la Compañía de Jesús. El acto fue brillantísimo y ofreció ocasión de que se pudieran apreciar la acertada dirección que saben dar a los estudios los PP. Jesuitas, así como los adelantos de los alumnos que les están confiados.
La concertación versó sobre la elocuencia sagrada, y fue grande nuestra complacencia al oír expresarse con gran soltura y en correcto latín a aquellos niños, que mutuamente se preguntaban, contestaban y corregían, bajo la presidencia y dirección del más aventajado, que por fin declaró vencedor al bando romano.
El alumno Antonio Gómez recitó con excelente entonación y pronunciación correcta la bella oda horaciana Siete Diva, de la cual hizo un minucioso análisis con la exposición y explicación de la clase de metro en que estaba escrita. No fue menos notable la representación por seis alumnos, del hecho histórico de la vergonzosa abdicación de Carlos IV a favor de Napoleón.
Siguió después la repartición de los premios, concluida la cual, se entonó un precioso himno con acompañamiento de piano con que se dio fin al acto. Los concurrentes salieron satisfechos y complacidos, tanto de los adelantos de los alumnos, como del celo de los maestros, así como de la finura y exquisito trato de los Padres encargados de dirigir el establecimiento.
Una cosa llamó desagradablemente nuestra atención. Tratándose de una fiesta literaria, esperábamos nosotros ver reunida en el local donde aquella tenía lugar, la mejor parte de la buena sociedad orcelitana… pero nos equivocarnos, las personas que asistieron eran casi en su totalidad forasteras.
Nosotros diremos sin ofensa, que este hecho habla no muy alto a favor de la ilustración y cultura de Orihuela, y sentimos tener que expresarnos así, tanto más, cuanto que siempre hemos sentido y sentimos simpatías hacia aquella ciudad, en la que hemos pasado nuestros mejores años. Por lo visto Orihuela no tiene el instinto de la propia conservación.
El Oriolano. Número 8 – 9 de mayo de 1885: COLEGIO DE SANTO DOMINGO. Quisiéramos disponer de espacio suficiente para hacer una minuciosa descripción de la brillante fiesta literario-musical con que los alumnos de este colegio, especialmente los de la clase de Historia Natural, obsequiaron el día de ayer a su digno rector, con el plausible motivo de la festividad de su santo; pero ya que el exceso de original nos lo impide, hemos de limitarnos a hacer esta breve reseña de tan lucido certamen, que presidía el alumno D. Esteban Giménez, iniciador del acto con la lectura de un correcto discurso preliminar.
Las tres partes en que el programa científico se hallaba dividido (Anatomía y Fisiología vegetal y Fitografía) estuvo a cargo de los alumnos Sres. Ayala, García Ruiz, Ulibarri, Egea, Múrtula, Navarro, Verdú y Olmos, y los plácemes que recibieron de la numerosa y escogida concurrencia deben servirles de estímulo en sus difíciles estudios, así como de merecida recompensa a la aplicación con que corresponden a los desvelos de sus padres e ilustrados profesores.
Los intermedios fueron amenizados por la orquesta que ejecutó con gran acierto las sinfonías de Lucrecia y Moisés, mereciendo especial mención el trío a violines y piano por los señores Muné, Soriano y Rogel, y la sinfonía de Semíramis que a cuatro manos ejecutaron al piano, con notable maestría, los Sres. D. José Ramón Biscuet y D. Adolfo Rogel.
En los ejercicios de declamación sobresalieron los señores García Ruiz, Giménez, Navarro y Múrtula, terminando tan agradable fiesta con la declamación por D. Ángel Ayala de unas estrofas líricas compuestas y dedicadas por tan aventajado joven al R. P. Rector.
La crónica. Número 140 – 5 de agosto de 1885: Fin de Julio, y principio de Agosto, su sucesor, según reza el almanaque. La despedida que al primero de estos dos meses se le hizo en el colegio de Santo Domingo por los PP. de la compañía de Jesús y por los señores de Bonafós, en el presente año, para solemnizar su último día en el que se celebran las glorias del gran santo Ignacio de Loyola, fue todo lo grande que corresponder puede a los grandes beneficios que los jesuitas reciben de ese su santo protector que realizó la inmensa obra de fundar la compañía de Jesús y dotarla de esa abnegación santa propia de su fundador.
Por eso sus hijos agradecidos, y los señores de Bonafós que se han puesto bajo la tutela de aquel esclarecido varón, unidos celebraron en dicho día los cultos que ofrecieron a la mayor honra de Dios y gloria de su santo siervo. Por la mañana a las seis y media se celebró la misa de comunión general a la que asistió un buen número de fieles de ambos sexos, siendo esta la mejor prueba de la estima y veneración que en Orihuela se guarda al glorioso santo cuya fiesta en aquel día se celebraba.
La solemnidad con que se llevó a efecto la Misa Mayor y la función de la tarde en la que después de exponer a S. D. M. se cantó un magnifico Trisagio, seguido de un notable sermón destinado a ensalzar las glorias del gran varón de Loyola que pronunció el R. P. Debant y la reserva, todo fue sorprendente y digno del esclarecido fundador de la compañía de Jesús.
Durante todas las solemnidades del día se dio a adorar la santa reliquia que posee la compañía. La Iglesia estuvo profusamente iluminada y con un decorado de exquisito gusto como lo saben hacer los RR. PP. de la compañía de Jesús. En el altar mayor y sobre el tabernáculo se veía otro bonito altar en cuyo centro se hallaba el gran cuadro de S. Ignacio que poseen los jesuitas, y formando como su séquito se hallaban colocados en cada pilastra un cuadro representando a algunos de los numerosos santos que han pertenecido en vida a la compañía de Jesús y han sido legítimos modelos del grandioso original S. Ignacio.
¿Y qué diremos: del altar llamado de S. Ignacio construido a expensas de los señores de Bonafós. Con pocas palabras no podemos dar una idea clara y expresiva del gusto y delicadeza con que se hallaba decorado. Basta decir que parecía un Paraíso en donde el alma se ensancha y llena de santa alegría, al contemplar aquel cuadro de belleza destacándose con gran majestad la bonita estatua de S. Ignacio de Loyola.
Grato recuerdo nos queda de aquella fiesta y con satisfacción damos la más cumplida enhorabuena a los PP. de la compañía de Jesús que con acierto han sabido implantar en esta población el culto de su santo fundador, y a los señores de Bonafós que tienen la dicha de ser los primeros que les han secundado.
El Oriolano. Número 29 – 3 de octubre de 1885: COLEGIO DE SANTO DOMINGO DE ORIHUELA. Se pone en conocimiento de los alumnos externos que hubieren de continuar sus cursos académicos en el de 1885 a 1886, o ingresar en este colegio, que desde el día cinco del actual hasta el quince, ambos inclusive, estará abierta la Secretaría todos los días no feriados, de nueve y media a once por la mañana y de tres y media a cinco por la tarde, para el pago de los derechos de matrícula; y que en los mismos días y horas se hallará constituido el tribunal para los exámenes de ingreso. Orihuela 30 de Setiembre 1885.
El martes. Número 100 – 29 de octubre de 1885: El Domingo, según anunciamos oportunamente, se celebró en el colegio de Santo Domingo, la solemne distribución de premios que debió haber tenido lugar en el mes de Junio último.
Acto de verdadera importancia, por el que se patentiza y se hace público el adelanto, la aplicación y aprovechamiento de los jóvenes alumnos de aquel colegio, premiando su decidido afán por el estudio, y su plausible amor al trabajo; sirviendo además de estímulo para todos, que desearán alcanzar los mismos y mayores triunfos académicos.
El salón donde el acto se verificaba, estaba ocupado por las distinguidas familias de los niños que en el mencionado colegio reciben educación y decorado con el mayor gusto y delicadeza; siendo digno de admirar el entusiasmo con que aquellos jovencitos aplaudían a sus compañeros, al designarles el premio a que con su aplicación se habían hecho acreedores. Dignos eran de esos aplausos, y de que se les obsequiara y distinguiera con los armoniosos acordes de la marcha real.
Nosotros también quisiéramos obsequiarles, consignando sus nombres dentro de una orla, en nuestro periódico, pero no disponemos de espacio para tanto. Solo mencionaremos a los señoritos D. Pedro Pourtau y Miralles, D. Ángel Ayala, D. Luis García Suárez y D. Esteban Giménez Ulibarri, que obtuvieron mayor número de premios.
También mencionaremos, para dedicarle un fúnebre recuerdo, al que fue alumno de dicho colegio, D. Joaquín Spuche y Pérez de los Cobos, a quien se adjudicaron algunos premios en recompensa a sus trabajos estudiantiles, y no ha podido presenciar los lauros victoriosos que consiguiera, porque le sorprendió la muerte dejando a su distinguida familia en el mayor desconsuelo.
Reciban todos los alumnos premiados nuestra enhorabuena. Sírvanles estos premios de poderoso talismán para alcanzar otros y otros, afanándose sin desmayar ni un momento a fin de no descender del lugar en que su aplicación les ha colocado; demostrando mañana y siempre, con sus actos, que con razón se les llama hoy los hombres del porvenir.
Nuestra enhorabuena también a los ilustrados profesores, los PP. de la compañía de Jesús, a cuyo cargo tienen el colegio de Sto. Domingo, que con tan esmerado celo, y fino tacto, dirigen los infantiles corazones de los niños encomendados a sus cuidados, acostumbrándolos al estudio y al trabajo, facilitándoles una educación por todos conceptos recomendable.
Y para la atribulada familia del malogrado niño D. Joaquín Spuche y Pérez de los Cobos, nuestro sentido pésame, deseándola paciencia y resignación con la voluntad de Dios.
La crónica. Número 108 – 24 de diciembre de 1885: Los actos literarios que se han celebrado estos días en el colegio de Santo Domingo han estado brillantísimos, y los exámenes que se han verificado han dado un resultado satisfactorio a pesar de haberse abierto tan tarde el presente curso. En dicho establecimiento de enseñanza y siguiendo la costumbre de otros años, tendrá lugar el día 28 del corriente, por la tarde, la célebre inocentada que hacen las delicias de los niños, y la distracción de los mayores. A este acto solo podrán entrar las personas que presenten en la portería la correspondiente tarjeta de invitación.
He utilizado las fotografías del año 1884 para ilustrar la crónica de la «fiesta de inocentes» de 1885.
Año 1884. Fiesta de Inocentes. Estado Mayor.
La crónica. Número 109 – 31 de diciembre de 1885: DE INOCENTES. No se crea por el título del presente artículo, que pretendo, escribir para inocentes, no, mi pluma en esta ocasión se dedica única y exclusivamente a relatar bien a la ligera, pues no hay espacio para más, la fiesta de inocentes que en los días 27, 28 y 29 ha tenido lugar en el Colegio de Santo Domingo.
Los inocentes niños, por sí solos, en estos días en que a su cabeza hubiese otro niño que por breves momentos rigiera los destinos del país (vulgo Colegio de Santo Domingo) no podían entenderse, todo hubiera sido el desorden y anarquía; nadie hubiera vivido en paz y con tranquilidad en el renombrado día de inocentes; se hacía necesario un jefe que dirigiera sus pasos, que secundara sus deseos; era preciso elegir un Rey que los gobernase, por esta razón algunos en representación de los demás debían reunirse en Congreso para elegir al Rey de los inocentes.
Año 1884. Fiesta de Inocentes. El rey y su séquito.
Llegó en efecto el día 27, y a las 6 de la tarde, el espacioso salón donde aquella elección había de tener lugar, era ocupado por lo más escogido y selecto de la sociedad orcelitana, y por las numerosas y distinguidas familias de los alumnos del citado Colegio. Se dio principio a la formal elección del Rey, en la que los pequeñuelos, con suma viveza y despejada imaginación sostuvieron las más acaloradas discusiones llegando por fin a un feliz resultado, aclamándose por unanimidad al Rey de los inocentes, ocupando el trono de la ilustre familia de los parlanchines el alumno D. Francisco Poveda, con el título de Parlanchín 9º.
A las 5 se retiró S. M. Parlanchín después de ser repetidas veces aclamado y vitoreado con gran regocijo y entusiasmo de sus súbditos, al regio comedor en donde tuvo lugar el banquete real, que fue amenizado con varias y escogidas piezas que ejecutó la banda de música de esta ciudad. Terminándose la fiesta del día con una serie de inocentadas que hicieron pasar un agradable rato a lodos los allí congregados.
Año 1884. Fiesta de Inocentes.Artillería.
Al siguiente día 28, a las 3 de la tarde, se celebró un regio paseo por los claustros del Colegio, y acto seguido tuvo lugar un simulacro militar llevado a cabo por todas las fuerzas de que se componía el ejército de la pequeña nación. Las maniobras fueron presenciadas por el Rey desde un trono admirablemente engalanado, y por las numerosas familias que llenaban por completo las anchas y espaciosas galerías y claustros del patio de la antigua Universidad.
El 29, último día del reinado de la inocencia, después de presentados los embajadores que de lejanas tierras eran remitidos convenientemente colocados en un gran cajón, todas las potencias amigas envidiosas del esplendor y magnificencia de la corte de D. Parlanchín, se conjuraron contra él y después de una reñidísima batalla en la que sucumbió el inocente Rey, víctima de su arrojo se hicieron dueños de su reducido territorio, dándose con ello fin a la famosa inocentada del año 1885, en el Colegio de Santo Domingo.
Año 1884. Fiesta de Inocentes. Gran Parada.
En todos quedó un gratísimo recuerdo y un especial contentamiento, admirando de una vez más las felices distracciones a que se dedican los jóvenes alumnos en estos días de descanso. La concurrencia ha sido numerosísima en todos estos actos; pero causa extrañeza, que cuando se trata de actos públicos científicos o literarios, que verdaderamente dejan nombre y dan una señalada prueba de la buena dirección que en materia de enseñanza distingue a los PP. de la Compañía de Jesús que se hallan al frente de dicho centro de instrucción, no acuda lo mismo. Adelante, pues, y hasta otra.
La crónica. Número 113 – 28 de enero de 1886: COLEGIO DE SANTO DOMINGO. El domingo a las 10 de la mañana tuvo lugar en el colegio de Santo Domingo un acto público de Psicología. Defendió el señorito Santiago Mataix y Solé; arguyeron los señoritos Ángel José Fernández y Nieto, José Luis de Briones y Angosto, y Juan de la Cruz Arcas y Fernández, todos ellos discípulos de 2º año de Filosofía.
El señor defensor después de un breve discurso sobre la naturaleza y existencia de la libertad humana, demostró y sostuvo sucesivamente estas tres proposiciones que los adversarios escogieron de entre los 12 temas que comprendía el programa de las tesis: «el alma humana es inmortal», «el objeto proporcionado de nuestro entendimiento son las esencias de las cosas materiales» y «acerca de aquellos medios que se le representan como no necesarios para la consecución de la felicidad, la voluntad es verdaderamente libre».
Explicó el señor Mataix y probó estas proposiciones con gran claridad, limpieza y tino; y luego defendiolas con tanto brío, y supo desenvolverse de las objeciones propuestas con tanto acierto y con tanta soltura, que justamente llamó la atención de todos sus oyentes. Mostró el señor Mataix en su defensa filosófica de más de una hora y media, una memoria feliz, un entendimiento claro y constante, en fin un talento nada común.
Que el divino Autor de toda luz continue ilustrándole y perfeccionándole para su provecho propio, no menos que de la misma sociedad. También los señores arguyentes dieron pruebas de su perspicacia y sutileza. Bajo la dirección de su profesor, habían de antemano preparado por sí mismos sus respectivos argumentos, escogiendo y entrelazando las más grandes dificultades que los autores y sobre todo el P. Suárez suelen presentar sobre esas materias.
En general supieron proponerlos y seguirlos, conforme a las reglas más perfectas del silogismo: ninguno de ellos se encontró atajado, y todos se retiraron del combate vencidos, si más no sin fuerzas para continuar combatiendo. Contribuyeron a hacer más reñida y fogosa aquella lucha, algunos PP. del Colegio, ora sosteniendo las mismas dificultades de los alumnos, ora objetando otras nuevas y más valientes.
El defensor supo rechazar y aun romper las flechas de sus aguerridos maestros y superiores, no con menos arte y felicidad que las de sus bisoños condiscípulos. Asistieron a dichos actos todos los superiores y profesores del Colegio y los alumnos todos del mismo; varias señoras y caballeros, y una comisión numerosa de seminaristas, presidida por uno de sus respetables maestros que se dignó enviar el muy digno y caballero Rdo. Sr. Rector del seminario, movido tanto de su afición a las ciencias cuanto de su acendrado amor hacia los hijos de S. Ignacio.
La crónica. Número 115 – 11 de febrero de 1886: Colegio de Santo Domingo. El domingo a las 10 de la mañana tuvo lugar en el salón de actos literarios la anunciada concertación que los alumnos del 2º año de Latín dedicaban al R. P. Provincial, dándose principio con un delicado soneto declamado con mucha gracia por el Srto. D. Manuel Hernández.
Acto seguido los emperadores Srtos. D. Luis Ayala y D. Dionisio Pérez Carrascosa arengaron con fácil y elegante prosa latina a sus soldados respectivos y al animarles para aquella gran batalla literaria, denotaban un fuego tal, que no se necesitaba recordarles aquella sabia sentencia del romano orador: «ardeat orator si judicem velit incendere».
Distinguiéronse notablemente por la vivacidad con que luchaban los Srtos. D. Francisco Ruano y D. Manuel Hernández, que en más de una ocasión supieron captarse las simpatías del auditorio. Los RR. PP. Rector, Prefecto y joven profesor les dirigieron algunas preguntas, llamando mucho la atención por su facilidad y acierto en contestarlas según las reglas de la majestuosa lengua del Lacio enriquecida por tantos y tan ilustres varones.
Los Srtos. D. Eduardo Ayala y D. Gaspar Abad con suma naturalidad y gracia preleyeron y declamaron la grandiosa Oda «In Licinianum» de nuestro poeta Marcial, gloria de la literatura clásico-latina. EL señorito D. José Mª García Suárez con voz clara y penetrante, limpidísima pronunciación, gesto noble y presencia agradable, declamó la misma composición trasladada en liras.
Y por último el señorito D. Gregorio de Balparda, declamador de la última composición, respondió con tal soltura y destreza que parecía serle connatural el lenguaje de los antiguos romanos, dándose fin con la coronación de la bandera romana, que fue la vencedora, de manos del R. P. Provincial.
El salón se hallaba elegantemente adornado formando un agradable conjunto con los alumnos que en el escenario lucían las insignias propias del cargo que ejercen en la cátedra y en el pensionado. Pero causa lástima y grande por cierto, que en estos brillantísimos actos se note poca concurrencia, lo cual es un estímulo menos para los alumnos, quienes se animan al estudio si ven que sus esfuerzos son premiados siquiera sea con la presencia de quien pudiera alentarles con un medio facilísimo al mismo tiempo que grato, y que tanto contribuye al esplendor y sorprendente aspecto de tales solemnidades.
La crónica. Número 126 – 29 de abril de 1886: EN EL COLEGIO DE SANTO DOMINGO.Invitados por el R. P. Rector, tuvimos el gusto de asistir el lunes último por la tarde, a la solemne fiesta, que los alumnos dedicaron a la memoria del intrépido navegante, explorador del continente americano, Cristóbal Colon.
El salón donde tuvo lugar, estaba adornado con sencillez, al par que con gusto y elegancia, luciendo en el centro un gran escudo alegórico al acto: a uno y otro costado se veían profusión de banderas, estandartes y luces. La concurrencia, numerosa y escogida, compuesta en su mayor parte de familias de los alumnos del colegio.
Se dio principio con la ejecución de una preciosa sinfonía titulada «La Perla de Occidente», original del profesor de música del colegio, director de la banda municipal, D. Leopoldo Soriano: a la sinfonía siguió una prelusión castellana por el colegial D. Joaquín Sánchez Cantalejo y Villarejo, leída con buena entonación y serenidad.
En ella reseñó el señor Sánchez con claridad y precisión los obstáculos y contrariedades con que tuvo que luchar Colón antes de llevar a cabo el descubrimiento del Nuevo Mundo, y los pasos que dio antes de emprender su temerario intento; todo lo cual era el orden de temas de las diferentes composiciones que a poco tuvimos el gusto de oír.
Dividiose la función en dos partes: la primera titulada Colón y España dio principio con la balada «El Genovés en la Rábida» por el alumno D. José Segura, a la que siguió el «Mensaje al Rey Católico», oda elegiaca latina que pronunció D. Manuel Senante. A continuación los señoritos D. Juan de la Cruz Navarro, D. José Roca de Togores D. Juan de la C. Arcas, D. Alfredo Salvetti, y D. Ángel José Fernández Nieto, declamaron un diálogo titulado «La junta de Salamanca» en la que se discutió con vigor la idea proyectada por Colón, luciéndose notablemente los alumnos referidos.
«Colón ante Isabel la Católica», fue la narración castellana que dijo D. Francisco Ruano. «Un adiós a la patria» bonito idilio castellano que pronunció el señorito D. José María Suárez. La lectura de poesías terminó con «La Cruz por estandarte» difícil composición en esdrújulos que dijo D. Vicente Almagro; dándose fin a la primera parte con una bonita barcarola original de D. Adolfo Rogel, profesor también del referido colegio, y que lleva por título «Por patria la mar».
La segunda parte, titulada «El Nuevo Mundo» la componían la leyenda castellana «La Atlántida» por D. Francisco Martínez de Galinsoga; «Apóstol y Almirante», oda francesa por D. Luis de Briones; «Temores y Esperanzas» jornada dramática que declamaron los señoritos D. Enrique Fernández, D. Ceferino Pérez, D. Ignacio León, D. Miguel González, don Enrique Bushell y D. Ginés Gómez; la magnífica plegaria coreada «La estrella de los mares», música del señor D. Ramón Bisquet, profesor del colegio, que todos ejecutaron admirablemente, y en particular el señorito D. Carlos Prytz que fue muy aplaudido: «¡Tierra! ¡Tierra!» fragmento épico griego que pronunció D. Antonio María Villalón; «Por Castilla y por León, nuevo mundo halló Colón» trovas en castellano antiguo por D. Miguel González Hernández; «El Nuevo Mundo, a Colón», oda pindárica por D. Amancio Sánchez.
El público aplaudió con frenesí a todos los colegiales que tomaron parte en esta fiesta, saliendo muy complacidos, y conservando el recuerdo gratísimo del notable acto celebrado.Nuestra enhorabuena a los jóvenes alumnos, a los profesores de música y a los PP. Jesuitas del colegio de Santo Domingo.
El Dr. Auzoux y su modelo de hombre clástico (1845).
La crónica. Número 127 – 6 de mayo de 1886:COLEGIO DE SANTO DOMINGO. El acto que en la mañana del domingo tuvo lugar en dicho establecimiento, estuvo muy brillante y lucido. Se trataba de hacer un ensayo de Fisiología que dejara buen nombre a la clase del 6° año y así se consiguió por los señoritos que en él tomaron parte que lo fueron don Manuel Ferriz, don Luis García Suárez, don Federico Javaloy, don Juan de la C. Navarro, don Arturo de Pardo, don Miguel Pérez, don Pedro Pourtau-penne, don José Roca de Togores, y don Amancio Sánchez.
Se dio principio al acto con la lectura de un sencillo y bien meditado discurso sobre las maravillas que encierra el órgano del oído y la importancia suma de este principal sentido. El señor Pourtau-penne dio pruebas evidentes de su aprovechamiento y sólida instrucción al leer tan notable discurso. Todos los alumnos estuvieron a gran altura explicando con claridad y lucidez la estructura de los principales aparatos del cuerpo humano sobre los acreditados modelos de anatomía clástica del doctor Anzoux que tanto contribuyó a facilitar el estudio del complicado organismo del hombre.
El diario de Orihuela. Número 2 – 2 de julio de 1886: En los exámenes de prueba de curso, verificados en el presente año en el Colegio de Santo Domingo, se ha obtenido el siguiente favorable resultado: Aprobados, 70. Buenos, 73. Notables, 50. Sobresalientes, 75. Además han recibido el grado de Bachiller 10 alumnos; 4 con la certificación de Sobresaliente en los dos ejercicios, y 6 con la de aprobado.
La crónica. Número 146 – 16 de septiembre de 1886: COLEGIO DE SANTO DOMINGO. Pasaron las vacaciones con los halagos del descanso, y llegó el día de hoy en cuya mañana ha tenido lugar en la iglesia del colegio de Santo Domingo de esta ciudad, la solemne inauguración del curso académico de 1886 a 1887; acto que hemos tenido el gusto de presenciar, correspondiendo así a la atenta invitación que nos hicieron el R. P. Rector y distinguidos Profesores de dicho centro de enseñanza.
Ante un numeroso y escogido público que ocupaba las anchurosas naves del templo, y bajo la presidencia del R. P. Rector, y con asistencia de las autoridades locales previamente invitadas, se dio principio al acto con la celebración del santo sacrificio de la misa; siendo el celebrante el M. I. Sr. Vicario Capitular de esta diócesis, D. Ramón Bello.
A continuación, el R. P. Deban pronunció un brillantísimo discurso destinado a colocar en el lugar que por derecho corresponde al hermoso idioma latino, ensalzando su importancia y necesidad para formar en el hombre una perfecta instrucción científica y literaria, desarrollando su tema con sólidos argumentos que no admitían réplica de ningún género ni dejaban lugar a la duda: notándose en todo su discurso la brillantez de estilo y delicadeza de frases propias del orador que por largo rato llegó a hacerse dueño del ánimo de los oyentes. Con la lectura del cuadro de señores Profesores se dio fin a tan solemne acto, y principio al curso de 1886 a 87.
El diario de Orihuela. Número 263 – 7 de junio de 1887: Se ha concedido autorización al colegio de Santo Domingo de esta ciudad para que puedan llevarse a cabo en él los ejercicios del bachillerato.
La crónica. Número 184 – 9/16 de junio de 1887: El día 15 del corriente, habrá en el Colegio de Santo Domingo solemne distribución de premios, y en dicho día podrán ya marchar a sus casas los colegiales a pasar las vacaciones del verano.
Ayer se vio esta población sumamente concurrida por numerosas familias de los niños del Colegio de Santo Domingo, que vinieron a presenciar los solemnes actos literarios de fin de curso, que tuvieron lugar por la mañana, y llevarse a los niños para que pasen en su compañía las vacaciones.
Curso 1887-1888. Primera Brigada.
El Liberal (Alicante). Número 425 – 18 de junio de 1887: Ayer regresaron a esta capital los ilustrados catedráticos de este instituto provincial de segunda enseñanza, que fueron en comisión a Orihuela para examinar a los alumnos del colegio de Santo Domingo. Durante su estancia en aquella población se han verificado los exámenes de prueba de curso y los de grado de bachiller.
Bachilleres año 1887: J. L. Briones, A. Salvetti, F. Casanova, D. Maseres, A. Moreno, M. Roca de Togores, J. Arcas, A. Casanova, A. J. Fernández y M. Sola.
El diario de Orihuela. Número 337 – 15 de septiembre de 1887: Con motivo de ser mañana la apertura del curso académico del 87 al 88 en el colegio de Santo Domingo son muchísimas las familias de alumnos de este colegio que se encuentran en esta población para asistir a dicho acto.
Curso 1887-1888. Segunda Brigada.
La crónica. Número 202 – 13 de octubre de 1887: A los alumnos externos del Colegio de Santo Domingo de esta ciudad, se les ha concedido recientemente el uso de una gorra uniforme que los diferencia de los internos por las divisas y los distingue de los otros estudiantes de los otros centros de instrucción.
Dicha prenda es de paño color tina oscuro con visera de charol, y lleva dos esterillas de plata y un escudete de hilo del mismo metal con las iniciales C. S. D. Nos parece muy bien la disposición adoptada por el señor Rector del referido Colegio, como siempre nos ha parecido perfectamente todo lo que tiende a distinguir y estimular a la juventud estudiosa.
El diario de Orihuela. Número 408 – 9 de diciembre de 1887: En la mañana de ayer tuvo lugar en el salón de grados del colegio de Santo Domingo la solemne distribución de premios a los alumnos de aquel acreditado centro de enseñanza, revistiendo el acto la mayor brillantez y esplendor y siendo presenciado por una numerosa y distinguida concurrencia.
Bachilleres año 1887:A. Briones, M. González R., M. Romero, C. Pérez, J. A. Yáñez, S. Sánchez, E. Fernández, J. Garríguez, J. Valdés, J. Miró, M. Senante, R. P. F. Más, R. P. Rector, Bernardo Requesens, R. P. L. Gravalosa, M. González H.
El diario de Orihuela. Número 423 – 29 de diciembre de 1887: Ayer todo el día lloviendo, hoy igual, el tiempo amenazando y el río con una ligera crecida. Efecto de las lluvias las calles están intransitables y es imposible caminar por ellas sin salir salpicados de lodo. La fiesta de los Inocentes anunciada para ayer en el Colegio de Santo Domingo, estuvo muy desanimada a causa del mal tiempo. La cabalgata tuvo lugar en los claustros, asistió la banda de música municipal y escasísima concurrencia.
La crónica. Número 218 – 2 de febrero de 1888: Los alumnos de la primera brigada del colegio de Santo Domingo de esta ciudad, han celebrado ya, y celebrarán todavía hoy una doble fiesta en honor de S. Luis Gonzaga, del modo siguiente: a las seis de la mañana, misa de comunión general con motetes cantados; a las diez de la misma solemne acto de la academia poética cuyo discurso preliminar estaba a cargo del colegial D. Fidel González, siguiendo unas quintillas leídas por D. Manuel Hernández; un diálogo declamado por D. Luis Ayala y D. José Senén; unas décimas de D. Francisco Ruano; cuartetos compuestos por D. Miguel Torres; esdrújulos de D. José Miró; escena lírica representada por D. Fidel González, D. Hernán Ávila y D. Carlos Prytz, y polímetros de D. Manuel Senante y D. Francisco de Galiusoga.
Esta tarde a las seis se expondrá S. D. M., después se rezará el Santo Rosario a la Virgen con letanía cantada; seguirá la plática a cargo del R. P. Andrés Moreno y se terminará con la bendición y reserva. Después de todo se disparará un bonito árbol de fuegos artificiales en el patio del colegio.
También el domingo próximo tendrá lugar en dicho colegio un solemne acto científico sobre mecánica de los fluidos; y serán mantenedores los alumnos D. Manuel Senante, don Miguel G. Hernández, D. Miguel Ramírez, D. Juan Antonio Yánez, D. José Torre-Marín, y D. Antonio Briones e impugnadores: D. Fidel González y D. Lorenzo Prytz.
Hemos tenido el gusto de ver las bonitas y elegantes tarjetas de invitación y programas de las fiestas del Colegio de Santo Domingo, confeccionadas en el establecimiento tipográfico de D. Luis Zerón, las que prueban la laboriosidad inteligencia y buen gusto del dueño de dicha imprenta en esta clase de trabajos.
El diario de Orihuela. Número 685 – 20 de noviembre de 1888: Legos en la materia, no podemos dar idea alguna a nuestros lectores del torneo científico literario latino celebrado ayer en el colegio de Santo Domingo, con asistencia de los Iltmos. y Rvmos. Prelados de Murcia, Segorbe y Orihuela y una numerosa y escogida concurrencia en la que figuraba una buena representación del clero local.
Sin embargo, al decir de los inteligentes, llevó la peor parte en la lid el citado colegio, distinguiéndose en la misma el sabio Padre Malo, provincial de la orden de Franciscanos y el seminarista Sr. D. Mariano Olmos, quien mereció ser felicitado por el Iltmo. Sr. Obispo de la Diócesis y por gran número de las doctísimas personas que concurrieron al acto. Nuestra felicitación al Sr. Olmos y nuestra enhorabuena al Seminario quien aún cuenta entre sus alumnos jóvenes estudiosos que hacen recordar de cuando en cuando los buenos tiempos de aquel centro de enseñanza.
El diario de Orihuela. Número 972 – 14 de noviembre de 1889: Ayer celebró la segunda brigada del colegio de Santo Domingo de esta ciudad, la fiesta que anualmente dedica a su santo patrono San Estanislao de Kostka. Por la mañana hubo misa solemne y comunión general en la capilla del colegio, y por la tarde nuestra banda municipal hizo oír sus acordes de 4 a 6 en uno de los patios del colegio, terminando la fiesta quemándose un bonito árbol de fuegos artificiales.
El Alicantino. Número 647 – 12 de marzo de 1890: LA FIESTA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO EN ORIHUELA. Cúmplenos hoy ocuparnos en los que han tenido lugar en el Colegio de Santo Domingo que dirigen los RR. PP. de la Compañía de Jesús, el cual establecimiento de enseñanza ha conseguido merecer tan justísima reputación y fama tanta, que su nombre y sus triunfos han traspasado en más de una ocasión los límites de nuestra provincia y son conocidos de cuantos siguen los pasos del movimiento científico y literario de nuestra patria.
A las cinco de la tarde del viernes las campanas de la Iglesia del Colegio anunciaron la llegada al mismo del Excelentísimo e Ilmo. Sr. Dr. D. Tomás Bryan y Livermore, dignísimo Obispo de Cartagena, honra y prez del Episcopado español por su virtud y vasta ciencia. El venerable Obispo de Cartagena fue recibido en la Iglesia del Colegio por los RR. PP. Provincial, Rector y profesores del mismo y por todos los colegiales que de elegante uniforme y luciendo sus vistosas banderas y estandartes, formaron dos largas filas por entre las que se dirigió S. E. I., al presbiterio, cantándose en este momento por algunos alumnos un inspirado motete religioso.
Por la noche de este mismo día tuvo lugar una brillante velada científica de Física y Matemáticas, dedicada al ilustrado Obispo de Cartagena, que posee extraordinarios conocimientos en estas materias. Bajo la presidencia de tan esclarecido Príncipe de la Iglesia comenzó este acto con la lectura de un discurso intitulado «Newton, las ciencias matemáticas y las físicas». Este elogio, en el que se dibujó con mano maestra el genio del ilustre físico y matemático inglés del siglo XVII, fue leído con varonil entonación por el alumno don Manuel Hernández y Zamora.
Terminada su lectura, los alumnos D. Francisco Botella y D. Gerardo Pérez Hita ejecutaron al piano una fantasía sobre motivos de «Il Trovatore» de Verdi; obteniendo muy justos aplausos. De la asignatura de matemáticas se expuso la parte de la Trigonometría rectilínea y el Álgebra, preguntándose mutuamente los alumnos y resolviendo con admirable soltura vanos problemas relativos a dicha ciencia, como medición de alturas, resolución de ecuaciones etcétera. Terminada esta parte, los señores profesores de música del Colegio, D. Adolfo Rogel y D. Leopoldo Soriano, interpretaron con especial precisión y acierto, la fantasía de Flotow para piano y violín, sobre motivos de «Stradella».
Continuó después el acto científico por la exposición razonada de diferentes leyes físicas y su comprobación experimental con respecto a la Mecánica, a la Acústica, a la Electricidad, al Calor, la Luz etc. Hiciéronse también curiosos y sorprendentes experimentos de Química con el hidrógeno, fósforo, nitrato potásico y otros elementos dando aquellos jóvenes raras pruebas así de su instrucción al resolver las dificultades con que se les objetaba, como de su acierto y destreza en el manejo de los aparatos que inventó el ingenio de las ciencias físicas.
A estos trabajos científicos siguió una entusiasta poesía titulada «A Franklin» compuesta y admirablemente declamada por el alumno D. Eduardo Ayala, y un entusiasta himno cantado por los colegiales puso fin a tan brillante velada, que dejó altamente impresionado y satisfecho al numeroso e inteligente concurso que llenaba el salón de actos del Colegio, adornado al efecto con el más delicado y exquisito gusto.
El acto dispuesto para el día 8 entrañaba una muy especial y extraordinaria importancia; era el fundamental de la solemnidad dedicada a celebrar la festividad de Sto. Tomás de Aquino; era nada menos que la exposición y defensa de sus celestiales y profundas doctrinas filosóficas por tres jóvenes alumnos del Colegio, cuya edad parecía hacerlas incompatibles con aquella altura de ideas, con aquella profundidad de pensamientos, con aquella vasta extensión de conceptos, y todo expuesto, dicho y sostenido en la misma lengua sabia e inmortal en que el Príncipe de las Escuelas nos legara sus imponderables lucubraciones.
La empresa parecía superior a las fuerzas de los que la acometían, y sin embargo, este año como el anterior, el Colegio de Santo Domingo de Orihuela ha demostrado de cuánto es capaz la inteligencia bien dirigida y el tiempo bien aprovechado, presentando tres alumnos en el presente, D. Juan Antonio Pérez Martínez, D. Dionisio Pérez Carrascosa, y D. Martín Gómez Asencio, que como los dos que en acto análogo exhibió en el anterior, pueden merecer y merecen el nombre de filósofos con más justicia, con mucha más justicia que no pocos que alardean de tales y pretenden haber llegado al último límite de la ciencia.
A las diez de la mañana ocuparon sus respectivos sitios los ilustres Obispos de Orihuela y Cartagena que presidían el acto, los RR. PP. Provincial, Rector y profesores del Colegio, la Comisión que representaba al Instituto provincial, invitado al efecto, compuesta de los catedráticos D. Vicente Calatayud y D. Emilio Senante, los que habían de argüir a los jóvenes mantenedores de la sana doctrina, el R. P. Provincial de Capuchinos y otros miembros de tan santa orden y otras muchas personas distinguidas que llenaban el salón, entre las que recordamos a D. Rafael Tous, Arcediano y Secretario de Cámara de este Obispado, los canónigos don Florentino de Zarandona y D. Luis Espuche, D. Manuel Roca, caballero de Calatrava, que ostentaba su honrosa venera, digno representante de la antigua y más distinguida nobleza orcelitana, el excelente escritor católico D. Adolfo Clavarana, D. Manuel Pastor, D. Atanasio García Cubero, el señor Conde de Cheles, D. José Joaquín Sandoval, D. Antonio de P. Orts, D. Juan Miró, y otros más que la falta de espacio y tiempo no nos permite precisar.
Frente a la presidencia aparecía bajo dosel el cuadro que representaba a Santo Tomás de Aquino, a su derecha e izquierda respectivamente los de los retratos del eximio Suárez y del sutil Escoto, seguían después a uno y otro lado los de los Obispos que presidían, y por último los escudos de estos mismos Prelados.
Delante de este armonioso conjunto de oportunidad y buen gusto se levantaba una elegante tribuna en la que tomaron asiento les tres jóvenes disertantes acompañados de su sabio y eminente profesor P. Tena, verdadera notabilidad en las ciencias filosóficas, para las que parece haber recibido de Dios aptitud especial y extraordinaria que ha sabido aprovechar por modo maravilloso.
Los puntos todos sobre que debía versar la controversia filosófica comprendían la Lógica, Ontología, Cosmología, Psicología, Ética, Derecho natural, y Teodicea, todas las ramas del frondoso árbol de la Filosofía, y estaban divididos en ciento y una tesis, sobre cada una de las cuales tenía derecho a argüir cualquiera de los presentes, y obligación de defender aquellos aventajados alumnos.
Ante el imponente aspecto que ofrecía aquel salón más que por el número por la calidad de las personas que lo llenaban, comenzó el acto leyendo el alumno D. Juan Antonio Pérez Martínez el discurso de introducción escrito en elegantísimo latín y leído con la expresión y donosura de quien sabía lo que comunicaba a sus oyentes. D. Dionisio Pérez y Carrascosa inició después el certamen filosófico dando lectura a un luminoso discurso de elegantísima forma y correcto estilo ciceroniano, encaminado a destruir y refutar el absurdo principio iniciado primero por Hobbes y reproducido más tarde por Rousseau de fundar el origen de la vida social en el pacto de los hombres y en la voluntad de los más el origen de todo derecho.
El trabajo resultó digno de la solemnidad a que se dedicaba y del importantísimo asunto a que se refería, mereciendo elocuentes muestras de aprobación. El M. I. Sr. Dr. D. Francisco Cotau, Magistral de la Santa Iglesia Catedral de aquella ciudad, se levantó el primero a probar las fuerzas de los jóvenes filósofos de Santo Domingo, arguyendo contra lo fundamental del discurso que acababa de leerse. El Sr. Cotau posee una dicción latina que encanta por su elegancia, y formuló sus argumentos con sujeción estricta a la forma escolástica en la que fueron contestados con precisión y maestría por aquellos aventajados alumnos.
El R. P. Ortells, de la Compañía de Jesús, terció también impugnando la misma materia. El docto catedrático de este Instituto y ardiente escritor católico D. Vicente Calatayud, arguyó contra la tesis 92, (Derecho natural) acerca del Estado docente, presentando en elegante forma argumentos para sostener el derecho que se atribuye el Estado de ser quien dirija e imponga la enseñanza de los asociados.
El M. Reverendo P. Malo, Provincial de Franciscanos, arguyó con la maestría que le es notoria contra la tesis 24 (Ontología) acerca de la distinción real y modal; impugnó la tesis 33 (de Cosmología) el M. I. Sr. Dr. D. Tomás Salado, Lectoral y Secretario de Cámara y Gobierno del Obispado de Cartagena, objetando acerca de cómo permanecen en los compuestos las sustancias elementales que los forman, si formal o sólo virtualmente, en lo que demostró su competencia y erudición extraordinarias.
Nuestro dignísimo y muy sabio Prelado cerró la primera parte de este acto arguyendo con profundidad de conceptos y correcto latín contra la tesis 29 de (Ontología) acerca de si la posibilidad intrínseca de los seres pende inmediatamente de la voluntad de Dios o del entendimiento divino, y si en su Ilustrísima como en los demás argumentantes fue de notar la admirable precisión de sus argumentos y la gallarda forma de su lenguaje, admiró aún más el aplomo de aquellos tres aventajados jóvenes que haciéndose cargo de las objeciones que les formulaban, repitiéndolas casi literalmente, las rechazaban con sujeción estricta a la forma escolástica, distinguiendo con toda precisión y claridad unos de otros extremos, ya para aceptarlos, ya para desvanecerlos.
Cerca de la una terminó esta primer parte del acto que nos ocupa. A las tres y media de la tarde se reanudó de nuevo leyendo el alumno D. Martín Gómez Asensio un elocuente discurso sobre la inmensa diferencia que existe entre la teoría del pacto social, que hace derivar la autoridad de sólo la voluntad del pueblo y la teoría cristiana sustentada por Santo Tomás, Suárez y los demás que siguen al Ángel de las Escuelas. En esta segunda parte argumentaron D. Vicente Fernández Gay, Pbro. Párroco de San Fulgencio, contra la tesis 86, (de Derecho Natural) acerca de que la autoridad social y política no procede de pacto humano, como sostiene Rousseau, sino del mismo Dios.
Sobre esta misma tesis instó también el P. Garcerán, S. J. demostrando uno y otro argumentante, como los que le siguieron, su ilustración y competencia. Contra la tesis 25 (Ontología) instó el R. P. Narciso Sato, discurriendo y argumentando acerca del fin de la materia y de la forma, considerados como causa.
Contra la 61 (de Ética) acerca del fundamento de la moralidad de las acciones humanas, objetó el R. P. José María de la Puente y, como en la mañana, terminó este palenque filosófico nuestro insigne Prelado arguyendo contra la tesis 96 (de Teodicea) en el punto en que se refiere a la inmutabilidad de la divina esencia, y el mismo Prelado puso digna corona a tan importante acto, leyendo un discurso brillantísimo acerca de la necesidad de restaurar la filosofía Cristiana, discurso que fue oído con religiosa atención, y colmado de merecidísimos aplausos, sobre cuyo mérito e importancia solo diremos que está en armonía y corresponde a la ilustración de su autor, y fue el más digno coronamiento que pudo tener la fiesta dedicada a Sto. Tomás de Aquino.
Nos proponemos insertar íntegro tan importante trabajo, lo cual nos excusa ahora de todo elogio. A nuestro pesar nos extendemos demasiado y no podemos sin embargo decir todo lo que quisiéramos. El acto filosófico del Colegio de Santo Domingo es superior a todo encarecimiento. Este centro inauguró el año pasado esta clase de certámenes, y si en ellos se admira la ciencia filosófica y el dominio de la lengua latina en sabios maestros e inveterados hombres de ciencia, llega a lo maravilloso ver a jóvenes, a quienes no sombrea aún la barba, dominar materia tan vasta como difícil, elevarse a sus más altas concepciones, seguir los vuelos de agigantados maestros y defender con severidad y aplomo sus principios, refutando con habilidad seria y bien presentadas objeciones, siéndoles tan familiar la lengua en que escribiera Santo Tomás como la que aprendieron al calor del regazo de sus madres.
Mil y mil plácemes merece el Colegio de Santo Domingo de Orihuela por tan brillante triunfo y se los enviamos muy sinceros; mil y mil plácemes merecen sus aventajados alumnos, sus profesores y cuantos contribuyen a tan extraordinario éxito y a todos felicitamos desde el fondo de nuestra alma, y nos felicitamos nosotros mismos por contar en nuestra provincia con un centro que a tanta altura eleva la luz de la verdadera ciencia, formando defensores acérrimos de la verdad contra el error, de la virtud contra el vicio y de la humildad contra la soberbia satánica, que pretende negar a Dios para ser arbitra y, señora de los destinos del mundo.
Dos actos más se realizaron el día 10. Uno por la mañana que consistió en un certamen de los alumnos de las clases ínfima, media y suprema de latín y griego, en que patentizaron sus especiales conocimientos en ambas lenguas a pesar de sus pocos años. El acto, como los anteriores, fue lucidísimo, y era de admirar aquellas tiernas criaturas conjugar y declinar a maravilla, retarse mutuamente y mutuamente corregirse en todos los tratados de la Gramática.
Dedicado al claustro de catedráticos de este Instituto terminó por una poesía de salutación al mismo, que obligó a D. Emilio Senante a dirigir la palabra para dar las gracias por tan delicada atención, significar la importancia y alcance de aquellos actos, la honra que siente el Instituto de Alicante al contar en su provincia Colegio de tanta importancia, donde por modo especial se unan la fe y la razón, dando lugar así a la única verdadera ciencia, y acabó rogando del P. Rector una gracia especial para los alumnos, que les fue otorgada.
A las siete de la noche se celebró una Academia poética dedicada a nuestro inmortal Pontífice León XIII. Se declamaron inspiradas poesías en castellano, francés, latín y griego. Todos, todos los alumnos se distinguieron notablemente en el desempeño de su cometido, y la academia resultó amena, oportuna y brillante. Con las poesías alternaron, selectas piezas musicales ejecutadas con precisión y maestría, llamando justamente la atención el «Tu es Petrus», del profesor del colegio y organista de la Catedral D. José Ramón, y una lindísima barcarola religiosa del mejor gusto, cantados ambos números por los alumnos del colegio.
El Sr. Obispo de Orihuela terminó el acto con un discurso de gracias y estímulo a los jóvenes colegiales de Santo Domingo. Nos hemos extendido mucho y aun así hemos tenido que ser sobradamente parcos en detalles.
Para concluir solo diremos que el Colegio de Santo Domingo de Orihuela ha alcanzado un lauro solo comparable al que obtuvo en el año anterior; que a su impulso le imitan otros Colegios de su clase, y ello significa un paso importantísimo en la difusión de la semilla para la obra de la restauración de la Filosofía Cristiana, y que por ello felicitamos «ex toto corde» al Colegio, a su Rector, a sus Profesores y a cuantos contribuyen a tan brillantes éxitos, que si son causa de satisfacción legítima al presente, encierran una esperanza dulce, halagüeña y consoladora para lo por venir.
El diario de Orihuela. Número 1074 – 20 de marzo de 1890: La fiesta de San José. Con solemnes actos religiosos y literarios ha celebrado en el presente año el colegio de Santo Domingo de esta ciudad, la fiesta del glorioso patriarca San José, dando con eso público testimonio del agradecimiento que profesa al patrón de la universal Iglesia por los innumerables favores que le ha dispensado en el presente curso.
En la mañana de dicho día celebró el santo sacrificio de la misa en la iglesia del colegio, el Rdo. P. Juan Ricart, Provincial de Aragón, distribuyendo el Pan Eucarístico a las Hijas de María y a los señores alumnos internos. A las 9 de la mañana hubo misa solemne con acompañamiento de órgano, siendo el celebrante el Rdo. P. Bernardo Requesens, Rector del colegio.
La oración panegírica estuvo a cargo del P. Francisco Tena de la Compañía de Jesús, el cual con elocuente celo ensalzó las glorias del castísimo Esposo de María, presentándole como oportunísimo modelo de humildad contra la soberbia que en el mundo, ya en política, ya en la ciencia, ya en el mismo seno de la familia, amenaza inficionarlo todo, al presentarse con los pomposos títulos de libertad y adelantos modernos.
Por la tarde, a las 5 y media tuvo lugar la solemne promulgación de dignidades en el salón de actos del colegio, al que asistió un inmenso concurso que llenaba completamente aquel local. El acto iba precedido de una concertación de Geografía por los alumnos de la clase de Media, en la cual el niño D. Manuel Lorenzo y Penalva leyó una elegante prelusión, siendo de ver la prontitud, gracia y soltura de aquellos tiernos niños, al preguntarse y corregirse mutuamente, al responder al alumno que dirigió el certamen, al contestar a las preguntas de los profesores asistentes al acto.
Terminado este ensayo, el alumno D. Ginés Yáñez y Cánovas, leyó con admirable entonación una inspirada oda al Patriarca San José que mereció entusiastas aplausos. Acto seguido empezó la promulgación de dignidades entre los alumnos del colegio. Al que nunca los tenga visto, difícil es darle una idea de actos tan imponentes como el presente, y que sólo se repiten dos o tres veces durante los nueve meses de curso.
El aspecto del salón, adornado con espléndido aparato, las banderas los estandartes, las insignias, los diplomas artísticamente colocados en lugar manifiesto, la lectura de los nombres de los afortunados que sobresalieron en la aplicación, en la conducta y que son saludados con entusiastas himnos y calurosos aplausos, el gozo de los premiados, la emoción del padre o de la madre al ceñir las sienes de su hijo con la honrosa corona de laurel, noble trofeo de aplicación al estudio, las lágrimas que brotan de aquel, que en un momento mira perdida su dignidad, la faja de brigadier, la banda, el estandarte, todo, repetimos, todo contribuye a dar más realce y esplendor a este género de actos, que a la par que son un gran estímulo para las tiernas inteligencias son el más poderoso aliciente para que el joven reprima y venza las malas inclinaciones que ya en esta edad empiezan a manifestarse con una virtuosa a intachable conducta.
Dichosos sí, dichosos una y mil veces aquellos a quienes por medios tan santos, tan nobles y eficaces, les ha cabido en suerte recibir una instrucción que ha de formar su verdadera dicha y bienestar. Durante un rato de descanso, el joven y distinguido violinista D. Sebastián Muné, ejecutó con acompañamiento de piano una brillante fantasía, música de C. A. de Bériot, mereciendo nutridos y prolongados aplausos por la admirable maestría y prodigiosa habilidad que desplegó en el desempeño de la referida pieza.
Finalmente, digno remate de la fiesta fue la oda dirigida al Rvdo. P. Provincial que presidía el acto, declamada con muy expresivo efecto por el niño D. Antoliano Pérez y Gutiérrez; con esta poesía y el himno «A los vencedores» música de D. José Ramón Bixquert, profesor del colegio, cantado por los alumnos, se dio fin a este acto que como tantos otros celebrados en el presente mes, dan claras muestras que el colegio de Santo Domingo de Orihuela no perdona medio alguno al fin de que sus alumnos reciban la más sólida, la más completa y virtuosa instrucción que padre alguno pueda desear en bien y provecho de sus hijos.
El alicantino. Número 1549 – 9 de abril de 1893: EN HONOR A COLÓN GRANDIOSA SOLEMNIDAD EN EL COLEGIO DE SANTO DOMINGO DE ORIHUELA. El día 2 de abril, a la una de la tarde salía del colegio de Santo Domingo numerosa multitud de lo más selecto de la sociedad oriolana y de familias distinguidas de Alicante, Murcia, Cartagena y otras poblaciones.
«¡Bien, muy bien, decían unos, se han portado los alumnos! ¡Excelentes composiciones poéticas! ¡La música clásica, añadían éstos; aquéllos: la ejecución, maravillosa!». Y todos, indistintamente, esta es, decían y repetían, la mejor entre las muy buenas academias que se han verificado en Santo Domingo.
En efecto, Sr. Director; a las once de la mañana de dicho día 2, encogida, a la par que numerosa concurrencia, llenaba el hermoso y vasto salón de actos de ese magnífico centro de enseñanza, donde se educa a la juventud en letras y virtudes cristianas, de aquella manera que sabe hacerlo la Compañía de Jesús, y han visto por experiencia cuantos han confiado sus hijos a tan benemérita Compañía. Invitados mediante magnifico programa de gusto clásico superior, en que por modo admirable estaban hermanadas la elegancia y seriedad, íbamos ávidos de presenciar la corona lírico poética que se iba a verificar en honor del inmortal Colón, para solemnizar el cuarto centenario del descubrimiento de América, seguros de que debía ser excelente.
Y cierto que la realidad sobrepujó las esperanzas. Porque aquellos niños no parecían inexpertos declamadores, sino artistas avezados a las tablas, que con increíble acierto interpretaban los efectos y sentimientos varios de las composiciones poéticas, dando a cada una de sus partes aquella variedad de tonos y expresión apropiada, de que resultaba a las declamaciones un colorido y animación que las hacía brillantes y agradables y dignas de los prolongados aplausos que obtuvieron.
Muy bien leyó D. Manuel Aguilera la producción, pero todavía declamó con más vigor y mejor entonación la octava composición de la segunda parte. El niño D. Julio de Ugarte se presentó dos veces ante el público y las dos con tal soltura y decoro, que llamó mucho la atención. Su declamación de las dos composiciones «¡Plus ultra!» y «El puerto de Palos», fue dulce, animada y simpática. En los diálogos procedieron con mucha naturalidad y mucho acierto los señores Ayala (D. Ricardo), Aparici (D. Miguel), Lorenzo y Espuche. D. José Rovira de la Canal, declamó muy bien la oda latina «Adiós a la patria».
Quisiéramos decir algo también de los demás alumnos, porque todos desempeñaron muy bien su cometido, pero por no hacernos interminables, acabaremos esta parte con la declamación de la oda final por el Sr. Guerrero. La oda brillaba entre aquella multitud de bellas composiciones, como la piedra más rica y más vistosa de la corona poética; pero todavía la abrillantó más y la llenó de haces de luces con su sobresaliente declamación, el alumno D. Braulio Guerrero, quien rayó tan alto, que parecía no poderse pedir más en un alumno.
Pues ¿qué diré de la parte musical? La composición «La lucha del genio», cantada a voces solas, resultó una pieza grave, llena de patéticos acentos y de inspiración realzada por modo extraordinario por un nutrido coro de cuarenta pequeños orfeones, que dando alientos a Colón para su empresa, servía como de fondo bellísimo y animado de un cuadro viviente, en que se destacaba majestuosa y llena de interés y encanto la noble figura del almirante genovés, cuya representación sostuvo admirablemente con su arrebatadora declamación el alumno D. Braulio Guerrero.
Parece que no podía esperarse más de la infantil masa coral, y sin embargo creo que todavía ejecutaron con mayor pulcritud la escena lírica «¡Tierra! ¡Tierra!» donde ofrecía espectáculo muy animado e interesante aquella tripulación conjurada contra el almirante, y reducida a orden al divisar la tierra que buscaba, pareciendo entonces que en transportes de entusiasmo, quería con su actitud saltar de la carabela. Muy bien representó D. Gregorio Rodríguez en esta escena el papel de Colón.
Esta academia es de aquellas que dejan huella en los que las presencian, y pienso, como he oído decir a personas inteligentes que ella sola es bastante a dar idea exacta de los elementos de prosperidad que encierra, y de la altura a que se ha elevado el Colegio de Santo Domingo.
Prosigan los humildes hijos de Ignacio con esfuerzo y felicidad la noble cuanto difícil empresa de educar en letras y virtudes cristianas esa juventud, que es hoy la más dulce y legítima esperanza de la patria; y que a no dudarlo ha de reportar a la sociedad y a la religión, días de prosperidad y bienandanza. Felices jóvenes los que tienen la dicha de recibir de los Jesuitas esa educación que tanto aprecian los verdaderos católicos, cuanto temen y detestan los enemigos de la religión. UN AMANTE DE LA VERDAD.
El alicantino. Número 1897 – 15 de junio de 1894: Nuestro activo corresponsal de Orihuela, nos participa que han tenido feliz término en aquella ciudad, en el Colegio de Santo Domingo, que tan acertadamente dirigen los Padres de la Compañía de Jesús, los exámenes oficiales de prueba de curso.
El éxito más satisfactorio ha logrado alcanzar el desvelo por la enseñanza que muestran los religiosos que dirigen aquel grandioso centro de instrucción; de él se veían salir los padres de los alumnos rebosando alegría por las notas obtenidas por sus hijos y por las atenciones, afanes y desvelos de los directores y profesores del notable Colegio que tanto honra y que tan inmensos beneficios produce a nuestra provincia.
El colegio de Santo Domingo, por sus vastas proporciones y admirable fábrica, es un verdadero monumento, rica joya arquitectónica que la fe de nuestros mayores levantó como prueba de lo mucho a que aspirar puede quien se deja guiar por la religión del Crucificado; por ello el suntuoso edificio es visitado por extranjeros y nacionales que admiran su magnífica iglesia, su claustro de entrada, sobrio de ornamentación, sencillo y grandioso, así como su suntuosa escalera.
Mas, si digno de atención es el edificio por su fábrica, más lo es aún como centro de instrucción; bajo este concepto, sostiene honrosa competencia con los primeros de su clase en España y tal vez del extranjero. Felicitamos por ello a nuestra ciudad hermana y rogamos a Dios que no decaiga jamás en ella, el espíritu que da vida y esplendor al colegio de Santo Domingo y a sus otros centros católicos de enseñanza.
La noticia diaria. Número 43 – 4 de diciembre de 1894: Enhorabuena. Sinceramente la damos a los alumnos del Colegio de Santo Domingo, y en particular a los colegiales pertenecientes a la 1ª y 2ª brigada por su esmerada observancia en la disciplina y asidua aplicación al estudio de las letras y de las ciencias. Buen testimonio de ello son las dos hermosas banderas en cuyo fondo campean las efigies de San Luis Gonzaga y San Estanislao de Kostka, patronos respectivamente de la primera y segunda brigada.
Esas banderas, siguiendo costumbre tradicional, se ven alzadas en señal de victoria del Colegio, donde a manera de lenguas mudas pero elocuentes, atestiguan el ahínco con que los colegiales se entregan al cumplimiento de sus deberes escolares y les incitan por un lado a continuar con ardor perseverante en tan laudable camino; mientras por otro a sus padres les dan justo motivo de engreírse viendo en sus hijos la aplicación estrechamente hermanada con la virtud, señal inequívoca de que una infancia tal, será precursora primero de una digna adolescencia, y más tarde de una honrada y virtuosa vida social, que es el fruto que pretenden recabar de sus paternales desvelos.
La noticia diaria. Número 62 – 29 de diciembre de 1894:Fiesta de los Inocentes. Pues que en los días anteriores hemos reseñado, aunque muy ligeramente, las tertulias con que solazan en el Colegio de Santo Domingo los alumnos internos, y agradablemente entretienen a sus papás, no queremos dejar de decir cuatro palabras acerca la velada con que ayer, día de los Santos Inocentes, se solemnizó la exaltación al trono del Rey de los de dicho establecimiento.
Velada magna puede llamarse la del día 28, verificada ante un concurso de lo más selecto y visible y tan numeroso que llenaba completamente el espacioso salón de actos. Duró no menos de tres horas y media, porque el infantil apetito, una vez engolosinado con el placer de la escénica representación, no se sacia con facilidad; y lo que dicen esos angelitos, si de un reinado tan fugaz no se procura sacar partido…; porque a la ocasión la pintan calva, y los reyes vienen pocas veces por los colegios; porque los libros tienen un tufillo tan desagradable…
Y sobre todo, que estando las piececitas tan dignamente preparadas, las horas se deslizan como pájaro por el aire y anguila por la mar. Los dos ciegos resultó una escena agradable, en que estuvieron acertadísimos los Sres. D. Adolfo Ceño y D. Pedro García Murphy, no solo en la parte mímica, mas también en la del canto. El «degüello de los inocentes» también gustó mucho, y como siempre que en las tablas se presenta, sobresalió el señor Armand, quien tanto se posesiona de su papel que por insignificante que sea lo avalora y le da mayor realce.
En «el médico a palos», interpretaron bien su papel D. Gabino Ruiz, D. Francisco Aparici y D. Juan Pérez Motos. Sentimos no conocer a los demás colegiales que tomaron parte en las otras piezas aunque nos pareció ver en la estudiantina, que estuvo bien ejecutada, a D. Matías Pescetto, D. Adolfo Ceño, D. Ignacio Aznar y D. Cristóbal Romeu. Haciéndonos cargo de las manifestaciones de la opinión pública, podemos asegurar que tertulias tan llenas, también preparadas, y con tanto gusto y perfección realizadas, no se han visto nunca en Santo Domingo.
La compostura tan correcta de los alumnos, los días de tanta agitación son cosas que han llamado la atención de personas reflexivas, a quienes estas inocentes expansiones han servido de poderoso argumento que les persuade, de cuan ventajoso es ese difícil arte de educar a la juventud, cuyos secretos penetra como nadie la ínclita Compañía de Jesús.
No queremos terminar nuestro incompleto y desaliñado relato sin hacer constar que pocas veces se ha visto un Monarca de Inocentes tan espléndido y generoso, y sin duda nunca empuñó el cetro de ese reinado de inocencia un niño tan simpático a sus vasallos y de ellos tan calurosamente vitoreado.
La noticia diaria. Número 124 – 16 de marzo de 1895: Acto literario. Los alumnos de la clase de preparatoria del Colegio de Santo Domingo de esta ciudad, lo celebrarán en honor del Patriarca San José el día 19 del actual a las 2 y media de la tarde, cuyo programa, insertamos a continuación: Terceto, Bellini. —El Combate — Diálogo por D. Manuel Lacárcel y D. Ernesto González. — Música de Rogel.
GRAMÁTICA CASTELLANA. — Analogía. Definición de cada una de las diez partes de la oración, divisiones y variaciones de las mismas. — Sintaxis. Preceptos acerca de la concordancia y construcción gramatical de las palabras. — Prosodia. Recta pronunciación de las letras y de las sílabas. — Formación de los diptongos y triptongos — Ortografía. Uso del acento ortográfico y empleo de las letras B, C, G, H, J, M, R, V, Y, Z.
GRAMÁTICA LATINA. — Analogía. Declinaciones de los nombres sustantivos y adjetivos. —pronombres. —concordancias. — Verbos. Conjugación del verbo Sum y de los activos Amo, Moneo, Lego, Audio. —Conjugación perifrástica de los mismos; — Formación de los tiempos. — Traducción del infinitivo en sus múltiples formas.
— Ejercicios prácticos de construcción. De verbo sustantivo. —De verbo activo y pasivo. — De infinitivo. Género de los nombres. Reglas para determinarlo atendida su significación y terminación. A San José. — Romanza. Rogel. Don Alfonso Ruiz. —Prelección. Análisis analógico, sintáctico y ortográfico del romance D. Alonso de Aguilar. Declamación del mismo por D. Miguel Flores.
DECLAMACIONES— Letrillas. Traten otros del gobierno. —Santo silencio. — Poderoso caballero. — Faltando yo, es cierto. — Da bienes fortuna. —Romances. Zulema. D. Rodrigo. — La campana de Huesca. — El conde Arnaldo— Fábulas. La ardilla y el caballo— El gallo y el zorro.— Pedro enreda— El león, la zorra y el lobo.— La vida del hombre.— El pajarillo.— La verdad sospechosa— La lechera.— El calvo y la mosca.— La escala.— El sueño de S. José. Polímetro castellano por D. Ernesto González. — Muerte de S. José. Redondillas por D. Rafael Arnaldo.— Plegaria a S. José. Sáfica castellana por D. Pío Calvache. — Patrocinio de S. José. Canción por D. Joaquín Rodríguez.
IMPORTANCIA DE LA GRAMÁTICA CASTELLANA. Diálogo por D. Manuel Lacárcel y D. José Martin. — Promulgación de dignidades. Himno final, Espí.
1899. Campo de Congregantes. Finca «Los Balcones».
La noticia diaria. Número 170 – 16 de mayo de 1895: Hoy han pasado el día de campo en la hacienda de «Los Balcones», los alumnos internos del Colegio de Santo Domingo.
El llamado «campo de Congregantes» era una actividad anual que se realizaba entre los meses de abril y mayo. En una jornada normal de colegio, los jesuitas organizaban una excursión, generalmente a la costa, y allí pasaban el día invitados en las propiedades de antiguos alumnos; como por ejemplo Federico Linares, que les prestó su famosa finca de «Los Balcones». En la siguiente entrega transcribiré alguna de estas excursiones.
El nuevo alicantino. Número 490 – 15 de septiembre de 1896: Hoy se abre el curso académico en el Colegio de Santo Domingo de Orihuela, que con laudable celo dirigen los beneméritos hijos de San Ignacio de Loyola.
Durante este verano se han practicado importantes reformas en aquel establecimiento que se halla a la altura de los primeros centros de enseñanza de España, y aun de los que dirige la Compañía de Jesús que no tienen rival en la enseñanza. En este año, se ha multiplicado el número de alumnos en el Colegio de Santo Domingo, y muchos de estos pertenecen a las familias más distinguidas de esta ciudad.
El nuevo alicantino. Número 682 – 13 de mayo de 1897: FIESTA PATRIÓTICA EN EL COLEGIO DE SANTO DOMINGO. Ayer, por el correo de la mañana, recibimos un pliego cerrado de tamaño in folio. ¡Santo cielo! ¿Qué será, dijimos? y abriéndole quedamos agradablemente impresionados al ver una lámina artísticamente hecha en la que leímos lo siguiente:
AL VENCEDOR DE FILIPINAS. Corona poética. Al general sin tacha. Al bizarro militar y cristiano caballero. Al quebrantador glorioso del Katipunan. Al defensor ilustre de nuestra bandera inmaculada. Admiración de los extraños, gloria de España Terror del masonismo en Filipinas. A cuyas plantas palpitantes yacen los enemigos. Al merecedor de eterno e inmarcesible Lauro D. Camilo Polavieja. Dedican este humilde obsequio. En prenda de amor y gratitud. Y entusiasmo patrio. Los alumnos del Colegio de Orihuela, 16 de Mayo de 1897.
El programa de esta patriótica función digna de los sentimientos altamente religiosos que dominan en aquel notable centro docente, es el siguiente: Prelusión castellana, compuesta y leída por D. Alfonso Ruiz Navarro. Sinfonía.— Beethoven.
PARTE PRIMERA. El Katipunan. — Escenas dramáticas por los Sres. D. Alfonso Ruiz, D. Manuel Giménez, D. José Brotons, D. Ginés Gorguera y D. Santiago López. ¡Guay de España!— Oda por D. Joaquín Rodríguez de Vera. Día lúgubre. — Elegía por D. Manuel Carrió. Los dos Ángeles. — Dúo por D. Alfonso Ruiz y D. Francisco Gerés, música de García. Iris de esperanza. — Polímetro por don Mariano Navarro. Lo Fill d’Alcoy.— Juguete melodramático lemosín, por los alumnos señores Pérez, Gerés, Carrió, Brotons, Uriarte y Santonja, música de Baixas. «In hoc signo vinces». — Romance heroico, por D. José María Durán. La Regatta veneziana. — Rossini.
PARTE SEGUNDA. Junto al Pasig.— Décimas por D. Alfonso Ruiz N. ¡Mueran los traidores! — Escenas trágicas por los Sres. Durán, Giménez, López, Jorquera y Pérez. — Recitado, música de Baixas. Dios me ilumine. — Versos de pie quebrado por D. Francisco Gerés. El abrazo de dos héroes. — Ensayo dramático por los Sres. D. Alfonso Ruiz N., D. Joaquín Rodríguez de Vera y D. José Brotons. ¡Viva España! — Marcha coreada. Choy Valverde. Imus. — Oda por D. Alejo González. Al Libertador de Filipinas. — Oda pindárica por D. Mariano Navarro. Gloria al Soldado Español. — Himno triunfal, por el coro y orquesta.
Heraldo de Orihuela. Número 14 – 8 de mayo de 1898: El pasado domingo se celebró en el Colegio de Santo Domingo de esta ciudad una grandiosa velada literario-musical dedicada a Felipe II, que resultó brillantísima, como siempre lo son los actos que se celebran en dicho centro docente.
Igualmente tuvo lugar en el mismo establecimiento y en el mismo día el acto de la primera comunión de los alumnos que se educan en el referido Colegio, siendo celebrante el Iltmo. Sr. Obispo de esta Diócesis, que dirigió elocuentes y tiernísimas frases a los niños que por primera vez reciben el Pan de los Ángeles.
Como anuncié al principio, se completa la relación de alumnos con este listado en el que aparecen los fallecidos hasta el año 1922 y su periodo de estancia en el Colegio de Santo Domingo.
El nuevo alicantino. Número 843 – 25 de noviembre de 1897: En breve se instalará la luz eléctrica en el colegio de Santo Domingo de Orihuela, sabiamente dirigido por los beneméritos Padres de la Compañía de Jesús. La instalación se hará por cuenta de la administración de dicho colegio, y al efecto dispone este recomendado establecimiento docente de los aparatos y máquinas necesarias de las mejores fábricas del extranjero.
No cabe duda que la instalación de la luz eléctrica en el colegio de Santo Domingo de Orihuela, es una mejora en el mismo de gran importancia, pues además de la comodidad que la luz ofrece sobre los procedimientos de alumbrado hasta hoy conocidos, evita en gran manera el peligro de los incendios.
Bachilleres del año 1896: J. Rovira, M. Lorenzo, F. Villalobos, J. García, C. Roméu, F. Le Dantec, J. Bellod, J. Pérez, J. Carrió, M. Pescetto, I. Aznar, M. Gomis y F. Cabezos.
Enlace a la segunda parte.
Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).
Mi agradecimiento a Jesús García Molina, Javier Sánchez Portas y J. Manuel Dayas.
Santo Domingo. Marie de Lavernade (1860). Dibujo carboncillo y témpera. Colección Javier Sánchez Portas.
El regreso de los jesuitas a Orihuela.
Exclaustrados los dominicos en 1836, su impresionante edificio quedó en manos del Estado hasta que fue cedido al Obispado de Orihuela. Concretamente a Pedro María Cubero y López de Padilla, en marzo de 1864.
Pedro María Cubero López de Padilla
Desde su nombramiento como prelado oriolano en 1859, Cubero proyectaba abrir un centro de segunda enseñanza en la capital de su diócesis. Es por ello que, inmediatamente, solicitó el edificio de los predicadores para tal menester. Pero no quería un colegio de jesuitas. A don Pedro le inspiraban poca confianza los hijos de San Ignacio y prefería a los escolapios de San José de Calasanz.
La Paz. 18 de octubre de 1859: Parece que el Ilmo. Sr. Obispo de Orihuela ha sido autorizado a instancias suyas, para crear un colegio de PP. Escolapios en el notable edificio que ocupaban en Orihuela los extinguidos monjes de la orden de Predicadores.
Hay constancia de unas obras de reparación aprobadas en 1862 y terminadas en el verano de 1863; poco antes de la teórica cesión.
La Correspondencia de España. 9 de octubre de 1862: Se ha recibido en Alicante, aprobado por la superioridad, el presupuesto formado para llevar a cabo las obras de reparación del convento de Santo Domingo de Orihuela, que encierra tanta belleza artística, siendo también el edificio por sí mismo una verdadera joya del arte.
El Pensamiento español. 7 de noviembre de 1862: Ha sido aprobado por la superioridad el presupuesto formado para llevar a cabo las obras de reparación del magnífico edificio que fue convento de Santo Domingo de Orihuela, hoy destinado a biblioteca y museo, visitado por los reyes a su paso por aquella ciudad. La suma que se destina a aquel objeto asciende a 32.000 reales, debiendo salir inmediatamente a licitación pública las obras proyectadas.
La Correspondencia de España. 16 de agosto de 1863: Ya se han terminado las obras de reparación que se estaban ejecutando en el ex-convento de Santo Domingo de Orihuela, donde se hallan establecidos el museo y la biblioteca provincial.
Pero la entrega real y definitiva se retrasó hasta octubre de 1867. Y fueron jesuitas los escogidos para retomar la educación en Orihuela cuando casualmente se cumplían cien años de su expulsión, en 1767.
En su monumental trabajo sobre la Compañía de Jesús en la Historia Contemporánea, Manuel Revuelta atribuye la decisión de Cubero a la influencia de la familia Roca de Togores y a las dudas de los escolapios ante un proyecto de tal envergadura.
El imparcial. 21 de diciembre de 1867: La Revista comercial de Alicante ha oído decir que se piensa establecer una comunidad de jesuitas en el ex-convento de Santo Domingo de Orihuela.
La España. 9 de abril de 1868: En la última sesión celebrada por la junta de Obras públicas de la provincia de Alicante, se informó favorablemente el proyecto de reparación del exconvento de Santo Domingo de Orihuela.
La Correspondencia de España 15 de julio de 1868: Se ha pedido al señor rector de la universidad literaria de Valencia autorización para establecer en la ciudad de Orihuela un colegio de segunda enseñanza dirigido por padres jesuitas, para cuyo planteamiento solo falta, según parece, llenar las formalidades del expediente.
En la primavera de 1868, tras varios tira y afloja, la junta provincial autorizó las reformas pertinentes y el prelado puso en marcha un colegio de jesuitas en el edificio de Santo Domingo bajo la advocación de San Estanislao de Kotska.
A pesar de las reservas iniciales, Cubero hizo buenas migas con los hijos de San Ignacio; y con mucha ilusión se dedicaron a preparar el primer curso en el nuevo colegio.
A mediados de septiembre abrieron las aulas con más de un centenar de alumnos externos y los internos reseñados en el siguiente listado, publicado en 1922:
Catálogo general 1872-1922.AMO.
La Paz. 30 de julio de 1868: Desde Orihuela. Están para terminar las obras que el Excmo. e Ilmo. Señor obispo de esta diócesis, con el entusiasmo que le es tan propio y en fuerza al amor a las ciencias y a las artes que tanto le caracteriza, emprendió, hace algún tiempo en el edificio, convento que fue de Santo Domingo y universidad literaria de la ciudad de Orihuela, con el objeto de prepararlo para un colegio de segunda enseñanza.
En su consecuencia, la instalación de éste, bajo la dirección de padres jesuitas y con el nombre de Colegio de San Estanislao, tendrá lugar, Dios mediante, en el próximo año literario; y serán admitidos en él, no solo alumnos internos con sujeción al reglamento impreso que se ha principiado ya a circular, sino también externos.
Aún estaban organizando las primeras clases cuando «la Gloriosa» se llevó por delante a Isabel II y a la Compañía de Jesús. La orden para disolver el colegio llegó de la capital y los jesuitas se marcharon pacíficamente por orden de la junta provincial, con gran disgusto de la población.
Hay que tener en cuenta que los liberales y republicanos locales eran minoría. En Alicante, provincia con clara mayoría republicana, se decía que Orihuela era «el pueblo más levítico de España, el más carlista y guarida de jesuitas».
La Paz. 3 de octubre de 1868: La Junta revolucionaria interina de Alicante ha acordado pasar una comunicación a la Junta revolucionaria de Orihuela para que disuelva desde luego el colegio establecido en aquella ciudad con el nombre de San Estanislao, mandando que en el término de 24 horas salgan de la provincia los padres Jesuitas que en él se encuentran.
Dentro de una fuerte campaña anticlerical, el 12 de octubre de 1868 el Ministerio de Gracia y Justicia ordenó la supresión de la Compañía de Jesús, cerrando definitivamente todos sus centros y colegios. Desde ese momento, los individuos de dicha orden no dependían de sus antiguos superiores y no podían volver a reunirse en cuerpo ni comunidad; ni siquiera usar el hábito.
Despojado de sus profesores, el obispo se vio obligado a entregar el edificio a un delegado del gobierno; y no me creo que su actitud fuese tan benevolente como asegura la siguiente noticia.
Colegio de Santo Domingo en 1863. Colección Javier Sánchez Portas.
La Correspondencia de España. 8 de febrero de 1869: Con la conducta de la mayor parte de los obispos y los cabildos, forma contraste la del señor obispo de Orihuela que ha prestado un gran servicio a las letras. Apenas se presentó el comisionado del gobierno para la incautación, lo recibió con aquella benevolencia propia de los patriarcas, le manifestó que obedecía con gusto las órdenes del ministro de Fomento, le entregó la biblioteca, y aún le indicó que visitase la del seminario.
El comisionado, que era el Sr. García Aguado, le contestó que el propósito del gobierno era solamente facilitar el uso público de la riqueza literaria; que las bibliotecas de los seminarios estaban exceptuadas de la incautación porque eran útiles a los estudiantes y públicas en muchos puntos, y que no se trataba de arrancar de las provincias, en beneficio de Madrid toda esta riqueza, sino de distribuirla convenientemente para bien de todos, de manera que la biblioteca episcopal de Orihuela sería probablemente agregada a la pública de la misma ciudad. Así es la verdad: a Madrid solo vendrán aquellos objetos que puedan considerarse como nacionales, quedando en las provincias todo lo demás.
La revolución había suprimido la Compañía; pero no expulsado a sus miembros. Estos se fueron recolocando de manera discreta, organizándose en pequeños grupos. Y muchos volvieron a la enseñanza; ocupación donde tenían experiencia y prestigio.
Cuando el obispo retomó el proyecto volvió a pensar en los escolapios. Pero al enterarse de que algunos jesuitas planeaban abrir un centro educativo en Alicante que podría hacerle la competencia, los volvió a llamar para que se encargaran de su colegio en Orihuela.
Catálogo general 1872-1922.AMO.
Regresaron gustosos en 1872; el mismo año que comenzaba la III Guerra Carlista. La comunidad de jesuitas encubiertos estaba compuesta por dieciséis individuos: cinco sacerdotes, cinco profesores licenciados en Filosofía y media docena coadjutores dedicados a tareas auxiliares. En los listados del Catálogo General publicado con motivo de su cincuenta aniversario, aparecen catorce nombres:
Rector: Hermenegildo Jacas. Padres: Francisco Alvarado, Baltasar Homs, José Mª Lasquibar, Gregorio Pano, Jorge Manuel Pérez, Santiago Pérez y Martín Rando. Hermanos: Domingo Barcóns, Juan Canudas, Joaquín Cid, Francisco C. Gálvez, José Jeremías y Ramón Niumbó.
Catálogo general 1872-1922.AMO.
El curso se inició puntualmente el lunes 16 de septiembre, como colegio episcopal, con el nombre de Santo Domingo. Y se desarrolló con relativa normalidad contando de nuevo con el apoyo y cariño de la sociedad oriolana, que veneraba a los jesuitas. Los alumnos del curso 1872-73, según el Catálogo General antes citado, fueron los siguientes:
Aguilera de Hernández de Tejada, Carlos. / Aguilera de Hernández de Tejada, Domingo. / Alpañés Altamira, José. / Arnaldo Gálvez, José. /Arronis Huertas, Bernardino. / Bueno Llopis, Ángel. / Cañizares Rodríguez, Ramón. / Capelo Villorín, Federico. / Cartagena Albero, Joaquín. / Carretero Rebollo, Inocencio. / Carrió Puigcerver, Bartolomé. / Castaños López, Luis. / Castejón Paredes, Francisco. / Celdrán Cánovas, Alejo. / Clavarana Garriga, José Casto. / Coig Rebagliato, Carlos. / Coig Rebagliato, Juan. / Company Urquijo, Enrique. / Costa Navarro, Leopoldo. / Cubí Reig, Manuel. / Duréndez Moltó, Antonio. / Duréndez Moltó, Joaquín. / Fernández Martínez, Miguel. / Ferrer Oms, Baldomero. / Foulquier Bassás, Manuel. / García de Buranda, Balbino. / Garriga Soler, Mariano. / Gea Martínez, Rufino. / Gijón Maseres, Francisco. / Gil Hernández, Miguel Mª. / Giménez Austria, Pedro. / Grifol Aliaga, José. / Grifol Aliaga, Máximo. / Gómez Valdivia, José. / Gutiérrez Escolano, Cándido. / Huertas Gómez, José. / Huertas Gómez, Mariano. / Ibáñez Aliaga, Daniel. / Iborra Martínez, Antonio. / Jacas Maseres, José. / López Pinzón, José. / López Pozas, José. / Lucas Lucas, José. / Luis Alegre, Ángel. / Luis Alegre, Severiano. / Maciá Pomares, Antonio. / Manresa, Carmelo. / Marín Guzmán, Emilio. / Martínez Molera, Luis. / Martínez Pérez, Camilo. / Maseres Munoz, Joaquín. / Maseres Munoz, José. / Mata Melgares, Pedro. / Mazón Mollardo, Carlos. / Mejías Rebagliato, Francisco. / Melgar García, Tomás. / Michelena Rogel, José. / Molina Escobedo, Federico. / Molina Escobedo, Francisco. / Mora Martínez, Antonio. / Moreno de Alba, Serafín. / Moreno Núñez-Flores, Joaquín. / Moreno Pastor, Santiago. / Navarro de Cuenca, José. / Parra Rodríguez, Luis. / Pascual de Bonanza P. de B., José. / Pascual del Pobil Martínez de M., Luis. / Pascual del Pobil Martínez de M., Mariano. / Pascual del Pobil M. de Medinilla, Rafael. / Pastor Soto, Manuel. / Payá Pérez, Rafael. / Pérez Grau, José. / Pérez Martínez, José Antonio. / Pérez Vidal, Pablo. / Puche Laborda, Miguel. / Quílez Richart, Pablo. / Ramírez Meseguer, Rafael. / Rebollo Manzanares, José Manuel. / Richart Quílez, Vicente. / Rico Mora, Calixto. / Ripoll Rodríguez, Paulino. / Riquelme Escudero, José Antonio. / Roca de Togores Roca de Togores, Diego. / Roca de Togores Téllez de Girón, Jaime. / Roca de Togores Téllez de Girón, Luis. / Roca de Togores Téllez de Girón, Mariano. / Rogel Lebrés, Manuel. / Rojas (de) Pascual de Bonanza, Juan. / Ros García, Mariano. / Rubio Berná, Lucio. / Sáenz Pizana, Felipe. / Salazar Botella, Francisco. / Sandoval Bassecourt, Alfonso. / Sánchez Baeza, Leandro. / Turón Bosca, Vicente. / Valls Lacárcel, Juan. / Zerón García, Luis. / Zerón García, Mariano.
El turbulento año de 1873 en Orihuela.
Sátira Amadeo de Saboya.
El 11 de febrero de 1873, cansado de soportar a sus nuevos súbditos, Amadeo de Saboya abandonaba España. Inmediatamente se dio por hecho que su abdicación significaba la proclamación de la República.
Al día siguiente se reunía de urgencia el Ayuntamiento de Orihuela para dar lectura a un telegrama del gobernador recibido a la una de la madrugada. En él les anunciaba la renuncia del rey, la proclamación de la República y el listado de ministros que componían la flamante asamblea soberana; exigiendo encarecidamente que mantuviesen el orden en la población.
Recibida la noticia, acordaron informar a los oriolanos publicando bandos y edictos; convocaron a la banda municipal para una cívica celebración; retiraron el cuadro de Amadeo del salón de sesiones y colgaron en los balcones la bandera republicana.
Eran momentos muy complicados en los que Orihuela vivía bajo la amenaza directa de las partidas carlistas. Sus incursiones paramilitares provocaban saqueos y violentos ataques, especialmente contra liberales y republicanos, que se sentían indefensos.
El Constitucional. 15 de febrero de 1873: Anteayer fue vilmente asesinado en Orihuela, como dijimos en nuestro número de ayer por las turbas carlistas, el consecuente liberal D. Antonio Gutiérrez, concejal elegido por el sufragio universal. El desgraciado recibió un balazo en el pecho que lo dejó muerto en el acto, regando el suelo con sangre liberal.
El Constitucional. 20 de febrero de 1873: Ayer, según tenemos entendido, llegó a esta capital una comisión de verdaderos republicanos de Orihuela a manifestar que, para resistir a los carlistas era indispensable que proporcionen armas a los republicanos y liberales de siempre, pues de lo contrario aquella populosa ciudad está vendida, a consecuencia de haberse repartido doscientos cuarenta fusiles entre los más decididos partidarios del carlismo.
La Paz. 21 de febrero de 1873: Sabemos que el señor gobernador civil de la provincia de Alicante ha dirigido al alcalde de Orihuela el siguiente telegrama: Gobernador a alcalde: Enterado de su telegrama. Dé V. las gracias en nombre del gobierno a todas las autoridades que han contribuido con sus esfuerzos a rechazar las partidas carlistas. He puesto en conocimiento del gobierno ese suceso que tanto enaltece a los liberales de Orihuela y le encarezco la necesidad de que se proporcione a ese vecindario armas para su defensa.
Propaganda anti carlista.
Durante el año 1873, una partida carlista formada por entre 300 y 600 hombres a las órdenes de Joaquín Aznar se movió libremente por la provincia. En Orihuela contaban con muchos partidarios; principalmente en la huerta; donde encontraban auxilio en forma de armas, víveres, dinero y muchas veces con voluntarios que se unían a la facción. Los fusiles que el gobierno repartía entre los liberales, acababan muchas veces en manos de los rebeldes.
El Constitucional. 3 de abril de 1873: Según nos escriben de Orihuela ha sido asesinado, recibiendo un trabucazo, el consecuente liberal D. Luciano Vinal y también ha sido herido su hijo. Esta hazaña de los carlistas ha tenido lugar apenas ha salido de aquella ciudad la Guardia civil que la guarnecía.
La Paz. 5 de abril de 1873: Sabiendo las autoridades de Orihuela que de los 400 fusiles entregados a los voluntarios había desaparecido una gran parte, dispusieron anteayer un reconocimiento, del cual no aparecieron más que 70 fusiles.
El Gobierno ha dispuesto que se remitan a Orihuela otros 200; con encargo especialísimo de que sólo sean entregados a las personas de cuyos antecedentes liberales y honrados no pueda dudarse. Suponemos que los 330 fusiles que faltaban estarán ya en poder de los carlistas.
A mediados de junio se supo que otro centenar de oriolanos se habían incorporado a una partida carlista; y que esta había sido dispersada por los voluntarios de la República con ayuda de la Guardia Civil. Hicieron catorce prisioneros que, en su huida, arrojaron boinas, municiones y cananas.
Tal era el grado de aceptación del carlismo en Orihuela que las autoridades pidieron ayuda al Ejército, temiendo que el pueblo intentase liberar a los guerrilleros cautivos.
El 14 de julio se proclamó la independencia del Cantón Murciano. Cartagena era el núcleo del federalismo en España y su ayuntamiento fue sustituido por una junta revolucionaria. El Regimiento de Iberia, los Cazadores de Mendigorría y otros jefes militares se unieron al famoso revolucionario Antonio Gálvez.
Sátira de la I República. Pi y Margall presidente.
El Gobierno. 28 de julio de 1873: El alcalde de Orihuela dice con referencia a viajeros llegados a Murcia, que en Monteagudo hay sobre 300 insurrectos con dos piezas de artillería, esperando mayores fuerzas para caer sobre Orihuela.
El Constitucional. 29 de julio de 1873: Anteanoche salieron de esta capital (Alicante) a las órdenes del brigadier gobernador militar de la provincia, fuerzas de infantería, carabineros y guardia civil en dirección a Orihuela, hacia cuya ciudad pensaba dirigirse, según se dijo, Antoñete Gálvez con una columna de insurrectos de Cartagena.
Es de suponer que, en vista de la actitud en que se han colocado los habitantes de aquella ciudad, y del auxilio que les lleva la autoridad militar, las fuerzas invasoras del cantón murciano, mudarán de propósito pues parece que no quedaron muy satisfechas del recibimiento que se les hizo en Lorca, de donde fueron rechazadas con justa indignación. No creemos que los cantones federales que tengan el derecho de exigir socorros pecuniarios con las armas en la mano, de las provincias limítrofes.
Ayer mañana salió el inspector de vigilancia con dirección a Orihuela, en donde parece que se ha recobrado la tranquilidad, pues Antoñete Gálvez, no se ha dirigido a aquella ciudad.
Esta última información era errónea. Si Orihuela no tenían suficiente con contener a los carlistas, los cantonalistas cartageneros pusieron también sus ojos en la fértil huerta del Segura y atacaron por sorpresa. La situación era completamente caótica. Os dejo dos narraciones de aquel acto de rapiña: la gubernamental, en los partes telegráficos; y la de los revolucionarios cantonales, en su diario oficial.
El Cantón Murciano. 30 de julio de 1873:En Orihuela parece que se han reconcentrado algunos guardias civiles. Si es para encargarse del servicio de su instituto, las autoridades del cantón serán gustosos que lo recorran; pero si se presentan en son de guerra, el cantón murciano que todavía no ha visto derramar la sangre de ninguno de sus hijos, se verá en la triste necesidad de expulsarlos o rendirles a obediencia.
La Paz. 31 de julio de 1873: Decía «El Cantón Murciano» de ayer: A las doce de esta noche pasada, salió de Cartagena una expedición militar importantísima de la que recibiremos noticias en breve. Dispuestos a rectificar en cualquier inexactitud, añadiremos que esa expedición se hallaba en la madrugada de ayer en Orihuela, donde sorprendió a la Guardia Civil, con cuya fuerza trabó lucha en la que tomó parte la artillería resultando muertos y heridos de ambas partes, afortunadamente en escaso número.
El grueso de la fuerza de la Guardia Civil, mandada por el Gobernador Militar de Alicante, Sr. Ruiz Piñero, logró retirarse, no pudiendo hacer lo mismo el corto número de los de caballería que se hallaban en la posada de Pisana, que fueron hechos prisioneros por la fuerza de Gálvez. De Murcia salió también ayer mañana una columna con los cañones, pero según nos aseguran, no pasaron de la Aparecida. En Orihuela fue, según se dice, reinstaurada la junta revolucionaria.
Posada de Pizana. Colección Javier Sánchez Portas.
La Independencia Española. 31 de julio de 1873: Alicante. He aquí los partes oficiales del ataque a Orihuela: 30 (10 mañana). Gobernador delegado a ministro Gobernación. Según noticias telegrafista de Orihuela, llegadas fuerzas insurrectas, tropa línea con artillería de Cartagena. Colisión con Guardia civil. Cada uno sostiene sus puestos. Hace un rato suspendiose fuego. Hay algunos heridos. Autoridad militar y yo procuramos enviar refuerzos.
Estoy estación telegráfica. 30 (11,25 mañana). El delegado del gobierno civil en Orihuela, en telegrama de las 10,50 mañana dice lo siguiente: «No habiendo puesto el alcalde las avanzadas que se le habían ordenado, una fuerza de 800 soldados se ha presentado en la plaza de la Constitución (la Plaza Nueva), tomando las posiciones más importantes.
La plaza de la Constitución o Plaza Nueva en el XIX.
La Guardia civil, que ha sabido por mí la novedad y que estaba alojada, no ha podido reunirse más que en número de unos 70 hombres, los que se han batido como leones, si bien hemos tenido que ceder ante el número y posición ventajosa del enemigo; pero haciendo esfuerzos supremos he podido poner este telegrama.
Ha cesado el fuego; puedo asegurarle la muerte de un soldado y otro herido y algunos guardias. Ignoro el paradero del brigadier y de la mayor parte de la Guardia, que en retirada se habían posesionado de las posadas. La caballería, sorprendida en la posada, no ha tomado parte. Inmensa la responsabilidad que pesa sobre el alcalde. Noticias telegráficas de Orihuela, y que no las garantizo, según me han dicho, brigadier ha salido por la carretera de esa.
Me han dicho que la caballería ha sido desarmada. Unos cuantos guardias han huido, otros escondidos y otros prisioneros. No respondo de la exactitud de todo esto. Necesitamos refuerzos con urgencia, y solo quedan 100 hombres en plaza y castillo.»
El Cantón Murciano. 1 de agosto de 1873: ORIHUELA. Lo avanzado de la hora en que ayer hizo su entrada en ésta la columna expedicionaria que cayó sobre Orihuela la mañana del 30, nos impidió reseñar el brillante comportamiento de los soldados y voluntarios ante la resistencia que desde el primer momento encontraron de la guardia civil.
Había citada una compañía de voluntarios de Murcia en la estación del ferrocarril, distante de Orihuela más de dos horas, y reunidas las fuerzas de Iberia y parte de Mendigorria, dirigidas por Pernas, Carreras y Real, todas al mando de Antonio Gálvez, se presentaron en el pueblo a las cinco y media de la mañana, encontrando unos 180 guardias civiles a punto de formarse en la plaza, algunos otros en varias casas y unos 40 carabineros de caballería en completo descuido.
Las fuerzas federales entraron llevando a su cabeza a la compañía de voluntarios de Murcia, que lo solicitó con empeño y mandaba un cuñado de Gálvez, y detrás el regimiento Iberia, dirigiéndose por otro extremo las dos compañías de Mendigorria al mando de su jefe, ciudadano del Real. No bien observaron los carabineros la llegada de fuerzas y comprendieron su importancia, en vez de acudir en busca de sus caballos, adoptaron aptitud pacífica gritando: ¡todos somos unos! y el capitán expresó que se entregaba voluntariamente.
Seguía avanzando la columna y a la vista del grupo de guardia civil, el Brigadier Piñeiro, gobernador militar de Alicante, jefe de las fuerzas centralistas, dio la voz de fuego, que encontró mucha vacilación en los primeros momentos, pero que al fin fue obedecida.
Entonces los valientes voluntarios rompieron el suyo y con los soldados se arrojaron denodadamente sobre la plaza, donde se produjo una dispersión no del todo desordenada, puesto que aun pudieron reunirse unos 130 en los primeros pasos de la carretera de Alicante, merced a la ligereza de sus maniobras, sostenidas por el empeñado fuego que hacían desde cada esquina y barraca de las que cruzaban en su retirada.
Al brigadier Piñeiro le agarró por la faja un cabo del ejército federal metiendo el brazo por una ventana baja; éste le disparó su revólver y el cabo mencionado le soltó; viéndose ileso apuntó con su carabina y falló el tiro; aún le hizo otro disparo; estaba distante sin ros ni espada, refugiándose en el grupo de guardias que lejos ya del pueblo, le montaron en una burra blanca.
Un guardia a quien del Real suplicó se entregase prometiéndole cariño, contestó descargando su fusil, cuya bala rozó la cabeza de Real, por lo que un soldado que acudió, le mató instantáneamente de un tiro a poca distancia. Dicho jefe contribuyó mucho a que sus soldados no se ensañaran en los fugitivos que se negaban a entregarse, por lo que se hicieron sólo unos 14 guardias prisioneros entre ellos un oficial, además de los 40 carabineros con sus caballos entregados.
Hubo sin embargo que deplorar la desgracia de cinco guardias muertos y nueve heridos, teniendo los federales un soldado muerto, dos heridos (uno gravemente en el pecho y otro en el brazo que le fue amputado) y ademas recibió una grave herida en un muslo el capitán de voluntarios, cuñado de Gálvez.
Dos compañías federales que había en Monteagudo acudieron tarde a la estación y se decidieron a acercarse al pueblo cuando supieron el resultado. Los voluntarios de Murcia causaron admiración al ejército por su arrojo, y los soldados brillaron en su competencia con los famosos hortelanos. Los jefes y oficiales ganaron en valor a todos, y su dirección inteligente hubiese completado el éxito al haber conocido el terreno.
Concluida la misión, el ex-coronel Pernas dirigió el siguiente telegrama a la estación de Alicante: El coronel Pernas al ministro de la Guerra. Tomado Orihuela. En mi poder 20 caballos de Guardia Civil y carabineros con sus jinetes y armas, e incluso el caballo del brigadier y el de su hijo; además 15 guardias, de Infantería; varios muertos y heridos. Mi fuerza entusiasmada. Tres cuartos de hora de fuego. Marcho sobre Alicante.
Pero en Alicante le esperaban un gran contingente de tropas, por lo que se dio la vuelta en Albatera y, tras recaudar diez mil duros entre los oriolanos, regresó a Cartagena.
Con el ayuntamiento a la fuga, se hizo cargo del gobierno municipal una junta revolucionaria hasta que el delegado del Gobernador Civil pudo nombrar a un grupo de “personas de orden” de distintas procedencias políticas. El 17 de agosto suspendió a los antiguos concejales, acusados de alteración del orden público y abandono de sus obligaciones. Y nombró un ayuntamiento provisional encabezado por Federico Agrasot. Un consistorio que, como podemos comprobar, no podía pagar ni a los maestros.
El magisterio español. 10 de septiembre de 1873: Cierre de escuelas. Los maestros de ambos sexos de la ciudad de Orihuela han cerrado las escuelas por no poder continuar desempeñando sus funciones sin comer, y han dirigido una exposición a las autoridades participándoles del hecho y la causa de tal resolución.
Orihuela en 1862. Colección Javier Sánchez Portas.
El 17 de septiembre, después de saquear Granja de Rocamora y Cox, donde quemaron el registro civil, una partida carlista aterrorizaba de nuevo a Orihuela inutilizando previamente el telégrafo para incomunicarlos. Ante aquella nueva amenaza, un destacamento del Ejército, que por entonces sitiaba Cartagena, tuvo que acudir para ponerlos en fuga.
La Paz. 20 de septiembre de 1873: Ayer corrió la noticia de que había empeñada lucha entre fuerzas carlistas y liberales hacia el campo de la Matanza, donde se aseguraba se oía fuego, indicándose algunos detalles más, sin duda forjados por desocupados. Anoche fue desmentida oficialmente esa noticia por telegrama del alcalde de Orihuela.
La ayuda llegó tarde. Los carlistas se colaron de nuevo hasta la cocina con el apoyo de sus numerosos partidarios locales. Y cargaron bien sus alforjas. Demasiadas pulgas para un solo perro.
Partida Carlista. Pintura de Ferrer Dalmau
El Constitucional. 27 Setiembre 1873: Orihuela. A las cinco y media de la mañana de hoy, han entrado en esta las dos partidas carlistas de Rico y Aznar sin disparar un tiro y apoderándose en el acto de la casa de ayuntamiento. En esta ocasión ha sucedido lo mismo que en la entrada de Toñete y en la primera de Aznar; sorpresa y pura sorpresa a pesar de estar gravando el presupuesto con las dietas de la gente movilizada que tiene el ayuntamiento para solo alarmar al vecindario: pues en cuanto llega el momento preciso se eclipsan y no se encuentran por ninguna parte.
Como tienen tantas simpatías en esta localidad las ideas que defienden ambos cabecillas, tan luego se apercibieron de que estaban aquí los carlistas, hubo repique general de campanas, música por las calles tocando la marcha real en medio de las demostraciones más entusiastas de sus innumerables partidarios y algún que otro muera escapado de recalcitrantes que se avenían mal al propósito de los más de que no hubiese ningún insulto.
Por lo demás, fuera de tres carros de cajones de tabaco y 12.000 reales que han tomado de la Administración de Rentas; 10.000 reales y el secuestro del cobrador de Contribuciones; 3.000 reales del Registro de la propiedad; 20 caballos de particulares; 71 mantas morellana y la quema del registro Civil, la de todos los documentos y antecedentes del reparto para cubrir el déficit Municipal con algún que otro efecto de la casa Ayuntamiento.
Más bien parecía que el vecindario se disponía a presenciar una gran fiesta o torneo que la entrada de una facción en son de guerra según el semblante jovial con que discurrían por la población desde la más encopetada señora, hasta la más humilde trapera.
En fin, ha sido un gran día de jolgorio para los carlistas, si no se les hubiera aguado en lo mejor de su entusiasmo, con la noticia de que venía fuerza en su persecución; lo cual les ha obligado a marcharse a las diez y media, llevándose sobre 150 hombres que se le han unido aquí.
Como dato para la historia no quiero dejar de decirle que de los liberales de pega que nos ingirió el partido radical en su paso por el poder, sobre 15 de ellos se han ido con la partida, siendo lo más notable que el municipal del Alcalde Radical D. Félix Lafuente que se dice, fue el que hirió a D. Antonio Gutiérrez, consecuente y antiguo liberal, ha sido el primero que ha soltado la máscara liberal con que le adornaron los radicales de aquí y se ha marchado con la partida, después de romper en casa del escribano la causa que se le formó por aquel delito, y de robarle a D. Carlos Coy el caballo.
La expulsión. Noviembre de 1873.
Cuando comenzó el curso de 1873 en el Colegio de Santo Domingo la situación de España era completamente caótica. A las guerras carlistas y coloniales se habían unido las cantonales. Alicante había sido bombardeada por barcos del cantón de Cartagena y Orihuela saqueada dos veces en menos de dos meses.
Manicomio Nacional. Sátira 1873.
Tras los ataques de cantonalistas y carlistas, el gobernador había ordenado mantener vigilancia constante en los puntos más elevados durante el día, y avanzadas de noche, con peatones dispuestos para el momento en que avistasen la aproximación de fuerzas carlistas. Y dado el caso, armar a la población para que se hiciesen fuertes en el edificio que les pareciese más seguro hasta la llegada de las tropas de la República.
Como ya he dicho varias veces, Orihuela era una ciudad profundamente carlista en una provincia mayoritariamente republicana. Recordemos que, el propio Carlos, primer pretendiente tradicionalista, había costeado un convento de salesas sobre el solar del colegio de los jesuitas expulsados. Y sin embargo, el diputado por Orihuela era el comerciante alicantino Juan Maisonnave, miembro del Partido Republicano Democrático Federal, fundado por su hermano Eleuterio Maisonnave, ministro de la Gobernación.
El Constitucional. 28 de octubre de 1873: Tenemos entendido que el señor Gobernador de la provincia o algún delegado suyo deben salir de un momento a otro para Orihuela con fuerza de la guardia civil. Según nos han asegurado, el objeto principal de esta visita es activar el cobro de las contribuciones.
El Constitucional. 30 de octubre de 1873: En nombre del Sr. Piñango, nos contesta ayer el periódico semioficial de esta localidad, negando sea cierto que el gobernador de la provincia o un delegado suyo piensen salir con fuerza de la guardia civil para Orihuela. El señor gobernador no ha necesitado ni necesita salir a activar el pago de las contribuciones, porque desde su despacho sabe hacer cumplir las órdenes de la superioridad y a los alcaldes con sus deberes.
Durante la segunda semana de noviembre, un retén de voluntarios de la República estuvo merodeando el colegio, molestando a padres y profesores con la excusa de proteger a la ciudad de cualquier sorpresa carlista.
El día trece alguien denunció a los jesuitas; y el alcalde, que ya no era el que nombró el gobernador en agosto, sino Luis Muñoz, estaba seguro en el ajo. El catorce por la tarde avisó de que no acudiría el retén porque habían llegado a Orihuela fuerzas de la Guardia Civil.
Las dos formas de ver la república enfrentadas.
A partir de aquí vamos a repasar a través de la prensa diez días complicados y poco conocidos en la historia del Colegio de Predicadores; apoyándonos básicamente en dos diarios alicantinos: uno republicano liberal y el otro republicano federal.
El Constitucional. 16 de noviembre de 1873: Última hora: Ayer tuvieron que marchar precipitadamente a Orihuela varios padres de familia a recoger a los niños que tenían en el colegio de jesuitas establecido en dicha ciudad. Según hemos oído decir, se ha mandado cerrar dicho colegio y han sido reducidos a prisión y conducidos a Murcia el director y los profesores; habiendo quedado tan solo uno encargado de entregar los colegiales a sus familias. Se decía anoche que en aquella ciudad había alguna efervescencia a consecuencia de este suceso que ha excitado naturalmente la atención pública.
El 15 de noviembre a la una y media de la madrugada, el alcalde se presentó en el colegio acompañado del delegado de orden público, del secretario del gobernador, setenta guardias civiles y un grupo de voluntarios de la República en lo que parecía ser una redada. La turba armada actuó con nocturnidad para que la ciudad no se enterase de lo que estaba pasando.
La orden de desalojo la traía el secretario del gobernador; pero la voz cantante era la del propio alcalde quien ordenó a los jesuitas que desalojasen el edificio en diez minutos y se subiesen a un coche que les esperaba en la puerta.
A la pregunta de a dónde los llevaban, respondieron: al exilio. Trece de los dieciséis miembros fueron desalojados y conducidos por la fuerza. En el colegio solo quedaron dos coadjutores y un enfermo de tuberculosis en estado terminal.
Llegaron a Murcia a las siete de la mañana y fueron presentados en el Gobierno Civil. El gobernador, ajeno a todo lo ocurrido, telegrafió al Ministerio de la Gobernación pidiendo instrucciones. Allí le contestaron que el destino final de los jesuitas era Cádiz. Probó a colocarlos temporalmente en la residencia del obispo murciano; pero ante la negativa de éste a aceptarlos, fueron alojados en casas particulares; quedando en libertad bajo palabra.
El Gobierno. 18 de noviembre de 1873: Por disposición del gobernador de Alicante han sido conducidos a Murcia 13 sacerdotes procedentes del colegio de jesuitas establecido en Orihuela, regresando el que se creyó menos caracterizado entre ellos para estar al cuidado de dicho establecimiento. El gobernador de Murcia dispuso que no fuesen conducidos a la cárcel, sino al palacio del obispo; pero habiéndose negado a ello la autoridad eclesiástica, han sido alojados con todas las precauciones convenientes en algunas casas de particulares que se ofrecieron a responder de su seguridad.
Por la mañana la noticia corrió como la pólvora y muchos oriolanos se congregaron en torno al colegio mostrando su desacuerdo con la expulsión. Algunos padres de alumnos llegaron a viajar a Madrid para protestar por semejante atropello que dejaba a sus hijos sin colegio con el curso empezado.
El Constitucional. 18 de noviembre de 1873: El viernes (14) salió de Alicante para Orihuela el secretario de este gobierno de provincia D. Carmelo Navarro, acompañado del inspector de vigilancia, y llegaron a dicha ciudad ya entrada la noche. A las once se presentaron en el convento donde se halla establecido el colegio, acompañados del alcalde y fuerza de guardia civil, e inmediatamente fueron admitidos en su interior; los guardias se situaron en los claustros, y las autoridades referidas intimaron a los padres jesuitas la orden de prisión: protestaron estos de la violencia y representaron que tenían que devolver y responder a los padres de familia el sagrado depósito de los hijos que les habían confiado, y solicitaron inútilmente que se les permitiese quedar a dos de ellos, custodiados de la manera que se creyese oportuno, durante algunos días a fin de entregar los colegiales a sus parientes y encargados.
La orden era terminante, y a las 12 de la noche salieron en un coche para Murcia, acompañados por el señor secretario y la fuerza pública. Al despertar los niños al día siguiente, fueron entregados por la autoridad local a los encargados o amigos que tenían en Orihuela, habiendo casa que ha alojado 8 y 10 colegiales. No sabemos las causas que han motivado esa detención; pero indudablemente habrán sido graves, dada la forma con que se ha llevado a cabo.
Dícese que se acusa a los jesuitas de tener inteligencias con los carlistas, falta grave en hombres que deben estar y creíamos estaban dedicados exclusivamente a la enseñanza y a la caridad. Orihuela con no tener ese colegio pierde bastante; también pierden bastante los padres de familias que educaban allí sus hijos: por eso repetimos, es más de deplorar que los que tenían la misión de la enseñanza y de la caridad cristiana, se consagrasen a atizar nuestras discordias civiles, si es cierto, que nosotros no lo sabemos, que favorecían la causa carlista.
Al día siguiente de este suceso, es decir el sábado, murió uno de los padres jesuitas que se hallaba en el convento gravemente enfermo. Los que fueron conducidos a Murcia han quedado en clase de detenidos en casas particulares, y ayer se dijo que ya estaban en libertad; pero esto debe ser una equivocación, debida sin duda a no haber sido encarcelados.
El domingo por la noche llegó a Orihuela el prefecto de la orden, a hacerse cargo de lo ocurrido y a arreglar los negocios que dependían de los padres jesuitas. La conducta pública de estos sacerdotes y la manera como se conducían en la población y con los colegiales era digna del mayor elogio: eso hemos oído de labios liberales y por lo tanto nada sospechosos en el asunto de que nos ocupamos.
En Orihuela la indignación fue creciendo alimentada por la prensa, que hizo públicos algunos detalles de crueldad innecesaria; como que uno de los maestros, enfermo de tuberculosis y ya con los santos óleos recibidos, había fallecido ese mismo día. Acusaron de inhumanidad al alcalde y al Gobierno Civil por su comportamiento con aquellos sacerdotes y con los propios niños que despertaron con el colegio desmantelado y sin sus cuidadores.
Aun así, «el Constitucional» abrió al principio un margen de duda ante las acusaciones de simpatía con el carlismo. Pero no les pareció oportuno equiparar a estos sacerdotes con los religiosos que empuñaban las armas contra el gobierno.
El Constitucional. 20 de noviembre de 1873: Parece que el alcalde Sr. Muñoz y el delegado del gobernador, trataron a aquellos sacerdotes sin miramientos y que no se guardó con ellos consideración alguna, mientras que por noticias particulares que hemos recibido, y otros datos auténticos, resulta todo lo contrario. También se afirma en ella que el gobernador de esta provincia quiere enviar a dichos sacerdotes a Cádiz y de allí a Ultramar, cosa que en verdad se nos resiste creer.
Reproducir como una aclaración de aquellos hechos la circular insertada el 17 de setiembre en el Boletín Oficial que solo se refiere a los sacerdotes que empuñan las armas en favor de D. Carlos, o que desde el púlpito provocan a la rebelión y a los que predican animadversión al gobierno y a sus representantes, nos parece que es autorizar a que se dude de la razón que sin duda ha asistido a la primera autoridad de la provincia para proceder del modo que lo ha hecho.
Nosotros deploramos que se haya cerrado ese centro de enseñanza, y lo deploramos, por los padres de familia que habían confiado la educación de sus hijos a aquellos sacerdotes, y creemos que si hay pruebas de que esos eclesiásticos conspiraban contra el actual orden de cosas, merecen un severo castigo, pero no acertamos a comprender cómo es que han quedado simplemente arrestados y en libertad de circular por Murcia, hombres a quienes se tienen sin duda por peligrosos.
Anoche oímos decir que el señor ministro de la Gobernación desaprueba la conducta del alcalde de Orihuela, señor Muñoz, en la manera de llevar a cabo la prisión de los jesuitas. No salimos garantes de la verdad de la noticia que solo acogemos como un rumor que no extrañamos, dada la independencia de carácter y rectitud del Señor Maisonnave.
La actuación oriolana se dividió en tres frentes: Por un lado el ayuntamiento envió una comisión a Madrid abogando por los jesuitas; por otro los padres de los alumnos se entrevistaron con el Ministro de Gobernación, el alicantino Maisonnave, cuyo hermano, como hemos dicho, era diputado por Orihuela; y con el presidente Castelar quien a su vez recibió una carta abierta del Obispo de Orihuela que fue publicada por la prensa.
El Constitucional. 21/Semanario católico 22 de noviembre de 1873: COLEGIO DE ORIHUELA. Sigue preocupándose la opinión pública, de los misteriosos sucesos de Orihuela. La prisión del Rector y profesores del Colegio de segunda enseñanza de dicha ciudad, ha tenido por consecuencia la clausura de aquel centro de enseñanza, establecido al amparo de las leyes, montado con el mayor esmero e inteligencia, a expensas del Sr. Obispo de la diócesis.
Tenía este colegio gran número de discípulos, por los conocimientos científicos y literarios que difundía, por el método de enseñanza y por la necesidad que sentía la provincia de un establecimiento de esa clase. Deploramos pues sinceramente su clausura, y no acertamos a comprender por qué no se han conciliado las exigencias que han motivado la prisión de los 13 sacerdotes con los intereses del establecimiento, y muy particularmente con los de tantos padres de familia que tenían confiados sus hijos a aquellos profesores.
Sobre este importante extremo, el señor Obispo de la diócesis ha dirigido al, señor presidente del Poder Ejecutivo y al señor ministro de la Gobernación la razonada exposición que tenemos el gusto de reproducir:
Colegio de Santo Domingo.
Excmo. Señor presidente del Poder ejecutivo de la nación. El obispo de Orihuela, que suscribe, se ve hoy en el imprescindible caso de acudir a V. E. con el doloroso motivo que respetuosamente expone: Hace año y medio que venía funcionando un colegio de segunda enseñanza creado por mí, en la que fue universidad convento de dominicos de esta ciudad, cuyo magnífico edificio de todos celebrado, me lo reservó con este objeto cuando hice la cesión canónica de los bienes de mi diócesis con arreglo al concordato de 1851, librándolo indudablemente por este medio de la ruina que irremediablemente le hubiera sobrevenido, y proporcionando un medio de útil y provechosa enseñanza a la numerosa juventud de esta ciudad y de toda la provincia y limítrofes, con las demás ventajas que siempre llevan consigo esta clase de establecimientos.
El colegio de cuya creación di conocimiento al Gobierno supremo, llenaba los deseos y esperanzas de los innumerables padres de familias que habían puesto a sus hijos bajo la dirección y escuela de buenos profesores buscados por mí, que si bien eran de origen de la Compañía de Jesús, estaban reunidos o colegiados únicamente como simples eclesiásticos sujetos a mi autoridad, sin otra misión ni más objeto que el del ejercicio de su noble magisterio y del auxilio esmerado que además pudiesen prestar al pueblo en sus necesidades religiosas.
Y aquí, Excmo. Señor, séame permitido dar un testimonio de justo reconocimiento por lo bien que lo han desempeñado, no solamente a satisfacción mía, sino con la general aprobación, aplauso y hasta entusiasmo de cuantos han tenido ocasión de admirar el orden, la moralidad, ilustración y religiosidad de sus prácticas, ejercicios y notables adelantos. Pues bien Excmo. Señor, este colegio que, en su favor llevaba tan recomendables condiciones, y que merecía la aceptación y encomios de la generalidad de las gentes, cuya voluntad se había ganado a costa de sus esfuerzos y trabajo.
Este colegio, repito, fue ocupado a las doce de la noche del día 15 del corriente por la autoridad de esta población auxiliada de fuerza armada en cumplimiento, según se dice, de orden superior, y sin más tiempo que el absolutamente preciso y sin el menor conocimiento que se me hubiese dado, fueron presos su Rector y profesores, deportándolos seguidamente a la ciudad de Murcia sin haberles manifestado la causa y motivos de su precipitada prisión.
Creo, Excmo. Señor, que estos, deben ser muy graves o importantes cuando han dado lugar a una determinación tan apremiante, tan general y tan silenciosa, a pesar de las consideraciones debidas a tantos niños que allí se encontraban, y de las consecuencias y sustos que pudieran apoderarse de tan tiernas o inocentes criaturas. Graves habrán de ser cuando han dado lugar a una medida de tanta trascendencia, que yo la respeto y respetaré, considerándola como emanada del poder supremo.
Y además de la ocupación del colegio y deportación de su Rector y profesores, se me asegura que se ha formado inventario de todo lo que en dicho colegio existe, sobre cuya medida he reclamado a esta autoridad sin resultado hasta esta fecha, porque todos los efectos, útiles, enseres y servicio del establecimiento es absolutamente mío como costeado a mis expensas, sin que ni la Provincia, ni el Municipio hayan contribuido en nada para ello, porque si algunas personas generosas me han ayudado para llevar a cabo tan provechoso objeto, de cuenta mía será entenderme con ellos.
Reclamo pues con todo el derecho de rigorosa justicia que todo se me entregue por ser notorio que es de mi exclusiva propiedad. Dios guarde a V. E. muchos años Orihuela 17 de noviembre de 1873. Excmo. Sr. Pedro María, Obispo de Orihuela. Exmo. Sr. Presidente de Poder ejecutivo de la nación y Excelentísimo Sr. Ministro de Gobernación.
Las autoridades en Madrid y en Alicante, después de tanto descontrol federalista, estaban tratando de ofrecer una nueva imagen de orden y justicia. Ya sólo “El Nuevo Municipio”, órgano del Partido Republicano Federal, consideraba justa la medida aplicada según ellos a “unos sacerdotes a cuyo cuidado estaban centenares de niños para recibir educación y que al paso de una partida carlista por delante del colegio había dado vivas a la religión y a Carlos”.
El Municipio. 1873.
El municipio. 21 de noviembre de 1873: Las autoridades de la provincia no han querido cerrar el colegio de Santo Domingo de Orihuela, ni es su ánimo que queden sin instrucción esos centenares de niños. El señor Gobernador de la provincia ha dado ya orden, y a estas horas debe de estar cumplimentada, para que le sea entregado al Excmo. e Ilmo. Sr. Obispo, el local del colegio con todos sus enseres, y su Ilustrísima podrá, disponer su apertura cuando guste, poniendo a su frente a los profesores que tenga por conveniente; pero que se ocupen sólo de dar instrucción, apartándose de enseñar cosas enteramente extrañas a las materias que comprende la enseñanza, bien sea superior o elemental.
Los jesuitas declararon que todas las acusaciones eran falsas y culparon al alcalde; cuya denuncia estaba basada intencionadamente en un malentendido. Que los “vivas” a la religión y a Estanislao, atribuidos por los republicanos al conocido jefe carlista que operaba en Alicante, Estanislao Bolinches, eran en realidad un homenaje al santo jesuita cuya festividad celebraban el 13 de noviembre.
Alegaron que los oriolanos estaban muy contentos con su trabajo y que el colegio funcionaba perfectamente bajo el amparo del obispo. Y sus argumentos convencieron al ministro y al gobernador.
El Constitucional. 22 de noviembre de 1873: Sucesos de Orihuela. Dice el colega ministerial que las autoridades de la provincia no han querido cerrar el colegio de Santo Domingo de Orihuela y que ya se han dado las órdenes para que se entregue al Excmo. e Ilmo. Señor Obispo el local y todos sus enseres, pudiendo disponer su apertura y poner a su frente los profesores que tenga por conveniente; pero añade a guisa de dómine, que aquellos solo deben ocuparse de dar instrucción, apartándose de enseñar cosas enteramente extrañas a las materias que comprende la enseñanza, bien sea Superior o elemental.
Es pues lógico suponer que El Nuevo Municipio entiende que la prisión de los 13 sacerdotes ha sido ordenada por el señor ministro de la Gobernación y ejecutada por el señor gobernador de la provincia por medio de un delegado, acompañado del inspector de orden público y el alcalde, Sr. Muñoz, y de fuerza de guardia civil y voluntarios, sólo porque en aquel colegio se enseñaban cosas enteramente extrañas al programa de enseñanza: ¿qué cosas serán esas?
No podemos entrar a examinar esos hechos; pero El Nuevo Municipio ofrece ocuparse ampliamente del asunto, y le agradeceremos que en sus aclaraciones no olvide decirnos por qué no existe expediente gubernativo anterior a la prisión y se procede ahora a formarlo para justificar los procedimientos dictatoriales; por qué motivo aquellos peligrosos sacerdotes pasearon libremente por Murcia inmediatamente después de su prisión; y por último desearíamos saber si la prisión del escribano de Elche, José Gómez, llevada a cabo la misma noche que la de los sacerdotes, y conducido del mismo modo a Murcia en virtud de órdenes que a su paso por Elche dejó el delegado del gobernador, tiene alguna relación con los sucesos del colegio de Sto. Domingo.
Hoy debe trasladarse a Orihuela el Sr. Gobernador de la provincia; No sabemos si este viaje estará relacionado con la entrega del edificio del colegio de Santo Domingo y los enseres y efectos de que se incautó el alcalde de aquella ciudad.
El gobernador civil de Alicante, que ya había ordenado la devolución de las llaves al obispo, decidió viajar personalmente a Orihuela para impartir justicia. Norberto Piñango llevaba dos meses y medio en el cargo; y formaba parte de los republicanos moderados alicantinos que buscaban controlar la situación con el apoyo de los conservadores, garantizando el orden y la propiedad después de tanta locura.
El político viajó personalmente a Orihuela y constituyó un nuevo ayuntamiento cuyo primer acuerdo fue restituir el colegio y nombrar a Piñango hijo adoptivo. Junto al obispo pronunció un discurso desde el balcón de la Posada del Sol, entre vítores y aclamaciones de los oriolanos que llenaban la calle de los Hostales, donde estaba emplazada dicha posada.
En cuanto a los jesuitas, regresaron fortalecidos, casi como héroes. El rector había pensado volver a Orihuela como salieron; discretamente durante la noche para evitar desórdenes públicos por parte de los ciudadanos que los esperaban ansiosos. Pero el nuevo ayuntamiento afirmó que toda la ciudad estaba conmovida y que la injuria pública exigía una reparación pública.
Una comisión presidida por el alcalde viajó a Murcia y los trajo la tarde del día 25. Por el camino se tropezaron con carros y tartanas de oriolanos que habían salido a recibirlos y así entraron en la ciudad, entre ovaciones y vivas del pueblo.
El Constitucional. 27 de noviembre de 1873: COLEGIO DE SANTO DOMINGO DE ORIHUELA. No hay ya necesidad de que el nuevo municipio se moleste en decirnos los motivos que obligaron a la autoridad a tomar las medidas que tomó para que abandonasen los señores jesuitas el colegio. Los dignos profesores que por disposición gubernativa fueron extrañados a Murcia, regresaron anteayer a Orihuela, y el mismo señor gobernador les instaló de nuevo en el colegio de Sto. Domingo.
Este acto de severa justicia le enaltece y le ha conquistado las simpatías generales de aquella ciudad. El Sr. Piñango ha tenido ocasión sin duda de comprobar personalmente, lo calumnioso de la delación de que fueron víctimas aquellos ilustrados sacerdotes. Así proceden los hombres de corazón. El señor gobernador debe estar satisfecho; todos le concederán desde hoy más su confianza; porque verán en él, a la par que el enérgico y decidido campeón del orden y de la libertad, el hombre recto y justiciero. Reciba nuestra más cordial enhorabuena, y se la damos también a los habitantes de la bella ciudad del Segura por la reapertura de aquel centro de enseñanza.
Según nos escriben de Orihuela, la estancia en aquella ciudad del Sr. Gobernador civil D. Norberto Piñango, ha sido fecunda en satisfactorios resultados. Sabido es que son dificilísimas las circunstancias por que atraviesa aquella población, en la cual, como en otras muchas, la administración municipal se halla abandonada, debido sin duda a que de algún tiempo a esta parte atienden los ayuntamientos más a las contiendas políticas que a las cuestiones administrativas, lo cual es su verdadera misión.
Presentada la dimisión del último ayuntamiento, el Sr. Piñango se ha visto obligado a constituir otro; y en tan ardua tarea ha obrado, según nos aseguran, con el mayor pulso; pues prescindiendo por completo de afecciones políticas, ha convocado a todos los hombres de arraigo del partido liberal, sin pararse en matices de bandería, y ha constituido un ayuntamiento en el que figuran concejales de varias procedencias políticas, si bien todos liberales, que es lo que allí importa más.
He aquí los nombres de los que forman el nuevo ayuntamiento. Alcalde. —Antonio Esquer. Tenientes de alcalde. — José Bueno. — Tomás García Ródenas. — Francisco López García. —Federico Agrasot. —Luciano Bora.— Ramón Mesples. Concejales. — José Maseres.—Tomás Soler, —Julián de Torres.—Manuel Pastor.— Félix Lafuente.—Francisco Hones.—Francisco Germán.— Honorio Alegre.—Manuel Alfaro.—Alfonso Ferrer. — Manuel Escudero.— Carlos Martí. — José Martín.— José Sánchez.—Antonino Ibarra.— José Brotóns.—Vicente Moreno.
Hasta el diario republicano federal tuvo que rendirse a la evidencia narrando los hechos sin poner ninguna pega, sin aportar ninguna crítica. Alabando el comportamiento del gobernador y su actuación en Orihuela.
El nuevo municipio. 28 de noviembre de 1873: El viaje del señor gobernador por medio de una carta de un anónimo amigo de Orihuela. El viaje del señor gobernador ha sido una continuada ovación. En todos los pueblos por donde ha pasado la primera autoridad de la provincia. Entró en Orihuela el día 24 y acto continuo, con una actividad propia de su carácter, hizo que el alcalde convocase al ayuntamiento, e inmediatamente se reunió éste, acordando presentar la dimisión.
Aceptada que fue, al momento se ocupó, de acuerdo con las personas de más significación y simpatías entre los partidos liberales, de los individuos que habían de constituir la nueva municipalidad, y lo realizó con tal acierto, que se ha granjeado la estimación y el más profundo agradecimiento de todos los habitantes de Orihuela, que ansían entrar en una era de paz y de tranquilidad, única manera como los pueblos pueden desarrollar su vida y fomentar, sus intereses.
Constituido el municipio con elementos procedentes de todos los partidos liberales dio pruebas de que al formarlo no han existido las miras egoístas de bandería pues solo se ha inspirado el Sr. Piñango en el bienestar de nuestra querida población. Estoy seguro que esta fecha se recordará con alegría por todos, y así lo ha manifestado el pueblo que, al tener conocimiento de lo que se estaba efectuando, ha hecho pública la satisfacción con que recibía el nuevo ayuntamiento, prorrumpiendo en vivas al señor gobernador.
Pero donde el entusiasmo traspasó los límites naturales, fue cuando accediendo a los reiterados ruegos del ayuntamiento, que a su vez, lo hacía en nombre del partido liberal, participó que los jesuitas volverían.Los contribuyentes y gran número de personas de todas clases de la sociedad, se dirigieron en coches y galeras a Murcia.
Al regresar, como el pueblo en masa había rodeado la casa donde estaba hospedado el Sr. Piñango, salió al balcón, desde donde le dirigió la palabra, siendo saludado con aplausos entusiastas, e interrumpido varias veces por los trasportes de alegría a que se entregaban la multitud allí reunida.
El Sr. Obispo por su parte, se presentó también en el balcón y con elocuentes frases dijo que la misión del pueblo se reduce a cuidar solícito de sus familias y de sus haciendas, siendo siempre modelo de honradez y de respeto y de obediencia a las autoridades.
Por la noche se le hizo una magnífica serenata y después la música recorrió las calles entonando «La Marsellesa». Se me ha dicho que el Obispo dio ayer en San Miguel un viva a nuestro común amigo el ministro de la Gobernación, que fue calurosamente repetido.
El destituido alcalde, Luis Muñoz, se vio obligado a dar explicaciones; desentendiéndose por carta abierta de aquella polémica actuación cuya responsabilidad atribuyó íntegra a las autoridades provinciales.
La Correspondencia de España. De Orihuela, con fecha 28 de noviembre, nos escribe D. Luis Muñoz diciendo que es en efecto cierta la noticia que dimos de haberse dispuesto por el gobernador civil de Alicante la reapertura del colegio de Santo Domingo de Orihuela, restituyendo a él los mismos profesores que fueron capturados el día 16 de noviembre y conducidos a Murcia; pero que no es cierta la especie que atribuye al alcalde de Orihuela culpabilidad que no tiene, toda vez que el Sr. Muñoz, primera autoridad local a la sazón, no hizo más que concurrir a presenciar el acto de la captura de dichos profesores auxiliando al delegado de la autoridad superior de la provincia, que con la fuerza de la guardia civil se presentó en dicha ciudad la noche del citado día, y cuyo auxilio le prestó obedeciendo el superior mandato.
La Ilustración Española y Americana. 1874.
El municipio. 29 de noviembre de 1873: Nuestro activo corresponsal de Orihuela, nos remite la carta que tenemos el gusto de reproducir a continuación. Querido amigo: Continuando lo que ayer dije a V. respecto del viaje del señor Piñango a esta ciudad, debo manifestarle, que en su visita al colegio de Santo Domingo fue seguido de una multitud inmensa que le aclamaba sin cesar.
En este establecimiento, donde ha permanecido largo rato, ha sido recibido por el rector y por las personas más notables de la población, que una vez más le han demostrado el afecto que ha sabido conquistarse, en todos los partidos.
Olvidaba decir a V. que el ayuntamiento, en su primera sesión, le ha declarado hijo adoptivo de nuestra ciudad. A su salida de Orihuela, le han acompañado gran número de vecinos, hasta cerca de un kilómetro de la población, y hasta Cox, el señor obispo, el alcalde don Antonio Esquer, D. Carlos Bianchi, varios concejales y otras personas distinguidas. Con esto concluyo mi compromiso de darle cuenta de cuanto aquí ocurriese, y deseando se afirme la paz y tranquilidad de que tanto necesita esta población.
A cuenta de los jesuitas, el republicano Piñango se dio un buen baño de masas y se metió en el bolsillo a una población muy conservadora y monárquica. Su populista comportamiento y el de sus superiores con el obispo de Orihuela y los hijos de San Ignacio fue recordado seis años después por «El Eco de la Provincia».
El eco de la provincia. 19 de septiembre de 1879: ¿Pues no se atreve El Graduador de ayer a decirnos que sus amigos no han favorecido a los Padres Jesuitas de Orihuela? ¡Qué cosas tiene el diario neo-moderado- posibilista!
Diga, hermano: ¿Quién en 1873 restituyó a los Jesuitas al colegio de Santo Domingo de Orihuela? Una orden del Sr. Castelar, Presidente de la República.
Diga, hermano: ¿Quién públicamente estrechó la mano de los Reverendos Padres de la Compañía de Jesús brindándoles protección cuando en 1873 entraron en Orihuela? El Sr. Piñango, Gobernador de esta provincia nombrado por el Gobierno de la República.
Diga, hermano: ¿Quiénes en 1873 saludaron con vítores y aclamaciones al delegado del Gobierno del Sr. Castelar, porque volvió los Jesuitas al Colegio de Santo Domingo? Muchos republicanos de Orihuela.
Diga, hermano: ¿Por qué en 1873 nuestro dignísimo señor Obispo dio un cariñoso abrazo al señor Piñango en el balcón de la posada del Sol de Orihuela? Porque su Excelencia Ilustrísima quiso de este modo dar un público testimonio de su gratitud al Gobierno de la República, por la protección que éste dispensó a los padres de la compañía de Jesús restituyéndolos a su Colegio de Orihuela.
Diga, hermano: ¿Quién aumentó el número de los alumnos en el Colegio de los Jesuitas? El mismo republicano Sr. Piñango que tuvo el buen acuerdo de entregar a un hijo suyo para que lo educasen estos padres.
Diga, hermano: ¿Quién calificó de carlistas a los Jesuitas? Un diario republicano que se publicaba en Alicante titulado El Nuevo Municipio.
Diga, Hermano: Y ¿quién justificó después con escritos laudatorios la restitución de los hijos de San Ignacio a su colegio de Orihuela? El mismo Nuevo Municipio, diario republicano que se publicaba en esta capital en 1873.
Lea El Graduador la colección de este periódico correspondiente al mes de Noviembre de aquel año, la protección que les dispensó entonces; y este señor debe estar satisfecho porque no ignora que los Jesuitas ruegan por él para que persevere en los religiosísimos propósitos que manifestó a su paso por las esferas gubernativas.
Ya ve pues, El Graduador, como sus patronos favorecieron a los hijos de la Compañía de Jesús ¿Tan poca memoria le queda al diario neo moderado posibilista, cuando tiene necesidad que nosotros le recordemos los hechos?
Según el Catálogo General citado varias veces, a la plantilla inicial del colegio se unieron en 1873:
Los padres: J. Francisco Dalmases, Martín Juan, Bernardo Requeséns y José Salvans. Y los hermanos: Santiago Codina y Pablo Guilá.
Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba 2021).
Cuando se van a cumplir 150 años de la fundación del Colegio de Santo Domingo.
Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas y J. Manuel Dayas.
¡Me casé…! Y harto de remar sin esperanza de puerto seguro, pensé seriamente en mi porvenir y en el de los míos. Justo García Soriano. «Noticia crítica y autobiográfica».
Sin artículos de prensa y con escasas cartas para transcribir de los años 1910, 1911 y 1912, he fusionado el trienio en un solo capítulo. Buena parte del mismo se nutre de los bocetos biográficos y autobiográficos de Justo García Morales, el hijo mayor de nuestro protagonista.
Son esbozos sobre sus antepasados y él mismo; proyectos inacabados titulados: «Justo García Soriano y Orihuela», «Tiempo desvanecido» y «Memorias de un Bibliotecario».
Un conjunto de fichas y folios sueltos —manuscritos y mecanografiados— que se conservan en su propio legado depositado también en el archivo municipal de Orihuela.
Puerta del Sol en 1910. Fotos antiguas de Madrid.
1910
Con el paso de los años, García Soriano se había convertido en un ciudadano de la capital. Si algo le gustaba especialmente de aquella añeja corte en tránsito hacia la modernidad era su rico y variado ambiente cultural.
El añejo café de Fornos en el año 1908.
La producción musical y dramática se representaba en los cafés y en las dos docenas de teatros que funcionaban en el centro. Ya hemos citado su predilección por el famoso café de Fornos. Ubicado en un chaflán entre la calle de Alcalá y la de Peligros desde el año 1870, alternaba las tertulias políticas con los números artísticos interpretados con piano y violín o por pequeñas orquestas.
Estos cafés musicales contribuyeron a la popularización de la zarzuela, un género que gustaba mucho a nuestro biografiado. En ellos entabló amistad con dramaturgos y libretistas como Antonio Paso o Joaquín Abati.
AMO. LJGS.
En cambio, para doña Ramona Soriano, Madrid era poco menos que una jungla. Fallecido su marido, y muy a su pesar, se trasladó a vivir con su hijo y su sobrina a la corte. Cuenta su nieto que, relativamente joven, decidida y trabajadora, probó fortuna regentando una pensión en la calle del Prado. Parece ser que el proyecto fue muy breve por culpa de las frecuentes discusiones que Justo mantenía con los huéspedes. Nada puedo aportar a esta información.
Mayo de 1910. Inscripción de sus alumnos en el Instituto Cardenal Cisneros para los exámenes. AMO. LJGS.
García Morales menciona tres mudanzas efectuadas durante los primeros años de matrimonio de sus padres. Disponemos de los tres contratos de alquiler donde se demuestra que dos fueron anteriores a la boda.
La primera, en diciembre de 1910, fue a un cuarto piso en la calle Preciados número 52 con una renta anual de seiscientas pesetas pagaderas por meses anticipados. No sabemos siquiera si ya se conocían.
Justo García Morales sitúa el primer encuentro entre sus progenitores a finales de 1910 o más bien a principios de 1911 (también afirma que el noviazgo duró sólo seis meses).
9 de diciembre de 1910. Contrato de alquiler calle Preciados.AMO. LJGS.
Calle de Preciados.
La prima Eugenia fue el elemento indispensable que propició el romance entre Justo y Eloísa. A veces, García Soriano pasaba a buscarla por los domicilios particulares en los que prestaba sus servicios; entre ellos, un amplio y señorial piso en la calle del Desengaño, famoso en todo Madrid por el gran paraguas rojo que servía de reclamo a una tienda ubicada en la planta baja.
En él vivía doña Tomasa Doblado Arquero, viuda de Tomás Morales Díaz, magistrado toledano que antes había sido notario. Fallecido en 1902 cuando desempeñaba su labor en la audiencia de Cádiz, había dejado buenas rentas a su familia.
Calle del Desengaño. Madrid.
Doña Tomasa era una señorial mujerona guapa, de cutis muy blanco, pelo oscuro partido por una raya en medio, con trajes de seda tornasolados que le llegaban a los pies, mantillas o sombreros emplumados en la cabeza y un abanico de puntillas pendiente de una cadena…
En aquel piso conoció a Prudencia Eloísa Morales Doblado y se enamoró de ella perdidamente. Nacida el 28 de abril de 1880 en Villasequilla de Yepes, provincia de Toledo; era, por lo tanto, cuatro años mayor que Justo. Tenía gustos muy refinados: hablaba inglés, pintaba paisajes, tocaba el piano…
Creo que ya me he referido a mi madre, alta y esbelta, de pelo castaño claro y ojos verdiazulados, pero sobre todo bien educada y culta en una época que hasta las más encopetadas damas se distinguían por su ignorancia.
Con la transcripción de la siguiente carta termino el año. Es la única que he encontrado y está redactada en las postrimerías de 1910. En ella Trinitario Ruiz Valarino le enviaba confirmación de una recomendación solicitada para su colega de Instrucción Pública. En esos momentos el hijo de Capdepón era ministro de Gracia y Justicia.
AMO. LJGS.
El Ministro de Gracia y Justicia. 29 de diciembre de 1910. Sr. D. Justo García Soriano. Muy Sr. Mío: Con mucho gusto hago la recomendación que desea al Ministro de Instrucción Pública referente a que se prorrogue el plazo concedido por dicho Centro para verificar exámenes extraordinarios a quienes le faltaran una o dos asignaturas para poder completar sus estudios, y excuso decirle lo que celebraría pudiera V. quedar complacido. De V. atento s. s. que estrecha su mano. Trino Ruiz Valarino. Rubricado.
Trinitario Ruiz Valarino. Retrato de Joaquín Agrasot para el Ayuntamiento de Orihuela.
1911
Ya iniciado el romance con Eloísa, en el primer trimestre de 1911 nuestro enamorado sufría de fiebres y de graves molestias intestinales. Fueron tiempos en los que el ejercicio de la docencia absorbía todo su tiempo. El siguiente borrador de carta sin fecha pertenece a esa época.
Adorada Eloisa: Si el pesar de no verte no fuera para mí la mayor de las contrariedades, lo sería el hallarme indispuesto para cumplir con mis obligaciones en estos días críticos de exámenes. Mi enfermedad no tiene importancia; pero es lo bastante para impedirme que dé la última mano a mi labor de nueve meses. Figúrate mi disgusto.
El domingo me desperté con un poco de destemplanza producida por el enfriamiento que ya hacía dos días me molestaba. Pero al pensar que tú me estarías esperando, vida mía, lo arrostré todo y me levanté, me lavé y me afeité. Apenas terminé esto último, me sentí tan mal que tuve que volver a acostarme. Sin embargo, quería ir por la tarde, al menos; pero la fiebre subió y comprendí que era una grave imprudencia. Me sometí a mi desgracia de no poder verte.
Ayer mañana, temprano, me puse el termómetro y vi que estaba sin calentura. Entonces proyecté levantarme para ir a la Ciudad Lineal; y luego tener el placer de verte. Así se lo dijo mi madre a tu criada. Mas al poco rato, observamos que me hallaba otra vez febril, y quise evitar el riesgo de un mal mayor. No me levanté hasta la una.
Por la tarde me disponía a salir, para enterarme en el instituto, de la marcha de los exámenes, y luego ir a visitarte; pero comenzó a llover entonces, y me abstuve de hacerlo. Lo que tengo es, como siempre, un enfriamiento cogido estas noches en que me he retirado tarde y he ido sin gabán. Tengo también algo sucio el estómago.
Anoche vino el médico y me mandó unos papeles de antipirina. Esta mañana he amanecido con poca fiebre. Estoy desesperado de pensar que esta tarde se examinan los hijos del médico; y me parece que no voy a poder ir al instituto. Estoy por hacer una valentía, aunque la pague luego cara; y salir a la calle, más que nada porque no me es posible pasar un día más sin contemplarte.
Eloísa de mi alma, todas las contrariedades las sufro con resignación pensando en que tú me quieres. Teniendo la seguridad de tu cariño, me siento el más feliz de los mortales tu futuro y cada vez más apasionado, Justo.
De carácter aprensivo, con un peso de poco más de sesenta kilos, y aspecto muy demacrado, Justo llegó a pensar que padecía tuberculosis. Plantado frente a un espejo, examinaba la blancura de su lengua buscando síntomas de la mortífera enfermedad.
El 9 de marzo su flamante novia consiguió que visitase a uno de los mejores especialistas estomacales de Madrid. El doctor Yagüe, que así se llamaba, pasaba consulta en la Plaza de Bilbao y le diagnosticó un grave desequilibrio nervioso, enterocolitis aguda y anemia.
Además de la correspondiente medicación, le prescribió «duchas escocesas» (aguas minerales a presión alternando temperaturas calientes y frías); fricciones de alcohol de romero aplicado con franela de la nuca a la rabadilla; un severo régimen alimenticio y algunas infusiones.
El tratamiento debió de hacer efecto; pues a principios de abril visitó el estudio de fotografía de la calle del Sol y le envió un retrato a su amada.
AMO. LJGS.
Mi adorada Eloísa: A ti, ángel de mis ilusiones, dedico esta insignificante muestra de amor. Es bien poca cosa dar mi retrato, la imagen de nuestro cuerpo, a quien ya se tiene dada por completo el alma y consagrados el pensamiento y la vida para siempre.
Cuando pases por él tus ojos, a la luz de tus hermosas pupilas, mi faz se animará irradiando la felicidad que me proporciona tu presencia. Sea esta fotografía, idolatrada Eloísa, prenda garante y firme, eterno testimonio del inmenso cariño que te profesa tu apasionado. Justo. Madrid, 2 de abril de 1911. Amador, Puerta del Sol, 13.
AMO. LJGS.
El fotógrafo Amador Cuesta Barrientos se había instalado en 1898 en el número 13 de la Puerta del Sol de Madrid; y Justo acudió acompañado de su madre y de su prima Eugenia.La vivienda estudio, que aún se conserva, era un ático con terraza emplazado en un quinto piso; y no es casualidad.
Los fotógrafos de la época montaban sus estudios en los áticos buscando la luz natural; en edificios que disponían de un ascensor que formaba parte del reclamo comercial. Me imagino a doña Ramona Soriano subiendo en aquel revolucionario artefacto. Al día de hoy, una placa en la puerta del edificio recuerda que Amador fotografió a los más destacados personajes de su época.
Puerta del Sol y Calle Preciados. Madrid. El edificio de la derecha es el del fotógrafo Amador.
El 18 de mayo de 1911 entregó la llaves de su anterior piso y el casero le devolvió veinte pesetas por los doce días restantes. Eso quiere decir que tres meses antes de la boda, Justo se trasladó al piso principal derecha de la Calle de la Madera número 33; con una renta anual de novecientas pesetas, pagadera por meses adelantados.
8 de mayo de 1911. Contrato de alquiler.AMO. LJGS.
El 26 de agosto de 1911, tras apenas seis meses de noviazgo, se casaron en la Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena de Villasequilla de Yepes (Toledo), con todo el boato que doña Tomasa pudo desplegar. Ofició la ceremonia Isidoro Caballero Martínez, cura propio de dicha parroquia. Justo tenía 27 años y Eloísa 31.
Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena de Villasequilla de Yepes.Diputación de Toledo.
Boda de Justo y Eloísa. AMO. LJGS.
El Eco de Orihuela. Número 539 – 6 de septiembre de 1911: En Madrid ha contraído matrimonio con una elegante señorita nuestro paisano D. Justo García Soriano. Que sea enhorabuena.
Como se puede comprobar en el párrafo anterior, la noticia de su casamiento llegó a Orihuela tarde y mal ubicada. Dos meses después, su amigo Sansano estaba preparando el lanzamiento de un nuevo periódico y le escribía para hacerle un encargo. Su carta es el último documento localizado en 1911.
AMO. LJGS.
Sr. D. Justo García Soriano. Madrid. Muy queridísimo Sr. Mío: Manolo Gimeno me saludó en nombre de V. hace tiempo, me dio la dirección y le escribí felicitándole cuando recibí la grata nueva de su casamiento. ¡Cuánto me alegro de que el amor no le haya sembrado de espinas el camino de su vida! Salud pues, y a vivir.
Póngame a los pies de su señora, respetuosamente, devotísimamente. Le hice a V. un encargo en mi anterior —que estoy segurísimo de que no habrá recibido—pues me dio la dirección Gimeno verbalmente, y en mi memoria los números me martirizan ¡Qué calabacín más prodigioso!
Recibí hace tiempo una circular de una casa grabadora que se dedica a suministrar a los periódicos semanales que lo desean, grabados en simografía sobre asuntos de actualidad, por 10 ptas. mensuales. Yo he de hacer en casa este mes que viene, el periódico Torrevieja, y forzosamente ha de llevar sus grabados, pues el contrato lo exige.
Se me perdió la circular e ignoro la dirección de la agencia gráfica, a V. no le sería difícil proporcionármela, preguntando por dicha agencia en cualquier casa grabadora. Si así lo hace, ¡cuán agradecido quedaré! ¡Pero ha de ser pronto!
A primeros del próximo tendré en casa una buena máquina; entonces terminaré mi libro para después publicar otro de poesías huertanas. Ya se enteraría V. de lo que hice con los pérfidos jesuitas. Di una lección a tiempo al P. Vigo y otra lección al amigo Ezcurra, que por más que le lanzo retos, se esconde cobardemente. ¡En buen lugar ha quedado el infeliz! ¡Bien se lo merecía!
Le adjunto una de las muestras que la agencia ya indicada me remitió, por si le es útil para las indagaciones. Perdone que le moleste; y en espera de sus gratas noticias le abraza muy afectuosamente su verdadero amigo q. b. s. m. JUAN SANSANO. (Matasellada el 17 de octubre de 1911).
1912
Puerta del Sol. Madrid. Postal circulada en 1912.
El primer documento de 1912 se lo debemos también a Juan Sansano; quien lanzó un nuevo semanario en Orihuela el día 9 de abril. Confeccionado en su imprenta de la calle de San Pascual, en su cuarto número (aguantó seis) utilizó un cliché que conservaba de cuando García Soriano le prologó un libro de poemas, para publicar la noticia de su casamiento (en Madrid) con nueve meses de retraso.
El clarín. Número 1 – 9 de abril de 1912: Un periódico más. La prensa de información, el gran rotativo moderno, empresa mercantil sin otro objetivo que el lucro y la ganancia ha hecho creer a las gentes que el periódico, la prensa, no tiene otra misión que reseñar la última corrida de toros o el crimen del día. Craso error. La prensa tiene también otra misión que no es la puramente informadora, sino a la par crítica, fiscalizadora, sanificante en todo cuanto represente morbosidad social …
El Clarín. Número 4 – 4 de mayo de 1912.
Todo esto nos da idea de lo alejado que estaba nuestro biografiado de Sansano, de Rogel, de la prensa local y de Orihuela en general. Fallecido su padre y desplazadas su madre y su hermana, había perdido el contacto con su «patria chica».
En junio de 1912 el matrimonio dejó la calle de la Madera y se mudó al segundo derecha de la calle de la Luna número 15; un piso con balcones a la calle de la Estrella muy cercano a la casa de su suegra. El nuevo contrato de alquiler (en el que decía seguir siendo soltero, estudiante y tener 26 años de edad) lo firmó por tiempo ilimitado y ochocientas cuarenta pesetas de renta anual.
Enero de 1912. Recibo de alquiler.AMO. LJGS.
10 de junio de 1912. Contrato de alquiler.AMO. LJGS.
Allí vivían el flamante matrimonio, doña Ramona y una sirvienta llamada Petra, natural de El Barco (Ávila); uniformada con el típico vestido negro y el delantal blanco rizado. García Morales hizo una concienzuda relación del mobiliario que trasladaron a la nueva vivienda; la misma en la que él nacería año y medio después:
El dormitorio, de estilo inglés: cama muy baja de madera, con algunas incrustaciones metálicas; mesillas, igual que todo, muy angulosas; amplio lavabo con espejo, cajones y puertas, que guardaban de la vista los cubos y los grandes jarros de auténtica y quebradiza porcelana; el despacho, las estanterías torneadas y de pino sangrado y blanco; una parte del comedor, compuesto por un enorme y complicado aparador y por el trinchero, llenos los dos de galerías con boliches, cabezas de guerreros, espejos y excelentes mármoles rojizos de Novelda; sillas con asientos y respaldos de cartón piedra y, en las paredes, dos cuadros o naturalezas muertas de piezas de caza.
Para mí, lo más chocante era el salón de estilo inglés, como todo entonces, incluso nuestra reina Victoria, con muebles incrustados en hilo metálico; las butaquitas, lo mismo que lo demás, de madera de cerezo, tapizadas en terciopelo verde mar acanalado, muy incómodas por su inestabilidad y cerrada forma curvilínea; en particular el alto sofá de forma de jirafa, pues en la parte superior tenía un armarito con puerta de espejos tallados en los que brillaba el sol y se descomponían sus rayos en múltiples arcos iris.
Así mismo había otras piezas menos de moda, del estilo pobre isabelino del siglo XIX, chapadas de castaño y con asientos de enea procedentes de parte de la vivienda de mis abuelos paternos; incluso un sofá y hasta una mesita de rara y muy dura madera de olivo.
Se destacaba, como ornamento, una escultura de pequeño tamaño hecha por un viejo miembro de mi familia paterna, fray Miguel Moreno, que vivió en los últimos años del siglo XVIII y se entretenía en ejecutar lo que en tierras de Orihuela llaman «santirulicos»: imágenes devotas de un arte popular y casi folclórico. Representaba en este caso un niño Jesús sedente apoyado en una calavera; y ésta en una columna…
Agosto de 1912. Recibo de alquiler. AMO. LJGS.
En sus escritos, García Morales hace hincapié en la bondad como principal cualidad de su madre. La resignación y paciencia que demostró siempre con su marido, soportando sus breves y repentinos enfados con infinita humildad; y también sus achaques.
Ya hablamos del carácter aprensivo de Justo; propenso a imaginar enfermedades. Cuando Eloísa le sorprendía mirándose la lengua ante el espejo, lo hacía ella también ridiculizando sus muecas hasta que conseguía provocarle una carcajada.
En el verano de 1912, aquejado de reuma, visitó los baños de Mula; muy cerca de Pliego, localidad murciana donde estaba destinado su cuñado, el maestro nacional Pepe Linares, marido de Milagros.El jueves 25 de julio, Justo, su esposa embarazada y su madre llegaron al balneario. Cinco días después escribió a sus alumnos favoritos describiendo la experiencia.
Baños de Mula, martes 30 de julio del año de gracia 1912. Mis queridos amigos y discípulos Pedro y Antonio: Desde la tarde del pasado jueves, día 25, me encuentro en este poético balneario, a donde arribé en compañía de Eloísa y mi madre con toda felicidad. Me llevo dados ya cinco baños y, hasta ahora, aunque es prematuro, me parece que me sientan bien, pues me han despertado de tal modo el apetito que me las apostaría a engullir con los más voraces gastrónomos, aunque estos fuesen los Heliogábalos, los Gargantúas y Pantagrueles o el mismísimo sorbechuletas, tragafiletes y deglutejamones de Pedro Sainz Rodríguez.
Este balneario es un verdadero pueblo con calles, plazas y hasta iglesia. Además de los baños generales y de la fonda, hay quince o veinte pabellones con todo género de comodidades y esmerado servicio. En el que nosotros estamos instalados, hay quince cuartos repartidos en tres pisos y ocupamos el que tiene el número 13 (¡fatalidad!).
Tengo al lado del dormitorio el cuarto de baños, independiente; de modo que a las siete de la mañana, cuando me despierto, de traje de Adán, de la cama me meto en el baño, que consiste en una balsita de unos tres metros de larga, dos de ancha y otros dos de profundidad, por donde corre un raudal cristalino de una deliciosa agua a 38º. Me doy los baños de cuarto de hora, y luego vuelvo a la cama, donde me abrigo, tomo una buena taza de leche, transpiro y a veces duermo un rato.
Balneario de Mula. Postal coloreada.
Además del cuarto de baño tenemos tres habitaciones muy hermosas, dormitorio, comedor, cocina, retrete y despensa con vistas a un río muy pintoresco y a una alegre y espumosa cascada entre rocas y cañaverales. Todo el balneario está situado como en una hondonada o vallezuelo, entre lomas y colinas de aluvión y parece el resultado de un primitivo cataclismo geológico, siendo de admirar que en estos terrenos blandos, areniscos y cretosos, se vean esparcidos como por la mano de un cíclope o de un gigante enormes rocas de cuarzo y de piedra negra.
En torno de las casas del balneario hay huertos frondosísimos de naranjos, limoneros, granados y multitud varia de árboles y arbustos con no pocos jardines de bellas y olorosas flores. Hay un gran desnivel en todo, con una maraña de vericuetos y sendas que van de un punto a otro, con muchas casitas perdidas entre la espesura, que hacen parecer a este rincón el país pintoresco de un nacimiento. El agua corre por todas partes, y en los remansos se ven saltar las ranas y chapotear de los ánades y gansos…
Es imposible describir bien esto. Hay que verlo. Yo me acuerdo mucho de vosotros y me gustaría que estuvierais aquí conmigo. Ayer tarde hice una excursión por estos alrededores con mi cuñado y vimos sitios bellísimos, sobre todo una gruta con mil petrificaciones que me traían a la memoria mil recuerdos del mundo pagano. ¡Esto es naturaleza, poesía y vida a torrentes! Yo no sé si estas aguas llegarán a probarme; pero lo que ya es un hecho, estos aires puros han tonificado ya mucho mis nervios y me encuentro ágil y fuerte como nunca estoy en Madrid.
Publicidad de 1914.
El hospedaje, incluyendo el baño, nos cuesta quince reales diarios y comemos por nuestra cuenta, que nos resulta más barato que en Madrid pues el pan cuesta 0,15 el medio kilo; la carne 1,20 el kilo; los huevos, grandes y frescos, a 1,10 la docena; un par de conejos, seis reales y medio; dos pollos tres pesetas y la leche, muy rica, de cabras, vista ordeñar, a 30 céntimos el litro. Aquí hay varias tiendas que suministran de todo.
A pesar de que ahora no es la temporada oficial, no falta alguna animación y la concurrencia de bañistas. En el patio de este pabellón, que es amplísimo, todo embaldosado, con una farola en medio y galerías corridas, o en la puerta de la calle, también pavimentada, pasamos algunos bañistas largas sesiones. La gente joven canta, baila y se divierte y no faltan conciertos gramofónicos.
Yo he hecho amistad con un señor de Mula, llamado D. Diego de Molina Sánchez de Llamas. Tiene grandes conocimientos históricos, que aprovecha con verdadera monomanía en demostrar que proviene de la familia de los Laras y, por lo tanto en línea directa del rey García Ramírez de Navarra (1134-1150). Ha hecho muchas investigaciones en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, y viene sosteniendo un pleito para entrar en posesión del título nobiliario de sus ascendientes y de cuantiosos millones.
A la vista tengo un árbol genealógico que ha hecho con treinta y tantas generaciones y varias ramas laterales. Es un señor solterón, que ha llevado una vida aventurera novelesca y tiene una conversación amenísima, rebosante de anécdotas y erudición. Es un tipo curioso. Paso buenos ratos con él y he llegado a interesarle para que investigue el nacimiento, vida y muerte de Ginés Pérez de Hita, de quien dice tener muchos datos y documentos biográficos, que me facilitará. Un tesoro.
Yo leo aquí, los ratos perdidos, Nuestra Señora de París, monografías de historia literaria, preceptiva y hago papeletas; sobre todo me solazo leyendo un curioso y raro libro titulado “Resumen histórico de la revolución de España año de 1808 por el P. Maestro Salmón, del orden de San Agustín. Cádiz, Imprenta Real: año de MDCCCXII” ¿El P. Salmón figura en los episodios de Galdós? También tomo algunos apuntes de paisajes. Muchos cariñosos recuerdos de Eloísa, mi mamá, hermana y cuñado para vuestros papás y vosotros, y juntos con los míos el testimonio del cariño que os tiene vuestro fraternal amigo, Justo García Soriano.
El famoso periodista murciano, José Martínez Tornel, afirmaba por esas fechas que, a pesar de tener menos prestigio que los de Archena o los de Fortuna, los baños de Mula eran la delicia de la gente pobre de los campos y la huerta de Murcia; que los murcianos tenían más fe en ellos que en todas las medicinas del mundo. Y que aunque éstos eran los menos, también acudía gente acomodada por el lujo de unas habitaciones que disponían de inmensos baños privados.
Cartilla Infantil Ángeles. AMO. LJGS.
El 11 de septiembre nacieron sus primogénitas; dos niñas gemelas a las que llamó María Eloísa y María de los Ángeles García Morales.
En esas fechas Madrid contaba con dos institutos de segunda enseñanza y decenas de colegios incorporados a ellos donde se cursaba el Bachillerato. Estos centros privados ejercían un control más exhaustivo sobre el alumnado; preparándolos principalmente para superar los exámenes y obteniendo así mejores resultados que los propios institutos.
Por entonces fundó, en la Costanilla de los Ángeles nº (espacio), en compañía del sacerdote D. (espacio) un Colegio – Academia con alumnos internos y externos, aunque sin dejar más que en parte sus clases particulares y aún en otro centro de Leganés, dirigido por un farmacéutico de aquel entonces tan lejano pueblo.
AMO. LJGS.
Gracias al documento anterior, a lo dicho por su hijo sólo puedo añadir que el colegio-academia se llamaba del Cardenal Cisneros, y que estaba incorporado al instituto del mismo nombre. Dicho documento nos permite conocer también el nombre que García Morales dejó en blanco: Miguel Rodríguez Cobo, presbítero.
Buscando publicidad del centro en la prensa de la época he encontrado muchos otros con variopintos nombres religiosos: Colegio Teresiano, de San José, de San Miguel, Juana de Arco, Nuestra Señora de las Nieves, de Fernando el Santo…
Montaje con varios anuncios entre los años 1912 y 1914.
He localizado uno que funcionaba simultáneamente y tenía el mismo nombre: Colegio del Cardenal Cisneros; pero estaba incorporado al otro instituto; al de San Isidro. Y otro, el de San Ignacio, ubicado también en la Costanilla de los Ángeles e incorporado al Cardenal Cisneros. Pero del colegio dirigido por Justo, nada.
Y con esto termino por el momento este capítulo.
Enlace al siguiente capítulo.
Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).
Mi agradecimiento a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.
LA RIADA DE SAN ANDRÉS. A las dos de la tarde del pasado lunes cayó sobre nuestra ciudad y su huerta una horrorosa tormenta. Un fortísimo aguacero acompañado de truenos y relámpagos que se sucedían sin interrupción, alarmó bastante, pero, mucho más el huracanado vendaval que arrollándolo todo, arrancó de cuajo dos corpulentos árboles que cayendo sobre los jardines de la Glorieta derribaron bastantes metros de verja y muchísimos arbustos y plantas. En otros sitios causó incalculables desperfectos el huracán.
Glorieta y San Gregorio. 1916. Colección Javier Sánchez Portas.
BUEN MERCADO. Como la lluvia no cesó ni un momento y se mostraba más pertinaz cada vez, amaneció el martes sin que viniesen al mercado los numerosos negociantes y gente de la huerta que llenan en este día nuestra ciudad.
Supimos alborozados la noticia de que por todo el campo había llovido copiosamente, estando por lo tanto asegurada la siembra, que si se había demorado, obedecía solamente a la falta del preciado líquido. El río experimentó brusca crecida, inspirando recelos. Durante la tarde continuó la lluvia, convirtiéndose en torrencial por la noche en que ya empezaron algunas calles a inundarse.
GRANIZADA. A las dos de la madrugada del miércoles descargó una nube de piedra que duró breves minutos, imponiendo a todos los que despertaron sobresaltados por el ímpetu de la pedrea. Corregida y aumentada sentimos otra a las 8 de la mañana.
Hombres de edad aseguraron no haber presenciado nunca granizada como esta, siendo el tamaño general de la piedra como huevecitos de pájaro. Una hubo que pesó 75 gramos, apreciándose otras como nueces. Reincidió poco antes de mediodía, originando con los chubascos intermedios, un aumento de agua que las vertientes de la sierra tributaban al embravecido Segura.
CALLES INUNDADAS. Como estaban los portillos entablados y se habían adoptado precauciones para evitar la salida por los «arbellones», el agua de lluvia no pudo en algunos sitios verter al río, quedando varías calles inundadas. La plaza de la Constitución y Calles del Molino, Río, Meca y Cantareros y parte de las de San Pascual, pintor Agrasot y San Juan corrieron dicha suerte.
Calle del Río. 1916. Colección Javier Sánchez Portas.
EL RAMO DE LA VIRGEN. Ante la inminencia de una catástrofe, demandó el pueblo los auxilios de su celestial Patrona y con el entusiasmo ferviente de las solemnidades inolvidables, se llevó a cabo el acto sublime de arrojar a las ondas embravecidas el ramo de la Monserratica…
Fue al atardecer de este día cuando fue trasladada en automóvil nuestra Patrona hasta el puente de Levante. Millares de almas, toda Orihuela confundida en un solo corazón, vitoreaba llorando a la que siempre fue consuelo de los orcelitanos afligidos. Las autoridades rodeaban a nuestro Prelado, que con sus manos venerables, temblorosas de emoción arrojó al Segura el ramo de la Virgen entre el clamoroso grito de todo el pueblo que se amparaba bajo el manto de María de Monserrate y confiaba en su protección.
Ceremonia del ramo en el puente.
NOCHE DE ZOZOBRA. Anocheció el 29 y la intranquilidad aumentaba con la oscuridad. Venía de la huerta rumor de caracolas, como ayes de agonía entre las tinieblas presagiando desgracias. Numerosas familias, con sus míseros ajuares llegaban a la ciudad huyendo del río que había inundado parte de la huerta. El vecindario adoptó precauciones en previsión de un lastimoso despertar y el río mugía agorero y trágico.
EN EL AYUNTAMIENTO. A las diez de la noche se reunieron en el despacho del Sr. Alcalde, los representantes de las fuerzas vivas de esta población que fueron invitados, asistiendo también nuestro Director. Se acordó dirigir telegramas al Sr. Presidente del Consejo de Ministros, Ministro de la Gobernación y a D. Trinitario Ruiz Valarino, exponiéndoles la crítica situación en ésta.
El Sr. Ballesteros Meseguer manifestó su extrañeza por no constituirse en sesión permanente el Ayuntamiento como Junta de Auxilio. Somos de los muchos que conformes con lo manifestado por dicho señor, compartimos su extrañeza y nos preguntamos por qué no obrarían del modo que el señor Ballesteros propuso.
TRISTE AMANECER. Antes del alba del día de San Andrés ya comenzó a desbordarse el río visiblemente, venciendo la máxima resistencia de contención. Con la luz del día apareció Orihuela inundada en su mayoría, sólo se vieron libres de la riada algunas calles de la parte alta de nuestra ciudad que con las lluvias se veían anegadas. De Beniel y Molins se tenían alarmantes noticias, principalmente de este último pueblecito tan castigado siempre por las crecidas del Segura.
TODOS A SAN MIGUEL. Gran número de curiosos, durante la inundación subió al Seminario para contemplar el aspecto tristísimo y a la vez fantástico de nuestra feracísima vega que desde allí se dominaba convertida en inmensa laguna. Daba espanto la visión, pues atemorizaba el contemplar la inmensa desgracia que se cernía sobre los pobres dueños de las viviendas arruinadas.
LLEGADA DEL GOBERNADOR. A las 8 y media de la mañana llegó el Ilmo. Sr. Gobernador D. Francisco de Federico, acompañado del Jefe de Vigilancia de Alicante D. José Mª. Ciurana y del Capitán de Seguridad Sr. Baigorri. Tan distinguida autoridad había dispuesto el envío en tren especial de lanchas y tripulaciones que apenas llegadas a Orihuela salieron a la huerta donde comenzaron a realizar salvamentos y a repartir socorros entre los incomunicados.
Por nuestras calles, otras lanchas se ocuparon para socorrer las necesidades de las familias que aisladas se encontraban por la crecida. El gobernador, acompañado de las autoridades, visitó enseguida la mayoría de los lugares inundados en la población, dirigiendo personalmente los trabajos de salvamento con gran celo.
Calle Calderón. 1916. Colección Javier Sánchez Portas.
LOS PORTILLOS DE DESAMPARADOS, LAS NORIA Y RIPALDA. Estos portillos, en el partido del Camino de Beniel han estado a punto de reventar, y así hubiera sucedido de no haber roto el río por el de Ginés. Hoy han ido a verlo, técnicos y propietarios de aquella ribera y nos dicen, que ambos han quedado más falseados y de mayor peligro que el que ofrecía el llamado de Ginés, antes de romperse en esta riada. Lo ponemos en conocimiento del Alcalde, Juez de aguas, Gobernador civil e Ingeniero Jefe de la división hidráulica del Segura.
NOTAS SUELTAS: El Sr. De Federico, dispuso que mandasen de Torrevieja algunas barcas que tripuladas por marineros se encuentran prestando auxilio en Molins y en el camino de Beniel por donde la crecida ha causado daños enormes. Conferenció extensamente con el Ministro de la Gobernación, con el gobernador de Murcia y el alcalde de Alicante dándoles, cuenta de la inundación y solicitando protección, para los necesitados.
Por la tarde recorrió en lancha los parajes del Molino de la Ciudad prodigando socorro, en compañía del Sr. Marqués de Arneva siendo ambos muy aclamados por los huertanos. El Sr. Alcalde repartió en la mañana del viernes 1500 kilos de pan entre los pobres damnificados.
En la misma noche del jueves, llegó el Teniente Coronel de la Guardia Civil Sr. Aguilar con algunas parejas. De Callosa y Alicante mandaron varios centenares de kilos de pan, cuyo producto escaseó aquí por haberse inundado algunas tahonas. Con el descenso de la riada comenzó a las primeras horas de la tarde del jueves la circulación de los trenes. Las cosechas de hortalizas y la de naranja, principal riqueza de esta vega, se consideran perdidas.
La Acción (Madrid). 1/12/1916.
Al fin ha ocurrido en Molins una desgracia, siendo arrastrado por la corriente un niño de corta edad. Ya han empezado, con mucho ahínco, el trabajo de limpieza y saneamiento en las calles llenas de lodo. De las huertas de Dolores y Rojales se tienen angustiosas noticias y de Torrevieja han salido auxilios que de allí pidieron con urgencia.
REGRESO DEL GOBERNADOR. En el correo de anoche salió para Alicante juntamente con sus distinguidos acompañantes, el Ilmo. Sr. D. Francisco De Federico, al que tributaron una cariñosa despedida las autoridades, amigos y gran número de personas que han visto su generosidad, recorriendo los sitios de mayor peligro y auxiliando a tanto desamparado.
Antes de marchar felicitó cordialmente al joven abogado Sr. Bonafós que se destaca con pujanza de entre los muchos que desinteresadamente expusieron sus vidas en servicio de los damnificados.
RECONOCIMIENTO. No podemos sustraernos de hacer público el unánime y ferviente deseo de toda Orihuela, en pedir al Gobierno premie como se merece el colosal esfuerzo del letrado Don Antonio Bonafós que como Rafael Moreno Hidalgo, laborioso obrero vecino de la calle del Sol número 42, lucharon desesperadamente en los sitios de más peligro, socorriendo a las victimas de la inundación.
Orihuela. 1916. Colección Javier Sánchez Portas.
Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).
Fotografías de la Colección Javier Sánchez Portas.
Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba), historias de Orihuela, fotos, postcast y vídeos.