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Los Llanes y otros chocolateros oriolanos.

Calle San Pascual. Chocolatería Esteban Llanes en primer plano a la derecha. Colección Javier Sánchez Portas.

Escribo estas líneas cuando acaban de tirar en la Corredera la última chocolatería oriolana sepultando en el olvido a un gremio que llegó a ser muy popular.

Si para los ingleses la bebida por excelencia era el té; y para los americanos el café, en España se impuso el chocolate y así se mantuvo hasta mediados del siglo XX.

El Ateneo de Orihuela. Noviembre de 1896: No son menos favorecidos del público los chocolateros y confiteros, demostrando también su excesivo número lo aficionados que somos (los oriolanos) a las golosinas.

Y en esto hay que observar que en muchas casas y en algunos conventos de monjas se confeccionan el chocolate necesario para el consumo doméstico y algunos dulces especiales.

A los oriolanos les gustaban las cosas claras y el chocolate espeso. Eran muy católicos y hacía siglos que los papas habían dictaminando que el precioso brebaje no rompía el ayuno.

El chocolate era un líquido; y los líquidos estaban permitidos hasta en Cuaresma. Pero muchos, al paladearlo murmuraban entre dientes: ¡qué pena que no sea pecado!

Chocolateros oriolanos del siglo XIX.

Charles Clifford. Vista general de Orihuela. Octubre de 1862. Colección Javier Sánchez Portas.

La fabricación del chocolate en el siglo XIX requería de gran esfuerzo físico. El triturado y la molienda del cacao se realizaban «a brazo» consiguiendo un caldo espeso que, una vez calentado y manipulado, se convertía en la pasta base a la que incorporaban harina, azúcar, canela o vainilla.

En sus fábricas y obradores elaboraban tabletas de diferentes tamaños y calidades siguiendo las recetas de cada artesano. Y a gusto del consumidor, podían cargar sus bártulos y fabricarlo a domicilio.

El Día. Febrero de 1886: RECLAMO. En la fábrica de chocolate de Jaime Díaz, Puerta Nueva, al lado del relojero Alemán, se ofrece al público una rebaja de medio real por libra en todas las clases de chocolates, y media libra de gratificación a todo el que compre más de seis libras. El mismo Jaime Díaz se ofrece para ir a casas particulares a trabajar en su oficio.

Vallet y Puerta Nueva. Orihuela.

Esteban Llanes y Jaime Díaz son los primeros chocolateros oriolanos que he localizado. Llanes estaba establecido en dos locales en la calle de San Pascual desde los años sesenta del siglo XIX (al menos de eso presumía su hijo).

Y Díaz en la Puerta Nueva; pero también vendía sus productos en otro establecimiento anexo al de Esteban.

Durante el año 1895 Esteban Llanes Castillo se quejó repetidamente por las obras que efectuaba su vecina Dolores Díaz; alegando que se sentía perjudicado en sus intereses. Su denuncia fue desestimada por el Ayuntamiento a través de la Comisión de Ornato.

En enero de 1896 la disputa pasó a mayores; y así lo contaron los redactores de «El Thader»:

Sabiendo que el sábado tuvieron una cuestión en la calle de San Pascual dos individuos, nos personamos en dicho lugar para informar mejor a nuestros lectores, y he aquí las noticias que hemos podido recoger: Esteban Llanes y Jaime Díaz se dedican hace tiempo a la fabricación de chocolates.

El primero tiene dos establecimientos en la calle citada, uno de ellos contiguo a otro de la propiedad del segundo.

Según nos manifestó Llanes, a Díaz no le gusta mucho la vecindad y competencia de su colega por cuanto diariamente le provoca sin causa alguna. Parece que el sábado amenazó Jaime con un estoque a un hijo del Esteban, y que al enterarse este, pudo haber una riña, tal vez de fatales consecuencias si algunos amigos no hubieran mediado en el asunto.

Enterado el Sr. Alcalde por el vigilante Nicolás Rodríguez de lo que ocurría, citó a los contendientes en su despacho y se contentó con hacer a Jaime Díaz reflexiones muy morales que, como se verá, no sirvieron para hacer respetar su autoridad. Al salir de la Alcaldía los irreconciliables enemigos, cada cual marchó por su lado.

Calle San Pascual. Colección Javier Sánchez Portas.

A los pocos momentos Esteban Llanes se disponía a cenar en unión de su familia cuando penetró en su morada Antonio Alonso, nieto de Jaime Díaz, amenazando a aquel con una pistola, hecho que asegura el agredido y que puede asegurar por tener quien lo testifique.

Esta segunda cuestión también fue cortada por los amigos. El guardia municipal Valcárcel, no sabemos por qué, metió a Antonio Alonso en una peluquería establecida frente al sitio de la ocurrencia, según nos dicen, y lo cierto es que después ya no ha aparecido arma ninguna, ni se ha detenido a nadie.

Preciso es que comprenda el Sr. Mesples que la blandura no es útil en todas ocasiones y que es de todo punto necesario evitar desgracias que pudieran sobrevenir, exigiendo plena aclaración al guardia Valcárcel sobre el detalle del arma de fuego e inhibiéndose del asunto si no se cree con atribuciones para tomar medidas más serias.

En declaraciones posteriores a la prensa, el nieto de Jaime Díaz desmintió que su abuelo provocase, y mucho menos diariamente, a su «vecino y colega chocolatero»; y también que él hubiese amenazado a Llanes con un arma.

La Justicia. Agosto de 1896. Núm 1.

A finales del XIX Jaime Díaz tenía también una fábrica de chocolates en los Hostales. No he encontrado publicidad de la misma; pero sí de un establecimiento anexo a «la fábrica de chocolates de don Jaime Díaz».

El anuncio de una imprenta nos aclara su ubicación en el verano de 1896. Y aparece en una rara publicación llamada «La Justicia», de la que la hemeroteca digital sólo conserva el primer número.

La Justicia. Agosto de 1896. Núm 1.

Además de los artesanos, colegas y rivales ya citados; en la última década del siglo XIX los señores Ibáñez y Compañía vendían sus chocolates marca «La Concepción» en la calle de Santa Justa.

Y don José Beltrán comenzaba a elaborar sus productos con la marca «La Josefina», en la Calle del Colegio.

El Defensor de Orihuela. Marzo de 1892.

El Independiente. Noviembre de 1892: «La Concepción». Fábrica de chocolate de los señores Ibáñez y Compañía, en la calle de Santa Justa, 12.

Los chocolates elaborados en esta fábrica ofrecen la más completa garantía; también se harán chocolates por encargo y a presencia de los interesados. Los precios serán de peseta en adelante. También se pondrán a la venta azúcares, cacaos, tés, cafés tostados en grano y molidos, y pastas para postres.

La Noticia Diaria. Diciembre de 1894: «La Josefina». Nueva fábrica de chocolates de José Beltrán Sempere. Chocolates de todas clases desde 4 a 10 reales libra. Se hacen tareas de encargo. Ventas de azúcares, cafés y tés. Colegio, 31. Orihuela.

«La Concepción» de Ibáñez y cía no consiguió llegar al siglo XX. Durante todo el mes de septiembre de 1894 estuvieron a la venta los restos del establecimiento que había sido chocolatería en la calle de Santa Justa.

El Independiente. Septiembre de 1894: GRAN REALIZACION. Se vende, por la mitad de su precio, la anaclería y géneros existentes de paquetería, en el establecimiento que fue chocolatería en la calle de Santa Justa número 12.

Chocolateros a principios del siglo XX.

En las primeras décadas del XX tenemos en Orihuela hasta tres chocolateros apellidados Díaz:

Jaime, con su fábrica de los Hostales de la que sigo sin encontrar anuncios. Pero vuelvo a localizar los de la imprenta anexa, «La Económica», que nos marca su ubicación entre los años 1905 y 1907.

La Unión Republicana. 1905-1907.

Vicente, asentado primeramente en la Plaza de la Constitución (Plaza Nueva); y que abrió posteriormente una sucursal en Príncipe de Vergara.

La Iberia. Abril de 1909: Esta mañana se ha inaugurado una expendeduría de chocolates en la calle Príncipe de Vergara, 10 (antes Vallet), sucursal de la que, en el número 11 de la Plaza de la Constitución posee el acreditado chocolatero Vicente Díaz, el que ha obsequiado espléndidamente a sus numerosos amigos en el acto de la inauguración.

Y un tercer Díaz, de nombre Francisco que tenía su establecimiento en la calle del Colegio.

El Oriol Taurino. Agosto de 1908: CHOCOLATES de todas clases de Francisco Díaz García. Calle del Colegio, 19. El dueño de este acreditado establecimiento invita al público a consumir este rico chocolate que supera a todos los conocidos hasta hoy.

El Oriol Taurino. Agosto de 1907.

En la calle del Colegio (Adolfo Clavarana a partir de 1914), trabajaban también los Hermanos Santoro.

El Oriol Taurino. Agosto de 1908: FABRICA de Chocolates de Todas Clases, elaborados a brazo de Santoro Hermanos. Colegio, 43 — Orihuela. (1909)

La Opinión. Septiembre de 1909.

Otra chocolatería de la calle del Colegio que seguía funcionando era la ya mencionada de José Beltrán, con su marca «Josefina». Beltran se hizo también distribuidor de «La Estrella», el café torrefacto recién inventado por un extremeño que alcanzó gran éxito internacional.

La Semana. Marzo de 1910.

La Comarca. Mayo de 1904: Hemos tenido el gusto de probar el hermoso café torrefacto Tejedor marca «La Estrella»  que está de venta casa de nuestro querido amigo D. José Beltrán, calle del Colegio, 31.

Acaba de recibir dicho señor, la tercera remesa de este riquísimo café, que posee patente de invención por 20 años, el cual ha conseguido en las exposiciones de Marsella (Francia) y Gand (Bélgica) diploma de honor y medalla de oro, y en la de París, diploma de honor y gran premio.

La mejor recomendación para el público será el probarlo. Auguramos al Sr. Beltrán un gran éxito con el caté marca «La Estrella» por ser el mejor que hoy se vende en España.

«Merchandising» de principios de siglo. Cafes «La estrella».

En Príncipe de Vergara (actualmente Ballesteros Villanueva) abrió también una chocolatería Luis Cánovas Sáez.

El Diario. Diciembre de 1906: El joven y estimado amigo D. Luis Cánovas Sáez, acaba de establecerse montando una lujosa chocolatería en la calle Príncipe de Vergara. De esperar es que el nuevo y laborioso industrial obtenga buen negocio de su establecimiento. Así lo deseamos nosotros.

La Puerta Nueva y Príncipe de Vergara a principios del XX. Colección Javier Sánchez Portas.

Esta pasó luego a su hermano Guillermo Cánovas Sáez, destacado tradicionalista que casó en marzo de 1916 con Caridad Serrano Pellús.

En diciembre de ese mismo año nació su primogénito; al que bautizaron en la catedral con el nombre de Manuel.

El Conquistador. Marzo de 1916.

El padrino fue su hermano Ricardo Cánovas, quien tenía un establecimiento de ultramarinos en la calle Mayor. En noviembre de 1918 tuvo otro hijo.

Me cuentan que la chocolatería de los Cánovas permaneció en activo hasta la la segunda mitad del siglo XX.

Ecos. Agosto de 1919: Fábrica de Chocolates, Azúcares, Pastas y Bombones. GUILLERMO CÁNOVAS.

Otro chocolatero oriolano fue Francisco Brotóns; quien montó su fábrica en la Calle del Ángel, donde tenía su domicilio. Dicha fábrica se incendió en noviembre de 1909; pero sin sufrir daños irreparables.

La Iberia. Noviembre de 1909: Anoche ocurrió un incendio en la fábrica de chocolates, que en la calle del Ángel posee Francisco Brotóns. Acudieron las autoridades y vecinos y apagaron el fuego.

El primero en asistir fue José Molina (el olivero). No hubieron desgracias personales debido a la serenidad del dueño del establecimiento. Las pérdidas materiales son de alguna consideración.

El Oriol Taurino. Agosto de 1913: FÁBRICA de chocolates de Francisco Brotóns. Calle del Ángel, 7. Orihuela. — En este establecimiento se venden también vinos finos claretes del Pinoso por michetas y cántaros.

Calle del Ángel. Colección Javier Sánchez Portas.

Falta añadir a esta relación las diversas chocolaterías de la familia Llanes Catalá; los sucesores del maestro Esteban Llanes, el chocolatero de la Calle de San Pascual.

La familia Llanes-Catalá.

No sé exactamente cuando murió el maestro Esteban Llanes Castillo; pero a principios de siglo, en el rótulo del establecimiento de la calle de San Pascual se podía leer: «Chocolatería Viuda e Hijos de Esteban Llanes».

La viuda de Llanes se llamaba Soledad Catalá Navarro. Del matrimonio Llanes Catalá he localizado a tres hijos varones: Esteban, Carmelo y Juan; y a tres mujeres: Soledad, María de Monserrate y Josefa.

Calle San Pascual. Chocolatería Esteban Llanes en primer plano a la derecha. Colección Javier Sánchez Portas.

Esteban Llanes Catalá, el mayor, se hizo cargo de la chocolatería de la calle de San Pascual en 1905 (en 1915 afirmaba que la tenía diez años) y la llamó «La Oriolana», abriendo una sucursal en la Barrrera del Matadero (actualmente Calderón de la Barca).

Tenemos el siguiente anuncio publicado en el «Diario de Alicante» el 14 de abril de 1915.

LA ORIOLANA. Fábrica de chocolates. Calle de San Pascual, 15 y Barrera del Matadero, 56. Cincuenta años hace que existe esta casa fundada por el padre, del que hace diez años es el dueño D. Esteban Llanes; y un negocio que cuenta con tan dilatado tiempo es la mejor garantía que puede ofrecer al público.

Esta importante y bien montada fábrica ocupa lugar preferente entre sus similares, no tan solo en Orihuela sino en la provincia, debido a que sus chocolates con vainilla y canela están elaborados con los mejores cacaos que llegan a la Península y la mano de obra es esmeradísima.

Barrera del Matadero (Calderón de la Barca). Colección Javier Sánchez Portas.

Así lo ha reconocido el público premiando tal labor con su continua demanda que aumenta de día en día y es de esperar que siga en marcha ascendente por merecerlo la iniciativa y energías desarrolladas por su primitivo fundador, inteligentemente secundado por el actual dueño, nuestro amigo D. Esteban Llanes.

Pocos datos tengo de Esteban. Se casó con Amparo Juan Iborra y no sé cuando murió. La última noticia que he encontrado sobre él es de octubre de 1916, cuando apadrinó a un hijo de su hermano Juan, quien como veremos, acabó quedándose con el local de la familia a la muerte de su madre.

El Conquistador. Octubre de 1916: Ha dado a luz felizmente un hermoso niño, la esposa de nuestro apreciable amigo D. Juan Llanes. El recién nacido será bautizado mañana en la Santa Iglesia Catedral con al nombre de Esteban y serán sus padrinos el rico industrial de esta plaza D. Esteban Llanes Catalá y su distinguida y joven esposa Dña. Amparo Juan Iborra. Nuestra cordial enhorabuena a los dichosos padres y padrinos del niño.

Dejo a Carmelo Llanes Catalá para el capítulo final como el último chocolatero oriolano. En cuanto a las hermanas, Josefa Llanes Catalá, falleció en 1910 a los 23 años.

Soledad y María de Monserrate Llanes Catalá se casaron el mismo año, en 1913. Soledad con Francisco Mira Lidón; y María con Pascual Hostalet Chust.

María Llanes Catalá. Gentileza de su bisnieta Marietta Agulló Domingo.

Pascual era jefe de los tradicionalistas oriolanos. Ya hablé de este personaje como socio de Emilio Salar en «El Japón». Os dejo un enlace a dicho trabajo pinchando sobre su fotografía.

Enlace a «El Japón».

La desgracia se cebó con este matrimonio que perdió sus tres primeros hijos. Y María falleció también muy joven, en 1924. Dejó otros tres hijos: Vicente, María y Pascual Hostalet Llanes.

El Pueblo. Marzo de 1924: Ha fallecido cristianamente Dña. María de Monserrate Llanes Cátala, esposa que fue, de nuestro particular amigo D. Pascual Hostalet. Muy apreciada por sus virtudes, vivió y murió dando hermoso ejemplo de fortaleza y resignación cristiana.

Su entierro, verificado esta tarde, ha constituido una verdadera manifestación de duelo, representada por todas las clases sociales. A su afligido esposo y demás familia acompañamos en su justa pena y rogamos a nuestros lectores pidan en sus oraciones por el eterno descanso de la finada; por la cual mañana a las 7 de la noche dará comienzo el Rosario en el Monasterio de San Juan.

La viuda de Llanes, doña Soledad Catalá, falleció en julio de 1928. Le sobrevivieron tres hijos: Carmelo, Soledad y Juan. Y los tres tuvieron chocolatería.

Chocolatería de la viuda de Esteban Llanes. Colección Javier Sánchez Portas.

Actualidad. Julio de 1928: El jueves de la pasada semana falleció confortada con los auxilios espirituales la señora doña Soledad Catalá viuda de Llanes.

El entierro en la tarde del viernes constituyó sentida manifestación de duelo que puso de manifiesto las simpatías de que goza la familia de la finada. A sus hijos D. Carmelo, doña Soledad y D. Juan y demás familia la expresión de nuestra condolencia.

Actualidad. Agosto de 1928: Don Carmelo, doña Soledad y don Juan Llanes Catalá con sus respectivas familias, invitan a sus amistades y personas piadosas al diario de misas que en sufragio del alma de su señora madre doña Soledad Catalá Navarro (q. g. h.) que falleció el día 5 del pasado julio, tendrá lugar el próximo lunes día 6 en el monasterio de San Juan, desde las 7 y media hasta las once de la mañana, por lo que les quedarán eternamente agradecidos.

En 1928 al fallecer la madre, Soledad se separó de su hermano Juan y abrió su propia chocolatería en la calle del Colegio (probablemente en el antiguo obrador de Francisco Díaz García).

Y Juan se quedó con el negocio familiar de la calle San Pascual (Luis Barcala).

El Pueblo. Diciembre de 1928: Mañana martes tendrá lugar la apertura del nuevo establecimiento de Chocolatería de doña Soledad Llanes, en la calle del Colegio núm. 17, donde encontrarán los más exquisitos, chocolates de su ya acreditada marca. Cafés, tés y azúcares.

Actualidad 1928.

Juan Llanes Catalá se anunciaba así a comienzos de los años treinta:

Destellos. Noviembre de 1930: ¡Suicidas!… Si alguna vez se amarga su existencia no pierda en arrebatos su paciencia, que luego sale caro tal exceso… ¿La quiere Vd. endulzar…? Si es solo eso ya está el remedio aquí por excelencia: ¡adquiera “Caramelos del Congreso”! ¡El último alarido de la ciencia!

En la acreditada chocolatería de Juan Llanes, donde al mismo tiempo tiene el depósito de las renombradas pastillas de café y leche de la casa Alonso-Murcia. Al Mismo Precio de Fábrica. Barcala, 15 – ORIHUELA.

Voluntad. Abril de 1930.

Carmelo Llanes Catalá, el último chocolatero oriolano.

Calle y teatro de la Corredera.

Carmelo Llanes Catalá se casó el 17 de marzo de 1907 con Carmen Alonso en la catedral. El mismo año en el que aparece la primera publicidad de su establecimiento en la Corredera, junto al Teatro.

(1907) CHOCOLATES Especiales de Carmelo Llanes. Elaborados a brazo. Calle del Pintor Agrasot. (Antes Corredera). Cafés tostados y crudos, Thés y Azúcares.

El Oriol Taurino. Agosto de 1907.

Tengo constancia del nacimiento de una hija a finales de octubre de 1911, Josefa Llanes Alonso.

Su esposa, Carmen, falleció en noviembre (por la proximidad de fechas es posible que a consecuencia del parto).

El Eco de Orihuela. Noviembre de 1911: Ha fallecido la esposa del industrial D. Carmelo Llanes. Esta mañana se ha dicho por su alma una misa de «réquiem», y esta tarde se ha conducido su cadáver al cementerio. Ambos actos se han visto muy concurridos. Enviamos nuestro sentido pésame a su desconsolada familia.

La Corredera. Colección Javier Sánchez Portas.

Carmelo se volvió a casar; esta vez con Luisa Ibarra. Y el negocio comenzó a funcionarle muy bien; en 1916 lo premiaron en una exposición en Barcelona.

El Conquistador. Enero 1916: En la Exposición Permanente del Tibidabo de Barcelona y Concurso Nacional de Productos Alimenticios, últimamente celebrado, ha alcanzado un brillante triunfo nuestro querido amigo y paisano D. Carmelo Llanes Catalá; pues que en ese concurso que ha tenido una nutrida representación de elaboradores de chocolates.

Dado, el gran número de expositores que exhibieron sus especiales marcas, el jurado calificador, apreciando las exquisitas propiedades de los elaborados a brazo por nuestro paisano, ha concedido a éste el «Diploma de Mérito», cuyo diploma, tuvo la amabilidad de mostrarnos anoche el agraciado.

Felicitamos calurosamente al amigo Llanes por su notable triunfo, que no sólo le enaltece, sino que también honra a nuestra Patria chica.

Del segundo matrimonio tengo constancia que nacieron: Luisa Llanes Ibarra, fallecida en 1917 con sólo tres años; Carmelo Llanes Ibarra, fallecido en febrero de 1931; otra Luisa (que regentó la chocolatería) y algun hermano más que desconozco (a la muerte de Carmelo hijo, la prensa dio el pésame a «sus hermanos»).

Agosto de 1917: El lunes próximo pasado voló al cielo a la edad de tres años la niña Luisita Llanes Ibarra. A sus apenados padres, D. Carmelo y Dña. Luisa, acompañamos en su justo dolor. El Pueblo/Actualidad.

Bolsa original. Colección Luis Galiano.

Febrero de 1931: Se encuentra enfermo de algún cuidado el niño Carmelo Llanes Ibarra hijo de nuestro distinguido amigo y suscritor don Carmelo. Hacemos votos por su mejoría.

Febrero de 1931: El pasado sábado recibió cristiana sepultura el niño Carmelo Llanes Ibarra, hijo de nuestro particular amigo don Carmelo. La conducción del cadáver fue una sentida manifestación de duelo, en la que figuraba representación de todas las clases sociales de la localidad, señal de las muchas amistades de que goza la familia del finado. Nuestro pésame a los padres, hermanos y familia.

Envoltorio original Chocolate Carmelo Llanes.

La chocolatería de Carmelo Llanes ya no existe; y desconozco que habrá pasado con el valioso utillaje que guardaba en su interior hasta hace unos años.

Francisco Luis Galiano, vecino de la Corredera y buen amigo, me cuenta que conoció a una hija de Carmelo llamada también Luisa.

Casada con Antonio «el Carrasquín», fueron los últimos propietarios de la chocolatería ahora derribada; la última chocolatería de Orihuela.

Fotografía José Alberto Pardines Pellús. 2021
Actualidad 1928

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, Francisco Luis Galiano y José Manuel Dayas.

Justo García Soriano y Gabriel Miró

Justo García Soriano y Gabriel Miró.

La célebre enemistad entre Justo García Soriano y Gabriel Miró se ha fundamentado siempre en el conocido artículo “El Obispo Leproso: sandeces, injurias y otros excesos”, publicado en “El Pueblo” de Orihuela el 21 de septiembre de 1927 que os transcribo completo al final. Pero permitidme anticipar un pequeño fragmento:

“Nos asombraría esto en el Sr. Miró que es hijo de madre oriolana, sí no supiéramos que a su misma patria alicantina le ha querido quitar la gloria del origen de uno de sus mejores productos industriales negando, con el invento de una burda patraña, la clásica oriundez y antigüedad de su célebre turrón”.

Sobre este detalle del turrón he descubierto que, meses antes, concretamente el 27 de diciembre de 1926, Justo publicó un artículo titulado “La Antigüedad del Turrón” en “Los Lunes del Imparcial”, suplemento literario madrileño. Desgraciadamente, no he conseguido acceder a dicho trabajo (sólo se conservan los ejemplares hasta el año 1924).

Pero según cuenta el propio Justo en un farragoso borrador de carta destinada a Gabriel Miró, salió de la lectura de un capítulo del “Libro de Sigüenza”, publicado en 1917. Y no gustó nada al célebre escritor alicantino. Si os interesa leer la obra completa, pinchando la siguiente imagen se accede a una versión digital del libro.

Enlace al «Libro de Sigüenza» de Gabriel Miró.

El contenido de esta obra había aparecido anteriormente desmenuzada en numerosas revistas y periódicos, como «La Hormiga de Oro», editada en Barcelona en 1914; cuyo fragmento cuenta precisamente la historia del confitero catalán llamado Pablo Turróns en el siglo XVIII a la que se refiere Justo y que he transcrito también. 

La Hormiga de Oro. 19 de diciembre de 1914.

Se pregunta el conocido escritor Sr. Miró en un artículo literario: ¿Qué leyenda o qué códice nos dirá el origen de la dulce y famosa industria de este lugar levantino? y después de presentamos a un señor Sigüenza jijonófilo hasta las cachas, dice: “…Y un día, cercano de las Pascuas, entra Sigüenza en una confitería de Barcelona.» Describe el movimiento del elegante saloncito despacho de la confitería, y añade: Ve Sigüenza los muros de turrón, ya en cajas, ya en dorada desnudez con sus lunares de canela. Y todo Jijona, sus mujeres, sus almendros, sus manzanos, sus parrales se le ofrece a su alma risueño y delicioso.

—¡Jijona, Jijona!—exclama Sigüenza—Entonces, un señor bien portado, de frondoso bigote, de ojos que denotan cansancio, quizás del estudio de la Jurisprudencia, porque debe de ser de la Magistratura, probablemente un abogado fiscal, amigo de confianza de la casa, advierte a nuestro caballero, lo mismo que si le recordase un un artículo de la ley de Enjuiciamiento Civil:

— Ese turrón que usted señalaba no es de Jijona, sino de Cocentaina. — ¡Sí, sí, de Cocentaina! Oh, Cocentaina, es un pueblo amable, silencioso, huele a maíz tierno, a alcáceres, a feracidad, con su castillo tostado, sus robustas nogueras, su palacio ducal de primorosos artesones, en cuyas salas hay un Circulo Democrático. Tal vez un almacén de calzado. Sí; el turrón de Cocentaina es riquísimo; pero no olvidemos que Jijona es la cuna, el regazo y la maestría de ese manjar que preside las fiestas familiares de más grande ternura!

El abogado fiscal, que no es abogado fiscal, sino dueño de la opulenta confitería barcelonesa, queda algo mohíno escuchándole. Y luego le responde:—Mire; en 1703 hubo una epidemia de peste en Barcelona. Fue una ruina para el gremio de especieros-dulceros. Buscando su remedio se juntan los cónsules, y abren, en 27 de octubre, un concurso de pasteles, ofreciéndose recompensas a los dos de gusto más regalado, que puedan resistir un mes sin malearse, que tengan la semejanza de piedra, uno; del pergamino, el otro; que vendidos al precio de todos los pasteles, dejen el beneficio del 50 por 100. Estos pasteles se llamarán «conmemorativos.» Sigüenza mira recelosamente al docto dulcero. ¿No será este hombre un ironista? Pero, no; no debe serlo; habla con exaltación foral; el precio fijo, es dogma crematístico inexorable de aquella casa; y sin embargo, a Sigüenza se le hace alguna merced en el coste de su humilde compra.

Enlace a Gabriel Miró Ferrer, obras digitalizadas en la BNE. Pinchad la imagen.

No; no es posible el humorismo. Y sigue escuchando que los tres brazos del Concejo se comprometen a la propaganda de los pasteles premiados, desde la Purísima a la Candelaria. Concurren trece gremieros; y triunfan Pablo Turróns y Pedro Xercavins. El pastel de Turróns tiene una cabal semejanza con un pedazo de piedra de granito; está hecho de miel, de avellanas y piñones. El de Pedro Xercavins forma un pergamino de neules, de hostias con un relleno delicioso. El día 2 de diciembre, los pregoneros de la ciudad mandan que en regocijo por la desaparición de la peste, merquen todos el turróns y el neula. Los párrocos aconsejan, en misa mayor, a sus feligreses que celebren la salud y todas las fiestas de tan dulce modo. Pero, ¿y Jijona, entonces? Y Sigüenza pide noticias del turrón a un culto jijonenco.

Y en Jijona sólo saben que hacen diez mil quintales de turrones todos los años… No tiene leyenda ni códice del turrón este pueblo levantino; y el relato que de su origen ofrece el confitero a Sigüenza, hace de este dulce un símbolo y una glosa de muchas dulzuras que prorrumpen del dolor o lo evocan. En estos días de fiesta de hogar, comiendo el pastel del gremiero Pablo Turróns ¿no encontrasteis el sabor de una almendra amarga, y el amargo dejo de una fecha, de una memoria desventurada…? Jijona se apodera, sabiamente, de los secretos del dulce de las Pascuas. Siempre que pasa Sigüenza por este pueblo recoge una emoción de feminidad, y en lo hondo hay un sentimiento inefable de tristeza. GABRIEL MIRÓ.

Al darse cuenta de que había sido demasiado duro con Miró burlándose públicamente de su historia del siglo XVIII cuando los clásicos españoles ya hablaban del tradicional dulce alicantino, Justo trató de disculparse; y en su borrador, transcrito a continuación, parecía sincero.

AMO. LJGS. Borrador de carta a Gabriel Miró.

Sr. D. Gabriel Miró: Mi distinguido amigo: Sin duda le han engañado a V. al hablarle de mi articulejo “Antigüedad del Turrón”. Cuando lo lea V. verá qué, en rigor, no hay en él nada que pueda molestarle y menos pretendo hacer de erudito. Tuve que escribir un artículo de actualidad de Pascuas para “Los Lunes del Imparcial” y un pasaje de su bello libro de Sigüenza me dio pie en cierto modo para componerlo. Si V. carece de disciplina y de hacienda epigráfica y bibliográfica, yo en cambio carezco al parecer de la sensibilidad hermenáutica y lente crítica que V. me atribuye, necesarias para descubrir raíces sentimentales y contornos literarios.

En estas cosas soy un pobrecillo ingenuo. Leí su fantasía catalana del Turróns; y tomándola al pie de la letra me hice cruces ¿Cómo es posible, me dije, que un alicantino tan culto como el Sr. Miró, que ha leído a nuestros clásicos, ignore la rancia antigüedad de la más dulce gloria de su tierra, siendo así que nuestros escritores del siglo de oro mencionan el turrón tan a menudo?

Pero ya, ya. Ahora me lo explico todo y reconozco avergonzado mi ridícula ingenuidad. Perdóneme pues. Rechazo, desde luego, el propósito que V. me supone de darle una lección y castigarle. Jamás en mí tan pedante osadía, por Dios. Se lo juro. Si expresé mi asombro en público y no a V. privadamente, fue porque pensé y sigo pensando que así correspondía tratándose de un escritor tan del público como V. (y por ello es necesario no sólo sacarle a V. del error, sino a cuantos le leen); y porque logro únicamente el honor de dialogar con V. cuando yo le visito; y esto sólo me es posible muy de tarde en tarde.

Haría V. mal en guardarme rencor por una niñería como esta. Aunque no tuve el menor pensamiento de ofenderle, le vuelvo a pedir mil perdones y le envía, con los saludos respetuosos para su familia, un cariñoso saludo su siempre muy devoto.

Supongo que esta disculpa y el intento de acercamiento, fue infructuoso. Ni siquiera sé si el borrador llegó a ser carta y si la leyó Miró. Lo cierto es que, meses después, Justo redactó este agresivo artículo bajo el seudónimo de Juan Oriol. En él, no sólo le vuelve a recriminar la mención al origen catalán del turrón; aprovecha también para hacer una minuciosa y demoledora crítica a su obra «El Obispo Leproso» ambientada en Oleza / Orihuela. Incluso Azorín se lleva su parte. Transcribo también el texto completo.

Orihuela 21 de Septiembre de 1927. ORIHUELA EN LA LITERATURA CONTEMPORANEA «El obispo leproso»: sandeces, injurias y otros excesos.  Desde que nuestro comprovinciano Azorín puso de moda, para la pedantesca «generación del 98», la pintura tétrica de los pueblos españoles,— influencias del Greco,- del Ángel Guerra de Galdós, de Maurice Barres, de Zuloaga y de todos los calumniadores de «la España negra»,— los seguidores del escritor monovero, y en especial los novelistas «ebenes» de la actual generación, nos vienen ofreciendo en sus libros descripciones cada vez más falsas y sombrías de la vida provinciana; ocurriósele a Martínez Ruiz dedicar en su novela Antonio Azorín algunas páginas a nuestra ciudad, retratándola con tintas grises y pálidos colores,— calumnia de esta gaya luz que nos alumbra y de la reciente policromía de nuestra vega,— y no habían de faltarle imitadores que exagerasen sus inexactitudes y recargasen de negro el cuadro de la vida y el paisaje orcelitanos.

Otro comprovinciano nuestro, el alicantino Gabriel Miró, en sus recientes novelas Nuestro Padre San Daniel y El obispo leproso, se complace también en pintar una Orihuela lúgubre, ridícula y fanática, ofendiendo a la verdad y a nuestro patriotismo. Nos asombraría esto en el Sr. Miró que es hijo de madre oriolana, sí no supiéramos que a su misma patria alicantina le ha querido quitar la gloria del origen de uno de sus mejores productos industriales, negando, con el invento de una burda patraña, la clásica oriundez y antigüedad de su célebre turrón. Modestos periodistas provincianos, no pretendemos hacer un juicio literario de la última novela de Miró, bien juzgada y sentenciada ya por la crítica madrileña y por el fallo adverso de la Real Academia Española.

Cierto que no: le han faltado críticos amigos que la han querido poner en los cuernos de la Luna, osando decir que está escrita con un estilo tan puro, castizo y clásico como el de Santa Teresa de Jesús… ¡Jesús, y qué cosas nos han revelado ciertos críticos! – Es, sin embargo, el estilo de Él obispo leproso una taracea abigarrada y anacrónica de arcaísmos y neologismos modernistas, de voces culteranas y de vocablos vulgares y dialectales. Estas palabras de nuestro dialecto regional, típicas de nuestro pueblo, las emplea el Sr. Miró sin subrayarlas ni ponerlas en boca de los personajes de la novela, sino cuando habla por cuenta propia, lo cual prueba que no las usa como elemento colorista, sino por ignorancia supina de la propiedad y pureza de la lengua castellana. Tenemos marcadas en nuestro ejemplar de El obispo leproso más de cien voces dialectales que el Sr. Miró intercala inconscientemente éntrelas exquisiteces de su prosa preciosista.

El fuerte, y aun el conato de originalidad del estilo barroco del Sr. Miró, es el abuso de las sinestesias o metáforas comprimidas, digámoslo así, cosa tan vieja, no obstante, como el padre Homero. De aquí que nos hable a cada paso de «un helor azul», de «un olor de blancura nueva», de «un ruido fresco», de «un silencio desnudo» y de «un silencio como un paño precioso», de «un fragante ovillo de luz», de que «estrujaron el silencio», de que «se cuajaba la sombra», de «Una sombra aceitada de antigüedad», de que «Pablo sintió el vuelo de los años encima de su corazón», etc. etc..

Todas estas expresiones traslaticias, de sabor bíblico, transferencias dé unos sentidos a otros, como las llamó Bandelaire, y luego caballo de batalla dé los decadentistas y simbolistas franceses, no son más que puro judaísmo literario y estilo de raza hebraica. ¡Alegorismo a todo trapo! Adoptado el sistema y adquirida velocidad, en pleno, vértigo de metáforas en busca de matices de sensación y quintaesencias de emoción, nada más fácil que despeñarse en el abismo de los mayores dislates. Y así en la última novela de Miró se los halla a miles, tan delirantes como los siguientes, que escogemos al azar: «Oleza se le ofreció tierna y olorosa como un huerto de piedra» (Pág. 262). «Tía Elvira alababa la suerte de su cuñada por tener un ‘hijo tan hija» (pág. 277). El padre Bellod «torcióse para mirar con su ojo entero», (pág. 298). «El trueno del Segral se enroscaba por los muros» (pág. 300). «…vaciándose de un temblor encendido que se descalfaba en las aguas dulces del Segral» (pág. 358). Pablo se hallaba tan intranquilo que hubo de apretarse el costado y las sienes «porque sus latidos hacían temblar las vidrieras» (pág. 321,). Y deslizándose ya por el despeñadero de las hipérboles y metáforas, no es de admirar que del pobre joven nos diga el novelista que «su frente se le endureció pensando» (pág.334) y que «su culpa de grande hinchaba hasta desencajarle su recóndita sensibilidad infantil» (pág. 338).

Pero dejemos aparte estas y otras lindezas por el estilo, que repugnan a nuestra lógica, acaso por no estar bien iniciados en tales recovecos o embelecos; estéticos; y vengamos a lo que de la novela nos importa únicamente, es decir, lo que se refiere a Orihuela. Y cuenta que por las descripciones de Miró, ni nosotros ni nadie hubiéramos podido reconocer en su Oleza a nuestra ciudad, si no hubiesen otros indicios y alusiones que las identifican. Ya el título de El obispo leproso, traído por los cabellos a pretexto -de un personaje episódico que nada tiene que ver con el asunto de la novela, alude a una bella tradición oriolana, la de la fundación del Colegio de Santo Domingo por nuestro insigne paisano el Arzobispo don Fernando de Loazes.

Pero no se piense por ello que se trata de una novela histórica local, de la Orihuela del siglo XVI, tan pletórica de bellos recuerdos y relatos y de sugestiones artísticas. Bien se guarda el Sr. Miró de intentar esas reconstrucciones retrospectivas, que requieren una considerable cultura, y le llevarían a un tremendo fracaso. No; la acción no pasa más allá del año 1880; es decir, época contemporánea. Y por lo demás, redúcese simplemente a una de tantas novelas de costumbres sociales, en que se falsea a sabiendas la realidad, no con el plausible propósito de idealizarla y embellecerla, sino, a impulsos de un prejuicio hostil y sectario, con el designio de trazar una sátira injuriosa. La vida y costumbres de nuestros padres y el carácter religioso de nuestro pueblo son caricaturizados de modo grotesco y ofensivo.

No tiene propiamente argumentó la novela. Constitúyela una serie de descripciones y escenas incongruentes que quieren representar encuadras caricaturescos la Orihuela de hace cuarenta o cincuenta años. Muchos personajes de ella llevan los nombres, más o menos desfigurados, de algunos paisanos nuestros que vivían entonces y todos hemos conocido; pero  sus tipos se hallan arbitraria y burdamente deformados. Todo tiende, en resumen, a presentar a nuestra ciudad como un poblacho de vivir ruin y enconado, como un hervidero de bajas pasioncillas, de gazmoñerías ridículas y de chismes de comadres y sacristanes. Ni aun recata a veces la pincelada lúbrica y pornográfica. El fin primordial de la novela es ridiculizar nuestras prácticas devotas y nuestras tradiciones religiosas; por eso uno de los blancos a que con más saña se dirigen los tiros de la sátira es este Colegio de Jesuitas, donde— ¡ingrata apostasía!— el autor se educó e instruyó cristianamente.

Como botones de muestra reproduciremos unos cuantos pasajes de El obispo leproso, en que se patentiza cuanto decimos: Al describir Miró a un joven sacerdote olecense, poeta, dice: « — en sus versos… se sienten requebradas señoritas y señoras de este pueblo… El banquillo de su confesonario amanece como un tocador de novia, todo de flores, y entre las flores, cartas de pena, sin firma; allí se arrodillan las señoritingas y se las oye confesarse sollozando…Su lengua iba descubriendo todas las intimidades de la ciudad, como si soltara los vendajes de un cuerpo llagado…» (pág. 109). Las mujeres, limpias y aseadas de nuestro pueblo, las pinta el novelista así:«… mocitas y viejas del arrabal y de la huerta, vestidas de pendones y mugres, flacas y descalzas…» (pág. 366).

Nuestras bellas y típicas procesiones de Semana Santa, como cuánto hay de más hermoso y venerable en nuestra ciudad, sufren asimismo el ataque irónico e injurioso del desapoderado escritor. Véase un trozo de la descripción que de ellas hace; «En este pueblo las damas que parecen más decentes se complacen en ataviar de pecadoras las imágenes de las arrepentidas, como si amaran en esas santas las deshonestidades que ellas no pueden cometer. ¡En cambio, la cofradía de la Dolorosa tiene cada perdida!… (pág. 170). «Y vino un rumor penoso de correas, de maderos, de yugo que crujía, de pies que se hincaban como el arado, de resollar de cuerpos tirantes… Y se paró el «trono» de la «Cena». Lo llevaban veinte huertanos de ropón bermejo, con la cola torcida a los riñones y la falda cazcarrienta de aplastársela con las esparteñas enfangadas; una mano de pezuña agarrándose al muñón de badana de las andas, que les partía los hombros, y la otra en la horquilla para los descansos», (pág. 171). ¡«Falda cazcarrienta»! ¡«Esparteñas enfangadas»! ¡«Manos de pezuña» ¡Así, con tan amables epítetos describe Miró a nuestros fervorosos huertanos nazarenos!…

Pero ¿para qué seguir copiando? No hay página en la novela que no contenga ofensas y desahogos como los transcritos. ¿Debemos soportarlos pacientemente los buenos oriolanos? ¿No sería mayor ignominia pasar en silencio tan groseros insultos? Por muy excelso que se considere en sus alturas literarias el Sr. Miró no podemos tolerarle sus injurias y desdenes. Y en nombre de nuestra ciudad ofendida, rechazamos indignadamente las calumnias y dicterios con que la denigra en ese esperpento novelesco que titula El obispo leproso. JUAN ORIOL.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba). 2021.

Justo García Soriano 8. 1906.

«Amicus plato; sed magis amica veritas».

La Armengola engañó como a un solo chino a miles de moritos, los degolló y los arrojó del castillo peñas abajo; y con este bonito ardid estratégico redimió a Orihuela, rompiendo las oprobiosas cadenas con que la habían aherrojado los creyentes de Mahoma. Sin embargo: ¡Lástima grande que no sea verdad tanta belleza! …

Justo García Soriano (1906). «La Armengola es un mito».

Madrid Puerta del Sol. Postal de 1906.

1906

Nuestro biografiado comenzó 1906 sufriendo los rigores climáticos de la capital en otras navidades madrileñas lejos de su tierra y de su familia.  No tengo noticias de qué hizo en la corte durante los dos primeros meses.

Por algún motivo la siguiente crónica de «Oso y Madroño» se hizo esperar. A principios de enero «El Diario» le publicó un relato escrito en diciembre; un cuento navideño dividido en dos capítulos que bien le podían haber aceptado en «La Lectura Popular».

El Diario. Número 233 – 3 de enero de 1906: El niño Jesús de Antoñico (Cuento de Navidad) I. Antoñico, con su boina azul calada hasta las orejas, embozado con su mugrienta bufanda y con las manos metidas en los bolsillos de los pantalones, se encogía por el frío que le amorataba las mejillas y la nariz. Había amanecido aquel 24 de Diciembre un día de perros (…) A pesar de todo, él resistía y desafiaba impávido en medio de la calle, la crudeza de la intemperie de aquella mañana glacial, con tal de poder ver las casitas de cartón y las figuras de barro que traían para el nacimiento que le estaban haciendo a Pepito, el hijo del médico, su vecino de enfrente.

¡Con qué afán contemplaba los pastorcitos con sus pellicos y sus cayados llevando ofrendas de corderos; las aldeanas con sus cestas colmadas de frutas, o con tórtolas; un viejo gañán bebiendo en una bota; una vieja tañendo una pandera; otra hilando; unos pastores preparando una gran sartén de migas a quienes se les aparece un ángel; una pareja que baila; un rústico que viene del molino siguiendo a su burro cargado con un costal; los tres reyes magos, caballeros en sus tres caballos, blanco, negro y zaino; borreguitos; un pavo haciendo la rueda; la mulita y el buey del establo; San José, la Virgen y un hermoso Niño Jesús en la cuna! …

… Antoñico, con sus brillantes ojos negros, miraba todo aquello sin pestañear y suspiraba de envidia. Él quería tener un belén igual que el de Pepito: con su montañita plantada de pequeñas ramas de romero, simulando el boscaje; con casitas blancas de tejados rojos y con algunos molinos de viento; con un riachuelo serpenteante sobre cuya superficie plateada floten unos ánades albos; y pastores, muchos pastores y muchos borregos; y la cueva donde repose desnudito en la cuna un niño Jesús con las manitas levantadas…

… II. Pero Antoñico era hijo de un pobre carpintero, y sus solas seis primaveras no le permitían saber todavía que los pobres no son dignos de poseer ninguna clase de belenes, ni siquiera de alimentar risueñas y halagadoras ilusiones de color de rosa, y que a lo más a que pueden tener derecho, no siempre, es a un trabajo o a disponer de una gran libertad para morirse de hambre. Y por eso corrió anhelante a su casa, para decir a sus padres que él quería un nacimiento y un Niño Jesús como el que le habían traído a Pepito el de enfrente…

… El papá de Pepito era un médico, que por cada visita relámpago a un enfermo, cobraba por lo menos tres pesetas; mientras que el pá de Antoñico era, en cambio, un triste aserrador que había de trabajar desde el alba hasta las oraciones para poder ganar un mísero jornal de diez reales con que mantener tres hijos, insaciables devoradores, una mujer enferma en inminente alumbramiento, y una madre anciana, respetable momia que intentaba templar el frío de sus años buscando calor en un rincón de la cocina…. Pero Antoñico no accedía a dilaciones ni a plazos; lo quería como por ensalmo; en aquel mismo instante. Y tornaba a su lloriqueo y a sus pataletas. Justo García Soriano. (Se continuará). Madrid y Diciembre 1905.

Justo García Soriano. AMO. LJGS.

El Diario. Número 234 – 4 de enero de 1906: El niño Jesús de Antoñico (Cuento de Navidad) (Continuación) III. Conforme iba viniendo la noche, fueron aumentando los síntomas que la madre presentaba para serlo de nuevo, por cuarta vez. Se llamó premiosamente a una parienta, ducha en estos trances, y la casa del carpintero fue llenándose poco a poco de vecinas dispuestas y animosas a prestar sus servicios y ayuda. Una de ellas se encargó de sosegar y entretener a Antoñico (…) rendido por la rabieta y el pataleo pronto se durmió fácil y dulcemente en el regazo tibio de la vecina.

De súbito la puerta de la estancia se abrió y rápido, radiantes de placer entraron en ella el carpintero, llevando en brazos un hermoso niño, recién nacido que lanzaba algunos vagidos, y la abuela, la acartonada vieja de cascarrona voz. (…) — Antoñico— le dijo el padre mostrándole la tierna criatura que acababa de venir al mundo — mira que Niño Jesús te han traído los Reyes — Y Antoñico alborozado, dando un gran grito de júbilo, abrazó al niño con extraordinario amor y le besó efusivamente mientras el padre y la abuela contemplaban aquella escena conmovedora y deliciosa; embebecidos, encantados …  Justo García Soriano. Madrid y Diciembre 1905.

Su hermana pasó las fiestas con sus padres en Orihuela. Como ya conté en la anterior entrega, Milagros se había casado con José Linares Aliaga, maestro de escuela destinado en Elche; y esperaban una criatura; el primer nieto de los García Soriano.

El Diario. Número 233 – 3 de enero de 1906: Estos días hemos tenido el gusto de saludar a nuestro amigo D. José Linares y a su virtuosa Esposa, Doña Milagros García Soriano, hermana de nuestro redactor en Madrid Justo García, que han venido a pasar las fiestas  al lado de su familia.

Para leer un reportaje de Kandal hubo que esperar a final de mes. El motivo, según argumentó con mucho humor, fue el extravío de un original en Correos; pero más bien parece una excusa.

El Diario. Número 252 – 27 de enero de 1906: OSO Y MADROÑO. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). ¡Voto por Belzebú, que si supiera quién fue el bellaco que interceptó mi última crónica, habría de pagarme cara su felonía!… Ordéñese Vd. el magín redactando un sabroso y atildado artículo, atiborrado de lindezas y de filigranas, para que se venga luego bonitamente un descomedido y mal criado dependiente de Correos, y en el desahogo de un natural apuro que prohíbe nombrar la decencia, coja las cuartillas que Vd. con afanoso y esmerado aseo ha escrito en un lapso de inspiración y estático y genial deliquio, y con desenfado, premeditación, alevosía y otras agravantes se sirva de ellas, haciendo el uso para el que los papelitos higiénicos se suelen destinar.

La sola sospecha de tan irreverente profanación me crispa los nervios y excita mi cólera. Pero ¡ah, cínico y mal oliente empleadillo!, habrás tenido mala servilleta, porque mis cuartillas son de duro y poco flexible papel de barba. ¡Si yo fuera gitano, aviadito ibas a quedar con tu sieso, como te alcanzara la maldición que pensaba echarte, sucio!

Nada os contaré de política, que es chisme viejo, por no repetiros lo de siempre, ya que este año, como todos los anteriores, nos propusimos hacer vida nueva. ¿De la conferencia internacional de Algeciras? Buena capa para hacer de ella un sayo, ni largo ni corto; pero hoy no está el horno para bollos. ¡Bonita y quijotesca empresa la de estas entrometidas y comineras naciones conferenciantes, que intentan europeizar a Marruecos; es decir, arreglar la casa ajena mientras descuidan y olvidan la propia. ¡Ojo mogrebitas con estos señores arregladores!

Conferencia de Algeciras 1906. Diplomáticos en los pasillos.

Se casó la infanta María Teresa; se reanudaron las sesiones de Cortes; pasó San Antón con sus barbas, sus panecillos y su… bicho (hablando conmigo solo); pasó también San Idelfonso, el santo onomástico de nuestro joven monarca, que se celebró con tanta o más pompa que otros años (…) Y ahora, señores, a elegir los disfraces y a esperar las Carnestolendas. (…) El Círculo de Bellas Artes abrió un concurso de carteles anunciadores del Gran Baile que dará, como todos los años, uno de los días de Carnaval.  En este concurso han tomado parte distinguidos pintores.

Boda de la infanta. «La Ilustración Española y Americana». 22 de enero de 1906.

Entre ellos tuvimos el placer de admirar un hermoso cartel de correctísimo dibujo que representa una deliciosa dama vestida con rozagante traje y sombrero a lo Pompadour, llevando en su enguantada mano un antifaz con que hace ademán de cubrirse sus bellos ojos y mejillas, linda obra de nuestro querido amigo el joven pintor oriolano D. Enrique Luis Cárceles.

Enrique Luis.

Demuestra en ella el Sr. Luis los extraordinarios progresos que está haciendo en su carrera y las dotes excepcionales y felices que reúne para cultivar con éxito el creador y difícil arte de Apeles, de Rafael, de Rubens y de Velázquez, por lo que le tributamos nuestro aplauso y le damos nuestra más entusiasta enhorabuena, alentándole para que no desmaye y prosiga, con fe en su ideal en el ejercicio de su profesión; y tal vez con ella conquistará gloria y dinero, si no le es adversa la Fortuna. Kandal. Madrid, jueves 25 de Enero de 1906.

Durante el mes de febrero, García Soriano tampoco envió cronicas al rotativo oriolano; lo que refuerza mi teoría de que lo del extravío en Correos había sido sólo un pretexto. El día 27 Kandal asistió a un evento histórico (al menos eso dio a entender) cuya extensa crónica monopolizó buena parte del «Oso y Madroño» de primeros de marzo.

El Diario. Número 281 – 3 de marzo de 1906: OSO Y MADROÑO. Las carnestolendas. — La política. — La conferencia del Sr. Unamuno. Las presentes Carnestolendas están resultando muy divertidas en esta corte; donde siempre hay gente y humor para todo. Entre las carcajadas de esta frenética multitud que se divierte porque así lo ordena el almanaque, ha sonado en irónico y fatal contraste la imprescindible nota triste, el fúnebre plañido de los humanos dolores. El eminente y popular compositor y maestro Fernández Caballero, gloria de Murcia, murió ayer; la armonía en raudales divinos acudía obediente a su inspirado conjuro de gran artista. Ha sido una gran desgracia para la música española…

Fernández Caballero y el carnaval en «la Ilustración Española y Americana». 8 de marzo de 1906.

Multitud de escritores habían pedido a Unamuno que se desplazase a la corte para pronunciar una de sus famosas conferencias; con la complicada situación política y social como tema. Don Miguel aceptó el encargo de hablar de España en el teatro de la Zarzuela de Madrid. Aquella mañana de domingo la expectación fue enorme; intelectuales, políticos y muchos curiosos llenaron el teatro y se amontonaron en sus inmediaciones.   

… La honda, la saludable impresión de la conferencia acerca de alta política e higienización moral, dada el domingo por la mañana en el teatro de la Zarzuela por el paradojista, por el sabio rector de la Universidad de Salamanca, D. Miguel de Unamuno, perdura en los ánimos fervorosos de los hombres de buena voluntad y corazón no dañado. El acto ha sido de indiscutible transcendencia, aunque hay quien se afana en hacer humo y cerrar por sistema los ojos a la luz de la verdad desnuda y elocuente (ay, de los que rehúsan su salutífera amargura). Si el enfermo se niega a tomar la medicina hay que desahuciarle, porque está perdido irremisiblemente.

Jamás se han dicho tantas y tan contundentes verdades y con tal discreción en tan poco tiempo como el señor Unamuno dijo en su discurso del domingo. Su palabra sencilla, precisa, incisiva, noble y crudamente ingenua bordeando todas las dificultades, expresó cuanto quiso expresar y fustigó con severa fraterna todas las mentiras y todos los convencionalismos que corroen la existencia de esta España caduca; pero lo hizo con tal arte, con tan refinado aticismo, que sus más recios latigazos provocaban delirantes ovaciones y nutridas salvas de aplausos del numeroso y heterogéneo público que con devoción le escuchaba.

Nosotros tuvimos la fortuna de oírle y hemos sido testigos indiferentes, desapasionados de su éxito. No intentamos hacer un trasunto íntegro de cuanto dijo; eso no cabe en las proporciones de este periódico: sólo transcribiremos algunos de los párrafos más salientes de su hermosísima oración (…) Hablando del militarismo dijo: Yo no diré que le odio, porque no es verdad; yo no diré tampoco que amo al Ejército, no quiero manchar mis labios con la adulación; diré sencillamente que odio la guerra y que nunca me parece justa… creo que no se debe faltar a la verdad ni siquiera para salvar a la madre ni a la Patria… Ojalá en España una institución cualquiera pudiera demostrarnos que puede sacarse una suma de valor de un pueblo de cobardes. (…) las guerras mismas son hoy, ante todo y sobre todo, guerras económicas… se está formando el partido de los ricos y el de los pobres.

Hemos venido de tumbo en tumbo de las Españas que antes figuraban en nuestro escudo a las España de hoy que Dios quiera que no se reduzca a media España…. y ha sido siempre por la idea tenaz de no proceder con cordura, de creer que se hacen las cosas, no con inteligencia, no con corazón; con otro miembro del cuerpo que no os necesito nombrar … Nuestra prensa está siendo órgano de la mentira, hija legítima de la cobardía, de la mentira política, de la mentira patriótica, de la mentira cultural, de la mentira religiosa; de la mentira política ante todo.

Y refiriéndose al regionalismo dijo: Lo peor es que las gentes que emigran, que habrían de formar fuera de la patria colonias, resulta que, en rigor no forman colonias españolas, se agrupan por Centros— Centro vasco, Centro gallego, Centro asturiano, — y es que allí no encuentran el apoyo de la madre patria, y en este estado de cosas, ha nacido eso que se llama comúnmente el catalanismo, y el bizkaitarrismo … Y es, señores, que hay dos patrias; una patria territorial y otra patria espiritual, y aquí casi todo el mundo habla de la patria territorial, sobre todo los que tienen territorios en ella. La Patria tiene que ser un medio; cuando se convierte en fin, estamos perdidos.

Unamuno entrando al Teatro de la Zarzuela. Revista Blanco y Negro. 3 de marzo de 1906. Foto Goñi.

Y aludiendo a otros aspectos sociales, decía: Vivimos agarrotados por esta ramplonería ambiental… Las clases altas, que deben ser las directoras de la cultura, pasean el cuerpo en automóvil y arrastran el espíritu en carreta. Soy cristiano y creo que a Dios hay que adorarle en espíritu y en verdad, porque Dios es, ante todo y sobre todo, la verdad; por eso yo, para entenderme con Él no necesito de revendedores de la gracia divina;  me entiendo directamente con contaduría….

Yo no sé si aquí puede conseguirse una unión social de todas las gentes de espíritu sereno para defender, ante todo y sobre todo, el amor a la verdad, que es, repito, lo que más amenazado está; para defender el amor a la verdad, porque, y con esto concluyo y no con palabras mías, sino con unas palabas del apóstol San Pablo, la verdad nos hará libres. He concluido.

Así terminó el Sr. Unamuno su maravillosa conferencia. En ella no sabe uno qué admirar más, si el tacto y las profundas observaciones del pensador y sociólogo; o las exquisiteces y genial creación del literato. De todos modos hará época, y si Dios bendice la semilla sembrada, podrá recogerse una pingüe cosecha de bienandanzas y prosperidades. Kandal. Noche del 27 de Febrero de 1906.

No contento con llenar más de medio periódico hablando de Unamuno, en el mismo número exigió una «fe de erratas» de su anterior trabajo. Como veremos, es algo que pedirá habitualmente para defender su prestigio como doctor en Letras ante la multitud de errores tipográficos en la composición de sus artículos.

INFORMACIÓN. En la última, crónica que desde Madrid nos envió nuestro ilustrado y entrañable amigo «Kandal», distinguido redactor de El Diario, se deslizaron dos erratas por la escasez de tiempo de que disponemos para la confección del periódico. Nuestro amigo tiene interés en que queden subsanadas, cosa que hacemos con el mayor gusto. Donde aparecía la palabra «prevecto», debe decir «provecto» y donde «taabien», como es natural, «también». Pedimos nos dispense el amigo «Kandal», pues estas cosas son fáciles de suceder, y el buen juicio de los lectores no deja, en justicia, de relevar de culpa al que escribe. Más si como nuestro redactor, tienen bien cimentada su reputación de ilustrado.

En marzo de 1906 dos trágicas noticias conmocionaron a Justo García Soriano: en Fraga, un grupo numeroso de obreros se manifestaron ante el ayuntamiento al grito de «Pan y trabajo», y la protesta acabó en un baño de sangre.

En Francia sufrieron el peor accidente minero ocurrido en Europa hasta la fecha, con más de un millar de obreros, muchos de ellos niños, muertos en una mina tras una explosión de grisú. Su conciencia social le llevaba a pedir explicaciones a los gobiernos como cómplices de las desgracias por el abandono de sus obligaciones con los más humildes.

El Diario. Número 292 – 16 de marzo de 1906: OSO Y MADROÑO. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). … La Cuaresma entró trayéndonos el buen tiempo y una gran «actividad histórica». El fiel, curioso y diligente cronista no se da punto de reposo en llenar de efemérides el gran infolio de sus fastos. La vida es un vertiginoso cinematógrafo; y el tiempo, simbolizado por una serpiente que se muerde la cola, no se sacia en devorar. La parca inexorable de los poetas lacrimosos y borreguiles tampoco se cansa de rimar con «fiera saña» su «cruel guadaña» (…) ante su majestad La Muerte siempre ha habido igualdad y comunismo, pese a los privilegiados de todas las estofas. Tras el inolvidable maestro Caballero, han caído a la huesa Pereda y Romero Robledo. ¡Mala semana para las celebridades!

Francisco Romero Robledo y José María de Pereda. Fallecidos en 1906.

… Lo triste, lo honrosamente trágico, es abandonar la vida como esos obscuros y famélicos obreros de Fraga que han sido afusilados impíamente por el atroz delito de pedir trabajo y pan; o como esos otros mil doscientos infelices trabajadores franceses, aplastados, asfixiados o carbonizados en las profundidades de los negros y moféticos pozos y de las galerías subterráneas de la mina hullera de Courrières, a consecuencia de una explosión de gas grisú. De temer es que estos aciagos acontecimientos, verdaderos crímenes de lesa humanidad, puedan precipitar el advenimiento de esa época de truculentas vindicaciones sociales, que tanto aterra a los que viven cómodamente en la holganza sin compasión del pobre, a los predilectos de la fortuna.

La catástrofe de las minas de Courrières. Marzo de 1906.

Mucho pudieran hacer los gobiernos en evitación de estas catástrofes; pero ellos son, por el contrario, los principales cómplices y autores de tales desgracias, pues olvidan sus deberes por sistemática imprevisión y premeditada negligencia. Están haciendo gran falta unas buenas escobas y unos épicos y denodados barrenderos. La sangre inocente de nuestros humildes aldeanos, arrancados de su patrio suelo, de sus labores agrarias, para llevarlos dócilmente, inhumanamente a través de inmensos piélagos, a lueñes países, al degolladero, mejor dicho, donde murieron como corderillos, sin provecho ni gloria, aún está clamando venganza justiciera. Pobres mártires anónimos…

.. En estos momentos la gente marcha a la corrida de toros que se celebra hoy (¿cómo no?) en obsequio de sus Majestades Fidelísimas. La calle de Alcalá está animadísima y Madrid, favorecido por una tarde espléndida, ofrece el aspecto de las grandes solemnidades. Omitimos, en gracia a la brevedad, descripciones y pormenores. Sólo consignaremos que D. Carlos Fernando no ha parecido un señor un poco demasiado obeso para la investidura real; en cambio Dª María Amelia, con su aire mayestático de suprema afabilidad, ha cautivado todas nuestras simpatías. Kandal. Madrid, 14 de Marzo de 1906.

La calle de Alcalá (Madrid)

Para celebrar el primer aniversario de «El Diario» varios escritores oriolanos le dedicaron unas líneas en su número 293 por encargo del director. Justo lo hizo también; pero a su manera; en panocho. Y además, su composición volvió a llegar tarde.

El Diario. Número 294 – 20 de marzo de 1906: Habiéndosenos entregado en esta imprenta y a la hora de entrar en máquina nuestro número del sábado una bonita composición literaria de nuestro redactor corresponsal en Madrid D. Justo García Soriano, en la imposibilidad de publicarla dicho día, lo hacemos en el número de hoy. Sentimos llegase tarde.

IMPROVISACIÓN PANOCHA que dedico a El Diario en el aniversario primero de su publicación: Como odalisca lánguida y ociosa / o indolente sultana, / «encorvillá,  tendía, aponaíca» / «alriorsico e» la falda del monte peñascoso / en que San Migel «s’arsa» / mostrando a «toa» la vega / su «fachaica» blanca, / su alegre campanario, / y su triple ringlera de ventanas, / y en que más «arribica», en las «masmorras», /«serquetica en los nulos, ande» amainan / su vuelo gigantesco / las imperiales águilas / y, trazando mil giros caprichosos, / revolan y «s’afanan» / «bandás» de «morsigüillos» y «aviones», /de la tarde en las horas solitarias; / tristes y amarillentas, dormitando / las ruinas de « Hains Arguala», / evocan de continuo misteriosas / épicas remembranzas /de belicosos tiempos medioevales / y huestes musulmanas ….

«Asina» está la vieja «suidá» mía , / «ande argunsé» los sueños de mi infancia, / «rodeá» de vergeles, / que su ambiente embalsaman, y «güertos» de naranjos y palmeras /que esconden mil poéticas barracas / y que el copioso «Tháder» / sobre su alfombra serpeando, baña… / Y «abora» que no tengo el «calorsico» / de su sol que entusiasma, / ni el «airesico» fresco de su «güerta» / mis «sentíos» halaga, / como la imagen de mujer «quería», / siempre la llevo «reflejá» en el alma, / pues es de mis platónicos amores / la «escogía sagala» / que roba con sus célicos hechizos / mis ardorosas ansias, / y allá a mis solas cántola «abonico» / en mi vieja guitarra,/ «coplicas dursesicas» que me salen / «der» fondo «e» las entrañas…

Sólo El Diario tráeme entre sus pliegues /girones de su cielo y gratas ráfagas / «impregnas» del olor de sus «asares», / que alivian mis tristezas y nostalgias. / Por eso hoy que celebra / su primer cumple años y su pascua, /le deseo que, siempre fomentando / su provecho y su fama, /cumpla hasta un centenario y que yo entonces «pua» dar al «lector» la «mesma» «lata». JELIPICO. Los Madriles, 15 de Marzo de 1906.

El 21 de marzo cambiaron muchas cosas en «El Diario»: El periodico se trasladó provisionalmente del callejón de Flores a la calle de la Feria (el 15 de abril inauguraron un nuevo local en Alfonso XIII). De la dirección literaria se hizo cargo su propietario, Manuel Franco Rebagliato.

Y la redacción quedó constituida en la forma siguiente: Director, Manuel Franco Rebagliato; Redactor jefe, Rafael Rogel Rech; redactores, José Manuel Teruel, José Mª Martínez Pacheco y Andrés Lacárcel; Administrador, Luis Zerón; colaboradores, «todos los señores que habían honrado con su firma las columnas de la publicación en el día del aniversario de su fundación».

Justo quedaba fuera de la redacción y Kandal desaparecía para siempre. La crónica madrileña que escribió esa misma jornada, publicada tres días después, fue la última que envió a este periódico.

El Diario. Número 298 – 24 de marzo de 1906: Oso y madroño. Primavera Blanca (De nuestro redactor-corresponsal en Madrid). La primavera ha nacido triste, envuelta en blanco sudario. Pero no es su blancor la nítida candidez de los azahares, de las acacias, de los nardos, de la flor del almendro, sino la albura letal y gélida de la nieve. (…) San José trajo florida su vara, símbolo de la primavera; pero apenas trascurrido su día, Marzo el veleidoso ha torcido el rabo, como dice el vulgo, marchitando el paisaje con una nevada extemporánea y copiosa. La política parece seguir las evoluciones atmosféricas…

… Así es que el tiempo y el Gobierno están en crisis. No obstante, ambos reaccionarán y volverán sobre sus pasos. Como se aproxima una época de brillantes y solemnes festejos con motivo de la venida del Kaiser a esta corte y la boda regia, las esposas de nuestros ministros ya habían elegido afanosamente figurines y encargado soberbios trajes, que sueñan con lucir en las futuras fiestas, y a impulsos de sus vanidades femeninas, influyen sobre sus maridos para que de ningún modo renuncien sus cargos… Kandal. Madrid, 21 de Marzo de 1906.

Pocos días después, el estado de su madre le obligaba a regresar urgentemente a Orihuela.

Justo con su madre. AMO. LJGS.

El Diario. Número 299 – 26 de marzo de 1906: La virtuosa y querida madre de nuestro compañero, el ilustrado joven D. Justo García Soriano, se encuentra enferma de mucho cuidado. Nuestro amigo llegará esta tarde procedente de Madrid a donde se le ha telegrafiado por la familia. En esta redacción cuenta el amigo Justo con sus más leales compañeros, así es que sus penas y dolores y deseos los hacemos nuestros y los sentimos muy de veras. Quiera Dios concederla salud a la virtuosa señora.

El Diario. Número 300 – 27 de marzo de 1906: Ayer saludamos en esta población procedente de la Corte a nuestro entrañable amigo e ilustrado compañero D. Justo García Soriano. Este tuvo el consuelo de abrazar a su querida madre, bastante mejorada de la enfermedad que padece. Nos felicitamos doblemente y que siga la deseada mejoría.

El Liberal. Murcia. Número 1334 – 28 de marzo de 1906: Viajero. Ayer llegó a Orihuela, su pueblo natal, el ilustrado joven D. Justo García Soriano, que procedente da la corte ha venido por el desagradable motivo de hallarse enferma su señora madre, a la que por fortuna encontró notablemente mejorada.

Justo pudo abrazar a su madre, notablemente mejorada en su enfermedad; y todos se alegraron de que hubiese quedado en un susto. Al acabar el mes, «El Diario» y «El Liberal» notificaron gozosos su recuperación.

El Diario. Número 304 – 31 de marzo de 1906: Se encuentra fuera de peligro de la enfermedad que padece la madre de nuestro querido amigo y asiduo colaborador en Madrid don Justo García Soriano. Lo celebramos infinito.

Aquí me asaltó una duda: si estaba tan recuperada su madre ¿por qué permaneció en Orihuela tres semanas más? Intenté localizar, sin éxito, el nacimiento de su sobrina Josefina; pero parecía muy prematuro teniendo en cuenta que su hermana se había casado a finales de agosto del año anterior. Mi buen amigo J. Manuel Dayas me dio la sencilla respuesta: el 15 fue domingo de Resurrección. Pasó en Orihuela la Semana Santa; se comió la mona y regresó a Madrid el día 18.

El Diario. Número 316 – 18 de abril de 1906: Ha salido para Madrid a proseguir sus estudios en la Universidad Central nuestro querido compañero en la prensa y redactor corresponsal en la Corte de El Diario, D. Justo García Soriano. Que lleve buen viaje es lo que deseamos a tan querido amigo.

Estación de Orihuela a principios del siglo XX. Colección Tejuelo.

En mayo, el que estuvo enfermo fue Justo. Tanto sus excompañeros de redacción como los de «Unión Republicana» se hicieron eco de la noticia lamentándola de todo corazón; especialmente Rafael, quien tenía contacto continuo con su padre.

El Diario. Número 344 – 22 de mayo de 1906: Nuestro querido amigo e ilustrado compañero D. Justo García Soriano se encuentra enfermo en Madrid donde cursa el doctorado en Letras. Sentimos de todo corazón lo que le sucede a nuestro entrañable amigo, al que deseamos recobre pronto la salud para alegría de sus queridos padres y satisfacción nuestra. A nosotros que estimamos tanto a García Soriano nos ha impresionado mucho tan desagradable noticia.

Pronto los dos periódicos oriolanos volvieron a mencionarlo; pero esta vez por sus buenas notas. Sobreponiéndose a su enfermedad lo había conseguido de nuevo. Las «enhorabuenas» le llegaron por millares.

El Diario. Número 347 – 26 de mayo de 1906: Con agradable sorpresa hemos sabido que nuestro entrañable amigo don Justo García Soriano, que está enfermo en Madrid donde cursa el doctorado en Letras, a pesar de su dolencia ha sufrido examen de las dos asignaturas que les correspondían en primer lugar obteniendo las notas hermosísimas de sobresaliente en Gramática comparada de las lenguas semíticas y notable, en Lenguas y Literatura neo-latinas. Dentro de unos días, se examinará el futuro Doctor, nuestro amigo, de tres asignaturas más que le quedan para dar fin a su carrera. Mil enhorabuenas al amigo Justo enhorabuena que esperamos repetir dentro de unos días.

Unión Republicana. Número 142 – 26 de mayo de 1906: Nuestro querido e ilustrado amigo y correligionario D. Justo García Soriano, se encuentra enfermo en Madrid donde con tanto aprovechamiento persigue el doctorado en Letras. Sentimos de todas veras este contratiempo que sufre nuestro verdadero amigo, al que deseamos un restablecimiento tan pronto como él quisiera…

… A pesar de hallarse enfermo, como más arriba decimos, nuestro entrañable amigo Justo García Soriano, este se ha presentado a exámenes del doctorado en Letras, sacando las honrosas notas de sobresaliente en Gramática comparada de las lenguas semíticas y notable en Lenguas y Literatura neo-latinas. Aún le quedan tres asignaturas que aprobar, en las cuales tendrá seguramente el mismo éxito. El triunfo obtenido este año por el Sr. García Soriano es doblemente meritorio por las circunstancias especiales en que se ha examinado, levantándose enfermo del lecho, para ir a examinarse de las dos asignaturas que en dicho día se le habían señalado. Mil enhorabuenas y… ¡adelante!

El Diario. Número 351 – 31 de mayo de 1906: Con mucho gusto hemos tenido noticia del resultado total obtenido por nuestro queridísimo e ilustrado amigo el joven estudiante del doctorado en Letras D. Justo García y Soriano, en los exámenes verificados en Madrid. Además de las notas obtenidas en las dos asignaturas que decíamos en números anteriores, y de que se examinó primero, ha ganado las de notable en Estética; Sobresaliente en Historia de Bellas Artes y notable en Sánscrito. Mil enhorabuenas al joven estudiante que tan honrosamente ha dado cima a la carrera de Letras y felicitamos a sus queridos padres D. Justo García Sánchez y Doña Ramona Soriano.

Perdida su corresponsalía en Madrid, Kandal no pudo cubrir la que fue noticia del año. El 31 de mayo Alfonso y Victoria Eugenia se casaron en la iglesia de Los Jerónimos. Durante el trayecto de regreso al Palacio Real, el anarquista Mateo Morral les lanzó un ramo de flores desde el balcón de la pensión en la que se hospedaba. Contenía un artefacto explosivo de fabricación casera que impactó sobre el público matando a veinticinco personas entre soldados y espectadores. Milagrosamente, los reyes resultaron ilesos.

El corresponsal telegráfico en Madrid para «El Diario» fue Abelardo L. Teruel; quien sólo pudo enviar el feliz telegrama de la boda y no la noticia del atentado; circunstancia que le alegró porque, según sus propias palabras, «Orihuela fue venturosa más tiempo y celebró más prolongadamente el fausto acontecimiento nacional, mientras yo sentía la satisfacción inmensa de no amargarle esa alegría que yo mismo le había trasmitido momentos antes».

Enlace vídeo.
31 de mayo de 1906.
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A primeros de junio «Unión Republicana» publicó en el mísmo número un editorial de condena por la trágica noticia, y una nota con los brillantes resultados del doctorando García Soriano. Días antes lo habían felicitado «El Liberal» de Murcia y «El Diario» de Orihuela.

El Liberal. Número 1399 – 2 de junio de 1906: ORIHUELA. Estudiante aprovechado. Con brillantes ejercicios se ha doctorado en Filosofía y Letras el distinguido joven D. Justo García Soriano, a quien damos nuestra enhorabuena.

Unión Republicana. Número 143 – 3 de junio de 1906: Fecha luctuosa. Con una apoteosis de sangre se ha señalado el final de la ceremonia verificada en la Iglesia de los Jerónimos de Madrid, en cuyo acto se había unido en matrimonial lazo D. Alfonso y la Princesa inglesa Victoria Eugenia de Battemberg. La fecha del 31 de Mayo, no sería ya una página de alegría en la Historia, esta fecha se escribirá orlada de luto ¿Quiénes han sido las víctimas? Los inocentes, hijos del bajo pueblo.

Esto, como hombres que amamos a la Humanidad, lo condenamos con toda la energía de nuestro corazón. Ese procedimiento de arrojar bombas desde la oscuridad, sin pararse en la cantidad ni en la calidad de los que van a morir es horriblemente inhumano. Nosotros admiramos las ideas anarquistas. Las creemos utópicas, pero las admiramos. Pero los asesinos no merecen llevar el nombre de anarquistas. ¿Qué dirán de los anarquistas esas pobres madres de los soldados, que cumpliendo un deber cubrían la carrera en la calle Mayor cuando cayeron destrozados por la metralla anarquista? Esto pensamos del atentado cometido en Madrid, el día 31 de Mayo de 1906.

Nuestro querido amigo y correligionario Justo García Soriano se ha examinado en la Universidad central de las tres asignaturas que le quedaban para terminar el doctorado en Letras. A las dos brillantes calificaciones obtenidas en las primeras asignaturas de que se examinó hace días, puede añadir la de notable en Estética, sobresaliente en Historia de Bellas artes y notable en Sanscrito. Enhorabuenas mil al amigo García Soriano y a sus felices padres.

En junio se enturbió la correcta relación mantenida entre los colegas de prensa en Orihuela. «Unión Republicana» acusó a un sujeto,  antiguo colaborador asiduo y ahora en la redacción de «El Diario» (José M. Teruel), de curiosear las galeradas en su redacción adelantando la publicación de un artículo de José María Senén. Eliminando dicho artículo, dejaron a «El Diario» en evidencia; aunque para ello tuvieron que sacar solamente dos hojas; la mitad del periódico.

En la siguiente entrega publicaron un artículo titulado «El Diario y su gente». Comenzaba así: «Ignoramos si se habrá dado el lector exacta cuenta de que «El Diario» es un… periódico —de algún modo hemos de llamarle».

En él contaban, con mucha guasa, que el «The Times» oriolano había pasado de llevar la cuenta de los nacimientos y los muertos, con algún pasatiempo y un artículo casi siempre malo, a recibir una subvención municipal de cincuenta pesetas «para lo que se ofrezca».

Dinero empleado en «montar una aparatosa redacción para no redactar nada, con gran rótulo en la puerta, gran buzón, gran globo eléctrico y mucha luz para que la gente supiese que había un periódico y que allí tomaban café sus redactores». La respuesta no se hizo esperar.

El Diario. Número 365 – 19 de junio de 1906: ¡QUE COSA ES ENVIDIA! TRISTEZA DEL BIEN AJENO. Esta es la contestación que a juicio de uno de nuestros redactores merece el latoso artículo publicado por el nuevo redactor de «Unión Republicana».

Sin llegar a desmentir la acusación (porque era demasiado evidente) esa fue la escueta nota de «El Diario» . A partir de ese momento, ambos rotativos se dedicaron periódicamente pequeñas puyas; pero sin que llegase la sangre al río. En medio de esa turbia relación entre periódicos con los que había colaborado, regresó García Soriano.

Pero antes envió un telegrama al alcalde de Orihuela; una especie de broma que anticipaba el artículo que tenía preparado. Lo firmó como «Juan Oriol», uno de sus más conocidos seudónimos; y como domicilio puso la calle Desengaño.

AMO. LJGS.

En julio, el flamante doctor en Letras estaba de vuelta en su tierra para pasar el verano. Y se trajo de vacaciones a su prima Eugenia; una oportunidad para visitar el pueblo de sus antepasados. (La prensa menciona a su tía, pero es un errror).

El Diario. Número 391 – 23 de julio de 1906: Nuestro ilustrado amigo y compañero don Justo García Soriano, se encuentra desde ayer entre nosotros. Ha venido de la corte donde acaba de terminar con gran lucimiento el Doctorado en Letras, y pasará el verano en Orihuela junto a sus queridos y cariñosos padres. Acompaña a nuestro entrañable amigo su tía doña Eugenia, que después de larga permanencia en la corte donde tiene establecida su residencia, ha querido visitar el pueblo de sus mayores. Damos a ambos nuestra más cordial y cariñosa bienvenida.

Sólo tres días después, Justo sacudía los cimientos de las tradiciones oriolanas. Después de más de un año sin publicar en «Unión Republicana» volvía a sus anticlericales páginas con una bomba: el artículo titulado «La Armengola es un mito».

Unión Republicana. Número 150 – 26 de julio de 1906: La Armengola es un mito. (Pequeñas disquisiciones históricas). «Amicus plato; sed magis amica veritas». Todos los años por estos días acude a la fácil imaginación de los rutinarios oriolanos de buenas tragaderas, capaces de comulgar con ruedas de molino, la contrahecha figura de la Armengola, esta nodricesca heroína, nueva Judit de la Betulia orcelitana, que ayudada por sus dos o tres hijas (pues en el número no están conformes las crónicas) las cuales no eran tales corderos, sino dos o tres hombres faldudos, engañó como a un solo chino a miles de moritos, los degolló y los arrojó del castillo peñas abajo; y con este bonito ardid estratégico redimió a Orihuela, rompiendo las oprobiosas cadenas con que la habían aherrojado los creyentes de Mahoma. Sin embargo: —¡Lástima grande que no sea verdad tanta belleza! …

Empezó utilizando la alocución latina atribuida a Aristóteles: «Amicus Plato sed magis amica veritas»; que se puede traducir por «Soy amigo de Platón pero más amigo de la verdad». El famoso filósofo, como discípulo de Platón, veneraba a su maestro; pero por encima de todo consideraba más importante buscar la verdad.

También puso de manifiesto la similitud entre la historia bíblica de Judith y la de la Armengola: ante la amenaza que para los judíos de Betulia significaba la presencia de las tropas del rey Holofernes, esta otra heroína mató al tirano para salvar a su pueblo.

En este artículo abordaba por primera vez un tema en el que siguió trabajando y que culminaría muchos años después con la publicación de un libro. Su extensión me impide transcribirlo entero; pero os dejo algunos párrafos literales y un enlace para acceder al artículo completo en PDF. Sólo tenéis que pinchar la siguiente imagen del periódico.

Enlace al artículo

Y no es lo peor que esta fábula y sin fundamento seguro, urdida por un apócrifo poetilla valenciano que floreció a principios del siglo XV (siglo y medio después del hecho de armas que se trata), lo crean de buena fe y lo transmitan de padres a hijos, como un codicioso tesoro épico, esos sencillos ciudadanos ayunos y sin criterio en materias históricas. Lo más sensible es que la hayan apatrocinado y defendido arduamente historiadores contemporáneos, tal vez mal aconsejados por el apasionamiento de una patriotería absurda; y casi viene a ser más deplorable todavía que desde la cátedra sagrada que inspira el Espíritu Santo, se preconice anualmente estas patrañas, que impurifican y obscurecen la diafanidad de la Historia; adunando de una manera poco piadosa lo profano con lo divino mediante la amalgama de supercherías y apariciones milagreras.

Por otra parte, poco pierden los fastos de Orihuela porque se descarte de sus páginas gloriosas esa leyenda inadmisible; pues afortunadamente guardan indelebles los nombres venerables de los valerosos guerreadores que supieron defender con heroísmo su castillo contra el pérfido y alevoso alzamiento de los muslimes.

García Soriano continuó con un resumen de lo sucedido realmente en el siglo XIII; exponiendo la verdad extraída de los libros de Historia y de los archivos, incluido el Llibre del Repartiment, sustraído años después. Pero como no hay peor sordo que el que no quiere oír, este torpedo en la línea de flotación de las tradiciones oriolanas pasó completamente desapercibido. El artículo terminaba así:

…EL CASTILLO NO TUVO QUE SER RECUPERADO, sino que en él se encerró parte de la guarnición cristiana para defenderse, y la otra parte, como la villa estaba cercada, debió hacerse fuerte y pelear desde los adarves. Después de esto tenemos la pretensión de creer que nadie que haya leído con atención y fijeza, sin apasionamientos sectarios o prejuicios fútiles, las razones que llevamos apuntadas, dejará de convencerse de que la hazaña y la existencia de la Armengola son un mito que falsifica y desvirtúa la gloriosa epopeya de la reconquista de nuestra muy fiel, muy noble y muy heroica ciudad. Justo García Soriano. Madrid y Julio de 1906.

CORRIGENDA. En el artículo de nuestro compañero García Soriano «La Armengola es un mito», que insertamos en el presente número, se han deslizado las siguientes erratas (…) y algunas otras de menos importancia, que el buen juicio de nuestros lectores sabrá subsanar debidamente.

El extenso trabajo contó también con su «fe de erratas». Para los interesados en la leyenda dejo también el enlace al trabajo que, siguiendo la estela de Justo, yo mismo realicé sobre el tema. Sólo tenéis que pinchar en la siguiente imagen.

Enlace artículo Armengola.

Volviendo a su vida cotidiana sabemos que viajó a Murcia; y que en agosto la familia recibió la visita de su tío Antonio García Sánchez, el adinerado hermano de su padre domiciliado en dicha localidad. Probablemente decidió visitar a su sobrina Eugenia que había llegado de Madrid.

El Liberal. Número 1453 – 26 de julio de 1906: Viajeros. Se encuentran en esta localidad (Murcia) el Licenciado en Filosofía y Letras D. Justo García Soriano y el profesor de instrucción pública D. Manuel Jiménez Vinal. Este último se posesionará en breve de la escuela de Rafal.

El Diario. Número 401 – 4 de agosto de 1906: Se encuentra en esta población y hemos tenido el gusto de estrechar la mano a nuestro respetable amigo de Murcia D. Antonio García Sánchez, tío de nuestro querido compañero D. Justo García Soriano.

Nada más he encontrado de lo que hizo durante los primeros treinta días en Orihuela. Tras las fiestas de la Reconquista y la Feria de Agosto, llegó el sexto centenario de la aparición de la Virgen de Monserrate, fechada en 1306; donde Justo y Rafael alcanzaron gran protagonismo en la organización.

Orihuela llevaba meses preparando su celebración; pero fue a finales de agosto cuando «El Diario» informó de una brillante idea que había partido de la prensa local; para esa efeméride adoptarían las costumbres festeras de la vecina Murcia: Bando de la huerta, Retreta y Batalla de flores.

El Diario. Número 421 – 29 de agosto de 1906: Algunos periodistas, entre los que podemos citar a nuestros amigos D. Justo García Soriano, D. Rafael Rogel Rech y D. José María Sarabia organizan una cabalgata para anunciar las fiestas del Centenario, que se titulará el «Bando de la huerta», a manera del que hacen los periodistas murcianos para anunciar el «Entierro de la sardina». Dichos amigos nuestros se reunieron anoche acordando comenzar sus trabajos. Escribirán e imprimirán para repartir bandos en lenguaje panocho. El asunto es sencillo; pero creemos que llamará la atención.

La Correspondencia de Alicante. Número 7757 – 30 de agosto de 1906: Anoche se reunieron los periodistas oriolanos D. Justo García Soriano, don Rafael Rogel Rech y otros, acordando anunciar las fiestas por medio de una cabalgata popular que debe titularse «Bando de la huerta». Dichos señores leerán y repartiría soflamas y bandos panochos, durante el desfile de la cabalgata por la ciudad. Al conocerse esta noticia en Orihuela ha causado general contento y es muy elogiada la idea.

Se han ofrecido muchos huertanos a los periodistas para acompañarles con el traje típico del país. Entre los festejos figura la colocación de la primera piedra para la nueva plaza de toros. D. Evaristo Cánovas y sus compañeros de sociedad están dando la última mano a los trabajos preliminares. Bajo la dirección de un conocido periodista se prepara la confección, para venderse esos días, de un periódico que se titulará «El Centenario». Se establecerán trenes especiales desde Alicante.

Aquellas fiestas oriolanas llegaron a «La Correspondencia de Alicante» y hasta a «La Actualidad» de Barcelona.

La actualidad, núm. 7- Barcelona, 16 de septiembre de 1906.

La organización del Bando de la Huerta corrió a cargo del grupo de periodistas y artistas cercanos a Justo García Soriano; quien también participó en una carroza vestido de huertano; y escribió un bando firmado por «Jelipe Mochales».

El Diario. Número 423 – 31 de agosto de 1906: Esta tarde celebran una reunión en la casa del conocido labrador de la puerta de Murcia, Manuel Ruiz Galán los señores que piensan anunciar las fiestas del centenario por medio de una cabalgata titulada el Bando de la Huerta. Manuel Ruiz ha prometido, entusiasmado con la fiesta huertana, acompañar y prestar su ayuda a los señores organizadores del «Bando», que son los periodistas Justo García Soriano, Rafael Rogel Rech y José María Sarabia Vergel; el joven director de la banda de música municipal, Saturnino Cebrián y el pintor Enrique Luis Cárceles. Dichos jóvenes están muy animados por la lisonjera acogida que ha tenido la idea para cuya realización han recibido muy estimables ofrecimientos.

Unión Republicana. Número 155 – 3 de septiembre de 1906: El Sr. Alcalde tiene totalmente distraída su atención con las próximas fiestas (…). Nos importa bien poco el objeto o pretexto de las fiestas que se organizan en Orihuela. Sabemos que hay muchas cívicas de esas buenas y esplendorosas que organizan hoy todos los pueblos cultos, amantes del arte y de las letras como la velada literaria en el teatro; reparto de premios a los niños de las escuelas;La batalla de flores y la retreta traerán a la ciudad, mucha gente y reportarán indiscutibles beneficios al comercio y a la industria …

… Uno de los números que se anuncian y que más han despertado nuestras simpatías es la publicación de el Bando de la Huerta, festejo típico y pintoresco organizado por los periodistas Justo García Soriano, Rafael Rogel Rech, José María Sarabia y los artistas (músico el primero y pintor el segundo) Saturnino Cebrián y Enrique Luis Cárceles ayudados por el conocido labrador Manuel Ruiz Galán del partido puerta de Murcia. El Bando de la Huerta es una cabalgata de gran sabor local y de graciosos incidentes. Los organizadores publicarán en hojas chispeantes soflamas, bandos y advertencias panochas que, al mismo tiempo, sirva de anuncio de las fiestas siguientes. ¡Muy bien por los periodistas!

Cuando todo estaba dispuesto para comenzar los fastos del centenario, tras breve enfermedad fallecía el alcalde Severiano de Madaria, uno de los más implicados en la organización. Pero el espectáculo debía continuar...

El Liberal. Número 1505 – 16 de septiembre de 1906: LAS FIESTAS DE ORIHUELA. Animación. Continúan llegando forasteros con objeto de presenciar las fiestas del Centenario de la Patrona, qua comenzarán el próximo día 17. La población se ve animadísima a todas horas, llamando la atención de los forasteros el derroche de lujo y de buen gusto que ofrece nuestra ciudad actualmente. Mañana será trasladada desde la Catedral a su santuario la imagen de la Virgen de Monserrate. (…) Mañana aparecerá en Orihuela un periódico dedicado a las fiestas con el título de «El Centenario», en cuyo número colaboran los literatos más distinguidos de esa localidad.

17 de septiembre de 1906.

Ese mismo día salió un número de «El Diario», confeccionado antes de la medianoche del sábado para respetar la ley de descanso dominical. Lleno también de «literatos distinguidos» no faltó la pluma de Justo que se unió a las de José Mª Sarget, Paco Díe, Justo Lafuente, Rufino Gea, Rafael Rogel, José M. Teruel, Abelardo L. Teruel y a la del recientemente fallecido alcalde, cuyo trabajo póstumo publicaron. El tema principal era la virgen; y nuestro biografiado lo trató a su manera.

El Diario. Número 435 – 16 de septiembre de 1906: LA GRANDEZA DE MARÍA. La moral mosaica ha estigmatizado como un acto pecaminoso, horrendo y abominable el acto natural de la reproducción carnal de la especie, presentando a Adán y Eva execrados por Dios, al hacerse padres del linaje humano. Y su derivada la moral cristiana, al desarrollar su admirable teogonía, cristaliza el ideal mosaico creando en contraposición con Adán y Eva, las figuras maravillosas de Jesús, que renuncia a perpetuarse y redime a la Humanidad del pecado original, y la de María, que fue concebida inmaculada y concibe sin detrimento de su virginal pureza, no por obra de varón sino por la del Espíritu Santo.

Eva rinde culto y da su tributo a la carne, llevando a condenación perpetua a toda su prole; y María purificada por la castidad, viene a ser madre de Dios y salva al mundo. De esta tesis en contraste, que se desprende del dogma cristiano, surge gigantesca la grandeza moral de la Virgen María. Por eso todos los pueblos del orbe católico la han venerado siempre con especial solicitud y predilección, convirtiéndola en el objeto de su mayor encanto y «en su medianera para con el soberano Mediador», como San Bernardo dice.

Orihuela siente, como el pueblo que más, este profundo amor por la Madre de Dios, adorándola y haciéndola su Patrona bajo la advocación dulcísima de María de Monserrate; y en estos días apréstase a conmemorar, con todo el entusiasmo que le sugiere su fe inquebrantable, el sexto centenario del milagroso hallazgo de su imagen veneranda. Yo, uno de los hijos más humildes de esta encantadora ciudad del Segura, no puedo menos de congratularme y unir mi júbilo al general alborozo de todos mis paisanos en estas fiestas religiosas que celebran, pues solo han sido grandes los pueblos que han sentido fe ardiente por una idea. Justo García Soriano, Orihuela y Septiembre de 1906.

José María Sarabia, director y redactor de la revista «El Centenario» y corresponsal en Orihuela del diario murciano «El Liberal», publicó también un amplísimo reportaje para sus lectores; una especie de crónica de la fiesta.

El Liberal. Número 1507 – 18 de septiembre de 1906: Las Fiestas de Orihuela. Aspecto de la ciudad: Es imposible a la pluma pintar en su verdadero aspecto a la ciudad. Las calles lucen guirnaldas, arcos de todos los estilos, iluminaciones a la veneciana y eléctricas, sobre todo la del Ángel y Mayor que parecen ascuas. En fin, es un encanto. Entre las fachadas merecen citarse la del Casino orcelitano, las oficinas de la eléctrica del Sr. Wandosell, la de don Agustín Caballero, PP. Jesuitas y otras imposibles de enumerar. La fachada del Ayuntamiento luce una iluminación a giorno que ha llamado mucho la atención.

En la plaza de Monserrate han construido los frailes franciscanos un gran templete de orden gótico en cuyo centro se levanta una preciosa estatua de San Francisco. Los capuchinos han hecho en la plaza de este nombre un gran parterre rematado por colosal corona, y en el centro la Virgen de Lourdes. Junto al convento, al aire libre, un escenario con decoraciones figurando el castillo de Banabnon en el monte de Sidi-arguala, donde yace recostada la ciudad de Orihuela. Las calles de Mancebería, Santiago, San Pascual, Cubero, Santa Lucía, Colegio, Hostales, etc., ostentan ricos adornos.

Orihuela, septiembre de 1906.

Los trenes llegan atestados de forasteros. Es imposible dar un paso por las calles. Llegaron tres bandas de música siendo recibidas en la estación por la municipal de esta ciudad, comisiones y un gentío inmenso que las vitoreó. Entraron en la población cuando esta lucía su fantástica e indescriptible iluminación. Muchos forasteros pasaron la noche por las calles.

El Bando de la Huerta. Ha sido una fiesta que ha lucido mucho. Formaban la típica cabalgata tres carretas adornadas ad hoc. En la primera iban lindísimas jóvenes vistiendo el traje huertano a la antigua usanza, huertanos, música, bailadores, etcétera. La segunda figuraba un rincón de la vega. Una barraca con la parra a la puerta, membrilleros, granados y otros árboles con su fruto. En esta carreta iban luciendo el vistoso traje panocho los periodistas D. Rafael Rogel Rech, D. Justo García Soriano y otros, el joven maestro de música don Saturnino Cebrián, el pintor D. Enrique Luis Cárceles y los entusiastas jóvenes D. Francisco Pérez y D. Juan Sansano Mas.

Pregonaba los bandos escritos por Rogel, García Soriano y algún otro, el saladísimo Abad. En la tercera carreta iba una sección de la banda municipal. A la cabalgata precedía el conocido labrador D. Manuel Ruiz Galán, montando briosa yegua y ataviado con rico traje huertano. Llevaba una bandera de raso y era precedido por dos heraldos huertanos con sus caracolas, caballeros en dos borricas. Durante el desfile recibieron muchos aplausos los jóvenes que figuraban en la cabalgata.

La Retreta. Resultó muy bien. En ella figuraba un gran número de carruajes, entre los que recordamos: «Una maceta», guiada por un huertanico cuyas flores eran las cabecitas de unos monísimos niños vestidos con mucho gusto. Nos dijeron que esta carroza era del labrador D. Antonio Moñino, «El estudio», de los estudiantes, gran farola figurando un globo terráqueo sobre libros e instrumentos de física y astronomía. Tripulada por jóvenes estudiantes.

«Una jarra», de la Prensa, tripulada por los señores D. Manuel Franco, D. José Manuel Teruel, D. Rafael Rogel Rech y D. Abelardo Teruel. «La Industria», carroza monstruo figurando un farol con atributos de la clase. «Un cenador», del joven médico don Augusto Pescador,  tripulado por éste y por D. Ramón Pastor y D. José Escudero. Esta se incendió frente al Casino, retirándose. La carroza de la comisión, «Un escudo colosal», rematada por el pájaro oriol; tripulada por D. Luis García, D. Andrés Lacarcel, D. Manuel Ferris y otros.

Además otras carrozas que no recordamos, en la precipitación con que estamos informando. Abrían marcha la dulzaina, gigantes y cabezudos, huertanos a caballo luciendo costosos trajes a la antigua, faroles, etcétera. La «fiaccolata» se retiró después de la una, en que tuvo lugar la Alborada. Se elevaron aeróstatos y cohetes, y cinco músicas amenizaron el acto.

A última hora se notaron deficiencias en la organización de la Retreta; pero no obstante, gustó mucho a los forasteros. En la calle de Loaces se incendió otra carroza por haberse inflamado gran número de bengalas. No hubo desgracias personales que lamentar y la Retreta continuó su camino sin otros incidentes.

El 17 Septiembre ha llegado la junta sardinera murciana, a la que Orihuela entera ha hecho un entusiasta recibimiento. En el partido de Bonanza ha sido esperada por numerosas comisiones y carruajes y un inmenso gentío. La Junta ha recorrido las principales calles de la población, oyéndose sin cesar vivas a la Virgen de Monserrate y de la Fuensanta, a Orihuela y Murcia, y otros que revelan el cariño que se profesan las dos ciudades hermanas. Ha resultado un espectáculo hermoso. Al llegar la Junta al Casino se le ha tributado una grandiosa ovación. La Junta ha depositado en dicho centro un estandarte.

Carreras de caballos. Con asistencia de numerosísimo público y de las bandas de música de Muchamiel, Crevillente y Almoradí, se han verificado las carreras de caballos en la Alameda de la Estación. Los jinetes vestían ricos y bonitos trajes, montando corceles lujosamente enjaezados.

Carroza del Gremio de Cafés y Fondas. Premiada en la cabalgata. La Actualidad. 1906

Hasta los ateos republicanos dedicaron un espacio de su semanario a los fastos del centenario; eso sí, sin mencionar en ningún momento a la virgen.

Unión Republicana. Número 157 – 18 de septiembre de 1906: EL BANDO DE LA HUERTA: Apenas sí tenemos tiempo de ocuparnos de las grandes fiestas que están celebrándose en Orihuela. Lo haremos hoy del festejo primero sin perjuicio de que al próximo número escribiremos sobre los demás. El Bando de la Huerta es una cabalgata muy pintoresca y propia del país. Sus organizadores, los modestos periodistas orcelitanos D. José María Sarabia, D. Justo García Soriano, D. Rafael Rogel Rech y el labrador D. Manuel Ruiz Galán pueden estar satisfechos.

Formaban el Bando tres carretas adornadas con mucho gusto y propiedad. En la primera iban hermosas huertanas luciendo el traje a la antigua usanza, huertanos, bailadores y músicos. La segunda era un rinconcito de la vega oriolana, con barraca, parra, granado y otros árboles con su fruta. Ocupaba esta carreta, que más parecía artística carroza, los señores organizadores y D. Francisco Pérez Pérez, D. Saturnino Cebrián, D. Enrique Luis Cárceles y D. Juan Sansano Mas, vistiendo el típico traje de la huerta. La tercera iba ocupada por una sección de la banda municipal. Los bandos firmados por Jilipe Mochales (Sr. García Soriano); Cerrico Lombrices (Sarabia) y Nolo Rate (Rogel) gustaron e hicieron reír a la gente, muy bien declamados por el graciosísimo Abad.

Un gentío inmenso presenció el desfile del Bando de la huerta. El Sr. Ruiz Galán, ricamente ataviado y llevando una bandera, abría la marcha montando briosa yegua y seguido de dos huertanos que iban haciendo sonar las caracolas, caballeros en dos borricas. En fin, la fiesta dentro de su modestia fue lucidísima y el público todo la aplaudió. El bando de la Huerta quedará quizá como anuncio imprescindible de todas las fiestas en Orihuela.

La actualidad, núm. 10- Barcelona, 7 de octubre de 1906- pág. 9.

Veinte años despues, Justo publicó un artículo en «El Pueblo» contando como surgió la idea de un Bando de la Huerta y como lo organizaron.

¿Cuándo se hizo en Orihuela, por primera vez un Bando de la Huerta? Muchos oriolanos de ahora lo recordarán, pues ello es casi reciente. Se van a cumplir veinte años cabales. De aquel primer bando fue quien esto escribe el iniciador y uno de los organizadores. Quiero referirlo para que los lectores que no lo recuerden lo sepan. No se hizo con motivo de los festejos de  feria; sino de las fiestas del Centenario de la Virgen de Monserrate, que se celebraron en septiembre de 1906, con una magnificencia sin precedentes.

Justo leyendo el bando (1906). Gentileza de Luis Ángel García Melero

La idea de sacar un bando fue una iniciativa privada, no oficial. Surgió en un pequeño grupo de periodistas, que nos reuníamos en el antiguo Café Europeo y paseábamos algunas tardes por las afueras de la población. Los más asiduos del grupo éramos José Mª Sarabia, Rafael Rogel y yo. Una de las últimas tardes de agosto de 1.906 deambulábamos por la Huerta, recreándonos en la contemplación de sus deliciosas perspectivas y charlando de las próximas fiestas del Centenario. Se conocía ya el programa. Yo echaba de menos que los huertanos, tan fervorosos devotos de la Patrona, no tuvieran en ellas la menor intervención. Además de ser injusto, se omitía una nota típica y pintoresca. Al punto recordé los Bandos de la Huerta murcianos y propuse a mis camaradas que sacáramos nosotros uno como anuncio de las fiestas.

A mis amigos les pareció absurdo: ¡un sueño de una tarde de verano! No teníamos ya tiempo para nada, ni, lo que era peor, las pesetas suficientes. Insistí, porfié, sin embargo, y conseguí contagiar de mi entusiasmo a Sarabia y Rogel. Nos buscamos afanosamente colaboradores entre nuestros amigos. Sarabia nos proporcionó la valiosa y eficaz ayuda del simpático huertano Manuel Ruiz, que vivía junto a la Cruz del Río. Marín, almacenista de maderas, nos brindó gratuitamente los tablones que necesitáramos. El pintor Enrique Luis nos prestó su colaboración artística; y finalmente, el joven maestro Saturnino Cebrián prometió concurrir con toda su banda de música. ¡Aquello fue un verdadero milagro de la Virgen!

Temerosos de un fracaso, hicimos casi en secreto nuestros preparativos; y en muy pocos días, trabajando activamente, sin gastar apenas unas pesetas, improvisamos un estupendísimo festejo, que no figuraba en el programa y qué fue una sorpresa enorme para la población. ¡Que sepan los apáticos que el entusiasmo fervoroso tiene siempre más fuerza que el dinero! Con voluntad y decisión todo se puede lograren la vida. Sarabia y Rogel escribieron sendas perolatas en prosa. Yo, con el remoquete del tío Felipe el Moscarda, perranio de Correntias, partio rular que llaman…, la redacté en verso. ¡Un plieguecillo, de papel verde, impreso en sus cuatro páginas a tres columnas! Cuando entramos por el Rabaloche, vestidos todos a la antigua usanza, con la escolta de huertanos en burro tocando caracolas, y tres carretas convertidas en artísticas carrozas, una con la banda de música, otra con los bailaores, tocaores y cantaores, y la última con los perráneos bajo el emparrado de una típica barraca, Orihuela entera se echó a la calle para vernos.

Salimos a media tarde, con el sol aún alto, y a las diez de la noche, a la luz de antorchas, chisperos y bengalas, todavía andábamos por las plazas de la ciudad esperfollando soflamas y perolatas. La que yo escribí íbala leyendo un tal Abad, de la calle de Arriba, hombre graciosísimo como pocos. Cuando con su voz aguardentosa, rostro cómicamente serio y ademán autoritario ordenaba a las gentes que después de leer el bando y deprendérselo a la letra, se lo habían de guardar tuiquios «en el culico… del arca», se reían a carcajadas hasta los sillares y las gárgolas de la torre de Santa Justa. Mi bando, que vendió como agua el popularísimo Domingo Moreno, me produjo un pequeño éxito editorial. Agotó tres tiradas en aquellos días, con un total de diez mil ejemplares. Tal fue el primer Bando de la Huerta que ha recorrido las calles de Orihuela. ¡Cómo no me ha de emocionar el recuerdo de este festejo!… Justo García Soriano. Madrid y agosto de 1926.

El 25 de septiembre Justo regresó a Madrid con su prima Eugenia; a la Plaza de Santa Ana número 7, en el 3º piso derecha, donde se había instalado junto a ella.

El Diario. Número 443 – 25 de septiembre de 1906: Acompañado de su tía Eugenia ha salido esta mañana para Madrid nuestro querido compañero Justo García Soriano que, terminado el Doctorado en Letras, proseguirá otros estudios en aquella Universidad Central. Feliz viaje y mucha suerte.

Postal de la Plaza de Santa Ana (Madrid) en torno a 1906.

En octubre, la noticia de la concesión del Premio Rivadeneira apareció en los periódicos de Madrid, de Alicante, de Murcia y, por supuesto, de Orihuela.

El País. Madrid, 2 de Octubre de 1906. Facultad de Filosofía y Letras. Premio de doña Manuela  Rivadeneira otorgado a D. Justo García Soriano.

Unión Republicana. Número 159 – 3 de octubre de 1906: Nuestro querido amigo y colaborador Justo García Soriano, ha hecho oposiciones en la Universidad Central, obteniendo el premio Ribadeneira, consistente en un diploma y 72 tomos de la Biblioteca de este nombre. Mil felicitaciones a nuestro amigo García Soriano, por tan merecido triunfo.

Diploma Premio Rivadeneira. 1906. AMO. LJGS. 

El Diario. Número 450 – 3 de octubre de 1906: Nuestro entrañable amigo D. Justo García Soriano acaba de alcanzar un nuevo triunfo en la Universidad Central donde ha tomado parte en las oposiciones al premio Ribadeneira. García Soriano ha obtenido dicho premio después de brillantes ejercicios. Consiste éste en 72 tomos de la Biblioteca Ribadeneira, valuados todos en 720 pesetas. La Redacción de «El Diario» se congratula de estos triunfos de su amigo y compañero a quien desea muchos años para que pueda repetirlos.

La Correspondencia de Alicante. Número 7788 – 8 de octubre de 1906: En la Universidad Central se ha presentado a oposiciones para el premio Rivadeneyra nuestro paisano Justo García Soriano, el cual, después de unos brillantes ejercicios, ha sido agraciado con dicho premio, consistente en los setenta y dos tomos de la Biblioteca Rivadereyra, que valen diez pesetas cada uno. Nuestra enhorabuena al ilustrado joven García Soriano por el premio alcanzado.

En noviembre publicó otro largo artículo para los republicanos tras entrevistarse con José Ferrándiz; sacerdote murciano convertido en periodista anticlerical con el seudónimo «Un clérigo de esta Corte».

Unión Republicana. Número 164 – 10 de noviembre de 1906: Figuras del Republicanismo. El padre Ferrándiz. (…) D. José nos recibió en la puerta de su cuarto con paternal afabilidad e introduciéndonos, nos hizo sentar frente a él en una butaca. D. José es de estatura mediana, un poco rechoncho, entrecano y, aunque lleva un oscuro traje seglar, con su cara redonda, algo mofletuda, toda afeitada, sus botas rusas de paño negro y cierto peculiar desaliño, tiene todo el aire, el aspecto, el tipo clásico del clérigo vulgarote,  bonachón y humilde de misa y olla.

 ¡Cómo engañan las apariencias  externas  de las cosas! ¿Quién diría que es este el escritor fecundo y correcto, el pensador filósofo, el teólogo sutil y erudito que hace cotidianamente las gallardías de su ingenio en la prensa de la corte y que siempre que moja la pluma descarga un tremendo, un furibundo golpe de ariete que hace estremecerse al vetusto alcázar ruinoso de la Iglesia? …

«Las religiones han vivido siempre a expensas de la ignorancia y de la estupidez de los hombres y han sido en todo tiempo sanguinarias, egoístas y groseras; además de rémoras de la civilización y del progreso.  (…) Los primitivos cristianos fueron como aves mortecinas y carnívoras que se cebaron en el cadáver de la vieja y poderosa Roma» …

« ¡Todos y cada uno de ellos son infalibles y forzosamente santos!  Y son los mayores enemigos, en lógica consecuencia de cuanto signifique cultura, libertad y progreso. Por esto hay que presentarles la batalla en toda la línea; y mientras no se les destruya totalmente, radicalmente, la escasa libertad que a expensas de mucha sangre y titánicos y heroicos esfuerzos tenemos conquistada, está en continuo e inminente peligro de perderse» …   

Después nos refirió D. José algunos curiosos episodios e incidentes de su antigua vida eclesiástica, y recordó con gracejo cuando él era sacristán mayor de San Ginés, iglesia parroquial de esta corte, y seguidamente nos participó que era comarcano nuestro, pues ha nacido y se ha educado en Lorca, revelándonos de paso algunos pormenores de su vida íntima, honrada, ejemplar y metódica …

… Como impresión y resumen de nuestra visita, diremos que quedamos encantados del simpático clérigo  de esta corte, espíritu fuerte, abnegado y noble que ha preferido al papel desairado y chabacano del cura solapado e hipocritón; que repudre y sofoca perfectamente sus convicciones dentro del pecho cobarde, por amor a la vida pacífica, holgada, chismosa y ramplona de la sacristía el puesto benemérito  y honroso y la feliz tranquilidad de conciencia del que trabaja y lucha sin descanso por rendir culto a la Verdad y al Progreso. Justo García Soriano. Madrid, Octubre 1906.

En los últimos meses del año recibió dos cartas de su padre. En la primera le anunciaba la voluntad de Juan Sansano de fundar un periódico; y le comunicaba el estado de salud de su madre y de su sobrina. También le pedía que enviase de una vez la lotería al «Lenguagorda».

Orihuela, 13 de Noviembre de 1906. Querido hijo Justo: estamos con cuidado por no saber de ti hace cerca de 15 días, deseamos que estés bueno; nosotros seguimos buenos, tu mamá ha estado unos días con mareos, hoy se encuentra buena por completo, gracias a Dios. Josefina sigue molestísima con la dentición que, a consecuencia de ella, tiene mucha diarrea, con tos y eccemas, que también está constipada; tu hermana y demás familia, buenas.

Quisiéramos nos dijeras por qué no has mandado los décimos de la Lotería, que se ha sorteado el día 10 de los corrientes, para entregárselos al “lengua gorda”, que sabes, me decías en tu última carta que habías recibido 10 pesetas que te remitió por mi conducto dicho “lengua gorda”; hace dos noches estuvo en casa, y me dijo que, de los dos duros que tienes de él, le mandes dos décimos del mismo número para el sorteo que se ha de celebrar el día 20 de los corrientes.

Este señor es muy pesado y me da mucho cancán, y le he dicho que estás siempre muy atareado, y no puedes ocuparte de nadie con tus muchas ocupaciones. Yo quisiera que le mandaras una esquela diciéndole esto mismo; y además que tienes que salir a menudo de la Corte, en donde pasarás algunas temporadas relativamente largas; por causa de la colocación que desempeñas ahora; a ver si nos deja en paz, pues es muy chinche.

Ayer estuvo en casa Juan Sansano, que tú ya conoces, para decirme que va a fundar un periódico semanal, que para primeros de Diciembre próximo saldrá el primer número, que hiciera el favor de escribirte diciéndote que le mandaras algún original tuyo, para publicarlo en dicho periódico, tú harás lo que te parezca. Rafael Rogel, dice Sansano que será uno de los redactores. He leído el artículo que escribes en Unión Republicana, me ha gustado mucho.

Sin más, recibe los afectos de tu hermana, cuñado y demás familia y amigos, y lo que quieras de tus padres que de corazón te quieren. JUSTO Y RAMONA. Adjuntos hallarás dos sellos de Correos, uno de 25 céntimos para certificar la carta que mandes con los dos décimos y el otro de 15 céntimos. Recuerdos a Eugenia.

En el siguiente artículo, titulado «Panegírico», analizó fríamente «Retratos a pluma»; la obra de José Manuel Teruel escrita «con la galanura y colorido característicos de su estilo, a los escritores y periodistas oriolanos de estos últimos tiempos». La había puesto a la venta a peseta el ejemplar; y entre los retratados estaban el propio García Soriano y su amigo Rafael Rogel. Transcribo un fragmento interesante sobre Justo que, en artículos posteriores, dio pie a una broma.

Retratos a Pluma. Justo García Soriano: … Sus artículos y sus poesías, publicadas en muchos periódicos de la localidad y algunos de la Corte son innumerables, notándose en ellas al observador y sobre todo al literato de estilo moderno, cuya obra obliga a recurrir al diccionario muchas veces (…) su prosa deleita a los que pretendemos desentrañar la belleza literaria; sin embargo la amplitud que da a estos trabajos le resta admiradores entre la clase de los que no gustan en la extensión en la obras de ingenio.

Retratos a pluma. Orihuela 1906. Imprenta La Económica.

Unión Republicana. Número 165 – 18 de noviembre de 1906: Panegírico. Aunque un poco tardíamente, cúmplenos ocuparnos ahora y emitir nuestro modesto juicio acerca del libro de nuestro distinguido compañero y amigo D. José Manuel Teruel y Rebollo «Retratos a pluma». Ciertamente, nosotros que hemos merecido la alta honra de ser uno (el más indigno) de los retratados, somos el menos autorizado para tratar de esta artística galería fotográfica que ha instalado y expuesto al público ha poco, nuestro colega predilecto nuevo Daguerre. Sin embargo, deberes de compañerismo obligan, aun a los más incapacitados y hasta a los que jamás hemos rendido culto a la lisonja.

Llama el Sr. Teruel a su trabajo Colección de Biografías de los literatos oriolanos; y nosotros creemos que emplea esta denominación con evidente impropiedad, pues les viene grande el nombre de biografías a las que apenas llegan a ser ligerísimas semblanzas o siluetas deleznables esbozadas al calco. Remátalas, a guisa de apéndice o epílogo, un conato de «breve juicio de la prensa local» de Orihuela.  

Nosotros deploramos con verdadero y hondo sentir que, en esta obra que habrá de pasar a la posteridad seguramente, haya incurrido nuestro querido compañero D. José Manuel en la tautología que encierra esa frase de juicio crítico. La palabra crítica, formada de la voz griega crisis eos, equivale a juicio; y por esto decía con mucha razón un sabio maestro que esa locución tan usual de juicio crítico es un pleonasmo censurable, una inútil redundancia, pues no hay juicio que no sea crítico ni crítica en que no se juzgue…

… Además hemos de añadir a lo dicho, que nos dolemos ex-corde por que el señor Teruel Rebollo ha olvidado poner, en el último folio de su libro, en el lugar que ocupa un soberbio y emblemático escudito toisonesco, una prolija y cuidadosa fe de erratas. (…) Por esto y por los abundantes datos que proporciona, al formidable historiador crítico que habrá de juzgarnos fría e inflexiblemente en las edades futuras, merece plácemes y alabanzas el libro de nuestro estimado compañero Ignotus; y nosotros escritorzuelo imberbe,  insignificante pigmeo ya púber, no se los hemos de escatimar ni regatear, enviándole a su autor, unidos a estas líneas, nuestra felicitación reconocida y sincera y nuestro aplauso más entusiástico y caluroso. Justo García Soriano. Madrid, Noviembre de 1906.

En el mismo número les obligó a publicar una «fe de erratas» de la anterior publicación.

Nos escribe nuestro compañero y correligionario Sr. García Soriano, rogándonos que subsanemos, haciéndolo constar las erratas más salientes que se deslizaron en su artículo «Figuras del republicanismo», que insertamos en nuestro editorial última. Nosotros, por creerlo de justicia, complacemos a nuestro amigo accediendo a su petición, y así lo hacemos (lista de correcciones). Otras  varias erratas de menos importancia contiene el artículo a que nos referimos; pero la discreción y buen juicio de nuestros lectores habrán sabido enmendarlas debidamente…

En sus números del 26 de noviembre y 3 de diciembre, a falta de originales, «Unión Republicana» publicó «Un crimen misterioso», relato moralista dividido en dos capítulos del que ya hablamos por haber salido en «La Comarca» en 1903. Un hipotético noble viola a una virtuosa sirvienta y la arroja a la calle embarazada….

El 1 de diciembre salía un nuevo semanario titulado «El Censor», retrasando el proyecto de Sansano. Lo dirigía José Manuel Teruel, quien se despidió muy amigablemente de sus compañeros de «El Diario». Estos respondieron también con afecto y palabras de bienvenida al nuevo colega.

El Diario. Número 499 – 30 de noviembre de 1906: Mañana comenzará la publicación de un periódico semanal titulado «El Censor» bajo la dirección de nuestro querido amigo y compañero el ilustrado periodista D. José M. Teruel. La redacción estará formada por nuestros no menos amigos el ex-redactor de esta publicación D. Andrés de Lacárcel y D. Rafael Blasco García. Por adelantado deseamos al nuevo colega, larga y próspera vida.

El Diario. Número 500 – 1 de diciembre de 1906: ¡ADIOS! A mis amigos de «EL DIARIO» No significa emancipación ni rotura de relaciones el que haya aceptado la dirección de «El Censor» pues que no es la primera vez que dirijo periódicos y porque los motivos de gratitud que con vosotros tengo tienen hipotecado mi afecto personal. Buscar nueva orientación a los intereses del país, no es crear una disidencia. José M. Teruel. 1 Diciembre 1906.

El Censor 1906.

En su primer número dieron un repaso a la línea editorial de sus tres competidores; colocándose en el centro. Y Andrés Lacárcel firmó un artículo titulado «Sobre la Plaza de Toros, Sueño y realidad». El tema monográfico en Orihuela, terminadas las fiestas del centenario, fue la construcción de la plaza de toros; y con tal fin, la creación de la sociedad «El Oriol Taurino».

El Censor. Número 1 – 1 de diciembre de 1906: Esta ciudad, como pueblo adelantado, tiene órganos, que si no son los portaestandartes de la opinión pública, pretenden serlo;  y a llenar este vacío que quizá inconscientemente deja la prensa local, viene «El Censor».

«La Lectura Popular», decano de los periódicos locales, no puede colmar las aspiraciones de este vecindario, porque su finalidad la separa de las campañas administrativas.

«El Diario», periódico mesurado, con su actitud correcta tolera, tal vez sin darse cuenta de ello, corruptelas, negligencias y defectos, tanto de la administración pública, como de las empresas particulares, cuyas industrias hállanse relacionadas en su desarrollo, con la vida de nuestra Corporación Municipal.

«Unión republicana», órgano de un partido político y con tendencia marcadamente radical, no puede satisfacer a la mayoría de los oriolanos; por esto, nosotros que vemos indefensos de un lado los intereses de Orihuela, y de otro un celo exagerado, por no decir apasionamiento sectario, queremos colocarnos en un justo medio, llevando a cabo una labor patriótica en la que esperamos nos ayuden todos los hombres de buena voluntad, que sientan afecto por la patria chica.

También en diciembre comenzaba una nueva sección de García Soriano en «Unión Republicana». La tituló «Calamares en tinta»; y empezó atacando duramente a Andrés de Lacárcel.

Tras la publicación el año anterior de un relato con el título «El Lazo Negro», este señor había sacado a la venta un libro lujosamente encuadernado con el mismo título; prologado por el Doctor Sarget. La redacción del «El Diario» lo recomendaba vivamente alegando que debía figurar en los estantes de las bibliotecas de todos los oriolanos amantes de las letras.

Incluso «Unión Republicana» alabó la imaginación, colorido y expresión del «compañero en la prensa» y felicitó sinceramente al literato aficionado. Durante semanas «El Diario» anunció la venta de «El Lazo Negro» en el comercio de bisutería, perfumería y moda de Manuel Clemares, en Alfonso XIII al precio de una peseta por ejemplar.

El Murciano. De Manuel Clemares.

Pero Justo lo criticó duramente al tiempo que se burlaba de su autor. Hasta el punto de que su propio padre le llamó la atención por carta a causa de lo duras y agrías que habían sido sus palabras. Justo estaba enfadado por la salida de «El Censor», sepultando el proyecto de Sansano.

Por eso aprovechó también para burlarse de José M. Teruel (Ignotus), mandándolo varias veces al diccionario por esta frase que había escrito sobre él en sus «Retratos a Pluma»: «literato de estilo moderno, cuya obra obliga a recurrir al diccionario muchas veces». Era sólo un anticipo de lo que tenía preparado para él en la siguiente entrega.

Unión Republicana. Número 168 – 10 de diciembre de 1906: Calamares en tinta. Nietzsche, el paradojista, el vesánico Nietzsche se dejó en el tintero la parábola siguiente: Una tarde de verano, serena y cálida, Zaratustra abandonó su caverna, se despidió de sus animales y bajó de la montaña donde vivía. (…) El paseo se hizo largo, y ya comenzaba a tejer y enredar entre el nácar y el rosicler de los celajes reidores, sus gasas cárdenas y tétricas como telas de araña, la hora melancólica del entrelubricán. (¡Al diccionario, amigo Ignotus!).

De repente, uno de los discípulos de Zaratustra, el más joven y más querido, se detuvo mirando hacia el suelo y prorrumpió en una estrepitosa y estentórea carcajada: — ¿Qué es aquello que tan extraordinariamente excita tu hilaridad, amado mío?— le interrogó Zaratustra.  Y el discípulo, señalando un insecto negro y repugnante, que se revolvía entre el polvo, del ribazo del camino, afanándose  por dar vueltas a una bolita formada con inmundicias, repuso: — Es mi bufón predilecto un escarabajo, este coleóptero feo, sucio y torpe que al tomar la vida en serio, fabrica pelotillas de estiércol, de las que se alimenta y procrea en ellas; mientras las poéticas y aristocráticas  abejas aman las flores perfumadas y con su esencia elaboran la hiblea miel. Mirad, mirad al bichillo como lucha y se esfuerza por voltear con sus patas esa inmunda pelota. (…) No os moféis pues de este animalejo misterioso que fue adorado por los antiguos egipcios de quienes emana toda la sabiduría mundial. (Nietzsche; Así hablaba Zaratustra, parte tercera).

Nada más apropósito que este apólogo nietzcheano, que parece inadecuado e insustancial antes de ocuparnos de una colección de cuentos; pues sabed que hoy vamos a perder el tiempo divagando un poco acerca de este pequeño libro que recientemente ha dado a luz nuestro compañero y amigo el distinguidísimo y elegante joven D. Andrés de Lacárcel y Fernández. Ha sido un pipinelo. (Amigo Teruel: ¡¡al diccionario!!)

Nuestro nuevo colega Lacárcel vivía alejado del estudio y de las Letras. Sólo de vez en cuando leía el folletín de algún periódico o escribía alguna epístola amorosa a espaldas de la Retórica; porque a él le preocupaban más la raya y las crenchas de su peinado, las guías de su bigote, el nudo de su corbata, la flor de su solapa, el pliegue de sus pantalones y el lustre de sus botas que la Sintaxis, la Ortografía y todos esos antipáticos y fastidiosos libros donde los hombres aprenden a pensar, a hablar y a escribir, que son precisamente las aptitudes que los distinguen de los animales…

… Pero de repente, en medio del aburrimiento ocioso de la monótona vida provinciana, una larga noche invernal en que la lluvia y el cierzo azotaban ruidosamente las vidrieras del balcón de su cuarto, se le ocurrió pernoctar con una sugestiva novela de Pérez Escrich, de Fernández y González o de Luis del Val.

Poco a poco, como gota de agua que horadada una piedra y se infiltra en sus poros, fue llegando hasta los arcanos de su espíritu aquella prosa romántica, tentadora y amusante, que le prodigaba voluptuosas caricias; y ya rendido por la seducción del pecado, se entregó y cohabitó con ella libidinosamente por espacio de algunos días, hasta que acabó por sentirse los primeros síntomas de la gestación y… los primeros pujos de literato. Así perpetró nuestro buen amigo Andrés su primer cuento folletinable. Una vez perdida la virginidad, la repetición del acto dejó expedita la matriz  y engendró el hábito procreativo.

A partir de aquí, ya con premeditación, ensañamiento y abuso de confianza; y no sabemos si también con nocturnidad, allanamiento de morada y otras agravantes, ha cultivado el Sr. Lacárcel el género narrativo y sensiblero, amenazando con sendas elucubraciones las columnas de «El Diario», primer palenque de sus escarceos. Y he aquí, por fin, en el mundo literario un engendro robusto, que ha sido bautizado con el título fúnebre de «El Lazo Negro», que ha tenido un excelente comadrón y padrino. (Hemos seguido empleando hasta aquí la metáfora con que comienza su prologuista). En este instante tengo sobre el vade de mí bufete y ante mi vista «El Lazo Negro». Es un folleto de noventa páginas, formando un cuaderno con cubiertas de un desvanecido, aperitivo y emblemático verde alfalfa. ¡No os riáis! ¿El color verde no simboliza la esperanza por ventura?

Ese discreto emblema quiere decirnos que el autor de este libro espera la inmortalidad y la gloria. Amén. Sírvele de portada un inmejorable fotograbado con el retrato del autor, en que está hablando, por cierto. En él aparece nuestro querido compañero Sr. de Lacárcel con su natural apostura y la impecable corrección de sus líneas fisonómicas. (…) Pero lo que más adorna el conjunto de su figura arrogante es la barba (…) Así los lectores que no le conozcan personalmente, a vista de este retrato, podrán  exclamar: « ¡Es un escritor con toda la barba! ». ¿Y las lectoras? ¡Ay las lectoras! ¡A cuántas de ellas habrá desazonado, atufado y quitado el sueño el sedoso vello de esta barba coquetona! … Pero lo principal es que ya cuenta Orihuela (a quien buena falta le hacía) con un nuevo escritor más. (…) ¡¡Sr. Director de «El Censor» a la.. Alah os guarde!!  Justo García Soriano.

En el mismo número, los republicanos anunciaron la publicación de un artículo de Rafael Rogel en una «hoja literaria» de la prensa madrileña. El propio autor pidió al padre de Justo que avisara a su hijo para que la leyese.

En la hoja literaria que publica todos los lunes «Heraldo de Madrid», correspondiente al 3 del actual, hemos leído con gusto un extenso y bien escrito artículo que lleva la firma de nuestro querido amigo y correligionario Rafael Rogel Rech (Doctor Belenes). Felicitamos por ello al modesto e ilustrado periodista oriolano.

En realidad se trataba de un artículo titulado «El Sport Gallístico en España», publicado en el suplemento deportivo «Los lunes del Sport». Y es que Rafael era todo un especialista en peleas de gallos y redactaba las crónicas en Orihuela con el seudónimo de «Doctor Belenes». Ese mismo año había participado en la redacción de un libro para los aficionados a reñir gallos ingleses, titulado el «Sport Gallístico». Se vendía en la redacción de «El Diario» al precio de una peseta.

El Censor. Número 3 – 15 de diciembre de 1906: Heraldo de Madrid, en su edición los lunes del «sport», inserta un artículo debido a la pluma de nuestro estimado compañero D. Rafael Rogel. Esta inserción consagra el mérito indiscutible de su autor. Hora era ya de que las puertas de los grandes rotativos se abrieran a los periodistas provincianos, que no por modestos valen menos. Nuestro parabién al señor Rogel.

Y aquí está la otra carta de su padre; carta que comenzó censurando su agrio comportamiento con Lacárcel. También lo puso al corriente del estado de salud de la familia, le anunció el artículo madrileño de Rogel, le envió un retrato de su sobrina y le pidió el diploma de su último premio.

Orihuela, 12 de Diciembre de 1906. Querido hijo Justo: recibimos tu carta de fecha 7 del actual y vemos por ella que estás bueno; nosotros no tenemos novedad. Mucho nos alegramos que la cuestión de los libros de la casa de Rivadeneira la saques pronto y bien, pues ya es hora de que te los den. He leído tu artículo que escribes calamares en tinta, en Unión Republicana, haciendo la crítica de Lacárcel, por su libro “El Lazo negro”; me parecen muy duras y muy agrias las frases que le diriges; hazte cargo que él nunca ha saludado ninguna clase de libros que ilustran por sus escritos, es necesario ser indulgentes con esos atrevidos, y compadecerlos.

Ayer estuvo en casa tu primo Carlos, el de Almoradí, y nos dijo que se le ha muerto su esposa de parto, muriéndose también el niño que dio a luz, le quedan dos niñas, nos dijo que este mes que viene piensa el marchar a esa, a vender Alcaciles de cuenta de su hermano Pepe, dice que vendrá a esta a despedirse de nosotros, entonces le daremos la caja de las pinturas que te dejaste en casa; los cuellos, y si podemos alguna cosa más. A Josefina la retrataron el domingo pasado, en cuanto los manden dice tu hermana que te mandará uno. Dice Rafael Rogel que si quieres leer un artículo de él que compres el Heraldo de Madrid del día 3 del corriente, que publican los lunes del heraldo.

Tu tío Trinitario está algo mejor y dice que aún estaría mejor si pudiera comprar el medicamento con más frecuencia. Sin más recibe los afectos de tu hermana, Pepe, besos de Josefina y demás familia y amigos, y tú sabes que te quieren de corazón tus padres JUSTO y RAMONA. No te mando sello hoy porque estamos muy mal, como siempre, otra vez será. Cuando me escribas, me dices que me mandas 20 ó 25 pesetas para que celebremos las Pascuas, esto te lo digo por cuestión de la quinta, este es el último año, si Dios quiere, recuerdos a Eugenia, no recibo el Defensor de los Pueblos.  

Después de escrita esta carta, ha venido Milagros y me ha traído el adjunto retrato de Josefina, para que te lo mande, dime si le parece; creo que hubiera salido mejor con gorrita puesta. Te suplico que me mandes el Diploma que te dieron en las oposiciones ganadas por los libros de Rivadeneira; si va tu pariente Carlos, se lo puedes dar para que me lo traiga; con ese ya tendré dos diplomas tuyos. Escribe.   

Con la misma fecha recibió también una carta de Juan Sansano. Como podéis comprobar, al igual que en prensa, firmaba como Sansano Más; pero sus apellidos reales eran Sansano Benisa.

Juan Sansano Más. Orihuela, 12 de Diciembre de 1906. Sr. D. Justo García Soriano. Madrid. Muy Sr. mío y queridísimo amigo: Acabo de leer «Unión Republicana» y me extraña muchísimo lo que dice V. de la obra en verso que quiero publicar. Si ha de escribirme V. el prólogo, ¿es V. el llamado a criticar mi libro? ¿Verdad que no? Esto ya lo sabe V., y por lo mismo me figuro que se ha creído que mi obrita estaba imprimiéndose ya, cosa que no haré hasta que V. me escriba el prólogo, y tan pronto como me lo envíe comenzaré a trabajar.

Deseo dedicar la obra al Ayuntamiento, y que su retrato de V. con el mío, figuren en una de las primeras páginas, unidos sobre un dibujo que me harán. Quiero que la obra sea elegante. Las poesías casi todas serán inéditas. ¿Es necesario que se las mande? ¿Le parece a V. que el título «Flores Silvestres» estará bien para el libro? Tenga la bondad de darme su parecer, sobre todo cuando le sea fácil, o cuando le escriba a su señor padre.

Por Orihuela no hay nada de nuevo: «El Censor» es nuevo, pero eso no es nada. El periódico que pensé publicar, no salió a luz por miedo a un fracaso. Teruel nos salió al encuentro con su periódico. Este señor no me quiere bien: antes me saludaba; varias veces he querido saludarle y me ha dejado con un palmo de narices. ¿Se creerá que estoy resentido porque no me ha colocado en sus Retratos? ¡Si yo fuese gran cuentista o soldado incógnito! Pero …. ¿yo? ¡Vamos hombre!

¿Le sería fácil a V. adquirir un retrato suyo –sin cartulina- igual al que tienen sus padres? Es para hacer la placa. Si le es fácil se lo agradecería, pues necesito recortar el retrato ovalado y colocarlo sobre el dibujo para enviarlo a Barcelona. Si no le es fácil, el retrato que tienen sus padres puede aprovechas; pero no puedo hacer lo que deseo. Ha dejado V. a Lacárcel hecho un hombre. Estas noches, seguramente no dormirá. Que pase V. felices Pascuas ¿eh?  Y con mucho gusto aprovecho esta ocasión para reiterar a V. el testimonio de mi afecto y admiración, al par que quedo como siempre suyo afmo. amigo y s. s. q, b. s. m. J. SANSANO MAS. Cuatro esquinas, 12. Recuerdos de Faeliyo y de mis padres.

Borrador de la carta repuesta; escrita, según se deduce, el 17 de diciembre.

Sr. D. Juan Sansano Mas. Mi querido amigo: Su grata del 12 del corriente, que ya me había anunciado mi padre, llegó a mi poder en su tiempo oportuno. Por su extrañeza y por las preguntas que Vd. me hace veo que VD. interpretó mal mi artículo Calamares en tinta, que publicó «Unión Republicana» el último día 10. Yo no le amenazaba a Vd. con una crítica desfavorable, pues con ello hubiera sido injusto.

Además, yo no abrigo prejuicios contra nadie; menos contra Vd. a quien aprecio como merece. Ha hecho Vd. mal en temer la hostilidad de mis pobres juicios, y en abrigar contra mí infundados recelos. Sus versos hubieran merecido mi benévola aprobación y simpatías. Ya que Vd. insiste en los deseos de que a su libro preceda un prólogo debido a mi desautorizada pluma; y yo le tengo empeñada a Vd. mi palabra de escribírselo, no debo ahora de negarme a ello.

Cuente Vd. desde luego con mi prefacio, que será largo e insustancial, como mío. Pero le pongo las siguientes condiciones: Que creo para hacerlo, indispensable conocer antes sus versos; pues de lo contrario pudiera ser mi prólogo inadecuado y discordante; y también para convenir con Vd. en el título. Además y, sobre todo, porque tenga Vd. por seguro que seremos combatidos por los de «El Censor»; y yo no quiero que me coja desprevenido y desarmado la batalla pues.

 Y sabe Vd. que hombre prevenido vale por dos. Si a Vd. le urge, puede enviarme sus versos por correo, con el franqueo correspondiente; y si quiere Vd. esperar, en enero vendrá de esa a esta corte, un pariente mío que puede traérmelos si Vd. se los entrega antes a mi padre, y así economizar ese gasto.

Aunque yo opino que estas cosas deben pensar y hacerlas sin dilaciones que pudieran enfriarlas. Respecto a lo que me dice del retrato, aunque no soy muy amigo de ese género de exhibiciones, procuraré complacerle. Me parece que anda Vd. descaminado con su deseo de dedicarla al Ayuntamiento. Nuestros ediles no suelen agradecer estas honras, pues entienden más de berzas que de versos. El sábado envié un artículo a «Unión Republicana», haciéndole una caricia al amigo Teruel. Creo que se publicará mañana. Léalo Vd.; pues le aludo de nuevo.

No me extraña que le quiera a Vd. mal el autor de «Retratos a Pluma»; pues no quiere bien a nadie. Es un lisiado por la mano de Dios y no puede ser bueno. Se siente impotente y su buche es un hervidero de envidias y de malas intenciones. Guárdese Vd. de él como del demonio. Le conozco, desgraciadamente.

Devuelva mis recuerdos al amigo Faeliyo. Ese creo que es de los nuestros. Dígale que pienso escribirle pronto y que he leído «Heraldo» del día 3. Desde luego puede Vd. contar y cuente Vd. siempre con cuanto a mi insignificancia le sea permitido. Y le envío un cariñoso saludo. No dude que tiene Vd. en mí a un leal amigo y partidario que admira su aplicación y su laboriosidad; y que simpatiza con su modestia. Supongo lo que le habrá sucedido a Vd. con el semanario que pensaba publicar; aunque Vd. no me da detalle y me oculta algún ataque que habrá recibido.   

En la siguiente entrega de «Calamares en tinta» llegó la anunciada «caricia» a José M. Teruel. Justo le recordó su reciente pasado como republicano anticlerical, y sus frecuentes colaboraciones en «Unión Republicana», publicación a la que ahora tildaba de «apasionada, sectaria y fanática al rojo». Comenzó el artículo con la parodia de Rigoletto «Il uomo é mobile», que se puede traducir por «el hombre es voluble».

Unión Republicana. Número 169 – 18 de diciembre de 1906: Calamares en tinta. El Censor. «Il uomo é mobile». Cuando esperábamos impacientes la aparición en Orihuela de una revista  semanal literaria que a publicar iba con el simpático título de «La Juventud» el novel y animoso bardo Juan Sansano Mas, nos ha sorprendido la brusca e invasora irrupción en el estadio de la prensa de un semanario bien distinto que se apoda «El Censor», y del que es auriga o palafrenero (valga el símil) nuestro querido colega José Manuel Teruel y Rebollo ¡Mutatis mutandis! que dijo cierto edil latinófilo. En esta progenésica y misteriosa metamorfosis ha habido seguramente un escamoteo y un hábil juego de cubiletes entre compadres; un melodrama burlesco…

Sansano no escarmienta. Tiene un corazón noble, efusivo, henchido de generosos entusiasmos; un alma ingenua, inocente, virgen de doblez y de animosidades; y cree ver en ella el trasunto, el reflejo de los demás hombres. Esto le hará sufrir decepciones sin cuento (…) El Sr. Teruel es un espíritu inquieto que se revuelve incesantemente ganoso de lucha y con hidrópica avidez de popularidad. Ama el periodismo con la desbordada afición de quien en él se halla como en su propio elemento. (…) La publicación de «El Censor» es  la realización, la concreción de sus íntimas e inextinguibles aspiraciones. (…)  El Sr. Teruel se siente de improviso Quijote y con la péñola en ristre hace gemir las prensas para enderezar entuertos. Pero en su altruista obsesión de independencia y justicia pierde la memoria y la lógica. En la primera y segunda de sus aventureras correrías, arremete intrépido contra UNIÓN REPUBLICANA y la increpa con los epítetos de «apasionada, sectaria y fanática al rojo» …

… Nosotros nos hemos quedado un poco estupefactos ante este «quid pro quod»; y luego, repuestos, hemos reído y celebrado este imprevisto y donoso sainete. El Sr. Teruel se ha curado radicalmente con el suero antirrábico carcunda, su clerofobia de marras que parecía haber tomado en él carácter crónico. Nosotros ya no le conocemos y nos hemos preguntado llenos de asombro: ¿No es, por ventura, el director de «El Censor» aquel incisivo y anticlerical Maquiavelo de «La Democracia», que en un rapto de furor canalejista antifrailuno llamaba a las órdenes religiosas «lapas adheridas a la roca nacional», ocasionando la fulminación y anatema del paladín de la calle de Bellot?

¿No es tampoco, acaso, este impugnador nuestro, uno de los tres candidatos a concejales que presentó y apadrinó el partido de Unión Republicana de Orihuela y apoyó resueltamente su órgano, mientras alardeando de convencido federal halagaba las ideas del inolvidable D. Miguel Cremades para conseguir el voto de los federales que figuraban en el censo de su agrupación? ¿Estamos tal vez nosotros en un craso error de memoria o mal informados al recordar que el Sr. Teruel tomó una pequeña parte en la redacción de cierta hoja que se titulaba El Jesuitismo, que se comenzó a repartir en Orihuela el 18 de Agosto de 1903 y que fue recogida por orden de D. José Ferrer, a la sazón alcalde accidental, por parecerle pornográfica?

¿No tiene este señor ninguna identidad con aquel orador tribunicio de persuasiva elocuencia que exaltadamente pororó el primero en aquel famoso meeting republicano que se celebró en el coliseo de la ciudad de Teodomiro el jueves 5 de Mayo de 1904, dando lugar a una enérgica protesta y a un gran movimiento de indignación entre los ortodoxos de Orihuela? …

… Por último: ¿mentimos nosotros al asegurar que el Sr. Teruel ha venido siendo constantemente un colaborador anónimo de este semanario Unión Republicana? ¿Quiere el Sr. Teruel que aduzcamos aquí más timbres de gloria en pro de su clericalismo? Todos nos harían ver que tiene bien surtida de casacas para cualesquiera gustos su guardarropía…

… Con que ¿apasionada, sectaria y fanática al rojo Unión Republicana y por consiguiente, los que en ella escriban? Pues entonces usted y yo lo somos. Nos ha hecho usted sospechar, amigo Teruel, si con el empleo de estos piropos que nos regala deseará usted congraciarse con el cacique para que se los premie en los próximos comicios con una retribuida concejalía. ¡¡Señor Teruel, señor Teruel!!  Menos frescura y más consecuencia y una buena tacita de rabos de pasa para recobrar la memoria ¡Mire que le cantamos el marinabo! Justo García Soriano. Madrid, 15— XII— 1906.

Vendedor de belenes plaza de Santa Cruz. Madrid, 1906. Archivo ABC.

En 1906 no salieron más números de «Unión Republicana» (el siguiente, dedicado a rebajar la tensión con Andrés Lacárcel, apareció el 3 de enero). Tampoco tengo constancia de publicación alguna en otro periódico; ni noticias de como terminó el año en Madrid. Así pues, sin más datos por el momento, termino esta entrega.

Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.

Justo García Soriano 7. 1905.

Capeando temporales y con más éxito del que podían prometerme mis circunstancias, terminé mi carrera. En 1905 me licencié en Letras en la Universidad Central. Mediante oposición, obtuve el premio extraordinario y el Rivadenegra. Al año siguiente cursé el doctorado. A diferencia de otros que imitando a Fray Gerundio se dejan los estudios para hacerse poetas, escritores o periodistas, yo abandoné con mucha pena los versos y los artículos para hacerme buen estudiante y obtener un título que me proporcionara competencia y cultura.

Justo García Soriano. «Noticia crítica y autobiográfica».

1605-1905. III Centenario El Quijote

Año 1905.

El año de 1905 fue muy especial para nuestro biografiado. No había sido un camino fácil; pero el talentoso muchacho que desde Orihuela había llegado a la Universidad Central de Madrid a finales de 1901, culminaba su carrera de Filosofía y Letras con los más altos honores.

En mayo se cumplían trescientos años de la publicación de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, novela reconocida en todo el mundo de la que García Soriano, cuatro décadas después, preparó su propia y cuidada edición junto a su hijo Justo García Morales; además de un estudio sobre el tema, titulado «Los dos «Don Quijote» : investigaciones acerca de la génesis de «El ingenioso Hidalgo» y de quién pudo ser Avellaneda». 

El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Editado por Justo García Soriano y Justo García Morales. Madrid, Aguilar, 1949.

Por otra parte, el año anterior habían concedido el Premio Nobel de Literatura a José Echegaray. El 13 de marzo de 1905, en “El Día” de Madrid, apareció la designación de Justo García Soriano por parte del decanato para formar parte de la comisión de alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras en el acto de homenaje nacional.

El Día (Madrid) 13 de marzo de 1905.
La crónica Meridional. Marzo 1905

El día 18 de marzo, bajo las banderas de Suecia y España, tuvo lugar  la entrega del diploma y la medalla de oro al primer premio Nobel español. El solemne acto se celebró en el Senado; presidido por el Rey con uniforme de capitán general; con el Gobierno en pleno vestido de gala a su derecha; y la delegación diplomática sueca a su izquierda.

Enlace vídeo.
Primer número de «El Diario». 1905.

Por esas mismas fechas veía la luz “El Diario”; flamante publicación oriolana dirigida por Rafael Rogel. Con la redacción en el callejón de Flores y con Luis Zerón como responsable de la impresión, el «Doctor Belenes» volvía a la carga.

En el primer número, además de hacer pública la participación de su buen amigo Justo García Soriano en el homenaje a Echegaray celebrado en Madrid, incluyó uno de sus poemas titulado «ausencia»; publicado por el «Diario de Murcia» en febrero de 1901.

El Diario. Número 1 – 17 de marzo de 1905: Al tomar la pluma para saludar a la ciudad de Orihuela, en defensa de cuyos intereses hemos creado este pequeño periódico, no nos hacemos ilusión alguna sobre su próspera y duradera existencia. Conocemos el país en que nacimos; su indolencia, sus desengaños, su falta de ambiente, su patética quietud y su horror a las novedades y mudanzas…

Para el grandioso acto de homenaje que se prepara en Madrid al insigne escritor D. José Echegaray con motivo de haberle concedido la Academia de Suecia el premio Nobel, se han adherido, como ya se sabe, todas las facultades universitarias habiendo sido designado por sus profesores para representar en la comisión de Filosofía y Letras, cuyo último año cursa en la corte, nuestro queridísimo compañero amigo y paisano Justo García. Esta distinción honra mucho al amigo Justo, y pone de relieve el buen concepto y mérito que de él hacen sus maestros.

El 11 de abril «El Diario» anunció la publicación de unas crónicas que desde «la Corte» iba a enviar semanalmente el redactor conocido como «Kandal». Justo recuperaba así el seudónimo que ya había utilizado en sus crónicas madrileñas para «La Comarca». La sección se tituló «Oso y Madroño»; y la primera entrega «Día de luto».

El Diario. Número 21 – 11 de abril de 1905: Hoy comenzamos a publicar las crónicas que desde la Corte nos ha de enviar semanalmente nuestro redactor «Kandal» , en la convicción por nuestra parte de que han de ser leídas con gusto por todos nuestros favorecedores.

Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Día de luto. Hoy es día de luto, de penoso duelo para la población de Madrid. La enorme y horrible catástrofe acaecida ayer mañana por el desplome de las obras que se estaban llevando a cabo en el tercer depósito de aguas del Canal de Isabel II, embarga con profundo espasmo de dolor el alma de todos los madrileños. El número de los muertos extraídos hasta estas horas excede de treinta; y los heridos, graves en su mayoría, son innumerables. La gravedad del hecho es abrumadora.

Aunque en estos amargos instantes de turbación y de pena es difícil, sino imposible, dar una explicación desapasionada y exacta de tan sangriento suceso; casi todas las bocas, indignadas y con unánime juicio, recriminan acerbamente la culpable avaricia e ineptitud de los contratistas e ingenieros de la Sociedad constructora encargada de las obras del aciago depósito de aguas, cuya sordidez egoísta al adquirir los materiales necesarios para la construcción se imputa como causante de tantas víctimas de infelices obreros, que han perecido mutilados atrozmente bajo la ruina y los escombros. La sangre de esos mártires del trabajo clama venganza justiciera. (…) Dios permita que no vuelva a mojar mi pluma para trasmitir noticias tan dolorosas y espeluznantes. KANDAL.

En ese mismo número, Rafael añadió lo sucedido el día después; una nueva tragedia con otro puñado de obreros, mujeres y niños muertos o heridos a manos de la «fuerzas del orden».

Apoteosis sangrienta: Bien lejos estaría Kandal, nuestro querido amigo y redactor en Madrid al escribir su crónica semanal para El Diario, de soñar siquiera que tan brutal epílogo había de tener el luctuoso suceso del cual se ocupa en su artículo. En la manifestación por aquella desgracia, las fuerzas del orden dispararon contra los manifestantes produciendo nuevas víctimas por herida de bala. También mujeres y niños pisoteados en la estampida.

La periodicidad anunciada falló en la segunda semana. Hubo que esperar a la tercera para que Kandal enviase una crónica en la que comparó con nostalgia la «informal» Semana Santa que se celebraba en la capital, con la que se vivía y sentía en Orihuela.

El Diario. Número 31 – 27 de abril de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Este empecatado Madrid se ha divertido como siempre, importándole un bledo la seriedad de la semana y la informalidad de las nubes. Las calles han rebosado de mujeres hermosas, artísticamente ataviadas a la moda de las majas goyescas, con sus lindas cabezas y sus turgentes senos cubiertos de claveles rojos y gualdos, como cuando en día de toros marchan a ver estoquear un “miura” al “Machaco” o al “Fuentes”;  en vez de mostrar el triste recogimiento y el aspecto de duelo requeridos de quienes se dirigen a un templo a conmemorar el aniversario de la muerte de Cristo.

Semana Santa en Orihuela a principios de siglo.

Yo en cambio he recordado con profunda nostalgia la poética Semana Santa de Orihuela, sencilla y fantásticamente religiosa, al leer la viva descripción, llena de colorido y sentimiento, que el ameno «fondista» de El Diario hacía en su artículo de fondo del día 19 último; como estoy pensando en estos instantes que los pacíficos oriolanos estarán a estas horas comiendo en el monte de San Miguel las sabrosas y clásicas «monas» de la Pascua  ¡Buen provecho, felices paisanos míos! Kandal. Madrid, 24 de Abril de 1905.

En mayo se cumplía el centenario. Durante tres días seguidos, la sección «Oso y madroño» llevó el subtítulo: “Las fiestas del Centenario y el fondo del Quijote”. Un sesudo trabajo en el que Justo/Kandal intentó explicar a sus paisanos el trasfondo del Quijote que tanto admiraba y las lecciones filosóficas que escondía entre sus líneas. Por su interés lo transcribo entero. 

El Diario. Número 39 – 8 de mayo de 1905: Nuestro queridísimo redactor en Madrid que firma sus crónicas con el seudónimo «Kandal» nos anuncia el envío de un trabajo sobre el centenario del «Quijote» que publicaremos así que llegue a poder nuestro.

El Diario. Número 46 – 16 de mayo de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Las fiestas del Centenario y el fondo del Quijote (de nuestro redactor corresponsal en Madrid). Me proponía por esta vez renunciar a mi cargo de mero y superficial cronista, para trocarlo por el ventajoso y pistonudo oficio de crítico «a la violeta». Sin embargo, algo he de hablar para responder a alusiones, acerca de los festejos con que en esta cortesana villa se ha tratado de conmemorar la primera publicación del «Quijote», el incomparable libro de Cervantes.

Así es que actuaré con ambos títulos, ya que puedo adjudicármelos sin más reválida que la decisión de mi voluntad omnímoda, aunque rabie el respetable público. Creo como «La Correspondencia de España» y como otros colegas de por acá, que las fiestas del Centenario han sido un fracaso vergonzoso y enorme, no por culpa del pueblo, que de estas cosas no entiende, sino por la imprevisión y desacierto de la Junta mangoneadora u organizadora. Y no es más que la falta de costumbre y nuestra proverbial incuria de llegar tarde siempre, si es que alguna vez «vamos a alguna parte». Ha sido una verdadera «quijotada» que nos ha puesto nuevamente en ridículo ante las ya pocas naciones que aún se acuerdan de que existimos en el globo. Aunque yo, la verdad, no veo la tostada de tales festejos, dicho sea en lenguaje vulgar y llano.

Esos miles de pesetejas que se han distraído en flores, en percalinas y en músicas, ¿no les parece a ustedes que hubieran sido mejor empleadas en proporcionar algún medio de cultura a nuestro pueblo, de la que se encuentra tan necesitado, y este hubiese sido el mejor tributo rendido como homenaje a la memoria del Libro inmortal? Porque hemos de convenir en que la popularidad del «Quijote» es pura filfa. Yo me atrevo a aseverar que de los pocos miles de no analfabetos que hay en España, no pasarán de dos mil los que lo hayan leído íntegro, aun no más de una sola vez, sin que peque de pesimista. Y esto incluyendo las personas que se precian de las más cultas; porque el vulgo, con los pastos intelectuales que le dan a yantar, ¿qué idea puede haber formado del «Ingenioso Hidalgo»?

Citaré dos ejemplos: Uno. El gremio de almacenistas de vino presentó en el concurso de carrozas que se verificó el domingo en el paseo de la Castellana, una que figuraba la escena del caballo Clavileño, y como alegoría llevaba en la parte delantera un dios Baco coronado de los simbólicos pámpanos de oro, sosteniendo el tirso y la crátera. Pues bien, al verla pasar por frente a mí, oí exclamar a una señora, que tenía a mi lado, señalando al Baco y con la más graciosa y cándida  ignorancia: — ¡Mira qué bien va sobre ese tonel D. Quijote!

Otro. Hace dos noches, ante el sugestivo reclamo de un gran rótulo que decía: AVENTURAS DE DON QUIJOTE Y SANCHO PANZA y que, desde el frontispicio de un cinematógrafo que hay instalado en la plaza del Callao, invitaba al curioso y desocupado transeúnte que disponía de quince céntimos a la contemplación de un espectáculo de actualidad, penetré en el barracón. En efecto, al poco rato presenciaba las escenas más culminantes del «Quijote», a que daba vida, reproduciéndolas, uno de los inventos más recientes de la prodigiosa ciencia contemporánea. Pero ¡que escenas. Dios santo! ¡qué grosera inexactitud! ¡Aquello no tenía de la novela cervantina más que el nombre, hasta el punto de que el propio autor que la parió, sí hubiera resucitado se avergonzaría al reconocerla y la negaría por hija.

Fotograma de Les Aventures de Don Quichotte. La primera película muda que se conserva del Quijote. En España se estrenó en 1905.

¡Donosa figura la que ofrecía amojamado D. Quijote, ataviado a la moda de Luis XV y cubierto con una bacía que era más bien una escupidera! ¡Y después había que verle en camisa, dando zapatetas y tumbas, al imitar la penitencia de Beltenebros en las peñas de Sierra Morena descubriendo cosas que, por no verlas otra vez, volvió el público recatado el rostro!¡Y quién conocería a Sancho en la imagen de un hombrecillo rapado, con indumento payasesco de bayeta amarilla y con sombrero cordobés! ¡Y a Dulcinea del Toboso, la auténtica Aldonza Lorenzo con traje de dama de honor, con mangas perdidas y cuello a lo Médicis! ¡Y al licenciado Pero Pérez, el Cura, y al maese Nicolás, el barbero, que parecían, aquel un abate francés, y éste un alguacilillo de nuestras corridas de toros!

Más no es sólo esto, pues para completar la ilusión y el efectismo de la tramoya, dialogaban detrás del paño unos golfos, fingiendo el habla de tales personajes; y era cosa estupenda y saladísima oír a D. Quijote llamar a Sancho ¡ninchi!, y a Sancho aclamar a D. Quijote con las palabras gachí o chavo, y como dos chulos de López Silva decirse “ustez y camará”, empleando todo el vocabulario de los vecinos actuales de la calle de la Paloma. (Se continuará)

La Ilustración Artística 1905. Número dedicado al III Centenario del Quijote.

El Diario. Número 47 – 17 de mayo de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Las fiestas del Centenario y el fondo del Quijote (de nuestro redactor corresponsal en Madrid). Continuación.¿Qué hubiera pensado y qué hubiera dicho Cervantes a vista de esta mojiganga ridícula presentada como interpretación gráfica y sensible de su ingeniosa novela? Aunque lo verdaderamente incomprensible es que este espectáculo inverosímil y grotesco sea presenciado a todas horas con extraordinarias muestras de agrado y regocijo por una gran concurrencia de personas de todas clases.

Así se ha celebrado en Madrid el III Centenario de la publicación del «Quijote». Pero dejando a un lado el recuerdo de esos festivales populacheros que ya pasaron, meditemos ahora sosegadamente con ávida delectación, sobre esa obra admirable, campo fecundo y siempre virgen para la observación y el estudio. Aparte el mérito real y extrínseco que como magistral producción literaria tiene el «Quijote» rodéale como invisible aureola de gloria el mágico nimbo del misterio, ese sello peculiar que acompaña a todas las creaciones geniales, mezcla de divina vaguedad y de profunda intuición humana, por el que los antiguos llamaron al poeta vate, es decir, el que vaticina, el que ve lo recóndito y lo futuro. Me refiero al simbolismo, al espiritual mentido oculto que, bajo la letra, se halla latente en el «Quijote» y que sólo las perspicaces miradas de un observador avisado pueden columbrar.

Es inadmisible, desde luego, la posibilidad de una serie de eventuales circunstancias que proporcionen a un mediocre ingenio el medio fácil de entresacar un cuerpo de doctrina completo, un sistema emblemático que responda lógicamente al sentido literal y ordinario de las palabras. No obstante convendremos en que, si se desciende a otras menudencias, si se trata de escudriñar con hiperbólico atisbo, desentrañando las agudas reticencias cervantinas, afiligranados pormenores de metafísica conceptuosa, se perderá el más sutil y hábil aquilatador en el laberinto inexplicable de las anfibologías y de las conjeturas.

No ignoro que mucho se ha disertado, y no pocas veces con el imprudente derroche de una desenfrenada fantasía, acerca de este para mí evidente simbolismo, que algunos niegan, y bien me conviene a este propósito dejar sentada previamente mi opinión en contra de ciertas interpretaciones, que a la intencionada leyenda «quijotesca» se han dado con el deliberado perjuicio de afiliarla en el banderín de ciertas parcialidades políticas, filosóficas y religiosas; aunque sea harto conjeturable y verosímil que Cervantes, genio portentoso, reducido por la ignorancia y la injusticia a la obscuridad y a la miseria, no comprendido y despreciado por sus contemporáneos, penetrando con visión exacta y profunda las inmoralidades y las inicuas instituciones de sus aciagos tiempos, con profética preocupación social se adelantara a su época y en sus novelas destilara la amarga ironía y el duro reproche que rebosaba de su corazón indignado y herido; pero siempre con la simulación y la sordina que obligaban a usar la opresora coyunda con que amordaza el pensamiento aquellas tiranías inquisitoriales.

 ¿Era acaso el Manco de Lepanto un superhombre, uno de esos entes que Nietzsche, el extravagante filósofo alemán, colocaba en una esfera intermedia del acervo común de la progenie humana y el coro de los espíritus angelicales? Física y moralmente no; pero sí en el mundo intelectual y de artística inspiración.

Es ante todo, el «Quijote» un poema, una gran epopeya que no se ciñe a celebrar las proezas o hechos, militares realizados en los estrechos límites de una nación; sino que, con universalidad y sintetismo perfectos, abarca y reasume todas las palpitaciones de la humanidad y todos los aspectos de la vida, múltiples al parecer, pero en esencia comprendidos en la eterna lucha sostenida entre la idealidad inmaculada y la grosera e impura realidad, en esa inexplicable desproporción que se da en el hombre, la hechura de Prometeo con alma de fuego y cuerpo de arcilla, que tiene anhelos infinitos, osadías de Titán, con impotencias de pigmeo… Por eso D. Quijote no es sólo manchego, ni español siquiera; el ingenioso hidalgo es cosmopolita, en la estricta acepción de la palabra.

Sellos III centenario del Quijote. 1905.

El Diario. Número 48 – 18 de mayo de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Las fiestas del Centenario y el fondo del Quijote (de nuestro redactor corresponsal en Madrid). Continuación. El manchego Alonso Quijano el Bueno fue un noble hidalgo, irreprochable y comedido; y al transformarse, por obra y encantamiento de las malas lecturas, en D. Quijote de la Mancha, continúa siendo un cumplido y perfecto caballero, espejo y norte de todas las órdenes andariegas y caballeriles;  y ya cuerdo o ya loco fue siempre de apacible condición y de agradable trato.

Enamoróse locamente de Dulcinea, que representaba la verdad y la razón, «término y fin de toda humana hermosura» (pues no es gran cordura, humanamente hablando, prendarse de amores por damas que tales cosas representan); de modo que un día se levantó magnánimo, con exaltación altruista y ansias redentoras, «pareciéndose convenible y necesaria, así para el aumento de su honra como para el servicio de la república, hacerse caballero andante, e irse por todo el mundo con sus armas y caballo a buscar las aventuras», «según eran los agravios que pensaba deshacer, tuertos que enderezar, sinrazones que enmendar, y abusos que mejorar, y deudas que satisfacer».

Pensado y hecho. Se armó de todas sus armas, subió sobre Rocinante y por la puerta falsa de un corral salió al campo, dispuesto a romper lanzas en pro de su señora Dulcinea y por la fuerza incontrastable de su invencible brazo hacer triunfar en el mundo el imperio de la Justicia y del Bien, cuya ausencia constituía la pena que su asendereado corazón padecía. Así comenzó su odisea, en que cosechó buen número de aventuras y descalabros. Sancho Panza, personificación de la necedad egoísta y del ruin positivismo, le seguía en aquellas expediciones impulsado por el interés y el medro.

Y de este modo vemos a la idealidad platónica arrastrando tras de sí al necio materialismo positivista. Don Quijote, siempre consecuente con su ideal y fiel a la señora de sus pensamientos, intrépido hasta la temeridad y valiente hasta la fanfarronería; abnegado y altivo a la vez;  justiciero y misericordioso, alma grande y espíritu romántico, confiando ciegamente, con el fervor entusiástico, con la obsesión y con la fe en la eficacia de su solo valor y, por tanto, con la segura esperanza, de conseguir el triunfo, debido a sus elevadas miras y recto proceder, luchó con obstinación de héroe en todas partes contra cuantos obstáculos creía hallar impidiéndole la realización de sus generosos fines. Y aunque la triste realidad se esforzaba por defraudar sus magnánimos propósitos, su ánimo de granito no decaía ni él cejaba en su empeño.

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Y así, ora volteado por las aspas del molino de viento, ora maltrecho y aporreado por mano de arrieros, cuadrilleros, galeotes o desalmados yangüeses, ora burlado y escarnecido por malandrines, foliones y canalla vil y fementida, que no alcanzaban a comprender su locura sublime, marchaba de fracaso en fracaso constantemente con su ideal a cuestas como pesada cruz y acariciándolo siempre sin embargo, con halagos, arrumacos y mimos de apasionado amante…

He aquí en toda su hermosa grandeza al héroe y protagonista de la epopeya cervantina. Todo esto y mucho más que yo no digo se ha de ver en el «fondo del Quijote» pues si le suprimís este inmaterial sentido oculto, será tanto como privarle de su encanto más bello y el único resorte de ese humorismo profundo y agridulce, que mezcla las sonrisas con las lágrimas y os hace reír y llorar a un mismo tiempo, esa dote eminente de Cervantes, comparable sólo con la de su genio hermano, el colosal dramaturgo inglés Shakespeare.

Además de las colaboraciones de Kandal, entre el 28 de marzo y el 2 de junio “El Diario” ofreció media docena de poemas de Justo García Soriano, y un «esbozo literario» titulado “Las noches”; ya aparecido en «El Labrador» en el verano de 1902.

Ninguno de los poemas era de nueva creación: “Una lágrima”, publicado en abril de 1901 en el «Diario de Murcia» y en octubre de 1903 en «La Comarca»; “Sensaciones” y “El Ruiseñor”, ambos publicados en “La Comarca” en enero de 1904; “Impaciencia”, adaptación de un poema de Víctor Hugo; “Nostalgia”, dedicado a su madre en marzo de 1902; y “Mi lira”, publicado en “El Labrador” en 1902.

Justo había dejado de escribir poesía; como él mismo afirmó posteriormente en su «Noticia crítica y autobiográfica».

A diferencia de otros, que imitando a Fray Gerundio, se dejan los estudios para hacerse poetas, escritores o periodistas, yo abandoné con mucha pena los versos y los artículos para hacerme buen estudiante y obtener un título que me proporcionara competencia y cultura. Preterí del todo la amena literatura; no obstante, presentado por mi compañero Isaac Muñoz, asistía a la pintoresca tertulia de bohemios y cenáculo de modernistas que se congregaba en la redacción de “Renacimiento Latino”, domicilio de Paco Villaespesa.

Francisco Villaespesa. Director de «Renacimiento Latino» (1905)

Entre los contertulios figuraban Répide, Julio Camba, Carrere, Machado y otros muchos entonces anónimos y hoy conocidos. Pero yo detestaba de la bohemia, aunque esta sólo fuera pose y reclame, y atiborrado de clasicismo, no me seducían tampoco las novedades y extravagancias de la nueva escuela, aún mal definida. Me hastió pronto y abandoné el hampa y la farándula literarias.

El «Renacimiento Latino» mencionado fue una revista que dirigió en Madrid el poeta almeriense Francisco Villaespesa Martín. Su publicación, en la primavera de 1905, fue muy breve pero con mucha repercusión a nivel nacional. En sus dos números (abril y mayo) colaboraron poetas emergentes entre los que podemos destacar a Antonio Machado.

Cuadernos de Justo 1905. AMO. LJGS.

En mayo llegaron también los exámenes de fin de carrera y Justo no podía permitirse el lujo de fallar. Muy al contrario, cumplió como siempre lo hacía; con creces. La noticia de sus espectaculares resultados fue difundida por la prensa de Orihuela.

El diario. Número 51 – 22 de mayo de 1905: Hemos tenido noticias de que el último sábado empezó a examinarse en Madrid nuestro queridísimo amigo y redactor D. Justo García Soriano, que sigue en aquella Universidad la carrera de Filosofía y Letras, obteniendo en Filología comparada del latín y del Castellano, primera asignatura de que se ha examinado, la nota de Sobresaliente y matrícula de honor. El amigo Justo tiene que examinarse durante esta semana de las asignaturas, Bibliografía, Lengua Hebrea, Lengua y literatura griega y de Gramática comparada de las lenguas Indo-Europeas. Nosotros le felicitamos hoy muy calurosamente y esperamos con impaciencia poder darle la enhorabuena más completa al final.

El diario. Número 60 – 2 de junio de 1905: De una manera brillante y lucidísima ha terminado nuestro entrañable amigo, redactor de El Diario, D. Justo García Soriano su carrera de Filosofía y Letras, que venía siguiendo en la Universidad de Madrid. A las dos matrículas de honor conseguidas en las asignaturas de que se examinó en la última semana, hay que añadir las notas siguientes: Sobresaliente y matrícula de honor en Bibliografía; Notable en Lengua y Literatura Griega, y Sobresaliente con matrícula de honor en Gramática comparada de las lenguas Indo-Europeas.

De modo, que el amigo García Soriano se ha examinado en este último año de su carrera de cinco asignaturas, consiguiendo cuatro matrículas de honor y un notable. Al felicitar calurosamente a nuestro querido compañero y a sus ancianos padres, nos felicitamos nosotros mismos puesto que a Justiyo, lo hemos considerado siempre como cosa nuestra y esperamos impacientes poder abrazar al nuevo Licenciado, aquí entre nosotros.

Notas 1905. AMO. LJGS.

Unión republicana. Número 88 – 3 de junio de 1905: Nuestro querido amigo y correligionario D. Justo García Soriano, ha obtenido brillantes calificaciones en los exámenes de prueba de curso en las cinco asignaturas correspondientes al periodo de licenciatura en la sección de letras de la carrera de filosofía. Nuestra enhorabuena.

En junio volvió su crónica madrileña, denunciando el atentado sufrido por Alfonso XIII en París. Justo podía ser republicano; pero no cómplice de los anarquistas catalanes que pretendieron asesinar al rey.

El diario. Número 62 – 5 de junio de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Sobre el viaje regio. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Esos catalanes nos han aguado la fiesta. Me refiero a los anarquistas, que fascinados por una utopía son los enemigos del género humano, porque ya sabrán ustedes que el complot origen del atentado, que puso en peligro la vida del rey, tiene su núcleo, al parecer, en Cataluña…

Postal de Alfonso XIII. París. 1905 

Los republicanos franceses se sienten orgullosos al saber que la agresión no ha partido de ningún compatriota, prueba de la nobleza y lealtad con que han sabido siempre honrar a sus regios huéspedes; y continúan dando grandísimas muestras de simpatías al monarca español. En vista y consideración de esto, una numerosa manifestación con banderas tricolor y españolas ha partido desde la plaza de las Cortes en dirección de la embajada francesa, que está situada en la calle de Olózaga, y allí ha gritado ¡viva Francia! como testimonio de gratitud al cariñoso recibimiento que el pueblo francés ha dispensado a Alfonso XIII. Después se ha dirigido a la plaza de Oriente y se ha situado frente al Palacio Real. Ceso de manipular por hoy. Kandal. Madrid 3 de Junio de 1905.

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A la semana siguiente, Justo viajó en tranvía hasta el lugar de la tragedia sucedida en abril. Cerca del depósito derrumbado tuvo una interesante conversación con un obrero catalán.

El diario. Número 68 – 12 de junio de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Otra vez «el tercer depósito». (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). ¡Qué horror! No quiero acordarme. Mire “ustez”, yo vivo aquí cerquita y cuando el hundimiento tembló toda mi casa y se llenó de polvo. Luego he visto sacar, uno por uno, a los muertos y a los heridos, y los oí quejarse dentro de las camillas… Ya ve “ustez”  toda la culpa ha sido de los ingenieros y de los contratistas…. Ellos bien de dinero que han embolsado, y los pobres… ya ve “ustez” como murieron. Luego les han dado cuatro cuartos a las familias y así lo quieren arreglar todo. Y la vida de un hombre no se paga con nada, “¿verdad, ustez?”

Tres días después le publicaron otra crónica sobre el regreso del rey tras su accidentado viaje a Francia.

El diario. Número 71 – 15 de junio de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Fin de una odisea y comienzo de un calvario. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Las doce menos cinco minutos eran, cuando la comitiva ha atravesado la Puerta del Sol. La banda de música de un regimiento rompió entonces a tocar la “marcha real”. En el balcón del centro del Ministerio de la Gobernación (engalanado hoy grandemente, aunque no lo estuvo cuando el homenaje de Echegaray ni se dignaron poner en él señales de luto cuando la catástrofe del Tercer Depósito, dicho sea entre paréntesis) algunas de las familias de los Ministros presenciaba el espectáculo; y ellos, al pasar en los coches del regio séquito, las saludaban afanosamente desde lejos.

Permítaseme estos detalles, en consideración a esta croniquilla ligera, nerviosa y deshilvanada. En este momento en que escribo, los cascos de los caballos de un regimiento de húsares, que regresa del cortejo, resuenan sobre el asfalto en tropel por debajo de mi balcón. Luego, los clarines, ásperos, marciales, desgarrados, alargando lúgubremente las notas, han tocado una pesada marcha de caballería. Este ha sido el feliz término de la odisea, llena de emociones, que ha corrido nuestro Soberano….

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El diario. Número 78 – 26 de junio de 1905: Nuestro queridísimo amigo y redactor D. Justo García Soriano, verificó el último sábado en la Universidad de Madrid los ejercicios de reválida en la facultad de Filosofía y Letras, obteniendo tres notas de sobresaliente en los tres ejercicios presentados, teniendo por tanto derecho a disputarse el título de Licenciado, que se concede gratis a los estudiantes más distinguidos.

Licenciatura de Justo. AMO. LJGS.

El flamante licenciado se apuntó a un excursión dominguera al Escorial; una experiencia turística que convirtió en otra crónica:

El diario. Número 79 – 27 de junio de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. El Escorial. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Los viajes de recreo a las poblaciones próximas a Madrid más dignas de visitarse que ofrecen las Compañías de Ferro-carriles todos los años por esta época, resultan además de muy módicos, altamente higiénicos e instructivos. (…) Saturado de las abominaciones de estas y otras farsas, y por huir aunque por un solo día del bullicioso desasosiego de este Madrid, que también tiene, su monotonía, el pasado domingo, en un tren que salió a las seis de la mañana, marché a El Escorial. (…) Y al pie del Guadarrama apareció la villa de El Escorial con su gigantesco Monasterio de San Lorenzo, cenicienta mole de piedra berroqueña que figura unas parrillas supinas, cuyas cuatro patas son sus cuatro torres campaniles. ¡Prodigioso cenobio en que se encierran todas las glorias de los Austrias! (…)  Kandal. Madrid, 21 de Junio de 1905.

Monasterio del Escorial. Postal de 1905.

En el mismo número, Rafael Rogel, su «hermanico del arma», le dedicó un largo artículo a modo de homenaje por su brillante trayectoria univeritaria. Lo tituló “Finis coronat opus” («El fin corona la obra»). Entre otras cosas, nos ofrece el expediente universitario de Justo con buena parte de sus calificaciones.

A vuela pluma. “Finis coronat opus”. Memorias íntimas. Permitidme siquiera por una sola vez, queridos y amables  lectores, que abandone mi sección «Por esas calles», para ocupar su lugar con este modestísimo trabajo en el que, luchando con las mil escabrosidades inevitables a la insuficiencia de mi saber, he de procurar rendir un tributo al cariño fraternal, a la amistad inquebrantable, dedicando unas cortas y deshilvanadas líneas de felicitación sincera a mi amigo Justo García Soriano, a «mi hermanico del arma» que tan brillante y tan heroicamente acaba de conseguir (a los veintiún años de edad) la anhelada licenciatura en la Facultad de Filosofía y Letras.  

He dicho con «brillantez» porque Justo, desde los comienzos de su carrera hasta terminarla, no ha perdido una sola asignatura; es más, las notas de «aprobado, bueno», etc. han sido poco para él; cuando ha alcanzado un «notable», lo ha considerado una decepción. En todas las asignaturas cursadas ha obtenido censuras de Notable y Sobresaliente: más Sobresalientes que notables. Y ha terminado su carrera de un modo heroico; porque García Soriano es pobre; tanto, que Dios, él y algo yo, sabemos únicamente la manera con que acaba de llegar a la meta de sus primeras aspiraciones.

¡Es mucha honra para Justo! Le conocí por primera vez y entablé amistad con él entre cajas, prensa y papeles. Él, aficionado, apasionado, vicioso incorregible como yo de las letras. Se estaba imprimiendo su Poema «Esperanza» y yo escribía en el semanario «El Labrador», en cuya redacción ingresó él poco después; fuimos amigos y compañeros y simpatizamos de tal manera que llegamos a querernos mucho, como se quieren dos hermanos. Una sola vez disputamos por cuestiones políticas; y lo más chocante es que coincidimos en ideas. Pero aquel enojo duró unas horas escasas, y pronto partimos el terreno, dándonos ambos por vencidos.

Nuestras aficiones han sido las mismas; juntos asaltábamos las «Bibliotecas» en las casas donde las había y nos daban un poquito «de pie» para ello a uno o a otro. El que descubría un «filón», lo participaba al «socio». Él era ya Bachiller y comenzaba su carrera; yo había terminado «la mía» (tres años incompletos de enseñanza elemental en la escuela), así es que allí, entre los empolvados libracos le oí muchas veces «algo» de lo que había aprendido y algo ¡«pesqué»!

Hicimos juntos excursiones de información periodística a los pueblos comarcanos. Una de ellas a Albatera y a Cox; y en este pueblo asistimos a una velada literaria organizada por el círculo obrero. D. José Cartagena Guillén venía con nosotros, que por cierto no olvidará nunca aquél acto, como nosotros tampoco lo olvidamos, porque tenemos de él recuerdos muy gratos (nosotros, ¿eh?, no nuestro querido y respetado D. José).

Impreso el Poema Esperanza, marchó Justo a la corte en Octubre de 1901, donde fue presentado a D. Manuel del Palacio, quien leyó el poema y le auguró al novel vate un porvenir risueño en el cultivo de las bellas letras. Le tomó mucho cariño, recomendándole su libro en el establecimiento de Fe, en la carrera de San Jerónimo, donde se agotó la edición hecha en Orihuela. Pero mi joven amigo pensaba como un hombre, y abandonó los versos para dedicarse solo al estudio. Esto fue un gran sacrificio.

Entró a formar parte en la redacción de la «Revista Diplomática y Parlamentaria», donde ganaba un escaso sueldo con el que alivió mucho la carga en los gastos de su carrera, que se habían impuesto sus cariñosos padres. Bien es verdad, que ha gastado poco en matrículas, pues casi todas las alcanzó «de honor». En el primer año (preparatorio) obtuvo Lengua y Literatura castellana, sobresaliente y matrícula de honor — Lógica fundamental y Metafísica, Notable— Historia de España, Sobresaliente y matrícula de honor. Segundo año (Preparatorio): Lengua y literatura Latinas, Sobresaliente y matrícula de honor. — Teoría de la Literatura y de las artes, Sobresaliente. —Historia Universal, notable. 

Curso primero de la Licenciatura: Paleografía, Sobresaliente y matrícula de honor. — Latín vulgar y de los tiempos medios, Sobresaliente y matrícula de honor. — Literatura Española (curso de investigación) Notable. — Lengua Griega, Notable. —Lengua Arábiga, Sobresaliente y matrícula de honor. Segundo curso de la Licenciatura: Lengua Hebrea, Sobresaliente con matrícula de honor — Filología comparada del Latín y del castellano, Sobresaliente y matrícula de honor. — Lengua y Literatura Griegas, Notable. — Bibliografía, Sobresaliente y matrícula de honor. — Gramática comparada de las Lenguas Indo-europeas, Sobresaliente con matrícula de honor.

En los tres ejercicios de reválida que hizo el último sábado, sacó tres sobresalientes, que es lo que se había propuesto para poder disputarse con los estudiantes más distinguidos el título de la Licenciatura que para éstos concede el Estado. Ha luchado por ganar para sus padres tres mil reales que cuesta el título referido. Eso es muy noble y dice mucho.

El Bachillerato, lo estudió en el colegio que tienen los PP. Jesuitas en esta ciudad, en calidad de alumno externo, y coronó sus estudios con igual éxito; alcanzando el titulo con las notas de sobresalientes. ¿Cómo no he de dedicarle a mi «hermanico», hoy que ha terminado su carrera, esta prueba de cariño y amistad, recordándole tiempos pasados?

Muchos han calificado a Justo, de soberbio: no le conocen. Su modestia es grande; el amor que tiene a sus padres lo demuestran sus sacrificios. Por ellos y para ellos trabaja, ellos son el faro donde siempre ha fijado su anhelosa mirada luchando por llegar al fin de su carrera; soñando con el día en que pueda ser el báculo de los viejos que tanto le quieren; a sus amigos los quiere y llega hasta a ser humilde con ellos… ¡Bien que puedo decirlo! Algunas veces, durante su permanencia en Orihuela durante las vacaciones, me hablaba de las amargas luchas que sostenía en la capital de España, donde a nadie se conoce ni a nadie se consuela.

El ruido del fausto y de la riqueza ahoga los gritos del dolor; y sin embargo me invitaba a marchar con él y me ofrecía partir conmigo, al principio su pan… ¡ah! No podía, una cadena muy pesada me aprisiona aquí, una abuela que declina por el horizonte de la vida, y con la que si bien no hizo gran cosa, por lo menos la ayudo con mi juventud compartiendo con ella muchas amarguras y no pocas ingratitudes. No deja de ser esto una asignatura muy práctica para el porvenir. De otro modo le hubiera acompañado ¡ya lo creo! Pero su felicidad de hoy y la de sus queridos padres llega hasta mí con fuerza tanta, que casi me he creído yo el héroe de la jornada en la que el amigo ha triunfado. Justo García Soriano es de los jóvenes que llegan a donde se proponen. La suerte sea con él. Ricardo Peregón Salinas.

Orihuela 1905. Calle de Sagasta. Colección Javier Sánchez Portas.

El diario. Número 85 – 5 de julio de 1905: Esta mañana ha regresado de Madrid y hemos tenido el gusto de abrazar en ésta a nuestro querido amigo el joven Licenciado en Letras D. Justo García Soriano. Reiterárnosle nuestro más cariñoso saludo de bienvenida.

Unión republicana. Número 103 – 18 de julio de 1905: Hemos tenido el gusto de saludar a nuestro simpático amigo y correligionario, D. Justo García Soriano, regresado de Madrid después de haber aprobado las últimas asignaturas en la carrera de filosofía y letras con notas de sobresaliente. Tanto al joven amigo nuestro como a sus padres, damos nuestro más sincero parabién por el feliz éxito obtenido en su brillante carrera.

El 15 de julio publicó un sesudo artículo titulado “El patuá oriolano (apuntes lexicológicos)”; un análisis etimológico de algunos términos del habla oriolana. Los dialectos fronterizos de Orihuela y de la región de Murcia, influenciados por el catalán/valenciano, fueron otros de los temas recurrentes en la obra de Justo García Soriano.

El diario. Número 94 – 15 de julio de 1905:“El Patuá Oriolano” (Apuntes lexicológicos). Las lenguas, en su doble carácter de organismos vivientes y expresiones anímicas, están sujetas a la norma inmutable y al rigorismo de determinadas leyes fisiológicas y psicológicas, cuyo estudio razonado y metódico constituye esencialmente la verdadera Ciencia del Lenguaje. (…) Para llegar a este resultado, a este ideal, difícil pero hacedero, se ha de tener como preliminar indispensable y sine qua non el estudio minucioso, prolijo y. concluyente de todos los patuás, provincialismos o particularidades dialectales, por incultos, insignificantes y baladíes que parezcan.

Sobre todo las jergas de aquellas localidades o regiones que son fronterizas y hayan sido colonizadas por diversos pueblos simultánea o sucesivamente en épocas no muy remotas, dando lugar a núcleos aislados y zonas esporádicas (Orihuela con su término es una de estas localidades que los ofrecen más profusamente, pues en tiempos no muy lejanos sus habitantes fueron trilingües, por causas históricas que no es este el caso de exponer)…

… Movido de esta opinión, que largamente vengo sustentando en silencio, me propongo hoy, en circunstancias en que me hallo casi desprovisto de mis datos y libros de consulta, iniciar, siquiera someramente, con carácter de brevísimos apuntes, algunas modestas investigaciones acerca de la etimología y empleo de una serie o lista de palabras, pertenecientes a lo que puede llamarse el patuá oriolano; pero sin tener la pretensión, en todo caso ridícula e infundada, de llegar a una conclusión definitiva. Comenzaremos pues al azar:

CABOLO = Muñeca o juguete de niña. Es voz de origen latino, procedente de la forma vulgar caputulus, diminutivo de «caput», cabeza, siendo por lo tanto su significado literal cabecilla, cabecita o cabezuela, que conviene con su sentido actual. (…) CALICHE = Canuto de caña empleado en cierto juego de muchachos. Del clásico calicem (cálíx, icis: cáliz, copa) trastocado su acento de esdrújulo en llano. Tiene acepción y etimología distintas al caliche admitido por la Academia. HOGARIL= Hogar o fogón a cuya estirpe etimológica pertenece: francés, foyer. Supone la existencia de un diminutivo latino vulgar focarilem.

LEJA = Vasar, estante. Admitida por el Diccionario de la R. A. E. como voz murciana. De, etimología dudosa (ital. leggia). Como mera conjetura propondremos la forma originaria ligna (tabulae). MAGANTO Y MAGANSIA = Holgazán o perezoso y pereza. Por vagante o vacante y vagancia. La v se halla frecuentemente sustituida por la m, por ser ambas letras labiales o del mismo órgano, como puede observarse igualmente en los barbarismos verendar y verienda por merendar y merienda. PERFOLLA= Hojas que cubren y están alrededor de la panocha, mazorca o fruto del panizo o maíz. De «per-folia». Se usa más, actualmente, sobre todo en la ciudad «pellorfa», con el sentido general de hoja que cubre, que no es más que la misma palabra dislocada por  violenta metátesis. Muestra gran conexión con el vocablo perifollo (del griego, peri, alrededor, y fyllon, hoja).

PÉSOL = Guisante del latín phaseolum, como la dicción frisuelo, aplicada a cierta legumbre. Voz admitida por la Academia. (…) ALCASIL— Alcachofa. — Admitida por la Academia con sus variantes alcaci, alcaucí y alcaucil. Del arábigo español cabcilla, tomada de la forma latina vulgar capicilla, cabecilla, y no capitella, como dice la Academia erróneamente. Como a este ligero trabajo no podemos dar mayores proporciones por circunstancias de espacio y de tiempo, lo finalizaremos en este punto, prometiendo prolongarlo en otra ocasión no tardía y aumentarlo con la observación y el análisis de otras locuciones. JUSTO GARCÍA SORIANO. Orihuela, 15 Julio 1905.

Justo envió un ejemplar del diario a su profesor en la Universidad, Don Ramón Menéndez Pidal. Y el famoso catedrático le respondió con una carta de ánimo que su amigo Rafael se encargó de publicar.

El diario. Número 100 – 24 de julio de 1905:“El Patuá Oriolano”. El joven y sabio catedrático de Filología comparada del latín y del castellano de la Universidad Central y miembro de la docta corporación de la Real Academia Española, Excmo. Señor D. Ramón Menéndez Pidal, ha dirigido una atenta misiva a nuestro compañero D. Justo García Soriano, en vista del artículo que, con el título que encabeza estas líneas, insertó El Diario en las columnas de su número editorial correspondiente al pasado día 15.

En ella le alienta para que persista en sus ensayos filológicos acerca de las particularidades dialectales de nuestra comarca, y cuando haya ultimado un trabajo detenido, lo presente a los concursos que abre anualmente la Academia. Como tales excitaciones hechas por una autoridad tan ilustre, que tiene conquistada reputación internacional por sus escritos lexicológicos y sus profundos estudios en la nueva y difícil ciencia de la Filología comparada, honran tanto a nuestro querido compañero como a este modesto periódico provinciano, sentimos una gran complacencia en transcribirlas a continuación.

Dice así: “Señor D. Justo García Soriano. Amigo mío: muchas gracias por el envío de El Diario. Ojalá persevere V. en recoger dialectalismos en abundancia y cuando llegue la ocasión no tardía en que los publique se acuerde de enviármelos. R. Menéndez Pidal. Trabajando bien la fonética podía V. presentar su trabajo a los concursos de la Academia. Anímese V. 20 Julio 1905”.

Sabemos que nuestro, joven amigo el licenciado en Letras D. Justo García Soriano, abriga grandes propósitos y que no desmayará en su realización mientras cuente, con estímulos tan consoladores y honrosos como los del Sr. Menéndez Pidal. Muy en breve publicaremos la continuación de la serie de dialectalismos que está recogiendo y tiene en estudio nuestro compañero, a quien felicitamos cordialmente por esta nueva distinción que ha merecido.

Disponemos también del borrador de la carta que Justo envió a Don Ramón como agradecimiento:

Sr. D. Ramón Menendez Pidal. Muy distinguido señor mío y respetable maestro: gran contento me produjo la benévola tarjeta postal, que honrándome tanto, tuvo V. a bien dirigirme, después de haber leído el pobre trabajo que, como ligera muestra de mis entusiásticas aficiones filológicas, publiqué en “El Diario” de este pueblo. Quedo profundamente reconocido a sus frases de aprobación y de aliento, pues estímulos tan consoladores y honrosos, constituyen el ideal de todas mis pretensiones, y la mejor recompensa que premia los desvalidos esfuerzos, que en medio de la indiferencia y de la penuria de medios, realizo penosamente pulsado tan sólo por esta ferviente y decidida vocación que siento por los estudios léxicos.

Pero yo abrigo la confianza de que teniendo en cuenta mis buenos deseos de trabajar incesantemente, me prestará su insuperable y valiosísima ayuda, sin la cual pronto me  vería desprovisto de mis atrevidas alas de Ícaro, pues sólo con su protección y su tutela podré andar con pasos seguros en mi tentativa y conseguir que mi labor sea fecunda y provechosa. Llevo recogidos más de un centenar de dialectismos, de muchos de los cuales, siempre “incidendo per umbras” (atravesando la oscuridad) me ha sido imposible rastrear la fuente y la estirpe etimológica. De otros varios, no pocos, creo haber hallado su procedencia, por lo menos su origen hipotético y más verosímil, y a veces con entera seguridad. Con estos últimos pienso muy en breve hacer un corto trabajo para publicarlo en el “El Diario”, como prometí.

Algunas otras observaciones llevo hechas y anotadas acerca de la pronunciación y modismos sintácticos de la gente de esta comarca. De todos modos, esperaré su sanción; para mí, estimadísima e indiscutible; y cuando vaya a Madrid, donde marcharé, Deo volente el 17 del mes próximo futuro a estudiar el doctorado de la carrera de Letras, me pondré bajo sus auspicios. Supongo que V. se acordará de mí; yo soy el alumno oficial que tuvo usted este último curso en su clase, con tan poca suerte que sólo pude escuchar sus explicaciones durante los dos meses y medio que precedieron a las vacaciones de Navidad, porque luego marchó V. a América a cumplir una alta misión, dejándome huérfano y desorientado, hasta que D. Vicente Vignan tuvo la amabilidad de explicarme y repasarme, a pesar de sus muchas ocupaciones.

Ramón Menéndez Pidal (CVC) y Vicente Vignan Ballester (AHN).

Así es que en este curso que viene, si las horas me son compatibles, yo tendré grandísimo interés de volver a asistir a su clase para resarcir el tiempo perdido. Me parece que mañana celebra V. su fiesta onomástica. Yo le deseo en ese día muchas felicidades. Perdóneme la familiaridad y la impertinencia de esta ya extensa carta; queda esperando se presente ocasión en que demostrarle los grandes deseos que tiene por servirle su afmo., atento y s. s. q. s. m. b. JUSTO GARCÍA SORIANO. Orihuela 30 de Agosto de 1905.      

En Orihuela, Justo quedó incorporado a “El Bloque”, una ficticia sociedad de solteros liderada por su amigo Rafael cuyas andanzas contaba en “El diario”. En agosto publicó una especie de reglamento con dos docenas de artículos, a cual más disparatado. Os dejo unos cuantos:

El diario. Número 114 – 10 de agosto de 1905: Reglamento interior de la sociedad humorístico-musical titulada  “El Bloque”, establecida en esta ciudad. Art. 1.0 -Esta sociedad tiene por objeto “matar” el tiempo (ya que el tiempo la mata a ella) de la manera más agradable sobre todo obsequiando a las señoritas y se titulará “E1 Bloque”. Art. 2.0 Habrá dos clases de socios, numerarios y honorarios; los primeros tendrán derecho a intervenir en las discusiones y meriendas y demás “sports” recreativos que esta sociedad invente para andar por casa y los segundos, el de pagar los vidrios rotos de los primeros. (…) Art. 9.0 La persona que pretenda ingresar en esta sociedad deberá reunir los requisitos siguientes: A) ser soltero de nacimiento; b) ser presentado al menos por dos de los socios numerarios y admitido por unanimidad; c) pagar los cafés, dulces y tabacos a todos los señores socios; que ensalce a todas horas y en todo lugar la belleza de la mujer oriolana (…) Solterania 40 de Mayo de 1905. Aprobado por el Poncio civil del Estado libre de Celibataria.

También tuvo palabras para elogiar, como emigrante, a su «moruna» patria chica.

El diario. Número 115 – 11 de agosto de 1905: Días estivales. (Impresiones). En estos interminables días del estío, a la hora tácita y bochornosa de la siesta, cuando ese nuestro sol africano arroja diluvios coruscantes de oro y de fuego sobre la tierra, que dormita en letárgica calma, y no sopla ni un hálito de brisa refrescante, mientras agitan rabiosamente las cigarras sus élitros metálicos, la inercia y la modorra que se apoderan del cuerpo, trascienden al espíritu (…) Distraídos en cosas frívolas, acostumbrados a su espectáculo, no sabemos justipreciar esa encantadora huerta que aprisiona en amoroso abrazo nuestra vieja y perezosa ciudad moruna…

… A la puerta de la humilde barraca, bajo el tupido emparrado, de donde pende húmedo y fresco el botijo entre los apiñados racimos de oro, la apuesta huertana de ojos negros soñadores con profundas ojeras y labios lujuriosos, de pura raza semítica, espera impaciente la hora en que los labriegos regresan de la cuotidiana tarea. Y ellos, mientras tanto, inclinados sobre los surcos para convertirlos en matrices dispuestas a recibir y fertilizar las semillas prolíficas y germinadoras, sufren resignadamente sobre las espaldas sudosas y las atezadas carnes las quemaduras de un sol canicular que cae a plomo… Kandal. Orihuela 11 de agosto de 1905.

A finales de agosto recibió una carta de su buen amigo y condiscípulo Luis de Antón del Olmet.

San Idelfonso, 29 de Agosto de 1905. Querido Justo: mis cartas siempre empiezan con esta palabra, “perdóname”. Perdóname que no haya ido a tu casa después que tú fuiste a la mía tan amablemente a despedirte. Y perdóname segunda vez por no haberte dado mis excusas en carta rápida al llegar aquí. Aunque tarde, ahora te las mando y muy cumplidas. No me acuerdo de tus señas en esa, y por no darle un segundo golpe a los jesuitas, no la mando a Santo Domingo. No quiero tampoco que tengas con ellos ni el ligero contacto de una carta dirigida a ti, que ellos no abrirán o por lo menos no debieran abrirla. Te pongo en el sobre unas señas personales para mayor confianza y por ser tu nombre conocido como periodista en toda esa región.

Lo de licenciado en Letras es un modesto homenaje que te quiero rendir. Supongo que en el curso próximo estarás en Madrid dispuesto a la lucha; pues lejos de haberse terminado, ahora puede decirse que comienza.  Yo soy un compañero tuyo que hace suyos tus triunfos y que viéndote pelear se conforta y arremete con furia. El cojón derecho contra el cojón izquierdo y ¡fuego! Yo confío en que nuestra generación, pletórica de nuevos ideales, fervorosa, valiente, está llamada a caminar deprisa y a llegar pronto arriba.

¿Leíste “Queralt hombre de mundo”? Espero que te habrá parecido a ratos colosal, inmensa. Es un arte completamente nuevo en España. Esa psicología íntima, esa observación fina, penetrante, no la han tenido desde hace siglos los novelistas españoles. Dime tu juicio sobre el libro.

Queralt, hombre de mundo (1905). Fernando de Antón del Olmet (hermano de Luis).

¿Cómo van tus tareas literarias? Yo colaboro ahora en “La Época”, y con el seudónimo “Valflor”, que es el que en “Queralt” tiene el cronista de salones, mando desde aquí crónicas alabanciosas, un poco aduladoras, sobre esta colonia de veraneantes inflados, cursis, imbéciles que aquí hay. Sin otra cosa te abraza tu amigo que desea verte pronto y charlar. LUIS de ANTON del OLMET. (Segovia) Calle del Barco nº. 6 San Idelfonso.     

Su hermana se casó con un maestro de escuela llamado José Linares Aliaga; al que acababan de nombrar maestro interino en la escuela de niños de Aspirillas (Elche).

El diario. Número 122 – 21 de agosto de 1905: Muy en breve contraerán los indisolubles lazos del matrimonio nuestro buen amigo D. José Linares Aliaga, con la distinguida y bella señorita Milagros García Soriano.

No he podido averiguar si Justo tuvo tiempo de asistir a la boda de Milagros. A mediados de septiembre, tras dos meses de estancia en Orihuela, Justo regresó a Madrid para continuar sus estudios. El siguiente objetivo era el doctorado.

El diario. Número 146 – 19 de septiembre de 1905: Ha salido para Madrid, donde piensa continuar sus estudios en el doctorado de Filosofía y Letras, nuestro querido amigo y distinguido compañero D. Justo García Soriano. Feliz viaje y un buen año.

Para ahorrar gastos se alojaría en el piso de su prima Eugenia, mencionada en anteriores entregas. Eugenia era modista de sombreros con amplios contactos entre la gente pudiente. Con el prestigio adquirido por Justo, podría buscarle alumnos a los que impartir clases particulares; actividad compatible con el periodismo. De todos estos proyectos hablaremos en la próxima entrega.

Justo con su madre y la prima Eugenia. AMO. LJGS.

Si no habían sido suficientes los elogios de Rafael desde Orihuela, su otro amigo, Antón del Olmet, le dedicó desde Madrid otro largo y laudatorio artículo que también transcribo entero.

El diario. Número 155 – 26 de septiembre de 1905: EL REGRESO DE GARCÍA SORIANO. García Soriano ha terminado su carrera. Sobre la mesa, al descuido, entre un cepillo y un quinqué, he visto los tres sobresalientes de su reválida. Me ha tendido los brazos con esa afable simpatía que él tiene para pocas personas y tras de resbalar nuestra conversación sobre algunas frivolidades, nos hemos puesto a hablar de arte. Nuestras entrevistas son siempre así. Yo llego, nos saludamos fraternalmente, tomamos asientos y habla él del tiempo, de la calle Alcalá, de la puerta del Sol y después hablo yo del teatro Eslava, de mis exámenes, de la lotería, de Montero Ríos. Es esta una conversación que languidece a cada instante, desmayada, tediosa.

Después de esto, secretos impulsos nos arrastran a hablar de arte, de literatura, de escritores, de libros. Y van sucediéndose las horas y nosotros seguimos barajando nombres, formulando conceptos, protestando de una cosa, alegrándonos de otra. Yo soy acaso el amigo más amigo que García Soriano tiene en Madrid. Yo le he seguido en sus andanzas primeras, cuando comenzaba a emprender el camino de la carrera literaria. En aquel tiempo le vi hablar de D. Manuel del Palacio, del señor Colorado, de la Revista Parlamentaría y Diplomática. Después he asistido a la transformación de sus ideas y lo he visto ir a clase; iba corriendo por la calle para llegar a tiempo, ladeado el sombrero, en la mano un cuaderno de apuntes, bajo el brazo un libro de griego, de latín, de árabe.

García Soriano tiene mucho talento y además tiene mucho talento. Me explicaré. Tiene mucho talento porque es un gran poeta y un gran cronista; tiene además mucho talento por que no escribe crónicas ni versos. Ha terminado su carrera con sobresalientes, conseguirá gratuito el título de Licenciado. Después estudiará como él sabe hacerlo: hará unas oposiciones y asegurará una vida holgada, burguesa. Y entonces es posible que García Soriano escriba versos y haga crónicas. Yo quiero hacer aquí la alabanza de este silencioso luchador de la vida, amigo mío muy querido y compañero.

García Soriano es pobre. Y sin embargo ha terminado una carrera y además de haberla terminado, ha conservado en todas las borrascas que ha sufrido su nombre sin arrastrar, su dignidad sin perder, sin vender su pluma. García Soriano tiene fama de orgulloso. Esta es la más alta virtud que le adorna. García Soriano tiene una pobreza altanera, hosca, adusta. Él no le pide nada a nadie, ni de nadie quiere más de lo que se le debe. Y cuando sale de su casa y marcha por la calle, como no tiene que avergonzarse, va erguido, enhiesta la cabeza, el paso firme, a nadie adula, a nadie reverencia por deporte, no tolera desprecios y cuando se los hacen, toma venganza.

Ahora García Soriano ha dejado su casita de la Carrera de San Jerónimo. Ha dejado allí un balconcito microscópico, alegre, desde el cual se veía pasar la muchedumbre hormigueante y el tropel de los tranvías, de los coches, de los automóviles. Se ha trasladado a la Plaza de Santa Ana. Antes ha estado en la calle del Prado, en la de Núñez Arce, en muchas más. Y desde un sitio u otro, siempre es el mismo. No busca, hay que buscarlo, estudia, labora con anhelo, envía de vez en cuando a su pueblo natal unas chispeantes croniquillas que solo sirven para desentumecer su cerebro y desenmohecer su pluma. Sin mirar hacia atrás sigue adelante.

García Soriano…. Yo diría que García Soriano llegará a esto, y a lo otro, que será Catedrático, publicista ilustre, hablista insigne, mil cosas más. Pasará el tiempo…… Luis de Antón del Olmet. Madrid. 

Apertura curso universitario. Nuevo mundo (Madrid). 5/10/1905, página 8.

El 1 de octubre, en el Paraninfo de la Universidad Central, uno de los salones más artísticos y espaciosos de Madrid, se celebró con gran solemnidad la apertura del curso escolar a la que asistió el Rey y todo el Gobierno. El flamante premio Nobel, Sr. Echegaray, leyó un magnífico discurso que fue ruidosamente aplaudido. Alfonso XIII, muy aclamado por los estudiantes, dio lectura a otro breve discurso con el que declaró abierto el curso escolar. Después, el propio monarca hizo entrega de los premios a los agraciados, quienes subieron al estrado a recogerlos entre grandes salvas de aplausos.

Por la Facultad de Filosofía y Letras, los elegidos en el grado de licenciado fueron D. Manuel García Blanco y D. Justo García Soriano. A pesar de las dificultades, de las privaciones, del trabajo añadido, lo había conseguido. En el otoño de 1905, un republicano declarado recibía de S. M. el rey Alfonso XIII el diploma que lo acreditaba como uno de los mejores alumnos de la Universidad Central de Madrid.

Apertura curso universitario. Nuevo mundo (Madrid). 5/10/1905, página 8.

“La correspondencia de España” y el «Heraldo de Madrid» publicaron la lista de premios extraordinarios de la Universidad Central. El rostro de Justo García Soriano aparecía en la primera plana de un diario de Madrid.

Alumnos premiados en la Universidad Central. 1905. Justo es el número 2.

Por supuesto “El Diario” se hizo eco en Orihuela; y también «El Liberal» de Murcia. Su padre no cabía de orgullo. Todos sus sacrificios habían merecido la pena.

El diario. Número 160 – 2 de octubre de 1905: Después de brillantes ejercicios de oposición, ha obtenido como premio extraordinario el título gratuito de Licenciado en Letras, nuestro queridísimo amigo y muy distinguido compañero D. Justo García Soriano. Nuevamente nos complacemos en enviarle al amigo Justo un fuerte abrazo de felicitación por triunfo tan señaladísimo y honroso y la enhorabuena más cumplida a sus ancianos y cariñosos padres.

El diario. Número 161 – 3 de octubre de 1905: POSTAL (Urgente). Enhorabuena. Entre sorbo y sorbo del bok de dorada y espumosa cerveza que tenía delante, departía con los amigos de la cotidiana e invariable tertulia, cuando hacia mí, vi que venía el anciano, ligero, casi corriendo a pesar del temblor que visiblemente se le notaba en sus piernas y la emoción que se retrataba en su semblante. En las manos traía un papel azulado. Al acercarse a la mesa dio un traspiés que me obligó a abandonar la silla con ligereza y sostenerle.

Sin darme cuenta, el papel azulado lo había dejado ya entre mis dedos sin pronunciar una palabra, es decir, quiso decir algo; pero no pudo, casi lloraba. Sabía yo que aquella impresión del anciano amigo no era del dolor producido por una mala nueva; esperaba una buena noticia y la noticia acababa de llegar rápida como el rayo. No leí el telegrama, le eché las manos por los hombros y le di la enhorabuena. Luego leí: Triunfo completo, ganado premió extraordinario correspondiente grado licenciatura. Matriculado doctorado. Justo.

Y el padre venía primero a mí, lleno de emoción a darme la noticia. Sabía que yo era un amigo verdadero de su hijo y quiso hacerme partícipe de su alegría. De más está, que yo traté de justificar el entusiasmo, la emoción del viejo. Es padre y además de esto es el hombre que ve recompensados con hartura el cariño y las privaciones que pueda haberle costado, dentro de su modestísimo vivir, el ver a su hijo (único varón de su prole) tocar la cima de sus aspiraciones después de honroso y brillante torneo, corona de mil brillantes combates con la escasez y con la inteligencia. No esperó mucho y después de recibir mil felicitaciones se alejó rápido siempre, con el palo bajo del brazo y el telegrama en la mano.

El hijo recibía en aquel momento la más estimada recompensa. Si hubiera estado aquí hubiera sido dichoso entre los dichosos. La figura de un anciano, de andar vacilante que se desliza ligero y valiente por una gran plaza, con un papel azulado en la temblona mano, casi gimiendo por la emoción, no la hubiera olvidado en el trascurso de su vida.

Yo, mal dibujante, saqué el lápiz y en esta postal procuré hacer con cuatro rasgos un estudio de la figura. Está borrosa, la cerveza ha hecho saltar el carbón en muchos sitios sustituyéndolo con una mancha gris, sin expresión, sin sombras, contornos ni perfiles. Lo único que verás, querido amigo, resaltando sobre la cartulina, escritas en correcta letra inglesa, será sin duda las palabras que dicen: Mi enhorabuena. Y es que si me reconozco mal dibujante, creo que no soy mal amanuense. Damián Cañas y Más.

El Liberal. Murcia.  Número 1160 – 5 de octubre de 1905: Orihuela. Nuestro estimado compañero D. Justo García Soriano ha ganado en la Universidad Central, tras brillantes ejercicios de oposición, el premio extraordinario de la licenciatura en Letras. Felicitamos a nuestro paisano por distinción tan honrosa y enviamos la enhorabuena más cumplida a su anciano padre D. Justo García Sánchez.

El diario. Número 174 – 18 de octubre de 1905: Hemos tenido el gusto de ver el diploma con que fue honrado nuestro distinguido compañero y estimado amigo D. Justo García Soriano en el acto de la inauguración de las tareas escolares en la Universidad central, como uno de los estudiantes que por su aplicación ganó el premio extraordinario concedido por el gobierno.

A finales de noviembre Justo contestó a los elogios escritos por sus dos grandes amigos. Y lo hizo a través de dos artículos. El primero fue para Rafael Rogel (entre otras cosas nos informa de los númerosos seudónimos que utilizaba) y el segundo para Luis de Antón.

Ambos comenzaban con un párrafo de la obra autobiográfica de Silvio Pellioco «Mis prisiones» publicada en 1832: «Ho io scritto queste Memorie per vanità di parlar di me? Bramo che ciò non sia”… «He escrito estas Memorias por vanidad de hablar de mí? Deseando que esto no sea» …

El diario. Número 208 – 28 de noviembre de 1905: SALDO. Hoy que todo se liquida, que todo se realiza (permítanme hacer alarde de este léxico mercantil), quiero y debo abrir también mi correspondiente saldo; porque estoy en descubierto, y ya comienzo a sentir escrúpulos de conciencia ¡Naturalmente! Y no de boticario. Y tengo la dicha de poseer dos excelentes  amigos, dos amigos leales y benévolos. (…) Los dos buenos amigos a que me refiero se llaman D. Rafael Rogel Rech y D. Luis de Antón del Olmet, a quienes todos conocéis, pues lucen frecuentemente su ingenio en estas mismas columnas; por lo tanto sería inútil que tratara de presentároslos.

Sin embargo, he dirigido esta ocasión para rendirles un tributo sincero y espontáneo de reconocimiento y amistad, y algo he de hablar de ellos. D. Rafael Rogel Rech, amigo mío muy querido y simpático director de este simpático Diario, que con tanto pulso y acierto dirige, es ya, como en otras, veterano en esta empresa, pues anterior y sucesivamente ha dirigido en esa ciudad “El Labrador”, “La Voz de la Comarca”, “La Comarca”.

El mismo ha dicho que su carrera consistía en “tres años incompletos de enseñanza elemental en la escuela” pero este es su mayor blasón. Tal vez una errónea desconfianza en su propio valer o una exagerada modestia le han llevado a suplantar su nombre auténtico con casi tantos pseudónimos como escritos han brotado de su pluma ubérrima y retozona; de aquí que sean infinitos como las estrellas de los cielos y las arenas de los mares, valga el manoseado símil.

Díganlo si no los de Quijote II de Leva, empleado en sus famosos «Chispazos»;  A de G y Amadís de Gaula en sus reseñas teatrales; Hipólito, como cronista; Faeliyo, como revistero taurino; El Doctor Belenes, como revistero gallístico; Ernesto Ruiz Gómez; X; Ese; El P. Ruborizado; K. Mola; K. Mito; Legor Cher; Mateo Carriles; Ricardo Peregón Salinas; Damián Cañas y Más; Pepito Tudó; Pepe Tonel; Rugiero y otros muchos que no recuerdo ahora y sería muy prolijo exponer; sin contar los innumerables artículos de fondo y de información que en inmenso acervo ha ido acumulando la cotidiana e incansable tarea periodística, todo lo cual demuestra lo ecléctico y enciclopédico de su espíritu.

Luis Antón del Olmet (Bilbao 1886- Madrid 1923). Abogado, político y periodista.

El diario. Número 209 – 30 de noviembre de 1905: SALDO. Y ahora pasemos a ocuparnos de este nuestro antiguo y fraternal compañero de colegio que se nomina D. Luis de Antón del Olmet, delineando con tímidos perfiles y en suave escorzo su silueta enérgica y rotunda. De Antón es muy joven, pues aún si le apunta el bozo; pero es alto, recio, sanguíneo, de complexión robusta, tira a albazano y siempre goza de perfecta salud. No os riáis, espíritus superficiales y melindrosos, porque al bosquejar un escritor comience a hablaros de su temperamento y de su salud: sabed que sin un cuerpo sano, bien organizado y pletórico y un estómago que digiera sin  dificultad, no es posible un entendimiento sólido ni una percepción recta y diáfana…

… Decíamos de Antón del Olmet que es robusto, goza de perfecta salud y, por ende, posee un cerebro perfectamente organizado. Además es un abogado en ciernes, pues está en vísperas de licenciarse en Derecho; aunque yo opino, no sé si con fundamento, que este excelente amigo siente más irresistible vocación y más afectuosas simpatías por las livianas sugestiones de la amena Literatura, que por los abstrusos y un poco enojosos problemas jurídicos y sociales. Yo conocí a de Antón, como creo haber insinuado, en el colegio, cuando estudiábamos la segunda enseñanza.

Era un muchachito, un fanciullo algo revoltoso y simpático. Entonces hizo una ardua, una noble acción por mí; y desde aquel momento comencé a quererle. Pero yo nunca ni llegué a sospechar siquiera que aquel niño inquieto y un poco desaplicado pudiera, andando el tiempo, contraer el vicio de escribir. Pasaron los meses, y después con alborozada satisfacción nos volvimos a encontrar aquí, en la Corte….

Calle de Alcalá a principios del siglo XX. Hauser y Menet. Memoria de Madrid.

Otro año más, Justo García Soriano pasó la Navidades en Madrid. Y desde allí firmó la última crónica de 1905, el día de nochebuena.

El diario. Número 229 – 28 de diciembre de 1905: Oso y Madroño. «El cónclave», «el Sanedrín o la mesa del café». El mesurado D. Tadeo está convidado a cenar esta noche casa de un diputado de la mayoría, que fue, antes del 68, pregonero del ayuntamiento de su pueblo y pinche de un figón; pero después la veleidosa Fortuna le llevo a ser cocinero del papá político de don Segismundo Moret; y tanto y tan bien supo complacer el paladar de este señor, aderezándole los calamares en tinta y las criadillas, para lo cual es una especialidad, que el papá-suegro lo tomó en tanta estima que dejó caer todo el peso de su influencia, sobre su yerno, hasta conseguir que en las últimas elecciones le sacaran diputado por el distrito de Valpringoso. Kandal. Madrid, 24 de Diciembre de 1905.

Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.

Justo García Soriano 6. 1904.

Debo a las letras y al estudio muchos consuelos íntimos y muy exquisitos goces espirituales; pero muy pocas satisfacciones de orden material. Ellas son las principales culpables de la entequez de mi cuerpo y de la flaqueza de mi bolsa.

Justo García Soriano. «Noticia crítica y autobiográfica».

Año 1904

Orihuela a principios del siglo XX.

El Liberal. Número 522 – 3 de enero de 1904: De vacaciones. Se encuentra en esta localidad pasando el periodo de fiestas nuestro querido amigo y compañero en la prensa D. Justo García Soriano.

Justo comenzó el año 1904 con los suyos, de vacaciones en Orihuela. Durante la primera semana, su actividad literaria en «La Comarca» se intensificó notablemente. Utilizando el seudónimo Kandal publicó primeramente “Lo falso y lo verdadero”, un artículo sobre la política local oriolana.

La Comarca. Número 256 – 2 de enero de 1904: Lo falso y lo verdadero. Los campos se están deslindando a toda prisa; y eso es necesario, porque con esta franca clasificación, podremos llamar a cada cosa por su nombre y distinguir lo falso de lo verdadero. O a vado o al puente; cada cual bajo su bandera, defendiendo con resolución sus ideales. Por sus obras conoceremos a los hombres (…) Basta abrir los ojos para ver… KANDAL

En su segundo artículo, titulado “Reto aceptado”, se comprometió a «batirse» con su amigo y condiscípulo Luis Antón del Olmet. Desgraciadamente no tengo constancia de que se llegase a celebrar la anunciada «polémica político filosófica».

La Comarca. Número 257 – 4 de enero de 1904: RETO ACEPTADO. Me escribe mi predilecto amigo, de Antón del Olmet invitándome a una pública polémica, político filosófica, sobre los conceptos que vertí someramente en un artículo titulado “Por aquellos Madriles”, que insertó este diario el 30 del pasado Diciembre. A invitación tan correcta y a asunto tan fecundo no puedo negar mi concurrencia decidida y mi humilde juicio, toda vez que el adversario es noble y poderoso y la lucha ha de ser fructífera y honrosa; es desde luego recogido el guante y aceptada la contienda (…) quedo en guardia, calada la celada, baja la visera, embrazada la adarga y lanza en ristre, esperando la acometida. KANDAL

Lo cierto es que gracias a su vieja amistad con Justo, el escritor y periodista vasco afincado en Madrid, pasó a ser asiduo colaborador en el modesto diario oriolano hasta la salida de Rafael Rogel.

Luis Antón del Olmet (Bilbao 1886- Madrid 1923). Abogado, político y periodista.

El tercer trabajo lo tituló “El Centenario del Quijote”; una mención al que sería uno de los temas más recurrentes a lo largo de su vida. De la citada efeméride (1605-1905) hablaremos ampliamente en la siguiente entrega; cuando se celebró.

La Comarca. Número 259 – 7 de enero de 1904: EL CENTENARIO DEL QUIJOTE. Todos los rotativos de España, grandes y pequeños con pasmosa unanimidad y borreguilmente desde que el promotor Mariano de Cavia inició la idea desde las columnas de “El Imparcial” han insertado sendos artículos con el plausible objeto de predisponer de una manera digna la celebración del centenario del inmortal libro de Cervantes. …

… El Quijote es un libro admirable, una novela prodigiosa llena de encantos y repleta de enseñanzas que todos debíamos conocer (…) Nosotros no hemos leído más novelas que las de Pérez Escrich y los cuentos terroríficos y demoníacos de “La Lectura Popular” (…)  Bueno es que el tiempo se encargue de subsanar los errores y las ingratitudes de los hombres. KANDAL.

Justo volvió a la capital la tarde del sábado 9 de enero en el tren mixto que partía de Alicante. Le acompañaba otro estudiante oriolano desplazado a Madrid, Severiano Sánchez Ballesta, hijo del maestro de obras Francisco Sánchez.

La Comarca. Número 261 – 9 de enero de 1904: A Madrid. Esta tarde marcha de nuevo a Madrid a reanudar sus estudios nuestro compañero de redacción Justo García Soriano. Feliz viaje.

La Comarca. Número 262 – 11 de enero de 1904: A Estudiar. En el mixto de Alicante salió el último sábado para Madrid a reanudar sus estudios nuestro joven amigo Severiano Sánchez. Salió acompañado del no menos amigo nuestro, el redactor de La Comarca, Justo García Soriano. Feliz viaje, buenas notas y… hasta el verano.

Ese año cumplía los veinte y lo citaron en el Ayuntamiento para, previo sorteo, incorporarlo al Ejército.

AMO. LJGS.

Pero Justo ya estaba en Madrid. Desde la capital, Kandal retomó la sección “Por estos madriles” como corresponsal de «La Comarca» con periodicidad semanal. En la primera crónica no pudo evitar el recuerdo de Orihuela y su romería de San Antón.

La Comarca. Número 270 – 20 de enero de 1904: Súbitamente se mudaron las decoraciones y otra vez, como si todo hubiera sido un sueño, me encuentro en Madrid, que en esta época del año, con sus días grises y húmedos y sus noches escarchadas y brumosas ofrece el aspecto de una fantástica ciudad submarina (…) Hoy, día de San Antón, se me llena la boca de saliva pensando con nostalgia en las ricas bolas que se estarán chupando en esa querida tierra…

… Y entré unas cosas y otras, el recién nacido año de MIL NUEVECIENTOS (sic) CUATRO, se escurre insensiblemente con la misma vertiginosidad  de sus predecesores, demostrándonos que la vida es un soplo o un sueño rápido que se desvanece cuando uno menos se figura. KANDAL

Tarjeta postal «Memoria de Madrid». Calle de Alcalá hacia 1904.

La Comarca. Número 276 – 27 de enero de 1904: POR ESTOS MADRILES. (De colaboración) En el reducido decurso de la semana última se han menudeado sabrosamente los cabildeos políticos como consecuencia de las pretéritas efervescencias recientes y como segura señal de encontrarnos en vísperas de la reapertura del Parlamento. (…)  Pero ¡bah! poca cosa se sacará del debate. Ya lo verán ustedes, el Sr. Maura responderá a todo lo que el discípulo aquel a su maestro: Maestro— Fulánez, ayer no asistió usted a clase, y esto lo conceptúo como una grave falta de desaplicación. Discípulo. — Señor maestro, es que… estuve malo. Maestro. — Hombre, lo siento. ¿Y qué ha tenido usted? Discípulo (haciéndose el descomido) —Pues desgana. KANDAL

En los últimos días de enero aparecieron también en «La Comarca» cinco poemas firmados por Justo. Y aunque escribieron al final de cada uno «Enero de 1904», todos se habían publicado ya en el «Diario de Murcia»: “La última trova” , “El ruiseñor”, “Las rosas amarillas” y “Sensaciones” en el año 1901; y “Suspiro” en 1902. Justo/Kandal subrayó este error días después.

En cuanto a su empleo de redactor en «Unión Republicana», no tengo noticias de que publicasen nada de Justo en 1904. No sé si tuvo algo que ver la disputa que tuvieron con «La Comarca». Desde la renuncia del doctor Madaria se había hecho cargo de la dirección José Santiago Gil «el andaluz”; pero éste dimitió también, dejando el semanario en manos de Pedro Turón Pastor.

Santiago Gil tuvo un enfrentamiento público con Rafael Rogel, flamante representante por los Republicanos Federales del distrito para la constitución de la región valenciana. «El andaluz» se atrevió a poner en duda su republicanismo en un editorial publicado en la primera plana de «Unión Republicana». Y el director de «La Comarca» le respondió de la misma forma. Transcribo fragmentos de ambas publicaciones.

Unión Republicana. Número 31 – 26 de enero de 1904: Teníamos entendido que, el inspirador hoy, o mejor dicho, el director de «La Comarca» era un convencido republicano. Confesamos que nos hemos engañado. Si así lo creíamos, era porque de sus labios, hemos escuchado en cien ocasiones protestas calurosas del más acendrado republicanismo. (…) Lo que ocurre es que mientras unos sacrifican su vida, su hacienda y su tranquilidad en aras del ideal y de la patria otros sacrifican su idea en aras del mezquino interés y de los materiales convencionalismos. Basta ya, y no olvide el colega que de consejos tenemos en casa un saco lleno.

La Comarca. Número 276 – 27 de enero de 1904: Para ir al grano, necesario es que me ponga al habla con el inspirador o director de «Unión Republicana»; porque el colega también tiene su mono sabio (…) ¿Eso dices tú, benditísimo Santiago? ¿Pero es que tú no te has mirado, no has visto que no puedes despreciar al más despreciable de los hombres? Cuanto menos a una persona que sí, es pobre, muy pobre, pero que sabe conservar la única riqueza que le legaron sus padres: la dignidad. (…) SOY REPUBLICANO FEDERAL desde que tengo uso de razón, que equivale a serlo toda la vida; lo seré siempre y por mi fe perderé cuando me la pidan, mi sangre…

Llegado el mes de febrero, Kandal no cumplió con su primera crónica madrileña semanal «tal vez por extraviarse en el camino»; y Rafael utilizó el espacio para recordar la proposición hecha por Justo de una calle para Agrasot.

Joaquín Agrasot. AMO. LJGS.

La Comarca. Número 285 – 8 de febrero de 1904: Hace tiempo publicamos un artículo debido a la pluma de nuestro compañero y entrañable amigo Justo García Soriano, en el que, impulsado por su probado patriotismo iniciaba la idea de poner el nombre a una de las calles de Orihuela, de nuestro paisano el laureado pintor D. Joaquín Agrasot, el que con sus méritos ha sabido honrar no solamente su nombre si no el del pueblo que le vio nacer que debe estar orgulloso de contar entre sus hijos a un eminente artista cuyas obras son apreciadas y celebradas en todas partes. (…) Por esta vez nos prometemos ser escuchados y que la idea de nuestro compañero García Soriano llegue a concedérsele la importancia que tiene viéndola realizada en muy breve plazo.

El día diez Justo ocupó medio diario. A la crónica habitual añadió “Un mentís”; una carta en la que Kandal hablaba en nombre de Justo como si fuesen dos personas distintas para corregir el error de fechas cometido con las poesías publicadas en enero.

La Comarca. Número 287 – 10 de febrero de 1904: POR ESTOS MADRILES. Ya pasó la ola; llevándose tras sí el murmullo ensordecedor de su resaca y dejándonos sumidos en la idiotez del que despierta de una pesadilla (…) ¿Duelos he dicho? No está mal. Son unas añoranzas de nuestras antiguas caballerías, que llevamos en nuestra sangre hidalga y balandrona. He dicho duelos y podía haber escrito desafíos  de honor. Siempre han estado de moda entre nosotros. A pesar de que pasamos por la nación más católica del mundo. (…) Por eso yo me admiraba no hace muchos días al oír congratularse a cierto sujeto porque unos jóvenes sabían con destreza tirar a florete y a sable según las infalibles y hábiles reglas de la esgrima, que es como congratularse porque se supieran asesinar por medio de reglas de aritmética.

En cambio, Alfonso XIII trata de ponerse en contactó de la juventud estudiosa. Así pareció demostrarlo ayer visitando la Universidad y confundiéndose entre los grupos escolares. No dejamos de suponer que esto sea un mero acto de propaganda monárquica, hecho con toda la picardía del mundo. Pero sea lo que quiera, la visita ha sido ejemplar y de excelente efecto.

Alfonso XIII a su salida de la Universidad Central. Febrero de 1904. La Ilustración Española y Americana.

No quería molestar más al paciente lector, pero, por juzgarlo de necesidad voy a copiar seguidamente mi anterior crónica que no publicó La Comarca, tal vez por extraviarse en el camino. Decía así:

UN MENTÍS. Sr. Director de La Comarca. Muy Sr. mío y compañero: Extemporáneamente me dedico a su diario por consolar a un triste. Me explicaré. Acaba de visitarme en este momento mi particular amigo Justo García Soriano que traía reflejada en su rostro la huella inequívoca de la contrariedad más enojosa; con el objeto exclusivo de suplicarme haga, sin tregua de tiempo, una rectificación que él juzga importantísima. Es así: En los números de su periódico que se editaron los últimos días del pasado Enero ha leído insertas varias poesías suscritas con su nombre y se ha indignado sobremanera al verlas fechadas con dicho pasado mes y presente año, siendo así, según me asegura formalmente, las escribió y las publicó «El Diario de  Murcia» allá por Marzo de mil novecientos uno (lo expreso con letras pues ya desconfío de la suficiencia aritmética de los cajistas o del corrector)…

… Quedan hechas públicas y patentes por juzgarlas de justicia y de derecho, las quejas contra La Comarca que, como a su corresponsal que soy en esta corte, me ha dirigido D. Justo García Soriano, las cuáles transmito a V., con lo que cumple con su deber más ineludible S. S. y afmo. KANDAL

Para el número 289 Justo redactó, en un brillante ejercicio de estilo, el deprimente relato de Pachín, un feo, humilde y enfermo basurero que al llegar a una barraca ve salir huyendo entre los huertos a un hercúleo muchacho.

La Comarca. Número 289 – 12 de febrero de 1904: Pachín el basurero (para LA COMARCA) (…) El raído monte del castillo soportaba en su declive, mirando al mediodía, el inmenso seminario con su fachada blanca y sus ventanitas enristradas, que semeja un gran trozo de panal vacío (…) Pachín había detenido su burra y, apoyado en el cuello lánguido y desmazalado del animal, examinaba fijamente el huerto y la barraca desde el camino. ¡Qué terrible ansiedad expresaban sus ojos apagados y tristes de enfermo!…

… Tras el ruido estridente de un cerrojo, la puerta de la barraca se abrió y en su dintel apareció un mozo gallardo y robusto como un Hércules, que se despedía cariñosamente de una joven hermosa y lozana como una nereida. Después corrió; huyó recatándose entre el ramaje de los naranjos hasta perderse en el confín remoto del huerto. Pachín no pudo reprimir un ¡ay! agudo y dolorido que se ahogó antes de salir de su garganta. Miró al cielo, agitó airadamente el  puño apretado y lloró largo rato tapándose la cara con el extremo de su blusa enlodada y rota. Justo García Soriano. Madrid. Febrero 1904.

En la crónica del número 291 trató los carnavales de la capital y el atropello de un insignificante huérfano. Abundando en el tema de carnavales y la gente humilde, para el siguiente número se inventó un relato moralista en el que un tipo que volvía resacoso de un baile de carnaval, descubría la eterna cuaresma que significaba la pobreza…

La Comarca. Número 291 – 17 de febrero de 1904: POR ESTOS MADRILES (De redacción) No obstante el intenso frío que nos ha vuelto a visitar, cuando ya le creíamos emigrado al otro hemisferio, los presentes Carnavales están produciendo gran animación en esta corte. (…)  Pero en medio de tanta alegría, también se ha registrado algún suceso doloroso, pues no se puede, nunca hallar cosa sin espina. Recorto la noticia de un periódico. «Luis Vidal Gutiérrez, de trece años, asilado en el Hospicio fue atropellado, en el paseo de la Castellana por el coche de la marquesa de Benamejí, resultando con varias heridas graves en la cabeza y en la pierna derecha. El cochero no fue detenido. El lesionado ingresó en el  Hospital de la Princesa»; va sin comentarios; el lector puede ponerlos a su gusto. Y mientras los españoles, que a nadie debemos nada, nos divertimos alegremente, los japoneses y los rusos se están rompiendo la crisma (…) Kandal. Madrid 15 Febrero 1904.

Carnaval en Madrid. Febrero de 1904. La Ilustración Española y Americana.

La Comarca. Número 292 – 18 de febrero de 1904: DESPUÉS DEL BAILE (para LA COMARCA) La fiesta de la locura llegó a su paroxismo. El lujo, la carne, el perfume, la luz, la música infundían una alegría febril y delirante. El baile vertiginoso, a compás de un vals arrebatador, agitaba todos los cuerpos con sacudidas nerviosas. Era el último «adiós» al Carnaval que se iba fugazmente. ¿Quién podía asegurar que le sobreviviría un año? Y ante esta advertencia de filosófico epicureísmo, aumentaba el furor de la orgía …

… Un bulto que vi junto a una puerta me sacó de mi ensimismamiento. Era una pobre mujer acurrucada en el umbral que abrigaba, arrebujado en un mantón andrajoso, un niño de pocos años. Al notar nuestra presencia, alzó la cabeza, extendióme su mano demacrada y me dijo con voz desfallecida: — Señorito, deme unos centimitos para esta inocente criatura. Movido de un arranque espontáneo, metí mis dedos en el bolsillo del chaleco y dejé caer una moneda en el regazo de aquella madre que invadía el frío …

… Y al recaer en mi silencio, volvió a mi memoria la mujer del umbral que me había pedido una limosna para su tierno hijito, y pensé largamente en la eterna cuaresma de los pobres… Justo García Soriano. Madrid.

En el 296 habló de la guerra ruso japonesa; mencionando la posibilidad de un futuro conflicto a nivel europeo que estaba sólo a una década de cumplirse; toda una premonición.

La Comarca. Número 296 – 23 de febrero de 1904: POR ESTOS MADRILES (De redacción). Coincidiendo con la entrada de la Cuaresma, ha caído sobre nosotros una plaga de sobresaltos y desasosiegos tan desveladores y terribles, que llevamos ya algunas noches los que nos preocupamos por la cosa pública, sin poder pegar un ojo; y eso que buena falta nos hacen el sueño y el descanso después de los pasados bailes y demás locuras del Carnaval. (…) Y según están las cosas, la conflagración internacional es un hecho inminente. ¡Dios nos coja confesados!

Por lo pronto ya se ha hablado en público de una alianza entre Rusia, Francia y Alemania en contra del Japón, a quien protege a vistas claras Inglaterra con todo su empuje. ¿Y nosotros, nuestra vieja España qué pito va a tocar en esta murga de todos los demonios? Aquí está el cuerpo del delito. ¿Ninguno? ¿Permanecerá neutral con una neutralidad prudente? ¡Qué más quisiéramos! (…) ¡Pobre España! ¿Quién sabe si la semana que viene serás una colonia inglesa? Aunque ingleses… nunca nos han faltado a los españoles. Kandal. Madrid 21 Febrero 1904.

La Guerra Ruso Japonesa. La Ilustración Española y Americana.

Por último le publicaron otro viejo poema titulado “El baño”. Esta vez iba debidamente fechado, en agosto de 1902, cuando fue publicado por primera vez en «El Diario de  Murcia».

Su tío Paco, con el apoyo del doctor Sarget, consiguió otra recomendación para Justo firmada por Trinitario Ruiz Valarino. Solicitaba para él un puesto de escribiente auxiliar de bibliotecas.

AMO. LJGS.

El Diputado a Cortes por Dolores. Madrid 21 de Febro. 904. Señores D. José Mª. Sarget y D. Francisco López. Mis queridos amigos: Tengo el gusto de decir a Vdes. que he recomendado con todo empeño al Ministro de Instrucción pública, a D. Justo García Soriano, para una plaza de escribiente auxiliar de Bibliotecas, y excuso manifestarles cuánto celebraría que el resultado de mi gestión fuese satisfactorio. Manden siempre a su afmo. amigo. TRINO.

En marzo, Kandal cumplió puntualmente con las cuatro entregas de “Por estos madriles”. En sus crónicas encontramos algunos párrafos que nos vuelven a demostrar la dimensión humana y política del personaje. También habló de Blasco Ibáñez; y de su teatral duelo con un militar al que llamó «tenientillo sinvergüenza». Éste le mandó a sus padrinos y don Vicente aceptó batirse. Transcribo amplios fragmentos de las cuatro entregas.

La Comarca. Número 303 – 2 de marzo de 1904: POR ESTOS MADRILES (De redacción). Aunque dispongo de escaso tiempo, no quiero dejar hoy de enviar mi «crónica» a La Comarca, si es que mis nervios me lo permiten, de suyo excitadillos y nada domables, más ahora con estas ráfagas de electricidad que agitan el ambiente, cargado con los miasmas precursores de las grandes tempestades.  (…) La muchedumbre indefensa que se encontraba en los alrededores del Congreso, contemplando la salida de los diputados republicanos; por el inmenso delito de ovacionarlos delirantemente fue vapuleada de una manera salvaje por los polizontes del conde de San Luis, que tenían órdenes  terminantes de su «amo» de dar duro y a la cabeza, como si el público fuera, un hato de borregos …

… Yo me encogí de hombros por toda respuesta, mientras enderezaba mi pobre sombrero abollado, que me lo habían convertido en un acordeón (…) D. Vicente Blasco Ibáñez se levantó y dijo: Lo ocurrido ayer es un hecho inicuo, una infamia, una verdadera canallada (…) Yo mismo recibí un golpe de un tenientillo sin vergüenza (…) Yo debo decir al ministro de la Gobernación que ayer recibí un sablazo, pero será el último, porque hoy traigo en el bolsillo un revólver con ocho tiros, y al primer guardia que me ponga la mano encima lo tiendo de un tiro. (…) Kandal. Madrid, 29 Febrero de 1904.

Vicente Blasco Ibáñez

Nueva carta de Rafael Rogel; esta vez con sobre y papel del «Café Europeo», el establecimiento de su hermano Juan. En ella le cuenta, entre otras cosas, la agonía y muerte del «Orcelitano», semanario cuyo último número había salido el 29 de enero.

Orihuela, 7 de marzo de 1904. Mi buen amigo Jelipe: Ante todo he de empezar pidiéndote mil perdones, por lo que para ti será una falta inexplicable e imperdonable por mi largo silencio, pero yo sé que después de darte mis explicaciones sabrás dispensarme… ¡qué puñetas! Entre nosotros nunca ha de haber resentimientos.

Es el caso, Justiyo, que a raíz de tu marcha me sucedieron cosas muy peregrinas, larguísimas de contar y que me reservo para cuando aquí pueda darte un abrazo. Bástate decir que marché a Caravaca (ignorando tus señas y esperando carta tuya), volví, me marché de nuevo; en fin, que en estas trapisondas y otras más curiosas y dignas de que tú, mi buen Jelipe, sepas de mi boca, se pasó algún tiempo, cayendo en falta y considerándote justamente indignado por mi mal proceder para con mi hermanico tan cariñoso, temí ¡perdón! que me salieras por peteneras y me mandaras a hacer leches, cosa que me hubiera importado tres pitos si se hubiera tratado de otro amigo que hubiese querido menos que a ti.

Sin embargo, cuando supe que se marchaba Enrique, le hablé para enviarte en su mano un memorial pero se marchó en el tren de la mañana (creyendo que se iría por la tarde) y me quedé peinado y sin horquillas. Con Villanueva me sucedió una buena cosa. Se lo dejaron los neos en las astas del toro por no sé qué cosas que sucedieron entre él y Pescetto. Yo me encontraba en Caravaca e ignoraba cuanto aquí sucedía.

AMO. LJGS.

Cuando me venía a Orihuela, días antes de Navidad, después de cerca de dos meses de ausencia, llegué a Murcia en el tren que pasa por Calasparra a las 12 y que llega allí a las 3 de la tarde. Llovía torrencialmente y como llevaba una pesada maleta, la capa y otros chismes, opté por esperar el tren que sale para Orihuela, refugiándome en la sala de espera.

Ya sabes que D. José me hacía el serio desde la hora feliz en que me separe de él; cuando llevaba un buen rato esperando en la estación y se acercaba la hora del tren, me lo veo entrar, y al verme hizo un signo de extrañeza, y adelantándose sin vacilar, exclamó tendiéndome la mano:

—¡Hola! … ¿De dónde sales? Y después de contestado por mí, echó mano al gran obsequio que tiene para los casos… ¡un cigarro de sesenta y cinco la cajetilla! Que rehusé, porque iba fumando. Entonces empezó a quejarse: «Ya ves Faelo, los neos han hecho una infamia, pero he sido yo el que los he echado, no me dejaban mandar ni en lo mío, me han hecho un periódico grande con telegramas, de muchos gastos, y ahora se me van a otra imprenta, y hacen otro dejándome a mí sin poder seguir esto y sin suscripciones, porque ellos me hicieron otra nueva de neos, que ahora me han quitado; yo me las arreglo con recortes, pero esto no puede ser, ¡ah! en nuestro tiempo íbamos mejor; el periódico era más chiquito y todos, blancos y negros, eran suscriptores y al menos… no se perdía  pero aún… si quisieras…».  

—Lo siento en el alma Pepe, (le hablaba con sinceridad) yo no puedo olvidar que he vivido contigo, que has sido mi amigo y que he intervenido en tus asuntos y que me he sentado más de una vez a tu mesa, pero no puede ser, no por falta de voluntad, sino porque mi estancia en Orihuela es corta, pues voy a pasar únicamente las Navidades. Y así vinimos departiendo en el tren, hasta que llegamos aquí, siendo esta, poco más o menos, la conversación que tuvimos.

A los pocos días, antevíspera de Navidad, me retiraba yo a mi casa, serían las seis de la mañana, después de una noche de juerga súper; no había hecho más que acostarme cuando llegó a mi casa un muchacho con un recado del administrador diciendo que fuera y me lo agradecería; pero no fui porque no estaba mi cuerpo, ni menos mi cabeza para ello; por la tarde me llamó de nuevo y me acerqué a última hora, redactándole dos o tres noticias, que él ya tenía hechas a su manera; día de los inocentes le hice de nuevo las noticias, en las que le di dos o tres pellizcos a los neos, pues él me lo pedía: un palo para los neos, que él era solitario a todo.

Créeme que le tengo mucha lástima. En fin, a última hora se atrevió a decirme: — ¿De qué hacemos el fondo mañana?; —Hazlo de lo que quieras; y ya no volví; el día último del mes, mató el periódico. 

Ya habrás recibido el nuestro; y como sé por tu papá que has conocido el paño, no es necesario te diga que el nuevo mañaco espera un poco de alimento tuyo, tan eficaz como necesario y urgente, si no quieres que me lo mate la anemia. Es independiente (para los efectos del margen) una nueva Comarca ¿sabes? Ponlo a la disposición de los antiguos amigos y colaboradores; a tu juicio y experiencia dejo las advertencias que quieras hacerles. Ni las noñeces de los neos, ni otra cosa que pueda espantar suscriptores, dando al traste con el periódico. Me falta papel. Te daré más explicaciones y, mientras tanto, ahí va un abrazo de tu Quijote.

(Párrafos escritos al revés en los márgenes superiores de las hojas): Aún sentía miedo al escribirte, pero tu papá me ha animado. Te reitero mi enhorabuena por la distinción que te hicieron tus profesores ¡duro! Para el verano, tenemos una expansión más, digo, para mí lo es. Soy yo el director y propietario y lo tiramos casa de Luis Zerón. Por lo menos tengo empeño que viva para que pasemos el verano.

La Comarca. Número 309 – 9 de marzo de 1904: POR ESTOS MADRILES (De redacción): Parece que todo corre parejas con el tiempo: siempre p’ atrás… «Marzo vuelve el rabo», como dicen por estas alturas; y lo que es en este año no ha venido a desmentir ese dicho del vulgo, pues desde que nos hallamos bajo su jurisdicción mensual, esta corte está convertida en una nevera con vistas a Enero o Diciembre y no cesa el cielo de correr y descorrer sus telones, cual tramoyista teatro de magia: nubes, lluvias, nieves, sol, aires y vuelta al principio. ¡Cuándo querrá Dios que podamos disfrutar las delicias de una apacible y encantadora Primavera!… Digo que revuelta como el tiempo anda también la política. Ayer un vendaval en las calles, hoy un chaparrón en el Congreso, mañana nieve en las cumbres del Poder, y siempre nubes, y siempre aires, y siempre revoluciones atmosféricas…

… La cuestión personal surgida entre el Sr. Blasco Ibáñez y el teniente de policía Sr. Alastuey, de que daba cuenta en mi crónica anterior, se llevó a término feliz la tarde del lunes de la semana pasada en una quinta famosa de estas inmediaciones. En presencia de los consabidos compinches y de un autorizado juez de campo, cambiáronse dos disparos entre los contendientes. Al segundo, la bala del Sr. Alastuey resbaló en la hebilla del cinturón de su adversario. Esta afortunada casualidad libró, sin duda, al batallador diputado de una herida de muy tristes consecuencias…

… Los periódicos de esta corte dan a conocer una estadística, que espeluzna. En el trascurso de quince días han fallecido de hambre y de frío en medio de la vía pública siete infelices. El hecho no puede ser más alarmante ni más escandaloso. En la capital de España, en el suburbio y en el emporio de las riquezas de la pompa, en este centro burocrático donde se acaparan los productos de todas las provincias y tanto se dilapida en cosas superfluas y en la satisfacción de concupiscencias torpes, en época precisamente que rige los destinos de nuestra nación un Gobierno que alardea de religioso y catolicísimo y promueve motines públicos por la elección de un alto prebendado, perecen de inanición y frío siete personas tiradas como perros en el fango del arroyo, sin que una mano cristiana les socorra con el pan necesario para llenar su estómago ni con el abrigo suficiente para cubrir sus carnes ateridas.

Cuando una sociedad presenta este síntoma de abandono y esta falta de altruismo, hay que darla por totalmente desahuciada y desconfiar en absoluto de sus fingidas virtudes convencionales y de sus hipócritas instituciones; y promulgar como única ley la violencia: el que tenga hambre, ya que no le dan por ningún otro medio el sustento que necesita para no morir, que robe sin ninguna clase de escrúpulos. A eso habremos de llegar por este camino. Kandal. Madrid. Marzo 1904.

Carta de José López Martín, administrador de «La Comarca». De los nombres que menciona, Richard Gans fue propietario de una empresa importadora dedicada a la venta de productos de origen alemán para las artes gráficas; especialmente tipos de letras y máquinas de imprimir. Posteriormente montó la «Fundición Tipográfica Richard Gans», que combinaba la importación con la fabricación propia en un edificio de dos plantas situado en la calle Princesa de Madrid. En cuanto a Juan M. Ferrer Savall, era el director de la cárcel y se anunciaba en «La Comarca» como agente corredor.

La Comarca. Diario independiente. Administración. Orihuela, 13-3-904. Querido Justo: Estoy queriéndote escribir hace tiempo, pero las ocupaciones no me lo han permitido; ahora aprovecho la ocasión. Deseo veas en esa si tienes algún amigo inteligente para que te acompañe y ver la máquina que me tienen ofrecida en Richard Gans, y las dimensiones fijas de ¿altura? y condiciones de ella.  Además la examinen bien; y vive este Sr. Calle de la Princesa, 63; le dices que vas a verla en nombre mío.

AMO. LJGS.

Tu papá está siempre en esta pasando el tiempo conmigo y con Rafael, y estamos esperando los documentos que faltan para ir como testigos del expediente tuyo. Ya te escribiré respecto a los despachos para el periódico. Muchos recuerdos de Rafael y míos para los amigos y colaboradores, y espero me contestes con lo que veas sobre el particular. Manda a tu amigo y compañero. José López.

Dile en nombre mío a Richard Gans, si el tipo que pedí me lo remite. Vale. Nota: Me dice el jefe de la cárcel, Don Juan M. Ferrer, que no has tenido la atención de contestarle a su carta. Vale.  

La Comarca. Número 314 – 15 de marzo de 1904: POR ESTOS MADRILES (De redacción). Por no molestar tanto a los lectores de La Comarca con la enojosa monotonía de nuestra política  ramplona e histrionesca, seré hoy breve, ciñéndome a consignar por encima las notas de actualidad más culminantes. Ya está anunciado oficiosa y oficialmente el viaje de nuestro monarca a Vigo con objeto de saludar a Guillermo II emperador de Alemania que viene a visitar algunos puertos de nuestra península. (…) Oiréis hablar mucho de justicia, de regeneración, de legitimidad, de religión, de protectorado, de caridad, de libertad, de orden….

Mentira, mentira y mentira: todo es jarabe de pico. Solamente hay debajo de esa cháchara melosa, ambición, orgullo, pedantería, negligencia, favoritismo, falsedad, chanchullos y componendas y por todo código y por todo derecho el que consigna en la cómoda ley del embudo (…) pongan dique seguro los que pueden hacerlo, contra la avaricia sin límites de esos acaparadores sin conciencia, que sólo procuran que engorde su bolsa, pues de lo contrario habrá de sobrevenir pronto e incontrastablemente el cataclismo, amenazando la demacrada y horrible figura del hambre cubrir los pueblos con su fúnebre manto de desolación y de luto. Kandal. Madrid 13 Marzo 1904.

La Comarca. Número 319 – 22 de marzo de 1904: POR ESTOS MADRILES. (…) Ayer mañana llegó, procedente de Barcelona, un tren fúnebre que conducía los sagrados restos de aquellos gloriosos mártires de la patria, defensores heroicos de Baler, en el archipiélago filipino. Esas reliquias  tristes e inmortales de las víctimas resignadas del decoro nacional, despojos de una guerra inicua y sangrienta, que han vuelto a España a sepultarse en el regazo cariñoso de la madre (…) ¿De política qué? Pues… casi nada. Que continúa el Congreso convertido en el tradicional «mentidero de Madrid» y en el famoso «corral de la Pacheca»… Kandal. Madrid, 19 de Marzo de 1904.

En el mismo mes, «La Comarca» publicó también su relato “El regimiento que pasa (apuntes del natural)”.

La Comarca. Número 321 – 24 de marzo de 1904: EL REGIMIENTO QUE PASA… (APUNTES DEL NATURAL) (Para La Comarca). Rebosaba la anchurosa y espléndida calle una multitud alegre que bullía en las aceras regodeándose con los efluvios calientes y luminosos del sol recién nacido. (…) Bizarros y briosos, en uniforme conjunto, marcaban los soldados su paso de marcha al compás de los redobles sonoros de los tambores y de las armonías de la música. El abigarrado pelotón de trajes azules y rojos deslumbraba la vista. Los machetes de acero resplandecían levantados en las puntas de los fusiles, oscilando como mar ondulante.  La bandera gualda daba al aire, en pliegues flotantes de raso, sus vivos colores de fuego. Era el pabellón, la insignia cariñosa de la patria… Y todas las cabezas se descubrieron saludándola respetuosamente: ¡Viva España! (…) Los clarines volvieron a alborotar con sus sonidos ásperos y agudos; y entre el confuso rumor de las cajas y de los tambores, fue perdiéndose a lo lejos el regimiento que pasaba… Justo García Soriano. Madrid y Marzo de 1904.

Según reza en el matasellos, esta carta sin fecha enviada por su padre, es de la segunda mitad de marzo.

AMO. LJGS.

Escribe diciendo si has recibido mi carta de fecha 16 de los corrientes en la que acompañaba un talón del ferro-carril para que sacaras un bulto compuesto de tu traje, unos botines de color, dos camisas, dos calcetines, una elástica y dos pañuelos; también dirás si te has examinado ya. Todos seguimos buenos, y deseamos que tú estés lo mismo. Escribe pronto que deseamos saber de ti.

Semana Santa en Orihuela a principios del siglo XX.

El 30 de marzo «La Comarca» lanzó un especial de Semana Santa; pero al no haber recibido el trabajo de Justo, Rafael Rogel tiró de un poema titulado “Pasionaria”, ya publicado en la semana santa de 1902 en «EL Labrador». El artículo que llegó con retraso se publicó el 2 de abril. Como siempre, no dio puntada sin hilo en su idea de un Dios justo y misericordioso.

La Comarca. Número 326 – 2 de abril de 1904: DIOS ES AMOR (Para La Comarca) (…) Suprimid mentalmente la revolución psicológica efectuada por Jesús con las armas únicas de sus palabras de ternura y el solo sacrificio de su propia persona, y habréis borrado totalmente las huellas de la verdadera religión y la humanidad aún seguiría sumida en el caos tenebroso del gentilismo. Ved a Jesucristo enseñando a los hombres a rogar a Dios llamándole «Padre nuestro», y sólo en estas dos palabras encontraréis condensado, en síntesis admirable, el sistema perfectísimo de todas sus doctrinas de amor, último paso que nos conduce a la meta del progreso moral. (…) todos somos hermanos con iguales derechos y con iguales gracias para alcanzar sus beneficios y su gloria. Él nos libertó de la tiranía de la culpa, nos grabó el decálogo en los corazones como norma a que han de sujetarse nuestros actos y nos dio el libre albedrío, cuya reguladora es la conciencia encauzada por la razón. (…) ¡Hasta cuándo, oh Dios de bondad y de amor, consentirás que los fariseos y los profanadores trafiquen en tu templo! Justo García Soriano. Madrid y Marzo de 1904.

Como certifica su padre, la carta anterior fue contestada por Justo; pero no he encontrado el borrador. Por la siguiente sabemos que el Ayuntamiento de Orihuela no pagaba a su padre y tuvo que refugiarse con la familia de Murcia. Conociendo a Justo, le pide encarecidamente que no lo haga público a través de la prensa para no agravar el asunto.

Orihuela 2 de Abril de 1904. Querido hijo Justo: todos estamos buenos y deseamos que tú estés lo mismo, recibí tu carta y quedamos enterados, sintiendo que no haya llegado a tiempo tu artículo para publicarlo en el extraordinario, como verás, habiendo recibido Villanueva el jueves santo tu artículo un día después, o sea el miércoles santo, quisiese publicarlo el primer día hábil de periódico, pues como sabes los días festivos no se publica, es una buena cosa, como tuya que va a gustar mucho, también ha recibido la crónica; no sabemos a qué será debido el retraso.

Anoche nos remitió tu tío Filomeno con el mozo de la viuda de Brú (Filomena Navarro) cuatro pesetas para que nos marchemos mañana con el tren barato a Murcia, a pasar allí 3 días; cuesta el billete de ida y vuelta una peseta con 20 céntimos por cada uno; mucho sentimos que tú no estés aquí; el aceptar esta invitación es porque no tenemos un céntimo, y veremos si podemos sacar algún dinero para mandártelo, pues en la oficina me deben 3 meses y no hay esperanza de que me paguen, todo lo gastan en otras cosas, y al pobre empleado lo dejan perecer, sobre 3000 pesetas importa la procesión del entierro de Cristo, son primero estas fiestas que pagarnos.

Imagen Santo Entierro. Colección Javier Sánchez Portas.

No quiero que hagas uso en tus escritos para nada de esto que te digo, pues no nos conviene; salud que nos dé Dios que ya veremos. Recibe los recuerdos de toda la familia y amigos, y sabes que te quieren de todo corazón tus padres JUSTO y RAMONA. Recibe un abrazo de tu hermana Milagro. Rogel ha recibido tu carta dice que pronto te contestará. Lo mismo me ha dicho Villanueva. Nosotros el martes 5 del corriente en la tarde volveremos de Murcia. Te escribiré al día siguiente.      

El 5 de abril le publicaron su última crónica «Por estos madriles», que llevaba el subtítulo «Taurofilismo». Os dejo unos interesantes fragmentos.

La Comarca. Número 327 – 5 de abril de 1904: POR ESTOS MADRILES. TAUROFILISMO (Fruta del Tiempo) Para la Comarca. La empresa del circo taurino de Madrid ya ha publicado el cartel del primer abono de esta temporada. Luce en su repertorio la espuma y la flor y nata de la gente de coleta y es, según afirman los inteligentes, de trapío, de buten, de chipén y de mistó. (…) La rebosante plaza, que nos recuerda los circos o anfiteatros romanos y las luchas de gladiadores, la función bárbara y nacional, la fiesta de la sangre y del degüello, ante cuyo espectáculo salvaje, horroroso y nauseabundo ruge y palmotea de placer el populacho embrutecido, agitándose en graderías, en palcos y en mesetas…

… Los días de toros son nuestros días clásicos, nuestros días nacionales oímos decir constantemente por personas que se llaman ilustradas y cultas. Sí, son los grandes días, los días en que hacen su agosto los prestamistas y las casas de empeño. Lo dice el cantar del vulgo: En España no hay dinero, pero sí mucha ignorancia: para toros y comedias pesetas en abundancia. Kandal. Madrid y Marzo de 1904. 

De manera providencial, en la primera quincena de abril, Justo recibió de su padre cuarenta pesetas que le permitieron cambiar de pensión. Y se preguntaba de dónde habían salido…

AMO. LJGS.

Madrid, 15 de Abril de 1904. Mis queridos papás: he recibido vuestras dos cartas, una fechada el 8 y la otra el 13 del presente mes, aquella acompañada de la libranza del Giro de diez pesetas, y esta de otro de treinta, dinero que ha servido para ayuda de mi tranquilidad, pues me hallaba metido en tan intrincado laberinto de apuros, que pensé que iban a dar conmigo al traste. Ahora me encuentro más descansado, por lo que doy gracias infinitas a Dios, que parece que comienza a apiadarse de mí. Lo que es menester que no se canse de protegerme.

Con vuestro auxilio he podido mudarme de casa, y ahora vivo en la calle de Arlabán, núm. 11, piso entresuelo, interior, centro. Es esquina a la calle de Cedaceros y, como veis, muy buen sitio. El cuarto es pequeño y bastante obscuro; pero está muy acomodadito y es muy barato. La casa es de un marqués que vive en ella. El domingo próximo haré por mandar una crónica y algún otro trabajo a “La Comarca”; aunque ahora puedo disponer de poco tiempo, pues están encima los exámenes y son cinco asignaturas como cinco carreras cada una y no es cosa de descuidarse. Este verano, si Dios quiere, cuando esté libre de obligaciones, me dedicaré por completo a “La Comarca”. Lo primero es lo primero, como decía Pero Grullo.

Decidme si os han pagado algún mes de los que os adeudan en la oficina; y si no, quién os ha prestado las treinta pesetas que esta última vez me habéis enviado. Contádmelo todo y no ocultarme nada, que así os lo hago yo de mis cosas. Decidme quién es el santo que ha hecho el milagro, que me muero por saberlo, y encargadle en vuestras súplicas que no me eche nunca en olvido, pues buena falta me hace la ayuda del cielo. Gracias, gracias… Devolved mis recuerdos a la familia y a los amigos, que de mí se acuerdan, y haced presentes mis afectos a mi hermana. Os envía un abrazo muy fuerte, muy fuerte, vuestro hijo JUSTO.     

Justo García Soriano. AMO. LJGS.

En su carta prometía dedicarse en cuerpo y alma a «La Comarca» en cuanto terminase los exámenes; pero el 23 de abril, su buen amigo Rafael Rogel abandonaba la dirección y redacción; y el citado diario daba un vuelco a su línea editorial.

La Comarca. Número 342 – 23 de abril de 1904: Separado. Ha dejado de pertenecer a esta redacción D. Rafael Rogel Rech.

A partir de ese momento se enfrentaron directamente a republicanos y liberales atacando a las publicaciones “Unión Republicana” y “El Diario Orcelitano” con nuevos colaboradores como Luis Ezcurra Sánchez o “La castiza pluma del marqués de Lacy”.

Desde Madrid, Antón del Olmet, uno de los más asiduos y prestigiosos colaboradores, dejaba el diario en mayo al igual que Justo; al que ya sólo le publicaron un pequeño relato escrito en abril con el título “La Ingratitud”.

La Comarca. Número 352 – 6 de mayo de 1904: LA INGRATITUD (DE COLABORACIÓN) No sé si fue un sueño o una alucinación. Lo cierto es que la vi en toda su espantosa desnudez, erguida, insultante, soberbia con una vanidad loca, con un orgullo sensato, rompiendo resueltamente las espesas y traidoras mallas de su hipocresía miserable. (…) Un anciano de grave aspecto y de crecida barba, que el invierno de la vida había cubierto grandemente de nieve, me dijo con prudencia y amabilidad encantadoras: Mira, esa criatura repugnante es la Ingratitud. Haces bien en reírte, pues no debes prestar atención ni dar oídos a sus bellaquerías. Es un animal hediondo. Guárdate de la ira y procura no descender hasta el lodo donde se revuelca. (…) ¡Víbora de la ingratitud, te conozco! Ciegamente has querido clavar en mis carnes tu diente ponzoñoso; pero mi planta vigorosa aplastará tu cabeza verde y maligna de reptil… Justo García Soriano. Madrid y Abril de 1904.

Un tal “Marco Tulio” se encargó de la corresponsalía en la capital con una nueva sección titulada “madrileñas”. De los antiguos columnistas que acompañaban a Rafael, sólo se quedó Juan Sansano, ganando protagonismo con sus poesías religiosas y una nueva sección: «Los martes de la Comarca».

Libre de su responsabilidad periodística, Justo intensificó sus estudios. No se trataba de aprobar; para mantener las becas necesitaba calificaciones brillantes. Y estas acabaron llegando. La noticia de su triunfo apareció publicada en varios periódicos.

El Diario Orcelitano. Número 89 – 27 de mayo de 1904: Nuestro muy querido amigo D. Justo García Soriano ha sufrido ya en la Universidad de Madrid los exámenes en el tercer año de Filosofía y Letras, obteniendo las honrosísimas calificaciones de sobresaliente en las asignaturas de Latín Vulgar y de los tiempos medios, Árabe y Paleografía, con tres matrículas de honor; y la de notable en Literatura Española. Ha obtenido pues tres matrículas honoríficas. Nuestra calurosa enhorabuena a “Justico” por su triunfo y muy particularmente a sus padres respetables amigos nuestros.

El Liberal de Murcia. Número 668 – 30 de mayo de 1904: ORIHUELA (por correo) Estudiante aprovechado. D. Justo García Soriano que sigue en la Universidad de Madrid la carrera de Filosofía y letras, ha obtenido un nuevo triunfo escolar en los exámenes de prueba de curso del presente año, mereciendo tres notas de sobresaliente en las asignaturas de Latín vulgar y de los tiempos medios, árabe y paleografía, con matrículas de honor y la de notable en literatura española. Felicitamos al señor G. Soriano, y a sus padres, que puedan estar orgullosos con hijo tan aprovechado.

Unión Republicana. Número 45 – 10 de junio de 1904: Damos nuestra más cordial enhorabuena, a nuestro muy querido amigo y correligionario Justo García Soriano, el cual, ha obtenido brillantísimas notas y tres matrículas de honor en la Universidad de Madrid donde cursa sus estudios de Filosofía y Letras.

Matrículas de Honor en 1904. AMO. LJGS.

Antes de llegar a Orihuela, un nuevo rotativo local se interesó por su pluma. A finales de julio estaba de vuelta. Y el recluta García Soriano conseguía librarse del servicio militar.

El diario orcelitano. Núm. 110 – 22 de junio de 1904: El viernes se espera en esta ciudad la llegada de nuestro joven amigo el aprovechado estudiante de filosofía y letras Justo García Soriano, que ha retardado su regreso en las presentes vacaciones, por hallarse traduciendo en la biblioteca nacional, unos documentos árabes que tienen gran relación con nuestra patria chica y de cuya fiel traducción gozarán las primicias los suscriptores de El Diario.

El diario orcelitano. Núm. 115 – 30 de junio de 1904: Hemos tenido el gusto de saludar entre nosotros a nuestro querido amigo D. Justo García Soriano, que ha regresado de Madrid. Bienvenido.

El Liberal. Núm. 700 – 1 de julio de 1904: De vacaciones. Ha regresado de Madrid, en donde con el mayor aprovechamiento está cursando la carrera de Filosofía y Letras, nuestra compañero en la prensa D Justo García Soriano, al que enviamos nuestro saludo de bienvenida.

Agosto de 1904. Exceptuado del Servicio Militar. AMO. LJGS.

Durante el mes de agosto colaboró brevemente con «El diario Orcelitano»; donde le ofrecieron publicar una investigación histórica que llevaba entre manos. Dividido en dos partes, los días 16 y 17 de agosto de 1904 apareció un trabajo de Justo García Soriano sobre la Feria de Orihuela.

Tres años después, «La iberia» le publicaría un nuevo estudio sobre el mismo tema, más amplio y completo, dividido en varias entregas. Para los interesados, he unido todo el trabajo en un monográfico al que se puede acceder simplemente pulsando sobre la siguiente imagen.

Enlace al estudio sobre La Feria de Orihuela.

«El Diario Orcelitano» le publicó también un poema titulado «El Baño»; que ya había salido en prensa dos veces; la primera en 1902 en el «Diario de Murcia»; y la segunda en febrero de ese mismo año en «La Comarca».

Luis Ezcurra, poeta adolescente, se había hecho cargo de la sección literaria de «La Comarca»; en la que analizaba, con bastante ironía y mala baba, las poesías de otros autores locales. Y aquel día le tocó a Justo. No era la primera contestación que recibía a su «crítica literaria»; pero Justo era mucho Justo cuando se trataba de responder a una ofensa y defender lo suyo. La publicación no tiene desperdicio:

El diario orcelitano. Número 167 – 31 de agosto de 1904: Ir por lana… Un cándido rorro, un insignificante bebé está haciendo supremos, ridículos esfuerzos para molestarme. Es un microbio infeccioso que pasa desapercibido a la simple vista, y que al verse humillado en su insignificancia, aguijoneado por la envidia y la soberbia, agita con furia infantil unas sonajeras para llamar la atención. ¡Risible insensatez de criatura! ¡Lástima de tiempo, tan miserablemente perdido! Es inútil ningún provocativo insulto, ningún conato de agresión, ningún reto quijotesco, lograrán nunca privarme de mi indestructible impasibilidad británica …

… El nombre del criticastro es Luis Ezcurra, el propio individuo que, hará cosa de un año, en el paroxismo de la ira, en el espasmo de la indignación, a causa de una atinadísima censura sobre unos versos pésimos (publicados por la tolerancia de una persona incompetente), que le dirigió «La Verdad», periódico católico de Murcia, llamaba al crítico ser estúpido.(…) Este «petit maitre», este aristarquillo ha osado hacer una insulsa y chabacana parodia de un pobre soneto mío (…) lo cual demuestra que el Sr. Ezcurra es digno discípulo de los jesuitas, que no tienen más armas ni más argumentos que el insulto cobarde y embozado y el ataque innoble y traidor, al tiempo que desdice del nombre de sus buenos padres y desdora la escogida educación que le dieron. Por otra parte, no me extraña que al Sr. Ezcurra, tal vez por circunstancias de edad o por inclinaciones antinaturales de su sexo, no le conmueva el bello y hasta sublime espectáculo de la hembra …

… Gran ayuda le prestaría, para la fácil consecución de este fin, el abandonar para siempre la redacción de «La Comarca», que de algunos meses a esta parte se ha convertido en un libelo virulento e infamatorio, que está escrito con los pies y que no debiera leer ninguna persona decente y de buen gusto (…). Reitérele al Sr. Ezcurra la actitud de indiferencia y desprecio que adoptaré a cualquier otra alusión que me haga; (…) si persiste en querer molestarme y sus injurias llegan al extremo de conseguir que me descomponga y dé al traste con mi paciente y discreta prudencia, llevaré el asunto al terreno privativo buscando a personas que respondan por sus ligerezas de niño. Por lo demás, amigo y servidor, Justo García Soriano.

Luis Ezcurra. AMO. LJGS.

Luis Ezcurra Sánchez, valenciano de nacimiento y oriolano por convicción, era hijo de militar navarro y madre granadina. Trasladado el padre a Orihuela cuando Luis tenía siete años, estudió con los jesuitas en Santo Domingo y su vocación literaria y poética fue, como la de Justo, muy precoz. Ezcurra sostuvo esta disputa siendo todavía un quinceañero; de ahí que Justo, con veinte años cumplidos, le llamase “insignificante bebé”.

La comarca. Número 448 – 1 de septiembre de 1904: Mi contestación. ¡Desgraciado de mí «cándido rorro» «insignificante bebé» porque mis «sonajeras» han sido oídas y se pretende sofocar su sonido! ¡Lástima de tiempo tan miserablemente perdido!»… Mas no…. mis versos, no contienen, ningún provocativo insulto, ningún «conato de agresión». Ni mi crítica es mala crítica. No crea el lector, que soy yo el que dice lo anterior, no, esto lo afirma sin reparar en ello quizá, en su artículo «Ir por lana » Justo García Soriano, y voy a demostrarlo.…

… ¿Cuándo le han enseñado los jesuitas a usar de el «insulto cobarde y embozado» ya que él ha sido discípulo de ellos? (…) Creo sería más en consonancia con los sentimientos de que blasona, el mostrarse agradecido a los jesuitas a quienes debe parte de la enseñanza que tiene, gratuitamente por supuesto, o al menos mostrar cortesía y buenos modos. Despójese del carácter de desinteresado consejero; no soy tan «bebé» como supone y tengo atestiguado (no pecaré de «hipocresía orgullosa») que sé lo que me digo. No obstante siempre agradeciendo al Sr. G. Soriano me repito su humilde servidor. Luis Ezcurra Sánchez.

En su réplica, intentó ofender a Justo recordándole su condición de alumno «gratuito» de los jesuitas. Después fueron amigos, como demuestra una carta que transcribiré cuando lleguemos al 1920. Pero no adelantemos acontecimientos.

«El Diario Orcelitano» desapareció con el número en el que García Soriano contestó a Ezcurra. En cuanto a «La Comarca», convertido en diario católico y feroz altavoz antirrepublicano, aguantó hasta noviembre.

Justo lo calificó como un «libelo virulento e infamatorio que está escrito con los pies y que no debiera leer ninguna persona decente y de buen gusto». La respuesta editorial a esta afirmación fue la siguiente:

La comarca. Número 448 – 1 de septiembre de 1904: Que conste. No ambicionamos, es decir, nos molestarían las alabanzas del señor García Soriano y correligionarios, pues indicaría pensamos como ellos. Así es que si dicho señor se ha propuesto molestarnos al calificarnos como lo hace, se equivoca, pues por descontado teníamos su vituperio. En cambio nos heriría en lo más íntimo merecer de nuestro Ilustrísimo Prelado el dictado de blasfemo.

El 16 de agosto trasladó redacción e imprenta desde la Mancebería a la calle de Almunia; y en septiembre cambió el formato del papel y añadió el subtítulo “Diario de la noche”.

La Comarca 1904.

Justo García Soriano tomó el tren de vuelta a Madrid a finales de septiembre. Y no tengo constancia de que publicase nada en el último trimestre de 1904.

El Liberal. Número 785 – 24 de septiembre de 1904: A MADRID. Esta mañana ha salido para Madrid, donde piensa continuar sus estudios de Filosofía y Letras, D. Justo García Soriano. Feliz viaje y suerte.

El 28 de octubre «La Comarca» perdió la nocturnidad y volvió al subtitulo “Diario Independiente”, bajo la dirección de Antonio Pescetto Balaguer. Pero sólo aguantó tres días. El 2 de noviembre veía la luz el último número de aquel diario fundado con tanta ilusión por Rafael Rogel con la colaboración de su buen amigo Justo García Soriano.

A falta de publicaciones, disponemos de algunas cartas de su padre que paso a transcribir. Por ellas sabemos del interes del padre Furgús por el árabe; y que Justo tuvo otro de esos largos resfriados que lo mantuvo de nuevo en cama.

Orihuela 20 de Octubre de 1904. Querido hijo Justo: hemos recibido tu carta y vemos con gusto que ya estás bueno del constipado, procura cuidarte mucho del frío y en particular de los aires colados. Se encuentra en ésta desde el Domingo en la noche, y procedente de Alicante, Don Luis Asín y Palacios, hermano de tu profesor de Árabe, Don Miguel, el cual se presentó en casa el lunes 17 del actual, preguntando por ti.

Tu mamá le dijo que te marchaste a Madrid, el 22 de septiembre próximo pasado, entonces bajé yo al entresuelo, y se dio a conocer diciéndonos que era hermano del profesor de Árabe que tuviste tú el año pasado, nos dijo que te conoce, y que te quería mucho su hermano por lo aplicado que eras y que eres, además nos dijo que se dedicaba en el negocio de la venta de máquinas de escribir; que él no conocía a nadie en esta localidad, y yo me ofrecí gustoso a acompañarle donde quisiera, de lo que se alegró mucho, entonces le acompañé al Colegio de Jesuitas, y allí vendió una máquina de escribir, por el precio de 650 pesetas y otra de litografía, de esta no sé el precio.

Museo de antigüedades de Santo Domingo. Julio Furgús. Postal fotográfica.

Estuvo hablando con el padre Furgús, es decir, estuvimos hablando con él, este me preguntó por ti, pues sabe que yo soy tu padre, le dijo al señor Asín, que es muy aficionado al árabe, que sabía que su hermano era Catedrático de la Universidad Central de dicho idioma, que le agradecería que lo pusiera en relaciones con él, para dicho objeto, y el señor Asín se lo prometió, luego fue a ver al Obispo, y desde palacio se fue al seminario, donde quedó encantado de ver la vista de esta hermosa vega. Por la noche se empeñó que le acompañara a cenar en la fonda de España, y que tomara café en el que hay en los hostales; por todo esto le di las gracias, y me dijo que por nada tenía que darle las gracias.

Creo que esta tarde o mañana se marcha a Murcia. Yo le he escrito a tu tío Antonio, recomendándoselo, también le he dado al señor Asín las señas de la casa donde tu primo Perico vive; todo esto se lo puedes decir a su hermano, Don Miguel, en fin, que es un cumplido Caballero muy simpático y muy fino; esta mañana ha estado en casa a despedirse, y se ha marchado en el tren de las 9 a Murcia, de allí marchará a Águilas.

Sin más, recibe los afectos de toda la familia y amigos, y tú sabes cuánto te quieren tus padres. JUSTO y RAMONA. Recuerdos a Eugenia. D. Luis Asín se ha hecho amigo de los Jesuitas y se va a poner por escrito en Árabe, en correspondencia con su hermano Don Miguel el padre Furgús que sabe algo del idioma Árabe; tú procura estar bien con D. Miguel Asín, que te servirá mucho en unas oposiciones. (Con otra letra) Recibe un abrazo de tu hermana Milagro. Besos de los gatitos y estelita está muy crecida.    

Sin esperar a recibir respuesta, cinco días despues don justo le volvió a escribir. Como padre estaba muy preocupado por la significación anticatólica y republicana que había adquirido el joven periodista en Orihuela. Y encima, los de Unión Republicana, que no habían dado señales de vida en todo el año, aparecían buscándole problemas.

Va un sello. Orihuela 25 de Octubre 1904. Querido hijo Justo: sin ninguna tuya a que referirme, ésta tiene por objeto el manifestarte que ayer tarde en la Estación férrea estuve hablando con Turón, el hijo de Don Eustaquio, y el hermano de Manolón, el Director de Unión Republicana, y me pidieron la señas de tu casa para escribirte acerca de un artículo que publicó dicho periódico referente a la confesión, y lo ha denunciado el Teniente de Alcalde Sr. Madaria, porque el alcalde se encontraba en Madrid.

Esos señores Republicanos no se acuerdan de ti nada más que cuando se encuentran en un apuro, y tú no estás por eso, y por lo tanto, si te escriben en ese sentido, tú debes contestarles diciendo que no puedes dedicarte más que a tus quehaceres para ganarte la vida y estudiar muchísimo que llevas siete asignaturas y te falta tiempo para todo; que lo sientes pero que no puedes hacer otra cosa, que es el último año de tu carrera y te falta lugar; estos señores se han portado contigo muy poco decente, así que se gobiernen ellos como puedan, pues no parece sino que te quieran comprometer, no teniendo ninguna utilidad ni beneficio, antes al contrario, nada bueno. Yo te suplico no te comprometas por nada con esos señores, pues comprenderás que un padre no quiere más que el bien para su hijo.

Recibí las notas que me mandaste y la carta para D ª. Juana Martínez, a su debido tiempo la tuvo en su poder; se me olvidó decírtelo en mi anterior. Aún continuamos en el mismo estado de estrechez que antes, pues en la oficina no dicen esta boca es mía; por eso el Alcalde ha estado ahí unos días, le acompañó Rufino Gea, creo que han hablado con Capdepón y Ballesteros, y estos los presentaron a Maura; no sabemos más. Todos estamos buenos y deseamos que tú continúes lo mismo. Recibe los recuerdos de la familia y de los amigos y sabes que de corazón te quieren tus padres. JUSTO y RAMONA.

Dime si has visto a tu profesor D. Miguel Asín, y si le has dicho que estuvo en esta su hermano. No te echo en olvido; en el momento tenga algún cuarto, te los mandaré, buena falta me hacen; se me ha quitado el sueño. Escribe pronto. Recuerdos a Eugenia.  Milagro no te escribe porque en este momento está hablando con su simpático ¡NOVIO! Recuerdos me da para su hermano, que eres tú. Unión Republicana la imprimen en Murcia, pues a Zerón no quieren los ateos que la imprima, porque no se condene… farsa.         

No he encontrado nada durante los meses de noviembre y diciembre de 1904; sólo esta carta sin fecha; aunque por el contenido y la nueva dirección podemos datarla en la segunda mitad de noviembre.

AMO. LJGS

Querido hijo Justo: acabo de recibir tu carta, y nos alegramos que te hayas levantado ya; lo que has de hacer es cuidarte mucho para evitar una recaída, que nunca son buenas, por lo demás ya irás tomando fuerzas pronto, comiendo con prudencia. Adjunto hallarás una libranza del Giro Mutuo por valor de cuatro pesetas, no puedo mandarte más por no tener más cuartos.

Me extraña que no me digas nada de haber recibido una carta que te escribí con fecha 15 del corriente, en el que te incluía un recibo del sorteo de Lotería de navidad que le compré a Villanueva en dos pesetas, del décimo que le mandaste cuando te fuiste a Madrid a fines de septiembre último de este año.

Contéstame enseguida diciéndome lo que ocurre. Sin más recibe los afectos de todos, todos y sabes que de corazón te quieren tus padres. JUSTO Y RAMONA. Recuerdos a Eugenia y a Luis. Cuando escribas, ponme a mí la carta aparte, pues no quiero que se entere tu tío Antonio de lo que no le importa.  

Era la cuarta dirección en menos de tres años. Recordemos que Justo había pasado por la calle de la Bolsa, por el Paseo del Prado, por Nuñez de Arce y se acababa de instalar en un modesto cuarto de la calle Arlabán.

Madrid. Nevada de noviembre de 1904.

No sabemos si curó bién su eterno resfriado. A finales de noviembre de 1904 cayó en Madrid la mayor nevada de la que se tienen registros; tanto por su duración como por las cantidad de nieve acumulada; la capital quedó completamente incomunicada e intransitable: sin tranvías, sin teléfonos, sin telégrafo…. Justo lo debió de pasar muy mal.

Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.