Justo García Soriano 7. 1905.

Capeando temporales y con más éxito del que podían prometerme mis circunstancias, terminé mi carrera. En 1905 me licencié en Letras en la Universidad Central. Mediante oposición, obtuve el premio extraordinario y el Rivadenegra. Al año siguiente cursé el doctorado. A diferencia de otros que imitando a Fray Gerundio se dejan los estudios para hacerse poetas, escritores o periodistas, yo abandoné con mucha pena los versos y los artículos para hacerme buen estudiante y obtener un título que me proporcionara competencia y cultura.

Justo García Soriano. «Noticia crítica y autobiográfica».

1605-1905. III Centenario El Quijote

Año 1905.

El año de 1905 fue muy especial para nuestro biografiado. No había sido un camino fácil; pero el talentoso muchacho que desde Orihuela había llegado a la Universidad Central de Madrid a finales de 1901, culminaba su carrera de Filosofía y Letras con los más altos honores.

En mayo se cumplían trescientos años de la publicación de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, novela reconocida en todo el mundo de la que García Soriano, cuatro décadas después, preparó su propia y cuidada edición junto a su hijo Justo García Morales; además de un estudio sobre el tema, titulado «Los dos «Don Quijote» : investigaciones acerca de la génesis de «El ingenioso Hidalgo» y de quién pudo ser Avellaneda». 

El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Editado por Justo García Soriano y Justo García Morales. Madrid, Aguilar, 1949.

Por otra parte, el año anterior habían concedido el Premio Nobel de Literatura a José Echegaray. El 13 de marzo de 1905, en “El Día” de Madrid, apareció la designación de Justo García Soriano por parte del decanato para formar parte de la comisión de alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras en el acto de homenaje nacional.

El Día (Madrid) 13 de marzo de 1905.
La crónica Meridional. Marzo 1905

El día 18 de marzo, bajo las banderas de Suecia y España, tuvo lugar  la entrega del diploma y la medalla de oro al primer premio Nobel español. El solemne acto se celebró en el Senado; presidido por el Rey con uniforme de capitán general; con el Gobierno en pleno vestido de gala a su derecha; y la delegación diplomática sueca a su izquierda.

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Primer número de «El Diario». 1905.

Por esas mismas fechas veía la luz “El Diario”; flamante publicación oriolana dirigida por Rafael Rogel. Con la redacción en el callejón de Flores y con Luis Zerón como responsable de la impresión, el «Doctor Belenes» volvía a la carga.

En el primer número, además de hacer pública la participación de su buen amigo Justo García Soriano en el homenaje a Echegaray celebrado en Madrid, incluyó uno de sus poemas titulado «ausencia»; publicado por el «Diario de Murcia» en febrero de 1901.

El Diario. Número 1 – 17 de marzo de 1905: Al tomar la pluma para saludar a la ciudad de Orihuela, en defensa de cuyos intereses hemos creado este pequeño periódico, no nos hacemos ilusión alguna sobre su próspera y duradera existencia. Conocemos el país en que nacimos; su indolencia, sus desengaños, su falta de ambiente, su patética quietud y su horror a las novedades y mudanzas…

Para el grandioso acto de homenaje que se prepara en Madrid al insigne escritor D. José Echegaray con motivo de haberle concedido la Academia de Suecia el premio Nobel, se han adherido, como ya se sabe, todas las facultades universitarias habiendo sido designado por sus profesores para representar en la comisión de Filosofía y Letras, cuyo último año cursa en la corte, nuestro queridísimo compañero amigo y paisano Justo García. Esta distinción honra mucho al amigo Justo, y pone de relieve el buen concepto y mérito que de él hacen sus maestros.

El 11 de abril «El Diario» anunció la publicación de unas crónicas que desde «la Corte» iba a enviar semanalmente el redactor conocido como «Kandal». Justo recuperaba así el seudónimo que ya había utilizado en sus crónicas madrileñas para «La Comarca». La sección se tituló «Oso y Madroño»; y la primera entrega «Día de luto».

El Diario. Número 21 – 11 de abril de 1905: Hoy comenzamos a publicar las crónicas que desde la Corte nos ha de enviar semanalmente nuestro redactor «Kandal» , en la convicción por nuestra parte de que han de ser leídas con gusto por todos nuestros favorecedores.

Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Día de luto. Hoy es día de luto, de penoso duelo para la población de Madrid. La enorme y horrible catástrofe acaecida ayer mañana por el desplome de las obras que se estaban llevando a cabo en el tercer depósito de aguas del Canal de Isabel II, embarga con profundo espasmo de dolor el alma de todos los madrileños. El número de los muertos extraídos hasta estas horas excede de treinta; y los heridos, graves en su mayoría, son innumerables. La gravedad del hecho es abrumadora.

Aunque en estos amargos instantes de turbación y de pena es difícil, sino imposible, dar una explicación desapasionada y exacta de tan sangriento suceso; casi todas las bocas, indignadas y con unánime juicio, recriminan acerbamente la culpable avaricia e ineptitud de los contratistas e ingenieros de la Sociedad constructora encargada de las obras del aciago depósito de aguas, cuya sordidez egoísta al adquirir los materiales necesarios para la construcción se imputa como causante de tantas víctimas de infelices obreros, que han perecido mutilados atrozmente bajo la ruina y los escombros. La sangre de esos mártires del trabajo clama venganza justiciera. (…) Dios permita que no vuelva a mojar mi pluma para trasmitir noticias tan dolorosas y espeluznantes. KANDAL.

En ese mismo número, Rafael añadió lo sucedido el día después; una nueva tragedia con otro puñado de obreros, mujeres y niños muertos o heridos a manos de la «fuerzas del orden».

Apoteosis sangriento: Bien lejos estaría Kandal, nuestro querido amigo y redactor en Madrid al escribir su crónica semanal para El Diario, de soñar siquiera que tan brutal epílogo había de tener el luctuoso suceso del cual se ocupa en su artículo. En la manifestación por aquella desgracia, las fuerzas del orden dispararon contra los manifestantes produciendo nuevas víctimas por herida de bala. También mujeres y niños pisoteados en la estampida.

La periodicidad anunciada falló en la segunda semana. Hubo que esperar a la tercera para que Kandal enviase una crónica en el que comparó con nostalgia la «informal» Semana Santa que se celebraba en la capital, con la que se vivía y sentía en Orihuela.

El Diario. Número 31 – 27 de abril de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Este empecatado Madrid se ha divertido como siempre, importándole un bledo la seriedad de la semana y la informalidad de las nubes. Las calles han rebosado de mujeres hermosas, artísticamente ataviadas a la moda de las majas goyescas, con sus lindas cabezas y sus turgentes senos cubiertos de claveles rojos y gualdos, como cuando en día de toros marchan a ver estoquear un “miura” al “Machaco” o al “Fuentes”;  en vez de mostrar el triste recogimiento y el aspecto de duelo requeridos de quienes se dirigen a un templo a conmemorar el aniversario de la muerte de Cristo.

Semana Santa en Orihuela a principios de siglo.

Yo en cambio he recordado con profunda nostalgia la poética Semana Santa de Orihuela, sencilla y fantásticamente religiosa, al leer la viva descripción, llena de colorido y sentimiento, que el ameno «fondista» de El Diario hacía en su artículo de fondo del día 19 último; como estoy pensando en estos instantes que los pacíficos oriolanos estarán a estas horas comiendo en el monte de San Miguel las sabrosas y clásicas «monas» de la Pascua  ¡Buen provecho, felices paisanos míos. Kandal. Madrid, 24 de Abril de 1905.

En mayo se cumplía el centenario. Durante tres días seguidos, la sección «Oso y madroño» llevó el subtítulo: “Las fiestas del Centenario y el fondo del Quijote”. Un sesudo trabajo en el que Justo/Kandal intentó explicar a sus paisanos el trasfondo del Quijote que tanto admiraba y las lecciones filosóficas que escondía entre sus líneas. Por su interés lo transcribo entero. 

El Diario. Número 39 – 8 de mayo de 1905: Nuestro queridísimo redactor en Madrid que firma sus crónicas con el seudónimo «Kandal» nos anuncia el envío de un trabajo sobre el centenario del «Quijote» que publicaremos así que llegue a poder nuestro.

El Diario. Número 46 – 16 de mayo de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Las fiestas del Centenario y el fondo del Quijote (de nuestro redactor corresponsal en Madrid). Me proponía por esta vez renunciar a mi cargo de mero y superficial cronista, para trocarlo por el ventajoso y pistonudo oficio de crítico «a la violeta». Sin embargo, algo he de hablar para responder a alusiones, acerca de los festejos con que en esta cortesana villa se ha tratado de conmemorar la primera publicación del «Quijote», el incomparable libro de Cervantes.

Así es que actuaré con ambos títulos, ya que puedo adjudicármelos sin más reválida que la decisión de mi voluntad omnímoda, aunque rabie el respetable público. Creo como «La Correspondencia de España» y como otros colegas de por acá, que las fiestas del Centenario han sido un fracaso vergonzoso y enorme, no por culpa del pueblo, que de estas cosas no entiende, sino por la imprevisión y desacierto de la Junta mangoneadora u organizadora. Y no es más que la falta de costumbre y nuestra proverbial incuria de llegar tarde siempre, si es que alguna vez «vamos a alguna parte». Ha sido una verdadera «quijotada» que nos ha puesto nuevamente en ridículo ante las ya pocas naciones que aún se acuerdan de que existimos en el globo. Aunque yo, la verdad, no veo la tostada de tales festejos, dicho sea en lenguaje vulgar y llano.

Esos miles de pesetejas que se han distraído en flores, en percalinas y en músicas, ¿no les parece a ustedes que hubieran sido mejor empleadas en proporcionar algún medio de cultura a nuestro pueblo, de la que se encuentra tan necesitado, y este hubiese sido el mejor tributo rendido como homenaje a la memoria del Libro inmortal? Porque hemos de convenir en que la popularidad del «Quijote» es pura filfa. Yo me atrevo a aseverar que de los pocos miles de no analfabetos que hay en España, no pasarán de dos mil los que lo hayan leído íntegro, aun no más de una sola vez, sin que peque de pesimista. Y esto incluyendo las personas que se precian de las más cultas; porque el vulgo, con los pastos intelectuales que le dan a yantar, ¿qué idea puede haber formado del «Ingenioso Hidalgo»?

Citaré dos ejemplos: Uno. El gremio de almacenistas de vino presentó en el concurso de carrozas que se verificó el domingo en el paseo de la Castellana, una que figuraba la escena del caballo Clavileño, y como alegoría llevaba en la parte delantera un dios Baco coronado de los simbólicos pámpanos de oro, sosteniendo el tirso y la crátera. Pues bien, al verla pasar por frente a mí, oí exclamar a una señora, que tenía a mi lado, señalando al Baco y con la más graciosa y cándida  ignorancia: — ¡Mira que bien va sobre ese tonel D. Quijote!

Otro. Hace dos noches, ante el sugestivo reclamo de un gran rótulo que decía: AVENTURAS DE DON QUIJOTE Y SANCHO PANZA y que, desde el frontispicio de un cinematógrafo que hay instalado en la plaza del Callao, invitaba al curioso y desocupado transeúnte que disponía de quince céntimos a la contemplación de un espectáculo de actualidad, penetré en el barracón. En efecto, al poco rato presenciaba las escenas más culminantes del «Quijote», a que daba vida, reproduciéndolas, uno de los inventos más recientes de la prodigiosa ciencia contemporánea. Pero ¡que escenas. Dios santo! ¡qué grosera inexactitud! ¡Aquello no tenía de la novela cervantina más que el nombre, hasta el punto de que el propio autor que la parió, sí hubiera resucitado se avergonzaría al reconocerla y la negaría por hija.

Fotograma de Les Aventures de Don Quichotte. La primera película muda que se conserva del Quijote. En España se estrenó en 1905.

¡Donosa figura la que ofrecía amojamado D. Quijote, ataviado a la moda de Luis XV y cubierto con una bacía que era más bien una escupidera! ¡Y después había que verle en camisa, dando zapatetas y tumbas, al imitar la penitencia de Beltenebros en las peñas de Sierra Morena descubriendo cosas que, por no verlas otra vez, volvió el público recatado el rostro!¡Y quién conocería a Sancho en la imagen de un hombrecillo rapado, con indumento payasesco de bayeta amarilla y con sombrero cordobés ¡Y a Dulcinea del Toboso, la auténtica Aldonza Lorenzo con traje de dama de honor, con mangas perdidas y cuello a lo Médicis! ¡Y al licenciado Pero Pérez, el Cura, y al maese Nicolás, el barbero, que parecían, aquel un abate francés, y éste un alguacilillo de nuestras corridas de toros!

Más no es sólo esto, pues para completar la ilusión y el efectismo de la tramoya, dialogaban detrás del paño unos golfos, fingiendo el habla de tales personajes; y era cosa estupenda y saladísima oír a D. Quijote llamar a Sancho ¡ninchi!, y a Sancho aclamar a D. Quijote con las palabras gachí o chavo, y como dos chulos de López Silva decirse “ustez y camará”, empleando todo el vocabulario de los vecinos actuales de la calle de la Paloma. (Se continuara)

La Ilustración Artística 1905. Número dedicado al III Centenario del Quijote.

El Diario. Número 47 – 17 de mayo de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Las fiestas del Centenario y el fondo del Quijote (de nuestro redactor corresponsal en Madrid). Continuación.¿Qué hubiera pensado y qué hubiera dicho Cervantes a vista de esta mojiganga ridícula presentada como interpretación gráfica y sensible de su ingeniosa novela? Aunque lo verdaderamente incomprensible es que este espectáculo inverosímil y grotesco sea presenciado a todas horas con extraordinarias muestras de agrado y regocijo por una gran concurrencia de personas de todas clases.

Así se ha celebrado en Madrid el III Centenario de la publicación del «Quijote». Pero dejando a un lado el recuerdo de esos festivales populacheros que ya pasaron, meditemos ahora sosegadamente con ávida delectación, sobre esa obra admirable, campo fecundo y siempre virgen para la observación y el estudio. Aparte el mérito real y extrínseco que como magistral producción literaria tiene el «Quijote» rodéale como invisible aureola de gloría el mágico nimbo del misterio, ese sello peculiar que acompaña a todas las creaciones geniales, mezcla de divina vaguedad y de profunda intuición humana, por el que los antiguos llamaron al poeta vate, es decir, el que vaticina, el que ve lo recóndito y lo futuro. Me refiero al simbolismo, al espiritual mentido oculto que, bajo la letra, se halla latente en el «Quijote» y que sólo las perspicaces miradas de un observador avisado pueden columbrar.

Es inadmisible, desde luego, la posibilidad de una serie de eventuales circunstancias que proporcionen a un mediocre ingenio el medio fácil de entresacar un cuerpo de doctrina completo, un sistema emblemático que responda lógicamente al sentido literal y ordinario de las palabras. No obstante convendremos en que, si se desciende a otras menudencias, si se trata de escudriñar con hiperbólico atisbo, desentrañando las agudas reticencias cervantinas, afiligranados pormenores de metafísica conceptuosa, se perderá el más sutil y hábil aquilatador en el laberinto inexplicable de las anfibologías y de las conjeturas.

No ignoro que mucho se ha disertado, y no pocas veces con el imprudente derroche de una desenfrenada fantasía, acerca de este para mí evidente simbolismo, que algunos niegan, y bien me conviene a este propósito dejar sentada previamente mi opinión en contra de ciertas interpretaciones, que a la intencionada leyenda «quijotesca» se han dado con el deliberado perjuicio de afiliarla en el banderín de ciertas parcialidades políticas, filosóficas y religiosas; aunque sea harto conjeturable y verosímil que Cervantes, genio portentoso, reducido por la ignorancia y la injusticia a la obscuridad y a la miseria, no comprendido y despreciado por sus contemporáneos, penetrando con visión exacta y profunda las inmoralidades y las inicuas instituciones de sus aciagos tiempos, con profética preocupación social se adelantara a su época y en sus novelas destilara la amarga ironía y el duro reproche que rebosaba de su corazón indignado y herido; pero siempre con la simulación y la sordina que obligaban a usar la opresora coyunda con que amordaza el pensamiento aquellas tiranías inquisitoriales.

 ¿Era acaso el Manco de Lepanto un superhombre, uno de esos entes que Nietzsche, el extravagante filósofo alemán, colocaba en una esfera intermedia del acervo común de la ¿progenie humana y el coro de los espíritus angelicales? Física y moralmente no; pero sí en el mundo intelectual y de artística inspiración.

Es ante todo, el «Quijote» un poema, una gran epopeya que no se ciñe a celebrar las proezas o hechos, militares realizados en los estrechos límites de una nación; sino que, con universalidad y sintetismo perfectos, abarca y reasume todas las palpitaciones de la humanidad y todos los aspectos de la vida, múltiples al parecer, pero en esencia comprendidos en la eterna lucha sostenida entre la idealidad inmaculada y la grosera e impura realidad, en esa inexplicable desproporción que se da en el hombre, la hechura de Prometeo con alma de fuego y cuerpo de arcilla, que tiene anhelos infinitos, osadías de Titán, con impotencias de pigmeo… Por eso D. Quijote no es sólo manchego, ni español siquiera; el ingenioso hidalgo es cosmopolita, en la estricta acepción de la palabra.

Sellos III centenario del Quijote. 1905.

El Diario. Número 48 – 18 de mayo de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Las fiestas del Centenario y el fondo del Quijote (de nuestro redactor corresponsal en Madrid). Continuación. El manchego Alonso Quijano el Bueno fue un noble hidalgo, irreprochable y comedido; y al transformarse, por obra y encantamiento de las malas lecturas, en D. Quijote de la Mancha, continúa siendo un cumplido y perfecto caballero, espejo y norte de todas las órdenes andariegas y caballeriles;  y ya cuerdo o ya loco fue siempre de apacible condición y de agradable trato.

Enamoróse locamente de Dulcinea, que representaba la verdad y la razón, «término y fin de toda humana hermosura» (pues no es gran cordura, humanamente hablando, prendarse de amores por damas que tales cosas representan); de modo que un día se levantó magnánimo, con exaltación altruista y ansias redentoras, «pareciéndose convenible y necesaria, así para el aumento de su honra como para el servicio de la república, hacerse caballero andante, e irse por todo el mundo con sus armas y caballo a buscar las aventuras», «según eran los agravios que pensaba deshacer, tuertos que enderezar, sinrazones que enmendar, y abusos que mejorar, y deudas que satisfacer».

Pensado y hecho. Se armó de todas sus armas, subió sobre Rocinante y por la puerta falsa de un corral salió al campo, dispuesto a romper lanzas en pro de su señora Dulcinea y por la fuerza incontrastable de su invencible brazo hacer triunfar en el mundo el imperio de la Justicia y del Bien, cuya ausencia constituía la pena que su asendereado corazón padecía. Así comenzó su odisea, en que cosechó buen número de aventuras y descalabros. Sancho Panza, personificación de la necedad egoísta y del ruin positivismo, le seguía en aquellas expediciones impulsado por el interés y el medro.

Y de este modo vemos a la idealidad platónica arrastrando tras de sí al necio materialismo positivista. Don Quijote, siempre consecuente con su ideal y fiel a la señora de sus pensamientos, intrépido hasta la temeridad y valiente hasta la fanfarronería; abnegado y altivo a la vez;  justiciero y misericordioso, alma grande y espíritu romántico, confiando ciegamente, con el fervor entusiástico, con la obsesión y con la fe en la eficacia de su solo valor y, por tanto, con la segura esperanza, de conseguir el triunfo, debido a sus elevadas miras y recto proceder, luchó con obstinación de héroe en todas partes contra cuantos obstáculos creía hallar impidiéndole la realización de sus generosos fines. Y aunque la triste realidad se esforzaba por defraudar sus magnánimos propósitos, su ánimo dé granito no decaía ni él cejaba en su empeño.

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Y así, ora volteado por las aspas del molino de viento, ora maltrecho y aporreado por mano de arrieros, cuadrilleros, galeotes o desalmados yangüeses, ora burlado y escarnecido por malandrines, foliones y canalla vil y fementida, que no alcanzaban a comprender su locura sublime, marchaba de fracaso en fracaso constantemente con su ideal a cuestas como pesada cruz y acariciándolo siempre sin embargo, con halagos, arrumacos y mimos de apasionado amante…

He aquí en toda su hermosa grandeza al héroe y protagonista de la epopeya cervantina. Todo esto y mucho más que yo no digo se ha de ver en el «fondo del Quijote» pues si le suprimís este inmaterial sentido oculto, será tanto como privarle de su encanto más bello y el único resorte de ese humorismo profundo y agridulce, que mezcla las sonrisas con las lágrimas y os hace reír y llorar a un mismo tiempo, esa dote eminente de Cervantes, comparable sólo con la de su genio hermano, el colosal dramaturgo inglés Shakespeare.

Además de las colaboraciones de Kandal, entre el 28 de marzo y el 2 de junio “El Diario” ofreció media docena de poemas de Justo García Soriano, y un «esbozo literario» titulado “Las noches”; ya aparecido en «El Labrador» en el verano de 1902.

Ninguno de los poemas era de nueva creación: “Una lágrima”, publicado en abril de 1901 en el «Diario de Murcia» y en octubre de 1903 en «La Comarca»; “Sensaciones” y “El Ruiseñor”, ambos publicados en “La Comarca” en enero de 1904; “Impaciencia”, adaptación de un poema de Víctor Hugo; “Nostalgia”, dedicado a su madre en marzo de 1902; y “Mi lira”, publicado en “El Labrador” en 1902.

Justo había dejado de escribir poesía; como él mismo afirmó posteriormente en su «Noticia crítica y autobiográfica».

A diferencia de otros, que imitando a Fray Gerundio, se dejan los estudios para hacerse poetas, escritores o periodistas, yo abandoné con mucha pena los versos y los artículos para hacerme buen estudiante y obtener un título que me proporcionara competencia y cultura. Preterí del todo la amena literatura; no obstante, presentado por mi compañero Isaac Muñoz, asistía a la pintoresca tertulia de bohemios y cenáculo de modernistas que se congregaba en la redacción de “Renacimiento Latino”, domicilio de Paco Villaespesa.

Francisco Villaespesa. Director de «Renacimiento Latino» (1905)

Entre los contertulios figuraban Répide, Julio Camba, Carrere, Machado y otros muchos entonces anónimos y hoy conocidos. Pero yo detestaba de la bohemia, aunque esta sólo fuera pose y reclame, y atiborrado de clasicismo, no me seducían tampoco las novedades y extravagancias de la nueva escuela, aún mal definida. Me hastió pronto y abandoné el hampa y la farándula literarias.

El «Renacimiento Latino» mencionado fue una revista que dirigió en Madrid el poeta almeriense Francisco Villaespesa Martín. Su publicación, en la primavera de 1905, fue muy breve pero con mucha repercusión a nivel nacional. En sus dos números (abril y mayo) colaboraron poetas emergentes entre los que podemos destacar a Antonio Machado.

Cuadernos de Justo 1905. AMO. LJGS.

En mayo llegaron también los exámenes de fin de carrera y Justo no podía permitirse el lujo de fallar. Muy al contrario, cumplió como siempre lo hacía; con creces. La noticia de sus espectaculares resultados fue difundida por la prensa de Orihuela.

El diario. Número 51 – 22 de mayo de 1905: Hemos tenido noticias de que el último sábado empezó a examinarse en Madrid nuestro queridísimo amigo y redactor D. Justo García Soriano, que sigue en aquella Universidad la carrera de Filosofía y Letras, obteniendo en Filología comparada del latín y del Castellano, primera asignatura de que se ha examinado, la nota de Sobresaliente y matrícula de honor. El amigo Justo tiene que examinarse durante esta semana de las asignaturas, Bibliografía, Lengua Hebrea, Lengua y literatura griega y de Gramática comparada de las lenguas Indo-Europeas. Nosotros le felicitamos hoy muy calurosamente y esperamos con impaciencia poder darle la enhorabuena más completa al final.

El diario. Número 60 – 2 de junio de 1905: De una manera brillante y lucidísima ha terminado nuestro entrañable amigo, redactor de El Diario, D. Justo García Soriano su carrera de Filosofía y Letras, que venía siguiendo en la Universidad de Madrid. A las dos matrículas de honor conseguidas en las asignaturas de que se examinó en la última semana, hay que añadir las notas siguientes: Sobresaliente y matrícula de honor en Bibliografía; Notable en Lengua y Literatura Griega, y Sobresaliente con matrícula de honor en Gramática comparada de las lenguas Indo-Europeas.

De modo, que el amigo García Soriano se ha examinado en este último año de su carrera de cinco asignaturas, consiguiendo cuatro matrículas de honor y un notable. Al felicitar calurosamente a nuestro querido compañero y a sus ancianos padres, nos felicitamos nosotros mismos puesto que a Justiyo, lo hemos considerado siempre como cosa nuestra y esperamos impacientes poder abrazar al nuevo Licenciado, aquí entre nosotros.

Notas 1905. AMO. LJGS.

Unión republicana. Número 88 – 3 de junio de 1905: Nuestro querido amigo y correligionario D. Justo García Soriano, ha obtenido brillantes calificaciones en los exámenes de prueba de curso en las cinco asignaturas correspondientes al periodo de licenciatura en la sección de letras de la carrera de filosofía. Nuestra enhorabuena.

En junio volvió su crónica madrileña, denunciando el atentado sufrido por Alfonso XIII en París. Justo podía ser republicano; pero no cómplice de los anarquistas catalanes que pretendieron asesinar al rey.

El diario. Número 62 – 5 de junio de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Sobre el viaje regio. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Esos catalanes nos han aguado la fiesta. Me refiero a los anarquistas, que fascinados por una utopía son los enemigos del género humano, porque ya sabrán ustedes que el complot origen del atentado, que puso en peligro la vida del rey, tiene su núcleo, al parecer, en Cataluña…

Postal de Alfonso XIII. París. 1905 

Los republicanos franceses se sienten orgullosos al saber que la agresión no ha partido de ningún compatriota, prueba de la nobleza y lealtad con que han sabido siempre honrar a sus regios huéspedes; y continúan dando grandísimas muestras de simpatías al monarca español. En vista y consideración de esto, una numerosa manifestación con banderas tricolor y españolas ha partido desde la plaza de las Cortes en dirección de la embajada francesa, que está situada en la calle de Olózaga, y allí ha gritado ¡viva Francia! como testimonio de gratitud al cariñoso recibimiento que el pueble francés ha dispensado a Alfonso XIII. Después se ha dirigido a la plaza de Oriente y se ha situado frente al Palacio Real. Ceso de manipular por hoy. Kandal. Madrid 3 de Junio de 1905.

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A la semana siguiente, Justo viajó en tranvía hasta el lugar de la tragedia sucedida en abril. Cerca del depósito derrumbado tuvo una interesante conversación con un obrero catalán.

El diario. Número 68 – 12 de junio de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Otra vez «el tercer depósito». (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). ¡Qué horror! No quiero acordarme. Mire “ustez”, yo vivo aquí cerquita y cuando el hundimiento tembló toda mi casa y se llenó de polvo. Luego he visto sacar, uno por uno, a los muertos y a los heridos, y los oí quejarse dentro de las camillas… Ya ve “ustez”  toda la culpa ha sido de los ingenieros y de los contratistas…. Ellos bien de dinero que han embolsado, y los pobres… ya ve “ustez” como murieron. Luego les han dado cuatro cuartos a las familias y así lo quieren arreglar todo. Y la vida de un hombre no se paga con nada, “¿verdad, ustez?”

Tres días después le publicaron otra crónica sobre el regreso del rey tras su accidentado viaje a Francia.

El diario. Número 71 – 15 de junio de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Fin de una odisea y comienzo de un calvario. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Las doce menos cinco minutos eran, cuando la comitiva ha atravesado la Puerta del Sol. La banda de música de un regimiento rompió entonces a tocar la “marcha real”. En el balcón del centro del Ministerio de la Gobernación (engalanado hoy grandemente, aunque no lo estuvo cuando el homenaje de Echegaray ni se dignaron poner en él señales dé luto cuando la catástrofe del Tercer «Depósito, dicho sea entre paréntesis) algunas de las familias de los Ministros presenciaba el espectáculo; y ellos, al pasar en los coches del regio séquito, las saludaban afanosamente desde lejos.

Permítaseme estos detalles, en consideración a esta croniquilla ligera, nerviosa y deshilvanada. En este momento en que escribo, los cascos de los caballos de un regimiento de húsares, que regresa del cortejo, resuenan sobre el asfalto en tropel por debajo de mi balcón. Luego, los clarines, ásperos, marciales, desgarrados, alargando lúgubremente las notas, han tocado una pesada marcha de caballería. Este ha sido el feliz término de la odisea, llena de emociones, que ha corrido nuestro Soberano….

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El diario. Número 78 – 26 de junio de 1905: Nuestro queridísimo amigo y redactor D. Justo García Soriano, verificó el último sábado en la Universidad de Madrid los ejercicios de reválida en la facultad de Filosofía y Letras, obteniendo tres notas de sobresaliente en los tres ejercicios presentados, teniendo por tanto derecho a disputarse el título de Licenciado, que se concede gratis a los estudiantes más distinguidos.

Licenciatura de Justo. AMO. LJGS.

El flamante licenciado se apuntó a un excursión dominguera al Escorial; una experiencia turística que convirtió en otra crónica:

El diario. Número 79 – 27 de junio de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. El Escorial. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Los viajes de recreo a las poblaciones próximas a Madrid más dignas de visitarse que ofrecen las Compañías de Ferro-carriles todos los años por esta época, resultan además de muy módicos, altamente higiénicos e instructivos. (…) Saturado de las abominaciones de estas y otras farsas, y por huir aunque por un solo día del bullicioso desasosiego de este Madrid, que también tiene, su monotonía, el pasado domingo, en un tren que salió a las seis de la mañana, marché a El Escorial. (…) Y al pie del Guadarrama apareció la villa de El Escorial con su gigantesco Monasterio de San Lorenzo, cenicienta mole de piedra berroqueña que figura unas parrillas supinas, cuyas cuatro patas son sus cuatro torres campaniles. ¡Prodigioso cenobio en que se encierran todas las glorias de los Austrias! (…)  Kandal. Madrid, 21 de Junio de 1905.

Monasterio del Escorial. Postal de 1905.

En el mismo número, Rafael Rogel, su «hermanico del arma», le dedicó un largo artículo a modo de homenaje por su brillante trayectoria univeritaria. Lo tituló “Finis coronat opus” («El fin corona la obra»). Entre otras cosas, nos ofrece el expediente universitario de Justo con buena parte de sus calificaciones.

A vuela pluma. “Finis coronat opus”. Memorias íntimas. Permitidme siquiera por una sola vez, queridos y amables  lectores, que abandone mi sección «Por esas, calles», para ocupar su lugar con este modestísimo trabajo en el que, luchando con las mil escabrosidades inevitables a la insuficiencia de mi saber, he de procurar rendir un tributo al cariño fraternal, a la amistad inquebrantable, dedicando unas cortas y deshilvanadas líneas de felicitación sincera a mi amigo Justo García Soriano, a «mi hermanico del arma» que tan brillante y tan heroicamente acaba de conseguir (a los veintiún años de edad) la anhelada licenciatura en la Facultad de Filosofía y Letras.  

He dicho con «brillantez» porque Justo, desde los comienzos de su carrera hasta terminarla, no ha perdido una sola asignatura; es más, las notas de «aprobado, bueno», etc. han sido poco para él; cuando ha alcanzado un «notable», lo ha considerado una decepción. En todas las asignaturas cursadas ha obtenido censuras de Notable y Sobresaliente: más Sobresalientes que notables. Y ha terminado su carrera de un modo heroico; porque García Soriano es pobre; tanto, que Dios, él y algo yo, sabemos únicamente la manera con que acaba de llegar a la meta de sus primeras aspiraciones.

¡Es mucha honra para Justo! Le conocí por primera vez y entablé amistad con él entre cajas, prensa y papeles. Él, aficionado, apasionado, vicioso incorregible como yo de las letras. Se estaba imprimiendo su Poema «Esperanza» y yo escribía en el semanario «El Labrador», en cuya redacción ingresó él poco después; fuimos amigos y compañeros y simpatizamos de tal manera que llegamos a querernos mucho, como se quieren dos hermanos. Una sola vez disputamos por cuestiones políticas; y lo más chocante es que coincidimos en ideas. Pero aquel enojo duró unas horas escasas, y pronto partimos el terreno, dándonos ambos por vencidos.

Nuestras aficiones han sido las mismas; juntos asaltábamos las «Bibliotecas» en las casas donde las había y nos daban un poquito «de pie» para ello a uno o a otro. El que descubría un «filón», lo participaba al «socio». Él era ya Bachiller y comenzaba su carrera; yo había terminado «la mía» (tres años incompletos de enseñanza elemental en la escuela), así es que allí, entre los empolvados libracos le oí muchas veces «algo» de lo que había aprendido y algo ¡«pesqué»!

Hicimos juntos excursiones de información periodística a los pueblos comarcanos. Una de ellas a Albatera y a Cox; y en este pueblo asistimos a una velada literaria organizada por el círculo obrero. D. José Cartagena Guillén venía con nosotros, que por cierto no olvidará nunca aquél acto, como nosotros tampoco lo olvidamos, porque tenemos de él recuerdos muy gratos (nosotros, ¿eh?, no nuestro querido y respetado D. José).

Impreso el Poema Esperanza, marchó Justo a la corte en Octubre de 1901, donde fue presentado a D. Manuel del Palacio, quien leyó el poema y le auguró al novel vate un porvenir risueño en el cultivo de las bellas letras. Le tomó mucho cariño, recomendándole su libro en el establecimiento de Fe, en la carrera de San Jerónimo, donde se agotó la edición hecha en Orihuela. Pero mi joven amigo pensaba como un hombre, y abandonó los versos para dedicarse solo al estudio. Esto fue un gran sacrificio.

Entró a formar parte en la redacción de la «Revista Diplomática y Parlamentaria», donde ganaba un escaso sueldo con el que alivió mucho la carga en los gastos de su carrera, que se habían impuesto sus cariñosos padres. Bien es verdad, que ha gastado poco en matrículas, pues casi todas las alcanzó «de honor». En el primer año (preparatorio) obtuvo Lengua y Literatura castellana, sobresaliente y matrícula de honor — Lógica fundamental y Metafísica, Notable— Historia de España, Sobresaliente y matrícula de honor. Segundo año (Preparatorio): Lengua y literatura Latinas, Sobresaliente y matrícula de honor. — Teoría de la Literatura y de las artes, Sobresaliente. —Historia Universal, notable. 

Curso primero de la Licenciatura: Paleografía, Sobresaliente y matrícula de honor. — Latín vulgar y de los tiempos medios, Sobresaliente y matrícula de honor. — Literatura Española (curso de investigación) Notable. — Lengua Griega, Notable. —Lengua Arábiga, Sobresaliente y matrícula de honor. Segundo curso de la Licenciatura: Lengua Hebrea, Sobresaliente con matrícula de honor — Filología comparada del Latín y del castellano, Sobresaliente y matrícula de honor. — Lengua y Literatura Griegas, Notable. — Bibliografía, Sobresaliente y matrícula de honor. — Gramática comparada de las Lenguas Indo-europeas, Sobresaliente con matrícula de honor.

En los tres ejercicios de reválida que hizo el último sábado, sacó tres sobresalientes, que es lo que se había propuesto para poder disputarse con los estudiantes más distinguidos el título de la Licenciatura que para éstos concede el Estado. Ha luchado por ganar para sus padres tres mil reales que cuesta el título referido. Eso es muy noble y dice mucho.

El Bachillerato, lo estudió en el colegio que tienen los PP. Jesuitas en esta ciudad, en calidad de alumno externo, y coronó sus estudios con igual éxito; alcanzando el tituló con las notas de sobresalientes. ¿Cómo no he de dedicarle a mi «hermanico», hoy que ha terminado su carrera, esta prueba de cariño y amistad, recordándole tiempos pasados?

Muchos han calificado a Justo, de soberbio: no le conocen. Su modestia es grande; el amor que tiene a sus padres lo demuestran sus sacrificios. Por ellos y para ellos trabaja, ellos son el faro donde siempre ha fijado su anhelosa mirada luchando por llegar al fin de su carrera; soñando con el día en que pueda ser el báculo de los viejos que tanto le quieren; a sus amigos los quiere y llega hasta a ser humilde con ellos… ¡Bien que puedo decirlo! Algunas veces, durante su permanencia en Orihuela durante las vacaciones, me hablaba de las amargas luchas que sostenía en la capital de España, donde a nadie se conoce ni a nadie se consuela.

El ruido del fausto y de la riqueza ahoga los gritos del dolor; y sin embargo me invitaba a marchar con él y me ofrecía partir conmigo, al principio su pan… ¡ah! No podía, una cadena muy pesada me aprisiona aquí, una abuela que declina por el horizonte de la vida, y con la que si bien no higo gran cosa, por lo menos la ayudo con mi juventud compartiendo con ella muchas amarguras y no pocas ingratitudes. No deja de ser esto una asignatura muy práctica para el porvenir. De otro modo le hubiera acompañado ¡ya lo creo! Pero su felicidad de hoy y la de sus queridos padres llega hasta mí con fuerza tanta, que casi me he creído yo el héroe de la jornada en la que el amigo ha triunfado. Justo García Soriano es de los jóvenes que llegan a donde se proponen. La suerte sea con él. Ricardo Peregón Salinas.

Orihuela 1905. Calle de Sagasta. Colección Javier Sánchez Portas.

El diario. Número 85 – 5 de julio de 1905: Esta mañana ha regresado de Madrid y hemos tenido el gusto de abrazar en ésta a nuestro querido amigo el joven Licenciado en Letras D. Justo García Soriano. Reiterárnosle nuestro más cariñoso saludo de bienvenida.

Unión republicana. Número 103 – 18 de julio de 1905: Hemos tenido el gusto de saludar a nuestro simpático amigo y correligionario, D. Justo García Soriano, regresado de Madrid después de haber aprobado las últimas asignaturas en la carrera de filosofía y letras con notas de sobresaliente. Tanto al joven amigo nuestro como a sus padres, damos nuestro más sincero parabién por el feliz éxito obtenido en su brillante carrera.

El 15 de julio publicó un sesudo artículo titulado “El patuá oriolano (apuntes lexicológicos)”; un análisis etimológico de algunos términos del habla oriolana. Los dialectos fronterizos de Orihuela y de la región de Murcia, influenciados por el catalán/valenciano, fueron otros de los temas recurrentes en la obra de Justo García Soriano.

El diario. Número 94 – 15 de julio de 1905:“El Patuá Oriolano” (Apuntes lexicológicos). Las lenguas, en su doble carácter de organismos vivientes y expresiones anímicas, están sujetas a la norma inmutable y al rigorismo de determinadas leyes fisiológicas y psicológicas, cuyo estudio razonado y metódico constituye esencialmente la verdadera Ciencia del Lenguaje. (…) Para llegar a este resultado, a este ideal, difícil pero hacedero, se ha de tener como preliminar indispensable y sine qua non el estudio minucioso, prolijo y. concluyente de todos los patuás, provincialismos o particularidades dialectales, por incultos, insignificantes y baladíes que parezcan.

Sobre todo las jergas de aquellas localidades o regiones que son fronterizas y hayan sido colonizadas por diversos pueblos simultánea o sucesivamente en épocas no muy remotas, dando lugar a núcleos aislados y zonas esporádicas (Orihuela con su término es una de estas localidades que los ofrecen más profusamente, pues en tiempos no muy lejanos sus habitantes fueron trilingües, por causas históricas que no es este el caso de exponer)…

… Movido de esta opinión, que largamente vengo sustentando en silencio, me propongo hoy, en circunstancias en que me hallo casi desprovisto de mis datos y libros de consulta, iniciar, siquiera someramente, con carácter de brevísimos apuntes, algunas modestas investigaciones acerca de la etimología y empleo de una serie o lista de palabras, pertenecientes a lo que puede llamarse el patuá oriolano; pero sin tener la pretensión, en todo caso ridícula e infundada, de llegar a una conclusión definitiva. Comenzaremos pues al azar:

CABOLO = Muñeca o juguete de niña. Es voz de origen latino, procedente de la forma vulgar caputulus, diminutivo de «caput», cabeza, siendo por lo tanto su significado literal cabecilla, cabecita o cabezuela, que conviene con su sentido actual. (…) CALICHE = Canuto de caña empleado en cierto juego de muchachos. Del clásico calicem (cálíx, icis: cáliz, copa) trastocado su acento de esdrújulo en llano. Tiene acepción y etimología distintas al caliche admitido por la Academia. HOGARIL= Hogar o fogón a cuya estirpe etimológica pertenece: francés, foyer. Supone la existencia de un diminutivo latino vulgar focarilem.

LEJA = Vasar, estante. Admitida por el Diccionario de la R. A. E. como voz murciana. De, etimología dudosa (ital. leggia). Como mera conjetura propondremos la forma originaria ligna (tabulae). MAGANTO Y MAGANSIA = Holgazán o perezoso y pereza. Por vagante o vacante y vagancia. La v se halla frecuentemente sustituida por la m, por ser ambas letras labiales o del mismo órgano, como puede observarse igualmente en los barbarismos verendar y verienda por merendar y merienda. PERFOLLA= Hojas que cubren y están alrededor de la panocha, mazorca o fruto del panizo o maíz. De «per-folia». Se usa más, actualmente, sobre todo en la ciudad «pellorfa», con el sentido general de hoja que cubre, que no es más que la misma palabra dislocada por  violenta metátesis. Muestra gran conexión con el vocablo perifollo (del griego, peri, alrededor, y fyllon, hoja).

PÉSOL = Guisante del latín phaseolum, como la dicción frisuelo, aplicada a cierta legumbre. Voz admitida por la Academia. (…) ALCASIL— Alcachofa. — Admitida por la Academia con sus variantes alcaci, alcaucí y alcaucil. Del arábigo español cabcilla, tomada de la forma latina vulgar capicilla, cabecilla, y no capitella, como dice la Academia erróneamente. Como a este ligero trabajo no podemos dar mayores proporciones por circunstancias de espacio y de tiempo, lo finalizaremos en este punto, prometiendo prolongarlo en otra ocasión no tardía y aumentarlo con la observación y el análisis de otras locuciones. JUSTO GARCÍA SORIANO. Orihuela, 15 Julio 1905.

Justo envió un ejemplar del diario a su profesor en la Universidad, Don Ramón Menéndez Pidal. Y el famoso catedrático le respondió con una carta de ánimo que su amigo Rafael se encargó de publicar.

El diario. Número 100 – 24 de julio de 1905:“El Patuá Oriolano”. El joven y sabio catedrático de Filología comparada del latín y del castellano de la Universidad Central y miembro de la docta corporación de la Real Academia Española, Excmo. Señor D. Ramón Menéndez Pidal, ha dirigido una atenta misiva a nuestro compañero D. Justo García Soriano, en vista del artículo que, con el título que encabeza estas líneas, insertó El Diario en las columnas de su número editorial correspondiente al pasado día 15.

En ella le alienta para que persista en sus ensayos filológicos acerca de las particularidades dialectales de nuestra comarca, y cuando haya ultimado un trabajo detenido, lo presente a los concursos que abre anualmente la Academia. Como tales excitaciones hechas por una autoridad tan ilustre, que tiene conquistada reputación internacional por sus escritos lexicológicos y sus profundos estudios en la nueva y difícil ciencia de la Filología comparada, honran tanto a nuestro querido compañero como a este modesto periódico provinciano, sentimos una gran complacencia en transcribirlas a continuación.

Dice así: “Señor D. Justo García Soriano. Amigo mío: muchas gracias por el envío de El Diario. Ojalá persevere V. en recoger dialectalismos en abundancia y cuando llegue la ocasión no tardía en que los publique se acuerde de enviármelos. R. Menéndez Pidal. Trabajando bien la fonética podía V. presentar su trabajo a los concursos de la Academia. Anímese V. 20 Julio 1905”.

Sabemos que nuestro, joven amigo el licenciado en Letras D. Justo García Soriano, abriga grandes propósitos y que no desmayará en su realización mientras cuente, con estímulos tan consoladores y honrosos como los del Sr. Menéndez Pidal. Muy en breve publicaremos la continuación de la serie de dialectalismos que está recogiendo y tiene en estudio nuestro compañero, a quien felicitamos cordialmente por esta nueva distinción que ha merecido.

Disponemos también del borrador de la carta que Justo envió a Don Ramón como agradecimiento:

Sr. D. Ramón Menendez Pidal. Muy distinguido señor mío y respetable maestro: gran contento me produjo la benévola tarjeta postal, que honrándome tanto, tuvo V. a bien dirigirme, después de haber leído el pobre trabajo que, como ligera muestra de mis entusiásticas aficiones filológicas, publiqué en “El Diario” de este pueblo. Quedo profundamente reconocido a sus frases de aprobación y de aliento, pues estímulos tan consoladores y honrosos, constituyen el ideal de todas mis pretensiones, y la mejor recompensa que premia los desvalidos esfuerzos, que en medio de la indiferencia y de la penuria de medios, realizo penosamente pulsado tan sólo por esta ferviente y decidida vocación que siento por los estudios léxicos.

Pero yo abrigo la confianza de que teniendo en cuenta mis buenos deseos de trabajar incesantemente, me prestará su insuperable y valiosísima ayuda, sin la cual pronto me  vería desprovisto de mis atrevidas alas de Ícaro, pues sólo con su protección y su tutela podré andar con pasos seguros en mi tentativa y conseguir que mi labor sea fecunda y provechosa. Llevo recogidos más de un centenar de dialectismos, de muchos de los cuales, siempre “incidendo per umbras” (atravesando la oscuridad) me ha sido imposible rastrear la fuente y la estirpe etimológica. De otros varios, no pocos, creo haber hallado su procedencia, por lo menos su origen hipotético y más verosímil, y a veces con entera seguridad. Con estos últimos pienso muy en breve hacer un corto trabajo para publicarlo en el “El Diario”, como prometí.

Algunas otras observaciones llevo hechas y anotadas acerca de la pronunciación y modismos sintácticos de la gente de esta comarca. De todos modos, esperaré su sanción; para mí, estimadísima e indiscutible; y cuando vaya a Madrid, donde marcharé, Deo volente el 17 del mes próximo futuro a estudiar el doctorado de la carrera de Letras, me pondré bajo sus auspicios. Supongo que V. se acordará de mí; yo soy el alumno oficial que tuvo usted este último curso en su clase, con tan poca suerte que sólo pude escuchar sus explicaciones durante los dos meses y medio que precedieron a las vacaciones de Navidad, porque luego marchó V. a América a cumplir una alta misión, dejándome huérfano y desorientado, hasta que D. Vicente Vignan tuvo la amabilidad de explicarme y repasarme, a pesar de sus muchas ocupaciones.

Ramón Menéndez Pidal (CVC) y Vicente Vignan Ballester (AHN).

Así es que en este curso que viene, si las horas me son compatibles, yo tendré grandísimo interés de volver a asistir a su clase para resarcir el tiempo perdido. Me parece que mañana celebra V. su fiesta onomástica. Yo le deseo en ese día muchas felicidades. Perdóneme la familiaridad y la impertinencia de esta ya extensa carta; queda esperando se presente ocasión en que demostrarle los grandes deseos que tiene por servirle su afmo., atento y s. s. q. s. m. b. JUSTO GARCÍA SORIANO. Orihuela 30 de Agosto de 1905.      

En Orihuela, Justo quedó incorporado a “El Bloque”, una ficticia sociedad de solteros liderada por su amigo Rafael cuyas andanzas contaba en “El diario”. En agosto publicó una especie de reglamento con dos docenas de artículos, a cual más disparatado. Os dejo unos cuantos:

El diario. Número 114 – 10 de agosto de 1905: Reglamento interior de la sociedad humorístico-musical titulada  “El Bloque”, establecida en esta ciudad. Art. 1.0 -Esta sociedad tiene por objeto “matar” el tiempo (ya que el tiempo la mata a ella) de la manera más agradable sobre todo obsequiando a las señoritas y se titulará “E1 Bloque”. Art. 2.0 Habrá dos clases de socios, numerarios y honorarios; los primeros tendrán derecho a intervenir en las discusiones y meriendas y demás “sports” recreativos que esta sociedad invente para andar por casa y los segundos, el de pagar los vidrios rotos de los primeros. (…) Art. 9.0 La persona que pretenda ingresar en esta sociedad deberá reunir los requisitos siguientes: A) ser soltero de nacimiento; b) ser presentado al menos por dos de los socios numerarios y admitido por unanimidad; c) pagar los cafés, dulces y tabacos a todos los señores socios; que ensalce a todas horas y en todo lugar la belleza de la mujer oriolana (…) Solterania 40 de Mayo de 1905. Aprobado por el Poncio civil del Estado libre de Celibataria.

También tuvo palabras para elogiar, como emigrante, a su «moruna» patria chica.

El diario. Número 115 – 11 de agosto de 1905: Días estivales. (Impresiones). En estos interminables días del estío, a la hora tácita y bochornosa de la siesta, cuando ese nuestro sol africano arroja diluvios coruscantes de oro y de fuego sobre la tierra, que dormita en letárgica calma, y no sopla ni un hálito de brisa refrescante, mientras agitan rabiosamente las cigarras sus élitros metálicos, la inercia y la modorra que se apoderan del cuerpo, trascienden al espíritu (…) Distraídos en cosas frívolas, acostumbrados a su espectáculo, no sabemos justipreciar esa encantadora huerta que aprisiona en amoroso abrazo nuestra, vieja y perezosa ciudad moruna…

… A la puerta de la humilde barraca, bajo el tupido emparrado, de donde pende húmedo y fresco el botijo entre los apiñados racimos de oro, la apuesta huertana de ojos negros soñadores con profundas ojeras y labios lujuriosos, de pura raza semítica, espera impaciente la hora en que los labriegos regresan de la cuotidiana tarea. Y ellos, mientras tanto, inclinados sobre los surcos para convertirlos en matrices dispuestas a recibir y fertilizar las semillas prolíficas y germinadoras, sufren resignadamente sobre las espaldas sudosas y las atezadas carnes las quemaduras de un sol canicular que cae a plomo… Kandal. Orihuela 11 de agosto de 1905.

A finales de agosto recibió una carta de su buen amigo y condiscípulo Luis de Antón del Olmet.

San Idelfonso, 29 de Agosto de 1905. Querido Justo: mis cartas siempre empiezan con esta palabra, “perdóname”. Perdóname que no haya ido a tu casa después que tú fuiste a la mía tan amablemente a despedirte. Y perdóname segunda vez por no haberte dado mis excusas en carta rápida al llegar aquí. Aunque tarde, ahora te las mando y muy cumplidas. No me acuerdo de tus señas en esa, y por no darle un segundo golpe a los jesuitas, no la mando a Santo Domingo. No quiero tampoco que tengas con ellos ni el ligero contacto de una carta dirigida a ti, que ellos no abrirán o por lo menos no debieran abrirla. Te pongo en el sobre unas señas personales para mayor confianza y por ser tu nombre conocido como periodista en toda esa región.

Lo de licenciado en Letras es un modesto homenaje que te quiero rendir. Supongo que en el curso próximo estarás en Madrid dispuesto a la lucha; pues lejos de haberse terminado, ahora puede decirse que comienza.  Yo soy un compañero tuyo que hace suyos tus triunfos y que viéndote pelear se conforta y arremete con furia. El cojón derecho contra el cojón izquierdo y ¡fuego! Yo confío en que nuestra generación, pletórica de nuevos ideales, fervorosa, valiente, está llamada a caminar deprisa y a llegar pronto arriba.

¿Leíste “Queralt hombre de mundo”? Espero que te habrá parecido a ratos colosal, inmensa. Es un arte completamente nuevo en España. Esa psicología íntima, esa observación fina, penetrante, no la han tenido desde hace siglos los novelistas españoles. Dime tu juicio sobre el libro.

Queralt, hombre de mundo (1905). Fernando de Antón del Olmet (hermano de Luis).

¿Cómo van tus tareas literarias? Yo colaboro ahora en “La Época”, y con el seudónimo “Valflor”, que es el que en “Queralt” tiene el cronista de salones, mando desde aquí crónicas alabanciosas, un poco aduladoras, sobre esta colonia de veraneantes inflados, cursis, imbéciles que aquí hay. Sin otra cosa te abraza tu amigo que desea verte pronto y charlar. LUIS de ANTON del OLMET. (Segovia) Calle del Barco nº. 6 San Idelfonso.     

Su hermana se casó con un maestro de escuela llamado José Linares Aliaga; al que acababan de nombrar maestro interino en la escuela de niños de Aspirillas (Elche).

El diario. Número 122 – 21 de agosto de 1905: Muy en breve contraerán los indisolubles lazos del matrimonio nuestro buen amigo D. José Linares Aliaga, con la distinguida y bella señorita Milagros García Soriano.

No he podido averiguar si Justo tuvo tiempo de asistir a la boda de Milagros. A mediados de septiembre, tras dos meses de estancia en Orihuela, Justo regresó a Madrid para continuar sus estudios. El siguiente objetivo era el doctorado.

El diario. Número 146 – 19 de septiembre de 1905: Ha salido para Madrid, donde piensa continuar sus estudios en el doctorado de Filosofía y Letras, nuestro querido amigo y distinguido compañero D. Justo García Soriano. Feliz viaje y un buen año.

Para ahorrar gastos se alojaría en el piso de su prima Eugenia, mencionada en anteriores entregas. Eugenia era modista de sombreros con amplios contactos entre la gente pudiente. Con el prestigio adquirido por Justo, podría buscarle alumnos a los que impartir clases particulares; actividad compatible con el periodismo. De todos estos proyectos hablaremos en la próxima entrega.

Justo con su madre y la prima Eugenia. AMO. LJGS.

Si no habían sido suficientes los elogios de Rafael desde Orihuela, su otro amigo, Antón del Olmet, le dedicó desde Madrid otro largo y laudatorio artículo que también transcribo entero.

El diario. Número 155 – 26 de septiembre de 1905: EL REGRESO DE GARCÍA SORIANO. García Soriano ha terminado su carrera. Sobre la mesa, al descuido, entre un cepillo y un quinqué, he visto los tres sobresalientes de su revalida. Me ha tendido los brazos con esa afable simpatía que él tiene para pocas personas y tras de resbalar nuestra conversación sobre algunas frivolidades, nos hemos puesto a hablar de arte. Nuestras entrevistas son siempre así. Yo llego, nos saludamos fraternalmente, tomamos asientos y habla él del tiempo, de la calle Alcalá, de la puerta del Sol y después hablo yo del teatro Eslava, de mis exámenes, de la lotería, de Montero Ríos. Es esta una conversación que languidece a cada instante, desmayada, tediosa.

Después de esto, secretos impulsos nos arrastran a hablar de arte, de literatura, de escritores, de libros. Y van sucediéndose las horas y nosotros seguimos barajando nombres, formulando conceptos, protestando de una cosa, alegrándonos de otra. Yo soy acaso el amigo más amigo que García Soriano tiene en Madrid. Yo le he seguido en sus andanzas primeras, cuando comenzaba a emprender el camino de la carrera literaria. En aquel tiempo le vi hablar de D. Manuel del Palacio, del señor Colorado, de la Revista Parlamentaría y Diplomática. Después he asistido a la transformación de sus ideas y lo he visto ir a clase; iba corriendo por la calle para llegar a tiempo, ladeado el sombrero, en la mano un cuaderno de apuntes, bajo el brazo un libro de griego, de latín, de árabe.

García Soriano tiene mucho talento y además tiene mucho talento. Me explicaré. Tiene mucho talento porque es un gran poeta y un gran cronista; tiene además mucho talento por que no escribe crónicas ni versos. Ha terminado su carrera con sobresalientes, conseguirá gratuito el título de Licenciado. Después estudiará como él sabe hacerlo: hará unas oposiciones y asegurará una vida holgada, burguesa. Y entonces es posible que García Soriano escriba versos y haga crónicas. Yo quiero hacer aquí la alabanza de este silencioso luchador de la vida, amigo mío muy querido y compañero.

García Soriano es pobre. Y sin embargo ha terminado una carrera y además de haberla terminado, ha conservado en todas las borrascas que ha sufrido su nombre sin arrastrar, su dignidad sin perder, sin vender su pluma. García Soriano tiene fama de orgulloso. Esta es la más alta virtud que le adorna. García Soriano tiene una pobreza altanera, hosca, adusta. Él no le pide nada a nadie, ni de nadie quiere más de lo que se le debe. Y cuando sale de su casa y marcha por la calle, como no tiene que avergonzarse, va erguido, enhiesta la cabeza, el paso firme, a nadie adula, a nadie reverencia por deporte, no tolera desprecios y cuando se los hacen, toma venganza.

Ahora García Soriano ha dejado su casita de la Carrera de San Jerónimo. Ha dejado allí un balconcito microscópico, alegre, desde el cual se veía pasar la muchedumbre hormigueante y el tropel de los tranvías, de los coches, de los automóviles. Se ha trasladado a la Plaza de Santa Ana. Antes ha estado en la calle del Prado, en la de Núñez Arce, en muchas más. Y desde un sitio u otro, siempre es el mismo. No busca, hay que buscarlo, estudia, labora con anhelo, envía de vez en cuando a su pueblo natal unas chispeantes croniquillas que solo sirven para desentumecer su cerebro y desenmohecer su pluma. Sin mirar hacia atrás sigue adelante.

García Soriano…. Yo diría que García Soriano llegará a esto, y a lo otro, que será Catedrático, publicista ilustre, hablista insigne, mil cosas más. Pasará el tiempo…… Luis de Antón del Olmet. Madrid. 

Apertura curso universitario. Nuevo mundo (Madrid). 5/10/1905, página 8.

El 1 de octubre, en el Paraninfo de la Universidad Central, uno de los salones más artísticos y espaciosos de Madrid, se celebró con gran solemnidad la apertura del curso escolar a la que asistió el Rey y todo el Gobierno. El flamante premio Nobel, Sr. Echegaray, leyó un magnífico discurso que fue ruidosamente aplaudido. Alfonso XIII, muy aclamado por los estudiantes, dio lectura a otro breve discurso con el que declaró abierto el curso escolar. Después, el propio monarca hizo entrega de los premios a los agraciados, quienes subieron al estrado a recogerlos entre grandes salvas de aplausos.

Por la Facultad de Filosofía y Letras, los elegidos en el grado de licenciado fueron D. Manuel García Blanco y D. Justo García Soriano. A pesar de las dificultades, de las privaciones, del trabajo añadido, lo había conseguido. En el otoño de 1905, un republicano declarado recibía de S. M. el rey Alfonso XIII el diploma que lo acreditaba como uno de los mejores alumnos de la Universidad Central de Madrid.

Apertura curso universitario. Nuevo mundo (Madrid). 5/10/1905, página 8.

“La correspondencia de España” y el «Heraldo de Madrid» publicaron la lista de premios extraordinarios de la Universidad Central. El rostro de Justo García Soriano aparecía en la primera plana de un diario de Madrid.

Alumnos premiados en la Universidad Central. 1905. Justo es el número 2.

Por supuesto “El Diario” se hizo eco en Orihuela; y también «El Liberal» de Murcia. Su padre no cabía de orgullo. Todos sus sacrificios habían merecido la pena.

El diario. Número 160 – 2 de octubre de 1905: Después de brillantes ejercicios de oposición, ha obtenido como premio extraordinario el título gratuito de Licenciado en Letras, nuestro queridísimo amigo y muy distinguido compañero D. Justo García Soriano. Nuevamente nos complacemos en enviarle al amigo Justo un fuerte abrazo de felicitación por triunfo tan señaladísimo y honroso y la enhorabuena más cumplida a sus ancianos y cariñosos padres.

El diario. Número 161 – 3 de octubre de 1905: POSTAL (Urgente). Enhorabuena. Entre sorbo y sorbo del bok de dorada y espumosa cerveza que tenía delante, departía con los amigos de la cotidiana e invariable tertulia, cuando hacia mí, vi que venía el anciano, ligero, casi corriendo a pesar del temblor que visiblemente se le notaba en sus piernas y la emoción que se retrataba en su semblante. En las manos traía un papel azulado. Al acercarse a la mesa dio un traspiés que me obligó a abandonar la silla con ligereza y sostenerle.

Sin darme cuenta, el papel azulado lo había dejado ya entre mis dedos sin pronunciar una palabra, es decir, quiso decir algo; pero no pudo, casi lloraba. Sabía yo que aquella impresión del anciano amigo no era del dolor producido por una mala nueva; esperaba una buena noticia y la noticia acababa de llegar rápida como el rayo. No leí el telegrama, le eché las manos por los hombros y le di la enhorabuena. Luego leí: Triunfo completo, ganado premió extraordinario correspondiente grado licenciatura. Matriculado doctorado. Justo.

Y el padre venía primero a mí, lleno de emoción a darme la noticia. Sabía que yo era un amigo verdadero de su hijo y quiso hacerme partícipe de su alegría. De más está, que yo traté de justificar el entusiasmo, la emoción del viejo. Es padre y además de esto es el hombre que ve recompensados con hartura el cariño y las privaciones que pueda haberle costado, dentro de su modestísimo vivir, el ver a su hijo (único varón de su prole) tocar la cima de sus aspiraciones después de honroso y brillante torneo, corona de mil brillantes combates con la escasez y con la inteligencia. No esperó mucho y después de recibir mil felicitaciones se alejó rápido siempre, con el palo bajo del brazo y el telegrama en la mano.

El hijo recibía en aquel momento la más estimada recompensa. Si hubiera estado aquí hubiera sido dichoso entre los dichosos. La figura de un anciano, de andar vacilante que se desliza ligero y valiente por una gran plaza, con un papel azulado en la temblosa mano, casi gimiendo por la emoción, no la hubiera olvidado en el trascurso de su vida.

Yo, mal dibujante, saqué el lápiz y en esta postal procuré hacer con cuatro rasgos un estudio de la figura. Está borrosa, la cerveza ha hecho saltar el carbón en muchos sitios sustituyéndolo con una mancha gris, sin expresión, sin sombras, contornos ni perfiles. Lo único que verás, querido amigo, resaltando sobre la cartulina, escritas en correcta letra inglesa, será sin duda las palabras que dicen: Mi enhorabuena. Y es que si me reconozco mal dibujante, creo que no soy mal amanuense. Damián Cañas y Más.

El Liberal. Murcia.  Número 1160 – 5 de octubre de 1905: Orihuela. Nuestro estimado compañero D. Justo García Soriano ha ganado en la Universidad Central, tras brillantes ejercicios de oposición, el premio extraordinario de la licenciatura en Letras. Felicitamos a nuestro paisano por distinción tan honrosa y enviamos la enhorabuena más cumplida a su anciano padre D. Justo García Sánchez.

El diario. Número 174 – 18 de octubre de 1905: Hemos tenido el gusto de ver el diploma con que fue honrado nuestro distinguido compañero y estimado amigo D. Justo García Soriano en el acto de la inauguración de las tareas escolares en la Universidad central, como uno de los estudiantes que por su aplicación ganó el premio extraordinario concedido por el gobierno.

A finales de noviembre Justo contestó a los elogios escritos por sus dos grandes amigos. Y lo hizo a través de dos artículos. El primero fue para Rafael Rogel (entre otras cosas nos informa de los númerosos seudónimos que utilizaba) y el segundo para Luis de Antón.

Ambos comenzaban con un párrafo de la obra autobiográfica de Silvio Pellioco «Mis prisiones» publicada en 1832: «Ho io scritto queste Memorie per vanità di parlar di me? Bramo che ciò non sia”… «He escrito estas Memorias por vanidad de hablar de mí? Deseando que esto no sea» …

El diario. Número 208 – 28 de noviembre de 1905: SALDO. Hoy que todo se liquida, que todo se realiza (permítanme hacer alarde de este léxico mercantil), quiero y debo abrir también mi correspondiente saldo; porque estoy en descubierto, y ya comienzo a sentir escrúpulos de conciencia ¡Naturalmente! Y no de boticario. Y tengo la dicha de poseer dos excelentes  amigos, dos amigos leales y benévolos. (…) Los dos buenos amigos a que me refiero se llaman D. Rafael Rogel Rech y D. Luis de Antón del Olmet, a quienes todos conocéis, pues lucen frecuentemente su ingenio en estas mismas columnas; por lo tanto sería inútil que tratara de presentároslos.

Sin embargo, he dirigido esta ocasión para rendirles un tributo sincero y espontáneo de reconocimiento y amistad, y algo he de hablar de ellos. D. Rafael Rogel Rech, amigo mío muy querido y simpático director de este simpático Diario, que con tacto pulso y acierto dirige, es ya, como en otras, veterano en esta empresa, pues anterior y sucesivamente ha dirigido en esa ciudad “El Labrador”, “La Voz de la Comarca”, “La Comarca”.

El mismo ha dicho que su carrera consistía en “tres años incompletos de enseñanza elemental en la escuela” pero este es su mayor blasón. Tal vez una errónea desconfianza en su propio valer o una exagerada modestia le han llevado a suplantar su nombre auténtico con casi tantos pseudónimos como escritos han brotado de su pluma ubérrima y retozona; de aquí que sean infinitos como las estrellas de los cielos y las arenas de los mares, valga el manoseado símil.

Díganlo si no los de Quijote II de Leva, empleado en sus famosos «Chispazos»;  A de G y Amadís de Gaula en sus reseñas teatrales; Hipólito, como cronista; Faeliyo, como revistero taurino; El Doctor Belenes, como revistero gallístico; Ernesto Ruiz Gómez; X; Ese; El P. Ruborizado; K. Mola; K. Mito; Legor Cher; Mateo Carriles; Ricardo Peregón Salinas; Damián Cañas y Más; Pepito Tudó; Pepe Tonel; Rugiero y otros muchos que no recuerdo ahora y sería muy prolijo exponer; sin contar los innumerables artículos de fondo y de información que en inmenso acervo ha ido acumulando la cotidiana e incansable tarea periodística, todo lo cual demuestra lo ecléctico y enciclopédico de su espíritu.

Luis de Antón del Olmet. Archivo ABC.

El diario. Número 209 – 30 de noviembre de 1905: SALDO. Y ahora pasemos a ocuparnos de este nuestro antiguo y fraternal compañero de colegio que se nomina D. Luis de Antón del Olmet, delineando con tímidos perfiles y en suave escorzo su silueta enérgica y rotunda. De Antón es muy joven, pues aún si le apunta el bozo; pero es alto, recio, sanguíneo, de complexión robusta, tira a albazano y siempre goza de perfecta salud. No os riáis, espíritus superficiales y melindrosos, porque al bosquejar un escritor comience a hablaros de su temperamento y de su salud: sabed que sin un cuerpo sano, bien organizado y pletórico y un estómago que digiera sin  dificultad, no es posible un entendimiento sólido ni una percepción recta y diáfana…

… Decíamos de Antón del Olmet que es robusto, goza de perfecta salud y, por ende, posee un cerebro perfectamente organizado. Además es un abogado en ciernes, pues está en vísperas de licenciarse en Derecho; aunque yo opino, no sé si con fundamento, que este excelente amigo siente más irresistible vocación y más afectuosas simpatías por las livianas sugestiones de la amena Literatura, que por los abstrusos y un poco enojosos problemas jurídicos y sociales. Yo conocí a de Antón, como creo haber insinuado, en el colegio, cuando estudiábamos la segunda enseñanza.

Era un muchachito, un fanciullo algo revoltoso y simpático. Entonces hizo una ardua, una noble acción por mí; y desde aquel momento comencé a quererle. Pero yo nunca ni llegué a sospechar siquiera que aquel niño inquieto y un poco desaplicado pudiera, andando el tiempo, contraer el vicio de escribir. Pasaron los meses, y después con alborozada satisfacción nos volvimos a encontrar aquí la Corte….

Calle de Alcalá a principios del siglo XX. Hauser y Menet. Memoria de Madrid.

Otro año más, Justo García Soriano pasó la Navidades en Madrid. Y desde allí firmó la última crónica de 1905, el día de nochebuena.

El diario. Número 229 – 28 de diciembre de 1905: Oso y Madroño. «El cónclave», «el Sanedrín o la mesa del café». El mesurado D. Tadeo está convidado a cenar esta noche casa de un diputado de la mayoría, que fue, antes del 68, pregonero del ayuntamiento de su pueblo y pinche de un figón; pero después la veleidosa Fortuna le llevo a ser cocinero del papá político de don Segismundo Moret; y tanto y tan bien supo complacer el paladar de este señor, aderezándole los calamares en tinta y las criadillas, para lo cual es una especialidad, que el papá-suegro lo tomó en tanta estima que dejó caer todo el peso de su influencia, sobre su yerno, hasta conseguir que en las últimas elecciones le sacaran diputado por el distrito de Valpringoso. Kandal. Madrid, 24 de Diciembre de 1905.

Continuará…..

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.