Los falangistas de la Vega Baja. «La Invasión de Alicante».

Los falangistas de la Vega Baja. «La Invasión de Alicante».

Desde que en 1935 estableciera su delegación provincial y primer núcleo alicantino en Callosa de Segura, la relación de la Vega Baja con Falange Española fue muy especial. 

Al acto de fundación, en el Cine Imperial, asistió el propio José Antonio Primo de Rivera arropando al jefe provincial José María Maciá Rives «el Pollo», conocido industrial callosino del ramo del cáñamo. 

Pronto, el partido se fue extendiendo por toda la Vega, con sedes en Orihuela, Rafal, Bigastro, Redován, Almoradí, Cox, Rojales, San Fulgencio, Torrevieja, etc.

Falange Orihuela. Archivo Municipal de Orihuela.

La junta local oriolana estaba liderada por Juan Bellod Salmerón y Antonio Piniés Roca de Togores, Barón de la Linde, quién alcanzó la jefatura.

Estos grupos locales celebraban reuniones periódicas donde recibían doctrina y entrenamiento físico para la futura lucha armada.

A pesar de su escasa repercusión y de no obtener ni un diputado en la provincia de Alicante, los falangistas se hicieron notar a base de parafernalia, fervoroso discurso y sobre todo, de acciones violentas perpetradas antes del alzamiento militar.

En las ciudades, la victoria del Frente Popular espoleó a numerosos militantes de «Acción Popular» y de la Derecha Regional y Agraria para enfundarse la camisa azul y lanzarse a hostigar a socialistas, comunistas y anarquistas en una estrategia provocadora claramente planificada.

Pero la mayoría de los falangistas reclutados en las partidas rurales, al menos los de la Vega Baja, se enrolaron con otras motivaciones.

Durante la campaña de febrero de 1936, la derecha convenció a su electorado de que la victoria frentepopulista traería la revolución y el comunismo, destruyendo la familia y la religión católica, fundamentos básicos de la sociedad rural.

Perdidas las elecciones, Falange Española fue la reacción al fracaso de los políticos conservadores y a la amenaza del movimiento obrero; atrayendo a jóvenes arrendatarios seducidos por las promesas de los terratenientes y dispuestos a defender la propiedad de la tierra que cultivaban, aunque no fuese suya.

Archivo Municipal de Orihuela.

En 1933, José Antonio Primo de Rivera, había conseguido un acta de diputado por Cádiz, a través de una candidatura monárquica, denominada Unión Agraria y Ciudadana.

Al no revalidar su escaño en las elecciones de 1936, perdió la inmunidad parlamentaria y fue detenido el 14 de marzo.

José Antonio Primo de Rivera.

El 5 junio, llegó de Madrid a la prisión de Alicante. Con él permanecían recluidos su hermano y varios dirigentes de Falange, entre ellos, el citado jefe provincial José María Maciá.

El traslado de Primo de Rivera, probablemente alargó su vida unos meses; de otro modo habría muerto casi con seguridad en una de las sacas efectuadas en la capital.

Sin ir más lejos, su abogado defensor, el famoso político Melquíades Álvarez, fue asesinado el 23 de agosto en el asalto que las milicias efectuaron a la Cárcel Modelo.

Durante la primavera de 1936,  el Gobierno clausuró las sedes de Falange Española; cerró sus periódicos y detuvo a sus dirigentes pasando el partido a la clandestinidad.

Pero eso no fue obstáculo para que cientos de jóvenes de la Vega Baja abrazaran la causa de Primo de Rivera.

Teniendo en cuenta la conservadora mentalidad rural basada en la propiedad y en los conceptos de religión y orden inoculados por los sindicatos católico-agrarios, no es de extrañar que la comarca del Segura fuese presa fácil de la grandilocuente oratoria patriótica que ofrecía el movimiento nacional-sindicalista.

En Orihuela, dos falangistas destacaron notablemente en los meses que precedieron al conflicto y ambos lo pagaron muy caro. Domingo Serna Pamies era un tipo violento, mecánico de profesión.

La primera noticia que encontramos en prensa data de 1935, cuando en un partido de fútbol celebrado en Torrevieja se involucró en una pelea mordiendo al acomodador del campo.

Su camarada Carlos Senén Valera, era funcionario del Ayuntamiento, fugaz miembro de la Gestora Radical y cuñado de José Mazón Torrecillas.

Ambos fueron detenidos por primera vez el 4 de mayo de 1936, circulando en automóvil por la Corredera en dirección prohibida mientras vitoreaban a Falange Española; partido ya por entonces ilegalizado.

El 1 de junio Serna fue de nuevo apresado y acusado de fascista por promover un altercado, de madrugada, en la calle de la Feria.

Cinco días después, ambos camaradas se encontraban en el Bar Zara y Serna sostuvo una sonora discusión con el socialista Manuel Moya por motivos políticos. Citados en el callejón del Molino de Cox pelearon; llevando Moya la peor parte.

Serna y Senén volvieron tranquilamente a dicho establecimiento y, avisados por Moya, pronto llegó un grupo de jóvenes izquierdistas que organizaron un fuerte escándalo en el que Luis Pedrera casi le parte la cabeza a Serna con una silla.

Para evitar males mayores el inspector detuvo de nuevo a la pareja de falangistas.

Multa a Serna. Archivo Municipal de Orihuela.

El 8 de junio, Serna recibió una multa de 206 pesetas, impuesta por el Gobierno Civil, por infracción del orden público.

Cuando comenzó el alzamiento militar, los dirigentes falangistas alicantinos Antonio Maciá Rives -hermano de José María-, José Ibáñez Musso -jefe local en Alicante- y Carlos Galiana, llevaban semanas tramando la liberación del líder y del resto de sus camaradas presos.

En las reuniones celebradas en el Hotel Victoria ofrecieron a un centenar de hombres de la Vega Baja dispuestos a empuñar las armas contra la República.

La insurrección militar precipitó sus planes y el mismo 18 de julio, Antonio Maciá se entrevistó con José Antonio Primo de Rivera en la prisión.

José Antonio Primo de Rivera en la prisión de Alicante.

La Jefatura de Alicante había recibido la orden de concentrar a las milicias en los puntos estratégicos de cada localidad.

Según las memorias de José Mallol, dirigente falangista de Muchamiel, la señal convenida sería una palmera de fuegos artificiales lanzada desde el Castillo de Santa Bárbara; y la contraseña de identificación, la palabra «rambla».

A las diez de la noche, los grupos estaban concentrados esperando órdenes, situándose los de Orihuela en el Palmeral. Allí esperaron durante horas, hasta que se ordenó la desmovilización.

En el Archivo Municipal oriolano encontré este curioso aval de posguerra  que lo certifica.

Archivo Municipal de Orihuela.

El camarada Manuel García García, de 22 años de edad, soltero, natural de Benferri y vecino de Orihuela con domicilio en la calle de Santiago nº 29, es persona de magnífica conducta y antecedentes, que con anterioridad al G.A.N. pertenecía a la F.E. y de las J.O.N.S.

Y al estallar este, junto a los demás elementos de su escuadra, se concentró en el paraje denominado «el Palmeral» donde permaneció hasta que recibieron orden de retirarse, por haber fracasado el Movimiento en la provincia, marcándose entonces a su domicilio donde permaneció semioculto hasta que fue movilizada su quinta por el ejército rojo (…)

Al ser destinado al frente desertó, permaneciendo oculto hasta la total liberación de España, tomando parte activa en la liberación de esta Ciudad, en la que desempeñó el cargo de agente de policía, a las órdenes del Comandante Militar de la Plaza.

Hay quien dice que a pesar de ser advertidos continuaron con el plan.

Lo cierto es que a las cuatro y media de la tarde más de sesenta falangistas partieron hacia Alicante con material sanitario y escaso armamento (media docena de escopetas de caza, algunas pistolas y un hacha), dispuestos a liberar a sus jefes y someter la capital de la provincia a las órdenes de los militares sublevados en el Cuartel de Benalúa.

En las cercanías de Santa Pola se averió la camioneta; los que pudieron se apretaron en el camión dejando a seis o siete pasajeros con la promesa de volver a por ellos; circunstancia que nunca ocurrió y que a la postre les salvó la vida.

Los demás continuaron; pero las penurias no habían hecho más que empezar.

A cuatro kilómetros de Alicante el camión se quedó sin gasolina y tuvieron que conseguir cinco litros a costa de un autobús que circulaba hacia Cartagena.

Mientras solucionaban la situación, el automóvil de Maciá se adelantó dirigiéndose de nuevo a la prisión para ultimar instrucciones ordenando que se detuvieran a dos kilómetros de Alicante y buscasen combustible para recoger a los que habían quedado en Santa Pola.

El pelotón se apeó cerca de Babel, en el paraje conocido como «los doce puentes».

Falange Mudamiento. Archivo Municipal de Orihuela.

Algunos supervivientes cuentan que los cánticos, los brazaletes rojinegros y las camisas azules, alertaron a la población antifascista que rápidamente puso en aviso a las autoridades.

Otros hablan de que, antes de salir de Callosa, ya les habían delatado con una llamada al Gobierno Civil.

Lo cierto es que informados de sus intenciones, en Alicante les esperaba un nutrido contingente armado formado por guardias de asalto, guardias civiles, carabineros y miembros de los sindicatos obreros.

Tras un breve tiroteo en el que resultaron heridos dos falangistas y un guardia de asalto, sesenta y un integrantes del comando fueron detenidos y trasladados al Reformatorio de Adultos de Alicante.

El resto, entre ellos Antonio Maciá, Galiana y casi todos los cabecillas consiguieron escapar.

La sublevación militar había fracasado en la capital de la provincia y los militares leales del Cuartel de Benalúa habían abierto sus puertas y repartido armamento entre los milicianos antifascistas.

Nuestros jóvenes reclutas, algunos menores de edad, simples agricultores y la mayoría analfabetos, sólo fueron carne de cañón llena de idealismo y utilizada torpemente por sus dirigentes.

Falangistas supervivientes de Callosa de Segura. Archivo Juan Manuel Cepeda.

Según Vicente Ramos, algunos falangistas oriolanos que habían salido para Alicante, bajo las órdenes de Antonio Piniés, pudieron regresar tras sufrir diversas vicisitudes.

Piniés fue detenido en Villena y sus camaradas de Orihuela fueron cayendo poco a poco gracias a los listados de militancia confiscados en su domicilio.

Domicilio de Antonio Piniés. Colección Javier Sánchez Portas.

El día 7 de septiembre, en el Cuartel de Benalúa, comenzó el juicio estrella contra los que la prensa cali­ficó como «los 61 sublevados de Callosa de Segura, que quisieron conquistar Alicante».

El desfile de procesados de los llamados «su­cesos de Agua Amarga» se prolongó durante cinco jornadas hasta que la tarde del 11 de septiembre se dictó sentencia.

Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

Era el estreno del Tribunal Popular; en un acto ejemplari­zante sólo absolvió a nueve menores de edad y al chófer, que como ya hemos citado, actuó secuestrado y «colaboró por miedo insuperable».

Los cincuenta y dos restantes fueron fusila­dos en la madrugada del día 12 de septiembre al grito de «nos han engañado».

Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

En mi modesta opinión se aprovecharon de unos cam­pesinos analfabetos, la mayoría vecinos de Callosa, Rafal y de la partida oriolana del Mudamiento.

Un grupo de pobres desgraciados a los que enrolaron en una ingenua empresa en el peor momento; una trágica aventura que acabó costándoles la vida.

Cruz situada en la Torreta (Rafal) en memoria de los caídos en estos hechos. Ajomalba.
Monumento de Aguamarga (Alicante) a los Caídos de la Vega Baja construido entre 1941 y 1944 por el arquitecto alicantino Miguel López y por el escultor Daniel Bañuls. Se levantó con el objetivo de conmemorar la «hazaña» de los «héroes rebeldes» con la República, en el lugar donde fueron abatidos.

Antonio José Mazón Albarracín. Ajomalba, 2010.

Extracto de la obra «La II República y la Guerra Civil en Orihuela, vistas desde el Puente de Rusia».

Crónica fotográfica de Antonio Ballester. Las clarisas de San Juan. Ajomalba.

Crónica de Antonio Ballester Vidal, el fotógrafo de la Plaza Nueva. Las Clarisas de San Juan.

En el último tercio del siglo XV, Oriola ansiaba fundar un monasterio de monjas; trataban así de evitar la marcha forzosa de vocaciones femeninas a otras poblaciones.

El 29 de septiembre de 1474 el Consell encomendó la búsqueda de un emplazamiento adecuado a justicia y jurados.

Monasterio de clarisas de San Juan Bautista de Orihuela. Antonio Ballester Vidal.

Una vez localizado, debían calcular su precio y presentarlo ante la ciudad para comenzar los trámites.

La favorable acogida por parte de los oriolanos a los Franciscanos de Santa Ana a mediados del siglo XV animó a la rama femenina de la Orden, las Clarisas, a probar suerte en Orihuela.

Monasterio de clarisas de San Juan Bautista de Orihuela. Antonio Ballester Vidal.

Los jurados habían escogido para ellas el solar donde estuvo ubicado el convento de Santa Eulalia, en el arrabal moderno; abandonado por los frailes mercedarios tras utilizarse como baluarte frente a la muralla durante el largo asedio sufrido durante la «Guerra de los dos Pedros».

Monasterio de clarisas de San Juan Bautista de Orihuela. Antonio Ballester Vidal.

De esta forma promocionaban una zona en proceso de expansión. Las aguas del pantanoso Vallet se habían canalizado y nuevos pobladores se habían instalado en unas parcelas cercanas cedidas por el Consell formando la primitiva Corredora.

Monasterio de clarisas de San Juan Bautista de Orihuela. Antonio Ballester Vidal.

El convento de clarisas bajo la advocación de San Juan Bautista consolidaba la urbanización de un arrabal que acabó adoptando el nombre del monasterio: el Arrabal Moderno de San Juan Bautista.

Monasterio de clarisas de San Juan Bautista de Orihuela. Antonio Ballester Vidal.

El 17 de febrero de 1490 el Papa Inocencio VIII autorizó la fundación del convento y tres años después, seis religiosas franciscanas se trasladaron desde el Real Monasterio de Santa Clara de la ciudad de Murcia.  

Monasterio de clarisas de San Juan Bautista de Orihuela. Antonio Ballester Vidal.

Instaladas las monjas, en 1494 solicitaron al Consell alimentos para subsistir y albañiles para adecentar su convento.

Monasterio de clarisas de San Juan Bautista de Orihuela. Antonio Ballester Vidal.

También se dirigieron al rey Fernando el Católico pidiendo ayuda para salvaguardar su honestidad frente a las miradas curiosas de los vecinos.

En abril del mismo año, desde Medina del Campo, llegaba la respuesta de su majestad en la que facultaba a los justicias y jurados para comprar las casas a dichos vecinos y ubicarlos en otro lugar de la ciudad, derribándolas y adquiriendo además sus huertas.

Monasterio de clarisas de San Juan Bautista de Orihuela. Antonio Ballester Vidal.

Con el apoyo real, las dotes recibidas por el ingreso de novicias y las limosnas del pueblo subsistían dignamente permitiéndose además comenzar la edificación del primitivo templo.

Tras muchas penalidades, en 1575 Beatriz Martínez, viuda de Marcos Rosell, hacía testamento incluyendo al monasterio de San Juan entre sus beneficiarios.

Monasterio de clarisas de San Juan Bautista de Orihuela. Antonio Ballester Vidal.

A su muerte, acaecida en noviembre de 1580, recibieron la generosa suma de 7000 libras. Esta donación les creo ciertos pleitos con el heredero universal de Doña Beatriz.

Otros problemas, esta vez con los herederos de la acequia de Almoradí, les llevaron de nuevo a los tribunales. Las clarisas tenían una noria para tomar agua de la citada acequia.

Tras vencer en una larga lucha judicial con los regantes que pretendían suprimir la citada noria y con todas sus apelaciones denegadas, el 6 de julio de 1616, la inutilizaron cortada en ocho pedazos.

Monasterio de clarisas de San Juan Bautista de Orihuela. Antonio Ballester Vidal.

Durante cuarenta años, a pesar de las amenazas de excomunión, las monjas reparaban o sustituían la noria, y los regantes la aserraban, la atascaban con estacas y piedras o sencillamente la destrozaban.

En su desesperación, llegaron a acudir al Papa en solicitud de excomunión para los autores. Pero fue el rey Felipe IV quien firmó sentencia a favor de las clarisas, teniendo que insistir aún dos veces más, la última en 1659.

Monasterio de clarisas de San Juan Bautista de Orihuela. Antonio Ballester Vidal.

También en 1626, tuvieron un breve enfrentamiento con el Cabildo, que pretendía celebrar misas y sufragios en su iglesia, pero en unos meses, el asunto quedó zanjado amistosamente.

El monasterio se fue poblando de aristocráticos apellidos: Rosell, Roca, Togores, Rocamora, Masquefa, Rocafull, etc. y con ellos las dotes, que invertían en censos, tierras o edificios para arrendar.

Monasterio de clarisas de San Juan Bautista de Orihuela. Antonio Ballester Vidal.

En el censo de Oriola de 1646, en lo Carrer de Sant Joan, figura «Lo convent de monges de Sant Joan del orde de Sant Frances». «Sor Clara Rocamora dixo tener trenta y tres religioses».

En 1735 eran propietarias de 551 tahullas de regadío; con sus cuantiosas rentas levantaron el edificio actual en dos etapas, que duraron gran parte del siglo XVIII.

En 1773, la abadesa solicitó a la ciudad el permiso para ampliar el edificio, alineando la calle que va de San Juan a la Puerta Nueva, la actual Tintoreros, concediéndoles licencia para ocupar dos palmos de la citada calle.

Monasterio de clarisas de San Juan Bautista de Orihuela. Antonio Ballester Vidal.

Las obras concluyeron en 1780. Sufrió importantes daños en el terremoto de 1829; también en las inundaciones de 1879, siendo inmediatamente reparados con fondos procedentes de donativos. Las extensas propiedades de las monjas habían sido desamortizadas.

Monasterio de clarisas de San Juan Bautista de Orihuela. Antonio Ballester Vidal.

En 1936, las religiosas tuvieron que abandonar el convento y refugiarse en casas particulares. Este fue asaltado por los milicianos haciendo una pira con parte de sus imágenes. Durante la guerra la iglesia estuvo cerrada y el convento pasó al comité de refugiados. Las monjas supervivientes regresaron en 1939. 

Monasterio de clarisas de San Juan Bautista de Orihuela. Antonio Ballester Vidal.

Antonio Ballester hizo este reportaje fotográfico pocos años después, en la segunda mitad de los cuarenta.

Monasterio de clarisas de San Juan Bautista de Orihuela. Antonio Ballester Vidal.
Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).
Fotografías de Antonio Ballester Vidal.
Iglesia de San Juan en la actualidad. © José María Pérez Basanta.

Para saber más, os recomiendo el libro del Reverendo Andrés De Sales Ferri Chulio «El Monasterio de San Juan de la Penitencia de Orihuela 1493 – 1993», publicado con motivo del quinto centenario del monasterio.  También el estudio de Marí Cruz López, en el octavo centenario de la fundación de las Clarisas.

Crónica fotográfica de Antonio Ballester. Romería de San Isidro. Ajomalba.

Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

Crónica de Antonio Ballester Vidal, el fotógrafo de la Plaza Nueva.

El triunfo de la «cruzada» emprendida por Franco provocó en España un espectacular resurgimiento religioso de proporciones nunca imaginadas en un país europeo en el siglo XX.

Durante la década que siguió a la Guerra Civil, las celebraciones religiosas se potenciaron especialmente creándose nuevas «tradiciones católicas» que el pueblo hizo inmediatamente suyas.

En este contexto, la modesta fiesta de San Isidro Labrador en Orihuela se convirtió en una colorida romería patrocinada por «el sindicato» (flamante Caja Rural Central) y la Hermandad de Labradores y Ganaderos.

La Romería de San Isidro en Orihuela.

Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

Esta efímera romería, de la que no se conocen antecedentes oriolanos, duró pocos años; pero quedó inmortalizada en todo su esplendor por la cámara de Antonio Ballester.

Para la descripción de las fotografías he transcrito la crónica que, dos días después del año 1945, publicó «La Verdad de Murcia».

La Verdad de Murcia. 17 de mayo 1945.

La Verdad de Murcia. 17 de mayo 1945: Más de veinte mil personas concurrieron a la tradicional romería de San Isidro. Asistiendo a la misa de campaña que ofició el Prelado de León.

Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

La huerta y campos fueron bendecidos por el Obispo de Orihuela, que impetró del Altísimo el beneficio de la lluvia.

Con animación extraordinaria se celebró la tradicional romería de San Isidro, hasta el punto que no se recuerda en Orihuela una concurrencia tan numerosa.

Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

Durante todo el día la pradera, en donde se encuentra enclavada la ermita a San Isidro, ofreció aspecto animadísimo, que duró hasta la caída de la tarde.

A la salida del sol, el disparo incesante de cohetes y el alegre voltear de las campanas de la iglesia de Santa Justa, anunció al vecindario la salida del cortejo procesional a través de las calles de la ciudad, para continuar luego en romería hasta la ermita del Santo.

Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

Entre un cortejo casi interminable de fieles, en el que resaltaban los nutridos grupos de romeros, aparecía el Santo sobre trono adornado de flores a hombros de huertanos, siguiendo las típicas rondallas, así como carrozas artísticamente adornadas y parejas a caballo.

Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

SOLEMNE MISA DE CAMPAÑA. Una vez que el cortejo llegó a la pradera, se celebró una misa de campaña que resultó solemnísima, oficiando el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de León, don Luis Almarcha.

D. Luis Almarcha, obispo de León, en San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

El acto fue verdaderamente impresionante por la profunda religiosidad de los millares de romeros, que acudieron en esta anual manifestación de fe, a postrarse ante el Rey de Reyes.

D. Luis Almarcha, obispo de León, en San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

Terminado el Santo Sacrificio, el Excmo. Y Rvdmo. Obispo de Orihuela, Dr. D. José García Goldáraz bendijo la huerta y los campos, impetrando del Altísimo el beneficio de la lluvia para sus sedientos cultivos.

D. José García Goldáraz, obispo de Orihuela, en San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
D. José García Goldáraz, obispo de Orihuela, en San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

REGRESO PROCESIONAL. A la puesta del sol volvió a organizarse la procesión retornando el santo a la iglesia de Santa Justa.

Con motivo de tan señalada festividad, el comercio cerró sus puertas durante todo el día, suspendiendo sus actividades todas las oficinas, tanto públicas como particulares.

Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

CONCURSO DE CARROZAS. Ante el Jurado calificador desfilaron después las carrozas, parejas a caballo y rondallas, concediéndose el primer premio a la carroza presentada por la Hermandad Sindical de Labradores, el segundo a la de D. Jesús Lidón Abadía, y el tercero a la de D. Antonio Abadía.

Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
Fragmento bando 1947. Manuel Muñoz Tomé.
Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
Fragmento bando 1946. Manuel Muñoz Tomé.
Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
Bando 1950. Manuel Muñoz Tomé.
Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

El primer premio de parejas a caballo fue otorgado a D. Antón Meseguer, el segundo a D. Antonio Adsuero, y el de rondallas a la rondalla «Pascualete».

Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
Publicidad del insecticida Oriol. Manuel Muñoz Tomé.

Epílogo.

No lo tenía pensado; pero la siguiente fotografía, enviada por el maestro Zambrana, me ha dado una idea: si os apetece exponer fotografías de vuestra infancia, recuerdos  familiares o cualquier imagen relacionada con la romería de San Isidro, las expondré gustoso y formarán parte de este archivo virtual. 

1947. José Manuel Zambrana García junto a su hermana y dos primas, posando de huertanos en San Isidro. Gracias maestro.
Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).
Fotografías de Antonio Ballester Vidal. Bandos de Manuel Muñoz Tomé.

Crónica Fotográfica de Antonio Ballester. Estampas. Ajomalba.

© Antonio Ballester Vidal

Crónica de Antonio Ballester Vidal, el fotógrafo de la Plaza Nueva. Estampas.

Rezando el rosario.

© Antonio Ballester Vidal

Candela para el «caldo de gallina».

© Antonio Ballester Vidal

El herrero de la Mancebería.

© Antonio Ballester Vidal

La herrería perteneció a un tal Narciso. 

El tipo de la camisa blanca era su empleado y último herrero.

Al Fondo la «Guagua» y la calle del Molino.

© Antonio Ballester Vidal

Se llamaba Antonio Díaz García «El herrador».

En homenaje a su jefe puso a su hijo Narciso. 

© Antonio Ballester Vidal

En la herrería pasaban consulta los veterinarios municipales Vicente Andreu, Antonio Galiano y Enrique Forcada.

Comentarios: J. Luis Mateo Pedrera, Loles Botella y Jesús Díaz, nieto de herrador.

El abuelo junto al cañizo.

© Antonio Ballester Vidal

Atención al tren.

© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal

Apurando la vida en un pitillo.

© Antonio Ballester Vidal

La piel y el alma cuarteadas por el tiempo.

© Antonio Ballester Vidal

La autoridad en Semana Santa.

© Antonio Ballester Vidal

Lavando en el Segura.

© Antonio Ballester Vidal

En el Rabaloche.

© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
Fotografías de Antonio Ballester Vidal.
Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Crónica fotográfica de Antonio Ballester. Sucesos. Ajomalba.

Benferri, 28 de Septiembre de 1947. Antonio Ballester Vidal

Crónica de Antonio Ballester Vidal, el fotógrafo de la Plaza Nueva. Sucesos.

Mediados del siglo XX. Bomberos oriolanos en el hundimiento de una fachada en la Plazuela de la Merced. Entre la Iglesia y la tienda de muebles de Eliseo. 

© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal

28 de Septiembre de 1947. Torrenciales lluvias provocaron crecidas en las ramblas de la Vega Media y Baja del Río Segura.

Al unirse las aguas de dichas ramblas con las del río ya desbordado, las inundaciones asolaron la huerta desde Monteagudo a Guardamar, con resultados catastróficos especialmente en Santomera, donde arrasaron un centenar de casas, ocasionando once muertos al desbordarse la rambla Salada.

La rambla de Abanilla anegó también el pueblo de Benferri, cuyo cementerio quedó destrozado por el ímpetu de las aguas. Cuentan que los ataúdes llegaron a Guardamar. 

© Antonio Ballester Vidal

5 de julio de 1949. En el actual paso a nivel de la carretera Redován-La Campaneta, conocido como la Media Legua.

© Antonio Ballester Vidal

Accidente del tren ómnibus (locomotora y seis vagones) en el trayecto Cartagena-Valencia, a la altura de Redován.

© Antonio Ballester Vidal

La máquina quedó empotrada en una caseta de vías y obras, con el resultado de una pasajera muerta y cinco heridos. La fallecida era callosina.

© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).
Fotografías Antonio Ballester Vidal.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba), historias de Orihuela, fotos, postcast y vídeos.