Justo García Soriano 9. 1907/1.

«La prosa de la vida me hizo galeote del periodismo y del profesorado particular. Me gané la vida esforzadamente dando lecciones a domicilio, en colegios y academias y rodando por redacciones de periódicos».

Justo García Soriano. «Noticia crítica y autobiográfica».

Plaza de Santa Ana, Madrid. Domicilio de Justo García Soriano en 1907. Colección Salvador Alcázar.

1907

En 1907 Justo seguía viviendo en Madrid, instalado junto a su prima Eugenia Tribello García en el tercer piso de la Plaza de Santa Ana, número 7.

Eugenia era modista de sombreros; y entre su selecta clientela figuraba Dª. Presentación Rodríguez Castillo, esposa del reputado médico Agustín Sainz Espinosa.

Justo y Eugenia. AMO. LJGS. Montaje.

En la entrega anterior debería haber hablado de sus inicios como profesor particular en el curso 1906-1907; pero el exceso de texto y el desconocimiento de la fecha exacta en la que empezó a impartir clases me llevó a dejar el tema para introducirlo en este capítulo.

Los diplomas y premios obtenidos en su carrera fueron la tarjeta de presentación que le abrió las puertas a la docencia privada; y no le resultó difícil encontrar alumnos. Pero entre todos sus discípulos destacó un hijo del matrimonio citado anteriormente: el erudito Pedro Sainz Rodríguez.

El doctor Sainz no confiaba en la enseñanza de la época y decidió seleccionar personalmente a los maestros que instruirían a sus hijos Pedro y Antonio, de ocho y nueve años de edad; disponiendo de un profesor para ciencias y otro para letras en su propio domicilio.

Bibliógrafo, editor, académico y político, Pedro Sainz llegó a ser diputado durante la II República y ministro de Educación en la Dictadura de Franco (hasta que lo cesaron por monárquico y se exilió como consejero de Don Juan de Borbón).

Él mismo reconoció el mérito de García Soriano en su exquisita educación. Utilizando su propio testimonio: «influyó extraordinariamente en mi vocación por la literatura, los estudios literarios, en mi amor a los libros y, finalmente, en mi decisión de estudiar la carrera de Filosofía y Letras».  

La relación maestro discípulo dio paso a una amistad que se manutuvo durante años: Disponemos de más de medio centenar de cartas que dan fe de ello. Las dos primeras las envió Justo desde Orihuela durante las vacaciones estivales de sus alumnos, este mismo año. Pero será en el siguiente capítulo.

Pedro Sainz Rodríguez ( 1897-1986)

En su faceta periodística, García Soriano comenzó el año escribiendo para la «Unión Republicana» de Orihuela. Recordemos que estaban pendientes las consecuencias de la feroz crítica a Andrés Lacárcel y a su «Lazo Negro»; asunto que intentó suavizar con la primera entrega de Calamares en Tinta.

Unión Republicana. Número 170 – 3 de enero de 1907: Calamares en tinta. Por la carta de un amigo me entero de que mi distinguido colega Andrés de Lacárcel se ha enfurruñado por el sinceramente espontáneo, sí que también inocentón artículo que dediqué en el número 168 de este semanario a su libro «El Lazo Negro». Y agrega el amigo de referencia que «algunas personas de criterio lo han censurado diciendo que ESO NO ES CRÍTICA».

Esta noticia me ha producido sorpresa e indignación; porque ¿qué hay en mi artículo que pueda zaherir, ni mortificar en lo más mínimo el amor propio de mi amigo Lacárcel a quien quiero y estimo muy de veras pese a la malignidad de esos señores del margen que se empeñan en que sea todo lo contrario?

 ¡A ver señores sabiondos, molleras en escabeche, señálenme vuesas mercedes infalibles los dicterios contra el Sr. de Lacárcel que en mi pobre artículo ven! Que se diga que mi artículo es un poco cachondo, pase; que se afirme que en él me ocupo más del retrato del autor de «El Lazo Negro»… que de su libro… ¡que pase también!; pero que se me tache de que en él he querido hacer, para mofarme, su caricatura…. eso sí que no puede pasar ni yo lo tolero, y al que se atreva a sostenerlo le escupiré a la cara un solemne mentís.

Si vuestra propia malicia os hace pasaros de listos y halláis en cada frase mía una oculta alusión injuriosa; si bajo las abundantes metáforas y el sentido figurado que suelo adoptar en muchos de mis escritos adivináis suspicaces una latente ironía;  si las que no son más que humoradas amistosas de camaradas las consideráis ataques solapados de un disimulado rencor, y si, en una palabra, cogéis el pepino por donde amarga y el rábano por las hojas; tened presente que el amolador juzga que todos son amoladores como él. Además, a estos lectores mal intencionados he de manifestarles, parodiando lo que dijo Unamuno en cierta ocasión que «yo que he cultivado siempre mis explicaderas, cuento al escribir con que mis lectores tendrán bien cultivadas sus entendederas». En mi apólogo ya os lo advertía Zaratrustra.

Si alguna vez yo he querido atacar y he sentido deseos de agredir, lo he hecho tal vez con harto descarnamiento y dureza de expresión, pero siempre con el rostro descubierto y alto, con la noble y decidida acometividad del adversario caballeresco que combate furibundo frente a frente. En Orihuela hay más de una persona que puede dar fe de ello por experiencia propia. La guerra de emboscadas, el uso de la daga traidora, el navajeo rufianesco, la puñalada trapera quédese para otras plumas más cobardes y maquiavélicas que la mía, que siempre ha sido honrada y rudamente franca. Cuando yo despliego y tremolo la bandera roja de combate, no rompo las hostilidades dando al enemigo una insignificante bofetada, sino ¡disparándole un formidable cañonazo!

Conque ¿mi artículo no es crítica, eh? ¿Y quién les ha dicho a ustedes que el olmo echa calabazas? Es mucho criterio el de estos señores desculaportales que frecuentan y matan su holganza en ciertos centros de chismografía y de calumnias. Hay gentes tan malévolas que no viven felices sino indisponiendo amistades. Otros se pasan insomnes las noches premeditando los falsos testimonios y las rencillas que han de levantar y fomentar al día siguiente para distraer su aburrida ociosidad viciosa y disfrutar a costa de la inquietud de sus prójimos…  Ha hecho mal el amigo Andrés en dar oídos a las murmuraciones de esas sabandijas que muerden como víboras empozoñadoras.

El señor Lacárcel, a pesar de su apellido, ha demostrado no tener cadena ni correa. Yo no soy como algunos falsos amigos de dos caras que él tiene, los cuales le adulan y le lisonjean en su presencia, para que se engría, y a su espalda se ríen de él diciendo: — ¿Quién habrá metido en la cabeza a Andresito que se haga escritor?

Si yo hubiera pensado esto, aun a riesgo de pecar de descortesía y de ser odiado, sin poner gran confianza en mi desautorizada y modesta opinión, como amigo a quien quiero, le hubiera dicho ingenuamente: — «Mira, Andrés, creo que vives engañándote. Dios no te llama a ti por el camino de las letras». — Pero yo opino de un modo distinto, y lo que dije en mi debatido y calumniado artículo, lo repito ahora: «que Lacárcel dará a su patria chica mucha más honra y más fama que otros escritores que le exceden en petulancia  y pretensiones». Más vale que me agradeciera el reclamo y el bombo que he dado a su libro, en vez de incomodarse conmigo!…. 

Apostaría doble contra sencillo que la totalidad casi de esos destripaterrones, de esos rábulas de secano que han atribuido, a mi artículo la mala intención que  solo existe en sus espíritus aviesos y recelosos, no conocen el verdadero significado, la neta y castiza acepción del 50 por ciento de las palabras que he empleado en él. Y es que la malicia va cogida del brazo con la ignorancia, y en lo que no comprenden ni ven claro, creen hallar agravios e injurias.

El extenso artículo, cargado de sentido del humor y de dobles intenciones, terminó con un cuento:

Dos amigos que se encontraron en la calle y el uno, saludando al otro, exclamó afectuosamente: — ¡Adiós, amigo mío!  Ante esta situación, tan sencilla e inocentona, el amigo saludado que era receloso y suspicaz en demasía, dijo al amigo saludador, después de haber quedado un poco pensativo y perplejo: — ¡Me ha insultado Vd! — ¡Que le he insultado yo!….— repuso sorprendido el otro. — Se lo demostraré á Vd. — gritó el malicioso iracundo. — ¿No me ha llamado Vd. amigo mío? —Sí, señor. —Mío dicen los gatos. —Sí, señor. — Los gatos comen ratones. —Sí, señor. —Los ratones comen queso. — Sí, señor. —El queso lo hacen de la leche. —Sí, señor. — La leche sale de las cabras. —Sí, señor. —Luego me ha llamado Vd. cabra: ¡me ha insultado Vd. groseramente! … Y le entregó una tarjeta de desafío. JUSTO GARCÍA SORIANO.

Chamberí Madrid 1907 (Colección Simón J. Iglesias)

Lejos de olvidar el asunto, hasta en su propio periódico intentaron avivar la disputa en una época en la que aún existían los duelos de honor.

Unión Republicana. Número 171 – 10 de enero de 1907: Jugueteos… No habrá duelo, yo lo fio, entre Andrés y Justo, y yo, aunque hubiese desafío, estoy seguro que no llegará la sangre al río… Perinez.

Justo no conocía al tipo que utilizaba el seudónimo «Perinez»; y pidió a su padre por carta que le informase de su identidad. Pero antes le contestó en el mismo medio, con unos versos incluidos en sus «calamares en tinta».

Unión Republicana. Número 172 – 18 de enero de 1907: Calamares en tinta. Si no mienten los auspicios halagüeños que llegan hasta nosotros, Orihuela, la eterna aburrida, contará muy en breve, según la consagrada muletilla de los gacetilleros de chichinabo, con una hermosa plaza de toros y un teatro circo a pedir de boca. Orihuela tiene derecho a todo eso y a un poquito más.

Lejos de esa ciudad, hemos conocido a muchas personas que la habían visitado. — «Orihuela…— nos han dicho casi invariablemente ¡hermoso país! ¡clima delicioso! ¡huerta encantadora! La población es bastante grande; pero nos ha parecido triste, muerta, con su sombrío aspecto medioeval que contrasta y desentona en medio de la alegría triunfante del risueño paisaje levantino que la circunda. Por sus calles merodean comparsas de curas y discurre una multitud de frailes agobiados bajo repletas alforjas. ¡Por todas partes no se ve más que iglesias y conventos!»

— Ante esta pintura exacta, nosotros nos hemos quedado siempre un poco confusos, sonrojados levemente al sentirnos heridos en nuestro patrio amor. — «Todo eso es cierto» — hemos tenido que replicar. Y a seguida, con digna altivez, hemos hecho esta refutación incontestable: — «Sin embargo, Orihuela gozó de gran importancia antiguamente, pudiendo vanagloriarse hoy de poseer una épica historia; y, sobre todo, porque es lo esencial, cuantos hemos nacido en ella tenemos la salvación segura y un preferente sitio en el cielo»

— Pero no es conveniente que estemos mal del todo con el dios de las tinieblas; porque ¿quién sabe si alguna vez Satán, que es agradecido y cortés, pudiera hacernos falta? Hay que quemar algún incienso en sus altares, para tenerle propicio, y desmentir la fama de falansterio de cenobitas que disfruta Orihuela, entrando en el concierto de las ciudades de vida moderna.

A «Unión Republicana» le ha nacido ya lo que le estaba haciendo más falta Don Nicanor tocando el tambor, un mañaco juguetón y travieso, hijo de Pero Grullo o desciende de él en línea recta ¡Por algo se llama Perinez! …

Dice Perinez, echándolas / de oráculo o de sibila, / que entre Andrés y un servidor / no habrá duelo, que él lo fía. / ¡Nunca han faltado fiadores / garantes de tonterías! / ¿No habrá duelo? ¡Naturaca! / Somos un par de gallinas, / ¿Qué más quisieras tú, bobo, / para reírte las tripas / y encontrar un chiste fúnebre / en nuestra mutua paliza?

Busca, ninchi, otro juguete, / que este te ha salido grilla, / pues a Andrés y a este pae cura / la esgrima nos causa grima, / y es lo mejor que esgrimimos, / con perdón, la lavativa. / Por eso nos alistamos / en la Liga Antiduelista / del barón de Albi que viene / justa a nuestras pantorrillas. / ¿Cómo habría de llegar / nuestra sangre al río, lila, / si a fuerza de resquemores / la tenemos más que frita, / y hambrientos como los bravos / ful de La Guardia Amarilla, / nos la comeríamos toda, / con gula mal reprimida, / en el camino, y el cabo / Rolando se quedaría / sin ver un glóbulo rojo / ni una gota de hematina?

Mas si no corrió la sangre, / y quedó incruenta la liza, / como hubiera celebrado / tu satírica malicia, / de mis pobres «Calamares» / ¡bien que ha corrido la tinta! / Justo García Soriano. Madrid. 14 de Enero de 1907.

A pesar de sus trabajos como profesor y periodista, su situación económica seguía siendo muy precaria. En esta dramática carta podemos comprobar su resignada disposición a vender por necesidad, y a mitad de precio, buena parte de un premio que deseaba, y que tan duramente se había ganado.

AMO. LJGS.

Madrid, 20 de Enero de 1907. Mis queridos papás: Por vuestra carta del 11 del actual, que recibí oportunamente, veo que todos seguís buenos, excepto el papá que se halla acatarrado, aunque eso es cosa del tiempo. Bueno está que se cuide; pero no debe extremar el abrigarse ni encerrarse en casa; que esas precauciones excesivas son contraproducentes. Yo continúo sin novedad. También recibí los dos números de «El Censor».

El martes pasado fui a la Universidad a ver qué había de los libros de la «Biblioteca Rivadeneyra», que gané en premio. En cuanto llegué me entregó el Decano un oficio, autorizándome para recoger la colección en los almacenes de libros de Hernando, que están en la calle de Quintana, número 31, al final de la calle de Ferraz (barrio de Argüelles).

Al día siguiente, miércoles, busqué un mozo de cuerda asturiano, que conozco, y me fui con él y con el oficio a los almacenes. Allí estaban ya los libros apartados y embalados en una banasta grande. Mi alegría al verlos ya os la podéis figurar.

Firmé el recibí al margen del mismo oficio y se quedaron con él. El bulto pesaba seis arrobas y el mozo de cuerda, no considerándose un hércules o un Atlante, desistió de llevarlo sobre sus hombros. Dijo que volvería en la tarde con un carro. Convinimos en eso; y en aquella tarde del miércoles, día 16, a las cinco, ya estaban en casa los libros.

No os podéis imaginar que obras tan buenas son. Con ellos he llenado media casa. Pero su presencia, en vez de causarme alegría, mucha alegría, como era natural, me ha sido motivo de pena y de disgusto. Pienso que el pobre no es digno ni de lo que él mismo se ha ganado con mucho sudor y con un sinnúmero de penalidades; yo quisiera guardar estos hermosísimos libros que he ganado en honrosa lid contra la miseria y el talento, y, encuadernados elegantemente, atesorarlos con avaricia de bibliófilo sobre un estante de mi pobre cuarto doctoral.

Biblioteca Rivadeneyra de Autores Españoles desde la formación del lenguaje hasta nuestros días. 

Pero estoy sin camisas y calzoncillos, sin sábanas, sin corbata y con un traje raído y tronadísimo. Se le deben 3 meses al casero, y ¡qué sé yo!  Y en gracia al egoísmo de estas buenas gentes, he de hacer el sacrificio de mis amores bibliófilos, y vender la mitad de la colección. Y aquí viene lo más triste, pues por más que he corrido, el mejor postor no ofrece más de cinco pesetas por tomo. Ya veremos si algún conocido me compra alguno y lo paga mejor. Esto me tiene disgustado.

Quiero mandarle un braguero a la mamá cuando los venda. Para ello quiero que me digáis las medidas de la cintura, pasando por encima de los riñones y que llegue a la ingle, y el lado en que cae la hernia. No dejad de hacerlo.

A Zerón no le dejé a deber más que diez y ocho reales, y os dije que le dijerais a Rogel que los 5 reales que me debía se los diera a Zerón, y entonces ya no le debería más que 13, que os procuraré mandar en cuanto venda los libros. No dadle ni un céntimo más a ese ladrón.

Preguntadle a Manuel Pérez quién es el que escribe en «Unión Republicana» y se forma Perinez, y decídmelo en vuestra contestación. Tengo muchos deseos de saberlo. Dad mis afectos a mi hermana y cuñado, y muchos besos a Josefina. Recuerdos a los amigos y demás familia, y un tirón de rabo a «Revertico». Vosotros recibid un fuerte abrazo de vuestro hijo, que os quiere mucho y no os olvida. JUSTO. 

A verme viene muchas veces Remedicos, que está sirviendo en el piso 2º de la misma casa donde vive Dª. Antonia Borja. (Con letra de su prima) Mis recuerdos a Doña Anita, Doña Encarnación, Clara y Maravillas, sin olvidar a Milagros, Pepe y besos a la nena, y vosotros el cariño de vuestra sobrina Eugenia.                      

Perinez contestó brevemente a los versos de Justo, pero ahí acabó todo.

Unión Republicana. Número 173 – 26 de enero de 1907: JUGUETEOS… D. Justo García, mi amigo querido, por un «jugueteo» se muestra ofendido y hecho un Roldán se apresta al combate, las armas requiere, me busca, me apunta, dispara y no hiere…. vuelva usted a cargar. En sus Calamares que no son en tinta sino en… vitriolo, mi faz se despinta y ataca a Airadam. Deténgase amigo, suspenda usted el fuego, no dé temerario más palos de ciego y…. estemos en paz… Perinez.

La siguiente carta fue de Juan Sansano hablándole de su futura obra que esperaba prologase Justo.

Sr. D. Justo García Soriano. Mi querido amigo: Con razón le causaría a V. extrañeza mi tardanza en acusarle recibo a su carta, gratísima para mí, pero causas ajenas a mi voluntad (encontrarme ausente de Orihuela unos días, mi imprenta y arreglar varias obras teatrales para el seminario) me han obligado a esta demora. Le ruego, pues, me perdone. Un día de estos, le enviaré con el franqueo debido, mis versos; y en carta que le escribiré más despacio, el importe necesario para que V. los envíe.

Todavía tengo que ir a la biblioteca a sacar algunos de mis versos publicados en «El Diario» y de los cuales no conservo nada. Espero su retrato en la forma que le dije si le es fácil. Por Orihuela no hay nada de nuevo. Mucho frío. «El Censor» se publica todavía. Le doy las gracias por los elogios que me dedicó en «Unión Republicana». Le participo que voy a estudiar en mis ocios la carrera del magisterio, ya que otra cosa me es imposible.

Mi libro se venderá en Murcia, en Alicante y en otros puntos, como Monóvar, donde tengo amigos cariñosos en la redacción de «El Pueblo».  Por esos mundos… hay más democracia que en esta nuestra patria chica. Y nada más. Cuando le envíe los versos repito que le escribiré más despacio y le diré muchas cosas. Mientras, reciba cariñosos recuerdos de mis padres y familia, y mande como guste a su amigo y servidor. J. SANSANO MAS.

P. a.  Para publicar mi libro tendré que perder mis amistades con los jesuitas. Lo digo porque algunas composiciones serán demasiado libres para ellos; y en ellas quedan al descubierto mis ideas. Allá va una muestra.  … La Tiranía no es culpa del tirano que la envía; es de quienes la arrastran como bueyes. Mientras existan pueblos menguados habrá pillos, ladrones y malvados, y poco pan y demasiadas leyes.

Y otras llenas de amore, como ya verá. Procuraré enviarle los versos lo antes posible, y V. cuando pueda hará el prólogo largo e insustancial como suyo (¡!) En eso de largo conforme en lo otro… ¡modestia, modestia, modestia! No es necesario que me repita su fidelidad como amigo. Ya le conozco. Muchas gracias por todo. Si tiene que decirme algo, hágalo cuando escriba a sus padres. Adiós pues. Orihuela. 3 febrero de 1907.

En febrero publicó también en «El Diario»; un trabajo histórico sobre el carnaval dividido en dos entregas que incluía un fragmento del entremés de Calderón de la Barca «Las Carnestolendas», que no he transcrito.

El Diario. Número 555 – 11 de febrero de 1907: CARNAVAL. Diez y nueve siglos llevamos ya de cristianismo y aún vivimos y todavía viviremos muchos más en pleno paganismo. Era ésta una religión muy humana, espontánea y exenta de hipocresías y de desequilibrios idealistas, y por eso ejercerá siempre influjo poderoso entre los hombres. No han muerto los dioses, aunque algunos lo preconicen; ni hacen falta Julianos que los resuciten. El ascetismo semítico del pueblo hebreo, extendido por todo el mundo en virtud de un cambio de valores, no ha podido anular ni impedir la persistencia de ciertas prácticas paganas.

¡Tan íntimo enlace tienen con la humana moral! El Carnaval, fiestas que se celebran en todo el orbe católico en la dominica Quincuagésima, aunque movibles, corresponden siempre a una del mes de Febrero, y son, a pesar de su nombre cristiano, paganas esencialmente. Las Carnes-tollendas o suspensión de carnes, con las que comienza la Cuaresma, época de expiación y purificación, no son más que las fiestas «lupercalia», las «bacckanlia» y «februalia» de la antigua Roma, equivalentes a las orgías y dionisíacas de los griegos.

Estas fiestas de locura y amor, en que la sociedad muestra su alegría de vivir y de reproducirse, a despecho de todas las fingidas austeridades y la absurda preceptiva contra natura que los moralistas invocan, desde la más remota antigüedad, desde la primera vez que el hombre sintió el alborozo de la vida y la belleza del mundo que le rodea, se han perpetuado en no interrumpida tradición, hasta los tiempos presentes, en que la civilización, también un poco hipócrita y convencional ha suavizado escrupulosamente su desenfreno primitivo.

Sin embargo, la austera y ascética cuaresma, tiempo de fúnebre filosofía, que comienza en el miércoles «corvillo» o de ceniza, no es tampoco cristiana como el vulgo cree. Mucho tiempo antes de Cristo, los romanos hacían vida cuaresmal en sus fiestas «Februales» (Februalia, de febrero, purificar, expiar) que se celebraban en Febrero (Februarios) de las que este mes tomó el nombre, en honra de «Juno Februa» y de «Plutón Februo» (el que limpia), dioses de las expiaciones. Consistían estas fiestas en purificaciones y sacrificios para impetrar de los dioses el descanso de los difuntos y de las almas que vagaban por las orillas de la laguna Estigia, el Purgatorio de los católicos….

… Consignaremos sucintamente algunas de las diversiones que se acostumbraban en los siglos XVI, XVII y sucesivos. Además de las malcaradas, bailes y estudiantinas que aún se estilan se hacían muy extrañas mojigangas y cabalgatas ingeniosísimas, que algunos cronistas nos relatan minuciosamente. Las justas, las carreras de sortijas, de estafermos y de toros, los entremeses, pantomimas, bufonadas y comedias burlescas y licenciosas, los gallos y certámenes poéticos, a que concurrían los reyes y toda la nobleza, eran de gran opulencia y variedad, y a ellas eran invitados los frailes y los inquisidores, que ocupaban siempre «muy buen lugar». Justo García Soriano. (Se continuará).

Carnavales de Madrid. La Ilustración española y americana. 15 de febrero de 1907.

El Diario. Número 556 – 12 de febrero de 1907: CARNAVAL. … La plebe se entretenía con juegos y bromas, donosos unos, pesados otros, que consistían, principalmente, en palos ensebados, sartenes tiznadas, colas o rabos, en empolvar o majar a los transeúntes, colgar en el centro de las calles peleles, que a veces tenían intención política o significación social o de actualidad, y formar corros de mujeres y chicuelos que manteaban a perros, a los tales peleles y a otros de carne y hueso, cantando coplas a coro, del género de la siguiente: «El pelele está malo ¿Qué le daremos? Agua de caracoles, que cría cuernos».

A esta, costumbre alude Cervantes en el cap. XVII, Parte Primera, del Quijote.  En el cap. I del de Avellaneda, también leemos: «y yo me quedé tras todo eso sin ser rey ni Roque, si ya estas carnestolendas no me hacen los muchachos rey de gallos». Los gallos eran disputas de ingenio que se celebraban en las Universidades, a veces a presencia de los reyes….

… En el reinado de Felipe V se prohibieron las máscaras: el conde de Aranda hizo revivir los bailes en Madrid, pero luego desaparecieron con su administración. En 1808 no estaban los bailes de máscaras en uso en esta corte, según nos cuenta Alcalá Galiano; pero poco después volvieron a usarse hasta el presente. En Orihuela hay costumbre de poner en el día que media la Cuaresma peleles o viejos de trapo en los balcones; ventanas y azoteas, que a las diez de la mañana del mismo día se arrojan a la calle a merced de los chiquillos. Esta costumbre, que va desapareciendo casi por completo creemos nosotros que tiene estrecha relación con la fiesta de la Mi-Carême que se celebra en Francia. Justo García Soriano.

«Unión Republicana» le publicó también este largo y maravilloso artículo denuncia sobre el valioso tesoro que Orihuela despreciaba en su maltrecho y descuidado archivo municipal.

Unión Republicana. Número 177 – 26 de febrero de 1907: Calamares en tinta. El Archivo Municipal. El consistorio municipal de Orihuela puede enorgullecerse de poseer un archivo que atesora preciosos códices. A 2.000 elevan algunas descripciones estadísticas sus volúmenes; y no creemos muy exagerado el número. Entre ellos se encuentran no escasos documentos  de importancia histórica nacional y el resto de local interés, pero todavía  no reconocido tanto como merece.

Los oriolanos amantes entusiastas de nuestra historia y de nuestras gloriosas tradiciones, vemos en el archivo municipal un tesoro codicioso y sagrado. Entre las páginas amarillas,  carcomidas y polvorientas de sus manuscritos infolios y de sus legajos, resuenan, como entre las nacaradas espirales laberínticas de un caracol, con épico alboroto, los rumores y los ecos confusos de todas las generaciones que nos han precedido; y en su ambiente enranciado de antiguallas  venerables palpitan invisibles y augustos los manes de nuestros aborígenes y de nuestros mayores. ¡Allí duerme el alma inquieta y afanosa de un pueblo! 

Por desgracia, somos muy pocos, contadísimos, los oriolanos que constantemente evocamos con fruición nuestro pasado y nos extasiamos en atmósferas impregnadas, vibrátiles de tan confortables recuerdos. La imaginación, con su fuerza mágica reproductora, resucita un mundo muerto y vive con él. Pero esto es demasiada poesía, exquisito manjar de escogidos y de iniciados, inaccesible para los cerebros de pan llevar que tanto abundan.

Sólo así se explica ese bárbaro desdén, ese zafio y necio desvío que ha dado lugar al  deplorable, al vergonzoso abandono en que nuestro Archivo Municipal se encuentra. Aquel recinto es el colmo de las desidias y del desbarajuste. Fuera de los armarios, pilas de libros aquí y acullá, forman revuelto acervo y sufren el trasiego y los envites de cuantos por allí andan, pues suele convertirse en oficinas y negociado del empadronamiento y del censo.

Otros, amontonados sobre las estanterías, atiborran los armarios en inverosímil y heterogénea promiscuidad, detrás de puertas de cristales, que impiden la entrada al aire, pero favorecen el nacimiento y la multiplicación de la polilla. No hay que buscar allí ningún rastro de organización ni de orden, pues la archivonomía y la taxonomía bibliológica parece, no un ideal hacedero, sino una utopía irrealizable en el Archivo Municipal de Orihuela. Aquello es sencillamente un sacrilegio nefando, una profanación que debe subsanarse y expiarse pronto si no se quiere vivir en delito perpetuo de leso patriotismo.

No sabemos si nuestra ignorancia burocrática nos hará mentir, pero creemos tener entendido que el Ayuntamiento paga religiosamente cinco o seis mil reales anuales a un empleado con el cargo de archivero. Si no estamos equivocados, y esto es así, el pecado es mucho mayor y la responsabilidad enorme. Si, por el contrario, nuestros informes son inexactos, bien puede nuestro excelentísimo concejo presuponer esa mezquina asignación, realizando economías con suprimir algunas inversiones inútiles, por no decir dispendiosas, tales como las que originan la procesión del Entierro y la fiesta del Pájaro y de la Armengola, esa ridícula paparrucha cívico religiosa que perpetúa una impostura tradicional; como en otra ocasión demostramos. 

Y la prensa, la atildadita y anodina prensa orcelitana, ha venido dando en todas sus fases respecto a este asunto  pruebas inequívocas de una supina desprestigiosa incultura y de una incalificable negligencia con su silencio cómplice. A fe que tal incuria no ocurría en otros tiempos. En la antigua Sala o casa de la ciudad, el Archivo ocupaba un lugar reservado y preferente; era como su Sancta Sanctorum, el loca sacra, el fano de los heroicos penates, el domus del simbólico herodio, que guiaba en todas sus empresas a los oriolanos de antaño.

Existen varios documentos que atestiguan ese fervoroso celo con que nuestros antepasados custodiaban el Archivo de la ciudad, depósito venerable de todos sus privilegios, fueros y ejecutorias de nobleza. Entre ellos tenemos presente una provisión del rey D. Juan II sobre el régimen y forma de elegir los oficiales de la ciudad de Orihuela, dada en Valencia a 16 de abril de 1459.

Por lo establecido en dichas ordenaciones, se deduce que el Archivo era un lugar solemne que se guardaba con solicitud extrema, de cuya llave «diversa de les altres» tras de prestar juramento y homenaje era depositario el notario del Concejo, que en lo antiguo hacía las veces de archivero. En su recinto se hallaban encerradas las dos Cajas de la ciudad, la mayor de las cuales ostentaba por la parte exterior el escudo de Orihuela y las armas reales según los estatutos de la aludida provisión.

En tiempo de las comunidades o germanías (1520) los agermanados, al frente del escribano Pedro Palomares y de una Junta compuesta de trece plebeyos, se enseñorearon de Orihuela asaltando la casa de la ciudad y haciendo un regular saqueo en su Archivo. Entonces el cartulario de privilegios reales, que era un libro de pergamino con cubiertas de madera, cayó en poder de los insurgentes revolucionarios, los cuales ensayaron en él su venganza contra los nobles; pero, aunque muy maltrecho, pudo ser recuperado, cuando el adelantado del Reino de Murcia, don Pedro Fajardo, Marqués de los Vélez logró sofocar la sedición, apresando a los rebeldes y decapitándolos. «Mató tantos—dice Gaspar García Ortiz en su Murgitana—que hasta el gran Segura corrió de color de sangre».

El Concejo no tardó en sentir «la necesidad de hacer una copia de dichos privilegios», pues en Septiembre de 1578 a instancias de  Onofre Trullols, síndico de la ciudad, se ordenó fuera hecha, comprobada y coleccionada por tres notarios, Pedro Conera, Pedro Tristán y Andrés Jordi, nombrados por el Justicia civil, cargo que desempeñaba aquel año el magnífico Ginés Cullera, a presencia del secretario o escribano Jaime Montiel, a fin de que «a la dita copia se done tanta e tan cumplida fe com se podría donar als originals»; como se dice en la instancia del síndico.

Miniaturas Cartulario de Orihuela. Archivo Histórico Nacional de Madrid.

Esta copia, que forma un monumental volumen en pergamino con tapas de madera forradas de terciopelo rojo,  las cuales presentan señales de haber tenido conteras y manecillas (seguramente de plata y arrancadas por la codicia) contiene 364 privilegios y dos magníficas miniaturas representando una el escudo de Orihuela y la otra una batalla ante los muros de la ciudad cuando fue cercada por D. Pedro el Cruel. No sabemos en qué época, sin duda contándose  con la complicidad y consentimiento de algún alcalde poco celoso por la conservación de Joya tan preciosa para el pueblo que administraba, pasó a la biblioteca del Ministerio de Estado, y de aquí al Archivo Histórico Nacional, donde hoy se custodia con la signatura 1368—B.

En la segunda década del siglo XVII se ocupaba el Rector de Catral, Mosén Pedro Bellot, en ordenar y  escribir su «Compendio de lo que se contiene en las nottas antiquas de la Sala de la Ciudad de Orihuela, a modo de anales, desde el año 1353 en que comienzan». El manuscrito de estos interesantes y fidelísimos Anales desapareció del Archivo municipal al que pertenecía, como también el Libro Becerro (con abundantes apostillas, escollos e índice de mano del mismo Bellot), por cuyo motivo los señores Gisbert no pudieron consultarlo al escribir su Historia de Orihuela.

Anales de Orihuela. Mosen Pedro Bellot.

De allí ha sacado todo el mundo cuanto ha querido, y una vez fuera casi nada se ha devuelto y se ha perdido para siempre. Y lo peor es que la mayoría de las expoliaciones han venido a parar en manos profanas que las habrán dedicado, a buen seguro, a papel para envolver o lo habrán vendido a los polvoristas para hacer palmeretas y piulas ¡Qué infamia!

Pocos años hace que desapareció el Libro Becerro, no sabemos por que arte de encantamiento o de magia, y hace tres veranos tuvimos nosotros ocasión de examinarlo detenidamente y de sacar algunas notas; pero ya en Agosto pasado volvió a brillar por su ausencia del Archivo. Si los señores Gisbert no pudieron revisar el Libro de Repartimientos, como hemos dicho, en cambio tuvieron muy presentes los Anales de Bellot; siguiéndolos paso a paso hasta el extremo de no ser gran parte de su obra, sobre todo los tomos II y III, más que un calco y una literal transcripción con circunlocuciones exegéticas del «compendio» del laborioso rector de Catral.

Nosotros no sabemos que este manuscrito haya sido devuelto al Archivo, ni los señores Gisbert dicen media palabra de dónde lo vieron y consultaron, ni tampoco sus editores se cuidan de dar a conocer su paradero. Y nosotros creemos que, por ser la obra de mosén Pedro Bellot la más seria y fidedigna que se ha escrito sobre materias históricas de nuestra ciudad y porque le pertenecía, el Ayuntamiento se encuentra en el deber estricto y patriótico de hacer todas las indagaciones posibles y los mayores esfuerzos por rescatarla del poder de infieles y, una vez esto, darse a la estampa por quien se sienta con bríos para este cometido.

Con estos elementos y con la provechosa guía de un cataloguillo que por el Archivo andaba, puede emprenderse el trabajo benemérito de la reorganización de éste, confiado a una persona inteligente y perita. ¿Obtendremos como suele acontecer la callada por la respuesta y un indiferentismo abúlico a estas solicitudes y observaciones tal vez empequeñecidas por la insignificancia del que las hace, de toda autoridad desprovisto? Queremos ser hoy optimistas. ¡Esperemos… sentados! Justo García Soriano. Madrid, 14 de Febrero de 1907.

Ese mismo número llevaba en la portada una sorprendente noticia de política local.

El Sr. Escudero Zapata, nuestro querido amigo, ha sido el designado para ocupar la alcaldía de Orihuela. Las circunstancias en que se encarga de ese puesto son difíciles y han de poner a prueba su capacidad y su talento. No nos atrevemos a aventurar juicios, pues no queremos actuar de augures prediciendo el porvenir. No podemos, explicar las circunstancias que han concurrido en este nombramiento, pues no acostumbramos a descifrar jeroglíficos…

… Al tomar posesión de la alcaldía, dijo entre los aplausos de los concurrentes: «Una casualidad me hizo concejal de este Ayuntamiento; otra casualidad me eleva a ocupar este sitio; y aunque no es mi partido el que manda, procuraré que todos mis actos se ajusten a la moralidad y a la justicia más estrictas, esperando el apoyo de mis compañeros, en la inteligencia de que cualquier indicación que se me haga, será una orden que cumpliré gustoso, mucho más si las indicaciones parten de la prensa».(…) Se dice que nuestro amigo es prisionero de guerra de los conservadores. El tiempo y su conducta lo han de decir…

La Actualidad (Barcelona).
Número 57, página 8.
30 de agosto de 1907.

El 21 de febrero, por medio de una Real Orden, el concejal de la Unión Republicana D. José Escudero Zapata se convertía en alcalde de Orihuela. José Ferrer Lafuente, alcalde saliente, dejó claro que no había presentado la dimisión; que ha sido destituido por el rey.

Y para terminar, puso a prueba al republicano solicitando que repitiese un ¡Viva el Rey! que fue contestado con gran entusiasmo por el público asistente, mientras Escudero levantaba la sesión. Así reflejó la situación oriolana Rafael Rogel en una larga carta enviada a Justo.

Orihuela, 5 Marzo 1907. Entrañable amigo Justo: Tu carta me ha sorprendido de una manera muy agradable. Con lo que no me conformo es con eso que me dices respecto a mi silencio acusándome de olvidadizo… ¡Bien hombre! Por tu padre y por otros amigos supe tu feliz llegada a esa bendita Corte de… La Reina del placer, del oso, del madroño y de todo lo que tú, con perdón de Maura, quieras.

«El olvidar es el placer más raro en este engañoso mundo», es cierto, pero este sentimiento no reza con mi hermanico que, aunque en los últimos tiempos de nuestra vieja amistad, me miraba con cierta prevención, no por eso he dejado de quererle ni se ha enfriado la sincera amistad del pobre e impotente Quijote hacia el antiguo poeta de El Labrador. Esto no te lo digo para que lo creas.

El artículo gallístico de Heraldo me sorprendió grandemente. No sé decirte otra cosa. El Diario te lo pongo yo mismo en el correo. Franco me dice que te escribirá solicitando un articulito tuyo para el segundo aniversario de la aparición del periódico; pero quiere el hombre y me suplica que te lo diga, que lo mandes con la anticipación posible, que sea corto… y puramente literario, vamos, sin que se te vaya la mano. Confía en mi influencia contigo para alcanzar todo esto.

¿De política local? Chico; ¡er disloque! ¿Cómo ha sido alcalde Escudero? Aún no he salido de mi asombro. Ballesteros ha caído y Germán, o mejor dicho Cabeza de Oro es el amo del cotarro. Dicen que existe un pacto, yo no sé nada. A mí me sorprendió como a todos los republicanos, es decir como a casi todos los republicanos el juego habilidoso que se ha traído Sempere. La opinión de Pérez está fielmente condensada en el fondo de su periódico próximo pasado.

No quiero anticipar juicios atrevidos. Tú eres listo e irás cogiendo la madeja si sigues el hilo que ha comenzado a fabricar Unión Republicana. Por aquí han corrido fantasías de mucho peso… pero,  ¿quién da crédito al rumor público?

AMO. LJGS.

El día que Escudero tomó posesión de su nuevo cargo, sucedió una cosa curiosa. A las ocho de la noche se dio un bando destituyendo a todos los municipales, serenos, alcaldes de barrio, pedáneos, etc., etc. En aquel mismo instante eran despojados de sus uniformes los antiguos municipales y eran vestidos otros, entre ellos mi compaere el Obispo el Charamitero que está tan curro. La alcaldía estaba atestada de gente, y en la puerta de las casas consistoriales había estacionada una multitud de curiosos que vociferaban cañeándose cada vez que salía un municipal nuevo.

En la plaza de la Pía, frente a la casa del marqués de Rafal, pretendiente a este distrito, daba la banda del municipio una serenata… ¡Cosas de este mundo mentiroso! Tienes razón, la cosa tiene cola, tanta que, para mí, somos a estas horas vasallos del fantasma de que me hablas.

Allá va la actitud de la prensa: Unión Republicana …….. tú juzgarás. El Diario hecho un soso. No sé si entrará en materia. El Censor ha puesto ahora al frente a Lacárcel y él … sigue. Yo viendo los toros desde la barrera y deseando… ¡dar un trueno! Es decir, reventar como dicen que reventó la Real Trinidad.

¡¡Pepe Escudero ha hecho bien!!, si señor; antes no tenía amigos casi y ahora todos son amigos de él, todos son los primeros y los que más lo quieren. Eso sí: él prefiere, atiende y detiene democráticamente en mitad de la calle a sus antiguos correligionarios por humildes que sean o astrosos que vayan, sin que su nuevo cargo le haya engreído. A mí me encontró en la calle de San Pascual una noche y me detuvo para decirme que había recibido la carta de D. José Cartagena. Luego me invitó a acompañarle hasta la puerta de su casa.

Manuel creo que se ve entre la espada y la pared, pues no ignoras la amistad estrechísima particular que le une al alcalde nuevo. Sustituye este párrafo a los puntos suspensivos que te he puesto cuando te hablaba de Unión Republicana.

¡Don José Cartagena! A corazón bueno hay pocos que le ganen en este pueblo. Si lo ves de nuevo dile en mi nombre, que me busque el destino del Tomelloso y cuanto antes mejor, que me encuentro muy jodio, bastante. Pienso escribirle pronto. En este momento sé que, por virtud de un acuerdo entre conservadores, germanistas y balleteristas, saldrán diputados provinciales Federico Linares y Ballesteros (hijo). Es un hecho.

Los versos los daré por si quieren no si quiero publicarlos. Dile también a Cartagena, que el Sr. Ibáñez me ha prometido hacer lo posible cuando regrese a Madrid a ver si me coloca. Aún está aquí con su señora. El tío de los pitos me pregunta mucho por ti, y dice que le escribió a Serafinito a la lista de correos conforme aquel le indicó cuando se fue a la Habana. Perínez está que echa leches con los sucesos políticos de actualidad. Le di tus recuerdos. A Enrique Luis muchos recuerdos de mi parte.

De los asuntos de Orihuela se ha ocupado, entre otros periódicos, Heraldo de Madrid. A Serapio Puerto le ha costado el destino de cartero, un telegrama que publicó dicho periódico y, que sin duda hizo Teruel. El destino se lo han dado a Mañús el zapatero, que es conservador, y la vacante que deja López, también de cartero, la ha cubierto Daniel Guillén, un hermano de Rodolfo, el que está de sargento en Cartagena, amigo tuyo según te oí decir.

«Los calamares en tinta» que publicaste en Unión Republicana hicieron mucho ruido. Creen algunos que yo te daba los datos… ¡¡Imbéciles!! por no atreverme a provocar cara a cara a Teruel ni Andrés. ¡Ah si yo hubiera tenido periódico! Ya, ya verás que de cosas sabes si llegase a irme de este maldecido pueblo. Créeme, que me pides noticias y tengo miedo de expansionarme, no por desconfianza, sino porque estoy acobardado a fuerza de golpes.

Notarás que escribo poco; pues bien; casi no me trato con nadie y aquí eludo toda clase de intimidad. Esto es el infierno. Sin otra cosa, muchos recuerdos a Eugenia, y queda esperando tu próxima tu mejor amigo. QUIJOTE.     

La carta siguiente es obra del otro José Escudero; su condiscípulo y amigo, citándolo en una cervecería madrileña para preparar el lanzamiento de un nuevo diario en Orihuela. Como nota anecdótica, ese mismo fin de semana dicha cervecería fue asaltada.

José Escudero Bernicola. Abogado. Carranza, 18. Madrid, 14 de marzo de 1907. Estimado amigo Justo: Hoy he recibido la carta de Cremades que esperaba, y en ella me hace ver que tanto él como Rogel dejan el asunto del periódico a nuestra iniciativa. Conviene pues si queremos llevar a la práctica nuestra idea, procedamos a ponernos de acuerdo y convenir en lo que entendamos más factible y útil.

Para esto, y cumpliendo con mi prometido, te escribo y participo que estaré a tu disposición los días viernes, sábado y domingo de esta semana en la Cervecería de Candela de 2 y ½  a 3 y ½ , y en el Círculo de Bellas Artes de 6 y ½ a ocho y de diez a doce de la noche. Si estos días a estas horas los tienes ocupados, escríbeme citándome tú. Puedes disponer de tu afmo. y amigo.  J. Escudero.

La Correspondencia de España. 17 de marzo de 1907: Robo. En la cervecería de D. Gabriel Candela, de la calle de Alcalá, penetraron en la noche última los ladrones y se llevaron 400 pesetas del cajón del mostrador. En el cierre metálico de la puerta exterior no se observó señal alguna de violencia. En el interior de la tienda se encontró un destornillador de grandes dimensiones, con el cual se cree que se valieron los ladrones para forzar la cerradura del cajón.

A mediados de marzo disponemos de una carta de su padre en la que soñaba con un empleo para Justo en el Archivo Municipal de Orihuela; sospechando que el suyo estaba en peligro tras el cambio de Ayuntamiento. También le informaba de su exención definitiva del Servicio Militar.

Orihuela 16 de marzo de 1907. Querido hijo Justo: anoche recibimos tu carta, y vemos que no tienes novedad, nosotros seguimos buenos y tu mamá está ya casi buena, y está mejor de su tos. También hemos leído el borrador de la carta que le has escrito al Alcalde de esta Ciudad, nos parece muy bien lo que dices, veremos lo que hace.

Quisiera que le escribieras a tu primo Pepe García Villalba, para que este le escribiera al Ministro de la Gobernación, La Cierva y le pidiera al Alcalde de aquí, que te diera el destino de este Archivo Municipal, que tuvo hace algún tiempo, el empleado del mismo, 6.000 rs. De sueldo; que pruebe a ver si puede conseguirlo.

Quisiera tener dineros para mandártelos, con el objeto de que te vinieras a pasar las pascuas de Monas, y de este modo podrías ver a Escudero, y ver lo que se podría arreglar tanto con tu pariente el Médico de Murcia, y el Alcalde de aquí, a nosotros nos darías el gran alegrón.

Hoy han enterrado a Dª. Ana, se murió anoche a las 7, todos lo hemos sentido mucho, era buena señora. Sin más recibe los afectos de toda la familia y amigos, y tú sabes cuánto te quieren tus padres. JUSTO y RAMONA.

El día 12 del corriente, fallaron en bien tu expediente de quintas, gracias a Dios, ya hemos salido de eso, era la última revisión, sea enhorabuena. Me dan recuerdos para ti tu hermana y Linares, con besos de Josefina. Recuerdos a Eugenia, tu primo Carlos, y a Enrique Luis. La receta que mandas, dice Pepe que es buena. Recibí el recordatorio. Habrás recibido El Censor, y con él te mandaba en un papelito como habías salido en bien de la quinta. Tu madre dice que hagas un esfuerzo y te vengas en el tren botijo, lo mismo digo yo, ánimo; escribe pronto.

Borrador de la respuesta a la carta enviada el 5 de marzo por Rafael «Quijote» Rogel. Como curiosidad, en el reverso presenta un borroso y enigmático boceto a lápiz de la futura cabecera de «La Huerta», dibujada por Enrique Luis…

AMO. LJGS.

Sábado, 16 de Marzo de 1907. Madrid. Entrañable amigo Rafael: Con gran contento recibí tu grata y amena carta del día 5, que ya esperaba con creciente impaciencia. Ella me ha hecho pasar un rato agradable, aunque las politiquerías que me refieres con la minuciosidad y el gracejo que tú sabes hacerlo, me indignaron mucho.

¡Qué de cosazas se ven en este diablo  mundo, gachó! Me he alegrado en el alma no estar por esta época en ese antro jesuítico de hipócritas y de hombres informales (si es que los informales son hombres) que se llama Orihuela, porque sufriría horrorosamente. Bien veo que la culpa de todo la tiene el hambre, que es mala consejera y no entiende de formalidades, ni de ideas, ni de sentimientos elevados y dignos. Ya sabemos que, por comer, muchos pierden la vergüenza, la memoria y los estribos.

Y en Orihuela hay mucha hambre, y cada desesperado con gazuza capaz de vender como si tal cosa su alma al diablo por un plato de lentejas. Desde el punto de vista del positivismo, el que hace esa almoneda de su conciencia hace muy bien; ¡naturaca, y lo demás son bulos!; pero si todos los hombres hubieran pensado siempre de esta manera, aún andaríamos con taparrabos, comiendo carne humana, todavía existiría la esclavitud, el derecho de pernada, la inquisición y, antes de salir a la calle, tendríamos que darnos todos los días una fricción de agua bendita en los cojones, por si algún Torquemada, aficionado a la chamusquina, se le ocurría tostarnos el pellejo.

Si nunca hubiera habido Quijotes dispuestos a morirse de hambre y a recibir palos de desalmados yangüeses por una Dulcinea ideal, la humanidad sería aún una tribu nómada, una caravana errante de antropófagos y jamás hubiera habido un cristo que se hubiera dejado crucificar por meterse redentor.

Por lo menos yo pienso así, chico. Puede que sea porque no sé ni lo que me pesco. Hay locuras y tonterías sublimes. Días pasados me escribió mi padre diciéndome que se decía, dándose por seguro, que hoy sábado, día 18, quedarían cesantes todos los empleados del Ayuntamiento. El miércoles le escribí a Pepe Escudero, porque mi padre me lo mandaba, rogándole interpusiera su influencia para que no lo dejaran cesante.

Por mi padre me he rebajado con gusto, por mí no lo hubiera hecho. De todos modos creo que conseguiré lo que el que jode con condón por no tener sarampión. ¡Ya veremos! Sé que estás enterado por Miguelico Cremades del proyecto de fundar un diario en ésa que se ha forjado Escudero. Yo he acogido la idea con entusiasmo…    

Nueva carta de Escudero Bernicola en la que anunciaba la puesta en marcha del periódico y un breve viaje a Orihuela por Semana Santa.

José Escudero Bernicola. Abogado. Carranza, 18. Madrid, 21 de marzo de 1907. Estimado amigo Justo: Hoy he recibido carta de mi padre aceptando nuestra idea y poniéndose a mi disposición en el asunto del periódico; comunícaselo así a Rogel para que esté preparado. Mañana viernes y pasado estaré en el café de Candela a la hora del otro día y allí te espero para organizar el viaje; irá con nosotros mi primo Riquelme. Tuyo afmo. y amigo de veras.  J. Escudero.

Cartas de José Escudero Bernicola. AMO. LJGS.

Involucrado plenamente en el proyecto del nuevo diario. La siguiente entrega de calamares fue un canto a la libertad de prensa; una enérgica arenga a los periodistas cobardes.

Unión Republicana. Número 180 – 26 de marzo de 1907: Calamares en tinta. Palabras de impotentes. Frecuentemente ¡oiréis decir, con referencia a determinados periódicos o escritores, estas o semejantes palabras:—«Sus artículos son libelos repugnantes y soeces, pasquines virulentos injuriosos, fanfarrias de engreído pedantismo que vomitan difamaciones personales y literarias y groseros insultos…»  

Estas atormentadas y despectivas palabras, de aparente indignación, que suelen acibarar los labios de los que las profieren, aunque las creáis hijas de la prudencia y de la sensatez no son, por lo común, más que despechos poco disimulados de los envidiosos y de los impotentes. Siempre son pronunciadas con una amarga mueca de odio y de dolor, del dolor y del odio infinitos, propios de la impotencia.

La envidia acostumbra a encubrir su cabellera de serpientes sibilantes y retorcidas bajo un manto de hipócrita circunspección. ¡No os dejéis engañar por ella  y escupidle en el rostro enmascarado un salivazo de desprecio! ¡Hay mucha bilis que purgar! Y más ahora que ya ha entrado la Primavera, removedora de humores…

El humano egoísmo y el ciego apasionamiento, nos hacen ver un insulto en cual quiera verdad que cauterice nuestro susceptible amor propio, que disipe el éxtasis de algunas de nuestras infundadas ilusiones. Y, mal que les pese a nuestras fanáticas egolatrías, la verdad nunca es un insulto. La verdad, por lo tanto, no merece el desprecio y menos la venganza ruin del ultraje.

A una verdad, por desnuda y cruel que sea, se le concede beligerancia y se le combate con otra verdad mayor, con mortíferos proyectiles dialécticos. El que enmudece ante la verdad, la acata o confiesa su culpa. Está muy en descrédito eso de gritar, diciendo: — «¡Se me ha insultado! ¡Infamia! ¡Difamación! ¡Calumnia! ¡Es un libelo!»— «¿Por qué no responde usted y se defiende?» — se suele preguntar interrumpiendo.

Y el que se cree insultado, vociferando replica colérico, con fingido reproche: —«¿Responder yo a un insulto? Sería rebajarme, igualarme al libelista. ¡A un insulto no se le responde, se le desprecia! Ya me darán la razón las personas correctas y sensatas.» — Seguramente, el insulto ha sido una verdad, atrevida, demasiado francota a lo más; las personas correctas y sensatas son en este caso los demás escocidos, a quienes también han alcanzado las salpicaduras, como Maura diría; el silencio adoptado con sistemática apariencia es el mutismo que impone la verdad al que se reconoce culpable.

El periódico ha de ser un arma de combate; pero una arma de reglamento. El periodismo es continua guerra, batalla incesante, expresión de la lucha permanente de la vida. En ella vence el más bravo o denodado o muere con gloria tremolando su bandera. El periódico ha de ser todo nerviosidad y fibra; las obesidades linfáticas y los flematismos son excelentes cualidades para un salchichero o para un tendero de comestibles.

 El periódico prudentito y cobardón, que enmudece por pusilanimidad, apatía o calculado egoísmo, que contemporiza y transige con el mal, haciendo a todo la vista gorda, es un tránsfuga, un desertor del campo de combate y un traidor a su bandera. Esos periódicos ñoños y timoratos no son periódicos, son cataplasmas, ungüento blanco y serato simple.

El periodista que se sienta desfallecer con escépticos desmayos y sienta pereza, repugnancia o cobardía en la pelea, no sirve, es corto de talla; debe rendir su pluma o romperla y tomar el pasaporte: así quizá haga un bien a la humanidad y a la literatura. No es lo mismo tocar un solo de flauta o el vals de «Las Olas» en una ocarina,  que escribir un artículo que no parezca un buñuelo. ¡Creedme, seguid tocando la flauta, descifrando charadas o dedicados a otros onanismos mentales!…

Prefiero a los temerarios y a los pedantes. ¡Hay pedanterías y temeridades sublimes! ¿Qué hubiera sido, sin ellos el mundo? ¿No fue Colón un pedante sublime y un sublime temerario? Vale más una loca balandronada del hidalgo don Alonso Quijano, que todas las prudentes y prácticas necedades de Sancho Panza. ¿No es acaso el admirable libro de Cervantes un libelo, el libelo más hermoso que se ha escrito?… ¿Que importan las palabras despectivas y envidiosas de todos los impotentes Avellanedas que vengan después? Justo García Soriano. Madrid-XXI-3-1907.

Los «exiliados madrileños» llegaron a Orihuela en plena Semana Santa; y pocos días después, salía el nuevo diario local con el título «La Huerta».

Semana Santa en Orihuela. Bocina de «La Convocatoria». Miguel Aniorte González.

El Diario. Número 592 – 30 de marzo de 1907:  Con motivo de las fiestas religiosas de semana santa hemos tenido el gusto de saludar en esta ciudad, a los señores… D. Abelardo Teruel, D. Severiano Sánchez, D. José Escudero Bernicola, D. Justo García Soriano…  A todos ellos enviamos nuestro más afectuoso saludo de bienvenida.

La Huerta. Año I. Número 1.

La Huerta. Número 1 – 3 de abril de 1907: Muy señor mío: Ya he llegado a ti y estamos juntos, lector. Yo te buscaba y al encontrarte nos hemos saludado cortés y respetuosamente; tú, guardando un recelo prejuicioso, y yo, llevando la sinceridad en mis palabras, ya me oyes y ya te hablo, para decirnos quiénes somos. A ti, querido lector, te conozco desde tiempo. Eres el mismo de siempre y te conozco en la manera de recibirme…«La Huerta».

A LA PRENSA. La Huerta en su primer número y cuando ya le cabe la honra de figurar en la prensa española, envía un saludo cariñoso a todos los periódicos de España y es especial a los locales, con los que hemos de compartir la ardua tarea del periodismo.

Escudero se quedó en Orihuela a cargo del periódico; Justo, acompañado de «el primo Riquelme» y de Severiano Sánchez Ballesta, volvió a Madrid con un cargamento de monas de pascua y naranjas de la huerta para sus discípulos. También llevaba setenta y cinco pesetas que le había dado el alcalde para que se las entregase a su cuñado Enrique en la capital.

Viajeros. Ha marchado a la Corte nuestro querido amigo y compañero el redactor cronista en dicha Villa de La Huerta D. Justo García Soriano. También ha salido a proseguir sus estudios en la Universidad Central nuestro no menos amigo D. Miguel Riquelme. Feliz viaje.

El nuevo diario estaba dirigido por Rafael Rogel y contaba de nuevo con las notas madrileñas firmadas por Luis de Antón del Olmet. Rafael había abandonado la redacción de «El Diario».

El Diario. Número 595 – 4 de abril de 1907: Después de pasar esta semana Santa al lado de sus queridas familias han salido para la Corte nuestro amigo y colaborador de El Diario D. Justo García Soriano y los señores D. Miguel Riquelme y D. Severiano Sánchez.

Ayer recibimos la visita del nuevo periódico diario que con el título de «La Huerta» viene al estadio de la prensa. Dicha publicación la dirige nuestro querido amigo el ilustrado periodista D. Rafael Rogel Rech. No es la primera vez que dirige un periódico y si razones especiales le hacen abandonar esta modesta casa, sabe puede contar con el afecto de los que son sus verdaderos amigos, y El Diario se congratulará muchísimo no olvide esta pequeña publicación. Devolvemos el saludo que nos dirige el nuevo colega, al que deseamos larga y próspera vida.

Justo no pudo entregar el dinero al cuñado del alcalde; y Escudero pidió su devolución.

AMO. LJGS.

El Alcalde de Orihuela, 6 Abril 1907. Sr. D. Justo García Soriano. Madrid. Distinguido amigo: Ayer recibí carta de mi hermano político Enrique, desde Torrevieja, anunciándome haber llegado a aquel pueblo; aquel para el que le entregué a V. las 75 ptas., que le agradeceré me remita en letra descontando el gasto y rogándole me perdone la molestia. Gracias por todo e incondicionalmente está a su disposición su aftmo. amigo y s. s.  JOSÉ ESCUDERO.

En el número 8, Justo regresó a su faceta de corresponsal en Madrid coincidiendo con el juicio de un caso que ya había tratado años antes. También recordaron su vieja petición de una calle para el pintor Agrasot, «cuyos cuadros se disputan los amateurs del arte y que se admiran en Museos y Exposiciones, es hijo de Orihuela, uno que honra el nombre de su patria chica».

La Huerta. Número 8 – 11 de abril de 1907: NOTAS MADRILEÑAS. La humana Justicia. Sigue el público con creciente interés y atención expectante todos los incidentes que se están desarrollando en la vista de la causa del por desgracia célebre y aciago Tercer Depósito de aguas del Canal de Isabel II.

Ante el erróneo y deficiente tribunal de la humana Justicia están aquilatándose ahora las enormes, las abrumadoras responsabilidades que pesan sobre las conciencias en litigio, de los contratistas e ingenieros, directores conscientes de aquellas obras funestas, bajo cuyas ruinas, entre las moles de escombros y cascotes de inseguro hormigón armado fenecieron aplastados en horrible catástrofe, mañana hará su aniversario segundo, cuarenta infelices obreros, las víctimas propiciatorias de siempre inmoladas por la sedienta codicia de los ambiciosos del oro.

El clamoreo de indignación que produjo en toda España aquel hecho sangriento, de triste recordación, fue con el tiempo extinguiéndose lentamente hasta parecer olvidado y perdido en el estruendo del diario vivir. Pero aquella nota plañidera de horror no había muerto, sólo dormía en el alma anhelosa y romántica, con sensibilidad novelera de la muchedumbre …

… Sin embargo y a pesar de los cargos precisos e irrefutables que en sus elocuentes informes hicieron ayer los Sres. Mena y Abril, representantes respectivamente del ministerio fiscal y de la acción pública, témese que en el veredicto que se dictará en breve serán declarados inocentes o inculpables los acusados. Y entre tanto, las pobres victimas olvidadas seguirán pudriéndose en el sarcófago común de los humildes, debajo de la tierra amorosa e igualitaria. Justo García Soriano. Madrid, 7 Abril 1907.

Respuesta de Justo a la carta del alcalde solicitando el dinero.

José Escudero Zapata. Alcalde de Orihuela.

9 de Abril de 1907. Sr. D. José Escudero Zapata. Mi distinguido amigo: En cuanto llegué a esta corte, fui a cumplir el encargo con que Vd. me honró; y en la casa donde su señor hermano político se hospeda me notificaron que éste se había marchado a Torrevieja el día 3 del corriente y que ignoraban la fecha de su regreso.

En su vista escribí a mi padre pusiera en conocimiento de Vd. esta novedad sin pérdida de tiempo; para que Vd. le diera órdenes que cumplir. Contando ya con su atenta del 6, le remito adjuntas las setenta y cinco pesetas que me entregó en esa, con las seguridades de una carta de valores declarados. Haga Vd. presentes mis respetos a su señor padre y demás familia. Y Vd. no olvide que en servirle se complace su aftmo. amigo y atto. s. s. que le envía un apretón de manos y un cariñoso saludo.   

Nueva carta de su padre en la que, entre otras cosas, le anunció un conato de alumbramiento de su hemana Milagros.

Orihuela 10 de abril de 1907. Querido hijo Justo: recibí tu carta de fecha 5 del corriente mes, y por ella vimos con gusto que llegaste a esa Corte sin novedad, nosotros seguimos buenos como habrás visto por el periódico que te mandé titulado «La Huerta», hace 4 días. Le dije a Rogel que en tu carta me decías que no dejara de mandarte La Huerta todos los días, lo mismo que a Enrique Luis, que vive en Atocha, 63, piso 4º izquierda, no sé si os lo ha mandado y sigue haciéndolo.

Mucho se alegra tu mamá y yo, de que D. Agustín Sainz y familia hayan probado las monas y naranjas, les das en nuestro nombre nuestros aftos. Dinos si le has remitido al Alcalde Escudero Zapata, las 75 ptas. que te dio para su cuñado creyendo que se encontraba en esa.

AMO. LJGS.

Esta mañana he recibido de tu amigo Maximiliano García Soriano, La Novicia, boceto de comedia en un acto y tres cuadros en prosa. Original del mismo, de Elda, mañana te lo mandaré por correo, está muy bien editada. Tu hermana tuvo anoche un conato de alumbramiento, tanto que, a las 2 de la madrugada tuvimos que ir tu madre y yo a su casa, y la encontramos con dolores de parto próximo, se llamó a la comadrona, y poco a poco le fueron desapareciendo los dolores por completo hasta quedar bien, quizás de ver a la partera le dio susto, hoy sigue tan bien.

Recibe los recuerdos de toda la familia y amigos y tú sabes que te quieren tus padres. JUSTO y RAMONA. Tu cuñado Pepe se encuentra mejor. Memorias a Eugenia, Carlos, el de Almoradí, y Enrique Luis.    

Al día siguiente de escribir esta carta, Milagros se volvió a poner de parto; y esta vez sí fue la definitiva. A su marido lo habían trasladado a Orihuela; y regentaba una plaza de maestro en el Rabaloche. Rafael Rogel, como había convenido con su padre, dio la sorpresa a Justo a través del diario que le enviaban a Madrid.

La Huerta. Número 10 – 13 de abril de 1907: Natalicio. Ayer mañana dio a luz un hermoso y robusto niño, la señora doña Milagros García, cariñosa esposa de nuestro buen amigo el laborioso profesor de  instrucción primaria, maestro de la escuela del Arrabal Roig D. José Linares Aliaga y hermana de nuestro no menos amigo y distinguido compañero, el joven Doctor en Letras, redactor de este periódico en Madrid, D. Justo García Soriano. Felicitamos a los dichosos padres y a los abuelos por tan fausto suceso de familia y, al pequeño, le deseamos pocos escollos por este peligroso mar de la vida donde ha de navegar.

Nueva carta de José Escudero Bernicola pidiéndole que limitase el envío de telegramas para recortar gastos.

Orihuela, 18 de abril de 1907. Amigo Justo: Ayer tarde te telegrafié infructuosamente, pues lo hice al nº 5 de esa plaza y me contestaron que allí eres desconocido. Hoy lo haré al siete. El motivo es que los gastos del periódico son muchos. Mi madre me escribe y ya hace días llevaba abonados por telegramas 12 duros.

Como comprenderás, a eso no puede responder la suscripción. Por eso he determinado que telegrafíes únicamente los números de la Lotería y algún suceso extraordinario que pueda llegar al periódico antes que El Liberal. Desde aquí nos telegrafiaremos nosotros y así esperaremos a mejores tiempos. Hay proyectos que de realizarse darían a nuestra «Huerta» una vida perdurable.

Como no están maduros, no te los comunico; pero yo me voy convenciendo de que la vida a medias acaba en esta Orihuela al soplo de cualquiera que nos mire con gusto y deseo prevenir contingencias. La empresa que he tomado es dificilísima y obra de paciencia. Me propongo seguir adelante para lo cual necesito que todos me prestéis el mayor apoyo. Espero crónicas tuyas y le digas a Antón las mande también con más frecuencia, pues aquí estamos escasos de fuentes y temo se nos seque el manantial de la política con el acceso del 21 de Abril. Cierro esta carta o lo que sea con las mismas prisas que la he escrito, y espero sigas contándome en el número de tus incondicionales. J. Escudero.

En esta otra carta, su padre le pedía que diera duro a los jesuitas; pero de manera anónima.

 Orihuela 19 de abril de 1907. Querido hijo Justo: anoche recibimos tu grata carta, y vemos por ella que disfrutas de buena salud, nosotros todos estamos buenos, como igualmente tu hermana y su nuevo vástago, que se levantó de la cama hace tres días; el no haberte participado antes su alumbramiento fue porque me dijo Rafael Rogel que no te dijera nada por carta, que él lo pondría en el periódico «La Huerta», cosa que yo no debía haber hecho caso, y sí habértelo participado por carta, pero en fin ya está, como verás por la carta que te escribió ayer Linares.

Esta mañana he visto al Alcalde Escudero y le he dicho que tú me había escrito diciéndome que le mandó los dineros, o sea las setenta y cinco pesetas en carta de valores declarados, y me ha dicho que sí que las recibió, que te escriba diciéndote que lo dispenses, que hoy se encuentra muy ocupado con las elecciones, que cuando salga de ellas te escribirá, que te participe sus aftos.

Adjunto hallarás una hoja, más bien una paparrucha, que han repartido por esta ciudad los Jesuitas, entérate bien y les contestas en el periódico Unión Republicana, sin firmarte, duro y a la cabeza a esos zánganos infames que aborrecen al pobre sin piedad; no dejes de decírmelo cuando lo hagas, que yo recogeré el periódico en casa de Manuel Pérez.

Ya tendrás en tu poder La Novicia, comedia de tu amigo Maximiliano, pues te lo mandé hace algunos días, dime si lo recibiste. Sin más recibe los aftos. de toda la familia y amigos, y tú sabes que te quieren de corazón tus padres  JUSTO y RAMONA. A Escudero Bernicola no lo veo, cuando lo vea le diré lo que me dices para él. Recuerdos a Eugenia, Carlos el de Almoradí, y Enrique Luis. Josefina sigue bien y con muchos celos por tener otro hermano. La carta mía que dices recibiste abierta, sería una distracción mía.       

Anuncio del Bautizo en la Catedral de su sobrino José Manuel.

La Huerta. Número 17 – 22 de abril de 1907: Bautizos. En la misma iglesia y a la misma hora (Parroquial del Salvador  por la tarde a las cuatro) fue bautizado el nuevo hijo de nuestro amigo el profesor de instrucción primaria D. José Linares Aliaga; se le puso por nombre José Manuel.

La hoja de los jesuitas fue comentada de manera anónima, como pedía don Justo. No sé si fue la pluma de su hijo, un encargo/dictado de este, o la propia redacción del periódico; pero las numerosas faltas de ortografía del texto me llevan a descartar la primera opción.

Era el último número de «Unión Republicana». El órgano político de los republicanos en Orihuela desaparecía tras aguantar cinco años en la calle justo cuando un republicano llegaba a la Alcaldía.

Unión Republicana. Número 183 – 26 de abril de 1907: La última hoja de los jesuitas. No nos extrañó la salida de la segunda hoja contra el teatro, pues de sobra conocemos a los jesuitas, y sabemos que tienen tanta tenacidad como doblez, tan mala intención como carencia de sentimientos humanitarios, y tanta ira como cobardía. Son los eternos fantasmas, que ponen siempre de pantalla de sus malas acciones a imbéciles, a mentecatos fanáticos, que sin saber a lo mucho que se exponen, sirven ciegamente a los enemigos del progreso social.

La hoja no merece los honores de una refutación, pues solo dice tonterías, atribuyéndose los propios jesuitas el monopolio de la sagacidad y la inteligencia, cuando sabido es que todos ellos son una recua, de la que por casualidad sale una medianía de las que soplan en la flauta de la fábula. Los radicales rara vez asistimos a sermones, pero cuando asistimos y escuchamos barbaridades (que se escuchan siempre que se predica, sobre todo si el orador es un jesuita) tenemos el valor de discutirlas, respondiendo siempre del acto que ejecutamos.

En fin, Orihuela conoce sobradamente la intención dañina, la perversión de sentimientos, las mañas arteras y ruines de los jesuitas, y por esto sus hojas, han caído como sermón predicado en desierto, y el público orcelitano ha asistido al teatro y está dispuesto a concurrir a él, en cuanto abra sus puertas de nuevo para regocijarse y disfrutar del espectáculo más culto e instructivo que se conoce en la época actual. La pornografía está en otro sitio que ya diremos y que callamos porque necesitamos el espacio del presente número para ocuparnos de otros asuntos.

Las Elecciones generales de abril de 1907 fueron convocadas por una crisis del gobierno liberal. El enfrentamiento entre las diversas facciones liberales que se presentaron por separado los debilitó demasiado; y en esos comicios vencieron los conservadores de manera holgada, dejándolos muy tocados.

En el distrito de Orihuela obtuvo el escaño Alfonso Pardo y Manuel de Villena, el marqués de Rafal, del Partido Conservador. Acababa la hegemonía de Capdepón y de su heredero, Don Francisco Ballesteros Villanueva.

Con los mimbres del desaparecido «Unión Republicana»: la redacción y la imprenta de Manuel Pérez en la calle de Santacruz, el 2 de mayo salía a la calle otro semanario llamado «La Nueva Era». Se declaraba independiente en su cabecera, pero funcionaba a la mayor gloria del marqués de Rafal y su partido conservador. Su primera queja fue no recibir la preceptiva visita de sus colegas: «La Huerta», «El Censor» y «El Diario».

Nueva carta de su padre. A pesar de sus penurias, la familia seguía luchando por el futuro de Justo buscando dinero donde podían. Esta vez se ofreció su tía Dolores.

Carta desde Murcia. Sobre con membrete de su primo. AMO. LJGS.

Murcia 5 de mayo de 1907. Querido hijo Justo: recibí tu carta de Abril próximo pasado, y por ella vimos que no tenías novedad, nosotros continuamos buenos. No te he escrito antes referente a lo que me decías de que pensabas examinarte de las dos asignaturas que te faltan para alcanzar el título de Bibliotecario y Archivero, pero que para esto necesitabas tener para matricularte la cantidad de 80 pesetas, con esta cantidad tenías para la matrícula y pagar los derechos de examen.

En vista de esto, ayer mañana salimos tu mamá y yo de Orihuela para esta; en segunda tu madre le habló a tu tía Dolores, referente a lo que dices, y ésta le contestó que hoy buscaría dicha cantidad para mandártela antes del 15 de Mayo próximo; por manera que puedes ponerte a estudiar enseguida, para conseguir lo que deseas.

Esta tarde saldremos tu madre y yo para Orihuela en el tren de Alicante. Recibe los afectos de toda esta familia, y tío Filomeno, Ascensión, tío Antonio y tía Rosa, y de tu tía Dolores, y tú sabes cuánto te quieren tus padres. JUSTO y RAMONA. Tu primo Perico me encarga te diga le des sus afectos a Don Vicente Vignan, que dice fue su profesor cuando estudiaba en Madrid Homeopatía, pues dice que es Médico. Le dices que es tu primo que se llama Pedro García Villalba, recuerdos a Eugenia. Espera carta mía de un momento a otro. Tu sobrina Josefina está hoy con nosotros.

(Cambio de letra a otra muy mala) Querido primo Justo desde ayer tenemos el gusto de tener a tus papás y sobrina Josefina en nuestra compañía. Dicen que se marchan esta tarde, sentimos que sea tan pronto, la niña es muy bonita, nuestros recuerdos a Eugenia, y recibir los dos un abrazo de vuestro tío y prima. ASCENSIÓN.

El 6 de mayo en «La Huerta», Juan Sansano le dedicó el poema «De mi vida» con la siguiente frase: «Un recuerdo, a mi buen amigo el brillante escritor D. Justo García Soriano». Era una forma de recordarle que esperaba su prólogo.

El 10 de mayo de 1907, «El Censor» publicaba un panfleto de dos páginas informando de la constitución del nuevo Partido Liberal oriolano. Incluía una carta de aprobación de Segismundo Moret a Luis Barcala como nuevo presidente del Comité Central del distrito de Orihuela. Y un telegrama del propio Barcala, «distinguido ingeniero y honrado político».

Luis Barcala Cervantes.

Por fin un telegrama de Justo proporcionó una primicia a su periódico. «La Huerta» avisaba al propio Ayuntamiento de la feliz noticia del nacimiento de un heredero a la Corona.

La Huerta. Número 33 – 11 de mayo de 1907: NUEVO PRÍNCIPE. Las primeras noticias. La augusta esposa de D. Alfonso XIII, Doña Victoria de Batenberg, dio a luz ayer a la hora del medio día un robusto infante que, como primogénito de S. S. M. M. los Soberanos de España, es el legítimo heredero de la Corona. La primera noticia que se recibió en Orihuela del feliz suceso fue por un despacho telegráfico que nos envió nuestro corresponsal en Madrid Sr. García Soriano. Dice así: Madrid (10-14,25) «Doce cuarenta y cinco, nació felizmente un príncipe. Edificios lucen colgaduras. Telegrafío separadamente lista lotería.»

Aún no se sabía la noticia oficialmente en esta ciudad. Nuestro director, Sr. Rogel Rech, envió enseguida la buena nueva al señor alcalde que, comenzó a circular órdenes y se preparó a recibir la notificación oficial del acontecimiento. La banda de música del municipio esperaba reunida frente al Ayuntamiento esperando la orden de salir, apenas tuviera el Alcalde la noticia de las autoridades superiores. El telegrama de La Huerta fue expuesto al público en la puerta de nuestra imprenta. Como se había hecho ya la tirada del periódico ordenamos la confección de un suplemento. La noticia cundió rápidamente por la ciudad causando gran emoción y extraordinario júbilo.

En las municipales celebradas en Orihuela el 13 de mayo, la victoria conservadora fue todavía más aplastante: de los 25 concejales, 19 eran conservadores. La edición del 24 de mayo de «El Censor» fue la última. Se estaba gestando un nuevo diario liberal bajo la dirección de José M. Teruel.

Nueva carta de Escudero desde Orihuela en respuesta a otra de Justo. Volvía a insistir en la limitación de telegramas para ahorrar gastos.

José Escudero Bernicola. Abogado. Orihuela, 14 de mayo de 1907. Estimado amigo Justo: Ayer noche me entregaron tu carta que he leído con verdadero gusto en todos sus extremos. Te contesto con precisión porque mi vida aquí nunca me figuré yo que pudiese ser tan agitada como lo es ni que me dejase tan pocos momentos libres. Respecto de las quejas que haces por la inserción de tus telegramas, te diré que juzgas las cosas mal porque desde Madrid no se ve todo: el telegrama de la retirada de Ibarra llegó después de salir el periódico a la calle; además la noticia era aquí pública un día antes, pues telegramas particulares la habían divulgado.

Por otra parte yo soy el primero en lamentar lo infructuoso del gasto y de la información que hiciste. Ha de constarte también que a veces, por el ajuste y por otras circunstancias, no se pueden hacer las cosas tan bien como se quieren; no te puedes figurar las decepciones que sufro y la fe que tendré ante ellas para conservar los ánimos como los conservo. Pero estas son cosas para que yo te las cuente, y no para escribirlas cuando falta tiempo para hacerlo con extensión. Hoy he encargado a Rogel te telegrafíe. Mi objeto es que se manden únicamente dos telegramas diarios de quince palabras salvo noticia extraordinaria y que se sepa llegará a nosotros antes que al Liberal.

Acerca del trabajo que esto representa para ti, que yo siempre me lo he figurado de mucha molestia, te digo que pronto podré aliviártelo pues yo iré a esa del veinte al veinte y cinco y mis deseos serían recompensártelo; todo se andará. Los blancos y la letra del 12 se suprimirán lo posible, pues tengo mucho interés en ello y conozco lo que nos conviene hacerlo. También se subsanará la falta de no figurar el año, que me adviertes. Los corresponsales quedarán nombrados antes de que yo me vaya, pero hasta ahora yo he estado sumamente ocupado en otras cosas y de fijo creerás que me dedico al periódico más de lo que lo hago.

En esta semana notarás la mejora que le ha de dar al periódico mi constante intervención; al menos yo espero que gane mucho. No hay que desmayar, amigo Justo, que esto es más difícil de lo que yo juzgaba y he resuelto muchas dificultades estando dispuesto a hacerlo con las que se presenten. Cuando nos veamos hablaremos largo y despacio. Te adelanto que sin que falten disgustos por parte de algunos elementos, todos formulan un juicio favorable a nuestra criatura, y la impresión que produce su lectura es de simpatía a los que lo escribimos. Que nos sirva de aliento que te transmito con mi sincero afecto de amigo y afmo. J. Escudero Bernicola.

Pd. Se me olvidaba que lo que de Sarabia dices ya me llamó la atención, y di órdenes que desde hoy serán más concretas, pues realmente es un abuso. También otra cosa muy importante me dejaba en el tintero. Tus telegramas llegan aquí lo más pronto a las cuatro y cuatro y media; por lo que esa última plana y el correo se hacen precipitadamente; por ello, siempre que sea posible, te ruego telegrafíes antes de lo que lo haces.

El 26 de mayo, «La Nueva Era» anunciaba que, a virtud de haber sido suspensos de empleo y sueldo una decena de señores, entre los que estaba Don Justo García, el alcalde había nombrado para cubrir las vacantes, con carácter de interinos, a otros ocho. Indignado, García Soriano escribió este borrador de carta lleno de ironía; «agradeciendo» a Escudero la ayuda prestada…

Sr. D. José Escudero y Zapata. Muy Sr. mío: A primeros de Abril último remití a Vd., en carta de valores declarados, las setenta y cinco pesetas que me entregó cuando estuve en esa por Semana Santa para su sr. cuñado; y, aunque Vd. no se dignó darme el acuse de recibo que yo le supliqué para mi satisfacción, por conducto de mi padre supe que la carta y su contenido llegaron a su poder.

También me notifica hoy mi padre, que el 22 de los corrientes tuvo Vd. a bien darle la cesantía del mísero empleo de temporero que en la Secretaría de ese Ayuntamiento que Vd. preside, disfrutaba. 

Por todas estas deferencias y muestras de atención y consideración que Vd. ha tenido conmigo, no puedo menos de significarle vivamente el profundo sentimiento de gratitud que siento hacia Vd. y me obliga a servirle siempre, prometiéndole en recíproca correspondencia a pagárselos con creces en cuanto la fortuna me depare ocasión propicia para lograrlo. Con este nuevo agradable motivo, me reitero de Vd. atmo. s. s. que la mano le estrecha.   

Mientras, seguía enviando sus crónicas desde la capital.

La Huerta. Número 46 – 28 de mayo de 1907: CRÓNICAS MADRILEÑAS. «LAS CUATRO CALLES». Ayer pasé por la Carrera de San Jerónimo. Cualquier isidro que haya estado en Madrid, siquiera el tiempo que dura la baja de trenes, sabe que esta vía cortesana es la calle de moda de la crema, de todo lo más «Smart» y de todo lo más «Snob» que atesora la coronada villa del oso. En sus aceras se codea, a la hora del obligado paseo vespertino, la estirada y patricia damita de la «high life» de pura sangre con la elegante «cocotté» de hermosura postiza, que alquila su amor por horas como los simones, y con la procaz hetaira plebeya que huele a pachulí y a colorete barato. Nutrida representación almibarada del sexo feo, que se afana por desmentir este calificativo, derrocha piropos y se da, en la puerta de Lhardy, sendas raciones de vista, y algo es algo si se pesca.

En las Cuatro Calles no pude menos de detenerme. Se está llevando a cabo el derribo de las casas número 18, 20 y 22, las cuales hacen esquina con la calle de la Cruz, con objeto de redondear y completar la pequeña plaza proyectada hace años. Según la demora y los obstáculos surgidos, parecía que nunca iba a realizarse este ensanche reclamado con tanta urgencia por el ornato y la higiene. Esos esquinazos antiestéticos de antiguas edificaciones, en lo más céntrico y concurrido de Madrid, dicen poco en favor de la capital de España. Las Cuatro Calles vendrán a ser ahora digno remate de la calle de Sevilla, y la aglomeración de coches y automóviles ya no constituirá en aquel sitio un peligro constante para el transeúnte que no tiene más vehículo que sus botas.

Plaza de Canalejas, antes llamada de las Cuatro Calles (Madrid).

Desde la ancha acera del suntuoso edificio del Banco Hispano-Americano, contemplé breves instantes el derribo. Las viejas casas ya han perdido sus pisos últimos. Los balcones empolvados y las aceras están llenos de escombros y la piqueta sigue rápida su obra demoledora. De entre la neblina de las cosas olvidadas emergieron algunos recuerdos en mi imaginación. En la casa número 20 habité yo, hace dos años, un pequeño cuarto con un diminuto balcón, el cual ofrecía una de las vistas más bellas y distraídas de Madrid. Daba frente a la hermosa calle de Sevilla, franqueando el espectáculo de la calle de Alcalá y la esquina de «Fornos» que inicia la calle de Peligros.

Por la izquierda dominábase  el trozo más animado de la Carrera y toda la Puerta del Sol; y hacia la derecha se divisaba el Congreso, parte de la plaza de las Cortes y, en último término, el Museo del Prado, la Academia Española, el Casón y las torres góticas amarillentas de los Jerónimos, recortándose sobre el verde metálico de las arboledas del Retiro. En aquel balconcito, que acaba de desaparecer, tenía yo un lindo tiesto de hortensias, de nacarinas flores que cuidaba con esmero en largas horas de íntimo idilio, y también junto a él, con la impresión mareante del estruendo de colmena que de la calle subía, escribí versos y artículos.

Muchas veces importunó mi inspiración y mi trabajo, interrumpiéndome la caza de un consonante o la busca de una frase amena, Petrilla, la chica de la portera, que venía a llenar un cubo en la fuente de la cocina o a entregarme los periódicos que había dejado el cartero. Petrilla era una deliciosa muchachita apenas núbil de ojos flechadores y acariciantes y labios rojos provocativos, que sangraba incansable una mágica sonrisa de irresistible tentación.

Sería escabrosa, comprometida y pecaminosa la descripción de sus demás encantos. Charlaba conmigo un rato, que siempre me parecía corto, o si en la calle tocaba algún organillo o una orquesta de ciegos frente al balcón, me invitaba al baile, que amaba con frenética pasión. Aquel día perdía el correo y no terminaba el artículo. Si yo hubiera merecido ser Fausto, ella hubiera sido indudablemente mi Margarita…

Sin que me lo impidieran ni estorbaran el ajetreo y los empellones de los transeúntes que pasaban junto a mí, estos gratos recuerdos emergieron ayer en mi imaginación de entre la neblina de las cosas olvidadas, durante los breves momentos que me detuve en la amplia acera del Banco Hispano-Americano, frente a las casas de la Carrera de San Jerónimo, que rápidamente derriba la piqueta demoledora… Justo García Soriano; Madrid, 25 Mayo 1907.

En mayo saltaba una nueva noticia que revolucionaba al gremio de la prensa.

El Liberal. Número 1739 – 28 de mayo de 1907: Orihuela. Separación. Nuestro querido amigo y compañero Rafael Rogel Rech se ha separado de la redacción del diario local La Huerta.

La Huerta. Número 46 – 28 de mayo de 1907: Leemos en «El Liberal» que nuestro director D. Rafael Rogel Rech, ha dejado de pertenecer a esta redacción. Nos sorprende la noticia, puesto que quien nombró a dicho señor para dirigir el periódico, nada sabe directamente y de que sigue escribiendo puede dar fe su artículo de hoy «Notas del día». Pero suponiendo bien informado al colega, aceptamos como cierta la noticia y como muy extraño lo demás.

El Diario. Número 646 – 29 de mayo de 1907: Nuestro amigo y compañero D. Rafael Rogel Rech, nos manifiesta que ha dejado de pertenecer a la redacción del periódico «La Huerta». Nos interesa además nuestro amigo que digamos que se despidió de dicha redacción, el domingo último, para el día 31. Que por eso escribió ayer en el mismo periódico y que el propietario, hizo gestiones buscando un redactor sustituto el lunes.

Rafael abandonaba «La Huerta» de manera confusa. A primeros de mayo se había marchado a las fiestas de la Cruz de Caravaca con una sobrina; pasando allí una semana. Mientras, José Escudero como propietario, se había hecho cargo de la dirección.

La Huerta. Número 47 – 29 de mayo de 1907: A lo que hoy publica «El Diario» referente a un suelto, que ayer salió en nuestro periódico contestamos que hemos de ratificarnos en lo que dijimos; D. José Escudero Bernicola nada sabía directamente (que quiere decir sin intermediario alguno) de la actitud de D. Rafael Rogel, el cual antes de mandar la noticia a «El Liberal» y antes de que éste se leyese aquí, habló y conversó de otros asuntos con dicho señor Escudero, no indicándole nada de su resolución. Contra lo que afirma «El Diario» nada hemos dicho y nos ratificamos en nuestro suelto de ayer. Desde hoy se ha encargado de la dirección de este diario D. Francisco Gilabert Ibáñez.

El 29 de mayo, la crónica madrileña de «La Huerta», titulada «Isidros y Cortesanos» llegó a cargo de «Filo». Y el siguiente artículo hablaba de Justo.

La Huerta. Número 47 – 29 de mayo de 1907: Aun cuando se crea otra cosa por quien no ve más allá de sus pestañas, regional ha sido nuestro periódico desde su nacimiento. (…) Nuestro ilustre redactor, joven de inteligencia tan clara y literato eximio D. Justo García Soriano, nos ha dado un cuestionario de reformas y proyectos que debemos defender y propagar para la consecución más práctica, viable y rápida del desarrollo de la agricultura y de las industrias afines. Son trabajos que han de encargarse a individuos diferentes que estudien las cuestiones y las desenvuelvan. Procuraremos ensanchar el cuestionario y desde luego admitiremos cuantas iniciativas se nos comuniquen, pues solo nos guía el interés de ser útiles para la región.

En junio, la redacción de «La Huerta» opinaba sobre la curiosa adaptación de «La Nueva Era» al formato de la desaparecida «Unión Republicana».

La Huerta. Número 53 – 6 de junio de 1907:  … «La Nueva Era», periódico que como es público y notorio se publica con los mismos elementos que la difunta «Unión Republicana».  ¡Nos parece a nosotros que hay menos distancia de Ballesteros a Rafal que de «Unión Republicana» a «La Nueva Era»! Aquella con sus artículos y sueltos anticlericales del más subido color rojo y ésta con noticias de procesiones y humaredas de incienso a los dos ilustres cabildos; la una defensora del más ultra-radical republicanismo y la otra órgano del partido conservador de esta localidad…    

Sabiendo lo orgulloso que era Justo, José Escudero Bernicola publicó una carta abierta al marqués de Rafal, intentando ayudar a su padre.

La Huerta. Número 56 – 10 de junio de 1907: AL EXCMO. SR. MARQUES DE RAFAL. Conozco los nobles sentimientos de V. y la alta independencia de su política; me consta la justicia y elevación de miras con que juzga y aprecia todas las cuestiones; sé de positivo que ha de atender toda petición justa; por eso no dudo en dirigirme a V. con una demanda justísima ni dudo en que ha de ser aceptada. Había, Sr. Marqués, en este Ayuntamiento un empleado que desde muy antiguo venía disfrutando un modestísimo sueldo, constante en el cumplimiento exacto del deber y sin inmiscuirse en las contiendas políticas.

A la subida de los conservadores ha sido relevado del cargo y declarado cesante cuando, dada su avanzada edad, no puede cubrir sus necesidades con otro trabajo que el que venía realizando. Ese honradísimo empleado es D. Justo García Sánchez. No ignoro que los compromisos políticos impiden muchas veces realizar lo que sin ellos haríamos. No dudo que de no mediar esos compromisos políticos, no se hubiese relevado en su cargo a D. Justo García, por todos los Ayuntamientos respetado y querido por toda Orihuela.

Alfonso de Pardo y Manuel de Villena

Pero el hecho de que aún quedan liberales en los empleos del Municipio; por tratarse de un empleado que ha llenado satisfactoriamente su estricta obligación sin que jamás haya militado en la política activa; recogiendo el sentimiento unánime de la opinión; acudo al ilustre diputado por Orihuela para que por cualquier medio, de los muchos que a su alcance están, no se deje sin recursos de vida al que ha venido sosteniéndolo con tanto trabajo y honradez como modestia.

Para escribir estas líneas en nada he contado con el interesado ni con su hijo mi amigo íntimo y notable escritor D. Justo García Soriano. No hago otra cosa que recoger los sentimientos de la opinión y a impulsos míos elevarlos hasta el ilustre aristócrata que tan dignamente representa al distrito de Orihuela. Ahora fio en la justicia de la demanda y en los nobles sentimientos del Sr. Marqués de Rafal. José Escudero Benicola.

El 17 de junio de 1907 salía a la calle el diario oriolano «La Iberia», órgano de prensa de los liberales en Orihuela, confeccionado en la imprenta de Luis Zerón. Al parecer, ese era el motivo por el que Rafael había dejado «La Huerta».

La nueva publicación tomó el nombre de un famoso periódico madrileño publicado en el siglo XIX de carácter liberal y progresista, adquirido por el famoso político Mateo Sagasta, que actuó como órgano de prensa del Partido Liberal a nivel nacional y desapareció en 1898.

Su homónimo oriolano no dejó lugar a dudas. Desde su primer número marcó claramente su adscripción política abrazando como “jefes” al Sr. Moret a escala nacional y a Luis Barcala Cervantes a nivel local. Los moretistas oriolanos escenificaron su ruptura con los liberales “demócratas” de Capdepón; pero sin menospreciar al carismático Francisco Ballesteros Villanueva, su testaferro en Orihuela; un personaje muy valorado por la población a pesar de haber perdido el escaño en favor del marqués de Rafal, del partido conservador.

Dramática carta de su padre, viéndose ya en el asilo.

Orihuela 19 de Junio de 1907. Querido hijo Justo: recibimos tu carta, fecha 16 del corriente, viendo por ella que no tienes novedad, nosotros todos buenos;  aunque muy disgustados al ver lo que nos pasa, y sin esperanzas de poderlo remediar, únicamente el Asilo es mi paradero, si Dios no se apiada de uno, teniendo muy mal humor, y sin gusto para nada. Siento mucho, y tu madre también, lo que nos dices que no vendrás a esta hasta el mes de Agosto, por las circunstancias que concurren en nosotros, de no tener para comer, paciencia.

Adjunta la instancia que puso José Escudero Bernicola, al Marqués de Rafal; te la mando por si no recibiste la Huerta a su tiempo. Sin más recibe los aftos. de toda la familia y amigos y tú lo que quieras de tus padres que de corazón te quieren JUSTO y RAMONA. Recibí el sello. Recuerdos a Eugenia. Se dice por aquí, que quien me dejó cesante, fue por orden de D. Francisco Germán, que no tuvo más remedio que firmar la cesantía el Alcalde D. José Escudero.   

Asilo de Ancianos de Orihuela. Colección Javier Sánchez Portas.

Hoja suelta, fragmento de un borrador de carta que parece dirigida a José Escudero Bernicola. En ella hablaba del nuevo diario y de lo ocurrido con Rogel.

… Me manifestó que de haberlo sabido a tiempo, hubiera hecho un pacto contigo, y al haber accedido tú a él, hubiera renunciado a la publicación de «La Iberia». Sin embargo —agregó—todavía no es tarde, y aún pudiéramos llegar a una inteligencia o a una aproximación, pues yo soy tan anti-capdeponista como pueda serlo Escudero Bernicola. Esto, como puedes comprender, te lo participo con las naturales reservas.

Creo que Rogel escribe en «La Iberia». Apruebo y aplaudo la merecida y valiente rechifla que lanzaste a «La Nueva Era» y la correcta actitud que has adoptado con ella. Mis recuerdos a tu familia, primo Riquelme, Cremades y demás amigos, y de ti espero órdenes cuanto antes si en algo puedo servirte y pagar las grandes y caballerosas muestras de amistad con que me honras y favoreces al más humilde y leal de tus amigos sinceros. JUSTO GARCÍA SORIANO. Viernes, 21 de junio de 1907. Madrid.

Corto aquí esta entrega dividiendo en dos partes el año 1907 para facilitar su lectura y manejo. Como siempre, mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.

Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Los Llanes y otros chocolateros oriolanos.

Calle San Pascual. Chocolatería Esteban Llanes en primer plano a la derecha. Colección Javier Sánchez Portas.

Escribo estas líneas cuando acaban de tirar en la Corredera la última chocolatería oriolana sepultando en el olvido a un gremio que llegó a ser muy popular.

Si para los ingleses la bebida por excelencia era el té; y para los americanos el café, en España se impuso el chocolate y así se mantuvo hasta mediados del siglo XX.

El Ateneo de Orihuela. Noviembre de 1896: No son menos favorecidos del público los chocolateros y confiteros, demostrando también su excesivo número lo aficionados que somos (los oriolanos) a las golosinas.

Y en esto hay que observar que en muchas casas y en algunos conventos de monjas se confeccionan el chocolate necesario para el consumo doméstico y algunos dulces especiales.

A los oriolanos les gustaban las cosas claras y el chocolate espeso. Eran muy católicos y hacía siglos que los papas habían dictaminando que el precioso brebaje no rompía el ayuno.

El chocolate era un líquido; y los líquidos estaban permitidos hasta en Cuaresma. Pero muchos, al paladearlo murmuraban entre dientes: ¡qué pena que no sea pecado!

Chocolateros oriolanos del siglo XIX.

Charles Clifford. Vista general de Orihuela. Octubre de 1862. Colección Javier Sánchez Portas.

La fabricación del chocolate en el siglo XIX requería de gran esfuerzo físico. El triturado y la molienda del cacao se realizaban «a brazo» consiguiendo un caldo espeso que, una vez calentado y manipulado, se convertía en la pasta base a la que incorporaban harina, azúcar, canela o vainilla.

En sus fábricas y obradores elaboraban tabletas de diferentes tamaños y calidades siguiendo las recetas de cada artesano. Y a gusto del consumidor, podían cargar sus bártulos y fabricarlo a domicilio.

El Día. Febrero de 1886: RECLAMO. En la fábrica de chocolate de Jaime Díaz, Puerta Nueva, al lado del relojero Alemán, se ofrece al público una rebaja de medio real por libra en todas las clases de chocolates, y media libra de gratificación a todo el que compre más de seis libras. El mismo Jaime Díaz se ofrece para ir a casas particulares a trabajar en su oficio.

Vallet y Puerta Nueva. Orihuela.

Esteban Llanes y Jaime Díaz son los primeros chocolateros oriolanos que he localizado. Llanes estaba establecido en dos locales en la calle de San Pascual desde los años sesenta del siglo XIX (al menos de eso presumía su hijo).

Y Díaz en la Puerta Nueva; pero también vendía sus productos en otro establecimiento anexo al de Esteban.

Durante el año 1895 Esteban Llanes Castillo se quejó repetidamente por las obras que efectuaba su vecina Dolores Díaz; alegando que se sentía perjudicado en sus intereses. Su denuncia fue desestimada por el Ayuntamiento a través de la Comisión de Ornato.

En enero de 1896 la disputa pasó a mayores; y así lo contaron los redactores de «El Thader»:

Sabiendo que el sábado tuvieron una cuestión en la calle de San Pascual dos individuos, nos personamos en dicho lugar para informar mejor a nuestros lectores, y he aquí las noticias que hemos podido recoger: Esteban Llanes y Jaime Díaz se dedican hace tiempo a la fabricación de chocolates.

El primero tiene dos establecimientos en la calle citada, uno de ellos contiguo a otro de la propiedad del segundo.

Según nos manifestó Llanes, a Díaz no le gusta mucho la vecindad y competencia de su colega por cuanto diariamente le provoca sin causa alguna. Parece que el sábado amenazó Jaime con un estoque a un hijo del Esteban, y que al enterarse este, pudo haber una riña, tal vez de fatales consecuencias si algunos amigos no hubieran mediado en el asunto.

Enterado el Sr. Alcalde por el vigilante Nicolás Rodríguez de lo que ocurría, citó a los contendientes en su despacho y se contentó con hacer a Jaime Díaz reflexiones muy morales que, como se verá, no sirvieron para hacer respetar su autoridad. Al salir de la Alcaldía los irreconciliables enemigos, cada cual marchó por su lado.

Calle San Pascual. Colección Javier Sánchez Portas.

A los pocos momentos Esteban Llanes se disponía a cenar en unión de su familia cuando penetró en su morada Antonio Alonso, nieto de Jaime Díaz, amenazando a aquel con una pistola, hecho que asegura el agredido y que puede asegurar por tener quien lo testifique.

Esta segunda cuestión también fue cortada por los amigos. El guardia municipal Valcárcel, no sabemos por qué, metió a Antonio Alonso en una peluquería establecida frente al sitio de la ocurrencia, según nos dicen, y lo cierto es que después ya no ha aparecido arma ninguna, ni se ha detenido a nadie.

Preciso es que comprenda el Sr. Mesples que la blandura no es útil en todas ocasiones y que es de todo punto necesario evitar desgracias que pudieran sobrevenir, exigiendo plena aclaración al guardia Valcárcel sobre el detalle del arma de fuego e inhibiéndose del asunto si no se cree con atribuciones para tomar medidas más serias.

En declaraciones posteriores a la prensa, el nieto de Jaime Díaz desmintió que su abuelo provocase, y mucho menos diariamente, a su «vecino y colega chocolatero»; y también que él hubiese amenazado a Llanes con un arma.

La Justicia. Agosto de 1896. Núm 1.

A finales del XIX Jaime Díaz tenía también una fábrica de chocolates en los Hostales. No he encontrado publicidad de la misma; pero sí de un establecimiento anexo a «la fábrica de chocolates de don Jaime Díaz».

El anuncio de una imprenta nos aclara su ubicación en el verano de 1896. Y aparece en una rara publicación llamada «La Justicia», de la que la hemeroteca digital sólo conserva el primer número.

La Justicia. Agosto de 1896. Núm 1.

Además de los artesanos, colegas y rivales ya citados; en la última década del siglo XIX los señores Ibáñez y Compañía vendían sus chocolates marca «La Concepción» en la calle de Santa Justa.

Y don José Beltrán comenzaba a elaborar sus productos con la marca «La Josefina», en la Calle del Colegio.

El Defensor de Orihuela. Marzo de 1892.

El Independiente. Noviembre de 1892: «La Concepción». Fábrica de chocolate de los señores Ibáñez y Compañía, en la calle de Santa Justa, 12.

Los chocolates elaborados en esta fábrica ofrecen la más completa garantía; también se harán chocolates por encargo y a presencia de los interesados. Los precios serán de peseta en adelante. También se pondrán a la venta azúcares, cacaos, tés, cafés tostados en grano y molidos, y pastas para postres.

La Noticia Diaria. Diciembre de 1894: «La Josefina». Nueva fábrica de chocolates de José Beltrán Sempere. Chocolates de todas clases desde 4 a 10 reales libra. Se hacen tareas de encargo. Ventas de azúcares, cafés y tés. Colegio, 31. Orihuela.

«La Concepción» de Ibáñez y cía no consiguió llegar al siglo XX. Durante todo el mes de septiembre de 1894 estuvieron a la venta los restos del establecimiento que había sido chocolatería en la calle de Santa Justa.

El Independiente. Septiembre de 1894: GRAN REALIZACION. Se vende, por la mitad de su precio, la anaclería y géneros existentes de paquetería, en el establecimiento que fue chocolatería en la calle de Santa Justa número 12.

Chocolateros a principios del siglo XX.

En las primeras décadas del XX tenemos en Orihuela hasta tres chocolateros apellidados Díaz:

Jaime, con su fábrica de los Hostales de la que sigo sin encontrar anuncios. Pero vuelvo a localizar los de la imprenta anexa, «La Económica», que nos marca su ubicación entre los años 1905 y 1907.

La Unión Republicana. 1905-1907.

Vicente, asentado primeramente en la Plaza de la Constitución (Plaza Nueva); y que abrió posteriormente una sucursal en Príncipe de Vergara.

La Iberia. Abril de 1909: Esta mañana se ha inaugurado una expendeduría de chocolates en la calle Príncipe de Vergara, 10 (antes Vallet), sucursal de la que, en el número 11 de la Plaza de la Constitución posee el acreditado chocolatero Vicente Díaz, el que ha obsequiado espléndidamente a sus numerosos amigos en el acto de la inauguración.

Y un tercer Díaz, de nombre Francisco que tenía su establecimiento en la calle del Colegio.

El Oriol Taurino. Agosto de 1908: CHOCOLATES de todas clases de Francisco Díaz García. Calle del Colegio, 19. El dueño de este acreditado establecimiento invita al público a consumir este rico chocolate que supera a todos los conocidos hasta hoy.

El Oriol Taurino. Agosto de 1907.

En la calle del Colegio (Adolfo Clavarana a partir de 1914), trabajaban también los Hermanos Santoro.

El Oriol Taurino. Agosto de 1908: FABRICA de Chocolates de Todas Clases, elaborados a brazo de Santoro Hermanos. Colegio, 43 — Orihuela. (1909)

La Opinión. Septiembre de 1909.

Otra chocolatería de la calle del Colegio que seguía funcionando era la ya mencionada de José Beltrán, con su marca «Josefina». Beltran se hizo también distribuidor de «La Estrella», el café torrefacto recién inventado por un extremeño que alcanzó gran éxito internacional.

La Semana. Marzo de 1910.

La Comarca. Mayo de 1904: Hemos tenido el gusto de probar el hermoso café torrefacto Tejedor marca «La Estrella»  que está de venta casa de nuestro querido amigo D. José Beltrán, calle del Colegio, 31.

Acaba de recibir dicho señor, la tercera remesa de este riquísimo café, que posee patente de invención por 20 años, el cual ha conseguido en las exposiciones de Marsella (Francia) y Gand (Bélgica) diploma de honor y medalla de oro, y en la de París, diploma de honor y gran premio.

La mejor recomendación para el público será el probarlo. Auguramos al Sr. Beltrán un gran éxito con el caté marca «La Estrella» por ser el mejor que hoy se vende en España.

«Merchandising» de principios de siglo. Cafes «La estrella».

En Príncipe de Vergara (actualmente Ballesteros Villanueva) abrió también una chocolatería Luis Cánovas Sáez.

El Diario. Diciembre de 1906: El joven y estimado amigo D. Luis Cánovas Sáez, acaba de establecerse montando una lujosa chocolatería en la calle Príncipe de Vergara. De esperar es que el nuevo y laborioso industrial obtenga buen negocio de su establecimiento. Así lo deseamos nosotros.

La Puerta Nueva y Príncipe de Vergara a principios del XX. Colección Javier Sánchez Portas.

Esta pasó luego a su hermano Guillermo Cánovas Sáez, destacado tradicionalista que casó en marzo de 1916 con Caridad Serrano Pellús.

En diciembre de ese mismo año nació su primogénito; al que bautizaron en la catedral con el nombre de Manuel.

El Conquistador. Marzo de 1916.

El padrino fue su hermano Ricardo Cánovas, quien tenía un establecimiento de ultramarinos en la calle Mayor. En noviembre de 1918 tuvo otro hijo.

Me cuentan que la chocolatería de los Cánovas permaneció en activo hasta la la segunda mitad del siglo XX.

Ecos. Agosto de 1919: Fábrica de Chocolates, Azúcares, Pastas y Bombones. GUILLERMO CÁNOVAS.

Otro chocolatero oriolano fue Francisco Brotóns; quien montó su fábrica en la Calle del Ángel, donde tenía su domicilio. Dicha fábrica se incendió en noviembre de 1909; pero sin sufrir daños irreparables.

La Iberia. Noviembre de 1909: Anoche ocurrió un incendio en la fábrica de chocolates, que en la calle del Ángel posee Francisco Brotóns. Acudieron las autoridades y vecinos y apagaron el fuego.

El primero en asistir fue José Molina (el olivero). No hubieron desgracias personales debido a la serenidad del dueño del establecimiento. Las pérdidas materiales son de alguna consideración.

El Oriol Taurino. Agosto de 1913: FÁBRICA de chocolates de Francisco Brotóns. Calle del Ángel, 7. Orihuela. — En este establecimiento se venden también vinos finos claretes del Pinoso por michetas y cántaros.

Calle del Ángel. Colección Javier Sánchez Portas.

Falta añadir a esta relación las diversas chocolaterías de la familia Llanes Catalá; los sucesores del maestro Esteban Llanes, el chocolatero de la Calle de San Pascual.

La familia Llanes-Catalá.

No sé exactamente cuando murió el maestro Esteban Llanes Castillo; pero a principios de siglo, en el rótulo del establecimiento de la calle de San Pascual se podía leer: «Chocolatería Viuda e Hijos de Esteban Llanes».

La viuda de Llanes se llamaba Soledad Catalá Navarro. Del matrimonio Llanes Catalá he localizado a tres hijos varones: Esteban, Carmelo y Juan; y a tres mujeres: Soledad, María de Monserrate y Josefa.

Calle San Pascual. Chocolatería Esteban Llanes en primer plano a la derecha. Colección Javier Sánchez Portas.

Esteban Llanes Catalá, el mayor, se hizo cargo de la chocolatería de la calle de San Pascual en 1905 (en 1915 afirmaba que la tenía diez años) y la llamó «La Oriolana», abriendo una sucursal en la Barrrera del Matadero (actualmente Calderón de la Barca).

Tenemos el siguiente anuncio publicado en el «Diario de Alicante» el 14 de abril de 1915.

LA ORIOLANA. Fábrica de chocolates. Calle de San Pascual, 15 y Barrera del Matadero, 56. Cincuenta años hace que existe esta casa fundada por el padre, del que hace diez años es el dueño D. Esteban Llanes; y un negocio que cuenta con tan dilatado tiempo es la mejor garantía que puede ofrecer al público.

Esta importante y bien montada fábrica ocupa lugar preferente entre sus similares, no tan solo en Orihuela sino en la provincia, debido a que sus chocolates con vainilla y canela están elaborados con los mejores cacaos que llegan a la Península y la mano de obra es esmeradísima.

Barrera del Matadero (Calderón de la Barca). Colección Javier Sánchez Portas.

Así lo ha reconocido el público premiando tal labor con su continua demanda que aumenta de día en día y es de esperar que siga en marcha ascendente por merecerlo la iniciativa y energías desarrolladas por su primitivo fundador, inteligentemente secundado por el actual dueño, nuestro amigo D. Esteban Llanes.

Pocos datos tengo de Esteban. Se casó con Amparo Juan Iborra y no sé cuando murió. La última noticia que he encontrado sobre él es de octubre de 1916, cuando apadrinó a un hijo de su hermano Juan, quien como veremos, acabó quedándose con el local de la familia a la muerte de su madre.

El Conquistador. Octubre de 1916: Ha dado a luz felizmente un hermoso niño, la esposa de nuestro apreciable amigo D. Juan Llanes. El recién nacido será bautizado mañana en la Santa Iglesia Catedral con al nombre de Esteban y serán sus padrinos el rico industrial de esta plaza D. Esteban Llanes Catalá y su distinguida y joven esposa Dña. Amparo Juan Iborra. Nuestra cordial enhorabuena a los dichosos padres y padrinos del niño.

Dejo a Carmelo Llanes Catalá para el capítulo final como el último chocolatero oriolano. En cuanto a las hermanas, Josefa Llanes Catalá, falleció en 1910 a los 23 años.

Soledad y María de Monserrate Llanes Catalá se casaron el mismo año, en 1913. Soledad con Francisco Mira Lidón; y María con Pascual Hostalet Chust.

María Llanes Catalá. Gentileza de su bisnieta Marietta Agulló Domingo.

Pascual era jefe de los tradicionalistas oriolanos. Ya hablé de este personaje como socio de Emilio Salar en «El Japón». Os dejo un enlace a dicho trabajo pinchando sobre su fotografía.

Enlace a «El Japón».

La desgracia se cebó con este matrimonio que perdió sus tres primeros hijos. Y María falleció también muy joven, en 1924. Dejó otros tres hijos: Vicente, María y Pascual Hostalet Llanes.

El Pueblo. Marzo de 1924: Ha fallecido cristianamente Dña. María de Monserrate Llanes Cátala, esposa que fue, de nuestro particular amigo D. Pascual Hostalet. Muy apreciada por sus virtudes, vivió y murió dando hermoso ejemplo de fortaleza y resignación cristiana.

Su entierro, verificado esta tarde, ha constituido una verdadera manifestación de duelo, representada por todas las clases sociales. A su afligido esposo y demás familia acompañamos en su justa pena y rogamos a nuestros lectores pidan en sus oraciones por el eterno descanso de la finada; por la cual mañana a las 7 de la noche dará comienzo el Rosario en el Monasterio de San Juan.

La viuda de Llanes, doña Soledad Catalá, falleció en julio de 1928. Le sobrevivieron tres hijos: Carmelo, Soledad y Juan. Y los tres tuvieron chocolatería.

Chocolatería de la viuda de Esteban Llanes. Colección Javier Sánchez Portas.

Actualidad. Julio de 1928: El jueves de la pasada semana falleció confortada con los auxilios espirituales la señora doña Soledad Catalá viuda de Llanes.

El entierro en la tarde del viernes constituyó sentida manifestación de duelo que puso de manifiesto las simpatías de que goza la familia de la finada. A sus hijos D. Carmelo, doña Soledad y D. Juan y demás familia la expresión de nuestra condolencia.

Actualidad. Agosto de 1928: Don Carmelo, doña Soledad y don Juan Llanes Catalá con sus respectivas familias, invitan a sus amistades y personas piadosas al diario de misas que en sufragio del alma de su señora madre doña Soledad Catalá Navarro (q. g. h.) que falleció el día 5 del pasado julio, tendrá lugar el próximo lunes día 6 en el monasterio de San Juan, desde las 7 y media hasta las once de la mañana, por lo que les quedarán eternamente agradecidos.

En 1928 al fallecer la madre, Soledad se separó de su hermano Juan y abrió su propia chocolatería en la calle del Colegio (probablemente en el antiguo obrador de Francisco Díaz García).

Y Juan se quedó con el negocio familiar de la calle San Pascual (Luis Barcala).

El Pueblo. Diciembre de 1928: Mañana martes tendrá lugar la apertura del nuevo establecimiento de Chocolatería de doña Soledad Llanes, en la calle del Colegio núm. 17, donde encontrarán los más exquisitos, chocolates de su ya acreditada marca. Cafés, tés y azúcares.

Actualidad 1928.

Juan Llanes Catalá se anunciaba así a comienzos de los años treinta:

Destellos. Noviembre de 1930: ¡Suicidas!… Si alguna vez se amarga su existencia no pierda en arrebatos su paciencia, que luego sale caro tal exceso… ¿La quiere Vd. endulzar…? Si es solo eso ya está el remedio aquí por excelencia: ¡adquiera “Caramelos del Congreso”! ¡El último alarido de la ciencia!

En la acreditada chocolatería de Juan Llanes, donde al mismo tiempo tiene el depósito de las renombradas pastillas de café y leche de la casa Alonso-Murcia. Al Mismo Precio de Fábrica. Barcala, 15 – ORIHUELA.

Voluntad. Abril de 1930.

Carmelo Llanes Catalá, el último chocolatero oriolano.

Calle y teatro de la Corredera.

Carmelo Llanes Catalá se casó el 17 de marzo de 1907 con Carmen Alonso en la catedral. El mismo año en el que aparece la primera publicidad de su establecimiento en la Corredera, junto al Teatro.

(1907) CHOCOLATES Especiales de Carmelo Llanes. Elaborados a brazo. Calle del Pintor Agrasot. (Antes Corredera). Cafés tostados y crudos, Thés y Azúcares.

El Oriol Taurino. Agosto de 1907.

Tengo constancia del nacimiento de una hija a finales de octubre de 1911, Josefa Llanes Alonso.

Su esposa, Carmen, falleció en noviembre (por la proximidad de fechas es posible que a consecuencia del parto).

El Eco de Orihuela. Noviembre de 1911: Ha fallecido la esposa del industrial D. Carmelo Llanes. Esta mañana se ha dicho por su alma una misa de «réquiem», y esta tarde se ha conducido su cadáver al cementerio. Ambos actos se han visto muy concurridos. Enviamos nuestro sentido pésame a su desconsolada familia.

La Corredera. Colección Javier Sánchez Portas.

Carmelo se volvió a casar; esta vez con Luisa Ibarra. Y el negocio comenzó a funcionarle muy bien; en 1916 lo premiaron en una exposición en Barcelona.

El Conquistador. Enero 1916: En la Exposición Permanente del Tibidabo de Barcelona y Concurso Nacional de Productos Alimenticios, últimamente celebrado, ha alcanzado un brillante triunfo nuestro querido amigo y paisano D. Carmelo Llanes Catalá; pues que en ese concurso que ha tenido una nutrida representación de elaboradores de chocolates.

Dado, el gran número de expositores que exhibieron sus especiales marcas, el jurado calificador, apreciando las exquisitas propiedades de los elaborados a brazo por nuestro paisano, ha concedido a éste el «Diploma de Mérito», cuyo diploma, tuvo la amabilidad de mostrarnos anoche el agraciado.

Felicitamos calurosamente al amigo Llanes por su notable triunfo, que no sólo le enaltece, sino que también honra a nuestra Patria chica.

Del segundo matrimonio tengo constancia que nacieron: Luisa Llanes Ibarra, fallecida en 1917 con sólo tres años; Carmelo Llanes Ibarra, fallecido en febrero de 1931; otra Luisa (que regentó la chocolatería) y algun hermano más que desconozco (a la muerte de Carmelo hijo, la prensa dio el pésame a «sus hermanos»).

Agosto de 1917: El lunes próximo pasado voló al cielo a la edad de tres años la niña Luisita Llanes Ibarra. A sus apenados padres, D. Carmelo y Dña. Luisa, acompañamos en su justo dolor. El Pueblo/Actualidad.

Bolsa original. Colección Luis Galiano.

Febrero de 1931: Se encuentra enfermo de algún cuidado el niño Carmelo Llanes Ibarra hijo de nuestro distinguido amigo y suscritor don Carmelo. Hacemos votos por su mejoría.

Febrero de 1931: El pasado sábado recibió cristiana sepultura el niño Carmelo Llanes Ibarra, hijo de nuestro particular amigo don Carmelo. La conducción del cadáver fue una sentida manifestación de duelo, en la que figuraba representación de todas las clases sociales de la localidad, señal de las muchas amistades de que goza la familia del finado. Nuestro pésame a los padres, hermanos y familia.

Envoltorio original Chocolate Carmelo Llanes.

La chocolatería de Carmelo Llanes ya no existe; y desconozco que habrá pasado con el valioso utillaje que guardaba en su interior hasta hace unos años.

Francisco Luis Galiano, vecino de la Corredera y buen amigo, me cuenta que conoció a una hija de Carmelo llamada también Luisa.

Casada con Antonio «el Carrasquín», fueron los últimos propietarios de la chocolatería ahora derribada; la última chocolatería de Orihuela.

Fotografía José Alberto Pardines Pellús. 2021
Actualidad 1928

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, Francisco Luis Galiano y José Manuel Dayas.

Justo García Soriano y Gabriel Miró

Justo García Soriano y Gabriel Miró.

La célebre enemistad entre Justo García Soriano y Gabriel Miró se ha fundamentado siempre en el conocido artículo “El Obispo Leproso: sandeces, injurias y otros excesos”, publicado en “El Pueblo” de Orihuela el 21 de septiembre de 1927 que os transcribo completo al final. Pero permitidme anticipar un pequeño fragmento:

“Nos asombraría esto en el Sr. Miró que es hijo de madre oriolana, sí no supiéramos que a su misma patria alicantina le ha querido quitar la gloria del origen de uno de sus mejores productos industriales negando, con el invento de una burda patraña, la clásica oriundez y antigüedad de su célebre turrón”.

Sobre este detalle del turrón he descubierto que, meses antes, concretamente el 27 de diciembre de 1926, Justo publicó un artículo titulado “La Antigüedad del Turrón” en “Los Lunes del Imparcial”, suplemento literario madrileño. Desgraciadamente, no he conseguido acceder a dicho trabajo (sólo se conservan los ejemplares hasta el año 1924).

Pero según cuenta el propio Justo en un farragoso borrador de carta destinada a Gabriel Miró, salió de la lectura de un capítulo del “Libro de Sigüenza”, publicado en 1917. Y no gustó nada al célebre escritor alicantino. Si os interesa leer la obra completa, pinchando la siguiente imagen se accede a una versión digital del libro.

Enlace al «Libro de Sigüenza» de Gabriel Miró.

El contenido de esta obra había aparecido anteriormente desmenuzada en numerosas revistas y periódicos, como «La Hormiga de Oro», editada en Barcelona en 1914; cuyo fragmento cuenta precisamente la historia del confitero catalán llamado Pablo Turróns en el siglo XVIII a la que se refiere Justo y que he transcrito también. 

La Hormiga de Oro. 19 de diciembre de 1914.

Se pregunta el conocido escritor Sr. Miró en un artículo literario: ¿Qué leyenda o qué códice nos dirá el origen de la dulce y famosa industria de este lugar levantino? y después de presentamos a un señor Sigüenza jijonófilo hasta las cachas, dice: “…Y un día, cercano de las Pascuas, entra Sigüenza en una confitería de Barcelona.» Describe el movimiento del elegante saloncito despacho de la confitería, y añade: Ve Sigüenza los muros de turrón, ya en cajas, ya en dorada desnudez con sus lunares de canela. Y todo Jijona, sus mujeres, sus almendros, sus manzanos, sus parrales se le ofrece a su alma risueño y delicioso.

—¡Jijona, Jijona!—exclama Sigüenza—Entonces, un señor bien portado, de frondoso bigote, de ojos que denotan cansancio, quizás del estudio de la Jurisprudencia, porque debe de ser de la Magistratura, probablemente un abogado fiscal, amigo de confianza de la casa, advierte a nuestro caballero, lo mismo que si le recordase un un artículo de la ley de Enjuiciamiento Civil:

— Ese turrón que usted señalaba no es de Jijona, sino de Cocentaina. — ¡Sí, sí, de Cocentaina! Oh, Cocentaina, es un pueblo amable, silencioso, huele a maíz tierno, a alcáceres, a feracidad, con su castillo tostado, sus robustas nogueras, su palacio ducal de primorosos artesones, en cuyas salas hay un Circulo Democrático. Tal vez un almacén de calzado. Sí; el turrón de Cocentaina es riquísimo; pero no olvidemos que Jijona es la cuna, el regazo y la maestría de ese manjar que preside las fiestas familiares de más grande ternura!

El abogado fiscal, que no es abogado fiscal, sino dueño de la opulenta confitería barcelonesa, queda algo mohíno escuchándole. Y luego le responde:—Mire; en 1703 hubo una epidemia de peste en Barcelona. Fue una ruina para el gremio de especieros-dulceros. Buscando su remedio se juntan los cónsules, y abren, en 27 de octubre, un concurso de pasteles, ofreciéndose recompensas a los dos de gusto más regalado, que puedan resistir un mes sin malearse, que tengan la semejanza de piedra, uno; del pergamino, el otro; que vendidos al precio de todos los pasteles, dejen el beneficio del 50 por 100. Estos pasteles se llamarán «conmemorativos.» Sigüenza mira recelosamente al docto dulcero. ¿No será este hombre un ironista? Pero, no; no debe serlo; habla con exaltación foral; el precio fijo, es dogma crematístico inexorable de aquella casa; y sin embargo, a Sigüenza se le hace alguna merced en el coste de su humilde compra.

Enlace a Gabriel Miró Ferrer, obras digitalizadas en la BNE. Pinchad la imagen.

No; no es posible el humorismo. Y sigue escuchando que los tres brazos del Concejo se comprometen a la propaganda de los pasteles premiados, desde la Purísima a la Candelaria. Concurren trece gremieros; y triunfan Pablo Turróns y Pedro Xercavins. El pastel de Turróns tiene una cabal semejanza con un pedazo de piedra de granito; está hecho de miel, de avellanas y piñones. El de Pedro Xercavins forma un pergamino de neules, de hostias con un relleno delicioso. El día 2 de diciembre, los pregoneros de la ciudad mandan que en regocijo por la desaparición de la peste, merquen todos el turróns y el neula. Los párrocos aconsejan, en misa mayor, a sus feligreses que celebren la salud y todas las fiestas de tan dulce modo. Pero, ¿y Jijona, entonces? Y Sigüenza pide noticias del turrón a un culto jijonenco.

Y en Jijona sólo saben que hacen diez mil quintales de turrones todos los años… No tiene leyenda ni códice del turrón este pueblo levantino; y el relato que de su origen ofrece el confitero a Sigüenza, hace de este dulce un símbolo y una glosa de muchas dulzuras que prorrumpen del dolor o lo evocan. En estos días de fiesta de hogar, comiendo el pastel del gremiero Pablo Turróns ¿no encontrasteis el sabor de una almendra amarga, y el amargo dejo de una fecha, de una memoria desventurada…? Jijona se apodera, sabiamente, de los secretos del dulce de las Pascuas. Siempre que pasa Sigüenza por este pueblo recoge una emoción de feminidad, y en lo hondo hay un sentimiento inefable de tristeza. GABRIEL MIRÓ.

Al darse cuenta de que había sido demasiado duro con Miró burlándose públicamente de su historia del siglo XVIII cuando los clásicos españoles ya hablaban del tradicional dulce alicantino, Justo trató de disculparse; y en su borrador, transcrito a continuación, parecía sincero.

AMO. LJGS. Borrador de carta a Gabriel Miró.

Sr. D. Gabriel Miró: Mi distinguido amigo: Sin duda le han engañado a V. al hablarle de mi articulejo “Antigüedad del Turrón”. Cuando lo lea V. verá qué, en rigor, no hay en él nada que pueda molestarle y menos pretendo hacer de erudito. Tuve que escribir un artículo de actualidad de Pascuas para “Los Lunes del Imparcial” y un pasaje de su bello libro de Sigüenza me dio pie en cierto modo para componerlo. Si V. carece de disciplina y de hacienda epigráfica y bibliográfica, yo en cambio carezco al parecer de la sensibilidad hermenáutica y lente crítica que V. me atribuye, necesarias para descubrir raíces sentimentales y contornos literarios.

En estas cosas soy un pobrecillo ingenuo. Leí su fantasía catalana del Turróns; y tomándola al pie de la letra me hice cruces ¿Cómo es posible, me dije, que un alicantino tan culto como el Sr. Miró, que ha leído a nuestros clásicos, ignore la rancia antigüedad de la más dulce gloria de su tierra, siendo así que nuestros escritores del siglo de oro mencionan el turrón tan a menudo?

Pero ya, ya. Ahora me lo explico todo y reconozco avergonzado mi ridícula ingenuidad. Perdóneme pues. Rechazo, desde luego, el propósito que V. me supone de darle una lección y castigarle. Jamás en mí tan pedante osadía, por Dios. Se lo juro. Si expresé mi asombro en público y no a V. privadamente, fue porque pensé y sigo pensando que así correspondía tratándose de un escritor tan del público como V. (y por ello es necesario no sólo sacarle a V. del error, sino a cuantos le leen); y porque logro únicamente el honor de dialogar con V. cuando yo le visito; y esto sólo me es posible muy de tarde en tarde.

Haría V. mal en guardarme rencor por una niñería como esta. Aunque no tuve el menor pensamiento de ofenderle, le vuelvo a pedir mil perdones y le envía, con los saludos respetuosos para su familia, un cariñoso saludo su siempre muy devoto.

Supongo que esta disculpa y el intento de acercamiento, fue infructuoso. Ni siquiera sé si el borrador llegó a ser carta y si la leyó Miró. Lo cierto es que, meses después, Justo redactó este agresivo artículo bajo el seudónimo de Juan Oriol. En él, no sólo le vuelve a recriminar la mención al origen catalán del turrón; aprovecha también para hacer una minuciosa y demoledora crítica a su obra «El Obispo Leproso» ambientada en Oleza / Orihuela. Incluso Azorín se lleva su parte. Transcribo también el texto completo.

Orihuela 21 de Septiembre de 1927. ORIHUELA EN LA LITERATURA CONTEMPORANEA «El obispo leproso»: sandeces, injurias y otros excesos.  Desde que nuestro comprovinciano Azorín puso de moda, para la pedantesca «generación del 98», la pintura tétrica de los pueblos españoles,— influencias del Greco,- del Ángel Guerra de Galdós, de Maurice Barres, de Zuloaga y de todos los calumniadores de «la España negra»,— los seguidores del escritor monovero, y en especial los novelistas «ebenes» de la actual generación, nos vienen ofreciendo en sus libros descripciones cada vez más falsas y sombrías de la vida provinciana; ocurriósele a Martínez Ruiz dedicar en su novela Antonio Azorín algunas páginas a nuestra ciudad, retratándola con tintas grises y pálidos colores,— calumnia de esta gaya luz que nos alumbra y de la reciente policromía de nuestra vega,— y no habían de faltarle imitadores que exagerasen sus inexactitudes y recargasen de negro el cuadro de la vida y el paisaje orcelitanos.

Otro comprovinciano nuestro, el alicantino Gabriel Miró, en sus recientes novelas Nuestro Padre San Daniel y El obispo leproso, se complace también en pintar una Orihuela lúgubre, ridícula y fanática, ofendiendo a la verdad y a nuestro patriotismo. Nos asombraría esto en el Sr. Miró que es hijo de madre oriolana, sí no supiéramos que a su misma patria alicantina le ha querido quitar la gloria del origen de uno de sus mejores productos industriales, negando, con el invento de una burda patraña, la clásica oriundez y antigüedad de su célebre turrón. Modestos periodistas provincianos, no pretendemos hacer un juicio literario de la última novela de Miró, bien juzgada y sentenciada ya por la crítica madrileña y por el fallo adverso de la Real Academia Española.

Cierto que no: le han faltado críticos amigos que la han querido poner en los cuernos de la Luna, osando decir que está escrita con un estilo tan puro, castizo y clásico como el de Santa Teresa de Jesús… ¡Jesús, y qué cosas nos han revelado ciertos críticos! – Es, sin embargo, el estilo de Él obispo leproso una taracea abigarrada y anacrónica de arcaísmos y neologismos modernistas, de voces culteranas y de vocablos vulgares y dialectales. Estas palabras de nuestro dialecto regional, típicas de nuestro pueblo, las emplea el Sr. Miró sin subrayarlas ni ponerlas en boca de los personajes de la novela, sino cuando habla por cuenta propia, lo cual prueba que no las usa como elemento colorista, sino por ignorancia supina de la propiedad y pureza de la lengua castellana. Tenemos marcadas en nuestro ejemplar de El obispo leproso más de cien voces dialectales que el Sr. Miró intercala inconscientemente éntrelas exquisiteces de su prosa preciosista.

El fuerte, y aun el conato de originalidad del estilo barroco del Sr. Miró, es el abuso de las sinestesias o metáforas comprimidas, digámoslo así, cosa tan vieja, no obstante, como el padre Homero. De aquí que nos hable a cada paso de «un helor azul», de «un olor de blancura nueva», de «un ruido fresco», de «un silencio desnudo» y de «un silencio como un paño precioso», de «un fragante ovillo de luz», de que «estrujaron el silencio», de que «se cuajaba la sombra», de «Una sombra aceitada de antigüedad», de que «Pablo sintió el vuelo de los años encima de su corazón», etc. etc..

Todas estas expresiones traslaticias, de sabor bíblico, transferencias dé unos sentidos a otros, como las llamó Bandelaire, y luego caballo de batalla dé los decadentistas y simbolistas franceses, no son más que puro judaísmo literario y estilo de raza hebraica. ¡Alegorismo a todo trapo! Adoptado el sistema y adquirida velocidad, en pleno, vértigo de metáforas en busca de matices de sensación y quintaesencias de emoción, nada más fácil que despeñarse en el abismo de los mayores dislates. Y así en la última novela de Miró se los halla a miles, tan delirantes como los siguientes, que escogemos al azar: «Oleza se le ofreció tierna y olorosa como un huerto de piedra» (Pág. 262). «Tía Elvira alababa la suerte de su cuñada por tener un ‘hijo tan hija» (pág. 277). El padre Bellod «torcióse para mirar con su ojo entero», (pág. 298). «El trueno del Segral se enroscaba por los muros» (pág. 300). «…vaciándose de un temblor encendido que se descalfaba en las aguas dulces del Segral» (pág. 358). Pablo se hallaba tan intranquilo que hubo de apretarse el costado y las sienes «porque sus latidos hacían temblar las vidrieras» (pág. 321,). Y deslizándose ya por el despeñadero de las hipérboles y metáforas, no es de admirar que del pobre joven nos diga el novelista que «su frente se le endureció pensando» (pág.334) y que «su culpa de grande hinchaba hasta desencajarle su recóndita sensibilidad infantil» (pág. 338).

Pero dejemos aparte estas y otras lindezas por el estilo, que repugnan a nuestra lógica, acaso por no estar bien iniciados en tales recovecos o embelecos; estéticos; y vengamos a lo que de la novela nos importa únicamente, es decir, lo que se refiere a Orihuela. Y cuenta que por las descripciones de Miró, ni nosotros ni nadie hubiéramos podido reconocer en su Oleza a nuestra ciudad, si no hubiesen otros indicios y alusiones que las identifican. Ya el título de El obispo leproso, traído por los cabellos a pretexto -de un personaje episódico que nada tiene que ver con el asunto de la novela, alude a una bella tradición oriolana, la de la fundación del Colegio de Santo Domingo por nuestro insigne paisano el Arzobispo don Fernando de Loazes.

Pero no se piense por ello que se trata de una novela histórica local, de la Orihuela del siglo XVI, tan pletórica de bellos recuerdos y relatos y de sugestiones artísticas. Bien se guarda el Sr. Miró de intentar esas reconstrucciones retrospectivas, que requieren una considerable cultura, y le llevarían a un tremendo fracaso. No; la acción no pasa más allá del año 1880; es decir, época contemporánea. Y por lo demás, redúcese simplemente a una de tantas novelas de costumbres sociales, en que se falsea a sabiendas la realidad, no con el plausible propósito de idealizarla y embellecerla, sino, a impulsos de un prejuicio hostil y sectario, con el designio de trazar una sátira injuriosa. La vida y costumbres de nuestros padres y el carácter religioso de nuestro pueblo son caricaturizados de modo grotesco y ofensivo.

No tiene propiamente argumentó la novela. Constitúyela una serie de descripciones y escenas incongruentes que quieren representar encuadras caricaturescos la Orihuela de hace cuarenta o cincuenta años. Muchos personajes de ella llevan los nombres, más o menos desfigurados, de algunos paisanos nuestros que vivían entonces y todos hemos conocido; pero  sus tipos se hallan arbitraria y burdamente deformados. Todo tiende, en resumen, a presentar a nuestra ciudad como un poblacho de vivir ruin y enconado, como un hervidero de bajas pasioncillas, de gazmoñerías ridículas y de chismes de comadres y sacristanes. Ni aun recata a veces la pincelada lúbrica y pornográfica. El fin primordial de la novela es ridiculizar nuestras prácticas devotas y nuestras tradiciones religiosas; por eso uno de los blancos a que con más saña se dirigen los tiros de la sátira es este Colegio de Jesuitas, donde— ¡ingrata apostasía!— el autor se educó e instruyó cristianamente.

Como botones de muestra reproduciremos unos cuantos pasajes de El obispo leproso, en que se patentiza cuanto decimos: Al describir Miró a un joven sacerdote olecense, poeta, dice: « — en sus versos… se sienten requebradas señoritas y señoras de este pueblo… El banquillo de su confesonario amanece como un tocador de novia, todo de flores, y entre las flores, cartas de pena, sin firma; allí se arrodillan las señoritingas y se las oye confesarse sollozando…Su lengua iba descubriendo todas las intimidades de la ciudad, como si soltara los vendajes de un cuerpo llagado…» (pág. 109). Las mujeres, limpias y aseadas de nuestro pueblo, las pinta el novelista así:«… mocitas y viejas del arrabal y de la huerta, vestidas de pendones y mugres, flacas y descalzas…» (pág. 366).

Nuestras bellas y típicas procesiones de Semana Santa, como cuánto hay de más hermoso y venerable en nuestra ciudad, sufren asimismo el ataque irónico e injurioso del desapoderado escritor. Véase un trozo de la descripción que de ellas hace; «En este pueblo las damas que parecen más decentes se complacen en ataviar de pecadoras las imágenes de las arrepentidas, como si amaran en esas santas las deshonestidades que ellas no pueden cometer. ¡En cambio, la cofradía de la Dolorosa tiene cada perdida!… (pág. 170). «Y vino un rumor penoso de correas, de maderos, de yugo que crujía, de pies que se hincaban como el arado, de resollar de cuerpos tirantes… Y se paró el «trono» de la «Cena». Lo llevaban veinte huertanos de ropón bermejo, con la cola torcida a los riñones y la falda cazcarrienta de aplastársela con las esparteñas enfangadas; una mano de pezuña agarrándose al muñón de badana de las andas, que les partía los hombros, y la otra en la horquilla para los descansos», (pág. 171). ¡«Falda cazcarrienta»! ¡«Esparteñas enfangadas»! ¡«Manos de pezuña» ¡Así, con tan amables epítetos describe Miró a nuestros fervorosos huertanos nazarenos!…

Pero ¿para qué seguir copiando? No hay página en la novela que no contenga ofensas y desahogos como los transcritos. ¿Debemos soportarlos pacientemente los buenos oriolanos? ¿No sería mayor ignominia pasar en silencio tan groseros insultos? Por muy excelso que se considere en sus alturas literarias el Sr. Miró no podemos tolerarle sus injurias y desdenes. Y en nombre de nuestra ciudad ofendida, rechazamos indignadamente las calumnias y dicterios con que la denigra en ese esperpento novelesco que titula El obispo leproso. JUAN ORIOL.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba). 2021.

Justo García Soriano 8. 1906.

«Amicus plato; sed magis amica veritas».

La Armengola engañó como a un solo chino a miles de moritos, los degolló y los arrojó del castillo peñas abajo; y con este bonito ardid estratégico redimió a Orihuela, rompiendo las oprobiosas cadenas con que la habían aherrojado los creyentes de Mahoma. Sin embargo: ¡Lástima grande que no sea verdad tanta belleza! …

Justo García Soriano (1906). «La Armengola es un mito».

Madrid Puerta del Sol. Postal de 1906.

1906

Nuestro biografiado comenzó 1906 sufriendo los rigores climáticos de la capital en otras navidades madrileñas lejos de su tierra y de su familia.  No tengo noticias de qué hizo en la corte durante los dos primeros meses.

Por algún motivo la siguiente crónica de «Oso y Madroño» se hizo esperar. A principios de enero «El Diario» le publicó un relato escrito en diciembre; un cuento navideño dividido en dos capítulos que bien le podían haber aceptado en «La Lectura Popular».

El Diario. Número 233 – 3 de enero de 1906: El niño Jesús de Antoñico (Cuento de Navidad) I. Antoñico, con su boina azul calada hasta las orejas, embozado con su mugrienta bufanda y con las manos metidas en los bolsillos de los pantalones, se encogía por el frío que le amorataba las mejillas y la nariz. Había amanecido aquel 24 de Diciembre un día de perros (…) A pesar de todo, él resistía y desafiaba impávido en medio de la calle, la crudeza de la intemperie de aquella mañana glacial, con tal de poder ver las casitas de cartón y las figuras de barro que traían para el nacimiento que le estaban haciendo a Pepito, el hijo del médico, su vecino de enfrente.

¡Con qué afán contemplaba los pastorcitos con sus pellicos y sus cayados llevando ofrendas de corderos; las aldeanas con sus cestas colmadas de frutas, o con tórtolas; un viejo gañán bebiendo en una bota; una vieja tañendo una pandera; otra hilando; unos pastores preparando una gran sartén de migas a quienes se les aparece un ángel; una pareja que baila; un rústico que viene del molino siguiendo a su burro cargado con un costal; los tres reyes magos, caballeros en sus tres caballos, blanco, negro y zaino; borreguitos; un pavo haciendo la rueda; la mulita y el buey del establo; San José, la Virgen y un hermoso Niño Jesús en la cuna! …

… Antoñico, con sus brillantes ojos negros, miraba todo aquello sin pestañear y suspiraba de envidia. Él quería tener un belén igual que el de Pepito: con su montañita plantada de pequeñas ramas de romero, simulando el boscaje; con casitas blancas de tejados rojos y con algunos molinos de viento; con un riachuelo serpenteante sobre cuya superficie plateada floten unos ánades albos; y pastores, muchos pastores y muchos borregos; y la cueva donde repose desnudito en la cuna un niño Jesús con las manitas levantadas…

… II. Pero Antoñico era hijo de un pobre carpintero, y sus solas seis primaveras no le permitían saber todavía que los pobres no son dignos de poseer ninguna clase de belenes, ni siquiera de alimentar risueñas y halagadoras ilusiones de color de rosa, y que a lo más a que pueden tener derecho, no siempre, es a un trabajo o a disponer de una gran libertad para morirse de hambre. Y por eso corrió anhelante a su casa, para decir a sus padres que él quería un nacimiento y un Niño Jesús como el que le habían traído a Pepito el de enfrente…

… El papá de Pepito era un médico, que por cada visita relámpago a un enfermo, cobraba por lo menos tres pesetas; mientras que el pá de Antoñico era, en cambio, un triste aserrador que había de trabajar desde el alba hasta las oraciones para poder ganar un mísero jornal de diez reales con que mantener tres hijos, insaciables devoradores, una mujer enferma en inminente alumbramiento, y una madre anciana, respetable momia que intentaba templar el frío de sus años buscando calor en un rincón de la cocina…. Pero Antoñico no accedía a dilaciones ni a plazos; lo quería como por ensalmo; en aquel mismo instante. Y tornaba a su lloriqueo y a sus pataletas. Justo García Soriano. (Se continuará). Madrid y Diciembre 1905.

Justo García Soriano. AMO. LJGS.

El Diario. Número 234 – 4 de enero de 1906: El niño Jesús de Antoñico (Cuento de Navidad) (Continuación) III. Conforme iba viniendo la noche, fueron aumentando los síntomas que la madre presentaba para serlo de nuevo, por cuarta vez. Se llamó premiosamente a una parienta, ducha en estos trances, y la casa del carpintero fue llenándose poco a poco de vecinas dispuestas y animosas a prestar sus servicios y ayuda. Una de ellas se encargó de sosegar y entretener a Antoñico (…) rendido por la rabieta y el pataleo pronto se durmió fácil y dulcemente en el regazo tibio de la vecina.

De súbito la puerta de la estancia se abrió y rápido, radiantes de placer entraron en ella el carpintero, llevando en brazos un hermoso niño, recién nacido que lanzaba algunos vagidos, y la abuela, la acartonada vieja de cascarrona voz. (…) — Antoñico— le dijo el padre mostrándole la tierna criatura que acababa de venir al mundo — mira que Niño Jesús te han traído los Reyes — Y Antoñico alborozado, dando un gran grito de júbilo, abrazó al niño con extraordinario amor y le besó efusivamente mientras el padre y la abuela contemplaban aquella escena conmovedora y deliciosa; embebecidos, encantados …  Justo García Soriano. Madrid y Diciembre 1905.

Su hermana pasó las fiestas con sus padres en Orihuela. Como ya conté en la anterior entrega, Milagros se había casado con José Linares Aliaga, maestro de escuela destinado en Elche; y esperaban una criatura; el primer nieto de los García Soriano.

El Diario. Número 233 – 3 de enero de 1906: Estos días hemos tenido el gusto de saludar a nuestro amigo D. José Linares y a su virtuosa Esposa, Doña Milagros García Soriano, hermana de nuestro redactor en Madrid Justo García, que han venido a pasar las fiestas  al lado de su familia.

Para leer un reportaje de Kandal hubo que esperar a final de mes. El motivo, según argumentó con mucho humor, fue el extravío de un original en Correos; pero más bien parece una excusa.

El Diario. Número 252 – 27 de enero de 1906: OSO Y MADROÑO. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). ¡Voto por Belzebú, que si supiera quién fue el bellaco que interceptó mi última crónica, habría de pagarme cara su felonía!… Ordéñese Vd. el magín redactando un sabroso y atildado artículo, atiborrado de lindezas y de filigranas, para que se venga luego bonitamente un descomedido y mal criado dependiente de Correos, y en el desahogo de un natural apuro que prohíbe nombrar la decencia, coja las cuartillas que Vd. con afanoso y esmerado aseo ha escrito en un lapso de inspiración y estático y genial deliquio, y con desenfado, premeditación, alevosía y otras agravantes se sirva de ellas, haciendo el uso para el que los papelitos higiénicos se suelen destinar.

La sola sospecha de tan irreverente profanación me crispa los nervios y excita mi cólera. Pero ¡ah, cínico y mal oliente empleadillo!, habrás tenido mala servilleta, porque mis cuartillas son de duro y poco flexible papel de barba. ¡Si yo fuera gitano, aviadito ibas a quedar con tu sieso, como te alcanzara la maldición que pensaba echarte, sucio!

Nada os contaré de política, que es chisme viejo, por no repetiros lo de siempre, ya que este año, como todos los anteriores, nos propusimos hacer vida nueva. ¿De la conferencia internacional de Algeciras? Buena capa para hacer de ella un sayo, ni largo ni corto; pero hoy no está el horno para bollos. ¡Bonita y quijotesca empresa la de estas entrometidas y comineras naciones conferenciantes, que intentan europeizar a Marruecos; es decir, arreglar la casa ajena mientras descuidan y olvidan la propia. ¡Ojo mogrebitas con estos señores arregladores!

Conferencia de Algeciras 1906. Diplomáticos en los pasillos.

Se casó la infanta María Teresa; se reanudaron las sesiones de Cortes; pasó San Antón con sus barbas, sus panecillos y su… bicho (hablando conmigo solo); pasó también San Idelfonso, el santo onomástico de nuestro joven monarca, que se celebró con tanta o más pompa que otros años (…) Y ahora, señores, a elegir los disfraces y a esperar las Carnestolendas. (…) El Círculo de Bellas Artes abrió un concurso de carteles anunciadores del Gran Baile que dará, como todos los años, uno de los días de Carnaval.  En este concurso han tomado parte distinguidos pintores.

Boda de la infanta. «La Ilustración Española y Americana». 22 de enero de 1906.

Entre ellos tuvimos el placer de admirar un hermoso cartel de correctísimo dibujo que representa una deliciosa dama vestida con rozagante traje y sombrero a lo Pompadour, llevando en su enguantada mano un antifaz con que hace ademán de cubrirse sus bellos ojos y mejillas, linda obra de nuestro querido amigo el joven pintor oriolano D. Enrique Luis Cárceles.

Enrique Luis.

Demuestra en ella el Sr. Luis los extraordinarios progresos que está haciendo en su carrera y las dotes excepcionales y felices que reúne para cultivar con éxito el creador y difícil arte de Apeles, de Rafael, de Rubens y de Velázquez, por lo que le tributamos nuestro aplauso y le damos nuestra más entusiasta enhorabuena, alentándole para que no desmaye y prosiga, con fe en su ideal en el ejercicio de su profesión; y tal vez con ella conquistará gloria y dinero, si no le es adversa la Fortuna. Kandal. Madrid, jueves 25 de Enero de 1906.

Durante el mes de febrero, García Soriano tampoco envió cronicas al rotativo oriolano; lo que refuerza mi teoría de que lo del extravío en Correos había sido sólo un pretexto. El día 27 Kandal asistió a un evento histórico (al menos eso dio a entender) cuya extensa crónica monopolizó buena parte del «Oso y Madroño» de primeros de marzo.

El Diario. Número 281 – 3 de marzo de 1906: OSO Y MADROÑO. Las carnestolendas. — La política. — La conferencia del Sr. Unamuno. Las presentes Carnestolendas están resultando muy divertidas en esta corte; donde siempre hay gente y humor para todo. Entre las carcajadas de esta frenética multitud que se divierte porque así lo ordena el almanaque, ha sonado en irónico y fatal contraste la imprescindible nota triste, el fúnebre plañido de los humanos dolores. El eminente y popular compositor y maestro Fernández Caballero, gloria de Murcia, murió ayer; la armonía en raudales divinos acudía obediente a su inspirado conjuro de gran artista. Ha sido una gran desgracia para la música española…

Fernández Caballero y el carnaval en «la Ilustración Española y Americana». 8 de marzo de 1906.

Multitud de escritores habían pedido a Unamuno que se desplazase a la corte para pronunciar una de sus famosas conferencias; con la complicada situación política y social como tema. Don Miguel aceptó el encargo de hablar de España en el teatro de la Zarzuela de Madrid. Aquella mañana de domingo la expectación fue enorme; intelectuales, políticos y muchos curiosos llenaron el teatro y se amontonaron en sus inmediaciones.   

… La honda, la saludable impresión de la conferencia acerca de alta política e higienización moral, dada el domingo por la mañana en el teatro de la Zarzuela por el paradojista, por el sabio rector de la Universidad de Salamanca, D. Miguel de Unamuno, perdura en los ánimos fervorosos de los hombres de buena voluntad y corazón no dañado. El acto ha sido de indiscutible transcendencia, aunque hay quien se afana en hacer humo y cerrar por sistema los ojos a la luz de la verdad desnuda y elocuente (ay, de los que rehúsan su salutífera amargura). Si el enfermo se niega a tomar la medicina hay que desahuciarle, porque está perdido irremisiblemente.

Jamás se han dicho tantas y tan contundentes verdades y con tal discreción en tan poco tiempo como el señor Unamuno dijo en su discurso del domingo. Su palabra sencilla, precisa, incisiva, noble y crudamente ingenua bordeando todas las dificultades, expresó cuanto quiso expresar y fustigó con severa fraterna todas las mentiras y todos los convencionalismos que corroen la existencia de esta España caduca; pero lo hizo con tal arte, con tan refinado aticismo, que sus más recios latigazos provocaban delirantes ovaciones y nutridas salvas de aplausos del numeroso y heterogéneo público que con devoción le escuchaba.

Nosotros tuvimos la fortuna de oírle y hemos sido testigos indiferentes, desapasionados de su éxito. No intentamos hacer un trasunto íntegro de cuanto dijo; eso no cabe en las proporciones de este periódico: sólo transcribiremos algunos de los párrafos más salientes de su hermosísima oración (…) Hablando del militarismo dijo: Yo no diré que le odio, porque no es verdad; yo no diré tampoco que amo al Ejército, no quiero manchar mis labios con la adulación; diré sencillamente que odio la guerra y que nunca me parece justa… creo que no se debe faltar a la verdad ni siquiera para salvar a la madre ni a la Patria… Ojalá en España una institución cualquiera pudiera demostrarnos que puede sacarse una suma de valor de un pueblo de cobardes. (…) las guerras mismas son hoy, ante todo y sobre todo, guerras económicas… se está formando el partido de los ricos y el de los pobres.

Hemos venido de tumbo en tumbo de las Españas que antes figuraban en nuestro escudo a las España de hoy que Dios quiera que no se reduzca a media España…. y ha sido siempre por la idea tenaz de no proceder con cordura, de creer que se hacen las cosas, no con inteligencia, no con corazón; con otro miembro del cuerpo que no os necesito nombrar … Nuestra prensa está siendo órgano de la mentira, hija legítima de la cobardía, de la mentira política, de la mentira patriótica, de la mentira cultural, de la mentira religiosa; de la mentira política ante todo.

Y refiriéndose al regionalismo dijo: Lo peor es que las gentes que emigran, que habrían de formar fuera de la patria colonias, resulta que, en rigor no forman colonias españolas, se agrupan por Centros— Centro vasco, Centro gallego, Centro asturiano, — y es que allí no encuentran el apoyo de la madre patria, y en este estado de cosas, ha nacido eso que se llama comúnmente el catalanismo, y el bizkaitarrismo … Y es, señores, que hay dos patrias; una patria territorial y otra patria espiritual, y aquí casi todo el mundo habla de la patria territorial, sobre todo los que tienen territorios en ella. La Patria tiene que ser un medio; cuando se convierte en fin, estamos perdidos.

Unamuno entrando al Teatro de la Zarzuela. Revista Blanco y Negro. 3 de marzo de 1906. Foto Goñi.

Y aludiendo a otros aspectos sociales, decía: Vivimos agarrotados por esta ramplonería ambiental… Las clases altas, que deben ser las directoras de la cultura, pasean el cuerpo en automóvil y arrastran el espíritu en carreta. Soy cristiano y creo que a Dios hay que adorarle en espíritu y en verdad, porque Dios es, ante todo y sobre todo, la verdad; por eso yo, para entenderme con Él no necesito de revendedores de la gracia divina;  me entiendo directamente con contaduría….

Yo no sé si aquí puede conseguirse una unión social de todas las gentes de espíritu sereno para defender, ante todo y sobre todo, el amor a la verdad, que es, repito, lo que más amenazado está; para defender el amor a la verdad, porque, y con esto concluyo y no con palabras mías, sino con unas palabas del apóstol San Pablo, la verdad nos hará libres. He concluido.

Así terminó el Sr. Unamuno su maravillosa conferencia. En ella no sabe uno qué admirar más, si el tacto y las profundas observaciones del pensador y sociólogo; o las exquisiteces y genial creación del literato. De todos modos hará época, y si Dios bendice la semilla sembrada, podrá recogerse una pingüe cosecha de bienandanzas y prosperidades. Kandal. Noche del 27 de Febrero de 1906.

No contento con llenar más de medio periódico hablando de Unamuno, en el mismo número exigió una «fe de erratas» de su anterior trabajo. Como veremos, es algo que pedirá habitualmente para defender su prestigio como doctor en Letras ante la multitud de errores tipográficos en la composición de sus artículos.

INFORMACIÓN. En la última, crónica que desde Madrid nos envió nuestro ilustrado y entrañable amigo «Kandal», distinguido redactor de El Diario, se deslizaron dos erratas por la escasez de tiempo de que disponemos para la confección del periódico. Nuestro amigo tiene interés en que queden subsanadas, cosa que hacemos con el mayor gusto. Donde aparecía la palabra «prevecto», debe decir «provecto» y donde «taabien», como es natural, «también». Pedimos nos dispense el amigo «Kandal», pues estas cosas son fáciles de suceder, y el buen juicio de los lectores no deja, en justicia, de relevar de culpa al que escribe. Más si como nuestro redactor, tienen bien cimentada su reputación de ilustrado.

En marzo de 1906 dos trágicas noticias conmocionaron a Justo García Soriano: en Fraga, un grupo numeroso de obreros se manifestaron ante el ayuntamiento al grito de «Pan y trabajo», y la protesta acabó en un baño de sangre.

En Francia sufrieron el peor accidente minero ocurrido en Europa hasta la fecha, con más de un millar de obreros, muchos de ellos niños, muertos en una mina tras una explosión de grisú. Su conciencia social le llevaba a pedir explicaciones a los gobiernos como cómplices de las desgracias por el abandono de sus obligaciones con los más humildes.

El Diario. Número 292 – 16 de marzo de 1906: OSO Y MADROÑO. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). … La Cuaresma entró trayéndonos el buen tiempo y una gran «actividad histórica». El fiel, curioso y diligente cronista no se da punto de reposo en llenar de efemérides el gran infolio de sus fastos. La vida es un vertiginoso cinematógrafo; y el tiempo, simbolizado por una serpiente que se muerde la cola, no se sacia en devorar. La parca inexorable de los poetas lacrimosos y borreguiles tampoco se cansa de rimar con «fiera saña» su «cruel guadaña» (…) ante su majestad La Muerte siempre ha habido igualdad y comunismo, pese a los privilegiados de todas las estofas. Tras el inolvidable maestro Caballero, han caído a la huesa Pereda y Romero Robledo. ¡Mala semana para las celebridades!

Francisco Romero Robledo y José María de Pereda. Fallecidos en 1906.

… Lo triste, lo honrosamente trágico, es abandonar la vida como esos obscuros y famélicos obreros de Fraga que han sido afusilados impíamente por el atroz delito de pedir trabajo y pan; o como esos otros mil doscientos infelices trabajadores franceses, aplastados, asfixiados o carbonizados en las profundidades de los negros y moféticos pozos y de las galerías subterráneas de la mina hullera de Courrières, a consecuencia de una explosión de gas grisú. De temer es que estos aciagos acontecimientos, verdaderos crímenes de lesa humanidad, puedan precipitar el advenimiento de esa época de truculentas vindicaciones sociales, que tanto aterra a los que viven cómodamente en la holganza sin compasión del pobre, a los predilectos de la fortuna.

La catástrofe de las minas de Courrières. Marzo de 1906.

Mucho pudieran hacer los gobiernos en evitación de estas catástrofes; pero ellos son, por el contrario, los principales cómplices y autores de tales desgracias, pues olvidan sus deberes por sistemática imprevisión y premeditada negligencia. Están haciendo gran falta unas buenas escobas y unos épicos y denodados barrenderos. La sangre inocente de nuestros humildes aldeanos, arrancados de su patrio suelo, de sus labores agrarias, para llevarlos dócilmente, inhumanamente a través de inmensos piélagos, a lueñes países, al degolladero, mejor dicho, donde murieron como corderillos, sin provecho ni gloria, aún está clamando venganza justiciera. Pobres mártires anónimos…

.. En estos momentos la gente marcha a la corrida de toros que se celebra hoy (¿cómo no?) en obsequio de sus Majestades Fidelísimas. La calle de Alcalá está animadísima y Madrid, favorecido por una tarde espléndida, ofrece el aspecto de las grandes solemnidades. Omitimos, en gracia a la brevedad, descripciones y pormenores. Sólo consignaremos que D. Carlos Fernando no ha parecido un señor un poco demasiado obeso para la investidura real; en cambio Dª María Amelia, con su aire mayestático de suprema afabilidad, ha cautivado todas nuestras simpatías. Kandal. Madrid, 14 de Marzo de 1906.

La calle de Alcalá (Madrid)

Para celebrar el primer aniversario de «El Diario» varios escritores oriolanos le dedicaron unas líneas en su número 293 por encargo del director. Justo lo hizo también; pero a su manera; en panocho. Y además, su composición volvió a llegar tarde.

El Diario. Número 294 – 20 de marzo de 1906: Habiéndosenos entregado en esta imprenta y a la hora de entrar en máquina nuestro número del sábado una bonita composición literaria de nuestro redactor corresponsal en Madrid D. Justo García Soriano, en la imposibilidad de publicarla dicho día, lo hacemos en el número de hoy. Sentimos llegase tarde.

IMPROVISACIÓN PANOCHA que dedico a El Diario en el aniversario primero de su publicación: Como odalisca lánguida y ociosa / o indolente sultana, / «encorvillá,  tendía, aponaíca» / «alriorsico e» la falda del monte peñascoso / en que San Migel «s’arsa» / mostrando a «toa» la vega / su «fachaica» blanca, / su alegre campanario, / y su triple ringlera de ventanas, / y en que más «arribica», en las «masmorras», /«serquetica en los nulos, ande» amainan / su vuelo gigantesco / las imperiales águilas / y, trazando mil giros caprichosos, / revolan y «s’afanan» / «bandás» de «morsigüillos» y «aviones», /de la tarde en las horas solitarias; / tristes y amarillentas, dormitando / las ruinas de « Hains Arguala», / evocan de continuo misteriosas / épicas remembranzas /de belicosos tiempos medioevales / y huestes musulmanas ….

«Asina» está la vieja «suidá» mía , / «ande argunsé» los sueños de mi infancia, / «rodeá» de vergeles, / que su ambiente embalsaman, y «güertos» de naranjos y palmeras /que esconden mil poéticas barracas / y que el copioso «Tháder» / sobre su alfombra serpeando, baña… / Y «abora» que no tengo el «calorsico» / de su sol que entusiasma, / ni el «airesico» fresco de su «güerta» / mis «sentíos» halaga, / como la imagen de mujer «quería», / siempre la llevo «reflejá» en el alma, / pues es de mis platónicos amores / la «escogía sagala» / que roba con sus célicos hechizos / mis ardorosas ansias, / y allá a mis solas cántola «abonico» / en mi vieja guitarra,/ «coplicas dursesicas» que me salen / «der» fondo «e» las entrañas…

Sólo El Diario tráeme entre sus pliegues /girones de su cielo y gratas ráfagas / «impregnas» del olor de sus «asares», / que alivian mis tristezas y nostalgias. / Por eso hoy que celebra / su primer cumple años y su pascua, /le deseo que, siempre fomentando / su provecho y su fama, /cumpla hasta un centenario y que yo entonces «pua» dar al «lector» la «mesma» «lata». JELIPICO. Los Madriles, 15 de Marzo de 1906.

El 21 de marzo cambiaron muchas cosas en «El Diario»: El periodico se trasladó provisionalmente del callejón de Flores a la calle de la Feria (el 15 de abril inauguraron un nuevo local en Alfonso XIII). De la dirección literaria se hizo cargo su propietario, Manuel Franco Rebagliato.

Y la redacción quedó constituida en la forma siguiente: Director, Manuel Franco Rebagliato; Redactor jefe, Rafael Rogel Rech; redactores, José Manuel Teruel, José Mª Martínez Pacheco y Andrés Lacárcel; Administrador, Luis Zerón; colaboradores, «todos los señores que habían honrado con su firma las columnas de la publicación en el día del aniversario de su fundación».

Justo quedaba fuera de la redacción y Kandal desaparecía para siempre. La crónica madrileña que escribió esa misma jornada, publicada tres días después, fue la última que envió a este periódico.

El Diario. Número 298 – 24 de marzo de 1906: Oso y madroño. Primavera Blanca (De nuestro redactor-corresponsal en Madrid). La primavera ha nacido triste, envuelta en blanco sudario. Pero no es su blancor la nítida candidez de los azahares, de las acacias, de los nardos, de la flor del almendro, sino la albura letal y gélida de la nieve. (…) San José trajo florida su vara, símbolo de la primavera; pero apenas trascurrido su día, Marzo el veleidoso ha torcido el rabo, como dice el vulgo, marchitando el paisaje con una nevada extemporánea y copiosa. La política parece seguir las evoluciones atmosféricas…

… Así es que el tiempo y el Gobierno están en crisis. No obstante, ambos reaccionarán y volverán sobre sus pasos. Como se aproxima una época de brillantes y solemnes festejos con motivo de la venida del Kaiser a esta corte y la boda regia, las esposas de nuestros ministros ya habían elegido afanosamente figurines y encargado soberbios trajes, que sueñan con lucir en las futuras fiestas, y a impulsos de sus vanidades femeninas, influyen sobre sus maridos para que de ningún modo renuncien sus cargos… Kandal. Madrid, 21 de Marzo de 1906.

Pocos días después, el estado de su madre le obligaba a regresar urgentemente a Orihuela.

Justo con su madre. AMO. LJGS.

El Diario. Número 299 – 26 de marzo de 1906: La virtuosa y querida madre de nuestro compañero, el ilustrado joven D. Justo García Soriano, se encuentra enferma de mucho cuidado. Nuestro amigo llegará esta tarde procedente de Madrid a donde se le ha telegrafiado por la familia. En esta redacción cuenta el amigo Justo con sus más leales compañeros, así es que sus penas y dolores y deseos los hacemos nuestros y los sentimos muy de veras. Quiera Dios concederla salud a la virtuosa señora.

El Diario. Número 300 – 27 de marzo de 1906: Ayer saludamos en esta población procedente de la Corte a nuestro entrañable amigo e ilustrado compañero D. Justo García Soriano. Este tuvo el consuelo de abrazar a su querida madre, bastante mejorada de la enfermedad que padece. Nos felicitamos doblemente y que siga la deseada mejoría.

El Liberal. Murcia. Número 1334 – 28 de marzo de 1906: Viajero. Ayer llegó a Orihuela, su pueblo natal, el ilustrado joven D. Justo García Soriano, que procedente da la corte ha venido por el desagradable motivo de hallarse enferma su señora madre, a la que por fortuna encontró notablemente mejorada.

Justo pudo abrazar a su madre, notablemente mejorada en su enfermedad; y todos se alegraron de que hubiese quedado en un susto. Al acabar el mes, «El Diario» y «El Liberal» notificaron gozosos su recuperación.

El Diario. Número 304 – 31 de marzo de 1906: Se encuentra fuera de peligro de la enfermedad que padece la madre de nuestro querido amigo y asiduo colaborador en Madrid don Justo García Soriano. Lo celebramos infinito.

Aquí me asaltó una duda: si estaba tan recuperada su madre ¿por qué permaneció en Orihuela tres semanas más? Intenté localizar, sin éxito, el nacimiento de su sobrina Josefina; pero parecía muy prematuro teniendo en cuenta que su hermana se había casado a finales de agosto del año anterior. Mi buen amigo J. Manuel Dayas me dio la sencilla respuesta: el 15 fue domingo de Resurrección. Pasó en Orihuela la Semana Santa; se comió la mona y regresó a Madrid el día 18.

El Diario. Número 316 – 18 de abril de 1906: Ha salido para Madrid a proseguir sus estudios en la Universidad Central nuestro querido compañero en la prensa y redactor corresponsal en la Corte de El Diario, D. Justo García Soriano. Que lleve buen viaje es lo que deseamos a tan querido amigo.

Estación de Orihuela a principios del siglo XX. Colección Tejuelo.

En mayo, el que estuvo enfermo fue Justo. Tanto sus excompañeros de redacción como los de «Unión Republicana» se hicieron eco de la noticia lamentándola de todo corazón; especialmente Rafael, quien tenía contacto continuo con su padre.

El Diario. Número 344 – 22 de mayo de 1906: Nuestro querido amigo e ilustrado compañero D. Justo García Soriano se encuentra enfermo en Madrid donde cursa el doctorado en Letras. Sentimos de todo corazón lo que le sucede a nuestro entrañable amigo, al que deseamos recobre pronto la salud para alegría de sus queridos padres y satisfacción nuestra. A nosotros que estimamos tanto a García Soriano nos ha impresionado mucho tan desagradable noticia.

Pronto los dos periódicos oriolanos volvieron a mencionarlo; pero esta vez por sus buenas notas. Sobreponiéndose a su enfermedad lo había conseguido de nuevo. Las «enhorabuenas» le llegaron por millares.

El Diario. Número 347 – 26 de mayo de 1906: Con agradable sorpresa hemos sabido que nuestro entrañable amigo don Justo García Soriano, que está enfermo en Madrid donde cursa el doctorado en Letras, a pesar de su dolencia ha sufrido examen de las dos asignaturas que les correspondían en primer lugar obteniendo las notas hermosísimas de sobresaliente en Gramática comparada de las lenguas semíticas y notable, en Lenguas y Literatura neo-latinas. Dentro de unos días, se examinará el futuro Doctor, nuestro amigo, de tres asignaturas más que le quedan para dar fin a su carrera. Mil enhorabuenas al amigo Justo enhorabuena que esperamos repetir dentro de unos días.

Unión Republicana. Número 142 – 26 de mayo de 1906: Nuestro querido e ilustrado amigo y correligionario D. Justo García Soriano, se encuentra enfermo en Madrid donde con tanto aprovechamiento persigue el doctorado en Letras. Sentimos de todas veras este contratiempo que sufre nuestro verdadero amigo, al que deseamos un restablecimiento tan pronto como él quisiera…

… A pesar de hallarse enfermo, como más arriba decimos, nuestro entrañable amigo Justo García Soriano, este se ha presentado a exámenes del doctorado en Letras, sacando las honrosas notas de sobresaliente en Gramática comparada de las lenguas semíticas y notable en Lenguas y Literatura neo-latinas. Aún le quedan tres asignaturas que aprobar, en las cuales tendrá seguramente el mismo éxito. El triunfo obtenido este año por el Sr. García Soriano es doblemente meritorio por las circunstancias especiales en que se ha examinado, levantándose enfermo del lecho, para ir a examinarse de las dos asignaturas que en dicho día se le habían señalado. Mil enhorabuenas y… ¡adelante!

El Diario. Número 351 – 31 de mayo de 1906: Con mucho gusto hemos tenido noticia del resultado total obtenido por nuestro queridísimo e ilustrado amigo el joven estudiante del doctorado en Letras D. Justo García y Soriano, en los exámenes verificados en Madrid. Además de las notas obtenidas en las dos asignaturas que decíamos en números anteriores, y de que se examinó primero, ha ganado las de notable en Estética; Sobresaliente en Historia de Bellas Artes y notable en Sánscrito. Mil enhorabuenas al joven estudiante que tan honrosamente ha dado cima a la carrera de Letras y felicitamos a sus queridos padres D. Justo García Sánchez y Doña Ramona Soriano.

Perdida su corresponsalía en Madrid, Kandal no pudo cubrir la que fue noticia del año. El 31 de mayo Alfonso y Victoria Eugenia se casaron en la iglesia de Los Jerónimos. Durante el trayecto de regreso al Palacio Real, el anarquista Mateo Morral les lanzó un ramo de flores desde el balcón de la pensión en la que se hospedaba. Contenía un artefacto explosivo de fabricación casera que impactó sobre el público matando a veinticinco personas entre soldados y espectadores. Milagrosamente, los reyes resultaron ilesos.

El corresponsal telegráfico en Madrid para «El Diario» fue Abelardo L. Teruel; quien sólo pudo enviar el feliz telegrama de la boda y no la noticia del atentado; circunstancia que le alegró porque, según sus propias palabras, «Orihuela fue venturosa más tiempo y celebró más prolongadamente el fausto acontecimiento nacional, mientras yo sentía la satisfacción inmensa de no amargarle esa alegría que yo mismo le había trasmitido momentos antes».

Enlace vídeo.
31 de mayo de 1906.
Enlace vídeo.

A primeros de junio «Unión Republicana» publicó en el mísmo número un editorial de condena por la trágica noticia, y una nota con los brillantes resultados del doctorando García Soriano. Días antes lo habían felicitado «El Liberal» de Murcia y «El Diario» de Orihuela.

El Liberal. Número 1399 – 2 de junio de 1906: ORIHUELA. Estudiante aprovechado. Con brillantes ejercicios se ha doctorado en Filosofía y Letras el distinguido joven D. Justo García Soriano, a quien damos nuestra enhorabuena.

Unión Republicana. Número 143 – 3 de junio de 1906: Fecha luctuosa. Con una apoteosis de sangre se ha señalado el final de la ceremonia verificada en la Iglesia de los Jerónimos de Madrid, en cuyo acto se había unido en matrimonial lazo D. Alfonso y la Princesa inglesa Victoria Eugenia de Battemberg. La fecha del 31 de Mayo, no sería ya una página de alegría en la Historia, esta fecha se escribirá orlada de luto ¿Quiénes han sido las víctimas? Los inocentes, hijos del bajo pueblo.

Esto, como hombres que amamos a la Humanidad, lo condenamos con toda la energía de nuestro corazón. Ese procedimiento de arrojar bombas desde la oscuridad, sin pararse en la cantidad ni en la calidad de los que van a morir es horriblemente inhumano. Nosotros admiramos las ideas anarquistas. Las creemos utópicas, pero las admiramos. Pero los asesinos no merecen llevar el nombre de anarquistas. ¿Qué dirán de los anarquistas esas pobres madres de los soldados, que cumpliendo un deber cubrían la carrera en la calle Mayor cuando cayeron destrozados por la metralla anarquista? Esto pensamos del atentado cometido en Madrid, el día 31 de Mayo de 1906.

Nuestro querido amigo y correligionario Justo García Soriano se ha examinado en la Universidad central de las tres asignaturas que le quedaban para terminar el doctorado en Letras. A las dos brillantes calificaciones obtenidas en las primeras asignaturas de que se examinó hace días, puede añadir la de notable en Estética, sobresaliente en Historia de Bellas artes y notable en Sanscrito. Enhorabuenas mil al amigo García Soriano y a sus felices padres.

En junio se enturbió la correcta relación mantenida entre los colegas de prensa en Orihuela. «Unión Republicana» acusó a un sujeto,  antiguo colaborador asiduo y ahora en la redacción de «El Diario» (José M. Teruel), de curiosear las galeradas en su redacción adelantando la publicación de un artículo de José María Senén. Eliminando dicho artículo, dejaron a «El Diario» en evidencia; aunque para ello tuvieron que sacar solamente dos hojas; la mitad del periódico.

En la siguiente entrega publicaron un artículo titulado «El Diario y su gente». Comenzaba así: «Ignoramos si se habrá dado el lector exacta cuenta de que «El Diario» es un… periódico —de algún modo hemos de llamarle».

En él contaban, con mucha guasa, que el «The Times» oriolano había pasado de llevar la cuenta de los nacimientos y los muertos, con algún pasatiempo y un artículo casi siempre malo, a recibir una subvención municipal de cincuenta pesetas «para lo que se ofrezca».

Dinero empleado en «montar una aparatosa redacción para no redactar nada, con gran rótulo en la puerta, gran buzón, gran globo eléctrico y mucha luz para que la gente supiese que había un periódico y que allí tomaban café sus redactores». La respuesta no se hizo esperar.

El Diario. Número 365 – 19 de junio de 1906: ¡QUE COSA ES ENVIDIA! TRISTEZA DEL BIEN AJENO. Esta es la contestación que a juicio de uno de nuestros redactores merece el latoso artículo publicado por el nuevo redactor de «Unión Republicana».

Sin llegar a desmentir la acusación (porque era demasiado evidente) esa fue la escueta nota de «El Diario» . A partir de ese momento, ambos rotativos se dedicaron periódicamente pequeñas puyas; pero sin que llegase la sangre al río. En medio de esa turbia relación entre periódicos con los que había colaborado, regresó García Soriano.

Pero antes envió un telegrama al alcalde de Orihuela; una especie de broma que anticipaba el artículo que tenía preparado. Lo firmó como «Juan Oriol», uno de sus más conocidos seudónimos; y como domicilio puso la calle Desengaño.

AMO. LJGS.

En julio, el flamante doctor en Letras estaba de vuelta en su tierra para pasar el verano. Y se trajo de vacaciones a su prima Eugenia; una oportunidad para visitar el pueblo de sus antepasados. (La prensa menciona a su tía, pero es un errror).

El Diario. Número 391 – 23 de julio de 1906: Nuestro ilustrado amigo y compañero don Justo García Soriano, se encuentra desde ayer entre nosotros. Ha venido de la corte donde acaba de terminar con gran lucimiento el Doctorado en Letras, y pasará el verano en Orihuela junto a sus queridos y cariñosos padres. Acompaña a nuestro entrañable amigo su tía doña Eugenia, que después de larga permanencia en la corte donde tiene establecida su residencia, ha querido visitar el pueblo de sus mayores. Damos a ambos nuestra más cordial y cariñosa bienvenida.

Sólo tres días después, Justo sacudía los cimientos de las tradiciones oriolanas. Después de más de un año sin publicar en «Unión Republicana» volvía a sus anticlericales páginas con una bomba: el artículo titulado «La Armengola es un mito».

Unión Republicana. Número 150 – 26 de julio de 1906: La Armengola es un mito. (Pequeñas disquisiciones históricas). «Amicus plato; sed magis amica veritas». Todos los años por estos días acude a la fácil imaginación de los rutinarios oriolanos de buenas tragaderas, capaces de comulgar con ruedas de molino, la contrahecha figura de la Armengola, esta nodricesca heroína, nueva Judit de la Betulia orcelitana, que ayudada por sus dos o tres hijas (pues en el número no están conformes las crónicas) las cuales no eran tales corderos, sino dos o tres hombres faldudos, engañó como a un solo chino a miles de moritos, los degolló y los arrojó del castillo peñas abajo; y con este bonito ardid estratégico redimió a Orihuela, rompiendo las oprobiosas cadenas con que la habían aherrojado los creyentes de Mahoma. Sin embargo: —¡Lástima grande que no sea verdad tanta belleza! …

Empezó utilizando la alocución latina atribuida a Aristóteles: «Amicus Plato sed magis amica veritas»; que se puede traducir por «Soy amigo de Platón pero más amigo de la verdad». El famoso filósofo, como discípulo de Platón, veneraba a su maestro; pero por encima de todo consideraba más importante buscar la verdad.

También puso de manifiesto la similitud entre la historia bíblica de Judith y la de la Armengola: ante la amenaza que para los judíos de Betulia significaba la presencia de las tropas del rey Holofernes, esta otra heroína mató al tirano para salvar a su pueblo.

En este artículo abordaba por primera vez un tema en el que siguió trabajando y que culminaría muchos años después con la publicación de un libro. Su extensión me impide transcribirlo entero; pero os dejo algunos párrafos literales y un enlace para acceder al artículo completo en PDF. Sólo tenéis que pinchar la siguiente imagen del periódico.

Enlace al artículo

Y no es lo peor que esta fábula y sin fundamento seguro, urdida por un apócrifo poetilla valenciano que floreció a principios del siglo XV (siglo y medio después del hecho de armas que se trata), lo crean de buena fe y lo transmitan de padres a hijos, como un codicioso tesoro épico, esos sencillos ciudadanos ayunos y sin criterio en materias históricas. Lo más sensible es que la hayan apatrocinado y defendido arduamente historiadores contemporáneos, tal vez mal aconsejados por el apasionamiento de una patriotería absurda; y casi viene a ser más deplorable todavía que desde la cátedra sagrada que inspira el Espíritu Santo, se preconice anualmente estas patrañas, que impurifican y obscurecen la diafanidad de la Historia; adunando de una manera poco piadosa lo profano con lo divino mediante la amalgama de supercherías y apariciones milagreras.

Por otra parte, poco pierden los fastos de Orihuela porque se descarte de sus páginas gloriosas esa leyenda inadmisible; pues afortunadamente guardan indelebles los nombres venerables de los valerosos guerreadores que supieron defender con heroísmo su castillo contra el pérfido y alevoso alzamiento de los muslimes.

García Soriano continuó con un resumen de lo sucedido realmente en el siglo XIII; exponiendo la verdad extraída de los libros de Historia y de los archivos, incluido el Llibre del Repartiment, sustraído años después. Pero como no hay peor sordo que el que no quiere oír, este torpedo en la línea de flotación de las tradiciones oriolanas pasó completamente desapercibido. El artículo terminaba así:

…EL CASTILLO NO TUVO QUE SER RECUPERADO, sino que en él se encerró parte de la guarnición cristiana para defenderse, y la otra parte, como la villa estaba cercada, debió hacerse fuerte y pelear desde los adarves. Después de esto tenemos la pretensión de creer que nadie que haya leído con atención y fijeza, sin apasionamientos sectarios o prejuicios fútiles, las razones que llevamos apuntadas, dejará de convencerse de que la hazaña y la existencia de la Armengola son un mito que falsifica y desvirtúa la gloriosa epopeya de la reconquista de nuestra muy fiel, muy noble y muy heroica ciudad. Justo García Soriano. Madrid y Julio de 1906.

CORRIGENDA. En el artículo de nuestro compañero García Soriano «La Armengola es un mito», que insertamos en el presente número, se han deslizado las siguientes erratas (…) y algunas otras de menos importancia, que el buen juicio de nuestros lectores sabrá subsanar debidamente.

El extenso trabajo contó también con su «fe de erratas». Para los interesados en la leyenda dejo también el enlace al trabajo que, siguiendo la estela de Justo, yo mismo realicé sobre el tema. Sólo tenéis que pinchar en la siguiente imagen.

Enlace artículo Armengola.

Volviendo a su vida cotidiana sabemos que viajó a Murcia; y que en agosto la familia recibió la visita de su tío Antonio García Sánchez, el adinerado hermano de su padre domiciliado en dicha localidad. Probablemente decidió visitar a su sobrina Eugenia que había llegado de Madrid.

El Liberal. Número 1453 – 26 de julio de 1906: Viajeros. Se encuentran en esta localidad (Murcia) el Licenciado en Filosofía y Letras D. Justo García Soriano y el profesor de instrucción pública D. Manuel Jiménez Vinal. Este último se posesionará en breve de la escuela de Rafal.

El Diario. Número 401 – 4 de agosto de 1906: Se encuentra en esta población y hemos tenido el gusto de estrechar la mano a nuestro respetable amigo de Murcia D. Antonio García Sánchez, tío de nuestro querido compañero D. Justo García Soriano.

Nada más he encontrado de lo que hizo durante los primeros treinta días en Orihuela. Tras las fiestas de la Reconquista y la Feria de Agosto, llegó el sexto centenario de la aparición de la Virgen de Monserrate, fechada en 1306; donde Justo y Rafael alcanzaron gran protagonismo en la organización.

Orihuela llevaba meses preparando su celebración; pero fue a finales de agosto cuando «El Diario» informó de una brillante idea que había partido de la prensa local; para esa efeméride adoptarían las costumbres festeras de la vecina Murcia: Bando de la huerta, Retreta y Batalla de flores.

El Diario. Número 421 – 29 de agosto de 1906: Algunos periodistas, entre los que podemos citar a nuestros amigos D. Justo García Soriano, D. Rafael Rogel Rech y D. José María Sarabia organizan una cabalgata para anunciar las fiestas del Centenario, que se titulará el «Bando de la huerta», a manera del que hacen los periodistas murcianos para anunciar el «Entierro de la sardina». Dichos amigos nuestros se reunieron anoche acordando comenzar sus trabajos. Escribirán e imprimirán para repartir bandos en lenguaje panocho. El asunto es sencillo; pero creemos que llamará la atención.

La Correspondencia de Alicante. Número 7757 – 30 de agosto de 1906: Anoche se reunieron los periodistas oriolanos D. Justo García Soriano, don Rafael Rogel Rech y otros, acordando anunciar las fiestas por medio de una cabalgata popular que debe titularse «Bando de la huerta». Dichos señores leerán y repartiría soflamas y bandos panochos, durante el desfile de la cabalgata por la ciudad. Al conocerse esta noticia en Orihuela ha causado general contento y es muy elogiada la idea.

Se han ofrecido muchos huertanos a los periodistas para acompañarles con el traje típico del país. Entre los festejos figura la colocación de la primera piedra para la nueva plaza de toros. D. Evaristo Cánovas y sus compañeros de sociedad están dando la última mano a los trabajos preliminares. Bajo la dirección de un conocido periodista se prepara la confección, para venderse esos días, de un periódico que se titulará «El Centenario». Se establecerán trenes especiales desde Alicante.

Aquellas fiestas oriolanas llegaron a «La Correspondencia de Alicante» y hasta a «La Actualidad» de Barcelona.

La actualidad, núm. 7- Barcelona, 16 de septiembre de 1906.

La organización del Bando de la Huerta corrió a cargo del grupo de periodistas y artistas cercanos a Justo García Soriano; quien también participó en una carroza vestido de huertano; y escribió un bando firmado por «Jelipe Mochales».

El Diario. Número 423 – 31 de agosto de 1906: Esta tarde celebran una reunión en la casa del conocido labrador de la puerta de Murcia, Manuel Ruiz Galán los señores que piensan anunciar las fiestas del centenario por medio de una cabalgata titulada el Bando de la Huerta. Manuel Ruiz ha prometido, entusiasmado con la fiesta huertana, acompañar y prestar su ayuda a los señores organizadores del «Bando», que son los periodistas Justo García Soriano, Rafael Rogel Rech y José María Sarabia Vergel; el joven director de la banda de música municipal, Saturnino Cebrián y el pintor Enrique Luis Cárceles. Dichos jóvenes están muy animados por la lisonjera acogida que ha tenido la idea para cuya realización han recibido muy estimables ofrecimientos.

Unión Republicana. Número 155 – 3 de septiembre de 1906: El Sr. Alcalde tiene totalmente distraída su atención con las próximas fiestas (…). Nos importa bien poco el objeto o pretexto de las fiestas que se organizan en Orihuela. Sabemos que hay muchas cívicas de esas buenas y esplendorosas que organizan hoy todos los pueblos cultos, amantes del arte y de las letras como la velada literaria en el teatro; reparto de premios a los niños de las escuelas;La batalla de flores y la retreta traerán a la ciudad, mucha gente y reportarán indiscutibles beneficios al comercio y a la industria …

… Uno de los números que se anuncian y que más han despertado nuestras simpatías es la publicación de el Bando de la Huerta, festejo típico y pintoresco organizado por los periodistas Justo García Soriano, Rafael Rogel Rech, José María Sarabia y los artistas (músico el primero y pintor el segundo) Saturnino Cebrián y Enrique Luis Cárceles ayudados por el conocido labrador Manuel Ruiz Galán del partido puerta de Murcia. El Bando de la Huerta es una cabalgata de gran sabor local y de graciosos incidentes. Los organizadores publicarán en hojas chispeantes soflamas, bandos y advertencias panochas que, al mismo tiempo, sirva de anuncio de las fiestas siguientes. ¡Muy bien por los periodistas!

Cuando todo estaba dispuesto para comenzar los fastos del centenario, tras breve enfermedad fallecía el alcalde Severiano de Madaria, uno de los más implicados en la organización. Pero el espectáculo debía continuar...

El Liberal. Número 1505 – 16 de septiembre de 1906: LAS FIESTAS DE ORIHUELA. Animación. Continúan llegando forasteros con objeto de presenciar las fiestas del Centenario de la Patrona, qua comenzarán el próximo día 17. La población se ve animadísima a todas horas, llamando la atención de los forasteros el derroche de lujo y de buen gusto que ofrece nuestra ciudad actualmente. Mañana será trasladada desde la Catedral a su santuario la imagen de la Virgen de Monserrate. (…) Mañana aparecerá en Orihuela un periódico dedicado a las fiestas con el título de «El Centenario», en cuyo número colaboran los literatos más distinguidos de esa localidad.

17 de septiembre de 1906.

Ese mismo día salió un número de «El Diario», confeccionado antes de la medianoche del sábado para respetar la ley de descanso dominical. Lleno también de «literatos distinguidos» no faltó la pluma de Justo que se unió a las de José Mª Sarget, Paco Díe, Justo Lafuente, Rufino Gea, Rafael Rogel, José M. Teruel, Abelardo L. Teruel y a la del recientemente fallecido alcalde, cuyo trabajo póstumo publicaron. El tema principal era la virgen; y nuestro biografiado lo trató a su manera.

El Diario. Número 435 – 16 de septiembre de 1906: LA GRANDEZA DE MARÍA. La moral mosaica ha estigmatizado como un acto pecaminoso, horrendo y abominable el acto natural de la reproducción carnal de la especie, presentando a Adán y Eva execrados por Dios, al hacerse padres del linaje humano. Y su derivada la moral cristiana, al desarrollar su admirable teogonía, cristaliza el ideal mosaico creando en contraposición con Adán y Eva, las figuras maravillosas de Jesús, que renuncia a perpetuarse y redime a la Humanidad del pecado original, y la de María, que fue concebida inmaculada y concibe sin detrimento de su virginal pureza, no por obra de varón sino por la del Espíritu Santo.

Eva rinde culto y da su tributo a la carne, llevando a condenación perpetua a toda su prole; y María purificada por la castidad, viene a ser madre de Dios y salva al mundo. De esta tesis en contraste, que se desprende del dogma cristiano, surge gigantesca la grandeza moral de la Virgen María. Por eso todos los pueblos del orbe católico la han venerado siempre con especial solicitud y predilección, convirtiéndola en el objeto de su mayor encanto y «en su medianera para con el soberano Mediador», como San Bernardo dice.

Orihuela siente, como el pueblo que más, este profundo amor por la Madre de Dios, adorándola y haciéndola su Patrona bajo la advocación dulcísima de María de Monserrate; y en estos días apréstase a conmemorar, con todo el entusiasmo que le sugiere su fe inquebrantable, el sexto centenario del milagroso hallazgo de su imagen veneranda. Yo, uno de los hijos más humildes de esta encantadora ciudad del Segura, no puedo menos de congratularme y unir mi júbilo al general alborozo de todos mis paisanos en estas fiestas religiosas que celebran, pues solo han sido grandes los pueblos que han sentido fe ardiente por una idea. Justo García Soriano, Orihuela y Septiembre de 1906.

José María Sarabia, director y redactor de la revista «El Centenario» y corresponsal en Orihuela del diario murciano «El Liberal», publicó también un amplísimo reportaje para sus lectores; una especie de crónica de la fiesta.

El Liberal. Número 1507 – 18 de septiembre de 1906: Las Fiestas de Orihuela. Aspecto de la ciudad: Es imposible a la pluma pintar en su verdadero aspecto a la ciudad. Las calles lucen guirnaldas, arcos de todos los estilos, iluminaciones a la veneciana y eléctricas, sobre todo la del Ángel y Mayor que parecen ascuas. En fin, es un encanto. Entre las fachadas merecen citarse la del Casino orcelitano, las oficinas de la eléctrica del Sr. Wandosell, la de don Agustín Caballero, PP. Jesuitas y otras imposibles de enumerar. La fachada del Ayuntamiento luce una iluminación a giorno que ha llamado mucho la atención.

En la plaza de Monserrate han construido los frailes franciscanos un gran templete de orden gótico en cuyo centro se levanta una preciosa estatua de San Francisco. Los capuchinos han hecho en la plaza de este nombre un gran parterre rematado por colosal corona, y en el centro la Virgen de Lourdes. Junto al convento, al aire libre, un escenario con decoraciones figurando el castillo de Banabnon en el monte de Sidi-arguala, donde yace recostada la ciudad de Orihuela. Las calles de Mancebería, Santiago, San Pascual, Cubero, Santa Lucía, Colegio, Hostales, etc., ostentan ricos adornos.

Orihuela, septiembre de 1906.

Los trenes llegan atestados de forasteros. Es imposible dar un paso por las calles. Llegaron tres bandas de música siendo recibidas en la estación por la municipal de esta ciudad, comisiones y un gentío inmenso que las vitoreó. Entraron en la población cuando esta lucía su fantástica e indescriptible iluminación. Muchos forasteros pasaron la noche por las calles.

El Bando de la Huerta. Ha sido una fiesta que ha lucido mucho. Formaban la típica cabalgata tres carretas adornadas ad hoc. En la primera iban lindísimas jóvenes vistiendo el traje huertano a la antigua usanza, huertanos, música, bailadores, etcétera. La segunda figuraba un rincón de la vega. Una barraca con la parra a la puerta, membrilleros, granados y otros árboles con su fruto. En esta carreta iban luciendo el vistoso traje panocho los periodistas D. Rafael Rogel Rech, D. Justo García Soriano y otros, el joven maestro de música don Saturnino Cebrián, el pintor D. Enrique Luis Cárceles y los entusiastas jóvenes D. Francisco Pérez y D. Juan Sansano Mas.

Pregonaba los bandos escritos por Rogel, García Soriano y algún otro, el saladísimo Abad. En la tercera carreta iba una sección de la banda municipal. A la cabalgata precedía el conocido labrador D. Manuel Ruiz Galán, montando briosa yegua y ataviado con rico traje huertano. Llevaba una bandera de raso y era precedido por dos heraldos huertanos con sus caracolas, caballeros en dos borricas. Durante el desfile recibieron muchos aplausos los jóvenes que figuraban en la cabalgata.

La Retreta. Resultó muy bien. En ella figuraba un gran número de carruajes, entre los que recordamos: «Una maceta», guiada por un huertanico cuyas flores eran las cabecitas de unos monísimos niños vestidos con mucho gusto. Nos dijeron que esta carroza era del labrador D. Antonio Moñino, «El estudio», de los estudiantes, gran farola figurando un globo terráqueo sobre libros e instrumentos de física y astronomía. Tripulada por jóvenes estudiantes.

«Una jarra», de la Prensa, tripulada por los señores D. Manuel Franco, D. José Manuel Teruel, D. Rafael Rogel Rech y D. Abelardo Teruel. «La Industria», carroza monstruo figurando un farol con atributos de la clase. «Un cenador», del joven médico don Augusto Pescador,  tripulado por éste y por D. Ramón Pastor y D. José Escudero. Esta se incendió frente al Casino, retirándose. La carroza de la comisión, «Un escudo colosal», rematada por el pájaro oriol; tripulada por D. Luis García, D. Andrés Lacarcel, D. Manuel Ferris y otros.

Además otras carrozas que no recordamos, en la precipitación con que estamos informando. Abrían marcha la dulzaina, gigantes y cabezudos, huertanos a caballo luciendo costosos trajes a la antigua, faroles, etcétera. La «fiaccolata» se retiró después de la una, en que tuvo lugar la Alborada. Se elevaron aeróstatos y cohetes, y cinco músicas amenizaron el acto.

A última hora se notaron deficiencias en la organización de la Retreta; pero no obstante, gustó mucho a los forasteros. En la calle de Loaces se incendió otra carroza por haberse inflamado gran número de bengalas. No hubo desgracias personales que lamentar y la Retreta continuó su camino sin otros incidentes.

El 17 Septiembre ha llegado la junta sardinera murciana, a la que Orihuela entera ha hecho un entusiasta recibimiento. En el partido de Bonanza ha sido esperada por numerosas comisiones y carruajes y un inmenso gentío. La Junta ha recorrido las principales calles de la población, oyéndose sin cesar vivas a la Virgen de Monserrate y de la Fuensanta, a Orihuela y Murcia, y otros que revelan el cariño que se profesan las dos ciudades hermanas. Ha resultado un espectáculo hermoso. Al llegar la Junta al Casino se le ha tributado una grandiosa ovación. La Junta ha depositado en dicho centro un estandarte.

Carreras de caballos. Con asistencia de numerosísimo público y de las bandas de música de Muchamiel, Crevillente y Almoradí, se han verificado las carreras de caballos en la Alameda de la Estación. Los jinetes vestían ricos y bonitos trajes, montando corceles lujosamente enjaezados.

Carroza del Gremio de Cafés y Fondas. Premiada en la cabalgata. La Actualidad. 1906

Hasta los ateos republicanos dedicaron un espacio de su semanario a los fastos del centenario; eso sí, sin mencionar en ningún momento a la virgen.

Unión Republicana. Número 157 – 18 de septiembre de 1906: EL BANDO DE LA HUERTA: Apenas sí tenemos tiempo de ocuparnos de las grandes fiestas que están celebrándose en Orihuela. Lo haremos hoy del festejo primero sin perjuicio de que al próximo número escribiremos sobre los demás. El Bando de la Huerta es una cabalgata muy pintoresca y propia del país. Sus organizadores, los modestos periodistas orcelitanos D. José María Sarabia, D. Justo García Soriano, D. Rafael Rogel Rech y el labrador D. Manuel Ruiz Galán pueden estar satisfechos.

Formaban el Bando tres carretas adornadas con mucho gusto y propiedad. En la primera iban hermosas huertanas luciendo el traje a la antigua usanza, huertanos, bailadores y músicos. La segunda era un rinconcito de la vega oriolana, con barraca, parra, granado y otros árboles con su fruta. Ocupaba esta carreta, que más parecía artística carroza, los señores organizadores y D. Francisco Pérez Pérez, D. Saturnino Cebrián, D. Enrique Luis Cárceles y D. Juan Sansano Mas, vistiendo el típico traje de la huerta. La tercera iba ocupada por una sección de la banda municipal. Los bandos firmados por Jilipe Mochales (Sr. García Soriano); Cerrico Lombrices (Sarabia) y Nolo Rate (Rogel) gustaron e hicieron reír a la gente, muy bien declamados por el graciosísimo Abad.

Un gentío inmenso presenció el desfile del Bando de la huerta. El Sr. Ruiz Galán, ricamente ataviado y llevando una bandera, abría la marcha montando briosa yegua y seguido de dos huertanos que iban haciendo sonar las caracolas, caballeros en dos borricas. En fin, la fiesta dentro de su modestia fue lucidísima y el público todo la aplaudió. El bando de la Huerta quedará quizá como anuncio imprescindible de todas las fiestas en Orihuela.

La actualidad, núm. 10- Barcelona, 7 de octubre de 1906- pág. 9.

Veinte años despues, Justo publicó un artículo en «El Pueblo» contando como surgió la idea de un Bando de la Huerta y como lo organizaron.

¿Cuándo se hizo en Orihuela, por primera vez un Bando de la Huerta? Muchos oriolanos de ahora lo recordarán, pues ello es casi reciente. Se van a cumplir veinte años cabales. De aquel primer bando fue quien esto escribe el iniciador y uno de los organizadores. Quiero referirlo para que los lectores que no lo recuerden lo sepan. No se hizo con motivo de los festejos de  feria; sino de las fiestas del Centenario de la Virgen de Monserrate, que se celebraron en septiembre de 1906, con una magnificencia sin precedentes.

Justo leyendo el bando (1906). Gentileza de Luis Ángel García Melero

La idea de sacar un bando fue una iniciativa privada, no oficial. Surgió en un pequeño grupo de periodistas, que nos reuníamos en el antiguo Café Europeo y paseábamos algunas tardes por las afueras de la población. Los más asiduos del grupo éramos José Mª Sarabia, Rafael Rogel y yo. Una de las últimas tardes de agosto de 1.906 deambulábamos por la Huerta, recreándonos en la contemplación de sus deliciosas perspectivas y charlando de las próximas fiestas del Centenario. Se conocía ya el programa. Yo echaba de menos que los huertanos, tan fervorosos devotos de la Patrona, no tuvieran en ellas la menor intervención. Además de ser injusto, se omitía una nota típica y pintoresca. Al punto recordé los Bandos de la Huerta murcianos y propuse a mis camaradas que sacáramos nosotros uno como anuncio de las fiestas.

A mis amigos les pareció absurdo: ¡un sueño de una tarde de verano! No teníamos ya tiempo para nada, ni, lo que era peor, las pesetas suficientes. Insistí, porfié, sin embargo, y conseguí contagiar de mi entusiasmo a Sarabia y Rogel. Nos buscamos afanosamente colaboradores entre nuestros amigos. Sarabia nos proporcionó la valiosa y eficaz ayuda del simpático huertano Manuel Ruiz, que vivía junto a la Cruz del Río. Marín, almacenista de maderas, nos brindó gratuitamente los tablones que necesitáramos. El pintor Enrique Luis nos prestó su colaboración artística; y finalmente, el joven maestro Saturnino Cebrián prometió concurrir con toda su banda de música. ¡Aquello fue un verdadero milagro de la Virgen!

Temerosos de un fracaso, hicimos casi en secreto nuestros preparativos; y en muy pocos días, trabajando activamente, sin gastar apenas unas pesetas, improvisamos un estupendísimo festejo, que no figuraba en el programa y qué fue una sorpresa enorme para la población. ¡Que sepan los apáticos que el entusiasmo fervoroso tiene siempre más fuerza que el dinero! Con voluntad y decisión todo se puede lograren la vida. Sarabia y Rogel escribieron sendas perolatas en prosa. Yo, con el remoquete del tío Felipe el Moscarda, perranio de Correntias, partio rular que llaman…, la redacté en verso. ¡Un plieguecillo, de papel verde, impreso en sus cuatro páginas a tres columnas! Cuando entramos por el Rabaloche, vestidos todos a la antigua usanza, con la escolta de huertanos en burro tocando caracolas, y tres carretas convertidas en artísticas carrozas, una con la banda de música, otra con los bailaores, tocaores y cantaores, y la última con los perráneos bajo el emparrado de una típica barraca, Orihuela entera se echó a la calle para vernos.

Salimos a media tarde, con el sol aún alto, y a las diez de la noche, a la luz de antorchas, chisperos y bengalas, todavía andábamos por las plazas de la ciudad esperfollando soflamas y perolatas. La que yo escribí íbala leyendo un tal Abad, de la calle de Arriba, hombre graciosísimo como pocos. Cuando con su voz aguardentosa, rostro cómicamente serio y ademán autoritario ordenaba a las gentes que después de leer el bando y deprendérselo a la letra, se lo habían de guardar tuiquios «en el culico… del arca», se reían a carcajadas hasta los sillares y las gárgolas de la torre de Santa Justa. Mi bando, que vendió como agua el popularísimo Domingo Moreno, me produjo un pequeño éxito editorial. Agotó tres tiradas en aquellos días, con un total de diez mil ejemplares. Tal fue el primer Bando de la Huerta que ha recorrido las calles de Orihuela. ¡Cómo no me ha de emocionar el recuerdo de este festejo!… Justo García Soriano. Madrid y agosto de 1926.

El 25 de septiembre Justo regresó a Madrid con su prima Eugenia; a la Plaza de Santa Ana número 7, en el 3º piso derecha, donde se había instalado junto a ella.

El Diario. Número 443 – 25 de septiembre de 1906: Acompañado de su tía Eugenia ha salido esta mañana para Madrid nuestro querido compañero Justo García Soriano que, terminado el Doctorado en Letras, proseguirá otros estudios en aquella Universidad Central. Feliz viaje y mucha suerte.

Postal de la Plaza de Santa Ana (Madrid) en torno a 1906.

En octubre, la noticia de la concesión del Premio Rivadeneira apareció en los periódicos de Madrid, de Alicante, de Murcia y, por supuesto, de Orihuela.

El País. Madrid, 2 de Octubre de 1906. Facultad de Filosofía y Letras. Premio de doña Manuela  Rivadeneira otorgado a D. Justo García Soriano.

Unión Republicana. Número 159 – 3 de octubre de 1906: Nuestro querido amigo y colaborador Justo García Soriano, ha hecho oposiciones en la Universidad Central, obteniendo el premio Ribadeneira, consistente en un diploma y 72 tomos de la Biblioteca de este nombre. Mil felicitaciones a nuestro amigo García Soriano, por tan merecido triunfo.

Diploma Premio Rivadeneira. 1906. AMO. LJGS. 

El Diario. Número 450 – 3 de octubre de 1906: Nuestro entrañable amigo D. Justo García Soriano acaba de alcanzar un nuevo triunfo en la Universidad Central donde ha tomado parte en las oposiciones al premio Ribadeneira. García Soriano ha obtenido dicho premio después de brillantes ejercicios. Consiste éste en 72 tomos de la Biblioteca Ribadeneira, valuados todos en 720 pesetas. La Redacción de «El Diario» se congratula de estos triunfos de su amigo y compañero a quien desea muchos años para que pueda repetirlos.

La Correspondencia de Alicante. Número 7788 – 8 de octubre de 1906: En la Universidad Central se ha presentado a oposiciones para el premio Rivadeneyra nuestro paisano Justo García Soriano, el cual, después de unos brillantes ejercicios, ha sido agraciado con dicho premio, consistente en los setenta y dos tomos de la Biblioteca Rivadereyra, que valen diez pesetas cada uno. Nuestra enhorabuena al ilustrado joven García Soriano por el premio alcanzado.

En noviembre publicó otro largo artículo para los republicanos tras entrevistarse con José Ferrándiz; sacerdote murciano convertido en periodista anticlerical con el seudónimo «Un clérigo de esta Corte».

Unión Republicana. Número 164 – 10 de noviembre de 1906: Figuras del Republicanismo. El padre Ferrándiz. (…) D. José nos recibió en la puerta de su cuarto con paternal afabilidad e introduciéndonos, nos hizo sentar frente a él en una butaca. D. José es de estatura mediana, un poco rechoncho, entrecano y, aunque lleva un oscuro traje seglar, con su cara redonda, algo mofletuda, toda afeitada, sus botas rusas de paño negro y cierto peculiar desaliño, tiene todo el aire, el aspecto, el tipo clásico del clérigo vulgarote,  bonachón y humilde de misa y olla.

 ¡Cómo engañan las apariencias  externas  de las cosas! ¿Quién diría que es este el escritor fecundo y correcto, el pensador filósofo, el teólogo sutil y erudito que hace cotidianamente las gallardías de su ingenio en la prensa de la corte y que siempre que moja la pluma descarga un tremendo, un furibundo golpe de ariete que hace estremecerse al vetusto alcázar ruinoso de la Iglesia? …

«Las religiones han vivido siempre a expensas de la ignorancia y de la estupidez de los hombres y han sido en todo tiempo sanguinarias, egoístas y groseras; además de rémoras de la civilización y del progreso.  (…) Los primitivos cristianos fueron como aves mortecinas y carnívoras que se cebaron en el cadáver de la vieja y poderosa Roma» …

« ¡Todos y cada uno de ellos son infalibles y forzosamente santos!  Y son los mayores enemigos, en lógica consecuencia de cuanto signifique cultura, libertad y progreso. Por esto hay que presentarles la batalla en toda la línea; y mientras no se les destruya totalmente, radicalmente, la escasa libertad que a expensas de mucha sangre y titánicos y heroicos esfuerzos tenemos conquistada, está en continuo e inminente peligro de perderse» …   

… Después nos refirió D. José algunos curiosos episodios e incidentes de su antigua vida eclesiástica, y recordó con gracejo cuando él era sacristán mayor de San Ginés, iglesia parroquial de esta corte, y seguidamente nos participó que era comarcano nuestro, pues ha nacido y se ha educado en Lorca, revelándonos de paso algunos pormenores de su vida íntima, honrada, ejemplar y metódica …

… Como impresión y resumen de nuestra visita, diremos que quedamos encantados del simpático clérigo  de esta corte, espíritu fuerte, abnegado y noble que ha preferido al papel desairado y chabacano del cura solapado e hipocritón; que repudre y sofoca perfectamente sus convicciones dentro del pecho cobarde, por amor a la vida pacífica, holgada, chismosa y ramplona de la sacristía el puesto benemérito  y honroso y la feliz tranquilidad de conciencia del que trabaja y lucha sin descanso por rendir culto a la Verdad y al Progreso. Justo García Soriano. Madrid, Octubre 1906.

En los últimos meses del año recibió dos cartas de su padre. En la primera le anunciaba la voluntad de Juan Sansano de fundar un periódico; y le comunicaba el estado de salud de su madre y de su sobrina. También le pedía que enviase de una vez la lotería al «Lenguagorda».

Orihuela, 13 de Noviembre de 1906. Querido hijo Justo: estamos con cuidado por no saber de ti hace cerca de 15 días, deseamos que estés bueno; nosotros seguimos buenos, tu mamá ha estado unos días con mareos, hoy se encuentra buena por completo, gracias a Dios. Josefina sigue molestísima con la dentición que, a consecuencia de ella, tiene mucha diarrea, con tos y eccemas, que también está constipada; tu hermana y demás familia, buenas.

Quisiéramos nos dijeras por qué no has mandado los décimos de la Lotería, que se ha sorteado el día 10 de los corrientes, para entregárselos al “lengua gorda”, que sabes, me decías en tu última carta que habías recibido 10 pesetas que te remitió por mi conducto dicho “lengua gorda”; hace dos noches estuvo en casa, y me dijo que, de los dos duros que tienes de él, le mandes dos décimos del mismo número para el sorteo que se ha de celebrar el día 20 de los corrientes.

Este señor es muy pesado y me da mucho cancán, y le he dicho que estás siempre muy atareado, y no puedes ocuparte de nadie con tus muchas ocupaciones. Yo quisiera que le mandaras una esquela diciéndole esto mismo; y además que tienes que salir a menudo de la Corte, en donde pasarás algunas temporadas relativamente largas; por causa de la colocación que desempeñas ahora; a ver si nos deja en paz, pues es muy chinche.

Ayer estuvo en casa Juan Sansano, que tú ya conoces, para decirme que va a fundar un periódico semanal, que para primeros de Diciembre próximo saldrá el primer número, que hiciera el favor de escribirte diciéndote que le mandaras algún original tuyo, para publicarlo en dicho periódico, tú harás lo que te parezca. Rafael Rogel, dice Sansano que será uno de los redactores. He leído el artículo que escribes en Unión Republicana, me ha gustado mucho.

Sin más, recibe los afectos de tu hermana, cuñado y demás familia y amigos, y lo que quieras de tus padres que de corazón te quieren. JUSTO Y RAMONA. Adjuntos hallarás dos sellos de Correos, uno de 25 céntimos para certificar la carta que mandes con los dos décimos y el otro de 15 céntimos. Recuerdos a Eugenia.

En el siguiente artículo, titulado «Panegírico», analizó fríamente «Retratos a pluma»; la obra de José Manuel Teruel escrita «con la galanura y colorido característicos de su estilo, a los escritores y periodistas oriolanos de estos últimos tiempos». La había puesto a la venta a peseta el ejemplar; y entre los retratados estaban el propio García Soriano y su amigo Rafael Rogel. Transcribo un fragmento interesante sobre Justo que, en artículos posteriores, dio pie a una broma.

Retratos a Pluma. Justo García Soriano: … Sus artículos y sus poesías, publicadas en muchos periódicos de la localidad y algunos de la Corte son innumerables, notándose en ellas al observador y sobre todo al literato de estilo moderno, cuya obra obliga a recurrir al diccionario muchas veces (…) su prosa deleita a los que pretendemos desentrañar la belleza literaria; sin embargo la amplitud que da a estos trabajos le resta admiradores entre la clase de los que no gustan en la extensión en la obras de ingenio.

Retratos a pluma. Orihuela 1906. Imprenta La Económica.

Unión Republicana. Número 165 – 18 de noviembre de 1906: Panegírico. Aunque un poco tardíamente, cúmplenos ocuparnos ahora y emitir nuestro modesto juicio acerca del libro de nuestro distinguido compañero y amigo D. José Manuel Teruel y Rebollo «Retratos a pluma». Ciertamente, nosotros que hemos merecido la alta honra de ser uno (el más indigno) de los retratados, somos el menos autorizado para tratar de esta artística galería fotográfica que ha instalado y expuesto al público ha poco, nuestro colega predilecto nuevo Daguerre. Sin embargo, deberes de compañerismo obligan, aun a los más incapacitados y hasta a los que jamás hemos rendido culto a la lisonja.

Llama el Sr. Teruel a su trabajo Colección de Biografías de los literatos oriolanos; y nosotros creemos que emplea esta denominación con evidente impropiedad, pues les viene grande el nombre de biografías a las que apenas llegan a ser ligerísimas semblanzas o siluetas deleznables esbozadas al calco. Remátalas, a guisa de apéndice o epílogo, un conato de «breve juicio de la prensa local» de Orihuela.  

Nosotros deploramos con verdadero y hondo sentir que, en esta obra que habrá de pasar a la posteridad seguramente, haya incurrido nuestro querido compañero D. José Manuel en la tautología que encierra esa frase de juicio crítico. La palabra crítica, formada de la voz griega crisis eos, equivale a juicio; y por esto decía con mucha razón un sabio maestro que esa locución tan usual de juicio crítico es un pleonasmo censurable, una inútil redundancia, pues no hay juicio que no sea crítico ni crítica en que no se juzgue…

… Además hemos de añadir a lo dicho, que nos dolemos ex-corde por que el señor Teruel Rebollo ha olvidado poner, en el último folio de su libro, en el lugar que ocupa un soberbio y emblemático escudito toisonesco, una prolija y cuidadosa fe de erratas. (…) Por esto y por los abundantes datos que proporciona, al formidable historiador crítico que habrá de juzgarnos fría e inflexiblemente en las edades futuras, merece plácemes y alabanzas el libro de nuestro estimado compañero Ignotus; y nosotros escritorzuelo imberbe,  insignificante pigmeo ya púber, no se los hemos de escatimar ni regatear, enviándole a su autor, unidos a estas líneas, nuestra felicitación reconocida y sincera y nuestro aplauso más entusiástico y caluroso. Justo García Soriano. Madrid, Noviembre de 1906.

En el mismo número les obligó a publicar una «fe de erratas» de la anterior publicación.

Nos escribe nuestro compañero y correligionario Sr. García Soriano, rogándonos que subsanemos, haciéndolo constar las erratas más salientes que se deslizaron en su artículo «Figuras del republicanismo», que insertamos en nuestro editorial última. Nosotros, por creerlo de justicia, complacemos a nuestro amigo accediendo a su petición, y así lo hacemos (lista de correcciones). Otras  varias erratas de menos importancia contiene el artículo a que nos referimos; pero la discreción y buen juicio de nuestros lectores habrán sabido enmendarlas debidamente…

En sus números del 26 de noviembre y 3 de diciembre, a falta de originales, «Unión Republicana» publicó «Un crimen misterioso», relato moralista dividido en dos capítulos del que ya hablamos por haber salido en «La Comarca» en 1903. Un hipotético noble viola a una virtuosa sirvienta y la arroja a la calle embarazada….

El 1 de diciembre salía un nuevo semanario titulado «El Censor», retrasando el proyecto de Sansano. Lo dirigía José Manuel Teruel, quien se despidió muy amigablemente de sus compañeros de «El Diario». Estos respondieron también con afecto y palabras de bienvenida al nuevo colega.

El Diario. Número 499 – 30 de noviembre de 1906: Mañana comenzará la publicación de un periódico semanal titulado «El Censor» bajo la dirección de nuestro querido amigo y compañero el ilustrado periodista D. José M. Teruel. La redacción estará formada por nuestros no menos amigos el ex-redactor de esta publicación D. Andrés de Lacárcel y D. Rafael Blasco García. Por adelantado deseamos al nuevo colega, larga y próspera vida.

El Diario. Número 500 – 1 de diciembre de 1906: ¡ADIOS! A mis amigos de «EL DIARIO» No significa emancipación ni rotura de relaciones el que haya aceptado la dirección de «El Censor» pues que no es la primera vez que dirijo periódicos y porque los motivos de gratitud que con vosotros tengo tienen hipotecado mi afecto personal. Buscar nueva orientación a los intereses del país, no es crear una disidencia. José M. Teruel. 1 Diciembre 1906.

El Censor 1906.

En su primer número dieron un repaso a la línea editorial de sus tres competidores; colocándose en el centro. Y Andrés Lacárcel firmó un artículo titulado «Sobre la Plaza de Toros, Sueño y realidad». El tema monográfico en Orihuela, terminadas las fiestas del centenario, fue la construcción de la plaza de toros; y con tal fin, la creación de la sociedad «El Oriol Taurino».

El Censor. Número 1 – 1 de diciembre de 1906: Esta ciudad, como pueblo adelantado, tiene órganos, que si no son los portaestandartes de la opinión pública, pretenden serlo;  y a llenar este vacío que quizá inconscientemente deja la prensa local, viene «El Censor».

«La Lectura Popular», decano de los periódicos locales, no puede colmar las aspiraciones de este vecindario, porque su finalidad la separa de las campañas administrativas.

«El Diario», periódico mesurado, con su actitud correcta tolera, tal vez sin darse cuenta de ello, corruptelas, negligencias y defectos, tanto de la administración pública, como de las empresas particulares, cuyas industrias hállanse relacionadas en su desarrollo, con la vida de nuestra Corporación Municipal.

«Unión republicana», órgano de un partido político y con tendencia marcadamente radical, no puede satisfacer a la mayoría de los oriolanos; por esto, nosotros que vemos indefensos de un lado los intereses de Orihuela, y de otro un celo exagerado, por no decir apasionamiento sectario, queremos colocarnos en un justo medio, llevando a cabo una labor patriótica en la que esperamos nos ayuden todos los hombres de buena voluntad, que sientan afecto por la patria chica.

También en diciembre comenzaba una nueva sección de García Soriano en «Unión Republicana». La tituló «Calamares en tinta»; y empezó atacando duramente a Andrés de Lacárcel.

Tras la publicación el año anterior de un relato con el título «El Lazo Negro», este señor había sacado a la venta un libro lujosamente encuadernado con el mismo título; prologado por el Doctor Sarget. La redacción del «El Diario» lo recomendaba vivamente alegando que debía figurar en los estantes de las bibliotecas de todos los oriolanos amantes de las letras.

Incluso «Unión Republicana» alabó la imaginación, colorido y expresión del «compañero en la prensa» y felicitó sinceramente al literato aficionado. Durante semanas «El Diario» anunció la venta de «El Lazo Negro» en el comercio de bisutería, perfumería y moda de Manuel Clemares, en Alfonso XIII al precio de una peseta por ejemplar.

El Murciano. De Manuel Clemares.

Pero Justo lo criticó duramente al tiempo que se burlaba de su autor. Hasta el punto de que su propio padre le llamó la atención por carta a causa de lo duras y agrías que habían sido sus palabras. Justo estaba enfadado por la salida de «El Censor», sepultando el proyecto de Sansano.

Por eso aprovechó también para burlarse de José M. Teruel (Ignotus), mandándolo varias veces al diccionario por esta frase que había escrito sobre él en sus «Retratos a Pluma»: «literato de estilo moderno, cuya obra obliga a recurrir al diccionario muchas veces». Era sólo un anticipo de lo que tenía preparado para él en la siguiente entrega.

Unión Republicana. Número 168 – 10 de diciembre de 1906: Calamares en tinta. Nietzsche, el paradojista, el vesánico Nietzsche se dejó en el tintero la parábola siguiente: Una tarde de verano, serena y cálida, Zaratustra abandonó su caverna, se despidió de sus animales y bajó de la montaña donde vivía. (…) El paseo se hizo largo, y ya comenzaba a tejer y enredar entre el nácar y el rosicler de los celajes reidores, sus gasas cárdenas y tétricas como telas de araña, la hora melancólica del entrelubricán. (¡Al diccionario, amigo Ignotus!).

De repente, uno de los discípulos de Zaratustra, el más joven y más querido, se detuvo mirando hacia el suelo y prorrumpió en una estrepitosa y estentórea carcajada: — ¿Qué es aquello que tan extraordinariamente excita tu hilaridad, amado mío?— le interrogó Zaratustra.  Y el discípulo, señalando un insecto negro y repugnante, que se revolvía entre el polvo, del ribazo del camino, afanándose  por dar vueltas a una bolita formada con inmundicias, repuso: — Es mi bufón predilecto un escarabajo, este coleóptero feo, sucio y torpe que al tomar la vida en serio, fabrica pelotillas de estiércol, de las que se alimenta y procrea en ellas; mientras las poéticas y aristocráticas  abejas aman las flores perfumadas y con su esencia elaboran la hiblea miel. Mirad, mirad al bichillo como lucha y se esfuerza por voltear con sus patas esa inmunda pelota. (…) No os moféis pues de este animalejo misterioso que fue adorado por los antiguos egipcios de quienes emana toda la sabiduría mundial. (Nietzsche; Así hablaba Zaratustra, parte tercera).

Nada más apropósito que este apólogo nietzcheano, que parece inadecuado e insustancial antes de ocuparnos de una colección de cuentos; pues sabed que hoy vamos a perder el tiempo divagando un poco acerca de este pequeño libro que recientemente ha dado a luz nuestro compañero y amigo el distinguidísimo y elegante joven D. Andrés de Lacárcel y Fernández. Ha sido un pipinelo. (Amigo Teruel: ¡¡al diccionario!!)

Nuestro nuevo colega Lacárcel vivía alejado del estudio y de las Letras. Sólo de vez en cuando leía el folletín de algún periódico o escribía alguna epístola amorosa a espaldas de la Retórica; porque a él le preocupaban más la raya y las crenchas de su peinado, las guías de su bigote, el nudo de su corbata, la flor de su solapa, el pliegue de sus pantalones y el lustre de sus botas que la Sintaxis, la Ortografía y todos esos antipáticos y fastidiosos libros donde los hombres aprenden a pensar, a hablar y a escribir, que son precisamente las aptitudes que los distinguen de los animales…

… Pero de repente, en medio del aburrimiento ocioso de la monótona vida provinciana, una larga noche invernal en que la lluvia y el cierzo azotaban ruidosamente las vidrieras del balcón de su cuarto, se le ocurrió pernoctar con una sugestiva novela de Pérez Escrich, de Fernández y González o de Luis del Val.

Poco a poco, como gota de agua que horadada una piedra y se infiltra en sus poros, fue llegando hasta los arcanos de su espíritu aquella prosa romántica, tentadora y amusante, que le prodigaba voluptuosas caricias; y ya rendido por la seducción del pecado, se entregó y cohabitó con ella libidinosamente por espacio de algunos días, hasta que acabó por sentirse los primeros síntomas de la gestación y… los primeros pujos de literato. Así perpetró nuestro buen amigo Andrés su primer cuento folletinable. Una vez perdida la virginidad, la repetición del acto dejó expedita la matriz  y engendró el hábito procreativo.

A partir de aquí, ya con premeditación, ensañamiento y abuso de confianza; y no sabemos si también con nocturnidad, allanamiento de morada y otras agravantes, ha cultivado el Sr. Lacárcel el género narrativo y sensiblero, amenazando con sendas elucubraciones las columnas de «El Diario», primer palenque de sus escarceos. Y he aquí, por fin, en el mundo literario un engendro robusto, que ha sido bautizado con el título fúnebre de «El Lazo Negro», que ha tenido un excelente comadrón y padrino. (Hemos seguido empleando hasta aquí la metáfora con que comienza su prologuista). En este instante tengo sobre el vade de mí bufete y ante mi vista «El Lazo Negro». Es un folleto de noventa páginas, formando un cuaderno con cubiertas de un desvanecido, aperitivo y emblemático verde alfalfa. ¡No os riáis! ¿El color verde no simboliza la esperanza por ventura?

Ese discreto emblema quiere decirnos que el autor de este libro espera la inmortalidad y la gloria. Amén. Sírvele de portada un inmejorable fotograbado con el retrato del autor, en que está hablando, por cierto. En él aparece nuestro querido compañero Sr. de Lacárcel con su natural apostura y la impecable corrección de sus líneas fisonómicas. (…) Pero lo que más adorna el conjunto de su figura arrogante es la barba (…) Así los lectores que no le conozcan personalmente, a vista de este retrato, podrán  exclamar: « ¡Es un escritor con toda la barba! ». ¿Y las lectoras? ¡Ay las lectoras! ¡A cuántas de ellas habrá desazonado, atufado y quitado el sueño el sedoso vello de esta barba coquetona! … Pero lo principal es que ya cuenta Orihuela (a quien buena falta le hacía) con un nuevo escritor más. (…) ¡¡Sr. Director de «El Censor» a la.. Alah os guarde!!  Justo García Soriano.

En el mismo número, los republicanos anunciaron la publicación de un artículo de Rafael Rogel en una «hoja literaria» de la prensa madrileña. El propio autor pidió al padre de Justo que avisara a su hijo para que la leyese.

En la hoja literaria que publica todos los lunes «Heraldo de Madrid», correspondiente al 3 del actual, hemos leído con gusto un extenso y bien escrito artículo que lleva la firma de nuestro querido amigo y correligionario Rafael Rogel Rech (Doctor Belenes). Felicitamos por ello al modesto e ilustrado periodista oriolano.

En realidad se trataba de un artículo titulado «El Sport Gallístico en España», publicado en el suplemento deportivo «Los lunes del Sport». Y es que Rafael era todo un especialista en peleas de gallos y redactaba las crónicas en Orihuela con el seudónimo de «Doctor Belenes». Ese mismo año había participado en la redacción de un libro para los aficionados a reñir gallos ingleses, titulado el «Sport Gallístico». Se vendía en la redacción de «El Diario» al precio de una peseta.

El Censor. Número 3 – 15 de diciembre de 1906: Heraldo de Madrid, en su edición los lunes del «sport», inserta un artículo debido a la pluma de nuestro estimado compañero D. Rafael Rogel. Esta inserción consagra el mérito indiscutible de su autor. Hora era ya de que las puertas de los grandes rotativos se abrieran a los periodistas provincianos, que no por modestos valen menos. Nuestro parabién al señor Rogel.

Y aquí está la otra carta de su padre; carta que comenzó censurando su agrio comportamiento con Lacárcel. También lo puso al corriente del estado de salud de la familia, le anunció el artículo madrileño de Rogel, le envió un retrato de su sobrina y le pidió el diploma de su último premio.

Orihuela, 12 de Diciembre de 1906. Querido hijo Justo: recibimos tu carta de fecha 7 del actual y vemos por ella que estás bueno; nosotros no tenemos novedad. Mucho nos alegramos que la cuestión de los libros de la casa de Rivadeneira la saques pronto y bien, pues ya es hora de que te los den. He leído tu artículo que escribes calamares en tinta, en Unión Republicana, haciendo la crítica de Lacárcel, por su libro “El Lazo negro”; me parecen muy duras y muy agrias las frases que le diriges; hazte cargo que él nunca ha saludado ninguna clase de libros que ilustran por sus escritos, es necesario ser indulgentes con esos atrevidos, y compadecerlos.

Ayer estuvo en casa tu primo Carlos, el de Almoradí, y nos dijo que se le ha muerto su esposa de parto, muriéndose también el niño que dio a luz, le quedan dos niñas, nos dijo que este mes que viene piensa el marchar a esa, a vender Alcaciles de cuenta de su hermano Pepe, dice que vendrá a esta a despedirse de nosotros, entonces le daremos la caja de las pinturas que te dejaste en casa; los cuellos, y si podemos alguna cosa más. A Josefina la retrataron el domingo pasado, en cuanto los manden dice tu hermana que te mandará uno. Dice Rafael Rogel que si quieres leer un artículo de él que compres el Heraldo de Madrid del día 3 del corriente, que publican los lunes del heraldo.

Tu tío Trinitario está algo mejor y dice que aún estaría mejor si pudiera comprar el medicamento con más frecuencia. Sin más recibe los afectos de tu hermana, Pepe, besos de Josefina y demás familia y amigos, y tú sabes que te quieren de corazón tus padres JUSTO y RAMONA. No te mando sello hoy porque estamos muy mal, como siempre, otra vez será. Cuando me escribas, me dices que me mandas 20 ó 25 pesetas para que celebremos las Pascuas, esto te lo digo por cuestión de la quinta, este es el último año, si Dios quiere, recuerdos a Eugenia, no recibo el Defensor de los Pueblos.  

Después de escrita esta carta, ha venido Milagros y me ha traído el adjunto retrato de Josefina, para que te lo mande, dime si le parece; creo que hubiera salido mejor con gorrita puesta. Te suplico que me mandes el Diploma que te dieron en las oposiciones ganadas por los libros de Rivadeneira; si va tu pariente Carlos, se lo puedes dar para que me lo traiga; con ese ya tendré dos diplomas tuyos. Escribe.   

Con la misma fecha recibió también una carta de Juan Sansano. Como podéis comprobar, al igual que en prensa, firmaba como Sansano Más; pero sus apellidos reales eran Sansano Benisa.

Juan Sansano Más. Orihuela, 12 de Diciembre de 1906. Sr. D. Justo García Soriano. Madrid. Muy Sr. mío y queridísimo amigo: Acabo de leer «Unión Republicana» y me extraña muchísimo lo que dice V. de la obra en verso que quiero publicar. Si ha de escribirme V. el prólogo, ¿es V. el llamado a criticar mi libro? ¿Verdad que no? Esto ya lo sabe V., y por lo mismo me figuro que se ha creído que mi obrita estaba imprimiéndose ya, cosa que no haré hasta que V. me escriba el prólogo, y tan pronto como me lo envíe comenzaré a trabajar.

Deseo dedicar la obra al Ayuntamiento, y que su retrato de V. con el mío, figuren en una de las primeras páginas, unidos sobre un dibujo que me harán. Quiero que la obra sea elegante. Las poesías casi todas serán inéditas. ¿Es necesario que se las mande? ¿Le parece a V. que el título «Flores Silvestres» estará bien para el libro? Tenga la bondad de darme su parecer, sobre todo cuando le sea fácil, o cuando le escriba a su señor padre.

Por Orihuela no hay nada de nuevo: «El Censor» es nuevo, pero eso no es nada. El periódico que pensé publicar, no salió a luz por miedo a un fracaso. Teruel nos salió al encuentro con su periódico. Este señor no me quiere bien: antes me saludaba; varias veces he querido saludarle y me ha dejado con un palmo de narices. ¿Se creerá que estoy resentido porque no me ha colocado en sus Retratos? ¡Si yo fuese gran cuentista o soldado incógnito! Pero …. ¿yo? ¡Vamos hombre!

¿Le sería fácil a V. adquirir un retrato suyo –sin cartulina- igual al que tienen sus padres? Es para hacer la placa. Si le es fácil se lo agradecería, pues necesito recortar el retrato ovalado y colocarlo sobre el dibujo para enviarlo a Barcelona. Si no le es fácil, el retrato que tienen sus padres puede aprovechas; pero no puedo hacer lo que deseo. Ha dejado V. a Lacárcel hecho un hombre. Estas noches, seguramente no dormirá. Que pase V. felices Pascuas ¿eh?  Y con mucho gusto aprovecho esta ocasión para reiterar a V. el testimonio de mi afecto y admiración, al par que quedo como siempre suyo afmo. amigo y s. s. q, b. s. m. J. SANSANO MAS. Cuatro esquinas, 12. Recuerdos de Faeliyo y de mis padres.

Borrador de la carta repuesta; escrita, según se deduce, el 17 de diciembre.

Sr. D. Juan Sansano Mas. Mi querido amigo: Su grata del 12 del corriente, que ya me había anunciado mi padre, llegó a mi poder en su tiempo oportuno. Por su extrañeza y por las preguntas que Vd. me hace veo que VD. interpretó mal mi artículo Calamares en tinta, que publicó «Unión Republicana» el último día 10. Yo no le amenazaba a Vd. con una crítica desfavorable, pues con ello hubiera sido injusto.

Además, yo no abrigo prejuicios contra nadie; menos contra Vd. a quien aprecio como merece. Ha hecho Vd. mal en temer la hostilidad de mis pobres juicios, y en abrigar contra mí infundados recelos. Sus versos hubieran merecido mi benévola aprobación y simpatías. Ya que Vd. insiste en los deseos de que a su libro preceda un prólogo debido a mi desautorizada pluma; y yo le tengo empeñada a Vd. mi palabra de escribírselo, no debo ahora de negarme a ello.

Cuente Vd. desde luego con mi prefacio, que será largo e insustancial, como mío. Pero le pongo las siguientes condiciones: Que creo para hacerlo, indispensable conocer antes sus versos; pues de lo contrario pudiera ser mi prólogo inadecuado y discordante; y también para convenir con Vd. en el título. Además y, sobre todo, porque tenga Vd. por seguro que seremos combatidos por los de «El Censor»; y yo no quiero que me coja desprevenido y desarmado la batalla pues.

 Y sabe Vd. que hombre prevenido vale por dos. Si a Vd. le urge, puede enviarme sus versos por correo, con el franqueo correspondiente; y si quiere Vd. esperar, en enero vendrá de esa a esta corte, un pariente mío que puede traérmelos si Vd. se los entrega antes a mi padre, y así economizar ese gasto.

Aunque yo opino que estas cosas deben pensar y hacerlas sin dilaciones que pudieran enfriarlas. Respecto a lo que me dice del retrato, aunque no soy muy amigo de ese género de exhibiciones, procuraré complacerle. Me parece que anda Vd. descaminado con su deseo de dedicarla al Ayuntamiento. Nuestros ediles no suelen agradecer estas honras, pues entienden más de berzas que de versos. El sábado envié un artículo a «Unión Republicana», haciéndole una caricia al amigo Teruel. Creo que se publicará mañana. Léalo Vd.; pues le aludo de nuevo.

No me extraña que le quiera a Vd. mal el autor de «Retratos a Pluma»; pues no quiere bien a nadie. Es un lisiado por la mano de Dios y no puede ser bueno. Se siente impotente y su buche es un hervidero de envidias y de malas intenciones. Guárdese Vd. de él como del demonio. Le conozco, desgraciadamente.

Devuelva mis recuerdos al amigo Faeliyo. Ese creo que es de los nuestros. Dígale que pienso escribirle pronto y que he leído «Heraldo» del día 3. Desde luego puede Vd. contar y cuente Vd. siempre con cuanto a mi insignificancia le sea permitido. Y le envío un cariñoso saludo. No dude que tiene Vd. en mí a un leal amigo y partidario que admira su aplicación y su laboriosidad; y que simpatiza con su modestia. Supongo lo que le habrá sucedido a Vd. con el semanario que pensaba publicar; aunque Vd. no me da detalle y me oculta algún ataque que habrá recibido.   

En la siguiente entrega de «Calamares en tinta» llegó la anunciada «caricia» a José M. Teruel. Justo le recordó su reciente pasado como republicano anticlerical, y sus frecuentes colaboraciones en «Unión Republicana», publicación a la que ahora tildaba de «apasionada, sectaria y fanática al rojo». Comenzó el artículo con la parodia de Rigoletto «Il uomo é mobile», que se puede traducir por «el hombre es voluble».

Unión Republicana. Número 169 – 18 de diciembre de 1906: Calamares en tinta. El Censor. «Il uomo é mobile». Cuando esperábamos impacientes la aparición en Orihuela de una revista  semanal literaria que a publicar iba con el simpático título de «La Juventud» el novel y animoso bardo Juan Sansano Mas, nos ha sorprendido la brusca e invasora irrupción en el estadio de la prensa de un semanario bien distinto que se apoda «El Censor», y del que es auriga o palafrenero (valga el símil) nuestro querido colega José Manuel Teruel y Rebollo ¡Mutatis mutandis! que dijo cierto edil latinófilo. En esta progenésica y misteriosa metamorfosis ha habido seguramente un escamoteo y un hábil juego de cubiletes entre compadres; un melodrama burlesco…

… Sansano no escarmienta. Tiene un corazón noble, efusivo, henchido de generosos entusiasmos; un alma ingenua, inocente, virgen de doblez y de animosidades; y cree ver en ella el trasunto, el reflejo de los demás hombres. Esto le hará sufrir decepciones sin cuento (…) El Sr. Teruel es un espíritu inquieto que se revuelve incesantemente ganoso de lucha y con hidrópica avidez de popularidad. Ama el periodismo con la desbordada afición de quien en él se halla como en su propio elemento. (…) La publicación de «El Censor» es  la realización, la concreción de sus íntimas e inextinguibles aspiraciones. (…)  El Sr. Teruel se siente de improviso Quijote y con la péñola en ristre hace gemir las prensas para enderezar entuertos. Pero en su altruista obsesión de independencia y justicia pierde la memoria y la lógica. En la primera y segunda de sus aventureras correrías, arremete intrépido contra UNIÓN REPUBLICANA y la increpa con los epítetos de «apasionada, sectaria y fanática al rojo» …

… Nosotros nos hemos quedado un poco estupefactos ante este «quid pro quod»; y luego, repuestos, hemos reído y celebrado este imprevisto y donoso sainete. El Sr. Teruel se ha curado radicalmente con el suero antirrábico carcunda, su clerofobia de marras que parecía haber tomado en él carácter crónico. Nosotros ya no le conocemos y nos hemos preguntado llenos de asombro: ¿No es, por ventura, el director de «El Censor» aquel incisivo y anticlerical Maquiavelo de «La Democracia», que en un rapto de furor canalejista antifrailuno llamaba a las órdenes religiosas «lapas adheridas a la roca nacional», ocasionando la fulminación y anatema del paladín de la calle de Bellot?

¿No es tampoco, acaso, este impugnador nuestro, uno de los tres candidatos a concejales que presentó y apadrinó el partido de Unión Republicana de Orihuela y apoyó resueltamente su órgano, mientras alardeando de convencido federal halagaba las ideas del inolvidable D. Miguel Cremades para conseguir el voto de los federales que figuraban en el censo de su agrupación? ¿Estamos tal vez nosotros en un craso error de memoria o mal informados al recordar que el Sr. Teruel tomó una pequeña parte en la redacción de cierta hoja que se titulaba El Jesuitismo, que se comenzó a repartir en Orihuela el 18 de Agosto de 1903 y que fue recogida por orden de D. José Ferrer, a la sazón alcalde accidental, por parecerle pornográfica?

¿No tiene este señor ninguna identidad con aquel orador tribunicio de persuasiva elocuencia que exaltadamente pororó el primero en aquel famoso meeting republicano que se celebró en el coliseo de la ciudad de Teodomiro el jueves 5 de Mayo de 1904, dando lugar a una enérgica protesta y a un gran movimiento de indignación entre los ortodoxos de Orihuela? …

… Por último: ¿mentimos nosotros al asegurar que el Sr. Teruel ha venido siendo constantemente un colaborador anónimo de este semanario Unión Republicana? ¿Quiere el Sr. Teruel que aduzcamos aquí más timbres de gloria en pro de su clericalismo? Todos nos harían ver que tiene bien surtida de casacas para cualesquiera gustos su guardarropía…

… Con que ¿apasionada, sectaria y fanática al rojo Unión Republicana y por consiguiente, los que en ella escriban? Pues entonces usted y yo lo somos. Nos ha hecho usted sospechar, amigo Teruel, si con el empleo de estos piropos que nos regala deseará usted congraciarse con el cacique para que se los premie en los próximos comicios con una retribuida concejalía. ¡¡Señor Teruel, señor Teruel!!  Menos frescura y más consecuencia y una buena tacita de rabos de pasa para recobrar la memoria ¡Mire que le cantamos el marinabo! Justo García Soriano. Madrid, 15— XII— 1906.

Vendedor de belenes plaza de Santa Cruz. Madrid, 1906. Archivo ABC.

En 1906 no salieron más números de «Unión Republicana» (el siguiente, dedicado a rebajar la tensión con Andrés Lacárcel, apareció el 3 de enero). Tampoco tengo constancia de publicación alguna en otro periódico; ni noticias de como terminó el año en Madrid. Así pues, sin más datos por el momento, termino esta entrega.

Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.

Justo García Soriano 7. 1905.

Capeando temporales y con más éxito del que podían prometerme mis circunstancias, terminé mi carrera. En 1905 me licencié en Letras en la Universidad Central. Mediante oposición, obtuve el premio extraordinario y el Rivadenegra. Al año siguiente cursé el doctorado. A diferencia de otros que imitando a Fray Gerundio se dejan los estudios para hacerse poetas, escritores o periodistas, yo abandoné con mucha pena los versos y los artículos para hacerme buen estudiante y obtener un título que me proporcionara competencia y cultura.

Justo García Soriano. «Noticia crítica y autobiográfica».

1605-1905. III Centenario El Quijote

Año 1905.

El año de 1905 fue muy especial para nuestro biografiado. No había sido un camino fácil; pero el talentoso muchacho que desde Orihuela había llegado a la Universidad Central de Madrid a finales de 1901, culminaba su carrera de Filosofía y Letras con los más altos honores.

En mayo se cumplían trescientos años de la publicación de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, novela reconocida en todo el mundo de la que García Soriano, cuatro décadas después, preparó su propia y cuidada edición junto a su hijo Justo García Morales; además de un estudio sobre el tema, titulado «Los dos «Don Quijote» : investigaciones acerca de la génesis de «El ingenioso Hidalgo» y de quién pudo ser Avellaneda». 

El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Editado por Justo García Soriano y Justo García Morales. Madrid, Aguilar, 1949.

Por otra parte, el año anterior habían concedido el Premio Nobel de Literatura a José Echegaray. El 13 de marzo de 1905, en “El Día” de Madrid, apareció la designación de Justo García Soriano por parte del decanato para formar parte de la comisión de alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras en el acto de homenaje nacional.

El Día (Madrid) 13 de marzo de 1905.
La crónica Meridional. Marzo 1905

El día 18 de marzo, bajo las banderas de Suecia y España, tuvo lugar  la entrega del diploma y la medalla de oro al primer premio Nobel español. El solemne acto se celebró en el Senado; presidido por el Rey con uniforme de capitán general; con el Gobierno en pleno vestido de gala a su derecha; y la delegación diplomática sueca a su izquierda.

Enlace vídeo.
Primer número de «El Diario». 1905.

Por esas mismas fechas veía la luz “El Diario”; flamante publicación oriolana dirigida por Rafael Rogel. Con la redacción en el callejón de Flores y con Luis Zerón como responsable de la impresión, el «Doctor Belenes» volvía a la carga.

En el primer número, además de hacer pública la participación de su buen amigo Justo García Soriano en el homenaje a Echegaray celebrado en Madrid, incluyó uno de sus poemas titulado «ausencia»; publicado por el «Diario de Murcia» en febrero de 1901.

El Diario. Número 1 – 17 de marzo de 1905: Al tomar la pluma para saludar a la ciudad de Orihuela, en defensa de cuyos intereses hemos creado este pequeño periódico, no nos hacemos ilusión alguna sobre su próspera y duradera existencia. Conocemos el país en que nacimos; su indolencia, sus desengaños, su falta de ambiente, su patética quietud y su horror a las novedades y mudanzas…

Para el grandioso acto de homenaje que se prepara en Madrid al insigne escritor D. José Echegaray con motivo de haberle concedido la Academia de Suecia el premio Nobel, se han adherido, como ya se sabe, todas las facultades universitarias habiendo sido designado por sus profesores para representar en la comisión de Filosofía y Letras, cuyo último año cursa en la corte, nuestro queridísimo compañero amigo y paisano Justo García. Esta distinción honra mucho al amigo Justo, y pone de relieve el buen concepto y mérito que de él hacen sus maestros.

El 11 de abril «El Diario» anunció la publicación de unas crónicas que desde «la Corte» iba a enviar semanalmente el redactor conocido como «Kandal». Justo recuperaba así el seudónimo que ya había utilizado en sus crónicas madrileñas para «La Comarca». La sección se tituló «Oso y Madroño»; y la primera entrega «Día de luto».

El Diario. Número 21 – 11 de abril de 1905: Hoy comenzamos a publicar las crónicas que desde la Corte nos ha de enviar semanalmente nuestro redactor «Kandal» , en la convicción por nuestra parte de que han de ser leídas con gusto por todos nuestros favorecedores.

Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Día de luto. Hoy es día de luto, de penoso duelo para la población de Madrid. La enorme y horrible catástrofe acaecida ayer mañana por el desplome de las obras que se estaban llevando a cabo en el tercer depósito de aguas del Canal de Isabel II, embarga con profundo espasmo de dolor el alma de todos los madrileños. El número de los muertos extraídos hasta estas horas excede de treinta; y los heridos, graves en su mayoría, son innumerables. La gravedad del hecho es abrumadora.

Aunque en estos amargos instantes de turbación y de pena es difícil, sino imposible, dar una explicación desapasionada y exacta de tan sangriento suceso; casi todas las bocas, indignadas y con unánime juicio, recriminan acerbamente la culpable avaricia e ineptitud de los contratistas e ingenieros de la Sociedad constructora encargada de las obras del aciago depósito de aguas, cuya sordidez egoísta al adquirir los materiales necesarios para la construcción se imputa como causante de tantas víctimas de infelices obreros, que han perecido mutilados atrozmente bajo la ruina y los escombros. La sangre de esos mártires del trabajo clama venganza justiciera. (…) Dios permita que no vuelva a mojar mi pluma para trasmitir noticias tan dolorosas y espeluznantes. KANDAL.

En ese mismo número, Rafael añadió lo sucedido el día después; una nueva tragedia con otro puñado de obreros, mujeres y niños muertos o heridos a manos de la «fuerzas del orden».

Apoteosis sangrienta: Bien lejos estaría Kandal, nuestro querido amigo y redactor en Madrid al escribir su crónica semanal para El Diario, de soñar siquiera que tan brutal epílogo había de tener el luctuoso suceso del cual se ocupa en su artículo. En la manifestación por aquella desgracia, las fuerzas del orden dispararon contra los manifestantes produciendo nuevas víctimas por herida de bala. También mujeres y niños pisoteados en la estampida.

La periodicidad anunciada falló en la segunda semana. Hubo que esperar a la tercera para que Kandal enviase una crónica en la que comparó con nostalgia la «informal» Semana Santa que se celebraba en la capital, con la que se vivía y sentía en Orihuela.

El Diario. Número 31 – 27 de abril de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Este empecatado Madrid se ha divertido como siempre, importándole un bledo la seriedad de la semana y la informalidad de las nubes. Las calles han rebosado de mujeres hermosas, artísticamente ataviadas a la moda de las majas goyescas, con sus lindas cabezas y sus turgentes senos cubiertos de claveles rojos y gualdos, como cuando en día de toros marchan a ver estoquear un “miura” al “Machaco” o al “Fuentes”;  en vez de mostrar el triste recogimiento y el aspecto de duelo requeridos de quienes se dirigen a un templo a conmemorar el aniversario de la muerte de Cristo.

Semana Santa en Orihuela a principios de siglo.

Yo en cambio he recordado con profunda nostalgia la poética Semana Santa de Orihuela, sencilla y fantásticamente religiosa, al leer la viva descripción, llena de colorido y sentimiento, que el ameno «fondista» de El Diario hacía en su artículo de fondo del día 19 último; como estoy pensando en estos instantes que los pacíficos oriolanos estarán a estas horas comiendo en el monte de San Miguel las sabrosas y clásicas «monas» de la Pascua  ¡Buen provecho, felices paisanos míos! Kandal. Madrid, 24 de Abril de 1905.

En mayo se cumplía el centenario. Durante tres días seguidos, la sección «Oso y madroño» llevó el subtítulo: “Las fiestas del Centenario y el fondo del Quijote”. Un sesudo trabajo en el que Justo/Kandal intentó explicar a sus paisanos el trasfondo del Quijote que tanto admiraba y las lecciones filosóficas que escondía entre sus líneas. Por su interés lo transcribo entero. 

El Diario. Número 39 – 8 de mayo de 1905: Nuestro queridísimo redactor en Madrid que firma sus crónicas con el seudónimo «Kandal» nos anuncia el envío de un trabajo sobre el centenario del «Quijote» que publicaremos así que llegue a poder nuestro.

El Diario. Número 46 – 16 de mayo de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Las fiestas del Centenario y el fondo del Quijote (de nuestro redactor corresponsal en Madrid). Me proponía por esta vez renunciar a mi cargo de mero y superficial cronista, para trocarlo por el ventajoso y pistonudo oficio de crítico «a la violeta». Sin embargo, algo he de hablar para responder a alusiones, acerca de los festejos con que en esta cortesana villa se ha tratado de conmemorar la primera publicación del «Quijote», el incomparable libro de Cervantes.

Así es que actuaré con ambos títulos, ya que puedo adjudicármelos sin más reválida que la decisión de mi voluntad omnímoda, aunque rabie el respetable público. Creo como «La Correspondencia de España» y como otros colegas de por acá, que las fiestas del Centenario han sido un fracaso vergonzoso y enorme, no por culpa del pueblo, que de estas cosas no entiende, sino por la imprevisión y desacierto de la Junta mangoneadora u organizadora. Y no es más que la falta de costumbre y nuestra proverbial incuria de llegar tarde siempre, si es que alguna vez «vamos a alguna parte». Ha sido una verdadera «quijotada» que nos ha puesto nuevamente en ridículo ante las ya pocas naciones que aún se acuerdan de que existimos en el globo. Aunque yo, la verdad, no veo la tostada de tales festejos, dicho sea en lenguaje vulgar y llano.

Esos miles de pesetejas que se han distraído en flores, en percalinas y en músicas, ¿no les parece a ustedes que hubieran sido mejor empleadas en proporcionar algún medio de cultura a nuestro pueblo, de la que se encuentra tan necesitado, y este hubiese sido el mejor tributo rendido como homenaje a la memoria del Libro inmortal? Porque hemos de convenir en que la popularidad del «Quijote» es pura filfa. Yo me atrevo a aseverar que de los pocos miles de no analfabetos que hay en España, no pasarán de dos mil los que lo hayan leído íntegro, aun no más de una sola vez, sin que peque de pesimista. Y esto incluyendo las personas que se precian de las más cultas; porque el vulgo, con los pastos intelectuales que le dan a yantar, ¿qué idea puede haber formado del «Ingenioso Hidalgo»?

Citaré dos ejemplos: Uno. El gremio de almacenistas de vino presentó en el concurso de carrozas que se verificó el domingo en el paseo de la Castellana, una que figuraba la escena del caballo Clavileño, y como alegoría llevaba en la parte delantera un dios Baco coronado de los simbólicos pámpanos de oro, sosteniendo el tirso y la crátera. Pues bien, al verla pasar por frente a mí, oí exclamar a una señora, que tenía a mi lado, señalando al Baco y con la más graciosa y cándida  ignorancia: — ¡Mira qué bien va sobre ese tonel D. Quijote!

Otro. Hace dos noches, ante el sugestivo reclamo de un gran rótulo que decía: AVENTURAS DE DON QUIJOTE Y SANCHO PANZA y que, desde el frontispicio de un cinematógrafo que hay instalado en la plaza del Callao, invitaba al curioso y desocupado transeúnte que disponía de quince céntimos a la contemplación de un espectáculo de actualidad, penetré en el barracón. En efecto, al poco rato presenciaba las escenas más culminantes del «Quijote», a que daba vida, reproduciéndolas, uno de los inventos más recientes de la prodigiosa ciencia contemporánea. Pero ¡que escenas. Dios santo! ¡qué grosera inexactitud! ¡Aquello no tenía de la novela cervantina más que el nombre, hasta el punto de que el propio autor que la parió, sí hubiera resucitado se avergonzaría al reconocerla y la negaría por hija.

Fotograma de Les Aventures de Don Quichotte. La primera película muda que se conserva del Quijote. En España se estrenó en 1905.

¡Donosa figura la que ofrecía amojamado D. Quijote, ataviado a la moda de Luis XV y cubierto con una bacía que era más bien una escupidera! ¡Y después había que verle en camisa, dando zapatetas y tumbas, al imitar la penitencia de Beltenebros en las peñas de Sierra Morena descubriendo cosas que, por no verlas otra vez, volvió el público recatado el rostro!¡Y quién conocería a Sancho en la imagen de un hombrecillo rapado, con indumento payasesco de bayeta amarilla y con sombrero cordobés! ¡Y a Dulcinea del Toboso, la auténtica Aldonza Lorenzo con traje de dama de honor, con mangas perdidas y cuello a lo Médicis! ¡Y al licenciado Pero Pérez, el Cura, y al maese Nicolás, el barbero, que parecían, aquel un abate francés, y éste un alguacilillo de nuestras corridas de toros!

Más no es sólo esto, pues para completar la ilusión y el efectismo de la tramoya, dialogaban detrás del paño unos golfos, fingiendo el habla de tales personajes; y era cosa estupenda y saladísima oír a D. Quijote llamar a Sancho ¡ninchi!, y a Sancho aclamar a D. Quijote con las palabras gachí o chavo, y como dos chulos de López Silva decirse “ustez y camará”, empleando todo el vocabulario de los vecinos actuales de la calle de la Paloma. (Se continuará)

La Ilustración Artística 1905. Número dedicado al III Centenario del Quijote.

El Diario. Número 47 – 17 de mayo de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Las fiestas del Centenario y el fondo del Quijote (de nuestro redactor corresponsal en Madrid). Continuación.¿Qué hubiera pensado y qué hubiera dicho Cervantes a vista de esta mojiganga ridícula presentada como interpretación gráfica y sensible de su ingeniosa novela? Aunque lo verdaderamente incomprensible es que este espectáculo inverosímil y grotesco sea presenciado a todas horas con extraordinarias muestras de agrado y regocijo por una gran concurrencia de personas de todas clases.

Así se ha celebrado en Madrid el III Centenario de la publicación del «Quijote». Pero dejando a un lado el recuerdo de esos festivales populacheros que ya pasaron, meditemos ahora sosegadamente con ávida delectación, sobre esa obra admirable, campo fecundo y siempre virgen para la observación y el estudio. Aparte el mérito real y extrínseco que como magistral producción literaria tiene el «Quijote» rodéale como invisible aureola de gloria el mágico nimbo del misterio, ese sello peculiar que acompaña a todas las creaciones geniales, mezcla de divina vaguedad y de profunda intuición humana, por el que los antiguos llamaron al poeta vate, es decir, el que vaticina, el que ve lo recóndito y lo futuro. Me refiero al simbolismo, al espiritual mentido oculto que, bajo la letra, se halla latente en el «Quijote» y que sólo las perspicaces miradas de un observador avisado pueden columbrar.

Es inadmisible, desde luego, la posibilidad de una serie de eventuales circunstancias que proporcionen a un mediocre ingenio el medio fácil de entresacar un cuerpo de doctrina completo, un sistema emblemático que responda lógicamente al sentido literal y ordinario de las palabras. No obstante convendremos en que, si se desciende a otras menudencias, si se trata de escudriñar con hiperbólico atisbo, desentrañando las agudas reticencias cervantinas, afiligranados pormenores de metafísica conceptuosa, se perderá el más sutil y hábil aquilatador en el laberinto inexplicable de las anfibologías y de las conjeturas.

No ignoro que mucho se ha disertado, y no pocas veces con el imprudente derroche de una desenfrenada fantasía, acerca de este para mí evidente simbolismo, que algunos niegan, y bien me conviene a este propósito dejar sentada previamente mi opinión en contra de ciertas interpretaciones, que a la intencionada leyenda «quijotesca» se han dado con el deliberado perjuicio de afiliarla en el banderín de ciertas parcialidades políticas, filosóficas y religiosas; aunque sea harto conjeturable y verosímil que Cervantes, genio portentoso, reducido por la ignorancia y la injusticia a la obscuridad y a la miseria, no comprendido y despreciado por sus contemporáneos, penetrando con visión exacta y profunda las inmoralidades y las inicuas instituciones de sus aciagos tiempos, con profética preocupación social se adelantara a su época y en sus novelas destilara la amarga ironía y el duro reproche que rebosaba de su corazón indignado y herido; pero siempre con la simulación y la sordina que obligaban a usar la opresora coyunda con que amordaza el pensamiento aquellas tiranías inquisitoriales.

 ¿Era acaso el Manco de Lepanto un superhombre, uno de esos entes que Nietzsche, el extravagante filósofo alemán, colocaba en una esfera intermedia del acervo común de la progenie humana y el coro de los espíritus angelicales? Física y moralmente no; pero sí en el mundo intelectual y de artística inspiración.

Es ante todo, el «Quijote» un poema, una gran epopeya que no se ciñe a celebrar las proezas o hechos, militares realizados en los estrechos límites de una nación; sino que, con universalidad y sintetismo perfectos, abarca y reasume todas las palpitaciones de la humanidad y todos los aspectos de la vida, múltiples al parecer, pero en esencia comprendidos en la eterna lucha sostenida entre la idealidad inmaculada y la grosera e impura realidad, en esa inexplicable desproporción que se da en el hombre, la hechura de Prometeo con alma de fuego y cuerpo de arcilla, que tiene anhelos infinitos, osadías de Titán, con impotencias de pigmeo… Por eso D. Quijote no es sólo manchego, ni español siquiera; el ingenioso hidalgo es cosmopolita, en la estricta acepción de la palabra.

Sellos III centenario del Quijote. 1905.

El Diario. Número 48 – 18 de mayo de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Las fiestas del Centenario y el fondo del Quijote (de nuestro redactor corresponsal en Madrid). Continuación. El manchego Alonso Quijano el Bueno fue un noble hidalgo, irreprochable y comedido; y al transformarse, por obra y encantamiento de las malas lecturas, en D. Quijote de la Mancha, continúa siendo un cumplido y perfecto caballero, espejo y norte de todas las órdenes andariegas y caballeriles;  y ya cuerdo o ya loco fue siempre de apacible condición y de agradable trato.

Enamoróse locamente de Dulcinea, que representaba la verdad y la razón, «término y fin de toda humana hermosura» (pues no es gran cordura, humanamente hablando, prendarse de amores por damas que tales cosas representan); de modo que un día se levantó magnánimo, con exaltación altruista y ansias redentoras, «pareciéndose convenible y necesaria, así para el aumento de su honra como para el servicio de la república, hacerse caballero andante, e irse por todo el mundo con sus armas y caballo a buscar las aventuras», «según eran los agravios que pensaba deshacer, tuertos que enderezar, sinrazones que enmendar, y abusos que mejorar, y deudas que satisfacer».

Pensado y hecho. Se armó de todas sus armas, subió sobre Rocinante y por la puerta falsa de un corral salió al campo, dispuesto a romper lanzas en pro de su señora Dulcinea y por la fuerza incontrastable de su invencible brazo hacer triunfar en el mundo el imperio de la Justicia y del Bien, cuya ausencia constituía la pena que su asendereado corazón padecía. Así comenzó su odisea, en que cosechó buen número de aventuras y descalabros. Sancho Panza, personificación de la necedad egoísta y del ruin positivismo, le seguía en aquellas expediciones impulsado por el interés y el medro.

Y de este modo vemos a la idealidad platónica arrastrando tras de sí al necio materialismo positivista. Don Quijote, siempre consecuente con su ideal y fiel a la señora de sus pensamientos, intrépido hasta la temeridad y valiente hasta la fanfarronería; abnegado y altivo a la vez;  justiciero y misericordioso, alma grande y espíritu romántico, confiando ciegamente, con el fervor entusiástico, con la obsesión y con la fe en la eficacia de su solo valor y, por tanto, con la segura esperanza, de conseguir el triunfo, debido a sus elevadas miras y recto proceder, luchó con obstinación de héroe en todas partes contra cuantos obstáculos creía hallar impidiéndole la realización de sus generosos fines. Y aunque la triste realidad se esforzaba por defraudar sus magnánimos propósitos, su ánimo de granito no decaía ni él cejaba en su empeño.

Enlace vídeo

Y así, ora volteado por las aspas del molino de viento, ora maltrecho y aporreado por mano de arrieros, cuadrilleros, galeotes o desalmados yangüeses, ora burlado y escarnecido por malandrines, foliones y canalla vil y fementida, que no alcanzaban a comprender su locura sublime, marchaba de fracaso en fracaso constantemente con su ideal a cuestas como pesada cruz y acariciándolo siempre sin embargo, con halagos, arrumacos y mimos de apasionado amante…

He aquí en toda su hermosa grandeza al héroe y protagonista de la epopeya cervantina. Todo esto y mucho más que yo no digo se ha de ver en el «fondo del Quijote» pues si le suprimís este inmaterial sentido oculto, será tanto como privarle de su encanto más bello y el único resorte de ese humorismo profundo y agridulce, que mezcla las sonrisas con las lágrimas y os hace reír y llorar a un mismo tiempo, esa dote eminente de Cervantes, comparable sólo con la de su genio hermano, el colosal dramaturgo inglés Shakespeare.

Además de las colaboraciones de Kandal, entre el 28 de marzo y el 2 de junio “El Diario” ofreció media docena de poemas de Justo García Soriano, y un «esbozo literario» titulado “Las noches”; ya aparecido en «El Labrador» en el verano de 1902.

Ninguno de los poemas era de nueva creación: “Una lágrima”, publicado en abril de 1901 en el «Diario de Murcia» y en octubre de 1903 en «La Comarca»; “Sensaciones” y “El Ruiseñor”, ambos publicados en “La Comarca” en enero de 1904; “Impaciencia”, adaptación de un poema de Víctor Hugo; “Nostalgia”, dedicado a su madre en marzo de 1902; y “Mi lira”, publicado en “El Labrador” en 1902.

Justo había dejado de escribir poesía; como él mismo afirmó posteriormente en su «Noticia crítica y autobiográfica».

A diferencia de otros, que imitando a Fray Gerundio, se dejan los estudios para hacerse poetas, escritores o periodistas, yo abandoné con mucha pena los versos y los artículos para hacerme buen estudiante y obtener un título que me proporcionara competencia y cultura. Preterí del todo la amena literatura; no obstante, presentado por mi compañero Isaac Muñoz, asistía a la pintoresca tertulia de bohemios y cenáculo de modernistas que se congregaba en la redacción de “Renacimiento Latino”, domicilio de Paco Villaespesa.

Francisco Villaespesa. Director de «Renacimiento Latino» (1905)

Entre los contertulios figuraban Répide, Julio Camba, Carrere, Machado y otros muchos entonces anónimos y hoy conocidos. Pero yo detestaba de la bohemia, aunque esta sólo fuera pose y reclame, y atiborrado de clasicismo, no me seducían tampoco las novedades y extravagancias de la nueva escuela, aún mal definida. Me hastió pronto y abandoné el hampa y la farándula literarias.

El «Renacimiento Latino» mencionado fue una revista que dirigió en Madrid el poeta almeriense Francisco Villaespesa Martín. Su publicación, en la primavera de 1905, fue muy breve pero con mucha repercusión a nivel nacional. En sus dos números (abril y mayo) colaboraron poetas emergentes entre los que podemos destacar a Antonio Machado.

Cuadernos de Justo 1905. AMO. LJGS.

En mayo llegaron también los exámenes de fin de carrera y Justo no podía permitirse el lujo de fallar. Muy al contrario, cumplió como siempre lo hacía; con creces. La noticia de sus espectaculares resultados fue difundida por la prensa de Orihuela.

El diario. Número 51 – 22 de mayo de 1905: Hemos tenido noticias de que el último sábado empezó a examinarse en Madrid nuestro queridísimo amigo y redactor D. Justo García Soriano, que sigue en aquella Universidad la carrera de Filosofía y Letras, obteniendo en Filología comparada del latín y del Castellano, primera asignatura de que se ha examinado, la nota de Sobresaliente y matrícula de honor. El amigo Justo tiene que examinarse durante esta semana de las asignaturas, Bibliografía, Lengua Hebrea, Lengua y literatura griega y de Gramática comparada de las lenguas Indo-Europeas. Nosotros le felicitamos hoy muy calurosamente y esperamos con impaciencia poder darle la enhorabuena más completa al final.

El diario. Número 60 – 2 de junio de 1905: De una manera brillante y lucidísima ha terminado nuestro entrañable amigo, redactor de El Diario, D. Justo García Soriano su carrera de Filosofía y Letras, que venía siguiendo en la Universidad de Madrid. A las dos matrículas de honor conseguidas en las asignaturas de que se examinó en la última semana, hay que añadir las notas siguientes: Sobresaliente y matrícula de honor en Bibliografía; Notable en Lengua y Literatura Griega, y Sobresaliente con matrícula de honor en Gramática comparada de las lenguas Indo-Europeas.

De modo, que el amigo García Soriano se ha examinado en este último año de su carrera de cinco asignaturas, consiguiendo cuatro matrículas de honor y un notable. Al felicitar calurosamente a nuestro querido compañero y a sus ancianos padres, nos felicitamos nosotros mismos puesto que a Justiyo, lo hemos considerado siempre como cosa nuestra y esperamos impacientes poder abrazar al nuevo Licenciado, aquí entre nosotros.

Notas 1905. AMO. LJGS.

Unión republicana. Número 88 – 3 de junio de 1905: Nuestro querido amigo y correligionario D. Justo García Soriano, ha obtenido brillantes calificaciones en los exámenes de prueba de curso en las cinco asignaturas correspondientes al periodo de licenciatura en la sección de letras de la carrera de filosofía. Nuestra enhorabuena.

En junio volvió su crónica madrileña, denunciando el atentado sufrido por Alfonso XIII en París. Justo podía ser republicano; pero no cómplice de los anarquistas catalanes que pretendieron asesinar al rey.

El diario. Número 62 – 5 de junio de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Sobre el viaje regio. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Esos catalanes nos han aguado la fiesta. Me refiero a los anarquistas, que fascinados por una utopía son los enemigos del género humano, porque ya sabrán ustedes que el complot origen del atentado, que puso en peligro la vida del rey, tiene su núcleo, al parecer, en Cataluña…

Postal de Alfonso XIII. París. 1905 

… Los republicanos franceses se sienten orgullosos al saber que la agresión no ha partido de ningún compatriota, prueba de la nobleza y lealtad con que han sabido siempre honrar a sus regios huéspedes; y continúan dando grandísimas muestras de simpatías al monarca español. En vista y consideración de esto, una numerosa manifestación con banderas tricolor y españolas ha partido desde la plaza de las Cortes en dirección de la embajada francesa, que está situada en la calle de Olózaga, y allí ha gritado ¡viva Francia! como testimonio de gratitud al cariñoso recibimiento que el pueblo francés ha dispensado a Alfonso XIII. Después se ha dirigido a la plaza de Oriente y se ha situado frente al Palacio Real. Ceso de manipular por hoy. Kandal. Madrid 3 de Junio de 1905.

Enlace vídeo.

A la semana siguiente, Justo viajó en tranvía hasta el lugar de la tragedia sucedida en abril. Cerca del depósito derrumbado tuvo una interesante conversación con un obrero catalán.

El diario. Número 68 – 12 de junio de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Otra vez «el tercer depósito». (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). ¡Qué horror! No quiero acordarme. Mire “ustez”, yo vivo aquí cerquita y cuando el hundimiento tembló toda mi casa y se llenó de polvo. Luego he visto sacar, uno por uno, a los muertos y a los heridos, y los oí quejarse dentro de las camillas… Ya ve “ustez”  toda la culpa ha sido de los ingenieros y de los contratistas…. Ellos bien de dinero que han embolsado, y los pobres… ya ve “ustez” como murieron. Luego les han dado cuatro cuartos a las familias y así lo quieren arreglar todo. Y la vida de un hombre no se paga con nada, “¿verdad, ustez?”

Tres días después le publicaron otra crónica sobre el regreso del rey tras su accidentado viaje a Francia.

El diario. Número 71 – 15 de junio de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Fin de una odisea y comienzo de un calvario. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Las doce menos cinco minutos eran, cuando la comitiva ha atravesado la Puerta del Sol. La banda de música de un regimiento rompió entonces a tocar la “marcha real”. En el balcón del centro del Ministerio de la Gobernación (engalanado hoy grandemente, aunque no lo estuvo cuando el homenaje de Echegaray ni se dignaron poner en él señales de luto cuando la catástrofe del Tercer Depósito, dicho sea entre paréntesis) algunas de las familias de los Ministros presenciaba el espectáculo; y ellos, al pasar en los coches del regio séquito, las saludaban afanosamente desde lejos.

Permítaseme estos detalles, en consideración a esta croniquilla ligera, nerviosa y deshilvanada. En este momento en que escribo, los cascos de los caballos de un regimiento de húsares, que regresa del cortejo, resuenan sobre el asfalto en tropel por debajo de mi balcón. Luego, los clarines, ásperos, marciales, desgarrados, alargando lúgubremente las notas, han tocado una pesada marcha de caballería. Este ha sido el feliz término de la odisea, llena de emociones, que ha corrido nuestro Soberano….

Enlace vídeo

El diario. Número 78 – 26 de junio de 1905: Nuestro queridísimo amigo y redactor D. Justo García Soriano, verificó el último sábado en la Universidad de Madrid los ejercicios de reválida en la facultad de Filosofía y Letras, obteniendo tres notas de sobresaliente en los tres ejercicios presentados, teniendo por tanto derecho a disputarse el título de Licenciado, que se concede gratis a los estudiantes más distinguidos.

Licenciatura de Justo. AMO. LJGS.

El flamante licenciado se apuntó a un excursión dominguera al Escorial; una experiencia turística que convirtió en otra crónica:

El diario. Número 79 – 27 de junio de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. El Escorial. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Los viajes de recreo a las poblaciones próximas a Madrid más dignas de visitarse que ofrecen las Compañías de Ferro-carriles todos los años por esta época, resultan además de muy módicos, altamente higiénicos e instructivos. (…) Saturado de las abominaciones de estas y otras farsas, y por huir aunque por un solo día del bullicioso desasosiego de este Madrid, que también tiene, su monotonía, el pasado domingo, en un tren que salió a las seis de la mañana, marché a El Escorial. (…) Y al pie del Guadarrama apareció la villa de El Escorial con su gigantesco Monasterio de San Lorenzo, cenicienta mole de piedra berroqueña que figura unas parrillas supinas, cuyas cuatro patas son sus cuatro torres campaniles. ¡Prodigioso cenobio en que se encierran todas las glorias de los Austrias! (…)  Kandal. Madrid, 21 de Junio de 1905.

Monasterio del Escorial. Postal de 1905.

En el mismo número, Rafael Rogel, su «hermanico del arma», le dedicó un largo artículo a modo de homenaje por su brillante trayectoria univeritaria. Lo tituló “Finis coronat opus” («El fin corona la obra»). Entre otras cosas, nos ofrece el expediente universitario de Justo con buena parte de sus calificaciones.

A vuela pluma. “Finis coronat opus”. Memorias íntimas. Permitidme siquiera por una sola vez, queridos y amables  lectores, que abandone mi sección «Por esas calles», para ocupar su lugar con este modestísimo trabajo en el que, luchando con las mil escabrosidades inevitables a la insuficiencia de mi saber, he de procurar rendir un tributo al cariño fraternal, a la amistad inquebrantable, dedicando unas cortas y deshilvanadas líneas de felicitación sincera a mi amigo Justo García Soriano, a «mi hermanico del arma» que tan brillante y tan heroicamente acaba de conseguir (a los veintiún años de edad) la anhelada licenciatura en la Facultad de Filosofía y Letras.  

He dicho con «brillantez» porque Justo, desde los comienzos de su carrera hasta terminarla, no ha perdido una sola asignatura; es más, las notas de «aprobado, bueno», etc. han sido poco para él; cuando ha alcanzado un «notable», lo ha considerado una decepción. En todas las asignaturas cursadas ha obtenido censuras de Notable y Sobresaliente: más Sobresalientes que notables. Y ha terminado su carrera de un modo heroico; porque García Soriano es pobre; tanto, que Dios, él y algo yo, sabemos únicamente la manera con que acaba de llegar a la meta de sus primeras aspiraciones.

¡Es mucha honra para Justo! Le conocí por primera vez y entablé amistad con él entre cajas, prensa y papeles. Él, aficionado, apasionado, vicioso incorregible como yo de las letras. Se estaba imprimiendo su Poema «Esperanza» y yo escribía en el semanario «El Labrador», en cuya redacción ingresó él poco después; fuimos amigos y compañeros y simpatizamos de tal manera que llegamos a querernos mucho, como se quieren dos hermanos. Una sola vez disputamos por cuestiones políticas; y lo más chocante es que coincidimos en ideas. Pero aquel enojo duró unas horas escasas, y pronto partimos el terreno, dándonos ambos por vencidos.

Nuestras aficiones han sido las mismas; juntos asaltábamos las «Bibliotecas» en las casas donde las había y nos daban un poquito «de pie» para ello a uno o a otro. El que descubría un «filón», lo participaba al «socio». Él era ya Bachiller y comenzaba su carrera; yo había terminado «la mía» (tres años incompletos de enseñanza elemental en la escuela), así es que allí, entre los empolvados libracos le oí muchas veces «algo» de lo que había aprendido y algo ¡«pesqué»!

Hicimos juntos excursiones de información periodística a los pueblos comarcanos. Una de ellas a Albatera y a Cox; y en este pueblo asistimos a una velada literaria organizada por el círculo obrero. D. José Cartagena Guillén venía con nosotros, que por cierto no olvidará nunca aquél acto, como nosotros tampoco lo olvidamos, porque tenemos de él recuerdos muy gratos (nosotros, ¿eh?, no nuestro querido y respetado D. José).

Impreso el Poema Esperanza, marchó Justo a la corte en Octubre de 1901, donde fue presentado a D. Manuel del Palacio, quien leyó el poema y le auguró al novel vate un porvenir risueño en el cultivo de las bellas letras. Le tomó mucho cariño, recomendándole su libro en el establecimiento de Fe, en la carrera de San Jerónimo, donde se agotó la edición hecha en Orihuela. Pero mi joven amigo pensaba como un hombre, y abandonó los versos para dedicarse solo al estudio. Esto fue un gran sacrificio.

Entró a formar parte en la redacción de la «Revista Diplomática y Parlamentaria», donde ganaba un escaso sueldo con el que alivió mucho la carga en los gastos de su carrera, que se habían impuesto sus cariñosos padres. Bien es verdad, que ha gastado poco en matrículas, pues casi todas las alcanzó «de honor». En el primer año (preparatorio) obtuvo Lengua y Literatura castellana, sobresaliente y matrícula de honor — Lógica fundamental y Metafísica, Notable— Historia de España, Sobresaliente y matrícula de honor. Segundo año (Preparatorio): Lengua y literatura Latinas, Sobresaliente y matrícula de honor. — Teoría de la Literatura y de las artes, Sobresaliente. —Historia Universal, notable. 

Curso primero de la Licenciatura: Paleografía, Sobresaliente y matrícula de honor. — Latín vulgar y de los tiempos medios, Sobresaliente y matrícula de honor. — Literatura Española (curso de investigación) Notable. — Lengua Griega, Notable. —Lengua Arábiga, Sobresaliente y matrícula de honor. Segundo curso de la Licenciatura: Lengua Hebrea, Sobresaliente con matrícula de honor — Filología comparada del Latín y del castellano, Sobresaliente y matrícula de honor. — Lengua y Literatura Griegas, Notable. — Bibliografía, Sobresaliente y matrícula de honor. — Gramática comparada de las Lenguas Indo-europeas, Sobresaliente con matrícula de honor.

En los tres ejercicios de reválida que hizo el último sábado, sacó tres sobresalientes, que es lo que se había propuesto para poder disputarse con los estudiantes más distinguidos el título de la Licenciatura que para éstos concede el Estado. Ha luchado por ganar para sus padres tres mil reales que cuesta el título referido. Eso es muy noble y dice mucho.

El Bachillerato, lo estudió en el colegio que tienen los PP. Jesuitas en esta ciudad, en calidad de alumno externo, y coronó sus estudios con igual éxito; alcanzando el titulo con las notas de sobresalientes. ¿Cómo no he de dedicarle a mi «hermanico», hoy que ha terminado su carrera, esta prueba de cariño y amistad, recordándole tiempos pasados?

Muchos han calificado a Justo, de soberbio: no le conocen. Su modestia es grande; el amor que tiene a sus padres lo demuestran sus sacrificios. Por ellos y para ellos trabaja, ellos son el faro donde siempre ha fijado su anhelosa mirada luchando por llegar al fin de su carrera; soñando con el día en que pueda ser el báculo de los viejos que tanto le quieren; a sus amigos los quiere y llega hasta a ser humilde con ellos… ¡Bien que puedo decirlo! Algunas veces, durante su permanencia en Orihuela durante las vacaciones, me hablaba de las amargas luchas que sostenía en la capital de España, donde a nadie se conoce ni a nadie se consuela.

El ruido del fausto y de la riqueza ahoga los gritos del dolor; y sin embargo me invitaba a marchar con él y me ofrecía partir conmigo, al principio su pan… ¡ah! No podía, una cadena muy pesada me aprisiona aquí, una abuela que declina por el horizonte de la vida, y con la que si bien no hizo gran cosa, por lo menos la ayudo con mi juventud compartiendo con ella muchas amarguras y no pocas ingratitudes. No deja de ser esto una asignatura muy práctica para el porvenir. De otro modo le hubiera acompañado ¡ya lo creo! Pero su felicidad de hoy y la de sus queridos padres llega hasta mí con fuerza tanta, que casi me he creído yo el héroe de la jornada en la que el amigo ha triunfado. Justo García Soriano es de los jóvenes que llegan a donde se proponen. La suerte sea con él. Ricardo Peregón Salinas.

Orihuela 1905. Calle de Sagasta. Colección Javier Sánchez Portas.

El diario. Número 85 – 5 de julio de 1905: Esta mañana ha regresado de Madrid y hemos tenido el gusto de abrazar en ésta a nuestro querido amigo el joven Licenciado en Letras D. Justo García Soriano. Reiterárnosle nuestro más cariñoso saludo de bienvenida.

Unión republicana. Número 103 – 18 de julio de 1905: Hemos tenido el gusto de saludar a nuestro simpático amigo y correligionario, D. Justo García Soriano, regresado de Madrid después de haber aprobado las últimas asignaturas en la carrera de filosofía y letras con notas de sobresaliente. Tanto al joven amigo nuestro como a sus padres, damos nuestro más sincero parabién por el feliz éxito obtenido en su brillante carrera.

El 15 de julio publicó un sesudo artículo titulado “El patuá oriolano (apuntes lexicológicos)”; un análisis etimológico de algunos términos del habla oriolana. Los dialectos fronterizos de Orihuela y de la región de Murcia, influenciados por el catalán/valenciano, fueron otros de los temas recurrentes en la obra de Justo García Soriano.

El diario. Número 94 – 15 de julio de 1905:“El Patuá Oriolano” (Apuntes lexicológicos). Las lenguas, en su doble carácter de organismos vivientes y expresiones anímicas, están sujetas a la norma inmutable y al rigorismo de determinadas leyes fisiológicas y psicológicas, cuyo estudio razonado y metódico constituye esencialmente la verdadera Ciencia del Lenguaje. (…) Para llegar a este resultado, a este ideal, difícil pero hacedero, se ha de tener como preliminar indispensable y sine qua non el estudio minucioso, prolijo y. concluyente de todos los patuás, provincialismos o particularidades dialectales, por incultos, insignificantes y baladíes que parezcan.

Sobre todo las jergas de aquellas localidades o regiones que son fronterizas y hayan sido colonizadas por diversos pueblos simultánea o sucesivamente en épocas no muy remotas, dando lugar a núcleos aislados y zonas esporádicas (Orihuela con su término es una de estas localidades que los ofrecen más profusamente, pues en tiempos no muy lejanos sus habitantes fueron trilingües, por causas históricas que no es este el caso de exponer)…

… Movido de esta opinión, que largamente vengo sustentando en silencio, me propongo hoy, en circunstancias en que me hallo casi desprovisto de mis datos y libros de consulta, iniciar, siquiera someramente, con carácter de brevísimos apuntes, algunas modestas investigaciones acerca de la etimología y empleo de una serie o lista de palabras, pertenecientes a lo que puede llamarse el patuá oriolano; pero sin tener la pretensión, en todo caso ridícula e infundada, de llegar a una conclusión definitiva. Comenzaremos pues al azar:

CABOLO = Muñeca o juguete de niña. Es voz de origen latino, procedente de la forma vulgar caputulus, diminutivo de «caput», cabeza, siendo por lo tanto su significado literal cabecilla, cabecita o cabezuela, que conviene con su sentido actual. (…) CALICHE = Canuto de caña empleado en cierto juego de muchachos. Del clásico calicem (cálíx, icis: cáliz, copa) trastocado su acento de esdrújulo en llano. Tiene acepción y etimología distintas al caliche admitido por la Academia. HOGARIL= Hogar o fogón a cuya estirpe etimológica pertenece: francés, foyer. Supone la existencia de un diminutivo latino vulgar focarilem.

LEJA = Vasar, estante. Admitida por el Diccionario de la R. A. E. como voz murciana. De, etimología dudosa (ital. leggia). Como mera conjetura propondremos la forma originaria ligna (tabulae). MAGANTO Y MAGANSIA = Holgazán o perezoso y pereza. Por vagante o vacante y vagancia. La v se halla frecuentemente sustituida por la m, por ser ambas letras labiales o del mismo órgano, como puede observarse igualmente en los barbarismos verendar y verienda por merendar y merienda. PERFOLLA= Hojas que cubren y están alrededor de la panocha, mazorca o fruto del panizo o maíz. De «per-folia». Se usa más, actualmente, sobre todo en la ciudad «pellorfa», con el sentido general de hoja que cubre, que no es más que la misma palabra dislocada por  violenta metátesis. Muestra gran conexión con el vocablo perifollo (del griego, peri, alrededor, y fyllon, hoja).

PÉSOL = Guisante del latín phaseolum, como la dicción frisuelo, aplicada a cierta legumbre. Voz admitida por la Academia. (…) ALCASIL— Alcachofa. — Admitida por la Academia con sus variantes alcaci, alcaucí y alcaucil. Del arábigo español cabcilla, tomada de la forma latina vulgar capicilla, cabecilla, y no capitella, como dice la Academia erróneamente. Como a este ligero trabajo no podemos dar mayores proporciones por circunstancias de espacio y de tiempo, lo finalizaremos en este punto, prometiendo prolongarlo en otra ocasión no tardía y aumentarlo con la observación y el análisis de otras locuciones. JUSTO GARCÍA SORIANO. Orihuela, 15 Julio 1905.

Justo envió un ejemplar del diario a su profesor en la Universidad, Don Ramón Menéndez Pidal. Y el famoso catedrático le respondió con una carta de ánimo que su amigo Rafael se encargó de publicar.

El diario. Número 100 – 24 de julio de 1905:“El Patuá Oriolano”. El joven y sabio catedrático de Filología comparada del latín y del castellano de la Universidad Central y miembro de la docta corporación de la Real Academia Española, Excmo. Señor D. Ramón Menéndez Pidal, ha dirigido una atenta misiva a nuestro compañero D. Justo García Soriano, en vista del artículo que, con el título que encabeza estas líneas, insertó El Diario en las columnas de su número editorial correspondiente al pasado día 15.

En ella le alienta para que persista en sus ensayos filológicos acerca de las particularidades dialectales de nuestra comarca, y cuando haya ultimado un trabajo detenido, lo presente a los concursos que abre anualmente la Academia. Como tales excitaciones hechas por una autoridad tan ilustre, que tiene conquistada reputación internacional por sus escritos lexicológicos y sus profundos estudios en la nueva y difícil ciencia de la Filología comparada, honran tanto a nuestro querido compañero como a este modesto periódico provinciano, sentimos una gran complacencia en transcribirlas a continuación.

Dice así: “Señor D. Justo García Soriano. Amigo mío: muchas gracias por el envío de El Diario. Ojalá persevere V. en recoger dialectalismos en abundancia y cuando llegue la ocasión no tardía en que los publique se acuerde de enviármelos. R. Menéndez Pidal. Trabajando bien la fonética podía V. presentar su trabajo a los concursos de la Academia. Anímese V. 20 Julio 1905”.

Sabemos que nuestro, joven amigo el licenciado en Letras D. Justo García Soriano, abriga grandes propósitos y que no desmayará en su realización mientras cuente, con estímulos tan consoladores y honrosos como los del Sr. Menéndez Pidal. Muy en breve publicaremos la continuación de la serie de dialectalismos que está recogiendo y tiene en estudio nuestro compañero, a quien felicitamos cordialmente por esta nueva distinción que ha merecido.

Disponemos también del borrador de la carta que Justo envió a Don Ramón como agradecimiento:

Sr. D. Ramón Menendez Pidal. Muy distinguido señor mío y respetable maestro: gran contento me produjo la benévola tarjeta postal, que honrándome tanto, tuvo V. a bien dirigirme, después de haber leído el pobre trabajo que, como ligera muestra de mis entusiásticas aficiones filológicas, publiqué en “El Diario” de este pueblo. Quedo profundamente reconocido a sus frases de aprobación y de aliento, pues estímulos tan consoladores y honrosos, constituyen el ideal de todas mis pretensiones, y la mejor recompensa que premia los desvalidos esfuerzos, que en medio de la indiferencia y de la penuria de medios, realizo penosamente pulsado tan sólo por esta ferviente y decidida vocación que siento por los estudios léxicos.

Pero yo abrigo la confianza de que teniendo en cuenta mis buenos deseos de trabajar incesantemente, me prestará su insuperable y valiosísima ayuda, sin la cual pronto me  vería desprovisto de mis atrevidas alas de Ícaro, pues sólo con su protección y su tutela podré andar con pasos seguros en mi tentativa y conseguir que mi labor sea fecunda y provechosa. Llevo recogidos más de un centenar de dialectismos, de muchos de los cuales, siempre “incidendo per umbras” (atravesando la oscuridad) me ha sido imposible rastrear la fuente y la estirpe etimológica. De otros varios, no pocos, creo haber hallado su procedencia, por lo menos su origen hipotético y más verosímil, y a veces con entera seguridad. Con estos últimos pienso muy en breve hacer un corto trabajo para publicarlo en el “El Diario”, como prometí.

Algunas otras observaciones llevo hechas y anotadas acerca de la pronunciación y modismos sintácticos de la gente de esta comarca. De todos modos, esperaré su sanción; para mí, estimadísima e indiscutible; y cuando vaya a Madrid, donde marcharé, Deo volente el 17 del mes próximo futuro a estudiar el doctorado de la carrera de Letras, me pondré bajo sus auspicios. Supongo que V. se acordará de mí; yo soy el alumno oficial que tuvo usted este último curso en su clase, con tan poca suerte que sólo pude escuchar sus explicaciones durante los dos meses y medio que precedieron a las vacaciones de Navidad, porque luego marchó V. a América a cumplir una alta misión, dejándome huérfano y desorientado, hasta que D. Vicente Vignan tuvo la amabilidad de explicarme y repasarme, a pesar de sus muchas ocupaciones.

Ramón Menéndez Pidal (CVC) y Vicente Vignan Ballester (AHN).

Así es que en este curso que viene, si las horas me son compatibles, yo tendré grandísimo interés de volver a asistir a su clase para resarcir el tiempo perdido. Me parece que mañana celebra V. su fiesta onomástica. Yo le deseo en ese día muchas felicidades. Perdóneme la familiaridad y la impertinencia de esta ya extensa carta; queda esperando se presente ocasión en que demostrarle los grandes deseos que tiene por servirle su afmo., atento y s. s. q. s. m. b. JUSTO GARCÍA SORIANO. Orihuela 30 de Agosto de 1905.      

En Orihuela, Justo quedó incorporado a “El Bloque”, una ficticia sociedad de solteros liderada por su amigo Rafael cuyas andanzas contaba en “El diario”. En agosto publicó una especie de reglamento con dos docenas de artículos, a cual más disparatado. Os dejo unos cuantos:

El diario. Número 114 – 10 de agosto de 1905: Reglamento interior de la sociedad humorístico-musical titulada  “El Bloque”, establecida en esta ciudad. Art. 1.0 -Esta sociedad tiene por objeto “matar” el tiempo (ya que el tiempo la mata a ella) de la manera más agradable sobre todo obsequiando a las señoritas y se titulará “E1 Bloque”. Art. 2.0 Habrá dos clases de socios, numerarios y honorarios; los primeros tendrán derecho a intervenir en las discusiones y meriendas y demás “sports” recreativos que esta sociedad invente para andar por casa y los segundos, el de pagar los vidrios rotos de los primeros. (…) Art. 9.0 La persona que pretenda ingresar en esta sociedad deberá reunir los requisitos siguientes: A) ser soltero de nacimiento; b) ser presentado al menos por dos de los socios numerarios y admitido por unanimidad; c) pagar los cafés, dulces y tabacos a todos los señores socios; que ensalce a todas horas y en todo lugar la belleza de la mujer oriolana (…) Solterania 40 de Mayo de 1905. Aprobado por el Poncio civil del Estado libre de Celibataria.

También tuvo palabras para elogiar, como emigrante, a su «moruna» patria chica.

El diario. Número 115 – 11 de agosto de 1905: Días estivales. (Impresiones). En estos interminables días del estío, a la hora tácita y bochornosa de la siesta, cuando ese nuestro sol africano arroja diluvios coruscantes de oro y de fuego sobre la tierra, que dormita en letárgica calma, y no sopla ni un hálito de brisa refrescante, mientras agitan rabiosamente las cigarras sus élitros metálicos, la inercia y la modorra que se apoderan del cuerpo, trascienden al espíritu (…) Distraídos en cosas frívolas, acostumbrados a su espectáculo, no sabemos justipreciar esa encantadora huerta que aprisiona en amoroso abrazo nuestra vieja y perezosa ciudad moruna…

… A la puerta de la humilde barraca, bajo el tupido emparrado, de donde pende húmedo y fresco el botijo entre los apiñados racimos de oro, la apuesta huertana de ojos negros soñadores con profundas ojeras y labios lujuriosos, de pura raza semítica, espera impaciente la hora en que los labriegos regresan de la cuotidiana tarea. Y ellos, mientras tanto, inclinados sobre los surcos para convertirlos en matrices dispuestas a recibir y fertilizar las semillas prolíficas y germinadoras, sufren resignadamente sobre las espaldas sudosas y las atezadas carnes las quemaduras de un sol canicular que cae a plomo… Kandal. Orihuela 11 de agosto de 1905.

A finales de agosto recibió una carta de su buen amigo y condiscípulo Luis de Antón del Olmet.

San Idelfonso, 29 de Agosto de 1905. Querido Justo: mis cartas siempre empiezan con esta palabra, “perdóname”. Perdóname que no haya ido a tu casa después que tú fuiste a la mía tan amablemente a despedirte. Y perdóname segunda vez por no haberte dado mis excusas en carta rápida al llegar aquí. Aunque tarde, ahora te las mando y muy cumplidas. No me acuerdo de tus señas en esa, y por no darle un segundo golpe a los jesuitas, no la mando a Santo Domingo. No quiero tampoco que tengas con ellos ni el ligero contacto de una carta dirigida a ti, que ellos no abrirán o por lo menos no debieran abrirla. Te pongo en el sobre unas señas personales para mayor confianza y por ser tu nombre conocido como periodista en toda esa región.

Lo de licenciado en Letras es un modesto homenaje que te quiero rendir. Supongo que en el curso próximo estarás en Madrid dispuesto a la lucha; pues lejos de haberse terminado, ahora puede decirse que comienza.  Yo soy un compañero tuyo que hace suyos tus triunfos y que viéndote pelear se conforta y arremete con furia. El cojón derecho contra el cojón izquierdo y ¡fuego! Yo confío en que nuestra generación, pletórica de nuevos ideales, fervorosa, valiente, está llamada a caminar deprisa y a llegar pronto arriba.

¿Leíste “Queralt hombre de mundo”? Espero que te habrá parecido a ratos colosal, inmensa. Es un arte completamente nuevo en España. Esa psicología íntima, esa observación fina, penetrante, no la han tenido desde hace siglos los novelistas españoles. Dime tu juicio sobre el libro.

Queralt, hombre de mundo (1905). Fernando de Antón del Olmet (hermano de Luis).

¿Cómo van tus tareas literarias? Yo colaboro ahora en “La Época”, y con el seudónimo “Valflor”, que es el que en “Queralt” tiene el cronista de salones, mando desde aquí crónicas alabanciosas, un poco aduladoras, sobre esta colonia de veraneantes inflados, cursis, imbéciles que aquí hay. Sin otra cosa te abraza tu amigo que desea verte pronto y charlar. LUIS de ANTON del OLMET. (Segovia) Calle del Barco nº. 6 San Idelfonso.     

Su hermana se casó con un maestro de escuela llamado José Linares Aliaga; al que acababan de nombrar maestro interino en la escuela de niños de Aspirillas (Elche).

El diario. Número 122 – 21 de agosto de 1905: Muy en breve contraerán los indisolubles lazos del matrimonio nuestro buen amigo D. José Linares Aliaga, con la distinguida y bella señorita Milagros García Soriano.

No he podido averiguar si Justo tuvo tiempo de asistir a la boda de Milagros. A mediados de septiembre, tras dos meses de estancia en Orihuela, Justo regresó a Madrid para continuar sus estudios. El siguiente objetivo era el doctorado.

El diario. Número 146 – 19 de septiembre de 1905: Ha salido para Madrid, donde piensa continuar sus estudios en el doctorado de Filosofía y Letras, nuestro querido amigo y distinguido compañero D. Justo García Soriano. Feliz viaje y un buen año.

Para ahorrar gastos se alojaría en el piso de su prima Eugenia, mencionada en anteriores entregas. Eugenia era modista de sombreros con amplios contactos entre la gente pudiente. Con el prestigio adquirido por Justo, podría buscarle alumnos a los que impartir clases particulares; actividad compatible con el periodismo. De todos estos proyectos hablaremos en la próxima entrega.

Justo con su madre y la prima Eugenia. AMO. LJGS.

Si no habían sido suficientes los elogios de Rafael desde Orihuela, su otro amigo, Antón del Olmet, le dedicó desde Madrid otro largo y laudatorio artículo que también transcribo entero.

El diario. Número 155 – 26 de septiembre de 1905: EL REGRESO DE GARCÍA SORIANO. García Soriano ha terminado su carrera. Sobre la mesa, al descuido, entre un cepillo y un quinqué, he visto los tres sobresalientes de su reválida. Me ha tendido los brazos con esa afable simpatía que él tiene para pocas personas y tras de resbalar nuestra conversación sobre algunas frivolidades, nos hemos puesto a hablar de arte. Nuestras entrevistas son siempre así. Yo llego, nos saludamos fraternalmente, tomamos asientos y habla él del tiempo, de la calle Alcalá, de la puerta del Sol y después hablo yo del teatro Eslava, de mis exámenes, de la lotería, de Montero Ríos. Es esta una conversación que languidece a cada instante, desmayada, tediosa.

Después de esto, secretos impulsos nos arrastran a hablar de arte, de literatura, de escritores, de libros. Y van sucediéndose las horas y nosotros seguimos barajando nombres, formulando conceptos, protestando de una cosa, alegrándonos de otra. Yo soy acaso el amigo más amigo que García Soriano tiene en Madrid. Yo le he seguido en sus andanzas primeras, cuando comenzaba a emprender el camino de la carrera literaria. En aquel tiempo le vi hablar de D. Manuel del Palacio, del señor Colorado, de la Revista Parlamentaría y Diplomática. Después he asistido a la transformación de sus ideas y lo he visto ir a clase; iba corriendo por la calle para llegar a tiempo, ladeado el sombrero, en la mano un cuaderno de apuntes, bajo el brazo un libro de griego, de latín, de árabe.

García Soriano tiene mucho talento y además tiene mucho talento. Me explicaré. Tiene mucho talento porque es un gran poeta y un gran cronista; tiene además mucho talento por que no escribe crónicas ni versos. Ha terminado su carrera con sobresalientes, conseguirá gratuito el título de Licenciado. Después estudiará como él sabe hacerlo: hará unas oposiciones y asegurará una vida holgada, burguesa. Y entonces es posible que García Soriano escriba versos y haga crónicas. Yo quiero hacer aquí la alabanza de este silencioso luchador de la vida, amigo mío muy querido y compañero.

García Soriano es pobre. Y sin embargo ha terminado una carrera y además de haberla terminado, ha conservado en todas las borrascas que ha sufrido su nombre sin arrastrar, su dignidad sin perder, sin vender su pluma. García Soriano tiene fama de orgulloso. Esta es la más alta virtud que le adorna. García Soriano tiene una pobreza altanera, hosca, adusta. Él no le pide nada a nadie, ni de nadie quiere más de lo que se le debe. Y cuando sale de su casa y marcha por la calle, como no tiene que avergonzarse, va erguido, enhiesta la cabeza, el paso firme, a nadie adula, a nadie reverencia por deporte, no tolera desprecios y cuando se los hacen, toma venganza.

Ahora García Soriano ha dejado su casita de la Carrera de San Jerónimo. Ha dejado allí un balconcito microscópico, alegre, desde el cual se veía pasar la muchedumbre hormigueante y el tropel de los tranvías, de los coches, de los automóviles. Se ha trasladado a la Plaza de Santa Ana. Antes ha estado en la calle del Prado, en la de Núñez Arce, en muchas más. Y desde un sitio u otro, siempre es el mismo. No busca, hay que buscarlo, estudia, labora con anhelo, envía de vez en cuando a su pueblo natal unas chispeantes croniquillas que solo sirven para desentumecer su cerebro y desenmohecer su pluma. Sin mirar hacia atrás sigue adelante.

García Soriano…. Yo diría que García Soriano llegará a esto, y a lo otro, que será Catedrático, publicista ilustre, hablista insigne, mil cosas más. Pasará el tiempo…… Luis de Antón del Olmet. Madrid. 

Apertura curso universitario. Nuevo mundo (Madrid). 5/10/1905, página 8.

El 1 de octubre, en el Paraninfo de la Universidad Central, uno de los salones más artísticos y espaciosos de Madrid, se celebró con gran solemnidad la apertura del curso escolar a la que asistió el Rey y todo el Gobierno. El flamante premio Nobel, Sr. Echegaray, leyó un magnífico discurso que fue ruidosamente aplaudido. Alfonso XIII, muy aclamado por los estudiantes, dio lectura a otro breve discurso con el que declaró abierto el curso escolar. Después, el propio monarca hizo entrega de los premios a los agraciados, quienes subieron al estrado a recogerlos entre grandes salvas de aplausos.

Por la Facultad de Filosofía y Letras, los elegidos en el grado de licenciado fueron D. Manuel García Blanco y D. Justo García Soriano. A pesar de las dificultades, de las privaciones, del trabajo añadido, lo había conseguido. En el otoño de 1905, un republicano declarado recibía de S. M. el rey Alfonso XIII el diploma que lo acreditaba como uno de los mejores alumnos de la Universidad Central de Madrid.

Apertura curso universitario. Nuevo mundo (Madrid). 5/10/1905, página 8.

“La correspondencia de España” y el «Heraldo de Madrid» publicaron la lista de premios extraordinarios de la Universidad Central. El rostro de Justo García Soriano aparecía en la primera plana de un diario de Madrid.

Alumnos premiados en la Universidad Central. 1905. Justo es el número 2.

Por supuesto “El Diario” se hizo eco en Orihuela; y también «El Liberal» de Murcia. Su padre no cabía de orgullo. Todos sus sacrificios habían merecido la pena.

El diario. Número 160 – 2 de octubre de 1905: Después de brillantes ejercicios de oposición, ha obtenido como premio extraordinario el título gratuito de Licenciado en Letras, nuestro queridísimo amigo y muy distinguido compañero D. Justo García Soriano. Nuevamente nos complacemos en enviarle al amigo Justo un fuerte abrazo de felicitación por triunfo tan señaladísimo y honroso y la enhorabuena más cumplida a sus ancianos y cariñosos padres.

El diario. Número 161 – 3 de octubre de 1905: POSTAL (Urgente). Enhorabuena. Entre sorbo y sorbo del bok de dorada y espumosa cerveza que tenía delante, departía con los amigos de la cotidiana e invariable tertulia, cuando hacia mí, vi que venía el anciano, ligero, casi corriendo a pesar del temblor que visiblemente se le notaba en sus piernas y la emoción que se retrataba en su semblante. En las manos traía un papel azulado. Al acercarse a la mesa dio un traspiés que me obligó a abandonar la silla con ligereza y sostenerle.

Sin darme cuenta, el papel azulado lo había dejado ya entre mis dedos sin pronunciar una palabra, es decir, quiso decir algo; pero no pudo, casi lloraba. Sabía yo que aquella impresión del anciano amigo no era del dolor producido por una mala nueva; esperaba una buena noticia y la noticia acababa de llegar rápida como el rayo. No leí el telegrama, le eché las manos por los hombros y le di la enhorabuena. Luego leí: Triunfo completo, ganado premió extraordinario correspondiente grado licenciatura. Matriculado doctorado. Justo.

Y el padre venía primero a mí, lleno de emoción a darme la noticia. Sabía que yo era un amigo verdadero de su hijo y quiso hacerme partícipe de su alegría. De más está, que yo traté de justificar el entusiasmo, la emoción del viejo. Es padre y además de esto es el hombre que ve recompensados con hartura el cariño y las privaciones que pueda haberle costado, dentro de su modestísimo vivir, el ver a su hijo (único varón de su prole) tocar la cima de sus aspiraciones después de honroso y brillante torneo, corona de mil brillantes combates con la escasez y con la inteligencia. No esperó mucho y después de recibir mil felicitaciones se alejó rápido siempre, con el palo bajo del brazo y el telegrama en la mano.

El hijo recibía en aquel momento la más estimada recompensa. Si hubiera estado aquí hubiera sido dichoso entre los dichosos. La figura de un anciano, de andar vacilante que se desliza ligero y valiente por una gran plaza, con un papel azulado en la temblona mano, casi gimiendo por la emoción, no la hubiera olvidado en el trascurso de su vida.

Yo, mal dibujante, saqué el lápiz y en esta postal procuré hacer con cuatro rasgos un estudio de la figura. Está borrosa, la cerveza ha hecho saltar el carbón en muchos sitios sustituyéndolo con una mancha gris, sin expresión, sin sombras, contornos ni perfiles. Lo único que verás, querido amigo, resaltando sobre la cartulina, escritas en correcta letra inglesa, será sin duda las palabras que dicen: Mi enhorabuena. Y es que si me reconozco mal dibujante, creo que no soy mal amanuense. Damián Cañas y Más.

El Liberal. Murcia.  Número 1160 – 5 de octubre de 1905: Orihuela. Nuestro estimado compañero D. Justo García Soriano ha ganado en la Universidad Central, tras brillantes ejercicios de oposición, el premio extraordinario de la licenciatura en Letras. Felicitamos a nuestro paisano por distinción tan honrosa y enviamos la enhorabuena más cumplida a su anciano padre D. Justo García Sánchez.

El diario. Número 174 – 18 de octubre de 1905: Hemos tenido el gusto de ver el diploma con que fue honrado nuestro distinguido compañero y estimado amigo D. Justo García Soriano en el acto de la inauguración de las tareas escolares en la Universidad central, como uno de los estudiantes que por su aplicación ganó el premio extraordinario concedido por el gobierno.

A finales de noviembre Justo contestó a los elogios escritos por sus dos grandes amigos. Y lo hizo a través de dos artículos. El primero fue para Rafael Rogel (entre otras cosas nos informa de los númerosos seudónimos que utilizaba) y el segundo para Luis de Antón.

Ambos comenzaban con un párrafo de la obra autobiográfica de Silvio Pellioco «Mis prisiones» publicada en 1832: «Ho io scritto queste Memorie per vanità di parlar di me? Bramo che ciò non sia”… «He escrito estas Memorias por vanidad de hablar de mí? Deseando que esto no sea» …

El diario. Número 208 – 28 de noviembre de 1905: SALDO. Hoy que todo se liquida, que todo se realiza (permítanme hacer alarde de este léxico mercantil), quiero y debo abrir también mi correspondiente saldo; porque estoy en descubierto, y ya comienzo a sentir escrúpulos de conciencia ¡Naturalmente! Y no de boticario. Y tengo la dicha de poseer dos excelentes  amigos, dos amigos leales y benévolos. (…) Los dos buenos amigos a que me refiero se llaman D. Rafael Rogel Rech y D. Luis de Antón del Olmet, a quienes todos conocéis, pues lucen frecuentemente su ingenio en estas mismas columnas; por lo tanto sería inútil que tratara de presentároslos.

Sin embargo, he dirigido esta ocasión para rendirles un tributo sincero y espontáneo de reconocimiento y amistad, y algo he de hablar de ellos. D. Rafael Rogel Rech, amigo mío muy querido y simpático director de este simpático Diario, que con tanto pulso y acierto dirige, es ya, como en otras, veterano en esta empresa, pues anterior y sucesivamente ha dirigido en esa ciudad “El Labrador”, “La Voz de la Comarca”, “La Comarca”.

El mismo ha dicho que su carrera consistía en “tres años incompletos de enseñanza elemental en la escuela” pero este es su mayor blasón. Tal vez una errónea desconfianza en su propio valer o una exagerada modestia le han llevado a suplantar su nombre auténtico con casi tantos pseudónimos como escritos han brotado de su pluma ubérrima y retozona; de aquí que sean infinitos como las estrellas de los cielos y las arenas de los mares, valga el manoseado símil.

Díganlo si no los de Quijote II de Leva, empleado en sus famosos «Chispazos»;  A de G y Amadís de Gaula en sus reseñas teatrales; Hipólito, como cronista; Faeliyo, como revistero taurino; El Doctor Belenes, como revistero gallístico; Ernesto Ruiz Gómez; X; Ese; El P. Ruborizado; K. Mola; K. Mito; Legor Cher; Mateo Carriles; Ricardo Peregón Salinas; Damián Cañas y Más; Pepito Tudó; Pepe Tonel; Rugiero y otros muchos que no recuerdo ahora y sería muy prolijo exponer; sin contar los innumerables artículos de fondo y de información que en inmenso acervo ha ido acumulando la cotidiana e incansable tarea periodística, todo lo cual demuestra lo ecléctico y enciclopédico de su espíritu.

Luis Antón del Olmet (Bilbao 1886- Madrid 1923). Abogado, político y periodista.

El diario. Número 209 – 30 de noviembre de 1905: SALDO. Y ahora pasemos a ocuparnos de este nuestro antiguo y fraternal compañero de colegio que se nomina D. Luis de Antón del Olmet, delineando con tímidos perfiles y en suave escorzo su silueta enérgica y rotunda. De Antón es muy joven, pues aún si le apunta el bozo; pero es alto, recio, sanguíneo, de complexión robusta, tira a albazano y siempre goza de perfecta salud. No os riáis, espíritus superficiales y melindrosos, porque al bosquejar un escritor comience a hablaros de su temperamento y de su salud: sabed que sin un cuerpo sano, bien organizado y pletórico y un estómago que digiera sin  dificultad, no es posible un entendimiento sólido ni una percepción recta y diáfana…

… Decíamos de Antón del Olmet que es robusto, goza de perfecta salud y, por ende, posee un cerebro perfectamente organizado. Además es un abogado en ciernes, pues está en vísperas de licenciarse en Derecho; aunque yo opino, no sé si con fundamento, que este excelente amigo siente más irresistible vocación y más afectuosas simpatías por las livianas sugestiones de la amena Literatura, que por los abstrusos y un poco enojosos problemas jurídicos y sociales. Yo conocí a de Antón, como creo haber insinuado, en el colegio, cuando estudiábamos la segunda enseñanza.

Era un muchachito, un fanciullo algo revoltoso y simpático. Entonces hizo una ardua, una noble acción por mí; y desde aquel momento comencé a quererle. Pero yo nunca ni llegué a sospechar siquiera que aquel niño inquieto y un poco desaplicado pudiera, andando el tiempo, contraer el vicio de escribir. Pasaron los meses, y después con alborozada satisfacción nos volvimos a encontrar aquí, en la Corte….

Calle de Alcalá a principios del siglo XX. Hauser y Menet. Memoria de Madrid.

Otro año más, Justo García Soriano pasó la Navidades en Madrid. Y desde allí firmó la última crónica de 1905, el día de nochebuena.

El diario. Número 229 – 28 de diciembre de 1905: Oso y Madroño. «El cónclave», «el Sanedrín o la mesa del café». El mesurado D. Tadeo está convidado a cenar esta noche casa de un diputado de la mayoría, que fue, antes del 68, pregonero del ayuntamiento de su pueblo y pinche de un figón; pero después la veleidosa Fortuna le llevo a ser cocinero del papá político de don Segismundo Moret; y tanto y tan bien supo complacer el paladar de este señor, aderezándole los calamares en tinta y las criadillas, para lo cual es una especialidad, que el papá-suegro lo tomó en tanta estima que dejó caer todo el peso de su influencia, sobre su yerno, hasta conseguir que en las últimas elecciones le sacaran diputado por el distrito de Valpringoso. Kandal. Madrid, 24 de Diciembre de 1905.

Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.