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Callejeando. 18B. Ángel / López Pozas.

La Calle del Ángel.

Calle de López Pozas en los dos sentidos. Años veinte y treinta del siglo XX.

La calle que actualmente se llama «de López Pozas» presenta dos tramos claramente diferenciados en anchura.

Gisbert dice sobre ella a principios del siglo XX:

Del Ángel. Es continuación de la Mayor y paralela como ésta a la de la Feria.

Hasta 1320 se denominó del Colegio del Temple por haber existido en la misma, una casa hospicio de la citada orden, mas tarde del Graner o del Granero cuando el expresado edificio fue convertido en depósito de granos eclesiásticos y el del Ángel lo tomó en 1731.

En el apartado «Santuarios y ermitas» cita una ermita dedicada a Nuestra Señora del Rosario y San Juan Bautista, en la calle del Ángel, junto a las antiguas casas consistoriales.

Y en el de «otros edificios para servicios eclesiásticos», el granero del Salvador, desamortizado en el siglo XIX.

Como todos los cronistas anteriores, sitúa el antecedente de estas dos instalaciones en un hospicio de la Orden del Temple con un oratorio bajo la advocación del arcángel San Miguel.

Expulsados los templarios en el siglo XIV, el oratorio se convirtió en ermita asociada a la iglesia parroquial del Salvador, bajo las advocaciones de Nuestra Señora del Rosario y San Juan Bautista.

A principios del siglo XVI, convertida la iglesia en colegiata, se habilitó un almacén para guardar el grano recaudado en los diezmos.

Calle de López Pozas. Colección Javier Sánchez Portas.

Al pasar a catedral, el edificio y la ermita fueron totalmente reformados por el primer obispo de Orihuela, Gregorio Gallo.

Tenemos un interesante documento sobre el edificio. Se trata de un dossier confeccionado en marzo de 1798 con el título «Amparo de posesión instado por Iltre. Cavildo Eclesiástico de esta Ciudad».

En él varios testigos declaran ante el escribano López de Pérez y el Alcalde Mayor Josef Caturla, por las obras practicadas con motivo de la gran riada ocurrida en el mes de octubre de 1797.

En dicha avenida las aguas anegaron el edificio, quebrantando la pared mediera con las casa de la Ciudad.

Se reedificó con mayor solidez y se levantó el piso de algunos graneros liberando la puerta de los establos que había sido tapiada para impedir la entrada del agua.

Estos testimonios nos permiten conocer un poco de este desaparecido establecimiento de dos plantas, situado entre las calles del Río y del Ángel, con las que lindaba de mediodía y Norte; a las que sacaba puertas.

A levante con las Casas Consistoriales y a poniente con una calleja desaparecida titulada del Carpio.

Un inciso: El callejón del Carpio, sin salida natural hacia la calle del Río como podéis comprobar en el plano, probablemente conectara con dicha calle a través de una vivienda.

Anotaciones sobre Fragmento plano de 1748, obra de Fray Antonio Villanueva. 

No he podido localizarlo en los padrones del XVIII; pero sí he encontrado, en la calle del Río, a Isidoro del Carpio en 1718; a Miguel del Carpio en 1750; y a los Herederos del Carpio en 1770.

Siguiendo con los testigos escogidos del vecindario, eran dos ancianos maestros alarifes y un arriero; y venían a coincidir en que el Cabildo Eclesiástico de esta ciudad había poseído y disfrutado de este Granero donde colocaba los granos pertenecientes a la masa común de los diezmos.

También declararon haber oído a sus mayores, y otros más ancianos, que dicha casa fue antes habitación de los caballeros Templarios; y que después fue del obispo de Cartagena cuando lo era también de esta ciudad, hasta la segregación y erección de mitra.

Uno de ellos había trabajado en el granero en otra ocasión; y recordaba que, formando un cimiento, encontró bajo tierra la obra de un lagar donde se hacía mosto y vino; y escuchó, de labios del sujeto que moraba por entonces en dicho granero, que la uva del diezmo se pisaba allí en lo antiguo.

Por último, otros dos maestros alarifes y «vehedores» tomaron medidas, resultando que el frontis del edificio por el mediodía, es decir por la calle del Río, era de ciento veinte y cinco palmos valencianos, algo más de 28 metros, con muros de seis palmos.

Tenía tres buques o puertas: la de la entrada a la cuadra, que era muy estrecha y había estado tapiada para impedir la entrada del agua en tiempo de avenidas.

La principal que daba acceso al patio, graneros y demás oficinas; y la última junto al albellón que cruzaba por debajo del ayuntamiento que daba entrada a una habitación baja que comunicaba con los graneros principales.

También mostraba diez ventanas en diferentes alturas, con diferentes medidas; unas con reja y otras sin ella.

Por la parte norte, es decir en la calle del Ángel, medía ciento ocho palmos valencianos, 25 metros aproximadamente, con amplia puerta y cuatro ventanas con rejas.

Por este motivo la calle se citó hasta el siglo XVII como de «lo Graner de la Seu» o sencillamente «del Graner».

A falta de pruebas que nos permitan verificar la presencia de la mítica orden medieval, podemos certificar los títulos «del Granero» y «del Ángel», añadiendo uno más, localizado entre los siglos XVI y XVII, «de los Barberos». No confundir con otra homónima, traviesa de la calle de San Juan.

Como podemos comprobar en el siguiente padrón del siglo XVII, «Lo Carrer dels Barbers» figuraba junto a la «Plaça Major».

Padrón de Sal y Muro de 1659. «Plaça Mayor y Carrer dels barbers». Archivo Municipal de Orihuela.

Pero quiero dejar claro que su nombre más popular, calle del Ángel, no se le otorgó como dice Gisbert en el año 1731. 

En el apartado «Piedad Privada» vuelve a citar esa fecha:

Calle del Ángel. El Pbro. D. Ignacio Vigo, de Orihuela pagó en 1731 un cuadro del Santo Ángel de la Guardia, que desde dicho año ha dado nombre a la calle.

Esta afirmación es errónea. Montesinos, en su libro segundo, primera parte, nos brinda unos breves datos biográficos de «El Ve. Siervo de Dios D. Ignacio Vigo, Sacerdote exemplarísimo».

Y afirma que legó trece lienzos con marco dorado que representaban al Salvador y sus doce apóstoles, obra «del delicado pincel del célebre pintor, D. Marco Valero» para la iglesia de Ntra. Sra. de Monserrate.

Asegura que falleció el 8 de septiembre de 1766, a los 73 años de edad; y que fue sepultado con sus mayores en la capilla de San Pedro y San Pablo de la iglesia de Santa Justa.

Representación de Ignacio Vigo en el tomo cuarto del «Compendio Histórico Oriolano» de Joseph Montesinos.

Vuelve a mencionar a don Ignacio Manuel en el tomo cuarto, acompañando la mini biografía con uno de sus dibujitos. Pero en ningún momento menciona el cuadro del Santo Ángel.

Por otro lado, en los padrones de principios del siglo XVIII, cuando don Ignacio era todavía un adolescente, ya aparece la calle del Ángel.

Contribución Equivalente 1716, 1717, 1718 y 1719. Archivo Municipal de Orihuela.

O don Ernesto equivocó la fecha, o don Ignacio rehabilitó o sustituyó un ángel anterior al adquirir la casa.

Tengo otra hipótesis: sabemos que, en el siglo XVIII, el gremio de roperos tenía como imagen tutelar a un San Miguel Arcángel (como el oratorio de los templarios) depositado en la ermita del Rosario o del Granero.

¿Se referían a la imagen del arcángel? No lo sé.

Lo cierto es que una imagen del «Santo Ángel», a mediados del siglo XIX, provocó también la titulación del callejón de «la Guardia», como veremos al final de este mismo capítulo.

En cuanto al edificio del Granero, desamortizado en el siglo XIX, tenemos noticias de él a finales de dicha centuria, cuando albergó el «Café Europeo», un local de tertulia con salón para espectáculos.

Regentado por Juan Rogel, alias «Juanete», alternaba conciertos, funciones de cante flamenco, bailes de máscaras, riñas de gallos, espectáculos de ilusionismo e hipnosis.

En el verano de 1887, daba cuenta de su nuevo mobiliario:

El Diario de Orihuela. 2 de julio 1887: Ayer tuvimos el gusto de visitar el acreditado y espacioso café Europeo en el cual admiramos las importantes mejoras que incesantemente está introduciendo en dicho establecimiento, su dueño nuestro apreciable amigo el Sr. Rogel.

Las reformas últimamente introducidas consisten en el reemplazo de los antiguos taburetes por una magnifica sillería de la más moderna confección y unos elegantes y cómodos divanes que dan gran tono al decorado del local.

Debió ser enorme. Si os apetece saber más sobre él, pichad sobre el cartel publicitario para acceder a un artículo monográfico.

La comarca. 5 de octubre 1903. Enlace a artículo.

Su última campaña publicitaria fue en el verano de 1905, anunciando su oferta de helados.

Un año después el edificio sufrió obras de reforma y fue decorado al estilo modernista por el joven artista Enrique Luis Cárceles, quien pintó los frescos, murales y decorados del establecimiento en septiembre 1906, poco antes de aparecer en prensa la noticia de su venta al Banco de Cartagena.

El Diario. 24 de octubre 1906: En el edificio que ocupó el antiguo Café Europeo, han comenzado los trabajos preliminares para la instalación de la sucursal del Banco de Cartagena que va a establecerse en esta plaza.

El Diario, 1 de febrero 1907: El Banco de Cartagena en Orihuela. El comercio y la industria de Orihuela están de enhorabuena. Desde hoy cuentan con un medio más que les facilite su desenvolvimiento. A las antiguas y acreditadísimas casas de banca que ya existían, hay que agregar la Sucursal del Banco de Cartagena en esta ciudad.

Dicho importante establecimiento de crédito ha inaugurado aquí, con esta fecha, sus operaciones. ¡Saludemos la nueva mejora!

Banco de Cartagena. Colección Javier Sánchez Portas.

Volviendo a la calle, su nombre actual data del verano de 1918, cuando el Consistorio telegrafió al ilustre oriolano Pío López Pozas para felicitarle por haber alcanzado el generalato.

Y decidieron poner su nombre a una calle.

No pudiendo ser la que nació porque la calle de la Feria había sido dedicada recientemente al Doctor Sarget, pensaron en esta, cuyo nombre no tenía sentido tras haber desaparecido el ángel que la titulaba.

El conquistador. 13 de julio 1918: El próximo miércoles, aniversario de nuestra gloriosa reconquista, tendrá lugar la fiesta civico-religiosa propia de tan patriótica fecha.

En dicho día tendrá lugar el acto de rotulación de las Calles de la Feria, Colegio y Ángel que han de perpetuar los nombres y la memoria de los ilustres oriolanos D. José Mª Sarget, D. Adolfo Clavarana y del Excmo. Sr. D. Pío López Pozas ascendido recientemente a General.

Si os apetece saber quien fue el General López Pozas, os dejo un enlace a su biografía pinchando sobre su retrato.

El General López Pozas y su calle. Colección Inma Saavedra Barranco. Enlace a biografía.

Durante la II República se varió por dos veces su nombre; en 1931 y 1936, ostentando el del socialista francés Jean Jaurés, españolizado como «calle de Juan Jaurés».

En abril de 1939, terminada la contienda, los vencedores le devolvieron el título que permanece al día de hoy: «Calle López Pozas».

En el solar que actualmente ocupa el edificio núm. 1 estuvo desde 1375 «la Sala» o Casa Consistorial, de la que ya comenzamos a hablar en la calle del Río.

Dejamos su historia en 1837, cuando habían trascurrido tres años de su demolición y el maestro Sánchez proyectaba un nuevo ayuntamiento en el mismo emplazamiento.

La ciudad no pudo sufragar la nueva construcción y en 1843 vendió el terreno a Luís Abadía, que levantó un edificio de viviendas de alquiler.  

Sus lindes, extraídos del protocolo notarial, eran: a Levante Calle subida al puente; a Poniente Granero que fue del Cabildo Eclesiástico, hoy de la nación; Mediodía Calle del Río; Norte Calle del Ángel.

Fotografía desde la Calle del Ángel. Al fondo, la Mayor. Colección Javier Sánchez Portas.

En 1848, Abadía había muerto. Y su viuda, Josefa Larranzi, se vio obligada a vender parte del mismo.

Acabó cediéndolo completo ante el notario Ramón Roca para pagar a sus múltiples acreedores.

Francisco Regidor, maestro de obras de la ciudad, valoró el edificio en 65.000 reales y en ese mismo año, se fundaba en sus bajos el llamado «Círculo Orcelitano», precursor y germen del actual «Casino Orcelitano».

Su breve estancia quedó inmortalizada en el plano de Coello, confeccionado a mediados del XIX.

La última y moderna edificación conserva en el zaguán una pequeña joya. Si alguien os abre la puerta (manda narices) podréis contemplar una de las representaciones más antiguas de nuestro oriol.

En 1598 se estaba obrando la puerta de San Agustín; y el maestro Pierres fabricó un escudo de armas en piedra jabalina.

Tenemos la siguiente nota de «Orihuela Imaginada. La Ciudad en los Siglos XVI y XVII».

Dos años antes de terminarse el Quinientos se hizo una reforma considerable en la Puerta de San Agustín.

Trabajaron en ella los maestros Juan Pascual, Florejant, Jerónimo Martínez y el «mestre Pierres, architestor -hizo- les armes de la ciutat en pedra javalina p[era] lo portal que obra la ciutat en lo mur p[er] han se hix a Sent Sebastia». (AMO, Lib. D-650, s/f., mayo de 1598).

Escudo de Oriola 1598.

El trabajo de Ojeda Nieto nos permite documentar este escudo y un San Roque, que veremos en el claustro de la Catedral; ambos pertenecieron a la citada puerta de San Agustín, también llamada de San Sebastián.

Justo enfrente encontramos el precioso edificio Villaescusa, cuya licencia de obras solicitó Juan Villaescusa Ballester el 21 de mayo de 1914.

Calle de López Pozas. Colección Ajomalba.

Juan Villaescusa fue un destacado personaje de la derecha oriolana.

En el verano de 1929 se inauguró en los bajos de su edificio una sucursal del Banco Central.

Actualidad. 15 de agosto 1929: La nueva Sucursal. Esta tarde ha tenido lugar el acto de la bendición e inauguración oficial de la sucursal que el Banco Central ha establecido en Orihuela. La importante entidad bancada se ha domiciliado en el edificio que D. Juan Villaescusa posee en la calle del General López Pozas, en el local en que tenía instalado su comercio D. Rafael Martínez Arenas.

Bendijo el local el futuro obispo de León D. Luís Almarcha.

Las oficinas del nuevo establecimiento de crédito se han montado con verdadera suntuosidad y buen gusto. Bendijo el local el Vicario General D. Luis Almarcha, quien acto seguido pronunció breves y sinceras palabras de salutación para la nueva entidad.

Durante la Dictadura de Primo de Rivera fue miembro de la Unión Patriótica de Orihuela, formada por cuarenta notables per­sonajes de la sociedad local.

Y candidato monárquico en las elecciones municipales de 1931.

Líder de la Comunión Tradicionalista y de su Círculo en la vecina Plaza Caturla, durante la II República se le unió Ángel García Rogel.

Al estallar la guerra ambos fueron confinados en Jesús María. Recluidos en el penal de San Miguel, lideraron a los presos. Terminada la contienda fue teniente de alcalde en la Comisión Gestora franquista.

Edificio Villaescusa en la actualidad. Francisco Luis Galiano Moreno.

En mi juventud, esos bajos albergaron un conocido establecimiento comercial llamado «Galerías Colón».

Fotografía Ajomalba.

Entre la casa de Villaescusa y la entrada trasera a la de Matías Sorzano hay una callejuela que no me aparece en ningún listado. 

José María Penalva la citó como «callejón de Ocaña», durante el siglo XVIII.

En marzo de 1861 se la consideraba sin nombre; y la varias veces citada Comisión para el arreglo del nomenclátor la bautizó oficialmente.

La calle que conduce desde la del Ángel a la de la Feria, puede llamarse Calle de la Guardia, la continuación de la invocación del titular de aquella Calle. 3ª Clase.

A la calle sin nombre que desde la feria atraviesa a la del ángel se le denomine calle de la guardia por existir una efigie de este Sto. Ángel en el ángulo de las dos calles.

Su recomendación se cumplió; pero al desaparecer el «Santo Ángel» y cambiar el nombre de su calle, «de la Guardia» perdió su sentido.

Ahora se ha simplificado a «Calle Guardia».

Calle de López Pozas, esquina con calle Guardia. Archivos de Rafael Almira y de Mariano Pedrera.

En 1820 la citada casa de Ignacio Vigo, cuya fachada mostraba dicho ángel, era propiedad de Matías Sorzano; de quien hablaremos en la próxima entrega.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Es parte de un artículo publicado en 2006, corregido y ampliado en 2023.

Callejeando. 18A. Plaza Fruta / Almudí.

Plaza Antonio Balaguer y calle de Santa Justa en la actualidad. Francisco Luis Galiano Moreno.

La Plaza Mayor o de la Fruta.

Anotaciones sobre fragmento plano de 1748, obra de Fray Antonio Villanueva. 

Retomamos nuestro recorrido virtual donde lo dejamos en la entrega anterior; comenzando con lo poco que dijo Gisbert de la plaza que llamó de Santa Justa, en su «Historia de Orihuela».

De Santa Justa: Vulgarmente de la Fruta o de la Verdura.

En la antigüedad fue la principal de la población y lo demuestra el recuerdo de que se llamó del Común o Mayor.

Oriola nunca tuvo una plaza mayor al uso; más bien un conjunto de plazuelas adaptadas a un espacio irregular, repleto de edificios públicos, entre la peña y el río.

Una plaza poco atractiva y no apta para manifestaciones o celebraciones multitudinarias: alardes ecuestres, corridas de toros, formación de batallones, etc..

El término «plaza mayor» quedó definido claramente en la edad moderna española como el lugar de la población que alojaba la casa consistorial y contaba con espacio suficiente para celebrar el mercado y otras actividades municipales.

La de Orihuela no cumplió esos parámetros hasta el siglo XIX, cuando se trasladó el Ayuntamiento a la Plaza Nueva.

A diferencia de esas «nuevas plazas», creadas entre los siglos XVI y XIX, la nuestra quedó subordinada al escaso terreno intramuros y a la morfología del urbanismo heredado de los musulmanes.

Es por eso que, durante siglos, utilizaron la plaza del Puente para los actos municipales necesitados de espacio.

Y al abrirse la Plaza Nueva en el siglo XVII, la antaño plaza Mayor fue perdiendo importancia hasta quedar en plaza de la Fruta o de la Verdura.

Plaza Antonio Balaguer y calle de Santa Justa en la actualidad. José María Pérez Basanta.

José Ojeda Nieto la describe así en su obra «Orihuela Imaginada. La Ciudad en los Siglos XVI y XVII».

Si hay un lugar donde las relaciones de convivencia encuentran el marco idóneo, éste es sin duda la Plaza Mayor.

Y, sin embargo, parece inapropiado, desde el plano urbanístico, designar con este nombre a la de Orihuela, pues carece de un espacio amplio, enmarcado por edificios que la deslinden con total diafanidad.

La Plaza Mayor de Orihuela, durante la época foral, parece más una agrupación de dos o tres plazuelas alrededor de la iglesia de Santa Justa y Rufina.

Es, probablemente, una rémora del antiguo zoco musulmán.

Y aunque a lo largo de los siglos XVI y XVII se ampliará, alejando carnicerías y pescaderías hacia los extremos y aun procurando mantenerla en buen estado, será imposible darle el empaque de las plazas renacentistas y barrocas que, por la misma época, otras ciudades y villas levantaron…

En algunos padrones de mediados del siglo XVII todavía la nombraban como «Plaça o Plasa Major».

Aunque ya empezaba a figurar como de Santa Justa; o simplemente como «La Plaça».

Patro dels vehins de la Ciutat de Oriola. 1651 y 1656. Sal y Muro 1654 y 1659. Archivo Municipal de Orihuela.

A principios del siglo XVIII, ya desaparecido el término «Plaza Mayor», se alternó el de «Plaza de Santa Justa» con el de «Plaza de la Fruta» en los primeros repartos del equivalente, impuesto instituido por Felipe V en 1715 para el Reino de Valencia.

«Plaza de Santa Justa. Plaza de la Fruta. Equivalentes 1715-1719. Archivo Municipal de Orihuela.

Y acabó por imponerse el de «Plaza de la Fruta», utilizado en dichos repartos durante los siglos XVIII y XIX.

Fotografía Ajomalba.

Voy a transcribir la descripción que de ella hace Montesinos a finales del XVIII, llamándola «Plaza Común de Víveres».

Tiene Orihuela una grande y hermosa plaza del común, en la que se vende todo género de cosas apetecibles al más delicado gusto.

Esta se divide en tres estancias; la mayor sirve para la principal Carnicería, en la que hay un mediano aposento decente para los Regidores, Personero y Diputados, quienes asisten por semanas al repeso de las carnes; y pescado quando les parece conveniente.

La nueva disposición de este aposento y demás piezas de la Carnicería, pórticos, fachadas, escudo de armas y arcos de piedra labrada; que para la mayor fortaleza de la obra, y colocar en ellos la tablas, en que se venden las carnes; y nuevas rejas de hierro en las paredes exteriores de esta Carnicería; se debe al zelo y vigilancia de los Magníficos Sres. Gobernadores D. Felipe Caballero de Varros y D. Pedro Bonafede.

La «plaza de la fruta» en los años treinta del siglo XX. Colección Javier Sánchez Portas.

En esta Carnicería hay quatro tablas, en las que se vende todo el año carnero y en ciertos meses obeja y macho; a parte hay tablas de toro, baca, ternera y cabrito.

En el recinto de la principal Carnicería (aunque en las otras se executa y hace, no con tanta abundancia) se venden las hortalizas, tocino, chorizo, aves, huevos y pescado fresco del Río Segura, con ranas de sus aguas.

La segunda mansión de esta plaza, se compone de quatro casas porchadas, llamadas del Pescado, propias de la Muy Ilte. Ciudad en las que se vende el pescado fresco, que se trae del mar distante de Orihuela 5 leguas largas.

Así mismo venden en ellas lo mas del año, las carnes de serdo, y sus aderezos, como son perniles, salchichas, morcillas, mantecas y el tocino salado de Castilla.

La tercera mansión se compone de lo restante de la plaza, hay en ella las tiendas de queso, las que abastecen a la ciudad de todo género de pescado salado, como son sardinas, arenques, atún, abadejo, manteca de baca, quesos y todo género de comestibles, como arroz, vino, azeyte, leña, etc.

Ay en ella continuamente seis tablas de pan común y tres de pan blanco, muy especial y sabroso para el chocolate y la sopa, comúnmente llamado francés y de tahona.

La «plaza de la fruta». Archivo Rafael Almira.

En la prensa del último tercio del siglo XIX y el primero del XX, se alternan «Plaza de la fruta» y «Plaza de la verdura», como podemos comprobar en los siguientes recortes de prensa.

El Oriolano. 18 de abril 1885: ¿Qué ocurrió ayer mañana entre un comprador y un vendedor de carne en la plaza de la fruta? ¿Saben ustedes si el primero pidió una cuarta de dicho artículo y halló que le faltaban dos onzas?

¿Han podido ustedes averiguar si el comprador consiguió al fin encontrar a Regidor alguno o representante de la autoridad para participarle el fraude? ¿No saben ustedes nada?… ¿Y usted, Sr. Alcalde?…

La crónica. 24 de junio 1886: Hay una casilla en la plaza de la verdura, junto a los muros del templo de Santa Justa, que ha debido desaparecer ya de aquel sitio hace mucho tiempo, pues aparte de que su situación no obedece según parece a concesión ninguna particular, se halla cerrada por acuerdo de la autoridad local y se ha construido detrás, sirviendo de pared el muro de dicho templo, una barraca o cosa así que produce un aspecto feo y sucio, siendo al propio tiempo un foco de inmundicias según se ve por fuera.

La crónica. 28 de octubre 1886: El establecimiento de abacería de Juan Lidón se ha trasladado de donde se hallaba establecido al núm. 7 de la Plaza de la Fruta, donde ofrece a sus numerosos parroquianos el mejor salchichón de Vich, queso de bola, el rico huevo de atún, olivas sevillanas y otros artículos.

La «plaza de la fruta». Archivo Rafael Almira.

En octubre de 1886 la corporación presidida por Ballesteros Villanueva se congratulaba por haber terminado el plazo fijado con el contratista de los «tambalaches».

El diario de Orihuela. 29 de octubre 1886: AYUNTAMIENTO. Sesión de ayer 28 de octubre. El Presidente dio cuenta a la corporación de haber terminado en el mes actual el término de veinte años fijado con el contratista de los tambalaches de la Plaza de la Fruta, y que por tanto, estos pasaban a ser propiedad del municipio, quien en adelante se encargará del cobro de los puestos.

Se trató también ayer de hacer desaparecer por razones de ornato público, la casilla existente en la plaza de la Fruta junto al templo de Santa Justa, nombrándose para conseguir tal objeto una comisión compuesta por los señores Giménez, Calvet y Costa.

Pasaban a ser propiedad del municipio; y la comisión nombrada para inspeccionarlos dictaminó su evidente deterioro, proponiendo exigir responsabilidades a dicho contratista.

Ese mismo año se habló de trasladar la Plaza de Abastos, «estrecha, fea e insalubre», a la plaza del Carmen.

Tres años después seguía en el mismo sitio y comenzaron a reparar los «tambalaches»; pero sin mucha prisa.

El diario de Orihuela. 18 de octubre 1889: Con arreglo a lo dispuesto por la Alcaldía sobre los tambalaches de la plaza de la Verdura que habrán de repararse en sus desperfectos uno cada mes; en el presente se ha recompuesto el segundo y actualmente se está pintando.

El diario de Orihuela. 5 de abril 1890: En el establecimiento de D. Eduardo Martínez, situado en la plaza de la Verdura, se han recibido los géneros siguientes: Salchichón legítimo de Vich, chorizos de Candelario, longaniza extremeña y una gran remesa de aranques superiores con huevos, queso de bola en bejiga, id. legítimo de Mallorca, conservas de pimientos y tomate y atún en escabeche.

También se ha recibido en dicho establecimiento una gran remesa de chocolates desde 3 a 6 reales libra.

La «plaza de la fruta». Archivo Rafael Almira.

En la última década del siglo XIX la corporación seguía buscando una ubicación para la plaza.

El Independiente. 27 de octubre 1892: Hoy efectivamente, la actual plaza de Abastos, sobre encontrarse (sic) en pésimas condiciones, resulta pequeña para las necesidades de la ciudad, puesto que no cabiendo en su perímetro todos los vendedores que a ella concurren hay que convertir en plaza la calle del Río y muchas veces hasta la plaza de Rafal.

Resulta pues conveniente en principio la construcción de una nueva plaza de Abastos, ya que no es posible el ensanche de la actual.

Barajaron para ello dos posibles emplazamientos: la ya citada plaza del Carmen y la de la Trinidad; pero no llegó a cuajar ninguna de las dos propuestas.

El independiente. 25 de marzo 1894: Establecimiento de Cayetano Lafuente. Se ha recibido un gran surtido, a precios reducidos en salchichón de Vich, jamón, queso de bola, gruller, de plato, chorizos, garbanzos de Castilla, alfarnates, masaganes, arroz, judías, latas de tomate, pimientos, atún en escabeche, mero, bonito, calamares con su tinta y otras conservas; azúcares de todas clases, aceitunas sevillanas, aceite sin gusto, coñac y aguardiente. ¡A COMPRAR! PLAZA DE LA FRUTA 2 Y ANGEL 16.

La «plaza de la fruta». Establecimiento de Luis Guerrero, situado donde hoy está  el edificio PROP.  Archivo Matías Linares Cebrián. Coloreada por J. A. Campos.

Unión republicana. 10 de junio 1903: Sección de anuncios. Saladuras, salchichería y conservas, Eduardo Martínez, conocido por el «Reluciente». Plaza de la Fruta y calle del Ángel.

La Huerta. 24 de julio 1908: Huevo de atún. En el acreditado establecimiento de salazones de Francisco Santiago, plaza de la Fruta, se vende huevo de atún extra a cinco pesetas kilo. FRANCISCO SANTIAGO GRACIA. Plaza de la Fruta. ORIHUELA.

La siguiente nota de prensa nos da una idea del estado de la plaza a principios del siglo XX.

El Eco de Orihuela. 11 de julio 1912: Hemos discutido mucho la orden del alcalde, mandando derribar las destartaladas casetas que constituían nuestra artística plaza de Abastos, y todos hemos convenido en que la orden, en el fondo, era plausible.

Más como el Sr. Ferrer tiene el prurito de hacer las cosas mal; y aun cuando por carambola obre bien, ya se encarga él de malograrlo.

Resulta que aquéllas sucias casetas libraban del sol y de la lluvia a los vendedores y hoy reciben esta y aquél, sin que nadie se ocupe de impedirlo.

Los vendedores, con cuatro cañas y unos sacos, han armado unos tinglados en la Plaza, con el objeto de no recibir las abrasadoras caricias de Febo.

Y es una delicia pasar por la plaza de la Fruta; nos sentimos transportados a … La Mata y perdone esta villa, el modo de señalar…

Sr. Ferrer: con los cuartos que produjo el derribo de dichas casetas, pudo V. S. haber construido unos sombrajes decentes. Así no se daría el espectáculo dicho, que sirve de chacota a todo el mundo…

En la actualidad, ya sin casetas, sin cambalaches, sin tiendas de comestibles ni salazones, la plaza ostenta el nombre de Antonio Balaguer.

Plaza Antonio Balaguer. José M. Pérez Basanta.

Recuerda a Antonio Balaguer Ruiz (1886-1946), abogado y banquero que presidió el Ayuntamiento de Orihuela en los años 1918, 1922 y 1930; y que fue diputado provincial en 1923.

Plaza y retrato de Antonio Balaguer Ruiz. Archivo Rafael Almira.

Almudí o Pósito.

Archivo Rafael Almira.

Antes de abandonar la plaza tenemos que hablar del almudí o pósito; otro establecimiento público destinado a almacenar el trigo, instalado en la plaza en 1530, tras la venta del antiguo edificio situado en la calle la Feria.

Montesinos obvia este traslado, llevándolo directamente de la Feria a la Plaza Nueva en 1492.

… La Fábrica del Pósito General de granos es antigua; primeramente se construyó en el año de 1407 en la Calle de la Feria; y por ser aquel sitio incómodo y muy estrecho, en el año de 1492 por Orden de los Sres. Reyes Catholicos D. Fernando II y Dª. Isabel, se trasladó al sitio que al presente goza, que es espacioso y de grande hechura; aunque su obra fue sólida, se hubo de renovar casi toda ella en el de 1757…

Pero tenemos a José Ojeda; recurro de nuevo a su su obra «Orihuela Imaginada. La Ciudad en los Siglos XVI y XVII» para documentar su paso por la que todavía era «Plaza Mayor».

El almudí y la lonja serían los paradigmas de las construcciones representativas de los negocios. Situados en la Plaza, próximos incluso a la iglesia de Santas Justa y Rufina, se hallan en el cogollo, en el centro neurálgico de la vida social.

El almodí se instaló en la Plaza en 1530, tras vender el antiguo edificio de la calle La Feria que estaba situado frente a la catedral, en la esquina con la calle dicha y un carrero «q[ue] puja a la penya del castell».

A principios del XVII pasó al Arrabal Mayor; concretamente a lo que sería la Plaza Nueva.

En 1607, impulsado quizá por la desastrosa situación alimenticia vivida por la ciudad en el interludio del cambio de siglo, el Consell terminó de edificar un pósito en el arrabal Mayor, para almacenar el trigo con el que hacer frente a los años críticos.

Las razones habían sido expuestas al Consell por Blas Pérez el 14 de julio de 1605. Se eligió como lugar «lo Rabal prop lo pes de la farina», antigua casa que la ciudad había comprado en 1567 para «fer lo pes», a la bajada del puente, entre las calles San Agustín y María de Pau.

Colindante con ella, se adquirieron unas casas que fueron acondicionadas para «posar lo forme[n]t del dit posit e cambra».

El añejo edificio del pósito se convirtió en Casa Consistorial en el siglo XIX.

Hablaremos de esto y transcribiré la descripción de Montesinos cuando, dentro del arrabal de San Agustín, lleguemos a la Plaza Nueva.

Biografías: Pío López Pozas

Pío López Pozas

Pío López Pozas

Nacido en la calle de la Feria de Orihuela, hoy Doctor Sarget, el día 7 de abril de 1871. 

Era hijo de José López Gónzalez, capitán de Infantería retirado, natural de Lorca. Y de Dolores Pozas y Fernández de Luna, nacida en las Islas Filipinas.

Bautizado en la Catedral de Orihuela con los nombres: Pío, Ramón, Carlos,  José y Mariano de la Soledad.

Casado con Salud Creus Mussio y padres de dos hijos y una hija.

Tras pasar seis años en el Seminario,  decidió cambiar el rumbo de su vida ingresando en la Academia de Infantería el 30 de agosto de 1888. 

Archivo General Militar de Segovia. Mi agradecimiento a José Luis Isabel.

Salió como alférez cuatro años más tarde. En 1893 embarcó rumbo a Filipinas con el grado de teniente.

Ascendió a capitán por méritos de guerra y obtuvo la Cruz Laureada de San Fernando por heridas en la batalla de Mindanao.

También por méritos de guerra ascendió a comandante en Cuba.

Pío López Pozas

En 1908 llegó a teniente coronel por antigüedad sirviendo en Melilla, Ceuta y Tetuán.

Nuevamente herido de gravedad en Laucién, recibió la Real y Militar Orden de San Hermenegildo y la graduación de coronel.

Destinado al Regimiento de Infantería Real número 1, fue promovido a general de brigada en 1918.

En julio de ese mismo año, el Consistorio oriolano, orgulloso de sus logros, le telegrafió felicitándole por haber alcanzado el generalato y decidió poner su nombre a la Calle del Ángel.

Calle de López Pozas.

General de división, gobernador militar de Segovia, Tenerife, Coruña, y Madrid; medalla al sufrimiento por la patria en 1925, teniente general y capitán general de la VI Región Militar, comandante general del Real Cuerpo de Guardia de Alabarderos y jefe de la Casa Militar de S.M. Alfonso XIII en 1930.

Durante la II República ostentó el grado de teniente general en activo y sin destino. No tenía la edad reglamentaria para pasar a la reserva.

El 18 de julio de 1936 era todavía uno de los tres tenientes generales del Ejército, el primero en el escalafón. Seguía en situación de disponible pero sin destino.  

El 16 de agosto de 1936 fue apartado del Ejército de la República.

Apresado y encarcelado en la cárcel de San Antón (Madrid), el 7 de noviembre de 1936 fue fusilado en la saca de presos de Paracuellos del Jarama, junto a su yerno, el capitán de Artillería Enrique Rodríguez Almeida.

Su hermano José fue general de brigada de Ingenieros.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

De Rocas y Pizanas

Colección Javier Sánchez Portas.

De Rocas y Pizanas.

El Palacio de Tudemir, hoy convertido en hotel monumento, es un claro ejemplo de palacio nobiliario oriolano del siglo XVIII con su planta baja destinada a caballerizas y acceso de carruajes, la planta noble o principal y las falsas.

Según se cita en la concordia firmada ante el escribano J. Ramón de Rufete en el año 1747, Luís Roca de Togores y Moncada señor de Benejúzar comenzó a edificar una casa principal, en el sitio que estaban emplazadas unas casas pertenecientes a su mayorazgo.

Archivo Histórico de Orihuela.

Estas quedaban extramuros, junto a una de las antiguas puertas de la ciudad y fronterizas con las del mayorazgo de Gerónimo Pizana y Ruiz, posada incluida.

Con el propósito de hermosear el frontis y dar línea recta al edificio, Luis Roca pidió licencia al Ayuntamiento y comenzó los cimientos de la fachada.

Pero Pizana «salió en justicia poniendo denunciación de nueva obra», alegando que perjudicaba a sus casas.

Colección Javier Sánchez Portas.

Para evitar «costosos litigios, inquietudes y enemistades más dignas de reparo entre personas ilustres de tan cercano parentesco», firmaron una concordia ante el escribano Juan Ramón de Rufete.

En ella, Jerónimo aceptó retirar la demanda; permitiendo continuar la obra «sin embarazo alguno».

A cambio, Don Luis demolió una pequeña casa de su propiedad sita al costado de levante de las de Pizana, quedando el solar a beneficio de ambas partes.

Cúpulas de los dos palacios en el siglo XIX. Colección Javier Sánchez Portas.

Además, Gerónimo Pizana se comprometió de por vida a no elevar obra alguna por encima de la alzada que entonces tenía,  a fin de no impedir las vistas de la nueva y preciosa casa, conocida sucesivamente como palacio del señor de Benejúzar, de los condes de Luna, de los duques de Béjar o de la condesa de Oliva, títulos que fueron ostentando sus propietarios.

Perdida su primigenia función aristocrática, a partir del siglo XX el edificio albergó en sus accesorias diferentes establecimientos, como la imprenta Zerón o el comercio «el Globo». También el Instituto Nacional de Previsión y la Comisaría de Policía.

Colección Javier Sánchez Portas.
Comisaría de Policía.

Su último y definitivo nombre, Palacio de Teodomiro, se lo otorgó el Patronato Artístico cuando lo arrendó al acabar la Guerra Civil, adaptándolo para la instalación de un museo, la Biblioteca Pública Fernando de Loazes y el Archivo Histórico. 

Fue desalojado en 1992 y la biblioteca se trasladó al Palacio de Pinohermoso.

Biblioteca Pública y Archivo Histórico.

Tras una compleja y costosa rehabilitación, se le anexionó un edificio de nueva planta construido en el solar de otro palacio, convirtiéndose en el Hotel Palacio de Tudemir, el primero catalogado como hotel-monumento por la administración turística de la Comunidad Valenciana.

Palacio de Tudmir justo antes de la reforma. Ismael Pastor arquitectura
Hotel Palacio de Tudmir. Ismael Pastor arquitectura.
Hotel Palacio de Tudmir. Ismael Pastor arquitectura.
Hotel Palacio de Tudmir. Francisco Luis Galiano.

Como he dicho, la acera izquierda frente al palacio pertenecía al mayorazgo de los Pizana, propietarios también de la antigua y famosa posada que llevaba su nombre.

A comienzos del siglo XIX, dicho mayorazgo estaba en manos del oriolano Gerónimo Pizana y Muñoz, Coronel de los Ejércitos Nacionales fallecido en 1820.

Gerónimo Pizana y Muñoz.

Le sucedió en el vínculo Luis Manuel Pizana Ramírez, vecino de Madrid, heredando entre otras propiedades, la añeja posada y las casas números 2, 4 y 6 de la calle de los Hostales.

En diciembre de 1840, compró a un cura de Lorca dos casas anexas a las suyas. El religioso actuaba como albacea testamentario de Francisca J. Molina Muro, viuda de Gerónimo García de Espejo, antes Pizana y Avellán.

La primera casa esquinaba con el callejón y la segunda, muy descuidada estaba dentro del mismo.

Así pues, a mediados de siglo, la manzana comprendida entre la calle de los Hostales, la del Puente Nuevo y el callejón del molino pertenecían a Luis Manuel Pizana.

Colección Javier Sánchez Portas.

Fallecido este en 1875 el mayorazgo pasó a manos de su única hija, María del Carmen Pizana del Castillo, la misma que vendió la posada para construir el actual Casino Orcelitano.

© Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Callejeando 17. Portada Norte de S. Justa.

Archivos Mariano Pedrera y Rafael Almira.

Portada Norte de la iglesia de las Santas Justa y Rufina.

Saliendo por la antigua calle de San Pablo, hoy travesía de Triana donde dejamos la última entrega, nos tropezamos de frente con la puerta norte de la iglesia de las Santas Justa y Rufina, cuya portada es un buen ejemplo de la espléndida arquitectura que se desarrolló en Orihuela en el siglo XVI.

Desconocemos el autor del diseño de esta obra singular en la que se intuye un programa iconográfico estudiado y lleno de simbología.

En cuanto a su ejecución, gracias a las investigaciones del padre Agustín Nieto, tenemos noticia del concierto que en 1569 hicieron sus constructores, los canteros Juan Ruiz y Ferrando Vélez con el escultor Francisco Ayala.

28-3-1569. Francisco de Ayala, hallándose en Orihuela, de una parte y de otra Juan Ruiz y maestro Ferrando Vélez, picapedreros, se han concertado en que Ayala hará de talla toda la talla que hay en la muestra del portal que dichos maestros hacen en la iglesia de Sta. Justa, fuera de las dos figuras de Sta. Justa y Rufina y darla hecha para el día de la fiesta de las Santas y los maestros le pagarán 450 reales castellanos, en principio de los cuales tiene recibidos 40 y los demás se los darán según vaya haciendo la obra. (AHO, Protocolos de Montiel año 1.569).

Éste último pertenecía a un clan de maestros asentados en Murcia, que dominaron el panorama escultórico durante la segunda mitad de esa centuria en el vecino reino y sus zonas limítrofes, como Orihuela.

Ministerio de Cultura.

La portada se estructura, como es habitual en esta época, a la manera de los arcos de triunfo de la antigüedad clásica, que los artistas del Renacimiento se encargaron de rescatar.

En el cuerpo inferior, junto a las columnas de orden corintio, permanecen vacías cuatro hornacinas que contuvieron una serie de esculturas lamentablemente desaparecidas.

Montesinos, cuyas notas transcribo en rojo, sitúa en ellas a los cuatro doctores de la Iglesia Latina: San Ambrosio de Milán, San Agustín de Hipona, San Jerónimo de Estridón y San Gregorio Magno.

Los cuatro doctores de la iglesia, de Carlo Braccesco (1495). Sobre una fotografía de José Antonio Ruiz Peñalver.

… Una de las principales puertas de esta Insigne Parroquial Iglesia que mira acia Tremontana, en la Calle llamada de Sta. Justa.

Esta se compone de una antigua, apreciable, magnífica y aseada fachada de hermosas piedras labradas, varios Escudos de Armas de la Ciud., como son las Barras de Aragón y el Oriol; sobre el arco principal, en dos camarines, están las imágenes de Santas Justa y Rufina de cuerpo entero; y a los lados, entre columnas, las de los cuatro Santos Doctores; Gerónimo; Agustín; Gregorio; y Ambrosio, colocadas en sus aseados nichos.  

El cuerpo superior, aparece configurado como una estructura clásica con otras tres columnas del mismo orden, entre las que se disponen dos hornacinas más grandes que albergaron a las santas Justa y Rufina, titulares del templo.

Ministerio de Cultura

Las guirnaldas vegetales que penden en ambos lados, son características en el repertorio ornamental renacentista.

Llama la atención la originalidad que supone que esta sólida estructura aparezca sostenida caprichosamente por pequeños ángeles-atlantes desnudos que contrastan con los elegantes ángeles mancebos vestidos a la clásica y portando airosos el escudo de la corona de Aragón.

José María Pérez Basanta.
José María Pérez Basanta.

Es destacable la presencia de dos cartelas con el Oriol, tal y como se representaba en estos momentos, es decir doblemente, con las alas explayadas y dotados de aureolas, dispuestos justo debajo de las hornacinas donde estaban las Santas.

¿Casualidad?, nosotros pensamos que no; que, o bien aluden a su protección y patronazgo sobre la ciudad, o a la estrecha relación entre el Consell y esta iglesia parroquial.

Por otro lado, el que se represente doblemente el escudo de Aragón quizás no sea por la búsqueda de simetría y tenga relación con los dos orioles y las dos Santas.

Lo mejor es que tras una detallada observación, saquéis vuestras propias conclusiones.

José María Pérez Basanta.

El Reloj de la Ciudad.

Fotografías del Ministerio de Cultura y de Miguel Raymundo.

Junto a la portada norte se muestra la majestuosa torre de la Iglesia, en la que se instaló el reloj de la villa en la primera mitad del siglo XV. Veamos que nos dice de él Montesinos.

El de la Insigne Iglesia Parroquial de Stas. Justa y Rufina, colocado en su hermosa elevada torre, no tiene campana de quartos; y la destinada para las horas es muy clara y sonora.

Dicho relox es propio de la Muy Iltre. Ciudad, la que lo puso en esta Parroquia para más comodidad de los vecinos, por estar en el centro de la Población, en el año de 1519, como consta de los libros de su Real Fábrica.

En cada año contribuye el Iltre. Ayuntamiento con 10 Ls. de moneda valenciana al sacristán menor por el trabajo que tiene de cuidarle y darle cuerda.

Reloj de la Torre de la Iglesia de las Santas Justa y Rufina.

Montesinos se equivocó con la fecha del primer reloj instalado en la torre de Santa Justa; y también cuando afirmó que el de la colegiata y futura catedral, fabricado según dice en 1511, fue anterior.

Las notas del padre Agustín Nieto, que estoy transcribiendo en amarillo, demuestran que, a pesar de que la Colegiata del Salvador era la iglesia principal, el reloj de Santa Justa, sufragado por el Consell, fue anterior.

Varias ciudades españolas compiten por tener el reloj de torre más antiguo.

Uno de ellos en el de la catedral de Sevilla, colocado el 17 de julio del año 1400, precisamente en la festividad de las Santas Patronas (de Sevilla y de Orihuela) Justa y Rufina; y ¿casualmente? en el mismo año que Orihuela comenzó a celebrar dicha fiesta.  

Actualidad. 17 de Julio de 1928: El ceremonial de la fiesta del Pájaro, en nuestros días conocido es de todos: ambos cabildos, conducen procesionalmente el Oriol, de la Catedral a la Parroquia de las Santas Justa y Rufina, donde se canta solemne Misa, y se predica interesante sermón.

El origen de ésta, data del 1400; se celebra por vez primera con licencia del Obispo don Fernando (de Pedrosa 1383-1402), en acción de gracias por la Reconquista, y se sacó en procesión la Señera de la Villa. Julio López Maymón. Murcia, 7 de julio de 1928.

Sevilla Noticias. 19 de julio 2020: El reloj más antiguo de España es sevillano. Se cumplen 620 años de su colocación por orden del arzobispo Gonzalo de Mena, fundador de la Cartuja y de la Hermandad de los Negritos.

Fue el 17 de julio del año 1400 en la torre campanario de la entonces ruinosa mezquita reconvertida desde 1248 en catedral.

Mi buen amigo Manuel Culiáñez, en su artículo «Orihuela, frontera con Granada: los cautivos», cita la referencia a una hora concreta fechada dos décadas antes: «El sábado 4 de enero de 1421 a las cuatro de la mañana…».

Esta concreción horaria hace sospechar que ya disponían de un reloj; pero una solitaria mención no es dato concluyente que nos permita asegurarlo.

Así pues, nos quedamos con las siguientes notas del padre Agustín Nieto para fechar el primer reloj de Oriola.

12-2-1439. Se tomó el acuerdo de que en Sta. Justa o en el Salvador se ponga un reloj público. (AMO, n.º 194, f. 16).

Reloj de la Torre de la Iglesia de las Santas Justa y Rufina.

26-4-1446. Los Justicia y Jurados con algunos consejeros y electos de la ciudad fueron a reconocer la campana hecha por el maestro Pedro Simón para reloj y viéndola buena y de buen sonido, la recibieron, quedando en su fuerza el capítulo otorgado por dicho maestro de que si dentro de un año se rompía por causas de su obra quedaría obligado el maestro rehacerla a su costa. (AMO, n.º 198, f. 56v).

Puede ser una casualidad; pero medio siglo después, trabajaba en Zaragoza otro Pedro Simón «maestro de hacer relojes». Quizá fuese su hijo.

15-5-1446. El Consejo ordena que dicha campana sea llevada a Sta. Justa y subida al campanario nuevo de ella o al lugar en que el maestro que hace dicho campanario conozca y aconseje, hasta que sea caso de ponerla en el campanario o en el lugar o asentamiento en que deba estar. Y que se haga a costa del Consejo porque la campana es de la ciudad. (AMO, n.º 198, f. 59v.).

El reloj de la torre de las Santas justa y Rufina se fabricó en la cuarta década del siglo XV; por lo que se puede considerar también como uno de los más antiguos de España.

Y se justifica su emplazamiento por quedar situado en la torre más alta de la ciudad y en la zona más céntrica.

De esta forma sus campanadas eran percibidas en toda la población y desde los lugares más alejados de la huerta.

Campanas de Santas Justa y Rufina. José Antonio Ruiz Peñalver.

Fue renovado a finales del siglo XVI; fecha que tampoco coincide con la facilitada por Montesinos.

14-11-1587. Recibo de Cristóbal de la Torre, campanero de Valencia, de 25 libras por la factura del reloj. (AMO, nº. 911, f 2).

18-11-1587. Recibo de Cristóbal de la Torre, de 36 libras para comprar 6 arrobas de estaño en Murcia para la factura del reloj. (AMO, n.º 911, f. 4v).

20-11-1587. Recibo de Miguel Utiel, pintor, de 10 libras a cumplimiento de paga de las 20 libras que se le ofrecieron por pintar la tabla del índice del reloj. (AMO, n.º 911, f. 5).

27-11-1587. 1 – Cristóbal de la Torre, campanero de Valencia, promete hacer el reloj en 40 días, y bajar a su costa el reloj viejo que hay en la torre de Sta. Justa y hará el nuevo de la misma forma, pero pesando 1 quintal más, aparte de la horrura que el fuego disminuye y lo hará mayor y tan sonante que se oiga a 2 leguas.

2 – Que el reloj nuevo sea bueno y dure por 10 años y lo subirá a la torre a su costa hasta ponerlo como estaba el viejo en los pilares, pero los jurados han de hacer los pilares mucho más altos y firmes, conforme al grandor del reloj… (AMO, n.º 911 f. 12v-13r).

Y de nuevo a finales del XVIII. En esta ocasión el propio Montesinos fue testigo presencial de la obra; por lo que es correcto el año que cita; pero se equivoca al atribuir la financiación a su «Real Fábrica».

En atención que el Horario del Relox de esta Parroquia estaba muy desfigurado, tanto que no se conocían los números, que señalaban las horas, quartos y minutos, a expensas de su Real Fábrica, se renobó primorosamente en 15 de Septiembre de 1793; y en el mismo y siguientes se colocó en dicho lugar el balcón de hierro que en él vemos, que cae a la Plaza, para especial adorno de la torre.

Fue costeada con fondos municipales como demuestra la siguiente nota.

23-6-1793. Carta pago de 130 libras, 12 sueldos por la composición del reloj. (AMO. n.º 1.779, s.f).

Reloj de la torre de Santa Justa. Manuel Rodríguez.

El Consell y luego el Ayuntamiento se encargaron del reloj durante siglos. Hasta que, a finales del XIX, intentaron deshacerse de su mantenimiento cediéndoselo a la Iglesia.

22-7-1886. Leído el oficio del párroco de Sta. Justa, fecha, 14, interesando la reparación de la cúpula de la torre que cubre el reloj, el Presidente expuso que para el Ayuntamiento no era necesario dicho reloj y que se debía hacer cesión a la parroquia y suprimir el cargo de relojero. Se acordó comunicarlo así al párroco.

El diario de Orihuela. 23 de julio 1886: AYUNTAMIENTO. Sesión del 22 del corriente. Se dio cuenta de una comunicación del señor Cura de la parroquia de Santa Justa, sobre recomposición del reloj de la ciudad.

El diario de Orihuela. 30 de agosto 1886: Aún continúa parado el reloj de Santa Justa y se dice que dicha falta se debe a ciertas diferencias surgidas entre el Sr. Cura de la parroquia y el Municipio. El diario de Orihuela.

Planeaban instalar el reloj municipal en la Casa Consistorial, trasladada a la Plaza Nueva; el nuevo centro de la ciudad.

31 de agosto 1886: Parece ser que el Ayuntamiento ha cedido el reloj de Santa Justa a la Parroquia y en caso de que esta no lo acepte, se tratará en breve de proceder a su instalación en la Casa Consistorial, construyendo con dicho objeto una pequeña torreta cuya fachada principal dé a la plaza de la Constitución. La crónica.

7 de octubre 1886: Algunos vecinos de las calles comprendidas en el distrito de la parroquia de Santa Justa, se quejan de la falta que les hace el reloj que se haya situado en la torre de dicho templo, de cuyo servicio carecen hace ya algún tiempo por estar descompuesto.

Ese reloj era propiedad del ayuntamiento quien parece que acordó cederlo a la parroquia, pero está ya tan estropeado que es casi imposible su composición.

7-10-1886. El párroco contestó que no podía aceptar la cesión sin contar con el Obispo. (AMO, Capitular de dicho año).

El diario de Orihuela. Ayuntamiento. Sesión de hoy 10 de marzo de 1887. Seguidamente se suscitó de nuevo la cuestión del reloj de Santa Justa, la que parece ha variado de aspecto pues el Sr. Cura pide que si el Ayuntamiento hace donación a la Parroquia del referido reloj otorgue la correspondiente escritura de concesión.

La Corporación decide que no puede en modo alguno con arreglo a la ley hacer la donación de propiedad, pero sí puede conceder el uso del reloj, en el cual el Curato podrá introducir las reformas que crea convenientes con los fondos de fábrica.

Para resolver en forma este asunto fue comisionado el Sr. Presidente, quien conferenciará en breve con el Ilmo. Sr. Obispo.

En los albores del siglo XX, un nuevo reloj municipal se instaló en el edificio del ayuntamiento.

El Oriol 8 de septiembre 1900: En la última y extraordinaria sesión celebrada por nuestro Ayuntamiento, el sábado 1° dé los corrientes, se acordó la adquisición de un reloj de torre, para colocarlo en la Casa Consistorial.

El oriol. 15 de marzo 1901: El pasado martes se comenzaron en la casa ayuntamiento los trabajos para la colocación del reloj. Ahora resulta que el tan esperado cronómetro municipal no es de veinticuatro horas como exige la hora oficial y el progreso de los tiempos, sino de doce horas, como los antiguos relojes del siglo XIX.

Reloj Municipal a principios del siglo XX. Detalle de una fotografía de la Colección Javier Sánchez Portas.

La «Corte de Marina».

Anotaciones sobre Fragmento plano de 1748, obra de Fray Antonio Villanueva. 

Frente a la portada norte de Santa Justa estaba el edificio que dejamos pendiente en el capítulo anterior. Conocido como «La Corte de Marina», Montesinos lo mencionó varias veces en su compendio oriolano.

La primera, muy breve, hablando de los hospitales. Figura en el primer tomo y ya la transcribí en el capítulo de la judería; pero quiero volver a destacar dos párrafos.

El segundo Hospital estaba junto a la Iglesia de San Pablo y San Pedro Mártir de Verona, en la Parroquia de Santa Justa, que en tiempos de los Moros, fue la Sinagoga de los Judíos de Orihuela; y la Judería empezaba desde aquí.

La Sinagoga de los Judíos de Orihuela se erigió Iglesia pública con el título de San Pablo Apóstol y San Pedro Mártir de Verona.

Fotografía Ajomalba.

La segunda, también breve y en el primer tomo, hablando de los edificios públicos de la ciudad.

La Corte de Marina. A la parte derecha de la Lonja, hacia Poniente, frontera a la Parroquia de Sta. Justa, se halla una casa antigua, comúnmente llamada «La Corte de los Soldados de Marina», que servía para el alojamiento de los Militares de las Banderas de los Reclutas; y es capaz de 200 personas.

En lo antiguo fue Iglesia Provisional de Parroquia, dedicada a las Gloriosas Santas Justa y Rufina, Patronas de la Ciud.; después, en el año 1511, se estableció la Iglesia del Apóstol S. Pablo, y San Pedro Mártir de Verona, con el título de la Parroquia de los Judíos y Moros convertidos, todo con licencia del Ilmo. Sr. Obispo de Cartagena Matheo de Langa.

No menciona la «Sinagoga de los Judíos de Orihuela», como había hecho en páginas anteriores.

Expulsos de España los moros, se dedicó para mediano Quartel de Marina; y últimamente, en 1794, por Orden del Excelmo. Sr. Duque de la Roca, Capitán General de este Reyno, se destinó para Quartel y Prevención del Real Cuerpo de Voluntarios Honrados; en cuya obra expendió la Ciud. sobre 900 Ls. de moneda    

Se refiere a los «Voluntarios Honrados del Reino de Valencia», creados por la Real Orden de 27 de mayo de 1794.

Este cuerpo militar se instituyó para «auxiliar a nuestras provincias fronterizas, si fuesen atacadas con ventaja por los franceses».

Se trataba de milicias formadas por ciudadanos dispuestos a luchar contra los revolucionarios franceses que, tras guillotinar a su rey, asomaban ya por Cataluña. Orihuela formó un batallón de Infantería y una compañía de Caballería.

«Exército del Estado de Voluntarios Honrados» Reino de Valencia. Grabado del Archivo de Historia de la Ciudad de Barcelona. Publicado en aulamilitar.com. He remarcado para hacerlos legibles los de Orihuela.

Para seguir hablando de este añejo edificio religioso convertido en cuartel, el propio Montesinos nos manda al libro VI, capítulo 6, titulado:

«Fundación de la mediana Iglesia del Apóstol San Pablo y San Pedro Mártir de Verona, llamada vulgarmente la Parroquia de los Judíos y Moros convertidos a la fe, de esta Ciud. de Orih».

Tan largo y farragoso como el propio título, no voy a reproducirlo entero. Trascribiré varios párrafos, comentaré otros y señalaré algunas contradicciones.

MONTESINOS PÉREZ DE ORUMBELLA, Joseph; Compendio Histórico Oriolano. Tomo 6. Capítulo 6. Manuscrito. 1792. Caja Rural Central. Orihuela.

Comienza atribuyendo a «Alfonso X, Rey de Castilla, el Sabio», la orden de celebrar todos los años la solemne fiesta de «Las Gloriosas Patronas Stas. Justa y Rufina»; y la erección de un templo a su culto y memoria en «el mismo sito que al presente resplandece».

Como ya he dicho en este mismo artículo, la fiesta de la reconquista en el día de las Santas Justa y Rufina se implantó mucho después, en el año 1400.

En esta extensa versión tampoco menciona la sinagoga. Y lleva una «especie de oratorio» al menos hasta la primera mitad del siglo XIV, como ayuda de la parroquia de las Santas Justa y Rufina mientras terminaban su templo.

Tengo que decir que este capítulo, aunque figure en el tomo sexto, lo escribió antes que los que alojó en el primer volumen; y lo demostraré cuando volvamos a hablar del cuartel.

Y entre tanto se tuvo una Iglesia Provisional, enfrente de donde se abrieron sus lonjas, en el mismo paraje de la Judería, siendo en aquellos tiempos una especie de oratorio de bastante magnitud, con un solo altar dedicado a María Sma. de la Salud y a las predichas Stas. Justa y Rufina; en cuya puerta se colocó una piedra medianamente labrada con dichas imágenes, que es la misma que idénticamente está hoy día sobre la puerta de la casa, llamada la corte de marina, que es donde se efectuó dicho oratorio, y duró aquí hasta el año 1348 que, concluida la vecina parroquia, se pasaron a ella sus Beneficiados, imágenes y demás enseres que tenían.

La expresada piedra, fielmente copiada, es del tenor y figura que expresa la pluma.  

MONTESINOS PÉREZ DE ORUMBELLA, Joseph; Compendio Histórico Oriolano. Tomo 6. Cápitulo 6. Manuscrito. 1792. Caja Rural Central. Orihuela.

La piedra citada y dibujada con bastante parecido (excepto el pecho de la virgen que, supongo no dibujó por pudor), fue rescatada en el derribo del edificio. En la actualidad forma parte del claustro de los mercedarios, trasladado y recompuesto junto a la Catedral en los años cuarenta del siglo XX.

Imagen mariana del siglo XV. Recuperada del derribo del Cuartel de Marina, que antes fue ermita situada frente a Santa Justa. Representa a la Virgen María y a las Santas Justa y Rufina.

El capítulo recuerda también donde estaban la judería y la morería. Y menciona una supuesta orden de los Reyes Católicos, dictada en Zaragoza, que no he conseguido encontrar.

La Judería de esta fidelísima Ciudad de Orihuela estaba junto a la montaña, frontera a la insigne Parroquial Iglesia de Santas Justa y Rufina; en donde en otros tiempos fue obra provisional de ella; y la Morería en todo lo que al presente es el Arrabal de S. Agustín.

Aunque en esta Ciudad de Orihuela no eran tantos los Moros y Judíos como en las demás ciudades, villas y lugares de los Reynos de Valencia y Murcia, por la continua predicación y zelo de varios Eclesiásticos, con que cada día los iban Cathequizando y convirtiendo a la Sta. Fe y Religión Catholica.

Con decreto del día 12 de Marzo, del año 1511 expedido en la Imperial Ciudad de Zaragoza, mandó la Magestad del Señor Dn. Fernando II de Aragón y V de Castilla, llamado el Catholico, con su Augusta Esposa la Reyna Dña. Isabel, que en cada una de las Ciudades de sus Reynos y Dominios, se destinase una particular Iglesia para la conversión, predicación y Bautismo de los Moros y Judíos.

Obligándoles con gravísimas penas que acudiesen a ella (luego que oyesen el sonido y toque de la campana) a oír la Doctrina y verdaderos Dogmas de nuestra adorable y Santa Religión, en todos los Lunes, Miércoles y Viernes del año, tres horas por la mañana y otra tres por la tarde.

Cierta es la preocupación de los Reyes Católicos incitando a la Iglesia a poner los medios necesarios para afianzar la nueva fe cristiana entre los conversos; pero, para empezar, en 1511 Isabel llevaba más de seis años muerta.

Y no creo que los conversos dispusieran de seis horas libres para escuchar catequesis tres veces por semana.

Dice también que, el Ilustre Ayuntamiento (olvidando que entonces era el Consell), recibió carta de su Majestad y licencia del Obispo de Cartagena, Matheo Langa (luego Presbítero Cardenal), para que en este santo oratorio de Nuestra Señora de la Salud y de las Santas Justa y Rufina, se hiciese una Iglesia, ampliándolo más hacia la montaña.

Que se construyó durante los meses de abril y mayo de 1511; y que por haberse bendecido por el citado obispo el 30 de junio, se dedicó al Glorioso Apóstol y Doctor de las Gentes San Pablo, y al Señor San Pedro Mártir de Verona, Inquisidor General.

Como comenté en el capítulo anterior, el Consell comenzó a vender casas, solares y hasta las puertas de la Judería a finales del siglo XIV, un siglo antes de la expulsión. Me parece lógico que utilizasen la antigua sinagoga para servicio de los conversos; o que levantasen un nuevo edificio sobre las casas más al sur de dicha Judería.

En cuanto al nombre, no parece casual ni motivado por la fecha de terminación. A una iglesia destinada a los conversos le cayó como anillo al dedo el del apóstol de los gentiles, Pablo el converso; y el de un inquisidor dominico.

Continua con una descripción del templo.

Su planta o figura Tenía de largo 38 palmos, y de hancho lo correspondiente, era poco alta y su obra chata, sin crucero ni media naranja.

El Altar Mayor se componía de una mediana Capilla onda seis palmos, con un retablito de estuco, en cuyo cetro tenía un hermoso lienzo de san pablo en su Martirio, que según afirma el P. Esplugues, es el mismo que está al día de hoy en el Altar Mayor de la Iglesia de los Padres Carmelitas calzados de esta Ciud., a quienes se lo dieron como patronos los magníficos Sres. Jurados.

Sobre el referido lienzo se veían dos escudos de armas, el de la derecha tenía las de esta nueva iglesia; y el de la izquierda las del Ilmo. Sr. D. Matheo Langa, Obispo de Cartagena que la bendijo; y eran los siguientes.

MONTESINOS PÉREZ DE ORUMBELLA, Joseph; Compendio Histórico Oriolano. Tomo 6. Cápitulo 6. Manuscrito. 1792. Caja Rural Central. Orihuela.

A los dos lados del Retablo se hallaban en dos tarjetones de madera dorada, a la derecha las armas antiguas de esta Ciud., con las cuatro sangrientas barras de Aragón; y a la izquierda las modernas de la misma, que es el Oriol, en la misma forma que fielmente se estampan aquí.   

MONTESINOS PÉREZ DE ORUMBELLA, Joseph; Compendio Histórico Oriolano. Tomo 6. Cápitulo 6. Manuscrito. 1792. Caja Rural Central. Orihuela.

Tenía lámpara de plata que ardía en los días de las Pláticas Misionales y Doctrinales; en la derecha estaba la lograda Pila Bautismal en la que se bautizaban los judíos, hereges y moros convertidos; y en la izquierda se hallaba el Púlpito, donde sentado explicaba el sacerdote los dogmas puros y sencillos de nuestra Fe, con mucha pausa y claridad; no se permitían bancos, por lo que todos se sentaban en tierra.

A los lados se hallaban dos Capillas bastantemente ondas con sus medianos retablos; en el de el Evangelio estaba Ntra. Sra. de la Salud, con las Stas. Justa y Rufina, Patronas de Orih. Y en el de la Epístola, S. Pedro Mártir de Verona, Dominico Inquisidor General; sobre la cual estaba el presente Escudo de Armas del Tribunal de la Fe…

Pero sin saber cómo, o de qué suerte, se vino a enfriar este zelo por los años de 1570, que apenas se abría esta Iglesia…

Pero próvida la Magestad Divina, dispuso que para el mayor Hornato de esta Nobilísima Ciud. de Orih., viniese a ella en el año de 1594 por su Prelado y Obispo quarto en número, el Ilmo. Sr. Josef Estevan.

Dice, con razón, que el cuarto obispo de Orihuela escribió varios opúsculos y tratados para la conversión de los moros y judíos.

Voy a transcribir un párrafo del artículo de Juan Bautista Vilar, «La creación de rectorías en lugares de moriscos de la diócesis de Orihuela por el obispo Josep Esteve, 1597».

Oriola. En la Ciudad de Orihuela, cabeza del Obispado, y donde ay a más [de] tres Yglesias Parroquiales con tres mil casas, se hallan 40 casas de Moriscos repartidos por toda ella, sin tener estos ninguna Yglesia Parroquial ni propio parrocho que pueda y deva instruirlos en la Doctrina Christiana, ni conocerles e imponerles en la feé Cathólica.

Pero por quanto en la Parrochia de Sta. Justa, y cerca de esta, hay una Yglesia u oratorio con la ynvocación de San Pablo Apostol, que no tiene ningún destino, y a ella pueden acudir dichos Moriscos para ohir misa en los días de fiesta y domingos.

Por tanto parece que dicha Yglesia de Sn. Pablo se destine, y en efecto quede destinada, para el expresado fin, así como ya se mandó por el Obispo de Orihuela en su visita.

Deviendo uno de los tres curas de la Parroquial Yglesia de Sta. Justa (guardando turno) celebrar misa en dicho Oratorio en los referidos días, y explicar la Doctrina Christiana a los Moriscos, destinándoles a dichos curas por su salario y trabajo en el referido cargo y obligación mientras qe. en ello estuviesen constituidos trescientas libras anuales por cada uno de dichos beneficios, que deberán sacarse de los frutos de primicias y diezmos del diezmo de Orihuela.

Nombrando también el Obispo un alguacil (que podrá a su arbitrio remover) para que a dichos nuevamente convertidos haga hir a misa, y ohir la Doctrina Christiana en dicho Oratorio u Yglesia de Sn. Pablo comp[i]liéndoles y multándoles en caso necesario.

Continua diciendo que, de acuerdo con el Cabildo y la Ciudad, dispuso la restauración de la iglesia, muy maltratada por el abandono; dejando un edificio capaz para 300 personas con comodidad.

Y añade que tuvo «su primera estrena, en esta segunda restauración, en 13 de Mayo de 1597».

Cuando en 1609, Felipe III «obligó a salir de España a los Moriscos», «quedó esta Ciud. limpia de tales viles gentes»; y «en atención q. esta población se carecía de Quartel», con permiso del obispo Andrés Balaguer (pone a Balaguer otra vez como cuarto obispo oriolano; pero fue el quinto) la Iltre. Ciudad determinó repartir sus pocas alhajas entre las iglesias más pobres.

Y destinó su sitio para aposentar en el alguna Infantería, especialmente de los Reales Departamentos de Marina, para lo que se pudiese ofrecer en ella; lo que tuvo su efecto, expidiendo para ello su Decreto, con fecha 15 de julio de 1625.

En cuya ocupación ha estado hasta los años de 1779, que se mandaron cerrar sus puertas, porque toda la casa se está cayendo; en cuyo infeliz estado, y ningún uso, permanece en este año se 1792.

Como os he dicho antes, aunque esté en el tomo sexto, esta versión es anterior. Montesinos la escribió en 1792, con el edificio abandonado. En la versión del primer tomo añadió la reparación de dicho edificio y la instalación en él de los Voluntarios Honrados, ocurrida en 1794 como ya dije anteriormente.

«Exército del Estado de Voluntarios Honrados» Reino de Valencia. Grabado del Archivo de Historia de la Ciudad de Barcelona. Publicado en aulamilitar.com. He remarcado para hacerlos legibles los de Orihuela.

Cárcel y Lonja.

Proyecto de Rehabilitación del edificio que albergaba los antiguos juzgados de Orihuela. Año 2020.

Aunque el edificio de los juzgados, actualmente vacío y pendiente de rehabilitación, es relativamente moderno, del año 1975, aquí ha estado la sede de la Justicia oriolana durante más de 500 años.

Tenemos noticia de la existencia del hospital y casa hospicio de San Bartolomé, cuya antigüedad es difícil de precisar. Pertenecía a la parroquia de Santa Justa.

Fusionados todos los hospitales, en la segunda mitad del siglo XV el Consell se hizo con el céntrico edificio para construir cárcel y corte.

Montesinos describe la cárcel con sólidos muros de piedra y buenas rejas para la custodia de los reos. También nos ofrece la distribución de sus dependencias y los calabozos; cada uno con su propio nombre.

Reales Cárceles de Orihuela. La Cárcel, edificio de tanta importancia en las Repúblicas, es de las buenas que tiene el Reyno, no solo por la fortaleza de sus paredes, murallas, rejas y convenientes defensas para la custodia de los reos, sino que igualmente por el sitio sano que goza.

Está situada en el centro de la Ciud., en la plaza principal a espaldas de la Lonja y Corte de Marina. Tiene hermoso y decente Oratorio, sobre el patio interior, con lámpara de metal dorado, y un medianito retablo dedicado a María Santísima Ntra. Sra. de la Caridad, en tan buena disposición, que los presos, aunque estén en distintos calabozos y tribunas, oyen en los días colendos, el Sto. Sacrificio de la Misa.

Esta casa que ocupa un grande territorio a la parte del medio día, algo inclinada a Poniente, es de fábrica muy antigua, la más de ella de piedra negra mollar y berroqueña; tiene habitación cómoda para el Alcayde de los presos; aposento decente para los Jueces, que toman Declaración.

Calabozos muy penosos, circuidos de murallas todos ellos, llamados baxo de estos nombres, a saber: Muxica=: Comuna=: La Virgen=: Los Borrachos=: Lisón=: La Sala=: La Entrada=: de las Mugeres=: Patio general y común. Y por último advierto que, a espaldas de estas Reales Cárceles, la Iltre. Ciud. compró en el año de 1515 una casa para la pública Enseñanza de la Gramática que hoy no existe; y su sustituto se llama el Estudio viejo.

Esta Real Cárcel, aunque está en el distrito de la Parroquial Insigne de Santas Justa y Rufina, pertenece a la feligresía de la Santa Iglesia Cathedral, de la que salen los Santos Sacramentos para sus individuos, como igualmente el precepto annuo de la Confesión y Comunión.

Su obra es antigua, casi amurallada, fundada sobre peña, por los que sus calabozos son muy fuertes; y está situada en la Plaza mayor de los comestibles; aunque retirada de todo el bullicio de la Ciudad; comunicándose a las rejas llamadas de la Lonja, para gozar los reos de algún consuelo.  

Colección Javier Sánchez Portas.

José Ojeda Nieto añade que el edificio de la Corte del Gobernador y Justicias fue totalmente restaurado a finales del siglo XVI, con arcos de medio punto, tejado a dos aguas y pavimento de ladrillo. Y que, a principios del XVII, se construyó un porche con dos arcos y una pequeña capilla con altar dedicado a Nuestra Señora de la Caridad.

Y nos ofrece también un listado de sus dependencias a principios del XVIII: Casa de la Alcaldía, calabozo de los borrachos, calabozo de la Virgen, cuarto «llamado del secreto», calabozo de «Moxica», calabozo Grande, calabozo Claro (debajo del Grande) y Cuarto del potro.

Lonja Pública y Callejón de la Corte.

Anotaciones sobre Fragmento plano de 1748, obra de Fray Antonio Villanueva. 

Delante de la cárcel estaba la lonja, centro local de contratación. Erigida también en el siglo XV, fue restaurada y reedificada varias veces hasta su demolición en el siglo XIX. Así la describe Montesinos.

La Lonja pública. En dicha Plaza de Santa Justa, a la falda del monte mirando al medio día, está la espaciosa Lonja que es una Sala muy capaz y decente, con tres hermosos arcos, puertas y rejas de hierro, que sirve para celebrar, la Muy Iltre. Ciud. sus públicos arrendamientos; es obra de singular fortaleza, preciosas bóvedas de piedra blanca labrada.

Se construyó en el año de 1415 y por no hallarse entonces el Ayuntamiento con dinero para su fábrica, el Caballero Don Juan Ruiz, hombre muy rico, le prestó 100 florines, cantidad considerable para aquellos tiempos.

En el de 1560, por haber salido falsos dos arcos, se hubo de hechar a tierra; y se reedificó en el mismo. En 1771, estando toda la obra muy quebrantada, casi se hizo toda ella de pie, colocando los Escudos de las Reales Armas de España; y de las de esta Orcelitana Ciud. En sus rexas (por ser puesto muy público) se suelen poner las banderas para los reclutas.

Ojeda afirma que la antigua lonja se reedificó totalmente entre los años 1624 y 1629; quedando un edificio moderno y espacioso asentado sobre seis pilares.

Según las notas de Gisbert, la lonja fue derribada en 1845 para hacer un juzgado de primera instancia y reedificar completamente la cárcel que tenía detrás.

En el Plano de Coello, confeccionado pocos años después, podemos comprobar la desaparición del callejón que separaba el edificio de la «corte de Marina» de la cárcel. En cambio se mantuvo el «Callejón de la Corte».

Cárcel y Juzgados. Fragmento del plano de Francisco Coello de 1859.

El «de la Corte» era un callizo de poco más de un metro de ancho y treinta y cinco metros de extensión que daba tránsito al barrio de Triana desde la Plaza de la Fruta; sin vecinos y con acentuado desnivel.

Estas circunstancias contribuían a que se hallase siempre lleno de inmundicias y que estas descendiesen hasta la Calle de Santa Justa, ahuyentando con la fetidez a los transeúntes que muchas veces tenían que apartar la vista para no ser testigos de indecencias más o menos intencionadas. Por ello, a comienzos del siglo XIX, quedó incomunicado por disposición del gobernador militar. 

Como he dicho, la lonja desapareció y la cárcel fue reconstruida. Por esas mismas fechas, 1844, el callizo fue tapiado a petición de los vecinos de la Plaza.

En 1866 se estaba alineando la calle de Santa Justa; y para facilitar el tránsito se decidió cortar un trozo de la casa que lindaba a la derecha con dicho callejón cerrado. Pertenecía a Querémona Lafuente, quien se mostró dispuesta a ceder el terreno a cambio de apropiarse del callejón, que ya utilizaba indebidamente.

Esquela de Quéremona Lafuente. 1887.

Ante dicha proposición los vecinos del Barrio de Triana manifestaron al Ayuntamiento que, tras un periodo de abandono, dicho barrio se encontraba reedificado y solicitaban la apertura del callejón llamado de la Corte ocupado por la señora Lafuente; circunstancia que les obligaba a utilizar la calle de San Pablo o el callejón de la Paja, «tras dar un inmenso y peligroso rodeo».

A pesar de sus protestas la Comisión de Ornato aceptó la permuta en mayo de 1867, por la importancia del ensanche y la inutilidad del callizo de «aspecto asqueroso y repugnante», y aconsejaba a los «trianeros» la utilización de la calle de San Pablo, «situada a muy pocos pasos, bastante espaciosa y limpia, con moradores en sus dos aceras y a donde abocaban las nuevas calles construidas».

Así pues derribaron la fachada de Querémona Lafuente a cambio del trozo del callejón, comunicando el resto con el patio del alcaide.  Desde los edificios colindantes, se puede apreciar todavía el trazado fosilizado del que fue Callejón de la Corte.

Callejón de la Corte en la actualidad. Fotografía Ajomalba.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Con la colaboración de Jorge Belmonte Bas.