Archivo de la categoría: Justo García Soriano

Justo García Soriano 7. 1905.

Capeando temporales y con más éxito del que podían prometerme mis circunstancias, terminé mi carrera. En 1905 me licencié en Letras en la Universidad Central. Mediante oposición, obtuve el premio extraordinario y el Rivadenegra. Al año siguiente cursé el doctorado. A diferencia de otros que imitando a Fray Gerundio se dejan los estudios para hacerse poetas, escritores o periodistas, yo abandoné con mucha pena los versos y los artículos para hacerme buen estudiante y obtener un título que me proporcionara competencia y cultura.

Justo García Soriano. «Noticia crítica y autobiográfica».

1605-1905. III Centenario El Quijote

Año 1905.

El año de 1905 fue muy especial para nuestro biografiado. No había sido un camino fácil; pero el talentoso muchacho que desde Orihuela había llegado a la Universidad Central de Madrid a finales de 1901, culminaba su carrera de Filosofía y Letras con los más altos honores.

En mayo se cumplían trescientos años de la publicación de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, novela reconocida en todo el mundo de la que García Soriano, cuatro décadas después, preparó su propia y cuidada edición junto a su hijo Justo García Morales; además de un estudio sobre el tema, titulado «Los dos «Don Quijote» : investigaciones acerca de la génesis de «El ingenioso Hidalgo» y de quién pudo ser Avellaneda». 

El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Editado por Justo García Soriano y Justo García Morales. Madrid, Aguilar, 1949.

Por otra parte, el año anterior habían concedido el Premio Nobel de Literatura a José Echegaray. El 13 de marzo de 1905, en “El Día” de Madrid, apareció la designación de Justo García Soriano por parte del decanato para formar parte de la comisión de alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras en el acto de homenaje nacional.

El Día (Madrid) 13 de marzo de 1905.
La crónica Meridional. Marzo 1905

El día 18 de marzo, bajo las banderas de Suecia y España, tuvo lugar  la entrega del diploma y la medalla de oro al primer premio Nobel español. El solemne acto se celebró en el Senado; presidido por el Rey con uniforme de capitán general; con el Gobierno en pleno vestido de gala a su derecha; y la delegación diplomática sueca a su izquierda.

Enlace vídeo.
Primer número de «El Diario». 1905.

Por esas mismas fechas veía la luz “El Diario”; flamante publicación oriolana dirigida por Rafael Rogel. Con la redacción en el callejón de Flores y con Luis Zerón como responsable de la impresión, el «Doctor Belenes» volvía a la carga.

En el primer número, además de hacer pública la participación de su buen amigo Justo García Soriano en el homenaje a Echegaray celebrado en Madrid, incluyó uno de sus poemas titulado «ausencia»; publicado por el «Diario de Murcia» en febrero de 1901.

El Diario. Número 1 – 17 de marzo de 1905: Al tomar la pluma para saludar a la ciudad de Orihuela, en defensa de cuyos intereses hemos creado este pequeño periódico, no nos hacemos ilusión alguna sobre su próspera y duradera existencia. Conocemos el país en que nacimos; su indolencia, sus desengaños, su falta de ambiente, su patética quietud y su horror a las novedades y mudanzas…

Para el grandioso acto de homenaje que se prepara en Madrid al insigne escritor D. José Echegaray con motivo de haberle concedido la Academia de Suecia el premio Nobel, se han adherido, como ya se sabe, todas las facultades universitarias habiendo sido designado por sus profesores para representar en la comisión de Filosofía y Letras, cuyo último año cursa en la corte, nuestro queridísimo compañero amigo y paisano Justo García. Esta distinción honra mucho al amigo Justo, y pone de relieve el buen concepto y mérito que de él hacen sus maestros.

El 11 de abril «El Diario» anunció la publicación de unas crónicas que desde «la Corte» iba a enviar semanalmente el redactor conocido como «Kandal». Justo recuperaba así el seudónimo que ya había utilizado en sus crónicas madrileñas para «La Comarca». La sección se tituló «Oso y Madroño»; y la primera entrega «Día de luto».

El Diario. Número 21 – 11 de abril de 1905: Hoy comenzamos a publicar las crónicas que desde la Corte nos ha de enviar semanalmente nuestro redactor «Kandal» , en la convicción por nuestra parte de que han de ser leídas con gusto por todos nuestros favorecedores.

Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Día de luto. Hoy es día de luto, de penoso duelo para la población de Madrid. La enorme y horrible catástrofe acaecida ayer mañana por el desplome de las obras que se estaban llevando a cabo en el tercer depósito de aguas del Canal de Isabel II, embarga con profundo espasmo de dolor el alma de todos los madrileños. El número de los muertos extraídos hasta estas horas excede de treinta; y los heridos, graves en su mayoría, son innumerables. La gravedad del hecho es abrumadora.

Aunque en estos amargos instantes de turbación y de pena es difícil, sino imposible, dar una explicación desapasionada y exacta de tan sangriento suceso; casi todas las bocas, indignadas y con unánime juicio, recriminan acerbamente la culpable avaricia e ineptitud de los contratistas e ingenieros de la Sociedad constructora encargada de las obras del aciago depósito de aguas, cuya sordidez egoísta al adquirir los materiales necesarios para la construcción se imputa como causante de tantas víctimas de infelices obreros, que han perecido mutilados atrozmente bajo la ruina y los escombros. La sangre de esos mártires del trabajo clama venganza justiciera. (…) Dios permita que no vuelva a mojar mi pluma para trasmitir noticias tan dolorosas y espeluznantes. KANDAL.

En ese mismo número, Rafael añadió lo sucedido el día después; una nueva tragedia con otro puñado de obreros, mujeres y niños muertos o heridos a manos de la «fuerzas del orden».

Apoteosis sangrienta: Bien lejos estaría Kandal, nuestro querido amigo y redactor en Madrid al escribir su crónica semanal para El Diario, de soñar siquiera que tan brutal epílogo había de tener el luctuoso suceso del cual se ocupa en su artículo. En la manifestación por aquella desgracia, las fuerzas del orden dispararon contra los manifestantes produciendo nuevas víctimas por herida de bala. También mujeres y niños pisoteados en la estampida.

La periodicidad anunciada falló en la segunda semana. Hubo que esperar a la tercera para que Kandal enviase una crónica en la que comparó con nostalgia la «informal» Semana Santa que se celebraba en la capital, con la que se vivía y sentía en Orihuela.

El Diario. Número 31 – 27 de abril de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Este empecatado Madrid se ha divertido como siempre, importándole un bledo la seriedad de la semana y la informalidad de las nubes. Las calles han rebosado de mujeres hermosas, artísticamente ataviadas a la moda de las majas goyescas, con sus lindas cabezas y sus turgentes senos cubiertos de claveles rojos y gualdos, como cuando en día de toros marchan a ver estoquear un “miura” al “Machaco” o al “Fuentes”;  en vez de mostrar el triste recogimiento y el aspecto de duelo requeridos de quienes se dirigen a un templo a conmemorar el aniversario de la muerte de Cristo.

Semana Santa en Orihuela a principios de siglo.

Yo en cambio he recordado con profunda nostalgia la poética Semana Santa de Orihuela, sencilla y fantásticamente religiosa, al leer la viva descripción, llena de colorido y sentimiento, que el ameno «fondista» de El Diario hacía en su artículo de fondo del día 19 último; como estoy pensando en estos instantes que los pacíficos oriolanos estarán a estas horas comiendo en el monte de San Miguel las sabrosas y clásicas «monas» de la Pascua  ¡Buen provecho, felices paisanos míos! Kandal. Madrid, 24 de Abril de 1905.

En mayo se cumplía el centenario. Durante tres días seguidos, la sección «Oso y madroño» llevó el subtítulo: “Las fiestas del Centenario y el fondo del Quijote”. Un sesudo trabajo en el que Justo/Kandal intentó explicar a sus paisanos el trasfondo del Quijote que tanto admiraba y las lecciones filosóficas que escondía entre sus líneas. Por su interés lo transcribo entero. 

El Diario. Número 39 – 8 de mayo de 1905: Nuestro queridísimo redactor en Madrid que firma sus crónicas con el seudónimo «Kandal» nos anuncia el envío de un trabajo sobre el centenario del «Quijote» que publicaremos así que llegue a poder nuestro.

El Diario. Número 46 – 16 de mayo de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Las fiestas del Centenario y el fondo del Quijote (de nuestro redactor corresponsal en Madrid). Me proponía por esta vez renunciar a mi cargo de mero y superficial cronista, para trocarlo por el ventajoso y pistonudo oficio de crítico «a la violeta». Sin embargo, algo he de hablar para responder a alusiones, acerca de los festejos con que en esta cortesana villa se ha tratado de conmemorar la primera publicación del «Quijote», el incomparable libro de Cervantes.

Así es que actuaré con ambos títulos, ya que puedo adjudicármelos sin más reválida que la decisión de mi voluntad omnímoda, aunque rabie el respetable público. Creo como «La Correspondencia de España» y como otros colegas de por acá, que las fiestas del Centenario han sido un fracaso vergonzoso y enorme, no por culpa del pueblo, que de estas cosas no entiende, sino por la imprevisión y desacierto de la Junta mangoneadora u organizadora. Y no es más que la falta de costumbre y nuestra proverbial incuria de llegar tarde siempre, si es que alguna vez «vamos a alguna parte». Ha sido una verdadera «quijotada» que nos ha puesto nuevamente en ridículo ante las ya pocas naciones que aún se acuerdan de que existimos en el globo. Aunque yo, la verdad, no veo la tostada de tales festejos, dicho sea en lenguaje vulgar y llano.

Esos miles de pesetejas que se han distraído en flores, en percalinas y en músicas, ¿no les parece a ustedes que hubieran sido mejor empleadas en proporcionar algún medio de cultura a nuestro pueblo, de la que se encuentra tan necesitado, y este hubiese sido el mejor tributo rendido como homenaje a la memoria del Libro inmortal? Porque hemos de convenir en que la popularidad del «Quijote» es pura filfa. Yo me atrevo a aseverar que de los pocos miles de no analfabetos que hay en España, no pasarán de dos mil los que lo hayan leído íntegro, aun no más de una sola vez, sin que peque de pesimista. Y esto incluyendo las personas que se precian de las más cultas; porque el vulgo, con los pastos intelectuales que le dan a yantar, ¿qué idea puede haber formado del «Ingenioso Hidalgo»?

Citaré dos ejemplos: Uno. El gremio de almacenistas de vino presentó en el concurso de carrozas que se verificó el domingo en el paseo de la Castellana, una que figuraba la escena del caballo Clavileño, y como alegoría llevaba en la parte delantera un dios Baco coronado de los simbólicos pámpanos de oro, sosteniendo el tirso y la crátera. Pues bien, al verla pasar por frente a mí, oí exclamar a una señora, que tenía a mi lado, señalando al Baco y con la más graciosa y cándida  ignorancia: — ¡Mira qué bien va sobre ese tonel D. Quijote!

Otro. Hace dos noches, ante el sugestivo reclamo de un gran rótulo que decía: AVENTURAS DE DON QUIJOTE Y SANCHO PANZA y que, desde el frontispicio de un cinematógrafo que hay instalado en la plaza del Callao, invitaba al curioso y desocupado transeúnte que disponía de quince céntimos a la contemplación de un espectáculo de actualidad, penetré en el barracón. En efecto, al poco rato presenciaba las escenas más culminantes del «Quijote», a que daba vida, reproduciéndolas, uno de los inventos más recientes de la prodigiosa ciencia contemporánea. Pero ¡que escenas. Dios santo! ¡qué grosera inexactitud! ¡Aquello no tenía de la novela cervantina más que el nombre, hasta el punto de que el propio autor que la parió, sí hubiera resucitado se avergonzaría al reconocerla y la negaría por hija.

Fotograma de Les Aventures de Don Quichotte. La primera película muda que se conserva del Quijote. En España se estrenó en 1905.

¡Donosa figura la que ofrecía amojamado D. Quijote, ataviado a la moda de Luis XV y cubierto con una bacía que era más bien una escupidera! ¡Y después había que verle en camisa, dando zapatetas y tumbas, al imitar la penitencia de Beltenebros en las peñas de Sierra Morena descubriendo cosas que, por no verlas otra vez, volvió el público recatado el rostro!¡Y quién conocería a Sancho en la imagen de un hombrecillo rapado, con indumento payasesco de bayeta amarilla y con sombrero cordobés! ¡Y a Dulcinea del Toboso, la auténtica Aldonza Lorenzo con traje de dama de honor, con mangas perdidas y cuello a lo Médicis! ¡Y al licenciado Pero Pérez, el Cura, y al maese Nicolás, el barbero, que parecían, aquel un abate francés, y éste un alguacilillo de nuestras corridas de toros!

Más no es sólo esto, pues para completar la ilusión y el efectismo de la tramoya, dialogaban detrás del paño unos golfos, fingiendo el habla de tales personajes; y era cosa estupenda y saladísima oír a D. Quijote llamar a Sancho ¡ninchi!, y a Sancho aclamar a D. Quijote con las palabras gachí o chavo, y como dos chulos de López Silva decirse “ustez y camará”, empleando todo el vocabulario de los vecinos actuales de la calle de la Paloma. (Se continuará)

La Ilustración Artística 1905. Número dedicado al III Centenario del Quijote.

El Diario. Número 47 – 17 de mayo de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Las fiestas del Centenario y el fondo del Quijote (de nuestro redactor corresponsal en Madrid). Continuación.¿Qué hubiera pensado y qué hubiera dicho Cervantes a vista de esta mojiganga ridícula presentada como interpretación gráfica y sensible de su ingeniosa novela? Aunque lo verdaderamente incomprensible es que este espectáculo inverosímil y grotesco sea presenciado a todas horas con extraordinarias muestras de agrado y regocijo por una gran concurrencia de personas de todas clases.

Así se ha celebrado en Madrid el III Centenario de la publicación del «Quijote». Pero dejando a un lado el recuerdo de esos festivales populacheros que ya pasaron, meditemos ahora sosegadamente con ávida delectación, sobre esa obra admirable, campo fecundo y siempre virgen para la observación y el estudio. Aparte el mérito real y extrínseco que como magistral producción literaria tiene el «Quijote» rodéale como invisible aureola de gloria el mágico nimbo del misterio, ese sello peculiar que acompaña a todas las creaciones geniales, mezcla de divina vaguedad y de profunda intuición humana, por el que los antiguos llamaron al poeta vate, es decir, el que vaticina, el que ve lo recóndito y lo futuro. Me refiero al simbolismo, al espiritual mentido oculto que, bajo la letra, se halla latente en el «Quijote» y que sólo las perspicaces miradas de un observador avisado pueden columbrar.

Es inadmisible, desde luego, la posibilidad de una serie de eventuales circunstancias que proporcionen a un mediocre ingenio el medio fácil de entresacar un cuerpo de doctrina completo, un sistema emblemático que responda lógicamente al sentido literal y ordinario de las palabras. No obstante convendremos en que, si se desciende a otras menudencias, si se trata de escudriñar con hiperbólico atisbo, desentrañando las agudas reticencias cervantinas, afiligranados pormenores de metafísica conceptuosa, se perderá el más sutil y hábil aquilatador en el laberinto inexplicable de las anfibologías y de las conjeturas.

No ignoro que mucho se ha disertado, y no pocas veces con el imprudente derroche de una desenfrenada fantasía, acerca de este para mí evidente simbolismo, que algunos niegan, y bien me conviene a este propósito dejar sentada previamente mi opinión en contra de ciertas interpretaciones, que a la intencionada leyenda «quijotesca» se han dado con el deliberado perjuicio de afiliarla en el banderín de ciertas parcialidades políticas, filosóficas y religiosas; aunque sea harto conjeturable y verosímil que Cervantes, genio portentoso, reducido por la ignorancia y la injusticia a la obscuridad y a la miseria, no comprendido y despreciado por sus contemporáneos, penetrando con visión exacta y profunda las inmoralidades y las inicuas instituciones de sus aciagos tiempos, con profética preocupación social se adelantara a su época y en sus novelas destilara la amarga ironía y el duro reproche que rebosaba de su corazón indignado y herido; pero siempre con la simulación y la sordina que obligaban a usar la opresora coyunda con que amordaza el pensamiento aquellas tiranías inquisitoriales.

 ¿Era acaso el Manco de Lepanto un superhombre, uno de esos entes que Nietzsche, el extravagante filósofo alemán, colocaba en una esfera intermedia del acervo común de la progenie humana y el coro de los espíritus angelicales? Física y moralmente no; pero sí en el mundo intelectual y de artística inspiración.

Es ante todo, el «Quijote» un poema, una gran epopeya que no se ciñe a celebrar las proezas o hechos, militares realizados en los estrechos límites de una nación; sino que, con universalidad y sintetismo perfectos, abarca y reasume todas las palpitaciones de la humanidad y todos los aspectos de la vida, múltiples al parecer, pero en esencia comprendidos en la eterna lucha sostenida entre la idealidad inmaculada y la grosera e impura realidad, en esa inexplicable desproporción que se da en el hombre, la hechura de Prometeo con alma de fuego y cuerpo de arcilla, que tiene anhelos infinitos, osadías de Titán, con impotencias de pigmeo… Por eso D. Quijote no es sólo manchego, ni español siquiera; el ingenioso hidalgo es cosmopolita, en la estricta acepción de la palabra.

Sellos III centenario del Quijote. 1905.

El Diario. Número 48 – 18 de mayo de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Las fiestas del Centenario y el fondo del Quijote (de nuestro redactor corresponsal en Madrid). Continuación. El manchego Alonso Quijano el Bueno fue un noble hidalgo, irreprochable y comedido; y al transformarse, por obra y encantamiento de las malas lecturas, en D. Quijote de la Mancha, continúa siendo un cumplido y perfecto caballero, espejo y norte de todas las órdenes andariegas y caballeriles;  y ya cuerdo o ya loco fue siempre de apacible condición y de agradable trato.

Enamoróse locamente de Dulcinea, que representaba la verdad y la razón, «término y fin de toda humana hermosura» (pues no es gran cordura, humanamente hablando, prendarse de amores por damas que tales cosas representan); de modo que un día se levantó magnánimo, con exaltación altruista y ansias redentoras, «pareciéndose convenible y necesaria, así para el aumento de su honra como para el servicio de la república, hacerse caballero andante, e irse por todo el mundo con sus armas y caballo a buscar las aventuras», «según eran los agravios que pensaba deshacer, tuertos que enderezar, sinrazones que enmendar, y abusos que mejorar, y deudas que satisfacer».

Pensado y hecho. Se armó de todas sus armas, subió sobre Rocinante y por la puerta falsa de un corral salió al campo, dispuesto a romper lanzas en pro de su señora Dulcinea y por la fuerza incontrastable de su invencible brazo hacer triunfar en el mundo el imperio de la Justicia y del Bien, cuya ausencia constituía la pena que su asendereado corazón padecía. Así comenzó su odisea, en que cosechó buen número de aventuras y descalabros. Sancho Panza, personificación de la necedad egoísta y del ruin positivismo, le seguía en aquellas expediciones impulsado por el interés y el medro.

Y de este modo vemos a la idealidad platónica arrastrando tras de sí al necio materialismo positivista. Don Quijote, siempre consecuente con su ideal y fiel a la señora de sus pensamientos, intrépido hasta la temeridad y valiente hasta la fanfarronería; abnegado y altivo a la vez;  justiciero y misericordioso, alma grande y espíritu romántico, confiando ciegamente, con el fervor entusiástico, con la obsesión y con la fe en la eficacia de su solo valor y, por tanto, con la segura esperanza, de conseguir el triunfo, debido a sus elevadas miras y recto proceder, luchó con obstinación de héroe en todas partes contra cuantos obstáculos creía hallar impidiéndole la realización de sus generosos fines. Y aunque la triste realidad se esforzaba por defraudar sus magnánimos propósitos, su ánimo de granito no decaía ni él cejaba en su empeño.

Enlace vídeo

Y así, ora volteado por las aspas del molino de viento, ora maltrecho y aporreado por mano de arrieros, cuadrilleros, galeotes o desalmados yangüeses, ora burlado y escarnecido por malandrines, foliones y canalla vil y fementida, que no alcanzaban a comprender su locura sublime, marchaba de fracaso en fracaso constantemente con su ideal a cuestas como pesada cruz y acariciándolo siempre sin embargo, con halagos, arrumacos y mimos de apasionado amante…

He aquí en toda su hermosa grandeza al héroe y protagonista de la epopeya cervantina. Todo esto y mucho más que yo no digo se ha de ver en el «fondo del Quijote» pues si le suprimís este inmaterial sentido oculto, será tanto como privarle de su encanto más bello y el único resorte de ese humorismo profundo y agridulce, que mezcla las sonrisas con las lágrimas y os hace reír y llorar a un mismo tiempo, esa dote eminente de Cervantes, comparable sólo con la de su genio hermano, el colosal dramaturgo inglés Shakespeare.

Además de las colaboraciones de Kandal, entre el 28 de marzo y el 2 de junio “El Diario” ofreció media docena de poemas de Justo García Soriano, y un «esbozo literario» titulado “Las noches”; ya aparecido en «El Labrador» en el verano de 1902.

Ninguno de los poemas era de nueva creación: “Una lágrima”, publicado en abril de 1901 en el «Diario de Murcia» y en octubre de 1903 en «La Comarca»; “Sensaciones” y “El Ruiseñor”, ambos publicados en “La Comarca” en enero de 1904; “Impaciencia”, adaptación de un poema de Víctor Hugo; “Nostalgia”, dedicado a su madre en marzo de 1902; y “Mi lira”, publicado en “El Labrador” en 1902.

Justo había dejado de escribir poesía; como él mismo afirmó posteriormente en su «Noticia crítica y autobiográfica».

A diferencia de otros, que imitando a Fray Gerundio, se dejan los estudios para hacerse poetas, escritores o periodistas, yo abandoné con mucha pena los versos y los artículos para hacerme buen estudiante y obtener un título que me proporcionara competencia y cultura. Preterí del todo la amena literatura; no obstante, presentado por mi compañero Isaac Muñoz, asistía a la pintoresca tertulia de bohemios y cenáculo de modernistas que se congregaba en la redacción de “Renacimiento Latino”, domicilio de Paco Villaespesa.

Francisco Villaespesa. Director de «Renacimiento Latino» (1905)

Entre los contertulios figuraban Répide, Julio Camba, Carrere, Machado y otros muchos entonces anónimos y hoy conocidos. Pero yo detestaba de la bohemia, aunque esta sólo fuera pose y reclame, y atiborrado de clasicismo, no me seducían tampoco las novedades y extravagancias de la nueva escuela, aún mal definida. Me hastió pronto y abandoné el hampa y la farándula literarias.

El «Renacimiento Latino» mencionado fue una revista que dirigió en Madrid el poeta almeriense Francisco Villaespesa Martín. Su publicación, en la primavera de 1905, fue muy breve pero con mucha repercusión a nivel nacional. En sus dos números (abril y mayo) colaboraron poetas emergentes entre los que podemos destacar a Antonio Machado.

Cuadernos de Justo 1905. AMO. LJGS.

En mayo llegaron también los exámenes de fin de carrera y Justo no podía permitirse el lujo de fallar. Muy al contrario, cumplió como siempre lo hacía; con creces. La noticia de sus espectaculares resultados fue difundida por la prensa de Orihuela.

El diario. Número 51 – 22 de mayo de 1905: Hemos tenido noticias de que el último sábado empezó a examinarse en Madrid nuestro queridísimo amigo y redactor D. Justo García Soriano, que sigue en aquella Universidad la carrera de Filosofía y Letras, obteniendo en Filología comparada del latín y del Castellano, primera asignatura de que se ha examinado, la nota de Sobresaliente y matrícula de honor. El amigo Justo tiene que examinarse durante esta semana de las asignaturas, Bibliografía, Lengua Hebrea, Lengua y literatura griega y de Gramática comparada de las lenguas Indo-Europeas. Nosotros le felicitamos hoy muy calurosamente y esperamos con impaciencia poder darle la enhorabuena más completa al final.

El diario. Número 60 – 2 de junio de 1905: De una manera brillante y lucidísima ha terminado nuestro entrañable amigo, redactor de El Diario, D. Justo García Soriano su carrera de Filosofía y Letras, que venía siguiendo en la Universidad de Madrid. A las dos matrículas de honor conseguidas en las asignaturas de que se examinó en la última semana, hay que añadir las notas siguientes: Sobresaliente y matrícula de honor en Bibliografía; Notable en Lengua y Literatura Griega, y Sobresaliente con matrícula de honor en Gramática comparada de las lenguas Indo-Europeas.

De modo, que el amigo García Soriano se ha examinado en este último año de su carrera de cinco asignaturas, consiguiendo cuatro matrículas de honor y un notable. Al felicitar calurosamente a nuestro querido compañero y a sus ancianos padres, nos felicitamos nosotros mismos puesto que a Justiyo, lo hemos considerado siempre como cosa nuestra y esperamos impacientes poder abrazar al nuevo Licenciado, aquí entre nosotros.

Notas 1905. AMO. LJGS.

Unión republicana. Número 88 – 3 de junio de 1905: Nuestro querido amigo y correligionario D. Justo García Soriano, ha obtenido brillantes calificaciones en los exámenes de prueba de curso en las cinco asignaturas correspondientes al periodo de licenciatura en la sección de letras de la carrera de filosofía. Nuestra enhorabuena.

En junio volvió su crónica madrileña, denunciando el atentado sufrido por Alfonso XIII en París. Justo podía ser republicano; pero no cómplice de los anarquistas catalanes que pretendieron asesinar al rey.

El diario. Número 62 – 5 de junio de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Sobre el viaje regio. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Esos catalanes nos han aguado la fiesta. Me refiero a los anarquistas, que fascinados por una utopía son los enemigos del género humano, porque ya sabrán ustedes que el complot origen del atentado, que puso en peligro la vida del rey, tiene su núcleo, al parecer, en Cataluña…

Postal de Alfonso XIII. París. 1905 

Los republicanos franceses se sienten orgullosos al saber que la agresión no ha partido de ningún compatriota, prueba de la nobleza y lealtad con que han sabido siempre honrar a sus regios huéspedes; y continúan dando grandísimas muestras de simpatías al monarca español. En vista y consideración de esto, una numerosa manifestación con banderas tricolor y españolas ha partido desde la plaza de las Cortes en dirección de la embajada francesa, que está situada en la calle de Olózaga, y allí ha gritado ¡viva Francia! como testimonio de gratitud al cariñoso recibimiento que el pueblo francés ha dispensado a Alfonso XIII. Después se ha dirigido a la plaza de Oriente y se ha situado frente al Palacio Real. Ceso de manipular por hoy. Kandal. Madrid 3 de Junio de 1905.

Enlace vídeo.

A la semana siguiente, Justo viajó en tranvía hasta el lugar de la tragedia sucedida en abril. Cerca del depósito derrumbado tuvo una interesante conversación con un obrero catalán.

El diario. Número 68 – 12 de junio de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Otra vez «el tercer depósito». (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). ¡Qué horror! No quiero acordarme. Mire “ustez”, yo vivo aquí cerquita y cuando el hundimiento tembló toda mi casa y se llenó de polvo. Luego he visto sacar, uno por uno, a los muertos y a los heridos, y los oí quejarse dentro de las camillas… Ya ve “ustez”  toda la culpa ha sido de los ingenieros y de los contratistas…. Ellos bien de dinero que han embolsado, y los pobres… ya ve “ustez” como murieron. Luego les han dado cuatro cuartos a las familias y así lo quieren arreglar todo. Y la vida de un hombre no se paga con nada, “¿verdad, ustez?”

Tres días después le publicaron otra crónica sobre el regreso del rey tras su accidentado viaje a Francia.

El diario. Número 71 – 15 de junio de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. Fin de una odisea y comienzo de un calvario. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Las doce menos cinco minutos eran, cuando la comitiva ha atravesado la Puerta del Sol. La banda de música de un regimiento rompió entonces a tocar la “marcha real”. En el balcón del centro del Ministerio de la Gobernación (engalanado hoy grandemente, aunque no lo estuvo cuando el homenaje de Echegaray ni se dignaron poner en él señales de luto cuando la catástrofe del Tercer Depósito, dicho sea entre paréntesis) algunas de las familias de los Ministros presenciaba el espectáculo; y ellos, al pasar en los coches del regio séquito, las saludaban afanosamente desde lejos.

Permítaseme estos detalles, en consideración a esta croniquilla ligera, nerviosa y deshilvanada. En este momento en que escribo, los cascos de los caballos de un regimiento de húsares, que regresa del cortejo, resuenan sobre el asfalto en tropel por debajo de mi balcón. Luego, los clarines, ásperos, marciales, desgarrados, alargando lúgubremente las notas, han tocado una pesada marcha de caballería. Este ha sido el feliz término de la odisea, llena de emociones, que ha corrido nuestro Soberano….

Enlace vídeo

El diario. Número 78 – 26 de junio de 1905: Nuestro queridísimo amigo y redactor D. Justo García Soriano, verificó el último sábado en la Universidad de Madrid los ejercicios de reválida en la facultad de Filosofía y Letras, obteniendo tres notas de sobresaliente en los tres ejercicios presentados, teniendo por tanto derecho a disputarse el título de Licenciado, que se concede gratis a los estudiantes más distinguidos.

Licenciatura de Justo. AMO. LJGS.

El flamante licenciado se apuntó a un excursión dominguera al Escorial; una experiencia turística que convirtió en otra crónica:

El diario. Número 79 – 27 de junio de 1905: Crónicas para «El Diario». OSO Y MADROÑO. El Escorial. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). Los viajes de recreo a las poblaciones próximas a Madrid más dignas de visitarse que ofrecen las Compañías de Ferro-carriles todos los años por esta época, resultan además de muy módicos, altamente higiénicos e instructivos. (…) Saturado de las abominaciones de estas y otras farsas, y por huir aunque por un solo día del bullicioso desasosiego de este Madrid, que también tiene, su monotonía, el pasado domingo, en un tren que salió a las seis de la mañana, marché a El Escorial. (…) Y al pie del Guadarrama apareció la villa de El Escorial con su gigantesco Monasterio de San Lorenzo, cenicienta mole de piedra berroqueña que figura unas parrillas supinas, cuyas cuatro patas son sus cuatro torres campaniles. ¡Prodigioso cenobio en que se encierran todas las glorias de los Austrias! (…)  Kandal. Madrid, 21 de Junio de 1905.

Monasterio del Escorial. Postal de 1905.

En el mismo número, Rafael Rogel, su «hermanico del arma», le dedicó un largo artículo a modo de homenaje por su brillante trayectoria univeritaria. Lo tituló “Finis coronat opus” («El fin corona la obra»). Entre otras cosas, nos ofrece el expediente universitario de Justo con buena parte de sus calificaciones.

A vuela pluma. “Finis coronat opus”. Memorias íntimas. Permitidme siquiera por una sola vez, queridos y amables  lectores, que abandone mi sección «Por esas calles», para ocupar su lugar con este modestísimo trabajo en el que, luchando con las mil escabrosidades inevitables a la insuficiencia de mi saber, he de procurar rendir un tributo al cariño fraternal, a la amistad inquebrantable, dedicando unas cortas y deshilvanadas líneas de felicitación sincera a mi amigo Justo García Soriano, a «mi hermanico del arma» que tan brillante y tan heroicamente acaba de conseguir (a los veintiún años de edad) la anhelada licenciatura en la Facultad de Filosofía y Letras.  

He dicho con «brillantez» porque Justo, desde los comienzos de su carrera hasta terminarla, no ha perdido una sola asignatura; es más, las notas de «aprobado, bueno», etc. han sido poco para él; cuando ha alcanzado un «notable», lo ha considerado una decepción. En todas las asignaturas cursadas ha obtenido censuras de Notable y Sobresaliente: más Sobresalientes que notables. Y ha terminado su carrera de un modo heroico; porque García Soriano es pobre; tanto, que Dios, él y algo yo, sabemos únicamente la manera con que acaba de llegar a la meta de sus primeras aspiraciones.

¡Es mucha honra para Justo! Le conocí por primera vez y entablé amistad con él entre cajas, prensa y papeles. Él, aficionado, apasionado, vicioso incorregible como yo de las letras. Se estaba imprimiendo su Poema «Esperanza» y yo escribía en el semanario «El Labrador», en cuya redacción ingresó él poco después; fuimos amigos y compañeros y simpatizamos de tal manera que llegamos a querernos mucho, como se quieren dos hermanos. Una sola vez disputamos por cuestiones políticas; y lo más chocante es que coincidimos en ideas. Pero aquel enojo duró unas horas escasas, y pronto partimos el terreno, dándonos ambos por vencidos.

Nuestras aficiones han sido las mismas; juntos asaltábamos las «Bibliotecas» en las casas donde las había y nos daban un poquito «de pie» para ello a uno o a otro. El que descubría un «filón», lo participaba al «socio». Él era ya Bachiller y comenzaba su carrera; yo había terminado «la mía» (tres años incompletos de enseñanza elemental en la escuela), así es que allí, entre los empolvados libracos le oí muchas veces «algo» de lo que había aprendido y algo ¡«pesqué»!

Hicimos juntos excursiones de información periodística a los pueblos comarcanos. Una de ellas a Albatera y a Cox; y en este pueblo asistimos a una velada literaria organizada por el círculo obrero. D. José Cartagena Guillén venía con nosotros, que por cierto no olvidará nunca aquél acto, como nosotros tampoco lo olvidamos, porque tenemos de él recuerdos muy gratos (nosotros, ¿eh?, no nuestro querido y respetado D. José).

Impreso el Poema Esperanza, marchó Justo a la corte en Octubre de 1901, donde fue presentado a D. Manuel del Palacio, quien leyó el poema y le auguró al novel vate un porvenir risueño en el cultivo de las bellas letras. Le tomó mucho cariño, recomendándole su libro en el establecimiento de Fe, en la carrera de San Jerónimo, donde se agotó la edición hecha en Orihuela. Pero mi joven amigo pensaba como un hombre, y abandonó los versos para dedicarse solo al estudio. Esto fue un gran sacrificio.

Entró a formar parte en la redacción de la «Revista Diplomática y Parlamentaria», donde ganaba un escaso sueldo con el que alivió mucho la carga en los gastos de su carrera, que se habían impuesto sus cariñosos padres. Bien es verdad, que ha gastado poco en matrículas, pues casi todas las alcanzó «de honor». En el primer año (preparatorio) obtuvo Lengua y Literatura castellana, sobresaliente y matrícula de honor — Lógica fundamental y Metafísica, Notable— Historia de España, Sobresaliente y matrícula de honor. Segundo año (Preparatorio): Lengua y literatura Latinas, Sobresaliente y matrícula de honor. — Teoría de la Literatura y de las artes, Sobresaliente. —Historia Universal, notable. 

Curso primero de la Licenciatura: Paleografía, Sobresaliente y matrícula de honor. — Latín vulgar y de los tiempos medios, Sobresaliente y matrícula de honor. — Literatura Española (curso de investigación) Notable. — Lengua Griega, Notable. —Lengua Arábiga, Sobresaliente y matrícula de honor. Segundo curso de la Licenciatura: Lengua Hebrea, Sobresaliente con matrícula de honor — Filología comparada del Latín y del castellano, Sobresaliente y matrícula de honor. — Lengua y Literatura Griegas, Notable. — Bibliografía, Sobresaliente y matrícula de honor. — Gramática comparada de las Lenguas Indo-europeas, Sobresaliente con matrícula de honor.

En los tres ejercicios de reválida que hizo el último sábado, sacó tres sobresalientes, que es lo que se había propuesto para poder disputarse con los estudiantes más distinguidos el título de la Licenciatura que para éstos concede el Estado. Ha luchado por ganar para sus padres tres mil reales que cuesta el título referido. Eso es muy noble y dice mucho.

El Bachillerato, lo estudió en el colegio que tienen los PP. Jesuitas en esta ciudad, en calidad de alumno externo, y coronó sus estudios con igual éxito; alcanzando el titulo con las notas de sobresalientes. ¿Cómo no he de dedicarle a mi «hermanico», hoy que ha terminado su carrera, esta prueba de cariño y amistad, recordándole tiempos pasados?

Muchos han calificado a Justo, de soberbio: no le conocen. Su modestia es grande; el amor que tiene a sus padres lo demuestran sus sacrificios. Por ellos y para ellos trabaja, ellos son el faro donde siempre ha fijado su anhelosa mirada luchando por llegar al fin de su carrera; soñando con el día en que pueda ser el báculo de los viejos que tanto le quieren; a sus amigos los quiere y llega hasta a ser humilde con ellos… ¡Bien que puedo decirlo! Algunas veces, durante su permanencia en Orihuela durante las vacaciones, me hablaba de las amargas luchas que sostenía en la capital de España, donde a nadie se conoce ni a nadie se consuela.

El ruido del fausto y de la riqueza ahoga los gritos del dolor; y sin embargo me invitaba a marchar con él y me ofrecía partir conmigo, al principio su pan… ¡ah! No podía, una cadena muy pesada me aprisiona aquí, una abuela que declina por el horizonte de la vida, y con la que si bien no hizo gran cosa, por lo menos la ayudo con mi juventud compartiendo con ella muchas amarguras y no pocas ingratitudes. No deja de ser esto una asignatura muy práctica para el porvenir. De otro modo le hubiera acompañado ¡ya lo creo! Pero su felicidad de hoy y la de sus queridos padres llega hasta mí con fuerza tanta, que casi me he creído yo el héroe de la jornada en la que el amigo ha triunfado. Justo García Soriano es de los jóvenes que llegan a donde se proponen. La suerte sea con él. Ricardo Peregón Salinas.

Orihuela 1905. Calle de Sagasta. Colección Javier Sánchez Portas.

El diario. Número 85 – 5 de julio de 1905: Esta mañana ha regresado de Madrid y hemos tenido el gusto de abrazar en ésta a nuestro querido amigo el joven Licenciado en Letras D. Justo García Soriano. Reiterárnosle nuestro más cariñoso saludo de bienvenida.

Unión republicana. Número 103 – 18 de julio de 1905: Hemos tenido el gusto de saludar a nuestro simpático amigo y correligionario, D. Justo García Soriano, regresado de Madrid después de haber aprobado las últimas asignaturas en la carrera de filosofía y letras con notas de sobresaliente. Tanto al joven amigo nuestro como a sus padres, damos nuestro más sincero parabién por el feliz éxito obtenido en su brillante carrera.

El 15 de julio publicó un sesudo artículo titulado “El patuá oriolano (apuntes lexicológicos)”; un análisis etimológico de algunos términos del habla oriolana. Los dialectos fronterizos de Orihuela y de la región de Murcia, influenciados por el catalán/valenciano, fueron otros de los temas recurrentes en la obra de Justo García Soriano.

El diario. Número 94 – 15 de julio de 1905:“El Patuá Oriolano” (Apuntes lexicológicos). Las lenguas, en su doble carácter de organismos vivientes y expresiones anímicas, están sujetas a la norma inmutable y al rigorismo de determinadas leyes fisiológicas y psicológicas, cuyo estudio razonado y metódico constituye esencialmente la verdadera Ciencia del Lenguaje. (…) Para llegar a este resultado, a este ideal, difícil pero hacedero, se ha de tener como preliminar indispensable y sine qua non el estudio minucioso, prolijo y. concluyente de todos los patuás, provincialismos o particularidades dialectales, por incultos, insignificantes y baladíes que parezcan.

Sobre todo las jergas de aquellas localidades o regiones que son fronterizas y hayan sido colonizadas por diversos pueblos simultánea o sucesivamente en épocas no muy remotas, dando lugar a núcleos aislados y zonas esporádicas (Orihuela con su término es una de estas localidades que los ofrecen más profusamente, pues en tiempos no muy lejanos sus habitantes fueron trilingües, por causas históricas que no es este el caso de exponer)…

… Movido de esta opinión, que largamente vengo sustentando en silencio, me propongo hoy, en circunstancias en que me hallo casi desprovisto de mis datos y libros de consulta, iniciar, siquiera someramente, con carácter de brevísimos apuntes, algunas modestas investigaciones acerca de la etimología y empleo de una serie o lista de palabras, pertenecientes a lo que puede llamarse el patuá oriolano; pero sin tener la pretensión, en todo caso ridícula e infundada, de llegar a una conclusión definitiva. Comenzaremos pues al azar:

CABOLO = Muñeca o juguete de niña. Es voz de origen latino, procedente de la forma vulgar caputulus, diminutivo de «caput», cabeza, siendo por lo tanto su significado literal cabecilla, cabecita o cabezuela, que conviene con su sentido actual. (…) CALICHE = Canuto de caña empleado en cierto juego de muchachos. Del clásico calicem (cálíx, icis: cáliz, copa) trastocado su acento de esdrújulo en llano. Tiene acepción y etimología distintas al caliche admitido por la Academia. HOGARIL= Hogar o fogón a cuya estirpe etimológica pertenece: francés, foyer. Supone la existencia de un diminutivo latino vulgar focarilem.

LEJA = Vasar, estante. Admitida por el Diccionario de la R. A. E. como voz murciana. De, etimología dudosa (ital. leggia). Como mera conjetura propondremos la forma originaria ligna (tabulae). MAGANTO Y MAGANSIA = Holgazán o perezoso y pereza. Por vagante o vacante y vagancia. La v se halla frecuentemente sustituida por la m, por ser ambas letras labiales o del mismo órgano, como puede observarse igualmente en los barbarismos verendar y verienda por merendar y merienda. PERFOLLA= Hojas que cubren y están alrededor de la panocha, mazorca o fruto del panizo o maíz. De «per-folia». Se usa más, actualmente, sobre todo en la ciudad «pellorfa», con el sentido general de hoja que cubre, que no es más que la misma palabra dislocada por  violenta metátesis. Muestra gran conexión con el vocablo perifollo (del griego, peri, alrededor, y fyllon, hoja).

PÉSOL = Guisante del latín phaseolum, como la dicción frisuelo, aplicada a cierta legumbre. Voz admitida por la Academia. (…) ALCASIL— Alcachofa. — Admitida por la Academia con sus variantes alcaci, alcaucí y alcaucil. Del arábigo español cabcilla, tomada de la forma latina vulgar capicilla, cabecilla, y no capitella, como dice la Academia erróneamente. Como a este ligero trabajo no podemos dar mayores proporciones por circunstancias de espacio y de tiempo, lo finalizaremos en este punto, prometiendo prolongarlo en otra ocasión no tardía y aumentarlo con la observación y el análisis de otras locuciones. JUSTO GARCÍA SORIANO. Orihuela, 15 Julio 1905.

Justo envió un ejemplar del diario a su profesor en la Universidad, Don Ramón Menéndez Pidal. Y el famoso catedrático le respondió con una carta de ánimo que su amigo Rafael se encargó de publicar.

El diario. Número 100 – 24 de julio de 1905:“El Patuá Oriolano”. El joven y sabio catedrático de Filología comparada del latín y del castellano de la Universidad Central y miembro de la docta corporación de la Real Academia Española, Excmo. Señor D. Ramón Menéndez Pidal, ha dirigido una atenta misiva a nuestro compañero D. Justo García Soriano, en vista del artículo que, con el título que encabeza estas líneas, insertó El Diario en las columnas de su número editorial correspondiente al pasado día 15.

En ella le alienta para que persista en sus ensayos filológicos acerca de las particularidades dialectales de nuestra comarca, y cuando haya ultimado un trabajo detenido, lo presente a los concursos que abre anualmente la Academia. Como tales excitaciones hechas por una autoridad tan ilustre, que tiene conquistada reputación internacional por sus escritos lexicológicos y sus profundos estudios en la nueva y difícil ciencia de la Filología comparada, honran tanto a nuestro querido compañero como a este modesto periódico provinciano, sentimos una gran complacencia en transcribirlas a continuación.

Dice así: “Señor D. Justo García Soriano. Amigo mío: muchas gracias por el envío de El Diario. Ojalá persevere V. en recoger dialectalismos en abundancia y cuando llegue la ocasión no tardía en que los publique se acuerde de enviármelos. R. Menéndez Pidal. Trabajando bien la fonética podía V. presentar su trabajo a los concursos de la Academia. Anímese V. 20 Julio 1905”.

Sabemos que nuestro, joven amigo el licenciado en Letras D. Justo García Soriano, abriga grandes propósitos y que no desmayará en su realización mientras cuente, con estímulos tan consoladores y honrosos como los del Sr. Menéndez Pidal. Muy en breve publicaremos la continuación de la serie de dialectalismos que está recogiendo y tiene en estudio nuestro compañero, a quien felicitamos cordialmente por esta nueva distinción que ha merecido.

Disponemos también del borrador de la carta que Justo envió a Don Ramón como agradecimiento:

Sr. D. Ramón Menendez Pidal. Muy distinguido señor mío y respetable maestro: gran contento me produjo la benévola tarjeta postal, que honrándome tanto, tuvo V. a bien dirigirme, después de haber leído el pobre trabajo que, como ligera muestra de mis entusiásticas aficiones filológicas, publiqué en “El Diario” de este pueblo. Quedo profundamente reconocido a sus frases de aprobación y de aliento, pues estímulos tan consoladores y honrosos, constituyen el ideal de todas mis pretensiones, y la mejor recompensa que premia los desvalidos esfuerzos, que en medio de la indiferencia y de la penuria de medios, realizo penosamente pulsado tan sólo por esta ferviente y decidida vocación que siento por los estudios léxicos.

Pero yo abrigo la confianza de que teniendo en cuenta mis buenos deseos de trabajar incesantemente, me prestará su insuperable y valiosísima ayuda, sin la cual pronto me  vería desprovisto de mis atrevidas alas de Ícaro, pues sólo con su protección y su tutela podré andar con pasos seguros en mi tentativa y conseguir que mi labor sea fecunda y provechosa. Llevo recogidos más de un centenar de dialectismos, de muchos de los cuales, siempre “incidendo per umbras” (atravesando la oscuridad) me ha sido imposible rastrear la fuente y la estirpe etimológica. De otros varios, no pocos, creo haber hallado su procedencia, por lo menos su origen hipotético y más verosímil, y a veces con entera seguridad. Con estos últimos pienso muy en breve hacer un corto trabajo para publicarlo en el “El Diario”, como prometí.

Algunas otras observaciones llevo hechas y anotadas acerca de la pronunciación y modismos sintácticos de la gente de esta comarca. De todos modos, esperaré su sanción; para mí, estimadísima e indiscutible; y cuando vaya a Madrid, donde marcharé, Deo volente el 17 del mes próximo futuro a estudiar el doctorado de la carrera de Letras, me pondré bajo sus auspicios. Supongo que V. se acordará de mí; yo soy el alumno oficial que tuvo usted este último curso en su clase, con tan poca suerte que sólo pude escuchar sus explicaciones durante los dos meses y medio que precedieron a las vacaciones de Navidad, porque luego marchó V. a América a cumplir una alta misión, dejándome huérfano y desorientado, hasta que D. Vicente Vignan tuvo la amabilidad de explicarme y repasarme, a pesar de sus muchas ocupaciones.

Ramón Menéndez Pidal (CVC) y Vicente Vignan Ballester (AHN).

Así es que en este curso que viene, si las horas me son compatibles, yo tendré grandísimo interés de volver a asistir a su clase para resarcir el tiempo perdido. Me parece que mañana celebra V. su fiesta onomástica. Yo le deseo en ese día muchas felicidades. Perdóneme la familiaridad y la impertinencia de esta ya extensa carta; queda esperando se presente ocasión en que demostrarle los grandes deseos que tiene por servirle su afmo., atento y s. s. q. s. m. b. JUSTO GARCÍA SORIANO. Orihuela 30 de Agosto de 1905.      

En Orihuela, Justo quedó incorporado a “El Bloque”, una ficticia sociedad de solteros liderada por su amigo Rafael cuyas andanzas contaba en “El diario”. En agosto publicó una especie de reglamento con dos docenas de artículos, a cual más disparatado. Os dejo unos cuantos:

El diario. Número 114 – 10 de agosto de 1905: Reglamento interior de la sociedad humorístico-musical titulada  “El Bloque”, establecida en esta ciudad. Art. 1.0 -Esta sociedad tiene por objeto “matar” el tiempo (ya que el tiempo la mata a ella) de la manera más agradable sobre todo obsequiando a las señoritas y se titulará “E1 Bloque”. Art. 2.0 Habrá dos clases de socios, numerarios y honorarios; los primeros tendrán derecho a intervenir en las discusiones y meriendas y demás “sports” recreativos que esta sociedad invente para andar por casa y los segundos, el de pagar los vidrios rotos de los primeros. (…) Art. 9.0 La persona que pretenda ingresar en esta sociedad deberá reunir los requisitos siguientes: A) ser soltero de nacimiento; b) ser presentado al menos por dos de los socios numerarios y admitido por unanimidad; c) pagar los cafés, dulces y tabacos a todos los señores socios; que ensalce a todas horas y en todo lugar la belleza de la mujer oriolana (…) Solterania 40 de Mayo de 1905. Aprobado por el Poncio civil del Estado libre de Celibataria.

También tuvo palabras para elogiar, como emigrante, a su «moruna» patria chica.

El diario. Número 115 – 11 de agosto de 1905: Días estivales. (Impresiones). En estos interminables días del estío, a la hora tácita y bochornosa de la siesta, cuando ese nuestro sol africano arroja diluvios coruscantes de oro y de fuego sobre la tierra, que dormita en letárgica calma, y no sopla ni un hálito de brisa refrescante, mientras agitan rabiosamente las cigarras sus élitros metálicos, la inercia y la modorra que se apoderan del cuerpo, trascienden al espíritu (…) Distraídos en cosas frívolas, acostumbrados a su espectáculo, no sabemos justipreciar esa encantadora huerta que aprisiona en amoroso abrazo nuestra vieja y perezosa ciudad moruna…

… A la puerta de la humilde barraca, bajo el tupido emparrado, de donde pende húmedo y fresco el botijo entre los apiñados racimos de oro, la apuesta huertana de ojos negros soñadores con profundas ojeras y labios lujuriosos, de pura raza semítica, espera impaciente la hora en que los labriegos regresan de la cuotidiana tarea. Y ellos, mientras tanto, inclinados sobre los surcos para convertirlos en matrices dispuestas a recibir y fertilizar las semillas prolíficas y germinadoras, sufren resignadamente sobre las espaldas sudosas y las atezadas carnes las quemaduras de un sol canicular que cae a plomo… Kandal. Orihuela 11 de agosto de 1905.

A finales de agosto recibió una carta de su buen amigo y condiscípulo Luis de Antón del Olmet.

San Idelfonso, 29 de Agosto de 1905. Querido Justo: mis cartas siempre empiezan con esta palabra, “perdóname”. Perdóname que no haya ido a tu casa después que tú fuiste a la mía tan amablemente a despedirte. Y perdóname segunda vez por no haberte dado mis excusas en carta rápida al llegar aquí. Aunque tarde, ahora te las mando y muy cumplidas. No me acuerdo de tus señas en esa, y por no darle un segundo golpe a los jesuitas, no la mando a Santo Domingo. No quiero tampoco que tengas con ellos ni el ligero contacto de una carta dirigida a ti, que ellos no abrirán o por lo menos no debieran abrirla. Te pongo en el sobre unas señas personales para mayor confianza y por ser tu nombre conocido como periodista en toda esa región.

Lo de licenciado en Letras es un modesto homenaje que te quiero rendir. Supongo que en el curso próximo estarás en Madrid dispuesto a la lucha; pues lejos de haberse terminado, ahora puede decirse que comienza.  Yo soy un compañero tuyo que hace suyos tus triunfos y que viéndote pelear se conforta y arremete con furia. El cojón derecho contra el cojón izquierdo y ¡fuego! Yo confío en que nuestra generación, pletórica de nuevos ideales, fervorosa, valiente, está llamada a caminar deprisa y a llegar pronto arriba.

¿Leíste “Queralt hombre de mundo”? Espero que te habrá parecido a ratos colosal, inmensa. Es un arte completamente nuevo en España. Esa psicología íntima, esa observación fina, penetrante, no la han tenido desde hace siglos los novelistas españoles. Dime tu juicio sobre el libro.

Queralt, hombre de mundo (1905). Fernando de Antón del Olmet (hermano de Luis).

¿Cómo van tus tareas literarias? Yo colaboro ahora en “La Época”, y con el seudónimo “Valflor”, que es el que en “Queralt” tiene el cronista de salones, mando desde aquí crónicas alabanciosas, un poco aduladoras, sobre esta colonia de veraneantes inflados, cursis, imbéciles que aquí hay. Sin otra cosa te abraza tu amigo que desea verte pronto y charlar. LUIS de ANTON del OLMET. (Segovia) Calle del Barco nº. 6 San Idelfonso.     

Su hermana se casó con un maestro de escuela llamado José Linares Aliaga; al que acababan de nombrar maestro interino en la escuela de niños de Aspirillas (Elche).

El diario. Número 122 – 21 de agosto de 1905: Muy en breve contraerán los indisolubles lazos del matrimonio nuestro buen amigo D. José Linares Aliaga, con la distinguida y bella señorita Milagros García Soriano.

No he podido averiguar si Justo tuvo tiempo de asistir a la boda de Milagros. A mediados de septiembre, tras dos meses de estancia en Orihuela, Justo regresó a Madrid para continuar sus estudios. El siguiente objetivo era el doctorado.

El diario. Número 146 – 19 de septiembre de 1905: Ha salido para Madrid, donde piensa continuar sus estudios en el doctorado de Filosofía y Letras, nuestro querido amigo y distinguido compañero D. Justo García Soriano. Feliz viaje y un buen año.

Para ahorrar gastos se alojaría en el piso de su prima Eugenia, mencionada en anteriores entregas. Eugenia era modista de sombreros con amplios contactos entre la gente pudiente. Con el prestigio adquirido por Justo, podría buscarle alumnos a los que impartir clases particulares; actividad compatible con el periodismo. De todos estos proyectos hablaremos en la próxima entrega.

Justo con su madre y la prima Eugenia. AMO. LJGS.

Si no habían sido suficientes los elogios de Rafael desde Orihuela, su otro amigo, Antón del Olmet, le dedicó desde Madrid otro largo y laudatorio artículo que también transcribo entero.

El diario. Número 155 – 26 de septiembre de 1905: EL REGRESO DE GARCÍA SORIANO. García Soriano ha terminado su carrera. Sobre la mesa, al descuido, entre un cepillo y un quinqué, he visto los tres sobresalientes de su reválida. Me ha tendido los brazos con esa afable simpatía que él tiene para pocas personas y tras de resbalar nuestra conversación sobre algunas frivolidades, nos hemos puesto a hablar de arte. Nuestras entrevistas son siempre así. Yo llego, nos saludamos fraternalmente, tomamos asientos y habla él del tiempo, de la calle Alcalá, de la puerta del Sol y después hablo yo del teatro Eslava, de mis exámenes, de la lotería, de Montero Ríos. Es esta una conversación que languidece a cada instante, desmayada, tediosa.

Después de esto, secretos impulsos nos arrastran a hablar de arte, de literatura, de escritores, de libros. Y van sucediéndose las horas y nosotros seguimos barajando nombres, formulando conceptos, protestando de una cosa, alegrándonos de otra. Yo soy acaso el amigo más amigo que García Soriano tiene en Madrid. Yo le he seguido en sus andanzas primeras, cuando comenzaba a emprender el camino de la carrera literaria. En aquel tiempo le vi hablar de D. Manuel del Palacio, del señor Colorado, de la Revista Parlamentaría y Diplomática. Después he asistido a la transformación de sus ideas y lo he visto ir a clase; iba corriendo por la calle para llegar a tiempo, ladeado el sombrero, en la mano un cuaderno de apuntes, bajo el brazo un libro de griego, de latín, de árabe.

García Soriano tiene mucho talento y además tiene mucho talento. Me explicaré. Tiene mucho talento porque es un gran poeta y un gran cronista; tiene además mucho talento por que no escribe crónicas ni versos. Ha terminado su carrera con sobresalientes, conseguirá gratuito el título de Licenciado. Después estudiará como él sabe hacerlo: hará unas oposiciones y asegurará una vida holgada, burguesa. Y entonces es posible que García Soriano escriba versos y haga crónicas. Yo quiero hacer aquí la alabanza de este silencioso luchador de la vida, amigo mío muy querido y compañero.

García Soriano es pobre. Y sin embargo ha terminado una carrera y además de haberla terminado, ha conservado en todas las borrascas que ha sufrido su nombre sin arrastrar, su dignidad sin perder, sin vender su pluma. García Soriano tiene fama de orgulloso. Esta es la más alta virtud que le adorna. García Soriano tiene una pobreza altanera, hosca, adusta. Él no le pide nada a nadie, ni de nadie quiere más de lo que se le debe. Y cuando sale de su casa y marcha por la calle, como no tiene que avergonzarse, va erguido, enhiesta la cabeza, el paso firme, a nadie adula, a nadie reverencia por deporte, no tolera desprecios y cuando se los hacen, toma venganza.

Ahora García Soriano ha dejado su casita de la Carrera de San Jerónimo. Ha dejado allí un balconcito microscópico, alegre, desde el cual se veía pasar la muchedumbre hormigueante y el tropel de los tranvías, de los coches, de los automóviles. Se ha trasladado a la Plaza de Santa Ana. Antes ha estado en la calle del Prado, en la de Núñez Arce, en muchas más. Y desde un sitio u otro, siempre es el mismo. No busca, hay que buscarlo, estudia, labora con anhelo, envía de vez en cuando a su pueblo natal unas chispeantes croniquillas que solo sirven para desentumecer su cerebro y desenmohecer su pluma. Sin mirar hacia atrás sigue adelante.

García Soriano…. Yo diría que García Soriano llegará a esto, y a lo otro, que será Catedrático, publicista ilustre, hablista insigne, mil cosas más. Pasará el tiempo…… Luis de Antón del Olmet. Madrid. 

Apertura curso universitario. Nuevo mundo (Madrid). 5/10/1905, página 8.

El 1 de octubre, en el Paraninfo de la Universidad Central, uno de los salones más artísticos y espaciosos de Madrid, se celebró con gran solemnidad la apertura del curso escolar a la que asistió el Rey y todo el Gobierno. El flamante premio Nobel, Sr. Echegaray, leyó un magnífico discurso que fue ruidosamente aplaudido. Alfonso XIII, muy aclamado por los estudiantes, dio lectura a otro breve discurso con el que declaró abierto el curso escolar. Después, el propio monarca hizo entrega de los premios a los agraciados, quienes subieron al estrado a recogerlos entre grandes salvas de aplausos.

Por la Facultad de Filosofía y Letras, los elegidos en el grado de licenciado fueron D. Manuel García Blanco y D. Justo García Soriano. A pesar de las dificultades, de las privaciones, del trabajo añadido, lo había conseguido. En el otoño de 1905, un republicano declarado recibía de S. M. el rey Alfonso XIII el diploma que lo acreditaba como uno de los mejores alumnos de la Universidad Central de Madrid.

Apertura curso universitario. Nuevo mundo (Madrid). 5/10/1905, página 8.

“La correspondencia de España” y el «Heraldo de Madrid» publicaron la lista de premios extraordinarios de la Universidad Central. El rostro de Justo García Soriano aparecía en la primera plana de un diario de Madrid.

Alumnos premiados en la Universidad Central. 1905. Justo es el número 2.

Por supuesto “El Diario” se hizo eco en Orihuela; y también «El Liberal» de Murcia. Su padre no cabía de orgullo. Todos sus sacrificios habían merecido la pena.

El diario. Número 160 – 2 de octubre de 1905: Después de brillantes ejercicios de oposición, ha obtenido como premio extraordinario el título gratuito de Licenciado en Letras, nuestro queridísimo amigo y muy distinguido compañero D. Justo García Soriano. Nuevamente nos complacemos en enviarle al amigo Justo un fuerte abrazo de felicitación por triunfo tan señaladísimo y honroso y la enhorabuena más cumplida a sus ancianos y cariñosos padres.

El diario. Número 161 – 3 de octubre de 1905: POSTAL (Urgente). Enhorabuena. Entre sorbo y sorbo del bok de dorada y espumosa cerveza que tenía delante, departía con los amigos de la cotidiana e invariable tertulia, cuando hacia mí, vi que venía el anciano, ligero, casi corriendo a pesar del temblor que visiblemente se le notaba en sus piernas y la emoción que se retrataba en su semblante. En las manos traía un papel azulado. Al acercarse a la mesa dio un traspiés que me obligó a abandonar la silla con ligereza y sostenerle.

Sin darme cuenta, el papel azulado lo había dejado ya entre mis dedos sin pronunciar una palabra, es decir, quiso decir algo; pero no pudo, casi lloraba. Sabía yo que aquella impresión del anciano amigo no era del dolor producido por una mala nueva; esperaba una buena noticia y la noticia acababa de llegar rápida como el rayo. No leí el telegrama, le eché las manos por los hombros y le di la enhorabuena. Luego leí: Triunfo completo, ganado premió extraordinario correspondiente grado licenciatura. Matriculado doctorado. Justo.

Y el padre venía primero a mí, lleno de emoción a darme la noticia. Sabía que yo era un amigo verdadero de su hijo y quiso hacerme partícipe de su alegría. De más está, que yo traté de justificar el entusiasmo, la emoción del viejo. Es padre y además de esto es el hombre que ve recompensados con hartura el cariño y las privaciones que pueda haberle costado, dentro de su modestísimo vivir, el ver a su hijo (único varón de su prole) tocar la cima de sus aspiraciones después de honroso y brillante torneo, corona de mil brillantes combates con la escasez y con la inteligencia. No esperó mucho y después de recibir mil felicitaciones se alejó rápido siempre, con el palo bajo del brazo y el telegrama en la mano.

El hijo recibía en aquel momento la más estimada recompensa. Si hubiera estado aquí hubiera sido dichoso entre los dichosos. La figura de un anciano, de andar vacilante que se desliza ligero y valiente por una gran plaza, con un papel azulado en la temblona mano, casi gimiendo por la emoción, no la hubiera olvidado en el trascurso de su vida.

Yo, mal dibujante, saqué el lápiz y en esta postal procuré hacer con cuatro rasgos un estudio de la figura. Está borrosa, la cerveza ha hecho saltar el carbón en muchos sitios sustituyéndolo con una mancha gris, sin expresión, sin sombras, contornos ni perfiles. Lo único que verás, querido amigo, resaltando sobre la cartulina, escritas en correcta letra inglesa, será sin duda las palabras que dicen: Mi enhorabuena. Y es que si me reconozco mal dibujante, creo que no soy mal amanuense. Damián Cañas y Más.

El Liberal. Murcia.  Número 1160 – 5 de octubre de 1905: Orihuela. Nuestro estimado compañero D. Justo García Soriano ha ganado en la Universidad Central, tras brillantes ejercicios de oposición, el premio extraordinario de la licenciatura en Letras. Felicitamos a nuestro paisano por distinción tan honrosa y enviamos la enhorabuena más cumplida a su anciano padre D. Justo García Sánchez.

El diario. Número 174 – 18 de octubre de 1905: Hemos tenido el gusto de ver el diploma con que fue honrado nuestro distinguido compañero y estimado amigo D. Justo García Soriano en el acto de la inauguración de las tareas escolares en la Universidad central, como uno de los estudiantes que por su aplicación ganó el premio extraordinario concedido por el gobierno.

A finales de noviembre Justo contestó a los elogios escritos por sus dos grandes amigos. Y lo hizo a través de dos artículos. El primero fue para Rafael Rogel (entre otras cosas nos informa de los númerosos seudónimos que utilizaba) y el segundo para Luis de Antón.

Ambos comenzaban con un párrafo de la obra autobiográfica de Silvio Pellioco «Mis prisiones» publicada en 1832: «Ho io scritto queste Memorie per vanità di parlar di me? Bramo che ciò non sia”… «He escrito estas Memorias por vanidad de hablar de mí? Deseando que esto no sea» …

El diario. Número 208 – 28 de noviembre de 1905: SALDO. Hoy que todo se liquida, que todo se realiza (permítanme hacer alarde de este léxico mercantil), quiero y debo abrir también mi correspondiente saldo; porque estoy en descubierto, y ya comienzo a sentir escrúpulos de conciencia ¡Naturalmente! Y no de boticario. Y tengo la dicha de poseer dos excelentes  amigos, dos amigos leales y benévolos. (…) Los dos buenos amigos a que me refiero se llaman D. Rafael Rogel Rech y D. Luis de Antón del Olmet, a quienes todos conocéis, pues lucen frecuentemente su ingenio en estas mismas columnas; por lo tanto sería inútil que tratara de presentároslos.

Sin embargo, he dirigido esta ocasión para rendirles un tributo sincero y espontáneo de reconocimiento y amistad, y algo he de hablar de ellos. D. Rafael Rogel Rech, amigo mío muy querido y simpático director de este simpático Diario, que con tanto pulso y acierto dirige, es ya, como en otras, veterano en esta empresa, pues anterior y sucesivamente ha dirigido en esa ciudad “El Labrador”, “La Voz de la Comarca”, “La Comarca”.

El mismo ha dicho que su carrera consistía en “tres años incompletos de enseñanza elemental en la escuela” pero este es su mayor blasón. Tal vez una errónea desconfianza en su propio valer o una exagerada modestia le han llevado a suplantar su nombre auténtico con casi tantos pseudónimos como escritos han brotado de su pluma ubérrima y retozona; de aquí que sean infinitos como las estrellas de los cielos y las arenas de los mares, valga el manoseado símil.

Díganlo si no los de Quijote II de Leva, empleado en sus famosos «Chispazos»;  A de G y Amadís de Gaula en sus reseñas teatrales; Hipólito, como cronista; Faeliyo, como revistero taurino; El Doctor Belenes, como revistero gallístico; Ernesto Ruiz Gómez; X; Ese; El P. Ruborizado; K. Mola; K. Mito; Legor Cher; Mateo Carriles; Ricardo Peregón Salinas; Damián Cañas y Más; Pepito Tudó; Pepe Tonel; Rugiero y otros muchos que no recuerdo ahora y sería muy prolijo exponer; sin contar los innumerables artículos de fondo y de información que en inmenso acervo ha ido acumulando la cotidiana e incansable tarea periodística, todo lo cual demuestra lo ecléctico y enciclopédico de su espíritu.

Luis Antón del Olmet (Bilbao 1886- Madrid 1923). Abogado, político y periodista.

El diario. Número 209 – 30 de noviembre de 1905: SALDO. Y ahora pasemos a ocuparnos de este nuestro antiguo y fraternal compañero de colegio que se nomina D. Luis de Antón del Olmet, delineando con tímidos perfiles y en suave escorzo su silueta enérgica y rotunda. De Antón es muy joven, pues aún si le apunta el bozo; pero es alto, recio, sanguíneo, de complexión robusta, tira a albazano y siempre goza de perfecta salud. No os riáis, espíritus superficiales y melindrosos, porque al bosquejar un escritor comience a hablaros de su temperamento y de su salud: sabed que sin un cuerpo sano, bien organizado y pletórico y un estómago que digiera sin  dificultad, no es posible un entendimiento sólido ni una percepción recta y diáfana…

… Decíamos de Antón del Olmet que es robusto, goza de perfecta salud y, por ende, posee un cerebro perfectamente organizado. Además es un abogado en ciernes, pues está en vísperas de licenciarse en Derecho; aunque yo opino, no sé si con fundamento, que este excelente amigo siente más irresistible vocación y más afectuosas simpatías por las livianas sugestiones de la amena Literatura, que por los abstrusos y un poco enojosos problemas jurídicos y sociales. Yo conocí a de Antón, como creo haber insinuado, en el colegio, cuando estudiábamos la segunda enseñanza.

Era un muchachito, un fanciullo algo revoltoso y simpático. Entonces hizo una ardua, una noble acción por mí; y desde aquel momento comencé a quererle. Pero yo nunca ni llegué a sospechar siquiera que aquel niño inquieto y un poco desaplicado pudiera, andando el tiempo, contraer el vicio de escribir. Pasaron los meses, y después con alborozada satisfacción nos volvimos a encontrar aquí, en la Corte….

Calle de Alcalá a principios del siglo XX. Hauser y Menet. Memoria de Madrid.

Otro año más, Justo García Soriano pasó la Navidades en Madrid. Y desde allí firmó la última crónica de 1905, el día de nochebuena.

El diario. Número 229 – 28 de diciembre de 1905: Oso y Madroño. «El cónclave», «el Sanedrín o la mesa del café». El mesurado D. Tadeo está convidado a cenar esta noche casa de un diputado de la mayoría, que fue, antes del 68, pregonero del ayuntamiento de su pueblo y pinche de un figón; pero después la veleidosa Fortuna le llevo a ser cocinero del papá político de don Segismundo Moret; y tanto y tan bien supo complacer el paladar de este señor, aderezándole los calamares en tinta y las criadillas, para lo cual es una especialidad, que el papá-suegro lo tomó en tanta estima que dejó caer todo el peso de su influencia, sobre su yerno, hasta conseguir que en las últimas elecciones le sacaran diputado por el distrito de Valpringoso. Kandal. Madrid, 24 de Diciembre de 1905.

Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.

Justo García Soriano 6. 1904.

Debo a las letras y al estudio muchos consuelos íntimos y muy exquisitos goces espirituales; pero muy pocas satisfacciones de orden material. Ellas son las principales culpables de la entequez de mi cuerpo y de la flaqueza de mi bolsa.

Justo García Soriano. «Noticia crítica y autobiográfica».

Año 1904

Orihuela a principios del siglo XX.

El Liberal. Número 522 – 3 de enero de 1904: De vacaciones. Se encuentra en esta localidad pasando el periodo de fiestas nuestro querido amigo y compañero en la prensa D. Justo García Soriano.

Justo comenzó el año 1904 con los suyos, de vacaciones en Orihuela. Durante la primera semana, su actividad literaria en «La Comarca» se intensificó notablemente. Utilizando el seudónimo Kandal publicó primeramente “Lo falso y lo verdadero”, un artículo sobre la política local oriolana.

La Comarca. Número 256 – 2 de enero de 1904: Lo falso y lo verdadero. Los campos se están deslindando a toda prisa; y eso es necesario, porque con esta franca clasificación, podremos llamar a cada cosa por su nombre y distinguir lo falso de lo verdadero. O a vado o al puente; cada cual bajo su bandera, defendiendo con resolución sus ideales. Por sus obras conoceremos a los hombres (…) Basta abrir los ojos para ver… KANDAL

En su segundo artículo, titulado “Reto aceptado”, se comprometió a «batirse» con su amigo y condiscípulo Luis Antón del Olmet. Desgraciadamente no tengo constancia de que se llegase a celebrar la anunciada «polémica político filosófica».

La Comarca. Número 257 – 4 de enero de 1904: RETO ACEPTADO. Me escribe mi predilecto amigo, de Antón del Olmet invitándome a una pública polémica, político filosófica, sobre los conceptos que vertí someramente en un artículo titulado “Por aquellos Madriles”, que insertó este diario el 30 del pasado Diciembre. A invitación tan correcta y a asunto tan fecundo no puedo negar mi concurrencia decidida y mi humilde juicio, toda vez que el adversario es noble y poderoso y la lucha ha de ser fructífera y honrosa; es desde luego recogido el guante y aceptada la contienda (…) quedo en guardia, calada la celada, baja la visera, embrazada la adarga y lanza en ristre, esperando la acometida. KANDAL

Lo cierto es que gracias a su vieja amistad con Justo, el escritor y periodista vasco afincado en Madrid, pasó a ser asiduo colaborador en el modesto diario oriolano hasta la salida de Rafael Rogel.

Luis Antón del Olmet (Bilbao 1886- Madrid 1923). Abogado, político y periodista.

El tercer trabajo lo tituló “El Centenario del Quijote”; una mención al que sería uno de los temas más recurrentes a lo largo de su vida. De la citada efeméride (1605-1905) hablaremos ampliamente en la siguiente entrega; cuando se celebró.

La Comarca. Número 259 – 7 de enero de 1904: EL CENTENARIO DEL QUIJOTE. Todos los rotativos de España, grandes y pequeños con pasmosa unanimidad y borreguilmente desde que el promotor Mariano de Cavia inició la idea desde las columnas de “El Imparcial” han insertado sendos artículos con el plausible objeto de predisponer de una manera digna la celebración del centenario del inmortal libro de Cervantes. …

… El Quijote es un libro admirable, una novela prodigiosa llena de encantos y repleta de enseñanzas que todos debíamos conocer (…) Nosotros no hemos leído más novelas que las de Pérez Escrich y los cuentos terroríficos y demoníacos de “La Lectura Popular” (…)  Bueno es que el tiempo se encargue de subsanar los errores y las ingratitudes de los hombres. KANDAL.

Justo volvió a la capital la tarde del sábado 9 de enero en el tren mixto que partía de Alicante. Le acompañaba otro estudiante oriolano desplazado a Madrid, Severiano Sánchez Ballesta, hijo del maestro de obras Francisco Sánchez.

La Comarca. Número 261 – 9 de enero de 1904: A Madrid. Esta tarde marcha de nuevo a Madrid a reanudar sus estudios nuestro compañero de redacción Justo García Soriano. Feliz viaje.

La Comarca. Número 262 – 11 de enero de 1904: A Estudiar. En el mixto de Alicante salió el último sábado para Madrid a reanudar sus estudios nuestro joven amigo Severiano Sánchez. Salió acompañado del no menos amigo nuestro, el redactor de La Comarca, Justo García Soriano. Feliz viaje, buenas notas y… hasta el verano.

Ese año cumplía los veinte y lo citaron en el Ayuntamiento para, previo sorteo, incorporarlo al Ejército.

AMO. LJGS.

Pero Justo ya estaba en Madrid. Desde la capital, Kandal retomó la sección “Por estos madriles” como corresponsal de «La Comarca» con periodicidad semanal. En la primera crónica no pudo evitar el recuerdo de Orihuela y su romería de San Antón.

La Comarca. Número 270 – 20 de enero de 1904: Súbitamente se mudaron las decoraciones y otra vez, como si todo hubiera sido un sueño, me encuentro en Madrid, que en esta época del año, con sus días grises y húmedos y sus noches escarchadas y brumosas ofrece el aspecto de una fantástica ciudad submarina (…) Hoy, día de San Antón, se me llena la boca de saliva pensando con nostalgia en las ricas bolas que se estarán chupando en esa querida tierra…

… Y entré unas cosas y otras, el recién nacido año de MIL NUEVECIENTOS (sic) CUATRO, se escurre insensiblemente con la misma vertiginosidad  de sus predecesores, demostrándonos que la vida es un soplo o un sueño rápido que se desvanece cuando uno menos se figura. KANDAL

Tarjeta postal «Memoria de Madrid». Calle de Alcalá hacia 1904.

La Comarca. Número 276 – 27 de enero de 1904: POR ESTOS MADRILES. (De colaboración) En el reducido decurso de la semana última se han menudeado sabrosamente los cabildeos políticos como consecuencia de las pretéritas efervescencias recientes y como segura señal de encontrarnos en vísperas de la reapertura del Parlamento. (…)  Pero ¡bah! poca cosa se sacará del debate. Ya lo verán ustedes, el Sr. Maura responderá a todo lo que el discípulo aquel a su maestro: Maestro— Fulánez, ayer no asistió usted a clase, y esto lo conceptúo como una grave falta de desaplicación. Discípulo. — Señor maestro, es que… estuve malo. Maestro. — Hombre, lo siento. ¿Y qué ha tenido usted? Discípulo (haciéndose el descomido) —Pues desgana. KANDAL

En los últimos días de enero aparecieron también en «La Comarca» cinco poemas firmados por Justo. Y aunque escribieron al final de cada uno «Enero de 1904», todos se habían publicado ya en el «Diario de Murcia»: “La última trova” , “El ruiseñor”, “Las rosas amarillas” y “Sensaciones” en el año 1901; y “Suspiro” en 1902. Justo/Kandal subrayó este error días después.

En cuanto a su empleo de redactor en «Unión Republicana», no tengo noticias de que publicasen nada de Justo en 1904. No sé si tuvo algo que ver la disputa que tuvieron con «La Comarca». Desde la renuncia del doctor Madaria se había hecho cargo de la dirección José Santiago Gil «el andaluz”; pero éste dimitió también, dejando el semanario en manos de Pedro Turón Pastor.

Santiago Gil tuvo un enfrentamiento público con Rafael Rogel, flamante representante por los Republicanos Federales del distrito para la constitución de la región valenciana. «El andaluz» se atrevió a poner en duda su republicanismo en un editorial publicado en la primera plana de «Unión Republicana». Y el director de «La Comarca» le respondió de la misma forma. Transcribo fragmentos de ambas publicaciones.

Unión Republicana. Número 31 – 26 de enero de 1904: Teníamos entendido que, el inspirador hoy, o mejor dicho, el director de «La Comarca» era un convencido republicano. Confesamos que nos hemos engañado. Si así lo creíamos, era porque de sus labios, hemos escuchado en cien ocasiones protestas calurosas del más acendrado republicanismo. (…) Lo que ocurre es que mientras unos sacrifican su vida, su hacienda y su tranquilidad en aras del ideal y de la patria otros sacrifican su idea en aras del mezquino interés y de los materiales convencionalismos. Basta ya, y no olvide el colega que de consejos tenemos en casa un saco lleno.

La Comarca. Número 276 – 27 de enero de 1904: Para ir al grano, necesario es que me ponga al habla con el inspirador o director de «Unión Republicana»; porque el colega también tiene su mono sabio (…) ¿Eso dices tú, benditísimo Santiago? ¿Pero es que tú no te has mirado, no has visto que no puedes despreciar al más despreciable de los hombres? Cuanto menos a una persona que sí, es pobre, muy pobre, pero que sabe conservar la única riqueza que le legaron sus padres: la dignidad. (…) SOY REPUBLICANO FEDERAL desde que tengo uso de razón, que equivale a serlo toda la vida; lo seré siempre y por mi fe perderé cuando me la pidan, mi sangre…

Llegado el mes de febrero, Kandal no cumplió con su primera crónica madrileña semanal «tal vez por extraviarse en el camino»; y Rafael utilizó el espacio para recordar la proposición hecha por Justo de una calle para Agrasot.

Joaquín Agrasot. AMO. LJGS.

La Comarca. Número 285 – 8 de febrero de 1904: Hace tiempo publicamos un artículo debido a la pluma de nuestro compañero y entrañable amigo Justo García Soriano, en el que, impulsado por su probado patriotismo iniciaba la idea de poner el nombre a una de las calles de Orihuela, de nuestro paisano el laureado pintor D. Joaquín Agrasot, el que con sus méritos ha sabido honrar no solamente su nombre si no el del pueblo que le vio nacer que debe estar orgulloso de contar entre sus hijos a un eminente artista cuyas obras son apreciadas y celebradas en todas partes. (…) Por esta vez nos prometemos ser escuchados y que la idea de nuestro compañero García Soriano llegue a concedérsele la importancia que tiene viéndola realizada en muy breve plazo.

El día diez Justo ocupó medio diario. A la crónica habitual añadió “Un mentís”; una carta en la que Kandal hablaba en nombre de Justo como si fuesen dos personas distintas para corregir el error de fechas cometido con las poesías publicadas en enero.

La Comarca. Número 287 – 10 de febrero de 1904: POR ESTOS MADRILES. Ya pasó la ola; llevándose tras sí el murmullo ensordecedor de su resaca y dejándonos sumidos en la idiotez del que despierta de una pesadilla (…) ¿Duelos he dicho? No está mal. Son unas añoranzas de nuestras antiguas caballerías, que llevamos en nuestra sangre hidalga y balandrona. He dicho duelos y podía haber escrito desafíos  de honor. Siempre han estado de moda entre nosotros. A pesar de que pasamos por la nación más católica del mundo. (…) Por eso yo me admiraba no hace muchos días al oír congratularse a cierto sujeto porque unos jóvenes sabían con destreza tirar a florete y a sable según las infalibles y hábiles reglas de la esgrima, que es como congratularse porque se supieran asesinar por medio de reglas de aritmética.

En cambio, Alfonso XIII trata de ponerse en contactó de la juventud estudiosa. Así pareció demostrarlo ayer visitando la Universidad y confundiéndose entre los grupos escolares. No dejamos de suponer que esto sea un mero acto de propaganda monárquica, hecho con toda la picardía del mundo. Pero sea lo que quiera, la visita ha sido ejemplar y de excelente efecto.

Alfonso XIII a su salida de la Universidad Central. Febrero de 1904. La Ilustración Española y Americana.

No quería molestar más al paciente lector, pero, por juzgarlo de necesidad voy a copiar seguidamente mi anterior crónica que no publicó La Comarca, tal vez por extraviarse en el camino. Decía así:

UN MENTÍS. Sr. Director de La Comarca. Muy Sr. mío y compañero: Extemporáneamente me dedico a su diario por consolar a un triste. Me explicaré. Acaba de visitarme en este momento mi particular amigo Justo García Soriano que traía reflejada en su rostro la huella inequívoca de la contrariedad más enojosa; con el objeto exclusivo de suplicarme haga, sin tregua de tiempo, una rectificación que él juzga importantísima. Es así: En los números de su periódico que se editaron los últimos días del pasado Enero ha leído insertas varias poesías suscritas con su nombre y se ha indignado sobremanera al verlas fechadas con dicho pasado mes y presente año, siendo así, según me asegura formalmente, las escribió y las publicó «El Diario de  Murcia» allá por Marzo de mil novecientos uno (lo expreso con letras pues ya desconfío de la suficiencia aritmética de los cajistas o del corrector)…

… Quedan hechas públicas y patentes por juzgarlas de justicia y de derecho, las quejas contra La Comarca que, como a su corresponsal que soy en esta corte, me ha dirigido D. Justo García Soriano, las cuáles transmito a V., con lo que cumple con su deber más ineludible S. S. y afmo. KANDAL

Para el número 289 Justo redactó, en un brillante ejercicio de estilo, el deprimente relato de Pachín, un feo, humilde y enfermo basurero que al llegar a una barraca ve salir huyendo entre los huertos a un hercúleo muchacho.

La Comarca. Número 289 – 12 de febrero de 1904: Pachín el basurero (para LA COMARCA) (…) El raído monte del castillo soportaba en su declive, mirando al mediodía, el inmenso seminario con su fachada blanca y sus ventanitas enristradas, que semeja un gran trozo de panal vacío (…) Pachín había detenido su burra y, apoyado en el cuello lánguido y desmazalado del animal, examinaba fijamente el huerto y la barraca desde el camino. ¡Qué terrible ansiedad expresaban sus ojos apagados y tristes de enfermo!…

… Tras el ruido estridente de un cerrojo, la puerta de la barraca se abrió y en su dintel apareció un mozo gallardo y robusto como un Hércules, que se despedía cariñosamente de una joven hermosa y lozana como una nereida. Después corrió; huyó recatándose entre el ramaje de los naranjos hasta perderse en el confín remoto del huerto. Pachín no pudo reprimir un ¡ay! agudo y dolorido que se ahogó antes de salir de su garganta. Miró al cielo, agitó airadamente el  puño apretado y lloró largo rato tapándose la cara con el extremo de su blusa enlodada y rota. Justo García Soriano. Madrid. Febrero 1904.

En la crónica del número 291 trató los carnavales de la capital y el atropello de un insignificante huérfano. Abundando en el tema de carnavales y la gente humilde, para el siguiente número se inventó un relato moralista en el que un tipo que volvía resacoso de un baile de carnaval, descubría la eterna cuaresma que significaba la pobreza…

La Comarca. Número 291 – 17 de febrero de 1904: POR ESTOS MADRILES (De redacción) No obstante el intenso frío que nos ha vuelto a visitar, cuando ya le creíamos emigrado al otro hemisferio, los presentes Carnavales están produciendo gran animación en esta corte. (…)  Pero en medio de tanta alegría, también se ha registrado algún suceso doloroso, pues no se puede, nunca hallar cosa sin espina. Recorto la noticia de un periódico. «Luis Vidal Gutiérrez, de trece años, asilado en el Hospicio fue atropellado, en el paseo de la Castellana por el coche de la marquesa de Benamejí, resultando con varias heridas graves en la cabeza y en la pierna derecha. El cochero no fue detenido. El lesionado ingresó en el  Hospital de la Princesa»; va sin comentarios; el lector puede ponerlos a su gusto. Y mientras los españoles, que a nadie debemos nada, nos divertimos alegremente, los japoneses y los rusos se están rompiendo la crisma (…) Kandal. Madrid 15 Febrero 1904.

Carnaval en Madrid. Febrero de 1904. La Ilustración Española y Americana.

La Comarca. Número 292 – 18 de febrero de 1904: DESPUÉS DEL BAILE (para LA COMARCA) La fiesta de la locura llegó a su paroxismo. El lujo, la carne, el perfume, la luz, la música infundían una alegría febril y delirante. El baile vertiginoso, a compás de un vals arrebatador, agitaba todos los cuerpos con sacudidas nerviosas. Era el último «adiós» al Carnaval que se iba fugazmente. ¿Quién podía asegurar que le sobreviviría un año? Y ante esta advertencia de filosófico epicureísmo, aumentaba el furor de la orgía …

… Un bulto que vi junto a una puerta me sacó de mi ensimismamiento. Era una pobre mujer acurrucada en el umbral que abrigaba, arrebujado en un mantón andrajoso, un niño de pocos años. Al notar nuestra presencia, alzó la cabeza, extendióme su mano demacrada y me dijo con voz desfallecida: — Señorito, deme unos centimitos para esta inocente criatura. Movido de un arranque espontáneo, metí mis dedos en el bolsillo del chaleco y dejé caer una moneda en el regazo de aquella madre que invadía el frío …

… Y al recaer en mi silencio, volvió a mi memoria la mujer del umbral que me había pedido una limosna para su tierno hijito, y pensé largamente en la eterna cuaresma de los pobres… Justo García Soriano. Madrid.

En el 296 habló de la guerra ruso japonesa; mencionando la posibilidad de un futuro conflicto a nivel europeo que estaba sólo a una década de cumplirse; toda una premonición.

La Comarca. Número 296 – 23 de febrero de 1904: POR ESTOS MADRILES (De redacción). Coincidiendo con la entrada de la Cuaresma, ha caído sobre nosotros una plaga de sobresaltos y desasosiegos tan desveladores y terribles, que llevamos ya algunas noches los que nos preocupamos por la cosa pública, sin poder pegar un ojo; y eso que buena falta nos hacen el sueño y el descanso después de los pasados bailes y demás locuras del Carnaval. (…) Y según están las cosas, la conflagración internacional es un hecho inminente. ¡Dios nos coja confesados!

Por lo pronto ya se ha hablado en público de una alianza entre Rusia, Francia y Alemania en contra del Japón, a quien protege a vistas claras Inglaterra con todo su empuje. ¿Y nosotros, nuestra vieja España qué pito va a tocar en esta murga de todos los demonios? Aquí está el cuerpo del delito. ¿Ninguno? ¿Permanecerá neutral con una neutralidad prudente? ¡Qué más quisiéramos! (…) ¡Pobre España! ¿Quién sabe si la semana que viene serás una colonia inglesa? Aunque ingleses… nunca nos han faltado a los españoles. Kandal. Madrid 21 Febrero 1904.

La Guerra Ruso Japonesa. La Ilustración Española y Americana.

Por último le publicaron otro viejo poema titulado “El baño”. Esta vez iba debidamente fechado, en agosto de 1902, cuando fue publicado por primera vez en «El Diario de  Murcia».

Su tío Paco, con el apoyo del doctor Sarget, consiguió otra recomendación para Justo firmada por Trinitario Ruiz Valarino. Solicitaba para él un puesto de escribiente auxiliar de bibliotecas.

AMO. LJGS.

El Diputado a Cortes por Dolores. Madrid 21 de Febro. 904. Señores D. José Mª. Sarget y D. Francisco López. Mis queridos amigos: Tengo el gusto de decir a Vdes. que he recomendado con todo empeño al Ministro de Instrucción pública, a D. Justo García Soriano, para una plaza de escribiente auxiliar de Bibliotecas, y excuso manifestarles cuánto celebraría que el resultado de mi gestión fuese satisfactorio. Manden siempre a su afmo. amigo. TRINO.

En marzo, Kandal cumplió puntualmente con las cuatro entregas de “Por estos madriles”. En sus crónicas encontramos algunos párrafos que nos vuelven a demostrar la dimensión humana y política del personaje. También habló de Blasco Ibáñez; y de su teatral duelo con un militar al que llamó «tenientillo sinvergüenza». Éste le mandó a sus padrinos y don Vicente aceptó batirse. Transcribo amplios fragmentos de las cuatro entregas.

La Comarca. Número 303 – 2 de marzo de 1904: POR ESTOS MADRILES (De redacción). Aunque dispongo de escaso tiempo, no quiero dejar hoy de enviar mi «crónica» a La Comarca, si es que mis nervios me lo permiten, de suyo excitadillos y nada domables, más ahora con estas ráfagas de electricidad que agitan el ambiente, cargado con los miasmas precursores de las grandes tempestades.  (…) La muchedumbre indefensa que se encontraba en los alrededores del Congreso, contemplando la salida de los diputados republicanos; por el inmenso delito de ovacionarlos delirantemente fue vapuleada de una manera salvaje por los polizontes del conde de San Luis, que tenían órdenes  terminantes de su «amo» de dar duro y a la cabeza, como si el público fuera, un hato de borregos …

… Yo me encogí de hombros por toda respuesta, mientras enderezaba mi pobre sombrero abollado, que me lo habían convertido en un acordeón (…) D. Vicente Blasco Ibáñez se levantó y dijo: Lo ocurrido ayer es un hecho inicuo, una infamia, una verdadera canallada (…) Yo mismo recibí un golpe de un tenientillo sin vergüenza (…) Yo debo decir al ministro de la Gobernación que ayer recibí un sablazo, pero será el último, porque hoy traigo en el bolsillo un revólver con ocho tiros, y al primer guardia que me ponga la mano encima lo tiendo de un tiro. (…) Kandal. Madrid, 29 Febrero de 1904.

Vicente Blasco Ibáñez

Nueva carta de Rafael Rogel; esta vez con sobre y papel del «Café Europeo», el establecimiento de su hermano Juan. En ella le cuenta, entre otras cosas, la agonía y muerte del «Orcelitano», semanario cuyo último número había salido el 29 de enero.

Orihuela, 7 de marzo de 1904. Mi buen amigo Jelipe: Ante todo he de empezar pidiéndote mil perdones, por lo que para ti será una falta inexplicable e imperdonable por mi largo silencio, pero yo sé que después de darte mis explicaciones sabrás dispensarme… ¡qué puñetas! Entre nosotros nunca ha de haber resentimientos.

Es el caso, Justiyo, que a raíz de tu marcha me sucedieron cosas muy peregrinas, larguísimas de contar y que me reservo para cuando aquí pueda darte un abrazo. Bástate decir que marché a Caravaca (ignorando tus señas y esperando carta tuya), volví, me marché de nuevo; en fin, que en estas trapisondas y otras más curiosas y dignas de que tú, mi buen Jelipe, sepas de mi boca, se pasó algún tiempo, cayendo en falta y considerándote justamente indignado por mi mal proceder para con mi hermanico tan cariñoso, temí ¡perdón! que me salieras por peteneras y me mandaras a hacer leches, cosa que me hubiera importado tres pitos si se hubiera tratado de otro amigo que hubiese querido menos que a ti.

Sin embargo, cuando supe que se marchaba Enrique, le hablé para enviarte en su mano un memorial pero se marchó en el tren de la mañana (creyendo que se iría por la tarde) y me quedé peinado y sin horquillas. Con Villanueva me sucedió una buena cosa. Se lo dejaron los neos en las astas del toro por no sé qué cosas que sucedieron entre él y Pescetto. Yo me encontraba en Caravaca e ignoraba cuanto aquí sucedía.

AMO. LJGS.

Cuando me venía a Orihuela, días antes de Navidad, después de cerca de dos meses de ausencia, llegué a Murcia en el tren que pasa por Calasparra a las 12 y que llega allí a las 3 de la tarde. Llovía torrencialmente y como llevaba una pesada maleta, la capa y otros chismes, opté por esperar el tren que sale para Orihuela, refugiándome en la sala de espera.

Ya sabes que D. José me hacía el serio desde la hora feliz en que me separe de él; cuando llevaba un buen rato esperando en la estación y se acercaba la hora del tren, me lo veo entrar, y al verme hizo un signo de extrañeza, y adelantándose sin vacilar, exclamó tendiéndome la mano:

—¡Hola! … ¿De dónde sales? Y después de contestado por mí, echó mano al gran obsequio que tiene para los casos… ¡un cigarro de sesenta y cinco la cajetilla! Que rehusé, porque iba fumando. Entonces empezó a quejarse: «Ya ves Faelo, los neos han hecho una infamia, pero he sido yo el que los he echado, no me dejaban mandar ni en lo mío, me han hecho un periódico grande con telegramas, de muchos gastos, y ahora se me van a otra imprenta, y hacen otro dejándome a mí sin poder seguir esto y sin suscripciones, porque ellos me hicieron otra nueva de neos, que ahora me han quitado; yo me las arreglo con recortes, pero esto no puede ser, ¡ah! en nuestro tiempo íbamos mejor; el periódico era más chiquito y todos, blancos y negros, eran suscriptores y al menos… no se perdía  pero aún… si quisieras…».  

—Lo siento en el alma Pepe, (le hablaba con sinceridad) yo no puedo olvidar que he vivido contigo, que has sido mi amigo y que he intervenido en tus asuntos y que me he sentado más de una vez a tu mesa, pero no puede ser, no por falta de voluntad, sino porque mi estancia en Orihuela es corta, pues voy a pasar únicamente las Navidades. Y así vinimos departiendo en el tren, hasta que llegamos aquí, siendo esta, poco más o menos, la conversación que tuvimos.

A los pocos días, antevíspera de Navidad, me retiraba yo a mi casa, serían las seis de la mañana, después de una noche de juerga súper; no había hecho más que acostarme cuando llegó a mi casa un muchacho con un recado del administrador diciendo que fuera y me lo agradecería; pero no fui porque no estaba mi cuerpo, ni menos mi cabeza para ello; por la tarde me llamó de nuevo y me acerqué a última hora, redactándole dos o tres noticias, que él ya tenía hechas a su manera; día de los inocentes le hice de nuevo las noticias, en las que le di dos o tres pellizcos a los neos, pues él me lo pedía: un palo para los neos, que él era solitario a todo.

Créeme que le tengo mucha lástima. En fin, a última hora se atrevió a decirme: — ¿De qué hacemos el fondo mañana?; —Hazlo de lo que quieras; y ya no volví; el día último del mes, mató el periódico. 

Ya habrás recibido el nuestro; y como sé por tu papá que has conocido el paño, no es necesario te diga que el nuevo mañaco espera un poco de alimento tuyo, tan eficaz como necesario y urgente, si no quieres que me lo mate la anemia. Es independiente (para los efectos del margen) una nueva Comarca ¿sabes? Ponlo a la disposición de los antiguos amigos y colaboradores; a tu juicio y experiencia dejo las advertencias que quieras hacerles. Ni las noñeces de los neos, ni otra cosa que pueda espantar suscriptores, dando al traste con el periódico. Me falta papel. Te daré más explicaciones y, mientras tanto, ahí va un abrazo de tu Quijote.

(Párrafos escritos al revés en los márgenes superiores de las hojas): Aún sentía miedo al escribirte, pero tu papá me ha animado. Te reitero mi enhorabuena por la distinción que te hicieron tus profesores ¡duro! Para el verano, tenemos una expansión más, digo, para mí lo es. Soy yo el director y propietario y lo tiramos casa de Luis Zerón. Por lo menos tengo empeño que viva para que pasemos el verano.

La Comarca. Número 309 – 9 de marzo de 1904: POR ESTOS MADRILES (De redacción): Parece que todo corre parejas con el tiempo: siempre p’ atrás… «Marzo vuelve el rabo», como dicen por estas alturas; y lo que es en este año no ha venido a desmentir ese dicho del vulgo, pues desde que nos hallamos bajo su jurisdicción mensual, esta corte está convertida en una nevera con vistas a Enero o Diciembre y no cesa el cielo de correr y descorrer sus telones, cual tramoyista teatro de magia: nubes, lluvias, nieves, sol, aires y vuelta al principio. ¡Cuándo querrá Dios que podamos disfrutar las delicias de una apacible y encantadora Primavera!… Digo que revuelta como el tiempo anda también la política. Ayer un vendaval en las calles, hoy un chaparrón en el Congreso, mañana nieve en las cumbres del Poder, y siempre nubes, y siempre aires, y siempre revoluciones atmosféricas…

… La cuestión personal surgida entre el Sr. Blasco Ibáñez y el teniente de policía Sr. Alastuey, de que daba cuenta en mi crónica anterior, se llevó a término feliz la tarde del lunes de la semana pasada en una quinta famosa de estas inmediaciones. En presencia de los consabidos compinches y de un autorizado juez de campo, cambiáronse dos disparos entre los contendientes. Al segundo, la bala del Sr. Alastuey resbaló en la hebilla del cinturón de su adversario. Esta afortunada casualidad libró, sin duda, al batallador diputado de una herida de muy tristes consecuencias…

… Los periódicos de esta corte dan a conocer una estadística, que espeluzna. En el trascurso de quince días han fallecido de hambre y de frío en medio de la vía pública siete infelices. El hecho no puede ser más alarmante ni más escandaloso. En la capital de España, en el suburbio y en el emporio de las riquezas de la pompa, en este centro burocrático donde se acaparan los productos de todas las provincias y tanto se dilapida en cosas superfluas y en la satisfacción de concupiscencias torpes, en época precisamente que rige los destinos de nuestra nación un Gobierno que alardea de religioso y catolicísimo y promueve motines públicos por la elección de un alto prebendado, perecen de inanición y frío siete personas tiradas como perros en el fango del arroyo, sin que una mano cristiana les socorra con el pan necesario para llenar su estómago ni con el abrigo suficiente para cubrir sus carnes ateridas.

Cuando una sociedad presenta este síntoma de abandono y esta falta de altruismo, hay que darla por totalmente desahuciada y desconfiar en absoluto de sus fingidas virtudes convencionales y de sus hipócritas instituciones; y promulgar como única ley la violencia: el que tenga hambre, ya que no le dan por ningún otro medio el sustento que necesita para no morir, que robe sin ninguna clase de escrúpulos. A eso habremos de llegar por este camino. Kandal. Madrid. Marzo 1904.

Carta de José López Martín, administrador de «La Comarca». De los nombres que menciona, Richard Gans fue propietario de una empresa importadora dedicada a la venta de productos de origen alemán para las artes gráficas; especialmente tipos de letras y máquinas de imprimir. Posteriormente montó la «Fundición Tipográfica Richard Gans», que combinaba la importación con la fabricación propia en un edificio de dos plantas situado en la calle Princesa de Madrid. En cuanto a Juan M. Ferrer Savall, era el director de la cárcel y se anunciaba en «La Comarca» como agente corredor.

La Comarca. Diario independiente. Administración. Orihuela, 13-3-904. Querido Justo: Estoy queriéndote escribir hace tiempo, pero las ocupaciones no me lo han permitido; ahora aprovecho la ocasión. Deseo veas en esa si tienes algún amigo inteligente para que te acompañe y ver la máquina que me tienen ofrecida en Richard Gans, y las dimensiones fijas de ¿altura? y condiciones de ella.  Además la examinen bien; y vive este Sr. Calle de la Princesa, 63; le dices que vas a verla en nombre mío.

AMO. LJGS.

Tu papá está siempre en esta pasando el tiempo conmigo y con Rafael, y estamos esperando los documentos que faltan para ir como testigos del expediente tuyo. Ya te escribiré respecto a los despachos para el periódico. Muchos recuerdos de Rafael y míos para los amigos y colaboradores, y espero me contestes con lo que veas sobre el particular. Manda a tu amigo y compañero. José López.

Dile en nombre mío a Richard Gans, si el tipo que pedí me lo remite. Vale. Nota: Me dice el jefe de la cárcel, Don Juan M. Ferrer, que no has tenido la atención de contestarle a su carta. Vale.  

La Comarca. Número 314 – 15 de marzo de 1904: POR ESTOS MADRILES (De redacción). Por no molestar tanto a los lectores de La Comarca con la enojosa monotonía de nuestra política  ramplona e histrionesca, seré hoy breve, ciñéndome a consignar por encima las notas de actualidad más culminantes. Ya está anunciado oficiosa y oficialmente el viaje de nuestro monarca a Vigo con objeto de saludar a Guillermo II emperador de Alemania que viene a visitar algunos puertos de nuestra península. (…) Oiréis hablar mucho de justicia, de regeneración, de legitimidad, de religión, de protectorado, de caridad, de libertad, de orden….

Mentira, mentira y mentira: todo es jarabe de pico. Solamente hay debajo de esa cháchara melosa, ambición, orgullo, pedantería, negligencia, favoritismo, falsedad, chanchullos y componendas y por todo código y por todo derecho el que consigna en la cómoda ley del embudo (…) pongan dique seguro los que pueden hacerlo, contra la avaricia sin límites de esos acaparadores sin conciencia, que sólo procuran que engorde su bolsa, pues de lo contrario habrá de sobrevenir pronto e incontrastablemente el cataclismo, amenazando la demacrada y horrible figura del hambre cubrir los pueblos con su fúnebre manto de desolación y de luto. Kandal. Madrid 13 Marzo 1904.

La Comarca. Número 319 – 22 de marzo de 1904: POR ESTOS MADRILES. (…) Ayer mañana llegó, procedente de Barcelona, un tren fúnebre que conducía los sagrados restos de aquellos gloriosos mártires de la patria, defensores heroicos de Baler, en el archipiélago filipino. Esas reliquias  tristes e inmortales de las víctimas resignadas del decoro nacional, despojos de una guerra inicua y sangrienta, que han vuelto a España a sepultarse en el regazo cariñoso de la madre (…) ¿De política qué? Pues… casi nada. Que continúa el Congreso convertido en el tradicional «mentidero de Madrid» y en el famoso «corral de la Pacheca»… Kandal. Madrid, 19 de Marzo de 1904.

En el mismo mes, «La Comarca» publicó también su relato “El regimiento que pasa (apuntes del natural)”.

La Comarca. Número 321 – 24 de marzo de 1904: EL REGIMIENTO QUE PASA… (APUNTES DEL NATURAL) (Para La Comarca). Rebosaba la anchurosa y espléndida calle una multitud alegre que bullía en las aceras regodeándose con los efluvios calientes y luminosos del sol recién nacido. (…) Bizarros y briosos, en uniforme conjunto, marcaban los soldados su paso de marcha al compás de los redobles sonoros de los tambores y de las armonías de la música. El abigarrado pelotón de trajes azules y rojos deslumbraba la vista. Los machetes de acero resplandecían levantados en las puntas de los fusiles, oscilando como mar ondulante.  La bandera gualda daba al aire, en pliegues flotantes de raso, sus vivos colores de fuego. Era el pabellón, la insignia cariñosa de la patria… Y todas las cabezas se descubrieron saludándola respetuosamente: ¡Viva España! (…) Los clarines volvieron a alborotar con sus sonidos ásperos y agudos; y entre el confuso rumor de las cajas y de los tambores, fue perdiéndose a lo lejos el regimiento que pasaba… Justo García Soriano. Madrid y Marzo de 1904.

Según reza en el matasellos, esta carta sin fecha enviada por su padre, es de la segunda mitad de marzo.

AMO. LJGS.

Escribe diciendo si has recibido mi carta de fecha 16 de los corrientes en la que acompañaba un talón del ferro-carril para que sacaras un bulto compuesto de tu traje, unos botines de color, dos camisas, dos calcetines, una elástica y dos pañuelos; también dirás si te has examinado ya. Todos seguimos buenos, y deseamos que tú estés lo mismo. Escribe pronto que deseamos saber de ti.

Semana Santa en Orihuela a principios del siglo XX.

El 30 de marzo «La Comarca» lanzó un especial de Semana Santa; pero al no haber recibido el trabajo de Justo, Rafael Rogel tiró de un poema titulado “Pasionaria”, ya publicado en la semana santa de 1902 en «EL Labrador». El artículo que llegó con retraso se publicó el 2 de abril. Como siempre, no dio puntada sin hilo en su idea de un Dios justo y misericordioso.

La Comarca. Número 326 – 2 de abril de 1904: DIOS ES AMOR (Para La Comarca) (…) Suprimid mentalmente la revolución psicológica efectuada por Jesús con las armas únicas de sus palabras de ternura y el solo sacrificio de su propia persona, y habréis borrado totalmente las huellas de la verdadera religión y la humanidad aún seguiría sumida en el caos tenebroso del gentilismo. Ved a Jesucristo enseñando a los hombres a rogar a Dios llamándole «Padre nuestro», y sólo en estas dos palabras encontraréis condensado, en síntesis admirable, el sistema perfectísimo de todas sus doctrinas de amor, último paso que nos conduce a la meta del progreso moral. (…) todos somos hermanos con iguales derechos y con iguales gracias para alcanzar sus beneficios y su gloria. Él nos libertó de la tiranía de la culpa, nos grabó el decálogo en los corazones como norma a que han de sujetarse nuestros actos y nos dio el libre albedrío, cuya reguladora es la conciencia encauzada por la razón. (…) ¡Hasta cuándo, oh Dios de bondad y de amor, consentirás que los fariseos y los profanadores trafiquen en tu templo! Justo García Soriano. Madrid y Marzo de 1904.

Como certifica su padre, la carta anterior fue contestada por Justo; pero no he encontrado el borrador. Por la siguiente sabemos que el Ayuntamiento de Orihuela no pagaba a su padre y tuvo que refugiarse con la familia de Murcia. Conociendo a Justo, le pide encarecidamente que no lo haga público a través de la prensa para no agravar el asunto.

Orihuela 2 de Abril de 1904. Querido hijo Justo: todos estamos buenos y deseamos que tú estés lo mismo, recibí tu carta y quedamos enterados, sintiendo que no haya llegado a tiempo tu artículo para publicarlo en el extraordinario, como verás, habiendo recibido Villanueva el jueves santo tu artículo un día después, o sea el miércoles santo, quisiese publicarlo el primer día hábil de periódico, pues como sabes los días festivos no se publica, es una buena cosa, como tuya que va a gustar mucho, también ha recibido la crónica; no sabemos a qué será debido el retraso.

Anoche nos remitió tu tío Filomeno con el mozo de la viuda de Brú (Filomena Navarro) cuatro pesetas para que nos marchemos mañana con el tren barato a Murcia, a pasar allí 3 días; cuesta el billete de ida y vuelta una peseta con 20 céntimos por cada uno; mucho sentimos que tú no estés aquí; el aceptar esta invitación es porque no tenemos un céntimo, y veremos si podemos sacar algún dinero para mandártelo, pues en la oficina me deben 3 meses y no hay esperanza de que me paguen, todo lo gastan en otras cosas, y al pobre empleado lo dejan perecer, sobre 3000 pesetas importa la procesión del entierro de Cristo, son primero estas fiestas que pagarnos.

Imagen Santo Entierro. Colección Javier Sánchez Portas.

No quiero que hagas uso en tus escritos para nada de esto que te digo, pues no nos conviene; salud que nos dé Dios que ya veremos. Recibe los recuerdos de toda la familia y amigos, y sabes que te quieren de todo corazón tus padres JUSTO y RAMONA. Recibe un abrazo de tu hermana Milagro. Rogel ha recibido tu carta dice que pronto te contestará. Lo mismo me ha dicho Villanueva. Nosotros el martes 5 del corriente en la tarde volveremos de Murcia. Te escribiré al día siguiente.      

El 5 de abril le publicaron su última crónica «Por estos madriles», que llevaba el subtítulo «Taurofilismo». Os dejo unos interesantes fragmentos.

La Comarca. Número 327 – 5 de abril de 1904: POR ESTOS MADRILES. TAUROFILISMO (Fruta del Tiempo) Para la Comarca. La empresa del circo taurino de Madrid ya ha publicado el cartel del primer abono de esta temporada. Luce en su repertorio la espuma y la flor y nata de la gente de coleta y es, según afirman los inteligentes, de trapío, de buten, de chipén y de mistó. (…) La rebosante plaza, que nos recuerda los circos o anfiteatros romanos y las luchas de gladiadores, la función bárbara y nacional, la fiesta de la sangre y del degüello, ante cuyo espectáculo salvaje, horroroso y nauseabundo ruge y palmotea de placer el populacho embrutecido, agitándose en graderías, en palcos y en mesetas…

… Los días de toros son nuestros días clásicos, nuestros días nacionales oímos decir constantemente por personas que se llaman ilustradas y cultas. Sí, son los grandes días, los días en que hacen su agosto los prestamistas y las casas de empeño. Lo dice el cantar del vulgo: En España no hay dinero, pero sí mucha ignorancia: para toros y comedias pesetas en abundancia. Kandal. Madrid y Marzo de 1904. 

De manera providencial, en la primera quincena de abril, Justo recibió de su padre cuarenta pesetas que le permitieron cambiar de pensión. Y se preguntaba de dónde habían salido…

AMO. LJGS.

Madrid, 15 de Abril de 1904. Mis queridos papás: he recibido vuestras dos cartas, una fechada el 8 y la otra el 13 del presente mes, aquella acompañada de la libranza del Giro de diez pesetas, y esta de otro de treinta, dinero que ha servido para ayuda de mi tranquilidad, pues me hallaba metido en tan intrincado laberinto de apuros, que pensé que iban a dar conmigo al traste. Ahora me encuentro más descansado, por lo que doy gracias infinitas a Dios, que parece que comienza a apiadarse de mí. Lo que es menester que no se canse de protegerme.

Con vuestro auxilio he podido mudarme de casa, y ahora vivo en la calle de Arlabán, núm. 11, piso entresuelo, interior, centro. Es esquina a la calle de Cedaceros y, como veis, muy buen sitio. El cuarto es pequeño y bastante obscuro; pero está muy acomodadito y es muy barato. La casa es de un marqués que vive en ella. El domingo próximo haré por mandar una crónica y algún otro trabajo a “La Comarca”; aunque ahora puedo disponer de poco tiempo, pues están encima los exámenes y son cinco asignaturas como cinco carreras cada una y no es cosa de descuidarse. Este verano, si Dios quiere, cuando esté libre de obligaciones, me dedicaré por completo a “La Comarca”. Lo primero es lo primero, como decía Pero Grullo.

Decidme si os han pagado algún mes de los que os adeudan en la oficina; y si no, quién os ha prestado las treinta pesetas que esta última vez me habéis enviado. Contádmelo todo y no ocultarme nada, que así os lo hago yo de mis cosas. Decidme quién es el santo que ha hecho el milagro, que me muero por saberlo, y encargadle en vuestras súplicas que no me eche nunca en olvido, pues buena falta me hace la ayuda del cielo. Gracias, gracias… Devolved mis recuerdos a la familia y a los amigos, que de mí se acuerdan, y haced presentes mis afectos a mi hermana. Os envía un abrazo muy fuerte, muy fuerte, vuestro hijo JUSTO.     

Justo García Soriano. AMO. LJGS.

En su carta prometía dedicarse en cuerpo y alma a «La Comarca» en cuanto terminase los exámenes; pero el 23 de abril, su buen amigo Rafael Rogel abandonaba la dirección y redacción; y el citado diario daba un vuelco a su línea editorial.

La Comarca. Número 342 – 23 de abril de 1904: Separado. Ha dejado de pertenecer a esta redacción D. Rafael Rogel Rech.

A partir de ese momento se enfrentaron directamente a republicanos y liberales atacando a las publicaciones “Unión Republicana” y “El Diario Orcelitano” con nuevos colaboradores como Luis Ezcurra Sánchez o “La castiza pluma del marqués de Lacy”.

Desde Madrid, Antón del Olmet, uno de los más asiduos y prestigiosos colaboradores, dejaba el diario en mayo al igual que Justo; al que ya sólo le publicaron un pequeño relato escrito en abril con el título “La Ingratitud”.

La Comarca. Número 352 – 6 de mayo de 1904: LA INGRATITUD (DE COLABORACIÓN) No sé si fue un sueño o una alucinación. Lo cierto es que la vi en toda su espantosa desnudez, erguida, insultante, soberbia con una vanidad loca, con un orgullo sensato, rompiendo resueltamente las espesas y traidoras mallas de su hipocresía miserable. (…) Un anciano de grave aspecto y de crecida barba, que el invierno de la vida había cubierto grandemente de nieve, me dijo con prudencia y amabilidad encantadoras: Mira, esa criatura repugnante es la Ingratitud. Haces bien en reírte, pues no debes prestar atención ni dar oídos a sus bellaquerías. Es un animal hediondo. Guárdate de la ira y procura no descender hasta el lodo donde se revuelca. (…) ¡Víbora de la ingratitud, te conozco! Ciegamente has querido clavar en mis carnes tu diente ponzoñoso; pero mi planta vigorosa aplastará tu cabeza verde y maligna de reptil… Justo García Soriano. Madrid y Abril de 1904.

Un tal “Marco Tulio” se encargó de la corresponsalía en la capital con una nueva sección titulada “madrileñas”. De los antiguos columnistas que acompañaban a Rafael, sólo se quedó Juan Sansano, ganando protagonismo con sus poesías religiosas y una nueva sección: «Los martes de la Comarca».

Libre de su responsabilidad periodística, Justo intensificó sus estudios. No se trataba de aprobar; para mantener las becas necesitaba calificaciones brillantes. Y estas acabaron llegando. La noticia de su triunfo apareció publicada en varios periódicos.

El Diario Orcelitano. Número 89 – 27 de mayo de 1904: Nuestro muy querido amigo D. Justo García Soriano ha sufrido ya en la Universidad de Madrid los exámenes en el tercer año de Filosofía y Letras, obteniendo las honrosísimas calificaciones de sobresaliente en las asignaturas de Latín Vulgar y de los tiempos medios, Árabe y Paleografía, con tres matrículas de honor; y la de notable en Literatura Española. Ha obtenido pues tres matrículas honoríficas. Nuestra calurosa enhorabuena a “Justico” por su triunfo y muy particularmente a sus padres respetables amigos nuestros.

El Liberal de Murcia. Número 668 – 30 de mayo de 1904: ORIHUELA (por correo) Estudiante aprovechado. D. Justo García Soriano que sigue en la Universidad de Madrid la carrera de Filosofía y letras, ha obtenido un nuevo triunfo escolar en los exámenes de prueba de curso del presente año, mereciendo tres notas de sobresaliente en las asignaturas de Latín vulgar y de los tiempos medios, árabe y paleografía, con matrículas de honor y la de notable en literatura española. Felicitamos al señor G. Soriano, y a sus padres, que puedan estar orgullosos con hijo tan aprovechado.

Unión Republicana. Número 45 – 10 de junio de 1904: Damos nuestra más cordial enhorabuena, a nuestro muy querido amigo y correligionario Justo García Soriano, el cual, ha obtenido brillantísimas notas y tres matrículas de honor en la Universidad de Madrid donde cursa sus estudios de Filosofía y Letras.

Matrículas de Honor en 1904. AMO. LJGS.

Antes de llegar a Orihuela, un nuevo rotativo local se interesó por su pluma. A finales de julio estaba de vuelta. Y el recluta García Soriano conseguía librarse del servicio militar.

El diario orcelitano. Núm. 110 – 22 de junio de 1904: El viernes se espera en esta ciudad la llegada de nuestro joven amigo el aprovechado estudiante de filosofía y letras Justo García Soriano, que ha retardado su regreso en las presentes vacaciones, por hallarse traduciendo en la biblioteca nacional, unos documentos árabes que tienen gran relación con nuestra patria chica y de cuya fiel traducción gozarán las primicias los suscriptores de El Diario.

El diario orcelitano. Núm. 115 – 30 de junio de 1904: Hemos tenido el gusto de saludar entre nosotros a nuestro querido amigo D. Justo García Soriano, que ha regresado de Madrid. Bienvenido.

El Liberal. Núm. 700 – 1 de julio de 1904: De vacaciones. Ha regresado de Madrid, en donde con el mayor aprovechamiento está cursando la carrera de Filosofía y Letras, nuestra compañero en la prensa D Justo García Soriano, al que enviamos nuestro saludo de bienvenida.

Agosto de 1904. Exceptuado del Servicio Militar. AMO. LJGS.

Durante el mes de agosto colaboró brevemente con «El diario Orcelitano»; donde le ofrecieron publicar una investigación histórica que llevaba entre manos. Dividido en dos partes, los días 16 y 17 de agosto de 1904 apareció un trabajo de Justo García Soriano sobre la Feria de Orihuela.

Tres años después, «La iberia» le publicaría un nuevo estudio sobre el mismo tema, más amplio y completo, dividido en varias entregas. Para los interesados, he unido todo el trabajo en un monográfico al que se puede acceder simplemente pulsando sobre la siguiente imagen.

Enlace al estudio sobre La Feria de Orihuela.

«El Diario Orcelitano» le publicó también un poema titulado «El Baño»; que ya había salido en prensa dos veces; la primera en 1902 en el «Diario de Murcia»; y la segunda en febrero de ese mismo año en «La Comarca».

Luis Ezcurra, poeta adolescente, se había hecho cargo de la sección literaria de «La Comarca»; en la que analizaba, con bastante ironía y mala baba, las poesías de otros autores locales. Y aquel día le tocó a Justo. No era la primera contestación que recibía a su «crítica literaria»; pero Justo era mucho Justo cuando se trataba de responder a una ofensa y defender lo suyo. La publicación no tiene desperdicio:

El diario orcelitano. Número 167 – 31 de agosto de 1904: Ir por lana… Un cándido rorro, un insignificante bebé está haciendo supremos, ridículos esfuerzos para molestarme. Es un microbio infeccioso que pasa desapercibido a la simple vista, y que al verse humillado en su insignificancia, aguijoneado por la envidia y la soberbia, agita con furia infantil unas sonajeras para llamar la atención. ¡Risible insensatez de criatura! ¡Lástima de tiempo, tan miserablemente perdido! Es inútil ningún provocativo insulto, ningún conato de agresión, ningún reto quijotesco, lograrán nunca privarme de mi indestructible impasibilidad británica …

… El nombre del criticastro es Luis Ezcurra, el propio individuo que, hará cosa de un año, en el paroxismo de la ira, en el espasmo de la indignación, a causa de una atinadísima censura sobre unos versos pésimos (publicados por la tolerancia de una persona incompetente), que le dirigió «La Verdad», periódico católico de Murcia, llamaba al crítico ser estúpido.(…) Este «petit maitre», este aristarquillo ha osado hacer una insulsa y chabacana parodia de un pobre soneto mío (…) lo cual demuestra que el Sr. Ezcurra es digno discípulo de los jesuitas, que no tienen más armas ni más argumentos que el insulto cobarde y embozado y el ataque innoble y traidor, al tiempo que desdice del nombre de sus buenos padres y desdora la escogida educación que le dieron. Por otra parte, no me extraña que al Sr. Ezcurra, tal vez por circunstancias de edad o por inclinaciones antinaturales de su sexo, no le conmueva el bello y hasta sublime espectáculo de la hembra …

… Gran ayuda le prestaría, para la fácil consecución de este fin, el abandonar para siempre la redacción de «La Comarca», que de algunos meses a esta parte se ha convertido en un libelo virulento e infamatorio, que está escrito con los pies y que no debiera leer ninguna persona decente y de buen gusto (…). Reitérele al Sr. Ezcurra la actitud de indiferencia y desprecio que adoptaré a cualquier otra alusión que me haga; (…) si persiste en querer molestarme y sus injurias llegan al extremo de conseguir que me descomponga y dé al traste con mi paciente y discreta prudencia, llevaré el asunto al terreno privativo buscando a personas que respondan por sus ligerezas de niño. Por lo demás, amigo y servidor, Justo García Soriano.

Luis Ezcurra. AMO. LJGS.

Luis Ezcurra Sánchez, valenciano de nacimiento y oriolano por convicción, era hijo de militar navarro y madre granadina. Trasladado el padre a Orihuela cuando Luis tenía siete años, estudió con los jesuitas en Santo Domingo y su vocación literaria y poética fue, como la de Justo, muy precoz. Ezcurra sostuvo esta disputa siendo todavía un quinceañero; de ahí que Justo, con veinte años cumplidos, le llamase “insignificante bebé”.

La comarca. Número 448 – 1 de septiembre de 1904: Mi contestación. ¡Desgraciado de mí «cándido rorro» «insignificante bebé» porque mis «sonajeras» han sido oídas y se pretende sofocar su sonido! ¡Lástima de tiempo tan miserablemente perdido!»… Mas no…. mis versos, no contienen, ningún provocativo insulto, ningún «conato de agresión». Ni mi crítica es mala crítica. No crea el lector, que soy yo el que dice lo anterior, no, esto lo afirma sin reparar en ello quizá, en su artículo «Ir por lana » Justo García Soriano, y voy a demostrarlo.…

… ¿Cuándo le han enseñado los jesuitas a usar de el «insulto cobarde y embozado» ya que él ha sido discípulo de ellos? (…) Creo sería más en consonancia con los sentimientos de que blasona, el mostrarse agradecido a los jesuitas a quienes debe parte de la enseñanza que tiene, gratuitamente por supuesto, o al menos mostrar cortesía y buenos modos. Despójese del carácter de desinteresado consejero; no soy tan «bebé» como supone y tengo atestiguado (no pecaré de «hipocresía orgullosa») que sé lo que me digo. No obstante siempre agradeciendo al Sr. G. Soriano me repito su humilde servidor. Luis Ezcurra Sánchez.

En su réplica, intentó ofender a Justo recordándole su condición de alumno «gratuito» de los jesuitas. Después fueron amigos, como demuestra una carta que transcribiré cuando lleguemos al 1920. Pero no adelantemos acontecimientos.

«El Diario Orcelitano» desapareció con el número en el que García Soriano contestó a Ezcurra. En cuanto a «La Comarca», convertido en diario católico y feroz altavoz antirrepublicano, aguantó hasta noviembre.

Justo lo calificó como un «libelo virulento e infamatorio que está escrito con los pies y que no debiera leer ninguna persona decente y de buen gusto». La respuesta editorial a esta afirmación fue la siguiente:

La comarca. Número 448 – 1 de septiembre de 1904: Que conste. No ambicionamos, es decir, nos molestarían las alabanzas del señor García Soriano y correligionarios, pues indicaría pensamos como ellos. Así es que si dicho señor se ha propuesto molestarnos al calificarnos como lo hace, se equivoca, pues por descontado teníamos su vituperio. En cambio nos heriría en lo más íntimo merecer de nuestro Ilustrísimo Prelado el dictado de blasfemo.

El 16 de agosto trasladó redacción e imprenta desde la Mancebería a la calle de Almunia; y en septiembre cambió el formato del papel y añadió el subtítulo “Diario de la noche”.

La Comarca 1904.

Justo García Soriano tomó el tren de vuelta a Madrid a finales de septiembre. Y no tengo constancia de que publicase nada en el último trimestre de 1904.

El Liberal. Número 785 – 24 de septiembre de 1904: A MADRID. Esta mañana ha salido para Madrid, donde piensa continuar sus estudios de Filosofía y Letras, D. Justo García Soriano. Feliz viaje y suerte.

El 28 de octubre «La Comarca» perdió la nocturnidad y volvió al subtitulo “Diario Independiente”, bajo la dirección de Antonio Pescetto Balaguer. Pero sólo aguantó tres días. El 2 de noviembre veía la luz el último número de aquel diario fundado con tanta ilusión por Rafael Rogel con la colaboración de su buen amigo Justo García Soriano.

A falta de publicaciones, disponemos de algunas cartas de su padre que paso a transcribir. Por ellas sabemos del interes del padre Furgús por el árabe; y que Justo tuvo otro de esos largos resfriados que lo mantuvo de nuevo en cama.

Orihuela 20 de Octubre de 1904. Querido hijo Justo: hemos recibido tu carta y vemos con gusto que ya estás bueno del constipado, procura cuidarte mucho del frío y en particular de los aires colados. Se encuentra en ésta desde el Domingo en la noche, y procedente de Alicante, Don Luis Asín y Palacios, hermano de tu profesor de Árabe, Don Miguel, el cual se presentó en casa el lunes 17 del actual, preguntando por ti.

Tu mamá le dijo que te marchaste a Madrid, el 22 de septiembre próximo pasado, entonces bajé yo al entresuelo, y se dio a conocer diciéndonos que era hermano del profesor de Árabe que tuviste tú el año pasado, nos dijo que te conoce, y que te quería mucho su hermano por lo aplicado que eras y que eres, además nos dijo que se dedicaba en el negocio de la venta de máquinas de escribir; que él no conocía a nadie en esta localidad, y yo me ofrecí gustoso a acompañarle donde quisiera, de lo que se alegró mucho, entonces le acompañé al Colegio de Jesuitas, y allí vendió una máquina de escribir, por el precio de 650 pesetas y otra de litografía, de esta no sé el precio.

Museo de antigüedades de Santo Domingo. Julio Furgús. Postal fotográfica.

Estuvo hablando con el padre Furgús, es decir, estuvimos hablando con él, este me preguntó por ti, pues sabe que yo soy tu padre, le dijo al señor Asín, que es muy aficionado al árabe, que sabía que su hermano era Catedrático de la Universidad Central de dicho idioma, que le agradecería que lo pusiera en relaciones con él, para dicho objeto, y el señor Asín se lo prometió, luego fue a ver al Obispo, y desde palacio se fue al seminario, donde quedó encantado de ver la vista de esta hermosa vega. Por la noche se empeñó que le acompañara a cenar en la fonda de España, y que tomara café en el que hay en los hostales; por todo esto le di las gracias, y me dijo que por nada tenía que darle las gracias.

Creo que esta tarde o mañana se marcha a Murcia. Yo le he escrito a tu tío Antonio, recomendándoselo, también le he dado al señor Asín las señas de la casa donde tu primo Perico vive; todo esto se lo puedes decir a su hermano, Don Miguel, en fin, que es un cumplido Caballero muy simpático y muy fino; esta mañana ha estado en casa a despedirse, y se ha marchado en el tren de las 9 a Murcia, de allí marchará a Águilas.

Sin más, recibe los afectos de toda la familia y amigos, y tú sabes cuánto te quieren tus padres. JUSTO y RAMONA. Recuerdos a Eugenia. D. Luis Asín se ha hecho amigo de los Jesuitas y se va a poner por escrito en Árabe, en correspondencia con su hermano Don Miguel el padre Furgús que sabe algo del idioma Árabe; tú procura estar bien con D. Miguel Asín, que te servirá mucho en unas oposiciones. (Con otra letra) Recibe un abrazo de tu hermana Milagro. Besos de los gatitos y estelita está muy crecida.    

Sin esperar a recibir respuesta, cinco días despues don justo le volvió a escribir. Como padre estaba muy preocupado por la significación anticatólica y republicana que había adquirido el joven periodista en Orihuela. Y encima, los de Unión Republicana, que no habían dado señales de vida en todo el año, aparecían buscándole problemas.

Va un sello. Orihuela 25 de Octubre 1904. Querido hijo Justo: sin ninguna tuya a que referirme, ésta tiene por objeto el manifestarte que ayer tarde en la Estación férrea estuve hablando con Turón, el hijo de Don Eustaquio, y el hermano de Manolón, el Director de Unión Republicana, y me pidieron la señas de tu casa para escribirte acerca de un artículo que publicó dicho periódico referente a la confesión, y lo ha denunciado el Teniente de Alcalde Sr. Madaria, porque el alcalde se encontraba en Madrid.

Esos señores Republicanos no se acuerdan de ti nada más que cuando se encuentran en un apuro, y tú no estás por eso, y por lo tanto, si te escriben en ese sentido, tú debes contestarles diciendo que no puedes dedicarte más que a tus quehaceres para ganarte la vida y estudiar muchísimo que llevas siete asignaturas y te falta tiempo para todo; que lo sientes pero que no puedes hacer otra cosa, que es el último año de tu carrera y te falta lugar; estos señores se han portado contigo muy poco decente, así que se gobiernen ellos como puedan, pues no parece sino que te quieran comprometer, no teniendo ninguna utilidad ni beneficio, antes al contrario, nada bueno. Yo te suplico no te comprometas por nada con esos señores, pues comprenderás que un padre no quiere más que el bien para su hijo.

Recibí las notas que me mandaste y la carta para D ª. Juana Martínez, a su debido tiempo la tuvo en su poder; se me olvidó decírtelo en mi anterior. Aún continuamos en el mismo estado de estrechez que antes, pues en la oficina no dicen esta boca es mía; por eso el Alcalde ha estado ahí unos días, le acompañó Rufino Gea, creo que han hablado con Capdepón y Ballesteros, y estos los presentaron a Maura; no sabemos más. Todos estamos buenos y deseamos que tú continúes lo mismo. Recibe los recuerdos de la familia y de los amigos y sabes que de corazón te quieren tus padres. JUSTO y RAMONA.

Dime si has visto a tu profesor D. Miguel Asín, y si le has dicho que estuvo en esta su hermano. No te echo en olvido; en el momento tenga algún cuarto, te los mandaré, buena falta me hacen; se me ha quitado el sueño. Escribe pronto. Recuerdos a Eugenia.  Milagro no te escribe porque en este momento está hablando con su simpático ¡NOVIO! Recuerdos me da para su hermano, que eres tú. Unión Republicana la imprimen en Murcia, pues a Zerón no quieren los ateos que la imprima, porque no se condene… farsa.         

No he encontrado nada durante los meses de noviembre y diciembre de 1904; sólo esta carta sin fecha; aunque por el contenido y la nueva dirección podemos datarla en la segunda mitad de noviembre.

AMO. LJGS

Querido hijo Justo: acabo de recibir tu carta, y nos alegramos que te hayas levantado ya; lo que has de hacer es cuidarte mucho para evitar una recaída, que nunca son buenas, por lo demás ya irás tomando fuerzas pronto, comiendo con prudencia. Adjunto hallarás una libranza del Giro Mutuo por valor de cuatro pesetas, no puedo mandarte más por no tener más cuartos.

Me extraña que no me digas nada de haber recibido una carta que te escribí con fecha 15 del corriente, en el que te incluía un recibo del sorteo de Lotería de navidad que le compré a Villanueva en dos pesetas, del décimo que le mandaste cuando te fuiste a Madrid a fines de septiembre último de este año.

Contéstame enseguida diciéndome lo que ocurre. Sin más recibe los afectos de todos, todos y sabes que de corazón te quieren tus padres. JUSTO Y RAMONA. Recuerdos a Eugenia y a Luis. Cuando escribas, ponme a mí la carta aparte, pues no quiero que se entere tu tío Antonio de lo que no le importa.  

Era la cuarta dirección en menos de tres años. Recordemos que Justo había pasado por la calle de la Bolsa, por el Paseo del Prado, por Nuñez de Arce y se acababa de instalar en un modesto cuarto de la calle Arlabán.

Madrid. Nevada de noviembre de 1904.

No sabemos si curó bién su eterno resfriado. A finales de noviembre de 1904 cayó en Madrid la mayor nevada de la que se tienen registros; tanto por su duración como por las cantidad de nieve acumulada; la capital quedó completamente incomunicada e intransitable: sin tranvías, sin teléfonos, sin telégrafo…. Justo lo debió de pasar muy mal.

Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.

Justo García Soriano 5. 1903

Estoy tan convencido, han arraigado tan profundamente en mi corazón los santos ideales republicanos, que me atrevo a incluir por completo, sin temor de equivocarme a todos los que no profesan las puras doctrinas democráticas en este dilema sin salida; o son almas depravadas que por móviles egoístas, conociendo el bien, lo rehúsan; o son seres desgraciados a quienes la ignorancia, sepultándoles en la ceguera de su noche tenebrosa, les impide atinar con el camino recto y seguro que conduce al suave imperio de la razón y el derecho … 

Justo García Soriano 1903.

Madrid. Plaza Mayor. Postal 1903

Año 1903.

Madrid 16 de enero de 1903. Queridísimo papá: He recibido la tuya de fecha 14 la cual he leído con gran alegría y entusiasmo porque todos estáis buenos; también me enteré del fallecimiento de mi comadre pues no me extraña porque hace tiempo que estaba enferma…

AMO. LJGS.

Si en las dos entregas anteriores dispuse de numerosas cartas personales, especialmente de su padre, el año que comenzamos es más bien parco en correspondencia. Eso no significa que no las escribiera; por supuesto que envió y recibió más cartas; pero, o no se han conservado, o no las he encontrado.

El fragmento de borrador anterior es el único destinado a su padre localizado por el momento en 1903. La comadre fallecida que menciona debe de ser su tía Luisa García; la hermana de su padre que visitó en Elda cuando viajaba hacia Madrid. «La Comarca» se hizo eco de la noticia de su muerte.

Una postal de Maximiliano y las cartas del doctor Madaria, de José M. Teruel y de Rafael Rogel, completan el lote de misivas transcritas en esta entrega. En cambio disponemos de numerosos artículos de prensa; algunos muy interesantes que nos muestran la madurez intelectual y política adquirida por un muchacho que ese año cumplía diez y nueve.

Justo García Soriano. Fotografía de L. Mouton. Montera, 3 Madrid. AMO Legado JGS. 

Con el cambio de año el semanario «La Voz de la Comarca» varió la periodicidad y el título. El nuevo diario «La Comarca» tenía el mismo director, la misma redacción y los mismos colaboradores; pero en vez de publicar cuatro veces al mes, lo hacían todos los días laborables. Como anécdota curiosa, en la cabecera del primer número equivocaron el año. Esta fue su declaración de intenciones:

La Comarca. Número 1 – 2 de enero de 1903: Dos palabras: Al empezar a publicarse nuestro modestísimo diario nos creemos en el deber de dar a conocer cuáles son nuestros propósitos (…) Somos independientes, venimos a servir a la opinión y a los intereses de nuestro pueblo. (…) El amor que sentimos por nuestro pueblo y por ese hermosísimo jardín que le circunda bañado por el Segura, es el único móvil que nos guía (…) Este es nuestro programa, nuestro lema: Todo para Orihuela y por Orihuela.

La Comarca. Núm. 1. 2 de Enero de 1903. La fecha que muestra es un error.

Justo apareció por primera vez en el número cinco del nuevo diario. Y lo hizo con una carta al director del desaparecido semanario «La voz de la Comarca», su buen amigo Rafael, que a fin de cuentas era también director del nuevo. En ella celebraba el triunfo de los huertanos que habían puesto en pie de guerra a la Vega del Segura con sonadas manifestaciones en Orihuela y Murcia.

Manifestación en Orihuela en agosto de 1902. Revista Nuevo Mundo.

En el bando contrario se agrupaban los industriales y exportadores que defendían la adulteración del  pimentón con aceite de oliva para aumentar su peso; y con él los beneficios de venta. Después de muchos meses de protestas campesinas en toda España la cuestión había llegado al Congreso de los Diputados y, a finales de diciembre, el rey firmaba un decreto prohibiendo la mezcla y defendiendo la pureza del pimentón.  

La Comarca. Número 5 – 8 de enero de 1903: A continuación publicamos la carta que nuestro queridísimo amigo y compañero Justo García Soriano dirige desde Madrid a nuestro no menos querido amigo el director de La Voz de la Comarca, Sr. D. Rafael Rogel Rech. Querido amigo mío: Ese semanario que tan acertadamente diriges y que ha sido engendro de nuestra mutua y común inspiración, hoy ve realizado uno de sus mayores ideales, una de sus más empeñadas empresas, por el que hemos luchado con constancia, con todo el ardimiento, con toda la fe del que defiende la razón y la justicia.

Por fin los desvalidos huertanos y cultivadores de esa hermosa región levantina, que no tiene igual en el mundo, se hallan protegidos y amparados por una ley equitativa y prudente. Ya el rojo pimentón se encontrará libre de una vez para siempre de toda mezcla fraudulenta o nociva. ¿Había de preponderar lo falso de lo verdadero?

Si estas deshilvanadas líneas, que escribo radiante de alborozo las juzgas dignas de darlas a la publicidad, mucho te agradecería que lo hicieras, para que se una mi modesto pláceme a la natural alegría que inundará los corazones de los cosecheros del pimiento, de quienes he tenido la honra de ser humilde defensor desde las columnas de ese periódico. Nada más por hoy. Dispón de tu incondicional compañero, Justo García Soriano. Madrid, 4 de enero de 1903.

En el número 8, «La Comarca» anunció la incorporación oficial de Justo como corresponsal telegráfico en Madrid. Tenía el encargo de enviar diariamente las noticias de última hora.

La Comarca. Número 8 – 12 de enero de 1903: Nuestro queridísimo compañero Justo García Soriano ha aceptado ya el encargo de corresponsal telegráfico en Madrid de nuestro periódico. Muy en breve empezaremos a publicar diariamente los telegramas de última hora.

Se estrenó tres días después, en el número 11; y se mantuvo en la página tercera sin fallar ni un solo día hasta el número 40. Transcribo las tres primeras «crónicas telegráficas» y la presentación oficial de la sección en el número 12.

La Comarca. Número 11 – 15 de enero de 1903: ÚLTIMA HORA. De nuestro corresponsal por telégrafo: Madrid 15-10 m. No es cierta noticia publicada por “El Morning Lear” y la que como rumor da la prensa respecto a una nueva derrota del sultán. Los últimos telegramas acusan noticias tranquilizadoras. Madrid 15-15 m. Comunican de Tánger que en vista de la actitud de los rebeldes el sultán se propone dar al conflicto marroquí una solución pacífica. Justo García Soriano.

La Comarca. Número 12 – 16 de enero de 1903: TODO POR NUESTRO PUEBLO. Todo por Orihuela y para Orihuela, decíamos en nuestro primer número al dar a conocer a la opinión los propósitos que nos animaban al emprender la penosísima tarea de escribir un diario para nuestra ciudad.(…) Desde ayer cuenta “La Comarca” con un servicio telegráfico, por medio del cual, adelantamos las noticias de última hora que se conozcan en la corte.

Nuestro compañero García Soriano, que es el encargado para telegrafiarnos, elegirá como asunto preferente todo aquello que más de cerca pueda afectar a nuestra comarca. Hoy también aumentamos el tamaño de nuestro periódico. Sin embargo, todo esto aún nos parece muy poco para la importancia de Orihuela, ésta necesita y merece mucho más…

Madrid 16-10 m. Las noticias que siguen recibiéndose sobre la situación de Marruecos son contradictorias. El gobierno prepara alguna artillería también para marchar al primer aviso. Aquí se siguen con gran interés todas las noticias que se reciben referentes a la rebelión. Madrid 16-11 m. Los exministros liberales han acordado reunirse nuevamente el próximo domingo. En esta reunión quedará resuelta la cuestión de jefatura del partido. Justo García Soriano

Compañía de moros de Ceuta. La Ilustración española y americana. Enero de 1903.

La Comarca. Número 13 – 19 de enero de 1903: ÚLTIMA HORA. De nuestro corresponsal por telégrafo: Madrid 19-10,50 m. La cuestión de Marruecos continúa en el mismo estado. Ha salido con fuerzas para castigar a la tribu Hayinia el general Mohamed-Amrani. Las noticias que se reciben continúan siendo contradictorias. Madrid 16-12 m. Los periódicos continúan ocupándose también de los recientes escándalos principescos. Telegrafían de Mentón que anoche llegaron aquel punto la princesa Luisa de Sajonia, acompañada de su amante Andrés Girón. Justo García Soriano

Paralelamente, durante el mes de enero Justo envió también cuatro largas crónicas firmadas con seudónimo: acababa de nacer «Kandal».

¿De dónde sale el nombre? no lo sé. En puridad se corresponde con una provincia de Camboya. Pero hay una circunstancia que me parece demasiado casual. En un rastreo he localizado a un tipo que en 1902 firmaba como «Ralph Kandal» al enviar unas poesías a «Madrid Cómico». Eran al parecer demasiado serias; y estas fueron las respuestas que recibió en la sección «Correspondencia Particular».

Madrid Cómico. 5 de abril de 1902: Ralph Kandal, desde Madrid: Muy bien versificadas las dos; pero demasiado serias para este periódico ¿no le parece a usted?  Madrid Cómico. 12 de abril de 1902: Esto es otra prueba de que sabe usted hacer versos pero… ¿Por qué no envía algo cómico?

Transcribir todas las crónicas completas de Kandal sería excesivo; pero os iré dejando algunos fragmentos más o menos largos. Si os interesa leerlas completas, están disponibles como el resto de artículos de Justo en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

En su primera colaboración, como buen republicano, trató con mucha ironía a la persona del joven rey Alfonso XIII.

La Comarca. Número 17 – 23 de enero de 1903: MADRID AL DÍA. Denuedo soberano. Mientras tengamos un rey tan intrépido y tan valeroso como el que hoy ocupa nuestro viejo trono, no hay cuidado: España se salvará. Ayer tarde, a la una y media, salió nuestro joven monarca en un landou tirado por cuatro mulas con dirección al Pardo. Cuentan los que están bien informados que la augusta persona se dedicó en sitio tan ameno al grato entretenimiento de la caza, que es según se lee en «EI Quijote», una imagen de la guerra. Cuando la noche comenzó a extender su negro capuz por el amplio firmamento, suspendió el regio cazador su tarea cinegética y se apresuró a regresar al alcázar…

Al poco rato de marcha, el landau se atascó en un bache, quedando medio volcado, siendo ineficaces los esfuerzos de las mulas y de los cocheros. (…) Entre tanto, el rey, impaciente por llegar a Madrid, decidió proseguir el camino a pie (…) Acto seguido cambió de traje y se dispuso a recibir al ministro del Ecuador, que se encontraba en Palacio desde la hora señalada para la recepción. ¿Se puede pedir un ánimo más esforzado? La gente se  hace lenguas comentando la intrepidez y el denuedo del ínclito Alfonso. Ya lo he dicho al principio: Con reyes como éste vamos a todas partes, aunque sea sin landou. Kandal. Madrid 20 Enero 903.

Alfonso XIII. ABC. Enero de 1903.

La Comarca. Número 19 – 26 de enero de 1903: MADRID AL DÍA. Procedente de la ciudad eterna, en el expreso de la ciudad condal, ha llegado hoy a esta corte D. Segismundo Moret. ¡Pájaro de mal agüero! Viene oportunamente a presenciar el entierro del duque de Tetuán, que a estas horas se encuentra en la agonía; Menos mal que ya trae la chistera engasada hasta la tapa por el luto de su ilustre jefe y maestro. Eso que se ahorra. Sin embargo, mañana, festividad de San Ildefonso, no dejará de asistir al banquete regio. Se puede muy bien en un mismo día murmurar una oración en un duelo y brindar alegremente por la salud de un soberano. Hay que ver a D. Segis vestir el smoking ¡Mascarada de la vida!… Kandal. Madrid 22 Enero de 1903.

En la siguiente parece que tuvo problemas de tiempo o de inspiración. Lo cierto es que improvisó copiando y comentando un fragmento de otro periódico madrileño; y ni siquera utilizó el título habitual de «Madrid al día».

La Comarca. Número 20 – 27 de enero de 1903: ACTUALIDAD. Lean conmigo mis queridos lectores de LA COMARCA en «El Imparcial» de hoy: D. Aurelio Martínez Alonso paseando ayer tarde en bicicleta por el Paseo del Prado. Uno de los tornillos de la máquina se aflojó, y para reparar la avería echó pie a tierra el Sr. Martínez. Se aproximó a este señor un joven, que se prestó a ayudarle en el arreglo de la máquina, y cuando estuvo apretado el tornillo, el joven entrometido montó en la bicicleta y desapareció por el paseo de Trajineros. El dueño de la bicicleta corrió detrás del ratero hasta la Puerta de Atocha, pero no pudo darle alcance...

… La marejada que se traen estos días algunos periódicos poco adictos a la causa conservadora, con motivo de la sobradamente cacareada sinceridad electoral, es uno de los asuntos que está haciendo más furor en la actualidad política. Ayer publicó la Gaceta una circular del ministro de la Gobernación recordando las multas impuestas a los alcaldes y demás funcionarios, que por coacciones u otros medios improcedentes e ilegales infrinjan la verdad del sufragio universal. Todo hay que dejarlo al tiempo; aunque yo, ante estas cosas tan estupendas, suelo sonreírme mefistofélicamente; porque han de saber ustedes, y no lo tomen a guasa, que soy escéptico de nacimiento. Kandal. Madrid 24 Enero de 1903.

Curiosamente, su amigo y condiscípulo de los jesuitas José Escudero Bernicola, estudiante en Madrid como él, utilizo dicho título en su propia crónica que apareció publicada al día siguiente. Os dejo el principio:

La Comarca. Número 20 – 27 de enero de 1903: MADRID AL DÍA. Mi excelente amigo Justo García Soriano con su crónica «Madrid al día», me inspira otra que titulo lo mismo, aunque podía hacerlo más sugestivamente así. «Plato del día, callos» o «Sangre y fuego», «Sabañones amargos» o.. ¡Vaya V. a ver los nombres que podíamos dar a esta cháchara contando la verdad! Sí, amigo Justo; pasó el verano y lo sentimos, no solamente por el frio, sino porque con él pasó El crimen de la calle de Fuencarral. ¡Era tan simpática la Cecilia! … José Escudero Bernicola. 24-1-03.

Muerte de Sagasta. La Ilustración española y americana. Enero de 1903.

La Comarca. Número 22 – 29 de enero de 1903: MADRID AL DÍA. LOS FUNERALES DE SAGASTA. TRAGICOMEDIA EN UN CUADRO Y UNA ESCENA. Representada con gran éxito en la sala de comisiones del Congreso, la tarde del 24 del presente. El teatro representa la plaza de las Cortes. A la derecha del lector, se levanta colosal el frontispicio del Congreso, con las columnas herculanas y los sarcásticos leones sonriéndose sardónicamente. A la izquierda del ídem la estatua de Cervantes, que ha inclinado la cabeza y ha lanzado un suspiro, broncíneo, oculto entre media docena de árboles escuetos y macilentos (Justo improvisó aquí una especie de obra de teatro con los políticos como actores) Oyese a lo lejos una marcha fúnebre con cornetas. El cañón retumba. Telón, rápido). FIN DE LA TRAGICOMEDIA. Por el trabajo de fonógrafo: Kandal. Madrid 26 Enero de 1903.

Muerte de Sagasta. La Ilustración española y americana. Enero de 1903.

Volviendo a la sección telegráfica, duró mes y medio y su temática fue muy variada; auque el tema principal y recurrente fue siempre el conflicto de Marruecos. Con las últimas noticias de la guerra del Rif, Justo enviaba notas de política nacional, sucesos llamativos, o la relación de números premiados en el sorteo de la Lotería Nacional. También noticias internacionales de Francia, de Cuba, etc…

En caso de recibir un telegrama importante de Justo en día festivo, Rafael Rogel hacía pública la noticia en el Café Europeo, propiedad de su hermano Juan: «N. de la R: Caso de recibir mañana algún despacho interesante de nuestro activo corresponsal, será expuesto al público en el café Europeo«. Os dejo unas muestras del contenido de la sección:

La Audiencia de Logroño ha condenado a muerte al sacerdote que mató a una joven por no acceder a sus requerimientos amorosos. / En Valencia se ha encontrado un depósito de armas con destino, al parecer, a los carlistas. Ha sido detenido un barrendero llamado Jaime Carrión, su mujer y dos hijos, en cuya casa se guardaban las armas y municiones. / Comunican de Tánger, que sigue recibiendo el sultán, como trofeo de sus victorias, cabezas de prisioneros rebeldes. / Los liberales han quedado divididos hasta ahora en dos grupos. Espérase con mucho interés la próxima reunión. El partido sagastino se considera ya completamente disuelto. En las diferentes agrupaciones formadas se esperan aún disgustos.

Se reciben telegramas de Cuba en los que se dice que la situación en aquella isla es gravísima; el ejército independiente se haya sublevado y aún se espera sobrevengan graves complicaciones si se consigue derrumbar al Gobierno. En este caso témese reine en ella una completa anarquía. / Los obreros sin trabajo de Valladolid celebraron ayer una importante manifestación que degeneró en tumulto. Resultaron varios heridos y contusos. Los manifestantes en actitud violenta recorrieron varias calles desoyendo las advertencias y mandatos de la policía. / El Sr. Duque de Tetuán se halla en estado de suma gravedad, temiéndose un desenlace fatal. / A la una de esta madrugada ha fallecido el duque de Tetuán.

Hoy se han declarado en huelga los obreros tipógrafos de Barcelona. / Adquiere caracteres de gravedad la huelga de Cádiz: en Barcelona se intenta el paro general. / Se han solucionado las huelgas de Barcelona y Cádiz. Los obreros han vuelto a reanudar sus trabajos. Los empleados de ferrocarriles de Vigo se muestran intransigentes; continúan en huelga. Se ha descubierto una importante falsificación de billetes del Banco de España. / En Francia ha descarrilado un tren de viajeros resultando un muerto y trece heridos. En las cercanías de Fez libraron encarnizado combate entre las tropas del sultán y partidarios del Roghí. En las kábilas fronterizas a Melilla reina  efervescencia.

El 20 de febrero «La Comarca» apareció sin la sección «Ultima Hora» por motivos técnicos; cuando llegó la hora de meter en máquinas el número 40, no habían recibido el telegrama de Justo. Y volvió a fallar en el número 42.

La Comarca. Número 43 – 25 de febrero de 1903: Telegramas de Vigo dan cuenta de haber ocurrido en aquella localidad graves sucesos. La multitud silbó al jefe de la policía, que les provocó amenazándoles con el sable. Tuvo que refugiarse perseguido en el ayuntamiento. Se pidió auxilio a la guardia civil que acudió disparando a las masas y matando a un niño de trece años e hiriendo a seis personas. La población se muestra indignada por tan bárbaro proceder. Témese se desarrollen tristes sucesos.

La «Ultima Hora» correspondiente al último número de febrero se limitó al contenido de un escueto telegrama. Así se extinguió la sección; sin aviso previo ni justificación posterior. Quizá fueron los exámenes; pero lo cierto es que Justo desapareció hasta el verano, al menos de la prensa oriolana.

La Comarca. Número 45 – 27 de febrero de 1903: ÚLTIMA HORA. De nuestro corresponsal por telégrafo: Madrid 27-3 ’10 m. Anoche aprobóse dictamen Capdepón junta censo. Esta tarde enterrarán a Blasco; presidirán el duelo Díaz de Mendoza y Villaverde. García Soriano.

Retirado Justo, de la crónica de los carnavales madrileños, celebrados con gran despliegue de medios, se encargó el otro corresponsal oriolano destacado en la capital. José Escudero Bernicola la redactó y fue publicada el 4 de marzo con el título «La Eterna Cuaresma».

Carnaval 1903 en Madrid. La Ilustración española y americana. 

No he encontrado nada de Justo hasta el 29 de marzo, cuando en “El Graduador” de Alicante apareció una “ajena colaboración” con el título “Acuarela para mi hermanico Justo García Soriano”. La firmaba Maximiliano García Soriano, y era sólo una broma del poeta eldense jugando con la coincidencia de los apellidos. Días antes le había enviado esta tarjeta postal desde Elda, en respuesta a una carta que no he encontrado.

Tarjeta Postal de Maximiliano García Soriano.

Su hermosa epístola me ha dejado atónito. Intentaré contestarle poéticamente. Pero ¿Qué he de decirle? Mi situación presenta otra fase. ¿Haré bien con hacerla pública? ¿Me valdré de un subterfugio? No sé qué hacer. No puedo, de momento, decir nada; ya le enteraré de más cosas. En este pueblo ¿cómo? hoy mi porvenir es siempre el mismo. Su hermanico que le quiere. Max. G. Soriano. Elda. Marzo. 13/903

En marzo tenemos constancia de que su padre estaba peritando fincas para la construcción de la carretera de Almoradí. Y en abril, de que don Justo viajó a Madrid en el tren correo; seguramente a visitar a su hijo.

La Comarca. Número 49 – 5 de marzo de 1903: Los trabajos de tasación de fincas que han de expropiarse para la construcción de la carretera de Orihuela a Almoradí, son llevados a cabo por los peritos D. Enrique Torraos, D. Justo García Sánchez y D. José Díe, teniendo el encargo de hacer el plano cancelario, el ingeniero D. Santiago Ortiz.

La Comarca. Número 66 –2 de abril de 1903: En el correo de ayer salió para Madrid nuestro respetable amigo D. Justo García Sánchez. Deseámosle un viaje feliz.

Como padre debía de estar muy orgulloso de su aprovechamiento en la carrera de Filosofía y Letras. En los exámenes de junio, Justico obtuvo sobresalientes en todas las asignaturas a las que se presentó. Su amigo Rafael se hizo eco desde Orihuela de los brillantes resultados.

La Comarca. Número 119 –10 de junio de 1903: Con verdadera satisfacción hemos tenido noticias del brillante resultado obtenido en los exámenes verificados antes de ayer en Madrid por nuestro queridísimo amigo y compañero Justo García Soriano. Ha obtenido la nota de sobresaliente en las diferentes asignaturas de que se ha examinado. Nuestra enhorabuena al amigo Soriano la cual hacemos extensiva a sus cariñosos padres.

Notas 1902-1903. AMO. LJGS

La última semana de julio regresó a Orihuela de vacaciones; pero antes había enviado colaboraciones a «La Federación» de Alicante, y aun nuevo periódico oriolano de publicación semanal; impresionantes y valientes alegatos a favor de la República, la democracia y la libertad.

AMO. LJGS.

La Federación. Periódico republicano, órgano del partido en la provincia de Alicante. Número 367- 28 de junio de 1903: EL MEJOR MEDIO. Los republicanos queremos ir al poder ¡claro está! Puesto que de razón nos corresponde. Pero ¿cómo escalar su cumbre? ¿De cualquier manera? No soy yo de los que opinan que para llegar a un fin bueno, todos los medios son aceptables. El fin no justifica nunca los medios.

Se censura al sanguinario y execrable tribunal de la Inquisición porque para asegurar el triunfo de la fe cristiana, no reparó en los procedimientos. ¿Hemos de ser parciales los que representamos la justicia? Confesémoslo ingenuamente: la República, en una nación donde no hubiera republicanos, sería tiranía. ¿Dejaremos por esto que las tinieblas confundan en sus arcanos espantosos a la luz?

Por el contrario, es preciso luchar y vencer a todo trance; pero con la mejor arma, con la que nunca falla y nunca se embota, con el arma fecunda de la persuasión, puesto que personificamos la razón y el derecho. La verdad no necesita de la fuerza para imponerse; su propia causa es su garantía más segura. Ilustrad a las masas, destapad sus ojos vendados por la ignorancia para que perciban el resplandor de la verdad, y entonces habréis conseguido sin esfuerzo alguno la fácil realización de los ideales democráticos. Eso es todo.

Conviene que el pueblo conozca sus derechos, sus equitativos derechos y sus deberes; conviene que sepa que todo hombre nace libre y autónomo por ley natural; conviene que no ignore que la tierra, madre agradecida, sólo rinde sus frutos al que trabaja; es menester que se forme noción clara y precisa del presente injusto estado de las cosas y que desconfíe de los que le hablan en nombre de una religión intransigente y amanerada, impulsados por el propósito único de cegarlo con un fanatismo lleno de odios y henchido de rencores para aprovecharse de su borrachera religiosa en beneficio de su holganza.

Ha llegado el momento en que es indispensable que el obrero que sufre y las clases indigentes vean la realidad con todas sus espantosas fealdades, que tengan noticias de cuanto pasa aquí en Madrid, en este núcleo corrompido de parásitos y cortesanos que chupan la sangre de toda España, disipando en lujos y liviandades groseras el enorme presupuesto de la nación, presupuesto que los pobres se ven obligados a sostener a costa de las privaciones de sus necesidades más perentorias.

Decididamente esto no puede continuar así por más tiempo. Una transformación, un cambio radical de las actitudes institucionales inicuas debe sobrevenir sin dilación alguna. Se impone el hecho de acabar de una vez para siempre con esta monarquía inservible, que vegeta a la sombra del carcomido árbol del pueblo español. Urge una descentralización bienhechora, que mejore económica y moralmente los infinitos males que afligen a esta desgraciada península; pues sin la autonomía de las regiones, poco haríamos los republicanos en bien del pueblo.

Importa separar del todo la Iglesia del Estado, para desechar las cargas que esta unión insoportable origina a los contribuyentes. El que quiera obispos, aristócratas y millonarios; templos suntuosos y regios, mientras centenares de familias perecen en la miseria más horrible, que los pague él solo.

Esos positivistas pacatos que tachan de utópicos nuestros santos ideales de justicia ¿sabrían decirnos dónde se encuentra la imposibilidad de llevarlos a la práctica? Los únicos obstáculos que impiden la realización de nuestro sistema gubernativo son su perezosa resistencia pasiva, inspirada en sus conveniencias personales, y la soberbia de esos entecillos despóticos y endiosados que ven con sus malos ojos la proclamación de la igualdad de gentes.

Llegó la hora decisiva de luchar y de buscar el mejor medio para vencer. Hay que azotar el rostro a los que se tienen por hijos del sol y consideran a los demás como parias e ilotas. El pueblo que padece, anhela la vindicación de tantos siglos de vejaciones e injusticias. Hemos de redimir definitivamente a la humanidad de la opresión de esa caterva de tiranillos que la acosan.

La patria española está sedienta de días de prosperidades y dichas, que jamás han disfrutado mientras han regido sus destinos esas bárbaras y absorbentes monarquías, que para nuestro oprobio aún siguen agobiándonos con su yugo y con sus depredaciones. Ilustremos a las masas, abramos sus ojos a la luz de la verdad, y entonces habremos conseguido sin esfuerzo alguno la fácil realización de los ideales democráticos; pues la ignorancia es la mayor de las esclavitudes. Justo García Soriano. Madrid y Junio de 1903.   

Unión Republicana. Julio de 1903.

Unión republicana. Libertad, Igualdad y Fraternidad. Año 1 Número 5 – 3 de julio de 1903: AL PUEBLO. Amante de lo razonable y de lo justo, mis sentimientos cristianos me han llevado a la República, la forma de gobierno que tiene por lema la vindicación de los buenos y los humildes y la condenación de las iniquidades de los perversos y los déspotas. No miro la política como campo fecundo donde poder conseguir el medro de mis intereses personales, pues soy demasiado joven  para tener otro dogma que la verdad y otra inspiración que el altruismo.

Estoy tan convencido, han arraigado tan profundamente en mi corazón los santos ideales republicanos, que me atrevo a incluir por completo, sin temor de equivocarme a todos los que no profesan las puras doctrinas democráticas en este dilema sin salida; o son almas depravadas que por móviles egoístas, conociendo el bien, lo rehúsan; o son seres desgraciados a quienes la ignorancia, sepultándoles en la ceguera de su noche tenebrosa, les impide atinar con el camino recto y seguro que conduce al suave imperio de la razón y el derecho.Si podéis lógicamente destruir mi argumento, realizarlo; pero os garantizo vuestra impotencia.

A los comprendidos en el primer miembro de mí disyuntiva, a los hombres falsos de corazón de cieno, a los que se enmascaran con el místico velo de una religión prostituida y hablan con apocalíptico lenguaje a las masas crédulas para hacer esclavos, a esos seres que jamás han sentido surgir en sus almas viles una idea generosa y noble, despreciémoslos como a la escoria de la sociedad humana; su propia conciencia será su juez y acaso su verdugo más implacable.

A los que entran en el segundo miembro de mi dilema, a esas muchedumbres ciegas, fanáticas e inconscientes, que nunca han mojado sus labios secos en la fuente pura de la libertad equitativa, compadezcámoslas y trabajemos los hombres de buena fe para redimirlas del triste cautiverio de su ignorancia. ¡Siento tan grandes simpatías por ese honrado pueblo que, humilde y pobre, sufre con resignación de mártir la negra servidumbre de los encumbrados zánganos que comen de su trabajo!…..

Hace breves días, en un artículo que envié a un periódico republicano, aconsejaba como el mejor medio para llegar al triunfo de nuestras ideas, la educación del pueblo, por cuya causa abogamos más principalmente. Ilustremos a las masas— decía — abramos sus ojos a la luz de la verdad, y entonces habremos conseguido sin esfuerzo alguno la fácil realización de los ideales democráticos; pues la ignorancia es la mayor de las esclavitudes. Y no lo dudemos, esa será la senda más directa y segura que nos llevará a la consecución de nuestros fines.

Si el pueblo supiera bien lo que son los reyes, si supiera lo que es una corte, si conociera la historia, maestra de la vida, y no ignorara el papel que él desempeña en una nación, ¿cómo es posible que vitoreara a un soberano y fuera tan necio que derramara su sangre, generosa por el que ha de oprimirle y hacerlo juguete de sus caprichos?

Pero no, no es su culpa, no es suya la culpa; la sangre que él en su ceguera sacrifica por un ídolo tan estúpido, cae para manchar nuestras conciencias, la honra de los que contando por suerte con la suficiente ilustración, para comprender su locura, no lo despertamos de su delirio, lo abandonamos criminalmente al frenesí de aherrojarse él mismo a las cadenas de su esclavitud, para su propia perdición y la nuestra…

Adelante, republicanos; no desmayemos en nuestra santa misión y en nuestra obra redentora; seamos los nuevos apóstoles de esta patria adorada que se precipita a su ruina; tengamos nuestra causa venerable por sacratísima religión ¡Y aún hay quienes valiéndose de sofísticos temores y místicos escrúpulos condenan nuestras doctrinas!…

¡Oh seres ruines, si vuestros corazones no fueran de granito, ¿cómo no habían de inflamarse al fuego sagrado de la equidad republicana? ¡Oh falsos cristianos, oh fariseos odiosos, si en vuestros pechos pudiera tener cabida la vergüenza, ¿cómo no moriríais de remordimiento al conocer que sois los adversarios más irreconciliables del demócrata Jesús?

Vosotros, los hombres del rencor y la venganza, vosotros, los inhumanos verdugos que quemabais vivos a los que execraban vuestros sacrilegios y maldades, ¿cómo os atrevéis en nombre del que murió en una cruz perdonando a sus enemigos, a anatematizar a los que proclamamos la libertad y la justicia y respetamos a nuestros, semejantes? Ridículos sacristanes, estáis desacreditados.

¡Oh pobre pueblo, a ti, que llevas sobre tus espaldas la carga espantosa de esta nación que se derrumba; a ti que te roban tus hijos para hacerlos víctimas de las arbitrariedades de unos cuantos señores; a ti que estás uncido al penoso yugo del trabajo y que con el mismo producto de tus sudores te escupen los que te defraudan; a ti desdichado ilota que sufres y que lloras, que tienes el corazón virgen y repleto de heroicos alientos; a ti me dirijo y en ti únicamente confío!

Despierta de una vez, sacude tu letargo de tantos siglos, abre tus ojos soñolientos a la alegre luz del nuevo día que comienza a resplandecer; ya la noche se disipa con sus horripilantes negruras; ya el sol radiante de la verdad se eleva sobre el horizonte de nuestra patria. No temas, no zozobres; es un joven el que te habla, un alma nueva que aún no ha tenido tiempo de mancharse con el lodo de la mentira. Justo García Soriano. Madrid y Junio de 1903.

Madrid y la universidad le habían cambiado. Esta profesión de fe republicana escandalizó a sus paisanos, que no entendían como, un joven oriolano producto modelo de la educación jesuítica, podía escribir algo así.

José de Madaria era el director de Unión Republicana, órgano de prensa en Orihuela del partido fundado en Madrid ese mismo año por Nicolás Salmerón y Alejandro Lerroux. Dirigido por este famoso médico, el semanario tenía la redacción en su domicilio, en la calle de San Agustín. Transcribo la carta que envió a Justo:

AMO. LJGS.

Unión Republicana. Órgano del partido en el distrito de Orihuela. 21 de julio de 1903. Dirección. Sr. D. Justo García Soriano. Distinguido amigo: con mucho placer pongo en su conocimiento que la Redacción de este semanario me ha manifestado que se considera orgullosa teniéndole a Vd. en su seno, por lo cual le notifico el nombramiento de Redactor de “Unión Republicana”.

Para el próximo número, correspondiente al 3 de Agosto ¿se serviría V. hacer un artículo a título forzado? Iría en el fondo hay disponible media columna poco más y el tema debe ser “El 29 de Julio”: aniversario de la expulsión de los frailes de España el año 97. Contésteme su conformidad para saber a qué atenerme. Aprovecho esta ocasión para reiterar a V. el reconocimiento de mi más sincera amistad, su correligionario.  Dr. MADARIA.

Los republicanos estaban encantados con su pluma y Justo pasó oficialmente a formar parte de su redacción. Pero no sólo eso; de vuelta a Orihuela por vacaciones, y con sólo 19 años, se estrenó como orador político en un mitin del partido.

La Comarca. Número 155 – 28 de julio de 1903: Se encuentra de nuevo entre nosotros nuestro muy querido amigo Justo García Soriano, que con tanta brillantez sigue en Madrid la carrera de Filosofía y Letras.

La Comarca. Número 160 – 3 de Agosto de 1903. Los republicanos de esta localidad celebraron ayer un mitin de propaganda en el partido rural de Puertas de Murcia y sitio llamado Camino de Enmedio. Hablaron los señores García Guillén, Teruel y Santiago.  Nuestro joven e ilustrado amigo don Justo García Soriano hizo su debut como orador pronunciando un discurso que le  valió muchas felicitaciones.

El artículo cuyo «título forzado» fue «El 29 de julio» apareció sin firma en la fecha indicada a modo de editorial. Justo había cumplido. En el mismo número se anunció su incorporación como nuevo redactor y la noticia de su éxito como orador político.

Unión republicana. Número 9 – 3 de agosto de 1903: El 29 de Julio. Toda la España republicana celebró el último día 29 el aniversario de la promulgación del edicto ley por el que se extinguían las comunidades de regulares en nuestra nación, cuya alma y verbo fue el gran Mendizábal, espíritu moderno de singulares energías. El poder de los frailes aumentaba en esta España tan católica más de lo que era menester: todas sus inmunidades y riquezas atraían a los monasterios inmensa multitud de vagos, amenazando convertirse, el pueblo español en una gran familia religiosa y su territorio en un enorme convento, mansión del sibaritismo y la molicie…

Tenemos el gusto de poner en conocimiento de nuestros lectores que D. Justo García Soriano ha sido nombrado redactor de esta publicación. Nos complacemos en llamar compañero a este ilustrado joven que profesa ideas federales.

La infatigable comisión de propaganda de nuestro partido, continúa sus fructíferas excursiones por todos los pueblos y partidos rurales del distrito. Ayer verificaron una nueva salida exponiendo ante numeroso auditorio de huertanos, las excelencias de la República y los defectos y vicios de la monarquía, los señores García Guillén, Teruel, García Soriano y Santiago.

Los oradores fueron escuchados con gusto y aplaudidos frecuentemente. El Sr. García Soriano aludido por el Sr. Teruel, hizo un breve e improvisado discurso, que resultó muy del agrado de la concurrencia.

El siguiente artículo, también en defensa de la República, lo tituló «Tarjeta Postal».

Unión republicana. Número 12 – 27 de agosto de 1903: TARJETA POSTAL. El extraordinario movimiento de efervescencia política que está sacudiendo a toda España, no es obra casuística de circunstancias caprichosas, sino producto necesario del cumplimiento debido a las leyes morales de la Historia que, como las del mundo físico, regularizan matemáticamente el progreso de la creación. No lo dudemos: estamos presenciando una etapa crítica en el movimiento de avance de la humanidad; es decir, vivimos en una época esencialmente de transición, de crisis. En el futuro está nuestro problema; no en la presente actualidad inestable. Ante la inminencia de un porvenir confuso, pocos resisten la tentación de interrogarlo.

¿A dónde vamos a parar? Toda entidad es perfectible y se desenvuelve bajo la tendencia de su perfeccionamiento. La entidad colectiva que constituye el linaje humano, es seguramente la que tiene mayor grado de perfectibilidad y bajo su influencia evolucionará indefinidamente. Hasta sus mismos enemigos sistemáticos reconocen que la República, como forma de gobierno, es un progreso político. Y ante estas reflexiones y verdades inconcusas, que nos sirven de premisas, hemos de convenir lógica y necesariamente que la República es la indiscutible forma de gobierno del porvenir. Justo García Soriano.

A las páginas de «La Comarca» regresó con la fervientemente defensa de una calle para Joaquín Agrasot; en cuya solicitud fue pionero. Su reivindicación se hizo unánime en toda Orihuela. Y aunque tuvieron que pasar cinco años para conseguirlo, se hizo realidad en 1908. Os dejo un resumen de lo que escribió en la primera plana de «La Comarca».

La Comarca. Número 183 – 31 de Agosto de 1903. Una proposición. Hoy, puesto que parece que nuestros munícipes ya vuelven a reunirse en íntegro concejo, vamos a permitirnos dirigir una proposición, una humilde proposición al Excmo. Ayuntamiento de esta muy noble y muy leal ciudad de Orihuela. Se trata de poca cosa; es decir, de poco gasto y de mucho provecho. Porque ¿quién duda que lo tiene el dar honra merecida a un ilustre paisano para estímulo y aliciente de los demás?

Expliquémosnos. D. Joaquín Agrasot y Juan, pintor laureado de universal fama en el mundo artístico y que, a pesar de que una larga vida de trabajo y de triunfos le ha remontado a la olímpica región de la gloria, nunca ha olvidado el hermoso paisaje y delicioso regazo de la común patria chica, es sin disputa muy digno de que lleve su nombre una calle de esta ciudad, que le vio nacer, en justo y sincero testimonio de admiración y agradecimiento de sus paisanos …

Si hubiera de valer nuestro voto, nosotros señalaríamos para esta obra de gratitud y justicia, la calle que hoy se llama de Unión Agrícola, toda vez que además de ser céntrica, y hermosa, su nombre viene a ser en la actualidad, anómalo y absurdo (…) Nuestro municipio debe apresurarse y poner todo su empeño en hacer una obra que le hará meritorio y acreedor a un aplauso más de todos los buenos, oriolanos que sientan amor por las glorias de su tierra.

Joaquín Agrasot. AMO. LJGS.

Tras esta publicación del último día de agosto, el diario «La Comarca» desapareció temporalmente.

Unión republicana. Número 14 – 10 de septiembre de 1903: Ha salido para Madrid a continuar sus estudios nuestro compañero don  Justo G. Soriano, el cual nos encarga le despidamos desde las columnas de nuestro periódico de sus correligionarios y amigos. Buen viaje.

En septiembre Justo regresó a Madrid para continuar con sus estudios; y ya en la capital, recibió una carta de su «correligionario» José Manuel Teruel.

Sr. D. Justo García Soriano. Muy señor mío y amigo: Le supongo enterado de la publicación del semanario “Orcelitano” cuyos dos primeros números le llevo enviados. Pues bien, en el expresado semanario deseamos publicar el fotograbado del Sr. Ruiz Capdepón, y enterado por D. José María López de que en la revista de esa corte en la que V. colabora, se publicó ese grabado, a V. me dirijo rogándole que si lo puede adquirir, me lo remita certificado y a correo vuelto si le es posible, porque lo hemos de insertar en el número 3 del mencionado semanario, que corresponde al día 6 de octubre próximo.

A la vez me dice usted el importe del grabado en cuestión para reembolsárselo inmediatamente por medio de una letra del Giro Mutuo o como a V. le parezca más conveniente. Sírvale la presente de invitación a colaborar en mi periódico, con lo que me honraría V. mucho. Le suplico haga mi encargo del grabado enseguida, si no tiene inconveniente en ello y dándole gracias anticipadas, se ofrece a la recíproca su afto. amigo y correligionario. José Mel. Teruel. Orihuela 30 de septiembre de 190

Se refería al siguiente fotograbado aparecido en la «Revista Parlamentaria y Diplomática», publicación madrileña en la que colaboraba Justo.

Fotograbado en Revista Parlamentaria y Diplomática, enero de 1903.

No sé qué le contestó; pero para el número 3 de «Orcelitano» Teruel se tuvo que conformar con la imagen de D. Francisco Ballesteros. En su efímera existencia (poco más de cuatro meses) no llegaron a publicar el fotograbado de Capdepón; tampoco tengo constancia de que García Soriano colaborase de ninguna forma en «Orcelitano» a pesar de la oferta.

En octubre «La comarca» volvió a la calle con un largo poema de Justo en homenaje a su «resurrección». Un trabajo original titulado «Resurrexit. Romance-aleluya dedicado a La Comarca en su pascua florida».

La Comarca. Número 184 – 5 de octubre de 1903: PALABRA CUMPLIDA. Un mes justo hace que contra toda nuestra voluntad, y a pesar de todos nuestros esfuerzos para que así no sucediera, nos vimos precisados a suspender nuestra modestísima publicación, pero no sin que antes y en hoja que repartimos a todos nuestros queridos y constantes favorecedores anunciáramos nuestra próxima reaparición.

Teníamos pues, nuestra palabra empeñada con el público orcelitano a quien sin duda debemos mucho más favor del que merecemos, y esta palabra teníamos que cumplirla. La Comarca despierta de su corto letargo y, llena de fe, viene de nuevo al estadio de la prensa local, para ser uno más que defienda los sagrados intereses de nuestra hermosa ciudad y de la fertilísima vega que la rodea.

La Comarca. Número 184 – 5 de octubre de 1903

Rafael se acordaba mucho de su amigo; y utilizando uno de sus numerosos seudónimos, «Pepito Tudó», en el número 186 insistió en la solicitud de una calle y un homenaje para Agrasot.

La Comarca. Número 186 – 7 de octubre de 1903: CHARLA…..Y mi amigo del alma Justo García, como buen oriolano, se lamentaba en cierta ocasión de que no hubiésemos pagado la deuda de gratitud que todos los que hemos nacido en esta hermosa tierra, tenemos pendiente con el gran artista D. Joaquín Agrasot y Juan, porque bien mirado, todos los que de alguna manera podemos, estamos obligados a hacer lo posible para que su nombre quede perpetuado para las generaciones venideras del pueblo en que nació. Bien poca cosa se pedía: que una de las calles de Orihuela llevase su nombre.

Agrasot ha nacido en esta ciudad, su cuna ha sido la nuestra, y nosotros debemos quererlo, porque a la fama de su nombre ha llevado siempre unido el de nuestro pueblo honrándolo, porque gran honra es para los pueblos que cuentan con hijos tan esclarecidos. Nuestro paisano ha conseguido con su talento abrirse paso contra los innumerables obstáculos que al hombre se oponen para remontarse a las olímpicas regiones de la gloria, consiguiendo un gran nombre en el mundo del arte. Se trata de poca cosa; decía el amigo García Soriano, es decir, de poco gasto y de mucho provecho.

Joaquín Agrasot. Autorretrato.

Porque ¿quién duda que lo tiene el dar honra merecida a un ilustre paisano para estímulo y aliciente de los demás?  Eso pensamos todos, todos los oriolanos menos nuestros munícipes, que lo creen muy secundario. Porque si no, ¿quién duda que las indicaciones de La Comarca se hubiesen mirado con un poco de más interés? es decir con alguno siquiera, y a estas fechas el nombre de nuestro paisano hubiese quedado debidamente honrado y perpetuado en una lápida, aunque ésta lápida fuese de las modernistas que es género más barato.

Pero… ¡oh amigo Justo o Jelipe! que para nosotros es lo mismo, ya verás como en la próxima sesión o cabildo que celebren nuestros notables; habrá alguno que quiera hacerse notar antes de hacer entrega de armas y bagajes, es decir, de la chapa y el cinturón encamado que tan a gusto lo lucieron y tan hinchados los llevaron. Verás, amigo mío, qué discurso nos pronuncia el menos pensado papá de nuestro hermoso cuanto desgraciado pueblo. Yo te prometo enviarte su retrato para que recrees tu vista en este otro que también merecería que su nombre fuese inmortal. Verás las cosas que te dirá tu Pepito Tudó.

Al día siguiente, Rafael escribió una carta a su buen amigo «Jelipe»; es decir a Justo García Soriano.

Orihuela, 8 de octubre de 1903. Mi querido Justo: Creo habrá llegado a tu poder el primer número de nuestra chiquita “La Comarca”, correspondiente al 5 del actual, pues nos fue imposible darla antes a luz, por no tener aquí la imprenta a su tiempo debido. Tus versos han gustado mucho, a mí sobre todo, me gustó muchísimo la idea. Estoy ocupadísimo, y a ver que el diario para un pobre diablo como yo, no es un grano de anís. Los cajistas me piden original continuamente; he tenido que dejar ya esta carta nueve veces.

Estuve en (semejante sitio) u sease en mi Toboso y ¡chiquillo! ¡Qué cosas te contaría si tuviera tiempo! Mándame algo y no dejes de ver a tu amigo, el Barón de Antón que sabes te escribió estando aquí. ¡Qué ganas tengo que venga junio para que (oye al oído) te jodas y te vengas al país de la cogulla y el incensario! ¡Qué quieres! yo soy egoísta y quisiera, ya que no puedo yo ir, que tú vinieses. Tu padre se viene todas las tardes aquí conmigo. Si te faltase algún periódico me lo dices enseguida para remitírtelo. Escudero me manda hoy una poesía que publicaré mañana.

Escríbeme, hombre, escríbeme y cuéntame algo de tu vida. Supongo que te habrás hinchado el pellejo a caminar con equis, que diría el chato de marras. Escribe, que no sabes los deseos que tengo de saber de ti directamente. Escribe, Jelipe, no dejes de hacerlo. Ponte un hilo en el dedo para que no se olvide que en Orihuela tienes un amigo que te quiere más que a sus propios hermanos.  Teruel ha sacado a la arena con Zerón un periódico. Me dicen que es para hacerme guerra, pero yo no lo creo, pues Teruel aún me llama amigo. En su periódico no me ha dedicado siquiera una frase de galantería propia entre compañeros. “La Verdad” sigue buena de salud. Y mucha te desea tu amigo del alma. RAFAEL. Escribe pronto. Recuerdos de administra.

Cuando en la carta menciona a su amigo «el Barón de Antón» se refiere al periodista bilbaino Luis de Antón del Olmet, antiguo compañero de Justo en los jesuitas. Seguramente le pedía colaboraciones para su periódico; y lo consiguió. «La Comarca» publicó la serie «En la Universidad» y otros artículos firmados por «L. de A. del O» desde Madrid.

En octubre Kandal volvió también a «La Comarca» y envió puntualmente una crónica por semana con el título «Por estos madriles». Trancribo largos fragmentos de las mismas.

La Comarca. Número 192 – 14 de octubre de 1903: POR ESTOS MADRILES. Y… ya estamos aquí otra vez, como quien dice, dispuestos a merodear por el laberinto del presente, sin dejar de introducir mi órgano olfatorio en cualquier cocina de la corte, donde se guise. Sí señor; en eso nos ocupamos; en criticar medio mundo al otro medio. Y punto y aparte. Pues una vez que he venido cúmpleme exponer al ocioso lector el por qué y para qué. Es decir, hacer mi correspondiente programita-presentación, como se estila entre nuestros políticos de hoy día.

¿Cuál es mi encargo? Muy sencillo: poner al corriente a cuantos suscriptores tenga La Comarca de cuantas novedades nos traigan los calendarios de estos Madriles, que ya, ya dan de que hablar. (…) Y por esta vez primera, basta. La brevedad es un mérito. Solo me resta enviar, junto con estas garabatosas líneas, un afectuoso saludo de cortesía a  las oriolanas y oriolanos y participar a mi querido colega Pepito Tudó que en este instante acabo de unir el cable telefónico que me ha de poner en charla con su oreja. Hasta la vista. KANDAL. Madrid, 11 Octubre 1903.

La Comarca. Número 197 – 20 de octubre de 1903: POR ESTOS MADRILES. La semana que ayer terminó, ha sido exuberante en novedades y pródiga en  emociones, hasta el punto de hacer contraste sorprendente con la somnífera modorra de los pasados meses estivales. Sin embargo, ya pueden dormir a pierna suelta algunos centenares de vecinos de esta villa que habían perdido el sueño por un buen lapso de tiempo. Me refiero a la multitud de ávidos curiosos que, sin parpadear, tenían fija su atención y suspenso el animó en el lento decurso del celebérrimo proceso de la celebérrima Cecilia Aznar. Con este motivo la tensión, nerviosa de algunos desocupados era ya insostenible. Llegó por fin el ansiado indulto  y todo ha vuelto a su primitivo estado…

… En cambio, los taurófilos de la calle de Sevilla (llamada por mal nombre «el Mentidero de Madrid» dicho sea entre paréntesis) han tenido mucho de qué hablar con la cogida del «Fuentes» (…) El afán inmoderado de viajar que cunde por las cumbres regias de todos los países de Europa, es digno de notarse. Los soberanos europeos sienten el vértigo del sport automovilístico de la época. Se asfixian respirando las atmósferas enrarecidas de sus cortes y les impele a la vida nómada la necesidad de respirar los aires del siglo. Las aclamaciones estentóreas y los recibimientos triunfales les persiguen de pueblo en pueblo, al tiempo que el clamoreo angustioso y dolorido de mil huelgas que surgen en todo el orbe, nos hace saber que existen millones de obreros que trabajan y no comen (…) KANDAL. Madrid, 18 Octubre 1903.  

Puerta del Sol en 1903. Foto: Jean Laurent. Memoria de Madrid.

La Comarca. Número 204 – 28 de octubre de 1903: POR ESTOS MADRILES. (De nuestra colaboración). Nos encontramos ya en plena legislatura y con ella el período más crítico e incierto por el que ha atravesado nuestra patria hace un buen número de años. El tumultuoso hervir de las diversas y encontradas ideas que fermentan en nuestro pueblo, hace posible, en un porvenir muy próximo, cualquier mudanza, sin que pueda señalársele rumbo fijo ni orientación segura. Nada hay permanente ni estable; todos los partidos se agitan violentamente y todos en su seno esconden gérmenes cismáticos, corrientes antagónicas que van corroyendo a toda prisa su organización interna.

El divorcio que se manifiesta entre los políticos y el pueblo, es completo, disolvente, irreconciliable; y como su consecuencia inmediata, el desaliento de los unos y el escepticismo de los otros. (…)La tarde está nebulosa y tristona: El cielo de Madrid parece una bóveda de plomo que pesa sobre mi alma. Imperceptible lluvia salpica y empaña las vidrieras de mi cuarto; a través de las cuales penetra una claridad pálida y siniestra. La pluma escarabajea bajo el peso de mi mano temblorosa… KANDAL. Madrid 25 Octubre 1903.

Carta de Rafael Rogel.

30 octubre 1903. Mi inolvidable Justo: Tu buen juicio me habrá excusado de mi falta al no contestar tu última con la prontitud que hubiera yo deseado; a leer La Comarca te harás cargo que no me queda tiempo ni para ir a ver a la señora mamá de Matusalén que conquistó Manolón en la feria ¿recuerdas?

Ahora tomo la pluma para pagar dos deudas que tengo contraídas contigo; estas son, primero el contestar a la carta que me mandaste; y la otra enviarte mi gratitud porque me consta que lo que haces conmigo te proporciona un sacrificio que, aunque profano, no desconozco ¡rarezas!; muy bien, Jelipico, la semana última tuve la alegría de ver tu letra dos veces por esta casa que es tu preferida, ya lo sé. Tu apreciable papá me proporciona buenos ratitos de compañía hablando de nuestro Jelipe y haciendo proyectos para el verano cuando tengamos aquí al señor arabista.

Tu mamá me recordó lo de la Sra. Marquesa de Arneva  y yo arregle una charla que espero únicamente el fallo del juez que yo tengo por más competente; este es D. Jelipe Follamucho ¿le conoces? Pues dile que escriba pronto y que me diga qué tal y cómo cual…

No sé si te dije que estuve en Caravaca (¡¡cuernos!!) y que paseé nueve días aspirando el suave y perfumado aliento (que diría el andaluz) de mi chiquilla…; chiquillo;  hice lo menos…, lo menos nueve mapas en los calzoncillos; a mapa por día y a gota por palabra … ¡como aún hacía calor…! Cuando vengas, te contaré el segundo capítulo de la historia … en eso quedé con tu mamá y hermana, en guardar el cuento para cuando haya higos chumbos.

Pero oye tú… ¿es qué no le vas a decir a Quijote que está muerto de curiosidad, cómo te va (ponme a sus pies) con tu Venus…?   ¡Apúntalos en una libreta!

Se formó el comité republicano federal bajo la presidencia de Cremades… ¡tengo el gusto de presentarte al Sr. Secretario…! ¿De política? Gran marejada. En Capuchinos siete candidatos, dos liberales, dos ligueros, un republicano, dos merplistas, etc…  

Ayer, con motivo de un sueltecito un tantico mortificante para los padres, me llamó el rector de los jesuitas y tuve con él una conferencia… ¡ay! No desearía nada más que ir a esos madriles, cogerte de sorpresa y… pum ¡¡¡pum!!! ¡¡¡¡pum!!!! ¡pun! pof… ¡chas! ¡pif! ¡roo! ¡roo! ¡qué tabarra, chico! …

¿Y de La Comarca? Dime, dime Jelipe tu opinión. Trabajo como un gitano en una venta, u séase, en un trato. Te repito que el Sr. Barón de Antón, no sé su domicilio para remitirle el periódico. Aquí estamos la mar de divertidos, fiestas, procesiones y dos p… en casa de Monserrate Abad, calle de Río pasada. Dime si recibes con puntualidad el periódico y dime si … apuntas.

Guarda una poquita para cuando vengas a ver a las hijas de María. Hijo mío, oye los consejos del que tiene más experiencia que tú … guarda, conserva, retén una poquita para el pueblo … femenino. Hoy hace aquí un viento, que si me envías alguna cosilla, te la remitiré por la atmósfera … dispensa, soy origüelano. Mi hermano Juanete me da el encargo de que te envía sus recuerdos. El administrador id. Y te envía un fuerte abrazo tu amigo del alma Quijote u séase Rafael, Faelo u Faeliyo, u como te salga del p…

Justo era capaz de llenar una página sin tener tema. El siguiente artículo es un ejercicio de escritura en la que no dice nada:

La Comarca. Número 209 – 3 de noviembre de 1903: POR ESTOS MADRILES.  Hoy bendito, día de todos los Santos, está siendo para mí el día de todos los demonios, a pesar de todos mis esfuerzos, me veo en la imposibilidad de cumplir la obligación que contraída tengo con La Comarca, y dejar por esta semana sin crónica madrileña a sus benévolos lectores. (…) Desayunándome estaba, cuando me sorprendió la visita de varios amigos que, según ellos, venían a complacerme. Me saludaron afectuosamente y rebosantes de júbilo hablaron, fumaron, bromearon, cantaron, bailaron, rieron y me sobaron sin respeto ni consideración alguna, convirtiendo mi casa en un manicomio suelto…

… El café está hasta los topes; la algarabía y el humo llenan su estancia. Allá al fondo, en un rincón obscuro, me instalo ante una mesa desocupada, dejándome caer muellemente sobre un asiento. Ya tengo ante mí el café y el recado de escribir. La taza humea despidiendo aromático olor. Doy un sorbo, abro la cartera, saco el papel, lo extiendo, mojo la pluma y comienzo a escribir. Pues estamos aviados, como hay Dios. Nada, que hoy me es de todo punto imposible escribir la crónica para La Comarca. ¡Hoy que tenía tanto que decir!… Por lo menos escribiré cuatro líneas, poniéndolo en conocimiento del Director, y luego iré a echar la carta a la calle de Carretas…

… En medio del fenomenal barullo que continúan produciendo los polemistas, mis vecinos, vuelvo a mojar la pluma y escribo: Sr. Director de La Comarca. Muy respetable señor mío: Por motivos ajenos a mi voluntad me es hoy de todo punto imposible escribir la crónica madrileña. Póngalo en conocimiento de los lectores del periódico de su digna dirección y estoy seguro de que con ello les dará usted una noticia que les ha de alegrar. Recuerdos a Pepito Tudó y dígale que siento mucho la afonía que padece. Siempre de usted afmo. amigo y s. s. q. b. s. m. KANDAL. Madrid 1 Noviembre 1903.

El 26 de octubre y el 2 de noviembre «La Comarca» rescató dos antiguos poemas titulados «Una lágrima» y “El arroyo”. Ambos habían sido publicados anteriormente en el «Diario de Murcia»; concretamente en 1900 y en 1901.

Los días 4 y 5 de noviembre «La Comarca» publicó también un largo relato con carga social dividido en dos capítulos y titulado «Un crimen misterioso». En él, un hipotético barón del Soto “cuya fortuna era inmensa pues su abuelo, que había sido negrero, le transmitió la suma de cuarenta millones de reales y un título de nobleza subastado” viola a una virtuosa sirvienta y la arroja a la calle embarazada.

La chica muere en el parto de su hijo y el bastardo se convierte en un mendigo maltratado que, tras muchos sufrimientos y en un ataque de ira, asesina a un caballero. El muerto resulta ser su padre y todo queda en un «crimen misterioso» atribuído a un anarquista que acaba ahorcado. Os dejo unos fragmentos del principio y del final: 

La Comarca. Número 210 – 4 de noviembre de 1903: UN CRIMEN MISTERIOSO (De colaboración I) Nació plebeya y hermosa como una flor silvestre; pero no tenía más dote que su trabajo ni más blasón que su virtud. Sola y sin hogar era para ella el mundo un desierto. El hambre la llevó a la servidumbre; y vendiendo su voluntad compró su sustento, pues el pobre será siempre un esclavo. Los encantos y atractivos de la nueva doméstica excitaron la lujuria del degradado barón y, en la ceguedad de su concupiscencia, la asedió constantemente como fiera hambrienta y encarnizada...

La Comarca. Número 211 – 5 de noviembre de 1903: UN CRIMEN MISTERIOSO (De colaboración, conclusión) … Un hambre de dos días le roía el estómago como una carcoma; la cabeza le pesaba  como un plomo; los oídos le zumbaban como una colmena y su vista se nublaba como un cristal que se empaña. Las sienes le latían violentamente, la garganta se le anudaba, el corazón se le oprimía. (…) Se  abalanzó como un chacal sobre el aristócrata del gabán de pieles y con la mano izquierda le asió fuertemente por el cuello mientras descargaba sobre la parte inferior de su garganta repetidas veces con violento coraje la diestra armada de su cuchillo herrumbroso. El señor cayó al suelo como un saco, arrojando un gran chorro de sangre por debajo de su barba. (…) Tras el breve proceso de una fiscalización implacable, el asesino fue condenado a la horca y todo el mundo aplaudió el veredicto. No os fieis de la opinión de las gentes ni de la justicia humana. Justo García Soriano. Madrid. Noviembre de 1903.

Nueva carta de Rafael Rogel en respuesta a una de Justo.

9 Noviembre 1903. Jelipe de mi arma: Tu carta del 2 me causa mucha más alegría que tú te puedes pensar; primero, porque me sorprendió ¡te portas chiquillo mucho mejor que yo! Pero hijo, tú no sabes que este pobrecito Quijote tiene encima de su alma una cosa que, ¡para qué quiero decirte lo que tú sabes porque lo has pasado!, y eso que de mí a ti, va como desde el sol a la tierra ¡casi nada! 

Además, mis deberes como secretario de nuestro comité, son muchos (descúbrete Justo) el lunes hice la siguiente correría constituyendo comités federales en los pueblos que estuve, que fueron: Bigastro, Benejúzar, Algorfa, Almoradí, Dolores (aquí se me reunió el jefe del distrito), Benijófar, Rojales, Formentera; y fui a cenar en Torrevieja, donde me dieron (¡chúpate los dedos!) una paella de sipias en tinta que aquello sabía a federación, es decir a ¡gloria!  

Constituí el comité y mientras los viejos charlaban en el café, yo me fui a predicar moralidad en los molinos, donde me tiré la puta más puta y más hermosa que has visto tú ni en los madriles ni en la puñeta santa. Justiyo de mi arma… ¡qué ojos! ¡qué cuerpo más bien modelado! ¡qué tizne en semejante sitio! ¡¡¡ qué polvo la di!!! Cuando con sus brazos rodeó mi cuello, en silencio, mirándome con cierta tristeza (fingida por supuesto), sentí una delicia, un calor tan suave que… chico, no me he tirado una mujer con más ilusión en mi vida.

Recibí todo el original que me mandaste, cuando volví de Torrevieja, ya habían publicado algo. Fui en mi nuevo recort, en cabriolé y volví por la madrugada ¡qué recuerdos gratísimos me traía a la imaginación esta excursión! todo era igual, el mismo paisaje, el mismo silencio, el mismo ruido de cascabeles ¡alumbraba la misma luna! … que cuando fuimos juntos a Albatera.

Solamente que han pasado dos años, y que a mi lado me faltaba mi amigo que yo quiero más que a mis propios hermanos, muchas ilusiones que he perdido, muchos desengaños que me abruman pero… si tú me hubieses acompañado, otra cosa hubiese sido; ¿dejamos un recort para el verano? ¿sí? pues no hay más que hablar. ¡toma! Ahora me vienes tú con los cuentos de «Las mil y una noches».

Tú creías que yo ignoraba que a La Comarca la quieres tanto como el papá ¡como que ayudaste a engendrarla y la sacaste de pila! a ver ¿quién le puso el nombre? Y cuando a la mamá se le pusieron malos los pechos ¿quién fue la vecina que le prestó una teta para que no muriese encanijada? ¡Dime si la querrás!

Los sacristanes de que me hablas, Justiyo, a veces me ayudan y me remedian en algo, así es que cuando me piden un favor, el agradecimiento me impide decir nones, y luego, como no den noticia los frailes ¿a quiénes vas a pedírselas en este desdichado país?

Luego tienes que hay en este puñetero pueblo suscriptor, que leyendo cosas de frailes, les viene como si nosotros nos tirásemos a una monja. ¡Qué polvo más extraño y más gustoso! ¿Qué olor a incienso y mirra! Y luego un meneo más evangélico… las monjas se menean para la derecha y el molinete lo hacen de viento.

No te extrañe que no haga floreos en mis garrafales; pero si hay veces que me hago dos artículos a un tiempo; y esto un intruso como yo. Los de la unión, hicieron pacto con Ballesteros, que les ha dado un puesto para Escudero (hijo) ¡Chico; se han cochineado! Madaria se fue y el periódico de ellos pasó al panteón.

Orcelitano vive, pero esto lo sé por referencias, pues tampoco lo veo. El administrador te mandará con tu padre un paquetito de puros (decentes), y además, tiene pensamientos (según me dice) de enviarte otro recuerdo por correo. Dame detalles de tu hermosa ¡no abuses que te veamos al verano! Tu padre le tengo delante de la mesa en este momento, y estoy haciendo equilibrios porque no vea las curiosidades de esta carta. No va más; escribe pronto y hasta entonces allá va un abrazo de tu Quijote.

Las siguientes dos entregas de noviembre en «La Comarca», versaron sobre las elecciones municipales y las disputas internas por el control del Partido Liberal tras la muerte de Sagasta. Fueron las últimas del año desde Madrid para «La Comarca».

La Comarca. Número 215 – 10 de noviembre de 1903: POR ESTOS MADRILES. La expectación general que de ha tiempo se tenía puesta en las elecciones a concejales que hoy se están celebrando, se distrajo completamente desde que los republicanos, en vista de las maquinaciones no muy legítimas llevadas a cabo por la junta municipal del censo, anunciaron su retraimiento. La estupenda y jamás imaginada batalla que todos esperábamos iba a librase entre los partidarios del gorro frigio y la corona en los actuales comicios de noviembre, ha venido a parar en una ridícula aventura que ni siquiera merece el nombre de simulacro.

Así son las cosas en España. Siempre seremos los eternos Quijotes de la Historia. (…) La viruela  y el tifus arrecian su furia contra los inofensivos seres que paseamos nuestras personas por estos madriles. Y con esto hemos llegado al colmo de las calamidades públicas. KANDAL. Madrid, 8 Noviembre 1903.

La Comarca. Número 222 – 18 de noviembre de 1903: POR ESTOS MADRILES (De colaboración). Semana azarosa y emocionante para la peste de todos nuestros políticos ha sido esta última, que ya pasó a la jurisdicción de la historia. La cosa está que arde y el río tan revuelto como un turbión inesperado; con lo que muchos pescadores de oficio se prometen, frotándose las manos, pingües ganancias próximas. ¡Ajajá! Esto ya se va poniendo bueno y hay que relamerse de gusto. Los que vemos los toros cómoda y tranquilamente desde la barrera, nada mejor podemos apetecer que una lidia bien accidentada donde se maten muchos caballos y corra la sangre a chorros. Para algo hemos de tener en nuestras venas sangre española…

… ¡Pensad que ahora, en este mismo momento, en este instante mismo, en este mismo segundo, está decidiéndose la suerte de todo un partido de tantas campanillas como el fusionista!… ¡Vamos, que hay para estar nervioso de veras! Porque ¿Quién es el pecho esforzado que puede afrontar con ánimo sereno y paso firme tantas tentaciones como nos asaltan en este diablo mundo? ¡Oh, lector! ¡Está visto!… Esta vida no es para llegar a viejos. KANDAL. Madrid, 15-11-1903. 

En cuanto a su empleo en «Unión Republicana», aunque Madaria dejó el semanario en noviembre «por la imposibilidad material de atender debidamente a sus labores personales, políticas y periodísticas», ofreció su propiedad a varios ex directores de prensa y consiguió que la aceptase José Santiago.

Justo siguió colaborando con los republicanos de Orihuela; y el 10 de diciembre le publicaron otro extenso y magistral artículo en defensa de la República con el título «Alientos y esperanzas».

Unión republicana. Número 26 – 10 de diciembre de 1903: ALIENTOS Y ESPERANZAS. A todas cuantas difamaciones se lancen contra los ideales santos que defendemos, por espíritus egoístas y mezquinos, y a cuantas perniciosas mentiras y criminales errores se siembre entre el pueblo sencillo y crédulo para embaucarles responderemos con la verdad concreta y elocuente, exenta de eufemismos y libre de mistificaciones que la prostituyan. Esa es nuestra única táctica y nuestro único plan de defensa o de ataque.

Es una obra de conciencia que nos obliga a todos los hombres honrados. Nuestro trabajo será lento; pero constante. Tal vez laboremos sobre un campo demasiado inculto, sobre un erial harto estéril y baldío; tal vez machacamos sobre peña endurecida por las concreciones continuas de veinte siglos de embrutecimiento y de ciega barbarie; pero nuestra incesante labor, nuestro martilleo persistente hará fecundos los terrenos más improductivos, los campos más ingratos. Nuestra misión será eficaz, alumbrada por la fe y la justicia y alentado por la esperanza. El triunfo coronará nuestras frentes. Contamos con la fuerza incontrastable de la razón, con las energías irresistibles de la verdad y del bien; y doquiera marchemos con nuestra enseña redentora, se inclinarán las conciencias a nuestro paso y nos rendirán homenaje los corazones acendrados, las almas sin mancilla.

Inútiles cuantas tempestades se levanten contra nosotros. El mar enfrenará su violencia. Somos la única tabla de salvación que flota serena, inalterable, sobre el piélago revuelto y sañudo de las iniquidades de los hombres. Quien sienta sed de justicia y anhele llegar al puerto seguro del derecho, que venga a nuestro amparo y conquistará la paz que apetece. Encarnamos la virtud y es nuestro lema el altruismo. ¡Escépticos, si amáis el bien, abandonad vuestra mortal indiferencia, sacudid vuestro aletargamiento perezoso y agrupaos bajo nuestra bandera gloriosa! Palpad y no dudaréis en adelante; todas nuestras ideas responden a realidades concretas y positivas.

El llevarlas a la práctica depende sólo de la voluntad de los hombres. Si queréis, podréis. Reflexionad detenidamente; volved a pensar sobre vuestro destino y desecharéis vuestros prejuicios erróneos de desconfianza, que fundasteis en vuestras tercas incertidumbres. No dejaos engañar por vividores y pancitas que ríen de todo porque les conviene y hacen mofa de nuestras ideas, porque sus pechos de mármol son imponentes para sentirlas y sus cerebros obscuros incapaces de sustentarlas. Los sonrientes albores de una nueva vida de libertad sacrosanta comienzan a desgarrar el negro celaje de nuestro estúpido y servil tradicionalismo.

Quedó atrás nuestro pasado funesto y caen rotas las cadenas de nuestra histórica esclavitud, que entumecieron nuestros miembros y laceraron nuestras carnes. Esta naciente era de feliz independencia cicatrizará con su bálsamo de calma las heridas que en nuestras espaldas abrió el látigo del déspota. Lavaremos el baldón de nuestro largo cautiverio con la sangre de los traidores. Ya se fueron para no volver más aquellos siniestros y desatentados reyes de procedencia divina y sangre azul, que ahorcaban al pechero infeliz y hacían pesar su férula de hierro sobre los miserables que se arrastraban a sus plantas. En vano algunos soñadores suicidas evocan el nefando recuerdo de su fatídica pujanza.

Dios no los oye. El pueblo escarmentó para siempre y anhela ser libre. Los que, a pretexto de hipócrita religión, se unieron en ilícito maridaje con los poderosos para engendrar los horrendos crímenes que ennegrecen nuestra Historia y chuparon como vampiros insaciables la sangre de esa plebe resignada que trabaja y sufre, merecen el dogal del facineroso. La justicia se complace en maldecirlos. Por fortuna, la semilla ha germinado vigorosamente y echado hondas raíces prometiendo, en primavera muy cercana, darnos el dulce regalo del fruto apetecido. Ya tenemos los cimientos. ¡Adelante! Ahora nos falta únicamente coronar la obra. Justo García Soriano. Madrid, Noviembre 1903.

El siguiente número de «Unión Republicana», aparte de ser un homenaje póstumo al consecuente republicano federal Miguel Cremades, ofreció otro espectacular trabajo de García Soriano escrito todavía desde Madrid.

Unión republicana. Número 27 – 18 de diciembre de 1903: LATIDOS DE VIDA. Grandioso, entusiástico, indescriptible fue el acto que los republicanos de esta Corte celebraron en el teatro Lírico el domingo último, con motivo de honrar a sus representantes en el Parlamento. Ha sido la sacudida convulsa, el arranque instintivo de conservación de un pueblo agonizante que lucha desesperadamente con los estertores de una muerte próxima que le asedia. Millares de ciudadanos de todas clases y condiciones, representación de todos los intereses y todas las aspiraciones legítimas del país, unidos en multitud compacta y vibrante, han fallado en pro de la República, única fuente de esperanzas que nos queda, emblema de nuestra sola posible regeneración urgente y perentoria.

Quien esto niegue, o está ciego o miente desvergonzadamente a sabiendas. El testimonio, no ha podido ser más elocuente, más manifiesto, más irrecusable. Si los que alardean de monárquicos, toda esa taifa descreída de gubernamentales que medran a expensas del régimen, fueran capaces de abrigar sentimientos pundonorosos en sus almas secas, en sus corazones sin savia, abochornados estarían ante el espectáculo singular de un pueblo que los abandona y hasta los despide como a sirvientes torpes que no saben cumplir con sus deberes. Esta verdad, amarga debiera serles abrumadora y hacerles desistir en la porfía insensata y egoísta de afianzarse brutalmente en un sitio que no les corresponde. Cesen ya esos gobiernos parricidas que han precipitado a esta España infeliz y benévola en el abismo doloroso de su perdición.

Escarmentados y convencidos, no podemos tolerar la obra continua de aniquilamiento de esos hombres que se llaman conservadores y prudentes porque no tienen fe, porque no tienen energías, porque no tienen ideales para conducir a la ventura a una nación que la desea. Rebasan ya la copa de nuestra paciencia tantas imposiciones odiosas, tantas humillaciones, tanto oprobio, de que somos víctimas resignadas. Hora es ya de que el pueblo que produce y paga, deseche su indiferentismo mortal y exija el acatamiento debido a sus derechos. Lo ha dicho Salmerón, con su persuasiva elocuencia, en el meeting del domingo: «Hagamos que llegue a cumplirse en común la aspiración del pueblo y del ejército, llegando a la unión de ambos elementos ante el problema de con el rey o con la patria». Latidos de vida son estas palpitaciones vigorosas del partido republicano. Justo García Soriano. Madrid 15 Diciembre 1903.

Como bien anunció su amigo Rafael que tanto lo echaba de menos, este año Justo sí volvió a Orihuela para celebrar las navidades con su familia.

La Comarca. Número 244 –15 de diciembre de 1903: Vacaciones. Dentro de breves días vendrá con objeto de pasar las pascuas entre su familia nuestro ilustrado compañero y querido amigo don Justo García Soriano. Los amigos se alegran de poder abrazarle.

Orihuela a principios del siglo XX.

En nochebuena, ya desde su tierra natal, firmó el siguiente villancico como «Jelipe» y viajó con su familia a Murcia a pasar el día de Navidad.

La Comarca. Número 252 –24 de diciembre de 1903: VILLANCICOS POLÍTICOS. Cargada de turrones, / de golosinas / y otras mil ilusiones / de las cocinas / guerra haciendo valiente / a toda pena / ha venido de Oriente / la Noche-Buena / “Gloria in excelsis Deo” / cantan mil coros de querubines / y entre el jaleo / al calor del vino de los festines / se escucha el febril canto, ritmo o compás / carrasclás, carrasclás, carrasclás.

Políticos de pega / y alma apostólica / que vais a la refriega / por la bucólica / remojando pendones / con mil divisas / y mudáis de opiniones / cual de camisas / a todas vuestras hierbas medicinales / que vendéis por remedio de nuestros males / como os vio el rabo el pueblo, canta a compás; carrasclás, carrasclás, carrasclás.

Lo que el turrón sabroso / del presupuesto / coméis en el reposo / de vuestro puesto /sabed que por reproche / de vuestras mañas / nadie quiere esta noche / vuestras castañas / y aunque nos veis callados e indiferentes / y a todos vuestros hechos somos pacientes; / recelosos cantamos, siempre a compás /  carrasclás, carrasclás, carrasclás. JELIPE.

A Murcia. Acompañado de su distinguida familia ha salido para Murcia donde pasará el día de mañana nuestro querido compañero Justo García Soriano.

El 25 de diciembre, «La Federación», periódico republicano alicantino, publicó un número homenaje a Miguel Cremades en el que, por supuesto, participó nuestro biografiado.

AMO. LJGS.

La Federación. Número 395 –25 de diciembre de 1903: HOMENAJE FÚNEBRE. Inmenso y desconsolador vacío ha dejado, sin duda, en el seno de la gran familia federal la sensible pérdida del prestigioso y consecuente republicano D. Miguel Cremades Ballester. Integérrimo e inflexible, en toda su larga vida activa y azarosa, ha sido un modelo de hombres honrados y de ciudadanos patriotas.

Amó con fe y entusiasmo la democracia y la federación, porque le inspiraba la justicia, y en aras de tan sagrados ideales luchó heroicamente en todas partes con ardimiento, sufriendo por defender tan noble causa encarcelamientos y persecuciones continuas, que supo arrostrar con ánimo sereno y pecho firme. ¡Cómo contrastaba la figura simpática y severa de este veterano inconmovible con los «entecillos» ambiciosos, egoístas, tornadizos y escépticos de nuestros politicastros del día!

Apenas ha transcurrido un año de la última Asamblea federalista de Noviembre, que se celebró en esta corte, donde le vimos inquebrantable y celoso adherirse al grupo que se opuso abiertamente contra cierto movimiento personalista y centralizador que se dejó notar en aquellas importantes y calurosas sesiones. Siempre encausó su criterio y fue norma de todos sus actos un estricto espíritu equitativo; pero que armonizaba bellamente con su caridad inagotable.

Estas breves líneas, trazadas desaliñadamente bajo la influencia emocionante y dolorosa de tan infausta nueva, son el testimonio sincero del cariño y respeto que llegó a infundirme el amigo y el correligionario probo, que, aunque ha muerto, siempre vivirá en nuestra memoria. JUSTO GARCÍA SORIANO. Madrid, 16 de Diciembre d 1903.     

El 30 de diciembre, Kandal redactó desde Orihuela un demoledor artículo sobre la capital de España, variando ligeramente el título de la sección: «aquellos madriles» por «estos madriles».

La Comarca. Número 254 –30 de diciembre de 1903: POR AQUELLOS MADRILES. Lejos quedó la gran capital con el oropel de su falsía y el bullicio de sus pasiones… Este rincón tranquilo y solitario, que la naturaleza plugo embellecer como a paraíso terrenal, es su contraste más antitético que despierta profundas meditaciones. (…) Madrid; la corte, el  emporio, el núcleo de España, es una carga que pesa sobre los hombros cansinos de todos los españoles. (…) Ella es la que más consume, la que más gasta, la que más dilapida en frivolidades y groseras concupiscencias. ¿Es justicia, es equidad, es derecho? No, sino imposición brusca, privilegio egoísta, fraude permanente, baldón deshonroso de los que es autora y cómplice la histórica desidia de los que nos llamamos súbditos suyos. Y así vamos viviendo, desangrados por la sangría suelta de su centralización absorbente.

El aristócrata pedante, procaz, intrigante y lascivo; el político inepto que medra engañando al país, acémila sufrida; el abogado chanchullero; el artista monopolizado, depravado y rutinario; el cómico sodomita y sin vergüenza que vive en la promiscuidad más salvaje, el torero matarife y balandrón; el empleado holgazán, carcoma del presupuesto; el prestamista, ladrón autorizado que vive chupando la sangre del pobre; el militar fatuo; la cocota indecente, cubierta de afeites y almacén de inmundicias; el estudiante calavera y desaplicado que malgasta los ahorros de su padre; el periodista tapadera, asalariado y descreído, que vende su pluma y prostituye su sacerdocio igual que una mujerzuela; el ratero y el golfo maleante, que viven y trabajan en medio del arroyo; en fin, toda la chusma de parásitos que se forman de la suciedad de nuestro abandono, allí merodean triunfando, mientras las provincias laborean y producen. ¿Nosotros no lo queremos? Pues, ¡adelante! Cada cual tiene lo que se merece. KADAL. Orihuela.

La Comarca. 31 de diciembre de 1903.

El mismo KANDAL despidió 1903 publicando el artículo «Abur al año». Con su transcripción despido yo también esta entrega.

La Comarca. Número 255 –31 de diciembre de 1903: Escasas horas de existencia le quedan al año 1903, que pudiéramos llamar el de las transformaciones, a la manera de Ovidio. ¡Vaya con Dios el segundo hijo de la vigésima centuria de nuestra Era! Cosas estupendas hemos visto durante su transcurso que bien pueden llenar una historia; libro de escarmientos y enseñanzas; porque siempre hay algo que aprender en este mundo de mentiras.

Nuestra patria continúa descendiendo a su ocaso, un ocaso triste de tarde otoñal de crepúsculo lúgubre y sombrío. ¡Permita el cielo que su inminente noche sea rápida y serena y que pronto asome por oriente, halagüeña y coronada de flores, la mañana de un nuevo día de venturas! El batiburrillo de nuestra política local ha sido delirante, abundando los pasos cómicos y las ironías amargas. Hace años que no veíamos a nuestro pueblo tan preocupado y tan agitado por los negocios públicos. Sin duda ha respondido a un movimiento general de antagonismos y de luchas. Marejadas, intrigas, conatos, rencillas, desafueros; infamias y miserias; pasiones desordenadas y egoísmos mal reprimidos, en heterogéneo y escandaloso conjunto, sobrevinieron a porrillo ocasionando la batahola continua de incesantes disturbios e interminables debates.

Partidos que, como el republicano, parecían en nuestra población enterrados y fósiles, han resucitado a nueva vida de actividad y pelea tomando incremento  prodigiosamente hasta formar un contingente considerable y requerido a juego. A su frente ha estado la disuelta liga católica, nombre vacío y de relumbrón que hubo de adoptarse para encubrir la amalgama irrisoria de los restos diseminados e impotentes de todos los partidos retrógrados y tradicionalistas de esta tierra en unidad imposible, que buscan con ansia la ocasión de chupar en la matadura de nuestra hacienda pública, sin tener reparo alguno en consecución de tal fin, de proceder con medios detestables y atacar con armas traidoras, soliviantando las conciencias tranquilas de los ciudadanos pacíficos.

Aquellos católicos ligueros que tanto execraron y anatematizaron a los liberales, hechuras del demonio, cátate que ahora en vista de la poca cuenta que les trajeron sus pasadas extremosidades e intransigencias, vuelven su santa casaca bonitamente y se venden a voz en grito por liberales conservadores, dispuestos si es preciso, hasta pasar el día de mañana por auténticos anarquistas de hacha y petróleo con tal que la nueva profesión de fe pueda servir de escala a sus bastardas ambiciones; con burla y menosprecio del Syllabus y todas las martingalas de sus ñoñeces. Buena escoba nos hace falta. Contra su calumniador Candiles surgen impugnadores valerosos y decididos como Candilejas y apaga Candiles, pues tan inservibles y viejas lamparitas son impropias de estos tiempos de Electra. KANDAL. Orihuela.

Nota: Su nieto, Luis Ángel García Melero, cita en su bibliografía cuatro artículos más escritos este año a los que no he tenido acceso. Se titulan: “El Progreso”, “Homenaje fúnebre”, “Litigio diocesano” y “Necrología de Miguel Cremades Ballester”. Fueron publicados en «La Federación», órgano del Partido Republicano en la provincia de Alicante, entre julio y diciembre de 1903. «La Comarca» se hizo eco del homenaje a Cremades. Pero desgraciadamente, en la Biblioteca Digital de Prensa Histórica no hay ejemplares de esta publicación alicantina anteriores a 1907. Trataré de encontrarlos por otra vía.

Se accede al siguiente capítulo pinchando en la imagen.

Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.

Justo García Soriano 4. 1902

Orihuela, mi patria adorada, la tierra de mis amores y de los recuerdos de mi infancia, no se ha portado conmigo como una madre cariñosa, sino como una mala madrastra. Yo, con todo, la idolatro y sueño con su purísimo cielo, con su vega frondosísima y coquetona, con su monte, con su castillo, con sus torres y con su río espacioso….

Justo García Soriano. Enero de 1902.

Año 1902

Madrid a principios del siglo XX.

Durante sus primeros meses en Madrid, Justo utilizó una pequeña libreta en la que apuntaba los borradores de sus cartas, artículos y poemas. Las toscas anotaciones que integran este cuaderno conservado en el Archivo Municipal de Orihuela son un material precioso que da testimonio de lo vivido en esos duros primeros meses.

Las notas y las cartas dan muestra de su brusca integración en el entorno hostil de la capital de España; de la ilusión por encontrar un trabajo que garantizase su subsistencia sin seguir exprimiendo a sus padres. Cuentan sus acercamientos a poetas, periodistas, políticos e intelectuales en busca de influencias. También reflejan rasgos del irascible carácter de Justo, ya demostrados en su carta al redactor de «La Mariposa» transcrita en el capítulo segundo; cuando todavía era un niño.

En dichos borradores se conservan palabras y frases tachadas y reescritas; sin descartar que algunas no llegasen a formar parte del texto final enviado; por eso son una fuente impagable para conocer sus ideas, inquietudes y sentimientos en caliente; de primera mano; como por ejemplo, cuando arreciaron las críticas a su poesía desde Orihuela.

Libreta borradores 1901-1902. AMO. LJGS.

Pero antes vamos a comenzar transcribiendo parte de la crónica del año nuevo redactada el 3 de enero y publicada en el número 14 de «El Labrador».

El Labrador. Número 14 – 7 de enero de 1902: Crónica madrileña: Año nuevo, vida nueva. Las minuciosas evoluciones del tiempo se suceden con rapidez asombrosa. Lo que ayer hizo un ruido enorme por su novedad, hoy ya nos parece una antigualla indiferente. Este mismo momento, en que escribo, este mismo instante presente será para mí mañana una memoria deleble, insegura. Podríamos llamar a la vida del hombre un desenvolvimiento constante de su memoria: “Fugase labuntur hora”.

Hace tres días nos encontrábamos en el año 1901, hoy ya estamos caminando velozmente por el 1902; y ya verán ustedes, este año que ahora comenzamos con tantos anhelos, que vamos detallando minuciosamente, en el próximo sólo será un recuerdo vago, un nuevo sueño que habrá desaparecido con la prontitud del relámpago, quedará reducido a un nombre, al nombre de la cantidad que le expresa. Sí, reflexionar, reflejarse cada uno en su conciencia, volver sobre sí mismo, considerar sobre el tiempo pasado. Pero ¡bah! ¡Fuera reflexiones! …

Año nuevo vida nueva. En mi crónica anterior no daba muy buena despedida al año que ya pasó; en ésta saludo más benévolamente al que comenzamos. Analicemos los hechos: Aquí en Madrid parece que el frío se ha compadecido algo de sus habitantes; por fin vemos el sol. Una nota negra de menos; pero mejor es que la llame blanca por ser nevada… Justo García Soriano. Madrid 3 de Enero de 1902.

Utilizando la carta del «primo Paco» que le había enviado su padre, y de la que hablamos en la entrega pasada, obtuvo la recomendación del diputado en Cortes Trinitario Ruiz Valarino, para visitar a Luis Canalejas; también diputado y copropietario de «El Heraldo», periódico donde aspiraba a encontrar un puesto de trabajo. 

Carta de recomendación de Trinitario Ruiz Valarino, en la fotografía.

Madrid, 15 de enero de 1902. Sr. D. Francisco López: Mi querido amigo recomiendo a D. Luis Canalejas para su ingreso en el Heraldo a D. Justo García por quien V. se interesa.

Mientras tanto, trataba de consolidar su puesto de corresponsal de «El Labrador» que, en su número 15, recuperaba a José Cartagena Guillén como fundador y propietario, quedando Rafael Rogel como director. El semanario oriolano albergó en dicho número otra de las crónicas madrileñas en la que Justo retomaba el personaje de Patricio, su portero; poniendo en su boca ideas republicanas; veladas críticas a la monarquía sin abandonar el tono jocoso.

El Labrador. Número 15 – 14 de enero de 1901: CRÓNICA MADRILEÑA. Con mucha razón decía en mi crónica antecedente que este año va a ser un gran año y sobre todo para los madrileños y la gente que gusta de fiestas. Según comienzan a anunciar los periódicos de esta corte, los festejos de Mayo van a tener una novedad y variedad asombrosas y en ellos se va a desplegar un lujo asiático. Cabalgatas, iluminaciones, músicas, verbenas y concursos, sobre todo concursos…

Pero no todos se alegran de las fiestas de Mayo. Mi portero que ya dije era un hombre muy particular, se hace cada día más gruñón va agriando notablemente su carácter. Los festejos de la coronación son su actual pesadilla y estos días son para él muy emocionantes y alternativos. Entre la enfermedad del tierno infante y las fiestas del mes de las flores oscila su inquietud, su esperanza y desesperación. Los días de los festejos han de serle atareadísimos y, como él dice, aciagos y perniciosos para todos los españoles en general —Más valiera, más valiera— repite con aire mohíno y profético— que ese dinero que invertirán en despilfarres y diversiones frívolas e  infructuosas, lo distrajeran en obras benéficas, en reformas económico-políticas y en procurar la esquilma de tanto pillo y parásito como está bebiendo de nuestra sangre enfermiza y atrofiada.

Patricio, que así se llama, se pasa el día metido en el tabuco de su portería hojeando y ojeando todos los periódicos diarios de importancia. Toda su atención la concentra en aquellos artículos que se intitulan así: «Las fiestas de Mayo», «Los festejos de la coronación», «Mayo alegre y divertido», «La enfermedad del infante», «El infante Alfonso», «El augusto enfermo», etc. El periódico más pesimista en la enfermedad de la criatura regia es el mejor periódico y mejor informado para mi portero. El doctor que frunce más el entrecejo en la consulta de palacio, es objeto de todas sus simpatías y de todas sus alabanzas. En estos momentos el desdichado es presa de un vértigo infernal, de un síncope horripilante, pues acaba de leer «El Imparcial», que notificó la mejoría de Alfonsito. En medio de sus convulsiones repite de una manera ininteligible y confusa: — «Si no se muere el infante tendremos fiestas en Mayo y tres millones de pesetas menos anualmente en el erario público…»  Cada loco con su tema.  Justo García Soriano. Madrid 10 de Enero de 1902.

Justo se llevó un gran disgusto cuando le informaron que su soneto de nochevieja, dedicado al Thader, había sido criticado públicamente desde Orihuela. Bajo el seudónimo de «Maquiaveles», el redactor de un nuevo semanario le atacó cruelmente calificando sus versos de «ripios cursis».

La Democracia. 1902.

La democracia. Número 1 – 10 de enero de 1902: ¡Pobre Tháder! (me refiero al río Segura, no al ilustrado colega q. e. d.) ¡Pobre Tháder! ¿Qué daño le habrás hecho tú a los que se sienten atacados de musomanía, para que sin piedad y de una manera traicionera te disparen composiciones poéticas capaces de torcer el curso de tu cauce o secarlo, rellenando el mismo con ripios cursis? Te compadezco ¡oh río! Maquiaveles.

El joven poeta no se amilanó y le replicó duramente con un largo artículo que sustituyó a su crónica semanal; un artículo cuya transcripción he reducido a lo esencial. Como dato curioso, el semanario «La democracia» aguantó sólo dos números y no hubo opción a la contrarréplica.

El labrador. Número 16 – 21 de enero de 1902: Carta abierta a Maquiavelo: A ti, Maquiavelo, insigne crítico, filólogo profundo, escribidor correcto, numen, genio (…) Permíteme, te ruego, que deje por un momento de apostrofarte y me dirija a los lectores de «El Labrador», suplicándoles me concedan su indiferencia, por lo menos para estas bajezas y ruindades. Bien, Maquiavelo,  ahora iremos al grano, dejaremos la vis cómica y la vis sátira que se queden para ti, te hablaré con la naturalidad y seriedad que me caracterizan (…)

En este momento acabo de leer en «La Democracia» tu grosera crítica a mi soneto «Al Táder» (…) lejos de ser un juicio noble y desapasionado, es un insulto grosero y soez que no revela ni sensatez ni buen criterio, sino el veneno ponzoñoso, la bilis deletérea y letal que arroja por su boca cavernosa y repugnante la envidia vil y miserable que se arrastra por el suelo (…) Yo espero de ti, si tienes siquiera la menor sombra de vergüenza y decoro, que en tus próximos insultos, (así deberías titular la sección de «La Democracia» que está a tu cargo), me los determines, pero bien determinados, con las razones por las que son ripios. A ver si te firmas bien clarito, sin pseudónimo, (¿sabes el significado de esta palabra?) sin careta ni antifaz, como yo, así: Justo García Soriano. Madrid 17 de Enero de 1902.

También escribió por fin a su amigo Maximiliano para contarle sus experiencias literarias y verificar la recepción del ojo de cristal que le había encargado durante su breve y accidentada estancia en Elda.

Sr. D. Maximiliano G. Soriano. Mi considerado y distinguido amigo: A su extremo más censurable ha llegado mi morosidad en escribirle; lo comprendo y lo deploro a un mismo tiempo; pero Vd. ya sabe lo que es la vida aquí en Madrid, en este volturno proceloso, y aunque el sentimiento de amistad y simpatía se sobrepone a todo, rara vez consigue efecto con la inercia perezosa que se apodera del espíritu entre el bullicio de las grandes muchedumbres. Hoy ya no puedo dejar de cumplir esta obligación que me impone su honroso compañerismo, y aunque sea muy poco, voy a dejar tranquila mi conciencia satisfaciendo mi deber.

Efectué el encargo que Vd. me hizo cuando estuve en esa de paso para esta corte; nada he sabido después; supongo que habrá recibido el efecto encomendado. Con gusto he leído en el Diario de Murcia que con gran éxito se ha puesto en estreno en Alicante su juguete cómico titulado “En la casa de huéspedes”. Le doy la enhorabuena por el nuevo trofeo conseguido; así se llega al pináculo de la gloria. Yo he conseguido aquí grandes relaciones literarias; más, muchas más que mi pobre humanidad y mis cortísimos méritos en el arte merecen. Entre los que me honran con su amistad cuento al benemérito y notable D. Manuel del Palacio, a quien en adelante puedo y debo llamar mi maestro, puesto que me favorece con sus consejos y conferencias; a D. Vicente Colorado, poeta también muy distinguido; y a nuestro paisano D. Tomás Maestre. Estos entre la gente vieja; entre la gente nueva tengo un núcleo mucho mayor que me tributan honores y alabanzas inmerecidos. Tenemos grandes proyectos.

Víctor Hugo. Traducción de Justo de «Orientales».

Actualmente me ocupo en una versión de Orientales y Baladas, del gran revolucionario en el arte Víctor Hugo, como mi modesto homenaje a su centenario. Pero mi marasmo lánguido e inactivo se ha apoderado de mí y la pluma va cansándose de ser mi inseparable compañera; sin embargo, estas ansias eternas que están en continuo desconcierto con mis débiles energías y mi falta de capacidad literaria (no es modestia) nunca me abandonan, a pesar mío.

Dispénseme que después de tanto tiempo de permanecer en silencio, sea tan breve, y de la mala redacción de esta misiva, la cual es más hija de la voluntad que del entendimiento. Espero que no me guardará venganza, y me responderá pronto. Mis recuerdos y distinciones a mi familia y amigos de esa. Siempre su compañero incondicional. JUSTO GARCÍA SORIANO. Bolsa, 9.

En lo que parecía una tendencia a despreciar el mérito literario de su obra poética, después del ofensivo artículo de «Maquiaveles» recibió presuntamente (digo presuntamente porque no la he encontrado) la carta de un sastre de Orihuela aficionado a «las bellas letras»; quien se atrevió a corregir su trabajo; a intentar reescribir “Esperanza”.

El osado sastre se llamaba Ramón Moreno Soñer y era colaborador habitual en la prensa local. No sé si fue el detonante; la gota que colmó el vaso; pero ya con la crónica escrita, envió esta impresionante carta a José Cartagena con la que cerraba su colaboración con «El Labrador», trazando una dura crítica a su localidad natal.

Sr. D. José Cartagena y Guillén. Muy señor mío y considerado amigo: dejo desde hoy de mandar toda clase de correspondencias al benemérito y honrado periódico de su fundación, por razones que Vd. con su clara inteligencia podrá vislumbrar y comprender y que me abstengo de consignarlas en esta misiva, que tengo la honra de dirigirle; porque hay razones y verdades, que aunque muy justas y muy santas son siempre la razón y la verdad, por desgracia en este pícaro y mentiroso mundo no son siempre para decirlas. Yo desearía que algo de esto diera Vd. a entender a los lectores del periódico de su propiedad para que siempre permanezca patente la irreprochabilidad de mi conducta como literato y como caballero.

Orihuela, mi patria adorada, la tierra de mis amores y de los recuerdos de mi infancia, no se ha portado conmigo como una madre cariñosa, sino como una mala madrastra. Yo, con todo, la idolatro y sueño con su purísimo cielo, con su vega frondosísima y coquetona, con su monte, con su castillo, con sus torres y con su río espacioso; yo, con todo, la guardaré siempre metida aquí dentro del pecho, cualquiera que sea el peldaño que ocupe en las gradas de la vida en mi viaje por el desierto del mundo. Mi conciencia y mi corazón siempre permanecerán tranquilos, pues el comportamiento que siempre observaré con los hijos de mi querida tierra, de quienes tantos desprecios he recibido, será amarles y defenderles en todos los momentos y en todas las circunstancias.

Lo que a mí me apena el alma, precisamente porque idolatro a Orihuela, a la perla del Segura, es ver que sus habitantes no gozan ni jamás gozarán de la prosperidad y bienestar que les corresponde; y, lo que es más triste, la culpa la tienen ellos. La heterogeneidad de los clementes que componen su entidad social es la causa única de sus continuas rencillas, malquerencias y envidias que la tienen postrada en su perezosa y miserable inacción.

Difícilmente un espíritu grande y emprendedor como el de Vd. conseguirá con su ejemplo y con sus prudentes escritos desunir esta interminable desavenencia de sus partes componentes: poderosísimo es el ejemplo de la virtud y de la honradez y poderosísima es también la energía moral del periodismo para modificar radicalmente la condición aviesa de un país y regenerarle; pero, a veces, todas esas fuerzas potentísimas se estrellan contra el imposible y contra la indiferencia, la ignorancia y la terquedad.

Y es que Orihuela no tiene verdaderamente el carácter que al primer vistazo nos presenta; hay más, hay mucho más en el doble fondo de su manera de ser. La filosofía moral tiene en esto un gran campo de estudio. Manifestarle a usted, que es imparcial, considerado y razonable. Lo que yo pienso y siento sobre todas estas cosas, ha sido el único móvil de esta carta. Aquí la voy a poner fin porque no quiero molestarle más con mi mala expresión de conceptos. Deseo que su salud sea la más apetecible, y con este motivo encuentro la ocasión para ofrecerme a usted de nuevo afectuoso amigo  y s. s. q. s. m. b. Madrid. JUSTO GARCÍA SORIANO. 25 de Enero de 1902.  

Su función como corresponsal quedaba suspendida. La aportación de Justo al número 17 del semanario oriolano se limitó a una poesía cómica sobre el matrimonio, titulada “Observación decisiva”.

El labrador: Número 17 – 1902 enero 28

Pero como ya había pasado en diciembre, en su libreta tenía ya preparado el borrador con la fecha correspondiente y allí quedó, inédito. Lo transcribo tal cual.

Iba a escribir esta crónica en verso, mas para que no gaste tinta Maquiaveles, y se le estropee al pobrecillo, que es tan celoso por las Musas, más todavía el ojo, no lo hago.  Continuaremos siempre con la prosa… la prosa vil; pero que me agrada, porque es muy clarita y yo soy Juan Verdades, aunque por eso he recibido ya muchas miradas esquivas de las comadres; pero ¡bah! … ¡Allá ellas! Todos esclavos, la verdad señora.

Y no soy yo de la opinión de los que dicen que la forma poética está llamada a desaparecer; no, por el contrario, soy conteste con mi ilustre amigo D. Manuel del Palacio, que en días pasados me decía: “No tienen razón los que dicen que el verso no es para estos tiempos. El verso, por el contrario, ahora es cuando está alcanzando toda su perfección y sonoridad. Ni el verso, ni la forma poética han de desaparecer nunca, como no han de desparecer las grandes manifestaciones del arte por excelencia, de la poesía verdadera”.

Lo que es cierto es que el gusto va maleando notablemente, y al vulgo le agrada más lo trivial y festivo que lo profundo y serio; pero esto sólo es, por suerte, defecto de época; el genio (no hay ninguna alusión) debe remontarse sobre los tiempos y despreciar a los repugnantes zoilos que plagan nuestra literatura actual y ven ripios en todas partes; pero esto debe ser una ilusión óptica, sin duda porque suelen llevar ojos de cristal y esta sustancia es muy refringente. Sin embargo me veo obligado a abandonar esta cuestión, pues mi deber es escribir una crónica madrileña y no literaria.




Reconstrucción de la Iglesia de Santa Cruz. La Ilustración Española y Americana. Madrid. Enero de 1902.

Esta semana que mañana terminará, ha sido regular en novedades. Las de Madrid, que son las que a mí más me competen por ahora, pueden resumirse en cuatro: la muerte y el entierro de la infanta doña Cristina; la inauguración y consagración de la hermosa iglesia parroquial de Santa Cruz, de la que soy feligrés; el onomástico del rey y la despedida y marcha a Roma de nuestro notable escultor D. Mariano Benlliure.

Sobre la muerte y sepelio de la infanta, nada hablaré; mis queridos lectores  de “El Labrador” lo sabrán con todos sus detalles por los periódicos diarios de esta corte. Una cosa análoga ocurrirá con la consagración de la parroquia de Santa Cruz; pero como vivo tan vecino de ella, parece que hay más razón para que diga algo. En honor a esto diré que resultó notable y solemne, como la comida y reparto de limosnas que se hizo a los pobres del distrito.

El santo de Alfonso XIII no ha revestido ninguna importancia, por el sentimiento que embarga a la familia real a causa de la citada muerte de la infanta Cristina. De la despedida de Benlliure podría decir motu proprio algo de lo que dice hoy Mariano de Cavia en “El Imparcial”, pero no quiero ser plagiario y me reduzco a dar al popular artista un entusiasta adiós, deseándole buena permanencia en la ciudad eterna y nada más, ya sabrá él cumplir perfectamente con su cometido. Del extranjero no consignaré nada, aunque en él hay una nota emocionante para el partido carlista con la enfermedad de D. Jaime de Borbón, porque la hora de salida del correo se aproxima. Así es que pongo punto final. Justo García Soriano. Madrid. 24 de Enero de 1902.


Entierro Infanta Cristina. La Ilustración Española y Americana. Madrid. Enero de 1902.

Seguramente fue la visita a Manuel del Palacio y los elogios del poeta consagrado por su obra «Esperanza». Lo cierto es que cambió radicalmente su estado de ánimo; y Ramón Moreno recibió una carta de Justo en la que con fingido respeto y mucha ironía le dejó las cosas muy claras, eso sí: exagerando un poco sobre sus ventas y sus contactos en la capital. Contamos con otro borrador escrito en febrero y dedicado a este señor; también, al final de esta entrega, Rafael Rogel cuenta una divertida anécdota sobre este literato aficionado fallecido en 1908.

31 de enero de 1902. Mi considerado Ramón: Agradezco tu buena intención de corregir mis escritos; y lejos de tomarlo a mal, te digo ingenuamente que me ha hecho mucha gracia. No te incomodes porque te diga una verdad, que tendría muchas razones para demostrártela, y es que no eres competente para juzgar mis versos. Bien sé que esto no te agradará todo lo que yo desearía, porque las verdades amargan, y tú lo atribuirás a mi soberbia y apasionamiento; pero eso no quita que la razón esté de mi parte. La refundición que haces de mi soneto “El dolor” y tú lo intitulas desquiciadamente “La soberbia” es un cúmulo de disparates; pues ningún verso cumple con la acentuación ni con la medida.

Bien quisiera tomarme la molestia de hacértelo ver; pero otras mil ocupaciones de más importancia y de más interés me lo impiden. Te advierto que la retórica la tengo mejor aprendida, mucho mejor que tú, y hace ya seis años; ella es mi continua compañera desde entonces, a ella me sujeto y ella me guía por la escabrosa senda de mis aficiones, de mis grandes aficiones y aspiraciones. Esto, te repito, no es inmodestia, no es orgullo necio, no; bien me reconozco y tengo conciencia muy cierta de lo poco que sé, pero bien, y de lo mucho que ignoro.

En cuanto a lo que me aconsejas que queme todo cuanto he escrito hasta ahora, en otra ocasión tal vez incautamente hubiera seguido tu dictamen, pero hoy, hoy que comienza a resplandecer para mí el sol de la verdad, hoy que tengo la suerte de encontrar preceptores y amigos tan grandes como D. Vicente Colorado, D. Tomás Maestre, Cayo Ortega y Mayor, y el insigne D. Manuel del Palacio, hoy que cuento con sus palabras de aprobación, con sus alabanzas, lejos de seguir tu consejo, lo considero como la voz quijotesca de la necedad atrevida.

Diciéndome D. Manuel del Palacio, el cual no tiene por qué mentirme, que mi poema y mis versos valen algo, que llegaré a valer más que otros ¿Qué me importa a mí que a ti, pobre loco, no te guste? Lo que a ti, como a otros necios envidiosos de esa hipócrita Orihuela, te pasa, es que no los entiendes porque te faltan estudios, y prueba de ello es que me dices que yo he escrito el primer soneto de la introducción de mi “Esperanza” blasfemando y sin saber lo que escribía. Esto me ha hecho mucho reír.

¿No comprendes, infeliz, que yo no hablo en él? ¿Que quien figura que habla es el dolor y la desesperación? No puedes pedir ya prueba más palmaria de que no comprendes ni lo más mínimo mi poema. Si fuera malo ¿no comprendes tú que mi notable amigo D. Manuel del Palacio no me hubiera dado su recomendación para que Fernando Fe, el mejor librero de esta corte, expendiera en su establecimiento mezclado entre los libros y poemas de Núñez de Arce?

Librería de Fernando Fe. Madrid

Y por cierto, que ya he vendido muchos ejemplares y estoy haciendo algún negocio. En fin, no quiero dilatar más mi carta, pues no merece la pena. Si gustas enterarte si vale o no mi “Esperanza” tómate la incomodidad de dirigirte a D. Vicente Colorado, calle de la Colegiata, nº 19, o a D. Manuel del Palacio, calle de Claudio Coello, nº 22, 2º izquierda, pues estos respetables y competentes poetas te darán, si se dignan a contestarte, el buen juicio que a mí me han dado.

No te incomodes por esto que te digo, pues yo soy así, ya lo sabes, muy clarito y si no pregúntaselo a ese estúpido envidioso de Maquiaveles. Repito que agradezco tu buen deseo de corregir y de aconsejar y de reprender lo más suave que te ha sido posible al niño (no se escribe con las canas, sino con el entendimiento. Cervantes); pero ¡ay amigo mío! Siento que te hayas molestado inútilmente, porque yo soy muy terco, y si no, pregúntaselo a mi papá. ¡Ja!, ¡ja!, ¡ja!… tu atrevimiento no lo olvidaré en mi vida. Adiós, buen amigo, manda como quieras a tu discípulo. JUSTO GARCÍA SORIANO.

Post scriptum: Dentro de poco tendré el honor de dedicarte un ejemplar de mi nueva obra “Las primeras flores”, con un prólogo de D. Manuel del Palacio, que imprimiré en esta corte, como testimonio de agradecimiento por la lección que te debo. Da recuerdos a tu hijo Domingo. Ah, ¡se me olvidaba! Entérate en la retórica (si la tienes) qué es sinalefa, y si te dignas a volverme a escribir, compra más papel y otra tinta más negra; y aprende antes caligrafía y acentuación ortográfica. Vale.

Para terminar el mes de enero, a falta de cartas a su padre, en la libreta quedó el boceto de la que envió a su querido tío Filomeno.

Madrid, 31 de enero de 1902. Querido tío Filomeno: Deseo que su salud, como la de mi prima Ascensión, sean buenas; yo estoy regular, pues estos días pasados volví a recaer en mi constipado, gracias que parece que ya se marchó. Comprendo que he sido muy moroso en cumplirle mi promesa de escribirle desde esta Corte; pero bien puedo afirmar con toda certeza que ha sido contra mi voluntad. Mi constipado casi continuo, la renovación de mis estudios, mis compromisos con los periódicos de Orihuela, las visitas y recomendaciones, todo, todo ha inferido poderosamente a que no pudiera satisfacer cuanto antes mi deseo de escribirle y hacerle manifiesto mi recuerdo. Hoy que tengo un rato tranquilo me aprovecho de él para hacerlo.

Creo sabrá usted ya por mi papá como asisto a la Universidad en calidad de libre, y me preparo para Derecho y Filosofía y Letras. Estudio con gusto las asignaturas de su pertenencia por ser las más compatibles con mis aficiones; pero noto con sentimiento que Madrid no es una población muy adecuada para el estudiante por su bullicio y ruido continuo, por sus grandes distancias que le hacen a uno perder mucho tiempo y por sus muchas distracciones, aunque yo por falta de dinero y de gusto no me entretengo nada en estas últimas.

Aún no he encontrado ninguna colocación para ayudarme con ella a mi manutención y estudios, no por haber dejado de indagar lo suficiente y aún más, sino por la escasez de estas; con todo no creo que se tarde mucho el encontrarla ya sea en una parte o en otra, pues aquí he encontrado algunas personas de importancia que se han tomado por mí más interés que merezco. Don Trinitario Ruiz Valarino, hijo de Capdepón y D. Tomás Maestre me han recomendado al director de “El Heraldo”, para que me coloque en la redacción de este periódico; pero, por desgracia, todavía no he podido tener una entrevista con este señor, ya por no encontrarle en el local, ya por estar enfermo o por tener que asistir a clase. Pronto veré el desenlace de este negocio.

También me presenté a D. Manuel del Palacio con un ejemplar del poema que a usted le he dirigido, y cuando lo leyó me dio un apretón de manos y la enhorabuena; después he vuelto a mi casa a llevarle unas poesías para que las viera y las publicara en los periódicos de más importancia de esta corte, pero aún no he vuelto a verlo por habérmelo impedido mi constipado.  De este gran poeta espero mucho y me atiende y me considera de una manera que yo nunca esperaba. Ya veremos en qué quedan estos asuntos. Diga usted a Perico que tengo en Historia de España por profesor a D. Juan Ortega y Rubio, de Mula y amigo que fue de Ángel. A Pepe manifiéstele también que ya le escribiré más despacio. Recuerdos a toda la familia, a Ascensión y la tía Rosa, y usted reciba un apretado abrazo de su sobrino que le quiere de veras. JUSTO. C/ La Bolsa, 9. 4º.

Justo García Soriano. Fotografía de L. Mouton. Montera, 3 Madrid. AMO. LJGS.

La crónica desde Madrid redactada durante el mes de febrero para «El Labrador» la firmó José Escudero Bernicola. Durante dicho mes, de García Soriano sólo apareció un breve poema titulado “La Mañana”, en el número 21. Dicho poema ya lo había publicado el año anterior “El Diario de Murcia”.

En marzo aparecieron poesías de Justo en tres de los cuatro números; con los títulos: “Nostalgia (a mi madre)”, “Prosaica realidad” y “Pasionaria”. El siguiente borrador, de nuevo cargado de ironía, fue para el sastre literato oriolano.

Sr. D. Ramón Moreno. Muy señor mío y respetable maestro: Adjuntos mando dos sonetos míos que publiqué en los periódicos hace mucho tiempo; y dos de mi benemérito amigo Manuel del Palacio. Los cuatro los encuentro hoy publicados y popularizados en un almanaque. ¡Ya veis vos que atrevimiento tan extraordinario e insensato! ¡¡Mezclar los malísimos versos del ignorante autor de “Esperanza” con las admirables creaciones del autor de “Melodías íntimas”!!

Yo os suplico, si no os sirve de molestia, que corrijáis mis sonetos; pero espero que, para efectuarlo, no os separéis ni un punto de la perceptiva literaria y de los principios del buen gusto y la inspiración. Tras pediros mil perdones por tan repetidas molestias, me repito de vos obedientísimo discípulo y s.s. q. l.s.v. JUSTO GARCÍA SORIANO.

Para terminar con la libreta de Justo, he encontrado también este borrador con título carnavalesco (dichas fiestas, en 1902 cayeron en febrero). No sé si fue publicado; así pues lo transcribo completo.

CONFETTI (Impresiones de Carnaval) ¡La belleza! Atractiva, seductora, irresistible; con sus miradas de luz y de fuego, con sus sonrisas suaves, frescas y aromáticas, como el perfume embriagador que brota de la entreabierta corola de la rosa: Azul de cielo, rojo de fuego, blanco de plata, rubio de oro; siempre joven e imperecedera; conjunto de innumerables encantos; a ella tributo todo mi culto y adoración, las débiles energías de mi cuerpo, las eternas e infinitas ansias de mi amor y de mi entusiasmo. Belleza ¡Diosa inmortal! Tú presides el orden sabio y admirable de los mundos; tú riges el eterno y armónico concierto de los soles; a tu hálito fecundo brotan los innumerables seres que pueblan la creación y la naturaleza; con cálidos, amorosos y maternales arrebatos resurge espléndida y sonriente a tu beso templado y tembloroso de primavera.

La tímida doncella de ojos de zafiro y diamante, de labios de pétalos de clavel, de rosa y nieve, de flexible talle, de duro seno de formas mórbidas y turgentes, que palpita y suspira de amor y que siente cundir por sus venas sangre que lleva calor de vida y fuego de entusiasmo; ella que te representa, se agita dulcemente entre la muchedumbre que se mueve con vaivenes de oleadas y flujos de mar, y en el hervor, sus pudorosos y encubiertos deseos son hijos de la pasión reprimida, buscando instintivamente su expresión.

Una lluvia copiosa, volátil, trémula, perfumada de los colores del iris, se escapa de su mano diminuta que impulsa un movimiento rápido y convulso, como sus ansias, como sus sueños. Aumenta por instantes el chubasco vistoso y multicoloro, el calor de la frenética lucha que no provoca el odio, sino la admiración y la simpatía, entre el amor y la belleza, dulces y poderosos enemigos aparentes, y entre el vivísimo tiroteo de confetti se cruzan miradas brillantes como fulgentes espadas y estallan sonrisas encendidas como bombas incendiarias y explosivas… ¡Gratas lides de amor! Si todas las batallas fueran como vosotras, el estado que elegiría sería… el de beligerante.

En ese caso llegaría a ser un coloso, un Napoleón, yo os lo aseguro, bellísimas mujeres; con la capa terciada, y la bolsa de sedoso cordón en la izquierda, dispararía sin cesar nubes alígeras de confetti que  cubrieran, como nevada multicolora, vuestras cabecitas lindas… En ese caso gritaría contra la paz, la paz monótona y apática; la paz inactiva e indiferente, la paz que hiela las almas y embota los corazones…

Y en este caso el sanguinario Marte se fundiría en eterno y ardientísimo abrazo con la seductora Venus, y brotaría de su agradable consorcio el sagitario Amor… En ese caso, si intentara hablar el lenguaje de los dioses, emplearía el himno marcial y guerrero, la alegre y bulliciosa  anacreóntica, y nunca, jamás pondría en uso la fúnebre y tétrica elegía, ni interrogaría, ni exclamaría con Tíbulo. ¿Quién produjo primero las horrendas espadas? ¡Oh cuán fiero y cuán de hierro sin duda fue!… JUSTO GARCÍA SORIANO.

Por cesión de su fundador, Rafael Rogel se hizo en abril con la propiedad literaria de “El Labrador”. Cartagena se apartaba definitivamente del control del periódico; y Justo, considerado ya como «constante colaborador», publicó en ese mes “La Primavera”, “Mi Lira” y la primera parte del relato “La Sal”. El semanario se hizo eco de la concesión de su título de bachiller.

El labrador. Número 27 – 14 de abril de 1902. En la secretaría del Instituto Provincial, se ha recibido el título de bachiller, expedido a favor de nuestro querido amigo y constante colaborador D. Justo García Soriano, a quien con este motivo damos nuestra enhorabuena.

Título de Bachiller. 1902. AMO. LJGS.

El labrador. Número 29 – 28 de abril de 1902. La Sal. Era derecha y flexible como una palma; de cabello y ojos negros, de frente y mejillas ebúrneas, de labios rojos. Su dulce melancolía contrastaba admirablemente con el fulgor estelar de sus miradas y el bermellón encendido de su boca, pequeña y entreabierta como un capullo; pero más contrastaba con sus años, pues Juanita sólo tenía diecisiete, y esta edad trae ordinariamente más sonrisas que lágrimas…

En mayo concluyó el relato de “La Sal”, comenzó “La Ondina” y, en el número 33, volvió a publicar una crónica desde Madrid con motivo de las grandes fiestas celebrada en la capital por la mayoría de edad del rey Alfonso XIII. El artículo destilaba de nuevo su tono de crítica ante la monarquía; pidiendo la regeneración nacional en lugar de tanta fiesta y derroche.

El labrador. Número 33 – 26 de mayo de 1902. Crónica: La muchedumbre lo ha llenado todo; muchos isidros es lo que ha habido por todas partes: Madrid era un mar de gente; la Puerta de Sol un golfo de carne animada que se agitaba con ímpetu de resaca bravía; ¡Y luego dicen que no se hacen milagros! … Únicamente por milagro se la podía atravesar sin morir asfixiado o sin ser víctima de la red cáustica de tranvías eléctricos que se extiende en toda su amplitud. Las fondas, los restauranes, las casas de huéspedes y hasta las particulares se han visto atestados de paletos y de extranjeros…

Mayoría de edad de Alfonso XIII. La Ilustración Española y Americana. Mayo de 1902

… La cosa es más seria de lo que parece; no está la nación para fiestas. La regeneración patria no se consigue ni con carreras de caballos, no con juegos ingleses como el “Football”, ni con iluminaciones extraordinarias, ni con suntuosas cabalgatas, ni con aparatosas revistas, ni con batallas de flores, ni con retretas, ni mucho menos con corridas de toros que autoriza el rey ceremoniosamente con su “augusta” presencia…

Ahora empieza un reinado lleno de esperanzas y lleno de temores, una nueva era envuelta entre la niebla de la duda, como un crepúsculo indeciso, que no se puede precisar si es un oriente o un ocaso, una mañana risueña en que el sol de la esperanza va a brillar con su iris de paz o una tarde sombría de siniestros fulgores, que amenaza una noche tenebrosa sembrada de espantos tremebundos.

La perspectiva es confusa y borrosa; pero si se ha de juzgar por el presente y por el pasado, si partimos desde esta égira fatal con la norma de conducta que hasta aquí hemos seguido, no dudéis que el horizonte se obscurecerá y la noche simbólica de la catástrofe habrá de sobrevivir con todas las negruras y todos los horrores de la tormenta que aniquila… ¡Dios conceda al nuevo e inexperto monarca más acierto que a sus antecesores!. Justo García Soriano. 22 de mayo de 1902.

En junio concluyó “La Ondina”, publicó una traducción de “Éxtasis” de Víctor Hugo y el poema breve “La Guirnalda”. Y desde Orihuela le felicitaron por sus extraordinarias notas. Y es que, a pesar de su actividad literaria, nunca descuidó sus estudios. Necesitaba asegurar la gratuidad de la matrícula.

En verano regresó triunfal a Orihuela y «El Labrador» se hizo eco de su llegada. Al fin podía disfrutar de nuevo del calor de sus  padres y del resto de su familia después de una ausencia de varios meses. Muchas experiencias traía consigo de cuanto había visto y vivido en la Corte; a la que no tardaría en retornar.

El Labrador. 16 de junio de 1902: Felicitamos muy de veras a nuestro querido amigo y compañero Justo García Soriano, por las brillantes notas obtenidas en los exámenes que ha verificado recientemente en Madrid, y cuya felicitación hacemos extensiva a sus queridos y distinguidos padres.

El labrador. Número 38 – 3 de julio de 1902: Hemos tenido el gusto de estrechar la mano de nuestro muy querido compañero Justo García Soriano, el cual regresa de Madrid después de obtener en los exámenes de prueba de curso la honrosa nota de sobresaliente, haciéndose por tanto acreedor a una matrícula de honor. Al darle nuestra bienvenida le reiteramos nuestra más entusiasta enhorabuena.

Orihuela a principios del siglo XX

En julio, ya instalado en Orihuela, «El Labrador» publicó su poema “A una flor seca (recuerdo de amor)”; tres entregas de “La Orcelia” (poesía ambientada en la ocupación musulmana de Orihuela, publicado en la portada en forma de folletín); un «esbozo literario» titulado «Las Noches»; y el artículo «Remember», que he transcrito completo. En él, aprovechando la fecha del 17 de julio, habla de la reconquista de Orihuela dando protagonismo por primera vez a los oriolanos sin mencionar a la mítica Armengola.

El Labrador. 17 de Julio de 1902: Remeber. Hoy que se celebra el glorioso aniversario de la heroica reconquista de nuestra amada Orihuela, hoy, día fausto y, solemne, extraordinario y grandioso, ¿cómo no rendir desde las columnas de «El Labrador» mi humilde tributo de admiración y mi sinceró homenaje de entusiasmo a aquellos nuestros esforzados y valientes antecesores que con su arrojo y su astucia libertaron nuestro pueblo de la tiránica opresión de los secuaces de Mahoma.

Dijo Cicerón que «la vida de los muertos consiste en la memoria de los vivos»; ¡hermosa idea que cimenta el no menos bello concepto de la Fama, esa vaga matrona que nos seduce con sus claros centelleos de gloria como a ligeras mariposillas ávidas de luz, y que desprecian neciamente, con su bajo materialismo los positivistas! Vita mortuorum in memoria est posita vivorum.

Démosles pues, vida a aquellos que la expusieron por la salvación de nuestra querida ciudad; hagámosles en este día resucitar entre nosotros con todo el vigor vital de su inmortal abnegación de héroes; vivan hoy, dándonos su ejemplo, la vida del espíritu en la memoria de todos los oriolanos y enorgullezcámosnos pensando que Orihuela no desmerece el pertenecer a la que fue invencible España, nuestra madre común, y que posee una epopeya gloriosísima que honraría al primer pueblo del mundo. Justo García Soriano.

El mes de agosto fue muy especial en el asunto periodístico. Algo así como el verdadero debut de Justo en la prensa. Comenzó con su contribución al número 42 publicado el día 1. En él, Rafael y Justo redactaron mano a mano el reportaje «Apuntes de un recort periodístico».

El reportaje era un género novedoso para la época. Los dos jóvenes periodistas se montaron en un «tiburí» o carro ligero para escribir la crónica de las fiestas en Albatera y en Cox. Una página y media dividida en cinco capítulos: «I de Orihuela a Albatera» y «II en Albatera» firmados por Rafael Rogel ; «III de Albatera a Cox», «IV En Cox» y «V De Cox a Orihuela», por Justo García Soriano.

«Apuntes de un recort periodístico». El Labrador. 1 de agosto de 1902

A raíz de esta experiencia compartida se hicieron tan amigos que, aprovechando la confianza, Rogel se lió de fiestas en Cartagena y dejó en sus manos la confección del siguiente número de «El Labrador». Todo está explicado en la siguiente carta, llena de faltas de ortografía y sin signos de puntuación, que me he permitido corregir.

El Oriol Taurino 1908.

Cartagena y Agosto 1902. Mi querido amigo Justo: ya sabrás vine a Cartagena con objeto de haberme venido hoy, pero me han comprometido a quedarme a la batalla de flores que es esta tarde y no he podido eludirme. Así es que me haces el favor de arreglarte original como sea; relata el incendio tomando informes desde “El Liberal” que lo detalla bien yo lo iba a mandar pero no sé si desde que yo vine ha muerto la última de las víctimas que quedaban. La feria tócale el bombo, los platillos y … incienso. Si se te hace pesado acude al recorte. Yo llegaré antes de que lo hayas tirado pues quizá marche en el mixto de la mañana.

Pon la siguiente gacetilla: “Criadas de servir no tenéis ya que sisar Monserrate Abad, posada de la calle del Río compra a muy buenos precios las plumas de ave de corral para una nueva industria. No equivocarse. Posada de la calle del Río. Monserrate Abad”.  No dejes de ponerla. No creas se trata de una broma. Justo me quedo aquí con mis hermosas Cartageneras tranquilo y en la confianza de que estás tú ahí si no, no lo haría. Dispénsame y deja que sueñe como tú entre estos jardines (la feria) donde combinadas millones de lucecitas de colores alumbran los angelicales rostros y… lo de atrás de los bellos tipos que como hadas de las mil y una noche se pasean por delicioso edén lleno de luces, flores y música (tus tres elementos).  ¡Ay! Justo si me vieras anoche se repitió la función de la manchega. Esta vida es un sueño, dijo Calderón y yo digo ¡Déjame soñar Justo! No sé si en mi casa habré tenido carta de la de marras.

Tengo yo en mi poder los versos de Maximiliano G. Soriano. Anoche vi una mujer… ¡¡¡¡¡Chiquillo!!!!! ni tu Orcelia… ya, ya te contaré. Dios quiera que no lleve yo una Cartageneritis aguda persistente y tener de la que no pueda salvarme el “Sumsum Curda”. Justo, yo creo que a ti te será fácil llenar el periódico por cuanto yo, que soy un quinto, lo he llenado muchas veces. No puedo escribirte más. Recuerdos a los papás, a Milagros. Está aquí la que te pidió relaciones y te buscó en tu casa. Me saludó muy afectuosamente. ¡Lo que hace la amistad!. Sin más, hasta mañana. Tu inseparable. ROGEL.

De esta forma y durante el mes de agosto, Justo fue protagonista absoluto en el «El Labrador». Salieron dos entregas más de «Orcelia», uno de sus trabajos poéticos de más extensión y más empeño, del que sólo publicó dos o tres cantos; un relato en prosa titulado «El Loco»; el esbozo literario «Mis últimos versos»; «Puntos de vista», ocupando la primera plana; y el poema «Impaciencia».

El Labrador. Verano de 1902.

Transcribo buena parte de «Mis últimos versos». Esbozo literario en el que habla de una obra y de su fraternal relación con el poeta de Elda/Yecla Maximiliano García Soriano, al que llama «hermanico». Transcribo también la carta de agradecimiento que le envió el propio Maximiliano pocos días después.

El Labrador. 14 de agosto de 1902:«MIS ÚLTIMOS VERSOS» (esbozo literario) Donde se hable de la literatura panocha, se ha de hablar como de uno de sus escasos y más sobresalientes cultivadores, de Maximiliano G. Soriano. Al nombrar el género panocho, debiera dar algunos conceptos sobre él, ya que es tan poco declarado en nuestra población, a pesar de bailarse situada en la hermosa región levantina que humedece el Segura (…) Maximiliano G. Soriano es joven y ya tiene una larga y brillante historia en su vida de artista. Nació en la ciudad de Yecla, a  la que con filial entusiasmo ha dedicado por completo su dulce y sencilla inspiración… 

En «Mis últimos versos» hay un gran derroche de bellezas, pero  bellezas arrancadas con originalidad asombrosa de la naturaleza, madre predilecta de todas las creaciones geniales del arte; hay una poesía campestre que respira alientos de sonrisas de azahar, de albahaca, de tomillo, mezclados con efluvios de suspiros de retama… Sí, nos llamamos «hermanicos» por la coincidencia de nuestros apellidos y por nuestra fraternidad en las musas; pero me cumple hacer constar que él es el primogénito (…)  ahí va un caluroso aplauso al poeta, e independientemente un afectuoso saludo al amigo. Justo García Soriano.

Elda 16 agosto 1902. Sr. D. Justo García Soriano. Mi hermanico: ¡Por Dios! no tanto… eso es ya exageración, apasionamiento… Fuera de esto, bien; agradecido, más, obligado. ¡Es usted sobradamente bueno para mí! ¿Qué voy a decirle? ¡¡¡GRACIAS!!!

Ahí va borrador de una carta. No me deje V. feo… ¡creo que no! Escríbele algo, aunque sea de lo publicado, pues todos sus versos son irreprochables. Muchas cosas más le diría, pero ¡ay! me cansa hasta tener la pluma en la mano. Dos ejemplares recibí de El Labrador. Si sobran ejemplares y le es posible, envíe a D. Julián Amat- S. Fernando/D. José Muñoz López-Nueva/ Yecla. Y le quedará nuevamente obligado su verdadero pariente q. l. a. MAXIMILIANO G. SORIANO.

Poco más pudo hacer durante su estancia vacacional en Orihuela; asistió al entierro de su adinerada tía «Pepita» García Sánchez; madre del «primo Paco», ex alcalde y diputado provincial. Y visitó los baños de San Antón, donde perdió un ajustador de oro que le fue devuelto por el honrado empleado que lo había recuperado. El 8 de septiembre volvió a Madrid acompañado por «su señora madre» que vivió con él varios meses en la corte.

El Labrador. 21 de agosto de 1902: El pasado lunes falleció en esta ciudad la virtuosa y anciana señora doña Josefa García Sánchez, madre de nuestro respetable amigo el diputado provincial D. Francisco López García y tía de nuestro querido compañero D. Justo García Soriano. La misma tarde se verificó el entierro, al que asistió numeroso séquito. Presidieron el duelo nuestro alcalde D. Francisco Román y el ex alcalde D. Ramón Mesples y llevaron las cintas del féretro don Severiano de Madaria, D. José Ferrer, D. Luis García y D. Luis Ibáñez. Nos asociamos al dolor de su distinguida familia por tan sensible pérdida.

Baños de San Antón.

En septiembre salieron los últimos números de «El Labrador». De Justo sólo he encontrado “Cariño Fatal (apuntes madrileños)”. El día 20 salió el número 49 sin el concurso de su amigo Rafael Rogel; quien había sido director y propietario. Fue el último. Rafael había pasado a dirigir «La Voz de la Comarca», un nuevo semanario con la redacción en la calle del Río; y «El Labrador» se extinguió.

La voz de la Comarca 1902.

Si bien las cartas de Rafael ofrecen muchos datos intrascendentes (incluso morbosos) aportan también cierta luz acerca su vida personal. Gracias a la siguiente, sabemos todos los pormenores del lanzamiento del nuevo semanario al que Justo contribuyó con el poema «Otoño».

Y también que tenía una «amiga especial» en Madrid, de nombre María (Maruja). Y no puede ser otra que María Delgado Wall, a la que dedicó varios poemas amorosos. He tratado de buscar información sobre ella; y con sus apellidos, a principios de siglo en Madrid sólo he encontrado a Ernesto Delgado Wall; «primer actor» que dirigía una compañía cómico lírico dramática anunciada en el «Heraldo de Madrid». No sé si sería su hermana.

Orihuela 18 de Septiembre de 1902. Mi querido amigo Justo: Por fin anoche, recibí tu tarjeta con la dirección de tu casa, y como no esperaba otra cosa para escribirte, me apresuro a ello, aunque desde el sábado, pesan sobre mí las catorce mil plagas de Egipto, pues padezco un terrible constipado con su señora esposa “la tía” fiebre, que me tiene loco; y si a esto se le añade que se traen consigo a sus hijas las muelas, vestidas de “Dolorosas”, con sus siete espadas que bien me las podían haber puesto en semejante sitio, te digo que estoy haciendo un esfuerzo de voluntad terrible.

Ya habrás visto la voz; pero hijo, figúrate que me quedé solo embarcado y sin remos ni vela y… sin cabeza; así es que ha salido el periódico como yo, con calentura. Yo solo tuve que hacer desde el artículo de fondo hasta el anuncio “José Alonso”, porque no sé si habrás comprendido que van ahí firmas como la de “Ernesto Ruiz Gómez”, que no es otro que este curro ¡¡Artículos en broma con 30 y tantos grados de calentura!! ¿Qué había de salir, Justo? Lo que está saliendo en esta carta, que mancho el papel como los chicos sucios de las escuelas; de las calenturas me he quedado sordo y en este momento, no sé por dónde llevo la pluma. Yo, para mí, que en el primer número de “La Voz” verás un muerto hecho por el administrador, diciendo lo siguiente poco más o menos: “A fayesido virtima de una enfermedá el sr. Director de este periódico Don Quijote de la Leva. Le damos el pésame a Luis Zerón. R.I.P».

El original que mandes, haz porque lo reciba yo sábado: di algo a tus amigos sobre lo que sabes hablamos. A ver si llegamos a publicar un buen número. Respecto a ti, no te digo más, que estoy enfermo; y que aquí, lo que yo no haga, no lo hace nadie. Mi Mari Cruz sigue tan remonona, me envió otra fotografía, se encuentra muy intranquila por mi enfermedad, y dice que de la fotografía última que le he mandado que soy el de la derecha, que tengo un puro en la mano y que le diga el motivo de mi tristeza (ya comprenderás). Dime si tu Maruja te dio “eso” (aunque me parece preguntar mucho) y en fin, cuéntame muchas cosas, que ahí no faltan elementos para divertirse. Aquí yo, condenado a ver siempre al herodiano administrador, al cachazudo Zerón, al intransigente Manolo, a nuestro buen amigo Almodovar, al invariable Cartagena.

Sabrás que “El Labrador” se ha declarado “con aceite”, y nosotros, ya sin caretas somos sin grasa, lo que nos ha granjeado la protección al periódico de D. Antonio Pescetto, D. Vicente Guillén (que me ha prometido escribir) y de toda la junta de hacendados. Te escribo a vuelapluma y no puedo; no sabes lo que me hace sufrir esto. Tu familia está buena. Recuerdos a tu distinguida mamá y tú recibe un abrazo de tu amigo. R. ROGEL. Un “eso” a María de mi parte. Recuerdos del administrador y amigos.

Siguiendo los pasos de su amigo Rafael, Justo puso la pluma al servicio de “La voz de la Comarca”. Para el número 2 envió el poema «Desaliento». En el 3 apareció su primera «Crónica» un trabajo en prosa artística; un canto a su añorada tierra desde Madrid. Os dejo unos fragmentos.

La voz de la comarca. Número 3 -1 de octubre de 1902: Crónica. Hermosa comarca de Orihuela, país privilegiado por la naturaleza, eres digno de mejor suerte. (…) Yo, pobre hijo tuyo, eterno enamorado de tus encantos idílicos, desde las apartadas regiones que desnuda con su aliento glacial el nevado Guadarrama, pondré de mi parte para defenderte, para engrandecerte y para cantarte (…) ¿Qué no diera yo por mi huertanica? ¿Qué no diría yo que fuera digno de ese edén de las flores, de los pimientos, de los naranjos y de las palmeras? Justo García Soriano. Madrid y Septiembre de 1902.

En los números cuatro y cinco hizo doblete con crónica y lírica: las crónicas madrileñas tituladas «Las Nubes» y «Las Cortes» (de la que he transcrito un fragmento); y los poemas «Claveles» y «Lluvia».

La voz de la comarca. Número 5 -15 de octubre de 1902: Crónica. Las Cortes. Todos los españoles de buena fe que creemos en una pronta regeneración de la patria que convierta a España en un paraíso gobernado por ángeles, tenemos puestas nuestras esperanzas en la próxima legislatura, que ha de comenzar, determinado ya por real orden, el 20 del que vamos contando. Como todos nosotros representantes en Cortes saben dónde tienen su mano derecha, hemos de considerarlos como un conjunto portentoso de nuevos Moisés bíblicos, que nos sacarán de las garras del terrible Faraón simbólico (…) “Ya sabemos que la palabra en la política ha sido inventada para disfrazar la intención” (Teoría del movimiento constitucional en el siglo XIX). JUSTO GARCÍA SORIANO. Madrid 12 de octubre de 1902.

La siguiente carta, escrita por su amigo Rafael, no lleva fecha; pero es fácilmente datable por el artículo de José Escudero Bernicola que anuncia ya compuesto; y que salió publicado en el número 6, de fecha 22 de octubre. En dicho número Justo rizó el rizo combinando crónica y lírica en un sólo trabajo. Transcribo la carta y el artículo:

Mi querido amigo Justo: Ante todo pido me dispenses si no te he contestado todo lo pronto que hubiera deseado, pero asuntos particulares me lo han impedido; y después te deseo mucha salud, mucha alegría, mucho dinero y mucho cariño de tu Maruja haciendo partícipe de todas estas satisfacciones a tu mamá; yo, Justo… en Orihuela. La Voz sigue viento en popa, bástate saber que hemos llegado a tirar mil seiscientos ejemplares, cosa que a D. Judas, o sea el Sr. Administrador, lo trae hinchado de gozo que ya le revienta por las cinchas… La cuestión del pimentón está complicadísima; los huertanos enfurecidos por la descabellada actitud del “burro” del alcalde, han prometido asarnos una noche como a San Lorenzo, esto es, quemar Orihuela por los cuatro costados; y… lo hacen.

De mi Mari Cruz ¿Qué he de decirte, mi querido amigo y confidente? Que está tan remona y que me está dando unas pruebas de amor loco, que a mí me vuelven ídem. Me ha mandado una preciosa y valiosísima cruz de plata regalo para mi madre y un alfiler de corbata que me ha prometido. Yo en mi última carta, le pido en prueba de cariño y confianza, un poco de pelo de “semejante sitio”. No sé si me complacerá. La verdad es, mi querido Felipe, que hoy no sé decirte si ha interesado de veras mi corazón. ¡Rarezas de mi corazón Británico!

No dejes de mandarme el original con toda la anticipación posible ¡hazlo por mí! Por tu amigo Quijote condenado a perpetuidad entre estos cafres. Recibí original del amigo Escudero, un articulito muy bien hecho, a mi nulo entendimiento. Ya está compuesto. ¿Y de tu simpática y angelical madrileñita, qué? ¿Te quiere mucho? ¿Te dio eso? Ponme a sus pies y dile, si tú lo ves bien, que tengo verdaderos deseos de conocerla personalmente ¡¡si yo estuviera allí!! ¿Quién nos tosía, mi inolvidable y querido Justico? No puedes figurarte nunca lo que tu verdadero amigo Quijote se acuerda de ti ¡¡si yo fuera algo más que un pelón!! Las señoritas Luisa y María Fenoll, aquellas de Albatera que tocaron el piano en casa del Secretario, me dice Cartagena que están allí,  y que cuando él va, le preguntan con mucho y sospechoso interés por nosotros ¡¡¡Chiquillo qué ocasión!!!

A mí se me pone carne de gallina cuando pienso que las pobrecillas viven entre aquellos pedazos de brutos (dicho sea con perdón del Veterinario, del Alcalde, de los puros filipinos, del cura, del cocido, de su sobrina y del director del orfeón). Así es que no me extraña que el traidor Cupido, escondido entre el garbo de nuestras “caeras”, las hiciera de pronóstico reservado (esto dicho con modestia, poniéndome colorado, bajando la vista y chupándome “er deo”). Y no te escribo más porque no tengo más papel; a otra continuaré, quedan muchas cosas buenas. Escribe pronto. Recuerdos a tu buena mamá y a los amigos; y míos para ti; un abrazo con toda mi alma. Escribe pronto. RAFAEL ROGEL.

La voz de la comarca. Número 6 -22 de octubre de 1902: Crónica. A los Huertanos.  A esta falaz corte infesta / llegó vuestro clamoreo / y aunque atención no os presta/ es justa vuestra protesta, /es noble vuestro deseo. / Mas no inclinad vuestras frentes. / La razón y la verdad han de quedar prepotentes; / ante ellas son impotentes / lo injusto y la falsedad. / Nobles hijos del terruño / que riega vuestro sudor, / aunque la suerte con zuño / os muestre airada su puño, / no acallad vuestro clamor. / Valientes, pero sensatos, / conoced vuestros derechos; /y tras tan amargos ratos, / bienes y consuelos gratos / anidarán vuestros pechos.

Porque con codicia insana / procuran vuestra indigencia, / ya lo sufrirán mañana, / que es humo lo que se gana / a costa de la conciencia. / No temed, por más que fieros / su venganza y odio arrecien, / que es muy triste que altaneros /con vuestros propios dineros, / os escupan y os desprecien. /No más hambre ni baldón: / ¡es vuestro lo que pedís!… /La justicia y la razón /os darán su galardón, / si constantes persistís. / Que ya aquí a esta corte infesta / llegaron vuestros clamores, / y aunque atención no se os presta, / como es justa la protesta / tenéis grandes defensores. Justo García Soriano. Madrid, 19 Octubre 1902.

Terminó octubre con otra crónica dedicada a los huertanos y el problema del pimentón; un brillante artículo de carácter político que apareció en el número 7.

La voz de la comarca. Número 7 -29 de octubre de 1902: CRONICA. SOBRE EL TAPETE. El tan cacareado litigio del pimentón continúa sobre el tapete, sub judice, como decía un latinómano. Todavía está la pelota en el tejado, pero ya; a punto de caer. Nuestras cortes no se dan punto de reposo: por fortuna los desvalidos  huertanos tienen un adalid insigne en el benemérito diputado por Murcia D. Juan Lacierva. Pronto veremos convertido el dictamen de nuestro Gobierno en ley. ¡Dios ilumine a esos patricios! (…)

El ideal se perfecciona; la realidad persiste estacionada. Que no se me arguya con los nuevos sistemas prácticos, con las nuevas instituciones que nos organizan. ¿Qué son estos tiempos de libertades falsas, de prosperidades aparentes, sino la etapa virulenta de un despotismo ilustrado, enmascarado ridículamente con la careta de una fingida utopía y de una pedantesca cultura de relumbrón? Han progresado las ideas; procuremos que se evolucionen los hechos. (…) Hoy aún es tiempo; mañana sería demasiado tarde. Huertanos, no temed. La cuestión continúa sobre el tapete; pero afortunadamente, aún quedan espíritus rectos que aman la justicia y amparan y defienden al desvalido. Justo García Soriano, Madrid, 26 Octubre 1902.

Tarjeta postal de Rafael «Quijote» Rogel.

Justo: ¿Qué te sucede? Te llevo escritas dos cartas sin que me hayas dado señales de vida. ¿Te ha petrificado tu Maruja, o es que has olvidado a tu pobre provinciano? Supongo recibirás «La Voz»; dile a tus amigos manden lo que hablamos: Pujol marchó a Madrid; leí su despedida en «El Pueblo»: el literato orcelitano que ganó con las letras el cargo de trompetero y le salieron las canas ya, pretendía publicar un soneto en la Voz; ya te contaré, este esgrime el metro, y digo esgrime, porque da cada sablazo que tiembla el ministerio. No seas pesado, hombre, no me vayas a hacer creer que te olvidas de los probeticos. Recuerdos del Admor. —Tu hermanico— Quijote.

A primeros de noviembre, los rotativos con los que colaboraba en Orihuela y en Murcia, se hicieron eco de la siguiente noticia: «Ha sido nombrado redactor de la importante «Revista Parlamentaria y Diplomática» de Madrid nuestro queridísimo compañero Justo García Soriano. Enhorabuena».

Revista Parlamentaria y Diplomática. 1903. AMO. LJGS.

Envió puntualmente sus crónicas para los tres primeros números de noviembre de «La Voz». Éstas eran cada vez más extensas y elaboradas. Las tituló: «Pimientos de Orihuela. Día triste. ¿Cómo andamos de política?» (De la que he transcrito un fragmento), «De re periodica et litteraria» y «Metamorfosis».

La voz de la comarca. Número 8 – 5 de noviembre de 1902: Crónica. ¡¡Pimientos de Orihuela!! … — Día triste. -¿Cómo andamos de política? Profundamente ensimismado, reconcentrado por completo en mi cerebro y en mi corazón, atravieso con ligereza las calles de la corte, pavimentadas de adoquines angulosos y salientes o de untuoso asfalto, codeándome y tropezando sin cesar con mil transeúntes que, como yo, viven en el mundo de su fantasía. De repente, un grito chillón y prolongado, conjunto horrible de voz humana y aullido de fiera, me saca de mi ensimismamiento.

Una sacudida nerviosa conmueve todo mi cuerpo, como si despertara de una pesadilla, y vuelvo la cabeza hacia donde ha salido aquel alarido estridente. Un hombrecillo bajo y ridículo, bermejo y mal afeitado, cargado penosamente con una gran espuerta, es el que aúlla, pregonando su mercancía: — «¡¡Pimientos de Orihuela!! ¡¡Hoy los llevo de Orihuelal!…» — Y estas palabras apenas inteligibles, pronunciadas de una manera tan desagradable, tienen para mí una seducción y un encanto extraordinarios. Es que aquello es algo mío, algo que se me relaciona, que me pertenece; son cosas de mi tierra; ¡de mi querida tierra!… ¡Pobres pimientos de Orihuela!…

En dos números metió, además, sendas poesías publicadas simultáneamente en el «Diario de Murcia». Una titulada «Trovas», se la dedicó a su «amiga» María Delgado; la otra, titulada «Huertanicas», a su buen amigo Maximiliano García Soriano. Carta de José López Martín, administrador del diario:  

Orihuela, 7 Noviembre 902. Querido amigo Justo: recibí tu tarjeta, y a vuelta de correo te remito 10 pesetas, para los libros de la ley, 1 para el franqueo y otra para que te compres un puro y te tomes un café, que hacen un total de 12 pesetas; siento mucho no te encuentres en ésta para que hubiéramos disfrutado, porque el domingo 9 d./c. es el santo de mi señora.

Te ruego hables con los amigos para que manden algo para el periódico; también te encargo que me remitas el original, lo más el domingo, y sin más, muchos recuerdos a tu mamá y amigos, y sabes puedes mandar a tu amigo y compañero. José López. Nota: Muchos recuerdos de parte de Rafael para tu mamá y amigos. Nº 693.482 es el de la letra de giro mutuo.

En la cuarta entrega mensual no apareció trabajo alguno de Justo. La explicación, ofrecida en la siguiente carta de Rafael Rogel, parecer ser un fallo en el envío del original.

Dicha crónica, titulada «El Patio de Minipodio», fue publicada posteriormente con un cabreo monumental por parte de García Soriano; quien enfadado con el administrador (no sé si por algún asunto más), dejó de enviar trabajos para los números de noviembre y diciembre.

Rafael, afligido por su silencio, volvió a escribirle una carta con fecha 15 de diciembre que he transcrito casi entera. En ella le aseguraba su inocencia y recordaba su amistad y las andanzas veraniegas que habían disfrutado juntos hacía pocos meses. También le contó la broma que habían gastado a Ramón Moreno, el «sastre literato».

Orihuela 15 de diciembre de 1902. Mi querido amigo “Justico”: En verdad que tu silencio me tiene verdaderamente preocupado y no sin justificada razón; pues a veces pienso con pena, si después que he sido “asno de reata” y lo soy con “La Voz”, tus diferencias con el Administrador serán también causa para que yo sea el principal perjudicado, no porque dejes de escribir, cosa que yo te aplaudo al mismo tiempo que envidio tu entereza, sino porque quizá  me resta una amistad que yo aprecio y tengo en mucho: sí, Justo, en mucho, el único amigo que tienes en Orihuela soy yo. Ya sabes que es verdad lo que te digo.

Pienso con pena en lo que va de ayer a hoy. Leía el otro día el “Recort periodístico” y gozaba leyendo, pero con una alegría triste; miro ahora que escribo esa galería, y también veo esas calurosas tardes en que el sol iba escondiéndose tras el picacho de san Cristóbal  y el “vientesillo” nos traía suaves perfumes arrancados de los naranjales repletos de flores de azahar; y recuerdo también, que en esa misma galería tú me hacías partícipe de tus ilusiones y esperanzas, me leías cartas de tu Maruja al par que yo igualmente te ponía al corriente de mis secretos, te leía las de mi Cruz; en fin, dos hermanos no hubieran hecho otro tanto.

Hoy tú te marchas a la corte ¡y qué pronto has olvidado al pobre y oscuro Quijote! ¿Cómo creer que “Felipico” llegase a poner nunca en duda la amistad leal de su inseparable “Campanillas”? Yo creo que te has molestado conmigo en una cosa que verdaderamente no tengo “arte ni parte”, como dicen por esta bendita tierra de los infanticidios. Yo (pregúntaselo a tu padre) he aplaudido tu determinación, por más que el tiro vino a mí de rechazo, porque esa pesada carga cae sobre mis pobres y débiles lomos ¡lomos! Sí, y ya sabes porque lo digo. Aquí nadie me echa una mano sobre la obra yo… ¡veremos! No sé si marcharé a Cartagena con mi madre; estoy trabajando para conseguirlo, y entonces… ¡oye al oído!… arrojaré al suelo la carga.

Le tengo cariño a un aborto, o lo que sea “La Voz”, pero al fin retoño dado a luz por mí, pobre y estéril que he nutrido y sacado casi de la infancia en este suelo imposible de producir nada; por eso en mi debilidad continúo alimentándolo. Yo y Dios sabemos únicamente a costa de que. ¡¡Querer que florezca un rosal en medio del desierto!!  Por descontado tengo las simpatías de todos mis conciudadanos (sic). Ya sabes cómo aquí se condena al que escribe; quisieran vernos con el pincho y la gorra galonada, en las casillas del resguardo; y más si los que nos atrevemos a escribir, los que no gastamos brillantes falsos en los dedos, entonces somos ¡¡¡blasfemos!!! Ahora suelen saludarnos porque se van a organizar los partidos, quieren concluir con los Capdepones; los trabajos se llevan con gran misterio, como si se tratara de una conjuración en el siglo XVI.

La última crónica que me mandaste, al parecer, distraídamente cerraste el sobre. Así es que recibió de esa Administración Pepe un aviso para que mandase sello si quería retirarla. Este lo mandó y enseguida la recibimos: Este fue el motivo de que no fuera en el número que la correspondía. Al siguiente, te fijarías que fue de fondo; por cierto que gustó mucho ¡cosa rara en los “sabiongos” de por acá!

Ahora, vaya un cuento de risa: El poeta D. Ramón Moreno, presentó unos versos en un concurso que se celebraba en Alcoy, disputando un premio de 750 pesetas, al que mejor cantara las excelencias del papel Laporta. Efectivamente, el otro día recibe mi hombre una carta con el membrete de la casa felicitándole y haciéndole saber, que era el poeta laureado. Recibir el buen hombre la carta, dejar las tijeras e irse al café a predicar enseñando la carta, todo fue uno. — ¡Ahora, ahora —decía—que digan estos imbéciles que estoy loco! ¡Premiado! ¡¡¡ Premiado!!!

Y los periódicos de aquí me retiran mis escritos. ¡¡¡750 pesetas!!! ¡El pan del invierno! Y se reían de mí… A ver, que saquen un poeta en Orihuela que haya merecido esta distinción.  Verdaderamente, chico, no sabíamos qué decir. Cuando cataté, que por una mano invisible se reparte por Orihuela La Correspondencia Alicantina un suelto que decía así: “Para que nuestros lectores vean los estragos que la poesía hace en el cerebro humano, a continuación publicamos un soneto con que un sastre de Orihuela pretendía nada menos que el primer premio este”.

Y a continuación venía el soneto. Se descubre el pastel; y D. Ramón es atacado de una calentura terrible, Talentos escribe a los fabricantes  diciéndoles… ¡¡¡ nombrarán padrinos!!! Aquellos, figurándose que es una cosa formal, averiguan y sale el autor de la broma… ¡Tomasetti! el de los seguros. Hoy ya está bueno D. Ramón, pero creo que reniega de… las musas y renuncia a las 750 pesetas. Debo decirte que con la carta pretendía que los Penalvas le adelantaran algo. Excuso decirte que en el café le dan ahora la lata que da lástima. Don Ramón —Le dicen —y decían que no era usted poeta… Se lo llevan los demonios.  

El otro día estuvo aquí tu papá; estuvimos en el café un ratito. Sin más, recuerdos a los amigos, saluda en mi nombre a tu mamá y de parte de la mía; y tú sabes tienes aquí un pobre pero verdadero amigo en RAFAEL ROGEL. Te deseo una entrada de año muy feliz. Escríbeme, hombre, escríbeme.   

En cuanto a su relación con el «Diario de Murcia» durante el año 1902, en junio le publicaron «Cantares»; y en julio “En tu Ausencia”, largo poema escrito en Orihuela y dedicado también a la señorita Dª. María Delgado Wall; a quien, al parecer, echaba mucho de menos. (Ya he dicho que debe ser la enigmática Maruja que Rafael mencionaba en sus cartas).

En septiembre, de vuelta en Madrid, envió “Desaliento”. Y en octubre “Desahucio”, dedicado al poeta murciano, Pascual de Ayala Ros, quien le había dedicado a él otro poema titulado «Invierno». En ese mismo mes redactó en prosa “Las Nubes”. Para terminar el año y sus colaboraciones con el «Diario de Murcia», a primeros de noviembre volvió a publicar los versos en panocho para su amigo el poeta Maximiliano García Soriano; las “Huertanica”.

Diario de Murcia 1902

En el siguiente número repitió las «trovas» dedicadas a su «musa» María Delgado Wall; también ya publicada en «La Voz de la Comarca». Y así terminó su larga relación juvenil con el «Diario de Murcia»; fundado y dirigido por el famoso periodista José Martínez Tornel y desaparecido en 1903.

Se accede al siguiente capítulo pinchando en la imagen.

Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.

Justo García Soriano 3. (1901). Madrid

«Por entonces me gradué de bachiller en Alicante, y con no pocos afanes pude volar a Madrid a continuar mis estudios. No voy a seguir paso a paso, ni a mencionar siquiera mis estrecheces estudiantiles y mis andanzas literarias en la Corte. Sólo diré que, en medio de aquella vorágine, donde naufragan tantas ilusiones y tantos buenos propósitos, si perdí pronto mis sueños románticos de gloria, puse en cambio a prueba mi voluntad y el temple de mi alma: fui un “denodado y silencioso luchador”, como me llamó en cierto artículo mi amigo Antón del Olmet»...

Justo García Soriano. «Noticia crítica y autobiográfica».

AMO Legado JGS. 

Esta entrega es la que abarca el periodo más corto de la serie; poco más de dos meses. Diez semanas decisivas en la vida de nuestro protagonista en las que disponemos de generosa correspondecia que he decidido transcribir prácticamente integra; a modo de relato epistolar.

No creo poder encontrar mejor narrador de su primera experiencia madrileña que el propio «Justico» con sus padres como interlocutores. Pero antes comenzamos con unas cartas de don Justo a su sobrina Eugenia; preparando el terreno en Madrid para la llegada de su hijo.

Orihuela 22 de octubre de 1901. Querida sobrina Eugenia: Deseamos no tengas novedad, nosotros todos buenos. El objeto de la presente no es otro que manifestarte que Justo, piensa marchar a esa para los primeros días del próximo Noviembre, y quisiéramos, te tomaras la molestia de buscarle una casa de huéspedes que no fuera cara. Espero contestes pronto pues es urgente.

Dime dónde vive tu hermano Luis pues deseo saberlo. Sin más con los aftos de Ramona, Milagros y Justo; y tú, lo que quieras de tu tío que te quiere. JUSTO. Tu tía Rosa, está en Murcia con el tío Filomeno, la tía Pepita está muy decaída por sus muchos años. Vivo Calle de la Corredera, nº 48, donde tienes tu casa.  

La Corredera. Colección Javier Sánchez Portas.

Justico estaba a punto de abandonar el nido, de lanzarse al vacío casi sin plumas. Y Justo, desde la Corredera, trataba de tejer un colchón en la Corte con sus escasos medios económicos; apelando a su familia.

Orihuela 6 de Noviembre de 1901. Querida sobrina Eugenia: recibí tu carta por la que vemos con gusto que no tienes novedad. Nosotros seguimos buenos. En respuesta a lo que me dices de cuánto puedo mandarle a Justito mensualmente para su permanencia en esa, por ahora sólo le puedo pasar sesenta pesetas. Contéstame cuanto antes sobre este asunto, pues para el jueves de la semana próxima venidera, piensa salir ya para esa Corte; así que Dios mediante llegará el sábado de la misma semana.

Dime dónde se ha de dirigir. Sin más, con los aftos de Ramona, míos, Milagros y Justo, para ti, Luis y familia, sin olvidar a Isabelita, y tú lo que quieras de tu tío que te quiere. JUSTO. Le dices a tu hermano Luis, que ya le escribiré un día de estos; la tía Pepita, te da sus afctos, y sigue regular de salud.

Eugenia había localizado un cuarto piso en el número 9 de su misma calle, la de La Bolsa; la modesta pensión de una tal señora Simona. Solucionado el alojamiento, don Justo ultimaba los detalles para la recepción de su hijo en la estación a través de una última carta a su sobrina.

Orihuela 13 de Noviembre de 1901. Querida sobrina Eugenia: He recibido tu carta y te damos las gracias por el interés que te tomas por tu primo Justo, nos alegramos que esté de huésped al lado de tu habitación, pues ya estará más cuidado estando tan cerca de ti. Mañana, 14 del actual, saldrá de esta por la tarde en el tren de Alicante, se detendrá un día en Elda, pues quiere despedirse de su tía Luisa; y el viernes 15 del presente, saldrá de Elda para esa Corte a las 11 de la noche, en el tren mixto, llegando ahí el sábado 16 por la tarde, deseando que no faltes en la estación a esperarlo, pues como sabes, él no ha estado nunca en Madrid y no conoce nada de esa.

Puedes tú cuando llegue el tren a la estación llamarlo por su nombre y él también te llamará por el tuyo, esto lo digo porque os encontraréis pronto, y que tú acaso no lo conocerás porque está muy crecido, casi un hombre, que te acompañe Isabel por si ella lo conoce más. Dile a tu hermano Luis que Justo le llevará el pan que dice de su tierra. Sin más, recibir los aftos de Ramona, Milagros y míos para ti, Luis, Isabel y demás familia, y tú lo que quieras de tu tío que te quiere. JUSTO. Justo no os escribe porque ha ido hoy a despedirse de la familia de Murcia.

La siguiente misiva a la prima Eugenia la escribió el propio Justo desde Elda. En ella avisaba del retraso en la fecha prevista de llegada a Madrid a causa de un inoportuno resfriado.

Querida prima Eugenia: Deseo que tú y tu familia continuéis en perfecto estado de salud. Desde Elda, donde he interrumpido mi viaje con gusto de conocer a la tía Luisa y estar en compañía de Narciso y Dolores un día, te escribo esta; su objeto es el siguiente: salí algo constipado de Orihuela, y en el viaje hasta ésta ha tomado un poquito de incremento mi resfriado; por lo que, obrando prudentemente, no parto esta noche para llegar mañana sábado, como tenía proyectado; así que sirva esta carta de justificación al telegrama que te pondré mañana para que no os incomodéis en salir a la estación a esperarme.

Hacedlo el domingo por la tarde en el que llegaré, Dios mediante, en el mixto, pues lo que tengo no es cosa de importancia. Dolores y Narciso, como también la tía Luisa, me encargan te dé sus recuerdos. Da los míos a tu hermano y familia, y tú recibe la expresión sincera del cariño de tu primo, que pronto te ha de abrazar. JUSTO. Elda, noche del 15 de Noviembre de 1901.

Elda a principios del siglo XX.

De su breve estancia en Elda sabemos los detalles gracias a dos cartas: una que envió a sus padres desde allí mismo, intentando tranquilizarlos; y otra redactada desde Madrid.

Elda 17 de Noviembre de 1901. Queridísimos padres: Deseo que os encontréis sin novedad. Mi viaje desde Orihuela a esta fue algo incómodo, pues como iba junto a una ventanilla y ya estaba constipado, como sabéis, sufrí casi de continuo el tajo del vientecillo frío que orea a estas regiones. Como consecuencia de ello, mi resfriado se hizo más interesante, por lo que, para no cometer ninguna imprudencia, me he visto precisado a permanecer algunos días más en esta villa, donde la familia y los amigos se han portado muy afablemente conmigo, como era de esperar.

No alarmaros y sed racionales, mi enfermedad no es cosa de cuidado, y si os escribo diciéndooslo,  es porque como para mañana ya os prometí carta desde Madrid, la recibáis de cualquier modo. A Eugenia ya le he escrito que no me esperara por la misma razón que a vosotros os he dado. Mañana noche probablemente si el tiempo favorece continuaré mi marcha para la villa coronada. Yo siento mucho la interrupción de mi viaje por razones que ya comprenderéis, pero no quiero exponerme a funestos resultados, pues con mi ligera indisposición y el frío de Venta de la Encina podría combinárseme otra cosa. Os repito, porque os conozco, que no os alarméis, que lo que tengo y nada todo viene a ser una misma cosa. Dios querrá que llegue a Madrid sin novedad, pues si yo no hubiera traído mi constipado ya de Orihuela, no hubiera tenido nada, pues bien sabéis que también soy fuerte para el frío si no son adversas las circunstancias. Insisto: ¡¡fuera de tonterías!!

Cuando llegué aquí me esperaban en la estación Narciso, Maximiliano y otros amigos. El viernes por la mañana estuve en la botica del segundo. Por la tarde fuimos a dar un paseo él y otros jóvenes distinguidos de esta localidad por sus inmediaciones; el vientecillo fresco que recibí cooperó en mi mal. Ayer y hoy he tenido que retenerme en casa. Ya os comunicaré más detalles de Maximiliano y de mi viaje desde Madrid. A mí me ha comenzado a hacer, como es natural, alguna mella vuestra ausencia; pero no hay más remedio que hacerse hombre, desechar las niñerías y apretar un poquito el corazón. He sido siempre muy propenso al mal de “maere”, y ahora quiero hacer algunos esfuerzos para librarme de él, pues nunca sabemos lo que nos ha de pasar y es conveniente curarse en salud.

Inútil es decir que mi pensamiento nunca se aparta de vosotros, que me parece mentira que nos separen por lo menos catorce leguas, y que en mis ensueños y en mis fantasías veo siempre la glorieta de Orihuela que tanto me aburría antes, la Corredera y vuestras caras animadas por la expresión dulcísima del cariño paternal. Pero mis altas aspiraciones me sostiene en mi abatimiento: este es el mundo en el que conviene luchar con pecho de acero contra todas las adversidades y todos los acontecimientos.

Hasta otra, que Dios querrá sea desde Madrid, al que, como comprenderéis, ya tengo ganas de llegar. Mis afectos a mi hermana; recuerdos a los de la familia y amigos; y vosotros recibid un apretadísimo abrazo de vuestro hijo, que no os olvida ni un instante, porque os adora entrañablemente. JUSTO. ¡Adiós! Esperad que yo os escriba otra. Nunca os olvido, nunca. ¡Adiós! La tía Luisa os manda su recuerdo.   

Estación de Ferrocarril de Elda a principios del siglo XX.

El siguiente fragmento forma parte de una carta enviada posteriormente en la que amplió detalles de su estancia en Elda y de su encuentro con Maximiliano: el boticario poeta eldense con apellidos similares, al que Justo llamaba cariñosamente «hermanico».

(Extracto de la carta escrita en Madrid, el 25 de Noviembre de 1901) ... Os voy a hablar cuatro palabras de mi entrevista con Maximiliano, puesto que lo deseáis. Ya os dije en la otra, creo, que cuando llegué a la estación de Elda, me esperaban Narciso, Maximiliano y otros amigos. Como quiera que yo no conocía a este, saludé en general y me dirigí a Narciso, el que en tono serio me dijo: — ¿No ha avisado Vd. su venida a Maximiliano? —No señor; —le respondí —yo creí que Vd. lo haría. Pero no importa; de este modo le daremos una sorpresa. —A esto se me dirigió uno de los embozados, acompañantes de Narciso, y me dijo: —No señor; quien va a darle a usted una sorpresa, es él.

De este modo se me dio a conocer mi “tocayo”, y acto seguido nos dimos un apretón de manos. Un criado que Narciso sacó a la estación se encargó de llevarme los bultos a la casa. Serían las once y media cuando entramos a Elda por el pintoresco y tortuoso camino de la estación. La villa es de mal aspecto: calles estrechas y mal empedradas, por lo que a media noche ofrecía un aspecto lúgubre y tristón.

Maximiliano y los amigos me acompañaron hasta casa de Narciso, donde me esperaba la tía Luisa, ya muy decaída, Dolores y los chicos. A las doce y cuarto me acostaba y el día siguiente me levanté a las ocho. A las diez y media fuimos a la farmacia en la que está colocado el amigo, y estuve con él un rato amenizado de mucha conversación; entonces me enseñó “El Diario de Murcia” que traía el elogio de “Esperanza”. Vi también al dueño de la farmacia, un señor de unos sesenta y cinco años, cano y algo bajo, muy amable y dice haber sido íntimo de Castelar, del que me habló mucho.

Por la tarde después de comer fuimos al Casino, bastante feo, por cierto, donde me contó Maximiliano su triste historia amorosa, y que en otra ya os referiré. Después, en unión de otros jóvenes que me distinguieron mucho, fuimos a dar un paseo por las afueras del pueblo; llevándome a una quinta muy bonita, desde donde se divisa todo el campo de Elda, y donde uno de los muchachos tocó admirablemente el piano. De allí fuimos a ver la fábrica de la electricidad, muy pequeña, pero muy bonita, y a continuación, por la orilla poética del Vinalopó, volvimos a la población.

Un aire muy desagradable se notaba y yo, que me salí a cuerpo, me vi precisado a levantarme el cuello de la solapa. Cuando llegamos a casa, apenas se me entendía la voz y en cuanto cené, que sería a la diez, me acosté. Al día consecutivo amanecí con mucha calentura y una gran ronquera, obligándome a quedar en cama. Se llamó al médico, y aquel mismo día me hizo dos visitas; el domingo continué igual por la mañana, pero por la tarde experimenté mejoría, y al día siguiente, lunes, aunque muy débil, pues me hicieron sudar mucho, me atreví a levantarme, pues en la cama me desesperaba y me afligía mucho acordándome continuamente de vosotros y permaneciendo en una continua zozobra.

Maximiliano García Soriano y su calle en Elda.

Os haré el retrato de Maximiliano: es de una estatura bastante regular, más bien moreno que rubio, pelo negro, bigote crecido y tuerto, pero lleva un ojo de cristal, que le disimula mucho. Se quedó tuerto cuando tenía nueve años a causa de una fístula que le salió. El ojo tuerto es el derecho. Todos se han portado muy bien conmigo ….  

Y sin más percances, Justo llegó a su destino: la capital de España.

Noviembre de 1901 (Madrid)

Madrid a principios del siglo XX.

El lunes 18 de noviembre de 1901, después de un accidentado viaje que acabó alargándose cuatro días, «Justico» llegaba a Madrid. El adolescente oriolano desembarcaba en una ciudad que acababa de superar el medio millón de habitantes.

Como estaba previsto se instaló en la calle de la Bolsa; que debía su nombre a la Bolsa de Comercio, emplazada en ella hasta hacía pocos años. En una pensión de mala muerte, acorde a sus posibilidades económicas; pero con una patrona que, en principio, le pareció una «buena persona». Aún convaleciente dio su primer paseo con el primo Manolo y conoció al resto de la familia. También visitó la Universidad; donde compró los programas y se informó de los horarios.

Madrid, 20 de Noviembre de 1901. Queridísimos papás: Así estéis todos al recibo de esta como yo deseo. Mi salud ya es regular; es decir, buena en comparación a la bastante quebrantada que he tenido estos días, como ya os dije en mi carta desde Elda y tal vez lo sepáis ya por Narciso. Ahora que ya estoy bien, gracias a Dios, y que me he estirado las piernas un “poquito” en las calles de Madrid, pues le he recorrido ya casi en la mayoría, puedo deciros sin que, como naturalmente se desprende, os alarméis ni estéis con cuidado, que he tenido un trancacito de marca mayor, que me ha tenido en Elda dos días en cama y he recibido seis visitas del médico. Con la tristeza y la impaciencia natural permanecí en Elda tres días más al único que, como sabéis, proyectamos estaría.

El lunes, por fin, aunque aún bastante indispuesto, y hallándome a dieta, salí del lugar de mi detención en el correo, pues no me encontraba dispuesto, de ninguna manera, para salir en el mixto a las once y media de la noche, recibiendo ese viento engendrador de pulmonías, y pasarme cerca de veinte y cuatro horas en un viaje tan molesto y teniendo el cuerpo tan malo, tan angustioso y tan débil como suele dejar “el dengue” (que bien podría llamarse también “el mengue”). Evidentemente que he tenido más gastos, pero la salud debe anteponerse a todo. El apetito lo había perdido por completo, cosa que estoy seguro os extrañara, pues he sido siempre un regular gastrónomo, aún en mis enfermedades.

Ahora ya lo voy recobrando a merced de los grandes paseos que doy, y del agua de esta corte, que bien sabido tenéis, es inmejorable. La impresión que he recibido con la vista de Madrid, podréis comprender cual habrá sido. Ya me parece respirar el ambiente de mi elemento. Para estar en mi centro sólo me hace falta vuestra compañía ¡Ay si yo lo consiguiera! Ya veremos; yo haré todo lo posible.

A continuación os daré cuenta de mis gestiones. Cuando llegué aquí me esperaban en la estación Eugenia y Manolo, el hijo de Concha. Inmediatamente nos encaminamos a la calle de la Bolsa, mi residencia, y descansé en el cuarto de Eugenia, que tiene el número 6. La habitación donde yo vivo es la inmediata, nº 7: es bastante inferior, pero no se encuentra todo a gusto de uno, ni mucho menos cuando se lleva poco dinero.

La patrona y su marido parecen buenas personas, amables y bondadosas, artesanos, tienen el mobiliario como es consiguiente. La comida es regular. Por la mañana me dan chocolate con media tostada; al medio día, sopa, cocido y algún postre; por la noche, o una taza de caldo y unas costillas, o un filete o unos huevos. El vino, si quiero, tengo que comprarlo por mi cuenta.

Palacio del Senado. Madrid. Principios del siglo XX.

Ayer tarde salí con Manolo a dar una recorrida que fue inmensa; omito toda descripción, porque eso sería interminable; solo diré que estuvimos en el Senado y oímos un debate bastante ruidoso, me acordé de ti, papá, enseguida, pues le encontré como tú me lo pintaste. En el guardarropa dejé la capa y me dieron el consabido número.

Después volví a casa muy cansado, pues estoy muy débil; cené con poco apetito y después, en compañía de Eugenia, Isabelita y su hermano Luis, fui a casa del padre de estos últimos. Allí conocí a Luis, a su esposa y demás hijos; me recibieron muy obsequiosos, y tu sobrino me prometió colocarme en el Heraldo o en algún otro periódico o por lo menos colocarme en casa de un abogado de los que él conoce muchos. Me dijo también que le había gustado mi “Esperanza”. Espero mucho de él, como me lo aseguraba la mamá; ¡más que de otros!

De vuelta estuvimos en un restaurant que hay cerca de la puerta del Sol, cuya dueña es prima hermana de la primera mujer de Luis. No creáis que cené allí otra vez, sólo fuimos de visita. Allí me hice amigo del hijo de la dueña, que está estudiando el 3º año de Medicina; y es un muchacho muy listo y de mucho dinero, bastante partidario de los jesuitas. El Domingo próximo, Dios mediante, iré con él a los Luises, pues él lo es.

Esta mañana estuve con el hijo de Concha en la Universidad. Ya me he enterado de las horas en que tengo que ir a clase, que son de 8 de la mañana a las 12 y ½ de las tarde. He comprado los programas y uno de los textos muy barato. Mañana comenzaré ya a ir a clase, pues no quiero perderme ningún día. Ahora acabo de ver a Enrique Luis, que ha venido a recoger el encargo que le traía. Aún no he hecho ninguna visita. Esta tarde iré a ver a Maestre y al médico Marín; mañana a los murcianos y… ya veremos.

Muchas cosas más se me ocurren, porque estaría escribiéndoos todo el día de seguido, pero se acerca la hora del correo y no puedo extenderme cuanto quisiera, que para vosotros siempre sería poco. Un abrazo a mi hermana; recuerdos a la familia y a los amigos, y vosotros recibid todo el afecto cariñoso de vuestro hijo, condensado en un abrazo. JUSTO. Escribidme pronto, pues será el consuelo de mi melancolía. ¡Adiós, siempre os tengo presentes en la memoria! Me encargan os salude y os dé sus recuerdos Eugenia, Luis y familia; y Manolo, el de Concha; ¡Nunca puedo olvidaros! En otra carta será la tinta mejor. Hoy he pagado a la pupilera medio mes adelantado; más no puede ser.

Eugenia Tribello. AMO. LJGS.

La prima Eugenia acabó siendo su verdadera familia en Madrid; disponemos de la descripción que de ella hizo muchos años después Justo García Morales, el hijo mayor de nuestro biografiado:

Mi tía segunda, pero primerísima en el afecto, Eugenia Tribello García, era hija de Ramona García Sánchez, hermana de mi abuelo; y del sastre italiano de la Casa Real —probablemente de Amadeo I—Luigi Tribello. Tuvo una infancia y juventud muy desahogada y hasta brillante; pero al morir su progenitor hubo de hacerse modista de sombreros de muchas de sus antiguas amigas transformadas en amistosas clientes, a las que visitaba de continuo, comiendo en sus casas y arreglándoles los sombreros, pieza fundamental y cambiante de la indumentaria femenina de la época.

La tía, mi querida tía Eugenia, era menudita y simpática, pero francamente fea y, por si fuera poco, la tiraron al suelo unos carboneros que medio jugaban y se peleaban, rompiéndose una cadera, por lo que cojeaba un poco y andaba apoyándose en un bastón.

Universidad Central. Madrid. Principios del siglo XX.

La Universidad Central era el objetivo de cualquier estudiante. A comienzos del siglo XX, sólo en ella se podían cursar casi todas las carreras, las licenciaturas oficiales del Estado y los doctorados. Esta exclusividad atraía a muchos jóvenes de toda España.

Madrid albergaba los ministerios, el Parlamento, las academias artísticas, las sociedades científicas, los mejores museos, las redacciones de los principales periódicos y revistas de tirada nacional… La capital era el sueño que, mal gestionado, podía convertirse en una pesadilla para un adolescente escaso de recursos. Como tarjeta de presentación contaba con «Esperanza»; su «opera prima» en las letras.

Madrid, 25 de Noviembre de 1901. Queridos padres: Ayer recibí vuestra carta del 22, por la que me entero con mucha alegría que estáis todos buenos y que recibisteis la mía. Yo estoy ya bien casi del todo de mi constipado, a pesar que hace aquí un frío insoportable y un airecillo que corta, sólo me ha quedado como residuo una tosecilla picante y molesta, que suele afligirme en las madrugadas y en las noches. (Aquí es donde cuenta su estancia en Elda que he transcrito anteriormente).

Voy todos los días a la Universidad; las clases las tengo por la mañana, de ocho y media  a doce y media. Estudian conmigo Escudero, Salvá y Flores, que ya han sido condiscípulos míos en los jesuitas. Ellos me han presentado a los profesores, que me han alistado como si fuera oficial. Aquí en la Universidad he venido también en conocimiento de Juan Pujol Martínez, el muchacho premiado en los juegos florales de Albacete; tiene veinte años y es un muchacho muy humilde y muy fino. Le he regalado un ejemplar de mi poema que le ha gustado mucho. Así es como se puede hacer algo.

He visto a Concha, pero no a Paco. Y os comunicaré impresiones. Ayer fui a un Museo muy bueno que hay nuevo, llamado de Reproducciones, en compañía de Enrique Luis. Es muy bonito y asistiremos a hacer copias. Después nos fuimos al retiro; hacía mucho frio. Anoche estuvimos Isabelita, Eugenia y yo en el café de la Concepción, que está en la calle de la Corredera a ver a Angelón. Le encontramos allí, y cuento con su ayuda para presentarme a muchos directores de periódicos que él conoce. Ya os daré más detalles. Mandadme sin falta y cuanto antes los libros y varios ejemplares de mi poema. Mandadme El Diario todos los días. Ya tengo que cortar la hebra por falta de papel. Recibid recuerdos de toda la familia; dádselos de mi parte a mi hermana y vosotros recibid un abrazo apretadísimo y un millón de besos de Vuestro Hijo. JUSTO. Expresiones a los vecinos de abajo. Recuerdos a la familia y a los amigos.

Entrada al Retiro y Museo de Reproducciones. Madrid.

Poco a poco fue perdiendo la ilusión inicial y sus cartas se impregnaron de la amargura y la soledad de un muchacho de provincias arrancado de su familia y trasladado a la capital con escasos medios para sobrevivir; hospedado en una miserable pensión; con un constipado persistente en un clima adverso; y dedicando su tiempo libre a tocar infructuosamente en múltiples puertas buscando ese empujón que le proporcionase un empleo. Especial enfado le produjo la visita a los jesuitas: «esa gente fementida que sólo presta ayuda al que no lo necesita y al pobre le escupen en la cara».

Madrid, 2 de Diciembre de 1901. Queridísimos padres: El sábado tuve la alegría de recibir vuestra anhelada carta del 28 pasado; ella me hizo sabedor de vuestro buen estado de salud, por lo que quedo con gran satisfacción. Yo todavía continúo con mi constipado, pues ayer hice una pequeña recaída, y es que están haciendo aquí uno fríos atroces, que vienen a cambiarse a veces en calor, cosa que es tan mala para la salud. En vista de esto hago ya todo lo posible por mi cuidado y en adelante no iré a los teatros y cafés, aunque me conviden. Lo que más me atormenta es la tristeza, que me domina la mayor parte del día y me quita las ganas de todo. Yo creía que aquí en Madrid encontraría la alegría que hace ya algunos meses llevo perdida; pero ha sido todo lo contrario, pues cuanta más distracción y animación veo, más me devora la melancolía y el tedio. Eso creo que debe estar en mi carácter reflexivo, y, verdaderamente, no quisiera ser así, pues mi vida es un continuo martirio lleno de sinsabores y penalidades.

Pero es que pienso en mi futuro y creo verlo todo lleno de sombras como la noche, y tiemblo porque sé que la consecuencia inmediata de mi adversidad ha de ser mi muerte, que la veo en mis sueños vestida con los horribles atavíos de la fealdad más espantosa, páramo silencioso de eterno dolor. Yo procuro con todas mis fuerzas desechar estas imágenes tristes; pero a veces, las más, no puedo. Vuestras cartas son las que más me consuelan, son las que me reviven en mis momentos de abatimiento y angustia. Así que os ruego me escribáis a menudo. No vayáis a figuraros que estos conceptos son vanos engendros de mi cerebro romántico; si este papel en que escribo fuese el foco de una máquina fotográfica, o mejor dicho, su cliché, mi rostro aparecería regado por dos lágrimas ardientes, que con mucha lentitud van descendiendo por mis mejillas.

Os voy a hablar de mis asuntos. A los dos días de mi venida fui a ver a Tomás Maestre. Eran las ocho y media de la noche. La criada me dijo que había salido; yo la indiqué que le esperaría si no tardaba mucho; y entonces la muchacha con cierto recelo me hizo pasar a su despacho; pero conocí la intranquilidad que tenía y me manifestó que tenía orden de su señorito para no dejar pasar a nadie a su despacho mientras él no estuviera. En vista de esto le expresé el objeto de mi visita y le dejé la tarjeta de presentación, prometiendo volver al día siguiente. Y han pasado los días y aún no he ido; pero es que no quiero presentarme a él sin un ejemplar de “Esperanza”, y no tengo ninguno. Espero que, como me prometéis en vuestra última, me mandéis varios, cuantos más mejor; y entonces me presentaré a Maestre.

No creáis que he estado parado por esto. Acompañado por Luis he ido ya infinidad de veces a ver a un señor que es el secretario del marqués de Fontanar; el cual me puede recomendar a un redactor de “El Heraldo”; pero es tan mala mi suerte que nunca le hemos encontrado en su casa. También fuimos a ver a un abogado muy notable, llamado D. Rafael Planelles, que dicen es hijo bastardo de Cristino Martos (su cara no lo desmiente); el cual prometió darme dos cartas de recomendación, una para José de Loma y otra para otro escritor de Blanco y Negro; pero aún no he recibido ninguna de las dos.

«Blanco y Negro», Tomás Maestre, Tomás Luceño, «El Heraldo».

El viernes pasado fui con Luis al Senado a ver a otro señor, taquígrafo de dicho parlamento, que es íntimo amigo de Tomás Luceño, también taquígrafo del Senado. D. José García y Goñi, que así se llama ese conocido de Luis, me dijo que para ello es indispensable que le lleve algunos números de los periódicos en que he escrito y un ejemplar de “Esperanza”. Por no tener este último no pude ir el sábado por la tarde; pero ahora mismo sí iré, pues le he pedido el ejemplar que le di a Manolo; son en este momento las tres y treinta y cinco, e interrumpo la carta para ver en qué queda este negocio. A la vuelta os contaré el resultado y alguna otra cosa más. …………………………………………

Son las cuatro y treinta y cinco y acabo de llegar del Senado. Allí me ha enterado un ujier que el Sr. D. José García Goñi ya hace dos días que no viene al Senado por hallarse enfermo. Esta es mi suerte. Sobradas razones tengo para morirme de tristeza. Esta noche iré, Dios mediante, a casa de D. Tomás Maestre. Estoy seguro que el resultado es el mismo o será el mismo. Si estuvierais vosotros aquí a mi lado estoy seguro de que me alentaríais en mis desmayos. ¡Os echo tanto de menos!….  

Y luego mi salud tampoco me ayuda; tengo el frío metido en los huesos y siento un peso horrible en todos mis miembros. Dios se apiade de mí, pues necesito mucho de su compasión y de su aliento. Dios y mis padres… El primero parece que no me escucha; los segundos… están muy lejos de mí. ¡Qué soledad tan triste en medio de la muchedumbre bullidora!…

Recibí la carta que fue dirigida para mí. Es de Fernández Nieto, que me escribe desde Bilbao, donde está estudiando en el Colegio o Universidad de Deusto para ingeniero industrial, dándome la enhorabuena por “Esperanza”. Que recibió. También recibí “Las Provincias de Levante”, que hacían elogio de mi poema, y todos los días “El Diario”. Decidme si se ha vendido algún ejemplar de mi “Esperanza”; y qué hay sobre la publicación de “El Resucitado”. La semana pasada le mandé la primera crónica a “El Labrador”; pero como no he recibido su último número, no sé si se habrá publicado, y por lo tanto no he querido escribir la segunda.

No sé papá por qué te extraña que en la Universidad me hayan inscrito en la lista de los alumnos, no oficiales, sino libres; lo que dije es que, a nosotros, si nos alistamos, se nos tiene casi tanta consideración como aquellos. Tampoco te puede extrañar que a Pujol le pusieran en los periódicos que tenía 17 años teniendo ya 20, pues esto son cosas del mundo, que todo es una mentira; y lo que desde lejos parece más bonito y encantador, es un triste desengaño lleno de amargura.

AMO. LJGS.

Ayer hizo 8 días que fui a ver al Director de los Luises (se refiere a la congregación universitaria jesuita de Nuestra Señora del Buen Consejo y San Luis Gonzaga, llamada vulgarmente de «Los Luises», cuya residencia estaba en la calle de Zorrilla); le entregué la tarjeta y en el acto me interrogó qué me parecía la Congregación; yo le repuse que muy bien, y a esto me dijo: peor para Vd. si no fuera así… Todos lo mismo ¡Hipócritas!… y luego, al que quiere ser Luis le cuesta tres pesetas mensuales. Esa gente fementida sólo presta ayuda al que no lo necesita, al pobre le escupen en la cara: ya lo veis. ¡Esperad en los jesuitas!

Aún no he visto a D. Francisco García Villalba; si tuviera tiempo y me encontrara bien le visitaría esta noche. A Concha sí la vi hace más de una semana, me recibió amable; era la hora en que iba a comer y se empeñó en que la acompañara; pero yo no lo hice porque ya había cenado. Me prometió convidarme a comer otros días. Ya veremos. Quedo enterado de lo que dice mi primo Paco López sobre que tiene ganas de que tenga una buena colocación. Me choca su cinismo. ¡Poco hace él para que la consiga! Ya no os escribo más, pues me encuentro mareado y con mal cuerpo. Todo se opone a mi bienestar. Por faltarme creo que me va a faltar hasta la salud.

Toda la familia de Luis os manda sus recuerdos como también Eugenia. Manolo está colocado, según dicen en el Ayuntamiento, encargado de pasar lista a los Barrenderos. Saludad a mi hermana en nombre mío, como a todos mis amigos y parientes, y vosotros recibid el amor único y exclusivo, cuanto grande, de vuestro hijo que se muere en vuestra ausencia. JUSTO. Escribidme pronto. ¡Considerad mi situación!…  Adiós. Sólo por vosotros vivo.

Al fin «El Labrador» publicó su primera «crónica madrileña», enviada a Orihuela a finales de noviembre. Como anunció a su padre por carta, se convertía en corresponsal destacado en la capital. Pero ciertos imprevistos complicaron las cosas inicialmente; entre ellos, la renuncia del director; quien tuvo que dejar el periódico.

El labrador. Número 9 – 3 de diciembre de 1901. Desde Madrid: Empresa ardua y difícil, sino imposible, es la que he de acometer; y no porque mi torpe pluma se haya comprometido a ventilar y analizar grandes problemas sociales y financieros (…) sino por tener que escribir una crónica semanal desde esta corte a ese periódico independiente (…)  Mi cabeza se niega a hacer fantasías; mi pensamiento vuela ligero y penetra en el vacío, buscando la inercia y el silencio, y mi mano, yerta y amoratada por el frío punzante, se haría más idónea para buscar el repliegue y el calorcito del bolsillo, que para empuñar con vigor la difícil péñola. Todas las que llevo dichas son razones de mucho peso para poder exigir de los considerados lectores de “El Labrador” una benevolencia, que ahora más que nunca he de menester. Así que sirva ésta de introito de mis crónicas futuras, en las que prometo ser más ameno e interesante; y entretanto… ¡dejemos pasar el tiempo! Justo García Soriano. Madrid 23 Noviembre 1901.

Nueva carta de Justo a su padre en la que le daba cuentas de como había gastado el dinero que trajo de Orihuela. También le puso al corriente de sus infructuosas gestiones buscando un empleo; y hablaron del misterioso unionense que le había dedicado un poema en el «Diario de Murcia». Poco a poco se incrementó su abatimiento y desesperación; odiando ya hasta a la patrona.

Madrid, 8 de Diciembre de 1901. Queridísimos papás: Recibí con la mayor alegría vuestra última carta, por la que veo que estáis todos buenos. Yo ya estoy bien de mi constipado, gracias a Dios. También parece que la paciencia, el ánimo y la resignación me van entrando, pues esto sucede siempre que no hay otro remedio. Vuestra carta me ha fortalecido mucho y tal vez dentro de poco lo estaré por completo; pero la verad es que tengo razones sobradas para decaer y abatirme si pienso en el futuro próximo. Por lo demás, estoy bien.

La noche del día que os escribí fui a casa de Maestre y le encontré en ella; me recibió con mucho afecto, me preguntó por ti, pues dice que te conoce y luego me interrogó qué era lo que deseaba. Le manifesté mis deseos, y me aseguró apoyarme en cuanto sea posible y probablemente colocarme como redactor meritorio en un periódico de importancia; pero sin ganar por lo pronto. Díjome que volviera algunos días después y me daría la contestación. Anoche fui, pero ya estaba en cama pues está algo constipado, así es que no pude verle. Esta noche probablemente pasaré de nuevo a ver cuál es su contestación. Dios quiera que sea buena. La misma noche que estuve casa Maestre, fui a ver a Paco. Me recibieron bien y Julia me hizo tomar unos bollos con una copita de vino; también me han convidado para comer con ellos todos los domingos. Hoy, por lo tanto comeré con ellos;  ya son las doce y me marcho a la calle de Ventura de la Vega. Esta tarde continuaré la carta.

Son las seis menos ocho y os escribo en casa de Paco. En el saloncito de enfrente están Celia y Verdú visitando a Paco; no me han conocido, me dan recuerdos para vosotros. Esta tarde he estado en paseo con Paquito y un amigo suyo. Ya veis que no estoy del todo mal. Si yo tuviera recursos, pronto me haría aquí grandes reconocimientos. Anoche estuve con Luis en el café de la Concepción, donde vimos a Angelón; allí mismo me presentó este último a un señor que ha sido director de varios periódicos y ahora trata de publicar otro: si esto se realiza, que será muy probable, formaré parte de la redacción.

He hecho grandes amistades con Pujol Martínez; es un muchacho muy digno y que tiene mis mismas aspiraciones. Ya veremos, ya veremos ¡Para conseguir algo se necesita mucho tiempo; si pudiera disponer de él! … Recibí en la misma carta el giro cobrable de las 35 pesetas: ya las he invertido; pues Maximiliano G. Soriano me encargó fuera a pagarle un ojo de cristal casa de un cristalero y las veinte y cinco pesetas que me dio me las gasté en necesidades correspondientes, y ahora he tenido que ponerlas para quedar decentemente. De las 110 pesetas que me saqué de esas, se han ido ya todas, y a continuación os indicaré minuciosamente su inversión. Hasta 10 pesetas de Orihuela y Elda, en viajes y en imprescindibles; 40 en el viaje a Madrid; 36 en la casa de pupilos; 25 en libros y programas: ya veis la totalidad.

La patrona que tengo es una tía parrala de esas que dicen “Madriz” y “verdá”, “usté”, muy descarada, insultante y de mucho veneno. Anoche tuve con ella una riña “decente”, pues tiene unos muebles que debió haber comprado en el Rastro a principios del siglo pasado y están hechos yescas; para sentarme en una silla tengo que bajarme muy despacito y haciendo gimnasia; pues bueno, anoche apoyé muy suavemente un pie en un barrote y lo rompí, bronca fenomenal; me trató de bruto y yo casi le rompo el tintero encima de la cabeza. ¡Ya veis si estoy padeciendo! Pues si la llegara a deber algo no digo la que movería… Tengo que pagarla adelantado y el martes quedaré ya en blanco, así que os suplico que me mandéis a vuelta de correos lo necesario para satisfacer el resto de este mes, pues de lo contrario me pondrá en la calle.

¡Dios mío, Dios mío, cuánto os echo de menos! Ya voy investigando a ver si encuentro otra casa de huéspedes en la que me traten con más educación y no me digan ¡Animal! ¡Y aún me aconsejáis que no me desanime!… ¡Si lo veo todo muy negro! … digo, por ahora nada más, pues estoy seguro que con el tiempo me haría un perfecto madrileño y con recursos pero hay que hacer el aprendizaje… Hoy escribo también al Labrador. He leído con extrañeza la poesía que me dirige ese señor o lo que sea de la Unión: Ya le contestaré.

Poesía dedicada a Justo en el «Diario de Murcia» del 3 de diciembre de 1901.

No tengo más tiempo. Mándame el cajón de los libros, pues desisto de ir a esa. El día 15 nos dan vacaciones hasta el 13 de enero en la Universidad; pero en este tiempo estudiaré más que ahora, pues toda la mañana la paso en ella  y por la tarde voy a la Biblioteca Nacional. Adiós. Seguid bien y dar mis recuerdos a mi hermana, a la que agradezco su dietario y consejos, a la familia y a los amigos; y vosotros recibid el cariño entero de vuestro hijo que nunca os olvida. JUSTO. Ya os manifestaré otras cosas en la próxima, pues ahora estoy violentado y por eso me sale tan mala letra. ¡Adiós! Recuerdos de la familia en general y Paco.

Nueva carta de Justo a sus padres en la que contabilizaba el último dinero recibido y solicitaba más urgentemente. La pensión era ya una «pocilga», la Navidad estaba muy cerca y él muy lejos; aún así, quitaba importancia a su depresión y buscaba la forma de mandar buenas noticias a su familia; sabiendo que desde Orihuela hacían todo lo que podían.

14 de Diciembre de 1901. Madrid. Queridísimos padres: En este momento acabo de recibir vuestra carta certificada con un billete de veinte y cinco pesetas y el último número del Diario conteniendo en su interior una tarjeta para entregar a D. Vicente Turón. Ya esperaba desde el miércoles el dinero y me ha venido también como podréis comprender por mi última carta del 11, que supongo tendréis desde el 12 por la noche en vuestro poder.

Os vuelvo a decir una vez más que no os alarméis por los conceptos tristes que en ella difundo, pues brotaron en unos momentos de mucha contrariedad. Mis asuntos no val tan mal como parece, pues aunque nada he conseguido todavía, no es de extrañar en cosas tan difíciles de alcanzar y en las que se ha de menester mucho tiempo y más paciencia. Si alguna vez me desespero es porque yo soy muy pesimista, cosa que es muy mala y muy buena: mala, porque pasa uno muy malos ratos; buena, porque si sucede o se alcanza algo bueno es mayor la alegría.

Yo soy muy considerado entre los amigos de la Universidad, donde hay muy buenos y estudiosos muchachos; entre ellos hay un tal Antonio Roldán, que tendrá poco más de mi tiempo y está colocado en la redacción del Globo; demuestra apreciarme mucho y quiere que compongamos entre los dos una piececita para el teatro.

De otras personas de más categorías no soy menos atendido: D. Vicente Colorado, poeta muy distinguido y celebrado, me ha hecho muy buena acogida, pues ha leído “Esperanza” y le ha gustado muchísimo. Por recomendación suya voy a ir esta tarde a ver a D. Manuel de Palacio, para que este a su vez me recomiende a Blanco y Negro. Ya veremos lo que se consigue, pues en esta revista me conviene entrar mucho más que en el “Heraldo”. Aún no he podido ver a D. Luis Canalejas, pues estos hombres se hacen inaccesibles de tal modo que es menester sudar antes para poderles hablar. Esta tarde iré a verle al Congreso, pues es diputado, y aquí estoy seguro que lograré hallarle.  

Manuel de Palacio, Luis Canalejas y Vicente Colorado.

D. Tomás Maestre se porta conmigo muy bien; me considera mucho desde que leyó mi poema. No dejad de mandarme muchos ejemplares cuando me remitáis el cajón de los libros, pues en estas vacaciones, que empiezan desde hoy, pienso estudiar mucho. Suelo ir con frecuencia a la biblioteca nacional, pues aquí hay muy buenas cosas. Luis es un padre para mí. Él me acompaña a todas partes, y si no fuera por él no hubiera comido estos días, pues como os digo en mi anterior, exigen aquí el pago adelantado.

El jueves, cuando vino de Chinchón y le manifesté lo que me había pasado, se incomodó mucho porque no fui a comer a su casa cuando me vi en aquel apuro. Al punto me dejó diez pesetas para que pagara en la casa de huéspedes y de este modo he podido continuar hasta hoy en ella. Ahora, en cuanto coma, le devolveré las diez pesetas y con las otras quince pagaré siete días adelantados en esta pocilga.  

Ahora, que es la una y 56´acabo de comer. Y continuamos hablando de comidas ya que he empezado. Esta noche estoy convidado a comer en casa de Concha Álvarez, como en adelante todos los sábados y domingos. Casa de Paco almuerzo todos los domingos por la mañana. De este modo me ahorro cuatro días de pagar en casa de la patrona. Con el dinero que me mandáis, tendré para comer hasta el día 22 inclusive, así que os suplico que no me vuelva a suceder lo que me pasó el miércoles, me remitáis aunque sean dos duros para el día 23.

Siento molestaros tanto, sabiendo bien la situación que ocupáis; pero ahora no hay más remedio que hacer un esfuerzo para poder conseguir algo y no tener ya que necesitaros. Este es el tiempo más crítico de mi vida, pues de él depende mi futuro bienestar o malestar; así que conviene trabajar; padecer y sembrar para luego recoger en el tiempo de la cosecha.

La recomendación de la de Turón no la pondré a prueba hasta ver en qué terminan estos asuntos que ahora llevo entre manos. De Paco López sí que quisiera una carta para Capdepón, para que éste a su vez me recomendara a D. Luis Canalejas, el de “El Heraldo” y poder ganar pronto en dicho periódico. Recuerdos a los de la calle del Molino. Decidle a mi hermana que, cuando le escriba a Linares le ponga expresiones mías, y a ver si pronto viene por aquí, a este charco: Recuerdo de todos para todos y míos. Y vosotros recibid el cariño de vuestro hijo: Dad las gracias y recuerdos a los de Turón. JUSTO.

Su padre, consciente de sus apuros, trataba de consolarlo en la distancia. Aunque el dinero escaseaba, sobraba la ilusión y el convencimiento de que Justo podía llegar lejos. Sólo quedaba apoyarse en la familia para completar su manutención mientras buscaba trabajo y una nueva pensión donde instalarse. El Paco López al que pedía una carta, era su primo; el hijo de la tía Pepita, ex alcalde oriolano del Partido Liberal a la sombra de Ruiz Capdepón que llegó a ser diputado provincial.

Orihuela 19 de diciembre de 1901. Querido hijo Justo: Hemos recibido tu carta y por ella vemos que no tienes novedad, nosotros todos buenos. Quedamos enterados de todo lo que en ella nos dices, y quiera Dios que muy pronto encuentres colocación para que tanto tú, como nosotros, estemos ya tranquilos. No te impacientes por nada, y ten paciencia que Dios proveerá;  si te encuentras en un apuro como dices que te pasó los otros días, pídele a Luis Tribello uno o dos duros y remédiate que yo te los mandaré para que los devuelvas, y no te apures pues en esta vida miserable, hay que sufrir con paciencia y resignación todo lo que venga hasta llegar a la meta y entonces cantar victoria.

Para el día 23 de los corrientes te mandaré los cuartos que pueda para que te remedies; quisiera que fuera un millón de duros. Celebramos mucho lo que nos dices de que Concha Álvarez te convide a comer dos días en la semana, y Paco, tu primo, te dé un día de comer; les das las gracias en nuestro nombre, lo que quisiéramos es que te dieran un rincón de casa para dormir, y de aquí te mandaríamos la cama completa, sin perjuicio de que tú comieras en una casa de huéspedes, y te saldría muy barata la comida. Propónselo así, diciéndoles que lo hemos dicho nosotros, a ver lo que te dicen; si fuera así, te mandaríamos cama de hierro, dos colchones, dos almohadas y tres sábanas con su manta.

Nos alegramos mucho de que te consideren tanto tus compañeros de la Universidad, y si tu amigo Roldán se empeña en que hagáis una piececita para el teatro, que le ayudes en su empresa, pues así os dais a conocer, es dar un gran paso. No te he mandado el cajón con los libros, porque como dices que vas a buscar otra casa de huéspedes, no tengas que hacer más gastos en mudar los libros, pues son muchos y pesan bastante, tú dirás; creo habrás recibido dos “Esperanzas” que te mandé ayer; dímelo.

Adjunta te remito una carta de tu primo Paco para que se la entregues a Capdepón, para que la que él te dé, sirva de recomendación a Don Luis Canalejas. Pon alguna poesía al Diario de Murcia, pues ya hace tiempo que no vemos ninguna. También lo haces al Labrador, pues así me lo dice su Director. Sin más recibe los afectos de toda la familia y amigos; y tú lo que quieras de tus padres que de corazón te quieren. JUSTO y RAMONA.

Nuestros afectos a todos los de la familia y en particular a Luis, a quien le doy las gracias por lo que hizo por ti, al sacarte del apuro en que te vistes. Tu hermana Milagros se marchó a Murcia el 15 del corriente a pasar una temporada con el tío Filomeno. Quieren que vayamos a pasar las pascuas con ellos; veremos lo que hacemos. Dicen que les escribas alguna vez. Recuerdos de Paco López y familia.

Las escasas colaboraciones en el «Diario de Murcia» tuvieron que esperar hasta junio. En cuanto a «El Labrador», su segunda crónica escrita el 7 de diciembre y destinada al número 10, llegó con retraso y salió publicada en el 11.

El labrador. Número 11 – 17 de diciembre de 1901. Crónica madrileña: La semana que hoy terminamos ha sido verdaderamente una gran semana para los periodistas de esta corte. Los sucesos importantes han abundado y, cosa rara, casi no han sido con detrimento de nadie, como ocurrió en la antecedente, en que la información se reducía a la muerte de Gamazo y Pi Margall. En esta se ha celebrado el natalicio del nuevo infante, ha habido protestas estudiantiles, comentarios y disturbios (…) Los mozos de cuerda y los aguadores y gallegos, llevan nota minuciosa de nuestro ministerio y de todos los personajes que tocan pito en la desconcertada orquesta de nuestra política…

Mi portero, que es un hombre ya de más de sesenta, tiene un gran criterio en el campo psicológico, muchísima lógica natural y, además, posee el don de la palabra. Yo, les voy a ser franco a ustedes, le tengo más miedo que al cólera morbo, a la fiebre amarilla y a la peste bubónica; y tengo razones sobradas para ello, pues, ya se sabe, en cuanto me ve descender por la escalera, sale a mi encuentro y dándome un golpecito cariñoso en la espalda, al que acompaña una sonrisita conquistadora, me pregunta con tono subidísimo de curiosidad: — ¿Qué tal, pollo? ¿Cómo andamos de actualidad? Y ya tenemos entre manos la carabina de Ambrosio.

Inútil es intentar escapar de sus garras. Lo menos, lo menos le tiene a usted oyendo su voz aguardentosa, de matraca una hora que parece un siglo. Yo ya me he propuesto de aquí en adelante, como medio de evitar su cháchara infernal, embozarme la capa hasta los ojos y apretar el paso al pasar por delante de la portería, a ver si me toma por un señor desconocido y no me echa ningún discurso parlamentario. Justo García Soriano. Madrid, 7 Diciembre de 1901. (La presente carta recibida con retraso para ser publicada en el número anterior, tenemos el gusto de publicarla en el presente por el interés que despierta a nuestros lectores los trabajos de su autor).

Para desesperación de Justo, en su número 12 «El Labrador» cambió de director y propietario. José Cartagena Guillén dejaba el puesto por incompatibilidad con su nuevo cargo de fiscal municipal. El semanario pasó a manos de Rafael Rogel Rech, interesante personaje que ya traté en la biografía de su hermano Juan. Curtido periodista sin estudios, llegó a ser conocido a nivel provincial; y en estos primeros años fue uno de los mejores amigos de García Soriano en Orihuela.

El Labrador. 22 de diciembre de 1901.

En cuanto a su crónica, a pesar de redactarla puntualmente no consiguió la regularidad semanal que pretendía como buen corresponsal. En su debut, el nuevo director incluyó una crónica madrileña; pero calcada del «Heraldo de Madrid» (comportamiento muy común en Rafael cuando tenía que llenar un periódico). Y en el siguiente número sólo le publicó un soneto dedicado al Río Segura.

El joven aspirante a periodista llevaba una libreta manuscrita; una especie de borrador en el que quedó escrita la crónica que tenía preparada para el fin de año. En ella encontré el siguiente texto inédito que: o no llegó al periódico, o no se lo publicaron. Lo transcribo en rojo, como las cartas.

Dios Padre amoroso, por su bondad y justicia infinitas prefiere siempre el bien general al particular o individual. Aludiendo a esta consideración, he llevado con santa paciencia y resignación cristiana la afección catarral que he venido sufriendo estos días pasados; pues gracias a ella no he molestado atrozmente en estas pascuas que hoy terminamos a los pacientes lectores de “El Labrador”. Hoy vuelvo de nuevo a mi cháchara ¡Cielo Santo! … Y desde hoy voy a empezar a no ser tan egoísta, que este ha sido uno de mis mayores defectos. Pero es dispensable teniendo en cuenta que siempre he tenido por naturaleza “tendencias líricas” y esta es la poesía subjetiva.

Esto compuesto entremos en materia de actualidad. ¿De actualidad qué? Pues que se ha frustrado nuevamente nuestras esperanzas del gordo; que muchos las perdieron antes del sorteo gracias a los falsificadores de billetes de las loterías; que este invierno trae barbas muy blancas y espada de dos filos; que nuestra política, merced a las Cortes, adelanta una barbaridad; que el ilustre D. Gaspar Núñez de Arce se encuentra enfermo con temores de fatal desenlace; y que, alejando nuestra información de actualidad allende de los mares, la guerra entre los argentinos y chilenos se ha hecho inminente. Ya ven ustedes qué crónica tan negra. A mí se me quitan las ganas de escribir. ¡Desastres! ¡Todo Desastres! Menos los gabancitos de moda, que son más bien «de modistas».

Aunque me falten las ganas, voy a hablar un poco de la enfermedad de nuestro vate guerrero ya que es el único desastre que se lleva tras de sí la poesía. La semana pasada tuve el honor de visitar al notable D. Manuel de Palacio. Le interrogué por el estado del distinguido enfermo y el veterano poeta; contrajo tristemente su respetable rostro y dando una expresión de funesto augurio a sus penetrantes ojos azules, me repuso: —Mal hijo mío, mal. Temo que de esta no escape. Por desgracia, después de esta manifestación de D. Manuel, no se ha declarado todavía la reacción en la dolencia que tal vez nos prive del poeta de España, autor del “Gritos del Combate” y de “La selva oscura”. Ayer hizo delante de mí otra manifestación análoga D. José Castillo Soriano, intimo familiar y compañero inseparable de Núñez de Arce. ¡Pobre poesía española!… 27 de Diciembre de 1901.

Con el poema publicado para la nochevieja de 1901 cierro esta entrega.

El labrador. Número 13 – 31 de diciembre 1901: AL TADER (soneto): Sigue tu curso manso y dilatado/ hermoso Táder, argentado río/ ya siento palpitar el seno mío/de tu amor al ritmo prolongado./ Contemplando tu espejo plateado/ viendo las ondas de tu cauce frío/ abandona el dolor y el negro hastío/ mi pecho, por sus garras destrozado./ No dudo que la Musa que me inspira/ llena de amor en tu cristal se mira/baña su cuerpo en tu corriente bella/ y esconde de tu orilla en la espesura/ sus formas delicadas y hermosura/ cual recatada y púdica doncella.  Justo García Soriano. 

Se accede al siguiente capítulo pinchando en la imagen.

Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.