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José María Muñoz y Bajo de Mengibar: esplendor y ocaso del «héroe de la caridad».

Litografía 1881. Colección Javier Sánchez Portas.

La Riada de Santa Teresa.

El 15 de octubre de 1879,  una terrible inundación pasó a la historia de nuestras desgracias con el nombre de «Santa Teresa».

Después de ciento treinta y nueve años, aquella riada sigue siendo la más famosa, la primera de la que tenemos imágenes.

El Guadalentín en Lorca, 1879.  «La Ilustración española y americana», núm. 40.

La tragedia se fraguó la víspera, en Almería; una fuerte tromba de agua desbordó el río Guadalentín.

Cuando el afluente volcó su caudal en un Segura ya muy crecido, formaron un mortífero frente de agua y lodo que se fue abriendo paso buscando el mar; una ola destructiva que arrasó la vega, de Murcia a Guardamar.

Riada de Santa Teresa en Murcia. 1879. «La Ilustración española y americana», núm. 40.

A la capital llegó sobre las dos de la madrugada superando ampliamente la protección del Malecón. Inundada la fábrica del gas, Murcia quedó completamente a oscuras. 

El agua corrió libremente por sus calles desatando un infierno iluminado tan sólo por antorchas. Las campanas de la Catedral tocaron a rebato seguidas por las de todas las parroquias y conventos,  mientras el hospital y la cárcel quedaban sepultados por el agua.

Pinchad la siguiente imagen para acceder a un curioso vídeo de Esteban Linares.

1879. Murcia, riada de Santa Teresa. «La Ilustración española y americana», núm. 40. Enlace.

En la huerta, las alarmas se transmitieron a través de cuernos y caracolas. Anegadas las acequias y desbordado el Reguerón, el agua derribó las barracas borrando huertos y caminos. 

Casas destruidas en el camino de Beniaján. Archivo General de la Región de Murcia.

En pocas horas, la Vega del Segura quedó sepultada por el lodo. Las cifras totales de la catástrofe fueron impresionantes: centenares de muertos y miles de familias que lo perdieron todo.

Riada de Santa Teresa en Murcia.

En Orihuela y su huerta los daños materiales fueron también incalculables. La tremenda riada alcanzó alturas históricas, marcando el agua casi cuatro metros en la Corredera.

Orihuela. Ceremonia del ramo de la virgen en el Puente Viejo.
Distribución de comida en la Corredera. La Ilustración Italiana. Noviembre de 1879.
1879. Orihuela, riada de Santa Teresa. «La Ilustración española y americana», núm. 40.
1879. Orihuela, riada de Santa Teresa. «La Ilustración española y americana», núm. 40.

Pero las trágicas noticias de lo ocurrido en el día anterior evitaron las desgracias personales. Cuando la crecida llegó a Orihuela, su población se había puesto a salvo buscando las zonas altas.

«Las inundaciones en España. Los habitantes de la llanura huyendo hacia Orihuela buscando refugio». En prensa británica.
España. El curso del Segura a través de Orihuela en tiempo ordinario. Prensa francesa.

La tragedia fue descrita al detalle por un gran número de diarios a nivel nacional, destacando especialmente la campaña emprendida por «el Diario de Murcia».

Este periódico abrió una suscripción popular en auxilio de los damnificados, una iniciativa que pronto alcanzó difusión internacional. Las terribles imágenes conmovieron al mundo.

El Diario de Murcia, 15 octubre de 1879.

Un periodista francés propuso editar una publicación monográfica cuyos fondos se destinaron íntegramente a las víctimas.

Aquella revista, en la que participaron ilustres personalidades de la época, se tituló «Paris-Murcie».

Portada de la revista Paris-Murcie. 14 de diciembre de 1879.

Gracias a una carta abierta, el citado diario murciano consiguió también que Alfonso XII se desplazase a las zonas afectadas.

En Orihuela recorrió sus enlodadas calles y rezó ante la imagen de la Patrona, a la que prometió una corona de oro. En aquella visita se retituló la Plaza del Salvador con su nombre: Plaza de Alfonso XII.

Grabado que ilustra la visita de Alfonso XII. Alcantarilla.

José María Muñoz, el «héroe de la caridad».

Colección Javier Sánchez Portas.

José María Muñoz y Bajo de Mengibar nació en abril de 1814, en Cabezuela, un pueblo del Valle del Jerte en la provincia de Cáceres.

Era hijo de Alonso Muñoz, destacado guerrillero en la lucha contra Napoleón que durante la primera Guerra Carlista abrazó la causa del pretendiente. Murió fusilado por el ejército isabelino en 1834, en Plasencia.

Partida de nacimiento de José María Muñoz.

Nuestro protagonista había ingresado en el Seminario con el propósito de ordenarse sacerdote; pero la trágica muerte de su padre cambió sus planes.  Abandonó los estudios, tomó las armas y acabó incorporándose a las filas carlistas.

Aquella guerra terminó cinco años después con el famoso «abrazo de Vergara». Gracias al pacto, los empleos y grados del ejército carlista quedaron reconocidos, pudiendo servir a Isabel II acatando la Constitución. Pero el joven Muñoz abandonó la milicia.

Colección Javier Sánchez Portas.

En 1840 era secretario del Gobierno Civil de Gerona, localidad donde contrajo matrimonio con la gerundense Carlota Ortiz, quien le dio dos hijos.

José María pronto empezó a destacar en los negocios tocando muchos palos: comerciante de harinas, tabacos y ganado; empresario en fundiciones y minas. 

En pocos años acumuló una considerable fortuna que le permitió saltar a la capital, donde se dedicó a la construcción y a la bolsa.

El éxito financiero le abrió las puertas de la Administración, alcanzando el puesto de Contador del Tribunal de Cuentas del Reino.

Por esas fechas se instaló en el centro de Madrid, en la calle de Tetuán, viviendo como un acaudalado hombre de negocios en la corte de Isabel II. Hasta que el cambio de Gobierno provocado por «la Gloriosa» le apartó de cargo en 1869.

Tras un largo viaje por América llegó a Alicante, donde decidió pasar el resto de su vida dedicado a la filantropía. Dijeron de él las malas lenguas que con las obras de caridad trataba de expiar algunos pecados.

Pero lo cierto es que decidió emplear parte de su fortuna en proyectos altruistas en Cabezuela, su localidad natal; y en Alicante, la adoptiva.

Y en esas, la riada se Santa Teresa le procuró su gran oportunidad de pasar a la historia.

Mientras el Gobierno, desbordado por la magnitud de la tragedia, preparaba el plan de emergencias, Muñoz se puso manos a la obra. Dicen que seguía un lema: «primero ayudar, luego rezar».

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Muñoz repartió entre los damnificados dos millones de reales; cien mil duros, como reza al pie de sus estatuas; una auténtica fortuna de la época que quiso entregar personalmente en las poblaciones afectadas.

El generoso donativo llamó la atención de la prensa y el retrato del filántropo extremeño se popularizó a nivel internacional.

El Diario de Murcia publicó una carta en su portada calificándolo como «uno de esos gigantes, faros luminosos, estrellas esplendorosas que guían y alumbran a la Humanidad».

Las Junta de Socorro, tras consultar a pedáneos, párrocos y vecinos, confeccionaron listados de beneficiarios, y en cada Ayuntamiento se escenificaron pomposas ceremonias de reparto.

1879. «La Ilustración española y americana», núm. 40.

Acompañados por bandas de música, a los actos acudieron obispos, gobernadores, diputados, concejales y, por supuesto nuestro filántropo, quien recibía personalmente el calor y agradecimiento de las multitudes congregadas.

Cuentan que recorrió las zonas devastadas en tren, en carro; y, si no era posible, a lomos de caballos o mulas. Así, repartido en lotes, aquellos desgraciados, uno a uno, recibieron el dinero de manos del propio Muñoz.

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Pronto empezaron los reconocimientos oficiales: Cabezuela del Valle, su localidad natal, le nombró Hijo Predilecto y mandó fundir un busto en su honor.

José María Muñoz en Cabezuela. Autor A. Yerro. Fundidor Vicente Ríos.

Las ciudades de Alicante, Murcia, Orihuela y Cuevas de Almanzora le nombraron hijo adoptivo; dedicándole calles y otros homenajes.

Benemérito de la provincia de Alicante, el Gobierno le concedió la Gran Cruz de Beneficencia, ignorando una propuesta para nombrarlo Marqués de la Caridad.

En Orihuela, donde había socorrido a un centenar de familias, el «Héroe de la Caridad» recibió una corona de plata bendecida por el Obispo Pedro María Cubero con la inscripción:

«Al insigne Sr. Muñoz por su generoso desprendimiento en 27 de Octubre. Orihuela agradecida».

El Constitucional. 25 de marzo 1880: Orihuela, 23 Marzo 1880. Sr. Director del Constitucional. Mi estimado amigo: Todo cuanta haga en obsequio del Sr. Muñoz será poco, pues nada hay en el mundo de que no sea merecedor, por los grandiosos actos de caridad de que no hay otro ejemplo; por eso los pueblos en que tantas lágrimas ha enjugado, haciendo con sus dones la dicha de las familias más afligidas y desgraciadas por la inundación, corresponden agradecidos, de la mejor manera que pueden hacerlo y no dudamos que el Gobierno de S. M. concederá la gracia, tiempo hace reclamada por la opinión pública y por la ciudad de Cuevas y otras poblaciones.

Comprendiendo esto Orihuela, se está ocupando en los preparativos, para solemnizar en el próximo domingo de Pascua, la coronación del Sr. Muñoz que será una gran fiesta a que concurrirán los forasteros y extranjeros que pensaron hacerlo el día de San José en que debió tener efecto el referido acto el cual tendrá lugar de once a doce de la mañana en los salones consistoriales, con asistencia del señor Obispo y de nuestro dignísimo Gobernador Sr. Santamaría, Junta de Socorros, Ayuntamiento y demás corporaciones y autoridades y todo el vecindario en que rebosa el entusiasmo por ese hombre extraordinario.

Después de la ceremonia, irá la comitiva a la calle de Mancebería, una de las principales y más perjudicadas por la inundación, para descubrir los rótulos de su nuevo nombre, calle de Muñoz, y bendecirla; y estará adornada con colgaduras, como toda la ciudad, con ramos, flores y arcos, iluminación y fuegos artificiales; por la noche todo lo que significa el triunfo de la virtud más sublime; la más digna del hombre y la más querida de Dios, la caridad.

Después habrá recepción en casa de los señores Rebagliato, quienes inspirándose en sus nobles y caritativos sentimientos en su amistad para el Sr. Muñoz, y en las entusiastas manifestaciones de sus convecinos, no han perdonado medio para que la artística y bellísima corona de plata y oro destinada al Sr. Muñoz, sea digna de su cabeza y que los festejos, sean también dignos del héroe de la caridad.

Seguro de que en esa capital se leerá con gusto la solemnidad que Orihuela prepara en obsequio del Sr. Muñoz, me permito darle los anteriores detalles. Con este motivo se despide de V. su afectísimo S. S. y A., JR.

En marzo de 1880, la calle de la Mancebería fue rotulada e inaugurada como calle de Muñoz.

Colección Javier Sánchez Portas.

La Correspondencia de España. 31 de marzo 1880: Orihuela, 31. 11,15 mañana. Se ha solemnizado con gran pompa el acto de coronar al Sr. Muñoz, asistiendo el gobernador civil de la provincia, el obispo de la diócesis, las autoridades, corporaciones y un gentío inmenso.

Seguidamente, con entusiasmo indescriptible, descubriose la lápida de la calle de «Muñoz», cuyos vecinos pobres fueron socorridos con dinero contratando la reconstrucción de seis casas, arruinadas por la inundación en dicha calle, nombrando una junta para las obras y dejando fondos para ellas.

Anoche hubo sorprendentes fuegos artificiales y otros festejos en honor del ilustre filántropo Sr. Muñoz, que sale mañana para Murcia siguiendo su cuarta expedición caritativa.

Colección Javier Sánchez Portas.

Las cuatro estatuas de Muñoz.

Muñoz en la Plaza Camachos de Murcia, donde permaneció más de treinta años.

Como ya he dicho, la prensa difundió su gesto altruista; y en la cima de su popularidad, iniciaron una suscripción popular para levantarle un monumento.

Lo recaudado dio para cuatro estatuas de bronce de tamaño natural, que se fundieron en los talleres de Federico Roviralta, en Santander.

Membrete de la fundición.

Según reza al pie de las esculturas, siguieron el modelo diseñado por un tal Federico de la Vega, escultor del que no he podido encontrar información.

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La primera se inauguró en Orihuela; en mayo de 1886 una comisión ciudadana se dirigió al Ministerio de la Gobernación solicitando una de las cuatro estatuas destinadas a perpetuar la memoria de José María Muñoz.

La prensa local recibió la noticia con alborozo:

El diario de Orihuela. 21 de julio 1886: LA ESTATUA DE MUÑOZ. Como decíamos en nuestro número anterior, en la Alcaldía de esta ciudad, se ha recibido la Real orden, por la que se autoriza a la Excma. Corporación Municipal, para que se coloque en la plaza de la Constitución, la estatua del célebre filántropo Excmo. señor D. José María Muñoz.

El ser ingrato es un crimen. La gratitud es una ley; y nosotros haciéndonos intérpretes del sentimiento público, enviamos al ilustre patricio, el testimonio de nuestra gratitud, en nombre de los pobres que socorrió en aquélla terrible y aterradora fecha.

La Corporación Municipal quedó autorizada para colocar al célebre filántropo en la Plaza de la Constitución.

Las obras de cantería para el pedestal salieron a pública subasta; y en 1887, su estatua estaba instalada en la plaza más céntrica de Orihuela, frente a al edificio del ayuntamiento.

Montaje de confección propia. La estatua de Muñoz insertada sobre una fotografía de la Plaza Nueva. Colección Javier Sánchez Portas.

La de Cuevas de Almanzora se inauguró solemnemente el 12 de noviembre de 1888. Al igual que en Orihuela, el sitio elegido fue la Plaza de la Constitución, frente al ayuntamiento.

Fotos antiguas de Almería.

La de Murcia, un mes después, el 13 de diciembre del mismo año. El arquitecto municipal, José Marín Baldó, diseñó un espectacular pedestal que triplicaba el tamaño de la estatua, colocándola en la Plaza de Camachos.

Muñoz en la Plaza Camachos de Murcia.

En Alicante, por expreso deseo de Muñoz, tuvieron que esperar a su muerte.

El «héroe de la caridad» dejó este mundo el 8 de junio de 1890, a consecuencia de una hepatitis. 

Doce días después colocaron la última estatua sobre un pedestal de cuatro metros de altura, en la plaza o paseíto de Ramiro; un romántico y recoleto jardín urbanizado cinco años antes.

Estatua de Muñoz en Alicante. Plaza Ramiro.

La trayectoria posterior de las cuatro gemelas fue diferente. Curiosamente, la última colocada, la de Alicante, fue la que menos duró en su emplazamiento; tan sólo ocho años.

Alicante. Plaza Ramiro.

En 1898 fue retirada por orden del alcalde, a quien no gustó el resultado artístico. A decir verdad, pocos fueron los halagos y muchas las críticas por el aspecto de las esculturas.

Fotografía Ajomalba.

El regidor alicantino pretendía fundirla y levantar un nuevo monumento digno de semejante varón y de la ciudad de Alicante.  Pero al final, acabó en un depósito municipal rodeada de trastos.

En los ochenta del siglo pasado, un periodista la encontró arrumbada en la Antigua Cochera de Tranvías. Y aunque parezca increíble, acabó vendida al peso. Unos chatarreros de San Vicente pagaron por ella 30.000 pesetas.

Cuando la noticia llegó a la prensa intentaron recuperarla; el Ayuntamiento de Cabezuela del Valle, donde Muñoz es venerado, estaba también interesado. Pero no lograron rebajar el precio: sus nuevos propietarios exigían por ella un millón de las antiguas pesetas.

Blog Escultura Pública. www.esculturapublica.es.

En Orihuela, antes de terminar la centuria, el emplazamiento del «campeón de la caridad» estaba muy deteriorado; con el jardín arruinado y la verja sin barrotes. 

La independencia. 8 de julio 1895: La estatua de D. José María Muñoz se encuentra en lamentabilísimo estado. ¡Que abandono! Ya no queda ni señal de que allí ha existido un jardincito muy bien arreglado.

De la verja que rodea al Sr. Muñoz han desaparecido la mayor parte de los barrotes. Aquello se ha quedado exclusivamente para que los chiquillos se entreguen a sus entretenimientos inocentes.

Colección Javier Sánchez Portas.

En el otoño de 1900 el Ayuntamiento cambió al señor Muñoz por una fuente pública.

Y al héroe de la caridad lo destinaron en principio a la plaza de la Pía; pero allí pensaron que sería un estorbo los martes, cuando instalasen el mercado de aves.

Plaza de la Pía con la Inmaculada en el sitio que le negaron a Muñoz.

Y así fue como nuestro filántropo acabó desterrado en Monserrate, donde todavía permanece.

La calle se la quitaron en 1940 para homenajear a Luis de Rojas, «Caído por Dios y por España»; y últimamente ha recuperado el título de Mancebería.

Fotografía Ajomalba.
Plaza de Monserrate. Ministerio de Cultura.

La de Murcia aguantó poco más de treinta años; hasta que la reforma de la plaza obligó a retirarla. Durante diez permaneció tumbada en el patio del Ayuntamiento.

En el verano de 1931 propusieron que ocupase el pedestal de un San Francisco destrozado meses antes, en la proclamación de la II República.

Finalmente la reubicaron en el Paseo del Malecón, sobre un modesto pedestal.

Muñoz en el Malecón de Murcia, con otro pedestal.

Solamente la de Cuevas de Almanzora permanece en su ubicación original; y guarda una curiosa historia narrada por el famoso periodista Carlos Herrera, natural de dicha localidad.

A principios del siglo XX aplicaron al señor Muñoz un barniz oscuro para proteger el bronce de las inclemencias.

Esta circunstancia provocó que el pueblo comenzase a llamarlo «el Santo Negro». Y con ese nombre quedó para siempre; a pesar de que fue «aclarado» y puesto a punto muchos años después.

Muñoz en Cuevas de Almanzora (Almería). José Antonio Ruiz Peñalver.

En 2014 el Ayuntamiento de Cabezuela del Valle celebró el bicentenario del nacimiento de su ilustre hijo y presentó una completa biografía.

«José María Muñoz, el heróe de la caridad». Bicentenario de su nacimiento: Cabezuela, 1814-2014.- Autor: Fernando Flores del Manzano Publicado por el Ayuntamiento de Cabezuela del Valle.- 2014.-

Murcia aprovechó la efeméride para adecentar la escultura del Malecón; limpiando el pedestal de pintadas.

Fotografía Ajomalba.

En Orihuela nadie se acordó de Muñoz ni de su aniversario. Así pues, no es de extrañar que muchos vecinos no sepan quien fue ese señor con levita que en Monserrate habita…

El olvidado «Héroe de la Caridad».

Fotografía Ajomalba.
Fotografía Ajomalba.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Enlace a un vídeo del programa que realicé para Radio Orihuela Ser. Pinchad la siguiente imagen.

Apuntes biográficos: Pablo Barrachina Estevan.

Pablo Barrachina, obispo de Orihuela-Alicante, hijo predilecto de Jérica.

Pablo Barrachina Estevan.

Nacido en Jérica (Castellón) el 31 de octubre de 1912. Hijo del abogado Manuel Barrachina Foj y de Eladia Estevan Capilla. La muerte de su madre, cuando no había cumplido los cuatro años, le marcó de por vida.

Inició sus estudios sacerdotales en el Seminario Diocesano de Segorbe y los terminó en la Universidad Gregoriana de Roma, doctorado en Derecho Canónico.

Ordenado presbítero en Roma el 13 de julio de 1941, en Segorbe ostentó los cargos de Rector y Director del Seminario. Desde 1945 fue canónigo doctoral de su Catedral.

ABC. 30 de junio de 1954.

Promovido por Pío XII para el Obispado de Orihuela el 31 de marzo de 1954, fue consagrado en la iglesia de su Jérica natal el 29 de junio, en una ceremonia presidida por el nuncio apostólico.

ABC. 22 de agosto de 1954.

El 29 de agosto, Monseñor Joaquín Espinosa Cayuelas tomó posesión oficial en su nombre. Salió al balcón del palacio episcopal de Orihuela y siguiendo la tradición, arrojó al público puñados de monedas en calderilla.

Como ya hice en la biografía de su antecesor, para contar la ceremonia de entrada, resumo la crónica del Boletín Oficial del Obispado incluida en la tesis doctoral de Mª del Carmen Portugal Bueno «Las celebraciones oficiales tradicionales cívico-religiosas de los municipios de España en el siglo XXI. La entrada episcopal en la Diócesis de Orihuela-Alicante».

ABC. 9 de septiembre de 1954.

La fecha escogida fue el domingo día 5 de septiembre, precedente a la festividad de la Patrona. El prelado fue recibido en Cox por su apoderado, Monseñor Espinosa. Le acompañaban una representación del Cabildo, el párroco, el alcalde con el Ayuntamiento en pleno, autoridades provinciales y todo el pueblo de Cox.

Rezó unos minutos en la iglesia parroquial, bendijo a los asistentes y se dirigió al ayuntamiento, donde celebraron una concurrida recepción. Terminada esta, el prelado y sus acompañantes fueron agasajados por la Corporación Municipal.

Sobre las seis y media llegó a la ermita de San Antón. Allí le esperaban numerosos sacerdotes y comisiones de diversos pueblos de la diócesis, representaciones de los cabildos de Orihuela y Alicante, la Corporación oriolana bajo mazas y la guardia municipal a caballo.

Saludado por todos al bajar del coche, dedicó unos minutos a rezar ante la imagen de San Antonio Abad y el síndico del Cabildo le brindó el discurso de bienvenida.

Barrio de San Antón. 5 Septiembre 1954. Entrada de Pablo Barrachina.

Tras un breve descanso, alrededor de las siete de la tarde, subió a la mula blanca y emprendió el camino hacia la catedral. Encabezaba la comitiva la Corporación Municipal bajo mazas.

La cerraba una sección de la guardia municipal, todos a caballo. La aglomeración de gente en la puerta de Olma impidió acercar la mulilla hasta la puerta, cuyo picaporte golpeó el pertiguero, que actuaba de palafrenero con sus atuendos propios.

Barrio de San Antón. 5 Septiembre 1954. Entrada de Pablo Barrachina. Archivo Antonio García-Molina Martínez.

Inmediatamente se abrieron los portalones. Al otro lado aguardaba el resto de la Corporación Municipal, presidida por el alcalde José Balaguer Balaguer.

Uniéndose a la comitiva y con gran dificultad, se abrieron paso por la calle de Adolfo Clavarana, la popular «Calle del Colegio».

Calle del Colegio. 5 Septiembre 1954. Colección Javier Sánchez Portas.
El Paseo. 5 Septiembre 1954. Entrada de Pablo Barrachina. Colección Javier Sánchez Portas.

En el altar instalado entre las calles de Clavarana y Capdepón esperaban al prelado el cabildo catedral, el clero parroquial, los seminaristas del  San Miguel, las órdenes religiosas y diversas representaciones.

El Paseo. 5 Septiembre 1954. Entrada de Pablo Barrachina. Colección Javier Sánchez Portas.
El Paseo. 5 Septiembre 1954. Entrada de Pablo Barrachina. Colección Javier Sánchez Portas.

Revestido con los ornamentos pontificales comenzó la procesión, cerrada por la banda de música «Unión Lírica Orcelitana». Y así entró en la catedral del Salvador, por la puerta de Las Cadenas.

Oración en la Capilla del Santísimo, asiento en el trono episcopal ubicado en el altar mayor, y bendición a los presentes.

El Paseo. 5 Septiembre 1954. Entrada de Pablo Barrachina. Colección Javier Sánchez Portas.
El Paseo. 5 Septiembre 1954. Entrada de Pablo Barrachina. Colección Javier Sánchez Portas.

Finalizado el acto con el beso del anillo episcopal por parte de los fieles, el obispo más joven de España cruzó al palacio Episcopal. Nadie podía imaginar que pronto escogería otra residencia más «centralizada».

El nuevo prelado desplazó la administración de la diócesis hacia Alicante. Bajo su mitra, el Vaticano ascendió a concatedral la colegiata de San Nicolás.

A comienzos de 1968, la Curia Diocesana quedó instalada en los bajos de la residencia episcopal alicantina.

Don Pablo -como era conocido en la capital- pasó a ser el primer obispo de la diócesis de Orihuela-Alicante. 

Elche, 1954. Primera visita pastoral de Pablo Barrachina. Cátedra Pedro Ibarra. UMH.
Pablo Barrachina rodeado de Scouts.
El obispo Pablo Barrachina y el arcipreste de Santa María Antonio Hurtado. Cátedra Pedro Ibarra. UMH.
Martes Santo del año 1966. El portaguión y la junta directiva de la Cofradía del Perdón visitan al Obispo. Piden permiso para procesionar y le entregan un obsequio. Archivo José María Bregante Illescas. 

Ni que decir tiene que en Orihuela dicho traslado sentó como un tiro. En la ciudad del Segura se organizó una campaña contra de la decisión del obispo.

Las protestas se sucedían en prensa. Joaquín Ezcurra se convirtió en portavoz de una ciudad orgullosa que se negaba a perder su capitalidad histórica, peleada con los murcianos y mantenida durante 400 años. 

Dichas protestas culminaron en una edición extraordinaria de la revista «Oleza»; publicación que, en abril de 1968, por primera y única vez en su historia, fue secuestrada por las autoridades civiles y su director acusado de un presunto delito de desacato al obispo por criticar el traslado de la curia diocesana a Alicante.

El reconocimiento y celebridad que «Don Pablo» se había ganado en la capital, en Orihuela se volvió rechazo. Pero un obispo, era un obispo.

Oleza, abril de 1968. Colección Antonio Luis Galiano Pérez.

Entre los años 1962 y 1965 viajó varias veces a Roma para participar en el Concilio Vaticano II. En 1967 convocó el primer Sínodo Diocesano en España. Realizó hasta seis visitas pastorales a su diócesis. 

Elda, visita pastoral del Obispo Pablo Barrachina.
San Felipe Neri. 1968.
Pablo Barrachina en Orihuela. Archivo Javier Pablo Zerón Climent.

Temporalmente fue también administrador apostólico de la de Cartagena. Lo más extraño es que, alcanzando la mitra a los 41 años, no subió más en el escalafón eclesiástico: treinta y cinco años de obispo. 

Pablo Barrachina como administrador apostólico de la diócesis de Cartagena-Murcia, acompañado por el presidente de la Diputación de Murcia.

Austero en el comer y el vestir, dicen de él que tenía un carácter fuerte y autoritario. Esa fortaleza le permitió superar la lenta recuperación de un accidente de automóvil sufrido en Albacete, en la primavera de 1958.

Aquel suceso le dejó una disimulada cojera que arrastro toda su vida.

ABC. Domingo 13 de abril de 1958.

En su largo episcopado convivió con cuatro Papas completamente distintos: Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II.   

Pero en mi memoria quedó grabado para siempre el soniquete: «Y con el papa Pablo y nuestro obispo Pablo…».

En la IX edición de la Feria Exposición Oficial de Fibras Agro Textiles del Sudeste Español.Octubre de 1968. Archivo Mariano Pedrera.
Pablo Barrachina. Procesión de Domingo de Ramos. Archivo Mariano Pedrera.
Pablo Barrachina. Procesión de Domingo de Ramos. Archivo Mariano Pedrera.

En 1989 solicitó a Juan Pablo II la renuncia al obispado por motivos de salud y edad avanzada. Esta le fue concedida y decidió quedarse en Alicante, donde gozó de una larga jubilación atendido por sus diocesanos en un piso en la calle Virgen del Socorro con vistas al Postiguet. Allí falleció el 13 de octubre de 2008. El obispo emérito tenía 96 años.

Su cadáver quedó expuesto en la concatedral de San Nicolás, en Alicante. De allí pasó a Orihuela, donde el jueves 16 de octubre, en la catedral del Salvador, se celebró la misa de «corpore in sepulto» presidida por el arzobispo de Valencia.

ABC. Martes 10 de octubre de 2008.

La sepultura estaba prevista allí mismo, en la catedral oriolana, concretamente en la capilla del Cristo del Perdón. Pero saltó la sorpresa: por deseo del fallecido debían sepultarlo en la concatedral de San Nicolás.

Enterados de la noticia en Alicante, una cuadrilla de obreros trabajó a destajo dia y noche para preparar un sepulcro digno, cumpliendo la voluntad expresada en su testamento. 

En la nave central, frente a las gradas del altar mayor, levantaron tres losas del mármol y traspasaron la capa de hormigón. De la losa funeraria se encargó una empresa de San Vicente, dejando la inscripción para después de la ceremonia.

El féretro de Pablo Barrachina introducido en el sepulcro frente al altar de la concatedral de San Nicolás. Alicante. Diario Información.

Y así Alicante se quedó orgullosa con los restos de quien les había transferido todo el protagonismo dentro de la diócesis. Era el primer obispo enterrado en la concatedral de San Nicolás.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Apuntes biográficos: José García Goldáraz.

José García Goldaraz. 1945. Antonio Ballester Vidal.

José García Goldáraz.

Nacido en Hernani (Gipuzkoa) el 24 de octubre de 1893. Estudió en la Pontificia Universidad de Comillas obteniendo doctorados de Teología, Derecho y Filosofía.

Como nota curiosa, en su juventud cultivó la poesía en euskera, colaborando en la revista Euskal-Esnalea.

Secretario particular del obispo de Ciudad Real, su paisano y mentor Francisco Javier Irastorza, cuando la Nunciatura lo trasladó a Orihuela en 1922 marchó con él. 

Tres años después era canónigo de la Catedral oriolana.

Francisco Javier de Irastorza Loinaz. Colección Javier Sánchez Portas.

En 1928 el nuncio en Madrid le llamó para el Tribunal de la Rota; y cuatro años más tarde lo nombraron arcipreste de la Catedral de Madrid; actuando además como asesor jurídico de la Nunciatura.

Terminada la Guerra Civil y gracias al convenio firmado con la Santa Sede, el régimen franquista asumió el privilegio de presentar a los obispos.  

Fallecido el prelado Irastorza en diciembre de 1943, llamaron a Goldáraz para suceder a su mentor.

Mientras, el administrador apostólico Luis Almarcha actuó como obispo en funciones durante poco más de un año.  

Y así, en el verano de 1944, otro prelado vasco alcanzaba el Obispado de Orihuela.

El Obispo García Goldaraz con Arturo Esquiva y Eusebio Escolano. Antonio Ballester Vidal.

Consagrado en la Catedral de Madrid el domingo 26 de noviembre, disponemos de las noticias de los días 25 y 28:

ABC. 25 de noviembre de 1944: Consagración del Obispo de Orihuela. A las diez horas de la mañana del domingo se celebrará en la Santa Iglesia Catedral el solemne acto de la consagración del nuevo obispo de Orihuela, Dr. D. José García Goldaraz.

ABC 28 de noviembre de 1944

ABC. 28 de noviembre de 1944: Consagración del nuevo Obispo de Orihuela. Fue apadrinado por él ministro del Aire y su esposa. La solemne ceremonia de la consagración del nuevo obispo de Orihuela, Dr. D. José García de Goldáraz, se ha celebrado, a las diez de la mañana del domingo, en la Santa Iglesia Catedral de Madrid. Ofició el nuncio de Su Santidad, monseñor Cayetano Cicognani, asistido de los obispos de Madrid-Alcalá, Dr. D. Leopoldo Eijo Garai y de León, Dr. D. Luis de Almarcha.

Asistieron a la ceremonia los obispos de Sigüenza, doctor Muñoyerro; de Vitoria, padre Carmelo Ballester, y auxiliar de Madrid-Alcalá, doctor D. Casimiro Morcillo.El nuncio apostólico entró bajo palio y fue recibido por todos los prelados que asistieron a la ceremonia. En lugar preferente, frente al altar se situaron los padrinos del consagrado, ministro del Aire, teniente general D. Juan Vigón y su señora, doña Esther Sánchez Partierra de Vigón.

Después de la adoración del Santísimo Sacramento, comienza la ceremonia. El nuncio apostólico ocupa un lugar al lado del Evangelio y el obispo electo, otro al lado de la Epístola, donde se halla instalado un altar profusamente adornado, de flores blancas, en el que celebra la primera parte de la misa.

A la ceremonia han asistido, además del ministro y la señora de Vigón, el gobernador civil y jefe provincial de Alicante comandante D. José María Paternina; el presidente de la Diputación de Alicante, don José A. Verdejos, y una representación de la Corporación.

El abad de la colegiata de Alicante, una representación del Ayuntamiento madrileño, integrada por los tenientes de alcalde conde de Casal y Sr. Alonso de Celis; los alcaldes de Orihuela, San Sebastián y Alicante con nutrida representación de las Corporaciones municipales respectivas.

El juez de Primera Instancia de Orihuela, una representación del Cabildo de la Catedral de Orihuela; los seminaristas de Orihuela; una representación de la Cámara de Comercio de Orihuela; la marquesa de Lendinez, el marqués de la Vega de Anzó; una representación de la Acción Católica de Elche, y otra de la Junta Nacional del Misterio, numerosas representaciones de Valencia, Alicante, Murcia y, en general, de la región levantina.

De la diócesis del nuevo prelado solamente, han llegado más de 300 fieles en un tren especial, representaciones de Acción Católica de Madrid y de otras Corporaciones. El acto se celebró con el ceremonial acostumbrado y, al final, el nuevo prelado dio la bendición a los fieles.

Poco después, el obispo de Orihuela ofreció, una recepción en su residencia a sus padrinos, autoridades y jerarquías que asistieron a la ceremonia.

Actuará de consagrante el nuncio de Su Santidad asistido por los obispos de Madrid-Alcalá y de León. Serán sus padrinos el teniente general D. Juan Vigón ministro del Aire, y la señora doña María Esther Sánchez Pertierra De Vigón.

Goldáraz tomó posesión de la mitra el 4 de febrero de 1945. En carta  enviada al Cabildo notificó «su entrada oficial en la Diócesis (D.m.) el Domingo de la Quinquagésima, día 11 de Febrero próximo».

Para describir la tradicional ceremonia oriolana disponemos de la crónica del Boletín Oficial del Obispado, incluida en la tesis doctoral de Mª del Carmen Portugal Bueno, «Las celebraciones oficiales tradicionales cívico-religiosas de los municipios de España en el siglo XXI. La entrada episcopal en la Diócesis de Orihuela-Alicante».

Según dicha crónica, el obispo llegó a Cox a las doce de la mañana y fue recibido por el párroco Juan Manuel Carbajo y el alcalde Clemente Sáez. Les acompañaba el Ayuntamiento en pleno, las autoridades locales y el pueblo en masa, llevando por delante a unos niños que portaban ramos de flores.  

Goldáraz entró a la iglesia parroquial, rezó unos momentos y bendijo al pueblo congregado. De allí pasó al Ayuntamiento, donde le esperaba una larga recepción de autoridades, organismos diocesanos y provinciales.

Tras dicha recepción visitaron el convento del Carmen y volvieron al ayuntamiento para ser agasajado por la Corporación Municipal.

Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. Llegada a San Antón. Detrás el gobernador Paternina. Antonio Ballester Vidal.

Llegó a San Antón a las cinco de la tarde. Allí le esperaban la banda de música Orcelitana, autoridades locales y otras personalidades de la ciudad para darle la bienvenida.

Una vez dentro de la ermita lo recibió una comisión del Cabildo. En su nombre, el síndico Arturo Esquiva, saludó al prelado con un breve discurso de bienvenida que fue contestado con palabras impregnadas de cariño. Seguidamente se retiró a descansar.

Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En San Antón. Antonio Ballester Vidal.

Después comenzó la visita de las autoridades oriolanas. En nombre de la Corporación Municipal, el síndico Manuel Cañizares ofreció un cordial discurso de bienvenida.

Seguidamente fue saludado por la Corporación en pleno,  con su alcalde y jefe local del Movimiento, Rafael García Pertusa, a la cabeza.

Tras ellos llegó el turno al resto de las autoridades civiles y militares. A continuación prepararon la comitiva que, saliendo de la ermita de San Antón, llegaría hasta la catedral.

Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En San Antón. Antonio Ballester Vidal.
Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En San Antón. Antonio Ballester Vidal.

Abrían la marcha los maceros municipales. Tras ellos el Prelado montado en su mula. El alcalde Rafael García a la derecha; el primer teniente de alcalde, Baldomero Giménez, a la izquierda; ambos montando briosos y espléndidos caballos.

Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En San Antón. Antonio Ballester Vidal.
Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En San Antón. Antonio Ballester Vidal.
Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En San Antón. Antonio Ballester Vidal.
Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En San Antón. Antonio Ballester Vidal.
Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En San Antón. Antonio Ballester Vidal.

Al llegar a la puerta de Olma la encontró cerrada.  Tenía la llave para que «desde su mulilla torda, que recordaba la que montó el Señor en su triunfal entrada en Jerusalén, la abriera para entrar en su Ciudad, la Sede de su Diócesis, como Señor espiritual de ella».

Entrada José García Goldaraz.11 de febrero de 1945. En La Puerta de Callosa. A. Ballester Vidal.
Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En La Puerta de Callosa. A. Ballester Vidal.
Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En La Puerta de Callosa. A. Ballester Vidal.
Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En La Puerta de Callosa. A. Ballester Vidal.
Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En La Puerta de Callosa. A. Ballester Vidal.
Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En La Puerta de Callosa. A. Ballester Vidal.
Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En La Puerta de Callosa. A. Ballester Vidal.
Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. Puerta de Santo Domingo. Antonio Ballester Vidal.
Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. Calle del Colegio. Antonio Ballester Vidal.

Tras cruzar el umbral de la puerta de Callosa, la comitiva siguió su camino para llegar a un altar instalado entre las populares calles de la Carretería y el Paseo. Allí rezó ante la imagen de la Patrona, la Virgen de Monserrate, alzada graciosamente en un altar.

Posteriormente el obispo se revistió con los ornamentos pontificales y comenzó la procesión con dirección a la catedral.

Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En el Paseo. Antonio Ballester Vidal.
Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En el Paseo. Antonio Ballester Vidal.
Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En el Paseo. Antonio Ballester Vidal.
Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En el Paseo. Antonio Ballester Vidal.
Entrada José García Goldaraz. 11 de febrero de 1945. En el Paseo. Antonio Ballester Vidal.

Estaba formada por miembros de Acción Católica, enarbolando sus estandartes; por los seminaristas con sus blancos roquetes; por las comunidades religiosas de franciscanos, capuchinos y Jesuitas, todos en largas filas; por las parroquias de la ciudad con sus cruces alzadas; y por los dos cabildos eclesiásticos: el de la colegiata de Alicante y el de la catedral de Orihuela.

El prelado caminaba despacio, provisto de mitra y báculo. Iba bajo palio cuyas varas portaban los médicos y abogados de la ciudad seguidos por un cortejo de autoridades regionales, provinciales y locales. Cerrando la procesión marchaba la Banda de Música «Lírica Orcelitana».

Pasaron por Sagasta, Ballesteros, Alfonso XIII, Teniente Linares y Ramón y Cajal, hasta llegar a la Plaza del Salvador donde el obispo entró a la catedral por la puerta principal, la de Las Cadenas. Dentro recorrió procesionalmente las naves del templo y subió al presbítero, sentándose en la cátedra.

Tras el «Te Deum» y la oración correspondiente, el flamante obispo bendijo a los asistentes desde el altar mayor. Y finalmente, bajando del púlpito, dio a besar su anillo a todos, empezando por el clero y las autoridades.

El obispo García Goldaraz en el Pardo. 16 de Enero de 1945. Hemeroteca ABC.
El obispo junto al  gobernador civil y el alcalde de Elche, 1945. Cátedra Pedro Ibarra. UMH.
Elche, IV Congreso Eucarístico Provincial. 1948. Cátedra Pedro Ibarra. UMH.

Conocedor del funcionamiento de su diócesis (no olvidemos que ya había trabajado con su antecesor en la mitra), continuó la labor de reconstrucción.

Para animar la fe de su feligresía organizó ocho Congresos Eucarísticos Diocesanos.

Elche, IV Congreso Eucarístico Provincial.1948. Cátedra Pedro Ibarra. UMH.
El Obispo García Goldáraz. 1951. Bendición de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
El Obispo García Goldáraz. 1951. Bendición de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

Entre los meses de noviembre de 1949 y agosto de 1950 actuó como administrador apostólico de la vecina diócesis de Cartagena-Murcia.

21 de mayo de 1950. Visita del obispo José García Goldáraz a la nueva iglesia de San Joaquín y Santa Ana, en el Raiguero de Bonanza. Fotografía Consuelo Pardines Jara. Archivo Nurya Gil.

En 1952 asistió, junto a obispos del mundo entero, al XXXV Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en Barcelona.

Su carrera culminó en noviembre de 1953, cuando fue nombrado arzobispo de Valladolid. 

ABC 28 de agosto de 1953.

La mitra oriolana pasó a Pablo Barrachina Estevan en 1954.  

Orihuela lo nombró «hijo adoptivo» y le otorgó la medalla de oro de la ciudad. Y en Alicante recibió la medalla de oro provincial.

ABC 10 de julio de 1954.

Boletín Oficial del Obispado. 17 de julio de 1954. Imposición de la Medalla de Oro de Orihuela al arzobispo de Valladolid. En la mañana del día 17 de Julio, con motivo de cumplirse el 712 aniversario de la reconquista de Orihuela, se han celebrado solemnes actos conmemorativos.

17 de julio de 1954. Imposición de la Medalla de Oro a García Goldaraz, arzobispo de Valladolid en el Ayuntamiento de Orihuela. El alcalde José Balaguer Balaguer. Sosteniendo el micrófono Joaquín Ezcurra. Colección Javier Sánchez Portas.

Y ha sido fecha tan señalada la escogida para imponer la medalla de oro de la ciudad al Excmo. y Rvdmo. Sr. Dr. D. José García Goldáraz, Arzobispo de Valladolid y Administrador Apostólico de esta Diócesis.

Al terminar — doce y cuarto de la mañana— la misa solemne celebrada en la parroquia de Santa Justa y Rufina con motivo de la festividad del día, la Corporación municipal y autoridades asistentes a dicho acto se dirigieron a la Santa Iglesia Catedral, dando escolta a la gloriosa enseña del Oriol, para recoger al doctor García Goldáraz y acompañarlo al Ayuntamiento.

17 de julio de 1954. Imposición de la Medalla de Oro a García Goldaraz, arzobispo de Valladolid en el Ayuntamiento de Orihuela. Colección Javier Sánchez Portas.

El Rvdmo. Prelado, el Excmo. Sr. Gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, D. Jesús Aramburu Olarán; el ilustrísimo presidente de la Diputación provincial, don Artemio Payá— que se habían desplazado expresamente desde Alicante para asistir a la Imposición de la medalla —, y las autoridades locales, se trasladaron a! edificio del Ayuntamiento, en cuyo balcón principal y a los acordes del Himno Nacional, fue izada la enseña oriolana.

17 de julio de 1954. Imposición de la Medalla de Oro a García Goldaraz, arzobispo de Valladolid en el Ayuntamiento de Orihuela. Sosteniendo el micrófono Joaquín Ezcurra. Colección Javier Sánchez Portas.

Una gran multitud, que llenaba por completo la plaza del Caudillo, acogió con clamorosos aplausos la presencia del Dr. García Goldáraz y de las autoridades que le acompañaban.

Una vez en el salón de actos, Su Excia. Rvdma. ocupó el escaño central; teniendo a su derecha al Excmo. Sr. Gobernador y al Ilmo. Sr. presidente, de la Diputación, y a su izquierda, al Sr. Alcalde de Orihuela, D. José Balaguer Balaguer, y otras jerarquías eclesiásticas, militares y civiles.

17 de julio de 1954. Imposición de la Medalla de Oro a García Goldaraz, arzobispo de Valladolid en el Ayuntamiento de Orihuela. Colección Javier Sánchez Portas.

El salón, engalanado con los ornamentos de las grandes solemnidades, se hallaba ocupado por representaciones de todas las entidades, corporaciones y centros.

El secretario de la Corporación municipal dio lectura al acuerdo por el que fue concedida la medalla de la ciudad en su categoría máxima al Rvmo. Prelado.

17 de julio de 1954. Imposición de la Medalla de Oro a García Goldaraz, arzobispo de Valladolid en el Ayuntamiento de Orihuela. El alcalde José Balaguer Balaguer. Colección Javier Sánchez Portas.

Dicho acuerdo, tomado en 17 de mayo de 1952, no había sido cumplimentado hasta ahora por voluntad expresa del Sr. Arzobispo.

Así lo confirmó, en el discurso que pronunció seguidamente, el Sr. Alcalde de Orihuela, quien hizo brevemente historia de la primera estancia del Dr. García Goldáraz en la ciudad, con anterioridad a su elevación a esta Sede.

17 de julio de 1954. Imposición de la Medalla de Oro a García Goldaraz, arzobispo de Valladolid en el Ayuntamiento de Orihuela. Sosteniendo el micrófono Joaquín Ezcurra. Detrás Bascuñana Llópez. Archivo Antonio Ángel Parra.

El Sr. Balaguer enumeró los méritos que justifican el acuerdo municipal, pidiendo al Administrador Apostólico de nuestra Diócesis que lleve siempre junto a su corazón la medalla que va a serle impuesta, como perpetuo recuerdo del amor que le profesan los oriolanos.

17 de julio de 1954. Imposición de la Medalla de Oro a García Goldaraz, arzobispo de Valladolid en el Ayuntamiento de Orihuela. Sosteniendo el micrófono Joaquín Ezcurra. Colección Javier Sánchez Portas.

Seguidamente, hizo referencia a la gratitud que la ciudad le debe y a la que de manera especial sienten hacia él las gentes humildes, a las que tantos desvelos ha dedicado.

17 de julio de 1954. Imposición de la Medalla de Oro a García Goldaraz, arzobispo de Valladolid en el Ayuntamiento de Orihuela. Colección Javier Sánchez Portas.

En medio de la emoción de tocios los presentes, el Sr. Balaguer procede a la imposición de la medalla. Su Excia. Rvdma., visiblemente conmovido, expresó el agradecimiento que suscitaba en él tan alta distinción, que no merecía— dijo—, puesto que no había hecho otra cosa que amar a los oriolanos y vivir emocionadamente los casi diez años que ha pasado entre ellos.

17 de julio de 1954. Imposición de la Medalla de Oro a García Goldaraz, arzobispo de Valladolid en el Ayuntamiento de Orihuela. Colección Javier Sánchez Portas.

Aludió a su primera estancia en la ciudad, de la que guardaba un hondo y grato recuerdo; tan hondo y tan grato como el que ahora se lleva.

Una prolongada salva de aplausos acogió el discurso del Dr. García Goldáraz, dándose por terminado el acto.

En el verano de 1970 renunció al Arzobispado y estableció su domicilio en Valladolid, donde pasó el resto de su jubilación.

ABC 5 de julio de 1970.
ABC 14 de julio de 1970.

Tres años después falleció en el hospital de la Cruz Roja de dicha localidad, concretamente el 10 de junio de 1973. La Corporación oriolana con su alcalde a la cabeza asistió al entierro en la catedral vallisoletana.

ABC 11 de julio de 1973.
ABC 13 de julio de 1973.

José García Goldáraz  tiene calles dedicadas en Hernani, Valladolid, Alicante y Orihuela.

La de Orihuela está situada en el popular «Barrio de las Monserratinas» y se llama «calle Arzobispo».  

Ajomalba.

En una de sus esquinas, achaflanada, luce un hermoso busto obra de José Sánchez Lozano. Es gemelo de otro ubicado en uno de los patios del Seminario.

Busto de García Goldáraz, obra de Sanchez Lozano en calle Arzobispo. Ajomalba.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Datos para la biografía de Luis Almarcha Hernández.

Luis Almarcha Hernández.

Nacido en La Murada (Orihuela) el 14 de Octubre de 1887. Hijo de Manuel Almarcha Riquelme y Saturnina Hernández Mateo.

Estudió las primeras letras en Orihuela, ingresando en su seminario con once años.

Completó sus estudios con dos años en la Universidad Gregoriana de Roma, donde fue ordenado sacerdote en 1910.

Llegó a Orihuela en el verano de ese mismo año procedente de la Ciudad Eterna y firmó oposiciones a canónigo doctoral.

En marzo de 1911 lo nombraron capellán del asilo y profesor en el colegio de Santo Tomás.

En 1912 dejó la capellanía para asumir la parroquia de Dolores, cargo que le duró apenas nueve meses, pasando a ser profesor y catedrático en el Seminario de San Miguel.

Hombre prolífico donde los haya, destacó dentro y fuera de la Iglesia. En 1914 fundó el Circulo Obrero de Nuestro Padre Jesús y dirigió la famosa publicación «La Lectura Popular», fundada por Adolfo Clavarana, el «apóstol de la prensa católica».

El 1 de julio de 1919 falleció su hermano José a manos de su padre, en extrañas circunstancias.

Ecos. 6 de julio de 1919: Una terrible equivocación y un cúmulo de coincidencias han dado lugar a un hecho cuyo relato pone estremecimientos de horror en nuestro ser.

He aquí lo sucedido: Hace algún tiempo que fue asaltada la casa del Sr. Almarcha, de la que le arrebataron determinada cantidad de dinero y alguna alhaja.

Recientemente se repitió el ataque de los amigos de lo ajeno, determinando la reiteración en la amenaza y la inseguridad de la galería de la casa un estado de alarma para D. Manuel Almarcha padre de nuestro amigo D. Luis, alarma tanto más explicable cuanto que la víspera del suceso había recibido en depósito una respetable cantidad de persona cuyos intereses administra.

Aquel dio recientemente a sus familiares la orden de que siempre que de noche hubieran por cualquier necesidad urgente de salir a la galería donde se hallan los lugares excusados, encendieran la luz eléctrica instalada en ellos, para evitar así cualquier desagradable error y la consiguiente alarma.

Así las cosas llega la madrugada del día 30 de Julio y necesita el joven D. José Almarcha, aventajado estudiante y piadoso modelo de hijos cristianos, bajar a evacuar una necesidad.

Atendiendo a la advertencia paterna hace funcionar el interruptor y salta el fusible de la lámpara que no se enciende. En la casa hay un corta circuito que más tarde tuvimos ocasión de encontrar.

El joven duda si regresar a buscar luz, pero opta por continuar allí un momento más. En tanto su padre ha escuchado el abrir de puertas y otros ruidos extraños. Su obsesión, al no apercibir luz, es la de que se trata de ladrones.

Además, para llegar, cualquiera de sus familiares a aquel sitio ha de haber pasado necesariamente junto al lecho suyo y él con la ligereza de su sueño lo hubiera advertido. Sin embargo el joven que iba descalzo no hizo ruido al pasar.

Poseído de temor por él y por los suyos que duermen descuidados e inermes, corre a buscar un arma con que hacer frente al malhechor, encuentra una Browing de modelo reglamentario y corre a defender la puerta de la galería por donde ha de llegar el enemigo.  

Cuando llega a la habitación en que aquella se encuentra siente abrirse la puerta y percibe una sombra que decididamente marcha hacia el interior y precisamente hacía el sitio donde él se encuentra, presiente una agresión silenciosa, se cree visto y sentenciado por el malhechor y dispara reiteradamente hasta que aquel cae al suelo.

El joven ha sentido algo semejante, ha visto una sombra que le cierra el camino, y cree que sea un ladrón que al sentirse sorprendido le arremete, no grita porqué la voz no asegure el golpe y se siente herido.

Acude en esto la familia. Ven al padre excitado, pesaroso, abrumado dolorosamente por la necesidad que le ha obligado a herir a un hombre.

D. Luis enciende una cerilla para observar a la víctima y recogerla y prestarle los auxilios necesarios y al vacilante fulgor de la débil llama observa que el herido es su hermano.

Un grito de angustia revela a los circunstantes la trágica verdad. El padre enloquecido grita pidiendo auxilio para el hijo herido por su mano en las tinieblas. Se necesita un temple de alma heroica para afrontar esta situación resignadamente.

Acto seguido y administrados al herido los auxilios de la Religión se dio aviso a los médicos Sres. García Rogel y Escolano y por sus indicaciones al Juzgado el cual instruyó las diligencias propias del caso…

… Las lesiones fueron de tal naturaleza que ninguna intervención hubiera hecho posible la evitación de la muerte. En la mañana del martes y después de largos sufrimientos falleció el desdichado joven, cuyo entierro fue una imponente manifestación de duelo.

En ese mismo año de 1919 participó en la fundación de la Federación de Sindicatos Agrícolas Católicos, precursora de la actual Caja Rural Central.

También fue consejero de la Caja de Ahorros de Nuestra Señora de Monserrate, cargo que ocupó durante veinte años.

En 1923 lo nombraron Chantre de la Catedral;  y un año después Vicario General de la Diócesis. La ausencia del Obispo Javier Irastorza le convirtió en el hombre fuerte del obispado oriolano durante la II República.  

En 1931 se hizo cargo de la dirección del diario «El Pueblo», órgano de prensa de la Federación. Iniciada  la Guerra Civil lo encarcelaron brevemente en Barcelona.

Pasó la frontera y regresó desde Francia a «zona nacional».  

Las peripecias quedaron reflejadas en su libro, editado póstumamente: «Mi cautiverio en el dominio rojo. 19 de julio de 1936 a 25 de julio de 1937. Memorias».

Os ofrezco en exclusiva un valioso documento rescatado del olvido. Es una carta dirigida a Luis Almarcha durante la Guerra Civil.

Me la proporcionó mi buen amigo José María Pérez Basanta, muradeño como él y fotógrafo excepcional.

La recibe en Francia, durante su rocambolesca huida. Está redactada por un sacerdote amigo, llamado Miguel J. Monge. Con membrete del Pontificio Colegio Español de San José, una institución Católica Española dependiente de la Conferencia Episcopal, dedicada a la formación superior de los sacerdotes en Roma.

Confiado a la Hermandad de Sacerdotes Operarios, en este colegio cursan grados superiores de las disciplinas eclesiásticas los sacerdotes de las Diócesis españolas.

La transcribo hoja a hoja, con algunas anotaciones explicativas.

5 de Septiembre de 1937. M. I. Sr. D. Luis Almarcha. Mi querido amigo:

A mi vuelta de Chiavari; donde me detuve más de lo que pensaba por una infección en un dedo de la mano derecha, que me imposibilitaba casi todo trabajo, encontré aquí tu grata dirigida a D. Carmelo, que llevaba no se cuantos días esperando; grande fue mi alegría, te haya el Señor librado de tantos peligros, y aparte lo que presentes ante su divino tribunal cada día en el examen, como fruto de tu trabajo, será para toda tu vida ...

Nota: Chiavari es una comuna italiana en la provincia de Génova. El territorio Italiano se divide en regiones, se subdivide en Provincias y estas en comunas. Chiavari es sede de la Diócesis.

… motivo de gozo y esperanza de mayores glorias que hayas sido hallado digno de padecer por el nombre de Jesús pues «compatimur et conregnavimus».

Por aquí han pasado muchos sacerdotes prófugos, principalmente de Barcelona, Vich, Urgel, Solsona y Gerona; algunos de Tarragona y Lérida; pocos, uno o dos de Valencia; lo mismo puede decirse de Alicante, uno de Málaga, diez de Madrid evacuados de la Embajada turca, y monjas más de mil; los sacerdotes se acercan a doscientos.

Antiguos alumnos asesinados deben pasar de 60; dan como ciertos a José Colóm, José Tudurí, Guillermo Capó, Félix Yuste, Agustín Rodríguez, Calixto Paniagua, cito estos de nuestro tiempo.

Nota: La cita latina «compatimur et conregnavimus» aparece en una carta del apóstol San Pablo y quiere decir, más o menos, «si sufrimos con él, reinaremos con él».

Operarios seguramente pasan de veinte: nuestro Superior General D. Pedro Ruiz de los Paños murió en Toledo el 23 de julio de 1936, al día siguiente de entrar los rojos, apenas le detuvieron; D. Adoración Reyes, que era Vice-Rector del colegio cuando viniste por el Obispo y D. Antonio Rocamora se refugiaron en el Santuario de la Cabeza, después que lo tomaran los «rojos» nada se ha sabido.

El Rector del Colegio está en Barcelona desde hace 11 meses y no logramos sacarlo. D. Joaquín Jovani estuvo preso desde Agosto hasta primeros de Diciembre, lo dejaron libre, pero en Marzo lo detuvieron de nuevo, sin que hayamos podido saber más de él. Salieron de España el Sr. Cardenal de Tarragona, los Sres. Obispos de Tortosa,…

Nota: Pedro Ruiz fue el impulsor de las Discípulas de Jesús.

…Urgel, Solsona, Vich, Gerona, Orihuela y Cartagena. El tuyo no sé como se libró; ha estado en Inglaterra, en París, actualmente debe estar en España.

El de Cartagena salió por Alicante con su familiar Moisés Lafuente; en Murcia no querían creerlo los rojos (que) se les hubiera escapado; con nosotros ha estado once meses y ha ido últimamente como representante de España a La Asunción para el Congreso Eucarístico Nacional de Paraguay.

Al A. Apostólico de Orihuela, lo daban como muerto juntamente con Miralles.

Han sido asesinados los Obispos de Lérida, Barbastro, Sigüenza, Segorbe, Almería, Guadix, Jaén, Ciudad Real, Cuenca y Auxiliar de Tarragona. Aquí en Roma se encuentra el P. Benisa, M. General de los Capuchinos, que ha podido escapar.

Creo lo mejor que puedes hacer es irte a España, a Badajoz con el Obispo, allí está el Colegial de Orihuela Vicente Hernández, o a Málaga con el Obispo de allí Balbino Santos.

El pasaporte de los consulados de España en Francia no te lo admitirán en España, por lo tanto envíame dos fotografías con todos tus datos personales: nombre y apellidos, lugar y fecha de nacimiento, nombre de los padres, etc.

¿Sabes algo de Bernabé del Campo? Si ves a tu hermana salúdala de mi parte.

Queda siempre a tu disposición tu afmo. amigo Miguel J. Monge Pbro.

Nota: El administrador apostólico del que habla es Juan de Dios Ponce Pozo. Tras una accidentada huida,  fue detenido y confinado en Jesús María.

El 30 de noviembre, Ponce y otros nueve sacerdotes fueron fusilados de madrugada en las proximidades del cementerio de Elche.

Luis Almarcha Hernández.

Acabada la contienda,  Almarcha protagonizó la «recristianización» de una diócesis que seguía huérfana por la ausencia del obispo Irastorza,  refugiado en el País Vasco.

A partir de aquí los cargos a nivel nacional se sucedieron. Entre los años 1943 y 1946 fue Procurador en Cortes. Miembro del Consejo del Reino, Asesor Nacional Eclesiástico de Sindicatos, Presidente de la Junta Nacional de Arte Sacro…..

Y también las condecoraciones: Cruz de San Raimundo de Peñafort, Gran Cruz de la Orden de Cisneros, Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X El Sabio, Gran Cruz de Isabel La Católica, Medalla de Honor de la Real Academia de San Fernando….

Culminó su carrera eclesiástica en el verano de 1944, cuando el Papa Pío XII le nombró Obispo de León.

Consagrado el 24 de septiembre, tomó posesión el 31 de octubre.

Pueblo. 24 de septiembre de 1944.

ABC, 26 de Septiembre de 1944: En Orihuela se ha celebrado esta mañana la solemne consagración del obispo de León, doctor don Luis Almarcha. Para asistir al acto, que se celebró en la Catedral, se hallaban en Orihuela el nuncio da Su Santidad en España, monseñor Cicognani, y los obispos de Badajoz, de Vitoria y de Salamanca, así como el administrador apostólico de la diócesis de León.

ABC, 26 de Septiembre de 1944.

 A la, hora anunciada y con el séquito correspondiente, partieron del palacio episcopal con dirección a la Catedral, el nuncio de Su Santidad acompañado por los tres obispos que se encontraban en Orihuela y el obispo electo.

Consagración como obispo de León. 24 de septiembre de 1944. Antonio Ballester Vidal.
Consagración como obispo de León. 24 de septiembre de 1944. Antonio Ballester Vidal.

Un gentío imponente estacionado en el corto trayecto que media entre ambos edificios, aclamó con gran entusiasmo a los dignatarios eclesiásticos.

Consagración como obispo de León. 24 de septiembre de 1944. Antonio Ballester Vidal.

En la Catedral, un público numerosísimo y representaciones de las cuatro ramas de Acción Católica de la diócesis y de las demás Asociaciones y Congregaciones religiosas constituidas en Orihuela y Alicante, llenaban totalmente las amplias naves.

Consagración como obispo de León. 24 de septiembre de 1944. Antonio Ballester Vidal.

Seguidamente se celebró el acto de consagración, actuando como consagrante el nuncio de Su Santidad, monseñor Cicognani, arzobispo que es de Ancuya. Y como obispos asistentes, los de las diócesis de Badajoz y de Vitoria.

Consagración como obispo de León. 24 de septiembre de 1944. Antonio Ballester Vidal.

Terminado el solemne acto de la consagración, a la una de la tarde, el nuevo prelado dio por primera vez la bendición a autoridades, jerarquías y público allí concentrado.

Consagración como obispo de León. 24 de septiembre de 1944. Antonio Ballester Vidal.

Como padrinos del obispo electo figuraban D. Eusebio Escolano y doña María de la Gloria Gómez Escolano.

Consagración como obispo de León. 24 de septiembre de 1944. Antonio Ballester Vidal.

Posteriormente, desdé el solió instalado en el centro del altar, mayor, fue recibiendo el homenaje de toda la ciudad de Orihuela y de los numerosísimos forasteros que habían acudido para presenciar el acto y que desfilaron besando su anillo pastoral.

Consagración como obispo de León. 24 de septiembre de 1944. Antonio Ballester Vidal.
Consagración como obispo de León. 24 de septiembre de 1944. Antonio Ballester Vidal.
Consagración como obispo de León. 24 de septiembre de 1944. Antonio Ballester Vidal.
Consagración como obispo de León. 24 de septiembre de 1944. Antonio Ballester Vidal.
Consagración como obispo de León. 24 de septiembre de 1944. Antonio Ballester Vidal.

Después de más de una hora que duró esta ceremonia se trasladaron las autoridades, con las jerarquías eclesiásticas, al palacio del marqués de Pinohermoso, donde los padrinos obsequiaron a todos los asistentes.

Por la tarde se celebraron diversos actos en el palacio episcopal, como homenaje al doctor Almarcha.

Recuerdo Consagración Episcopal como obispo de León. 24 de septiembre de 1944. Archivo Loles Botella.

Ya instalado en León, desarrolló múltiples proyectos sociales y culturales, como por ejemplo el Centro de Estudios e Investigaciones «San Isidoro». 

Además de sus pastorales como prelado, publicó varias obras literarias de carácter político social.

Retrato del Obispo Almarcha en 1946.
Automóvil Vauxhall matriculado en septiembre de 1947. Importado de Inglaterra y donado por J. García Almarcha, de la nunciatura apostólica de Buenos Aires, para el obispo de León, Luis Almarcha Hernández.

El 29 de septiembre de 1960, en el salón principal de la colegiata de San Isidoro, se celebraron las «Reuniones Internacionales de Estudios Isidorianos» conmemorando el cuarto centenario del nacimiento de San Isidoro y el milenario de la Biblia Visigótica.

Presidió el acto junto al presidente de la Real Academia de la Historia, Ramón Menéndez Pidal, agradeciendo la presencia del historiador y filólogo que, a pesar de sus noventa y dos años cumplidos pronunció la conferencia: «San Isidoro y la cultura de Occidente».

Intentó no desvincularse de su tierra natal, viajando a Orihuela cuantas veces pudo; por ejemplo, en 1953 las Discípulas de Jesús llegaron a Orihuela siendo obispo José García Goldáraz. Pero el verdadero impulsor fue el obispo de León.

Pinchando la siguiente imagen se accede a un monográfico sobre las Discípulas de Jesús.

Colección Javier Sánchez Portas. Enlace a las Disculpas de Jesús.

1951. Bendición de la nueva imagen de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

1951. Bendición de la nueva imagen de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

El 16 de mayo de 1961 el Ayuntamiento de Orihuela le concedió la medalla de oro de la ciudad.

16 de mayo de 1961. Entrada al Ayuntamiento. Colección Javier Sánchez Portas.
16 de mayo de 1961. Entrada al Ayuntamiento. Colección Javier Sánchez Portas.
16 de mayo de 1961. Entrada al Ayuntamiento. Colección Javier Sánchez Portas.
16 de mayo de 1961. Entrada al Ayuntamiento. Colección Javier Sánchez Portas.
16 de mayo de 1961. Salón de actos del Ayuntamiento. Colección Javier Sánchez Portas.
16 de mayo de 1961. Salón de actos del Ayuntamiento. Colección Javier Sánchez Portas.
16 de mayo de 1961. Homenaje al Obispo de León. Entre Barrachina y Luis Cartagena. Colección Javier Sánchez Portas.
En el Círculo Católico. De izquierda a derecha: el marqués de Rafal, Eusebio Escolano, los obispos Almarcha, Barrachina y Bascuñana, con Luis Cartagena. Colección José M. Pérez Basanta.

También tiene rotulado un callejón abierto junto al claustro de la Catedral.

El mismo que fue trasladado desde la Merced por iniciativa suya.  Se llama «Pasaje del Obispo Almarcha».

Pinchado la siguiente imagen podéis acceder a la Plazuela de la Soledad y el traslado del  claustro.

Ajomalba. Enlace a artículo.

El 20 de agosto de 1964 fue la ciudad de León la que le nombró hijo adoptivo.

Rótulo en León.

Luis Almarcha fue también padre conciliar en el gran acontecimiento de la Iglesia del siglo XX: el Concilio Vaticano Segundo. Convocado por el Papa Juan XXIII en 1962, lo clausuró Pablo VI en 1965.

Almarcha en el Concilio Vaticano Segundo. Le acompaña el tambien oriolano José Bascuñana López, obispo de Ciudad Rodrigo y de Solsona. Colección José M. Pérez Basanta.

En 1963 trasladó a su Murada natal una devoción leonesa fundando la iglesia de la Virgen del Camino. Tres años después presentó la dimisión por edad avanzada y salud.  Pero no se aceptó su renuncia hasta el 4 de abril de 1970.

Falleció el 17 de diciembre de 1974 y está enterrado en la Catedral de León.

Luis Almarcha Hernández.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Me he limitado a recopilar datos e imágenes en una especie de reportaje biográfico de este interesante y polifacético personaje oriolano. Perdonadme que no haya entrado en su famosa y poliédrica relación con el oriolano más universal, nuestro poeta Miguel Hernández. Doctores tiene la Iglesia.

Mi agradecimiento a Antonio Ballester, José M. Pérez Basanta y Javier Sánchez Portas por el extraordinario material gráfico.