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Esclavos en la Orihuela del siglo XVIII.

Diseño de la Ciudad de Orihuela mirada por el Mediodía. Joseph Vicente Alagarda y Eysarch. Siglo XVIII.

Esclavitud en Orihuela, siglo XVIII.

 Retrato de Juan Pareja. Diego Velázquez. Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Esclavo Morisco del pintor.

En todas las culturas a través del tiempo han existido esclavos; personas convertidas en mercancía susceptible de ser vendida y comprada.

Y España no fue menos. Aunque parezca increíble, la Iglesia Católica no condenaba la esclavitud.

Muy al contrario, obispos, canónigos y muchos religiosos de menor grado tenían sus propios esclavos en número proporcional a sus ingresos.

Pepe Ojeda publicó un espectacular trabajo sobre la esclavitud durante los siglos XVI y XVII, ámbito temporal de su estudio histórico sobre Orihuela.

En él podemos comprobar como nobles, mercaderes, artesanos, canónigos y hasta el propio convento de Predicadores tenían esclavos.

Os dejo un enlace por si os interesa.

Enlace a artículo en PDF

Esta abominable práctica  decayó durante el siglo XVIII; centuria en la que ya pocos españoles tenían esclavos a nivel particular.

Los que «salían al mercado», eran sobre todo berberiscos capturados bajo la «patente de corso»,  piratas legitimados por la corona que los vendían en los mercados de Cartagena, Alicante o Valencia, plazas cercanas a Orihuela.

La esclavitud quedó abolida en España en 1817; pero dicha medida sólo afectó al territorio peninsular.

A pesar de ser una práctica ilegal, en las posesiones americanas se incrementó notablemente el tráfico de seres humanos durante el siglo XIX, para utilizarlos en las plantaciones de azúcar o tabaco.

Muchos piensan que la trata de esclavos en la península era una práctica medieval. Pero España fue el último país de Europa en abolirla; y muchas fortunas acumuladas en el siglo XIX, están manchadas de sangre.

La captura de esclavos. Anónimo. Museo Nacional del Prado.

La mejor fuente para el estudio de la esclavitud son los protocolos notariales que documentaron aquellos negocios. He transcrito unos ejemplos del siglo XVIII que encontré en el Archivo Histórico de Orihuela.

El primero es una compra del Doctor D. Francisco Rocamora y Cascante. Utilizando sus propias palabras, «dueño del Lugar de Benferri, Presbítero, Dean, primera Dignidad, y Presidente de la Santa Iglesia de Orihuela».

Este curioso personaje habitó el actual palacio de la Granja cuando su primo, el marqués de Rafal, huyó de Orihuela al fracasar la proclamación del archiduque.

Es esos tiempos ominosos para los Rocamora la plaza, hoy de Vía Manuel, se tituló Plazuela del Deán.

Archivo Histórico de Orihuela (AHO)

Vamos pues con la transcripción:

En la ciudad de Orihuela, a treinta días del mes de mayo de mil setecientos y veinte y un años.

Ante mí, el presente escribano y testigos de esta carta, pareció el patrón Francisco Tur, vezino de la villa de Mursia aquien doy fe conosco y otorgo por esta carta que vende y da en venta al señor licenciado Dr. Francisco Rocamora y Cascante, Dean de la Santa Iglesia Cathedral de esta dicha ciudad y vecino de ella, la quien su derecho representare:

Un esclavo llamado Francisco Joseph Rodríguez, que tiene suyo propio según dixo, de mediano cuerpo, color cocho claro, el pelo del zerebro entrecano poco poblado, de edad al parecer de veinte y seis años poco más o menos, con una señal en el lado derecho de la barba, y la mano derecha con tres dedos que no los puede abrir de quemadura que ha padecido según declaró el mismo esclavo.

Con ? ojos pardos y sexas (cejas) anchas, sano de toda enfermedad pública, o secreta de mal de corazón, bubas; no fugitivo, ni ladrón, borracho, ni otro defecto ni tacha que le impida el servir bien, y por tal se lo asegura por presio de ochenta libras moneda de este Reyno que confiesa haber resibido de que se satisfase y da por entregado en dinero contado a su voluntad ….

En la segunda el comprador es otro beneficiado de la Catedral que adquiere una mestiza bautizada.

Archivo Histórico de Orihuela (AHO)

En la Ciudad de Orihuela, a 29 de mayo de 1714: Compraventa entre Joseph Simó, labrador, vecino de Muro y Joseph Armengol, beneficiado eclesiástico residente en Orihuela.

Este último adquiere una esclava cristiana llamada Josepha María Palacios; de edad de veinte y siete años poco más o menos. Mulatada que tiene una señal en la parte del carrillo izquierdo a modo de un ramo.

Se la vende por sana, sin enfermedad de gota, ni de corazón; sin vicio de embriaguez, ni fugitiva, ni ladrona, ni conocido ningún defecto que le impida servir bien, por el precio de cuarenta y cuatro libras de moneda de este reino.

La mulata o Escena de cocina.  Diego Velázquez. Instituro de Arte de Chicago.

En la siguiente, el «esclavo moro» adquirido en Cartagena, había pertenecido a un comisario de la Inquisición, en Fuente Álamo.

Archivo Histórico de Orihuela (AHO).

En la ciudad de Orihuela, a 24 de julio de 1725: Compraventa entre Roque Ximeno, vecino de Cartagena y Silverio Gómez vecino de Orihuela.

El primero vende un esclavo moro que tiene como suyo propio, llamado Albercayn.

Buen cuerpo, color moreno, pelo negro, de buen aspecto, de edad treinta años al parecer. Comprado a Joseph Reyllo, Comisario del Santo Oficio de la Inquisición del lugar de Fuente Alamo.

Por el precio de sesenta pesos de una libra cada uno moneda de este reino.

Silverio no debió quedar contento con su adquisición; o sencillamente se trató de una operación especulativa.

Tenemos el mismo esclavo, tres meses después, y la venta fue por el mismo precio. Al menos eso reflejaron en escritura.

Archivo Histórico de Orihuela (AHO).

En la ciudad de Orihuela, a 31 de octubre de 1725: Compraventa entre Silverio Gómez, vecino de Orihuela y Francisco Pastor, vecino de Cartagena.

El primero vende un esclavo moro que tiene como suyo propio, llamado Albercain. Buen cuerpo, color moreno, pelo negro, de buen aspecto, de edad treinta años al parecer.

Comprado a Roque Moreno, de Cartagena. Por el precio de sesenta pesos de una libra cada uno moneda de este reino.

Grabado de la ciudad de Orihuela en el siglo XVIII.

Para terminar, voy a transcribir dos cartas de libertad. La primera la firma Luis Togores Valenzuela. El décimo tercer señor de Xacarilla, vivía en la famosa «Casa del Paso» junto a su fiel ama de llaves y dos esclavos a su servicio.

Firmó esta carta de libertad poco después de haber testado ante notario, estando muy enfermo.

En dicho testamento mandó que su cuerpo fuese sepultado en la iglesia de sus vecinos, el Colegio de la Compañía de Jesús, vestido con sotana de nuestro Padre San Ignacio de Loyola.

Falleció aquel mismo verano. Ese fue el motivo de otorgar la libertad a «su fiel» Bernabe.

Archivo Histórico de Orihuela (AHO).

En la ciudad de Orihuela, a diez y ocho días del mes de abril de mil setecientos y veinte y seis años.

Sépase por esta carta como yo, Don Luis Thogores y Valensuela, señor del lugar de Xacarilla, vecino de esta dicha ciudad, otorgo que por cuanto yo tengo un esclavo que se llama Bernabé Amele, color «cocho», de mediana estatura, poca barba, ojos hundidos, delgado de cuerpo, de treinta y dos años poco más o menos, con dos cortaduras, la una en el pulpejo del dedo pulgar que le sircuye y la otra en el dedo anular en la punta y yema de él.

Que lo uve por escritura de venta que a mi favor otorgó Pedro Ronda, de la Villa de Altea…

Por el mucho amor que le tengo y por haberme servido con toda puntualidad, lealtad y buen selo y por otras causas que me mueven, le he prometido librarle de la sujeción y cautiverio en que está.

Y para que tenga efecto en la mejor forma que de derecho aya lugar, siendo sierto y sabedor del que en este caso me pertenece, por la presente doy libertad al dicho Bernabé Amele, para que la tenga desde oy enadelante y no esté por más tiempo sujeto a servidumbre y me desisto y aparto del derecho de posesión, propiedad y señorío……

Esclavo morisco.

El último protocolo, es una carta de libertad para dos esclavas de nombres Justa y Bernarda (eso implicaba que estaban bautizadas). La otorga Ana Rocamora Cascante, en su nombre y en el de su esposo, ya fallecido.

Se trata de Antonio Fernández de Heredia Bazán, aunque en la escritura eliminen el Fernández. Antonio Heredia Bazán fue otro personaje coetáneo; nada menos que el marqués consorte de Rafal, corregidor de Madrid, fallecido casi tres décadas después.

En la ciudad de Orihuela, a veinte y dos días del mes de octubre de mil setecientos y veinte y ocho años. Sépase por esta carta que Doña Anna Rocamora y Cascante, viuda del noble Don Antonio Heredia Bazán, caballero de la Orden de Santiago, vecina de esta dicha ciudad, a quien doy fee y conosco.

Otorga que por cuanto tiene dos esclavas, llamada la una María Justa, de cuarenta años de edad, color moreno, mediana estatura, embebida de rostro, con una señal en la frente, otra en la mejilla derecha y una sicatriz en la mitad de la barba, el pelo negro.

Y la otra Bernarda Bentura, mediana de cuerpo, color moreno, cari redonda, pobre de pelo y negro, de edad de cuarenta años poco más o menos, que las compró con el dicho, su marido, el cual al tiempo de su muerte las dio libres por su parte y ahora la otorgante por la suya, por el mucho amor que les tiene y haverle servido bien desde que están en su poder, y especialmente por haser servicio a Dios Nuestro Señor en la mexor forma que de derecho haga lugar.

Siendo cierta y savidora de que en este caso le pertenece, por la presente les da la libertad a las dichas María Justa y Bernarda Bentura para que la tengan desde oy en adelante y no estén más tiempo sugetas a servidumbre, y se desiste y aparta del derecho de posesión, propiedad y señorío en ellas adquirido y quele pertenece y todo ello selos dona, cede y renuncia con el poder irrevocable en su fecha y causa propia, como se requiere para que traten y contraten, compren y vendan, parescan en juhicio.

Otorguen escrituras y testamentos y hagan todo quanto pueden haser los hombres y demás personas libres y no sugetas a esclavitud…

Archivo Histórico de Orihuela (AHO).

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Joaquín Sorolla en Orihuela.

Retrato del actor Ramón Peña con traje gris
Joaquín Sorolla.

Enero de 1919, la visita de Sorolla.

En enero de 1919, Joaquín Sorolla visitó Orihuela gracias a las gestiones del actor cómico Ramón Peña; a quien el famoso pintor había hecho un retrato. En ese año, su compañía de opereta española triunfaba en el Teatro Apolo de Valencia.

La crónica de la visita, publicada en «El Conquistador», es obra de otro artista de las tablas, el tenor Ignacio Genovés, quien actuó como acompañante y cicerone de don Joaquín. Paso a la transcripción:

Por fin he conseguido que el gran Sorolla venga a esta población; así me lo participa en este telefonema. Esto nos decía la otra tarde en el salón de tertulia del Casino el notable actor Ramón Peña.

Llegó por la noche el insigne pintor valenciano D. Joaquín Sorolla Bastida, acompañado de su compañero en arte D. Eliodoro Guillén (autor del tríptico del techo del Salón de Café del Casino) del Sr. Aznar, y de su alumno predilecto, Emilio Varela, uno de los coloristas mejores contemporáneos.

El Sr. Sorolla es menudo, inquieto, nervioso, apasionado en grado sumo por todas las manifestaciones de arte. El corto tiempo que ha permanecido entre nosotros lo ha consagrado en visitar lo más notable que encierra esta población.

Joaquín Sorolla.
Montaje Ajomalba.

En casa del Conde de Oliva (actual hotel Tudemir) admiró una preciosa colección de bargueños que dicho señor posee; en el Colegio de Santo Domingo alabó en gran manera un retablo de Juan de Juanes existente en la capilla de la sacristía y el museo arqueológico que fundó el Padre Furgús S. J. que tan buenos servicios hizo a la historia de Orihuela y tan buenos recuerdos dejó en aquellos que fueron sus discípulos.

En el seminario de San Miguel contempló el hermoso panorama que se divisa y que pocos más hay en España que le aventajen en grandiosidad; entre otras cosas le hizo allí grata impresión un cuadro representando Magdalena penitente, de una hermosa factura pero de autor desconocido.

Colección Rodríguez Tejuelo

En la Parroquia de Santiago, además del edificio que es precioso, vio las obras de Salzillo diciendo que el Cristo en la Cruz que se guarda en la sacristía es de las mejores obras del gran escultor murciano, siendo preciosa la sagrada familia, S. Vicente Ferrer y S. Luis Beltrán, de dicho escultor.

Vicente Ferrer y Luis Beltrán.
Francisco Salzillo y Alcaraz.
José M. Pérez Basanta 

Del discípulo de Salzillo, Sr. Beltrán, guarda dicha parroquia una Purísima preciosísima, doce apóstoles y cuatro evangelistas que son un primor de ejecución y dignas según confesión suya de ser conocidas estas esculturas entre los maestros del arte como modelo de gran belleza. Hizo grandes elogios de la cruz parroquial, que en Valencia se llevó diploma de honor en la exposición; de los tres cálices magníficos y de la hermosa Custodia que allí se conserva.

En San Francisco contempló las imágenes de Nuestro Padre Jesús y de Cristo en la Agonía, ambas imágenes verdaderamente preciosas pero de autor desconocido.

Imagen original del Nazareno.
Colección Javier Sánchez Portas.

En casa de nuestro amigo Jacobo Gómez vio un cuadro hecho por él en Roma, al principio de su vida artística, figura una cabeza de un viejo; el amigo Jacobo es dueño de una bonita colección de cuadros; entre otros tiene un Vicente López, de los mejores que dicho artista pintó, un Pinazo Camerlande, otro de Abril; un Rosa Bonheur y uno precioso de la escuela de Goya.

El eximio pintor Sorolla ha elegido Alicante como modelo para uno de sus cuadros, para la serie de paneles que pinta para la Sociedad Hispánica de Nueva York que inmortalizarán los paisajes de España y los hombres de la raza Española.

Fotografía con dedicatoria autógrafa.
Colección Javier Sánchez Portas
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El teniente alcalde José Martínez Arenas, con la amabilidad en el característica, le hizo los honores y se esmeró para que el tiempo que aquí estuviera el famoso artista le fuese grato.

Al despedirse del Sr. Arenas, el Señor Sorolla le prometió mandar una copia del último retrato que él le ha hecho a S. M. Alfonso XIII;  dicha copia será hecha por el Sr. Varela para que figure en el salón de actos de este Ayuntamiento.

«Ciudadanía» 6 de julio de 1915.

Felicito a Orihuela por haber tenido la honra de hospedar a tan notable artista y me felicito por haber sido su compañero de excursión. I. Genovés. Enero 1919.

Aunque Genovés no lo menciona, sabemos que Sorolla comió en el Balneario de San Antón. Así lo publicó el semanario «Ecos»:

Ignacio Genovés.
Años cuarenta.
Colección Pablo Cuadrado.

Ilustre huésped, lo ha sido de nuestra Ciudad, aunque brevemente, el insigne pintor D. Joaquín Sorolla, gloria del arte patrio, al que nos honramos en saludar desde estas columnas.

Balneario de San Antón.

Ignoramos que nuestro Municipio haya hecho nada en su obsequio, pues aun cuando se nos dice que la comida que en los Baños de San Antón se sirvió en honor del laureado artista, la costea el Ayuntamiento, nosotros no lo creemos, fundados en la inasistencia de los Concejales a tal acto y en el desconocimiento oficial que tienen de la celebración del mismo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba)

Para saber más sobre Sorolla, pinchad la siguiente imagen.

Joaquín Sorolla.
Enlace a biografía en el Museo del Prado
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Cuento de Navidad. (A Christmas Carol)

Cuento de Navidad/A Christmas Carol.

Esta triste historia comienza en una inquietante noche de Navidad; cuando un hombre llamado Oriol del Común, paseando junto a las ruinas del palacio de Rubalcava, exclamó:

—¡Vaya porquería¡  Yo, del Ayuntamiento, no metía ni un euro más. Una pala es lo que hace falta. Y solar vendido para construir un edificio en condiciones. Menudo hotel…..

Oriol era un ciudadano al que nunca le importó el patrimonio local; bastante tenía con preocuparse por el suyo propio.

Su único acto aparente de ciudadanía, casi una obligación social, era participar religiosamente en las fiestas de su pueblo; las mejores del mundo y parte del extranjero.

Aunque de boquilla presumía de la gloriosa historia de su patria chica (más que nada por atraer al turismo), aborrecía todo lo relacionado con viejas construcciones. Montones de ruina sin futuro.

Tampoco le importaba el aspecto y habitabilidad de los barrios más añejos. A fin de cuentas ni se acercaba a ellos.

Como la mayoría de sus vecinos, hacía tiempo que «saltó el río» y no quería saber nada de lo que quedó pegado a la peña, barrios vilipendiados donde pronto sólo vivirán inmigrantes y grupos desfavorecidos; los que antaño llamaban «peñeros».

Oriol no se cansaba de repetir que amaba a su pueblo con todo su corazón. Pero cuando le decían que el casco histórico era el corazón de su pueblo, se burlaba y ofrecía su receta de siempre: fuera ruinas, anchura, casas nuevas y gente de bien.

Cuando le mencionaban la «trama urbana» le sonaba a chanchullo urbanístico con concejal de por medio. Sólo pensaba en nuevos centros comerciales, hipermercados, campos de golf y urbanizaciones en las afueras; donde estaba el futuro.

Recintos aislados para concentrar a la gente de bien (o lo que es lo mismo, con dinero para gastar). Eso era lo único importante, los negocios, el crecimiento, la revalorización de los solares, los aparcamientos, la industria…

Esa noche, entre las redes de Rubalcava se asomó un espectro; era el fantasma de las ciudades muertas, localidades uniformes, sucias, grises e inhabitables condenadas a sufrir un tráfico insoportable por el día y a permanecer vacías y solitarias por las noches.

El fantasma le anunció la visita de tres espíritus: el del pasado, el del presente y el del futuro. Y Oriol fue visitado por cada uno de ellos.

El fantasma del pasado le llevó primero a una ciudad gloriosa, la segunda del Reino, capital de Gobernación. Con un imponente castillo, con murallas, con decenas de palacios, conventos e iglesias.

Luego apareció la ciudad de su infancia, allá por los años sesenta, un entorno bello, armónico, lleno de comercios, de hermosas calles con casas nobles y mucha gente paseando por ellas.

Le mostró la Casa del Paso; la Plaza de la Pía flanqueada por edificios señoriales en sus cuatro costados, con Miguel Hernández recitando subido a una escalera frente al espectacular palacio gótico. Le mostró un palmeral comparable al de Elche; calles tradicionales llenas de comercios, de cafeterías, de confiterías, de gente….

El segundo espíritu, el fantasma del presente, le mostró primero el interior del palacio donde se encontraron: destechado y asolado para propiciar su ruina. El solar de la casa del Inquisidor: derribado y desaparecido. El de Pinohermoso: una joya única sustituida por un cajón de ladrillos.

Iglesias, palacios y casas en mal estado o ya en la ruina. Las antaño calles comerciales muertas; otras como la de San Juan o la del Colegio, antesala del Escorial de Levante y del Rincón Hernandiano, bombardeadas, con basura esparcida. Las ruinas del castillo llenas de pintadas. El picudo campando a sus anchas en un palmeral urbanizado y cada vez más exiguo…

Por último, el espíritu del presente le mostró el valioso legado de su universal poeta luciendo en otra ciudad. Y Oriol, que creía conocer su pueblo, lloró.

Finalmente llegó la última visita, la del Fantasma del futuro…

Dejémoslo por escribir; el futuro sólo depende de Oriol.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Inspirado en el clásico de Charles Dickens.

Crónica fotográfica de Antonio Ballester. Romería de San Isidro. Ajomalba.

Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

Crónica de Antonio Ballester Vidal, el fotógrafo de la Plaza Nueva.

El triunfo de la «cruzada» emprendida por Franco provocó en España un espectacular resurgimiento religioso de proporciones nunca imaginadas en un país europeo en el siglo XX.

Durante la década que siguió a la Guerra Civil, las celebraciones religiosas se potenciaron especialmente creándose nuevas «tradiciones católicas» que el pueblo hizo inmediatamente suyas.

En este contexto, la modesta fiesta de San Isidro Labrador en Orihuela se convirtió en una colorida romería patrocinada por «el sindicato» (flamante Caja Rural Central) y la Hermandad de Labradores y Ganaderos.

La Romería de San Isidro en Orihuela.

Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

Esta efímera romería, de la que no se conocen antecedentes oriolanos, duró pocos años; pero quedó inmortalizada en todo su esplendor por la cámara de Antonio Ballester.

Para la descripción de las fotografías he transcrito la crónica que, dos días después del año 1945, publicó «La Verdad de Murcia».

La Verdad de Murcia. 17 de mayo 1945.

La Verdad de Murcia. 17 de mayo 1945: Más de veinte mil personas concurrieron a la tradicional romería de San Isidro. Asistiendo a la misa de campaña que ofició el Prelado de León.

Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

La huerta y campos fueron bendecidos por el Obispo de Orihuela, que impetró del Altísimo el beneficio de la lluvia.

Con animación extraordinaria se celebró la tradicional romería de San Isidro, hasta el punto que no se recuerda en Orihuela una concurrencia tan numerosa.

Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

Durante todo el día la pradera, en donde se encuentra enclavada la ermita a San Isidro, ofreció aspecto animadísimo, que duró hasta la caída de la tarde.

A la salida del sol, el disparo incesante de cohetes y el alegre voltear de las campanas de la iglesia de Santa Justa, anunció al vecindario la salida del cortejo procesional a través de las calles de la ciudad, para continuar luego en romería hasta la ermita del Santo.

Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

Entre un cortejo casi interminable de fieles, en el que resaltaban los nutridos grupos de romeros, aparecía el Santo sobre trono adornado de flores a hombros de huertanos, siguiendo las típicas rondallas, así como carrozas artísticamente adornadas y parejas a caballo.

Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

SOLEMNE MISA DE CAMPAÑA. Una vez que el cortejo llegó a la pradera, se celebró una misa de campaña que resultó solemnísima, oficiando el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de León, don Luis Almarcha.

D. Luis Almarcha, obispo de León, en San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

El acto fue verdaderamente impresionante por la profunda religiosidad de los millares de romeros, que acudieron en esta anual manifestación de fe, a postrarse ante el Rey de Reyes.

D. Luis Almarcha, obispo de León, en San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

Terminado el Santo Sacrificio, el Excmo. Y Rvdmo. Obispo de Orihuela, Dr. D. José García Goldáraz bendijo la huerta y los campos, impetrando del Altísimo el beneficio de la lluvia para sus sedientos cultivos.

D. José García Goldáraz, obispo de Orihuela, en San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
D. José García Goldáraz, obispo de Orihuela, en San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

REGRESO PROCESIONAL. A la puesta del sol volvió a organizarse la procesión retornando el santo a la iglesia de Santa Justa.

Con motivo de tan señalada festividad, el comercio cerró sus puertas durante todo el día, suspendiendo sus actividades todas las oficinas, tanto públicas como particulares.

Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

CONCURSO DE CARROZAS. Ante el Jurado calificador desfilaron después las carrozas, parejas a caballo y rondallas, concediéndose el primer premio a la carroza presentada por la Hermandad Sindical de Labradores, el segundo a la de D. Jesús Lidón Abadía, y el tercero a la de D. Antonio Abadía.

Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
Fragmento bando 1947. Manuel Muñoz Tomé.
Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
Fragmento bando 1946. Manuel Muñoz Tomé.
Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
Bando 1950. Manuel Muñoz Tomé.
Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.

El primer premio de parejas a caballo fue otorgado a D. Antón Meseguer, el segundo a D. Antonio Adsuero, y el de rondallas a la rondalla «Pascualete».

Romería de San Isidro. Antonio Ballester Vidal.
Publicidad del insecticida Oriol. Manuel Muñoz Tomé.

Epílogo.

No lo tenía pensado; pero la siguiente fotografía, enviada por el maestro Zambrana, me ha dado una idea: si os apetece exponer fotografías de vuestra infancia, recuerdos  familiares o cualquier imagen relacionada con la romería de San Isidro, las expondré gustoso y formarán parte de este archivo virtual. 

1947. José Manuel Zambrana García junto a su hermana y dos primas, posando de huertanos en San Isidro. Gracias maestro.
Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).
Fotografías de Antonio Ballester Vidal. Bandos de Manuel Muñoz Tomé.