Archivo de la etiqueta: Santiago

Callejeando 15. Santiago y cierra España.

 

Portada de Santiago. Charles Clifford, 1862.

Santiago y cierra España.

Tras un breve vagabundeo por las caprichosas callejas cercanas a la peña regresamos a la plaza de Santiago para detenernos frente a su Iglesia parroquial cuya portada es una auténtica joya arquitectónica culminada en el último tercio del siglo XV.

Iglesia de Santiago Apóstol en 1905. Colección Javier Sánchez Portas

Pertenece al gótico isabelino, también llamado flamígero por evocar el fluir de una llama.  Este estilo nació a la par del resurgimiento producido por el final de la cruzada ibérica y la unificación territorial, hechos históricos acaecidos durante el reinado de los Reyes Católicos.

Portada de Santiago en el siglo XIX.
Postal de 1909. Colección Jesús Rodríguez Tejuelo.
Colección Esteban Sanmartín Alonso.
Colección Javier Sánchez Portas

Consta de un arco apuntado y abocinado con arquivoltas de decoración vegetal.  Hay que contemplarla detenidamente para hacerse una idea de la minuciosidad con la que los escultores tallaron las hojas de cardo y aún más para encontrar algunas figuras animales entre las que destaca la ya famosa lechuza.

José María Pérez Basanta.

Declarado Monumento Nacional en la II República, durante la Guerra Civil su interior se conservó casi intacto.

Por desgracia, en el exterior se destruyeron dos esculturas: una en el parteluz de la puerta principal, dedicada al Apóstol;  y otra en la parte superior de la portada de la capilla de la Comunión.

Portada de Santiago en 1931. Ministerio de Cultura.
Santiago en 1933. Universidad de Sevilla. Gentileza de Luis Mirete.
El parteluz de la iglesia de Santiago con la imagen del apóstol desaparecida en la Guerra Civil. Colección Javier Sánchez Portas
Portada de Santiago sin el apóstol en su parteluz. Archivo Celia Senén
Portada de Santiago sin el apóstol original, desaparecido durante la Guerra Civil. Colección Javier Sánchez Portas.

El Santiago representado en la actualidad sustituye a la imagen gótica coetánea al resto de la portada.   Es obra del escultor madrileño Ángel Ferrant y la realizó a finales de la década de 1940.

Portada de Santiago. Con el apóstol recién restaurado. Antonio Ballester Vidal.
Comparativa. Ajomalba.
José María Pérez Basanta.
Ajomalba.

Arriba, junto al escudo de España sujeto por el águila de San Juan, se muestran el yugo y las flechas, emblemas de los Reyes Católicos.

El haz de flechas pertenecía a Isabel.  El yugo,  con una cuerda suelta,  corresponde a Fernando,  junto a la divisa «tanto monta”.

Ambos símbolos fueron adoptados y manipulados en el siglo XX;  primero por Falange y después por el régimen franquista.

Isabel tomó como emblema un haz de flechas en referencia a una vieja historia en la que un padre, en el lecho de muerte,  recordó a sus hijos que una flecha era frágil; pero formando parte de un haz se volvía muy fuerte.  Isabel reunía en su persona y debía mantener unidos los reinos de Castilla, León, Extremadura, Asturias, Galicia, Murcia, Sevilla….

El yugo hace referencia a Alejandro Magno y el nudo gordiano.  Una antigua tradición prometía el imperio a quien desatase dicho nudo. La leyenda popular cuenta que Alejandro lo cortó con su espada y dijo: «tanto monta cortarlo que desatarlo”.

Inspirado en esa leyenda, Fernando de Aragón utilizó en su escudo el lema “tanto monta”  junto al yugo con el nudo desatado.

Ajomalba.

Falange Española unió las flechas y el yugo que siempre se habían representado separados.  Los «historiadores» de la época, basándose en las iniciales de los nombres los asignaron al revés: Yugo a Ysabel, Flechas a Fernando.  Además a la divisa de este último se le añadió una absurda coletilla:»tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando».

Se ha dicho también que la granada de Santiago está cerrada porque Granada no había sido conquistada todavía. Y que en la iglesia de Santiago se celebraron cortes. Unas cortes en las que se decidió conquistar Granada, nada menos.

Todo eso forma parte de la “patriotera” historia de Orihuela que fueron creando nuestros cronistas locales.

Ajomalba.

La granada ya la utilizaba Enrique IV, el hermano de Isabel con el lema “Agro dulce” que quiere decir misericordia y rigor.

Fijaos bien y podréis comprobar que la granada no está totalmente cerrada, tiene una abertura lateral.  La he puesto al lado de la de la Catedral de Granada , que por narices se esculpió con Granada conquistada. Tienen la hendidura en el mismo lado.

En cuanto a las cortes, las de Orihuela se celebraron en el verano de 1488.  La Guerra de Granada había comenzado seis años antes, en 1482.  Aquí, como en todas partes, solo buscaban dinero y tropas.  Antes las celebraron en Tarazona y Valencia.

Y no pudieron ser en Santiago: cualquier ceremonia de esa entidad se celebraba en la iglesia más importante, la entonces Colegiata del Salvador, la actual Catedral.

José María Pérez Basanta.
Ministerio de Cultura.
Ministerio de Cultura.
Colección Esteban Sanmartín Alonso

La capilla de la Comunión adosada a su derecha se edificó en el siglo XVIII y muestra una interesante portada de dos cuerpos al más puro estilo barroco.

Tras el concilio de Trento, la Iglesia católica decidió combatir la reforma protestante dando mayor importancia entre otras cosas a los sacramentos y en especial a la eucaristía.

En esta exaltación,  las fachadas tuvieron gran importancia. Muchas iglesias como la de Santiago erigieron capillas de la comunión con portadas diseñadas como vehículo de propaganda.

Colección Javier Sánchez Portas
Santiago en 1933. Universidad de Sevilla. Gentileza de Luis Mirete.

Frente a la sencillez luterana, en las iglesias católicas las líneas definidas y rectas del Renacimiento desaparecieron para dar preferencia a la línea curva, con abundante ornamentación y exuberancia de flora y fauna sobre cornisas y columnas,  siendo las más comunes las llamadas salomónicas con forma de espiral.

José María Pérez Basanta.
Colección Javier Sánchez Portas

Esta portada es un ejemplo de todo ello y está íntegramente dedicada a la eucaristía.

Muestra una alegoría de la fe que también tuvo que ser reconstruida por Ángel Ferrant tras haber perdido en la guerra más o menos la mitad superior.

Nos resulta curioso que este artista de vanguardia y cercano al arte abstracto aceptara este tipo de trabajo. Pero todo encargo debió de ser un lujo en los duros años de la posguerra.

Ministerio de Cultura.
Ajomalba.
Colección Javier Sánchez Portas. Ajomalba.
José María Pérez Basanta.
José María Pérez Basanta.

A partir del templo comienza la calle de Francisco Díe Losada, cuyo titular vivía justo aquí.  Pinchando la siguiente imagen tenéis un enlace a su biografía.

Pinchad aquí.

 

Ajomalba.
Turismo Orihuela

Ya hablamos en la Calle del Hospital del ruinoso Palacio de Rubalcava,  que tiene en esta calle su entrada principal.

A la izquierda tenemos el museo de la Reconquista, inaugurado en 1985 en los bajos de Rubalcava y trasladado recientemente a la nueva sede de la Asociación de Moros y Cristianos. Es un edificio obtenido de la rehabilitación de dos antiguas casas.

Rebasándolo contemplamos una artística fuente, también de reciente construcción, situada bajo un edificio-depósito asentado en la peña.

Miguel R Bailén González
Ajomalba
José María Pérez Basanta.

Este enorme aljibe abastecido por los pozos llamados de Cremós, proveía de agua potable a un gran sector de la ciudad a comienzos del siglo XX.  Fue rehabilitado para instalar en él el museo del agua, pero permanece cerrado.

José María Pérez Basanta.

El último tramo de esta calle conserva algunas preciosas casas, solo hay que levantar la vista e imaginarlas bien restauradas.

José María Pérez Basanta.

Termina la calle de Francisco Díe y encontramos la del Maestro Esteban, que aparece en los repartos del siglo XIX, como callejón del Maestro Esteban.

Archivo Municipal de Orihuela.
José María Pérez Basanta.

Esta titulación debió de popularizarse en la segunda mitad del siglo XVIII. Creo que anteriormente podría ser la calle de Nicolás Viudes.

Archivo Municipal de Orihuela.
Archivo Municipal de Orihuela.

En el reparto de 1750 – aún sin desgajar de la calle Santiago- aparece inscrito “Estevan Viudes, maestro de niños”.  En la actualidad abarca también la travesía al Hospital que anteriormente tenía su propio nombre: la calle de Eusebio.

Antonio José Mazón Albarracín y Jorge Belmonte Bas.

Extracto corregido y aumentado de artículos publicados en 2006.

Callejeando 14. De la Misericordia al Pocico de Santiago.

La Misericordia. fachada a calle Santiago. Colección Javier Sánchez Portas.

De la Misericordia al Pocico de Santiago.

 

Archivo Municipal de Orihuela. Siglo XIX.

De vuelta al casco, continuamos nuestro paseo en la Plaza del Raval, en el final de la calle de Santiago.

Teniendo en cuenta que en el siglo XIX consideraban como inicio del arrabal la «Esquina del Pavo», nos dice Gisbert:

“De extraordinaria longitud porque se extiende, cual tenemos indicado, desde el principio del arrabal hasta la Plaza de Monserrate”.

Seguir leyendo Callejeando 14. De la Misericordia al Pocico de Santiago.

Biografías: Francisco Díe Losada.

Don «Paco Díe».

 Nacido en Orihuela el 11 de abril de 1877. Hijo de Francisco Díe Pescetto -teniente coronel de Infantería,  natural de Orihuela- y de Paula Losada Bofarull -nacida en Reus-.

Bautizado en la Catedral con los nombres: Francisco de Asís, Esteban, Juan y León.

Personaje clave en la política oriolana de los años 20 del siglo pasado como cabeza visible de un grupo de acaudalados ciudadanos que nombrados por la Dictadura de Primo de Rivera transformaron el aspecto de la ciudad tras años de dejadez municipal.

Muy lejos todavía de su etapa política – en diciembre de 1901-, Francisco se casó con Enriqueta Pescetto y Román en la iglesia de Santiago.  Era  teniente de Artillería y continuó su carrera militar, que abandonó con el grado de comandante.

Juez de Aguas y Caballero Cubierto, el 31 de marzo de 1925 fue nombrado concejal accediendo a la Alcaldía de Orihuela el 6 de mayo de 1926.

Junio de 1928. Acto oficial de entrega al Estado del Cuartel de Sementales. Colección Javier Sánchez Portas.

Por encima de opciones políticas fue un alcalde eficaz. Acometió con entusiasmo obras tan necesarias como la construcción de la lonja de contratación, un nuevo puente sobre el Segura y un cuartel para depósito de sementales.

En este breve periodo se urbanizó Capuchinos y la calle Unión Agrícola;  se hermoseó la Glorieta dotándola además de su ya tradicional templete; también las Plazas Nueva y de Monserrate con los románticos jardines que aún conservan. Su legado fue el proyecto de construcción de las Escuelas Graduadas.

El 4 de febrero de 1930, tras la renuncia del general  Primo de Rivera,  presentó su dimisión irrevocable como alcalde y concejal  y se acordó dar su nombre a una calle de nueva creación próxima a la Glorieta.  El alcalde entrante – Antonio Balaguer- decidió modificar el acuerdo municipal y hacerlo con la de Santiago, pero la II República dejó todo en suspenso.

Francisco Díe, a la derecha de Alfonso XIII.

Propietario de extensas fincas fue Juez de Aguas; colaboró con Luis Almarcha en la creación de la Federación de Sindicatos Agrícola-Católicos, de los que fue presidente. Hombre de misa diaria,  también presidió la cofradía de la Virgen de Monserrate.

Al estallar la guerra y con la esperanza de evitar el saqueo, trasladó la imagen con su corona de oro y piedras preciosas a la iglesia de Santiago, encargando además a su sobrina Ascensión Germán Pescetto que escondiera las valiosas joyas de la patrona.

Colección Javier Sánchez Portas.

Detenido y confinado en el colegio Jesús-María, acabó sus días en manos de un desaprensivo tristemente famoso por sus violentos desmanes en la segunda mitad de 1936.

La madrugada del 25 de agosto,unos pistoleros le llevaron junto al jefe de Correos y fueron cruelmente asesinados en la carretera de
Bigastro a Torrevieja.

Los hechos no es­tán del todo claros, pero parece ser que “el Cascarón”, domiciliado en el “Pocico de Santiago” y vecino de don Francisco, fue el encargado de ejecutarlo con tres tiros en el pecho, utilizando para ello la pistola que le había confiscado días atrás.

Con Aurelio emplearon un disparo de escopeta a boca­jarro y, según las declaraciones de los testi­gos que acudieron a recoger los cadáveres, “Pincelito” y “Cascarón”, acompañados por el hijo de un arrendador despedido por Francisco Díe, permanecieron en el lugar de los hechos, posando orgullosos de su “hazaña” hasta que se llevaron los cuerpos.

En mi opinión, este famoso “paseo” tuvo más connotaciones personales que políticas.  Leyendo los tes­timonios de Ramón Pérez y Antonio Pu­jazón, anarquistas y miembros del Comité de Enlace, el primero citaba a Paco Díe como gran alcalde, y el segundo calificó su muerte de abominable asesinato y repug­nante crimen que propició la disolución del Comité de Enlace y ensombreció la causa republicana en Orihuela.

En el lugar en el que fueron asesinados levantaron dos monolitos en su recuerdo. Remodelada la carretera, permanecen en el cementerio de Bigastro.

Monumento en recuerdo de Francisco Díe, Cementerio de Bigastro. Ajomalba.
Monumento en recuerdo de Francisco Díe, Cementerio de Bigastro. Ajomalba.
Monumento en recuerdo de Aurelio Alonso. Cementerio de Bigastro. Ajomalba.

El mismo Pincelito fue autor de los dos tiros que destrozaron la imagen de su amada virgen; que fue quemada perdiéndose para siempre la valiosa corona.

Mejor suerte corrieron el resto de las joyas. Trasladadas discretamente en seis capazos por su sobrina,  con ayuda de otras dos mujeres, durmieron enterradas bajo un montón de estiércol en la cuadra de una casa situada en la carretera de Arneva . Acabada la guerra entregaron las alhajas al cura de Monserrate.

Archivo Loles Botella.

  El 15 de octubre de 1940 se acordó titular»calle de Francisco Díe» al sector de la calle de Santiago donde tenía su residencia en el número 40.   El tramo comprendido entre la plaza del mismo y la calle del Marqués de Arneva:

Ajomalba.

“Con el fin de testimoniar el reconocimiento que Orihuela debía al libertador de España de las garras del marxismo, al iniciador del glorioso alzamiento y en el resto de los designados al elemento civil a Falange, a los tradicionalistas y a los militares que dieron sus vidas por Dios y por España”

Antonio José Mazón Albarracín.