Archivo de la etiqueta: gavilán

Sombrereros oriolanos. De la Madrileña al Gavilán.

Fotografía José María Pérez Basanta.

De la Madrileña al Gavilán.

El objeto central de este trabajo es demostrar el origen de la última sombrerería oriolana, el Gavilán, en la calle Mayor. De paso os hablaré de otros sombrereros instalados en Orihuela entre las dos últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX, cuando el sombrero era algo más que un accesorio para cubrirse la cabeza.

Como prenda habitual e imprescindible en la vestimenta de la población, mostraba la clase social, el estatus económico, la profesión y hasta el estilo de vida de quien lo portaba.  Integrados en la sociedad, las prendas para cubrir la cabeza, eran un negocio habitual en todas las ciudades,  con talleres artesanos especializados en su confección y acreditados establecimientos que ofrecían al público las más variadas colecciones de sombreros y gorras.

La familia López Pinzón.

Nuestra historia comienza con Joaquín López Martínez, sombrerero de profesión, nacido en Orihuela en 1830 y bautizado en la Parroquia de las Santas Justa y Rufina.

Joaquín se casó con Antonia Pinzón López, vecina de Madrid. Este es el origen del nombre de la “Sombrerería Madrileña” de la calle Mayor. La que a la postre sería la precursora de la actual «El Gavilán».

No tenemos constancia de la boda; por lo que debió celebrarse en la capital. La que sí tenemos registrada es su numerosa prole. Entre los años 1866 y 1882 este matrimonio bautizó once hijos en la Parroquia de El Salvador, con los apellidos López Pinzón: María Soledad, Bernardo, Ángel, Jesús, Joaquina, Antonia, Leonor, Magdalena, Joaquín, otra vez Joaquín (eso significa que el anterior murió) y Rosario.

—El hijo mayor, Bernardo López Pinzón, era vocal en la junta directiva del Círculo Tradicionalista en mayo de 1894. Dos años después se casó con Emilia Casciaro y se marcharon a vivir provisionalmente a Valencia.

—De Jesús sabemos que se casó en 1900, en Torrevieja con Magdalena Bernabé. No sé si se instaló allí. Lo cierto es que, en septiembre de 1916, el matrimonio apadrinó la boda de otra pareja en la citada localidad salinera, desde donde escribo estas líneas.

—De Leonor, que su nombre coincide con el de la esposa de José Rufete, «El Gavilán».

—Magdalena se fue a Madrid en 1902 para ingresar como novicia en la congregación de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul.

—De Joaquín, el último varón, hablaremos más adelante.

—Rosario, la más joven, tomó también el hábito en el convento de agustinas de Orihuela en 1904, adoptando el nombre de Sor María de la Soledad, curiosamente, el de su hermana mayor.

Esta es toda la información que por el momento he encontrado de los hijos de los fundadores.

Orihuela en 1862.
Colección Javier Sánchez Portas.

Sombrererías coetáneas, último cuarto del siglo XIX:

Anterior a la década de 1880, he encontrado la de José Rebollo, abierta en el verano de 1878 en la Calle Mayor. A decir de los redactores de «El Segura», «un magnífico establecimiento montado con lujo y elegancia», del que no he podido localizar la ubicación exacta ni cualquier otra mención, por lo que no descarto que pueda ser el primer antecedente de «El Gavilán».

En la década siguiente, tengo localizadas varias sombrererías:

La de José Simó, conocido como el “Maestro Simó”. Tiene pinta de ser la más antigua, aunque no he encontrado publicidad anterior a 1885, año en el que comienza a anunciarse en “El martes” y en “La crónica”. Está domiciliada en  los Hostales, número 9.

«El Martes» y «La Crónica» año 1885.

«En la sombrerería DE LOS HOSTALES  se ha recibido un gran surtido en fieltros para hacer sombreros de todas clases, y en todos colores, propios para la estación a precios económicos. Especialidad en sombreros a medida de la forma y clase que el parroquiano deseé. Gorras, hongos y sombreros de copa. Sombreros a medida para los señores Sacerdotes. Composición económica de toda clase de sombreros».

Bajada del Puente y Hostales siglo XIX.
Colección Javier Sánchez Portas.

Sus anuncios en prensa se mantienen regularmente hasta 1892, año en que pasa a regentarla Juan Cutillas.

En 1894 queda en manos de Antonio Pérez Salar, especialista en sombreros cordobeses, quien despliega una buena campaña publicitaria en «El Orden».

«El Orden 1894-1895»

No debió tener mucho éxito, pues en 1897 vuelve a cambiar de manos, y se la quedó José Navarro Rodríguez, que vendía y planchaba sombreros a precios baratísimos: sevillanos, cordobeses y de palma.

«El Día» 1886.

La de Francisco Lozano Piñero, en Calle Mayor 26, se anunció entre los años 1885 y 1887, en “El Día”. Ofrecía «sombreros de todas clases y la mar en gorras de seda, a precios casi de balde. Desde dos reales y medio en adelante. Equidad, elegancia y baratura. Gran surtido de sombreros canal (de copa semiesférica usado por el clero católico, con ala ancha y levemente doblada hacia arriba), y de castor (de fieltro)…»

«El Diario de Orihuela» 1887.

Su existencia fue breve. Durante los meses de enero y febrero de 1887 “El Diario de Orihuela” anunciaba su liquidación.

«En Casa de Francisco Lozano Pinero. Mayor, 26. Liquidación cierta en todos los artículos de dicho establecimiento, ofreciendo dicho dueño grandes rebajas, como son gorras de 2, 3, 4 y 6 reales en adelante, y un grandísimo surtido en sombreros a precios desconocidos. Los sombreros ingleses que se han vendido a  70 reales se expenden a 50 en este establecimiento. Oriolanos: aprovechar la ocasión».

Orihuela en 1870.
Colección Javier Sánchez Portas.

La de Leopoldo Lizón se anunciaba en 1886 en «El Oriolano» y en «El Diario de Orihuela» como «antiguo establecimiento»; lo que deja entender que llevaba tiempo instalada en la Calle Calderón, número 8. En 1891 apareció en el «Diario de Avisos». Y en 1894 en el diario «El Independiente».

«En este antiguo y acreditado establecimiento, se ofrece al público una bonita y variada  colección en sombreros de novedad, de multitud de clases y colores. Especialidad en hongos ingleses a dos pesetas uno. Se facilitan toda clase de encargos en el ramo de sombrerería con prontitud y equidad.  NO EQUIVOCARSE».

En 1905 empezó a publicitarse en «El Diario» con un vistoso anuncio en el que cambia su número de policía a Calderón de la Barca, número 4.

«El Diario» 1905.

«Junto al puente ofrece al público.  Inmensa y variada colección de  gorras ALTA NOVEDAD, chauffer, japonesas, rocambole, inglesas, alemanas, montañesas, ciclistas y otras mil formas».

No he podido resistirme a transcribir un anuncio que aparece junto al anterior. Va también de cubrir las cabezas. Y el tipo que se publicita, estaba alojado enfrente de esta sombrerería, en el establecimiento precursor del Hotel Palace:

«IMPORTANTISIMO: A los calvos. Acaba de llegar a esta población el representante y viajante de la casa Peguha de los Estados Unidos, D. Antonio Peña Zumalacárregui, doctor en ciencias, que ha venido a dar a conocer a las personas de buen gusto, y a los calvos en particular,  artículos desconocidos en España.  ANTIMICROBICIDA CALVÓTICO PEGUELA, infalible y único producto conocido para poner pelo a los CALVOS. Instalado en la Posada Buenavista».

Hospedaje Buena Vista.
Colección Javier Sánchez Portas

La sombrerería Madrileña de la calle Mayor

La primera referencia que encuentro a la sombrerería madrileña de Joaquín López, en la calle Mayor, número 35, son los “consejos comerciales” publicados por “la Crónica” en mayo y junio de 1887.

 “Hemos tenido el gusto de admirar el magnífico y elegante surtido de sombreros de señoras, niños y niñas que procedentes de las antiguas y renombradas fábricas de Madrid y París acaba de recibir para la estación de verano nuestro particular amigo  don Joaquín López, calle Mayor, número 35. Recomendamos muy particularmente a nuestras bellísimas lectoras el acreditado establecimiento ya citado, en la seguridad de hallar en él a precios sumamente económicos cuanto pueden desear de mayor gusto elegante capricho, y alta novedad.”

No sé cuánto tiempo llevaba abierta, pero esta es la fecha más antigua que tenemos. En agosto de ese mismo año, apareció un anuncio en «La Crónica» que se mantuvo varios meses.

«La Crónica» 1887.

“Exposición permanente de sombreros, última novedad, para señoras y señoritas, caballeros y niños. Magnifico surtido de gorras de todas clases. Grandes existencias de adornos para baile, telas y cintas para confecciones y composturas. Lavado de sombreros de paja, de castor, y todo lo concerniente al ramo de sombrerería y modista. Precios económicos, gusto y prontitud.”

«El Diario de Avisos» 1891.

En octubre de 1889, «El Diario de Orihuela» publicaba la siguiente noticia:

«Va adquiriéndose en nuestra ciudad, la costumbre tan generalizada en las grandes capitales, de exponer los domingos en los comercios, los géneros y novedades recibidos; anoche apareció otra en la elegante sombrerería Madrileña del Sr. López, siendo numeroso el público que la visitó admirando la variedad y elegancia de los géneros expuestos».

En la sesión municipal del 7 de noviembre del mismo año, el Ayuntamiento aprobó el pago de 37, 75 pesetas a Joaquín López, por la confección de once gorras para la Guardia Municipal.

«El Thader» 1895.

Con ligeras variaciones, entre los años 1891 y 1896, se anunció en varias publicaciones, especialmente en «El Thader».

«Se ha recibido un grande y bonito surtido en sombreros para señoras y niñas de las cuatro mejores casas de París y de Londres: un gran surtido en sombreros ingleses para caballeros, desde 4,50 pesetas en adelante».

Después desapareció para siempre de los anuncios de prensa.

Sombrereros en el primer cuarto del siglo XX.

En el verano de 1903 me aparece un sombrerero en la calle de San Pascual; de nombre Antonio Lorenzo. Encontré otro en la misma calle en 1888, pero sin nombre ni número. Puede que fuera el mismo.

Orihuela 1909.

En 1907 se anunciaba Pascual García Limiñana, en la Plaza de la Soledad con sombreros desde 6,50 pesetas. En 1910 el negocio pasó a su hijo Mariano García Soriano, nacido en 1889.

El joven Mariano estaba afiliado al Partido Conservador. Dos años después, «El Eco de Orihuela» hablaba de reformas en su local de la Plaza de la Soledad. También de un viaje a Madrid, Zaragoza y Barcelona, en busca de géneros para el nuevo establecimiento que pensaba abrir en la calle Alfonso XIII número 14, donde tenía su domicilio.

En noviembre de 1912 se trasladó al «nuevo local con servicio esmerado y amable por parte del dueño y de la dependencia». Y por compras superiores a cinco pesetas, regalaba un accesorio para cepillar el sombrero.

Ornamentó admirablemente el nuevo establecimiento, que ostentaba un rótulo anunciador realizado por el afamado pintor Monserrate Rodríguez “El Dorado”, quien había decorado también el “Café Europeo”, la “Banca Balaguer”, y restaurado, nada menos que la imagen de Semana Santa conocida como «La Diablesa».

Pero en diciembre de 1912 volvió a la Plaza de la Soledad, adecentando su antiguo establecimiento. Según sus amigos y correligionarios de la prensa, el nuevo local no era suficiente para tanta clientela.

Plaza de la Soledad.

En 1913 se casó en Santa Justa con la agraciada señorita Enriqueta Martínez. Ese mismo año lo nombraron viajante de una importante casa americana que comerciaba sombreros jipis (sombreros de palma) y panamás. En 1914 tuvo un robusto varón, bautizado en la catedral. Tammbién amplió su negocio instalando en la sombrerería una sección de zapatería de «alta escuela».

«El Conquistador» 1912.

En noviembre de 1912 se anunciaba la apertura de la Gran Sombrerería de Luis Beltrán García. Pero la muerte de su abuela obligó a aplazarla una semana. Estaba ubicada en la Plaza de Cubero, número 2, en la subida al puente desde la Calle San Agustín, junto a la confitería de Evaristo Cárceles. 

Al año siguiente, Luis viajó a Madrid y Valencia para comprar las últimas novedades. A veces se anunciaba como «La sombrerería de las tres B. B. B.». Su especialidad eran los cordobeses estilo Belmonte, los de jipi -la última novedad- y los sombreros para sacerdotes.

«El Conquistador» 1913.

En octubre de 1918 Ricardo López Martí buscaba dependiente para abrir un establecimiento en la Plaza de la Constitución (la plaza Nueva). Se trataba de «una gran sombrerería con variadísimo surtido en gorras y sombreros confeccionados al último grito de las exigencias modernistas».

Plaza de la Constitución o Plaza Nueva.
Colección Javier Sánchez Portas.

«Géneros baratísimos nacionales y extranjeros. Últimos modelos de París, Barcelona y London. Gorras de todas formas y colores a precios reducidísimos, de paño, hilo, afelpadas, impermeables y de abrigo. Esta casa ha recibido para la temporada de Invierno lo más chic, lo más elegante, lo más llamativo. Inmensas existencias en boinas vascas con forros de seda. Sombreros de inmejorable calidad. Fantasía, Elegancia, Baratura. Visiten esta casa antes de adquirir vuestras prendas y se convencerán. Plaza de la Constitución, número 21. Teléfono 58».

Plaza de la Constitución o Plaza Nueva.

La Madrileña en el siglo XX

El cuatro de febrero de 1913 fallecía la “anciana y virtuosa señora” Antonia Pinzón, viuda de López, dueña de la sombrerería madrileña. Queda claro que Joaquín había muerto antes, pero no he localizado la fecha.

Presidieron el duelo el sacerdote Eduardo Soria, Ramón Garrigós y Leopoldo Lizón. Condujeron las cintas Mariano García, José Balda, Francisco García Molina y Mariano Ros, siguiendo al féretro un numeroso cortejo en el que estaban representadas todas las clases sociales de Orihuela.

Su hijo menor, Joaquín López Pinzón, casado con Concepción Ros, se hizo cargo de la sombrerería. En junio de 1916 viajó a Valencia y Barcelona para comprar los modelos de la nueva temporada. En aquel verano sufrió una terrible desgracia. Perdió a su único hijo, Antonio, con tan sólo once meses de edad.

En el verano de 1918 Joaquín viajó de nuevo a Valencia y Barcelona. También a Madrid, pero esta vez, el género adquirido era para montarse por su cuenta abriendo otra sombrerería en la calle Mayor: “El modelo, gran sombrerería modernista”, haciendo la competencia a sus hermanas con una importante campaña publicitaria en “El Conquistador”.

«El Conquistador» 1918.

Última novedad en géneros nacionales y extranjeros, lo más elegante de la moda mundial, calidad inmejorable, precios reducidísimos. Visiten esta casa montada con todo lujo en la calle Mayor núm. 18 y se convencerán que es la única en su clase, por la elegancia, por la calidad y por la baratura de sus artículos. Inmensas existencias en sombreros y gorras de fantasía y boinas vascas para la temporada de invierno.

«El Conquistador» 1918.

De Joaquín hijo sabemos que, en 1925, colaboró con la Centuria Romana aportando 3 pesetas. Y que su establecimiento seguía abierto en 1926, con la dirección Mayor, número 20 y el teléfono 124. La última noticia sobre él, aparece en enero de 1929, participando en una campaña benéfica.

La Sombrerería Madrileña siguió adelante regentada por sus hermanas, bajo la denominación comercial “Hijas de Joaquín López”, nombre que aparece grabado en algunos sombreros de principios de siglo, que aún conserva mi amigo «Rufo» en «El Gavilán».

Gentileza de la familia Rufete.

En el primer tercio del siglo XX, la que parece ser una de las nietas del matrimonio fundador (se llamaba Leonor, como una de las hijas) se casó con José Rufete Gilabert, “El Gavilán”, quien dio nuevo nombre a la sombrerería.

Fotografías de Roberto López Fuentes.

Esto es todo lo que he podido recopilar por el momento. A medida que avance en mis investigaciones iré añadiendo datos. Queda demostrado que la sombrerería, hoy llamada «El Gavilán», lleva funcionado, al menos, desde la década de 1880.

Esperemos que pronto pueda cumplir el siglo y medio con el respeto que merece como única sombrerería de Orihuela, y quizá, de toda la Vega Baja.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba 2021) . Mi agradecimiento a José Manuel Dayas y a la familia Rufete. Agradecería cualquier información que podáis aportar.