El horno de Santa Matilde y la mina Virgen del Carmen

José Antonio Ruiz Peñalver.

La Sociedad Virgen del Carmen y el horno de Santa Matilde

Vamos a comenzar con la primera noticia que he localizado en la prensa alicantina relativa a la sociedad minera “Virgen del Carmen”; cuyo nombre proviene de la mina que pretendían explotar en Orihuela. Aparece en noviembre de 1886:

«La Sociedad Minera de Azogue «Virgen del Carmen», celebra reunión el día 24 del corriente; y cita además de sus socios, a los señores que gusten concurrir a dicha reunión que tendrá lugar a las tres de la tarde en el domicilio de D. Ramón Castellanos, calle San Fernando núm. 6

En el verano de 1887, esta vez en prensa alcoyana, se anunciaba la puesta en marcha de un horno en Orihuela para la quema de mercurio; nombrado también como azogue, sustantivo tradicional derivado del árabe «az-zawq».

Víctor Sarabia Grau.

«Según tenemos entendido, el espíritu minero va cada día tomando más incremento en nuestra provincia, pudiendo asegurar a los que se dedican al comercio de minerales, que dentro de breves días tendremos el gusto de ver montado en la mina «Virgen del Carmen» en Orihuela un horno para la quema de mineral de mercurio conocido vulgarmente por azogue. Tanto es así que hoy día se cotizan las acciones de dicha mina al precio de 1.600 pesetas; por nuestra parte felicitamos la actividad de la sociedad «Virgen del Carmen».»

En la sesión del Ayuntamiento de Orihuela celebrada el 20 de octubre de 1887, Domingo Maciá Torres, vecino de Alicante, solicitó la necesaria licencia para instalar un horno de calcinación de mineral de mercurio en terrenos de propios; en el sitio denominado San Antón, muy cerca de la mina «Virgen del Carmen».

José Antonio Ruiz Peñalver.

En la  sesión de fecha 24 de noviembre de 1887, la comisión de Obras públicas dio el visto bueno y la corporación concedió la autorización necesaria para construir uno o más edificios destinados a almacenes de mineral y hornos para la calcinación en los terrenos de la mina; entendiéndose que la concesión quedaba bajo la fórmula de «sin perjuicio de tercero y salvo mejor derecho».

Como hemos citado al principio, la sociedad “Virgen del Carmen” estaba formada en su mayoría por alicantinos; sólo dos oriolanos formaban parte de la misma: el citado Domingo Maciá y Mariano Correa Bas, ambos residentes en Alicante.

Víctor Sarabia Grau

“La mina es, si no padecemos error, la que tuvieron en exploración hace ya bastante tiempo los Sres. de Soto; y aún se conservan junto a la hacienda del Sr. Marqués de Lacy, restos del antiguo horno de calcinación.” (Esa hacienda de Salvador de Lacy, sirvió como patio de recreo del primer colegio de Jesús María en Orihuela).

El tal Mariano Correa, registró también quince «pertenencias» en la sierra titulada de «El Castillo». El edicto minero llegó a la Alcaldía de Orihuela en enero de 1888; y al citado registro le pusieron el nombre de «Elvira».

Las «pertenencias mineras» eran autorizaciones oficiales para la exploración y explotación de los minerales o rocas contenidos en el suelo o subsuelo; sin necesidad de ser dueños de la tierra en superficie.

José Antonio Ruiz Peñalver.

El lunes 5 de marzo de 1888 se inauguró un horno de calcinación de cinabrio compuesto por una docena de aludeles. Estos hornos separaban el mercurio del azufre calentándolo hasta conseguir un «vapor de azogue», que se transformaba en mercurio líquido al enfriarlo en las cañerías de barro.

Eran conocidos como hornos de Bustamante en recuerdo de Juan Alonso de Bustamante, un personaje del siglo XVII que importó el sistema desde las colonias americanas a las minas de Almadén.

Plano horno sistema Bustamante.

El acto de inauguración, considerado de gran importancia para la ciudad, quiso ser además una manifestación de simpatía entre Alicante y Orihuela, «ciudades tenidas erróneamente por algún tiempo como poco afectas».

«La solemnidad con que la sociedad minera ha querido revestir aquel suceso y lo apacible del día, dieron por resultado el que la numerosa concurrencia que asistió a San Antón presenciara un acto tanto más brillante cuanto que los individuos que componen la asociación son en su mayoría humildes hijos del trabajo.»

Bendición e inauguración:

«Poco después de las diez dio principio la ceremonia de la bendición que llevó a efecto el M. I. Sr. Canónigo Arcipreste y provisor de la Diócesis Dr. D. Ramón Belló, ante un altar levantado provisionalmente junto a la fachada principal de la casa de operarios. Este acto religioso que fue breve y se redujo al rezo de las oraciones de rúbrica, terminó imponiendo al nuevo horno la denominación de «Santa Matilde». Acto seguido se dio fuego al combustible previamente depositado en el hogar quedando con esto verificada la inauguración.»

Eneas Di Valentino

El lunch.

«Después de visitar los invitados todas las obras realizadas en la demarcación de la mina, pasaron a la referida casa de operarios donde se les obsequió con un espléndido lunch. En el acto reinó la mayor animación y el más indescriptible entusiasmo, sobre todo, al escanciar el champagne en la copas, momento en que empezaron los brindis.»

El evento reunió a multitud de personalidades y todos quisieron tomar la palabra. El antiguo senador y diputado Sr. Herrero manifestó su afecto a Orihuela; el Sr. Maseres, director de “La Crónica” brindó por la sociedad minera y por su prosperidad; el Sr. Sevilla director de «La Unión Democrática» de Alicante, pronunció un elocuente brindis por Orihuela y Alicante, negando la presunta rivalidad entre ciudades hermanas.

El representante de “El Diario”, Leoncio Lafuente, brindó por la sociedad minera, por la prensa alicantina y por el ilustre patricio orcelitano Manuel Roca de Togores;  quien con su presencia en aquella fiesta del trabajo demostraba una vez más su acendrado amor al progreso y engrandecimiento de Orihuela.

José Antonio Ruiz Peñalver.

Hablaron el Sr. Pérez, presidente de la Sociedad y Ramón Castellanos, secretario de la misma. Vicente Rodríguez brindó por la sociedad minera y por el ilustre Cabildo Eclesiástico representado por Ramón Belló; el Sr. Roca de Togores por todo lo que revelase un adelanto para Orihuela; el Sr. López Durana (este sombrerero alicantino estaba en todos los fregados), por la fraternidad de los pueblos de Alicante y Orihuela y por la prensa de ambas ciudades. Por último, el Sr. Giménez, en representación del Ayuntamiento oriolano, pronunció un breve discurso reasumiendo todas las ideas expuestas y haciendo votos porque el buen éxito coronase los esfuerzos llevados a cabo por la sociedad minera.

«Un “Viva Alicante” y seguidamente otro “Viva Orihuela” que fue contestado con gran entusiasmo por todos los concurrentes y por la muchedumbre situada en los alrededores de la casa, puso fin entre los acordes de la banda de música municipal, a un acto que dejará memoria imperecedera de un hecho que borrando todas las diferencias que inmotivadamente pudieron surgir algún día entre la capital de la provincia y la ciudad de Orihuela, inicia una época de adelantamiento y prosperidad para esta nuestra querida patria.»

José Antonio Ruiz Peñalver.

Las obras.

«Éstas se reducen al camino abierto desde el llano hasta la explanada que se extiende ante las bocas de las galerías, la casa de operarios y el horno. Éste pertenece al sistema Bustamante, usado últimamente por sus ventajas en el distrito minero de Almadén; consta de dos cámaras y de dos series de aludeles enchufados unos con otros formando hileras en ángulo muy abierto y que comunican con los canales de recepción por orificios practicados en su parte inferior por donde el mercurio, condensado se vierte para reunirse en el canal central y descender por una tubería subterránea al depósito.»

«Tanto las obras del horno como las otras referidas, han sido practicadas con el mayor esmero y solidez, invirtiéndose en su construcción unas 80.400 pesetas. Por último, todas las dependencias de la mina estaban lujosamente engalanadas con escudos de armas de las provincias mineras españolas y con gran profusión de banderas y gallardetes.»

José Antonio Ruiz Peñalver.

El miércoles 7 de marzo, a las 10 horas y 40 minutos, dio comienzo la destilación del mercurio en el horno “Santa Matilde”; y la abundancia del producto llenó de júbilo a los miembros de la sociedad minera.

La prensa de Alicante hablaba maravillas de la mina de azogue descubierta en Orihuela; concretamente en la sierra llamada «del Oriolé». La sociedad contaba con setenta y seis accionistas, cuyas participaciones, que en un principio se cotizaban a cincuenta duros, estaban ya por los ciento veinte gracias a que cada día obtenían mayor cantidad de producto.

El 16 de marzo por la mañana se procedió a calcular el mercurio obtenido en las primeras calcinaciones practicadas en el horno de Santa Matilde. Comenzada la operación con muy buen tiempo, tuvieron que suspender el cálculo por culpa de una lluvia imprevista,  perdiendo con el agua mucho azogue.

José Antonio Ruiz Peñalver.

De la caja depósito de la primera serie de aludeles, la única que pudieron desenchufar a tiempo, extrajeron 138 kilos de azogue; estimando en más de 75 kilos el producto perdido. Esta contrariedad les impidió calcular el beneficio real.

A eso había que añadir el estado fresco de la reciente construcción; cuya humedad hacía más difícil conseguir la temperatura necesaria en aquellas primeras pruebas; y los escapes de gas detectados a consecuencia de unas grietas abiertas en la obra.

Todos estos inconvenientes excusaron el desfavorable resultado obtenido en aquellas pruebas. Y dieron por hecho que, superados los obstáculos y reparados los defectos, en próximas calcinaciones, el éxito estaba asegurado para “la entusiasta y laboriosa sociedad minera “Virgen del Carmen”. No era cuestión de asustar a los accionistas.

José Antonio Ruiz Peñalver.

Pero el negocio nunca llegó a remontar. Para colmo, el 6 de junio de 1889 sucedió un desgraciado accidente. Mientras Manuel Pastor Hernández, de 19 años, hacía fuego para guisar, se desprendió un “gran ribazo del frente de la mina” quedando el trabajador sepultado entre una enorme cantidad de tierra desprendida.

Llegados el Juez de instrucción, el escribano de semana y el médico forense, solo pudieron certificar la muerte y mandar el cadáver al depósito. José Torregrosa, de 23 años sufrió graves lesiones; Juan Pastor, de veinte años y hermano del muerto, contusiones en la cara. Los tres eran naturales de San Vicente. El contuso se fue al hospital por su propio pie y al herido lo transportaron atravesado en una burra ante el estupor de la población.

José Antonio Ruiz Peñalver.

La sociedad «Virgen del Carmen» era un desastre económico, que arruinó a varios alicantinos. La última esperanza para el «complejo minero» de Orihuela surgió en noviembre de 1890. La prensa oriolana se hizo eco de la alicantina publicando la siguiente noticia:

«En la mina “Virgen del Carmen”, situada en término municipal de Orihuela y a profundidad de cuarenta metros próximamente, se ha descubierto un gran filón de mineral, que analizado por personas inteligentes, ha resultado ser plomo argentífero con un buen tanto por ciento de plata.»

Todo fue en vano. El 26 de mayo de 1904, la administración de Hacienda de Alicante requería al propietario de la mina “Virgen del Carmen”, para el pago del descubierto por canon de superficie de la referida mina en el término de 30 días contados desde su publicación en el periódico oficial.

Dos años después, en diciembre de 1906 se recibió en la Alcaldía de Orihuela una notificación de registro de doce «pertenencias mineras». Estaban a nombre de Ramón Castellanos (el secretario) y se correspondían con las de la antigua mina “Virgen del Carmen”.

José María Pérez Basanta

Concedido el permiso en 1888 por parte del Ayuntamiento al concesionario Domingo Maciá Torres para construir el horno y los almacenes de minerales, los elementos edificados subsistían. Y el Consistorio entendió que, disuelta la sociedad minera “Virgen del Carmen” y cesado el objeto para el que fue concedido, dichos edificios debían pasar a propiedad municipal, reivindicando el terreno en el que estaban construidos. La prensa propuso habilitar un albergue para pobres transeúntes:

«Siendo de absoluta necesidad la habilitación de un edificio que sirva de albergue a los pobres transeúntes que diariamente pernoctan en esta población, no contando hoy con la antigua «Pajera» ocupada ya por su dueño; ni con el «Cuartel», todo él derruido y sin techumbres, los almacenes de la «Virgen del Carmen» muy capaces, aireados y en excelente sitio, podrían servir de asilo a tanto transeúnte como a diario cobijamos y que astutamente se fingen enfermos para buscar cama y alimento en el Hospital con perjuicio para los enfermos y el buen orden y administración del benéfico establecimiento. Es de esperar que el Ayuntamiento fije su atención en el asunto, lo estudie y si procede, se incaute del referido edificio para destinarlo a obra tan caritativa.»

Eneas Di Valentino

Quiero terminar con una nota simpática: el contacto con el mercurio y la inhalación de sus gases causaban a los operarios de estas instalaciones el llamado «mal del azogue». La enfermedad provocaba temblores y convulsiones; de ahí que padres o abuelos os dijeran en vuestra infancia:

«Chiguito, para quieto que parese que tienes asogue».

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Fuentes obtenidas en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. De Orihuela: «El Diario de Orihuela», «La Crónica», «El Día», «La Comarca» y «El Diario». De Alicante: «La Unión Democrática». De Alcoy, «El Serpis».

Callejeando 29. El arrabal de San Juan Bautista 4.

La Calle de San Juan (Naveros).
José María Pérez Basanta.

La Calle de San Juan, Naveros y la Virgen del Remedio.

Calle de San Juan
Empezando por la salida de los huertos.

AMO 1714-1719

Nuestro anterior paseo quedó interrumpido en la Barrera de Almoradí, anexa a la de San Juan. Ambas barreras se convirtieron en una calle al urbanizar en paralelo los huertos fronterizos. Este es el origen del topónimo adoptado por la zona: «Los Huertos».

AMO 1714-1719

El arco del Remedio:

Penetramos de nuevo en el arrabal por el desaparecido arco del Remedio de la Calle de San Juan; un viejo portillo entre las puertas de Callosa y Almoradí ornamentado y ampliado cuando estaba a punto de iniciarse el siglo XVIII.

Gozos a Ntra. Sra. del Remedio.
Nuestra Señora del Remedio.
Calle de San Juan. 1910.
Archivo J. Damián Rocamora.

“Los Remedios” es advocación mariana muy ligada desde sus orígenes a la Orden de la Santísima Trinidad, instalada en el barrio desde el siglo XVI. La propia palabra hace alusión a lo que restablece la salud. Es por eso que el pueblo la abrazó como abogada contra la peste.

Tanto en Alicante – donde es patrona- como en Orihuela, esta devoción llegó de la mano de los trinitarios, penetrando profundamente entre los vecinos de esta zona de huerta intramuros.

Iglesia y convento de la Trinidad.
José María Pérez Basanta.


Según refleja Gisbert en su «Historia de Orihuela», en 1613, dos labradores compraron un lienzo de la Virgen de los Remedios y lo colocaron frente al callejón de Reales, muy cerca del de Cantareros. En 1755, predicando el trinitario Francisco Manzón, renovaron el lienzo y el antiguo lo sortearon entre los mayordomos de su cofradía, que tenía la sede en el convento de la Trinidad.

En la peste de 1648 Alicante atribuyó la sanación de la epidemia a la intercesión de la Virgen del Remedio; y no olvidemos que los trinitarios viajaban constantemente al puerto de Alicante para llevar a cabo su función de redimir cautivos.

Ntra. Sra. del Remedio.
Alicante

Sea como fuere, edificado el arco de la calle San Juan en 1699, le colocaron una imagen de la Virgen del Remedio, protectora contra las epidemias. Dicho arco fue reedificado en 1765 al igual que el de la Corredera; y llegó a siglo XX en condiciones aceptables. En el reverso de la siguiente fotografía, fechada el 23 de octubre de 1910, está escrito:

“Orihuela, 23 de Octubre de 1910. A D. Domingo Guillén. Recuerdo de la fiesta celebrada en la calle de San Juan, en honor a Ntra. Sra. del Remedio, venerada en su hermita (sic) de dicha calle, el día de la presente fecha. El mayordomo, Tomás J. Leonís». Rubricado.

Nuestra Señora del Remedio.
Calle de San Juan. 1910.

Archivo J. Damián Rocamora.

Gracias a la prensa de principios del siglo XX sabemos que, en 1908, los vecinos habían costeado una nueva y hermosa peluca para la virgen del Remedio; y que en 1911, una vecina llamada Julia Mercader pagó de su bolsillo un rico manto que luciría en la procesión.

Al igual que en la Corredera, los vecinos de la Calle de San Juan celebraban anualmente las fiestas de su patrona. Dichas fiestas duraban tres días repletos de actividades. Mejor os dejo un programa publicado en 1912:

«Viernes tarde, al toque de oraciones, salvas, voladores y dulzaina. Sábado, durante varias veces y a distintas horas, repique de campanas, voladores, dulzaina, y salvas. El domingo, función religiosa, en la que oficiará el beneficiado de esta Catedral, Monserrate Celdrán y será orador sagrado, el canónigo de la misma, don José Díaz; por la tarde, juegos populares; y al toque de oraciones, la solemne procesión, conduciéndose la imagen de la virgen del Remedio, desde el monasterio de San Juan, al eremitorio; y por la noche, velada musical, disparándose después, una preciosa cuerda de fuegos artificiales. Durante los tres días, la calle estará lujosamente engalanada, y los dos últimos por la noche, lucirá una espléndida iluminación de arcos eléctricos.»

El anuncio de las fiestas de la calle San Juan continuó apareciendo regularmente en prensa hasta la desaparición de los periódicos locales, en 1931. Y cada año presentaban alguna novedad; como la elevación de globos aerostáticos o la batalla de flores de 1929.

El principio del fin del arco llegó con la instalación de un potente motor de riego en 1913. Tras dos años de funcionamiento, los vecinos se quejaron de la «bomba que subía las aguas de la acequia de Escorratel»; cuyo acueducto pasaba por debajo del arco y lo estaba arruinando completamente. Su denuncia quedó impresa en las páginas de “El Conquistador”:

«Según manifiestan los vecinos de la calle de S. Juan, en 14 del pasado mes de Noviembre (1915), elevaron una instancia al Excmo. Ayuntamiento, en la que exponían que el arco de entrada a dicha calle, en donde se venera la imagen de Nuestra Sra. de los Remedios, se ve amenazado de inminente ruina a causa de la reciente elevación de las aguas, que mecánicamente se obtienen por el “Heredamiento” de la acequia del Escorratel.»

«Que esas aguas son perjudiciales por la excesiva humedad que producen en los edificios colindantes a dicho arco, y que por tanto, rogaban a la Excma. Corporación, que se obligara al «Heredamiento» que beneficia esas aguas, bien a fortificar los cimientos del arco de referencia con fabricación hidráulica, bien entubando las aguas que se eleven para evitar filtraciones. Cerca de un mes hace, Sr. Alcalde, que se ha presentado la instancia suscrita por los vecinos de la calle de San Juan, y esta demora en la resolución de ella, hace también que preguntemos: ¿Tiene S. S. noticia de esa solicitud?…»

«… El bien público, debe, como no ignora S. S.; anteponerse siempre al bien particular de una empresa o entidad cualquiera por respetable que sea; mucho más en el caso presente, en que de desplomarse el arco de referencia, pudieran ocurrir desgracias personales, tratándose como se trata de un punto de constante y obligado tránsito a la carretera. Confiamos pues, Sr. Alcalde, en que dispondrá que con la mayor urgencia, se proceda a las reparaciones a que haya lugar.»

El alcalde mandó repararlo y, en febrero de 1916, “El Conquistador”le dedicó una letras:

«Como nos han informado que se han hecho ya las oportunas reparaciones de albañilería, para evitar el que las aguas que el «Heredamiento» extrae de la acequia del Escorratel continuaran socavando los cimientos del arco de la ermita de la calle de San Juan y edificios colindantes, no podemos por menos que aplaudir a S. S. si bien con la salvedad, de que para llevar a cabo esas reparaciones, no bastaron nuestras denuncias, sino que fue preciso que las aguas de tal acequia rebosaran, corriendo libremente por dicha calle de S. Juan.»

Vecina de la calle de San Juan.
Gaspar Poveda Grau.

A pesar de aquella rehabilitación, el deterioro continuó reforzado por el paso de vehículos cada vez más grandes y potentes. La última noticia que he encontrado relativa al arco ya la mencioné en la Corredera. Está fechada en 1926; cuando Severiano Sánchez Ballesta, arquitecto municipal, aconsejó el derribo de ambos arcos por no tener valor artístico y provocar rincones infecciosos impidiendo el tránsito de grandes vehículos.

En el proyecto de demolición, Sánchez Ballesta incluyó la construcción de una hornacina o capilla al costado de la calle para albergar la desahuciada imagen mariana. Y el 9 de diciembre de 1928 se inauguró su nuevo emplazamiento con un gran festejo:

«El pasado día nueve a las once de su mañana tuvo lugar la bendición de la nueva Ermita construida en la calle de San Juan de esta ciudad de la que es Patrona nuestra Señora la Virgen del Remedio. El local que estaba artísticamente adornado con profusión de luces y flores fue bendecido por M. I. Sr. Dr. D. Luís Almarcha asistido del sacerdote Don Ramón Garriga; acudieron al acto una representación del Excmo. Ayuntamiento, la Mayordomía y todos los vecinos de la calle entre los que reinó un gran entusiasmo.»

«Se dispararon multitud de bombas y al final los invitados fueron espléndidamente obsequiados con dulces, licores y cigarros.  Felicitamos a los vecinos de dicha calle por la fe y entusiasmo que tan visiblemente profesan a su patrona y muy especialmente a las camareras y mayordomos que tan incansablemente trabajan por el mayor esplendor de los festejos que tan acertadamente saben organizar.»

En recuerdo de aquel arco, en la esquina con Ronda de Santo Domingo, permanece una hornacina de la Virgen del Remedio, la advocación venerada durante siglos por los vecinos de la calle de San Juan.

Nuestra Señora del Remedio.
Hornacina Calle de San Juan.

Lo Carrer de Sant Joan, la calle de San Juan.

Como hemos podido comprobar a lo largo de nuestro paseo, las iglesias y conventos han marcado la nomenclatura vial oriolana provocando titulaciones que han resistido el cambio de idioma y el paso de los siglos.

Es el caso de Santa Justa, Santiago, San Agustín, San Francisco, el Carmen o San Sebastián. Nombres que han aguantado incluso la desaparición del edificio, como San Gregorio, Capuchinos o Santa Lucía.

Únicamente durante el breve paréntesis de la II República, nuestros munícipes osaron alterar alguna titulación religiosa. Y de todas ellas, sólo una se mantuvo ausente durante la Dictadura de Franco y buena parte de la Democracia. Un largo paréntesis que acabó en el año 2012 gracias a la Ley de Memoria Histórica: Lo Carrer de Sant Joan/ la calle de San Juan.

Lo Carrer de Sant Joan
AMO 1636-1660

En abril de 1913 el concejal García Murphy  propuso darle el nombre del doctor Sarget por haber tenido éste farmacia y clínica en la calle de San Juan. Pero dicha propuesta llevaba la siguiente coletilla: “Si esto pudiera suponer molestia para los sentimientos religiosos de los oriolanos, que se dé su nombre a la calle de la Feria”. Ya sabemos el resultado.

El primer titular de la calle, después de San Juan, fue José Rogel Soriano; uno de los músicos españoles más importantes de la segunda mitad del siglo XIX. No confundir con su hermano Federico, el de los Cantores de la Pasión, quien como hemos citado en su momento, conserva su calle cerca de la Corredera.

Ambos eran hijos de José Rogel y Bernarda Soriano; casados en 1827 en la Parroquia de Santiago. Aunque este matrimonio bautizó en la Catedral a siete niños y dos niñas, en el censo de 1854 vivían en la Puerta Nueva (el actual paseo) con tres hijos varones y una sirvienta. José era diez y seis años mayor que Federico. Entre los dos estaba Mariano.

La primera petición de una calle para José Cayetano Rogel Soriano llegó en septiembre de 1929; cuando J. Poveda Mellado escribió la siguiente biografía en el periódico “Actualidad”.

«GLORIAS DEL ARTE. José Rogel Soriano. Hojeando cierto día uno de los tomos de la gran obra del Diccionario Enciclopedia Espasa, di con el nombre de este ilustre compositor: José Rogel. De su biografía pude sacar los siguientes datos:»

«José Rogel, compositor español, nació en Orihuela en 1829 (su partida de nacimiento dice que fue en 1827, fecha que cuadra con la del padrón) y murió en Cartagena el 26 de enero de 1901. Tuvo por maestro de piano al organista don Pascual Pérez, el cual le dio gratuitamente lecciones de composición, contrapunto y fuga. Se dedicó a la música desde muy niño, y a la inverosímil edad de nueve años, instrumentó algunas piezas, de ópera; de donde podernos admirar que Rogel fuera más adelante, y en la villa y corte de Madrid, uno de los grandes maestros; sabedlo así. Sus composiciones son tantas que sería un absurdo obvio el hacer mención de ellas en estas cuatro líneas que le dedicamos a su memoria.»

«… Poco tiempo duró su estancia en Orihuela; Rogel Soriano fue mandado por su padre a Valencia para cursar la carrera de leyes, y durante su estancia en la misma, despilfarró su actividad en un sin número de composiciones: misas, marchas, villancicos, bailables, jotas, estudios de solfeo, flauta y piano, y tal actividad se continuó en Madrid, donde el incansable maestro escribió la friolera de 181 obras; algunas de ellas en un acto, en dos, en tres y en cuatro. Su primera obra estrenada, en el teatro Lope de Vega, en 1854, fue «Loa a la libertad». Creador del llamado género bufo, de sus obras, «El joven Telémaco», fue la que más éxito obtuvo, siendo ésta representada en Madrid el mismo día que murió su autor.»

«Rogel Soriano nos es grato mencionar que fue director de orquesta, teniendo a su lado, y como segundas partes, a los ilustres e inmortales maestros, gloria de la música, Bretón y Chapí. Le fue impuesta por S. M. el Rey, don Alfonso XII, la Gran Cruz de Carlos III y la Cruz del Cristo de Portugal, y por lo cual era Excelentísimo e Ilustrísimo señor, como así figura en Madrid entre los grandes hombres.»

«Rogel Soriano terminó su carrera siendo abogado a los 18 años; pero para nada quiso hacer uso de la misma. Por sus méritos sobrados,  justo es que así como otros oriolanos ilustres (…) Rogel Soriano tenga también en nuestra ciudad una calle que perpetúe su gloriosa memoria. Es justo, repetimos, y debe hacerse.»

La calle de San Juan fue titulada con su nombre en mayo de 1931, recién proclamada la II República. Y permaneció como calle de José Rogel Soriano hasta abril de 1939.

Renacer
9 de mayo de 1931

El ilustre músico falleció en 1901; y precisamente en ese año, nació en Valencia Antonio María Piniés y Roca de Togores; el siguiente titular de la calle de San Juan.

Antonio Piniés, hijo del barón de la Linde, se casó con María Luisa Almunia Roca de Togores, hija de la marquesa de Rubalcava. La boda se celebró el 25 de abril de 1927, en el oratorio privado del Palacio de Rubalcava; y ofició la ceremonia el Vicario General de la diócesis y Chantre de la Catedral, Luis Almarcha. Una vez casados, la pareja se instaló en una casona de la Calle Santa Lucía, propiedad de la marquesa de Rubalcava: el actual palacio de la Linde.

Actual palacio de la Linde.
Colección Javier Sánchez Portas.

Durante los sucesos del 18 de julio de 1936 que provocaron la Guerra Civil, Antonio era jefe local de Falange Española y estuvo implicado en el intento de liberar a José Antonio Primo de Rivera. Detenido posteriormente, en noviembre de ese mismo año fue juzgado en Alicante por un Tribunal Popular y condenado a muerte. Acabó fusilado en el cementerio municipal alicantino, víctima de una represalia por los bombardeos a la capital.

Calle de Antonio Piniés.
1940-2012.

Cuatro años después, en el homenaje franquista a los “mártires de la Cruzada”, la calle de San Juan recibió su nombre “con el fin de testimoniar el reconocimiento que Orihuela debía al libertador de España de las garras del marxismo, al iniciador del glorioso alzamiento y en el resto de los designados al elemento civil a Falange, a los tradicionalistas y a los militares que dieron sus vidas por Dios y por España”

Esta titulación duró desde de octubre de 1940 hasta junio de 2012, fecha en la que se aplicó la Ley de Memoria Histórica. Pero como había ocurrido con otras titulaciones seculares, el cambio había sido a nivel postal. Para los oriolanos siempre fue la calle de San Juan, titulación que mantiene en la actualidad.

José Rogel Soriano, otro ilustre oriolano olvidado, se quedó sin calle para siempre. Como consuelo, su nombre aparece impreso en uno de los medallones que adornan el Teatro Circo de Orihuela.

Huerto conventual de San Juan.
Antonio Ballester Vidal.

Antes de pasar a hablar de edificios, de traviesas o callejones, hay que decir que la que hoy conocemos como calle de San Juan estaba dividida en dos partes claramente diferenciadas. La más cercana al arco era una amplia zona agrícola con escasas viviendas.

Abarcaba, a lo ancho, desde el Colegio de los dominicos a las traseras de la Corredera; y a lo largo, desde la barrera al callejón de Reales; o lo que es lo mismo hasta las tapias del convento de las clarisas.

Huerto de las Clarisas.
Antonio Ballester Vidal.

Del muro a Reales, la calle no era más que un polvoriento camino entre huertos; destacando especialmente una enorme finca cuyo propietario era Miquel Peres de Terol, personaje del siglo XVI identificado por Ojeda Nieto.

AMO 1636-1660.

José Manuel Dayas ha localizado a un personaje homónimo bautizado en la Catedral de Orihuela, en el verano de 1573. Se llama Miguel Pérez; y en su partida de bautismo, la madrina esta registrada como «Beata Terola». Probablemente fuese su hijo.

La extensa propiedad aparece en los padrones como «solares de Terol» o «Raval de Terol». La más completa definición, localizada un padrón del XVII, dice así: «Solares de Terol desde la calle de reales hasta la barrera».

AMO 1636-1660.

Para haceros una idea de cómo era esta zona agrícola intramuros sólo tenemos que compararla con la huerta oriolana en la actualidad. Viviendas pegadas a los caminos formados en torno a las acequias. Dichas acequias eran utilizadas como alcantarillado al aire libre provocando olores, inundaciones y estorbos, sobre todo durante las mondas. A pesar de la progresiva urbanización, la división se mantuvo hasta el siglo XIX. 

Gisbert, en su «Historia de Orihuela» lo explica así: “La calle de San Juan recibe por el vulgo el nombre de Naveros por lo que se refiere a su segunda mitad, la más próxima a la huerta”.

Calle de San Juan
Archivo Mariano Pedrera

Desgraciadamente no he conseguido averiguar la procedencia de esa titulación oficiosa. La raíz toponímica “nava” proviene de un sustantivo latino que hace referencia a una zona llana, pantanosa o inundable. Aparece en muchos municipios y accidentes geográficos de toda España.

Navero puede ser originario de las Navas o también un apellido. La segunda opción es poco probable; pues no hemos encontrado ningún individuo bautizado con ese apellido en la provincia de Alicante. La relación podría estar en las frecuentes inundaciones que sufría la zona.

«Esperan los vecinos de la segunda parte de la calle de San Juan que oigan sus justísimas aspiraciones; para no ahogarse en tiempos de riada, y no enfangarse en los de lluvia.»

Esta noticia publicada en «El Pueblo» en febrero de 1925 demuestra que la antigua zona agrícola intramuros seguía claramente diferenciada bien entrado el siglo XX. Aún hoy, escondidos tras las tapias de los callejones, permanecen como recuerdo el huerto de las clarisas y el del barón de la Linde.

Fotografía Google.

En la parte de Naveros tenemos tres callejones a cada lado. El primero se llama Flete y no aparece en los padrones hasta el siglo XIX. Esta palabra sólo se usa ya en el transporte marítimo; pero según la Real Academia, el término sirve para cualquier tipo de transporte. Es más, ponen como ejemplo «los arrieros buscan flete». La proximidad del arco me hace pensar que, una vez ensanchado este en la segunda mitad del XVIII, se convirtió en una especie de carretería.

Hace mucho que no tiene placa. Mostraba su humilde nombre pintado en la pared hasta que tiraron la casa esquinera. Esta calleja y la de Mojica -que sí aparece en el siglo XVII-, eran un solo callejón que giraba sobre sí mismo para acabar en el punto de partida; por lo que vulgarmente lo llamaban “del Rodeo”.

AMO 1636-1660.
Fotos Ajomalba.

Lo mismo ocurría con las de Escala y Bolas; dos calles sin salida que terminaban en huertos. El de Escala es nombre antiguo que ya figura en el XVII. Bolas es más reciente, seguramente del XIX.

De estos cuatro callejones, actualmente sólo el de Mojica tiene salida gracias a la Calle Ramón Sijé, abierta en el siglo XX. Así pues, en este primer tramo de la calle, los callejones (antes caminos de huertos) no tenían salida.

AMO 1636-1660.
Fotos Ajomalba.
La Calle de San Juan.
José María Pérez Basanta.

De la calle Cantareros, que comunica con la Corredera, ya hemos hablado en la entrega anterior. La de Reales es título antiquísimo que aparece al menos desde el siglo XVI. Era un sendero entre tapias de huertos, un camino público que garantizaba el paso hacia el camino real al estilo de las veredas de realengo en la huerta, de ahí probablemente su nombre.

Cantareros desde Reales
Fco. Luis Galiano Moreno.

AMO 1636-1660.

A partir del cruce con Reales empezaba la parte urbanizada; la verdadera calle de San Juan. En la anterior imagen, obtenida de un padrón del siglo XVII queda bastante claro el espacio que abarcaba: calle de San Juan de la calle de reales a los hostales.

La Calle de San Juan.
José María Pérez Basanta.

En esta parte tenemos otras tres traviesas: Barberos, ya mencionada en la Corredera; Cedaceros y Cinco de Marzo. Cedaceros es otro nombre gremial que hace referencia a los artesanos que fabricaban cedazos y cribas.

Rótulo Cedaceros.
Madrid.
La Calle de San Juan.
José María Pérez Basanta.

La de Cinco de Marzo era una callejuela sin puertas que, hasta hace poco, conservaba una bella colección de rejerías. Ahora está totalmente deteriorada. Hasta el último cuarto del siglo XIX, era parte del trazado de la acequia vieja de Almoradí. En noviembre de 1881 se cubrió la acequia y se bautizó con el nombre de Calle de Sarmiento. El 4 de junio de 1914 fue titulada como Cinco de Marzo.

La Calle de San Juan.
Esquina cinco de marzo.
José Gálvez Pujol.

Para mí ese callejón tenía un significado especial. Yo nací en el Paseo y mis abuelos vivían en la calle de San Juan. Por lo que me contaron, esa calleja era una especie de cordón umbilical entre mi madre y mi abuela.

Nadie sabía explicarme el porqué de esa fecha en su titulación. Interesado en el asunto, acabé escribiendo un artículo monográfico llamado “La noche del 5 de marzo de 1914 en la calle de Sarmiento”. Os dejo el enlace.

Enlace al artículo

Edificios:

La Calle de San Juan.
Antonio Ballester Vidal.

En la calle de San Juan sólo quedan tres edificios reseñables. Por orden de antigüedad, el primero es el monasterio de clarisas de San Juan de la Penitencia, que dio nombre a todo el arrabal. Ya hablé de él en otro artículo monográfico ilustrado por Antonio Ballester. Os dejo el enlace: .

Enlace artículo
Monasterio de San Juan.
Fco. Luis Galiano Moreno.

El segundo fue palacio de la Baronía de la Linde, título concedido por Carlos III en el siglo XVIII a Manuel Antonio Terán y Álvaro de los Ríos, señor de la Linde y primer barón.

Palacio de la Linde.
Fco. Luis Galiano Moreno.

A nosotros nos interesa el séptimo barón, Antonio María de Piniés Sánchez Muñoz, nacido en Zaragoza en 1860. Este noble aragonés, vecino de Valencia, casó en febrero de 1896 con María de la Encarnación Roca de Togores y Enríquez de Navarra. Tuvieron seis hijas y un solo hijo, Antonio María, del que ya hemos hablado anteriormente por ser titular de la calle.

Palacio de la Linde.
José María Pérez Basanta.

El matrimonio llegó a Orihuela con el cambio de siglo. En octubre de 1900, don Antonio presentó instancia en el Ayuntamiento solicitando permiso para derribar la casa número 44 de la calle San Juan, que había pertenecido a Francisco Moreno Bernabeu. Su esposa se la había comprado ese mismo año a la heredera, Mª Teresa Moreno Tobilla.

Palacio de la Linde.
José María Pérez Basanta.

A los ochocientos metros del solar le agregaron tres fincas más: dos casas en la calle de Barberos y un huerto atravesado por una acequia, con su propia zenia. El resultado fue el curioso y desconocido palacio de la Linde construido en 1901 frente al monasterio de San Juan. Un edificio neogótico que merece la pena contemplar detenidamente.

Casa natal, antes y después.
En el centro, los hermanos Hernández.

El tercero es la “moderna” y polémica reedificación de la casa donde el 30 de octubre de 1910 nació el oriolano más universal: Miguel Hernández Gilabert. Sin comentarios.

Casa natal Miguel Hernández.
La Verdad.

Había un cuarto edificio interesante, el palacio del marqués de Lacy, ubicado entre San Juan y La Corredera; pero fue demolido. He conseguido recopilar algunos datos interesantes sobre el primer marqués.

Nacido en los años 20 del siglo XIX, Salvador de Lacy y Pascual de Bonanza era hijo del matrimonio formado por Miguel Lacy y María Ana Pascual de Bonanza y Roca de Togores, casados en la Parroquia de Santa María de Alicante en 1818.  

Palacio del marqués de Lacy.
Colección Javier Sánchez Portas.

En 1848 era diputado por Alicante y casó con Manuela Reig y González de Villaventín en 1856. Al fallecer el oriolano Pascual Reig, su esposa y otras tres sobrinas heredaron una casona de labor agrícola con una parcela de 223 tahúllas en Elda. Poco a poco, el matrimonio se hizo con las otras tres cuartas partes de la finca. 

En octubre de 1878 su esposa falleció en Orihuela y Salvador quedó como único propietario de la heredad de Elda que acabó llamándose “finca Lacy”. Pronto contrajo matrimonio en segundas nupcias con María de la Concepción Zafra Torres.

El año que murió su primera esposa, Salvador había sido Caballero Cubierto en la Semana Santa oriolana:

«La procesión del Entierro estuvo muy concurrida y perfectamente ordenada por los Sres. Comisarios de festividades de este Iltre. Ayuntamiento que como de costumbre presidió el acto, siendo Caballero estandarte D. Salvador de Lacy, y pilares de la Soledad cuatro Sres. Abogados y cuatro Oficiales del Batallón Reserva de Orihuela.»

Calle de San Juan
Archivo Mariano Pedrera

También ese mismo año, “El Segura” insertó en sus página unos artículos sobre agricultura práctica publicados por Lacy en Madrid en 1868, cuando todavía era diputado a Cortes. La serie empezaba con una carta remitida a Adolfo Clavarana en la que afirmaba que acudir a los bancos, con intereses del ocho al diez por ciento, era una ruina para el labrador:

«Yo que llevo veinte y dos años de experiencia y me precio de ser labrador práctico, aunque propietario de muchas fincas obtengo no obstante, rentas exiguas (a pesar de mis muchos adelantos) confieso ingenuamente que me vería perdido sin remedio, el día que sujetara mi patrimonio a hipoteca de tal importancia.»

En 1882 el Vicario Capitular de la Diócesis estaba organizando una peregrinación a Roma; y nombró una junta preparatoria para la «romería». El presidente era Salvador de Lacy y el vicepresidente Adolfo Clavarana.

No sé que hizo en Roma; pero un año después, Salvador de Lacy y Pascual de Bonanza conseguía el marquesado de Lacy de manos del Papa León XIII. El título era considerado en España como pontificio y extranjero; y fue publicado en el «Diario oficial de avisos de Madrid» el 6 de marzo de 1884:

“El Ministerio de Gracia y Justicia autorizó a D. Salvador de Lacy y Pascual de Bonanza para que, conservando el carácter de su procedencia y previo pago del impuesto especial correspondiente, pudiese usar en España, con la denominación de Lacy, al título de Marqués que le ha sido concedido por Su Santidad”.

Colección Javier Sánchez Portas

Lacy participó en la gestación de los andenes comprando los terrenos por cuenta del Ayuntamiento. Delegaron en él para que, desde Madrid, procediese al ajuste y adquisición del huerto de San Gregorio, propiedad del duque de Tamames; y de nueve tahúllas y media del marqués de Serdañolas. También prestó su palacio y una heredad en San Antón para la instalación provisional del Colegio Jesús María.

Enlace Jesús María

Su hijo homónimo y heredero del título fue bautizado en la Parroquia de San José de La Murada. Se llamaba  Salvador María Concepción Lacy Zafra, nacido en 1879. Capitán de Caballería, en 1910 pertenecía al regimiento Dragones de Montesa. Tres años después se casó con Elisa Alberola.

Fachada y solar del palacio.
Colección Javier Sánchez Portas

Para terminar, voy a transcribir un interesante documento de 1904 publicado en la “Gaceta de los caminos de hierro” y en “Transportes Férreos”. Se trata de un proyecto de tranvía Orihuela-Murcia con tracción animal:

«DOCUMENTOS OFICIALES. Ministerio de Agricultura, Industria, Comercio y Obras públicas. Dirección General de Obras públicas. Ferrocarriles. Concesión y construcción. Vistos las instancias, proyecto y resguardo de constitución de fianzas presentadas en este Ministerio por D. Salvador de Lacy y Pascual de Bonanza, Marqués de Lacy, como Director de la Sociedad anónima titulada «Proyecto de Tranvía de Orihuela a Murcia», con domicilio en la primera de dichas poblaciones.»

«Solicitando la concesión de un tranvía, con tracción animal, que desde la plaza del Carmen de Orihuela ha de seguir por la calle del Hospital, plazas de Santiago y Monserrat y calle de San Francisco, y, saliendo de la población, continuará por la carretera de segundo orden del Alto de las Atalayas a Murcia (por Orihuela), siguiendo por ella y por los poblados intermedios hasta entrar en Murcia por las inmediaciones de la Plaza de Toros, continuando después por la calle de López Puigcerver, terminando en la plaza de las Barcas de dicha ciudad, con una ampliación o ramal desde esta plaza a la estación del ferrocarril de Alicante a Murcia (Mercancías); esta Dirección general ha resuelto anunciar en la Gaceta de Madrid y en el Boletín oficial de la provincia de Murcia la petición formulada por el Sr. Marqués de Lacy.»

«Siendo Murcia capital de 100.000 habitantes, Orihuela ciudad de 25.000, siendo muy reducida la distancia que las separa, de más estará decir que un tranvía entre ambas poblaciones se le descubre efectivamente posibilidad de una próspera vida. Pero dejamos la consideración de nuestros abonados si entre tales relaciones está indicado un tranvía con tracción animal, mandado ya retirar hasta en los más insignificantes servicios.»

La calle de San Juan

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba)

Publicado en el día de San Juan de 2020. Año de la pandemia.

Enlace al siguiente capítulo.



El colegio de Jesús María.

Convento de San Agustín a mitad del XVIII
Fray Antonio de Villanueva.

De convento de San Agustín a colegio de Jesús María.

Convento de San Agustín.

El actual colegio de Jesús María en Orihuela fue, hasta principios del siglo XIX, un convento dedicado a San Agustín y Nuestra Señora de Gracia.

Los agustinos pertenecen a la orden mendicante fundada a mediados del siglo XIII por el Papa Inocencio IV bajo la regla de San Agustín de Hipona.  La fecha y circunstancias de su llegada a Orihuela varían según el cronista escogido; pero los documentos nos indican que, la construcción inicial, se remonta a finales del siglo XIV con un edificio de mala calidad.

Esta circunstancia queda demostrada cuando, en 1400, el prior solicitó ayuda a la Ciudad para evitar que los muros se les viniesen encima y el Consell les concedió cincuenta florines y autorización para pedir limosna por sus calles.

El paupérrimo cenobio, fue reedificado por completo en la segunda mitad del siglo XV al mismo tiempo que se levantaba la primitiva iglesia, sufriendo de nuevo obras de consideración un siglo después. Por esas fechas sólo albergaba a quince frailes; pero en la centuria posterior la comunidad aumentó a treinta y ocho religiosos según consta en el censo de Aranda.

En 1802 emprendieron obras de reparación general; o más bien de de reconstrucción; pero el proyecto quedó frustrado al comenzar la Guerra de la Independencia, dejando la fachada interrumpida en el segundo piso. Tras la exclaustración de los frailes en 1835, el exconvento fue vendido a Juan Vilaregut junto a los de la Merced y San Gregorio.

Fragmento Plano de Francisco Coello.
Mediados del siglo XIX.

En 1845, transformado en viviendas de alquiler, se le adosó unas gradas y un coso de madera para servir de plaza de toros hasta el año 1884. En el artículo “Aportaciones para el estudio de tres conventos” cuento como, en 1868, las hermanas Vilar Pablo compraron a Bibiana González, viuda de Juan Vilaregut, los edificios expropiados a mercedarios, agustinos y franciscanos alcantarinos por 48.000 escudos. Pinchando la siguiente imagen se accede a dicho artículo.

Enlace a artículo.

Lo cierto es que el exconvento de San Agustín quedó en propiedad de Petra Vilar en el año 1875; enajenándolo el 10 de octubre de 1879 con un pacto de retroventa. Y que el 14 de noviembre de 1885 hizo uso de dicha oferta de retro, recuperando el edificio por la misma cantidad.

En cuanto a la iglesia, de finales del XVIII, estaba mutilada por el terremoto de 1829, que derribó una de sus torres y la otra tuvo que ser rebajada. Parece mentira que casi siglo y medio después de la publicación del siguiente artículo, aún se mantenga en pie a pesar del abandono. Está publicado en “La Crónica”, en marzo de 1887, el año que llegaron las monjas:

«La iglesia de San Agustín de esta ciudad es una de esas obras monumentales que debidas al talento y piedad de nuestros padres, debe conservarse a toda costa ya se considere como edificio artístico, o ya se atienda al sagrado objeto de su destino, o ya finalmente se mire el inmenso servicio que presta. Considerada como monumento arquitectónico la iglesia de San Agustín es una joya del arte, cuyo mérito extraordinario nadie puede negar, y de ahí el que toda Orihuela esté interesada en conservar lo poco que aún le queda de sus pasadas glorias, y de su antiguo esplendor.»

Iglesia de San Agustín.
Colección Javier Sánchez Portas

«La iglesia de San Agustín es un magnífico templo de orden compuesto, cuyo plano mide 980 metros cuadrados, y consta, de tres naves, dos laterales de 5,17 y 14 metros de ancha y alta respectivamente cada una, y otra central de 22 metros de alta por 9,10 de ancha.  La cúpula, o media naranja, es de una construcción atrevida, alcanzando la respetable altura de 30 metros aproximadamente, y 12 de diámetro en su arranque, coronando majestuosamente el ábside de la iglesia, y dando luz a su hermoso crucero.»

Iglesia de San Agustín
Años 30 siglo XX.

«La elegancia de sus arcos; la valentía de sus bóvedas; la esbeltez de sus columnas; la belleza de sus capiteles y cornisas, la riqueza de sus detalles y el mérito de su conjunto, hacen realmente de la iglesia en cuestión un verdadero monumento, digno por todos conceptos de que el gobierno de la nación, el pueblo de Orihuela y los verdaderos amantes del arte, no permitan jamás que la destructora piqueta del tiempo, y la culpable incuria del hombre lleven a cabo su destrucción y ruina. (…) La iglesia de San Agustín de Orihuela necesita de una gran reparación; reparémosla pues y seamos dignos de nosotros mismos.»

Foto Ajomalba.
Mi agradecimiento a Pablo Mazón.

El colegio de Jesús María.

La primera vez que se menciona en prensa oriolana a las religiosas de Jesús-María es en el verano de 1886 en «La Crónica». Se trata de una congregación de “Espiritualidad Ignaciana” fundada en Francia y extendida por España en la segunda mitad del XIX:

«El viernes próximo pasado salió de esta ciudad para Alicante, Valencia y Barcelona, la distinguida y bella señorita doña María Aguilar Gómez, que va a Cataluña a ingresar en el noviciado del colegio de Jesús-María establecido en S. Andrés de Palomar, siendo acompañada hasta esta estación por un corto número de personas de su inmediato parentesco y particular amistad que supieron a tiempo su precipitada marcha y pudieron darle así esa última prueba de cariño.»

Claudina Thévenet (1774-1837)
Fundadora de la Congregación de Religiosas de Jesús-María

En marzo de 1887 va cuajando la idea de fundar uno de sus colegios en Orihuela. «La Crónica»: «Parece ser que se va acentuando la idea de fundar en esta ciudad un colegio de señoritas dirigido por religiosas de Jesús María, y al efecto, sabemos que una comisión de señoras compuesta de doña Josefa Bofill, doña Encarnación Meseguer, doña María Hernández, doña Dolores Cirer, doña Benilde Jofré, y doña Elvira Aguilar, conferenció ayer con el Ilmo. Sr. Obispo de esta diócesis, explicándole el laudable pensamiento, solicitando su aprobación y rogándole les prestase su valioso apoyo. Nuestro sabio y dignísimo Prelado recibió a las citadas damas con la finura y amabilidad que tanto le caracterizan, aplaudió sin reservas la idea, y ofreció incondicionalmente a las iniciadoras cuanto tiene, puede y vale.»

«Por recomendación de dicho señor Obispo, la referida comisión pasó a Santo Domingo para notificar al señor Rector de ese colegio, lo que se trataba de hacer, y excitar su reconocido celo en pro de esa fundación, no pudiéndose verificar la conferencia deseada, por hallarse el Rector muy ocupado en aquel momento, quedando no obstante en ponerse hoy a disposición de las señoras para tratar el asunto con el detenimiento que merece, teniendo nosotros la convicción de que, esa nueva conferencia ha de dar grandes resultados para la realización del proyecto, que deseamos sea pronto un hecho práctico, para honra y provecho de Orihuela, siendo por lo tanto muy posible que pronto contemos en esta Ciudad con un nuevo centro de moralidad e instrucción.»

Colegio Jesús María.
Barcelona

«La Crónica», 21 de abril de 1887: «Procedentes de Cataluña, llegaron ayer a esta ciudad en el último tren de la tarde dos monjas de Jesús María que traen el propósito de ver el local en que se ha de fundar el colegio de que ya dimos cuenta anteriormente a nuestros lectores. A pesar de lo desapacible del día, un gran número de señoras fue a recibirlas a la Estación, conduciéndolas en carruajes particulares a la casa de D. Joaquín Rodríguez, donde ya de antemano se les tenía preparado alojamiento. Sean muy bienvenidas a Orihuela las hijas de Jesús María y quiera Dios que en breve tengamos el gusto de que sea un hecho la fundación de ese colegio.»

En principio, el colegio se iba a construir de nueva planta en los Andenes de la Estación. Mientras tanto, se instalaron provisionalmente en la calle de San Juan; utilizando una «hacienda» en San Antón como patio de recreo. Ambas fincas pertenecían al marqués de Lacy. «La Crónica», 21 de abril de 1887:

«Parece cosa decidida y resuelta la fundación en esta ciudad de un colegio para niñas y señoritas dirigido por las monjas de Jesús y María, que se abrirá provisionalmente y según las versiones autorizadas que hemos oído, en el mes de Octubre próximo. El sitio donde regularmente se construirá el edificio correspondiente por parecer más apropiado para el caso, es el terreno sobrante en la finca de Tamames,  junto a la carretera de la estación del ferro-carril, propiedad hoy de los señores D. Manuel Roca y D. Matías Rebagliato, los cuales lo cederán a las monjas para que puedan verificar la fundación.»

Carretera de la Estación del Ferro-carril
Colección Javier Sánchez Portas

La Crónica, 5 de mayo de 1887: «Las religiosas del convento de Jesús y María que vinieron con objeto de enterarse de las condiciones especiales de esta localidad para fundar aquí un colegio para la educación de niñas y señoritas, marcharon a San Andrés de Palomar el viernes último, llevándose una impresión muy agradable, y la decisión, salvo el parecer de la Superiora, de realizar la fundación.»

«El colegio se instalará provisionalmente, según decíamos en nuestro número anterior, en la casa palacio del Ilmo. Sr. Marqués de Lacy, a cuyo efecto se han formado ya por el ayudante de Obras Públicas D. José María Moreno, los oportunos planos de distribución del edificio que hemos tenido el gusto de ver.»  

Palacio marqués de Lacy
Calle San Juan
Colección Javier Sánchez Portas.

«También se ha levantado el plano del terreno sobrante de la finca de Tamames, cuyo terreno parece que decididamente lo adquirirán las religiosas de Jesús y María para construir en él el edificio donde definitivamente se establecerá el colegio, pues aunque han sido reconocidos otros terrenos, este es el que por su situación, precio y condiciones reúne las mayores ventajas.»

En sus ediciones de 12 y 19 de mayo, «La Crónica» se volcaba con el proyecto a toda página:

«HONRA Y PROVECHO. El día 29 de Abril próximo pasado, salieron de esta ciudad para Valencia, Barcelona y S. Andrés de Palomar, las dos monjas de Jesús María, que como ya dijimos oportunamente a nuestros lectores, habían venido a Orihuela con objeto de conocer el país, saber los elementos con que pueden contar para su instalación preventiva, y ver el sitio en que, andando el tiempo, puedan fundar su casa propia, edificándola de pie, a fin de crear aquí para siempre un centro de educación igual a los que ya tienen establecidos en Tarragona, Valencia y otros puntos de España y el extranjero.»

«Vamos a permitirnos llamar la atención, muy particularmente de aquellos que siendo padres de familia, deben estar y están real y doblemente interesados en el establecimiento de ese colegio, donde se forma y da ser al corazón del bello sexo, arrancando de él la fatal cizaña de la ignorancia, y sembrando en su lugar la fecunda semilla de la virtud, de la ciencia y del trabajo físico-moral, convirtiendo a la niña inocente en mujer instruida, para que sea siempre buena hija, buena esposa, y buena madre.»

«La mujer, la madre es la única que puede echar los sólidos cimientos de la educación en la infancia; pero para que la mujer eduque ha de ser antes educada, porque nadie puede dar lo que no tiene. (…) probada la profunda y trascendental influencia de la mujer en la educación de la niñez, y convencidos consiguientemente todos de la absoluta necesidad de instruir convenientemente al ser privilegiado que en su día ha de alegrar nuestra casa, corresponder a nuestro afecto, unir su suerte a la nuestra, y educar a nuestros hijos, ¿tendremos todavía que extremar los argumentos y aducir mayores pruebas, para llevar al ánimo de nuestros lectores la potente conveniencia, el profundo interés, y la ineludible obligación en que todos estamos y tenemos de facilitar la fundación de un Colegio, que como el de Jesús María, ha de dar a Orihuela tanta honra, tanto provecho? .»

El 9 de junio el proyecto era una realidad y «La Crónica» le dedicaba dos páginas, copiando literalmente el prospecto de publicidad del Colegio; un enorme anuncio:

«Orihuela está de enhorabuena: Lo que antes fue una risueña esperanza va a ser ya pronto un hecho positivo; desde el día primero del próximo mes de Setiembre, Orihuela tendrá un nuevo centro de educación para niñas y señoritas, toda vez que en la indicada fecha debe abrirse en ella el Colegio que las religiosas de Jesús-María establecen y fundan aquí para dar sólida y cristiana educación a la parte más bella de la humanidad.»

«Decididos partidarios nosotros de toda idea buena; profundos conocedores, por experiencia propia, de los magníficos resultados que en todas partes dan esos Colegios; plenamente convencidos, por ende, de la utilidad físico-moral que ese nuevo instituto ha de reportar a Orihuela, y dispuestos siempre a todo cuanto sea o pueda ser en pro del patrio engrandecimiento, no dudamos un solo instante, desde su principio, en aceptar con entusiasmo el laudable proyecto de la creación de ese establecimiento beneficioso, poniendo de nuestra parte cuanto nuestra pobre inteligencia, nuestra íntima convicción y nuestro buen deseo nos sugirió para ver realizado en su día lo que tanto ha de contribuir al bien particular de Orihuela y al provecho general de la infancia o adolescencia.»

«Y para que todos conozcan la idea en sus menores detalles, y ya conocida puedan servirse de ella según sus medios y necesidades, hoy tenemos el gusto de insertar en las columnas de La Crónica, el prospecto que para la fundación de ese Colegio se ha circulado, por si algunos de nuestros abonados no hubiese podido enterarse de ello, creyendo de este modo hacer un verdadero servicio a todos y muy particularmente a los padres de familia residentes en esta ciudad o fuera de ella. He aquí pues el notable documento a que nos referimos, copiado literalmente del original que se nos ha remitido y tenemos a la vista.»

Colección Javier Sánchez Portas

«COLEGIO DE LAS RELIGIOSAS DE JESÚS-MARÍA EN ORIHUELA«

«El objeto que se proponen las Religiosas de Jesús-María es proporcionar a las jóvenes una educación sólida y cristiana. El corazón de las educandas se forma en la práctica de la virtud por medio de la Religión; su inteligencia se cultiva con el estudio de ciencias útiles; y se les adiestra en las labores propias de su sexo, que completan su instrucción. Los principios de la más culta urbanidad perfeccionan sus modales, inculcándoles el orden,  la limpieza, y el aseo, se las acostumbra a la economía doméstica, que viene a ser el complemento de una sólida educación.»

«Local: La casa-palacio del señor Marqués de Lacy, escogida interinamente para Colegio y situada entre las calles de San Juan y de la Corredera, ofrece espaciosas salas para clases, comedor, dormitorios; alegres azoteas y patio donde tienen su recreo las educandas, añadiéndose además la hacienda de San Antón del mismo señor Marqués, para sitio de mayor solaz y expansión de las alumnas.»

Solar Palacio del marqués de Lacy.

«Ramos de enseñanza: La exposición sencilla y graduada de las verdades de nuestra Santa Religión, ocupa el primer lugar en el programa de los estudios; así mismo figuran en éste la Lectura, Escritura, Gramática castellana, Aritmética, Geografía, Historia natural, Francés y dibujo lineal.»

«Labores manuales: Siendo esta materia de grandísima importancia para las señoritas, se las ocupa principalmente en coser, bordar y remendar; planchar, hacer flores artificiales y otras labores de lujo a voluntad de sus padres; sin embargo, no se permiten estas últimas hasta que se hayan ejercitado en toda clase de costura.»

Galería del primer piso.
Colección Javier Sánchez Portas

«Medios de emulación: La emulación, reconocido estímulo para los adelantos de la juventud, se excita por medio de notas diarias, de clasificaciones semanales, de distinciones y honores que se dan cada mes, y en fin por los premios y coronas que se distribuyen al finalizar el curso.»

«Además, durante el mes de Mayo, para estimular a las educandas a reformar su carácter y atraerlas a la imitación de las virtudes de su divina Madre la Virgen María, hay un concurso especial, en el que se propone como premio una corona de rosas, a las que por su comportamiento y aplicación, han merecido cada día del mes las notas de antemano señaladas.»

Jardín, paseo central.
Colección Javier Sánchez Portas

«Régimen del Colegio: Se admiten pensionistas y medio pensionistas. Una prudente distribución del tiempo para las labores, estudios, ejercicios de piedad, comida y recreos procura una vida amena y placentera. Los alimentos son sanos, abundantes y variados, y en caso de alterarse la salud de alguna de las educandas, se le prodigan con maternal ternura los más solícitos cuidados. La vigilancia es continua y para facilitarla, de noche se conserva luz en los dormitorios.»

Dormitorio de las internas.
Colección Javier Sánchez Portas
Comedor.
Colección Javier Sánchez Portas

«Visitas: Las educandas pueden ser visitadas por sus padres o encargados en los días y horas siguientes: Desde 1º de Noviembre hasta Pascua de Resurrección: jueves, mañana, de once a doce. Domingo, mañana de once a doce; tarde, de cuatro a seis. De Pascua a fin de Octubre: jueves, mañana, de once a doce. Domingo, mañana de once a doce; tarde de cinco a siete. No se permite que las alumnas reciban solas ninguna visita a no ser de sus padres.»

Salón de visitas.
Colección Javier Sánchez Portas

«Entradas y salidas: La entrada diaria al Colegio para las medio-pensionistas, es de ocho a ocho y media de la mañana, y la salida, a las seis de la tarde en invierno, y a las seis y media en verano. No se dispensarán de asistir al Colegio en los días festivos sin permiso de la Madre Superiora. Las medio pensionistas no tienen comunicación ninguna con las pensionistas. Las internas tienen salida el 26 de Diciembre, debiendo regresar al Colegio el 28 del mismo por la tarde. No se entregan las educandas a persona alguna, sin previo aviso de los padres o encargados.»

«CONDICIONES: El precio de la pensión es de 500 pesetas al año escolar para las pensionistas, y de 250 pesetas para las medio pensionistas, pagaderas en tres plazos adelantados: 1º de Setiembre, 1º de Enero y 1º de Abril. El año escolar se cuenta de 1º de Setiembre a 30 de Junio.»

«Para comodidad de las familias que viven fuera de la ciudad, el establecimiento se encarga de lavar y planchar la ropa, mediante la suma de 5 pesetas mensuales. Corren a cuenta de los padres los gastos de enfermedades, correos, baños, libros de clase y los materiales necesarios para las labores. Mediante la suma de una peseta al mes se proporciona a las educandas el papel, pluma, tinta, yeso y lápiz que necesitan. La música y dibujo forman clases especiales que corren a petición y cuenta de los padres.»

Biblioteca.
Colección Javier Sánchez Portas

«Su precio mensual es el siguiente: Piano, 8 ptas. Alquiler del mismo, 1 pta. Dibujo de figura y gastos para el mismo, 10 ptas. Si por graves razones el Establecimiento se viese en la precisión de devolver a sus padres a una alumna antes de concluir el plazo, se les abonará la cantidad correspondiente al tiempo que faltare; lo que no sucedería si los mismos padres la retirasen del Colegio, o la detuviesen fuera de él, no siendo por motivo de enfermedad. Si alguna alumna permaneciese en el Colegio durante el tiempo de vacaciones, abonará la cantidad de 40 pesetas cada mes. Cada educanda debe traer su fe de bautismo.»

Externado. Salón de Estudio.
Colección Javier Sánchez Portas

«Ropa y demás objetos que han de traer las alumnas: Una cama de hierro de 1 metro 75 centímetros de largo por 85 centímetros de ancho, con su correspondiente jergón, colchón y todo lo necesario para el abrigo. Una almohada y cuatro fundas. Una cortina blanca de 4 metros 60 centímetros de largo y 3 metros de ancho. Un sobrecama blanco con fleco, de 1 metro 80 centímetros en cuadro. Una alfombrilla. Tres pares sábanas. Seis toallas, seis servilletas.»

Ropería
Colección Javier Sánchez Portas

«Ocho camisas. Ocho chambras. Diez y ocho pañuelos de bolsillo. Ocho enaguas. Ocho pantalones. Tres peinadores. Doce pares medias. Dos bolsas para la ropa sucia. Un enjuague. Una caja para peines y cepillos. Cubierto completo, aro y vaso de plata. Un vestido merino negro, y otro de piqué blanco para el verano, todos conforme el modelo del Colegio.»

«Dos delantales de uniforme. Dos o tres vestidos para diario, los cuales no siendo de lujo, pueden ser de cualquier tela y color. Un velo de tul negro y otro blanco de hilo. Unos guantes color negro y otros blancos. Una banda verde, según el uniforme.»

Paseo de la gruta o de la virgen.
Colección Javier Sánchez Portas
Paseo de los plátanos.
Colección Javier Sánchez Portas

«El Colegio ofrece todos los muebles necesarios a las alumnas durante el tiempo que en él permanezcan, como son cama de hierro, armario, mesa de escribir, costurero, etc., mediante la suma de 20 pesetas, y de 8 pesetas las medio pensionistas. Todo cuanto pertenece a las educandas debe marcarse con el número que se les designe.»

Clase de aritmética y conocimientos útiles.
Colección Javier Sánchez Portas

«La Crónica», 28 de julio de 1887: «Según carta que tenemos a la vista, dirigida a una persona de nuestra intimidad por la superiora de las monjas de Jesús María, las madres de este instituto que han de fundar en breve aquí ese beneficioso centro de educación femenil, saldrán de San Andrés de Palomar y Barcelona el día 16 de Agosto, y después de una pequeña detención en Valencia, donde tienen un magnífico colegio, seguirán su viaje para esta; descansarán algunas horas en Alicante y llegarán probablemente a Orihuela el día 18 del mismo.»

Clase de Párvulas.
Colección Javier Sánchez Portas

«Con motivo de su próxima llegada han empezado y siguen con grande actividad las obras de reparación y arreglo en la casa palacio del señor Marqués de Lacy, edificio en que provisionalmente se establecen, toda vez que tienen el pensamiento de adquirir terreno en esta ciudad y fundar en ella un colegio propio para su establecimiento definitivo. Orihuela entera desea vivamente el arribo de la comunidad de referencia…»

Gabinete de Historia Natural.
Colección Javier Sánchez Portas

«La Crónica», 18 de agosto de 1887: «En el primer tren de Alicante han llegado hoy a esta ciudad dos hermanas legas de Jesús María, y esta tarde deben llegar, procedentes de Valencia, las madres o monjas del mismo instituto, que vienen a fundar aquí el colegio de niñas y señoritas del que repetidamente nos hemos ocupado. Empieza pues a ser un hecho en Orihuela el establecimiento de ese centro de instrucción femenil, que con tanta ansia esperamos todos y ha de dar a nuestra patria querida tan gran nombre como beneficiosos resultados físico morales. ¡Que sea pues enhorabuena!»

Señoritas jugando al croquet.
Colección Javier Sánchez Portas

«El Diario de Orihuela» dio cuenta de las dos primeras alumnas en agosto de 1887: «En el libro de matrículas del nuevo Colegio de Jesús y María instalado en la calle de San Juan, figura con el número uno la Srta. Dª. Dolores Clavarana y con el número dos la Srta. Dª. Concepción Moreno.»

Salón de Actos.
Colección Javier Sánchez Portas

«El Día» 11 de septiembre de 1887: «Ha sido nombrado sacristán de la capilla del Colegio de Jesús y María recientemente instalado, el virtuoso joven y aplicado cursante de la carrera de derecho D. Joaquín Rodríguez.»

Capilla doméstica.
Colección Javier Sánchez Portas

El colegio abrió sus puertas el 15 de septiembre de 1887. «Diario de Orihuela»: «Esta mañana ha tenido lugar la inauguración del nuevo colegio de señoritas que bajo la advocación de Jesús y María se ha instalado en la calle de S. Juan.»

Clase de dibujo y pintura.
Colección Javier Sánchez Portas

La llegada de las monjas y sus selectas educandas fue todo un acontecimiento para la ciudad. «El Diario de Orihuela», 3 de octubre de 1887: «Con la apertura del curso en los colegios y Seminario, han vuelto a circular por las calles en los días de asueto, los seminaristas, los alumnos del colegio de Santo Domingo y las alumnas del colegio de Jesús y María.»

«De estas últimas, las internas salieron a paseo ayer en un carruaje cerrado; especie de convento ambulante velado por celosías donde se estrellan las miradas de los curiosos. Para verlas es preciso seguir el vehículo y hacer alto donde sea permitido dar libertad a las cautivas colegialas. Las externas, llamaron ayer la atención del vecindario por las verdes bandas con que cruzaban el pecho. El traje de color negro, es serio y elegante.»

Escalera Principal.
Colección Javier Sánchez Portas

«El Diario de Orihuela», 14 de noviembre de 1887: «Aunque aún no se ha otorgado la escritura de venta de la vieja Plaza de Toros, puede considerarse como vendida toda vez que el sábado en la noche se dieron cuatro mil reales de señal y se firmó un documento de compromiso de venta. Según de público se decía ayer, el antiguo exconvento de agustinos ha pasado a ser propiedad de los padres jesuitas por 58.500 reales y con el objeto de construir un edificio para instalar en él el colegio de Jesús y María establecido en la casa-palacio del Sr. Marqués de Lacy.»

El periodista acertaba en casi todo. Ese mismo día 14 de noviembre, ante el notario Ramón Amat, tuvo lugar la definitiva venta del exconvento de los agustinos convertido en plaza de toros. Pero lo de los jesuitas solo fueron falsos rumores. El comprador fue Ramón Belló Martínez, provisor y vicario de Orihuela; canónigo con dignidad de arcipreste de su Catedral.

Bautizado en la Parroquia de San Pedro de Novelda en 1833, era vecino de Orihuela. Lo compró por 14.625 pesetas (58.500 reales); de las que había entregado 1.000 mediante cautela privada (los 4.000 reales de señal). El resto lo pagó en billetes de banco. Ramón, agente inmobiliario por cuenta del Obispado, adquirió también el convento de la Trinidad para montar un seminario; pero eso es otra historia.

Fachada principal.
Colección Javier Sánchez Portas

«La Crónica», 22 de diciembre de 1887: «En el primer tren de Alicante, y procedentes de Barcelona, llegaron el lunes de la presente semana a esta Ciudad dos nuevas religiosas y una hermana lega de Jesús María que vienen a prestar el servicio de su particular instituto en el colegio fundado hace poco en el palacio del señor Marqués de Lacy.»

«Una de dichas religiosas, ausente no ha mucho de Orihuela, es la hoy madre San Joaquín, en el siglo señorita Doña María de los Ángeles Rodríguez, hija de nuestro particular, amigo, el abogado de este colegio señor D. Joaquín Rodríguez, quien así como su distinguida esposa, ha tenido la singular satisfacción de ver regresar a esta ciudad, como profesora del ya citado colegio.»

Salón de Estudio.
Colección Javier Sánchez Portas

«El Diario de Orihuela», 1 de septiembre de 1888: «En breve comenzarán las obras en el solar de la antigua plaza de toros para la construcción del edificio donde habrá de instalarse definitivamente el colegio de Jesús y María.»

«El Diario de Orihuela», 26 de septiembre de 1888: «Ha aumentado notablemente en el presente curso el número de alumnas en el colegio de Jesús y María de esta ciudad.»

Clase de Geografía.
Colección Javier Sánchez Portas

«El Diario de Orihuela», 12 de abril de 1889: “Se leyó una exposición de D. Justo Millán, arquitecto, director de las obras del colegio denominado de Jesús y María, acompañando el plano de la fachada del citado edificio; y el Ayuntamiento acordó aprobarlo y que así se ponga en conocimiento del interesado.”

Plano fachada. Justo Millán 1889.
Archivo Histórico de Orihuela.

Nacido y muerto en Hellín (1843-1928), Justo Millán Espinosa fue uno de los arquitectos más prestigiosos de la región murciana. Obtenido el título en la Escuela de Arquitectura de Madrid, ostentó los cargos de Arquitecto Municipal en Hellín; Arquitecto Provincial en Albacete; Académico de Mérito por la Academia de San Fernando; Arquitecto de la Diócesis de Cartagena y Arquitecto Provincial de Murcia.

Justo Millán Espinosa (1843-1928)
Partida de Nacimiento

Mi agradecimiento a JM Dayas.

Entre sus obras está la reconstrucción del Teatro Romea, arrasado por un incendio. También muchos edificios públicos como el Asilo de Ancianos, el Manicomio Provincial, la Cárcel, el Hospital, el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza…. Otra de sus grandes obras fue la Plaza de Toros de Murcia; en su momento la más grande de España.

¿Cómo tan prestigioso arquitecto fue contratado en Orihuela? Justo Millán estaba ya entrando en su última etapa, donde aceptó numerosos trabajos de particulares. Debió ser para él un reto transformar una plaza de toros en colegio; y el enlace pudo ser Francisco Belló, hermano mayor de Ramón; rector del Seminario de Murcia.

«El Diario de Orihuela», 12 de julio de 1889: «Están muy adelantadas las obras del magnífico edificio que se está levantando en la plaza de San Agustín, en los terrenos de la plaza de Toros, para el colegio de señoritas de Jesús y María. Cuantos le admiran, dedícanle grandes elogios y sienten verdadera y profunda satisfacción por ver aumentarse, con uno más los muchos edificios notables con que cuenta Orihuela.»

Fachada principal.
Colección Javier Sánchez Portas

«El Diario de Orihuela», 9 de octubre de 1889: «Adelantan rápidamente las obras del colegio de Jesús y María, que se construye en nuestra ciudad, en el sitio que ocupó un día el convento de Agustinos primero y nuestra antigua plaza de toros después. La obra resulta grandiosa principalmente el patio claustral y la fachada, que resulta seria y elegante. De seguir las obras con el impulso que se les está dando, pronto desocuparán aquel sitio los operarios para dar en él entrada a la comunidad de religiosas a cuyo cargo ha de estar el citado colegio y a las jovencitas encomendadas a sus cuidados para completar su educación. Pronto pues contará Orihuela con un nuevo edificio destinado a la enseñanza.»

Trasera y huertos.
Colección Javier Sánchez Portas

En 1890 el colegio se trasladó al nuevo y lujoso edificio. Ramón Belló falleció en enero de 1892. En su testamento, redactado dos días antes de su muerte, aparecía la siguiente cláusula:

“ Que el edificio que fue antes convento de San Agustín convertido hoy en colegio de Jesús María, aunque la escritura de dominio aparece a mi favor, no es de mi propiedad sino de la pertenencia de las Señoras Superioras actuales encargadas de esta clase de colegios en España, en cuyo edificio hicieron dichas señoras algunas mejoras por su cuenta y a cuyo favor otorgará la correspondiente escritura de traslación de dominio mi hermano Don Francisco Belló y Martínez, sino lo hubiese yo verificado antes de ocurrir mi defunción, siendo cuenta de dichas señoras el pago de toda clase de deudas que aparezcan contra dicho edificio, y de que yo salí fiador por estar dicho edificio a mi nombre».

Patio y traseras.

Supongo que el miedo a nuevas desamortizaciones (o quizás las hipotecas establecidas sobre el edificio) llevaron a las religiosas a camuflar su compra a nombre de Ramón. En la cesión de la finca por parte de su hermano a favor de Sor María de San Hermenegildo (conocida como Teresa Font y Barberá, superiora del Colegio de Orihuela) y otras, aparecen reseñadas dos hipotecas por 40.000 pesetas, mucho más que el importe pagado por el propio edificio.

Patio de recreo.
Colección Javier Sánchez Portas

El hecho de que tan sólo diez días después, formalizasen un contrato de venta a favor de Doña Concepción Morell e Iseru y otras señoras, vecinas de San Andrés del Palomar (localidad donde establecieron su primer colegio), refuerza mi teoría del temor a aparecer como propietarias del edificio.

Colegio Jesús María en la actualidad.

Antonio José Mazón Albarracín «Ajomalba».

Galería de alumnas:

Antiguas alumnas de Jesús María.
Colección Javier Sánchez Portas
Jesús-Maria 8º EGB 1980/81
Jesús-Maria 8º EGB 1980/81
Pinchad aquí
Galería en Youtube.

Callejeando 28. El arrabal de San Juan Bautista 3.

La Corredera en 1870

La Corredera y las Adoberías.

La Corredera 1879
Riada de Santa Teresa.

El inicio de la Edad Moderna coincidió con un notable crecimiento demográfico. Atrás quedaba el horrendo siglo XIV; una centuria de guerras, de hambrunas y epidemias que diezmaron notablemente la población; especialmente la peste negra de 1348, cuyas terribles consecuencias se dilataron en el tiempo.

Un siglo después la coyuntura mejoró lo suficiente para revertir sus efectos; y a Oriola llegaron nuevos pobladores. Eran brazos necesarios para cultivar la tierra, por lo que el Consell repartió tierras junto a los Hostales entre los colonos dispuestos a edificar una casa. Así se formó la vieja «Carrer de la Corredora».

En valenciano.
AMO 1636-1660.

El cronista Mosén Bellot lo refleja en sus Anales de Orihuela: Año 1448: “Venían muchos a poblar y ya no había solares que dar, y compró el consejo un pedazo de tierra junto a los hostales y lo repartió”.

Este nombre tradicional, presente en muchas localidades, está asociado a calles rectas; vías idóneas para correr caballos. Es lo que significa este topónimo según el diccionario de la Real Academia: Lugar destinado para correr caballos o calle que antes fue corredera de caballos.

En castellano.
AMO 1717-1719

Pasó de Corredora a Corredera por motivos de cambio de idioma; conservando este título hasta el verano de 1908, cuando el concejal García Mercader propuso al Ayuntamiento que una calle oriolana se llamase del Pintor Agrasot; y a ser posible que fuese la Corredera “por el aplauso que se tributaba y la estimación que se tenía en el mundo artístico de la pintura a las obras que llevaban la firma del ilustre hijo de Orihuela Joaquín Agrasot y Juan.”

No fue un asunto sencillo. Joaquín Agrasot tuvo la desgracia de no nacer en Valencia y a Orihuela le costó mucho reconocer a su universal hijo. La primera petición tuvo lugar el 31 de agosto de 1903, en el diario «La Comarca». Pensaron inicialmente en la calle Unión Agrícola (actual Avenida España). La biografía de este ilustre oriolano está a vuestra disposición pulsando la siguiente imagen. Estructurada en seis capítulos, es en el quinto donde se cuenta todo lo relativo al tema de la calle.

Pulsando esta imagen se accede al primer capítulo de su biografía
Pulsando esta otra se accede al quinto.

Como suele pasar con todas estas calles seculares, el cambio de nombre solo tuvo carácter postal. Los oriolanos siguieron y siguen llamándola como sus mayores. Nunca he escuchado a un vecino nombrarla Pintor Agrasot. Sigue y seguirá siendo la añeja Corredera a pesar de haber perdido toda su identidad.

La Corredera/Pintor Agrasot.
Colección Javier Sánchez Portas.

Pero antes de seguir con ella, utilizaremos su primera traviesa a la derecha, llamada Travesía de Trinidad, para hablar de un espacio aledaño que comenzó a urbanizarse un siglo después.

Ya hemos mencionado anteriormente la importancia que tenía para el desarrollo de una zona urbana la construcción de un convento. Entre la Corredora y el río quedaba un espacio conocido como las Adoberías.

Las adoberías fueron en Aragón lo que en Castilla se llamó curtidurías: establecimientos artesanos en los que se efectuaban labores relacionadas con el curtido y tinte de pieles. Antes de llegar a manos de los zapateros, guanteros o cualquier otro artesano que necesitase este material, los cueros pasaban por dos tipos de profesionales: los “blanquers”, que raspaban carne y pelos, y los “assaonadors”, que la adobaban con sustancias pestilentes.

Estos negocios necesitados de mucha agua y espacio para el secado, eran focos de insoportables hedores por lo que estaban situados en lugares apartados de la población, muy cerca del río; como este.

AMO 1636-1660.

Podéis imaginar cómo llegaban las pieles de las carnicerías: sucias y con trozos de carne pegada. Para limpiarlas las sumergían en abundante agua que eliminaba los restos y pelos; residuos que iban a parar al río.  Y luego los tratamientos a base de sustancias químicas que a veces llevaban en su composición orina y excrementos de animales… 

AMO 1719-1722.

Joseph Montesinos nos habla de estas instalaciones y otras dos, en 1791: “hay tres adoverías públicas, todas a cargo de sus dueños particulares. Dos de ellas, que son las mejores, muy buenas y capaces, tienen su ubicación junto a los márgenes del Río Segura en una acequia mediana, abundante de agua corriente, enfrente del convento de los Padres Trinitarios, extramuros. La otra está en la calle llamada de la Acequia, mirando hacia el nuevo camino que divide el grande jardín del Excmo. Sr. Marqués de las Hormazas (la futura glorieta) igualmente extramuros sobre una mediana escorrata de agua viva. La antigua que había en el Puente nuevo, junto al matadero, se extinguió y acabó en el año de 1775, para hacer la grande posada nueva.”

En recuerdo de aquellos sufridos artesanos nos quedó la calle Adoberías. Pero inexplicablemente, dicha titulación tradicional se corrompió en el siglo XX pasando a Overía, palabra que no significa nada y que ahora nombra a la calle que discurre junto al convento.

AMO 1636-1660.

La zona cambió radicalmente con la llegada los Trinitarios entre los años 1557 y 1558. Estos frailes enviados desde Murcia no fueron bien vistos por los demás conventos; lo que no era ninguna novedad: más religiosos, menos limosnas a repartir.

En este caso protestaron especialmente los mercedarios, dedicados a la misma función de liberar  cautivos;  y sobre todo las Clarisas; situadas muy cerca, con el convento a medio hacer y con multitud de problemas de los que hablaremos al llegar a su calle.

Fotografías Ajomalba

Pero el Consell sabía que permitiendo esta construcción creaba un nuevo espacio de población que completaba el arrabal de San Juan. Pocos años después de su instalación se terminó la barrera desde la puerta de Callosa hasta el río, abarcando también esta zona.

Aunque empezaron muy escasos de rentas, los trinitarios pronto se hicieron con propiedades rústicas y regentaron un par de molinos, uno de los cuales llegó al siglo veinte como Molino de la Trinidad. Entre sus muros llegaron a vivir más de treinta religiosos; pero en el proceso desamortizador del siglo XIX, los frailes fueron exclaustrados y su edificio despedazado. 

Molinos de la Trinidad y Bajo.

El 21 de marzo de 1829, a cosa de las seis y media de la tarde se sintió en Orihuela un fuerte temblor de tierra, quebrantando varios edificios públicos. La torre del convento de la Santísima Trinidad se desplomó matando a un muchacho y arrasando buena parte del templo.

La Trinidad a principios del siglo XX.
No tiene torre y la iglesia está destruida.
Colección Javier Sánchez Portas.

El Colegio de San José.

Manuel Domingo Sol, conocido como “Mosén Sol”, fundó en 1883 la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos; cuyo objetivo era el fomento, sostenimiento y cuidado de las vocaciones eclesiásticas a través de los colegios de San José, al servicio de los prelados de cada diócesis.

Manuel Domingo Sol
“Mosén Sol”

A Orihuela llegaron por iniciativa de Ramón Belló, canónigo arcipreste de la Catedral de Orihuela y rector del Seminario Conciliar. En el verano de 1886 fue designado vicario capitular del flamante prelado Juan Maura Gelabert. Como nota curiosa, en su designación se retiraron ocho de los diez y seis canónigos electores.

Los sacerdotes operarios se habían establecido en Murcia en 1888 por iniciativa de Francisco Belló Martínez, rector del seminario murciano. Francisco era el hermano mayor de Ramón Belló; quien compró las ruinas del que había sido convento de la Trinidad (también se hizo con la Plaza de Toros de San Agustín, futuro colegio de Jesús María).

Convento de la Trinidad.
Fotografía Ajomalba.

El antiguo convento de Trinitarios Calzados estaba derruido y semi abandonado, en manos de varios dueños. Ramón reparó parte del edificio y habilitó la capilla de la comunión, única parte del templo que se mantenía en pie.  El fundador, Mosén Sol, visitó nuestra ciudad, haciendo visura del edificio y entrevistándose con el famoso Adolfo Clavarana, director de «La Lectura Popular».

En mayo de 1889 “El Diario de Orihuela” daba cuenta de lo adelantadas que estaban las obras. Y el 8 de junio de la bendición de la capilla por parte de Don Ramón. La apertura de la iglesia, con misa diaria, y acceso desde la plaza de la Trinidad causó gran júbilo entre los vecinos del barrio.

Convento e iglesia de la Trinidad.
Monjas dominicas.
Fotografía: José M. Pérez Basanta.

A pesar de lo precario del edificio, decidió inaugurar el colegio en el curso 1888-1889; poniéndose al frente del mismo. Con la promesa de apoyo del prelado, en agosto presentó los papeles en el registro del Obispado y “El Diario de Orihuela” publicó las bases del Colegio de Vocaciones Eclesiástica de San José para seminaristas de clase humilde; quedando Don Ramón como protector y director honorario.

En mayo de 1890, transcurrido el primer año, se reanudaron las obras de rehabilitación del resto del edificio para el curso siguiente. También compraron el antiguo huerto del convento para esparcimiento de los futuros sacerdotes. Quedó así formado un bello colegio con capacidad para 150 alumnos.

Colegio de Vocaciones Eclesiásticas de San José
Claustro

Ramón Belló falleció el 21 de enero de 1892 tras penosa enfermedad. En sus disposiciones testamentarias dejó como herederos del edificio a la Hermandad de Sacerdotes Operarios.

El obispo Javier Irastorza transformó el colegio en seminario menor en 1925, unificado posteriormente al de San Miguel. Al acabar la Guerra Civil se instalaron en la Trinidad las desahuciadas dominicas de Santa Lucía que adecentaron el vetusto edificio y levantaron la actual torre campanario.

El claustro de las dominicas en la actualidad.
José M. Pérez Basanta 

Del traslado de las dominicas de Santa Lucía al ex convento de la Trinidad, hablamos en el capítulo 22. Si os interesa, pinchad en la siguiente imagen.

Enlace artículo dominicas.
Convento de la Trinidad.
Fotografía Ajomalba.

Una casualidad histórica: aunque la edificación de la iglesia se realizó en diversas etapas, en su portada quedó impreso el año de su inauguración. Por una curiosa coincidencia, en mayo de ese mismo año 1580 llegaba a Argel Fray Juan Gil, procurador general de los trinitarios, que tras entregar el correspondiente rescate, liberó a un cautivo llamado Miguel de Cervantes.

La Corredera/Pintor Agrasot.
Colección Javier Sánchez Portas.

Volvemos a la Corredera. Haciendo esquina con el primer callejón de la izquierda permanece el solar que albergó el llamado Teatro de Orihuela; un espacioso local con un aforo parecido al que ofrece el Teatro Circo en la actualidad.

Para hablar del que fue llamado “el Coliseo de la Corredera”, vamos a comenzar por lo que dejó escrito Ernesto Gisbert a principios de siglo XX: “el actual teatro de la calle de la Corredera, capaz para 850 a 900 personas, fue construido en 1840 por D. Francisco Regidor Reig, habiéndolo traspasado sus nietos a una sociedad cuyos esfuerzos han sido inútiles para levantar el coliseo a la altura que Orihuela merece.”

A través de la prensa, vamos a hacer un pequeño recorrido por su historia. La primera noticia que he localizado data de abril de 1886, en “El Liberal” de Madrid: “Empezará a actuar en el teatro de Orihuela, una compañía de zarzuela en la que figuran las señoras Nadal, Ciudad y Cubas y los Sres. Rojos, Navarrete, Pons y Morales.”

La puesta a la venta por parte de los nietos que cita Gisbert aparece en  “La Crónica” del 24 de febrero de 1887: “Se vende una casa teatro situada en esta ciudad y su calle de la Corredera, con todas sus dependencias, enseres y demás objetos inherentes a la misma que en ella existen, por el precio de adquisición que lo es de 9000 pesetas, y condiciones ventajosísimas para el adquirente.”

Durante ese año de 1887, a pesar de la amenaza de cierre inminente, los anuncios de representaciones en el Teatro de la Corredera continúan. La prensa da cuenta del notable prestidigitador conde Abel y su bella señora; presentando números de hipnotismo y adivinación. Y de una compañía de Zarzuela con “el tenor cómico, señor Queralt, oportuno y ocurrente y sin chocanería.”

En  enero de 1888 se abre una esperanza: “La cuestión del Teatro se halla en mejor estado que hace unos días a causa de haberse agrupado ayer algunos hombres de verdadero patriotismo con el fin de bien en esta o aquella forma, salvar el viejo coliseo de la Corredera, del peligro que le amenaza. Los propietarios de palcos y butacas deben hacer también un sacrificio y avenirse a una fórmula que sea beneficiosa para todos pues ante la realidad de perder sus propiedades como sucederá si el Teatro llega a ir a subasta les conviene más y harán a la población un bien que siempre se les tendrá en cuenta, allanar los obstáculos que se ofreciesen para la formación de la sociedad de compra cuyo único móvil e interés no es otro que el más acendrado patriotismo. Nosotros esperamos que la cosa se arregle y se logre disipar el peligro que amenaza al vetusto coliseo.”

En abril de 1888 el asunto parece estar encauzado: “EL TEATRO. El viejo coliseo de la Corredera se ha salvado por fin de la demolición que le ha estado amenazando durante un corto periodo de tiempo. Desde que la Sociedad Cooperativa, cuya conducta en este asunto nunca elogiaremos bastante, concibió el proyecto de adquirir la propiedad del Teatro, formulamos nosotros la resolución del problema tan complicado como el de la conservación de aquel edificio, haciendo la afirmación de que no sería destruido y que, por el contrario, al ser de la pertenencia de dicha sociedad se mejoraría notablemente.”  

Lo había comprado una sociedad llamada “la Cooperativa”; cuyo presidente y cabeza visible era el sombrerero alicantino Vicente López Durana del que ya me he ocupado en anteriores trabajos. Se había casado en 1870 con la oriolana Antonia Vilar, propietaria del convento de San Gregorio y de gran parte del de la Merced.

El matrimonio residió varios años en Alicante; y al trasladarse a Orihuela, López Durana se dedicó plenamente al negocio de los alquileres obrando y reformando sus conventos hasta desvirtuarlos totalmente. El negocio de este señor no era el teatro y mi teoría es que todo fue una operación inmobiliaria. Durana pensaba construir un teatro de hierro de acuerdo a las exigencias modernas; y para tal menester, pretendía adquirir el Teatro Circo de Alicante; cosa que hicieron otros oriolanos pocos años después.

Una vez conseguidos el enorme edificio de la Corredera y el Teatro Circo Alicantino, posiblemente hubiese destinado el viejo edificio a su negocio de alquileres; pero esto no es más que una opinión personal. Podéis ampliar el tema pinchando la siguiente imagen que os llevará a un trabajo monográfico.

Enlace a artículo Teatro Circo.

La temporada terminó aquel verano con gran asistencia de público movilizado por el posible cierre del único teatro oriolano. «La Cooperativa» o mejor dicho, Durana no había logrado traer el teatro de hierro; pero en mayo había adquirido las decoraciones del Teatro Español de Alicante, utilizadas para lavar la cara del viejo coliseo de la Corredera.

En diciembre, “La Crónica” animaba al público a acercarse al rehabilitado teatro que estaba en manos de Antonio Ortín: “El miércoles abrirá sus puertas nuestro vetusto coliseo de la calle de la Corredera, después de haber permanecido cerradas por largo tiempo. (…) El desprendimiento del nuevo empresario del teatro de la Corredera, D. Antonio Ortín, que con actividad pasmosa y sin perdonar para ello gasto ni sacrificio se ha propuesto despertar en nosotros la afición que existe en todas las poblaciones de alguna importancia por el culto de Talía, merece el aplauso y el apoyo de todo el que quiera no ver morir por completo nuestro teatro y que suceda con él lo que con la plaza de toros…” (Se referían a la plaza de toros habilitada en el ex convento de San Agustín que luego fue Jesús María).”

Durante una década el coliseo de la Corredera siguió presentando números tan excitantes como la Compañía automática y los Fantoches españoles, “manejados por actores expertos y conocedores del arte escénico, los fantoches españoles tienen tal gracia y naturalidad en sus movimientos que, seguros estamos que en muchos casos, llegan a mayor altura que muchos actores auténticos.”  Pero en los últimos años de la centuria estaba ya decrépito y el público tampoco ayudaba mucho a dignificarlo.

Esta noticia es de enero de 1895: “Es de suma necesidad si ha de continuar funcionando el destartalado Coliseo de la Corredera, que concurran algunas parejas de la benemérita además de los municipales, con el objeto de que no permitan bajo ningún concepto que se profieran expresiones malsonantes, más bien propias de un circo taurino, que de un centro de cultura y moralidad, poniendo a buen recaudo a todo aquel que no esté con la debida decencia.”

El coliseo abría y cerraba cada vez más deteriorado. Esta noticia es de enero de 1896: “No hay mal que cien años dure, ni vieja que no murmure; y decimos esto, porque al fin se van a abrir las puertas del incomparable teatro de la Corredera para dar entrada, a su pintoresco patio, al público en general.”  Anunciaban una función de prestidigitación e hipnotismo del notable ilusionista Daniel Ribera, condecorado por los reyes de España y Portugal. La entrada general costaba veinticinco céntimos; la butaca tres reales.

Por fin, en agosto de 1900 un auténtico emprendedor llamado Eduardo Romero Sansano compraba el «antiquísimo teatro con el noble propósito de que no quedara derruido en totalidad el templo de Thalía haciendo en él obras de reparación y de espléndido decorado, y prometiendo que se estrenaría con los Juegos Florales.»

AMO permiso de obra en julio de 1900.

Apremiado por la cercanía de aquellos juegos organizados por la Cruz Roja, Eduardo Romero se esforzó especialmente por adelantar los preparativos; la prensa le aclamaba:  “El reconocimiento que Orihuela debe a D. Eduardo Romero es de aquellos que no puede expresarse con palabras, si no con hechos; y mañana cuando el desinteresado propietario pueda obtener, siquiera sea una escasa remuneración del capital invertido en dotar a Orihuela de un teatro digno, es cuando hemos de mostrar todos los oriolanos, sin distingo de clases, la estimación en que tenemos los sacrificios que por nosotros ha hecho una persona amante de la cultura y el engrandecimiento de nuestro país.”

Celebrado con éxito aquel evento, en diciembre abrió sus puertas al público con el nombre de «Teatro Romero». Ofrecía una selecta compañía de zarzuela, «género chico, por el que tanto delirio sienten hoy todos los públicos, y que será del beneplácito del nuestro indudablemente. Deseamos al Sr. Romero todo género de prosperidades con su nuevo teatro, que bien acreedor es a ellas por su desinteresada abnegación.»

Los precios eran: «Plateas por abono, 5 ptas., a diario 6 id. Palcos por id.4 id., a diario, 5 id. Butacas por abono 1’50 id. a diario 2 id. Lunetas por abono 1 id; a diario 1, 25 id. Delanteras 0,70 id. Entradas a Plateas y Palcos, 0,75 id. Entrada general, 0,40 id.»

Además de las películas cinematográficas de “alta novedad y gran atracción”, la empresa del coliseo se propuso que desfilasen por él los más reputados artistas del género  de variedades: El concienzudo domador Mr. T Nof, portando una jauría de perros amaestrados; el excelente imitador y transformista “Minuto”, acompañado por su esposa Zaida, quien presentaba «la mariposa luminosa, obteniendo un éxito verdaderamente ruidoso en tan sugestivo experimento.»

Minuto, además de imitador era «un formidable tirador, haciendo prodigiosos blancos con el rifle». Lo cierto es que en una de sus actuaciones en Orihuela, se pegó un tiro en el pie y tuvieron que suspender la función. También desfiló por el coliseo la bellísima y notable bailarina Eloísa Carbonell, reina de la farruca y del garrotín; la gran Isabel Muñoz, reina de la jota; las bailarinas Zulimas, maestras en el arte coreográfico; The Kukolin’s, profesores de habilidad, fuerza y destreza….

La Iberia, enero de 1909.

Aunque el cuplé era un género demasiado atrevido para la conservadora sociedad oriolana, la celebrada y bella Lisette presentó un “espectáculo ameno y moral, porque esta simpática artista, puede ser vista y escuchada, tanto por las señoras, como por las personas de moral más escrupulosa.”

En la actuación de otra coupletista llamada Aretina, preciosidad como mujer, y notable como artista, se produjo un desorden por la oposición de los más reaccionarios a la petición insistente de la mayoría del público: «los escrupulosos protestantes, debieron de estar curados de espanto, después de la exhibición de la hermosa coupletista. Además, todos saben o deben saber que esta distinguida artista, como todas sus compañeras, no se exhiben en los espectáculos con gabán de pieles…»

El golpe de gracia le llegó cuando montaron el moderno y cercano Teatro Circo (el propio Romero Sansano con otros accionistas había intentado comprarlo). El nuevo coliseo era más versátil y mucho más moderno.

En noviembre de 1910, una nueva empresa se hacía cargo del Teatro de la Corredera; y en enero, se formaba un escándalo monumental con una bailarina. «Respecto a la índole de su trabajo, tanto considerado en su aspecto artístico, como en el decente, por ligereza de ropas, movimientos lascivos etc., el cronista ni entra ni sale. Allá el público, supremo juez. Pero es que el cronista conoce un hecho insólito, que no quiere dejar sin el correspondiente comentario. Que si porque la bailarina enseñaba más o enseñaba menos (cultura rifeña) se armó entre parte del público una zaragata de dos mil demonios, que llegó a revestir todos los caracteres de un escándalo. Determinados espectadores, roncos de tanto gritar, en la plena actuación de sus lascivos deseos, sin reparar en las señoras que había en el Teatro, quisieron convertir este en lugar inmundo. Y como la empresa no accediera a tan censurables pretensiones los zaragateros  espectadores hicieron presa de su furor en las butacas y varias de estas, en número de 18, quedaron destrozadas…»

Para trifulca, la de carácter político que se armó en enero de 1904 con los emergentes republicanos. Esta noticia es de «La Época», diario de Madrid: «Escándalo en el teatro de Orihuela. Según noticias que telegrafían de Orihuela, anoche se produjo un escándalo morrocotudo con motivo de la representación del drama María Antonieta, basado en episodios de la Revolución Francesa. Antes de empezar el espectáculo, el teatro estaba totalmente ocupado por los republicanos de Orihuela, que protestaron por los horrores que en la obra ocurren al grito de «fuera, fuera», y «eso no lo hicieron los republicanos…»

En abril de 1913 todo había terminado. «El Diario» anunciaba: «En el juzgado de primera instancia de esta ciudad tendrá lugar mañana la venta en pública subasta del Teatro Romero». Y en noviembre: “Se venden doce filas de butacas de las que pertenecieron al Teatro Romero. Para tratar condiciones darán razón en el Teatro Circo.”

En el vacío edificio del antiguo teatro, se celebraron banquetes y otros actos sociales. En el verano de 1914 se reunieron sesenta comensales del partido maurista. A comienzos de 1915, el local fue alquilado por el Sindicato Agrario de Orihuela, para utilizarlo como centro social, dar conferencias y hacer propaganda.

Las últimas noticias del «Coliseo de la Corredera» son de octubre de 1929 cuando denuncian que tiene una cornisa a punto de desplomarse; y un año después, cuando una huelga de la sociedad de Albañiles “La Unión” paraliza las obras del edificio del “Teatro Romero”; que tras pasar por almacén de cítricos y taller de automóviles, se dedicó a locales y viviendas hasta que fue declarado en ruina, procediendo a su demolición ya en el siglo XXI.

Teatro de la Corredera.
Derribo final.
Fotografía Jorge Belmonte.

Antes de continuar con la Corredera vamos a hablar de las dos traviesas que la unen con San Juan. Aunque ambas mantienen los nombres gremiales de Cantareros y Barberos, sólo la de Barbers aparece en los padrones de principios del XVII.

AMO 1636-1660.
AMO 1714-1719

La puerta trasera o puerta falsa del Teatro de la Corredera salía al callejón de Barberos, donde se mantenía un azulejo con la palabra teatro que mucha gente recordará. Por este motivo fue conocido popularmente como el Callejón del Teatro. Esto me da pie para una anécdota asquerosa: a pesar de su notable aforo, este establecimiento público carecía de servicios; por lo que los espectadores utilizaban este y otro callejón cercanos para aliviar sus necesidades con el consiguiente enfado de los vecinos ¿os imagináis los entreactos con esa cantidad de personas sin un urinario disponible?

“La Crónica”. 3 de febrero de 1887: “Varios vecinos de la Corredera, se han acercado a nuestra redacción manifestando que muchos de los asistentes al teatro han dado en la mala costumbre de hacer aguas en el callejón que va desde dicha calle a la plaza de la Trinidad, convirtiendo dicho sitio en un verdadero mingitorio con notable incomodidad del olfato y no poco perjuicio de la higiene. Vecinos y transeúntes se quejan con sobradísima razón de un estado de cosas tan grave. Y por particular excitación de unos y otros, llamamos eficazmente la atención del Sr. Alcalde a fin de que atienda tan justa reclamación y evite un mal tan antiguo como perjudicial, haciendo por ejemplo que una pareja de municipales ponga coto a ese abuso que tanto desdice de la cultura y policía que corresponde a una población como esta.”

Fotografía Ajomalba

Los vecinos del callejón de Barberos se cansaron de reclamar y utilizaron una táctica que la prensa llamó “agua por agua”. Consistía en arrojar por las ventanas el contenido de sus cubos y letrinas mientras toda esa multitud aliviaba la vejiga. 

AMO 1636-1660.

A la otra traviesa que figura en los padrones del XVII la llaman de “les negres”. Cantareros no aparece hasta principios del XVIII, cuando la de los Negros desaparece. No habiendo otra, considero que es la misma. La Cantarería en el XVII estaba ubicada junto a la Mancebería, en lo que ahora llamamos «el Rodeo».

AMO 1719-1722.

La Corredera terminaba en un arco conocido como la puerta de Almoradí o de la Corredera.  En 1449, cuando comenzaba a poblarse la zona, cuenta Montesinos que un sacerdote llamado Pere Brizuela y Campomanes, vecino de la calle y de noble familia, construyó junto a su casa, muy cerca del arco, una modesta capilla con torre y campanas.

Montesinos reproduce una supuesta placa colocada en la puerta de la ermita, de piedra negra jabalina, con letras de oro.

La ermita, levantada sobre la acequia y los bancales adyacentes, quedó bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción y San Ambrosio Obispo. A su muerte, en el año 1487 la donó en escritura a los vecinos de la calle y en ella fue enterrado.

En 1510, con motivo de una terrible peste, cambiaron la advocación mariana de la Asunción por la de la Salud, y del copatrono San Ambrosio nunca más se habló.

Puerta de Almoradí.
Colección Javier Sánchez Portas.

La noche del 17 de diciembre de 1591, ante el asombro de la ciudad, el edificio «vino todo a tierra», matando al sacristán, de nombre Juan Andrés, y a su esposa Thadea. El obispo reunió a los patronos; 24 vecinos de la calle (Montesinos ofrece el listado) reconocidos como jefes y mayordomos, para que intentasen reconstruirla.

Pero la falta de recursos económicos obligó al Consell a demolerla descubriendo la acequia. Los terrenos fueron devueltos al heredero y pariente más cercano del fundador. Los restos de Brizuela pasaron a la Merced; y las imágenes que en ella se veneraban fueron repartidas entre diferentes templos con excepción de la Virgen de la Salud, que a petición de los vecinos quedó en casa de un tal Juan Jiménez hasta que pudiesen reedificar la capilla.

Según Ojeda Nieto, el arco de la Corredera fue ampliado en 1602 para adaptarlo al paso de carros. Esta fecha se acerca mucho a la de 1608, aportada por Gisbert para situar la construcción de la capilla sobre el arco o puerta. En 1678 los vecinos colocaron a ambos lados las imágenes de San Roque y San Sebastián, abogados contra la peste; y en el exterior la de San Pablo.

Al otro lado del portal, había una especie de plaza presidida por una cruz de término. Daba inicio a un paseo o alameda, un lugar de recreo con árboles plantados por los propios vecinos. La zona era conocida como la Barrera de Almoradí.

AMO 1714-1719
Puerta de Almoradí o de la Corredera.
Colección Javier Sánchez Portas.

Santuario y arco fueron mejorados en 1759, adornándolo con las barras de Aragón y con el escudo del Oriol por la parte exterior. Gracias a las fotografías que se conservan, sabemos que llegó al siglo XX bien conservado, con cuatro mini campanarios y tres relojes. Las últimas obras en el arco datan del verano de 1909.

El principio del fin llegó en el verano de 1926 cuando el maestro de obras Severiano Sánchez Ballesta redactó un proyecto para mejorar las calles del Arrabal de San Juan. Entre otras propuestas incluía la eliminación de los arcos que daban término a las calles de San Juan y del Pintor Agrasot; colocando capillas laterales para albergar las imágenes. En este primer envite cayó sólo la de San Juan.

Cuatro años después, gran número de vecinos solicitaron que se arreglase de una vez el arco en ruinas. O bien que lo suprimiesen colocando la imagen de la virgen en una hornacina, como habían hecho en la calle de San Juan. El informe del maestro de obras Francisco Sánchez apoyó la demolición para evitar un derrumbe accidental producido por la trepidación de los camiones que lo cruzaban.

Cuando el derribo parecía claro, llegó otro escrito firmado por más de un centenar de vecinos (algunos arrepentidos) que se oponían al derribo de la Ermita de Nuestra Señora de la Salud. Para ellos no estaba en tan mal estado; y pedían respeto y consideración por la propiedad de una calle y su tradición.

La Corredera/Pintor Agrasot.

El asunto se alargó dos años más, hasta agosto de 1932 cuando el concejal Ortiz, hablando en nombre de los vecinos, pidió que se derruyera por su estado ruinoso y por lo que dificultaba el tránsito de carruajes. Tras un informe de la Comisión de Ornato se acordó su demolición dejándola en manos del maestro Sánchez, sin costo para el Ayuntamiento. El propio Sánchez se comprometió a sufragar los gastos a condición de disponer de los materiales del derribo.

No debió ser rentable. En septiembre le cedieron la demolición del Sepulcro (que no se llevó a cabo), para ver si con ello podía recuperar algo de lo perdido con el derribo del arco de la Corredera. Eliminado el obstáculo, la Barrera de Almoradí se fue convirtiendo en calle urbanizando los huertos cercanos para formar una línea paralela de casas enfrente. Esa zona se quedó con el nombre de «Los Huertos».

De todas estas historias solo queda una hornacina en mitad de la calle con una imagen de la Virgen de la Salud, cuyas fiestas eran memorables. Disponemos de un programa facilitado por la comisión de festejos a “El Diario de Orihuela”, en octubre de 1887:

Fiestas en la Corredera.

«Día 14. — Al toque de oración de la tarde, dulzaina, repique de campanas, morteretes y disparo de una numerosa cohetería.»

«Día 15. — A las cinco de la mañana repique de campanas, morteretes, dulzaina y cohetería, todo lo que se repetirá a las 11 de la misma. A las 5 de la tarde hará su entrada en esta ciudad la laureada banda de música de los niños de la Beneficencia de Murcia, recorriendo varias calles de la población. A las seis de la tarde será conducida procesionalmente la imagen de Nuestra Señora de la Salud desde su ermita de la calle de la Corredera a la iglesia del monasterio de San Juan de la Penitencia. De 8 y media a 10 y media de la noche, ejecutará la referida banda en la calle dicha las más escogidas piezas de su repertorio.»

«Día 16. — A las cinco de la mañana diana por la prenombrada banda, dulzaina, repique de campanas y morteretes, quemándose gran número de cohetes. A las ocho y media, se celebrará en la expresada iglesia de San Juan, misa solemne y sermón que predicará el R. P. Fray Agustín Malo, Guardián del convento de Santa Ana de esta ciudad. De 3 a 5 se verificarán los divertidos juegos populares de la cucaña, los sacos, etc. en los que tomarán parte los más adiestrados aficionados. Estas horas serán amenizadas por la precitada banda de la Beneficencia de Murcia. A las 6 se devolverá procesionalmente a su ermita, la imagen de la Virgen, luciendo a esta hora la fachada de la ermita una magnífica y sorprendente iluminación. De 8 y media a 11 de la noche, serenata final por la antedicha banda, terminando los festejos con la ascensión de un globo monstruo, obra del vecino M. H. La calle estará durante los tres días vistosamente engalanada luciendo por las noches profusas y bonitas iluminaciones.”

Como propina os dejo esta reseña de «La Crónica», en agosto de 1887. Habla de la fiesta de San Bartolomé y de lo que hacían con los pobres huertanos «escaldaos» que atravesaban la Corredera, en la ruta de vuelta de la pedanía homónima:

«Todo se va perdiendo. La fiesta de ayer que todos los años atraía a la calle de la Corredera gran concurrencia, ha quedado reducida a la nada. Es cierto que con ello han ganado las costumbres públicas pues no tenía nada de agradable y culto el ver a una pobre huertana o huertano que jinete en caballería más o menos espantadiza iba o regresaba de San Bartolomé y detrás una turba de chiquillos gritándoles «Los escaldados» y armando un ruido infernal con latas, carracas y cencerros hasta que el acosado festero o festera daba con su cuerpo en tierra entre la burla y la risa de la gente. Por fortuna tan incultos hábitos han desaparecido y de ello podemos felicitarnos.»

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba)

Pulsar para continuar.
Enlace a San Juan

Agrasot; apuntes para una biografía VI. Epílogo.

Monumento a Agrasot en Valencia.
Fotografía: Tono Giménez.

Joaquín Agrasot y Juan. VI

1919. El 8 de enero, cumplidos ya los ochenta y dos años, fallece Joaquín Agrasot en Valencia.

8 de enero de 1919. Agrasot, ha muerto.

“Diario de Alicante”: “Joaquín Agrasot. Ha fallecido hoy en Valencia este ilustre pintor alicantino. Hace pocos días aludíamos a su labor, encomiándola como se merecía y de la cual, Alicante no tiene recuerdo alguno. Agrasot nació en Orihuela y casó con una alicantina, Doña Enma Zaragoza, a la cual, como a su hijo D. Ricardo, acompañamos en su dolor.”

9 de enero de 1919.

Madrid:

“La Acción”: “MUERTE DE UN ARTISTA. El decano de los pintores españoles. Valencia, 8. Ha dejado de existir, a los ochenta y dos años, Joaquín Agrasot, decano de los pintores españoles. Agrasot era un pintor del más puro estilo valenciano. Popularizó los tipos y costumbres de la región. Fue maestro de los más eminentes maestros valencianos y amigo íntimo de Fortuny. Pintaba diariamente durante cuatro horas para ganarse el sustento. La muerte de Joaquín Agrasot ha causado general sentimiento. Por iniciativa de Sorolla se le va a erigir un monumento. Mañana se verificará el entierro.”

“El Día”:  “VALENCIA. Muerte de un pintor. Valencia 8. Ha fallecido el célebre pintor Joaquín Agrasot. Tenía ochenta y dos años, y con sus cuadros alcanzó desde muy joven justificados triunfos. Además de en el Museo de Arte Moderno de Madrid, existen cuadros suyos en Viena y otros museos de Europa.”

“La Época”: «Fallecimiento, en Valencia, del pintor D. Joaquín Agratot. VALENCIA, 8. Ha tallecido hoy el notable artista D. Joaquín Agrasot, decano de los pintores españoles e íntimo amigo de Fortuny. Nació en Orihuela, pero siempre vivió en Valencia, donde popularizó el tipo del labrador de la huerta. A pesar de haber cumplido ochenta y dos años, todos los días pintaba para ganarse el sustento. Fue maestro de los más eminentes pintores valencianos.”

“El Fígaro”: «Muerte de Joaquín Agrasot. VALENCIA 8. A la edad de ochenta y dos años ha muerto en esta ciudad el célebre pintor Joaquín Agrasot. Nació el pintor Joaquín Agrasot en Orihuela (Alicante) en el año 1837. Comenzó sus estudios en Valencia, consiguiendo, apenas cumplidos los veinticinco años, una tercera medalla en la Exposición Nacional de Pintura. Años después, en la de 1868, alcanzó uno de sus más memorables triunfos con su famoso cuadro «Las dos amigas», que se conserva en nuestro Museo de Arte Moderno. Dicho lienzo obtuvo en el citado certamen una segunda medalla, recompensa que también consiguió tiempo después la misma obra en la Exposición de Filadelfia. La obra pictórica de Agrasot pasó la frontera, existiendo cuadros del artista valenciano en distintos Museos de Europa. Su lienzo «Antes de la corrida», existente en la pinacoteca de Viena, merece especial mención.”

“El Siglo Futuro”: «Fallecimiento del pintor Agrasot. VALENCIA, 8. A la edad de ochenta y dos años ha muerto en esta ciudad el célebre pintor Joaquín Agrasot. Nació el pintor Joaquín Agrasot en Orihuela (Alicante) en el año 1837…”

“Heraldo de Madrid”: “Ha muerto el famoso pintor murciano hijo adoptivo de Valencia, Joaquín Agrasot y Juan. El telégrafo nos anuncia el fallecimiento del decano de los pintores; del maestro de todos los artistas eminentes valencianos D. Joaquín Agrapot y Juan. Nació en Orihuela, en 24 de Diciembre de 1836, fue discípulo de D. Francisco Martínez, y después pasó a la Academia de San Carlos de Valencia (…) Agrasot ha muerto a la edad de ochenta y dos años: deja empezados algunos lindos cuadritos, Valencia entera está de duelo…” (En esta lo consideran murciano y aportan fotografía).

Heraldo de Madrid

Valencia:

“Diario de Valencia”: “Agrasot ha fallecido. El venerable maestro don Joaquín Agrasot falleció ayer, a las siete de la mañana, víctima de rápida enfermedad. Contaba don Joaquín la avanzada edad de 82 años, y hasta los últimos días de su vida ha manejado, los pinceles, que tanta gloria y dinero le proporcionaron, con el entusiasmo y la asiduidad de un joven principiante. Su labor artística fue tan intensa, que puede asegurarse que inundó con sus obras los mercados de Europa y América. Aunque nacido en Orihuela, pasó en Valencia la mayor parte de su vida, y quería tanto a la ciudad del Turia, que se consideraba tan valenciano como los que han nacido a la vera del Miguelete. Aquí vivió, aquí ha muerto y aquí inició en el arte de la pintura a muchos jóvenes, que después han honrado al maestro con su excelente labor.”

“Discípulo Agrasot de la Academia de San Carlos, de Valencia, completó su educación artística en Roma, donde contrajo entrañable amistad con el inmortal pintor catalán Fortuny que llegó a ser su inseparable compañero en el país del arte. Agrasot era, ante todo y sobre todo un gran dibujante, como se exigía antiguamente que lo fueran a los grandes pintores; el colorido de sus obras era fresco y jugoso; copiando los tipos y costumbres de la huerta valenciana, era inimitable. Sus discípulos le veneraban y toda la pléyade de pintores modernos sentía por él cariño y admiración.”

Diario de Valencia

“Nosotros hace tiempo rendimos al llorado maestro Agrasot, en estas columnas, el debido tributo, por lo que hoy, sin tiempo ni espacio para más, emitimos muchos datos biográficos de los publicados entonces. La noticia del fallecimiento de Agrasot ha producido en Valencia impresión penosísima. Hoy, en el entierro, que se organizará a las once, se exteriorizará ese sentimiento, cristalizado en impotente manifestación de duelo.”

“La directiva del Círculo de Bellas Artes se ha puesto incondicionalmente a disposición de la viuda del finado para organizar el entierro; pero se ha encontrado con el obstáculo de una disposición testamentaria de Agrasot, que ordena sea modesto. La comitiva fúnebre pasará hoy por el mencionado Círculo; allí la orquesta ejecutará una marcha fúnebre, y se colocará sobre el féretro una corona de laurel. También ha sido comunicada por el Círculo de Bellas Artes, la noticia de la muerte de Agrasot a los presidentes de los de igual clase de Barcelona y Madrid, al alcalde de Orihuela y los eximios artistas Sorolla y Benlliure. Reciban la esposa e hijo y demás familia nuestro más sentido pésame por tan irreparable pérdida; y apliquen nuestros piadosos lectores una oración por el alma del venerable maestro Agrasot.”

“El Pueblo”: “Joaquín Agrasot murió ayer. Una rápida dolencia ha puesto fin a sus días gloriosos, a su vida consagrada al trabajo y al arte. El pintor Agrasot tenía 82 años. Había nacido en Orihuela, pero sus primeros estudios artísticos los hizo en la Escuela de Pintura de Valencia. Los jóvenes, y en general todos los artistas le apreciaban extraordinariamente y Agrasot era para ellos algo así como, un viejo patriarca, muy bondadoso. Recordamos su silueta inconfundible, el gesto vivo de sus ojillos inquiridores y aquella preocupación suya por todo cuanto redundase en beneficio del arte valenciano, que le hacía asistir a reuniones, a certámenes y a todos los lugares donde su nombre era un apoyo moral y una garantía de seriedad artística y voluntad decidida.”

“Era presidente honorario de Círculo de Bellas Artes, a cuya entidad dedicaba sus cariños de artista. A instancias de Sorolla, el Círculo acordó erigirle un monumento. En una de sus últimas sesiones se aprobó la primera cantidad asignada a este fin. Agrasot, que presenció la sesión, lloró de emoción al conocer el noble acuerdo del Círculo.”

“Fue uno de los iniciadores de la construcción del Palacio de Bellas Artes, y puso siempre verdadero entusiasmo en esta labor, asistiendo a cuantas reuniones se celebraban para lograr la realización de lo que era uno de sus mayores empeños. Agrasot, que estudió en Roma siendo joven y fue amigo de Fortuny, tenía una manera graciosa de pintar, si no tan riente como la del autor de «La Vicaría», muy espontánea, sin aquella insistencia de procedimiento que condujo al cromo a muchos de los pintores de historia. De técnica ligera, y muy sobrio al emplear el color extendido siempre en capas ligeras, sus cuadros eran un positivo valor de una época en que dio Valencia al arte español a Domingo, a Pinazo y a una porción de maestros más, todos ilustres, todos iluminados y enamorados de un arte al que lo pospusieron todo.”

“La noticia de la muerte, de Agrasot ha producido extraordinario dolor. La junta directiva solicitó autorización de la familia para revestir de verdadera solemnidad el entierro del ilustre pintor, pero no ha podido desarrollar sus buenos deseos porque Agrasot, con su reconocida modestia encargó en vida que su entierro careciera de toda ostentación y pompa. El cortejo fúnebre se organizará mañana a las once, en la calle del Pintor López, domicilio del finado, dirigiéndose por la plaza de Tetuán a la calle de la Paz. Frente al Círculo de Bellas Artes, ejecutará una orquesta una marcha fúnebre y se colocará una corona sobre el féretro. La noticia de la muerte del maestro ha sido comunicada por el Círculo a los señores Sorolla y Beniliure; al alcalde de Orihuela y a los presidentes de los círculos artísticos de Barcelona y Madrid.”

“EL PUEBLO se asocia al duelo general que la muerte del inolvidable Agrasot ha producido y envía a los artistas de Valencia y a la familia del que fue uno de los más ilustres, su pésame sentidísimo.”

La Correspondencia de Valencia.

“Las provincias”: “Don Joaquín Agrasot. Con profunda tristeza escribimos las presentes líneas. La noticia del inesperado fallecimiento de Don Joaquín Agrasot es de las que parecen inverosímiles; le veíamos con frecuencia, llevando alegre y despierto sus ochenta y dos años,  mostrando su rostro enérgico, su cabeza cubriéndola con el sombrero airoso… un mosquetero de aquellos que con tanta gallardía pintó en sus años juveniles. En cuarenta y ocho horas, una pulmonía nos arrebató al cariñoso amigo y respetable artista. ¡Una simpatía, una profunda y sana y verdadera simpatía que desaparece!”

“Buenísimo, con su gran corazón, su ingenuidad de niño, era Agrasot todavía un joven por su amor al arte y su pasión por la belleza. Y no faltaba nunca en el Círculo de Bellas Artes, a pasar un rato con los pintores, y a sentirse así oreada su gallarda ancianidad con la compañía, de los noveles.”

“Sería indecible recordar cuántas veces prestó su apoyo, sus obras, su actividad, para fiestas de arte, fiestas benéficas, siempre desprendida ¡él, que ha muerto trabajando a los 82 años porque no era rico, y además tenía la noble conciencia de ganarse todavía el sustento!  Respetado, y querido por todos, era don Joaquín la figura venerable y patriarcal de nuestras reuniones de pintores. Pero no vaya a pensarse que fuese un huraño, sino un anciano de infinita bondad, de amabilidad indecible y de afecto constante. Agrasot fue compañero y amigo íntimo de Fortuny, con quien vivió en Roma cuando allí marchó nuestro artista a completar sus estudios después de estudiar en la Escuela de Valencia. Como valenciano le tienen todos, y así lo era de hecho, por más que había nacido en Orihuela. Recordamos también como en tiempos pasados tomó parte directamente en muchas fiestas y cabalgatas que organizó el Círculo de Bellas Artes en aquellos sus felices y artísticos tiempos…”  

“Su pintura fue siempre muy luminosa, con coloraciones vibrantes, habiendo sabido encontrar notas personales e interpretando con singular carácter los tipos de la huerta levantina. A pesar de los años y de los achaques, esta luminosidad no desapareció jamás de la paleta del infatigable maestro. Lo repetimos: una verdadera inolvidable simpatía, que desaparece. Últimamente la iniciativa de Joaquín Sorolla promovió la erección de un monumento a Agrasot. Era de justicia. El Círculo de Bellas Artes le había nombrado, tiempo ha, su presidente honorario. El entierro se verificará hoy, a las once, siguiendo este itinerario: Calle del Pintor López y plaza de Tetuán, calle de Peris y Valero. Frente al Círculo, una orquesta ejecutará una marcha fúnebre y se colocará sobre el féretro una artística corona. La noticia de la muerte del maestro ha sido comunicada por el Círculo a los señores Sorolla y Benlliure, al alcalde de Orihuela y a los presidentes de los Círculos Artísticos de Barcelona y Madrid. Con sincero dolor damos nuestro pésame a su familia, y en especial al hijo del finado, nuestro querido amigo el profesor Ricardo Agrasot. D.E.P.”

10 de enero de 1919.

Madrid:

“La Correspondencia de España”: “Entierro de un pintor. Valencia, 9. Se ha verificado el entierro del pintor D. Joaquín Agrasot, que ha constituido una imponente manifestación de duelo. Del carro fúnebre pendían coronas de diferentes Sociedades y Corporaciones, y se ha recibido infinidad de telegramas de pésame por la muerte de tan ilustre artista.”

“La Acción”: “EN VALENCIA. El entierro de Agrasot. Valencia, 9. El entierro de Joaquín Agrasot ha constituido una impresionante manifestación de duelo. El féretro, envuelto con la bandera del Círculo de Bellas Artes, llevaba encima la paleta donde trabajaba el finado. Al llegar la comitiva frente al Círculo, la orquesta ejecutó una marcha fúnebre, depositándose hermosas coronas del Círculo, del discípulo del finado, señor Beut, y de la Junta del Palacio de Bellas Artes. La presidencia la formaban los hijos del finado, el señor Cortés, profesor de la Escuela de Bellas Artes, y los presidentes de las entidades artísticas. La familia ha recibido centenares de telegramas de pésame.”

“El Imparcial”: “MUERTE DE UN ARTISTA. Joaquín Agrasot y Juan. El famoso pintor alicantino Joaquín Agrasot y Juan, hijo adoptivo de Valencia, acaba de morir en aquella capital. El decano de los pintores, maestro ilustre de eminentes artistas, nació en Onhuela el 24 de diciembre de 1836. Ha muerto, pues, a los ochenta y dos años de edad….”

“El Liberal”: “FALLECIMIENTO DE UN PINTOR. Muere en Valencia Joaquín Agrasot y Juan. VALENCIA, 8. Ha fallecido el famoso pintor murciano, hijo adoptivo de esta capital, decano y maestro de todos los artistas valencianos, D. Joaquín Agrasot y Juan…”

Oro de Ley
Enero de 1919

“El Sol”: “Entierro de D. Joaquín Agrasot. VALENCIA, 9. El entierro del pintor D. Joaquín Agrasot ha constituido una manifestación de duelo, asistiendo representaciones de todas las sociedades artísticas y literarias, los alumnos de la Escuela de Bellas Artes y los artistas residentes en esta ciudad.  Sobre el féretro fue colocada, la paleta de trabajo del finado, y la bandera del Círculo de Bellas Artes. La familia ha recibido muchos telegramas de pésame, entre ellos, de Benlliure, Sorolla, Benedito…”

Murcia:

“El Liberal”: “El pintor Agrasot. En Valencia, donde residía desde hace muchos años, falleció ayer el ilustre pintor don Joaquín Agrasot. La noticia ha producido aquí general sentimiento; Agrasot contaba en Alicante con muchas simpatías y amistades.”

“Había nacido en Orihuela y estuvo en Roma pensionado por nuestra Diputación provincial. Durante su larga vida artística obtuvo señaladísimos éxitos en varias Exposiciones. Sus cuadros eran admiradísimos y muy elogiados por la crítica. Contrajo matrimonio en nuestra ciudad de donde era su esposa doña Enma Zaragoza. A ésta y a la demás familia del finado acompañamos en el sentimiento que les aflige.”

Resto del año 1919:

Orihuela, 11 de enero:

“El Conquistador”: “El célebre pintor, hijo de esta Ciudad, ha fallecido en Valencia el día 8 del corriente a la avanzada edad de 82 años. Por sus talentos y méritos artísticos era el finado presidente honorario del Círculo de Bellas Artes, de aquella ciudad y era tal su valía, que se acordó por la Junta de dicha entidad artística erigirle un monumento en vida a fin de que fuese perpetuada su memoria.”

Madrid, 11 de enero. “La Correspondencia Militar”: “De provincias. Muerte sentida .VALENCIA, 10. El entierro del veterano pintor Agrasot ha constituido una brillantísima manifestación de duelo. Sobre el féretro se colocó la paleta del artista; aún humedecida en colores frescos a pesar de que el pintor ha fallecido a los ochenta y dos años. El ataúd iba envuelto en la bandera del Círculo de Bellas Artes. Al llegar la comitiva frente al edificio de esta sociedad, una orquesta ejecutó la marcha fúnebre. Fueron colocadas en aquel momento sobre el féretro muchas coronas…”

Fallecimiento de un artista insigne en Valencia
ABC 11 de enero de 1919.

“De su labor intensa solamente hemos de decir que en sus últimos años tomaba el pincel con la misma fe y el mismo entusiasmo que en los risueños años de su juventud; de aquí el que sus obras abasteciesen los mercados de Europa y América por lo numerosas que fueron y por la singular maestría que resplandece en el dibujo y colorido de todas sus producciones.”

“Perpetúan su nombre en pinacotecas nacionales y extranjeras multitud de cuadros mereciendo especial mención los siguientes: «Muerte del Marqués de Duero”, «Un taller de modistas en el siglo XVIII», «Antes de la corrida”, «En la feria», «El primer nieto», «La copla», «Una lavandera de la Scarpa» y otros muchísimos que le dan fama inmortal.”

“Así como «las Majas» son la obra inmortal de Goya, la obra maestra de Agrasot resplandece en el tipo del huertano de Valencia que tan fidelísimamente ha sabido reproducir en sus lienzos. Amigo inseparable del pintor catalán Fortuny, mientras completó en Roma sus estudios artísticos, supo emularle y acompañarle también en sus triunfos por eso, hoy, toda la prensa española y especialmente la de Madrid, Barcelona y Valencia dedícanle hermosos artículos necrológicos.”

“Alicante guarda tal vez las primicias artísticas de Agrasot, puesto que en 1860, cuando contaba veinticuatro años de edad, concurrió a la exposición de dicha ciudad con sus lienzos «La educación de la Virgen», «El sacrificio de Isaac» y el retrato de «Don Alfonso de Alburquerque, obispo de Córdoba». Todos los cuales le fueron premiados.”

“Valencia, pues, honra a Agrasot con la presidencia del Círculo de Bellas Artes; Alicante piensa dar su nombre a una de sus calles y la prensa local exige al Ayuntamiento que le honre como hijo ilustre de la provincia ¿Qué debe hacer Orihuela, patria Chica del célebre pintor? Esperemos a ver lo que acuerdan y determinan los que tienen la representación de la ciudad, pues ellos son los que han de ir delante con el ejemplo.”

Ayuntamiento de Orihuela a principios del siglo XX.

En el mismo diario, en la sección Ayuntamiento: “Se da cuenta de un telegrama enviado por el Presidente del Círculo de Bellas Artes de Valencia participando el fallecimiento del preclaro hijo de Orihuela D. Joaquín Agrasot. Y en señal de duelo se levanta la Sesión después de hacerlo constar en acta. ¿Se reducirá sólo al ahorro de luz y palabras las muestras de sentimiento de nuestro Municipio por la muerte del gran artista oriolano? En el salón de Sesiones de nuestra Alcaldía, donde, tantas y tantas palabras se pronuncian sean o no del caso, ¿por qué no se tejió una corona de frases bellas como último recuerdo de la tierruca a su hijo predilecto?”

“¡Si hubiese sido un político influyente, los discursos hubiesen brotado a miles! En aquel mismo instante, se hubiese declarado urgente, y entre escépticos y creyentes se habría organizado un solemne funeral, con invitación de las Autoridades de la Provincia, y las paredes del templo se cubrirían de negros crespones para dar más sentimentalismo al “dolor del pueblo” que veía en el difunto un protector.”

“¡Si hubiese sido un político de campanilla! Entonces tiempo faltara a nuestro Alcalde para rogar al comercio que cerrase en señal de duelo, y hasta algún adulador habría proclamado las excelencias del difunto; aunque ningunas tuviese además de la de su tratamiento. Pero tratándose de un artista no. ¿Cuántas credenciales había repartido para tener derecho a que se le tributasen elogios?”

“En Alicante, se le va a honrar cual merece el glorioso pintor. ¿Y nosotros, qué hacemos?  Ni un mármol siquiera que atraiga las miradas del forastero, ni un alto relieve que perpetúe la memoria del autor de la «Entrada del emperador Carlos V en el monasterio de Yuste». Las salas de nuestro Municipio, llenas están de cuadros de preclaros hijos de Orihuela;  ¿por qué no se coloca en un lugar preeminente el de D. Joaquín Agrasot? ¡Honremos cual merece el genio fallecido! Él ha honrado nuestra patria, chica. ¿Por qué ella no ha de honrarle también?”

El pintor Agrasot en su estudio.
Foto Vidal.
Oro de ley.
12 de enero 1919

Madrid, 12 de enero. “El Sol”: “Sesión municipal. ALICANTE, 11. En la sesión que hoy celebró el Ayuntamiento se acordó dar el nombre de calle del pintor alicantino Joaquín Agrasot a la que actualmente se llama del Diluvio.”

13 de enero. “Diario de Valencia”: “EL FALLECIMIENTO DE AGRASOT. El Ayuntamiento, en la última sesión celebrada, acordó por unanimidad constara en acta el sentimiento de la Corporación, por el fallecimiento del Ilustre pintor oriolano Joaquín Agrasot. Se acordó, además, dar el nombre del admirado artista a una calle de la población, independiente esto del homenaje que a su memoria se pueda preparar. Existe el pensamiento de honrar y rendir tributo merecido al nombre de Joaquín Agrasot, dándole esta denominación al Museo provincial, que por iniciativa y ayuda del ilustre Joaquín Sorolla va a constituirse en Alicante.”

El ilustre pintor Agrasot.
Recientemente fallecido. Foto Vidal.
Oro de ley. 12 de enero 1919

Murcia, 14 de enero, Corresponsal oriolano de “El Liberal”: “La muerte del pintor Agrasot. Con que conste en acta el sentimiento de la corporación municipal por el fallecimiento del pintor don Joaquín Agrasot, hijo de esta ciudad, parece que han cubierto la fría fórmula los señores concejales que asistieron a la última sesión de nuestro Ayuntamiento.”

“No creemos que el pueblo de Orihuela se haya sentido satisfecho con el seco testimonio de sentimiento oficial por la muerte de uno de sus hijos más preclaros, uno de los que dedicó su larga vida a producir obras de arte con las que llevó la fama de su nombre y con éste la de su tierra nativa a todas las partes del mundo, porque gracias al genio artístico del pintor señor Agrasot, se habrá conocido el nombre de Orihuela en los grandes centros donde se rinde culto al arte; por eso, estimamos que al que glorificó a Orihuela con su genio, se le debe algo más que una expresión rituaria (sic) de sentimiento hecha constar en el acta de una sesión del Ayuntamiento de su pueblo.”

“Si por la campaña perseverante en la prensa local realizada por mi estimado compañero Rafael Rogel, no se hubiera dado en la vida del pintor su nombre a una de nuestras calles, ahora pediríamos para su memoria ese tributo, pero como eso ya está hecho, creemos que después del sentimiento oficial a la corporación municipal lo menos que ésta puede hacer en homenaje al ilustre muerto, es organizar unas exequias fúnebres en las que uno de los más preclaros oradores sagrados de esta tierra fecunda en artistas y oradores, panegirice la vida del inmortal pintor.”

“Orihuela siente más vivo y más hondo que se expresa en el lenguaje oficial la muerte de uno de sus hijos insignes y quiere que se honre su memoria conforme a los merecimientos que contrajo en su laboriosa y dilatada vida, toda dedicada al arte.”

Madrid, 15 de enero. “La Correspondencia de España”: “El viernes 17, a las siete de la tarde, en el salón permanente de Exposiciones del Círculo de Bellas Artes, plaza de las Cortes, número 4, se celebrará una velada necrológica en honor del pintor D. Joaquín Agrasot, y en que disertará el ilustre crítico de arte, D. José Francés.”

Velada necrológica Agrasot
Mundo Gráfico

Entre los días 15 y 18, una decena de diarios madrileños se hacen eco de la anterior noticia. He escogido la versión más completa ofrecida por “El Imparcial”. En cuanto a la fotografía del acto, también fue reproducida por numerosos diarios, entre ellos «Mundo Gráfico» :

“VELADA NECROLÓGICA. En honor del pintor Agrasot. Anoche se celebró en el salón que el Círculo de Bellas Artes tiene en la plaza de las Cortes, número 4, una velada necrológica en honor del afamado artista valenciano D. Joaquín Agrasot, recientemente fallecido. La iniciativa del homenaje se debe al presidente de la Sección de Pintura, ilustre pintor y académico D. Marcelino Santa María. A poco más de las siete comenzó el acto. Primero hizo uso de la palabra el Sr. Leyva para saludar al insigne escultor Mariano Benlliure y para declarar a quién correspondía la idea del homenaje que en memoria de Joaquín Agrasot había organizado el Círculo de Bellas Artes, lamentando la pérdida que España experimenta en personalidad de tanto relieve como la citada. A continuación leyó una hermosa conferencia nuestro querido compañero José Francés acerca de la vida, la época y el arte de Joaquín Agrasot. En ella evocó a los artistas viejos, cuyo recuerdo solo vive en la memoria de contadas gentes. Agradeció al Círculo de Bellas Artes la invitación de que fuera objeto par a tratar del decano de los pintores valencianas.”

“Fijóse después en el nacimiento de este maestro, en su aprendizaje y en sus condiciones personales. Los largos años que ha vivido han sido para nuestro país motivo de gran transformación.  A partir de la primera guerra civil hasta 1900, en que se inician nuevas normas literarias y artísticas, enumera José Francés una serie de hechos que acusan con gran relieve las vicisitudes de la historia patria, y todo para presentar a Agrasot juzgando la evolución y las mudanzas de las modas pictóricas que entre nosotros se han sucedido. Examinó luego cuáles eran las tendencias que existían a la muerte de Goya, en particular la reacción contra el francesismo a la sazón imperante, con los secuaces de Luis David y la expansión de los ideales románticos. Agrasot fue solicitado pronto por el costumbrismo, en que habría de distinguirse, aunque hizo alguna concesión al género histórico.”

“La amistad suya con Mariano Fortuny en Roma dejó en él una huella imborrable. Premiado en la Exposición de 1868, despertábase por entonces la escuela valenciana, que tan severos e injustos juicios había de merecer a Tubino, el enemigo de Rosales. El cuadro de asunto histórico y la pintura negra ceden al fin ante la luz y la verdad que traía Joaquín Sorolla. Tubino, sin pretenderlo, actuaba como verdadero profeta del sorollismo. Mucho, e interesante todo, añadió José Francés respecto de Agrasot, al que conoció en Valencia el año pasado, y del cual trazó una ajustada y firme silueta. Terminada la disertación, que el público aplaudió con entusiasmo leyó el Sr. Santa María una carta del veterano artista Francisco Domingo adhiriéndose al acto. Mariano Belliure dedicó sentidas frases de emoción, a la memoria de su paisano, luchador sin descanso, y pidió la intervención del Estado y del Círculo para remediar la mala fortuna de aquellas artistas achacosos que llagan al final de su carrera viejos y sin medios tras de haber conquistado para su patria días de gloria. Tan generoso pensamiento acogióse con cordial simpatía.”

Orihuela, 18 de enero. “El Conquistador”: “Bajo la presidencia del señor Alcalde, se reúnen los concejales Belda (D. Ángel), García y Simó. El secretario Sr. García Murphy lee el acta de la sesión anterior que es aprobada. Se da lectura a un oficio muy expresivo del Ayuntamiento de Alicante, en el que manifiesta se asocia a la pena que nos aflige por la muerte de Agrasot. Y participa que se le dará el nombre del privilegiado artista a una de las calles de aquella capital.»

«COMENTARIOS. Volvemos a ocuparnos del mismo asunto que la anterior semana, porque nadie ha hecho lo más mínimo para honrar la memoria del privilegiado pintor. En Valencia, se le va a levantar una estatua, y en Alicante se le honrará designando una calle con el nombre del glorioso artista oriolano. ¿Y nosotros, qué hacemos? ¡Ni una iniciativa siquiera encaminada a glorificar a nuestro ilustre paisano! Hágase una suscripción popular, para poner un alto relieve con el busto de Agrasot en la antigua calle de la Corredera, pues nuestro Semanario está siempre presto a secundar todo aquello encaminado a honrar la memoria de los grandes prestigios orcelitanos, sin fijarse en qué campo militan aquellos a quienes se les honra.»

Orihuela, 19 de enero. «Ecos»: “Hijo Ilustre. Lo es de ésta ciudad levantina el celebrado pintor D. Joaquín Agrasot y su muerte acaecida el 8 del actual en Valencia, viene a determinar una nueva resurrección de su vida artística fecundada con más de sesenta y dos años de estudios y constantes producciones, orladas muchas de ellas con la recompensa de premio otorgado a su peregrino ingenio. Por eso podemos decir muy bien, que el insigne artista no ha muerto, porque el genio que encarnó en el alma de Agrasot, sigue viviendo en lo polícromo de sus cuadros y en la realidad viviente que su mágico pincel hizo nacer en todos ellos. Italia, Francia, Inglaterra; por todas partes fue marcando, la intensa labor del  insigne maestro, su estela esplendorosa que indudablemente seguirán muchos de sus discípulos y admiradores.»  

Ecos Orihuela
19 de enero 1919

«Si el Círculo de Bellas Artes de Valencia acordó erigir a su Presidente Honorario el afamado artista, durante su vida, un monumento que perpetuara su memoria después de muerto; y Alicante proyecta dar a una de sus calles el nombre de Agrasot, Orihuela que hace tiempo cumplió esta parte del homenaje, obligada está ahora a completarlo con algo más que venga a perpetuar dignamente la memoria póstuma de uno de sus esclarecidos hijos. Con lo que se recaudara, por ejemplo, en una velada literario musical celebrada en nuestro Coliseo del Circo, cuyo local cedería gustoso su propietario Sr. Esquer; el donativo de nuestro Excmo. Ayuntamiento y las de otras significadas personas y entidades, podría constituirse un mausoleo que encerrara en lo venidero las cenizas de este hijo preclaro; y si no esto, al menos un busto que sobre artística columna, fuese emplazado en uno de nuestros más concurridos paseos.”

Madrid, 25 de enero. “La Esfera”: “Muerte de un pintor ilustre. Joaquín Agrasot. El día 8 de Enero falleció en Valencia, a la avanzada edad de ochenta y dos años, el pintor Joaquín Agrasot, decano de los artistas españoles contemporáneos.  Joaquín Agrasot había nacido en Orihuela el 24 de Diciembre de 1836. En Alicante empezó a estudiar dibujo con un pintor humilde y ya totalmente olvidado, Francisco Martínez; pero no había cumplido aún los veinte años cuando se trasladó a Valencia y amplió sus conocimientos artísticos en la gloriosa Academia de San Carlos, de donde han salido tantos y tan notables artistas levantinos. En su extensa labor hay cuadros de historia, hay cuadros realistas hay impresiones y abocetados nerviosismos cromáticos a lo Fortuny. Pero su definitiva orientación era la realista, la del costumbrista valenciano, ya que Valencia fue su tierra de adopción. En 1860 concurre a la Exposición de Alicante con los lienzos La educación de la Virgen, El sacrificio de Isaac y el retrato de D. Juan Alfonso de Alburquerque, obispo de Córdoba, y es recompensado con una medalla de bronce.”

La Esfera. Madrid.
25 de enero 1919.

“En 1861 marcha a Roma y traba amistad íntima con Mariano Fortuny, dos años más joven que él. El arte gracioso, inquieto, brillantísimo del gran pintor catalán ahínca en el temperamento de Agrasot y le deja una huella imborrable. No solamente en su época de Roma, sino muchos años después, reintegrado a la calma provinciana de su estudio, alejado de las modernas evoluciones pictóricas que han ido renovando la pintura española, Joaquín Agrasot seguía la manera fortunysta que había llegado a ser algo consubstancial de su personalidad. Agrasot era alto y fuerte; tenía la mirada penetrante, inquisitiva, desde el abismo lúcido de sus ojos negros; el habla fácil, contagiosamente entusiasta. Se tocaba la cabeza, que ha ido a la tumba sin ser del todo blanca, con un chapeo de forma bohemia. Daba todo él la sensación de un inmortal, de un hombre a quien la Intrusa no vencería nunca. Por las mañanas trabajaba, cinco, seis horas seguidas en su estudio, con una labor cotidiana que colmó su vida y sólo ha interrumpido la muerte.”

La Hormiga de oro
25 de enero de 1919

«Hojas selectas», revista para todos. Enero de 1919: » “Notas de Arte. Mucho sentimiento hubo de causar entre cuantos se precian de verdaderos amantes de los nobles ideales la pérdida del ilustre pintor valenciano D. Joaquín Agrasot, decano que era de los pintores españoles contemporáneos, pues contaba ochenta y dos años, sin que nada pareciese rendir aquella naturaleza atlética. Nacido en Orihuela a fines de 1836, comenzó sus estudios de dibujo en Alicante y pasó luego a la ilustre Academia de San Carlos de Valencia. Distinguiose especialmente como costumbrista de su país, y muy joven todavía se trasladó a Roma, donde entonces brillaba en el apogeo de su gloria el insigne reusense Mariano Fortuny, que contaba dos años menos. Y ya desde entonces no dejó jamás Agrasot de sentirse sugestionado por la manera del pintor de La Vicaria, sin que bastasen a desorientarle de su camino las variadísimas evoluciones experimentadas por el Arte; raro ejemplo de consecuencia, cuando tan escasos han sido los que han persistido en la senda primeramente emprendida, cambiando a cada año el aspecto de su personalidad. Quedó cumplidamente llena la vida de Agrasot…”

Valencia, 5 de febrero.

Alicante, 1 de febrero. “El Luchador”: “Ayuntamiento. La sesión de ayer.(…)  Acordaron rotular una de nuestras calles con el nombre de Joaquín Agrasot.”

Orihuela, 1 de febrero. “El Conquistador”: «Ayuntamiento. Se da lectura a una carta de pésame por el fallecimiento del eminente artista oriolano señor Agrasot, redactada en valenciano; por cuyo motivo el Sr. Martínez Arenas se opone a que se lea, arguyendo que no es ese el idioma oficial del Estado; interviniendo los Sres. Bonafós y Ferrís en contra del parecer del resto de los demás concejales, que han confundido la gimnasia con la magnesia. El Sr. Balaguer dice, que nuestro Ayuntamiento no debe contribuir al homenaje que se le va a tributar al gran pintor con menos de 500 pesetas, y se fija esta cantidad. El Sr. Bonafós expone su parecer, de que nosotros, Orihuela, también debe tomar iniciativas sobre este particular, y no ir a remolque de otras ciudades, y con tal motivo se exponen varios pareceres de la forma en que ha de exteriorizarse la admiración hacia el esclarecido paisano nuestro por parte de su ciudad natal.»

«El Sr. Bonafós cree oportuno, que se levante un pedestal rematado por el busto de nuestro ilustre paisano, en el jardín que va a construirse en la Plaza Nueva, siendo desechada la idea porque en el indicado sitio se erigirá una estatua a la memoria de D. Trinitario Ruiz Valarino, que fue ministro. El Sr. Bonafós, se opone a que se honre al genio, con un cuadro que se pondría frente a aquellos que él pintó, y cuyo importe aún se le adeuda después de más y más divagaciones, se acuerda colocar una lápida en la casa donde nació el inmortal Agrasot.»

«COMENTARIOS. El señor Martínez Arenas tomó el rábano por las hojas, oponiéndose a que se leyese la carta de pésame del Ateneo Valencianista, e igual que el aludido concejal, todos los que se sumaron a su bando. No se trataba de un documento politico, ni tan siquiera oficial, donde se oliese a separatismo: sino de una muestra de sentimiento de una sociedad valenciana por la muerte de Agrasot. El humilde parecer del chico del Conquistador es que, no es todo lo correcta que debía serlo la manera de obrar de nuestro Municipio en el indicado asunto ¿No agradecerían sus señorías que al morir uno de sus familiares un extraño les diese el pésame aunque fuese en ruso? Pues ese es el caso. Y eso, que el Sr. Arenas, dijo en la pasada sesión, que él conceptuaba justas las campañas de los catalanistas, que si llega a sentirse centralista divide y subdivide la atenta carta de referencia.»

«En cuanto al homenaje al genial artista oriolano, se vio a través del antifaz con que se encubrió el asunto, el deseo, de ciertos señores por escatimar pesetas en el mármol que ha de dedicársele para luego tributarlo todo en el monumento que ha de levantarse a la memoria de D. Trinitario. ¡Qué mala es la política! No queremos hacer semblanzas sobre los dos hijos de nuestra amada Orihuela, y menos todavía desenterrar cosillas que de seguro abonarían en mi favor; más todos cuantos pasen ante la casa donde nació el predilecto de Apeles, y luego contemple el busto de Ruiz Capdepón ha de exclamar con sonrisa burlona. ¡Cuánta falta de justicia! ¡Qué mala es la política!»

La Correspondencia de Valencia.
Febrero 1919.

Murcia, 2 de febrero, Corresponsal de “El Liberal”: “Orihuela. A la memoria del pintor Agrasot. Por fin nuestros ediles reconocieron en la sesión de ayer tarde que habían estado mezquinos para honrar la memoria de nuestro ilustre y malogrado paisano el insigne pintor, maestro de la escuela valenciana Joaquín Agrasot y acordaron colocar en la casa donde nació una lápida conmemorativa de su natalicio. La colocación de esta lápida conmemorativa. Se hará el mismo día que se coloquen las de nuestros paisanos muertos don José María Sarget y don Adolfo Claravana y se procurará que estos actos revistan los caracteres de solemnidad popular.”

Orihuela, 2 de febrero. «Ecos»: “Municipales. El pasado viernes celebró sesión supletoria nuestro Municipio bajo la presidencia de su Alcalde Presidente D. Antonio Balaguer Ruiz y con la asistencia de los ediles Sres. Martínez Arenas, Ros, Ferrís, Bonafós, Luna y Martínez Simó. Declarada abierta la sesión se lee y aprueba el acta de la anterior. Seguidamente y por el secretario suplente se intenta dar lectura a una comunicación de la sociedad valencianista «Lo Rat Penat» en la que se da el pésame a nuestro Ayuntamiento por la defunción del Ilustre hijo de Orihuela, el pintor Agrasot y decimos se intenta dar lectura a la precitada comunicación porque el edil Sr. Martínez Arenas al darse cuenta de que está redactada en Valenciano solicita de la Corporación no se consienta su lectura por no estar escrita en Castellano, idioma oficial.»

«Por los Sres. Ferrís y Bonafós se manifiesta debe darse lectura a aquella por tratarse de una sociedad cultural cuyo fin es difundir el Valenciano y que lo hace asociándose a nuestro pesar por la pérdida de Agrasot y ante ello, deben desecharse todas esas pequeñeces y prejuicios y previa lectura del oficio de “Lo Rat Penat» contestar dándole las gracias. Vista la disconformidad de pareceres se procede a votación haciéndolo en favor de su lectura los Señores Ferrís, Luna y Bonafós y en contra los Sres. Martínez Arenas, Ros y Martínez Simó, decidiendo la Presidencia el empate a favor de estos últimos. A continuación se lee una comunicación del Círculo de Bellas Artes de Valencia en la que se invita a nuestra corporación Municipal a contribuir con alguna cantidad a la erección del busto que en la Ciudad del Turia se proyecta levantar a la memoria de Agrasot, acordándose por unanimidad suscribirse por 500 pesetas.»

«Por el Sr. Bonafós se expone que él ve con gusto y satisfacción que el Municipio contribuya con 500 pesetas al homenaje a Agrasot, pero que le da pena ver que vamos a remolque de Valencia y opina debe hacer el Ayuntamiento por cuenta e iniciativa propia algo en honor de nuestro ilustre hijo Agrasot, que bien podía ser un busto en el jardín proyectado en la Plaza de la Constitución, bien una lápida en la casa donde aquel naciera o cualquier otro homenaje, todo, menos la inacción presente ni tampoco el honrar nuestro salón de sesiones con su retrato, pues sería, someter a una continua tortura al maestro ilustre poniendo su venerable figura frente o junto al cuadro del Sr. Valarino que todavía no se le ha abonado; por unanimidad y a requerimientos del Sr. Luna se acuerda la colocación de una lápida en la casa donde nació Agrasot, a cuyos herederos promete el Alcalde abonar en plazo breve la suma adeudada.”

Orihuela, 8 de febrero. “El Conquistador”: “Ayuntamiento. El Sr. Bonafós fustiga con mano dura la actitud del Ayuntamiento en la sesión anterior, no permitiendo se diese lectura al oficio de pésame de la sociedad «Lo Rat Penat”, lo cual es una falta de corrección en nuestro municipio hacia aquella agrupación eminentemente literaria. Algunos señores de los que narcotizados el viernes anterior por la elocuencia del señor Martínez Arenas, se opusieron a la lectura del expresado documento por no estar éste redactado en la lengua oficial del Estado, se justifican balbucientes, como un chicuelo sorprendido infraganti, rectificando todos su conducta, excepto el señor Ros, que como más intelectual, se mantiene inflexible, intentando dar lecciones de un grotesco españolismo.”

“Comentarios. (…) se opusieron a la lectura del oficio de «Lo Rat Penat», que venía a dar una lección a nuestro Ayuntamiento del concepto que se debe tener del gran pintor orcelitano D. Joaquín Agrasot. ¿Qué opinarán del Municipio de Orihuela las sociedades culturales de toda España? No solamente no se honra la memoria del glorioso autor de «La entrada de Carlos V en Yuste»; sino que no se agradece la atención de quienes sobre la tumba del genial artista amontonan las flores de sus recuerdos. Política es sinónimo de gratitud.”

Orihuela, 9 de febrero. «Ecos»: “Ante el hecho insólito de haberse negado el Ayuntamiento a dar lectura a la comunicación que le dirigiera la culta sociedad valenciana «Lo Rat Penat” expresando sentido pésame por la muerte del Sr. Agrasot, genial pintor e hijo ilustre de Orihuela, los que amamos a esta ciudad hasta la idolatría por ser la patria que con amor recogió nuestro primer vagido e iluminó nuestra primera mirada, no podemos menos de sentir que el carmín de la vergüenza, subiendo en llamaradas al rostro, lo quema y abochorna. Para que nunca se creyera que nuestra conducta estaba influida por alguna parcialidad, nos limitamos en nuestro número anterior a consignar el hecho en la sección «Ecos Semanales», omitiendo comentarios, que en los primeros momentos alguien habría juzgado de apasionados; pero a estas horas, cuando es general la crítica y la indignación que ha producido la corporación municipal, nos vemos en el caso de recoger la enérgica protesta que brota de los labios de los buenos oriolanos.”

“Y no puede estar más justificada esta protesta, desde cualquier punto de vista que se considere el acto que la determina. En primer lugar, la conducta del Ayuntamiento es contraría a los precedentes, a esos precedentes que tantas veces se invocan para contestar actitudes que no tienen más apoyo que el interés político del momento, pues repetidas veces se ha dado lectura a documentos escritos en valenciano, sin que entonces se mostrara oposición alguna invocando los fueros del idioma oficial. Por otra parte, supone un gran desconocimiento de nuestra historia local en sus relaciones con Valencia, la cual, constituyendo la capitalidad, que aún conserva, del reino, influyó en nuestra administración pública y en nuestras costumbres, como lo demuestra, entre otros, el hecho elocuentísimo de que los libros municipales aparecen redactados hasta primeros del siglo diez y ocho en valenciano, lengua cuyos vestigios el menos observador puede apreciar todavía en ciertas palabras y modismos del lenguaje vulgar de nuestro pueblo.”

“Pero prescindiendo de tales precedentes y disquisiciones históricas, y mirando en sí mismo el hecho que discutimos, la conducta del Ayuntamiento no ha podido ser más desacertada ni más opuesta a los sentimientos de la gratitud y de la hidalguía. No se trata de un acto oficial relacionado con el régimen y administración del pueblo, pues en este caso estaría sobradamente justificada la actitud de la Corporación Municipal, sino de un acto que aun siendo público, tiene una nota distintiva que lo coloca en la categoría de algo particular, como de casa, como de familia, de la gran familia oriolana que pierde y honra a uno de sus hijos más preclaros, y en estas circunstancias dolorosas, una sociedad culta, cuyo carácter y razón de ser es el cultivo y la difusión del valenciano, viene, penetra en la casa solariega de Orihuela y expresa a sus representantes, a sus principales patricios, su profundo sentimiento, emulando el único lenguaje que como tal sociedad valencianista sabe hablar, el único lenguaje que puede hablar sin negarse a sí misma y borrar su propia fisonomía y personalidad.”

«¿Qué diríamos y cómo calificaríamos a aquella persona particular que, sintiendo la pesadumbre de un infortunio por la muerte de uno de sus deudos más queridos, no admitiese que se asociasen a su pena aquellas otras personas que lamentando su desgracia, le expresasen su pésame en su propia lengua, acaso desconocida de la familia doliente?  Y si no solo no se dignase a admitir el pésame, sino que lo repudiase so pretexto de no entenderles, o de no ser esa su lengua, ¿cuál no sería el asombro de los circunstantes? ¿Con qué palabras no reprocharían tamaña conducta?»

“Porque lo elemental, lo humano, lo que exige la educación y demanda el simple buen sentido es que la supuesta persona que recibe el pésame, admita con agrado y gratitud a quienes se le acercan para testimoniarle tan nobles e hidalgos sentimientos; que procure, si puede, que le traduzcan la lengua desconocida para conocer y apreciar las delicadezas del sentimiento contenido en las frases de conmiseración, y, no pudiendo encontrar un intérprete, que corresponda a tal cortesía y humanidad con la elocuencia del lenguaje mímico, con un apretón de manos, con un abrazo; con lágrimas de reconocimiento. Tal es el caso de nuestro Ayuntamiento que, haciendo hincapié en un ridículo formulismo, en una verdadera minucia, en un puritanismo extemporáneo que debía reservar para otros asuntos de positiva monta de la administración municipal, ha atropellado por todos los respetos y ha menospreciado los sentimientos que más honran al hombre, colocando a Orihuela en la situación más desairada. Participando del sentir general de la ciudad, nos hacemos eco de su protesta para que el Ayuntamiento medite la gravedad de su acto y, volviendo sobre su acuerdo, dé la debida respuesta a la benemérita sociedad valencianista Lo Rat Penat.”

Mientras tanto, en Valencia, se volcaban con el maestro. 14 de febrero. “Las Provincias”: “EXPOSICION AGRASOT. No hace muchos días, la comisión erectora del monumento al maestro Agrasot vióse sorprendida en sus actividades con la noticia de la muerte del viejo pintor. Preparaba para la inauguración del monumento, entre otros actos, una exposición de pinturas de Agrasot, y ante la noticia de su muerte, ha persistido en realizarla. Siendo Agrasot un gran trabajador, se ha querido por el Círculo rendir tributo a su temperamento y a su labor, sólo interrumpida por la muerte, organizando una interesante exposición de sus cuadros, instalándola en el salón de Exposiciones de su casa.”

“La inauguración de la misma se verificará mañana sábado, a las seis de la tarde. Al acto están invitadas las autoridades, Corporaciones culturales, y distinguidas familias. Los socios del Círculo de Bellas Artes, artistas y no artistas, para quienes Joaquín Agrasot, no sólo era su presidente honorario, sino el hombre sencillo y bueno, fundador de la casa, han querido que en ella se instalen las obras del maestro, aquellas fruto de sus últimas actividades, sin perjuicio de que tan pronto el monumento quede construido, fundir en aquel momento su cariño y admiración, que se traducirán en nuevos actos de homenaje al pintor notable, al hombre bueno y sencillo. El acto inaugural promete revestir importancia, y de él nos ocuparemos. Los días siguientes al de la inauguración, será la entrada pública de 6 a 8 de la tarde, y además los días festivos, de 11 a 1.”

15 de febrero, “Diario de Valencia”: «El Círculo de Bellas Artes. Exposición Agrasot. Esta tarde a las seis se inaugurará solemnemente la Exposición de las obras del que fue decano de los pintores españoles, Joaquín Agrasot, que han quedado convenientemente instaladas en el salón del Círculo de Bellas Artes. La Exposición resulta interesantísima; pues al lado de muchas obras modernas, el público podrá admirar obras de aquella época en la que fue nuestro Agrasot, compañero íntimo del gran Fortuny.”

“En la Exposición podrán admirarse cuadros, apuntes, estudios, pintados a partir de 1871 al presente 1919. Rincones deliciosos de Roma, Nápoles, Granada, Mallorca y Toledo, trasladados al lienzo con enorme sobriedad y justo colorido, entonados por la pátina del tiempo al lado de los de costumbres valencianas, llenos de luz y color forman un conjunto que pocas veces podrá admirarse…”

Madrid, 13 de marzo. “El Sol”: “Legado artístico VALENCIA, 12. El Museo de Bellas Artes se ha hecho cargo de dos obras que, por voluntad del difunto artista Sr. Agrasot, han entregado su viuda y su hijo.”

6 de abril. “El Liberal”: “Alicante. Notas municipales. La señora viuda del insigne pintor don Joaquín Agrasot ha remitido para el Museo provincial que se proyecta establecer un precioso lienzo, obra original de su expresado esposo y el concejo acordó enviarle la expresión de su agradecimiento.”

ÓLEO DE J. AGRASOT. PROPIEDAD DEL SEÑOR JOSÉ BLANCO CASARIEGO.
«Caras y Caretas» Buenos Aires. Mayo de 1919.

1919. El 25 de julio, se levanta un busto del pintor, en los Jardines de la Glorieta de Valencia, realizado por el escultor Francisco Marco Díaz, por iniciativa entre otros de Joaquín Sorolla. (Con este párrafo finaliza la cronología del catálogo).

25 de julio. “La Correspondencia de Valencia”: “Monumento al pintor Agrasot. Esta mañana, a las once y media, se ha inaugurado en la Glorieta el monumento que por suscripción popular, iniciada por el Círculo de Bellas Artes, se ha erigido al que fue su presidente honorario y notabilísimo pintor don Joaquín Agrasot. Ha sido emplazado en el paseo central, frente a la rotonda de la música, en el macizo donde había colocada una fuentecilla pública. El monumento es sencillo, pero constituye una nota de buen gusto: sobre una columna de estilo clásico romano, se destaca el busto del llorado maestro, fundido en bronce.”

La Esfera.
Septiembre de 1920.

“El parecido es exactísimo, acreditando a su autor el escultor don Francisco Marco. El pedestal, de mármol negro jaspeado, de las canteras de Callosa, es obra de don Enrique Cuñat. En el frontis se ve la inscripción: «A Agrasot, año 1919» y debajo se destaca el sello del Círculo de Bellas Artes, dorado al fuego. El presidente de esta entidad, don Manuel Ortiz, con el secretario señor Gascón y don Manuel Sigüenza, se han trasladado al Ayuntamiento, firmando el acta de entrega del monumento a Valencia, y acto seguido, acompañados del Alcalde don Juan Bort, teniente de alcalde don Tomás Ortega y los concejales señores Feo, Llop y Fagoaga; cronista de la ciudad señor Cebrián Mezquita; los artistas, señores Sorolla y Benlliure (don José), Domenech (don Rafael), y secretario don Tomás Jiménez Valdivieso, se han trasladado en landeaux al paseo de la Glorieta, siendo recibidos por una comisión de la junta directiva del Círculo de Bellas Artes, compuesta por el vicepresidente don Agustín Medina, el tesorero, señor Gómez y el señor Polo.”

Valencia, monumento a Agrasot.
Fotografía: Tono Giménez.

“Inmediatamente el Alcalde ha descubierto el monumento, que estaba envuelto con la bandera de dicha sociedad; y el presidente de la misma, señor Ortiz ha pronunciado un elocuente discurso, elogiando los méritos del homenajeado, y ensalzando al gran Sorolla, iniciador de este recuerdo, que perpetúa la memoria de un ilustre paisano. Lo ha contestado el Alcalde señor Bort, agradeciendo, en nombre de Valencia, donativo tan valioso, y después de dedicar sentidas frases a la memoria de Agrasot, ha dado por terminado el acto, que ha resultado brillante y solemne.”

Valencia, monumento a Agrasot.
Fotografía: Tono Giménez.

“ (…) La comisión ha recibido un telegrama del Círculo Artístico de Barcelona adhiriéndose al homenaje, y La Juventud Artística ha hecho entrega de una bonita corona de laurel, que ha sido depositada en el monumento. Al acto han asistido todos los artistas valencianos, y la Banda Municipal, que ha ejecutado selectas composiciones. Una vez terminado el acto del descubrimiento, la comitiva se ha dirigido a pie al Círculo de Bellas Artes, a inaugurar la Exposición de obras de Agrasot. Allí han sido recibidos por la directiva del Círculo, y después de recorrer los salones admirando las obras expuestas, el Ayuntamiento y los representantes de las entidades que han concurrido al acto han sido invitados a un champañ, que ha servido el Ideal Room…”

Oro de Ley
3 de agosto de 1919

Datos sueltos años 1920-1926:

Madrid, 18 de septiembre de 1920. “La Esfera”: “El monumento al que fue decano de los pintores españoles es debido al notable y joven escultor Francisco Marco Díaz Pintado; y lo modeló en vida de Agrasot. Se encontraba trabajando en el estudio del viejo pintor, lleno de recuerdos de la vieja Roma, en cuya ciudad estudiara y trabajara, al lado de su íntimo y maestro Fortuny, cuando llegó el maestro Joaquín Sorolla a visitar a su compañero, sorprendiéndole en pose. Tal era el parecido del retrato, que Sorolla, impresionado gratamente, propuso al escultor sirviera el busto para elevar un monumento al pintor, que a pesar de sus largos años seguía todos los días trabajando; e inmediatamente aceptada la idea— que hizo llorar de alegría a Agrasot—, inició Sorolla la suscripción.”

Valencia, monumento a Agrasot.
Fotografía: Tono Giménez.

“Conocido lo ocurrido, los artistas valencianos, que querían mucho a Agrasot, secundaron la iniciativa, y pronto el Círculo de Bellas Artes, teniendo en cuenta de que éste era su presidente de honor, recogió, hizo suya la iniciativa, y este verano, en plenas fiestas, pudo Sorolla inaugurar el monumento, que se levanta en la rotonda central del paseo conocido por la Glorieta, sin tener el gusto de poder ver allí presente a Agrasot, que falleciera poco tiempo antes. El busto está fundido en bronce, y se yergue sobre pedestal de mármol oscuro, lo que hace no luzca la obra del escultor, porque el fondo verde de los árboles impide se destaque. Como obra escultórica es notabilísima. El parecido del retrato es exacto y su ejecución franca y fácil.”

Valencia. Sorolla en la inauguración del monumento a Agrasot
La Unión Ilustrada, 7 de agosto de 1919.

Alicante, 25 de abril de 1923. “El Luchador”: “En la sesión celebrada por el Ayuntamiento el día 10 de Enero de 1919, el Alcalde D. Antonio Bono da cuenta de haber fallecido el laureado pintor Don Joaquín Agrasot, comprovinciano nuestro y propone conste en acta el sentimiento de la Corporación y que el acuerdo se comunique a la familia; el concejal Sr. Pérez Molina añade que se debe rotular con el nombre de Agrasot una calle de Alicante y propone para ello que sea la del Diluvio. Por unanimidad se toma tal acuerdo y el concejal Sr. Guardiola Ortíz indica la conveniencia de que se solicite una obra del célebre pintor para que figure en el Museo que proyecta crear en Alicante el Sr. Sorolla. En el 4 de Abril del mismo año, el Alcalde Sr. Bono daba cuenta a la Corporación de haber recibido la obra pedida a la familia de Agrasot y añadía que era un lienzo de mucho valor. Estamos en Abril de 1923; han transcurrido CUATRO AÑOS y solo se han efectuado el envío de la comunicación dando el pésame a la misma familia y las gracias por el donativo de la obra. El cambio de nombre a la calle del Diluvio, por ahora aún no se ha realizado.”

12 de septiembre de 1924. “Diario de Alicante”: “Vida artística. Exposición de pinturas. En Orihuela se ha fundado no hace mucho tiempo un Círculo de Bellas Artes que está llevando a cabo una gran labor educativa que es muy elogiada. Actualmente está celebrando una Exposición de Pinturas verdaderamente notable tanto por el número, como por la calidad de las obras expuestas. Figuran en lugar de honor varias obras del ilustre pintor orcelitano Joaquín Agrasot. La Exposición se ve concurridísima. El sexteto que Saturnino Cebrián dirige, da conciertos con general aplauso en el local donde se exhiben las obras.”

25 de enero de 1925. “Diario de Alicante”: “En la sesión celebrada por el Ayuntamiento el día 4 de Enero de 1919, que fue presidida por el alcalde don Antonio Bono Luque, el concejal señor Alarcón dedicó un caluroso elogio al ilustre pintor valenciano Sorolla, por su loable idea de crear en Alicante un Museo Provincial de Artes Plásticas y pidió que en gratitud por su obra se sustituyera el nombre de la calle de Castaños por el de Sorolla. Los concejales republicanos señores López González y Botella se opusieron a esta petición; pero, a pesar de todo, fue aprobada. Estamos en 1925. Han transcurrido más de seis años y no obstante haberlo aprobado la Corporación Municipal, el cambio de nombre a la calle de Castaños aún no se ha efectuado. Lo mismo que decimos de Sorolla, podemos decir de otro ilustre pintor hijo de esta provincia, de don Joaquín Agrasot. A pesar de haber acordado el Ayuntamiento en su sesión del día 10 de Enero del mismo año 1919, el cambiar a la calle del Diluvio este nombre por el de Agrasot, aún no ha tenido cumplido efecto dicho acuerdo.”

8 de noviembre de 1926. “La Correspondencia de Valencia”: “La señora doña Emma Zaragoza Cubero, viuda de Agrasot, ha rendido hoy su tributo a la muerte, y su pérdida constituye doloroso sentimiento, no ya en el seno de su amantísima familia, sino también en el extenso círculo de amigos. Fue la finada madre amantísima, que supo inculcar en los suyos amor y virtud, dejando estela de bondades y de ejemplo a seguir. A su hijo, hija política, nietos y demás familia, acompañamos en el dolor que experimentan, deseando hallen lenitivo a su aflicción.”

La Correspondencia de Valencia
8 de noviembre de 1926

9 de noviembre de 1926. “Diario de Alicante”: “A los 73 años de edad ha fallecido, en su domicilio de Valencia, la respetable señora doña Emma Zaragoza Cubero, viuda del que fue ilustre pintor alicantino Joaquín Agrasot. La finada, desde hacía largo tiempo, sufría el dolor de una lenta e incurable dolencia, que ha cortado, finalmente, su vida. Una vida ejemplar, virtuosa y sencilla, en la que todo fue amor para los suyos, bondades inagotables para los humildes y piedad excepcional hacia la religión. El fallecimiento de la virtuosa señora ha producido unánime sentimiento de pésame. En esta hora de dolor expresamos a su hijo, el distinguido artista don Ricardo Agrasot, a su hija política, nietos y demás familiares, el testimonio de nuestra sincera condolencia.”

Año 2019 Centenario de la muerte de Agrasot:

“El Mundo” Comunidad Valenciana. 5 de febrero:  “Orihuela recupera el Agrasot más inédito en su centenario. Orihuela tenía que ser la que encabezara este homenaje a Joaquín Agrasot, explica Antonio Párraga. Él es uno de los impulsores de la exposición en el Palacio Sorzano de Tejada que abre el año de actividades por el centenario del fallecimiento del pintor. Con ellas, la ciudad recupera la figura de un autor cuya obra se exhibe en el museo del Prado «y que era admirado por los grandes de la época».

«Párraga apenas contiene su entusiasmo cuando recuerda cómo fue el proceso de localizar a los herederos de Agrasot. «Tuvo un hijo nada más, Ricardo, que acabó recalando en Málaga», explica, «allí están sus descendientes». Párraga habló con dos de sus bisnietos, Carmen y Carlos Agrasot, «quienes se mostraron dispuestos a facilitarnos todo aquello que les solicitaba». Y aquí destaca una de las razones que justifica su alegría, entre los cuadros que pidió a la familia, hay piezas inéditas que no se habían expuesto hasta ahora «porque habían estado siempre en el seno familiar». A eso sumar que les prestaron otros efectos personales como medallas de los certámenes en los que había concurrido o cartas con el «mismísimo Sorolla o el presidente de la República, Emilio Castelar».»

«El centenario del fallecimiento le supuso de esta forma a Párraga la sensación «de entrar en un santuario». Para el comisario de la muestra, labor que ha realizado junto a Mari Carmen Sánchez, es de resaltar «que esta familia no se ha desprendido del patrimonio artístico que recibió de sus abuelos y padres». De entre todo ese material, destaca el autorretrato desconocido hasta ahora «de un Agrasot ya mayor que se pinta con un cigarro humeante en la boca y una mirada desafiante que me impresionó bastante». A este lienzo que ha escogido como portada del catálogo publicado le da un valor especial además por las negociaciones con la nieta. En su casa se había conservado el cuadro y fue uno de los que más le costó desprenderse. Para convencerla fueron necesarios varios viajes a Málaga hasta conseguir la respuesta afirmativa.»

«A estas piezas suma los fondos de la fundación Pedrera-Martínez, el Mubag, el Thyssen Málaga y otras colecciones particulares. Con ellas reúne 56 obras, en su mayoría óleos, aunque también hay acuarelas y grabados. «El enorme descuido que ha tenido la figura de Joaquín Agrasot en Orihuela» es una de las cuestiones que preocupaba en particular a Párraga. «Salvo dos o tres pintores muy famosos, los demás quedan diluidos, olvidados en el tiempo», justifica el comisario. Y añade que la marcha en su juventud del artista debió de influir para ello. «Se va de Orihuela cuando tiene veinte años a San Carlos», la prestigiosa facultad de Bellas Artes de Valencia, «y de ahí marcha a Roma». Aunque luego este regresara, Párraga cree que «se desvinculó».»

«El contacto de Agrasot con su familia era la principal conexión que mantuvo con el municipio de la Vega Baja. Gracias a la correspondencia que ha podido estudiar, Párraga recupera unas líneas del pintor a raíz del anuncio de una calle que le homenajearía, «donde dice que ama mucho su pueblo natal porque allí he pasado los años más hermosos de la vida. En la biografía de Antonio Sequeros sobre Agrasot, escrita en 1972, «hace casi cincuenta años, él se lamenta del desconocimiento que existe entre sus propios paisanos». Por eso, Párraga quiere que esta vez se le recuerde. «Quiero llevarlo a la escuela y que las nuevas generaciones le tengan más en la memoria», apunta.»

«Presente lo tendrán ahora los ciudadanos gracias a una escultura. A él ya hay dedicadas en Alicante y Valencia pero no en su localidad natal, señala Párraga. Si la de Valencia fue sufragada con una aportación pública que inició Sorolla, ahora la tendrá, de la mano de Cristóbal Pérez, con la financiación de Caja Rural Central…”

Busto Agrasot centenario.
Cristóbal Pérez. 2019.

El 19 de enero de 1919, en la publicación oriolana «Ecos» quedó escrito: Con lo que se recaudara, por ejemplo, en una velada literario musical celebrada en nuestro Coliseo del Circo, cuyo local cedería gustoso su propietario Sr. Esquer; el donativo de nuestro Excmo. Ayuntamiento y las de otras significadas personas y entidades, podría constituirse un mausoleo que encerrara en lo venidero las cenizas de este hijo preclaro; y si no esto, al menos un busto que sobre artística columna, fuese emplazado en uno de nuestros más concurridos paseos.”

En marzo de 2019, con un siglo justo de retraso, quedó inaugurado el busto dedicado al ilustre pintor oriolano D. Joaquín Agrasot y Juan, en la Plaza Nueva de Orihuela «uno de nuestros más concurridos paseos». La escultura es obra de Cristóbal Pérez García, profesor de la Escuela de Arte de Murcia.

Agrasot en la Plaza Nueva de Orihuela.
Fotografía JM Dayas.

Termino este proyecto de biografía con la simpática caricatura de otro artista oriolano, colega de Agrasot; el dibujante y pintor Alfonso Ortuño Salar.

Caricatura de Alfonso Ortuño.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba).

Mi agradecimiento a José Manuel Dayas.