Callejeando 25. La Calle del Bisbe.


Ajomalba.

La Calle del Bisbe.

Llegamos a la que durante siglos fue la calle más importante de la ciudad; la que encabezaba los listados en los padrones o vecindarios: la calle Mayor.

Con ella completaremos también el recorrido por el cuartel llamado Casco o Cuerpo de la Ciudad.

Archivo Municipal de Orihuela.
Archivo Municipal de Orihuela.

La calle Mayor nació como un corredor paralelo a la muralla; entre la puerta del Puente y la de Elche.  Esta vía era el nexo de unión entre el zoco musulmán y la mezquita Aljama en la Uryula islámica; entre la Plaza Mayor, la Sala del Consell y la Colegiata/Catedral, en la Oriola cristiana.

Calle Mayor, vista aérea.

Fue, junto a la de la Feria, la calle más transitada por asuntos comerciales. Pero también, y muy especialmente, por motivos religiosos. Me gusta la descripción que incluye Ojeda Nieto en su “Orihuela imaginada”:

“Caminando hacia una puerta u otra, hacia la Plaza Mayor o hacia la Seo, el tránsito fluía. Un deambular, un trasiego, un ir y venir de hebdomadarios, presbíteros, sacristanes, canónigos, niños cantores. Y todos los oficios de mantenimiento de los grandes edificios, siempre en obras, canteros, albañiles…”

Esta arteria principal contaba inicialmente con varios callejones que la comunicaban con el río y con la calle de la Feria.  Los del sur salían a traves de postigos en la muralla, accesos sellados “a cal y canto” en caso de peligro como podemos comprobar en esta nota de Bellot fechada en 1358:

“El infante se metió en una barca con el justicia y los jurados para hacer visura de la muralla junto al río. Y mandó que todos los postigos que salían al río desde el puente a la Puerta de Elche, fuesen cerrados a cal y canto”.

Con el paso de los siglos todas las callejas hacia el río fueron ocupadas; y de las que comunicaban con la de la Feria, quedaron dos: el callejón del Obispo – hoy plaza del Salvador- y  el que actualmente conocemos como Capitán Grifoll. De ambos hablamos en el capítulo veinte, dedicado a la calle de la Feria.

Antes de comenzar con sus titulaciones vamos a repasar lo escrito por Gisbert a finales del XIX. En el apartado “Distrito del centro o casco” dice de la Mayor:

“Llamada de los Tratantes por algunos de nuestros cronistas. Cuentan Bellot y Montesinos que la formaban antes dos, la del Baño, que es muy posible que fuese la del Ángel, y la del Hospital o del Obispo.

Desconocemos el origen de la denominación de la primera y las de la segunda proceden del palacio episcopal que antes de servir de morada a los prelados, fue Hospital del Corpus Christi. Existe en ella la Casa de los marqueses de Campo-salinas”.

Calle Mayor, vista aérea.

Don Ernesto fue muy escueto con una calle tan importante. El origen de la titulación “Los Trantantes”, como él mismo dice, es desconocido y suena a Montesinos.

En cuanto a la segunda titulación, se apoya en una nota de Bellot fechada en 1357.  Dice que Jaime Rocamora compró una traviesa o callejón que atravesaba de la calle del Baño a la calle del Hospital y subía a la Judería.

Mosén Bellot interpreta que la calle del Hospital era parte de la Mayor, y la calle del Baño la otra mitad;  y que para ennoblecer la ciudad lo hicieron todo una.

En este caso estoy de acuerdo con Gisbert; la “del Baño” puede ser la “del Ángel”.  Y añado de mi cosecha que, el callejón mencionado, puede ser el actualmente llamado “de la Guardia”; separando la Mayor de la del Ángel y con acceso a la Judería por la calle de la Paja.

Hay que recordar que, hasta la apertura de la calle de Colón -hace poco más de un siglo- la calle del Ángel se podía considerar parte de la Mayor uniendo la Sala del Consell y la Catedral.  Así pues, la calle del Baño, si existió tal titulación, era probablemente la actual López Pozas.

Archivo Municipal de Orihuela.

En cuanto al origen de estas titulaciones medievales,  la del Hospital  tiene su origen en el Hospital del Corpus Christi.  En el capítulo nueve de este paseo  ya hablamos de como fue permutado a mediados del siglo XVI por el palacio del último obispo de Cartagena.

Para la segunda, la “del Baño”,  sólo tengo una teoría: puede referirse a baños árabes, como los que se conservan en el solar de la Casa del Paso.  Situadas cerca de las puertas, algunas de estas instalaciones musulmanas fueron reutilizadas durante años por los nuevos pobladores cristianos mientras se mantuvieron en pie.

Una vez repasado lo dicho por los cronistas, vamos con las titulaciones registradas en padrones y protocolos notariales durante los últimos cuatro siglos.

Archivo Municipal de Orihuela.

La más completa y descriptiva aparece en uno de mediados del XVII: Carrer del Bisbe, desde la Sala fins la porta de Elig”, es decir “Calle del Obispo, desde la Sala a la puerta de Elche”.

Normalmente figura como “Carrer del Bisbe”; a veces como “Carrer de la Seu”. En protocolos del siglo XVIII aparece como “calle mayor llamada del Obispo”.  Y en los del XIX como calle Mayor a secas.

Archivo Municipal de Orihuela.
Archivo Municipal de Orihuela.
Archivo Municipal de Orihuela.

Su titulación definitiva llegó en el verano de 1922, cuando Pedro Herrero Rubio solicitó que se rotulase una calle con el “nombre ilustre del Doctor Cajal” a fin de rendirle un merecido homenaje desde Orihuela.

El Ayuntamiento acordó que la Comisión de Ornato escogiese la calle que debía ostentar dicho nombre y que se rotulase durante la Feria.  Como podéis suponer, esta fue la elegida.

El 2 de agosto de ese mismo año, en el programa de festejos, se incluyó el descubrimiento de la lápida en la calle llamada a partir de entonces de Ramón y Cajal.

Ajomalba.

Y esto es todo en cuanto a rotulación se refiere. Como siempre, los oriolanos han prescindido de las titulaciones municipales y la siguen llamando “la calle Mayor”. Si os parece, vamos a adentrarnos en ella para hablar un poco de sus edificios.

Colección Manuel Soler Sevilla.

Rebasado el Claustro, del que hablamos en el capítulo anterior, frente a la hornacina de la Soledad encontramos una hermosa casa con su jardín.

José Antonio Ruiz Peñalver.
Colección Javier Sánchez Portas.
Colección Javier Sánchez Portas.

Las dos últimas fotografías, tomadas desde el puente de Levante a principios del siglo XX, son anteriores a 1917, año en el que se edificó la vivienda actual.

Conocida como la casa de Ana Cano-Manuel, esta señora era viuda del abogado Pedro Soto Melgarejo, fallecido sin descendencia en 1910.  En sus testamentos dejaron un generoso legado a la Iglesia y “El Pueblo” se lo agradeció.

En ‘El Pueblo. Número Extraordinario dedicado a Nuestro Padre Jesús de Orihuela’, publicado en abril de 1926, recordaban al piadoso matrimonio.
Colección Javier Sánchez Portas.

La edificación actual, de estilo modernista, es obra de Severiano Sánchez Ballesta. Consta de planta baja y dos pisos.  Ana Cano falleció cinco años después de su construcción, en el año 1922.

Archivo Eusebio Escolano Giménez.
Archivo Eusebio Escolano Giménez.

El siguiente propietario del palacete que tengo documentado (no he conseguido saber a quién se la compró) fue el médico Eusebio Escolano Gonzalvo, cuya carrera política culminó con un acta de diputado por la CEDA, durante la II República.

Morador de la casa en los turbulentos años treinta, al declararse el alzamiento militar consiguió huir de Orihuela.

Su vivienda fue incautada por Ramón Pérez “el Cartero”, Luis Pérez “el Guardia” y Alfonso Melgarejo Fabregat, para instalar en ella la sede del Comité de Orden Público.

En el listado de “cárceles rojas”, confeccionado en 1940, se cita literalmente: “Comisión de Órden Público (Casa del Dr. Escolano)”.  La casona  sirvió también de alojamiento para soldados, refugiados y transeúntes.

Terminada la contienda pasó a formar parte del universo hernandiano al quedar relacionada con su particular “prendimiento”.

A finales del mes de septiembre de 1939, año de la victoria -o de la derrota, según se mire- Miguel Hernández salío de la casa de los Marín Gutiérrez, padres del fallecido Ramón Sijé, domiciliados frente al palacio de Campo Salinas.  Un oficial del juzgado y el inspector de la Guardia Municipal lo identificaron y allí mismo comenzó su calvario, en la puerta de la casa de Escolano.


Joaquín Marín.

Don Eusebio la vendió a mediados de los sesenta. Su propietaria actual es María Isabel de Almunia y López de Sagredo, marquesa de Rubalcava desde 1977.

José María Pérez Basanta.
Baltasar Gómez Serna.
José María Pérez Basanta.
Miguel R Bailén González

Segimos caminando y, a la derecha, encontramos la hermosa puerta de la catedral apellidada “del Loreto” o “de los músicos”.

Obra gótica de mediados del siglo XV, no voy a entrar en su descripción artística, como tampoco lo he hecho en las otras puertas de la Catedral, ni lo haré en el Palacio Episcopal; doctores tiene la Iglesia.

En cuanto a sus nombres, quedan explicados por los músicos que pueblan sus arquivoltas y por la capilla que tiene enfrente: la de Nuestra Señora de Loreto.

Mencionada también como del Orito, es una dependencia de la catedral situada extramuros del recinto; el primero de tres interesantes edificios anexos que vamos a comentar.

José María Pérez Basanta.

Del Loreto dice Gisbert que fue fundado en 1304 por gracia de doña Sancha de la Torre y Brizuela, como capilla del primitivo hospital del Corpus.  Que permutado este y trasladado al arrabal, el primitivo edificio quedó anexionado como capilla de la catedral en 1548, recibiendo la pila bautismal de la ermita de San Sebastián cuando se construyó el convento de agustinas, a principios del XVII. 

Joaquín Marín.

Nada de ese largo pasado dice la bula de erección -concedida por Roma en la primera mitad del siglo XVI- pero tampoco lo desmiente.

Sí deja claro que fue construida por el Cabildo sobre el cementerio mayor de la entonces colegiata del Salvador con la condición de que mantuviese parte del terreno como cementerio. De ahí esa especie de patio con un vaso funerario al que Gisbert llama “pórtico para enterramiento de pobres”.

Las antiguas puertas del Loreto. Colección Javier Sánchez Portas.
José María Pérez Basanta.

Este añejo edificio está muy vinculado a la Semana Santa oriolana. Los parrafos siguientes pertenecen al artículo “Aportación al estudio de la Semana Santa Oriolana” publicado por Javier Sánchez Portas en 1981:

“En la capilla del Oreto, fundada en 1536, tenían su sede cuatro cofradías bajo las invocaciones del Santísimo Sacramento, Purísima Sangre de Cristo o Nuestro Padre Jesús, Nuestra Señora del Oreto y Nuestra Señora de los Desamparados. Estas cofradías estaban tan unidas que con el título de la primera se designaba a las restantes.

Tenían diversas obligaciones, como proveer la cera que se consumía en la Catedral y enterrar a los que morían desamparados o sentenciados por la justicia. Para realizar estos deberes tenían una fábrica de cera y pedían limosna en una procesión que organizaban el Viernes Santo por la tarde”.

En este trabajo,  Javier documenta como esta capilla almacenaba varias imágenes o insignias de los gremios a finales del XVII: “La Oración en el Huerto” de los horneros y panaderos o “La Cruz de los labradores”, atribuida a Nicolás de Bussi, la emblemática “Diablesa”.

Colección Javier Sánchez Portas.

En 1706, proclamado en Orihuela  el pretendiente durante la Guerra de Sucesión, las tropas de Belluga asaltaron la ciudad y ardió la casa del Maestrescuelas, Gregorio de Soto y Orumbella.  Situada junto a la capilla, el fuego pasó al Orito produciendo importantes daños en el edificio y en “La Cruz de los labradores”.

Sobre la capilla, en una dependencia construida en la parte superior, había una rudimentaria fábrica de cera regentada por la Cofradía del Santísimo Sacramento, titular de la ermita, asociada a otras tres: Purísima Sangre de Cristo, Nuestra Señora de Loreto y Nuestra Señora de los Desamparados.

José Antonio Ruiz Peñalver.

El escudo de la Purísima Sangre de Cristo, con las llagas y las gotas manando, campea en solitario en la parte exterior. Sobre la portada, hay otro, con cuatro cuarteles:

El primero, con un cáliz, representa al Santísimo Sacramento.

El segundo,  al lado,  muestra los dados utilizados por los romanos para jugarse la túnica del Nazareno.

El tercero es el mas dudoso; por eliminación debería representar a Nuestra Señora de los Desamparados, pero solo muestra una cruz sobre nubes. Acepto sugerencias.

En cuanto al último, los ángeles llevando al vuelo la casa de la Virgen dejan claro que se refiere a Nuestra Señora de Loreto, patrona del Ejército del Aire.

José Antonio Ruiz Peñalver.

En la riada de octubre de 1797, conocida como “de San Nicasio”, la casa del Loreto quedó de nuevo arruinada. Este suceso pasó a los anales de nuestra ciudad al ser arrastrada la imagen del Nazareno que presidía la capilla por las turbulentas aguas del Segura.

La rescataron a la altura del molino de Cox. Desde entonces, aquella imagen de Nuestro Padre Jesús desaparecida en la Guerra Civil, cargó con el cariñoso apodo de “el ahogado”.

José María Pérez Basanta.

Demolida y reedificada la capilla, la fábrica de cera siguió su misma suerte; circunstancia que aprovechó el obispo Francisco Cebrián para pedir al cabildo que le cediese la planta superior del Loreto. Conseguido su propósito, construyó un oratorio privado para uso de los prelados.

El cementerio funcionó hasta el siglo XIX. Hasta 1936 se celebró en ella misa dominical.  La imagen mariana que luce sobre la portada fue añadida en el siglo XX.

ZEUS74
Pedro Díaz Molíns.

El segundo edificio es el palacio episcopal, construido en 1558 en los terrenos que ocupaba el hospital del Corpus Christi.

Como ya contamos en el capítulo nueve, el último obispo de Cartagena, Esteban de Almeida, permutó el solar de su antiguo y abandonado palacio, situado en el solar del Hospital de San Juan de Dios, sala de exposiciones y biblioteca en la actualidad.

Esteban de Almeida falleció en 1563 y su escudo luce sobre la puerta más estrecha del palacio, conocida como de la Curia.

Ajomalba.

El obispo José Flores Osorio (1728-1738) demolió buena parte de la obra original para reformarla reforzando su cimentación. Su aspecto exterior cambió totalmente cuando el Consell le autorizó para tirar una nueva fachada recta, tomando de la calle “la distansia de un pie”.  Mejorado y ampliado, le añadió el claustro.  Su escudo campea en la puerta principal marcando el año de la reforma: 1733.

Roberto Vives Almansa.
El obispo Juan Maura en la puerta del palacio, principios del siglo XX.
Víctor Sarabia Grau.

Elías Gómez de Terán, Pedro Albornoz, José Tormo y Francisco Antonio Cebrián continuaron mejorando el edificio durante el siglo XVIII, añadiendole una nueva edificación muy sobria y una tercera puerta destinada a carruajes. De esta forma quedó unido con la casa del marquesado de Campo Salinas.

En la siguiente centuria las continuas riadas socavaron los cimientos de la parte trasera forzando su demolición en 1843, mientras su inquilino, el obispo Félix Herrero Valverde, permanecía desterrado por carlista.  Afectó principalmente a las dependencias de los prelados. Los restos aprovechables se emplearon en la adaptación del edificio del Pósito en la Plaza Nueva, convertido en ayuntamiento.

Félix Herrero Valverde.

Durante el siglo XX los años se le echaron encima sin mantenimiento y el edificio se fue arruinando poco a poco. Para colmo, el Obispo Pablo Barrachina trasladó su residencia y las oficinas de la Curia a Alicante.

En 1996 sufrió un conato de incendio; y por fin, dos años después, comenzaron las obras de restauración finalizadas en 2003, para ser sede central de la Exposición “La luz de las imágenes”.  En la actualidad alberga el museo diocesano, trasladado desde el claustro de la Catedral.

José María Pérez Basanta.
José María Pérez Basanta.
José María Pérez Basanta.

El tercer edificio, adosado al Palacio Episcopal,  es el que fue casa del Marquesado de Camposalinas.

Edificado en el siglo XVIII pertenecía a los  Sánchez Bellmont antes de obtener el Marquesado.  Sus primeros testamentos en Orihuela aparecen a finales del XVII; pero el prestigio de esta familia subió como la espuma en la siguiente centuria, a la sombra de los Borbones.

José María Pérez Basanta.

En 1707 Juan Sánchez Bellmont obtenía el cargo de Justicia Mayor de manos del propio Obispo Belluga, en una Orihuela sometida.

Su hijo Ignacio, regidor del ayuntamiento oriolano, casó con una hija del alcalde mayor de Valencia, emparentando con la prestigiosa familia Cebriá/Cebrián.  Gracias a la influencia de su suegro lo nombraron alférez mayor de Orihuela y requeridor de su costa en 1745. Sabemos que tenía un hermano de nombre Ginés, canónigo de la catedral de Orihuela.

Vicente Sánchez Bellmont y Cebriá, el hijo de Ignacio, consiguió el título nobiliario en 1790 de manos de Carlos IV.   En la primavera de ese mismo año había señalado para el futuro marquesado dos fincas de viñas y olivares situadas en la Universidad de Almoradí, en el sitio llamado Campo de las Salinas.  El 8 de junio apareció su nombramiento en la Gazeta de Madrid:

“S. M. se ha dignado conceder merced de título de Castilla con la denominación de Marqués de Camposalinas a D. Vicente Sánchez Bellmont y Cebrián, vecino de la ciudad de Orihuela, Caballero en la Orden de Santiago, para si y sus sucesores en su casa perpetuamente, en atención a sus circunstancias de nobleza, merito personal y de sus causantes y rentas que goza para mantenerse con el decoro correspondiente”.

Fallecido en 1817 sin descendencia, el Marquesado pasó a su hermana Josefa, inmortalizada por el taller de Vicente López en este precioso retrato.

Retrato de la Marquesa de Campo Salinas Círculo de Vicente López. S. XIX. Óleo sobre lienzo.

La oriolana Josefa Manuela Sanchez de Bellmont y Cebriá -II marquesa de Camposalinas- nació el 3 de enero de 1752.  Contrajo matrimonio en Orihuela el 8 de febrero de 1772 con Francisco Agulló, emparentado también con los Cebrián.

El hijo de este matrimonio, José Agulló Sánchez Bellmont -III marqués de Campo Salinas- casó en 1809 con Vicenta Ramón de Sentís y Ripalda – V condesa de Ripalda y II baronesa de Tamarit-, uniendo el patrimonio de la valenciana casa de Ripalda con el marquesado de Campo Salinas.

Fruto de esta unión nació José Joaquín Agulló y Ramón de Sentís – VI Conde de Ripalda, IV marqués de Campo-Salinas y III barón de Tamarit-.  Afincado en Valencia, fue senador vitalicio y presidente de la Real Academia de San Carlos.  José Joaquín pasó a la historia como cofundador de la Cruz Roja en España.  Fallecido en 1876, su viuda edificó el famoso Palacio de Ripalda en Valencia.

Palacio de Ripalda.
José Joaquín Agulló y Ramón de Sentís.VI Conde de Ripalda, IV marqués de Campo-Salinas, III barón de Tamarit.

En julio de 1886, siendo ya condesa/marquesa su hija María Dolores, se inauguró un casino en esta casona llamado “Circulo de la Unión”, una alternativa al Casino Orcelitano que duró poco tiempo. En el primer cuarto del siglo XX esta señora vendió la casa.

Enlace al artículo.

Falleció sin descendencia en 1942. La vieja casona, restaurada y con otros dueños, siguió su propio camino;  ya para siempre como “Palacio de Campo Salinas”.

En 1928 acogió “El Centro de Caballeros de Nuestra Señora de Monserrate y San Francisco de Borja”, un establecimiento de orientación católico-conservadora dirigido por el jesuita Pedro Isla que incluía una escuela de oficios y una buena biblioteca.

Durante la II República pasó a ser el “Centro de Fomento de Trabajo y Cultura”, sede de la CEDA.

El 14 de abril de 1936, durante las celebraciones del quinto aniversario de la proclamación,  Miguel Hernández inauguró la Plaza de Ramón Sijé subido a una escalera.

Al terminar el acto, la manifestación pasó por la calle Mayor y asaltó el edificio. Durante largo tiempo la turba se entregó al expolio arrojando los muebles a la vía pública y al río.

Terminada la contienda albergó la sede de Falange Española y la emisora de Radio Orihuela.

En el “Hogar del Camarada”, cantina de Falange alojada en sus bajos, hizo sus primeros pinitos Joaquín Vegara, fundador del “Bar Joaquín”.

Alberto Zerón Huguet.
José M Ruiz Hernández

Cuando hablamos de la Plaza del Salvador me olvidé mencionar el “Patio de las Cadenas. Estos espacios  descubiertos, habitualmente enlosados y a un nivel superior al de la calle, se llaman atrios, y se pueden encontrar a la entrada de muchas iglesias. Solían señalizarse con columnas y cadenas.

José María Pérez Basanta.

Esas cadenas marcaban los límites del recinto sagrado. Gracias al fuero eclesiástico,  los perseguidos por la justicia ordinaria podían “acogerse a sagrado”.  La cosa era especialmente grave cuando la Colegiata pertenecía al Obispado de Cartagena; refugiarse en ella era sinónimo de pasar a Castilla. La propia torre, en su base, era una prisión eclesiástica.

Los zócalos o columnas de piedra negra fueron renovados en 1791. Originariamente se pensó en media docena, con argollas y cadenas de hierro;  y así se mandó hacer al cantero Francisco Calvet. Pero como podemos comprobar, con cinco fue suficiente.

Como el cantero tenía ya trabajada la sexta y había que pagarla, la columna restante se aprovechó como repisa de un altar de la Catedral.

Las piedras más claras  y las cadenas actuales se colocaron en los años setenta, dando sentido al nombre del acceso principal de la Catedral: “Puerta de las Cadenas”.

José María Pérez Basanta.
Antonio José Mazón Albarracín.

Adaptación y ampliación de un programa de radio al que podéis acceder con los siguientes enlaces.

Programa de radio.
Vídeo del programa.

Como anexo final os dejo unas letras escritas por mi buen amigo Luis Mirete.  En mi opinión condensan la esencia de la calle Mayor en el último tercio del siglo XX:

Pedro Díaz Molíns.

“¡Cómo echo de menos sentir el eco de mis pasos recorriendo esta calle cada noche! 

Aún conservo en mis oídos los clericales silencios rotos de campanario y los borbotones de agua erigiéndose con violencia de palmera en los soportales de mi querida Soledad. 

En mi memoria guardo el aromático viaje con un comienzo de ferralla y recambio de tapa de olla mezclados con efluvios de Pasión desbordada emergidos desde Marita Salazar, hasta terminar en la fragancia de sotana de cera, de flor de entierro, de estridente órgano y genital sahumerio de pellizcos y dolor de brazo de nuestra Catedral pasando por los telares de olor hueco de paño “bueno” de Eleuterio, el aroma a libro nuevo, a goma de lápiz y comenzar de escuela desde los mostradores de Estruch, a la crisálida evolutiva de esencia y paladar transformado en fiesta placentera de ensaladillas, caldos y pelotas en el “Cicuta”.

Toda la calle es aroma puerta por puerta en mi cabeza. Y sobre todos ellos la lluvia. El balsámico elixir de la vieja piedra mojada, de los balcones forjados en arquivolta, del sereno desplante del señor don Grifo aún con orgullo después del chubasco, son para la retentiva el regreso de los cinco de los ramos y las palmas; de los doce de correr por el claustral oscuro tras la novena; de los diecisiete del nacer de mi pasión por mi Orihuela y de los veinte del adiós, te amo, no te olvido y ahí te quedas.

José María Pérez Basanta.

Veo esta imagen a los cuarenta y se me caen los chorros de mi sangre a los pies entre alaridos de ausencia prolongada. Con una esperanza de muerte al fin como regreso hasta mi patria, aunque no pueda contemplar más mi sol, mi huerta y mi sierra, seguiré al menos recibiendo el olor, las fragancias puras y los escondidos aromas, cuando la lluvia palpitando entre otros pasos, me los traigan bajo la tierra”. 

 

 

Crónica de Orihuela 1923. Marzo. 

Manuscrito original. Archivo Municipal de Orihuela.

Crónica de Orihuela 1923. Marzo.

Manuscrito de José Manuel Teruel Rebollo, cronista oficial de Orihuela.

Marzo de 1923.

Los primeros días, y aún los primeros de la segunda quincena de este mes, fueron acentuando la sequía atmosférica, con bochornos propios de los días estivales.

Las cosechas de los campos amarilleaban presagiando su agostamiento total.

La tierra seca y resquebrajada esperaba ansiosa el agua para chuparla sedienta, ansiosa, con la avidez avara del sediento.

Manuscrito original. Archivo Municipal de Orihuela.

Algunas veces, unos nimbos blanquecinos, como nubes de primavera, aparecían en el espacio difundiendo la esperanza, pero pronto, los huracanes del Oeste o del Noroeste, hacían galopar desgreñada y en jirones sobre el monótono cielo azul intenso, la vedija blanquecina o plomiza, pasando rápida hacia el Este, dejando otra vez la desesperación de la abrasadora sequía en hombres y casas; y aquellos bramadores vientos que alejaban y disipaban las nubes que llevaban en sus entrañas el agua necesaria para salvar las cosechas y la situación económica de la ciudad.

Barraca de la huerta de Orihuela. Ministerio de Cultura.

Aquellos vientos bravíos e insistentes, no solo producían aquel daño, aún causaban otro que hacía perder el sueño a los cosecheros y especuladores de naranjas, que en su insomnio, oyendo bramar el vendaval furioso y desencadenado, veían como la tierra de sus huertos se convertía en una alfombra de doradas bolas; las ricas naranjas arrancadas de los siempre verdes naranjos, y arrojadas al suelo perdiéndose todo su valor; machacadas, agrietadas, rozadas por los golpes entre si, por el choque con el suelo en la caída violenta del árbol, rezumando el agridulce contenido para ir a parar a los estercoleros, a pudrirse, perdiéndose la riqueza de la Vega en unos cuantos minutos de furia del Aquilón.

Nunca se conoció viento más furioso ni más persistente. Tuvo en varias ocasiones carácter de Ciclón.

El canónigo José Alcaraz. Colección Javier Sánchez Portas.

En los primeros días de este mes, el Prelado dispuso del cargo de Secretario de Cámara y Gobierno que, desde su llegada a esta Diócesis, desempeñaba el actual Canónigo Lectoral, D. Elías Abad.

Como estos cargos los desempeñaban sus poseedores interina(mente), desde que llegó el Obispo a Orihuela, según éste les manifestó al ofrecérselos sus tenedores al día siguiente de la posesión del Prelado, no pudo extrañar que solicitara la declinación del Sr. Abad para conceder dicho cargo al Canónigo Penitenciario D. José Alcaraz: y sólo a esto puede atribuirse la citada separación.

Si otra fuera la razón de hecho, según la maledicencia, no seré yo quien traiga a estas crónicas, rumores que afectan a la vida privada de los hombres, siempre sagrada para mí.

El día que presentó la dimisión de sus cargos de Provisor del Obispado y Vicario General del mismo, el canónigo Deán de esta Catedral, elocuentísimo y profundo orador sagrado, D. Agustín Cavero Casañas, fuéronle aceptadas por el Prelado, y para sustituirlo en ambos cargos, nombró Provisor al Canónigo Doctoral, D. Gaspar Archen, y Vicario General al Canónigo de la Colegiata de Alicante, nuestro paisano, el joven virtuoso y elocuente orador, D. Manuel Lorenzo Penalva.

Francisco Javier Irastorza. Colección Javier Sánchez Portas.

Con motivo de estos sucesos, se susurró que el Ilmo. Sr. Obispo Doctor D. Francisco Javier Irastorza y Loinaz, se proponía corregir ciertas corruptelas que no tenían importancia, pero que no decía bien del clero secular, deseando que todos cumplieran escrupulosamente con los deberes de su ministerio, siendo el primero en cumplir con los suyos y, al parecer siguió removiendo a algunos sacerdotes de sus cargos y llamando la atención a los que, por descuido, nunca por mala fe, realizaban actos que pudieran desdecir de su carácter Sacerdotal.

Esto, como es natural, ocasionó los comentarios de un pueblo como el nuestro, en el que hay pocas cosas de que ocuparse, y en el que por ser muy numerosa a la par que respetable la clase eclesiástica, hace que en ella se fije la atención, más frecuentemente que en las demás.

Muchos años hace que se había desterrado de nuestra Ciudad la afición a las riñas de gallos ingleses, pero el verano último se volvió a despertar, peleándose en casas particulares unos gallitos pequeños llamados americanos.

De ahí surgió entre los aficionados a estos deportes sanguinarios y atávicos, la idea de resucitar en Orihuela, la al parecer muerta afición a aquellas pretéritas riñas de gallos ingleses.

Café Gallístico en San Pascual. Colección Javier Sánchez Portas.

Se constituyeron sociedades y se reconstruyó un reñidero que había en una casa de Evaristo Cánovas, en la calle de San Agustín, y el día once del mes actual, se inauguró la temporada concurriendo como presidentes del espectáculo, que fueron nombrados por la afición local para el corriente año, D. Ramón Pastor Vilar y Antonio Iborra Martínez.

Y ya los demás domingos y días festivos, siguieron celebrándose esas peleas con gran concurrencia de público, que nunca falta a corridas de toros, riñas de gallos y hasta peleas de hombres.

Adelantando el tiempo hacia la Semana Santa, el entusiasta Capitán de los Armados D. Ramón Montero, anunció las innovaciones que iba a introducir en su brillante organismo.

Consistía ésta en la construcción de un carro romano de triunfo, parecido a los que usaron algunos emperadores romanos, singularmente los Constantinos.

El que se preparaba el Sr. Montero para poder seguir mandando a sus legionarios a pesar de su avanzada edad, figura una enorme y áurea pechina, sostenida por tres águilas imperiales romanas gigantescas sobre una artística plataforma rodeada de Cariátides.

Pero no adelantemos acontecimientos, como diría el autor del antiguo régimen libertario.

D. Ramón Montero Mesples.

El día nueve se descubrió la realización de un crimen repugnante, puesto que indudablemente, su móvil fue el robo. Se trata del joven desaparecido el último día del Carnaval; o sea, el 15 de Febrero último.

Aquel muchacho, Francisco Rodríguez, había vendido la cosecha de naranjas de un huerto, por las que recibió, según parece, unas tres mil pesetas.

Con el producto de la venta estuvo en el Café de Sevilla, enseñándolo a los concurrentes; entre ellos, algunos maleantes despertaron su codicia.

Y a las once de la noche, cuando el desgraciado se retiraba a su casa de Molíns, para llegar a la cual tenía que recorrer unos tres kilómetros de huerta casi despoblada, a aquella hora solitaria y temerosa, seguramente fue seguido y acechado por los ladrones que lo asesinaron alevosamente, después de lo cual, le robaron y lo arrojaron al Río Segura.

Colección Javier Sánchez Portas.

Estuvo perdido, creyéndose desaparecido desde aquella fecha hasta el día 9 en que como digo, su cadáver fue hallado en el citado río, en término de Benijófar, ya comenzado a descomponer, y comida o destrozada parte de la cabeza y de una mano.

Se le identificó, y el Juzgado de Orihuela, que es a la jurisdicción que corresponde aquel lugar, levantó el cadáver, se le practicó la autopsia y comenzaron las diligencias sumariales en averiguación de quienes fueron los autores de tan terrible asesinato.

Como todos los años, en el corriente se celebró en la Iglesia de Santa Justa y Rufina, el novenario en honor de San José, que fue solemne y concurrido. También se celebraron en la Parroquia de Santiago y en la Iglesia de San Gregorio, el novenario de la Virgen de los Dolores con igual solemnidad que en años anteriores.

Iglesia de Santiago. Colección Jesús R. Tejuelo.

Por fin el cielo, apiadado de nuestros males, ha dejado caer sobre nuestra Ciudad y sus campos el inestimable beneficio de la lluvia. Ya las cosechas están salvadas.

Algunas, las que se sembraron con la sazón de las primeras lluvias del Otoño, se habían perdido totalmente, pero esas eran pocas, las importantes recibieron aún a tiempo la refrigerante lluvia. Los labriegos están locos de contento.

En los teatros pocas novedades. En el Circo una compañía ecuestre muy mediana y al final de mes, otra de aficionados de Alicante, que da una sola representación de la Pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Y en el Novedades, las eternas película, muy sensacionales, pero siempre películas.

Una nota de novedad y de alegría ha dado La Casa de la Democracia, con la organización de una Falla al estilo valenciano, que se quemó en la noche del día de San José en la Plaza de la Constitución. En la mañana víspera, apareció instalada en dicho sitio.

Plaza de la Constitución. Colección Javier Sánchez Portas.

Era un plano formado por bastidores de lienzo pintado con poesías alegóricas y alusivas, en el cual estaba encerrada toda la materia combustible. Sobre el plano, unos huertanos con trajes a la antigua, tocando uno la dulzaina, y otro el tamboril, y un señor decentemente vestido, que simulaba ser “Juan Pueblo”, con un título que rezaba:

“¡Al son que me tocan bailo!”.

La víspera en la noche hubo música en la plaza, y la noche del día del santo, después de un concierto por la banda de música La Orcelitana, y del disparo de una traca y unas bombas luminosas, se quemó la Falla ante un público numerosísimo, que aplaudió la nueva fiesta, que debe aclimatarse puesto que es costumbre quemar en calles y plazas, la víspera de S. José, hogueras, aunque sin arte; encaminando a la afición por esos derroteros, podrían lograrse fallas tan bellas como las que se queman en Valencia.

Archivo Miguel Ángel Aniorte González.

La víspera del Domingo de Ramos, que este año ha tocado el día de la Encarnación, llovió otra vez, pero caprichosamente, haciendo temer que al siguiente día no pudieran celebrarse la Procesión de las Palmas y la Misión de la Virgen de los Dolores en la Parroquia de Santiago.

Aunque el Domingo estuvo el día nuboso y lloviznó a ratos, se celebraron la Procesión de la Palmas y los Oficios Divinos en la Catedral, donde ofició el Prelado, y por la tarde tuvo lugar la Procesión Misión, aunque se suprimió el paso de la misma por el barrio de San Agustín a causa del mal estado de algunas calles de éste, pero ello ocasionó la protesta de los vecinos de dicho barrio que no quieren perder ese derecho.

Calle de San Pascual llena de lodo. Colección Javier Sánchez Portas.

Las personas conocidas que en este mes nos dejaron para no volver fueron el Comandante retirado del Arma de infantería D. Salvador Meca Gandía, y la señora viuda de Grifol.

Con motivo de la muerte de ésta última, vino a Orihuela el subdirector del Tesoro, D. Daniel Grifol Aliaga, hijo de la finada.

La Semana Santa se presentó lluviosa y desapacible. El lunes llovió y también el martes, aunque quedó una tarde regular y una noche mediana.

A la caída de la tarde del martes, hizo su salida la banda de Cornetas y tambores de la Centuria Romana, tocando llamada; y a las ocho de la noche, toda la Centuria al mando de la cual iba el Capitán D. Ramón Montero.

Centuria Romana por el Puente de Poniente. Fotografía Belda publicada en El Pueblo de abril de 1926. Colección Javier Sánchez Portas.

Esta brillante “legión romana”, que despierta siempre el entusiasmo del pueblo, tuvo en el año presente el aliciente de la presentación del “carro de guerra romano”, del que se valió para poder seguir mandándola el Sr. Montero, que por su edad avanzada y sus achaques no podría marchar a pie durante los largos recorridos de las procesiones y menos en formación a paso militar.

Su carro es, como ya se ha dicho, una plataforma artística, sobre la cual sostenida por tres águilas imperiales, va una pechina dorada acolchada de raso rojo y un cojín también de rojo terciopelo, bordado en oro y colores, para apoyar los pies el Centurión que en su diestra ostentaba un tridente.

Ramón Montero. “Trono de la pechina”. Archivo Enrique Luna.  Fotos Antiguas de Orihuela.

El carro iba tirado por un caballo engualdrapado, y servidos bruto y vehículo por seis esclavos romanos. Fue ovacionado el Centurión, así como la vistosísima centuria y el Teniente abanderado Ramón Luna Montero, y los Tenientes Baldomero Galindo y (espacio en blanco) Bonet.

Ramón Luna Montero. Archivo Enrique Luna. Fotos Antiguas de Orihuela.

Luego se celebró la procesión magnífica, con la convocatoria, tres músicas, los nazarenos alumbrantes, y las andas artísticamente revestidas de flores y luces, realzando la hermosura trágica de una de las tres caídas del Redentor en su dolorosa ascensión al Calvario, dando escarlata a toda la Centuria Romana, marcial y coruscante.

La Centuria Romana, calle del Molino. Archivo Enrique Luna Agulló. Fotos Antiguas de Orihuela.

El Miércoles Santo, no pudieron celebrarse las bellísimas procesiones de la venerable Orden Tercera y de La Cruz, porque durante todo el día llovió copiosamente.

Las efigies de ambas cofradías, fueron llevadas a la iglesia de Monserrate el Jueves en la mañana, quedando expuestas a la admiración de los fieles durante todo el día, como se hace desde tiempo inmemorial.

Procesión por la calle del Hospital. Al fondo, a la izquierda el palacio de Rubalcava recién construido. Archivo Manuel Soler Sevilla.
Descendimiento en Monserrate. Archivo Manuel Soler Sevilla.

El día del Jueves, ofició en la Catedral el Prelado Doctor Irastorza, bendiciendo los Santos Óleos y por la tarde celebrando la ceremonia del Lavatorio. Una multitud enorme acudió a estos actos a los que asistió el ayuntamiento bajo mazas.

El paso de El Lavatorio. Foto de Belda en el número extraordinario de El Pueblo de abril de 1926. Colección Javier Sánchez Portas.

El Jueves a medio día ocurrió un incidente desgraciado. Cuestionaban en la puerta del establecimiento de D. Rafael Martínez Arenas, el criado de éste y un tal Pedro Cremades.

El primero, que presenciaba el hecho, quiso impedir que ocurriera una desgracia con su intervención pacifista, pero se disparó el revólver, con tan mala fortuna, que el proyectil hirió en una pierna al Sr. García Sánchez, anciano sexagenario, que fue trasladado al domicilio de su hijo político D. Ramón Pastor Vilar, quedando detenidos los reñidores.

Plaza Nueva. Procesión General Viernes Santo. Colección Javier Sánchez Portas.

En la madrugada del Viernes Santo se celebró la Procesión General, que en honor a la verdad hay que declarar estuvo desordenada por demás; y es lástima, porque las bellezas artísticas de toda índole que se acumulan para dicha procesión, si se realizara esta con orden y compostura, la harían de las más, si no la más famosa de su clase en España.

Plaza Nueva. Procesión General Viernes Santo. Colección Javier Sánchez Portas.

Después de la Procesión, muchas personas visitaron hasta las diez los Sagrarios, pues el día anterior no se pudieron visitar muy bien, a consecuencia del estado lamentable de algunas calles por la lluvia; no obstante, la gente elegante lució sus tocados e indumentarias propias del día.

Cruz de los Labradores. Fotografía Alfonso Bernad. Colección Javier Sánchez Portas.

Por la noche se celebró la Procesión del Santo Entierro de Cristo, organizada y costeada por el Excmo. Ayuntamiento. Ésta fue un verdadero acontecimiento religioso.

Solemne, bella en su sobriedad, de un conjunto austero y artístico, con una asistencia incalculable de alumbrantes, órdenes religiosas, seminaristas, josefinos, cleros parroquiales, tres bandas de música, los severos pasos de San Juan, La Cruz de los Labradores, El Sepulcro, artística urna funeraria con una iluminación artística y eléctrica; y la sencillísima Soledad, figurando como Caballero Porta-Estandarte D. Andrés Pescetto, concurriendo el Obispo y la Excma. Corporación Municipal bajo mazas, y la brillante Centuria Romana.  Fue una procesión admirable.

San Juan, obra de Baglietto. Fotografía Alfonso Bernad. Colección Javier Sánchez Portas.
Santo Sepulcro. Fotografía Alfonso Bernad. Colección Javier Sánchez Portas.
La Soledad. Fotografía Alfonso Bernad. Colección Javier Sánchez Portas.

Terminada ésta, el público presenció y aplaudió calurosamente el desfile de la Centuria Romana; y después de ingresada en su “cuartel”, estacionada la multitud ante la casa del Sr. Montero, le obligaron a salir al balcón, donde pronunció un discurso de elevados tonos patrióticos, semejante al que por la mañana tuvo que improvisar en idéntico caso que aquella noche.

Ramón Montero. Archivo Luis Boné. Fotos Antiguas de Orihuela.

Al siguiente día, Sábado de Resurrección, al toque de Gloria, sonaron como todos los años, los disparos, las campanas alegres y las músicas ruidosas.

Fotografía de José Senén Valera. Colección Celia Senén.

Se repartió en los últimos días del mes una hoja, conteniendo el informe de la Administración de Hacienda de la Provincia y el fallo de la autoridad competente; declarando que no es su competencia para resolver sobre el recurso interpuesto por José Lidón Cerezo y otros, contra el pago de los gastos ocasionados por la confección del registro Fiscal y declarando además que, aunque fuera competente, habiendo pasado el plazo para hacer reclamaciones, los propietarios de fincas urbanas, no tenían más remedio que pagar las cuotas con las que estuvieran clasificadas.

Como se anunció la próxima disolución de las Cortes, la política local volvió a una fase de recrudecimiento comentarista y chismorraico (sic).

Se volvieron a citar nombres de candidatos, se agitaron los grupos políticos que deseaban intervenir en la contienda electoral, y se dijeron verdades que parecían absurdos, y mentiras que parecían mentiras; aunque también se dijeron mentiras que parecían verdades y verdades que lo eran.

Todos se aprestaron a la lucha, y todos pidieron sus influencias para lograr lo que el pueblo soberano debe lograr solamente.

Se descartaron muchos nombres que habían sonado y se dijo por primera vez, con caracteres de veracidad, que el Sr. Martínez Arenas sería encasillado por el Gobierno. Anunciándose también que lucharía el Sr. Chapaprieta por su cuenta y el Sr. Lázaro Galdeano, con la protección del Conde de Romanones.

Colección Javier Sánchez Portas.

Quedó reorganizada en este mes la Junta Local de Reformas Sociales, y comenzose a dar cumplimiento exacto a la Ley de Descanso Dominical.

La raza canina ha comenzado a sufrir los efectos de la aparición de la Primavera. Una porción de perros han padecido el terrible mal de la rabia y lo peor es que han mordido a una porción también de ciudadanos de ambos sexos y diversas edades, a los que ha habido necesidad de inyectar el suero antirrábico.

Uno de los mordidos ha sido el alguacil del Juzgado de Instrucción. Los señores que tenían pleitos, tienen un nuevo peligro en el Juzgado, por si el alguacil padeciera un día algún ataque de hidrofobia.

A los perros se les dio una batida administrándoles la “morcilla municipal” después de comunicar al vecindario por medio de bando que se iba a tomar esa medida obligada de la autoridad municipal por las excepcionales circunstancias, y parece que se ha acabado con los perros vagabundos e hidrófobos.

En los días primeros de la Primavera llegan a esta Ciudad los caballos sementales que todos los años envía el Estado para constituir la parada de esta comarca agrícola.

Orihuela vista General. Colección Javier Sánchez Portas.

Con asistencia de los Cabildos Catedral y Municipal se celebró en nuestro primer templo la novena y función votiva en honor de San Emigdio, abogado contra los terremotos, por haber defendido con su intercesión a la Ciudad, de ese azote en 1829, de cuya fecha data el voto que hizo el pueblo, el Clero Catedral y el Prelado.

Estas son las notas de Marzo “ventoso” que también ha resultado “lluvioso”, descendiendo la temperatura en sus días últimos de una manera muy sensible, ocasionando un nuevo recrudecimiento de la epidemia gripal que continuó benigna.

Manuscrito de José Manuel Teruel Rebollo Cronista de Orihuela (1922-1923). (Archivo Municipal de Orihuela). Transcrito por Antonio José Mazón Albarracín. 

Pinchad aquí para continuar.

Crónica de Orihuela 1923. Febrero. 

Manuscrito original. Archivo Municipal de Orihuela.

Crónica de Orihuela 1923. Febrero

Manuscrito de José Manuel Teruel Rebollo, cronista oficial de Orihuela.

Febrero de 1923.

Este de 1923 no es realmente un año bueno para nuestra Ciudad, puramente agrícola. A los fríos secos del pasado Enero suceden unos días de sol espléndido, de un sol como el que tanto buscan los ricos del Mundo en la costa Azul; de un sol que caldea la atmósfera y produce una temperatura primaveral que hace florecer prematuramente los almendros; que hace entonar a los pájaros la canción amorosa con la que invitan a la hembra a formar los nidos para reproducirse; y con esa temperatura aumenta la sequía que ya va agostando las cosechas campesinas que eran la esperanza de los labriegos después de un año en el que por falta de lluvias oportunas, no tuvieron cosecha de ningún género.

Manuscrito original. Archivo Municipal de Orihuela.

Pero por si no era bastante, unos vientos huracanados, rabiosamente huracanados, barren las nubes que algunos días encelajaban el horizonte y a la vez, se llevan los signos esperados de una posible vivificante lluvia, a arrasar los naranjales, sembrando de doradas bolas los suelos de los frondosos huertos, perennemente verdes.

Ministerio de Cultura.

Si la cosecha de naranja, una de las más ricas e importantes de nuestra vega, ha sido arrebatada de los árboles por los furiosos vendavales de este mes, los cosecheros han visto mermadas en una mitad sus ingresos.

Y aún hay que poner otra nota de desconsuelos en estas cosas meteorológicas, y es que mientras esos aires limpian de nubes el espacio y llenan de naranjas que se pierden la tierra, se tiene siempre el temor de que el río Segura, sufra una de esas crecidas que desbordan sus cenagosas corrientes y arrastran las cosechas de la huerta y la arruinan totalmente, y encharcan y enlodan las calles de la Ciudad, porque cuando persisten esos vientos de N. O., es señal inequívoca de que llueve a torrentes por la cuenca alta del río, y éste aumenta su caudal considerablemente, como en efecto sucedió, por los días del 20 al 24 de mes.

Calle San Pascual cubierta de barro. Colección Javier Sánchez Portas.

Recibió el Alcalde Sr. Balaguer, telegramas alarmantísimos del ingeniero jefe de la División Hidrográfica del Segura, y como era su deber las comunicó al pueblo y los transmitió a los parajes de la huerta que por estar hondos, están amenazados de fáciles inundaciones; y en la huerta sonaron aquellas noches las “caracolas” avisando el peligro con su sonido ronco de alerta, de alarma, y en la Ciudad se tomaron las medidas de previsión que la experiencia aconseja.

Afortunadamente no se desbordó el río Segura, pasó el agua sucia, turbulenta, maloliente, alcanzando una altura temerosa; pero gracias a Dios, no se sufrieron los daños inmensos de una inundación. Pero ha pasado Febrero y no ha llovido; y los campos están para que se pierdan las cosechas.

Vista desde el Puente de Levante. Colección Javier Sánchez Portas.

Los primeros días de este mes, dan todos los años una nota sensible; la de la incorporación a filas de los reclutas. Repítense las mismas escenas en la Estación de Ferrocarril, las madres que lloran y abrazan a los hijos; éstos que devuelven la caricia a las madres; las novias que despiden a los novios pensando en hacer cola por la noche al chico de la panadería, porque el que se va tardará tres años en volver y la verdad, tres años son muchos años para una espera con tan sólo cartas. Y así sucedió este mes de este año que vamos anotando, y así seguirá sucediendo en años sucesivos, mientras no sean los ejércitos mercenarios.

La Glorieta. Colección Javier Sánchez Portas.

El carnaval nada nuevo ni digno de mención dejó para ser anotado. Unos días de unos vientos terribles que lo deslucieron. Las tardes en la Glorieta, nada de particular; y las noches, sólo la del martes último hubo música en la intersección de las calles de Loazes y Alfonso XIII; y en el Casino un baile poco animado. Máscaras, pocas y sin gusto para disfrazarse. Mamarrachos, eso sí, muchos y de pésimo gusto.

El Casino antes de reformar las ventanas. Colección Javier Sánchez Portas.

En estos días tuvo Orihuela la visita de un personaje; del Ministro del Trabajo, Exmo. Sr. D. Joaquín Chapaprieta. Había venido el Sr. Chapaprieta a su pueblo natal, Torrevieja, aprovechando las vacaciones de Carnaval, para darse el gusto de ver a su familia y amigos, que todos lo saludaron siendo el Ministro de la Corona, y unos amigos y compañeros suyos, de estos compañeros de estudio en el Seminario, le invitaron a comer con ellos en el centro docente donde tantas veces comieran mientras eran escolares; y agradecido aceptó el Ministro, y rememorando tiempos felices de la adolescencia en una comida íntima, tuvieron un rato de expansión los señores Chapaprieta, Cavero, Olmos y algunos más.

Seminario de San Miguel. Colección Javier Sánchez Portas.

A los postres subió al Seminario el Alcalde de esta Ciudad D. Antonio Balaguer, a cumplimentar al Ministro. Terminada aquella comida de “colegiales”, el Sr. Chapaprieta marchó en automóvil a su finca “El Barranco”, próxima a Bigastro, y de allí a Torrevieja y otra vez a Madrid.

Existe un organismo local que todo el mundo ha supuesto que no sirve para nada, si no es para dar personalidad a unos señores que, separados de dicha entidad, carecerían en absoluto de ella; pero se ha presentado una ocasión en la cual ha demostrado brillantemente que sirve para bastante más que para lo que hasta ese momento se le había supuesto. Me refiero a la Cámara de Comercio.

El impuesto de Utilidades ha producido en toda España la protesta consiguiente. En Alicante se convocó una asamblea de cámaras de comercio de Orihuela y otros organismos similares, para formular una seria y razonada protesta.

A dicha Asamblea, concurrió representada por el vicepresidente D. Manuel Martínez Simón y el secretario D. José Escudero Bernicola, la Cámara de Comercio de Orihuela; y allí, el Señor Escudero, letrado elocuente, expuso las aspiraciones del comercio oriolano representado por la cámara local.

José Escudero Bernicola.

Y después de apoyarlas con elocuencia, leyó unas conclusiones que tuvo la satisfacción de ver que eran aplaudidas y adoptadas por unanimidad por todos los asambleistas que llenaban el amplio teatro donde se celebraba la asamblea, y que fueron adoptadas en vez de las que llevó formuladas la Cámara de Comercio de Alicante; y después fueron llevadas al Gobierno Civil y transmitidas como conclusiones de la asamblea por el Gobernador al Presidente del Consejo de Ministros.

Es digno de ser catalogado este triunfo de la Cámara de Comercio de Orihuela y de su secretario, el joven y elocuente abogado D. José Escudero Bernicola.

En este mes comienza a desarrollarse un suceso, cuyo desenlace fatal se verá en el próximo mes de marzo, si el “curioso” lector tiene el mal gusto y la paciencia de seguir leyendo esta crónica, que en esta parte van a parecer los capítulos de una novela por entregas.

El vecino del partido rural de Molíns, Francisco Rodríguez, rindió el fruto del huerto de naranjas el día 13 último, martes de carnaval. Se dice que le dieron, como producto de aquella venta, tres mil pesetas que estuvo enseñando en el café de Novedades, donde pasó la tarde y la noche hasta bien entrada.

Salón Novedades. Colección Javier Sánchez Portas.

A las once aproximadamente de la noche marchó a su casa, según dijo, pero todavía no ha llegado a ella. Su madre, su mujer, sus deudos, lo han buscado inútilmente y han dado cuenta de su desaparición. Unos dicen creer que ha sido una huida del hogar conyugal, y otros que se trata de un crimen.

¿Quiénes acertarán?

Las novedades teatrales, han sido en el Circo, dos funciones por la compañía de Enrique Borrás, representando “El Cardenal” y “El Rebaño”, y después seis funciones de la compañía cómica de Pedro Zorrilla, y en el Salón Novedades, la continuada exhibición de películas muy interesantes y del agrado del público.

Ambos teatros han tenido éxito: aquel con las compañías indicadas, y éste con el cinematógrafo.

Teatro Circo. Colección Javier Sánchez Portas.

Como todos los años, al comenzar la Cuaresma, tuvo lugar en la iglesia parroquial de Santas Justa y Rufina un solemne novenario en honor de Nuestro Padre Jesús Nazareno, a cuyo efecto fue trasladado procesionalmente la imagen del Patrono de Orihuela desde su Santuario del convento de Santa Ana, a la mencionada Parroquia en la tarde del día 16 de Febrero, dando comienzo el novenario a la siguiente, con los muy elocuentes y doctrinales sermones del Padre Francisco Calabuig, Vicario del convento de Jumilla de la orden de Franciscanos; pero como este fraile pusiérase enfermo mientras duraba el novenario citado, le sustituyó unos días el fraile Padre Manuel Fernández, Guardián del convento de la misma orden de la vecina capital de Murcia.

Estampa de Nuestro Padre Jesús.

Siempre Orihuela demostró en esta novena su amor al Padre Común de la Humanidad, pero en este año, la demostración fue inmensamente superior a la de los anteriores, exteriorizándose en el último día que dio la Comunión el Obispo, acto que duró desde las siete de la mañana hasta las once de la misma; y por la tarde, en la procesión en que la imagen venerada fue devuelta desde la Parroquia a su Santuario, fue una manifestación imponente de fervor religioso.

En estos días, los conventos, tanto de monjas como de frailes, los colegios como el seminario y los Josefinos, dieron veladas literarias en honor del Prelado, a todas las cuales asistió y las presidió éste.

Colegio de San José o de “los josefinos”. Trinidad.

En la Casa de la Democracia siguieron las conferencias dominicales, siendo los oradores de este mes, D. José Franco Rufete y D. José Escudero Bernicola, celebrándose también una velada conmemorativa del advenimiento de la Primera República Española, velada que tuvo lugar el día 11 de Febrero, aniversario de aquella memorable e histórica fecha.

También, como en todos los años y cumpliendo el precepto legal, se celebró el tercer domingo de Febrero, el sorteo de los Mozos del Reemplazo del año venidero; cosa que nada de particular tendría, ni fuera digna de ser mencionada en estas Crónicas, si no ofreciera la singularidad de ser la quinta sorteada, la más grande conocida y realizada enesta Ciudad desde que se promulgó la ley del Reclutamiento. Se alistaron y fueron sorteados en año, 526 mozos.

Plaza Nueva.

En este mes, dejo de ejercer las funciones de Juez de este partido D. Trinidad Serrano García, que ascendió a Magistrado y fue destinado a Badajoz, viniendo a sustituirle D. Juan Pastor Mengual, que desempeñaba el cargo de Juez en Segorbe, viniendo a esta Ciudad ascendido, puesto que el Juzgado donde actuaba es de ascenso, y el de Orihuela, de término.

Y continuando el capítulo de cosas judiciales, haré constar que, el Juzgado de Aguas, que estaba instalado en el edificio propiedad de Ayuntamiento, denominado “La Caridad”, se trasladó también a una casa que compraron los regantes de la Vega, que son los que sostienen el citado Juzgado de Aguas. La casa en que se instaló, está situada en la calle de Ruiz Capdepón, junto al edificio que, en la misma calle, posee la Sociedad Unión Agrícola Caja de Ahorros y Socorros de Orihuela.

Caja de Ahorros y Socorros de Orihuela. Colección Javier Sánchez Portas.

Por cierto; al ocuparse de este traslado en una sesión del Ayuntamiento, el concejal D. José Escudero Bernicola, denunció el hecho de que los muebles, que eran propiedad del Ayuntamiento, y que estaban ornamentando el Juzgado de Aguas mientras estaba en un local de la Corporación Municipal, al trasladarse de domicilio se los habían llevado, lo cual constituía un delito.

En la sesión última que celebró la Excma. Corporación Municipal, ésta quedó constituida en Tribunal de Apelación, cumpliendo un precepto de las Ordenanzas de Aguas, recurrida por los perjudicados José Ortigosa y otros, a los que patrocinaba en concepto de letrado defensor el Sr. Escudero Bernicola. Éste, después de un informe luminoso, metódico y razonado, pidió la revocación de la sentencia en todas sus partes.

El ponente de la Corporación Municipal, que lo era el Concejal ciervista, Jefe de esta minoría, D. Manuel Carrió Pastor, propuso a la Corporación, acceder a la petición del Sr. Escudero Bernicola, aceptándose por unanimidad la ponencia del Sr. Carrió, por virtud de la cual, quedó revocada la sentencia del Tribunal inferior, Juzgado de Aguas, aunque sin expresa condenación de costas.

Casa de la familia Carrió.

Parece que, durante la estancia breve del Ministro de Trabajo en esta Ciudad, una comisión de obreros, de los del Circulo Instructivo, le ofreció sus respetos y le interesó para que se cumpla en todas sus partes la Ley del Descanso Dominical, así como la Jornada Mercantil; y para que influyera a fin de lograr la construcción de un barrio de casas baratas para obreros.

El día último del mes, vino a esta Ciudad, un Delegado Especial del Ministerio de Trabajo para ponerse de acuerdo con el Alcalde a fin de que se cumplieran las prescripciones del Descanso Dominical y de la Jornada Mercantil, acordándose reconstituir la Junta Local de Reformas Sociales; y este organismo, competente en todas esas materias, que dictara las disposiciones pertinentes al caso, compatibles con la idiosincrasia de País y las necesidades del mismo, amparadas en las dos mencionadas leyes.

La nota necrológica del mes es el fallecimiento del cajero de la sucursal en ésta del Banco de Cartagena, D. Manuel Cañizares, que a la vez era el Administrador de Loterías de la Ciudad.

Banco de Cartagena. Calle del Ángel. Colección Javier Sánchez Portas.

El día 21 devolvió el Obispo la visita a la Corporación Municipal. Fue una sesión solemne. El Prelado dio las gracias a los representantes del pueblo por el recibimiento y acogida que éste le dispensó, y se ofreció a colaborar en toda obra de utilidad, de Caridad y aún de orden social; ofreciéndose para los días en que las luchas apasionadas y candentes de la política dividan la unión existente en el consistorio, interponer sus oficios de mediador para lograr que la discordia no se apodere del pueblo y la paz reine siempre en Orihuela.

El Alcalde D. Antonio Balaguer dio las gracias y se ofreció nuevamente al Prelado, expresando su deseo de que siempre le sea grata su estancia en la Ciudad del Thader, y beneficiosa para los intereses de la Iglesia y la Religión.

En nombre de la mayoría liberal del Ayuntamiento, el Sr. D. José Martínez Arenas pronunció un elocuente discurso agradeciendo al ilustre Prelado sus palabras, las primeras que había escuchado de tan alta dignidad eclesiástica que confortaban su ánimo para proseguir la labor de progreso, cultura y bienestar del pueblo; el Concejal ciervista D. Manuel Carrió también pronunció unas palabras elocuentes en nombre de su minoría, en honor del Sr. Obispo que, muy complacido abandonó la Casa Consistorial.

Ayuntamiento en Plaza Nueva. Colección Javier Sánchez Portas.

Este mes, la política se calmó un poco por no verse aún próxima la fecha de la convocatoria para las elecciones generales; no obstante se hicieron algunos comentarios con motivo del viaje del Ministro del Trabajo y con la brevísima visita a esta Ciudad, del Secretario Particular del Conde de Romanones, Sr. Brocás, que vino acompañado por D. Francisco Ballesteros Meseguer, quien ostenta la representación política del conde en este distrito, atribuyéndose dicha visita, al deseo del Sr. Romanones de que por esta ciudad sea Diputado un amigo suyo.

También se hizo algo de política a fin de evitar el pago de los gastos ocasionados por la confección del Registro Fiscal.

Ministerio de Cultura.

Efecto sin duda, de la sequedad del ambiente, se ha desarrollado durante este mes, una epidemia de carácter gripal; benigna, sí, pero epidemia al fin. No causa muchas víctimas, pero ocasiona muchos enfermos.

Nuestro ilustre paisano, el Deán de la Catedral de Murcia, D. Julio López Maymón, ha dado a la publicidad y ha puesto a la venta, un libro interesantísimo para los oriolanos.

Se trata en él de la Biografía más completa y minuciosamente detallada que se conoce hasta el día, del Cardenal oriolano D. Fernando de Loaces, fundador del antiguo y artístico convento de Dominicos Predicadores, extinguida Universidad Literaria de Orihuela, actualmente residencia de los P.P. Jesuitas, en la que tienen un colegio de Segunda Enseñanza.

convento de Dominicos Predicadores. Colección Javier Sánchez Portas.

Esta biografía ha merecido los unánimes elogios de personalidades doctas en materias de rebusca y buceo en archivos y bibliotecas, e igualmente a la Prensa, que ha recibido el libro del Sr. López Maymón, como una obra muy estimable en ese género literario. Aquí se ha puesto a la venta en el establecimiento de Emilio Salar Ruiz.

Establecimiento de Emilio Salar Ruiz.

Muchos años habían transcurrido sin que el suicidio hiciera su aparición por nuestra tierra, pero en el corriente, se registran dos casos de este mal en pocos días. Uno, él ya anotado en el pasado mes de Enero, el otro, el del vecino del partido rural de la Murada, que puso fin a su existencia arrojándose al interior de un aljibe donde pereció ahogado.

Este infeliz se llamaba José Avila Berná; y parece que tomo la fatal resolución a causa de un padecimiento que perturbaba un poco sus facultades mentales. Esta es la versión del triste suceso.

Los últimos días de este mes, empieza a despertar el movimiento anual en favor de las Procesiones de Semana Santa; la Venerable Orden Tercera de San Francisco y la Cofradía de la Cruz acuerdan celebrar sus procesiones.

D. Ramón Montero Mesples. Archivo Rafael Almira.

Igualmente se sabe que se celebrará la que costea D. Ramón Montero Mesples, quien también organiza la salida de la Centuria Romana, uno de los más grandes atractivos de las Procesiones de Semana Santa en esta Ciudad, y también se dice que se celebrará la procesión del domingo de Ramos que se celebrará en la iglesia de Santiago.

Manuscrito original. Archivo Municipal de Orihuela.

Y el mes termina como empezó; acentuándose la sequía y predominando los huracanes que despueblan los naranjos de su rico fruto, observándose los crepúsculos encendidos, semejantes a auroras boreales, precursores de los grandes y persistentes vientos de N.O. en esta población, que son siempre secos.

Manuscrito de José Manuel Teruel Rebollo Cronista de Orihuela (1922-1923). (Archivo Municipal de Orihuela). Transcrito por Antonio José Mazón Albarracín. 

Pinchad aquí para continuar.

 

 

Crónica de Orihuela 1923. Enero. 

Manuscrito original. Archivo Municipal de Orihuela.

Crónica de Orihuela 1923. 

Manuscrito de José Manuel Teruel Rebollo, cronista oficial de Orihuela.

Prólogo.

Este curioso manuscrito es la crónica de nueve meses en la historia de nuestra ciudad.  Localizado en un legajo del Archivo Municipal de Orihuela, detalla el día a día en la Orihuela de hace un siglo.

Lo he transcrito tal cual; respetando su particular forma de aplicar las mayúsculas; tan sólo he corregido algunas faltas de ortografía.

Pero antes de comenzar mi trabajo de transcriptor, os quiero presentar al autor del manuscrito.  Y para ello voy a utilizar una pequeña biografía facilitada gentilmente por su colega Antonio Luis Galiano Pérez, actual cronista de Orihuela.

Forma parte del trabajo sobre sus antecesores en el puesto “Los Cronistas de la Ciudad de Orihuela”, presentado en el XXXVIII Congreso de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales:

“A los dos años del fallecimiento de J. Rufino Gea (anterior cronista), en la sesión supletoria celebrada el 2 de agosto de 1922, el alcalde Antonio Balaguer Ruiz indicaba la conveniencia de nombrar archivero y Cronista del Ayuntamiento, cargo éste que estaba vacante.

Para ello propuso a José Manuel Teruel Rebollo con un sueldo anual de mil pesetas, que la Corporación Municipal en caso de aceptarlo, debería de acordar el capítulo de dónde debía abonárselas por no aparecer consignadas en el presupuesto.

El concejal José Escudero Bernicola se mostró conforme con la propuesta, sin embargo, deducía que con el nombramiento de Teruel se trataba de ayudar a una persona que, “por su falta de vista no puede seguir ejerciendo el periodismo al que siempre se dedicó”.

Debido a ello, Escudero consideraba que los ayuntamientos estaban obligados a cubrir estas necesidades y estimaba insuficiente y “hasta humillante” el sueldo que se le pretendía dar, proponiendo que se elevara a mil quinientas pesetas y que se le abonara del capítulo previsto para gratificaciones de empleados.

A esta propuesta, el alcalde entendía que, aunque eran justas las razones que se esgrimía, debido a los escasos recursos municipales no se le podía asignar más de mil doscientas pesetas.

El nombramiento y el sueldo de José Manuel Teruel Rebollo fueron aceptados por unanimidad por los asistentes, los cuales además del alcalde Balaguer y de José Escudero fueron, Manuel Martínez Simó, Francisco Sánchez Ballesta, Jesús Brotóns Roca, Emilio Salar Ruiz, José Verdú Soto, Manuel Vidal Mira y Juan Villaescusa.

Curiosamente en esa misma sesión se acordó contribuir para los festejos que la Comisión de Festividades organizaba para la feria con mil pesetas y, se aprobó rotular la Calle Mayor con el nombre de Ramón y Cajal, en atención a una propuesta que había efectuado anteriormente Pedro Herrero Rubio.

José Manuel Teruel Rebollo, nació en 1876, era procurador y estaba ciego desde su juventud.  Su padre Abelardo Teruel García era natural de Cartagena y se trasladó a vivir a Orihuela en 1869, en la que contrajo matrimonio con la oriolana Mercedes Rebollo Martínez, y fue alcalde accidental y titular.

El negocio familiar era una armería en la Plaza Nueva y su hermano fue funcionario de Hacienda en Alicante y un prolífico autor. José Manuel estudió en el Colegio de Santo Domingo regentado por los jesuitas, dedicó la mayor parte de su vida a la prensa local dirigiendo algunos periódicos, entre ellos el independiente El Oriol, del que fue cofundador con José de Madaria.

Entre sus trabajos periodísticos cabe reseñar la biografía sobre Trinitario Ruiz Capdepón, publicada en la “Corona Fúnebre” que le dedicó El Diario. Colaboró, así mismo, en los periódicos El Diario Orcelitano, La Comarca, El Imparcial, La Semana, El Eco, Unión Republicana, El Noticiero, El Independiente y El Labrador.

Es autor de Retratos a pluma, editado en 1906, consistente en unas breves biografías o “semblanzas muy benevolentes” de escritores oriolanos coetáneos suyos (1850-1905).

El 18 de noviembre de 1923, el alcalde accidental Vicente Cebrián Celestino, daba cuenta de haber suspendido de empleo y sueldo, al Cronista José Manuel Teruel Rebollo, con fecha 12 de dicho mes, debido a que no podía atender el cargo, así como, porque lo estimaba innecesario”.

Lo transcrito a partir de aquí es su crónica; iniciada en enero de 1923, interrumpida en septiembre de ese mismo año, cuando se sublevó Miguel Primo de Rivera….

Enero de 1923:
Manuscrito original. Archivo Municipal de Orihuela.
Introducción:

Séame permitido antes de pasar a catalogar los hechos salientes acaecidos en nuestra Ciudad de Orihuela, durante el corriente año 1923, formular brévemente dos sentimientos puramente subjetivos; el uno, de admiración por mi predecesor en este cargo de Cronista del Excmo. Ayuntamiento, de admiración digo, para el inolvidable D. J. Rufino Gea Martínez, a quien no podré reemplazar por carecer yo de todas sus completas facultades de historiador, literato y estilista; y el otro de imperecedera gratitud, para los que tuvieron la voluntad de concederme el cargo con que me honraron y me ayudan a cubrir las necesidades de la vida, y expresados estos dos sentimientos, comencemos nuestra labor.

Arrabal de San Agustín. Colección Javier Sánchez Portas.

Casi nada de mención en la Crónica de una Ciudad de la importancia de Orihuela, sucedía durante este mes primero del año, si no es que registráramos la temperatura.

Era un mes crudo, glacial, de un frío tan intenso que era impropio de nuestra Región; y más que por su gran intensidad, por su desacostumbrada duración. Todos los años, el mes de enero es indudablemente el más frío del año en esta Ciudad, pero suele tener unos días, muy pocos de esa temperatura extrema; cuatro, cinco, seis a lo sumo de esta temperatura extrema.

Pero este año han sido todos los días, cada uno más frío que el anterior, sintiéndose ese descenso de la temperatura, ya desde los últimos días del mes de Diciembre del año anterior; esa sucesión de fríos inmensos, acobardaron a nuestros conciudadanos que, a pesar del buen sol que lucía en nuestro Cielo siempre espléndidamente azul, no salían de sus moradas si no era para asuntos de urgencia inaplazable, o si no era la gente mayor, que a nada teme ni aún a las inclemencias de los más crudos inviernos.

Romería de San Antón.

Y así se deslizaba monótono y silente ese mes de enero hasta que el día 17, festividad de San Antonio Abad, día en que se celebra en los alrededores del eremitorio del mismo nombre, la fiesta o romería en honor del Santo, cuando el público se retiraba de aquella popular y populosa romería, de presenciar la rifa del enorme cerdo, de comprar las clásicas bolas y el no menos clásico turrón de panizo, al toque del Ángelus, un repique alegre y general de campanas, de las de la torre de la Catedral, las de las otras dos parroquias de Santas Justa y Rufina y de San Tiago y las de las demás iglesias de la Población, anunciaron a los habitantes de Orihuela, que algo extraordinario y grato se avecinaba, y todos procuraron inquirir la causa del regocijado sonar de los bronces de las torres y las iglesias que comunicaban su regocijo a los ciudadanos y que arrecian; que ponía una nota de calor en aquella temperatura de hielo de un mes tan largamente frío.

Y se supo enseguida en toda la Ciudad, que aquel toque alegre era el aviso a los habitantes de la Diócesis de Orihuela, que su nuevo Pastor, el Prior de las Órdenes Militares u Obispo de Ciudad Real, haría su pública entrada en Orihuela, capital indiscutible de su Diócesis, el domingo inmediato día 24; y que al siguiente día, jueves 18, el Deán de esta Catedral, Provisor de la Diócesis y Vicario Capitular de la misma, muy Ilustre Señor Doctor D. Agustín Cavero y Casañes.

Francisco Javier Irastorza y Loínaz. Colección Javier Sánchez Portas.

Terminados los Oficios Divinos de la mañana en la Catedral, tomaría posesión de la Sede, por poderes en nombre del Prelado Ilmo. Sr. Doctor D. Francisco Javier Irastorza y Loínaz.

El júbilo creció, corrió la nueva de boca en boca, y comenzaron los preparativos para recibir dignamente al nuevo Obispo.  El Ayuntamiento acordó costear todos los festejos del recibimiento; el Alcalde D. Antonio Balaguer Ruiz, púsose de acuerdo con el Deán D. Agustín Cavero y concertaron los detalles de la entrada y ceremonias de dicho acto del nuevo Prelado.

Antonio Balaguer Ruiz

El día siguiente, después de las diez de la mañana, el sabio Deán de esta Catedral Sr. Cavero, tomo posesión en nombre del nuevo Obispo ante una multitud inmensa, que aclamó al Sr. Cavero y al Doctor Irastorza.

Se cumplieron todas las ceremonias de rúbrica y desde el balcón central del Palacio Episcopal, el Sr. Cavero arrojó varios y abundantes puñados de monedas de cobre y plata a la multitud congregada en la Plaza del Salvador, que clamorosamente seguía vitoreando al Obispo y al Deán.

En los siguientes días, viernes y sábado, continuaron los preparativos para el recibimiento de su ilustrísima, el Obispo, y el domingo, día señalado para efectuarlo, la población ha amanecido engalanada, luciendo los edificios públicos, los centros y sociedades así como las casas de los particulares, colgaduras de colores vistosos e iluminaciones extraordinarias, singularmente en el Ayuntamiento, Casino Orcelitano, Caja de Socorros y Ahorros de Nuestra Señora de Monserrate, Caja Agrícola, Círculo Católico de Obreros, las torres de las iglesias y el Seminario Conciliar.

Caja de Ahorros y Socorros de Nuestra Señora de Monserrate. Colección Javier Sánchez Portas.

La Hoja Parroquial, profusamente repartida aquella mañana en las puertas de los Templos de la Diócesis, publicaba el retrato y datos biográficos del nuevo Prelado; y, como no había prensa local, los periódicos de la Región; El Liberal y la Verdad de Murcia publicaron fotograbados con el retrato del Sr. Irastorza, extensas biografías y artículos encomiásticos. Preparando sus corresponsales al pueblo para el más espléndido recibimiento de su más elevado Jefe religioso.

Colección Javier Sánchez Portas.

Se trasladaron aquella mañana al cercano pueblo de Cox, una comisión del Cabildo de la Catedral, compuesta por el Deán Sr. Cavero y el Doctoral Sr. ¿Archen? Y otra del Cabildo Municipal formada por los señores Balaguer Ruiz y Martínez Arenas, al objeto de recibir en aquel pueblo al nuevo obispo con el que comieron. Después vinieron a Orihuela y comenzaron los preparativos para recibir al Prelado.

El pueblo entero se trasladaba a los alrededores de San Antón; eran a las dos de la tarde un mar de cabezas humanas, las calles del Colegio (hoy de Adolfo Clavarana), la de Ruiz Capdepón, el Paseo de Sagasta y la del Príncipe de Vergara.

En automóviles, vistiendo trajes de etiqueta y las insignias del cargo, salieron de las Casas Consistoriales el Alcalde, D. Antonio Balaguer Ruiz y los concejales señores: D. José Martínez Arenas, D. Manuel Martínez Simón, D. Manuel Canales Ortuño, D. Francisco Sánchez Ballesta, D. Jesús Brotons Roca, D. Jesualdo Esquer Navarro, D. Francisco Tafalla Santos, D. Emilio Salar Ruiz, D. Manuel Vidal Mira, D. José Verdú, D. Manuel, D. Juan y D. José Joaquín Carrió, D. Manuel López Gálvez, D. Juan Villaescusa, D. Pascual Hostalet, D. Joaquín Cartagena Clavarana; el Secretario de la Corporación, D. Pedro María García Murphy y el inspector de policía, Pedro Reymundo Martínez.
Ayuntamiento y Plaza Nueva. Colección Javier Sánchez Portas.

Cerca de las cuatro de la tarde, apareció en la carretera del Alto de las Atalayas, el automóvil que conducía al Obispo, siendo señalada su presencia a la vista de la Ciudad, con el disparo de su mortero que atronó el espacio.

En la casa abacial del eremitorio de San Antonio Abad, se organizó la comitiva, rompiendo la marcha, una sección de la guardia municipal; después, los maceros del Exmo. Ayuntamiento, a caballo vistiendo dalmáticas rojas; después, montado en la mula, como es tradición, el Prelado al que daban guardia de honor el Alcalde y todo el Concejo Municipal, también a caballo, cerrando la marcha una banda de música, así como igualmente, otra la abría además de la sección ya dicha de guardias municipales.

Entrada de Francisco Javier Irastorza. Colección Javier Sánchez Portas.

No hay que decir que rodeaban todo aquel cortejo y al Prelado, miles y miles de personas de todas las clases sociales, que lo aclamaban y que recibían sus bendiciones y así se llegó hasta el centro del Paseo de Sagasta, en el que se había levantado todo un templete, donde esperaban al Obispo, el Clero Catedral, el parroquial y el regular, así como comisiones, de todos los centros y sociedades, y autoridades de todo género.

Templete en el Paseo. Colección Javier Sánchez Portas.

Celebrado el ritual y revestido con las ropas pontificales, en cuya operación le ayudaron el Deán Sr. Cavero y el Canónigo Sr. (aquí dejó un espacio en blanco).

Se organizó una procesión que recorrió las calles de Sagasta, Príncipe de Vergara, Alfonso XIII, Soledad y Mayor (hoy de Ramón y Cajal), yendo el Prelado bajo palio repartiendo sus bendiciones hasta el templo de la Catedral en el que penetró cantándose un solemnísimo “Te-Deum” y el Doctor Irastorza subió al púlpito, pronunciando un elocuente panegírico, que vino a ser como un programa de la política de su episcopado que, según sus palabras, debería basarse en la Caridad Cristiana.

Plazuela de la Soledad. Ministerio de Cultura.

Marchó después al Palacio y, como las aclamaciones insistentes se sucedieron sin interrupción, tuvo que salir al balcón principal del edificio para dar las gracias al pueblo que, congregado en la Plaza del Salvador le aplaudía y aclamaba y nuevamente concederle su bendición.

Mientras, las campanas de todas las iglesias repicaban sin cesar alegremente; el espacio atronado por repetidas estampidas de bombas, y los músicos tocaban marchas alegres.

Colección Javier Sánchez Portas.

Se sirvió en el amplio comedor del Palacio Episcopal un espléndido “lunch” a los invitados, y por la noche, fue obsequiado el Obispo con serenatas que tocaron las músicas del Oratorio Festivo de San Miguel y “la Orcelitana”, dedicándose la multitud a admirar las iluminaciones.

Al siguiente día 22, bien de mañana, el Prelado con numeroso y distinguido séquito, visitó el Santuario de Nuestra Patrona la Virgen de Monserrate; oró, ante la milagrosa imagen y dijo allí una misa que oyeron todos los que le acompañaban y una inmensa multitud; después visitó el Hospital y la Beneficencia, el Asilo y las Cárceles, y en todas partes dejó grato recuerdo de su estancia, dando abundantes limosnas.

La Misericordia o Beneficencia. Colección Javier Sánchez Portas.

En la noche del (aquí dejó otro espacio en blanco que nunca rellenó) se disparó en la Plaza de la Constitución, ante el Palacio Municipal, un castillo de fuegos artificiales confeccionado por Ramón Lidón, cuya cremación presenció el Obispo desde uno de los balcones de la Casa Consistorial, siendo obsequiado después con un banquete que en nombre del pueblo le ofreció el Alcalde D. Antonio Balaguer.

Estas fueron las fiestas y el recibimiento que el pueblo de Orihuela tributó a su Prelado actual, el Doctor D. Francisco Javier Irastorza y Loinaz en su toma de posesión de la Mitra, que quedó vacante por fallecimiento del malogrado anterior Obispo D. Ramón Plaza Blanco (q.e.p.d.).

Inauguración de los Riegos de Levante. Colección Javier Sánchez Portas.

Unos días después, el Prelado marchó a Alicante para recibir a S.M. el Rey, que vino a inaugurar los llamados Riegos de Levante, y de ese viaje a la capital, regresó a Orihuela bien entrado el mes de febrero.

Las últimas notas sobre la entrada del Obispo en esta Ciudad son: que el concejal Martínez Simón quedó en el Paseo de Sagasta para recibir las comisiones en representación del Ayuntamiento y que no todos los concejales vinieron a caballo acompañando al Prelado, pues algunos de ellos lo hicieron en automóvil.

Los últimos días de enero fueron más benignos de temperatura con días espléndidos de hermoso sol. En este mes hay que registrar el fallecimiento de D. Federico Linares y Martínez de León, joven estimado por sus bondades y bellas cualidades.

Federico Linares Martínez de León.

Fue jefe del partido maurista local, Diputado Provincial, Concejal y Primer Teniente de Alcalde, gozando dela intimidad de D. Trinitario Ruiz Valarino, que le propuso Candidato a Diputado a Cortes.

Otro entierro fue el del finado anciano Teniente Coronel retirado, D. Juan Bla??? Moreno, que falleció en este mes.

En la nota necrológica de estos treinta y un días, débese consignar el suicidio del maestro peluquero Francisco Arenas, que se disparó un tiro cuyo proyectil le causó la muerte.

Puente de Levante. Ministerio de Cultura.

Podría dar por terminada la relación de sucesos dignos de ser registrados en este mes de Enero con los ya apuntados, pero aparecen ante la consideración del Cronista, sin quedar sentados en estas líneas, aquellos de carácter político, y por que son de ese carácter, vacilo en darles cabida en esta narración; pero ¿sería un relato fiel y completo el de los acaecimientos de un pueblo mutilando una parte de esos mismos acontecimientos?

Y por otra parte ¿si no se registran con toda imparcialidad los sucesos políticos, como encontrar la lógica armonía con otros que después se encontrarán en el transcurso de la narración, íntimamente con ellos unidos en una relación de dependencia que de no manifestarlos aparecería ésta como la labor deslavazada de un orate?

Así pues, aún sin deseo, me adentraré por los caminos tortuosos e interminables de la política, coleccionando sus hechos con absoluta imparcialidad, con la independencia del narrador, sin que jamás aparezca el comentarista.

Como estaba próxima la mutación política que trajo al poder la Concentración Liberal, era actualidad en este mes de enero, hablar de candidatos, y aún expresar estos sus deseos aquí, o escritos en sendas cartas a sus deudos y amigos, viniendo noticias de la Corte de pretensiones deducidas ante los grandes de la política nacional.

Era Orihuela cortejada por infinidad de “galanes” que la asediaban con una solicitud nunca pensada en muchos de ellos. Algunos políticos sinceros, lamentaban el espectáculo por sospechar que ello significaba que este distrito iría al montón de los denominados “cuneros”.

Casa de Martínez Arenas.  Al fondo, los hermanos Balaguer. Colección Javier Sánchez Portas.

Se señalaban como candidatos: D. José Martínez Arenas, joven letrado, jefe del partido liberal local, quien creía poder ostentar su aspiración legítimamente por sus labores en pro del partido, y algunas indicaciones del jefe supremo de la Corte.

Era otro aspirante D. Antonio Aguilar Ruiz, secretario judicial del Juzgado Decano de los de Madrid, hijo de esta Ciudad. Alistado en el Partido Reformista y patrocinado, al parecer, por el propio Melquiades Álvarez.

Tenía sus pretensiones y aducía el derecho de haber sido candidato y, derrotado por cierto, D. José Lázaro Galdeano, insigne publicista, afiliado al liberalismo romanonista.

El capitán de infantería D. Emiliano Díaz Moreau, hijo del Comandante del “Colón”, que se perdió en el combate naval de Santiago de Cuba.

Alegaba su condición de demócrata adicto al Marqués de Alhucemas, Presidente del Consejo de Ministros, para ser el candidato oficial.

D. Florentino de Elizaicín y España, director del periódico diario de Alicante, “El Correo”, con el patrocinio del Ministro de la Guerra D. Niceto Alcalá Zamora, se preparaba para ser el candidato favorecido por el Gobierno.

Sonó el nombre del ilustre orador oriundo de esta tierra, D. Álvaro de Albornoz y Limiñana, pero no fue más que sonar. Díjose que si el Ministro de Trabajo Sr. Chapaprieta se presentaba por Dolores, aquí vendría D. Vicente Ruiz Valarino, hermano del jefe supremo D. Trinitario Ruiz Valarino.

Comentose que aspiraría a la Diputación D. Balbino García de Burunda, hijo de Orihuela, rico hacendado en Hellín, justificando su pretensión, con el hecho de acaudillar allá, largos años el Partido Demócrata.

El aristócrata y abogado D. Antonio Roca de Togores quería presentar su candidatura con carácter popular, católica, apadrinada por la aristocracia y gente adinerada de la localidad, y hasta se dijo que si no iba bien encajado por Villena, D. Antonio Hernández seria encasillado por esta Ciudad.

En la puerta del Casino. Colección Javier Sánchez Portas.

En estos comentarios y desfile de tantos candidatos, discutiendo sus probabilidades se pasó el crudo frío en las tertulias de Casino, cafés y reboticas, calmándose las discusiones y comentarios, para ocuparse de la llegada del nuevo Prelado; y porque el Gobierno parecía que no tenía prisa por disolver las Cortes y convocar las nuevas, puesto que si todo era una de sus grandes dificultades, dada la heterogeneidad de su Constitución.

Y así acabó el mes de enero.

Manuscrito de José Manuel Teruel Rebollo Cronista de Orihuela (1922-1923). (Archivo Municipal de Orihuela). Transcrito por Antonio José Mazón Albarracín. 

 

Pinchad para continuar.

 

La política oriolana entre las elecciones de 1931 y la victoria del Frente Popular en 1936.

Orihuela, años treinta. Ministerio de Cultura.

– ¿Es Orihuela una ciudad importante? – ¿Qué si lo es?, bajo todos conceptos. En religión; en nobleza; en historia; en población; en riqueza; en arte; y hasta en belleza. – ¿Qué es un pueblo religioso, dice usted? – En general me atrevo a decir que más que Valencia. En este punto sólo algunas regiones del norte de España le podrán igualar. Igualar…; que aventajarle… ¡ lo dudo¡.

En la huerta de Orihuela las costumbres son aún patriarcales. ¡Que hormigueo de hombres de la huerta a las iglesias de la Ciudad Episcopal en los domingos de Cuaresma ¡ ¡Y que comuniones tan nutridas en la mayor parte de los templos¡… Y cuente usted que Orihuela tiene muchos templos. Entre iglesias, ermitas y capillas pasan de veinticinco..”  

José Sanfeliú, Magistral de Orihuela.  Actualidad. Núm. 22, 17 de julio de 1928.

La política oriolana entre las elecciones de 1931 y la victoria del Frente Popular en 1936.

Miguel Hernández con 14/15 años (1924/5).

Con sus principios y valores en proceso de cambio, la pasión por la literatura y el sentido del compromiso empujaron al Miguel Hernández a impregnarse de las nuevas corrientes; comenzando a mudar de la mística a la política activa.

Éste era un concepto prácticamente nuevo; pero también el inicio de una singladura arriesgada para quien como él, procedía de un sector social modesto y de unas generaciones que habían pasado la adolescencia bajo la Dictadura de Primo de Rivera.

El general Primo de Rivera y su gabinete.

Ahora, en una ciudad de provincias, comenzaba a moverse en una desconocida política democrática de masas.

A Miguel, la mocedad le llegó en 1931, un año fundamental para la historia de España. La fortuna le deparó una excedencia de cupo en lo militar y una primera etiqueta política en su militancia.

Consecuente con su tiempo, el joven poeta de Orihuela se dejó influir por otras compañías alejándose -de momento- del catolicismo activo para explorar nuevos campos.

Y en aquel primer verano republicano, influido por su amigo Augusto Pescador Sarget, fue nombrado presidente fundador de las Juventudes Socialistas locales.

Miguel Hernández. Colección Paco Escudero Galante. Coloreada por Rafael Navarrete, en su página “La Historia a color”.

La proclamación de la República.

Según el censo confeccionado el año anterior, Orihuela contaba en 1931 con una población de 38.500 personas; de las que más de 23.000 estaban domiciliadas en sus diferentes partidas rurales.

Con una economía basada en la agricultura en la que estaban fuertemente arraigadas las figuras del arrendatario y el pequeño propietario rural, sin apenas conflictos sindicales, la actividad política se había mantenido muy alejada de las corrientes obreras reivindicativas imperantes a nivel nacional, adormecida en manos de un puñado de terratenientes que además de las tierras, controlaban los sindicatos católicos.

Barraca en la huerta de Orihuela. Ministerio de Cultura.

Creados nominalmente a finales del siglo XIX para paliar la vergonzosa situación de explotación y miseria de las clases trabajadoras y prevenir la posible protesta social, habían experimentado un fuerte crecimiento sólo en los años veinte gracias a la coyuntura excepcional creada durante la Dictadura de Primo de Rivera.

Semanario “El Pueblo” organo de prensa de los Sindicatos Católicos.

Con una eficaz amalgama de religión y conservadurismo antiliberal, intentaron mantener a raya la expansión de las ideas marxistas que, como un reguero de pólvora, prendían entre los jornaleros.

El progresivo crecimiento de los sindicatos aconfesionales fue desplazando a estás organizaciones católico-agrarias, que con la llegada de la República, pasaron a identificarse plenamente con los sectores políticos más reaccionarios y ultraconservadores, sirviendo posteriormente de base para la formación de la CEDA.

En los distintos comicios celebrados en los años 30, el perfil del votante oriolano, de bajo nivel cultural en la mayoría de los casos, se decantó siempre por los partidos de la derecha contraria al liberalismo político, liderados generalmente por adinerados personajes de prestigio y terratenientes locales.

Con estas premisas, el movimiento republicano a nivel local, tuvo en sus inicios un escaso poder de penetración social en la inmovilista ciudad del Segura.

Calderón de la Barca. Colección Javier Sánchez Portas.

En Orihuela, los candidatos monárquicos, seguros de su aplastante victoria, apenas se molestaron en desplegar una campaña electoral en condiciones.

Llegado el 12 de abril de 1931, aunque los resultados fueron favorables a la Monarquía, el triunfo de los republicanos en la mayoría de las capitales de provincia, fue interpretado como un rechazo frontal a la institución.

A pesar de la predecible y contundente derrota local de la conjunción republicano-socialista oriolana en las elecciones municipales, la abdicación de Alfonso XIII y la proclamación de la República el día 14, alteraron todas las reglas del juego.

Ese día, las sorprendentes noticias que llegaban de Murcia congregaron a gran número de simpatizantes republicanos en los alrededores de la Casa del Pueblo.

Calderón de la Barca. A la derecha, la “Casa del Pueblo”. Colección Javier Sánchez Portas.

A media tarde, desde sus balcones, Ricardo García, José Ortiz, José María Sarabia y José Escudero Bernicola pronunciaron enaltecidos discursos interrumpidos por ovaciones y vivas a la Republica.

A las 7 de la tarde, una emotiva manifestación encabezada por una bandera tricolor comprada esa misma mañana en Murcia, a los acordes de La Marsellesa, certificó el incruento cambio de régimen.

Inmediatamente quedó suspendida la constitución del Ayuntamiento monárquico, y un comité escogido de entre los miembros de la conjunción republicano-socialista se posesionó interinamente del Consistorio.

Aquella misma noche, la Comisión Revolucionaria cedió la presidencia al republicano de más edad, para luego entregar la vara provisionalmente a Ricardo García López.

El 23 de abril de 1931 se formó oficialmente la Gestora que, a instancias del Gobierno Civil de la provincia, quedó compuesta por los miembros más destacados de las formaciones aliadas.

La Alcaldía se mantuvo en manos de Ricardo García López (Presidente del Partido Republicano Radical), los síndicos fueron Fernando Plaza Gómez y Eladio Turón Sánchez (del Partido Republicano Radical Socialista), y los tenientes de alcalde, uno por cada distrito, José María Lucas Parra, Pedro Muñoz Méndez y José María Pescetto Román (de los diversos partidos republicanos) y Antonio Cubí Tomé, José Ortiz Juan, Daniel Cases García y Andrés Martínez Jacobo (del Partido Socialista).

En Orihuela, como en otros muchos Ayuntamientos, se repitieron las elecciones del 12 de abril por manifiestas irregularidades denunciadas ante el Gobierno Civil.

El sorprendente desenlace de las elecciones había descolocado a los dos bandos.

Los monárquicos no podían creer que, a pesar de su amplia victoria en las urnas -31 concejales electos, justamente los que presentaron-, habían perdido todo el poder.

A los republicanos les sucedía lo contrario; ni en sus más optimistas previsiones habían soñado hacerse con el control absoluto del Ayuntamiento.

Ayuntamiento en 1931. Ministerio de Cultura.

El sistema escogido para nombrar las gestoras provisionales, tanto en las Diputaciones Provinciales, como en aquellos Ayuntamientos cuyas elecciones se repitieron por presunto fraude, propició que las irregularidades empleadas por los monárquicos en abril, se repitieran en mayo protagonizadas por los nuevos regidores.

Formado el Consistorio exclusivamente por socialistas y republicanos, debía encargarse tan sólo de cuestiones administrativas urgentes.

En la práctica, sin embargo, controlaron en su favor todo el poder municipal organizando actos de propaganda y cambiando los nombres de las calles por significados personajes republicanos, ante la aparente desaparición de los elementos conservadores.

Celebrados los comicios sin la concurrencia de los monárquicos, la Comisión Provisional se reunió el 6 de Junio de 1931 a la 7,30 de la tarde, para constituir el Ayuntamiento compuesto por 33 concejales escogidos equitativamente entre socialistas, republicanos de izquierda y republicanos conservadores.

Durante casi un bienio, un grupo de profesionales liberales y trabajadores cualificados (abogados, impresores, tipógrafos), junto a otros miembros de la clase media, se hicieron con el poder e intentaron acometer un ambicioso proyecto reformista que encontró un fuerte rechazo entre las élites dominantes.

Pero más allá de los problemas externos, los desencuentros entre las diferentes minorías, fueron minando la credibilidad del Consistorio.

Tras deshacerse de los radicales, los socialistas recordaron constantemente al resto de los republicanos que sus votos daban y quitaban la Alcaldía y, en una de estas disputas iniciada entre Antonio Cubí y el alcalde Lucas Parra, salieron a la luz acusaciones de coacciones y apaños en los colegios electorales durante la repetición de los comicios municipales de abril, circunstancia que aprovechó el despechado Ricardo García para convertir la indiscreción en un escándalo a nivel nacional.

Esta polémica, que llegó a los juzgados, se mantuvo de actualidad durante todo el bienio.

Plaza Nueva y Calle Luis Barcala, 1931. Ministerio de Cultura.

Los partidos políticos oriolanos.

 

Tras años de vacío político impuesto por el directorio militar, a partir de 1930 emergieron multitud de partidos que sufrieron múltiples escisiones y fusiones con periodos de fragmentación y de nuevos reagrupamientos.

Se pueden utilizar diversos criterios para etiquetarlos, siendo el más habitual dividirlos en derechas e izquierdas.

Pero no podemos olvidar otros criterios tan importantes como el tipo de régimen político que propugnaban, que permitiría clasificarlos en republicanos y monárquicos.

Entre los partidos que aceptaban la República figuraban los de base obrera y los llamados burgueses. Los monárquicos se dividían a su vez en tradicionalistas y alfonsinos.

Pero no todo era blanco o negro, los dos grandes partidos de masas – la Derecha Regional Valenciana de Luis Lucia, integrada en la CEDA, y el PSOE-, se declararon accidentalistas, sin ocultar su voluntad de modificar las reglas del juego cuando llegasen al poder.

Partiendo de los dos bloques que se enfrentaron en las municipales de 1931, el complicado proceso de descomposición y realineamiento, culminó en un solo lustro, en una nueva y total bipolarización en los comicios de 1936.

Los experimentos conservadores habían comenzado en la primavera de 1930, cuando se creó la Unión Monárquica Nacional, partido presidido por un ex-ministro de la Dictadura.

Defendía la Monarquía y la obra de Miguel Primo de Rivera mientras criticaban la permisividad de una transición que estaba favoreciendo la multiplicación de organizaciones revolucionarias.

Las “Fuerzas Vivas” de Orihuela en torno a Alfonso XIII: el Obispo Irastorza, Paco Díe, Almarcha, Escolano, Balaguer….

Representado en Orihuela por Eusebio Escolano, estaba integrado por dirigentes primorriveristas y miembros de Unión Patriótica.

Al disolverse, la mayoría de sus componentes pasaron a Renovación Española y a otros partidos de extrema derecha como el Partido Nacionalista Español, del doctor Albiñana.

Con la irrenunciable propiedad de la tierra y el discurso religioso como cemento aglutinador, la derecha se presentó ante la católica Orihuela como garante de los antiguos valores pisoteados por el nuevo régimen.

Durante la Segunda República permaneció extremadamente dividida, con una amalgama de partidos con intereses y discursos diferentes. Podemos clasificarlos en tres grupos: derecha republicana, derecha accidentalista y la declaradamente monárquica, dentro de la cual pugnaban, como ya hemos dicho, tradicionalistas y alfonsinos.

Colección Javier Sánchez Portas.

Inicialmente, el espacio que representaban estos partidos estaba ocupado en Orihuela por la Comunión Tradicionalista, formación extremista que aglutinaba al Partido Católico Nacional -más conocido como Integrista-  y al Partido Católico Tradicionalista, con especial implantación local, que tuvo sus más destacados representantes en Juan Villaescusa y en el médico Ángel García Rogel.

Esta organización fue siempre la más activa y movilizada, con continuos “mítines monstruo”, multitudinarias misas y pomposas actividades en las que exhibían a su vistosa milicia denominada requeté.

Colección Javier Sánchez Portas.

En 1932 las derechas despertaron de un año sabático. El populista Gil Robles recorrió la provincia abarrotando locales en un paseo triunfal.

Los asistentes a sus mítines escuchaban esperanzados los discursos a favor de la Iglesia y en contra de la Reforma Agraria y de los sindicatos.

Colección Javier Sánchez Portas.

La Derecha Regional aglutinó a los sectores conservadores de la burguesía agraria valenciana con un claro mensaje católico-social y de regionalismo valenciano.

Curiosamente, a pesar de su escasa implantación en la provincia de Alicante, Orihuela contó con una de sus primeras asociaciones locales, dirigidas por Antonio Balaguer Ruiz y Eusebio Escolano Gonzalvo.

Antonio Balaguer Ruiz.

Éste último, a través del partido Acción Nacional (rebautizado como Acción Popular), llegó a ser diputado de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), poderosa organización de carácter interclasista, con ramificaciones en los ámbitos económico, sindical y religioso.

Archivo Municipal de Orihuela.

La Derecha Liberal Republicana, partido de antiguos dirigentes monárquicos como Alcalá Zamora, intentó también captar el favor de las clases conservadoras temerosas del efecto revolucionario aceptando el régimen republicano.

Archivo Municipal de Orihuela.

En Orihuela estaba representada entre otros, por Federico Linares Pescetto, Francisco Germán Pescetto y Eduardo Almunia Roca de Togores.

Toda esta actividad política conservadora quedó paralizada temporalmente por el pronunciamiento militar del general Sanjurjo en agosto de 1932;  primer intento serio de frenar las aspiraciones de la joven República.

Pero la ingenua y alocada conspiración conocida como “la Sanjurjada” fue bien resuelta por Azaña, y sólo consiguió reforzar la posición del Gobierno, avivando el adormecido entusiasmo republicano.

El general José Sanjurjo Sacanell.

Posteriormente se crearon nuevas formaciones: El Partido Republicano Conservador, representado por el incombustible político José Martínez Arenas; Renovación Española, representada en Orihuela por Indalecio Casinello; Partido Agrario Español, representado por Manuel Bonafós.

A regañadientes, se forjaron débiles alianzas de mínimos entre los partidos monárquicos, a los que se acabaron uniendo los radicales de Ricardo García y el republicano independiente Joaquín Chapaprieta, veterano político torrevejense que tuvo su momento de gloria intentando la unión circunstancial de las derechas comarcales.

Joaquín Chapaprieta.

Estas negociaciones escandalizaron a la derecha católica oriolana que, habiendo vencido claramente en su circunscripción, se resistía a pactar con republicanos masones.

La victoria del bloque antimarxista acalló temporalmente las críticas. Haciendo de tripas corazón para retirar a los candidatos más extremistas e incluyendo a los republicanos, habían logrado derrotar a la izquierda en las urnas.

Pero las maniobras efectuadas por el Partido Radical no fueron asumidas por todos sus militantes,  y su organización quedó muy fracturada.

A la difícil cohabitación de radicales y cedistas se fue sumando la actitud combativa de socialistas y republicanos de izquierda. Más allá de la doctrina de cada partido, en el fondo de la rivalidad subyacía un afán de simpatías y odios personales.

Resulta curioso revisar las Actas Municipales y estudiar la actitud de algunos dirigentes oriolanos, aliados o competidores, que se zancadilleaban sin pudor, en especial las disputas con Ricardo García en su afán por conseguir la vara de alcalde en el primer bienio y la pugna con Francisco Ros Alifa en el segundo, personalizada en Mazón Torrecillas, radical-socialista expulsado de su partido, con el que tuvo enfrentamientos verbales y físicos.

Francisco Ros Alifa. Archivo Salvador Ros.

A partir de 1935 comenzó una nueva tendencia en las filas derechistas de la comarca. Hasta entonces, la Comunión Tradicionalista había monopolizado el espacio ultraderechista y antirrepublicano aglutinando en sus filas a tradicionalistas, integristas, upetistas y alfonsinos conversos.

El requeté era sin duda la milicia más atractiva por cantidad y preparación. Pero apareció Falange Española, partido liderado por el hijo del Dictador al que se fusionaron las Juntas Ofensivas Nacional Sindicalistas, y comenzó a recibir un goteo de afiliados que buscaban un partido moderno, con una doctrina cercana a los triunfantes dictadores europeos y muy alejada del añejo carlismo.

El 22 de julio, protegido por la Guardia Civil y por las Fuerzas de Asalto, José Antonio Primo de Rivera celebró un mitin en el cine Imperial de Callosa de Segura.

José Antonio Primo de Rivera.

Su semilla cayó en tierra fértil y numerosos jóvenes de las zonas rurales de la Vega Baja decidieron enfundarse la camisa azul bajo el liderazgo local asumido por Antonio Piniés, barón de La Linde.

Casa de Antonio Piniés Roca de Togores. Colección Javier Sánchez Portas.

En el caso de las izquierdas, aunque todos los grupos que apoyaban la República compartían valores irrenunciables como democracia parlamentaria, laicismo y reforma de la educación como herramienta de mejora social, las diversas sensibilidades hicieron imposible articular un programa consensuado.

Así pues, alcanzado su objetivo primordial -derribar a Alfonso XIII- el Frente Antimonárquico se fue diluyendo, reforzando el compromiso entre socialistas, radicales socialistas y Acción Republicana, mientras desplazaban a los radicales de Ricardo García, que llegó a calificar al Ayuntamiento oriolano de “faccioso”.

Este añejo republicano abandonó el Consistorio dedicándose a reorganizar su partido, a través del cual editaría el semanario “El Radical”, en el que a imagen y semejanza de su idolatrado líder nacional fustigó por igual a monárquicos, revolucionarios y nacionalistas periféricos de izquierda, a los que tildaba de separatistas.

Alejandro Lerroux, que al proclamarse la República formó parte del Gobierno provisional, pasó a la oposición antes de finalizar el año 1931.

La estrategia centrista de los radicales, con bandazos a izquierda y derecha a la caza del voto moderado, le procuró un gran resultado en los comicios generales de 1933, pero a costa de forzados guiños a la derecha de Gil Robles.

Estos pactos devolvieron a don Ricardo a la Alcaldía de Orihuela y llevaron a don Alejandro a la Presidencia del Gobierno. Y es que, a pesar de referirnos a la política en el ámbito local, las alianzas, escisiones y rupturas en los partidos oriolanos, son extrapolables en la mayoría de los casos al resto de España, ya que las organizaciones y partidos locales seguían directrices de carácter nacional.

La izquierda republicana estuvo muy fraccionada en el primer bienio. El grupo que más destacó fue el Partido Radical Socialista, liderado en Orihuela por José Escudero Bernicola. Fruto de una escisión de los radicales, postulaba la unión entre socialismo y república con un programa liberal muy avanzado, válido para intelectuales y obreros.

José Escudero Bernicola. Abogado y político.

Además de Escudero, nombrado gobernador en 1931, componían el Comité Local: José Ortiz Juan, Pedro Muñoz Méndez, Eladio Turón Sánchez, Francisco Oltra Pérez, Luis Carrió Pastor y David Galindo Martínez.

Los militantes de Acción Republicana, el partido de Manuel Azaña, procedían principalmente de las clases medias, experimentando un crecimiento lento y constante en todo el territorio nacional.

En 1934, con la fundación de Izquierda Republicana, esta formación acabó por reunir a todo el sector progresista del republicanismo. En Orihuela, estaba representado por el abogado José María Lucas Parra, que gracias a los acuerdos con los socialistas, arrebató la Alcaldía a Ricardo García en el verano de 1931.

Los republicanos de izquierda comenzaban a reagruparse tras un complicado proceso de escisiones.

También en 1934, David Galindo Martínez pasó a liderar otra nueva formación llamada Unión Republicana, en la que confluyeron los más progresistas de Partido Republicano Radical y los más conservadores del Partido Republicano Radical Socialista.

Galindo alcanzó la Alcaldía en junio de 1931, siempre con el apoyo del grupo socialista que también seguía la estrategia del partido a nivel nacional, cediendo la representación del poder a los partidos republicanos.

Augusto Pescador y otros miembros del Partido Socialista en 1935. AMO. Sección “Archivo Gráfico”. Colección Joaquín Ezcurra Alonso.

Los socialistas eran la formación más sólida al caer la Dictadura. Bajo este régimen, el PSOE y la UGT fueron tolerados y fortalecidos, consolidando su estructura al margen de las demás fuerzas políticas que llegaron a acusarles de colaboracionismo con Primo de Rivera.

Mientras que para el resto de los grupos opositores, la caída del directorio militar fue el pistoletazo de salida para reagruparse y definirse, el Partido Socialista estaba muy consolidado en todo el territorio nacional, de ahí su resistencia inicial a aliarse con los republicanos burgueses.

La Casa del Pueblo oriolana, instalada durante la Dictadura, se convirtió en el centro neurálgico de política local desplazando a la añeja Casa de la Democracia, presidida por el republicano radical Ricardo García en 1924.

La “Casa del Pueblo”. Colección Javier Sánchez Portas.

El grupo socialista oriolano, junto al sindicato Unión General de Trabajadores, contaba en sus filas con Daniel Cases García (Presidente), Rafael Gas, Vicente Ibáñez, Antonio Cubí Tomé, Isidoro Sánchez Mora, Antonio Esquiva, Pedro Martínez Vegara, Manuel Bas y José Alonso Egio.

El resto de las formaciones de izquierda no estuvieron representadas en Orihuela durante la Segunda República. Grupos como el Partido Comunista o la CNT, no aparecieron hasta 1936.

Evolución política

 

17 de Julio de 1932. La corporación republicana en la puerta del ayuntamiento presidida por Alberto Escudero Bernícola.

La Vega Baja fue durante la Segunda República un hervidero político condicionado por la permanente confrontación entre ricos propietarios y una masa obrera que dependía del “jornal de la huerta”.

Las promesas de la República provocaron una gran politización de estas clases trabajadoras rurales, multiplicando su afiliación a los partidos y sindicatos obreros, especialmente a la hegemónica UGT y a sus Casas del Pueblo.

Frente al sistema agrario establecido, con una estructura de propiedad que condenaba a la miseria al numeroso colectivo de jornaleros agrícolas, apareció la promesa del sindicalismo reivindicativo y de una auténtica Ley de Reforma Agraria, a cuyas directrices se resistía la patronal.

La burocracia empantanó cualquier proyecto y los rumores o falsos mitos se extendieron rápidamente entre los pequeños propietarios y muchos arrendatarios, quienes a veces no estaban muy alejados de las circunstancias de los jornaleros, pero temblaban al oír hablar de expropiación de tierras.

La izquierda obrerista, como en otras zonas del regadío valenciano, tropezó aquí con la oposición de un complejo bloque social.

En el primer bienio, con un Ayuntamiento de izquierdas, se plantearon grandes proyectos sin llegar nunca a consumarse, proyectos de transformación económica y social que habían causado muchas ilusiones entre los obreros del campo. Suspendido el Ayuntamiento progresista, le llegó el turno a Ricardo García, y su gestora radical-cedista poco pudo deshacer.

Huerta de Orihuela. Ministerio de Cultura.

En la huerta, el salto hacia atrás no fue sencillo. Los jornaleros se aferraron al sistema de turno riguroso de empleo, controlado desde las Casas del Pueblo, mientras los propietarios volvían a contratar a los que siempre habían trabajado en sus fincas, rechazando a todo el que se hubiese relacionado con sindicatos obreros.

Este forcejeo derivó en situaciones de fuerza y grupos de falangistas comenzaron a reunirse clandestinamente para perpetrar acciones violentas, a veces de carácter defensivo, otras de pura provocación y amedrentamiento.

Archivo Municipal de Orihuela.

La ideología combativa y revolucionaria que había separado a los partidos obreros de los burgueses acabó superándose cuando, bajo la amenaza que procedía de la Alemania de Hitler, su colaboración se hizo necesaria en las elecciones generales de 1936.

El éxito en la provincia fue tal, que no hizo falta ni segunda vuelta, la victoria del Frente Popular fue aplastante y la candidatura fue elegida en su totalidad.

Archivo Municipal de Orihuela.

La lista total quedó compuesta por cuatro diputados socialistas, tres de Izquierda Republicana, uno de Unión Republicana, dos de la CEDA (entre ellos Eusebio Escolano) y un centrista independiente. Inmediatamente, el gobernador civil repuso al Ayuntamiento suspendido.

Para republicanos y socialistas, los comicios de febrero de 1936 supusieron una especie de reválida que les permitió retomar con orgullo la labor emprendida en el primer Bienio, achacando su destitución a “manejos caciquiles”.

En las manifestaciones de los portavoces municipales quedó reflejada la disposición de los tres grupos mayoritarios ante la nueva etapa que comenzaba.

David Galindo recomendó a sus compañeros alegría, cordura y sensatez en sus conductas. José María Lucas recomendó a los suyos cordura y serenidad; pero Antonio Cubí dijo sentirse con más autoridad que nunca y en nombre de su minoría, condicionó la colaboración leal con los republicanos al cumplimiento del pacto acordado.

Colección Javier Sánchez Portas.

Mientras Izquierda Republicana y Unión Republicana pedían mesura y contención, los socialistas se mostraron dispuestos a cumplir escrupulosamente los postulados del Frente Popular.

En sesión extraordinaria celebrada el día 21 de marzo de 1936, el sastre Francisco Oltra Pérez, miembro de Izquierda Republicana, se hizo con la Alcaldía según lo pactado, por 22 votos a favor y dos papeletas en blanco.

Oltra tomó posesión inmediatamente y se procedió a escoger las dos Tenencias de Alcaldía que estaban vacantes, recayendo por unanimidad en el ex alcalde David Galindo, de Unión Republicana y en el socialista Amado Granell.

Amado Granell Mesado en 1936.

Al igual que en el Gobierno de la Nación, la representación del poder quedaba en manos de los republicanos y los socialistas se mantenían en segundo plano, recordando al flamante alcalde que debía su cargo a la minoría socialista que había secundado la iniciativa del Frente Popular con la disciplina que les caracterizaba, pero a cambio le exigían “dar vigor a la República”.

La victoria del Frente Popular y el aumento del desempleo rural motivado por la crisis agrícola hizo aflorar toda la conflictividad latente, reactivando espectacularmente la afiliación obrera en la huerta en una nueva etapa de gran dinamismo político.

Orihuela en 1935. Archivo Cánovas Seiquer.

Cualquier decisión que adoptase el Gobierno en materia de reforma agraria era recibida como una amenaza por los propietarios y tachada de insuficiente por las organizaciones obreras.

Sin otro medio de información que la recibida a través de su agrupación política, sus dirigentes difundían y magnificaban a la medida de sus intereses las medidas gubernamentales y sobre todo, los sucesos de orden público, exacerbando a una población inculta y fácilmente manipulable.

Archivo Municipal de Orihuela.

En esta tesitura, el discurso violento y la confrontación física en defensa de las ideas fueron utilizados de manera general.

Los derechistas tenían que parar a toda costa lo que veían como una revolución y, poco a poco, el miedo se fue apoderando de la huerta tejiendo un bucle sangriento de represalias y contrarrepresalias. 

Los partidos moderados en ambos bandos habían fracasado.

Todo quedó en manos de tradicionalistas, falangistas y el ala más radical del socialismo -liderada por Largo Caballero-, a la que se unieron comunistas y anarquistas, grupos dotados de milicias armadas y entrenadas para la confrontación física.

La conspiración militar estaba en marcha y la Guerra Civil se esbozaba como una posibilidad creciente…..

Antonio José Mazón Albarracín

Publicado en el catálogo de la exposición “La Orihuela de Miguel Hernández. 1910-1942” .

Versión PDF.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba), historias de Orihuela, fotos, postcast y vídeos.