Justo García Soriano 8. 1906.

«Amicus plato; sed magis amica veritas».

La Armengola engañó como a un solo chino a miles de moritos, los degolló y los arrojó del castillo peñas abajo; y con este bonito ardid estratégico redimió a Orihuela, rompiendo las oprobiosas cadenas con que la habían aherrojado los creyentes de Mahoma. Sin embargo: ¡Lástima grande que no sea verdad tanta belleza! …

Justo García Soriano (1906). «La Armengola es un mito».

Madrid Puerta del Sol. Postal de 1906.

1906

Nuestro biografiado comenzó 1906 sufriendo los rigores climáticos de la capital en otras navidades madrileñas lejos de su tierra y de su familia.  No tengo noticias de qué hizo en la corte durante los dos primeros meses.

Por algún motivo la siguiente crónica de «Oso y Madroño» se hizo esperar. A principios de enero «El Diario» le publicó un relato escrito en diciembre; un cuento navideño dividido en dos capítulos que bien le podían haber aceptado en «La Lectura Popular».

El Diario. Número 233 – 3 de enero de 1906: El niño Jesús de Antoñico (Cuento de Navidad) I. Antoñico, con su boina azul calada hasta las orejas, embozado con su mugrienta bufanda y con las manos metidas en los bolsillos de los pantalones, se encogía por el frío que le amorataba las mejillas y la nariz. Había amanecido aquel 24 de Diciembre un día de perros (…) A pesar de todo, él resistía y desafiaba impávido en medio de la calle, la crudeza de la intemperie de aquella mañana glacial, con tal de poder ver las casitas de cartón y las figuras de barro que traían para el nacimiento que le estaban haciendo a Pepito, el hijo del médico, su vecino de enfrente.

¡Con qué afán contemplaba los pastorcitos con sus pellicos y sus cayados llevando ofrendas de corderos; las aldeanas con sus cestas colmadas de frutas, o con tórtolas; un viejo gañán bebiendo en una bota; una vieja tañendo una pandera; otra hilando; unos pastores preparando una gran sartén de migas a quienes se les aparece un ángel; una pareja que baila; un rústico que viene del molino siguiendo a su burro cargado con un costal; los tres reyes magos, caballeros en sus tres caballos, blanco, negro y zaino; borreguitos; un pavo haciendo la rueda; la mulita y el buey del establo; San José, la Virgen y un hermoso Niño Jesús en la cuna! …

… Antoñico, con sus brillantes ojos negros, miraba todo aquello sin pestañear y suspiraba de envidia. Él quería tener un belén igual que el de Pepito: con su montañita plantada de pequeñas ramas de romero, simulando el boscaje; con casitas blancas de tejados rojos y con algunos molinos de viento; con un riachuelo serpenteante sobre cuya superficie plateada floten unos ánades albos; y pastores, muchos pastores y muchos borregos; y la cueva donde repose desnudito en la cuna un niño Jesús con las manitas levantadas…

… II. Pero Antoñico era hijo de un pobre carpintero, y sus solas seis primaveras no le permitían saber todavía que los pobres no son dignos de poseer ninguna clase de belenes, ni siquiera de alimentar risueñas y halagadoras ilusiones de color de rosa, y que a lo más a que pueden tener derecho, no siempre, es a un trabajo o a disponer de una gran libertad para morirse de hambre. Y por eso corrió anhelante a su casa, para decir a sus padres que él quería un nacimiento y un Niño Jesús como el que le habían traído a Pepito el de enfrente…

… El papá de Pepito era un médico, que por cada visita relámpago a un enfermo, cobraba por lo menos tres pesetas; mientras que el pá de Antoñico era, en cambio, un triste aserrador que había de trabajar desde el alba hasta las oraciones para poder ganar un mísero jornal de diez reales con que mantener tres hijos, insaciables devoradores, una mujer enferma en inminente alumbramiento, y una madre anciana, respetable momia que intentaba templar el frío de sus años buscando calor en un rincón de la cocina…. Pero Antoñico no accedía a dilaciones ni a plazos; lo quería como por ensalmo; en aquel mismo instante. Y tornaba a su lloriqueo y a sus pataletas. Justo García Soriano. (Se continuará). Madrid y Diciembre 1905.

Justo García Soriano. AMO. LJGS.

El Diario. Número 234 – 4 de enero de 1906: El niño Jesús de Antoñico (Cuento de Navidad) (Continuación) III. Conforme iba viniendo la noche, fueron aumentando los síntomas que la madre presentaba para serlo de nuevo, por cuarta vez. Se llamó premiosamente a una parienta, ducha en estos trances, y la casa del carpintero fue llenándose poco a poco de vecinas dispuestas y animosas a prestar sus servicios y ayuda. Una de ellas se encargó de sosegar y entretener a Antoñico (…) rendido por la rabieta y el pataleo pronto se durmió fácil y dulcemente en el regazo tibio de la vecina.

De súbito la puerta de la estancia se abrió y rápido, radiantes de placer entraron en ella el carpintero, llevando en brazos un hermoso niño, recién nacido que lanzaba algunos vagidos, y la abuela, la acartonada vieja de cascarrona voz. (…) — Antoñico— le dijo el padre mostrándole la tierna criatura que acababa de venir al mundo — mira que Niño Jesús te han traído los Reyes — Y Antoñico alborozado, dando un gran grito de júbilo, abrazó al niño con extraordinario amor y le besó efusivamente mientras el padre y la abuela contemplaban aquella escena conmovedora y deliciosa; embebecidos, encantados …  Justo García Soriano. Madrid y Diciembre 1905.

Su hermana pasó las fiestas con sus padres en Orihuela. Como ya conté en la anterior entrega, Milagros se había casado con José Linares Aliaga, maestro de escuela destinado en Elche; y esperaban una criatura; el primer nieto de los García Soriano.

El Diario. Número 233 – 3 de enero de 1906: Estos días hemos tenido el gusto de saludar a nuestro amigo D. José Linares y a su virtuosa Esposa, Doña Milagros García Soriano, hermana de nuestro redactor en Madrid Justo García, que han venido a pasar las fiestas  al lado de su familia.

Para leer un reportaje de Kandal hubo que esperar a final de mes. El motivo, según argumentó con mucho humor, fue el extravío de un original en Correos; pero más bien parece una excusa.

El Diario. Número 252 – 27 de enero de 1906: OSO Y MADROÑO. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). ¡Voto por Belzebú, que si supiera quién fue el bellaco que interceptó mi última crónica, habría de pagarme cara su felonía!… Ordéñese Vd. el magín redactando un sabroso y atildado artículo, atiborrado de lindezas y de filigranas, para que se venga luego bonitamente un descomedido y mal criado dependiente de Correos, y en el desahogo de un natural apuro que prohíbe nombrar la decencia, coja las cuartillas que Vd. con afanoso y esmerado aseo ha escrito en un lapso de inspiración y estático y genial deliquio, y con desenfado, premeditación, alevosía y otras agravantes se sirva de ellas, haciendo el uso para el que los papelitos higiénicos se suelen destinar.

La sola sospecha de tan irreverente profanación me crispa los nervios y excita mi cólera. Pero ¡ah, cínico y mal oliente empleadillo!, habrás tenido mala servilleta, porque mis cuartillas son de duro y poco flexible papel de barba. ¡Si yo fuera gitano, aviadito ibas a quedar con tu sieso, como te alcanzara la maldición que pensaba echarte, sucio!

Nada os contaré de política, que es chisme viejo, por no repetiros lo de siempre, ya que este año, como todos los anteriores, nos propusimos hacer vida nueva. ¿De la conferencia internacional de Algeciras? Buena capa para hacer de ella un sayo, ni largo ni corto; pero hoy no está el horno para bollos. ¡Bonita y quijotesca empresa la de estas entrometidas y comineras naciones conferenciantes, que intentan europeizar a Marruecos; es decir, arreglar la casa ajena mientras descuidan y olvidan la propia. ¡Ojo mogrebitas con estos señores arregladores!

Conferencia de Algeciras 1906. Diplomáticos en los pasillos.

Se casó la infanta María Teresa; se reanudaron las sesiones de Cortes; pasó San Antón con sus barbas, sus panecillos y su… bicho (hablando conmigo solo); pasó también San Idelfonso, el santo onomástico de nuestro joven monarca, que se celebró con tanta o más pompa que otros años (…) Y ahora, señores, a elegir los disfraces y a esperar las Carnestolendas. (…) El Círculo de Bellas Artes abrió un concurso de carteles anunciadores del Gran Baile que dará, como todos los años, uno de los días de Carnaval.  En este concurso han tomado parte distinguidos pintores.

Boda de la infanta. «La Ilustración Española y Americana». 22 de enero de 1906.

Entre ellos tuvimos el placer de admirar un hermoso cartel de correctísimo dibujo que representa una deliciosa dama vestida con rozagante traje y sombrero a lo Pompadour, llevando en su enguantada mano un antifaz con que hace ademán de cubrirse sus bellos ojos y mejillas, linda obra de nuestro querido amigo el joven pintor oriolano D. Enrique Luis Cárceles.

Enrique Luis.

Demuestra en ella el Sr. Luis los extraordinarios progresos que está haciendo en su carrera y las dotes excepcionales y felices que reúne para cultivar con éxito el creador y difícil arte de Apeles, de Rafael, de Rubens y de Velázquez, por lo que le tributamos nuestro aplauso y le damos nuestra más entusiasta enhorabuena, alentándole para que no desmaye y prosiga, con fe en su ideal en el ejercicio de su profesión; y tal vez con ella conquistará gloria y dinero, si no le es adversa la Fortuna. Kandal. Madrid, jueves 25 de Enero de 1906.

Durante el mes de febrero, García Soriano tampoco envió cronicas al rotativo oriolano; lo que refuerza mi teoría de que lo del extravío en Correos había sido sólo un pretexto. El día 27 Kandal asistió a un evento histórico (al menos eso dio a entender) cuya extensa crónica monopolizó buena parte del «Oso y Madroño» de primeros de marzo.

El Diario. Número 281 – 3 de marzo de 1906: OSO Y MADROÑO. Las carnestolendas. — La política. — La conferencia del Sr. Unamuno. Las presentes Carnestolendas están resultando muy divertidas en esta corte; donde siempre hay gente y humor para todo. Entre las carcajadas de esta frenética multitud que se divierte porque así lo ordena el almanaque, ha sonado en irónico y fatal contraste la imprescindible nota triste, el fúnebre plañido de los humanos dolores. El eminente y popular compositor y maestro Fernández Caballero, gloria de Murcia, murió ayer; la armonía en raudales divinos acudía obediente a su inspirado conjuro de gran artista. Ha sido una gran desgracia para la música española…

Fernández Caballero y el carnaval en «la Ilustración Española y Americana». 8 de marzo de 1906.

Multitud de escritores habían pedido a Unamuno que se desplazase a la corte para pronunciar una de sus famosas conferencias; con la complicada situación política y social como tema. Don Miguel aceptó el encargo de hablar de España en el teatro de la Zarzuela de Madrid. Aquella mañana de domingo la expectación fue enorme; intelectuales, políticos y muchos curiosos llenaron el teatro y se amontonaron en sus inmediaciones.   

… La honda, la saludable impresión de la conferencia acerca de alta política e higienización moral, dada el domingo por la mañana en el teatro de la Zarzuela por el paradojista, por el sabio rector de la Universidad de Salamanca, D. Miguel de Unamuno, perdura en los ánimos fervorosos de los hombres de buena voluntad y corazón no dañado. El acto ha sido de indiscutible transcendencia, aunque hay quien se afana en hacer humo y cerrar por sistema los ojos a la luz de la verdad desnuda y elocuente (ay, de los que rehúsan su salutífera amargura). Si el enfermo se niega a tomar la medicina hay que desahuciarle, porque está perdido irremisiblemente.

Jamás se han dicho tantas y tan contundentes verdades y con tal discreción en tan poco tiempo como el señor Unamuno dijo en su discurso del domingo. Su palabra sencilla, precisa, incisiva, noble y crudamente ingenua bordeando todas las dificultades, expresó cuanto quiso expresar y fustigó con severa fraterna todas las mentiras y todos los convencionalismos que corroen la existencia de esta España caduca; pero lo hizo con tal arte, con tan refinado aticismo, que sus más recios latigazos provocaban delirantes ovaciones y nutridas salvas de aplausos del numeroso y heterogéneo público que con devoción le escuchaba.

Nosotros tuvimos la fortuna de oírle y hemos sido testigos indiferentes, desapasionados de su éxito. No intentamos hacer un trasunto íntegro de cuanto dijo; eso no cabe en las proporciones de este periódico: sólo transcribiremos algunos de los párrafos más salientes de su hermosísima oración (…) Hablando del militarismo dijo: Yo no diré que le odio, porque no es verdad; yo no diré tampoco que amo al Ejército, no quiero manchar mis labios con la adulación; diré sencillamente que odio la guerra y que nunca me parece justa… creo que no se debe faltar a la verdad ni siquiera para salvar a la madre ni a la Patria… Ojalá en España una institución cualquiera pudiera demostrarnos que puede sacarse una suma de valor de un pueblo de cobardes. (…) las guerras mismas son hoy, ante todo y sobre todo, guerras económicas… se está formando el partido de los ricos y el de los pobres.

Hemos venido de tumbo en tumbo de las Españas que antes figuraban en nuestro escudo a las España de hoy que Dios quiera que no se reduzca a media España…. y ha sido siempre por la idea tenaz de no proceder con cordura, de creer que se hacen las cosas, no con inteligencia, no con corazón; con otro miembro del cuerpo que no os necesito nombrar … Nuestra prensa está siendo órgano de la mentira, hija legítima de la cobardía, de la mentira política, de la mentira patriótica, de la mentira cultural, de la mentira religiosa; de la mentira política ante todo.

Y refiriéndose al regionalismo dijo: Lo peor es que las gentes que emigran, que habrían de formar fuera de la patria colonias, resulta que, en rigor no forman colonias españolas, se agrupan por Centros— Centro vasco, Centro gallego, Centro asturiano, — y es que allí no encuentran el apoyo de la madre patria, y en este estado de cosas, ha nacido eso que se llama comúnmente el catalanismo, y el bizkaitarrismo … Y es, señores, que hay dos patrias; una patria territorial y otra patria espiritual, y aquí casi todo el mundo habla de la patria territorial, sobre todo los que tienen territorios en ella. La Patria tiene que ser un medio; cuando se convierte en fin, estamos perdidos.

Unamuno entrando al Teatro de la Zarzuela. Revista Blanco y Negro. 3 de marzo de 1906. Foto Goñi.

Y aludiendo a otros aspectos sociales, decía: Vivimos agarrotados por esta ramplonería ambiental… Las clases altas, que deben ser las directoras de la cultura, pasean el cuerpo en automóvil y arrastran el espíritu en carreta. Soy cristiano y creo que a Dios hay que adorarle en espíritu y en verdad, porque Dios es, ante todo y sobre todo, la verdad; por eso yo, para entenderme con Él no necesito de revendedores de la gracia divina;  me entiendo directamente con contaduría….

Yo no sé si aquí puede conseguirse una unión social de todas las gentes de espíritu sereno para defender, ante todo y sobre todo, el amor a la verdad, que es, repito, lo que más amenazado está; para defender el amor a la verdad, porque, y con esto concluyo y no con palabras mías, sino con unas palabas del apóstol San Pablo, la verdad nos hará libres. He concluido.

Así terminó el Sr. Unamuno su maravillosa conferencia. En ella no sabe uno qué admirar más, si el tacto y las profundas observaciones del pensador y sociólogo; o las exquisiteces y genial creación del literato. De todos modos hará época, y si Dios bendice la semilla sembrada, podrá recogerse una pingüe cosecha de bienandanzas y prosperidades. Kandal. Noche del 27 de Febrero de 1906.

No contento con llenar más de medio periódico hablando de Unamuno, en el mismo número exigió una «fe de erratas» de su anterior trabajo. Como veremos, es algo que pedirá habitualmente para defender su prestigio como doctor en Letras ante la multitud de errores tipográficos en la composición de sus artículos.

INFORMACIÓN. En la última, crónica que desde Madrid nos envió nuestro ilustrado y entrañable amigo «Kandal», distinguido redactor de El Diario, se deslizaron dos erratas por la escasez de tiempo de que disponemos para la confección del periódico. Nuestro amigo tiene interés en que queden subsanadas, cosa que hacemos con el mayor gusto. Donde aparecía la palabra «prevecto», debe decir «provecto» y donde «taabien», como es natural, «también». Pedimos nos dispense el amigo «Kandal», pues estas cosas son fáciles de suceder, y el buen juicio de los lectores no deja, en justicia, de relevar de culpa al que escribe. Más si como nuestro redactor, tienen bien cimentada su reputación de ilustrado.

En marzo de 1906 dos trágicas noticias conmocionaron a Justo García Soriano: en Fraga, un grupo numeroso de obreros se manifestaron ante el ayuntamiento al grito de «Pan y trabajo», y la protesta acabó en un baño de sangre.

En Francia sufrieron el peor accidente minero ocurrido en Europa hasta la fecha, con más de un millar de obreros, muchos de ellos niños, muertos en una mina tras una explosión de grisú. Su conciencia social le llevaba a pedir explicaciones a los gobiernos como cómplices de las desgracias por el abandono de sus obligaciones con los más humildes.

El Diario. Número 292 – 16 de marzo de 1906: OSO Y MADROÑO. (De nuestro redactor corresponsal en Madrid). … La Cuaresma entró trayéndonos el buen tiempo y una gran «actividad histórica». El fiel, curioso y diligente cronista no se da punto de reposo en llenar de efemérides el gran infolio de sus fastos. La vida es un vertiginoso cinematógrafo; y el tiempo, simbolizado por una serpiente que se muerde la cola, no se sacia en devorar. La parca inexorable de los poetas lacrimosos y borreguiles tampoco se cansa de rimar con «fiera saña» su «cruel guadaña» (…) ante su majestad La Muerte siempre ha habido igualdad y comunismo, pese a los privilegiados de todas las estofas. Tras el inolvidable maestro Caballero, han caído a la huesa Pereda y Romero Robledo. ¡Mala semana para las celebridades!

Francisco Romero Robledo y José María de Pereda. Fallecidos en 1906.

… Lo triste, lo honrosamente trágico, es abandonar la vida como esos obscuros y famélicos obreros de Fraga que han sido afusilados impíamente por el atroz delito de pedir trabajo y pan; o como esos otros mil doscientos infelices trabajadores franceses, aplastados, asfixiados o carbonizados en las profundidades de los negros y moféticos pozos y de las galerías subterráneas de la mina hullera de Courrières, a consecuencia de una explosión de gas grisú. De temer es que estos aciagos acontecimientos, verdaderos crímenes de lesa humanidad, puedan precipitar el advenimiento de esa época de truculentas vindicaciones sociales, que tanto aterra a los que viven cómodamente en la holganza sin compasión del pobre, a los predilectos de la fortuna.

La catástrofe de las minas de Courrières. Marzo de 1906.

Mucho pudieran hacer los gobiernos en evitación de estas catástrofes; pero ellos son, por el contrario, los principales cómplices y autores de tales desgracias, pues olvidan sus deberes por sistemática imprevisión y premeditada negligencia. Están haciendo gran falta unas buenas escobas y unos épicos y denodados barrenderos. La sangre inocente de nuestros humildes aldeanos, arrancados de su patrio suelo, de sus labores agrarias, para llevarlos dócilmente, inhumanamente a través de inmensos piélagos, a lueñes países, al degolladero, mejor dicho, donde murieron como corderillos, sin provecho ni gloria, aún está clamando venganza justiciera. Pobres mártires anónimos…

.. En estos momentos la gente marcha a la corrida de toros que se celebra hoy (¿cómo no?) en obsequio de sus Majestades Fidelísimas. La calle de Alcalá está animadísima y Madrid, favorecido por una tarde espléndida, ofrece el aspecto de las grandes solemnidades. Omitimos, en gracia a la brevedad, descripciones y pormenores. Sólo consignaremos que D. Carlos Fernando no ha parecido un señor un poco demasiado obeso para la investidura real; en cambio Dª María Amelia, con su aire mayestático de suprema afabilidad, ha cautivado todas nuestras simpatías. Kandal. Madrid, 14 de Marzo de 1906.

La calle de Alcalá (Madrid)

Para celebrar el primer aniversario de «El Diario» varios escritores oriolanos le dedicaron unas líneas en su número 293 por encargo del director. Justo lo hizo también; pero a su manera; en panocho. Y además, su composición volvió a llegar tarde.

El Diario. Número 294 – 20 de marzo de 1906: Habiéndosenos entregado en esta imprenta y a la hora de entrar en máquina nuestro número del sábado una bonita composición literaria de nuestro redactor corresponsal en Madrid D. Justo García Soriano, en la imposibilidad de publicarla dicho día, lo hacemos en el número de hoy. Sentimos llegase tarde.

IMPROVISACIÓN PANOCHA que dedico a El Diario en el aniversario primero de su publicación: Como odalisca lánguida y ociosa / o indolente sultana, / «encorvillá,  tendía, aponaíca» / «alriorsico e» la falda del monte peñascoso / en que San Migel «s’arsa» / mostrando a «toa» la vega / su «fachaica» blanca, / su alegre campanario, / y su triple ringlera de ventanas, / y en que más «arribica», en las «masmorras», /«serquetica en los nulos, ande» amainan / su vuelo gigantesco / las imperiales águilas / y, trazando mil giros caprichosos, / revolan y «s’afanan» / «bandás» de «morsigüillos» y «aviones», /de la tarde en las horas solitarias; / tristes y amarillentas, dormitando / las ruinas de « Hains Arguala», / evocan de continuo misteriosas / épicas remembranzas /de belicosos tiempos medioevales / y huestes musulmanas ….

«Asina» está la vieja «suidá» mía , / «ande argunsé» los sueños de mi infancia, / «rodeá» de vergeles, / que su ambiente embalsaman, y «güertos» de naranjos y palmeras /que esconden mil poéticas barracas / y que el copioso «Tháder» / sobre su alfombra serpeando, baña… / Y «abora» que no tengo el «calorsico» / de su sol que entusiasma, / ni el «airesico» fresco de su «güerta» / mis «sentíos» halaga, / como la imagen de mujer «quería», / siempre la llevo «reflejá» en el alma, / pues es de mis platónicos amores / la «escogía sagala» / que roba con sus célicos hechizos / mis ardorosas ansias, / y allá a mis solas cántola «abonico» / en mi vieja guitarra,/ «coplicas dursesicas» que me salen / «der» fondo «e» las entrañas…

Sólo El Diario tráeme entre sus pliegues /girones de su cielo y gratas ráfagas / «impregnas» del olor de sus «asares», / que alivian mis tristezas y nostalgias. / Por eso hoy que celebra / su primer cumple años y su pascua, /le deseo que, siempre fomentando / su provecho y su fama, /cumpla hasta un centenario y que yo entonces «pua» dar al «lector» la «mesma» «lata». JELIPICO. Los Madriles, 15 de Marzo de 1906.

El 21 de marzo cambiaron muchas cosas en «El Diario»: El periodico se trasladó provisionalmente del callejón de Flores a la calle de la Feria (el 15 de abril inauguraron un nuevo local en Alfonso XIII). De la dirección literaria se hizo cargo su propietario, Manuel Franco Rebagliato.

Y la redacción quedó constituida en la forma siguiente: Director, Manuel Franco Rebagliato; Redactor jefe, Rafael Rogel Rech; redactores, José Manuel Teruel, José Mª Martínez Pacheco y Andrés Lacárcel; Administrador, Luis Zerón; colaboradores, «todos los señores que habían honrado con su firma las columnas de la publicación en el día del aniversario de su fundación».

Justo quedaba fuera de la redacción y Kandal desaparecía para siempre. La crónica madrileña que escribió esa misma jornada, publicada tres días después, fue la última que envió a este periódico.

El Diario. Número 298 – 24 de marzo de 1906: Oso y madroño. Primavera Blanca (De nuestro redactor-corresponsal en Madrid). La primavera ha nacido triste, envuelta en blanco sudario. Pero no es su blancor la nítida candidez de los azahares, de las acacias, de los nardos, de la flor del almendro, sino la albura letal y gélida de la nieve. (…) San José trajo florida su vara, símbolo de la primavera; pero apenas trascurrido su día, Marzo el veleidoso ha torcido el rabo, como dice el vulgo, marchitando el paisaje con una nevada extemporánea y copiosa. La política parece seguir las evoluciones atmosféricas…

… Así es que el tiempo y el Gobierno están en crisis. No obstante, ambos reaccionarán y volverán sobre sus pasos. Como se aproxima una época de brillantes y solemnes festejos con motivo de la venida del Kaiser a esta corte y la boda regia, las esposas de nuestros ministros ya habían elegido afanosamente figurines y encargado soberbios trajes, que sueñan con lucir en las futuras fiestas, y a impulsos de sus vanidades femeninas, influyen sobre sus maridos para que de ningún modo renuncien sus cargos… Kandal. Madrid, 21 de Marzo de 1906.

Pocos días después, el estado de su madre le obligaba a regresar urgentemente a Orihuela.

Justo con su madre. AMO. LJGS.

El Diario. Número 299 – 26 de marzo de 1906: La virtuosa y querida madre de nuestro compañero, el ilustrado joven D. Justo García Soriano, se encuentra enferma de mucho cuidado. Nuestro amigo llegará esta tarde procedente de Madrid a donde se le ha telegrafiado por la familia. En esta redacción cuenta el amigo Justo con sus más leales compañeros, así es que sus penas y dolores y deseos los hacemos nuestros y los sentimos muy de veras. Quiera Dios concederla salud a la virtuosa señora.

El Diario. Número 300 – 27 de marzo de 1906: Ayer saludamos en esta población procedente de la Corte a nuestro entrañable amigo e ilustrado compañero D. Justo García Soriano. Este tuvo el consuelo de abrazar a su querida madre, bastante mejorada de la enfermedad que padece. Nos felicitamos doblemente y que siga la deseada mejoría.

El Liberal. Murcia. Número 1334 – 28 de marzo de 1906: Viajero. Ayer llegó a Orihuela, su pueblo natal, el ilustrado joven D. Justo García Soriano, que procedente da la corte ha venido por el desagradable motivo de hallarse enferma su señora madre, a la que por fortuna encontró notablemente mejorada.

Justo pudo abrazar a su madre, notablemente mejorada en su enfermedad; y todos se alegraron de que hubiese quedado en un susto. Al acabar el mes, «El Diario» y «El Liberal» notificaron gozosos su recuperación.

El Diario. Número 304 – 31 de marzo de 1906: Se encuentra fuera de peligro de la enfermedad que padece la madre de nuestro querido amigo y asiduo colaborador en Madrid don Justo García Soriano. Lo celebramos infinito.

Aquí me asaltó una duda: si estaba tan recuperada su madre ¿por qué permaneció en Orihuela tres semanas más? Intenté localizar, sin éxito, el nacimiento de su sobrina Josefina; pero parecía muy prematuro teniendo en cuenta que su hermana se había casado a finales de agosto del año anterior. Mi buen amigo J. Manuel Dayas me dio la sencilla respuesta: el 15 fue domingo de Resurrección. Pasó en Orihuela la Semana Santa; se comió la mona y regresó a Madrid el día 18.

El Diario. Número 316 – 18 de abril de 1906: Ha salido para Madrid a proseguir sus estudios en la Universidad Central nuestro querido compañero en la prensa y redactor corresponsal en la Corte de El Diario, D. Justo García Soriano. Que lleve buen viaje es lo que deseamos a tan querido amigo.

Estación de Orihuela a principios del siglo XX. Colección Tejuelo.

En mayo, el que estuvo enfermo fue Justo. Tanto sus excompañeros de redacción como los de «Unión Republicana» se hicieron eco de la noticia lamentándola de todo corazón; especialmente Rafael, quien tenía contacto continuo con su padre.

El Diario. Número 344 – 22 de mayo de 1906: Nuestro querido amigo e ilustrado compañero D. Justo García Soriano se encuentra enfermo en Madrid donde cursa el doctorado en Letras. Sentimos de todo corazón lo que le sucede a nuestro entrañable amigo, al que deseamos recobre pronto la salud para alegría de sus queridos padres y satisfacción nuestra. A nosotros que estimamos tanto a García Soriano nos ha impresionado mucho tan desagradable noticia.

Pronto los dos periódicos oriolanos volvieron a mencionarlo; pero esta vez por sus buenas notas. Sobreponiéndose a su enfermedad lo había conseguido de nuevo. Las «enhorabuenas» le llegaron por millares.

El Diario. Número 347 – 26 de mayo de 1906: Con agradable sorpresa hemos sabido que nuestro entrañable amigo don Justo García Soriano, que está enfermo en Madrid donde cursa el doctorado en Letras, a pesar de su dolencia ha sufrido examen de las dos asignaturas que les correspondían en primer lugar obteniendo las notas hermosísimas de sobresaliente en Gramática comparada de las lenguas semíticas y notable, en Lenguas y Literatura neo-latinas. Dentro de unos días, se examinará el futuro Doctor, nuestro amigo, de tres asignaturas más que le quedan para dar fin a su carrera. Mil enhorabuenas al amigo Justo enhorabuena que esperamos repetir dentro de unos días.

Unión Republicana. Número 142 – 26 de mayo de 1906: Nuestro querido e ilustrado amigo y correligionario D. Justo García Soriano, se encuentra enfermo en Madrid donde con tanto aprovechamiento persigue el doctorado en Letras. Sentimos de todas veras este contratiempo que sufre nuestro verdadero amigo, al que deseamos un restablecimiento tan pronto como él quisiera…

… A pesar de hallarse enfermo, como más arriba decimos, nuestro entrañable amigo Justo García Soriano, este se ha presentado a exámenes del doctorado en Letras, sacando las honrosas notas de sobresaliente en Gramática comparada de las lenguas semíticas y notable en Lenguas y Literatura neo-latinas. Aún le quedan tres asignaturas que aprobar, en las cuales tendrá seguramente el mismo éxito. El triunfo obtenido este año por el Sr. García Soriano es doblemente meritorio por las circunstancias especiales en que se ha examinado, levantándose enfermo del lecho, para ir a examinarse de las dos asignaturas que en dicho día se le habían señalado. Mil enhorabuenas y… ¡adelante!

El Diario. Número 351 – 31 de mayo de 1906: Con mucho gusto hemos tenido noticia del resultado total obtenido por nuestro queridísimo e ilustrado amigo el joven estudiante del doctorado en Letras D. Justo García y Soriano, en los exámenes verificados en Madrid. Además de las notas obtenidas en las dos asignaturas que decíamos en números anteriores, y de que se examinó primero, ha ganado las de notable en Estética; Sobresaliente en Historia de Bellas Artes y notable en Sánscrito. Mil enhorabuenas al joven estudiante que tan honrosamente ha dado cima a la carrera de Letras y felicitamos a sus queridos padres D. Justo García Sánchez y Doña Ramona Soriano.

Perdida su corresponsalía en Madrid, Kandal no pudo cubrir la que fue noticia del año. El 31 de mayo Alfonso y Victoria Eugenia se casaron en la iglesia de Los Jerónimos. Durante el trayecto de regreso al Palacio Real, el anarquista Mateo Morral les lanzó un ramo de flores desde el balcón de la pensión en la que se hospedaba. Contenía un artefacto explosivo de fabricación casera que impactó sobre el público matando a veinticinco personas entre soldados y espectadores. Milagrosamente, los reyes resultaron ilesos.

El corresponsal telegráfico en Madrid para «El Diario» fue Abelardo L. Teruel; quien sólo pudo enviar el feliz telegrama de la boda y no la noticia del atentado; circunstancia que le alegró porque, según sus propias palabras, «Orihuela fue venturosa más tiempo y celebró más prolongadamente el fausto acontecimiento nacional, mientras yo sentía la satisfacción inmensa de no amargarle esa alegría que yo mismo le había trasmitido momentos antes».

Enlace vídeo.
31 de mayo de 1906.
Enlace vídeo.

A primeros de junio «Unión Republicana» publicó en el mísmo número un editorial de condena por la trágica noticia, y una nota con los brillantes resultados del doctorando García Soriano. Días antes lo habían felicitado «El Liberal» de Murcia y «El Diario» de Orihuela.

El Liberal. Número 1399 – 2 de junio de 1906: ORIHUELA. Estudiante aprovechado. Con brillantes ejercicios se ha doctorado en Filosofía y Letras el distinguido joven D. Justo García Soriano, a quien damos nuestra enhorabuena.

Unión Republicana. Número 143 – 3 de junio de 1906: Fecha luctuosa. Con una apoteosis de sangre se ha señalado el final de la ceremonia verificada en la Iglesia de los Jerónimos de Madrid, en cuyo acto se había unido en matrimonial lazo D. Alfonso y la Princesa inglesa Victoria Eugenia de Battemberg. La fecha del 31 de Mayo, no sería ya una página de alegría en la Historia, esta fecha se escribirá orlada de luto ¿Quiénes han sido las víctimas? Los inocentes, hijos del bajo pueblo.

Esto, como hombres que amamos a la Humanidad, lo condenamos con toda la energía de nuestro corazón. Ese procedimiento de arrojar bombas desde la oscuridad, sin pararse en la cantidad ni en la calidad de los que van a morir es horriblemente inhumano. Nosotros admiramos las ideas anarquistas. Las creemos utópicas, pero las admiramos. Pero los asesinos no merecen llevar el nombre de anarquistas. ¿Qué dirán de los anarquistas esas pobres madres de los soldados, que cumpliendo un deber cubrían la carrera en la calle Mayor cuando cayeron destrozados por la metralla anarquista? Esto pensamos del atentado cometido en Madrid, el día 31 de Mayo de 1906.

Nuestro querido amigo y correligionario Justo García Soriano se ha examinado en la Universidad central de las tres asignaturas que le quedaban para terminar el doctorado en Letras. A las dos brillantes calificaciones obtenidas en las primeras asignaturas de que se examinó hace días, puede añadir la de notable en Estética, sobresaliente en Historia de Bellas artes y notable en Sanscrito. Enhorabuenas mil al amigo García Soriano y a sus felices padres.

En junio se enturbió la correcta relación mantenida entre los colegas de prensa en Orihuela. «Unión Republicana» acusó a un sujeto,  antiguo colaborador asiduo y ahora en la redacción de «El Diario» (José M. Teruel), de curiosear las galeradas en su redacción adelantando la publicación de un artículo de José María Senén. Eliminando dicho artículo, dejaron a «El Diario» en evidencia; aunque para ello tuvieron que sacar solamente dos hojas; la mitad del periódico.

En la siguiente entrega publicaron un artículo titulado «El Diario y su gente». Comenzaba así: «Ignoramos si se habrá dado el lector exacta cuenta de que «El Diario» es un… periódico —de algún modo hemos de llamarle».

En él contaban, con mucha guasa, que el «The Times» oriolano había pasado de llevar la cuenta de los nacimientos y los muertos, con algún pasatiempo y un artículo casi siempre malo, a recibir una subvención municipal de cincuenta pesetas «para lo que se ofrezca».

Dinero empleado en «montar una aparatosa redacción para no redactar nada, con gran rótulo en la puerta, gran buzón, gran globo eléctrico y mucha luz para que la gente supiese que había un periódico y que allí tomaban café sus redactores». La respuesta no se hizo esperar.

El Diario. Número 365 – 19 de junio de 1906: ¡QUE COSA ES ENVIDIA! TRISTEZA DEL BIEN AJENO. Esta es la contestación que a juicio de uno de nuestros redactores merece el latoso artículo publicado por el nuevo redactor de «Unión Republicana».

Sin llegar a desmentir la acusación (porque era demasiado evidente) esa fue la escueta nota de «El Diario» . A partir de ese momento, ambos rotativos se dedicaron periódicamente pequeñas puyas; pero sin que llegase la sangre al río. En medio de esa turbia relación entre periódicos con los que había colaborado llegó a Orihuela García Soriano.

El flamante doctor en Letras estaba de vuelta en su tierra para pasar el verano. Y se trajo de vacaciones a su prima Eugenia; una oportunidad para visitar el pueblo de sus antepasados. (La prensa menciona a su tía, pero es un errror).

El Diario. Número 391 – 23 de julio de 1906: Nuestro ilustrado amigo y compañero don Justo García Soriano, se encuentra desde ayer entre nosotros. Ha venido de la corte donde acaba de terminar con gran lucimiento el Doctorado en Letras, y pasará el verano en Orihuela junto a sus queridos y cariñosos padres. Acompaña a nuestro entrañable amigo su tía doña Eugenia, que después de larga permanencia en la corte donde tiene establecida su residencia, ha querido visitar el pueblo de sus mayores. Damos a ambos nuestra más cordial y cariñosa bienvenida.

Sólo tres días después, Justo sacudía los cimientos de las tradiciones oriolanas. Después de más de un año sin publicar en «Unión Republicana» volvía a sus anticlericales páginas con una bomba: el artículo titulado «La Armengola es un mito».

Unión Republicana. Número 150 – 26 de julio de 1906: La Armengola es un mito. (Pequeñas disquisiciones históricas). «Amicus plato; sed magis amica veritas». Todos los años por estos días acude a la fácil imaginación de los rutinarios oriolanos de buenas tragaderas, capaces de comulgar con ruedas de molino, la contrahecha figura de la Armengola, esta nodricesca heroína, nueva Judit de la Betulia orcelitana, que ayudada por sus dos o tres hijas (pues en el número no están conformes las crónicas) las cuales no eran tales corderos, sino dos o tres hombres faldudos, engañó como a un solo chino a miles de moritos, los degolló y los arrojó del castillo peñas abajo; y con este bonito ardid estratégico redimió a Orihuela, rompiendo las oprobiosas cadenas con que la habían aherrojado los creyentes de Mahoma. Sin embargo: —¡Lástima grande que no sea verdad tanta belleza! …

Empezó utilizando la alocución latina atribuida a Aristóteles: «Amicus Plato sed magis amica veritas»; que se puede traducir por «Soy amigo de Platón pero más amigo de la verdad». El famoso filósofo, como discípulo de Platón, veneraba a su maestro; pero por encima de todo consideraba más importante buscar la verdad.

También puso de manifiesto la similitud entre la historia bíblica de Judith y la de la Armengola: ante la amenaza que para los judíos de Betulia significaba la presencia de las tropas del rey Holofernes, esta otra heroína mató al tirano para salvar a su pueblo.

En este artículo abordaba por primera vez un tema en el que siguió trabajando y que culminaría muchos años después con la publicación de un libro. Su extensión me impide transcribirlo entero; pero os dejo algunos párrafos literales y un enlace para acceder al artículo completo en PDF. Sólo tenéis que pinchar la siguiente imagen del periódico.

Enlace al artículo

Y no es lo peor que esta fábula y sin fundamento seguro, urdida por un apócrifo poetilla valenciano que floreció a principios del siglo XV (siglo y medio después del hecho de armas que se trata), lo crean de buena fe y lo transmitan de padres a hijos, como un codicioso tesoro épico, esos sencillos ciudadanos ayunos y sin criterio en materias históricas. Lo más sensible es que la hayan apatrocinado y defendido arduamente historiadores contemporáneos, tal vez mal aconsejados por el apasionamiento de una patriotería absurda; y casi viene a ser más deplorable todavía que desde la cátedra sagrada que inspira el Espíritu Santo, se preconice anualmente estas patrañas, que impurifican y obscurecen la diafanidad de la Historia; adunando de una manera poco piadosa lo profano con lo divino mediante la amalgama de supercherías y apariciones milagreras.

Por otra parte, poco pierden los fastos de Orihuela porque se descarte de sus páginas gloriosas esa leyenda inadmisible; pues afortunadamente guardan indelebles los nombres venerables de los valerosos guerreadores que supieron defender con heroísmo su castillo contra el pérfido y alevoso alzamiento de los muslimes.

García Soriano continuó con un resumen de lo sucedido realmente en el siglo XIII; exponiendo la verdad extraída de los libros de Historia y de los archivos, incluido el Llibre del Repartiment, sustraído años después. Pero como no hay peor sordo que el que no quiere oír, este torpedo en la línea de flotación de las tradiciones oriolanas pasó completamente desapercibido. El artículo terminaba así:

…EL CASTILLO NO TUVO QUE SER RECUPERADO, sino que en él se encerró parte de la guarnición cristiana para defenderse, y la otra parte, como la villa estaba cercada, debió hacerse fuerte y pelear desde los adarves. Después de esto tenemos la pretensión de creer que nadie que haya leído con atención y fijeza, sin apasionamientos sectarios o prejuicios fútiles, las razones que llevamos apuntadas, dejará de convencerse de que la hazaña y la existencia de la Armengola son un mito que falsifica y desvirtúa la gloriosa epopeya de la reconquista de nuestra muy fiel, muy noble y muy heroica ciudad. Justo García Soriano. Madrid y Julio de 1906.

CORRIGENDA. En el artículo de nuestro compañero García Soriano «La Armengola es un mito», que insertamos en el presente número, se han deslizado las siguientes erratas (…) y algunas otras de menos importancia, que el buen juicio de nuestros lectores sabrá subsanar debidamente.

El extenso trabajo contó también con su «fe de erratas». Para los interesados en la leyenda dejo también el enlace al trabajo que, siguiendo la estela de Justo, yo mismo realicé sobre el tema. Sólo tenéis que pinchar en la siguiente imagen.

Enlace artículo Armengola.

Volviendo a su vida cotidiana sabemos que viajó a Murcia; y que en agosto la familia recibió la visita de su tío Antonio García Sánchez, el adinerado hermano de su padre domiciliado en dicha localidad. Probablemente decidió visitar a su sobrina Eugenia que había llegado de Madrid.

El Liberal. Número 1453 – 26 de julio de 1906: Viajeros. Se encuentran en esta localidad (Murcia) el Licenciado en Filosofía y Letras D. Justo García Soriano y el profesor de instrucción pública D. Manuel Jiménez Vinal. Este último se posesionará en breve de la escuela de Rafal.

El Diario. Número 401 – 4 de agosto de 1906: Se encuentra en esta población y hemos tenido el gusto de estrechar la mano a nuestro respetable amigo de Murcia D. Antonio García Sánchez, tío de nuestro querido compañero D. Justo García Soriano.

Nada más he encontrado de lo que hizo durante los primeros treinta días en Orihuela. Tras las fiestas de la Reconquista y la Feria de Agosto, llegó el sexto centenario de la aparición de la Virgen de Monserrate, fechada en 1306; donde Justo y Rafael alcanzaron gran protagonismo en la organización.

Orihuela llevaba meses preparando su celebración; pero fue a finales de agosto cuando «El Diario» informó de una brillante idea que había partido de la prensa local; para esa efeméride adoptarían las costumbres festeras de la vecina Murcia: Bando de la huerta, Retreta y Batalla de flores.

El Diario. Número 421 – 29 de agosto de 1906: Algunos periodistas, entre los que podemos citar a nuestros amigos D. Justo García Soriano, D. Rafael Rogel Rech y D. José María Sarabia organizan una cabalgata para anunciar las fiestas del Centenario, que se titulará el «Bando de la huerta», a manera del que hacen los periodistas murcianos para anunciar el «Entierro de la sardina». Dichos amigos nuestros se reunieron anoche acordando comenzar sus trabajos. Escribirán e imprimirán para repartir bandos en lenguaje panocho. El asunto es sencillo; pero creemos que llamará la atención.

La Correspondencia de Alicante. Número 7757 – 30 de agosto de 1906: Anoche se reunieron los periodistas oriolanos D. Justo García Soriano, don Rafael Rogel Rech y otros, acordando anunciar las fiestas por medio de una cabalgata popular que debe titularse «Bando de la huerta». Dichos señores leerán y repartiría soflamas y bandos panochos, durante el desfile de la cabalgata por la ciudad. Al conocerse esta noticia en Orihuela ha causado general contento y es muy elogiada la idea.

Se han ofrecido muchos huertanos a los periodistas para acompañarles con el traje típico del país. Entre los festejos figura la colocación de la primera piedra para la nueva plaza de toros. D. Evaristo Cánovas y sus compañeros de sociedad están dando la última mano a los trabajos preliminares. Bajo la dirección de un conocido periodista se prepara la confección, para venderse esos días, de un periódico que se titulará «El Centenario». Se establecerán trenes especiales desde Alicante.

Aquellas fiestas oriolanas llegaron a «La Correspondencia de Alicante» y hasta a «La Actualidad» de Barcelona.

La actualidad, núm. 7- Barcelona, 16 de septiembre de 1906.

La organización del Bando de la Huerta corrió a cargo del grupo de periodistas y artistas cercanos a Justo García Soriano; quien también participó en una carroza vestido de huertano; y escribió un bando firmado por «Jelipe Mochales».

El Diario. Número 423 – 31 de agosto de 1906: Esta tarde celebran una reunión en la casa del conocido labrador de la puerta de Murcia, Manuel Ruiz Galán los señores que piensan anunciar las fiestas del centenario por medio de una cabalgata titulada el Bando de la Huerta. Manuel Ruiz ha prometido, entusiasmado con la fiesta huertana, acompañar y prestar su ayuda a los señores organizadores del «Bando», que son los periodistas Justo García Soriano, Rafael Rogel Rech y José María Sarabia Vergel; el joven director de la banda de música municipal, Saturnino Cebrián y el pintor Enrique Luis Cárceles. Dichos jóvenes están muy animados por la lisonjera acogida que ha tenido la idea para cuya realización han recibido muy estimables ofrecimientos.

Unión Republicana. Número 155 – 3 de septiembre de 1906: El Sr. Alcalde tiene totalmente distraída su atención con las próximas fiestas (…). Nos importa bien poco el objeto o pretexto de las fiestas que se organizan en Orihuela. Sabemos que hay muchas cívicas de esas buenas y esplendorosas que organizan hoy todos los pueblos cultos, amantes del arte y de las letras como la velada literaria en el teatro; reparto de premios a los niños de las escuelas;La batalla de flores y la retreta traerán a la ciudad, mucha gente y reportarán indiscutibles beneficios al comercio y a la industria …

… Uno de los números que se anuncian y que más han despertado nuestras simpatías es la publicación de el Bando de la Huerta, festejo típico y pintoresco organizado por los periodistas Justo García Soriano, Rafael Rogel Rech, José María Sarabia y los artistas (músico el primero y pintor el segundo) Saturnino Cebrián y Enrique Luis Cárceles ayudados por el conocido labrador Manuel Ruiz Galán del partido puerta de Murcia. El Bando de la Huerta es una cabalgata de gran sabor local y de graciosos incidentes. Los organizadores publicarán en hojas chispeantes soflamas, bandos y advertencias panochas que, al mismo tiempo, sirva de anuncio de las fiestas siguientes. ¡Muy bien por los periodistas!

Cuando todo estaba dispuesto para comenzar los fastos del centenario, tras breve enfermedad fallecía el alcalde Severiano de Madaria, uno de los más implicados en la organización. Pero el espectáculo debía continuar...

El Liberal. Número 1505 – 16 de septiembre de 1906: LAS FIESTAS DE ORIHUELA. Animación. Continúan llegando forasteros con objeto de presenciar las fiestas del Centenario de la Patrona, qua comenzarán el próximo día 17. La población se ve animadísima a todas horas, llamando la atención de los forasteros el derroche de lujo y de buen gusto que ofrece nuestra ciudad actualmente. Mañana será trasladada desde la Catedral a su santuario la imagen de la Virgen de Monserrate. (…) Mañana aparecerá en Orihuela un periódico dedicado a las fiestas con el título de «El Centenario», en cuyo número colaboran los literatos más distinguidos de esa localidad.

17 de septiembre de 1906.

Ese mismo día salió un número de «El Diario», confeccionado antes de la medianoche del sábado para respetar la ley de descanso dominical. Lleno también de «literatos distinguidos» no faltó la pluma de Justo que se unió a las de José Mª Sarget, Paco Díe, Justo Lafuente, Rufino Gea, Rafael Rogel, José M. Teruel, Abelardo L. Teruel y a la del recientemente fallecido alcalde, cuyo trabajo póstumo publicaron. El tema principal era la virgen; y nuestro biografiado lo trató a su manera.

El Diario. Número 435 – 16 de septiembre de 1906: LA GRANDEZA DE MARÍA. La moral mosaica ha estigmatizado como un acto pecaminoso, horrendo y abominable el acto natural de la reproducción carnal de la especie, presentando a Adán y Eva execrados por Dios, al hacerse padres del linaje humano. Y su derivada la moral cristiana, al desarrollar su admirable teogonía, cristaliza el ideal mosaico creando en contraposición con Adán y Eva, las figuras maravillosas de Jesús, que renuncia a perpetuarse y redime a la Humanidad del pecado original, y la de María, que fue concebida inmaculada y concibe sin detrimento de su virginal pureza, no por obra de varón sino por la del Espíritu Santo.

Eva rinde culto y da su tributo a la carne, llevando a condenación perpetua a toda su prole; y María purificada por la castidad, viene a ser madre de Dios y salva al mundo. De esta tesis en contraste, que se desprende del dogma cristiano, surge gigantesca la grandeza moral de la Virgen María. Por eso todos los pueblos del orbe católico la han venerado siempre con especial solicitud y predilección, convirtiéndola en el objeto de su mayor encanto y «en su medianera para con el soberano Mediador», como San Bernardo dice.

Orihuela siente, como el pueblo que más, este profundo amor por la Madre de Dios, adorándola y haciéndola su Patrona bajo la advocación dulcísima de María de Monserrate; y en estos días apréstase a conmemorar, con todo el entusiasmo que le sugiere su fe inquebrantable, el sexto centenario del milagroso hallazgo de su imagen veneranda. Yo, uno de los hijos más humildes de esta encantadora ciudad del Segura, no puedo menos de congratularme y unir mi júbilo al general alborozo de todos mis paisanos en estas fiestas religiosas que celebran, pues solo han sido grandes los pueblos que han sentido fe ardiente por una idea. Justo García Soriano, Orihuela y Septiembre de 1906.

José María Sarabia, director y redactor de la revista «El Centenario» y corresponsal en Orihuela del diario murciano «El Liberal», publicó también un amplísimo reportaje para sus lectores; una especie de crónica de la fiesta.

El Liberal. Número 1507 – 18 de septiembre de 1906: Las Fiestas de Orihuela. Aspecto de la ciudad: Es imposible a la pluma pintar en su verdadero aspecto a la ciudad. Las calles lucen guirnaldas, arcos de todos los estilos, iluminaciones a la veneciana y eléctricas, sobre todo la del Ángel y Mayor que parecen ascuas. En fin, es un encanto. Entre las fachadas merecen citarse la del Casino orcelitano, las oficinas de la eléctrica del Sr. Wandosell, la de don Agustín Caballero, PP. Jesuitas y otras imposibles de enumerar. La fachada del Ayuntamiento luce una iluminación a giorno que ha llamado mucho la atención.

En la plaza de Monserrate han construido los frailes franciscanos un gran templete de orden gótico en cuyo centro se levanta una preciosa estatua de San Francisco. Los capuchinos han hecho en la plaza de este nombre un gran parterre rematado por colosal corona, y en el centro la Virgen de Lourdes. Junto al convento, al aire libre, un escenario con decoraciones figurando el castillo de Banabnon en el monte de Sidi-arguala, donde yace recostada la ciudad de Orihuela. Las calles de Mancebería, Santiago, San Pascual, Cubero, Santa Lucía, Colegio, Hostales, etc., ostentan ricos adornos.

Orihuela, septiembre de 1906.

Los trenes llegan atestados de forasteros. Es imposible dar un paso por las calles. Llegaron tres bandas de música siendo recibidas en la estación por la municipal de esta ciudad, comisiones y un gentío inmenso que las vitoreó. Entraron en la población cuando esta lucía su fantástica e indescriptible iluminación. Muchos forasteros pasaron la noche por las calles.

El Bando de la Huerta. Ha sido una fiesta que ha lucido mucho. Formaban la típica cabalgata tres carretas adornadas ad hoc. En la primera iban lindísimas jóvenes vistiendo el traje huertano a la antigua usanza, huertanos, música, bailadores, etcétera. La segunda figuraba un rincón de la vega. Una barraca con la parra a la puerta, membrilleros, granados y otros árboles con su fruto. En esta carreta iban luciendo el vistoso traje panocho los periodistas D. Rafael Rogel Rech, D. Justo García Soriano y otros, el joven maestro de música don Saturnino Cebrián, el pintor D. Enrique Luis Cárceles y los entusiastas jóvenes D. Francisco Pérez y D. Juan Sansano Mas.

Pregonaba los bandos escritos por Rogel, García Soriano y algún otro, el saladísimo Abad. En la tercera carreta iba una sección de la banda municipal. A la cabalgata precedía el conocido labrador D. Manuel Ruiz Galán, montando briosa yegua y ataviado con rico traje huertano. Llevaba una bandera de raso y era precedido por dos heraldos huertanos con sus caracolas, caballeros en dos borricas. Durante el desfile recibieron muchos aplausos los jóvenes que figuraban en la cabalgata.

La Retreta. Resultó muy bien. En ella figuraba un gran número de carruajes, entre los que recordamos: «Una maceta», guiada por un huertanico cuyas flores eran las cabecitas de unos monísimos niños vestidos con mucho gusto. Nos dijeron que esta carroza era del labrador D. Antonio Moñino, «El estudio», de los estudiantes, gran farola figurando un globo terráqueo sobre libros e instrumentos de física y astronomía. Tripulada por jóvenes estudiantes.

«Una jarra», de la Prensa, tripulada por los señores D. Manuel Franco, D. José Manuel Teruel, D. Rafael Rogel Rech y D. Abelardo Teruel. «La Industria», carroza monstruo figurando un farol con atributos de la clase. «Un cenador», del joven médico don Augusto Pescador,  tripulado por éste y por D. Ramón Pastor y D. José Escudero. Esta se incendió frente al Casino, retirándose. La carroza de la comisión, «Un escudo colosal», rematada por el pájaro oriol; tripulada por D. Luis García, D. Andrés Lacarcel, D. Manuel Ferris y otros.

Además otras carrozas que no recordamos, en la precipitación con que estamos informando. Abrían marcha la dulzaina, gigantes y cabezudos, huertanos a caballo luciendo costosos trajes a la antigua, faroles, etcétera. La «fiaccolata» se retiró después de la una, en que tuvo lugar la Alborada. Se elevaron aeróstatos y cohetes, y cinco músicas amenizaron el acto.

A última hora se notaron deficiencias en la organización de la Retreta; pero no obstante, gustó mucho a los forasteros. En la calle de Loaces se incendió otra carroza por haberse inflamado gran número de bengalas. No hubo desgracias personales que lamentar y la Retreta continuó su camino sin otros incidentes.

El 17 Septiembre ha llegado la junta sardinera murciana, a la que Orihuela entera ha hecho un entusiasta recibimiento. En el partido de Bonanza ha sido esperada por numerosas comisiones y carruajes y un inmenso gentío. La Junta ha recorrido las principales calles de la población, oyéndose sin cesar vivas a la Virgen de Monserrate y de la Fuensanta, a Orihuela y Murcia, y otros que revelan el cariño que se profesan las dos ciudades hermanas. Ha resultado un espectáculo hermoso. Al llegar la Junta al Casino se le ha tributado una grandiosa ovación. La Junta ha depositado en dicho centro un estandarte.

Carreras de caballos. Con asistencia de numerosísimo público y de las bandas de música de Muchamiel, Crevillente y Almoradí, se han verificado las carreras de caballos en la Alameda de la Estación. Los jinetes vestían ricos y bonitos trajes, montando corceles lujosamente enjaezados.

Carroza del Gremio de Cafés y Fondas. Premiada en la cabalgata. La Actualidad. 1906

Hasta los ateos republicanos dedicaron un espacio de su semanario a los fastos del centenario; eso sí, sin mencionar en ningún momento a la virgen.

Unión Republicana. Número 157 – 18 de septiembre de 1906: EL BANDO DE LA HUERTA: Apenas sí tenemos tiempo de ocuparnos de las grandes fiestas que están celebrándose en Orihuela. Lo haremos hoy del festejo primero sin perjuicio de que al próximo número escribiremos sobre los demás. El Bando de la Huerta es una cabalgata muy pintoresca y propia del país. Sus organizadores, los modestos periodistas orcelitanos D. José María Sarabia, D. Justo García Soriano, D. Rafael Rogel Rech y el labrador D. Manuel Ruiz Galán pueden estar satisfechos.

Formaban el Bando tres carretas adornadas con mucho gusto y propiedad. En la primera iban hermosas huertanas luciendo el traje a la antigua usanza, huertanos, bailadores y músicos. La segunda era un rinconcito de la vega oriolana, con barraca, parra, granado y otros árboles con su fruta. Ocupaba esta carreta, que más parecía artística carroza, los señores organizadores y D. Francisco Pérez Pérez, D. Saturnino Cebrián, D. Enrique Luis Cárceles y D. Juan Sansano Mas, vistiendo el típico traje de la huerta. La tercera iba ocupada por una sección de la banda municipal. Los bandos firmados por Jilipe Mochales (Sr. García Soriano); Cerrico Lombrices (Sarabia) y Nolo Rate (Rogel) gustaron e hicieron reír a la gente, muy bien declamados por el graciosísimo Abad.

Un gentío inmenso presenció el desfile del Bando de la huerta. El Sr. Ruiz Galán, ricamente ataviado y llevando una bandera, abría la marcha montando briosa yegua y seguido de dos huertanos que iban haciendo sonar las caracolas, caballeros en dos borricas. En fin, la fiesta dentro de su modestia fue lucidísima y el público todo la aplaudió. El bando de la Huerta quedará quizá como anuncio imprescindible de todas las fiestas en Orihuela.

La actualidad, núm. 10- Barcelona, 7 de octubre de 1906- pág. 9.

Veinte años despues, Justo publicó un artículo en «El Pueblo» contando como surgió la idea de un Bando de la Huerta y como lo organizaron.

¿Cuándo se hizo en Orihuela, por primera vez un Bando de la Huerta? Muchos oriolanos de ahora lo recordarán, pues ello es casi reciente. Se van a cumplir veinte años cabales. De aquel primer bando fue quien esto escribe el iniciador y uno de los organizadores. Quiero referirlo para que los lectores que no lo recuerden lo sepan. No se hizo con motivo de los festejos de  feria; sino de las fiestas del Centenario de la Virgen de Monserrate, que se celebraron en septiembre de 1906, con una magnificencia sin precedentes.

Justo leyendo el bando (1906). Gentileza de Luis Ángel García Melero

La idea de sacar un bando fue una iniciativa privada, no oficial. Surgió en un pequeño grupo de periodistas, que nos reuníamos en el antiguo Café Europeo y paseábamos algunas tardes por las afueras de la población. Los más asiduos del grupo éramos José Mª Sarabia, Rafael Rogel y yo. Una de las últimas tardes de agosto de 1.906 deambulábamos por la Huerta, recreándonos en la contemplación de sus deliciosas perspectivas y charlando de las próximas fiestas del Centenario. Se conocía ya el programa. Yo echaba de menos que los huertanos, tan fervorosos devotos de la Patrona, no tuvieran en ellas la menor intervención. Además de ser injusto, se omitía una nota típica y pintoresca. Al punto recordé los Bandos de la Huerta murcianos y propuse a mis camaradas que sacáramos nosotros uno como anuncio de las fiestas.

A mis amigos les pareció absurdo: ¡un sueño de una tarde de verano! No teníamos ya tiempo para nada, ni, lo que era peor, las pesetas suficientes. Insistí, porfié, sin embargo, y conseguí contagiar de mi entusiasmo a Sarabia y Rogel. Nos buscamos afanosamente colaboradores entre nuestros amigos. Sarabia nos proporcionó la valiosa y eficaz ayuda del simpático huertano Manuel Ruiz, que vivía junto a la Cruz del Río. Marín, almacenista de maderas, nos brindó gratuitamente los tablones que necesitáramos. El pintor Enrique Luis nos prestó su colaboración artística; y finalmente, el joven maestro Saturnino Cebrián prometió concurrir con toda su banda de música. ¡Aquello fue un verdadero milagro de la Virgen!

Temerosos de un fracaso, hicimos casi en secreto nuestros preparativos; y en muy pocos días, trabajando activamente, sin gastar apenas unas pesetas, improvisamos un estupendísimo festejo, que no figuraba en el programa y qué fue una sorpresa enorme para la población. ¡Que sepan los apáticos que el entusiasmo fervoroso tiene siempre más fuerza que el dinero! Con voluntad y decisión todo se puede lograren la vida. Sarabia y Rogel escribieron sendas perolatas en prosa. Yo, con el remoquete del tío Felipe el Moscarda, perranio de Correntias, partio rular que llaman…, la redacté en verso. ¡Un plieguecillo, de papel verde, impreso en sus cuatro páginas a tres columnas! Cuando entramos por el Rabaloche, vestidos todos a la antigua usanza, con la escolta de huertanos en burro tocando caracolas, y tres carretas convertidas en artísticas carrozas, una con la banda de música, otra con los bailaores, tocaores y cantaores, y la última con los perráneos bajo el emparrado de una típica barraca, Orihuela entera se echó a la calle para vernos.

Salimos a media tarde, con el sol aún alto, y a las diez de la noche, a la luz de antorchas, chisperos y bengalas, todavía andábamos por las plazas de la ciudad esperfollando soflamas y perolatas. La que yo escribí íbala leyendo un tal Abad, de la calle de Arriba, hombre graciosísimo como pocos. Cuando con su voz aguardentosa, rostro cómicamente serio y ademán autoritario ordenaba a las gentes que después de leer el bando y deprendérselo a la letra, se lo habían de guardar tuiquios «en el culico… del arca», se reían a carcajadas hasta los sillares y las gárgolas de la torre de Santa Justa. Mi bando, que vendió como agua el popularísimo Domingo Moreno, me produjo un pequeño éxito editorial. Agotó tres tiradas en aquellos días, con un total de diez mil ejemplares. Tal fue el primer Bando de la Huerta que ha recorrido las calles de Orihuela. ¡Cómo no me ha de emocionar el recuerdo de este festejo!… Justo García Soriano. Madrid y agosto de 1926.

El 25 de septiembre Justo regresó a Madrid con su prima Eugenia; a la Plaza de Santa Ana número 7, en el 3º piso derecha, donde se había instalado junto a ella.

El Diario. Número 443 – 25 de septiembre de 1906: Acompañado de su tía Eugenia ha salido esta mañana para Madrid nuestro querido compañero Justo García Soriano que, terminado el Doctorado en Letras, proseguirá otros estudios en aquella Universidad Central. Feliz viaje y mucha suerte.

Postal de la Plaza de Santa Ana (Madrid) en torno a 1906.

En octubre, la noticia de la concesión del Premio Rivadeneira apareció en los periódicos de Madrid, de Alicante, de Murcia y, por supuesto, de Orihuela.

El País. Madrid, 2 de Octubre de 1906. Facultad de Filosofía y Letras. Premio de doña Manuela  Rivadeneira otorgado a D. Justo García Soriano.

Unión Republicana. Número 159 – 3 de octubre de 1906: Nuestro querido amigo y colaborador Justo García Soriano, ha hecho oposiciones en la Universidad Central, obteniendo el premio Ribadeneira, consistente en un diploma y 72 tomos de la Biblioteca de este nombre. Mil felicitaciones a nuestro amigo García Soriano, por tan merecido triunfo.

Diploma Premio Rivadeneira. 1906. AMO. LJGS. 

El Diario. Número 450 – 3 de octubre de 1906: Nuestro entrañable amigo D. Justo García Soriano acaba de alcanzar un nuevo triunfo en la Universidad Central donde ha tomado parte en las oposiciones al premio Ribadeneira. García Soriano ha obtenido dicho premio después de brillantes ejercicios. Consiste éste en 72 tomos de la Biblioteca Ribadeneira, valuados todos en 720 pesetas. La Redacción de «El Diario» se congratula de estos triunfos de su amigo y compañero a quien desea muchos años para que pueda repetirlos.

La Correspondencia de Alicante. Número 7788 – 8 de octubre de 1906: En la Universidad Central se ha presentado a oposiciones para el premio Rivadeneyra nuestro paisano Justo García Soriano, el cual, después de unos brillantes ejercicios, ha sido agraciado con dicho premio, consistente en los setenta y dos tomos de la Biblioteca Rivadereyra, que valen diez pesetas cada uno. Nuestra enhorabuena al ilustrado joven García Soriano por el premio alcanzado.

En noviembre publicó otro largo artículo para los republicanos tras entrevistarse con José Ferrándiz; sacerdote murciano convertido en periodista anticlerical con el seudónimo «Un clérigo de esta Corte».

Unión Republicana. Número 164 – 10 de noviembre de 1906: Figuras del Republicanismo. El padre Ferrándiz. (…) D. José nos recibió en la puerta de su cuarto con paternal afabilidad e introduciéndonos, nos hizo sentar frente a él en una butaca. D. José es de estatura mediana, un poco rechoncho, entrecano y, aunque lleva un oscuro traje seglar, con su cara redonda, algo mofletuda, toda afeitada, sus botas rusas de paño negro y cierto peculiar desaliño, tiene todo el aire, el aspecto, el tipo clásico del clérigo vulgarote,  bonachón y humilde de misa y olla.

 ¡Cómo engañan las apariencias  externas  de las cosas! ¿Quién diría que es este el escritor fecundo y correcto, el pensador filósofo, el teólogo sutil y erudito que hace cotidianamente las gallardías de su ingenio en la prensa de la corte y que siempre que moja la pluma descarga un tremendo, un furibundo golpe de ariete que hace estremecerse al vetusto alcázar ruinoso de la Iglesia? …

«Las religiones han vivido siempre a expensas de la ignorancia y de la estupidez de los hombres y han sido en todo tiempo sanguinarias, egoístas y groseras; además de rémoras de la civilización y del progreso.  (…) Los primitivos cristianos fueron como aves mortecinas y carnívoras que se cebaron en el cadáver de la vieja y poderosa Roma» …

« ¡Todos y cada uno de ellos son infalibles y forzosamente santos!  Y son los mayores enemigos, en lógica consecuencia de cuanto signifique cultura, libertad y progreso. Por esto hay que presentarles la batalla en toda la línea; y mientras no se les destruya totalmente, radicalmente, la escasa libertad que a expensas de mucha sangre y titánicos y heroicos esfuerzos tenemos conquistada, está en continuo e inminente peligro de perderse» …   

Después nos refirió D. José algunos curiosos episodios e incidentes de su antigua vida eclesiástica, y recordó con gracejo cuando él era sacristán mayor de San Ginés, iglesia parroquial de esta corte, y seguidamente nos participó que era comarcano nuestro, pues ha nacido y se ha educado en Lorca, revelándonos de paso algunos pormenores de su vida íntima, honrada, ejemplar y metódica …

… Como impresión y resumen de nuestra visita, diremos que quedamos encantados del simpático clérigo  de esta corte, espíritu fuerte, abnegado y noble que ha preferido al papel desairado y chabacano del cura solapado e hipocritón; que repudre y sofoca perfectamente sus convicciones dentro del pecho cobarde, por amor a la vida pacífica, holgada, chismosa y ramplona de la sacristía el puesto benemérito  y honroso y la feliz tranquilidad de conciencia del que trabaja y lucha sin descanso por rendir culto a la Verdad y al Progreso. Justo García Soriano. Madrid, Octubre 1906.

En los últimos meses del año recibió dos cartas de su padre. En la primera le anunciaba la voluntad de Juan Sansano de fundar un periódico; y le comunicaba el estado de salud de su madre y de su sobrina. También le pedía que enviase de una vez la lotería al «Lenguagorda».

Orihuela, 13 de Noviembre de 1906. Querido hijo Justo: estamos con cuidado por no saber de ti hace cerca de 15 días, deseamos que estés bueno; nosotros seguimos buenos, tu mamá ha estado unos días con mareos, hoy se encuentra buena por completo, gracias a Dios. Josefina sigue molestísima con la dentición que, a consecuencia de ella, tiene mucha diarrea, con tos y eccemas, que también está constipada; tu hermana y demás familia, buenas.

Quisiéramos nos dijeras por qué no has mandado los décimos de la Lotería, que se ha sorteado el día 10 de los corrientes, para entregárselos al “lengua gorda”, que sabes, me decías en tu última carta que habías recibido 10 pesetas que te remitió por mi conducto dicho “lengua gorda”; hace dos noches estuvo en casa, y me dijo que, de los dos duros que tienes de él, le mandes dos décimos del mismo número para el sorteo que se ha de celebrar el día 20 de los corrientes.

Este señor es muy pesado y me da mucho cancán, y le he dicho que estás siempre muy atareado, y no puedes ocuparte de nadie con tus muchas ocupaciones. Yo quisiera que le mandaras una esquela diciéndole esto mismo; y además que tienes que salir a menudo de la Corte, en donde pasarás algunas temporadas relativamente largas; por causa de la colocación que desempeñas ahora; a ver si nos deja en paz, pues es muy chinche.

Ayer estuvo en casa Juan Sansano, que tú ya conoces, para decirme que va a fundar un periódico semanal, que para primeros de Diciembre próximo saldrá el primer número, que hiciera el favor de escribirte diciéndote que le mandaras algún original tuyo, para publicarlo en dicho periódico, tú harás lo que te parezca. Rafael Rogel, dice Sansano que será uno de los redactores. He leído el artículo que escribes en Unión Republicana, me ha gustado mucho.

Sin más, recibe los afectos de tu hermana, cuñado y demás familia y amigos, y lo que quieras de tus padres que de corazón te quieren. JUSTO Y RAMONA. Adjuntos hallarás dos sellos de Correos, uno de 25 céntimos para certificar la carta que mandes con los dos décimos y el otro de 15 céntimos. Recuerdos a Eugenia.

En el siguiente artículo, titulado «Panegírico», analizó fríamente «Retratos a pluma»; la obra de José Manuel Teruel escrita «con la galanura y colorido característicos de su estilo, a los escritores y periodistas oriolanos de estos últimos tiempos». La había puesto a la venta a peseta el ejemplar; y entre los retratados estaban el propio García Soriano y su amigo Rafael Rogel. Transcribo un fragmento interesante sobre Justo que, en artículos posteriores, dio pie a una broma.

Retratos a Pluma. Justo García Soriano: … Sus artículos y sus poesías, publicadas en muchos periódicos de la localidad y algunos de la Corte son innumerables, notándose en ellas al observador y sobre todo al literato de estilo moderno, cuya obra obliga a recurrir al diccionario muchas veces (…) su prosa deleita a los que pretendemos desentrañar la belleza literaria; sin embargo la amplitud que da a estos trabajos le resta admiradores entre la clase de los que no gustan en la extensión en la obras de ingenio.

Retratos a pluma. Orihuela 1906. Imprenta La Económica.

Unión Republicana. Número 165 – 18 de noviembre de 1906: Panegírico. Aunque un poco tardíamente, cúmplenos ocuparnos ahora y emitir nuestro modesto juicio acerca del libro de nuestro distinguido compañero y amigo D. José Manuel Teruel y Rebollo «Retratos a pluma». Ciertamente, nosotros que hemos merecido la alta honra de ser uno (el más indigno) de los retratados, somos el menos autorizado para tratar de esta artística galería fotográfica que ha instalado y expuesto al público ha poco, nuestro colega predilecto nuevo Daguerre. Sin embargo, deberes de compañerismo obligan, aun a los más incapacitados y hasta a los que jamás hemos rendido culto a la lisonja.

Llama el Sr. Teruel a su trabajo Colección de Biografías de los literatos oriolanos; y nosotros creemos que emplea esta denominación con evidente impropiedad, pues les viene grande el nombre de biografías a las que apenas llegan a ser ligerísimas semblanzas o siluetas deleznables esbozadas al calco. Remátalas, a guisa de apéndice o epílogo, un conato de «breve juicio de la prensa local» de Orihuela.  

Nosotros deploramos con verdadero y hondo sentir que, en esta obra que habrá de pasar a la posteridad seguramente, haya incurrido nuestro querido compañero D. José Manuel en la tautología que encierra esa frase de juicio crítico. La palabra crítica, formada de la voz griega crisis eos, equivale a juicio; y por esto decía con mucha razón un sabio maestro que esa locución tan usual de juicio crítico es un pleonasmo censurable, una inútil redundancia, pues no hay juicio que no sea crítico ni crítica en que no se juzgue…

… Además hemos de añadir a lo dicho, que nos dolemos ex-corde por que el señor Teruel Rebollo ha olvidado poner, en el último folio de su libro, en el lugar que ocupa un soberbio y emblemático escudito toisonesco, una prolija y cuidadosa fe de erratas. (…) Por esto y por los abundantes datos que proporciona, al formidable historiador crítico que habrá de juzgarnos fría e inflexiblemente en las edades futuras, merece plácemes y alabanzas el libro de nuestro estimado compañero Ignotus; y nosotros escritorzuelo imberbe,  insignificante pigmeo ya púber, no se los hemos de escatimar ni regatear, enviándole a su autor, unidos a estas líneas, nuestra felicitación reconocida y sincera y nuestro aplauso más entusiástico y caluroso. Justo García Soriano. Madrid, Noviembre de 1906.

En el mismo número les obligó a publicar una «fe de erratas» de la anterior publicación.

Nos escribe nuestro compañero y correligionario Sr. García Soriano, rogándonos que subsanemos, haciéndolo constar las erratas más salientes que se deslizaron en su artículo «Figuras del republicanismo», que insertamos en nuestro editorial última. Nosotros, por creerlo de justicia, complacemos a nuestro amigo accediendo a su petición, y así lo hacemos (lista de correcciones). Otras  varias erratas de menos importancia contiene el artículo a que nos referimos; pero la discreción y buen juicio de nuestros lectores habrán sabido enmendarlas debidamente…

En sus números del 26 de noviembre y 3 de diciembre, a falta de originales, «Unión Republicana» publicó «Un crimen misterioso», relato moralista dividido en dos capítulos del que ya hablamos por haber salido en «La Comarca» en 1903. Un hipotético noble viola a una virtuosa sirvienta y la arroja a la calle embarazada….

El 1 de diciembre salía un nuevo semanario titulado «El Censor», retrasando el proyecto de Sansano. Lo dirigía José Manuel Teruel, quien se despidió muy amigablemente de sus compañeros de «El Diario». Estos respondieron también con afecto y palabras de bienvenida al nuevo colega.

El Diario. Número 499 – 30 de noviembre de 1906: Mañana comenzará la publicación de un periódico semanal titulado «El Censor» bajo la dirección de nuestro querido amigo y compañero el ilustrado periodista D. José M. Teruel. La redacción estará formada por nuestros no menos amigos el ex-redactor de esta publicación D. Andrés de Lacárcel y D. Rafael Blasco García. Por adelantado deseamos al nuevo colega, larga y próspera vida.

El Diario. Número 500 – 1 de diciembre de 1906: ¡ADIOS! A mis amigos de «EL DIARIO» No significa emancipación ni rotura de relaciones el que haya aceptado la dirección de «El Censor» pues que no es la primera vez que dirijo periódicos y porque los motivos de gratitud que con vosotros tengo tienen hipotecado mi afecto personal. Buscar nueva orientación a los intereses del país, no es crear una disidencia. José M. Teruel. 1 Diciembre 1906.

El Censor 1906.

En su primer número dieron un repaso a la línea editorial de sus tres competidores; colocándose en el centro. Y Andrés Lacárcel firmó un artículo titulado «Sobre la Plaza de Toros, Sueño y realidad». El tema monográfico en Orihuela, terminadas las fiestas del centenario, fue la construcción de la plaza de toros; y con tal fin, la creación de la sociedad «El Oriol Taurino».

El Censor. Número 1 – 1 de diciembre de 1906: Esta ciudad, como pueblo adelantado, tiene órganos, que si no son los portaestandartes de la opinión pública, pretenden serlo;  y a llenar este vacío que quizá inconscientemente deja la prensa local, viene «El Censor».

«La Lectura Popular», decano de los periódicos locales, no puede colmar las aspiraciones de este vecindario, porque su finalidad la separa de las campañas administrativas.

«El Diario», periódico mesurado, con su actitud correcta tolera, tal vez sin darse cuenta de ello, corruptelas, negligencias y defectos, tanto de la administración pública, como de las empresas particulares, cuyas industrias hállanse relacionadas en su desarrollo, con la vida de nuestra Corporación Municipal.

«Unión republicana», órgano de un partido político y con tendencia marcadamente radical, no puede satisfacer a la mayoría de los oriolanos; por esto, nosotros que vemos indefensos de un lado los intereses de Orihuela, y de otro un celo exagerado, por no decir apasionamiento sectario, queremos colocarnos en un justo medio, llevando a cabo una labor patriótica en la que esperamos nos ayuden todos los hombres de buena voluntad, que sientan afecto por la patria chica.

También en diciembre comenzaba una nueva sección de García Soriano en «Unión Republicana». La tituló «Calamares en tinta»; y empezó atacando duramente a Andrés de Lacárcel.

Tras la publicación el año anterior de un relato con el título «El Lazo Negro», este señor había sacado a la venta un libro lujosamente encuadernado con el mismo título; prologado por el Doctor Sarget. La redacción del «El Diario» lo recomendaba vivamente alegando que debía figurar en los estantes de las bibliotecas de todos los oriolanos amantes de las letras.

Incluso «Unión Republicana» alabó la imaginación, colorido y expresión del «compañero en la prensa» y felicitó sinceramente al literato aficionado. Durante semanas «El Diario» anunció la venta de «El Lazo Negro» en el comercio de bisutería, perfumería y moda de Manuel Clemares, en Alfonso XIII al precio de una peseta por ejemplar.

El Murciano. De Manuel Clemares.

Pero Justo lo criticó duramente al tiempo que se burlaba de su autor. Hasta el punto de que su propio padre le llamó la atención por carta a causa de lo duras y agrías que habían sido sus palabras. Justo estaba enfadado por la salida de «El Censor», sepultando el proyecto de Sansano.

Por eso aprovechó también para burlarse de José M. Teruel (Ignotus), mandándolo varias veces al diccionario por esta frase que había escrito sobre él en sus «Retratos a Pluma»: «literato de estilo moderno, cuya obra obliga a recurrir al diccionario muchas veces». Era sólo un anticipo de lo que tenía preparado para él en la siguiente entrega.

Unión Republicana. Número 168 – 10 de diciembre de 1906: Calamares en tinta. Nietzsche, el paradojista, el vesánico Nietzsche se dejó en el tintero la parábola siguiente: Una tarde de verano, serena y cálida, Zaratustra abandonó su caverna, se despidió de sus animales y bajó de la montaña donde vivía. (…) El paseo se hizo largo, y ya comenzaba a tejer y enredar entre el nácar y el rosicler de los celajes reidores, sus gasas cárdenas y tétricas como telas de araña, la hora melancólica del entrelubricán. (¡Al diccionario, amigo Ignotus!).

De repente, uno de los discípulos de Zaratustra, el más joven y más querido, se detuvo mirando hacia el suelo y prorrumpió en una estrepitosa y estentórea carcajada: — ¿Qué es aquello que tan extraordinariamente excita tu hilaridad, amado mío?— le interrogó Zaratustra.  Y el discípulo, señalando un insecto negro y repugnante, que se revolvía entre el polvo, del ribazo del camino, afanándose  por dar vueltas a una bolita formada con inmundicias, repuso: — Es mi bufón predilecto un escarabajo, este coleóptero feo, sucio y torpe que al tomar la vida en serio, fabrica pelotillas de estiércol, de las que se alimenta y procrea en ellas; mientras las poéticas y aristocráticas  abejas aman las flores perfumadas y con su esencia elaboran la hiblea miel. Mirad, mirad al bichillo como lucha y se esfuerza por voltear con sus patas esa inmunda pelota. (…) No os moféis pues de este animalejo misterioso que fue adorado por los antiguos egipcios de quienes emana toda la sabiduría mundial. (Nietzsche; Así hablaba Zaratustra, parte tercera).

Nada más apropósito que este apólogo nietzcheano, que parece inadecuado e insustancial antes de ocuparnos de una colección de cuentos; pues sabed que hoy vamos a perder el tiempo divagando un poco acerca de este pequeño libro que recientemente ha dado a luz nuestro compañero y amigo el distinguidísimo y elegante joven D. Andrés de Lacárcel y Fernández. Ha sido un pipinelo. (Amigo Teruel: ¡¡al diccionario!!)

Nuestro nuevo colega Lacárcel vivía alejado del estudio y de las Letras. Sólo de vez en cuando leía el folletín de algún periódico o escribía alguna epístola amorosa a espaldas de la Retórica; porque a él le preocupaban más la raya y las crenchas de su peinado, las guías de su bigote, el nudo de su corbata, la flor de su solapa, el pliegue de sus pantalones y el lustre de sus botas que la Sintaxis, la Ortografía y todos esos antipáticos y fastidiosos libros donde los hombres aprenden a pensar, a hablar y a escribir, que son precisamente las aptitudes que los distinguen de los animales…

… Pero de repente, en medio del aburrimiento ocioso de la monótona vida provinciana, una larga noche invernal en que la lluvia y el cierzo azotaban ruidosamente las vidrieras del balcón de su cuarto, se le ocurrió pernoctar con una sugestiva novela de Pérez Escrich, de Fernández y González o de Luis del Val.

Poco a poco, como gota de agua que horadada una piedra y se infiltra en sus poros, fue llegando hasta los arcanos de su espíritu aquella prosa romántica, tentadora y amusante, que le prodigaba voluptuosas caricias; y ya rendido por la seducción del pecado, se entregó y cohabitó con ella libidinosamente por espacio de algunos días, hasta que acabó por sentirse los primeros síntomas de la gestación y… los primeros pujos de literato. Así perpetró nuestro buen amigo Andrés su primer cuento folletinable. Una vez perdida la virginidad, la repetición del acto dejó expedita la matriz  y engendró el hábito procreativo.

A partir de aquí, ya con premeditación, ensañamiento y abuso de confianza; y no sabemos si también con nocturnidad, allanamiento de morada y otras agravantes, ha cultivado el Sr. Lacárcel el género narrativo y sensiblero, amenazando con sendas elucubraciones las columnas de «El Diario», primer palenque de sus escarceos. Y he aquí, por fin, en el mundo literario un engendro robusto, que ha sido bautizado con el título fúnebre de «El Lazo Negro», que ha tenido un excelente comadrón y padrino. (Hemos seguido empleando hasta aquí la metáfora con que comienza su prologuista). En este instante tengo sobre el vade de mí bufete y ante mi vista «El Lazo Negro». Es un folleto de noventa páginas, formando un cuaderno con cubiertas de un desvanecido, aperitivo y emblemático verde alfalfa. ¡No os riáis! ¿El color verde no simboliza la esperanza por ventura?

Ese discreto emblema quiere decirnos que el autor de este libro espera la inmortalidad y la gloria. Amén. Sírvele de portada un inmejorable fotograbado con el retrato del autor, en que está hablando, por cierto. En él aparece nuestro querido compañero Sr. de Lacárcel con su natural apostura y la impecable corrección de sus líneas fisonómicas. (…) Pero lo que más adorna el conjunto de su figura arrogante es la barba (…) Así los lectores que no le conozcan personalmente, a vista de este retrato, podrán  exclamar: « ¡Es un escritor con toda la barba! ». ¿Y las lectoras? ¡Ay las lectoras! ¡A cuántas de ellas habrá desazonado, atufado y quitado el sueño el sedoso vello de esta barba coquetona! … Pero lo principal es que ya cuenta Orihuela (a quien buena falta le hacía) con un nuevo escritor más. (…) ¡¡Sr. Director de «El Censor» a la.. Alah os guarde!!  Justo García Soriano.

En el mismo número, los republicanos anunciaron la publicación de un artículo de Rafael Rogel en una «hoja literaria» de la prensa madrileña. El propio autor pidió al padre de Justo que avisara a su hijo para que la leyese.

En la hoja literaria que publica todos los lunes «Heraldo de Madrid», correspondiente al 3 del actual, hemos leído con gusto un extenso y bien escrito artículo que lleva la firma de nuestro querido amigo y correligionario Rafael Rogel Rech (Doctor Belenes). Felicitamos por ello al modesto e ilustrado periodista oriolano.

En realidad se trataba de un artículo titulado «El Sport Gallístico en España», publicado en el suplemento deportivo «Los lunes del Sport». Y es que Rafael era todo un especialista en peleas de gallos y redactaba las crónicas en Orihuela con el seudónimo de «Doctor Belenes». Ese mismo año había participado en la redacción de un libro para los aficionados a reñir gallos ingleses, titulado el «Sport Gallístico». Se vendía en la redacción de «El Diario» al precio de una peseta.

El Censor. Número 3 – 15 de diciembre de 1906: Heraldo de Madrid, en su edición los lunes del «sport», inserta un artículo debido a la pluma de nuestro estimado compañero D. Rafael Rogel. Esta inserción consagra el mérito indiscutible de su autor. Hora era ya de que las puertas de los grandes rotativos se abrieran a los periodistas provincianos, que no por modestos valen menos. Nuestro parabién al señor Rogel.

Y aquí está la otra carta de su padre; carta que comenzó censurando su agrio comportamiento con Lacárcel. También lo puso al corriente del estado de salud de la familia, le anunció el artículo madrileño de Rogel, le envió un retrato de su sobrina y le pidió el diploma de su último premio.

Orihuela, 12 de Diciembre de 1906. Querido hijo Justo: recibimos tu carta de fecha 7 del actual y vemos por ella que estás bueno; nosotros no tenemos novedad. Mucho nos alegramos que la cuestión de los libros de la casa de Rivadeneira la saques pronto y bien, pues ya es hora de que te los den. He leído tu artículo que escribes calamares en tinta, en Unión Republicana, haciendo la crítica de Lacárcel, por su libro “El Lazo negro”; me parecen muy duras y muy agrias las frases que le diriges; hazte cargo que él nunca ha saludado ninguna clase de libros que ilustran por sus escritos, es necesario ser indulgentes con esos atrevidos, y compadecerlos.

Ayer estuvo en casa tu primo Carlos, el de Almoradí, y nos dijo que se le ha muerto su esposa de parto, muriéndose también el niño que dio a luz, le quedan dos niñas, nos dijo que este mes que viene piensa el marchar a esa, a vender Alcaciles de cuenta de su hermano Pepe, dice que vendrá a esta a despedirse de nosotros, entonces le daremos la caja de las pinturas que te dejaste en casa; los cuellos, y si podemos alguna cosa más. A Josefina la retrataron el domingo pasado, en cuanto los manden dice tu hermana que te mandará uno. Dice Rafael Rogel que si quieres leer un artículo de él que compres el Heraldo de Madrid del día 3 del corriente, que publican los lunes del heraldo.

Tu tío Trinitario está algo mejor y dice que aún estaría mejor si pudiera comprar el medicamento con más frecuencia. Sin más recibe los afectos de tu hermana, Pepe, besos de Josefina y demás familia y amigos, y tú sabes que te quieren de corazón tus padres JUSTO y RAMONA. No te mando sello hoy porque estamos muy mal, como siempre, otra vez será. Cuando me escribas, me dices que me mandas 20 ó 25 pesetas para que celebremos las Pascuas, esto te lo digo por cuestión de la quinta, este es el último año, si Dios quiere, recuerdos a Eugenia, no recibo el Defensor de los Pueblos.  

Después de escrita esta carta, ha venido Milagros y me ha traído el adjunto retrato de Josefina, para que te lo mande, dime si le parece; creo que hubiera salido mejor con gorrita puesta. Te suplico que me mandes el Diploma que te dieron en las oposiciones ganadas por los libros de Rivadeneira; si va tu pariente Carlos, se lo puedes dar para que me lo traiga; con ese ya tendré dos diplomas tuyos. Escribe.   

Con la misma fecha recibió también una carta de Juan Sansano. Como podéis comprobar, al igual que en prensa, firmaba como Sansano Más; pero sus apellidos reales eran Sansano Benisa.

Juan Sansano Más. Orihuela, 12 de Diciembre de 1906. Sr. D. Justo García Soriano. Madrid. Muy Sr. mío y queridísimo amigo: Acabo de leer «Unión Republicana» y me extraña muchísimo lo que dice V. de la obra en verso que quiero publicar. Si ha de escribirme V. el prólogo, ¿es V. el llamado a criticar mi libro? ¿Verdad que no? Esto ya lo sabe V., y por lo mismo me figuro que se ha creído que mi obrita estaba imprimiéndose ya, cosa que no haré hasta que V. me escriba el prólogo, y tan pronto como me lo envíe comenzaré a trabajar.

Deseo dedicar la obra al Ayuntamiento, y que su retrato de V. con el mío, figuren en una de las primeras páginas, unidos sobre un dibujo que me harán. Quiero que la obra sea elegante. Las poesías casi todas serán inéditas. ¿Es necesario que se las mande? ¿Le parece a V. que el título «Flores Silvestres» estará bien para el libro? Tenga la bondad de darme su parecer, sobre todo cuando le sea fácil, o cuando le escriba a su señor padre.

Por Orihuela no hay nada de nuevo: «El Censor» es nuevo, pero eso no es nada. El periódico que pensé publicar, no salió a luz por miedo a un fracaso. Teruel nos salió al encuentro con su periódico. Este señor no me quiere bien: antes me saludaba; varias veces he querido saludarle y me ha dejado con un palmo de narices. ¿Se creerá que estoy resentido porque no me ha colocado en sus Retratos? ¡Si yo fuese gran cuentista o soldado incógnito! Pero …. ¿yo? ¡Vamos hombre!

¿Le sería fácil a V. adquirir un retrato suyo –sin cartulina- igual al que tienen sus padres? Es para hacer la placa. Si le es fácil se lo agradecería, pues necesito recortar el retrato ovalado y colocarlo sobre el dibujo para enviarlo a Barcelona. Si no le es fácil, el retrato que tienen sus padres puede aprovechas; pero no puedo hacer lo que deseo. Ha dejado V. a Lacárcel hecho un hombre. Estas noches, seguramente no dormirá. Que pase V. felices Pascuas ¿eh?  Y con mucho gusto aprovecho esta ocasión para reiterar a V. el testimonio de mi afecto y admiración, al par que quedo como siempre suyo afmo. amigo y s. s. q, b. s. m. J. SANSANO MAS. Cuatro esquinas, 12. Recuerdos de Faeliyo y de mis padres.

Borrador de la carta repuesta; escrita, según se deduce, el 17 de diciembre.

Sr. D. Juan Sansano Mas. Mi querido amigo: Su grata del 12 del corriente, que ya me había anunciado mi padre, llegó a mi poder en su tiempo oportuno. Por su extrañeza y por las preguntas que Vd. me hace veo que VD. interpretó mal mi artículo Calamares en tinta, que publicó «Unión Republicana» el último día 10. Yo no le amenazaba a Vd. con una crítica desfavorable, pues con ello hubiera sido injusto.

Además, yo no abrigo prejuicios contra nadie; menos contra Vd. a quien aprecio como merece. Ha hecho Vd. mal en temer la hostilidad de mis pobres juicios, y en abrigar contra mí infundados recelos. Sus versos hubieran merecido mi benévola aprobación y simpatías. Ya que Vd. insiste en los deseos de que a su libro preceda un prólogo debido a mi desautorizada pluma; y yo le tengo empeñada a Vd. mi palabra de escribírselo, no debo ahora de negarme a ello.

Cuente Vd. desde luego con mi prefacio, que será largo e insustancial, como mío. Pero le pongo las siguientes condiciones: Que creo para hacerlo, indispensable conocer antes sus versos; pues de lo contrario pudiera ser mi prólogo inadecuado y discordante; y también para convenir con Vd. en el título. Además y, sobre todo, porque tenga Vd. por seguro que seremos combatidos por los de «El Censor»; y yo no quiero que me coja desprevenido y desarmado la batalla pues.

 Y sabe Vd. que hombre prevenido vale por dos. Si a Vd. le urge, puede enviarme sus versos por correo, con el franqueo correspondiente; y si quiere Vd. esperar, en enero vendrá de esa a esta corte, un pariente mío que puede traérmelos si Vd. se los entrega antes a mi padre, y así economizar ese gasto.

Aunque yo opino que estas cosas deben pensar y hacerlas sin dilaciones que pudieran enfriarlas. Respecto a lo que me dice del retrato, aunque no soy muy amigo de ese género de exhibiciones, procuraré complacerle. Me parece que anda Vd. descaminado con su deseo de dedicarla al Ayuntamiento. Nuestros ediles no suelen agradecer estas honras, pues entienden más de berzas que de versos. El sábado envié un artículo a «Unión Republicana», haciéndole una caricia al amigo Teruel. Creo que se publicará mañana. Léalo Vd.; pues le aludo de nuevo.

No me extraña que le quiera a Vd. mal el autor de «Retratos a Pluma»; pues no quiere bien a nadie. Es un lisiado por la mano de Dios y no puede ser bueno. Se siente impotente y su buche es un hervidero de envidias y de malas intenciones. Guárdese Vd. de él como del demonio. Le conozco, desgraciadamente.

Devuelva mis recuerdos al amigo Faeliyo. Ese creo que es de los nuestros. Dígale que pienso escribirle pronto y que he leído «Heraldo» del día 3. Desde luego puede Vd. contar y cuente Vd. siempre con cuanto a mi insignificancia le sea permitido. Y le envío un cariñoso saludo. No dude que tiene Vd. en mí a un leal amigo y partidario que admira su aplicación y su laboriosidad; y que simpatiza con su modestia. Supongo lo que le habrá sucedido a Vd. con el semanario que pensaba publicar; aunque Vd. no me da detalle y me oculta algún ataque que habrá recibido.   

En la siguiente entrega de «Calamares en tinta» llegó la anunciada «caricia» a José M. Teruel. Justo le recordó su reciente pasado como republicano anticlerical, y sus frecuentes colaboraciones en «Unión Republicana», publicación a la que ahora tildaba de «apasionada, sectaria y fanática al rojo». Comenzó el artículo con la parodia de Rigoletto «Il uomo é mobile», que se puede traducir por «el hombre es voluble».

Unión Republicana. Número 169 – 18 de diciembre de 1906: Calamares en tinta. El Censor. «Il uomo é mobile». Cuando esperábamos impacientes la aparición en Orihuela de una revista  semanal literaria que a publicar iba con el simpático título de «La Juventud» el novel y animoso bardo Juan Sansano Mas, nos ha sorprendido la brusca e invasora irrupción en el estadio de la prensa de un semanario bien distinto que se apoda «El Censor», y del que es auriga o palafrenero (valga el símil) nuestro querido colega José Manuel Teruel y Rebollo ¡Mutatis mutandis! que dijo cierto edil latinófilo. En esta progenésica y misteriosa metamorfosis ha habido seguramente un escamoteo y un hábil juego de cubiletes entre compadres; un melodrama burlesco…

Sansano no escarmienta. Tiene un corazón noble, efusivo, henchido de generosos entusiasmos; un alma ingenua, inocente, virgen de doblez y de animosidades; y cree ver en ella el trasunto, el reflejo de los demás hombres. Esto le hará sufrir decepciones sin cuento (…) El Sr. Teruel es un espíritu inquieto que se revuelve incesantemente ganoso de lucha y con hidrópica avidez de popularidad. Ama el periodismo con la desbordada afición de quien en él se halla como en su propio elemento. (…) La publicación de «El Censor» es  la realización, la concreción de sus íntimas e inextinguibles aspiraciones. (…)  El Sr. Teruel se siente de improviso Quijote y con la péñola en ristre hace gemir las prensas para enderezar entuertos. Pero en su altruista obsesión de independencia y justicia pierde la memoria y la lógica. En la primera y segunda de sus aventureras correrías, arremete intrépido contra UNIÓN REPUBLICANA y la increpa con los epítetos de «apasionada, sectaria y fanática al rojo» …

… Nosotros nos hemos quedado un poco estupefactos ante este «quid pro quod»; y luego, repuestos, hemos reído y celebrado este imprevisto y donoso sainete. El Sr. Teruel se ha curado radicalmente con el suero antirrábico carcunda, su clerofobia de marras que parecía haber tomado en él carácter crónico. Nosotros ya no le conocemos y nos hemos preguntado llenos de asombro: ¿No es, por ventura, el director de «El Censor» aquel incisivo y anticlerical Maquiavelo de «La Democracia», que en un rapto de furor canalejista antifrailuno llamaba a las órdenes religiosas «lapas adheridas a la roca nacional», ocasionando la fulminación y anatema del paladín de la calle de Bellot?

¿No es tampoco, acaso, este impugnador nuestro, uno de los tres candidatos a concejales que presentó y apadrinó el partido de Unión Republicana de Orihuela y apoyó resueltamente su órgano, mientras alardeando de convencido federal halagaba las ideas del inolvidable D. Miguel Cremades para conseguir el voto de los federales que figuraban en el censo de su agrupación? ¿Estamos tal vez nosotros en un craso error de memoria o mal informados al recordar que el Sr. Teruel tomó una pequeña parte en la redacción de cierta hoja que se titulaba El Jesuitismo, que se comenzó a repartir en Orihuela el 18 de Agosto de 1903 y que fue recogida por orden de D. José Ferrer, a la sazón alcalde accidental, por parecerle pornográfica?

¿No tiene este señor ninguna identidad con aquel orador tribunicio de persuasiva elocuencia que exaltadamente pororó el primero en aquel famoso meeting republicano que se celebró en el coliseo de la ciudad de Teodomiro el jueves 5 de Mayo de 1904, dando lugar a una enérgica protesta y a un gran movimiento de indignación entre los ortodoxos de Orihuela? …

… Por último: ¿mentimos nosotros al asegurar que el Sr. Teruel ha venido siendo constantemente un colaborador anónimo de este semanario Unión Republicana? ¿Quiere el Sr. Teruel que aduzcamos aquí más timbres de gloria en pro de su clericalismo? Todos nos harían ver que tiene bien surtida de casacas para cualesquiera gustos su guardarropía…

… Con que ¿apasionada, sectaria y fanática al rojo Unión Republicana y por consiguiente, los que en ella escriban? Pues entonces usted y yo lo somos. Nos ha hecho usted sospechar, amigo Teruel, si con el empleo de estos piropos que nos regala deseará usted congraciarse con el cacique para que se los premie en los próximos comicios con una retribuida concejalía. ¡¡Señor Teruel, señor Teruel!!  Menos frescura y más consecuencia y una buena tacita de rabos de pasa para recobrar la memoria ¡Mire que le cantamos el marinabo! Justo García Soriano. Madrid, 15— XII— 1906.

En 1906 no salieron más números de «Unión Republicana» (el siguiente, dedicado a rebajar la tensión con Andrés Lacárcel, apareció el 3 de enero). Tampoco tengo constancia de publicación alguna en otro periódico; ni noticias de como terminó el año en Madrid. Así pues, sin más datos por el momento, termino esta entrega.

Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.