Pepe Madaria y el «Tiro de Pichón».

Alicante siglo XIX. J. Laurent

Prefacio.

En 1881 la sociedad de cazadores de Alicante anunciaba la práctica del tiro de pichón y de gallina en el sitio denominado «Lometas de San Blas», al oeste del castillo de San Fernando. Numeroso gentío acudía a admirar y aplaudir la destreza de los tiradores que, antes de empezar, abonaban el precio del puesto y sacaban por suerte el lugar que les correspondía.

Seis años después, los “sportmen” alicantinos celebraban la inauguración de un nuevo tiro de pichón en la partida de San Blas. Estaba organizado por el círculo de cazadores y contaba con todas las comodidades y adelantos de las grandes capitales, donde este deporte era una de las diversiones favoritas de la “high life”.

Alfonso XIII en el Tiro de Pichón.

Aunque el tiro de pichón era ya muy popular, la declarada afición del rey Alfonso XIII y de sus amigos aristócratas a ejercitarse con la escopeta a principios del siglo XX otorgaron prestigio a este “sport” de las clases pudientes, multiplicándose las «sociedades de tiro».   

En enero de 1904 un grupo de jóvenes encabezados por el médico José de Madaria se propusieron instalar un “tiro de pichón” en Orihuela para que funcionase durante los meses de febrero y marzo. ¿Quién era este médico?

De Madaria Rubio

Vista general de Orihuela.
Charles Clifford, 1862.
Colección Javier Sánchez Portas
.

El primer miembro de esta familia que recaló en Orihuela fue José de Madaria Izaguirre, coronel de la Guardia Civil del tercio de Valencia, natural de Orduña (Vizcaya).

Fallecida su primera esposa, se había casado en 1852 con Juana Rubio Mesples, natural de Bigastro. José tenía 35 años y era todavía teniente. De los tres hijos que sacaron adelante, Concepción (1853) y José (1866) fueron bautizados en Bigastro. Por algún motivo, su primer hijo varón de nombre Severiano, fue bautizado en Novelda en 1856.  

Boletín Oficial Santander 1865.

De teniente pasó a capitán; y en 1865 era comandante de la Guardia Civil de Santander. Llegó a Orihuela en julio de 1878, con el grado de coronel. En enero de 1879 presidió un Consejo de Guerra en las Islas Baleares contra dos guardias civiles que fueron ajusticiados. Se retiró en 1880 y falleció en Orihuela en 1896 .

El Segura. Número 26 – 10 de julio de 1878: Ha llegado a esta ciudad (Orihuela) el Sr. D. José Madaria, Coronel de la Guardia Civil del tercio de Valencia.

Su hijo mayor, de nombre Severiano, se inició en la carrera militar en la tercera guerra carlista, luchando en el bando de los liberales, etiqueta política de la que presumió toda la vida. Licenciado en Derecho, contrajo matrimonio con la oriolana Ana Balaguer Muñoz, en enero de 1886, cuando era teniente del Batallón de Reserva de Orihuela.

Por esas mismas fechas se presentaba en la caja de reclutas de la zona militar de Orihuela la carta de pago de redención en metálico de su hermano, el mozo de reemplazo José de Madaria Rubio.

Redención en metálico.

Nacido en Bigastro en 1866, José no escogió la carrera militar como su padre y su hermano. Estudió con los jesuitas en el Colegio de Santo Domingo y se licenció en Medicina y Cirugía en 1889. Su título se recibió en el Gobierno Civil de la provincia en 1890; y ese mismo año abrió su consulta de Urología en la calle de San Agustín número 9 de Orihuela.

El Diario de Orihuela, 1890.

Un detalle confuso para mí, es su relación con Torremendo. No tengo claro si vivía allí o comenzó su carrera como médico en dicha pedanía. En septiembre de 1890, cuando hacía ya cinco meses que tenía abierta la consulta en Orihuela, se pudo leer en un semanario oriolano:

La prensa. Número 4 – 21 de septiembre de 1890: “Hemos tenido el gusto de estrechar la mano de nuestro amigo muy querido el joven y reputado médico de Torremendo D. José de Madaria, quien ha pasado breves días en esta ciudad al lado de su distinguida familia”.

Al principio pensé que era un simple errror. Pero dos años después, en «El Defensor de Orihuela», Antonio Pescetto, hemano del alcalde, utilizando los seudónimos «Tripas y Guindilla», escribió una sátira titulada “Entre Pepe y Pepito”, en la que se burló de Madaria poniendo en duda su contratación como médico municipal. Y parodiando a Molière, le llamó «el médico a palos de los de Torremendo».  Madaria se declaró ofendido y Pescetto lo remitió a los tribunales. A lo que Madaria respondió:

El independiente. Número 157 – 4 de julio de 1892: “Los Tribunales de Justicia solo deben estar a nuestra disposición para resolver asuntos criminales y con cierta clase de gentes, como me sucedió en el campo donde fui agredido al reclamar el pago de mis honorarios como facultativo”. A lo que Pescetto respondió : “Si el Sr. de Madaria me quiere saludar, en mi casa me encuentro; y si gusta, también iré a los Saladares de Torremendo”.

La polémica con su nombramiento se mantuvo el resto de 1892. Tras un año como médico municipal interino le habían concedido la plaza en propiedad. Pero la decisión fue impugnada y revocada desde el Gobierno Civil. En diciembre, ya como médico titular de la Beneficencia municipal en el distrito del Arrabal Roig, pidió un mes de licencia para poder tomar parte en las oposiciones a médicos segundos del Ejército. En 1893 se enfrentó a una epidemia local de viruela con epicentro en La Aparecida.

El independiente. Número 730 – 28 de septiembre de 1894: Record ciclista. Procedentes de la villa de Torrevieja llegaron ayer a las 6 h. 12 m. de la tarde nuestros queridos amigos los distinguidos ciclistas D. José de Madaria y D. Gregorio Ponzoa, que el día anterior salieron para dicha población deteniéndose breves momentos en Albatera, Catral y Dolores, recorriendo en esta primera expedición 46 kilómetros en tres horas. Como dato curioso de este record, debemos hacer constar que dichos señores, a su salida de Torrevieja, depositaron un telegrama a las 4 de la tarde, no recibiéndose este aquí hasta después de media hora de llegar los expedicionarios.

Antes de dedicarse a la caza y al tiro, promocionó la práctica del ciclismo, un «nuevo e higiénico sport». También colaboraba en varios periódicos. Y su consulta evolucionaba con los últimos adelantos sin abandonar la asistencia gratuita a los pobres, en horario de tres a cinco. En 1896 realizó con éxito una delicada extirpación de cataratas.

El independiente. Número 664 – 7 de julio de 1894: Ha obtenido el título de practicante de medicina y cirugía menor con la nota de sobresaliente en la facultad de Valencia, el inteligente industrial D. Mariano Gilabert, ayudante de la clínica médica y operatoria que con éxito cada día más favorable, tiene establecida en su casa de la calle de San Agustín de esta ciudad el Dr. Madaria.

El orden. Número 63 – 13 de abril de 1895: Consultorio. Médico-Operatorio dirigido por D. José de Madaria, en San Agustín, 9 de Orihuela. Tratamiento de la difteria en sus múltiples manifestaciones; difteria faríngea (angina); laríngea (crup o garrotillo); nasal; ocular, etc. Según el procedimiento del Doctor Roux, con el suero de dicho señor y aparatos directamente recibidos de París.

No sé si tuvo algo que ver. Pero después de sufrir un ataque de reuma, comenzó su pasión por la caza. Formó parte del primer proyecto de una «sociedad de cazadores»; figurando su propio domicilio para recibir las adhesiones.

El Thader. Número 174 – 28 de enero de 1896: Han regresado de las islas del barón de Benifayó, donde se encontraban dedicados a los ejercicios cinegéticos, nuestros amigos D. José de Madaria y D. Vicente Rodríguez. Han «cobrado» muchas piezas.

Dehesa de Campoamor.

El ateneo de Orihuela. Número 14 – 10 de enero de 1897: Con objeto de poder dedicarse a los placeres cinegéticos, parece ser que se trata de fundar aquí en la ciudad una sociedad de cazadores que tomarán en arriendo la Dehesa de Campoamor. Hasta ahora han manifestado su conformidad con dicho proyecto los aficionados señores Martínez, Giménez, Pérez, Rubio, Capdepón, Lizón, García y Madaria. En casa de este último señor se reciben adhesiones hasta el jueves próximo, en que se realizará la primera expedición.

Despidió el siglo como presidente de la Cruz Roja, entidad organizadora de los famosos Juegos Florales celebrados en 1900. El 4 de septiembre de 1901 contrajo matrimonio en la capilla del Palacio Episcopal de Orihuela con Mercedes Garriga Mercader. Bendijo la unión el canónigo de la Colegiata de Alicante, Manuel Bañón Muñoz. Y fueron los padrinos, el padre de la novia, José María Garriga y la hermana del novio, Concepción de Madaria.

Escudo del obispo José Flores Osorio.
Palacio Episcopal de Orihuela.

En cuanto a su hermano Severiano, en 1887, ya retirado del Ejército con el grado de capitán, tenía su bufete en la calle de Santacruz número 14. Un año después lo trasladó a la vecina calle de Santa Lucía número 9. Decano del colegio de abogados y presidente del Casino Orcelitano, fue concejal y alcalde de Orihuela. Falleció en el cargo, en septiembre de 1906, justo cuando comenzaban las fiestas del sexto centenario del hallazgo de la Virgen de Monserrate, en cuya organización se había implicado muy activamente.

Esquela en «Unión Republicana».
Orihuela, septiembre 1906.
VI Centenario de la Virgen de Monserrate.

El Tiro de Pichón en San Antón.

Metido de lleno en el mundo de la escopeta, Pepe Madaria se reunió a principios de 1904 con un grupo de amigos para organizar un “tiro de pichón” en las inmediaciones de San Antón, cerca de su ermita. Una instalación provisional que funcionase durante la temporada de carnaval y cuaresma.

Ermita de San Antón

José de Madaria, Enrique Arroyo, Francisco Germán Ibarra, José Escudero, Alfredo Bueno, Francisco Ballesteros Meseguer y Juan López establecieron una sociedad para tal menester. Era sólo el principio. En un futuro pretendían organizar el Tiro Nacional en Orihuela, un deporte que estaba despertando gran entusiasmo entre la población.

Para el 21 de febrero, en el plano de San Antón, la nueva sociedad dispuso las instalaciones para llevar a cabo los ejercicios de tiro de pichón y tiro de gallina. Montaron también un tiro al blanco con escopeta carabina, pistola y revolver.

Elche, 1913

La inauguración del aquellas instalaciones prometía ser atractiva y novedosa; y para la ocasión encargaron 200 palomas en Albacete. Los entusiastas organizadores invitaron a las autoridades, centros culturales, asociaciones y otras personalidades; asegurando que los beneficios que obtuviesen serían destinados a los establecimientos de la Beneficencia local. Los puestos de los tiradores estaban numerados y se adjudicaron por sorteo; nombrando un jurado presidido por el concejal Luis García.

Se inauguró el día previsto; una hermosa tarde de primavera con gran animación y mucha concurrencia femenina. Para mayor comodidad de las señoras y de los aficionados en general prepararon unas sillas. Según cuenta la prensa, la jornada no fue muy afortunada para los tiradores; desperdiciando mucho plomo. Destacaron tanto en el tiro al palomo como a la gallina, el propio Madaria, Cremades, Arroyo, Lacy, Ortega, Germán, Pescetto, Soler y, como no, Juanito Rogel, el del Café Europeo.

Como nota negativa de aquella inauguración, un sujeto sostuvo un altercado con un alguacil del juzgado por la pertenencia de un palomo que había caído herido. El individuo acabó detenido por el propio alguacil.

La comarca. Número 317 – 18 de marzo de 1904: Mañana sábado, festividad de San José y al día siguiente domingo por la tarde, habrá tiro de pichón en la explanada de San Antón. Entre la juventud orcelitana reina gran entusiasmo por este patriótico sport. El tiro promete verse muy animado estos días.

La experiencia se fue prolongando en el tiempo con gran éxito, adquiriendo gran cantidad de pichones para la festividad de San José. El tiro se mantuvo muy concurrido hasta su cierre; ya entrado el mes de abril.

Balneario de San Antón.

Al llegar el verano, la sociedad decidió trasladar el espectáculo a Torrevieja; programando la inauguración para el primer domingo de agosto. José de Madaria se encargó de organizar los preparativos para que el «sport» reuniese las mejores condiciones en la costa.

Torrevieja a finales del siglo XIX.

La comarca. Número 429 – 10 de agosto de 1904: De Torrevieja. Con muchísima concurrencia de forasteros y la mar de fresco en esta deliciosa playa, ha llegado el sábado por la noche la banda de música de Rojales. (…) A las seis se efectuó el tiro de pichón con mucha concurrencia, vimos entre otros tiradores a los Sres. Marqués de Lacy (hijo), don José de Madaria, D. Miguel Cremades, D. Francisco Franco y otros que sentimos no recordar.

El diario orcelitano. Número 151 – 11 de agosto de 1904: Lo más grato, — El tiro de Pichón. — Para el asalto de armas. Sorprendente, atractiva y sugestionante ha resultado la fiesta del tiro de pichón, organizada por la sociedad de tiro de esa, de la cual es alma, mi distinguido amigo el reputado facultativo D. José de Madaria. Sitio en que se instaló el campo de tiro, el más pintoresco; las rocas, a cuyos pies ciclópeos se rompen las olas gigantes (…) La instalación del tiro, hecha con gusto exquisito y con lujo. Tiradores, la mar.

Presenciando el espectáculo, una multitud inmensa: Torrevieja entera y todas las colonias veraniegas. Un éxito verdadero, como no podía por menos de suceder, andando en ello, el simpático Pepe. Componían el jurado, un representante de la autoridad local, el notario de Murcia, D. José Sánchez Lafuente, en representación de la colonia murciana, D. Luis García Balaguer, abogado en representación de la de veraneantes oriolanos y D. José Escudero, como administrador del Tiro.

Se hicieron prodigios de puntería, sobresaliendo los tiradores por el siguiente orden. D. Miguel Cremades Rocamora, de Orihuela, D. José de Madaria y Rubio, de Orihuela; un señor de Murcia cuyo nombre ignoro; aunque bien sabe Dios que lo siento y D. Juan Rojas, de Alicante. Se repetirá el espectáculo todos los domingos y en la última tirada del último día, se adjudicarán premios a los tiradores…

Casino de Torrevieja a principios del XX.
Fotografía A. Darblade

En 1905 se repitió la existosa experiencia. En enero la sociedad “Tiro de Pichón” de Orihuela pedía a Tobarra doscientos palomos para las tiradas de febrero en el plano de San Antón. En agosto y septiembre, el «tiro de pichón» se incorporó a las distracciones veraniegas que ofrecía Torrevieja. Pepe Madaria, además de encargarse de la organización, se distinguió de nuevo como gran tirador.

Unión republicana. Número 106 – 10 de agosto de 1905: Para el domingo próximo tendrá lugar la inauguración del tiro de pichón en las vecinas playas de Torrevieja, sitio denominado «Las Rocas». Amenizará este acto una banda de música, todos los días festivos. La dirección está a cargo de la sociedad «Tiro de Pichón» de Orihuela, la cual destinará los beneficios a los pobres de dicha villa.

Explanada Casino de Torrevieja.
Alberto Darblade.

El diario. Número 116 – 12 de agosto de 1905: De Torrevieja. La animación en esta pintoresca villa ha llegado por fin a su mayor apogeo en la presente temporada de verano, mucha más, que hacía presagiar la soledad relativa de los primeros días. Los salones de los balnearios, antes, tan escasamente concurridos, veíanse a todas las horas del día favorecidos por un considerable número de veraneantes, predominando entre ellos, como es natural, las mujeres hermosas.

¡Bien se puede venir hoy a Torrevieja! Aquí nos brindan estas playas brisas deliciosas como lenitivo a los rigores de la estación, no nos faltan fiestas y distracciones para ir matando el tiempo; y por si todo esto fuera poco para animar al menos decidido a venir a este rinconcito de Mediterráneo, diré, que es ahora refugio de un sin número de bellezas de Murcia y de nuestra querida ciudad de Orihuela, las cuales fraternizan en paseos, balnearios y casino con las de Torrevieja, donde huelga decir, porque ahí todo el mundo lo sabe, lo mucho y bueno que existe. ¡Por algo se cría aquí la sal!

Balneario Vista Alegre. Torrevieja.

Para el domingo próximo está anunciada la inauguración del Tiro de Pichón que ha de establecerse en el sitio denominado las Puntas; a cargo de la misma sociedad que lo tuvo el año anterior. ¡ Anímense esos tiradores que se han quedado en esa y vengan a lucir su envidiable puntería!

El Casino de Cazadores de Orihuela y el Real Tiro de Pichón de Alicante.

 En abril de 1907 se creó el Casino de Cazadores de Orihuela. Los cincuenta artículos que componían sus estatutos fueron publicados por el diario «La Huerta» en varias entregas. Reproduzco los doce primeros:

Capítulo primero. Objeto del Casino.  Artículo 1° Esta sociedad tiene por objeto proporcionar a los señores que la forman estimación recíproca y lograr por la unión de los aficionados al sport cinegético el aumento de la caza en esta región; procurando coadyuvar al cumplimiento de las leyes que tienden a su fomento. Art. 2° Para conseguir ambas cosas, la sociedad tendrá un local con salones de lectura y recreos lícitos. Art. 3° Cuando los fondos de la Sociedad lo permitan, se hará un arriendo de terrenos para dedicarse a la caza acotándolos como la ley prescribe. Art 4° No se consentirán discusiones en la sociedad sobre religión ni política. Art. 5° En manera alguna serán permitidos juegos de azar ni envite. Art. 6° La Sociedad tendrá a su cargo la organización del Tiro de Pichón, que celebrarán sus tiradas desde el último día de Carnaval a la Pascua de Resurrección los domingos y días festivos. Art. 7° En los restantes días festivos del año, se organizarán, si la junta lo estima conveniente, y con el fin de arbitrar fondos, tiradas de plato y tiro al blanco a la pérdida plato etc. Art. 8º Está facultada la Junta, para arbitrar recursos haciendo rifas de armas de caza o artículos para este sport. Art. 9° Para organizar esta sociedad se crearán 500 acciones a 5 pesetas, que no devengarán interés y que serán amortizables diez por anualidad pudiendo ser transferidas. Art. 10º Las acciones transferidas a individuos que no sean socios, perderán su valor y serán anuladas. Art. 11º Los socios accionistas, serán propietarios de los muebles y efectos a partes iguales entre los que quedaran el día de la disolución. Art. 12º En caso de haberse amortizado todas las acciones, los bienes de la sociedad serán repartidos entre los socios de número.

Real Tiro de Pichón. Alicante

Mientras tanto en Alicante, la afición por la escopeta iba en aumento. Entre los bailes, regatas y verbenas de la «alta sociedad» se fueron introduciendo los concursos de tiro. En febrero de 1911 el Rey Alfonso XIII viajó a la capital de la provincia y lo primero que hizo al llegar a la ciudad fue visitar el nuevo y elegante kiosco del Tiro de Pichón.

Alfonso XIII en el Real Tiro de Pichón de Alicante, 1911 .

Las competiciones alicantinas, en las que participaban habitualmente aficionados de Orihuela, Murcia o Cartagena, se alargaban hasta seis días, dotadas con muchos premios. Y en 1912 se celebró por primera vez la Copa de Levante, instituida por las Sociedades de Tiro de Pichón de Barcelona, Valencia, Alicante y Almería.

La Sociedad Tiro de Pichón de Orihuela.

El viernes 30 de marzo de 1917 se reunieron unos cuantos aficionados al tiro, en casa del médico José de Madaria Rubio. Querían constituir una sociedad que estimulase a los buenos tiradores de Orihuela; fomentando un «Sport en armonía con la afición«. Un tiro de pichón organizado con todos los adelantos modernos, evitando las incomodidades de practicarlo sin campo cerrado y a brazo, modalidad conocida como «tiro a la valenciana» en la que un colombaire o soltador lanzaba el pichón intentando buscar el fallo del tirador.

Salón Novedades.
Colección Javier Sánchez Portas.

El domingo 1 de abril de 1917 trasladaron la reunión al Salón Novedades, donde constituyeron la Sociedad de Tiro de Pichón de Orihuela con gran concurrencia y animación. Allí se acordaron los siguientes puntos:

1. Constituir la sociedad, adoptando el reglamento de las establecidas en Alicante y otras poblaciones. 2. El tiro será en local cerrado y por el sistema de cajas. 3. Todos los socios tendrán los mismos derechos y deberes, bien sean  tiradores o no lo sean. 4. Para el ingreso en la sociedad se abonarán cinco pesetas como cuota de entrada, y la cuota mensual será de una peseta. 5. Serán socios honorarios el Alcalde de esta ciudad, el Comandante militar de la plaza, el Juez de Instrucción, el Teniente de la Guardia Civil, el Juez Municipal y el Presidente del Casino Orcelitano. También se nombrarán socios honorarios a todos los señores que hagan objeto de una distinción a la sociedad. En este caso ya se encuentra Adolfo Wandosell, marqués de Arneva, que ha ofrecido una copa para la primera tira extraordinaria que se verifique. 6. Por último, se acordó hacer una emisión de cien acciones de veinticinco pesetas, pagaderas en cinco mensualidades y amortizables por sorteo entre los tenedores.

Establecidas las anteriores bases se procedió a la elección de la Junta Directiva, dando el siguiente resultado: Presidente: D. José de Madaria. Vicepresidente: D. Santiago Laiz. Vocales: D. Manuel López, D. José Lizón, D. Joaquín Selma y D.  Martín Salinas. Inspectores de tiro: D. Miguel Cremades y D. Carlos Bofill. Tesorero D. Francisco Germán. Secretario Contador D. Juan Carrió.

El 26 de enero de 1919 se programó la primera tirada de entrenamiento en el polígono de tiro que la sociedad poseía en el camino de Abanilla, partido del Escorratell. El campo estuvo muy concurrido; con presencia de forasteros, distinguidas damas y bellas señoritas de la selecta sociedad oriolana.

Se jugó la copa del presidente a un pichón con handicap a cinco pesetas la entrada; adjudicándose un premio igual al valor de las entradas e inscribiéndose en dicha copa el nombre del vencedor. También se disputó la copa del presidente honorario de la sociedad, el duque de Hornachuelos; y se hicieron numerosas puestas, encargándose unas cuantas secciones de cazadores furtivos de rematar las pocas palomas que escaparon. Al final de la tirada se vendieron en el campo a 75 céntimos la pieza; siendo mayor el número de pedidos que el de pichones muertos.

El duque de Hornachuelos, el marqués de Arneva y José de Madaria en el polígono de tiro de Orihuela, en mayo de 1919.

Las tiradas de inauguración del polígono de tiro se celebraron en abril y mayo de ese mismo año 1919. Y asistieron, además de todas las personalidades locales, el duque de Hornachuelos, el marqués de Fuente el Sol y el marqués de Arneva; siempre con gran animación y concurrencia de bellas damas de Orihuela, Alicante y Murcia.

En las diferentes jornadas se jugaron las copas del presidente, de S. M. el Rey Alfonso XIII, del duque de Hornachuelos, del marqués de Arneva, del marqués de Fontalba, del Casino Orcelitano y el Gran Premio de Orihuela, con copas del Ayuntamiento, del Sr. Ruiz Valarino, de D. Luis Barcala, y 1.500 pesetas donadas por la propia «Sociedad Tiro de Pichón».

El «Tiro Pichón» oriolano.

No sé dónde estaba ese polígono del camino de Abanilla. El definitivo, el de la fotografía anterior en los años veinte, estaba situado detrás del cementerio.

José de Madaria Rubio en el siglo XX.

Como hemos podido comprobar, Pepe Madaria fue el elemento principal en todo el proceso relatado. Un personaje polifacético que, a comienzos del siglo XX, se declaraba republicano, demócrata y progresista. Director del periódico «Unión Republicana» cuya redacción estaba en su domicilio, en un banquete celebrado en Orihuela en 1903 llegó a afirmar mientras brindaba con champagne a los acordes de «La Marsellesa»:

«Jamás fui político, aunque en verdad siempre sentí simpatía por la causa republicana, simpatía que ha llegado a ser convicción, pues creo que es la única que salvará de la ruina completa a nuestra patria»…

De su matrimonio con Mercedes Garriga Mercader nacieron al menos cinco hijos: José (1903) (médico y alférez provisional), Severiano (1905-1936) (Oficial de la Marina de Guerra), Conchita (de ella sólo sé que estudió piano en el Conservatorio de Murcia), Mercedes (fallecida en marzo de 1912 tras larga y penosa enfermedad) y María de los Ángeles (nacida el 13 de mayo de 1913).

Su consultorio siguió siempre a la vanguardia; intentando incorporar los últimos adelantos de la ciencia médica; como por ejemplo el primer aparato de rayos X de Orihuela, novedosa tecnología descubierta en 1895.

El diario. Número 84 – 4 de julio de 1905: Nuestro querido amigo el médico de esta ciudad D. José de Madaria, acaba de recibir de Eslange (Alemania) los motores y máquinas para el gabinete de electroterapia, rayos X y alta frecuencia, con que piensa enriquecer su ya acreditadísimo consultorio. Se espera para montar dichos aparatos al notable ingeniero alemán Sr. Gerbel.

Consulta de José de Madaira.

El diario. Número 95 – 18 de julio de 1905: Una visita al gabinete electroterápico de D. José de Madaria. Por José. M. Teruel.

En una de las frecuentes visitas que allá por el año 1896 hacía yo al célebre oculista señor Barraquer en su consultorio de la ronda de San Pedro en Barcelona, tuve ocasión de enterarme del maravilloso invento de Roentgen, leyendo en aquel elegante gabinete de espera, la «Revue des Revues». Mi asombro se mezcló con la incredulidad del ignorante y aún recuerdo que antes de ver las primeras radiografías, lancé algunos anatemas heréticos contra la ciencia eléctrica.

¡Quién me había de decir que pocos años después tendría yo que asistir a la inauguración de un gabinete electroterápico, instalado en Orihuela, último rincón del mundo!

Pero no es un sueño; es una realidad visible, palpable como todas las realidades. Aquí, en Orihuela, a donde los últimos adelantos de la ciencia llegan a los oídos de sus habitantes esfumados como los recuerdos de los primeros días de nuestra infancia, mi querido amigo el ilustrado médico D. José de Madaria, ha montado un gabinete radioscópico, capaz de competir con los mejores de las principales capitales de la península, por el número, cantidad y precisión de sus aparatos, y si no, vaya una prueba.

Tiene un electro-motor de un caballo de fuerza, que acciona sobre una dinamo de 65 volts y 6 amperes, produciendo 2.000 revoluciones por minuto, con un interruptor de 4.000 interrupciones por minuto. Cuadro con voltímetro y amperómetro, reostatos, llave de paso, etc. Gran bobina de inducción con chispa de 50 centímetros. Gran resonador del Dr. Ondin para alta frecuencia. Máquina estática, auto-escitatríz de Topler Volts. Cuadro de adaptación universal con gran batería de acumuladores para trabajar durante el día, etc. etc.

¿Que cuáles son los efectos de estos prodigiosos aparatos? pues son los siguientes: corrientes galvánicas, faradización, wantevillización, electrólisis, cataforesis, endoscopía para reconocimiento de todas las cavidades del cuerpo por la luz, y es verdaderamente asombroso, increíble a no haberlo visto, la exactitud y precisión, de claridad con que se distingue el corazón y sus funciones, el hígado, los ¡cálculos de la vejiga, los pulmones, pudiéndose diagnosticar de una manera absoluta la existencia de la tuberculosis, porque el medio de la claridad del pulmón, se observan manchas opacas, que determinan la región invadida por el tubérculo. Los huesos, se traslucen, como si los tuviera uno en la mano.

Se produce además, la pirogalvania o sea la cauterización eléctrica, baños y duchas estáticas, corrientes de Morton, efluvios eléctricos, viéndose el cuerpo bañado por una inmensa lluvia verde de menudas chispas eléctricas, ocasionando una agradable sensación de fresco y bienestar. Corrientes de alta frecuencia de excelentes resultados en los tratamientos de la diabetes, reumatismo y anemia. Radioscopia, radiografía y radioterapia y mil y mil efectos más que no enumero por no cansar a mis lectores y no ofender la natural modestia de mi distinguido amigo el señor Madaria…

Pepe Madaria, «reputado médico cirujano de Orihuela», estaba presente en todos los fregados sociales: presidente de la Cruz Roja; del Ateneo San Luis Gonzaga; del Casino Orcelitano y de la Sociedad Tiro de Pichón simultáneamente…

En 1915 la junta directiva del Cuerpo de médicos forenses substitutos de España lo eligió presidente. En 1919, reunida la asamblea general de los Exploradores de España, resultó elegido presidente del Consejo Local oriolano…

En 1925 formaba parte de la Junta Benéfica Municipal, ocupándose del Rabaloche; y pasaba consulta en el hospital de San Juan de Dios. Tenía una finca de recreo en el Oriolet, donde se organizaban meriendas y bailes. Parece ser que se encargó de arbolar la zona, a tenor de lo afirmado en este artículo:

El Oriolet.
Colección Javier Sánchez Portas.

El pueblo. Número 162 – 24 de mayo de 1927: Por el Oriol y por el Raiguero, merced al esfuerzo laudable de algunos particulares, los señores de Madaria y Pescetto, el arbolado parece que quiere volver a escalar la cumbre, revistiendo las faldas de la sierra.

¿No podría también el municipio tomar la iniciativa e intentar esa obra de misericordia que se llama vestir al desnudo, quitando a la sierra algo de su actual espantosa aridez? ¡Qué bien le vendrían a la vertiente de la montaña, algunas pinadas, aromatizantes y alegradoras del paisaje!….

La iniciativa de la bella y simpática señorita Conchita Madaria, entusiásticamente secundada por el elemento joven oriolano, se organizó el jueves pasado una gira a la finca que en el Oriolet posee el culto cirujano D. José de Madaria. Desde por la mañana se vio claramente que el resultado de sería soberbio, pues las chicas se dieron cita en la Glorieta, y de allí se lanzaron de compras, misión que cumplieron a las mil maravillas, por lo exquisita y delicada que resultó la merienda de por la tarde.

A las cinco de la misma, en coches de los Sres. Madaria, Ruiz y Ballesteros, se trasladó la alegre concurrencia al sitio indicado, en donde se derrochó alegría, se bailó y encontró ocasión la juventud de las expansiones propias de la edad. La merienda, compuesta de fiambres, dulces y champagne, se deslizó dentro de la mayor armonía y buen humor, bailándose de nuevo en la terraza hasta las once de la noche, hora en que después de obsequiar el Sr. Madaria (siempre tan galante, Don José) con preciosos bouquets de flores, se emprendió el regreso hacia el Casino, en cuya Sociedad se rindió de nuevo culto a Terpsícore hasta las doce y media.

Casino Orcelitano

Epílogo

Para completar la biografía de José de Madaria, transcribo el obituario que le compusieron tras su fallecimiento, el 21 de enero de 1930:

Actualidad. Número 100 – 23 de enero de 1930: El pasado martes falleció el culto médico y excelente caballero don José de Madaria. El acto de su entierro constituyó una imponente manifestación de duelo que puso de relieve las simpatías de que gozaba el finado y a la que se asociaron todas las clases sociales. Don José de Madaria fue hombre de privilegiado talento, que supo emplear siempre para bien de nuestra querida ciudad.

Batallador incansable y periodista de fibra intensamente irónica, fundó, dirigió y colaboró en infinitas publicaciones de las que recordamos: «El Pueblo» (editado en 1892), «El Thader» (1895), «El Oriol» (1900), «Unión Republicana», y «España Médico-Forense» (1916). En ellos popularizó el seudónimo de «Aíradam», y sus artículos son aún recordados y leídos, admirándose en ellos el profundo ingenio, la vena humorística y la fina sensibilidad.

Excelente poeta, deja abundantes producciones de esta índole (que en sus últimos días pensaba recopilar en dos libretos) su musa siempre dispuesta le inspiró constantemente y prueba de ello son sus magníficos versos; de los que en nuestro próximo número daremos alguna muestra.

Sus dotes personales y las estimaciones que gozaba le llevaron a ocupar relevantes cargos entre los que recordamos el de Presidente del Casino, Exploradores, Ateneo de San Luis, Juntas de Defensa de los Médicos Forenses Substitutos de España, Círculo de la Unión Republicana; Presidente y Fundador de la Cruz Roja y Tiro de Pichón. Desempeñó la titular de Dolores y más tarde la de Orihuela durante 39 años.

Descanse en paz el pundonoroso caballero, con el que pierde Orihuela uno de sus más preclaros hijos. Reciba su familia y particularmente sus hijos y queridos amigos nuestros, D. José y D. Severiano, el testimonio de nuestra sincera pesadumbre.

La obra «Retratos a Pluma», escrita por José M. Teruel en 1906, dedicó dos capítulos a los hermanos Madaria. Y afirmó sobre su amigo José:

Es un carácter. Posee la impaciente vehemencia del niño, y una voluntad tenaz como el diamante; por eso, sus ideas apenas concebidas son realizadas importándole poco la cantidad ni la calidad de los obstáculos que se opongan a su realización.

El propio José, firmante del prologo en verso, se definió a si mismo como:

«Pepe Madaria, un humilde galeno que no supo hacer nunca nada bueno».

Firma de José de Madaria.

Antonio José Mazón Albarracín. (Ajomalba)

Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas y a José Manuel Dayas.