Crónica de Orihuela 1923. Marzo. 

Manuscrito original. Archivo Municipal de Orihuela.

Crónica de Orihuela 1923. Marzo.

Manuscrito de José Manuel Teruel Rebollo, cronista oficial de Orihuela.

Marzo de 1923.

Los primeros días, y aún los primeros de la segunda quincena de este mes, fueron acentuando la sequía atmosférica, con bochornos propios de los días estivales.

Las cosechas de los campos amarilleaban presagiando su agostamiento total.

La tierra seca y resquebrajada esperaba ansiosa el agua para chuparla sedienta, ansiosa, con la avidez avara del sediento.

Manuscrito original. Archivo Municipal de Orihuela.

Algunas veces, unos nimbos blanquecinos, como nubes de primavera, aparecían en el espacio difundiendo la esperanza, pero pronto, los huracanes del Oeste o del Noroeste, hacían galopar desgreñada y en jirones sobre el monótono cielo azul intenso, la vedija blanquecina o plomiza, pasando rápida hacia el Este, dejando otra vez la desesperación de la abrasadora sequía en hombres y casas; y aquellos bramadores vientos que alejaban y disipaban las nubes que llevaban en sus entrañas el agua necesaria para salvar las cosechas y la situación económica de la ciudad.

Barraca de la huerta de Orihuela. Ministerio de Cultura.

Aquellos vientos bravíos e insistentes, no solo producían aquel daño, aún causaban otro que hacía perder el sueño a los cosecheros y especuladores de naranjas, que en su insomnio, oyendo bramar el vendaval furioso y desencadenado, veían como la tierra de sus huertos se convertía en una alfombra de doradas bolas; las ricas naranjas arrancadas de los siempre verdes naranjos, y arrojadas al suelo perdiéndose todo su valor; machacadas, agrietadas, rozadas por los golpes entre si, por el choque con el suelo en la caída violenta del árbol, rezumando el agridulce contenido para ir a parar a los estercoleros, a pudrirse, perdiéndose la riqueza de la Vega en unos cuantos minutos de furia del Aquilón.

Nunca se conoció viento más furioso ni más persistente. Tuvo en varias ocasiones carácter de Ciclón.

El canónigo José Alcaraz. Colección Javier Sánchez Portas.

En los primeros días de este mes, el Prelado dispuso del cargo de Secretario de Cámara y Gobierno que, desde su llegada a esta Diócesis, desempeñaba el actual Canónigo Lectoral, D. Elías Abad.

Como estos cargos los desempeñaban sus poseedores interina(mente), desde que llegó el Obispo a Orihuela, según éste les manifestó al ofrecérselos sus tenedores al día siguiente de la posesión del Prelado, no pudo extrañar que solicitara la declinación del Sr. Abad para conceder dicho cargo al Canónigo Penitenciario D. José Alcaraz: y sólo a esto puede atribuirse la citada separación.

Si otra fuera la razón de hecho, según la maledicencia, no seré yo quien traiga a estas crónicas, rumores que afectan a la vida privada de los hombres, siempre sagrada para mí.

El día que presentó la dimisión de sus cargos de Provisor del Obispado y Vicario General del mismo, el canónigo Deán de esta Catedral, elocuentísimo y profundo orador sagrado, D. Agustín Cavero Casañas, fuéronle aceptadas por el Prelado, y para sustituirlo en ambos cargos, nombró Provisor al Canónigo Doctoral, D. Gaspar Archen, y Vicario General al Canónigo de la Colegiata de Alicante, nuestro paisano, el joven virtuoso y elocuente orador, D. Manuel Lorenzo Penalva.

Francisco Javier Irastorza. Colección Javier Sánchez Portas.

Con motivo de estos sucesos, se susurró que el Ilmo. Sr. Obispo Doctor D. Francisco Javier Irastorza y Loinaz, se proponía corregir ciertas corruptelas que no tenían importancia, pero que no decía bien del clero secular, deseando que todos cumplieran escrupulosamente con los deberes de su ministerio, siendo el primero en cumplir con los suyos y, al parecer siguió removiendo a algunos sacerdotes de sus cargos y llamando la atención a los que, por descuido, nunca por mala fe, realizaban actos que pudieran desdecir de su carácter Sacerdotal.

Esto, como es natural, ocasionó los comentarios de un pueblo como el nuestro, en el que hay pocas cosas de que ocuparse, y en el que por ser muy numerosa a la par que respetable la clase eclesiástica, hace que en ella se fije la atención, más frecuentemente que en las demás.

Muchos años hace que se había desterrado de nuestra Ciudad la afición a las riñas de gallos ingleses, pero el verano último se volvió a despertar, peleándose en casas particulares unos gallitos pequeños llamados americanos.

De ahí surgió entre los aficionados a estos deportes sanguinarios y atávicos, la idea de resucitar en Orihuela, la al parecer muerta afición a aquellas pretéritas riñas de gallos ingleses.

Café Gallístico en San Pascual. Colección Javier Sánchez Portas.

Se constituyeron sociedades y se reconstruyó un reñidero que había en una casa de Evaristo Cánovas, en la calle de San Agustín, y el día once del mes actual, se inauguró la temporada concurriendo como presidentes del espectáculo, que fueron nombrados por la afición local para el corriente año, D. Ramón Pastor Vilar y Antonio Iborra Martínez.

Y ya los demás domingos y días festivos, siguieron celebrándose esas peleas con gran concurrencia de público, que nunca falta a corridas de toros, riñas de gallos y hasta peleas de hombres.

Adelantando el tiempo hacia la Semana Santa, el entusiasta Capitán de los Armados D. Ramón Montero, anunció las innovaciones que iba a introducir en su brillante organismo.

Consistía ésta en la construcción de un carro romano de triunfo, parecido a los que usaron algunos emperadores romanos, singularmente los Constantinos.

El que se preparaba el Sr. Montero para poder seguir mandando a sus legionarios a pesar de su avanzada edad, figura una enorme y áurea pechina, sostenida por tres águilas imperiales romanas gigantescas sobre una artística plataforma rodeada de Cariátides.

Pero no adelantemos acontecimientos, como diría el autor del antiguo régimen libertario.

D. Ramón Montero Mesples.

El día nueve se descubrió la realización de un crimen repugnante, puesto que indudablemente, su móvil fue el robo. Se trata del joven desaparecido el último día del Carnaval; o sea, el 15 de Febrero último.

Aquel muchacho, Francisco Rodríguez, había vendido la cosecha de naranjas de un huerto, por las que recibió, según parece, unas tres mil pesetas.

Con el producto de la venta estuvo en el Café de Sevilla, enseñándolo a los concurrentes; entre ellos, algunos maleantes despertaron su codicia.

Y a las once de la noche, cuando el desgraciado se retiraba a su casa de Molíns, para llegar a la cual tenía que recorrer unos tres kilómetros de huerta casi despoblada, a aquella hora solitaria y temerosa, seguramente fue seguido y acechado por los ladrones que lo asesinaron alevosamente, después de lo cual, le robaron y lo arrojaron al Río Segura.

Colección Javier Sánchez Portas.

Estuvo perdido, creyéndose desaparecido desde aquella fecha hasta el día 9 en que como digo, su cadáver fue hallado en el citado río, en término de Benijófar, ya comenzado a descomponer, y comida o destrozada parte de la cabeza y de una mano.

Se le identificó, y el Juzgado de Orihuela, que es a la jurisdicción que corresponde aquel lugar, levantó el cadáver, se le practicó la autopsia y comenzaron las diligencias sumariales en averiguación de quienes fueron los autores de tan terrible asesinato.

Como todos los años, en el corriente se celebró en la Iglesia de Santa Justa y Rufina, el novenario en honor de San José, que fue solemne y concurrido. También se celebraron en la Parroquia de Santiago y en la Iglesia de San Gregorio, el novenario de la Virgen de los Dolores con igual solemnidad que en años anteriores.

Iglesia de Santiago. Colección Jesús R. Tejuelo.

Por fin el cielo, apiadado de nuestros males, ha dejado caer sobre nuestra Ciudad y sus campos el inestimable beneficio de la lluvia. Ya las cosechas están salvadas.

Algunas, las que se sembraron con la sazón de las primeras lluvias del Otoño, se habían perdido totalmente, pero esas eran pocas, las importantes recibieron aún a tiempo la refrigerante lluvia. Los labriegos están locos de contento.

En los teatros pocas novedades. En el Circo una compañía ecuestre muy mediana y al final de mes, otra de aficionados de Alicante, que da una sola representación de la Pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Y en el Novedades, las eternas película, muy sensacionales, pero siempre películas.

Una nota de novedad y de alegría ha dado La Casa de la Democracia, con la organización de una Falla al estilo valenciano, que se quemó en la noche del día de San José en la Plaza de la Constitución. En la mañana víspera, apareció instalada en dicho sitio.

Plaza de la Constitución. Colección Javier Sánchez Portas.

Era un plano formado por bastidores de lienzo pintado con poesías alegóricas y alusivas, en el cual estaba encerrada toda la materia combustible. Sobre el plano, unos huertanos con trajes a la antigua, tocando uno la dulzaina, y otro el tamboril, y un señor decentemente vestido, que simulaba ser “Juan Pueblo”, con un título que rezaba:

“¡Al son que me tocan bailo!”.

La víspera en la noche hubo música en la plaza, y la noche del día del santo, después de un concierto por la banda de música La Orcelitana, y del disparo de una traca y unas bombas luminosas, se quemó la Falla ante un público numerosísimo, que aplaudió la nueva fiesta, que debe aclimatarse puesto que es costumbre quemar en calles y plazas, la víspera de S. José, hogueras, aunque sin arte; encaminando a la afición por esos derroteros, podrían lograrse fallas tan bellas como las que se queman en Valencia.

Archivo Miguel Ángel Aniorte González.

La víspera del Domingo de Ramos, que este año ha tocado el día de la Encarnación, llovió otra vez, pero caprichosamente, haciendo temer que al siguiente día no pudieran celebrarse la Procesión de las Palmas y la Misión de la Virgen de los Dolores en la Parroquia de Santiago.

Aunque el Domingo estuvo el día nuboso y lloviznó a ratos, se celebraron la Procesión de la Palmas y los Oficios Divinos en la Catedral, donde ofició el Prelado, y por la tarde tuvo lugar la Procesión Misión, aunque se suprimió el paso de la misma por el barrio de San Agustín a causa del mal estado de algunas calles de éste, pero ello ocasionó la protesta de los vecinos de dicho barrio que no quieren perder ese derecho.

Calle de San Pascual llena de lodo. Colección Javier Sánchez Portas.

Las personas conocidas que en este mes nos dejaron para no volver fueron el Comandante retirado del Arma de infantería D. Salvador Meca Gandía, y la señora viuda de Grifol.

Con motivo de la muerte de ésta última, vino a Orihuela el subdirector del Tesoro, D. Daniel Grifol Aliaga, hijo de la finada.

La Semana Santa se presentó lluviosa y desapacible. El lunes llovió y también el martes, aunque quedó una tarde regular y una noche mediana.

A la caída de la tarde del martes, hizo su salida la banda de Cornetas y tambores de la Centuria Romana, tocando llamada; y a las ocho de la noche, toda la Centuria al mando de la cual iba el Capitán D. Ramón Montero.

Centuria Romana por el Puente de Poniente. Fotografía Belda publicada en El Pueblo de abril de 1926. Colección Javier Sánchez Portas.

Esta brillante “legión romana”, que despierta siempre el entusiasmo del pueblo, tuvo en el año presente el aliciente de la presentación del “carro de guerra romano”, del que se valió para poder seguir mandándola el Sr. Montero, que por su edad avanzada y sus achaques no podría marchar a pie durante los largos recorridos de las procesiones y menos en formación a paso militar.

Su carro es, como ya se ha dicho, una plataforma artística, sobre la cual sostenida por tres águilas imperiales, va una pechina dorada acolchada de raso rojo y un cojín también de rojo terciopelo, bordado en oro y colores, para apoyar los pies el Centurión que en su diestra ostentaba un tridente.

Ramón Montero. “Trono de la pechina”. Archivo Enrique Luna.  Fotos Antiguas de Orihuela.

El carro iba tirado por un caballo engualdrapado, y servidos bruto y vehículo por seis esclavos romanos. Fue ovacionado el Centurión, así como la vistosísima centuria y el Teniente abanderado Ramón Luna Montero, y los Tenientes Baldomero Galindo y (espacio en blanco) Bonet.

Ramón Luna Montero. Archivo Enrique Luna. Fotos Antiguas de Orihuela.

Luego se celebró la procesión magnífica, con la convocatoria, tres músicas, los nazarenos alumbrantes, y las andas artísticamente revestidas de flores y luces, realzando la hermosura trágica de una de las tres caídas del Redentor en su dolorosa ascensión al Calvario, dando escarlata a toda la Centuria Romana, marcial y coruscante.

La Centuria Romana, calle del Molino. Archivo Enrique Luna Agulló. Fotos Antiguas de Orihuela.

El Miércoles Santo, no pudieron celebrarse las bellísimas procesiones de la venerable Orden Tercera y de La Cruz, porque durante todo el día llovió copiosamente.

Las efigies de ambas cofradías, fueron llevadas a la iglesia de Monserrate el Jueves en la mañana, quedando expuestas a la admiración de los fieles durante todo el día, como se hace desde tiempo inmemorial.

Procesión por la calle del Hospital. Al fondo, a la izquierda el palacio de Rubalcava recién construido. Archivo Manuel Soler Sevilla.
Descendimiento en Monserrate. Archivo Manuel Soler Sevilla.

El día del Jueves, ofició en la Catedral el Prelado Doctor Irastorza, bendiciendo los Santos Óleos y por la tarde celebrando la ceremonia del Lavatorio. Una multitud enorme acudió a estos actos a los que asistió el ayuntamiento bajo mazas.

El paso de El Lavatorio. Foto de Belda en el número extraordinario de El Pueblo de abril de 1926. Colección Javier Sánchez Portas.

El Jueves a medio día ocurrió un incidente desgraciado. Cuestionaban en la puerta del establecimiento de D. Rafael Martínez Arenas, el criado de éste y un tal Pedro Cremades.

El primero, que presenciaba el hecho, quiso impedir que ocurriera una desgracia con su intervención pacifista, pero se disparó el revólver, con tan mala fortuna, que el proyectil hirió en una pierna al Sr. García Sánchez, anciano sexagenario, que fue trasladado al domicilio de su hijo político D. Ramón Pastor Vilar, quedando detenidos los reñidores.

Plaza Nueva. Procesión General Viernes Santo. Colección Javier Sánchez Portas.

En la madrugada del Viernes Santo se celebró la Procesión General, que en honor a la verdad hay que declarar estuvo desordenada por demás; y es lástima, porque las bellezas artísticas de toda índole que se acumulan para dicha procesión, si se realizara esta con orden y compostura, la harían de las más, si no la más famosa de su clase en España.

Plaza Nueva. Procesión General Viernes Santo. Colección Javier Sánchez Portas.

Después de la Procesión, muchas personas visitaron hasta las diez los Sagrarios, pues el día anterior no se pudieron visitar muy bien, a consecuencia del estado lamentable de algunas calles por la lluvia; no obstante, la gente elegante lució sus tocados e indumentarias propias del día.

Cruz de los Labradores. Fotografía Alfonso Bernad. Colección Javier Sánchez Portas.

Por la noche se celebró la Procesión del Santo Entierro de Cristo, organizada y costeada por el Excmo. Ayuntamiento. Ésta fue un verdadero acontecimiento religioso.

Solemne, bella en su sobriedad, de un conjunto austero y artístico, con una asistencia incalculable de alumbrantes, órdenes religiosas, seminaristas, josefinos, cleros parroquiales, tres bandas de música, los severos pasos de San Juan, La Cruz de los Labradores, El Sepulcro, artística urna funeraria con una iluminación artística y eléctrica; y la sencillísima Soledad, figurando como Caballero Porta-Estandarte D. Andrés Pescetto, concurriendo el Obispo y la Excma. Corporación Municipal bajo mazas, y la brillante Centuria Romana.  Fue una procesión admirable.

San Juan, obra de Baglietto. Fotografía Alfonso Bernad. Colección Javier Sánchez Portas.
Santo Sepulcro. Fotografía Alfonso Bernad. Colección Javier Sánchez Portas.
La Soledad. Fotografía Alfonso Bernad. Colección Javier Sánchez Portas.

Terminada ésta, el público presenció y aplaudió calurosamente el desfile de la Centuria Romana; y después de ingresada en su “cuartel”, estacionada la multitud ante la casa del Sr. Montero, le obligaron a salir al balcón, donde pronunció un discurso de elevados tonos patrióticos, semejante al que por la mañana tuvo que improvisar en idéntico caso que aquella noche.

Ramón Montero. Archivo Luis Boné. Fotos Antiguas de Orihuela.

Al siguiente día, Sábado de Resurrección, al toque de Gloria, sonaron como todos los años, los disparos, las campanas alegres y las músicas ruidosas.

Fotografía de José Senén Valera. Colección Celia Senén.

Se repartió en los últimos días del mes una hoja, conteniendo el informe de la Administración de Hacienda de la Provincia y el fallo de la autoridad competente; declarando que no es su competencia para resolver sobre el recurso interpuesto por José Lidón Cerezo y otros, contra el pago de los gastos ocasionados por la confección del registro Fiscal y declarando además que, aunque fuera competente, habiendo pasado el plazo para hacer reclamaciones, los propietarios de fincas urbanas, no tenían más remedio que pagar las cuotas con las que estuvieran clasificadas.

Como se anunció la próxima disolución de las Cortes, la política local volvió a una fase de recrudecimiento comentarista y chismorraico (sic).

Se volvieron a citar nombres de candidatos, se agitaron los grupos políticos que deseaban intervenir en la contienda electoral, y se dijeron verdades que parecían absurdos, y mentiras que parecían mentiras; aunque también se dijeron mentiras que parecían verdades y verdades que lo eran.

Todos se aprestaron a la lucha, y todos pidieron sus influencias para lograr lo que el pueblo soberano debe lograr solamente.

Se descartaron muchos nombres que habían sonado y se dijo por primera vez, con caracteres de veracidad, que el Sr. Martínez Arenas sería encasillado por el Gobierno. Anunciándose también que lucharía el Sr. Chapaprieta por su cuenta y el Sr. Lázaro Galdeano, con la protección del Conde de Romanones.

Colección Javier Sánchez Portas.

Quedó reorganizada en este mes la Junta Local de Reformas Sociales, y comenzose a dar cumplimiento exacto a la Ley de Descanso Dominical.

La raza canina ha comenzado a sufrir los efectos de la aparición de la Primavera. Una porción de perros han padecido el terrible mal de la rabia y lo peor es que han mordido a una porción también de ciudadanos de ambos sexos y diversas edades, a los que ha habido necesidad de inyectar el suero antirrábico.

Uno de los mordidos ha sido el alguacil del Juzgado de Instrucción. Los señores que tenían pleitos, tienen un nuevo peligro en el Juzgado, por si el alguacil padeciera un día algún ataque de hidrofobia.

A los perros se les dio una batida administrándoles la “morcilla municipal” después de comunicar al vecindario por medio de bando que se iba a tomar esa medida obligada de la autoridad municipal por las excepcionales circunstancias, y parece que se ha acabado con los perros vagabundos e hidrófobos.

En los días primeros de la Primavera llegan a esta Ciudad los caballos sementales que todos los años envía el Estado para constituir la parada de esta comarca agrícola.

Orihuela vista General. Colección Javier Sánchez Portas.

Con asistencia de los Cabildos Catedral y Municipal se celebró en nuestro primer templo la novena y función votiva en honor de San Emigdio, abogado contra los terremotos, por haber defendido con su intercesión a la Ciudad, de ese azote en 1829, de cuya fecha data el voto que hizo el pueblo, el Clero Catedral y el Prelado.

Estas son las notas de Marzo “ventoso” que también ha resultado “lluvioso”, descendiendo la temperatura en sus días últimos de una manera muy sensible, ocasionando un nuevo recrudecimiento de la epidemia gripal que continuó benigna.

Manuscrito de José Manuel Teruel Rebollo Cronista de Orihuela (1922-1923). (Archivo Municipal de Orihuela). Transcrito por Antonio José Mazón Albarracín. 

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