Callejeando 00. Las calles oriolanas.

Las calles oriolanas

Hubo un tiempo en el que las calles no tenían nombre. Tan sólo un apodo las distinguía en cada época, siendo conocido y aceptado por todos sin necesidad de ningún registro. Y es que anotar las calles era cosa de escribanos, de encargados de los censos (civiles y eclesiásticos) y de recaudadores de impuestos.

Los escribanos solían citarlas con retahílas de nombres, tales como: “la calle que llamaban de tal, despues de fulano y que hoy se conoce como de mengano”; o “la calle que lleva a tal o cual sitio”. El edificio o persona importante que en ella moraba pasaba a bautizarla y, al extinguirse éste, por importante que fuese, el título desaparecía con él.


Los encargados de los censos y repartimentos no se preocupaban mucho y, partiendo de las calles muy conocidas, se limitaban a registrar las otras como traviesas de las mismas.

Las que siempre aparecían, eran las contadas excepciones que se mantuvieron inamovibles a través del tiempo; incluso por encima de las disposiciones municipales.

Es el caso de la Feria, Santa Justa, Santiago, La Corredera o la Mancebía, por poner ejemplos.

También se han mantenido las titulaciones asociadas a conventos, aunque algunos hayan desaparecido, por ejemplo: San Gregorio, San Agustín, Santa Lucía o Capuchinos.

En la segunda mitad del siglo XIX, los ayuntamientos se arrogaron la potestad de bautizarlas y rebautizarlas siguiendo los impulsos de la política en cada época. Así, una calle pudo pasar de San Gregorio a Stalin en una sola sesión municipal.

En el caso de la Plaza Nueva, sus peripecias onomásticas reflejaron la situación de España en cada momento: Plaza del Raval, Plaza Real, Plaza de la Republica Federal, Plaza de la Constitución, Plaza de la República, Plaza del Generalísimo; pero de nada sirvió; a nivel popular, el oriolano siempre la ha conocido y por fin así ha quedado rotulada como la Plaza Nueva.

Otro problema fue asignarlas. Al principio se intentó otorgar a los ciudadanos distingidos la calle en la que habían nacido; circunstancia que se fue complicando con el paso del tiempo.

No se pudo dedicar el Paseo al doctor Sarget por que se lo acababan de otorgar a Sagasta, quedándose el homenajeado con la de la Feria. Luego, al morir López Pozas, nacido en la Feria, le tuvieron que ceder la más cercana; la del Ángel.

La titulaciones hasta entonces oficiosas quedaron fijadas oficialmente en el “nomenclator” de Orihuela a finales de la década de 1850, terminando el proceso el 14 de marzo de 1861, cuando la comisión nombrada para el arreglo de citado nomenclator, numeración de casas y rotulación de calles, tras minuciosos paseos, llegó al siguiente dictamen para culminar su trabajo:

Los infraescritos honrados por el M.I.A.C. de esta ciudad para dar un informe acerca de la rotulación de las calles y numeración de las casas con arreglo del nomenclator formado por esta Iltre. corporación en 1859, lo ha examinado detenidamente y está conforme con él, en su mayor parte, empero las ligeras variaciones que creen indispensables hacer, no afectan en lo mas mínimo a dicho nomenclator y sí que lo esclarecen.

Las llamadas traviesas, nombre genérico hace confundir con frecuencia unas calles por otras, o se alargan demasiado si se les añadiesen los nombres de las calles a que dan transito.

Muy reducido es en verdad el numero de ellas, que solo son cinco y en nada varían como antes he dicho el nomenclator en su esencia.

Tres son las calles de esta ciudad que carecen de nombre, dos en el cuartel del casco y una en el cuartel del sud, la comisión ha creído muy oportuno, darle nombre para que en lo sucesivo se les designe con nombre propio y así sean conocidas en los documentos públicos y estadísticos, la que hay en el cuartel del centro o lo que se llama espaldas de la calle Comedias, se le denomine Calle de Masquefa, nombre muy reputable y antiguo en la población.

En la calle sin nombre que desde la feria atraviesa a la del ángel se le denomine Calle de la Guardia por existir una efigie de este Sto. Angel en el ángulo de las dos calles.

En la calle determinada nueva que siendo un nombre genérico nada dice, se le podrá añadir Calle nueva de la Merced para evitar en lo sucesivo que se confunda con otras nuevas calles que pudieran hacerse en esta ciudad.

En el mismo Cuartel hay un callejón que se llama del Molino y podrá designarse Calle del Molino de Cox para evitar pueda confundirse con otra que de igual nombre existe en el cuartel del Sud.

En el cuartel del este o sea Arrabal de San Juan, sólo son tres las calles llamadas travesías, la que hay en la calle de la Trinidad se le llamará tránsito a la Trinidad.

En la travesía cuarta de la calle de arriba creen los infraescritos que se le puede denominar calle de la Concepción, en devoción a este sagrado misterio. A la calle que se denomina tercera traviesa de la calle Arriba se le puede llamar calle estrecha por ser la mas estrecha que existe en esta ciudad.

En el cuartel del sud o sea Arrabal de S. Agustín, existe una plaza a la bajada del puente viejo que carece de nombre, y los que suscriben creyendo dar una muestra de gratitud al Iltre. Prelado que hoy gobierna esta diócesis les parece que se llame Plaza de Cubero.

A la travesía que concluye desde la calle San Pascual a la del Molino se le denominará calle de D. Pedro Maza, para honrar la memoria de un valiente guerrero de nuestras antiguas glorias.

A la calle del Molino se le añadirá grande, para evitar equivocaciones como se dijo al hablar del molino de Cox. Las travesías de la calle del Bado y la del Pilar se les denominara transito a la del Bado y a la del Pilar.

En el cuartel del oeste, o sea arrabal Roig solo existe una travesía sin nombre, que es la que conduce desde la calle del Pozico a Espaldas de la Misericordia. Se le denominara calle de Misericordia.

(Se aprueba y que la misma comisión encargue a fabricas de Valencia o de otros puntos, los manises y planchas que se necesiten).

Antonio José Mazón Albarracín
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