Biografías: Ramón Velasco Cases (a) Pincelito.

Orihuela en 1935. Archivo Alberto Cánovas Seiquer.

Ramón Velasco Cases (a) Pincelito.

Nacido el 3 de junio de 1914 en Benejúzar (Alicante). Hijo de Ramón Velasco Duréndez, carpintero y de Elvira Cases. Su oficio era aperador, una rama de la carpintería dedicada a reparar los aperos de labranza.

“Pincelito” llegó a Orihuela en un momento en el que de Benejúzar salieron varios políticos destacados en Orihuela. Hablo de José Escudero Bernicola, de su hermano Alberto y de Antonio Sequeros.

Afiliado al Partido Comunista se convirtió en un sicario sin escrúpulos. Sus fechorías junto a su paisano “Mariscal” fueron continuas y conocidas, por lo que su nombre quedó asociado con o sin fundamento a la mayoría de los asesinatos cometidos en 1936.

La primera y más sonada tuvo lugar la madrugada del 25 de agosto, cuando sacaron de Jesús María a Francisco Díe Losada, alcalde de Orihuela durante la Dictadura de Primo de Rivera y a Aurelio Alonso Pérez, el jefe de Correos.

Los metieron en un coche y, en la salida de Bigastro con dirección a Torrevieja, donde está el cementerio, los asesinaron brutalmente. Los hechos nunca quedaron del todo claros, pero parece ser que “el Cascarón”, domiciliado en el “Pocico de Santiago” y vecino de don Francisco, fue el encargado de ejecutarlo con tres tiros en el pecho, utilizando para ello la pistola que le había confiscado días atrás.

Monumento en recuerdo de Francisco Díe, Cementerio de Bigastro. Ajomalba.
Monumento en recuerdo de Francisco Díe, Cementerio de Bigastro. Ajomalba.
Monumento en recuerdo de Aurelio Alonso. Cementerio de Bigastro. Ajomalba.

Con Aurelio emplearon un disparo de escopeta a boca­jarro y, según las declaraciones de los testi­gos que acudieron a recoger los cadáveres, “Pincelito” y “Cascarón”, acompañados por el hijo de un arrendador despedido por Francisco Díe, permanecieron en el lugar de los hechos, posando orgullosos de su “hazaña” hasta que se llevaron los cuerpos.

Aunque según su ficha policial medía poco más de metro y medio, dicen de él que era un tipo muy osado al que se le dejó hacer. Un sanguinario pistolero al que todo el mundo temía.

Acompañado de su cuadrilla habitual, actuaba por las noches sacando a sus víctimas, ya fuese de sus casas o de las dependencias donde permanecían detenidas.

Si era necesario,  no dudaba en enfrentarse con quien fuese para defender a un “protegido” o para llevarse a un detenido, como es el caso de Gines Quesada Nortes, al que fue a buscar a la Inspección Municipal.

La Plaza de Toros de Orihuela. Colección Javier Sánchez Portas.

Tras seis meses de asesinatos impunes fue detenido por una muerte ocurrida la noche del 18 de enero de 1937, al acabar una corrida de toros benéfica en Orihuela.

Algunas fuentes citaban como víctima a un torero con el que había discutido en la Plaza de Toros. Un informe del Partido Comunista oriolano decía literalmente refiriéndose a Ramón Velasco y Manuel García Soriano:

“Asesinaron por la espalda a nuestro camarada y gran activista Pedrera, al cual conocían como comunista que era, y para colmo de cinismo, acompañaron el entierro”. 

Aquí se me planteó una duda: la víctima ¿era un camarada comunista o era un torero? una crónica taurina publicada en prensa resolvió la duda: Joaquín Pedrera Magro, era comunista y torero.

“TOROS Y TOREROS. En Orihuela. A beneficio de los hospitales y refugiados, y organizada por el Frente Popular de aquella localidad, el domingo se celebró en Orihuela una novillada, en la que se lidiaron cuatro novillos de Mariano Huertas, que salieron superiores.
Carmelo Albadalejo, Joaquín Pedrera y Manuel Vicente “Pepiso” hicieron superior faena con el capote y la muleta, y Albadalejo y Pedrera cortaron la oreja de su cornúpeto como premio al valor que echaron los muchachos al matar”. 

Al día siguiente ingresó en la cárcel de Orihuela y el 31 de enero pasó al Reformatorio de Adultos de Alicante.

Por este último asesinato el Tribunal Popular condenó a “Pincelito” y a Manuel García Soriano a “quince años de reparación de la convivencia social, costas, accesorias y 20.000 pesetas de multa”, acabando con su sangrienta carrera.

Expediente del Preso Ramón Velasco Cases. Enero 1937. Archivo Santos Escarabajal México.

Confinados en el Penal de Chinchilla, ambos se fugaron aprovechando una salida al exterior en la brigada de trabajo.

Transcribo una cita de José Martínez Arenas en su obra “De mi vida: hombres y libros”:

El suceso que trajo más tranquilidad a la ciudad fue la prisión de “Pincelito” que, erigido en señor de vidas y haciendas, fue a un bar de mala nota en donde había un grupo de comunistas, y por un quítame allá esas pajas mató de un tiro a uno de los más significados. Aquel fue el último asesinato que se cometió en Orihuela”. 

En enero de 1941 Ramón Velasco estaba en paradero desconocido y fue declarado rebelde, protagonizando una rocambolesca historia de posguerra que comenzó el 18 de marzo de ese mismo año, cuando un hombre llamado Vicente Pérez ingresó en la Prisión Provincial de Gerona (instalada en el Seminario gerundense).

Procedía de la Prisión Celular de Barcelona donde estaba encerrado desde octubre de 1939 por responsabilidades políticas. Anteriormente había estado en la de Arenys de Mar y según su propio testimonio era natural de Orán (Argelia), soltero y labrador de profesión.

Allí conoció a Evaristo Feliu, capellán de la prisión, al que convenció para que le ayudase a instruirse en todos los sentidos, pero muy especialmente en el catolicismo. Confesó no estar bautizado por dejadez de sus padres, y el propio capellán, conmovido por su religiosidad, le ayudó a redactar una instancia dirigida al obispo José Cartaña que intentaremos resumir:

Prisión Celular de Barcelona. Expediente del Preso Vicente Pérez López. Octubre 1939. Archivo Santos Escarabajal México.

Dijo llamarse Vicente Pérez López, de 27 años, natural de Orán (Argelia), calle Tranviario, 105, hijo natural de Vicente Pérez Larrosa y Josefa López Soriano, los cuales se habían juntado en Cádiz.

Expuso que, separados sus padres desde que tenía 13 años, había quedado bajo la custodia de su madre, de la que no sabía nada desde el comienzo de la guerra. Que no le habían procurado el Bautismo, pues les parecía una tontería y que, estando en la prisión de Barcelona, por Pascua, había comulgado aconsejado por sus compañeros para mejorar su situación ignorando las consecuencias de su acto.

Que instruido en doctrina cristiana, había comprendido su error y deseaba ardientemente salir de ese estado y recibir el Santo Sacramento del Bautismo, prometiendo ser fiel a la Religión.

El propio Feliu hizo constar que consideraba al solicitante suficientemente instruido y con las debidas disposiciones para ser bautizado. Pasados cuatro días, por orden del vicario general de la Diócesis, el recluso se ratificó, asegurando con toda certeza que nunca había sido bautizado y que no tenía ninguna familia que pudiera informarle de su infancia.

Añadió que había comulgado por desconocimiento y por temor a que se complicase su expediente si no lo hacía, asegurando que procedía con conocimiento y, si Dios quería que obtuviese la libertad, cumpliría todos los preceptos, frecuentaría la iglesia y asistiría a misa todas las fiestas, permaneciendo en la Religión hasta su muerte.

Todo le salió a pedir de boca, el obispo dio el visto bueno y se fijó la ceremonia para el 24 de septiembre de 1941, fiesta de la Merced, patrona de presos y funcionarios de prisiones, que aquel año adquirió un carácter especial.

A las diez y cuarto comenzaron a llegar las autoridades e invitados a la magna celebración: El obispo, el comandante del Estado Mayor representante del gobernador militar, dirigentes de Falange, el delegado de Hacienda, un coronel de artillería, el teniente de la Guardia Civil, etc.

Los presos habían engalanado el edificio para la ocasión y en el patio de la prisión se había instalado un altar con la imagen de la Merced y la Bandera Nacional. El propio prelado –Josep Cartaña Inglés (1934-1963)- celebró la misa y administró el bautismo a Vicente, teniendo como padrinos a los presidentes de Acción Católica.

El que bautizó a “Pincelito”. José Cartaña Inglés, obispo de Gerona.

Acabada la ceremonia sonó el Himno Nacional, el del Movimiento y se gritó la consigna: “España, una, grande y libre”, continuando con un repleto programa de actos, que mereció las felicitaciones de los asistentes.

Vicente había sido la figura principal de la fiesta, y su bautismo mereció la atención de los fotógrafos. Algunas instantáneas fueron publicadas en la revista de la Dirección General de Prisiones, titulada “Redención”.

Revista Redención.

Dicha publicación cayó en manos de José Rico de Estasen, director de la Prisión de Mujeres de Gerona y colaborador en la prensa local. Al ver las fotos del acto, reconoció inmediatamente la figura del famoso “Pincelito”, el mismo que había custodiado en la prisión de Chinchilla durante la guerra.

Ese descubrimiento fue fatal para Vicente, o mejor dicho, para Ramón Velasco Cases, nombre auténtico del devoto recluso, sobre el que pesaban múltiples asesinatos, especialmente de sacerdotes.

De no ser por este accidente, en pocos días “Pincelito”, al que dejamos en la prisión de Chinchilla en 1937, hubiera abandonado la Prisión de Gerona en libertad condicional con una identidad nueva.

De hecho ya había comparecido ante la comisión de excarcelación, gracias al decreto de noviembre de 1940 que ofrecía la posibilidad de reducir la pena y obtener la condicional si el reo aprovechaba el tiempo para alfabetizarse y recibir instrucción religiosa, un aprendizaje que debía ser avalado por el maestro y el capellán de la prisión.

Corroborada su sospecha, el Juzgado Militar comunicó la verdad al director del penal, ratificando la prisión preventiva. El 19 de noviembre de 1941, se envió la comunicación al Juzgado Militar Permanente de Orihuela, que lo había declarado en rebeldía por la causa 9.975.

La Dirección General de Prisiones, ordenó el traslado del preso al Juzgado Militar de la Plaza de Orihuela con carácter urgente, advertidos de que era “un elemento peligrosísimo, autor de unos sesenta asesinatos”. La Guardia Civil quedó avisada de que pensaba fugarse antes de llegar a Alicante”.

Archivo Santos Escarabajal México.

Diario La Verdad. Murcia, 4 diciembre de 1941:

“Hoy ha recibido Orihuela la satisfacción inmensa de ser capturado uno de los más terribles criminales de la época roja, se trata del tristemente célebre Ramón Velasco (a) el Pincelito”. 

Para poder publicar la noticia en prensa, se elaboró una fantástico relato, según el cual, Ramón había sido reconocido por una mujer natural de Benejúzar -otras fuentes mencionaban a un camionero-, mientras andaba libre por Gerona con documentación falsa.

Según lo divulgado, esta información había llegado a oídos del camisa vieja de Falange, Antonio Meseguer, quien se puso en contacto con Gabriel Montoro Marcos, teniente de la Guardia Civil de Orihuela.

Transcribo informe de la Comandancia de la Guardia Civil de Alicante

“Por una confidencia que tuvo el Jefe de la sección de Orihuela, Teniente D. Gabriel Montoro Marcos, se supo que el célebre cabecilla rojo, RAMON VELASCO CASES (a) Pincelito, autor de más de 60 asesinatos. Había sido visto en Gerona y se suponía estuviera preso en la cárcel de aquella Capital.
Enviados los oportunos datos y una fotografía de este individuo al jefe de la Comandancia de Gerona, se localizó al referido sujeto, el que efectivamente se encuentra en la Prisión de dicha Capital, pero con el nombre falso de Vicente Pérez López.
El Pincelito, como anteriormente se dice, es autor de más de 60 asesinatos, cometidos en Orihuela, de esta provincia, posteriormente y con motivo de haber dado muerte a un comunista. Fue encarcelado en la Prisión Reformatorio de esta Plaza, en la que se dedicaba a maltratar y vejar a los detenidos derechistas, entre los que se encontraba el Excmo. Sr. D. Miguel Primo de Rivera, hoy ministro de Agricultura”.

Lo cierto es que localizado el fugitivo y conseguida la correspondiente autorización, el teniente viajó Gerona acompañado de Meseguer, Antonio Franco Carrillo y un guardia.

“Pincelito” llegó a Orihuela el 2 de diciembre de 1941. Conducido a pie por sus calles, le esperaban más de 8.000 personas que se congregaron para ver al famoso asesino. Tuvieron que protegerlo para evitar su linchamiento.  “Merecieron elogios el gran falangista don Antonio Meseguer y el bizarro teniente de la Guardia Civil”.

En el expediente de “Pincelito” figuran los siguientes datos: 27 años, casado y con un hijo, 1,62 metros de estatura, cara alargada, cabello negro, piel pecosa, frente regular y barba poblada. Peligrosísimo.

El 27 de febrero de 1942, se le realizó un examen médico para ser enviado a la Prisión Reformatorio de Alicante. Presentaba un “perfecto estado higiénico, debidamente despiojado”.  También se informaba que, descubierto el engaño, había escupido la Sagrada Forma en uno de los domingos de San José.

La verdadera historia, era demasiado humillante para la nueva España y la aventura de “Pincelito” no llegó nunca al dominio público silenciada por el régimen.

Salida para Pelotón de Fusilamiento. Mayo de 1942. Archivo Santos Escarabajal México.

Ramón Velasco Cases, fue fusilado en Alicante el 19 de mayo de 1942 acompañado de otros cinco detenidos.  A  su paisano y compañero de aventuras Antonio Pérez Velasco (a)“Mariscal” lo pasaron también por las armas el 10 de julio de 1941.

Informe Antonio Pérez Velasco (a)“Mariscal. Archivo Municipal de Orihuela.
Informe Antonio Pérez Velasco (a)“Mariscal. Archivo Municipal de Orihuela.

 

Antonio José Mazón Albarracín.

Extracto ampliado y corregido de mi libro”la II República y la Guerra Civil en Orihuela, Vistas desde el Puente de Rusia. Mi más sincero agradecimiento al fallecido Santos Escarabajal por la documentación facilitada desde Mexico.