Callejeando 24. La Plazuela de la Soledad.

Ajomalba.

La Plazuela de la Soledad.

Antes de llegar a la Calle Mayor, donde terminaremos el recorrido por el Casco, vamos a detenernos en una plazuela llena de Historia que no aparece en los padrones hasta el siglo XIX.

Es la que ocupaba el espacio entre el fosal de la Catedral, la puerta de Elche y una torre cuyos restos se conservan en las traseras del hotel Tudemir.

Plaza de la Soledad desde el Claustro.

Dice don Ernesto Gisbert en su Historia de Orihuela que fue conocida en lo antiguo por la del Salvador. Que disfrutaba de una torre levantada en 1359. De una puerta y un postigo llamado de Juan Aliaga entre 1365 y 1382, cuando la villa no pasaba más allá de su recinto. Por último añade, citando a Roca de Togores, que a la puerta principal se la llama de Elche en el Libro de Repartimentos.

De poco nos sirve esta vez. Todo esto lo sacó de las notas de Mosén Bellot.  Fijaos en esta,  fechada en 1365:

 “Cércola por todas partes (hablando de la ciudad) y como sabía por sus espías cuan flaca estaba la muralla desde la Puerta de Elche hasta el postigo de San Salvador, que más era casa muro que muralla, determinó combatirla por ahí. (..) El Infante con los principales consejeros fue mirando la muralla por la parte de fuera y mandando cerrar los postigos y ventanas de ella, no mandaron cerrar el postigo de Juan Aliaga, presbítero, que está en la casa que hoy es de Ana Fernández Mesa, viuda de Antonio Marín”.

En cuanto al título del Salvador, es lógico que se la conociese así estando junto a dicha iglesia.  Más aún sabiendo que la actual Plaza del Salvador fue callejón hasta el siglo XIX.

Antes que el fosal o cementerio parroquial del Salvador, esta plaza albergó otro, cercano a la mezquita aljama.  Las tumbas puestas al descubierto en el proceso de excavación con motivo de la construcción de un edificio anexo al hotel Tudemir demuestran que,  intramuros, pegado a la muralla, había una necrópolis musulmana en la que se documentaron sesenta enterramientos de diversos tipos.

Maqueta del Museo Arqueológico de Orihuela.
Colección Javier Sánchez Portas.

Estaba bajo esta casa palacio, sustituída por un moderno edificio de color rojo. Su hermosa portada, mal recompuesta, decora en la actualidad el chalet de la costa de un fallecido promotor oriolano.

En cuanto a los restos de la torre -conocida como de los Roca- son visibles desde la Casa Casinello y desde el Pasaje Canto de la Pasión, en las traseras del hotel.

Torre medieval desde el Pasaje Canto de la Pasión.

En los repartos de la primera mitad del XVIII, antes de construir el Palacio que alberga el hotel, se menciona frecuentemente la “Puerta de la Yedra”.

Archivo Histórico de Orihuela.

“Casa de habitación y morada sita en la población de esta Ciudad, Parroquia de San Salvador, en la Plazuela llamada La Soledad, junto a la Puerta de la Yedra y casas del Canónigo Jayme Soler de Vilanova, calle en medio…”.

Ese nombre se repite muchas veces.  Incluso una calle llamada “de la Puerta de la Yedra, que sigue a los Hostales”.

Sólo he encontrado una puerta en toda España con nombre similar; y está en Barbastro. Mi teoría es que, en esa zona oscura y húmeda, los restos de la vieja puerta de Elche estarían cubiertos de hiedra. Pero es eso, una teoría.

El título Plaza de la Soledad no tuvo sentido hasta finales del siglo XVII.

Plano confección propia. Ajomalba.
Aspecto actual fundidas las dos plazas. Víctor Sarabia Grau.

Gisbert dice que la capilla existe “de inmemorial” sobre la puerta oriental de la Catedral llamada comunmente del Fosal; pero no.

En las notas del padre Agustín Nieto se puede leer como, en 1688,  se decidió recrecer las paredes del fosal de la Catedral y añadirle una portada de piedra picada con una capilla sobre ella donde poder celebrar misa,  que diese a la Placeta de Soto.

Ministerio de Cultura.

La llamaban así por la casa de un canónigo;  la que estaba pegada al fosar.  En el planos de mediados del siglo XVIII sigue marcada como casa de Soto.

Fragmento plano siglo XVIII.

Terminada la obra, a instancias del Jurado Gregorio Masquefa, se acordó ampliar la ventana de la “capillica de la porta del fosar “ y colocar un retablo con un lienzo de Nuestra señora de la Soledad, un balconcillo de hierro, un guardapolvo de madera, una vidriera y un arquito de hilo de hierro.

Añade Gisbert que fue reedificada en 1759 por el doctor Antonio Palomino Dávila, canónigo magistral.

Este es el origen del título Plazuela de la Soledad, mantenido desde entonces.  Excepto un cambio que duró más de medio siglo.

Ministerio de Cultura. Ampliación de la fotografía anterior.
Archivo Municipal de Orihuela.

Plaza de la Soledad.En octubre de 1940 pasó a llamarse Plaza del Teniente Linares. Homenajeaba a Enrique Linares Pescetto, nacido en Orihuela en julio de 1900. Era hijo de Federico Linares y Benilde Pescetto, familia domiciliada en la Plaza de La Soledad.

Enrique era teniente de Infantería y fue fusilado por sentencia del Tribunal Popular el 25 de septiembre de 1936 en Paterna (Valencia). Sabemos de sus hazañas por la solicitud de haberes pasivos que hizo su viuda, Dolores Luna Montero, en 1940.

En el informe adjunto se cuenta como, antes de la sublevación, estuvo facilitando armas a los falangistas; y como fue conductor de un “coche fantasma” que, armado con una ametralladora, causó estragos entre los milicianos de Valencia.

Plaza de la Soledad.

Se la dieron al acabar la guerra, el 15 de octubre de 1940,  en el mismo paquete que a José Antonio Primo de Rivera, Francisco Díe, Luis de Rojas, Antonio Piniés… Los llamados “mártires de la cruzada”.

“Con el fin de testimoniar el reconocimiento que Orihuela debía al libertador de España de las garras del marxismo, al iniciador del glorioso alzamiento y en el resto de los designados al elemento civil a Falange, a los tradicionalistas y a los militares que dieron sus vidas por Dios y por España”

En el año 2012 recuperó su titulación tradicional gracias a la Ley de Memoria Histórica.

Ajomalba.

El claustro que ahora se muestra junto a la catedral, reedificado y adaptado, es el que permaneció durante casi cuatro siglos en el convento de la Merced.

Su construcción se inició en la década de 1560 por el maestro picapedrero, Hernando Veliz. Desamortizado el convento en el siglo XIX, trocearon el edificio para reconvertirlo en pequeñas viviendas, locales comerciales y una posada.

El claustro o patio artístico era utilizado como cuadras y cocheras. Por ejemplo: el coche de caballos que unía los Hostales con la Estación, salía de ahí.

Aguantó como pudo el paso de los años; hasta que en octubre de 1942 consiguió una segunda oportunidad al ser adquirido para reconstruirlo sobre el antiguo fosal de la catedral. Casi cuatro siglos después,  pasó de claustro mercedario a “claustro de los caídos”.

Claustro mercedario en su emplazamiento original.

Desde antes de terminar la guerra, la “Comisión de Estilo en las Conmemoraciones de la Patria” intentó regular los proyectos artísticos en homenaje a los caídos en la contienda.

Estas obras eran la plasmación física de la frase más repetida: “Caídos por Dios y por España. Presentes”.

Desechada la idea de ofertar un monumento tipo y tras la publicación de ciertas normativas, el criterio adoptado fue el de mostrar el símbolo de “la Cruzada” como elemento principal.

Las cruces podían estar aisladas o adosadas a otros elementos ornamentales, como gradas de piedra. En los años cuarenta España se llenó de estos monumentos construidos sin concurso, con resultados diversos.

Se colocaban preferentemente cerca de las iglesias, resaltando así el carácter religioso de estos “altares para los mártires de la cruzada”.

Archivo Municipal de Orihuela.

En Orihuela, el “homenaje a los caídos” formó parte de una importante reforma urbanística destinada a ensanchar y embellecer el entorno de la catedral.

Las obras incluyeron el traslado y adaptación del claustro, el completo aislamiento del templo, la construcción de un museo de Arte Sacro y la mejora estética de sus alrededores.

El “Proyecto municipal de reforma y urbanización de los alrededores de la Catedral de Orihuela”, fue obra del arquitecto de cabecera del obispado, el ilicitano Antonio Serrano Peral.

Para llevar a cabo el aislamiento, se expropiaron las casas números 40 y 42 de la calle de la Feria,  propiedad de Ramona Soriano y Silvestra Antón.

Archivo Municipal de Orihuela.
Obras de reconstrucción. Colección Javier Sánchez Portas.

La mudanza y ajuste del claustro -finalizado en noviembre de 1943-, fueron costeados por la Federación de Sindicatos Católicos Agrarios, cumpliendo así “el deber patriótico de instalar una cruz de los caídos, orlada por el bello y singular claustro”.

Archivo Municipal de Orihuela.
José María Pérez Basanta.
Archivo Municipal de Orihuela.
José María Pérez Basanta.
Oriol recuperado e incorporado al claustro.
Imagen mariana recuperada e incorporada al claustro.

En 1960,  aprovechando la inauguración del Cuartel de la Guardia Civil, las “fuerzas vivas de la ciudad”, la Benemérita, y los mandos del Ejercito desplazados para la ocasión, ofrecieron un homenaje a los “Caidos por Dios y por España” en el monumento que para tal fin se había construido. Los guardias, con uniforme de gala, formaron en la Plaza de la Soledad.

1960. Homenaje a los “Caidos”. Colección Javier Sánchez Portas.
1960. Homenaje a los “Caidos”. Plaza del Teniente Linares.
1960. Homenaje a los “Caidos”. Colección Javier Sánchez Portas.
1960. Homenaje a los “Caidos”. Colección Javier Sánchez Portas.
1960. Homenaje a los “Caidos”. Colección Javier Sánchez Portas.
1960. Homenaje a los “Caidos”. Colección Javier Sánchez Portas.
José María Pérez Basanta.
José Antonio Ruiz Peñalver.

Esta bella cruz de término había llegado a Orihuela en un lote de patrimonio donado por el Estado para el citado Museo de Arte Sacro.  Piezas recuperadas al terminar la  Guerra Civil. Pero una vez instalada, apareció el legítimo propietario de la cruz: el Ayuntamiento de Denia.

Para solucionar el problema se fabricaron dos copias. Una es la que permanece en Orihuela. La otra volvió su emplazamiento original como cruz de término, en Denia.

La cruz gótica original está expuesta en el Museo Arqueológico de esta localidad, como podéis comprobar pinchando sobre la fotografía para visitar virtualmente el museo.

Alberto Zerón Huguet. Enlace al Museo de Denia.

En la actualidad, sustituyendo la antigua hornacina que dio nombre a la plazuela, hay otra junto al claustro, con una imagen de la Virgen de la Soledad.

Archivo Municipal de Orihuela.
Mariano Pedrera.

El alma mater de toda esta actuación y creador del Museo Diocesano de Arte Sacro, instalado en unas dependencias anexas al claustro, fue el entonces vicario general de la diócesis,  Luís Almarcha Hernández.

Por ese motivo,  en septiembre de 1944, al alcanzar la mitra de León, el callejón que une la plaza con la calle de la Feria se tituló “Pasaje Obispo Almarcha”.

Pinchando su fotografías se accede a la biografía del obispo de León.

Luís Almarcha Hernández. Pinchad para acceder a su biografía.
Ajomalba.
Mariano Pedrera.
Ajomalba.
Inauguración de las dependencias del Museo de Arte Sacro. Colección Javier Sánchez Portas.
Inauguración de las dependencias del Museo de Arte Sacro. Colección Javier Sánchez Portas.
Inauguración de las dependencias del Museo de Arte Sacro. Colección Javier Sánchez Portas.
Inauguración de las dependencias del Museo de Arte Sacro. Colección Javier Sánchez Portas.
José María Pérez Basanta.
José María Pérez Basanta.

Antonio José Mazón Albarracín.

Adaptación de pequeños artículos y un programa de radio sobre la Calle Mayor que incluiré en la siguiente entrega. Os dejo un vídeo que confeccioné hace tiempo.