Callejeando 23. La Plaza de la Merced y los Soleres.

La Plaza de la Merced y los Soleres.

Retomamos nuestro paseo en la antigua plaza de la Merced repasando, como es mi costumbre,  lo que cuenta don Ernesto Gisbert en su Historia de Orihuela. De ella y de su prolongación natural: la calle de los Soler o Soleres.

En el apartado de calles del casco dice que Soleres se encuentra al oriente de la Mayor y guarda paralelismo con la de Santa Lucía.  Atribuye su titulación a una noble familia que, “con repetición suma, se cita en nuestras memorias”.

En el apartado de plazas añade dos pequeñas plazuelas entre Soleres y Santa Lucía, afirmando que sería una sola plaza de relativa importancia si no se hubiese edificado un horno en su centro.

En cuanto a la de la Merced, dice que son otras dos plazuelas unidas por un pequeño tránsito junto a la antigua torre de Navalflor.

Por último, citando a Montesinos afirma que la de la puerta principal del templo se llamó del Mercado y que la otra formaba parte de la calle de Santa Lucía.

Archivo Municipal de Orihuela. Siglo XVII.

La de la Merced es calle muy antigua. Un acceso al casco desde el Vallet a través de un portillo en la muralla.

Estrecha en algunos tramos por culpa de los mercedarios, instalados en unas casas que les cedió Pere Roca intramuros,  junto a la torre de Navalflor.

José María Pérez Basanta.

José Ojeda documenta como, a finales del XVII, la ciudad permitió que se apropiasen de parte de ella hasta el punto que ni procesiones ni entierros podían pasar.

Si os interesa la historia de los mercedarios, podéis acceder a un artículo monográfico pinchando en la siguiente imagen.

Pinchad aquí.

Es lógico que Soleres y la Merced  fuesen en un principio una sola calle, dividida posteriormente en dos tramos.

El más próximo a los mercedarios se quedó con el nombre del convento e iglesia. El otro, donde se hallaba la casa de la familia Soler, recibió su apellido.

Ahora, en el callejero municipal, vuelve a ser una sola; la de Soleres, que une la Plazuela de la Soledad con la calle Ballesteros Villanueva.

Ajomalba
Archivo Municipal de Orihuela.

La pequeña plazuela donde está la puerta del Museo de Semana Santa ha conservado su nombre en el moderno callejero: Plaza de la Merced. El título “del Mercado”, que le otorga Montesinos, está por documentar.

En su día estuvo arbolada y a nivel del suelo. Reformada y elevada en 1862 por cuenta del Conde de Luna, le añadieron dos escalones para alejarla de la humedad del Vallet.

Dicho museo está construido en el solar de la iglesia mercedaria; de la que sólo nos queda una portada horriblemente recompuesta tras el derribo.

Plaza de la Merced y calle de Soleres.
Plaza de la Merced y calle de Soleres. Colección Javier Sánchez Portas.
Plaza del Doctor Jaime Sánchez. Archivo Mariano Pedrera

La otra, más amplia, homenajea al doctor Jaime Sánchez Ballesta, famoso médico oriolano que perteneció a la primera promoción de pediatras de España, hermano del maestro de obras Ignacio Sánchez Ballesta.

Jaime Sánchez Ballesta. Gentileza de su nieta Marieli Zerón Sánchez.

Jaime se ganó el sobrenombre de “médico de los pobres”  por su atención a niños sin recursos.  Cuentan como, escaso de medios, era capaz de construir una incubadora usando una simple caja de cartón, algodones y unas botellas de agua caliente.  En los años ochenta del siglo pasado, el Ayuntamiento oriolano decidió dedicarle la que siempre había sido plaza de la Merced.

Archivo Municipal de Orihuela.
Ajomalba
Archivo Municipal de Orihuela.

En casi todos los repartos, los vecinos de Soleres aparecen revueltos con los de la Merced o Santa Lucía.  La calle de Soler sólo me aparece una vez,  en el primer cuarto del siglo XVIII, junto a la traviesa de Tolmos, calleja desaparecida que unía la plaza de la Pía con la de la Soledad. Hablamos de ella hace dos entregas.

Archivo Municipal de Orihuela.

Volviendo a lo comentado por Gisbert, es cierto que el apellido Soler forma parte de nuestra historia y podría merecer una calle. Pero como ya hemos explicado varias veces, hasta finales del XIX las calles no se otorgaban por méritos; adoptaban el nombre de sus moradores más famosos o respetados.

Entre los siglos XVI y XVII, los Soler vivían cerca de la Merced.  Pepe Ojeda la sitúa en la esquina con el callejón transversal que iba a la muralla y el torreón, es decir a los restos que se conservan en la trasera del hotel Tudemir. Ese callejón coincide con el actual Pasaje de Semana Santa.

Plano confección propia.
Ajomalba

Por mi parte, repasados el XVIII y XIX, como ya he dicho, la única vez que me aparece separada la calle de Soler es en un reparto muy completo y detallado de 1718. Y el primer vecino reseñado es Juan Soler.

En el resto no se molestaron en citar la calle. Sin embargo, sí la mencionaban en protocolos notariales.  Así pues, era cuestión de localizar al tal Juan Soler que vivía por ahí en ese año. Y trabajando protocolos tuve suerte.

A través de pleitos familiares descubrí a Jaime Soler de Vilanova, canónigo de la Santa Iglesia Catedral y juez delegado de la Santa Cruzada. Repasando su herencia, localicé la casa en la que murió después de habitarla más de treinta años. Y estaba en esta calle. Además, Juan era su hermano.

Archivo Histórico de Orihuela.

Como ya he dicho alguna vez, los religiosos estaban exentos de pago y no figuraban en los repartos. En la donación de sus bienes -redactada en 1734- aparece una casa de habitación y morada en la calle llamada de los Soleres, Parroquia de San Salvador.

Archivo Histórico de Orihuela.

Que “alinda” por Levante casa de Manuel Pando; a Poniente con Plazuela de Nuestra Señora de la Soledad; por Mediodía con casa del Mayorazgo que poseé  D. Juan Roca y Rocamora, Acequia de Almoradí por medio; y por Tramontana con casa de la herencia del Doctoral D. Pascual Ruiz de Villafranca, canónigo doctoral, con dicha calle de los Soleres enmedio.

Esta donación deja clara una disputa judicial entre los hermanos Jaime y Juan Soler por la propiedad de la casa. El canónigo había decidió dejar todas sus propiedades a su querida sobrina -Joaquina Soler- hija de Juan.  La representaba su marido, el extremeño Juan de Castañeda, capitán de Caballería del Regimiento Alcántara.

Juan Soler de Vilanova, como primogénito, alegó que esa casa no podía donarla, pues pertenecía a la herencia de Jaime Soler, su padre según testamento de 1698.

Firma original de los hermanos Jaime y Juan Soler. Archivo Histórico de Orihuela.

Jaime le recordó que el edificio heredado era antiguo y estaba arruinado. Que lo había reedificado y obrado varias veces para mejorarlo; y siempre a expensas de sus propios caudales.

Habían vivido todos juntos en la casa y comido en la misma mesa durante años. Pero en los pleitos salieron los trapos sucios: que yo te he mantenido, que yo pagué el entierro de la madre, etc.

Jaime hizo testamento y murió en 1725. Un año después, para evitar “grandísimos disgustos y enemistades entre personas tan propias” Joaquina, representada por su marido,  firmó una concordia con su padre y su hermano, de nombre también Jaime.

Archivo Histórico de Orihuela.

En dicha concordia añaden que es casa de habitación con cochera accesoria.

Parroquia de San Salvador, en la calle llamada de los Soleres. Lindes por Levante con casa de Manuel Pando de los Cobos; por Poniente con la Plazuela de Nuestra Señora de la Soledad; por Mediodía con casa del presbítero Juan Roca y Rocamora, Acequia Vieja de Almoradí de por medio ; y por Tramontana con casa de la herencia de Pascual Ruiz de Villafranca, canónigo doctoral, dicha calle de Soleres de por medio.

Archivo Histórico de Orihuela.

En ambas descripciones, la última casa citada es el desaparecido Palacio de Villafranca o “del Inquisidor”.

Con estos datos tenemos la certeza de que los hermanos Soler vivían en la esquina de la calle con la plazuela de la Soledad. Que la casa fue reedificada a principios del XVIII. Y que su padre ya poseía la propiedad en el XVII.

Plano confección propia.
Ajomalba

No he encontrado otra titulación. Salvo en el plano de la nueva Catedral de mediados del XVIII.  Ahí aparece como Plazuela del Deán.  Seguramente, por esas fechas vivía en la zona el Deán del Cabildo.

Archivo Catedral Orihuela.
Josè María Pérez Basanta.

En cuanto a que las plazuelas están divididas por la construcción del horno, dicha división tuvo que efectuarse en fecha remota.  En protocolos del siglo  XVII ya aparece una casa edificada en el solar del horno del Obispo.

Coque Celdrán.

Esta modesta calle conserva tres casas interesantes: la de Indalecio Casinello, la de los Roca de Togores y la de La Linde.

La primera, completamente restaurada y de propiedad municipal, es la sede de la “Casa de la Juventud”. Conserva en su patio una espectacular torre medieval cercana a la Puerta de Elche.  Desde aquí la muralla enlazaba por el lateral de la iglesia mercedaria con la torre de Navalflor, mencionada anteriormente.

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Junto a él tenemos el palacio de los Roca de Togores. En el siglo XIX pertenecía a Manuel Roca de Togores y Pérez de Meca, Caballero de Alcántara.

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José María Pérez Basanta.

Con vuestro permiso, voy a terminar esta entrega hablando del actual Palacio de la Linde. Y digo el actual porque el primero y original lo edificó Antonio María Piniés Sánchez-Muñoz, Barón de la Linde, en la Calle de San Juan, cuando llegó a Orihuela en el año 1900.

Este edificio adoptó ese nombre en los años treinta del siglo pasado, cuando pasó a habitarlo su hijo,  Antonio María Piniés Roca de Togores.

Ministerio de Cultura.

Siempre he tenido debilidad por este palacete.  Las visitas realizadas durante mi infancia, al salir del cercano colegio de las Discípulas de Jesús con Martín -hijo de la baronesa-, quedaron grabadas en mis recuerdos.  Aquel oscuro zaguán, la escalera llena de armaduras, la especie de buhardilla situada en el chapitel…..

Colección Javier Sánchez Portas.

Muchos años después, Javier Sánchez Portas y Jorge Belmonte me hablaron de su sencilla y hermosa fachada labrada de una sola pieza. Y de como la carpintería revelaba la propiedad de un religioso, no de un noble.

Con el tiempo fui localizando ventas, censos y una curiosa concordia. Con estos materiales espero completar algún día un trabajo monográfico. Pero de momento voy dejaros un resumen de lo encontrado hasta ahora, aprovechando además para comprobar sus lindes en los siglos XVII y XVIII.

Javier tenía razón. La casa ha estado durante muchos años asociada al Cabildo Catedralicio. El edificio sobre el que fue construida la vivienda actual, era del siglo XVI y,  a través del tiempo, ha pertenecido a varios religiosos.

Ministerio de Cultura.

En 1684 Pascual Ruíz, ciudadano de Elche, vendió al doctor Cristóbal Rocamora unas casas de habitación situadas en la “parrochia de Sent Salvador, carrer que travesa de la Merce y va al carrer de Santa Llusía y a la porta nova”.

Por las espaldas afrontaba a la Placeta de la porta major del convent de Nostra Sra. de la Merce.  Lindaba de poniente con la casa de Felicia Jodar -viuda de Felix López- calle de por medio, lo que nos indica que en el XVII ya había un edificio en el solar del “Horno del Obispo”, como he dicho antes.

La casa se fue deteriorando y cargando de censos.  Estos censos eran parecidos a las actuales hipotecas. Adquirida la casa con una deuda del siglo XVI a favor del Patriarcal Colegio de Predicadores, Cristóbal firmó tres censos más: dos a finales del XVII con dicho Colegio de Predicadores y con la obra pía administrada por un canónigo;  y otro a principios de XVIII con sus vecinas, la Priora y monjas del convento de Santa Lucía de la ciudad de Oriola.

Archivo Mariano Pedrera.

Su situación y lindes a principios del XVIII eran:

Casa de habitación y morada que posee en la ciudad, parroquia de Sent Salvador, en lo carrer apellidat de Soler, que afronta de Levante ab Plaseta de la Mercé y casses de los herederos de Jaume Gallego; de Poniente ab carrer o travesa de dicha calle de Soler al carrer principal que ve de la Porta Nova a la Catedral; de Tramontana amb dicho carrer; de Mediodía ab cases de herederos del cura Roca, que ho posee Felicia Miravete, viuda de los Roca de Torreselles en carrer que va desde lo carrer de Soler hasta la Plaza de la Merced.

Muerto Cristóbal Rocamora en 1720, los señores del Cabildo, administradores de su pía memoria, firmaron un nuevo censo con los reverendos padres del convento del Apóstol San Pablo, orden de Nuestra Señora del Carmen.

Y después se la vendieron a otro religioso. Este se llamaba Phelipe Ridaura, y era presbítero, cura de la Santa Iglesia Catedral. La compró en 1724 pagando tan sólo el importe anual de los cinco censos.

Ministerio de Cultura.

Cuando el cura Felipe falleció, la casa necesitaba obras urgentes. Su heredera solicitó el justiprecio de un maestro alarife, quien la valoró en tres libras menos de lo que importaban los cinco pagos anuales.

Era lo que se dice una herencia envenenada. La sobrina se deshizo de ella en el verano de 1730.  Y la compró otro religioso, el doctor Antonio Ruiz.

Archivo Histórico de Orihuela.

Casa de habitación y morada en la población de esta ciudad.  Parroquia de San Salvador. En la calle llamada de Soler. Lindes: a Levante Plazuela llamada del Convento de la Merced; a Poniente Calle de Soler; a Mediodía calle que va a dicha plazuela y por tramontana con calle principal llamada de Santa Lucía.

El doctor Ruiz, mayordomo del Cabildo, pagó justo la deuda censal de la vieja casa para construir este espectacular edificio en el primer tercio del XVIII.

Alberto Zerón Huguet.

En la casona destaca su torre o chapitel,  con ventanas a los cuatro vientos. Su construcción guarda una curiosa anécdota.

A las vecinas no le gustó la torre.  Las monjas de Santa Lucía vieron peligrar su honra con ese espectacular mirador frente a su convento y decidieron convocar al dueño, religioso como ellas, antes de recurrir a los tribunales.

Según decían, por Levante, Poniente y Tramontana se podían registrar “sus seldas” y lugares internos, siendo contra derecho y muy perjudicial para su comunidad.

Colección Javier Sánchez Portas.

En el verano de 1735, en la reja del coro de la iglesia,se juntaron las reverendas madres: sor Gregoria – priora del convento-, sor Basilia, sor Antonia,  sor Isabel y sor Margarita con un notario y tres testigos.

El doctor Ruiz consideró justos los reparos y aceptó que la ventana de Tramontana, es decir la lindante con el convento, permaneciese cerrada de obra dejando solo la forma.

En cuanto a las de Levante y Poniente, debían comprobar que de ninguna forma pudiesen controlar el interior del convento. Y si así fuese, condenarlas como la de Tramontana.

Archivo Histórico de Orihuela.
Colección Javier Sánchez Portas.

Estas condiciones eran en tiempo presente y en días venideros; por él, sus sucesores y futuros compradores de la casa, siempre que desde la torre se pudiese ver el interior del convento.

Solo si la continuación de la iglesia tapase la vista, quedaban autorizados a abrirlas de nuevo.  Además, el remate no podía mudar la forma de tejado a terrado llano.

Colección Javier Sánchez Portas.

La letra “R” que luce el chapitel se la añadieron en el siglo XX ; concretamente en la década de 1910,  cuando  Piedad Roca de Togores, marquesa de Ruvalcaba,  se instaló en ella hasta que terminaron su palacio frente a Santiago, al que por cierto traspasó algunas puertas de esta añeja casa. En la imagen anterior podéis ver la torre sin ella.

Otra curiosidad: Si os habéis fijado, la “R” prodría valer para todos estos propietarios citados: Ruiz, Rocamora, Ridaura, otra vez Ruiz, Roca de Togores y Rubalcaba.

José María Pérez Basanta.
José María Pérez Basanta.
Alberto Zerón Huguet.

A través de Soleres llegamos a la plazuela de la Soledad, donde comenzaremos nuestro próximo capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín.

Adaptación ampliada y revisada del guión de un programa emitido en Radio Orihuela SER en 2014.

Vídeo.
Programa.