El Seminario de la Purísima Concepción y San Miguel.

El Seminario con el aspecto anterior a la Guerra Civil. Fijaos en el reloj de la torre del campanario. Colección Javier Sánchez Portas.

El Seminario de la Purísima Concepción y San Miguel.

 

La población del llano de San Miguel como origen de Orihuela,  es uno de los misterios más apasionantes de nuestra historia.

Más allá de algunos hallazgos prehistóricos, debajo del Seminario permanecen por localizar las evidencias que demuestren que allí estuvo la primitiva ciudad tardoromana o goda –Aurariola-, repoblada por los musulmanes –Uryula- y luego por los pobladores cristianos -Oriola.

De su iglesia o ermita del Príncipe y Arcángel San Miguel, apenas se sabe.  Más allá de que tenía anexo el beaterio más antiguo de los dos que tuvo Orihuela.

Dicho establecimiento fue ampliado a comienzos del siglo XVII y acabó absorbiendo al otro, desplazadas sus “bones dones” por la llegada de las monjas de Santa Lucía.

La ermita de San Miguel en el grabado del Cartulario.

Del citado beaterio cuenta Bellot que el Consell concedió licencia a varias mujeres devotas para construir celdas y hacer vida retirada bajo la regla de San Francisco en 1445; y que dos años después se instituyó el cargo de superiora en la persona de Giomar Masquefa -fallecida en 1463-, que dejó su cargo a su hija Leonor, la mujer de Pedro Fajardo.

Montesinos, siempre menos creíble, data la fundación del beaterio en 1503 y también atribuye el cargo de superiora a Luisa Fajardo, una pariente del marqués de los Vélez, personaje decisivo en nuestra historia por encabezar el saqueo sufrido por Oriola en 1521, durante la Guerra de Germanías.

Baltasar Gómez Berna

Un trabajo más reciente de mi admirado José Ojeda Nieto, nos ofrece valiosa información.  Se titula “La ermita de San Miguel antes de ser Seminario”. Os lo voy a resumir:

Los datos salen de un pleito de finales del siglo XVI entre la familia de los Fajardo -que decían ser fundadores de dicha iglesia y contar con una sepultura dentro de ella- y la cofradía de San Miguel -que negaban tal fundación y afirmaban que la ermita era iglesia sufragánea de San Salvador-.

Para empezar, uno de los cofrades, ya anciano, afirmaba que:

“Oriola fue ganada a los moros y conquistada por los cristianos que edificaron y fundaron la ciudad en el Plano de San Miguel. En dicho plano había un lugar y población de casas y los cristianos que poblaron reedificaron la ciudad e  lo alto. También fundaron y edificaron la iglesia de San Miguel”.

En los testimonios de unos y otros salen a relucir muchos detalles de la Ermita. Así nos enteramos de que a fines del siglo XV había un retablo con tres figuras: San Miguel, San Francisco y Santa Clara.

Que las beatas – o “bones dones”- vivían en ocho celdas, con dos patios. Que contaban con una cisterna y un aljibe de aguas pluviales; con una gran cocina y con un huerto.

Que en 1595 la Cofradía de San Miguel decidió alargar la ermita, llevando hacia atrás la capilla mayor, y en las obras se destruyó el sepulcro ya mencionado. Los testigos afirman que lo que contenía, eran los cuerpos de cuatro beatas veladas y con el hábito de San Francisco.

El dichoso pleito, nos da otro dato importante que ya conté en el Raval: en 1619 los capuchinos solicitaron y les fue concedido instalarse en San Miguel para fundar su monasterio.

Pero dicho permiso fue revocado al no considerarla ermita, como las de Santa Ana, San Sebastián o el Socorro, utilizadas para fundar conventos.

San Miguel se consideraba iglesia sufragánea -dependiente de la jurisdicción o autoridad- del Salvador.

¿Os imagináis el convento de los capuchinos en lugar del Seminario? pues estuvo cerca.

Montaje con una imagen del siglo XVIII. Ajomalba.

Al llegar el siglo XVIII, la ermita estaba en pésimo estado. En 1738, Juan Elías Gómez de Terán alcanzó la mitra oriolana.  Al poco de llegar a Orihuela, encomendó a los sacerdotes píos operarios -congregación de origen italiano-, la tarea de poner en marcha un seminario.

Iglesia del Seminario. Detalle altar mayor con la imagen de su fundador. Colección Javier Sánchez Portas.

Dos años después fundó el Seminario de San Miguel,  para formar y reciclar sacerdotes.  En 1742 le agregó el de la Purísima Concepción para niños educandos.

Seminario Conciliar de la Purísima Concepción y el Príncipe San Miguel.

Unificados en 1744 por Bula de Benedicto XIV y la provisión real de Felipe V, la doble institución recibió el nombre de Seminario Conciliar de la Purísima Concepción y el Príncipe San Miguel.

Colección Javier Sánchez Portas.

A la muerte del prelado, aún con la sede vacante, el Cabildo Catedralicio intentó hacerse con el control del Seminario. Sus “sonadas”  disputas con el vicerrector, pasaron de los insultos a las amenazas y de las amenazas a los tiros.

Josef Tormo y Juliá.

La expulsión de los Jesuitas en 1767 produjo un trasvase de alumnos a sus aulas. Ese mismo año alcanzó la mitra José Tormo, quien lo amplió con un nuevo edificio a Levante y lo dotó además de una gran Biblioteca.

Retrato que se conserva en el seminario San Pelagio de Córdoba, en donde Pedro Mª Cubero fue alumno, profesor y posteriormente rector. Julia Ferrer Vilar

El prelado Pedro María Cubero (1859-1881) le añadió el salón de actos y el Jardín.

Pinchad la imagen para acceder al artículo.

Durante la Guerra Civil fue Campo de Trabajo o Penal para ambos bandos, albergando a su recluso más famoso: Miguel Hernández. Pinchando la imagen anterior, os enlaza al artículo “El Campo de San Miguel”.

Traseras del Seminario desaparecidas en las reformas de los años cuarenta. Colección Esteban Sanmartín Alonso.

En 1942 fue devuelto a la diócesis sufriendo otra gran reforma y reparación entre los años 1946 y 1951.

El autor del proyecto fue el ilicitano Serrano Peral, arquitecto de cabecera del futuro obispo Almarcha. Además del Seminario, le encargó el Oratorio Festivo y el entorno de la Catedral; es decir: la recomposición del claustro y la reforma y urbanización de la Plaza del Salvador.

Luis Almarcha Hernández.

 

Colección Jesús Rodríguez Tejuelo.

Si os apetece saber más sobre su fundación, construcción y alumnos ilustres, os remito al libro “Orígenes del Seminario de Orihuela, 1742 – 1790”, obra de varios autores, publicado en 1992 con motivo de su 250 aniversario.

Antonio José Mazón Albarracín.

Evaristo Duréndez Rodríguez

Galería Fotográfica:

Baltasar Gómez Berna
Ministerio de Cultura. Años 30 siglo XX.
Refectorio del Seminario. Colección Javier Sánchez Portas
Iglesia del Seminario años 30 siglo XX. Colección Javier Sánchez Portas
Iglesia del Seminario años 30 siglo XX. El altar mayor, dedicado a San Miguel, aparece ocupado po la Inmaculada. Colección Javier Sánchez Portas.
Colección Jesús Rodríguez Tejuelo.
Colección Jesús Rodríguez Tejuelo.
Colección Jesús Rodríguez Tejuelo.
Rector y profesorado del Seminario. Colección Javier Sánchez Portas
Seminaristas en el recreo.
Fotografía realizada en el Seminario, poco antes de la Guerra Civil. En el centro el obispo Javier Irastorza Loinaz. En la fila del obispo, el segundo por la derecha Antonio Roda. Archivo Lola Arques y Ginés Gea.