El cuartel de Infantería y Caballería.

El cuartel de la Guardia civil, como ya comentamos en la calle del Río, estaba instalado en la Casa del Paso. Se trasladó al Rabaloche en 1960.

Para hablar del edificio que lo alberga, debemos remontarnos más de 250 años.

A comienzos del siglo XVIII se empezó a considerar conveniente la construcción de cuarteles militares que facilitaran las condiciones de vida y reforzasen la disciplina de las tropas,  liberando así a los pueblos de la carga económica y las molestias que suponía alojar a los soldados en mesones y casas particulares.

Fue durante el reinado de Felipe V, el primer Borbón, cuando se crearon los ejércitos permanentes.

Tropas de Felipe V.

En 1718 se redactó un reglamento para establecer cuarteles;  ya fueran de nueva planta,  o en edificios antiguos adaptados al nuevo uso.

Paradójicamente, para liberar a los pueblos de la carga que implicaba alojar a las tropas, cada ciudad tenía que costear los gastos de construcción y mantenimiento de sus propios cuarteles.

A mediados de siglo comenzaron a proliferar edificios militares por toda la geografía española.

Juan Elías Gómez de Terán. Obispo de Orihuela. (1738-1758)

En el caso de Orihuela fue el obispo Juan Elías Gómez de Terán,  quien en 1740,  impulsó la construcción de un cuartel de Infantería y Caballería.

Situado extramuros, en un huerto de palmeras propiedad de la Marquesa de Rafal, a cien pasos de la ciudad, entre el convento de Capuchinos y la Ermita del Sepulcro.

Planos del Cuartel de Orihuela. Archivo de Simancas. Ministerio de Cultura.

Montesinos y algún otro cronista cuentan que el propio obispo dirigió personalmente las obras.  Pero el trabajo documental publicado por José Mª Penalva y Manuel Sierras demuestra que en su ubicación, diseño y construcción intervinieron grandes profesionales escogidos por el prelado. (1)

Planos del Cuartel de Orihuela. Archivo de Simancas. Ministerio de Cultura.

Personajes de la talla de Sebastián Feringán Cortés, uno de los más prestigiosos ingenieros militares de la época, autor de numerosos edificios navales y militares en Cartagena. En Murcia colaboró en la nueva fachada de la catedral y tiene dedicada una calle.

También Nicolás Bodín, experto en fortificaciones. Y Marcos Evangelio,  arquitecto academicista que trabajó significativamente en la iglesia de Santa María de Elche.

Planos del Cuartel de Orihuela. Archivo de Simancas. Ministerio de Cultura.

Montesinos también dice que se construyó por orden del rey Fernando VI,  en 1749, pero cuando se inició el proyecto reinaba Felipe V, formándose los primeros planos en 1741.

Planos del Cuartel de Orihuela. Archivo de Simancas. Ministerio de Cultura.

Dos años después las obras estaban en marcha, no obstante se interrumpieron, para seguir en 1747.

¿Quizá por la muerte del rey?

Lo cierto es que tras la reanudación se decidió reforzar el grosor de los muros y ampliar el tamaño del cuartel para que pudiera albergar un regimiento de Dragones, cuerpo de arcabuceros a caballo que en el XIX pasó a Caballería ligera.

Dragón, arcabucero a caballo. Regimiento Lusitania.

En 1749 las obras estaban casi finalizadas;  y el obispo, en una carta enviada a la ciudad, se mostraba orgulloso del resultado

“Apliqué mis oficios en la Corte, y Dios hizo el beneficio a V.S. para evitar muchas culpas, y el alivio en los aloxamientos, de el Cuartel magnifico que se está concluiendo, que la haze a V.S. tan famosa, como possehedora de una tan superior alhaxa, que a su todo para mil y quinientos hombres con la espaciosa explanada, y cavallerizas, no llega el Cuartel de Guardias de Madrid, ni le ai en España, ni en Francia, y solo se halla en Orihuela”.

En 1751 el Ayuntamiento se dirigió a Fernando VI para ofrecerle el nuevo edificio;  pero por desgracia para ellos, el esfuerzo no acababa ahí, la manutención y el costoso mantenimiento -valorado en mil pesos anuales- correrían de su cuenta a partir de ese momento.

La descripción de Montesinos fechada en 1791 dice que “Su disposición es famosa, sus habitaciones arrogantes y la exterior fachada primorosa”, mostrando las armas reales “en lo más elevado de la puerta principal”.

También nos cuenta que de ordinario albergaba a un regimiento entero “sin que estén incómodos” y que lo ocupaban en ese preciso momento los Dragones de Almansa.

En manos municipales y sin partida específica para sus gastos, las obras de reparación y conservación se limitaron a lo estrictamente necesario, deteriorándose progresivamente con el paso del tiempo.

Ante esta situación, en 1832,  el Ayuntamiento decidió deshacerse del edificio cediéndolo a la Corona;  y ese fue el golpe de gracia.

Deshabitado y sin utilidad, acabó convertido en guarida de mendigos, teniendo que tapiar sus puertas.

En 1849 el diccionario de Madoz lo califica como deteriorado y en estado de abandono.  Debía ser muy hermoso para que,  a pesar de todo, el famoso escritor Hans Christian Andersen en 1862,  resaltara tan sólo tres edificios monumentales a su paso por Orihuela: “el grandioso Cuartel de Caballería, el Palacio del Arzobispo (sic) y la Catedral”.

La desidia y el progresivo deterioro continuaron hasta que en las postrimerías del siglo XIX quedó completamente arruinado.

El domingo anterior, a eso de las dos de la tarde, de desprendió casi toda la pared de Levante del Cuartel de San Francisco, situado en la carretera de Murcia, habiendo ocasionando perjuicios de consideración en la casa de José Ruiz, distante unos 20 metros de dicho cuartel. No ha ocasionado desgracias personales”. (2)

A comienzos del siglo XX, la antaño “superior alhaja” albergaba una modesta fábrica de gaseosas.

En la guía Arcos de la provincia de Alicante, editada en 1908, se anunciaba como Gil y Cánovas, “El Oriol”, fábrica de gaseosas, jarabes y jabones, montada con todos los adelantos modernos.

“El Oriol”, fábrica de gaseosas, jarabes y jabones. Archivo familia Cánovas.
“El Oriol”, fábrica de gaseosas, jarabes y jabones. Archivo familia Cánovas.
“El Oriol”, fábrica de gaseosas, jarabes y jabones. Archivo familia Cánovas.

Pero la Dictadura de Primo de Rivera le dio al cuartel otra oportunidad.

En febrero de 1927, la corporación municipal presidida por Francisco Díe lo adquirió por 76.650 pesetas para construir un cuartel de sementales aprovechando lo poco que quedaba en pie.

Colección Javier Sánchez Portas.

Esta obra pretendía ser el inicio de un proyecto más ambicioso: la transformación y urbanización de la llamada barriada de San Francisco.

El martes 19 de junio de 1928,  a las 12 de la mañana,  tuvo lugar el acto oficial de entrega al Estado. Simultáneamente se colocó la primera piedra de las casas baratas que la Caja de Ahorros y Socorros de Nuestra Señora de Monserrate comenzaba a edificar en la explanada situada frente al renovado edificio.

Colección Javier Sánchez Portas.

A la pomposa ceremonia acudieron entre otros el general jefe de Caballería del Ministerio de Guerra, el teniente coronel jefe del Depósito de Sementales de Valencia y multitud de oficiales que fueron recibidos por “Paco Díe” a pie de tren y conducidos en lujosos automóviles de la época.(3)

El servicio de Cría Caballar y Remonta, dependiente del Ministerio de Guerra, estaba gestionado por el arma de Caballería.  Su función era criar y seleccionar los mejores ejemplares equinos para los depósitos de Sementales del Estado,  poniendo además a disposición de los ganaderos,  caballos de raza para inseminar a sus yeguas.

Colección Javier Sánchez Portas.

Durante la II República dicho servicio paso al Ministerio de Fomento;  circunstancia que aprovechó el consistorio oriolano en el verano de 1931 para solicitar al estado la devolución del cuartel de sementales a instancias del concejal Antonio Cubí.

En Abril de 1932 el alcalde accidental, David Galindo, comunicaba dicha devolución por parte del Ministerio de Hacienda.

Por aquellas fechas,  según la descripción del Semanario “El Radical”, contaba con una amplia cuadra capaz para cincuenta caballos, un enorme patio central, cocheras, guardarnés, pajera, retretes, enfermería, botiquín, herradero, una nave y un piso con espaciosas terrazas.

En él vivía con su familia un capitán veterinario retirado llamado Juan Castro al mando de siete empleados que guardaban 35 ó 40 caballos.

En noviembre de 1934 la Comisión Gestora encabezada por Ricardo García López, se proponía construir una casa cuartel para las fuerzas del instituto de la Guardia Civil y buscaba para tal menester un solar en los Andenes de la Estación.

En la siguiente sesión ofrecieron el cuartel de Sementales al Ministerio de la Gobernación:

“ante el excelente efecto que había producido a las autoridades provinciales dicho edificio, tanto por su emplazamiento como por su amplitud y solidez para instalar el cuartel de la benemérita”. 

Con ello pensaban ahorrar al Ayuntamiento las 1.200 pesetas anuales con las que contribuía al alquiler de la Casa del Paso.

La respuesta llegó a mediados de diciembre: el Ministerio aceptaba el ofrecimiento quedando a su cargo las obras de adecuación necesarias con el compromiso de devolver el edificio si alguna vez dejara de destinarse a dicho servicio.

Así pues,  cuando en octubre de 1935 el teniente coronel del Depósito Central de Remonta les comunicó su intención de destacar de nuevo en Orihuela una de sus secciones, se le transmitió la imposibilidad de aceptar la oferta por haber cedido el cuartel.

Pero en junio de 1936 -a punto de comenzar la contienda-recibieron un oficio de la Dirección General de la Guardia Civil considerando imposible la instalación de un cuartel en Orihuela. Si bien tomaban nota del ofrecimiento para el día en que pudieran hacerlo.

A finales de 1936 se desestimó una solicitud de Francisco Cecilia Sevilla para instalar una cantina.

En enero de 1937 la Sección de Sementales del Estado ofreció de nuevo al Ayuntamiento la instalación de una parada de sementales y esta vez aceptaron la oferta.

Ese mismo mes, a propuesta del teniente jefe del Batallón Orihuela, se permutó el nombre de Cuartel de la Remonta por Cuartel Azaña.

Antonio Ballester Vidal.

Después de la Guerra tuvo otras utilidades, como la Cooperativa de Productores del Cáñamo en los años 40.

El 30 de mayo de 1950  el viejo proyecto acabó cumpliéndose y el Ayuntamiento lo cedió ante el notario Aurelio Rodríguez-Molina.

Inauguración Cuartel de la Guardia Civil. Colección Javier Sánchez Portas.

Este edificio, convertido en Casa Cuartel de la Guardia civil se inauguró en 1960.

El cuartel de la Remonta se trasladó a la carretera de Molins.

Inauguración Cuartel de la Guardia Civil. Colección Javier Sánchez Portas.
Inauguración Cuartel de la Guardia Civil. Colección Javier Sánchez Portas.
Inauguración Cuartel de la Guardia Civil. Colección Javier Sánchez Portas.

Vídeo montaje para ver el cambio:

 

Antonio José Mazón Albarracín.

Extracto actualizado del artículo “El Raval Roig, un territorio históricamente singular”, publicado en “Cuadernos de historia y patrimonio cultural del Bajo Segura”.  A su vez era una actualización de otro artículo monográfico sobre el cuartel.

Notas:

1 PENALVA MARTINEZ, J. SIERRAS ALONSO, M. Patrimonio Municipal oriolano en el siglo XVIII. Inventario de Bienes muebles e inmuebles. ARARTHIST. Orihuela 2007.

2 El Eco del Segura núm. 3,  16 de febrero de 1898

3 Actualidad, núm. 18,  21 de Junio de 1928.

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