Callejeando 11. El Raval Roig 1.

Colección Javier Sánchez Portas.

La plaza del Raval y la Mare de Déu de Montserrat.

Nuestro paseo por lo que fue el verdadero arrabal comienza en un precioso rincón al pie de la sierra,  a espaldas del santuario de Monserrate.

Es la calle Torreta, cuyo vetusto nombre queda evidenciado por los restos que se mantienen en pie dando fe del antiguo perímetro defensivo.

Archivo Municipal de Orihuela.
Archivo Mariano Pedrera.

Este conjunto de torreones de origen almohade conectaba la muralla con el castillo y con la Puerta de Murcia.

Al igual que el muro, se fabricaron empleando el sistema conocido como tapial, por lo que conservan los orificios redondos, huellas evidentes del citado proceso constructivo.

Ajomalba.
Ajomalba.

Declarados Bien de Interés Cultural en 1949, en el año 2008 fueron restaurados por el Ayuntamiento. Su entorno, antes descuidado, ha sido embellecido por la Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, que tiene allí su sede social y una capilla exterior en honor a su patrón.

Damars.

La plaza del Raval Roig tomó el nombre del santuario erigido en el solar que ocupaba una pobre ermita de reducidas dimensiones.

Archivo Municipal de Orihuela.
Archivo Municipal de Orihuela.

 

Archivo Municipal de Orihuela.
Ajomalba.
Ajomalba.

Antes de hablar del templo y de la plaza, haremos un rápido resumen de su conocida leyenda:

Cuenta la tradición que, tras la reconquista, algunos cristianos buscaron incansablemente la imagen de una virgen que se veneraba en la hipotética ermita de San Julián; y que fue escondida al llegar los árabes a la península.

La infructuosa búsqueda duró muchos años, hasta que:

“El subterráneo sonido de una campana, oído durante tres noches continuadamente al pie del monte del castillo en su parte occidental frente al cauce del río Segura a su entrada por aquel tiempo en la ciudad llamó la atención a los fieles, que acudieron al lugar, donde el misterioso sonido se dejaba oír y agujereando la peña, encontraron el celestial tesoro escondido durante tantos siglos”.

Continuando con el relato oficial, la advocación de la Virgen fue decidida tras un sorteo al no existir acuerdo sobre la nominación que debía titular a la imagen, quedando desechados los nombres del Pilar y del Orito que en un principio se barajaron.

Las provincias de Alicante y Murcia fueron repobladas por aragoneses, valencianos y catalanes; por eso la leyenda incluyó las  advocaciones arraigadas en cada una de las tres procedencias: Montserrat para los catalanes, Pilar para los aragoneses, y Orito para los valencianos.

En Oriola los catalanes tuvieron preeminencia. No es casualidad que el primer convento erigido al integrarse la ciudad en la Corona de Aragón fuese el de los mercedarios, orden fundada en Barcelona;  y bajo la advocación de Santa Eulalia, la patrona de Barcelona.

Ajomalba.

Lo cierto es que se estableció una ermita a la Mare de Déu de Montserrat probablemente en el siglo XIV y no fue en un sitio accidental.

Estaba en la puerta de Murcia y quizás sirviese como “advertencia a los viajeros de que habían dejado el Reino de Castilla y habían llegado a la Corona de Aragón”.

Arrabal siglo XVI. Dibujo de Mario Gómez sobre un boceto de Ojeda Nieto.

Pasó sin pena ni gloria en una modesta y paupérrima ermita hasta el siglo XVII, “una pobre ermita levantada en el arrabal más pobre de la ciudad”,  una de las tantas establecidas en territorio oriolano.

De hecho, en julio de 1537 Cabildo y Consell cedieron el edificio a la orden del Carmen para fundar un convento, empresa que, a diferencia de lo que ocurrió con las del Socorro, de Santa Ana o la de San Sebastián, no llegó a buen puerto.

“Tres décadas después, una de las torres defensivas del muro cayó sobre ella destrozando la capilla. Es muy posible que, durante las obras de restauración acometidas en el último tercio del siglo XVI ampliasen la ermita aprovechando los daños sufridos en la muralla.

De no ser así, si sólo se limitaron a repararla, en los inicios de la siguiente centuria emprendieron una actuación más completa que perfiló el trazado de la incipiente calle de Monserrate”.

Arrabal siglo XVII. Dibujo de Mario Gómez sobre un boceto de Ojeda Nieto.
Archivo Municipal de Orihuela.

Pero ¿cómo obtiene el patronazgo de Oriola esta humilde advocación localizada en el extremo de la ciudad?

Durante mucho tiempo la elección de los santos y sus patronazgos eran una cuestión municipal. Los miembros del Consell orientaban las preferencias de los devotos dependiendo de las necesidades de cada momento (riadas, sequías, epidemias, guerras…).

Así el pueblo relegaba a unos santos y ensalzaba a otros estableciendo con ellos nuevas fiestas, ermitas, romerías, procesiones, etc.

Esa potestad pasó a manos del Cabildo a partir de la creación del Obispado.

Colección Javier Sánchez Portas.

En el Concilio de Trento se impulsó el culto a la Virgen María y por todos los pueblos de España surgieron nuevas advocaciones cuyos orígenes son siempre hechos extraordinarios y milagrosos; bonitas leyendas que el pueblo se encargó de hacer suyas, y los cronistas del XVII y XVIII de enriquecerlas y embellecerlas hasta que se consolidaron definitivamente, convirtiéndose para muchos en historia real.

Los lugares de los hallazgos o de las apariciones fueron ensalzados como sitios de culto que pasaron a formar parte del escenario religioso de la ciudad y también de su folclore.

En el caso de Monserrate no se molestaron mucho en urdirla; sencillamente adaptaron la leyenda de la Virgen de Montserrat y jugaron con el significado del topónimo catalán: monte serrado.

La leyenda del descubrimiento de la Virgen de Montserrat en Cataluña cuenta como, ante la invasión de los moros, la imagen fue escondida en una cueva de la montaña de Montserrat y milagrosamente hallada en los primeros tiempos de la Reconquista.

Unos pastores la descubrieron en medio de un misterioso resplandor y cantos angelicales. El intento de entroncarla con los godos también es similar. Incluso algunos cronistas la datan en época griega y se refieren a un discípulo del apóstol Santiago como portador de la imagen.

La fecha atribuida al descubrimiento milagroso -1306- tampoco es casual. Coincide con la incorporación definitiva de Oriola a la Corona de Aragón con la firma de los tratados de Torrellas en 1304  y Elche en 1305.

Pero varios siglos después ¿qué mejor forma de hacer popular una devoción entre una población con mayoría de campesinos que darle el control de la lluvia?

En Oriola San Gregorio taumaturgo fue escogido e impuesto por el Consell para la fundación de los Alcantarinos a comienzos del XVII. Si os apetece, pinchad la siguiente imagen para acceder al artículo sobre los Alcantarinos en San Gregorio.

San Gregorio imaginado por Montesinos. Pinchad la imagen.

La ciudad lo estuvo invocando como intercesor ante las riadas hasta que su supuesto fracaso, en 1672, dio paso al milagro del ramo en el puente, circunstancia que potenció la devoción de la Virgen de Monserrate y consolidó su leyenda representada en múltiples obras de arte.

El cambio supuso un claro beneficio económico para el Cabildo; centralizando la devoción en la Virgen de Monserrate se hizo con el control de numerosas donaciones y limosnas.

Algo parecido pasó en Murcia: en 1694 , como era costumbre, se utilizó la imagen de la Virgen de la Arrixaca, secular patrona, para celebrar rogativas por la sequía. Esta fracasó y entró en acción la de la Fuensanta, cuyo patronato ejercía casualmente el Cabildo Catedralicio de Murcia.

Colección Esteban Sanmartín.

Volviendo a Orihuela, ese mismo año de 1672  hay constancia de que los mayordomos de su cofradía comunicaron al Cabildo Catedralicio la imposibilidad de celebrar la fiesta en la ermita por causa de las obras y los grandes gastos que tenían que sufragar.

“El aumento de la devoción por esta imagen durante el siglo XVII hace que se amplíe su capilla en 1672 y se coloque un buen retablo barroco de tres calles con columnas salomónicas que se concluye por Antonio Caro “el viejo” en 1675 y que es dorado y policromado en 1677 por Francisco Heredia.

Este gran retablo que todavía pervive en la capilla del hallazgo tiene adosado un camarín poligonal con vidrios pintados que se realiza por el escultor José Rufete en 1690…”.

Así pues las fechas coinciden con el suceso del ramo, hecho milagroso que propagó su culto. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

Ministerio de Cultura.

A mediados del siglo XVIII, popularizada y extendida su devoción, el templo fue demolido parcialmente y reedificado a instancias del obispo Gómez de Terán.

Ministerio de Cultura.

Este prelado transformó totalmente el espacio del santuario con una gran ampliación y una nueva distribución de sus estructuras.

Interior de Monserrate. 1931. Ministerio de Cultura.

La capilla del hallazgo pasó a ocupar un lugar secundario dentro de la nueva edificación y la antigua ermita ocupó aproximadamente el espacio comprendido entre dicha capilla y la que hoy día es puerta lateral, hasta entonces portada principal.

En noviembre de 1934, cuando en otros pueblos ardían los templos, Ignacio Sánchez Ballesta se dirigió al consistorio para solicitar permiso, como contratista de las obras proyectadas en las torres y fachada, adjuntando el siguiente plano.

Archivo Municipal de Orihuela.

El medallón central de su fachada muestra el anagrama y los símbolos del legendario hallazgo de la Virgen.

Archivo Rafael Almira.

 

José María Pérez Basanta.
Luneto del Santuario de Nuestra Señora de Monserrate en Orihuela. Leticia Pertegal
Luneto del Santuario de Nuestra Señora de Monserrate en Orihuela. Leticia Pertegal
Luneto del Santuario de Nuestra Señora de Monserrate en Orihuela. Leticia Pertegal

Y es que la plaza del Raval Roig ha estado ligada estrechamente a la cofradía de la Virgen de Montserrat o Monserrate, entidad aprobada por el Papa Sixto IV en bula de 12 de octubre de 1482 y han sido generalmente sus mayordomos los encargados de adecentarla ante la desidia municipal.

La puerta de Murcia fue reedificada en 1542 para darle más amplitud facilitando el trasiego de carruajes.

Colección Javier Sánchez Portas.

En el año 1599, ante el desorden urbanístico y la proliferación de establecimientos molestos e inconvenientes para la vecindad, los cofrades proyectaron aplanar y reformar la explanada apoyados tímidamente por el Consell que, seis años después, contribuyó poniendo orden en las construcciones de una plaza, óptima para instalar el mercado o celebrar cualquier fiesta.

Una explanada cuyo ajardinamiento es fruto de la actuación realizada en la década de 1920 por el Consistorio que encabezaba Francisco Díe,  mayordomo y presidente de la misma cofradía.

Ministerio de Cultura.

El arrabal llegó al siglo XVII pobre y escasamente poblado por un vecindario conflictivo y disperso que, sin control municipal, creció rebasando el barranco que canaliza las aguas procedentes de la sierra en dirección al río, una defensa natural a modo de foso que hoy conocemos como calle Barranco.

Archivo Municipal de Orihuela.

De la explanada partían dos caminos que acabaron siendo calles principales: la del Carril o San Francisco y la de Capuchinos.

Archivo Municipal de Orihuela.
Archivo Municipal de Orihuela.

Poco a poco la población se fue extendiendo con una mejor ocupación del terreno en torno a ellas; pero los tradicionales problemas urbanísticos no desaparecieron en este núcleo de población de crecimiento anárquico, con una disposición a acoger industrias molestas para el casco, profesionales que ocupaban la calle siguiendo las costumbres de una sociedad sin noción clara de lo que era espacio público y privado, violando las normas urbanísticas más elementales y tolerados por la dejadez de sus vecinos.

Para la actual concepción de la higiene pública son inimaginables las condiciones de insalubridad en las que se desenvolvían los curtidores o los salitreros. La complejidad de los procesos y la necesidad de espacio para desarrollarlos provocaba numerosas quejas, por lo que los jurados se veían obligados a retirar de la plaza calderas, secaderos y otros utensilios propios de estos oficios.

La última remodelación de la plaza del Raval o de Monserrate data de 2007. La estatua del caballero con levita que la preside recuerda a José María Muñoz y Bajo de Mengibar, trasladado aquí en 1900 desde la Plaza Nueva. Pinchando la fotografía podréis acceder a su historia

 

Ministerio de Cultura. Pinchad aquí.

 

Antonio José Mazón Albarracín.

Extracto actualizado del artículo “El Raval Roig, un territorio históricamente singular”, publicado en “Cuadernos de historia y patrimonio cultural del Bajo Segura”.  A su vez era un resumen, actualizado y ampliado de otros artículos que he dedicado a este histórico barrio de Orihuela.

Bibliografía:

Sánchez Portas, Javier “Informe para la declaración de Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento para el Santuario de Nuestra Señora de Monserrate de Orihuela”. En prensa.

Ojeda Nieto, José. “La advocación de Ntra. Sra. de Monserrate en los siglos XVI y XVII”. Orihuela 2006. Asociación Amigos de Orihuela

Gisbert y Ballesteros, Ernesto. “Historia de Orihuela”. Orihuela 1903. Tomo III,

Ferris Ibáñez, Manuel. “Bosquejo histórico de la imagen y Santuario de María de Monserrate, Patrona de la Ciudad de Orihuela” .Orihuela, Imprenta de Luis Zerón García, 1900. Facsímil año 2.000.

Mazón Albarracín, Antonio José “La iglesia y el convento de los mercedarios”. Publicado en la revista de Moros y Cristianos, Orihuela, 2012.

Mazón Albarracín, Antonio José “San Gregorio y los Descalzos Alcantarinos”. Publicado en la revista de Moros y Cristianos, Orihuela, 2013.

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