La estatua de Muñoz.

 

Colección Javier Sánchez Portas.

Esplendor y ocaso del “héroe de la caridad”.

El 15 de octubre de 1879 tuvo lugar una brutal riada que pasó a la historia de nuestras desgracias con el nombre de “Santa Teresa”.

Sus devastadores efectos se sintieron en toda la Vega del Segura y del Guadalentín,  provocando numerosas víctimas y terribles destrozos en cultivos y viviendas de varias localidades.

José María Muñoz y Bajo de Mengibar, de 68 años,  hombre de negocios enriquecido por las minas, pasó a la historia de la filantropía al repartir una fortuna entre los más afectados en dichas localidades.

Sólo en Orihuela entregó dos millones de reales a un centenar de familias.


Pocos días después fue nombrado hijo adoptivo de Orihuela, y se le otorgó su nombre a la calle Mancebería.

Se presentó acompañado de las autoridades provinciales y, tras una pomposa ceremonia con bandas de música, el obispo repartió el dinero mientras Muñoz saludaba desde los balcones del ayuntamiento a la muchedumbre congregada.

Colección Javier Sánchez Portas.

Nombrado “benemérito de la provincia” y “héroe de la caridad”, recibió una corona de plata bendecida por el prelado con la inscripción:

“Al insigne Sr. Muñoz por su generoso desprendimiento en 27 de Octubre. Orihuela agradecida”.

Colección Javier Sánchez Portas.

En mayo de 1886, una comisión ciudadana se dirigió al Ministerio de la Gobernación solicitando para Orihuela una de las cuatro estatuas de bronce destinadas a perpetuar la memoria de José María Muñoz, el “Héroe de la Caridad” que tanto había contribuido con su donativo a aliviar la situación de los perjudicados en las inundaciones.

Ajomalba

Recibida la Real Orden un mes después, la Corporación Municipal quedó autorizada para colocar al célebre filántropo en la Plaza de la Constitución (la Plaza Nueva).

Fundidas en Santander, las otras tres, idénticas, se enviaron a Murcia, Alicante y Cuevas de Vera.

Muñoz en la Plaza Camachos de Murcia, donde permaneció más de treinta años.
Muñoz en el Malecón de Murcia, con otro pedestal.
Muñoz en Cuevas de Almanzora (Almería). José Antonio Ruiz Peñalver.

La prensa local recibió la noticia con alborozo:

“Ser ingrato es un crimen. La gratitud, es una ley; y nosotros haciéndonos intérpretes del sentimiento público, enviamos al ilustre patricio, el testimonio de nuestra gratitud, en nombre de los pobres que socorrió en aquella terrible y aterradora fecha”.

Inmediatamente sacaron a pública subasta las obras de cantería para formarle un digno pedestal y, en 1887, la estatua quedó instalada en la plaza más céntrica de Orihuela, frente a la Casa Consistorial.

Montaje: estatua de Muñoz sobre una fotografía de la Plaza Nueva. Colección Javier Sánchez Portas.

Pero pasó el tiempo y poco a poco se fue enfriando la memoria. Antes de terminar la centuria, el digno emplazamiento del “campeón de la caridad” estaba bastante deteriorado.

En el número 5 del diario “La Independencia”, fechado en julio de 1895 se decía:

“La estatua de D. José María Muñoz se encuentra en lamentabilísimo estado. ¡Que abandono! Ya no queda ni señal de que allí ha existido un jardincito muy bien arreglado.

De la verja que rodea al Sr. Muñoz, han desaparecido la mayor parte de los barrotes. Aquello se ha quedado exclusivamente para que los chiquillos se entreguen a sus entretenimientos inocentes”.

El héroe se tornó en estorbo.

En septiembre del 1900 el Ayuntamiento decidió sustituirlo por una fuente pública, trasladando al señor Muñoz a la plaza de la Pía, la plaza de Ramón Sijé en la actualidad.

Pero también molestaba. Alegaron que era estrecha, que dificultaría el mercado semanal de aves que allí tenía lugar cada martes.

Y así fue como nuestro filántropo y su pedestal, grabado con las localidades que favoreció, acabaron desterrados en Monserrate, donde todavía permanecen.

Plaza de Monserrate. Ministerio de Cultura.
Ajomalba

 

Plaza de la Pía con la Inmaculada en el sitio que le negaron a Muñoz.

La calle se la quitaron en 1940; poco después colocaron una Inmaculada en la “estrecha plaza”.

No es de extrañar que la gente se pregunte:  ¿Quién es el tipo ese de la levita?

Antonio José Mazón Albarracín.

Ajomalba

 

Colección Javier Sánchez Portas.
Colección Javier Sánchez Portas.
Colección Javier Sánchez Portas.