Callejeando 09. La calle del Hospital.

La calle del Hospital.

Continuamos nuestro paseo literario por la calle del Hospital, dejando a la derecha una calleja que en lo antiguo se llamó de Eusebio. En la actualidad forma parte de Maestro Esteban.

No hace falta explicar el motivo por el que la titularon calle del Hospital;  el edificio que encontramos a continuación es el responsable.

Archivo Municipal de Orihuela. Siglo XVII.

Martínez Paterna nos habla de un convento en el Arrabal Roig y de un hospital no lejos del río, junto a la antigua casa de la villa. Afirma que ambos pertenecían a la mítica Orden del Temple, establecida en Orihuela desde 1273.

Mosén Pedro Bellot es bastante más concreto ubicando a los Templarios en los solares que ocupaban el hospital y el granero episcopal.  Del granero hablaremos al llegar a la calle López Pozas, aquí vamos a contar un poco de la historia del hospital.

Archivo Municipal de Orihuela. Siglo XVIII.

Disuelta la orden de los templarios en el siglo XIV,  Jaime II cedió sus edificios al obispado de Cartagena y este, en concreto, se utilizó como sede episcopal, morada del obispo en sus escasas visitas a Oriola.

Recordemos que nuestra ciudad, administrativamente pertenecía a Aragón; espiritualmente a Castilla.  Sabemos que en 1452 sirvió de morada temporal al mismísimo privado del rey Alfonso V “el Magnánimo”.

Archivo Municipal de Orihuela. Siglo XIX.

Poco a poco los prelados cartageneros dejaron de visitar a una hostil Orihuela que ya reclamaba su propio obispado. El edificio, abandonado a su suerte, se fue arruinando a pesar de las protestas de los oriolanos, que reclamaban su restauración. Hasta tal punto llegó la desidia,  que, a mediados del siglo XV, el caserón se había convertido en un establo,  refugio de ganado vacuno.

Rodrigo de Borja, obispo, cardenal y Papa.

Aprovechando el buey que el obispo Rodrigo de Borja ostentaba en su escudo, circulaba esta coplilla:

“Se honra el obispo de Murcia / en tener un buey por armas/ y los bueyes en tener / su palacio aquí por cuadra”.

En 1558,  gracias a una permuta efectuada por el último obispo de la diócesis de Cartagena,  Esteban de Almeida, el hospital del Corpus Christi y San Bartolomé -hasta entonces en la calle Mayor-, se trasladó al arrabal . En su solar, junto al Loreto, se erigió el actual palacio episcopal.

Escudo del obispo de Cartagena Esteban de Almeida. Palacio Episcopal. Siglo XVI.

En mayo de 1624, el permutado hospital fue encomendado a los religiosos de la orden de San Juan, convirtiéndose en Convento y Hospital del Corpus Christi, orden de San Juan de Dios.

Una carta del abogado Joseph Huguet, dirigida al corregidor de Orihuela, en nombre del prior del Convento y Hospital del Corpus Christi, orden de San Juan de Dios, en 1768, nos desvela los pormenores de dicha cesión:

“Digo que hauiendose fundado el referido convento en veinte y nueve de mayo de 1624, cedió aquella ciudad por propios el derecho de cárcel, pieles de cabrito y el que a la sazón tenía en las adoverías, para que con estos productos y las limosnas que pudieran recogerse para dicho convento, se acudiese a la manutención de los pobres enfermos y niños expósitos que se hauian de recoger en el Hospital General que se fundó en el mismo Convento para dicha Ciudad y su contribución.

Desde entonces los referidos religiosos, mis partes, han continuado en pedir limosnas por esta y su contorno para mantener y curar los muchos y pobres enfermos del dicho Hospital, sin embargo de haverle faltado los efectos de derecho de cárcel y pieles de cabrito asignados por la ciudad; y como en virtud del Rl. Decreto expedido por V.E., se les ha prohivido el pedir las referidas limosnas, se hallan con el sensible desconsuelo de no poder mantener a los referidos enfermos, siguiéndose por ello notable perjuicio a la pública utilidad, ya por ser muchos los que en dicho Hospital se socorren, no solo de la ciudad y de los contornos, si aún transeúntes, huérfanos y mendigos”.

Archivo Municipal de Orihuela. Siglo XIX.

Otra fuente de financiación, no citada en el texto anterior, era un corral público de comedias que la ciudad y algunas casas nobles construyeron junto al hospital y que regentaban los propios frailes.

El consejo acordó su demolición el 16 de agosto de 1779, con la oposición del marqués de Rafal, propietario de una tribuna.  A pesar de todo,  el derribo se llevó a cabo cuatro años después y en su lugar se construyó una sala para mujeres bajo los auspicios del obispo José Tormo.

En 1835, con la supresión de la Orden de San Juan, se trasformó en hospital civil administrado por las hermanas de la Caridad y el 20 de junio de 1892, tras solemne acto de entrega al Ayuntamiento, se convirtió en Hospital Municipal.

Hospital Municipal. Colección Javier Sánchez Portas.

Adjunto al acta aparece un inventario, mediante el cual podemos conocer su capacidad en esas fechas -59 camas- así como las diferentes dependencias que presentaba:

  • Templo del establecimiento
  • Sala de San Antonio, dedicada a la consulta facultativa.
  • Sala de la Sagrada Familia, destinada a los hombres.
  • Sala de San José, para agonizantes.
  • Sala de San Rafael, para heridos.
  • Sala de Nª Sra. de Belén, para mujeres.
  • Sala de San Juan de Dios.
  • Botica, cocina, ropería, claustro, sala de visitas, sala de labor, dormitorio de las hermanas, oratorio, oficina, portería, escalera, lavadero, almacén y una habitación sin uso determinado.
Hospital Municipal. Colección Javier Sánchez Portas.
Hospital Municipal. Colección Javier Sánchez Portas.
Hospital Municipal. Colección Javier Sánchez Portas.

En 1914 Mercedes Roca de Togores y su hija, la marquesa de Rubalcava, cedieron en un terreno contiguo al hospital por la parte del río para ubicar la sala de cadáveres y autopsias.

Un estudio técnico realizado por aquellas fechas, revelaba la necesidad de derribar la sala de los hombres; citando también el estado de ruina de las bóvedas, del piso y del tejado.  Tras el demoledor informe, acabó apuntalado completamente.

Hospital Municipal. Colección Javier Sánchez Portas.
Hospital Municipal. Colección Javier Sánchez Portas.
Hospital Municipal. Colección Javier Sánchez Portas.

Volviendo al presente, desde 1997 se muestra como Sala Museo San Juan de Dios. Para ello se restauró la iglesia y sala de hombres.

Hospital Municipal. Colección Javier Sánchez Portas.

Con el fin de dar salida independiente a esta última,  se instaló la portada de un antiguo palacio procedente de la calle del Colegio, Adolfo Clavarana.

Ajomalba

En la clave del dintel se yergue un escudo rococó de gran calidad en su diseño y labra. Ejecutado en el último tercio del siglo XVIII, no hemos podido identificar su propietario. Trae, entre otros, los apellidos Sánchez de Belmonte y Cabrero.

El resto del edificio fue totalmente rehabilitado en 2013 para albergar la Biblioteca Municipal “María Moliner” y el Archivo Municipal. En su portada, el oriol flanqueado por dos granadas abiertas en recuerdo de la ciudad donde San Juan de Dios fundó su orden hospitalaria.

Fotografía: DOALCO
Fotografía: DOALCO

A continuación, ocupando toda la manzana y hermoseado por dos románticos jardines en sus costados norte y sur, encontramos lo que queda del palacio de Rubalcava, edificio que tiene su ingreso principal en la calle Francisco Díe.

Ajomalba.

Como podéis comprobar, a diferencia de las demás calles, la traviesa anexa al jardín del palacio, no está alineada con la que tiene a la izquierda.

Esta circunstancia es debida a que en marzo de 1916, el entonces marqués, Eduardo Almunia, solicitó y le fue concedido variar el callejón para embellecer su nuevo palacio con un jardín cercado por una verja.

Archivo Municipal de Orihuela.

Para ello derribó un almacén de su propiedad, parte de cuyo solar es la actual calleja llamada Dátil, conocida en el siglo XIX como Travesía al Hospital.

En el espacio que ocupa el jardín que mira a la plaza estaba la casa del curato de Santiago y en su esquina una fuente municipal trasladada a mediados del siglo XIX.

Ajomalba

A pesar de su engañoso aspecto, esta mansión fue construida a principios del siglo XX, como lo demuestran las solicitudes municipales efectuadas en octubre de 1914 y en marzo de 1916 por el entonces marqués Eduardo Almunia.

Palacio de Rubalcava. Plano original. AMO.

En la primera se le autorizó para variar puerta y reja en la fachada de su casa; mediante la segunda, como ya hemos dicho, desplazó el callejón para aislar y embellecer con otro jardín su nuevo palacio.

Palacio de Rubalcava. Boceto rejería. AMO.

El Marquesado de Rubalcava es también relativamente reciente. Fue concedido al Capitán General de la Armada y Ministro de Marina, Joaquín Gutiérrez de Rubalcava en 1875.

Ajomalba

Pasó a Joaquín Roca de Togores y Pérez de Meca en 1900 y de él a su sobrina Piedad Roca de Togores y Roca de Togores, quien junto a su esposo, el citado Eduardo Almunia, se hicieron construir esta impresionante mansión.

Palacio de Rubalcava. Bocetos balcones. AMO.

Cuando esta nueva aristocracia o la floreciente burguesía, emprendían la erección de sus señoriales mansiones, solían escoger el historicismo decimonónico en un deseo de ennoblecerse con el prestigio de las formas arquitectónicas del pasado combinadas al gusto.

Palacio de Rubalcava. Proyecto vestíbulo. AMO.

La estructura y distribución del edificio recordaba a los palacios barrocos oriolanos. En el zaguán, una escalera principal decorada con azulejos y cubierta con una elevada cúpula de media naranja daba acceso a la planta noble en la que se mostraban distintas estancias con ambientes y estilos claramente diferenciados.

Colección Javier Sánchez Portas.
Ajomalba
Colección Javier Sánchez Portas.

Capilla neogótica, salón de baile neorrococó, salón verde estilo imperio y el llamado salón negro, cubierto por un techo de escayola que imitaba los artesonados renacentistas del Colegio de Santo Domingo y en cuyos casetones se podían advertir los escudos de las principales casas nobles oriolanas.

El artífice de esta página, al piano. Ajomalba
Ajomalba
Ajomalba

El exterior mostraba el porte y la grandeza del estilo renacentista, observable en aspectos como la racionalidad en la decoración y sucesión de las ventanas, en la galería de arquillos de medio punto del piso superior protegidos por un amplio alerón de madera, así como en su torreón-mirador.

Colección Javier Sánchez Portas.
Ajomalba
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Ajomalba.

Sobre la entrada principal- bajo la corona de marqués-, un gran escudo cuartelado ostenta los apellidos: Roca de Togores por dos veces, Salcedo y Pérez de Meca,  con las armas de Rubalcava en el centro.

El palacio perteneció al Marquesado de Rubalcava hasta el año 1981, fecha en la que fue adquirido por el Consistorio oriolano con la finalidad de conservar y abrir al público sus “salones nobles” y darle un uso social y cultural.

Recepción de Abanderadas. Julio de 2.005. Alberto Zerón Huguet

Así en 1981, se instaló en él la Oficina Municipal de Turismo; en 1982 la Asociación de Fiestas de Moros y Cristianos “Santas Justa y Rufina”; en 1986 el Museo Arqueológico;  y en 1990 el Departamento Municipal de Servicios Sociales.

Dado su evidente interés arquitectónico, el Palacio fue incluido en su día en la “Guía Provisional de Arquitectura de Orihuela”, editada por la Comisión de Archivo Histórico del Colegio de Arquitectos de Alicante.  También figuraba en el Catálogo del Plan Especial de Protección del casco Histórico de Orihuela.

Colección Javier Sánchez Portas.
Colección Javier Sánchez Portas.

Se mostraban al público en su estado original las dependencias más suntuosas: vestíbulo, escalera y salones de la primera planta.

En ellas se podía admirar, aparte del mobiliario, interesantes colecciones de pintura, grabado, escultura, cerámica, vidrio, bordados…

Tras años de abandono y usos inapropiados, una criminal intervención lo ha convertido en otra de nuestras ilustres ruinas.

Antonio José Mazón Albarracín/Jorge Belmonte Bas.

Galería fotográfica. La ruina de Rubalcava.

José María Pérez Basanta.
José María Pérez Basanta
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José María Pérez Basanta.
José María Pérez Basanta.
Alberto Zerón.
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