La noche del 5 de marzo de 1914 en la calle Sarmiento.

La noche del 5 de marzo de 1914 en la calle Sarmiento.

La traviesa que une el Paseo con la Calle de San Juan ostenta una fecha como titulación: Cinco de Marzo.

Este callejón es fruto de  la canalización de una acequia y sustituye a otro tránsito desaparecido a la altura de la Merced.  Fue bautizado el 17 de noviembre de 1881 como calle de Sarmiento

“En prueba del grato recuerdo y consideración a la persona del Sr. Gobernador Civil de esta provincia” .

Comprobado que el gobernador saliente por aquellas fechas se llamaba Francisco J. Sarmiento y que conservó el nombre hasta 1914, sólo se me planteaba una duda:

¿Qué ocurrió el cinco de marzo de 1914 en la calle Sarmiento?

La calle 5 de marzo con sus rejerías desaparecidas. Sin urinarios ni contenedores. Ajomalba.

Antecedentes

El asesinato de Canalejas en noviembre de 1912 puso fin al sistema de turnos de Gobierno establecido entre liberales y conservadores.


Ambos partidos se fueron fragmentando en diversos grupúsculos: Reformistas, Socialistas, Anarquistas, Nacionalistas, Republicanos, Integristas, Tradicionalistas, Jaimistas, Católicos, etc.

En el ámbito local,  Alfonso Pardo y Manuel de Villena, marqués de Rafal,  aspiraba de nuevo a la representación parlamentaria de este distrito como jefe del Partido Conservador.

Alfonso Pardo y Manuel de Villena, marqués de Rafal. Jefe del Partido Conservador.

Su oponente, Manuel Ruiz Valarino, jefe del Partido Liberal, había movido bien sus fichas, pactando alianzas electorales con los antiguos partidarios del marqués.

Manuel Ruiz Valarino. Jefe del Partido Liberal

Así pues, las elecciones del 8 de marzo de 1914 en Orihuela se presentaban muy reñidas.  El hijo de Ruiz Capdepón gozaba de gran influencia política en toda la provincia; pero el marqués de Rafal, manejaba hábilmente los hilos del poder que en ese momento disfrutaba.

Trinitario Ruiz Capdepón.

Las disputas verbales entre “rafalistas” y “valarinistas” fueron subiendo de tono, adquiriendo tintes violentos.

Ambos partidos gozaban de un periódico local utilizado como órgano de propaganda a su servicio:  “El Eco de Orihuela”  del Partido Conservador ;  “El Diario” por parte Liberal.

Por supuesto,  las versiones que cada periódico ofreció del suceso al que nos vamos a referir inclinaron el peso de la noticia hacia sus propios intereses.

El Paseo, entonces calle Sagasta. Colección Javier Sánchez Portas.

Los hechos

Vamos a comenzar con la versión liberal:

Precisamente y como muestra de la tensión política local, la víspera de los hechos permanecía detenido en el retén municipal el director de “el Diario”,  José M. Teruel.  Estaba acusado de abofetear a un macero.

El 6 de marzo de 1914, en primera plana y a toda pagina, el citado periódico denunciaba la existencia de una partida de matones a las ordenes del marqués, a la que bautizaron como “partida de la porra”.

Cuando el candidato Ruiz Valarino se dirigía a su casa después de cenar en el Hotel España acompañado de su hermano y de un grupo de amigos y seguidores, presenciaron como en la calle Sarmiento, los “de la porra” apaleaban salvajemente a un adolescente en connivencia con los guardias municipales.

Al fondo, Hotel de España. Colección Javier Sánchez Portas.

Al recriminarles por tal abuso, los citados caballeros fueron agredidos por los matones y acometidos por los guardias.  Sable en mano, les obligaron a buscar refugio en la farmacia del conocido liberal Carlos Román. De allí les sacaron por la fuerza, organizándose una trifulca que acabó con tres tiros; disparos que, según los “valarinistas”,  partieron de las armas de los guardias.

Varios liberales, “gente decente y honrada”, fueron detenidos y conducidos al reten municipal.

El Paseo, entonces calle Sagasta. Colección Javier Sánchez Portas.

Ese mismo día “el Eco de Orihuela” ofrecía otra versión en la última columna de la segunda página.

Según contaban, la autoridad había sido informada de que individuos altamente sospechosos merodeaban por la ciudad.

Alrededor de las nueve de la noche la pareja de guardias municipales formada por Juan Pedro Fernández y Tomás Pérez  trataron de cachear a un tipo con fama de duro, llamado Mateo, cuando un numeroso grupo de sujetos acudió corriendo de la parte norte del paseo entonces llamado de Sagasta, promoviendo un altercado con los agentes.

El Paseo, entonces calle Sagasta. Colección Javier Sánchez Portas.

Argumentaba también que unos ciudadanos acudieron en apoyo de la autoridad y que desde la farmacia comenzaron a provocar a los agentes;   al acudir estos a sofocar el alboroto, fueron tiroteados desde un balcón hiriendo al guardia Juan Pedro Fernández, con alojamiento de proyectil en el costado izquierdo.

El sábado día 7, víspera de la jornada electoral, “el Eco de Orihuela” ampliaba, en defensa de su versión, que los tiros solo pudieron proceder de un portal elevado por la trayectoria de la bala; que esta era del nueve y no del doce, calibre que usaban los guardias; y que los testigos hablaban de un tipo vestido de señorito que al parecer huyó por los tejados.

Conclusión

Lo cierto es que el altercado ocurrido aquella noche fue el origen de la nueva titulación de la calle Sarmiento.

El 28 de abril Alfonso Pardo Manuel de Villena, marqués de Rafal, en carta a  “el Eco de Orihuela”, anunciaba su retirada de la política tras la derrota.

Plaza de la Pía. Casa del marqués de Rafal, sede del Partido Conservador y futuro palacio. Colección Javier Sánchez Portas.

El 4 de junio, en sesión ordinaria,  el concejal Román Miralles pidió al Ayuntamiento que la calle de Sarmiento se denominase calle del Cinco de Marzo, en recuerdo y memoria de los mártires de la libertad y de los amigos del Sr. Ruiz Valarino, que fueron atropellados y tiroteados en aquella calle esa memorable noche.

Que a la plaza que hasta entonces se llamaba del Marqués de Rafal, se la denominase en adelante Plaza de la Porra, para recordar siempre a los oriolanos esa indigna partida que fue vergüenza de un pueblo honrado y culto.

Plaza del marqués de Rafal. Actualmente Condesa de Vía-Manuel. José Antonio Campos.

El alcalde propuso también que se destruyese el retén municipal; puesto que en él no habían penetrado detenidas más que personas decentes; y que ese edificio, mazmorra para “valarinistas”, no debía ser deshonrado con la estancia en él de algún criminal.

Quedó acordado por unanimidad y el 16 de junio, el propio Ruiz Valarino en solemne acto, descubrió la placa.

En las cuentas aprobadas por el Ayuntamiento el 20 de junio de 1914 aparece el pago de 17 pesetas, importe de una lápida para la calle Sarmiento.

Ajomalba.

No he encontrado el correspondiente pago por la de la “Plaza de la Porra”; por lo que sospecho que nunca llego a ostentar la Plaza de Rafal – hoy Condesa de Vía Manuel-, tan ignominioso título.

Calle 5 de marzo, en la actualidad.

Ahora, esta modesta calleja desprovista de su interesante rejería,  sólo alberga urinarios y contenedores de basura.

ANTONIO JOSÉ MAZÓN ALBARRACÍN. Publicado en 2006. Reformado y ampliado.

Anexo Documental

 

EL Diario, 6 de marzo de 1914

Provocación-Ciudadanos atropellados y apaleados-Desacatos a una autoridad militar-Tiros a la multitud indefensa-Indignación popular-Mas detenciones a personas dignas.

Poco después de las siete, salió a patrullar por las calles de la tranquila Orihuela, una “Partida de la Porra”, formada por sujetos de mala catadura y peor aspecto, reclutados seguramente entre el hampa de la sociedad orcelitana, armados de sendas varas de fresno, los cuales se distribuyeron en grupos por las calles de la ciudad, convertida en ese momento en algo peor que una kábila rifeña.

Don Manuel y Don Vicente Ruiz Valarino, acompañados del exmagistrado del tribunal supremo Don Álvaro Landeira, acababan de cenar en el Hotel España y marchaban a su domicilio, acompañados como siempre de un grupo de amigos y correligionarios. Al llegar a la calle Sagasta, los partidarios de la porra  apaleaban salvajemente a un joven de unos 16 años.

 

El Paseo, entonces calle Sagasta. Colección Javier Sánchez Portas.

Protestaron de forma pacifica y ordenada ante el brutal espectáculo, pero los guardias municipales que allí estaban, les acometieron sable en mano, desacatando y atentando contra el capitán de Corbeta, D. Manuel Ruiz Valarino, que aun después de mostrar el carnet militar, fue maltratado y rodeado por una chusma de porristas.

Entre tanto, otros guardias sable en mano penetraron en la farmacia de nuestro correligionario Carlos Román a viva fuerza, por que en ella se habían refugiado algunos perseguidos, mientras que personas respetables eran atropelladas indignamente por los de la porra y otros guardias.

De pronto, entre aquella confusión sonó un disparo y luego otro, y un tercero. Según testigos presenciales del suceso y entre ellos uno de mayor excepción cuyo nombre reservamos para darlo a quien corresponde, los disparos partieron de los guardias municipales.

Fueron detenidos y conducidos al retén, arbitrariamente, perfectos caballeros, honra de la moralidad, el decoro y la decencia. Un espectáculo repugnante, asqueroso.

El Eco de Orihuela, 6 de marzo de 1914

El sangriento suceso de anoche

Anoche entre dos luces se notó un cambio que hacía presagiar desagradables acontecimientos. Los agentes de la autoridad extremaron sus precauciones, ejecutando con toda escrupulosidad y tacto las ordenes de cacheo recibidas.

Se vigilaba de un modo especial a determinados individuos altamente sospechosos. Tenía confidencias la policía de que un individuo apellidado Mateo, que goza de fama de duro, “guardia de corps” de ciertos elementos que bullen estos días en las hasta ayer incruentas luchas políticas.

Alrededor de las nueve de la noche de ayer, la pareja compuesta por los guardias municipales Juan Pedro Fernández y Tomas Pérez, advirtió la presencia en el Boulevard de Sagasta del referido Mateo, al que trataron de cachear.

La resistencia descompasada del aludido, y la concurrencia de algunos sujetos que acudieron a todo correr desde la parte norte del paseo, promovió un altercado en el que terciaron algunos transeúntes que se dispusieron a auxiliar a la autoridad.

Entonces un grupo situado en la esquina de la farmacia del Sr. Román, con voces y actitudes desacompasadas provocó la aproximación de los agentes, ocurriendo entonces según afirman testigos presenciales, que desde el interior de algunas viviendas y en el arroyo se hizo armas contra los agentes.

Entre los nombres que se barajan, solo queremos dar uno a la estampa, el del guardia Juan Pedro Fernández, que resultó herido por arma de fuego, con alojamiento del proyectil que esta mañana le ha sido extraído del costado izquierdo. Fue herido por la espalda y en dirección de arriba abajo.

El Diario, 5 de junio de 1914

La Demolición Del Retén Municipal

Terminada la sesión del Ayuntamiento, una brigada de albañiles esperaban la orden de comenzar a demoler lo que fue cárcel de las personas decentes de Orihuela, durante los últimos seis meses de barbarie y vejaciones porque hemos atravesado; y los primeros golpes de pico que sonaron, para derribar aquella mazmorra inmunda y antihigiénica, la multitud considerable que había en las plazas de la Constitución y de Cubero, prorrumpió en vivas a la libertad, al pueblo libre, a D. Manuel Ruiz Valarino y aplaudió entusiásticamente a los operarios que demolían aquellas prisiones.

El Diario, 17 de junio de 1914

La llegada de Don Manuel Ruiz Valarino

Al llegar la manifestación a la calle Sagasta, se detuvo para que nuestro ilustre diputado, descubriera la lápida colocada en la calle de Sarmiento, a la cual se le ha dado el nombre de calle del “Cinco de Marzo” de 1914.

El acto resultó solemne, disparándose en este momento, cuatro bombas, las cuales despidieron infinidad de versos alusivos de los sucesos acaecidos en Orihuela en estos días pasados.