Callejeando 06. El Marquesado de Arneva.

Palacio del marqués de Arneva. Colección Javier Sánchez Portas.

El Marquesado de Arneva.

Frente a la “Puerta de las Gradas”, siguiendo nuestro paseo,  encontramos la que fue residencia del Marquesado de Arneva; en la actualidad sede del Ayuntamiento de Orihuela.

Este hermoso edificio, construido por Victoriano Ordóñez de Villaquiránt, es uno de los más espectaculares y destacados palacios barrocos de la ciudad;  todo un ejemplo de mansión nobiliaria del siglo XVIII.

La parte baja de la fachada está íntegramente realizada en piedra, mientras que las superiores presentan un enlucido que imita sillares; el cual, junto a la decoración que rodea las ventanas, se debe sin duda a una remodelación hecha en el siglo XIX,  pues normalmente las fachadas eran casi totalmente lisas. Sin embargo los balcones de hierro forjado son originales del “siglo de las luces”.

La entrada principal al edificio se realiza a través de una portada adintelada de gran tamaño para permitir el acceso de carruajes; en ella destacan las puertas de madera, decoradas con magníficos clavos, llamadores y cerraduras de bronce dorado que podemos ver en otros palacios.

José María Pérez Basanta.

Para adaptar el antiguo edificio a su nuevo uso lo remodelaron profundamente perdiendo su primitiva distribución interior.

Baltasar Gómez Berna.

Una cosa que llama poderosamente la atención es el enorme y barroquísimo escudo del marquesado.  La parte inferior de la esquina donde está esculpido adopta forma de chaflán, con un ave rapaz tallada  por la que el vulgo la ha bautizado como “la esquina del pavo”.

Esquina del Pavo.

El primer marqués de Arneva es un personaje muy interesante al que llevo rastreando muchos años.  Su vida se podría titular “Historia de una ambición”.

Victoriano Ignacio Ordóñez de Villaquiránt y Juan era el quinto hijo y primer varón del matrimonio formado por Victoriano Ordóñez de Villaquirant y Rocafull y Valeriana Juan Gutiérrez.

Autógrafo del primer marqués de Arneva. AMO.

Su padre pertenecía a la pequeña nobleza local y en 1700 era el Jurat en Cap del Estament Real del Consell oriolano.

En 1717, una vez dotadas sus hermanas con los bienes heredados de sus suegros, en atención al mucho amor y voluntad que tenía por su hijo Victoriano este fue mejorado para que formase mayorazgo con el grueso de sus propiedades.

Dote a su hermana Ángela. Archivo Municipal de Orihuela.
Donación a su hermana Teresa. Archivo Municipal de Orihuela.

Su fortuna aumentó considerablemente cinco años después, cuando su tío Joseph Ordóñez de Villaquirant, canónigo Sachriste de la Santa Iglesia Catedral de Orihuela, apartó un poco de dinero para una sobrina, para el cochero, para dos criadas, y le nombró también heredero universal.

Así, además de rico, en 1725 Victoriano era subdiácono y ostentaba el mismo cargo que su tío: Canónigo Sachriste de la Catedral de Orihuela, figurando después como tesorero del Cabildo.

Testamento de Joseph Ordónez de Villaquirant. AMO.

Por estos años comenzó a formar la heredad que daría nombre al marquesado.

Compró sesenta tahullas que lindaban con la heredad de Arneva, propiedad de Doña Isabel Ruiz.  Dos años después adquirió otras ciento veinticinco tahullas, también linderas.

Archivo Municipal de Orihuela.
Arneva, imagen de Google Maps.

En 1728 era ya propietario de gran parte de la heredad de doña Isabel, cuyos bienes estaban ejecutados por la Real Justicia; y para rematar la operación, compró al presbítero Agustín Llor, la casa y la almazara.

Luego siguió comprando más y más tierra que ponía en producción, permitiéndole construir el célebre Jardín de Arneva, destacado por Carlos Beramendi en su obra Viage por el Reyno de Valencia:

“No lejos de Orihuela, hay un Jardín mui capaz proprio del Marqués de Arneva, dispuesto con mucha gracia y adornado con varias Estatuas de mármol”.

Heredad del marques de Arneva, imagen de Google Maps.

Tenemos también  la descripción de Joseph Montesinos:

“Distante una media legua de la ciudad, camino de Hurchillo, con decente casa, frutales, flores, cenador, andadores, laberinto, plazuelas, calles de matas y varias estatuas de piedra blanca sobre medianas columnas, representativas de muchos personajes de la antigüedad y Reyes de España, que todo forma una vista deleitosa y es el embeleso de los extranjeros”.

Desgraciadamente, de aquel “embeleso” sólo quedan ruinas; restos de columnas, de bancos, de pedestales y de un escudo roto con los apellidos Ordóñez y Juan bajo la  corona de marqués.

Escudo de la casa solariega.

Una de las razones por las que me interesaba este jardín era el hecho de que mi bisabuelo Vicente “el Jacarillero”  fue administrador del marqués y vivió en esa casa.

Mi abuela y sus hermanas recordaban un curioso elemento de estos jardines,  llamado “escuchador”, donde jugaban de niñas. Era un banco protegido por una bóveda diseñada de tal forma que el marqués, sentado allí, podía escuchar las conversaciones de los sirvientes en la casa.

Consolidada la heredad de Arneva se puso manos a la obra con la calle de  Santiago, donde estaba la casa de la herencia de su padre, concretamente la última de la manzana que separaba la calle de la plazuela del Carmen.

Archivo Municipal de Orihuela.

Victoriano fue comprando las linderas hasta hacerse con todas las casas desde la puerta de Santa Justa hasta el comienzo de la calle del Hospital.  El aspecto de esta zona era muy diferente al actual.

Plano confección propia.

En 1738 ya estaba construyendo su mansión y el Ayuntamiento le concedió el callejón que Ojeda llama de Eusebio para incorporarlo a sus propiedades.

Mientras tanto, sostenía un farragoso pleito (880 hojas nada menos) con sus cuñados y sobrinos por la herencia familiar.  De un lado con los hijos de su fallecida hermana Ángela representados por su cuñado Diego de Alburquerque;  y de otro con la también menor Petronila Alvarado y Mesa, heredera a través de la familia Rocafull y representada por sus tíos Juan Alvarado y Alonso de Mesa.

Recibió sentencia desfavorable en 1739, pero eso no le amedrentó. “Antes de emprender recurso, no queriendo guardar el tesón litigador en defensa de sus derechos con familiares tan próximos”, ofreció algo más de 2.500 libras a su cuñado; quien harto de pleitear,  aceptó el trato renunciando a su mitad en enero de 1741.

Al sentirse solos contra Victoriano, los Alvarado aceptaron igualmente la enajenación, firmando la concordia en octubre del mismo año.   Pero su voracidad era insaciable.

En 1751 se vio envuelto en otro pleito con una sobrina de Severino Ordoñez de Villaquirant, el hijo de otro hermano de su padre, vecino de Elche.

A pesar de que su primo, sin hijos, le había nombrado heredero en 1739, su viuda había hecho nuevos testamentos en los que apartó para su sobrina, con la que convivía, una heredad en Elche con casa e hilo de agua. Y para su criada el derecho a vivir en los bajos de la casa y doscientas libras.

Pero en testamento fechado en 1747, cuando estaba ya muy enferma, apartó cien libras para la criada y una pensión de veinte libras anuales para la sobrina y el resto se lo dejó a don Victoriano.

La desheredada sobrina alegó grave enfermedad y adelantada edad de su tía,  por lo que era fácil de engañar.

La criada testificó que don Victoriano violentó y persuadió con amenazas a su ama en una visita a su casa de Orihuela, obligándola a nombrarle heredero universal. Que ella intentó disuadirla con gestos para que no firmase; pero que el canónigo amenazó con tirarla por el balcón y tuvo que abandonar la casa dejándolos solos.

Don Victoriano aportó solventes testigos que afirmaron que la señora organizó la visita para poder redactar su testamento definitivo; ya que en Elche, sus domésticos y familiares la violentaban para obtener sus bienes.

El testimonio de la sobrina y menos aún el de la criada, partes interesadas en la herencia,  no se tuvieron en cuenta y así Victoriano reunió las propiedades de los tres hermanos Ordoñez de Villaquirant en 1750.

La culminación de su obra llegó tres años después. Fernando VI le concedió el marquesado de Arneva el 26 de mayo de 1753. Victoriano había llevado su apellido a la verdadera nobleza.

Maqueta del palacio.

Por esas mismas fechas protagonizó otro suceso que pasó a los anales de Orihuela.

En 1748 la imagen de la Virgen de Monserrate fue trasladada a la Catedral por la reconstrucción del templo. Victoriano, que además de canónigo era presidente de la cofradía de Monserrate, consiguió llevarse a su oratorio privado la imagen del niño para que le ayudase a curar una enfermedad.  Pero falleció sin devolver al niño.

En 1764, un año antes de su muerte además de su casa principal, ya poseía toda la manzana comprendida entre la calle de santiago y la Plaza del carmen y solicitó permiso para formar un arco que la comunicase con las casas contiguas, separadas únicamente por el callejón que ya le habían concedido años antes.

Plano confección propia.
Licencia para quitar servidumbres. Archivo Municipal de Orihuela.

La Ciudad concedió el permiso; pero un vecino, el presbítero Juan José Cerdá, interpuso un recurso contra la construcción del pasadizo sobre el callejón alegando que la obra ocasionaba perjuicios para su vivienda, que estaba enfrente.

Examinados los documentos se dictaminó que la obra podía proseguir;  pero el presbítero recurrió la decisión ante la Real Audiencia.

El Ayuntamiento, valiéndose de las facultades que tenían concedidas para adecentar y hermosear el pueblo, mantuvo el permiso en el que una de las condiciones era que las esquinas fuesen cortadas para dar mejor embocadura al callejón.

José María Pérez Basanta.

En una de las esquinas achaflanadas del arco, bajo el enorme y barroco escudo del marquesado está tallada un ave que el pueblo ha bautizado como “el pavo”. Dicho escudo ostenta los apellidos Ordóñez, Juan, Rocafull y Alvarado.

José María Pérez Basanta.
Apellidos representados en los cuatro cuarteles.

En el Archivo del reino de Valencia se conserva el plano del arco en 1764, sin escudo y sin pavo. No se si el autor simplificó y no los puso, o si el pavo llegó después, al desaparecer el arco.

Archivo del Reino de Valencia. Mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas.
Montaje con el escudo.

Analizando el plano, podéis sacar vuestras propias conclusiones.

Esquina del Pavo. Víctor Sarabia Grau.
Esquina del Pavo. Tony Sevilla.

El primer marqués de Arneva falleció en 1765;  y aunque Montesinos afirme que fue sepultado en la iglesia de Santiago, el libro de entierros del archivo de dicha parroquia certifica que lo hicieron en el vaso funerario que poseía la Cofradía de San Pedro en la Catedral.

Testamento de Victoriano Ordónez de Villaquirant. AMO.

El segundo titular fue su sobrino José Sannazar Ordóñez de Villaquiránt, hijo de su hermana Teresa y de Jacinto Sannazar, Teniente Coronel de Dragones del regimiento de Tarragona destinado en Milán; cuya herencia administró también Victoriano mientras fueron menores.

En 1773 alineo sus casas dando un pequeño ensanche a la calle de Santiago a costa de la placeta del Carmen.  Falleció en Valencia a los 57 años, sin hijos.

El título pasó a su sobrino, el hijo de su hermana Valeriana, casada con Juan Pasqual del Pobil. La imagen secuestrada por su tío seguía desaparecida representándose la virgen en pinturas y medallas sin el niño.

Verdadero retrato de Nuestra Señora de Monserrate, ca. 1760. Colección Javier Sánchez Portas.

Apareció entre los bienes dejados por el segundo marqués; y sin perder tiempo, la cofradía emprendió y ganó un pleito en 1789 para su conseguir su recuperación.

Pero el tercer marqués andaba por la corte y no podían entrar en su oratorio privado. Por fin, Nicolas Pascual del Povil devolvió la imagen del niño en 1796 persuadido por el obispo y por el capitán general de Valencia.

En el Archivo Histórico Nacional se conserva un expediente interesante sobre el tercer marqués. Detenido y encerrado en 1808 en la cárcel de Orihuela por colaboracionista y afrancesado.

José Bonaparte.

Gentilhombre en la corte de José Bonaparte, lo condenaron como traidor a la patria a la pena de garrote, degradación de todos sus honores y secuestro de sus bienes.

Consiguió huir a Francia donde estuvo exiliado hasta 1813, año en el que fue absuelto devolviéndole los bienes, distinciones y empleos que tenía antes de la invasión francesa.

Su hija María del Carmen Pascual del Pobil fue la cuarta marquesa de Arneva. Nacida y casada en Madrid, dama de la reina María Luisa, casó con Pedro de Alcántara Carvajal, marqués de Villalba de los Llanos.  Durante este marquesado se tituló la calle.

En 1857 el Ayuntamiento decidió que era de absoluta necesidad:

“Dar ensanche a la calle de Santiago por la parte de enfrente de casa del Sr. Marqués de Arneva, pues que teniendo por aquella parte seis palmos de anchura y haciendo el esquinazo de la casa de enfrente una buelta muy violenta suceden comúnmente impedirse el transito, y acaecer desgracias”.

Para remodelar y alinear la calle, necesitaban demoler las casas del “tramo comprendido desde la casa de Roque Gil hasta enfrente de la tahona de Rafael Guillén” que, según constaba, pertenecían: una a José Aznar, otra a José Fenoll, tres al marqués de Rafal y dos al de Arneva.

Plano confección propia.

Luego descubrieron que las siete casas, en realidad pertenecían al marqués de Arneva,  al que enviaron un escrito con la tasación efectuada por el maestro municipal.

En marzo de 1858, el marqués respondió donando a la Ciudad parte del valor ajustado.

“El valor de todo el dicho terreno, comprehendiendo el de los quebrantos sufridos, según valoración practicada por el Maestro de obras titular de esta ciudad asciende a la cantidad de veinte y siete mil cuatrocientos veinte reales de los cuales cedo al ayuntamientp doce mil cuatrocientos veinte y solo habrán de abonárseme los quince mil restantes”.

El consistorio agradecido al marques de Villalba y de Arneva por su gesto altruista, acordó:

“Se den las gracias al Excmo. Sor. Marqués de Villalva y de Arneva por su generosa condona, y debiéndosele corresponder de alguna manera este obsequio que hace en beneficio de la Población y dar de ello un público testimonio, se acordó así mismo que en adelante lleve el nombre de la Calle del Marqués de Arneva, todo el trozo comprendido desde lo que antes era principio de la de Santiago, hasta el Callejón del Maestro Estevan desde el cual tomará ahora principio la Calle de Santiago”

Placa Calle Marqués de Arneva.

Durante el siglo XIX, el título pasó por los apellidos Carvajal y Echeverría hasta llegar a María de las Mercedes de Echeverría, séptima marquesa de Arneva, que se casó con  Adolfo Wandosell Calvache,  un prospero empresario de La Unión.

Adolfo era hijo del acaudalado minero Pío Wandosell;  y junto a su hermano, también llamado Pío, formaron parte del entonces llamado Madrid Football Club.

Hermanos Wandosell, equipo del Colegio de los Padres Agustinos.

Los hermanos Wandosell habían pasado una temporada en Inglaterra, y al instalarse su padre en la capital,  se sumaron a la moda del nuevo deporte para  burgueses adinerados, que eran a la vez directivos y jugadores.

Solo hay que buscar la primera alineación del Real Madrid para encontrarlos con los nombres Wandosell I y Wandosell II.  (Pinchad la siguiente imagen).  

Plantilla del Madrid en 1902.

En noviembre de 1901 Pío Wandosell padre compró un lote de  dieciséis fincas en Orihuela y Murcia (el arco conocido como “los santicos de piedra”, trasladado a San Bartolomé, lleva grabadas la P y la W de Pío Wandosell).

José Antonio Ruiz Peñalver.

Una de ellas, llamada «Molino de la Ciudad», incluía un viejo molino harinero de cereales y pimentón, con seis compuertas, seis ruedas motrices, seis muelas, seis soleras y seis tablas.

Molino de la Ciudad antes de las obras que lo convirtieron en central eléctrica. Sabiendo que dichas obras se realizaron entre los años 1902 y 1905, tenemos una imagen del siglo XIX, posiblemente la del primitivo molino edificado en el siglo XVIII. Colección Jesús R. Tejuelo.

Pío, hábil hombre de negocios y muy aficionado a la ingeniería se dio cuenta de las posibilidades que ofrecía el salto de agua sobre el que estaba asentado el molino.

Después de varios estudios, decidió establecer allí una instalación de luz eléctrica con la que suministrar a la ciudad de Orihuela y a otros pueblos cercanos.  Derribó el viejo edificio para construir un nuevo edificio industrial.

Molino de la Ciudad. Colección Javier Sánchez Portas.

La fábrica de electricidad se terminó a principios de 1905 y el Ayuntamiento de Orihuela le autorizó para hacerse cargo provisionalmente del alumbrado público de la ciudad, sustituyendo en esta función a la atrasada sociedad «La Luz», que acabó arruinada por la competencia.

Todo este proceso lo tenéis detallado en mi artículo “Y se hizo la Luz”. (Pinchando la siguiente imagen, podéis acceder a él).

 

Fábrica de luz eléctrica “Molino de la Ciudad”. 1908.

A la muerte de su padre, los hermanos Wandosell crearon la sociedad «Eléctrica Wandosell» que se hizo cargo del suministro del alumbrado, hasta que la vendieron a la Compañía Riegos de Levante, absorbida después por Hidroeléctrica Española.

Fábrica de luz eléctrica “Molino de la Ciudad”. 1908.

El edificio volvió a ser utilizado como molino hasta que lo compró la Fundación Pedrera para restaurarlo con dinero de fondos europeos y luego dejarlo morir abandonado, como está en la actualidad.

Molino de la Ciudad en ruinas. Fotografía Vicente Muñoz Navarro

En diciembre de 1913,  Adolfo Wandosel Calvache fue nombrado alcalde de Orihuela y dos años después se casó con la marquesa de Arneva.

Autógrafo de Adolfo Wandosell como alcalde de Orihuela.

Con su hijo, el octavo marqués, llamado Adolfo Wandosell y Echeverría llegó la decadencia. El palacio dejó de ser residencia familiar y fue arrendado como Instituto Laboral.

Instituto Laboral. Colección Javier Sánchez Portas.
Instituto Laboral. Colección Javier Sánchez Portas.

Posteriormente fue adquirido por el consistorio oriolano trasladándose al mismo en 1967 desde sus antiguas dependencias de la Plaza Nueva.

Palacio marqués de Arneva.

El edificio fue remodelado para adaptarlo a su nuevo uso y, en la fachada lateral, le añadieron un panel de piedra realizado en 1607 con el  escudo de Aragón acompañado en ambos lados por el Oriol. Procede del antiguo ayuntamiento; o mejor  dicho, del edificio que fue pósito municipal del grano.

Panel de piedra realizado en 1607 con las armas de la Ciudad y del Reino.

El noveno marqués se llama José María Wandosell; y es la primera vez que un mismo apellido aguanta tres generaciones en el marquesado de Arneva.

Antonio José Mazón Albarracín.

Artículo publicado en 2006, con la colaboración de Jorge Belmonte Bas.  Remodelado, corregido y ampliado en 2015 para ser emitido en radio.

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Galería fotográfica:

 

Palacio marqués de Arneva.
Palacio marqués de Arneva. Ministerio de Cultura.
Palacio marqués de Arneva. Archivo Mariano Pedrera.
Palacio marqués de Arneva. Víctor Sarabia Grau.
José María Pérez Basanta.