Justo García Soriano 9. 1907/1.

«La prosa de la vida me hizo galeote del periodismo y del profesorado particular. Me gané la vida esforzadamente dando lecciones a domicilio, en colegios y academias y rodando por redacciones de periódicos».

Justo García Soriano. «Noticia crítica y autobiográfica».

Plaza de Santa Ana, Madrid. Domicilio de Justo García Soriano en 1907. Colección Salvador Alcázar.

1907

En 1907 Justo seguía viviendo en Madrid, instalado junto a su prima Eugenia Tribello García en el tercer piso de la Plaza de Santa Ana, número 7.

Eugenia era modista de sombreros; y entre su selecta clientela figuraba Dª. Presentación Rodríguez Castillo, esposa del reputado médico Agustín Sainz Espinosa.

Justo y Eugenia. AMO. LJGS. Montaje.

En la entrega anterior debería haber hablado de sus inicios como profesor particular en el curso 1906-1907; pero el exceso de texto y el desconocimiento de la fecha exacta en la que empezó a impartir clases me llevó a dejar el tema para introducirlo en este capítulo.

Los diplomas y premios obtenidos en su carrera fueron la tarjeta de presentación que le abrió las puertas a la docencia privada; y no le resultó difícil encontrar alumnos. Pero entre todos sus discípulos destacó un hijo del matrimonio citado anteriormente: el erudito Pedro Sainz Rodríguez.

El doctor Sainz no confiaba en la enseñanza de la época y decidió seleccionar personalmente a los maestros que instruirían a sus hijos Pedro y Antonio, de ocho y nueve años de edad; disponiendo de un profesor para ciencias y otro para letras en su propio domicilio.

Bibliógrafo, editor, académico y político, Pedro Sainz llegó a ser diputado durante la II República y ministro de Educación en la Dictadura de Franco (hasta que lo cesaron por monárquico y se exilió como consejero de Don Juan de Borbón).

Él mismo reconoció el mérito de García Soriano en su exquisita educación. Utilizando su propio testimonio: «influyó extraordinariamente en mi vocación por la literatura, los estudios literarios, en mi amor a los libros y, finalmente, en mi decisión de estudiar la carrera de Filosofía y Letras».  

La relación maestro discípulo dio paso a una amistad que se manutuvo durante años: Disponemos de más de medio centenar de cartas que dan fe de ello. Las dos primeras las envió Justo desde Orihuela durante las vacaciones estivales de sus alumnos, este mismo año. Pero será en el siguiente capítulo.

Pedro Sainz Rodríguez ( 1897-1986)

En su faceta periodística, García Soriano comenzó el año escribiendo para la «Unión Republicana» de Orihuela. Recordemos que estaban pendientes las consecuencias de la feroz crítica a Andrés Lacárcel y a su «Lazo Negro»; asunto que intentó suavizar con la primera entrega de Calamares en Tinta.

Unión Republicana. Número 170 – 3 de enero de 1907: Calamares en tinta. Por la carta de un amigo me entero de que mi distinguido colega Andrés de Lacárcel se ha enfurruñado por el sinceramente espontáneo, sí que también inocentón artículo que dediqué en el número 168 de este semanario a su libro «El Lazo Negro». Y agrega el amigo de referencia que «algunas personas de criterio lo han censurado diciendo que ESO NO ES CRÍTICA».

Esta noticia me ha producido sorpresa e indignación; porque ¿qué hay en mi artículo que pueda zaherir, ni mortificar en lo más mínimo el amor propio de mi amigo Lacárcel a quien quiero y estimo muy de veras pese a la malignidad de esos señores del margen que se empeñan en que sea todo lo contrario?

 ¡A ver señores sabiondos, molleras en escabeche, señálenme vuesas mercedes infalibles los dicterios contra el Sr. de Lacárcel que en mi pobre artículo ven! Que se diga que mi artículo es un poco cachondo, pase; que se afirme que en él me ocupo más del retrato del autor de «El Lazo Negro»… que de su libro… ¡que pase también!; pero que se me tache de que en él he querido hacer, para mofarme, su caricatura…. eso sí que no puede pasar ni yo lo tolero, y al que se atreva a sostenerlo le escupiré a la cara un solemne mentís.

Si vuestra propia malicia os hace pasaros de listos y halláis en cada frase mía una oculta alusión injuriosa; si bajo las abundantes metáforas y el sentido figurado que suelo adoptar en muchos de mis escritos adivináis suspicaces una latente ironía;  si las que no son más que humoradas amistosas de camaradas las consideráis ataques solapados de un disimulado rencor, y si, en una palabra, cogéis el pepino por donde amarga y el rábano por las hojas; tened presente que el amolador juzga que todos son amoladores como él. Además, a estos lectores mal intencionados he de manifestarles, parodiando lo que dijo Unamuno en cierta ocasión que «yo que he cultivado siempre mis explicaderas, cuento al escribir con que mis lectores tendrán bien cultivadas sus entendederas». En mi apólogo ya os lo advertía Zaratrustra.

Si alguna vez yo he querido atacar y he sentido deseos de agredir, lo he hecho tal vez con harto descarnamiento y dureza de expresión, pero siempre con el rostro descubierto y alto, con la noble y decidida acometividad del adversario caballeresco que combate furibundo frente a frente. En Orihuela hay más de una persona que puede dar fe de ello por experiencia propia. La guerra de emboscadas, el uso de la daga traidora, el navajeo rufianesco, la puñalada trapera quédese para otras plumas más cobardes y maquiavélicas que la mía, que siempre ha sido honrada y rudamente franca. Cuando yo despliego y tremolo la bandera roja de combate, no rompo las hostilidades dando al enemigo una insignificante bofetada, sino ¡disparándole un formidable cañonazo!

Conque ¿mi artículo no es crítica, eh? ¿Y quién les ha dicho a ustedes que el olmo echa calabazas? Es mucho criterio el de estos señores desculaportales que frecuentan y matan su holganza en ciertos centros de chismografía y de calumnias. Hay gentes tan malévolas que no viven felices sino indisponiendo amistades. Otros se pasan insomnes las noches premeditando los falsos testimonios y las rencillas que han de levantar y fomentar al día siguiente para distraer su aburrida ociosidad viciosa y disfrutar a costa de la inquietud de sus prójimos…  Ha hecho mal el amigo Andrés en dar oídos a las murmuraciones de esas sabandijas que muerden como víboras empozoñadoras.

El señor Lacárcel, a pesar de su apellido, ha demostrado no tener cadena ni correa. Yo no soy como algunos falsos amigos de dos caras que él tiene, los cuales le adulan y le lisonjean en su presencia, para que se engría, y a su espalda se ríen de él diciendo: — ¿Quién habrá metido en la cabeza a Andresito que se haga escritor?

Si yo hubiera pensado esto, aun a riesgo de pecar de descortesía y de ser odiado, sin poner gran confianza en mi desautorizada y modesta opinión, como amigo a quien quiero, le hubiera dicho ingenuamente: — «Mira, Andrés, creo que vives engañándote. Dios no te llama a ti por el camino de las letras». — Pero yo opino de un modo distinto, y lo que dije en mi debatido y calumniado artículo, lo repito ahora: «que Lacárcel dará a su patria chica mucha más honra y más fama que otros escritores que le exceden en petulancia  y pretensiones». Más vale que me agradeciera el reclamo y el bombo que he dado a su libro, en vez de incomodarse conmigo!…. 

Apostaría doble contra sencillo que la totalidad casi de esos destripaterrones, de esos rábulas de secano que han atribuido, a mi artículo la mala intención que  solo existe en sus espíritus aviesos y recelosos, no conocen el verdadero significado, la neta y castiza acepción del 50 por ciento de las palabras que he empleado en él. Y es que la malicia va cogida del brazo con la ignorancia, y en lo que no comprenden ni ven claro, creen hallar agravios e injurias.

El extenso artículo, cargado de sentido del humor y de dobles intenciones, terminó con un cuento:

Dos amigos que se encontraron en la calle y el uno, saludando al otro, exclamó afectuosamente: — ¡Adiós, amigo mío!  Ante esta situación, tan sencilla e inocentona, el amigo saludado que era receloso y suspicaz en demasía, dijo al amigo saludador, después de haber quedado un poco pensativo y perplejo: — ¡Me ha insultado Vd! — ¡Que le he insultado yo!….— repuso sorprendido el otro. — Se lo demostraré á Vd. — gritó el malicioso iracundo. — ¿No me ha llamado Vd. amigo mío? —Sí, señor. —Mío dicen los gatos. —Sí, señor. — Los gatos comen ratones. —Sí, señor. —Los ratones comen queso. — Sí, señor. —El queso lo hacen de la leche. —Sí, señor. — La leche sale de las cabras. —Sí, señor. —Luego me ha llamado Vd. cabra: ¡me ha insultado Vd. groseramente! … Y le entregó una tarjeta de desafío. JUSTO GARCÍA SORIANO.

Lejos de olvidar el asunto, hasta en su propio periódico intentaron avivar la disputa en una época en la que aún existían los duelos de honor.

Unión Republicana. Número 171 – 10 de enero de 1907: Jugueteos… No habrá duelo, yo lo fio, entre Andrés y Justo, y yo, aunque hubiese desafío, estoy seguro que no llegará la sangre al río… Perinez.

Justo no conocía al tipo que utilizaba el seudónimo «Perinez»; y pidió a su padre por carta que le informase de su identidad. Pero antes le contestó en el mismo medio, con unos versos incluidos en sus «calamares en tinta».

Unión Republicana. Número 172 – 18 de enero de 1907: Calamares en tinta. Si no mienten los auspicios halagüeños que llegan hasta nosotros, Orihuela, la eterna aburrida, contará muy en breve, según la consagrada muletilla de los gacetilleros de chichinabo, con una hermosa plaza de toros y un teatro circo a pedir de boca. Orihuela tiene derecho a todo eso y a un poquito más.

Lejos de esa ciudad, hemos conocido a muchas personas que la habían visitado. — «Orihuela…— nos han dicho casi invariablemente ¡hermoso país! ¡clima delicioso! ¡huerta encantadora! La población es bastante grande; pero nos ha parecido triste, muerta, con su sombrío aspecto medioeval que contrasta y desentona en medio de la alegría triunfante del risueño paisaje levantino que la circunda. Por sus calles merodean comparsas de curas y discurre una multitud de frailes agobiados bajo repletas alforjas. ¡Por todas partes no se ve más que iglesias y conventos!»

— Ante esta pintura exacta, nosotros nos hemos quedado siempre un poco confusos, sonrojados levemente al sentirnos heridos en nuestro patrio amor. — «Todo eso es cierto» — hemos tenido que replicar. Y a seguida, con digna altivez, hemos hecho esta refutación incontestable: — «Sin embargo, Orihuela gozó de gran importancia antiguamente, pudiendo vanagloriarse hoy de poseer una épica historia; y, sobre todo, porque es lo esencial, cuantos hemos nacido en ella tenemos la salvación segura y un preferente sitio en el cielo»

— Pero no es conveniente que estemos mal del todo con el dios de las tinieblas; porque ¿quién sabe si alguna vez Satán, que es agradecido y cortés, pudiera hacernos falta? Hay que quemar algún incienso en sus altares, para tenerle propicio, y desmentir la fama de falansterio de cenobitas que disfruta Orihuela, entrando en el concierto de las ciudades de vida moderna.

A «Unión Republicana» le ha nacido ya lo que le estaba haciendo más falta Don Nicanor tocando el tambor, un mañaco juguetón y travieso, hijo de Pero Grullo o desciende de él en línea recta ¡Por algo se llama Perinez! …

Dice Perinez, echándolas / de oráculo o de sibila, / que entre Andrés y un servidor / no habrá duelo, que él lo fía. / ¡Nunca han faltado fiadores / garantes de tonterías! / ¿No habrá duelo? ¡Naturaca! / Somos un par de gallinas, / ¿Qué más quisieras tú, bobo, / para reírte las tripas / y encontrar un chiste fúnebre / en nuestra mutua paliza?

Busca, ninchi, otro juguete, / que este te ha salido grilla, / pues a Andrés y a este pae cura / la esgrima nos causa grima, / y es lo mejor que esgrimimos, / con perdón, la lavativa. / Por eso nos alistamos / en la Liga Antiduelista / del barón de Albi que viene / justa a nuestras pantorrillas. / ¿Cómo habría de llegar / nuestra sangre al río, lila, / si a fuerza de resquemores / la tenemos más que frita, / y hambrientos como los bravos / ful de La Guardia Amarilla, / nos la comeríamos toda, / con gula mal reprimida, / en el camino, y el cabo / Rolando se quedaría / sin ver un glóbulo rojo / ni una gota de hematina?

Mas si no corrió la sangre, / y quedó incruenta la liza, / como hubiera celebrado / tu satírica malicia, / de mis pobres «Calamares» / ¡bien que ha corrido la tinta! / Justo García Soriano. Madrid. 14 de Enero de 1907.

A pesar de sus trabajos como profesor y periodista, su situación económica seguía siendo muy precaria. En esta dramática carta podemos comprobar su resignada disposición a vender por necesidad, y a mitad de precio, buena parte de un premio que deseaba, y que tan duramente se había ganado.

AMO. LJGS.

Madrid, 20 de Enero de 1907. Mis queridos papás: Por vuestra carta del 11 del actual, que recibí oportunamente, veo que todos seguís buenos, excepto el papá que se halla acatarrado, aunque eso es cosa del tiempo. Bueno está que se cuide; pero no debe extremar el abrigarse ni encerrarse en casa; que esas precauciones excesivas son contraproducentes. Yo continúo sin novedad. También recibí los dos números de «El Censor».

El martes pasado fui a la Universidad a ver qué había de los libros de la «Biblioteca Rivadeneyra», que gané en premio. En cuanto llegué me entregó el Decano un oficio, autorizándome para recoger la colección en los almacenes de libros de Hernando, que están en la calle de Quintana, número 31, al final de la calle de Ferraz (barrio de Argüelles).

Al día siguiente, miércoles, busqué un mozo de cuerda asturiano, que conozco, y me fui con él y con el oficio a los almacenes. Allí estaban ya los libros apartados y embalados en una banasta grande. Mi alegría al verlos ya os la podéis figurar.

Firmé el recibí al margen del mismo oficio y se quedaron con él. El bulto pesaba seis arrobas y el mozo de cuerda, no considerándose un hércules o un Atlante, desistió de llevarlo sobre sus hombros. Dijo que volvería en la tarde con un carro. Convinimos en eso; y en aquella tarde del miércoles, día 16, a las cinco, ya estaban en casa los libros.

No os podéis imaginar que obras tan buenas son. Con ellos he llenado media casa. Pero su presencia, en vez de causarme alegría, mucha alegría, como era natural, me ha sido motivo de pena y de disgusto. Pienso que el pobre no es digno ni de lo que él mismo se ha ganado con mucho sudor y con un sinnúmero de penalidades; yo quisiera guardar estos hermosísimos libros que he ganado en honrosa lid contra la miseria y el talento, y, encuadernados elegantemente, atesorarlos con avaricia de bibliófilo sobre un estante de mi pobre cuarto doctoral.

Biblioteca Rivadeneyra de Autores Españoles desde la formación del lenguaje hasta nuestros días

Pero estoy sin camisas y calzoncillos, sin sábanas, sin corbata y con un traje raído y tronadísimo. Se le deben 3 meses al casero, y ¡qué sé yo!  Y en gracia al egoísmo de estas buenas gentes, he de hacer el sacrificio de mis amores bibliófilos, y vender la mitad de la colección. Y aquí viene lo más triste, pues por más que he corrido, el mejor postor no ofrece más de cinco pesetas por tomo. Ya veremos si algún conocido me compra alguno y lo paga mejor. Esto me tiene disgustado.

Quiero mandarle un braguero a la mamá cuando los venda. Para ello quiero que me digáis las medidas de la cintura, pasando por encima de los riñones y que llegue a la ingle, y el lado en que cae la hernia. No dejad de hacerlo.

A Zerón no le dejé a deber más que diez y ocho reales, y os dije que le dijerais a Rogel que los 5 reales que me debía se los diera a Zerón, y entonces ya no le debería más que 13, que os procuraré mandar en cuanto venda los libros. No dadle ni un céntimo más a ese ladrón.

Preguntadle a Manuel Pérez quién es el que escribe en «Unión Republicana» y se forma Perinez, y decídmelo en vuestra contestación. Tengo muchos deseos de saberlo. Dad mis afectos a mi hermana y cuñado, y muchos besos a Josefina. Recuerdos a los amigos y demás familia, y un tirón de rabo a «Revertico». Vosotros recibid un fuerte abrazo de vuestro hijo, que os quiere mucho y no os olvida. JUSTO. 

A verme viene muchas veces Remedicos, que está sirviendo en el piso 2º de la misma casa donde vive Dª. Antonia Borja. (Con letra de su prima) Mis recuerdos a Doña Anita, Doña Encarnación, Clara y Maravillas, sin olvidar a Milagros, Pepe y besos a la nena, y vosotros el cariño de vuestra sobrina Eugenia.                      

Perinez contestó brevemente a los versos de Justo, pero ahí acabó todo.

Unión Republicana. Número 173 – 26 de enero de 1907: JUGUETEOS… D. Justo García, mi amigo querido, por un «jugueteo» se muestra ofendido y hecho un Roldán se apresta al combate, las armas requiere, me busca, me apunta, dispara y no hiere…. vuelva usted a cargar. En sus Calamares que no son en tinta sino en… vitriolo, mi faz se despinta y ataca a Airadam. Deténgase amigo, suspenda usted el fuego, no dé temerario más palos de ciego y…. estemos en paz… Perinez.

La siguiente carta fue de Juan Sansano hablándole de su futura obra que esperaba prologase Justo.

Sr. D. Justo García Soriano. Mi querido amigo: Con razón le causaría a V. extrañeza mi tardanza en acusarle recibo a su carta, gratísima para mí, pero causas ajenas a mi voluntad (encontrarme ausente de Orihuela unos días, mi imprenta y arreglar varias obras teatrales para el seminario) me han obligado a esta demora. Le ruego, pues, me perdone. Un día de estos, le enviaré con el franqueo debido, mis versos; y en carta que le escribiré más despacio, el importe necesario para que V. los envíe.

Todavía tengo que ir a la biblioteca a sacar algunos de mis versos publicados en «El Diario» y de los cuales no conservo nada. Espero su retrato en la forma que le dije si le es fácil. Por Orihuela no hay nada de nuevo. Mucho frío. «El Censor» se publica todavía. Le doy las gracias por los elogios que me dedicó en «Unión Republicana». Le participo que voy a estudiar en mis ocios la carrera del magisterio, ya que otra cosa me es imposible.

Mi libro se venderá en Murcia, en Alicante y en otros puntos, como Monóvar, donde tengo amigos cariñosos en la redacción de «El Pueblo».  Por esos mundos… hay más democracia que en esta nuestra patria chica. Y nada más. Cuando le envíe los versos repito que le escribiré más despacio y le diré muchas cosas. Mientras, reciba cariñosos recuerdos de mis padres y familia, y mande como guste a su amigo y servidor. J. SANSANO MAS.

P. a.  Para publicar mi libro tendré que perder mis amistades con los jesuitas. Lo digo porque algunas composiciones serán demasiado libres para ellos; y en ellas quedan al descubierto mis ideas. Allá va una muestra.  … La Tiranía no es culpa del tirano que la envía; es de quienes la arrastran como bueyes. Mientras existan pueblos menguados habrá pillos, ladrones y malvados, y poco pan y demasiadas leyes.

Y otras llenas de amore, como ya verá. Procuraré enviarle los versos lo antes posible, y V. cuando pueda hará el prólogo largo e insustancial como suyo (¡!) En eso de largo conforme en lo otro… ¡modestia, modestia, modestia! No es necesario que me repita su fidelidad como amigo. Ya le conozco. Muchas gracias por todo. Si tiene que decirme algo, hágalo cuando escriba a sus padres. Adiós pues. Orihuela. 3 febrero de 1907.

En febrero publicó también en «El Diario»; un trabajo histórico sobre el carnaval dividido en dos entregas que incluía un fragmento del entremés de Calderón de la Barca «Las Carnestolendas», que no he transcrito.

El Diario. Número 555 – 11 de febrero de 1907: CARNAVAL. Diez y nueve siglos llevamos ya de cristianismo y aún vivimos y todavía viviremos muchos más en pleno paganismo. Era ésta una religión muy humana, espontánea y exenta de hipocresías y de desequilibrios idealistas, y por eso ejercerá siempre influjo poderoso entre los hombres. No han muerto los dioses, aunque algunos lo preconicen; ni hacen falta Julianos que los resuciten. El ascetismo semítico del pueblo hebreo, extendido por todo el mundo en virtud de un cambio de valores, no ha podido anular ni impedir la persistencia de ciertas prácticas paganas.

¡Tan íntimo enlace tienen con la humana moral! El Carnaval, fiestas que se celebran en todo el orbe católico en la dominica Quincuagésima, aunque movibles, corresponden siempre a una del mes de Febrero, y son, a pesar de su nombre cristiano, paganas esencialmente. Las Carnes-tollendas o suspensión de carnes, con las que comienza la Cuaresma, época de expiación y purificación, no son más que las fiestas «lupercalia», las «bacckanlia» y «februalia» de la antigua Roma, equivalentes a las orgías y dionisíacas de los griegos.

Estas fiestas de locura y amor, en que la sociedad muestra su alegría de vivir y de reproducirse, a despecho de todas las fingidas austeridades y la absurda preceptiva contra natura que los moralistas invocan, desde la más remota antigüedad, desde la primera vez que el hombre sintió el alborozo de la vida y la belleza del mundo que le rodea, se han perpetuado en no interrumpida tradición, hasta los tiempos presentes, en que la civilización, también un poco hipócrita y convencional ha suavizado escrupulosamente su desenfreno primitivo.

Sin embargo, la austera y ascética cuaresma, tiempo de fúnebre filosofía, que comienza en el miércoles «corvillo» o de ceniza, no es tampoco cristiana como el vulgo cree. Mucho tiempo antes de Cristo, los romanos hacían vida cuaresmal en sus fiestas «Februales» (Februalia, de febrero, purificar, expiar) que se celebraban en Febrero (Februarios) de las que este mes tomó el nombre, en honra de «Juno Februa» y de «Plutón Februo» (el que limpia), dioses de las expiaciones. Consistían estas fiestas en purificaciones y sacrificios para impetrar de los dioses el descanso de los difuntos y de las almas que vagaban por las orillas de la laguna Estigia, el Purgatorio de los católicos….

… Consignaremos sucintamente algunas de las diversiones que se acostumbraban en los siglos XVI, XVII y sucesivos. Además de las malcaradas, bailes y estudiantinas que aún se estilan se hacían muy extrañas mojigangas y cabalgatas ingeniosísimas, que algunos cronistas nos relatan minuciosamente. Las justas, las carreras de sortijas, de estafermos y de toros, los entremeses, pantomimas, bufonadas y comedias burlescas y licenciosas, los gallos y certámenes poéticos, a que concurrían los reyes y toda la nobleza, eran de gran opulencia y variedad, y a ellas eran invitados los frailes y los inquisidores, que ocupaban siempre «muy buen lugar». Justo García Soriano. (Se continuará).

Carnavales de Madrid. La Ilustración española y americana. 15 de febrero de 1907.

El Diario. Número 556 – 12 de febrero de 1907: CARNAVAL. … La plebe se entretenía con juegos y bromas, donosos unos, pesados otros, que consistían, principalmente, en palos ensebados, sartenes tiznadas, colas o rabos, en empolvar o majar a los transeúntes, colgar en el centro de las calles peleles, que a veces tenían intención política o significación social o de actualidad, y formar corros de mujeres y chicuelos que manteaban a perros, a los tales peleles y a otros de carne y hueso, cantando coplas a coro, del género de la siguiente: «El pelele está malo ¿Qué le daremos? Agua de caracoles, que cría cuernos».

A esta, costumbre alude Cervantes en el cap. XVII, Parte Primera, del Quijote.  En el cap. I del de Avellaneda, también leemos: «y yo me quedé tras todo eso sin ser rey ni Roque, si ya estas carnestolendas no me hacen los muchachos rey de gallos». Los gallos eran disputas de ingenio que se celebraban en las Universidades, a veces a presencia de los reyes….

… En el reinado de Felipe V se prohibieron las máscaras: el conde de Aranda hizo revivir los bailes en Madrid, pero luego desaparecieron con su administración. En 1808 no estaban los bailes de máscaras en uso en esta corte, según nos cuenta Alcalá Galiano; pero poco después volvieron a usarse hasta el presente. En Orihuela hay costumbre de poner en el día que media la Cuaresma peleles o viejos de trapo en los balcones; ventanas y azoteas, que a las diez de la mañana del mismo día se arrojan a la calle a merced de los chiquillos. Esta costumbre, que va desapareciendo casi por completo creemos nosotros que tiene estrecha relación con la fiesta de la Mi-Carême que se celebra en Francia. Justo García Soriano.

«Unión Republicana» le publicó también este largo y maravilloso artículo denuncia sobre el valioso tesoro que Orihuela despreciaba en su maltrecho y descuidado archivo municipal.

Unión Republicana. Número 177 – 26 de febrero de 1907: Calamares en tinta. El Archivo Municipal. El consistorio municipal de Orihuela puede enorgullecerse de poseer un archivo que atesora preciosos códices. A 2.000 elevan algunas descripciones estadísticas sus volúmenes; y no creemos muy exagerado el número. Entre ellos se encuentran no escasos documentos  de importancia histórica nacional y el resto de local interés, pero todavía  no reconocido tanto como merece.

Los oriolanos amantes entusiastas de nuestra historia y de nuestras gloriosas tradiciones, vemos en el archivo municipal un tesoro codicioso y sagrado. Entre las páginas amarillas,  carcomidas y polvorientas de sus manuscritos infolios y de sus legajos, resuenan, como entre las nacaradas espirales laberínticas de un caracol, con épico alboroto, los rumores y los ecos confusos de todas las generaciones que nos han precedido; y en su ambiente enranciado de antiguallas  venerables palpitan invisibles y augustos los manes de nuestros aborígenes y de nuestros mayores. ¡Allí duerme el alma inquieta y afanosa de un pueblo! 

Por desgracia, somos muy pocos, contadísimos, los oriolanos que constantemente evocamos con fruición nuestro pasado y nos extasiamos en atmósferas impregnadas, vibrátiles de tan confortables recuerdos. La imaginación, con su fuerza mágica reproductora, resucita un mundo muerto y vive con él. Pero esto es demasiada poesía, exquisito manjar de escogidos y de iniciados, inaccesible para los cerebros de pan llevar que tanto abundan.

Sólo así se explica ese bárbaro desdén, ese zafio y necio desvío que ha dado lugar al  deplorable, al vergonzoso abandono en que nuestro Archivo Municipal se encuentra. Aquel recinto es el colmo de las desidias y del desbarajuste. Fuera de los armarios, pilas de libros aquí y acullá, forman revuelto acervo y sufren el trasiego y los envites de cuantos por allí andan, pues suele convertirse en oficinas y negociado del empadronamiento y del censo.

Otros, amontonados sobre las estanterías, atiborran los armarios en inverosímil y heterogénea promiscuidad, detrás de puertas de cristales, que impiden la entrada al aire, pero favorecen el nacimiento y la multiplicación de la polilla. No hay que buscar allí ningún rastro de organización ni de orden, pues la archivonomía y la taxonomía bibliológica parece, no un ideal hacedero, sino una utopía irrealizable en el Archivo Municipal de Orihuela. Aquello es sencillamente un sacrilegio nefando, una profanación que debe subsanarse y expiarse pronto si no se quiere vivir en delito perpetuo de leso patriotismo.

No sabemos si nuestra ignorancia burocrática nos hará mentir, pero creemos tener entendido que el Ayuntamiento paga religiosamente cinco o seis mil reales anuales a un empleado con el cargo de archivero. Si no estamos equivocados, y esto es así, el pecado es mucho mayor y la responsabilidad enorme. Si, por el contrario, nuestros informes son inexactos, bien puede nuestro excelentísimo concejo presuponer esa mezquina asignación, realizando economías con suprimir algunas inversiones inútiles, por no decir dispendiosas, tales como las que originan la procesión del Entierro y la fiesta del Pájaro y de la Armengola, esa ridícula paparrucha cívico religiosa que perpetúa una impostura tradicional; como en otra ocasión demostramos. 

Y la prensa, la atildadita y anodina prensa orcelitana, ha venido dando en todas sus fases respecto a este asunto  pruebas inequívocas de una supina desprestigiosa incultura y de una incalificable negligencia con su silencio cómplice. A fe que tal incuria no ocurría en otros tiempos. En la antigua Sala o casa de la ciudad, el Archivo ocupaba un lugar reservado y preferente; era como su Sancta Sanctorum, el loca sacra, el fano de los heroicos penates, el domus del simbólico herodio, que guiaba en todas sus empresas a los oriolanos de antaño.

Existen varios documentos que atestiguan ese fervoroso celo con que nuestros antepasados custodiaban el Archivo de la ciudad, depósito venerable de todos sus privilegios, fueros y ejecutorias de nobleza. Entre ellos tenemos presente una provisión del rey D. Juan II sobre el régimen y forma de elegir los oficiales de la ciudad de Orihuela, dada en Valencia a 16 de abril de 1459.

Por lo establecido en dichas ordenaciones, se deduce que el Archivo era un lugar solemne que se guardaba con solicitud extrema, de cuya llave «diversa de les altres» tras de prestar juramento y homenaje era depositario el notario del Concejo, que en lo antiguo hacía las veces de archivero. En su recinto se hallaban encerradas las dos Cajas de la ciudad, la mayor de las cuales ostentaba por la parte exterior el escudo de Orihuela y las armas reales según los estatutos de la aludida provisión.

En tiempo de las comunidades o germanías (1520) los agermanados, al frente del escribano Pedro Palomares y de una Junta compuesta de trece plebeyos, se enseñorearon de Orihuela asaltando la casa de la ciudad y haciendo un regular saqueo en su Archivo. Entonces el cartulario de privilegios reales, que era un libro de pergamino con cubiertas de madera, cayó en poder de los insurgentes revolucionarios, los cuales ensayaron en él su venganza contra los nobles; pero, aunque muy maltrecho, pudo ser recuperado, cuando el adelantado del Reino de Murcia, don Pedro Fajardo, Marqués de los Vélez logró sofocar la sedición, apresando a los rebeldes y decapitándolos. «Mató tantos—dice Gaspar García Ortiz en su Murgitana—que hasta el gran Segura corrió de color de sangre».

El Concejo no tardó en sentir «la necesidad de hacer una copia de dichos privilegios», pues en Septiembre de 1578 a instancias de  Onofre Trullols, síndico de la ciudad, se ordenó fuera hecha, comprobada y coleccionada por tres notarios, Pedro Conera, Pedro Tristán y Andrés Jordi, nombrados por el Justicia civil, cargo que desempeñaba aquel año el magnífico Ginés Cullera, a presencia del secretario o escribano Jaime Montiel, a fin de que «a la dita copia se done tanta e tan cumplida fe com se podría donar als originals»; como se dice en la instancia del síndico.

Miniaturas Cartulario de Orihuela. Archivo Histórico Nacional de Madrid.

Esta copia, que forma un monumental volumen en pergamino con tapas de madera forradas de terciopelo rojo,  las cuales presentan señales de haber tenido conteras y manecillas (seguramente de plata y arrancadas por la codicia) contiene 364 privilegios y dos magníficas miniaturas representando una el escudo de Orihuela y la otra una batalla ante los muros de la ciudad cuando fue cercada por D. Pedro el Cruel. No sabemos en qué época, sin duda contándose  con la complicidad y consentimiento de algún alcalde poco celoso por la conservación de Joya tan preciosa para el pueblo que administraba, pasó a la biblioteca del Ministerio de Estado, y de aquí al Archivo Histórico Nacional, donde hoy se custodia con la signatura 1368—B.

En la segunda década del siglo XVII se ocupaba el Rector de Catral, Mosén Pedro Bellot, en ordenar y  escribir su «Compendio de lo que se contiene en las nottas antiquas de la Sala de la Ciudad de Orihuela, a modo de anales, desde el año 1353 en que comienzan». El manuscrito de estos interesantes y fidelísimos Anales desapareció del Archivo municipal al que pertenecía, como también el Libro Becerro (con abundantes apostillas, escollos e índice de mano del mismo Bellot), por cuyo motivo los señores Gisbert no pudieron consultarlo al escribir su Historia de Orihuela.

Anales de Orihuela. Mosen Pedro Bellot.

De allí ha sacado todo el mundo cuanto ha querido, y una vez fuera casi nada se ha devuelto y se ha perdido para siempre. Y lo peor es que la mayoría de las expoliaciones han venido a parar en manos profanas que las habrán dedicado, a buen seguro, a papel para envolver o lo habrán vendido a los polvoristas para hacer palmeretas y piulas ¡Qué infamia!

Pocos años hace que desapareció el Libro Becerro, no sabemos por que arte de encantamiento o de magia, y hace tres veranos tuvimos nosotros ocasión de examinarlo detenidamente y de sacar algunas notas; pero ya en Agosto pasado volvió a brillar por su ausencia del Archivo. Si los señores Gisbert no pudieron revisar el Libro de Repartimientos, como hemos dicho, en cambio tuvieron muy presentes los Anales de Bellot; siguiéndolos paso a paso hasta el extremo de no ser gran parte de su obra, sobre todo los tomos II y III, más que un calco y una literal transcripción con circunlocuciones exegéticas del «compendio» del laborioso rector de Catral.

Nosotros no sabemos que este manuscrito haya sido devuelto al Archivo, ni los señores Gisbert dicen media palabra de dónde lo vieron y consultaron, ni tampoco sus editores se cuidan de dar a conocer su paradero. Y nosotros creemos que, por ser la obra de mosén Pedro Bellot la más seria y fidedigna que se ha escrito sobre materias históricas de nuestra ciudad y porque le pertenecía, el Ayuntamiento se encuentra en el deber estricto y patriótico de hacer todas las indagaciones posibles y los mayores esfuerzos por rescatarla del poder de infieles y, una vez esto, darse a la estampa por quien se sienta con bríos para este cometido.

Con estos elementos y con la provechosa guía de un cataloguillo que por el Archivo andaba, puede emprenderse el trabajo benemérito de la reorganización de éste, confiado a una persona inteligente y perita. ¿Obtendremos como suele acontecer la callada por la respuesta y un indiferentismo abúlico a estas solicitudes y observaciones tal vez empequeñecidas por la insignificancia del que las hace, de toda autoridad desprovisto? Queremos ser hoy optimistas. ¡Esperemos… sentados! Justo García Soriano. Madrid, 14 de Febrero de 1907.

Ese mismo número llevaba en la portada una sorprendente noticia de política local.

El Sr. Escudero Zapata, nuestro querido amigo, ha sido el designado para ocupar la alcaldía de Orihuela. Las circunstancias en que se encarga de ese puesto son difíciles y han de poner a prueba su capacidad y su talento. No nos atrevemos a aventurar juicios, pues no queremos actuar de augures prediciendo el porvenir. No podemos, explicar las circunstancias que han concurrido en este nombramiento, pues no acostumbramos a descifrar jeroglíficos…

… Al tomar posesión de la alcaldía, dijo entre los aplausos de los concurrentes: «Una casualidad me hizo concejal de este Ayuntamiento; otra casualidad me eleva a ocupar este sitio; y aunque no es mi partido el que manda, procuraré que todos mis actos se ajusten a la moralidad y a la justicia más estrictas, esperando el apoyo de mis compañeros, en la inteligencia de que cualquier indicación que se me haga, será una orden que cumpliré gustoso, mucho más si las indicaciones parten de la prensa».(…) Se dice que nuestro amigo es prisionero de guerra de los conservadores. El tiempo y su conducta lo han de decir…

El 21 de febrero, por medio de una Real Orden, el concejal de la Unión Republicana D. José Escudero Zapata se convertía en alcalde de Orihuela. José Ferrer Lafuente, alcalde saliente, dejó claro que no había presentado la dimisión; que ha sido destituido por el rey.

Y para terminar, puso a prueba al republicano solicitando que repitiese un ¡Viva el Rey! que fue contestado con gran entusiasmo por el público asistente, mientras Escudero levantaba la sesión. Así reflejó el tema Rafael Rogel en una carta transcrita por José Ruiz Cases «Sesca» en su aproximación a Justo García Soriano «Con pecho de acero».

¿De política local? Chico: ¡el disloque! ¿Cómo ha salido de alcalde Escudero? Aún no he salido de mi asombro. Ballesteros ha caído y Germán, o mejor dicho «Cabeza de Oro» es el amo del cotarro. Dicen que existe un pacto, yo no sé nada. A mí me sorprendió como a todos los republicanos, es decir como a casi todos los republicanos, el juego habilidoso que se ha traído Sempere…

No quiero anticipar juicios atrevidos. Tú eres listo e irás cogiendo la madeja si sigues el hilo que ha comenzado a fabricar Unión Republicana. Por aquí han corrido fantasías de mucho peso… pero,  ¿quién da crédito al rumor público?

El día que Escudero tomó posesión de su nuevo cargo, sucedió una cosa curiosa. A las ocho de la noche se dio un bando destituyendo a todos los municipales, serenos, alcaldes de barrio, pedáneos, etc., etc. En aquel mismo instante eran despojados de sus uniformes los antiguos municipales y eran vestidos otros, entre ellos mi compaere el Obispo el Charamitero, que está tan curro.

La alcaldía estaba atestada de gente, y en la puerta de las casas consistoriales había estacionada una multitud de curiosos que vociferaban cañeándose cada vez que salía un municipal nuevo. En la plaza de la Pía, frente a la casa del marqués de Rafal, pretendiente a este distrito, daba la banda del municipio una serenata… ¡Cosas de este mundo mentiroso! Tienes razón, la cosa tiene cola, tanta que, para mí, somos a estas horas vasallos del fantasma de que me hablas…  

El Oriol Taurino.

La carta siguiente es obra del otro José Escudero; su condiscípulo y amigo, citándolo en una cervecería madrileña para preparar el lanzamiento de un nuevo diario en Orihuela. Como nota anecdótica, ese mismo fin de semana dicha cervecería fue asaltada.

José Escudero Bernicola. Abogado. Carranza, 18. Madrid, 14 de marzo de 1907. Estimado amigo Justo: Hoy he recibido la carta de Cremades que esperaba, y en ella me hace ver que tanto él como Rogel dejan el asunto del periódico a nuestra iniciativa. Conviene pues si queremos llevar a la práctica nuestra idea, procedamos a ponernos de acuerdo y convenir en lo que entendamos más factible y útil.

Para esto, y cumpliendo con mi prometido, te escribo y participo que estaré a tu disposición los días viernes, sábado y domingo de esta semana en la Cervecería de Candela de 2 y ½  a 3 y ½ , y en el Círculo de Bellas Artes de 6 y ½ a ocho y de diez a doce de la noche. Si estos días a estas horas los tienes ocupados, escríbeme citándome tú. Puedes disponer de tu afmo. y amigo.  J. Escudero.

La Correspondencia de España. 17 de marzo de 1907: Robo. En la cervecería de D. Gabriel Candela, de la calle de Alcalá, penetraron en la noche última los ladrones y se llevaron 400 pesetas del cajón del mostrador. En el cierre metálico de la puerta exterior no se observó señal alguna de violencia. En el interior de la tienda se encontró un destornillador de grandes dimensiones, con el cual se cree que se valieron los ladrones para forzar la cerradura del cajón.

A mediados de marzo disponemos de una carta de su padre en la que soñaba con un empleo para Justo en el Archivo Municipal de Orihuela; sospechando que el suyo estaba en peligro tras el cambio de Ayuntamiento. También le informaba de su exención definitiva del Servicio Militar.

Orihuela 16 de marzo de 1907. Querido hijo Justo: anoche recibimos tu carta, y vemos que no tienes novedad, nosotros seguimos buenos y tu mamá está ya casi buena, y está mejor de su tos. También hemos leído el borrador de la carta que le has escrito al Alcalde de esta Ciudad, nos parece muy bien lo que dices, veremos lo que hace.

Quisiera que le escribieras a tu primo Pepe García Villalba, para que este le escribiera al Ministro de la Gobernación, La Cierva y le pidiera al Alcalde de aquí, que te diera el destino de este Archivo Municipal, que tuvo hace algún tiempo, el empleado del mismo, 6.000 rs. De sueldo; que pruebe a ver si puede conseguirlo.

Quisiera tener dineros para mandártelos, con el objeto de que te vinieras a pasar las pascuas de Monas, y de este modo podrías ver a Escudero, y ver lo que se podría arreglar tanto con tu pariente el Médico de Murcia, y el Alcalde de aquí, a nosotros nos darías el gran alegrón.

Hoy han enterrado a Dª. Ana, se murió anoche a las 7, todos lo hemos sentido mucho, era buena señora. Sin más recibe los afectos de toda la familia y amigos, y tú sabes cuánto te quieren tus padres. JUSTO y RAMONA.

El día 12 del corriente, fallaron en bien tu expediente de quintas, gracias a Dios, ya hemos salido de eso, era la última revisión, sea enhorabuena. Me dan recuerdos para ti tu hermana y Linares, con besos de Josefina. Recuerdos a Eugenia, tu primo Carlos, y a Enrique Luis. La receta que mandas, dice Pepe que es buena. Recibí el recordatorio. Habrás recibido El Censor, y con él te mandaba en un papelito como habías salido en bien de la quinta. Tu madre dice que hagas un esfuerzo y te vengas en el tren botijo, lo mismo digo yo, ánimo; escribe pronto.

Justo envió también una carta a Rafael Rogel; carta que de momento no he localizado y que me parece muy interesante. Provisionalmente, hasta que pueda dar con ella, usaré también la transcripción de José Ruiz Cases «Sesca» en su citada obra «Con pecho de acero».

Entrañable amigo Rafael: ¡Qué de cosazas se ven en este diablo  mundo! Me he alegrado en el alma no estar por esta época en ese antro jesuítico de hipócritas y de hombres informales (si es que los informales son hombres) que se llama Orihuela, porque sufriría horrorosamente.

Bien veo que la culpa de todo la tiene el hambre, que es mala consejera y no entiende de formalidades, ni de ideas, ni de sentimientos elevados y dignos. Ya sabemos que, por comer, muchos pierden la vergüenza, la memoria y los estribos. Y en Orihuela hay mucha hambre, y cada desesperado capaz de vender como si tal cosa su alma al diablo por un plato de lentejas.

Desde el punto de vista del positivismo, el que hace esa almoneda de su conciencia hace muy bien; ¡naturaca, y lo demás son bulos!; pero si todos los hombres hubieran pensado siempre de esta manera, aún andaríamos con taparrabos, comiendo carne humana, todavía existiría la esclavitud, el derecho de pernada, la inquisición y, antes de salir a la calle, tendríamos que darnos todos los días una fricción de agua bendita en los cojones, por si algún Torquemada, aficionado a la chamusquina, se le ocurría tostarnos el pellejo.

Si nunca hubiera habido Quijotes dispuestos a morirse de hambre y a recibir palos de desalmados yangüeses por una Dulcinea ideal, la humanidad sería aún una tribu nómada, una caravana errante de antropófagos y jamás hubiera habido un cristo que se hubiera dejado crucificar por meterse redentor. Días pasados me escribió mi padre diciéndome que se decía, dándose por seguro, que hoy sábado, día 18, quedarían cesantes todos los empleados del Ayuntamiento.

El miércoles le escribí a Pepe Escudero, porque mi padre me lo mandaba, rogándole interpusiera su influencia para que no lo dejaran cesante. Por mi padre me he rebajado con gusto, por mí no lo hubiera hecho. De todos modos creo que conseguiré lo que el que jode con condón por no tener sarampión. ¡Ya veremos! Sé que estás enterado por Miguelico Cremades del proyecto de fundar un diario en ésa que se ha forjado Escudero. Yo he acogido la idea con entusiasmo.    

Nueva carta de Escudero Bernicola en la que anunciaba la puesta en marcha del periódico y un breve viaje a Orihuela por Semana Santa.

José Escudero Bernicola. Abogado. Carranza, 18. Madrid, 21 de marzo de 1907. Estimado amigo Justo: Hoy he recibido carta de mi padre aceptando nuestra idea y poniéndose a mi disposición en el asunto del periódico; comunícaselo así a Rogel para que esté preparado. Mañana viernes y pasado estaré en el café de Candela a la hora del otro día y allí te espero para organizar el viaje; irá con nosotros mi primo Riquelme. Tuyo afmo. y amigo de veras.  J. Escudero.

Cartas de José Escudero Bernicola. AMO. LJGS.

Involucrado plenamente en el proyecto del nuevo diario. La siguiente entrega de calamares fue un canto a la libertad de prensa; una enérgica arenga a los periodistas cobardes.

Unión Republicana. Número 180 – 26 de marzo de 1907: Calamares en tinta. Palabras de impotentes. Frecuentemente ¡oiréis decir, con referencia a determinados periódicos o escritores, estas o semejantes palabras:—«Sus artículos son libelos repugnantes y soeces, pasquines virulentos injuriosos, fanfarrias de engreído pedantismo que vomitan difamaciones personales y literarias y groseros insultos…»  

Estas atormentadas y despectivas palabras, de aparente indignación, que suelen acibarar los labios de los que las profieren, aunque las creáis hijas de la prudencia y de la sensatez no son, por lo común, más que despechos poco disimulados de los envidiosos y de los impotentes. Siempre son pronunciadas con una amarga mueca de odio y de dolor, del dolor y del odio infinitos, propios de la impotencia.

La envidia acostumbra a encubrir su cabellera de serpientes sibilantes y retorcidas bajo un manto de hipócrita circunspección. ¡No os dejéis engañar por ella  y escupidle en el rostro enmascarado un salivazo de desprecio! ¡Hay mucha bilis que purgar! Y más ahora que ya ha entrado la Primavera, removedora de humores…

El humano egoísmo y el ciego apasionamiento, nos hacen ver un insulto en cual quiera verdad que cauterice nuestro susceptible amor propio, que disipe el éxtasis de algunas de nuestras infundadas ilusiones. Y, mal que les pese a nuestras fanáticas egolatrías, la verdad nunca es un insulto. La verdad, por lo tanto, no merece el desprecio y menos la venganza ruin del ultraje.

A una verdad, por desnuda y cruel que sea, se le concede beligerancia y se le combate con otra verdad mayor, con mortíferos proyectiles dialécticos. El que enmudece ante la verdad, la acata o confiesa su culpa. Está muy en descrédito eso de gritar, diciendo: — «¡Se me ha insultado! ¡Infamia! ¡Difamación! ¡Calumnia! ¡Es un libelo!»— «¿Por qué no responde usted y se defiende?» — se suele preguntar interrumpiendo.

Y el que se cree insultado, vociferando replica colérico, con fingido reproche: —«¿Responder yo a un insulto? Sería rebajarme, igualarme al libelista. ¡A un insulto no se le responde, se le desprecia! Ya me darán la razón las personas correctas y sensatas.» — Seguramente, el insulto ha sido una verdad, atrevida, demasiado francota a lo más; las personas correctas y sensatas son en este caso los demás escocidos, a quienes también han alcanzado las salpicaduras, como Maura diría; el silencio adoptado con sistemática apariencia es el mutismo que impone la verdad al que se reconoce culpable.

El periódico ha de ser un arma de combate; pero una arma de reglamento. El periodismo es continua guerra, batalla incesante, expresión de la lucha permanente de la vida. En ella vence el más bravo o denodado o muere con gloria tremolando su bandera. El periódico ha de ser todo nerviosidad y fibra; las obesidades linfáticas y los flematismos son excelentes cualidades para un salchichero o para un tendero de comestibles.

 El periódico prudentito y cobardón, que enmudece por pusilanimidad, apatía o calculado egoísmo, que contemporiza y transige con el mal, haciendo a todo la vista gorda, es un tránsfuga, un desertor del campo de combate y un traidor a su bandera. Esos periódicos ñoños y timoratos no son periódicos, son cataplasmas, ungüento blanco y serato simple.

El periodista que se sienta desfallecer con escépticos desmayos y sienta pereza, repugnancia o cobardía en la pelea, no sirve, es corto de talla; debe rendir su pluma o romperla y tomar el pasaporte: así quizá haga un bien a la humanidad y a la literatura. No es lo mismo tocar un solo de flauta o el vals de «Las Olas» en una ocarina,  que escribir un artículo que no parezca un buñuelo. ¡Creedme, seguid tocando la flauta, descifrando charadas o dedicados a otros onanismos mentales!…

Prefiero a los temerarios y a los pedantes. ¡Hay pedanterías y temeridades sublimes! ¿Qué hubiera sido, sin ellos el mundo? ¿No fue Colón un pedante sublime y un sublime temerario? Vale más una loca balandronada del hidalgo don Alonso Quijano, que todas las prudentes y prácticas necedades de Sancho Panza. ¿No es acaso el admirable libro de Cervantes un libelo, el libelo más hermoso que se ha escrito?… ¿Que importan las palabras despectivas y envidiosas de todos los impotentes Avellanedas que vengan después? Justo García Soriano. Madrid-XXI-3-1907.

Los «exiliados madrileños» llegaron a Orihuela en plena Semana Santa; y pocos días después, salía el nuevo diario local con el título «La Huerta».

Semana Santa en Orihuela. Bocina de «La Convocatoria». Miguel Aniorte González.

El Diario. Número 592 – 30 de marzo de 1907:  Con motivo de las fiestas religiosas de semana santa hemos tenido el gusto de saludar en esta ciudad, a los señores… D. Abelardo Teruel, D. Severiano Sánchez, D. José Escudero Bernicola, D. Justo García Soriano…  A todos ellos enviamos nuestro más afectuoso saludo de bienvenida.

La Huerta. Año I. Número 1.

La Huerta. Número 1 – 3 de abril de 1907: Muy señor mío: Ya he llegado a ti y estamos juntos, lector. Yo te buscaba y al encontrarte nos hemos saludado cortés y respetuosamente; tú, guardando un recelo prejuicioso, y yo, llevando la sinceridad en mis palabras, ya me oyes y ya te hablo, para decirnos quiénes somos. A ti, querido lector, te conozco desde tiempo. Eres el mismo de siempre y te conozco en la manera de recibirme…«La Huerta».

A LA PRENSA. La Huerta en su primer número y cuando ya le cabe la honra de figurar en la prensa española, envía un saludo cariñoso a todos los periódicos de España y es especial a los locales, con los que hemos de compartir la ardua tarea del periodismo.

Escudero se quedó en Orihuela a cargo del periódico; Justo, acompañado de «el primo Riquelme» y de Severiano Sánchez Ballesta, volvió a Madrid con un cargamento de monas de pascua y naranjas de la huerta para sus discípulos.

Viajeros. Ha marchado a la Corte nuestro querido amigo y compañero el redactor cronista en dicha Villa de La Huerta D. Justo García Soriano. También ha salido a proseguir sus estudios en la Universidad Central nuestro no menos amigo D. Miguel Riquelme. Feliz viaje.

El nuevo diario estaba dirigido por Rafael Rogel y contaba de nuevo con las notas madrileñas firmadas por Luis de Antón del Olmet. Rafael había abandonado la redacción de «El Diario».

El Diario. Número 595 – 4 de abril de 1907: Después de pasar esta semana Santa al lado de sus queridas familias han salido para la Corte nuestro amigo y colaborador de El Diario D. Justo García Soriano y los señores D. Miguel Riquelme y D. Severiano Sánchez.

Ayer recibimos la visita del nuevo periódico diario que con el título de «La Huerta» viene al estadio de la prensa. Dicha publicación la dirige nuestro querido amigo el ilustrado periodista D. Rafael Rogel Rech. No es la primera vez que dirige un periódico y si razones especiales le hacen abandonar esta modesta casa, sabe puede contar con el afecto de los que son sus verdaderos amigos, y El Diario se congratulará muchísimo no olvide esta pequeña publicación. Devolvemos el saludo que nos dirige el nuevo colega, al que deseamos larga y próspera vida.

En el número 8, Justo regresó a su faceta de corresponsal en Madrid coincidiendo con el juicio de un caso que ya había tratado años antes. También recordaron su vieja petición de una calle para el pintor Agrasot, «cuyos cuadros se disputan los amateurs del arte y que se admiran en Museos y Exposiciones, es hijo de Orihuela, uno que honra el nombre de su patria chica».

La Huerta. Número 8 – 11 de abril de 1907: NOTAS MADRILEÑAS. La humana Justicia. Sigue el público con creciente interés y atención expectante todos los incidentes que se están desarrollando en la vista de la causa del por desgracia célebre y aciago Tercer Depósito de aguas del Canal de Isabel II.

Ante el erróneo y deficiente tribunal de la humana Justicia están aquilatándose ahora las enormes, las abrumadoras responsabilidades que pesan sobre las conciencias en litigio, de los contratistas e ingenieros, directores conscientes de aquellas obras funestas, bajo cuyas ruinas, entre las moles de escombros y cascotes de inseguro hormigón armado fenecieron aplastados en horrible catástrofe, mañana hará su aniversario segundo, cuarenta infelices obreros, las víctimas propiciatorias de siempre inmoladas por la sedienta codicia de los ambiciosos del oro.

El clamoreo de indignación que produjo en toda España aquel hecho sangriento, de triste recordación, fue con el tiempo extinguiéndose lentamente hasta parecer olvidado y perdido en el estruendo del diario vivir. Pero aquella nota plañidera de horror no había muerto, sólo dormía en el alma anhelosa y romántica, con sensibilidad novelera de la muchedumbre …

… Sin embargo y a pesar de los cargos precisos e irrefutables que en sus elocuentes informes hicieron ayer los Sres. Mena y Abril, representantes respectivamente del ministerio fiscal y de la acción pública, témese que en el veredicto que se dictará en breve serán declarados inocentes o inculpables los acusados. Y entre tanto, las pobres victimas olvidadas seguirán pudriéndose en el sarcófago común de los humildes, debajo de la tierra amorosa e igualitaria. Justo García Soriano. Madrid, 7 Abril 1907.

Nueva carta de su padre en la que, entre otras cosas, le anunció un conato de alumbramiento de su hemana Milagros.

Orihuela 10 de abril de 1907. Querido hijo Justo: recibí tu carta de fecha 5 del corriente mes, y por ella vimos con gusto que llegaste a esa Corte sin novedad, nosotros seguimos buenos como habrás visto por el periódico que te mandé titulado «La Huerta», hace 4 días. Le dije a Rogel que en tu carta me decías que no dejara de mandarte La Huerta todos los días, lo mismo que a Enrique Luis, que vive en Atocha, 63, piso 4º izquierda, no sé si os lo ha mandado y sigue haciéndolo.

Mucho se alegra tu mamá y yo, de que D. Agustín Sainz y familia hayan probado las monas y naranjas, les das en nuestro nombre nuestros aftos. Dinos si le has remitido al Alcalde Escudero Zapata, las 75 ptas. que te dio para su cuñado creyendo que se encontraba en esa.

AMO. LJGS.

Esta mañana he recibido de tu amigo Maximiliano García Soriano, La Novicia, boceto de comedia en un acto y tres cuadros en prosa. Original del mismo, de Elda, mañana te lo mandaré por correo, está muy bien editada. Tu hermana tuvo anoche un conato de alumbramiento, tanto que, a las 2 de la madrugada tuvimos que ir tu madre y yo a su casa, y la encontramos con dolores de parto próximo, se llamó a la comadrona, y poco a poco le fueron desapareciendo los dolores por completo hasta quedar bien, quizás de ver a la partera le dio susto, hoy sigue tan bien.

Recibe los recuerdos de toda la familia y amigos y tú sabes que te quieren tus padres. JUSTO y RAMONA. Tu cuñado Pepe se encuentra mejor. Memorias a Eugenia, Carlos, el de Almoradí, y Enrique Luis.    

Al día siguiente de escribir esta carta, Milagros se volvió a poner de parto; y esta vez sí fue la definitiva. A su marido lo habían trasladado a Orihuela; y regentaba una plaza de maestro en el Rabaloche. Rafael Rogel, como había convenido con su padre, dio la sorpresa a Justo a través del diario que le enviaban a Madrid.

La Huerta. Número 10 – 13 de abril de 1907: Natalicio. Ayer mañana dio a luz un hermoso y robusto niño, la señora doña Milagros García, cariñosa esposa de nuestro buen amigo el laborioso profesor de  instrucción primaria, maestro de la escuela del Arrabal Roig D. José Linares Aliaga y hermana de nuestro no menos amigo y distinguido compañero, el joven Doctor en Letras, redactor de este periódico en Madrid, D. Justo García Soriano. Felicitamos a los dichosos padres y a los abuelos por tan fausto suceso de familia y, al pequeño, le deseamos pocos escollos por este peligroso mar de la vida donde ha de navegar.

Nueva carta de José Escudero Bernicola pidiéndole que limitase el envío de telegramas para recortar gastos.

Orihuela, 18 de abril de 1907. Amigo Justo: Ayer tarde te telegrafié infructuosamente, pues lo hice al nº 5 de esa plaza y me contestaron que allí eres desconocido. Hoy lo haré al siete. El motivo es que los gastos del periódico son muchos. Mi madre me escribe y ya hace días llevaba abonados por telegramas 12 duros.

Como comprenderás, a eso no puede responder la suscripción. Por eso he determinado que telegrafíes únicamente los números de la Lotería y algún suceso extraordinario que pueda llegar al periódico antes que El Liberal. Desde aquí nos telegrafiaremos nosotros y así esperaremos a mejores tiempos. Hay proyectos que de realizarse darían a nuestra «Huerta» una vida perdurable.

Como no están maduros, no te los comunico; pero yo me voy convenciendo de que la vida a medias acaba en esta Orihuela al soplo de cualquiera que nos mire con gusto y deseo prevenir contingencias. La empresa que he tomado es dificilísima y obra de paciencia. Me propongo seguir adelante para lo cual necesito que todos me prestéis el mayor apoyo. Espero crónicas tuyas y le digas a Antón las mande también con más frecuencia, pues aquí estamos escasos de fuentes y temo se nos seque el manantial de la política con el acceso del 21 de Abril. Cierro esta carta o lo que sea con las mismas prisas que la he escrito, y espero sigas contándome en el número de tus incondicionales. J. Escudero.

En esta otra carta, su padre le pedía que diera duro a los jesuitas; pero de manera anónima.

 Orihuela 19 de abril de 1907. Querido hijo Justo: anoche recibimos tu grata carta, y vemos por ella que disfrutas de buena salud, nosotros todos estamos buenos, como igualmente tu hermana y su nuevo vástago, que se levantó de la cama hace tres días; el no haberte participado antes su alumbramiento fue porque me dijo Rafael Rogel que no te dijera nada por carta, que él lo pondría en el periódico «La Huerta», cosa que yo no debía haber hecho caso, y sí habértelo participado por carta, pero en fin ya está, como verás por la carta que te escribió ayer Linares.

Esta mañana he visto al Alcalde Escudero y le he dicho que tú me había escrito diciéndome que le mandó los dineros, o sea las setenta y cinco pesetas en carta de valores declarados, y me ha dicho que sí que las recibió, que te escriba diciéndote que lo dispenses, que hoy se encuentra muy ocupado con las elecciones, que cuando salga de ellas te escribirá, que te participe sus aftos.

Adjunto hallarás una hoja, más bien una paparrucha, que han repartido por esta ciudad los Jesuitas, entérate bien y les contestas en el periódico Unión Republicana, sin firmarte, duro y a la cabeza a esos zánganos infames que aborrecen al pobre sin piedad; no dejes de decírmelo cuando lo hagas, que yo recogeré el periódico en casa de Manuel Pérez.

Ya tendrás en tu poder La Novicia, comedia de tu amigo Maximiliano, pues te lo mandé hace algunos días, dime si lo recibiste. Sin más recibe los aftos. de toda la familia y amigos, y tú sabes que te quieren de corazón tus padres  JUSTO y RAMONA. A Escudero Bernicola no lo veo, cuando lo vea le diré lo que me dices para él. Recuerdos a Eugenia, Carlos el de Almoradí, y Enrique Luis. Josefina sigue bien y con muchos celos por tener otro hermano. La carta mía que dices recibiste abierta, sería una distracción mía.       

Anuncio del Bautizo en la Catedral de su sobrino José Manuel.

La Huerta. Número 17 – 22 de abril de 1907: Bautizos. En la misma iglesia y a la misma hora (Parroquial del Salvador  por la tarde a las cuatro) fue bautizado el nuevo hijo de nuestro amigo el profesor de instrucción primaria D. José Linares Aliaga; se le puso por nombre José Manuel.

La hoja de los jesuitas fue comentada de manera anónima, como pedía don Justo. No sé si fue la pluma de su hijo, un encargo/dictado de este, o la propia redacción del periódico; pero las numerosas faltas de ortografía del texto me llevan a descartar la primera opción.

Era el último número de «Unión Republicana». El órgano político de los republicanos en Orihuela desaparecía tras aguantar cinco años en la calle justo cuando un republicano llegaba a la Alcaldía.

Unión Republicana. Número 183 – 26 de abril de 1907: La última hoja de los jesuitas. No nos extrañó la salida de la segunda hoja contra el teatro, pues de sobra conocemos a los jesuitas, y sabemos que tienen tanta tenacidad como doblez, tan mala intención como carencia de sentimientos humanitarios, y tanta ira como cobardía. Son los eternos fantasmas, que ponen siempre de pantalla de sus malas acciones a imbéciles, a mentecatos fanáticos, que sin saber a lo mucho que se exponen, sirven ciegamente a los enemigos del progreso social.

La hoja no merece los honores de una refutación, pues solo dice tonterías, atribuyéndose los propios jesuitas el monopolio de la sagacidad y la inteligencia, cuando sabido es que todos ellos son una recua, de la que por casualidad sale una medianía de las que soplan en la flauta de la fábula. Los radicales rara vez asistimos a sermones, pero cuando asistimos y escuchamos barbaridades (que se escuchan siempre que se predica, sobre todo si el orador es un jesuita) tenemos el valor de discutirlas, respondiendo siempre del acto que ejecutamos.

En fin, Orihuela conoce sobradamente la intención dañina, la perversión de sentimientos, las mañas arteras y ruines de los jesuitas, y por esto sus hojas, han caído como sermón predicado en desierto, y el público orcelitano ha asistido al teatro y está dispuesto a concurrir a él, en cuanto abra sus puertas de nuevo para regocijarse y disfrutar del espectáculo más culto e instructivo que se conoce en la época actual. La pornografía está en otro sitio que ya diremos y que callamos porque necesitamos el espacio del presente número para ocuparnos de otros asuntos.

Las Elecciones generales de abril de 1907 fueron convocadas por una crisis del gobierno liberal. El enfrentamiento entre las diversas facciones liberales que se presentaron por separado los debilitó demasiado; y en esos comicios vencieron los conservadores de manera holgada, dejándolos muy tocados.

En el distrito de Orihuela obtuvo el escaño Alfonso Pardo y Manuel de Villena, el marqués de Rafal, del Partido Conservador. Acababa la hegemonía de Capdepón y de su heredero, Don Francisco Ballesteros Villanueva.

Con los mimbres del desaparecido «Unión Republicana»: la redacción y la imprenta de Manuel Pérez en la calle de Santacruz, el 2 de mayo salía a la calle otro semanario llamado «La Nueva Era». Se declaraba independiente en su cabecera, pero funcionaba a la mayor gloria del marqués de Rafal y su partido conservador. Su primera queja fue no recibir la preceptiva visita de sus colegas: «La Huerta», «El Censor» y «El Diario».

Nueva carta de su padre. A pesar de sus penurias, la familia seguía luchando por el futuro de Justo buscando dinero donde podían. Esta vez se ofreció su tía Dolores.

Carta desde Murcia. Sobre con membrete de su primo. AMO. LJGS.

Murcia 5 de mayo de 1907. Querido hijo Justo: recibí tu carta de Abril próximo pasado, y por ella vimos que no tenías novedad, nosotros continuamos buenos. No te he escrito antes referente a lo que me decías de que pensabas examinarte de las dos asignaturas que te faltan para alcanzar el título de Bibliotecario y Archivero, pero que para esto necesitabas tener para matricularte la cantidad de 80 pesetas, con esta cantidad tenías para la matrícula y pagar los derechos de examen.

En vista de esto, ayer mañana salimos tu mamá y yo de Orihuela para esta; en segunda tu madre le habló a tu tía Dolores, referente a lo que dices, y ésta le contestó que hoy buscaría dicha cantidad para mandártela antes del 15 de Mayo próximo; por manera que puedes ponerte a estudiar enseguida, para conseguir lo que deseas.

Esta tarde saldremos tu madre y yo para Orihuela en el tren de Alicante. Recibe los afectos de toda esta familia, y tío Filomeno, Ascensión, tío Antonio y tía Rosa, y de tu tía Dolores, y tú sabes cuánto te quieren tus padres. JUSTO y RAMONA. Tu primo Perico me encarga te diga le des sus afectos a Don Vicente Vignan, que dice fue su profesor cuando estudiaba en Madrid Homeopatía, pues dice que es Médico. Le dices que es tu primo que se llama Pedro García Villalba, recuerdos a Eugenia. Espera carta mía de un momento a otro. Tu sobrina Josefina está hoy con nosotros.

(Cambio de letra a otra muy mala) Querido primo Justo desde ayer tenemos el gusto de tener a tus papás y sobrina Josefina en nuestra compañía. Dicen que se marchan esta tarde, sentimos que sea tan pronto, la niña es muy bonita, nuestros recuerdos a Eugenia, y recibir los dos un abrazo de vuestro tío y prima. ASCENSIÓN.

El 6 de mayo en «La Huerta», Juan Sansano le dedicó el poema «De mi vida» con la siguiente frase: «Un recuerdo, a mi buen amigo el brillante escritor D. Justo García Soriano». Era una forma de recordarle que esperaba su prólogo.

El 10 de mayo de 1907, «El Censor» publicaba un panfleto de dos páginas informando de la constitución del nuevo Partido Liberal oriolano. Incluía una carta de aprobación de Segismundo Moret a Luis Barcala como nuevo presidente del Comité Central del distrito de Orihuela. Y un telegrama del propio Barcala, «distinguido ingeniero y honrado político».

Luis Barcala Cervantes.

Por fin un telegrama de Justo proporcionó una primicia a su periódico. «La Huerta» avisaba al propio Ayuntamiento de la feliz noticia del nacimiento de un heredero a la Corona.

La Huerta. Número 33 – 11 de mayo de 1907: NUEVO PRÍNCIPE. Las primeras noticias. La augusta esposa de D. Alfonso XIII, Doña Victoria de Batenberg, dio a luz ayer a la hora del medio día un robusto infante que, como primogénito de S. S. M. M. los Soberanos de España, es el legítimo heredero de la Corona. La primera noticia que se recibió en Orihuela del feliz suceso fue por un despacho telegráfico que nos envió nuestro corresponsal en Madrid Sr. García Soriano. Dice así: Madrid (10-14,25) «Doce cuarenta y cinco, nació felizmente un príncipe. Edificios lucen colgaduras. Telegrafío separadamente lista lotería.»

Aún no se sabía la noticia oficialmente en esta ciudad. Nuestro director, Sr. Rogel Rech, envió enseguida la buena nueva al señor alcalde que, comenzó a circular órdenes y se preparó a recibir la notificación oficial del acontecimiento. La banda de música del municipio esperaba reunida frente al Ayuntamiento esperando la orden de salir, apenas tuviera el Alcalde la noticia de las autoridades superiores. El telegrama de La Huerta fue expuesto al público en la puerta de nuestra imprenta. Como se había hecho ya la tirada del periódico ordenamos la confección de un suplemento. La noticia cundió rápidamente por la ciudad causando gran emoción y extraordinario júbilo.

En las municipales celebradas en Orihuela el 13 de mayo, la victoria conservadora fue todavía más aplastante: de los 25 concejales, 19 eran conservadores. La edición del 24 de mayo de «El Censor» fue la última. Se estaba gestando un nuevo diario liberal bajo la dirección de José M. Teruel.

Nueva carta de Escudero desde Orihuela en respuesta a otra de Justo. Volvía a insistir en la limitación de telegramas para ahorrar gastos.

José Escudero Bernicola. Abogado. Orihuela, 14 de mayo de 1907. Estimado amigo Justo: Ayer noche me entregaron tu carta que he leído con verdadero gusto en todos sus extremos. Te contesto con precisión porque mi vida aquí nunca me figuré yo que pudiese ser tan agitada como lo es ni que me dejase tan pocos momentos libres. Respecto de las quejas que haces por la inserción de tus telegramas, te diré que juzgas las cosas mal porque desde Madrid no se ve todo: el telegrama de la retirada de Ibarra llegó después de salir el periódico a la calle; además la noticia era aquí pública un día antes, pues telegramas particulares la habían divulgado.

Por otra parte yo soy el primero en lamentar lo infructuoso del gasto y de la información que hiciste. Ha de constarte también que a veces, por el ajuste y por otras circunstancias, no se pueden hacer las cosas tan bien como se quieren; no te puedes figurar las decepciones que sufro y la fe que tendré ante ellas para conservar los ánimos como los conservo. Pero estas son cosas para que yo te las cuente, y no para escribirlas cuando falta tiempo para hacerlo con extensión. Hoy he encargado a Rogel te telegrafíe. Mi objeto es que se manden únicamente dos telegramas diarios de quince palabras salvo noticia extraordinaria y que se sepa llegará a nosotros antes que al Liberal.

Acerca del trabajo que esto representa para ti, que yo siempre me lo he figurado de mucha molestia, te digo que pronto podré aliviártelo pues yo iré a esa del veinte al veinte y cinco y mis deseos serían recompensártelo; todo se andará. Los blancos y la letra del 12 se suprimirán lo posible, pues tengo mucho interés en ello y conozco lo que nos conviene hacerlo. También se subsanará la falta de no figurar el año, que me adviertes. Los corresponsales quedarán nombrados antes de que yo me vaya, pero hasta ahora yo he estado sumamente ocupado en otras cosas y de fijo creerás que me dedico al periódico más de lo que lo hago.

En esta semana notarás la mejora que le ha de dar al periódico mi constante intervención; al menos yo espero que gane mucho. No hay que desmayar, amigo Justo, que esto es más difícil de lo que yo juzgaba y he resuelto muchas dificultades estando dispuesto a hacerlo con las que se presenten. Cuando nos veamos hablaremos largo y despacio. Te adelanto que sin que falten disgustos por parte de algunos elementos, todos formulan un juicio favorable a nuestra criatura, y la impresión que produce su lectura es de simpatía a los que lo escribimos. Que nos sirva de aliento que te transmito con mi sincero afecto de amigo y afmo. J. Escudero Bernicola.

Pd. Se me olvidaba que lo que de Sarabia dices ya me llamó la atención, y di órdenes que desde hoy serán más concretas, pues realmente es un abuso. También otra cosa muy importante me dejaba en el tintero. Tus telegramas llegan aquí lo más pronto a las cuatro y cuatro y media; por lo que esa última plana y el correo se hacen precipitadamente; por ello, siempre que sea posible, te ruego telegrafíes antes de lo que lo haces.

El 26 de mayo, «La Nueva Era» anunciaba que, a virtud de haber sido suspensos de empleo y sueldo una decena de señores, entre los que estaba Don Justo García, el Alcalde había nombrado para cubrir las vacantes, con carácter de interinos, a otros ocho. Mientras, Justo seguía enviando sus crónicas desde la capital.

La Huerta. Número 46 – 28 de mayo de 1907: CRÓNICAS MADRILEÑAS. «LAS CUATRO CALLES». Ayer pasé por la Carrera de San Jerónimo. Cualquier isidro que haya estado en Madrid, siquiera el tiempo que dura la baja de trenes, sabe que esta vía cortesana es la calle de moda de la crema, de todo lo más «Smart» y de todo lo más «Snob» que atesora la coronada villa del oso. En sus aceras se codea, a la hora del obligado paseo vespertino, la estirada y patricia damita de la «high life» de pura sangre con la elegante «cocotté» de hermosura postiza, que alquila su amor por horas como los simones, y con la procaz hetaira plebeya que huele a pachulí y a colorete barato. Nutrida representación almibarada del sexo feo, que se afana por desmentir este calificativo, derrocha piropos y se da, en la puerta de Lhardy, sendas raciones de vista, y algo es algo si se pesca.

En las Cuatro Calles no pude menos de detenerme. Se está llevando a cabo el derribo de las casas número 18, 20 y 22, las cuales hacen esquina con la calle de la Cruz, con objeto de redondear y completar la pequeña plaza proyectada hace años. Según la demora y los obstáculos surgidos, parecía que nunca iba a realizarse este ensanche reclamado con tanta urgencia por el ornato y la higiene. Esos esquinazos antiestéticos de antiguas edificaciones, en lo más céntrico y concurrido de Madrid, dicen poco en favor de la capital de España. Las Cuatro Calles vendrán a ser ahora digno remate de la calle de Sevilla, y la aglomeración de coches y automóviles ya no constituirá en aquel sitio un peligro constante para el transeúnte que no tiene más vehículo que sus botas.

Plaza de Canalejas, antes llamada de las Cuatro Calles (Madrid).

Desde la ancha acera del suntuoso edificio del Banco Hispano-Americano, contemplé breves instantes el derribo. Las viejas casas ya han perdido sus pisos últimos. Los balcones empolvados y las aceras están llenos de escombros y la piqueta sigue rápida su obra demoledora. De entre la neblina de las cosas olvidadas emergieron algunos recuerdos en mi imaginación. En la casa número 20 habité yo, hace dos años, un pequeño cuarto con un diminuto balcón, el cual ofrecía una de las vistas más bellas y distraídas de Madrid. Daba frente a la hermosa calle de Sevilla, franqueando el espectáculo de la calle de Alcalá y la esquina de «Fornos» que inicia la calle de Peligros.

Por la izquierda dominábase  el trozo más animado de la Carrera y toda la Puerta del Sol; y hacia la derecha se divisaba el Congreso, parte de la plaza de las Cortes y, en último término, el Museo del Prado, la Academia Española, el Casón y las torres góticas amarillentas de los Jerónimos, recortándose sobre el verde metálico de las arboledas del Retiro. En aquel balconcito, que acaba de desaparecer, tenía yo un lindo tiesto de hortensias, de nacarinas flores que cuidaba con esmero en largas horas de íntimo idilio, y también junto a él, con la impresión mareante del estruendo de colmena que de la calle subía, escribí versos y artículos.

Muchas veces importunó mi inspiración y mi trabajo, interrumpiéndome la caza de un consonante o la busca de una frase amena, Petrilla, la chica de la portera, que venía a llenar un cubo en la fuente de la cocina o a entregarme los periódicos que había dejado el cartero. Petrilla era una deliciosa muchachita apenas núbil de ojos flechadores y acariciantes y labios rojos provocativos, que sangraba incansable una mágica sonrisa de irresistible tentación.

Sería escabrosa, comprometida y pecaminosa la descripción de sus demás encantos. Charlaba conmigo un rato, que siempre me parecía corto, o si en la calle tocaba algún organillo o una orquesta de ciegos frente al balcón, me invitaba al baile, que amaba con frenética pasión. Aquel día perdía el correo y no terminaba el artículo. Si yo hubiera merecido ser Fausto, ella hubiera sido indudablemente mi Margarita…

Sin que me lo impidieran ni estorbaran el ajetreo y los empellones de los transeúntes que pasaban junto a mí, estos gratos recuerdos emergieron ayer en mi imaginación de entre la neblina de las cosas olvidadas, durante los breves momentos que me detuve en la amplia acera del Banco Hispano-Americano, frente a las casas de la Carrera de San Jerónimo, que rápidamente derriba la piqueta demoledora… Justo García Soriano; Madrid, 25 Mayo 1907.

En mayo saltaba una nueva noticia que revolucionaba al gremio de la prensa.

El Liberal. Número 1739 – 28 de mayo de 1907: Orihuela. Separación. Nuestro querido amigo y compañero Rafael Rogel Rech se ha separado de la redacción del diario local La Huerta.

La Huerta. Número 46 – 28 de mayo de 1907: Leemos en «El Liberal» que nuestro director D. Rafael Rogel Rech, ha dejado de pertenecer a esta redacción. Nos sorprende la noticia, puesto que quien nombró a dicho señor para dirigir el periódico, nada sabe directamente y de que sigue escribiendo puede dar fe su artículo de hoy «Notas del día». Pero suponiendo bien informado al colega, aceptamos como cierta la noticia y como muy extraño lo demás.

El Diario. Número 646 – 29 de mayo de 1907: Nuestro amigo y compañero D. Rafael Rogel Rech, nos manifiesta que ha dejado de pertenecer a la redacción del periódico «La Huerta». Nos interesa además nuestro amigo que digamos que se despidió de dicha redacción, el domingo último, para el día 31. Que por eso escribió ayer en el mismo periódico y que el propietario, hizo gestiones buscando un redactor sustituto el lunes.

Rafael abandonaba «La Huerta» de manera confusa. A primeros de mayo se había marchado a las fiestas de la Cruz de Caravaca con una sobrina; pasando allí una semana. Mientras, José Escudero como propietario, se había hecho cargo de la dirección.

La Huerta. Número 47 – 29 de mayo de 1907: A lo que hoy publica «El Diario» referente a un suelto, que ayer salió en nuestro periódico contestamos que hemos de ratificarnos en lo que dijimos; D. José Escudero Bernicola nada sabía directamente (que quiere decir sin intermediario alguno) de la actitud de D. Rafael Rogel, el cual antes de mandar la noticia a «El Liberal» y antes de que éste se leyese aquí, habló y conversó de otros asuntos con dicho señor Escudero, no indicándole nada de su resolución. Contra lo que afirma «El Diario» nada hemos dicho y nos ratificamos en nuestro suelto de ayer. Desde hoy se ha encargado de la dirección de este diario D. Francisco Gilabert Ibáñez.

El 29 de mayo, la crónica madrileña de «La Huerta», titulada «Isidros y Cortesanos» llegó a cargo de «Filo». Y el siguiente artículo hablaba de Justo.

La Huerta. Número 47 – 29 de mayo de 1907: Aun cuando se crea otra cosa por quien no ve más allá de sus pestañas, regional ha sido nuestro periódico desde su nacimiento. (…) Nuestro ilustre redactor, joven de inteligencia tan clara y literato eximio D. Justo García Soriano, nos ha dado un cuestionario de reformas y proyectos que debemos defender y propagar para la consecución más práctica, viable y rápida del desarrollo de la agricultura y de las industrias afines. Son trabajos que han de encargarse a individuos diferentes que estudien las cuestiones y las desenvuelvan. Procuraremos ensanchar el cuestionario y desde luego admitiremos cuantas iniciativas se nos comuniquen, pues solo nos guía el interés de ser útiles para la región.

En junio, la redacción de «La Huerta» opinaba sobre la curiosa adaptación de «La Nueva Era» al formato de la desaparecida «Unión Republicana».

La Huerta. Número 53 – 6 de junio de 1907:  … «La Nueva Era», periódico que como es público y notorio se publica con los mismos elementos que la difunta «Unión Republicana».  ¡Nos parece a nosotros que hay menos distancia de Ballesteros a Rafal que de «Unión Republicana» a «La Nueva Era»! Aquella con sus artículos y sueltos anticlericales del más subido color rojo y ésta con noticias de procesiones y humaredas de incienso a los dos ilustres cabildos; la una defensora del más ultra-radical republicanismo y la otra órgano del partido conservador de esta localidad…    

Sabiendo lo orgulloso que era Justo, José Escudero Bernicola publicó una carta abierta al marqués de Rafal, intentando ayudar a su padre.

La Huerta. Número 56 – 10 de junio de 1907: AL EXCMO. SR. MARQUES DE RAFAL. Conozco los nobles sentimientos de V. y la alta independencia de su política; me consta la justicia y elevación de miras con que juzga y aprecia todas las cuestiones; sé de positivo que ha de atender toda petición justa; por eso no dudo en dirigirme a V. con una demanda justísima ni dudo en que ha de ser aceptada. Había, Sr. Marqués, en este Ayuntamiento un empleado que desde muy antiguo venía disfrutando un modestísimo sueldo, constante en el cumplimiento exacto del deber y sin inmiscuirse en las contiendas políticas.

A la subida de los conservadores ha sido relevado del cargo y declarado cesante cuando, dada su avanzada edad, no puede cubrir sus necesidades con otro trabajo que el que venía realizando. Ese honradísimo empleado es D. Justo García Sánchez. No ignoro que los compromisos políticos impiden muchas veces realizar lo que sin ellos haríamos. No dudo que de no mediar esos compromisos políticos, no se hubiese relevado en su cargo a D. Justo García, por todos los Ayuntamientos respetado y querido por toda Orihuela.

Alfonso de Pardo y Manuel de Villena

Pero el hecho de que aún quedan liberales en los empleos del Municipio; por tratarse de un empleado que ha llenado satisfactoriamente su estricta obligación sin que jamás haya militado en la política activa; recogiendo el sentimiento unánime de la opinión; acudo al ilustre diputado por Orihuela para que por cualquier medio, de los muchos que a su alcance están, no se deje sin recursos de vida al que ha venido sosteniéndolo con tanto trabajo y honradez como modestia.

Para escribir estas líneas en nada he contado con el interesado ni con su hijo mi amigo íntimo y notable escritor D. Justo García Soriano. No hago otra cosa que recoger los sentimientos de la opinión y a impulsos míos elevarlos hasta el ilustre aristócrata que tan dignamente representa al distrito de Orihuela. Ahora fio en la justicia de la demanda y en los nobles sentimientos del Sr. Marqués de Rafal. José Escudero Benicola.

El 17 de junio de 1907 salía a la calle el diario oriolano «La Iberia», órgano de prensa de los liberales en Orihuela, confeccionado en la imprenta de Luis Zerón. Al parecer, ese era el motivo por el que Rafael había dejado «La Huerta».

La nueva publicación tomó el nombre de un famoso periódico madrileño publicado en el siglo XIX de carácter liberal y progresista, adquirido por el famoso político Mateo Sagasta, que actuó como órgano de prensa del Partido Liberal a nivel nacional y desapareció en 1898.

Su homónimo oriolano no dejó lugar a dudas. Desde su primer número marcó claramente su adscripción política abrazando como “jefes” al Sr. Moret a escala nacional y a Luis Barcala Cervantes a nivel local. Los moretistas oriolanos escenificaron su ruptura con los liberales “demócratas” de Capdepón; pero sin menospreciar al carismático Francisco Ballesteros Villanueva, su testaferro en Orihuela; un personaje muy valorado por la población a pesar de haber perdido el escaño en favor del marqués de Rafal, del partido conservador.

Dramática carta de su padre, viéndose ya en el asilo.

Orihuela 19 de Junio de 1907. Querido hijo Justo: recibimos tu carta, fecha 16 del corriente, viendo por ella que no tienes novedad, nosotros todos buenos;  aunque muy disgustados al ver lo que nos pasa, y sin esperanzas de poderlo remediar, únicamente el Asilo es mi paradero, si Dios no se apiada de uno, teniendo muy mal humor, y sin gusto para nada. Siento mucho, y tu madre también, lo que nos dices que no vendrás a esta hasta el mes de Agosto, por las circunstancias que concurren en nosotros, de no tener para comer, paciencia.

Adjunta la instancia que puso José Escudero Bernicola, al Marqués de Rafal; te la mando por si no recibiste la Huerta a su tiempo. Sin más recibe los aftos. de toda la familia y amigos y tú lo que quieras de tus padres que de corazón te quieren JUSTO y RAMONA. Recibí el sello. Recuerdos a Eugenia. Se dice por aquí, que quien me dejó cesante, fue por orden de D. Francisco Germán, que no tuvo más remedio que firmar la cesantía el Alcalde D. José Escudero.   

Asilo de Ancianos de Orihuela. Colección Javier Sánchez Portas.

Hoja suelta, fragmento de un borrador de carta que parece dirigida a José Escudero Bernicola. En ella hablaba del nuevo diario y de lo ocurrido con Rogel.

… Me manifestó que de haberlo sabido a tiempo, hubiera hecho un pacto contigo, y al haber accedido tú a él, hubiera renunciado a la publicación de «La Iberia». Sin embargo —agregó—todavía no es tarde, y aún pudiéramos llegar a una inteligencia o a una aproximación, pues yo soy tan anti-capdeponista como pueda serlo Escudero Bernicola. Esto, como puedes comprender, te lo participo con las naturales reservas.

Creo que Rogel escribe en «La Iberia». Apruebo y aplaudo la merecida y valiente rechifla que lanzaste a «La Nueva Era» y la correcta actitud que has adoptado con ella. Mis recuerdos a tu familia, primo Riquelme, Cremades y demás amigos, y de ti espero órdenes cuanto antes si en algo puedo servirte y pagar las grandes y caballerosas muestras de amistad con que me honras y favoreces al más humilde y leal de tus amigos sinceros. JUSTO GARCÍA SORIANO. Viernes, 21 de junio de 1907. Madrid.

Corto aquí esta entrega dividiendo en dos partes el año 1907 para facilitar su lectura y manejo. Como siempre, mi agradecimiento a Javier Sánchez Portas, a Jesús García Molina y a José Manuel Dayas.

Enlace al siguiente capítulo.

Antonio José Mazón Albarracín (Ajomalba).