Archivo de la categoría: Miscelánea

Crónica de Antonio Ballester 01. Sucesos.

© Antonio Ballester Vidal

Crónica de Antonio Ballester Vidal, el fotógrafo de la Plaza Nueva.

Cap 1. Sucesos.

Benferri, 28 de Septiembre de 1947.

 

La rambla de Abanilla anegó el pueblo. Su cementerio quedó destrozado por el ímpetu de las aguas. Cuentan que los ataúdes llegaron a Guardamar. 

© Antonio Ballester Vidal

 

A mediados del siglo XX.

Bomberos oriolanos en el hundimiento de una fachada en la Plazuela de la Merced. Entre la Iglesia y la tienda de muebles de Eliseo. 

© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal

 

Cinco de julio de 1949.

En el actual paso a nivel de la carretera Redován-La Campaneta, conocido como la Media Legua.

Accidente del tren ómnibus (locomotora y seis vagones) en el trayecto Cartagena-Valencia,  a la altura de Redován.

La máquina quedó empotrada en una caseta de vías y obras, con el resultado de una pasajera muerta y cinco heridos. La fallecida era callosina.

© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
© Antonio Ballester Vidal
Fotografías de Antonio Ballester Vidal. Retoques Ajomalba.

Ramón Sijé. Crónica de un homenaje.

Ramón Sijé. Crónica de un homenaje.

El 24 de diciembre de 1935, una hora antes de la “misa de gallo”, fallecía en su domicilio José Marín Gutiérrez con tan sólo 22 años.

Pepito Marín para los amigos; Ramón Sijé para la eternidad.

“Las campanas de todas las iglesias tocan a Misa Mayor. El Niño Dios va a nacer. Pepito Marín Gutiérrez ha sido artista hasta para conseguir que la Muerte eligiera su hora crítica: su Noche Buena”.

 José María Ballesteros.

José Marín Gutiérrez (1913-1935).
Miguel Hernández. El rayo que no cesa. Madrid, 1936.

Por esas fechas, Miguel preparaba la edición de «El rayo que no cesa».  La noticia de la muerte de su amigo le llevó a componer esta obra maestra de la literatura:

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas…
de almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Ramón Sijé (1913-1935).

El 12 de marzo de 1936 en el ayuntamiento de Orihuela, el concejal Luis Carrió presentó una moción con el objeto de restituir la rotulación de calles alteradas durante el bienio conservador.

Además, interpretando los “senti­mientos justicieros y oriolanos de esta corporación, honrando los valores de nuestra patria chica”, quiso recordar a un oriolano “muerto en plena juventud y cuando tanto esperaban las le­tras españolas de su inteligencia y laboriosidad”.

Propuso que la Plaza de la Pía -reti­tulada como de Pinohermoso por la Ges­tora-, en lo sucesivo se denominase de Ramón Sijé, nombre del ilustre oriolano Juan Marín Gutiérrez.

La rotulación se aplazó hasta el 14 de abril, aniversario de la República. Y Miguel Hernández llegó de Madrid para intervenir con su palabra en la inauguración de la Plaza. Su lectura quedó inmortalizada en la fotografía de Miguel, leyendo bajo el nuevo rótulo, tras picar el de “Plaza de la Pía”:

14 de abril de 1936. Colección Javier Sánchez Portas.

“Quisiera que esta piedra y esta plaza llevaran para siempre el nombre que les ha sido impuesto: Ramón Sijé. Bajo el sonido de este nombre se me ha ido un compañero del alma, y Orihuela ha perdido su más hondo escritor y su más despejado y varonil hombre.

Su vida ha sido precipitada, tormentosa y luminosa, como la del rayo, y, como la del rayo, ha buscado precipitadamente la tierra. Orihuela se ha dado cuenta a su muerte, ya que siempre es a la muerte cuando nos damos cuenta del valor de ciertas vidas, de la grandeza del hijo que había criado casi sin advertirlo (…)

Sé que su alma anda desde hoy –con la precipitación con que solía andar su corazón y su cuerpo-, anda y recorre esta plaza, y le complace su soledad cotidiana, que acrecienta las siestas, las lluvias y las casas cerradas”.

14 de abril de 1936. Miguel Hernández.

Acabada la Guerra Civil, el 29 de abril de 1939, a propuesta de Juan Villaescusa Ballester, la Comisión Gestora franquista le devolvió el nombre de Plaza del Duque de Pinohermoso, incumpliendo la orden de retomar los nombres anteriores a abril de 1931; en este caso “Plaza de la Pía”.

Esta resolución no debió surtir efecto, pues en los años cincuenta la seguían llamando de Ramón Sijé. El cambio de “plaza por calle” llegó en la sesión del 12 de marzo de 1958, dentro de un paquete de titulaciones:

“Que en adelante, la actual Plaza de Ramón Sijé se titule Plaza del Marqués de Rafal, en memoria del Excmo. Sr. Don Alfonso Pardo y Manuel de Villena, Marqués de Rafal, ilustre prócer e Hijo Adoptivo de Orihuela. Que la nueva calle que, paralela a la de Adolfo Clavarana partirá del “Callejón de Reales” hasta la carretera de Alicante, se denomine “Calle de Ramón Sijé”.

Descubrimiento de la placa al marqués de Rafal. Colección J. Ezcurra Alonso AMO.
Canfali Vega Baja Epoca II Año XII Número 1912-181 – Miércoles 18 de abril de 1984.

El sábado 14 de abril de 1984, con motivo del 48 aniversario, se celebró un acto simbólico de restitución de la placa dedicada a Ramón Sijé con una placa obra de Pepe Aledo. De esta forma, el Colectivo Cultural Oriolano reivindicaba su titulación.

1984. Colectivo Cultural Oriolano. Archivo José Antonio Muñoz Grau.
Retitulación de la Plaza Ramón Sijé. 14 abril de 2016. © Gaspar Poveda Grau.

El 14 de abril de 2016, justo ochenta años después que Miguel se subiese a la escalera para inaugurarla, la plaza recuperó el nombre de Ramón Sijé.

Retitulación de la Plaza Ramón Sijé. 14 abril de 2016. © Gaspar Poveda Grau.
Retitulación de la Plaza Ramón Sijé. 14 abril de 2016. © Gaspar Poveda Grau.
Retitulación de la Plaza Ramón Sijé. 14 abril de 2016. © Gaspar Poveda Grau.
Ramón Sijé. En el centro, su plaza. Diseño y montaje propio.

Antonio José Mazón Albarracín.

 

Para saber más sobre la plaza pinchad la siguiente imagen:

Enlace a la Plaza de la Pía. Pinchad la imagen.

 

Las Discípulas de Jesús.

Archivo Enrique Bas Cánovas.

Las Discípulas de Jesús.

El impulsor de la orden fue Pedro Ruiz de los Paños, nacido en Mora de Toledo en 1881.  A este sacerdote, director general de los Operarios Diocesanos, lo destinaron a Roma en 1927 como Rector del Colegio Español.

En la Santa Sede, donde permaneció seis años, comenzó los preparativos para la fundación de una nueva orden femenina: las Discípulas de Jesús.

Pedro Ruiz de los Paños.

Cuando estalló la Guerra Civil, Pedro lo tenía todo preparado;  con las Constituciones ya redactadas.  En el trágico verano de 1936 se escondió en Toledo, en casa de otro sacerdote, junto a uno de sus hermanos operarios.

El 23 de julio los tres religiosos fueron detenidos y asesinados por un grupo de milicianos. Terminada la contienda, los sacerdotes operarios retomaron su proyecto y, en febrero de 1942, se fundó la Congregación en Valladolid.

Primeras Discípulas de Jesús con el arzobispo García García y los sacerdotes operarios fundadores. Febrero de 1942.

Las Discípulas de Jesús llegaron a Orihuela en 1953, siendo obispo José García Goldáraz.  Pero el verdadero impulsor fue el oriolano Luis Almarcha, Obispo de León por aquellas fechas. Pinchando sus fotografías podéis acceder a las biografías de ambos prelados.

 José García Goldaraz. Pinchad para acceder a biografía. Antonio Ballester Vidal.
Luis Almarcha Hernández. Pinchad para acceder a biografía.
Palacio de Pinohermoso. Colección Javier Sánchez Portas.

En noviembre de 1950 el Papa Pío XII había publicado la Constitución Apostólica “Sponsa Christi Ecclesia” dirigida a regular la vida monástica femenina.  Comenzaba así:

“La Iglesia, Esposa de Cristo, ya desde los primeros orígenes de su historia, manifestó con repetidos señales, y confirmó con clarísimos documentos, los sentimientos de estima y maternal amor que profesaba a las Vírgenes consagradas a Dios”….

En dicha Constitución, el Papa autorizaba a las monjas de clausura para que trabajasen mejorando su situación económica; eso sí, sin perjuicio de su vida mística.

En esa línea, el obispo Almarcha abrió una Escuela Taller de Arte Sacro en el palacio de Pinohermoso, propiedad de la Caja Rural Central.

Joaquín Ezcurra lo explica muy bien en este artículo publicado en el ABC el 6 de diciembre de 1953.

Voy a transcribirlo íntegro:

Artículo de Joaquín Ezcurra. ABC 6 de diciembre de 1953.
Artículo de Joaquín Ezcurra. ABC 6 de diciembre de 1953.

Ecos del “Sponsas Christi”.  Resurgimiento de la artesanía española en un convento de monjas de Orihuela.  

Orihuela, la mitrada ciudad levantina, continúa siendo una página mironiana. Es aún la ciudad adormecida, soñolienta, aletargada, la misma que obligaba a Gabriel Miró a vestirse de “smoking” cuando escribía.

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

Sólo vestido de etiqueta se puede escribir sobre ella. Orihuela es la misma de siempre. Palestiniana en su paisaje, suntuosa por sus monumentos, deslumbrante por su belleza, fabulosa por su riqueza y de un misticismo temperamental.

Sigue siendo un “huerto de monasterio”, un huerto donde la naturaleza ha volcado toda su exuberancia: palmeras, naranjos, limoneros, algodón, seda, cáñamo.

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.
Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

Por eso, Orihuela es galante y dadivosa. Aquí se vaciaron las despensas para llenar las alforjas a los ejércitos de Isabel y Fernando, camino de Granada, y por galantería, se le regaló a la Reina Isabel las mejores salinas del mundo, las de Torrevieja, de propiedad oriolana.

El tiempo no ha influido sobre ella. La “ciudad del humo dormido” despierta de su letargo, entre el murmullo de sus treinta campanarios lanzados al vuelo, para recibir en sus viejas palacios a los excelentísimos y reverendísimos señores don Luis Almarcha, obispo de León; al arzobispo de Sión, doctor Muñoyerro; arzobispo de Valladolid, doctor García Goldáraz, y madre generala de las Discípulas de Jesús, madre Encarnación de la Hija de Dios.

Por motivo, el “Sponsas Christi” de Su Santidad Pío XII; por testigos, los heráldicos escudos; por aliciente, una galantería más.

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.
Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

Orihuela había sido elegida para ser la primera que se hiciera eco de la Constitución Apostólica, mediante la cual, Su Santidad el Papa faculta a las religiosas de clausura para el trabajo productivo, al objeto de aliviar su penuria económica sin perjuicio de su vida contemplativa y mística. Con ello, se intenta aliviar la grave situación de las religiosas.

Pero, como esa situación no se remedia teniendo solamente la facultad de trabajar, sino dando trabajo y los medios materiales para llevar a cabo ese trabajo, Orihuela, rumorosamente, silenciosamente, se dedicó a estudiar la manera de resolver los complicados problemas que plantea, el “Sponsas Christi”.

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.
Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

Primero, fue el obispo de León, hijo de Orihuela, quien fundaba en la castellana capital la Escuela Superior de Arte Sacro, a estilo de Universidad de donde habría de salir el profesorado.

Más tarde, el obispo de Orihuela, con el auxilio económico de la Fundación Piadosa de San Isidro el Labrador y Sindicatos Católicos Agrarios, creaba la Artesanía Monástica de la Diócesis con su Escuela-Taller de Artesanía.

Se construyó una moderna residencia para las Discípulas de Jesús con amplios talleres, y se dotaron a los mismos de telares y máquinas modernas con sus técnicos correspondientes.

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.
Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

El silencioso proyecto se ha convertido en realidad. Ya salen de los talleres tejidos de seda y se confeccionan en ellos damascos como los que producía Granada en los siglos XV y XVI, y Valencia en el siglo XVIII; brocateles, para tapices; espolines, de estilo hispanoárabe del siglo XV; brocados, de una belleza y técnica como aquellos de Granada y Toledo del siglo XV y XVI; brochados, tisúes y muchas especialidades más del arte antiguo, labores que por difíciles y costosas se han hecho raras y desaparecidas.

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.
Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

Y es que se pretende, nada más y nada menos, que revivir la Artesanía Monástica, contribuir al resurgimiento de la artesanía española, tan codiciada en el extranjero, a la vez que enseñar a la totalidad de las religiosas de los 880 conventos de clausura españoles el arte de esas artísticas labores.

El proyecto fue sencillo y humano, pero como la realidad en sus comienzos ha mostrado una grandiosidad sin precedentes, Orihuela estudia ya, sobre la marcha, la pronta instalación de nuevos talleres, dotados de telares mecánicos con las más modernas máquinas industriales, a la vez que cita, a los más renombrados técnicos de esta Artesanía difícil y abandonada..

Escuela-Taller de Artesanía. Discípulas de Jesús. Colección Javier Sánchez Portas.

En esos talleres se restauró,  por ejemplo,  la “Gloriosa Enseña del Oriol”.  Debajo de las amas de Aragón conserva la inscripción “Restaurado en 1957”.

También quedó constancia de un vestido bordado en hilo de seda y oro para la Virgen de Monserrate.  En su interior contiene la inscripción: “regalado por la Marquesa de Rafal, taller de las discípulas de Jesús Orihuela”.  Dicha marquesa era Pilar Martos y Zabálburu.

Palacio de Pinohermoso. Ministerio de Cultura.
Zagüan palacio de Pinohermoso. Colección Javier Sánchez Portas.
Palacio Pinohermoso. Acceso Calle de la Feria..

En colaboración con la Obra Social de la Caja Rural, las Discípulas de Jesús comenzaron como escuela femenina, enseñando cultura general, corte y confección, cosidos a máquina y bordados, mecanografía y taquigrafía, etc…

Alumnado femenino, 1957. Fotografía: Juan Fenoll. En Fotos antiguas de Orihuela.

Esta obra dio paso al Colegio Jesús Maestro.  En el Boletín Oficial del Estado de fecha 6 septiembre de 1969, la Dirección General de Enseñanza Primaria autorizó su funcionamiento con carácter provisional:

“Orihuela: Discípulas de Jesús. Establecido en la calle Marqués de Rafal, número 1. Por  RR. Discípulas de Jesús”.

Alumnado años setenta. En el centro la hermana María Teresa. Archivo Alberto Cánovas Seiquer.
1974. 4º EGB. En el centro la hermana Amelia. Archivo Enrique Bas Cánovas.
Pinohermoso demolido. Colección Javier Sánchez Portas.

A mediados de los setenta, con Pinohermoso en estado de ruina, el Colegio de Enseñanza Primaria “Jesús Maestro” quedó integrado en el Colegio Diocesano Santo Domingo. Y allí fuimos trasladados sus alumnos.

Permitidme cerrar este trabajo con mi propia fotografía provisto del uniforme del colegio.

Un servidor. Discípulo de las Discípulas de Jesús.

 

Antonio José Mazón Albarracín.

 

 

El Seminario de la Purísima Concepción y San Miguel.

El Seminario con el aspecto anterior a la Guerra Civil. Fijaos en el reloj de la torre del campanario. Colección Javier Sánchez Portas.

El Seminario de la Purísima Concepción y San Miguel.

 

La población del llano de San Miguel como origen de Orihuela,  es uno de los misterios más apasionantes de nuestra historia.

Más allá de algunos hallazgos prehistóricos, debajo del Seminario permanecen por localizar las evidencias que demuestren que allí estuvo la primitiva ciudad tardoromana o goda –Aurariola-, repoblada por los musulmanes –Uryula- y luego por los pobladores cristianos -Oriola.

De su iglesia o ermita del Príncipe y Arcángel San Miguel, apenas se sabe.  Más allá de que tenía anexo el beaterio más antiguo de los dos que tuvo Orihuela.

Dicho establecimiento fue ampliado a comienzos del siglo XVII y acabó absorbiendo al otro, desplazadas sus “bones dones” por la llegada de las monjas de Santa Lucía.

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El Oratorio Festivo de San Miguel.

Archivo Oratorio Festivo.

El Oratorio Festivo de San Miguel.

Convertida en Seminario la ermita de San Miguel en el siglo XVIII, los vecinos del Barrio de San Miguel levantaron una nueva ermita dedicada al arcángel en la centuria posterior.

Estaba situada en parte del solar que ocupa el actual Colegio Diocesano Oratorio Festivo de San Miguel.

Para ello utilizaron dos casas donadas por la viuda de un tal Mariano Casanovas y sufragaron su construcción con ayuda de rifas y limosnas.  Por último compraron una imagen de San Miguel, bendecida por el obispo Victoriano Guisásola en 1878.

En 1918, el sacerdote Juan Torres Silva, colocó en la ya deteriorada ermita una imagen de María Auxiliadora y comenzó a construir aulas.

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